Autor: admin

  • Deseos ocultos

    Deseos ocultos

    Me llamo Mauricio, soy un hombre de 39 años, normal, mi esposa 33, muy guapa y sexy diría yo. Hace unos años en una fiesta me encontraba platicando con mis amigos y ella con sus amigas, yo estaba un poco tomado, ya era tarde.

    Cuando volteo a ver dónde está mi esposa y la vi muy contenta hablar con dos amigas y un joven apuesto que las hacia reír mucho, me la imagine que estaba coqueteando con él.

    Sentí celos y coraje, pero a la vez me causó morbo no sé porque, pero me empecé a excitar e imaginar que le gustaba aquel joven, por lo cual fui a despedirnos de la fiesta para irnos. Camino a casa no dejaba de pensar en esa imagen de él y ella platicando, nunca me había pasado algo así y desde entonces me excita mucho pensar en que la desean, me gusta que se vista sexy para ver como la miran y eso me da mucho morbo, cuando hacemos el amor le digo que me gustaría ir a una lugar a bailar y hacer como que somos amigos y baile con otro hombre para excitarnos.

    Bueno sé que es corto mi relato, no sé si a alguien le ha pasado algo similar, mu gustaría saber.

    Espero sus comentarios [email protected].

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (43)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (43)

    El último paquete que abrí era un precioso portátil ligero y delgado como un libro, aunque adiviné de lo que trataba desde el momento en que vi el ratón, no me esperaba una joya tecnológica tan bella.

    Todos los componentes estaban pensados para que hicieran juego y se complementaran los unos con los otros, pensé que Eduardo se había tomado muchas molestias para elegirlos a pesar de estar enfermo.

    Los paquetes de Ana María contenían ropa y calzado, miré por encima lo que había y lo devolví a las bolsas, me encanaba el gusto que aquella mujer tenía para combinar las cosas.

    Contemplar todo aquel revuelto de papeles, cajas y envoltorios, despertó cierta tristeza y nostalgia en mi, y en ese instante tomé una decisión: Pedirle a Pablo que hablara con Eduardo para que me permitiera volver. Las causas que me habían llevado a la hacienda de don Mateo y Victoria estaban superados, no había motivos que me retuvieran aquí y además sería mejor para la convivencia de Álvaro con Irina.

    A media mañana me llamó Álvaro interesándose por mi, había hablado ya con su madre y estaba enterado de todo.

    -Voy a sacar tiempo para hacerte una visita y estar con vosotros, a pesar de ser fiesta las urgencias están llenas con pacientes esperando. -la conversación fue muy corta y terminó por que alguien le llamaba la atención para atender un caso grave.

    Álvaro tenía ahora dos obligaciones principales que atender, su trabajo y a su prometida, yo quedaba en un segundo lugar o eso era lo que me creía. Tampoco Pablo llegó para comer, se disculpó con una llamada telefónica pero aseguró que llegaría a media tarde.

    Los padres de Álvaro partieron para el pueblo, deseaban estar presentes en una procesión y luego se quedarían para seguir los oficios. Me quedé solo en la casa, envuelto en un asombroso silencio, parecía que todo el personal se había recogido o ausentado.

    Me fui preparando sin prisas para cuando llegara Pablo que deseaba sacarme a dar una vuelta y llegó antes de lo esperado, si que había quedado personal en la casa y no tuve que bajar a abrirle.

    Llegaba muy contento o lo aparentaba, para darme un beso me elevó en el aire dando vueltas cogiéndome de la cintura.

    -Pareces muy contento.

    -Lo estoy gatito, lo estoy, hoy parece el día de los milagros, primero la liberación de tus temores y luego las noticias que me ha dado don Mateo, pero termina de prepararte que quiero celebrarlo y nos vamos al pueblo. -me besaba entusiasmado y no me soltaba a pesar de pedirme que me arreglara, por fin me soltó pero continuó hablando.

    -Don Matero ha llegado a un acuerdo con don Manuel para financiar alguno de los proyectos que tenemos, ¿te das cuenta?, tendremos el dinero que necesitemos. Hable con él de nuestros proyectos y se interesó, y ahora por fin han convenido como hacerlo. -terminaba de vestirme y me ayudó a colocarme un abrigo corto, al anochecer haría frío.

    -Tengo tantos proyectos Ángel, tanto trabajo que hacer cuando termine los estudios. -ponía cara soñadora y le abracé apoyando la cabeza en su pecho.

    -Me alegro por ti, ellos ven lo que vales Pablo, seguro que no les defraudarás, serás un buen ingeniero agrónomo y yo me sentiré orgulloso.

    Tuvimos que dejar el coche alejado del lugar donde íbamos, habían cortado varias calles para que la procesión discurriera por el itinerario reservado y llegamos a plaza de la iglesia cuando se formaban las largas filas de los cofrades, cada uno con su paso, vestidos con las llamativas togas de colores y su altos capirotes.

    Sujeté la mano de Pablo tirando de ella para que se detuviera, deseaba ver un poco del espectáculo variopinto que se representaba en la plaza, ocultos entre el resto del público, sintiendo la libertad verdadera, sin miedos, por primera vez desde hacía mucho tiempo.

    -Es muy bonito…

    -¿Te gusta?

    -Aún creo en algo Pablo y esto me emociona.

    Estuvimos allí, recogidos y en silencio, hasta que lo más vistoso de la procesión desfiló, envuelta en el ensordecedor retumbar de tambores y trompetas. Algunas personas los seguían, la mayoría continuaba impertérritos esperando la vuelta, aguantando el frío viento que les apagaba las velas.

    -Vámonos ya, ¿no sientes frío? -vaya que si, tuve que sacar un pañuelo para limpiarme la nariz.

    Dos calles más adelante, en la parte trasera de la iglesia, alejados del bullicio de los fieles y penitentes, otras personas lo pasaban bien a su manera, en los cuatro o cinco bares que mantenían las puertas cerradas con la clientela dentro.

    Al entrar una bocanada de aire caliente hizo que se me enrojeciera la cara, era un local bastante grande y enseguida Pablo tiró de mi mano para llevarme hacia una mesa donde varios chicos y chicas le hacían señales. Acercaron unas sillas para nosotros. No hubo presentaciones, a alguno los conocía, a Germán el hermano de Marcos y su amigo Carlos.

    Además, en otra mesa de al lado reconocí a Patricio, el hermano mayor de Irina y me puse a buscar entre la gente, esperando encontrarme con ella. Su hermano me hizo una señal de reconocimiento y me saludo inclinando la cabeza.

    Patricio se parecía a todos ellos, a Robert el menor y a Higinio el segundo, tenía a una muchacha a su lado y la sujetaba por el hombro besándola de vez en cuando. Pablo me trajo una cerveza morena sin preguntarme. No estaba mal, me gustaba aunque la bebía lentamente escuchando los comentarios generales, sentía la curiosidad que despertaba en algunos, habrían comentado lo que todo el mundo conocía, pero ninguno me preguntaba ni hablaban del tema.

    La música estaba a alto volumen, pensé que cada treinta minutos la subían varios decibelios, o era que nos íbamos volviendo sordos pero me costaba entender las conversaciones.

    -Vamos a otro lugar, he quedado con Germán y Carlos, necesito comer algo para aguantar la bebida. -salimos de aquel bar, de nuevo al frío del atardecer.

    El nuevo local era más pequeño y en las mesas además de la bebida el público comía, el ruido era parecido al anterior, localizaron una mesa que libraba en ese momento y volvieron a pedir cerveza, sentía cierto mareo y la aparté hacia un lado.

    -Ahora traerán algo para comer y necesitaras la bebida. -Pablo volvió a colocarla delante de mi, una chica nos trajo varios platos con comida, sepia a la plancha, champiñones, una cecina de cría de caballo, esto me lo tuvieron que aclarar.

    Aunque no hablaron de ello, ni lo manifestaron expresamente, pude comprobar que entre Germán y Carlos había algo, algún tipo de relación se daba entre ellos por el modo cariñoso con que se pasaban trocitos de comida. No habíamos terminado cuando Álvaro aparecía ante nosotros, Pablo se levantó para abrazarle y él se inclino para darme un beso y acariciarme la mejilla.

    -Perdóname querido, no he podido venir antes. -se sentó a mi lado dejándome entre Pablo y él, en una silla que le buscó Germán y le trajo una cerveza, para nosotros volvieron a repetir la ronda y yo había llegado a mi tope.

    Bebió un trago de su vaso y bajó la mano para colocarla en mi muslo, a través de la tela sentía el frío de la mano e intenté retirar la pierna cuando me la sujetó más fuerte. Pablo hablaba con Carlos sobre algunas concentraciones que habían tenido en el campus y Germán les escuchaba.

    -Ahora estás más tranquilo, ¡verdad amor? -Álvaro me acariciaba la pierna y eso me parecía extraño en él, que lo hiciera Pablo hubiera sido normal, pero él no era frecuente que exteriorizara sus sentimientos ante otros.

    -Pablo ha hablado con Eduardo y todo está resuelto. Ya puedo moverme sin temer que alguien me haga daño. -la verdad era que, aún ahora, no podía nombrar a aquel ser aborrecible.

    Estuvimos más de una hora hablando, aquellos dos chicos eran agradables y se estaba bien con ellos, viendo la actitud cariñosa que Álvaro tenía conmigo, dejaron su timidez para mostrarse afectuosos entre ellos y a lanzarse tiernas miradas que confirmaban mis sospechas.

    -Nosotros nos retiramos, Carlos está cansado del viaje. -el muchacho asentía a lo que decía Germán y a la vez se ponía rojo.

    Nos despedimos de ellos y en la calle tomaron otro camino, Álvaro había encontrado una plaza libre cerca del bar, no había tenido problemas en llegar hasta allí con su coche. Montamos con él y nos llevó a recoger el de Pablo.

    -Voy delante de vosotros. -nos cambiamos al otro vehículo y emprendimos el regreso.

    Pablo conducía sin perder de vista las luces traseras del otro vehículo, pero a la vez me dirigía furtivas miradas.

    -Se va a quedar con nosotros. -sabia que se refería a nuestro amigo y no le respondí.

    -No estes molesto gatito, el nos prefiere a nosotros, tiene que hacer su papel con Irina, es un convenio no escrito. -le miré y coloque la mano sobre la suya que tenía en la rodilla.

    -No estoy molesto, ni enfadado, al final cada uno tenemos que cumplir con un deber. -durante la estancia en el bar ya me había dado muestras de que era cierto lo que decía Pablo, sus caricias en mi pierna, en mi mano, sus sonrisas constante buscando mi complicidad.

    Dejaron los coches en la entrada, al pie de la escalinata, Álvaro nos esperaba fuera del coche y me abrió la puerta para que saliera, me sujetó la mano y se la llevó a los labios, luego tiró de mi para que le siguiera.

    Subimos a su habitación.

    -Voy a darme una ducha en mi baño. -los dos me miraron extrañados y entendieron que deseaba estar solo.

    -Te esperamos aquí, nosotros tomaremos una ducha ligera también, ¿te quedarás esta noche? -le habló a Pablo y este no dudó en comenzar a quitarse la ropa mientras se dirigía al baño de su amigo, sin responderle de palabra pero sus intenciones eran claras.

    Antes de salir para mi habitación Álvaro me cogió en sus brazos, me besó en la boca a la vez que me acariciaba las nalgas apretándome contra él. Sabía que estaba caliente, deseoso de sexo, desde toda la tarde y le respondí al beso entregado y frotándome con su cuerpo, notaba su polla no totalmente empalmada pero reaccionando a mis caricias.

    -Ve o no dejaré que te marches, vuelve pronto lo vamos a pasar bien. -no me soltaba y tuve que ser yo el que le empujara y salí corriendo. Me maravillaba que a pesar de tener a aquella hermosa chica prefiriera estar con nosotros.

    Hice mi limpieza con toda la rapidez que pude, sabía que tenía que estar muy limpio para mis dos machos, era imprescindible que ellos me desearan con todas sus ganas y deseaba pasar un bueno momento con ellos. Aunque me gustaba jugar con la cánula de la ducha metida en el culo mientras me limpiaba, en esta ocasión no lo hice.

    Mi ano se volvía muy sensible con los masajes que me daba al emplear la boquilla redondeada, pero bueno, esos juegos no procedían ahora, me apliqué una crema en el cuerpo y el ano, lo sentía flexible y dispuesto, me perfumé y unté en los labios un poco de cacao para darles brillo, así dispuesto me encaminé con una simple camisa suelta para tapar mi desnudez a la habitación donde me esperaban los muchachos.

    Me había retrasado algo pero no esperaba encontrarme con lo que vi, los chicos estaban sobre la cama y desnudos, Pablo sobre su amigo y se besaban apasionadamente, se encontraba encima a horcajadas con los pechos pegados, Álvaro pasaba una mano por su cuello llevándolo hacia él, con la otra le acariciaba la espalda y la pasaba por debajo para cogerle los peludos huevos o la verga.

    Lo más llamativo era la postura de Pablo estaba con el culo elevado y abierto, enseñando en primer plano el moreno ano rodeados de vellos, la bolsa escrotal redonda y pegada al perineo, y la enorme polla dura y apuntando al frente. Era una auténtica visión de ensueño. Un macho auténtico visto en esa postura levantaba la polla a cualquiera y yo no iba a ser menos.

    Me acerqué por detrás sin perderme los detalles de esa erótica vista de privilegio, se les escuchaba el chasquido de las bocas al chuparse y los gemidos de Álvaro, su mano aparecía por debajo de los huevos de su amigo y los tocaba deliciosamente apretándolos contra la base de la verga. El anito de Pablo se movía abriendo y cerrando la membrana.

    Coloqué una mano en cada nalga y le abrí aún más hasta que apareció la pare interna y sonrosada del anillo anal, resultaba una tentación irrenunciable y acerqué la cara hasta que mi boca se puso en contacto con el calor de su ano.

    -¡Ahhh!, ¿qué haces? -Pablo se quedó rígido un segundo sorprendido, pero al instante sentía que se relajaba aceptando con gusto mi lengua entrando en su culo. Elles se seguían besando y elevó más el culito ofreciéndomelo.

    Se lo comí unos minutos, a mi me gustaba el sabor, se lo había limpiado muy bien y le olía a la lavanda del jabón de baño, Álvaro no cesaba de frotarle los huevos con su polla elevada apuntando al cielo. y Pablo gemía al sentir mi lengua jugando en el túnel de su ano.

    Después de degustar su rico culo unos buenos minutos le indique que lo bajara y cogí la polla de Álvaro dejándola apoyada en su ano. Se fue bajando hasta que tuvo la mitad de la polla en su interior. Solo le escuchaba gruñir satisfecho.

    -¡Ohh! Sí. ¡Ohh! Sí. ¡Ohh! Sí. -le gustaba y entraba con facilidad, la polla de su amigo no es tan gruesa como la suya. No dejaba de emocionarme el que yo fuera la causa de ese cambio que habían experimentado, toda una vida juntos y me necesitaron a mi para despertar sus pasiones y llevar a cabo sus sueños.

    Álvaro comenzó a subir y bajar el culo queriendo meterle todo su trozo de verga y gemían los dos disfrutando su rica follada, yo gozaba viendo el anito de Pablo abierto y aceptando aquella preciosa polla, su amigo con las piernas abiertas se empinaba haciendo fuerza pero Pablo no se movía solo se dejaba follar mientras le besaba y mordía.

    Me tenían a mil de excitado y me pajeaba la polla, decidí participar del festín que se estaban dando y le pedí a Álvaro que mantuviera el culo en alto para meter una almohada debajo de él y que quedara elevado. Una vez así dispuesto acaricié su ano y comencé a meterle un dedo, me lo sujeto muy fuerte con el anillo anal.

    -Relájate, quiero meterte los dedos. -no le dije mi intención de que deseaba follarlo mientras él se la metía a Pablo. Fue algo difícil situarme pero Álvaro colaboró moviendo el culo hasta que se la encaje y se le metí entera.

    Ahora resultaba divino el placer que Álvaro debía gozar por los gritos que escapaban de su boca, estaba disfrutando el doble, con su polla metida en el culo de Pablo mientras recibía la mía por el suyo.

    Así le estuve follando unos minutos, pero era él quien más se movía frotando su verga dentro de su amigo y gozando del roce de la mía en su recto.

    -¡Me voy, me voy! ¡Me corro, ohhh! -gritaba cuando se sentía liberada la boca de los besos que Pablo le daba. Sentí cuando eyaculaba al cerrar el culo sujetando mi verga sin dejar que la moviera. Temblaba debajo de Pablo que no dejaba un momento de besarle y lamerle la cara.

    Se fue quedando quieto, hasta quedar rendido y como muerto, su polla saliendo junto con el semen del culito de nuestro amigo. Yo quería seguir, me había quedado en la puerta de un orgasmo, pero entonces Pablo se bajó de él ya desenchufado de su polla.

    -Ahora te toca a ti gatito. -se pasaba la mano a lo largo de su enorme pollón y hasta me dio miedo de lo excitado y gigante que lo tenía.

    Me empujó para que saliera del culo de Álvaro y sin palabras me orientaba de como deseaba que me pusiera, quería montarme por detrás, en la posición que él estaba pero sobre la cama. Apoyé el pecho y la cara, y con las manos me abría las nalgas.

    -Así gatito, adivinas lo que quiero. -se reía lleno de nervios, no me dio lengua y de repente tenía dos de sus dedos dentro del culo, di un respingo por la sorpresa aunque no me hizo daño, estaba tan excitado que no quería perder tiempo y enchufarme cuanto antes el pene en el culo. Los movía abriéndolos, tenía el culo relajado y suficientemente dilatado.

    -Métela ya, dame verga Pablo. -gemía yo con la cara enterrada en la ropa, quería sentirle, notar como me perforaba el ano, él reía al verme tan excitado y deseoso. Álvaro se había repuesto y arrodillado a su lado me acariciaba la cadera.

    Me empujó la cintura para que abriera las piernas y bajara el culo hasta situarlo a la altura de su polla, allí comenzó a darme latigazos con el pene haciéndome cerrar y abrir el culo. Álvaro con una mano seguía haciéndome caricias y con la otra empujaba del culo a Pablo.

    -Dale la verga ya, no hagas sufrir a nuestro gatito. -Pablo se puso de pié y tiro de mis caderas dejando el orificio del culo hacia arriba, tuvo que forzar la rigidez de su pene para orientarlo hacia mi ano, se dejó caer de repente enterrando toda la verga en mi culo.

    -¡Ahhhh! -fue un grito gutural el que me salió sofocado por la sábana en mi cara.

    -¡Te gusta gatito!, ¿sientes bien la verga de tu macho? -se me saltaron las lágrimas pero yo me lo había buscado, como no era un animal espero quieto a que me repusiera y a la vez mi otro amante comenzó a besarme la espalda, a acariciarme.

    -En seguida se te pasará bonito. -me conocía de sobra y mi follador enseguida se dio cuenta de que aflojaba el culo permitiéndole que se moviera, me estuvo follando así de forma brusca y sin regularidad, gozando de escucharme quejar cada vez que la metía hasta el fondo de mi cuerpo y con mucha fuerza, hasta que le cogí el gusto a sentirme totalmente dominado sin poderme mover, solo recibir su duro palo de carne.

    Luego se cansó, o quiso cambiarme de postura, y fui puesto con las rodillas en borde de la cama, con el culo abierto y al aire. Él, y Álvaro que ya se había recuperado y volvía a tener la verga lista para el combate, de pie detrás de mi azotándome las nalgas con sus vergas, intentaban meterlas los dos a la vez pero era totalmente imposible, solo empujaban y luego me golpeaban durante con las pollas hsta que la de Pablo resbalo en el entrada y me la volvió a meter.

    Estuvo follándome unos segundos y la sacó para que fuera Álvaro quién la metiera, se cambiaban follándome uno después del otro, a veces me lamían el ano, me lo escupían y seguían sin descanso dándome polla.

    Podía sentir los distintos grosores y longitudes, como la de Álvaro me llegaba más al fondo mientras que la de Pablo me llenaba más el culo, no podía hacer otra cosa que gemir, el placer era demasiado y temí desmayarme si continuaban así hasta que Pablo se sujetó en mi cintura y estuvo un rato más largo follándome con mucha bravura, pensaba que deseaba correrse, pero se salió sin hacerlo y Álvaro repitió lo mismo.

    No me pidieron permiso y Pablo me giró comenzando a pajear delante de mi cara, entonces adiviné su propósito, justo en el momento en que comenzó a correrse echándome los primeros chorros en la cara y el pecho, le cogí la verga y me la puse en la boca para recibir los últimos y postreros chorros, Álvaro si que me aviso.

    -¡Ahhhh1 Me corro, ya me viene. -apuntó la verga a mi cara pero se la sujeté y me la metí a la boca, quería que me llenara hasta rebosar de dulce crema, no fue demasiado pero me estremecí al sentir el calor del semen golpeándome en el paladar.

    Terminó de vaciarse en mi boca y les limpié las vergas con la lengua, manchándome con la leche que Pablo había tirado en mi cara y pecho pasándome sus pollas por todas partes repartiendo el semen.

    No tardaron mucho en tomar otra vez la iniciativa y me tumbaron para pasar sus lenguas por mi pecho y cara, recogiendo lo que Pablo me dejó, y luego Pablo empezó a chuparme la polla que la tenía para reventar de dura y roja, Álvaro me lamía el culo con la cabeza apoyada en el colchón y me metía los dedos.

    Me sentía en el cielo, o en el infierno, solo quería que aquello acabara, dejar salir la excitación que me hacía tensar los músculos buscando reventar, hasta que subí el culo metiéndole la polla hasta ahogarle y le cogí la cabeza para que no la sacara mientras gritaba vaciando los huevos en su boca.

    Los dos me mimaban acariciándome y besándome mientras yo pasaba las manos por sus cabezas. Álvaro levantó la vista para mirarme.

    -Teníamos que estar siempre juntos y no separarnos, sois increíbles los dos. -se acercó para besarme los labios. Entonces también Pablo acercó la cara y nos besamos los tres.

    -¿Somos mejores que tu novia? -le hizo la pregunta y Álvaro me miró indeciso.

    -Es diferente, vosotros sois distintos, inigualables…

    -¿Entonces ya habéis follado? -Álvaro se puso intensamente rojo.

    -Puedes hablar sin vergüenza, yo se lo que es una hembra y no estaría mal que el gatito lo supiera. -Álvaro rehuía mirarme.

    -Es difícil hablar de ello y tampoco fue fácil hacerlo, Irina era virgen y le dolía demasiado o yo no lo supe hacer bien. -al escuchar aquello me quedé atónito, Álvaro no se había dado cuenta de que su chica tenía el coño estrenado, había sabido engañarle y hacerle creer que él era el primero, su desvirgador.

    -No te preocupes demasiado, las próximas veces será mejor. -Pablo soltaba la risa mientras hablaba, divertido por la inexperiencia de nuestro amigo con las mujeres.

    Yo solo me sentía rabioso por el engaño que había sufrido, me dolía mucho más que el hecho de que follara con ella. Sentía ganas de gritarle que era tonto, pero guardé silencio, era preferible así.

    Cambiaron de conversación y ya nos íbamos quedando dormidos, acostados en la misma cama, yo en medio de ellos.

    -Quería darte las gracias. -Pablo se giró y pasó el brazo por encima de mi para tocar a Álvaro en el hombro.

    -¿A qué viene esto ahora? ¿Te ha gustado mi rabo en tu culo? -Pablo le dio una pequeña palmada y volvió a su posición.

    -Don Mateo me ha dicho que hablaste con tu tío y como usaste tu influencia para que participe en nuestros proyectos. -Álvaro tardó unos segundos en responderle.

    -¡Ohh! déjate de decir locuras, a mi tío le ha interesado sin más, y pensará que hace bien al invertir en lo que hagáis.

    -De todas las maneras gracias…

    Y entonces, después de que estuviéramos en silencio un minuto que se me hizo eterno, solté mi bomba.

    -Quiero volver a la casa de Eduardo… -inmediatamente los dos se giraron elevándose sobre el codo para mirarme.

    -¿Qué estas diciendo? -Álvaro me miraba sorprendido.

    -Quiero regresar allí…

    -¿Pero por qué? -tenía la respuesta preparada de antemano, la mejor para que no se opusiera, o lo hiciera menos.

    -Allí estaré mejor para continuar con mis estudios, podré adelantar y hacerlo mejor trabajando directamente con mis profesores, retomar la danza y las clases de guitarra.

    -¿Solo es por eso? Podemos contratar profesores para que venga a casa, puedes hacer lo que quieras sin moverte de aquí. -veía que Álvaro se podría a llorar pero tenía que ser fuerte y no ceder.

    -Por favor Álvaro, para mi también es difícil la decisión que he tomado, no me lo hagas difícil. -me dolía el alma verle la cara que ponía y entonces miró a Pablo que se encogió de hombros.

    -Yo no se nada, no me mires a mi, esto es tan nuevo para mi como para ti. La verdad es que ya no existe la razón que le trajo hasta aquí, no corre peligro y puede estar seguro en cualquier parte. -agradecí mentalmente la ayuda que me llegaba de Pablo.

    Alvaro se tragó su dolor y sonrió, pero solo veía amargura en aquella sonrisa.

    -Si lo has meditado y pensado bien todas las ventajas del cambio, eres libre y nada te ata aquí. -estaba muy equivocado pero era mejor que se lo tomara de esa forma, que pensara que que lo hacía por mi conveniencia y no para permitirle que viviera su nueva vida.

    Esa noche solamente pudo dormir Pablo, Álvaro se movía inquieto en la cama y yo permanecía como muerto aparentando que dormía, creo que no conseguí engañarle.

    Seguirá…

  • Erick, Laura y yo

    Erick, Laura y yo

    Soy Hernán. Trabajo en el negocio de mi padre y me deja tanta libertad de operación, que he hecho ciertas innovaciones orientadas a obtener mejores resultados. Una de ellas es la información del estado de su negocio a domicilio. Por eso, visito a domicilio a todos mis clientes para informarles de sus negocios llevados conmigo, de la normativa, del estado de los impuestos, etc. No me gusta que vengan a la oficina, por eso dedico tres días a la semana a visitarlos, siempre sin prisa y les doy buenas noticias. Cuando estas no son tan buenas les llamo a la oficina. Por eso este año, que no he llamado a ninguno, he recibido muchas felicitaciones de todo el mundo, comenzando por mi padre. Normalmente les veo en sus casas a horas en que quedamos, unas veces es breve otras es más larga, algunos me invitan a comer, otros me invitan a tomar una copa en un bar, a otros me toca invitarlos a mí. Los negocios son negocios, no exigencias.

    Cierto día de primavera avanzada iba buscando a uno de mis clientes que se había puesto a vivir en un lugar muy apartado y escondido de la comarca. Llevaba ya tiempo buscando y no encontraba la casa. La verdad es que todas las casas estaban dispersas y encontrar una en concreto sin muchos detalles no era fácil de localizar.

    Me introduje, tal como me habían indicado, en un camino estrecho por el que mi coche cabía muy ajustado con unos árboles a la derecha y a mi izquierda un desnivel de unos dos metros y medio o tres, tal como pude comprobar más tarde. Toda mi preocupación era que no viniera nadie por delante.

    Había llovido toda la noche y ese camino estaba lleno de charcos más o menos grandes. Iba con cuidado de no patinar porque también la tierra era pura arcilla y el lodazal tremendo. Me paré sin apagar el motor ante un gran charco donde yo no podía ver que había debajo de aquella agua tan barrosa y blanquecina. Lo que me vino a la cabeza es que allí había un enorme charco peligroso lleno de barro de arcilla, buena para hacer botijos, pero no para cruzar los coches. Así que mejor no seguir adelante. Según lo que me habían indicado, no debía de estar lejos la casa de mi cliente.

    Tenía miedo de seguir adelante. Mi primera intención fue regresar marcha atrás, pero al intentarlo noté que no podía porque las ruedas se movían a derecha e izquierda y yo me iba o contra los árboles o contra el desnivel. Así que me dije, voy adelante. Y comencé prudentemente a pasar el charco, el cual me parecía muy resbaladizo y tenía que mantener el volante cual timón de barco en alta mar. De repente, las ruedas patinaron y el coche no avanzaba. Me puse nervioso, lo intenté varias veces, mucho humo por el tubo de escapé y sentí una corriente de desesperación en mi interior que me hizo eyacular dentro de mi calzoncillo y pantalón. Aquello no iba adelante y yo totalmente mojado en mis genitales, que ya traspasaba mi pantalón gris perla.

    Pensé que lo mejor era salir del coche. Intenté abrir la puerta, pero la de mi izquierda estaba atrancada y no podía abrirla. Me cambié de asiento y quise abrir la puerta de la derecha y escuché un ruido. Asomé por la ventana y en efecto había caído en un agujero grande y no se podían abrir las puertas. Pasé al asiento trasero y pude abrir la puerta trasera. Salí sobre el barro, me llené de barro viscoso hasta las espinillas y me arrimé al extremo sobre el muro de árboles, mirando como mi coche estaba hundido en la parte delantera dentro del agujero.

    Me desesperaba viendo que no iba a poder sacar mi coche. Me arrimé a un árbol y comencé a masturbarme como para desahogarme. ¡Joder! ¿Por qué tardaba en levantárseme? Pensé que tenía que darle a mi mano fuerte porque como había eyaculado hacía poco, pero de ninguna manera me funcionaba, aprisionado por el pantalón y por el slip hasta la rodilla, me faltaba como libertad y espacio. Me los saqué, me puse descalzo y continué con mi faena.

    — Pero, hombre, ¿qué haces?, —escuché una voz.

    Miro y veo que es mi cliente que viene en mi auxilio. Mi cliente se llama Erick y es un tío majo, simpático y de buenos modales, pero a la vez muy atrevido. Intento darle mil explicaciones con todo mi nerviosismo y me dice.

    — Un poco de tranquilidad; abre tus piernas y agáchate, se abre la bragueta, mientras yo aún podía verle, se mete detrás de mí, me da dos escupitajos al culo y uno más a su polla y la va metiendo poco a poco en mi culo. Yo me quedo primero abobado, como superlativamente sorprendido, luego, no sé cómo, pero estaba como abandonado… Me la mete y me duele, gimo y miro para todos los costados.

    — No te preocupes, no hay nadie, aquí estoy solo, luego sacamos el coche.

    Me dolía, la tenía toda dentro. Me dolía mucho, sus pelos del pubis hacían de frontera en mi culo y me daba gusto su suave roce en la entrada de mi culo y mis nalgas. Ya saboreaba el placer de una polla en mi culo produciendo mucha saliva que me hacía babear hasta el suelo.

    — Me voy a correr —decía con movimientos circulatorios para aumentar mi placer—, me voy a correr, ¿dónde lo quieres, guapo?

    — En mi boca, por favor, a ver si me desahogo del todo.

    Salió de dentro de mi culo, se me puso delante porque yo tenía los pies clavados en el barro. Me puse en mi boca su polla, no tan grande pero buena para las circunstancias y pude metérmela toda dentro, cerré bien los labios y desde el primer chorro al último lo recogí absolutamente todo. Le lamí a Erick la polla hasta dejarla más limpia que una copa de cristal.

    — ¿Vamos a mi casa ahora?, —me pregunta.

    — Por favor, mira que aún la tienes erecta, métemela de nuevo para que me tranquilice. —le digo como excusa.

    Volvió a mi trasero y me dio a su gusto y más aún al mío, ahora sin el más mínimo dolor. Se puso a meterla y sacarla a mayor velocidad cada vez y gritábamos, yo de placer y él de gusto. Volvió a soltarme su lefa y mi culo y mis huevos estallaron en seis trallazos de esperma. ¡Qué a gusto me quedé!

    — Hala, vamos a casa, ponte el pantalón, que mi esposa te lo lave y te lo seque y después de comer quedas como nuevo.

    Me puse el pantalón y los zapatos, cerré la puerta del coche y por al lado del charco pasamos hasta su casa que no estaba a más de 200 metros.

    — ¡Joder!, con lo poco que faltaba y no haber llegado, ¿seré cabrón?.

    — Es que has caído en la acequia de riego. Como no tiene laterales de cemento para hacer solo de badén, con la lluvia de ayer se ha llenado de arcilla y ya no pudiste remontar. Luego lo hacemos, mientras mi mujer acaba de preparar la comida.

    Me prestó un short ancho y sacó el Land Rover; con una cadena que enganchó tiramos del coche y salió indemne, pero nos llenamos de arcilla todo el cuerpo. Al llegar a su casa, nos pusimos a limpiar los dos coches y allí mismo nos duchamos. Estábamos los dos desnudos y su mujer mirando por el ventanal de lo que después supe que era la cocina. Mientras nos secábamos bajo los débiles rayos de sol, charlamos de nuestro asunto y me dijo que lo que yo había dispuesto lo aceptaba todo, que confiaba en mí, y que estaba contento con la aceptación de entrar en nuestro negocio comercial. Yo estaba tan satisfecho que mi polla creció y él me dijo:

    — No te entusiasmes, que te está mirando Laura desde el ventanal —miré, la vi y me saludó con la mano—, ella espera hacer el amor con los dos ahora, después de comer.

    — ¿Con cada uno?, —pregunté sorprendido.

    — No; con los dos a la vez, estaba deseosa de un trio y le dije que hoy venías tú.

    — Pero…, hombre, yo soy gay y, además, pasivo.

    — ¿Tienes algún otro problema?

    — La verdad es que no, pero…, me da…, no sé qué…

    — Toma, ponte ahora este short limpio y vamos allá arriba a la terraza y tomemos un par de cervezas, que ya huelo los pulpos a la gallega y los langostinos.

    Cruzamos el campo en diagonal, subimos cuatro escalones y allí nos esperaba un banquete de marisco para el aperitivo. Carne no sé si habría, pero la esposa de mi cliente, Laura, estaba como un tren, con su bikini puesto, guapa, el pelo recogido con una larga cinta que intencionadamente colgaba por su hombro derecho hasta los pechos, de modo que, mirando su peinado recogido, los ojos se iban directa e involuntariamente a sus pechos, cubiertos escasamente por el sujetador del mini bikini. Era impactante ver a una mujer preciosa con un mini bikini consistente en una tanga cuerda y un mínimo sujetador. Estaba muy bien depilada. Con unas piernas muy desarrolladas y preciosas.

    Con solo el short prestado y a pecho descubierto, la saludo y me abraza dándome dos besos en la boca. Menos mal que una mujer no me la levanta, pero mi cuerpo se estremeció. Yo la besé y metí lengua, porque a mí no me gana nadie, ¡joder!

    Detrás de la casa, visible desde la terraza, estaba la piscina, con mayólicas azuladas que hacía un rectángulo precioso de azul cielo. Y de repente Erick me dice de nuevo:

    — Mi mujer me dice que ya que somos tres, esta tarde podríamos hacer un trío.

    Me quedé sorprendido por la insistencia. Conocía a Erick, pero siempre lo había visto correctamente vestido, hablando de cosas muy serias de los negocios, pero me sorprendió al hablarme tan claramente tentador. Le miré, le sonreí, me puse de inmediato serio y rígido.

    — ¿Es verdad lo que he escuchado? ¿Es eso lo que quiere ella? Y tú ¿qué quieres?, —le espeté.

    — En mi casa mando yo, ¿verdad, Laura querida? —dijo mirando a su mujer y ella asentía sonriendo— pero se hace lo que quiere mi mujer, ¿te apuntas?

    — Lo que pasa es que yo soy gay…, —puse como excusa de nuevo a ver si Laura se arrepentía.

    — Por eso mismo te ha elegido Laura y, además, le gustas, ¿a que es así, Laura?, —respondió mientras ella asentía sin decir palabra.

    — Pues que se haga lo que quiere Laura, —respondí.

    Con mi aceptación se pusieron felices. Laura puso unos ojos de lascivia tremenda y se quedó mirándome, y dijo:

    — Me gusta tu cuerpo y siendo gay más, es como fruta prohibida. no sabes cómo lo presumiré ante unas amigas diciéndoles que me he follado a un chico gay y guapo, además, es que me parece que tienes buena polla, más grande que este hombre mío.

    A partir de ese momento todo fue cerveza y langostino, pulpo y cerveza y Laura sacando aperitivos sin parar. Al final se fue a sacar propiamente la comida. Y Erick descorchó una botella del Somontano. Entonces, a solas, le pregunté a Erick:

    — ¿Qué se hace en un trio?

    Y me contesto sin más:

    — Llenar el agujero que esté libre.

    Me lo había planteado fácil, ya veía cuatro agujeros para distraerme y no cansarme. Acabamos de comer tan rico que la misma comida con tan rico vino me alteró los apetitos y comencé a tener ganas de Laura, más por curiosidad que por deseo. Hasta el flan con fruta que se movía cimbreando en el plato estaba que me parecía el coño de Laura tentándome. Mal presagio, me dije; y yo, tan descreído como soy, suplicaba a todos los santos del cielo y a los del infierno también que me tocara el culo, porque eso de atravesar un coño me la ponía como pequeña. Así que comencé a sudar y Erick me dijo:

    — Pasemos al salón que hace menos calor y nos quitamos el short; mira la lista de mi mujer, ya se ha quitado el bañador y nos espera.

    — Pero… ¿esto vuestro es normal…?, ¿habitual…?

    Me contestó:

    — Cuando viene alguien que nos gusta a los dos; tú nos gustas, ah, el sexo no va a ser tú con nosotros sino nosotros contigo, pero tienes licencia para hacer de todo, así aprendemos cosas nuevas.

    En cierta manera eso me animó, porque yo soy muy mío y me encanta eso de que «nos gustas», «me gustas». «qué tío más bueno», y todos los etcéteras posibles. Algunos amigos me dicen que soy antropocéntrico, yo les corrijo diciendo… «mejor: sexocéntrico», pues para mí el sexo es lo más importante, de una u otra manera lo hago todos los días más de una vez, y todos los días no voy al super, ni al cine, ni siquiera al gym, ni trabajo los sábados y domingos, ni…, ni…, y ni mil cosas más. Además me gusta ser el centro del sexo de los que interactuan y aquí Erick y Laura me lo estaban ofreciendo, de modo que podía hacer o no hacer, ellos iban a disfrutar de mi cuerpo y yo lo gozaría igual, pero decidí interactuar muy activamente.

    Por eso, entré en la sala y me quité el short —como estaba descalzo fue rápido—, me puse delante de Laura para que mirase bien mi polla sin pelos, larga, regordeta y casi mirando al suelo, asomando la punta del glande muy ligeramente, prácticamente solo el meato. Le di la mano, me la cogió y le di un tirón hacia mí, la abracé y le dije susurrando al oído:

    — Hace una hora que hemos comido, me gustaría pasar por la ducha por dos motivos…

    No me dejó continuar, me dio un beso y acalló mi boca, luego me arrastró a la ducha, allí, lo primero fueron sus pechos, se los acaricié con las manos y luego pasé mi cara por entre los dos promontorios, qué buenos que estaban y comencé a comérmelos, eran grandes. Ella me agarró la polla que ya se me estaba levantando y me la puso tan dura como un hierro forjado, sacó mi glande y parecía que iba a explotar. Todavía no habíamos soltado el agua. Vi el bidé y le dije:

    — ¿Puedo soltar mi suciedad en ese bidé?, ¿tienes una pera de goma?

    — Ahora estamos aquí, no necesitas ir al bidé, aún está puesta la manguera del enema, la acabo de usar, y la he limpiado. Yo te la voy a meter, como no tengo polla tengo palo de enema.

    Me lo mostró, es de forma cilíndrica de un buen ancho y eso ya me gustó más. Me hizo inclinar con la cabeza fuera de la mampara. Llegué con las dos manos al suelo y le di mi culo a su merced. Notaba como me separaba las nalgas con manos cuidadas y cuidadoras y me puso una crema metiendo y sacando el dedo. Me daba lástima que no fuera una polla, pero tenía detrás de mí una artista del sexo anal. Fue metiendo el tubo de acero inoxidable y sentí verdadero placer todo el tiempo, hasta que me llenó la barriga. No me quejé, no dije nada, le dejé hacer y sacó el tubo y allá que se fue todo, qué gusto, qué alivio. Repitió la operación hasta cuatro veces, como hago yo en mi casa, sin habérselo dicho.

    Acabada la operación llamó con un grito a su esposo y luego comenzó a comerme el culo. ¡Cómo pasaba la lengua y cómo la metía! Con el culo algo dilatado que tenía previamente, la lengua entraba en todas sus facultades y la movía dentro. Jamás una comida de culo me había hecho gemir tanto y disfrutarla.

    — Hala, cariño, ya tienes el culo de Hernán para ti, quiero veros disfrutar, —dijo Laura.

    Erick era buen amigo, pero para él el sexo, sexo es. Como estaba bien preparado metió el pene en el culo y ahora lo sentí mejor que junto a los árboles. Laura me ayudó a incorporarme para que estuviera más cómodo y nos besamos tal como sabemos besarnos los gays viciosos y las mujeres muy putas. ¡Qué besos! Metía la lengua hasta mi garganta y hacía que mi lengua llegara más profundo que nunca. Erick me besaba en el cuello y me mordía en el hombro. Laura se agachó y se puso a mirar y acariciar mi escroto, bastante grande por cierto y colgando por detrás de mi polla.

    Aunque estaba enganchado por la polla de Erick en mi culo, acerqué mi pelvis a la cara de Laura para poner mi polla ante su cara y le golpeaba con mi apetitosa polla en la cara, en una mejilla y en la otra, se me puso verdaderamente dura, con el capullo le golpeé nariz y labios para introducirla a continuación en su boca que la abrió ávida de comerse mi joya. Chupaba mi verga y se la relamía, mientras Erick me estaba follando a tal velocidad y empuje que me obligaba a follar la boca de Laura al mismo ritmo. Erick me tenía cogido por la cintura, abrazando su derecha todo mi abdomen y con la otra mano acariciaba mis pezones. Erick me follaba como un loco, con ganas, estaba como enloquecido y me contagiaba su locura porque me mordía el cuello y succionaba como si algo tuviera que salir de cuello y hombros. Ya estaba yo que me temblaban las piernas y disfrutando por mi culo y con la mamada de Laura. Aquello se prolongó más de lo que era imaginable. Pero todo llega a su cenit y noté los espasmos de Erick que había llegado a su clímax y el orgasmo iba a comenzar. Gritó, gritó como quien pide auxilio y yo gemía echando babas de mi boca porque tenía ese hueco sin ocupar. De pronto, con estentóreo grito y apretando para llegar a lo más profundo, noté uno, dos, tres… seis chorros potentes en mi interior, que no sé como pude contar, porque lo estaba gozando tanto que de pronto solté un grito:

    — ¡¡¡Puta vida la mía, come mi lefa, guarra!!!

    Y allá que me fui en la boca de Laura, más bien bocaza porque lo aguantó todo y me relamió la polla para exprimirla. Al poco tiempo Erick sacó su polla y yo me volví de cara a él para darle un beso de agradecimiento. Erick no besaba como su mujer, pero como tenía tanta saliva, el beso salió suficientemente húmedo, mientras Laura iba succionando, manteniendo mis nalgas bien separadas y estiradas, el semen de su amado esposo. Me agaché, lamí la polla de Erick y me la relamí para que no quedara leche para los quesos. Por encima de mí se besaban Erick y Laura para celebrar su primera victoria.

    Salimos del baño después de una ducha a tres. Laura sacó una toalla enorme parecida a una sábana y nos envolvió a los tres juntos. El morbo de esa mujer era poderoso y lo ponía de relieve en cada gesto que hacía. Me pareció una mujer fabulosa, de modo que pronto entendí que no me iba a exigir nada, sino a ofrecerse del todo en aras a pasar una agradable tarde, mientras se iba secando el camino. Esto del camino lo digo ahora, porque en todo el tiempo ni pensé en el camino ni en el coche. Era una pareja apasionante, apasionada y me hacía vivir con extrema pasión aquellos momentos que estuve con ellos. Luego Laura nos secó a Erick y a mí y nos acomodó en el sofá.

    Erick se puso a tocar mis genitales y ella dejó la toalla y se acercó para ponerse a mi lado. Erick dejó lo que estaba haciendo y se dedicó a besarme por momentos a mí y por momentos a su mujer. Se me arrimó Laura muy pegada a mí de modo que sentía el contacto de su piel y comenzó a masturbarme. Con una mano le daba a mi polla descubriendo el capullo cuando bajaba su puño envolviendo mi polla y cuando subía al final apretaba el pellejo para cerrarlo, esto me producía un placer mayor al mero gusto; con la otra mano iba masajeando el pubis, el bajo vientre, los muslos, de un modo suave para no acelerar la eyaculación. Me sentí obligado con verdadero placer a masajear su concha, todo el clítoris, hacer salir la humedad. La masturbé metiendo dedos y masajeando con las dos manos su coño. Noté cómo se retorcía y cómo aceleradamente se retorcía más y puse las manos en posición para recoger sus flujos, pero a la vez me entraron los espasmos previos el orgasmo y no tardé en eyacular, pero Erick se dio cuenta y se puso mi polla en la boca. Laura, en su orgasmo, sacó sus abundantes flujos que yo con mis manos recogía para extenderlos por todo su cuerpo y por el mío. Como Erick me estaba mamando mi polla y se tragaba mi lefa, le acaricié su rostro mezclando los flujos de Laura con los dos chorrones que habían caído en su rostro. Probé lamiendo mis dedos y la misma Laura me tomó una de mis manos y lamía los dedos dejando solo su saliva en ellos.

    Yo me quedé tieso y Erick nos trajo dos vasos con whisky para descansar un rato. Mientras conversábamos, yo era acariciado en todo mi cuerpo por ambos esposos. Laura de vez en cuando me pasaba la lengua por varias partes, sobre todo la cara y en cuello aprovechando que me besaba. Laura me excitó en extremo y mi polla volvía a crecer hasta ponerse muy dura. Quizá el whisky había ayudado a renovar el deseo y el apetito.

    La abracé agarrándola de sus nalgas y en el aire le clavé mi polla con una fuerza inusitada y le metía y sacaba en su coño sin parar, la estaba follando con verdadera pasión; yo enloquecí con esa mujer, le hice ver el cielo, ella gemía y abría sus piernas en cada penetración y las bajaba al compás de mis movimientos, fue un tiempo largo para poder hacer efectivo nuestro deseo de ese momento —yo penetraba y ella abría las piernas, yo salía y ella se relajaba bajando las piernas—, pero conseguimos llegar al clímax cuando Erick metió su polla en el culo de su mujer a lo bruto, sin preparación previa. Estando así entre los dos, nos entró a ella y a mí el orgasmo y yo eyaculé, no sabía si poco o mucho pero todo en su vagina excitando sobremanera su clítoris y ella chillaba como una loca. Y se corrió abundantemente.

    — No me rompas el coño Hernán, —decía entre suspiros.

    — No sabes cuánto me gustaría eso, —repliqué.

    — Eres un jodido maricón, te corres y me sigues follando como si quisieras volver a comenzar, —espetó.

    — Qué bien lo sabes, veo que eres una puta, pero que muy puta, —la calenté.

    — También se ha corrido el cabrón de mi marido y me sigue follando, —replicó.

    — Estoy follando a mi puta preferida y no cejaré en el empeño hasta que me caiga, —dijo Erick.

    Ella suspiraba y suspiraba al escuchar estos insultos y otros más. La íbamos incitando para conseguir un segundo orgasmo en ella y de ella. Pero ella también insultaba:

    — Puto maricón de mierda, dame duro y sé un hombre de verdad, marica cagá, —decía.

    Repetía sin parar el «maricón de mierda» y yo me daba cada vez mas velocidad a mis penetraciones follando con más ganas. Erick vio que estaba bien servida conmigo y se me puso detrás y me hizo lo que antes a su mujer penetrarme el culo con su polla bien erecta sin preparar o amasar. Eché un grito y apreté el pecho de Laura que tenía acariciando con mi mano y nos pusimos los dos a gritar. Fue quizá el mejor momento, porque todo dolor en el sexo se convierte inmediatamente en placer y así fue mientras le follaba duro y mi culo era más duramente follado; entramos en el clímax los tres porque ya estábamos teniendo nuestros correspondientes espasmos.

    Se corrió Erick, me corrí yo y se corrió Laura por este orden y nos tumbamos sobre la alfombra para gozar del orgasmo habido. Estando mi pene palpitando, lo saqué del coño de Laura bien mojado y Erick se puso a lamerlo y a no dejar que se me bajara la erección, mientras Laura me besaba y lamía y besaba cada parte de mi cuello y hombro, incluso mordisqueó mi omoplato que jamás me lo había mordido nadie. ¡Qué gusto, qué placer! De pronto sentí deseos de coño en mi boca y levanté la pierna de Laura, me la puse en mi hombro y le comí un rato largo el coño dejando mi cara llena de sus flujos. Acudió Erick, su esposo, y se puso junto a mí y ambas bocas y lenguas trabajaban juntas. Miré la cara de Erick llena de flujos y me imaginé cómo estaba yo. Eso me calentó más y me puse a comer el chocho de manera bestial, cerraba los ojos para pensar que estaba besando los labios de algún macho. Pero Erick, mi legal y justa competencia, me iba lamiendo mi boca como robando los flujos y me apartaba del coño de su mujer; pasé detrás de ella, dejando el espacio todo para Erick.

    Detrás de Laura, le separé las nalgas con ambas manos y veía su precioso agujero anal, como tenía las manos mojadas de flujos metía mis dedos, uno, dos, tres y cuatro, y la sentía gemir, porque estaba siendo masajeada por la boca de su esposo en su coño y por mis dedos. Ella decía:

    — Hernán, maricón, mete polla en mi culo, ea, métemela, cabrón, hijueputa.

    No pude resistir la embestida de palabras y metí mi polla que entró fácilmente por el semen de su esposo que ya tenía dentro e iba saliendo poco a poco. Tal como estaba y, como ya había bajado un poco la erección, comencé de inmediato a follar aquel culo que estaba ansioso y lo follé rabiosamente para levantar mi erección, ponérmela dura y de nuevo sentí espasmos y me corrí. No sé cuánto, pero, aunque había costado, notaba cómo salía mi lefa y ella gimió más fuerte y todavía llenó la cara de Erick con más de sus flujos.

    Me hicieron quedar esa noche. Yo en verdad estaba hecho una piltrafa o una mierda o ya no servía para nada. Por supuesto que acepté de buen grado quedarme. Lo que quería Laura era que nos vistiéramos tras la ducha para salir a alguna parte a cenar los tres, lo que hicimos con el Land Rover para que afirmara al camino y pudiera pasar tranquilamente yo en mi coche al salir temprano al día siguiente.

    Pero Laura tenía otra treta que había hablado con su marido. Quería ver una buena sesión de sexo gay entre su marido y yo. Cuando Erick me lo propuso, no puse inconvenientes —lo estaba pasando muy bien—, le indiqué que comenzaríamos con un 69 y luego lo que fuera menester o se nos presentara a la imaginación.

    Después de cenar le dije a Laura:

    — No sé si he hecho bien en follarte, además que han sido dos veces seguidas, porque no me gustaría dejarte preñada.

    — Ni tú ni nadie conseguirá preñarme, ya me hice todo lo que tenía que hacer y mi esterilidad es total y mi infertilidad sin remedio, —me dijo como lo más normal del mundo y con aceptada su situación personal.

    — Te podría decir que me alegro, pero en verdad lo siento, lo siento que no puedas tener un hijo.

    — Lo compensamos de otras maneras, pero tú ¿te lo has pasado bien?

    — ¿Yo? Genial, fuera toda coñas, yo me lo he pasado genial, de putamadre, realmente mostro, es que tú eres una putana del carajo, coño.

    — Me vas a calentar y quiero dejarlo para luego, —dijo Laura.

    — Como gustes, nena, auch, —le respondí en plan muy afeminado.

    Llegamos a casa y para no alargarme ya dejaré para otra ocasión lo que ocurrió esta noche, solo pude dormir dos horas, pero al día siguiente mi coche pasó por camino firme y, al salir a carretera, me acaricié los huevos para darles las gracias por lo bien que se han portado, como ya es habitual. Durante el camino pensaba en lo que me había pasado en esta ocasión y cómo es que pude hacer el sexo con una mujer y a todo nivel. Solo hallé una respuesta, Erick y Laura son muy especiales: ¡Cómo hicieron para que yo me encontrara tan a gusto con ellos! El viaje de retorno fue directamente a casa para meterme en la cama, solo había dormido dos horas y estaba como borracho de sueño. Comí algo y me metí en la cama, después de haber dejado en la oficina de mi padre todos los papeles firmados por mi cliente Erick, el negocio fue redondo para las dos partes.

  • Mi familia colombiana y su secreto (23)

    Mi familia colombiana y su secreto (23)

    Llegue a la hacienda le di la plata y el mensaje de Elisa a la Yaya, que quedo muy complacida.

    En una hora habría una reunión de La Mesa en la hacienda nadie quería la guerra…

    Llegaron todos y las bisabuelas, abuelas madres, tías etc. etc. etc. hasta las niñeras querían que se le diese una lección a Porfirio Arce El pico de Oro, por lo sucedido, pero Jacobo y Papa tenía otros planes en los que me vería involucrado esa misma noche

    Después de 4 h se acordó una tregua de 5 días y más si tenemos en cuenta que ese mismo día había una fiesta y todos tenían ganas de rumbear y pasarla bien

    Discretamente llame a La Campanas y le dije lo acordado, pero que era una tregua muy muy inestable.

    Tía Cynthia la Yaya Mama y mis hermanas se fueron a ver la procesión.

    Papa me contó que había que secuestrar a 4 Manes o neutralizarlos con discreción que eran gente peligrosa que el material para el trabajo nos esperaba fuera de hacienda yo por si acaso y una me lleve el Taser que había usado en México y una porra extensible de acero.

    Nos fuimos a casa en la sierra de unos amigos de Jacobo allí nos proporcionaron armas con silenciador y vehículos y una orientación de por donde podían andar esos perros.

    Tuvimos mucha suerte ya que estaban todos juntos y muy muy tomados casi no se tenían en pie una vez inmovilizados los metimos en la cajuela del 4×4.

    P: Busca a la familia y haz que te vean en la fiesta…

    H: ¿Y estos?

    P: Se, van a navegar por el rio Cauca, no los veras más… ¿Cuándo veas a tu abuela?, le dices: Los Macacos van a desaparecer pero con discreción

    H: Vale, pero prefería irme a dormir estoy muerto…

    P: Que te vean todos y dale el mensaje a tu abuela y después haz lo que quieras…

    Mi padre y Jacobo se fueron y yo me fui a plaza a ver si veía a la familia y de camino vi al viejito tan amable que recoge las botellas latas cartón chátara etc., tenía un pequeño puesto con petardos bengalas bolsas de papitas etc. y estaba Esteban con los nietos y sobrinos comprándole.

    H: Hola, Esteban

    Est: Patrón

    H:¿Qué dije de…?

    Est: Ya sé, pero…

    H: ¿Sabes dónde está la familia?

    Esteban me indico por donde podían andar la familia y Adelita y sus nueras y hermanos, le compre todo el puesto a los pelados y deje a Esteban la difícil tarea de repartirlas, jajajaja.

    Localice a la Yaya y Mama y le di a la Yaya el mensaje de Papa sonrió complacida,

    Y: Vamos a cenar me has abierto el apetito, tía Cynthia quería un asado y era quien invitaba…

    Cenamos y como a mitad de la cena Papa en Valenciano (Que para los que no son Españoles es un idioma que se habla en la comunidad Valenciana).que dijo que todo había salido de dulce…

    Y: ¿El niño sabe esa lengua del demonio como tú y tu Papa?

    P: Obvio, es valenciano como nosotros…

    Cuando el abuelo se molestaba con la Yaya le hablaba en valenciano y eso molestaba muchísimo a la Yaya

    Papa estaba juguetón y quería hacer saltar a Mama y se puso a hablarme en francés sabiendo que a Diana le molesta muchísimo.

    D: Rodrigo ya estuvo bueno… (En notable tono de enojo y las bromas hacia mama de Kata e Iris a las que obligo a estudiar Francés de niñas aunque no recuerda casi nada de Francés).

    Para seguir con la broma le hable a Papa en Italiano papa sabe un poco

    Y: Ya estuvo la broma en español que me entere yo (En tono de general, jajajaja).

    H: No sé porque el abuelo y Papa se empeñaron en que supiera idiomas ves la Yaya no quiere que los hable…

    CY: Pero, este pelado es increíble ¿Cuántos idiomas sabes?

    H: Yo, Español que sino la Yaya y Mama se enojan

    Jacobo y papa soltaron una gran carcajada…

    P: Tía Hernán sabe varios idiomas unos porque Papa y yo quisimos que los aprendiera otros por iniciativa propia y otros por influencia familiar ni yo sé lo que sabe…

    H: ¿Cuántos sabe Mama y mis hermanas?

    P: Tu Madre español tus hermanas Español y tiene las 3 un buen nivel de inglés y deberían tenerlo de Francés pero no

    Yas: Son muy complicados debían hablar todos en Español…

    Kata interrumpió a Yasmin, hermanito esa perra descarada que te hace ojitos, se llama Sybilla, y la muy descarada viene hacia aquí…

    SY: Buenas noches, buen provechito, Doña Victoria…

    Sybila era tremenda hembra por dios vendito que mujer no sé si escullida por la naturaleza y dios o por el gimnasio y el bisturí parecía una modelo es de estas hembras que hacen que gires si las ves en la calle y seguro le gustaba llamar la atención vestida sexy peinada y arreglada de forma impecable con notables atributos y lamentablemente para mi no la pude ver con más detalle porque era obvio que en la mesa no gozaba de muchas simpatías además la llamo un tipo desde otra mesa como quien llama a su perro de forma muy grosera y mal educada y se fue rauda a su orden.

    IR: Ese es Jimmy Bayona le dicen El Bazuca va donde trabajo y le compra todo cuanto esa perra quiere, pero no anda solo con ella y la muy boba ni sabe… Es un duro del norte del valle

    JAC: Ese ni es duro ni es nada se las porque es hijo de El Cucaracha y van cargado de manes con mucho hierro que lo guardan…

    H: ¿El Bazuca?

    JAC: Dicen que trae un RPG en el carro

    P: Y una RPD modificada también esa es la vi cuando me llevo la Chevi a poner un sistema de sonido más potente…

    H: ¿En serio?

    JAC: Si

    YAS: ¿Qué es eso?

    D: Nada mi amor come

    K: Sybila, ya tiene lo que siempre busco, un duro que la mantenga

    IR: Veremos lo que le dura, si no la mata…

    D: Hernán amor, esa niña no te combien en absoluto te quiero bien lejos de esa perra…

    Sybila podía no convenirle pero es de esas mujeres que aunque traigan escrito peligro corre con un neón en medio de la frente vas y te estrellas con ella, además si se tercia a quien le amarga un dulce…

    Terminamos de cenar y apareció Don Amadeo Los Contreras Wendy se sentó a mi lado y gruñía cada vez que alguna niña o amiga de la familia o mis hermanas se me acercaba jajaja, si la dejan me esposa a la cama o me mete en una urna, creo que con su forma de proceder fue obvio para todos que ella sentía algo muy fuerte por mí.

    Nos fuimos a casa como a las 5 de la madruga y dormí como un bebe toda la noche.

    A la mañana siguiente me levante a las 12 del medio día ya era muy tarde para desayunar, así que mientras hacemos tiempo para comer, Jacobo El Limón y El Bisonte, explicaron que en guerra o tregua las cuotas asignadas a cada familia para el paso de mercancía a México o USA quedan congeladas y el mercado es abierto y México nunca dice no.

    Así que ellos quería poner el marcha el paso de 3 Duendes a México y que probásemos una idea mía que era llevar merca en un Pegaso solo que el Pegaso tenía que hacer al menos 3 escalas para repostar de ida y vuelta.

    Un Pegaso es un Helicóptero y un Duende es un tráiler de 18 ruedas

    Además había que conseguir unos 12.000 Kg de Chiva o Heroína y Perico o Cocaína y financiarlo era mucho billete y no es fácil conseguir semejante cantidad de kg

    Debíamos colegir 3.500 Kg de perico para el primer Duende y 500 Kg de chiva para el Pegaso, para así financiar el resto de la operación que era muy arriesgada pero el mundo es para los valientes

    Otro problema es que Jacobo El Limón y El Bisonte no tenía la liquidez para llevar a cabo el Business pero si tenían los contactos y las personas adecuadas para llevarlo a cabo.

    Con la gente eso sabiendo que había una guerra y con una tregua muy frágil el precio del perico y la chiva había bajado un 30%, en producción haya mucho stock parado, ellos conseguirían la mercancía al mejor precio posible decían que lo podían conseguir aún más barato yo debía financiar 1.000Kg Jacobo 2.000Kg y El Bisonte y El Limón 500Kg cada uno

    No despilfarrar mi dinero me permitía afrontar esa inversión, pero invertiría hasta el último centavo, más valía que saliese bien porque si no me quedaría asta sin la camisa.

    Además yo debía ocuparme de la logística y de ir en el Pegaso y garantizar la entrega. Y de ser muy muy muy discretos.

    Acepte y después de comer me puse con la logística y los cálculos, el Pegaso era un Bell 206L4 al que le habían modificado el espacio de carga y tenía un deposito extra de combustible y un ex piloto del ejército colombiano, con tres repostajes era viable el viaje con un margen de seguridad con buen tiempo…

    El Duende 1 llevaría el resto destino México camuflado en pales de café Jacobo se ocupada de los permisos y de los papeles y los choferes y el carro de escolta eran familia de El Limón, pero como dice el refrán los planes funcionan hasta el primer instante en el que empiezan a rodar y en nuestro caso ni eso.

    Tía Cynthia, no sé cómo se enteró de nuestros planes y la carga del Pegaso la quería para ella tendría un barco esperando en la costa de México, lo bueno de vendérselo a ella era que el precio por kilo era mayor a la entrega, lo malo es que si Camelia Moreno (La Reina) o Pamela Moreno (La Pantera) se llegaban a enterar tendíamos graves problemas, pero tía Cynthia, nos tenía pillados por huevos…

    Como a las 4 de la tarde llegaron como un huracán Wendy tía Eva Doña Ximena y. Doña Enedina y Pasaron al despacho de la Yaya junto con Diana y tía Cynthia

    Yo me puse hacer pesas eso me relaja, tranquiliza y me hace pensar con claridad.

    Haciendo pesas, la venta del despacho estaba abierta y pude escuchar con total claridad, el motivo de la visita.

    E: Mama, estamos aquí porque esta situación, no puede seguir así.

    Xim: Mi hija no puede seguir poniéndose en evidencia, por Hernán…

    Y: Todas sabéis que Wendy es mi debilidad y que para mí es la mejor niña del Valle… ¿Amas a mi nieto?

    W: Si, madrina con todo mi ser, pero el a mí no y sé que es el hombre de mi vida lo tiene todo pero (Y se echó a llorar)

    Entre todas la clamaron

    W: Si tiene novia me muero sé que estoy gordis, pero adelgazare me operare hare lo que sea por el…Y seré la mejor esposa y madre sé que tendremos muchos y preciosos hijos…

    Mandaron a Wendy con mis hermanas y la Yaya llamo a Adelita para que me buscar.

    Me encontró y me dijo que debía ir al despacho de la Yaya.

    Me presente allí y estaban todas súper serias y comprendí que era imposible colarles una mentira.

    D: Amor, te vamos hacer unas preguntas y queremos que seas sincero

    H: Si, Mama

    E:¿Tienes novia?

    H: No

    E: Mi nieta y tú, ¿Habéis, echo el amor?

    H: Nooo!!! por dios somos primos y Wendy es una dama y jamás haría eso…

    D: Amor, ya lo sabemos pero Wendy, te ama y tenemos que arreglar esto, los dos sois buenos niños de buenas familias…

    H: Wendy lo tiene todo es una dama una belleza tiene un culo y unas tetas fabulosas, es lista educada viste muy bien etc., etc., etc.

    La yaya Mama y tía Eva me llamaron la atención por hablar del culo y las tetas de Wendy, mientras Doña Enedina y tía Cynthia se reían

    DX: Mi Wendy, ¿Te gusta?, ¿No, crees que esta gorda?.

    H: Claro, que me gusta, a que hombre no le gustaría… Que es esa tontería de esta gorda, lo que esta es buenísima no sobra ni le falta nada…

    DX: No, sabes lo contenta que me pone oírte hablar así y lo feliz que sería mi Wendy si te escuchara hablar así de ella…

    H: Pero, Wendy no es para mí, somos medio primos o algo así, nuestras familias hacen negocios y además Don Nacho CR7 y Yonny, me dejaron muy claro que Wendy se merece algo mejor que yo un médico, un letrado un político, etc. alguien con posición prestigio futuro más dinero que yo y le brinde un futuro brillante lleno de posibilidades y que le dé una posición respetable

    D ENE: Un puerco que la ponga los cachos con cuantas se le crucen y la haga una infeliz antes muerta que ver eso…Yo sé que tú la trataras mejor y de mi hijo y mis nietos ya me ocupo yo un político, son peores que las cucarachas y los letrados, son como las ratas viven de las miserias de los demás, tu sigue tratando a Wendy como siempre…

    DX: Mi hija no es una vaca a la que hay que buscar quien la monte ni se va a casar con alguien por plata se casar con quien ella quiera siempre que sea bueno para ella…

    E: La unión de los niños seria fantástica como lo fue la de Eva y la de Rodolfo…

    Yo, me fui de la reunión porque tío Jacobo me andaba llamando para que viésemos lo del Pagase etc. etc. etc.

    Josué Blanco (El Capi) Capitán de Helicópteros todo un Don Juan le gustan todas así como vivir bien vestir bien la buena vida y el lujo, así que todo lo que gana se lo gasta.

    Además de las modificaciones que ya me había dicho el tío había modificado y mejorado el motor y eso hacía que: tuviese más alcance y pudiese llevar más peso.

    Quedamos en que al día siguiente a las 6 de la mañana empacaríamos la mercancía y nos pondríamos en camino los puntos de repostaje los había acordado en Jacobo y El Capi y el punto de descarga los hombres de tía Cynthia esperando.

    Volvimos a casa y hable con la tía Cynthia y quedamos que cuando estuviésemos como a dos horas la llamase para que sus hombres saliesen a nuestro encuentro, me dio un teléfono satelital y un consejo de que no callera en las redes de la primera niña que dijera estaba enamorada de mí que había mucha lagarta interesada…

    Cenamos y nada más cenar me fui a la cama.

    Tocaron a mi puerta

    La Yaya entre abrió la puerta y tuve que dejar la llamada con mi madre…

    Y: ¿Estas despierto amor?

    H: Si Yaya, ¿Necesitas algo?

    Y: Me duelen los riñones y Adelita se fue a casa de hermana… ¿Me das un masaje?

    H: SI claro peor no soy bueno dando masajes, no es lo mío.

    Y: Permite que lo dude amor, tiene manos grandes como tu abuelo y me daba un masaje muy rico…

    Mi abuela se fue a su recamara y me pidió unos minutos para preparase, espero como unos 5 minutos y me encamine a la recamara de la Yaya.

    Toque a la puerta.

    H: Puedo pasar.

    Y: Si, amor pasa

    Pase y vi a mi abuela tumbada boca abajo sobre la cama con la parte superior de comisión negro con encaje bajada un dedo por debajo de la cintura y un frasquito con dosificador con un líquido color oro en su interior sobre la mesita de noche.

    Y: Amor sácate los pantalones y la camisa, así te será más fácil darme el masaje.

    Yo llevaba puesto mis Jeans y una camisa blanca pero sin botas estaba descalzo y obedecí la ordene de la Yaya, me quede en slips negros Calvin Clay regalo de tía Eva

    Mientras yo me preparaba sonó el teléfono que la Yaya tiene en su recamara

    Era una sobrina de la Yaya que quería saber de mi y más chismes familiares

    Yo además de escuchar la conversación me coloque a horcajadas sobre el gran trasero de la yaya y tome unas gotas de aceite pata comenzar mi masaje.

    A la Yaya no le hizo ni puta gracia la llamada y que hubiese chismes sobre de quien era hijo…

    Terminada la llamada:

    Y Aaaahhh, eres igualito que tu abuelo manos grandes y fuetes que rico amor así así no pares.

    Trabaje brazos espalda etc… cuando llegue a las lumbares mi Yaya comenzó a emitir ruidos

    Y: Mmmmuuu ffuuu

    H: ¿Te hago daño?, ¿Quieres que pare?

    Y: Noooo, dale que rico se siente mi amor no par mas abajo dale Siiii.

    Baje mas mis manos ya asi rozna las nalgotas de la Yaya

    Y: Mas abajo mi amor dale muuu

    Mas abajo era pleno culazo de la Yaya, pero baje le masaje a las nalagas con todas mi fuerzas y cuanto mas fuerza aplicaba mas ronronea como una gatita mi abuela

    Me coloque a un costado y le masaje las piernas

    Y: Amor sigue donde estabas antes (indicando con su manos a su culo).

    Y volví a masajear el culamen de la yaya, pero para saber si solo quería un masaje o un masaje con final feliz, aposta le cole el dedo gordo de mi mano derecha en su ano.

    Y: Aaaahhhh, por fin amor te decides

    H: Perdón, Yaya se me escurrió con el aceite.

    Y: Los hombres no piden perdón, mi amor.

    H: Pero (La Yaya me interrumpió).

    Y: Los mejores mensajes de mi vida me los dio tu abuelo y lo mejor era lo que me edia después del masaje.

    H: ¿Después?

    Y: Me follaba como a una perra bien rico

    H: Pero (La Yaya me volvió a interrumpió)

    Y: Es hora de que cerremos el círculo y sé que va a ser bien rico…

    La Yaya es una mujer de ideas fijas y que no llevaba bien las negativas, así que me saque el Slips el aceite que me quedaba en las manos lo aplique en mi polla, había oído decir que a las mujeres a una edad se les seca el chocho y no quería que la Yaya tuviese dolores por mi penetración…

    Mientras yo me preparaba la Yaya coloco las dos almohadas de la cama bajo su abdomen y también coloco sus tetas y se tumbó boca abajo para ser montada.

    Me aproxime a la cabeza de la cama y le di un beso en la boca metiéndole la lengua hasta el fondo dejándola sin respiración, sin darla tiempo a reaccionar me puse detrás y aunque mi polla estaba a tope la enfilé a su coño con la idea de empezar suave y lento ya que suponía que la Yaya ere como follarse a una virgen llevaban años sin presentarse a u rodeo.

    La yaya es la excepción o es una leyenda urbana o la Yaya hizo algo pero estaba muy bien lubricada y calentita como una buena sopa un día frio de invierno. Y su coño esta deliciosamente apretadito pero mi polla lo perforo como el chocolate caliente perfora un helado bien frio además las dos lubricaciones hicieron que mi polla de un solo golpe se clavara hasta los huevos.

    Entre susurros la yaya dijo

    Y: Virgen del Carmen es un toro me va a matar

    H: ¿Paro Yaya?

    Y: Amor, en la cama no soy tu Yaya soy tu hembra Victoria Viky tu Perrita o como tu quieras llamarme menos Yaya o abuela y un hombre en la cama jamás pide permiso ni ruega hace lo que dictan sus cojones su rabo y su corazón y si la hembra se queja o no aguanta o no sabe satisfacer es mejor que te busques a otra mujer porque esa no es para ti ni nuca lo será, una mujer es mujer en la cama y es donde se hace valer y respetar, sino es así es una vulgar puta, no olvides esto nunca los hombres fuerte son fuertes en todos los lados y en cualquier situación y siempre toman lo que les corresponden y es suyo o son unos maricas, no lo olvides jamás mi amor la vida es como la selva y en la selva solo sobreviven los más fuertes y capaces y en esta casa criamos leones no borregos si te vuelves un borrego yo misma te pegare un pepazo en la cabeza.

    Durante este discurso la Yaya no dejo mover el culo en forma circular y adelante y atrás poniendo mi rabo al 100×100, pero lo que la Yaya no debía saber es que los leones son capaces de follar 50 veces al día y si para ser un hombre según ella había que ser un hijo de puta insensible que se preparase.

    Me agarre a sus tetas con fuerza y firmeza y comencé a follarla como un semental monta a una yegua dentro fuera dentro fuera dentro fuera dentro fuera como un pistón de un motor a pleno rendimiento

    Y: aaaahhh que rico que rico follame mas cabron siiii follame como a una putaaa

    Si quería mas solo tenía que pedirlo yo estaba allí para cumplir sus deseos como no.

    Acelere el ritmo de mis embestidas, pero con un liguero cambio en mi ejecución al clavarle mi polla se la metía sistemáticamente hasta los huevos dentro (firme duro enérgico rápido y hasta el fondo) fuera (Despacio como a cámara lenta recreándome en cada centímetro que veía la luz pero sin salir del todo del coño de la Yaya, pero con un ritmo y frecuencia de una buena cabalgada

    Rechinando entre dientes la Yaya dijo algo así como:

    Y: Jesucristo me va a partir en dos, pero que rico porque dios me privo de este placer tanto tiempo muuu

    La Yaya se corrió sin control como cuando destapas una botella de refresco recién agitada que se desborda sin control de cálido y placentero maremoto de jugos que bañaron mi masculinidad por completo.

    Pero soy un león de pura raza y le iba a demostrar a la Yaya sin ningún género de dudas y de una buena vez mi hombría.

    Solté sus tetas coloque mis manos en sus caderas y la apreté con firmeza contra el colchón aún no estaba listo para correrme

    Saque mi polla de su coño y la situé a la entrada del año cuando noto que la iba a coronar entre susurros dijo:

    Y: Virgen del Carmen ayúdame

    Pero no me dijo que me detuviera

    Seguí como si no hubiera escuchado nada he introduje la cabeza de mi rabo en su agujero la Yaya coloco las manos en el borde del cabecero de la cama fuete y con firmeza a la vez que elevaba ligeramente su trasero

    Introduje la cabeza de mi polla en su ano que se dilato como si fuera de goma detrás la siguió todo el tronco de mi polla hasta la bola como los buenos toreros, en el hoyo caliente rico y acogedor

    Y: Hay dios porque me castigaste quitándome este placer desde que falta mi Julio (En un le suspiro casi inaudible)

    Da los buenos resultados con mis tías de la opción arite decidí aplicarlo de igual forma a la Yaya y su elástico hoyito dentro fuera dentro fuera dentro fuera dentro duro rápido enérgico

    Con la yaya totalmente entregada y rendida su voluntad resoplando jadeando y bañada en sudor y aceite con la voz entre cortada.

    Y: Ahora ya sé que nací para que me montaran españoles

    Me acerque a su odio y le dije:

    H: Si llego a saber que mi Viky es tan perrita la hubiera abierto de patas mucho antes…

    No dijo nada y esbozo una gran sonrisa aumente el ritmo de mis enbestidas

    Y: aaaahhh me matas cabron me matas aaahhh mi rey.

    Para terminar de rendir las defensas y conseguir una total rendición sin condiciones, saque mi polla de su culo

    Y: aaahhh Hernán mi rey aaamooorrr

    Ensarte mi polla de un golpe y sin ninguna consideración de un golpe en su coño que fue recibida con una nueva marea de jugos calientes como la lava caliente

    Y: Hernán bebe termina ya que me matas mi amor que me matas

    Retome las tetas de la Yaya que estaban como dos piedras y después de dos buenas embestidas la Yaya se volvió a venir haciendo que me viniera a la vez explotando como un volcán llenándola con mi leche asta rebosar su chocho

    Y: Bésame mi amor me coloque a un costado de la Yaya y le bese y mime mientras recuperaba fuerzas y el aliento.

    H: ¿Cómo es que dices follar en vez de coger?

    Y: Jajajaja, amor a tu abuelo no le gusta y si decía cógeme me daba unos buenos azotes, unos poquitos bien dados esta me llegaron a gustar pero si tu abuelo se enojaba me dejaba a medio montar y no me hablaba en dos semanas ni me montaba en un mes…

    Hablamos unos minutos más y nos quedamos dormidos como troncos

    CONTINUARÁ…

    NOTA: Debo pedir disculpas por que la frecuencia de publicación de mis relatos se dilata mucho más de lo que me gasta en el tiempo, pero por motivos personales no me es posible publicar con más regularidad.

    Gracias a los lectores que siguen estos relatos.

  • Conociendo la casa de mis suegros

    Conociendo la casa de mis suegros

    A veces pienso que lo haces a propósito, te gusta provocar mis demonios, te gusta que saque mi lado más perverso, te mueres porque te arrastre conmigo a nuestro mundo, a ese mundo lleno de perversión que tanto nos gusta y aunque lo niegues sé que en el fondo por eso lo aceptas, porque a ti también te llena.

    Ese viernes nos levantamos temprano, con los primeros rayos del sol, era fin de semana largo y la pasaríamos en casa de tus papás, nos despabilamos y salimos de cama, un par de pantalones y playeras bastaron para llenar mi mochila, tú empacaste un poco mas, no mucho aun tenias ropa en casa de ellos.

    El trayecto fue un poco tedioso, un camión para llegar a la ciudad, luego el tren ligero, aquí nos separamos un poco, mucha gente y poco lugar para todos. Aquí comenzó tu juego… tal vez tenías muy reciente la ultima sesión…

    Tal vez pensaste que en casa de tus padres no te iba a tocar, (Sonreí para mí) si es lo que pensabas estabas muy equivocada.

    Nos toco de pie, tú me miraste… Yo un poco mas atrás en el vagón te veía en la distancia… sonreíste con tus ojos fijos en los míos, tus manos deliberadamente se envolvieron en las correas que cuelgan de la misma forma que te amarro cuando estamos jugando, separaste un poco tus piernas y te inclinaste un poco hacia delante… si, estabas jugando conmigo, me provocabas de forma intencional, varios tipos también te vieron, note como te miraban con ganas de pasar cerca tuyo y rozar tu trasero con sus pantalones. Las estaciones fueron avanzando y tu cuerpo se movía al ritmo del tren, cuando aceleraba o frenaba movías tu trasero un poco y tus brazos se tensaban, no se si mis perversiones me empiecen a superar, pero con cada movimiento te imaginaba recibiendo un azote… en mi mente te veía desnuda ante mi, esas piernas largas y torneadas que tanto disfruto, abiertas, bien abiertas para dejar a la vista y a mi alcance lo que escondes entre ellas, ese prieto culo que tienes tensarse, estremecerse al recibir cada uno de los fustazos… tus senos brincando un poco cada que tus piernas hacen un movimiento, me imagine tu boca, en como la aprietas cada que la fusta llega a esos lugares prohibidos para todos, exclusivos para mi… Como te muerdes el labio… Con cada golpe que te causa que esa sensación de escozo, de doloroso placer… Veía tus ojos, como irradian lujuria, cada vez que tu clítoris es alcanzado por un azote… Como se desbordan pidiendo otro golpe ahí, certero en ese preciso lugar que te hace explotar… vi tus manos aferradas a tus cadenas con fuerza, esas cadenas que son lo único de lo que te sostiene cuando el orgasmo te alcanza, son ellas las que te permiten estar en pie, las que te sostienen aunque tus piernas te fallen…

    Me imaginé tomándote por la cintura, levantando tu cuerpo para que tus piernas pudieran abrazarme mientras te follo…

    Sentí como posaba mi pene en tus labios, como lentamente te iba penetrando, como te ibas abriendo mas y mas conforme te llenaba completamente… como mis labios besaban tus pechos, como mis dientes mordían tus pezones hasta arrancarte ese gruñido ahogado, sentí el aroma de tu pelo. Escuche el ruido de las cadenas en cada embestida que te daba, en ese vaivén nuestro, me sentí salir de ti, solo para entrar ahora más fuerte, una y otra vez…vi como abrías tu boca y murmurabas en mi oído mi nombre, ese que pronuncias con pasión cada vez que tu orgasmo se acerca, y que me indica que es el momento que tanto buscamos, nos vi acabando juntos en un abrazo y el choque de caderas (un abrazo y tus piernas enredadas en mi cadera).

    Si, mi imaginación volaba, y, creo que tú lo sabías, eso es lo que querías despertar en mí, lo note en tu mirada justo antes de llegar a la última estación. Antes de salir del vagón te alcance y pegue mi cuerpo al tuyo, quería que sintieras la erección que habías provocado, volviste a sonreír sabiendo que tu misión estaba cumplida. Sonreí también (no sabías lo que se me estaba ocurriendo) nos besamos. Si, ahí en medio de un mundo de gente, todos de prisa queriendo llegar a donde quiera que fueran, nada nos importaba, solo éramos tú y yo en ese momento.

    Caminamos un poco ya estábamos cerca de la casa de tus padres.

    Cuando llegamos con tus padres nos recibieron sonrientes, son pocas las veces que por una cosa o la otra los visitamos. Puse disimuladamente una mano en tu trasero, me gusta tu cara de susto.

    Esa cara de niña a punto de ser descubierta en una travesura. Como si tu padre aun te regañara, como si fueras una adolescente que descubren fajando con su novio. Ellos siempre me han tratado bien te amo y ellos lo saben.

    Luego de los saludos de rutina nos dirigimos a dejar las cosas en tu antigua habitación mientras ellos se dirigían al jardín con el resto de tus hermanas y hermanos, me miraste un poco nerviosa, ya sabías que iba a querer tomarte y saciar mi calentura, todavía no entrábamos en el cuarto y mi mano ya trataba de quitar tu sostén.

    -espera, ahora no, todos están aquí y nos esperan para comer.

    -¿sabes que me venias provocando? ¿verdad?

    Tu respuesta fue una sonrisa y un beso rápido en mi boca… Dejamos las cosas sobre la cama (donde deberíamos estar ahora) y bajamos con la familia. Las horas pasaron entre chistes, cerveza, anécdotas y muchas bromas.

    Poco a poco cada uno de mis cuñados y cuñadas se fueron a sus casas, solo quedamos mis suegros, tu hermana soltera y nosotros. Para esa hora ya te habías cambiado ya traías las mallas con las que andas en casa para entrar mas cómoda. Después de cenar fuimos a la sala a ver tv. Ahí estábamos viendo los piratas del caribe, era tarde tus padres se fueron a dormir y tu hermana como a los 10 minutos se fue a su habitación también. Tú acomodaste tu cabeza entre mis piernas, estabas cansada pero sabes que me hace reír el capitán Sparrow y decidiste acompañarme hasta el final, nos acomodamos y mientras veía la película mi mano acariciaba tu cabello. De vez en cuando bajaba hasta tu seno, tú te dejaste acariciar al fin ya todos se habían ido y era poco probable que alguien bajara, la película transcurría entre mi mano en tu pelo y seno, Jack corría para librarse de la horca, de repente tu mano acaricio mi paquete, primero por encima del pantalón, lo pusiste duro y luego bajaste el cierre y comenzaste a masturbarme, mi mano busco más insistentemente tus pechos, tu cabello quedo olvidado. La verdad la idea de hacerlo ahí me prendía, el morbo de ser descubiertos le añadía algo de peligro (imagina la cara de sorpresa si nos descubrían)

    Pronto tu boca sustituyo a tu mano, besabas tan rico y tus labios son tan… tan excitantes saben exactamente como recorrer mi dureza, tu lengua es experta en darme placer lamias todo mi tronco y metías la cabeza en tu boca, tus manos me seguían masturbando y mis manos fueron a tu cabeza para marcar el ritmo. Escuchamos como un ruidito y rápidamente tu boca dejo lo que estaba haciendo. Buscamos en el pasillo que da a los cuartos pero no había nadie, continuamos con lo nuestro unos minutos con tu boca dándome placer, mis manos se estiraron para tocar tu entrepierna, estabas húmeda, pero no estabas convencida.

    -no que tal que alguien venga

    -que va ya se fueron a dormir

    Entre mi insistencia pude meter una mano entre tus ropas, estabas dispuesta, mucho…

    No lo deje pasar, tu resistencia fue cada vez menor y pronto mis dedos te hacían retorcer en el sillón, me levante, baje tus mallas solo lo suficiente para poder penetrarte, te puse boca abajo y pusimos un cojín bajo tu vientre para elevar tus caderas y tu culo quedo expuesto… me gusta follarte así, es una posición que te da mucho placer y a mi me encanta la vista, siempre es la misma sensación cada que te veo así, simplemente me encanta ver ese rico trasero que tienes, me gusta admirarlo, como si fuera la primer vez que lo veo, eres hermosa en verdad eres única, me acosté encima tuyo y lentamente te hice el amor, despacio sin hacer mucho ruido, no quería hacerlo fuerte para no despertar a nadie, pero el impulso me gano y pronto estaba bombeando mas fuerte mientras mis manos movían tus caderas y mi boca mordía tus hombros. Tu tampoco querías hacer ruidos pero alguno se te escapo, cuando estabas cerca de acabar tuviste que agarrar otro cojín para tapar tu boca. Entonces la vi, el ruido que oímos era tu hermana que tenia tiempo viendo lo que hacíamos, no dijo nada y yo tampoco, su cara no era de asombro era de morbo, su mano tocaba su entrepierna, se sorprendió cuando la descubrí pero simplemente se quedo en la entrada de la cocina desde donde nos espiaba, con la mano cada vez a mayor velocidad, y nosotros pensando que estábamos solos. El orgasmo nos alcanzo a los tres al mismo tiempo, el gemido de tu hermana se fundió con el nuestro…

    Con una sonrisa en su boca puso un dedo en su labio en señal de silencio, yo le guiñe un ojo y se perdió en la cocina.

  • Mi esposa disfrutó al nuevo jefe

    Mi esposa disfrutó al nuevo jefe

    Luego de tanta conversa y baile apretado, mi esposa quiso conocer más a fondo al nuevo jefe.

    Mi nombre es Raúl y mi bella esposa es Verónica, tenemos 4 años de casados y ella es una mujer que acepta todos mis juegos, me acompaño una vez a un club swinger y el sexo que tuvimos a la vuelta fue excelente.

    Bueno les cuento lo que sucedió, en una fiesta de bienvenida al nuevo jefe, a ella le encanta bailar y cantar y se anima siempre que el ambiente le sea agradable.

    Llegamos y el ambiente estaba muy prendido, el jefe nuevo cantaba y yo inmediatamente vía que Verónica lo vio y sonrió al ver a este moreno, 1.80 atlético cantando y bailando el tema.

    «Amor, bien guapo tu jefe»

    Mich… se ve que te llamo la atención

    Si, un poco, veremos cómo se dan la noche

    Yo no hice ni un comentario más, solo deje que la noche hiciera lo suyo

    Todas las mesas estaban asignadas, y para suerte de ella, así lo creo, el nuevo jefe estaba con nosotros.

    Bueno a todo esto el nuevo jefe se llama Alberto y luego de unos temas llegó a la mesa y ahí Verónica se puso entre nerviosa y alegre

    Don Alberto mí nombre es Raúl y le presento a mí esposa Verónica.

    Mucho gusto Raúl, y Verónica que agradable verla acá. Les cuento que antes de venir a tomar este puesto me informe de cómo estaba compuesta está oficina y a su vez de su círculo.

    Note inmediatamente que ellos hicieron conexión ya que Alberto me empezó a preguntar por la oficina, las tareas, y los carhos, todo esto sin dejar de ver a Verónica

    Mi esposa a su vez bebía y pisco apuro tras pisco sour, de lo nerviosa

    La conversación la acabo una compañera de trabajo que invitó a bailar a Alberto y ahí Verónica me dijo… amor te gustaría que te cumpliera tu fantasía de verme con otro hombre

    Yaaa, y quién es el afortunado?

    Alberto tu jefe

    Uff, con cuidado que es un arma de doble filo, ya que si él no quiere puede tapar me a trabajo.

    Amor… verás que saldrás favorecido

    Okey amor… tienes libertad de acción.

    Verónica se levantó y se empezó a acercar al grupo de baile y canto, le ofrecieron el micrófono y canto un tema salsero y empezó a moverse sensualmente.

    A todo esto Verónica tiene un cuerpo bien apretado, culo firme y levantado y 92 CMS de busto firme, mucha actividad física para sus 38 años.

    Alberto la vio y se acercó a bailar con ella.

    Ella dejó de cantar y empezó a bailar muy cerca el baile lo ameritaba.

    Estuvieron cerca de 6 temas y volvieron a la mesa.

    Raúl tu señora es excelente bailando

    Gracias don Alberto, siempre se queja que tomo la acompañó.

    Qué suerte tengo entonces, puedo bailar con ella toda la noche?

    Si ella así lo quiere, por mí está bien.

    Sin querer estaba entregando a mí esposa a mí jefe en bandeja.

    Alberto se cambió de asiento y se puso al lado de mi esposa, para conversar más de cerca.

    Voy por un trago dije, quieres algo.

    No mí amor ve tranquilo, Alberto me acompaña.

    Si Raúl ve tranquilo yo cuido a tu señora, al decir .esto y poner su mano en el muslo por debajo del mantel y notar que Verónica no hizo nada por quitarla, fue el inicio de una gran noche para ella.

    Alberto al ver que me alejaba empezó a mover su mano por el muslo de Verónica y le decía que estaba muy bella que bailaba muy bien y que le encantaría saber que más cosas hacía de tan alto nivel.

    Ella le dijo colocando su mano en el muslo de él, si gustas me sigues al baño y te puedo mostrar.

    Verónica no espero respuesta y se paró, Alberto espero unos minutos y se levantó. Yo veía todo esto desde el bar

    Vi cuando mi esposa entro al baño y Raúl llegó atrás y espero afuera.

    Vero abrió la puerta y lo hizo pasar, Raúl miro para todos lados y entro. Yo salí del local y fui a buscar alguna ventana, la encontré y arribe y pude ver

    Verónica se devoraba a besos a Alberto y este sus manos se perdían en el culo de mi esposa.

    Hay Alberto me tienes muy caliente, qué rico besas y tus manos tan grandes, me imagino que lo que guardas en el pantalón debe ser parecido?

    Te gustaría verlo?

    Obvio- ella se agachó y desabrochó botón y cierre del pantalón y por sobre el bóxer se veía una verga gruesa dura y larga, muy venosa y marcada.

    Dios mío dijo Vero, que grande

    Tranquila, haré que te entre toda.

    Vero, abrió su boca y empezó a chupar y lamer ese pedazo de carne

    Alberto no perdí tiempo y desvestía a mí esposa y la dejaba solo con pequeño colaless negro.

    Ufff qué pedazo de culo

    Todo tuyo si te portas bien

    Ya verás… te voy a romper ese culito

    Vero, succionaba más fuerte y la verga estaba totalmente dura y más grande

    Alberto la levantó la puso en el tocador y abrió sus piernas y bajo a darle la mejor lamida, Vero ya no aguantaba más y sus gemidos eran fuertes.

    Alberto, ya acabo, dame tu verga por favor

    Él se levantó y sin avisar puso la cabeza en la entrada de la vagina y de un solo golpe la penetró.

    Qué ricooo dolor… dijo Verónica… sigue sigue dame más fuerte.

    Yo estaba con mí verga muy dura mirando todo esto

    Verónica le dijo, acaba adentro no más quiero toda tu leche

    Escucho y obedezco dijo Alberto

    Uhhhh qué rico… se siente… decís mí esposa, me salve eso sí, ya que acabaste no podrás probar mí culo…

    Mira, dijo Alberto… hoy me cómo tu culo si s si… así que dile a tu esposo que mañana los espero a almorzar y ahí con el presente me lo darás

    Pero tú crees que el aceptará estar en tu casa y que yo desaparezca para que su jefe me culee?

    Te gustó lo de ahora?

    Sí, mucho

    Bueno… entonces tú verás cómo lo convences para que nos quedemos solos unos 30 a 45 minutos

    45 minutos?

    Créeme que cuando lo sientas por detrás pedirás que no vuelva tu esposo

    No lo podía creer, mi esposa iba a ser ensartada por el culo mañana y yo ya lo sabía y obvio que iría con ella…

    Veremos qué pasa mañana en el almuerzo

    Continuará.

     

  • El poder de la lujuria

    El poder de la lujuria

    Cuando intentas abrir tus ojos, percibes que ha pasado mucho tiempo, pues puedes ver un pequeño resplandor en la ventana que indica que se ha hecho de día. Haces amago de levantarte, pero estas tan a gustito a mi lado, que desistes, y te acoplas de nuevo a mi cuerpo y cierras tus ojos de nuevo, esperando a que me despierte.

    Me estiro un poco, saliendo sin muchas ganas de mi letargo. Siento la calidez de tu cuerpo rodeándome, como una armadura, tu brazo por encima de mi tripa reposando con calma. Bostezo igual que lo haría un cachorro, y me acurruco más a ti. Despejo un poco mis ojos y una tenue luz cálida empieza a bañar la habitación. Pero mi ya largo historial matutino demuestra que despertar primero no es lo mío, siento tu respiración en mí cuello, ligera, tranquila. Y la suave caricia de tu mano y el suave beso en mi cuello indican que ya ambos abandonamos el mundo de Morfeo. «Adoro despertar así» digo en un susurro que con la calma se extiende por la habitación.

    No quieres salir de tu letargo. Te cuesta hasta abrir los ojos, pero en un titánico esfuerzo lo haces para mirar el reloj. «oh, joder. Son casi las 12.30 ¿Quieres desayunar o pasamos a la comida?» Metes de nuevo tu cara en mi cuello, inspirando con fuerza para embriagarte con mi esencia. Tus manos se aferran a mi cintura, acariciándola y suben con lentitud hasta colocarse sobre mis firmes senos.

    «Siempre es bueno desayunar y podemos picar algo más tarde… Pero no te muevas todavía si estamos tan a gustito» mis palabras están envueltas en pereza, son suaves y mi cuerpo no tiene intención de separarse del tuyo, me remuevo pegándome más a ti al sentir las caricias sobre mis senos. «No te dejaré escapar, eres mi prisioneros nya»

    Con una enorme pereza por levantarte, sigues unos minutos más en mis brazos, bien acoplado a mí, pero tu conciencia te aguijonea de forma despiadada. Te levantas, con ánimos de preparar un café y darme tiempo suficiente para que pueda estudiar algo entre desayuno y comida. Levantarse… despertarse… cuanta maldad disfrazada en esas palabras, con lo a gusto que se está en la camita, no tengo demasiada intención de levantarme. Tratare de ocultarme entre las sábanas para que no me obligues a salir. El cansancio va cobrando factura, y la suavidad de las telas invita a no levantarse en una temporada.

    Ya en la cocina, y ya puestos, preparas un chococcino, siendo consciente de que el olor me arrastrara hasta ti, como una lata de sardinas a una gatita. Por otro lado, partes un poco de pan duro y empiezas a preparar unas tostadas con mantequilla.

    Tal y como predijiste, cuando el olor a pan tostado y café invade toda la casa, me ves entrar por el umbral de la puerta arrastrado los pies.

    «Anda laztana, siéntate y toma tu zumo de naranja, que el resto le queda un minutin»

    Pones sobre mi plato una deliciosa tostada de pan con mantequilla a la que cubres bien de mermelada casera, y espolvoreas la leche batida de mi café con un poquito de canela. «bon apetite”

    En modo automático comienzo a comer, los deliciosos sabores invaden mi boca y poco a poco abandono mi letargo sin muchas ganas. Ronroneo un poco igual que lo haría un gatita al degustar mi café mágico. «Hoy podemos ser koalas y pasar todo el día haciendo pereza»

    «De eso nada. Koalita tiene que estudiar»

    Hago un puchero, pero desvías la mirada para no ceder a mis caprichos «eso es maltrato» digo, pero pronto me rindo pues no surge efecto estas firme en tu posición.

    «Es por tu bien bihotza.» Me digo mientras me dirijo sin mucho ánimo a mi leonera. Como siempre, tu mirada clavada en mi culito respingón.

    «Piensa que mientras tu estés estudiando, yo me acercare a casa de mis padres para currar en el jardín. Luego, tal vez, a tomar un txakoli y…» Mi mirada te hace detener al instante. Te giras lentamente y en silencio para no hacer más complicado mi inicio de estudiar. En la cocina, recoges el desayuno, te preparas para salir, pero antes te acercas al estudio. Estoy inclinada sobre el escritorio, y ves mi bonita espalda y la ropita que llevo te dejan ver mis bonitas braguitas.

    «Me marcho. Que te sea leve. Regreso en 2h para buscarte y comer. Lo mejor y más rápido ir donde mis aitas.» Me doy la vuelta y te lanzo otra mirada de las mías. «Vale… Me marcho.»

    Justo cuando sales por la puerta, te giras de nuevo.

    «¿Y si echamos un polvete para que te relajes?» Tienes que salir corriendo de la habitación ante la lluvia de peluches, lapiceros y gomas de borrar que te lanzo con aviesas intenciones.

    Sin mucho ánimo empiezo la faena, inicio sesión en messenger y me conecto con mis compis. Cuando entro me encuentro con una acalorada discusión sobre los cuestionables gustos de mi amigo, el centro de la discordia una tía de la clase de cálculo que si bien tiene buenas tetas, al conjunto le acompaña una cara poco agraciada, luego se pasan a otra de las chicas que si bien es guapa tiene una mala fama de loca posesiva, entre risas y bromas dejamos los temas banales para centrarnos en el asunto. No sin antes escuchar los problemas amorosos entre nuestra amiga y su chico, y sin olvidar los constantes reproches de la novia de nuestro amigo. Sonrió pues las relaciones de los demás a veces parecen… tan conflictivas. Entre ejercicios, bromas, pasan volando las horas.

    Tomando txakolis, no puedes evitar un aguijonazo de culpabilidad al saber q estoy estudiando. Te despides de la peña y de marcha hasta casa. Sigo con la cabeza pegada al libro. «Vida, descansa un poco. Comemos donde mis aitas y regresamos prontito para que sigas estudiando. Si te parece.»

    -*escribiendo*

    -A: En serio tienes que verlas esas gemelas están buenísimas!

    -N: Exageras, como siempre están aceptables.

    -A: Pues yo si les doy

    -Yo: Tú le metes y te follas a todo lo que se mueva, sigo sin entender como conseguiste una novia tan bonita…

    En ese momento llegas con la propuesta de comer, miro la hora en el móvil y pienso que es hora de una pausa. Mi amiga se ira al gimnasio un rato y mi compi se dignara a escribirle a su chica preparándose para el lio que le viene. Quedamos en conectarnos más tarde y nos despedimos con el emoji de una flama como siempre. Me estiro un poco para desentumecer las extremidades. Te doy un suave beso y me voy a cambiar de ropa. Declino por un jersey color rojo y unos vaqueros, unas zapatillas cómodas. Termina siendo un invierno más cálido comparado con otros, si bien las mañanas y noches mantienen las bajas «¡Listo! ¿Cómo me veo?»

    «Estas preciosa, como siempre»

    Me das un beso en la frente, tomas mi mano y salimos a la calle. Tardamos poquito en llegar a casa de tus padres, que ya nos estaban esperando. Me sirves un txakoli mientras degustamos unos aperitivos. Tras la comida, acompañada de los debates familiares habituales, el cuerpo te pide un paseo, pero yo tengo que seguir estudiando. Me acompañas hasta la habitación, me das un suave besito y te acercas a la sala dejándome tu espacio. Luego de mirarlo un buen rato no logro ver la solución de ese ejercicio. Cojo el cuaderno y me dirijo a la sala donde estás viendo una peli. Me siento a horcajadas sobre ti y apoyo mi cabeza en tu pecho. «ayúdame no sé cómo resolverlo» te doy un suave beso en el cuello seguido de otro más intenso.

    Miras el ejercicio con detenimiento y tienes que incorporarte. Echas mano del libro, para recordar el proceso. Lápiz en mano y cuaderno, consigues ir desgranando el ejercicio hasta terminarlo por completo. Visto. CQD. ¿Entiendes como lo he hecho?

    Lo miro y asiento lentamente con la cabeza «aja» vuelvo a mirarlo y poco a poco comprendo el procedimiento. Me vuelvo a sentar a horcajadas sobre ti. «Gracias, eres el mejor» y empiezo con suaves besos en tu cuello.

    «Como sigas así, vamos a tener alzamientos en el sur que habrá que sofocar…» Me susurras al tiempo que me lanzas una lasciva mirada.

    Ignoro tus palabras y continuó besando tu cuello suavemente. Mis caderas se mueven provocativamente. Mi boca busca la tuya y nos fundimos en un beso que sube en intensidad. Tus manos se aferran a mi culito, hasta que suena mí móvil, me estiro a ver el mensaje «Oh cierto… gracias laztana» te doy un beso en la nariz y salgo corriendo al estudio con mi cuaderno en mano

    Te quedas atónito, sentado y con una incipiente erección. Tu primer impulso es salir disparado detrás de mí, y hacérmelo pagar, pero recuerdas que estoy de exámenes y te contienes. “(Nota mental: violarla esta noche)”.

    Me retiro sigilosamente hacia el estudio, saco fotos a la página y se la envío a mis compis, no sin antes despedirme y quedar para pasar las horas lunes en la biblioteca estudiando. Con pasos ligeros e imperceptibles me acerco hacia ti, y cubro tus ojos con mis manos «¿Pensaste que te dejaría así? Estaba mandando el ejercicio y despidiéndome por hoy» mi voz es suave, como el ronroneo de una gatita, beso tu cuello suavemente, «Eres un bruto, guarro y salvaje, me debes hacer el amor»

    Te sorprende gratamente mi regreso, y se aplacan tus deseos de realizar una venganza sexual. Disfrutas de cada segundo de mi compañía y te dedicas a darme muchos mimitos, olvidándote de la película que tenías puesta en el Tv. Tus manos acarician mi cuerpo, que se estremece al contacto por tus dedos, sin duda a causa del entumecimiento por el estudio. «¿Duchita, cena y relax?»

    «Mmm me parece perfecto, pero antes…» regreso a colocarme en horcajadas sobre vos. Mis besos y el contacto de nuestros cuerpos, es máximo. Mis dedos se pierden en tu cabello, y tus manos se aferran a mis caderas. La posición tan íntima provoca un alzamiento en la zona sur y una risita de mi parte. «la duchita… Mmm»

    «-Si quieres la ducha, te la doy aquí mismo, bwa ha ha haaa.»

    «-Eres un guarro, anda quiero que te portes lindo hoy… ¿Puedes?»

    «-Claro que si mi niña. Hoy seré bueno… Pero hoy, termina a las 00:00 jajajaja»

    Tienes que salir corriendo ante una nueva salva de proyectiles en forma de cojín que no dudo en lanzarte. Algún día romperemos algo. Vas corriendo hasta el baño y empiezas a llenar la bañera, echando las sales relajantes y aromáticas. Prendes las velas, y acercas una botella de vino y una copa. Cuando la bañera está llena de espuma, mi intuición hace que ya esté allí, lista para entrar dentro.

    «Cuando te lo propones eres un romántico… las demás veces eres un guarro» te saco la lengua. Sabes perfectamente que mi tono no tiene nada de reproche, sino con un deje burlón. Me acercó lentamente, y sumerjo la punta de mis dedos en el agua, la temperatura ideal. Recojo mi cabello mientras dejo caer poco a poco mi ropa, siento tu mirada y cuando te veo puedo notar esa mezcla en tu mirada de ternura y lujuria. Esperas hasta que esté totalmente sumergida para poder ver mi carita de felicidad. “¿Me haces un hueco?”

    Me muevo un poco y asiento afirmativamente. Observo como te quitas la ropa con celeridad y te metes, el agua se agita y te acomodas arropando mi cuerpo con el tuyo, tus piernas alrededor de las mías y me atraes apoyándome en tu pecho. Te colocas en esa perfecta posición acoplado tras de mí. Con tu mano, tomas la esponja y la llenas de jabón, y empiezas a cubrir mi cuerpo con suavidad. Cuando la esponja está llena de espuma, la dejas de lado, para poder disfrutar de la suavidad de mi piel. Respetando mi cabello para que no se moje, cubres mi cuerpo con perfumada espuma de baño. Recorres mis piernas, y mis muslos, y mi sexo, introduciendo levemente tus dedos, para que quede limpito.

    Una vez leí «la naturaleza no había hecho nada en vano; espada en la vaina, llave en la cerradura… encajaban con exquisita y arcana perfección» esas palabras recorren mis pensamientos al sentir como mi menudo cuerpo es arropado con el tuyo, como se adaptan ambos perfectamente el uno en el otro, de una manera mágica. Los movimientos son exquisitamente relajantes, pero ese eléctrico roce entre tus dedos y mi intimidad logra arrancarme un suave suspiro, tentación, lujuria, amor, todo eso se respira en el ambiente.

    Ajeno a mis pensamientos, continuas deslizando tus manos por mi cuerpo. Perdido en tus propios pensamientos, usas tu mano como si fuera un cazo, para aclararlo con el agua caliente de la bañera, lo que te toma varios minutos. El aroma de las velas mezclado con las sales de baño te está relajando demasiado. Te reclinas en la bañera, atrayendo mi cuerpo hacia el tuyo, dejándote transportar al paraíso y con tus manos, firmemente sujetas a mis perfectos pechos.

    Reclino mi cabeza hacia atrás, dejando expuesto mi cuello y el roce de tus labios no se hace esperar. Tus manos estimulan mis senos. Mis pezones toman dureza con el roce de tus dedos. Muevo mis caderas y puedo notar una semierección que va clavándose poco a poco a mis nalgas. Las señales contradictorias de relajación y excitación se entremezclan. Cierro mis ojos y dejo disfrutar cada movimiento. Me pego más a ti, de manera automática para buscar el máximo contacto piel con piel «te amo» lo digo casi como un ronroneo.

    «Idem» Me susurras al oído. Intentas mitigar tu erección, pero es complicado. Tu objetivo con este baño, es mi relajación. Tras unos largos minutos relajados, hablando de banalidades, el agua empieza a enfriarse. Sales de la bañera, y tras secarte, me invitas a salir y con mucho cuidado, secas mi cuerpo. Tras secarlo, aplicas en tu mano las cremas hidratantes y recubres mi cuerpo con lentitud y precisión. Cuanto me volteo y empiezas por mi espalda, no puedes evitar mordisquear mis nalgas antes de hidratarlas, ni tampoco, abrirlas, para darme un beso y una lengüetada en mi recién limpito ano.

    Tu mirada se cruza con la mía, te saco la lengua. Terminas tu labor con una gran precisión, todo mi cuerpo perfectamente hidratado. Me adelanto con pasos rápidos y me adentro en la cama, disfrutando del primer contacto, sintiendo lo frescas que están las sábanas. No puedes ocultar tu notable erección, mientras yo me escondo entre las sabanas «Koalita feliz, gracias arbolito».

    «Me parece perfecto que te metas en la cama, pero yo… tengo un poco de hambre.» Me lanzas tu más socarrona mirada mientras me sacas la lengua y te vas a la cocina a preparar unas ricas setas, con taquitos de jamón, y queso rallado. El olor de la cena me atrae a la cocina, como el olor de las sardinas, a los gatitos…

    «Me rellenas como pavo para acción de gracias, es obvio que me quieres comer» te saco la lengua mientras me siento y me deleito con la deliciosa comida «Cuanto te amo laztana, mi guardián»

    «No te rellenare como un pavo, hasta después de la cena, bwa ha ha haaa» Me besas en la frente, mientras me sirves la cena, marinada con un vinito fresco. Tras la cena, recogemos todo y aprovechas uno de mis estiramientos, para pillarme por sorpresa, cargarme al hombro y llevarme hasta la habitación

    «Si, no puedes engordarme tanto, mira que me encanta que me cargues, pero no como un saco de patatas» caemos en la cama y comenzamos una guerra de almohadas, disfrutando del momento y valiéndome de mi agilidad para atacarte de diferentes flancos.

    La batalla es encarnizada, cuento con velocidad, tú con la astucia del zorro viejo. Fingiendo que te he alcanzado en la nariz, me acerco a ti con la guardia baja, momento que aprovechas para reducirme sobre la cama, inmovilizándote. “El arte de la guerra se basa en el engaño, laztana» Tu cuerpo está pegado al mío, con tus piernas abres las mías, y el peso de tu cuerpo no deja fisuras. En esa posición, siento como tu polla va tomando dureza. «Y, por supuesto, jamás hay que dejar una fortaleza enemiga, intacta»

    «Auxilio koalita pide tregua» trato de zafarme pero noto perfectamente tus perversas intenciones, y tu polla creciendo gracias al intimo contacto. Me muevo un poco en la medida de lo posible, provocándote no sin antes darte una lamidita en la punta de la nariz, cosa que siempre logra desconcertarte.

    El lametazo te descoloca y pierdes la concentración un segundo, el cual aprovecho para intentar escapar, pero estas alerta, y me atrapas la pierna justo a tiempo. Tus manos se engarfian en el elástico de mi pantaloncito y lo bajan de un tirón, junto con mis perfectas braguitas. Vuelves a colocarte sobre mí, inmovilizándome, sintiendo la calidez de mi cuerpo y con una creciente erección que esta vez, presiona directamente en mi monte de venus.

    «koala power on» alcanzo uno de mis peluches y te lo estampo en la cara con un poco de fuerza pero no surte demasiado efecto. Mis delicadas braguitas con dibujos de dulces han quedado al descubierto y todo indica que no me librare de la placa que me haces.

    «Eso solo empeorará las cosas, y lo sabes. Pero, mi niña, esto no era una de hacer el amor, tranquilines?» Besas mis labios con suavidad, y poco a poco vas aflojando tu presa. Tus labios se deslizan por mi carita, buscando mi cuello, siendo plenamente consciente de que es mí autentico punto débil.

    «Es que a ti te encanta provocar y si ese es el plan» logro decir mientras tus labios atacan mi cuello, mi respiración se acelera, mi cara toma un color un poco rojizo. La posición en la que estamos es sumamente íntima, el roce de nuestros cuerpos, tu erección que puedo sentir perfectamente rozando mis muslos y el calor aumentando en nuestra habitación.

    Tus labios siguen jugando con mi cuello, haciéndome cosquillas. Puedes sentir como me encojo cuando tocas ese punto exacto, debajo de mi orejita, llegando a mi nuca, que siempre me provoca, que siempre me enciende, que siempre me hace encoger. Ese encogimiento es perfecto, para que tus manos, se deslicen por mi cuerpo con total libertad, para que tus dedos palpen la perfección de mi vientre buscando el ombligo, dejando una piel erizada a su paso. Es perfecto para que mis tiernos pechos se tersen y mis pezones tomen la consistencia de diamantes. Tu boca abandona mi cuello, con un lento avance a través de mi cuerpo. Besan mis hombros, y poco a poco, provocándome, se acercan a mis perfectos pechos que muestran la inequívoca señal de excitación al marcar con puntitos mi suave y perfecta piel.

    Abro un poco más mis piernas, te acoplas de una manera más cómoda, mucho más íntima. Tu erección ya se restriega descaradamente contra mi piel. Suspiro, pequeños jadeos salen de mi boca. Tus labios se deslizan sinuosos por mi piel, levantando mi ropa a su paso. Tus dedos se deslizan con firmeza hasta sujetar mis caderas, mi forma menuda queda atrapada entre tus fuertes dedos. Tu lengua se acerca peligrosamente, mi respiración acelerada se nota en mi pecho y la espera parece absoluta aguardando tu ataque.

    Lentamente, retiras la parte superior de mi pijama, inmovilizando mis manos levemente al sacar los brazos. Tu boca, cada vez más cerca de mis pechos, sienten las vibraciones de mi respiración. Tu lengua ya alcanza mis marcadas aureolas y se acercan en espiral a mis endurecidos pezones que se encrespan más aun, cuando los metes dentro de tu boca. Te deleitas durante largos minutos entre las mieles de mis pechos, alternando uno y otro antes de seguir el marcado camino hacia mi ombligo, provocándome nuevas cosquillas. Besas mi lunar con suavidad y dulzura al tiempo que tus manos liberan mi cuerpo del lastre de su cobertura.

    Mis dedos se entrelazan en tu cabello, acercando tu cuerpo al mío, buscando desaparecer las mínimas distancias que existan, presionando suavemente para que continúes tu camino, tus labios se deleitan con mi piel, activan mis sentidos, expectantes de tus movimientos, pidiéndote más. Jugando con los tiempos, los roces y las distancias, besas mi ombligo, le das mordisquitos a mi suave pancita y besas mi secreto lunar con suavidad. Tus manos, acariciando mis senos, provocan que la erección de mis pezones sea permanente. Tu boca, le da un fugaz beso a mi monte de venus para volver de nuevo a mi cintura. Sientes la presión de mi mano, apremiándote, pero te vas a tomar tu tiempo. Quieres provocarme, encenderme poco a poco hasta que alcance mi punto máximo de ebullición y te pida a gritos que entierres tu cara en mi sexo.,

    Mi carita expresando inconformidad no se hace esperar, me lanzas una picara mirada mientras vuelvo a presionar tu cabeza para que bajes a saborearme como es debido «Anda no seas malito laztana»

    Ajeno a mis palabras e insinuaciones, continuas rodeando mi sexo en espiral, lanzándome besitos fugaces en mi monte de venus y rápidos lametones a mi botoncito que solo me sacan de mis casillas. Te sientes como una arañita que teje una tela esperando que caiga la deliciosa mosquita en su red…

    Mi carita enfurruñada no se hace esperar, no es que no me gusten ese tipo de caricias es que buscas provocarme «Come» digo en el tono de una nenita enfadada mientras presiono más hacia mi rajita, una carcajada por tu parte me hace ver tus intenciones.

    «Como desees» Lejos de hacerme caso, sigues alternando los besitos con las rapidísimas lamidas, pero paso de largo de mi ya empapada almejita para ir a mis ingles, donde tengo muchas cosquillas. Las beso y les das mordisquitos, cada vez más cerca de tu objetivo final, buscando mi desesperación, buscando mi desenfreno.

    Mi cara pensativa, mis ojos se entrecierran hasta convertirse en dos rendijas, sientes cuando mis uñas se clavan en tu cabello con un poco de violencia y dirijo tu cara a mi cuevita «no seas liante cabrón» digo ya algo molesta y restriego tu rostro contra mí.

    Tu instinto predador no se hace esperar al ver tan lista a la presa. Cuando sientes mis dedos clavándose en tu cabeza, empujándola hacia abajo, intentando presionar tu cara contra mi cuerpo, no lo dudas ni un instante más. Entierras tu lengua en lo más profundo de mi encharcada almejita arrancándome un grito de gozo. Las fuertes lamidas y tu presión en mi clítoris con los labios, y mis cada vez más profundos gemidos junto con una respiración acelerada, te hacen presagiar que pronto te regare por completo.

    Mis largos dedos se pierden en tu cabello, presionando descaradamente contra mí, necesito más del placer que me brindas, tus lamidas llenas de potencia y deseo solo hacen aumentar mi deseo. El recorrido de tu lengua desde mi prieto ano hasta mi botoncito hace aumentar la potencia de mis gemidos, luego tu lengua lamiendo, succionando, devorando mi botón con sumo deseo, cierro mis ojos al poco que presiono un ápice más, buscando una unión máxima, la fuerza de tus manos sujetando mis muslos, tu boca devorándome me llevan al delirio del placer.

    Me tienes a punto, y eres consciente de ello. Sabes exactamente lo que tienes que hacer. Abandonas tus largos recorridos para centrarte en mi botoncito, succionando, apretándolo con tus labios, y alternándolo con profundas penetraciones de tu lengua dentro de mí. Sientes mis uñas en tu cabeza, sientes mis temblores en tus manos y en pocos segundos, sentirás mi sabor en mi boca. El placer es máximo, mi respiración agitada y cada poro de mi cuerpo pidiéndote más placer, me dejo llevar clavando un poco más de la cuenta mis uñas en tu cabello. No puedo resistir más y esa descarga placentera no se hace esperar, con un sonoro gemido soltando una potente riada que te empapa por completo.

    Tu boca y tu lengua se deleitan con cada gota de mi exquisito manjar. Aunque lo haces con delicadeza, sabiendo lo sensible que se queda mi rajita después de cada orgasmo. Pasas tu lengua con suavidad, recogiendo las últimas gotitas y levantas tu cara, empapada de flujo y me lanzas la más lobuna de tus miradas. Con las pocas fuerzas que me quedan, te atraigo hacia mí buscando tus labios y así mi sabor impregnado en ellos. Nos fundimos en un beso intenso pero cargado de sentimientos, tus dedos recorren mi cuerpo y los míos se pierden en tu cabello sintiéndonos al máximo.

    Al acercar tus labios a los míos, tu polla, aun dura como el acero, se desliza por mi cuerpo, descansando sobre mi pierna cuando nos fundimos con el beso. Tus manos me acarician con suavidad dejando que me recupere, dejando que mi respiración retorne a la normalidad. «Ya la hemos liado, ahora la ducha no sirve para nada» Me susurras al oído conteniendo una carcajada, jugando con los lóbulos de mis orejitas, dándole mordisquitos y provocándome profundos escalofríos.

    Deslizo mi mano con suavidad buscando tu polla, cuando la encuentro la aprieto suavemente causándote un gruñidito de placer, la dirijo a mi empapada almejita con delicadeza y la situó en el sitio perfecto, cuando comprendes mis intenciones un solo movimiento es necesario para deslizarte como cuchillo en mantequilla, tu miembro se clava por completo en mi causando una primera descarga de placer.

    Siempre te sucede lo mismo al invadir mi intimidad. La humedad, el calor y la presión te sorprenden gratamente como si fuera la primera vez. Dejas tu polla totalmente dentro de mí, disfrutando de cada segundo de placer. Tu boca, busca la mía con deseo, busca mi cuello, busca mi garganta. Tus manos se deslizan por mi espalda, presionadas por mi cuerpo, intentando pegarme más a ti, y con excitante lentitud, inicias el sensual movimiento de los amantes. Mis dedos se aferran a tu espalda, deslizándose dejando suaves marcas que se ven como finas líneas rojas. Mi boca y la tuya se funden y mis piernas se enroscan en tus caderas reduciendo el espacio existente entre nuestros cuerpos, haciendo que tus movimientos se sientan más profundos.

    Sientes como arqueo mi espalda levemente, facilitando la penetración. El sudor empieza a perlar de nuevo nuestros cuerpos. Aprovechas el movimiento de cada penetración para darme suaves besitos, suaves mordiditas y pequeños lametones sabiendo muy bien como terminara todo. No somos capaces de contenernos. Nuestra fogosidad sin límites, unidas a mi energizante juventud nos hace perder los papales cada vez que nos acoplamos, aunque nos prometamos una sesión de amor, siempre terminamos desbocados. (“Es lo que suele pasar, cuando tienes el cuerpo de una diosa y el calor de un volcán”). Mis suaves gemidos, mi respiración entrecortada, mis coquetas caricias y la extrema humedad de mi almejita, te hacen abandonar poco a poco la senda de la cordura.

    La intensidad de cada estocada se hace arrolladora. La potencia de cada movimiento va tomando impulso llevándonos por la senda del máximo placer, tu polla se desliza perfectamente por mi prieta rajita. Mis paredes internas presionan suavemente tu polla, tratando de fundir nuestros sexos en uno solo. Mis gemidos van en aumento, la presión de mis dedos sobre tu espalda también. Mis piernas presionan dulcemente tus caderas atrayéndote más a mí, buscando ser un solo ser.

    Con suavidad, pero con firmeza clavas tu polla totalmente dentro de mí. Sientes en tus huevos, cargados y depilados, la presión contra mi rajita. Sientes en ellos el cosquilleo de unas gotitas de sudor entremezclado y flujo vaginal que rezuma de mi cueva y eso te hace aumentar la lujuria por lo que las siguientes embestidas son igual de profundas, prolongadas y fuertes. Tu mirada recorre mi cuerpo, y en tu cabeza siempre se forma la misma imagen de sorpresa. (“¿Cómo es posible que un cuerpecito como el mío soporte al tuyo?”) La diferencia de tamaño es considerable. Tu cuerpo, con gran envergadura y tamaño, y el mío, pequeño fino y menudo. Siempre te sorprende como soy capaz de soportarlo, al igual que siempre te sorprende como tu pollón entra dentro de mi rajita, tan perfecta y apretada.

    Con cada embestida mis gemidos van en aumento, mis finos y elegantes dedos se aferran a tu piel, atrayéndote más a mí. Buscando el contacto máximo. Tu boca calla mis gemidos, nuestras lenguas disfrutan de la intimidad, de quien se conoce a la perfección. Cada mirada, cada gesto, no es necesario palabras de más. El ambiente se encuentra cargado de lujuria total, erotismo y amor. Tu rostro frente al mío y tus deslumbrantes ojos verdes atraen a mis ojos chocolates, hechizándonos mutuamente. Los alaridos de placer y tus manos acomodando mis caderas para hacer más profunda la penetración y multiplicando el placer.

    Las respiraciones crecen acompasadas con la intensidad. Las embestidas son cada vez más fuertes. Mis gemidos se tornan en grititos que arrancan una sonrisa en tu rostro. Siempre te ha encantado mi forma de expresarme. Con cada golpe de cadera, sientes que se acerca el clímax acelerado por la visión de mi boca, dando esa suave mordidita de mis propios labios que tanto te gusta y tan brutote te pone.

    Mi respiración se entrecorta con cada jadeo. Mis uñas se clavan un poco más en tu piel. Los grititos que ya son incontrolables solo van en aumento al igual que la intensidad de tus embestidas. Noto como tu polla se abre paso entre mi húmeda y prieta rajita y eso me lleva al borde del orgasmo nuevamente.

    Cuando sientes que mi coñito se contrae de nuevo, palpita y riega tu polla, tu creciente excitación es incontrolable, al igual que la riada de semen que brota de tus huevos, haciendo acople de todas tus fuerzas clavas tu polla hasta el fondo y llenas mi rajita por completo. Siento la intensidad y la potencia de los primeros chorros que me llenan por completo. Nuestras bocas expresan la intensidad de nuestros orgasmos que están perfectamente sintonizados. La riada de leche es abundante y siento mi almeja rebosando de tu simiente.

    Con tu polla totalmente dentro de mí, llenando mi coñito por completo, te dejas caer lentamente sobre mi cuerpo, acoplándonos a la perfección. Me besas con suavidad, mientras te pierdes en la profundidad de mis ojos. Tus manos acarician mi cabello y vas colando tu cara en ese mágico hueco entre mi cuello y mi hombro, inhalando mi esencia. Permanecemos largos minutos de esa forma, disfrutando de nuestra retomada calma, de nuestra presencia. La sensación de pesadez va cayendo sobre nosotros, la mezcla de relajación causada de placer y nuestros labios se buscan con tranquilidad. Tu polla todavía en mi interior retiene la riada de leche con la que me has llenado. Mis dedos se pierden en tu cabello, disfrutando de tu respiración y del contacto máximo.

    Poco a poco las endorfinas hacen su efecto y el sueño nos atenaza, pero es mejor no dormirse así, aunque sea la mejor sensación del mundo. No nos quedan más juegos de sabanas. Te retiras con pereza y miras mi cuerpo, no puedes evitar la tentación de lanzarte a devorar mi sexo rezumante de flujos y esperma. Mientras tu lengua acaricia mi cuerpo, saboreando mi sexo, no puedes evitar pensar que la mayoría de la gente no haría este gesto. Directamente tomarían papel higiénico o toallitas húmedas para limpiar la zona. Pero a ti te gusta deleitarte haciéndolo. Cuando terminas, mi rajita queda brillante por tu saliva y entonces y solo entonces, tomas la toallita húmeda y limpias con cuidado mi sexo.

    Con los ojos casi cerrados, aplicas en tus manos la crema hidratante de nuevo, y la aplicas en mi monte venus, en mis muslos y en la parte externa de mis labios vaginales para que estén siempre cuidados y suaves como la piel de un bebé. Le das un último besito antes de tumbarte de nuevo a mi lado.

    La crema resulta refrescante, y lo más importante evita que mi sensible piel se irrite. Mi cuerpo medio adormilado por instinto busca tu cuerpo. Te adelantas y te acoplas perfectamente a mí, como cucharitas. Tu brazo rodea mi abdomen palpándolo con suavidad y eliminando cualquier distancia entre tu cuerpo y mi cuerpo. Susurras palabras de amor mientras juegas un poco con el lóbulo de mi oreja. Morfeo acude en busca de ambos u nos envuelve en su cálido manto. En pocos minutos tan solo se escuchan nuestras acomodadas respiraciones en la habitación.

  • Yo, Carmen la puta (1)

    Yo, Carmen la puta (1)

    Mi nombre es Carmen, tengo 40 años, y este es el comienzo de una larga, larga historia, que comenzó en un fatídico día de hace, hoy exactamente, 3 años y 4 meses, y que ahora, cuento para liberarme.

    Hace muchos años más, nací en un pequeño pueblo de la costa, donde, aunque no sin pasar apuros económicos, mis padres consiguieron sacar adelante una pequeña familia, compuesta por sus dos hijas, y mi anciana abuela materna, de la cual cuidábamos. Mi madre era limpiadora, de las que día a día, y de sol a sol, rondaba de casa en casa, limpiando escaleras y haciendo los menesteres del hogar. Mi padre, era pescador, y a diario se lanzaba a la mar, a luchar contra olas y tormentas a cambio de un mísero sueldo, con el cual apenas podíamos mantener el hogar.

    Aun así, tuve una buena infancia, y crecí feliz, junto a mi hermana, disfrutando de la libertad de ser ajena a los problemas de los adultos. Nunca me metí en ninguna clase de problemas, y era por lo general querida por la gente que me conocía. Era una chica tímida, y el simple hecho de hablar con chicos de mi misma edad me ponía nerviosa y me hacía sentir incómoda, razón por la cual, y a pesar de haber tenido varios pretendientes, no fue hasta los 22 años que conocí al que sería mi primer y único novio. No era un chico especialmente guapo, pero tenía algo que me atraía de él. Era una persona con la cual se podía hablar, y sobre todo, siempre me respetó. Le conocí durante un curso de idiomas en verano. Nunca fui buena estudiante, pero tras mucho esfuerzo conseguí el permiso de guía turística, y me dedicaba a enseñar el pueblo a turistas, que a veces, hablaban en inglés. Él, al igual que mi padre, era de familia marinera, y hacía el curso debido a un plan de desempleo al cual se encontraba adscrito.

    El noviazgo fue, por decirlo de alguna forma, típico. Paseos, conversaciones, piropos y palabras bonitas. Nada fuera de lo común. Era feliz con mi nueva vida. Ya no dependía de mis padres, y entre los dos reuníamos el dinero suficiente para ir pensando en tener planes de independencia. Sin embargo, el accidente ocurrió. Perdí la virginidad tras nueve meses de relación. Nada llamativo para ser relatado. Un motel de carretera, una noche a solas, y el típico dolor de la primera vez. Sangre, mucha sangre. Y lágrimas.

    Dos meses después, recibí la triste e inesperada noticia. Me había quedado preñada. No estaba preparado, mucho menos planeado. De pronto, la vida cambió. El aborto era impensable, y aún más, el ser madre sin estar casada en aquella época, y sobre todo, aquel lugar. Rápidamente hicimos los preparativos de la boda, y en apenas 3 semanas después de la noticia, el cura del pueblo, en una ceremonia familiar, nos nombró marido y mujer.

    Cada uno de nosotros siguió viviendo en su casa familiar. El dinero no era mucho, y más ahora que era necesario mantener un bebé. La relación, poco a poco fue a peor. Los problemas se acumulaban, y los desprecios comenzaron. Una relación difícil de mantener. Apenas nos veíamos, y tan sólo una vez a la semana, quedábamos para mantener las relaciones sexuales que él necesitaba para desfogar su hormona masculina. Y al final, ocurrió. El me abandonó, a dos meses de nacer el bebé.

    ¿Qué había hecho yo para merecer que me abandonaran? ¿Dejarme preñar? ¿No tener dinero? No lo sabía, pero había vuelto al comienzo. Estaba sola. Y a veces, ocurre en la vida que, las desgracias vienen dadas de la mano. Mi padre murió en un accidente de tráfico, y mi madre, a pesar del esfuerzo, apenas podía mantenerme a mi con la pensión de viudedad, y menos, al bebé que pronto nacería.

    Nada en el mundo, podría haberme hecho imaginar la mayor desgracia de mi vida, que pronto vendría a mí me manera irremediable. Mi bebé, una niña, nació con una rara e incurable enfermedad. No podía pasarme nada peor en la vida. De pronto, era madre, soltera, abandonada, de una hija con enfermedad incurable, la cual le impedía desarrollarse. Era, casi por completo, vegetal. Un cuerpo, vivo, pero muerto a la vez. Una mirada perdida. Y para mí, una condena en vida.

    Mi calvario, había comenzado. Mi vida había acabado. Mi madre, era ya mayor y sólo recibía de ayuda la pensión por la muerte de mi padre. Yo, no tenía oficio ni beneficio, y no podía dedicar tiempo a otra cosa más que cuidar de mi hija, la cual dependía enteramente de mí, postrada en una cuna. Pasábamos hambre, era imposible para mí, sin apenas estudios, conseguir trabajo, y sólo conseguía una pequeña cantidad de dinero por lavar platos en bares y restaurantes por las noches. El poco dinero que obtenía era para simplemente sobrevivir. Pude resistir así bastante, hasta que no pude más. Tenía entonces, ya, 37 años. Mi hija, adolescente, seguía con vida, vegetal en una cama. Mi madre, anciana. Y yo, muerta en vida también. Había hambre, mucha hambre.

    No quedó otra. No había otra alternativa. Nada a donde recurrir si no. No tenía elección. Tuve que, tuve que cerrar los ojos. Tuve que olvidar cualquier principio, aceptar cuál era la realidad. Tuve que entrar en el agujero.

    A mis 37 años, sola en la vida, madre de una hija enferma. Pasando hambre. Tuve que meterme a puta.

    Aquí comienza una historia, mi historia. El relato de lo vivido durante estos tres largos años, hasta convertirme en quien ahora soy. Esta soy yo, Carmen, la puta.

    PARTE 1: BÚSQUEDA Y FRACASO.

    Había tomado la decisión. No sabía el qué, cómo, dónde ni cuándo hacerlo, pero tras meditarlo mucho, la idea de que la prostitución era mi única salida no paraba de rondar por mi cabeza. Empecé a buscar información por todos lados. Buscaba en los anuncios de locales que encontraba en las páginas finales de los periódicos, donde a menudo era común encontrar el número de chicas de compañía, pero la mayoría era trabajadoras por cuenta ajena, que probablemente no habrían estados dispuestas a ayudarme, para no así aumentar la competencia.

    Empecé a buscar información por internet acerca de cómo poder dedicarme al negocio de la prostitución, pero la información era, por no decir nula, muy escasa. Sin embargo, una noche, después de lavar y acostar a mi hija, tuve algo más de suerte. Llegué hasta una web en la cual se podía establecer conversación con personas desconocidas a través de diversos foros abiertos. Después de un rato buscando a través de los distintos hilos abiertos, encontré un hilo llamado “Se buscan chicas de compañía a sueldo fijo”. Antes que yo algunas otras chicas ya se había interesado por la oferta y habían dejado sus datos de contacto. Estaba dudosa. No sabía qué hacer, y ni siquiera me atrevía a dejar mis datos en un sitio web que tampoco me aportaba ningún tipo de confianza. Pasé toda la noche buscando otras alternativas, y ninguna me gustaba mucho más que lo que primero encontré. Así que, ya bien entrada la madrugada, me decidí a ponerme en contacto enviando un mensaje al anunciando. Para ello, tuve que darme de alta en dicha web. Cree un correo, y formalicé los pasos para crear el perfil. Tenía que pensar en un Nick para utilizar como usuaria en dicha web. Finalmente, me decidí por uno y dejé el mensaje privado.

    “Hola, mi nombre es Carmen y tengo 37 años. He visto su anuncio buscando chicas de compañía a sueldo fijo, y estoy interesada en la oferta. Por favor, le agradecería que se pusiese en contacto conmigo para darme más detalles. Aquí le dejo mi número de teléfono.”

    Pasaron un par de semanas, y no obtuve ningún tipo de contestación. Mi vida seguía su rumbo cotidiano. Me levantaba, levantaba a la niña, y me dedicaba a las cosas del hogar. Comía los restos del día anterior. Cuidaba de la niña toda la tarde. Cenaba. Me vestía y acudía a los restaurantes en los cuales trabajaba de noche en la cocina, volvía de madrugada a mi casa, y vuelta a empezar. Cuando menos me lo esperaba, a las 16 horas de la tarde, mi móvil comenzó a sonar.

    Yo: ¿Dígame?

    Extraño: ¿Carmen?

    Yo: Sí, soy yo, ¿quién es?

    Extraño: Hola mira, mi nombre es Jorge. Te comento. Soy la persona que puso el anuncio en la web buscando chica de compañía, y acabo de ver tu mensaje.

    Yo: Sí fui yo quien lo puso.

    Las piernas no paraban de temblarme. Por un momento me arrepentí. Hice una locura, estaba muerta de miedo, y no sabía qué hacer. Pensé en colgar, pero aquel hombre tenía mis datos, y prefería no tener ningún tipo de problema. Pensé es seguir la conversación, terminar la llamada, y no volver a ponerme en contacto. Si volviese a llamar, no cogería la llamada. La niña empezó a gritar, y ni siquiera escuchaba lo que me decía por mis nervios.

    Extraño: Entonces, si te parece, nos vemos aquí en mi casa del sábado a las 17 horas, ¿De acuerdo?

    Yo: Vale, allí estaré.

    Colgué. ¿Qué había hecho? Había entrado en una página no segura, llena de anuncios pornográficos y pastillas de viagra. Y no sólo eso, había contactado con un desconocido con foto de serpiente, ofreciendo trabajo como chica de compañía. ¿Estaba loca? Obviamente, no iba a acudir a la cita. Era una estafa. Esperaría a que el tiempo pasase, y no volver a tener noticia de aquel desconocido. Ya tenía otras chicas. No quería ser víctima de una estafa, aunque la verdad, no había ni un euro que estafar.

    Los días pasaron, ninguna novedad. Hasta que, por fin, llego el día. Sábado por la mañana. Como a diario, me levanté temprano en la mañana, para comenzar a hacer los preparativos del día. Tras lavarme y asearme un poco, desperté a mi hija, a la cual, como cada día, di de desayunar. Hice la colada, tendí la ropa mojada, y lavé las escaleras e la entrada del bloque donde vivíamos, por lo cual recibía una pequeña cantidad de dinero mensual. Sería un día horrible para olvidar. Alrededor del mediodía, llamaron a la puerta. Era el técnico de la luz, que venía a cortármela. Los recibos de ésta no habían sido pagados por varios meses, y había sido denunciada por impago. Mi casa se había apagado.

    Era un día de invierno, y el frío congelaba toda la casa. Ni siquiera podía encender una estufa para poder calentar a mi hija y mi madre. ¿Por qué algunas personas somos tan desgraciadas en esta vida? No me quedaba más que llorar. Llorar de impotencia, de rabia, de pena, de tristeza en el alma. Quizás el suicido habría sido la mejor alternativa. Todo acabaría. Todo tendría fin. Mi dolor, como la luz de mi casa de apagaría. ¿Pero qué sería de ellas? ¿Quién las cuidaría? Mi madre habría hecho todo lo posible por sacar a delante a mi familia en los peores tiempos, y yo había maldecido a mi hija trayéndola al mundo. No podía pagarles así, de hacerlo, ardería en el infierno por toda la eternidad. Miré el reloj. Sábado, 17 horas. Algo vino a mi cabeza. “Nos vemos el sábado a las 17 horas”. Lo recordé, había quedado con aquel desconocido que ofrecía trabajo como chica de compañía. Ya era tarde, pero no me lo pensé. Probablemente me estaba tirando al abismo, pero era mejor eso que morir por el fuego de la desesperación.

    Era un día de lluvia. Rápidamente me vestí con lo primero que encontré, unos pantalones vaqueros y una camiseta vieja que estaba tirada encima de la cama. Me puse las botas y una chaqueta roja, paraguas, y me tiré a la calle. Con el poco dinero que tenía en el monedero, cogí un taxi hasta la dirección de aquel hombre, que se encontraba algo alejada de donde yo vivía. Era una pequeña casa en el centro del pueblo de al lado. El taxi, me dejó en la puerta.

    Eran las 18 de la tarde. Llegaba a la cita con una hora de retraso, y ni siquiera sabía si alguien me abriría. Llamé al timbre de la puerta y esperé. Pasaron cinco minutos sin que nadie contestara. Volví a llamar, y esta ocasión sí. Un hombre, cuya edad no fui capaz de distinguir, pero que rondaría la mía, abrió la puerta.

    -Hola, eres, ¿Carmen?

    -Sí, soy yo.

    -Adelante, pasa.

    Miró su reloj y me dejo pasar. El ambiente, era espeso. La casa estaba llena de humo, signo de que alguien había estado fumando. La casa estaba desordenada, y había un perro que al entrar comenzó a ladrar corriendo de un lado para otro. No era un ambiente agradable.

    -Ven conmigo, vamos adentro.

    Tal y como me dijo, seguí tras el sus pasos. Me condujo hasta una estancia no muy grande. Allí, un sofá de color verde, una pequeña mesa redonda con dos sillas a cada lado, y un pequeño televisor antiguo. Yo, tal y como él me invitó, me senté en el sofá. Él en la silla.

    -¿Has venido por la oferta de trabajó que publiqué en el chat verdad?

    -Sí, me gustaría informarme más sobre que trata.

    -De acuerdo, déjame hacerte un par de preguntas.

    -Vale.

    – ¿Cuántos años tienes?

    – 37, recién cumplidos.

    – ¿Y a qué te dedicas?

    -A nada, actualmente no tengo trabajo.

    – ¿Familia? ¿Estás casada? ¿Tienes hijos?

    -No, soy soltera. Tengo una hija.

    – ¿Y por qué quieres meterte en esto?

    -Por dinero.

    – ¿Lo has hecho alguna vez?

    -No.

    -Vale. Bueno mira te comento. Yo y un compañero, hacemos dos cosas. Por un lado, nos dedicamos a grabar videos porno amateur que luego vendemos, y por otro lado nos dedicamos a concretar citas concertadas entre hombres y chicas como tú. Nuestra propuesta es que en principio trabajes en lo segundo, aunque si quieres meterte en los videos también sería cosa de hablarlo.

    -Y, ¿cuánto pagáis?

    -Eso depende, pero por lo general el dinero de la cita nos lo solemos repartir, que suelen ser 100 para ti y 100 para nosotros, y los videos pagamos a 25 euros por 5 minutos, por lo que por un vídeo de 15 minutos unos 75 euros. No es mucho pero entiende que somos amateur. Luego ya si en las citas el cliente quiere pagarte más o llegas a algún acuerdo con él sin problema.

    -De acuerdo.

    -¿Te interesa entonces?

    -Sí, me interesan ambas.

    -Vale pues por mí sin problema, te iré llamando cuando tenga alguna petición de cita y yo te pondré en contacto con el cliente.

    -De acuerdo.

    Nadie dijo nada, por lo que cogí mi bolso y me levanté para irme.

    -Espera un momento,

    Me dijo mirándome. Cogió una cartera y me sacó un billete de 20 euros.

    -Si no te importa, me gustaría tener unas fotos tuyas. También, si no tienes ningún problema, podríamos grabar algo rápido. Es sólo para ver como eres, qué tal se te da y ya está. No saldrá de aquí.

    Me quedé de piedra. No lo había pensado. No estaba preparada, y no había tenido tiempo para mentalizarme de lo que iba a hacer. Todo había sido demasiado rápido. Ese mismo día me levanté sin ni siquiera recordar que había quedado con aquel hombre, y ahora estaba en su casa, siendo ofrecida 20 euros por grabar un video porno.

    -Lo siento, pero estoy con la regla y me gustaría dejarlo para otro día.

    -Bueno si quieres, una felación rápido y ya está. Anda toma, cógelos.

    Me cogió la mano y me puso el billete en ella cerrándomela después.

    -Vale.

    Tomé el billete y lo guardé en mi bolso.

    -Verás como es rápido y no hay problema.

    Salió un momento de la habitación, y volvió con una pequeña cámara de mano.

    -¿Vamos a grabar vale? No te pongas nerviosa, olvídate de la cámara.

    Dejó la cámara sobre el sofá. Desabrochó su cinturón y bajó sus pantalones y calzoncillos hasta los pies, quedando su pene completamente al aire. Yo entonces lo miré. Era de color bastante oscuro, y estaba completamente sin depilar. Con su pene al aire y pantalones bajados, se sentó en el sofá.

    -Venga, ven aquí y chúpamela.

    Me quité la chaqueta roja y lentamente me puse de rodillas delante de donde él estaba sentado. Oí el pequeño zumbido de encendido de la cámara.

    -Toma chupa.

    Sentí asco. Sentí vergüenza. Sentí dolor. Sentí rabia. Sentí lástima de mí.

    Lentamente comencé a acercar mi cabeza hasta su polla, y recogí mi pelo para que no me molestara. Con una mano agarré su glande, y sin pensármelo dos veces y aún flácido, me lo llevé a la boca. Comencé a hacerle una mamada. Le chupaba la polla a un ritmo ni muy rápido ni muy lento. Lentamente, comencé a sentir como tu polla se endurecía dentro de mi boca, hasta que rápidamente estaba completamente erecta y tuve que alzar un poco la cabeza para poder seguir chupándosela. Con una mano sujetaba la cámara enfocando hacia mi cara, mientras que con otra agarró sujetaba mi cabeza.

    -Ummmm que bien la chupas.

    Sus palabras resonaban en mi cabeza, haciendo aún más daño en mi tristeza. Tenía ganas de llorar pero no podía. Estaba trabajando. Aquel era mi trabajo, y yo una trabajadora.

    Seguí chupando su polla, oyendo sus suspiros de placer de fondo y comentarios para la cámara. El fuerte sabor de su polla inundaba mi boca, y percibía el olor de su vello púbico. No pasaron más de cinco minutos, cuando ya no pudo aguantar más.

    -Ahhhhh…ven abre la boca abre la boca!

    Me alzó la cabeza. Yo tal y como me dijo, abrí la boca, y él, apuntando hacia mi boca, comenzó a correrse dentro, cayendo toda su leche dentro.

    -Ya está ya está.

    Dijo respirando profundamente. Quizás fue instinto. Yo, sin decir nada, cerré la boca, y me lo tragué.

    Una hora después de aquello, llegué a mi casa. Mi madre y mi hija se encontraban allí, donde siempre. Mi madre, sentada leyendo las revistas publicitarias que echaban en el buzón. Mi hija, postrada en su silla mirando a la nada. Yo, aún con sabor a semen en la garganta, y con 20 euros en el bolsillo para comprar al día siguiente.

    Fue mi primera experiencia como puta. La primera vez que cobré por hacerle algo a un hombre. La primera, por desgracia, de muchas. Demasiadas. Fue el día, en el que el sexo se convertiría en mi mundo. El sexo, y una hija enferma empotrada en una cama. Una hija empotrada en una capa, y el sexo. Una hija empotrada en una cama, y una madre puta.

  • Mi pareja en el primer grupal

    Mi pareja en el primer grupal

    Somos un grupo de pertenencia que llamamos “el club del triskel” personas que tienen una actividad común y corriente, que una vez al mes nos reunimos para disfrutar de la actividad que más nos place: El sexo grupal. Solo ponemos como condición estrictas normas de salubridad, discreción y respeto por el otro. Dirigida por el Maestro, cargo rotativo entre los partícipes varones.

    La necesidad humana de compartir y disfrutar que persiste desde el origen mismo de la especie. La cantidad de partícipes debe ser impar, el Maestro conduce la coreografía escénica del sexo grupal, una de las partes más complejas y entretenidas, el juego que más disfrutamos es el todos los varones haciéndolo con una sola mujer. El único objetivo perseguido con la actividad de este club privado y secreto es compartir los mejores momentos de la vida, divertirnos en libertad y sin restricciones.

    Este es el caso, testimonial del primer encuentro grupal para iniciar la serie de relatos de los eventos realizados en El Club del Triskel, aunque en esta ocasión lo hicimos en nuestra casa luego de compartir el momento fundacional del club, mi pareja se ofreció ser la primera mujer en recibir las atenciones de sus machos. Vamos al relato…

    Habíamos dado una fiesta para un selecto grupo de amigos, la suculenta comida y los tragos fueron raleando la concurrencia. Todos los que solemos reunirnos saben que cuando el licor hace efecto el círculo de adictos a la transgresión siempre se atreve a subir la apuesta de la vez anterior.

    El sexo grupal no estaba en ningún plan, solo se dio, de pronto, como salido de la nada misma, el deseo se había instalado dentro nuestro y copado el centro de la escena.

    El juego de naipes fue la forma elegida para comenzar a competir, las apuestas eran pagadas con penitencias o quitarse una prenda, mi esposa fue la primera en perder tres manos seguidas, al perder esa última mano dijo que prefería cumplir la penitencia a quedarse sin falda. La penitencia era elegida por Hugo, el maestro, le indicó que tendría que hacerle un cariñito a Javi, su cuñado, pero no una simple “tocadita” sino una masturbarlo durante dos minutos y que si éste eyaculaba era el perdedor.

    Las ganas puestas por Daniela en la intensa masturbación puso en problemas al Javi, que con gran dificultad por concentrarse pudo llegar al azaroso tiempo límite sin venirse, en consecuencia él debería mamarle los pechos a mi esposa durante dos minutos.

    Ella cede y él comienza a mamarle el pezón izquierdo, el más sensible, sus gestos no pueden disimular la excitación que conmueve de pies a cabeza, cada instante. Voy por el pezón derecho, apretado en una mano mientras mamo, la otra mano la ocupo frotando el sexo. El maestro le dice que sean las manos de los dos para masturbarla, Javi deslizándose por el culito, frotándolo suave.

    La pausa nos permite desnudarla por completo, sus piernas tiemblan, beso su cuello, Javi entre las piernas y de pleno en la vagina. Sin poder contenerse comenzó a sacudirse agitarse bruscamente, está llegando a la cima del orgasmo. Fueron como… diez minutos de agitación a pleno, cuando el maestro ordenó que era tiempo que Javi le diera verga por la vagina.

    Daniela estaba sentada en el sofá, Javi levantó sus piernas, se hinco entre ellas, comenzó a penetrarla suave y lento, mientras colaboro besando su boca y amasando sus tetas. Estuvo dándole bomba un buen rato sin venirse, me cedió el lugar poder coger a mi pareja, dejó las piernas elevadas sobre mis hombros y comencé a penetrarla. Javi se arrodilló y colocó su grueso miembro en su boca, le gusta bien poco, ahora está mamando como una entusiasta profesional. Las dos vergas en sus dos bocas la llevaron a otro estrepitoso orgasmo.

    Terminamos los tres muy excitados, mi mujer pidió que le permita bajar las piernas, le urgía sentarse empalada en el miembro de Javi y cabalgarlo.

    Nos trasladamos al dormitorio, Javi tendido en la cama, Daniela se ensartó el miembro de él, y se la enterró despacio hasta llenarse la cueva con la verga. Comenzó a cabalgar bien duro, colocado a su espalda la acaricio, bajando la mano a sus nalgas y jugar con el marón, con el dedo voy dilatando el hoyo. Poco a poco va cediendo, abriéndose, haciéndola gemir, a gritar por la excitación creciente, galopa como potra desbocada, las manos de Javi sostienen aprisionando las tetotas en fuertes e intensos manotazos.

    El espectáculo estimulante y provocador, me pajeo a mil, situado a su espalda espero que termine de inclinarse sobre Javi, abrí las cachas y comencé a penetrarla por el ano, la excitación la pone a mil.

    Nos sentimos las vergas desde adentro de mi mujer, luego de sincronizarnos comenzamos a movernos en armonía, tomando ritmo y contundencia en la penetración. La guacha comienza proferir gemidos cada vez más fuertes, a gritar su excitación sin ningún cuidado, una loca desaforada, potra desbocada.

    Los tres nos habíamos acoplado en la sintonía perfecta, con ritmo y pasión sostenida, así fuimos llegando a un impresionante orgasmo, Daniela fue la primera en llegar al ansiado trofeo, repitiendo las contracciones propias de un alocado éxtasis secuencial con pocos segundos de pausa. La loca excitación provocó que pocos minutos después, mientras ella seguía vociferando su calentura, llegara la eyaculación de Javi, enlechando la conchita de semen, sobre los bramidos de éste llegaron los míos, regando el culo de mi mujer con la leche.

    La tremenda acabada nos encontró apilados, uno encima del otro, ella emparedada entre dos porongas chorreando leches.

    Le dimos un respiro, tendida entre sus machos, adormilada, mientras sus machos nos fumamos un cigarro para completar el relax.

    Recuperada de los tremendos orgasmos renació el erotismo, Daniela está exultante, renovadas ínfulas de ir por más, Javi comenzó por acariciarla en los pechos, mamando uno, yo me adueñé del otro, también comenzamos a darle dedo, yo delante, el por detrás. Acosada por todos lados, solo podía aguantarse y soportar tanto erotismo recorriendo sus entrañas, su excitación nos había contagiado.

    Javi se ahorcajó sobre el rostro de la mujer, ella tomó la pija en sus manos, acariciando y se la engulló de un bocado, mete y saca de la boca, acariciando y lamiendo el glande, mamando como si de esa caricia bucal dependiera su existencia. Levanté las piernas de Daniela, apoyadas sobre la espalda del Javi, se la metí y comencé a darle verga lentamente, la sentía caliente, dilata y súper lubricada de semen. Sensación morbosa estar bombeando en su concha y sentir la esperma ajena.

    Posición algo incómoda, pero el morbo del semen ajeno me excitó tanto que no me pude contener y me vine en menos de diez minutos, lanzando mi esperma para seguir colmando la “casita” de Daniela.

    Ella estaba tan concentrada en la mamada que casi no registró mi acabada. Tan pronto desocupé la cueva enlechada, Javi se apresuró a continuar la tarea, metérsela y bombearla suave y lento.

    Estar dándole máquina en el exceso de lubricación acortó sus tiempos, se vino rápido, un polvo bien movido y bramido al momento de vaciarse.

    Este fue el debut del club del triskel, primera experiencia de sexo grupal, teníamos tantas ganas de inaugurarlo que mi pareja se prestó para el acto inaugural y poder relatarlo para los aficionados al sexo grupal.

    En sucesivas entregas iré relatando los nuevos encuentros, si quieres conocer algo más, escríbenos a [email protected].

    Lobo Feroz

     

  • Nos volvimos encontrar por casualidad, en el cine

    Nos volvimos encontrar por casualidad, en el cine

    Aquel sábado andaba de fiesta con los amigos, habíamos estado en la calle de la Franja, tomando unos porrones de vino en el Priorato, donde además del clásico porrón de vino, habíamos comido unos cacahuetes, y varios amigos fumado unos porros. Porros, que compartieron, y aunque yo no fumaba porros, había dado varias caladas. Luego de salir del Priorato, ya bien puestos, nos metimos en el Veade, una tasca que había en la calle de la barrera, allí nos pusimos a beber unas tazas de ribeiro, y por supuesto seguimos fumando porros. Yo que no suelo fumar porros, ya estaba medio cardiaco, y por encima pasábamos de beber priorato, a tazas de ribeiro. En la tercera jarra de vino que pidieron, yo tuve que salir a la calle, no aguantaba más, tenía un sudor que me recorría todo el cuerpo y la cabeza ya me empezaba a dar vueltas.

    Al salir a la calle, empecé a andar sin rumbo, cuando me di cuenta, ya había entrado al cine, era el cine Rosalía Castro. No sabía ni que película echaban, ni porque había entrado. El caso es que, ya que estaba allí, iba a ver la película y a ver si me recuperaba del colocón que empezaba a tener.

    Estaba sentado en la butaca, cuando tuve que ir a los aseos, tenía que devolver. Como aún no había empezado la película, las luces estaban encendidas, por lo que me levanté sin problemas, acudiendo rápidamente a los aseos.

    Cuando entré al baño, fui directo a uno de los retretes, donde eché toda la papilla. Después de devolver todo y quedarme el estómago aliviado, fui al lavabo, donde además de lavarme la cara, bebí un poco de agua y me enjuagué la boca para quitarme aquel mal sabor.

    Estando agachado bebiendo del lavabo, se acercaron a mí, tocándome la espalda.

    ¿estás bien? Me preguntaron.

    Me giré a la vez que me erguía, contestándole que sí, que solo era que había devuelto.

    Al vernos a la cara, reconocí a aquel hombre, era Jaime, el maduro que me había citado en su casa, después de sodomizarme en los aseos públicos de la calle Fernández Latorre, hacía ya unos meses.

    Hola le dije a modo de saludo, al reconocerlo.

    Hola me contestó él. Te he visto en la sala del cine y he visto que salías un poco apurado, y te he seguido por si te pasaba algo, ¿de verdad que estás bien?

    Si sí, le contesté, es que estaba con unos amigos bebiendo, me dieron de fumar un porro, y he tenido que dejarlos. Me vine al cine, y nada más sentarme, tuve que venir a los aseos a devolver.

    A, por eso estabas bebiendo agua del lavabo, ¿no?

    Sí, estaba enjuagándome un poco la boca, para quitar ese mal sabor.

    Toma, toma este chicle que tengo, es de menta, yo los compro para quitarme el olor del tabaco. Sacó una pastillita de chicle, llevándola a mi boca.

    Yo como si fuera un niño pequeño, abrí la boca, dejando que el llevara sus dedos, metiendo en ella aquella pastillita. Gracias le dije empezando a masticar aquel chicle.

    Cuanto tiempo sin verte, no volviste a llamarme, me decía llevando su mano a mi entrepierna, sobándome el paquete, dejando su mano apoyada en el cachete de mi culo. Es que no te gustó lo que hicimos en mi casa, ¿eh?

    Sí, sí que me gustó, pero… me encogí de hombros, dándole a entender que realmente no sabía el porqué no lo había vuelto a llamar.

    Pues yo me he quedado con ganas de volver a estar contigo, eres muy sexi, me decía acariciándome el paquete por encima del pantalón. Y esta boquita que tienes me vuelve loco, decía llevando la mano a ella pasando su dedo por mis labios.

    ¡Ufff! Que ganas te tengo, decía resoplando mientras pasaba su dedo por la comisura de mis labios.

    Ven, dijo cogiéndome por la mano, tirando por mí hacia uno de los aseos. Nos metimos dentro, cerró la puerta, y pegándome a la pared, llevó su boca a la mía empezando a morderme los labios, mientras sus manos buscaron mi cinturón, empezando a aflojarlo, luego siguió desabrochándome el pantalón, mientras yo con las manos sobre sus hombros, dejaba que me fuera bajando los pantalones y mordiera mi boca.

    Después de conseguir desabrocharme el pantalón, tiraba de ellos para abajo, metió su mano por dentro de mi camisa, frotó mi barriga, y sin más preámbulo metió su mano por dentro de mi slip.

    Excitado y deseoso por hacerme suyo, mientras seguía mordiéndome los labios, iba bajándome poco a poco el slip, mientras me sobaba con su mano.

    ¡Ohhh! Suspiré al notar su mano acariciar mis órganos sexuales, mientras me mordía la boca y metía su lengua en ella, ¡ooohhh! Volví a suspirar cuando su mano empezó a descapullarme la polla mientras me acariciaba los genitales.

    Subía sus manos por mi barriga y pecho, acariciándome, mientras me susurraba, quiero follarte, déjame meterte la polla.

    Anda, déjame darte por el culo, decía llevando su boca a mis pezones mordiéndolos.

    ¡Ohhh dios! Aquello me estaba calentando y revolucionando las hormonas, haciendo que mi polla se pusiese tiesa y dura. Llevé mis manos a su cinturón, empezando a aflojarlo, siguiendo al igual que él, desabrochándole el pantalón, luego busqué su polla, sacándola de aquella prisión donde se encontraba.

    ¡Ohhh dios que gusto! Estaba acariciando aquella polla que estaba tiesa y caliente a más no poder. Ya deseaba que me diera la vuelta y metiera aquella polla caliente en mi culo, haciéndome suyo.

    Y eso fue lo que hizo, me dio la vuelta poniéndome de cara a la pared, subió mi ropa a los hombros, llevó su mano a mi agujero, pasó saliva por él, presionó con su dedo en mi esfínter haciendo que mi esfínter se abriera, dejando pasar su dedo, volvió a llevar saliva a él, y sin más perdida de tiempo, colocó la punta de su polla en la entrada de mi ano, y mientras tiraba de mis caderas hacia él, dio un movimiento a sus caderas, enterrándome prácticamente toda su polla en mi culito.

    ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemí al notar como su polla entraba en mí.

    Así, dame tu culito, déjame follarte maricón, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto!

    Yo que todavía estaba medio colocado, y hacía un momento que estaba con mis amigos bebiendo, me encontraba ahora en el aseo de un cine, medio colocado, con los pantalones y slip sobre los tobillos, siendo sodomizado por un tío maduro.

    Que gusto estaba sintiendo, al notar como aquella polla me abría el culo follándome, haciendo que le entregara mi culito a aquel hombre maduro. Estaba gimiendo como una perrita en celo, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Mientras me sodomizaban en el aseo de aquel cine.

    Jaime, que así se llamaba el maduro que me estaba sodomizando, mientras me daba por el culo, con sus manos me iba acariciando la barriga y pecho, a la vez que me susurraba al oído, ¡ay maricón que bueno estás! Te voy a llenar este culito con mi leche, ¡ooohhh que gusto maricón! Te voy a dejar preñada esta barriguita, te la voy a preñar con mi semen, ¡ahhh como me gustas maricón! Tienes un culito que me vuelve loco.

    Me tenía pegado cara a la pared, pasaba sus manos por mi barriga y genitales, acariciándome, mientras me daba por el culo, metía y sacaba su polla manteniéndome pegado a él.

    Yo notaba como su polla entraba en mí, llegándome al fondo de mi culo, haciéndome poner de puntillas, y como rozaba mi próstata, cada vez que me la metía.

    Dios, jamás pensé que, al salir de aquella tasca a tomar el fresco, iba a estar siendo sodomizado, en el aseo de aquel cine. Pero así era, aquello era real y me estaba sucediendo a mí.

    Jaime ya arremetía con más fuerza y rapidez, sus envestidas eran más profundas. Me ensartaba la polla en el culo con rabia, su corrida era eminente.

    Empezó a jadear y gemir más fuerte, cuando noté como su polla se hinchaba y empezaba a escupir semen dentro de mi culito.

    ¡Ohhh maricón! Me corro, me corro, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba llenándome el culo con su leche. Ya maricón, ya te he preñado, ya te he dejado mi semen en tu barriguita, me decía frotándome la barriga, mientras su polla terminaba de soltar todo el esperma dentro de mi culito.

    Cuando terminó de correrse y recuperar el aliento, sacó su polla de mi culo, subió mi slip y pantalón, y después de vestirnos, salimos del aseo, y mientras íbamos para la sala del cine, con su mano tocándome el culo, me decía que cuando terminara la película, quería llevarme a su casa y volverme a follar en su cama.

    Quiero que vengas a dormir esta noche conmigo, quiero volver a darte por el culo, quiero sodomizarte en mi cama hasta dejarte preñado, ¿Qué te parece?

    Yo que no me había corrido, ahora que estaba caliente y excitado a tope, claro que no le iba a decir que no, me encogí de hombros, diciéndole, bueno.

    Entramos a la sala del cine, la película estaba empezando, por lo que con la luz que emitía la película, buscamos sitio donde sentarnos. Lo hicimos los 2 juntos, casi al final y quedando en una esquina de la fila de butacas. No había mucha gente viendo la película, por lo que el maduro, Jaime, aprovechando la ocasión que se le había presentado, no dejaba de meterme mano.

    Yo que estaba caliente a tope y medio colocado, con el culo recién preñado de leche, y no haberme corrido, dejaba que me metiera mano. Me agarraba la polla por encima del pantalón, y de vez en cuando se arrimaba a mi oreja, diciéndome lo caliente que estaba.

    Tienes ganas de más verga, ¿eh putito? Mira que dura tienes la polla.

    No te preocupes, que cuando salgamos de aquí, te llevaré a mi cama y te daré lo que necesitas.

    Yo apenas prestaba atención a la película, entre el manoseo de Jaime, y el medio colocón que llevaba, me quedaba medio dormido, solo me despertaba por culpa de los apretones que me daba de vez en cuando en la polla.

    Cuando me di cuenta, ya había acabado la película, y ambos salíamos del cine. Yo todavía iba medio adormilado, y con más colocón que cuando entré al cine, los efectos del porro me tenían atontado.

    Cogido del brazo por Jaime, este me llevó hacia la marina, allí pegado a la dársena, tenía el vehículo aparcado.

    Cuando llegamos donde tenía el vehículo, abrió la puerta del copiloto, me sentó en el asiento, cerró la puerta, yendo por el otro costado del vehículo, sentándose al volante.

    En menos de 10 minutos ya estábamos en el portal del edificio donde vivía. Abrió la puerta, entrando ambos, esperamos a que bajara el ascensor, nos metimos en él, subiendo hasta el último piso, piso 12, que era donde vivía.

    Cuando me di cuenta, estaba tumbado boca abajo sobre la cama, los efectos del porro habían acabado conmigo.

    Allí después de desvestirse él, me desnudó por completo a mí. Me había sacado toda la ropa, y no me había enterado, solo sé que estaba desnudo y caminaba sujetado por él. Me llevaba al baño.

    Nos metimos ambos en la ducha, donde me duchó a conciencia, y donde pude espabilar un poco, sobre todo cuando metió 2 de sus dedos en mi culito.

    Después de ducharnos ambos, más bien ducharme él a mí, me sacó de la ducha, me secó con un enorme toallón, luego se secó él, me puso un albornoz al verme tiritar de frio, llevándome de nuevo para su cama. Allí de pie frente a su cama, me levantó el albornoz, dejando mi culo y polla al aire, se pegó por detrás a mí, empezando a restregarse a mi culito, mientras me sujetaba y mordisqueaba la oreja, susurrándome lo bueno que estaba y lo que me iba hacer gozar.

    Terminó por sacarme el albornoz y poniéndolo sobre la cama, me hizo subir poniéndome a 4 patas sobre él. Quédate así putita, que tengo una sorpresa para ti. Fue al armario empotrado que tenía, sacó unas cosas que en ese momento no pude ver, volviendo desnudo como estaba, colocándose detrás de mí. Pude escuchar como sacaba algo de una caja, ordenándome que apoyara el pecho sobre la cama y que quedara así recostado, llevando mis brazos hacia atrás. Me agarró por las muñecas llevando mis brazos hacia mi espalda, donde poniéndome unas esposas, me los dejó sujetos.

    ¿Qué me vas a hacer? Le pregunté algo nervioso, al verme con los brazos esposados a mi espalda.

    Nada, mi putito, solo te voy a inmovilizar dejando los brazos esposados a la espalda, y follarte así esposado. Quiero verte así sumiso y entregado a mí.

    Con la postura que tenía, y todavía con el medio colocón que padecía, quedé así medio tumbado sobre la cama, encima del albornoz, esperando a que me diera por el culo.

    Noté de repente, algo frío sobre mi ano, era lubricante que Jaime me estaba echando en mi agujerito. Primero me dio un escalofrío, luego al notar pasar sus dedos por mi ano, y ver como iba introduciéndome un dedo, abriendo mi esfínter, solté un gemido, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemí al notar entrar su dedo en mi culito, esparciendo aquel lubricante.

    Fue poco a poco lubricando mi agujerito, primero fue un dedo, luego pasaron a ser 2 dedos, y ya estaba metiéndome un tercer dedo, cuando mis jadeos y gemidos eran cada vez mayores. La polla ya la volvía a tener a reventar, deseando que me enculara de una vez y me diera por el culo, dejándome preñado con su esperma.

    Pero Jaime seguía metiéndome sus dedos, ya metía 3 de sus dedos y no paraba, quería saber cuantos dedos podía aguantar mi culito. Empezó a meter el cuarto dedo, y mis gritos iban en aumento. No, le pedía yo, no lo metas, que me estás haciendo daño. Pero él no cejó en su empeño, y hasta que consiguió meterlo no paró.

    No chilles tanto putito, que vas a armar un escándalo y se van a enterar todos los vecinos.

    Como vio que ya no cabían más dedos, se limitó a abrirme el culo con sus 4 dedos, hasta que mi esfínter los dejaba pasar. Ya me había abierto el esfínter a su máxima capacidad, y ahora metía y sacaba aquellos 4 dedos en mi culito, haciéndome llorar de gusto. La polla la tenía a reventar, hacía tiempo que no paraba de gotear semen sobre el albornoz. Lloraba y gemía de placer, pidiéndole que me follara de una vez. Quería que me diera por el culo y que me hiciera correr, ya no daba aguantado más.

    Pero mis suplicios no terminaron aquí, aquello solo era el comienzo. Volvió a buscar algo en la caja, extrayendo un enorme consolador. Que hijo de puta, aquello me iba a reventar el culo. Lubricó la punta de aquel enorme consolador, lo llevó a mi abierto agujero, empezando a presionar para irlo metiendo en mis entrañas.

    Yo lo miraba con ojitos de suplicio, pero él poco a poco consiguió meterlo por completo. Yo chillaba de placer, notando como aquel consolador se introducía poco a poco en mí, abriéndome en canal.

    Pulsó un botón que tenía aquel consolador, empezando este a vibrar, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Empecé a gemir y llorar por el placer que aquello me estaba haciendo sentir.

    Te gusta, ¿eh putito? Decía empezando a pasar su mano por mi barriga y pecho, acariciándome. Llevó sus manos a mis pezones, empezando a pellizcarlos y retorcerlos, mientras besaba mi espalda, y aquel enorme consolador taladraba mi culito, enviándome continuas descargas sobre mis entrañas.

    Ya no resistía más, aquello era demasiado, mi polla no paraba de gotear semen, en cualquier momento me correría. Y no tardé mucho en hacerlo, tan pronto llevó sus manos a mis genitales, acariciándolos, empecé a gritar que me corría.

    ¡ohhh! Me corro, me corro, ¡ooohhh! ¡ooohhh! Gritaba empezando mi polla a expulsar todo el semen que mis huevos contenían.

    Llevó su mano a mi polla, empezando a meneármela mientras me corría sobre ella, y otra parte que fue a parar al albornoz, mientras me besaba la espalda y me decía, así putito, así, suelta tu lechita.

    Después de terminar d correrme, siguiendo con el enorme consolador metido en mi ano, llevó su mano a mi boca, haciéndome tragar parte de mi corrida.

    Toma tu lechita, me decía mientras yo lamía su mano y sus dedos. Así mi nenita, así, límpialos y saborea tu semen.

    Después de lamerle la mano y dejarle bien limpios los dedos, paró el consolador, lo fue sacando de mi super abierto culito, me sujetó por las caderas, y arrimándose a mí, me enterró de una estocada su polla.

    Ahora me toca a mí, maricón. Te voy a preñar y hacerte mi nenita, te voy a llenar este culito con mi leche, y dejar mi semilla en tus entrañas. Voy a dejarte preñada esta barriguita con mis hijos, pedazo de maricón.

    ¡Ahhh que gusto! ¡ahhh que gusto! ¡aaahhh maricón que gusto! Gritaba metiendo y sacando su polla en mi abierto culito.

    La cama rechinaba cada vez que me ensartaba la polla en el culo, se escuchaban sus gritos, el rechinar de la cama, mis jadeos, y el chof chof chof chof, de su polla entrando en mi culo.

    ¡Ohhh maricón! Me corro, me corro, ¡ooohhh me corro! Gritaba llenándome el culo de leche por segunda vez en la noche.

    Cuando su polla dejó de derramar el esperma que iba soltando en el fondo de mi culito, soltó las esposas que me tenían las manos sujetas a mi espalda, dejándomelas libres. Me sujetó metiendo sus manos por debajo de mis sobacos, y mientras nos tumbábamos sobre la cama, me iba mordiendo la nuca y hombro, mientras su polla iba saliendo de mi abierto y preñado culito.

    Una vez recuperado el aliento y normalizada la respiración, nos levantamos, recogió los juguetes, abrió la cama, metiéndonos los 2 abrazados en ella, durmiendo hasta la mañana.

    A las 7 de la mañana nos despertamos, tomamos un café los 2 juntos en la cocina, y después me vestí, marchando para mi casa a seguir durmiendo, iba reventado, el culo más abierto que el canal de la Mancha, todavía oliendo a semen, y preñado con su leche.

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