Autor: admin

  • Nuestra amiga argentina primero con el Tatuado

    Nuestra amiga argentina primero con el Tatuado

    Bueno como conté en el ‘relato’ anterior, lo pongo entre comillas porque no son relatos, es realmente lo que hago, el tatuado me había dicho de ir a su casa a tomar algo, que no iba a ver nadie más (bah en realidad es que me quería coger ¡nada más!)

    Estaba en la duda, por un lado ya estaba sola en casa, por otro lado estaba cansada y por otro nunca había estado con el ‘sola’, pero, ya me conocen estas cosas son más fuertes que yo, la ‘adrenalina putezca que tengo ¡me mata!’

    Hasta que, yo estaba segura de la respuesta le dije “Si” voy a tu casa.

    Llegué, había puesto velas en ese especie de living comedor asqueroso lleno de humedad, con algo para comer, pero pobre, me quería tratar como una princesa, como si lo fuera, que se yo.

    Bueno, vamos a lo importante, llego, el, obvio estaba re fumado, nos sentamos en ese living asqueroso que tiene (no es por nada, pero pienso, que mi viejo alquilo una casa de la puta madre y yo termino cogiendo en esa casucha de mierda, pero eso me calienta, no sé si me van a entender).

    Para no irme a la mierda, me da un cigarro de los que fuma el ¿me explico? y no fue uno, fueron dos, ¡o más!, ya estaba volada, en otro mundo, y solo les voy a contar lo que me acuerdo.

    Me agarra de la mano, me lleva a su cuarto (un asco como toda la casa, pero no me importaba), como siempre, nos empezamos a besar, yo, ya estaba regalada, me empieza a tocar, a meter las manos debajo de mi pollerita, no sé cómo fue pero al rato me acuerdo que ya estábamos en bolas y yo chupándole la pija, y como a mí me gusta bien ¡despacito!

    Hasta que la tenía re parada, me dice: “rubia te quiero coger, pedo me quedé sin forros” la verdad, tantas veces me cogieron sin forro que una más me importaba un carajo, le dije: “si bebé cógeme, soy tu puta, cógeme toda”, algo así me acuerdo que le dije.

    Lo que si me acuerdo, es que me puse boca arriba de la cama, me empezó a meter la pija, me tocaba las tetas, me la metió como nunca, yo me revolcaba, hasta que me hizo acabar y él me lleno la concha de leche.

    Nos quedamos en la cama, los dos hablando sobre boludeces (mi vida real, no la cuento mucho), hasta que como siempre me gusta probar hasta que punto calienta a un chico mi mano sobre su pija, así que se la empiezo a tocar, hasta que se le re paró, me tiro arriba de esa pija se la empiezo a chupar, hasta que estaba ya re parada, me da vuelta, me mete los dedos en la concha y con los dedos llenos de mi calentura, más un aceite que tenía, me empieza a meter los dedos en el culo, y yo en cuatro esperando esa hermosa pija que me rompiera el culo.

    No tuve de mucho esperar que me termino metiendo esa hermosa pija en el culo, yo revocada en la cama a los gritos (como siempre mezcla de placer y dolor), pero me gustaba, así estuvo un rato (nunca estuvo tanto tiempo haciéndome la cola), hasta que acabamos juntos, y le la dejo llena de leche.

    Me importo un carajo, ni fui a limpiarme, me apoye sobre él, le dije: “mañana despertame como me gusta”, y nos quedamos dormidos los dos en bolas en ese cuarto asqueroso.

    Pero lo peor viene ahora (ya les conté que este verano me fui a la re mierda y nada me importo ¡un carajo!)

    Me despiertan tipo 10 de la mañana (ya voy a contar quien) y encuentro una nota del tatuado que se tuvo que ir y me dejo las llaves de la casa para que se la deje cerrada (para que entiendan el tatuado en la barra tiene un socio pero cuando le llevan la mercadería y tiene que pagar le gusta estar el, eso me lo explico después).

    La cosa es que me desperté caliente, la verdad con ganas de coger, como pensaba que iba a ser (pensé que el tatuado me iba hacer un lindo mañanero)

    Como ya conté un par de veces, el tatuado vive con un par de amigos, y el tema es que llega (como les dije alguien me despertó), unos de los amigos que vive con el Tatuado (que lo conocía y ya me había cogido en esas noches re locas)

    Me despierta, me pregunta que hago ahí, le digo, pase la noche con tu amigo, me saca las sabanas y estaba en bolas, me empieza a chupar la concha (les repito yo quería el famoso mañanero), le digo que no, que el tatuado nos iba a matar, me dice: “¿es tu novio?” obvio le digo que no, y me dice que él se coge mil pendejas por verano, entonces lo deje, me deje que me chupara la concha, (la verdad estuve re trola, pero no me importaba, solo quería disfrutar, no me importaba ¡con quien!) ya toda mojada, me empieza a coger, acabamos los dos, y conseguí, mi amado mañanero.

    Terminamos, agarre la camioneta de mi vieja (que me la dejo), me fui a casa y dormí casi todo el día, estaba muerta.

  • Una noche apasionada con mi prima

    Una noche apasionada con mi prima

    Yo soy Pedro y tengo 21 años.

    Hace unos meses mis tíos se fueron de viaje dejando a mi prima (que me saca unos meses) en mi casa ya que no se quería quedar sola. Yo estaba extrañado debido a que tenía que dormir en mi cama ya que no teníamos otra.

    Ella es hermosa, tiene unos pechos firmes y grandecitos sin llegar a ser muy exagerados, y su culo era redondito firme y sobretodo hermoso.

    Nos quedamos solos y ella se fue a duchar por lo que yo aproveché para masturbarme ya que ella siempre me excito muchísimo y teníamos que dormir juntos.

    El caso es que ella termino y entro al cuarto desnuda sin saber que yo estaba allí. Ella sorprendida por lo que me pillo haciendo, cerró la puerta y se tumbó en la cama a mi lado.

    Comenzó a masturbarse junto a mí lo cual me extraño y le pregunte el por qué lo hacía. Y me respondió lo siguiente

    Amelia: Lo hago porque desde pequeña te he amado y nunca encontré la manera de hacerlo.

    Yo: la verdad es que yo también te he amado siempre y no me pude contener hasta que te fueras de aquí.

    Tras eso se subió sobre mí y comenzó a besarme apasionadamente mientras frotaba su coño sobre mi pene.

    Metió su lengua hasta el fondo de manera que me sentí violado, pero en realidad me gusto y luego con su lengua empezó a jugar con la mía.

    Estuvimos así varios minutos, dado el hecho de que me dijo que seguía siendo virgen al igual que yo y que quería que su primera vez fuese conmigo.

    Yo decidí hacerle caso y cumplir esa fantasía suya.

    Me puse sobre ella y comencé a besarla descendiendo poco a poco hasta llegar a sus pechos. Los lamí y los bese, seguí jugando con ellos mientras seguía bajado hasta su coño.

    La dedee un poco hasta que estuvo bastante húmeda aunque la verdad no se la metí por que quería probar el jugoso néctar vaginal de mi querida prima.

    Entre gritos y gemidos me pidió que parase que estaba por venirse y tome paso a s vagina. Estaba muy húmeda y comencé a frotarle el pene sobre su vulva hasta que le pregunte:

    Yo- ¿Estás segura de que quieres hacer esto?

    Amelia- Claro que quiero. Todas las noches me masturbo pensando en ti.

    Yo- ¿De verdad? La verdad es que siempre fantasee con poderte coger algún día.

    Amelia- Pues ese día es hoy cojamos hasta desfallecer.

    Tras eso comencé a meterle el pene cuidadosamente para que no le doliese mucho debido a que ambos éramos vírgenes inexpertos.

    Le metía el pene en esa hermosa vagina hasta tocar lo más profundo que pudiese. Decidí voltearla y arrodillarme tras ella para ponerla a cuatro y poder apreciar su ano. Mientras cogíamos empecé a acariciarle el ano para que se excitara aún más.

    Se lo lamí para dejarlo lubricado y poder meterle un dedo para que disfrutase del momento.

    Tras varios minutos y cambios de posturas, entre gemidos me dijo que estaba por acabar y que quería que acabásemos juntos. Pero no quería que acaso fuera sino que se los echase todo dentro de su húmeda y caliente vagina.

    Cuando lo solté todo dentro de ella se sacó mi pene de dentro de ella y se giró hacia mí. Me dio un beso apasionado y no satisfecha se giró de manera que su coño acabase en mi cara y comencé a sentir una sensación que nunca sentí dándome cuenta de que mi prima me la estaba mamando.

    Primero lamió todo el tronco desde el glande hasta los testículos, y luego dándome un beso en el glande comenzó a introducírselo en la boca. Jugaba con la lengua en mi glande haciendo que estuviese a punto de venirme de nuevo le avise se lo saco de la boca y me pidió que se lo diese todo en la boca que quería saborearlo todo. Yo como buen primo le hice caso y me corrí en su boca.

    Tras eso volvió a besarme.

    Nos quedamos desnudos abrazados el uno al otro con todo mi semen saliendo de su coño. Le dije que si le gusto lo del dedo en su ano me dijo que si, que nunca lo había probado mientras se masturbaba y que a partir de ahora se convertiría en algo esencial para ella.

    Tras eso nos levantamos de mi cama y fuimos juntos a la cocina donde lo volvimos a hacer pero esta vez me dijo que quería que le penetrase el culo.

    Empecé a acariciárselo mientras nos besábamos frente a la encimera. Me agaché se lo lamí y cuando esta lubricado me levante y comencé a frotarle el pene por el ano. Le pregunte:

    Yo-¿Estás lista?

    Amelia- Claro mi amor házmelo.

    Ella se apoyó en la encimera y comencé a metérselo poco a poco. Ella soltó un gemido de placer y dolor a la vez aunque ese dolor se convirtió en solo placer.

    Tras varios minutos de metérsela y sacársela a un ritmo lento me vine dentro de su culo soltando una gran cantidad de semen caliente.

    Se giró me beso y fue a darse otra ducha a la que me invito.

    En la ducha no pasó nada solo nos enjabonamos el uno al otro de manera muy sensual y excitante.

    Salimos de la ducha me volvió a besar y nos vestimos. Por la noche ella durmió con sujetador bajo su camisa por lo que pase todo la noche agarrado a sus pechos.

    Desde aquel día comenzó a vivir conmigo ya que ella era de una ciudad distinta y el lugar donde encontró trabajo estaba cerca de donde yo vivía.

    De manera formal hacia nuestra familia vivimos como primos pero en realidad somos pareja y todo el tiempo que pasamos en casa lo pasamos desnudos.

  • Fantasías con mi madre: Ojalá fuesen verdaderas

    Fantasías con mi madre: Ojalá fuesen verdaderas

    Hace unos 2 años mi mamá junto con mi hermana y mi sobrino se fueron a vivir a otra ciudad por motivos laborales de mi hermana, mientras mi papá y yo nos quedamos en nuestra ciudad. Las cosas iban con normalidad, mi padre viajaba con frecuencia a visitar a mamá, yo iba unas 2 veces al año. Y fue en mi último viaje cuando mi madre me contó que había inscrito a mi sobrino a clases de natación y ella lo llevaba y que de vez en cuando ella también tomaba clases. No mentiré que en ese momento me dio morbo, imaginar a mi madre en la piscina junto con otros hombres, usando un bikini.

    Bueno antes que nada les describiré a mi madre: Ema, tiene 45 años de 1,65 m de estatura, unos 57 kilos bien proporcionados, para nada es gorda tiene una buena figura para su edad, senos pequeños (eso puede ser un punto en contra o no ser si a algunos de ustedes les guste ese tipo de tetas), con buena cintura, tiene caderas no tan amplias, de buenas piernas y con un buen culito respingón. De tez blanca bien cuidada puesto a que se dedica a vender productos de belleza siempre cuidó su piel y siempre anduvo bien presentable, ojos verdes, cabello castaño, ¿Qué les parece? Seguramente que a muchos se les puso dura la verga imaginando semejante madurita verdad?

    Resulta que un sábado cuando llegaba a casa a eso de las 2 de la tarde me encontré con ella y mi sobrino, me contó que lo llevó a sus clases de natación, al entrar mi padre le preguntó por qué se tardó (luego me enteré que tardó como unas 5 horas) mi madre dijo que sus clases de ella terminan una hora después que la de mi sobrino y después de eso se fueron a comer algo y por esa razón se excusó de almorzar, subiendo a descansar a su habitación, más tarde tipo 6 salieron mis padres y mi sobrino, yo me quede en casa a descargar unos vídeos… así es!! ya saben de qué… de maduritas obviamente.

    Mientras esperaba a que descargue fui al cuarto de lavado a poner a lavar ropa y vi un bolso detrás de la lavadora al abrir en ella estaba las toallas de la piscina que llevaron ese día (algo que mi madre dijo que lo lavaría a mano decide meterlo a la lavadora para ahorrarle ese trabajo, cuando lo desdoblo la toalla se cae algo que me dejo en shock. Se cayó un bikini, pero no cualquier bikini como los que usaría cualquier señora, si no, uno con una micro tanga de hilo y un corpiño que apenas cubría la parte de los senos y dejando toda la espalda al descubierto, sin dejar nada a la imaginación.

    Poco a poco ese shock se fue convirtiendo en una excitación una gran excitación debo admitirlo, a tal punto que empecé a hacerme una paja con ese bikini y fue entonces que comencé a fantasear con lo que ella seguramente hacía en la piscina especialmente con lo que habría hecho en la mañana o le habrían hecho para ser más exacto, ya que una madurita con semejante micro bikini termina recibiendo no una sino varias folladas, de tal manera que la dejaron tan cansada para que no almorzara y durmiera toda la tarde.

    No les hago perder más el tiempo, acompáñenme a fantasear con lo que seguramente le hicieron a mi madre:

    Una vez que dejó a mi sobrino con la instructora, le indica que la espere, que tardaría una hora más ya que ella también pasaría clases, se dirige a la piscina para adultos y mientras sigue su rumbo a los vestidores observa a un hombre cambiándose vestido únicamente con un vocero, de aproximadamente unos 30 años moreno, de 1.90 m de estatura, cuerpo atlético, por otra parte ella llevaba puesto una blusa negra transparente de la parte de atrás un jean hasta la cintura y unos tacones que hacían resaltar su lindo culito respingón ambos se miran de reojo, ella sigue su camino a un vestidor individual, el observa como la muy puta mueve su culo y agarrándose la verga piensa: «esa putita tiene que ser mía».

    Ya en el vestuario ella empieza a sacarse su blusita dejando al descubierto sus pequeños senos, se desabrocha su pantalón y empieza a bajárselos moviendo sus caderas quedando completamente desnuda. Mientras empieza a buscar su bikini de su bolso, el hombre entra y se abalanza sobre mi madre por detrás con una mano le tapa la boca con la otra la manosea por todo el cuerpo y le susurra al oído: «no grites ni pongas resistencia perrita», empieza a besar su cuello su espalda, va bajando hasta llegar a su culito empieza a lamerle y le da de mordiscos en las nalgas, ella se voltea y le dice: «no pondré resistencia pero si gritaré papi, ahora hazme tu perra» y se besan desenfrenadamente sus lenguas juegan dentro de sus bocas

    Continúan así hasta que el hombre la separa y se pone a mordisquear sus pezones, va bajando besándole su cuerpo hasta llegar a su coño y empieza a comérselo, mi madre solo gime de placer, (placer que seguramente siente desde que empezó a llevar a su nieto a esas clases y despertó la puta que llevaba dentro, tantos años perdidos con un hombre que nunca la trato como se merecía, semejante putita que desaprovechó mi padre). Continúa dándole placer con su lengua, ella toda puta comienza a decir: «así así ummm ahhh cometelo mmmm el boludo de mi marido nunca me hizo esto que bien se siente».

    Luego él ordena que se arrodille y que le suplique por su verga ella toda obediente como perra sumisa: «papi por favor dame tu verga dámela papi», entonces él se baja su bóxer y pone al descubierto su gran verga de unos 23 cm y ella se asombra y muerde sus labios seguramente piensa: «que buena manera de empezar la mañana», el bruscamente la agarra de la cabeza y lleva a la altura de su verga y le dice: «apuesto que tu esposo es un minipolla verdad» ella responde: «si papi así, apenas mide 14 cm, tu si eres un macho de verdad» y empieza a chuparla como toda una experta, la chupa la lame juguetea con esa verga, el hombre goza con el buen trabajo que realiza mi madre y empieza a penetrarle la boca hasta hacerla atorar en reiteradas ocasiones: «que pasa putita no eres garganta profunda?». Ella responde: «nunca me comí una verga tan grande, dámela toda, quiero tu leche papi» y continúa penetrando la boquita de esa esposa infiel.

    Así estuvieron varios minutos hasta que saca su verga de la boca de mi madre y comienza a masturbarse acabando en su cara, chorros de semen llenan la cara de esa madura, hace caer las últimas gotas de su semen en los pequeños senos de ella y le ordena: «quiero que salgas así con mi leche en tu cara hasta las duchas para que todos vean cuán puta eres, dicho esto se pone su bóxer y se va, ella toda obediente empieza a sacar su bikini y se va a las duchas.

    Cuando entra a la ducha empieza a limpiarse la cara con su dedo y tragarse la leche de aquel hombre, mientras se baña y va jabonándose su cuerpo piensa: «mierda por que no follamos, bueno en otra será» y comienza a colocarse su micro bikini, primero la tanguita una vez saliendo se dirige a la piscina caminando de manera provocativa aunque no había nadie en ese lugar siguió su caminar hasta llegar a la piscina donde la espera su instructor.

    Era un señor de unos 45 años, un tipo todo lo contrario del primer hombre, este era de tez blanca, mucho más chaparro para nada atlético con una gran barriga ella coqueta se para al borde la piscina y le dice: ¿te gusta? ¿Este es el traje de baño que pediste que me comprará para pasar clases verdad? bueno estoy lista para mis clases. El instructor se le queda mirando y le dice en torno de burla y medio enojado «no perra, tenías que venir más putita, pero me conformo» diciendo eso jala a mi madre a la piscina y se empiezan a besar apasionadamente mientras manosea sus nalgas y va metiendo un dedo en el culo de ella, haciendo que ella gima y grite como toda una puta.

    Luego le quita la parte de arriba del bikini y comienza a chuparle las pequeñas tetas de perra que tiene mi madre, ella solo dice: «que rico bebe, sigue chupando mis tetas», el empieza a morder los pezones y le dice: «que buena zorrita que eres, te daré la mejor clase de tú vida putita» a lo que ella responde: «eso espero papi porque el calentamiento estuvo rico, cuándo empiezan las clases de verdad profe?». Entonces el la voltea y la lleva hacia las escaleras, la levanta de sus piernas dejando su culito bien empinado y le dice: «ahora sí señora Ema empieza su lección», diciendo eso hace a un lado la tanguita y comienza a lamerle el coño a mi madre, ella goza como loca gimiendo de placer: «mmmm así así que rico comételo mmmm», después de un rato de estar comiéndose el manjar de mi madre, saca su gorda y venosa verga no tan grande como la anterior esta es de unos 18 cm y comienza a introducirla a la vagina.

    Ella grita como perra y él le dice: «tranquila puta que aún no la meto toda» se ríe y de un envión se la mete toda haciendo que ella grite «aaay mierdaa aaaahh», el gozaba con los semejantes gritos de esa hembra, «si así grita putita grita» y empezó a taladrearle bruscamente, haciéndola delirar: «siii siii asi ahhh que rico más rápido ahhh mmmmm dame más fuerteee» el profe también disfrutaba «ohh sii que buena puta que eres uff» ella seguía rogando «más fuerte cógeme más fuerte ahhhh». Entonces el sacó bruscamente su verga y dijo: «bueno zorrita ya que pides sexo duro te romperé ese lindo culito ok» a lo que mi madre dijo: «si, si eso quiero, quiero que me partas el culo, mi esposo nunca me dio por ahí».

    El hombre riéndose dice: «pero con que pelotudo te casaste zorrita, se tiene bien merecido estos cuernos que le estás poniendo», ni bien termina de decir eso se la mete de una y ella lanza un grito muy fuerte «aaaayyy dueeleee ahhhh no la saques seguiii siii siii mmmm», el comienza a bombearle el culo con fuertes penetradas, ambos gozaban ella gritando como perra en celo «siii asiii ahhhh papii oh si si si más dame más» y el con el culito respingón de mi madre «que buen culo perra, eres mi perra, quién eres?» Ella responde: «soy tu perra soy tu perra». Estuvieron así unos minutos hasta que él dijo «voy a acabar en tu culo, me corro perrita» inundando el culito de mi madre con chorros de leche, ella lanza su último orgasmo: «ayy que deli que rica leche»

    Sacando su verga del hermoso culito de mi madre le dice: «bueno Emita la lección de hoy terminó nos vemos el lunes vete a cambiar que ya vienen otras alumnas», ella con el culo destrozado y como buena alumna putita, sin acomodarse la tanguita salió de la piscina alzó la parte de arriba de su bikini, giró y le dijo «hasta el lunes profe gracias por la lección» y se fue a las duchas a lavarse su culito lleno de semen.

    Saliendo de la ducha se dirige al sauna a descansar de semejante cogida, mientras se relajaba entró un señor de unos 55 años, blanco, delgado con bigote que al igual que su cabello estaba canoso, llevaba puesto solo una toalla alrededor de su cintura. Miró a mi madre se dirigió hacía ella se le puso en frente y dijo: «miren nomas la puta de mierda está sentada aquí» al oír eso mi madre se levanta e intenta salir pero el la toma del brazo y le dice «ninguna putita sale de mi piscina sin que yo me coja», mi madre se queda viéndolo con cara de crédula, el sonreí y le dice «así es zorra hay cámaras en todos los ambientes y vi que podrías ser una excelente actriz porno» diciendo eso se quitó su toalla dejando ver su verga bien erecta de unos 23 cm «si no quieres que difunda tus videítos perra, empezá a chupar como se lo chupaste a ese joven en tu vestidor».

    Ella obedeció se arrodilló y dijo: «por favor no difunda los videos» y se la empezó a chupar, descansaba y decía «por favor no difunda los videos» el la abofeteó y expresó: «cállate zorra seguí chupando, compórtate como la buena puta que eres» mientras le agarraba de los cabellos, pasó un rato y ella volvió a suplicar que no difunda los videos, el la volvió a abofetear y dijo «mira perra vos sólo dedícate a disfrutar de mi verga, como disfrutaste de las anteriores, eres una puta y conmigo te comportaras como la esposa infiel que eres» «que prefieres mi verga o la verga de tu esposo?» a ella al parecer le excito esas palabras respondiendo: «obviamente que tu verga» y empezó a disfrutar mamarle la verga, ya solo suplicaba por más verga: «me gusta tu verga, que grande que la tienes, eres un macho de verdad», el gozaba con las palabras que decía la putita de mi madre: «eso puta disfruta perrita, te gusta mi verga, la quieres dentro tuyo, suplica por mi verga?», ella suplicaba: «si me gusta mmmm mi esposo es un minipolla nunca me satisface, métemela papi por favor métemela por favor».

    El la levantó le indicó: «Ponte de cuatro puta que te follare como a una perra», mi madre toda obediente como puta sumisa se colocó de cuatro y abriéndose las nalgas con sus manos dijo: «estoy lista papi hazme tuya» el sin esperar comenzó a penetrar la vagina de mi putisima madre que estaba hecha toda una perrita, gozaba de su tercer macho en la mañana: «ayy ahhhh así papi así fóllame soy tuya» después de un tiempo de estar follándosela se la sacó de golpe, se recostó y le dijo: «bien zorrita veamos como cabalgas, móntate en mi verga putita» y sin titubear la muy zorra así lo hizo, sentándose y con cada montada se le iba introduciendo más y más la gran verga de su macho en su coño, parecía toda una experta en montar verga, moviéndose como una potra salvaje, hicieron que tuviera orgasmos desenfrenados: «ahhh ahhhh siii siii soy tu perra soy tu perra ahhh» el igual disfrutaba de su puta: «Ohh que buena puta que eres, eres la mejor puta» «me corro puta me corro» terminando dentro de su coño después empezaron a besarse ella toda alocada lo besaba rasguñaba su espalda él le dijo: «eres la mejor puta que me he cogido» «quiero que seas mi novia puta» ella: «acepto bebe quiero ser tu novia puta».

    Se fueron a las duchas y continuaron dándose besos apasionados él le dijo: «ya que desde ahora eres mi novia puta todos los días tendremos sexo, también despediré a ese profesor, porque solo yo puedo pillarte en mi piscina» ella dijo: «acepto con una condición papi, que cada día me regales un micro bikinis y ropa sexy para vestir muy puta para ti», él le dijo «obvio perrita si vas a ser mi novia puta tienes que vestir como tal, además podemos aprovechar que el cornudo vive en otra ciudad para poder presumirte como mi puta». Se despidieron con un beso inocente, como enamorados, ella fue donde mi sobrino que la esperaba casi 3 horas sin imaginar lo bien que la pasó su abuela y lo llevó a comer algo, ella no comió puesto que ya se había comido a tres machos.

    Después de imaginar esto me corrí como nunca embarrando de semen todo el bikini, incluso manche mi pantalón, puse a lavar todo, envolví el bikini en la toalla, pero no lo puse a secar. Cuando llegaron, le dije a mi madre que puse a lavar ropa incluido lo del bolso de la piscina y que se me olvidó ponerlo a la secadora, ella me dijo que se encargaría de eso y se fue ese rato al cuarto de lavado, cosa que me provocó otra gran erección por esa reacción que tuvo ella, subí a mi cuarto y me empecé a pajear imaginando otras posibles historias de ella en la piscina e incluso en mi casa.

    Esa es mi fantasía, espero que hayan disfrutado y se hayan hecho unas buenas pajas pensando en mi madre, mientras me sigo preguntando. ¿Que la llevó a comprar ese bikini? O ¿quién le habría regalado? Será qué ¿en la piscina se comporta como me la imaginé?

  • Mi primera visita a un club de swingers

    Mi primera visita a un club de swingers

    El inicio del swinguing.

    Ya habíamos probado varias formas de tener sexo fuera de lo habitual, y nos había gustado. Y ya habíamos visto artículos y notas acerca de ese movimiento de sexo libre y consentido. Decidimos conocerlo. Vivíamos en Río de Janeiro y por revistas viendo diversos locales, uno que nos atrajo, fue un club en Sao Paulo, ciudad a dónde íbamos con facilidad.

    Llegamos la hora indicada, y nos encontramos con un barrio bueno, de buenas casas. El club estaba en una casa amplia, de entrada, elegante y cuidada, en donde un señor muy atento nos recibió, cobró la tarifa, nos dio las indicaciones generales y nos indicó donde estaban los vestidores.

    En seguida estaba una barra, bien surtida, con varios clientes en bata, bebiendo tragos y conversando tranquilamente. Todo indicaba un buen ambiente, de primera clase.

    Después había un jardín y la casa. Cuando nos encaminábamos por un corredor a los vestidores, nos encontramos vimos una habitación en penumbra, que me llamó la atención. Se veía muy poco el interior, pero sí percibimos alguna clase de movimiento. Entré por pura curiosidad, con mi marido atrás, atento.

    Después de algunos segundos pude notar algo como varias personas moviéndose, me acerqué un poco más inclinándome para ver mejor y conforme mi visión se ajustaba, vi que sí, eran dos hombres y una mujer. Repentinamente sentí una mano jalándome hacia abajo, y otra u otras acariciándome las piernas. Poco después, sin forzarme, ya tenía las manos metidas por el pecho y quitándome la falda y calzones. En menos que canta un gallo, estaba desnuda y manoseada por todos lados por no sé cuántas manos. Lo siguiente fue inclinarme algo más y colocarme dos vergotas para chupar. Educadamente correspondí mamándolas por turno. Al terminar salió la pareja, quedándose uno de los hombres, viéndonos sin hablar.

    No sé cuánto duró el encuentro, pero fue delicioso, cuando se vinieron, llenándome de porra, me quedé quieta, con mi amorcito al lado. No hablamos.

    Suavemente me pidió ponerme delante de él, inclinada y que lo mamara, lo que hice de inmediato, después me contó que el tipo, se levantó con calma, se puso atrás, metió una mano en mi entrepierna, como para probar la humedad, se apoyó en mis nalgas y sin más trámite me echó un polvo. Yo solo sentí la metida, muy sabrosa, era una buena vergota, sabía moverla.

    Terminó y se fue sin más trámite; medio sorprendidos o quizás algo apendejados por lo intempestivo de la situación, nos vestimos y nos encaminamos a los vestidores, donde nos quedamos vistiendo solo las batas y chinelos, como todo el mundo.

    Comenzamos a recorrer la casa, que tenía varios ambientes, algunos con sofás, otros con pisos recubiertos de algo parecido a grandes colchones, como futones, y en otros una especie de nichos. Muchas parejas estaban transando o mamando ellos y ellas.

    Optamos por quedarnos a ver uno de los colchones-piso, donde más tarde, ya viendo como era, nos fuimos al centro y nos quitamos las batas abrazándonos y acariciándonos. No tardó en aproximarse un tipo, que, sin titubear, me alisaba y manoseaba. Mi marido se apartó un poco, me puse de a perrito (¿ofreciendo las nalgas?) y el tipo correspondiendo a la oferta de concha, me cogió, mi marido se alejó un poco más y otro vino para colocarme su pepino en la boquita, que abrí de inmediato para comerme ese pito. Estaba en medio de una sala, copulando contenta con dos desconocidos metiéndome sus palos.

    Descansábamos sin cubrirnos, cuando vino otro antojadizo, sin dudar, al ver sus malas (¿malas?) intenciones, abrí las piernas, abrazándolo me montó y me chingó bonito. Se las di contenta

    Esa fue nuestra primera visita a un club de esos… muy buena… Salimos muy contentos, más yo con mi mondongo feliz.

  • El chico – Introducción

    El chico – Introducción

    Hacía muy poco que andaba merodeando por esa web. Menos tiempo del que llevaba descubriendo ciertos y embrionarios deseos; relacionados con el sexo y, su sexo. Que parecían dar cobijo a una ciencia capaz de curarlo todo. Hacía ya varios años que la autosatisfacción formaba parte de su vida cotidiana. Y así era como todas las noches; sumergía su desnudez en la infinita oscuridad de su habitación. En ese inmenso y cómodo vacío daba rienda suelta a sus; cada vez más. Elaborados deseos. Capaces de construir fantasías o medias realidades paralelas, poco a poco. Mucho más excitantes y arriesgadas.

    Durante ese sexual aprendizaje la mano zurda del muchacho. Había adquirido cierto conocimiento anatómico del propio apéndice de ese cuerpo; al que ambos pertenecían. Las prolongadas caricias a lo largo de ese hermoso y proporcionado tronco duro. Ligeramente curvado hacia abajo y terminado por un capullo; con la forma de fresón maduro de tacto aterciopelado, y en el que apenas se nota cicatriz alguna de su circuncisión. Se desdibujaron para volverse a dibujar; en la suculenta silueta de su durísima polla lubricada. De templada carne y encendida piel.

    Y cuando llegaba al clímax. El cuerpo del chico se tensaba y toda su anatomía se dibujaba enérgica. Y cuando explotaba. El cuerpo del chico se ruborizaba, temblaba; y la piel que lo abrigaba ardía. Y cuando su sexo se derramaba. El cuerpo del chico hiperventilaba y extenuaba en un silencio contenido; amordazado siempre con la almohada. La única inquietud del muchacho entre tanto lascivo placer. Surgía en su búsqueda por adquirir cada vez; un mayor control de su eyaculación. Quería adiestrar cuerpo y mente; para prolongar el placentero tiempo del estímulo genital. Mediante el auto control del orgasmo.

    El consumo de ese pensamiento iba directamente conectado al recuerdo y las sensaciones promovidas. Por el visionado casual de un video; hacia escasamente un par de semanas. Desde entonces. El muchacho se permitía perderse por los recovecos más profundos de las fantasías; que su mente generaba. Y eran muchos los detalles cotidianos que utilizaba el chico; para llenarlas de veracidad.

  • El esposo de mi compañera de oficina

    El esposo de mi compañera de oficina

    Llegó esta nueva chica a la oficina donde trabajo, (voy a cambiar los nombres para evitar problemas), digámosle Ana, quien me pareció agradable, nos tocaba compartir la misma oficina, ya que son dobles, y en varias ocasiones salíamos a tomarnos el café de la tarde juntas, ella siempre me hablaba de su esposo, de cómo le gustaba en la cama y lo que a ella no le gustaba hacer que a él sí, y yo, que no soy casada, le hablaba de mis aventuras y que me gustaba a mí de los tipos y que no.

    Un día su esposo llegó a buscarla, era un tipo medio alto, bien parecido, y me pareció también bastante agradable, pero hubo química desde que nos vimos, un par de miradas bastante seductoras y ahí quedamos los dos, medio coqueteándonos.

    Él se ofreció en llevarme a mi casa, ya que vivía de camino a la suya, Ana le había comentado de mí, a lo que accedí, en el camino me las ingenié para obtener su número, y que él obtuviera el mío, estaba decidida a que se diera un encuentro sexual entre nosotros, a este personaje lo llamaremos Luis.

    Cuando llegué a mi casa, me metí a bañar y a darme una masturbada pensando en Luis, fue divina, tan solo pensar en él me ponía súper caliente, mi clítoris estaba hinchadito y mi piel erizada, tuve un orgasmo riquísimo.

    Al salir de la ducha, así desnuda tomé mi celular y le iba a escribir, pero ya tenía un mensaje suyo, en el que me decía: «Que bueno que Ana es muy pendeja y no se da cuenta, pero noté como me mirabas y te acomodabas la ropa para que se te notara todo lo que tienes, yo también soy un descarado y te miré muchísimo, si no te molesta, aquí te va algo que quiero que veas». Me envió una fotografía de su pene erecto como mástil, era grande, sus venas estaban todas hinchadas y se veía demasiado rico.

    Le respondí: «Bueno, si es tan pendeja ¿por qué no vienes a comerme, aquí estoy solita, no vivo con nadie?, Y sí, soy muy descarada, y me encanta serlo, te muestro algo a ti también» Y le envié un par de fotos de mi cuerpo desnudo. Su respuesta fue: «Le voy a decir a la pendeja esta que debo salir, espérame como en media hora».

    Al cabo de poco menos media hora llegó, yo estaba aún desnuda, Luis entró y nos saludamos con un beso inmenso y un abrazo muy apretado, pude notar su erección, me quedé ahí besándolo un rato y restregándome divinamente en su pantalón.

    Sin mucho protocolo, se quitó la ropa y empezó a masturbarse en el sofá, yo empecé a hacer lo mismo, pero de rodillas frente a él, así que me lo metió en la boca, aquel pedazo de carne inmenso estaba tan duro que parecía un hierro forrado por seda, que cosa más rica, lo disfruté mucho, entre lamer y chupar, fue muy rico. Algo que me había dicho Ana que no le gustaba hacerle a su marido era darle chuparle y lamerle las bolas, tenía los testículos grandes y lampiños, tomé uno por uno y lo chupe mientras lo masturbaba, los lamí muchísimo rato, también se sentía excelente. Su cara de satisfacción era buenísima, sus jalones de cabello me tenían vuelta loca y me decía: «Ya conseguí a la zorrita que me va a mamar el guevo como me gusta» «Dale perra chúpalo, que se ve que te encanta» Cada vez que me trataba mal me sentía más excitada.

    Me levantó de un solo golpe y me sentó frente a él, empezó a mamar mis tetas con locura y me lo metió, sentí que me iba a estallar, estaba tan sensible que podía sentir la piel ir y venir con cada embestida, le dije: «Puedes acabarme dentro, no hay problema», me puse el dispositivo del brazo hace unos meses atrás, así que ese hombre me tomó por la cintura y me volteó, me puso en cuatro patas, y me dijo: «Entonces te voy a disfrutar hasta el final, ya eres mi puta» Y lo acompañó con nalgadas, que buenas eran esas nalgadas, sentía que no cabía en mi de lo fascinada que estaba con ese disfrute. Me cogía como me gustaba, que rico sentir la textura de sus bolas en mi clítoris cada vez que me golpeaba para meterlo, lo sacó y me lo metió por el culo de un solo arrebato, y con lo que me gusta que me den por el culo, lo único que pude hacer fue gritar de placer, seguía sus embestidas divinas, hasta que sentí que tuvo un gemido y su semen recorriendo mi culo.

    Ambos nos tiramos cansados en el sofá, él sobre mi y sin sacármelo, sentía como el pene se iba poniendo flácido y aun así era grande, su sudor y el mío, no podíamos ni hablar de lo cansados que quedamos, nos dimos cuenta que fue una sesión de 2 horas.

    Como pudimos nos levantamos, le ofrecí bañarse y me dijo que no, que ese era su premio de la noche, se fue tranquilo y yo quedé tranquila, me bañé y dormí excelente.

    Al día siguiente Ana me contó como su esposo había tenido que regresarse a trabajar en una emergencia en la oficina y llegó súper tarde, y todo sudado.

    Siguieron pasando muchas cosas entre nosotros dos, pero les contaré más adelante.

  • Asistiendo la conserjería

    Asistiendo la conserjería

    Ese día tuve trabajo de campo, debía ir a un edificio a efectuar un levantamiento de información y al conversar con el encargado del edificio puso a mi disposición toda la ayuda que me podría brindar el conserje para entrar en todos los espacios y hacer mi trabajo. La jornada fue rápida, era un edificio pequeño y ya a mitad de la tarde ya había terminado. El conserje fue muy atento conmigo en todo lo que le pedí, incluso pude usar su microondas para calentar mi comida del almuerzo.

    Fue demasiado atento diría yo, y pues pasaron otras cosas… pude notar a lo largo del día que no se separó de mi lado aunque él tenía otras cosas que hacer, y cuando agarro confianza me tocaba mucho los hombros y los brazos. Obviamente ese hombre no tan mayor de unos 40 años, algo guapo, moreno y de pecho peludo, linda sonrisa y ojos oscuros lo tenía todo para ser un buen polvo. Cuando ya estaba recogiendo mis cosas de la oficina donde las guarde, me ofreció tomar una taza de café en su conserjería.

    No pude negarme, la curiosidad me volvió loco, además me encanta el café. Así que bajamos al sótano y al entrar pude notar un olor muy de macho en el ambiente, la habitación estaba algo desordenada, era pequeña, al fondo una cocina de dos hornillas y una pequeña mesa solo para uno, junto a la puerta y detrás de un tabique estaba su cama, hundida en el centro, se alcanzaba a ver parte del colchón debajo de la sabana mal puesta, un poco sucio. Me vi a mi mismo allí montado pelando el culo. El conserje me dio una pequeña taza de café, y me pidió que me sentara en su cama. El cerro la puerta y paso la llave, eso me puso algo nervioso.

    -Quédate tranquilo- me dijo -es por si viene alguien y no toca.-

    Pensé: “este tipo me va a violar”

    Agarro mi taza vacía y dibujo una sonrisa en su rostro, la coloco en una ponchera de plástico regreso y se quito la camisa.

    -¿te importa si me quedo así? Hace calor. Si quieres puedes ponerte cómodo-

    -Ya me tengo que ir amigo-

    Se sentó en el borde de la cama ignorando lo que dije, recostó su espalda a la pared y empezó a acariciar su paquete. Cerró los ojos y luego me miro fijamente.

    –Ya tu sabias a que venias para acá cuando te invite, así que si empezamos de una vez, te podrás ir más rápido-

    Mordí mis labios, pensé que este tipo me iba a mantener secuestrado, que me iba a amarrar a esa cama y me tendría a su disposición mientras él quisiera. Allí para él con el culo dispuesto siempre.

    Se termino de abrir el pantalón se saco el guevo y comenzó a masturbarse delante de mí, así nada más, sin vergüenza, sin pudor. Pronto se le puso duro y empezaba a lubricar mientras el olor en el aire se hacía más fuerte. Se acerco hacia mí, yo temblaba no sé si de miedo o de nervios. Si se tratara de alguien conocido ya estuviera comiéndome esa verga gustoso, pero no tenía idea de quién era ese tipo hasta ese día. Tomó mi mano y la puso en su falo, durísimo y sudoroso, instintivamente lo masturbe, yo subía y bajaba mi mano como tantas veces lo hice antes. Era un guevo lindo de tamaño regular, unos 17 cm, estaba caliente y venoso, se había rebajado los pelos, así que lucía agradable. Mi miedo se fue dispersando, y ya estaba acariciando sus bolas con la otra mano, él acostado en su cama se estremecía con cada caricia, mis labios y mi ano estaban bien húmedos no aguantaba las ganas de metérmelo por algún lado, y cuando ya imagine que el tipo se venía, me detuvo, me puso de pie, y desabrocho mis pantalones, yo lo deje libre, a sus anchas.

    -Déjame ver que hay por acá, se que tienes un buen culo pero ¿que mas hay?- Sobaba mis nalgas con una mano mientras bajaba el cierre, me estremeci un poco. «me va a violar» volví a pensar, pero en el fondo no queria salir corriendo como una loca.

    Me bajo el bóxer y mi guevo brinco contra su rostro, yo me sorprendí pues generalmente eso me pasa a mí: (los guevos golpean mi cara al bajar pantalones), me miro a los ojos sonriente y me dio una mamada fenomenal, su lengua iba y venía por todo mi tronco, agarro mis nalgas con sus dos manos y me empujaba contra su rostro para engullir toda mi verga, sus dedos acariciaban mi ano caliente. El orgasmo no tardo en llegar, casi siempre yo hago acabar a mis machos pero esta vez yo descargue mi leche en su boca. Él se lamio los labios y se trago una gota que cayó en su mejilla, en realidad y para mayor asombro se trago toda mi leche.

    Con su guevo aún bien duro no me quedo de otra que devolverle el favor, me puse de rodillas y empecé a trabajar, el sudor de su verga me excito bastante aunque acababa de tener un orgasmo, lamí tímidamente su glande, y luego fui recorriendo toda su verga, lamí sus bolas bien rasuradas y de piel suave, estas poco a poco se endurecieron también, al sentirme más tranquilo él volvió a tomarme del cabello y apunto su guevo a mis labios. –vamos no te hagas el tímido- Perdí el miedo y me lo trague todo, el comenzó a moverse y llevar el ritmo, a veces suave y otras más fuerte, aunque al principio fue delicado por un momento apretó mi cabello y hundió ese rico guevo en mí, me dieron arcadas pero seguí chupando, parecía eterno y cada vez más grande, sentía las venas tropezar con mis labios… Oh dios que mamada le estaba dando… ¿o era él quién me estaba cogiendo la boca?, cerraba mis ojos y disfrutaba su sabor, apretaba mis labios contra su verga y mi lengua por dentro hacia lo mismo para intensificar las sensaciones, él movía su cadera y me embestía firmemente sin soltar mi cabeza, estaba a su merced… y cuando ya me disponía a darle el culo escuche sus gemidos y un tacazo de leche me lleno la garganta, muy tibia y abundante. Me lo saque de la boca y luego él volvió a clavármela, me cayó leche en la cara y de nuevo en mi boca. La tenia llena de su semen… Fue algo suave, delicado pero agresivo también y eso fue súper excitante. Me acaricio el cabello mientras su guevo me llegaba a la garganta, estaba realmente delicioso. Su leche era algo mas salada de lo normal pero yo no me la trague, sólo deje que escurriera por la comisura de mis labios mientras él pasaba su guevo aún duro por mis mejillas.

    -¿quieres más café?-

    -sí, y quizás más leche después-

  • Le di mi tanga y algo más

    Le di mi tanga y algo más

    Antes de empezar me gustaría describirme, tengo 19 años, mido casi 1.60, en cuanto a mi cuerpo no me quejo siempre atraigo miradas ya sea de los conductores que me ven al salir de casa o al andar en el metro o cualquier lugar. Soy delgada, con un culito algo grande al igual que mis bubis, todo esto acompañado de una cintura pequeña.

    Quiero contarte algo que me sucedió hace algunos días, todo empezó después de haber publicado mis primeros relatos, recibí muchos correos, algunos para confesarme que se habían masturbado mientras me leían o cosas por el estilo, no puedo negar el contenido de algunos correos lograron excitarme mucho, incluso llegué a tocarme mientras leía algunas de las propuestas que me hacían.

    Pero de entre todos los correos que recibí me llamó la atención el de un chico que me preguntaba si vendía videos eróticos; porque quería le cumpliera algunas fantasías que tenía como verme orinar o meterme algo en mi culito.

    Se me hizo interesante su propuesta y accedí a darle mi número para mensajearnos por whatsapp, cumplí casi todo lo que él me pedía, para mí eran cosas nuevas que nunca había hecho como grabarme mientras orinaba aunque sí fue excitante pensar que alguien se tocaría mientras me veía haciéndolo, siempre me ha encantado provocar eso en los hombres.

    Después de varios días de estar hablando me mandó un mensaje diciéndome que me había depositado para que comprara una tanga, no sabía cuál era su objetivo pero lo hice, ese día en especial que fui a una plaza cerca de mi casa para comprar la tanga qué me había pedido me sentía muy caliente; cuando me siento con ganitas normalmente uso faldas cortas y ese día no fue la excepción, en cuanto elegí la tanguita que más me gusto le mande mensaje para decirle que ya la tenía.

    Él me dijo:

    -quiero que te metas a un vestidor te la pongas y me la enseñes.

    Sentía que mi cara me ardía de la penita que me daba, pero mi cara no era lo único que reaccionaba… Entre mis piernas empezaba a sentir como me iba mojando, incluso el roce de mis pezones con mi ropa hacían que me excitara aún más.

    Siempre he pensado que el rojo me queda muy bien en especial en la ropa interior, por lo que elegí una tanguita roja muy coqueta, en cuanto termine de leer su mensaje me dirigí a ponérmela, dentro del vestidor me excite aún más pensando que me estaba desnudando para mi amiguito de whatsapp, ese día iba vestida con una falda negra, al quitarme el cachetero que tenía no pude evitar sentir fresco en mi vagina, me di cuenta que había dejado empapado mi cachetero, sentía que necesitaba una buena verga que aprovechará lo lubricada que estaba incluso para que me cogieran ahí mismo dentro de ese vestidor; eran tantas mis ganas que tuve que meterme un par de dedos en mi rajita para consolarme un poco, fue tan rico sentir como se metían sin ningún problema por lo mojada que estaba.

    Sentía que ya me había tardado mucho por lo que me puse la tanga que había comprado, me gustaba mucho como me quedaba mi culito se veía muy sensual con ese pequeño hilito rojo que se perdía entre mi culito.

    Después de que me admire un poco en el espejo le mande msj a mi amiguito para decirle que había hecho lo que me pedía, me respondió a los pocos minutos diciéndome que si era posible que al siguiente día el me la quitara dentro de su coche; que si aceptaba nos veríamos en el estacionamiento de una plaza que nos quedaba céntrica, a pesar de que no lo conocía ni por foto sentía algo de curiosidad sobre esa situación incluso hasta me sentía excitada al pensar que prácticamente un desconocido se quedaría con mi ropa interior, -pero mi puteria pudo más- no quería perder la oportunidad de que alguien más me viera con esa tanguita puesta por lo que dije que si aceptaba.

    Él se comportó como todo un caballero y me dio algunas instrucciones:

    Quería que ya no me la quitara desde ese momento hasta que estuviéramos en su coche (salvo para bañarme).

    Me dijo que ya dentro de su coche él no me tocaría si yo no quería, eso me relajó aún más por que debo reconocer que sentía algo de duda sobre verlo.

    Al día siguiente estaba muy nerviosa pero muy excitada sería la primera vez que vendería mi ropa interior y sobre todo a un desconocido, por la mañana todo transcurrió con normalidad me bañe; al salir de la regadera me puse de nuevo la tanguita roja y una falda tipo colegiala, quería verme bien para mi amigo.

    Para llegar a la plaza donde nos veríamos tome un uber, creo que si cumplí con mi objetivo de verme coqueta por que el conductor no dejaba de verme, incluso hasta ajustó su espejo retrovisor para verme las piernas.

    El trayecto hacia la plaza se me hizo eterno por que el chofer iba muy lento… Quizá porque de vez en cuando «accidentalmente» abría mis piernas ligeramente para que me pudiera observar bien.

    En cuanto llegue a la plaza le mande msj a mi amigo el inmediatamente respondió diciendo que ya estaba ahí que lo esperara fuera de cierta tienda, me dirigí hacia el lugar acordado y solo pasaron unos instantes cuando una camioneta color azul se estacionó frente a mi fue cuando por fin pude conocer al sujeto con el que había estado hablando, era atractivo para ser honesta, no pude evitar recordar la noche anterior en que me envió una foto de su verga completamente erecta, desde el primer momento que se la vi me impactó lo grande y gruesa que era; una sola foto de él me calentó al grado de desear tenerla dentro de mi.

    En cuanto pude regrese a la realidad y me subí a su camioneta, no pude evitar que mi falda se subiera un poco situación que mi amigo aprovechó muy bien para mirarme las piernas por algunos segundos.

    Ya arriba de su camioneta se dirigió hacia la entrada del estacionamiento subterráneo, escogió un buen lugar para estacionarse, en cuanto apago el motor me dio el dinero acordado por mi tanguita me sentía toda una puta en esa situación, yo traviesamente me subí la falda completamente para que pudiera verme con la tanga que había comprado para él, ese gesto le encanto porque algo dentro de sus pantalones empezó a crecer, en cuanto vi su paquete puse mi mano sobre él y lo toque un poco por encima de la ropa -ese momento me recordó mucho a cuando perdí mi virginidad-.

    Estuve tocando su enorme verga por algunos minutos, cuando de pronto empecé a sentir como sus manos se encontraban con mis piernas desnudas buscando subir hacia mi vagina, para ese momento ya no me importo su regla de que no me podía tocar, y abrí mas las piernas, en medio de esa situación yo tocándole la verga y el tocándome las piernas y mi vagina lo jale de la camisa para besar sus labios.

    Después de un par de minutos que duró ese beso, me aleje de él para decirle que me quitara la tanga lentamente, el accedió, me sorprendió mucho cuando me las dejo la tanga en mis rodillas para que su mano pudiera tocar mi vagina fue muy excitante, le pedí que me metiera sus dedos dentro de mi vagina, él obedeció incluso tocaba mi clítoris sentía que iba a terminar fue delicioso.

    De pronto dejo de meterme sus dedos y siguió quitando me la tanga, fue muy erótico ver cómo se llevaba a su nariz esa tanga que había usado.

    Desafortunadamente él tenía que regresar al trabajo por lo que nuestro encuentro no pudo durar más, pero prometimos que nos volveríamos a ver en una nueva ocasión donde el pudiera estar sin prisas.

    Gracias por haber llegado hasta aquí, espero te haya gustado mi confesión.

     

  • Continuación de reencuentro con mi ex compañera, Alicia

    Continuación de reencuentro con mi ex compañera, Alicia

    Salimos a recorrer Barcelona y a refrescar nuestros calores corporales. Paseamos por la Ramblas y acabamos en el puerto donde nos dispusimos a cenar y recuperar fuerzas. Eran la 21.30 horas y no queríamos regresar tarde al hotel, ya que teníamos aún algún asalto sexual pendiente y había que tener en cuenta que Alicia tenía que estar en la Ciudad de la Justicia, en la Avenida de las Cortes Catalanas, a la 10 de la mañana del día siguiente. Por suerte y siendo previsor, el hotel donde nos quedábamos estaba muy cerca.

    Elegimos un restaurante y nos dispusimos a cenar. Pedimos para compartir una ensalada con queso de cabra y nueces, pulpo a la gallega, revuelto de setas y como plato principal salmón para Alicia y lubina a la espalda para mí, regado todo ello con un vino blanco Verdejo José Pariente. De postre tarta de queso para Alicia y piña natural para mi. Mientras nos traían la cena, no dejábamos de miraros con nuestras manos sujetas con nuestros dedos, uno enfrente del otro, con nuestras rodillas tocándose y contándonos cosas tras meses sin vernos.

    – ¿Te arrepientes de haber venido? –dijo.

    – ¿Cómo puedes decir eso? sabes que no, eres como una brisa de aire fresco para mí, me haces rejuvenecer y sentirme vivo. Además, sabes que me haces mucho bien y que siempre aprendo algo de ti. Eres muy buena persona, como compañera de trabajo fuiste genial y como amante… -le dije haciendo un gesto de morderme el labio inferior.

    La cena transcurrió entre risas y miradas cómplices y cuando yo pretendía ir al hotel de nuevo andando y recorrer de vuelta los aproximadamente cuatro kilómetros que habríamos hecho antes, me dijo que no.

    – ¡De eso nada, chaval! Cogemos un taxi, porque estoy deseando devorarte y si vamos andando igual la guardia urbana o los mossos nos detienen por escándalo público, porque te pediría que me fueras metiendo mano todo el camino. Necesito sentir esas manos tuyas recorriendo mi cuerpo y que me hagas sentir viva, como tú dices, me dijo ella con una mirada que hacía prometer mucho.

    Cogimos un taxi y en 10 minutos estábamos en el hotel. Nos fuimos directos al ascensor, donde comenzó de nuevo un combate cuerpo a cuerpo en el que nuestras bocas no dejaban de buscarse y nuestras lenguas nadar en el interior de ellas mezclando nuestras salivas.

    Sonó la campanilla del ascensor cuando llegamos a nuestro piso y mirándonos nos reímos recordando a la camarera que nos había pillado al comienzo de la tarde.

    – Si estuviera ella por aquí y quisiera entrar con nosotros en la habitación, – – ¿lo aceptarías? preguntó.

    – No lo sé pero, ¿tú aceptarías hacer un trío con ella?, pregunté.

    – No me importaría compartir cama con ella, pero yo solo quiero disfrutar del placer de ver cómo te la follas, pero a mí que no me toque, dijo Alicia, sonriendo.

    – Vaya, pensé que también querías algo con ella

    – No, solo lo que te he dicho, ver cómo te la follas, que la pongas a cuatro y le des caña y verte disfrutar, ver cómo le comes el coño y se corre en tu boca, me dijo.

    – Contigo tengo más que suficiente y solo lo aceptaría por ti, siempre y cuando tú lo disfrutaras, dije.

    Entramos en la habitación y cuando voy a besarla poniendo su espalda contra la pared me pone una mano en el pecho y me dice que espere.

    – Lléname la bañera, me pide, mientras empieza a desnudarse.

    Entra en el cuarto de baño, desnuda y radiante, se sumerge en la bañera llena de agua inmaculada y me dice que la mire mientras se baña, que la vaya deseado.

    – ¿Más aún?, le pregunto.

    – Si, más, ahora soy yo quien quiero hacértelo desear. Me has hecho sufrir antes y ahora te vas a enterar, me decía con cara de pícara y sonriendo.

    Las sales de baño liberan, dulces esencias y burbujas entre sus piernas, invadiendo su cuerpo como yo quisiera hacerlo. El movimiento de sus piernas y pies entrando y saliendo del agua me estaban excitando. Sus pechos flotando en el agua me incitaban a acariciarlos, pero me lo impedía con sus manos, mientras se enjabonaba. Empiezo a desnudarme con la intención de meterme en la bañera y con un movimiento de su dedo índice me dice que no, y me dice que me quede ahí de pie mirándola y deseándola.

    Me pide que la enjabone. Arrodillado en el suelo, masajeo su cuello, los hombros, la espalda, después de haberlos untado con gel que suaviza el roce de mis manos. Ese contacto me excita y noto que abre su piel al deseo y desvela su sensibilidad a lo que va a suceder. Sus suspiros se incrementan mientras mis manos se esfuerzan en sentir. Masajeo su espalda siguiendo la senda del surco de su culo, mientras con la otra mano la llevo a sus pechos que voy acariciando.

    Es un masaje lento y voluptuoso, que se despliega invadiendo gradualmente su cuerpo pero que no me deja indiferente. Mi erección da fe de ello. Me mira, mira mi polla y sonríe. Sigo delineando su vientre. Me gusta acariciar su vientre, cuna de vida.

    Voy acariciando todo su cuerpo jugando alternativamente también con un pecho u otro, luego voy en busca de su coño. Paso un dedo para separar sus labios, siguiendo el pubis con la palma, apoyándome muy suavemente sobre la palma; por encima de donde vibra su clítoris, descendiendo aún, tras la ranura, hasta llegar al ano, rugoso y, con pequeños movimientos circulares, lo acaricio y lo perforo con un dedo. Da un suspiro largo de placer. Que hermoso me parece su coño y su culo. Los siento calientes a pesar de la temperatura del agua. Siento como su coño se abre y babea cuando vuelvo a tocarlo con la palma de mi mano y mi dedo se desliza sobre su clítoris.

    – Cabrón, me vas a hacer correr, cuando yo pretendía que fueras tu quien lo hicieras, me dijo, jadeando.

    Introduzco otro dedo más en su ano y sigo acariciando su clítoris mientras la miro. Le encanta que la mire y mucho más que verme, lo sé y por eso no dejo de mirarla y decirle lo bella que me parece. Siento sus jadeos y suspiros más intensos y desviando la mirada acentúo mis caricias y penetraciones, adentrándome en su ano y en su sexo mientras la palma de mi mano no cesa de acariciar su clítoris. Siento su órgano eréctil, las ávidas palpitaciones de su abierto coño y su caliente ano jugoso. Me centro en mantener el ritmo y siento que se va a abandonar en un plácido orgasmo por lo que acelero el ritmo y en un largo gemido que callo con mi boca, siento que ha culminado, cerrando su ojos y abrazándose a mi.

    Tras unos minutos relajándose que aprovecho para empaparme visualmente de su placer, se incorpora y comienza a aclararse mientras yo me meto en la bañera para ducharme. Se seca, sale de la misma y sin de dejar de mirarme a través del espejo, se lava los dientes y se enjuaga y con colutorio. Se perfuma y sale del cuarto de baño no sin decirme – te espero en la cama, cielo.

    Me doy prisa y tras hacer lo mismo que ella, me dirijo a la cama donde me espera cubierta con la sábana que aparta nada más verme.

    – Aquí tienes tu postre preferido, me dice, mientras mueve rítmicamente su cuerpo y se muerde su labio inferior.

    Cuando pretendo apartarle sus piernas e introducirme entre ellas, me empuja y hace que caiga de espaldas en la cama. Se pone en cuatro mirándome lascivamente y sin más, se lanza a por mi polla, que nada más que la toma en su mano comienza a cobrar vida de nuevo.

    Su boca se desplaza hacia mi polla y en ese momento me giro buscando su coño, colocándonos en un excitante sesenta y nueve. Me acaricia con su lengua a lo largo de ella y de vez en cuando mete la punta del glande en su boca hasta que poco a poco la va engullendo. Yo mientras me sumerjo con toda la cara en su coño que me parece una visión para mis ojos, me resulta tan fascinante su sexo que no me importaría que meara encima de mi boca. Me resulta encantador su coño y pienso que es una precios y perfecta entrada al placer y salida a la vida.

    Yo estoy tan excitado que le digo que pare un poco o no podré aguantar. Me dice que no importa que me corra, pero no quiero. Le digo que voy a hacer que se corra con y en mi boca. Para un poco mientras yo sigo devorando ese manjar de la naturaleza.

    Noto que estamos embriagados, nuestras secreciones van en aumento y el olor a sexo nos invade. ¡Qué maravilla! Noto que no aguanto más. Ella también lo nota y me pide que me deje ir. Lo hago e inundo su boca de mis secreciones en unos espasmos que me transportan a otro mundo. ¡Diooos que placer! Cielo, eres una maravilla, que boca tienes. Una vez ya me he abandonado Alicia empuja mi cabeza contra tu coño y me pide que siga, que está a punto.

    Meto mis manos debajo de sus nalgas las agarro y aprieto mientras mi boca naufraga en su cueva que cada vez está más inundada, lanzo mi lengua, la lleno de secreciones y me dirijo a su clítoris que chupo, lamo y cojo entre mis dientes dando pequeños y suaves tirones que hacen arquear su cuerpo. Meto dos dedos dentro del coño, los arqueo como si de un garfio se tratara y busco acariciar la zona interior y rugosa de su coño, su punto G mientras oigo uno y otro jadeo cada vez más intenso. Mojo un dedo de la otra mano en su humedad y sin dejar de chupar su clítoris y acariciar su punto G, acaricio su rugoso ano, lo introduzco y se abandona de nuevo en brazos del placer, gritando como solo ella sabe hacerlo, maldiciendo y agradeciendo al mismo tiempo esa sensación.

    – ¡Cabrón, cabrón, como me gustaaa! ¡Diooos, me corro, me corro, me voy a moriir! gritaba, Mientras apretaba más mi cabeza contra su coño como si quisiera introducírsela.

    La coloco de costado, me tumbo a su espalda y la abrazo, en posición de cuchara. Me embriago de su belleza y de su olor, intento llenarme de ella para cuando no la tenga conmigo. Nos quedamos así tiempo mientras nos susurrábamos lo que sentíamos. No sé el tiempo que pasaría hasta que Alicia buscó mi polla, acariciándola mientras yo hacía lo mismo con sus pechos y sus muslos sin tocar su coño. Tenía muchas ganas de sentirme dentro de ella.

    – Quiero que me folles, me dijo ya jadeando, pero hazlo ya, no empieces a hacerme sufrir. No creo que pueda desearlo más.

    Así, disponible como la tenía, abro ligeramente sus piernas y desde atrás busco su coño que acaricio con mi polla. Ambos sabemos que ahora solo busco humedecerme la polla para disponerme a follarla.

    Meto un poco la polla en su coño, la saco y la vuelvo a meter unas cuantas veces, mientras ella jadea, me aprieta el culo contra su espalda y noto como entra en su cueva, distendiéndose con una facilidad pasmosa. Estaba encharcada, las sábanas de nuevo mojadas, pero eso no nos importaba nada. Su coño traga mi polla y me paro para sentir se hincha aún más y me entrego a un placentero dolor por mi rigidez, hasta que noto que se separa de mi dejándome huérfano de su coño y se pone en cuatro.

    – Fóllame así José, pero ahora quiero que me vuelva a dar duro y que me des nalgadas. Ha sido muy dulce todo lo anterior, pero ahora necesito algo más fuerte, me dijo.

    Me pongo detrás de ella y agarrándome de sus tetas, la penetro de golpe haciendo que suelte gritos de placer no solo con la penetración sino porque inicio movimientos vivos de entrada y salida, duros golpes de mi polla contra su coño y mi pubis y huevos contra su culo.

    – ¿Lo sientes? Pregunto.

    – Si, cielo, siii, sigue, dame más fuerte, ahora toca un poco de daño como sabes que me gusta, azótame el culo, tírame del pelo y retuérceme los pezones y sobre todo métemela fuerte y deprisa, me dijo

    Siento su entrega a mis penetraciones y ella nota la mía y siente que querría meterme todo yo dentro de sus entrañas. Me hace sentir un placer infinito. Me siento goloso ante ella, queriendo seguir disfrutando de ese dulce.

    Tiro fuerte de su pelo y pongo la otra mano sobre su vientre para sentir sus vibraciones. Alicia grita y grita, goza y se entrega con una facilidad que hace que me sienta dependiente de ella, del placer que me devuelve y atraviesa. Es una sensación fabulosa.

    Me aprieto contra su espalda y tirándole del pelo hago que gire su cara. Quiero y necesito su boca, su calor, su lengua, su saliva, quiero me mi lengua vuelva a nadar en su boca y la suya en la mía, la necesito como el aire que respiramos.

    Siento que nuestra excitación está al máximo, cuando me dice que está a punto que pare un poco. Sin hacerle caso, sigo golpeando sus entrañas, tirando y acariciando sus pezones, dándole algún azote cuando me lo pide y cuando llevando mi mano a su coño lo noto palpitar y chorrear. Al tocar su clítoris, se abandona en un profundo orgasmo que me hace abrazarla como si quisiera impedir que se fuera de mi lado. Sus gritos y jadeos eran tan profundos y el movimiento de su culo golpeándome en un movimiento reflejo hacia atrás, hizo que acelerara más mis movimientos y me corrí cuando aún ella no había terminado su largo orgasmo.

    Se dejó caer boca abajo y yo sobre ella sin dejar de abrazarla. Así comenzamos a recuperarnos de nuestro combate amatorio que nos había dejado agotados, pero con unas maravillosas sonrisas de satisfacción.

    Nos acomodamos y la abracé poniéndome a su espalda y en posición fetal besando suavemente su espalda y cuello, con mis manos en su pecho y vientre, en silencio, porque no necesitábamos decirnos nada, solo roto por un susurro suyo que me decía que aún nos quedaba algo pero que no se sentía ya con fuerzas.

    – Tranquila cielo, relájate y descansa, siénteme junto a ti. Dulces sueños.

    Podéis dejarme vuestros comentarios e impresiones, que agradeceré, en el siguiente correo: [email protected].

  • El incesto

    El incesto

    ¿Por qué buscar en la calle lo qué te pueden dar en casa? Todo queda en familia, con una excitante variedad de opciones:

    1) Abuelo y nieto: Los abuelos no se quedan atrás, la tercera edad también tiene derecho, además de experiencia. El hecho de que sean mayores, no significa que no puedan tener una erección, lo suficientemente buena como darle la follada de su vida a su joven nieto. Los abuelos se hicieron para consentir a sus nietos, para complacerles este tipo de caprichos. Por otra parte, los nietos son el bastón de sus abuelitos, los ayudan a cumplir ciertas necesidades.

    2) Padre e hijo: La misión de un padre es educar a su hijo en todos los sentidos, a medida que este va creciendo, la teoría no es suficiente ¡Hay pasar a la práctica! No se puede negar que es excitante ver como un hijo es follado por su propio padre, ver cómo se lleva la boca la verga que lo trajo al mundo. Debe tenerse claro que un buen hijo, siempre obedece a su padre, él es quien manda y todo lo que hace lo hace por una buena razón, el hijo debe ser dócil y prestarle atención a papá, para tener un aprendizaje afectivo sobre todo lo su papito le explique

    3) Tío y sobrino: Los tíos son como nuestros segundos padres, las personas a quienes podemos recurrir ante dudas y problemas, nuestros confidentes y consejeros. Los tíos que se follan a sus propios a sus propios sobrinos, lo hacen con rudeza y delicadeza, una perfecta mezcla de amor y deseo.

    4) Hermanos, son nuestros cómplices, nuestros amigos, nuestros confidentes. Como hermano mayor, es tu misión guiar a tu hermanito, ser su maestro, él es tu pupilo seguirá tus pasos al pie de letra los hermanos suelen dormir en la misma habitación, por la noche hace mucho frío a veces. ¿Qué tendría de malo qué compartieran cama y se dieran calor mutuamente?

    5) Los primos, así como los tíos son nuestros segundos padres, los primos son como nuestros hermanos, especialmente para los hijos únicos. Los primos se cuentan todo, y hacen muchas cosas en compañía del otro, suelen quedarse a dormir en casa de sus tíos y dormir en la misma habitación, quedarse despiertos hasta tarde y por supuesto… ¡Hablar de sexo! ¿Por qué no? Y de la teoría, pasar a la práctica.

    Escribí este relato, porque tengo una fantasía: Hacerlo con un primo hermano, pero soy muy tímido para decirle, es casado y aparentemente hetero. Pero estoy indeciso, soy una puta deseosa de tener la polla de mi primo en mi boca y en mi culo ¿Será qué le digo?