Autor: admin

  • Marissa se confiesa

    Marissa se confiesa

    Pecado Santo.

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    Ninguna parte de este relato, puede ser reproducida, copiada o distribuida de ninguna manera sin permiso expreso del autor, salvo en casos breves citados en artículos de críticas o reseñas.

     

    Marissa era una joven mujer, esposa y madre de tomas, un niño pequeño de 3 años, su mayor tesoro en la vida. A sus 31 años había logrado lo que siempre había soñado de adolescente, tener una familia propia, feliz y prospera. Su esposo Javier de 33 años de edad era todo lo que una mujer podía desear y ella se encontraba muy feliz con ello.

    Sus padres le habían inculcado una educación cristiana desde pequeña, por lo que su etapa escolar, tanto primaria y secundaria la transito en una escuela privada religiosa, la más prestigiosa del país. Su familia siempre se basó en fuertes valores morales para criarla, se podría decir que había sido educada, no de forma estricta pero sí bastante rigurosa.

    Marissa siempre concurría con regularidad a la iglesia de su ciudad. Ella creía firmemente en la palabra de dios para guiarla en su camino. Era considerada por las personas de su entorno como todo una toda una dama, además de solidaria y buena persona.

    Solo su esposo conocía el lado lujurioso de Marissa, en la cama era el lugar donde ella se transformaba por completo y se convertía en una toda una ninfómana. Cuando se sentía excitada y se encontraba sola, le gustaba relajarse viendo alguna película pornográfica en su computadora portátil. Sus dedos se volvían incontrolables al momento de masturbarse, algo que ella amaba hacer cuando su esposo no se encontraba cerca para satisfacerla.

    Le encantaba mirar películas y videos sobre tríos, eran sus favoritas al momento de darse placer. Tenía la fantasía de ser cogida por otro hombre mientras su amado fuese el espectador. Otra idea que la excitaba al punto de tener exquisitos orgasmos mientras se masturbaba. Su mayor fantasía era la de hacer intercambios con otras parejas.

    Una mañana de sábado, Marissa despertó a las 9 am, ese día no tenía que trabajar y por eso había decidió quedarse durmiendo algo más de tiempo. Su esposo dormía junto a ella, vestido solo con su ropa interior, un bóxer color negro. Ella se encontraba particularmente excitada esa mañana y decidió despertar a su amado besándolo suavemente, en su cara y en el cuello. Lo abrazo por detrás, por la cintura mientras continuó con los besos. Ella ardía en deseos de ser penetrada y quería a su hombre en acción.

    Cuando Javier despertó, comenzó a devolver los besos en la boca a su esposa y ella se montó encima de su amado quien ahora se encontraba boca arriba.

    —Buen día.

    Dijo suavemente Marissa con una sonrisa en su rostro.

    Javier solo sonrió.

    Estaba vestida con ropa interior de encaje negra y aun podía sentirse el perfume que había usado el día anterior, ese que tanto le gustaba a Javier.

    Esa mañana como tantas otras hicieron apasionadamente el amor.

    Marissa amaba a su esposo, de eso ella no tenía dudas, pero había momentos en los que fantaseaba ser poseída por otro hombre, involuntariamente su conciencia era asaltada por pensamientos de pecado, como cuando su vecino de la casa junto a la suya, le comentaba incansablemente lo linda que se veía y coqueteaba con ella descaradamente.

    Su vecino Tory, un soltero de 43 años de edad, a pesar de ser mayor que ella, se mantenía en buena forma física y se notaba su dedicación al entrenamiento del gimnasio. Más de una vez Marissa se había distraído mirando el torso desnudo de su vecino mientras el tendía la ropa limpia en el patio trasero.

    —Que estoy haciendo? no puedo estar mirando de esa forma a otro hombre… Pensaba en ocasiones.

    Marisa había terminado de plantar unas flores que su madre le había regalado en su jardín, unas rosas rojas.

    —Hoy estas más linda que nunca, Marissa!

    Tory sonrió.

    —Gracias.

    Dijo Marissa algo avergonzada. Es que a veces Tory le parecía algo pesado.

    Ella estaba descalza y llevaba puesto un vestido que dejaba al descubierto una pequeña parte de sus bellas piernas.

    —Como esta Javier?

    Tory se acercó a la pequeña cerca que dividía los dos patios.

    —Él está bien, algo cansado por el trabajo, está durmiendo una siesta.

    —Mándale saludos de mi parte cuando despierte.

    —Lo hare.

    Marissa Sonrió.

    Esa noche Marissa se encontraba en la cama, junto a su esposo quien dormida profundamente, todo lo contrario a ella que no podía conciliar el sueño.

    Estaba excitada. Deslizo un dedo por debajo de su ropa interior y comenzó a rozar su vagina, suavemente al principio y más rápido después. Penetraba su interior con uno o dos dedos y mientras se mordía el labio inferior presa del placer, su mente comenzaba a fantasear nuevamente con otros hombres, pero esta vez no se reprimió. Su vecino de cuerpo trabajado vino otra vez a su mente. No era que le gustara tanto, lo consideraba poco inteligente y baboso, pero cuando estaba excitada le calentaba y mucho la idea que coger con él, al menos en sus fantasías. Además ella sabía que su vecino la miraba de una forma lujuriosa cada vez que tenía oportunidad y eso la excitaba demasiado. Continúo masturbándose cada vez con más intensidad, imaginando la verga de Tory entrando y saliendo de su vagina, que a esa altura esta mojada por su propio flujo.

    —Eres mi puta, mi puta hermosa.

    Tory la penetraba en la posición del misionero y Marissa gemía como una condenada, mientras el la envestía intensamente.

    —Soy tuya, soy tu puta! cógeme, mi amor… cógeme.

    Tory metió su dedo índice en la boca de Marissa quien lo chupo con ganas mirándolo con ojos de lujuria…

    —Ahhh! ohhh! uffff! —Dio un ultimo resoplido

    Marissa acelero los movimientos de sus dedos y estallo en un orgasmo manchando las sabanas de su cama con sus propios fluidos. Afortunadamente para ella, su esposo estaba tan dormido que no pudo escuchar nada. Quedo tendida y agotada, esa noche durmió placenteramente.

    A la mañana siguiente, al despertar se sintió culpable por aquellos pensamientos incorrectos. Sintió que debía confesarse ante dios, para sacarse ese sentimiento de culpa que le rondaba por su cabeza.

    Ese mismo día se dirigió a la iglesia de la ciudad, donde había entablado una amistad con el padre del lugar, un hombre mayor de 60 años, el mismo que la había casado con su amado esposo.

    Entro a la pequeña habitación donde el padre Vicenzo invitaba siempre a los fieles a confesarse y así encontrar el perdón, además del arrepentimiento para encaminar sus vidas. Se sentó en una silla de madera que se encontraba frente a delgada rejilla que separaba el cubículo del padre con el de las personas. Marissa estaba avergonzada y nerviosa al mismo tiempo.

    —Padre Vicenzo, buenas tardes.

    —Buenas tardes hija, como estas?

    —Cuando me confiese, estaré mejor…

    Marissa suspiro.

    —En que puedo ayudarte, que quieres contar?

    El padre Vicenzo amaba escuchar las confesiones de las personas, sobre todo de las mujeres. Todo esto le provocaba una excitación sexual.

    —Mire, padre… —Marissa hizo una pausa— Estoy teniendo algunos pensamientos incorrectos…pensamientos sexuales sobre otros hombres, precisamente con un vecino. Y me siento terrible por eso.

    El padre Vicenzo comenzó a tener una erección, tanto así que decidió liberar su hinchada pija de sus pantalones y comenzó a masturbarse lentamente con la tranquilidad de estar cubierto por aquella pared que le daba impunidad para satisfacerse.

    —Continua hija por favor.

    —Cuando me masturbo, tengo fantasías sexuales con ese vecino, imagino que tenemos sexo… sexo salvaje a escondidas de mi esposo, fue solo un par de veces. Además tengo la necesidad de mirar pornografía bastante seguido.

    En ese momento el padre Vicenzo reconoció la voz de aquella muchacha a la cual no podía ver totalmente, pero supo que se trataba de Marissa. Inmediatamente comenzó a masturbarse con más velocidad imaginándola a ella y su a cabello rubio oscuro corto hasta la altura de los hombros, sus piernas delgadas y su bello culo.

    —Haz hecho lo correcto hija mía, la mejor decisión es contarlo todo, es duro aceptar nuestro errores, pero más duro aun es contarlos.

    —Como logro el perdón de dios padre? necesito saberlo.es la primera vez que me confieso, nunca antes lo creí necesario.

    —Mira hija dios no solo requiere de nuestra confesión, si no también de que nos arrepintamos, de que dejemos nuestras actividades pecaminosas y en su lugar lo sigamos a Él. Todo esto es necesario para volver al camino correcto. Necesitas entregarte a dios en cuerpo y alma por eso necesito una reunión en privado contigo para charlar aún más a fondo sobre esto.

    Concluyo el padre Vicenzo.

    —Si padre, no hay problema que tengo que hacer?

    Vicenzo subió sus pantalones y salió de su cubículo.

    —Acompáñame hija.

    Marissa al igual que el padre salió del confesionario y lo acompaño hasta un cuarto donde Vicenzo acostumbraba a relajarse. Había un pequeño sillón sobre una pared blanca. Algunos estantes llenos de libros, una mesa con una pequeña canasta y algunas frutas. El hombre abrió la puerta que se encontraba junto al sillón en hizo entrar a Marissa en el interior. Era la habitación donde el padre acostumbraba a dormir, era un lugar sencillo, tenía una cama de una plaza, una mesa de luz con un velador y también un pequeño ropero, además de algunos cuadros con paisajes de su ciudad natal.

    —Puede sacarte el calzado Marissa por favor?

    Marissa asintió y se quitó sus sandalias dejándolas en la entrada de la habitación quedando descalza.

    —Ponte cómoda y siéntate sobre la cama, enseguida vengo.

    Melissa se sentó sobre la cama. Llevaba puesto un vestido de color azul oscuro a lunares blanco hasta la altura de sus rodillas.

    El padre volvió con un vaso de vino y le ofreció a Marissa. Ella acepto algo sorprendida.

    —Es lo que siempre hago, antes de hablar sobre esto beber vino. Tal como lo hizo dios en la última cena.

    Marissa bebió todo el vaso de vino y lo dejo sobre la mesa de luz de aquella habitación.

    —Sabes hija… —el padre bebió de su vaso de vino— para lograr, el perdón de dios debes tener verdadero arrepentimiento, algo que ya me has demostrado hace un momento en el confesionario. El segundo paso y el definitivo es entregarte a dios en cuerpo y alma como ya te he dicho.

    Melisa escuchaba atentamente.

    —Debes tener amor por dios y entregarle tu cuerpo. Yo como uno de los representantes de dios en la tierra debo cumplir la tarea de ser el receptor de sus fieles.

    Prosiguió Vicenzo mientras se acercaba a Marissa y se sentaba junto a ella.

    —… Entregar tu cuerpo sin culpa a dios, a su representante en la tierra y así lograr su perdón para volver al camino de la vida pura. Hacer el amor es el camino para sanar tu alma pecadora, hacer el amor con dios.

    Vicenzo tenía una erección cada vez más grande y su pantalón se veía abultado.

    Marissa estaba sorprendida por lo que padre le decía, pero estaba decidida a realizar aquella tarea para lograr el perdón de dios.

    —Quiero escuchar tu opinión hija.

    Vicenzo apoyo su mano sobre la pierna izquierda de aquella mujer.

    —Padre yo…no me opongo, estoy realmente arrepentida de todos mis pecados y quiero volver al camino del bien.

    Marissa sabía que tenía que tener sexo con aquel hombre, uno de los representantes de dios en la tierra. Ella confiaba ciegamente en aquel padre.

    —Hija mía, has tomado la mejor decisión. Ahora voy a pedirte que te desnudes por favor.

    Marissa se puso de pie y comenzó a sacarse el vestido que traía puesto. Lo dejo caer sobre el suelo y se quitó la ropa interior quedando completamente desnuda.

    Vicenzo no podía creer la belleza de aquella mujer, tenía tetas pequeñas, abdomen plano y bonito culo, su erección era ya indisimulable. Entonces el también comenzó a sacarse la ropa dejando al aire su panza prominente cubierta de vellos canosos y su pija erecta.

    Marissa miro aquel pene del padre y quedo algo impresionada. Esperaba que aquel hombre tuviese un tamaño más chico pero a pesar de su gran panza y su edad tenía un buen tamaño, pero ella sabía que esto no se trataba de placer sino de amar a dios y sanar sus pecados.

    El padre tomo un rosario y lo puso suavemente en el cuello de la mujer.

    —Recuéstate sobre la cama hija mía.

    Le ordeno

    Marissa obedeció recostándose boca arriba, estaba algo nerviosa pero muy confiada en el padre.

    Vicenzo tomo uno de los pies de Marissa, y beso su planta. Chupo suavemente uno de los dedos del aquellos pies, de uñas pintadas de color negro.

    El cuarto olía al perfume de la mujer, el padre continuo besando sus piernas, luego se detuvo y se recostó encima de Marissa que lo acogió con las piernas abiertas esperando ser penetrada. Vicenzo acomodo la pija en la entrada de la vagina y comenzó a perforarla suavemente.

    —Ahhh

    Marissa emitió un leve quejido, mientras Vicenzo la besaba en la boca con su lengua cubierta de saliva caliente. El hombre continuo con sus besos por todo el cuello de la bella mujer y bajo hasta sus pechos mordisqueando los pezones y succionándolos.

    —Que hermosa mujer eres hija mía.

    —Uff auhhggg!…

    Ella trataba de no gemir, reprimiendo el placer que la invadía, a pesar de no sentir atracción por aquel hombre a quien veía como un ser superior y un representante de dios, su salvador.

    El hombre estaba en estado de excitación absoluta mientras seguía dando golpes de cadera cada vez más intensos entre las piernas abiertas de Marisa, penetrándola profundamente. Cada vez aumentaba más la velocidad en la que el hombre entraba y salía del interior de Marissa.

    —Ahhh!, ahh!

    Marissa estaba siendo cogida con furia y sus gemidos iban en aumento. El padre Vicenzo había abandonado la suavidad del principio por una penetración mecánica y violenta. Su lengua recorría el suave rostro de la joven dejando saliva por doquier, mientras la cama comenzaba a emitir un chirrido por el movimiento.

    —Por favor… ohhh! ooh! nooo noo!

    Vicenzo ignoro las quejas de Marissa y siguió taladrándola con furia, hasta que rápidamente y sin previo aviso retiro su pene del interior de la mujer para masturbarse por unos segundos y terminar por eyacular tres chorros de semen caliente sobre su abdomen. Después de eso, el hombre excedido de peso se tumbó a un costado de la cama completamente agotado.

    Marissa no había disfrutado esa situación tan violenta, al menos no como ella esperaba, pero sabía que había cumplido con dios. Se recostó dándole la espalda al padre Vicenzo, con sus piernas juntas, mirando hacia la puerta. El hombre le manoseaba el culo, mientras miraba hacia el techo tratando de recuperar el aliento después del sexo.

    Marissa jamás le conto a nadie aquella experiencia y es hasta el día de hoy su mayor secreto.

  • Un encuentro con mi prima viuda

    Un encuentro con mi prima viuda

    En esta oportunidad les relataré unos de mis encuentros con una prima viuda, trataré de describir lo más fielmente la ocasión. De más está decirles, que lo relatado a continuación es totalmente verídico.

    Esta historia ocurrió hace unos meses atrás, les contaré que mi prima es viuda desde hace unos años, y a quién visito periódicamente, comenzó a estudiar para finalizar sus estudios.

    Con ella siempre tuvimos una relación de amistad, prácticamente confidencial; por lo que siempre nos contábamos algunas cosas de nuestra vida, y ella siempre se interesaba por mi vida afectuosa; pero nunca pasábamos los límites de la amistad. Luego de quedar viuda, comencé a visitarla asiduamente, hasta que se presentó la situación de ponerse a estudiar, para regularizar su situación académica, por lo que me pidió que le ayudara en sus estudios, por ser yo un profesional universitario; lo que le haría más fácil sus materias. Yo no puse objeción a su solicitud; así es, que le solicité, me pusiera al tanto de sus materias, facilitándome los programas de estudios, para de esta manera poder prepararme en las enseñanzas.

    Después de unos días, nos dispusimos a comenzar con las clases de estudios; las cuales, a partir de ese día, comencé a instruirla diariamente, las clases siempre comenzaban después de nuestras actividades laborales, a eso de las 21:00 h, y, terminando estas ya en la madrugada. Entre tanto, para pasar las horas de estudio, la mayoría de las veces la acompañábamos con alguna que otra merienda, y otras veces, con alguna cerveza, para hacer más amena la sesión de estudios, en esas oportunidades (entre merienda o tragos), platicábamos como siempre, de nuestras vidas, y cada vez llegábamos al plano sexual, ella me preguntaba insistentemente, sobre mis relaciones con el sexo opuesto; por mi parte, le relataba algunas situaciones ocurridas. Una de estas veces, le pregunté ¿cómo hacía ella para satisfacer sus necesidades sexuales?, porque ella había quedado viuda hacía ya dos años, y en ese tiempo sólo se dedicaba a la crianza de sus hijos, y sus actividades laborales, si no se sentía llevada en alguna oportunidad a saciar sus deseos.

    Me confeso que en todo ese tiempo, no había tenido ninguna experiencia de tipo sexual, pero que tampoco la necesitaba, ni necesitaba de hombres, como muchos se imaginarían. Le comenté, tratando de adentrarla aún más en el tema, que era imposible que una mujer joven como ella no pudiera sentir algún tipo de necesidad, que eso era ilógico, que de alguna manera, como fuera, siempre estaba latente la necesidad sexual, y que ella como todo ser humano también debiera tener sus necesidades, por lo que yo no le creería si me dijera que por lo menos no se masturbaba de vez en cuando para saciar sus necesidades, y que por mi parte consideraba normal que así ocurriera; a lo que ruborizándose y escondiendo su cara entre sus manos me respondió afirmativamente, diciéndome que últimamente lo hacía con mucha frecuencia; pero que dejáramos la plática, pues ella se sentía esta vez muy incómoda y confundida, por ser la primera vez que le confesaba a alguien sus actividades onanísticas, sin más, le dije:

    -para eso puedes contar conmigo, ¡los amigos siempre están para ayudarse mutuamente, y no faltaba más, siempre que me lo pidas estaré aquí para ayudarte; ¿acaso olvidas que más que primos, somos amigos?

    Situando en ese momento, una de mis manos en sus rodillas, y acariciándolas suavemente, al no sentir desaprobación por su parte, seguí con mis tocamientos por la parte interna de sus muslos, sin llegar a tocar sus partes íntimas; ella por su parte, abría sus piernas, ofreciéndome llegar más allá, su respiración a cada momento era más intensa, y se relajó sobre la silla en que se encontraba sentada; le pregunté si en ese momento necesitaba algún tipo de ayuda de carácter inconfesable, o por lo menos algún tipo de caricia; ella, negó con su cabeza, sin pronunciar palabra, pero con los labios apretados, como escondiendo algún gemido que se pudiera escapar, o tal vez, una frase de aprobación; pero, deslizándose en la silla apoyando su cabeza contra el respaldo de ésta, y abriendo aún más sus piernas, en ese momento, mi mano que acariciaba sus piernas, la llevo a sus intimidades, notando que se encuentra totalmente húmeda, con la otra, le cubro su boca, y la miro diciéndole que se deje llevar, mueve la cabeza asintiendo, sigo acariciando su sexo con una mano.

    Y con la otra, descubro sus pechos para ponerme a mamarlos, y acariciarlos con mi lengua una y otra vez, estando sus pezones totalmente erectos, ella sigue con los labios cerrados para evitar cualquier sonido, que pudiera delatarnos. Me situó entre sus piernas, con mi mano descorro su pantaleta para dejar descubierto su sexo, acerco mi boca y comienzo a lamerla, dedicándome completamente a su botón que se encuentra totalmente erecto, ella se corre inmediatamente, con unos estertores que no puede controlar, llevándose sus manos a la boca para apagar sus gemidos que en ese momento no puede controlar.

    Después de esto me dice:

    -abusador, te has aprovechado de una mujer que no podía controlarse, después de llevarla a la calentura con la plática anterior.

    Le hago ver que había sido ella quien planteara el tema, pero que ya estaba todo consumado y que deberíamos seguir; pues era yo quien me encontraba ahora a mil por hora, y que debería ser ella quien me ayudara a saciar mis necesidades, me dijo

    -vamos al baño, ahí no nos escucharan mis hijos, y continuaremos nuestra sesión, pues yo tampoco quiero quedarme así, sin apaciguar totalmente, la calentura a la que me has llevado.

    Cerciorándose de que sus hijos se encuentran dormidos, nos dirigimos apresuradamente a la sala de baño, llegando a ella ambos totalmente desnudos, cierra la puerta, se arrodilla frente a mi y se introduce mi sexo totalmente en su boca, siento que llego hasta su garganta, me toma las nalgas y me empuja aún más adentro, se lo saca y me dice que hace tiempo deseaba que alguien la hiciera sentir mujer nuevamente, que necesitaba con desesperación una sesión de sexo, pero que por su formación y por su condición de viuda, no podía mostrar ante su familia y sus conocidos. Sigue mamándome hasta que me corro en su boca, derramando un torrente de semen, que recibe en su boca, el cual escupe luego en un acto involuntario, pero sigue chupando hasta limpiar totalmente mi herramienta, y luego comentar lo rico que se siente abrevar semejante néctar, se dedica a frotar desesperadamente sus pezones con mi pene, el que ante tantas dedicaciones y calentura de mi parte, vuelve a erectarse inmediatamente; ella esperando una reacción de este tipo, me indica que me recueste en el piso para situarse sobre mi pene totalmente erecto y hundirse totalmente en él, con un movimiento brusco y certero, ensartándose completamente debido a su lubricación, e iniciando una cabalgata desenfrenada, pellizcándose sus pezones con una mano y con la otra masajeando desesperadamente su clítoris y mis bolas, que chocan con sus monte de venus, la siento correrse dos veces, siento como su cavidad estruja cada centímetro de mi pene, se levanta después de otro orgasmo poniéndose en cuatro, y me pide que se lo introduzca nuevamente, pues yo aún no había acabado, creyendo que me ofrece su culo, me situó en su ano para penetrarla pero se sale desesperadamente y me dice que por ahí no, que ni su marido había gozado de esa entrada, que lo hiciera por su conchita solamente, pues esa oportunidad sólo me obsequiaría su conchita, que más adelante según fuera su calentura pensaría en obsequiarme su otra entrada aún virgen.

  • Me invita a cenar y a cambio le rompo el culo

    Me invita a cenar y a cambio le rompo el culo

    Contacto conmigo por teléfono una señora que quería quedar el viernes por la noche y después de decirle tarifas y demás me presente en el restaurante que ella me dijo, pues primero quería invitarme a cenar.

    Yo me presente con un pantalón de traje blanco, camisa, chaleco y zapatos del mismo color ya que con el color de mi piel me resalta mucho. Ella no tardó mucho en llegar y cuando se aproximó a la mesa en la que estaba sentado vi que era una mujer de unos 60 años, pelo corto castaño, cuerpo normal aunque para su edad cuidado. Llevaba un vestido de tirantes negro y medias y zapatos a juego. Durante la cena hablamos un poco de todo pues quería que nos conociésemos un poco más.

    Una vez terminamos de cenar llamo a un taxi que nos llevó a la puerta de su casa. Ya en el portal vi que la señora gozaba de buen nivel de vida y económico. Entramos y subimos a la planta de arriba donde había un gran comedor con barra americana, ya ahí me pregunto que quería tomar de beber mientras me ponía cómodo. Le dije que un gin-tonic y respecto a ponerme cómodo le dije que con que me desabrochara ella el pantalón ya estaría cómodo (pues no suelo usar ropa interior). Ella se puso de beber lo mismo que yo y sentándose a mi lado me dijo que quería que la follase duro como a una puta y empezó a acariciar mi entrepierna por encima del pantalón. No tardó mucho en empezar a hincharse y endurecerse mi miembro y tomándola de la mana la conduje a su dormitorio. De pie frente a ella mientras me besaba me desabroche la camisa y el pantalón y me quede desnudo. Le quite el vestido y vi su cuerpo en sostén y braga, le quite el sujetador y se arrodillo para hacerme una gran mamada. Después de que me la chupase la puse sobre la cama a lo perrito y apartando a un lado su braga se la metí de un golpe en su culo hasta el fondo y comencé a penetrarla con rápidas y fuertes embestidas, ella comenzó a gemir casi gritando y diciendo que no parase y que le diese más duro.

    Después de un rato en esa postura me tumbe bocarriba en la cama y ella antes de sentarse encima mío se sacó las bragas y se sentó encima mientras se la metía de nuevo en su culo y empezaba a cabalgarme mientras le acariciaba y apretaba las tetas, no tardó mucho en correrse por segunda vez y gemía como una loca.

    Yo sentía que no aguantaría mucho más pues ya llevábamos casi media hora y me dijo que quería que me corriese en su boca lo cual hice y ella trago con cara de gusto. Me di una ducha, me vestí y salí de su casa dejándola tumbada en su cama.

    Espero os guste y comentéis lo que queráis.

  • Striptease sin querer

    Striptease sin querer

    Era una tarde de marzo, justo unos días antes de la primavera cuando terminaba de hacer ejercicio junto con mi novio y su hermana como estábamos en su casa me meto a bañar para desagotarme luego del ejercicio su hermana me dijo que no lo dejaría subir al baño y que me podía vestir en su recámara.

    Al salir de ducharme fui directo a la declara de mi novio a vestirme, cerré la puerta y me comencé a vestir, yo escuchaba música en mi celular así que comencé a bailar con la canción «habana» solo con la ropa interior y una bata seguí bailando y cuando termino la canción, es abrir los ojos y estaba mi novio en la puerta y me dijo: “woo, mi hermana salió para alcanzar a mi mama”.

    Yo solo me tape con la bata y le dije que saliera, entonces cerró la puerta y la abrió de nuevo y entró, me abrazo y me dio el beso más largo y más profundo que jamás me había dado.

    Le dije que lo amaba y lo seguí besando, el desabrocho la bata y me la quito completamente yo en un principio estuve confundida, pero atine a sacarle la playera.

    Me encantaba verlo así, ya que hace muchísimo ejercicio y está marcado entonces comencé a tocarle lentamente el abdomen y me dijo al oído que si quería hacerlo y le dije que sí.

    Entonces desabrocho mi sostén y me llevo a la cama, comenzó a besarme sobre mí. Luego se levantó y se quitó el pantalón y quedo en bóxer y se acercó a mi de nuevo vi que estaba súper empalmado y me bajo súper lento las bragas y se puso en mi entrepierna y comenzó a besarla súper genial puse mis manos en su espalda y le baje los bóxer entonces me beso el cuello y puso su pene en la entrada de mi vagina y lo fue metiendo poco a poco y al sentir dolor comencé a enterrarle las uñas en la espalda él se detuvo u me beso sensualmente.

    El salió de mí y se acostó en la cama y me puse sobre él y comencé a moverme lento con el adentro entonces baje porque dijo que se vendría, me senté sobre su abdomen y lo bese, de pronto sentí como se corría al mismo tiempo que yo encima de él, nos quedamos en la cama besándonos y disfrutando nuestra primera vez…

  • Fui el presente de aniversario para su esposo

    Fui el presente de aniversario para su esposo

    Les cuento algo lindo y medio loco que me pasó.

    Hace un par de semanas estaba almorzando en el comedor de mi trabajo junto a Mikaela mi compañera, ella es la secretaria del gerente financiero y yo actualmente la de uno de los directores, entonces siempre estamos en contacto y tenemos la mejor onda.

    Conversábamos de la dieta que yo estoy haciendo, y como me estoy entrenando a diario, ella quiere comenzar bla bla bla. No es por presumir estoy hecha una barbie, lejos es mi mejor momento, alguno como mi tío dice que estaña algo de pulpa, pero la verdad estoy magra magra, toda chatita y con mi cola hecha un pompón. Justamente hablando de cómo endurecer la cola se derivó la conversación, ella bajó la vos un poquito y se me acercó, y me dice:

    – «Tengo algo que proponerte, me puede decir que no o que sí, y espero que sea si porque eres la chica ideal.»-

    Hasta ahí sin sospechar los más mínimo le contesto

    – «Como es eso cuéntame de que te traes, porque yo y qué?”

    Me toma la mano y me mira a los ojos un poco temblorosa pero con como segura de los que me está diciendo -«Con mi marido, cumplimos 1 año de casados y estamos buscando salir de la rutina en nuestra vida sexual» se ve que puse cara de asombro porque me dice «Si por ahí va la cosa, para nosotros es la primera vez que se nos ocurre algo así.»

    Sin dejar de prestarle atención un poco asombrada pero queriendo saber a dónde iría la conversación le dije «Pero que dices? yo que tengo que ver con la vida sexual tuya y de tu marido?»

    Ahí tomo mis dos manos y fue directa «Justamente, pensamos permitirnos y ofrendar el uno al otro, a quién entendamos que es la persona más sexy de nuestros trabajos, o sea yo estaré con el compañero de su trabajo que el elija y el con la que yo elija de aquí de la oficina… Tu eres joven desde siempre te he visto bella y una sensualidad sutil, además todos los chicos se dan vuelta a mirar tus nalgas cuando vienes con esos pantalones blancos ajustados, y sé que a él le vas a encantar también.»

    Yo había entendido clarísimo, aunque estaba sorprendida eso de la sensualidad sutil como que me aumento el ego y como queriendo clarificar le dije «No te entiendo o si entiendo, me está invitando u ofreciendo que me acueste con tu marido, que me crees una puta o de que viene esta idea»

    Se ve que me hice un poquito la difícil por me dijo «No no lo veas así, como te dije me puedes decir que no, pero es que pensé que te gustaban las aventuras y además estas sola y eres muy atractiva. Nuestra idea es ir a cenar a un boliche, el llevar al chico de su trabajo y yo llevarte a ti, todos sabiendo donde podemos terminar. Pero aprovechar ese encuentro aproximación como para desinhibirnos y ver cómo nos sentimos, si ves que no surge la química, tu o el o mismo nosotros podemos irnos y dejar todo ahí, pero sino bueee ir los 4 al apartamento y hacer el intercambio»

    La idea me empezó a gustar y mi postura cambió y dije: «Me dejas sorprendida, no te puedo decir sí o no, además ahora debo volver al trabajo, pero prometo que lo voy a pensar»

    Me agarro la cara y me planto un beso en la mejilla para decirme «Gracias Manuela, espero tu sí, creo que la vamos a pasar genial, tú me avisas»

    Por la tarde, me escribe un mensaje diciendo «Aníbal me dice que ya tiene a su compañero de taller, está dispuesto para este viernes, que dices? Te ánimas»

    Me tome unos minutos para responderle, pensando no sé qué, ya sería como una cita a ciegas, pero con el esposo de mi compañera, y de hecho ella estaría ahí también y con otro que no es su marido.

    «Si, al boliche voy» respondí dándole la afirmativa.

    «Si claro, luego vemos ahí, ya le confirmó»

    La propuesta fue el miércoles, durante la semana se desarrolló normal, no hablamos del tema ni nada con Mikaela, hasta que llegó el viernes, y terminado el almuerzo, me dice «hoy la pasaremos bien, 21 horas nos vemos, no me falles… una sola cosa, cuando estés dispuesta durante la noche a pasar al otro nivel de intimidad, utiliza la palabra» «turquesa» y sabremos que estas lista, además a mi marido le gusta la ropa interior blanca»

    Llegue tipo las 21,30 ellos tres ya estaban en la mesa, y para mi adentro dije «guauuu» como están estos tipos a cual mal lindo ambos altos y bien fornidos. Mikaela me los presenta Aníbal era su esposo, por favor, lo que tenía guardado Mikaela en su casa, no sé cómo describirlo alto 1.90 quizás morocho manos anchas y curtidas con un pantalón de lino y una camisa ajustada que marcaba sus pectorales y bíceps, puse mi sonrisa picarona y bese en la mejilla y al oído me susurra ¨es un placer Manuela y será una placer terminar contigo» channn directo pero discreto confundido en el saludo ya me tiro el primer pique, El otro chico, del mismo estilo yo creo que igual de alto un poquito más flaco pero con dos ojosos que te impactaban, carita cuadradita con una sutil barbirata rubia.

    Yo me fui con un una chaqueta sobre un vestidito negro con vivos azules en mi escote y cortito a mitad del muslo, preferí ir sin sostén ya que el vestido me las sostenía bien y al final un poquito marcado los posones en el vestido sé que siempre los excita un poquito más, la tanga si blanca a sugerencia de la anfitriona. Respecto a ella, Mikaela estaba monísima también eligió una falda corta y un encaje que realzaba sus grandes pechos en donde se pierde la mirada de su jefe cada vez que repazcan la agenda.

    La velada fue agradable los chicos muy dados, Aníbal no paraba de tirarme flechazos y tocar mi pierna por debajo de la mesa Ellos trabajaban en un taller mecánico reparando camiones, bueno en realidad Aníbal es el que tiene el taller y el otro chico Aron es un cliente de toda la vida, que maneja un camión transnacional.

    Las copas y el alcohol fueron haciendo efectos y las mesa se levantaron y comenzó el baile, Aníbal me invitó a la pista el agite comenzó la fiesta, Mikaela y Aron nos acompañaron un rato y nos divertíamos y toqueteábamos con Aníbal y también con Aron, aunque Mikaela lo tenía cortito, como que no se le vaya a escapar y se fueron a la barra, nosotros continuamos.

    En un momento, el baile se puso caliente el perreo sobre el bulto de Aníbal ya fue evidente e intenso, me hacía temblar, el me apretaba firmemente en su pelvis, susurrándome al oído cosas que con la música ni las entendida pero sabía que eran cachondeadas calientes. Se lo sentía tan duro y necesitado de salir de su bragueta y yo de ponerlo en mí, sentí entonces que era el momento de tomarlo de la mano, lo hice y dirigirnos a la barra, el pendido a mi espalda como si yo fuera la locomotora y el cabalado atrás como mi vagón. Allí estaban Mikaela y Aron con las piernas entrecruzadas y conversando en forma melosa.

    Me acerque al oído de Mikaela, y solo le dije «turquesa», ella sonrió y miró a Aníbal que me abrazaba por detrás y besaba el cuello. «Nos vamos yendo, los esperamos en el apto» dice.

    «Esperen 10 minutos y nos vamos juntos» exclama Mikaela

    «Ok, date prisa y vamos Mika avanza» tome su mano y la puse sobre la pierna de Aron.

    Con Aníbal estábamos muy calientes, volvíamos a la pista y me dice «yo no aguantó 10 minutos, sígueme» me tomó del brazo y atravesamos la pista, llegamos a los toilette, señalándome las opciones dice «Tú eliges el de chicos o el de chicas»

    Dude un segundo, y me metió de un tirón al de chicos, pasamos al individual. Algunos nos vieron y comenzaron a alentarlo tras la puerta cerrada «Que te la chupe rico!!!» «Buen ordeñe capo!» y uno grita «Hasta no hacerle el orto no le dejes salir».

    Al escuchar esos alientos le sonreí, lo miré y le dije: si la hinchada lo pide esperó cumplas y termine esa verga ya en el culo» Mientas le desprendía el pantalón descubriendo que esa carne estaba hecha un mástil duro y negro.

    En eso dice «A ver si el regalo de mi esposa, sabe chupármela bien?» y arrimó mi cara a su verga, como puede me puse de cuclillas y se la empecé a chupar, en forma desesperada sentí que era lo que más quería en ese instante, ya no había fronteras v lo enterré en mi boca hasta atragantarme.

    Se la chupaba toda, mientras se escuchaba a los chicos entrar y salir del baño eso me excitaba, así como pensar que estaba haciéndole una mamada riquísima al esposo de mi compañera, que hasta hace dos horas era un desconocido y ahora degusta su carne en mí, estaba hecha una autentica puta.

    En un momento dice «Ya basta, párate» no lo obedecí yo seguía con su deliciosa verga venosa en mi boca.

    «Pero te dije que te pararas y date vuelta» me levanto con sus enormes manos y puso de espaldas a él y yo con las manos en la puerta, me subió el vestido hasta la cintura, abrió mis piernas, y bajo a besarme la cola. Sus labios ásperos, comenzaron a recorrer cada una de mis nalgas que las sostenía entre sus manos, mientras le regalaba un suave meneo como una gatita en celo.

    Sutilmente corrió la tira de tanga a un lado y fue ahí que comenzó a besar y lubricar mi culo, así con su dedo comenzó a dilatarme un poquito, mientas le meneaba mi cola, y me ponía dispuesta a recibir esa verga deliciosa que mis labios ya comenzaban a extrañar, me la imaginaba y la quería en mí. «No demores más, dámela ya» casi que le suplique.

    Se paró, y puso su cabeza en mi culo, me tomo del cabello abrí las piernas, comencé a exclamar al sentir como ponía su glande dentro, con cuidado un poquito más adentro, y me lo iba comiendo centímetro a centímetro su pene, así todo dentro comenzó a serruchar, me aperaba contra la puerta en cada embestida y puso su mano en mi boca para suavizar mis quejidillos, el celular en mi chaqueta sonaba y sonaba, pero no se detenía yo no quería atender quería que sugiera. Era excitante y adrenalinalinico saber que los chicos desfilaban por el baño golpeaban la puerta y el «dale duro, dale» era el aliento más sutil que decían, seguro sintiendo todo el sexo que había en ese baño.

    Toda la verga dentro y el seguía lo podía sentir como latía dentro cuando se lo apretaba como para no dejarlo escapar y ahí se iba y otra vez adentro.

    Su respiración en mi nuca y ambos celulares no paraban de sonar, «nos buscan, parece» le dije. «Y a ti te importa, no querías llevarte la leche dentro, espera» y más duro empezó, tenía una máquina de placer tomándome toda de parado por detrás contra la puerta, mis gemidos eran altos, del otro lado de se anunciaban, «somos de seguridad, chicos por favor esto no es telo, es un baño» y golpeaban la perta para que abriéramos, fue ahí cuando sentí como mi interior se llenaba de leche, y apretándome contra la puerta casi como puedo Aníbal exclamo «ok, ok ya salimos» y le apreté su verga con la poca fuerza que me quedaba en mi culo lleno de semen. Comenzamos a reír y apretados como puedo me paso mi sobre, saque toallita húmedas y nos higienizamos como pedimos, yo me sentía llena de leche y sucia, pero acomode mi tanga y baje mi vestido y mientras Aníbal guardaba su herramienta en el pantalón.

    De nuevo el celular Mikaela, cuarta llamada, la atendí: «Ya vamos, ya vamos no escuche el celular estamos adentro del boliche aun, espérenos en el auto, ahí vamos» así salí yo del baño hablando por el celular y Aníbal que salía atrás de mí, se disculpaba con el personal de seguridad.

  • Placer sobre 4 ruedas (Cuarto encuentro)

    Placer sobre 4 ruedas (Cuarto encuentro)

    Es un día normal como siempre, mi rutina diaria empieza desde mis 6:00 am, ejercitarme y prepararme para irme al trabajo.

    Al subir a mi auto para marcharme a mi trabajo, en el camino escucho ciertos ruidos en mi auto, cosa que no había sucedido antes ya que suelo llevarlo a inspección cada mes por su uso diario en ir de un lado para otro. No lo tomé mucho aprecio y llegué sin problema alguno a trabajar.

    Todo normal como día lunes, iniciando la semana con algo de papeleo, vueltas por aquí y por allá. Llegando la tarde y queriendo avance el reloj para irme a casa. Se llegan las 5:00 p.m. la hora de salida y preparo todo para irme.

    Al venir de regreso a casa escucho el mismo ruido de la mañana en mi auto, cosa que ya de momento me preocupa porque no podía tenerlo así en carretera, mucho menos a estas horas porque es algo peligroso vararse a medio camino. Decido ir en busca de mi mecánico, pero al llegar él estaba ya a punto de irse a casa por la hora en la cual ya era algo tarde. Revisó un poco de forma rápida y me recomendó simplemente ir de forma lenta, que para el día de mañana lo trajera de camino al trabajo y él me prestaría el suyo para moverme. Ya por la tarde estaría listo y podría andar en él de forma habitual.

    Siendo así hice caso a su consejo y maneje de forma lenta, avance unos 30 minutos de forma normal cuando de pronto comenzó a fallar por completo. No me quedó de otra más que orillarme para evitar algún accidente vial. Intenté llamar a un amigo para ver si podía venir por mí y ayudarme a remolcar mi auto pero mis llamadas eran a buzón en todo momento. No sabía qué hacer, si irme y dejar mi auto o esperar un poco a ver si algún conocido pasaba por ahí, ya que es la carretera principal hacia la residencia donde vivo. Esperé un poco más de 40 minutos y ningún conocido pasaba, comencé a desesperarme y pensar en irme caminando y dejar a la suerte mi auto varado en lo que llegaba a casa y llamaba una grúa. Al preparar mis cosas para irme, veo que un carro se viene orillando tras donde me estacioné, con algo de poca visión por la noche que ya había llegado, pude escuchar llamaban por mi nombre.

    Al irse acercando hacia a mí pude reconocer a mis vecinos, Mayra y su esposo, como ya saben he tenido algunos encuentros con ella, pero por cosas de trabajo y vacaciones, ya hemos tenido poco contacto hasta el momento.

    Me preguntaron ¿Qué había pasado?

    Les respondí que simplemente ya no dio para más y planeaba irme a casa a llamar una grúa para remolcarlo y mañana llamar al mecánico para que lo repare en casa.

    Se ofrecieron a llevarme a casa, y acepte ya que por la hora no podía ir caminando.

    Me subí a la parte trasera de su auto, él tras el volante y Mayra por delante de lado del copiloto.

    Todo el camino fue charla sobre donde se fueron de vacaciones y cuando me iría yo a vacacionar, que rara vez me ven salir y todo el tiempo me ven del trabajo a casa. Les respondí que por el momento no dispongo de vacaciones por exceso de trabajo pero que además, sabía cómo distraerme y pasarla muy bien sin necesidad de salir de viaje. Mayra me regresó a ver con su sonrisa coqueta y preguntó:

    “¿Ahh si? Y ¿Cómo se divierte un hombre como tú? Pásale el tip a mi marido para cuando no pueda estar en casa.

    Le hice gestos de “calla” cuando me pedía dicha información.

    “¿Debe tener seguro una amiguita por ahí verdad?… ¡Hombres!”

    Solamente respondí:

    – Pues no es por presumir pero sí, tengo por ahí una amiga con la cual nos la hemos pasado bien.

    Mayra me regresa a ver y sin que su marido lo note, desliza su lengua entre sus labios y me guiña el ojo mientras él, solamente se ríe de mi respuesta.

    No pasó más de ahí y al cabo de unos minutos llegamos a casa. Al bajar me dijo que si tenía que regresar a mi auto se lo dijera, ya que la vez pasada le ayude con su auto cuando él lo reparaba en su garaje. Que en vez de ayudarle, terminé cogiendo con su esposa en su propia casa sin que se diera cuenta en lo absoluto.

    Le dije que sí, que en un momento le resolvía si me echaba la mano o desde casa esperaría la grúa con mi auto.

    Llame a una grúa y si estaba disponible, me pidió la dirección donde estaba y como le dije que estaba en casa, me pidió que si podía regresar lo hiciera, ya que por levantarlo sin que nadie esté presente él podría tener problemas con policía de caminos. Le dije que estaba bien, que en unos 20 minutos estaba ahí.

    Llame de nuevo a mi amigo para ver si ahora podía responder mi llamada y me llevara a mi auto, ya que me daba algo de pena pedirle a mi vecino me llevara, seguro llegaba cansado de su viaje. Sin respuesta alguno de mi amigo nuevamente, me tome el valor de ir a la casa de mi vecino. Toqué la puerta y salió ella, le dije que si le podía avisar a su marido que me llevara ya que mi amigo no está disponible y no tenía con quien más ir. Sonriendo me dijo “Espera que le aviso”

    Me quede en la puerta mientras se dio la vuelta y se dirigió en busca de su esposo. Obviamente no pude evitar ver sus movimientos de cadera, cosa que creo hizo con más descaro porque sabía que la miraría. Llevaba puesto una falda blanca corta entre bordada y una blusa del mismo color sin nada de escote. Cosa que me desilusionó un poco ya que tiene buenos atributos y esta vez, no pude mirar siquiera un poco.

    Al paso de un par de minutos sale ella con las llaves en la mano y solamente me dice con una sonrisa:

    ¡Listo vámonos!

    Le pregunté por su marido y solo dijo, “Se metió a bañar y cuando entra tarda mucho, me dijo que si podía llevarte y aquí me tienes, tu chofer personal por esta tarde”

    Claro está que la idea me agrado, pero no pasaba nada perverso por mi mente en ese instante.

    Nos subimos y nos fuimos en camino hacia donde dejé mi auto. Ya en el camino me pregunta:

    “¿Así que tienes una amiga con la cual te diviertes?”

    – Pues sí, tengo una muy excelente amiga con la cual me he divertido pero ya no nos hemos visto. ¡Me ha desatendido!

    “O quizás tú la has desatendido a ella “

    – ¡Qué va! Si apenas la he mirado estos días, de lo contrario…

    “¿De lo contrario qué?

    – De lo contrario nada, pon atención al frente o nos vamos a salir de la carretera.

    “Ya sé que no te gusta salirte tan pronto” (Riendo coquetamente)

    – Claro que no, siempre es bueno ir recto y rápido (Obvio usé un doble sentido)

    – Oye y una pregunta…

    “¡Si! ¿Dime?“

    – Tu marido… ¿Sabe algo de lo que ha ocurrido entre nosotros?

    “No tonto, no tiene ni la menor idea sino, ¿Te imaginas como me iría?”

    “Sabe que soy muy caliente pero no a tal grado de serle infiel”

    – Bueno, menos mal ya que pensaba lo contrario por su risa de camino a casa cuando le dije de mi amiga.

    “No te preocupes, no sabe nada y mejor que así quede nuestro secreto”

    Entre nuestra charla, llegamos al lugar donde dejé mi auto.

    Ya la grúa estaba esperándome listo para remolcarlo. Le dije me esperara un momento, bajé y hable con el encargado. Me preguntó si me iría de vuelta con ella o me iría con él para guiarlo hasta mi domicilio. Le respondí que me iría con ella para no dejarla ir sola por la noche, le oriente más o menos la dirección pero de todos modos iríamos tras de él.

    Acomodo mi auto sobre su grúa y comenzó a llevárselo. Yo me subí de nuevo al auto con Mayra y le dije que nos fuéramos.

    Avanzamos en el camino y hubo un par de minutos en silencio. Pienso que para romper la tensión un poco fue el por qué prendió la radio. Era la hora romántica al parecer en la radio a lo cual sonaba cierta canción algo instrumental.

    “Esa canción me encanta” Dijo ella:

    – Si la he escuchado un par de veces, es muy buena.

    “Demasiado, si supieras los bailes que he dado con esa” (riendo a carcajadas)

    – Entonces ya tengo un motivo para oírla completa la próxima vez que la escuche sonar.

    “Y ¿Cuál sería ese motivo si se puede saber?

    – Pues… el imaginarte bailarme en algún lugar a solas para mí supongo (riendo)

    “Pues puede que en algún momento próximo te de esa primicia eh”

    A la mitad de la canción se orilló y dijo:

    “Ayúdame a manejar por favor”

    No puse pero alguno y me cambie al volante, pero ella no se sentó a mi lado sino, atrás del auto. Me cayó algo extraño el asunto, pensé que se había molestado o algo parecido.

    Me quede callado y avance manejando, a los cuantos segundos me dice:

    “Súbele un poco a la música”

    Le subí y miré por el retrovisor, me miró y me guiño un ojo. Comenzó a moverse poco a poco, bailando apenas la canción que sonaba, no sabía que hacer yo, ya que debía mirar al frente mientras manejaba pero quería mirar tras el retrovisor para mirarla a ella.

    Escuché apenas una respiración profunda de ella, voltee a verla y tocaba sus pechos con sus manos. Me seducía a través del retrovisor. Miraba al frente y miraba hacia atrás para ver lo que hacía. Ya estaba por terminar la canción cuando me dice:

    “Y por traerte hasta tu auto, ¿Cuánto me vas a pagar? Recuerda que sólo vine como tu chofer”

    – ¿Cómo deseas que te pague?

    Un silencio de unos segundos y la escucho sobre mi oído susurrando:

    “Tú ya sabes cómo pagarme”

    Un frio recorrió mi cuerpo y mi piel se erizo al instante.

    “¿Puedo comenzar a cobrarme?

    Mudo solamente afirme con mi cabeza.

    Sentí su mano derecha sobre mi pecho, desabotonando mi camisa, mientras su respiración me iba calentando poco a poco. Su mano quitó hasta el último botón de mi camisa, acaricio mi pecho y bajó por completo hasta mi pantalón. Yo solamente miraba al frente para no salirme de la carretera. Sentí su mano deslizarse por mi cadera, mi miembro comenzaba a ponerse firme. Ella notó eso y fue por encima del pantalón sobre él, comenzaba a acariciarlo y ella hacia pequeños gemiditos cerca de mi oído, no hacía más que calentarme mucho más. Sus dedos buscaban el cierre para deslizarlo, al mismo tiempo en el que quitó el mismo botón de mi pantalón. En menos de 15 segundos sentí como su mano ya sostenía mi miembro con firmeza. Lo envolvió con algo de fuerza y comenzó a masturbarme de forma lenta, yo disminuía la velocidad para disfrutar un poco más antes de llegar a casa. Lo movía y emitía pequeños gemidos sobre mi oído, provocando así más su dureza entre su mano al mismo tiempo en el que mi respiración comenzaba a agitarse más y más. Eché mi mano hacia atrás para tratar de tocarle un poco, sin visión alguna más que al frente mientras manejaba, sentí apenas parte de sus piernas, su corta falda me permitió sentir su piel entre mis dedos. Sus piernas comenzaron a separarse para mí y ella se acercó un poco más para que pudiera llegar hasta su sexo. Mis dedos llegaron por encima de su panty. Era cálida y húmeda a la vez, mientras ella masturbaba con algo de más fuerza mi miembro. Ambos comenzábamos a emitir pequeños gemidos disfrutando ese momento de placer. Mis dedos resbalaban por encima de su panty, recorriendo su sexo ya caliente. Su cadera se movía de tal forma que disfrutaba sentir mis dedos entre sus piernas. Se acercó lo más que pudo y pude hacer entrar mis dedos por un lado de su panty, era algo tan maravilloso y a la vez tan indescriptible para contárselos. Sentir su sexo tan húmedo entre mis dedos, era algo tan increíble. Mi miembro no se quedó atrás y comenzó de igual forma a derramar mis gotas pres seminales. Su pulgar acudió a donde emergían y las esparcía por toda la punta de mi miembro. Comenzó a morder mi oreja a la misma vez que gemía, mis dedos bruscamente recorrían su sexo, y con poco de suerte pude llegar a la entrada de él mismo con mi dedo de medio. No lo pensé dos veces ni ella lo espero tanto, acomodó apenas su cadera para que mi dedo se hundiera en su caliente y húmedo sexo. Mordió mi oreja al sentir como mi dedo se le hundía, su mano apretó con fuerza mi miembro provocando que más de mis gotas emergieran mojando sus dedos.

    Soltó mi miembro de su mano y se echó para atrás, recostándote sobre el mismo asiento. Mire por el retrovisor, me miró y llevo sus dedos a su boca, los mismos que se humedecieron con mis propios líquidos pre seminales. Me excitó mucho más de lo que ya estaba ese acto que cometió con sus dedos. ¡Lo supo de forma inmediata! Y los chupaba y lamia con esmero. No sabía si seguir o detenerme, estaba excitado y confundido a la vez.

    Se acomodó sobre el asiento trasero de tal forma en el que separo sus piernas por completo, y llevo su mano a su sexo. Comenzó a masturbarse sin problema alguno, sus gemidos comenzaban a escucharse con algo de más frecuencia. Yo por mi parte no pude quedarme atrás, tomé de igual manera mi miembro ya firme y comencé a masturbarme junto con ella. Nos mirábamos por el retrovisor sin detenernos, gemíamos con los vidrios cerrados y el momento era tan excitante. Estábamos a solo un par de cuadras de llegar a casa y no pude contenerme, me orille en una esquina donde apenas la luz del poste alumbraba dicho camino.

    Me gire y ella quitó de sus piernas su mano, pude mirar su sexo apenas en la poca luz que emitía la noche. Mi mano rápidamente fue a su sexo, le recorrió y hundí mis dedos dentro de ella. Elevó su cadera para que fueran hasta el fondo y sus gemidos no fueron demorados en oírse. Los hundía y los movía a la misma vez jugando con la intensidad y la excitación del momento. Mi miembro estaba a reventar de la misma excitación pero no me enfocaba en ello sino, en ella. Sus gemidos me volvían loco y no me detenía, sus fluidos comenzaban a bañar más y más mis dedos los cuales eran más fácil de hundirles en su preciosa vagina. Ella asistió sus dedos a su clítoris, ambos jugábamos y los movimientos se hacían más intensos. Le miraba fijamente y ella lo hacía conmigo, no paso más de un par de minutos entre el juego de nuestras manos en su sexo, cuando emitió un fuerte y excitante gemido. ¡Estaba teniendo su primer orgasmo!

    Sentí como mis dedos se bañaban tibiamente de sus fluidos, atrapados entre sus contracciones tan exquisitas de su sexo. Sus ganas no se fueron, siendo que solo era el comienzo y las mías, ¡Ni se diga! Mi miembro estaba tan firme que lo que hice fue jalarla hacia adelante entre medio de los asientos como pude, para poder acomodarla sobre mí.

    Recliné el asiento hacia atrás dándonos más espacio, mis manos elevaron su falda mientras ella tomaba mi miembro para acomodárselo en la entrada de su vagina. No nos pudimos contener más y fuimos en busca de la penetración. Se acomodó sobre él y se dejó caer en un solo golpe. ¡Ambos gemíamos fuerte! Sentir como mi miembro se clavó de lleno en su caliente vagina, fue el más exquisito de los placeres. No me resistí a tomar sus caderas para elevarla y que se dejara caer nuevamente como lo inició. ¡Así lo hizo! La eleve y ella como pudo, se dejaba caer con fuerza, cada vez más fuerte. El sonido que provocaban nuestros cuerpos era cada vez igual de fuerte que los gemidos que emitíamos al mismo instante. Sus fluidos bajaban por todo mi miembro en cada movimiento de ella para mí, mis manos fueron hasta su frente, a ese par de pechos que posee que a cualquiera vuelve loco, pero que en esta ocasión estaban siendo totalmente míos. Tiré de su blusa para descubrirlos, y ¡Así fue! Ese par de hermosos pechos grandes salieron a la vista, cosa que sólo me calentó más de lo que ya me tenía. Ella no se detenía en sus movimientos, empujaba con tanta fuerza su cuerpo contra el mío. La rodee con ambas manos de su cintura, dejé se clavara completamente en mí dejándola inmóvil. Mi boca fue en busca de sus pechos, aquellos que ansiaba desde hace días volver a probar. Me encontré con esos pezones ya erguidos y no esperé a succionarlos dentro de mi boca. Su cadera comenzó a balancearse de adelante atrás, mientras me enfocaba en succionar y lamer sus pezones. Eran duros y de una forma tan deliciosa como no pueden tener una idea. Sus movimientos se intensificaron y dejé sus pechos para ir en busca de su boca. Nos devoramos como si fuese la primera vez, esas ganas insaciables del momento se incrementaban de una forma tan inimaginable.

    Gemíamos a ventanas cerradas tan fuerte que nadie por fuera podría escucharnos, los movimientos se hicieron de forma frenética, le pedí no detenerse y ella obedeció sin pero alguno. Se abrazó a mi cuello y se apoyó para moverse con mucho más fuerza. Me estaba enloqueciendo y a la vez me hacía sentir un placer tan magnifico. Nos besábamos y a la vez gemíamos. Sus palabras fueron simplemente “Ya no aguanto más” asistí a sus palabras y le pedí que lo hiciera.

    Al oír eso sus movimientos se hicieron insaciables, sus gemidos ya eran gritos y de forma tan maravillosa, nuevamente estaba teniendo otro orgasmo. Fue tan increíble sentir como su humedad bañaba de lleno mi miembro al mismo tiempo en la que sus contracciones lo estimulaban.

    Buscó mi boca y me beso apasionadamente, entre besos quería terminara para ella y sólo afirmé con mi cabeza. Lentamente fue levantándose, sentándose sobre el sillón de lado. Se fue sobre mí agachándose, iba en busca de mi miembro con su boca. Simplemente me recliné hacia atrás y le dejé lo hiciera a su antojo. Su mano rodeo mi miembro y su boca no esperó más, lo succiono deliciosamente. Pude sentir como su lengua me recorría desesperadamente. Sus labios apretaban y soltaban al ritmo en el que su lengua me recorría.

    Mis gemidos se intensificaban cada vez más, su boca era imparable y mi miembro comenzaba a vibrar con fuerza. Mi mano fue sobre su cabeza y la jalaba para no dejarla se retirara de él.

    Subía y bajaba con una velocidad imparable, succionaba y estiraba por completo mi miembro. ¡No puedo más! Le dije apenas entre mis gemidos, devoró por completo mi miembro y era la señal. No pude contenerme más a su boca y comencé a estallar dentro de su boca. Mi semen emanaba a chorros y ella lo sacó en lo absoluto de su boca. Succionaba mientras me derramaba, era un placer jamás sentido en mi vida. Solté su pelo y la deje quitar hasta la última gota de lo que había sacado en mí.

    Se levantó limpiando con su lengua lo que quedaba entre sus labios.

    “Cuenta pagada” dijo mientras sonreía y se mordía los labios.

    Yo, simplemente sin palabras.

    Miró la hora y exclamo, ¡Rayos ya tardamos demasiado!

    De forma rápida me acomodé la ropa y avance lo que faltaba con el auto.

    Su esposo y el de la grúa ya estaban esperándonos. Llegamos y su esposo pregunto:

    – ¿Por qué tardaron tanto?

    “Pasé a la tienda a comprar un cigarro mi amor” Respondió ella.

    Le di las gracias por haberme ayudado con lo de mi auto y le dije que estaba en deuda con ellos por lo de esa noche.

    “No hay problema vecino, cuando guste aquí estamos para lo que se le ofrezca”

    Caminé hacia mi casa y el señor de la grúa simplemente me vio y dijo:

    “Como que estuvo muy bueno el cigarrito verdad”

    Simplemente me reí y le dije que no dijera nada.

    “No hay problema, he comprado ese tipo de cigarros amigo”

    Dejó mi carro sobre la acera de mi casa, le pague y obvio le di un extra por haberme esperado un poco más por el supuesto “Cigarro”

    Me metí a la casa directo al baño para darme una buena ducha, salí de ella después de un buen baño y me dirigí a mi cama donde quede completamente dormido hasta el otro día.

    ********************

    Con cariño y respeto para mi bella inspiración:

    Mayra G

  • Diego. Homocurioso

    Diego. Homocurioso

    Heterocurioso es aquel hombre que se identifica a sí mismo como heterosexual, pero que no se cierra y de hecho está bastante receptivo a mantener relaciones sexuales con hombres. Al heterocurioso le gustan las mujeres, pero él no se pone límites a la hora de follar.

    Partiendo de la definición anterior de lo que es un heterocurioso entonces no es complicado definir y afirmar que un homocurioso es aquel hombre que se identifica así mismo como homosexual pero que no se cierra al hecho de tener relaciones sexuales con mujeres.

    Para muchos es difícil de creer ello, ya que la mente de las personas es tan cerrada de que no está abierta a los distintos cambios que da el ser humano, es tan cerrada aun, que piensan que pueden ir en contra de la naturaleza del ser humano imponiendo su pensamiento, y no logra entender que la persona humana por el hecho de serlo despliega variadas personalidades, características, sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos únicos en cada uno de los millones y millones habitantes de la tierra.

    *******

    —Muy bien cuéntame sobre ti, te voy a dejar decir lo que quieras en esta charla –dice con una voz viril el entrevistador ansioso por escuchar hablar a Diego y encendiendo la cámara para grabar.

    —Me gusta que me den por el culo, y no lo niego —dijo Diego entre risas de una forma directa y con la frescura y picardía que lo caracteriza.

    —Para los que nos están viendo eso significa ser pasivo —dijo el entrevistador aun riéndose de lo dicho por diego.

    —Caramba sabes mucho mi querido amigo —dijo Diego.

    —Digamos que he averiguado un poco los términos del mundo gay —respondió el entrevistador.

    —¿Alguna vez has hecho has cumplido el rol de activo? —pregunto el entrevistador.

    —La verdad es que si, alguna vez sí, pero después de ello siempre he sido pasivo, vamos, que me siento mejor dejando que me follen el culo a follar yo uno —Dijo Diego guiñándole el ojo al entrevistador.

    —Dijiste que alguna vez has hecho de activo, ¿eso quiere decir que de vez en cuando te provoca ser el que penetra? —pregunto el entrevistador.

    —A hombres no, me gusta tanto la verga que solamente me acuesto con hombres activos que luzcan viriles y machos como tú —dijo Diego con el afán de intimidar al entrevistador, pero este ni se inmuto.

    —Si a hombres no, entonces a ¿quién? —pregunto el entrevistador extrañado.

    —A mujeres —contesto rápidamente Diego.— Si quieres puedo contar la primera vez de estas experiencias —siguió Diego.

    —Dije que te iba a dejar decir lo que quieras así que cuéntanos como fue, no es muy común ello —dijo el entrevistador.

    —Bueno todo, tienes razón, no es común escuchar eso, por no decir que es imposible, pero es cierto, creo que si fuera activo sería más creíble, pero lo ocurrido fue hace unos años atrás, cuando tenía 19 años, actualmente tengo 25.

    Siempre me identifique como homosexual, desde que tengo uso de razón me gustaban los hombres, sexual y sentimentalmente, mi primera vez fue con un hombre y desde ahí supe que quería ser penetrado siempre, pero la primera vez con una mujer fue una de las experiencias más enriquecedoras en toda mi experiencia sexual, porque me cambio la forma de pensar.

    Descargue Tinder, el Grindr de los heteros, movido por la curiosidad que sentía, tal vez la misma que la de un hetero cuando quiere tener sexo con alguien del mismo sexo.

    Había muchas chicas guapas y de buen cuerpo, estaba viendo y le di like a la tía que me parecía más atractiva, en ese instante hicimos “match” y se abrió el chat, empezamos a conversar, y no miento al afirmar que Tinder es el Grindr de los heteros pues al instante la chica me propuso tener sexo.

    Siempre me sentí a gusto con mi orientación sexual, pero también siempre hubo esa curiosidad así que impulsado por ella concreté el encuentro.

    Daniela que así se llamaba ella, era una mujer muy guapa, de 20 años por aquel entonces, cabello rizado, un busto prominente y de trasero imponente, fui hasta su casa, que compartía con una amiga, pero ese momento ella no estaba.

    Nada más entrar me beso, al principio me tomo por sorpresa, pero al instante le agarre el ritmo, era totalmente distinto a los besos de un hombre, a parte que siempre a mis los hombres son lo que me toman del rostro, agarran mi trasero, pero esta vez tenía que ser yo.

    Así que recordé lo que siempre me gustaba que me hagan y se lo hice a ella.

    La arrincone contra su puerta que ya estaba cerrada, restregándole mi paquete en su entre pierna, que por cierto era algo nuevo para mí no sentir otro paquete restregado al mío, nos besábamos con pasión y con bastante lengua.

    Se quitó la blusa, y automáticamente me lance a mamarle las tetas, sus pezones estaban bien paraditos, los chupe tanto que se los deje muy rojos de lo rosaditos que eran.

    Mi verga estaba a mil, ni yo mismo me lo podía creer, y por mi mente cruzo una idea, quería probar si como dicen que los hombres son mejores mamando verga que las mujeres, o solo es un mito, así que con fuerza la hice arrodillar, me baje el cierre de la cremallera mientras ella de rodillas miraba como sacaba mi polla, que estaba babeante.

    Al instante ella se la metió a la boca y se la trago hasta perderse por completo, lo único que podía ver esa su nariz pegado a mi pubis aspirando el olor de mi recortado vello púbico.

    La chupaba con maestría, ahí descubrí que lo que pensaba era un mito, ya que toda persona puede hacer cosas increíbles y hasta más.

    Le follaba la boca, presionaba mis dos manos contra su cabeza y le hacía tragar mi verga hasta el fondo pues eso me gusta que me hagan a mí, le taladraba la garganta hasta dejarla casi sin respirar.

    Charcos de saliva caían al piso y resbalaban pos sus senos, exhausta por lo que estaba haciendo, se puso de pie y me llevo hacia el sofá, yo torpemente camine hasta dejarme caer en el sofá, ella se quitaba el resto de sus prendas mientras yo me masturbaba lentamente.

    Una vez queda completamente desnuda, ella se sentó sobre mis piernas, rosando su clítoris con mi polla, era una sensación nueva, me arranco la camisa y mis botones salieron volando.

    Ella se sobada y sobada y yo ya estaba cansado de los jueguitos así que, sin extender más el tiempo, le clave mi verga dentro de su vagina, al hacer eso, Daniela gimió como una perra en celo.

    Daniela cabalgaba como toda una experta sobre mi verga, yo le apretaba fuertemente las nalgas y sus pechos rebotaban como dos globos llenos de agua, los únicos sonidos que se escuchaban eran sus gemidos, nuestras pieles chocando y la hebilla de mi correa pues aún tenía los pantalones hasta los tobillos.

    Me saque los zapatos con mis mismos pies, y me despoje del pantalón, medio me levante del sofá, y nos acosté sobre el sillón mirándonos fijamente, en otras ocasiones era yo quien estaba abajo y con las piernas al hombro de un hombre, pero esta vez era yo quien estaba encima y ejerciendo el rol de macho dominante.

    Le tapé la boca con una mano, y la embestí con todas mis fuerzas, era gratificante ver como ponía los ojos en blanco cada vez que le refundía mi verga hasta el fondo, emitía gemidos que eran ahogados por mi mano.

    Finalmente decidí cambiar de posición, el perrito era ahora, escupí sobre mi verga, escupí sobre su culo, y se la dejé ir toda de una sola estocada, tal y como una vez me lo hicieron a mí, ella grito del dolor, pero no me importaba pues estaba disfrutando, y cuando disfruto nada ni nadie me saca de ese trance, pero aun así ella se quedó quieta y no hizo intento por zafarse.

    La empecé a romper el ojete a vergajos y ella solo gritaba del placer, me decía que siga y que no me detenga, eso provocaba en mi algo que hacía que mi sangre hirviera, ahora sentía lo que sentí que se los hombres activos que follan varios culos.

    Varios minutos después de estarle dando polla, me corrí dentro de ella, felizmente fue en el ano, así ya no estaría con la preocupación de que se comprase la pastilla del día después.

    Me senté un rato en el sillón, mi verga esta roja y palpitante pero ya flácida después de haber terminado, ella se fue al baño y mientras pasaba eso, yo me limpié la polla, me puse la ropa, y salí de su casa, caminaba en la calle con el pecho descubierto pues, mi camisa no tenía botones.

    Mientras caminaba por la calle, pues me sentía tan bien, que desde ahí yo mismo di un cambio, es decir mi mentalidad se abrió, y ya no catalogo a las personas ni a mí mismo en un solo estándar de acuerdo a su opción y rol sexual, más bien entendí que la naturaleza del ser humano es tan cambiante y tan impredecible, que no se le debe encasillar en tan solo un pensamiento.

    —Wao, muy buena e interesante tu historia, y la reflexión tuya al final muy acertada —dijo el entrevistador.

    —Así es y es muy importante para aprender y tolerar todo lo demás —dijo Diego.

    —Bueno diego ya para despedirte ¿Qué les dirías a las personas que te están viendo? —dijo el entrevistador.

    —Pues lo único que les puedo decir y por experiencia propia se los recomiendo, que abran su mente y que no solo se centren en una cosa, tiene que probar, tener experiencias para saber qué es lo que les gusta. —finalizo Diego.

    —Disculpa ¿cómo te llamas?, se me olvido tu nombre —pregunto Diego.

    —Gabriel —respondió el entrevistador.

    —Gabriel, ¿te importaría si te ayudo con eso? —Pregunto Diego señalando a la erección que tenía Gabriel.

    —Disculpa, es que tu historia me ha puesto muy cachondo y pues… además, yo no soy gay, ni bisexual, ni hetero curioso —dijo Gabriel muy calmado y amable.

    —Pero ¿cómo lo sabes si ni siquiera has probado? —dijo Diego con una sonrisa lujuriosa.

    Gabriel respondiendo la sonrisa con una igual de lujuriosa que a la él, se puso de pie, camino hacia donde Diego estaba sentado, se bajó el pantalón y con sus manos bruscamente guio la cabeza de Diego hacia su verga, quien automáticamente se la metió a la boca y comenzó a chuparla con pasión.

    Gabriel como todo un macho dominante, no dejaba tranquila la boca Diego cuya garganta estaba siendo atravesada por el contundente falo.

    Diego no podía ya casi respirar, pero aun así seguía mamando verga, pues era lo que le gustaba, y por otro lado era lo que deseaba desde que Gabriel entro a su casa.

    Gabriel se terminó por quitar toda su ropa mientras Diego le seguía mamando la verga.

    —Para un momento, que ya casi me la arranas con la boca —dijo Gabriel sarcásticamente.

    Acto seguido Diego se puso de pie, se quitó toda la ropa, y mientras Gabriel sentado abierto se piernas en el sofá, Diego al verlo se sentó sobre la verga erecta de su amante de turno, cabalgándolo de la misma manera que la chica de la cual había hablado anteriormente.

    Gabriel se sentía loco al sentir esa experiencia nueva, esa sensación que se tiene cuando tu verga está entrando en un lugar tan estrecho y cerrado como el ano, es única.

    Diego tocaba los pectorales de su amante, velludos y trabajados en el gimnasio, mientras que Gabriel, amasaba aquellas nalgas que le llamaron la atención desde que entro a la casa.

    Estuvieron un buen rato así, hasta que Gabriel, autoritariamente le ordenó que se pusiera de perrito en el sofá, escupió el culo de Diego y con una mano tomando su cabello, y con la otra guiando la verga al ano de su receptivo amante, y se la introdujo de un solo golpe.

    Diego gemía placenteramente, diciéndole palabras que enaltecían el ego de su macho, no tanto mucho tiempo para que Gabriel finalizara la entrevista, pero esta vez más personal.

    Por cada trallazo de leche que expulsaba Gabriel de su uretra, más le jalaba el cabello a Diego, en total fueron 5.

    Agitados se separaron, y se sentaron el uno al lado del otro.

    Gabriel comenzó a sonreír y eso no pasó desapercibido por Diego, quien le pregunto el motivo, Gabriel señalo la cámara y ambos esta vez rieron, pues la cámara aún estaba prendida y había grabado su encuentro sexual, lo cual no era parte de la entrevista.

    —Igual la editare más tarde, te pasare una copia —dijo Gabriel.

    —No es necesario, igual la veré por internet —contesto Diego.

    —No me refería a la entrevista hablada, me refería a la entrevista de tu culo con mi verga —le dijo Gabriel riéndose.

    —Y entonces, Gabo ¿cómo defines esto? —pregunto Diego triunfante y jactancioso.

    —Yo soy heterocurioso supongo, pero tú eres lo que yo definiría como un homocurioso —contesto él.

    *****

    Gracias por leerme, estuve en inactividad, pero a raíz de la buena recepción de mi primer relato, decidí publicar otro, pero les guste y comenten.

    Estere publicando más relatos constantemente, así que estén atentos

    Si quieren ponerse en contacto conmigo pueden escribirme a [email protected].

  • Para mi marido la conchita, para ti mi boquita y mi colita

    Para mi marido la conchita, para ti mi boquita y mi colita

    Conozco a Lorena desde hace diez años, más o menos cuando ella tenía la edad de veintinueve y ya era madre de dos hijos. Desde entonces esta chica tiene relaciones extra maritales conmigo y no sé si las tendrá con alguien más. Ella, lo dice de esta manera, de una manera que me parece cómica: Siempre te he sido fiel a ti y al único que he engañado es a mi marido.

    Lorena es de estatura pequeña, es de esas chicas que les llamamos “petit”, quizá mida un metro con cincuenta y ocho centímetros y pesara máximo unas 130 libras. Es de rostro bonito; cabello y ojos oscuros, en un cuerpo muy bien cuidado y tiene un trasero que llama la atención, especialmente cuando ocupa pantalones vaqueros o esos vestidos pegados a su lindo cuerpo. Sus pechos son de copa “C” y, hace un poco de más de un año, que se los acomodo estéticamente y le lucen como a una chica de dieciocho.

    Ella con el tiempo es muy abierta conmigo y a pesar que conoce que tengo algunas aventuras con otras mujeres, lo único que intenta indagar, ¿qué tan buena son estas otras mujeres a comparación con ella? Es tan abierta y con tanta confianza, que fue la misma Lorena la que me involucró con su prima hermana. Su prima hermana Sheri se quejaba de no encontrar placer sexual con su marido y es como termino en la cama con las dos primas, aunque en todo este tiempo nunca hemos hecho un trío. Sheri, a contraste de Lorena, es más alta y de tez más clara y aunque tiene tremendo trasero, sus pechos son más pequeños y creo que eso le provocaba algún complejo que al igual que su prima, se los mando a operar y ahora son de una copa C.

    Como la mayoría de las mujeres, Lorena y Sheri eran muy escépticas y temerosas al sexo anal, aunque creo que Sheri si ya había tenido alguna experiencia. Después de unos meses, Lorena se había vuelto adicta al sexo anal, que es raro que tengamos sexo vaginal. Nos encontramos en algún hotel cerca de su casa, o cerca de la escuela donde estudian sus hijos, como también ha venido algunas veces a mi casa. Solamente una vez hemos tomado el riesgo de hacerlo en su casa, pues con ellos viven sus suegros. La rutina es básicamente la misma; un baño, un segmento de cinco a diez minutos de sexo oral, el cual yo también retribuyo con una extensión más, pues regularmente aprovecho de comerle el culo y comenzar la lubricación y dilatación de su esfínter. A Lorena le gusta tanto la antesala a la penetración, que ella con el tiempo me lo dice cara a cara: ¡Me encanta que me comas el culo!

    Lorena es tan sensible, que no es raro que tenga orgasmos anales en este proceso de lubricación y dilatación de su ano. Al contrario de Lorena, Sheri es más cohibida, aunque sé que le gusta, pero no tiene esa confianza para admitirlo y tiene razón, con Sheri los encuentros sexuales son mucho menos frecuentes y por el momento no sé lo que le empuja a conllevar uno, pues no hay una secuencia o rutina, pues de repente me llama y me pregunta si tengo tiempo para un almuerzo o un trago, regularmente en esas horas que su marido trabaja y sus hijos están en la escuela. En ocasiones puede pasar un mes o tres meses y de repente llama.

    Con Lorena es diferente. Dos semanas después de su periodo, que creo que es cuando está en ese proceso de ovulación, es la semana que nos encontramos hasta tres veces. Como dije, ella es tan adicta al sexo anal, que después de la antesala del sexo oral, su posición favorita es montarme de frente o a la inversa. Sus movimientos pélvicos son una delicia de ver y de gozar. Su mirada, sus expresiones faciales gozando del sexo son una descarga de testosterona que hay que saber manejar y creo que eso hace que esta chica siempre me busque para esta aventura sexual por más de una década. Siempre me ha dicho que admira mi nivel de resistencia y siendo una mujer multiorgásmica analmente, su mayor deseo y sueño es tener un pene potente y erecto el mayor tiempo posible para ella lograr orgasmo tras orgasmo.

    Obviamente no siempre fue así. Como dije al principio, Lorena era escéptica y con mucho temor al sexo anal. Las primeras experiencias la tuve que rogar y creo que padeció dolor a pesar que me tomé el tiempo para lubricarla. De hecho, pasamos meses sin intentarlo, pero nuevamente le rogaba y quizá por complacerme lo volvía a hacer. Con el tiempo y con más confianza me confesaba que a pesar que le parecía incomodo al principio, sentía una sensación de placer. Creo que fue que cada vez que lo intentábamos ella se sentía más relajada, lo que en un momento provocó sentir el primer orgasmo anal.

    Su orgasmo anal fue tan potente que hizo que los espasmos fueran incontrolables y que le provocara una especie de ataque epiléptico. Cuando recuperaba la compostura y su respiración se normalizaba, se soltó a llorar. La recuerdo pensativa, como intentando comprender que es lo que había vivido. Ella me lo describió como una corriente eléctrica de placer por toda su columna vertebral que se apagaba por un segundo y volvía a aparecer con más potencia. Me dijo que quería gritar, pero esta electricidad no la dejaba y por un momento pensó que se desmallaría. Me lo describió tan placentero y con la misma sorpresa cuando alcanzo su primer orgasmo en su vida.

    Tuvo que pasar más de dos meses para volverlo intentar, pues sus hijos estaban de vacaciones en verano, pero una vez en la cama de hotel, esta vez no hacíamos el anal en la posición de perrito, como siempre lo habíamos hecho, en esta ocasión ella se montó sobre mí y comenzó una cabalgata semi-lenta, la cual tomó un ritmo pélvico más frenético con los minutos, hasta que vi de nuevo en su rostro esa mueca de placer que la enviaba de nuevo al paraíso. Me lo anunció con el ruego de repetitivas frases: Tony me vengo, me corro, no pares, dame más fuerte, no pares. – y se corrió.

    La sorpresa en esta ocasión para Lorena, es que cuando el placer se disipaba, ella continuó montándome, y aunque no tenía el mismo ritmo pélvico, yo continué pompeando con un ritmo agresivo y creo que ella pensó que yo estaba a punto de venirme y ella quería asistirme moviendo sus caderas de nuevo y fue ella la que encontró otro orgasmo. Este pareció ser más fuerte que el primero y sus jadeos y gemidos hicieron que yo descargara también mi tensión y acabé en su rico culo.

    En esta ocasión descubrió que no solo el orgasmo anal era una realidad, pero también descubrió que era multiorgásmica. En nuestras experiencias algunas veces hemos contado hasta diez orgasmos en tres horas, mientras yo solo he conseguido dos o tres y eso es lo que me da envidia de las mujeres, esa posibilidad de lograr varios orgasmos, aunque debo confesar, que me da enorme placer provocarle a mis parejas ese placer, aunque esto suene redundante.

    Hemos vivido tanto con Lorena, que tenemos ya mucha confianza al igual que como cualquier pareja que vive junto la tiene. Desde que descubrió el orgasmo anal, el sexo convencional se fue quedando relegado al punto que creo que lo hicimos así, hace algún año o más. Sabemos que cuando vamos a la cama, es esa antesala del sexo oral, para proseguir al sexo anal. Esto se convirtió así sin que yo protestara que me diera su conchita y porque Lorena un día bajo la influencia de dos copas de vino me dijo: Para mi marido la conchita, para ti, mi boquita y mi colita.

    Tengo cincuenta años y más de diez cogiendo con Lorena. No sé si algún día terminara esta relación. Realmente me encanta coger con ella y es por eso que en mi fotografía panorámica en mi perfil, les comparto una escena con esta linda mujer, que me llena siempre de morbo, me hace gozar profundamente con sus gemidos y alaridos, porque realmente es una pequeña diosa de la cama.

    [email protected]

  • Hubo de todo entre mi esposa, mi hermano y yo

    Hubo de todo entre mi esposa, mi hermano y yo

    Ha pasado un mes desde la última vez que tuvimos relaciones sexuales mi esposa, mi hermano y yo. A mi hermano no lo hemos visto pero si hemos tenido comunicación telefónica porque él es quien ha llamado varias veces para saludar y programar la próxima reunión, a Linda y a mí nos sorprende su insistencia por nuestra compañía y hemos decidido averiguar cuál es la razón porque nos preocupa que la relación se desvíe de lo sexual. Es cierto que lo queremos mucho, pero estamos seguros que es por el parentesco que existe además del atractivo físico y sexual y no queremos que la relación se complique con sentimientos más allá de lo que debe ser, sobre todo, porque la última ocasión mi hermano comentó lo de un disgusto con su esposa precisamente el día que llegó a nuestra casa en busca de apoyo moral o algo por el estilo terminando en una sesión sexual inesperadamente placentera.

    Desde entonces él ha llamado varias veces buscando la fecha para la próxima cogida. Linda y yo pensamos que sería bueno platicar con el antes de proseguir con nuestras relaciones para no complicar lo del parentesco y echar a perder algo que nos ha resultado muy atractivo e interesante pero solo como aventura o experiencia extramatrimonial. Mientras tanto, nos hemos reunido en dos ocasiones con los compadres Antonio y Mary para estrechar los lazos entre los cuatro y ver si se puede avanzar en el plan que tenemos algo avanzado pero solo con Antonio. Es cierto que me agrada observar a mi esposa cuando está siendo cogida pero también siento mucha atracción sexual por Mary y he tenido fantasías acerca de los cuatro al mismo tiempo. Por el momento, todo va muy bien, siento gran aceptación por parte de ella y Antonio está haciendo lo suyo también para conseguirlo porque la verdad es que está encantado con mi esposa ya que ella está muy apetecible y es buenísima en la cama.

    Con mi hermano nos reunimos un sábado en la mañana para almorzar y platicar de acuerdo a lo planeado por Linda y yo. Abordamos el tema sin dificultades y pudimos refrendar junto con Juan la idea de que nuestra relación no debe pasar de lo sexual, por supuesto incluyendo el rico sabor del parentesco que le da un toque muy especial.

    Hechos los ajustes que habíamos considerado necesarios, nos reunimos por la tarde nuevamente en nuestra casa, Juan llegó con algunas cervezas de importación que había conseguido y también con una bolsa de plástico conteniendo varios tubos de ungüentos lubricantes con aroma, enemas y algunos condones. Abrimos las cervezas y mientras platicábamos haciendo bromas acerca de su equipaje, comenzamos a desvestirnos poco a poco ayudándonos unos a otros aprovechando para el cachondeo sobre todo con Linda, a quien yo noté muy excitada, ya que empezó con una sesión de besos ardientes con uno y con otro como si estuviera probando o comparando entre los dos. La calentura era evidente entre los tres, las vergas estaban duras y destilaban líquidos lubricantes en gran cantidad, Juan indicó que era oportuno aplicarnos los enemas, así que lo hicimos y luego nos turnamos los tres en el WC de la habitación. El trato había sido que si ella se prestaba para que la hiciéramos «sándwich», mi hermano y yo le daríamos función privada a ella.

    Comenzamos por lubricar y ablandar el esfínter del culito de mi esposa con los ungüentos que trajo Juan, acción en la que participamos juntos como buenos hermanos. Acariciando y besando mucho a mi esposa, metíamos nuestros dedos en su culito, uno, luego dos y hasta tres. Cuando ya se sentía relajada y con el ano aflojadito, mi hermano que llevaba la voz de mando, indicó que uno de los dos entraría por el culo, a lo cual yo decidí que fuera el debido a que había notado mucho interés por su parte, ya que había preparado todo lo necesario y se le notaba su insistencia desde la última reunión que tuvimos. Me indicó que me acostara de espaldas en la cama para que Linda me montara, Linda con algo de nerviosismo en su cara, subió encima de mí, yo la besé y la traté con mucha ternura y le dije: “Si no quieres hacerlo, podemos parar ahora mismo”, pero ella sonriendo, me aclaró que después de probarlo me diría si seguíamos o no. Una vez clavada en mi verga, se volteó para sonreír con mi hermano como dando su visto bueno.

    Juan se acomodó hincado detrás de ella y confieso que yo estaba un poco nervioso pero era más mi calentura y curiosidad por observar las imágenes reflejadas en los espejos de las paredes, la verga de mi hermano, se veía dura y grande, amenazando con perderse entre las ricas nalgas de mi esposa, las miradas de los tres se encontraron en el espejo lateral, solo pudimos esbozar alguna sonrisa de nervios pues lo que estaba por consumarse era una novedosa aventura.

    Mi hermano se aferró a las caderas de mi esposa, apuntando con una mano su gruesa verga hacia su culito, comenzó a empujar y sentí que mi esposa se estremecía con la entrada de la cabeza, se detuvo todo el movimiento por un momento, para reanudarse luego con mucha suavidad. En pocos segundos comencé a notar la cara de satisfacción en mi esposa y casi al mismo tiempo pude sentir las bolas de mi hermano chocando con las mías, aquellos momentos son algo indescriptible, solo estando allí se pueden conocer las sensaciones exactas. Al ver a través del espejo, pude observar la cara de mi esposa y de mi hermano que denotaban un goce extremo, claro que yo también estaba gozando el momento y en qué forma, ya que sentía cada uno de los empujones que mi hermano le daba a las nalgas de mi esposa clavándose hasta las bolas, luego se retiraba completamente para ver el culito abierto totalmente, para volver a meter su verga en el antes de que se cerrara.

    Estuvimos los tres observándonos a través del espejo y disfrutándonos unos a los otros, mi esposa estaba conectada con nosotros, por su panochita y por su culito, yo la besaba repetidamente mientras mi hermano que era quien llevaba el ritmo, lo hacía muy acompasado, muy lento, disfrutando cada movimiento, por mi parte yo subía mi pelvis penetrando a mi esposa y procurando seguir el compás marcado por las embestidas de Juan. De pronto, comenzó a cambiar el ritmo haciéndose más duro, más frenético, como buscando llegar a las eyaculaciones y al orgasmo, sentí que Linda se adelantó, tenía un orgasmo, yo la apretaba con mis brazos y mi hermano la juntaba hacia el metiendo su verga con firmeza. El orgasmo de Linda fue muy intenso muy prolongado, múltiple, tanto que expresaba frases como: “cójanme cabrones”, “¿querían hacerlo entre los dos? Pues ahora es cuando cabrones, llénenme de su leche, métanme sus vergotas, soy su puta, cójanme”. Yo no daba crédito a lo que estaba escuchando pero disfrutaba cada frase que escuchaba, me excitaba ¡y en qué forma!

    En pocos segundos comencé a descargar mi leche diciéndole a mi esposa: “Ahí está lo que querías, te estoy aventando mi leche lo más profundo que se puede, tómala mi amor tómala”. Casi enseguida comencé a sentir el cambio de ritmo en las embestidas de mi hermano y luego se quedó inmóvil por unos instantes, estaba descargando su leche dentro del culito de mi esposa quien se juntaba hacia el para recibirlo lo más profundo que se podía, mi hermano solo gemía y levantaba su cara con los ojos a medio cerrar disfrutando aquél momento tan esperado.

    Terminadas las penetraciones, nos acostamos uno a cada lado de mi esposa, incorporándonos alternadamente para cesarla y besar y mamar sus pechos que apuntaban hacia arriba con los pezones todavía erguidos, mi hermano se levantó y nos trajo toallitas para asearnos un poco, se paró junto a la cama por mi lado y pude ver su verga medio dura muy cerca de mi, alargué mi mano para tocarla y Juan se quedó ahí parado esperando que yo lo hiciera, lo comencé a masturbar suavemente y al instante se le puso dura, como roca, volteé a ver a mi esposa y me dijo: “Adelante, siguen ustedes”, luego vi a mi hermano y dijo: “Un trato es un trato y hay que cumplir”. Noté a mi hermano muy interesado en hacerlo y a mi esposa en presenciarlo, así que no los hice esperar, me levanté de la cama, fui al baño a orinar y abrí cervezas para los tres, Juan también fue a orinar y cando volvió, venía acariciando su verga dura, yo fui a su encuentro, le di su cerveza y nos pasamos un brazo cada uno por la espalda para tomarnos de la cintura, dejamos las cervezas de lado y me acerqué para dar un beso a mi hermano en su boca. (Lo cierto es que la vez anterior que lo hicimos, fue muy fugazmente pero me había gustado hacerlo)

    Juan respondió mi beso de forma muy especial, me abrazó completamente y pasó sus manos por mi espalda para luego bajarlas hasta mis nalgas amasándolas con suavidad y firmeza, seguimos besándonos mientras yo observaba la cara de mi esposa que estaba complacida y se masturbaba introduciendo su dedo medio en su vagina. Parados en medio de la recámara, mi hermano y yo nos besábamos mientras nos acariciábamos las nalgas, sentía la verga de mi hermano clavándose en mi abdomen, estaba dura y muy mojada, la mía estaba igual, sólo que como tiene algo de curvatura, se desviaba hacia un lado.

    Pasamos a la cama mientras mi esposa parada a un lado nos observaba con un alto grado de excitación. Juan se tendió de espaldas y me indicó que me acomodara en posición sesenta y nueve, iniciamos una mamada recíproca, tratando ambos, de tragarnos la verga completa, no sé si para que mi esposa lo viera o por puro gusto de nosotros, ya que por mi parte, lo estaba disfrutando al máximo. Mi hermano alargando su mano, pidió a mi esposa que le diera uno de los tubos con lubricante y otro a mí. El me comenzó a meter un dedo en el culo y me aplicaba la crema, yo comencé a sentir sabrosito e hice lo mismo con él, en unos instantes nos metíamos tres dedos.

    Me dio una nalgada para indicarme que era el momento, se acomodó en cuatro para que lo penetrara, diciéndome: Ahora, como te enseñé. Yo notaba un brillo muy especial en sus ojos, me arrodillé detrás de él y apunté la verga hacia su ano dilatado, él se acomodó para facilitarme todo y empecé a penetrarlo, estaba metiendo mi verga en el culo de mi hermano y mi esposa estaba observándolo todo y acariciándose su panochita, logré meterle toda la verga sin que hubiera ni una muestra de dolor de su parte, me indicó que lo masturbara mientras lo penetraba y así lo hice, me agradaba sentir su verga en mi mano mientras me lo estaba cogiendo, no tardé mucho y le dije: “Me voy a venir, te voy a echar la leche adentro”. Él me dijo: “Échamela toda, lléname de tu leche”. Así lo hice, tomándolo por su cadera, junté mi pelvis a sus nalgas y descargué mi leche dentro de su culo, así me quedé por un momento hasta que sentí que ya no quedaba nada de leche en mi verga, cuando se la saqué, pude ver su culo abierto así como él lo hacía con mi esposa, se levantó con su verga gruesa bien parada y me dijo: Acuéstate de espaldas, obedecí mientras el, se hincaba entre mis piernas y me las levantaba con sus brazos.

    En esa posición, me acomodó su verga en el ano y comenzó a empujar. Mi esposa estaba muy atenta viendo como su marido era penetrado por su cuñado, seguía acariciando su panochita muy mojada y sus pellizcando sus pezones suavemente con la yema de sus dedos. Sentí como me entraba la verga, me estaba gustando pero de pronto sentí un dolor punzante que me hizo cerrar los ojos con fuerza y apretar las mandíbulas, mi hermano se detuvo, se dio cuenta de que su verga era muy gruesa para mi culito, esperó un poco y arremetió nuevamente, el dolor se convirtió en placer y comencé a disfrutar mi cogida, mi hermano tomó mi verga y me masturbaba, en esa posición yo podía verle su cara, su cuerpo encima de mí y su mano masturbándome, también a mi esposa que se había acercado para ver de cerca mientras con una mano me tomaba d la mano sin dejar de acariciarse ella misma con la otra, sentía la masturbada más rica de parte de mi hermano, mientras me metía su verga por el culo.

    Aquellos momentos son imborrables de mi memoria, no había imaginado aquellas sensaciones nunca, mi hermano me cogía suavemente, creo que con más suavidad que cuando se cogió a mi esposa por su culito. Así, con ese ritmo suave, comenzó a levantar su cara hacia arriba como señal de que estaba próximo a eyacular dentro de mí, yo tomé mi verga y me masturbé con cierta rapidez para eyacular, ya que he sabido que cuando el pasivo lo hace, aprieta su culo tan fuerte, que las sensaciones en el activo son indescriptibles y yo quería regalarle eso a mi hermanito.

    Terminé encima de mi vientre, mientras lo hacía, pude sentir como le apretaba la verga a mi hermano con mi culo y al mismo tiempo lo miré a la cara, estaba descargando sus chorros de leche en mi interior, se inclinó sobre mi y me besó intensamente en la boca, yo le respondí mientras mi esposa me apretaba mi mano con fuerza, se retiró mi hermano, no sin antes echar un vistazo a mi culito desflorado bien abierto a causa de la gruesa verga que acababa de salir. Me levanté con mi culito algo adolorido pero contento, mi esposa me abrazó y me dijo: “De aquí en adelante espero que no me dejen de lado ustedes dos”. Mi hermano le contestó: “Aquí tú eres la principal, la que nos une, lo demás es diversión, ¿no es así Héctor?”, “¡Claro!”, respondí.

    En seguida después de un descanso, mi hermano se acostó con mi esposa mientras yo los observé y esperé mi turno para poderla satisfacer, por lo pronto, ella se llevó cuatro descargas de leche en su panochita y otra en su culito, con esa dotación de leche quedó satisfecha; por el momento.

  • Nuestra amiga argentina tampoco se resiste con Maxi

    Nuestra amiga argentina tampoco se resiste con Maxi

    Se las resumo: Maxi es un amigo, miles de veces me había invitado a salir, hasta que hace un tiempo le dije que si, entre joda y joda me apuesta que me puede hacer acabar 7 veces, acepto la apuesta, pierdo, vamos a coger, y me llamó la atención la enorme pija que tenía.

    Después de aquella vez salimos un par de veces más, como anoche, pero ayer fue distinto.

    Fuimos a tomar algo, empezamos con los besitos, las manitos, y yo que siempre me dejo, porque soy muy, muy mimosa, hasta que me dice si en vez de ir a un telo, quería ir a su casa (ya me había contado que vivía solo en una casa chica, que le dio su viejo por el lado de Olivos). Obviamente le dije que si, esas cosas, me gustan, esa intriga de saber cómo sería la casa, donde me iba a coger, eso me calienta jeje (obviamente avise en casa que me quedaba a dormir en la casa de una amiga jeje, más vale estar prevenida, ¿no?)

    Llegamos a su casa, ya en el living empezamos a los besos, me empieza a dejar desnuda, yo me dejo, me gusta que me desnuden, que lo hagan despacio, disfrutando cada prenda que me sacan, y besando cada parte de mi cuerpo que queda desnuda, eso me pone muy loquita…, me arrodillo, le acaricio su pija sobre el pantalón, y muy de a poco empiezo a desabrocharlo, en búsqueda de mi tesoro más deseado SU PIJA.

    Esa pija nunca me deja de sorprender, no la tenía parada del todo y ya asustaba por el tamaño, se la empiezo a chupar, me la pongo todo lo que puedo en la boca, siempre mirándolo, y terminamos cogiendo en el sillón, me senté arriba de él y me la clave en la conchita y salte, cabalgue hasta que acabe como una perra.

    Seguimos en su cama un rato bastante largo cogiendo, y mucho, y por todos lados, jeje, hasta que en algún descanso me quede dormida, muy dormida, el obvio también. Hoy al mediodía siento que me empieza a despertar con besitos, caricias mimos en mi cola, puffff, que lindo despertar, me hubiera quedado horas así. Dormida, y con la cara de puta que una puede tener cuando se despierta, le regalo una sonrisa aprobando lo que estaba haciendo, siguió así un rato, pero los besitos y los mimos empezaron hacer cada vez más intensos.

    Ya mis piernas, no se quedaban quietas, mis gemidos empezaron a salir, y su lengua empezó a abrir paso en mi colita, ya humedecida, siguió con sus dedos, y con la otra mano me acariciaba mi conchita, mis gemido de placer eran más fuertes, mis movimientos inconscientes también, hasta que me fui poniendo en 4 dejando mi colita a su disposición y de a poco fue entrando esa enorme pija, lo que hizo que me despertara ¡del todo! Jaja, que dolor, y que placer, yo lo deje, me gustaba lo que me hacía sentir, le pedía que me la metiera más, ya no había mimos, solo quería sentirme bien cogida, “dale métemela toda, ¡rómpeme bien el culo!” es lo que le decía, y me empezó a bombear hasta que tuve mi primer y hermoso orgasmo del día.

    Me da una camisa de él, que me la pongo solo con una bombachita, bajamos a desayunar, ¡yo solita le prepare el desayuno! Jeje, estuvimos hablando, dándonos besitos en la mesa un buen rato hasta que riiiinnnggg, “¿esperas a alguien?” le pregunto, media sorprendida, y me dice que no, abre la puerta, y por lo que escucho era un amigo de la facultad que iba a buscar unos apuntes, ¡pero lo hace pasar! ¡Y me lo presenta! Y yo estaba casi en bolas delante de alguien ¡que no conocía!

    Se sienta en la mesa con nosotros, ¡y se queda tomando café! Yo no me quería ni mover, aunque obvio se dio cuenta que estaba ¡casi en bolas! Estuvimos así bastante tiempo, casi una hora, en donde me di cuenta que Maxi en algún momento lo había llamado (yo ya estaba segura de eso), ¡me quería enfiestar!, aunque ¡nunca hablamos de eso!, me excitaba la idea, pero me parecía que era ¡regalarme mucho!

    Hasta que en un momento Maxi, se levanta para levantar las cosas de la mesa, su amigo también, y no me quedo otra que levantarme, así ¡en bolas como estaba!, me pongo a lavar las cosas de la pileta (jaja ¡yo lavando los platos!) y Maxi de atrás me abraza, me empieza a besar el cuello (él sabe que eso me puede), le digo que por favor no ¡que esta su amigo!, pero él sigue y sigue, y me pregunta “¿no te gustaría con los dos?” le digo “que no” pero me seguía besando el cuello y abrazando, e insistiendo y ya estaba sintiendo como me apoyaba su pija, hasta que no aguante mas, me doy vuelta, y le parto la boca ¡de un beso!

    Su amigo se pone detrás de mí, me empieza a pasar sus manos sobre la cintura, lo dejo, me empieza a desabrochar la camisa, yo lo besaba a maxi, no le decía nada, ya con la camisa desabrochada, mis tetitas al aire, siento como me empieza a apoyar su pija en la cola, me la hace sentir, y yo empiezo a mover la cola y el cada vez me la apoyaba más, y más, se saca los pantalones, me hace sentir más su pija, me hace sentir su piel en mis piernas, y me saca la camisa, ya estaba casi en bolas entre los dos, pero me gustaba, estaba toda mojada, seguía moviendo mi cola mientras él frotaba su pija que ya la tenía muy parada.

    Me llevan al sillón del living, el amigo se saca el bóxer y me tiro de cabeza sobre su pija, se la empiezo a besar, a acariciar, siempre mirándolo a los ojos, hasta que con el tiempo necesario (para mi chupar una pija es toda una procesión, me tomo siempre mi tiempo jeje), me la empiezo a meter en la boca, mientras maxi ya me había sacado la bombachita y me chupaba la conchita (yo estaba en cuatro en el sillón).

    Se la sigo chupando hasta que Maxi me empieza a coger de nuevo, que placer sentir esa enorme pija en mi conchita y tener otra en la boca, me sigue cogiendo pero yo acabé enseguida y me siento sobre la pija de su amigo (en el mismo sillón que ayer me había clavado la de maxi), y empiezo a saltar sobre su pija, mientras Maxi me acaricia las tetas, me las amasa, me las aprieta con fuerza, y sintiendo como sus mano acarician todo mi cuerpo, acabe de nuevo ¡y su amigo también!

    Me doy vuelta para sentarme en el sillón y tenía ya la pija de maxi en la boca, se la chupe hasta que me llenó la boquita de esa leche calentita.

    La calentura por un momento se había pasado, me pongo la camisa, los chicos los bóxer y nos quedamos tomando café en el sillón un rato, hasta que yo, como siempre, por boluda, puta y jodona, les digo “ a ver ¿cómo andan esas pijas??” y se las toco y se les empiezan a parar, no pude resistir la tentación les metí la mano por debajo de los bóxer y ya tenía las pijas en la mano bastante paradas y maxi besándome y diciéndome que era una putita ¡hermosa!

    Maxi se acuesta en el sillón, me pongo arriba de él, empiezo a cabalgar sobre su pija, pero él me agarra y me hace poner sobre su cuerpo, dejando mi culito a la vista de su amigo, ¿me explico?, siento que su amigo empieza a jugar con mi cola, me la empieza a besar poner la lengua los dedos y SU PIJA, otra vez me estaban cogiendo dos a la vez, ¡pero mi cola no daba más!, Maxi se había encargado de ¡destruirla!, así estuvieron un rato hasta que acabe a los gritos como ¡la más puta de todas las putas!, ¡ya no quería que me cogieran más!, (la noche anterior Maxi me había destruido con esa enorme pija) me senté en el sillón y se las empecé a chupar, hasta que me llenaron la carita de leche.

    Nos quedamos un rato más y me trajo a casa.