Autor: admin

  • Malena y Don Antonio (continuación)

    Malena y Don Antonio (continuación)

    Malena demoraba su salida del cole, quería pasar por la plaza y que no la vieran ninguna de sus compañeras. Su idea era devolverle al viejito que siempre estaba sentado en la plaza el dinero que le había prestado para el colectivo. Se preguntaba si era solo eso o si pretendía algo más, todavía recordaba lo mucho que la había hecho disfrutar ese viejito cuando la llevó a su casa y la cogió como nunca antes nadie la había cogido. Solo de pensarlo se empezaba a excitar, cuando vio que ya se habían ido todas sus compañeras salió del cole y se dirigió a la plaza. De lejos diviso sentado en el mismo banco de siempre al viejito y se encamino hacia donde estaba el hombre sintiendo un cosquilleo en las piernas.

    Don Antonio sintió que se le aceleraba el pulso cuando vio que se aproximaba la rubia colegiala, ataviada con su corta pollerita exhibiendo sus magníficas piernas, esta vez su rubia melena se había transformado en dos colitas a ambos lados de su angelical cara lo que le daba todavía un aire más juvenil. «Un cuerpo de mujer con una cara de nena» pensó Don Antonio mientras sentía que entre sus piernas algo se empezaba a poner duro.

    Malena se detuvo frente al hombre y tendiéndole un billete le dijo «Le devuelvo lo que me presto Señor, gracias» y empezó a darse vuelta. Don Antonio se levantó del banco y le dijo » En realidad ya me iba de la plaza porque hace mucho calor. Iba a casa a tomar algo fresco, no querés venir?». Malena se detuvo y vio que el viejito verde le estaba mirando con lujuria las piernas y se pasaba la lengua por la boca. La chica contesto » Tengo clase particular ahora y no quiero llegar tarde, gracias». Don Antonio insistió «Pero si es solo un rato, tomamos un refresco y después seguís» mirándola con expectativa, deseando que ese manjar no lo dejara con las ganas. La chica se quedó pensativa un segundo y dijo «Además Usted me dijo que una chica no debe ir a la casa de un hombre solo». El viejo verde no dejaba de mirar los soberbios muslos dorados de esa pendeja, dijo que no se preocupara que se iba a portar bien y tomándola de un brazo se encamino a su casa. Malena se soltó del brazo y dijo «Esta bien pero solo un ratito porque no quiero llegar tarde» y se puso a andar al costado de Don Antonio.

    Mientras caminaban la mente calenturienta de Don Antonio pensaba todo lo iba a hacerle a esa pendeja.

    Llegaron al domicilio de Don Antonio, el hombre hizo pasar a Malena y le ofreció que se sentara en el sillón del living mientras iba por el refresco. Regreso con dos vasos y una lata de refresco, le sirvió a la chica y el mismo tomo un trago. Luego se sentó al lado de Malena. La pollerita de la chica se había subido aún más y sus piernas eran un imán irresistible para el viejo verde. Puso una mano sobre un muslo y empezó a acariciarlo, la chica dijo «Me prometió que se iba a portar bien» pero no le quito la mano de su pierna y el viejo acentuó su manoseo diciendo «Lo que pasa es que tenés unas piernas muy lindas», le paso su otra mano por la cintura acercándose a la chica y se largó a besarle y lamerle el cuello. Malena empezaba a sentirse contagiada por la calentura del viejo y dejo que la manoseara y besara, así estuvieron unos minutos, Don Antonio sentía que su verga estaba por reventar, el aroma fresco del cuello de la chica y la suavidad y dureza de esos muslos lo estaban volviendo loco.

    Se levantó y en sus holgados pantalones se hizo visible la gran erección que tenía, tomo a la chica de un brazo y la guio hacia el dormitorio. Malena lo seguía sin resistirse, sentía que entre las piernas se humedecía, se abandonaba al placer que le daban esas manos y esa lengua recorriendo su cuerpo.

    Don Antonio llevo a Malena hasta la pared frente a la cama y empezó a sacarle la pollera. Le bajo el cierre y deslizo la pequeña prenda hasta sacársela, se inclinó sobre la chica y empezó a acariciar cada muslo, pasaba con lentitud sus dos manos sobre las suaves y doradas piernas, acerco su cara y empezó a pasar la lengua por la piel aterciopelada de esos muslos, subía despacio hasta casi llegar a la entrepierna de Malena, pasaba a la otra pierna y descendía lamiendo, eludiendo adrede la unión de las piernas, para volver sobre el otro muslo lamiendo y acariciando sin pausas. Malena suspiraba despacio sintiendo ese desquiciante tratamiento en sus piernas. Era una tortura sentir la lengua tan cerca de su conchita, que ya estaba impregnada en jugos, la estaba volviendo loca de deseo.

    Don Antonio sabía lo que hacía, sentía que su verga iba a reventar en cualquier momento, pero trataba de estirar y disfrutar al máximo de esa pendeja y se daba cuenta que la chica también se desesperaba cuando su lengua pasaba cerca de su conchita, el viejo había visto lo que era la minúscula tanga, solo un triangulito tapando la mojada conchita en la que asomaban los labios de la chica y se moría por chupárselos pero se contenía.

    Se irguió frente a la chica y le desabotono su blusa sacándosela y se dedicó a las sabrosas tetas de Malena. Tomo cada seno con sus manos y los apretó y acaricio mientras volvía a pasarle la lengua por el cuello, la joven dejaba que le hiciera lo que quisiera, era como un muñeco en las expertas manos de Don Antonio.

    El viejo bajo su cabeza entre las tetas de Malena y lamio los pechos y pezones que ya estaban duros, con ganas, sintiendo una urgencia por cogerse esa pendeja, ya no podía aguantarse más. La llevo a la cama y la hizo acostar boca abajo, le quito los zapatos y las medias, volvía a acariciar esas impresionantes piernas y luego tomo a la chica por la cintura y la hizo empinarse en la cama, busco los costados de la tanguita y de dos manotazos se la quitó. Volvió a empinar a la chica y se metió entre las piernas a lamer y chupar esa sabrosa conchita. Malena suspiro de placer cuando la lengua de Don Antonio finalmente llego adonde ella más deseaba. Y los enérgicos lamidos sobre sus labios vaginales le hicieron perder la razón, experimento una fuerte corriente eléctrica partiendo de su entrepierna hacia todos los rincones del cuerpo. Don Antonio, estimulado por el aroma de ese sexo fresco se esmeraba y lamia con ganas no solo la conchita de Malena sino que subiendo pasaba su lengua y se concentraba cada vez más en el cerrado culito de la pendeja. Malena ya no podía mas del placer y sentir los intentos de la a lengua del viejo verde por penetrar en su ano y volver sobre su concha para nuevamente insistir en un recorrido desquiciante hizo que la chica no se aguantara más y sorpresivamente un orgasmo la recorrió de pies a cabeza. Fue tan fuerte que emitió un suspiro audible por Don Antonio, el viejo ya no podía mas, se posiciono entre las piernas de Malena, tomo su duro miembro con una, mano y mientras apartaba una nalga de la chica guio su herramienta hasta la entrada del culo de la chica y la empezó a penetrar. Malena sintió ahora de golpe un agudo dolor, quiso resistirse pero Don Antonio la tenía fuertemente sujeta por la cintura empujándola hacia el mientras arremetía de nuevo, esta vez su verga se introdujo forzando la resistencia que le ofrecía el esfínter de la rubia, se quedó unos instantes así mientras Malena se movía gimiendo de dolor y el viejo volvió a embestir metiéndole toda su verga dentro del culo. La joven chillo ante la feroz penetración, Don Antonio volvió a quedarse quieto esperando que su verga se adaptara a la apretada cuevita que estaba penetrando, comenzó un pequeño movimiento de entrada y salida y fue aumentando gradualmente sus embestidas hasta que su verga se desplazaba ya más fácilmente. Malena sentía que el dolor parecía disminuir mientras una agradable sensación la empezaba a inundar, la estaban cogiendo por el culo por primera vez y no le parecía tan terrible. El viejo verde se sentía en la gloria, estaba taladrando el culo de esa impresionante rubia, sentía su miembro bien apretado mientras la cogia y verle la cara a la chica, hundida en el colchón con sus mejillas encendidas y sus labios entreabiertos lo llevaron al paroxismo del placer y sintió que sin poder evitarlo empezaba a eyacular dentro del culo de Malena. Su corrida fue monumental y se le escapo un gemido gutural mientras se corría, el semen facilitaba ahora los movimientos de entrada y salida hasta que su pito se puso fláccido y se escurrió del culo de la chica. Sin perder tiempo, el viejo volvió a poner su cara entre las piernas de la rubia y empezó a lamer la concha con lengüetazos que recorrían los costados, los labios y el clítoris, sin pausa chupaba Don Antonio esa preciada conchita hasta que se dio cuenta por los temblores de Malena que estaba teniendo otro orgasmo. Siguió chupando hasta que la chica se derrumbó en la cama y Don Antonio cayo a su lado, exhausto y cansado-

    Pasaron largos minutos donde lo único que se sentían eran pequeños jadeos, tanto de la chica como de Don Antonio. Al rato Malena se sienta en la cama, dice un tanto desesperada «Me tengo que ir, voy a llegar tarde» y junto su ropa, se puso su tanga y pollerita y luego la blusa. Se puso las medias y zapatos y se escurrió hasta la puerta. Don Antonio se levantó y se puso los pantalones y camisa para acompañar a la chica hasta la puerta. La chica salió y al llegar a la calle, se dio vuelta y como toda despedida solo agito una mano para continuar su camino. Don Antonio, mientras la veía irse volvió a pensar en la película que había visto hace mucho, sobre un señor que se obsesionaba con una chica mucho menor. Se prometió a si mismo que no iba a pasarle lo mismo.

  • Nuestra amiga argentina con otro amigo de su ex

    Nuestra amiga argentina con otro amigo de su ex

    Y como siempre sigo contando mi vida en lo que estoy llamando ‘mi diario íntimo’.

    La verdad es que el lunes, ya no tenía ganas de hacer nada, estaba cansada, venia de muchas noches de joda, pero me manda un whatsapp Loli. Les cuento, Loli es una de las chicas con las que siempre nos juntamos en Cariló con sus novios y otros chicos, todo re sano, nada de coger ni nada de eso, es una de las que llamo ‘mis amigas del cole’.

    La cosa es que en lo que va del verano nunca me había juntado y ¡no le podía decir que no!

    La cosa es que nos juntamos en el centro a eso de las 23 h., obvio, varios, me preguntaron por mi novio (porque siempre iba) les dije que nos separamos y este verano para mejor de los dos él se iba a veranear a otro lado.

    Como siempre resumo, uno de los amigos de mi novio “Alejo” la verdad es que siempre me había gustado, tenía ese que se yo, pero que me calentaba, me imaginaba estar con él (bien trola la mina).

    La cosa es que nos quedamos tomando algo no sé hasta las dos de la mañana, yo había ido caminando, total estoy cerca del centro, llego el momento de irnos, y cada uno arregla con quien se iba y Alejo me dice de llevarme, cosa, que no le llamo la atención ¡a nadie!

    Él estaba en un cuatriciclo, me subo, (aclaro algo que a los chicos no les importa pero a mi si, estaba con shortcito de jean de esos cortitos pro bien amplios, cosa de que me pueden meter la mano adentro del pantaloncito, no lo hice a propósito, se me ocurrió poner ese) , en el viaje el ZORRO, aprovechó a tocarme mis piernas, y yo más que decirle que no, lo abrazaba (atrás del cuatriciclo) ¡cada vez más!, hasta que me dice: “vamos a los médanos a charlar un rato”

    Vale una aclaración, tanto como yo todos, hace años que vamos a Carilo, o sea con los cuatriclos y en los médanos, nos metemos en cualquier lado.

    La cosa es que terminamos en un lugar donde no había ¡nadie! Alejo, saca una lona y nos tiramos en la arena, palabra va, palabra viene, me empieza a meter la mano debajo del pantaloncito, llega a mi conchita y la ve bien mojada (yo como siempre ya estaba caliente) terminamos besándonos y yo como loca (como me gusta la brisa de la noche que es como una caricia en mi piel) le partía la boca, me tocaba las tetas, lo deje, mientras yo le tocaba la pija, hasta que nos terminamos quedando medio en bolas (solo la parte de abajo).

    Me clavo la pija de Alejo, empiezo a saltar sobre ella hasta que terminamos acabando ¡los dos!

    Me dijo lo mismo de los otros: “Caro no entiendo cómo te peleaste con tu novio sos una fiera, la novia ideal” nada, le dije un par de boludeces, y seguimos en bolas sobe la lona, pero ya estaba fresco.

    El se sube al cuatriciclo, yo me tapo con la lona (porque ya estaba sintiendo frio), me pongo como puede de espadas a el y me clavo de nuevo esa pija y empiezo de nuevo a saltar , la calentura, hizo que se me fuera el frio, me quedo en bolas, le digo: “cógeme, métemela ¡bien adentro!”, y eso hizo, me la re metió, y yo me movía pare sentirla bien, me hizo acabar, el no, me doy vuelta, me pongo frente a el, me la vuelvo a clavar y a saltar sobre esa hermosa pija, mientras el me acaricia por todos lados, me toca las tetas, me las besa, mis pezones, mostraban lo caliente que estaba, hasta que acabamos los dos juntos.

    Nos quedamos un rato más, y me lleva a casa, la cosa es que es que con este ya van 4 amigos/conocidos de mi novio que me cogen, se llega a enterar y ¡me mata!, pero, como digo siempre, son cosas más fuertes que yo, y de las que no me arrepiento, son las cosas inesperadas que me gustan, ya que ni en pedo pensaba dejarme coger esa noche, para mi iba a ser una noche ¡re tranquila!

  • Visita a los aseos públicos de Fernández Latorre

    Visita a los aseos públicos de Fernández Latorre

    Había salido de la casa del viejo que terminaba de darme por el culo, e iba pensando en la follada que terminaba de darme aquel viejo con aquella polla que me había deslumbrado por lo largo que la tenía. No se me iba de la cabeza la visión de aquella polla entrando en mí, y el gusto que me había dado cuando me llegó a lo más hondo de mis entrañas, haciendo que me corriera de tanto gusto que me había dado.

    Con estos pensamientos, cada vez me iba empalmando más y notaba que el culo me ardía en deseos de más polla, por lo que decidí pasar por los aseos públicos de la calle Fernández Latorre, que eran los que más cerca me quedaban. Vamos que prácticamente me quedaban de camino a mi casa, por lo que me encaminé hacia allí.

    Al llegar al final de la calle Juan Flórez, en lugar de bajar hacia la iglesia de San pedro de Mezónzo, seguí hacia las escaleras de Santa Lucía, las cuales daban a la calle Fernández LaTorre, donde justo al terminar las escaleras, se hallaban los aseos públicos.

    Nada más terminar de bajar las escaleras, giré entrando en los aseos de caballeros. Iba empalmado a tope, y una calentura que me ardía el culo.

    Al entrar en aquellos aseos, justo enfrente se hallaba la puerta que daba entrada al quiosco que separaba los aseos de caballeros y señoras, luego al girar a la derecha estaban a mano izquierda un lavabo de mano, y un poco más adelante y en la misma pared, se encontraban 5 urinarios, y a la mano derecha se encontraban los habitáculos de los aseos. Y al fondo una pared de azulejos separando a estos aseos de los urinarios. Pues justo ahí, al fondo apoyado a la pared de azulejos, se hallaba un joven algo más mayor que yo, al cual ya conocía de verlo en aquellos aseos en busca de algún maricón.

    Sin cortarme un pelo ni lo que pudiera pensar ese joven o cualquiera que pudiera haberme visto entrar, fui hasta el fondo de los aseos, y justo en el último de los aseos y el que estaba pegado a aquel joven que se hallaba apoyado en la pared de azulejos, entré.

    El joven se quedó mirando como entraba en el aseo, y vio que no cerraba la puerta, solo la había arrimado. Por supuesto que él me conocía de verme por allí en alguna ocasión, al igual que yo lo conocía a él. Nunca habíamos estado juntos, nunca le había dado oportunidad de hacer nada entre nosotros, hasta ese día, que no sé por qué se me dio por no cerrar la puerta, y dejarla arrimada y darle la oportunidad de que entrara. Hoy sé que fue el empalme y calentura que llevaba, que me hizo obrar así.

    Por supuesto que él no perdió la ocasión, y nada más terminar de entrar yo y empujar la puerta, sin que me diera tiempo a nada, noté como se abría la puerta entrando él. Dejé que entrara, llevando mi mano a su entrepierna y sobándole la polla y huevos.

    Mientras yo le sobaba el paquete, él se giró y sin decir nada, cerró la puerta del aseo, pasándole el pestillo y volviéndose hacia mí, empezó a soltarme el cinturón del pantalón, luego sin perder tiempo fue desabotonándome el mismo, una vez lo hubo desabotonado, dejó que fuera cayendo a mis tobillos, me subió luego la camiseta que llevaba puesta, me la quitó por la cabeza dejando que callera al suelo. Echó sus manos a mis pezones, empezando a pellizcarlos y retorcerlos. Vio que los tenía duros y excitados y que yo me dejaba hacer sin decir ni hacer nada.

    Se bajó el pantalón del chándal que traía junto al slip, dejando al aire su polla y huevos permitiendo que yo llevara mi mano hacia ellos, empezando a acariciarlos. La polla que tenía era una polla normalita al igual que la mía, y mientras yo le acariciaba los huevos y meneaba su polla, él llevó sus manos a mi slip, bajándolo y dejando que callera junto a mi pantalón a la altura de mis tobillos.

    Sin decir ni pronunciar palabra alguna, me acarició los huevos y viendo lo empalmado que estaba, me descapulló la polla y mirándome a los ojos, mientras con una mano me iba meneando la polla, llevó su boca hacia la mía, posó sus labios junto a los míos, sacó su lengua pasándola por mis labios los saboreó, metiendo luego su lengua en mi boca, empezando a saborearla con desesperación y de forma salvajemente, como si el mundo se fuese a terminar.

    Se notaba la excitación y deseo que teníamos ambos, así como el hambre de sexo que despedíamos los 2 allí abrazados, comiéndonos la boca salvajemente. Mordió mis labios hasta dejarlos enrojecidos e hinchados, luego fue bajando por mi cuello, cosa que me hizo estremecer y soltar un leve gemido y hacerme temblar abrazándome más a él. Llegó a mis pezones los cuales mordió y succionó, volviendo luego a subir hasta mi cuello dándome suaves mordiscos, haciéndome estremecer y temblar de nuevo. Vio el placer que me hacía sentir al morderme el cuello por lo que se paró allí haciéndome temblar de gusto, hasta que con sus manos me fue agachando hasta que estuve a la altura de su polla. La sujeté con mis manos, y acariciándole los huevos, llevé mi boca hacia ella, le pasé la lengua por el glande que se asomaba por la piel del prepucio, y después de saborear con la punta de mi lengua, metí aquella polla en mi boca, empezando a succionársela y lamerla en toda su extensión.

    Después de un buen rato chupándole la polla y acariciándole los huevos, me hizo levantar, volvió a comerme la boca, labios y cuello. Me estaba haciendo temblar mientras me abrazaba a él gimiendo desesperadamente, y susurrándome al oído, me habló por primera vez. Date la vuelta, dijo ayudándome con sus manos a que me girara, quedando mi cara contra la pared.

    Levantó mis manos apoyándolas en la pared de aquel aseo, y sujetándome por la cintura, llevó mi culo hacia su pelvis, me hizo encorvar un poco poniendo una de sus manos en mi espalda, Luego mojó su mano con su saliva, la llevó a la entrada a mi ano pasándola por mi esfínter, metió uno de sus dedos en mi culo y como entró sin dificultad, colocó la punta de su polla en él, y dando un movimiento a su pelvis, me enterró toda la polla en el culo.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí notando como me había clavado toda la polla de una envestida.

    Dejándome su polla clavada en lo más hondo de mi culo, arrimó más sus piernas a mí a la vez que con sus manos tiraba de mis caderas, pegando mi culo más a su pelvis. Empezó a mover sus caderas, haciendo que su polla saliese y volviese a entrar.

    Metía y sacaba su polla en mí, dándome envestidas cada vez más fuertes, haciendo que su polla cada vez se enterrase más en las profundidades de mi culo, y que cada vez que me envestía, al chocar su pelvis con mi culo se escuchase el plof, plof plof, de su pelvis chocando con mi culo.

    Jadeaba y respiraba cada vez más fuerte mientras me estaba dando por el culo, haciendo que su polla rozase mi próstata y esta se fuese enterrando cada vez más profundamente en mí. Me sujetaba fuertemente con sus manos por las caderas, envistiéndome cada vez más fuerte y rápido, a la vez que jadeaba y resoplaba como si fuese un toro envistiéndome contra aquella pared del aseo, haciendo que gimiera de gusto mientras me daba por el culo.

    Me hacía poner de puntillas pegándome a la pared de aquel aseo, gimiendo cada vez que su polla me entraba en el culo, ¡ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Gemía de gusto notando como aquella polla me taladraba el culo, rozándome la próstata cada vez que me envestía, haciendo que mi polla empalmada, se bambolease soltando gotas de semen mientras estaba siendo enculado.

    Noté como empezaba a jadear más fuerte, enterrándome aún más su polla en mí. De repente noté como su glande se hinchaba en mis entrañas, se agarraba con más fuerza a mis caderas, y empezaba a eyacular dentro de mi culo.

    ¡Ahhh! ¡aaahhh! Empezó a jadear y gemir fuertemente, mientras me clavaba profundamente su polla y empezaba a eyacular dejando su semen en mis entrañas, sin pronunciar palabra alguna, solo jadeaba y gemía fuertemente, dándome unas envestidas salvajes y bien profundas. ¡Ahhh! ¡aaahhh! Gruñía sin dejar de mover sus caderas, enterrándome su polla en lo más profundo de mis entrañas mientras descargaba su semen dentro de mi culo.

    Soltó 5 o 6 trallazos de leche y después de que su polla terminase de soltar todo su esperma dentro de mí, sacó su polla, se subió el pantalón del chándal, abrió la puerta del aseo, y allí me dejó, con los pantalones y slip sobre los tobillos, con la camiseta en el suelo, la puerta del aseo medio abierta, y empalmado como un burro, con el culo abierto y su semen dentro de él.

    Pedazo de hijo de puta, se había largado sin esperar a que yo me corriera, y sin darme tiempo a vestirme. Y, por si fuera poco, había dejado la puerta medio abierta, pudiendo verme cualquiera que estuviese en esos momentos en aquellos aseos públicos. Y claro que había, y por supuesto que vieron como él salía, y como me agachaba yo intentando subirme el slip y pantalón.

    El que estaba en los urinarios viendo todo, era un hombre de mediana edad, vio cómo se abría la puerta de aquel aseo, salía el hijo de puta del maricón que terminaba de darme por el culo, dejaba la puerta medio abierta, y como yo mirando cara a la pared, desnudo de cintura para arriba y el slip y pantalón a la altura de los tobillos, con la polla tiesa a reventar, me agachaba e intentaba subirme el slip y pantalón a la vez que arrimaba la puerta para no ser visto.

    Nada más arrimar la puerta aguantándola con una mano y la otra intentando subirme el slip y pantalón, noté como empujaban la puerta abriéndola pese a estar aguantándola yo con una mano. Saqué la mano de la puerta e intenté subirme el slip y pantalón, ya que estos se habían vuelto a caer a mis tobillos, al empujar aquel hombre la puerta y abrirla.

    Entró sin pensarlo y sin dejarme subir el slip y pantalón, me agarró la polla con su mano, a la vez que me decía, espera maricón, que yo también quiero darte por el culo, y por lo que veo todavía sigues bien empalmado, no te dejaron bien satisfecho ¿eh? Me soltó agarrándome la polla con una de sus manos y la otra haciéndome que soltara el slip y pantalón, cayendo de nuevo estos al suelo.

    Anda maricón, que lo que necesitas es un buen rabo que te dé por el culo y te preñe bien preñado y te deje bien satisfecho. Y ese maricón de mierda, te ha dejado tirado y a medias por lo que puedo ver.

    Mira que polla tengo para ti, me decía agarrándome la polla y huevos. ¿Te gusta verdad? Me decía exhibiendo su polla, te gusta, ¿eh maricón? Soltando mi polla llevó sus manos a mi cabeza y empujándome por la nuca, me fue llevando hasta su verga, haciendo que me la metiera en mi boca. La verdad es que, a aquellas alturas, con la calentura y excitación que tenía, dejé que se aprovechase de mí, y viendo aquella polla que me mostraba aquel hombre de mediana edad, abrí la boca dejando que me la metiera en ella.

    Era una polla algo más grande y sobre todo más gruesa que la del pedazo de hijo de puta que me había terminado de dar por el culo. Nada más meterla en la boca, noté que estaba algo húmeda y tenía un sabor salado, estaba claro que había terminado de mear, y ese era el sabor de sus meos. Sin importarme nada, empecé a chupar aquella polla a la vez que le acariciaba los huevos.

    ¡Ohhh! Así, así maricón, ¡ooohhh que bien la chupas! Me decía empujándome por la nuca para que tragara más su polla.

    Mientras yo le chupaba la polla, él se fue aflojando el cinturón, se desabotonó el pantalón bajándoselo junto al calzoncillo, dejando sus huevos y polla que yo le estaba chupando, al aire libre.

    Anda maricón, trágala toda que después te voy a dar por el culo con ella, te voy a romper el culo y te lo voy a dejar bien satisfecho, ya verás maricón como te va a gustar mi polla.

    Después de unos minutos chupándole la polla, me levantó, y haciéndome quitar las deportivas y que sacase por completo el pantalón y slip, me giró apoyándome las manos a la pared, tiró por mis caderas, y haciéndome abrir más las piernas, se colocó en medio pegado a mí.

    Llevó su polla a la entrada a mi culo, y colocando su glande en mi esfínter, me dio una envestida, clavándome algo más de la mitad de su polla en mi culo. Volvió a dar un movimiento a su pelvis, terminando por meterme toda la polla en mi culito.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí al notar su polla enterrada en mi culo. Dios, era la tercera polla que aquella mañana me metían en el culo, y era la tercera polla que me iba a dar por el culo y dejármelo preñado de semen.

    Así maricón, así, relájate y deja que te abra el culo y te folle. Ya, ya la tienes toda dentro, me decía empujando con su pelvis, mientras me clavaba la polla en lo más profundo de mis entrañas.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto maricón! Gritaba metiéndome y sacando su polla mientras me daba por el culo.

    Aquel hombre de mediana edad, llevaba un ritmo suave mientras me culeaba en aquel aseo público, pero sus embestidas eran tan profundas, que cada vez que me metía la polla en el culo, me levantaba en el aire.

    Así maricón, así, disfruta de mi polla y deja que te de por el culo hasta dejarte bien follado y preñado, me decía clavándome la polla en lo más profundo de mis entrañas, y levantándome del suelo cada vez que me envestía con su polla.

    Yo no paraba de dar gemidos cada vez que me metía aquella polla en el culo, y me levantaba en el aire, notando su pelvis pegado a mi culo y sus pelotas en la entrada a mi ano. ¡Ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Gemía notando su polla como me abría el culo y se enterraba en mí.

    Se escuchaban nuestros gemidos, y el chof, chof, de su polla entrando en mi culo.

    Me hacía delirar de placer cada vez que su pelvis y huevos pegaban en mi culo y su polla llegaba a lo más profundo de mis entrañas, levantándome los pies del suelo cada vez que me metía la polla en el culo.

    Ya llevaba un buen rato siendo enculado, cuando empecé a sentir como mi polla se hinchaba y a subirme un calor por los huevos. Dios, me estaba empezando a correr, mientras aquel macho me estaba dando por el culo.

    ¡Ohhh! Me corro, me corro, gritaba empezando a soltar mi corrida por los azulejos de aquella pared, mientras me daba por el culo y prácticamente me tenía en el aire.

    Sudando y dando grandes gemidos de placer, derramé todo mi semen por aquella pared y suelo de aquel aseo público, mientras aquella polla me seguía dando por el culo.

    Así maricón, así, goza y córrete que te voy a dejar bien preñado con mi polla, me decía aquel hombre enterrándome toda su virilidad en mi culo.

    ¡Ohhh! Ya, ya me voy a correr, me anunciaba aquel hombre clavándome más la polla en el culo, ¡ohhh me corro! Me corro, me corro, gritaba levantándome en el aire con la polla clavada en lo más profundo de mi culo y abrazándome con sus brazos a él.

    Mientras su polla iba descargando su semen en mis entrañas, el abrazándome a él y teniéndome los pies en el aire, me mordía la nuca y orejas, mientras su polla me iba llenando el culo con su esperma.

    Cuando terminó de correrse dentro de mí y su polla ya no soltaba nada de semen, estando abrazado por él, fue saliendo su polla de mi culo, hasta que dejó que pudiera apoyar los pies al suelo. ¡Ohhh maricón! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto me has dado! Me decía mordiéndome la nuca y orejas.

    Una vez recuperamos la respiración y aliento, me dio la vuelta llevando su boca a la mía, y después de besarme y morrearme metiéndome mano acariciándome los huevos y polla, me dijo que yo estaba muy bueno y que a él le había gustado mucho haberme dado por el culo, y que, si yo quería y me había gustado, podíamos repetir aquello otro día.

    Le dije que bueno, que a mí también me había gustado, y mientras me vestía esperándome él a que lo hiciera, salimos de aquellos aseos públicos, invitándome a beber algo en uno de los bares de aquella calle.

    Entramos en el bar Arpa que está enfrente a los aseos, y bebiendo unas cervezas, me apuntó en un papel su nombre, dirección y teléfono. Lo guardé en el bolsillo, y después de decirle como me llamaba, nos despedimos quedando yo de llamarlo el próximo sábado por la mañana, o si lo prefería, el viernes por la tarde, y quedar para repetir aquello, pero esta vez sería en su casa.

    Salí del bar encaminándome para comer en mi casa, e iba con la cara de satisfacción, feliz, el culo relajado y abierto y bien preñadito de semen, y con una cita casi segura para el próximo fin de semana, donde prometían darme por el culo abriéndolo y preñándomelo de semen.

    Definitivamente esa mañana me habían follado 3 tíos, primero el viejo que desde los aseos de la estación de ferrocarril me había llevado a su casa, y me había metido en el culo aquella polla que me había dejado hipnotizado. El hijo de puta del maricón, que la única palabra que me dijo fue que me diera la vuelta, dejándome allí tirado, después de correrse dentro de mi culo. Y por último aquel maduro que aprovechó la ocasión, cuando me vio con el slip y pantalón sobre los tobillos, sin camiseta, y con el culo abierto y recién preñado por el hijo de puta del maricón, que me había dejado allí tirado.

    Me había levantado bien caliente y excitado aquella mañana, pero ahora iba a comer bien pero que bien relajado, la calentura aplacada, el culito bien abierto y preñado. Hay días que empiezan bien, y terminan estupendamente.

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  • Con mi tío Cris (2): No me quedaré solo

    Con mi tío Cris (2): No me quedaré solo

    Mi tío Cris vive muy preocupado por mí. No es que me considere menos cuando ya estoy para cumplir 20 años en un par de meses, pero cuando lo voy a visitar me pregunta por mi relación con mi padre y acabo por contarle que paro discutiendo con él porque no da su brazo a torcer, a veces viene borracho a casa y la emprende con mi hermano menor que ya va para 16 y me preocupa que un día lo desgracie de una paliza, porque le golpea fuerte y el muchacho resiste. También me preocupa el tema por mi hermana que es mujer y no sé qué le haría yo a mi padre si le metiera mano a mi hermana de alguna manera. Porque a mí me tiene miedo. Un día me fue a golpear y le esquivé y fui yo el que le di un sopapo derechazo y un mandoble con la izquierda que cayó al suelo y quedó tarambana, desde entonces me mira con los ojos torvos, pero se cuida mucho de tocarme, tan solo discutimos.

    Mi tío quería decirme que me fuera a vivir con él para tener más paz y sosiego y estudiar sin tensiones. Me hubiera gustado pero mis hermanos solo me tienen a mí como defensor. Eso lo entendía Cris y no me insistió. Al poco tiempo decidió sentarse ante mí para decirme las cosas claras:

    — Tu hermana debe irse de casa, que se case con su novio o que se busque un trabajo, tú has de venirte aquí, pues eres mayor y tu padre no puede decirnos nada ni denunciarnos. Para Ignacio hay que buscarle un internado para dos años, tendrá paz y podrá sacar mejor rendimientos en el estudio.

    — ¿Y mi padre se quedaría solo? Eso me gustaría para que no atormente a nadie.

    — Pues habla con tus hermanos, tanto la boda de tu hermana como el internado de Ignacio correrían de mi cuenta. Desde aquí puedes ir en coche a la universidad.

    — No tengo coche…

    — Claro, como no venden coches, crees que ya no vas a tener coche nunca…

    — Yo no te voy a exigir que me compres un coche, eso lo sabes, yo nunca te exigiré nada…

    — Tú no necesitas exigir, tu coche está esperándote…

    — ¿Dónde?

    — En la tienda; dentro de dos meses es tu cumpleaños, pedimos el coche ahora y para tu cumpleaños o antes ya lo tienes; pero, ahora, me preocupan tus hermanos, habla en serio con Eleonora y pregunta a Ignacio si le gustaría estar en un internado durante dos años. Luego, si te dice Ignacio que sí, hablas con tu padre, le dices lo que tienes pensado y si intenta negarse lo amenazas con denunciarlo por ataques violentos.

    — Solo tengo que unir las ideas, hablaré primero con Eleonora y Fermín, con los dos a la vez. Si aceptan, hablaré con Ignacio. Oye, Cris, lo que estás tramando es un golpe de estado familiar…

    — Lo que estamos tramando…, tienes que estar convencido del bienestar de tus hermanos y del tuyo propio.

    — Por qué haces esto por nosotros?

    — Porque no tengo hijos y solo tengo un hermano con hijos maravillosos y no quiero que me estropee a mis sobrinos.

    En contra de lo que imaginaba no me costó nada la conversación con Eleonora y su novio Fermín. Estaban pensando en casarse, Fermín por la edad, 26 años, y Eleonora estaba cansada de mi padre, además se amaban y no querían tener hijos fuera del matrimonio. La oferta de Cris de hacerse cargo de los gastos les animó para hablar con los padres de Fermín, los cuales no pusieron obstáculos sino todo lo contrario pues ya tenían la vivienda para su hijo en el segundo piso de la casa de su propiedad con entrada distinta.

    Más me costó convencer a Ignacio. Él quería venirse conmigo, pero dije que sería un problema si papá se negara y cierto que se negaría. Un internado para dos años, le abriría horizontes, amigos, otros modos de pensar y de vivir y nuevas aventuras. Me dijo que antes de decidirse le gustaría ver uno para saber cómo es eso.

    Conocedor Cris de los resultados, ya no hubo problema, se concertó la boda para tres meses después. Un día que yo saqué a mi hermano de casa nos fuimos con Cris a visitar un internado. Fuimos a Toledo, tras informarse y visitarlo, a mi hermano le gustó. La persona que nos atendió ya tenía una orden positiva aceptando la admisión de Ignacio. No supe en ese momento cómo, pero imaginé que fue cosa de los contactos de Cris, luego supe que Cris es uno de los benefactores de esa institución.

    Desgraciadamente mi padre se desentendió de mi hermano. En las primeras vacaciones regresó a casa y mi padre lo echó a la calle. Me llamó, ya no lloraba, me dijo que me apersonara de inmediato. Fui y me dijo:

    — Todavía soy menor, llévame a un juez o a la policía o no sé donde y denunciamos a papá por haberme sacado de casa y que me den autorización para irme contigo.

    — Espera que llame a Eleonora…

    — Ya lo hice y me ha contestado que está de viaje con sus suegros y su esposo y no he querido contarle nada para que no se inquiete.

    Tuve que hacer lo que me dijo. Fuimos a la policía, un inspector se fue a preguntar a mi padre para asegurar la denuncia y lo encontró medio borracho. Al que le preguntó por su hijo, en medio de su borrachera le dijo que lo había echado de casa porque todos sus hijos son maricones.

    Con esto fue suficiente, me autorizaron para que me lo llevara a mi casa hasta que el juez nos llamara a declarar y determinara qué hacer. Pidieron datos del Colegio, datos de mi domicilio actual, teléfonos…; luego nos fuimos. Preparamos una habitación para Ignacio. Le declaré mi situación con Cris, que fuera discreto, aceptó mi decisión sin problemas ni preguntas y jamás vi a Cris tan feliz como teniendo a sus sobrinos en casa.

    El tiempo pasó, yo iba casi todos los días a la universidad. Me iba bastante bien, ne me podía quejar.

    Mi padre murió casi dos años después, justo a mitad de semestre, poco antes de que Ignacio ingresara en la Universidad. Murió en medio de una borrachera y se cayó por un barranco. Por el grado etílico que registró tan elevado, no había duda que había sido un accidente.

    Apenas supe la muerte de mi padre, avisé a mi hermano por si quería venir, me dijo que no vendría. Le reconvine:

    — Mira, es posible que tengas razón y no quieras venir, pero hay cosas que hemos de hacer para no tener que arrepentirnos luego.

    El insistía que estaba en su último semestre con muchas razones.

    — Anda, el día que te acuerdes que no quisiste estar en el entierro de tu padre, vas a sufrir y te castigarás duro. Ven hoy mismo, tomas un avión, voy a recogerte al aeropuerto y te regresas en cuanto antes.

    Me relajé cuando aceptó, y cuando me llamó para decirme la hora. No quiso ir al tanatorio para verlo. Pero fue al funeral y esperó hasta que nos dieron la urna con las cenizas. Pregunté a mis hermanos, a mi tío y a mi madre que también vino desde no sé donde si querían la urna con las cenizas. Nadie las quiso. Hice las gestiones para poderlas enterrar legalmente. No quería que por causa de mi padre tuviéramos problemas. Y ahí acabó la pena y comenzó para nosotros una vida totalmente diferente.

    Cuando repartimos los bienes, Ignacio y yo nos pusimos de acuerdo para regalarle a Eleonora todo, las tierras y la casa. Cuando le contamos a Cris dijo que habíamos hecho lo mejor, porque ella vive allí y nosotros no nos vamos a cuidar de todo eso, además teníamos como herencia todo lo de mi tío:

    — Ahora no hay duda, sois mis herederos, pienso que tardaréis en heredar, pero igual viviremos bien los tres.

    Le pregunté a mi hermano si tenía ya alguna novia y me contestó:

    — No tengo novia, pero tengo un novio, es un compañero que está en el internado, nos queremos.

    Entonces Cris dijo:

    — Sobrino, en las próximas vacaciones lo invitas a venir, habrá que ampliar tu habitación.

    Entonces caí en la cuenta de que mi padre tenía razón, sus hijos son homosexuales, sí, me dio pena mi padre, me dio pena su muerte, me dio pena su tozudez, porque pudo haber sido feliz con nosotros, lo queríamos, pero estaba claro que él mismo se llevó a la ruina.

    Referente a Cris y a mí vivíamos juntos como pareja en todo, él se dedicaba a sus negocios y yo a mis estudios, pero poco a poco me metió en sus negocios. Un día le dije:

    — Vamos a ver Cris, sé que te gustan también las mujeres y según me dices con ellas siempre utilizabas condón porque te lo exigían, ¿sí?

    — ¿Qué quieres decir con esto? ¿No te fías de mí? ¿Te has cansado?

    — Deja, deja de tonterías, yo soy gay, pero tú no necesariamente has de serlo…

    — ¿No, entonces…?

    — Entonces…, puede ocurrir que quizá seas bisexual, es decir, que te gusta igual una mujer y un hombre… ¿o no?

    — Quizá sí, pero…, si estoy contigo y tú conmigo…, no me voy a meter con una mujer, digo yo.

    — Yo sí sé que soy gay, que he encontrado a mi hombre que me hace feliz…

    — ¿Quién es?

    — ¿Pues quién va a ser, Cris? ¡¡Tú!! —le dije y suspiró—, pero eso no quiere decir que te apartes de tus amigos y que no has de hablar de mujeres e ir de putas, quizá te ayude a desahogarte de problemas…

    — Eso que me dices es muy peligroso, pero alguna vez me gustaría, sí.

    — Cris, yo sé que te tengo, no soy celoso, quiero que seas feliz y hagas tu vida, yo estoy contigo y además mis hermanos y yo te estamos muy agradecidos.

    — No digas esas cosas, Yago, no sé…

    — Te digo que seas feliz y tengas libertad, luego me cuentas y lo gozamos los dos. Y de esto no se hable más, sé libre.

    No tuve necesidad de decirle más veces que tuviera libertad, porque lo entendió. Lo bueno es que cada vez que se juntaba con sus amigos, cuando regresaba del prostíbulo me decía cosas como estas: «no la mama como tú», «se ha negado a chupármela», «en un ratito todo hecho y luego la puta se queda y yo me voy a la puta calle» y otras lindezas por el estilo.

    En las siguientes vacaciones, Ignacio se trajo a su novio, Mario, guapo y regordete, simpático, en un dos por tres ya estaba cogido de la mano de Ignacio, se sentía protegido. Ignacio le señalaba que lo soltara, a mí me resultó tan simpático que llamé a Cris:

    — Cris, sal rápido al salón.

    Salió, me miró, nos miró a los tres, fui hacia él, lo besé y nos cogimos de la mano, inicié un tonto paseo y Cris me siguió el juego. Mario cogió la mano de Ignacio y nos seguían dando vueltas por la sala, al final le dije a mi hermano:

    — Si no tenéis libertad para manifestaron como sois y para manifestar vuestros sentimientos sin faltar el respeto a los demás, no sirve para nada vuestra amistad ni vuestro noviazgo; sería pura mierda.

    Entonces Ignacio besó a Mario y se morrearon de lujo, hasta me puse felizmente cachondo y me morreé con Cris que ya la tenía dura. Vinieron los dos, Ignacio y Mario y me abrazaron, los besé, se formó un deshonesto beso a tres, tocándonos el culo y metiendo mano. Como Cris no quiso ser menos, se unió a la fiesta, poco a poco nos desnudamos y quedamos besándonos alternativamente los cuatro. Aquello fue bonito, una orgía familiar. Nos apeteció a Cris y a mí continuar sobre la alfombra tumbados haciendo un 69 para abrirle el culo con mi lengua y él preparaba muy dura mi polla.

    Mi hermano y Mario nos observaron primero sentados en el sofá, pero pronto se calentaron y sobre el sofá hicieron lo mismo. Ignacio se iba comiendo el culo de Mario y este le daba una mamada de padre y muy señor mío a su chico. Parece que se encontraban incómodos en el sofá y se arrastraron hasta la alfombra. Mario estaba tumbado de espaldas e Ignacio se metió de rodillas a besarle, boca, cara y pezones de sus blandas tetillas. Entonces me desplacé arrastrándome por entre las rodillas de Ignacio para comerle la polla que siempre había deseado y jamás me había atrevido. Cris quiso hacerle la gracia a Mario y le dio mamadas sin parar a su polla. Los gemidos eran inefables e indescriptibles, parecía una banda intentado ensayar una pieza musical nueva que no habían estudiado, todo eran manotazos, suspiros, resoplidos, gemidos y morreos sonoros sin parar. Los dos, Mario e Ignacio sin más que gritar como locos, se vinieron en nuestras bocas y nos dieron la merienda de néctar testicular.

    Se les quedaron muy rojas sus pollas y cuando vieron que Cris y yo pretendíamos acabar la faena entre nosotros, comenzaron a chupar nuestras pollas sin permitir que nos levantáramos de la alfombra y nos vinimos en sus bocas. Mario tragó el río de semen de Cris como si fuera una coladera, a Ignacio, por el contrario, le costó más y se le escapaba sobre mi pubis lo que aproveché para recoger con mis dedos y convencerme una vez más de que mi semen era de clase especial.

    Ahí estábamos los cuatro tumbados en el suelo y a gusto. Ignacio en voz muy baja pero que distinguí lo que le dijo a Mario:

    — ¿Nos follamos a los viejos? Yo voy por mi hermano y tú vete por mi tío Cris.

    Sin pensarlo dos veces se vinieron y comenzaron a aprovechar lo que ya estaba medio preparado. Mario se sentó sobre el pubis de Cris esperando que reaccionara. Como era tardo en reaccionar, le cogió su polla semi lánguida y se la aproximó a su propio culo. Cris reaccionó perfectamente. Mientras Ignacio me estaba levantando las piernas para meter mi culo a la altura de su polla y la ensartó de una sola vez. Me sonreía y le sonreí y comenzó a darme gusto con su mete y saca glorioso, hasta que enterró su esperma en mis entrañas y se tumbó sobre mí. Era la primera vez que mi hermano y yo nos poníamos desnudos juntos y a follarnos; jamás me había puesto tan cachondo. Estábamos en ese momento verdaderamente felices.

    En esta postura observaba el baile de Mario y el placer de Cris subiendo y bajando con las palmas de sus grandes manos las nalgas de Mario. Gritando como una loca, Mario entró en verdadero trance. Mi hermano dejó de besarme y, sacando su polla de mi culo, miraba a Mario en su orgasmo acabando la faena y se tumbó encima de Cris. Allí acudimos para ser un pelotón de carne, sudor y semen. Solté toda la lefa de Ignacio que tenía en mi interior sobre la espalda de Mario convirtiendo su espalda en un mar se semen amarillento. Luego Ignacio se puso encima de Mario para embadurnarse de sus propios jugos mal gastados aunque placenteros.

    Mario liberó la polla de Cris levantándose y nos echamos sobre él para extender el esperma de Cris sobre los cuerpos de Cris y Mario. Mi hermano quiso jugar conmigo y se secó sus manos en mi cuello al querer darme un erótico beso con su lengua. El propio Mario todavía recogía semen de sus piernas para embadurnar la espalda de Ignacio.

    Todos los cuatro olíamos a semen y mierda. La sala olía a semen, así que mientras yo encendía palos de incienso para disipar el olor, se metieron los tres en la ducha de Cris y mía, yo me fui a la ducha de la habitación de mi hermano.

    Esto fue el primer día que tuvimos nuestra puerca vida los cuatro a la vez. En la noche Cris y yo hacíamos el amor como siempre y escuchábamos a los más jóvenes gritar mientras se enamoraban. Cada día poníamos la lavadora para las sábanas, de eso me encargaba yo y sé cómo quedaban. Limpié la alfombra del salón con la aspiradora a vapor y quedó como nueva.

    El resultado es que nos acostumbramos a tener sesiones en común los cuatro y las echábamos de menos cuando Mario regresó a su casa para ir a su universidad. Ignacio y Mario aprovechaban cualquier vacación para juntarse, ya con nosotros ya en casa de Mario, que sus padres tenían todos los derechos y lo merecían, ya que comprendieron a su hijo y se encariñaron con Ignacio. Tanto que tuvimos que ir a visitarlos Cris y yo a petición de ellos en una ocasión en que Ignacio cumplía años. Nos encontramos muy a gusto en aquella casa, aunque teníamos el hotel para retirarnos en las noches, muy a pesar de nuestros anfitriones que se mostraron muy hospitalarios. Cris y yo pensábamos que no debíamos aprovecharnos a fin de tener más libertad nosotros mismos y mayor respeto a nuestros nuevos amigos.

    Los cuatro comenzamos a tomar a los dos jóvenes como hijos nuestros. Mi hermano Ignacio me dijo un día:

    — Ya no sé cómo tomarte, como hermano, como padre o como tío.

    Cris le dijo:

    — Tómalo como te convenga en cada momento, es lo mejor.

    — Y qué a ti, ¿cómo debo tomarte, como tío, padre, cuñado o hermano?

    — Alto ahí, yo soy Cris, me tomas por Cris, ¿entendido?

    Cris siempre ha sido fácil de tomar como excelente amigo, es generoso y estaba feliz de tener a la familia de su hermano, aunque nunca lo nombraba. Con los padres de Mario nos hicimos muy buenos amigos; Mario, el padre, era todo bondad, donde se podía decir que había un buen hombre, la mamá de Mario se llama Isabel, se casó con su esposo porque todavía le supera en bondad y generosidad. Mario e Ignacio son felices, son como dos hijos únicos que tienen que complacer a dos familias y que continuamente buscan tretas para juntarnos por cualquier motivo. Merecen todo nuestro cariño y se lo estamos dando.

  • Lo que aprendí en un putero: Unas clasecitas para coger

    Lo que aprendí en un putero: Unas clasecitas para coger

    Con un poco de práctica después de haber entregado el quinto ya había perdido el miedo de abrir las piernitas, ya cogía tranquila.

    Después ya más cómoda comenzaron las variaciones e inclusive un tiempo después llego al punto de aflojarle las nachas a un amigo y ya encarrerados nos la cogimos dos al mismo tiempo y ya fue fácil darle las nalgas a otro amigo. Y en una fiestecita medio borrachita me quede desnuda y me ensartaron sus amigos.

    Decididamente era hora de avanzar, mi primo fue a hablar con la madrota de un putero de buena calidad que le habían recomendado. Le explico que quería que yo aprendiera a coger bien, no tanto como una buena profesional, pero saber hacerlo bien, sabroso y con variaciones. Y que había sabido que ella preparaba muy bien a sus pu… pilas.

    Ella se le quedó viendo, y le respondió:

    – Efectivamente, esta es una casa de prestigio, no acepto cualquiera, ni de cualquier manera. ¿Ya pensó bien lo que me está pidiendo? ¿Qué tal si ya aquí su novia se pone sus moños y solo me hace perder mi tempo? ¿O qué tal si le gusta el negocio y decide quedarse? Y también ¿Ya pensó que pudiera ser que se acostara con alguno de los pendejos que tengo para atender señoras o con algún otro como consecuencia de las lecciones?

    Además, me tendría que pagar, sin importar lo que resulte.

    – Si, ya pensé bien todo eso y ya medio lo platicamos, no está muy convencida, pero tampoco está totalmente cerrada. Quiere ver primero como es, o como podría ser para ella y decidir después que hacer. Y ya tiene alguna experiencia.

    – Buuenoo, sí… Sí podría ser así. Vamos a hacer lo siguiente: Tráigala, platicamos y si me gusta y siguen queriendo, le daré unas clasecitas.

    – ¡Trato hecho! Combinamos el precio, y un posible día y hora.

    Primera visita.

    Ya decidido, pensó y pensó como convencerme.

    – Cariño, me dijo, tengo una idea que me parece interesante. Y me la conto. Me enoje, le dije que estaba loco, que qué pensaba… etc. etc.

    -Acepto que me llames puta, y que a veces lo he sido, pero hay mucha diferencia con ir a un putero. ¿Que no te gusta cómo cojo? ¿Qué hago mal o que quieres que cambie?

    Al final de varias veces de platicarlo y discutirlo, finalmente acepte ver cómo era y fuimos. Al entrar, muy inquieta, preocupada y nerviosa, me sorprendió ver un ambiente elegante, limpio y bonito, con algunas muchachas bien arregladas. Pasamos con la madrota, que nos pidió que le dijéramos para que estábamos ahí.

    Muy quieta, mi primo le repitió el pedido y aceptó marcando su precio y condiciones, que ambos aceptamos sin comentarios, con la resalva de que si yo no quisiera, nos saldríamos sin más. Ya de acuerdo en seguida tranquilamente me hizo varias preguntas:

    -A ver muchachita ¿Con cuántos has cogido?

    -Solamente con él… bueno con él y después con otros tres…

    -¿Y te gusta coger?

    -Sí.

    -¿Ya estuviste con dos o más al mismo tiempo?

    -Sí… dos veces con dos y una con tres

    -¿Te gustó?

    -…no sé… creo que sí

    -¿Has mamado?

    -Sí, casi siempre que estoy con él… Bueno… y a los amigos también…

    -¿Y ya te la metieron por atrás?

    – Si a él varias veces… y los amigos también, aquellas veces.

    -¿Te gustó?

    -No sé… sí, creo que sí

    -Bueno, vamos a comenzar por lo básico. Déjame verte, ponte de pie. Gira… súbete el vestido, déjame ver las piernas. Gira. Ábrete la blusa…

    A seguir por un monitor nos mostró varias de las puchachas, detallando las ropas, el maquillaje y el comportamiento. Después en otra pantalla donde se veía una pareja cogiendo, con él encima. Sentí claramente cómo me iba calentando. Y así terminó la primera clase, sonrojada, sudorosa y con una expresión extraña que ya me conocía: de perra en celo.

    Salimos y claro que nos fuimos directo a un motel para practicar lo que habíamos visto y oído.

    Segunda visita.

    Seguimos practicando y unos días después volvimos para la siguiente clase, habiendo conocido el ambiente ya estaba más tranquila y con pocos remilgos, acepte regresar. La madrota le había preguntado aparte a mi primo si yo aceptaría estar más cerca. Sin consultarme dijo que sí.

    Al llegar nos dijo que íbamos a ver una orgia de tres parejas. No dije nada. Después, nos acomodó en un lugar discreto, una especie de entrepiso en penumbra, con sillas y mesitas, sentándome en medio. Abajo había una recámara amueblada, otro día, vimos que el techo tenía espejos de doble vista.

    Entraron tres puchachas y poco después tres hombres, riendo y bromeando.

    Ellos de inmediato comenzaron a meterles mano, acariciándolas abiertamente como se acostumbra y ellas correspondieron. Y entre besos y cachondeo, pronto estaban en ropa interior y alguna ya sin sostén, balanceando los pechos, mostrándolos cachondamente, provocándolos. Pronto uno de los hombres, impaciente y de palo duro, ya se lo estaba metiendo a su puta en el sillón.

    La Juana nos explicaba los detalles, de cuando quitarse algo, de cómo colocarse, de cómo provocar…

    Mi primo comenzó a acariciarme las piernas, subiendo por los muslos, inconscientemente las abrí sin decir nada. En seguida me comenzó a dedear el coño como lo hacíamos en los cines y entrando en calor me abrí a blusa para sacar las chiches. Me quito el sostén por las mangas, como siempre lo hacía, estaba muy acostumbrada.

    Para entonces, las putas ya estaban cogiendo en diferentes poses: una se acostó de piernas bien abiertas enseñando el mono, un tipo se la estaba montando y el vecino que estaba cogiéndose a otra de a perrito la manoseaba. La tercera estaba sentada al borde de la cama mamando verga.

    Yo cada vez más caliente, ya no me importaba de tener junto a la madrota, ni de estar ahí. Sin hablar, hipnotizada por la escena de abajo, me pare apoyándome en el barandal, mi primito me bajo los calzones la falda, quedándome solo de blusa abierta.

    La madrota nos decía:

    -Fíjate como mueve las nalgas la morena. ¿Ves como se apoya en los pies y mueve las nalgas de arriba a abajo? Ya la blanquita está muy quieta, solo parada, se mueve, muy suavemente de adelante para atrás. Pero puesta así, es más fácil que el güey le acaricie las nalgas y las chiches. Además de que así se le mueven más sabroso.

    Ahora fíjate como la gorda se le acercó a la morena y la está acariciando. Eso los calienta de a madres. Por eso lo hace.

    Para entonces ya estaba con las piernas bien abiertas, con varios dedos metiéndose por la chucha mojadísima, y acariciándome el ojete.

    Supe después que la madrota le hizo señas de meterme los dedos por el chiquito. Se puso un condón en un dedo y untando una pomada, me lo metió despacio por el culito, con cuidado hasta sentir como se acomodaba el anillito. Comencé a mover las piernas muy caliente, moviendo las nalgas al ritmo. Ya estaba muy cachonda, no vi cuando la madrota le paso un consolador a mi primo haciéndole señas de que me lo metiera por el chiquito. Lo sentí claramente. Después de unos minutos me lo saco y me dijo que me sentara despacito, de espaldas.

    Obedientemente sin dejar de ver abajo, abrí bien las piernas e inclinándome un poco, me fui sentando poco-a-poco, mi primito guiándome agarrándome de las nalgas. Ya apuntada, me acomodó el camote en la entrada del apestoso. Sintiendo la cabezota en la entrada, deje que se me fuera clavando suavemente, hasta sentir los huevos en mis nalgas, hasta tener todo el palo metido (Se dice culeada?) en seguida comencé a moverme.

    La madrota me dijo:

    -A ver niña, muévete despacito de arriba a abajo sin que se te salga la verga. Apóyate en el barandal, siii, así… Y tú, y métele éste vibrador por la chucha. Asiii… siii…

    -¿Te está gustando muchachita? ¿Si?

    -Si… –respondí jadeando roncamente, siii… está muy bueno…

    Seguimos así, con la madrota acariciándome, lo que me sorprendió mucho. Cuando me llegaron los estertores de la venida, con jadeos y quejidos, me desguancije y me quede quieta unos minutos, al sentir que se le desinflaba la verga, me saco el vibrador, y me senté respirando fuerte.

    Después de algunos minutos vimos que abajo la cosa estaba muy caliente, las parejas ya estaban cambiadas, dos de las zorras estaban montadas una arriba de la otra besándose y chupándose los pechos, con uno de los clientes metiéndoles alternativamente el camote. La tercera estaba en medio de dos, uno en cada extremo, no daba para ver si era por el culo o por el coño, pero por donde fuera, se movía con maestría. La madrota comento:

    -¿Ves cómo la güera atiende bien a los dos que la están prendiendo? se mueve calculando el ritmo, no a lo pendejo. Sujeta la verga que tiene en la boca con una mano para que no se salga y se equilibra con la otra. Por atrás no tiene problema porque está bien apoyada en la cama, y el güey la está empujando por las nalgas.

    -Mmjuú. Si… –respondí, ya más suelta para hablar. Sintiéndome a gusto. Entonces la madrota dijo:

    -¿Quieren bajar? ¿A ver más de cerca?

    Yo estaba dudando, pero caliente de a madres, con ganas de seguir chingando, ni estaba pensando.

    Mi primo me dijo:

    -Vamos con ellos cariño, para ver de cerca como lo hacen…

    Dudando, y murmure:

    -¿Así?

    Sin responder ni dejarme escapar, me tomo de la mano y nos dirigimos a la escalera para bajar. Lo seguí dócilmente, como hipnotizada, pendejamente, sujetándome la pinche blusita abierta. (En privado me reí porque estaba preocupada de cubrirme con la pinche blusita estando con la buchaca y las nalgas bien a la vista). Antes de entrar la madrota nos dijo:

    -Aquí si ya no puedo hablar como lo hice arriba, si prefieren salir no hay problema. De cualquier manera están seguros.

    Mi primo respondió que saldríamos si yo no se sintiera a gusto. Ella movió la cabeza aceptando.

    Al acercarnos, las huilas ni se movieron, ellas sabían de la movida. Y sabían que era posible que entráramos. La madrota les hizo una seña de ok con la mano y todos siguieron en lo que estaban. Los tipos me examinaron calculando si les interesaría follarme. En ese momento no lo pensé.

    Estaba muy quieta viendo de cerca como estaban cogiéndose a la que estaba entre los dos. Mi primo me abrazo y acaricio, cachondeándome. Abrió la blusa y me la quito dejándome como las otras puchachas, encuerada. Me incline sobre la cama, abrí las piernas y me ensarto como mariposa desde atrás.

    El cabrón más próximo se acercó un poco y sin sacar el camote de su puta, me acariciaba los pechos pendulantes. Sentí vagamente como mi primo me empujaba para ponerme más al alcance. El que estaba del otro lado, igual, sin dejar de follar, también me acarició las nalgas y las piernas y pronto pasó a la raja, metiéndome los dedos. Solo baje la cabeza y acelere los movimientos del culo.

    Empujándome suavemente me dijo roncamente:

    -Arrodíllate en la cama amor… Entendí de inmediato y me puse de a perrita, los tipos metieron más las manos.

    No imaginé lo que vendría. Uno de los pendejos, le hizo señas a mi primo de darle chance. Después supe que dudo un poco, le hizo seña de colocarse junto y cambiándose de lugar le dejo el campo para cogerse a la nueva zorra (¿la de pilón?). De inmediato se acomodó y me metió la pija, yo estaba en otro mundo, un mundo lujurioso y cachondo, ni cuenta clara me di.

    Estaba quieta de ojos cerrados, moviéndome suavemente, respirando fuerte con la boca abierta. Mi primo acariciándome, se quedó viendo cómo me cogían.

    El tipo se vino rápido. Y se salió echándose a un lado, satisfecho. Sin esperar, el que estaba siendo mamado se me puso por atrás y también le clavo su chaira a esta perra cogelona.

    La (¿otra?) piruja viéndose libre, se acostó tranquila, sonriendo, viendo como sus clientes comían carne fresca.

    Cuando me vine, mi primito espero que se me pasaran los espasmos, y desnudos regresamos al entrepiso para vestirnos y salir. La madrota nos dijo:

    – Pueden regresar cuando quieran. Y si Elzita quisiera trabajar conmigo, será bienvenida.

    -¡Gracias! Respondí en voz baja medio apenada.

    Y salimos a tomar un café y platicar de la experiencia.

    -¡Que experiencia! ¡Sorpresiva! y diferente de todo lo que esperaba… No sé que me pasó… No me lo imaginaba… Dijo medio como compungida.

    Con mucho cariño y me abrazo diciéndome:

    – No te pongas triste, fue una muy buena experiencia, muy interesante.

    -Es que me siento mal, muy mal… ¿qué piensas ahora de mí? ¿Que soy una… de esas?

    -No amorcito, de ninguna manera… al contrario, te siento más cerca que nunca.

    Ahora tenemos un secreto solo nuestro. De nadie más. Y no te veo como zorra, al contrario, te veo más mujer, mi mujer.

    Después de un rato y más abrazos, cambie de expresión y comente:

    -No sé qué me pasó, como me fui dejando llevar y cómo fue que terminé en la cama. ¿Me lo imaginé o ellos me…?

    -Si cariño, arriba, primero arriba te cogí por el culo, y te metí un tremendo consolador por la buchaca. Y la Juana te acarició y te manoseó. Abajo primero te cogí yo y en seguida te chingaron dos de esos cabrones, con todos viéndote… Y quizás arriba alguien más… no sé…

    -¡Qué vergüenza…! dijo riéndose… ¿Y me vieron todo?

    -Siiii… ¡no solo encuerada, sino también dando las nalgas…! Y en un putero… ¡Ya eres una zorra de verdad! Con la práctica que has tenido, abriste las piernas como las otras putas ¡Ahora ya solo te falta el diploma!

    -Jajajaja. ¿Tú crees?

    -Sí, yo soy tu padrote, los amigos fueron tu ensayo y práctica y los cabrones de hoy los testigos. Hoy te graduaste de puta con mención honorífica.

    Nos reímos sabiendo que era un nuevo nivel, otro patamar, estaba contenta, que no me había incomodado… Y muy probablemente lo repetiría… porque me había gustado…

    A partir de ese día, nuestras relaciones fueron mucho mejores, más variadas e interesantes.

    Un tiempo después, me sugirió regresar con la madrota para “saludarla” … solo respondí: ¿Cuando?

    Pero eso… es otra historia…

  • El sueño de mi vida

    El sueño de mi vida

    Me dice que si lo va hacer, que a ella no le llama mucho la atención el ciber sexo, pero por complacerme a mí lo va hacer. Estábamos en un centro nocturno bailando y divirtiéndonos luego que la había pasado buscando por el Resort donde se había alojado con su familia en una de las playas más bellas de la Riviera maya.

    Hacía varios años atrás nos habíamos conocido por Internet y durante varios años nos comunicamos regularmente, ella llevaba un blog con su biografía, donde plasmaba las experiencias de su vida íntima y con el tiempo comencé a sentir algo por ella. Siempre que hablábamos llegábamos a escarceos amorosos y realmente me excitaba mucho y trataba de convencerla para tener sexo por Internet, pero ella insistía que no se le daba muy bien.

    Un día que me tocó trabajar de noche y ya se habían ido todos de la oficina, estábamos chateando animadamente, cuando ella me envió unas fotos muy provocativas de ella que me excitaron mucho; para ese momento recordé que la única computadora que tenía cámara en la oficina era la de mi jefe y le dije a Claudia que esperara un momento que volvería a conectarme. Al conectarme encendí la cámara y la salude con la mano, y de inmediato comencé a decirle lo bella que se veía en las fotos, lo excitante de sus lindos muslos como me gustaría besarle suavemente en sus carnosos labios, y sin esperar más me baje la cremallera me desabroche el pantalón y le mostré mi miembro con una erección incomparable, estaba ya muy excitado y solo quería desahogarme le pedía a ella que dijera algo, pero solo se quedó allí callada viendo todo el espectáculo sin perder detalle y al cabo de unos segundos acabe sobre el escritorio de mi jefe!

    Ella, con sus comentarios, su lindo cuerpo siempre me había excitado mucho, pero la mezcla del riesgo de estar en una oficina que no era la mía y principalmente que ella me estaba mirando por la cámara, hicieron que esta experiencia fuera única e inolvidable. Por este motivo me hice muy aficionado a ver y a dejarme ver por Internet, por lo cual me inscribí en una página española de video cámaras que me permitía ver parejas haciendo el amor, mujeres solas y cuando me excitaba, prendía mi cámara y a disfrutar.

    El caso que con los años se enfrió nuestra relación y un par de veces al año nos escribíamos y saludábamos, y mira por donde cambie de trabajo y en mi nuevo trabajo, a final de año, me gane un premio junto con todo el equipo de ventas; que consistía en un viaje a Cancún por dos semanas. Y si, por supuesto era mi gran oportunidad de cumplir uno de mis sueños que era por lo menos conocerla. Le escribí un par de veces comentándole sobre mi viaje y tímidamente y con las reservas del caso accedió a que nos reuniéramos en un café muy conocido de la zona. Yo estaba muy nervioso por todas las cosas que uno escucha sobre conocer en persona a alguien que conoces por internet, si ella estaba nerviosa no lo sé ya que no se le notaba, en fin nos saludamos, y comenzamos a hablar y a recordar la época del MSN y del chateo y sin darnos cuenta pasamos toda la tarde hablando y tomando cerveza. Ella me invito a un local nocturno que conocía y seguimos conversando y tomando, y volvimos a ser de nuevo como como pan y mantequilla, como en los viejos tiempos!

    Le conté sobre mi afición al cibersexo y sobre algunas experiencias que había realizado y ella se notaba que le gustaba, le propuse que lo intentara con migo y en principio se rehusó y al final dijo que tenía que pensarlo y quedamos en salir la siguiente noche a ver qué pasaba.

    Yo entendía que ella le daba miedo a que alguien conocido o familiar la pudiera reconocer y claro tenía mucha razón, que podía hacer yo? y de repente paso por el frente de una tienda de esas que venden cotillones para la hora loca de las fiestas y por supuesto una máscara!, esa es la solución! Entre y luego de ver varias le compre una de gatita, de esas que solo dejan ver los labios y tienen dos orejitas.

    Esa noche fue genial hablamos, bailamos y a medida que avanzaba la noche entrabamos más en confianza, ella llevaba un vestido muy ceñido al cuerpo, tipo minifalda que dejaban ver sus extraordinarios muslos y su cuerpo menudo y muy bien proporcionado que tanto había visto en imágenes y tanto me gustaba y ahora estaba frente a mí, más bella y más sexy de lo que la recordaba! bailábamos una canción romántica y estábamos entrelazados y comencé a acariciarle su hermoso cabello, a besarla por el cuello lentamente disfrutando cada momento de poder estar con ella, y finalmente nos fundimos en un largo y húmedo beso, al terminar la canción estábamos listos para irnos a mi hotel.

    En el hotel conecte mi laptop y busque la página de video cámaras mientras ella se refrescaba un poco en el baño, cuando salió, estaba despampanante, con un baby doll color esmeralda que resaltaba su color de piel morena y dibujaban perfectamente sus curvas, al verla me excite tanto que deje la laptop sobre la cama y lleve a Claudia hasta unas sillitas que están en el balcón de la habitación y comenzamos nuevamente a besarnos y acariciarnos y en ese momento ella vio la máscara de gatita y me pregunto que para que era? y sin mediar palabras ella misma se la puso y yo puse a funcionar la cámara para transmitir… y nuestras imágenes aparecieron en el monitor y de inmediato comenzaron los comentarios de todas las personas que se conectaban a esa hora, mientras nosotros seguimos en lo nuestro, besándonos y acariciándonos para mí ya era estar en la gloria sin haber muerto todavía, Claudia no tenía nada debajo del baby doll, estamos sentados frente a la cámara y el contador de los observadores aumentaba cada vez más, ella por su parte abre las piernas y se le ve su chochito totalmente rasurado, acaricio sus muslos hasta llegar a sus sexo muy humedecido por la excitación en ese momento le quito el baby doll, y la tomo entre mis brazos y la siento sobre mi miembro, el cual desaparece rápidamente dentro de ella, el contador de la computadora sigue en aumento y los comentarios por el chat no dejan de fluir, la imagen no puede ser más excitante ella sobre mi, totalmente desnuda viendo de frente a la cámara con las piernas totalmente abiertas y dejando ver como entra y sale mi miembro y yo moviéndome rítmica mente y acariciándole las tetas con ambas manos y besando su cuello y al verla reflejada en la pantalla siento que no aguanto más la excitación y en ese momento explote completamente y el ritmo comienza a bajar lentamente, y en eso un ruido muy fuerte me despierta como a las nueve de la mañana y caigo en cuenta que ha sido un lindo sueño… o no?

  • Me confundieron con puta

    Me confundieron con puta

    Prólogo.

    Estoy en la cola del váter de mujeres charlando animosamente con ellas, cuando recuerdo que me meo cómo una burra; ya tengo el baile del sambito y junto las piernas para ayudarme a aguantar, ellas también.

    – chicas, yo no aguanto más; tengo que mear YA, ¿alguna se viene? Me voy afuera a mear. -comento rodeada de mis amigas.

    – te vas a helar el chocho, tía  dijo Vanesa, la más directa de todas.

    – paso afuera puede haber borrachos y me quito de problemas -apoyo Nuria, la más retraída de todas.

    Y antes de que contestará Bárbara…

    – pues yo me voy tías, ahí os quedáis. -dije prácticamente corriendo, dejando a las tres con un palmo de narices y bueno; lo más cercano a correr que me permitían los tacones, a la par que la aglomeración de gente.

    No por nada era un fin de año, las palabras barra libre toda la noche llenaron los locales; salir, ir al baño y entrar eran a la par una osadía. Cuando conseguí salir, el pis estaba a punto de salir; así que mire alrededor con velocidad; buscando una zona oscura o tapada donde hacerlo. Solo encontré el descampado donde aparcaban los coches, corrí hacia allí y una vez entre dos coches; hago el pis de mi vida y dejo toda esa zona mojada con mi larga meada, mientras pienso que me puede ver alguien porque mis amigas no han querido venir a vigilar.

    Una vez termino, me limpio con un clínex; concienzudamente y tras ponerme bien la ropa y comprobar que no me he manchado en ningún lugar que no debiera, voy a buscar un sitio cómodo para fumar… ya que estoy aquí afuera, aprovecho el viaje.

    En la entrada del descampado donde aparcan los coches, ahí dos piedras que parecen cómodas donde sentarse; así que me siento y cruzo las piernas para que no se me vea nada indebido, saco de mi bolso el tabaco y me pongo a fumar. Estoy en un sitio medio oscuro, medio oculto; medio iluminado y medio a la vista, pensando en mis cosas tan tranquila y disfrutando del alivio de haber meado tranquila.

    Tres chavales pasaron por mi lado hablando entre ellos de sus cosas, estaban incluso más borrachos que yo; los tres me miraron de reojo y escuche sin poder evitarlo parte de la conversación.

    – tíos, lo he pasado hoy genial con vosotros; lo único que siento es no haber empezado el año mojando el churro. -dijo el más alto y guapete de los tres, a sus dos amigos.

    – pues ya sabes… si no has ligado naturalmente, solo te toca pagar. -contesto el gordito.

    – si pero estamos muy borrachos para ir al glass palaces, por allí siempre hay controles. -comento el feo de los tres.

    – bueno, estamos casi en las afueras del pueblo; debería haber una por aquí, ¿no? -pregunto el alto guapo.

    No pude evitar notar cómo los tres se ponían a buscar con la mirada entre las sombras del lugar, para acabar mirándome a mi; se me erizaron los pelillos de la nuca, y me removí incomoda en mi asiento.

    – tío, creo que ahí la tienes. -dijo por lo bajo el feo.

    – y además está buena -soltó el gordito.

    – no sé, voy a preguntarle; espero que no me dé una ostia. -añadió el único potable de los tres.

    El tipo se me acerco un poco dubitativo, no se aproximó a más de un metro de mi; me miró entera de arriba abajo y abajo arriba, con descortesía antes de hablar.

    – señorita, perdone que la moleste a estas horas de la noche; ¿pero es usted una mujer alegre? -pregunto mostrando una educación fuera de lugar, que me gustó; aunque fuera para ahorrarse la ostia y sus amigos se rieron de él, por ello.

    Me levante dispuesta a gritarle y a arrancarle la cabeza de un guantazo, cuando note que se me mojaban las bragas; me quede anonadada un segundo antes de contestar, algo que no podía creer ni yo misma.

    – 50 € -dije tirando el cigarrillo y pisándolo sensualmente con el tacón, sin bajarme el vestido; que se levantó un poco al sentarme y cruzarme de piernas.

    El tipo miro con visible nerviosismo su billetera, puso cara blanca y miro a sus amigos.

    – tíos me faltan 30 pavos, prestádmelos y mañana os lo devuelvo; por favor. -pidió a sus amigos que se rieron más aún.

    – yo solo tengo 15 -dijo el gordito.

    – y yo, 20 -comento el feo.

    Entre todos pusieron la pasta que le faltaba y tras contarlo, meterlo en mi bolso; me di la vuelta.

    – ven -dije sin mirarlo, ahora sentía hasta mi raja hinchada; tenía que echarle un polvo y quitarme este calentón tonto.

    El tipo me siguió sin vacilar, quedo con sus amigos en el coche; y me miro el culo que yo movía apropósito sensualmente por el camino, hasta que llegamos a la zona más oscura del descampado… está prácticamente cubierta, por lo que vernos es prácticamente imposible; nada más llegar adonde quiero me subo el vestido y me bajo las medias y las bragas. Me pongo en pompa y le enseñó mi chocho húmedo, hinchado; que pide guerra, el alucina en colores.

    – ¡guau! Espera, no se unos besitos; unos magreos, ¿no? -pide un tanto nervioso.

    – 50 € es lo básico, meterla hasta que te corras; si quieres eso, son 100 €. -le digo mirándole al revés.

    – está bien, ¿estarás aquí la semana que viene? -pregunta con visible nerviosismo mirándome el chocho, concentrándose para empalmarse; mientras con torpeza se quita el pantalón, luego se baja a los calzoncillos y aparece una tremenda erección ante mi vista.

    Dejo de mirar al notar cómo mis pezones se endurecen, noto como mis fluidos caen ya por mis muslos; el frio no penetra desde luego en mi calor interior, estoy caliente como nunca he recordado estar.

    – es posible… está claro que no necesitas ayuda. -suelto, el tío se ríe; al escuchar mi comentario.

    – a ver si te crees que uno se encuentra tías tan dispuestas todos los días, enseñándote el chocho y poniéndose a posición perrito para ti. -soltó el tío.

    – supongo que no -dije soltando una risita tonta, que jamás he soltado en mi vida.

    – si estás la semana que viene por aquí, te contratare -soltó y cuando iba a protestarle si me la metía o quería charlar nada más, note que la ponía en la entrada; e iba apretando con suavidad poco a poco, a pelo.

    Como estaba tan tranquila, tan lubricada; tan excitada y tenía tantas ganas… se deslizó hacia dentro sin ningún dolor, con extrema suavidad; solo puro placer y se me escapo un gemido traicionero, el chico agarro mis caderas y empezó a darme caña aumentando el ritmo poco a poco. Más gemidos siguieron al primero, tenía una buena polla; aunque no sabía usarla demasiado, yo estaba prácticamente apunto y fue correrse dentro mía y todo mi cuerpo se volvió loco. Explote de placer como nunca lo había hecho el tipo tuvo que sujetarme, pues mis piernas fallaron; todo mi cuerpo temblaba, y mis gemidos se descontrolaron. El tipo se portó cómo un caballero sin llegar a sacármela, hecho todos sus ingredientes en mi fértil útero; pero pegándome a él, agarrando mis tetas y así manteniéndome pegada a él.

    Cuando escucho que mi respiración se relajaba, cuando noto que mi corazón dejaba de estar alterado; cuando sintió que mi cuerpo dejaba de temblar, antes de soltarme…

    – ¿estás bien ya? -pregunto, antes de proseguir; espero mi respuesta.

    – sí, gracias por no soltarme. -solté aun sorprendida por el tremendo orgasmo.

    – de nada, ¿todas sois así? Nunca había ido de putas porque mi padre decía que erais todas muy frías… -comento, soltándome y sacándomela poco a poco.

    – yo soy única, cariño. -dije empezando a limpiarme con un clínex y poniéndome la ropa bien puesta, arreglándome el pelo.

    – pues ya tienes cliente fijo. Siento haber terminado tan pronto, es que llevaba mucho sin… -empezó a explicarme y le tape la boca con la mano.

    – Ha estado bien, si estoy aquí la semana que viene; repetiremos y lo harás mejor. -dije empezando a marcharme.

    – espera, ¿no tienes un número de contacto? -pregunto el muchacho vistiéndose alcanzándome.

    – no, si estoy aquí la semana que viene te lo daré. -le guiñe el ojo y volví con mis amigas.

    Echa un mar de dudas, no comprendía porque había hecho todo esto; no lo necesitaba económicamente hablando y lo peor de todo. ¿Por qué había tenido ese orgasmo y que me puso tanto? Son cosas que tendré que ir pensando toda la semana, antes de decidir; si volveré a repetir tal experiencia o no, porque esto es demasiado fuerte.

    Volví con mis amigas, seguí la fiesta; mientras mi ardiente interior, lleno de semen; me recordaba lo que había pasado minutos atrás en plena oscuridad… no les dije nada y aunque me notaron rara, ellas tampoco dijeron nada; simplemente seguimos la fiesta y mañana ya sería un día para pensar.

  • Mi novia y su mejor amiga

    Mi novia y su mejor amiga

    Saludos a todos, mi nombre es Andrés. Soy de Bogotá, Colombia y tengo 31 años. Este es mi primer relato, puedo decir con toda seguridad que es cien por ciento real y que si lo escribo es porque son experiencias que me gusta recordar y que mejor manera que escribiéndolas.

    Tenía, hace unos años, una novia con la cual llevaba algunos años de noviazgo, la cual tenía a su mejor amiga Lorena, una amiga de infancia, con la cual no me llevaba muy bien ya que según ella yo le había robado a su mejor amiga desde el momento en que inicio nuestra relación.

    Un viernes en la tarde mi novia Alexandra me llamo para contarme que se encontraba realizando unas compras con Lorena cerca de mi trabajo que si quería ir a tomar una cerveza con ellas, la idea en un principio no me llamo la atención ya que mi relación con su amiga como he dicho no era muy buena, pero finalmente acepte. Mi novia era algo bajita, pero de un rostro muy bonito, un cabello largo y negro que le llegaba casi a la cintura, y una tetas grandes y hermosas. Lorena era un poco más alta, unas tetas y un culo que sin ser grandes estaban muy bien proporcionados y un cabello castaño un poco más debajo de los hombros, pero lo que siempre me gusto de ella eran los ojos, tenía unos ojos verdes profundos y una mirada que provocaba varias reacciones. Siempre me pareció muy guapa y por las intimidades que me contaba Alexandra de ella sabía que era muy morbosa y le encantaba el sexo. Una vez incluso le dije a mi novia que si no me la llevara tan mal con su amiga deberíamos proponerle un trio, un tema del que muchas veces habíamos hablado, idea que ella descarto de plano primero por nuestra mala relación y segundo porque era su mejor amiga de toda la vida.

    Al llegar al bar donde ellas me esperaban, ya iban por la segunda cerveza, mi novia como siempre muy cariñosa y tierna conmigo, Lorena a pesar de tener una conversación fluida hablaba con dejos de ironía y sarcasmo a las cosas que yo decía, como haciéndome notar que no era de su agrado. Las cervezas fueron pasando y en algún punto el alcohol hizo su efecto, y en una de las idas de Lorena al baño le dije a mi novia que si podíamos despachar a su amiga para luego irnos a un motel y alquilar una habitación con jacuzzi ya que quería tener sexo con ella y que mejor que tomar un baño relajante después de hacerlo, a lo que ella me contesto:

    – Claro mi amor, nos tomamos la última cerveza y yo le digo a ella que queremos irnos solos

    Con el efecto del alcohol encima y la calentura que Alexandra y yo llevábamos encima el tema empezó a irse por los lados del sexo, cosa que lejos de molestar a Lorena y por el efecto de las cervezas que llevaba encima, le animo a contarnos varias intimidades. Ya su conversación conmigo era muy relajada e incluso cómplice, parecía que atrás hubiese quedado su enemistada hacia mí. En una parte de la conversación, ella nos dijo que el sexo le encantaba, que le gustaba estar con hombres, mas no descartaba la oportunidad de hacerlo con una mujer sin que esa idea la obsesionara. Pero que en muchas ocasiones el sexo no era del todo placentero, que ella tenía algunos tipos de traumas que a veces la perturbaban.

    – ¿Qué tipo de traumas? – Pregunte yo queriendo saber qué tipo de experiencias podía hacer que una mujer tan fogosa, como ella acababa de confesarse, sintiera a veces reparos en el sexo

    Ella bajo la mirada y entre tímida y apenada respondió

    – No sé si debería contar esto, pero pues es que con Alexandra he tenido toda la vida una relación de amistad muy unida y no sé, contigo esta noche se han hablado tantas cosas… y siento que hay el grado de confianza de poder contar esto, y si ella confía en ti, creo que yo también puedo hacerlo

    – Claro, yo respondo por la confiabilidad de Andrés, él es una tumba con los secretos – dijo mi novia mientras con una mano me sostenía la mía, y la otra buscaba la de su mejor amiga- Pero cuéntanos que ya me estas preocupando

    – Bueno aquí va – dijo ella tomando un largo sorbo de su cerveza- Cuando era niña, pequeña, en alguna ocasión un tipo con el que trabajaba mi papá y que manejaba un carro de los que el tenia, tuvo que recogerme del colegio y llevarme hasta la casa. Era un señor de unos cuarenta años. Cuando llegamos al parqueadero de mi casa estaciono, y antes de bajarnos me dijo que yo era una niña muy linda, que si permitirá que me diera un abrazo y un pequeño beso en mi mejilla, en un principio no le vi nada de malo. Como les digo era muy pequeña y poco podía ver de malicia en ese acto

    – Ya me imagino por donde va la historia – dije yo haciendo cara de disgusto

    – Si, el asunto es que ese día el me abrazo y me dio un pequeño beso en la mejilla, y ya. Pero desde ese día cada que él podía y estábamos solos me abrazaba más y me daba más besos y caricias, cosa que lejos de molestarme, me gustaba, a pesar del ser mayor y no parecerme nada atractivo. Pasaron varios años así mientras yo iba creciendo, el viejo cada vez más descarado a veces me tocaba las tetas, y en más de una ocasión intento meterme la lengua en la boca. Como yo ya estaba más grande, entendía que eso no estaba bien. Y así se lo dije un día. Que o dejaba de manosearme o le contaría a mi papa

    En ese momento la cara de mi novia era de sorpresa total, no podía creer lo que estaba oyendo y menos que jamás Lorena se lo hubiese contado – ¿Y qué paso amiga? Le contaste a tu papá?

    – No, eso lo enfureció mucho y me dijo que yo era una niña estúpida, que yo sabía que me gustaba que él me tocara, y que si pensaba contar algo, más valía que fuese algo que valiese la pena. Me halo contra el carro y empezó a manosearme mientras me besaba el cuello. Me tocaba por todas partes y yo muerta del miedo no sabía qué hacer, mi fuerza no era nada comparada con la de él, en un momento me empujo contra el carro, me bajo mis panties y después de pasarme los dedos varias veces por mi… eh… vagina… me penetro…

    – ¿¿¿Qué qué??? – Dijo Alexandra gritando

    – Si… esto nunca lo he contado a nadie. Yo sentí un gran dolor y me sentía petrificada por el miedo. Duro varios minutos penetrándome mientras yo en silencio solo escuchaba su respiración mientras me decía “a ver si le vas a contar esto a papito”. Y al final, termino sacando su asqueroso pene y corriéndose sobre mis nalgas. Se cerró su pantalón y me dijo antes irse: Ni una sola palabra.

    – No lo puedo creer – Dijo mi novia muy afectada

    – Entiendo ahora si lo de los “traumas” – Dije yo sin dejar de pensar en lo fuerte de la situación

    – Sí, pero ese no es el problema. El problema fue que entre a mi casa directo a ducharme para quitarme la corrida del viejo asqueroso de encima. Y sin entender porque… estaba muy mojada, yo nunca me había masturbado, y empecé a acariciarme y tocarme mucho, teniendo el primer orgasmo de mi vida, brutal, de los mejores. El tipo desde ese día, sacaba mil excusas para no recogerme, para no verme, y cuando nos veíamos agachaba la mirada y me trataba de forma respetuosa y formal.

    – Claro, el malparidlo ese sabia la brutalidad que había hecho y no podía dar cara – Dijo Alexandra con una expresión de furia

    – Si… muy traumático – dijo Lorena tomando un largo sorbo de cerveza y pidiendo tres más con el mesero – Pero lo peor del cuento es que solo lo volví a ver como cuatro veces en mi vida, siempre con la mirada agachada y apenado, y yo, cada vez que lo veía con una furia de los mil demonios… pero cuando iba al baño o llegaba a mi casa… me daba cuenta que estaba empapada de solo haberlo visto

    En ese momento Alexandra y yo quedamos con la boca abierta. Esta mujer nos estaba confesando que había sido abusada por alguien por quien guardaba profundo rencor, y por el cual por una extraña razón sentía una excitación espontanea.

    – Y ese es el trauma, muy pocas veces en la vida, dos o tres me he masturbado pensando en ese viejo asqueroso y lo que me hizo. Pero si muchas veces, cuando he tenido sexo con tipos, me he puesto a pensar que me gustaría que me trataran como ese viejo lo hizo… no sé porque les conté esto, no sé, el trago o la confianza, pero esa es la historia.

    Yo en ese punto esta prendido tanto por la historia como por las cervezas, y lejos de haberme espantado el relato me excito la idea de Lorena mojadita imaginando esa experiencia o masturbándose pensando en esas cosas. Mi novia aun un poco choqueada por lo que acababa de oír pregunto:

    – Pero no entiendo ¿te excitas a veces cuando recuerdas esas cosas?

    – No solo me excito ¡me mojo! Y como dije antes pocas veces me masturbo pensando en esas cosas pero cuando lo hago ¡jum! Ni te imaginas… – casi susurro bajando la mirada y sonriendo apenada – es buenísimo…

    Mis gustos incluyen un poco de sado y la verdad la confesión me tenía muy prendido. En ese momento Lorena dijo que debía ir al baño y hacer una llamada a su mamá para contarle que se demoraba, así que se levantó y nos dejó a mi novia y a mi solos

    – ¿Qué tal eso ah? No puedo creer que Lore nunca me haya contado eso en la vida ¡Tenaz! Pobrecita ¿Qué opinas? – Pregunto Alexandra como mirando hacia la nada

    – Pues la verdad si muy fuerte… pero también hay que admitir que ella se excita recordando el tema, es raro, como si le hubiese gustado, y pues entre gustos…

    – ¿¿¿Cómo??? O sea ¿te parece normal? ¡El colmo!

    – No, yo no defiendo que alguien haya abusado de ella, eso jamás, solo que me parece que tiene su morbo que ella se excite recordando eso, o que cuando se esté comiendo un tipo se acuerde de eso y llegue rico. No me vas a negar que tiene un poco de morbo, que mientras un tipo la está clavando ella esté pensando en eso

    – … pues no, como va ser bueno eso…

    – Tu sabes que tiene su morbo, que la vieja se excite con eso, es rico y tú y yo somos súper pervertidos, a ti obvio te duele porque es tu mejor amiga, pero si lo piensas como un relato erótico o una película en la cual uno no conoce de primera mano a los protagonistas, la historia tiene morbo

    – Jajajaja no piense en mas… pues a mi lo que me intriga es que se excite ella con eso… si, tiene algo de morbo, no lo niego

    – A mí me dejo excitado el tema, no lo voy a negar – Y nos quedamos viendo el video de música que pasaba en las pantallas del bar, mientras yo pensaba que rico esta Lorena excitándose con esas cosas, con lo buena que esta, debe ser un espectáculo verla masturbarse pensando en eso. Y por el efecto del alcohol y la calentura que llevaba encima no pensé muy bien lo que iba a decir a continuación y las palabras me salieron casi sin permiso de mi cerebro – Pobre Lorena, que vaina tan dura, deberíamos invitarla a relajarse un rato tomando un baño relajante en el jacuzzi con nosotros – Dije mirando a Alexandra y poniendo una sonrisa medio picara. Mi novia me volteo a mirar extrañada, y de inmediato me empecé a arrepentir de cada una de las palabras dichas. Se quedó en silencio unos segundos y de una forma natural, casi como si estuviera hablando del clima respondió

    – No creo que se anime, pero si tú le quieres decir no hay lio, pero creo que dirá que no

    Yo quede callado al escuchar su respuesta, pero respondí: -Si tal vez diga que no, ahora le comento – Y seguimos hablando de cosas al azar

    Cuando volvió Lorena, mi novia se levantó para ir al baño y me dijo: – Voy al baño, coméntale a Lore lo que me dijiste a ver si se anima, ya vengo.

    – ¿Qué me ibas a comentar? – Pregunto Lorena de forma casual mientras tomaba la nueva cerveza helada que nos había traído el mesero. Yo sabiendo que esta era una oportunidad única en la vida que mi novia por efecto de la cerveza o por lo que fuera no viera reparos en invitar a su mejor amiga de toda la vida a tomar un baño con nosotros, de la forma más serena y relajada del mundo le dije:

    – Que habíamos pensado con Alexa ir a algún sitio – obvio era un motel – A tomarnos una última cerveza allá y darnos un baño relajante en un jacuzzi, y que pues después de esta semana tan pesada que hemos tenido todos en el trabajo, me imagino que tú también, y después de contarnos esa experiencia tan traumática, creí que de pronto te animarías a venir con nosotros, pues no se…

    Lorena abrió como platos esos hermosos ojos verdes que tiene y paso el trago de cerveza lentamente – ¿A bañarnos los tres en un jacuzzi? ¿Ahorita?… ¿¡Los tres!?

    – Si, pues normal, o sea nada malo. Como para relajarnos – Dije yo sabiendo la falta de argumento y peso que tenía mi respuesta

    – ¡Pero si yo no traje vestido de baño!

    – Pues nosotros tampoco, pero pues para lo que hay que ver – Dije yo riéndome quitándole importancia al tema, aunque por dentro sintiéndome muy idiota por mis comentarios

    – ¿O sea los tres? ¿¡Los tres desnudos!? – Decía ella con los ojos muy abiertos y medio sonriendo

    – Pues sí, no tiene lio, igual si tú no quieres ir no pasa nada, igual nosotros vamos a ir. Mejor dicho fresca no pasa nada… ¿hablaste con tu mamá? – Dije como dando por zanjada la propuesta y cambiando el tema

    – Si… si hable con ella… – Se quedó en silencio y luego poniendo una sonrisa maliciosa dijo – ¿Y a dónde iríamos?

    – Ah pues no sé, a un motel, eso es lo de menos – Respondí con cara de lo más natural como si acabara de proponer ir a un cine

    – Pues de una… me animo, igual no vamos a hacer nada malo y no tiene nada de malo ver a un par de amigos desnudos

    – Ah ¿ahora tú y yo somos amigos?

    – Pues después de contar lo que conté hoy, que no se lo había dicho a nadie en la vida creo que si – Decía sonriendo y mirándome a los ojos

    En ese momento llego mi novia y pregunto – ¿De qué hablan?

    Yo sonriendo le conteste – Lore dice que sí, que vayamos a un jacuzzi

    – ¿En serio? ¿Estas segura? – Pregunto mi novia sorprendida

    – Si ¿Por qué no? Si a ustedes no les molesta. Desde que no les vaya a dar por ponerse a tirar después, porque en esos cuartos tan chiquitos no tengo para dónde coger – Y soltó una carcajada

    – Ah no, amiga eso si no te lo prometo, pero bueno de una, ahí nos acomodamos – Dijo mi novia respondiendo con otra risa y actuando como si fuera lo más normal del mundo.

    De inmediato dije yo: – ¡No se hable más! Entonces voy a pagar la cuenta y nos vamos – Sabiendo o que aprovechaba ya mismo o podía alguna de las dos arrepentirse. Salimos del bar y tomamos un taxi hacia una zona de rumba de la ciudad en la cual hay muchísimos moteles. Los tres riendo y hablando de tonterías, evitando el tema que nos íbamos a ir a bañar los tres. Cuando lleguemos al motel ellas dos medio apenadas dijeron que era yo quien tenía que pedir la habitación, así que acercándome a la recepción pedí una habitación jacuzzi. La recepcionista me miro con cara de cómplice y me pregunto – ¿para los tres? – Y yo naturalmente respondí que sí, pedimos unas cervezas y nos llevaron a una habitación gigante con una cama king size, una pequeña salita y obviamente el jacuzzi: – Que la pasen muy bien – dijo la encargada de entregarnos la habitación, de inmediato Lorena contesto: – No es lo que usted piensa, vinimos a bañarnos, nada mas – La recepcionista sonrió y nos dijo – Igual, disfruten.

    En ese momento quedamos los tres solos, y destapamos nuestras cervezas. Lorena entro al baño y en ese momento mi novia me dijo: – Ojo, vinimos fue a bañarnos, a nada más, nada va a pasar con Lorena, ni tú le vas a hacer nada y menos yo. Sonreí y le dije que no había problema. Cuando ya estuvimos los tres les dije: – Bueno toca dejar que el jacuzzi se llene, eso puede tomar unos veinte minutos, así que mientras aclimatémonos y pues nos vamos desnudando, casual, a eso vinimos ¿no? – Las dos respondieron que sí y al principio con algo de pena los tres empezamos, y quedamos en solo ropa interior y nos sentamos en esa enorme cama. Yo con la espalda contra la pared y las piernas abiertas con Alexandra recostada contra mí y su amiga en frente, empezamos a conversar y mientras hablábamos empecé a besar en el cuello a mi novia y acariciarle primero los brazos, luego la espalda y como quien no quiere la cosa de vez en cuando los senos. Mi novia dijo: – No, no hagas eso que Lore está al frente y que va a decir – Y ella de inmediato respondió: – Por mí no se preocupen, hagan lo que quieran yo solo vine a bañarme – Entonces ya sin pudor empecé a masajearle esas enormes tetas mientras ella empezaba a subir el ritmo de su respiración. Una de mis manos las baje a sus panties y empecé a meterla, cuando con sorpresa note lo empapada que estaba. En medio de la calentura que estaba le dije en voz alta para que oyera su amiga – Estas empapada ¿te gusta que tu amiga vea como te manoseo?- Ella no respondió pero gimió un poco – Hummm – Lorena dijo: pues yo no sé si a ella le guste, pero yo estoy de lo más contenta viendo la escena- Comentario que aproveche para quitarla de en medio de mis piernas y acostarla a lo largo de la cama, mientras le quitaba el brasiere y empezaba a chupar y morder esas enormes tetas. Dure así un rato y luego le quite su pantaletas que estaba empapada, y empecé a pasar mis dedos por encima regando sus juguitos a lo largo de su raja, para luego meter uno, dos y tres dedos mientras le mordía las tetas. Lorena sentada al pie de nosotros no perdía detalle de lo que hacíamos, con las piernas y brazos cruzados. Así que le dije: – No seas boba, tócate ¿o no te gusta como se ve? – De inmediato se acostó en la misma posición que mi novia y se empezó a tocar sobre su ropa interior mientras se pasaba la lengua por los labios y mi novia gemía mientras la dedeaba y chupaba sus ricos pezones. Le dije: – Quítate la ropa interior – Tomando por completo el mando de la situación, cosa que ella obedeció mientras me miraba a los ojos y decía con voz de putita – Si señor – Y ahí estábamos mi novia acostada a la altura de su mejor amiga de la vida mientras ella nos veía y se metía los dedos. – ¿Por qué no se la metes? Se ve que esta calientica – Me baje los bóxer y con la tremenda erección que tenia se la clave de inmediato a mi novia mientras ella gemía y se masajeaba las tetas. Lorena no apartaba la vista y se metía los dedos mas profundo, en un momento ambas estaban muy pegadas y sus caras muy cerca gimiendo como locas. En ese instante al verlas tan cerca, mientras penetraba a Alexandra les dije: – Están muy cerca ¿Por qué no se besan? Vamos mis niñas quiere ver sus labios juntos – Lorena de inmediato se lanzó a la boca de mi novia y empezaron un beso lésbico delicioso, que parecía contenido hace mucho tiempo, pasando la lengua de un lado a otro de la boca de su amiga. Yo sentía que me iba a correr, así que tu ve que bajar la intensidad del bombeo. Se besaron unos minutos, y Lorena se separó de mi novia y me dijo – ¿podrías ponerla en cuatro? – Mi novia no espero mi respuesta, se separó de mí y se puso como una perra, a lo cual su amiga paralelamente tomo la misma posición y mientras yo le daba en cuatro a Alexandra, Lorena también en cuatro se metía los dedos, y decía – Sí que rico ¡Clávala! Que rico. Se nota que es una puta. Por favor métesela profundo. Y luego a mi– Mi novia mientras gemía duro le dijo – No te la va a meter – Y quedando sostenida de una mano, la tomo con otra del cabello y la acerco para besarse de nuevo con una pasión enloquecedora, al estar en cuatro ambas el beso se dificultaba haciendo que su saliva escurriera entra la comisura de sus labios. Cosa que excitaba mas a Lorena mientras decía: – Que rico, sabe deliciosa tu saliva – Yo ya en ese punto tenía muchas ganas de clavársela a ella también, pero el trato con mi novia era no tocarla y sabía que si seguíamos así, iba a terminar sacándosela y clavando a su amiga, quería hacerlo pero tenía que ir paso a paso, Así que después de hacer llegar a mi novia y que Lorena se corriera como una puta metiéndose los dedos en ese coñito empapado que tenía, les propuse mirar el nivel del agua del jacuzzi, porque a eso era lo que habíamos venido. Ambas tiradas en la cama con sus coñitos abiertos y mojados rieron, y Dijeron que tenía razón.

    Continuare próximamente contando lo que paso ese día y en otras ocasiones, agradezco opiniones y comentarios. Mi correo es [email protected]

  • Mi esposa y mi tío millonario (V)

    Mi esposa y mi tío millonario (V)

    Anteriormente: mi esposa sigue contándole a su amiga lo que pasó con mi tío millonario por audios de whatsapp.

    Yo estoy desbastado, escuche de la boca de mi esposa como se cogió a mi tío, me humilla, y lo disfruta sin culpa. Lo último que dijo es que mi tío no conforme con habérsela cogido, quería también hacerle sexo anal.

    Me peleo con clientes que me dicen que no van a comprarme más. Estoy de mal humor. Llamo a mi esposa por teléfono y ella no me contesta, tanto trabajo tendría el primer día con mi tío como para no atender?

    Me quedo sin batería, así que debo terminar el día sin celular, llegar bien tarde a casa y cargar el celular.

    Llego con callos en los pies, ya está oscuro, llego todo transpirado y con hambre.

    Abro la puerta del departamento y está mi esposa radiante, impecable, bañada y con ropa nueva y limpia. La saludo tratando de contenerme de no decirle nada.

    Ella me pregunta de porque llegue tan tarde, si arregle el auto, si pague las cuentas y demás cosas. Me dice que ella ya ceno con mi tío. Que fue un día largo. Que está cansada y que se va a dormir.

    La veo desvestirse, tiene ropa interior nueva. Tiene un baby doll nuevo. Todo es nuevo. Ella no dice nada de eso.

    Yo me hago un sándwich con algo que quedo en la heladera. Me pongo a mirar televisión, mientras espero que mi celular cargue.

    Me doy una ducha rápida, mil ideas me dan vuelta por la cabeza. Me miro al espejo, estoy con algo de panza cervecera, antebrazos flaquitos y blancos, algo de pelo irregular en el pecho y brazos, tengo papada. Algo de pelo alrededor del ombligo en una panza sin abdominales. Unas piernas de tero pálidas que dan lastima. Tengo 23 años pero parezco del doble, mi tío millonario tiene 50 y parece tener el cuerpo de un veinteañero.

    Salgo al comedor, busco el teléfono con carga, le pongo los auriculares, y sigo con los audios:

    «Después de la llamada del pelotudo de Héctor, tenía a su tío millonario en la cama con dos dedos en mi culo. Los metía y sacaba con dulzura. Yo lo besaba con ternura también.»

    «era la primera vez que me metían algo por atrás, yo siempre tan recatada amiga, y pensar que me case de blanco con Héctor jajá. Bueno sigo. El tío seguía como loco metiendo esos anchos dedos adentro mío. A mí me molestaba un poco, me dolía, me ardía pero no quería que pare, no quería que se decepcionara.»

    «en un momento saca las sabanas, las tira al suelo, estábamos solos desnudos sobre el colchón, entonces saca sus dedos suavemente, y desciende su cara por mi espalda hasta mis nalgas.»

    «allí se queda unos segundos contemplando la dilatación de mi ano, la redondez de mis nalguitas. Y prueba la firmeza dándole un par de cachetadas. Toda su mano cubre mi nalga, cada nalgada deja bien roja la zona y ardiendo. Es algo excitante»

    «abre mis nalgas rojas con sus dos enormes manos maduras y hunde su cara entre ellas, quiere olerme, quiere sentirme, y quiere probarme. Siento su lengua recorriendo la raya, chupa con desesperación mis nalgas, cada una, las mordisquea, las succiona. Les da chupones.»

    «su lengua lo ensaliva todo, me escupe en el agujerito prohibido. Su lengua penetra lo que sus dedos comenzaron. Me retuerzo de placer. Toda esa situación me da placer. Estoy húmeda de nuevo.»

    «como por media hora disfruta de mi cola, su lengua quiere llegar hasta lo más profundo de mi ser.»

    «en un momento caigo que este tío que era enorme comparado conmigo, y con su pija de 24 cm por 6 cm de ancho me destrozaría. Comienzo a dudar. Pero parece ser tarde»

    «pone una almohada debajo de mi panza, me está preparando. En esa posición me siento expuesta. Mi cola hacia arriba, lista para ser penetrada, ya dilatada, ya humedecida.»

    «unos segundos eternos pasan, hasta que siento el calor intenso de su pija entre mis nalgas, siente como hierve su sangre en ese falo que descansa entre mis cachetes, juega al comienzo, golpea como un garrote cada una de mis nalgas.»

    «De repente viene hacia mí, me dice que lubrique su pija, abro mi boca. La tengo adentro, trato de chuparla completa. La escupo, se la ensalivo bien, esta con mi saliva mezclándose con su líquido pre seminal. Siento el gusto del sexo de la noche que ha quedado impregnado en su miembro».

    «ese olor sucio me excita, ese olor fuertísimo de sexo que queda impregnado me estimula, ya la tiene enorme, parada, completa. Mientras juega con sus dedos en mi cola.»

    «vuelve a su posición de ataque, yo boca abajo, con una almohada debajo de mi panza, el por detrás. Me toma de las caderas. Y comienza la ardua tarea de penetrarme».

    «siento el glande hacer su presentación, me duele, mucho. Es ancha esa cabeza. Grito de dolor mientras él se detiene cuando me escucha incomoda. Le digo que siga, con mucha delicadeza empuja, milímetro a milímetro, hasta que entra la cabeza. Me duele mucho. Me arde.»

    «me pregunta si estoy bien, si quiere que pare, es un caballero. Mientras empuja, empuja y empuja. Todo muy despacio, muy sensual, creo que paso una hora así hasta que pudo terminar de metérmela al máximo. No debe haber entrado todo. Pero si lo suficiente para que goce».

    «comenzó el bombeo. Yo tan pequeñita ahí siendo bombeada por el tío millonario. Me levanta de las caderas, entra un poco más, y bombea más fuerte, sus enormes bolas como huevos de gallina golpean contra mi vagina, estimulan mi clítoris. Ese golpeteo involuntario o no me está haciendo acabar, mientras soy penetrada analmente»

    «mi tío me dice «que linda putita sos, apenas te vi sabía que ibas a entregarme el culito pendeja», me hace sentir puta, me gusta. En eso siento como se infla su pija dentro de mí, siento el palpitar previo a la eyaculación. Siento como mientras el bufa como un toro, explota dentro mío.»

    «un rio de leche siento por dentro de mis entrañas, caliente, muy caliente lo siento dentro mío. Esa sensación única me hace acabar a mi también, soltando mis jugos que corren por mis piernas.»

    «mi tío comienza a perder fuerzas, comienza a dejar de bombear gradualmente se recuesta sobre mí, siento todo su peso encima mío, me aplasta. Me gusta esa sensación de haber domado al toro y tenerlo rendido y cansado».

    «Luego de unos minutos, sale de encima mío, siento como se desliza hacia afuera esa monstruosidad que tiene entre las piernas de dentro mio.me lleno de leche, siento aun el líquido viscoso blancuzco queriendo ser expulsado, pero mucho queda dentro de mi ano.»

    «nos dormimos como media hora uno al lado del otro, ambos sucios, bien sucios de sexo, pegoteados.»

    «al despertarnos, él dice que tiene hambre, así que dice que nos demos un baño y salgamos a comer y a comprarme ropa porque la mía había quedado hecha un desastre».

    «amiga, no sabes, me sentía cenicienta, nos bañamos juntos, nos comimos a besos, yo lo bañe a él y el a mí. Lo pajee otra vez en la bañera hasta hacerlo venir de nuevo. Disfrute como esa pija irritada de tanto cogerme, aun pudo hacer un esfuerzo más solo porque yo lo quise».

    «salimos, yo sin ropa interior, solo con el vestido rojo, manchado por cierto. Llegamos a un shopping que hay por ahí, y lo primero que hago es comprarme ropa, como si fuera de comprar una gaseosa. Me compro lo mejor y el paga con sus tarjetas black.»

    «me compre ropa interior carísima como nunca, divinas prendas y remeritas y zapas y minishorts de marca, también ropa para pasar el día, después compraría ropa para trabajar»

    «después comimos en un restaurant re top, en una mesa especial, a él ya lo conocía el dueño del lugar y le hacía atenciones. Me presento como su secretaria»

    «compramos de todo, después me dijo que me iba a dar un auto que tiene para que me mueva. Y también hablamos del trabajo, del sueldo que me iba a pagar por ser su secretaria… Y puta jajaja»

    «volvimos a su casa quinta y cogimos otra vez, en su pileta y en su enorme living. Llego la tarde y yo no me quería ir, pero bueno tenía que volver a casa, así que el tío millonario me llevo bien tarde obvio y bueno llegue a casa con el pelotudo de Héctor.»

    «pero obvio, ya te voy diciendo que a Héctor lo voy a dejar, me quedo con su tío. Después de todo yo nací para esto. No voy a quedarme con el pitocorto cagado de hambre de Héctor, pudiendo vivir como una reina con un tío que esta buenísimo y tiene una pija de 24 cm».

    «te ruego que no digas nada de nada de esto, ni siquiera le cuentes a tu novio que es amigo de Héctor, porque seguro le va a contar. Después amiga nos juntamos y hablamos más».

    FIN

    (Salvo que alguno quiera que siga contando como siguió…)

  • Playa caliente

    Playa caliente

    Nos pusimos de acuerdo un amigo voyeur y yo para hacerle una sorpresa-travesura a Vero y ésta consistía en vernos en la playa, obvio, sin que ella lo supiera.

    Así que pusimos manos a la obra y le dije a Vero de ir a la playa un día entre semana para relajarnos, ya después de dejar a los niños en la escuela. Nos fuimos a una playa alejada y solitaria, allá pusimos nuestra sombrilla de playa y toallas tendidas en la arena, ella hermosa en su traje de baño de dos piezas se tendió en la toalla a tomar el sol, yo checando el reloj y ya cerca del momento, le dije ‘se me antoja darte un masaje, ponte boca abajo’, ok, dijo ella. Le cubrí su cabeza con su pareo así que se relajó y no podía ver nada, el amigo se acercó sin hacer ruido desde lejos lo vi venir y comencé a darle masaje a Vero, comencé con sus hombros y espalda, suave pero firme para que lo disfrutara.

    El amigo llegó hasta donde estábamos nosotros, ya sabía lo que tenía que hacer, así que yo me separé un poco y él ocupó mi lugar, siguió masajeando a Vero, la espalda las piernas se las acariciaba de una manera sensual, subía su masaje hasta las nalgas, le desabrochó el sostén de la parte de atrás para tener su espalda totalmente desnuda y libre, para continuar con las caricias y así lo hizo pero se empezó a enfocar más en las nalgas que a decir verdad, son un manjar, cuando subía sus manos por la espalda recorría los costados hasta tocar los senos y ella sólo se dejaba hacer, de vez en cuando soltaba un suspiro o un gemido rico, señal de que lo estaba disfrutando, el me miro y tomo los tirantes de su bikini buscando la aprobación para desabrocharle y yo asentí con la cabeza.

    Él le desató el bikini, y se lo hizo hacia abajo dejando a la vista sus nalgas redondas firmes y carnosas, producto del ejercicio, no se la pensó mi amigo, y le comenzó a acariciar sus redondas nalgas, las masajeaba, las separaba y se le veía sus pliegues hermosos del ano, me voltio a ver buscando mi aprobación y ya no espero respuesta y clavo su lengua en sus pliegues, mordisqueaba las nalgas, cosa que a Vero le prende mucho, le lamía le besaba y mordisqueaba de una manera rica, ella gemía y se retorcía disfrutando cada beso cada lamida, cada caricia, ella levantaba su trasero en señal de que le gustaba, y el aprovecho para lamer su vagina, pasar su lengua por los labios vaginales y disfrutando los jugos que emanaban del interior caliente y excitado, él no se lo pensó y hundió su boca en la vagina de ella pegándole una mamada rica a su vagina, le pasaba la lengua desde la vagina hasta el ano, mientras sus manos acariciaban y en ocasiones rasguñaban la espalda, y Vero, sólo gemía!!! Se retorcía y se entregaba al placer, se dejaba hacer!!!

    El se metió un dedo a la boca para llenarlo de saliva y comenzó a estimular su ano, con el dedo índice y con el pulgar, jugueteaba su vagina, la empezó a penetrar con los dedos y ella disfrutaba de las caricias, el se colocó hincado entre sus piernas y con un bulto entre sus piernas, se sacó su pene, muy erecto y se lo comenzó a tallar por sus nalgas, en medio de ellas, rozando su ano y resbalándolo hasta sus labios vaginales, ella sentía lo tibio de su pene rozar las nalgas, su ano y su vagina lo que provocaba que se estremeciera y se excitara cada vez más, era una delicia observar como ella se retorcía de placer y el bien erecto disfrutaba todo lo que le hacía.

    Él se levantó me agradeció y se retiró. Ocupe su lugar y comencé a penetrarla analmente aprovechando que ya estaba bien caliente y estimulada, el, sólo observaba a distancia, se masturbo, eyaculo y se marchó, su gusto es el voyerismo, mientras yo embestía cada vez más fuerte a Vero, y ella, ya de plano en la posición de perrita se acomodó en la toalla y se empujaba hacia atrás, para recibir mi verga en todo su esplendor, así estuvimos hasta que eyacule dentro de ella, ufff, nos tiramos en las toallas y caímos rendidos!!!

    Ahhh me dio un beso muy placentero y me dijo ‘que ricas caricias que rico masaje, que rica cogida mi amor!!!’.

    Ufff si supiera!

    Espero les guste, saludos!