Autor: admin

  • El chico y los viejos

    El chico y los viejos

    Lalo estaba en la parada esperando el colectivo para volver a su hogar. Venia del gimnasio, que estaba en la zona portuaria, ya era tarde y había poca gente en la parada. Estaba caluroso y el chico vestía solo un short, quizás bastante corto y una remera. Le gustaba exhibirse porque sabía que tenía buen físico, sobre todo sus piernas muy modeladas, no tanto musculosas sino torneadas, sin vello como casi todo su cuerpo y agradecía ser lampiño porque no le gustaba tener pelos. Era rubio de cara aniñada, a sus 18 años había estado con otros chicos de su edad pero nunca había estado con hombres mayores. Y le encantaban los hombres mayores. En determinado momento vio que llegaban a la parada dos individuos y que se ponían a mirarlo en forma poco disimulada. Eran dos viejos quizás mayores de 60 o 65 años, y no apartaban sus miradas de las piernas del chico.

    Lalo se sintió un poco intimidado por las miradas de esos viejos y a la vez se sintió un poco excitado. Se pasó una mano por un muslo en forma sugerente y los viejos se pasaron la lengua por los labios. Uno de ellos se acercó para hablar con el chico «Mira nosotros vivimos cerca no querés venir a tomar algo con nosotros?», el muchacho quedo shockeado, sin respuesta ante la directa invitación del viejo, que mientras le hablaba no le miraba a la cara sino que le miraba las piernas. El hombre insistió «Dale, un ratito nada más, después venís de vuelta a la parada, igual a esta hora demoran en pasar».

    El chico, para su propia sorpresa, se encontró respondiendo «Bueno pero solo un rato porque me esperan en mi casa» dándose cuenta que la excitación que tenía en ese momento lo había llevado a aceptar la invitación de dos extraños.

    Bueno, vamos dijo el viejo y lo tomo de un brazo para llevarlo con su amigo y encaminarse por unas calles oscuras hacia el domicilio de los viejos. En el camino el hombre que le había tomado un brazo le dijo «Que lindo que sos nene, tenés una piernas muy lindas» y el otro dijo «Si tenés unas piernas preciosas se ve que haces ejercicio». Lalo no dijo nada, se daba cuenta de la calentura de los viejos y que lo llevaban a algún lugar para hacerle de todo, pero estaba demasiado excitado para negarse.

    Llegaron a un edificio muy antiguo, entraron y tomaron el ascensor. Uno de los hombres empezó a tocarle una pierna y Lalo no dijo nada. El otro hombre también se puso a acariciarle la otra pierna y decían, con voz lujuriosa «Que bueno estas precioso, que suaves son tus piernas» y los manoseos aumentaron. Uno quiso besarlo pero Lalo esquivo su cara y entonces el ascensor se detuvo…

    Los dos hombres llevaron al chico hasta el apartamento y entraron Se sentaron en un sillón y las caricias al chico se acrecentaron. Uno dijo «Nene sácate el short así te podemos tocar bien esas piernas» Lalo se levantó entre los dos hombres y se bajó el short, mientras se lo quitaba los dos calientes viejos se hacían una fiesta manoseando los muslos y nalgas del chico. Lo sentaron entre los dos y retomaron las caricias y apretones sobre los muslos del muchacho, que ya sentía una calentura parecida a la de los viejos. Cuando uno se inclinó a besarlo en la boca no se resistió y se dejó chuponear por la lengua del viejo mientras lo seguían sobando con sus toscas manos por los suaves muslos del muchacho.

    Uno dijo «Vamos al cuarto, no me aguanto de las ganas de cogerme esta preciosura» y entre los dos lo llevaron al dormitorio, en el trayecto le tocaban las nalgas sin cesar. Lalo estaba en trance y se dejaba llevar por la lujuria de esos viejos verdes. Mientras uno lo sostenía, el otro le saco la remera dejándolo desnudo, le empezó a acariciar los pechos y pezones y se lanzó a chuparle un pezón, lo que hizo gemir al chico…

    El otro hombre se quitó los pantalones, tenía su verga erecta y se puso a frotarse contra la espalda y nalgas del chico mientras el otro seguía chupándole los pezones. Finalmente lo pusieron en la cama, el muchacho supo lo que iba a pasar, esos viejos calientes lo iban a coger.

    Lo hicieron poner boca abajo y el chico sintió que decían «Mira lo bueno que esta, tiene un culo y unas piernas de mujer» mientras lo acariciaban y sobaban incansablemente, le pellizcaban las nalgas y uno se puso a lamerle las piernas y subió hasta sus nalgas.

    Lalo sintió como una descarga eléctrica cuando una lengua le surco la raja y se detuvo en su ano, insistiendo y salivando y provocándole un placer inmenso.

    Sintió como unas manos lo levantaban de la cama tomando sus caderas y lo ponían en cuatro, al instante sintió como uno de los viejos le metía la verga en el culo, con dificultad al comienzo hasta que venció la resistencia del esfínter y lo penetro. Lalo grito y el viejo empujo más y lo penetro completamente. Empezó a cogerlo lentamente al principio y luego más fuerte, las embestidas eran dolorosa, el viejo gruñía de placer al taladrar ese culo que le apretaba su verga deliciosamente. Siguió el mete y saca hasta que en una embestida, emitiendo un gutural gruñido eyaculo dentro del chico. Siguió cogiéndolo hasta que su pene perdió rigidez y entonces se salió del chico. Al instante el otro viejo verde ocupo su lugar y en un santiamén penetro de nuevo al muchacho, esta vez al estar lubricado la penetración fue más fácil y el viejo lo montaba enérgicamente, Lalo ya no sentía tanto dolor y el mete y saca continuo por varios minutos hasta que el viejo se derramo también en sus entrañas. Los dos viejos que habían sodomizado al chico lo hicieron vestir y luego lo acompañaron a la parada.

    Cuando finalmente el chico se fue se quedaron comentando «Que bueno que estaba el pendejo, hacía mucho que no me cogia un culo tan bueno».

  • Andrei el rumano (Segunda parte)

    Andrei el rumano (Segunda parte)

    Hacía unos días que, al salir del bingo de 4 caminos, en la ciudad de La Coruña, ciudad donde vivo, al irme para casa tuve que parar justo debajo del viaducto a causa de la tromba de agua que ese día estaba cayendo. Estando esperando a que amainara un poco la lluvia, había salido de un monovolumen que había allí aparcado, un joven rumano, Andrei, se llamaba, con el que había estado follando; bueno más bien me había dado por el culo, y por cierto que me había dejado bien satisfecho. Pues unos días después de este encuentro, volví a pasar por ahí; ese es el camino que hago tanto al ir de mi casa al puerto de La Coruña, cómo del puerto a mi casa, cuando voy andando; y me volví a encontrar con Andrei. Coincidimos en el semáforo, para cruzar por debajo del viaducto.

    Hola, Dani, me saludó, me alegro volver a verte, me dijo. Yo le correspondí al saludo, y le dije que ya veía que seguía allí con su monovolumen. Pues sí, me contestó, ven que te invito a una cerveza, y charlamos un poco, me dijo.

    Cruzamos una vez se puso el semáforo en verde para los peatones, y al estar debajo del viaducto, nos encaminamos hacia donde estaba aparcado el monovolumen de Andrei. Al llegar abrió la puerta, y dejándola abierta me invitó a pasar, para ir él a coger 2 botes de cerveza de una nevera de playa que tenía y donde guardaba algunas cosas.

    Abrimos los botes de cerveza y sacando yo unos cigarrillos, nos pusimos a beber, mientras fumábamos a la vez que charlábamos de lo que habíamos hecho esos días. Yo le dije que seguía de vacaciones, pero que en esos momentos venía de la empresa que estaba en el puerto, y que había ido a pedir un adelanto de dinero, ya que aún no había cobrado la campaña anterior, y necesitaba algo de dinero, y ahora iba hasta casa a dejar el dinero y darme una ducha, para luego salir a dar una vuelta.

    Andrei, se acercó más a mí, llevando su mano a mi entrepierna; te apetece repetir lo del otro día, me dijo mientras me sobaba la entrepierna; sí, le contesté, pero primero quiero ir a mi casa, dejar el dinero y darme una ducha. Además, ahora aún es muy temprano; eran cerca de las 8 de la noche; y pasa mucha gente le dije. De acuerdo me contesto Andrei, mientras acercaba su cara a la mía, y sin dejar de sobarme la entrepierna, pasó su lengua por mis labios, luego mordió mi labio inferior para terminar metiendo su lengua en mi boca y darme un beso que casi me deja sin respiración.

    Yo me había puesto nervioso ya que estábamos con la puerta del monovolumen abierta, y la gente nos podía ver al pasar. Y a la vez temblaba por la excitación que había sentido, con aquel beso que me había dado Andrei, y el sobado al que estaba siendo sometida mi polla y huevos.

    Cuando dejó de besarme me moví un poco hacia atrás, llevando el bote de cerveza a la boca. Para le dije, está la puerta abierta y nos pueden ver, le dije después de dar un trabo a la cerveza.

    Andrei, me cogió la mano llevándola a su entrepierna, mientras me decía, mira cómo estoy.

    ¡Dios! Tenía la polla dura cómo un fierro. La cabeza se le asomaba por la cintura del pantalón, y se veía el glande rojo he hinchado a más no poder.

    Mira cómo se me ha puesto. Desde que te he visto no ha parado de crecer. Me gustas, Dani, y quiero volver a meter mi verga en tu culo. Tienes un culo muy rico y que me vuelve loco.

    De acuerdo, pero primero voy a casa, hago lo que tengo que hacer y en menos de una hora estoy de vuelta, le dije.

    Terminé de beber la cerveza, le pasé el bote vacío para que lo tirara, y me puse de pie para bajar del monovolumen.

    Espera me pidió, Andrei. Puedes hacerme un favor y de paso que te vas, tiras en el contenedor de la basura esta bolsa, me pasó una pequeña bolsa donde había tirado el bote de cerveza que le había dado, y donde terminó tirando el suyo que acababa de beber en esos momentos. Cogí la bolsa y salí rumbo a mi casa. Cuando salía, Andrei, me dijo que, si estaba cerrada la puerta del monovolumen, tocara en la puerta dando unos golpecitos.

    Llegué a casa en menos de 10 minutos. Nada más llegar, guardé el dinero en la mesilla, me desvestí y me metí al baño.

    Después de 45 minutos aproximadamente, ya estaba vestido y listo para salir. Iba recién duchado, y con el culo listo para una noche de sexo.

    Antes de ir en busca de Andrei, paré en un bar, donde compré varias cervezas, tabaco, y un par de bocadillos.

    En menos de 10 minutos, volví a estar junto al monovolumen de Andrei. Cómo estaba la puerta cerrada, di unos golpecitos con la mano en la puerta, cómo me había pedido Andrei, antes de marchar.

    Se movió un poco el cartón que tapaba el cristal de la puerta, viendo a Andrei cómo miraba quien era, y al momento ya se abría la puerta.

    Hola, le saludé, ya estoy aquí dije, dándole la bolsa que llevaba.

    Que es esto, me preguntó Andrei.

    Son unas cervezas que he comprado, y un par de bocadillos para cenar si tenemos hambre.

    No hacía falta que te molestaras, Dani, me dijo mientras cogía la bolsa. Aún tengo alguna cerveza más, y también hay algo de comida.

    Bueno así tendremos más, le contesté.

    Volvió a coger 2 botes de cerveza, y nos dispusimos a beberlas. Me pasó una a mí, mientras me decía que me pusiera cómodo.

    Saqué del bolsillo de la cazadora el tabaco y mechero, sacándome luego la cazadora y dejándola sobre el asiento del monovolumen.

    Nada más sentarme, Andrei, cogió mi mano llevándola a su entrepierna, mira cómo sigue, me decía.

    ¡Dios! Seguía con la polla tiesa a más no poder, y dura cómo una roca.

    Empezó a desabrocharse el cinturón y antes de seguir con el pantalón, ya se le veía asomar la cabeza de la verga. Estaba hinchada y se veía roja la punta del glande.

    Terminó de bajarse los pantalones y slip, mostrándose ahora en plenitud aquella majestuosa verga que poseía Andrei.

    Llevé mi mano a ella, y mientras le iba descapullando el glande, con la otra mano le acariciaba los huevos.

    Andrei, terminó por desvestirse por completo, y haciéndome levantar del asiento, empezó a desvestirme a mí, mientras yo seguía acariciando su hermosa foronga.

    Me sacó primero la camiseta que llevaba, para nada más sacarla llevar su boca a mis pezones, y mientras me los iba mordisqueando, me aflojó el cinturón, luego desabotonó el pantalón, tirando de ellos para abajo junto al slip.

    Cuando mi polla quedó liberada, la agarró con su mano, la acarició, bajó el prepucio dejando mi glande descubierto, para luego acariciarme los huevos, mientras me iba haciendo una suave paja, a la vez que con su boca iba mordiendo mis pezones, y poco a poco ir subiendo hasta llegar al cuello, donde me hizo estremecer de placer al notar sus dientes morderme en ese lugar tan sensible que tengo.

    Después de martirizarme mordiéndome el cuello, siguió hasta mi boca, donde mordió mi labio inferior, pasó su lengua por mis labios, hasta meterme su lengua en la boca. Saboreó y mordió todo lo que quiso y más, hasta dejarme los labios al rojo vivo.

    Después de tenerme temblando de placer y deseoso de ser follado por aquella verga que no había parado de acariciar, me puso la mano en la nuca, haciendo que llevara mi boca hacia su foronga.

    La sujeté con ambas manos, y sacando la lengua, la empecé a pasar desde los huevos hasta llegar a la punta del glande, donde abrí la boca empezando a chupar aquel manjar que tenía delante de mí.

    ¡Ohhh! Dani, ¡ooohhh! Así así, chupa mi amor, ¡ooohhh! Que gusto Dani. Cómela toda, así así, cómela que es toda para ti, ¡ooohhh! Te gusta la polla mi amor, ¡ay que bien la chupas Dani! Anda chupa, que hoy te voy a dejar bien preñado este culito.

    Después de un buen rato mamando la foronga del rumano, me sacó la polla de la boca, me hizo levantar, terminó de sacarme los pantalones y slip, luego me hizo subir al asiento, y abriéndome las piernas y haciendo que las colocara sobre el respaldo del asiento delantero y en el del que estaba tumbado, llevó su boca a mi polla, para engullirla de una vez, ¡ohhh! ¡ooohhh! Gemí al notar su húmeda boca tragar toda mi polla. Chupaba toda ella, haciendo más fuerte la chupada sobre mi glande, ¡ohhh! ¡ooohhh! Gemía mientras con mis manos sobre su cabeza enredaba mis dedos sobre su pelo.

    Luego sacó su lengua para irme lamiendo toda la polla, siguió por los huevos, hasta llegar al perineo, donde empezó a chuparme la parte de atrás de los huevos, y mordisquearme el perineo, haciéndome dar gritos de tanto placer que estaba sintiendo. Ese era otro de mis puntos débiles y más sensuales y donde más gusto sentía junto al cuello. ¡Ohhh! ¡Ohhh! ¡Ohhh! Gemía mientras me retorcía de tanto placer cómo sentía. Andrei, ¡ooohhh! Me vas a hacer correr, Andrei, por favor, ¡ohhh! ¡ooohhh! Gritaba mientras clavaba mis dedos en su cabeza y tiraba de sus pelos.

    Aquello me estaba haciendo retorcer de gusto. Fue tanto lo que estaba gozando, que en un momento pasé de tener las piernas abiertas y apoyadas en los respaldos de los asientos, a que estas fuesen a parar sobre la espalda y hombros de Andrei.

    ¡Ohhh! ¡ohhh! Andrei, por favor, para, le gritaba yo entre sollozos y jadeos, sin poder parar de retorcerme mientras le tiraba de los pelos con mis manos. Pero Andrei, seguía con la cabeza entre mis piernas, con una mano me sujetaba la polla y huevos, y seguía lamiendo y mordisqueándome aquella zona tan sensible.

    Mientras Andrei me seguía martirizando con su boca, empezó a meterme un dedo en el culo, así, así, mira cómo se abre tu culito, está deseando que le meta mi verga, mira cómo se abre tu culito para mí. Así mi amor, ábrete así que ahora te voy a dar verga y lechita para que calmes tus deseos.

    Me sujetó por las caderas tirando de ellas hacia él, y haciendo que mis piernas fueran aún más hacia atrás, se colocó en medio de mí, y llevando su glande a la entrada a mi ano, dio un movimiento a sus caderas, enterrándome toda su foronga en mi culo, ¡Ahhh! ¡Ahhh! Grité al notar cómo me clavaba la polla en lo más hondo de mi culo.

    Ya, ya está mi amor, ya te la he metido toda. Ya estás abierto para mí, mira cómo te gusta que mi polla te dé por el culo.

    ¡Ay Dani que gusto! Mira cómo te entra mi pija en este culito tan rico que tienes, ¡ohhh! Que gusto Dani.

    Andrei, de rodillas sobre el asiento, sujetaba mis caderas, y mientras me mantenía las piernas abiertas y apoyadas a los respaldos de los asientos, iba metiendo y sacando lentamente aquella foronga que se gastaba. La metía lentamente, la volvía a sacar, y vuelta a meterla lentamente, mientras me iba diciendo que mirara cómo me entraba su pija en mí culo.

    ¡Ufff! Dani, cómo me gusta tu culito, ¡ooohhh! Que gusto me das, Dani, ¡ooohhh! Que gusto.

    Andrei ya me tenía bien ensartado con su pija, y no paraba de meter y sacar su polla en mi culo, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! No paraba de gemir yo, mientras clavaba mis dedos en sus hombros y nuca.

    Notaba cómo entraba y salía la polla de Andrei, y cómo rozaba mi próstata la punta de su verga al entrar y salir de mi culito, ¡ohhh! Dios mío, aquello me volvía loco, me mordía los labios y clavaba mis dedos en sus hombros, ¡ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Empecé a gritar mientras mi polla empezaba a escupir semen sobre mi pecho, ¡ohhh! Me corro, me corro, ¡ooohhh! Andrei, Andrei, gritaba mientras mi polla estallaba soltando todo el semen que tenía en los huevos.

    Mientras yo terminaba de eyacular sobre mí, Andrei seguía dándome por el culo. Ahora metía y sacaba su polla de mi culo a mayor velocidad, mientras Andrei no paraba de gritar mi nombre y decir ¡Ay que gusto! ¡ay que gusto!

    ¡Ohhh! Dani, que gusto, ya ya me corro, ¡ooohhh! Dani que gusto, ¡ooohhh! Gritaba Andrei, mientras soltaba 5 largos trallazos de leche dentro de mi culo.

    ¡Ohhh! Cómo me succiona la verga tu culito, Dani, ¡ohhh! ¡ooohhh! Que gusto, ¡ooohhh!

    Poco a poco, Andrei fue parando de culearme, hasta que terminó de expulsar todo su semen dentro de mí. Sin sacar la polla de mi culo y así cómo estábamos, llevó su boca hacia la mía, y volvió a morderme el labio inferior, luego saborear mis labios, y terminar metiendo su lengua en mi boca, hasta que poco a poco fue saliendo su polla de mi culo.

    Una vez salió de mí culo la polla de Andrei, pude luego bajar las piernas para estar más cómodo, y una vez repuestos, dejamos de besarnos.

    Oh Dani, que maravilloso eres, tienes un culito divino, me decía mientras seguíamos tumbados sobre el asiento.

    Nos sentamos en el asiento, Andrei cogió los botes de cerveza que aún no habíamos terminado de beber, y encendiendo un cigarrillo cada uno, terminamos de beber la cerveza mientras fumábamos.

    Después de tirar los cigarrillos, Andrei miró el reloj, y me dijo que antes de las 12 de la noche tenía que ir hasta la iglesia que tenía que ir a hablar con el cura, que había quedado con él, y si yo quería lo podía acompañar. Que sería solo un momento, y que luego podríamos continuar.

    Bueno espero que sea solo un momento, le dije, pensando que iría él, y que luego podríamos seguir follando.

    El caso es que antes de que vinieras, fui a verlo yo, ya que había quedado con él, y le comenté lo nuestro. Me pidió que fuera a verlo antes de las 12, y si tu querías, podrías venir. Creo que quiere conocerte.

    ¿Pero para que quiere conocerme? Le pregunté a Andrei.

    ¿Es que sabe lo que hacemos?

    Sí, me contestó Andrei.

    A él también le gusta, y ya lo he hecho varias veces con él. Siempre que voy a ducharme a la iglesia lo hacemos, y un día me llevó a dormir con él. Hoy había quedado en ir a ducharme, y le dije lo nuestro, ya que si no no habría podido ir. Fue entonces cuando me pidió que te llevara a conocerte, si es que tu querías.

    Bueno, si tu quieres, por mi parte no hay ningún problema. La verdad es que me da cierto morbo ya que nunca he estado con un cura.

    Nos vestimos y una vez listos, salimos del monovolumen, y nos dirigimos hacia la iglesia; Solo teníamos que cruzar la calle, y ya estábamos frente a la iglesia.

    Fin de esta parte.

    Cómo se hace un poquito largo, aquí lo dejamos hasta el próximo relato.

    Podéis escribirme a:

    [email protected]

  • Por el culo

    Por el culo

    Con mi pareja es la tercera vez que vamos a este bar. Las primeras veces terminábamos teniendo sexo en nuestro reservado pero sin más. Nos terminábamos nuestras bebidas y nos retiramos.

    Mientras nos íbamos nuestros ojos se posaban en más escenas como la que habíamos pasado nosotros.

    Al llegar a la puerta. Nos detiene una mina, y nos dice «la próxima no se van así…».

    Debo aclarar que enseguida me di cuenta que en realidad ella era Él en otro tiempo. No me importó!!

    Y aquí estamos. Esperando más!!!

    Cuando Valeria nos localizó se acercó a nosotros, se sentó entre nosotros dos y nos dijo…

    «Hace ya dos noches que los veo teniendo sexo… No sean egoístas! Y dejen que me sume… «Nos miramos con Enrique y dijimos “Bueno, aceptamos!”.

    – vengan por aquí… He reservado una habitación pensando que me dirían que si!!!

    Al llegar las luces eran tenues, había una cama de 2 por 2. Varios juguetes sexuales, esposas, dildos… Mmmm!!! Todo era muuuy excitante!

    Nos tomamos algo para poder desinhibirnos.

    Nos sentamos en la cama los tres… Y de a poco entramos en confianza… Nos empezamos a besar… Nos manoseábamos… Ya estábamos entregados al placer…

    Fui la primera en desnudarme, Enrique siguió… Y cuando le tocó a Valeria… Ufff!!! Una terrible verga colgaba entre sus piernas… Y dos hermosas tetas coronaban su figura, junto a esa melena morena llena de ondas…

    Nos miramos con mi pareja y seguimos adelante…

    El alcohol nunca faltó…

    Yo empecé dándole sexo oral a ambos… Unas pijas de unos 20cm cada una… Mmmm… Las dos para mí… Enrique le comía las tetas a Vale y ella me penetraba mi rajita con sus dedos…

    Siiii!!! Cuánto placer, cuánta lujuria había en esa habitación. Seguimos cambiando las manos de posición… Valeria chupando a Enrique, él a mí yo a ella!!!

    Le pido a Vale que se acueste… Me subo a horcajadas en su verga totalmente dura…. Me la meto y la empiezo a cabalgar… Chupándole las tetas… Enrique empieza a dilatar mi culo!!! Lo consigue y me ensarta con su pija… Ya la conozco y me gusta lo que siento…

    Generamos un ritmo que de a poco nos lleva al borde del orgasmo. Nos detenemos…

    Vale se para, saca algo de un cajón y me lo pasa.

    – Vamos Delfi, póntelo y terminaremos los tres cogidos por el culo al mismo tiempo…

    El arnés me lamía mis glúteos… Era una pija de unos 18 cm color roja… Su textura era blanda como un pene real!

    Con ayuda de las lenguas, dedos y geles terminamos los tres con el culito dilatados…

    Enrique ya estaba acostumbrado a mis gustos sexuales entonces no dijo nada.

    Solo me pidió que sea yo quien le rompa su culo.

    Y no me negué…

    Vale, al ser la que iba a quedar en la punta y no iba a sentir placer por su culo buscamos un vibrador. Era color negro con bolitas de silicona para mayor placer. Y una base que terminaba en una colita de conejo…

    La penetramos entre los dos… Enrique la dilato… ella gemía… loca de placer…

    Le chupe la pija y me clavo todo el tronco en mi culo…

    Ay dios mío! Sentir una pija que no sea la de mi pareja era lo más lejos que había llegado… Estaba totalmente empalmada por ella… Nos movíamos… gemíamos…

    Enrique se puso en cuatro y con mi lengua lo prepare. Vale estaba atrás mía quita…

    Lo fui penetrando… preguntándole si estaba bien… A él le encanto!!

    Vale se empezó a mover… Y sus movimientos repercutirán en Enrique… Siii!!! Siii…

    Todo era quejidos… gemidos, gruñidos de placer…

    Cuándo podíamos nos besábamos… Nos comíamos… Siii!!!

    -Amor no te detengas -me decía Enrique… Siii!!!

    Qué lindo!!!

    -Uffff cuanto placer chicos…

    Pajeaba a Enrique pero no hacía falta. Su pija se sacudía súper rígida… estaba a punto!!!

    Todo empezó cuando yo fui la primera en liberarme… síii!!! Mmmm…

    Vale me lleno el culo de leche a mí…

    Y Enrique al estar liberado de mi pene de goma… Se terminó masturbando y corriéndose en nuestras caras y tetas…

    -Siiii, ahhhj… mmm…

    Nos limpiamos, nos higienizamos y nos acostamos.

    Decidimos que hacíamos un trio espectacular!!!

    Decidimos sumar a Vale, cada vez que fuéramos al bar.

    (Si bien no es el mejor relato, tuve una fantasía, y bueno, se las quise contar)

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    Acepto críticas y comentarios.

  • Fuerte sensación

    Fuerte sensación

    Levanta, levanta mis piernas, mi amor,

    Apártalas al ancho y estira de lado a lado,

    Tan amplio como puedas, con fuerza al costado:

    Nada te preocupe, si ves que siento dolor.

    Así, mi amor, empuja hasta llegar al profundo

    De mi grieta con tu carnosa lengua roja,

    Donde con extrema pasión mi entraña escoja

    Preferir tu tierno amor al amor del fiero mundo.

    Tus labios besen decididos de mi antro su puerta,

    Tu lengua humedezca y temple el colon siniestro

    De esta manera, con tu arte del que eres diestro

    Irrigue generosa tu saliva mi frondosa huerta.

    Ese beso que me das ruidoso cada día,

    Placer produce y más el quehacer que sigue,

    Al clavar tu verga hasta el fin que persigue:

    Follar, follarme el conducto de mi alegría.

    Lengua, labios, pene, escroto en su contextura

    Hácenme gemir con harto y grande sentimiento,

    Que en placer permuta el dolor que ya no siento,

    La dureza de la verga es éxtasis de gran dulzura.

    No perdones, amor, que si te cansas muero;

    Mete verga y folla, aunque gima; que si lloro y gimo

    Es placer el que siento, aunque me duele; y sigo

    tu castigo con amor: lo siento en mi abierto hueco.

    Amor mío, tus suculentos jugos quedaron dentro,

    ¿A qué tener prisa en descolgarlos enseguida?

    Mantén tu verga dentro aunque no esté erguida.

    ¡Bebe tú mis lágrimas y yo enjugaré tu miembro!

  • La infiel de Elizabeth y los chicos del equipo

    La infiel de Elizabeth y los chicos del equipo

    Me fascina ver a mi esposa Elizabeth cuando llega a la universidad donde ambos trabajamos, su cortísima falda deja ver buena parte de sus piernas y que hoy ha decidido enfundarlas en esas medias negras que tanto me excitan, su blusa blanca ajustada remarca cachondamente la forma de sus pechos, la verdad se ve bastante atractiva y más cuando se pone su bata de doctora, me hace fantasear al máximo y el día de hoy no es la excepción, ya que antes de salir de casa, me recordó lo siguiente.

    – sabes, hoy me toca revisar a los chicos que quieren entrar al equipo, espero que pueda contar con tu “visita”.

    Eso era una abierta invitación al morbo, así que solo le pregunto la hora.

    – ¿cómo a qué hora?

    – los cite a las once de la mañana.

    Le digo que está bien y ambos salimos rumbo a la universidad y una vez llegando, ella se va hacia el salón de maestros y yo me pongo a hacer algunas cosas con el equipo deportivo, pero el resto de la mañana no logro sacar de mi mente lo que Elizabeth podría hacer, es que ella es capaz de todo estando excitada, así que por mi mente pasan cientos de ideas, hasta que al fin da la hora y me comienzo a escabullir hasta una bodega que queda justo arriba de su consultorio, cierro por dentro y me voy hacia una de las paredes y abro una pequeña ventila que da justo a la parte de arriba de su consultorio y puedo ver que llegue justo a tiempo, el consultorio aun esta vació y eso me da tiempo para acomodar una silla y sentarme cómodamente a esperar el espectáculo, a los pocos minutos entra Elizabeth, deja las cosas sobre su escritorio y vuelve hacia la puerta y alcanzo a escuchar que dice.

    – adelante chicos.

    En segundos por aquella puerta, entran tres jóvenes, como de unos veintidós años y se paran frente al escritorio, Elizabeth los observa unos instantes y después comienza a decir.

    – buenos días chicos, soy la doctora Elizabeth y les voy a aplicar el examen médico para que puedan entrar al equipo de la universidad.

    Los tres chicos responden el saludo y después guardan silencio, Elizabeth comportándose de manera indiferente, saca su estetoscopio y se acerca al primer chico.

    – te podrías quitar la camiseta.

    Aquel chico sujeta su prenda por debajo y la jala hacia arriba, dejando su torso desnudo, Elizabeth se acomoda el estetoscopio y comienza a revisarlo, le pide que respire hondo un par de veces, después le pide que tosa, aquel chico la obedece en todo, Elizabeth termina y va a su escritorio, anota algo y vuelve con el segundo chico, igual le dice que se quite la camiseta y comienza a revisarlo, puedo ver como el rostro de mi esposa se va poniendo cada vez más rojo, señal de que los chicos la están excitando, termina con el segundo y anota algo en su escritorio y se va con el ultimo y después de unos minutos, termina con los tres, se quita el estetoscopio, lo deja sobre su escritorio, se para frente a ellos, toma un poco de aire y les comienza a decir.

    – bájense el short por favor.

    Los tres chicos sin decir nada obedecen a mi esposa y en segundos quedan en calzoncillos frente a ella, Elizabeth comienza a pasar lentamente frente a ellos, les pide que hagan algunos ejercicios con los brazos, mientras que ella los observa detenidamente, puedo ver en su rostro como se está comenzando a excitar, sus mejillas se han puesto mas rojas, pero trata de guardar la postura, pero no por eso deja de deleitarse la vista, instantes mira a uno y después cambia la mirada hacia otro, tratando de obsérvalos lo mas detenidamente que puede, después de unos minutos les dice que se detengan, va hacia su escritorio toma su pluma y escribe algo, después toma la silla que está detrás de su escritorio y la acomoda frente a los chicos, toma un poco de aire y les dice.

    – bien muchachos, podrían bajarse los calzoncillos por favor.

    Los tres chicos se miran unos a otros, ya saben bien lo que sigue, supongo que ya alguien les ha comentado acerca de lo que mi esposa suele hacer con algunos universitarios, así que los tres se bajan la ropa interior dejando sus miembros a la vista de Elizabeth, ella se queda quieta durante unos segundos, sus ojos se abren como platos y puedo ver como recorre lentamente con la mirada la cintura de cada uno de ellos, después de unos segundos, toma asiento frente al primero, quedando a escasos centímetros de su miembro, lo mira fijamente unos instantes y después comienza a decir.

    – bien, voy a revisar tus genitales para ver si no hay alguna hernia o algo extraño.

    El chico responde que está bien, Elizabeth acerca su mano hasta la punta de aquel miembro que tiene enfrente y lo sujeta con la punta de sus dedos levantándolo un poco, mientras que posa su otra mano bajo los genitales y comienza a acariciarlos suavemente, pareciera como si los estuviera sopesando.

    – ¿has tenido alguna molestia últimamente?

    . No doctora.

    Elizabeth al escuchar la respuesta del joven continúa moviendo su mano, a veces lo hace en círculos y otras veces la cierra, apretando un poco los genitales del chico.

    – ¿alguna molestia?

    – no doctora

    – bien, voy a seguir revisándote, si te duele algo me dices.

    – claro.

    Elizabeth ya mas en confianza, sujeta la verga del muchacho con toda la mano y la sacude un par de veces hasta que logra ponerla erecta, mientras que con la otra mano no deja de acariciarle los genitales, se ve que en verdad está disfrutando aquello, pero trata de guardar la compostura y después de unos segundos de estar masajeando aquel miembro le dice.

    – ¿tienes dolor al masturbarte o eyacular?

    – no doctora.

    – bien, porque necesito que eyacules.

    Cuando aquel muchacho escucha eso, se le ilumina una sonrisa en el rostro y solo responde que si, Elizabeth suelta su miembro y saca de la bolsa de su bata un pequeño frasco de plástico, le retira la tapa, vuelve a tomar la verga del muchacho y comienza a sacudirla rápidamente, los otros dos jóvenes solo miran atentamente aquel espectáculo y ansiosos esperan su turno, Elizabeth no deja de mover su mano de forma rápida y firme, y claro, después de unos cuantos minutos, sus movimientos hicieron efecto y comienzan a salir varios chorros de semen que caen justo dentro del frasco.

    – bien, muy bien, ¿tuviste alguna molestia?

    El joven aun con la respiración algo agitada responde que ninguna, Elizabeth le dice que se quede en su lugar, mueve la silla hasta el segundo muchacho, deja el frasco en el suelo y de nuevo comienza con la revisión, pero ahora ya es un poco mas atrevida, ya que sin preguntarle nada, con una mano sujeta firmemente la verga del muchacho y con la otra sujeta sus testículos y comienza a masajearlos, las manos de Elizabeth se mueven de forma lenta y rítmicamente mientras que aquel joven solo cierra sus ojos y lentamente comienza a mover su pelvis tratando de acompañar los movimientos de mi esposa, ella tratando de mantener el tinte de la revisión comienza a preguntarle.

    – ¿tienes algún dolor?

    El muchacho abre los ojos y con voz entrecortada responde.

    – mmhhh… no doctora… Ninguna.

    – bien, parece que todo está en orden, voy a continuar revisándote.

    Elizabeth continua moviendo sus manos, parece estar completamente embobada con aquella verga, sus manos suben y bajan recorriendo aquel miembro, en momentos se centra en los genitales, apretándolos y sopesándolos, pero no deja de mover su otra mano, el muchacho a comenzado a mover su pelvis mas y mas rápido, mientras lanza pequeños gemidos de placer, Elizabeth al ver los movimientos de aquel chico, sabe que está por venirse, suelta sus genitales y se agacha un poco para tomar el frasco y lo pone justo en la punta de aquella juvenil verga y en segundos, aquel chico comienza a descargar varios chorros de semen, pero su venida es tan abundante, que algunos cae fuera del frasco salpicando el rostro de mi esposa, pero ella continua en su papel de doctora y no deja de mover sus manos, hasta que exprime por completo aquel miembro.

    – ¿alguna molestia al eyacular?

    – para nada doctora.

    – muy bien.

    Elizabeth recorre la silla hasta el tercer muchacho, vuelve a dejar el frasco en el suelo y sin preguntarle nada, sujeta su miembro con ambas manos y comienza a manipularlo, el chico cierra sus ojos y al igual que su compañero, comienza a mover su pelvis de atrás hacia adelante, es obvio que quiere disfrutar al máximo las caricias de mi esposa y ella claro, no pone ningún inconveniente, sus manos comienzan a moverse rápidamente subiendo y bajando, provocando que en segundos la verga del muchacho este completamente erecta.

    – ¿alguna molestia?

    – no doctora continué

    Puedo ver como Elizabeth sonríe ligeramente, sé muy bien que le fascina hacer gozar a los hombres, así que sus manos se mueven mas y mas rápido cada vez, hasta que siente que el chico va a terminar, toma el frasco y lo pone justo en la punta del glande e instantes después, el chico comienza a soltar varios chorros de semen, algunos caen justo en el frasco y otros de nuevo salpican el rostro de mi esposa, pero ella trata de comportarse lo mas seria que puede y una vez que termina, se levanta de la silla y les dice que se pongan su ropa y que se retiren.

    – bien, todos aprobaron, pueden irse.

    Los chicos comienzan a vestirse, pero claro que no dejan de mirarla y es que su rostro salpicado de semen, es por demás morboso, pero ella se conserva seria, hasta que los tres chicos salen de su consultorio, ella alza la mirada y comienza a pasar su dedo por su rostro y después se lo lleva a la boca mientras me sonríe, que tremenda puta tengo como esposa.

    Continuará…

  • Carolina y el sereno

    Carolina y el sereno

    Nuevamente Carolina vio la oportunidad para cumplir su fantasia mas deseada, encontrarse con un señor muy mayor. Esa noche sus padres salieron y no volverian hasta muy tarde por lo que se vistio como colegiala con su uniforme guardado en el ropero que ella usaba para salir de «aventura». Sabia que nada enloquecia mas a un maduro que una colegiala muy sexy. Y Carolina era muy sensual, alta de pelo castaño hasta los hombros, su pollerita tableada escocesa le quedaba corta pero realzaba su imagen inocente y atrevida a la vez.

    Salio a la calle sin saber muy bien donde dirigirse, solo estar vestida asi la excitaba, camino un par de cuadras hasta que se encontro frente a una obra en construccion. Al fondo habia una pieza con luz y a Carolina le parecio divisar a alguien dentro de la misma. Se aproximo hasta la puerta y vio a traves de la ventana a un hombre viejo, pelado y gordo que estaba entretenido viendo algo en un televisor… Iba a retirarse cuando el hombre levanto la mirada y la vio a traves de la ventana. Carolina quedo petrificada, quiso irse pero la puerta se abrio y un vozarron la sorprendio diciendo «Que estas haciendo, esto es un lugar privado», la chica asustada trato de inventar algo en el momento «Es que perdi un cuaderno del cole y pense que alguien lo hubiera encontrado aqui».

    El hombre ahora miro con detenimiento a Carolina y vio una adolescente, una colegiala con una falda muy corta mostrando unas piernas deliciosas y una carita de nena, a pesar de sus 19 años, que lo impacto, un bombon precioso que se le aparecia a esa hora de la noche como un regalo del cielo. Cambiando el tono de voz le dijo «Donde lo perdiste» mirando sin disimulo las piernas de la joven. Carolina vio la cara de lujuria del viejo, como la miraba y decidio seguir mintiendo «Fue hoy de mañana cuando iba al cole, me parece que cuando pase por aqui se me cayo y lo perdi».

    El hombre le dijo que quizas alguien lo hubiera encontrado y le dijo de pasar a ver si estaba en la pieza. Carolina se empezo a excitar, veia como la miraba y la estaba invitando a entrar y no dudo en contestar «Bueno, de repente alguien lo encontro» y paso con el hombre al interior de la pequeña pieza.

    Apenas entraron, Carolina vio que el viejo cerraba la puerta con cerrojo, no dijo nada y miro a su alrededor, habia una mesa donde estaba el televisor, una silla y al fondo de la pieza un camastro donde seguramente dormia el viejo.

    En la tele estan pasando una peli pornografica y el viejo se apuro en apagarla. Le dijo «A ver ayudame a buscar en la mesa» y simulo estar buscando en los cajones mientras Carolina tambien simulaba buscar. El viejo se puso detras de la chica y miro lo buena que estaba, se inclinaba sobre la mesa y su pollerita subia enloqueciendo al viejo que empezo a sentir una brutal ereccion… No pudo contenerse mas y rodeando la cintura de Carolina con una mano y con la otra toco las nalgas de la chica sobre la pollera, mientras decia «Que buena que estas nena, dejame que te toque un poco» Carolina no esperaba un ataque tan rapido del viejo verde, quiso reaccionar pero al sentirse manoseada tambien se excito y dijo en voz queda «Por favor, no me haga nada señor».

    El viejo literalmente enloquecio, siguio con los toqueteos, le levanto la falda con una mano y le acaricio un muslo sintiendo la suavidad de esas piernas, su verga estaba a punto de reventarle el pantalon. Estaba fuera de si, su boca se le lleno de saliva y ver esa pendeja practicamente entregada a sus manoseos, supo que tenia que cogersela.

    Carolina sentia las manos del viejo tocandola entre sus piernas, levantandole la falda y buscando manosear sus nalgas mientras resoplaba de placer, de a poco sintio que el viejo, por horroroso que fuera, le estaba dando placer y la estaba calentando al grado que sentia se mojaba su tanguita mientras las toscas manos del viejo la recorrian sin pausa. El hombre la tomo de un brazo, la puso frente a el y busco besarla en la boca, Carolina recibio la lengua del viejo que como loco se puso a chuparle los labios y la lengua mientras ahora sus manos buscaban los pechos de la chica y los oprimian y sobaban.

    El hombre de a poco la fue llevando a la cama. Carolina volvio a decir «No por favor, no me haga nada» y el viejo se enardecia cada vez mas. Con movimientos rapidos el viejo desabotono la blusa de la chica, que no usaba corpiño y sus pechos quedaron al descubierto. El viejo verde miro con los ojos abiertos ese par de tetas que tenia a su disposicion y se puso a besarlos, se metio un pezon integramente en la boca y chupo con fuerza mientras sentia que si no se cogia pronto a esa pendeja se iba a acabar en los pantalones. Ahora la chica suspiraba mientras le chupaban los pechos, el viejo enloquecido empezo a quitarle la faldita escolar, resollando por el esfuerzo se la saco a los tirones y se puso a contemplar la tremenda hembra que se iba a coger, ahora solo cubierta por una pequeña tanguita blanca que apenas tapaba su conchita. Sin muchas consideraciones la puso en la cama y se echo sobre la chica chupando los pechos como loco mientras la manoseaba por todos lados. Carolina gemia y seguia diciendo, ahora con la voz cambiada por la excitacion «Por favor no me viole señor soy muy chica no me haga nada» y esto enloquecia aun mas al viejo verde. Se incorporo y se saco el pantalon, mostrando una terrible ereccion, tomo a Carolina de la cintura y la puso boca abajo, le saco a los tirones la tanguita y sin mas tramite se puso entre las piernas de la joven, chupando sus muslos y subiendo hasta sus nalgas donde busco meterle la lengua en el apretado hoyito de la chica, chupo y chupo mientras Carolina ahora suspiraba de placer, le salivo mucho rato el culo y luego se incorporo, levanto de la cama por las caderas a lka joven, la hizo poner en cuatro patas y dirigio su verga hacia el pequeño orificio empujando hasta poder meterle la cabeza de su verga. Carolina se removio, dolorida por la penetracion anal, enseguida el viejo empujo mas y le metio todo su pene en el intestino.

    Carolina gemia ahora de dolor por la salvaje penetracion, el viejo comenzo a embestirla como un poseido mientras resoplaba de placer al sentir su verga apretada por tan delicioso culo.Estuvo cogiendola un rato hasta que se dio cuenta que iba a eyacular y en una embestida se derramo dentro de la chica, siguio con su mete y saca hasta que su pene perdio rigidez y entonces se desprendio de la chica que seguia gimiendo dolorida mientras de su culo salian restos del semen del viejo.

    El hombre quedo resoplando de costado, satisfecho de haber sodomizado a tan espectacular pendeja. La chica se levanto y busco sus ropas, se vistio y se fue pensando que aunque algo dolorida, asi y todo, nuevamente se habia dado el gusto de coger con un maduro.

  • Inicio de las vacaciones (Parte 1)

    Inicio de las vacaciones (Parte 1)

    Adriana mi esposa se despertó y me miro a mí, que yo me estaba levantándome lentamente sin despertarla, por lo que enseguida me sujeto su brazo izquierdo para retenerme a su lado.

    -yo le pregunto amor -echándole una mirada confundido.

    -¿Por qué te levantas tan temprano? Creí que nos quedaríamos aquí hasta mediodía -me dijo mi esposa.

    Ella llevaba puesto un siempre camisón de dormir que le llagaba a los glúteos. Y yo llevaba puesto unos bóxer que dormir ya en estos días era de verano y hacía calor. Yo me gire y se acomodó frente a frente con mi esposa.

    -Quería ir a trotar un rato, ¿Quieres venir? -Dije yo.

    Adriana frunció el ceño.

    -¿Estas bromeando?

    Yo le acaricie su mejilla lentamente.

    -Ven conmigo, prometo cargarte si te cansas.

    Adriana negó con la cabeza.

    -Solo soy apta para una actividad física y lo sabes, correr no es lo mío -me dijo.

    Yo la beso lentamente sonriendo contra sus labios.

    -Lo sé, el sexo salvaje es lo tuyo y me encanta –dije.

    -¡Cristian! -me regaño con falsa indignación- ¿Cómo puedes decirme eso?

    -Lo digo porque te amo y porque es la verdad. Me gusta tu agresividad cuando te vuelves insaciable y salvaje.

    -Entonces… -prosiguió ella atrapándolo en un abrazo- ¿Te quedaras conmigo aquí?

    Yo la beso la punta de la nariz.

    -mmm entre estar afuera y quedarme aquí abrazado a tu cuerpo, creo que elegiré lo segundo.

    Adriana apoyo su cabeza en mi pecho y se dejó abrazar.

    -¿Terminaste todo tu papeleo anoche? -pregunte ya que en la noche anterior mi esposa estaba terminado unos papeleos antes de irnos de vacaciones, dije mientras acariciaba el cabello enmarañado.

    -Todo -contesto bostezando con los ojos cerrados- así que oficialmente estoy de vacaciones.

    -Entonces bebé gracia nos espera.

    Adriana deposito un beso en mi torso desnudo.

    -Lo tengo todo planeado, podemos hacer un tour por Atenas y disfrutar de su cultura. Bañarnos en la playa de Plafones… -ella comenzó a enumerar con rapidez las cosas que siempre había querido hacer- ¿De cuánto disponemos?

    -El dinero no es problema -me dijo ella.

    -No, me refiero al tiempo. ¿Qué día tienes que volver al trabajo? -le pregunte.

    Ella me dijo que un mes y yo también tenía el mes completo de vacaciones.

    -Tendremos mucho tiempo para realizar cada cosa de mi lista -dijo Adriana satisfecha con una sonrisa de felicidad.

    -Haremos todas esas cosas que tienes planeadas -dije yo sacándola de su ensoñación- y podemos agregar unas cuantas ideas mías.

    -Serán nuestras mejores vacaciones… -me dijo.

    -Me encargaré de ello, te lo prometo -le dije y le di un beso espesa cabellera castaña.

    -Me basta con que estés allí conmigo. Quiero aprovechar el tiempo que tenemos antes de que el trabajo nos ocupe demasiado.

    Adriana se incorporó sobre su codo para mirarme en los ojos

    -Te amo.

    -Yo te amo más.

    Yo la beso su hombro y sonrió.

    -Ven aquí hermosa -dije jalándola hacia su costado para abrazarla y besar su cabello- Ya que me impediste salir a trotar, voy a dormir un par de horas más a tu lado.

    Adriana acomodó su espalda en mi pecho y este hundió su cara en su cabello sintiendo el leve cosquilleo que le producía aquel enmarañado cabello que tanto amaba. Yo sonrío envolviendo mis brazos posesivamente en su cintura y pensó en que no había nada más perfecto que pudiera pedir un domingo por la mañana. Nos besamos con un beso de amor, pero al seguir la temperatura subió y quería más y más, ya que en besos era de pasión y de deseo Adriana me abraso por la cintura y me pego a ella, yo ya sentía mi miembro en su furor debajo del bóxer que llevaba, mientras tanto yo cogí la parte de abajo del camisón que tenía mi esposa lo empuje hacia arriba para quitárselo, ella viendo lo que estaba haciendo, me ayudo subiendo los brazos, para quitárselo fácilmente quedando con tanga diminuta tipo hilo que ella le gusta mucho. Se lo quite y en seguida cogí ambos senos que son hermosos y lo comencé a sobarlo como a ella le gusta. Mientras ella gemía de placer. Y enseguida los dos mutuamente nos quitamos la última presa que nos quedaba. Yo baje mis bajos a sus glúteos y le baje tanga quedando completamente desnuda. Mientras ella me bajaba el bóxer liberándome mi miembro que estaba bien erecto.

    -Te amo -me dijo mientras me daba un beso de pasión.

    -Te amo -respondí yo sujetando sus caderas para atraerla hacia mí.

    Adriana sonrió y se arrastró hacia abajo besándome mi cuello y luego su pecho. Yo sonreí al sentir las cosquillas que le producía su cabello y se dejó amar. La boca experta de Adriana descendió hasta llegar a la parte baja y cogió mi miembro como si deseaba esa parte ella. Y lo comenzó a masturbarlo suavemente. Yo sentí un frio a recorrer mi cuerpo y dije:

    -amor…

    -Sus -me hizo callar ella bajando su boca para dar lamidas intensas.

    Yo entrecerró los ojos.

    -amor susurro cogiéndola con cuidado del brazo para ponerla a su altura.

    Ella me miro confusa.

    -¿No quieres que…?

    -No esta noche. Bebe

    -Sabes que me gusta -me dijo ella besándolo otra vez mientras dirigía la mano a mi pene para acariciarlo.- A ti te gusta cuando lo hago…

    Claro que me gusta, ella tenía una boca jodidamente talentosa.

    -Te he extrañado -susurre yo a modo de respuesta- quiero estar dentro de ti.

    Adriana asintió y se volteó quedando debajo de él y ella trajo sus manos traviesas hacia arriba.

    -¿Seguro? Puedo hacerlo rápido.

    Ella era la tentación en persona.

    -Adriana por favor -suplicó yo.

    Ella me miro con sus ojos color chocolate cargado de pasión y finalmente asintió. Con cuidado ella se abrió de piernas para facilitar la penetración y tomo en su mano mi miembro lo coloco en su entrada. Yo podía sentir el calor y la humedad de mi mujer en ese lugar. La miraron a los ojos al tiempo en que Adriana empujaba sus caderas hacia abajo con un jadeo. Yo dirigió sus manos a las caderas para mantener el ritmo. Al principio lo hice despacio, ya cuando estábamos enloquecidos de placer, empecé aumentando el valen haciendo más fuerte ya aduana le gustaba que le hiera duro las estocadas. Ella estaba gimiendo como nunca de tanto placer ella gritabas cosa que no le entendía, lo mismo hice yo. Después de varios minutos aunque los dos tardamos en prolongarlo, yo descargue todo lo que tenía y ella se dio un grito de placer e la cual tuvimos unos órganos muy placenteros. Que nos dejó muy exhausto.

    Adriana echo su cabeza hacia adelante y cepillo con pereza los labios de su marido, haciendo una cortina con su cabello.

    -Eso fue fantástico. -murmuró ella contra sus labios.

    Aún estaban unidos y de alguna manera eso la excitaba siempre.

    -Eres grandiosa amor -dijo yo recorriendo su silueta con su dedo.

    Adriana me beso un par de veces más antes de moverse y acomodarse a mi costado. Yo la abrazo con cariño entre sus brazos para recuperar el aliento.

    -Te amo. -dijo yo cerrando los ojos un momento con una sonrisa en el rostro.

    Adriana me beso todo mi torso por varios minutos.

    -Me gustan tus músculos. -reconoció finalmente con voz perezosa.

    Supongo que…

    Pero no termino la frase porque mis labios se estaban sobre los de ella.

    -Vamos a recuperar en parte nuestro tiempo perdido -murmuró sobre su cuello- Creo que estoy listo para la segunda ronda.

    Y Adriana simplemente se dejó amar.

    Continuará.

  • Mi sobrino 5 años después

    Mi sobrino 5 años después

    Estaba acomodando la mesa para la comida que tendríamos. Hace tiempo que no nos reuníamos en familia por motivos normales, algunos problemas, asperezas, pero esta vez habíamos decidido dejar todo de lado o al menos así parecía. Mi esposo había ido por algunas botellas y yo preparaba la comida para tenerla lista cuando llegaran los invitados. En eso tocaron el timbre y era mi cuñada, hermana de mi marido Luis. Nos saludamos normal a pesar de ya casi cinco años que no nos veíamos, en eso veo a su hijo, mi sobrino Marco todo un hombrecito, morenito y bien parecido nada exagerado, sinceramente me sorprendí por esos pantalones ajustados que llevaba, se le notaban buena pierna y nalgas, y ni hablar de su bulto.

    Todo fue rápido, un vistazo y nos abrazamos. Yo no soy una modelo, soy algo delgada, un poco caderona, y tetas normales, a pesar de eso no me causo morbo más que el te un jovencito guapo como cualquier otro que pude ver en la calle. Llegaron mis hermanos y otro cuñado. Afortunadamente todo paso normal, bailamos, cantamos, mis sobrinos (yo no tengo hijos) se divertían y bueno al final empezaron a irse y mi cuñada Clara (mamá de Marco) ya un poco tomada me empezó a contar en la cocina que estaba un poco preocupada, mientras lavábamos los trastes me hizo jurarle que no le contara a su marido, pero es que iban a terapias para Marco ya que temían que Marco fuera gay pues tenía problemas para exilarse, sonaba preocupada y ya con unas copas de más de compadecí.

    Un joven a sus 18 años, no podía tener esos problemas, así que pensé que algo andaba mal. En fin, la escuche, preparamos café y me seguía contando que a veces es normal para algunos hombres cuando tienen su tamaño. Yo curiosa no pude evitar preguntarle a que se refería. Me comento que a veces hombres que pues la tienen grande les cuesta trabajo para bombear sangre a un trozo así. Le pregunte qué pues Marco de qué tamaño la tenía o por qué lo comentaba. Ella como decía tomada me dijo que 17cm, yo le dije que estaba bien que no tenía que tener esos problemas. Ella respondió que levantar 17cm no era algo fácil, me imagine en ese momento su pene flácido, hablaba de su pene flácido!! aún sin levantarse!

    Eso me hizo cosquillas en mi vagina solo de imaginármela pues a mi marido le mide 12cm parada. Me quede muda y ya no pude decir nada más que fuéramos a servir el café. Al terminar fui a ver al cuarto que hacían los chicos y jugaban sus videojuegos pero ya tejan unas cervezas encima. No pude evitar mirar su bulto y en efecto se veía algo pero nada como lo que decía Clara, quizá exageraba. En fin me distraje y seguí en la fiesta, bailando y pasaron algunas horas cuando regrese al cuarto y los muchachos estaban ya muy ebrios, con botellas de cervezas que había robado de las hieleras que teníamos. El más perdido era Marco que estaba ya dormido en la cama. Como ya era tarde y sus papás estaban a punto de irse les comente que lo dejaran, se resistieron pero después de notar que si estaba muy dormido decidieron dejarlo. Mi Marido y sus hermanas estaban igual ya muy ebrios, se fueron retirando y me ayudaron a llevar a mi marido a la cama, le quite la ropa y lo acosté.

    Después me fui al cuarto uno pequeño que tenemos para visitas en el cual ya estaba dormido Marco y le empecé a quitar los zapatos, recordé en ese momento las palabras de Clara, 17cm, dormido, me latió el corazón muy fuerte y por morbo, no se pude controlar y con el pretexto de quitarle la ropa le baje los pantalones y uff descubrí su tremendo trozo apretado en los bóxer, me calentó oye inmediato y me le quede mirando, me dije no puede ser que mida 17cm, debe ser menos, así que decidí acomodarlo y con estas ganas inmensas de tocarlo no evite pasar mi mano encima de su bulto en su bóxer bajarle por la entrepierna, sentí delicioso en mi palma me moje demasiado. Salí casi corriendo del cuarto y me encontré a mi marido en toda la cama desparramado, como pude lo moví y me intente saciar un poco con su polla pero no pude, estaba demasiado ebrio además de al sentir tremendo trozo no era lo mismo, seguía caliente y con las bragas mojadas me empecé a meter los dedos despacio y sentía como removían mis jugos, mis pezones se pusieron duros y empecé a retorcerme.

    Me levante y salir del cuarto, no podía más, fui a la cocina y bebí un poco de agua. Al regresar un poco más tranquila decidí echar un vistazo al cuarto y vi ahí a mi sobrino con las piernas bien abiertas, entre prendí un poco la lámpara del muro y pude ver como se le asomaba su vergon, me calenté de nuevo al ver su cabeza grandecita, negrita y su pene grueso, no sé porque me pero lo gire y me acosté y me puse de espaldas arrimando mis nalgas a él, sentí ese pene presionarse contra mi, yo movía mis nalgas y ese pene se encajaba en mis nalgas y yo las abría un poco hasta que sentí que algo estaba pensado y es que su verga estaba creciendo! me puso como jodida perra en celo, no podía más, me gire y el seguir profundamente dormido, con un poco de quejidos es cierto, pero baje el bóxer, no me importaba mucho, o bueno si porque sentía miedo, pero aun así le baje el bóxer y salió ese trozo negro, ese palo, ese pepino negro ancho, y lo tome con mi mano y sentí su calidez, lo puse boca arriba pero seguía dormido, y ese pene duro empezó a crecer más y mas no sabría decir cuanto más pero si media amenos unos 24cm, ni con mis dos manos los cubría todo ni mi mano cerraba completamente, ya mojado su pene de líquido rico lo chupe, empecé a chuparlo lento mientras los masturbaba, estaba muy duro rico y en mi boca se sentía delicioso, sabia a una verga de verdad, intentaba tragarlo pero era mucho para mi, empecé a jalarlo mas fuerte, no se despertaba, estaba muy perdido, y yo seguía comiendo ese trozo de polla negra, seguí más y más hasta que sentí como se convulsionaba su pene y me acerque a él y empecé a sentir su leche a borbotones llenar mi boca, trague un par de veces pero el resto salió de mi boca y empecé a lamerle todo su palo, lo que escurría, por su entrepierna, en sus huevos, en su cabeza que goteaba y yo saboreaba esa delicia, espesa, un poco salada, deliciosa y con mi mano manchada, medio escurriendo decidí ponérmela en la cara.

    No sé cómo me salió eso, me sentía una perra, caliente hasta mas no poder, me palpitaba durísimo mi vagina, mojada ya y me pase su pene por la cara, que delicia, sólo hasta ese momento me di cuenta de que seguía su polla dura y el perdido aún, esa verga en todo su esplendor, negra, gorda, brillos de semen, me saque las bragas y me monte, sentí como su verga se abría paso a medida que dejaba caer mi peso, estaba aún más caliente me ardía me quemaba su pene, entrando poco a poco hasta que como a la mitad me deje caer sentí a dentro ese palo, y me corrí, instintivamente me levante y salieron mis jugos, me corrí mojándolo, y me deje caer de nuevo al terminar, mis muslos temblaban. Mi alma descansaba, no sentía mis piernas y mi vagina aún se convulsionaba, abrazando su verga, recobrando un poco mis fuerzas me levante y empecé a montarlo, en círculos movía mis nalgas, de adelante a atrás, sentía su verga moverse dentro de mi, subía, bajaba, me dejaba caer del lado izquierdo, derecho, inclinado, quería que su pene recorriera todos los ángulos de dentro de mi, me enderecé sobre el montando ese palote, y me movía hacia enfrente y atrás y me removía todo los jugos, hasta que sentí como me corría de nuevo y mis jugos empezaban a salir y sentí un calor que me quemaba, y esa manguera negra escupiendo dentro de mi, hasta que me corrí de nuevo y me desvanecí sobre él, estaba perdida, orgasmeada, completamente mojada, y Marco perdido, sólo se quedó y se movió a un lado y yo me deje caer a un lado, seguía temblando de mis piernas hasta que me metí los dedos y empecé a sacar ese néctar delicioso y empecé a comerlo y me di cuenta que se había venido dentro de mi…

  • Nuestra amiga argentina le cumple a Pau

    Nuestra amiga argentina le cumple a Pau

    Y sigo contando lo que hago acá porque me gusta hacerlo es como un desahogo y volver a recordar lo que sentí en ese momento lo que me calienta.

    La condición que Pau me había puesto para hacer el trio con Matías, era que en algún momento íbamos hacer un trio con una amiga de ella con la que a veces coge. Me había dicho que su amiga era flaquita como yo, morocha de ojos verdes, que se llama Maru, y así digamos “pasiva” como yo y que siempre fantasearon con hacer un trio, pero no tenían con quien. En ese momento le dije que si y después veía.

    Resulta que en esta semana un día estábamos cursando ella una materia y yo otra. Me manda un mensaje, y me pregunta si a la salida nos podíamos ver. Obvio le digo que si

    Cuando salgo la veo con una chica que yo no conocía, y de una me dice: “Caro ella es Maru vamos a casa a comer algo” (eran las 12 del mediodía). Aunque no me crean me quería morir la hija de puta no me había avisado nada y le digo algo así:

    Yo: Forra no era así la cosa me ibas a avisar aparte no te había prometido nada.

    Pau: dale rubia si sos re lesbi.

    Yo: no, nena ya te dije que no (eso me acuerdo bien, porque siempre se lo digo).

    Pau: Bueno pero te gusta jugar a la lesbi, no lo niegues forra te recalentas conmigo.

    Yo: eso, no te lo puedo negar, pero me tenías que haber avisado que hoy querías que estuviéramos las tres juntas yo no sé si hoy tengo ganas.

    Pau: bueno, vamos a casa y veos que onda, no las voy a violar jeje de última si pegan onda otro día nos juntamos.

    Yo: bueno, pero con esa condición, ¿está?

    Pau: si nena, no te hagas problema, la cosa es pasarlo bien.

    Yo no sé porque siempre hago esto, ¡me engaño yo misma!, pero no se es, más fuerte que yo, me gusta el limite la adrenalina de no saber ¡que va a pasar!

    La cosa es que llegamos a lo de Pau compramos boludeces para comer y nos pusimos hablar las 3 habrá pasado más de una hora y media casi dos hablando como si nada, es más, llegue a pensar que realmente no iba a pasar nada y solo era para conocernos y con Maru re buena onda.

    Hasta que llega un momento Pau me mira y me dice: “esta es mi amiga Maru” y le da un beso, suave al principio y más fuerte después, yo las miraba, me calentaba verlas casi inconscientemente llevo mi mano a mi conchita y solo la apoyo.

    Pau después le dice a Maru, esta es mi amiga Caro, y me empieza a besar a mí, con la calentura que me estaba agarrando le partí la boca.

    Pau nos agarra las cabezas a Maru y a mí y nos acerca para que nos besemos, lo hacemos muy suave y Pau también se acera y nos besamos las tres, al principio era suave hasta que empezamos las tres a jugar con nuestras lenguas, la calentura de las tres ya era fuerte.

    Pau en un momento se separa y nos deja sola a las dos… nos matamos con esos besos que nos dimos literalmente, nos empezamos a comer la boca y nuestras lenguas ya eran una sola.

    Ahora viene la parte en que Pau, que se notó que nos maneja a las dos, empezó con su juego. Mientras desesperadamente nos seguíamos besando. Pau, nos empieza ¡a sacar la ropa! Si ¡hizo eso! A mí me saco la remera y el corpiño y a Maru la blusa y el corpiño, y nosotras nos dejamos, me gustó, me calentó que me fuera desnudando y creo que a Maru ¡también! Maru me empezaba a chupar mis tetas, me gustaba, yo la dejaba ya era tarde para volver atrás, sabía cómo iba a terminar todo pero ¡no de qué forma!

    Pau sigue con lo mismo, nos desabrocha los jean y nos deja a las dos ¡desnudas!, los besos que nos dábamos y la manera en que nos tocábamos demostraba lo caliente que estábamos, hasta que Pau nos empieza a tocar a cada una nuestras conchitas, las acariciaba, pero era suficiente para que ya estuviera totalmente mojada y ¡caliente! Y nos decía: “¿les gusta esto putitas?” “siiii” eso le decíamos las dos, mientras nos seguimos besando, acariciándonos, sintiéndonos, hasta que acabamos las dos juntitas.

    Pau también ya estaba desnuda, nos fuimos las tres a la cama, estuvimos un rato largo solo besándonos, sintiéndonos, tocándonos, la calentura de las tres era muy grande, era un descontrol de cruzarnos las piernas sentirnos las pieles, besarnos, la verdad es que no sé cómo explicarlo, pero era ¡un pacer total!

    En un momento, no sé cómo terminamos en una posición determinada que Pau me empieza a chupar mi conchita, Maru entretenida con mis tetas, yo estaba ya ¡totalmente entregada! Pau se pone el cinturonga me empieza a coger y Maru pone su conchita en mi boca no pude resistir la cogí con mi lengua mientras Pau me cogía a mí, mal no lo hice porque Maru no tardó mucho en acabar con solo yo chuparle su hermosa conchita, Pau me siguió cogiendo hasta que acabe ¡de nuevo!

    Pau, nos hace poner en cuatro y empieza a jugar con nuestros dos culitos a la vez, mientras nosotras nos besábamos, hasta que esta vez se la empieza a coger a Maru, como gozaba la hija de puta mientras Pau se la cogía yo le besaba las tetas, la tocaba por todos lados, gemía como una perra hasta que no tardó mucho en acabar de nuevo.

    Después tocó mi turno, Pau me empezó a coger a mí y Maru me acariciaba todo el cuerpo, Pau ¡me cogió mal! Me la ponía desesperadamente, hasta que acabé como una zorra, fue la mejor acabada de la tarde.

    Después, Pau nos dice: “chicas, me toca a mí” y entre las dos empezaos a chuparle la concha le metíamos un dedo, dos, se retorcía de placer, hasta que obvio termino acabando ¡como una puta!

    Yo lo cuento rápido pero habremos estado ¡más de dos horas cogiendo! así, fue algo que ¡nunca había hecho!

    Llegó la hora de irnos, con Pau me volví a acostar, pero a la noche lo compensaba con la pija de mi novio (por más que esté con una mujer, una pija es otra cosa).

  • Hoy no pude dormir

    Hoy no pude dormir

    Qué pocas veces me ocurre esto de no poder dormir. Habitualmente me voy durmiendo mientras me despojo de mis ropas. Hoy no ha sido así. Cuando he concluido mi trabajo, me he desplazado desde el estudio a mi dormitorio y pareció haberse paralizado el mundo.

    Mis zapas salieron de mis pies en una aliviada sensación de libertad. Como es avanzada ya la primavera, llevo menos ropas que expoliar de mi cuerpo, lo que no deja de ser otro modo de liberación. Mientras desabrochaba mi camisa mirándome de frente al gran espejo, me iba acariciando mis sonrosadas tetillas y mi depilado pecho. Me iba entrando el morbo por quererme más y desear más mi propio cuerpo. Entretenido adorando mi cuerpo la camisa se iba desprendiendo por mis hombros en dirección al piso. Antes de llegar a mis pies he recogido la prenda para aproximarla al canasto de ropa para lavar.

    Ya me sentía pesado estando enfundado en mis entubados y apretados jeans. Lentamente los iba desplazando por detrás contorneando mi figura al notar mis dedos por encima de mis redondeadas nalgas. Tras desplazar la pieza hacia mis rodillas, acaricié mi bulto por encima de la copa del suspensorio y hacerlo crecer hasta humedecer la tela. He hecho frenar la operación para sacar de pie el jean de mis piernas y liberar mi cuerpo una vez más. Me serví del jean como de alfombra para mis pies y me volví hacia el mágico cristal. El espejo me iba mostrando cada movimiento y yo notaba el deseo de sentir admiración por mí mismo y acumular placer vivido. El color turquesa del jocks hacía notar más la mancha húmeda que lentamente iba aumentando su tamaño. Dispuesto a dormir, me desprendí de la pequeña prenda, la lancé hacia el cesto, me miré complacido frente al espejo y me metí en la cama.

    Rodé una vuelta y dos y más vueltas y vueltas, hasta dejar escapar mis viscosos fluidos, pero Hipnos andaba lejos de mi cama, mientras que mi alma fue invadida por Eros. Casi es la hora de despertar y estoy escribiendo en la cama, desnudo, pegajoso y fatigado en exceso. Es viernes, no rendirá mi trabajo a causa de mi cansancio. Pero esta noche mi cuerpo me ha avisado que necesita un extra de actividad erótica y he decidido que se la concederé. Hoy cenaré con Chente y, sin despachar a Eros de nuestra compañía invocaremos a Hipnos. El sol tendrá que hacer cola de espera para que le brinde mi saludo.