Autor: admin

  • Gané en el clásico del fútbol y cobré la apuesta

    Gané en el clásico del fútbol y cobré la apuesta

    Como decía anteriormente teníamos muy buena amistad con Pepe desde el colegio y siempre hacíamos apuestas cuando se jugaba el clásico, la primera vez que fui a su casa vi que tenían en su sala un cuadro grande con el escudo de Alianza Lima ahí me enteré que su papá mamá y hermanos eran hinchas de Alianza también era tradición familiar cuando ellos se enteraron que era del equipo rival de la U me fastidiaban diciendo que debiera de cambiar de equipo y cosas así pero nunca soy leal al equipo crema.

    En el último clásico que se jugó el 15 de Abril de este año ellos eran locales en Matute su estadio y por disposición de las autoridades por seguridad sólo irían los hinchas de Alianza así que no podía verlo y solo quedaba la televisión de cable y yo no contaba con ese servicio y Pepe me dijo que fuera a su casa para verlos juntos y apostar como ya era costumbre.

    Antes de ir fui a comprar 4 six pack de cervezas y rápidamente fui para allá porque ya estaba por empezar el clásico cuando llegué toqué la puerta y abrió su mamá.

    -Buenas noches Juan pasa rápido que llegas justo ya va empezar el partido…

    Pregunto por mi amigo Pepe porque no lo vi y su mamá me dijo que se había ido al estadio con su papá y hermanos porque a última hora habían conseguido entradas.

    -Pero Juan no hay problema yo estoy acá podemos ver el partido juntos y prepárate de nuevo ver a tu equipo perder.

    Ella estaba muy segura de su equipo porque últimamente habían ganado y yo perdía en las apuestas y tenía que pagarlo si o si en una oportunidad no tenía dinero y tuve que vender mi PlayStation porque se tenía que cumplir.

    -Gracias señora Bertha lástima que no esté Pepe acá para apostar de seguro sabía que ahora iba a perder jajaja

    Ella sabía que apostaba con su hijo y también que últimamente había perdido y me dijo que porqué no apostaba con ella, para desanimarla dije que eran 500 soles pero igual insistió se daba por ganadora segura.

    -Señora está usted segura porque la apuesta se paga si o sí ¿tiene el dinero para pagarlo? Y ahora no va a ganar Alianza de eso si estoy seguro.

    La señora Bertha vio sus posibilidades y aceptó continuar con la apuesta y nos pusimos a ver el partido, era muy intenso el clásico con jugadas reñidas y se vino el primer gol y era de la U y lo grité con fuerza.

    -Goool

    Ella dijo que esto recién estaba empezando y algo nerviosa me pidió una botella de cerveza luego vino otra vez un contragolpe y otro gol de la Universitario y lo grité más fuerte ya estaba contando los 500 soles que iba a ganarle corría el tiempo y el árbitro cobró un penal a favor de Alianza y gol y la señora Bertha dio de gritos.

    -Goool te dije esto aún no acaba jajaja.

    Luego se vino una jugada cerca al arco de la U y otra vez penal a favor de Alianza y otro gol ya le había empatado, ahora yo estaba nervioso al igual que ella y cuando ya faltaba poco para acabar el partido otro gol ahora la U ganaba ya falta poco para terminar el clásico y sonó el pitazo final y la U ganó 3 a 2 después de mucho tiempo ganaba

    -Bueno señora Bertha llegó la hora de pagar le gané así que ¿dónde están mis 500 soles?

    No me dijo nada y se le notaba con una cara de preocupación hasta que al final me dijo que no tiene dinero que luego me pagaría, yo dije que le había dicho que se tiene que pagar si o si, esto le pasaba por ambiciosa creía que ganaría fácil pero le salió el tiro por la culata y ahora ella me debía mucho dinero.

    La señora Bertha era una mujer de raza negra clara de 46 años de tetas y culo grande de 1.75 de estatura algunas veces me masturbaba y recordando su culazo y era mi inspiración y le exigía que tenía que pagarme y honrar su palabra, ya estaba ella también algo mareada por las cervezas que había bebido.

    -Señora Bertha yo no me voy a ir de acá sino no me paga como le dije a usted cuando quiso apostar hay que tener seriedad.

    -Claro si tuviera dinero inmediatamente te pagó Juan yo soy de cumplir lo que digo, pero ahora no tengo nada que darte…

    La cervezas que habíamos tomado los dos y la alegría de ganarle me dio el valor para decirle que yo sí sabía como ella podía saldar su deuda conmigo en ese momento, la mamá de Pepe que varias veces me había sorprendido viéndole el culazo me vio a los ojos e imaginó lo que yo quería pero igual preguntó para estar segura.

    -¿Dime de frente como puedo pagarte la apuesta Juan y no te vayas con tanto rodeo qué un hombre habla de frente?

    Eso sonó a reto porque luego se río en mi cara tal vez creía que no me iba atrever a decírselo y por ende no me pagaría así que a mis 19 años me fui con todo y se lo dije.

    -Señora Bertha sabiendo que no tiene dinero para pagarme y aun así apostó conmigo y si ganaba yo si le iba a pagar así que ahora usted debe cumplir entonces como ganador quiero que haga lo que yo le ordene sin reclamar y todo quedaría entre los dos y yo si cumplo lo que prometo… ¿No creo que sea usted una mujer que no tiene palabra y lo peor miedo luego de cumplir lo que prometió?

    Lo último que le dije fue sabiendo por su hijo que a su mamá nunca le gustaba que pongan en duda su palabra y peor que le digan miedosa así que más por su orgullo e imaginando que solo quería manosearla y con eso se libraba de pagar 500 soles no era mucho sacrificio para una mujer de 46 años y calmar así la calentura de un muchacho que prometía luego no decir nada dijo que ACEPTABA.

    Ya sólo hablando con ella e imaginando que me dijera que si ya tenía la verga bien dura, me acerqué algo nervioso a la señora Bertha que muchas veces había visto con deseo su cuerpo y ahora podría tocarla la abracé por detrás y poniendo mi erección en medio de su enorme trasero y mis manos tocaron sus tetas y las magreaba con fuerza y así estuve un momento sintiendo su cuerpo junto al mío.

    -Ohhh señora Bertha que ricas tetas tiene y como sus pezones se ponen duros en mis manos.

    Y eran cierto ella se había excitado también con mis caricias y como le sobaba mi verga dura en medio de sus nalgas y tiraba la cabeza para atrás y cerraba los ojos, pero cuando sintió como ahora mis manos se metieron debajo de su ropa y aflojó su brasier se movió nerviosa y le susurre al oído que recuerde su promesa de dejarme hacer lo que quería y también hacer lo que ordené y se quedó quieta.

    Con el brasier suelto ahora mis manos tenían más libertad para tocar su piel y sentir como esos enormes pezones erectos en mis dedos la señora Bertha ya estaba caliente pero aun así se resistía a demostrarlo y se mordía los labios para evitar así soltar algún gemido, levanto su polo que tenía puesto y se lo quité.

    -Déjame ver esas tetas tan grandes que tienes ohh… que hermosas que son.

    Ella preguntó si realmente me gustaban porque a su edad y con dos hijos que había tenido ya no eran como antes y mi mejor respuesta fue cuando besé sus tetas y luego metí a la boca esos pezones negros hinchados que le hizo soltar su primer gemido.

    -Ohhh… mi niño que rico me has hecho sentir como si recibiera una rica descarga en mi cuerpo… ohhh.

    Cogí su mano y la hice que me agarré la verga y lo sintió y empezó a sobarlo sobre mi pantalón y le ordené que lo dejé salir que ya me dolía mucho y obedeció aflojó la correa y bajó el pantalón con todo y bóxer hasta que cayó a mis pies y luego vio mi verga que apuntaba al techo y comenzó a masturbarme.

    -Vamos señora quiero que me chupe bien rico y sentir su boca alrededor de mi verga…

    Ya no se negó también estaba muy excitada ella y se lo metió todo y comenzó a chuparlo con maestría y darle masajes bucales al falo duro que tenía en la garganta sabiendo de lo buena que era la mamá de Pepe ahora tenía que controlarla para no terminar en su boca.

    -Ahhh… qué rico señora Bertha es toda una maestra chupando y lamiendo la pinga ohhh.

    Las cervezas que había tomado más sumado a que la había retado yo a cumplir su palabra la animo a aceptar mis órdenes al comienzo pero ahora su libido estaba al cien por ciento activado en todo su cuerpo y lo que había ella imaginado que sólo sería unas sobadas en su cuerpo se había salido de control y ahí estaba chupando la verga al amigo de su hijo y lo peor para ella era que lo estaba disfrutando, como si lo hubiera llamado con la mente sonó mi celular y vi quién era el impertinente de llamarme en este momento y era Pepe.

    -Aló Juan de seguro que estás contento porque ganó tu equipo .disfrútalo después de mucho tiempo ganaron las gallinas jajaja lo bueno es que no aposté nada así que tampoco perdí jajaja ¿ya te fuiste de mí casa? Si aún estas ahí pásame a mi mamá. Bueno entonces dile que vamos a demorar bastante hay mucha gente y el trafico está terrible.

    Le digo que ya estaba por irme y le daría su recado a su mamá porque estaba ocupada y colgué lo que no dije era que él no apostó pero su mamá si y me estaba pagando muy bien y no podía contestar porque estaba con la boca llena y era de mala educación de hacerlo con la boca llena, su madre estaba convertida en toda una puta saboreando una verga que no era la de su marido.

    Ya más confiado porque me dijo que se iban a tardar la levanto y la tire sobre el sofá y le quitó el pantalón fue tanto mi desesperación que arranqué el cierre y quedó ahora si totalmente desnuda.

    -Noooo Juan no lo hagas por favor detente sólo era pagar la apuesta no dijimos nada de que me penetres… noooo…

    Estaba totalmente poseído y no entendía nada y antes que reaccionará metí mis manos en su vagina y estaba totalmente mojada esa concha de lo caliente que estaba también y puse sus piernas en mi hombros y dirigí la pinga a la entrada de su chucha y zas hasta el fondo era como meter el cuchillo en la mantequilla porque entró con mucha facilidad por lo lubricada que estaba

    -Aggg Juaaaan… noooo… ohhh ohhh.

    Ya era muy tarde para que se arrepienta tenía una joven y muy dura verga que empezó a moverse muy rápido dentro de ella que rápido la hizo reaccionar y por inercia sus piernas se cerraron alrededor de mi ajustando con fuerza.

    -¿Ves cómo lo estas disfrutando Bertha? Así que déjate de tonterías y cachemos rico que tú también va a demorar en llegar… así que rico que está tu chucha caliente y jugosa.

    Esta mujer negra de 46 años estaba totalmente dominada por mi, nuestras bocas se unieron en un beso apasionado mientras seguía recibiendo fuertes embestidas en su chucha luego de un rato la coloqué en cuatro patas ella totalmente sumisa aceptaba todo sin reclamar y volvió la penetración y sus enormes nalgas de negra saltaban cuando cabalgata sobre ella.

    -Ahhh… ahhh… sii eres un traviesoo… ohhh si métemelo… todoo… así qué ricoo ohhh.

    Era la mejor apuesta que había ganado en mis 19 años y lo estaba gozando como loco pero quería más y ese culo también tenía que ser mío el paquete tenía que ser completo y por momentos lo sacaba de su chucha llena de nuestros fluidos y lo pasaba jugando por el ano también preparándolo para recibir mi verga.

    Y cuando menos Bertha lo esperaba porque ella creía que solo era un juego metí el glande en su recto y ella gritó pidiendo que lo saque rápido y lo que hice fue todo lo contrario lo metí hasta donde pude, las paredes del esfínter hicieron resistencia al invasor que repentinamente estaba ahí y ella no quería.

    -Ayyy… ayyy… me estas matando noo sacalo por favor… me duelee…

    Le dije que aguanté un poco como cuando su esposo también le metía por el culo y gritando me dijo que no le había permitido que se lo meta porque cuando lo intentó y por lo grande que lo tenía no pudieron hacerlo, pero ya era tarde para sacarlo así que di un empujón más y entró casi todo..

    -Ayyy… carajoo… entiende me duele mucho ayyyy… Juan no seas malooo… ayyyy…

    Que apretado estaba su culo y la sujetó muy fuerte para evitar que intenté zafarse y muy despacito fui dándole unas embestidas al esfínter que ahorcaba al falo. Era el momento para seguir dándole duro por el culo hasta que ella entendió que no se lo iba a sacar y se tuvo que resignar y mordió el cojín aguantando el dolor de como entraba y salía mi verga de su ano.

    -Ahhh ahhh despacito por favooor ya sabes que es mi primera vez por el culooo…

    El culo de la señora Bertha ya se había abierto mucho y recibía el falo con más facilidad y yo seguía dándole más seguido hasta que ella ya no se quejaba sólo daba leves gemidos y ponía duro el trasero.

    -Siii que ricooo. Ahora si se viene mi leche en tu culo yaaaaa ahhh… sii… ohhh qué culooo y fuee miooo ohhh… ohhh

    Disparé abundante leche caliente en su ano que quedó abierto y con una mezcla de sangre y semen y la deje ahí tirada sobre el sofá muy adolorida y exhausta a la madre de mi amigo que siempre se burlaba de mi cuando perdía y ahora yo era el ganador me la había cachado y le había roto el culo.

    Me fui al baño y me limpié y me fui de su casa pero antes le di las gracias por todo y la deuda quedaba pagada y cuando quiera volvíamos apostar en el próximo clásico, a ver semana regresé a su casa y la señora Bertha me veía y trataba de actuar lo más normal conmigo.

     

  • Mis amigas tramposas: Caro y el comisario

    Mis amigas tramposas: Caro y el comisario

    Al día siguiente cuando desperté con mi esposo al costado tenía un gran remordimiento de lo que había pasado con el director, más allá de que lo había hecho para que mi sobrino no vaya preso.

    Mientras me ponía mi blusa y mi traje sastre para irme a trabajar, y miraba a mi esposo dormido, no podía evitar que regresaran a mí las imágenes del sexo que había tenido con ese viejo asqueroso, pero lo peor era que regresaban a mi cuerpo esas sensaciones que nunca antes había sentido, ese deseo de ser penetrada a la fuerza y de ser tratada como una puta, como una perra, y disfrutar y tener orgasmos con eso. Me daba pena de mi esposo, él nunca me había tratado así, traté de pensar en otra cosa, le di un beso sin despertarlo y salí a mi trabajo.

    Al menos con todo el trabajo mi mente se ocupaba de otras cosas, cuando sonó mi celular, al ver el número me puse pálida, era el director, y lo que me dijo me dejo paralizada:

    D: Caro Caro, es terrible lo que ha pasado estamos perdidos, perdidos. (Su voz sonaba desesperada)

    C: Pero director tranquilo, que ha pasado, después de lo de ayer u prometió que iba a solucionar todo…

    D: Caro, tú no sabes nada, el alumno que denuncio a tu sobrino, se lo contó a su padre, y este conoce al comisario y se lo ha dicho todo, el comisario ha venido hoy en la mañana al colegio y ha querido detener a tu sobrino y también a mí por encubridor y dijo que te iba a detener a ti también por cómplice…

    C: Pero director, que le ha contado Ud. para que también me comprometa…

    D: Caro, yo solo le dije que tu habías venido ayer y que me habías convencido de que no denunciara a tu sobrino, y que me dio pena por ti y tu sobrino y acepte no hacerlo, nada más. Pero él dice que tanto mi obligación como la tuya era dar parte a la policía, que lo sentía mucho pero tenía que detenernos.

    C: Director y ahora que vamos a hacer, que hacemos…

    D: Mira, yo le rogué al comisario, me dijo que te conoce, le rogué que nos permitiera que tratáramos de arreglar esto, sabiendo que todo lo habíamos hecho por salvar a un niño de 15 años de ir a un reformatorio, le agarre por ese lado, que en último caso tanto tu como yo teníamos culpa, pero el que más iba a sufrir era tu sobrino, al final parece que se compadeció y aceptó…

    C: Como que aceptó, que vamos a hacer ahora, que le dijo:

    D: Escúchame bien Carito, que es nuestra única oportunidad de salvarnos de la cárcel, me dijo que podemos tratar esto como «adultos”, y que nos debemos reunirnos hoy, el quería que fuera en ese momento, pero yo le dije que tú estabas trabajando, entonces me dijo que hoy de todas maneras a las 6 pm, me dio una dirección en barranco, yo sé que él vive en la molina, pero creo que tiene otra casa allí. De hecho va a querer plata, así que trata de llevar lo más que puedas, (me dio la dirección), entiende que de esto depende que vayamos a la cárcel, los tres, entiendes.

    No le respondí nada, corté, no tenía palabras, trataba de ordenar mi cabeza, lo primero era buscar plata, me fui al banco y saque mis ahorros, no sabía que pensar, sería suficiente, bueno el director también tenía que poner de su parte, todos estábamos involucrados, trate de pasar el resto de la tarde en el trabajo lo más natural posible.

    Cuando terminé los encargos que tenía ya eran las 5 pm, salí volando, tome un taxi, con dirección a Barranco, en el camino pensaba en el gran lio que me había metido por mi sobrino, el comisario se conformaría con lo que teníamos, el comisario era un moreno alto y calvo de porte atlético, debía andar por los 50 igual que el director, el me conocía por la joyita de mi sobrino, había tenido que ir un par de veces a la comisaria para sacarlo una vez por una pelea callejera y la segunda vez lo encontraron en un parque con un amigo fumando marihuana, esas veces lo había visto como un hombre rudo y justo, después de llamarnos la atención, había dejado ir a mi sobrino, la verdad es que yo sabía que él no podía hacer otra cosa pues era menor de edad.

    Cuando llegamos a la dirección, me baje del taxi, era una de esas casonas antiguas de barranco, con un verja de madera, estaba un poco descuidada, toque el timbre, y me abrió el comisario, estaba con un buzo, para mi sorpresa me sonrió y me invito a pasar, en la sala ya estaba el director sentado en una silla, con una cara de tristeza, yo lo mire con cólera, el me hizo un gesto de saludo y bajó la cabeza.

    Co: Siéntate Carito, la puedo llamar Carito no?, bueno nos hemos reunido para tratar de solucionar un gran problema como adultos donde todos tenemos que ser generosos para que un joven no malogre su futuro (el caminaba alrededor de nosotros que estábamos sentados como acusados en un tribunal), yo ya hable con el director y ya acordamos su parte, no es así director y está de acuerdo no?

    D: Si gracias comisario, gracias, gracias.

    C: Comisario lo siento mucho, yo sé que mi sobrino hizo mal, yo solo tengo unos ahorros y se los daré todos.

    Co: Pero Carito tranquila, Ud. no va a usar sus ahorros, no es cuestión de dinero, (diciendo esto se colocó a mi espalda de donde estaba sentada y puso sus dos manotas en mis hombros). Mira Carito soy un de carne y hueso como cualquier hombre, y te voy a decir que desde las dos veces que nos vimos en la comisaria por el bandido de tu sobrino, me impresionaste, tu cabello castaño, lacio caído sobre tus hombros, (mientras comenzaba a acariciar mis hombros como quien me daba un masaje), Carito escúchame, y si no estás de acuerdo con lo que te voy a pedir te puedes ir, yo no te lo voy a impedir, entonces yo haré lo que debo hacer. Caro te lo digo de frente, siempre te he deseado desde que te conocí, quiero que esta tarde te dejes querer por mí, soy un caballero y tu esposo nunca lo sabrá, además por supuesto te daré el paquete de tu sobrino para que tú mismo lo desaparezcas, piénsalo unos segundos, como te dije te puedes ir, si no lo haces entenderé que estas aceptando.

    Yo tenía la mente en blanco, pero podía sentir las manos que daban ahora un buen masaje a mis brazos por encima de mi saco. Por detrás de mí sentí su aliento en mi oído y su voz que me decía.

    Co: Carito levántate y entra a por esta puerta, donde encontraras una ropa más adecuada para la ocasión, además podrás guardar tu ropa del trabajo para que no se arrugue, cámbiate que yo entrare en unos minutos, vamos.

    Mientras me hablaba, me había ayudado a levantar y me llevo del brazo a una puerta que abrió, y me hizo pasar, cerrando y dejándome sola en ese cuarto. Cuando escuche la puerta cerrarse detrás del como que desperté de un sueño, me di cuenta que era un gran dormitorio, con una gran cama, encima de esta había una bolsa de una tienda con su logo comercial, la abrí como una autómata, no, pude evitar sorprenderme y hacerme regresar a mi realidad y saber lo que me iba a pasar, en la bolsa había un babi doy negro transparente y una trusa fucsia, al tenerla en mis manos me di cuenta que no era una trusa, era una de esas prendas que llaman «hilo dental», esas que mi esposo me había dicho alguna vez que le gustaría que use una, yo me había negado pues decía que debía fastidiar mucho esa tira entre las nalgas, y pensar ahora tenía que lucirla para un desgraciado aprovechador, no podía dejar de ver esa prenda en mis manos cuando escuche que golpeaban la puerta.

    Co: Carito apúrate quiero encontrarte cambiadita, entro en tres minutos, mientras más rápido lo hagamos mejor, así todos se pueden ir a su casa.

    Tenía que aceptar que tenía razón, a mi esposo le había dicho que había ido a ver a una amiga a una clínica que estaba enferma y que me iba a demorar a llegar a casa, así que respire hondo, cuando más rápido terminara este suplicio mas rápido estaría en mi casa y que acabe esta pesadilla. Me saque rápidamente mi vestido sastre, lo colgué en una silla, y luego me quite mi brasier blanco y mi trusa, mi esposo la llamaba rompe pasiones, pero a mí me gustaban pues eran muy cómodas. Me puse el babi doy que fácilmente dejaba ver mis grandes senos, y entonces me puse el hilo dental, cuando lo tuve puesto contra lo que pensé me sentí muy cómoda al sentirme con una pieza tan pequeña y sentir como ese hilo era devorado por mis grandes nalgas, vi que había un espejo en una esquina de la habitación, era uno de esos de cuerpo entero, me acerque con curiosidad, cuando vi mi figura reflejada en el no pude sino quedarme sin palabras, era otra persona, no podía evitar ver en el reflejo de ese espejo esas mujeres A, que salen con gente famosa, no podía creer como unas prendas podían cambiar tanto a una persona, no podía creerlo a pesar de la situación me sentía diferente otra persona y sin pensarlo comenzó a posar mirándome al espejo, incluso me voltio lo más que pude para para ver cómo se veía mi colita, la verdad estaba media loca pero lo único que se me ocurrió, eran que mis nalgas eran como un gran pan francés, estaba en esos pensamientos cuando, se abrió la puerta, lo que vi me dejo muda, el comisario estaba solo con un bóxer, pero su pene estaba afuera, no podía evitar verlo, era tan grande como la del director, pero llamaba la atención su cabeza que parecía una manzana roja, lo único que atine fue a taparme mis pechos con mis manos y decirle como una niña.

    C: No me haga daño por favor, lo hago por mi sobrino.

    Co: Carajo Carito que tales tetas que tal culo, la verdad es que esa uniforme de trabajo te tapa todo lo bueno que tienes, como te voy hacer daño, yo solo quiero quererte.

    No pude evitar sorprenderme verlo casi desnudo, tenía todos los músculos marcados en el abdomen a pesar de los 50 años que debía tener, se abalanzo donde yo estaba y arrodillándose me abrazo por la cintura y comenzó a comerme los pezones, si porque eso no era chuparlos, era succionarlos como un loco, como queriendo sacarlos, no pude evitar comenzar a sentir un calorcito que invadía todo mi cuerpo.

    Co: Un un um, que ricas tetas Carito, ah ah, te voy a comer todita, todita, um um

    C: No no siga, no, me duele, ay ay…

    El en ese momento me levanto como una muñeca con sus brazotes, y me echo suavemente en la cama, ya echada lo vi ya desnudo y con una tremenda erección, se recostó a mi costado y mientras seguía comiéndose mis senos, sentí como dos dedos ingresaban violentamente en mi conchita, mi hilo dental no le había dado ningún trabajo, salte del dolor, pero inmediatamente comenzó a moverlos dentro de mi circularmente, mi cuerpo y mente se llenaron de sensaciones parecidas a las que había descubierto ayer, pero más fuerte, el dolor quedo atrás, los dedos seguían moviéndose en círculos y sentía que ahora se movían dentro de mí con gran facilidad, me estaba mojando abajo, no lo podía controlar mi cuerpo, era terrible se estaba repitiendo, mi corazón latía a 100.

    Co: Ah ah ah, que rica conchita, ah ah, estas mojadita, ah ah, se ve que tus huecos ya quieren mi verga, ah ah ah, era verdad eso de que para que arranques te gusta el dedeo, ah ah espera que hoy dia te la ah ah ah te la vas a comer todita, ah ah…

    No entendí bien lo que decía, pero si me daba cuenta que el sentir esos dedos dentro de mi vagina, eran como un gatillo que disparaba un torrente de sensaciones en mi cuerpo y en mi mente desconocidas para mí, que nunca mi esposo había explorado.

    ¡Y estos dedos eran más grandes que los de ayer!

    A medida que el seguía estimulando arriba y abajo, sentía dentro de mi dos mujeres, una la buena esposa ama de casa fiel a su esposito, pero poco a medida que esos dedos se movían aparecía otra mujer que se excitaba con eso, una mujer que le gustaba ese sexo violento, a la fuerza, chantajeada, todo eso me estimulaba y quería más, ya tenía que morderme los labios para no gemir y que el comisario no se diera cuenta que mi cuerpo estaba a punto de explotar

    C: No no no mas, uuuuhhh, ah ah ah, no mas déjeme, no, ah ah ah uuuuhh…

    Mi cuerpo ya se arqueaba de placer, me sentía empapada, entonces el saco los dedos y comenzó a besarme el ombligo, no me dio mucho tiempo pues inmediatamente su boca y su lengua se apoderaron de mi conchita, mi cuerpo sudaba de excitación, e increíblemente mi conchita seguía botando más fluido.

    Co: Um um ah ah, ya ves puta, ya ves que a ti te gusta la verga como loca, grita grita, disfruta, ah ah, disfruta lo que no te hace el cojudo de tu marido, que rica sopita dulce um um.

    Ya no pude más y explote en un orgasmo, todo era fuego en mi cuerpo, mi cuerpo quería mas, ya no podía detenerme ni controlarme, instintivamente abrace su cabeza, para que su lengua no dejara mi conchita, pero en eso el me levanto, y entonces me vi montada encima de el pero al revés, así el seguía comiéndose mi conchita, y yo hambrienta de más me vi frente a tremenda verga que me miraba.

    Co: Chupalo puta, chúpalo, yo yo sé que tu tu tu quieres, chúpalo, es tuyo, mi putita… ah ah ah, que rica lengüita, ah ah más mas mi putita, que rica boquita y calientita, ah ah… sabía que eras una mamona ah ah…

    No podía creer lo que hacía, había agarrado esa hermosa verga y yo estaba tratando de meter esa cabeza roja caliente y palpitante en mi boca, cuando conseguía meterla toda en mi boca me venía un ahogo, por lo que me dedique a lamerla en toda su extensión, de arriba abajo, era riquísimo el sabor salado, era hermosa ahora el tenerla en mis narices, podía ver las venas que reventaban, yo comencé a recorrerla con mis manos, trataba de masturbarlo.

    Co: No no, mi putita, no hagas eso que me voy a venir y eso es mas tarde.

    Entonces me hizo bajar de él, y me echo en la cama y me puso en posición de perrita y se puso detrás de mí sujetándome, pasándome los brazos por la cintura, mi cuerpo me gritaba que la quería adentro.

    Co: Anda puta, pídeme que te meta la verga pídeme, anda puta habla…

    Mi control había desaparecido, yo era una perra que quería mas, que quería esa verga adentro y estaba perdiendo el control.

    C: Si papi, métemela, métemela todita, rómpeme ah ah, hazme lo que quieras, ¡Pero hazlo ya cabron ya ya!

    Ese cilindro de carne comenzó a entrar en mí, primero como que esa cabeza del pene se obstruía en la entrada pero el negro dio un empujón y sentí como entro, cabeza y todita esa verga ensanchando las paredes de mi conchita, pensaba que si no fuera que estaba empapadita fácil esa cosa me rasgaba, grite como una perra al sentirla totalmente adentro, entonces comenzó el mete y saca, esa verga salía y entraba en mi como el pistón de un carro, bien aceitado, me volvía loca cada vez que rozaba mi vagina en toda su extensión, entraba y salía, el negro golpeaba mis nalgas en cada embestida, podía sentir como rebotaban sus huevos, me desesperaba, quería jalarme los pelos de desesperación, el seguía metiéndola y sacándola, una vez y otra vez, no pude más y me vine en el orgasmo más grande que había tenido en mi vida, me sentía que flotaba, y el seguía metiéndola, yo seguía su ritmo como buena perra, el seguía y los orgasmos continuaban.

    Co: Ah ah que rica ah ah yegua, cuando arrancas eres mejor que una puta, como ah ah decía mi compadre, ah ah muévete mas puta, pídeme que no te la saque, que esto es verga, no como el cachudo de tu marido ah ah, habla habla puta.

    C: Si papi sigue, sigue ah ah, no no no la saques, mas mas, la tuya si es verga, no como la del maricon de mi marido, mas mas maaaa.

    Se me vino otro orgasmo, pero la bestia del comisario seguía, con el mete y saca, resoplaba como un cerdo de contento, estaba así varios minutos, cuando de repente la saco, me recosté por unos segundos, sentí que se levantó de la cama y saco algo de un velador, no me importaba nada yo quería mas. En eso sentí un líquido que el aplicaba con su dedo en mi potito, la verdad el dedo en mi potito que entraba y salía me estaba comenzando a gustar, en eso algo dentro de mi cerebro se despertó y me iluminé, no era posible esta bestia quería reventarme por atrás, mi esposo lo había intentado algunas veces, pero cuando empezaba me dolía y tenía miedo, así él nunca me lo había hecho, trate de escapar.

    C: No no papi, todo lo que quieras, pero no por atrás, nunca lo he hecho… (Decir eso fue un error).

    Co: Que el maricon de marido nunca te ha roto el culo, ese lindo culito, uy ahora si vas a acordate de mi toda tu vida, porque voy a ser el primero que te va a reventar por atrás, (mientras se acomodaba por atrás y me sujetaba fuertemente por la cintura ) mira puta, colabora, si no te voy a romper y vas a terminar en el hospital y no sé cómo vas a explicarle a tu marido que te la han metido por atrás, te he echado cremita, al principio te va a doler, eso es verdad pero muerde la almohada, una vez que entre la cabeza el resto será placer…

    Aprovechó ese momento no terminó de hablar y empujo de un solo golpe la cabeza, de no ser por la crema me hubiera rasgado, el dolor fue tan fuerte, que me quede sin habla, tome aire y grité.

    C: Aaaayyy… carajo, cabron ay ay cabron de mierda duele ay ay duele, sácalo, sa sa…

    Entonces el siguió metiéndola, ya no dolía tanto, pero la verdad es que me sentía como ensartada con una estaca, no me podía mover, creo que no la termino de meter toda, entonces comenzó a meterla y sacarla pero con mucha dificultad, pero parece que esto era lo que más le gustaba pues tenía todo su cuerpo caliente acoplado al mío mientras me besaba el cuello, las mejillas, ya no trataba de meterla más, solo la movía un poco…

    Co: Que rico culito, ah ah ah, apretadito, mi amor, Carito, ah ah ah, soy el primero en tu vida, ah ah, muévete un poquito mi amor, te va a gustar ah ah…

    Tenía miedo pero me sentía su perra, que había recibido tanto placer, y me comencé a mover lentamente, era verdad, el dolor continuaba pero ahora se mezclaba con otras sensaciones que sentía por primera vez, era dolor y placer a la vez, así estuvimos pegados cuando lo sentí temblar, y entonces en mis intestinos sentí un chorro de líquido caliente…

    Co: Aaahh, que rico me vengo ah ah, mi putita linda, toma toma ah ah…

    Sentí un segundo chorro dentro de mí, y me gusto. Después él se relajó y se despegó, y cayo echado en la cama, casi inmediatamente comenzó a roncar, al ver su verga chorreando semen y sangre, regresé a la realidad, entre al baño corriendo agarre una toalla y trate de limpiarme lo mejor que pude, me cambie en un minuto, encima de la mesa de noche estaba la bolsa de ketes, la tome la metí en mi cartera y salí, en la sala no había nadie, en la calle tome el primer taxi que pasaba. Llegué a mi casa eran las 11pm, escuche la voz de mi esposo, le dije que me iba a dar un duchazo.

    Al día siguiente era sábado y fui en la mañana a buscar a mi sobrino a su casa en el Callao, le pregunte si el comisario lo había ido a buscar en su casa como ayer, él me dijo que el comisario nunca lo había buscado en el colegio, y además desde que ingreso hace un año al colegio, el comisario llega a conversar con el director, parece que se conocen de antes, pues los veía riéndose, es más por allí dicen que han sido exalumnos del mismo colegio además me juró por su madre que no sabía de ese paquete de ketes que apareció en su casillero. Que paso tía, te pidieron dinero?

    El lunes cambié a mi sobrino a otro colegio.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (42)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (42)

    Había entrado en una crisis nerviosa, y sin poder respirar el móvil se me escapó de las manos y me tambaleé, Pablo se acercó con rapidez sosteniéndome de la cintura, recogió el móvil del suelo a le vez que me llevaba hacia la cama.

    Le escuchaba hablar con Alberto mientras sentía que me ahogaba y que el aire no llegaba a mis pulmones.

    -¡Alberto, dime lo que sucede!… -gritó a través del teléfono, estuvo unos instantes escuchando.

    -No te preocupes, has hecho bien en llamar, estoy a su lado y tengo que atenderle, te llamaremos después. -me tendió en la cama y me cubrió con el edredón, se tumbó a mi lado manteniéndome abrazado para darme calor.

    -¡Tranquilo mí amor!, ya ha pasado todo y estas seguro. -durante algún segundo perdí el conocimiento pero le tenía a él que me mantenía entre sus brazos sin permitirme mover.

    -Mi vida ya no tienes que esconderte, al fin ha pagado sus culpas. -sentía sus palabras, sus caricias para calmarme.

    Cuando consiguió tranquilizarme relativamente se levantó, quise agarrarle para no sentirme solo.

    -No me marcho, voy a hacer unas llamadas para ver si averiguo algo. -le escuchaba muy lejano y lentamente fui tomando consciencia real de lo que había ocurrido.

    Damian había muerto y ya no representaba un peligro para mi, no me importaban las causas, el como ni el lugar, solamente que empezaba a asimilar que por fin era libre y no tenía que seguir escondido ni sentirme amenazado.

    A pesar de todo me estremecía el recuerdo de aquellos días pasados, cuando era prisionero de mis secuestradores y el terror que sentía en aquellos momentos angustiosos, se me empañaron los ojos y las lágrimas, por una vez, resultaban un consuelo.

    —————————————-

    El inspector Gutiérrez estiró los brazos y se hizo para atrás estirándose en el sillón tras su mesa de despacho. Había sido una laboriosa jornada de trabajo: Un crimen de violencia doméstica acompañado del suicidio del asesino y los tramites para el levantamiento del cadáver que unos niños habían encontrado a la orilla del río le habían tenido cada minuto del largo día ocupado.

    Ahora se disponía a volver a su casa, para descansar y proponer a los dos chicos el salir alguno de estos días de fiesta, si les apetecía; todo el mundo intentaba disfrutar al aire libre el tiempo primaveral que animaba a realizar actividades lúdicas en campo o playa.

    Salir a la pequeña cabaña del monte para hacer ejercicio caminando o bien para pescar. Sabía que seguramente la propuesta no sería del agrado de Fulvio que preferiría estar con sus amigos. Su deber era intentarlo para sacarles del ambiente callejero, aunque el pequeño oriental Enlai no le preocupaba en ese sentido, su hijo era diferente y más problemático.

    La puerta de su despacho se abrió sin que hubiera una llamada previa y la subinspectora Alvarado avanzó sin cerrarla a sus espaldas. Gutiérrez elevó la mirada para encontrarse una cara sonriente y se le ocurrió que, al menos, no traía malas noticias.

    -¡Al fin una preocupación menos para resolver! -el inspector enarcó las cejas apremiándola a que hablara.

    -¿Recuerdas el secuestro de aquel muchacho relacionado con Martínez de Arceniega? -lo recordaba y a veces también se había sentido frustrado al no haber podido localizar al causante principal del secuestro, también por las llamadas que recibía de su superior preguntando por el caso.

    No habló y esperó pacientemente a que su ayudante se explicara.

    -Ha reaparecido en un rutinario control de carretera… -le fue poniendo al corriente de los detalles que con prontitud habían comunicado.

    -En su coche han encontrado información sobre nuestro caso y el cuerpo lo han trasladado al depósito para analizarlo. Han pedido que vayamos para recoger la información que nos compete, avisaron antes a los de narcóticos al localizar cantidad de droga oculta en el auto.

    Pasaron la blanca puerta hasta el frío recinto que contenía los cuerpos sin vida, en espera para las autopsias y análisis clínicos, antes de que fueran retirados y entregados a sus familiares.

    El cuerpo desnudo mostraba tres impactos de bala, cerraron la cremallera de la bolsa en que estaba metido y los carriles del cajón traquetearon terminando con un suave y metálico chasquido al cerrarse.

    Les hicieron entrega de un voluminoso sobre y volvieron a la central de policía. Había anochecido pero vaciaron el contenido para echarle un primer vistazo, ya estudiarían el detalle más tarde para cumplir con el preceptivo y rutinario informe.

    Un minucioso y detallado plan para volver a secuestrar al joven estaba perfectamente explicado, en dos hojas de papel blanco algo sucio y arrugado. Multitud de fotografías recopiladas de distintos medios, periódicos y revistas entre las que, en algunas, aparecía la imagen de aquel bellísimo joven al que pudieron rescatar, por suerte, con vida.

    Gutiérrez pensó en comunicárselo a su jefe, y después a aquel prohombre de la ciudad que lo tenía en su casa como sobrino suyo. No pudo hacer lo primero, su jefe había marchado de vacaciones y no había forma de localizarle hasta la mañana siguiente. Resolvió que era mejor dejarlo e informar siguiendo el protocolo adecuado, total lo importante era que aquel chico ya no corría peligro alguno.

    Pensó desilusionado que los planes hechos hacía escasas horas los tendría que retrasar, al menos hasta que ese informe hubiera sido comunicado, sabía que tenía que tener contento a su jefe para que su próximo ascenso no se retrasara.

    Llegó a su casa y al abrir la puerta el menudo cuerpo del muchacho se le prendió del cuello y buscó ansioso sus labios. los delgados brazos le apretaban y la ansiedad de su deseo hizo que abriera la boca para recibir la dulce lengua del chico.

    -Ya vale Enlai deja que me siente y descanse. -tuvo que llevarle abrazado y en el aire hasta la sala, esos eran los mejores momentos, cuando llegaba a su casa para recibir el cariño y amor de aquel chico, joven como su hijo, con apariencia de niño y con sus rasgos asiáticos delicados, que tanto le apetecía mirar y pasarle las manos acariciando su piel de melocotón en sazón.

    -Hoy llegas más tarde.

    -Es el trabajo…, ¿y Fulvio? -se sentó en su butaca preferida y observó el menudo cuerpo arrodillado a sus pies quitándole los zapatos.

    -Salió con los amigos, seguramente volverá tarde, mañana tiene el día libre.

    -¿Y tu? Tienes que salir más, eres joven y tienes que divertirte, no todo consiste en estudiar y trabajar. -el chico elevó la cara y le sonrió.

    -Prefiero esperarte y atenderte. -el hombre le sujetó de los sobacos y le sentó sobre sus piernas, ahora le besó la boca arrancando un gemido del joven oriental que se le perdió en el jadeo que siguió. Estuvo unas minutos besándole y acariciando aquella piel nacarada y suave, no se cansaba de sentirla y la deseaba con ganas impropias.

    A su edad se había enamorado locamente, de aquel ser que aparentaba indefensa y se le entregaba como un esclavo para lo que él quisiera. A su edad metido en aquel lío, lo impensable seis meses atrás había sucedido.

    Ya no era el amante de Fulvio, ahora lo era suyo, había dejado de estar en su cama para meterse definitivamente en la suya con el beneplácito de su hijo.

    El chico se levantó y marchó a la cocina, al cabo de unos minutos volvía con un vaso y una bebida blanca donde navegaban dos cubitos de hielo en una mano, en la otra portaba un platito de frutos secos. Gutiérrez abrió los ojos y le dirigió una sonrisa tierna.

    -¿Quieres que te prepare la cena?

    -Siéntate a mi lado y pon el canal de las noticias, quiero ver lo que sucede en el mundo. -se apartó para hacer sitio al exiguo cuerpo del muchacho y le pasó un brazo por los hombros atrayéndole hacia él.

    Lo que se temía que sucediera se presentó diez minutos más tarde en: “Noticias de la noche”. Después de enumerar los incidentes habidos en la operación salida al fin apareció lo que esperaba: En un control de carreteras había surgido un incidente que terminó en un tiroteo y, como consecuencia, se produjo la muerte de un buscado maleante. Afortunadamente no había otros heridos. La policía había reaccionado como era de esperar, ante la amenaza latente que representaba el arma que portaba el delincuente y que había disparado contra un agente, se vio obligada a abatirle.

    Después del avance llegó el informe detallado, Gutiérrez se preguntaba en que fuentes conseguían todo la información que daban en las noticias, donde se terminaba el control policial.

    Continuó en espera viendo las distintas noticias que iba apareciendo cuando su móvil sonó.

    -Comisario Gutiérrez al habla.

    -¿….?

    -Si señor, tendrá el informe detallado para su vuelta.

    -¿….?

    -Sí, sí no se preocupe, el señor Martínez de Arceniega será informado a primera hora y lo haré personalmente. -permaneció unos segundos más escuchando y al final se despidió.

    -¡Buff! Espero que haya terminado mi día de trabajo, puedes preparar la cena para los dos ya que Fulvio no viene.

    Enlai había guardado en el refrigerador los espaguetis que le habían sobrado de la comida y que recogió del restaurante de su madre antes de regresar a la casa, eran más que suficientes para lo que Juan acostumbraba a cenar. colocó el recipientes de cristal en el microondas y lo programó para cuatro minutos, mientras esperaba colocó el mantel y los cubiertos.

    -Saben deliciosos. -miraba al chico que le observaba atentamente sentado enfrente de él.

    -Los he recogido al mediodía donde mi madre, he ido a verla para hablar y ha aprovechado para darme de comer. -miró dubitativo al hombre.

    -Se que no te gusta escucharlo, pero ha vuelto a pedirme que te agradezca lo que hacéis por mi. -el policía sujetó con fuerza la mano que el chico tenía sobre la mesa.

    Recogieron los platos y volvieron a la sala, antes Gutiérrez había pasado por el baño y su habitación, se había lavado los dientes y cambiado de ropa colocándose su pija, preparado para irse a la cama cuando se cansaran de ver televisión.

    Esperó hasta que el muchacho hizo su aparición y se sentó a su lado. Le acogió como cuando llegó abrazándolo por los hombros, le notaba tan delicado que tenía miedo de apretarle demasiado y romperlo. El chico se recostó abrazando la cintura del hombre y apoyó la cabeza ladeada sobre sus fuertes muslos a la vez que ronroneaba como un pequeño gatito.

    La carita del chico sobre el incipiente bulto de su pantalón de dormir le hizo sentir un tremendo e irresistible deseo de tenerlo, sentía como le palpitaba la polla creciendo sin cesar hasta que el muchacho colocó su boquita sobre ella haciéndole notar el calor del aliento.

    Apagó el televisor y cogió al chico en sus brazos acunándolo, se puso en pie y avanzó hacia la habitación.

    -¿Ya vamos a la camita papi? -las palabras de Enlai y dichas con ese tono infantil que empleaba cuando se volvía mimoso le excitó aún más de lo que ya estaba.

    -Si precioso, pero no vamos a dormir en un rato. -el chico le rodeó el cuello con los delgados brazos y besó la comisura de la carnosa boca del mayor.

    -Te quiero papi. -el robusto cuerpo se estremeció, y elevó la carga que llevaba para besarle con fuerza en la boca.

    Le depositó cuidadosamente sobre la cama y le quitó la delgada ropa que llevaba puesta, lo miró viendo en él una delicada estatua de marfileño mármol a punto de ser rota, utilizada y gozada hasta el frenesí.

    Rápidamente se quitó su ropa y se tedió a su lado. Enlai se giró para mirarle y colocó una pierna sobre las suyas y dirigió la pequeña mano para cogerle la verga, no podía abarcar el grosor de aquel falo caliente y ya duro hasta reventar.

    -Me gusta papi, hoy esta muy grande. -el chico se inclinó sobre ella y empezó a darle besos empezando en la punta del capullo y terminando en los huevos, se mojaba los rosados labios con la punta de la lengua hasta que se le volvían a secar, lo hacía con lentitud gozando y disfrutando del momento, de aquella verga grandiosa que le encantaba y que mimaba goloso.

    El hombre le acariciaba la espalda temblando algunas veces cuando el muchacho mordía delicadamente el gordo tronco para luego lamerlo. Logró llegar con una mano hasta las nalgas de chico y las acariciaba apretándolas, a veces amasándolas.

    La tensión sexual iba en aumento y a veces, sin poderlo evitar, elevaba el culo buscando con la verga un agujero imaginario en el aire donde poder introducir su garrote de carne.

    Masajeó la tierna entrada del muchacho y empezó a meterle un dedo, el culito de Enlai no se resistió y le dejó que entrara hasta el fondo, solo emitió un sofocado y placentero lamento al sentirse invadido.

    -Me gusta papi, me gusta mucho. -él no dejaba de succionarle la verga cogiéndola por el tronco con los labios y bajando hasta los testículos, evitaba tocar el glande para que su macho no se excitara demasiado y todo terminara.

    Continuaron jugando hasta que Juan Gutiérrez tuvo tres dedos, que entraron sin dificultad, dentro del ano del chico y este ya lamía los lujos seminales que chorreaban de la verga del mayor.

    -Ven, necesito meterla ya en tu culito. -el chico saltó como una lagartija y se colocó a horcajadas sentado sobre el peludo vientre del macho empezando a refregarse su delicado pecho sobre el del otro, duro cubierto de vellos.

    -Papi, me gusta, me gustas mucho, dame ya por el culo, méteme la verga papi. -ronroneaba mimoso tirando el cuerpo hacia atrás para sentir la poderosa verga rozándole el ano.

    -¡Oh papi! dame la verga, la siento calentita, mi culito la quiere papi. -el chico se comportaba como una verdadera putita deseosa de verga, loco por que su macho le tuviera enganchado con la verga dentro de él.

    Se contorsionó sentándose y le agarró la polla dirigiéndola a su ojete que espera ser penetrado. Gutiérrez le sujetó por las caderas y le elevó en el aire, las piernas del muchacho estaban muy abiertas dejando expedita la entrada de su culo y seguía sujetándole la verga manteniéndola enfilada a su ano. Con lentitud premeditada lo fue bajando hasta que el enorme glande contactó con el ano, un poco más y el ano cedió dándose por vencido.

    -¡Ayyyy! Papi, que rica sabe. -el chico agitaba las piernas para conseguir que Juan le fuera soltando y dejarle que se fuera empalando la enorme verga hasta que la tuvo toda ella en su pequeño cuerpo.

    Se quedó un momento estático sentado sobre la polla, relamiéndose los labios. Sus rasgados ojos se cerraban como si estuviera en éxtasis hasta que empezó a moverse adaptando el monstruoso pene en su pequeño intestino.

    El policía le miraba hacer sintiendo todo el inmenso placer que aquel diablillo le daba hasta que se inclino y empezó a subir y bajar sobre el émbolo bien engrasado de su pene.

    -Eres divino pequeño, el mejor de todos. -volvió a sujetarle, ahora de la cintura y le subía y bajaba ayudando al chaval para que se la clavara hasta el fondo.

    -¡Ohhh! Si…, papi tu verga es deliciosa, me penetra muy al fondo papi, quiero tu leche papito, sí… ¡Ayyy! ¡Ayyy! ¡Ayyy!, que rico sabe. – cada vez el movimiento se hacía más rápido, más brutal, sin contenciones, pero necesitaba más y el macho semental le sujeto apretándole contra si, se dio la vuelta teniendo la verga encajada hasta los huevos en el chico y le colocó de espaldas con las piernas en sus hombros.

    -Te voy a romper pequeño. -le miró y como un juego se sonreían dichosos y plenos de lujuria.

    -¡Hazlo papito! No tengas compasión de mi. -la follada se hacía cada vez mas violenta, la verga salía del cuerpo hasta el glande y volvía a penetrar con fuerza arrastrando todo a su paso.

    -¡Papi, me voy a correr papi! Dame el semen papi, ¡ayyy! dámelo ya. -el muchacho se contrajo como si fuera un resorte acerado y curvó el cuerpo hasta lo imposible soportándose sobre la espalda, elevando el culo buscando más verga para su cuerpecito.

    El mayor rugía apretando con fuerza para domarle, y lo aplastaba contra la cama con su peso vaciándose los huevos mientras el muchacho temblaba.

    —————————————-

    Se estaba vistiendo después del baño cuando repiqueteó el teléfono interno. Antes de que él hablara escuchó la voz de Tomás, su fiel servidor y mayordomo.

    -Está aquí el inspector Gutiérrez señor, dice que es urgente que le reciba.

    Inexplicablemente Eduardo no se había enterado aún de los últimos acontecimientos, la noche anterior, cansado por la sesión de masaje que Nestor le había aplicado, consumido por las medicinas que tomaba, se había retirado a su habitación sin escuchar las noticias de la televisión.

    Escuchó atentamente las minuciosas explicaciones que el inspector le daba y al fin suspiró aliviado, sobre todo por el desenlace favorable que había resultado.

    -Gracias inspector, ha sido un trabajo bien llevado, espero y deseo que sus superiores lo sepan valorar y se lo tengan en cuenta. Sinceramente le diré que se estaba prolongando demasiado, ya se que no es culpa de ustedes, pero lo importante es que todo está resulto y mi sobrino no tiene ahora nada que temer y puede regresar a casa.

    Gutiérrez se había levantado de su sillón para despedirse, contento con las palabras que había escuchado del señor Martínez de Arceniega, ahora no le cabía duda de que su ascenso tan esperado le llegaría en breve.

    En ese momento se escuchó la llamada de un móvil, aquel hombre que ahora aparentaba tener varios años más que hacía unos meses, le indicó con la mano que esperara y abrió su móvil, escuchó lo que su interlocutor le hablaba y le vio esbozar una sonrisa de satisfacción.

    -Tranquilo Pablo, me he enterado hace unos minutos y no he tenido tiempo de comunicarme on vosotros, estoy ahora con el responsable policial y me asegura que todo está resulto. -continuó atendiendo lo que al otro lado le hablaban y que él no conseguía escuchar.

    -Pasadlo bien y saluda al pequeño.

    —————————————-

    Cuando Pablo terminaba de hablar con Eduardo ya me sentía mas tranquilo, su rostro relajado y hasta sonriente me transmitían, confirmándolo, la sensación de que todo estaba bien, me senté en la cama y miré como se acercaba hasta sentarse a mi lado.

    Le miraba rogándole con los ojos que hablara de una vez.

    -Ven aquí gatito. -me abrazó pegando su pecho desnudo al mío, la toalla se la había abierto en esa postura y enseñaba toda su perturbadora intimidad.

    -Tengo miedo Pablo.

    -Olvídate ya de ello, de todo lo malo que te hicieron y no se volverá a repetir. Eduardo estaba con los mandos de la policía, todo concuerda con la noticia que nos ha dado Alberto. Ahora nos vestiremos y bajaremos a desayunar. -me mantuvo entre sus brazos un minuto pasando la mano por mi espalda hasta que me separó de él para prepararnos.

    La noticia había corrido como la pólvora, Victoria se levanto de la mesa y se acercó con rapidez para abrazarme, lo mismo hizo don Mateo, no hicieron preguntas, lo importante lo sabían.

    Después de desayunar Pablo me pidió que le acompañara a la hacienda de don Ernesto, tenía que hablar con él y que comeríamos allí con ellos y su tío.

    -Es mejor que vayas solo, si tenéis que hablar de trabajo estarás más tranquilo. -se me quedó mirando cerrando los ojos y con una interrogación en las cejas.

    -¿Qué es lo que te sucede Ángel? ¿Te ha pasado algo desagradable allí?

    -No es por nada Pablo, simplemente creo que trabajaréis más tranquilos y sin prisas, siempre imaginas cosas que no han sucedido.

    -No imagino, es que siempre rehuyes estar donde se halle Eliseo, como si sintieras aversión hacía él.

    -Te equivocas, es una persona simpática, amable y agradable, no me cae tan mal como supones. -su expresión se relajó y se sonrío con picardía.

    -Así está mejor, algún día tendremos que convivir a su lado, en familia, mi tío te quiere, me consta, te mira como si fueras hijo suyo. Volveré a buscarte a la tarde, solo espero que no sea aburrido el esperarme.

    -Mira Pablo, tengo que ver los regalos de Eduardo, de Ana María, ¿crees que no tengo cosas que hacer? -le dirigí mi mejor sonrisa y le abracé el cuello obligándole a bajar la cabeza y que me besara.

    -Vete tranquilo tontito, voy a estar bien esperándote. -iba a salir de la habitación y se volvió de repente.

    -Recuerdos de Eduardo y no te olvides de llamarle a Alberto, quedamos en llamarle más tarde.

    Permanecí un buen rato sentado, procurando no pensar y sin poder evitarlo. “Vivir como una familia al lado de Eliseo”, no me apetecía nada de nada. “Me quería como si fuera hijo suyo”, la gran mentira que aparentaba delante de su sobrino, de Victoria, él y yo sabíamos lo que deseaba de mi y el amor que me tenía. Sus sucios propósitos que no cuajaron por la intervención de Victoria, sus deseos de convertirme en su puto y compartirme con Marcos, y seguramente en otro momento querría que me entregara a los hombres que el quisiera.

    Todo esto sería un capítulo a resolver más adelante, ahora no había caso por el que discutir, después tendríamos que buscar la manera de hacer nuestra vida, ya buscaría la manera de convencerle y ser para él más importante que Eliseo.

    Al fin decidí, antes de hacer otras cosas, llamar a Alberto. Solamente había escuchado dos tonos de llamada cuando su voz, exageradamente alta, me restalló en el oido.

    -¡Ángel! Lo siento, lamento haberos entretenido, no pensé que Pablo estaría a tu lado. -parecía compungido y triste.

    -No seas tonto Alberto, te llamo para agradecerte la llamada, has hecho muy bien. -nos callamos unos segundos, esperando a ver quien hablaba primero.

    -¿Y que tal te encuentras?

    -Más tranquilo, ya calmado y sereno después del susto.

    -Será hijo puta y mal nacido, iba a por ti según los periódicos. -me hizo gracia la ira que reflejaba y me eché a reír.

    -Alberto, pareces más enfadado que yo.

    -Lo estoy Ángel, le hubiera disparado yo mismo de poder hacerlo, bueno yo, yo.., no quiero que te pase algo malo.

    -No me va a pasar nada, Pablo está a mi lado y no hay peligro.

    -Claro, me olvidaba de Pablo…, bien espero que lo paséis bien estos días y será mejor que no te llame hasta que estés con tiempo libre. -¿qué le pasaba a ese chico? ¿qué mosca le había picado? Nadie le había dicho que dejara de llamarme.

    -No hagas eso Alberto, si puedes llámame, sabes que me gusta que hablemos. -venían a mi memoria los largos días pasados, donde el único que parecía interesarse por mi, sin esperar nada a cambio era él.

    -Hoy parto de viaje con mi familia hacia el sur, creo que será mejor esperar a que pasen estos días y luego te llamaré, ahora tu tienes compañía y yo voy a atender a mi gente. Un beso y cuídate.

    -Lo mismo para ti Alberto. -cortamos la llamada y me quedé pensativo.

    Este chico había cambiado mucho desde que le conocí, y realmente me gustaba, como amigo, como confidente, sin que sugieran problemas sentimentales entre nosotros, un amigo para podernos decir las cosa a la cara…, y además era guapo, atractivo, todo lo tenía bueno, no tanto como Pablo, o Álvaro y hasta el mismo David, pero bien, muy bien, me gustaba hablar y hasta discutir con él, también recordaba su forma de hacerme el amor y como me gusto, en aquellos momentos estaba un poco aturdido para valorar realmente todo lo que me sucedía, era el principio de mi nueva vida en la casa de Eduardo y pasaban muchos hombres por mi vida, pocos habían dejado su huella y uno de ellos era mi querido amigo Alberto.

    Seguirá…

  • Novia puta (Parte 2)

    Novia puta (Parte 2)

    ¿Qué hacer? La sala de maestros olía a semen, la cara de mi novia con la verga de otro en los labios estaba grabada en la retina, me sentía impotente, caliente, enojado, triste y preocupado.

    Mi celular comenzó a sonar, era María:

    (Yo) Donde estás?

    (Antonio) Profe? Soy Antonio, creo que se quedó mi celular, sigue en la escuela?

    Me quedé helado… temblaba, le dije dónde estaba y colgué

    Cuando Antonio abrió la puerta pude ver a María esperando fuera, quería golpearlo, gritarle a ella, pero al escuchar a Antonio pidiendo sus $200 y su celular, mi verga se puso muy dura, tuve que sentarme y pagarle, regresarle su celular y decirle que me había distraído.

    A: No se preocupe, por cierto, ya vio el video, me debe un favor.

    -Qué quieres?

    A: Ayúdeme a conseguir el examen de Economía II, es el sábado, hoy hay una fiesta en SINHOUSE (un antro de la zona), y no pretendo estudiar, ya vio ese video, tengo a otras niñas de la escuela haciendo cosas peores, si me ayuda, los verá todos.

    Realmente no me interesaba ver a ninguna otra alumna de la facultad, por dentro, quería que aquel cerdo se cogiera a mi novia, no sabía por qué, pero me excitaba de sobremanera, y sin saberlo esa fiesta era la mejor oportunidad.

    -De acuerdo, te lo llevo en la noche, en la barra de SINHOUSE, 11 pm

    A: JAJA sabía que lo haría, ahora, deje atiendo a (hizo un gesto empujando su mejilla por dentro con la lengua y simulando una mamada con la mano) esa, señalando hacia la puerta.

    La forma tan despectiva de hablar de mi novia me pareció excitante, estaba furioso con ella.

    El examen estaba en alguna gaveta, seguro (confirmado luego de 20 minutos de búsqueda), pero, ¿qué haría con mi novia?, ¿cómo provocarla para que cogiera con él?, ¿cómo hacer para verlos en haciéndolo?, ¿sería necesario mi intervención?, ¿Estaría ella mamándosela a cambio de discreción en estos momentos? O, ¿algo peor?

    Me dirigí al estacionamiento con el examen en la bolsa, pero no vi su auto, pensé en marcarle a María, pero si él lo notaba sería sospechoso, comencé a sentir ansiedad, desesperación.

    Decidí ir a la sala de maestros de nuevo, esperar a que cerraran (10 pm e ir a ese antro con la copia prometida) y esperar.

    Me quedé dormido (gracias a la cruda que tría) y al despertar tenía doce mensajes de María, uno a las 7, diciendo que si podíamos vernos.

    Otro 7:40 preguntando si estaba bien.

    Y seguía hasta las 9:46 diciéndome infantil, celoso y que ni me molestara en llamar porque esa noche no estaría para mi.

    Decidí reflexionar el asunto y cumplir mi promesa.

    No sabía lo afortunado que era, pues mi novia, molesta por ignorarla durante la tarde decidiría ir a la fiesta, donde sin saberlo mi ahora mayor fantasía podría cumplirse.

    Llegué a las 11 pm, entré al local y me perdí entre muchos cuerpos, en movimiento. Me acerqué a la barra y esperé.

    Cuando Antonio llegó se le notaba ebrio, pero feliz, me pidió el examen, le pregunté si había invertido esos $200 sabiamente.

    A: Claro, la lleve a comer, y quise sacarle un beso pero, no se dejaba.

    -Y luego? Se dejó?

    A: Se lo robé, pero, se enojó y se fue.

    -Qué pena

    A: Pero adivine, que llego y ella estaba aquí y se notaba enojada aún, así que le invité un par de tragos y ahora si voy a intentarlo profe, deséeme suerte, ah, por cierto, páseme su número para pagarle el examen.

    Anoté el número y lo vi marcharse al piso de arriba, por lo que pasados 10 minutos subí lo más discreto posible, para evitar ser visto por mi novia o aquel ex alumno.

    Al llegar pude verlos al fondo, sentados de manera inocente, ella recargada en el brazo de un sillón y él frente a ella hablándole cerca del oído.

    Decidí meter mano y acelerar las cosas, bajé a la barra y dejé un pedido “dos fierros” para Antonio y María, piso superior, al fondo, pedí que lo pusieran como cortesía de la casa. Los Fierros son bebidas fuertes, vodka mezclado con jäger y jugos diferentes.

    Luego mandé un mensaje a María “estot mtyu malj, bebiu en macasa”

    Sabía que ese sinsentido la haría creer que estaba ebrio de nuevo, molestándola y tal vez, provocando que hiciera una estupidez, subí de nuevo y las cosas fueron como fichas de dominó.

    Subí y vi al mesero entregar las bebidas, mientras mi novia tenía el celular en la mano, seguramente leyendo mi mensaje, volteó con el mesero, dijo algo y bebió su trago.

    A los 10 minutos el mesero volvió con dos tragos más, ambos bebieron y pidieron otra ronda.

    Se levantaron a bailar, ella estaba ebria, lo notaba, él un poco menos, su cara lo decía todo, iba a aprovecharse de ella, y ella molesta y ebria como estaba, al parecer era capaz de todo, tenía que seguirlos cuando se fueran.

    Los observe bailar, a él agarrar sus nalgas, sus piernas, y a ella quitarle la mano solo cuando los apretones eran demasiado evidentes. A las 12 bajaron y los seguí, fueron a su auto, mientras arrancaba el mio, los fui siguiendo rogando que no entraran a un motel o estaría perdido

    Pero la suerte estaba de mi lado, aparcaron cerca de una escuela, tapados por matorrales y la oscuridad de la madrugada, bajé de mi auto y caminé despacio para no hacer ruido, ya entre los matorrales tenía una vista del asiento trasero, donde mi novia con la cabeza hacia atrás, las piernas abiertas y un pervertido observándola como un gato que ha atrapado a un ratón y está a nada de saborearlo.

    Sin saber que agarrar primero, Antonio optó por desnudar las tetas de mi novia, tocarlas, apretarlas un poco y más decidido comenzó a pasar su lengua sobre ellas, las juntaba con ambas manos, mi novia trataba de levantar la cabeza y mover sus brazos, pero él seguía amasando sus tetas y dejándolas llenas de saliva.

    Se notaba que mi novia ponía resistencia, pero su fuerza era nula, me excitó verla indefensa, a merced de un ebrio… cuando ella intentó empujarlo y él la tomó de ambas manos, girándola y dejando su espalda y nalgas aún cubiertos por el vestido a su merced mi verga soltó la primer carga de líquido seminal, rápidamente él bajó sus pantalones y quedó desnudo de la cintura para abajo, escuchaba “no, por favor, no” ahogados por el asiento del coche, cuando decidí actuar.

    Salí de mi escondite y camine por atrás del auto, en ese momento pude ver a mi ex alumno, metiendo su verga entre las nalgas de mi novia, sujetándolas con ambas manos, y empezando a bombear, mientras ella se sujetaba del asiento, apretando las manos… retrocedí, mi verga pedía desahogo, regresé al escondite y saque mi verga.

    Comencé a jalarla mientras mi novia recibía verga como perra, borracha, en el asiento de atrás de un coche, cuando Antonio paró y tumbó a mi novia boca arriba, volvió a ensartarla y al asomarme pude ver su cara con el rímel corrido, era obvio que lloró en algún momento de la sesión, sin embargo ahora mordía su labio inferior, agarraba las nalgas de su violador y las apretaba separándolas y haciendo que se enterrara más, sus piernas estaban completamente abiertas y su tanga pendía solo de un tobillo, lo estaba disfrutando y aquello me terminó por hacer mi verga explotar, arrojé semen sobre todo el piso, yo había terminado, pero ellos no.

    Mi novia seguía siendo penetrada mientras yo sacaba mi celular y grababa como ella apretaba las nalgas de aquel infeliz y apretaba las piernas, así pasaron un par de minutos, cuando ella comenzó a gemir duro, se ahogaba, estaba viniéndose, pasado su orgasmo, se decidió a humillarla por última vez en la noche y se puso en cuclillas sobre ella, mi teléfono grababa lo que parecía un intento de terminarle en la cara, pecho o boca a mi novia, pero él fue más allá y prácticamente se sentó en la cara de María, sus nalgas taparon parte del mentón y la lengua de mi novia comenzó a entrar en su ano, a lamerlo completo, a chuparlo y besarlo como si fuera mi boca, se escuchó un gruñido de liberación y mi novia recibió tres buenos chorros de esperma en la cara.

    Pasaron 20, 30 minutos, o tres horas, solo recuerdo haber llegado al amanecer a mi casa.

    Continuará…

  • De cine

    De cine

    Paseaba por la calle Fuencarral, como acostumbro a hacer en mis ratos libres. En el café del Arte una parejita se tomaba un café y charlaba mientras era fotografiada y filmada desde la calle a través de una cristalera por un grupo cineastas. El momento duró apenas unos minutos y cuando acabaron entré a tomarme un café con un churro. La parejita de actores seguía charlando tranquilamente como si nada hubiera sucedido.

    No los conocía y pensé que estarían empezando a dedicarse al cine y a la interpretación. Aunque… ¿quién sabe?: igual eran tenían ya a sus espaldas un refugio en el mundillo, con sus productores y representantes. Observé que actuaban de forma muy natural, como cualquier otra pareja que está sentada tomándose algo y charlando, como si las cámaras y las filmaciones no existieran.

    Cuando salí me crucé con el equipo que había estado filmando y una voz dijo: «¡lo de la cafetería no vale, chicos!». Ellos marchaban por La corredera Alta de San Pablo y seguían utilizando cámaras, móviles y vídeos, como si le hubiera dado un pronto a uno de ellos horas antes y hubiera ordenado de alguna manera salir a toda prisa a filmar a la calle a cualquier persona que se dejase. «Así nacen los actores, pensé».

    Todos somos actores de una manera o de otra. La diferencia está en quienes sabemos lo que la gente no quiere ver y aprendemos a mostrarnos como somos y quienes desconocen lo que la gente no quiere ver y se ocultan detrás de un caparazón que al final impide verles como son realmente. Creo que esa es la gran clave que diferencia a alguien que sabe que actúa y que es él mismo de alguien que se toma muy a pecho sus debilidades y fortalezas y se atasca en ellas, sin resolver situaciones en las que podría salir airoso.

    Cuando pienso en lo ocurrido esta mañana en el café del Arte, me doy cuenta del enorme potencial que hay en las personas cuando no saben lo que les pasa y todo lo bueno que les pasaría si lo supieran. A personas como yo, que tendemos a retraernos porque tenemos habilidades de escritor y guionista. Y que muchas veces nos atascamos porque no sabemos lo que podemos aportar al mundo del arte en general y del 7º, en particular.

    Así que esta es mi aportación. He puesto guion a lo que he visto, lo he interpretado y lo he descrito lo mejor que he sabido. Podría seguir desarrollando otros detalles, pero lo dejaré aquí, porque a mí me sirve con esto.

    Que os guste.

  • Estrenando trasero

    Estrenando trasero

    Aquí vuelvo con otra historia de mis aventurillas. Mi pareja de entonces y yo llevábamos una vida sexual bastante activa. El gym y el deseo hicieron que cada día durante varios meses lo hagamos en donde se nos antoje, en su cocina que fue delicioso hacerla gritar de placer, en su depósito sobre una mesa que se descompuso por tanto meneo y en muchos otros lados que les iré contando.

    Pero en esta historia les cuento sobre un día que estábamos relajando. Y ella me dijo

    -vámonos a un motel y así me das duro porque quiero gritar sin control.

    Y así fue como llegamos a un motel decente sin mucho detalle y simple con una buena cama y buen ambiente, entonces a la faena, ambos sabíamos que una vez dentro era nuestra la tarde.

    Nos empezamos a besar muy apasionadamente, con mordeduras y lengua de por medio ella ya estaba bastante cachonda, le empecé a besar todo su cuerpo poco a poco, bajando y ella se sentía que ya quería mi pene adentro, la empujé a la cama y ella solita me dijo

    – quiero que tu lengua juegue con mi choche

    Entonces ella se abrió y la tanga le quedó pequeña ante tremenda panocha morena y con vello rebajadito, las panochas morenas me ponen a mil, entonces le saqué su tanguita que andaba mojadisima, y no esperé más y le metí toda mi boca para saborear ese elixir que tenía, le metía mi lengua y ella como se retorcía y me apretaba con sus piernas y su mano que no me dejaba respirar.

    Estuvimos un buen rato así y entonces ella me dijo que le tocaba y me puso a la cama y ella me empezó a besar el cuello y mi pecho, mordía suavemente hasta que llegó a mi bóxer que no ocultaba para nada mi tremenda erección y ella de un jalón me sacó el pene que salió como una bestia enjaulado y ella me miro y miró mi pene con lujuria y deseo y se lo metió a su boca de una y sus labios me apretaban y lo chupaba como diosa.

    A estas alturas ya le estuve enseñando como comerse mi macizo, ella seguía con su mamada celestial, y entonces vino y me dijo al oído que se la meta, y ella se paró y se puso a la pared con su culo empinado y entonces fui de volada y ella solo me dijo

    – métemela como me gusta mi amor.

    Apunté mi pene a la entrada de su jugosa y mojada vagina morena y se la metí de un solo empujón hasta que chocó mis bolas con su tremendo culo y ella dio un grito increíble:

    -aaaahh sii mi amor, cógeme duro mi vida que estoy arrecha por ti!!!

    No esperé a que su vagina se adecue a mi grosor y le empecé a dar duro a esa vagina, estuvimos así un buen rato hasta que la puse de cuatro y mientras le metía duro como ella quería me animé a meterle un dedo a su culito que me sonreía y ella empezó a gozar aún más y decía

    – que rico mi amor, quieres mi culito? Quieres comerte mi culito? -yo sin dudar le dije que siii que quería abrirle ese hoyo que pedía a gritos mi pene.

    Ella sacó vaselina de su bolso, algo me decía que ella estaba más que preparada para ese momento, agarró y puso vaselina en su mano y lo puso en mi pene para que no le doliera, y luego se posó en la cama con el culito al aire y empinado y ella me decía

    – vamos amor que mi culito espera que me metas tu rico pene -entonces le puse la punta en su entrada y empujé suavemente ella decía- ay que grueso mi amor con calma -y se lo fui metiendo y ella empezó a moverse suavemente dios!! Que estaba apretadísimo ella lo sabía.

    Sentía como centímetro a centímetro entraba en su culito y esa sensación de entrar por primera vez a su culo me ponía a mil, estaba más que excitado y al final entró todo hasta que faltó un poquito y quería que choque mis bolas y lo empujé más fuerte y ella pegó un grito único

    – a aahhh mi amor me metiste todo tu pene, que rico, me estas rompiendo el culo, comete la que querías este culo es tuyo.

    Y vaya que sí, lo tenía redondo, resultado de años de gym y vaya que era suculento, y no aguanté y le comencé a bombear más y más hasta que ella empujaba su culo y quería más, no lo dudé y le dijo duro como a su vagina le propiné para sus embestidas, ella gritaba entre dolor y placer, gozaba, no podía creer por fin su culo era mío y no iba a irme sin marcar ese culo y empujaba más a fondo y más duro y le dije que ya venía mi semen, ella sin dudar y con sorpresa me dijo

    – vacíalo afuera en todo mi culo báñame de tu lechita mi amor

    Obvio lo saqué y ella sintió mi glande hinchado y gritó de dolor y le terminé por bañar tooodo su culo y espalda, salió bastante leche, no esperó a más y se puso de 4 me dijo ‘métemela en mi choche’ y sin dudar le metí duro a su choche y ella empezó a empujar más y más y se empinó y se paró y gozaba con mi pene de espalda y me apretó durísimo que mi nacha ya sintió su garra que indicaba que daba su orgasmo celestial y dio su tremendo vuelvo de ojos y gritó al techo, un jadeo enorme y se desplomó en la cama y me sonrió y nos abrazamos y solo recuerdo sus palabras suaves

    – jamás olvidaré que me partiste mi culito, solo tú te comerás mi culito mi amor.

    Y así fue inicio de nuevas historias, espero les haya gustado, ya viene otra historia. Nos vemos.

  • Follada delante de la cámara (Parte 1)

    Follada delante de la cámara (Parte 1)

    Antes de todo me gustaría pedirles perdón por todo el tiempo que llevo sin escribir. Un tiempo en el cual he tenido todo tipo de experiencias que, si el tiempo me lo permite, me gustaría compartir con ustedes mis lectores que tan bien me habéis tratado siempre. Desafortunadamente, son demasiadas las cosas que guardo en mi interior, y limitado el espacio de tiempo que tengo para poder compartirlo con vosotros.

    Mis últimos relatos fueron un poco revueltos, algo turbios diría yo si se le quiere dar un nombre a aquella etapa de mi vida. En ellos, y he de reconocer que con mucha vergüenza al ser la primera vez que me abro ante la inmensidad del público, he contado todo aquello que he llevado siempre dentro, y que nunca me había atrevido a contar. Si es la primera vez que me estás leyendo, te animo a que por favor los leas y me cuentes que te parecen, saber vuestra opinión es mi razón para escribir. De manera rápida, y para que puedas engancharte fácilmente a este relato, en ellos relato como fue mi despertar sexual como persona homosexual, mi sentimiento de mujer a la hora de tener relaciones, y como fue mi primera experiencia sexual con un hombre.

    Su nombre era Fernando. Me conoció, me engañó, y me folló. Después de este hecho, el cual ya he narrado, no volví a saber absolutamente nada de él, y como tragado por el mar, desapareció de mi vida. Al principio, eso causó un trauma en mí. Por primera vez, experimenté la sensación de ser sexualmente utilizado, experimenté el sentimiento de ser considerado poco más que un recipiente donde correrse, un objeto que ser follado, un sitio donde descargar las fuerzas y rabias de un macho desesperado por un agujero virgen como el mío. Sin embargo, este acontecimiento reanimó un nuevo instinto en mí, el instinto de mujer que llevaba dentro, el instinto de mujer. Como hombre había sido violado y usado. Como mujer, había cumplido mi función biológica de servir al macho para descargar. De alguna manera, estaba realizando una labor social que me hacía sentirme realizada. No hace falta decir tampoco, lo mucho que disfruté la follada.

    Pasaron un par de semanas, en las que no tuve ningún tipo de contacto con ningún hombre. Apenas salía de casa, mi relación con mi familia era nula, y dedicaba las horas muertas del día a estar encerrado en mi habitación matando el tiempo. A diario me masturbaba, aso sí. Noche tras noche permanecía en mi cama, hasta bien entrada la madrugada, masturbando mi ano con los dedos, intentando, hasta ahora sin resultado, poder eyacular sin tocar mi pene. No sólo eso, y tal y como cualquiera que haya experimentado el proceso de florecimiento sexual femenino podrá saber, cada vez necesitamos más. Las prácticas extremas se fueron sucediendo cada vez más a menudo, algunas incluso dolorosas, o que podrían ser consideradas extremas. Metí por mi culo cualquier objeto largo, gordo o redondo que encontraba por mi casa. La lista es demasiado larga para poder incluso recordarla, bolígrafos, bolas de billar, plátanos y pepinos, incluso más. Recuerdo especialmente, cuando conducido por la locura, y con el cuerpo quemando por el deseo de experimentar algo extremo, me tumbé el suelo del baño, introduje un embudo en mi ano, y comencé a llenarme el culo con la leche de una botella que había cogido de la nevera. Es algo, realmente vergonzoso de contar para mí, pero, me guste más o menos, es la realidad.

    La historia que hoy nos ocupa, comienza aquí. Empecé a buscar contactos en las redes sociales, y comencé a utilizar chats y foros online para ponerme en contacto con otros hombres. Ésta pasó a ser mi principal distracción, y dedicaba horas y horas al día y por la noche para morbosear con distintos hombres, ponernos cachondos entre nosotros, y masturbarnos en la distancia. Fue así como conocí a Carlos. Carlos era un hombre de 50 años, soltero, y que regentaba un bar de copas para público gay en el centro de mi ciudad. Como os podéis imaginar, nuestras conversaciones no fueron distintas a las que tenía con cualquiera de los hombres que conocía, hablábamos de sexo, de muchas pollas, y nos masturbábamos.

    Tras varias semanas teniendo este tipo de conversaciones, decidí conocerle en persona. Un viernes por la noche, vestido de chico, pero llevando ropa muy ajustada, fui hasta su local. En el no había mucha gente, simplemente un par de parejas gays repartidas por las mesas del local, y Carlos, que atendía a los clientes tras la barra. Todo estaba hablado, ya lo habíamos planeado todo, qué pasaría, y cómo haríamos las cosas. Disimuladamente me metí dentro de la barra, me agaché, y le practiqué una felación. Por supuesto discreta, ya que no daría una buena impresión que al camarero de un bar le estuviesen chupando la polla mientras sirve las bebidas. Me puse de rodillas en el suelo, le baje la cremallera, y dejé que su miembro flácido saliera. Estuve así una hora aproximadamente, en la que cada vez que el paraba delante de mí le chupaba la polla con ansias. Las chupadas eran intermitentes, por lo que no pudo terminar. Al fin de la noche, fuimos al baño, y tras darme por la boca, me dio una buena follada contra la pared.

    Me fui, y ahí quedó nuestro primer encuentro. Una primera toma de contacto de muchas, que abriría un nuevo mundo para mí. El de sacar dinero de mis encuentros. No prostituyéndome, no me he hecho una puta. Su propuesta fue clara, quería que me convirtiese en webcamer y esporádicamente me grabase en línea, repartiendo el dinero a medias. Yo acepté.

    Llegó la primer anoche grabándome online en una conocida página de cibersexo. Fue así como, en una noche de sábado, a las 9 de la noche, fui hasta casa de Carlos. Tomé un taxi que me dejó directamente en su puerta. Él estaba esperándome, vistiendo unos pantalones negros sujetos por un fuerte cinturón, y una camiseta blanca que mostraba su barriga. El proceso era simple, me vestiría de mujer, e intentaría dar un buen espectáculo mientras chateaba con hombres para sacar el máximo dinero posible. Él me proporcionó la ropa. Unas medias blancas ajustadas, un pequeño top que marcaba mis tetitas, peluca de pelo largo y color azul, y una máscara que cubría mi cara, para así mantener mi anonimato, tal y como habíamos acordado. Por último, tacones y una braguitas de rayas blancas y rosas que marcaban ligeramente mi pequeña pollita bajo ellas.

    Todo estaba listo. Yo me encontraba en la cama, delante de la cámara que me grababa, esperando a que la sesión comenzase…

    (CONTINUARÁ)

    Espero que os haya gustado, hayáis disfrutado el relato, y que de alguna forma mi relato os sirva. Como siempre, ya sabéis que estoy abierta a todo tipo de comentario, que gustosamente recibiré. Podéis escribirme a [email protected].

    Besos.

  • Adiestrando a mis vecinas (Parte 1)

    Adiestrando a mis vecinas (Parte 1)

    Me llamo Daniel, acabo de cambiarme de estado para estudiar en la universidad, ya que donde vivía, esa universidad no tenía la carrera que yo quería. Me fui a rentar un departamento en un edificio lo más cerca de la escuela que pude conseguir para no perder mucho tiempo en mi trayecto a la escuela. El edificio no tenía muchos inquilinos, yo ocupé en el último piso hay solo estaba ocupado otro enfrente del mío, en el penúltimo piso estaba vacío y de ahí los demás pisos había muy pocos inquilinos, algunos eran matrimonios con hijos, ancianos, recién casados, de eso me enteré cuando los fui conociendo, en fin.

    Al momento de mudarme me encontré con una mujer con un cuerpo perfecto, como a todos los hombres incluyéndome nos llama mucho la atención las mujeres con grades senos y un culo bien formado con una cinturita con un cuerpo de puta de lujo que es algo raro de ves en estos días ya que las mujeres últimamente no se preocupan por su físico tanto como antes y más para su edad. Se conservaba muy bien una milf madura sin nada que envidiarle a las niñas creídas de la actualidad.

    Me quede con la boca abierta y paralizado al verla enfrente mío pensando que solo me la había imaginado de tanto porno que he visto ella llevando unos pantalones ajustados que se le marcaban sus piernas y su culo que al llevar tacones se le marcaban más y una blusa escotada mostrando las líneas de tus pechos al verme se acercó a mí con una sonrisa.

    Isabelle: Hola mucho gusto mi nombre es Isabelle (me dijo con una sonrisa dándome la mano para saludar)

    Dejando de pensar si era solo mi imaginación reacciones dándole la mano para saludarla.

    Daniel: Hola es un placer conocerla mi nombre es Daniel (le dije sin dejar de mirar su escote disimuladamente mientras la intentaba ver a la cara)

    Lanzo una pequeña risita que al parecer creo que se dio cuenta yo no dije nada solo reí con ella

    Isabelle: Así que por fin tengo vecino

    Daniel: Si me acabo de mudar viviré aquí por un tiempo para hacerle compañía para que no esté tan sola (lo dije confiado y ella se quedó con los ojos abiertos sorprendida)

    Isabelle: Si vecino algún día podemos tomarnos un café para platicar

    Daniel: Claro vecina cuando guste (le dije con una sonrisa mientras me acercaba más a ella)

    Se empezó a poner nerviosa y buscaba como escapar de mi

    Isabelle: Mmm bueno vecino me tengo que ir hacer unas compras luego nos vemos

    Decía un poco nerviosa ya que eres más que evidente que miraba sus tetas

    Daniel: Ok vecina con cuidado no se la vallan a robar (le decía con una sonrisa)

    Isabelle: No se preocupe vecino (lo dijo con una sonrisa entre nerviosa)

    Mientras se alejaba veía como ese culo se le movía de un lado para otro pensando que me la jalaría pensando en ella hasta correrme pero mientras tanto estaba acabando de acomodar las cosas de la mudanza terminando muy tarde ya oscureciendo, ni me di cuenta cuando regreso mi vecina para volverle a mirar las tetas y el culo rico que tiene quede agotado que tocando la cama me quede dormido como al siguiente día era domingo me levante sin ganas de hacer nada dándome cuenta que no tenía nada para comer en todo el día así que tenía que ir al súper a comprar lo necesario solo me puse un pants negro y una playera blanca.

    En cuanto abrí la puerta de mi departamento para salir a comprar pude ver a mi vecina salir al mismo tiempo al verla se me paro al instante ya que llevaba una blusa con tirantes color gris, una bata blanca y un short blanco con flores junto con unas sandalias de peluche que por el tipo de cuerpo que tenía como mencione se le marcaba todo el cuerpo sobre todo tus tetas y culo una delicia, en el momento que me vio me saludo.

    Isabelle: Buenos días vecino como se encuentra el día de hoy con todo a la mudanza

    Daniel: Cansado vecina con ganas de no hacer nada en todo el día pero me di cuenta que no tengo anda para comer así que iré de compras.

    Le dije mientras no dejaba de ver su cuerpo al momento que ella se dio cuenta se puso nerviosa e intento cubrirse con su bata pero de fotos modos se le marcaba su figura de puta, al verla sonreí en la forma como se ponía ella

    Daniel: Que hace levantada tan temprano vecina (lo dije con una sonrisa algo perversa)

    Isabelle: Eeeeto estaba a punto de desayunar pero escuche un ruido fuera y pensé en salir haber (me lo decía nerviosa)

    Decidí hacer mi movimiento ya que desde que la vi ayer dije que esta puta no se me iba a escapar viva estaba muy buena como para no aprovecharla ya que se ve muy necesitada

    Daniel: Que le parece si desayunamos juntos para que no esté solita así nos conocemos más como vecinos (le dije al mismo tiempo que me acercaba más a ella quedado pocos centímetros de distancia de cara a cara y ella no decía nada)

    Isabelle: No creo que sea lo correcto nos acabamos de conocer (me decía desviando la mirada a otro lado en un tono nervioso)

    Daniel: Eso no importa así ya lo decidí (le dije al odio me retire y entre en su casa al ver que no entraba le dije) te vas a quedar afuera haciendo me esperar

    Se lo dije con un tono más serio cuando la vi entrar agachando la cabeza nos fuimos donde estaba la mesa vi lo que se había preparado para desayunar un vaso de leche y un sándwich de pocho con mucha verdura, me acerque a ella y mirándola a los ojos le dije

    Daniel: Y para mi no hay nada vecinita

    Isabelle: Eee si ahorita te sirvo un vaso de leche y te preparo un sándwich como el mío.

    Daniel: No Isabelle a mi prepárame un café no me gusta la leche pero veo que a ti te encanta (le dije con una sonrisa burlona que para mi sorpresa no dijo nada solo agacho la cabeza) y prepararme algo de carne que no quiero esa cosa que comes a mi me gusta amas la carne que cualquier cosa (le dije mirando sus tetas y culo cosa que solo se sonrojo y no dijo nada solo se limitó a ir a la cocina preparas un café y un corte de carne cuando regreso me lo sirvo y se quedó parada al lado mío.

    Isabelle: Deseas algo mas veeee… (Se quedó tartamuda no sabía como decirme ahora y empecé a reírme)

    Daniel: Llámame por mi nombre Daniel o si prefieres Amo o Señor como te sientas cómoda (le dije mientras tocada su culo y ella ni se movía)

    Isabelle: Si señor digo Daniel (acabando de decirlo volvió a agachar la cabeza avergonzada)

    No dejada de sobarle el culo ya que ella no decía nada despee sola mire a los ojos y pude notar que miraba mi entrepierna viendo cómo se marcaba y alzaba mi pene dentro del panas sonreí y le dije

    Daniel: Nunca has visto una polla (le dije con una sonrisa) es la mañanera que nunca has visto una (le dije riéndome)

    Isabellle: Si he visto un ppp ppeee pene (dijo muy nerviosa)

    Daniel: La mía es polla aprende a decirlo sin pena solo has visto penes diminutos por lo que veo (le dije riéndome)

    Se sonrojo no quitando la vista de mi bulto de pants

    Daniel: siéntate a mi lado vamos a desayunar juntos para conocernos mejor que tenemos mucho que platicar.

    No se hizo de rogar puesto que novio la silla a mi lado junto con su desayuno sin apartar la mira de mi bulto

    Daniel: Te gusta lo que vez puta (le dije ya sin formalidades)

    Intentaba mirar a otro lado me empezó hablar sin verme a la cara

    Isabelle: No soy una puta (decía con voz seria y enojada)

    Subi mi mano hasta sus tetas y las empecé a descubrir ella no se movió ni siquiera intento quitarme la mano dejándome hacer lo que quiera vi sus pezones un poco duros y los empecé a estirar y jugar con ellos después lanzo un pequeño gemido sonreí levemente diciéndole

    Daniel: Vaya que si eres puta mira como tienes los pezones (me acerque a su oreja y le dije) -te apuesto a que tu coño lo tienes ya chorreando

    Ella dio un pequeño saltito intentando no gemir para que no me diera cuenta de lo que pasaba

    Daniel: vamos a desayunar que tengo muchos planes para ti perra y tengo mucha hambre y no te tapes las tetas que eso alegra las vista y mejora el desayuno contigo perra (le dije sonriendo lo cual no dijo nada y se limitó a desayunar)

    Al ver que desayunaba con ansias comiendo su sándwich y tomando su leche de un trago para acabar rápido le dije.

    Daniel: Vaya que te encanta la leche perrita no te preocupes que te daré de beber mucha (le dije mientras me agarraba al polla a través de mi pants)

    Cosa que se quedó viendo y veía como se sonrojaba y presionaba sus piernas mientras la veía sonreía dije entre mi tengo muchos planes para divertirme con esta puta no fue pérdida de tiempo trasladarme a otra ciudad dije riendo.

    Continuará…

  • Despedida de soltera, todita para el tío

    Despedida de soltera, todita para el tío

    —Estoy a punto de casarme, ser esposa, formar familia, hijos y suegros, entrar a esa dimensión sin grandes expectativas, cargando la frustración de mi anodina soltería. Hazme tu hembra, quiero ser tu puta antes de dar el sí.

    Ayer en la tarde estaba recorriendo el shopping buscando comprar una remera, entré en un local, solicitando una como la de la vidriera, de la nada misma, mientras la vendedora busca y rebusca una que fuera de mi agrado, escucho una suave voz femenina que dice:

    — Esta es la que mejor le sienta al tío…

    En esa fracción de segundos sentía una cálida voz que me resultó familiar, su mano en el hombro y la mirada que nos cruzamos fue la deliciosa sorpresa de encontrarme con Any, íntima amiga de una ex pareja, que siempre me llamó “tío”. Estaba acompañada por un bonito niño

    — Hola bonita, hace como… poco más de tres años que no te veo.

    — Casi cuatro.

    — Ufff, claro. Qué bonito niño,

    — Sí, tiene tres años. Me invitas un café?

    — Cla… claro…, vamos en piso de arriba lo hacen muy sabroso.

    Ese encuentro fue el disparador de un rehilar de recuerdos, sacados del arcón de los afectos entrañables y mejor guardados en la memoria, Any seguía siendo el recuerdo de la aventura de una noche que perduró siempre en mi sentimiento.

    Es cierto que soy un adicto incondicional al sexo y a las relaciones, sobre todo furtivas, esas que duran lo que duran y luego cada quien retoma su camino casi sin mirar atrás, pero esta mujer había dejado huellas profundas que ahora en el fortuito encuentro se despejan las cenizas que el tiempo y la vida fue cubriendo, esa cicatriz de una noche tan especial vuelve a hacerse sentir. Con dolor y placer voy a intentar traer ese recuerdo, compartirlo y tal vez pueda ser una forma de comenzar a exorcizar esos pecados para sanar el alma.

    Desde varios años antes que inicié la relación con su tía nos veíamos la obvia frecuencia de frecuentar el mismo ámbito familiar, ella siempre me deparó trato muy afectuoso, desde el primer momento me llamó tío, estrechando ese vínculo más allá de la connotación del postizo título de parentesco. Habíamos descubierto afinidades que nos permitieron compartir momentos de amena charla, las visitas frecuentes a su tía habían afianzado el acercamiento, los besos en la mejilla fueron haciéndosele más permisivos de su parte, con el regocijo personal que no podía manifestar por obvias razones.

    El trato se había hecho algo más próximo en oportunidad de invitarme de un modo muy especial y casi en privacidad a su cumple, desde ahí el trato subió un escalón en la consideración y acercamiento, y hasta conversar sobre algunos temas de intimidad sobre las relaciones que mantenía con su novio y próximo casamiento. Sobre este tema en particular recuerdo nos quedamos compartiendo un café y una copa una noche luego de que su tía se fuera a dormir, esa y otras similares nos acercaron tanto que me tenía que esforzar por mantener la compostura y no pasarme de la raya.

    La mejor forma de ayuda, escucharla con atención. Sentía el peso de la responsabilidad de dar el gran paso, tanto tiempo imaginado, la inminencia del compromiso adquiere un tono distinto, dejar la seguridad de lo conocido por la aventura de todo por conocer. Con él se conocen desde niños, novios en la adolescencia, y no mucho más que un noviazgo aséptico, sin conflictos, todo bien, eso la asusta.

    Una pausa, para beber un poco de café, tomar fuerzas para confesar, que a todas sus amigas le pasan cosas que a ella no, problemas con sus novios o amantes, a ella no, que muchas de ella han tenido o tienen relaciones furtivas u ocasionales, a ella no, que ha escuchado comentar a su tía de lo buen amante que era Luis.

    Ella misma pudo comprobar la veracidad de lo que decía de Luis como amante, en una ocasión que su tía se excedió en los gemidos durante una sesión de sexo. Precisamente esa situación le había hecho sentir que su libro de soltera quedó una hoja por escribir, sentía que no podía dar vuelta la hoja para escribir la próxima.

    Esa noche le expliqué que tampoco me había comprometido en el casamiento, que solo había tenido ocasionales parejas, muchas de ellas cama afuera, como con su tía, que aunque me quedara a dormir con ella, cada quien seguía con su vida, por lo tanto no me consideraba el más indicado para aconsejarla en dar ese paso de casamiento y con libreta. Me sentía un espíritu libre que gusta mucho del sexo, tenía parejas por miedo a la soledad, que podía transmitirle experiencias de vida.

    Pocos días después de esa charla se presentó otra situación similar, esta vez fue de tarde, compartiendo el mate cebado y facturas. Ella comenzó un monólogo de lamentaciones sobre el desconocimiento del mundo que no fuera a través de los ojos del novio.

    — Estoy a punto de cruzar el umbral, formar una familia propio, hijos y suegros, entrar a esa dimensión sin grandes expectativas, cargando la frustración de no haber vivido nada relevante en mi anodina soltería, y luego qué…

    Volví a repetirle que no tenía consejos, pero quería seguir escuchándola, colaborando en ayudarla a descubrirse. La retuve, abrazo contenedor, beso en la mejilla.

    La siguiente ocasión fue durante un corto viaje de la tía, nuevo encuentro, más relajada, hacía las veces de ejercicio ilegal de la psicología amistosa, la dinámica la ubican en su espacio de confort, ser escuchada es ser entendida, develar ese aspecto de la vida es una transgresión inédita, predispuesta y con tiempo libre, preparó café, yo unos tragos, whisky “on the rocks” para abonar el escenario confesional.

    El primer consejo fue que siempre es mejor lamentarse por haberse equivocado que lamentarse por no haberlo intentado, dijo estar decidida por la segunda parte del conocido aforismo, sobre todo respecto del sexo, que lo mal aprendieron juntos, se iniciaron el uno con el otro, no fue lo esperado, las siguientes más de lo mismo, monótonas y rutinarias, casi una necesidad fisiológica para calmar ansiedades.

    Cuando el whisky hizo su efecto, fue tiempo para explicarle las bondades de una buena cama en pareja, y como el sexo contribuía a mejorar la relación. Me miró de modo distinto, provocadora:

    — Quiero tu experiencia. Enséñame!.

    — Estás dispuesta, de verdad?

    — Estoy abierta… a lo que me enseñes, ahora. Vamos, nadie nos escuchará.

    Un piquito suave. Tomé su cara entre mis manos y contesté con un beso en la boca. Sus labios se abrieron, para entrar mi lengua en la boca, cedió y al momento estaba buceando en el interior de la mía. Me tomé todo el tiempo del mundo para jugar con las lenguas, dentro y fuera de la boca, sabía que ese contacto excede con mucho al genital, el erotismo y la excitación que produce no tiene igual.

    Fuertemente abrazados disfrutamos los besos de lengua, ella los acompañaba con las vibraciones de su cuerpo, sin soltarnos, la tendí sobre el sofá, mis manos buscaron la piel oculta, le llevé su mano para hacerme lo mismo. En un par de minutos estábamos sólo en ropa interior. Primero el corpiño liberó sus cúpulas de firme carne blanca, frutillas agresivas emergiendo en areolas rosadas. Imposible resistir la tentación, las mamé con desesperación, deleite y fruición. Los gemidos colman de sonoridad el momento tan erótico.

    La recorrí toda, con manos, labios y lengua. Un derrotero de besos me llevaron a descorrer la bombacha para tomar contacto con el vello que pretendía ocultar la abertura carnal, sumergí mi nariz en su pecera, nadó la lengua en el salado mar de su almeja, sorbí el delicioso jugo de mar.

    Descubrí el clítoris, frotando hasta el delirio, convulsiona, gime, agitada en la angustia y desesperación de un estruendoso orgasmo, tan intenso como inédito. Se disculpó por haberlo gritado tan fuerte, que siempre fue silenciosa, claro que si este fue un orgasmo, lo que había sentido como satisfactorio, no era comparable con esta sensación de ahogarse en su propio delirio.

    — Mil perdones por ser tan gritona.

    — Nadie pide perdón por ser feliz.

    Esperé que procesara las nuevas sensaciones, volvimos a los besos en la boca y en los senos. Le llevé la mano a mi sexo, necesitó instrucciones. Movió la mano pajeándola, su boca recorre mi pecho, el vientre, hasta recalar en el choto, duro y atrapado en su mano. Expliqué cómo besar y pasarle la lengua. De un golpe se la metí en la boca, se dejó sin resistencia.

    Movía la pelvis, en una cogida por la boca. Fue tomando intensidad, sentía cercana la eyaculación, hice ingentes esfuerzos por que no se notara la proximidad, sentía la necesidad de vaciarme dentro de ella y por nada del mundo que me saque de su boca. La mano en la nuca la aproxima y retiene cualquier intento de fuga.

    El primer disparo de semen debió ir directo a la garganta, intentó toser, como atorada, recibió los siguientes chorros de semen, sentía la aspereza de la lengua recibiendo el néctar masculino. Los ojos llorosos, por la contención y sorpresa de recibir la andanada de esperma.

    Salí de su boca, vació en la palma de su mano el resto del semen, sorprendida y tosiendo, sin saber qué hacer con él. Su mirada busca explicación a mi actitud.

    — Perdón, perdón, me dejé llevar por la calentura, no me pude contener. Sé que aún no estas preparada pero… no pude… me pusiste tan caliente…

    — Nadie pide perdón por ser feliz. Fueron tus palabras.

    — Es cierto me hizo muy feliz acabar en tu boca.

    — Yo debo disculparme, no sabía cómo hacer, nunca había chupado una pija, menos aún que se vengan en mi boca. Con mi novio nunca llegó más allá de la paja, después abría las piernas y adentro de la concha hasta que él acababa, alguna vez también yo. Nunca sin forro.

    Yo te voy a hacer conocer la textura de la pija, sin forro, sentir piel con piel.

    Coloqué sus piernas en mis hombros, para poder tenerla bien puesta, accedió, preguntó por el forro (condón), que lo sabía hacer sin usarlo, que me tuviera confianza no le terminaría dentro, cuando llegara el momento la saco y le dejaba la leche en otro “lugar”.

    — En qué lugar, podés dejar tu leche?

    Te la puedo dejar sobre el cuerpo, en la boca o… en la colita. Preguntó por las opciones y cómo hacerlo, la respuesta se perdió cuando se la enterré toda, a fondo, disfruta, agitándose, deliciosa queja por ser más gordota que la conocida.

    A poco de estar enchufándola y masajeando el clítoris, desató en otro orgasmo, a toda orquesta, sacudiéndose, dislocada, estrujando sus pechos y agarrándose del borde del sofá. Sufre el delirio de la angustia de no saber cómo dominar la inquietud que producen los terremotos internos. No paraba de friccionarla ni de moverme en ella, prolongaba el orgasmo hasta niveles insostenibles, luego de varios y dilatados jadeos disminuí la contundencia del bombeo.

    Enseguida retomé el traqueteo, con las manos debajo de la cola, por demás ensartada, golpeaba con la pija en el fondo del útero. Estaba cercano el momento, esta vez consulté donde venirme, que en su boca estaría delicioso, sin obligación de tragar, si no quería a podía escupir.

    — Escupir la leche de mi hombre. Nooo

    Llegué al límite, aviso que “voy a domicilio”, acerco el choto bañado en sus jugos, y meto en su boca, pajea ella misma, ayuda con la mano para exprimirle toda su esencia.

    Se llenó la boca de mi carne palpitante, luchaba por llegar al fondo de la garganta; avisé que se apreste a recibirme la leche. Sostenía la cabeza con una mano, breve empujón y largué un grueso, fuerte y caliente chorrazo de semen en la boca. No paraba de fluir mi leche. Una arcada y un gesto que sí, se tragó todo. Necesitó dos traguitos para engullir todo el contenido.

    —Qué caliente te sale, es un poco salada. Me gustó. Ni falta hace que sostengas la cabeza, no pensaba retirarme.

    Agradecida me besó con intensidad, se refregó la lengua contra la mía, queriendo pasarle algo de mi sabor.

    Se apresuró por relatarme todo lo vivido, como sentía la penetración, el grosor del choto, la pasión de los orgasmos y la emoción de beberse la leche de su hombre. La calentura me permitió estar listo para una tercera acabada.

    Lo realizamos con variedad de posiciones, ella arriba, de costado, etc. Las veces siguientes fueron de placer desenfrenado, estaba ansiosa por recuperar el tiempo perdido, tragar toda la pija que no había tragado, aprovechar al máximo el tiempo de soltería para hacerse coger a todo dar.

    Propuse estrenar la cola, me la retacea cada vez que estoy en la vecindad del orto, se pone a la defensiva, el grosor del miembro le hace fruncir el upite —La tienes bien gruesa.

    No cejaban en la insistencia por hacérsela, ya no demostró tanta firmeza, dudó, apuré con que debía probar todo antes del casorio. Puso condiciones, que parara cuando lo pidiera, si no podía aguantar se la sacara.

    —Sí amor, vos decidís cuando parar.

    Esa tarde la llevé al hotel, teníamos todo el tiempo. Después de hacerla acabar varias veces, cambié su posición. Boca abajo, cola elevada, almohada doblada debajo del vientre. Se abrió las cachas para facilitar el acceso. El esfínter lubricado con flujo de la concha, por fuera y por dentro, con un dedo entrando y saliendo, moviéndose, girando para darle confianza. La presión de la cabeza del miembro en él se acentúa.

    —No sé si podré aguantar, dijo preocupada.

    Volví a tranquilizarla, mientras presionaba en el agujero. Empujaba y esperaba, a cada avance colabora, sumisa, empujón del culo en retroceso. Repetimos la acción, hasta que avisé que iba a entrarme todo en ella. Entré, cerró fuerte los ojos y emitió un quejido que le salía de la garganta.

    —Me la mandaste hasta la garganta guacho. Metiste todo el choto.

    Permanecí quieto y en silencio, acariciando las nalgas. Desde atrás, mi postura predilecta, con el orto dispuesto, siento el poder de partirla al medio como a un queso, necesito controlarme para no acabar rápido, cuando lo logro puedo aguantar un montón.

    El miembro hinchado por la excitación expandía el estrecho canal, no se sentía demasiado seco, podía deslizarme con comodidad. Movernos al compás de las pasiones.

    Bombeo fuerte y ritmo consistente tomado de las tetas, siento que no puedo aguantarme por más tiempo, agarré el clítoris apretándolo, eyaculé, agita y menea las caderas, nos sacudimos hasta vaciarme totalmente. Pidió que permanezca montado, disfrutando los latidos de la verga hasta que pierda parte de la turgencia, disfrutamos el clímax conseguido en la profusa acabada.

    Fueron dos semanas de sexo intensivo, aprovechando cada momento, sabíamos que no habría un después, que cada momento era parte del fin del camino juntos.

    El casamiento fue motivo de una fiesta solo para familiares, en los preliminares me llevó a un lugar privado para que le cumpliera un regalo especial de casamiento, hacerme una mamada con final feliz, de modo que entraría dentro suyo al momento del dar el sí quiero.

    Tan pronto regresó de la luna de miel, me buscó, tuvimos sexo desenfrenado, ahora exige que termine adentro, disfrutó mi leche bañando el útero todas las veces.

    Le costó entender que yo no estaba en su futuro, para darle una nueva perspectiva en su nueva vida, tomar un trabajo temporal en el interior servía para poner distancia física. Al volver no la busqué.

    Nunca respondí sus llamados, ahora la casualidad nos puso frente a frente, con los años del niño bien podría… pero no hubo preguntas, solo debe ser una casualidad…

    Una historia como la de tantos, una ex sobrina, ex amante, ex de tantas cosas.

    Tu opinión me serviría para sanar las heridas de la resignación. [email protected].

    Nazareno Cruz

  • Vacaciones en Cancún con mi sobrino

    Vacaciones en Cancún con mi sobrino

    Salimos temprano rumbo al aeropuerto, Balam y yo íbamos a pasar unos días solos en Cancún, cuando le dije a mi esposo semanas atrás pensé que me diría que estaba loca, pero mi sorpresa fue mayor cuando no solo me dio permiso sino que también propuso que ya que iba a estar con él en la playa de vacaciones, lo lógico era que regresara embarazada de él.

    Mi esposo me estaba permitiendo que cumpliera mi mayor fantasía!!

    Cuando empezamos nuestra experiencia swinger pero más específicamente, cuando empecé a andar con mi amante Israel, la idea de embarazarme de alguien más empezó a dar vueltas en mi cabeza…

    No sabía cómo podría tomarlo mi marido, pero la verdad era una obsesión para mí saberme fecundada por alguien que no fuera mi marido, saber que llevaría en mi vientre el producto de una infidelidad consentida era muy atractivo para mí y cada vez que pensaba en ello me ponía muy caliente, lo platiqué con mi amante Israel y no se opuso, de hecho me dijo que lo hiciéramos con la condición de que todos en mi trabajo supieran que era su hijo producto de relaciones extramaritales para que supieran lo putita que era.

    Eso me calentaba mucho, pasarme en el trabajo embarazada de él y que supieran que me había llenado de su semen estando casada con otro era lo más caliente para mí…

    En estos días planeaba como llevarlo a cabo cuando paso lo de Cuernavaca con mi sobrino Balam y entonces si me volví loca!, deseaba también tener un hijo de él, aunque el ser de la familia complicaba todo, mi atracción por ese joven era incontenible, ya sus padres sabían que era mi amante y en varias ocasiones se había quedado a dormir en mi casa cuando no estaba mi marido, varias veces también me había quedado en su casa aun estando sus papás que daban su consentimiento para que tuviéramos relaciones.

    Esa mañana me arreglé mucho para que todos vieran la hembra que llevaba mi joven amante, el de 18 años y yo de 30 recién cumplidos, un vestido muy corto color blanco con la espalda completamente descubierta y zapatillas de alfiler blancas completaban el atuendo que dejaba ver a plenitud mis piernas y el con esa juventud tan atractiva y ese cuerpo que me gustaba tanto, al escoger el hotel días antes iba a reservar en un hotel swinger, pero decidí que sería más caliente hospedarnos en un hotel normal donde todos podrían ver qué era mi joven amante y yo su milf.

    Íbamos felices riendo y platicando en el avión y todos pusieron darse cuenta que éramos pareja a pesar de la diferencia de edades…

    Llegamos a Cancún sin contratiempos y nos dirigimos al hotel que estaba en la zona más bonita junto a la playa, al registramos en el hotel, todos en la recepción de dieron cuenta que era yo la que pagaba todo así que dedujeron que él era mi «detallito», como suelen llamar a los jóvenes amantes de señoras casadas…

    Nos llevaron a la habitación y al cerrar la puerta y estar a punto de saltarme encima Balam para cogermeee le dije: espera un momento, llame a mi esposo en una vídeo llamada y cuando contesto le mostré la habitación y pudo ver a Balam sentado en la cama solo con calzoncillos, entones enfoque el teléfono hacia mi que estaba ya desnuda solo con las zapatillas y le dije: Seguro que quieres que haga lo que platicamos?

    Mientras caminaba hacia Balam y le pedía se pusiera de pie para quitarle los calzones y pudiera mi esposo ver la verga erecta de Balam mientras me ponía a su lado y le repetí: de verdad quieres que lo haga? (Acariciando la verga de Balam viéndolo con lujuria)

    -sí! Hazlo Mariela, sabes bien que es lo que más deseas!

    Ok, regresaré con nuestro encargo, no lo dudes! Yo me encargo de ello, dándole un beso francés a Balam mientras él me abrazaba y me acariciaba las nalgas colgué la llamada y agente el teléfono para poderme concentrar en darle a mí joven amante la cogida de su vida…

    Entre caricias y risas nos fuimos acostando en la cama para empezar lo que iba a ser una sesión de toda la tarde…

    Tanto era nuestro deseo de vernos desnudos y coger que olvidamos cerrar las cortinas del cuadro, estábamos en el piso 5 justo a la mitad de la altura del hotel así que seguramente varios de los huéspedes pudieron ver claramente nuestra primera sesión de sexo intenso…

    Continuará.