Autor: admin

  • El cielo de nuestra sexualidad

    El cielo de nuestra sexualidad

    Es la 1 de la mañana y el frío se hace presente en el ambiente y ambos se detienen en el estacionamiento a unas pocas docenas de metros de un bar de ambiente homosexual. Daisuke viste unos pantalones largos grises y una camiseta sin mangas, blanca, zapatos planos negros y gafas de sol con montura negra encima del cabello. Ken piensa para sí mismo por un momento que es una especie de atuendo indebido para usar en un club pero descartó el pensamiento poco después ya que él mismo se dijo que quería salir su zona de confort, experimentar la noche de manera pública, así que está usando un sencillo abrigo de color marrón escondiendo obviamente el traje estrella que estaba dentro de aquella prenda de ropa, en su cuerpo estaba puesto un vestido blanco con falda de encaje en los bordes inferiores que llega hasta la mitad del muslo apenas cubriendo la parte superior de encaje blanco de sus muslos con media blanca con lazos en ambos lados, también una falda muy corta blanca a juego con unos zapatos negros.

    Daisuke le abre la puerta y entran al club ya que la idea de ir a ese lugar fue impuesta por él, Está lleno de lo que deben ser docenas de personas riendo, bebiendo y coqueteando. Ken se da cuenta de que hay muchas personas que se mueven en la zona de baile y se pregunta si son desconocidas entre sí. Se siente un poco incómodo por ver a todas las personas, pero Daisuke lo consuela.

    – Está bien, tengo un lugar menos concurrido en la mente. Tampoco quiero estar cerca de tanta gente.

    Envuelve su brazo alrededor de la espalda de Ken, su mano descansa en la cadera del otro mientras camina hacia un hombre grande con un traje en la parte posterior de la habitación. Hay una cuerda gruesa de pana roja que une dos soportes detrás del hombre, bloqueando una puerta. Daisuke le dice algo al hombre que Ken no logra atrapar, pero poco después se les lleva detrás de las cuerdas por un pasillo que conduce a una habitación más grande con más mesas y personas.

    Hay asientos rellenos largos que se alinean a lo largo de las paredes, cada uno conectado a otros dos asientos más cortos que sobresalen, formando muchos rectángulos de 3 lados incompletos, con una mesa sentada en medio de cada configuración. Caminan hacia las sillas y Daisuke conduce a la parte más corta hacia una parte más aislada de la sala de estar, con menos personas caminando cerca de ella. La mesa está decorada con un jarrón teñido de rojo, así al menos supone Ken, ya que es difícil adivinarlo con luces de colores destellando, también hay rosas rojas y blancas sentadas en ella

    Ve que Daisuke le hace señas para que se siente y él lo hace, y el pelirrojo sigue su ejemplo sentado a medio pie de Ken, es último se quita el incómodo abrigo y se queda con su prenda de vestir favorita.

    – Me sorprende que realmente puedas quitártelas. Pensé con seguridad que ya se habían injertado alrededor de tu cabeza -Le dice con un desdén juguetón.

    – No necesito ponérmelas, está muy oscuro aquí. Apenas puedo ver nada -Daisuke parece ignorar el comentario, sonriendo alrededor de sus palabras.

    Hay un silencio cómodo cuando Ken mira hacia la habitación, las miradas de Daisuke pasan desapercibidas, por ahora, porque tira ligeramente de la parte superior de la falda de Ken y este se vuelve hacia él con curiosidad, Daisuke desliza su mano hacia el antebrazo del primero, luego desliza su mano hacia un agarre suave alrededor de su muñeca.

    Con los ojos bajos y una voz suave, dice:

    – Ven, siéntate más cerca de mí.

    Ken se mueve hacia adentro apenas, mirando inocentemente al otro con una pequeña sonrisa jugando en sus labios.

    El otro habla de nuevo

    – más cerca.

    Se mueve una vez más, esta vez no se detiene hasta que sus muslos se tocan.

    – ¿Es esto mejor? -dice coqueteando, sospecha que tiene algo planeado y se deja llevar por la excitación y coqueteo

    -No -Daisuke exhala. Agarra a Ken por la cintura y lo levanta en su regazo, Ken emite un sonido de sorpresa y luego encuentra su pecho presionado contra el pecho de su chico

    – Ahora estás mejor.

    Se aleja de la sorpresa y pellizca la nariz de Daisuke y le responde molesto

    – No hagas eso sin previo aviso primero -Dijo con su ya típico gesto de molestia de siempre.

    Daisuke Libera una de sus manos del costado de Ken y se frota la nariz.

    – Oh… Bien, está bien, la próxima vez lo mencionaré, se me olvida a veces que en tu papel de perra sumisa eres demasiado delicada

    – Bien, gracias -Se da vuelta y se cruza de brazos, Daisuke busca sus labios para besarle, pero este último vuelve la cabeza, el otro frunce los labios y luego es golpeado con una idea.

    Empieza a pasar la punta de sus dedos por el lado externo del muslo derecho vestido con una media blanca sobre Ken, desliza su dedo por debajo del borde del muslo y lo empuja hacia abajo hasta la rodilla, el dueño de la pierna murmura en aprobación y apoya su cabeza hacia atrás en el hombro y el pecho de Daisuke.

    El otro reanuda sus acciones, tocando delicadamente la piel suave y cálida, adelante y atrás, dibujando formas desconocidas con sus dedos. Empieza a dibujar estas formas en la parte interna del muslo, luego pasa lentamente su mano hacia la articulación entre el muslo de Ken y sus caderas, se burla de la zona, frota el muslo interno, luego hacia la articulación, roza suavemente el pequeño bulto ascendente y luego regresa al muslo interno.

    Ken extiende sus piernas, enganchándolas alrededor de su novio y exhala un pequeño y deliberado gemido. Daisuke toma la indirecta y ahueca completamente el cálido algodón debajo del vestido. Presiona la firmeza que hay debajo y Ken deja escapar un suspiro. Las transiciones del amasado firme al frotamiento más rápido. Sostiene el bulto entre su dedo índice y medio a través de la ropa interior y lo frota.

    En todo el ruido y la gente, oye que la respiración de Ken se acelera, y quita la mano para hojear el bolsillo y agarrar una pequeña botella, hace un sonido de estallido y aprieta lo que tiene en la palma, solo para deslizarla debajo de la ropa interior. Acaricia la hinchazón, ejerciendo presión alrededor del eje y agarrando suavemente la cabeza sensible. Su propia longitud está casi completamente rígida también.

    Deja que el pequeño bulto se deslice dentro y fuera de su mano, Ken presiona su espalda contra él, levanta su brazo y agarra la camisa de este último,

    – Más… -susurra en el aire.

    Daisuke rápidamente se quita la ropa interior, ahora ligeramente húmeda y pegajosa, y la pone a su lado en el asiento. Empuja las piernas de su chico hacia arriba para descansar sobre la mesa, y las extiende hasta donde pueden llegar sin caerse. Rápidamente mira a su alrededor para asegurarse de que nadie está caminando y levanta el vestido de Ken para revelar una pequeña polla completamente erecta y una entrada rosa suave.

    Abre de nuevo la pequeña botella, gotea más en su mano derecha y la coloca en su dedo índice. Pone la botella sobre la mesa y comienza a intentar rastrear semi discretamente la entrada de Ken. Espasmos bajo su toque, y él hunde el primer nudillo y lo deja por un momento, se desliza rápidamente en el segundo y tercer nudillo. Ken jadea de alegría y frota su cabeza contra la mandíbula de Daisuke, rogando por más.

    Este último mueve su índice dentro de Ken un poco más antes de deslizarse también en su dedo medio. Bombea los dos dígitos una docena de veces antes de deslizar un tercer dedo, lo que hace que Ken sienta el tacto más fácilmente.

    El sonido húmedo y obsceno del lubricante alrededor de sus dedos en la tersa suavidad de Ken envía más sangre corriendo hacia su polla. Se impacienta y le da un codazo a su nochio para que se mueva un poco hacia adelante para poder desabrocharse los pantalones, una vez más, agarra la botella de lubricante y aprieta las ´últimas gotas en su mano y maneja su erección con ella. Ken retrocede y siente la presión de Daisuke entre sus nalgas y piernas, se sienta unos centímetros con Daisuke sujetando la base de su pene para apoyarlo mientras que él empuja solo la cabeza hacia adentro, tiene la intención de hundirse lentamente sobre él, pero Daisuke se clava en sus caderas y lo empuja hacia abajo sobre su polla de un solo golpe, se duplica sobre la mesa. El jarrón de rosas tiembla por el abrupto movimiento mientras lucha para contener un gemido, sale como un gemido estrangulado. Su propia erección gotea el presemen, siente que gotea por su corta longitud. Su cabeza está enterrada en sus brazos, ocultando su rostro, empapándose del repentino estiramiento.

    Daisuke, suave pero firmemente, agarra a Ken por la barbilla y la mandíbula, lo sienta y tira su cabeza hacia atrás sin lastimarlo. Coloca sus manos alrededor de las caderas de nuevo, empujando hacia él, Ken es lo suficientemente liviano como para sostenerlo y rebotar hacia arriba y hacia abajo.

    Ken continuamente hace pequeños quejidos, gimiendo el nombre de su amado y acariciando vigorosamente su rosada hinchazón, Daisuke susurra agresivo y sexual en su oído, diciendo que todas las cosas que ambos saben empujan a Ken al límite, él está bombeando cada vez más fuerte contra él, golpeando ese punto cada vez. Ken pierde el foco, sus pensamientos se vuelven locos, no puede pensar, no puede controlar sus movimientos.

    La música se hace más fuerte en el club, lo que hace que Ken se comporta de manera más imprudente, dejando que más sonidos salgan de su boca; pierde la conciencia de lo que lo rodea, empieza a soltar los gemidos y Daisuke siente que Ken lo aprieta más fuerte y por más tiempo. Al darse cuenta de que el otro está cerca, acelera su empuje.

    Envuelve su antebrazo alrededor del cuello de Ken y gira la cabeza de este último hacia la izquierda, obligándolo a mirar al otro. Se miran a los ojos, la boca abierta de Ken y los ojos marrones fijos en los azules del otro, se agarran de la mano por unos segundos y luego Ken la deja caer descuidadamente en el regazo de su chico, dando a entender perezosamente que quiere envolverla alrededor de su longitud.

    Daisuke lo hace, con toda su mano alrededor de la circunferencia girándola, con su pulgar dando vueltas y presionando la cabeza.

    Las gotas de sudor caen por el cuello de Ken, escuchando los ahora frecuentes gemidos de Daisuke , siente el calor de su clímax que se aproxima. La mano a su alrededor, la polla deslizándose fuera de su cuerpo, siendo obligado a ser observado y sabiendo que Daisuke lo verá todo; Es abrumador, sus ojos se abren, su espalda se arquea, su boca se abre para permitir un grito. Vagamente se da cuenta de que su boca ha sido cubierta, la misma mano que había sido bloqueada en su cuello.

    Él mira directamente a los ojos de Daisuke mientras un calor abrasador golpea violentamente su cuerpo. Deja escapar un grito muy apagado cuando las olas de placer sacuden su cuerpo una y otra vez, siendo arrastrado aún más por el continuo empuje de su novio. La sensación es tan indescriptible como lo abarca. Daisuke por su parte cierra los ojos y entierra su rostro en el cabello de Ken cuando alcanza su propio final.

    Este último arrastra sus caderas contra el otro, moviéndolas hacia adelante y hacia atrás con la longitud dentro de él, saboreando los últimos tentáculos de calor. Su aliento lentamente alcanzándolo. Ajusta la parte superior del cuerpo para tirar de la cabeza del pelirrojo hacia la suya, cierra los ojos y besa al otro, empuja su lengua en la boca de Daisuke y este empuja enérgicamente hacia atrás, sus lenguas se envuelven entre sí de manera atractiva antes de que Ken se aleje, exhausto .

    – Mi vestido está totalmente manchado de la corrida… Maldición, este era uno de mis favoritos -suspiró.

    – No te preocupes; lo lavaremos -se ríe, acariciando el muslo del otro

    Ken se queda pensando en aquellas palabras que para él sonaba como una intención clarísima, se da la vuelta para mirarlo a los ojos y le dice

    – ¿Vamos a por otra ronda?

    -Nadie nos ha mirado, podemos seguir hasta el cansancio

    Se dieron el mayor de los besos y a continuación Ken volvió a clavarse la polla de Daisuke en su culo recién exprimido listo para otra ronda en la que aquel vestido terminaría con un agradable olor semen y a fluidos.

  • Una tarde con una amiga mayor en un motel

    Una tarde con una amiga mayor en un motel

    Ayer por la tarde me vi con mi amiga después del trabajo, nos vemos de vez en cuando y nos encanta hacer cosas nuevas.

    Entramos a un motel, ella mayor que yo y yo de 21 años. Después de una plática nos desnudamos, me gusta besarla en todos lados, caricias y maltratos…

    Me bajé y chupé su vagina, metiendo mi lengua en el hoyo, es grande y peludo.

    Me preparé para poner dura mi verga, y la metí despacio en su vagina y comenzó el acto…

    Tiempo después de hacer diferentes posiciones y mojarnos, le pedí que orinara en mi boca, puse mi cara debajo de sus nalgas, abrí la boca y me tomé su orina.

    Me gusta chupar sus pies y pasar mi lengua entre sus dedos, la primera vez que lo hice me dijo que no estaba acostumbrada porque nadie lo hace, soy como un comodín que la complace.

    Aún no ha pasado de lamer su culo después de hacer del baño, es algo sucio que me atrevería a probar.

    Me gusta cómo me chupa el pene, me hace venir y le gusta tomarse la leche.

     

  • Intercambio con mi prima y su esposo

    Intercambio con mi prima y su esposo

    Me llamo José, tengo 5 años de casado con Carolina, tenemos 35 años de edad, vivimos en Caracas, nos amamos y punto, pero el pasado enero nos pasó algo con mi prima y su esposo.

    Los primeros días de enero estábamos de vacaciones cuando recibimos una llamada de España, era mi prima Olga que venía con su esposo (Carlos) y querían quedarse con nosotros una semana en la que tenemos en la Colonia Tovar.

    Con gusto acepté, les dije que los esperábamos. Es importante realizar una antesala, que en mis años de adolescente fui casi que novio de mi prima es más casi nos iniciamos sexualmente, pero nunca se concretó luego ella se fue a España, pasaron los años y pues cada quien hizo su vida.

    Pasaron aproximadamente 3 días, un sábado llegaron al aAeropuerto de la Ciudad de Caracas, los recibimos gustosos, ella (Olga) igual con sus ojos verdes, pequeña, delgada y él (Carlos) su esposo un moreno con los ojos claros, atlético… en fin…

    Los recibimos y todo el fin de semana fue conversar y tomar unas copas en nuestro departamento, romper el hielo. Salimos un poco de la rutina, los llevamos al cine, discoteca, en fin nos habíamos compenetrado bien esos dos días el lunes temprano partimos en nuestro rustico hacia la colonia Tovar pues allí pasaríamos casi una semana antes de que mi prima y su esposo regresasen a España.

    En ese entonces yo había percibido ciertas miradas entre mi mujer y Carlos, sentía que el modo de mirarlo de ella no era el habitual, yo sentía que ella lo recorría con la vista, mientras que él como que ya lo había notado también la recorría a ella, eso me incomodaba pues no era normal sentir lo que sentía cuando mi mujer miraba a otro hombre. Aunque debo confesar que yo no me quedaba atrás pues a mi prima Olga me robaba la atención sobre todo cuando la tenía cerca… era como revivir el pasado y creo que ella también sentía lo mismo porque cuando estábamos solos nos acercábamos mucho el uno del otro sobre todo el rostro y hablamos a centímetros de casi besarnos.

    Pues volviendo al relato, llegamos a la cabaña la cual es de dos pisos: en planta cocina comedor y una mesa para masaje, con área de sauna y en el primer piso dos habitaciones cada con su baño, pues no instalamos cada pareja en su habitación, luego salimos a hacer las compras, licor, comida. Esa noche nos acostamos muy tarde tomamos mucho estábamos muy desinhibidos hasta que cada pareja se fue a su cuarto, les confieso que aunque estaba caliente esa noche no hice nada tan pronto toque la cama me rendí del sueño, en la madrugada siento que mi esposa se estaba moviendo mucho en la cama, y eso me despertó, a los segundos escucho la voz ronca de Carlos que se escuchaba desde su cuarto  gimiendo y decía ”perra me encantas como me lo mamas” “chúpatelo…”.

    Yo me quede inmóvil y medio con los ojos cerrados pude ver que Carolina mi esposa, mi mujer se estaba masturbando escuchando a nuestros invitados. Yo no podía creerlo, no la interrumpí y hubo un largo silencio luego de unos segundos escuche la voz de mi mujer que decía “…quiero tu pene… completo… Ayyy” y tuvo su orgasmo.

    A la mañana siguiente me levante temprano, con muchas ganas de pedirle el divorcio a la puta de mi esposa, como se atreve a hacer esto, pero en el fondo me sentía súper excitado. Salí de mi habitación y vi a mi prima Olga quien me dice:

    Olga: Primo, porque esa cara de bravito?

    Yo: por nada…

    Olga: jajaja no te dieron vaginita anoche?

    Yo: no, y no es por eso

    Olga: jajaja viste adivine.

    Yo: pues la que sí tuvo acción fuiste tú pues escuche que tu marido gemía como loco…

    Olga: en serio?… jajá

    En ese momento salió su esposo Carlos y me tuve que ir a planta porque de verle la cara al idiota de Carlos me hacía recordar que mi mujer se había masturbado pensado en su pene… me hacía enfurecer… Luego decidí calmarme, pues entendí que el hombre era un semental, y pues mi mujer le gustaba, además yo no era un santo…

    Ese día paso normal fuimos hasta una playa que se llama Puerto Cruz como a hora y media de la colonia Tovar, cuando llegamos cada pareja instalo sus cosas una pequeñas carpas y cada uno nos fuimos colocar los trajes de baño mi esposa se puso su bikini amarillo y yo mi short playero, pero cuando vimos a Carlos y Olga fue un impacto para mi esposa y yo aunque no lo comentamos si le decíamos con la mirada Olga tenía un hilo dental blanco bello en el cual se le marcaba su vagina casi que a la perfección mientras que su marido traía un traje de baño tipo interior azul, pero lo inquietante en él era que se le marcaba el pene de una manera que hasta yo tenía que verlo…

    Ese día fue el día de las vistas, yo miraba a mi prima y me excitaba, verla con ese hilo y esa vagina tan marcada y me divertía ver a mi esposa tratando de ocultar las miradas que le hacía a Carlos y a su tremendo paquete, en una ocasión mi prima me dice:

    Olga: Caro esta pasada… jajaja no deja de ver a mi marido, será que se le presto…

    Yo: pues acepto si Carlos me presta a su mujer…

    Mi prima dirigió su mirada a mi paquete y se sonrojo también soltando la carcajada.

    El día culmino, cuando ese íbamos de regreso a casa las chicas se sentaron juntas en la parte trasera de la camioneta y Carlos y yo adelante, ellas iban hablando hasta que por fin llegamos a casa antes de bajarnos las chicas nos dijeron: muchachos mañana nosotras queremos que nos consientan así que cada uno nos va hacer un masaje así que métanse en Internet y averigüen como lo hacen.

    Yo me quede intrigado pero no le di importancia, a la mañana siguiente nos levantamos y empezamos a arreglas las mesas de masaje un desayuno ligero y una copitas de vino fresco.

    Caro tenía su traje de baño amarillo que llevo a la playa el día de ayer y yo con unos boxers cortos grises, cuando vimos a nuestros vecinos: Carlos con un bóxer blanco en el que nuevamente se le marcaban calculo yo sus 21 cm y su esposa con una licra verde agua corta y un top…

    Cada una se acostó en su cama y allí cada uno empezó a masajearlas, mi prima Olga tenía el control de la televisión y cambiaba de canal, cerramos las cortinas para evitar miradas de curiosos y nos dedicamos a continuar con el masaje, en un momento me esmere tanto en masajear a mi esposa que sentí que me estaba excitando ella estaba boca abajo viendo hacia la cama de Carlos y Olga yo le masajeaba las nalgas y en más de una ocasión le sentí como se iba humedeciendo, en un momento determinado siento que mi prima se sienta y se quita el top y la baja el bóxer a Carlos dejándonos ver su gran pene bastante largo pero delgado, acto seguido lo empezó a masturbar mientras lo besaba, yo empecé a notar como mi mujer se iba calentando presionado su vagina contra la cama, mientras yo le empecé a besar las nalgas.

    En un momento Olga se bajó de la camilla y jalo a Carlos por el pene y se acercó hasta la nuestra y le dijo a mi mujer ‘quieres que te lo preste?’. Esa pregunta volvió loca a mi mujer, la hizo súper mojarse, pero no respondió ella le agarro la mano a mi esposa y se la coloco a Carlos en el pene para que lo masturbara, mi esposa lo agarro lo apretó, pero luego lo soltó, yo le agarre nuevamente la mano y se lo coloque nuevamente en el pene de Carlos pero no se la solté y le empecé una nueva masturbación (me confieso 100% heterosexual, pero debo admitir que en ese momento la excitación era tanta que no me importo agarrarle el pene a otro hombre y masturbarlo) mi esposa se soltó, lo que dejo solo mi mano en el pene de Carlos, era tan rica esa sensación que de inmediato no lo solté le seguí masturbando mientras su esposa mi prima me bajaba el bóxer y me propinaba una mamada.

    Carlos levanto a Carolina y se la llevo a su cama allí la empezó a besar, vi que le mamaba las tetase mientras mi esposa ahora si le agarraba el pene, mientras yo monte a Olga en la camilla no deje que me siguiera mamando el pene, porque sentía que me iba a hacer acabar, la puse en cuatro y le espese a besar la vagina, el culo, has que llego la primera vez.

    En la camilla de al lado mi mujer le mamaba el pene a Carlos de una manera desenfrenada, luego que mi prima se aseo de su primer orgasmo se fue al baño a lavar mientras que yo seguía viendo como mi mujer se tragaba el pene de Carlos estaba desesperada, casi ella sola llegaba nada mas de estar mamándoselo, él la levantó, acostándose en la camilla se la monto encima y mi mujer recibió en su vagina los 21 o 22 cm de pene de Carlos, gemía como loca casi convulsionaba. Hasta que sentí que llego, mi prima Olga salió de asearse y como yo no había acabado me empezó a mamar el pene hasta que no aguante y la puse en cuatro, mi pene no es tan grande como el de su esposo pero si es ancho, cuando la penetraba sentía como cada pliegue de su labios iba cediendo al paso de mi miembro deje de moverme y solo deje que ella guiara la penetración hasta que sentí que me venía saque mi pene y le acabe en las nalgas.

    Cuando volví en mi vi como Carlos tenía en cuatro a mi esposa, mientras ella gritaba como una puta vi. Como él le metía un dedito en su culo, lo vi. Acabarle en la vagina, y la vi a ella en las nubes, luego de eso yo me fui a refrescar y a tratar de que mi pene se volviera a activar… Me tarde unos minutos cuando regreso a la sala y veo a Carlos acostado con carolina arriba de él penetrándola, mientras le daba una mamada de vagina a Olga,

    Yo: esto no puede ser ahora tiene a las dos mujeres…

    Me entro algo cuando vi que él le intentaba meter un debo en el culo a mi mujer y mi mujer se lo permitía todo por tal de que no le sacara el pene de su vagina, así que me acerque me puse viéndolos le quite la mano a Carlos del culo de mi mujer y le empecé a mamar el culo se lo mojaba con mi lengua y sentía como se iba dilatando, sin querer más de una vez le pase la lengua a Carlos en su pene (ocasionado por la movedera) no aguante mas me puse en cuatro y le metí mi pene a caro en su culito, mi esposa gritaba como loca, se movía sin parar me preguntaba que si me gustaba. Y yo le decía que sí, ‘eres una puta…’. Sentí en un momento que Carlos iba acabar segundos después caro acabo con un gran grito.

    Nos acodamos Caro sintió algo de pena e intento disculparse, yo le dije que no lo pensara que yo lo había disfrutado también.

    Ambos nos fuimos al baño a ducharnos, y desde el baño escuchamos nuevamente gemidos era Carlos y Olga que estaban haciéndolo.

    Caro: papi tu prima sí que es caliente

    Olga la escucho y le dijo: caliente no puta, es que yo también quiero sentir dos penes préstame a tu marido para que me coja por el culo…

    Al principio caro se mostró egoísta no quería, me imagino que por celos idiotas, pero los gemidos de mi prima nos convencieron en seguida me soltó la mano y yo me fui tras el culo de mi prima se lo mame como por 10 minutos. Hasta que se lo metí completo sentía mis testículos chocar con sus nalgas, Carlos acabo dentro de ella, pero ella no había acabado, me decía ‘papi me estas comiendo hazme acabar…’, mientras le daba duro hasta que sentí que llego y yo le acabe a los segundos dentro de su culo. Me quede acostado a lado de ella mientras mi mujer le mamaba el pene a Carlos a un lado de la cama.

    Luego de eso nos fuimos cada uno a su habitación, a los días siguientes todo normal hasta que mi prima y su esposo tuvieron que regresar a España.

    Espero que en los próximos meses regrese mi prima y quizás vuelva a ocurrir algo entre nosotros tres.

    Ojala así sea les contaré.

  • Nuestra amiga argentina con tres chicos que justo conoce

    Nuestra amiga argentina con tres chicos que justo conoce

    Ya les conté, este verano estoy re zarpada, no estoy de novia y haciendo cosas que jamás me imaginé hacer. La cosa es que ayer, porque estoy sola, ya no me estoy dando tanta bola con ‘mi grupo de amigos del verano’ a pesar de que los veo.

    Bueno la cosa es que el día estaba más o menos, pero estaba embolada, y así con la bikini me fui a caminar, hasta que se me acercan dos chicos y me empiezan a chamullar (yo, y esto es verdad, jamás le doy bola a desconocidos cuando me empiezan a chamullar), pero la verdad es que no se, tenían algo especial, me hicieron reír, me supieron llevar, la realidad es que sabían bien como hacer ¡eso!, tendrían entre 20 y 22 años, para ser sincera no estaban nada mal.

    La cosa es que después de no sé cuánto tiempo de chamullarme y yo de poco ir aflojando terminamos tomando un clericó en el parador de un balneario.

    Nada, ahí sí, empezamos a hablar (cosas que seguramente como digo siempre no les interesa mucho que les cuente) ya se habían hecho las 20 h., y como siempre, mi vieja rompiéndome las bolas, me empieza a mandar whatsapp para ver donde estaba, y que ya que se iban de la playa, le digo: “nada, me encontré con unos amigos y ahora voy a la carpa”

    Los pendejos (porque para mí eran pendejos, yo tengo 24 ellos entre 20 y 22, pero yo aparento menos de lo tengo) me dicen: “Caro, no te copa que vayas a tu balneario, agarras las cosas que tengas, te pasamos a buscar por ahí y vamos a casa, a comer algo, total estamos solos”

    Chau, otra vez me quieren coger entre los dos, pero la verdad, no estaban nada despreciables y en vez de quedarme sola como una boluda en casa les dije que si (tantos me cogieron que uno o dos más, no me hacía nada)

    La cosa es que voy a mi carpa, mis viejos ya se habían ido, y me di cuenta, y como a veces, como digo siempre soy ¡muy boluda!, me di cuenta que solo tenía ¡una remera!, ¡nada más! Y como siempre digo tengo que pagar lo que me cuesta vivir así, le mando un whatsapp a mi vieja, le digo que nos juntamos, con unos amigos y una de las chicas me presta ropa (obvio mentira).

    Me pongo solo la remera, estaba casi en bolas, pero esas cosas, esa intriga de mostrarme así, me calienta, ¿me explico?

    Me voy a la entrada del balneario y ya me estaban esperando los chicos (que estoy segura que dudaban si iba a ir o no, pero todo esto es más fuerte que yo), pero lo peor es que estaban en una de esas camionetas chicas (Yo no entiendo nada de autos, con una sola cabina y chiquita), me siento en el medio de los dos (porque así me hicieron sentar) y cuando me senté, prácticamente quede solo con la bikini.

    Ah, los chicos, para que me entiendan se llamaban Benja (el que manejaba) y Tomy (su amigo).

    Estábamos los tres re apretados, sentía sus piernas como la rozaban con las mías, y yo como siempre me dejaba, hasta que Tomy, ya con la calentura que nos estábamos agarrando me parte la boca de un beso, lo dejo, le meto la lengua hasta la garganta y Tomy mientras manejaba, me metía las manos en mi entrepierna, y también me dejaba, hasta que sobre la bikini, llega a mi conchita que estaba re mojada, así hasta llegar a su casa.

    Así, hasta que llegamos a la casa de Tomy, ¡y nooo!, cuando llegamos estaba su hermano, pensé ¡TRES PIJAS PARA MI!, ME VAN A MATAR, PERO ¡NO ME IMPORTABA! (No me había dicho que tenía un hermano, la verdad es que tampoco se lo pregunté)

    La cosa es que llegamos a su casa y nada, como digo siempre “hay que romper el hielo” pero los guachos lo hicieron ¡enseguida!

    Benja, me parte la boca de un beso, mete la mano por debajo de la remera, llega a mi conchita que ya estaba re mojada, mientras Tomy y el hermano (Fede, me empiezan a poner en bolas).

    Benja y Tomy se tiran en la cama, les empiezo a chupar la pija a los juntos (como podía) mientras Fede empieza a probar mi colita (digo me la empieza a probar, para ver si me gustaba que me la hicieran por ahí), y como siempre no le digo nada, me di cuenta que agarro un lubricante, para que me duela menos, me pone un dedo, dos, hasta que como siempre, mientras me entretenía chupando esas pijas me empieza hacer la cola, hasta que los chicos primero me llenaron la boca de leche, se las seguí chupando hasta dejárselas bien limpitas, y Fede me lleno la cola ¡de leche!

    Para ser el primer polvo estuvo muy bueno, nos quedamos todos juntos, se las empiezo a tocar (como hago siempre) y cosa que nunca hice de a poco se las iba chupando a los tres, ¡cómo podía!

    El que más parada la tenía era Benja, y obvio, hago lo que más me gusta, me la clavo en mi concha y empiezo a saltar sobre esa pija hermosa, me inclina, sobre su cuerpo, Tomy, como puede me empieza a meter la pija en la boca y también como puedo se la chupo y Fede se empieza a entretener con mi cola, me pone de nuevo el lubricante y después la pija.

    Un placer total, tener a tres pijas ¡para mi solita!, hasta que me hicieron ¡acabar!, ellos no, no acabaron.

    Me quedo recostada en la cama y le las empiezan a meter en la boca, y de nuevo mientras se la chupaba a uno lo pajeaba a otro y así hasta que entre los tres me llenaron la boca de leche, me ahogaron con toda la leche, pero me la trague igual. Hasta dejárselas bien limpitas.

    Como siempre a casa muy tarde no podía volver, (ya habían pasado varias noches que no iba a dormir), me llevaron a casa.

    Obvio que me pidieron mi celular y ni en pedo se los di, pero seguro se van a aparecer en el balneario buscarme.

    Bueno, esas si, son las cosas que me gustan, bah, este verano, me estoy yendo al carajo, porque es la primera vez que hago esto con chicos que recién conozco.

  • Hacer el amor con Jude

    Hacer el amor con Jude

    Llevo veintiún años casado con Liz, pero Jude es mi amante fija, con ella estoy hace doce años, trabajamos juntos en el mismo centro. Mi esposa dice que una amante así es como un matrimonio viejo, sin encantos ni novedades, pero se equivoca; porque el sexo con Jude es cada vez más estimulante.

    Cuando estoy más de siete días sin follármela comienzo a ponerme nervioso, a pensar en ella todo el tiempo y me da por buscar pretextos para llamarla. Los primeros años era más fácil porque Jude era soltera y podía aparecerme en su casa a diario, almorzábamos juntos y el postre era siempre una intensa sesión de sexo. Recuerdo aún el reflejo en el espejo de su cuarto de nuestros cuerpos sudados danzando enlazados con un ritmo sincrónico. Ella alzaba sus piernas bien abiertas para regalarme toda la profundidad de su coño apretado y húmedo, el movimiento de su pelvis coincidía perfectamente con el tempo de mi excitación y casi siempre lográbamos un intenso orgasmo simultáneo. Después caíamos desmayados y hacíamos una pequeña siesta. Al despertar volvíamos a follar más relajados.

    Jude es una mujer bajita. Cuando empezamos tenía veintinueve años, pero hoy tiene cuarenta y uno. Tiene un pelo rubio muy rizado que lleva en una graciosa melena hasta los hombros. Sus ojos son marrones y están enmarcados por unas pestañas largas. No tiene una figura espectacular pero su piel es firme sin rastro de celulitis a pesar de su edad. Tiene unas tetas medianas y paradas con largos pezones que se marcan fácilmente bajo su blusa. Suele llevar vestidos cortos para mostrar sus muslos gruesos y bellas piernas, sus pies son pequeños y lleva siempre las uñas muy cuidadas, suele pintarlas de rojo intenso; la imagen de sus pies arreglados suele producirme un cosquilleo delicioso en la polla.

    Cuando viste shorts cortos su pequeño culo se muestra parado y duro. Tiene un coño regordete con la piel más oscura, depilado, que asoma como un bultico entre la raíz de sus muslos. Pero lo mejor de su coño es lo sensible que se comporta, al menos conmigo; lo he comprobado muchas veces, basta que la provoqué un poco, por ejemplo que la bese en los labios o que le diga cosas calientes al oído y cuando meto mi manos bajo su falda tiene el coño abierto y las bragas empapadas de un líquido transparente y abundante con un rico olor a sexo.

    Jude se casó hace unos cuatro años. Estaba embarazada de su futuro marido, fue un noviazgo relámpago, yo suelo decirle que me pegó los tarros con ese hombre, pero no la culpo, porque ella merecía formar su familia; además, nuestro sexo es tan bueno que es capaz de superar cualquier reto. Y así fue. Cuando regresó al trabajo, después de un año de maternidad, en la primera oportunidad que tuve la agarre por detrás y la recosté a la meseta del laboratorio donde trabaja, la besé en el cuello y levante su falda corta, saque mi pene y en un movimiento rápido corrí sus bragas y la ensarte en el coño, que a esa altura ya estaba empapado y listo para recibirme. Fue excitante dejarle la vagina llena de semen ahora que era una mujer casada… así retomamos nuestros encuentros y regreso mi equilibrio mental.

    Ahora no podemos follar en su casa habitualmente, aunque lo hemos hecho al menos dos veces en su cama matrimonial aprovechando momentos en que no está su marido. Es una sensación fascinante, me hace sentir un poderoso corneador. Según me cuenta, su marido es un tipo bastante celoso, aunque ella aparenta ser una fiel esposa; en las pocas ocasiones en que me los he encontrado ella se comporta cariñosa con él y me ignora completamente.

    Cerca de nuestro trabajo hay varias casas que alquilan habitaciones por horas. Son lugares bastante confortables. Los cuartos tienen buenas camas, están climatizados y tienen un minibar con bebidas ligeras y cervezas. Jude y yo solemos alquilarlos al menos una o dos tardes por semana, con el tiempo hemos llegado a probar todas las habitaciones a nuestro alrededor. La rutina siempre es la misma, entramos y ella se da un baño rápido, tal vez para sacarse al marido de encima, yo solamente me desvisto y me tumbo en la cama a veces con una cerveza. Ella sale del baño cubierta con una toalla pequeña y se acuesta a mi lado.

    De repente se recuesta en mi hombro y empieza a besarme con pasión, yo enredo mis manos en su pelo rizado y le doy pequeños tirones de dominación que a ella la ponen muy excitada, me besa el pecho lentamente y apoya una mano en mi pene y lo acaricia suavemente para que se pare, después sigue besando alrededor de mi ombligo, el interior de mis muslos, mis testículos y finalmente se come mi polla mientras la masturba con sus manos. Más tarde vuelve a bajar su boca por mis testículos mientras me agarra firme la polla y me da pequeñas mordidas en el escroto y me mete la lengua y hasta un dedo en el culo que previamente moja en su boca o en la mía.

    Poco a poco yo me voy desesperando hasta que tiro de sus pelos y la recuesto en la cama, así voy besando sus labios y muerdo sus largos pezones mientras le voy metiendo la polla en la vagina que me atrapa con una sensación de succión; nuestro balanceo sigue siendo muy sincrónico, cada vez somos más expertos en darnos placer mutuamente.

    Cuando llegamos al orgasmo su coño está completamente empapado y relleno con sus propios fluidos, así que mi semen resuma y embarra sus labios mayores y la base de mi pene… cuando llegamos al orgasmo Jude me abraza fuerte con sus brazos y piernas y se queda así contraída, apretándome hasta que relaja sus músculos y cae lánguida a mi lado.

  • La noche con Roberto

    La noche con Roberto

    Mi nombre actualmente es Marlen y tengo 18 años. Comenzaré este relato describiéndome un poco, a los 13 años comenzó mi tratamiento hormonal, gracias a eso, hoy tengo buenos atributos, unas piernas muy bien formadas, al igual que unas nalgas muy buenas, soy de esas chicas de cuerpo de pera, caderas anchas y cintura delgada, tengo el cabello negro y lacio, a la altura de los codos, tez morena clara, ojos color café y unos labios un poco carnosos y mido 1,65.

    Esto pasó hace una semana atrás. Actualmente vivo con una tía la cual me ha apoyado en todo mi proceso, ella es sola así que somos muy buenas amigas y confidentes. Ella trabaja en una farmacia de 7 a 5 de la tarde, yo entró a mi escuela a las 6 de la mañana y salgo a las 12, siempre al salir de la escuela me va a recoger un vecino, tiene 35 años, es algo atlético, tez clara y mide cómo 10 cm más que yo. Se llama Roberto, siempre me propone tener relaciones, a lo cual siempre contestó que lo pensare, pero ese viernes fue diferente.

    Al salir de la escuela, subí a su camioneta, y me dijo que ya no aguantaba, que de verdad necesitaba estar conmigo, que la frustración de tenerme en una cama, lo mataba por las noches, me propuso con mucho más fervor, diciéndome que sería un momento muy lindo, que sería en el mejor lugar, que me gustaría mucho, que se esmeraría para poder satisfacerme, y que ya no aceptaría un “lo pensaré” como respuesta, quería que le diera un no, o un sí. La verdad yo también estaba queriendo, no es nada feo, así que así lo acepte, le dije que si le daría una oportunidad de estar conmigo, pero que era difícil de complacer, el sólo se río y me dio una tarjeta, era un restaurante, ya lo había planeado todo, o sea estaba decidido a que yo aceptara.

    Al ir camino a casa le pedí que pasáramos a un lugar, era una tienda de lencería, pero lo hice que se estacionara una cuadra antes y que se quedara en el auto para que no sospechara la sorpresa, así que baje del auto yo sola, y camine hasta la lencería. Hacía tiempo que quería un conjunto en específico, y era la oportunidad de comprarlo, un liguero negro con encaje en el brassier y un cachetero igual de encaje, lo pague y salí, pase por una tienda dónde vi un vestido hermoso que le quedaría perfecto a la lencería, era un vestido negro entallado, hasta 5 dedos abajo de la rodilla, con un cierre que llega desde la espalda hasta dónde termina el vestido, lo compre y regrese al auto, llegamos a casa a las 2:15, la cita en el restaurante era a las 6, aún tenía tiempo, me dejó en casa y se despidió dándome un beso y diciéndome gracias “ponte más hermosa” respondí al beso y le dije hasta luego.

    Con tiempo anticipado me duché muy bien, y lave mi bien mi zona íntima, (para el sexo anal) me puse cremas suavizantes con olor a durazno, y comencé a colocarme la lencería, cuando estaba por ponerme el vestido escuche que llego mi tía, abrió la puerta y subió a mi habitación como siempre…

    Tía: ¿a dónde va con esa ropa, señorita?

    Yo: ¡tengo una cita con alguien muy esperado, cómo me veo? Me ayudas a ponerme el vestido?

    Tía: una cita? Parece que vas a un prostíbulo -dijo en tono burlón, me ayudó a ponerme el vestido, mientras pensaba en que tacones usar, opte por ponerme unos negro mate de aguja, me puse un collar de oro con un corazón pequeño igual de oro, y un pulso de oro, ya estaba lista y faltaba medía hora, salí me despedí de mi tía y tome un taxi, pedí que me llevará a la dirección, al llegar, algunos hombre volteaban se verme mientras caminaba hasta la mesa, moviendo con clase y coqueteo las caderas, al llegar vi al señor Roberto muy bien vestido, con un traje azul rey, y con un olor a perfume muy rico.

    Roberto: Estas hermosa Marlen.

    Yo: gracias, admito que usted también está muy bien, y aún más su perfume me encanta.

    Me tomo del brazo y salimos.

    Yo: ¿Cómo? No pasáramos la cita aquí?

    Roberto: la comida pueda esperar mi amor, a quien quiero comerte es a ti.

    Admito que me sorprendió, me estaba dominando. Tomamos un taxi y le dio una dirección y el nombre de un hotel, es un hotel algo caro, me gustaba la idea de ser una puta de lujo, llegamos y el pidió las llaves del cuarto, ya estaba la reservación, llegamos al cuarto, abrió la puerta y comenzó a besarme el cuello, a tocarme las nalgas mientras me decía “no sabes cuánto esperaba poder sentirte mía, poder estar dentro de ti, yo sólo suspiraba”.

    La situación me estaba existido, cerramos la puerta y me cargo hasta la cama, dónde me acostó boca abajo, bajo poco a poco el cierre de mi vestido, mientras lo hacía iba besando mi espalda, yo estaba en la gloria con sus besos, me quito todo el vestido, quede sólo en lencería y tacones, de pronto comencé a sentir su lengua por encima del cachetero de encaje, dando besos y mordidas a mis nalgas, me lo quito y me empezó a dar el mejor oral, su lengua entraba llenando de placer mi interior y lubricando a su paso, yo suspiraba y se me salió uno que otro gemido. Después de un tiempo se acercó a mi oído y me dijo…

    Roberto: te haré mía como tanto lo deseaba.

    Yo respondí con súplica: hazme tuya, quiero ser plenamente tuya.

    Yo estaba en 4, con mí parte de sexo totalmente expuesta a él, con mis ojos cerrados y mi diminuto pene a penas y se alcanzaba a distinguir, parecía un pequeño clítoris, sentí cómo un líquido viscoso corría por mi culo, ya esperaba sentirlo dentro de mí, tras meter dos dedos en mí, comenzó a moverlos en círculos, los saco y sentí la punta de su pene en la entrada de mí, comenzó a empujar suavemente, lo sentía grueso, sentí un poco de dolor, pero al entrar la cabeza fue cambiando a placer, empujaba aún más, hasta que entro todo ese hermoso instrumento que me daba tanto placer, podría decir que unos 25 cm de hermosura estaban dentro de mí, comenzó el mete y saca con suavidad, mientras con sus manos apretaba mis tetas, fue subiendo el nivel del movimiento cada vez más rápido, yo gemía cómo loca.

    Roberto: ¡oh sí! Que hermosa estas mi reina, mi puta, ¡aaah! Que rico! – mientras me daba nalgadas, yo gemía, era tan rico el momento así estuvo como 20 minutos- me vengo ¡aaah!

    Yo: no! Me toca hacerte gozar a ti. -Saco su hermoso miembro de mí, hice que se acostara en la cama y me monte sobre el- te toca gozar después de esperar tanto para poder hacerme tuya. Le decía mientras colocaba su miembro en la entrada de mi, me fui sentando poco a poco mientras lo besaba tan apasionadamente, hasta que me dejé caer sobre su hermoso miembro, lo sentí más profundo, comencé a moverme lento, adelante y enfrente, arriba y abajo, y en círculos, así cambiaba los movimientos, cada vez lo hacía más y más rápido.

    Roberto: Si! Que rico te mueves, muévete más putita. -mientras acariciaba mis nalgas, comenzó a besarme los pechos, a morder con suavidad mis pezones, nuestro respirar comenzó a agitarse, comencé a respirar rápido, sentía que me desmayaba, tuve contracciones y apretaba mi culo, el gemía más y más, hasta que de un quejido se dejó ir dentro de mi, aun con su miembro dentro de mi y duro, me seguía moviendo, me incline hacia él y me abrace de su cabeza mientras él me besaba los pechos y con esfuerzo me la metía más y más fuerte, era un sonido tan hermoso que hacía su miembro al entrar debido al semen que dejó en mi, sentí la gloria, sentí como las contracciones fueron más intensas y caí rendida en su pecho, aún con una poca de conciencia.

    Así estuvimos toda esa noche, dormidos, al otro día fue a dejarme a casa, lo besé como actuar nadie mientras le agradecía por hacerme el amor de esa manera.

  • Los Pastrana y los Salvatierra (Capitulo 2)

    Los Pastrana y los Salvatierra (Capitulo 2)

    De la continuación de ‘Los Pastrana y los Salvatierra’. 

    Con los dedos de la mano se abrió los labios vaginales, apenas tenían sitio en el pequeño compartimento de la autocaravana, Rosa había dicho que a Zacarías que se pusiera tranquilo, que ella se pondría arriba, ya que el arriba estirado daba en las paredes del compartimento y apenas podía moverse, aun así daba en los lados quedando muy encajonado. Nacho, el marido de Rosa, ocupaba la habitación contigua y daba el biberón al bebe, el otro niño dormía en el cuarto de la autocaravana.

    — ¡Me cago en la puta ostia!, aquí no hay sitio, no puedo ni moverme! — dijo Zacarías.

    — Por eso me he puesto yo arriba —dijo Rosa mientras a horcajadas se había introducido el gran miembro de Zacarías al mismo tiempo que empezaba a saltear.

    — No puedo ni empujar para arriba ¡tendrás que matarte tu sola!

    Empezó un botar, el coño engullía la polla, con las piernas arqueadas se daba impulso arriba y abajo, Zacarías podía ver su tronco viscoso al mismo tiempo que los labios vaginales se ensanchaban en cada sube y baja; pasó a clavársela toda y sin botar inició unos movimientos circulares a los lados así como adelante y atrás hasta llegar a ser frenéticos. El coño peludo empezó a emitir el sonido del chapoteo, entonces ella con solemnidad volvió a ponerse en horcajadas y empezar unos boteos elevados, los cuales llegaban a la altura de su glande sin salirse de su coño y después con fuerza bajaba, para tener una mejor penetración, siendo la causa de que Zacarías jadeara como un poseso y ella gimiera como una gata al mismo tiempo que se oía el plof,plof, chof, chof, del coño con el contacto de la polla y los líquidos inherentes a la follada. Se vinieron juntos, ella quedo sobre él.

    Zacarías salió del compartimento, paso por al lado de Nacho con la polla medio empalmada y goteante hacía el lavabo, allí se hecho una sonora meada.

    — ¿Ya has dado el biberón al bebé Nacho? —Pregunto Rosa mientras en sus muslos y sobre su pelambrera podían observarse restos de semen.

    — Sí, se ha dormido, está en el cuarto con su hermano durmiendo, el mayor está guardando la atracción en el terreno de la feria.

    — ¿Y tú te crees que un chico de 12 años es para dejarlo que guarde la atracción? Que irresponsable eres Nacho.

    — No te preocupes Rosa, es muy responsable para la edad que tiene.

    — Zacariás, ¿has terminado, tengo que limpiarme, no estés todo el puto día meando.

    Zacarías salió y se sentó en la silla enfrente de Nacho, estaba desnudo, cogió un pitillo y lo encendió.

    — Entonces me vas a ayudar Nacho, para mi es muy importante dar un escarmiento a los hijo putas de los Salvatierra, se de buena tinta que mañana su puta hija viene a la feria acompañada de un ayudante de los Salvatierra, solo será cuestión de tener entretenido al hijo puta ese. Los Salvatierra nos robaron las tierras, quiero venganza.

    — No te preocupes, ¿pero qué táctica quieres usar?

    — El arramble pelón (aclarar que el arramble pelón es un sin querer queriendo, un medio o 75% de no consentido) —contesto Zacarías.

    — Como en las Américas, interesante, Rosa se puede agenciar el cabrón del ayudante, entretenerle, igual se lo zumba.

    — ¿Me has tomado por una puta? —exclamo Rosa al mismo tiempo que se limpiaba el coño en el pequeño lavabo.

    — No te preocupes Zacarías dale por hecho.

    — Nacho me ha contado muchas veces lo de tus arrambles pelones en las Américas, te tiene devoción —dijo Rosa ya salida del baño y desnuda frente a ellos.

    — Dejo el pabellón muy alto —dijo al mismo tiempo que Zacarías se vestía.

    Zacarías y Nacho habían hecho las Américas juntos, al volver, Nacho encontró en la ciudad la que es hoy su querida esposa Rosa, fue un amor a primera vista, en una caseta de atracciones; esa misma noche hicieron el amor en la misma autocaravana que se encontraban ahora, pero en otro compartimento, sobre una pequeña cama que apestaba a coño, lefa y a macho. Un mes después Rosa quedo preñada, de eso ya hace doce años. Rosa es pura condescendencia con Nacho, se desvivía por los suyos.

    Zacarías empezó a vestirse y para demostrar su simpatía hacia su amigo y su mujer, le pregunto a Rosa:

    — ¿Qué tal la-hija-e-puta de tu hermana pequeña?

    — Se va a casar dentro de poco, ha hecho algo de dinero —contesto Rosa.

    — Me alegro, ¿y qué hace la-hija-e-puta?

    — Se ha metido a puta de pago, es la deshonra de la familia, irse con machos tan vulgares, habráse visto. Pero bueno, ahora tiene mucho curro en la ciudad.

    — Pues la-hija-e-puta tenía el orto cerrao que no veas…

    — Bueno, de eso hace un año, me ha comentado que le piden más por culo que por el coño. La hermana pequeña de Rosa le fue ofrecida en esas mismas fechas a Zacarías, después de una cena y en gratificación al cumpleaños de Zacarías le regalaron su culo a estrenar. Zacarías se sintió muy agradecido, y para demostrarlo en el mismo momento impulsado como si de un resorte llevara tomó lo que se le regalaba. A diferencia de Rosa, que era una mujer potente, de culo sólido y amplias nalgas, con unas tetas como cantaros su hermana era algo más frágil y manejable, delgada de culo pequeño, con unos pechos en punta; las dos gastaban melena negra de ojos atigrados.

    Zacarías era un hombre muy capaz en todos los sentidos. ¿Quizá demasiado impulsivo? De forma invariable era grave, desconfiado, soberbio, cosas que Nacho admiraba. Lo cual resulta muy significativo. Hombres menos afectados tienen rasgos que no admiramos. Lo bueno y lo malo están mezclados. Zacarías era todo impulso. Pero de forma independiente de sus motivos era impresionante, y ejercía mucha influencia sobre Nacho.

    Zacarias ya estaba listo para enfrentarse a ese culo desde el mismo momento que le fue obsequiado. De forma inmediata anunció que quería encular en ese mismo momento sin más dilación. Esa extraordinaria criatura obsequiada fue atacada por la retaguardia diez minutos después, con su gran fierro atacó de forma directa sobre la zona anal causando unos berridos impresionantes a la joven. Los alaridos y la respiración jadeante de Zacarías sonaron al unísono, fue un encule tremendo, frontal, a polla limpia con ensanche de canal polarizado en el orto que a medida que se iba abriendo paso las riberas se iban dilatando llegando al final del trayecto y rematando en continuas embestidas hasta los cimientos con movimientos pélvicos hasta quedar la polla remachada como si de un clavo en la pared se tratara. Fue una sodomización a full.

    Sarita iba acompañada de su chofer, acomodada en el asiento trasero y vestida con gracia juvenil, espigada y vivaz que le daba esa mayoría de edad adquirida hacía unas semanas. Observaba por la ventanilla del coche la adusta carretera y la aspereza antiestética del paisaje teniendo que haberse conformado con esta aburrida salida en un entorno aburrido, solitario y repelente lugar.

    Por su parte Filipo conducía el coche pensando en el encargo que le había hecho don Luis, de vigilarla, pero no agobiarla. Diligente y servicial, marido del ama de llaves, Filipo estaba atento a todo en todo momento para no defraudar a su señor. Enjuto de porte aristocrático con un bigote imperial blanco de andares de jirafa africana y aséptica cuando trataba con otra gente que no fuera los Salvatierra.

    Nada más bajar del auto Filipo abrió a la señorita, la cual con cabeceo coqueto y pendiente de no abrir mucho sus labios debido a su ortodoncia le daba las gracias. Tras lo cual se dirigió con paso de pájaro hacía el descampado, el cual podía notarse ese ambiente recargado de olores porcinos, bovinos y una ligera brisa acentuaba más ese ambiente recargado. Tres cuervos graznaban en el aire, revoloteaban en círculo. Sarita estaba delante de la caseta de chucherías comprando unas palomitas, mientras Filipo la observaba a distancia acatando las órdenes. El antagonismo de los destinos se había puesto en marcha.

    Zacarías daba constantes bocanadas a su cigarrillo sin desprendérselo de la boca, miraba a Sarita, estaba hinchado de sangre, su apetito de ella parecía insaciable. Mientras tanto Nacho paraba la máquina de las palomitas y Rosa se acicalaba a la espera de la señal de Zacarías, el cual no tardó en dar aviso mediante un ladeo de cabeza. Los engranajes de la máquina empezaban a moverse, era el inicio de la famosa estrategia de Zacarías: El arramble pelón.

    Rosa, con decisión y con pasos envarados se dirigía hacía Filipo, pintada, con escote que ponía de buen humor, su falda corta mostrando esos muslos nervudos llevaba un balanceo que paso si, paso no, mostraba ese culo esférico circular con raja semiabierta, el cual estaba incrustado el tanga de hilo. Filipo no pudo dejar de mirarla embobado, en ese devastado lugar nunca hubiera pensado encontrar una mujer con ese arrojo.

    — Vaya pedazo de buga manejas —dijo en un tono que pareciera que lo conociera de toda la vida.

    — Buenos días señora, veo que le gustan los autos —Contesto Filipo con expresión de asombro.

    — Por aquí no hay ocasión de ver ningún buga de estos. Anda, llévame a dar una vuelta guapo —dijo Rosa en tono cariñoso agachándose de forma leve dejando ver el escote.

    — Yo no… puedo… si yo… Además, yo que gano en ello, sino problemas.

    — Qué pillo es el señor, no.

    Filipo vio su oportunidad, pensaba que la hembra lo valía, dejo a un lado su carácter introspectivo e hizo su alarde de chulería.

    — Polvo, no? —dijo en tono decidido.

    — Eres guapo, pero solo será pajote —dijo Rosa cerrando el puño y subiendo y bajando la mano.

    — Paja y mamada, sino nada…

    — Hecho, te aplico pajote con mamada, aunque no trago, te aviso.

    Sarita era una chica mimada que poco sabía del mundo, pero los dieciocho años recién cumplidos creía que era una mujer de mundo. Y no era más que un medio cómodo de sentirse transformada en mujer al día siguiente de haberlos cumplidos. Pensaba que así solucionaba su falta de experiencia.

    Entretanto Nacho había dado la señal a Zacarías, el terreno estaba libre, el auto se alejaba en una humareda de polvo. Zacarías con la camisa abierta se dejaba entrever el tatuaje del bisonte en su torso. No tardo en ir tras la estela de Sarita, podía observar el vestido de estampados primaverales, que tenía ante él, esas piernas blancas, los movimientos de los brazos tomando las palomitas, sorteando algunos montículos del desigual terreno, de tanto en cuanto. La concurrencia no era mucha, campesinos disfrazados de gente de la ciudad, con sus chaquetas cortas y raídas, barbas de una semana. Sarita se paró ante una atracción de coches de choque, apenas había media docena de personas. Se oían los mugidos de las vacas, y ese olor a estiércol, el repiqueteo de los cencerros de las ovejas era insistente. Se oía el graznar de los cuervos, uno de los cuales se había posado en un árbol cercano y su quietud daba la impresión de que observaba el ambiente, como un espectador en un teatro.

    — Le apetece montarse en uno —dijo en tono afable Zacarias.

    — Perdón, es que… he… No soy de por aquí, sabe…

    — Sí, ya lo sé, su acompañante me ha dicho que le acompañara.

    — Es nuestro sirviente Filipo.

    — Lo sé, siempre he sido un gran fiel a su padre don Luis, por eso quiero que se sienta como en su casa.

    Sarita quedo algo impresionada, el porte del hombre era rudo, pero esa estatura, sus brazos, tenía esa elegancia de lo vulgar. Presto y diligente fue a la caseta de al lado, mientras ella estaba algo vacilante observando los coches de choque. Apenas unos minutos después se volvía a presentar con dos vasos grandes.

    — Tome, es la bebida típica de aquí.

    — Gracias, pero… no me ape… Bueno, lo probare —dijo Sarita no queriendo ser desagradecida y tomando algunos sorbos— Está dulce y es bueno.

    Tras la ventanilla de la atracción se erigía Nacho con miradas de soslayo hacía Zacarías, que por su parte le hacía muecas de aprobación al lado de Sarita, con ojos vidriosos. Lleva fichas en sus bolsillos y ahora que ha bebido ese refrigerio cargado a los topes de Ron dulzón Zacarías aprovecha para entregárselas.

    — Ande, no sea tonta y de una vuelta con los coches de choque.

    — Gracias, me distraeré algo, no veo nada más interesante aquí —dijo sonriendo y dejando ver su ortodoncia, la que tanto le daba reparo mostrar.

    La visión de Sarita era circular, se desplazaba en círculos por la escasa concurrida pista, arriba las chispas de la varilla del coche daban ambiente ferial, ya no era muy capaz de poder observar fuera de la pista, estaba algo desorientada, pensaba que no tendría que haber bebido nada. Va en su busca Zacarías, la ve confusa. Nacho lo apoya, subiéndose al coche de pie.

    — Señorita, no se encuentra bien —pregunta Nacho.

    — Solamente estoy algo aturdida.

    — Llevémosla a la trasera Nacho, aquí se va a marear —dijo Zacarías, al mismo tiempo que guiñaba un ojo a Nacho.

    Filipo suspiraba y veía como la piel de su glande subía y bajada al máximo de su prepucio, Rosa, subía y bajaba la mano hasta la base, con su otra mano le frotaba el prepucio y abría su pequeño orificio; Filipo se recolocaba en el asiento, el cosquilleo que le ocasionaba la maniobra era de lo más placentero.

    — ¿Te gusta, disfrutas la paja? —dijo Rosa mirándolo directamente a los ojos.

    — ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Oh! ¡Oh! ¡Así! ¡Así! Más rápido, mámame, chúpame…

    — Es lo que tienen las pajas lentas, os ponéis en vena y estalláis en ruegos —dijo Rosa.

    — ¡Te pido por favor que me la chupes, chúpala, chúpala, chúpala! —exclamaba Filipo a grito pelado.

    Rosa suponía que ya había dado bastante margen a Zacarías y agachó la cabeza empezando a juguetear con la lengua el glande de Filipo, le rozaba en movimientos circulares el prepucio, el frenillo y el escroto, para después engullir todo su tronco hasta la base. Filipo estaba sobreexcitado, su frente estaba perlada de sudor, emitía bufidos acelerados.

    — Me voy… me vo… voy… sí… sí… —dijo Filipo con voz excitada.

    — ¿Sí? Ya te vienes, eh, pillín… échala entonces —dijo Rosa empezando un pajeo.

    Rosa empezó a mover enérgicamente la mano arriba y abajo, la excitación de Filipo va creciendo, no cabe en el asiento.

    — ¡Sí! ¡sí! ¡sí! ¡oh! ¡oh! ¡Me voy a correr! ¡Me… me… me… me… co… me co… me corrooo! ¡ohhhh!

    Filipo empezó a correrse, Rosa no bajo la intensidad, el glande empezó a escupir al mismo tiempo que Rosa redireccionaba el pene hacía el volante, la intensidad de la corrida fue tanta que el volante quedo salpicado. Parecía lava blanca extendiéndose a través de los cuatro aros del logotipo de Audi.

    Entraron en un compartimento destinado a los enseres de la atracción, olía a grasa y a compartimento cerrado. Zacarías tenía los ojos encolerizados, su mirada hacía Sarita era devoradora. Tras ellos estaba Nacho, el cual indicó a Zacarías un pequeño catre. Colocada Sarita sobre el sucio colchón y tumbándose sobre él. Se sentía mareada, veía las telarañas del techo y el abarrotado estante de enfrente. Zacarías se estaba quitando los pantalones con movimientos bruscos, quería estar a punto cuando la preparará.

    — ¡No tardes, no pueden tardar en llegar! —Exclamó Nacho— yo tengo que volver a la pista.

    — No te preocupes, me la curro en nada, solo el tiempo suficiente para que sepa quién es un Pastrana —contesto Zacarías con el generoso pene empalmado en la mano.

    Nacho cerró la puerta y subió por la escalera interior a la atracción. Entro en el habitáculo de recepción de tickets y desde la loma que estaba situado podía observar las posibles incidencias que hubiera. Zacarías por su parte abajo ya estaba completamente desnudo y erguido como un Hércules ante la Sarita medio adormilada. La figura de Sarita era un espectáculo, ese cuerpo delgado y frágil y descargo su sed de venganza contra él.

    De pronto Nacho divisó el auto, había aparcado y un señor bigotudo se apeaba de el junto a Rosa, miraba de forma nerviosa. Se puso en pie mientras se acercaba Rosa.

    — ¿Y los niños? —pregunto Rosa

    — Están en la caravana de los Sánchez, no te preocupes, no quería que con Zacarías hubiera el menor imprevisto.

    — Me gusta ser responsable y lo sabes, por cierto, como va lo de Zacarías —dijo ella.

    — Bien, está abajo, el arramble pelón ya está en marcha.

    — Que se dé prisa, el criado de los Salvatierra ya la anda buscando.

    — Yo no puedo estar en todo, dale algo de tiempo, baja tu misma a verlo después.

    Rosa diez minutos más tarde bajaba la escalera, pudo oír bufidos y jadeos. Zacarías la tenía abierta en tijeras y la penetraba con embates enérgicos, la miraba a la cara, su frente estaba perlada de sudor, le introducía su pene con sus bragas a un lado. Sarita emitía bisbiseos de protesta en los cuales Zacarías daba más empuje y ganas, adoptando una cara expresiva de rabia y gozo.

    — ¡Apúrate ya! Ya estamos aquí, vacía ya —exclamó Rosa.

    Zacarías con su pecho desnudo, pareciera que su tatuaje de bisonte embistiera a Sarita. Empezó un avance retroceso de su polla dentro de la vagina, en los retrocesos sacaba todo el tronco de la polla y la metía con intensidad. Los sonidos de las tacadas emitían chapoteos vaginales.

    — ¡Toma! Toma! y Toma! Por ser una Salvatierra. —exclamaba Zacarías entre estertores y jadeos.

    — ¡Cómo gozas cabronazo! —dijo Rosa— encima ella va mojada. Será puta.

    Arriba, Filipo preguntaba en estado nervioso a Nacho si habían visto a la señorita a través de la ventanilla de la atracción. Rosa tras Nacho le cuchicheo que ya no tardaba, pero que bajaría a meterle prisa. Nacho por su parte informo a Filipo que se había sentido indispuesta y que en poco tiempo ya estaba de vuelta, que esperará allí mismo. No estando muy de acuerdo Filipo en constante estado de excitación acató a regañadientes, mirándose una y otra vez el reloj.

    Al bajar una vez más Rosa pudo observar como Zacarías ya estaba en los últimos estertores de la follada -jadeaba, daba bufidos, ronroneaba, su respiración era pesada- y que esto ya llegaba a su desenlace final. Zacarías de repente saco su pene de la vagina de Sarita y en un movimiento de arrojo desesperado la atenazo por el pescuezo y le encajó el fierro en la boca. Con movimientos convulsivos le metía y le sacaba el rabazo boca. Los labios de Sarita dejaban escapar gemidos entrecortados; sus mejillas rojas parecían globos hinchados; sus ojos vidriosos y de su nariz le salía mucosidad. Zacarías oprimió su nuca y la empujo a fondo emitiendo al mismo tiempo un gran suspiro de gozo y satisfacción. El glande le había llegado a la campanilla, Sarita daba arcadas, salían hilillos babeantes de sus comisuras, pero Zacarías aguantaba la posición hasta que pudo oír los glup, glup, glup de la garganta.

    — ¡Qué hijo puta eres, no quieres que tire ni una gota! —dijo Rosa.

    La cara de Zacarías estaba en trance, los ojos de Sarita tenían el color de rojo sangre.

    Sarita una vez liberada la polla de su boca se levantó titubeante y salió como pudo por la puerta.

    Filipo con movimientos impacientes la esperaba, ella con paso de fugitiva se dirigía hacía Filipo y se tapaba la boca.

    — Señorita qué… qué…, pero qué le pasa —pregunto Filipo.

    — ¡Vámonos ya, por favor! —contesto Sarita dejando entrever entre su ortodoncia un fluido espeso blanquecino.

    Continuará…

  • La fiesta

    La fiesta

    Te veo venir con un vestido rojo oscuro mangas tres cuartos, con un escote en v a la altura donde terminan tus senos. Es largo hasta tus pies y en la pierna derecha abierto hasta el muslo, con unos zapatos de aguja.

    Te ves sensual, segura de ti misma, pero lo mejor es tu sonrisa, saber que vienes por mí. Tu pelo lo llevas recogido en una cola y no llevas ningún accesorio más que un collar y esa traviesa sonrisa que tanto me gusta. Te acercas y me susurras en el oído:

    —Te necesito te espero en el baño.

    Lo cual me acelera el pulso y un golpe de excitación me recorre el cuerpo, algo debajo de mi pantalón brinca y empieza a crecer con esas simples palabras. Eres tan sexi y más cuando tienes esa seguridad en ti, que me ganan y no puedo resistir.

    Te dejo que te adelantes, que puedo decir me gusta mirar tu trasero, me gusta verlo, me motiva a seguirlo. Cuando desapareces de mi vista me disculpo con las personas que platico y voy tras de ti. Te sigo hasta el baño, es un lindo baño -podríamos hacer varias fiestas en el.

    Al entrar te veo sentada en el mueble del lavabo con el vestido subido y tus piernas abiertas mostrando tus muslos, solo para ofrecerme una vista de tus bragas y se ve simplemente exquisito. Tienes una sonrisa pícara y tus ojos irradian lujuria.

    Me acerco y te beso un beso desesperado, estoy desesperado por hundirme en ti. Me apartas y bajas del mueble, desabrochas mi pantalón y bajas el cierre de un jalón bajas el pantalón y mis bóxer al mismo tiempo liberando mi erección la cual tomas entre tus manos, pones un poco de jabón y deslizas tu mano lentamente de arriba a abajo y aprietas justo en la base, la das una palmada a mis testículos y vuelves a subir tu mano hasta la cabeza, y otra vez la bajas lentamente una y otra vez.

    De mi empieza a salir un líquido ya me urge tenerte pero tu mano es una maestra y yo soy tu prisionero. Te incas y arrimas tu boca a mi pene lo chupas, lo lames, lo limpias y te lo metes todo mientras me miras directo a los ojos es una delicia, lo sacas de tu boca y tu mano continúa es un placer, un delicioso suplicio tu mano subiendo y bajando, apretando y golpeando la velocidad y fuerza que aplicas a veces lento otras más de prisa, en otras te detienes totalmente solo apretando mmmm.

    De mi boca salen unos gruñidos inentendibles y de pronto te suplico:

    —ya te quiero tener abre tus piernas por favor

    Tomas mi mano y diriges dos dedos a tu sexo esta húmedo y caliente lo frotó y sé que tú también te mueres por sentirme dentro tuyo te subo de nuevo en el mueble de baño justo donde te encontré y sino tu vestido, hago a un lado las bragas y juego con tus labios mis dedos te recorren de abajo a arriba, acarician y frotan, se detienen en tu clítoris y jalan de el esta hinchado y excitado lo tomo con dos de mis dedos y juego con el ahora tu eres la que te mueves desesperada cuando sientes el placer intentas cerrar tus piernas pero mis brazos las separan y mi boca baja a tus labios te muerdo y chupo en ellos introduzco mi lengua lo más que puedo y mientras mis dedos juegan un poco más en tu clítoris mi boca te hace el amor en tus labios y dentro de ellos, tus piernas tiemblan y siento como te vienes en mi cara, me levanto y con mi verga dura y lista te lo clavo en un solo movimiento estas tan mojada que entro fácilmente una y otra vez una y otra fuerte no hay tiempo para sutilezas mientras te digo al oído lo mucho que me excitas y lo linda que te vez mientras te cojo. Tú lo quieres así sé que te gusta fuerte, al igual que a mi, tú lo necesitas al igual que yo.

    Ahora soy yo el que juega y ye martirizó los pezones con mi boca que muerde hasta que arranca un grito a tu boca y me muevo a tu ritmo, unas veces lento y otras más de prisa, unas veces hasta el fondo y otras solo por fuera recorriendo tus labios, ahora eres tú quien suplica por mas y te cumplo noto como tu cuerpo se vuelve a tensar y tus uñas arañan en mi espalda, un temblor se adueña de tus piernas y grutas mi nombre mientras el momento llega te relajas un momento respiramos con dificultad y jadeamos de placer buscamos un poco de aire pero solo un instante, te bajo al suelo y te pongo de espaldas subo tu vestido hasta tú cintura y mientras te doy unas nalgadas me vuelvo a clavar en ti ahora busco mi placer y entro una y otra vez en ti mientras te aferras al mármol del lavabo tras unos breves pero satisfactorios momentos me vengo dentro tuyo te abrazo y tomo tu cintura permanezco dentro de ti hasta que mi erección desaparece y mi semilla se derrama por tus piernas, te limpio y nos arreglamos para volver a la fiesta.

    Fue una noche muy placentera y el primero de varios encuentros que tuvimos ese día

  • Soy feliz cogiendo

    Soy feliz cogiendo

    Si, ha sido muy emocionante como fui cambiando guiada por mi primo, de manitas calientes, a caricias, tímidas, inexpertas, suaves, cautelosas. Casi sin percibirlo, sus manos ya estaban acariciando mis muslos, y avanzando hacia las nalgas. Por arriba, se deslizaron por los hombros hacia los pechos, y pezones, lo que faltaba, la chucha fue explorada algo después. De ahí, cogerme fue fácil, además yo ya lo quería. Y cogimos de a montón, en muchos lugares, formas y modos. Según otra prima, parecíamos conejos.

    Supe a la primera, como ponerme de a perrito, de conejo, de palo encebado, de pollito asado, de pie, de rodillas, acostada, en fin, le dimos vuelo a la hilacha.

    Después coger siguió encuerarme en muchos lugares, cogiendo o no cogiendo, luego mamar y finalmente dar el culo.

    La siguiente etapa ya fue más complicada, el cabron de mi primito solo estaba imaginando pendejadas, y maniobró para le diera las nalgas a uno de sus amigos. Para nuestra sorpresa, fue fácil, muy fácil.

    Fue la primera vez que me hice unas preguntas importantes: ¿Soy puta? ¿Puedo ser puta? No supe que responderme.

    Después de haberle abierto las piernitas a Rutilio, mi primito considero (y tuvo razón) que estábamos listos para el siguiente paso: yo con los dos al mismo tiempo. Y así fue, lo hicimos dos veces, en la primera después de mucho cachondeo, ya desnudos me cogieron alternándose dos veces cada uno sin muchas variaciones, primero, con el amigo, me puse me puse de pollito asado y para la segunda él quiso de papá-y-mamá. Con mi gordo, primero fue de a perrito, y luego inclinada de pie, me la metieron muy bien, me declare bien follada.

    En la segunda cogida, mi primo sin dejarme enderezar se vino al frente y me puso la verga en la boca. No resistí y la abrí chupando como becerra, como lo había hecho muchas veces.

    Claro que enseguida el otro pendejo hizo lo mismo, y pues, ni modo, me comí los dos palos.

    Si, así me cogieron y mame a los dos.

    En ningún momento dije nada, hice lo que me pidieron, y lo que sentí ganas, fue muy bueno y me vine varias veces, y dije nada de estar cogiendo con otro, no me hice pendeja.

    Unos días después fue la segunda vez, nos habíamos quedado picados y cachondos, con ganas de repetir, y ahora ya sabíamos cómo era. Algo después, cuando mi primo se lo sugirió al amigo, el aceptó de inmediato y después me lo sugirió como casualmente.

    No objete… ni dije nada, solo moví la cabeza aceptando, sabía que sería el postre.

    Como ya nos “conocíamos”, salimos directamente a un motel. Sabíamos que podría ser diferente, ya teníamos confianza, ya sabíamos cómo era cogerme juntos.

    Entrando el amigo ya estaba cachondeándome, las manos moviéndome las chiches, y las nalgas, medio recorriendo las piernas y besándonos como desesperados.

    El gordo se senté a observarnos. Cuando el amigo sin más trámite me bajó los calzones enseñándole mis nalgas, se acercó y me hicieron el sabroso relleno del sándwich. Cooperando me abrí la blusa descubriéndome los chiches.

    Ya todos encuerados, sin hablar nos, sentamos conmigo en medio, así tenían una pierna y un pecho para cada uno, que repartieron amigablemente paseando por la chucha. Y mi boquita paseando de uno a otro

    Indecorosamente abría y cerraba las piernas, buscando pelea. Y de nuevo para comenzar me la metieron por turno. Descansamos un poco acostados, el amigo se me vino a los pechos y mi primo a mamarme la chucha.

    Algo más tarde cuando ya eran claros mis quejidos y contorciones, se cambiaron de lugar, él amigo se bajó a mi pucha y el gordo me puso el nabo para mamar. Sin dejar de mover el culo me lo comí todo chupando de aquella manera que sabía muy bien, me lo metía hasta adentro.

    Esta fue una muy buena doble penetración de lengua por el coño y verga por la boca.

    Y la segunda, la de dos vergas vino en seguida:

    Nuevamente nos cambiamos de lugar, me puse de a perrita, sin dudar, al amigo me la dio para mamar, era un palo bien grueso. Y mi primo me ensarto por el peludo, un coño muy mojado y cachondo.

    No hubo ninguna resistencia, estaba claro que ya había aceptado tener dos palos al mismo tiempo

    Cuando me vine de nuevo, paramos y nos quedamos quietos unos minutos, acariciándonos quietamente, para poco después tomar un baño sabroso metiendo mano por todos lados.

    Creí que ya habíamos terminado pero esos cabrones tenían otras ideas, a pesar de mis suaves protestas, comenzaron a meterme de nuevo los dedos por la pucha, y a chuparme los pezones. Ya caliente entendiendo que la fiesta seguía, se colocaron a cada lado de la boquita, dejando que les moviera los palos con las manos, volteándome para chupar uno y otro sin la menor vacilación.

    Después me acosté abriendo y moviendo las piernas, uno de inmediato me cogió indecorosamente, a seguir se acostó con la verga bien parada y me volteé para montarlo. Agarre el palo sin titubear y me lo metí. Me sujetaba suavemente de las nalgas, estaba bien encajada moviendo el culo.

    Cuando me incline para abrazarlo, de acariciarme y besarme las tetas, mi primo se pasó a besarme las nalgas y verme moviéndolas con una verga ajena bien metida. (Eso me lo dijo después)

    Y ya que estaba así, con las nalgas en pompa, decidió metérmela por el culo… le puso una grasita y suavemente me la fue metiendo y sacando hasta sentirla aceptando, y me lo dejo ir suavemente… despacito… metiendo y sacando hasta tenerlo todo metido. Pensando en cómo fue, hasta que entró fácil.

    Creo que entonces decidí “darme” cuenta de que estaba ensartada como mariposa entre los dos palos. Así, solo me quedaba pujar…

    Aceleré y me vine, sin perder el paso, y casi sin darme cuenta, se cambiaron de lugar, el amigo me enrabo y mi primo me jodió por adelante. Yo ni me moví, estaba gozando como loca.

    Ahí sí nos venimos los tres… después de los estertores, nos quedamos quietos nuevamente, esperando bajar el calor, cuando sentí que las vergas se ablandaban, nos dejamos caer.

    Sin hablar mucho, salimos. El amigo se fue y mi primo me encamino a mi casa, casi no hablamos. Al despedirnos se portó normal, como si no hubiera pasado nada.

    Unos días después le conté que pensaba. Estaba tranquila y contenta. Le dije que me había parecido una experiencia muy diferente, muy especial, que no me había imaginado:

    – Al principio no estaba segura de qué hacer, ni que iría a pasar, pensaba que sería como la otra vez, conforme me fui calentando, los dejé hacer, parecía que ustedes si sabían. Además, me di cuenta de que era su… juguete, su… eso. Y me estaba gustando lo que sentía. Al principio no me sentí a gusto mamarlo, no me convencía de hacerlo con otro. Pero al tener los dos palos en la boca, me sentí en el máximo del placer.

    En total me vine varias veces, lo que nunca me había pasado. Fue muy bueno, me gustó…

    Y sobre todo el remate, cuando te sentí metiéndome por atrás, primero pensé en reclamar, pero por la sensación, supe que ya estaba adentro y me comenzó a gustar, y además, ya me habían cogido los dos varias veces, y por todos mis agujeros. Ya qué más daba… Y estaba siendo bueno…

    Como te dije… en ese momento supe que ya era tu… ppp… errita… ¿Su zorra?

    ¿Cómo será con tres? ¡No, no, no!! ¡Es chiste, es chiste!

    Días después me llamo mi primo:

    -¡Hola putita! ¿Cómo estás?

    -Bien ¿y tú?

    Si… ya era… y lo aceptaba contenta… no solo era puta, era muy puta.

    Y ahora que lo sabía, quería mas… vergas? siii… y bien metidas…

  • Frustración

    Frustración

    Sé que me estás esperando. Por teléfono me dijiste que habías invitado a tus amigos para jugar ese tonto juego de mesa que adoras. Llevo meses enamorado de ti y lo sabes. Recuerdo tu rostro cuando te lo confesé. Era mi cumpleaños y me regalaste galletas, te dije que siempre había deseado que me regalaran galletas. Pensé que también me mirabas con deseo y traté de besarte. Siguiendo en mi torpeza te grité “Te amo”. Tu rostro… tus ojos negros brillaban en la noche frente a mí. Sabía que tus lágrimas no eran de emoción porque tu nariz hacía eso. Tus mejillas enrojecidas recogían tus lágrimas y decías con voz ahogada “No”. Repetidamente esa palabra salía de tu boca. Tardé semanas en tener el valor de escribirte de nuevo.

    Hoy, después de verte ayer con tus mejillas rojas riendo a mi lado y tus ojos negros atravesando los míos, deseo que estemos solos. Pero no va a suceder. Voy a tu casa ciego por el amor a hacerte feliz, a ser tu amigo. Quisiera llegar y verte en la entrada diciéndome que tus amigos cancelaron; no quisiste decirme porque me extrañabas. Has estado pensando mucho en mí. Mis labios se quedaron en tu memoria pero no los tocaste.

    Estremezco con eso, no puedo dejar de ver tus labios. Me dices que lamentas haber llorado pero te asustó la idea de mi amor. Me cuentas que ese día no pudiste dormir y pensabas en besarme. Estamos sentados en tu sofá y tú tienes puesta esa blusa morada que delinea el contorno de tu sujetador sin importar cuál uses. Dejo de escucharte por unos segundos perdidos en tus senos.

    Suena la tetera y me despierto de la hipnosis. Te levantas y mientras sigues diciendo que lamentas haberte alejado. Hoy estás nerviosa porque quieres confesarme algo. Con esas palabras entras a la cocina, veo tu falda. Jamás entendí que usaras falda en invierno en tu casa. “Me gusta sentir el frío en mis muslos” eso dices siempre que pregunto. No lo soporto, corro a la cocina.

    Me escuchas entrar y giras haciendo que pueda saber el color de tu ropa interior. Antes de que reacciones estoy besándote y tengo mis manos en tu cintura. No te resistes. Levantó un poco tu blusa y toco tu estómago. Tus brazos rodean mis hombros y me besas como siempre deseé.

    Mis labios van a tu cuello y mis dedos se deslizan sobre tu ropa hacia tus senos. Se te escapa un gemido. Se te escapa un gemido. Se te escapa…

    Tus manos se alejan de mi cuerpo dejando a mis deseos controlar mis dedos sobre tus pechos. Beso tu cuello y bajo hasta tu hombro derecho. Sigo sobre tu blusa, tengo miedo de arruinarlo todo si voy muy rápido. Mi barbilla toca tus senos, con los nervios me pregunto si mi barba te molesta. Mis manos ahora están bajo tu blusa y desatan tu sujetador… fue difícil, se abrochaba por enfrente. Veo tu rostro. Tus ojos negros están cerrados. Respiras rápido. Ahora que tus senos son libres puedo ver su perfecta silueta dibujada en morado.

    Tus pezones disfrutan a través de la tela de mi lengua. Me encanta que me dejes acariñarte sin decir nada. Te abrazo y pego tu cuerpo fuerte contra el mío. Me encargo de que sepas qué tan excitado estoy y disfruto el calor de tu pecho sobre el mío. Mis manos van de tu espalda a tus nalgas. Adoro tu falda… la aparto con velocidad y lleno de caricias tus glúteos a la vez que te aprieto más fuerte sobre mi pene. Te escucho gemir y siento tus manos aferrándose a mi espalda.

    Entonces llego a tu casa. Toco la puerta.