Autor: admin

  • Dos aventuras sola

    Dos aventuras sola

    Dos vuelos en solitario.

    Con los chilenos en Copacabana.

    Ya tenía mucha experiencia en sexo y aventuras, casi siempre acompañada de mi maridito, sabía muy bien lo que quería y podía, pero no siempre. Vivíamos lejos de las familias, lo que nos hacía hacer viajes largos. Con nuestras experiencias, mi marido pasó a ponerme en el equipaje algunos condones, por si se ofrecía, nunca se sabe.

    El viaje tenía que ser hecho con una escala, de mi ciudad a Rio de Janeiro, y de ahí a donde vivíamos. Decidimos que, en vez de escala, pasaría una noche en Rio, buscando una aventura.

    Llegué a una hora cómoda, me instalé en un hotel en Copacabana, a la orilla de la playa, y descansé. En la nochecita, me arreglé medio vistosa, enseñando, no puteando, solo sugestivamente y bajé al bar en la playa. Tranquila pedí una bebida y esperé viendo las personas.

    Como era de esperarse, algo después, unos jóvenes en una mesa vecina comenzaron a hacer plática, lógico, una mujer sola en un bar es cacería. Les seguí la plática y supe que eran hombres de negocios chilenos, en viaje de trabajo. Yo les dije que estaba de paso, visitando mi familia.

    Por supuesto que algún tiempo después ya estaban en mi mesa y muy animados. Curiosos de la ciudad y de lo que podrían ver, y yo les daba muchos detalles porque ya habíamos vivido ahí.

    Encaminé la plática a lugares picantes, les hablé de las boites del Beco das Garrafas, un callejoncito muy interesante y no muy lejos del hotel.

    Se animaron y decidieron ir, si yo los guiaba. Como esa era mi intención acepté de inmediato y fuimos.

    Era un buen día, el Baccarat estaba muy animado y ellos no paraban de ver las escenas de desnudez y sexo por todos lados. Con el espectáculo, se terminaron de enloquecer, nunca habían visto algo así.

    En el curso de todo esto, ya habían comenzado a meterme las manos, y yo, fraternalmente lo facilitaba, subiéndome la falda y soltando la blusa. No tardaron mucho en dejarme sin la blusa, solo de calzoncitos, besándonos y manoseándome plenamente, muy sabroso, me sentía en ambiente, muy a gusto como puta de la casa (Que ya había sido en alguna ocasión)

    Caliente y con ganas de polla, primero los mamé, hasta sacarles la porra, muy sabrosa, vino el showcito y a seguir me quité los calzones y los monté por turno, arrodillándome sobre sus piernas, Además de cogerme, estaban metiendo mano libre por pechos y nalgas y viéndome desnuda en púlico, como otra de las huilas de la casa. ¡Fue muy bueno!

    Cuando decidimos dar por terminada la noche, nos vestimos y regresamos al hotel, tomé mi llave y me fui con uno de ellos.

    Ya en su habitación, entró al baño, me encueré y lo esperé en la cama, colocada de frente, esperándolo de piernas abiertas, lista para la despedida.

    Pero en cuanto esperaba, le hice una llamada a mi esposito:

    – Hola amor, no imaginas donde estuve y donde estoy… estuve con dos caras en el Baccarat, y me porté como puta, como te gusta; si, me metieron las vergas, si, varias veces; y ahora estoy despidiéndome de uno de ellos, estoy en la cama, encuerada de piernas abiertas, esperando que salga del baño para despedirlo con una última foda… si… voy a mover bien el culo, no te preocupes… chau amor…

    Por supuesto, que su verga me cupo en la boquita, y de rodillas, sentí su palote entrando en mi pepa, me chingò a su gusto…

    Muy temprano dejé el hotel para seguir mi viaje, desvelada y jodida, pero contenta y satisfecha

    Huelga de la VARIG.

    En otro viaje, esta vez yendo a visitar mi familia, Me sorprendió una huelga de la compañía de aviación. Aterrizamos en Manaus sin saber cuando podríamos continuar el viaje.

    Llamé a mi esposo y se lo comenté. Agregando que estaba bien instalada en el H. Amazonas, el mejor de la región.

    Bueno, me dijo, ni modo, ahora solo paciencia. Ve si consigues una aventurita, para que no te aburras. De acuerdo voy a ver que consigo.

    Paseando por el hotel, me encontré con uno de los sobrecargos, muy amable me hizo una platiquita le comenté que tenía una pequeña molestia en la espalda.

    – Si usted quiere, me respondió, le puedo hacer un masaje.

    – ¿Si? ¡sería muy bueno! Acepto… ya sonriendo pícaramente con segundas intenciones, que él capto de inmediato ¿a qué hora sería?

    – ¿Le parece bien en una media hora en su habitación?

    Ya de acuerdo regresé y me arreglé con un toque de perfume y colocando una ropa interior bonita, sin sostén y una bata. Llegó puntualmente, le ofrecí un trago platicando del inconveniente.

    – Bueno, ¿que hago?

    – Acuéstese bocabajo sobre la cama.

    Me retiró la bata y después de algunos momentos (asumo que viendo mi cuerpito sabroso) comenzó a masajearme lentamente, con cuidado, comenzando por las piernas y hombros, Siguió por la espalda, y suavemente bajó las manos a los costados, y las nalgas, metiéndo las manos por debajo del panti.

    No viendo objeción, roncamente me pidió voltearme, lo que hice sin titubear, dejándole los pechos a la vista y alcance. Los rodeó y suavemente pasó a acariciarlos, ya no resistió y me los besó, los pezones estaban muy duros y firmes. Lo abracé besándolo, estaba ofreciéndome abiertamente. Con su ayuda me quité los calzones, y abrí las piernas, colocando a su disposición mi panocha húmeda y deseosa. Sin decir nada, me montó. Me dio una buena cogida. Ya encarrerados, me volteó de a perrito, para una segunda metida.

    Nos despedimos, preguntándome si podría regresar mas tarde. Acepté… había sido muy bueno.

    Cuando regresó, después de la cena, ya recuperados los dos, fue mucho más directo y sencillo, ya teníamos confianza.

    Atrevidamente, lo esperé desnuda, y abrí la puerta sin esconderme, abrió los ojos y entró rápido, sacándose de inmediato el pepino, me senté en la cama y me lo puso para mamar. En cuanto lo hacía se fue quitándola ropa, y me puso de pie para explorarme la concha por dentro con sus dedos y polla. Yo solo pujaba y le decía algo como: si papacito, si… así… méteme tu palote, así… cógeme más méteme tu picha… si… Se vino, y todavía consiguió otra chinga arrodillada de a pollito asado. Creí que me iba a culear, pero no lo hizo, yo estaba dispuesta.

    Fue muy bueno. Al día siguiente, al reanudar el vuelo, me llamó la atención las risitas mal contenidas de las azafatas al verme. ¿Por qué sería? No les pregunté.

  • Me confundieron con puta (2): Capítulo 1: El primer jueves

    Me confundieron con puta (2): Capítulo 1: El primer jueves

    He estado muy indecisa desde que pasó todo eso, por un lado me gustó; por otro sé que no debo hacerlo, porque está mal y no lo necesito… puedo coger enfermedades y quedarme embarazada, de cualquiera; no sé ni siquiera porque me puso aún más el hecho que descargara dentro de mí. Ha pasado una semana entera desde que pasó todo eso, cada día estoy más ansiosa; he intentado ligar con chicos e incluso tener sexo con ellos, pero antes de hacerlo los he echado.

    No me hacen sentir nada, no hay placer; no hay morbo y lo más importante, por último no hay deseo.

    Han pasado ya 11 días, desde el fin de año en el que me confundieron con puta y me deje tratar como tal; no sólo me gustó, sino que lo echo de menos. Es por eso que al ver mi necesidad de sentirme de nuevo así, que terminó por decidirme a repetirlo; necesitaré un móvil de baja gama y con otro número, un par de spray antivioladores; ropa de prostituta y por último, que además creo es más importante aprender cosas sobre ese oficio.

    Lo primero es fácil, una falda cinturón; un escote ceñido sin sujetador, me pondre guapa y muy maquillada. He comprado un móvil y los dos sprays, con cierta facilidad; ahora solo necesito aprender sobre este oficio, lo mejor seria preguntarle a una profesional. Pero aun no quiero entrar tan profesionalmente en este mundo, tengo que ver si solo fue una vez; o si siempre esto me hará sentir así, tengo que volver a hacerlo para averiguar muchas cosas.

    Una vez bien equipada, me dedico a ver vídeos porno; para ver lo que puedo aprender, aunque la mayoría son sobreactuados aprendo algunas cosas nuevas que luego práctico con el consolador.

    Cuando llega la hora a la que los chicos salen de fiesta estoy nerviosa, ya que aún me lo estoy pensando; decido prepararme en el garaje para no salir así a la calle, dentro de mi coche me visto y me maquillo. Para luego aparcar en el descampado, y me sorprendo a mi misma al estar ya mojada. Estoy mojando el tanga sensual nuevo que me he comprado, incluso más que el primer dia; se nota que mi cuerpo ya sabe lo que viene, solo espero que mi primer cliente no tarde demasiado en llegar.

    Me siento cruzo las piernas, para que se me vea mas; me pongo a fumar, mientras espero pasando frio y pienso…

    – debo hacer algo con este frio, sino me voy a poner mala; la pregunta es que… – pienso para mi.

    Veo a los chicos sentada sobre mi piedra, bebiendo en la zona alrededor de la discoteca; muchos me miran con curiosidad, incluso supongo hablan de mi. Pero ninguno tiene el coraje para acercarse, al menos no en un principio; empiezo a impacientarme y me pregunto sino estaré haciendo algo malamente, pero el primer día me fue bien… así que no tendría mucho sentido.

    Sigo esperando muerta de frio, el único calor que me da es el que tengo entre mis piernas; que arde cómo nunca y, mis pezones podrían saltarle a alguien los ojos del frio.

    Una panda de pubertos se acercan a mi, son al menos 5 o 6 chicos jóvenes; me siento un tanto nerviosa y un poco intimidada son muchos, no esperaba público de este tipo.

    – ¿que queréis? – me remuevo incomoda.

    – ¿eres una puta? – pregunta uno de voz chillona, el de al lado le pega un golpe con la mano abierta; en la nuca.

    – perdona a mi amigo, prostituta. – corrige el mismo que golpeo al otro, con la voz mas varonil, los demás solo se rieron.

    Buena pregunta, pero no me sentía con fuerzas para responderla; así que fui al grano cómo la última vez, no entraba en mis planes acostarme con chicos jóvenes a los que todavía no les había salido pelo en muchas zonas, pero una puta se tiene que vender a todos; así que dije mi tabla de precios.

    – 15 un magreo de alguna zona tuya o mía, 20 por un beso; 30 por una mamada, 40 por una cubana y 50 por un polvo… si quieres un completo 100, una hora 150; y si quieres que sea tu acompañante por la noche con final feliz, 280.

    Todos se quedaron pasmados, algunos se rieron y otros; se excitaron, lo note en sus pantalones y sus miradas.

    – yo tengo 5, tíos. – hablo el de la voz de pito.

    – yo tengo 10, ¿nos harás rebaja de grupo? – el más maduro.

    – tengo 7 eso estas muy bien, haznos una rebajita – añadió el gordito del grupo

    – me quedan 11 – sumo el más altito de todos.

    – a mi 9 – aseguró el más feito

    – 42… lo siento, no soy barata; si queréis puedo dejaros tocarme las tetas por encima de la ropa a todos, y eso es un regalo. – ofrecí, siendo generosa; un tanto decepcionada, esperaba que llegarán a 50 y tirarme a uno. – estoy fatal – pienso sintiéndome mal unos segundos.

    Ellos empiezan a discutir, nada más que terminan su discusión para hacerme una pregunta.

    – ¿follarias con alguno por 42? – pregunta el de la voz varonil.

    – por 42 os regalo dos mamadas o 3 magreos, como mucho. – conteste, pero hablar con ellos estaba funcionando; estábamos llamando la atención, que por un lado me daba vergüenza y por otro era el objetivo.

    Ahora se dividieron entre dos grupos, los que deseaban la mamada y los que deseaban el magreo, entonces uno de ellos tomo el mando.

    – vamos a hacer mitad y mitad, 2 magreos y una mamada; el resto lo hará mañana, ¿de acuerdo? – pregunto a sus compañeros, por cantidad de dinero; fueron los primeros obviamente, ellos lo decidieron así.

    – veníd conmigo los tres – digo muy seria tras recibir y contar el dinero avanzando, los tres se miran duditativos; el portavoz vuelve a hablar, entonces.

    – pero… ¿no lo hacemos aquí? – pregunta asustado.

    – ¿queréis una multa? Porque yo no, sólo vamos a un sitio oscuro, adonde no se nos ve; para poder tener intimidad. – le guiño un ojo, gesto que lo envalentona y así el alto; el feo y el maduro me siguen, mirándome entera comiéndome con los ojos.

    Sus miradas me hacen sentir extraña, pero me estoy excitando por momentos; aunque a decir verdad esperaba mucho más que una mamada y dos magreos, pero algo es algo supongo.

    No tardamos mucho en llegar adonde lo hice la última vez y al recordar todo eso, me pongo como una moto; tengo el impulso de ponerme a cuatro patas pero no lo hago, no valgo menos de 50 por lo menos.

    – ¿a quien se la chupo? – pregunto a los 3, el maduro; levanta la mano, mirando al suelo un poco cortado.

    – bajate los pantalones y sacatela. – ordene, el asintio y bastante inseguro; comenzó a hacerlo, un poco cortado. – ¿vosotros que queréis tocar o que os toquen? – pregunto, mirándolos a ambos; tener a 3 yogurines para mi sola, me estaba poniendo como una moto.

    – tocar – comento el alto cuando lo mire, mirando mis tetas; y antes de asentir para darle permiso le dije las reglas.

    – cómo esto es una oferta, puedes tocar por fuera; todo lo que quieras de mis tetas, pero si metes tu mano adentro la fiesta se ha acabado no sólo para ti… para todos. – el asintio y entonces agarro sus manos me lo coloco detrás y las pongo en mis tetas, sus amigos le miraron malamente por lo que se que no se atreverá a hacerlo.

    – que me toques. – dijo el feito al mirarle, así que le pedí que hiciera lo mismo que su amigo maduro y lo puse a mi derecha.

    Así acabe de rodillas con 3 pubertos rodeandome, uno de ellos detrás mio clavandome su pollita erecta en mis nalgas y amasandome las tetas como si le fuera la vida en ello; que hasta me dolían pero eso solo aumentaba el morbo. Otro a mi izquierda que estaba que rebentaba sin haberle tocado, ya tenía un puntito de semen en la punta; y otro delante que al contrario que sus amigos calzaba una buena polla, para su edad… aunque a eso aun le queda que crecer, imagino y espero; deseo metermela y que se corra dentro, pero si no paga no lo hará.

    Me relamo cómo una niña pequeña con una golosina y me la meto en la boca hasta el fondo de un solo golpe, alineo la garganta y doy vueltas con mi lengua; mientras la saco y la meto, con la mano derecha que he agarrado la polla del feito… bajo el pellejo, se la aprieto; y luego con sólo dos dedos empiezo a hacerle la paja, con una velocidad progresiva. Al inclinarme para hacerle la mamada al de delante, se me quedó el culo más para arriba y el gordito se empezó a refregar con el, mientras me pellizcaba los pezones; que los tenia ya endurecidos al máximo, mi tanga era pura agua y mi chocho ardía terriblemente.

    Metí mi mano derecha en mi tanga y empecé a machacarme el clitoris cómo loca, estaba tan excitada; tenia tanto morbo la situación, me ponía tanto estar con pubertos haciendo una especie de trío que estaba a punto.

    El de delante nada más metermela hasta el fondo, pone los ojos en blanco; cuando muevo mi lengua adentro suelta un gemido ronco anunciando su inminente corrida, y al sacármela entera y meterla entera un par de veces; el chico explota en mi boca, me agarra la cabeza para hecharmelo directamente en la garganta y así obligarme a tragarmelo… aunque ya pensaba hacerlo, el sabor salado y dulce a la vez; inunda mi paladar, y me pone aun más dejandome a punto de explotar.

    Mientras el la saca poco a poco, recuperó el aire de mis pulmones y se la lamo; para dejarsela limpita, justo llegando a mi brutal orgasmo… antes de llegar a mi orgasmo, al agarrarsela al feito gimió; al apretarsela puso los ojos en blanco, y al moversela se corrio en mi mano lo que hizo que también me pusiera mucho mas.

    Por último el gordito, al inclinarme pa lante.

    – uf no vea si estás mojada, ¿puedo refregartela sin pantalones? – pregunto el tipo y producto del calentón, asenti; el lo hizo, dos o tres veces carne con tanga y cuando casi entro por lo mojado que estaba el tanga… se corrió antes de darse cuenta si quiera, se le aceleró la respiración y se apoyo en mi; sin dejar de tocarme las tetas, hasta que explote al sentir los tres semen en mi cuerpo.

    Pegue un gritito ahogado, me derrumbe contra el suelo; las corrientes eléctricas recorrieron mi cuerpo entero, volviendome loca. Ellos esperaron pacientemente, hasta que me recupere; entonces mientras me arreglaba y limpiaba entera, ellos empezaron a hablar conmigo.

    – ¿cómo puedo localizarte? – pregunta el maduro

    – este es mi número – digo, enseñandoselo en la pantalla de mi nuevo móvil; el lo apunta y me lo devuelve.

    – me ha encantado – soltó el feito, más ruborizado que otra cosa.

    – ha estado bien – confieso, un poco ruborizada.

    – ¿donde podre encontrarte otra vez? – pregunta el gordito.

    – puede que aquí. – digo, muy seria; ahora que la culpabilidad aflora.

    – gracias por todo guapa, me queda pendiente follarte. – se despide el maduro

    – y a mi – añade el feito.

    – yo también, reunire – soltó el gordito.

    Me siento cansada, satisfecha, culpable; siento asco, vergüenza y un sin fin de sentimientos que afloran bajo de mi piel. Decido marcharme y pensar nuevamente si repetiré algo como esto, si esto era la despedida y el cierre de ciclo o; si esto solo afianza que ahora soy una puta por vicio.

    Voy a mi coche y tras limpiame bien, cambiarme; llego a la ducha y me llevo una hora frota que te frota, luego doy vueltas y me cuesta conciliar el sueño… lo peor de todo, me siento decepcionada conmigo misma; por haber huido de allí y no haber aceptado mis necesidades cómo mujer, si tengo una filia rara cuanto antes lo acepte antes seré feliz.

    Luego el sueño me vence y caigo rendida.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (1)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (1)

    Había salido poco antes de la escuela y caminaba despacio, mis relaciones con mi amigo Alejandro no terminaban de concretarse y me tenía preocupado. Ninguno de los dos nos decidíamos a dar el primer paso, o el decisivo, todo se reducía a sentirnos a gusto estando juntos, aunque a veces discutiéramos por las diferencias de criterio sobre muchas cosas, demasiadas tal vez.

    Esa relación, cogida con alfileres y sin afianzar, ni estar bien cosida, hacía aguas como el casco roto de una embarcación, además de irse resquebrajando mas y más hasta diluirse.

    Podía echar la culpa sobre mi amigo encontrado en internet, Álvaro, que en poco tiempo se había colado en mi vida aunque estuviéramos tan alejados, pero sabía que eso era lo más sencillo. Lo complejo era que me encontraba y sentía mejor con él que con Alejandro mi amigo de hacía años, con Álvaro pasaba mas tempo, teníamos más contacto y me encantaba leer los largos correos que me enviaba, donde notaba su cariño reflejado, sus sugerencias sexuales que hacían que me calentara deseándole.

    Ensimismado en mis pensamientos no me daba cuenta del automóvil que me seguía, ni puse atención a las miradas que algunas chicas y chicos me dirigían al salir de la escuela, esas miradas que conocía tan bien y las dejaba de lado.

    La de Miguel, por ejemplo, que en un descanso entre clases me había pedido coger con él, chicos que se sentían calientes y deseaban meter la verga donde fuera. Eso era lo de siempre, pero lo que yo deseaba era otra cosa aunque el sexo me encantara.

    Me alejaba de la escuela y el camino se iba quedando vacío de personas, mi casa aún estaba lejos y aceleré el paso. No tuve tiempo para reaccionar y salir corriendo, ni darme cuenta del coche que se detenía a mi lado y del se bajaron dos hombres.

    Todo fue muy rápido, solo pude escuchar el ruido que hicieron las ruedas del automóvil al frenar con violencia, ver las siluetas de los hombres y luego la oscuridad me envolvió, un fuerte olor a algo dulzón, a alcohol o cloroformo penetró por mis fosas nasales y perdí el conocimiento.

    Desperté y continuaba sin poder ver, un miedo irrefrenable me atenazó el pecho. ¿Qué hacía yo allí? ¿Había sido secuestrado? Mi familia no eran suficientemente rica para pagar un rescate si se trataba de eso. ¿Simplemente pensaban matarme? Era mucho el trabajo que se tomaban para tan poco resultado. Había leído sobre secuestros para vender los órganos del secuestrado. Un escalofrío de terror me hizo temblar. Intenté serenarme sin conseguirlo al principio.

    Tenías las manos atadas por algo que se incrustaba en la carne de las muñecas y me hacía daño, la cabeza tapada con algo flojo, ¿una capucha o un saco de tela?, aún podía oler lo que me dieran para dormirme y estaba tumbado en el suelo de algo que se movía con pequeños traqueteos.

    Dejé de pensar al no encontrar respuestas para tantas preguntas que me hacía, e intenté relajarme para evitar, dentro de lo que podía, el dolor de las ataduras y la dureza de donde estaba tumbado.

    No podía calcular el tiempo transcurrido, pero el cuerpo me dolía todo él por la postura, y el de las muñecas se me hacía inaguantable. El vehículo donde estaba, eso si que lo notaba por el movimiento y el ruido de un motor acelerando, se detuvo con brusquedad y la inercia me desplazó golpeándome en la cabeza contra algún objeto duro.

    -Tenemos que esperar para embarcar el paquete. -escuché una voz ronca y agitada de hombre.

    -No ha sido tan difícil, no tienes que preocuparte, lo entregamos y que nos paguen para desaparecer una temporada. -era otra voz diferente más tranquila y sosegada.

    Todo se quedó en silencio, solo escuchaba algún ruido de garganta, y pasó otro tiempo.

    -Arranca el coche, nos están haciendo señas. -el vehículo volvió a ponerse en marcha y avanzó despacio, volvió a detenerse sin apagar el motor.

    -¿Todo bien? -era una tercera voz.

    -Atrás va la mercancía podéis recogerla, ¿el dinero? -de nuevo la voz tranquila.

    -Está bien no lo voy a contar ahora. -la misma voz.

    -Te avisaremos para el próximo trabajo, ahora alejaros unos días hasta que abandonen la búsqueda, la policía se cansa enseguida. -sentí el ruido de unas puertas que se abrían y unas manos que tiraban de mis piernas, no pude evitar una queja de dolor.

    -Está despierto.

    -Vuelve a dormirlo. -y otro vez el olor a éter o anestésico me llegó un instante antes de volver a desvanecerme.

    Desperté y lo primero que sentí fue el olor a salitre, a olor marino, lo segundo los pinchazos que sentía en todo el cuerpo al ir reaccionando, y que seguía sin poder mover las manos o no las sentía.

    -Ya vuelve en si. Quítale la capucha y las ligaduras, no creo que se pueda mover demasiado.

    El dolor era terrible y al principio volví a cerrar los ojos cegado por la claridad de una lámpara en el techo, intenté mover las manos con cuidado pensando que no existían y lentamente fui tomando consciencia de que estaba tumbado sobre una mesa.

    Recordé lo que había pensado durante el trayecto, del reportaje que leí sobre la venta de órganos humanos, mis peores augurios se hacían realidad. Estaba totalmente desnudo con dos hombres delante de mi observándome.

    Abrí la boca y dejé escapar un grito de terror, me iban a descuartizar, allí mismo y vivo, creo que los dejé sordos.

    -Tranquilo pequeño, no pasa nada.

    Por instinto reaccioné intentando llevar las manos a mi pubis y taparme los genitales, desistí, las tenía tan lastimadas que me dolían solamente con moverlas.

    -No me maten por favor, ¿qué quieren de mi? -hablaba balbuceando y empecé a llorar, lo que no había hecho hasta ahora.

    Uno de ellos dejó salir una risita y se me acercó.

    -Nadie piensa en matarte, nos eres más valioso vivo, vamos a curarte las heridas de las muñecas y la que tienes en la cabeza, permanece tranquilo y no pasará nada.

    Me limpiaron las heridas y me vendaron las muñecas como habían dicho, luego me pasaron todo el cuerpo con toallitas húmedas de papel.

    -Esos tipos son unos ineptos además de salvajes, podían haberle dejado marcas utilizando esas bridas de nylon tan cortantes para atarle las manos. -protestaba uno de ellos mientras con delicadeza me iba limpiando las heridas.

    -Tendrán que cambiar de suministrador si queremos recibir la mercancía sana como debe ser. -siguieron hablando entre ellos hasta que dieron por finalizado el trabajo. Después el que parecía ser el jefe se dirigió a mi.

    -Tendremos que tenerte unos días encerrado hsta que se curen las heridas, tienes que prometer que no intentarás escapar, ni moverte de tu habitación, no quiero que nos obligues a volverte a atar. -me miraban los dos esperando una respuesta, solo moví la cabeza asintiendo. ¿Dónde me iba a mover si no sabía donde estaba?

    Me ayudaron sujetándome para llegar a otra habitación que tenía una cama bastante pequeña, sin ventanas y con una lámpara fluorescente en el echo.

    -Aquí permanecerás hasta que te recojan. -me traían tres comidas al día y no me trataban mal, la comida era buena y además me destinaron un aseo con ducha en el pasillo cerca de la habitación. Durante el día me permitían salir a un pequeño patio con jardín y por la noche me encerraban con llave, no podía salir al baño.

    Me desesperaba viendo pasar el tiempo sin que me rescataran, esperaba ver entrar a la policía de un momento a otro y que me llevaban a mi casa, una noche entré en pánico y comencé a aporrear la puerta desquiciado.

    Me inyectaron alguna sustancia que me dejo dormido y cuando desperté estaba inmovilizado con una camisa de fuerza, de las que colocan a los locos violentos. Durante unos días me tuvieron así y me daban ellos de comer.

    Mis esperanzas de salir de aquel encierro comenzaron a desaparecer, no llevaba la cuenta del tiempo que llevaba prisionero y el pánico y miedo se convertía en resignación.

    -Vamos a quitarte la camisa de fuerza, tu verás si quieres que volvamos a colocártela. -con la convicción, ya firme, de que no tenía otra opción que seguir allí me quedé tranquilo.

    Me entregaron ropa para ponerme, volvieron los paseos por el patio y me hablaban con cierta amabilidad.

    Un día me tomaron fotografías vestido y desnudo, fueron muchas, y a pesar de estar ya acostumbrado a que me vieran sin ropa, supe lo era pasar vergüenza, pero ya poco me importaba, me había convertido en una persona mansa y humilde, aceptando con sumisión el destino que me reservaran.

    Calculé que tenía que haber pasado mucho tiempo, más de un mes, y una mañana me habló el que parecía ser el jefe.

    -Vas a tener suerte con lo que te ha tocado, has gustado a gente importante que te trataran como a un príncipe si sabes comportarte, en caso contrario te devolverán. -se detuvo un momento para inspeccionarme.

    -Sería una pena que no cooperaras y te mandaran de vuelta, con otras personas lo podrías pasar mal. Un muchacho tan lindo como tu merece la vida que te van a dar, te aconsejo que colabores y no te irá mal.

    ¿Qué podía hacer yo si no sabía donde estaba?, ¿habrían dejado de buscarme?, mis padres lo seguirían haciendo pero la policía tenía muchos secuestros que resolver cada día, yo era uno más que con el tiempo transcurrido estaría ya olvidado.

    A la tarde, como me habían anunciado, llegaron a recogerme, era solamente un señor vestido de gris y negro que imponía por su seriedad. En la calle, prácticamente desierta esperaba un imponente coche y el chofer abrió la puerta para que pasáramos a la parte de atrás.

    -Procure ir rápido Damian, el señor y don Manuel nos estarán esperando. -el señor le hablaba al chofer y este inclinó la cabeza en señal de respeto.

    Todo el viaje lo hicimos en silencio, aquellos hombres eran unos mandados, servidores de alguien más importante. Llegamos hasta unas puertas enormes de hierro y el chofer las abrió con un mando.

    No había reconocido los lugares por donde habíamos pasado, y si aún guardaba alguna esperanza de escapar, las perdí cuando aquellas puertas se cerraron detrás de nosotros. Después de recorrer un trayecto que me pareció largo llegamos ante una enorme casa de dos plantas. El señor que me había recogido me pidió que le siguiera.

    Estaban dos señores mayores en una enorme biblioteca, sentados con un vaso en las manos.

    Uno de los señores con bigote se levantó.

    -Al fin llegaron, don Manuel estaba ya intranquilo. Por favor Tomás, dígale a Pablo que le quiero ver.

    El tal Tomás salió y el señor de bigote se me acercó, levantó la mano y mi instinto temeroso hizo que diera un paso atrás.

    -No tengas miedo pequeño, aquí nadie te hará mal. -se adelantó y me cogió de la barbilla..

    -De verdad Manuel que resulta delicioso, más hermoso que lo que enseñan las fotos. -el otro señor se levantó.

    -Te lo dije Eduardo, es una preciosidad de muchacho.

    -¿Cómo te llamas pequeño?

    -Ángel señor.

    -Un bonito nombre que hace justicia a tu cara. Mira Manuel que piel tan delicada, es un digno regalo para un rey, un presente de rasgos exótico además.

    -Espero que el doctor lo sepa apreciar.

    -Lo hará Manuel, lo hará. Nuestro joven líder lo reconocerá en lo que este muchacho vale, aunque ahora no deje un momento a Oriol y a su amigo Alberto. Una belleza especial como esta le animará cuando Oriol esté fuera.

    Había terminado de hablar y se abrió la puerta, entro un muchacho quizá algo mayor que yo, tenía el pelo moreno y corto y era de complexión robusta y fuerte, de anchísimas espaldas, la cara varonil pero algo tosca y sin embargo aniñada.

    -Me mandaste venir. -se dirigía al señor de bigote.

    -Sí, voy a encargarte un trabajo especial. Cuidarás de este muchacho, se llama Ángel y le enseñarás lo que será su trabajo, hazlo bien como tú sabes.

    Me di cuenta de que el señor Manuel miraba a aquel chico con lujuria y se lo comía con los ojos.

    -Nunca te he fallado Eduardo. -entonces el chico se acercó, era más alto que yo y mucho más fuerte.

    -Me llamo Pablo, no te preocupes Ángel, seremos amigos y con nosotros lo pasarás bien. -me tendió la mano y cogió la mía muerta y perdida en la suya grande y fuerte.

    Entonces Eduardo hizo algo que no esperaba, me sujetó otra vez la barbilla y me besó los labios.

    -Saben dulces y suaves, harás las delicias de nuestro gran líder. Llévale a la habitación que ocupaba Oriol, así estará cerca de nosotros. -se volvió al asiento que ocupaba cuando entré y Pablo me llevó cogido de la mano.

    Salimos y atravesamos dos grandes salones hasta llegar a un largo pasillo, se detuvo ante una puerta y la abrió ofreciéndome que pasara yo delante.

    -Está será tu habitación, está como la dejó Oriol y con todas sus cosas, tu estatura es parecida a la suya, podrás usar alguna de su ropa hasta que la compremos para ti.

    Pablo parecía muy amable, me caía bien, por su delicadeza al tratarme, la verdad es que todos, hasta ahora, eran simpáticos y parecían querer que me encontrara a gusto entre ellos, y también porque su cara aniñada, aunque tosca, resultaba agradable, y según le veía moverse su cuerpo resultaba varonil y muy atractivo.

    Me mostró el baño que tenía para mi en mi habitación y comenzaba a darme cuenta del lujo y grandiosidad que había en aquella mansión.

    -Pruébate alguna ropa de Oriol para ver si te sirve. -cogí una camisa de color salmón y pantalón verde claro que me gustaban, tenía un enorme vestidor lleno de ropa de todo tipo. Me comencé a quitar la que llevaba y miré cohibido a Pablo que me miraba fijamente.

    -No tengas vergüenza, tienes que acostumbrarte a estar desnudo y mostrarte con naturalidad, ya te contaré sobre tu trabajo poco a poco. Te han traído para que sirvas las apetencias sexuales de los que dirigen la organización, pero lo pasarás bien si aprendes a adaptarte a esta vida, que no es mala. -sin más me quité la ropa.

    -Quítate también el slip que llevas y ponte uno de los de Oriol, son más eróticos y bonitos. -ese chico que tanto oía nombrar, y que ya quería conocer, tenía un verdadero almacén de cosas, cogí un tanga con hilo que se metía entre las nalgas de color hueso, era de seda y una verdadera preciosidad.

    -Eres muy hermoso Ángel, tanto o más que Oriol, volverás locos a muchos machos que se te disputarán y querrán tener tus favores. -sus palabras me subían los colores, eran demasiado elogiosas.

    Me coloqué la ropa y me miré en el gran espejo del vestidor, el pelo me había crecido durante este tiempo y ya tapaba mis orejas, lo llevé con las manos para colocarlo apartándolo de la cara con gesto coqueto, me gustaba mi transformación metido en aquella ropa cara y de calidad.

    -Colócate estas sandalias. -Pablo me ofrecía unas zapatillas deportivas en tela verde más oscuro que el pantalón.

    -Bellísimo Ángel, vas a causar sensación. Ven te voy a enseñar la casa, los lugares por donde puedes andar sin problemas.

    Me cogió de la mano y no me soltaba, me enseñó los grandes salones por donde habíamos pasado, uno con una gran escalinata que llevaba a la galería del piso superior, la cocina con sus servicios y me presentó a Berta la cocinara y Alicia una chica joven que era su ayudante.

    Estábamos hablando y sentí que algo tiraba de el cordón de mi zapatilla.

    -El es Dulce, le has gustado, era el perro de Oriol, ahora se lo ha quedado Eduardo, pero creo que ya sabe con quien quiere estar. -me incliné para acariciarle la nuca, él se puso de pie sujetando con sus patitas mi brazo, era suave como un algodón, algo precioso.

    Me fue enseñando el resto de la casa solo la primera planta, la zona de gimnasio con la piscina cubierta y acristalada por el exterior dejando ver el jardín trasero a la que se accedía desde el pasillo de mi habitación, me enseño la suya, la de Eduardo y las demás eran para invitados.

    Cuando salimos al jardín por la puerta principal, me di cuenta de que en realidad solo me había enseñado parte de la casa y se lo hice notar.

    -Bueno esa parte son las habitaciones de Ana María, la mamá de Oriol, ya la conocerás. -el parque o jardín que rodeaba la casa principal era enorme pero todo cerrado con altos muros de seguridad, con cámaras de vigilancia colocadas por todas partes, en los lugares estratégicos, aquello parecía un búnker inexpugnable.

    En la cena conocí a Ana María, una dama increíblemente bella, de menos de cuarenta la calculé, pero podía pasar por treinta y cinco, fue amable pero un poco seca y que me habló lo imprescindible.

    -Esa noche iré un rato al casino, ¿me acompañarás? -se dirigía a Eduardo.

    -Iré si no es para pasar mucho tiempo, ya sabes que la noche me mata.

    Cené poco, la verdad es que no sabía manejar muy bien tanto cubierto aunque miraba a Pablo hacerlo, se dio cuenta de mi ignorancia y me hacía señas disimuladas para que le mirara a él. Le envié una sonrisa para agradecerle lo amable que era.

    Estaba en mi habitación mirándolo todo, no dejaba de asombrarme, Oriol tenía de todo y el baño era increíble, disponía de artilugios especiales para limpiarse el culito, cremas especiales, jugué un poco con aquellos dispositivos y sentía curiosidad por saber como sería meter aquello en el ano para limpiarlo, no era difícil adivinarlo, me sentí un poco excitado por la situación, además hacía muchos días que no me había masturbado. La última vez fue leyendo un correo de Álvaro y preparando mi respuesta, no lo puede evitar, pero de eso hacía mucho tiempo. Álvaro y Alejandro quedaban perdidos en el tiempo.

    Me desnudé y procedí a utilizarlo, resultaba sencillo conectar la cánula al flexo de la ducha y con una crema introducirlo en mi cuerpo, había varios modelos, de bola me llamaba la atención pero escogí uno de tubo con perforaciones en toda su longitud.

    Resultaba muy agradable sentir el agua caliente entrado en mi recto con el efecto ducha del tubito. Defequé varias veces hasta que me cansé de jugar y terminé de ducharme.

    Curioseé un escritorio con libros de estudios, cuadernos con apuntes, un enorme ordenador que logré poner en marcha pero no tenía conexión a internet, lo dejé funcionando y entró a funcionar el salva pantallas proyectando fotografías de hermosos chicos jóvenes y machos, entre ellos las había de Pablo, tenía una buena polla, podía examinarle con atención, era un chico marcado y duro con algo de pelo en el pecho. La verdad estaba muy bueno.

    Estaba un poco intranquilo, y no podía dormir cuando tocaron a la puerta, Pablo entró sin esperar mi respuesta.

    -No quiero molestarte, pero no puedo dormir.

    -A mi me pasa lo mismo, será por todo lo que estoy encontrando y que estoy nervioso. -se acercó a la cama.

    -¿Hablamos un ratito?, igual así consigues dormir. -me aparté dejándole sitio a mi lado.

    Se colocó de costado y miró las imágenes que aparecían en la pantalla del ordenador, luego cambió la mirada y me miraba a mi.

    -Cuando tengan confianza en ti te permitirán usar internet.

    -¿Cómo sabes que he intentado conectarme?

    -Es fácil suponerlo Ángel, es lo que cualquiera haríamos. -entonces comencé a llorar, a permitir que las lágrimas salieran mansamente de mis ojos, Pablo me abrazó.

    -Lo siento Pablo, recuerdo a mis padres, a mis hermanos.

    -Tranquilo Ángel, llora si quieres, todo esto pasará, no adelantas nada poniéndote triste.

    Con sus caricias me fui tranquilizando, me sentía protegido abrazado por él.

    -Gracias por enseñarme como usar los cubiertos en la cena.

    -No estés dándome siempre las gracias, no es necesario, lo hago con gusto, es un placer ayudarte sabes. -colocó sus labios sobre los míos en un beso de un segundo, creo que cuando se retiró le seguía en su camino buscando que siguiera con el beso. estaba tan necesitado de cariño.

    -La mamá de Oriol es muy guapa.

    -Si que lo es, también para mí es como si fuera mi mamá, bueno y algo más que eso. -al hablar de Ana María sentí como su pene a mi costado respondía endureciéndose.

    -Entonces amas a la mamá de Oriol.

    -La amo y cuando ella quiere la hago el amor, me la cojo, necesita algunas veces un macho que la cubra y la calme. -no podía opinar al respecto, no sabía cuales eran las relaciones entre aquella gente que apenas empezaba a conocer, lo que si que sabía es que Pablo me encantaba y me sentía muy a gusto y protegido a su lado.

    -Estoy muy bien a tu lado Pablo, eres una buena persona. -se puso a reír.

    -No soy alguien especial, también te gustarán Rubén, Erico y muchos más, ya verás cuando los conozcas, esos son los primos de Oriol. -la conversación iba decayendo pero sentía que Pablo a veces me apretaba contra él dándome seguridad.

    -Ángel, no te molestes peto quería preguntarte algo.

    -¿Cómo me vas a molestar? Puedes preguntar lo que quieras.

    -Tu eres homosexual, eso es evidente, ¿pero has estado ya con algún hombre? -sentía que el calor me sofocaba y que me ponía rojo.

    -Si no quieres responderme no lo hagas, no deseo violentarte.

    -He estado Pablo, hace mucho tiempo y solo con dos novios que tuve, solo me la han dado dos veces. No conozco mucho de eso.

    -Tienes que aprender, saber como dar placer a los machos que te cogerán. -para ese momento Pablo acariciaba mi pecho y pasaba los dedos por mis tetitas acariciadores y con ternura.

    -Eres tan hermoso Ángel, tan increíblemente bello y excitante, tan lindo. -sus palabras si que lo eran y dichas con una extraña dulzura como nunca me habían dicho. Se fue inclinando hasta unir nuestras bocas, me incendiaba lo bonito y dulce que besaba, noté como empujaba con la lengua y abrí la boca para dejarle que entrara.

    -¡Oh! Pablo, me gusta. -seguro que no me escuchaba pero me equivoqué otra vez.

    -Tu boca es fácil de besar precioso, tu saliva sabe dulce y muy rica.

    Sentí que me estremecía y temblaba todo el cuerpo, me trataba como si fuera un cristal precioso a punto de romperse, y deseaba como nunca hice sentirme de ese muchacho, apenas unos años mayor que yo.

    Me quitó la chaqueta de dormir que me había colocado, era cierto que la ropa de Oriol parecía hecha para mi y había cogido un trajecito de pantalón corto y chaquetita de manga corta con dos botones, todo en seda.

    -Que tetitas más bonitas. -comenzó a chuparlas con suavidad y a morderlas con los labios.

    -¡Qué rico Pablo!

    -Tu si que estas rico precioso. -no podía aguantar más y moví la mano para cogerle la verga, me entorpecía su ropa, quería sentirla de verdad, no como la enseñaba la pantalla del ordenador.

    -Quítate la ropa Pablo. -me obedeció con rapidez y le vi de rodillas quitándose la chaqueta igual que la mía, su polla era preciosa con el glande gordo y redondo, húmedo de lo que salía por la uretra.

    La boca se me hizo agua, era un chico varonil y guapo, más que guapo, sensual y deseable, un excelente macho bien dotado, su verga tendría unos diecinueve centímetros, el grosor proporcionado, y con venas enraizándose en el fuste, el vello le llegaba un poco más abajo de la mitad de la polla, y los testículos se movían airosos muy negros.

    Ya había chupado algunas vergas además de las de mis novios, pero ninguna tan hermosa y tentadora como aquella, quise chuparla, lamerla, pero el macho que mandaba era Pablo y él tenía otra idea.

    -Colócate arrodillado y saca el culito, quiero comértelo con la boca antes de darle la verga. -hice lo que me pedía sin dudarlo, obedecía a aquel joven macho que sabía mandar sin gritar, dominar la voluntad con palabras suaves, controlar la situación como si fuera un experimentado semental.

    Lo primero que sentí fue el soplo de su aliento, cálido casi quemando en mi hoyito.

    -Tienes un culito divino Ángelito, con un embudo perfecto para llevar la verga a su centro. -pasó la lengua logrando que diera un gemido.

    -Riquísimo, te lo has lavado bebito, sabes como funciona esto, resultarás un prodigio.

    Yo gemía y Pablo rugía comiéndole el culo, no podía controlarlo y sentía abrirme para su lengua.

    -¡Qué rico Pablo! ¡Qué rico me la das! ¡Ayyy! ¡Ayyy! ¡Ayyy! Pablo, me muero, ¡Qué gusto!

    -¿Te lo hago bien precioso?

    -¡Ayyy! ¡Ayyy! ¡Ayyy! Sí, sí, sí, quiero tu lengua Pablo. -miraba entre mis piernas viendo su polla goteando líquidos, los testículos que se le movían con sus movimientos al forzar los hombros para meterme la lengua.

    -¡Pablo! ¡Pablo! ¡Pablo! No te detengas, no, no, no, vas a conseguir que me corra, ¡qué placer! Ummmm, rico, rico, rico.

    Me volvía loco y para no correrme cerraba el ano aprisionándole la lengua.

    -¿Te gusta bonito, te gusta? -casi no le entendía por el chapoteo húmedo que su boca producía. Vaya que si me gustaba, nunca, nunca, nunca me habían hecho esto, ni Alejandro me había chupado de esta manera, no sabía que se pudiera gozar tanto con una lengua maestra en el ano.

    Pensé en las veces que había sido cogido, tan rápido, tan sin sentido y ahora esto era distinto, otro nivel más arriba, el cielo mismo. Sonó un beso sonoro, muy fuerte, fortísimo mientras aspiraba mi ano, sentía las tripas removerse y la angustia del placer inaguantable.

    -Por ahora basta, precioso, te voy a meter la verga. -me propinó un cariñoso azote sin fuerza y sujetándome por la cintura me dio la vuelta, dejándome la espalda sobre la cama. Me recogió las piernas sobre el pecho dejándome el ano expuesto, se chupo dos dedos y me penetró con ellos, era muy placentero sentirlos deslizarse hasta el fondo y luego como los estiraba, como un maestro, para ancharme el ano al tamaño de su herramienta.

    -Estas abierto pequeño, no necesitas lubricante. -se agarró la polla y no sabía si mirar aquel ariete de carne que ya me apuntaba en la diana del culo, o su cara húmeda de las babas y saliva con las que había lubricado mi culo. Se la masturbó unos segundos para ponerla más dura y dejo caer saliva sobre ella, sentía la necesidad de lamerla, estaba tan roja, con las venas para explotarle.

    -Déjame que te la chupe, muero por mamarla, ¡que rica se la ve! -dejó salir una risita de la boca.

    -Habrá tiempo para todo, no desaparecerás mañana, ahora dale gusto a mi polla con tu culito. -se inclinó hasta rozar la punta de la nariz con la mía.

    -¿Estás preparado?

    -Sí, sí, sí, dámela ya, métela en mi culito. -se bajó hasta mi boca y me besó metiéndome la lengua. Sabía deliciosa y la tenía muy caliente por haber estado jugando en mi culo.

    -¿Te gusta el sabor de mi boca?

    -Sí, me gusta me vuelve loco.

    -Sabe a tu culito, así sabe tu rico culo. -lo nombraba y era como si lo llamara para que se abriera para recibirle. Me tenía en un estado de tensión inaguantable.

    -Por favor Pablo métela ya. -se colocó arrodillado y embocó la verga en mi hoyo, en lugar de dejarse caer para enterrarse en mi y clavarme, fue tirando de mis piernas haciendo que yo me moviera.

    Sentía la presión en mi culo, el glande ocupando toda la cavidad del mi hoyito, el glande esponjoso y redondo haciendo presión, sus manos tirando de mi acercándome sin remisión y gemí al estirarme el anillo y sentir la punta invadiéndome el ano.

    -¡Ayyy!

    -¿Te he hecho daño? Solo ha entrado la punta.

    -Sigue por favor, estoy bien. -estaba bien pero con una presión increíble, agarré sus brazos y yo mismo me empujaba a la vez que el lo hacía.

    -Despacio precioso, no quiero romperte ni lastimarte. -era tan delicado y a la vez tan potente, mi culo se resistía a pesar de saber quien sería el vencedor de esta batalla.

    Sin descanso seguía entrando, resbalando dentro de mi cuerpo, metiéndose sin descanso ni tregua, solo se detenía micro segundos, dándole tiempo al anillo de mi culo para aceptarle su caliente y duro ariete de carne.

    Fue cambiando la postura para estar paralelo sobre mi.

    -Ahora ya falta poco. -musitaba y veía su esfuerzo para sostenerse en el aire, e irse dejando caer lentamente enterrándose en mi culo.

    Sentía los pelos de la parte baja de su verga en la entrada y ya no pudo entrar más aunque era suficiente.

    -Ya te tengo bien cogido, descansa un momento y ve tu moviéndote para hacerte a la verga. Me miraba y yo sofocado le sonreía.

    -Estás más hermoso así bien cogido.

    -Pablo, me siento tan bien, lleno de ti, de tu verga, ¡que ricura tu verga Pablo! Tus testículos, son tan gordos y duros.

    -Están llenos de leche precioso, para ti, para llenarte el culito si tu quieres.

    -¡Ayyy! Que rico lo que me dices Pablo, que rica tu polla. puedes follarme si quieres.

    -Aflójate un poco más, será mejor y más rico.

    -No voy a aguantar mucho Pablo, los huevos me duelen, necesito venirme.

    -No importa, habrá otras veces y aguantarás más. -empezó el mete y saca con lentitud, sin salirse del todo, metiéndose otra vez hasta el fondo, haciéndome sentir su potencia, sin dejar de mirarme y estudiando mis reacciones, sonriendo cuando me veía morderme los labios para contener los gemidos.

    Mi verga se rozaba al entrar en su abdomen, el roce de su pene me trastornaba de placer, no podía casi respirar.

    -Pablo, me viene, me voy a correr, te voy a manchar, ¡Oh Dios mío! ¡Qué gusto! Queeeeee. ¡Ayyyyy! -me moría y Pablo no se detenía, ahora no le importaba que muriera de gusto y placer. La leche me salía a borbotones en cantidad inaudita, mi abdomen se contraía y cerraba el culo con fuerza.

    ¡Ayyy! Pablo, por favor detente, me matas. -pero Pablo no paraba solo me miraba sonriendo, disfrutando él mismo del placer que sabía producirme. Cuando me relajé un poco y aún seguía temblando empezó a follarme el culo de verdad, con una macho semental auténtico, con la cara roja, la boca abierta cerrando los ojos para emplear toda su potencia en destruirme el culo.

    Y rugió como un venado en la brama, como un macho descargado en el vientre de su hembra, como una hombre entregado a la fecundación imposible, clavado y queriendo entrar más. como el arado en la tierra estéril.

    Aún no había salido de mi, aún sentía palpitar el pedazo grande de carne en mis entrañas expulsando las últimas gotas de su savia.

    Le sujeté del cuello y abracé su cabeza sobre mi clavícula.

    -Gracias Pablo, gracias. -respiró con dificultad sin levantar la cabeza.

    -¿Qué te he dicho antes?

    -Lo siento pero no puedo evitarlo.

    ¿Crees que yo no lo he disfrutado?, ¡precioso tontito! He gozado como una animal, estás riquísimo Ángel. -luego se quedó quieto sobre mi, besándome de vez en cuando el cuello y yo intentado abarcar con mis brazos la inmensidad de su ancha espalda.

    -¿Nos duchamos y dormimos? Tengo que enseñarte muchas cosas.

    -¿Volverás a quererme así?

    -Sí, si precioso, pero tienes que conocer otras cosas, otros hombres que te encantarán, otras vergas maravillosas que te harén soñar y delirar. Estas entrando en un mundo mágico y yo te llevaré de la mano.

    Esa noche se quedó a dormir a mi lado, me dijo que no me acostumbrara a eso, que tenía que abrir mi corazón a otros placeres que no vendrían de él. En parte me dejó algo triste y también deseoso de conocer ese mundo del que me hablaba. Pensé en Alejandro un solo instante, para reconocer que mi nuevo amigo era mucho mejor amante que él.

    Seguirá

     

  • Mi familia colombiana y su secreto (21)

    Mi familia colombiana y su secreto (21)

    Este relato es 100% ficticio solo fruto de una fantasía personal.

    Al mañana siguiente después de mis rutinas habituales y salir a montar con Sultán y cuando ya estaba desayunando aparición Don Amadeo le pido permiso a mi abuela para que le acompañara a hacer una vueltas las cosas se estaba torcido había pillado y arrestado es misma noche a Dámaso Vargas (Pegaso) porque siempre vuela recto pero sé que quedo sin alas y lo detuvieron por unas escuchas y había rumore de una deportación a USA, le había chuzado los teléfonos echo siguientes y puesto escuchas y lo tenía pillado por huevos Don Amadeo tenía que ir con discreción a hacer unas vueltas para averiguar lo que sabían de los demás etc. etc. etc. y pensó en mi como guardaespaldas junto a El Ratón la abuelo no puso ni el más mínimo inconveniente

    Nos fuimos a Cali a la compañía de teléfonos de la que El Bigotes y Don Amadeo eran socios en la sombra hablamos con un tal El Mono que les dijo que no estaban pinchado ni la haciendas ni los negocios ni los celulares ni de El Bigotes ni de Don Amadeo ni de La Madrina

    De allí a la comandancia de la Policía Nacional de Colombia a hablar con:

    La Comandante Morales (DPI)

    Cap. Calderón (DPI)

    Porque El Coronel Puerto jefe de la unidad y en nómina como los otros desde hacía muchos años está en Bogotá por otros asuntos le dijeron a Don Amadeo que investigarían pero que no sabían nada y que solo debían ir a por El Pegaso después de darles unos sobres nos largamos estar con los tombos ponía nervios a El Ratón que jajajaja sudaba más que en una sauna de allí a la oficina del licenciado Ramiro Escandón abogado de El Pegaso para hacer averiguaciones y algo sacaron en claro la operación era de la DEA de un agente llamado Dan Johnson sobre unas cuentas de El Pegaso en Panamá Uruguay y Liechtenstein sobre unas empresas de importación y exportación y unas cuentas etc. etc. etc.

    De camino de vuelta para en una tienda de comunicaciones y se bajó El Ratón a por unos Scanners para saber detectar micrófonos y escuchas y unos inhibidores de señal para colocar en zonas ciertos lugares de la hacienda y por estar e lugar y momento oportunos me tocaran varios de esos juguetitos que había aprendo a usar en Texas pirada Vampira Gótica

    El Ratón ni sabía para que servían ni cómo usarlos pero por como los manipulaba Don Amadeo se dio cuenta que yo si así que me toco hacer una batida en busca de micrófonos El Jaguar y Los 3 Ases y colocando inividores donde se me ordeno lo mejor fue revisar la pieza de Reyina y descubrir que la muda a la que todos tiene por una santa es una golfa en el historial de su ordenado había con unas 30 paga Web porno que tenía una buena colección de juguetes sexuales además de geles vaselinas y condones que dormía desnuda ya que no vi camisones y que solo usaba tangas y la mayoría de esos que son solo un hilo…

    Información procedente de su PC de un diario eléctrico y de un armario cerrado con llave que forcé como me habían enseñado los `programitas del celular que conseguí la pirada Vampira Gótica en Texas

    Llegue a las 3 Rosas la Yaya estaba súper inquieta había mil y un rumores sacamos a Jacobo y la Yaya de la casa me los lleve a las caballerizas y los puse al tanto de todo lo que hizo que se pillar un cabreo de la ostia pero se alegró mucho de que supiera usar los scanners los inhibidores y que supiera tácticas de contra vigilancia y que fuese fruto de mi formación que ella había pagado se hincho como un pavo real y mientas yo registrara la casa etc. Jacobo le dijo que había que volver a usar un sitio que había construido mi abuelo conocido como la capilla en un sótano que yo no conocía en la hacienda y que había que hablar lo mínimo por teléfono. Durante un tiempo etc. etc. etc.

    Don Amadeo me mando decir a la Yaya que en la fiesta del 15 de esta tarde habría una reunión de la mesa y los socios que debía asistir y que también quería que yo estuviera allí

    Debido a estos acontecimientos la Yaya y Jacobo me explicaron que el negocio funciona como una gran corporación que tiene una junta directiva que toma las daciones y controla que las cosas no se salgan de madre y que cada quien reciba lo suyo y se puedan hacer negocios con garantías

    La Junta

    1-Don Chucho Peña (EL 12) El auténtico Jefe de Jefes

    2-Fabio y Esmeralda Gaucha Llevan el control del dinero los pagos de sobornos negocios legales marcan el precio de compra y venta la mercancía etc.

    3-Pacho Bayona (El Cucaracha) porque era indestructible Jefe de distribución y Seguridad

    4-Cynthia Córdova (La Gucci) Distribución en el SUR control de los negocios legales e inversiones del cartel de USA .Era Tía lejana de Diana la visito en Miami en un par de ocasiones y Diana y ella se llevaban muy bien, pero Cynthia no sabía de mi presencia en Colombia

    5-Luis Palma (Dr Pepper) Distribución en el ESTE control de los negocios legales e inversiones del cartel de USA

    6-Luna Córdova (La Llanera) Distribución en el NORTE control de los negocios legales e inversiones del cartel de USA

    7-Aina Palma (La Guerita) Distribución en la Zona OESTE control de los negocios legales e inversiones del cartel de USA

    8-Don Ismael Reyes (El Bigotes) Contrala el negocio en Cali Colombia

    9-Amadeo Guerrero Consejero y controla los sobornos la política seguridad y rutas de distribución a México (El Patrón en la sombra)

    Don Octavio Ortega (El Pacificador) y Wilson Ortega (La Pitón) Laboratorios y Empaquetado

    Chucho Arce (El Roto) y Hannibal Arce (El Beluga) Químicos Precursores Laboratorios y Empaquetado

    Guillermo Cuervo (MEMO) y Toño o El Tato Cuervo Laboratorios y Empaquetado

    La Yaya Doña Victoria (La Madrina) y Jacobo (El Muro) Cultivos y gracias al abuelo una ruta de distribución a México y USA por vida naval y aérea

    Doña Enedina y Don Nacho Contreras (El Gordo Contreras) Cultivos y gracias a Don Nelson (El Almirante) una ruta de distribución aérea a México y USA por vida naval y aérea

    Los De La Vega y los Vargas ruta de distribución a México y USA por vida naval y aérea yo a estas familias no las conocía pero tío León es familia de los Vargas por parte materna…

    Por debajo de familia Guerrero no hay lugares en la mesa son solo socios y solo se sube si alguno de los miembros en la mesa fallece como paso con mi abuelo la familia perdió su lugar en la mesa por la muerte de mi abuelo y la Yaya quería volver a ella por lo civil o por lo criminal también puedes perder tu lugar en la mesa si matas a un miembro de la misma sin el permiso de los demás miembros de la masa si te conviertes traidor o un sapo o si vas a prisión o quedas incapacitado física o mentalmente para ejercer las funciones de la mesa.

    Las decisiones de la mesa son irrevocables y se cumplen si o si con los Alacranes que son su brazo armado además de cumplir otras funciones sensibles o delicadas

    Los Alacranes son miembros de las distintas familias o clanes que componen la mesa y para ello debes ser familia de un socio o miembro de la mesa o recibir los votos favorables de 5 miembros de la mesa pasar una pruebas y hacer un juramento y sellar tu unión con una marca Mi bisabuelo por parte de la Yaya mi abuelo fueron o son Alacranes y Jacobo es Alacrán en activo solo puedes intentar ser Alacrán una vez si fallas el día de tu selección no hay segundas oportunidades.

    Después de esta puesta al día la Yaya me pidió

    Y: Revisa con esa cosa los carros por seguridad

    J: No, hace falta Victoria, ¿Quién va a chuzar (Pinchar poner escuchas) tu carro?

    Y: Tu no lo sabes que los revise todos el niño, ya sabes lo que decía padre: “La suposición es la madre de los mete patas”…

    Cumplí la orden de la Yaya y después comimos todos juntos donde seguí recibiendo información del negocio etc.

    Y Yaya pasó a mi pieza y selección la ropa que me debía poner para La iglesia y la fiesta y le recordó a Jacobo que controlase los tragos que tomaba etc.

    No soy ni de iglesias ni de curras pero era imposible llibrarse de la ceremonia religiosa así que me quede con Wilson al fondo de la iglesia mi tío y los demás los muy cabrones estaban en bar…

    Después de la misa y de camino a la hacienda dado que la homenajeada era la nieta de Don Chucho Peña (EL 12) la Yaya además de recordarme que fuese juicioso me fue diciendo el quien es quien de la reunión y la fiesta…

    Llegamos y una vez entregados los regalos eran una montaña de regalos y como un saco de sobres con dinero en dólares comido y bebido para dar y tomar orquesta mariachis etc. etc. etc.

    La Yaya y Jacobo pasaron a la reunión de la mesa tenían temas que tratar Papa me subió a un pasillo corredor y me indicaba quien es quien amigo o enemigo nombre apodo función en la organización etc. y en plena lección apareció Diana feliz había hablado con su tía Cynthia Córdova (La Gucci) y tía dicho entre comillas era pariente de uno de sus difuntos esposos pero tenían muy buena relación interesada casi seguro que la tipa esta tenía mucha plata y Diana quería su trozo del pastal para ella o mis hermanas…

    H: Mama, si algún día me visto así de mal portavoz pégame un tiro aquí (Puse los dedos de mano derecha en forma de pistola y apunte a mi nuca). Las camisas de la mayoría de los invitados eran muy feas y horteras

    D: Henarcito, no digas boberías… (Muy enojada)

    P: Jajaja tu madre jamás permitirá que tengas esa pinta ni te vistas con tal mal gusto jajajaja

    Mis hermanas me presentaron a Cynthia Córdova (La Gucci), que quedo muy impresionada y complacida con su nuevo sobrino… Y le dio una pequeña reprimenda a Diana porque no sabía ni palabra de mí para rebajar la tensión le dije.

    H: Vera señora Cynthia estoy aquí gracias a Jazmín, Diana me tenía escondido en una caja Jazmín la abrió yo me escopete y con lo grandote y pesado que soy no consiguieron meterme en la caja de nuevo…

    D: Hernancito como dices eso…

    Los demás muertos de rija y Diana medio enfurruñada y apunto de hacer pucheros, pero sirvió para su objetivo romper la tensión del incomodo momento.

    Papa y tío Jacobo me hicieron una señal y los 3 nos escabullimos y llegamos a los establos donde me familiarice con el lugar ya que al día siguiente allí 2 de nosotros mataríamos a Hannibal Arce (El Beluga) como quería la Yaya pero eso suponía algunos pequeños inobedientes:

    1: A la entrada de la fiesta nos cacheaban y quitaban las armas.

    2: Como sabríamos cuando estaría allí El Beluga.

    3: Como haríamos para hacerlo en silencio sin ser descubiertos si eso hijo de puta mide como 2 metros y pesa más 130 kg aunque sea viejo…

    El Tío dijo que tenía un plan y nos daría los detalles en casa que le dijéramos a la Yaya que se marchase ya de fiesta y así pondríamos en marcha todo…

    Devuelta a la fiesta lo hicimos por caminos separados y en un pasillo de la casa se me acerco una chica preciosa impresionante.

    X: Hola muñeco, estas muy solito quieres que lo pasemos rico prefiero con un Bizcocho como tú que con eso viejos babosos panzones…

    H: Perdone señorita pero no puedo ahora mismo me esperan (Estaba claro que la tía era una PUTA y a pesar de que nunca pague por estár con una mujer aquella estaba de toma pan y moja)

    X: Te lo hare muy rico vas a gozar mi amor y con lo bizcochote que estas mmmm te hago un generoso descuento y no hace falta que te pongas nada…

    H: Me están esperando señorita de veras lo lamento, pero me tengo que ir…

    X: Que pena contigo muñeco si cambias de idea me llamo Rebeca te lo hare muy rico bebe…

    Me dio un pico en los labios saboreó el beso y se fue mirando medio de lado, en busca de otro potencial cliente, reconozco que fue dulce mimosa y sumisa y eso me encante pero por desgracia no podía ser

    La Yaya dijo que estaba cansada y le dolía la cabeza era la señal para irnos mis hermanas se quedan a pasar la noche con la tía Cynthia al igual que Diana

    De camino a Las 3 Rosas La Yaya y Jacobo le a Papa que nos tenia que ayudar a quebrarnos a El Beluga y acepto.

    Una vez en la hacienda Jacobo nos explicó que mañana nos estarían esperando en un lugar de la casa 2 dagas muy afilas para acabar con El Beluga y que además en los establos podríamos encontrar palas de dientes machetes y otras herramientas guantes etc.

    P: Es imposible que no nos vean…

    JAC: No hay nada imposible, esta todo planeado bien…

    Y: ya sabes lo que decía Papa: Imposible es lo que se canta en canciones y se escribe en poemas no hay nada imposible si estás dispuesto a pagar el precio

    JAC: Tengo ganas de devolvérsela a los Cuervo, si Victoria los tumba como una de sus pócimas especiales y vosotros le robáis todas las joyas etc. a El Beluga podemos hacer que el resto piense que esto es cosa de los Cuervo…

    Y: Toman tragos como si fuese limonada y con mi combinado especial caerán…

    Por lo visto la Yaya era experta en venenos y otras muchas “pociones” que te podían hacer quedar KO temporalmente o de forma definitiva haciendo que parecieran muertes naturales y sin dejar apenas rastro…

    La Yaya a la mañana siguiente la Yaya nos seleccionaría ropa de colores oscuros y que camuflasen todo lo posible las salpicaduras de sangre

    Ya con todo más o menos planeado y definido nos fuimos a dormir.

    Me desperté como a las 6 de la madrugada hice mis ejercicios de costumbre desayune me duche y cuando iba a mi pieza para vestirme la Yaya me había seleccionado mi ropa américa jeans botas estilo cowboy y una camisa de manga larga de color burdeos muy oscura todo muy adecuado para lo que teníamos que hacer

    Mientras los demás se preparaban dieron como las 12 de la mañana y cada uno teníamos claro nuestro cometido.

    Nos pusimos en camino en dos vehículos el mío para mí y Jacobo y papa y la Yaya en uno de los de abuela, al llegar como el día anterior los cachearon y registraron y se quedaron las armas las mías las deje en mi Jepp ocultas.

    Pasamos y la Yaya fue con sus amistades Papa a buscar a mis hermanas y Diana y Jacobo y yo a por las armas que le habían ocultado…

    Nos fuimos al cuarto de baño de la segunda planta y detras de una de las cisternas había dos dagas una de puño y otra estilo Mark I afilas como un bisturí me quede con la Mark I me la metí en la caña de la bota me fui a los establos

    En los establos encontré unos guantes de trabajo una pala de dientes grande y un mache de los que se usan en la selva, me quite la chaqueta y el sombrero me puse los guantes y me escondí esperando la llegada de Papa o El Beluga

    Llego mi padre he hizo lo mismo que yo además el traía un gancho de los que se usa para mover madera…

    Llego El Beluga:

    BEL: Gatita, Nenita, bizcocho tu papi está aquí, ¿Dónde se habrá metido esta pelada?, estudia.

    Se colocó de espaldas a donde estábamos escondidos y se puso a desabrochar el pantalón no sé si para mear o para que la tipa a la que había llamado le hiciera una mamada…

    Mi padre arremetió con fuerza contra él y el clavo el cuchillo en la espalda y El Beluga, se revolvió y del golpe que le dio a mi padre lo tumbo boca arriba

    BEL: Perro quien te manda te voy a matar…

    Parecía que no me había visto, tome la pala de dientes y se la clave en su inmensa panza y lo embestí asta empotrarlo en la pared del establo, entre los relinchos y ruidos de los caballos. Mi padre le hinco en un costado en gancho pero aquel hijo de puta era duro y no caía seguía profiriendo amenazas e insultos, la bebida que ya llevaba dentro o la adrenalina de la situación parecía anular el dolor que tenía que estar sintiendo

    BEL: Os voy a arrancar la piel y sacaros el hígado perros cobardes…

    P: Cobarde tu puerco esto es por lo que hiciste a mi padre…

    Mi padre le clavo el machete en la cabeza y esta vez se desplomo como un saco de papas, Papa y yo soltamos todo y tratamos de recuperas la fuerzas aquel hijo de perra era muy duro me costó recuperarme si no es por los guantes me deshace las manos, el perro aquel no quería morir así que saque mi daga y se la clave en la garganta la gire y clave hasta el fondo en su papada.

    Papa, le quito todas joyas una pinza para el dinero con el símbolo del dólar con brillantes incrustados y un fajo de billetes, echamos los guantes en una pileta de cemento llena de agua recogí las americana y los sombreros y papa recogió otros guantes y trapos que había allí, y los boto a la pileta para despistar nos quitamos el polvo y adecentamos un poco nos pusimos las chaquetas y los sombreros y nos fuimos con cuidado de que nadie nos viera, lo que era un milagro es que nadie escuchara el escándalo que se montó…la música de la fiesta debía atenuar el escándalo que se montó.

    Llegamos a la casa por la parte posterior en el segundo piso subiendo unas escaleras nos esperaba la Yaya que nos abrió la puerta.

    P: Ya esta mama, nos quebramos a ese puerco está muerto ese perro mal parido…

    Mi abuela y mi padre se fundieron en un abrazo…

    P: Estarías orgullosa de Hernán remato a ese puerco

    Mi Yaya me agarro la cabeza con sus dos manos y me planto un beso en la boca

    P: Que orgullosa estoy de ti mi amor y sé que tu abuelo estaría muy orgulloso también…

    Mi padre me dio un abrazo y me saco de la bota la funda de la daga y se fue con Jacobo tenían que hacer algo más.

    La Yaya me llevo aun un cuarto de baño atranco la puerta termino de limpiarme me dio mi reloj mis joyas y el resto de mis cosas, después hizo lo mismo con Papa mientras que Jacobo terminaba la segunda parte del plan.

    P: Jacobo le enseñaste bien, gracias

    Y: Es como su abuelo tiene los cojones de un toro…

    Jac: Jajajaja, es mi mejor alumno, ¿Te quebraste a esa mal parido?

    H: Solo hice lo que planeamos…

    Jacobo y Papa se fueron y me dejaron con la Yaya para no levantar sospechas, estando solos la Yaya me dio un beso en la boda.

    Y: Te comportaste como un hombre debe comportarse, no hay abuela más orgullosa en el mundo que yo hoy…

    Salimos y nos mezclamos con el resto de familia he invitados y llego la hora de comer y la verdad no me entraba nada…

    Nadie echa en falta aquel perro aún no habían encontrado el cuerpo de aquel mal parido debía ser porque estaba dentro de box de los establos y además cerramos la puerta, debía ser ese el motivo.

    Como a eso de las 17:00 h lo descubrieron y se lio la mundial por que también descubrieron a 5 miembros de los Cuervo con sangre y con las pertenecías de El Beluga, Jacobo saco de allí a Yaya Diana tía Cynthia y tía Eva

    Yo fui a buscar a mis otras 3 hermanas y las encontré con Wendy Ivonne Reyes y Reyina Guerrero, un tipo las quería retener y registrar Kata e Iris le estaba llamado de todo y Wendy e Ivonne le estaban amenazando y Yasmin cuando me vio se lanzó a mis brazos llorando, el tipo quería registrarlas una tontería que iban a tener ellas creo que quería sobarlas como a vulgares putas, como eso no iba a pasar le pegue una patada en los huevos y según se encogía un crochet de derechas al mentón que lo dejo KO, las saque de allí, al llegar al Jeep tome mis armas papa distribuyo a todos en los 3 carros y a mí me metieron en la cajuela de ultimo armado con un Fusil Arrojos y unas cuantas granadas con la orden disparar si alguien nos perseguía… Salimos de allí como postas y fuimos a Las 3 Rosas que entro en estado alerta máxima…

    Me cambie de ropa pille mi HK 416 un chaleco anti-balas el de placas cerámicas todos los cargadores que podía llevar de fusil y de pistola dos granadas y dos Walkie Talkie.

    Llame discretamente a Elisa La Campanas, la última vez que habíamos hablado me insinuó de manera sutil que le comunicase cosas relevantes, así que la llame para que supiera la muerte de El Beluga, para que mantuviera a salvo a sus palomitas y pasase la noche en su casa atrincherado y bien armada, tener contenta a la mujer que se ocupa de tu dinero es una buena política o eso creo…

    Fui a la cocina comí algo y me tome un café y le pedí Adelita que me dejara una cafetera

    Mientras Yasmin y las demás le contaban a la Yaya Diana y tía Cynthia como acabe con el imbécil baboso para ellas fue una heroicidad nada más lejos de realidad pero era muy bueno que me vieran así en especial Wendy Ivonne y Reyina

    Mientas terminaba la cena escuche una conversación entre Iris y Wendy que dormiría en mi pieza esa noche.

    Ir: Perra, que astuta eres, quedándote con el cuarto de mi hermano, ¿Te meterás desnuda en su cama desnuda? y ¿Te vendaras como dejando tu olor en sus sabanas?, y ¿Así se impregnara en el tu olor y les sacaras y en él?

    W: Te volviste loca!!! no soy una perra, ¿Por quién me tomas.?

    IR: Tú sabrás amiga, pero me han pedido su teléfono ayer y hoy todas las perras del Valle… Y te prefiero a ti de cuñada que a esas…

    W: Pero…

    IR: Si, estas tan enamorada de mi hermano como dices aprovecha todo lo que pueda darte ventaja la Yaya, siempre dice “En la guerra y el amor vale para ganar”

    Llego Diana y dejaron el tema, y a mi Jacobo y Papa me mandaron de patrulla en una camioneta con 3 empleados más durante toda la noche, se escucharon disparos y explosiones en la distancia a la hacienda la dejaron en paz.

    Como a las 5 de la madrugada Papa se levantó y me sustituyo estaba muerto llevaba 24 h en pie, como mi pieza estaba ocupada por Wendy me pase al despacho de la Yaya al sofá me saque las botas el chaleco y las armas pero las deje a mano por si las moscas colgué el sombrero y la camisa y me eche a dormir…

    Al rato aprecio Reyina vestida con una bata de Diana de color violeta de esa muy cortitas que si se agachan se les ve todo y con gran escote descalza y muy sonriente

    NOTA: Las conversaciones con Reyina es mediante lenguaje de signos lo que complica ciertas circunstancias y situaciones.

    Me diente lenguaje de signos le pregunte si necesitaba algo, contesto que no que vena por mí y sin más se abalanzo sobre mí y me beso en la boca.

    H: Reyina esto, yo…

    RE: Si, tu cuidas de mi yo cuidare de ti, cállate y déjame apapacharte mi BEBE.

    Me comió la boca a besos se sacó la bata y solo llevaba un minúsculo tanga de hilo con un mínimo triangulito de una tela transparente de todo de color negro, Con la piel blanca como la nata unas tetas de tamaño medio bien paradas firmes duras rosadas con una pequeñas aureolas coronadas por un pequeños pezones tan duros que podría cortar vidrio con ellos. Pidiendo a gritos que los chupara los mordieras y los degustara en mi boca como el manjar más exquisito, pero opte por ver el siguiente movimiento de mi diosa vikinga.

    Me volvió a comer la boca a beso se colocó a horcajadas sobre mí y siguió besando y mordisqueando mi cuello siguió por mi pecho mi abdomen hasta llegar al borde de mi cinturón me pregunto con una voz como de ultra tumba muy estridente…

    RE: ¿Te gusta BEBE?

    Moviendo la cabeza arriba y abajo le di a entender que sí. En su rostro de niña buena se dibujó una sonrisa diabólica, de perrita satisfecha en busca de más.

    Desabrocho mi cinturón después el botón de mis Jeans y allí asomaron mis Slips negros de los resaltaba un notable bulto supongo que el morbo del momento del lugar la compañía me habían quitado el sueño de repente y puesto las pilas al 100×100, a pesar de que afuera andaban liados a pepazo limpio, pero a diosa Vikinga está concentrado en su objetivo mi rabo. Me bajo el Slips y mi polla salió semi- erecta Reyina agarro mi pene con sus dos manos y comenzó a darle besitos y un suave masaje en mis huevos que te hacia delirara de placer.

    Estaba claro que después de lo que había encontrado en su pieza y la destreza con la que desenvolvía tenia serias dudas de que fuese su primera relación y muy seguramente ya no era virgen.

    Después un rato de las delicadas atenciones de mi diosa vikinga mi polla se puso como un cohete y sin parar como una maquina bien engrasada comenzó a tragar toda mi polla hasta los huevos haciendo un ruido grog grug grog como de arcadas y escupiendo mucha saliva en sus leves paradas para tomar aire.

    Como si quisiera comerse así mi rabo no era la mejor postura la pare la senté en el tresillo y me coloque entre sus piernas poniendo mi polla justos sobre sus labios de su boca y comencé a follar su boca con dentro fuera fuerte y enérgico en que me hice con el control de la situación y cuando embestía mi polla hacia delante y con mi mano derecha en la nuca de mi nueva PERRA me aseguraba de que se la tragase hasta el fondo con los grog grug grog y escupiendo saliva pero me miraba feliz complacida por mi implicación y con ganas de más y más…

    De repensé se puso de pie.

    RE: Me tienes caliente como una PERRA callejera cabron ahora te voy a dar mis nalgas, pero solo mis nalgas nada de mi FLOR esa será solo para mi esposo, si intentas follarte mi FLOR de pateo los huevos.

    H: Tranquila soy un caballero, será como tú quieras.

    Que vas a decir en esa situación. La bese en los labios de la boca ella se tranquilizó y me devolvió el beso.

    Se sacó el tanga con una rapidez, y agilidad notables, se puso a 4 patas sobre el sofá poniendo el culo en pompa y bien abierta de patas un culo blanco como el mármol duro firma y muy bien parado esculpido por los dioses y el hoyito del culo apretadito rosadito y como resoplando soltando juegos blancos chiquito y apretadito una joya deliciosa.

    Apoyo la cabeza sobre el respaldo del sofá echo sus dos manos atrás y se abrió las nalgas esperando que la penetrara pero, comencé a besar y dar pequeños mordisquitos y pequeños azotes cariñosos en tremendo culo, Reyina giro la cabeza y con los ojos me dio a entender que le gustaba mi forma de proceder así que pase a besarle lamerle comerle el hoyito metiendo toda mi lengua en su ano, viendo como el cuerpo de mi PERRA se retorcía y estremecía dando algunos grititos y gruñidos de placer, lo que era una buena señal.

    El sabor salado de interior de su hoyito y con la total entrega de Reyina decidí darlo todo y me cebe con sus nalgas de tal manera que mi polla se puso a mil y Reyina se corrió de forma salvaje y brutal y me pase a besar y comerle el coño a ver como reaccionaba mi princesa Valkiria y para mi sorpresa modifico su postura para facilitar mis maniobras.

    Bese su coñito lamí delicadamente su FLOR que se abría como el capullo de una rosa húmeda, caliente, deliciosa le que comenzaron a brotar unos juguitos deliciosos y las convulsiones y estremeciendo del cuerpo de Reyina culminando en una salvaje corrida que me lleno la cara de jugos, que me limpie con mi pañuelo.

    Reyina se desplomo sudorosa y jadeando como una yegua tras una buena galopada, giro la cabeza y me miro lujuriosa mimosa y muy muy complacida.

    Aprovechando que Reyina estaba totalmente entregada con su culo en pompa brillante sudoroso y abierto como una tienda de 24 h.Me salió de dentro meterle dos dedos de golpe y comenzar un frenético mete saca aquel agujero estaba muy muy bien lubricado y con mis delicadas cuidadas y eficiente atenciones aquel agujero se dilato y calentó como la forja de un herrero y para mi sorpresa Reyina me pido y casi suplico.

    RE: Dame verga yaaa, perroooo.

    Cuando quería podía hablar y muy clarito

    ¿Cómo desobedecer las órdenes de una dama?, tome mi polla en la mano y la apunte aquel delicioso agujero, apoye la cabeza de mi polla a la entrada del agujero y metí la cabeza de mi polla sin ninguna dificultad su hoyito caliente y húmedo me incito a seguir mi penetración hasta. Que mis huevos chocaron contra sus nalgas, CLLOOONNN!!!

    Reyina emitió un gemido de conformidad, pase a besarle el cuello mordérselo con mis labios, Reyina ronroneo como una gatita y como comenzó a amover su culo sobre mi robo adelante y atrás adelante y atrás…

    Y pensé no nena si quieres que te de caña aquí tienes un macho que te va satisfacer como tu pides pedazo de ZORRA.

    Coloque mis manos sobre sus tetas las apreté con fuerza, no eran tan grandes y carnosas como las de la familia eran tamaño medio redondas duras firmes, mis manos las podían manejar mejor que a las de tía Saray y tía Eva comencé a masajearlos con mis manos y a envestir como una ariete bien engrasado y entrenado el culo de mi nueva ZORRA, dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera y cuando envestía asegurándome de metérsela hasta los huevos…

    Reina dejo de moverse abrió más las patas puso su culo más en pompa apoyo su cabeza sobre el respaldo del sofá y se entregó a mis embestidas acompasando el ritmo de mis embestidas con el movimiento de sus caderas, mi verga dura como una roca bien gorda con las venass súper marcadas hinchada roja como la piel del diablo perforaba aquel agujero como un cuchillo caliente penetra la mantequilla.

    Saque mi polla a posta del culo de mi PUTICA, de su hoyito como si fuera un volcán en erupción brotaron unos jugos trasparente con algunos hilos de sangre aquel delicioso agujero de aquella PERRA rosadito dilatado esperaba más guerra y lo iba a dejar como el culo de un mandril…

    Reyina gruño y meneo las nalgas arriba y abajo, pidiendo que la volviera a follar como a la PERRA totalmente entregada que era se la metí de nuevo de un solo golpe y comencé dentro fuera dentro fuera clon clon clon, hasta los cojones con cada embestida hasta que me corrí como un animal en sus entrañas con el chorro que le metí debió notar el sabor de mi leche en su garganta… Seque mi polla de su culo sucia echa un asco los 2 caímos muertos sobre el sofá dejando la cobija que cubría el asiento del sofá echa un asco de nuestros fluidos…

    Reyina no me limpio la polla como me tenía acostumbrado, ella se limpió el culo con unos pañuelos de papel que tomo de una caja de pañuelos que había sobre el escritorio se puso el tanga y se tumbó en el sofá sobre mí, me beso y me mimo por un breve rato y después se fue con discreción

    Me limpie un poco recogí la cobija y puse otra en su lugar y me fui al cuarto del baño y me duce sin mojarme la cabeza.

    CONTINUARA…

  • La leyenda de los Saphirts (M.D.L.S): Prólogo

    La leyenda de los Saphirts (M.D.L.S): Prólogo

    Prólogo.

    Cuenta la leyenda que al fondo de la inexplorada selva negra, están los Saphirts; guerreros sin alma que andan sobre la tierra desde que el mundo es mundo, son tan blancos porque nunca les ha dado la luz… y no tienen alma, porque se la traspasan a sus animales; son los únicos que pueden luchar al lado de terribles monstruos, educados para matar a cualquier intruso que por suerte o precariedad consiga llegar hasta sus tierras.

    Todo osado guerrero o explorador que se adentra en la selva negra, todo vagabundo o paria que huye hasta ella; todo animal o monstruo herido que se adentra en ella, nunca más vuelve a salir.

    Muchos son los nobles o los reyes que han intentado tomar control sobre ella, los reinos o imperios que han querido destruirla; los grupos o gremios que han querido vender su mística madera, los aventureros o exploradores que han intentado explorarla. Pero todos han perecido en el intento o han vuelto con cierto toque de locura, nadie tiene información real de que hay allí dentro; tan solo locuras, desvaríos y leyendas que son tan contrarias que no llevan a nada en claro.

    Todo esto lo cuenta un juglar rodeado de niños, todos lo escuchan apasionadamente; pero solo uno de ellos se toma la historia como un objetivo en la vida. El hijo de Necseo y Lariana; Tensell un joven que sueña en ser un avezado guerrero, más grande aun que su padre.

    Su padre es un guerrero ambulante, que en algunos lugares es conocido como un héroe; en otros como demonio, y un día fue a matar a la bruja Lariana por el encargo de gente muy poderosa. Pero por primera vez no pudo hacerlo, nada más verla se prendo de su belleza; luego se casaron y nació Tensell, fueron perseguidos por quien se atrevió y acabaron en Buena esperanza. La única aldea que se construyó junto a la selva negra, por los que fueron perseguidos hasta ella y luego no se atrevieron a entrar; por los que volvieron con vida y no estaban locos, aunque la mayoría de ellos no recordaban nada o eso decían… Por la gente que se preparaba para entrar y nunca volvía, por los que quedaban afuera para que los que entraban tuvieran donde volver; esta ciudad era la última esperanza de proscritos y exiliados, como la familia de Tensell. Ya que cazarecompensas, asesinos; ladrones y mercenarios que ejercieran su profesión aquí, eran condenados a la selva negra y ninguno de ellos volvía con vida.

    Tensell fue entrenado duramente desde niño por su padre Necseo por petición propia, por casualidad un día descubrieron al ser atacado por una sombra que Tensell tenía poderes mágicos; las sombras son los únicos seres que salen de la selva negra y atacan a los débiles o heridos para dejarlos sin alma, pero Tensell acabo con ella antes de que lo tocara. Por eso Tensell también fue entrenado por su madre en magia, por último a cambio de trabajos esporádicos con gente que llegaba a buena esperanza para entrar en la selva negra; tuvo varios tutores temporales para aprender variados estilos de lucha y con varias armas, llego un momento en el que al cumplir la mayoría de edad Tensell ganaba a su padre y a su madre juntos.

    – enhorabuena Tensell ya nos has superado a ambos. – felicito su madre, Tensell respondió con una sonrisa.

    – ahora ya estoy preparado, padre; madre, gracias por todo. – se despidió Tensell, sabiendo adonde entraría y que quizás no saldría nunca, así que estaba preparado para lo peor.

    – alto ahí pequeño, tu madre y yo lo hemos estado hablando; si quieres entrar en la selva negra antes tendrás que cumplir diez condiciones, que hemos hablado entre los dos. – me freno mi padre, que aunque ya fuera más alto que él; seguía diciéndome pequeño, aunque le rechistara por ello a veces.

    – padre ya no soy pequeño – me queje, más molesto porque no me dejaran cumplir mi sueño; que por el apodo cariñoso en si.

    – sht – chisto mi madre – para nosotros siempre serás nuestro pequeño – dijo abrazándome, me enternece y por eso se lo devuelvo.

    – primera condición: tienes que ser más conocido que yo y tu madre. – explico mi padre, con una sonrisa.

    – sin decir que eres hijo nuestro o decir tu verdadero nombre, claro. – dice mi madre separándose de mi.

    – vaya eso será complicado y me llevara tiempo – digo aún más molesto.

    – esa es la idea, que tardes tiempo; cojas experiencia y veas el mundo del que siempre te hemos hablado. – suelta mi padre riéndose, gesto que me molesta más que sus palabras.

    – segunda condición: tienes que traer y aprenderte el grimorio de la familia. – suelta mi madre, sabiendo que el grimorio se lo quedo mi tía; que es una bruja malvada que no me lo dará fácilmente, a pesar de ser familia.

    – eso no está bien, ni vosotros sabéis donde puede estar; es muy difícil que la encuentre. – proteste enérgicamente.

    – así te enfrentarás a cada bruja que aterrorice el mundo, haciéndote un héroe para muchos. – suelta mi madre, dejándome pensativo; ¿un héroe? No es lo que quería, quizás es lo que quieren mis padres de mi.

    – tercera condición: Tienes que conseguir llegar al rango máximo en aventurero, hacer algún trabajo de mercenario y; algún trabajo de cazarecompensas. – exige mi padre.

    – ¿cómo tu, verdad? – pregunto directamente, el asiente con un cabeceo.

    – cómo yo. – apoya su cabeceó positivo.

    – cuarta condición: debes ser aprobado como mago por la cofradía de magos o aprender de un archimago. – pidió mi madre.

    – pero mama la magia de un mago, con la magia de un brujo; son contrarias, una es adquirida y otra estudiada. – proteste, era una condición totalmente injusta.

    – bueno, por eso será más difícil para ti; pero si lo logras serás un mago brujo, y eso te convertirá en algo imparable. – se defendió mi madre.

    – quinta condición: debes cazar y dar muerte a un ser mitológico, como una hidra; un dragón, un gigante o algo así. – enumeró mi padre.

    – pero no soy cazador – proteste, sabiendo que encontrar algo así era difícil; más aún matarlo.

    – son condiciones innegociables – añadió mi padre.

    – sexta condición: tienes que hacer un pacto o amistad con un ser mágico. – pronunció mi madre, asentí; total rechistar no me valdría de nada.

    – séptima condición: tienes que conseguir un heraldo y una mascota. – pensó y dijo mi padre.

    – octava condición: tienes que traer un hijo, que sea tuyo y de una bruja. – soltó mi madre, abrí los ojos de par en par. – ¡¿que?! Así si mueres tendré un nieto tuyo. – ante esas palabras no pude decir nada.

    – yo también tengo una octava condición: tienes que traer un hijo, que sea tuyo y de una raza guerrera; la que más te guste, un grande… una orca, un beholder; cualquiera. – añadió mi padre.

    – pero eso… – intente protestar.

    – ¿qué pasa? Yo también quiero un recuerdo tuyo para mi, además hacer el amor; no le disgusta a ningún hombre ¿o a ti si? – me increpó mi padre.

    – no, no; vale está bien. – suspire pesadamente.

    – novena condición: tienes que hacerte amigo de un enano.

    – ¡y de un elfo negro! – añadió mi madre.

    – ¡¿que?! Tardaré 50 años en hacerme amigo de un enano y los elfos negros, odian a muerte a los humanos; nunca nadie se ha hecho amigo de uno, ni cruzado con uno y ha vivido para contarlo. – grite fuera de mi.

    – tampoco nadie ha entrado en la selva y vivido para contarlo. – añadió mi madre.

    – algunos si… – proteste en un susurro.

    – si locos o desmemoriados, con terrores nocturnos el resto de su vida. – acusó mi padre, mostrando el gran oído que tenía.

    – está bien… – dije perdiendo la fe y la esperanza, antes de cumplir todas estas condiciones; me haría viejo o moriría.

    – décima condición: primera parte tienes que tener y entrenar tu mismo a una compañía. – enumeró mi padre.

    – segunda parte: tienes que tener allegados que te sigan porque te admiren. – continuo mi madre.

    – tercera parte: traerás un arma única. – añadió mi padre

    – cuarta y última parte: traerás equipo mágico. – zanjó mi madre.

    – está bien lo haré… – suspire agotado nada más que de pensarlo.

    – bueno cuando cumplas todo eso, tendrás que buscarnos; porque ahora que no tenemos que protegerte, volveremos a casa. – soltó mi padre.

    – ¿a casa? – pregunto sorprendido.

    – adonde empezó todo – explica mi madre.

    – donde se conocieron. – pienso para mi, me han hablado del sitio; vagamente en muchas historias que me contaron.

  • Sin culpa, mamá

    Sin culpa, mamá

    Mi padre falleció hace 2 años, a los 60 años. Era bastante mayor a mi madre, ella tiene actualmente, 43. Soy hijo único y vivo en un departamento a pocas cuadras de la casa de mi madre.

    La semana pasada, me llamó ella porque el automóvil que usa tenía una de sus cubiertas sin aire y como estaba ajustadamente ubicado en la cochera, me pidió que cambiara la rueda ante la imposibilidad de moverlo.

    Cuando llegué, estaba en la pileta, pues había una temperatura elevadísima. Ella, parece de menor edad de la que tiene, me senté en una de las reposeras y esperé que saliera del agua. Cuando llegó a mi lado, me dio un beso y se tendió a tomar sol junto a la reposera en que estaba yo.

    Contemplaba su figura. Es una mujer realmente hermosa y se mantiene en forma yendo al gimnasio 2 veces en la semana. Tenía una malla enteriza que mostraba su cola firme y bien marcada con redondeces tentadoras. Sus pechos, no muy grandes pero agradablemente firmes y atrevidamente insinuados por el escote de la malla. Cuando sacó su gorra de baño, los cabellos oscuros reposaron sobre sus hombros húmedos aún. Sus largas piernas bien formadas, brillaban por algunas gotas de agua, que el sol dejaba brillar.

    -Perdona que te llamé -dijo- pero realmente, te necesitaba. Además de extrañarte, pues no vienes seguido, no sabía a quién llamar por el inconveniente del automóvil. Sabes que no me gusta tratar con personas ajenas en las tareas personales.

    – No hay inconvenientes mamá lo haré con gusto -le dije- pídeme lo que te haga falta.

    -Pero hace tanto calor y…

    -Cambiaré la cubierta, me daré un baño y nadaré después un rato.-le interrumpí.

    En el garaje cambié la rueda, y como estaba acalorado, fui al baño grande a darme una ducha. Al entrar me encontré que estaba mi madre desnuda parada en el medio del baño, después de haberse duchado.

    -Perdona mamá- dije tratando de no mirarla- no sabía que estarías en el baño y menos aún en tan agradables condiciones.

    – Para ti serán agradables- dijo tomando un toallón para cubrirse- el único que me veía así, era tu padre. Pero hace tanto tiempo que ni me acuerdo como son las miradas de un hombre.

    – ¿No has tenido oportunidades desde tanto tiempo? – pregunté.

    – Ya te dije que no aceptaré nada de extraños- aseveró.

    -Pero yo no soy un extraño- le respondí- Y también soy un hombre que sabe admirar una bella mujer, aunque sea mi madre.

    -A veces tengo deseos – dijo avergonzada- pero me arreglo sola.

    – Eso no sirve. Las necesidades sexuales deben satisfechas cuando llegan. Y tú eres deseable para cualquier hombre.

    -¿Tú me deseas? -pregunto.- a pesar de ser mi hijo.

    – Por supuesto- le contesté. Y acercándome la tomé por los temblorosos hombros le murmuré – déjame hacer.

    – Esto no es correcto. No es decente- dijo no muy segura, cuando vio que le quitaba el toallón con el que quería cubrirse.

    – Pero justo y necesario para ti y para mí también- dije mientras acariciaba sus pechos hermosos con los pezones morados y duros por la excitación.

    Me bajé el pantalón de baño y acerqué mi pene erecto a su cuerpo. Aceptó el acercamiento y puso sus manos en mis hombros

    -Te estás aprovechando de mis necesidades- murmuró en mi oído – Trátame con ternura. Necesito esto desde hace mucho tiempo.

    La elevé en brazos y la llevé al dormitorio. La deposité en la cama matrimonial, me quité la remera y la besé apasionado. Respondió a mis besos con energía y sus manos apretaban mi espalda con furia.

    – hazme tuya, por favor. Necesito tanto esto, hijo mío- Dame ese miembro enorme que siento que me voy a desmayar de placer- rogaba con desesperación- Sigue, no te detengas.

    Besé su vagina y mi lengua descubrió los más escondidos pliegues de su sexo.

    -Nunca sentí esto- gemía – Tu padre jamás me lo hizo- Sigueee, Asii, Asiii. Dios mío. Hazme todo esto que me enloquece. Haaayyyy por

    Favor, sigue que me estas matando de placer.

    Su boca buscaba desesperada le mía cuando me tendí sobre ella. Mi miembro estaba a ciento erguido y sus piernas se abrazaron en mi espalda.

    – Dame. Dame fuerte, Por favor, sigue. Sera el pecado más placentero de mi vida.

    Entraba y salía con mi miembro de su chorreante vagina. Su pelvis golpeaba mis testículos brutalmente.

    -Voy a acabar – gritaba- me estás haciendo acabar hijo mío… Asiiii Asiii.

    Los espasmos de ambos a causa de orgasmos y eyaculaciones mutuas, fueron maravillosos.

    Quedamos tendidos en el lecho. Agotados y felices. No sentimos culpas. Fue un placer contenido por años. Prometimos seguir con los encuentros

    Mi madre empezó una feliz etapa de su vida. Yo la satisfacción de tener a esta hermosa mujer sin pensar que era mi madre. Seguimos periódicamente los encuentros, hasta después de casado yo. Fue sexo pecaminoso sin culpa.

    Danino

  • La chica dulce se transformó

    La chica dulce se transformó

    Cantaba Luis Fonsi Despacito en la televisión. En la mesa estaban sentados varios de los miembros de mi familia. Era mi cumpleaños. Ya llegáramos al café y a las copas. Justo enfrente de mí tenía sentada a la mesa a mi sobrina Violeta. Una muchacha de ojos color marrón oscuro, con un cuerpo de escándalo y muy dulce en el trato. Era mi deseo prohibido. Lo que ansiaba con más ganas, y pienso que ella lo sabía, creo que más de una vez había visto por el rabillo del ojo como le miraba para el culo o para las tetas, ya que después me miraba y le daba a la cabeza en un gesto de desaprobación.

    Violeta, que vestía una blusa blanca, una falda marrón que le daba por las rodillas y calzaba zapatos marrones, se levantó de la mesa y le dijo a su padre:

    -Voy a dar un paseo por el campo. Respirar aire fresco siempre viene bien.

    Había pasado una hora. Como no regresaba y mi hermano estaba algo tomado, mi esposa me dijo que la fuera a buscar yo.

    La encontré justo después de haber caído un chaparrón de una de esas tormentas de verano. Salía de una vieja cabaña en la que se había refugiado de la lluvia. Su cabello estaba mojado, Su blusa blanca de seda estaba empapada y pegada a sus redondas y grandes tetas. Cómo no llevaba sujetador se veían con nitidez sus gordos pezones y sus areolas marrones.

    Le dije:

    -¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurrió meterte en el bosque?

    -No creí que me fuese a perder. ¡Qué miedo pasé! -se abrazó a mí- Gracias por rescatarme, tío, gracias.

    Sentí sus tetas contra mi pecho y mi polla se puso gorda al momento. Violeta, la sintió y aun así no se separó de mí. Le puse un dedo en el mentón y le levanté la cabeza para darle un beso. Me dijo:

    -No, tengo pareja.

    Comenzó a llover de nuevo. Nos refugiamos en la cabaña.

    La cabaña tenía una cocina de piedra con un tres pies encima y ceniza, mucha ceniza. En la pared, colgada, había una sartén oxidada. En un lado un arcón que probablemente había sido la despensa. También tenía una cama con un viejo colchón, telarañas por todas las partes y polvo, mucho polvo, pero polvo de verdad era el que íbamos a echar, un polvo que no olvidaré en mi vida.

    Después de entrar en la cabaña, Violeta, se arrimó a la pared de madera, al lado de la puerta, y frotando los brazos con las manos para entrar en calor, me dijo:

    -Tengo frío.

    -Si quieres te puedo calentar.

    Se puso muy seria, y me respondió:

    -No necesito esa clase de calor.

    -Me refería al calor corporal. Dos cuerpos juntos se dan calor.

    -Sí, pero se te va a empinar otra vez.

    -Me puedes abrazar por detrás.

    -Lo haré, tengo mucho frío.

    Violeta se pegó a mí rodeando mi cuerpo con sus brazos. Al sentir sus tetas en mi espalda, mi polla volvió a levantar la cabeza.

    Pasamos un par de minutos en completo silencio. La curiosidad de Violeta era grande. Me preguntó:

    -¿Estás empalmado, tío?

    Le mentí.

    -No.

    Una de sus manos bajó a mi paquete y se encontró con mi polla dura como una piedra, que al sentir la mano, comenzó a latir. Quitó la mano, me volvió a abrazar, y me preguntó:

    -¿Tanto te gusto, tío?

    -Tanto, que a veces, con verte, ya me excito.

    Me di la vuelta y quise besarla de nuevo. Violeta, me hizo la cobra, y me dijo:

    -No, no puedo. Si no tuviera pareja…

    Hizo que me girase y volvió rodear mi cuerpo con sus brazos. Esta vez puso su cabeza en mi hombro. Le dije:

    -Nadie se va a enterar.

    -Me enteraría yo.

    .¡Joder si te ibas a enterar!

    -Ya no será la cosa para tanto.

    -Si no te dejas calentar nunca lo sabrás.

    Violeta, cedió.

    -Vale, dejo que me calientes, pero sin besos en la boca, esos besos sólo se los doy a mi pareja… y al estar caliente, paras. ¿Vale?

    -Cuando me mandes parar, paro.

    -Promételo.

    -Prometido.

    Me di la vuelta. Me moría por besar sus sensuales labios, pero cómo no podía besarla en la boca la besé en el cuello, le besé y mordí los lóbulos de las orejas… Bajé y le lamí los pezones y le chupé las tetas por encima de la blusa. Violeta, lentamente, se fue desabotonando la blusa. Al quedar las tetas al desnudo se las agarré con las dos manos y lamí y mamé apasionadamente. Al rato, Violeta, se levantó la falda, se agachó un poco y bajó hasta los tobillos su tanga negro, luego volvió a cubrir su chocho y sus muslos con la falda. Me puse en cuclillas y apreté mi lengua contra su falda a la altura del chocho. Al estar mojada se pegó a él y Violeta sintió como mi lengua lo recorría. Abrió la presilla y bajó la cremallera que tenía a un lado la falda, falda que cayó al suelo. Ni se molestó en quitarla de encima de su tanga y de sus zapatos. Abrió las piernas… Le metí la lengua en el chocho mojado y oí cómo decía, muy en bajito:

    -Aaaaay.

    Lamí sus labios vaginales, juntos y por separado… Después me centré en el clítoris… Unos minutos después sus gemidos ya eran perfectamente audibles. Yo estaba empalmado como un toro. Dejé de lamer para penetrarla. No me dejó. Cogió mi cabeza por debajo de las orejas y llevó mi boca a su chocho empapado. La chica dulce se transformó.

    -¡Acaba lo que empezaste, cabrón!

    Quería guerra y le iba a dar guerra. Humedecí el dedo de mi mano derecha con sus jugos. Se lo metí en el culo y le succioné el clítoris. Quería arrancarle un gemido, y lo que oí fue:

    -Preferiría tu polla dentro de mi culo, pero habrá que conformarse, piltrafa.

    Le quité el dedo para empotrarla contra la pared y romperle el culo, y va me coge por las orejas, me lleva la boca al coño y cómo si fuese mi dueña, me dice.

    -¡Come, cabrón, come o te arranco las orejas!

    La hostia era que su manera de comportase me ponía a mil. Le volví a meter el dedo en el culo y le lamí el coño de abajo a arriba aumentando la velocidad con cada lamida, y ocurrió lo que tenía que ocurrir, se comenzó a correr en mi boca, diciendo:

    -Aaaay, aaaaay ¡¡¡Me corro, cabrón, me corro!!!

    Sus piernas temblaban y de su coño salió flujo mucoso que cayó sobre mi lengua. Lo saboreé y lo tragué. Era un jugo calentito y delicioso.

    Al acabar de correrse, me iba a levantar y sacar la polla para follarla allí mismo, de pie, pero Violeta iba un paso por delante. Me empujó y quedé tendido en aquel piso de madera apolillado y mugriento. Se quitó la camisa y la tiró al suelo sin importarle que se manchase. No se anduvo con rodeos. Se agachó, me abrió la cremallera del pantalón y me sacó la polla. Con ella en la mano, me dijo:

    -¿Qué le das de comer para que esté tan gorda, papi?

    -¿Papi? ¡Le doy de comer coños, puta!

    Me dio dos bofetadas, una en cada lado de la cara.

    .¡Plas, plas!

    Después, me dijo:

    -¡A mí háblame bien, cara culo!

    Le pregunté:

    -¿Qué coño te pasa?

    Me dio otras dos bofetadas,

    -¡Calla, caraaaallo!

    Me callé, sino me iba a dar más.

    Se sentó encima de mi polla y la metió hasta el fondo de su chocho. Entró tan apretada, que le dije:

    -Parece el agujero de un culo y no él de un coño.

    -¡¿Coño?! ¡Yo tengo una almejita, bicho!

    Me volvió dar dos bofetadas.

    -¡Plas, plas!

    Le dije:

    -¿Quieres guerra? ¡Toma guerra!

    Empecé a follarla a toda hostia… pero no le podía dar más de cuatro o cinco clavadas seguidas o me iba correr antes que ella.

    Después del décimo mete y saca con cuatro o cinco clavadas, me dice:

    -¿Eso es todo lo que sabes hacer, capullo?

    Me folló ella a mí… Su chocho parecía una metralleta.

    Me corrí sin poder evitarlo. Me miró mientras me corría. Era como si no quisiera perderse ningún gesto de placer que se dibujase en mi rostro mientras sentía como la leche llenaba su choho.

    Al acabar de correrme mi polla se empezó a poner morcillona. Cogió un cabreo criminal.

    -¡Ni se te ocurra dejarme así, chulo de feria!

    Se dio la vuelta, me puso el coño en la boca, un coño que empezó a soltar semen. Agarró mi polla, la chupó, y después me dijo:

    -¡Come, rata asquerosa!

    -Está saliendo mi leche de tu almeja.

    -¡¿Y qué te piensas que acabo de aprovechar yo, sopla pollas?!

    Le agarré las nalgas y le lamí el ojete mientras el semen caía sobre mi mentón y bajaba por mi cuello. Le gustó, ya que dijo:

    -Bueno, por esta vez… Fóllamelo con tu lengua y prepáralo para meter tu polla en él, maricón.

    Se lo follé y la nalgueé. Se enfadó.

    -¡Aquí la que arrea soy yo! ¡¡Cómo me des otra vez te muerdo los huevos!!

    Aún no pasara un minuto, y me dice:

    -¡Quiero que me des en culo, y fuerte, cabrón!

    -Pero…

    -¡Qué te arranco la polla de un mordisco, mamóm!

    Sus palabras eran órdenes que había que cumplir.

    Al rato, después de comerle el culo, de nalguearla y de hacerme ella una buena mamada, mi polla estaba de nuevo dura. Volvió a subir y jugó con la polla en la entrada del ojete. Yo empujaba, pero ella la apartaba… En una de esas empujé y la polla entró, pero en el chocho. Sonriendo, me dijo:

    -¡Sorpreeesa!

    -Una sorpresa muy agradable.

    Violeta, empezando a follarme, me dijo:

    -¿Agradable? ¡Cómo te corras y se te baje otra vez, te la corto! ¿Entendido, picha de gelatina?

    -Entendido.

    Violeta me folló y me dio las tetas a chupar, cuando ella quería, y encima, levantando una mano amenazadora, me ordenaba como mamar, y chupar y como atacarle los pezones.

    Veinte minutos más tarde y después de haberse corrido dos veces, a punto de correrse por tercera vez, me dijo:

    -¡Cuando me corra, si te corres, te arranco la polla y los huevos a mordisco, perro!

    Cerré los ojos y pensé en un amigo mío que es muy feo, y aun así ni os podéis imaginar cómo me latía la polla.

    Violeta me sorprendió hasta el final, ya que sacó la polla del chocho. La metió en el culo, ajustada, pero sin sentir dolor. Al tenerla toda dentro, frotó su clítoris contra mí… Estaba tan excitada que se corrió en minutos. Antes de correrse, me dijo:

    -Ahora, ahora es el momento, córrete conmigo, tío.

    Sentí sus jadeos de nuevo y cómo temblaba su cuerpo junto al mío. Me corrí dentro de su culo sintiendo sus jugos empapar mis pelotas, y como su boca estaba cerca de la mía, le robé un beso.

    Al acabar de corrernos, y mientras se estaba vistiendo, le pregunté:

    -¿Lo repetiremos, Violeta?

    Sin mirarme, con voz dulce, me respondió.

    -Nunca se sabe, tío, nunca se sabe.

    Quique.

  • La primera vez de él

    La primera vez de él

    Si ya me has leído antes (soy Inocencia), ya habrás visto como soy físicamente. Una chica muy traviesa que le encanta el sexo.

    A lo que vamos…

    Esta fue la primera vez quitándole la virginidad a este chico, recién entrado a la universidad. Si como leen, 18 y completamente virgen. Lo mejor de todo es que estaba divino. Yo tengo carita de más joven, suelo aparentar varios años menos.

    Este muchacho lo encontré caminado por la tiendita donde vivía, por curiosidad le pregunte su edad.

    “18.” –respondió

    Me sorprendí, parecía de varios añitos más.

    Días siguientes lo vi observándome desde su casa, cada que pasaba caminando me saludaba, hasta que un día se atrevió a comenzar a ayudarme con mis cosas. Me fue agradando el muchacho. Que más, si estaba ricote.

    Un sábado, me decidí a lavar mi auto en la marquesina, vestía una camisa blanca sin bra, un short muy cortito color camo (militar), y descalza. Él se acercó y me ofreció su ayuda. Cada que salpicaba el agua, se me mojaba la camisa, pero ni me fije que era lo que estaba pasando, (se iban notando mis pezones). Con razón no paraba de mirar.

    Decidió marcar mi silueta, tomo la manguera, y me mojo toda en forma de “juego”. Comenzamos a correr alrededor del auto, así se escondió, y de un salto salió de la nada y me asusto, tropezando cayendo encima de mí. Le sentí todo su cuerpo. Absolutamente todo, incluso su paquetón.

    “No puedo evitar notar, y perdóname si le falto el respeto, pero tienes unas tetas hermosas.”

    “Gracias.”

    “Quiero… (Suspira). Deseo tanto chupártelas.”

    Me alza la camisa sin dudar y su rica lengua me lame los pezones hasta ponerlos bien paraditos.

    “Que suaves tetas, y que olor dulce tienen.”

    Gimiendo, le paso las manos por su pantalón y si lo sentí, bien sólido. Comencé a masajearlo.

    Él sin más, me tumbo hacia la capo del auto, y me pego ese pene entremedio de mis nalgas. Me besaba el cuello, y comenzó a abrirse su pantalón, me desabotono el mío, y ahora si sentía ese pedazo de carne caliente.

    “No lo hagas muchachito, vamos aquí no, nos pueden cachar.”

    Aguantando mi cabeza hacia al capo con una mano, se aguantó su miembro para dirigirlo hacia lo más que quería, mi chochito caliente y mojadito.

    Y así me penetró, entero, completito cada pulgada.

    Me mordía los labios, no podía gritar, me escucharían.

    Comenzó a meterlo y sacarlo, con un vaivén como si estuviera bailándome.

    Yo me moje instantáneamente.

    “Se nota que lo querías, mira toda la babita que te escurre de ella, me tienes la verga toda embarrada.”

    “La verdad si, dame más sii.”

    Me tapo la boca y sometió unos nalgazos que me dejo las nalgas coloraditas.

    Saco su pene, dándome con él en las pompas, para introducirme sus dedos muy ricos, sacarlos y metérselos a la boca.

    “Esa chochita sabe tan rica señorita.”

    Se arrodillo ante mi gran culo, y metió su cara en el, sentía su lengua recorriendo mi ano y mi jugosa vagina. Tan rico le parecía que el mismo gemía de placer.

    Ahora de espaldas al capo del auto, me ensarto la verga hasta lo más adentro.

    “Ahhj te puedo sentir, chocando en lo profundo.”

    Me lo metía y metía, tan hondo que sentía sus bolas rebotando en mis nalgas.

    “No me quiero venir sin probártela”

    Me cogió con su lengua, estaba muy ansioso, su verga goteaba demasiado, pero más mojada estaba mi chocha.

    “Dios, que rico te sabe, ven prueba.”

    Me beso con toda su boca embarrada de mis jugos aprovechando el momento para darse paso de nuevo ella.

    Tengo que decirles, ese muchachito me cogía como todo un hombre con aquella verga bien parada. Todo mi cuerpo se erizaba, goteaba sudor.

    Aligerando el paso, ya sentía que era el momento de venirse.

    “Me dejas acabar adentro, nunca lo he hecho.”

    “Anda, hazlo.”

    Duro como piedra, su pene comenzó a dar unas pequeñas convulsiones dentro de mí. Mi respiración se agitaba a la misma vez. Me venía con él. Lo agarre desesperadamente y lo bese, gimiendo en sus labios. Se corrió muchísimo, tanto que me embarro las nalgas. Y yo por otro lado me corrí a chorros, le moje todo el abdomen.

    “Que rico, jamás pensé que se sentiría así.”

    “Siempre hay una primera vez muchacho”

    “Dime Jake.”

    “Vale Jake, espero que se repita ;)”

    Y así fue mi primera vez con Jake. Ese joven tan viril, que a cualquiera volvería loca.

     

  • Follando a mi chica en el coche sabiendo que nos miran

    Follando a mi chica en el coche sabiendo que nos miran

    Hola a todos, este es mi primer relato. Espero que os guste. Soy un chico que siempre me dio morbo saber que alguien me está mirando mientras follo a mi chica en el coche.

    Un día de verano después de tomar unas copas decidimos ir a follar en el coche a un sitio frecuentado por voyeur. Siempre intentábamos aparcar cerca de otro coche por si había algún mirón.

    Esa noche nos pusimos a follar con las ventanillas abiertas y cuando mi chica estaba encima aparcó otro coche a menos de un metro de nosotros. Cómo es lógico, miré para ver quién era. Para mí asombro era otra pareja.

    Abrieron las ventanillas y pasaron para el asiento trasero. Empezaron a mirar para nosotros hasta que también se pusieron a follar.

    Los oíamos gemir, igual que ellos a nosotros me imagino. Nos pusimos cachondísimos.

    La duda que me quedo fue que pasaría si nos acercáramos para jugar los 4 juntos.

    Espero que os haya gustado. Hasta la próxima.

  • Mi primo atleta, su amigo y yo (Parte 2)

    Mi primo atleta, su amigo y yo (Parte 2)

    Esperé y esperé, pero Liam no salía del baño. Me empecé a preocupar por él así que fui al baño y toqué un par de veces, al ver que no obtuve respuesta abrí la puerta y vaya con que sorpresa me llevé. Mi primo estaba llegando al éxtasis de su placer justo cuando abrí la puerta. Liam estaba completamente empapado de sudor y con la piel colorada, haciendo gestos extraños con el rostro, agitando su mano derecha con extrema rapidez sobre su pene, sentado en el retrete, hechos que prontamente me salpicaron; cuando llegó al orgasmo me miró fijamente y se vino, salpicando de semen en mi rostro.

    -Mmm… Ok- dije.

    -Lo siento, lo siento mucho- mencionó Liam suspirando- deja que te ayude con eso. Se levantó del retrete puso sus mano en los costados de mi cara; mirándome con nervios; sacó su húmeda lengua y la deslizó lentamente por mi rostro; succionando su propia «leche» (cosa que me provocó otra erección).

    Empecé a recorrer mis manos sobre su cuerpo, acariciando sus duros pezones mientras él me llenaba la cara de saliva, masajeaba su no ancha espalda con mis temblorosas manos (cosa que no duró mucho porque oímos que Marco se despertó y de nuevo no continuamos). Salimos del baño y actuábamos de la forma más normal posible.

    Ya de noche, tomé una gran siesta por todas esas veces que, por mí primo, no dormí bien. Al día siguiente sí fueron a entrenar, ahora no los acompañé, me quedé en mi hogar y lo aproveche para ordenar un poco. Empecé por el dormitorio, lavé los trastes sucios, acomodé la sala y por ultimo empecé a levantar las cosas de Marco, el compañero-amigo de mi primo, y cuando tomé la maleta para hacerla a un lado veo algo morado que sala un poco del equipaje, intento cerrarlo pero me es imposible, entonces tomo el objeto para acomodarlo, y vaya sorpresa (de nuevo) que me llevo, el objeto morado era un pequeño vibrador en forma de pene. Últimamente mi «calentura» ha andado al tope, entonces activé el vibrador y lo puse sobre mi bulto, se sentía tan bien, por ello me bajé los pantalones me senté busqué algo de porno en mi celular y dejé el vibrador sobre mi bóxer para sentirlo en mi pene, lo hice por hora y media pero no me podía «venir». Reitero que era virgen, y heterosexual (o eso creía), jamás había pasado por mi mente estimular mi culo pero en ese momento solo me quería «correr». Agarré el dildo de tres pulgadas, lo prendí y lo pasaba por mi culo, todo mi cuerpo pedía más, lubriqué al dildo con un poco de crema y poco a poco lo metía por mi ano, primero la punta empezó a tocarme hasta que toda la cabeza de ese falso pene vibrador llegó dentro de mí, era lo más doloroso que sentía desde hace años, pero luego de media hora, con la cabecita dentro de mí, logré derramar unas gotas de semen que se escurrían por mi pene hasta inundar los pelos que surgían de esos lares.

    En seguida de conseguir un orgasmo, lavé y acomodé todo de nuevo. Me di una ducha y me puse a estudiar.

    Más tarde, el mismo día, llega mi Liam al departamento quejándose de un dolor en las piernas, pero esta vez sin su compañero.

    -¿Pasa algo?- le pregunté, con obvias intenciones.

    – No es nada, solo que las piernas me están matando de dolor por tanto entrenar y ni hablar de los pies- dijo quejumbroso.

    -¿Un masaje?- parlé.

    Liam- O no, me tengo que dar una ducha, estoy bañado en sudor.

    -¿Qué tal un masaje en la ducha?- le dije con tono burlesco con pensamientos pervertidos.

    -¿En la ducha?, ¿masaje?, cielos primo te debo muchas- expuso quitándose la camisa que portaba, quedando solo en unos pantalones cortos, calcetines y una camiseta interior.

    – No te preocupes, disfruto ayuda a los demás, por cierto ¿dónde dejaste a Marco?- No sabía que decir.

    Liam- se quedó con un par de amigos más tarde regresa.

    Entonces esperé a que se alistara y lo recibí en la bañera llena de agua caliente, le indiqué que se sumergiera y me dejara hacer lo mío. Sujeté una de sus piernas la mantuve en el costado de la bañera y con un poco de jabón lo empecé a masajear.

    -¿Te gusta eso?- pregunté.

    -Sí, cla… claro- mencionó tartamudeando (supongo por lo caliente que estaba).

    Acaricié cada maldita parte de esa esa extremidad, sentí con mis manos cada uno de sus dedos, para luego pasarlos por la planta del pie y por la parte superior, subí al tobillo, escalé hasta las rodillas, y suavemente trepé el muslo para empezar a rozar con mis propias y jabonosas manos sus “testículos” (o bolas, como él los llamaba). Miré como lentamente su pene se ponía más rígido, Liam solo me dejaba tocarlo no hacía ningún otro movimiento. Él cerró los ojos, probablemente por el contexto, yo “elevé más el nivel del masaje-baño” e inicié a frotar su pene con mis dedos, sentía el palpitar de ese no muy exuberante miembro, a mí me escurría el sudor de la frente de lo acalorado que me encontraba. De repente oigo rechinar la puerta del baño, era el amigo de Liam, Marco, que al parecer tenía rato observándonos. Al notar a Marco presioné con fuerza el pene de mi primo, del susto, me puse más rojo, mi corazón latía al mil por ciento, igual que a Liam.

    Solo volteamos a la puerta rápidamente con cara de asustados, sorprendidos y avergonzados.

    -Veo que no tienen mucha experiencia- dijo Marco.

    FIN DE LA SEGUNDA PARTE

    ¿Les gustó la segunda parte? Déjenmelo saber en los comentarios.

    Recuerden comentar, valorar y compartir el relato. Nos vemos pronto con la siguiente parte de la historia, me pueden contactar por mi correo desde mi perfil para dudas relacionadas [email protected].