Autor: admin

  • Nuestra amiga argentina y el nuevo pendejo (Migui)

    Nuestra amiga argentina y el nuevo pendejo (Migui)

    Desde ese día tanto Valen como Migui, no paraban de mandarme mensajes, pero para cogerme ¡por separados!

    Con Valen lo hice, y lo conté.

    Pero con Migui, nunca, y no paraba de mandarme whatsapp, como todo pendejo estaba re alzado.

    Bueno resulta que anoche (jueves, feriado), ya era eso de la 1 de la mañana (de hoy obvio ya estaba por acostarme) o un poco más y me manda un whatsapp, se lo copio (como siempre los más importante, porque al principio fueron boludeces).

    Migui: Y Caro, ya la deje a Valen y la verdad, no tengo sueño, te paso a buscar y vemos de hacer algo.

    Yo: Migui, ¿a esta hora?, estoy muerta, aparte no me chamulles, no me vas a llevar a tomar algo y nada más, y la verdad estaba ya a punto de acostarme.

    Migui: y si estas cansada, obviamos la primera parte.

    Yo; y la segunda ¿cuál sería?

    Migui: la que vos quieras hermosa, creo que nos debemos algo, ¿o no?

    (Que se yo, la verdad estaba muerta, pero un pendejito así de 18 hermoso, es difícil, por más cansada que este resistirme.)

    Yo: que se yo, no sé qué decirte

    Migui: hagamos como un juego.

    Yo: ¿qué juego?

    Migui: te paso a buscar, subis a mi auto y queda en vos, depende como me saludes hablamos solo un rato en el auto o vemos que hacemos.

    (El pendejo se moría de ganas por cogerme y a mí la conchita se me estaba empezando a mojar)

    Yo: Ok, pero te aclaro, ni me pienso cambiar, salgo así como estoy vestida (estaba con zapatillas, una pollerita de Jean y una remerita, que dejaba ver mi panza).

    Migui: ok, mira estoy a diez cuadras de tu casa así que en cinco minutos estoy

    Yo: Okis, pero no toques el timbre, mis viejos duermen, mándame un whatsapp.

    (Les dejo una nota a mis viejos que me había ido a tomar algo con una amiga que andaba por acá).

    Bueno llega, me manda un whatsapp, y yo la verdad, ya estaba decida; si estaba decidida a que me cogiera y (por lo que me había dicho, era la primera vez que la iba a cagar a Valen con otra mujer).

    Me subo al auto, y sin decirle nada, le parto la boca, nos matamos besándonos, el aprovecha esa remerita cortita que tenía, y me empieza a meter manos por toda mi espalda, la panza, no me tocaba la concha, porque yo ya estaba arriba de él), pero si las piernas hasta donde pudo.

    Migui: bueno Caro, dejamos la primera etapa jeje, ¡dale!

    Yo: si hermoso, aparte estoy cansada, estaba a punto ya de acostarme.

    Bueno la cosa es que vamos a un telo que queda bastante cerca (uno por Godoy Cruz).

    Nada, entramos, en la habitación y como siempre, besos, caricias, sus manos sobre debajo de mi remera (que estaba muy amplia y fácil para que me toquen por donde quieran), me la saca, lo dejo (abajo no tenía corpiño), ya me estaba quedando en bolas.

    Me besa las tetas, me las come, mis pezones ya estaban duros, y mi conchita ¡toda mojada!, me agacho en el piso, me pongo de rodillas, y así el parado, le bajo las bermudas y el bóxer se los saco, acariciándole las piernas y si esta vez muy de a poco, como a mí me gusta (y no lo voy a volver a contar ya que siempre es mi técnica y la conté mil veces), se la empiezo a chupar, y cada vez más, hasta que veo que le estaba por ¡explotar!

    Le digo que se ponga un forro, me pongo en cuatro, y me empieza a coger, me agarra de la cintura, y me bombea desesperadamente, estaba como loco, yo también, como loca, hasta que terminamos acabando ¡los dos juntos!

    Yo la verdad estaba cansada, pero con ganas de algo ¡más!, pasa un rato, le manoteo esa pija hermosa, y ya se paraba, el me mete la mano en la conchita y ya también estaba mojada, así un rato hasta que mi conchita ya era una ¡laguna! Y su pija ¡re parada!

    Nos empezamos a acomodar y veo que tímidamente, me empieza a meter un dedo mojado con todos mis jugos, en la cola, y le respondo con un beso y mis gemidos, diciéndole: “si bebé, me gusta ¡seguí!”

    Me doy vuelta, le dejo que me meta uno, dos dedos, (no le pregunte nada solo lo deje), hasta que siento que en vez de los dedos, (y yo en cuatro) me empieza a meter de apoco la pija, “despacio”, le digo: “si bebé. Si así, me volves loca” yo estaba re caliente, hasta que me la empieza a meter de a poco, más fuerte hasta que me la mete toda ay, mis gritos y gemidos, y placer solo se confundían, hasta que ya me acostumbre a tenerla adentro, la empecé a mover, a apretarla ¿me entienden?, hasta que lo hice acabar (y yo también), ¡me lleno la cola de leche!

    Voy a baño, me lavo, y a pesar de que no habían pasado más de dos horas, pero como para hoy ya tenía mi día (casi programado), no me quería acostar muy tarde, igualmente, me acosté bastante tarde.

    Nos vestimos, ¡y nos fuimos!

    Me deja en casa y le aclaro que no piense que voy a ser su amante, que fue una noche ¡y nada más!

    Y como me estoy yendo a la mierda para hoy ya estoy arreglando hacer un trio, con Valen (su novia) y Pau, soy de terror y cada vez estoy peor, pero soy una capa armando estas cosas.

  • Dos maduras y un hombre

    Dos maduras y un hombre

    Mi nombre es Graciela, tengo 42 años y mi amiga se llama Susana que tiene 40 años. Somos mujeres casadas y con hijos, yo tengo 3 y ella 2. Yo nunca le había sido infiel a mi marido pero ella en reiteradas ocasiones le metió los cuernos a su esposo. Mi amiga tiene la mala suerte que su marido luego de pasar los 30 empezó a sufrir impotencia y como ella era bastante cachonda empezó a tener varios amantes. Lo que les voy a contar será para otro relato, ella me contó que su marido dejo que dos de sus amigos se la follaran y el vio todo.

    Continuando con el relato principal les cuento que mi amiga Susana decidió anotarse en un gym y me pidió que yo también me inscribiera junto con ella para hacer gimnasia. Ambas nos inscribimos en el horario de 15 a 17 h., nos habían dicho que en ese horario iba poca gente.

    En el primer día nos presentaron a nuestro entrenador personal que sólo iba a estar con nosotras dos. Él se llamaba Pablo, tenía 26 años, medía 1.80 y era puro músculos. Era lindo, lo admito pero yo era feliz con lo que tenía en casa. En cambio, Susana se volvió loca al conocerlo, un poco más y ese primer día se le tira encima.

    Todas las clases eran lo mismo, Susana no paraba de coquetear con él. Estaba entregadísima y él no le daba bola.

    Yo: para un poco Susana, venimos a entrenar y no por un chongo.

    Ella: no puedo parar, me vuelve loca.

    Yo: es demasiado joven para vos, no te va a dar bola.

    Ella: quiero que veas esto.

    Ella llamo a Pablo y el vino enseguida hacia nosotras dos.

    El: que necesitas??

    Ella: necesito hablar con vos en privado.

    El: paso algo??

    Ella: no te preocupes, no es nada grave.

    El: vení vamos a la oficina.

    Ella antes de irse me dijo lo siguiente «si no vuelvo en 15 minutos es que me lo estoy comiendo». No le creí nada de lo que me estaba diciendo y yo seguí corriendo en la máquina.

    En un momento mientras corría mire el reloj y ya habían pasado 15 minutos y mi amiga no había vuelto. No puede ser cierto me dije y seguí corriendo. Volví a mirar el reloj y habían pasados 5 minutos más, ya habían pasado 20 minutos en total. Necesitaba saber lo que estaba ocurriendo, así que detuve la máquina y fui para la oficina.

    Al abrir la puerta vi como Susana estaba arrodillada en el piso practicándole sexo oral a Pablo que estaba apoyado sobre una mesa y sin remera con los pantalones bajados.

    Yo: Susana deja de hacer eso.

    Ella se hacia la sorda y no quería parar de chupar esa poronga.

    Yo: (levanté un poco la voz) Susana, te estoy hablando.

    Ella se sacó la pija de la boca y por fin pudo prestarme atención.

    Ella: que pasa amiga??

    Yo: wow.

    Ella: viste, es inmensa.

    Estaba impresionada con el tamaño de esa poronga, debía medir unos 20 cm mínimo. La de mi marido era mucho más chica.

    Susana continuo chupándole la pija y yo me coloque en un costado para ver mejor.

    La situación de ver a mi amiga con esa cosa en la boca me empezó a excitar y a morderme los labios. Me acerqué hacia él y de un manotazo empecé a tocarle los testículos. El me agarro un poco de la cintura y otro poco de mi cola y me trajo hacia él. Empezó a darme besos por el cuello mientras yo seguía tocando sus bolas y Graciela chupándole la pija. Luego empezó a buscar mi boca para besarme pero yo entre risas no lo dejaba. Empecé a tocarle lo pectorales y esos hermosos abdominales que tenía. Ahora si deje que me besara y que me metiera la lengua.

    Después de besarlo me arrodille junto con mi amiga y me dispuse a chupársela.

    Yo: me vas a dejar un poco??

    Ella se sacó la pija de la boca y era yo la que le estaba chupando la pija. Susana se levantó del piso y empezaron a besarse mientras yo se la mamaba. Luego mi amiga volvió a bajar y nos turnábamos para chupar esa pija. Cuando una se la chupaba la otra le succionaba las bolas.

    Mi amiga se cansó de chupar pija así que se puso en cuatro, se bajó la calza y le empezó a pedir pija. El la agarro de la cintura, acomodo su pija por debajo y empezó a embestirla. Yo me arrodille a lado de él esperando que él se la sacara por un momento y que me dejara chupársela y lo hizo en varias ocasiones.

    Luego me tocó a mí para que me penetrarse. Me coloque de la forma que hizo mi amiga en cuatro patas apoyándome en la mesa y el en vez de agarrarme de la cintura me agarró de los hombros y empezó a embestirme demasiado fuerte. Me tuve agarrar de los costados de la mesa para que no me moviera tanto. Pensé que se iba a venir dentro de mí pero se detuvo a tiempo.

    Él nos acomodó juntitas en el piso y nos pidió que abramos la boca y que saquemos la lengua. Empezó a masturbarse y se vino un poco en la lengua de Susana y otro poco en la mía. Ambas nos tragamos su lechita y volvimos felices a nuestras casas.

  • Katherine, un manjar para dos violadores

    Katherine, un manjar para dos violadores

    Hacía pocos días que su familia había llegado a la ciudad y Katherine recién estaba adaptándose a su nueva vida. Su padre, que era agregado cultural de la Embajada de su país había sido transferido a esta ciudad y por ahora todo era nuevo para la chica. Ya había pasado por situaciones así, pero le costaba adaptarse al nuevo colegio, a los profesores y a sus compañeras. Sobre todo no se acostumbraba a usar ese uniforme colegial, pollera tableada a cuadros y blusa blanca con corbatita también a cuadros. Le parecía que era ridículo y le hacía parecer una niña, los que la miraban no pensaban lo mismo ya que el aspecto de Katherine era sumamente atractivo: una chica alta, de largo cabello rubio, una cara aniñada con unos ojos azules que revelaban su ascendencia centroeuropea ataviada con una corta pollera que daba destaque a sus largas y esbeltas piernas.

    Pero lo que más resaltaba de la joven era el desarrollo de sus pechos, que para sus 18 años eran de un tamaño muy superior al de las demás chicas de su clase. Esa tarde, cuando sonó el timbre marcando el fin del horario, la chica se encamino a la salida y decidió seguir el consejo que le habían dado para acortar el camino hacia la parada del colectivo, tomando por un callejón adyacente al colegio.

    Había caminado dos cuadras por ese callejón poco habitado cuando al llegar a la esquina vio que la calle terminaba abruptamente. «Me debo haber equivocado» pensó y dio la vuelta para volver por donde había venido. De repente vio a dos hombres en el frente de una casa, uno bastante mayor y un moreno un poco más joven, que la miraban mientras ella se acercaba. La chica era muy inocente y no se percató de las miradas lujuriosas de los sujetos que veían venir a esa deslumbrante chica hacia ellos. Katherine se detuvo y pregunto, dirigiéndose al señor mayor «Disculpe señor, por donde debo ir para llegar a la avenida tratando de hablar en español lo mejor que podía. Los dos hombres la miraron de arriba abajo, no perdiéndose detalle de las piernas ni de los prominentes pechos de esa belleza escultural. El más viejo empezó a contestar, haciéndole una seña al otro sujeto «No sé dónde queda la avenida, lo que sé es que una nenita como vos hay que cogerla». La chica quedo helada, demorando en comprender que le decía ese hombre, cuando sintió que desde atrás el otro hombre la tomaba de un brazo y con el otro le cerraba la boca. El más viejo dijo «Vamos a llevarla adentro» y tomándola del otro brazo la llevaron como un muñeco hacia el interior de una vivienda.

    Katherine trataba de soltarse pero era inútil, el moreno era muy fuerte, la hicieron entrar a un dormitorio y la chica empezó a aterrorizarse, solo había una cama de dos plazas en el medio de la pieza. El más viejo dijo «Agárrala bien» y salió del cuarto volviendo enseguida con un trapo grande y unas cuerdas. La chica vio con pánico que la amordazaban y luego, mientras dolorosamente el moreno le ponía los brazos en la espalda el más viejo la ato con fuerza.

    El viejo se puso frente a ella y la miro con lujuria, era un bombón, su cara aterrorizada, sus ojos azules desmesuradamente abiertos, su boca tratando de gritar por sobre la mordaza lo tenía excitado. Empezó a desprenderle los botones de la blusa, haciendo a un lado su corbatita. Katherine intento resistirse pero el otro hombre la sujeto con fuerza. La cara del más viejo se transfiguro por la lascivia al ver en libertad los grandes pechos de la chica. «Que tetas tenés pendeja» y empezó a amasarle con las dos manos los parados senos, sus manos apenas podían cubrir toda la superficie de esas tetas y las acaricio y apretó mientras le escurría saliva por un costado de la boca. Katherine todavía no podía creer que le estaba pasando esto, mientras por delante un viejo degenerado le sobaba los pechos el otro despreciable sujeto que la tenía agarrada por detrás le subía la pollera y acariciaba una nalga.

    El viejo totalmente caliente empezó a chuparle un pezón mientras seguía sobándole el otro pecho, el moreno había levantado completamente la pollerita de la chica hasta la cintura y con las dos manos amasaba la suave carne de las nalgas y muslos de Katherine. El viejo fuera de sí al ver a la chica semidesnuda la llevo a los empujones hacia la cama, entre los dos la acostaron boca arriba y el viejo no le dio tiempo a cerrar las piernas, con las dos manos separo sus muslos y bajo su cabeza hacia la entrepierna de la chica. Katherine gimió desesperada, iban a violarla y nada los iba a detener, quería morirse, empezó a sentir la lengua del viejo pasando por sobre su tanga buscando los costados y volviendo luego hacia el centro. El olor a sexo fresco de esa pendeja enloquecía al viejo, tenía su verga totalmente dura,, tomo con sus manos los costados de la pequeña tanga y tiro buscando romperlos, volvió a hacerlo y ahora la tela se rompió liberando la conchita surcada por pocos vellos rubios, unos deliciosos labios rosados. El viejo se zambullo sobre esos labios y empezó a chupar como poseído, El moreno aprovecho a abrir del todo la blusa y a pesar que la chica se movía resistiéndose, le tomo con cada mano sus pechos y los amasaba con fuerza, al cabo de unos segundos no se aguantó más y empezó a chupárselos. Katherine ya casi no podía resistirse, amordazada y atada de brazos era poco lo que podía hacer. Sus grandes ojos miraban al techo pensando que esos degenerados la iban a violar, iba a perder su virginidad con ese asqueroso viejo que la estaba chupando sin cesar. El viejo se incorporó, decidido a no esperar más, tomo de los tobillos a la chica y la arrastro hasta el borde de la cama, le levanto las piernas y puso su duro miembro entre las piernas y empujo sobre la mojada concha insertándole la cabeza de su verga, sintió como una resistencia a la penetración y el viejo volvió a empujar ahora si metiéndose dentro, la chica se estremeció ante la violación, el viejo empezó a moverse adelante y atrás hasta meterle toda la verga en el interior y se movía con furia acometiéndola sin cesar, el viejo se sentía en la gloria cogiéndose esa pendeja, sintiendo la apretada concha que estaba penetrando y el gran placer que sentía exploto en una enorme eyaculación derramándose dentro de la chica, siguió embistiéndola hasta después de haberse vaciado y solo después de un rato se desprendió con su pene fláccido de la concha de la chica. El moreno dijo «desvirgaste a la pendeja» al ver las gotas de sangre mezcladas con el semen que escurría por la entrepierna de Katherine. La chica quedo derrumbada con sus piernas abiertas, sus mejillas enrojecidas ahora eran surcadas por lágrimas de dolor y humillación. Sintió que el viejo violador dijo «Te quedo el culo para desvirgar a vos Pocho» y esas palabras volvieron a aterrorizar a la joven, quiso levantarse y resistirse pero nuevamente, como si fuese un muñeco, los dos violadores la pusieron boca abajo en la cama, el moreno el alzo por las caderas empinándola y dejando expuesta sus nalgas. Sintió como la manosearon, sus muslos y sus glúteos fueron sobados y acariciados hasta que sintió que el moreno se ponía sobre ella y abría desmesuradamente sus nalgas para chuparla, subía y bajaba con su lengua por toda la raja e intentaba meterle su lengua en el culo, y luego sintió como le metían un dedo y lo movían dolorosamente para irla abriendo, y continuaban luego los lamidos y luego los dedos, era insoportable. Katherine imploraba y mascullaba a través de la mordaza, sonidos inaudibles para los violadores, de que la dejaran, que ya no podía más.

    El moreno se posiciono tras las nalgas de la chica, con una mano abrió lo más que pudo un cachete y con su otra mano empujo su verga buscando penetrarla, no lo logro al principio, siguió empujando hasta que venció la resistencia del esfínter y se introdujo con placer en el apretado y hasta ahora virgen culo de la chica. Empezó a moverse, al principio despacio para ir incrementando el ritmo a medida que el culo de la chica se acostumbraba a su verga La chica aplastaba su cara contra la cama, aguantando el dolor de su segunda violación, llorando en silencio y deseando que todo terminara o que se muriera si no iba a terminar pronto.

    Como si la hubiese escuchado, el moreno, en medio de una embestida profirió un gutural bufido de satisfacción mientras s se corría dentro del intestino de la joven continuo con su empalamiento hasta que se verga quedo fláccida y se salió de la chica, que cayó de costado sobre la cama, con su entrepierna y nalgas brillantes de semen de los dos violadores.

    Al cabo de un rato, los dos sujetos desataron y des amordazaron a la chica, la pusieron decente bajándole la pollera y abotonándole la blusa y la llevaron fuera hasta lejos de allí donde la abandonaron… Katherine estuvo en shock durante mucho rato hasta que la encontraron. Nunca encontraron a los dos violadores y la familia de Katherine decidió irse nuevamente a su país para la recuperación de la joven.

  • El vagabundo y su dama (Parte 4)

    El vagabundo y su dama (Parte 4)

    Envueltos en la manta y abrazados el vagabundo y yo, nos fuimos para la cama. Allí entre la oscuridad reinante, nos acostamos. Quedamos los dos pegados el uno al otro, yo acariciando su polla con mi mano, hasta que la dejé entre mis muslos, justo debajo de mis huevos, mientras me abrazaba a él. Y el vagabundo, mordiéndome y besando el cuello.

    Así quedamos dormidos, hasta que a eso de las 5 de la madrugada, tuvo que levantarse el vagabundo para ir a mear. Nada más levantarse, desperté yo también. Que pasa, le dije. Nada, no pasa nada, solo voy a mear que ya no aguanto más. Espera que voy yo también, le dije levantándome.

    Fuimos los 2 a mear, volviendo luego ambos abrazados para la cama.

    Venía acariciándome el culo y sobando la polla y huevos, hasta que nos volvimos a meter en la cama. Ahora era yo el que no paraba de meterle mano. Le acariciaba los huevos y meneaba la polla, hasta que se puso tiesa y dura como una roca.

    La tenía tan tiesa que se le pegaba al vientre, llegándole al ombligo. La agarré con la mano poniéndola recta, y la llevé entre mis piernas, dejándola pegada a mis huevos.

    El vagabundo llevó sus manos a mis pezones, empezando a retorcerlos y pellizcármelos. Tienes ganas de polla ¿eh mi damita? Decía mientras me retorcía y pellizcaba mis pezoncitos que ya estaban duros y excitados, al igual que mi polla. Estás calentito y quieres que te dé polla, ¿verdad?

    Sí, le dije llevando mi boca a sus labios empezando a mordérselos. Quiero que me folles, quiero que me des por el culo y que me dejes bien preñado.

    El vagabundo no se hizo esperar más, metió su lengua en mi boca, y saboreó toda ella, luego mordió mis labios y después de darme un buen morreo y pellizcarme y retorcerme los pezones, se subió a mi espalda, haciéndome quedar boca abajo.

    Me hizo que abriera las piernas poniendo las suyas en medio de las mías, y luego de colocar su polla en la entrada a mi ano, se tumbó sobre mi espalda metiendo sus brazos por debajo de los míos. Pegó su boca a mi nuca y luego de mordisquearme, me dijo, levanta un poco el culito mi damita. Nada más levantar un poco el culo, dio un movimiento a su cadera, metiéndome más de media polla. Dio otro movimiento a su pelvis, terminando por meterme toda la polla dentro.

    ¡Ohhh! Gemí cuando su polla me abría el culo, ¡ooohhh! Volví a gemir cuando esta terminó por entrar toda dentro de mi culo.

    Así mi amor, así, levanta un poquito más el culito. ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh mi damita! ¡ohhh que gusto! Gemía mientras metía y sacaba su polla.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Repetía el vagabundo mientras me daba por el culo.

    Jadeaba y mordía mi nuca, a la vez que decía que me iba preñar, te voy a dejar embarazado mi amor, mientras no paraba de culearme.

    Dios, notaba su polla como entraba y rozaba mi próstata, y los huevos del vagabundo pegar en la entrada a mi ano. Se escuchaba el chof, chof chof, de su polla entrando en mi culo, y el calor de su cuerpo pegado a mi espalda.

    Yo levantaba todo lo que podía mi culito, así su polla me entraba más, y notaba sus vellos púbicos y huevos pegar en mi ano cada vez que metía su polla.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Como me gustaba sentir entrar su polla y notar cómo sus huevos pegaban en la entrada a mi ano. Aquello junto al roce de su polla a mi próstata, el cuerpo del vagabundo sobre el mío y los mordiscos que me daba en la nuca, me estaban haciendo delirar de placer.

    Levantaba todo lo que podía el culito, así podía notar su vello púbico pegado a mi ano, y cómo su polla me abría el culo, introduciéndose en mí. El cabrón del vagabundo me estaba llevando al clímax del placer. ¡Que bien me follaba el cabronazo!

    Después de un buen rato dándome por el culo, empezó a gritar que se corría. Me corro, me corro mi amor.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba el vagabundo mientras se corría dentro de mi culo.

    Yo levantaba todo lo que podía el culo pegándome a él, como si tuviera miedo de que saliera su polla, y no me pudiera preñar de leche el culito.

    Después de derramar todo su semen dentro de mi culo, quedó tumbado sobre mi espalda, dándome besos por ella, y mordiéndome la nuca y hombro.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto mi amor!

    Cuando recuperó el aliento de la follada que terminaba de darme, sacó su polla de mi culo, tumbándose boca arriba a mi costado. Yo caliente cómo estaba, fui derechito a su verga. La agarré suavemente con mi mano, y acariciándosela, la llevé a mi boca, saboreando los restos de semen que tenía.

    Chupaba el glande y lamía la piel del prepucio, mientras iba acariciándole los huevos. Era como si fuera exprimiéndolos para que soltaran todo su jugo.

    El vagabundo con sus manos en mi cabeza no paraba de gemir; todavía tenía la verga muy sensible a causa de la eyaculación; ¡ooohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Me vas a matar mi amor, para para, que vas a acabar conmigo.

    Pero yo no paré hasta eliminar todo resto de semen; por más que chupara, no salía nada de la polla del vagabundo. Así que después de chuparle la polla y comerle los huevos, le empecé a lamer y mordisquear el perineo, luego le mordisqueaba la parte interna de los muslos, sacándole unos gritos de placer, hasta que fui subiendo por su pecho hasta alcanzar sus pezones. Se los empecé a chupar y mordisquear, dejándoselos hinchados y colorados de tanto que los chupé.

    Luego seguí subiendo por su cuello, donde además de morderlo, le hice unos buenos chupones.

    Ahí ya no aguantó más, y tumbándome sobre el colchón, se echó encima mía, apoderándose de mi boca, succionaba mi lengua, me mordía los labios de tal manera, que me los dejó super hinchados y rojos como fresas maduras.

    Yo estaba caliente y empalmado como un adolescente en su primera vez, pero el vagabundo no me daba tregua, sabía que yo estaba caliente y necesitaba que me follaran. Me dijo sin soltarme, vamos a descansar un poco, que pronto va a venir el argentino, y va a quererte dar por el culo de nuevo. Es mejor que lo esperemos, así yo me recupero un poco, y tú lo recibes con más ganas.

    De acuerdo le dije, tienes razón, vamos a descansar un poco. Lo malo es que no se si seré capaz de dormirme con esta calentura que tengo.

    Vamos a intentarlo dijo el vagabundo, poniéndose a mi costado y haciendo que le diera la espalda. Me acurrucó a su pecho, y llevando sus manos a mi pobre polla, hizo que mi culo quedara pegado a su pelvis, volviendo a intentar dormir otro poco.

    Cuando desperté de nuevo, ya eran las 8:10 de la mañana, y ya le había abierto la puerta el vagabundo al viejo argentino.

    Traía la misma ropa que la noche anterior, una sudadera y un pantalón de chándal Nike. Fue con el vagabundo a la cocina donde dejó lo que traía, viniendo de vuelta ambos para donde dormíamos el vagabundo y yo.

    Buenos días, dijo nada más entrar, llevando su mano a mi culito.

    ¿Cómo tiene el putito esta linda colita?

    Yo no contesté nada, pero moví mi culo cómo apartándoselo de su mano, mientras me desperezaba.

    Caliente y con ganas de polla dijo el vagabundo. Es una damita muy viciosilla y caliente. Está deseosa de que lo preñen y lo dejen embarazado.

    ¿Verdad mi damita? Dijo el vagabundo metiéndose en la cama y abrazándome a él.

    El viejo no esperó más, empezó a sacarse la ropa que traía, y cuando estuvo desnudo por completo, mostrándonos su enorme e hinchada verga, fue por el costado donde me encontraba yo, ofreciéndome aquella enorme polla. Dijo el viejo argentino, pues mirá que pija tenés, es toda para vos.

    Dios, menuda polla que se gastaba el cabrón del viejo. Seguro que estuvo toda la noche pensando en darme por el culo de nuevo. Joder, y el muy cabrón venía en plena forma.

    Me incorporé llevando mi mano a aquella verga que me apuntaba, y sujetándola con mis manos, saqué la lengua, y mientras iba corriéndole la piel del prepucio hacia atrás, lamí con la punta de mi lengua la cabeza del glande. Seguí pasándole la lengua por ella, hasta que abrí la boca para meterme el glande y empezar a chupárselo.

    ¡Ohhh que rico lo haces! Así, así, chupá putito. Chupá la pija, decía el muy cabrón, llevando sus manos a mi cabeza empujándola para meterme más la polla en mi boca.

    Joder, solo era capaz de tragar la mitad de aquella enorme verga del viejo, y el hijo de puta seguía empujando.

    Saqué la polla de mi boca, diciéndole al viejo, fóllame. Me di la vuelta poniéndole mi culo a su disposición, diciéndole, métemela y dame por el culo, quiero que me folles y me dejes preñado.

    Querés pija, ¿eh? Querés que te abra el potito, eh putito.

    Sí, quiero polla, quiero que me abras el culo y me folles, le contesté.

    Pues vamos a darle pija a esta colita, maricón. Te voy a romper este potito de puto que tenés, te vamos a preñar esta colita pedazo de puto, hasta dejarte embarazado.

    El viejo sujetándome por las caderas, tiró por mí hasta dejar mi culo al borde de la cama, y así cómo estaba a 4 patas, llevó su mano impregnada en saliva a mi hoyito, untó con ella el mismo, metió uno de sus dedos, luego llevó más saliva, metiendo ahora 2 de sus dedos. Como mi esfínter se abrió sin problemas dándole paso a sus 2 dedos, arrimó la cabeza de aquella enorme verga a mi potito como le llamaba, y dando un movimiento a sus caderas, introdujo algo más del glande.

    ¡Ohhh! Grité al entrarme aquella enorme verga, ¡ooohhh! Volví a gritar cuando volvió a dar otro movimiento de pelvis, enterrándome toda la virilidad del viejo argentino en mis entrañas.

    No querías pija, pues tomá pija puto.

    Menudo hijo de perra me había largado un viaje, que me abrió en canal el culo. Me abracé al vagabundo, mientras las piernas me temblaban, notando cómo aquella enorme polla se incrustaba en mis entrañas. Mordía los labios y no paraba de gemir, mientras el viejo empezaba a culearme con aquella enorme verga que se gastaba.

    Tomá pija, tomá pija puto, ¡ooohhh que colita! ¡ooohhh que colita tenés maricón! Gritaba el hijo de perra del viejo, mientras me daba por el culo.

    Mientras el hijo de perra del viejo me daba por el culo, el vagabundo mientras yo me abrazaba a él, me iba acariciando y besando. Así mi damita, así, disfruta y deja que nuestro amigo argentino, te abra el culito y te preñe de leche con su polla. Me besaba los labios y metía su lengua en mi boca, hasta que fue bajando mi cabeza a su polla que ya se mostraba totalmente erguida.

    Abrí la boca empezando a tragar el mástil del vagabundo, y mientras me iba dando por el culo el hijo de perra del viejo, el vagabundo empezaba a follarme la boca.

    Dios, me tenían empalado por ambos agujeros, el vagabundo me tenía insertada la polla en la boca, y el cabrón del viejo me tenía incrustada la enorme polla en la colita, como le llamaba él. Me estaba dando por el culo duramente, me sujetaba por las caderas, sacaba y metía su pija en mi culito profundamente. Se escuchaba el chof chof chof, de su polla entrando en mi culo, y decirme de todo. Me llamaba pendejo, puto, maricón, que cómo me gustaba la pija, que me iba reventar el potito, etc.

    Tomá pendejo, tomá pija, tomá pija pedazo de maricón. Te voy a garchar todo el día so puto, te voy a coger esta colita hasta reventarte y dejarte embarazado so puto, que sos un puto.

    Cada vez que el viejo me insertaba la enorme polla en el culo, me hacía tragar más la verga del vagabundo. En varias ocasiones me dieron arcadas a causa de tragar demasiada polla del vagabundo, eso que tenía la mano acariciándole los huevos, haciendo que a la vez que se los iba acariciando, sirviera de tope. Pero aun así, en varias ocasiones, me llegó a traspasar la campanilla.

    Así me tuvieron dando por el culo y follando la boca, durante un buen rato. Mi mandíbula ya pedía descanso, y mi pobre polla no dejaba de gotear semen. Los huevos me colgaban de tal manera que parecían el péndulo de un reloj oscilando libremente a causa de las envestidas que me daba el viejo. Me tenía empalado en su polla, y cada vez que su pelvis pegaba en mi culo, yo me bamboleaba como si fuera un muñeco de trapo.

    Dios que gusto estaba sintiendo con aquella polla insertada en mi culo. Tenía el culo que echaba chispas de tan caliente que lo tenía. Cada vez que me rozaba la próstata, abría la boca para gemir, devorando con más ansias la polla del vagabundo. Polla que no tardó en empezar a soltar semen por ella, ¡ooohhh mi damita! Gritaba el vagabundo, me corro, me corro, ¡ooohhh me corro mi damita! Tragáte todo mi amor, ¡ooohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto!

    Me empujaba con sus manos mi cabeza a la vez que me insertaba más su polla, no queriendo que se derramara nada de su semen, quería que me tragara toda su leche.

    Y eso hice, tragué todo el semen que el vagabundo eyaculó en mi boca, dejándole la polla limpia y reluciente. Cuando sacó la polla de mi boca, resbalaba por la comisura de mis labios algo de semen que se me había salido al tragar la corrida que me había dejado el vagabundo en mi boca. Llevó sus dedos a mi cara, y metiendo con sus dedos los restos en mi boca, decía, toma mi amor, cómete todo, no desperdicies nada. Luego llevó su boca a la mía, metió su lengua en ella, saboreando el sabor que me había dejado su esperma.

    El vagabundo seguía morreándome la boca, mordiéndome los labios y cuello, mientras el viejo seguía dándome por el culo. Yo no paraba de soltar gemidos, temblando a causa del gusto que estaba sintiendo, al estar siendo empalado por la verga del viejo que no dejaba de follarme y abrirme en canal, y los mordiscos y lamidas que me daba el vagabundo.

    ¡Córrete! Le gritaba al viejo. Córrete y préñame el culo, cabrón. Quiero que me preñes el culo de leche.

    El vagabundo, llevó su mano a mi polla diciendo cuando la agarró con su mano, uy mi damita, tu pollita no para de chorrear lechita, y mira cómo te cuelgan los huevitos mi amor. Te está gustando, ¿eh? Te gusta que te follen, mi amor, te gusta que te den por el culo, decía el vagabundo meneándome la polla. No hizo falta que la meneara mucho, ya que, al momento, empecé a gritar que me corría. Me corro, me corro, ¡ohhh! ¡ooohhh me corro! Gritaba empezando a correrme sobre la cama, mientras el viejo seguía dándome por el culo, y gracias al vagabundo que me sostenía abrazado a él, si no me hubiera desplomado sobre la cama.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Como apretás el potito maricón, gritaba el viejo argentino. Ya, ya me corro, ya me corro. Ahí te va maricón, ahí te va.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Me corro, me corro. Tomá maricón, tomá, tomá so puto.

    El muy hijo de perra me había largado 5 largos trallazos de esperma, y aún seguía eyaculando semen en mi interior. Podía notar como palpitaba su polla dentro de mi culo, y esta iba derramando el semen en él. Joder, el viejo parecía que tenía un surtidor en lugar de una polla. Me había dejado el culo tan lleno de leche, que notaba como me iba escurriendo el semen por las piernas.

    Cuando terminó de eyacular todo el semen, y ya no salía ni una gota de esperma, habiendo recuperado el aliento, fue sacando la polla de mi culo a la vez que lo acariciaba. Que puto que sos, decía, y que linda colita tenés. Mirá como te ha quedado el potito, mirá como rezuma la lechita. Ahorá parece una conchita lo que tenés putito.

    Quedé allí tumbado sobre la cama, mientras me iba recuperando, y el viejo y el vagabundo, me acariciaban el culo y la espalda. Estuvimos así durante unos 10 minutos, hasta que me obligaron a levantarme e ir a desayunar. El viejo argentino, nos había traído churros y chocolate en una paba.

    Fui abrazado por el vagabundo hasta la cocina, donde allí de pie y desnudos como estábamos, nos pusimos a desayunar. Después de haber terminado de desayunar, tuve que ir al baño pues no aguantaba más, así que hasta allí me acompañó el vagabundo, diciéndome que cuando terminara podía lavarme y utilizar la toalla que allí había para secarme.

    Cuando terminé de evacuar todo el semen que me habían dejado en mi culo, y luego de hacer todo lo demás, me lavé en el baño, usé la toalla que me había indicado el vagabundo, volviendo para la cocina donde estaban ambos. El viejo sentado en el único taburete que había, y el vagabundo apoyado a la mesa, usando un palé que había puesto sobre el carrito, como asiento.

    Ven mi damita, me dijo el vagabundo, sienta aquí.

    Tengo frío, le dije estremeciéndome.

    Ven que yo te doy calorcito, mi amor.

    Anda, siéntate aquí que yo te abrazo y te doy calorcito con mi cuerpo.

    Me senté sobre su regazo, siendo abrazado por el vagabundo.

    Uy, estás temblando, me decía el vagabundo mientras me abrazaba acurrucándome a su pecho, empezando a besarme el cuello y la nuca.

    ¿Quieres comer algo más mi amor? Aún tienes empanada de la que trajiste ayer. Anda ahí la tienes en la mesa. Cogí un trozo de empanada, llevándola a la boca, y luego de comerla, cogí otro trozo.

    ¿Quieres beber una cerveza?

    No, beber no quiero, no tengo ganas de beber, lo que tengo es frío, le dije.

    El vagabundo abrazándome más a su pecho, empezó a acariciarme y meterme mano. Tantas fueron las caricias que me estaba dando, que ya empezaba a empalmarme de nuevo. También el vagabundo se le empezaba a poner tiesa la polla, y es que el calor que le estaba dando con mi culito, hacía que su polla reaccionara volviendo a querer guerra.

    Mientras el viejo argentino, miraba cómo el vagabundo me iba metiendo mano y acariciándome, poniéndose también él cachondo, con aquella visión nuestra.

    Se levantó acercándose a nosotros, y cogiéndome la mano, la llevó a su enorme verga, mientras me decía, sos toda una zorrita. Anda acariciame la pija, andá maricón que cuando se ponga dura, te la vuelvo a mandar por la colita de puto que tenés.

    No no, ahora esta colita es mía, dijo el vagabundo llevando un dedo a mi ano metiéndolo dentro. ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí al notar entrar el dedo del vagabundo en mi culo.

    Me levantó un poco colocando la cabeza de su polla en la entrada a mi ano, abrió mi culo con sus manos, y dando un impulso a su pelvis, abrió mi hoyito metiéndome la cabeza de su polla en el culo.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí al entrarme la cabeza de la polla en mi culo. ¡ooohhh! Volví a gemir al tirar por mí, terminando de meterme toda la polla en el culo.

    Dios, ya volvía a estar empalado en una polla. Ahora era el vagabundo que después de haberse puesto cachondo, me había clavado su tranca mientras me tenía sentado en su regazo.

    ¡Ohhh que gusto! Gritaba el vagabundo. Ahora soy yo el que va a preñar a mi damita, decía. Tú si quieres usa la boquita, y te corres en ella.

    Mientras me daba por el culo teniéndome sentado sobre su regazo el vagabundo, yo agarrado con una mano a la polla del viejo, empecé a descapullársela, haciéndole una suave paja.

    El viejo argentino llevó sus manos a mi cabeza, empujándola hacia su polla, diciéndome que abriera la boca. Tomá pija maricón, andá y metétela en la boquita y chupála.

    Abrí la boca sin dejar de menearle la polla con mi mano, pero allí sentados cómo estábamos, apenas le llegaba a la polla del viejo.

    El vagabundo vio que así no estábamos bien, por lo que dijo que esperáramos. Sin sacarme la polla del culo, me hizo levantar, saliéndole la polla al ponerme de pie, pero que volvió a meterla nada más levantarse él, y llevándome empalado en su polla, fuimos para el patio donde ayer me había follado sentado en el poyete.

    Se sentó sobre el poyete, sin sacarme la polla del culo, quedando yo sentado sobre su regazo, y empalado por su polla. Allí se volvió a poner delante mía el viejo argentino, y ahora sí tenía la enorme polla del viejo a la altura de mi cara. Se la agarré con una mano, empezando a pajearsela, mientras él empujándome la cabeza, la acercaba a su polla para que abriera la boca y se la empezase a chupar.

    Abrí la boca todo lo que pude, pero era imposible que aquella tranca que se gastaba el viejo me entrara en la boca. Así que, con casi media polla del viejo en mi boca, y con mi mano pajeándolo, le iba chupando y lamiendo aquella enorme pija, mientras me daba por el culo el vagabundo.

    ¡Ohhh mi damita que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba el vagabundo mientras me daba por el culo.

    Mientras el viejo argentino me gritaba toda clase de obscenidades. Tomá pija puto, tomá, tomá, querés pija ¿eh? Pues tomá pija puto, tomá, me decía empujándome la cabeza haciéndome tragar todo lo que podía su enorme pija.

    Después de un buen rato follándome los 2, uno empalándome en su polla, y el otro insertándome su pija en la boca, el viejo argentino sacó su polla de mi boca, ordenándome que abriera la boca y sacara la lengua, mientras él se pajeaba. Sóbame los huevos con la mano, y sacáte la lengua y laméme la pija que me voy a correr en tu cara, so puto.

    Eso hice, mientras el viejo se pajeaba locamente, le sobaba y acariciaba los huevos, abría la boca acercándola a su polla y lamiéndole cuando podía con la lengua.

    Ya, ya maricón, abrí la boca que me voy a correr, ¡ooohhh! Me corro, me corro, ¡ooohhh! Tomá pendejo, tomá, Tomá.

    El muy hijo de perra se estaba corriendo en mi cara y sobre mi boca que mantenía abierta con la lengua de fuera.

    Varios chorros de semen me habían caído sobre la boca y lengua, y el resto fue a parar a mi cara.

    Cuando terminó de eyacular, metió la polla en mi boca, ordenándome que la chupara. Tomá chupá pendejo, chupá la pija, y tragáte la lechita, so puto.

    Lamí toda la pija del viejo argentino, mientras seguía siendo enculado por el vagabundo. Tenía la cara llena de esperma que como podía iba recogiendo con mi mano y llevándola a la boca, mientras el vagabundo seguía dándome por el culo y acariciándome los huevos y meneándome la polla.

    Yo ya estaba a punto de caramelo, y en poco tiempo empezaría a correrme de nuevo. Cuando de repente, el viejo argentino, poniéndose delante de mí se puso a mear por mi pecho, cara y polla.

    Tomá pendejo, tomá. Decía meándome en la cara y pecho. Luego siguió meándome por la polla y huevos, hasta que no le quedó chorro de meos que echar.

    Andá y chupáme la pija, decía llevando la polla el muy cabrón del viejo a mi boca.

    Abrí la boca empezando a chuparle la polla que sabía a meos, mientras el vagabundo me daba por el culo.

    Cuando aun estándole chupando la polla al viejo argentino, empezó a gritar que se corría el vagabundo.

    ¡Ohhh mi damita me corro! Me corro, me corro, ¡ooo me corro! Gritaba el vagabundo llenándome el culo de leche.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto mi damita!

    Quedó sudando y jadeando, abrazándome fuertemente, mientras su polla iba descargando el semen en mis entrañas. Notaba como palpitaba su polla dentro de mi culo e iba soltando su lechita dentro de él, dejándome preñado de nuevo.

    Cuando nos repusimos y recuperamos el aliento, me levantó saliendo su polla de mi culo, y abrazándome por la espalda como me tenía, fuimos al baño, y allí en la bañera, nos lavamos de la meada que habíamos recibido del viejo argentino.

    Una vez lavados y secados fuimos para la cocina, donde ahora sí bebí una cerveza, volví a comer un trozo de empanada, luego fui a buscar el tabaco y luego de fumar varios cigarrillos, nos vestimos, marchándose el viejo argentino después de despedirse de nosotros hasta otro día que quisiéramos repetir aquella orgía de sexo.

    Miré la hora que era, y ya iban dar las 12 del mediodía. Cómo no tenía prisa y estaba cansado, le pregunté al vagabundo si me podía acostar en la cama, que estaba cansado y reventado por tanto que me habían follado.

    Sí mi damita, me dijo abrazándome, claro que te puedes acostar, ven que nos acostaremos los 2 juntos.

    Me empezó a desvestir, y cuando estuvimos de nuevo en pelota picada, me llevó para la cama, tumbándonos los 2 acurrucaditos.

    Estuvo metiéndome mano y besándome todo lo que quiso, hasta que quedamos dormidos. Cuando volvimos a despertarnos, ya eran las 6 de la tarde. Y desperté porque noté al vagabundo echado sobre mi espalda, volviendo a meterme su polla en el culo.

    Levanta el culito mi damita, que quiero follarte de nuevo mi amor.

    No Martín, ahora no tengo ganas, le dije, estoy cansado y no me apetece.

    Anda mi amor, se bueno y déjame darte por el culo solo una vez más.

    El vagabundo me mordía la nuca y cuello, a la vez que con sus manos me iba acariciando la polla sin dejar de pedirme que le dejara darme por el culo. Tanto insistió y me puso tan caliente, que terminé por dejarle que me volviera a follar.

    Levanté el culito facilitándole la penetración, que tan pronto notó cómo levantaba el culito, colocó su polla en la entrada a mi ano, y de una sola estocada, me enterró toda la polla.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh grité al entrarme toda la polla de una estocada! Despacio, ve despacio, le pedí.

    Ya mi damita, ya, ya está. Perdona por ser tan brusco, me dijo empezando a culearme.

    Ay que gusto, ay que gusto mi amor. Como me gusta follarte este culito tan bonito que tienes.

    Mientras me iba dando por el culo subido a mi espalda, me había subido las manos hacía la cabeza, y metido las suyas por debajo de los sobacos, agarrándome la nuca con sus manos. Así me tenía inmovilizado, y me pedía que levantara el culito.

    Me estaba follando a un ritmo endiablado, metiendo y sacando su polla a toda velocidad. Gritaba, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto mi amor!

    Al poco tiempo empezó a follarme más rápido y profundo, hasta que me anunciaba que se corría.

    Ya mi damita, ya me corro, ya, ya ya me corro, ¡ooohhh me corro! Me corro, me corro, gritaba empezando a correrse dentro de mi culo.

    Cuando terminó de eyacular,

    Sin sacarme la polla del culo, empezó a morderme la nuca y besarme el cuello, mientras llevaba una de sus manos a mi polla empezando a pajearme.

    No tardé mucho en derramar yo mi semen. Gemía mientras gritaba que me corría, ¡ooohhh me corro! ¡ooohhh! Me corro, me corro, gritaba derramando mi semen sobre la cama y la mano del vagabundo. Cuando terminé de eyacular y no salía ni una gota de esperma, sacó su polla de mi culo, y bajándose de mi espalda, nos dimos la vuelta quedando boca arriba ambos, tumbados sobre el colchón.

    Una vez recuperado el aliento, nos besamos en la boca, y después de un buen morreo e hinchazón de labios, nos levantamos, volvimos a lavarnos. Luego nos vestimos, y cuando ya pasaban de las 7 de la tarde, me marché, despidiéndome hasta otro día.

    Iba reventado con el culo super abierto, preñado a tope de leche, pero iba inmensamente feliz, desfogado y aplacada la calentura de mi culito.

    Podéis escribirme a:

    [email protected].

  • Una de mis tantas fantasías

    Una de mis tantas fantasías

    Bueno en esta ocasión les contaré una fantasía breve, pero excitante que me tiene muy caliente y duro en este mismo instante en que escribo estas letras.

    En mis momentos de calentura más intensos o incluso cuando estoy cogiendo con mi pareja, muero por realizar y vivir esa locura.

    Aumentan mis ganas de cumplir mis fantasías, simplemente me vuelvo loco con eso.

    Mi novia es una mujer jovencita con apenas 20 años de edad, ella tiene todo lo que un hombre pudiera desear, ese plus de su juventud, una carita hermosa, su mirada tierna, sexi y provocadora.

    Con cabello largo oscuro, ojos claros, una cinturita perfecta y un abdomen plano riquísimo con unas pompas paraditas y unas bubis deliciosas, con su figura delgadita , un cuerpo divino de mujercita y una piel suave y el olor de su cuerpo.

    En conclusión una niña que al verla se antoja tenerla en la intimidad , ella es una mujer que se da a respetar, que no es de un acostón o es fácil de llevar a la cama, una chica fiel, que me ama como yo a ella, pero al mismo tiempo una mujer ardiente pasional y muy caliente en la cama.

    He logrado sacar los más ricos instintos de una mujer, pervirtiéndola cada día más y más, haciendo más grandes sus anchas de placer y sexo, tal vez en una noche de estrena calentura, pueda verla convertida en toda una puta, disfrutando del sexo sin tabúes y moral.

    Una noche invitarla a bailar a algún antro, donde la música sea de su agrado y haya buen ambiente.

    Sobre todo chicas y chicos de buen ver, más o menos de su misma edad pedirle que se vaya muy guapa y sobre todo sexi con unas zapatillas y un vestido de esos pegaditos y muy cortito que le quede abajo de la nalga pedirle que no lleve calzón abajo para que se le marquen todas sus nalgas y así todo su cuerpo pegado al vestido, con un sostén de esos que aprietan las bubis y le hagan resaltar más con un buen escote haciendo que se vea súper provocativa y muy sexi, llegar al lugar y pedir unas copas, sentarnos cerca de la pista y sacarla a bailar, para que todos los hombres en el lugar la miren y se la coman con la mirada, ya avanzada la noche jugar un poco bailando con ella y acariciando sus nalgas, subiendo un poco más su vestido y besarla muy rico , ella bailando muy provocativa y sexi, ver cómo la desnudan con la mirada y la desean y ella saber lo que está causando en ellos, llevarla a la mesa y hacer que abra sus piernas para que uno que otro vivo le vea su panochita rica en ese momento.

    Ya más borrachos los dos tener la suerte de que un tipo del agrado de ella, nos observe y nos haga salud, aprovechar el momento para hacerle señas a que se acerque decirle ‘salud amigo oye a mi novia le gusta mucho bailar, pero la verdad es que ya estoy bien cansado la sacas a bailar?’.

    Acercarme al oído de mí chica y decirle amor esta noche quiero que seas toda una puta compláceme, baila muy rico y déjalo acercarse un poco a ti a lo lejos admirar lo rica que estás y como bailas con ese hombre, para mi fortuna sería un reggaetón la canción, deleitándome mirando a mi chica pegándole el trasero rico al tipo viendo cómo él se la come con la mirada y no deja de ver sus nalgas y bubis cómo van pasando las piezas van agarrando más confianza agarrándola de la cintura y repegandole la verga dura por sus movimientos, acariciando cómo sin querer las pompas de mi nena y yo duro por lo que veo se acercan a la mesa y te vas al baño.

    Aprovechando el momento le digo al amigo que no se cohíba, que mi fantasía es ver cómo otro hombre acaricia y si ella lo permite le haga una tremenda mamada a otro chico.

    Le mencionó que siga el juego, llega mi bebe del baño y se sienta en medio de los dos, decirle amor te ves espectacular te vi bailando y que cuerpazo tienes o no amigo que él me la chulee y siga el tema.

    Decirte para calentar más la cosa Ay amor me pone muy caliente saber que andas sin calzón, ver cómo te sonrojas y el chico comente sobre lo mismo.

    Acercarme a tu oído y decirte esta noche quiero que seas la más puta y harás lo que te diga, si lo haces de recompensa te daré una deliciosa cogida, seguir con la plática y jugar subiendo tu vestido por debajo de la mesa, dejándole ver todas tus piernas y tu entrada al paraíso, te digo al oído pon tu mano encima de su verga y sóbala suavemente por encima de su pantalón, seguimos en la charla y obediente tienes tu mano en su verga y puedo presentir cómo te vas mojando por la situación, sintiendo su verga dura queriendo salir mientras la acaricias, disimuladamente siguen los tragos y le digo al chico ya queremos irnos, iremos a un hotel aquí cerca, si quieres la seguimos allá a lo cual él dice que sí.

    Ya advertido de la situación y explicados los detalles llegamos al hotel, nos ponemos a beber y ya sin decir nada igual sentados en el sillón, la empiezo a besar y acariciar alado del chico la inclinó hacia mí y le subo el vestido a la cintura, dejando su culote descubierto y puesto frente a él acaricio tu espalda y tus tetas llegando a tu panochita empapada y te digo al oído:

    “Gracias amor te has portado muy bien, te daré una súper cogida, quiero que seas mi puta frente al chico”.

    Te sigo besando te inclinó más y te saco el vestido por arriba dejándote descubierta ante sus ojos.

    El entra en escena y empieza a tocar tu panochita con sus dedos, sintiendo tus fluidos besándote la espalda y metiendo sus dedos en ti, haciéndote gemir del placer, te quito el sostén y te dejo totalmente desnuda, te pongo sentada a la orilla del sillón me paro y me saco la verga te digo, cómetela toda putita metiendo toda mi verga en tu boquita, mientras así sentada él te abre las piernas se agacha y te empieza a pasar su lengua por tu empapada panochita, se empieza a comer tus fluidos y tú colita riquísimo  haciéndote gemir y mojar más y más, te digo, al oído te gusta puta?

    Quiero que te comas su verga, volteo tu cabeza y te agarro del cabello te dirijo a él y abres tu boca para comerte toda su verga dura y mojada, te ves tan puta así mamando, así te quería ver, anda nena cómetela rico toda toda abre tu boca puta. Agarro te levanto por atrás y te pongo de perrito y sin decir nada te meto toda mi verga hasta el fondo, penetrándote y cogiéndote delicioso, muy duro como te gusta, mientras no dejas de comerte la verga.

    Te volteo y te la meto a la orilla de la cama dándote rica cogida, mientras él se la jala y te acaricia, te cojo duro y te hago montarme mientras él se la sigue jalando frente a ti, dándotela a mamar de repente, haciéndote comértela agarrándote del cabello y haciéndote comerla, mientras me montas rico té digo al oído.

    Es hora de tu lechita putita. Te agarro y te la vuelvo a meter encima de ti, te digo le pidas se venga para ti mientras te pongo una rica cogida.

    Le pides tú lechita, muy excitada le dices ‘Dame tu leche, quiero que te vengas ya’.

    Llega la hora y el chico derrama su leche en tu barbilla, escurriendo por tus tetas, en ese momento me prendo al mil y me salgo para hincarte y llenarte de leche tu boquita, acabando delicioso, dejándote llena de nuestra leche.

    Satisfecha como una toda una puta te acuestas y disfrutas de lo rico que cogimos, el chico se viste y se va dejando sus piropos y feliz por lo rico que fue, y así es como termina mi fantasía.

    Una de varias travesuras locas que me entran a la mente y me ponen súper caliente, gracias por leer y espero sus comentarios.

  • Enculada por mi suegro

    Enculada por mi suegro

    Llegamos a casa de mis suegros totalmente agotados por el viaje. Desesperados por bañarnos y dormir. Eso hicimos, ambos nos metemos al baño, pero yo siempre salgo antes que él.

    Me envolví en la toalla y pase por el pasillo hasta la habitación de Enrique. Cerré la puerta y me seque. Y así como estaba me acosté a esperarlo!!! Me venció el sueño.

    Siento unas cálidas manos en mis pechos… mmmm. Que delicia! La habitación totalmente obscura.

    Se prende la luz.

    – Papá que que demonios estás haciendo aquí!???

    La voz de Ric me trae de nuevo.

    Me incorporo de golpe y veo a mi suegro a escasos centímetros de mí y a él envuelto en toalla totalmente mojado.

    -Oh dios fuiste tú el que me tocó las tetas!?

    – discúlpenme ambos. La vi a ella tan plácidamente dormida y sus pechos fuera de la sábana que me fue imposible controlar el impulso. Hace tanto que no tengo sexo que soy débil!!!

    Cuando se iba retirando Ric lo agarra y le pregunta si quiere remediar esa situación.

    Nos mira. Nosotros a el.

    Finalmente dice que si!!!

    – nena me ayudas!?

    – siii

    -Acuéstate viejo -le dice Ric- nena empieza a hacerle unos mimos.

    Me arrodilló y me pongo la semi erecta pija de mí suegro en mí boca. La comienzo a mamar. Mí boca se llena de ella.

    El viejo me mira con pinta de que le va a dar algo.

    -viejo mastúrbame, Como esa vez que me enseñaste mientras vos te pajeabas al frente mío.

    La mano de mí suegro fue hasta la pija de Ric y empezó a menearle el trozo.

    – uffff. Que bien se siente! -Decía él.

    Para este momento la verga en mí boca estaba totalmente rígida era como la de mi amor.

    – por donde me la van a poner cada uno. -Pregunto yo con un tono casi infantil.

    – pa, la querés encular!??

    – hijo si a ti no te molesta me encantaría.

    Yo estaba en cuatro patas para que empezará a dilatarme.

    Me metía la lengua con maestría de quién ha penetrado varios culos.

    – nuera qué rico culo que tienes!!! Siii

    Me metía dedos en mí concha y desparramada mis flujos por mí culo y metía dedos en él.

    En un momento saco los dedos y lo que me penetró fue su polla.

    – mmmm que bien se siente, suegro eres un pillo.

    – ahora que estás enculada pónganse los dos en la cama de costado

    Mi suegro me libero el culo por unos segundos pero apenas tome mi posición en la cama lo sentí en mí nuevamente. Y coloco con mano en mis tetas.

    Ricardo se acomodó enfrente de mí. Me penetró por mí concha y se empezó a mover.

    Me embestía Ric y me embestía mi suegro.

    Me embestía uno y el otro la devolvía.

    En poco tiempo estaba ya al borde del placer.

    Mi suegro lo hacía más suave para no correrse.

    – suegro dónde me quiere dar su lechita!????

    – en la boca nuerita. Hijo me lo permites!?

    – si viejo le vamos a llenar la boca de leche y después nos va a limpiar. O no amor!?

    – si primero yo -Dije tocando mí súper hinchado clítoris- Vamos que estoy a punto sigaaan Siii siii ahhhg chicos que bien me cogieron Siii!!!! Ahhh

    Apenas me dejaron recuperar que me liberaron de la doble penetración y se pusieron al frente mío pajeandose, manoseando uno la pija del otro, los huevos.

    Se podían ver cada vez más tensos

    – siiii Ahhhg

    Recibí las primeras gotas de la puja de mi suegro.

    – papá aahhh ahhhh siii es toda tuya amor toda tuya. Siii!!! -y me refregaba la verga por toda mi cara.

    – hazlo tú también suegro sé que te morís de ganas

    Así que las dos pollas refregándome sus líquidos por la cara.

    Valió la pena al verle la sonrisa a ambos.

    – que mamá no se entere. -Nos dijo!!

    Y me comió la boca.

    Y lo beso en la boca también a Ric.

    Cuando cerró la puerta después de irse me ayuda a limpiarme el rostro.

    – gracias por complacerme siempre y por prestarte a cada locura que te pido!

    -de nada amor, me encanta verte feliz!!!

    – quiere que ahora lo hagamos los dos solitos!?

    – Si. Me encantará!!!

    Y así empecé a mamársela para que luego me penetrara.

    Gracias por leerme!!

    [email protected]. Mujeres, también escríbanme.

  • Mi primera infidelidad fue en una casa cural

    Mi primera infidelidad fue en una casa cural

    Mi esposa y yo debíamos ir al bautizo de su sobrino, eran las 8:00 am de un claro día dominical y estaba pulcramente vestido y locionado, no iba a una iglesia hace ocho años, la verdad no me gustan, pero entiendo que para muchas personas es un espacio muy importante y consideran el buen vestir como una muestra de respeto; salimos a tiempo, pero por la ausencia de tráfico del día domingo llegamos excesivamente temprano.

    Mi esposa tenía un vestido beige hasta los tobillos pero bastante ceñido en la cintura que me encantaba, nos veíamos como la pareja perfecta, conversamos y fumamos mientras veíamos a las personas llegar a la iglesia, entre ellas una chica bastante joven, aproximadamente 18 años, también tenía un vestido muy ceñido y unos labios rojos y gruesos, me pareció bonita mantuvimos una mirada un breve momento y seguimos cada uno en lo nuestro sin esperar nada.

    La Eucaristía inició a medio día por inconvenientes logísticos y mi esposa, una fotógrafa aficionada se hizo en el primer banquillo para tener los mejores planos, yo le dije que no quería estar tan cerca por mi total ignorancia de los ritos litúrgicos y preferí una banca lateral justo al lado de los coristas y fue ahí donde empecé a mirarme con la chica de 18 años que cantaba, en realidad la devoraba con la mirada y ella sonreía cómplice, me percaté que tenía un culo de pornstar, redondo, grande… y sus labios gruesos me hacían imaginar la mejor felación que jamás me hayan hecho, nos rozábamos al ponernos de pie pero con la discreción propia del espacio y cuando terminó la ceremonia todos tenían un hambre impresionante y desocuparon el lugar rápidamente incluida la familia de mi esposa, ella retenía como podía a los niños y las familias para tomarles fotos, les pedía que se devolvieran para que quedarán las fotos con el fondo de la iglesia, mientras yo estaba superaburrido y huyéndole a los hermanos de ella que siempre hablan estupideces cuando vi que la chica que cantaba me llamaba como asintiendo con la cabeza, me tomó de una mano y me llevó a la casa cural.

    Había una habitación muy pequeña, cerró la puerta y me dio un beso que me dejó atónito pero no dejé que mirara mi cara de sorpresa y pronto la abracé fuerte, le tomé la nalga firme y redonda mientras nos besamos un buen rato, luego le subí la falda, le bajé los interiores mientras me miraba entre excitada y asustada, empecé a comerle el coño que ya lo tenía húmedo, la veía morderse la mano para no gritar, después una almohada, me encantaba verla enloquecerse, después de muchos besos tembló, se mojó mucho y me dijo «es mi turno», me quito la correa del pantalón y bajo mis pantalones hasta la rodilla, yo estaba preocupado por el ruido y mi ausencia pero lo tenía durísimo, mi pene es promedio, de 17 cm pero grueso, me lo chupaba súper rico y las marcas de labial rojo en mi pene me excitaban mucho y no pasaron tres minutos cuando ya sentía que me iba a venir así que la tome de un brazo y le indiqué que se pusiera de pie, se inclinó apoyándose en la cama y la empecé a penetrar.

    Se sentía muy caliente dentro de ella y estaba muy mojada, sonaba muy duro y pensaba en que nos oyeran, en que mi novia me buscara, pero después todo fue un espacio de irracionalidad, un momento en el cual solo pensaba en meter más y más mi verga dentro de esa niña, solo quería oírla gemir suavemente, tomarla por el cabello, me decía «más, así, quiero más», después me dijo que me recostara en la cama y me cabalgó hasta hacerme venir, me lamió el pene y me escribió su nombre y número en una tarjeta y me indicó que saliera por otra puerta que ni siquiera había visto, salí y era un acceso lateral de la iglesia cuando oí la voz de mi novia «Amor, llegaste justo para la foto familiar».

  • Nuestra amiga argentina comparte a Valen con Pau

    Nuestra amiga argentina comparte a Valen con Pau

    Ya les conté las que lie con Valen. Pasado eso, pienso que Valen, hace mucho tiene la idea de estar con mujeres, por eso lo pasamos tan bien cuando estuvimos juntas las dos la noche en casa.

    Por otro lado, todos saben que a mí también me gusta estar con mujeres (obvio más me gusta la carne, pero un poco de torta no viene mal) y como somos nosotras que no nos guardamos nada, le comente a Pau ‘mi amiga/novia’ que había conocido a una pendejita de 18 años, re linda, que ya había estado con ella (Con Pau no hay drama que hablemos así, somos libres en hacer cada una lo que quiera), y que la pendeja era la primera vez que había estado con una mujer, que al principio le costó, pero después se puso re loca.

    Jauja, yo ya lo había pensado, pero estaba esperando que ella me lo dijera (hacer un trío con Valen y Pau, repito una pendeja hermosa que tiene 18 años, que se está iniciando en esto, pero le gusta, si se daría sería, que se yo, toda una fiesta)

    La cosa es que desde que estuvimos con Valen (obvio ella ni sabe que me cogí a su novio, si no ¡me mata!) no paraba de mandarme whatsapp, y yo también, y a pesar del poco tiempo que nos conocimos tomamos mucha confianza, y a ella (por lo que me demostró) le gusto estar conmigo, y lo quería repetir.

    Bueno, para organizarme en lo que hice quede así: viernes 23, 23, 30, quedo con Valen en encontrarnos cerca de casa para tomar algo (porque en casa estaban mis viejos y ella vive con sus viejos).

    En realidad mi idea era convencerla para hacer un trio con Pau, pero no sabía ¡que iba a pasar!

    Ah, ya le había aconsejado a Valen que le dijera a Migui que como están con finales se iba a estudiar a la casa de una amiga, y que no la jodiera, así tenía la noche libre.

    Soy una capa para arreglar estas cosas, solo la tenía que convencer a Valen, ¿me siguen?

    Bueno la cosa, es que me encuentro con Valen donde habíamos quedado (la hice ir a un lugar de viejos, donde las mesas tienen manteles que llegan hasta el piso, y ya van a ver porque lo hice)

    Bueno pasada la introducción (soy demasiado descriptiva, lo sé, pero es para que lo entiendan, ¿me explico?)

    Llegamos a ese lugar, Valen, hermosa como siempre, las dos estábamos vestidas similar, con polleritas cortas, pero amplias, blusa y lo demás.

    Hablamos mil boludeces hasta que fui yo la que tuve que romper el hielo. Yo siempre copio las conversaciones por whatsapp, pero esta no fue así, fue frente a frente, y más o menos lo que me acuerdo fue así.

    Yo: Valen, nada, lo pasamos re bien la otra noche ¿o no?

    Valen: y si (media con vergüenza) si lo pase bien.

    Yo: fue tu primera vez con una mujer ¿o no? Me habías dicho que si ¿o me chamullaste?

    Valen: no nena, no te mentí fue mi primera vez, ¿o no te diste cuenta?

    Yo: si eso me pareció, es más, me pareció que te gusto y mucho.

    Valen: si, a pesar que me dé cosa, si me gustó, lo pasamos re bien, GUACHA, me hiciste calentar mucho jeje

    Yo: mira te cuento. No soy lesbiana, no me imagino mi vida como lesbiana, pero tener relaciones con una mujer es otra cosa, nos conocemos más, la piel suave que tenemos nos calienta y mucho y nos entregamos más, es solo cosa de animarse ¿no?

    Yo: y si, sé que te gusto, te voy a proponer otra cosa.

    Valen: ¿Qué cosa?

    (Me juego y se lo cuento).

    Yo: nada, tengo una amiga a la que llamo “mi amiga/novia” con la cual solo tenemos sexo, más allá de llevarnos re bien y es como yo flaquita (le mostré la foto del whatsapp y le gusto), y no te enojes, pero le dije que estuve con vos, y a las dos (a Pau y a mi) nos pareció re copado pasar la noche o un rato las tres juntas.

    (Valen se quedó sin palabras, jamás pensó que le iba a decir de hacer un trío con mujeres, creo que nunca lo había pensado) y ahí le cuento el porqué de ese lugar de viejos donde los manteles llegan ¡hasta el piso!

    Me saque el sueco y debajo del mantel le metía mis dedos de los pies ¡en su concha!

    Nada se quedó, no sabía que decir, y le digo: “dale vamos, nadie va hacer nada que no quieras, solo que sentirme a mi vas a sentir a dos, te va a gustar, y si no te va la onda, no hay drama, te vas, confía en mí, no seas forra”.

    No se algo así le dije hasta que sin estar muy segura me dijo que si, que iba a ver qué pasaba, pero si no le iba la onda se iba. Le digo: “nena (como me dicen a mi) nadie te va a obligar a hacer nada, dale vamos y vemos qué onda”.

    La llamo a Pau y le digo que vamos para allá.

    Bueno ahora viene lo mejor.

    Llegamos a lo de Pau, y le digo: “mira al bebé que te traje” nada, Pau se puso, loca, la verdad es que ninguna de las tres ¡perdimos tiempo! Pau la saluda con un beso en la mejilla y de ahí a la boca y yo también me prendí, a Valen le costó, hasta que saco la lengua y nos empezamos a besar las tres con la lengua, a acariciarnos con nuestras lenguas.

    Seguimos así, hasta que las tres (Valen que ya estaba caliente, no se quedaba atrás), nos empezamos a tocar, digo a pasarnos las manos debajo de las polleras, tocarnos las colas, sentirnos las conchitas que ya estaban las tres mojadas, sacándonos la ropa (creo que Valen ni sabía lo que hacía, solo la llevaba la calentura).

    Hasta que nos quedamos las tres en bolas, eso fue bárbaro, nos acariciábamos las piernas con nuestras piernas, como digo siempre, nos sentíamos esa piel que sabemos que tenemos, así, suave, nos besábamos las tetas, todas paradas, ¡no dejamos de tocarnos!

    La conchita de Valen, ya estaba re mojada, la acostamos, y con Pau, mientras nos dábamos besos, le empezamos a chupar la concha a Valen, la mordíamos, le chupábamos su clítoris, yo con otra mano le tocaba las tetas las piernas todo su cuerpo, la cosa es que la pendeja de a poco empezó a gemir, hasta que sus gemidos ya eran gritos: “nooo, bastaaa, haganmeee acabarrr”, estaba re caliente la pendeja, le empezamos ente las dos (Pau y yo a meter cada una un dedo hasta que acabo), no sé si fue como nunca pero fue una manera distinta de acabar para ella y quedo ¡más caliente que antes!

    La acomodo como para que se quede en cuatro, yo sola le empiezo a besar la cola, le meto la lengua en la cola, con sus jugos le meto uno dos dedos, ella gemía, sufría, pero ¡le gustaba!

    Veo que Pau se pone el cinturonga y le hago señas como que sí, que lo haga, mientras yo ya tenía mis dos dedos en la cola de Valen. Ella, como dije gemía sufría, pero la calentura ¡era mayor!

    Hasta que Valen se da vuelta, la ve a Pau con el cinturonga y dice: “nooo, por favor nooo”

    Le pregunto: “¿alguna vez te hicieron la cola?” y me dice que no, le digo: “bueno esta va hacer tu ¡primera vez!”

    Valen estaba en cuatro, yo me pongo debajo de ella (como para hacer el 69 ¿me explico? le empiezo a chupar la concha ella la mía, Pau le sigue metiendo los dedos, ya la cola la tenía bastante dilatada, yo le sigo chupando la concha y Pau le empieza a meter el consolador. “Ayyy. Nooo”, es lo que ella decía, pero Pau se lo mete igual, pero poco, porque no se lo banco mucho, pero igual ¡acabó!

    Yo estaba re caliente. Pau ya me había cogido varias veces con el cinturonga, le digo: “cógeme puita”, me pongo en cuatro y me lo pone mientras Valen debajo de mí solo me come las tetas, pero Pau me lo mete entero hasta que me hace acabar como una perra ¡a los gritos!

    Fue todo seguido, Pau se saca el consolador y nos dice: “ahora me toca a mí” se acuesta y con Valen, se la empezamos a chupar, a Valen la verdad es que le daba cosa, hasta que se acomoda para chuparle la concha a Pau y que yo le meto los dedos en su concha y en su cola (me refiero a Valen).

    Valen le tomó el gusto, se la chupamos desesperadamente, mientras mis dedos ya están en la cola de Valen, hasta que Pau también terminó acabando y como siempre a los gritos (ah después les voy a contar algo respecto a eso).

    Bueno nos quedamos las tres en la cama en bolas, al principio, nada, hasta que nos empezamos a tocar a besar entre las tres, como digo siempre a sentirnos la piel de las piernas y de todo el cuerpo.

    Obvio nos tiramos sobre la conchita de Valen, le empezamos a meter uno dos dedos en la cola, y se dejaba, esta vez lo gozaba, hasta que la pendeja puta le dice a Pau: “haceme el culo, quiero ver que se siente”

    Pau se pone de nuevo el cinturonga, yo de nuevo chupándole la conchita, Pau se lo empieza a poner de a poco, con la calentura que tenía Valen mientras yo le chupaba esa hermosa conchita, le dolió pero el placer era mayor, se dejó, se dejó, Pau de a poco le fue metiendo el cinturonga, hasta que se lo metió ¡todo! Yo chupándole la concha, hasta que por su primera vez Valen, acabo por el culo, y quedo loca, ¡muerta por el orgasmo que tuvo!

    Otra vez nos quedamos en la cama las tres, paso un rato, nada Pau se levanta va a la ducha y eso es lo que más me gusta. Nos duchamos las tres juntas. Hasta que cada una de a poco le iba metiendo los dedos en la concha de otra, es decir todas, las tres, nos estábamos metiendo los dedos en las conchas hasta que terminamos acabando ¡de a una!

    No se ya cuánto tiempo había pasado pero Valen tenía que ir a dormir a su casa, nos vestimos y nos fuimos.

    Pero nada, la pendeja esta es más lesbiana que nosotras, solo le falta tiempo, y como dije al principio si se entera que ayer me cogió su novio me mata, que se yo. No se cómo va seguir esta historia, pero lo más importante es que me gusta.

    Y nada, no sé si alguien lo hace, pero contar como cuento mi vida acá (anónimamente), así me resulta más fácil, para poder contar todo, ¿me explico? Sigo contando toda mi vida, y me gusta, me entretiene hacerlo ya que a alguien se lo tengo que contar ¿o no?

    Y para terminar el fin de semana ya arregle con Gonzalo (yo hable alguna vez de él, es un chico más grande que yo, bah un par de años, pero tiene una ¡re pija!), vive solo en un dúplex por Vicente López, y ya me he quedado a dormir varias veces con él y es más un par de veces me cogió con un amigo de él (soy como una amiga putita para él, pero eso me gusta, me calienta, ¿me entienden?)

    La cosa es que ya arreglamos, para que a la noche, después de cenar, me pase a buscar, yo no pregunto nada (me refiero a lo que ¡vamos a hacer!)

    Pero la verdad, mal no me viene, y es más tengo la intriga si habrá o no algún amigo de el en su casa, y seguro me quedo a dormir con él.

  • Verdad o atrevimiento

    Verdad o atrevimiento

    Se suponía que era un juego inofensivo, un juego para conocerse mejor. Takeru había establecido las reglas para Daisuke para esta extraña combinación de ‘girar la botella’ y el ‘verdad o atrevimiento.

    Aparentemente, la idea era que girar la botella añadía un elemento de oportunidad al juego. Pero algo había sido extraño en el juego: cuando la botella dejó de dar vueltas y señaló a uno de los otros en el círculo, todos tenían que decir una verdad, mientras que cada vez que se detenía en Daisuke, se le daba un desafío y no tenía opción. Respondiendo a una pregunta… Y así fue como se encontró de rodillas con 4 tipos mayores que él que estaban a su alrededor, todos sonriéndole y frotándose las protuberancias que crecían rápidamente en sus pantalones.

    -Ta… Taichi… -Daisuke miró de una cara a otra, pero en especial la de él, al que mas le tenía respeto y una gran admiración, era estudiante pero siempre quiso reflejarse en un hombre como aquel.

    – Estará bien, lo harás bien, estoy seguro, solo da lo mejor de tí. -dijo Takeru y le revolvió el cabello.

    Asintió y respiró hondo para calmar sus nervios. Él podría hacer esto. Daba un poco de miedo, pero en el fondo también era muy emocionante una vez que el primer impacto del atrevimiento se había acabado. Alcanzó a Takeru primero, en parte porque ya estaba frente a él, en parte porque había sido tan alentador al respecto. Con un sonido que fue sorprendentemente fuerte para sus oídos, bajó la cremallera de los pantalones de Takeru y abrió el botón también.

    – Mm, sí. Bien -susurró aún teniendo su mano en el cabello de Daisuke.

    Este cerró los ojos, le ardían las mejillas y metió la mano en los pantalones de Takeru para sacar su ya dura polla de su ropa interior. Hacía calor y sintió un escalofrío en su espalda. Suspiró suavemente y se inclinó hacia delante, lamiéndose los labios.

    – ¿No vas a mirar? Te estás perdiendo algo si mantienes los ojos cerrados. -Yamato preguntó, y Daisuke pudo escuchar el desafío en su voz.

    Tragó y abrió los ojos, pero miró la cara de Takeru quien estaba sonriendo suavemente, y sus ojos eran cálidos, amigables, ante eso ya se sentía mejor, su nerviosismo se desvaneció un poco. Abrió la boca y lamió vacilante sobre la cabeza de la polla, El gemido que esto provocó le dio más coraje, y pronto estaba chupando a Takeru lentamente, disfrutando de la sensación de la dura polla en su boca.

    – ¡Esto no es justo! Mantienes mi amor para ti solo, ¡Aquí estoy siendo generoso, compartiéndolo contigo, y luego me quedo fuera! -se quejó Taichi detrás de él

    – Tendrás que esperar tu turno -comentó una suave voz, y Daisuke recordó que dos personas mas desconocidas lo estaba observando, esperando. Se sonrojó de nuevo. Casi había olvidado que había otros allí, tan envuelto en lo que estaba haciendo.

    Él y Takeru se miraron estableciendo algun tipo de comunicación.

    -No tienes que terminarme primero. Nos turnaremos, nos moveremos -. parecía un poco enrojecido, había manchas rojas en sus mejillas pero Daisuke asintió.

    -Lo que significa que ahora es mi turno de sentir esa boca dulce y picante-. Taichi ronroneó y empujó suavemente a Takeru a un lado para pararse frente a él.

    – ¿No has anhelado este momento, Daisuke? Cuando finalmente puedas saborearme? -le tiró hacia él, presionando la cara contra su entrepierna.

    – Hm, ¿eres tímido? No es necesario, Me encantará todo lo que hagas… incluso si no tienes experiencia… Todo está bien. Te enseñaré qué hacer.

    – Especialmente si tiene respeto por nosotros dos -Continuó Yamato

    – Aún asi, estoy seguro de que terminará su desafío sin ningún problema -acarició el cabello pelirrojo de Daisuke y le sonrió.

    Este asintió, frotando su mejilla contra el bulto en los pantalones de Taichi en el proceso.

    – Sí… -susurró, sintiendo otro aleteo en el estómago, hundiéndose lentamente hasta su entrepierna y causando un distintivo hormigueo allí. Se hizo más fuerte cuando abrió los pantalones de Taichi y comenzó a lamer y chupar su polla, haciéndolo gemir y cambiar un poco para aliviar la presión de sus pantalones contra su erección.

    Después de un rato, fue empujado hacia un lado, y otra mano estaba en su cabello, una polla diferente presionada contra sus labios. Abrió la boca y le dio el mismo trato, disfrutando cada vez más, mientras la habitación se llenaba de suaves gemidos a su alrededor. No sabía quién era ahora que tenía en la boca, pero no importaba mucho. Se sintió bien, y él hizo que alguien gimiera de placer. ¿Fue Yamato esta vez? Otro movimiento y tal vez, solo tal vez los gemidos ahora pertenecían al otro desconocido?…

    Alrededor de él se movió el círculo, los muchachos frente a él también cambiaron de lugar, y de alguna manera la chaqueta de Keita se había ido, también perdió su corbata y su camisa. Podía sentir las manos suaves acariciando su espalda, acariciando con los dedos el pelo en la parte posterior de su cuello, y luego un ligero pellizco en uno de sus pezones.

    -Aah!

    – No lo molestes o perderá el ritmo… -Gruño una voz desconocida y apretó el agarre del cabello de Daisuke

    – Lo siento, pero es demasiado lindo para no molestarle -Dijo Takeru y se echó a reír, pellizcandole de nuevo.

    Daisuke gimió ruidosamente, un poco sorprendido cuando sintió que una mano se deslizaba por la parte delantera de sus pantalones después de abrirlos.

    – Oh, querido Daisuke… estás tan duro aquí debajo, realmente estás disfrutando esto ¿no? -ronroneó en su oído.

    -Eso está muy cerca, Taichi -La otra voz un poco mas aguda habló

    -Pero el desafío era que él nos chupara a todos.

    -Sí, pero no incluía que lo tocases -Señaló la voz con una mirada, y Daisuke se sonrojó. Realmente había disfrutado lo que su respetado Taichi le había hecho.

    – Está bien, no me importa

    -Ese es mi chico

    No protestó cuando Takeru lo atrajo gentilmente de nuevo.

    – Olvídate de ellos por un tiempo, sólo concéntrate en lo que estás haciendo -Susurró en su oído acariciado su labio inferior y le sonrió.

    Daisuke suspiró suavemente y abrió la boca ansiosamente para tomar a Takeru tan profundamente como pudo. Quería que se sintiera bien, quería ser el que lo hiciera venirse… Sentía una profunda necesidad de hacer que se sintiera feliz con él, incluso tal vez se sintiera orgulloso de él. Con esto en mente, hizo todo lo posible para emitir un gemido después de un profundo gemido de Takeru, y luego de Taichi nuevamente, y Yamato y de las dos voces nuevas… ya no podía seguir de cerca a quién chupaba. Tampoco importaba, se volvió ligeramente y se chupó la próxima polla en la boca. Lo único que importaba era que no estaba descuidando a nadie, que estaba haciendo todo lo posible. Todos los diferentes sonidos de placer que lo rodeaban, gemidos y gemidos y suaves suspiros que eran por su culpa, le provocaron escalofríos de emoción.

    Gimió, mareado por la excitación que ardía en su interior. Todas las sensaciones, tanto físicas como emocionales, amenazaron con abrumarlo, y se alegró por las muchas manos que lo tocaron y lo mantuvieron firme, guiando sus movimientos. Le dolía la mandíbula, su lengua protestaba cuando la retorcía contra la parte inferior sedosa de la polla en su boca, pero la ignoró, alimentado tanto por su propio deseo como por el de quienes lo rodeaban. Sus manos también estaban ocupadas, acariciando y apretando una polla a cada lado…

    – Sí, así -susurró una voz ronca por encima de Daisuke y agarró con más firmeza su cabello, manteniéndolo en su lugar mientras se follaba la boca un poco más profundo, un poco más rápido.

    – Sí… yo… ¡Sí! -Sacó su polla de la boca de Daisuke e instintivamente cerró los ojos con fuerza cuando el primer pulso de calor golpeó su mejilla y sus labios.

    La otra voz y Taichi, que flanqueaban a la otra voz, se acercaron más y Daisuke los acarició más rápido, suponiendo que también iban a venirse pronto. Se inclinó primero hacia un lado y lamió la polla de Taichi y luego al otro lado, chupando ligeramente la cabeza de la polla de esa voz

    -Daisuke… -Aquella voz susurró suavemente y luego gimió. Daisuke se retiró justo a tiempo, y solo una fracción de segundo después de esa voz, Taichi también eyaculó, hebras gruesas de venían pintando la cara de Daisuke desde ambas direcciones.

    – Muy bien… Eres tan bueno, que orgullo siento de ti -ronroneó Taichi mientras Daisuke desaceleraba sus manos, apretando las últimas gotas de sus pollas.

    Gimió. Se sentía como si su sangre estuviera en llamas y su propio pinchazo palpitara, duro y pesado y, desafortunadamente, muy descuidado. Realmente tenía sus manos llenas… Se dio la vuelta cuando sintió una mano en su hombro y miró a la cara de Takeru.

    -Por favor…

    -Ya casi llegas -Le dijo instándole a seguir.

    Asintió, viendo a Yamato pasar su brazo alrededor de los hombros de Takeru, y una gota de agua cayó de la barbilla de Daisuke sobre su muslo.

    La polla de Takeru estaba caliente y pesada contra la lengua de Daisuke cuando este la empujó más allá de sus labios, cerró su mano alrededor de la base, y al mismo tiempo alcanzó la polla de Yamato también, ahora tenía a los dos hermanos a su disposición.

    – Te dije que disfrutaría esto, miralo Takeru, no puede ocultar que esto lo excita, realmente le gusta chuparte

    – Parece que… perdí esa apuesta- gimió, poniendo su mano sobre la de Daisuke y guiando los golpes en los últimos segundos, luego un chorro de líquido amargo llenó la boca de este antes de que Takeru retrocediera y el ataque aterrizara en su rostro.

    Yamato no se molestó en tratar de hacer que Daisuke lo chupara de nuevo, sino que solo le clavó la polla en la cara cuando también alcanzó el clímax. Agarró el cabello y echó la cabeza hacia atrás, dejando que salpicara en toda la cara de Daisuke. Cuando este se atrevió a abrir los ojos de nuevo, Yamato le sonrió con una sonrisa de satisfacción, mientras que el sintió que su rostro se corría por sus mejillas y su barbilla, incluso sobre su garganta.

    – Este look te queda bien, Daisuke -dijo el, luego soltó el cabello para apoyarse contra Takeru de nuevo.

    Daisuke se sonrojó y se retorció, lamiéndose los labios.

    Por favor… yo… -Ahora que no tenía nada con lo que ocupar sus manos, gravitaron hacia su ingle, y curvó sus dedos alrededor de su pinchazo. Alguien estaba sentado detrás de él, acercándolo a él para que descansara contra un cálido pecho.

    – Tócate -susurró la voz desconocida. Daisuke gimió e hizo lo que le decían, sin importarle que todos lo estuvieran mirando. Un placer caliente irradiaba de su ingle mientras movía su mano sobre su polla, la tensión dentro de él se apretaba… Las chispas blancas estallaron en el interior de sus párpados y el ruido en sus oídos fue ensordecedor cuando llegó al clímax.

    Probablemente no fue más que unos leves momentos, pero para él podría haber sido eones, sintió el toque fresco de una toalla mojada limpiando el desorden en su rostro, sonrió un poco, agradecido por la preocupación, pero no pudo evitar sonrojarse de nuevo.

    – No hay necesidad de sonrojarse tienes un rostro demasiado lindo -le dijo Taichi alegremente.

    -Taichi, usted hizo que se sonrojara una vez más -Señaló Takeru

    -ÉL es especial, eso es todo.

    -Entonces… ¿seguiremos jugando? ¿De quién es el turno? -dijo Yamato y sonrió, abrochándose los pantalones

    Daisuke gimió. Obtendría otro reto, simplemente lo sabía, preguntándose cómo podría estar sucediendo esto cuando su único talento real era su excepcionalmente buena suerte.

    Llevándolo todo al extremo, al borde del abismo.

  • Los placeres de ser un practicante (Parte 1)

    Los placeres de ser un practicante (Parte 1)

    Se acercaba el momento de realizar mi practica como estudiante en un colegio y los nervios me estaban comiendo vivo, debía realizar clases junto a un profesor y no me sentía listo para hacerlo. Me encontraba esperando al profesor que dijeron me atendería para darme la bienvenida y realizar el proceso pensando en muchas cosas, cuando escucho una voz femenina decir mi nombre y ahí fui cuando conocí a mi profesora ‘mentora’, por así decirlo.

    Era una mujer madura, de unos 40 años, con largo pelo liso y negro, muy morena de piel, con rasgos latinos, de gruesos labios, algo rellena de contextura pero con un par de tetas muy grandes que se notaban bajo la blusa, culo mediano de nalgas firmes que se marcaba en su pantalón. Me dio la bienvenida y me explico todos los procedimientos a realizar, entre los nervios mi vista se movía de su cara a sus enormes tetas, si bien la ropa que llevaba puesta las cubría completamente aun podía distinguir su gran tamaño de pechos.

    Quedamos en que comenzaría la siguiente semana, nos despedimos cordialmente y me marche, sin saber que experimentaría muchas de mis fantasías sexuales gracias a dicho colegio.

    Debo decir que soy un tipo muy caliente, siempre ando mirando de manera disimulada a las mujeres con las que me encuentro, especialmente a mujeres maduras quienes son mi mayor fantasía pero debido a mi actitud algo tímida jamás llegue a concretar, pero siempre me fije en mujeres mayores siempre mirándolas de pies a cabeza y poniendo más énfasis en tetas y culos sin mencionar que muchas de mis fantasías de pajero involucraban acostarme con una buena madura.

    También debo mencionar que no soy la gran cosa para nada, solo un tipo joven en sus 20´s y bastante común. Apenas llegue a mi hogar pensé en la profesora que conocí, a la cual en este relato llamare Paola, pero no me causo gran impresión sobre todo por lo descuidado de su vestir, aun así ya la tenía en mi mente, sin embargo no fue hasta la siguiente semana que las cosas empezarían a volverse interesantes para mí.

    Llego el primer día y llegue al colegio más temprano de lo que debería, la directora me saludo amistosamente y fue ahí donde me di cuenta que la mayoría de los profesores en este colegio eran mujeres pero una me llamo más la atención que otras. Mientras esperaba la llegada de Paola, escuche una risa a mis espaldas y al darme vuelta vi a un tremendo pedazo de madura, tenía el pelo corto y castaño hasta el hombro, de piel morena, mediana de estatura, sonrisa coqueta, tetas medianas pero muy buen puestas y firmes (como comprobé después), una cintura bastante grande y un pedazo de culo exquisito, grande con grandes nalgas, una cuerpo bastantes curvas.

    Me sonrió y me pregunto si era el practicante, respondí que sí y con una sonrisa burlona pero coqueta me deseo suerte para luego darme un gran abrazo. Se presentó y me dijo que su nombre era Andrea, tenía 37 años, y que ella estaba para lo que necesitara, me dejo vuelto loco apenas verla así que apenas si pude gesticular una sonrisa. Me guio a la sala donde se encontraba Paola y ahí fue cuando pude ver por primera vez ese culazo, encerrado en unos leggings que se hundían en su raja dejando tremendo pedazo de culo totalmente pegado a la tela, tuve que tragar saliva, mi vista estaba fija en el exquisito bambolear de su culo, su nalgas rebotaban y se meneaban de una manera celestial, estaba que me corría ahí mismo. Mantuve la compostura y nos despedimos, salude a Paola y así ya comenzaba mi primer día de ser casi profesor.

    No los aburriré con los detalles innecesarios de dar clases, pasaron aproximadamente 2 meses en los cuales miraba de arriba a abajo a Andrea en cada oportunidad y ella me dirigía miradas coquetas sin mencionar los abrazos que me daba. Una clase en particular tuve que acompañar a Andrea a su clase debido a que Paola, mi profesora mentora, debía atender otros asuntos.

    Entre a la sala con Andrea e hice lo posible para evitar pensar en su culazo, cosa imposible por la manera coqueta de su vestir, una polera de tirantes que dejaba ver el inicio de sus tetas y leggings igual de ajustados que el primer día que la vi. Me di cuenta que los niños tampoco perdían detalle de lo que hacía Andrea, nos traía vuelto locos a medio colegio. Estábamos impartiendo clases cuando un alumnos nos llamó por una duda, nos acercamos a su puesto y antes que pudiera llegar Andrea se agacho afirmándose en su escritorio levanto en pompa se culazo, sin querer choque mi entrepierna con su culo haciéndome dar un salto hacia atrás, pero no pareció molestarle de hecho puso su culo más atrás para apoyarlo en mi entrepierna una vez más.

    Mi pene reacciono al instante con una gran erección, cosa que no pareció importarle, así que poseído por la excitación roce mi pene contra su culo dos veces antes de entrar en razón y darme cuenta que los alumnos podrían darse cuenta. Andrea se levantó como si nada y me miro con una sonrisa coqueta.

    Nos pasó nada más esa clase pero apenas salí estaba con una excitación brutal, me quede en la sala de profesores hasta que me dieron ganas de orinar y tome las llaves del baño de profesores. El baño se encuentra escondido al a vuelta de la sala de profesores y cuenta con una reja y un candado para evitar cualquier problema con los alumnos. Corrí al baño porque tenía muchas ganas de orinar y abrí todo rápido olvidando poner el seguro por dentro pero no pensé que fuera necesario.

    El cierre de mi pantalón no quería bajar así que me baje los pantalos y boxers por completo y me dispuse a orinar, apenas termine recordé el culo de Andrea en esos leggings y como ya tenía el pene en mano pensé en hacerme una paja, lo dude bastante pero me dejó muy excitado, así que estaba comenzando la paja cuando la puerta se abre en par y para mi sorpresa era Paola, mi profesora mentora.

    Me queda viendo con la boca abierta, su vista baja enseguida a mi semi erecto pene y mi culo que también estaba a la vista, reacciono algo tarde y me tapo mis genitales a lo que Paola solo reacciona a decir perdón y cerrar la puerta de golpe. Me quede helado y salí ya vestido a pedirle perdón a mi profesora mentora, ella riendo me dijo que no me disculpara que fue su culpa pero que pusiera seguro la próxima vez.

    Después de ese vergonzoso accidente la relación entre Paola y yo paso a ser mejor y más de colegas que de profesora mentora y practicante pero mi vista seguí fija en Andrea y esa tarde al fin tendría lo que tanto quería. Salí mas tarde de lo normal y dije que llegaría atrasado a la universidad si no me marchaba pronto, en eso Andrea se ofrece a llevarme en su auto, accedí y bastante contento y nervioso me subí a su auto.

    Partimos y conversamos de cosas varias hasta que sin advertencia alguna apoya su mano en mi entrepierna, casi como un reflejo mi pene se erecta al sentir el tacto y Andrea lo toma con más firmeza y coquetamente me mira y me dice que se equivocó de palanca de cambio. Ella frena en un lugar bastante apartado y empezamos a comernos a besos, mis manos fueron directo a su culo mientras ella se sentaba de piernas abiertas encima mío, en un momento de estupidez quise cuestionar el momento pero me dijo que primero acción y después hablábamos.

    Se quitó la blusa que traía puesta y para mi sorpresa no llevaba sostén debajo, sus tetas quedaron al frente mío, redondas y bien firmes con unos pezones marrones apuntándome, sin dudarlo devore sus tetas mientras agarraba su enorme culo y le decía lo rica que estaba. Le comí las tetas por un largo rato mientras nos frotábamos y ella me dijo que quería mi pene, paso al asiento de atrás y se bajó lentamente sus ajustados leggings, quede con la boca abierta al ver aparecer el culo que tanto desee, enorme, con nalgas redondas y bien torneadas y firmes divididas por una enorme raja sin nada que la tapara, rio al ver mi expresión y se agacho más dejándome ver su vagina depilada y jugosa por la excitación.

    Me dijo que esperaba y se puso en cuatro menando su culazo de un lado para otro, me baje rápidamente el pantalón y pase mi pene por todo su culo, ya estaba por acabar, pero me aguante como pude y la penetre, gimió de placer y empezó a mover las caderas y el culo de manera circular que parecía que me estaba exprimiendo el pene, no aguante más y le dije que me corría, me pidió que lo hiciera afuera y me corrí abundantemente sobre sus nalgas y espalda. Termine de gemir y de correrme y ella me comió a besos, le pedí disculpas por no aguantar tanto y me dijo que soy joven que tendríamos otro round, no sabía cómo reaccionar, unas de mis más grandes fantasías se cumplía con tremenda mujer pero fue todo tan de golpe que no sabía que pensar.

    Me abalancé sobre ella mientras nos besábamos aun desnudos, en el auto, en medio de una zona con casas, pero apenas si nos importó. Le besaba las tetas mientras mis manos estaban aplastadas bajo su enorme y rico culo, ella acariciaba mi pene con una mano y con la otra se agarraba de mis nalgas. Entre besos me contó que era una madre soltera con predilección por tipos jóvenes y que si mantenía el secreto yo disfrutaría como nunca esta práctica. Me tenía alucinado y sin saber que pensar, pero era tanta mi excitación que solo decía que si a todo.

    Comencé a besar su ombligo y a jugar con su vagina mientras ella de brazos cruzados para apoyar su cabeza gemía bajo el sol que entraba por la ventana, una imagen tan excitante que casi me corrí al verla y que jamás se borrara de mi mente. Me detuvo y entrando en razón me dijo que alguien nos podría ver, me empujo y al caer sentado bajo a chuparme el pene como una experta, la punta de su lengua jugaba con la punta de mi glande y sus labios recorrían mi pene, con su otra mano tomo mis testículos y los acaricio lentamente, no aguante y corrí dentro de su boca, para mi sorpresa se tragó todo mi semen y siguió besando mi pene después de terminar.

    Nos vestimos rápido, intercambiamos números y me dijo que esto se repetiría cuando ella me dijera, que antes no diera ninguna señal. Así fue por dos semanas en las que intercambiamos solo miradas de complicidad y yo ya no daba más de excitación. En eso me encontraba pensando cuando Paola me saco de mis pensamientos y me pidió ayuda con unos libros pesados que traía.

    Apenas los tome me dijo que debía arreglar uno de los soportes del proyector, se agacho y de rodillas y no pude evitar fijarme en su culo, se veía tan rico en esa posición en la que estaba prácticamente abierta de piernas. Si bien suele vestirse de manera bastante descuidada, ese día se encontraba con unos pantalones de tela delgada que ayudaban a marcar más su culo y para mi sorpresa comenzaban a bajarse y se asomaba la raja de su culo, lo que me puso caliente al instante.

    Al terminar se levantó quejándose de dolor de espalda, la ayude a sentarse y le ofrecí un masaje, no traía segundas intenciones realmente pero al sacarse el chaleco que traía dejo a la vista una polera blanca de tirantes que apenas cubría sus enormes tetas. Se sentó en una silla y comencé a masajear sus hombros mientras desde esa posición veía sus tetazas, mi vista no salía del encaje de sus melones y mi erección creció hasta ser muy evidente. Mientras estaba hipnotizado toque con mi erección su hombro, ella dio un salto y yo muy asustado retrocedí, Paola se levantó y me observo un rato mientras yo pensaba que hasta aquí llegaba todo. Intente disculparme pero no me dejo hablar, ya que me agarro pene y testículos con una mano con ímpetu, incluso me llego a doler un poco y me estrello contra la pared dándome un largo beso, me miro asustada y me dijo que aquí no, me mando rápido al baño de profesores.

    Confundido y casi corriendo llegue al baño y a los minutos después llego ella, cerro de golpe y puso seguro. Nos miramos sin saber qué hacer, yo no sabía que movimiento realizar, era mi profesora mentora y hace nos días ya me había acostado con otra profesora. Ella hizo el primer movimiento y se sacó la polera dejando a mi vista sus dos grandes tetas, eran enormes, dos grandes melones, algo caídos por la edad pero aun así desafiantes a la gravedad con dos pezones puntiagudos apuntándome, me lancé sobre sus tetas, no podía creer lo que tenía entre manos, Paola cerro los ojos y me pedía que las chupara y yo obedientemente succione sus pezones como recién nacido.

    Me bajo el pantalón mientras tocaba mi pene con devoción, me dijo que no teníamos mucho tiempo antes de que otros profesores se dieran cuenta, bajo a chuparme el pene mientras yo aun sostenía sus melones, el tener esas tetas en mi poder me ganó y acabe en su boca y sus tetas. Me dijo que nos vistiéramos rápido y luego hablábamos.

    Yo aún no podía creer mi suerte y las cosas solo enloquecerían más desde ese punto.