Autor: admin

  • Los novios

    Los novios

    Vivo cerca de una estación del metro que hace conexión con otras líneas, así que cada día cuando vuelvo de trabajar y un poco para romper la rutina, salgo del metro a la calle por diferentes salidas. Hay algunas salidas que están más concurridas que otras, hay incluso algunos pasillos que conducen a ciertas salidas que están un poco vacías, con poca luz y esto es aprovechado por parejas que lo ocupan para comerse a besos y magrearse cómodamente. Aquí fue donde vi por primera vez a una pareja de un par de chicos, jóvenes ambos, ninguno rebasa a lo mucho los veintitrés o veinticinco años. Ambos delgados, blancos, bien parecidos; la primera vez que los descubrí, uno le acariciaba las nalgas al otro con mucho esmero, así que fije la mirada y me pareció que sin duda se trataba de un buen par de nalgas. Al principio me pareció que era una chica y un chico los que estaban juntos, pero al pasar un poco más de cerca comprobé que se trataba de dos chicos, uno de ellos, quién creí que era la chica, se dio cuenta y volteo por un momento a verme también. Verlos ahí por ese pasillo tan solo, con poca luz y toqueteándose me excitó, me excitó mucho más cuando supe que eran dos hombres, cuando uno de ellos me miro fue inevitable sentir un poco de pena al ser descubierto, pero me gusto mucho lo que vi.

    Así que cada día por la noche al volver de trabajar, cada vez que podía intentaba salir por esos pasillos solos y oscuros por donde los vi la primera vez, pero no siempre tenía suerte, algunas veces era más tarde otras más temprano y eso lo volvía complicado, además de que cuando lograba encontrarlos coincidía que había más gente de lo normal y era imposible verlos justo como la primera vez.

    En otra ocasión por otra salida los volví a encontrar, había mucha luz y más gente que por el otro lado, pero eso a ellos no les importaba, estaban abrazados y se besaban muy tiernamente, se estaban despidiendo; me ilusionó observarlos y también admiré lo guapos que eran, sobre todo el que me descubrió mirándolos y que todo indica que era el pasivo en la relación.

    En otra ocasión caminaba hacia la salida, cuando recibí una llamada telefónica, por lo que caminé lento mientras hablaba, y para mi sorpresa los volví a encontrar, ahí estaban, hablando, abrazados, uno lo tenía tomado por la cintura y el otro por el cuello, éste, el que abrazaba al chico por el cuello es quién se había dado cuenta que los miraba desde la primera vez. En algunas ocasiones por la cantidad de gente que se cruzaba entre nosotros y los diferentes sitios en donde nos encontrábamos, había logrado que pasara desapercibido, en teoría, pero no era así. Él sabía que los miraba cada vez que los encontraba, así que esta vez no fue la excepción y mientras hablaba por teléfono los miraba, y el chico también me miraba de reojo y de espaldas a su novio mientras lo besaba. Me parecían muy idílicos y perfectos el uno para el otro, me gustaban mucho como pareja, y qué decir de la excitación que me causaban al verlos besarse y tocarse discretamente ahí en los pasillos de la estación del metro.

    Normalmente llego caminando hasta mi casa desde la estación del metro, y un jueves mientras regresaba un poco más tarde de lo común, vi salir a uno de los chicos de una tienda de abarrotes, iba tras él, quizá a unos ocho o diez pasos de distancia, no más, así que al llegar a una esquina mientras cambiaba la luz del semáforo, pude comprobar que se trataba del que tenía el par de nalgas ricas, ese, quien me había descubierto mirándolos. Lo tenía ahí, a un lado de mi, aproveché y lo observe con delicia y detenimiento su cuerpo delgado y sus nalgas bien pronunciadas, tanto que cuando se dio cuenta que lo miraba, se sonrojó, no le disgusto mi mirada ni mi cercanía, le sonreí y lo saludé de mano, note su perturbación ante la sorpresa de mi presencia, me presenté, le dije mi nombre, me dijo que se llama Edgar, mi emoción era muy evidente, así que me despedí con otra sonrisa y aceleré el paso.

    En menos de dos semanas nos volvimos a encontrar, Edgar se estaba despidiendo de su novio, en cuanto me vio se aproximo a su chico y comenzó a besarlo de manera más melosa, asegurándose que los estuviera observando, y así era, me excitaba mucho verlos. Pasé de ellos y seguí mi camino, una calle más adelante me alcanzó, me saludó y yo estaba que no podía contener la emoción, incluso ya tenía una discreta erección; le pregunte cómo estaba, si venía de la escuela, que qué estudiaba, ya más calmado le pregunté si tenía tiempo para seguir caminando y platicar un rato, asintió con la cabeza, así que aproveche y lo fui conduciendo hacia una calle más solitaria y mal iluminada; me estaba contando qué estaba estudiando y me dijo que ya me había visto también muchas veces desde aquel día en el pasillo oscuro del metro, seguíamos caminando y al llegar al centro de la calle, idéntica a ese oscuro pasillo del metro, Edgar me estaba preguntando por qué los miraba tanto, cuando me le fui encima, lo tomé por la cintura y acerqué mi boca a la suya, ¿tú por qué crees? le dije y lo besé tan frenéticamente que al principio pude sentir su resistencia, pero también sentí su erección, la acaricié por encima y apreté sus nalgas jalándolo contra la mía, nos frotamos, así como lo hacia con su novio en el metro, sentí cómo poco a poco se soltaba y comenzamos a besarnos más lento, me tocaba por encima del pantalón, estaba súper mojado y sentía que me venía en cuanto logró bajar el cierre de mi bragueta y acariciar directamente mi verga. Con una mano frotaba mi glande con sus jugos de una manera estupenda y con la otra me acariciaba y me tomaba del cuello, me sujetaba para que no dejará de besarlo. A estas alturas yo también ya le acariciaba la verga, una verga que se sentía muy jugosa, gruesa, de buen tamaño; acariciaba su glande y con sus jugos le acariciaba los testículos y logré colar un par de dedos hasta el inicio de su ano, en ese momento me estaba masturbando muy rico, sentía que en cualquier momento me vendría. Frotaba con dedicación su perineo y los pliegues de su ano cuando las luces de un carro nos distrajeron un poco y traté soltarlo un instante, pero a él no le importó y se pegó más a mi, lo solté un instante, iba a sacar mi mano, cuando me beso con desesperación y sentí como salivaba en cascada su boca, se vino antes que pudiera sacar la mano de su bragueta así que terminé de masturbarlo y con su propio esperma, lubriqué y le metí un dedo en el ano, mismo que me apretó muy rico mientras lo metía y sacaba con dedicación. Yo estaba a punto de eyacular también, se dio cuenta por mi respiración agitada y porque no dejábamos de besarnos, de pronto me soltó se hinco y comenzó a mamármela, no duré nada, apenas sentir sus labios en mis testículos y cómo succionaba lenta y rápidamente mi verga, me vine en su boca, un chorro que parecía eterno, una descarga generosa, así de generosa como su boca que seguía mamando con empeño, le pedí que se levantara y lo volví a besar con desenfreno y con calma saboreando aún los restos de mis esperma. Miramos al rededor de nosotros y la calle seguía quieta, sola, oscura y vacía, tan perfecta como el deseo que me causaron desde la primera vez que los vi en el metro.

    Nos despedimos dos calles más adelante y acordamos volver a vernos.

     

  • No lo pienses demasiado (Parte 16)

    No lo pienses demasiado (Parte 16)

    En la primera semana de diciembre, veía que quedaba poco tiempo ya para acabar el año y se me hacía difícil de creer que me pudiera encontrarme a solas con Carla y mucho menos pasar una noche entera con ella.

    Irene (móvil): Oye rubia, te das cuenta de que se acaba el año?

    Carla (móvil): Eeehh sí claro, no es muy difícil darse cuenta no?

    Irene (móvil): Y no se te olvida nada?

    Carla (móvil): No sé de qué me hablas…

    Irene (móvil): Ah pues muy bien…

    Carla (móvil): Sí lo sé tonta, de verdad, que fácil es picarte. Lo tengo todo casi planeado.

    Irene (móvil): Y para cuándo? Cómo?

    Carla (móvil): Déjame que solucione un par de cosas y te digo vale? Casi seguro que la semana que viene. Mañana te lo digo seguro.

    Irene (móvil): Joder Carla pero la semana que viene yo trabajo, me podías decir algo más para intentar cuadrar.

    Carla (móvil): Tranquila mi niña, tengo tu cuadrante, sé cuándo trabajas. Lo tengo todo casi, fíate de mi y relájate un poco.

    Irene (móvil): Vaaale, pero mañana dime algo va. Y cómo estás? Qué haces?

    Carla (móvil): Pues mira estoy tirada en la cama aprovechando que estoy sola en casa.

    Irene (móvil): Mierda!! Yo currando y tú tan solita en la cama…No es justo…

    Carla (móvil): Tranquila que me acuerdo de ti.

    Me mandó una foto en la que se podía ver desde su ombligo hasta sus pies y su mano dentro de la ropa interior.

    Irene (móvil): Vaya rubia parece que no me necesitas, quiero ver más.

    Carla (móvil): Y yo qué gano?

    Irene (móvil): Estoy en el trabajo no puedo ofrecerte mucho.

    Me llegó entonces una foto de Carla tipo selfie mordiéndose el labio y apretando uno de sus pechos dejando ver el pezón duro entre sus dedos.

    Irene (móvil): Puff esa mirada… me encanta.

    Carla (móvil): Vas a tu habitación y hacemos una videollamada?

    Irene (móvil): No puedo hoy no estoy en mi base, estoy cubriendo otro turno.

    Carla (móvil): Qué lástima! Lo dejamos para otra vez.

    Irene (móvil): Nooo rubia no!! Mándame más! Dame un adelanto de la semana que viene.

    Carla (móvil): Hacemos una cosa, ponte en algún sitio discreto, te hago una videollamada pero no tienes que decir nada, solo mira.

    Me levanté, busqué algún sitio donde sentarme sin que pudieran ver la pantalla de mi móvil, me puse los auriculares del manos libres y empecé la videollamada.

    Irene: Hola rubia.

    Carla: Hola mi niña.

    Su voz se notaba entrecortada por la respiración, veía como se quitaba el tanga, como recorría sus labios con los dedos y me enseñaba lo mojados que quedaban, como su mano empezaba a acariciaba su clítoris, como movía sus caderas, siguió metiéndose dos dedos, oía sus gemidos en los auriculares como si la tuviera delante. Cambiaba la cámara a ratos pudiendo ver su cara de placer entre gemidos, mordiéndose el labio, cerrando los ojos, sonriéndome y llevándose los dedos a la boca. Terminó corriéndose mientras acariciaba su clítoris, sus piernas se encogían con pequeños espasmos aún con su mano entre ellas.

    Me enseñó su cara, relajada y sonriente.

    Carla: No te acostumbres a esto… Te veo algo tensa, no te ha gustado?

    Efectivamente estaba tensa, acalorada y con el corazón acelerado pegándome bien fuerte en el pecho.

    Irene: Puff no sé qué decir, eres increíble. Pasamos a chat, tengo compañía.

    Carla: Está bien. Me mandó un beso.

    Irene (móvil): Estoy malísima ahora mismo, empapada.

    Carla (móvil): Que bien, me alegro de que te haya gustado. Podrías pasar al baño y tocarte no?

    Irene (móvil): No, sabes lo que voy a hacer? Me lo voy a guardar y me lo vas a compensar la semana que viene.

    Carla (móvil): Pero si yo he cumplido!! Jajaja.

    Irene (móvil): Mira que te gusta jugar conmigo. Te dejo que tengo faena.

    Carla (móvil): Yo he pensado que voy a darme un bañito, si quieres puedes venir y ayudarme.

    Irene (móvil): Vete a la mierda.

    Carla (móvil): Jajaja yo también te quiero.

    Dos horas después cuando pude volver a mirar el móvil tenía varias fotos de Carla en la bañera, algunas haciendo el tonto y otras enseñándome lo justo provocándome.

    Irene (móvil): jajaja Qué tonta eres! Dime algo mañana vale?

    Carla (móvil): Tranquila te aviso en cuanto sepa algo.

    Al día siguiente me escribió para decirme que nos veríamos el viernes de la semana siguiente, estaba contenta pero tendría que inventarme algún cambio de guardia para poder pasar la noche fuera.

    Los días pasaron rápidos debido a la gran carga de trabajo diario casi sin poder hablar entre nosotras y dos días antes me llegó un mensaje con la web de un sex shop.

    Irene (móvil): Ya sé que es una pregunta tonta pero, y eso?

    Carla (móvil): He estado de compras…

    Irene (móvil): Miedo me da…

    Carla (móvil): Y con razón jajaja.

    Irene (móvil): Madre mía… Dónde nos vamos a ver?

    Carla (móvil): El viernes te lo diré, te mandaré la ubicación directamente.

    Irene (móvil): Que misteriosa chica.

    El viernes le dije a Iván que me habían llamado de la empresa, que una compañera se había puesto mala y tenía que hacer su turno ya que no encontraban a otra persona. No le hizo gracia que me fuera, pero estas cosas a veces pasaban y había que tragar.

    Salí de casa con el uniforme como siempre y cuando me subí al coche aún si saber a dónde iba le pregunté a Carla. Me contestó con una dirección y un piso.

    Irene (móvil): Tu casa?

    Carla (móvil): Sí, estoy sola, aquí te espero.

    Llegué, toqué al timbre y subí por el ascensor, Carla me esperaba en la puerta y rápidamente pasamos dentro para evitar encontrarnos con vecinos. Según cerramos la puerta nos comimos a besos.

    Carla: Vaya, no tenías algo más discreto?

    Irene: Ya me dirás cómo salgo de casa una noche entera.

    Carla: En realidad me da igual, no te va a durar mucho puesto.

    Irene: Tú te ves muy bien, a ver…

    Carla llevaba un pijama de invierno finito, me asomé por la camiseta y confirmé que no llevaba sujetador, la abracé, metí mis manos debajo de su camiseta acariciando su espalda, bajando lentamente hasta meterlas por su pantalón y poder confirmar también que no llevaba ningún tipo de ropa interior.

    Quedamos de pie en el salón, besándonos al tiempo que nos quitábamos las ropa, con caricias, todo muy suave y pausado.

    Carla: Vamos a la habitación.

    Me llevó de la mano hasta la habitación, se paró delante de la cama y volvimos a besarnos, sin prisa. Nos tumbamos en la cama, muy pegadas, recorriendo nuestros cuerpos con las manos suavemente, entrelazando nuestras piernas, moviendo nuestras caderas, con nuestras miradas siempre en contacto y respirando de nuestros gemidos. Me corrí yo primero y me esforcé porque Carla también lo hiciera buscando sus puntos favoritos. Terminamos las dos abrazadas, mirándonos y relajadas en la cama.

    Irene: Que falta me hacías…

    Carla: Acaba de empezar, tenemos toda la noche. Tienes hambre?

    Irene: De ti, mucha.

    Me mordió en la cara con suavidad.

    Carla: Traigo la cena?

    Irene: Vale vamos a cenar, con qué te ayudo?

    Carla: Tranquila, quédate aquí relajadita, yo me encargo.

    Me besó y se fue a la cocina a por la cena, yo me quedé en la cama desnuda debajo de las sábanas esperando. Volvió con una bandeja, un plato de sushi y dos cervezas y se sentó en la cama.

    Irene: Qué rico, cómo me conoces.

    Carla: Que aproveche!

    Cenamos rápidamente, charlando nuestras cosas y del trabajo y cuando terminamos dejamos la bandeja en el suelo. Empezamos a besarnos debajo de las sábanas y el nórdico haciendo que la temperatura subiera y fuera insoportable estar debajo. Carla que estaba encima mío, se puso de rodillas tiró la ropa de la cama hacia atrás de una y se quedó mirándome. De uno de los lados de la cama cogió una bolsa, la del sex shop, la puso a su lado y de ella sacó una cinta para los ojos.

    Irene: Entiendo que es para mí?

    Carla: Que chica más lista.

    Me besó suavemente mientras me la ponía y después se separó de mí y por un par de minutos no supe qué hacía, me quedé esperando tumbada boca arriba hasta que volví a notar que se acercaba a mí por la cama.

    Carla: Tranquila que no me he ido. Ahora no te muevas.

    Me besó en los labios y después fue cambiando el punto donde me besaba de forma sigilosa para que me pillara por sorpresa, me esforcé por adivinar cuál sería el siguiente sin mucho éxito, lo que hacía que cada beso y cada mordisco me hiciera estremecerme. La habitación se empezó a llenar de olor a vainilla acompañando a la perfección el momento.

    Carla: Ponte boca abajo. -Me susurró al oído.

    Obedecí poniéndome boca abajo y Carla repitió el mismo proceso de antes y está vez también deslizando un dedo rozando mi espalda provocándome escalofríos y erizándome la piel. Sus caricias, sus besos, los ojos tapados y el olor a vainilla me tenían anestesiada y excitada, no quería que acabara nunca.

    Carla: No te asustes vale?

    No dije nada, estaba relajada y confiaba totalmente en Carla. Pasó las dos manos por mi espalda y como un latigazo noté un líquido muy caliente que cruzaba mi espalda.

    Irene: Uuuff…

    Agarré las sábanas con fuerza y rápidamente noté las manos de Carla deslizarse con mucha facilidad masajeando mi espalda.

    Carla: Demasiado caliente?

    Irene: No, está bien, no lo esperaba.

    Volvió a caer otro vez el líquido, está vez parecía algo menos caliente y sus manos seguían deslizándose por mi espalda haciéndome soltar suspiros y gemidos. Al parecer Carla estaba utilizando una vela de aceite de masaje, de ahí el olor a vainilla y el líquido caliente.

    Terminó con el masaje y se tumbó encima de mí pegando sus pechos en mi espalda y besando mi cuello.

    Irene: Por qué he tardado tanto en descubrir esas manos y esos masajes? Te voy a poner en nómina.

    Carla: Jajaja ya te gustaría, bueno quería compensarte por lo del otro día.

    Irene: Bien, has recapacitado y has visto que yo tenía razón.

    Carla: Ten cuidado, no te pases que todavía puedo seguir con la vela y no tener tanto cuidado.

    Irene: Jajaja vale, estamos en paz.

    Se tumbó a mi lado y yo me puse boca arriba.

    Irene: Puedo quitarme la venda de los ojos?

    Carla: Espera, dame un segundo, te aviso.

    Carla se movió por la cama, oí cómo cogía algo de la bolsa del sex shop y cuando termino me dio permiso para quitármela.

    Carla: Ya puedes.

    Me quité la venda, vi a Carla tumbada a mi lado, la miraba buscando lo que había cogido de la bolsa pero no veía nada.

    Irene: Y ahora qué? Qué has cogido en la bolsa?

    Carla: Tranquila que lo sabrás cuando toque.

    Irene: Vaaalee…

    Me puse encima de ella, besándola ahora ya con ansia, comiendo su cuello y devorando sus pechos.

    Irene: Estás buenísima.

    Seguí bajando besando y mordiendo su abdomen y el tatuaje de su cadera, separé sus piernas y metí mi cabeza entre ellas, y en cuando empecé a lamer su clítoris noté algo.

    Irene: Mmmm fresa? Cereza?

    Carla: Cereza… -Dijo entre gemidos.

    Seguí lamiendo su clítoris, sus labios y penetrándola con la lengua y cuanto más se mojaba más intenso era el sabor. No sabía de donde venía ese sabor pero lo quería todo. Carla se estaba retorciendo de placer, agarraba las sábanas, apretaba sus pechos, gemía con fuerza y me agarraba del pelo hasta que se corrió moviendo sus caderas y arqueando su espalda mientras yo seguía sin parar.

    Carla: Para… por… favor…

    Levanté la cabeza para ver su cara y la vi agotada con los ojos cerrados, paré y fui subiendo por su cuerpo hasta llegar a sus labios.

    Irene: Me lo explicas?

    Me explicó que era otra de las cosas que había comprado, una bola que se metía en la vagina y con el calor del cuerpo se fundía produciendo un lubricante de sabor, en este caso de cereza.

    Irene: Madre mía! Qué más hay en esa bolsa?!

    Carla: Lo último te lo dejo a ti, te lo había prometido, pero déjame que me recupere un poco.

    Estaba impaciente por mirar en la bolsa, me podía hacer una idea de lo que podía haber dentro ya que la última vez que estuvimos juntas hablamos de el arnés que utilizamos una vez. Me tumbé a su lado deslizando los dedos por su cuerpo hasta que se recuperó y ella empezó a besarme, acariciarme y finalmente masturbarme y la paré.

    Irene: Espera, puedo ver ya la bolsa?

    Carla: Jajaja parece que sabes lo que hay dentro, eres una listilla no? Vale puedes mirar.

    Cogí rápidamente la bolsa, miré dentro y mi cara cambió.

  • Fantasía con Laura

    Fantasía con Laura

    Laura es una mujer muy sensual, tiene unas tetas duras y bien puestas, una vagina muy linda y dispuesta y unas caderas bien pronunciadas; la conocimos en una de nuestras visitas al bar swinger.

    Después de mucho charlar acordamos vernos.

    Me vestí con lencería sensual debajo y un vestido corto para levantar suspiros en los hombres, me encanta ver como se paran las vergas.

    Laura por su parte estaba con un escote bien sugerente y una minifalda. No llevaba nada debajo…

    Llegamos solas al bar, ese era el plan, en cuanto nos vimos nos sentamos en una mesa un poco alejada y ni bien terminé de sentarme ella empezó a juguetear con mis bragas, metía y sacada sus manos de mi entrepierna, un dedo, dos, tres dedos y yo estaba al borde del éxtasis.

    La besé y besé sus senos hasta saciarme, baje a su vagina, le hice sexo oral y la masturbé hasta que se vino como ya me había contado, mientras yo esperaba ser entregada a algún caballero que me calentara, cuando finalmente lo encontramos él me penetró de espaldas mientras la besé y cuando sentí que él llegaba, bajé y trague su semen.

    Me sentí tan puta como hacía mucho quería.

  • El taxista desconocido

    El taxista desconocido

    Esto sucedió tiempo después de haber tenido mi experiencia con mi compañero, quería volver a hacerlo con alguien y sentir de nuevo ese placer tan rico de tener sexo, pero no me quería arriesgar a que fuera algún conocido cercano. Así que decidí buscar cuidadosamente a alguna persona a través de internet, entre a chats pero no me convencía nada, así que deje de buscar, luego vi un comentario donde promovían una página y me llamo la atención la imagen y el nombre, decidí ver de que trataba, y había hombres que publicaban sus números de teléfonos y localidades con la finalidad de hacerse pasar por taxistas pero en lugar de pagarles con dinero, se pagaba con ‘favorcitos’.

    Me llamo la atención eso, sonaba excitante, así que empecé a ver más para ver si alguno quedaba cerca de mi localidad, agregue a uno que quedaba cerca, y empecé a platicar con él.

    Era un hombre llamado Bladimir de 34 años, casado, un poco alto, moreno, formal, un poco subido de peso, quedamos con que pasaría por mí a la escuela, ese día me salí un poco antes con la excusa de que tenía cita médica, así mis amigos no me verían con quien me iba.

    Me espere en el parque que estaba adelante de la escuela y me empecé a sentir nerviosa, de repente se me vinieron pensamientos como y que tal que es un «psicótico o un maleante?» o «qué tal que ya no me deja ir» obviamente no pasó nada de eso.

    Maneja un taxi, ya me había mandado foto del modelo del auto y las placas, obviamente una foto de él también, cuando lo vi me acerque nos saludamos y entre al auto, platicamos en el camino ya no tanto de cosas para conocernos pues eso ya lo habíamos hecho por mensaje fue más bien del porque habíamos entrado en la página, ya después casi a mitad de camino cambio el tema, me empezó a cortejar y yo respondía aun tímidamente, me dijo «me excita tu timidez» puso su mano en mi pierna, ese día llevaba pantalón, no me gusta usar faldas o vestidos, me dijo que podía poner mi mochila en el asiento de atrás y así lo hice, me dio una chamarra que tenía y me dijo «póntela en las piernas y baja tu pantalón y calzones quiero acariciarte bien» así lo hice, me había puesto nuevamente nerviosa, cuando ya había hecho lo que me pidió empezó a acariciar mi pierna, hasta llegar a mi vagina, que por cierto ya estaba mojada.

    Me pregunto si conocía alguna calle que estuviera sola, le dije que sí, y le empecé a decir por dónde. Al llegar se estaciono por donde había un árbol grande, con ramas y hojas colgadas, lo suficiente para tapar aunque sea un poco.

    Se acercó a mí para besarme y siguió acariciándome, hizo el asiento hacia atrás de forma que quede casi acostada, bajo el cierre de mi chamarra y subió mi playera y brasier, empezó a pellizcar suavemente mis senos de tal forma que poco a poco se fueron poniendo duritos, ya estaba muy mojada y a él se le notaba su pene erecto.

    -Gustas que te lo chupe?

    -será todo un placer.

    Se a como en el asiento del conductor y le desabroche el pantalón y deje al descubierto se pene, me excito ver que su pene era grande y grueso

    -no creo que tal pedazo de carne entre completo a mi boca.

    -yo te ayudo princesa.

    Empecé primero a mamarle su glande, como si fuera una paleta después fui introduciéndolo poco a poco en mi boca, lo metía lo más que podía, luego el me sujeto del cabello y comenzó a empujar mi cabeza de tal modo que me entrara completo en mi boca, me empezaba a escurrir saliva por los lados de mi boca de tanto que me atragantaba con su pene, continuamos hasta que termino en mi boca, era la primera vez que probaba el semen, no sabía a nada y se sentía muy calientito, trate de no dejar que ninguna gota de su semen se desperdiciara.

    -que rico chupas princesa, dejaría a mi esposa por ti, lo haces bien rico.

    -jeje es la primera vez que hago sexo oral.

    -no parece, chupas como una puta, ya me imagino como has de ser en la cama.

    -bueno habría que probar.

    -ahora me toca a mí probar tus juguitos.

    Me recostó nuevamente en el asiento y quito su chamarra de mis piernas, empezó primero con sus dedos a masturbarme en mi clítoris haciendo suaves círculos en él, después continuo con su lengua, sentía muy rico, era un placer indescriptible, me arqueaba y empezaba a vibrar de placer, me dio un beso en la boca e hizo que le chupara dos de sus dedos como si fuera su pene, para posteriormente introducirlos a mi vagina al mismo tiempo que con su lengua jugaba con mi clítoris, era tanto el placer que ya no aguantaba, el orgasmo esta próximo, lo tome del cabello para que no para e introdujo sus dedos con más fuerza sentía riquísimo fue en ese instante en el que mi cuerpo empezó a vibrar de tanto placer, gemía del placer que me estaba dando ese hombre, hizo que experimentara algo muy rico.

    -esta riquísima princesa, agradezco que me hayas dado la oportunidad de probar tu lindo cuerpo.

    -jeje tú no te quedas atrás, está claro que los maduros no se andan con rodeos.

    -si fueras mi hija te castigaría bien rico por tanta travesura que haces.

    -bueno me das un motivo para portarme mal cada día.

    Después de ese momento nos acomodamos la ropa y me llevo hasta la estación del metro más cercana y ya no volví a tener contacto con esa persona.

  • Dudas existenciales: Nora se adentra en una nueva aventura

    Dudas existenciales: Nora se adentra en una nueva aventura

    Me acuerdo cuando estaba en el bar pensaba en la novia, lo mal que le sentaba el vestido, ella es muy poca cosa, aunque tampoco ese traje hubiera sentado bien a nadie. El novio con ese traje que le sentaba como el culo, todo orgullo, un simple empleado municipal de mantenimiento. Por su parte mis tíos pareciera que estuvieran exultantes ante la boda de mi prima.

    Para mi había sido un gran engorro acudir a la fiesta, encima mi marido había puesto una excusa para no venir, como si yo no supiera que se está tirando a su secretaría, apenas 25 años, la rubita esa, cuando la vi el otro día la encontré ingenua y pusilánime. Encima hoy está el amigo de mi prima, ese que me liga una amistad hecha a la ligera y que después resultan molestas en la vida. Ha tenido el descaro de hacerme bromas y a presentarme a esa joven que le saca casi 20 años; cree que porque en tiempos pasados tuvimos unos revolcones tiene derecho a emplear un tono familiar conmigo y a cada momento se recreaba en recordar viejas anécdotas de cuando yo vivía en la comarca. Encima mi madre con esa verborrea aleccionadora.

    —Nora, es una lástima que Cesar y los niños no hayan venido, teníamos tantas ganas de verlos tu padre y yo, es una pena que estéis en la gran ciudad.

    —Mama, Cesar en el despacho tiene mucho trabajo y los niños los cuida mi suegra, además son 400 kms.

    —Es lo que tiene haberse casado con un abogado, pero estamos muy contentos que te vaya bien, por cierto has visto a tu antiguo amigo, está con una chica tan mona y tan joven, quién diría que a sus cuarenta años recién cumplidos, aunque a día de hoy os conserváis muy bien, aunque a ti te veo más delgada, esa obsesión… el vestido te sienta de maravilla.

    —Sí, lo he visto y me alegro por él, y no te preocupes por mi, es que voy al gimnasia, las cosas ya no son como antes mamá.

    —Y al menos podrías haberte quedado en casa, no sé por qué tienes que irte tan deprisa.

    La boda me fue insoportable, no tenía ganas de encontrarme de nuevo con la gente que había dejado en mi juventud, me excusé que tenía obligaciones y me era imposible quedarme, la verdad es que había planeado pararme a tomar algo en algún lugar y buscar donde dormir para la mañana siguiente continuar, a ver si podía centrarme y pensar un poco en mi misma.

    Los faros del coche iluminaban la carretera mojada, no sabía donde me encontraba, estaba algo desubicada, la tormenta arreciaba, la cortina de agua del parabrisas me estaba cansando la vista, aparque donde pude en la explanada, al fondo se veía un pequeño bloque de pisos y un local en apariencia de copas, al salir del coche pude oler a tierra mojada, la tormenta estaba amainado. Una vez dentro del local observe que estaba poco concurrido, una pareja de jugadores de dardos y poca cosa más.

    —Buenas noches, sabe si hay alguna habitación libre por los alrededores —pregunte al camarero.

    —Difícil, aquí las pocas que tenemos están todas ocupadas por operarios de la nueva obra.

    —¿Tienen teléfono? Es que mi móvil aparte de no tener cobertura me ha terminado la batería.

    Llamé a mi marido y me crispé más de los nervios al saber que no estaba con los niños, encima sospeché que me escondía algo, se excusó que estaban en la casa de su madre y como no, él debía estar con su joven secretaria. Pedí un whisky doble, estaba enfurecida. Me sentía ridícula en ese bar con ese vestido, estaba desubicada. Ni tan siquiera este sitio es bonito ni romántico. Miraba con ojos de otra persona y necesitaba repasar el mundo, porque tenía la impresión de que había algo que se me escapaba.

    —Si necesita volver a llamar solo tiene que pedirme el móvil —dijo una voz joven a mi lado—. Perdón, pero no he podido evitar oírla cuando estaba con los dardos.

    —Ere… eres muy amable, pero ya he… he llamado —dije sorprendida.

    —Va usted muy elegante.

    —Gra… gracias, pero venía de una fiesta y la tormenta me ha pillado… he tenido que parar.

    —Sí, tiene razón, estas tormentas de verano son fuertes, pero escampan rápido.

    —¡Qué pasa aquí, veo que has encontrado mejor compañía, qué cabronazo e hijo puta eres, me has dejado solo con los dardos —exclamó un hombre ya entrado en años tras nuestro.

    —Bueno, la señora… he creído pode ayudarla —contesto el joven.

    —¡Qué nos pongan otra ronda, coño, para mi más cerveza! —exclamo en tono jocoso y dejando entrever una boca desdentada.

    —Yo no sé… si… de… dejarles, me siento cansada… mirare si encuentro —respondí algo confusa.

    —Para nada señora, no se asuste… mi amigo solo quiere ser simpático —dijo él y dirigiéndose al camarero le pidió otra copa para mi.

    —¿Has venido de fiesta, o qué? —pregunto en tono interrogante el hombre.

    —Perdone, pero mi amigo se llama Tiburcio, y yo Víctor; ni siquiera nos habíamos presentado.

    —Yo soy Nora, encantada.

    —La veo algo apesadumbrada, y no se preocupe por el vestido, le sienta de maravilla.

    —Gracias por tu interés, pero es que hoy he tenido muchos pormenores que me han cambiado el humor —dije en un tono agradecido y algo impresionada.

    —¡¡Estás para darte un meneo!! —Dijo Tiburcio para después eructar de forma sonora— y ahora señores voy a echar una meada.

    —No se lo tenga en cuenta, trabaja toda la semana, tiene su familia lejos, ha venido a sacar el jornal. Trabajamos duro en la obra.

    —No hay nada que reprochar, todo el mundo vale lo mismo, no te preocupes. Por cierto, tú tienes vocabulario, no te pega con gente de la obra, sin menospreciarlos, claro.

    —Gracias de su parte, es que trabajo para sacarme una carrera, en casa no pueden darme estudios…

    En esos momentos me sentía algo eufórica, el licor estaba empezando a hacer efecto. Observe bien a mi joven interlocutor, era de facciones finas, rubio y un cuerpo muy equilibrado, me alegre de que aún yo tuviera ese poder de seducción aparente, el gimnasio como me dijo mi entrenador había dado resultados, era prieta y si bien los pechos eran algo grandes y empezaban a caerse el culo era prieto debido a la dedicación que conllevaba ir al susodicho gimnasio. En contrapartida observe que al salir el compañero del baño aún se subía la cremallera de la bragueta, iba algo descamisado, de su pecho salía abundante vello blanco; era alto, pero algo amorfo, por lo que sus mejillas sin afeitar le daban un aspecto tosco y rudo. El subidón de la bebida me hizo mostrarme más sensual, algo postiza, supongo. No podía dejar de colocarme en señal de nerviosismo el pelo, esa media melena morena que esa misma mañana me habían arreglado en la peluquería. Era evidente que el joven se dio cuenta de ello.

    —Oiga lleva un peinado muy bonito, la hace más atractiva. Por cierto, si necesita llamar aquí tiene mi móvil —dijo dejando el móvil encima de barra apoyado en la botella en posición horizontal.

    —Me han dicho que tiene la familia lejos —dije cuando llego a la barra el más viejo.

    —¡Cinco, tres vástagos y dos hembras! ¡He preñado a mi mujer cinco veces! —Dijo efusivamente extendiendo la palma de la mano con los cinco dedos— y por dios que los he subido todos con estas manos.

    Tras la contestación me quede algo pensativa, es inevitable no pensar en los niños que están con la madre de mi marido. Tenía ganas de llegar a mi casa y por otra parte me atraía mucho aquel joven.

    —Ponnos otra ronda —dijo el joven.

    —¡Estás para comerte maja —dijo el viejo a mi oído, apestando a cerveza y a tabaco dejando entrever esa boca desdentada.

    Estoy pensando en pretérito, mientras veo el enlace y el vídeo que me ha dejado en el whatsapp. Sí, el joven tiene un blog con el seudónimo “Conejero voyeur“ y a tenor de su visionado puedo recordar los acontecimientos, ese móvil en la barra lo registraba todo. Ingenua de mi, no me di cuenta que su maquinaría se había puesto en marcha.

    El blog constaba de muchas entradas, las cuales el joven daba rienda suelta a sus ínfulas literarias con introducciones a los vídeos. Atónita miré las tres últimas entradas:

    Título: La Ana montada.

    “Nunca hubiera imaginado la capacidad de la Ana, tan pequeña, con aire ingenuo, mirada perruna, inocente. Ved vosotros mismos.”

    En el vídeo podía observarse como una chica muy joven como la de la descripción hecha se lo hacía con tres sobre la playa.

    Título: Tiburcio

    “Auténtico, un hombre de raza, currante: Vean.”

    En el vídeo se observaba a Tiburcio mirando a cámara con una sonrisa desdentada, al mismo tiempo que se desabrochaba los pantalones y sacaba su gran miembro y meaba sobre los escombros de la obra. Era una meada larga y humeante, al final se sacudió el pene tirando las últimas gotas y mirando a cámara escupió un gargajo mientras se agarraba los peludos y grandes testículos.

    Entonces miré la última entrada y el mundo se me vino encima:

    Título: Milf a escape.

    “Tuvimos la suerte de cara, sin buscárnoslo vino una hembra vestida de gala, era la clásica relamida casada y despechada en la primera impresión (…) Una hembra muy brava, sobre la cuarentena de buenas tetas y culo recio (…) Un poco sosa con ese aspecto de las que han estado pendientes toda su vida de su aspecto físico. Tiburcio se lució, le hizo un A FULL. “

    Empecé a visionar el vídeo, vi como estaba yo de pie en la barra con el maduro delante, se podía oír su voz pastosa y gutural junto con las muecas que le hacía al joven, era un hombre que se notaba que estaba en trance. Su mirada hacía mi era lenta, me escrutaba y aprovechando mi estado daba rienda suelta a su lengua. Me disculpe que tenía que ir al baño, visionando el vídeo me di cuenta de lo tonta que había sido, ya que aprovecho para recolocar el móvil en mejor posición y grabar desde un punto de vista más amplio y por si ya fuera poco lo estaba grabando en directo en su blog, con interacción de gente mediante un chat. Mientras iba al cuarto de baño, notaba que andaba con gravedad estudiada. Una vez allí abrí el grifo de agua fría y me eche un poco en la cara. Notaba que mi rostro estaba algo desencajado, las consecuencias de la bebida, pero aun así —ingenua de mi— aún creía que llamaría la atención del joven. Ahora puedo observar que cuando volvía a la barra tambaleaba algo y guardaba el equilibrio con una sonrisa en la cara. Me senté en el taburete, Tiburcio se acercó de forma descarada y me agarro de la cintura, quise esquivarlo pero tenía dejadez en mis movimientos, también pude observar (como he dicho, todo esto mirando con espanto el vídeo) y tenía la mirada muy cargada. Notaba como me magreaba, el joven se limitaba a mirar, yo hubiera querido… Mis pechos eran sospesados por unas manos rudas con restos negros en sus uñas. Noté que me subía la falda y me posicionaba enfrente del móvil.

    El chat en directo tenía muchas entradas, el apodado Mirlo blanco

    Decía: ¡Ya la tiene ahí, vamos Tiburcio!; el Oso rojo: ¡enséñanos más material, la milf es la ostia!

    Los deseos de los chateros fueron tenidos en cuenta y me subió mis pechos sacándolos del sostén quedando libres encima del vestido. Bajo hacia mis piernas y me aparto el tanga.

    El chat estaba saturado con exclamaciones “¡qué arte tiene!“ “el veterano sabe aprovechar sus ocasiones“. Había mención especial el hijo mayor de Tiburcio, se apodaba Polla loka y exclamaba:

    “ja va a porr eja”; otro decía “va de palomero” y otro con ínfulas intelectuales contestaba “es a las claras la técnica de escape palomero, eso es evidente”. Las expresiones técnicas de chat estaban a la orden del día “la va a aprovechar en retrochute”, otro exclamaba “es un arramble pelón en toda regla”…

    El bar tenía que cerrar y fuimos invitados por el gordinflón y seboso camarero (a tenor del visionado) a “hacer las guarradas con la puta a otro sitio”. Recalco la indecencia y la mala educación. Lenta y agarrada de la cintura, dubitativa, con los pechos al aire y con la falda levantada, mostrando mi culo, con el tanga de hilo iba yo siendo filmada, por las escaleras y el pasillo de las habitaciones. Notaba como me sobaba, me magreaba el culo, al mismo tiempo que me decía “ves mi fierro” abriéndose la bragueta y dejando visible un pene largo, erecto y medio descapullado.

    Entramos en la habitación, notaba mis movimientos mecánicos, tenía que pensar embotada mi cabeza no pensaba de forma lógica, es decir, no controlaba. La habitación constaba de dos camas, un baño y un armario; apestaba a macho y a tabaco rancio, las camas sin hacer, la ropa tirada por el suelo. Víctor con su IPhone en mano, en cuanto vio que no tenía mucha luz encendió la lámpara central y aviso a Tiburcio con un “cuando quieras”. Note la lengua en mi boca al mismo tiempo que me agarraba las nalgas abriéndolas y cerrándolas para que Víctor tuviera un buen primer plano del culo. Notaba la dureza del pene en mi barriga, me babeaba con su lengua toda la cara, podía ver sus jadeos con la boca abierta desdentada; me tiró de los pezones, los succionó de forma sonora y cuando iba a tirar del tanga Víctor exclamo “¡no! ¡Hazle el coño vestida!

    Entonces me sentó en la cama, me aparto el tanga y haciendo pinza con los dedos hacía la cámara me abrió los labios vaginales. Metió un dedo, después otro y con expresión de asombro dijo “está chorreando la puta” y con una expresión de perro de presa y mirándome se quitó la ropa. Su pecho era velludo y canoso al igual que sus testículos y su pubis. Me atenazó el cuello y me introdujo todo el calado troncal de su miembro en mi boca. No podía respirar, me entraban arcadas, la volvió a sacar y me la restregó por toda mi cara, era un olor a polla penetrante, me dijo que abriera la boca y me la folló literalmente. Aún jadeante en un momento de respiro que tuve al volver a sacarla se cogió sus peludos testículos y me los hizo succionar.

    Se regodeaba en ello mirando a cámara entre jadeos y ojos rojo sangre. Miró a Víctor y dijo “¡ahora le trabajaré el coño! Me tumbó en la cama y me levanto las piernas cogiéndome de los tobillos hasta arriba del todo, En esa posición y balanceando mis piernas como si fueran las varillas de mando de un aparato mecánico me balanceo al mismo tiempo que me comía coño culo en los vaivenes. Mojé, mojé mucho, era una sensación placentera, sucia y cutre al mismo tiempo, pero quedo la evidencia que estaba sobreexcitada. ¡Y sí! Pedí polla desesperada,

    —¡Fóllame cabrón! ¡Dame polla! ¡Puto viejo de mierda! ¡Víctor, quiero la tuya! —dije deseosa.

    —¡Suplícala! ¡Pídela como una puta, di que eres una puta! —contesto Tiburcio.

    —¡No tendrás la mía, solo te queda la opción de la suya. ¡Pídela como te han dicho! —dijo Víctor.

    —¡Soy una puta! ¡Quiero que me folles, puto viejo!

    Con arrojo y pundonor Tiburcio me penetro de una tacada sonora, mis piernas estaban sobre sus hombros, notaba su aliento en mi cara, arqueaba sus nalgas en repetidos bombeos, se enderezo y apoyando sus manos firmes sobre la cama empezó adentros y afueras enérgicos, en cada mete saca se oía el golpeteo de sus embestidas; mi coño chapoteaba de forma sonora.

    —¡Toma fierro puta! ¡Toma, toma y toma!

    —¡Sí, así, así, así! ¡Más, más, más! ¡Oh, oh, oh! ¡No pares ahora, no pares, me voy… me… ohhhh… me…! ¡Me voy a venir! ¡Sigue! ¡Así, así, así! ¡ Ohhhh! ¡Me… me… me…

    Me corrí de forma abundante, lo ojos del Tiburcio me miraban desencajados, las venas de sus sienes estaban hinchadas de su boca salían sonidos guturales, me estaba dando los últimos empujones, se contraía cada vez que me penetraba, lo hacía a fondo, daba señales evidentes de corrida, y lo hizo dentro en un espasmo sonoro y un bufido parecido al de un animal. Quedé exhausta y rendida sobre la cama. A través del vídeo puedo ordenar algo las ideas de lo que paso, que fue lo siguiente:

    Puedo observar que estaba tendida en la cama con las piernas abiertas, Víctor se acercaba con el móvil captando un primer plano, al mismo tiempo que bajaba el plano en el cual se veía que se masturbaba, a medida que se acercaba puedo verme abierta de piernas. Tiburcio apartó el tanga que aún llevaba puesto y me abrió labios vaginales. De mi coño sale esperma. Entonces Víctor sube el plano hasta mi cara al mismo tiempo que se pajea, no tarda en correrse, mi cara queda llena de lefa. No recuerdo muy bien, ya que quedé dormida y a no ser por las imágenes que me ayudan a recordar.

    Chat de Conejo Voyeur

    “es el puto amo” “flipante de la ostia” “ke makina es mi papa”

    “todo de puta madre, habéis visto como le ha comido el puto coño”

    “el puto viejo es una makina” “ke polvasooo” “es el puto number one”

    “flipante ke makina”

    Estaba dormida, me despertó el olor a tabaco, llevaba el pitillo en la boca; Víctor sequia filmando. Me notaba la cara pegajosa, los churretones de semen me llegaban al cuello, necesitaba lavarme, me levante. Aunque Tiburcio no me dio tregua. Vi como su pene estaba empalmado otra vez. Confusa dije:

    —Vo… voy a lavarme.

    —No te preocupes por eso princesita, ahora quiero hacerte el culo.

    —No… no… ¡no!

    No me dio opción, para no extenderme en detalles diré que me coloco en cuatro y me penetró el culo sin compasión. Notaba como mi zona anal quemaba, me había escupido de forma sonora en mi culo y sin más dilación me penetró de formal alocada. Tuve que arquear mi espalda ya que me tiraba del pelo. Termino en mi boca, sí, como suena, a la hora de correrse me hizo tragar otra vez su polla hasta que noté el líquido viscoso en mi garganta que junto con los restos que llevaba en la cara me dieron una sensación de suciedad. Para más humillación, al terminar, se apoderó de mi tanga y dijo “me lo guardo a modo de trofeo”.

    El chat bullía de comentarios:

    “mi padre es una puta makina” “se ha ido bien servida, que culeada”

    “ke morbaso”

    Los había más técnicos:

    “me ha asombrado el repunte que ha tenido Tiburcio después del vaginal, se ha integrado muy bien en ese anal. Muy bien jugado” “mucha habilidad por parte del genio Tiburicio, esta motivación es muy plausible. Buen coito con anal definitivo”.

    Llevaba aún el vestido puesto, todo arrugado, me compuse como pude y salí de ese campo de batalla. Bajé las escaleras y me encontré a la limpiadora. Tuvo que abrirme la puerta, no sin antes hacerme la observación de “si tienen esas casas de citas en la ciudad, no sé por qué vienen a hacer las guarradas aquí”

    Al cabo de dos días y ya habiendo asimilado los hechos recibí el enlace del blog por whatsapp, era obvio, que Víctor se había hecho con mi número.

    Y ahora, en mi mente estoy disertando pensamientos existenciales inherentes a mi comportamiento y no encuentro paz interior, pero en la lucidez de esos momentos, quizá, y solo quizá fue uno de los instantes de grandeza de mi vida. Así como suena, señores. El final es abrupto como la vida misma.

    FIN

  • Bolas chinas

    Bolas chinas

    Como en muchas otras ocasiones hoy también he quedado en recogerte a la puerta de tu trabajo. Paro con el coche a pocos pasos de tu edificio y ya veo que estás de pie en la acera esperándome. Te tengo casi delante de mí contemplándote con tu traje de ejecutiva. Con la blusa blanca de seda y la falda de lápiz ajustada negra acentuando tus generosas curvas. Zapatos stiletto también negros y labios y uñas rojos. No me ves.

    Sé que debajo llevas un conjunto de tanga y sostén de encaje negro con unos pequeños detalles en granate. Imagino el liguero a juego sosteniendo las medias a medio muslo. Te pedí que te vistieras así sabiendo que ese conjunto te queda precioso. Y tal y como acordamos hoy has de llevar unas bolas chinas que te regalé metidas en tu vagina, que llevan vibrador. Yo tengo el mando a distancia que las gobierna. Lo acciono y lo empiezas a sentir. Lo aprecio en tu cara. Veo una pequeña mueca de un suspiro en tus labios. La suave vibración provoca que te muevas… Ahora sabes que no estoy dejos de ti. Miras alrededor buscando mi coche con la mirada y no lo ves, ya que el coche que hay estacionado delante del mío me oculta.

    Veo cómo te mueves para intentar disimular las sensaciones que te provoco con el mando. Me gusta jugar contigo. Subo la intensidad y veo como juntas tus piernas. Eso es señal de que las bolas hacen su cometido y están vibrando dentro de ti.

    Arranco el coche y paro justo delante de ti.

    -Hola. ¿Subes guapa?

    -¿Serás cabrón? Porque lo has accionado aquí en medio. – Me dices según te subes al coche. En cuanto te sientas coges mi corbata y tirando de ella hacia ti me plantas un besazo en la boca.

    -¿Y si lo llego a accionar cuando estás en tu trabajo? ¿Qué habría pasado?

    -No serias capaz.

    -Ya sabes que me gusta arriesgar. Habría subido a tu planta y habría jugado un poco. Tenlo por seguro. Ja ja ja

    -Anda arranca de una vez.

    Pongo rumbo hacia mi piso. Durante el camino las vibraciones juegan dentro de tu vagina, y te vas removiendo en el asiento.

    -Para ya con eso. Vas a hacer que me corra aquí mismo.

    -Jajaja. -Se me escapa la risa. -Si tranquila ya lo dejo.

    – Mmm… veo que te alegras de verme. – Me dices palpando entre mis piernas mi duro miembro.

    -Ya sabes que me excita jugar contigo nena.

    Llegamos, aparco y bajamos los dos del coche sin perder tiempo.

    En el ascensor vuelves a besarme apretándome contra el espejo. Me metes la lengua buscando la mía para jugar con ella. Mis manos se van a tus redondos y generosos pechos, y los acaricio. Sé que la situación y las bolas te dan mucho morbo. Eso me gusta.

    Salimos y al entrar en el piso soy yo el que te atrapa esta vez contra la puerta ya cerrada.

    -Quiero disfrutar de ti. De tu cuerpo. -Te digo al oído.

    Te hago dar la vuelta. Pongo tus manos sobre la puerta.

    -Quieta. Espera un segundo.

    Según lo que tenía planeado cojo un pañuelo que tenía preparado y dejándote hacer vendo tus ojos.

    -Mia nena. Eres toda mía. Mmm… Tenerte con los ojos vendados me calienta más aún. Mira como me tienes. – Te lo digo susurrando a tu oído y rozando contra tu culo el duro bulto que tengo entre mis piernas en estos momentos. A la vez mis manos se posan en tu cadera y sobre tu pecho. Acaricio tu seno y tu muslo muy despacio pero con firmeza apretando mi cuerpo sobre el tuyo. Beso tu cuello a la vez que aspiro tu perfume.

    -Mia.

    Te doy la vuelta de nuevo. Te cojo de las manos.

    -Ven preciosa. -Te digo llevándote al centro del salón. Te dejo allí en medio, pongo la música que tanto te gusta de Sade y me siento en el sofá para contemplarte.

    -Estas tremendamente atractiva con ese traje. Me gusta como esa falda marca tus curvas e insinúa tus caderas.

    Subo la intensidad del mando. Tu cuerpo reacciona y te da un ligero temblor.

    -Desnúdate para mi. -Te pido mientras me quito mi americana para estar más cómodo.

    -Despacio.- Y lo vas haciendo. Te quitas la chaqueta. Desabrochas los botones de tu blusa. Aparecen tus pechos que tanto deseo. Recogidos en el fino encaje negro con esas pequeñas marcas en granate.

    -Estas sexy así. Muy sexy con ese conjunto de lencería. Mmm… ¿Te lo he dicho alguna vez?

    -Si. Más de una. Jajaja

    Me levanto y beso tus pezones por encima de la fina tela. A la vez que amaso tus tetas. Se endurecen bajo mis labios. Los muerdo. Gimes.

    -Sigue nena. Fuera esa falda. Quítatela.

    Bajas la cremallera. Tiras de la falda hacia abajo. Se desliza hasta el suelo. Sacas un pie. Y luego el otro y la arrojas cerca del sofá, a mis pies. Quedas en ropa interior para mi. Te contemplo, te observo de arriba a bajo. Tu figura voluptuosa así con las medias y los tacones me pone muy caliente. Y mi pene cobra vida. Haces que palpite dentro de mis boxers.

    ¡Plas! Azote en tu nalga.

    -¡Ay!- Chillas sorprendida. No te lo esperabas. ¡Plas! Otro azote en la otra. Se vuelven de color rojizo. ¡Plas! Otro.

    -Mmm… – gimes. Y beso esas rojeces en tu culo. Con mis besos aplaco tu escozor.

    -Eres mía nena. -Te susurro al oído.

    -Fuera el sostén. Quiero tus pechos al aire. -Lo desabrochas y lo retiras permitiéndome verlos.

    -Me encantan esas bellezas de tetas que tienes. -Beso tus pezones haciendo que endurezcan.

    -Aaaahhhh.- Gimes. Me excita sentir como van poniéndose duros bajo la acción de mi lengua. Pellizco uno de tus pezones y gimes de nuevo. Cojo tu cara y te beso. Intensamente. Todo te coge de sorpresa al no poder verme. No prevés nada de lo que te hago.

    Acciono el mando… más intensidad. Veo cómo te remueves. Como las sientes.

    -Así preciosa. Disfrútalo. -Te susurro a la vez que acaricio tu espalda deslizando las yemas de mis dedos suavemente. -Quítate el tanga amor. Ofrécete a mi. Enséñame ese delicioso coño que tienes nena. ¡Hazlo!

    Te contemplo como estas ahí de pie. Obedeciéndome. Vas bajando el tanga.

    -Apóyate en mi. -te digo poniendo una de tus manos en mi pecho. Y acabas de sacar el tanga de tus pies.

    -Abre tus piernas, preciosa. -Lo haces. Te expones frente a mi. Me siento en el sofá. Te contemplo. Acciono otro botón del mando de las bolas y las pongo en modo progresivo de intensidad. Das un respingo.

    -Enséñame ese coñito que tanto deseo.

    Veo como crece tu excitación. Veo tu humedad brillar. Abres tus labios y veo el cordel de las bolas.

    -¿Quieres que te las saque?- Te pregunto desde mi posición en el sofá.

    -Me gustan pero quiero que me folles.- Me dices.

    -Poco a poco nena. Primero quiero jugar contigo y contemplarte. Follarte vendrá después, ja ja ja. Me encanta verte así tan indefensa y mía. Me excita contemplarte. Tócate preciosa. Ahora si te dejo que lo hagas.

    Y tus manos van a tus tetas. Las amasas. Tiras de tus pezones. Una va a tu clítoris y lo acaricias. Le doy de nuevo a las bolas. Pero ahora les bajo la intensidad. Quiero que sientas más tus propias caricias.

    -Mastúrbate para mi nena. Dame ese espectáculo. Me gusta verte así preciosa.

    Estas así de pie a un metro de mi jugando con tu coño. Mmm… Siento como mi polla se pone cada vez mas dura. Esta dura como el acero dentro de mis vaqueros. Pugna por salir. Deseo follarte ahora mismo. Pero ahora me gusta disfrutar de este erótico momento contemplándote. Te grabo así en mi memoria. La escena es tan erótica mmm…

    -Dale nena. Me gusta lo que veo. – Y de nuevo subo la intensidad de las bolas. Vibran. Paran un segundo y vibran de nuevo. Sé que eso te provoca una agradable sensación interior. Me levanto. Me coloco detrás de ti. Acerco mi boca a tu oído.

    -Estás preciosa así nena. Mmm… Sigue. Quiero tu orgasmo amor. Dámelo.

    Beso tu nuca. Beso tu cuello.

    -Cuando llegues al clímax si te flaquean las piernas déjate caer sobre mi. Estaré delante de ti.

    ¡Plas! Azote. ¡Plas! Otro. Te rodeo. Te miro ahora desde adelante. Estás hermosa así desnuda tocándote. Sin verme.

    -Sigue amor. Sigue- te susurro desde adelante tirando de tus pezones.

    -Dámelo cielo. Dale…

    Pongo al máximo la vibración. Das un grito. Muerdo tus pezones. Tiro de ellos con los dientes. Empiezas a temblar. Sé que estas a punto.

    -Grita preciosa. Suéltate amor. Sigue. Mas, venga dámelo.

    Pongo mi mano sobre la tuya. Y los dos frotamos tu clítoris. Apretamos. A la vez que amaso tus tetas. Veo como tus pezones endurecen. Las areolas se contraen. Te miro. Me tienes tan excitado. Tiemblas. Te tensas. Y chillas llegando al clímax.

    -¡Siiiii amor! ¡Aaahhh!

    Chillas mi nombre en una convulsión tremenda de tu cuerpo mientras acercas tu mano y la apoyas sobre mi hombro. Atrayéndome contra ti. Pasando tu mano por mi nuca. Apoyando tu frente en mi hombro. Suspirando. Te abrazo. Noto tus latidos sobre mi pecho. Siento como tus senos suben y bajan por la excitación del momento notando tu calor sobre mi ropa.

    -Mmm… -suspiras de nuevo dejando todo el peso de tu cuerpo sobre el mío.

    -¿Bien nena? -Te pregunto.

    -Mmm… -solo me respondes con un suspiro…

    Beso tu cuello desde abajo hasta tu oreja a la vez que suelto el pañuelo liberando tus ojos.

    Y sé que no has de decirme nada. Veo tu respuesta de aprobación en el brillo de tus preciosos ojos conjuntado con una agradable sonrisa de satisfacción.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (04)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (04)

    Eduardo me había mandado llamar para que fuera a la biblioteca, cuando entré estaba solo con un periódico en la mano y mirando la pantalla de su ordenador llena de números que para mi no decían nada, vestía una simple bata de seda color crema y la tenía un poco abierta dejando ver sus piernas.

    -Acércate. -me haba quedado parado, no había vuelto a entrar allí desde el día de mi llegada y ahora lo miraba todo con curiosidad, las enormes estanterías llenas de libros, las estatuas en mármol blanco, integradas en las dos columnas que diferenciaban la habitación, los altos ventanales de cristales biselados, para hacer que la luz de descompusiera formando arcoiris de colores. Reaccioné y llegué a su lado detrás de la mesa, le fui a besar en la mejilla y él giro la cabeza haciendo que nuestros labios se unieran. Fue un beso breve, como un piquito.

    Quería conocer el nivel de mis estudios y lo que deseaba estudiar. Algunas veces había pensado en ser profesor, quizá atraído por lo interesantes que los veía en su labor y fue lo que conteste.

    -Me parece bien, miraré en un centro especial que pueda enviar los profesores que necesites, tendrán que prepararte para hacer el ingreso en la universidad, como llevará tiempo a la vez prepararemos tu cambio de identidad.

    Me quedé mirándole indeciso, y de cualquier manera lo que me proponía, o había decidido que hiciera, no estaba tan mal, podría salir de la casa, hacer una vida relativamente normal. Al ver que no opinaba levantó la cabeza y sujetándome de las nalgas me llevó para que me sentara en sus piernas.

    -¿Qué piensas? Te has quedado callado. -sentía la calidez de su cuerpo y podía ver el vello de su pecho entre negro y blanco, por la abertura de la bata.

    -Bien, Eduardo, estoy de acuerdo y haré lo que desees. -me apretó la cintura en un cálido abrazo y me besó la cara.

    -Pues así se hará, ahora vamos a la sala de relax, he llegado el masajista y quiero que te atienda a ti primero y ver como te trabaja el cuerpo.

    Cuando llegamos a la sala el enorme hombre preparaba la mesa camilla colocando una sábana blanca, vestía un uniforme blanco que me recordaba a los de enfermería, con pantalón flojo y chaqueta abrochada en diagonal, medio abierta mostrando su poderoso pecho. La cabeza sin pelo le brillaba.

    -Quítate a ropa y colócate en la camilla. -el que me hablaba era Eduardo. Me quité la ropa y busqué una toalla en las repisa donde estaban colocadas para taparme de medio cuerpo, y me subí a la camilla quedando tumbado boca abajo.

    -Hazle al chico un buen trabajo Néstor. -era la primera vez que escuchaba su nombre, ahora que Eduardo le pedía un buen trabajo para mí.

    El tal Néstor tiró de la toalla que me cubría y luego, con sus grandes manos, me elevó el cuerpo para sacarla de debajo de mi, ahora estaba totalmente desnudo delante de los dos hombres.

    Sentía caer sobre mi piel el aceite de masaje y luego sus fuertes manos comenzando por mi cuello y los hombros. De la rigidez inicial pasé a una lasitud y flojera muy agradable, sintiendo resbalar sus dedos impregnados en el aceite, a veces apretando en ciertos lugares causándome cierto dolor que era agradable.

    Pasó por las dunas de mi culo apretándolo y luego las piernas, cada vez me relajaba más y más, sentía que los ojos se me cerraban cuando en lugar de masaje parecían caricias dedicadas con profesionalidad.

    -Date la vuelta. -su voz sonó ronca y me ayudó a cambiar de posición, pude ver a Eduardo muy cerca, con la bata abierta y una mano en la entrepierna, seguramente se estaría calentando mirando el trabajo de Néstor .

    Volvió a comenzar su trabajo, moviéndome el cuello con fuerza, hasta sentir como pequeños crujidos en las vértebras, pero no había dolor, se entretuvo en los brazos uno a uno y en el pecho donde se me erizaron los pezoncitos y sentí como la verga me palpitaba, acarició mi abdomen lentamente, señalando cada uno de los poco visibles abdominales y pasó por mis genitales sin tocarlos, yo sentía la verga excitada y algo dura, nervioso contraje las piernas.

    -Relájate, estás muy rígido. -obedecí el mandato hasta que volvió a subir desde los pies que había tenido moviéndome cada dedo. Envolvió la polla en su mano subiéndola y bajándola, parecía una auténtica paja lo que me hacía, el gusto que sentía me hizo gemir entre dientes.

    -Tienes un verga muy bonita mirándola así de roja. -Eduardo me hablaba cerca pero no moví la cabeza, Néstor me separó las piernas para acceder al perineo y sobarme los huevos delicadamente. Estuvo unos segundos pasando las manos por esa parte tan delicada de mi cuerpo, por los testículos pasando a la pija y me sentía desfallecer, aquello era una tortura placentera.

    -Vamos otra vez a la espalda. me coloqué arrodillado para coger la postura que me pedía.

    -Creo que ya está preparado señor. -Néstor le hablaba a Eduardo mientras me elevaba las caderas de la camilla dejándome arrodillado y con el pecho pegado en la sábana, cerré los ojos sintiéndome todo expuesto y Néstor me separó las piernas dejando totalmente libre la visión de mi ano.

    Uno de ellos me agarró las nalgas tirando de ellas hacia los costado, supe que era Eduardo al sentir su bigote rozando la entrada de mi culo, terminaba de sentir su aliento cuando llegó la punta de la lengua a tocar el anillo de mi entrada. Gemí y apreté el culo cerrándolo.

    -Vaya culito más rico que tienes. -creía que moría de placer cuando aplastó la cara en mi culo y comenzó a frotar los labios sobre mi anito, y a pasar el bigote en todo el hoyito, sentía muy rico y gemía embriagado de placer.

    -Abre el culito Ángel deja que te penetre mi lengua. -Eduardo me hablaba con suavidad para relajarme a la vez que pasaba la boca por mis nalgas besándolas. Era realmente tan excitante que no podía relajarme, deseaba correrme, dejar que mi leche fluyera fuera de mi.

    Volvió a meter la lengua en la raja apretando con ella para que me abriera, me esforcé y relajé el anillo anal, entonces me penetró con la punta y quería meter más.

    -¡Ayyy! ¡Ayyy! ¡Ayyy! Eduardo, que rico. Ummmmmm, me gusta, me gusta. -a Eduardo debían entusiasmarle mis ronroneos de gato y mis gemiditos ahogados, movía la lengua taladrándome el anito muy agresivo.

    Pensé en Pablo, necesitaba su verga en ese momento, la lengua de Eduardo era divina pero necesitaba más carne dentro de mi culito, algo más duro y potente, si acaso la polla de Erico, sentir en el vientre empujando una polla dura como las de aquellos machos.

    Y de repente se detuvo, dejó huérfano a mi ano cuando ya se abría él solo buscando ser penetrado. Néstor me giró un poco para que mi cabeza quedara al borde la camilla pero no me dejó tumbar, seguía con el culito en pompa dejando que me dispusiera. Abrí los ojos y tenía ante mi la verga de Eduardo, ante mis asombrados ojos la miraba, había cobrado vida, su dureza no era demasiada, ni siquiera suficiente para pretender metérmela por el culo. La polla le colgaba bastante grande, saliendo del vello blando que le envolvía los testículos con el escroto estirado, colgantes como el mismo palo del que pendía un hilito de sus juegos.

    La acercó hasta el borde de la camilla, y supe lo que deseaba que hiciera. Abrí la boca y dejé que aquella masa de carne me llenara. La sentía suave y esponjosa contra mi lengua, de sabor rico.

    -Chúpala Ángel, cómela precioso, dame placer. -a la vez que le chupaba la polla a Eduardo, y no podía atenderle como se merecía en esa postura, Néstor detrás de mi me tocaba el ano comenzando a meter un dedo que me hizo lanzar un sordo gemido, siguió algo más gordo apretando, metió el pulgar doblándolo y haciendo juegos con él.

    -¡Ahhhhhhh! ¡Ahhhhhhh! ¡Ahhhhhhh! -gemía sin sacar la polla de Eduardo, ahora más dura que me llegaba a la garganta.

    Néstor, con la mano que tenía libre, cogió mis huevos estirándolos y luego la verga comenzando a masturbarme. Era increíble lo que aquellos dos hombres, uno mayor y el otro viejo lograban arrancar de mi cuerpo, conseguí llegar con una mano para agarras los colgantes huevos de Eduardo, eran tan suaves y estaban tan calientes tras la piel estirada y casi transparente.

    -Así, así pequeño, se dulce, mételos en tu boquita. -saque la verga para meterme los huevos, no podía con los dos y tuve que ir por partes. Me encanta sentirlos sobre mi lengua y los pelos del escroto.

    -Así, mi dulce Ángel, dale, dale, ahora la verga pequeño, quiero correrme y me va a venir. Eduardo se iba a correr y a mi me pasaba lo mismo, Néstor me sacaba el dedo pero para sustituirlo por la boca y besaba mi anito para volverme loco.

    Entonces sentí que Eduardo iba a eyacular por los movimiento bruscos que hacía, estaba dispuesto para recibir su leche en mi boca, y de repente me retiró la polla, cerré los ojos contrayendo el ano, aprisionando la lengua de Néstor, y comencé a temblar lanzando chorros de leche que el hombre recogía en la mano mientras gritaba incapaz de controlarme.

    -¡Ahhhhh! ¡Ohhhh, Dios! ¡Ahhhhh! -apreté los dientes para no desmayarme y sentirme sujeto a algo.

    A la vez sentía caerme en la cara los chorros de leche de Eduardo. Caí colapsado cuando Néstor retiró la mano llena de semen.

    Abrí los ojos, no me había caído la leche de Eduardo en ellos, se agarraba la verga que se le iba volviendo floja a ojos vista, y abrí la boca para que me diera en la lengua las últimas gotas de semen que colgaban de ella.

    Luego se inclinó y lamió la leche que tenía en mi barbilla y me ofreció la lengua con el semen, se la chupe, lo sentía salobre pero rico en el calor de su boca, sin darme cuenta me estaba convirtiendo en un adicto a le leche de macho.

    -Eres increíble Ángel, hacía mucho que no me sacaban la leche hijito, lo haces muy bonito. -y volvió a besarme limpiándome la cara con la lengua hasta que se comió todo el semen que había derramado.

    —————————

    Aquella experiencia con Eduardo y su masajista había resultado muy agradable y satisfactoria, además me sentía satisfecho de haber podido, de esa manera, pagarle a Eduardo parte de sus favores.

    Habíamos comido Eduardo y yo solos, como siempre que se daba esa circunstancia, en el comedor anejo a las cocinas, jugando con dulce y servidos por Alicia.

    Berta había preparado unas croquetas de bacalo seco que estaban deliciosas con ensalada, y antes un puré de verduras con picatostes, y piña natural de postre. Me gustaban mucho más esas comidas sencillas, preparadas personalmente por Berta y en aquel espacio más familiar y recogido, que las comidas donde estaba Ana María tan sofisticadas y servidas por el restaurante. A Eduardo también le encantaba esa comida y sentir a Dulce moviéndose entre nuestras piernas.

    -Me ha dicho Pablo que Damián te va a enseñar a conducir. -levanté la vista del plato para mirar su reacción, él me miraba sin demostrar nada y enarqué las cejas rogándole con la mirada que no se opusiera.

    -Ha sido una buena idea de su parte que no se me había ocurrido, así estarás entretenido, esta tarde no voy a necesitar el coche y Ana está fuera, puedes ir a las cocheras después y que Damián te vaya enseñando. -creo que mi mirada ya decía toda la alegría que sentía.

    -¡Oh, sí! quiero que me enseñe, gracias Eduardo. -estiró la mano para cogerme la mía y la apretó con algo que me pareció cariño.

    No es que me diera prisa, es que corría atravesando el salón antes de llegar al pasillo de nuestras habitaciones, para cepillarme los dientes y escapar hacia las cocheras en busca de Damián.

    Las puertas estaban abiertas y las carrocerías de los vehículos brillaban, pero Damián no estaba allí, recorrí el gran espacio, y al fondo a la derecha había tres puertas, llamé golpeando sobre ellas sin recibir una respuesta, me decidí y volvía a ser curioso, la primera que abrí correspondía a un váter con lavabo y una ducha cuadrada de esquina. La siguiente era una habitación dormitorio que cerré enseguida y la tercera resultó la más interesante, era bastante grande y contenía algunos utensilios de gimnasio, del techo colgaban un saco de boxeador y un punching, también había otro en el suelo, colgando de una pared había varios guantes de boxeo, cuerdas para saltar y gorros protectores, y otros equipamientos, también en el suelo había pintado en rayas amarillas un cuadrilátero.

    Recordé como me había llamado la atención la cara de Damián con la nariz aplastada y su pinta de boxeador de pesos pesados, aquello lo explicaba todo.

    Me retiré para volver a la casa y cuando salía de las cocheras vi que Damian daba la vuela a la casa principal, viniendo de la puerta de las cocinas. Le esperé en la puerta.

    -Verá venía por lo que le dijo Pablo de que me enseñara… -no me dejó continuar, me sonrió, tenía una sonrisa bonita y mostraba unos perfectos y alineados dientes, a todas luces no serían suyos.

    -Ya me ha dicho Alicia que lo ha estado hablando con el señor en la comida, me preparo en un momento y empezamos, sígame. -fui detrás de él y se detuvo en la puerta que era la habitación, entro y yo le seguía como si fuera un perrito a su amo, abrió otra puerta donde se encendió la luz automáticamente, era un baño grande dentro de la habitación, aquel espacio debía hacerle de casa, y al verle venir de las cocinas era fácil suponer que comía con el resto del personal de la casa principal.

    Le escuchaba trastear en el baño y el raspar del cepillo de dientes que lo pasaba con fuerza, luego gorgoritos enjuagando, el chorro de una potente meada cayendo en el inodoro, el ruido de la bomba de agua y el grifo para lavarse las manos.

    Mientras todo eso sucedía en el baño, analicé con más detalle la habitación. Constaba de muy poco mobiliario, una cama grande y vieja, muy alta con cabecera de hierro forjado y unas bolas doradas, a juego con la zona de los pies, un armario de cuatro puertas, dos de ellas con espejos, una especie de cómoda con cajones y un gran espejo orientable sobre ella, dos sillas de madera con brazos tapizadas en tela azul lo mismo que las cortinas de la ventana, un gran globo blanco en el techo era la lámpara a juego con la más pequeñas de las mesillas a los laterales de la cama, dos pequeñas alfombras sobre el suelo de madera oscura.

    -Podemos comenzar cuando quieras. -no me pasó desapercibido el hecho de que a mi me trataba a veces de tu, más familiarmente. Llevaba la misma camisa gris de antes y un pantalón azul bombacho de trabajo.

    -Vamos a coger el viejo Buik que resultará más cómodo. -el automóvil que había escogido me pareció impresionante y eran muy bonito, descapotable de color crema con los cromados como espejos y debía ser muy antiguo, las cubiertas tenían bandas blancas en las gomas.

    Se metió en el puesto del conductor y abrió desde allí la puerta contraria, me había quedado atónito mirando aquella preciosidad de máquina.

    -Empezaremos por conocer los mandos básicos. -creí que me suponía tonto y que nunca había visto un automóvil, pero aquel a pesar de su antigüedad, era distinto y sobre todo muy distinguido por los materiales empleados y dispositivos modernos añadidos más tarde. Los asientos eran corridos en piel crema algo más oscura que la carrocería, con mucho espacio, podría convertirse cada asiento en una cama. Me lo mostró todo y me lo hizo tocar y sentir el delicioso tacto de todo aquello hecho por artesanos especializados.

    -Ahora pasa aquí para enseñarte el manejo de los pedales. -me señalaba su asiento donde había abierto las piernas dejando lugar para que me sentara entre ellas.

    La verdad es que accedí sin pensarlo un segundo y pasé sobre su pierna para sentarme delante de él. Pasó un brazo sobre mi abdomen para sujetarme y con la otra mano me sujetó la pierna izquierda, me la levantó para colocarme el pie sobre uno de los pedales.

    -Este es el embrague, aprieta fuerte, sirve para cambiar las velocidades. -al hacer fuerza me resbaló el culo sobre la tapicería de cuero y mis hombros quedaron pegados a su estómago. Me reí un poco alocado dejando escapar un grito de sorpresa mientras el dejaba que le saliera la fuerte risa.

    -No te preocupes, te sujetaré mejor para que no te resbales. -sujetó mis caderas tirando de mi para pegarme a su cuerpo, y me apretó con su brazo más fuerte aún que antes.

    -Ahora vuelve a hacerlo pero con suavidad. -así una y otra vez, según decía él para que sintiera hasta donde podía llegar el pedal, me dejaba resbalar un poco y luego me llevaba hacia él, podía sentir algo duro que apretaba en lo alto de mis nalgas cuando me unía a su cuerpo.

    Damián se adelantaba para coger la palanca de cambios al lado del volante, y en ese momento sentía su aliento muy caliente en el cuello y el roce de su cara con la mía, a veces suspiraba como si le costara respirar y en ese momento me apretaba más haciéndome notar la dureza de su entrepierna.

    Para ese momento yo sabía muy bien que lo que tenía pegado sobre mis nalgas era, ni más ni menos, la verga de Damián bien dura para aquel instante. No me molestaba y no sabía lo que debía hacer solo dejaba que todo pasara.

    Luego me cogió la pierna derecha para hacer los mismos ejercicios con el freno que se sentía más duro y difícil de llegar al final. Tenía que hacer mucho esfuerzo y no terminaba de llegar a hacer el recorrido. Entonces me iba soltando para desplazar mi cuerpo haciendo que el roce de su polla con mis nalgas fuera con movimiento más constante. Ya le sentía jadear a mi lado.

    -Tendré que sentarte sobre mis piernas para que sujetes el volante. -dicho y hecho, me cogió por debajo de los muslos elevándome sin sentir mi peso, cerró las piernas y me sentó encima de ellas, ahora tenía su verga debajo de mi culo y al cogerme las manos para llevarlas al volante sentía que el sudor le resbalaba.

    La tenía aplastada debajo de mi y no le dejaba moverse.

    -Maneja tu para que te vayas acostumbrando. -y mientras y daba volantazos a izquierda y derecha Damián volvió a elevarme, dejándome rozando contra él y comenzó a moverse. Yo no era un ser inocente y sabía que se estaba masturbando la verga con el roce de mi culo sobre ella.

    No se pudo contener y me besó en el cuello para pasar a morderme a oreja. Seguramente había perdido la razón y no sabía lo que hacía.

    -¡Ayyy! putito, que rico culo, eres mi perdición mariconcito. -y ya me besaba con descaro haciendo que girara la cabeza para morderme los labios.

    -Te follaría putito hermoso, te haría sentir este trozo de carne de macho en tu hoyito. ¡Ohhh! que bueno, que ricura.

    Pensaba que no iba a tardar mucho en correrse con la ropa puesta si seguía de esa manera. Damian estaba recaliente y ya me tenía a mi excitado y deseando conocer el palo que se me incrustaba entre las nalgas que tenía que ser majestuoso por como lo sentía de potente.

    -¡Damian? ¿Damian? -una figura se perfilaba en la puerta de las cocheras y no se le veía muy bien la estar en la parte más alejada de la nave.

    La figura fue avanzando hasta que se fijó en el Buick ocupado por nosotros, entonces Damián dejó de moverse y me colocó en el asiento del al lado.

    La persona que llegaba la conocía de verla en el parque trabajando, la empresa de jardinería debía tenerlo desplazado allí porque le veía muchos días recogiendo hojas y haciendo trabajos en el jardín y la piscina exterior, siempre le veía, de lejos, metido en su uniforme que era un buzo de color naranja.

    Era más alto que yo y muy delgado, era lo único que conocía de él al verle solo de lejos al lado de Ana que le impartía órdenes. Llegó a unos dos metros del coche. Ahora le veía bien y realmente era delgado, con el pelo algo corto en los costados y largo en la parte alta de la cabeza, sin ser feo, en conjunto no resultaba atractivo.

    -Mi jefe se ha retrasado, ¿podemos entrenar un rato hoy? -no avanzó más y se me quedó mirando curioso.

    -Podemos, claro que sí. -Damián hablaba con la voz sofocada.

    -Cámbiate de ropa y vete calentando haciendo punching, enseguida voy cuando termine lo que estoy haciendo. -el hombre se dirigió a la sala donde había visto antes los artilugios de boxeo y Damián comenzó a recomponerse.

    -Ha llegado en el momento menos oportuno. -le miré y aún tenía gotas de sudor en la frente y sobre el labio superior.

    -¿Te ha gustado la clase? -ante la duda y lo que pudiera venir le asentí.

    -Sí, es interesante pero el coche es un poco grande para mi.

    -Y lo otro. -aquí ya no sabía que responder y me quedé dudoso.

    -Dime, ¿te ha gustado sentir mi verga en tu culito? -y decidí ser sincero porque no sabía realmente, si esto era parte del programa de preparación que Pablo me iba impartiendo.

    -Se ha sentido rico y tu verga se notaba grande y muy dura. -Damian se sonrió como una hiena ante su presa herida.

    -Me darías tu culito cuando te lo pida. -no había tanta luz para que lo notara, pero me sonrojé violentamente ante mi incapacidad para negarme a los deseos de un macho. Pablo estaba haciendo bien su trabajo, lentamente me convertía en un puto deseoso de verga, sumiso y deseando cumplir las fantasías de cualquier macho que me lo pidiera.

    -Si, si que te lo daría, si no hay problemas con Eduardo. -entonces Damian me abrazó y me besó la boca metiéndome la lengua hasta el fondo.

    -No te preocupes, yo sabré buscar el momento adecuado y el lugar, ahora recuerda que esto no debe salir de nosotros, somos cómplices, ¿de acuerdo? Tengo que ir a darle una pequeña lección de boxeo a este chico, ¿quieres quedarte?

    Aún tenía tiempo antes de que Pablo llegara y además oiría el ruido de su moto.

    -Vale, me quedaré un rato. -cuando entramos en la sala que yo conocía, el jardinero se había cambiado de ropa, una camiseta de tirantes negra le colgaba de los hombros dejando ver un pecho tremendamente peludo, y también los brazos delgados con mucho vello negro, un pantalón flojo y baboso hasta las rodillas y a partir de ahí sus piernas eran como dos palos cubiertos por una piel de rizados pelos que le servían como si fuera un pantalón.

    Me recordaba a la figura de don Quijote, unos dibujos ilustrativos que había visto de él en un libro, solo le faltaba la perilla, estaba calentando con el punching que tenía la base en el suelo. Damian se marchó a su habitación y cuando volvió tenía una vestimenta muy parecida a la del otro, pero su cuerpazo era muy diferente, en él abundaban los músculos y tenía unas poderosas y fuertes piernas con pelo pero menos que el otro.

    -Ponte el gorro protector, no querrás que te vuele un oido al primer golpe. -dejé salir una pequeña carcajada, porque había estado pensando que al primer golpe fuerte lo levantaría del suelo.

    Se metieron en el cuadrilátero pintado en el suelo y comenzaran a jugar, bailando para calentarse, el delgadito era correoso y saltaba mucho moviéndose de un lado al otro, Damian no conseguía alcanzarlo y el otro, más ligero, conseguía llegar a cansarlo.

    Damián no terminaba de reducir la calentura que agarró conmigo en el Buick, y no debía llevar slip debajo del pantalón, se le notaba danzar la verga marcándosele abultada en la tela. Pensé que Pablo se estaba retrasando y que quizá se hubiera tenido que quedar en la U, para algún trabajo.

    -Me voy Damian. -se entretuvo para despedirse y su oponente le lanzó un derechazo al hígado.

    -Cabrón tramposo, ahora verás por coger ventaja. lo rodeó con un brazo y le castigaba con el otro puño, el otro no se quedaba corto y le respondía pegando donde podía encontrar un hueco.

    Marché bastante contento, la última escena de su pelea la había encontrado divertida. Estaba empezando a oscurecer y las luces de las cocinas estaban encendidas, decidí entrar por el ala donde Ana vivía, sería más difícil que alguien me viera y no se veía luz alguna.

    Cuando llegué a mi habitación me di cuenta de que no había quedado concretada una nueva cita con Damian, y volví sobre mis pasos, me guiaba la luz que salía de la sala de boxeo y el brillo que reflejaban los cromados de los coches. Según me acercaba escuchaba fuertes jadeos que provenían de ese lugar y reduje el paso. Me asomé a la puerta entreabierta.

    El chico delgado estaba apoyado en una de las paredes, la de los guantes colgando en un gancho sobre su cabeza, tenía el pantalón bajado en los tobillos, lo mismo que Damian detrás de él, tiraba de sus caderas metiendo y sacando su larga barra de carne del culo tan peludo como las piernas del jardinero.

    -Tu culo va a pagar haberme interrumpido, y prefiero el de ese rico putito, terminaré rompiendo el culo y haciéndole beberse mi leche pero ahora tengo el tuyo. -la follada era frenética y los huevos de Damián golpeaban las nalgas del chaval al estrellarse con fuerza.

    -Toma maricón, traga la verga de un hombre. -bociferaba a la vez que le daba fuertes palmadas en el lateral de las nalgas.

    -Dame verga, folla a tu puta cabrón. Métela duro marica, esa puta te ha quitado la fuerza.

    Salí sin que notaran mi presencia.

    Seguirá…

     

  • El regalo: Introducción

    El regalo: Introducción

    En su quincuagésimo aniversario el nuevo y joven compañero de juegos había dispuesto; una forma diferente de celebrar junto a su esclavo tan importante fecha. Deseaba ofrecerle una larga e inolvidable sesión de juegos; con la que deleitarse él. Siendo un mero espectador de los deliciosos y placenteros tormentos; a los que decidiera someter al cumpleañero. Que él mismo y desde hacía algún tiempo había; esmeramente preparado para dicha ocasión. Y así lo fueron revelaron las primeras reacciones en ese cuerpo maduro y bien formado. De proporcionados tamaños, definida anatomía y un hermoso apéndice sexual. Que había sido castrado dos semanas atrás; mediante un pequeño dispositivo plástico que lo amordazaba. Impidiendo su erección o eyaculación.

    Desde ese mismo instante y entendiendo que todo era un excitante juego entre los dos. El sujeto fue adoctrinado mediante estímulos o prohibiciones; que lo iban domesticando corpórea y mentalmente. Con el transcurrir de los días; mente y cuerpo sometidos parecen haber alcanzado un limbo. Donde el sujeto goza. Goza mucho con su propia insatisfacción de placer frustrado, la agonía del alivio; y siendo objeto primordial del alivio de otros. De esta manera y poco a poco. El sometido alcanza incontables puntos culminantes; sin derramar una sola gota de su preciada leche. Quedando siempre expresado su punto de máxima excitación. Mediante el destilado lento y prolongado. De amordazadas y espontaneas supuraciones escupidas por su virilidad doblegada; y cautiva. Minuciosamente agolpada a lo largo de los días; y lentamente recolectada en unos huevos bien rasurados. Hoy; rosadamente hinchados y prietos. De toda esa infinita excitación huérfana de alivio, que el esclavo. Desaguo; en forma de espesísimas gotas transparentes y viscosas.

  • Familia política y guarrilla. Comunión en el pueblo

    Familia política y guarrilla. Comunión en el pueblo

    Toda mi familia política directa fuimos invitados a una comunión de… espera que tengo que pensar para soltar el parentesco, la nieta de una prima de mi suegra, en apariencia un parentesco muy lejano, pero tenemos mucha relación, siempre que vamos al pueblo, asique, primeramente voy a hacer una descripción de las protagonistas de esta historia:

    Presentación de las protagonistas en esta historia:

    Blanca. Tiene unos 68 años, físicamente se ve muy bien, se cuida mucho y hace mucho deporte. Sus tetas son normales y un culo firme. Durante estos años atrás, he sido yo quien le ha desvirgado el culo y también mi polla ha entrado por primera vez en su boca, con su correspondiente corrida. A día de hoy, tiene muchas ganas de sexo.

    Noelia. Hija de Blanca, 42 años. Características físicas parecidas a la madre, buen cuerpo pero sin destacar nada en especial. Su culito también fue estrenado por mí y bueno a su marido sí que le hace alguna mamada de vez en cuando, pero reconoce que le encanta muchísimo más mi polla que la de su marido. Su tope es doble normal, pero con ganas de probar muchas cosas.

    Tere. Tendrá unos 65 años, cuñada de blanca, es la típica pechugona del pueblo, unas tetas enormes, baja de estatura y siempre con faldas por la rodilla. El sexo para ella casi no ha existido, más que para tener hijos y alguna vez que el marido viene borracho, que ni le da tiempo a excitarse. Asique le costó más abrirse, además sus rodillas le llevaba a mal traer, pero se las operó y ahora esta físicamente bien y con ganar de recuperar el tiempo perdido en el sexo. Mi polla fue la primera en entrar por su boca y culo y siempre que la veo, mi polla tiene que esconderse entre sus tetas.

    María. Hermana mayor de la comulgante, 20 años, rubia y cuerpo muy apetecible, con unas tetas agradecidas. Aparte de familia, es muy amiga de Marian, midiosa. Muy activa sexualmente, ya que a los 15 años, le he estrene su precioso coño rubio y en los años siguientes su boquita y su culito también fueron míos. En la actualidad, al ser tan activa sexualmente, su coñito se ha tragado dos pollas a la vez, por supuesto una era la mía y en el pueblo pocas pollas le quedan por probar.

    Gloria. Madre de María, unos 45 años, cuerpo normalito en general, y porque su marido es el típico agricultor borracho de pueblo, que está todo el día o trabajando en el campo o en el bar (aunque ya hablare de los maridos luego) desde que nos conocemos, decidió buscar en otras personas el sexo, incluso, le convencí jugar con su hija, ella no tuvo ningún problema en comerle el coño a su madre y viceversa y por supuesto su estreno en el culo me pertenece y en relación a las mamadas, alguna le ha pedido su marido y ella como buena esposa se la hizo, pero sin mucha emoción, pero una vez, que probo mi polla, le ha ido cogiendo el gusto a hacerlas, pero a su marido no.

    En cuanto a los hombres, el marido de blanca, el de Tere y el de gloria, van a su bola, ni voy a decir su nombre, porque ni va a salir. Lo único a destacar, que María, hija de gloria, aprovecha siempre que a follarse a su padre, cuando viene borracho o para cuando tenía que pedirle cualquier cosa.

    Juanma, marido de Noelia, buen chaval, me agradeció muchísimo, el día que se follo a su suegra. Ahora siempre que coincidimos, le damos una follada los dos a la vez.

    Bueno tras las presentaciones, comienza la historia.

    La comunión era un domingo, siendo la misa a las 12.00, asique hubo dos formas de ir al pueblo, M.Carmen, Paco, Mariam y Vanessa fueron el sábado por la tarde y Inma, Víctor, Lara, Claus y nosotros fuimos el domingo por la mañana. Llegando sobre las 11.00, que ya más o menos estábamos todos arreglados, pero antes de ir a la iglesia, tuve que hacer repaso de las indumentarias que llevaban, comencé con Conchi y Lara, siendo la primera Conchi la que me fue explicando:

    – Sobrino, ya puedes ver, que llevo una camisa trasparente, donde se ven perfectamente mis pezones, con un pendiente en cada uno, llevo el alzador de tetas y unos pantalones suaves, sin bragas, ya imagino que debería haberme puesto una falda, pero estos pantalones son tan finos, que podrías follarme sin quitármelos.

    – bueno Conchi, te lo voy a pasar esta vez, pero a cambio, colócate estas pinzas con cuerda en tus labios vaginales y la cuerda te la atas bien tensa a la rodilla o donde puedas, que notes que están tirantes tus labios vaginales.

    Turno de Lara

    – llevo un vestido largo, pero he traído estas tijeras, para que hagas los cortes necesarios a tu gusto, que seguro que es el mío!

    – muy bien! dejaremos que esos pezones tenga vía libre y la parte de abajo, lo dejaremos como esta, simplemente ponte dos piercings con alguna pesa en tus labios vaginales y con eso valdrá.

    Ahora llega el turno de las que vinieron el sábado, comenzó Mariam

    – tito, llevo también pantalones, porque es que tengo la regla, pero ya que Lara ha traigo esas tijeras, hacemos el corte a la altura de mi entrepierna y en la parte de arriba, simplemente llevo una chaqueta abierta.

    – perfecto, mi diosa. Haremos eso, daremos unos cortes, para que se asombren del coño más bonito del mundo, tengas la regla o lo que sea, siempre será bonito y genial, llevar solo esa chaqueta, donde asoman esos pezones decorados con un piercing en cada uno

    Turno de M.Carmen

    – yerno mío, típico vestido de arreglar, donde mis tetas son fáciles de sacar, ya que el vestido no es muy ajustado. Y tengo que decir que llevo bragas, pero llevo juguete tanto en el coño como en el culo.

    Turno de Vanessa, a ver que lleva puesto, cualquier cosa me espero, solo verla y ya me imagino, pero bueno dejare que hable:

    – cuñado, ya ves un vestido, ceñido para se vea que tengo buenas tetas.

    – y ya? ainss cuñadita… debería hacer que fueras desnuda! nunca aprenderás! esas tetas quiero verlas, no imaginarlas.

    Procedo con la tijera, a cortar por la mitad del vestido, en el escote y como me temía, sujetador. Prosigo con la tijera, cortando las copas, pero dejándole los aros, para que así queden firmes. Dejo las tijeras y le meto mano por debajo del vestido y que me encuentro bragas. Se las quito y ya enfadado, se las introduzco en el coño y como última modificación, le recorto el vestido justo debajo del culo.

    – Hala ya está, ya nos podemos ir!!

    Llegamos justo al comienzo de la misa quedándonos la mayoría en la parte de atrás, que se estaba más fresquito que en la calle. La ceremonia llevaba su curso, hasta que Mariam dice:

    – aiba noto ya el tampón a rebosar, tendría que ir a cambiármelo y a limpiarme a casa!

    VANESSA. – hija mía, llevo clínex, con eso bastara

    MARIAM. – No, mama, no necesito tu ayuda, ayer te la pedí y me mandaste a paseo

    YO. – Haya paz que estáis en una iglesia!! Diosa mía, no te vas a ir a casa! estaré encantado de limpiarte ese coñito con mi lengua, ven conmigo ahí, a las escaleras para subir al altillo.

    Mariam acepta mi proposición, es más, le encanta y nos vamos hacia allí, una vez dentro, se quita el pantalón, se sienta en la escalera, se disponía quitarse el tampón usado, pero le pare, porque se lo iba a hacer yo. Se lo quito, ella pensaba que le iba a dar unos lengüetazos y listo, pero se equivocó en parte, al verla abierta de piernas, viendo ese cuerpazo, me empalme rapidísimamente, asique, se me ocurrió otra cosa que se la hice saber:

    – Mariam, me has puesto muy cachondo, asique te voy a follar ya mismo!!

    – ohh, tito!! Ya sabes que donde sea y cuando sea, tu polla es bien recibida, no te corras dentro y dame tu leche calentita en mi boca, y ya de paso saboreare mi sangre menstrual!!

    – Genial, preciosa, ahí va, toma toda mi polla!! Ohh, que calentito esta tu coñoo!! Luego te lo dejare limpísimo!!

    – mmmm… que gusto damee mas!! Que pronto me voy a correr!! Ohh si, yaaa está aquí! sigue, sigueee!! Ahhhgg…

    – siii, tomaaa mas fuerteee!!! Yo también me voy a correr, Buahh te vas a llevar buena corrida y regla a la vez, salee toda la polla rojaa!!! Ahhgg, voy, abre la bocaa, tomaaa mi lecheee, amor!!!

    Se tragó todo, incluido su regla, relamiéndose, de lo a gusto que lo hizo. Seguidamente, también gustosamente, me coloque entre sus piernas y me comí literalmente su coño, que rico estaba, además Marian no paraba de soltar liquidos por ese coñito, hasta que, solto un buen chorrazo, signo de que se había corrido otra vez. Mariam se puso otro tampón, nos recompusimos las ropas y salimos de las escaleras, y nada más salir, vimos a Lara, y nos dijo:

    – Ya habéis terminado? como cabeza pensante, me he puesto aquí y no he dejado que nadie entrara. Mariam, espero que me lo agradezcas, dejándome el próximo cambio de tampón para mí.

    – encantadísima!! Ya sabes en unas 3-4 horas ya estará rebosante para ti! de todas formas toma un aperitivo

    Se acerca a Lara y le da un buen morreo, donde Lara saborea el sabor de mi leche junto al néctar de su coño regloso. La cara de vicio que puso Lara fue indescriptible y le dijo:

    – estoy deseando que pasen esas horas!!

    Ya termino la ceremonia y ya estábamos todos fuera y comenzó el carrusel de saludos a todo el mundo, lo típico en los pueblos, pero me voy a centrar en los interesantes, empezando con Noelia, directamente le metí la lengua en su boca y mi mano fue escalando su vestido, metiéndose por dentro hasta llegar a su culo y su tanga, le dije:

    – Para llevar tanga, no lleves nada, no te parece?

    – tienes razón, pero llevo toda mañana esperando esto y mi coño no paraba de expulsar fluidos!! En el restaurante me lo quito!

    – No, Noelia, me vas a dar el tanga, aquí y ahora.

    No le gusto mi exigencia, pero sabía que había tenido un fallo, asique, retirándose un poco del meollo de la gente, se quitó el tanga y me lo dio. Y yo hice una bola y se lo introduce dentro del coño y le dije:

    – lo llevas ahí dentro hasta que mi polla vaya a entrar en tu coño!

    Ya nos despedimos y yo seguí con los saludos. A distancia vi a Tere, de espaldas, asique me fui acercando hacia ella, durante el acercamiento, no pude parar de reírme, viendo a Juanma, marido de Noelia, babear sin parar con las tetas de Vanessa. Una vez que ya estaba cerca de Tere, tenía pensado pasar mis manos por debajo de sus brazos y agarrar esos melones, pero la asustaría, asique, le toque el hombro, se fue a girar, pero se lo impedí y mis manos abarcaron sus melones y le dije:

    – Ya sabes que primero me encanta saludar a tus melones, ya después todo lo demás!

    Tere un poco avergonzada, dijo:

    – Ayy! chiquete, que cosas tienes!!!

    La siguiente en saludar fue a María, que estaba junto a Mariam, cuando llegue, directamente le comí la boca y mis manos fueron directamente a su entrepierna, sintiendo su coño mojadisimo en mi mano. Al separarnos, me dijo:

    – he acertado, al no llevar bragas, no? pero ya se, ahora me lo estaba diciendo Mariam, no se ven mis pezones, esta mañana pensaba como hacerlo, pero este vestido sin tirantes, no sabía cómo hacerlo, porque si las sacaba sin más, era incómodo.

    – no te preocupes, para otra vez, te sacas las tetas, y con la torerilla puesta, con dos imperdibles por dentro sujetas el vestido.

    Bueno la última en saludar fue Blanca, su elegancia se notaba a kilómetros, al acercarme, fue ella la que se lanzó a comerme la boca y le correspondí, con la mano de bajo de la falda del conjunto que llevaba, donde note su coño libre, asique le dije:

    – Perfecto, como sabes mezclar elegancia con tu putita que llevas dentro y ya veo que llevas un sujetador pero sin copas, para que tus pezones taladren la blusa.

    A la que no vi, hasta el restaurante, fue a Gloria, pero bueno, era comprensible, al ser la madre de la comulgante, mil cosas que hacer. Tras un rato de charloteo por aquí y por allá. Se decidió ir para el restaurante, que estaba a unos 20km, nosotros fuimos en coche ya que luego ya volveríamos a la ciudad, como vino Vanessa con nosotros, jugué con sus tetas durante el trayecto y por ejemplo, Paco, M.Carmen y Mariam como se iban a quedar en el pueblo, fueron en el autobús que habían puesto los padres de la comulgante.

    Ya estábamos todos en el restaurante y fuimos todos al salón que teníamos reservado y nada más entrar estaban las mesas organizadas, las dos que nos interesaban, era una, donde estaban los mayores, es decir, Blanca, Tere, Conchi, M.Carmen y sus maridos, y la de los jóvenes, que estábamos, Lara, Claudio, Vanessa, Mariam, Noelia, Juanma y nosotros, pero además, se hizo hueco para que María también se pusiera con nosotros.

    Una vez sentados, quise proponer una cosa, pero Lara supo que iba a decir y quiso decirlo ella, mientras lo hacía:

    – No lo digas, que ya sé que vas a proponer, que todas mujeres tengan su culo aposentado en la silla sin ninguna tela entre medio, es decir, en mi caso, tengo que coger todo el vestido largo y subírmelo hasta la cintura.

    – Me encantas Lara!!

    Le dije mientras llegue a su sitio y el morreo que le di y apretón de pezones fue de escándalo. Tras eso, Mariam, entendió que debería quitarse el pantalón y quedarse simplemente con la chaqueta, por no estar desnuda, que le hubiera importado y sobre todo con la copa menstrual para no mancharlo todo. María, Vanessa y Noelia, como llevaban vestido corto, se lo remangaron hasta la cintura.

    Todo lo que sucedía en esta mesa era observado por la mesa de las veteranas, las cuales, sin que yo les dijera nada, hacían lo mismo. Blanca se subió la falda hasta la cintura, Tere y M.Carmen el vestido y Conchi, al llevar pantalones, hizo lo mismo que Mariam, se quitó el pantalón. Una vez que mi proposición se completó, cogí la bolsa donde había traído los lush para todas y dije:

    – Ahora por cortesía mía, os voy a hacer un regalo y directamente os lo pondré yo mismo. Se trata de un lush, ya sé que la mayoría sabe lo que es, pero por si acaso, es un objeto que se mete en el coño o en el culo y con este juguete lo hace vibrar al gusto del que lo maneja. Y había pensado en darle el juguete a la comulgante, obviamente sin explicarle que hace al darles a los botones.

    Hice levanta a cada una de las mujeres y uno tras otro fui introduciendo en sus coños un lush a cada una, menos a Mariam, que como tenía la regla, se lo metí en el culo. Después me acerque a la mesa presidencial, donde estaba gloria y la comulgante y les comente:

    – Gloria! Ya es hora que te dejaras ver, que además no has tenido el detalle de ir a verme, aunque te entiendo que tienes que estar a mil cosas a la vez, pero bueno. Tengo un detalle para ti, que es esto, ya sabes lo que es no?

    – Ay! Perdóname! Tienes razón, debería haberte saludado, además con el espectáculo que estas montando, ya solo tienes que verme como tengo los pezones y la braga la llevo ya mojadisima. Te ofrezco a que lo compruebes!

    – Encantado, además te voy a poner este juguetito, asique te quitare las bragas y quiero que tu culo este en contacto con la silla sin ninguna tela.

    Le meto las manos le empiezo a bajar las bragas y quitárselas y seguidamente le paso la mano por todo su coño, comprobando que es cierto lo mojado que lo lleva y después le introduzco el lush. Todo esto lo hice delante de los camareros que iban a repartir los entremeses ya, asique fliparon por el show y por las mujeres de las otras mesas que se le veían las tetas y las piernas hasta la cintura.

    Antes de volver, le dije a Elena la comulgante:

    – Elena, este juguete es para ti, para que juegues desde ya cuando quieras, ves que hay 9 letras, le das a cualquier letra y luego tienes que dar al color que quieras, el objetivo es pasar por todas las letras y darle a cualquier color, sin parar. Te hago una demostración.

    Empiezo a dar a los botones y se notaba claramente, cuando hacia vibrar los lushs de las mujeres, ya que les pillaba de improviso y soltaban unos gemidos muy sospechosos, pero eso Elena no se percataba. Se lo di y me fui a mi sitio. Note rápidamente que se puso a dar a los botones al instante, por los gemidos que iban soltando las mujeres.

    Una vez sentado, los camareros nos sirvieron los entremeses y esta vez fue Mariam la que se me adelanto a proponer el siguiente juego, aunque de primeras le hizo la proposición a Lara:

    – Larita, te gustaría saborear tus entremeses con mi salsa de tomate!

    – Mmmm… encantadísima!! Primero me gustaría beberme tu chupito y después te metería todos mis entremeses en tu coño, para luego saborearlos bien!

    Mariam se levanta y se saca la copa menstrual y se la da y Lara, sin ningún reparo se lo bebió, y seguidamente Lara cogió una croqueta y se la metió en el coño de Mariam, le masturba un poquito, se la saca y directamente se la comió. Seguidamente me acerque a Noelia y le dije:

    – Es hora de sacarte el tanga de tu coño! Porque me encantaría comerme esta tostada de pate, después de untártela en tu coño.

    Noelia no salía de su asombro, pero se dejó hacer, saque su tanga chipiado, se lo lance a Claudio, que lo cogió al vuelo. Después le metí la tostada, le masturbe y lo saque y lo primero que hice fue darle a probar a su marido y después le dije:

    – Anda ves a meterle algún entremés a Vanessa y ya que estas le sobas a gusto sus tetas

    Juanma le encanto el sabor del pate mezclado con el de su mujer y la segunda proposición le gusto todavía más, sobre todo sobar esos melones. Seguidamente, le hice un gesto, de que viniera a Claudio y le digo:

    – Ya sabes cómo huele su coño, por sus bragas, ahora te toca probarlo, métele el rollito de jamón y queso.

    Por ultimo me acerque a María, que la veía fuera de sí, de las guarradas que estaba viendo, me dice:

    – Joder!!! Me acabo de correr, entre mi hermana que no para darle a mi lush y todo esto, que es nuevo para mí!!

    – Bueno ya sabes que siempre que nos vemos, probamos cosas nuevas, asique, vamos a probar esos espárragos en tu coño!! Y después ya que te has dejado este chupito de crema de setas, la probaras de forma diferente también!

    Rápidamente nos comimos los espárragos bien untados en su coño y después me saque la polla del pantalón, María al estar súper cachonda, me la cogió y directamente se la metió en la boca, me dio unas chupaditas. Mientras cogí el chupito de crema de setas y le saque la polla de la boca y la metí en el chupito y se la volví a dar, se quedó unos segundos en shock pero abrió la boca y se la metí.

    En la mesa de los veteranos, como se fijaron en el espectáculo que había en la otra mesa y pronto siguieron los pasos, pero fue de forma diferente, porque fue Conchi la que tras meterse un entremés en el coño, se acercó a los maridos de Blanca y Tere y sobándoles las pollas a los dos les dice:

    – Queréis un entremés muy cachondo!

    Ellos solo asintieron y se dejaron hacer. Pero esta imagen dio el pistoletazo de salida para los demás, Siendo Blanca la que se ofreció a Paco, que este no le quitaba ojo y Víctor, con su gusto a las tetas gordas, se fue a Tere, pero también le metió un volaban en el coño de su cuñada.

    Así fue como los entremeses fueron consumidos. Mientras esperábamos el plato principal, el ambiente no se enfriaba, lógicamente y en la mesa de los veteranos, se inició una conversación muy esperada entre M.Carmen y Blanca:

    – M.Carmen, tengo que confesarte una cosa y es que quiero saber todas las cosas que has hecho con tu yerno, para por lo menos hoy estrenarme en una, claro está sin contar la de comer comida después de habérnoslas metido en el coño…

    – O en el culo, también nos metemos comida en el culo!

    – buff, así a bote pronto que guarrada, pero seguro que esta riquísima! Bueno, venga dime todo lo que haces con el yerno, lo más que he hecho ha sido una doble penetración con él y con mi yerno, uno por el coño y otro por el culo.

    – Pues haber… lo siguiente a eso, es seguir con las dobles penetraciones, pero recibiéndolas en el mismo orificio, se llaman dobles vaginales o dobles anales, están genial, son súper intensas

    – Y has hecho más cosas?

    – las siguientes cosas que hemos hecho, bueno ha hecho conmigo, es meterme la mano entera tanto en el coño como en el culo y ya lo último me da todo tipo de azotes, tanto con la mano como con cualquier objeto y en cualquier parte del cuerpo, que como podrás imaginar los más dolorosos son en la entrepierna, aunque la mayoría son dolorosos, pero como no, muy placenteros.

    Tras tener esta conversación, Blanca salió disparada hacia donde estaba y al llegar me iba a hablar pero me adelante yo, diciéndole:

    – Justo a tiempo, te voy a untar el pan en tu coño!!

    – ehh! Venga vale, y luego quiero pedirte algo, ahh bueno y si quieres mi culo también recibe comida!

    – Genial!! Además era para dárselo a tu yerno! Aunque yo también probare el pan en tu culo!

    Tanto Juanma como yo nos comimos un trozo de pan con sabor al culo de Blanca y seguidamente le dije:

    – Bueno y que querías pedirme!!

    – uyy!! Espera!! Buahh, que me corroo!! Joder con la comulgante! Como le da al juguetee!! Ya, pues que quisiera probar todas las cosas que le haces a tu suegra, aunque ya me ha contado que son muchas, asique me encantaría hacer una por lo menos!!

    – Pues mira, vamos a hacer dos y las vamos hacer ahora y en esa mesa, y como voy a necesitar ayuda, seguro que tu yerno nos ayuda. Vamos a meterte las dos pollas por el mismo orificio, empezaremos por el culo y después por el coño.

    – Buff… solo de escucharte, creo que no voy a poder sentarme en unos cuantos días! Pero quiero hacerlo, venga que hay que hacer! Yerno mío follame como sabes!!

    Nos acercamos a la mesa, y les dije:

    – Venga Juanma túmbate en la mesa, que Blanca se va a meter tu polla en el culo, pero dándote la espalda, que quiero ver tu carita cuando te la meta yo en el culo, con una polla dentro!

    Así lo hicieron y tras una buena follada, los hice parar y me fui acercando para encarar mi polla al culo de blanca y fui metiéndola poco a poco y sin parar aunque blanca decía:

    – AYYY duele muchísimo!! Paraa por dios!! No puedoo!!

    No le hice caso y se la endiñe entera hasta dentro. Tras un buen rato con las dos pollas metidas enteras en el culo, hice una seña a Juanma de ir empezando a movernos muy despacio e ir aumentando el ritmo, Blanca sus gritos fueron:

    – cabron!! Me has partido el culo!! Como duelee!! Pero bufff, no sé qué pasa, que poco, ahh, poco… me está gustando… aunque, aggg, dueleee, ayy pero me gustaa… ohhh si buff que gozadaaa!! Ya no me dueleee, ohhhh, siii que… buff, me corrooo!!!

    – Venga blanca, ahora cambiamos de orificio! Te partiremos ahora el coño en dos!!

    Yo le saque la polla del culo, Juanma se la cambio de orificio, metiéndosela en el coño y aun con Blanca intentando recuperarse de súper orgasmo anterior, directamente se la fui metiendo también en el coño, fui un poco más violento que para el culo y blanca lo noto!!

    – AHHH! Redios! Si parece que estoy en medio de un parto! Bufff, como dueleee pero que placer me está dando!! Venga moveros y darme vuestra leche!! Ahhgg, me corro otra vez!!

    Hicimos caso y empezamos otra vez el mete saca acompasado, como Blanca seguida diciendo guarradas, nos calentamos tanto, que rápidamente le empezamos a llenar el coño de leche. Le saque la polla del coño y busque a Noelia con la mirada y le hice un gesto de que viniera, cuando llego le digo:

    – Bébete mi leche y la de tu marido del coño de tu madre!!

    La imagen de su madre follada doblemente le había puesto tan cachonda que lo hizo encantada. Yo ya me marche para dejarles en familia, además empezaron a venir los platos principales, que se trataban de paletillas de ternasco, todos nos mirábamos cómplices de lo que iba a suceder, menos maría y dijo, medio en coña medio en serio:

    – Ahora qué? Nos vamos a meter la paletilla en el coño, joder, la mía es enorme, no me cabe ni de coña!!

    – María! Todo es posible, además tenía pensado en regalarte, aunque sé que llevas muchas novedades hoy, pero hay que aprovechar el día, quiero meterte mi mano entera en tu coñito! Y si mi mano cabe, tu paletilla también! Asique antes de que se enfrié, voy a darte tu regalo, ven a la mesa donde el culo de blanca se ha comido dos pollas

    – Buff, me vas a dejar el coño reventado!! Pero quiero hacerlo

    Como era lógico todas probaron la paletilla en el coño, pero hubo cambio de parejas, Claudio se eligió a Vanessa y a cambio a Juanma le ofreció que metiera la paletilla de Lara en su coño, que se sorprendería y yo me iba a encargar de Noelia, María y Mariam. Empecé con Mariam

    – Mariam, tú la primera, quítate la copa y dámela que me voy a beber lo que haya.

    Me la dio, estaba medio llena. Seguidamente, empecé a frotarle la paletilla por su coño y poco a poco, se metía en el coño, hasta tras realizar varias repeticiones, entro lo máximo. En otro lado de la mesa, Vanessa recibía su paletilla en su coño, pero tampoco entro toda, pero Lara sí que consiguió hacer desaparecer toda la paletilla dentro de su coño. Era el turno de Noelia, y seguía en shock, de ver como Lara se podía haber metido toda la paletilla, lógicamente ella no pudo tampoco, y eso que yo aún le empuje fuerte pero era imposible. Ya solo me quedaba María, y lo primero que tocaba era el fisting, asique empecé con dos dedos, le llevaba al orgasmo, luego 3 y otro orgasmo, después 4, de nuevo otro orgasmo y como colofón le endiñe toda la mano, María empezó a decir:

    – Buahh!! Que dolor y que, ahhh, placer a la vez… es como, bufff, un orgaaasmo continuo!! Vengaa!! Quiero esa paletilla en mi coño! Ay no sé qué digo, me vas a reventar el coño!

    Cuando ya vi que era suficiente, le saque la mano y si, seguidamente entro la paletilla y lógicamente tampoco le entro entera.

    En la otra mesa, se encargaron Claudio y Juanma que todas las mujeres tuvieran su paletilla dentro del coño, pero ninguna pudo tampoco hacerla desaparecer, por lo visto Lara tiene un coño enorme.

    Los camareros no podían creerse lo que hoy estaban viendo, pero tenían que seguir trabajando y recogieron los platos con los huesos de las paletillas con aroma a coño.

    Mientras empezaba a servir los postres, me acerque a Noelia y le ofrecí:

    – No te gustaría probar lo mismo que tu mami?

    – buff, tengo que reconocer que estoy cachondisima, pero la doble anal, con los gritos de mi madre, no me atrevo, pero por otro lado, no quiero ser menos que mi madre, asique!! Buff, seguro que me arrepentiré, pero venga vamos, reventarme el coño y culo,

    Avise a Claudio y esta vez fue primero el coño, y a diferencia con Blanca, la hice ponerse a horcajadas de Claudio y se endiño la polla de Claudio, tras un folleteo, me coloque a su espalda y empece a meter polla en ese coño, ya cedido, gracias a la paletilla, asique pronto empezó la fiesta:

    – AGG, que gustazo! Tener dos pollas juntas entrando y saliendo!! Me ha encantado la sensación!!

    – Bueno pues ahora el culo, y ya te digo que no va a ser igual, que la paletilla ha hecho un buen trabajo!!

    Claudio cambio de orificio y seguidamente enfile mi polla a su culito ocupado, empece a empujar contra su ano y la verdad que solo meterle la puntita, me costó lo suyo y así me lo hizo saber!!

    – buagghhhh!! Es inaguantable!! Parad!!!

    Yo seguí presionando y como se veía que iba a ser peor que con Blanca, pase al plan B, le agarre los pezones y se los retorcí violentamente, ella de nuevo:

    – AHHHGGG, que me arrancas los pezones, Cabron!!! Me vas a matar!!!

    En ese instante, relajo un poco su culo, ya que su cerebro solo pensaba en sus pezones y aproveche a meterle la polla entera en su culo. Y quedarnos los dos con la polla metida en su culo maltrecho, le suelto los pezones y dice:

    – Buahh, como me duelen mis pezones!! Pero ya se pasa, ahora vuelve a la carga con mi culo!

    – Noelia, desde que te he soltado los pezones, llevas las dos pollas en tu culo!

    – anda! Ahh, ya entiendo porque me has retorcido mis pezones!! Que perro! Si es que te las sabes todas! Bueno pos nada… darme Caña!!

    Empezamos a compaginarnos y cogimos una velocidad endiablada y Noelia aun sufrió algo, y lo hizo saber:

    – Aggg, como rozáis mis paredes anales, cabrones!! Ahora también dueleee… bufff, pero estoy fuera de siii, seguid reventarme el culoo!!! Aggg me corrro! Putos, acabad yaaa!!

    Nosotros también nos corrimos y salimos de su culo. Antes de dejarla recuperarse, le estire de los mofletes del culo y le hice una foto. Tras 15 minutos de recuperación, le enseñe la foto y dice:

    – Halaaa, que pasada! Que abierto me lo habéis dejado, se me va a caer la mierda!!

    Durante todo este rato, ya teníamos el postre, el café y las copas, al ver los hielos se me ocurrió una idea, me acerque esta vez a Vanessa con un hielo en la mano y dije:

    – vamos a jugar todos con los hielos, os voy haciendo una demostración con mi cuñadita y luego ya sabéis, a dejar al restaurante sin hielo!!

    Me puse detrás de Vanessa y le fui rozando el hielo por los pezones, mi cuñada se excito al segundo y se notó porque sus pezones se endurecieron, al verlos tan duros, no pude reprimirme en pretar fuertemente, trasmitiéndole un dolor bastante intenso y después el hielo, que ya empezaba a deshacerse empezó a rozar su entrepierna, al llegar al clítoris, otro espasmo le llego hasta lo más profundo de su ser, finalmente se lo metí en el coño, momento que le llego un orgasmo de lo más raro.

    Hubo hielos en todos los coños y pezones y por supuesto muchísimos gemidos. Para finalizar el convite, me acerque a Gloria, la mama de la comulgante y le dije:

    – Que te ha parecido todo? Todo muy cachondo, no? oye, ya para finalizar, que te parece ir a hablar con el jefe del restaurante y decir que nos gustaría agradecer a toda la plantilla, sea hombre o mujer, todo el servicio prestado, teniendo la opción de elegir a la persona que quiera para follar con ella.

    – Me parece una idea fantástica, así, si hay suerte me hace un descuento en la factura, que nunca viene mal!

    Nos fuimos a dirección, se lo propuso gloria al director, añadiendo:

    – además de este agradecimiento a todo su personal, yo creo que podría haber un descuento suculento en la factura final, no?

    – Por mi parte, os aseguro que bajo ahora mismo y a alguna me follare, en cuanto al descuento, lo conveniente es que ahora lleguemos a un acuerdo, usted ya me entiende, no?

    – Entiendo perfectamente! Soy toda suya, le ofrezco una mamada de entrante, de plato principal mi coñito y de postre bien rico mi culito

    Mientras decía, se fue despojando las pocas prendas que le quedaban y cuando estaba desnuda y le ofreció el menú, iba mostrando y realizando gestos obscenos. El director disfruto del show que gloria hizo, empalmándose al instante, asique se levantó de la silla y se apoyo sobre la mesa y se sacó la polla y dijo:

    – te saco el entrante, que ya está calentito, justo para tomar! Y antes de pasar al plato principal, tomare otro entrante, vamos que te comeré el coño!

    Gloria no quiso que se enfriara esa polla y se la comió rápidamente, al poco rato, el director dijo:

    – Paraa! Que me vas a hacer correrme y aun no quiero, anda túmbate en la mesa, que te voy a comer el coño!

    El director lamio el clítoris, y con todo intención de darle un orgasmo y lo consiguió rápidamente, ya que, gloria llevaba todo el día cachondisima, debido a todo el espectáculo montado. Llego el momento del plato principal, donde el director se saltó el menú, y se la endiño en el culo, con la sorpresa momentánea de gloria, dando un gemido doloroso, pero pronto empezó a disfrutar muchísimo, el director se embaló en su culo y tras un movimiento rápido saco la polla del culo y apunto a la cara de Gloria para vaciarse a gusto. Una vez recuperados, gloria dijo:

    – Voy a limpiarme y ya vamos a reclutar a todos trabajadores para daros las gracias. Y bueno, me gustaría saber que descuento me va a hacer?

    – Te ofrezco el 50%, pero deberás dejarte toda mi corrida donde esta

    – Uy, qué guarrillo eres!! Acepto!

    Salimos los 3 del despacho, digo los tres, porque yo estuve en todo momento ahí e incluso lo grabe. Fuimos a la cocina y reunimos a todos los trabajadores y el director dijo:

    – Imagino, que tras este servicio tan, llamémoslo diferente, estaréis muy excitados, asique si habéis acabado todas vuestras tareas, Gloria y toda su familia os quiere agradecer todo el servicio prestado, invitándoos a follar con la persona que queráis. Ahh, dejad de mirarla, si lleva toda la cara de mi corrida, pero eso son otros asuntos que he tratado con ella.

    Aceptaron encantados y una vez que estábamos todos allí. Los camareros, camareras, cocineros y cocineras no se avergonzaron y se desnudaron rápidamente y cada uno se elegía a una persona, según el gusto, unos a por las jovencitas, otros a por las tetudas, otros a por las maduras y las trabajadoras igual alguna decidió follarse a un viejecito, otra me eligió a mí y antes de todo ya le dije:

    – me alagas que me elijas, pero ya sabes que me encantaría follarte el culo!!

    Me mira con cara de deseo y me dice:

    – Y porque crees que te he elegido!! Me ha encantado ver como reventabais el culo a esa señora!!

    Me dejo un poco sorprendió, pero agradecido a la vez, y así fue, se la endiñe en el culo, reconociéndome que al principio duele, pero merece la pena 100%.

    Llego la hora de las despedidas, y Tere, la tetuda del pueblo, que iba tocadilla por los 4 vasos de vino que había bebido, dijo en tono alto:

    – Zagales!! En mi casa sigue el convite para todo el que quiera o pueda!!

    Todos los agradecimos, pero por ejemplo, Conchi, Víctor, Lara, Claudio se iban a Zaragoza ya. Nosotros también y además se vino mi cuñada y los únicos de mi familia que volvían para el pueblo, eran Paco, M.Carmen y Mariam, que de primeras se iba a venir a Zaragoza, pero su prima y amiga María, le dijo:

    – Mariam quédate, y nos vamos mañana en el primer tren a Zaragoza!

    La idea le encanto, lo consulto con su madre y abuelos, aunque no era una consulta, si no, simplemente dio la información. Todos los demás volvieron en el autobús hacia el pueblo, pero antes de marcharnos, dije:

    – Mañana al medio día quiero saber todo lo ocurrido en casa de Tere, Mariam.

    – Eso está hecho tito! Con pelos y señales sabrás todo lo que ha pasado!

    Nosotros ya marchamos, una vez en el coche, le dije a mi cuñada:

    – No pensaras que te va a salir gratis el viaje! Toma esta toalla y te la pones debajo de tu culo gordo y después este vibrador encendido te lo metes donde quieras, o coño o culo y a disfrutar el viaje! Ahh espera, estos pezones tienen que ir duros todo el viaje, toma estas pinzas!

    Como siempre mi cuñada me miro con carita de pena, pero no le sirvió y se puso todo. El viaje duro hora y media, donde no paro de gemir y de tener orgasmos incontrolados, ya que, el vibrador seguía machacándole el coño.

    En el otro coche que iba para Zaragoza, Claudio recibió mamadas alternas de madre e hija, pero poca cosa más.

    Al día siguiente como ya habíamos acordado Mariam me llamo y me empezó a contar:

    – Tito, lo prometido es deuda y sobre todo lo ocurrido ayer y bueno y esta mañana, solo de recordarlo ya me pongo cachonda, ahí voy…

    Nos subimos todos los que fuimos en autobús y aunque el recorrido es corto, 20 minutos, dio para bastantes cosas. Ya estábamos casi todos en el autobús y de repente sube Tere, que seguía con su puntito de borracha y cachonda a la vez, sacándose las tetas del vestido, dice:

    – Venga sigamos la fiesta!! Quien quiere jugar con estos melones!

    Lo dice sobándoselos de una forma muy guarra, yo en ese momento estaba con mi abuelo, que también estábamos guarreando ya que le había dado mi copa menstrual para que se echara un trago, cosa que se cachondizo y tras acabar, le dice a Tere:

    – Ven aquí! Que vas a hacer desaparecer mi polla entre tus melones!!

    Yo, al oírlo, también me cachondice y me quede con ellos, Paco hizo sentar a Tere en el asiento del autobús y arrimo su polla a sus tetas, y cogiéndolas empezó a pajearse, Tere se dejó hacer y mientras echaba escupitajos en su canalillo. Estábamos tan centrados en este show, que ni nos enteramos que arranco el autobús y solo nos dimos cuenta, cuando ya habíamos llegado, cosa que coincidió cuando Paco se corrió entre las tetas de Tere.

    Una vez dentro de casa de Tere, que había contratado un catering de varias tapas y bebida sin fin. Yo, me junte con María, la cual, también llevaba una buena borrachera, me dice:

    – Joder, os he visto en el autobús, como tu abuelo se bebía tu regla y me iba a acercar, pero en ese momento ha entrado en acción mi abuela y ya me he quedado con mi padre, que llevaba una borrachera enorme, me ha pedido que se la chupe y como iba tan cachonda, se la he chupado, me he comido toda su corrida y creo que ni se ha enterado, porque a mitad de mamada, ha empezado a roncar. Pero bueno, a lo que iba…

    La interrumpo y le dijo:

    – ya se lo que quieres!! Como llevas todo el día experimentando cosas nuevas, imagino que también querrás probar mi coñito regloso no? ya sabes yo encantada, pero que te parece si jugamos con la comida también aquí y como postre me comes el coño

    – Ay cuanto me conoces!! Y si quieres me encantaría sentir tu mano dentro de mi coño también!

    Tras planear, pasamos a la acción, nos cogimos un plato de canapés, olivas, jamón y muchas más cosas y fuimos metiéndonos alternativamente una a la otra, nos metíamos un canapé, por ejemplo y nos masturbábamos para empaparlo bien, y después nos lo comíamos. No tardo en que mis abuelos, sobre todo paco, se acercara, cuando ya estaba con nosotras, yo le saque un canapé del coño de María y se lo di a mi abuelo, eso aumento todavía más la temperatura y Paco no pudo más y dijo:

    – María dame tu culo, que te lo voy a follar! Me pones muchísimo, tienes una cara de putilla

    – Por supuesto, clávamela!! Y Mariam, méteme un par de dedos en el coño!

    Hice caso, pero a medias, porque poco a poco le metí 3, después 4 y haciendo un gesto a mi abuelo, de que parara de follarsela, pero sin sacarla, remate la faena metiéndole mi mano entera dentro del coño de María, mientras tenía una polla en el culo. Cuando María se enteró, entro en un orgasmo continuo, los gemidos no eran gemidos, directamente eran gritos, todos los asistentes se quedaron boquiabiertos, viendo el espectáculo.

    Por otro lado, Tere seguía juguetona y tuvo como aliadas a M.Carmen y Blanca, las cuales, las muy perras se aprovecharon de Tere, la tumbaron en el suelo y de primeras, blanca le coloco su coño en su boca, luego se lo puso M.Carmen, todo esto sin parar de jugar con los pezones de ella, pellizcándolos, mordiéndolos y sin fin de cosas y para finalizar ese trio lésbico, torturaron el coño de Tere, metiendo y sacando sin pudor algún, sus manos, dándoles unos orgasmos tan fuertes que en uno de ellos, no pudo frenarse y empezó a mearse. Después le dio el bajón y la tuvieron que llevar a dormir la mona.

    Todo esto me lo conto mi abuela ya en casa, nos pusimos cachondas y nos enzarzamos en 69, que dio la casualidad que fue el momento que llevaba la copa otra vez a rebosar, asique, mi abuela se lo bebió todo y además me limpio el coño a la perfección. Como no, teníamos de espectador a mi abuelo, asique quiso rematar la faena, follandonos nuestros 4 orificios. Seguidamente ya me fui a dormir, que mañana había quedado temprano para ir a binefar, donde cogeremos el tren.

    Al día siguiente, cuando nos juntamos María y yo, le digo:

    – Jodo, vaya careto llevas, parece que no has dormido! Y parece que vas un poco coja!!

    – Andaa! Calla, que lo que tengo que aguantar en casa! Como ya habíamos quedado tu y yo, que hoy mi padre nos llevaría al tren, pues atención a la conversación que tuvimos ayer por la noche.

    (“ –Papa mañana nos llevaras a Mariam y a mí a la estación de binefar? “

    – Si claro hija, por cierto, he visto que tu prima te ha metido la mano en el coño! Que guarras que sois no?

    – Si, ya sabes, nos gusta guarrear mucho! Pero tengo mucho sueño y mañana madrugamos, me voy a la cama! (parecía que lo había convencido, porque ya sabía lo que quería pero no)

    – Ya hija, pero sabes que pasa, que me gustaría tener mi mano también dentro de ti! Hazlo por papi. )

    Mariam se empieza a reír y dice:

    – Tu padre es la ostia, en el bus le haces una mamada que no se ha enterado y ahora, con la borrachera de bajada, tenía ganas de juerga!

    – Ya ves, ya podía haberse follado a mi madre y a mi dejarme en paz, pues no. Pero espera que ahora viene lo peor, ya puedes imaginar que no tenía ni idea como meterme la mano en el coño y el muy bestia, intenta hacerlo con el puño cerrado!! Le metí semejante grito que parara, y le dije, ves metiendo un dedo tras otro, so animal!! En fin, tras no sé cuánto tiempo, consiguió meterme la mano, su mano, que es más grande que la de tu tito, yo sufriendo muchísimo, para rematarla, le encanto tener la mano hay dentro y yo que sé el rato que se pegó jugando. Claro está, yo sufría con su manaza dentro, pero claro, también me excito y eso aun excito más a mi padre, asique, tras pedirle que me sacara la manaza del coño, sin espéralo, me dio la vuelta y me la clavo en el culo, al notarla, grite de dolor, pero él ni caso y lo más grave, que sabía que cuando va borracho, puede pasar una hora y no se corre el muy cabron y así fue me estuvo follando una hora hasta que se corrió y como suele hacer, después me dejo ahí tirada, como un trapo.

    – vamos que si andas así, es porque estas escocidisima!! Que cabron tu padre, pero no se a ti, pero el escucharte me ha puesto como una moto, dime si me equivoco, en el fondo, te encanta que te trate así tu padre, eh?

    María no dijo nada, asique me dio la razón. Toda esta conversación surgió tras que su padre nos dejara en la estación, ahora ya íbamos sentadas en los asientos y ya arrancaba el tren, entonces le dije a María:

    – Anda déjame verte el coño, a ver que destrozo llevas… Anda que tu también eres poco lista, llevas el coño escocido y te pones pantalones…lo mejor una falda y sin bragas.

    Se baja los pantalones y las bragas y observo que lo lleva rojísimo, saco una crema aliviadora y comienzo a darle por todo. Como era de esperar, María le encanto esas caricias y comenzó a gemir. Al rato, María abre los ojos y se encuentra al revisor, que ya era amigo, viendo el espectáculo, yo no me había enterado, asique me dice maría:

    – Tía, que está el revisor, dale los billetes!!

    – uy, perdona… no me he dado cuenta, toma

    Los sella nos los devuelve y el revisor se queda mirando a María, diciendo, que pasa hoy no hay polvete. Yo entendí lo que pasaba y dije:

    – No ves cómo lleva el coño tu pasajera favorita!! Anda trae que te la chupo y si quieres me follas el culo, o bueno si quieres el coño, pero estoy con la regla y me tendría que quitar aquí la copa menstrual.

    – vale, vale… es que como siempre me alegra el día, con un polvete, pues eso… pero vamos, encantado de follarte el culo!

    La mamada fue rápida, ya que, iba ya se había empalmado viendo como ponía crema en el coño de María, asique pronto me la endiño en el culo, dándome su leche y casi sin decir nada se fue, Yo me revestí, María se quedó con los pantalones y las bragas bajadas hasta llegar a la estación. Y una vez allí, cada una se fue a su casa.

    FIN

  • La leyenda de los Saphirts (M.D.L.S): Parte 2 – Capítulo 1

    La leyenda de los Saphirts (M.D.L.S): Parte 2 – Capítulo 1

    Capítulo 1: despedida familiar y viaje con escolta.

    Antes de salir de casa, tras una emocional cena de despedida y un sueño que por los nervios costó coger; soy levantado por mis padres bien temprano y tras darme el desayuno, me explican en que consisten las provisiones que me han dado.

    – te he dado tu equipo de práctica, ya sabes; aquí en Buena Esperanza conseguir metal en buenas condiciones es imposible, pero no te preocupes. – dice mi padre.

    – les he puesto permanente el conjuro de dureza férrea, por lo que conservará su peso de madera; pero tendrá la dureza del acero y será ignífugo también. – añade mi madre

    – vaya gracias, eso me dará una ventaja estratégica; para que cualquier enemigo me subestime. – suelto, haciendo sonreír a mi padre y asentir a mi madre.

    – después te he dado el equipo básico que use yo de aventurero, que incluye todo lo necesario para sobrevivir; una semana en el campo sin cazar ni nada, confío en que tus habilidades hagan el resto. – suelta mi padre encubriendo su preocupación.

    – tranquilo padre, estaré bien. – sonreí despreocupado, pero eso solo lo preocupo más.

    – tu padre te ha dado también su bolsillo antirrobo – añade mi madre, sin fingir su preocupación.

    – gracias padre – agradecí, sabiendo que así podría evitar que me robaran al menos; las monedas, sin que me diera cuenta.

    – de nada, en el hemos metido tus 1000 ferros que reuniste trabajando; 1 de platino y 1 de oro, que son solo para emergencias ¿queda claro? – pregunta seriamente.

    – muy claro. – asiento con la cabeza para apoyar mis palabras.

    – por último, ¿recuerdas al sombra que te atacó? – pregunta mi madre.

    – si, madre; cómo olvidarlo… – suelto apesadumbrado.

    – pues no sé si sabias que para salir del bosque, llevan consigo un trozo de madera negra; de la selva negra. – informa mi padre.

    – la verdad es que no lo sabía, padre. – respondí con sinceridad.

    – gracias a eso podemos regalarte este cuchillo especial, no lo muestres a nadie; no lo uses sino es estrictamente necesario, no sabemos cuales son sus propiedades – dijo acercándome el cuchillo, que si que parecía bastante especial.

    – para que nadie más que tu pueda verlo, le hemos echado un par de conjuros; invisibilidad ajena y unión material, para unirlo a este brazalete que también hemos hecho invisible. – explico mi madre con todo lujo de detalles.

    – gracias nunca podré agradeceros todo esto, padre; madre. – abrace a ambos.

    – vuelve vivo y sentiré que me lo has agradecido. – soltó mi madre.

    – vuelve victorioso y sentiré lo mismo – añadió mi padre.

    – lo intentare – solté, notando el peso de la responsabilidad encima.

    – ¿intentarlo? – pregunto mi madre

    – ¡con más confianza! – exigió mi padre

    – lo haré. – susurró, cuando llegaron 4 vecinos; los miro sorprendido, estos me saludan a mi y a mis padres.

    Al ver mi cara de sorpresa, mi madre se apresura en explicarme; mientras mi padre habla animadamente con ellos.

    – son 4 vecinos de cierta confianza, como sabes Buena esperanza es un pequeño pueblo que no tiene guardia; más que un alguacil y sus ayudantes, dos de ellos son sus ayudantes y los otros dos son vecinos que nos deben favores. – explico mi madre.

    – ¿y que hacen aquí? – pregunto, pensando que serían mis padres los que me acompañarían un poco.

    – bueno tu padre es buscado por no haberme matado, y yo soy buscada por ser bruja; si nos acercamos a la frontera contigo, es posible que te ataquen por ir con nosotros. – explico mi madre.

    – lo entiendo, gracias madre. – le di un beso de agradecimiento.

    – suerte mi pequeño. – le digo atusándole el flequillo.

    – bueno hijo, ellos te escoltaran hasta la frontera de buena esperanza; una vez allí tu decidirás tu camino por tu cuenta. – dijo fingiendo ser duro, se acercó a mi oído. – en el mapa te he marcado tres posibles caminos, no te recomendaría llegar a Jamen; es una ciudad esclavista, tampoco te recomiendo empezar por Forth North… es un fuerte muy vigilado, con muchas normas; mucha presencia militar, muchos cazarecompensas y mercenarios. – susurró mi padre al oído, estrechamos las manos; y con la otra mano nos dimos un abrazo.

    Tras todo eso partí, rodeado de dos de los ayudantes del alguacil; un chico de mi edad que llevaba un arco, y un hombre con pinta de peligroso que llevaba muchos cuchillos. Los alguaciles eran los únicos que llevaban armadura, aunque fueran viejas y oxidadas; porque yo parecía llevar un equipo de madera.

    Llevo un arco con 20 flechas, 1 jabalina; una lanza, una espada corta de doble filo y un escudo mediano… una armadura intermedia con casco y unas plumas negras encima de la cabeza, una capa blanca; y el brazalete con el cuchillo de madera negra.

    Los dos alguaciles van delante abriendo camino por si nos encontramos con problemas, después de todo ellos son la autoridad aquí; el chico va al lado mía, y por último el tipo peligroso. Los alguaciles van charlando entre ellos bastante relajados, al chico se le nota nervioso; el tipo peligroso va ojo avizor contigo y por último, aunque me muestre tranquilo por fuera por dentro estoy eufórico.

    Después de Buena esperanza hay una enorme pradera, por la que hay algunas casas independientes; varios senderos de arena y nosotros estamos siguiendo el principal, lo miro todo atentamente ya que es la primera vez que lo veo. Hay algunos árboles individuales, no muchos; pero tras unas horas de tranquilidad paramos a comer, entonces abro mi maleta y veo comida ahumada en mi mochila. Pero antes de cogerla, veo parte de la cena de anoche y le hinco el diente; pensando en la aventura que me espera, el ambiente sigue similar al de antes.

    Los alguaciles hablan entre ellos, el chico come nervioso y el tipo peligroso; vigila mientras come intranquilo, dedicó hablar con el chico en primer lugar.

    – ¿qué te preocupa, vecino Sam? – pregunto al terminar un bocado, el me mira al notar que me dirijo a él.

    – voy a Ignitio Town, a por una muchacha casadera; pero es la primera vez que salgo de Buena esperanza, y según mis padres es peligroso. – confiesa Sam.

    – entiendo, ¿es bonita? – pregunto, para ver que le lleva a hacer tan peligroso viaje; solo por una muchacha.

    – sus cabellos rivalizan con el propio sol, sus ojos contra el propio mar; su cuerpo compite contra las propias montañas, y su bondad rivaliza con la bondad de los ángeles. – dice Sam soñando despierto.

    – vaya casi siento envidia, de la pureza de tus sentimientos; casi. – admito con una sonrisa.

    – ¿y a ti que te impulsa a salir de Buena Esperanza? Toda tu familia y tu vida, está allí; si no me equivoco. – argumenta sorprendiéndome, así que mis padres no les ha dicho nada; casi mejor, aunque no considero que sea algo que esconder.

    – ¿recuerdas las historias del juglar que venía a veces a la plaza del pueblo? – digo mirando el horizonte, recordando viejos tiempos.

    – cómo para olvidarlo, cada vez que venía tenia pesadillas durante un mes; siempre contaba historias terroríficas, sobre el bosque de al lado del pueblo. – confesó Sam, a mi me hizo sonreír su respuesta.

    – pues eso ha instigado mi viaje, llevo pensándolo desde hace años; y ahora es cuando me he decidido, ya que soy mayor de edad. – cuento la parte que me conviene solamente.

    – ¿y no vas en dirección contraria? – pregunta Sam, sonriente.

    – si, necesito hacer algunas cosas, antes de entrar en la selva negra. – digo sin entrar en mucho detalle.

    – estás loco, yo no entro ahí ni aunque me paguen; no creo que nadie salga con vida de ahí. – explica su opinión.

    – por eso quiero ser el primero. – comento con orgullo.

    – entonces te deseo toda la bendición de los dioses, amigo. – estrechamos las manos y me decidí a conversar con míster peligroso.

    Me dirigí hacia el, que cuando se percató no dejo de mirarme malamente; ignore su mirada y cuando estaba bastante cerca para que me oyera, le hable.

    – ¿por qué vigilas tanto? – pregunto, el sonríe con malicia.

    – el mundo es peligroso muchacho, tus padres nunca te atacaron con maldad; el que te ataque aquí fuera, sea bestia o humano querrá matarte. – suelta con voz ronca.

    – ¿hacia dónde va tu camino? – pregunto, con curiosidad.

    – a Jamen, tengo asuntos peliagudos allí. – comenta sin entrar en mucho detalle.

    – ¿fuera de la ley? – pregunto para cerciorarme de si he pillado lo que ha dicho entre línea.

    – bueno, allí no hay mucha ley que digamos; pero si, algo así. – comenta por encima otra vez.

    – ¿puedo acompañarte? – pregunto abiertamente.

    – no es el mejor sitio para un crio cómo tú, mi misión es peligrosa; pero si insistes es tu decisión, intentare cuidarte por lo que le debo a tu padre. – confiesa en última instancia

    – ¿y que le debes? – pregunto con curiosidad.

    – eso, quizás; te lo cuente algún día. – río divertido.

    Por último me dirigí a hablar con los alguaciles.

    – ¿qué tal hijo de Necseo? – pregunto uno de ellos, el más gordito. – ¡auch! – se queja al recibir un codazo del más alto.

    – se llama Tensell – corrige el alto.

    – oye, eso ha dolido. – se queja el gordito.

    – chicos, no importa; ¿adónde vais vosotros? – pregunto intrigado.

    – a Forth North, el único cónclave de razas; un fuerte neutral que solamente protege la civilización de lo salvaje, un sitio inconquistable. – dice el alto con orgullo, como si fuera suyo.

    – si tanto te gusta ese sitio múdate allí. – soltó el gordito. – ¡ah! – se quejó este al recibir otro golpe del alto.

    – no seas memo, mi hogar está en Buena esperanza; y mi trabajo también – objeto el alto.

    – ¿y que vais a hacer allí? – pregunto para profundizar en el tema.

    – burocracia – suelta el alto.

    – ya sabes, recoger los carteles de se busca; entregar la información de nuestros detenidos, nuestras nuevas normas y esas cosas… – extendió el gordito.

    Esta vez el alto intento golpearle y el gordito estaba preparado y lo esquivo.

    – ¡toma ya! – se emocionó y al distraerse…

    ¡Zash! Recibió un golpe.

    – ¿pero ahora para que me pegas? – se quejó el gordito.

    – porque esas cosas no se cuentan, inepto. – insulto el alto.

    Y ahí los dejé discutiendo, antes de continuar el camino.