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  • Viernes, 17 de mayo de 2018

    Viernes, 17 de mayo de 2018

    Hoy ha sido el primer día que de verdad me ha apetecido a salir de casa para tomar el aire y la luz del sol. Hoy que hacía un clima para este tiempo inmejorable en el mes de mayo. Hoy que he aprovechado para irme a la Punta, ver el mar con tan suave oleaje, y subirme a lo alto para adentrarme en el bosque. Ha sido un día caluroso de verano y he querido vivir centrado en la Naturaleza, así que me he ido sin camisa desde que salí del coche. Solo pantalón corto sin interiores y zapatillas sin medias, mi reloj y mi móvil. Ni gorra me he llevado. He estado recorriendo el sendero por un tiempo y me he detenido para sacarme el pantalón, el reloj y el móvil, incluso las zapatillas. Todo lo he dejado en un hueco cubierto, así he ido a exponerme a lo largo del camino.

    Estoy muy caliente y tengo que hacer una parada para aliviar un poco la tensión. Encuentro un bosque aislado fuera del sendero principal y camino alrededor para asegurarme de que estoy solo. No puedo evitarlo y empiezo a frotarme mis genitales, no a masturbarme sino a frotarlos todos para irme aliviando, pero la ansiedad era más poderosa. Mmmmm…, me he puesto tan duro y cachondo…

    Estoy desnudo en el bosque con una furiosa erección. Me agacho y deslizo mis manos por la parte de atrás de mis muslos y luego abro bien las nalgas de mi trasero. Se siente tan bien, el poco aire que toca el hueco es un alivio de placer. Otra vez viene a mi pensamiento el bien del que gozamos los naturistas cuando exponemos cada parte de nuestro cuerpo a la Naturaleza. Ella nos sonríe y nos deleita

    Fantaseo, sin mirar a ninguna parte, que alguien está parado detrás de mí con su polla dura palpitando, mirando mi agujero afeitado listo para deslizarse dentro de mí. Me estoy poniendo muy caliente. Toco mi agujero y meto un dedo. Me pateo el culo con la otra mano. Mi dedo se desliza dentro y fu, luego otro y me voy dilatando como si alguien me lo hiciera porque me va a follar. Es el embrujo de la Naturaleza lo que invade mis deseos y los exige mi cuerpo. Mi agujero caliente y sudoroso hace que lo desee más y con más pasión. Me digo a mí mismo en mi pensamiento: «Hombre, sería bueno que llamaras la atención de algo que no sea tu propia mano».

    Doy unos pocos pasos hacia adelante y sigo acariciando mi polla mientras el presemen comienza a salir por el extremo superior Deslizo mis dedos a lo largo de la abertura de mi pene y me pongo el presemen en un dedo que hago llegar a mi boca. Mmmmm… sabe tan bien. Me recuesto en el tronco de unos de aquellos árboles de suave corteza, los abedules, y sigo acariciando y tirando mis piernas hacia arriba para que mis rodillas estén contra mis hombros y mis piernas estén abiertas exponiendo mi agujero.

    Me estoy poniendo tan caliente que sueño con que en ese momento me encantaría poder darle mi culo a una polla dura y bonita en ese mismo momento. Es entonces cuando oigo un ruido detrás de mí. Me doy la vuelta rápidamente para encontrar a 5 tipos con los pantalones desabrochados y que se están acariciando sus pollas duras. Definitivamente me están observando y se sienten tan deseosos de mí como de repente lo estoy yo de ellos.

    De pronto me siento totalmente desnudo, tal como lo estoy, y mucho más cachondo, hasta el extremo de desear que vengan y se hagan conmigo hasta violarme sin compasión. Me quedo mirando sus bonitas pollas duras y quiero tanto chuparlas de rodillas que comienzo a salivar por la boca mientras pienso que, una vez probadas en mi paladar, me las metan todas en mi hoyo. Creo que pueden decir lo que quiero mientras se quitan los pantalones y caminan hacia mí. No me sale pronunciarlo, pero mi deseo ha sido tan notorio que ellos han accedido a mi ruego.

    Tan pronto como se venían hacia mí, he caído de rodillas presa de mi deseo y espero sus pollas con mis brazos abiertos y mi boca de par en par. Se me acercan y agarro a dos de ellos. Me inclino hacia uno y saco la lengua y lamo la cabeza de su polla. Uno de los chicos se pone detrás de mí y me empuja para ponerme a cuatro patas. Siento sus manos por toda la parte superior de mis muslos y mi trasero. Mmmm…, ¡qué bien se siente!

    El tipo al que estaba lamiendo me agarra la parte de atrás de la cabeza y me desliza su polla dura por la garganta. El otro que estaba detrás de mí abre las nalgas de mi culo y presiona su polla contra mi agujero afeitado. ¡Me siento genial, en la gloria, por encima de la copa de los árboles!

    Un par de ellos se acercan a mi lado y les acaricio las pollas duras con las manos. Mmmmm…, ¡tan caliente me encuentro! No hallo palabras para describir cómo tengo cuatro tíos, cuatro pollas en mi poder, todas haciendo lo que deseo para gloria de mis sentidos. La cabeza de la polla del chico que tengo detrás de mí se desliza en mi agujero y comienza a empujar hacia adelante y hacia atrás. Mmmmm…, ¿por qué no me acostumbraré, oh musas del Averno, a tener permanentemente una polla en mi culo, si se siente tan bien.

    Chupo la polla que se desliza en mi boca y entra en mi garganta con fuerza. Quiero que se corra por mi garganta. Quiero semen sobre mí y dentro de mí. Siento el pene latiendo en mi garganta y luego salpica de semen en mi garganta y en mi boca. Mmmm…, ¡Bondadosa Naturaleza! Su polla vaciada de su esperma se desliza fuera de mi boca y es reemplazada inmediatamente por una bonita y dura polla de refresco. Mmmm…

    Siento la polla palpitar en mi culo y siento cómo otra intenta penetrarme al mismo tiempo y lo consigue, ya sé que no pasará mucho tiempo antes de que sienta que la primera polla se corre en mi culo. Y así fue. Me invadió, y por arte de contagio la que había esta en mi boca haciendo pleitesía a mi deseo, vuelve a hacerlo en mi culo.

    Mmmmm…, me encanta la idea de ser un puto chupa pollas y traga pollas. Quiero servir a tantas pollas palpitantes como pueda. Tan pronto como el tipo que me coge saca otra polla dura se desliza en mi hambriento culo. Quiero que estos tipos estén satisfechos. No quiero que paren porque me encanta lo que siento.

    Me siento como un animal sexual total. Espero que se lo digan a sus amigos y yo pueda satisfacer a más hombres con mi boca y mi culo. Se la chupé a cada uno de los chicos y todos me jodieron el culo tanto cuanto quisieron. Huelgan las palabras, volveré y dejaré que mi cuerpo sea de utilidad para el placer de los demás y mi propio placer. Me siento tan recompensado…

     

  • El despertar sexual de Amelia (2)

    El despertar sexual de Amelia (2)

    Como ya se contó anteriormente, la dulce e inocente Amelia, una chica muy tranquila, inocente e ingenua de 26 años de edad, había perdido su virginidad con Bobda, eso ocurrió de manera imprevista cuando fueron a ver una película en el cuarto de este; dicho día, cuando se despertaron se avergonzaron y solo atinaron a mirarse sin decir palabra alguna, procediendo ambos a vestirse, pero en su interior pensaban diciendo: “que hicimos?, si éramos amigos ahora que somos?, a partir de ahora seremos enamorados?, etc.”, pero la vergüenza no les dejo hablar de lo ocurrido aquella noche.

    Al día siguiente, en el trabajo se volvieron a encontrarse Amelia y Bobda, no tocaron el tema, es más hicieron como si nunca hubiera pasado, seguían siendo los amigos incondicionales, se ayudaban y aconsejaban como siempre; sin embargo, esto no duro mucho, ya que pasado unas semanas estaban nuevamente en la cama; pero cuando terminaba su encuentro amatorio ninguno tocaba el tema y hacían como si nada hubiera ocurrido, no se atrevían a conversar ni dejar en claro que tipo de relación tenían, quizá evitaban tocar el tema porque ambos sabían que Bobda tenía una novia, y mientras no termine con ella, ellos no podían hablar de lo que tenían.

    Sus encuentros se hicieron más continuos y sin darse cuenta habían pasado seis meses, ambos se habían acostumbrado el uno al otro, y lo que vivían se volvió en un cariño inmenso, pero eso no pudo continuar, debido a que por esa esa época Bobda, se fue a vivir a otra ciudad; al momento de despedirse lograron conversar sobre ellos, decidiendo quedar como amigos, ya que por la distancia no podían seguir, más aún si él tenía una relación que debería aclarar, en ese momento Bobda le pidió perdón por no poder darle el lugar que se merece y le aconsejó que rehaga su vida; Amalia en todo momento estuvo fuerte y le despidió con una sonrisa, pero cuando llego a su habitación se puso a llorar por el amor que se marchaba para nunca regresar.

    Pasado los días ellos comenzaron a intercambiar llamadas, a fin de saber cómo se encontraban cada uno, y volvieron a ser amigos a la distancia, la mejor cura al mal de amores es el tiempo, y así se fueron curando las heridas de amor de Amelia; pasado cinco meses, en la casa donde vivía Amelia, llegó a vivir un nuevo inquilino que tomó una habitación contigua a la suya, este joven apuesto se llamaba Slash, era un profesor llegado de Lima, y trabajaba en la escuela pública de la ciudad, durante una semana ambos coincidieron en los pasillos de la casa y se saludaron respetuosamente, esto ocurría por las mañanas cuando se dirigían a sus centros de labores. Una noche debido al calor sofocante que hace en dicho lugar, Amelia salió de su cuarto y se sentó en el balcón que hay en el pasadizo de la casa, la misma que da hacia la calle, con la finalidad de tomar aire y ver a las personas que transitan por la calle, esta rutina lo hacía muy a menudo cuando se sentía estresada por su trabajo; al cabo de unos minutos salió de su habitación Slash, se la acercó y se pusieron a conversar y conocerse, él le conto de su vida, y que se encontraba solo en dicho lugar al igual que ella, también, le conto que trajo su moto, invitándole a pasear con dicho vehículo a fin de conocer la ciudad a lo cual ella acepto.

    Durante el paseo nocturno se dieron más confianza y parecía que se conocían de mucho tiempo, pasado las horas él detuvo su moto en un parque y le pregunto si tenía novio, a lo cual ella respondió que no, sin mediar más palabras Slash se abalanzo y la beso; este chico era alto, tez trigueño, corte de pelo corto y contextura un poco gruesa, muy hablador, egocéntrico y aventado, típico limeño, de 24 años de edad, muy contrario al carácter de Amelia, quien era ingenua, callada y tímida, debido a ese carácter no pudo reaccionar al beso de Slash y pese a estar asustada se dejó llevar, luego de esto él le propuso ser enamorados, aceptando inmediatamente ella.

    Terminado el paseo llegaron a la casa donde vivían, se despidieron con un beso y cada uno entro a su respectiva habitación; Amelia luego de cerrar su puerta, se quedó parada en dicho lugar pensando en lo que había pasado, se preguntaba que estará haciendo Bobda, y que sería del amor que le tenía ahora que está comenzando una relación, le daba nostalgia dejar de quererlo, ya que pese al tiempo transcurrido aún lo amaba; en esos instantes alguien tocó su puerta, ella pensó quien puede buscarme casi a media noche, nunca nadie antes lo hizo, al abrir la puerta Slash estaba parado es su frente, la miro y abrazándola la beso, el abrazo fue tan fuerte e intenso que los pies de Amelia dejaron de tocar el piso, seguidamente Slash ingreso a la habitación casi cargando a Amelia y con uno de sus pies cerró la puerta, así abrazados la hizo echar en la cama que se encontraba a tres metros, y sin dejar de besarla comenzó a sacarle las prendas que traía puesta; ella no era capaz de decir nada debido a su timidez e ingenuidad que la caracterizaba, dejando que aquel hombre le haga lo que él quisiera; luego de sacarle su calzón, él le comenzó a tocarle la vagina, pudiendo sentir ella unos dedos grandes y gruesos que no dejaban de jugar con sus labios menores y mayores de su órgano sexual, esto provocó que Amelia se mojara inmensamente y abriera ligeramente sus piernas, este movimiento fue una invitación tácita a ser penetrada, él entendió rápidamente el mensaje subliminal y procedió a desvestirse, luego se puso un condón y se subió encima de ella, con la finalidad de penetrarla; sin embargo, pese a los intentos que hacía su pene no lograba ingresar, ante lo cual le pregunto hace cuanto que no lo haces, ella avergonzada no respondió; mientras éste intentaba poseerla ella comenzó a pensar en lo que hacía, pensaba en Bobda, y que luego de esto jamás podrían volver a estar juntos, sus valores le habían hecho pensar que solo podía estar con Bobda por haber sido quien le había desvirgado, pero él se fue y debía rehacer su vida, olvidándose por completo de su amado, no podía vivir una vida esperando a alguien incierto, Slash puede ser esa persona quien le podría ayudar a olvidarlo por completo y formar una relación normal con él; por otro lado recordaba sus encuentros sexuales con Bobda, los cuales le gustaban mucho, pero no era tan indispensable para ella, el sexo con él era puro amor, ella esperaba que él haga todo, recibiendo con ilusión cualquier cosa que él hacía, por amor solo quería complacerlo y no importaba que la complazca; al terminar de pensar pudo ver que el joven Slash seguía en su encima intentando fallidamente clavarla, ante esto se propuso a colaborar y poner de su parte, debía dejar de ser un participante pasivo en el sexo, decidió relajarse e intentar disfrutar de lo que hacía, para lo cual abrió al máximo sus piernas, luego con una de sus manos lo abrazó y con la otra agarró el miembro viril del chico, el cual estaba durísimo y caliente, parecía que iba explotar, asimismo, se sorprendió al sentir que era muy grueso y grande, lo cual por unos instantes le dio miedo, pero la lujuria estaba al máximo, así que con su mano dirigió aquel pene a su vagina y relajándose lo dejó ingresar, mientras entraba aquel descomunal trozo de carne, sentía que le faltaba la respiración, podía sentir como sus paredes vaginales se estiraban y sufrían al darle paso a tan grande miembro, incluso podía sentir las venas del pene, esto le daba mucho placer pero a la vez dolor; por lo cual pidió a su amante que no se lo metiera todo, y así fue, solo se lo metió una parte, hasta donde ella podía aguantar, y a partir de ahí comenzó a bombear de manera lenta, subiendo la intensidad luego de cada envestida, esto le comenzó a gustar mucho a Amelia, quería que nunca termine, lo abrazaba con fuerza, le arañaba la espalda, movía sus caderas a fin de que ingrese con mas facilidad, ella también colaboraba y ponía de su parte, a fin de que ambos puedan disfrutar del momento; sin embargo, a los pocos minutos él eyaculo y cayo exhausto al costado de ella. Ambos quedaron desnudos en la cama, luego de esto se vino un silencio interminable, no podían decir ni una palabra, en esos instantes Amelia comenzó a analizar lo que había ocurrido, se dio cuenta que si una mujer pone de su parte, colabora y aprende a gozar con lo que hace, el sexo pude ser más rico de lo que es, pese a no amar a su pareja, pero si en el sexo se juntaría ese amor incomparable como el que le tiene a Bobda y la pasión, colaboración que le puso esa noche, el sexo sería una bomba atómica, sería insuperable e indescriptible si se juntan en el sexo amor y pasión, se pesó de no haber puesto de su parte cuando estaba con Bobda.

    Pasado unos minutos Slash se repuso y le pregunto a Amelia si quería volver a hacerlo, ella muy tímida dijo que si, a fin de poder aplicar todo lo que había estado pensado, esta vez decidió poner todo de su parte, se sentó en la cama y le agarró el pene medio flácido con la finalidad de poder ayudar a que se endurezca más rápido, luego del cual agachó su cabeza y comenzó a chuparle el pene, el cual inmediatamente se comenzó a parar y endurecer al máximo, en pocos segundo esa verga había tomado un tamaño descomunal que no cabía en su boca, así que solo atino a lamerlo, esto hizo que su vagina comenzara a chorrear líquidos de excitación pidiendo que la penetren, acto seguido Slash mediante un gesto con su cabeza y mano la invito a montarlo, ella acepto y se subió en su encima, ya arriba tomo el falo y lo ayudo a ingresar lentamente en su vagina estrecha y fogosa de disfrutar de un buen sexo; sin embargo, igual que la primera vez no logro ingresarle toda esa polla, procediendo a cabalgarle a partir de lo que ingresaba, evitando que ingrese todo ya que le dolía, se concentró y se puso a disfrutar de aquel hombre, esta vez si se prolongó bastante el acto y disfruto mucho; cayendo exhausta junto a él en la cama, su acompañante rápidamente se quedó dormido, lo cual fue aprovechado por Amelia, quien al haber experimentado aquello, pensó en Bobda, tomó su celular y lo llamó, proponiéndole encontrarse lo más antes posible…

  • Un viaje a la playa con mi madre y yo (Parte 3)

    Un viaje a la playa con mi madre y yo (Parte 3)

    Después de la noche anterior de pasión, mi madre y yo nos levantamos pronto. Nos duchamos juntos y desayunamos en la terraza del apartamento.

    El aire acariciaba nuestros cuerpos. No nos atrevimos a salir desnudos a la terraza porque, aunque era pronto, alguien podría vernos. Así que salimos en bañador.

    Yo llevaba un bañador rojo ajustado, que me marcaba bien el paquete. Mi madre se había decidido por un bikini de color fucsia. Se le marcaba un poco la tripa, no tenía demasiado, solo un poco, pero la hacía muy sexy.

    Después de terminar de desayunar nos levantamos. Miré alrededor y vi que no había nadie en ninguna terraza del edificio de enfrente, era pronto y los vecinos debían de estar durmiendo, así que besé a mi madre apasionadamente en la boca y nos metimos mutuamente la lengua.

    La cogí del culo y la apreté contra mi.

    -Cuidado hijo, me dijo, podrían vernos.

    -Tranquila mamá. Y aunque nos vieran estamos muy lejos del edificio de enfrente para que distinguieran que somos madre e hijo.

    -Tienes razón.

    Yo estaba empalmado y mi madre se dio cuenta. Evidentemente estábamos muy cerca y yo con ese bañador tan ceñido no podía ocultarlo aunque quisiera.

    Mi madre me sonrió. Me ayudó a recoger los platos del desayuno y me propuso algo.

    Nos sentamos en el sofá, dentro del apartamento, pero pegados a la puerta de la terraza, para que nos diera la brisa pero no nos viera nadie.

    Me bajó el bañador y dejó libre mi pene. Mi glande apuntaba a ella. Se quitó el sujetador del bikini liberando sus tetas tan hermosas.

    Se mojó un poco la mano y comenzó a meneármela suavemente. Subía y bajaba por mi tronco como si nada.

    En eso estábamos, cuando oímos un sonido que venía del apartamento de al lado. No eran nuestros vecinos ingleses, porque se les oía hablando perfectamente en español.

    -Dame más. Decía ella. Métemela toda, cerdo.

    -Cómo te gusta que te la meta, ¿eh guarra?

    -Si, joder, más adentro, más adentro.

    El oír eso nos puso muy cachondos a los dos. Mi madre seguía meneándomela y noté como la humedad de su coño mojaba la braga del bikini.

    Aunque no sé porqué no quería que folláramos, solo me hacía la paja.

    No podía dejarla así.

    -Mamá, le dije, ¿quieres que te folle?

    -No, mi niño, luego. Ahora solo quiero que disfrutes tu.

    Se la veía muy azorada. Era lógico. Además los gemidos de los vecinos empezaron a subir de volumen.

    Mi madre sudaba mientras me pajeaba. Empezó a acelerar casi a la vez que aceleraban los envites de la cama de los vecinos.

    Yo llegué al punto de no retorno y enseguida eyaculé. Un primer chorro cayó a la tripa de mi madre y dos más cayeron a su braga.

    Ella siguió meneándomela hasta que terminé de soltar todo. Casi a la vez los vecinos gimieron como dos cerdos y se corrieron. Luego todo se quedó en silencio.

    Me fijé en que mi madre estaba sonriente, pero triste a la vez.

    -Mamá, le dije mientras me levantaba desnudo del sofá, ¿por qué no has querido hacerlo?

    -Te he visto muy caliente y ya sabéis que los hombres necesitáis descargar cuando estáis así.

    -Mamá, le dije, eres un sol. Voy a compensártelo.

    Había pensado en que iríamos a una playa nudista que conocía. Recuerdo que cuando era pequeño pasamos con el coche junto a un cartel donde ponía “playa nudista” y le pregunté a mi padre: ¿qué es una playa nudista? Mi padre me contestó: Pues una playa donde la naturaleza se vive al máximo. Entonces no tenía ni idea de que era eso. Cuando lo descubrí ya un poco más mayor, me reí al recordar esa contestación de mi padre.

    Cogimos un autobús para llegar hasta allí. No me apetecía dejar el coche tan lejos en lugar tan solitario. Mi madre pensaba que íbamos a otra playa que estaba casi al lado de donde nos dejaba el autobús.

    -Hijo, ¿adónde vamos?

    -Es una sorpresa. Le dije.

    Andamos un poco más y por fin llegamos a la playa nudista. Era una playa muy bonita con unas dunas que llegaban casi hasta el agua.

    -¿O sea que esta era la sorpresa? Me dijo mi madre. Has traído a tu madre a una playa nudista. ¡Eres un desvergonzado! Me dijo sonriendo. Cuantas veces le pedí a tu padre que me trajera a esta playa y nunca quiso.

    -Qué padre más antiguo tengo. Le contesté sonriendo.

    Subimos una duna y nos decidimos por plantar la sombrilla cerca de la orilla. Solo había un par de parejas por allí. Una pareja mayor de unos 60 y tantos y una joven de unos 20 y tantos.

    Después de plantar la sombrilla mi madre me dijo:

    -Hijo, que corte quedarme en pelotas delante de esta gente… ahora no soy tan joven como entonces…

    -Tú no te preocupes, dije quitándome la camiseta y el bañador y quedándome desnudo delante de todos. Imagínate que solo es tu hijo el que tienes delante.

    Ella asintió con la cabeza y se quitó también la bata quedándose en bikini.

    Miró a un lado y a otro a las dos parejas y se bajó la braga del bikini. Su chocho quedó a la vista y pude ver cómo el chico joven se quedaba mirándolo.

    De un gesto se quitó el sujetador y se quedó por fin desnuda. Yo no tenía claro de que pudiera contener una erección.

    Nos tumbamos en la toalla como si nada.

    Creo que me quedé dormido. Cuando me desperté, no había nadie alrededor y mi madre estaba bañándose desnuda, claro.

    Estaba jugueteando con las olas y daba saltitos por lo que sus tetas subían y bajaban. Me puse palote enseguida.

    Me metí en el agua con ella. Me acerqué por detrás y le rocé mi rabo con su culo. Ella se estremeció y se dio la vuelta.

    -No hay nadie ya, le dije.

    Nos besamos como locos. Yo estaba a cien y la estaba poniendo a ella igual. Quería follármela ya.

    Intentaba metérsela, pero no se dejaba. Decía que no teníamos condones. Mi madre tenía la regla aún y temía quedarse embarazada.

    -No te preocupes, le dije, me correré fuera.

    -No seas tonto hijo. Ya sabes que eso no funciona.

    -Mamá me has puesto palote. ¿No querrás dejarme así ahora, verdad? En el apartamento me la meneaste.

    -Espera, estoy pensando, me dijo. Vale, está bien. Fóllame a pelo. Cuando venga tu padre querrá follarme también y si me quedo embarazada de ti, diré que es de tu padre, claro. Esta vez lo haré con el sin condón.

    Se sonrió.

    -Estás loca, le dije. Pero te quiero mamá. Anda, date la vuelta.

    Se volvió dejándome ver su culazo. Cogí mi polla con la mano derecha y se la metí despacio. El agua nos cubría la cintura.

    Empecé con el mete y saca y mi madre ya gemía como loca. Yo quería aprovechar al máximo el momento, no quería que acabara nunca. Seguimos follando como locos hasta que mi madre tuvo su primer orgasmo.

    Dio un grito, pero afortunadamente nadie podía oírnos. No estábamos muy lejos de la orilla pero no había nadie allí.

    Después de correrse quise ver la cara de mi madre. La giré y se la metí ahora de cara. La sensación viendo sus gestos mientras follábamos era lo más. Yo seguí dándola bien fuerte y ella se agarró a mis hombros y nos hundimos un poco más.

    -Ay, cariño, me decía. Fóllame, sigue así, más fuerte. Dame más, dame más. Cariño, que gusto, me voy a ir otra vez, me voy a ir.

    Yo no pude aguantar más y al oír eso, me fui. Me corrí como un loco dentro de ella. No creía que hubiese llamado nunca a mi padre cariño. Pensaba que yo era solo para ella.

    -¡Aaaaah! gimió ella al sentir mi leche inundando su coño.

    Se agarró más fuerte a mis hombros y casi me hizo daño. Noté como su coño se apretaba más aún contra mi polla.

    No sé cuanta leche le eché ese día, pero fue más incluso que aquella vez que estuve 15 días sin pajearme.

    Casi nos hundimos del todo en el mar al llegar al orgasmo, pero salimos a flote. El semen salía de entre sus piernas y se iba con la marea.

    Salimos a trompicones agarrados de la mano. Estábamos exhaustos por el orgasmo.

    Nos secamos y nos vestimos y recogimos todo y nos fuimos de la playa.

    De vuelta en el autobús, noté a mi madre mucho más caliente que los días anteriores. Me tocaba la pierna y el muslo y menos mal que íbamos en el último asiento del bus, porque si no nos habrían visto casi todos los viajeros.

    Llegamos al restaurante y nos tocó el camarero de siempre. Nos dejó la carta y se quedó mirando el escote de mi madre como siempre.

    Cuando se marchaba, mi madre me dijo:

    -No para de mirarme el tío. La verdad es que está bueno.

    Me acerqué a su oído y le dije:

    -¿Te lo follarías?

    -Pues, que quieres que te diga. Me gustaría probarlo.

    Estaba claro que mi madre estaba muy cachonda. No sé que le había pasado o si era por culpa mía. ¿Querría que el capullo ese se la follase? Tendría que aceptarlo. Estaba poniéndome cachondo pensando en verla follar con un desconocido.

    Después de comer, nos trajo la cuenta y le pedí que nos dejara un bolígrafo. Escribí algo detrás de la cuenta y dejé el boli en la mesa y entonces toqué el muslo de mi madre sin disimular. El camarero no le quitaba ojo del muslo.

    Mi madre le guiñó un ojo y el camarero se quedó asombrado. Desapareció en la barra y nos trajo la vuelta.

    Salimos de allí. Dejé que mi madre fuera delante para ver cómo su culo se bamboleaba al andar. Me ponía muy cachondo y aun así quería que otro tío se la follase. No sabía que me pasaba.

    En la cuenta le había dejado escrito que quedaríamos en la playa de San Pedro a las 12 de la noche. Era una playa solitaria y tranquila.

    No tenía claro que fuera a aparecer.

    Llegamos a las 12 menos cuarto y me había traído una caja de condones. A mi madre solo me la follaba a pelo yo, bueno y mi padre.

    Vimos a las 12 a alguien que venía a lo lejos. La luz de una farola no nos dejaba ver bien quién era. Cuando estuvo más cerca vimos que era el camarero.

    -Espero que esto no sea una broma y me estéis tomando el pelo.

    -Para nada. Le respondí. Mi madre está muy caliente y quiere que te la folles.

    Diciendo esto ella se abrió la bata dejando ver su cuerpo en ropa interior.

    -Vamos a ver que tienes. Le dijo mi madre.

    El camarero se abrió la bragueta dejándola ver su pene. No era muy grande aunque estaba morcillona.

    Mi madre se quitó el sujetador y se la metió en la boca y comenzó a chupársela. El tío enseguida se empalmó.

    Entonces le cogió la polla y se la puso entre las tetas y le hizo una buena cubana. El guarro gemía como loco.

    Antes de que se corriera, sacó la polla de sus tetas y le dijo que se tumbara. Yo le pasé un condón que se puso deprisa.

    Con los pantalones por los tobillos la penetró. Enseguida comenzó a bombearla rápido. Mi madre me miraba como queriendo mi aprobación. Estaba claro que no estaba disfrutando.

    Yo seguí mirándolos y me estaba empalmado pero mi madre no sentía mucho.

    El guarro siguió como cinco minutos dándole y se corrió con un gemido fuerte. Se salió de ella y se quitó el preservativo y lo tiró a la arena.

    -Pensaba que era algo más. Nos dijo. Una puta que no folla muy bien.

    Me dieron ganas de pegarle un puñetazo.

    Nos fuimos de allí y mi madre empezó a llorar. Estaba claro que había sido una mala idea.

    De regreso al apartamento la ayudé a ducharse.

    Nos tumbamos en la cama y acabamos haciendo el amor. Estaba vez como debía hacerse, con amor y cariño.

    Mi madre me dijo al terminar que me amaba.

    No quería que volviera mi padre…

    Si os gustado y queréis comentar, escribidme a: [email protected].

     

  • Relato de mi amigo que vino a México solo a coger conmigo

    Relato de mi amigo que vino a México solo a coger conmigo

    Un día él estaba de visita en México, quedamos de vernos para conocernos. Ese día me puse una minifalda negra, mis zapatillas negras y un escote en forma de V, quería impresionarlo.

    Llegué al lugar acordado, al verme él se emocionó un poco, un gran abrazo y un beso en la mejilla me recibieron, comenzamos a hablar al principio estábamos un poco tímidos pero un buen vino espumoso nos hizo comenzar a soltarnos.

    -Hace tiempo que quería verte Lety.

    -Yo también admito que me fascina lo que me dices en los mensajes y las fotos que me envías también me encantan.

    -Tus fotos me excitan demasiado me gusta tener sexo y pensar en que eres tú a quien follo.

    -A mí me encantan los videos que me mandas viendo cómo te vienes diciendo mi nombre…

    Tras esa platica pagamos la cuenta y fuimos a casa, le invite un trago y lo lleve directo a mi recamara le pedí que se pusiera cómodo mientras yo me arreglaba, él se recostó en la cama observando para todos lados, yo salí con un negligé rojo de encaje, el al verme se quedó pasmado, yo sonriéndole me acerqué lentamente a él.

    -Sé que estabas esperando esto nene…

    -Lety que buenísima pero tu marido? y si llega?

    -No importa él sabe que tu esta aquí y obvio a que viniste

    Comencé a besarlo pasionalmente el me acariciaba las piernas y mi cintura, comencé a besarle el cuello mientras le quitaba su camisa, baje mi mano a su cinturón para desamarrarlo baje mi lengua por su pecho y me dirigí por su estómago a su parte de abajo, el me observaba con suspiros acelerados, baje la trusa que traía puesta y me encontré con una verga erectándose y un poco húmeda, al mirarla comencé a acariciarla mientras lo miraba y le sonreía…

    -Pero que verga más rica, mejor que como soñé

    -Es tuya Lety cómetela

    -Claro nene, gozare tu rica verga

    Comencé a besarle la cabecita húmeda de su pene, mientras me desataba el negligé de la parte de mis pechos, poco a poco la fui introduciendo a mi boca mientras mis pechos acariciaban el tronco de tan magnifico palo, sentía como se ponía más y más duro en mi boca, yo lamia desde sus testículos hasta su cabecita el me acariciaba la cabeza y se convulsionaba…

    -Papacito me excita ver como gozas

    -Ufff que rico me lo mamas nena valió a pena la espera ufff

    Me acomodé encima de el para un rico 69, el hizo a un lado mi tanga y comenzó a chuparme mis labios, poco a poco sentía como me iba metiendo su lengua húmeda en mi vagina que estaba igual de húmeda mientras que yo con mis tetas masturba ese delicioso pene, ambos nos dábamos tremendas chupadas.

    José empezó a desatarse ya que, no solo lamia mi vagina si no también mi ano, su lengua y dedos me estaban haciendo gozar al igual yo me metía a la boca su verga hasta casi ahogarme,

    -Mi amor ahora ya quiero metértelo

    -Si papi ya te quiero dentroo

    El me acostó en la cama yo abrí las piernas y lentamente comenzó a penetrarme Dios había esperado tanto para sentirla que solo lo miraba ay besaba mientras el poco a poco me lo metía, subió la intensidad de sus penetraciones mientras me mordía mis pezones yo gemía de o rico que sentía, levanto mis piernas y sin sacármela me puso de ladito sentía como mi coño apretaba más su rica verga y él lo hacía más rápido mientras me acariciaba mis nalgas y me miraba sonriente, sus movimientos aumentaban yo gozaba de lo lindo…

    -Asii papiii, cogemee que rico

    -Lety que rico aprietas, tomalaa tomalaaa

    -Asiii uhm sigueee aaahhhh

    Cambiamos de pose, él se acostó y yo subí en el, comencé a cabalgarlo dándome sentones, sentía como me entraba su verga durísima, el me besaba y mordía las tetas me las apretaba con tal fuerza que me excitaba más y lo cabalgaba repegando y moviéndome con todo…

    -Ufff nena que rico te mueves no pares noo pares

    -Ehhh nene que ricooo soy tuya muérdeme muérdeme mis tetas

    El mordía fuerte mientras yo cabalgaba, decidí cabalgar invertidamente dejando mis nalgas a su disposición, yo daba sentones mientras le acariciaba las piernas, el me daba de nalgadas y me arañaba, me agarraba para dejarme caer en su verga más fuerte…

    -Lety que nalgas más ricas, me vuelves locoo

    -José dame ricoo dameee

    Nuestros movimientos nos aceleraban más y mientras más nos movíamos más cerca estábamos del clímax, ambos gritábamos del rico placer que sentíamos hasta que ya no pudimos más y nos venimos juntos…

    -Aghhh Letyyyy, ahhhh

    -Ufff lechitaaa, damelaaa

    -Comete mi leche nenaaa uff

    .Que ricooo, uffff

    Pero no todo termino ahí ya que volvimos a un rico 69 ambos nos limpiábamos los fluidos con nuestras bocas, pero el comenzó a estimularme el ano, me encantaba sentir su lengua y su dedo entrar y empezar a dilatarme.

    Cuando logre con mis chupadas y caricias de mis tetas lograr que tuviera otra erección él me puso en cuatro yo lo miraba mientras el poco a poco introducía su verga en mi ano, sentía como entraba era rico aunque me dolía un poco ya que su verga es gruesa, me agachaba para abrirme más.

    De pronto el me tomo de la cintura y con violencia me la dejo ir toda, yo sentía como me estaba ahogando pero eso desapareció cuando el comenzó a moverse más y más rápido, yo ayude moviendo mi cadera el me daba de nalgadas y me jalaba el cabello yo sentía su dureza en mi ano.

    -Agghhh me duele pero siguee aghh

    -Te dije que te iba a reventar tu culo nena

    -Ahggg sigueee siguee aunque grite dámela todaa

    -Nena eres una perraaa la mejor

    El me embestía más y más duro yo sentía como si me ahogaba su verga me estaba dando tremendo placer el me acariciaba las tetas mientras también me daba de nalgadas y me apretaba el cabello.

    -Siiii ahora eres mi puta te dije que serias mía

    -Aghh damelaa me vuelves locaaa

    -Ojala tu marido viera como gimes y gozas por mi verga en tu culoo

    -Aghh sii soy tu perraaa

    El siguió penetrándome con todo hasta que ambos nuevamente terminamos juntos, su leche caliente llenaba mi culo, el me daba de nalgadas y no se despegaba parecíamos perros, el orgasmo fue rico y largo hasta que ambos quedamos tumbados en la cama.

    Mientras reposábamos nos besábamos y acariciábamos nuestros cuerpos, él me dijo que se tenía que ir ya que lo esperaban así que quedamos en que tendríamos otro encuentro pero ahora sería yo quien iría a verlo…

  • La gustosita madrastra

    La gustosita madrastra

    Llegue de vacaciones nuevamente a mi casa, a mi barrio a retomar mis hábitos cotidianos por lo que estaba jugado XBOX con mis amigos Renato, Camilo e Iván. Y se escuchó un grito era mi madre que decía:

    Madre: Sebastián! Sebastián que embarazaste tu madrastra?

    Y obviamente toco despedir a mis amigos y comenzaron las explicaciones que duraron toda una tarde llena de reclamos y reproches donde no supe explicar mis acciones, y al final solo corrí de la casa, llegando al parque donde estaban mis amigos que por el contrario a mi madre que estaba frenética ellos estaban curiosos de saber, por lo que comenzó otro interrogatorio;

    Renato: Preño a su madrastra?

    Camilo: Pero la paso rico en vacaciones?

    Iván: Y es que esta buena su madrastra?

    Y a todo respondí; SI. Generando más interés en mis amigos por lo que comenzaron alimentar mi ego más cuando les mostré una foto de mi madrastra Catalina una mujer de 39 años con 1.70cm, delgada, cabello largo oscuro con iluminaciones rubias y una cara hermosa como muñeca de porcelana.

    Renato: A pero la esposa de su padre es la del comercial de gustosita?

    Sebas: Si

    Renato: Y se comió todo ese hembronon…?

    Sebas: No me aguante las ganas!

    Camilo: Y entonces la abrió de patas y tal…

    Sebas: Siiii!

    Iván: Y se le olvido el condón jajajaja…

    Renato: A mí también se me hubiera olvidado jajajaja…

    Iván: Si también es cierto que su madrastra es de las cosas que se come sin paquete y mucho menos con cubiertos Jajajaja…

    Renato: Pero cuente con detalles! Como la penetro?

    Bueno! Todo comenzó cuando llegue a casa de mi padre a las afueras de la ciudad a pasar las vacaciones allí fue donde vi a Catalina por primera vez en persona y me encanto su dulzura al hablar, y también su actitud juvenil no parecía la bruja madrastra de los cuentos sino más bien una doncella.

    Camilo: Y el monstruo se la almorzó a la doncella jajajaja…

    Renato: Deje que cuente…

    Ese primer día en casa de mi padre y Catalina pasó rápido y no pasó nada, a la mañana siguiente fue cuando al levantarme observe a Catalina haciendo ejercicio y fue inevitable no distraerme con una pose sugestiva que estaba haciendo Catalina en el suelo en cuatro donde ella no solo ejercitaba sus piernas por medio de una pesa sino permitía admirar su cola que parecía venderse u ofrecerse en esa pose.

    Iván: Uhy! Que rico! La pose de perrito y se lo hundió?

    Me provoco Iván, pero no me percate que su entrenador personal Ernesto estaba al lado mío, lo que me avergüence un poco al sentirme descubierto, pero seguí mi camino a la cocina sin dejar de pensar en la cola de Catalina por lo que tuve que volver discretamente a verla, al llegar me encontré a Catalina subida en una maquina atendiendo las instrucciones de Ernesto que la tenía en otra pose muy interesante pensando morbosamente por lo que me entretuve un rato mirando a Catalina con ojos lujuriosos. Luego me fui a la habitación para buscar distraerme en otras cosas pero yo estaba perturbado con el cuerpo de Catalina que hizo que ese segundo día me dedicara a morbosearla en cada instante que la veía, trataba no solo de admirar su cola sino también sus pechos todo muy discretamente pero me generaba más ganas, más fantasías y más deseos por lo que a la mañana siguiente repetí mi rutina de verla haciéndola ejercicio percatándome que Ernesto también la miraba muy morbosamente y la colocaba en poses siempre muy atractivas pero en ese momento no le preste mucha atención al fin de al acabo yo me beneficiaba también.

    Más tarde me entro unas ganas de ir a su cuarto para esculcar su ropa interior lo cual me genero una gran satisfacción al ver sus pantys blancos y negros en sus mayoría al igual que sus sostenes pudiendo sentir su olor, su perfume y que hizo que me robara un juego para masturbarme con ellos a solas en mi cuarto con el único fin benéfico de quitarme las ganas y dejar de mirar con ojos lujuriosos a la esposa de mi padre “Mi Madrastra”. Pero fue verla en la noche con un traje de gala que hizo que nuevamente se alborotará mis hormonas, realmente estaba muy hermosa con un vestido negro largo con el cabello recogido lo que la hacía ver muy elegante y además sexy con un escote profundo que me permitía admirar sus lindas tetas pequeñas, que hicieron que mi mirada se clavara en sus pechos delatándome ante Catalina que se percató que le estaba mirando muy intensamente sus atributos, por lo que ahora fui yo el que la avergoncé a Catalina que nerviosa se despidió con mi padre para la reunión.

    Al día siguiente entro mi padre muy temprano a mi cuarto para indicarme que tenía que viajar pero que volvía al día siguiente, entonces lo acompañe a la puerta para despedirme allí estaba Catalina lista para recibir su clase de ejercicios y también llegaba Ernesto donde cedió cuenta que mi padre se marchaba de viaje pero muy atento ayudo a mi Padre a cargar las maletas al taxi, mientras nosotros nos despedíamos, luego yo me retire al cuarto y Catalina fue con Ernesto a realizar los ejercicios diarios como era común, sin embargo escuche que la música estaba más fuerte de lo cotidiano por lo que me acerque al estudio y encontré la puerta ajustada lo que se me hizo bastante extraño. Entonces me fui por las copias de las llaves para ver qué pasaba, al abrir la puerta observo que Ernesto tenia a Catalina recostada boca abajo y amarrada sobre una de la máquinas de ejercicio y este ya se estaba preparando para acceder a Catalina pues se encontraba quitándole el pantalón de licra a Catalina encontrar de su voluntad y con el pene afuera le decía;

    Ernesto: Catalina tranquila vamos a ejercitarnos!

    Mientras que Catalina desesperaba que gritaba en ese momento me observo por el espejo que tenía enfrenté a ella, y pidió me ayuda:

    Catalina: Ayúdame Sebas!

    Y entonces grite voy a llamar la policía y Salí a correr a mi cuarto y por la ventana de mi cuarto observo que Ernesto se marcha rápidamente asustado subiéndose en su moto, por lo que me detuve y tranquilizándome me devolví a donde Catalina inicialmente para desatarla pero cuando llegue me quede pasmado al ver su cola que estaba parada con los pantalones medio puestos mostrando sus pantys negros, lo que pensé “La comida está servida” Y semejante oportunidad no podía dejarla pasar por lo que poseído por el deseo, saque la herramienta abriendo la pretina de mi pantalón que ya estaba lista y entusiasmada pues mi verga se encontraba muy erguida, la cual pudo ver claramente Catalina por el reflejo del espejo, poniéndola alterada nuevamente diciéndome:

    Catalina: Que piensas hacer? Desátame!

    Catalina: No te atrevas!

    Pero yo no le prestaba atención estaba decidido a penetrarla y con todo el tiempo a mi favor lentamente le termine de quitar su pantalón de licra, luego le quite sus pantys dejando el camino libre para que tomándola de la cintura y de un envión le hundiera mi verga a Catalina sacándole un grito a todo pulmón

    Catalina: Auch!!No.!

    Y acto seguido comencé a pujar con fuerza tratando de enterrar mi verga en Catalina cada vez más pues el calor de su vagina junto con sus gritos me enloquecían cada vez más haciendo que muy cerdamente se lo metiera a un ritmo loco haciéndola gritar cada vez más y estando en ese trote le arranque la blusa junto con sus sostén permitiéndome agarrar sus tetas y espicharlas mientras comenzaba a rematarla dándole duro! Hasta que sus gritos se confundieron por gemidos especialmente cuando la eyacule con un fuerte chorro que no aguante más sostener.

    Iván: Le saco un orgasmo a su madrastra?

    Sebas: Creo que sí!

    Ramiro: Y la cara de Catalina era orgásmica?

    Sebas: Pues Si! Porque abrió los ojos y luego sus pupilas se dilataron junto con la boca abierta gemía Catalina.

    Camilo: Ahí. Fue que la preño!

    Pues tal vez Si! porque luego por unos cinco minutos me quede montado encima de Catalina totalmente exhausto, y hasta que escuche que Catalina me repetía:

    Catalina: Quítate! Quítate!

    Pero yo espere que mi verga se saliera sola de dentro de Catalina, luego si la desate ella tomo algo de su ropa y corriendo fue a su cuarto solo volvió a salir cuando llego mi padre pero no le dijo nada de lo sucedido tampoco me hablaba a mí y por prudencia me fue al día siguiente de llegar mi padre.

    Ramiro: Y ahora su madrastra hablo y va tener un hijo suyo.

    Iván: Diga que lo violo jajajaja…

    Ramiro: No sabe que sí. Puede decir que ella accedió consentidamente es la palabra de ella contra la suya.

    Camilo: Pero si no le creen por lo menos estuvo rico comerse a Catalina?

    Sebas: Si estuvo GUSTOSÍSIMA!

     

  • Esto pasa con los imprevistos

    Esto pasa con los imprevistos

    Había estado muy ocupada con todas las cosas del viaje que me olvidé de que tenía que ir por mi sobrino a la terminal, así que le llamé que no podría llegar a tiempo y le pedí un Uber para que regresará sólo. Hace mucho que no nos veíamos, quizá unos 10 años. Tenía 10 años cuando me mudé con mi marido a otro estado. Prácticamente creció conmigo pues mi hermana trabaja mucho y yo lo críe. Desde ese entonces poco a poco fuimos perdiendo el contacto y ya a las reuniones familiares tampoco íbamos pues mi marido trabajaba mucho y yo prefería quedarme en casa.

    Estuve ordenando un par de maletas para el viaje y cuando casi terminaba tocaron la puerta y fui a abrir. En eso mire a mi sobrino negrito todo un hombre de 20 años bien parecido, me sorprendió, se abalanzo sobre mi y me abrazo con mucho cariño, nos dimos un beso y pasamos, por un momento sentí un escalofrío pues sentí mis pechos contra él pero también sentí algo raro pues era mi sobrino y sentía mucho cariño por él. Empezamos a hablar sobre como nos ha ido, la escuela, el trabajo. Todo transcurría normal, le enseñe la casa y donde podría encontrar todo, él se comportaba muy lindo y tranquilo como siempre fue.

    Ya por la noche cuando estábamos a punto de irnos me llamo mi esposo que no podría alcanzarnos allá porque les llego un requerimiento y tenían que auditar la próxima semana y pues necesitaban preparar todo con urgencia. Le comente a mi sobrino y nos fuimos aun así para no desaprovechar todo. Tomamos un taxi y fuimos a la terminal donde tomamos el autobús, lamentablemente esa noche llovía mucho y pero platicamos muy ameno en el viaje. Después de un par de horas se quedó dormido y yo me quede pensando en mi sobrino en lo que había sentido y quizá solo fue confusión de mi parte. Y continué pensando sobre mi vida sexual, hace mucho que no tenía una aventura, de hecho esta iba a ser la oportunidad con mi esposo pero lamentablemente mi hermana tenía que salir por emergencia y como Marco estaba de vacaciones le pareció buena idea y yo no pude rehusarme a parte de no haberlo visto después de tantos años. Tengo que decir que soy una señora normal, con unos pocos kilos de más, tengo buenas caderas y algo de pecho, esbelta, cabello café y tez clara, nada fuera de lo común.

    En ese momento me gire para dormir y vi que estaba profundamente dormido y no sé cómo puse mi vida hacia su entrepierna y pude ver un tremendo bulto que me dejo muy mal, se veía una gran salchicha entre sus piernas como unos 15 cm no lo sé, pero se le marcaba en su pantalón, lo que me dejo caliente y seguí pensando en eso, no se veía parada pues su bulto no se veía levantado solo se veía ahí, marcado y se extendía un poco más allá y no se podía ver si llegaba un poco más allá su polla, empecé a fantasear sobre cuanto sería, si mi mano daría vuelta al sostenerla, si pesaba, si se pararía más y cuánto más, creo que empecé a pensar esto porque nunca he tenido tremenda polla en mis manos, a mi marido le mide 12 cm ya erecta, además de que es delgada. En fin no pude dormir en el viaje.

    Como les dije estaba lloviendo e hizo que el autobús fuera más lento y demoramos más, dos horas más, cuando llegamos por la noche como a las 12, en el hotel me dijeron que mi reservación se había perdido, pedí otra habitación pero todo estaba lleno, me recomendaron otro hotel y tuvimos que salir con la brizna mojándonos, Marco me hacia la plática a pesar de que estaba yo molesta pero bueno total no podíamos hacer mucho, me contaba cosas graciosas sobre la escuela y cosas que le habían pasado en la natación, como que una vez se le cayó el bañador en un clavado frente a sus compañeros.

    Al llevar al otro hotel nos dijeron que estaba ocupada y que solo tenían una habitación sencilla, como no quisimos ir a otro lado decidimos quedarnos ahí.

    Al llegar nos cambiamos de ropa. Me puse una pijama delta pues hacía calor por la lluvia. Cuando salí él se estaba poniendo la suya y pude ver su bóxer ajustado de perfil y le colgaba un buen trozo, un poco más pequeño que antes entonces creo que estaba parada y no era mucho más grande de lo que yo pensaba pero no me tranquilizo tampoco mucho pues más gorda que la de mi marido si.

    Estuvimos mirando una película y yo platicando con un mi mejor amiga por mensajes, le conté donde estaba con mi sobrino y le confesé lo que había sentido, ella me empezó a bromear

    Y le conté sobre lo que vi, ella no se extrañó y me dijo que si mi sobrino era de color, lo más seguro era que la tuviera grande, le pregunte que tanto, y me dijo te voy a presumir algo, estás sola? Me pregunto, le dije que si que él estaba al lado y me dijo cubre tu celular, de inmediato pensé que estaba loca y me llego una foto de ella con una polla enorme negra en la cara, ella estaba tan feliz, cachonda, y ella polla negra brillaba. No podía creerlo y me puso a mil, quite el teléfono y me dispuse a ver la tele pero no podía quitarme de la mente esa imagen.

    Ya algo tarde nos dispusimos a dormir y cada quien se volteó. Él se movió un poco pero después se quedó quieto y dormido, yo no podía, estaba muy caliente y sentía como mi vagina chorreaba por mis muslos, no podía tocarme ni nada, estaba terrible.

    Como pude me tranquilice. Ya en la noche tengo que decir que duermo en una cama más grande en la que estábamos y tenía mi brazo estirado arriba de él, y él estaba boca arriba, pero tenía mi mano cerca de vientre, no sé pero de inmediato deje de estar adormilada y me puse a mil , como pude en un movimiento natural baje mi mano y sentí su polla, su pollo, flácido pero gordo, un buen trozo, sentí como me mojaba, sentía ganas de mearme moví mi mano un poco y sentí más de su polla en eso él se movió hacia donde yo estaba y mi mano solo quedo a un lado de él, yo muy caliente me acurruque en él como si hiciéramos cucharita y sentí ese tremendo pollo en mis nalgas, dios mío, solo de recordar se me moja, respiraba fuerte, seguro escucharía mi corazón latir fuerte, sentía su polla pero no se encajaban no está parada aún, yo no podía, quería sacarla y morderla, babearla apretarla. Me separe y seguía agitada, unos 5 minutos después escuche su voz, tía está bien?, la escucho mal, si puede respirar?

    Con voz ahogada respondí que si, él se levantó un poco más para mirarme, segura tía?, si si hijo todo bien es que hace mucho calor y aparte tuve una pesadilla, bueno tía no se preocupe, oye te quiero preguntar algo, si tía dígame, es que ahorita que dormíamos te movía mucho, si puedes dormir bien ?, algo apenado me dijo, este… Si tía, es que bueno es difícil dormido porque esta pequeño y bueno casi no cabemos hahah, eso si, eso si, oye y si puedes dormir con eso que tienes?, qué tía? (con voz trémula) pues esto, y le tomo la polla se me escapo un gemido, el quiso decir algo pero no pudo, y yo apreté su polla con mis fuerzas y su polla seguir creciendo en mi mano hasta que la abro y no podía rodearla, el solo genial y cerraba los ojos, estábamos muy cerca, empecé a jalar su tremenda polla, después la cogí con mis dos manos, y no era suficiente sobraba un poco, se me salió lo puta y empecé a jalarlo, lo puse boca arriba y me dirigí a su polla, empecé a comerla, no me cabía en la boca, está ansiosa, me pase su polla por toda la cara, la olía a polla deliciosa, sus jugos me los restregaba en la cara, la chupaba, yo salivaba mucho, me ahogaba al intentar comerla rápido.

    Le baje la pijama y la mía, y me monte en el como poseída, cabalgaba duro, sentí esa toda esa carne entrar en mi, abrirme, llenarme y sacar mis jugos, movía mis caderas como nunca, sentía como apretaba toda esa verga negra, y se movía dentro de mi, como si estuviera viva pero era mis caderas que la hacían moverse, yo apretaba su polla y sentía como la mordía con mi vagina, estaba muy mal, sentía como mis jugos salían y mojaban todo, ambos gemíamos duro, estábamos sudando, el me apretaba las tetas, y se alzó para morderlas, para morder mis pezones negros y duros de la excitación…

  • Joel ya está totalmente sometido: El vecino de Mario (4)

    Joel ya está totalmente sometido: El vecino de Mario (4)

    Después de haberse perdido un par de meses volví a contactar a Joel. Resulta que estaba perdido, huyendo de quien sabe que cagada había hecho. Tenía rato que no cogia con él, esos polvos tóxicos, intensos, de infarto. Me levanté temprano y me preparé para lo que le venía. Generalmente se fumaba su cigarrillito de marihuana para estar bien batro y hoy no lo olvidó. Nos encontramos donde siempre, en la estación cerca de La Ciudad de los Jardines, donde hay varios moteles uno al lado del otro. Apenas se subió al carro le agarré la verga, un bate de 21 centímetros con una cabezota.

    Joel es delgado, espigado, con piernas largas, buenas nalgas lampiñas, huevos que le cuelgan apenas salidos de la adolescencia, trigueño, cabello largo y espeso, usa arete y tiene un tatuaje en la muñeca. Se rasura las cejas y a veces luce un corte de cabello doble tono. Habla, camina, viste y actúa como maleantito de barrio. Su trato es hosco en público pero a la hora del culeo es lo que más me gusta de él.

    Esa verga de 19 años siempre está dura y dispuesta. Mientras conducía con una mano con la otra le sobaba la pinga, los huevos y hasta el agujerito del culo. Tenía un olorcito entre recién bañado y algo del sudor de la caminata desde su casa. Joel se rasura totalmente, desde el ojo del culo hasta los huevos y la verga, las axilas y las nalgas aunque casi no le crecen los vellos.

    Apenas llegamos al push button me pequé a mamarle la verga en el estacionamiento mientras esperábamos que nos abrieran la puerta. Me sostuvo por la nuca mientras me empujaba la pinga hasta el fondo de la garganta. Su verga salía chorreando baba, resbalosa. Yo me concentraba en tragar y el en empujármela. Entramos y nos fuimos directo a la cama, frente al espejo. Puse una almohada en el piso y me dedique a mamarle el huevo concienzudamente. Le pasaba la lengua por los huevos, los muslos, alrededor de la pinga y bajá hasta su culo.

    Cuando ya estábamos súper calientes me tiré en la cama y le mandé a que me chupara mi verga. Goloso, se puso a mamar con todas las ganas, sobandome los huevos y lamiendome la cabeza de la verga con gusto. A la vez me puso el culo en la cara, restregandome las nalgas y yo comencé a lamerle el ojete con ganas. La verdad no duramos mucho en eso porque él quería cogerme como le gusta, en cuatro.

    Me soltó dos nalgadas con ganas mientras me abria y cerraba las tapas del culo. Se puso un condón y me mordió duro una nalga, me escupio entre ellas y me metió la verga suavecito, luego más duro y luego me la zampó durísimo adentro. Con un pie me pisaba la nuca y con el otro se sostenía para que me entrara hasta el fondo del culo ese huevo duro.

    Me estuvo culeando por más de diez minutos sin parar, dandome nalgadas, apretándome, halándome el pelo y diciendome todas las cochinadas que se le ocurrían. En un momento me metio el dedo del medio entre su verga y mi culo y lo estiró un poquito. Ahi fue donde se arrechó más y me sostuvo mientras seguia talandrándome.

    Su sudor chorreaba encima de mi y lo puso resbaloso y brillante. Cuando comenzó a venirse yo apreté el culo y le empujé las nalgas. Cuando terminamos me miré al espejo y tenía toda la espalda arañada. Uff, que delicia de polvazo con joelcito.

     

     

  • Dominada por mi daddy

    Dominada por mi daddy

    Mi amo me pidió que escribiera este relato y como yo soy una puta obediente aquí estoy.

    Conocí a mi amo cuando yo tenía 12 años, él era el mejor amigo de mi hermano y lo conocí cuando lo llevó a mi casa por su cumpleaños número 20 (ambos tenían la misma edad). Él siempre me había gustado aunque yo pensaba que solo me veía como a una hermanita pues 8 años de diferencia es muchísimo.

    Al cumplir mis 18 años mi amo fue a mi casa pues ya era costumbre que él estuviera con nosotros en todas las fiestas de cumpleaños. Ese día decidí que iba a beber a modo de festejo y mis padres se fueron a dormir temprano, quedamos mi hermano, mi amo y yo en sala bebiendo. Empezamos a tomar como unos locos hasta que mi hermano quedo dormido.

    Mi amo comenzó a hacer comentarios sobre mi físico pero como ya estaba algo ebria decidí ignorarlo. Luego me dio un beso y me dijo que desde el primer día que me vio había estado enamorado de mí. Yo le conté que yo también había estado enamorada de él. Pero matando el momento me dieron ganas de vomitar y mi amo me llevo al baño a vaciar mi estómago y luego le pedí que me llevará a mi cama.

    Al llegar a mi habitación me sentó en mi cama y comenzó a buscar mi pijama para ayudarme a cambiarme pero yo estaba muy caliente, así que se lo puse algo difícil. El me despojó de mi ropa pero yo no me deje poner la pijama y le pedí que durmiera conmigo el gustoso acepto y se acostó en la cama conmigo.

    Yo lo besé y en mis besos se sentía la necesidad, comencé a tocarle el paquete y él no paraba de gemir pero repetía que no era correcto. Yo le pedía que me hiciera suya en ese momento. Me decía que me iba a arrepentir y yo seguía rogándole porque me follara

    Después de mucha insistencia de mi parte él no pudo negarse más, y comenzó a tocarme los senos. Con ambas manos los amasaba y con sus dedos pellizcaba mis pezones. Después pasó su boca por mis senos y mientras pellizcaba uno de mis pezones con su boca lamía y mordisqueaba mi otro seno.

    Yo le rogaba qué me follara, aunque era virgen deseaba que el fuera el primero. El no aguanto más y me puso en cuatro, después coloco su pene en mi entrada y me embistió salvajemente. Entraba y salía con fuerza, él había notado que yo era virgen y ya no lo estaba disfrutando.

    Me tomo del pelo mientras me embestía con más fuerza, y me decía: ‘¡Eres una zorra! ¿Esto es lo que te gusta putita? Estabas rogando porque te la metiera zorrita’. Yo le pedí que parara pero el se negó solo me decía ‘¡Ahora te aguantas puta! Tú me pediste que te follara y te voy a enseñar cómo se debe follar a una putita como tú. Desde hoy haces lo que yo quiera ¿Me entiendes puta? Cada que yo quiera follar vas a venir y hacer lo que te pida y sin quejarte’.

    Yo solo aceptaba porque dentro de mí sabía que me estaba gustando, siguió cogiéndome muy duro hasta que terminó dentro de mí y me dijo: ‘¡A partir de hoy me llamas daddy! Y ninguna palabra de esto a tu hermano putita’.

    Me beso por última vez antes de irse de casa.

    Cuando mi amo me lo pida subiré más historias. Gracias por tomarse el tiempo de leer lo que está zorra tiene por decir.

     

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (51/59)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (51/59)

    Hacía mucho calor y se sentía en el coche a pesar de estar a cubierto en las cocheras, lo puse en marcha y también el acondicionador de aire.

    El asfalto de la calles despedía su clásico olor a recalentado, había poco tráfico a aquellas horas y no tardé mucho en hacer el recorrido hasta cerca del centro donde se hallaba la clínica.

    Me detuve ante una pastelería para comprarle unos dulces o lo que tuvieran para llevar en esos casos, el coche lo dejé en segunda fila y tenía que vigilarlo por si llegaban los agentes del tráfico, mientras la dependienta me pesaba unos bombones por los que me había decidido sin pensarlo mucho.

    La clínica estaba ubicada en un edificio viejo de una de las arterias principales de la ciudad, vestigio de las antiguas edificaciones que aún quedaban, con las contraventanas pintadas de verde y un escaso jardín en dos de sus fachadas, las otras estaban al abrigo de grandes edificios de hormigón, acero y cristal.

    En recepción un chico y su compañera trabajaban en el pequeño mostrador moviendo documentos y atendiendo el teléfono.

    -Por favor, ¿Ian Lezcano? -el chico me miró un momento y luego buscó en una lista que tenía bajo el mostrador.

    -Habitación catorce, es en el primer piso. -me mostraba con la mano la escalera y ascensores colocados en un lateral de la estancia.

    Subí los dieciséis escalones hasta el pasillo superior y busqué el número de la habitación, era un clínica pequeña, seis habitaciones por piso, no llamé a la puerta y la abrí, inmediatamente escuché el sonido de las voces que salían de un televisor colocado en la pared enfrente de la única cama que había.

    No podía ver la cara de Ian porque tenía las piernas recogidas y se la tapaba, me fui acercando lentamente hasta conseguir verle, estaba con los ojos cerrados, se había quedado dormido arrullado por el murmullo de la televisión.

    Me senté en una silla al lado de la cama y me dediqué a observarle, solamente tenía sobre él una sábana blanca que le tapaba el pubis, dejando el pecho y las piernas al aire, aún tenía arañazos en el rostro y el labio inferior partido, el brazo derecho escayolado desde el hombro hasta más abajo del codo, los dedos índice y corazón de la otra los tenía entablillados, el pecho con contusiones violáceas en los pectorales, parecía que las piernas eran las que menos habían sufrido.

    Le pasé los dedos sobre el yeso de la mano izquierda y movió un poco el dedo anular y el meñique empezando a despertar. Se me quedó mirando, sin sorpresa, como si estuviera esperándome o supiera de mi llegada.

    -¿Ya vuelves bello durmiente? su sonrisa era cautivadora.

    -Hola Ángel, sabía que vendrías.

    -¿En que ibas pensando?

    -Por favor no me riñas como mi madre y mi hermana, ellas son bastante para eso.

    -¿Como te encuentras?

    -Bien…, mal…, bueno bien pero ya ves que no puedo moverme mucho.

    -No lo necesitas, la clínica tiene auxiliares para atenderte, te he traído unos bombones e igual preferirías algo para leer, revistas que te entretengan.

    -Solo puedo poner la tele. -de mala forma cogió el mando que tenía al lado de la mano entablillada y apagó el televisor.

    -Vaya momento que elegí para tener el accidente, cuando hace más calor. -cogí la caja de bombones que había dejado a los pies de la cama y la comencé a abrir, escogí uno con forma de corazón.

    -Abre la boca. -obedeció al instante y le puse el bombón en los labios, era cierto que hacía demasiado calor en la habitación y parte del chocolate se quedó derretido en los labios.

    -Gracias Ángel, son muy buenos, rellenos de avellana, come tu uno, ya que los has traído los tenemos que consumir. -me senté en el lateral de la cama y traté de limpiarle los labios del chocolate que le había quedado, en lugar de limpiarlo lo estiré hasta la barbilla.

    -Pareces un payaso de chocolate. -solté una risa y él puso los labios en forma de corazón.

    No lo pensé como debía y me incliné sobre su cara, le pasé la lengua por la barbilla y los labios llevándome con ella los restos del bombón, luego le deposite un suave beso para no dañarle el labio herido.

    Cuando me aparté tenía los ojos muy abiertos mirándome.

    -¡Oh Ángel!, ¿qué has hecho?

    -Ya ves, lo que no debía, darte un beso, premiar tu temeridad. -no dejaba de mirarme y pequeñas gotas de sudor le aparecieron en la frente.

    -Eres peor que el auxiliar que me limpia, todos los días me martiriza con la limpieza y tu lo haces con un beso. -desvió la mirada y le seguí, como no tenía slip, el bulto de su pene hacía la tienda de campaña en la sábana, y estallé en carcajadas.

    -Pero bueno, ¿eso si que ha quedado sano? -no podía dejar de reír aunque procuraba no hacerlo muy alto, le miraba la cara, y aunque parezca increíble en Ian, se estaba poniendo rojo.

    -Perdona Ángel, estoy hipersensible, llevo más de quince días sin poder tocarme, ni arrascarme cuando me pica algo. -parecía confundido pero la tensión de su pene no cedía y continuaba levantando la tienda humedeciéndola del seminal que expulsaba.

    -En el mostrador he visto a dos enfermeros, chica y chico, muy guapos por cierto, podías pedirles que te alivien, seguro que lo harían encantados.

    -No te burles por favor, que a veces me desespero. -imprudente como soy puse la mano sobre su pene y empujé para aplastarlo.

    -¡Oh! Ángel no hagas eso, luego será peor. -sin hacerle caso levanté la sábana, su verga miraba al techo de la boquita le salía una gota de cristalino seminal, se la sujeté por la base y comencé a masturbarle suavemente mientras miraba sus ojos despavoridos y excitados.

    -Lo voy a hacer, por esta vez solamente, si nos sorprenden y te echan de la clínica tuya será la culpa. -mientras seguía masturbándole, bajando y subiendo el prepucio que le cubría el rojo glande, examiné por vez primera sus atributos sexuales de macho.

    Tenía un bonito pene de unos diecinueve, o más centímetros, un grosor proporcionado y el glande era más fino y casi sin corona, un bello ejemplar de verga, el prolijo vello le cubría los testículos y se convertía en un manto en la base de la polla.

    -¡Oh Ángel, gracias! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! -respiraba entrecortado y era una prueba de que su pecho aguantaba. Bajé la cabeza y le lamía el glande rodeándolo con la lengua.

    -¡Wauuuu! -dejó salir un grito ahogado que repitió varias veces. ¡Wauuu! ¡Waaauuuu! ¡Wauuuuuuu! -y con distintas intensidades, a la vez elevaba lo que podía el culo pidiendo que deseaba que su verga se perdiera en mi boca.

    Me la introduje hasta que mi boca hizo tope con los vellos de la base y allí le hice juego de garganta deglutiendo, Ian alucinaba gimiendo enloquecido, solamente tuve que seguir chupándola para exprimirle a la vez que le masturbaba con una mano, para que se derramara en abundantes chorros de esperma.

    Tragué todo lo que puede pero el precioso líquido termino por salírseme por las comisuras resbalando hasta sus huevos. Mientras se la limpiaba con la lengua y besándole los testículos, no dejaba de temblar.

    Terminé y me le quedé mirando, tenía la boca completamente abierta y jadeaba con los ojos cerrados.

    -¡Ay! ¡Ay! Ángel, gracias ha sido increíble. -me levanté de la silla y coloqué la caja de bombones en la mesita a su lado.

    -¿Puedo ir al baño? -me señalo con los ojos una puerta entornada en la otra pared. Quería enjuagarme la boca, no deseaba bajo ningún concepto que cuando Alberto llegara fuera a notar lo que le había hecho a Ian. Cuando regresé mi amigo no dejaba de mirarme, como un perrito al que su amo le dado el mejor bocado.

    -Gracias por lo que has hecho, de verdad espero no haberte molestado. -le veía contrito esperando mis palabras.

    -No veo el motivo Ian.

    -He tirado tanta leche, estaba lleno y no te he avisado, por eso pienso que igual te molesté y no quiero que te enfades.

    -¿Molestarme? Esta vez lo he hecho porque he querido, y además tu leche sabe rica, me ha gustado. -me reía y se le alegró la cara.

    -Entonces podemos…, Ángel creo que me he enamorado de ti, podemos seguir así, si tu lo quieres.

    -Eso ha sido por esta vez tan especial y no volverá a ocurrir.

    -¿Por que no? -le miré un instante antes de hablar. Pensaba que Ian no era un mal chico, como todos los demás había cometido un error y ya se lo había perdonado. Además era un muchacho guapo, con un cuerpo que me gustaba, pero…

    -Porque te quiero de amigo Ian, y si hacemos esto al final no lo seremos. ¿De acuerdo? -no sabía lo que él veía en mi pero creo que los ojos se le humedecieron.

    -Amigos…, seremos lo que tu quieras Ángel, eres un chico increíble, el mejor que he encontrado. -le acaricie los dos dedos que tenía sanos y cogí la caja de bombones.

    -Abre la boca y ábrela bien, esta vez quiero que no te manches de chocolate porque no voy a limpiarte. -obediente me hizo caso, y luego seguimos hablando un rato sobre nuestros amigos y mi viaje hasta que llegó Alberto.

    A pesar de hablar con él casi todos los días, al verle mi corazón dio un salto, me levanté con rapidez para abrazarle, no sabía lo me pasaba y eso me cohibía bastante para expresarme.

    -¡Ya era hora de que volvieras! Se te ve mejorado, te han cuidado bien en Francia. -no quería dejar de abrazarle pero me di cuenta de que no era lógico y me separé de él para volver a mirarle.

    Saludó a Ian con un pequeño golpe en el hombro sano mientras reían los dos, luego se sentó en la silla dejándome a mi que me sentara en la cama y sin preguntar abrió la caja de bombones para coger uno y ofrecernos a nosotros.

    Estuvimos un buen rato hablando hasta que Alberto se levantó con la intención de marcharse. Yo también lo hice y me incliné para dar un beso a Ian en la mejilla.

    -Volveré a visitarte cuando me sitúe en casa.

    -No hará falta, me darán el alta en dos o tres días, las piernas las tengo bien y puedo moverme si me visten, en casa estaré mejor. -nos despedimos y salimos a la calle.

    -Quieres pasear o te vas a casa. -le pregunté caminando hacia donde había aparcado el coche.

    -Quiero estar contigo, ya es bastante. -me sujetó ligeramente del brazo.

    -Me gustaría que me aconsejaras Ángel, bueno que me des tu opinión.

    -No parece que eso me vaya a suponer mucho esfuerzo, ¿no crees?, venga habla.

    -Para eso tenemos que ir a mi apartamento, la consulta se refiere a él, dejé el coche en mi casa después de salir del trabajo y está cerca, podemos ir andando, ¿qué te parece? -le miré sorprendido pero confiando en él, no pensaba que fuera una encerrona.

    -De acuerdo, luego me acompañas hasta aquí para no perderme. -empezamos a caminar en sentido contrario, acercándonos a la parte antigua.

    -Te voy a adelantar lo que quiero, el apartamento siguiente al mío lo han sacado a la venta y he pensado en comprarlo, hacer obra uniendo los dos, ahora puedo permitirme pedir una hipoteca y pagarla poco a poco, voy mejorando en mi trabajo y prefiero seguir viviendo donde estoy, me gusta mi barrio y mi casa. -no dejaba de hablar, no paraba de explicarme sus planes, sus ideas sobre la reforma y la disposición de los huecos, solamente por la ilusión que tenía merecería la pena que se arriesgara a comprarlo.

    Llegamos enseguida, caminando entre calles se adelantaba y no estaba tan lejos. Según iba mirando tenía que darle la razón, era un rincón de la ciudad acogedor aunque viejo, también me gusto el silencio que reinaba una vez que accedimos al patio central y los ruidos de la ciudad se amortiguaron.

    El lugar era ideal, aquel antiguo patio con enormes jardineras y el techo cubierto casi totalmente de cristal, le confería un aspecto hasta bucólico. El apartamento que estaba a la venta era justo el situado al final de la galería después del suyo, el espacio era el mismo pero con distribución distinta.

    En su mesa de estudio desplegó varios planos, lo tenía muy trabajado y adelantados los dibujos de lo que deseaba hacer, después de explicarme cada detalle de los espacios de la primera planta y a segunda se me quedó mirando expectante.

    -¿Que te parece, te gusta? -le miré indulgente, me gustaba pero si hubiera sido lo contrario no podría decírselo y matarle la ilusión.

    -Me gusta Alberto, también me gusta lo que tienes actualmente pero lo que proyectas es mejor, es una obra importante y también te costará un dinero extra además del precio del apartamento. -no perdía la sonrisa y la satisfacción le resplandecía la cara.

    -Trabajaré duro, cada vez me encargan más trabajo y más importantes, lo voy a conseguir Ángel, pero me importa que a ti te guste. -me quedé pensativo un instante, no veía el sentido a que su casa me gustara, mi silencio lo debió malinterpretar.

    -Ya se que no podrá compararse a las casas donde tu vives, ni a las que podrás comprarte con tu dinero…

    -Pero es tuya Alberto, tu te las has ganado con tu trabajo y esfuerzo, lo que yo tenga algún día habrá sido regalado, hay una diferencia significativa y estoy más orgulloso de lo que has conseguido tu que de lo mío.

    Ya se distendió la tirantez del momento y continúo explicándome los detalles hasta que se hizo tarde y le pedí que me acompañara para recoger mi coche.

    Cuando llegamos y al abrir la puerta me dio un abrazo.

    -Me gusta que estés de vuelta y gracias por escucharme. -le di un rápido beso en la mejilla y me introduje en el coche para volver a casa.

    ———————————————-

    Agosto resultaba caluroso y apetecía estar tumbado o en la piscina nadando. Oriol había salido de viaje acompañando a su marido a un congreso de médicos y luego se pasaron el resto del mes viajando.

    Los amigos que venían a la piscina disminuyeron por salir de vacaciones con sus familias, o a viajes organizados entre ellos. Alberto también partió para estar con su familia unos pocos días y me llamaba cada día, había encargado a un arquitecto la organización profesional de sus proyectos e iba dando los pasos necesarios.

    Ian empezó a recuperarse y ya solo tenía el brazo enyesado como muestra del accidente, llegaba algún día a pasar un rato en la piscina, ahora lo tenían que traer y y luego alguno nos encargábamos de llevarle de vuelta.

    Álvaro e Irina comunicaron a todo el mundo su embarazo, habían tardado muy poco para conseguir la descendencia tan deseada, y Pablo, ya era poco frecuente que me llamara.

    Nos visitó en una ocasión, pero no era yo el que le interesaba, venía para hablar con don Manuel y Eduardo, siempre aportando sus ideas y genialidades, quería comenzar a desarrollar nuevas semillas en asociación con una laboratorio y necesitaba nuevos asociados que financiaran el proyecto.

    Sabía que Eduardo y don Manuel le ayudaban en alguna sociedad que habían creado entre los tres, compraban las tierras que salían a la venta y todo ese trabajo hacía que prácticamente no le quedara tiempo para otras cosas. Pasó una noche en la casa, en su habitación aun con algunas cosas suyas.

    Hablamos de tonterías y ninguno deseaba tocar el tema que a mi me interesaba. La situación no habían cambiado desde que marchó y todos los condicionantes persistían. No hubo nada entre nosotros, él no me buscó a la noche y yo tampoco aunque deseaba que hubiera sido lo contrario.

    Cuando Oriol y David volvieron de su viaje, Ana María pensó que se había descuidado con su físico, nos llevó a los dos a las sesiones de belleza, a los salones que tanto le encantaban. Pidió que nos probaran unas uñas postizas que le gustaron mucho y se apresuró a comprarse para ella misma varios diseños.

    Eran preciosas y nos sentaban muy bien, había bañadas en oro, y con destellos de brillantes, pero eran bonitas para lucirlas en una fiesta, o llevarlas para provocar, no para usarlas con cotidianidad.

    Como no había quien le pusiera freno, nos compró a los dos varios juegos, disfrutaba gastando y eso no se lo iba a quitar nadie.

    Volvemos a mis compromisos con Eduardo. Ya tenía claro que cada semana o algún día más tenía que medicarse y luego pasaba uno o dos días mal, cuando se recuperaba volvía a su actividad, incansable por ganar dinero que ya no disfrutaría y nos dejaría a los demás.

    Ese mes atendí tres de sus compromisos, sin más, los tres eran hombres mayores, como todos los demás educados y que solo iban a gozar de mi cuerpo follándome, y yo a cumplir con mi obligación que no ocultaré, también me daba mis satisfacciones y si lo tenia que hacer que no fuera solo por obligación. Sí, me gustaba la verga y no iba a dejar pasar la ocasión de disfrutarlas, bien mamándoselas o por mi culito que tanto lo gozaba.

    Una vez me encontré con la sorpresa de que había contratado a Yasin, uno de esos, ya raros días, donde se encontraba bien y con deseos de verme ser follado por otros. Ahora que ya no estaba Pablo recurrió a nuestro moreno amiguito y el catálogo de la agencia lo tenía como su libro de cabecera.

    A veces pensaba que Eduardo, de alguna manera, estaba enamorado de mi y que actuaba como un marido que entregaba a su mujer a otros hombres, que disfrutaba viendo como otros me follaban ante sus ojos y de allí sacaban su placer.

    Yasin había cogido cuerpo, su delgadez extrema se había rellenado de músculo y se había vuelto más rotundo y consistente. Era una sorpresa para mi, según Eduardo, como si me hiciera un regalo donde el participaría de espectador.

    Ana María esa noche se había preparado para ir al casino y antes de la cena llegó Yasin, hacía bastante tiempo que no le había visto y su cara no era tan delgada, sus gruesos labios se le había llenado y solamente sus manos de largos dedos parecían no haber cambiado.

    Después de la primera sorpresa salté del asiendo y corrí a abrazarle, luego de tenerle unos segundos pegado a mi nos separamos y le vi tan, tan varonil que comencé a pensar en lo que se avecinaba, ya desde ese momento podía sentir contra mi tripa lo que resultaba muy difícil disimular, el tubo de su larga verga, como globo sin inflar, se le notaba muchísimo.

    Me estremecí y llegue a pensar si podría volver a entrar en mi. Deje de elucubrar obscenidades sexuales para preguntarle por Gustavo y Óliver, sus compañeros de trabajo, y no podía recordar más nombres.

    Nos sirvieron la cena en el comedor pequeño, solamente estaban allí Berta en la cocina y Tomás atendiéndonos, y cómo no, el inefable Dulce esperando sus regalos.

    -¿Como están Óliver, Gustavo y los demás. -Yasin comía con ganas sin decir que no cuando Tomás le servía, yo me reservaba, sabía que no debía comer mucho, menos que otras veces si no quería tener consecuencias no deseadas.

    -Gustavo ya ha dejado la agencia, Óliver sigue trabajando, hay gente nueva, han ampliado el catálogo y algunos más se han ido. -eso ya lo conocía porque aparecían en el catálogo recientemente recibido las ausencias y las nuevas ofertas de muchachos.

    -Un cliente se encaprichó de él y se lo ha llevado para su uso particular, hablamos algunas veces y está contento, le ha regalado un apartamento y le pasa una renta más que suficiente, ahora tiene que satisfacer a un solo macho y pude permitirse algunos lujos. A veces algunos putos tiene suerte. -Yasin se explayaba sin reparo en decirnos las vivencias de sus compañeros, durante la cena habló de otros pero me interesaban menos que Gustavo al que conocí más cercano.

    Terminó la cena y pasamos al salón, tomaron un café que yo no quise y mientras Eduardo miraba las noticias de la televisión, en su mayoría hablando de política y desgracias, Yasin me acompañó a mi habitación.

    En el baño me desnudé para hacerme la limpieza, Yasin uso mi cepillo de dientes y luego se sentó en el retrete mirándome.

    -Angel estás guapísimo, mejor que nunca, mi polla ya tiene ganas de tu culo. -se acomodó el bulto de su entrepierna.

    -Tendrás que esperar, Eduardo quiere estar a nuestro lado, ¿lo sabes?

    -Si, el viejito ya me ha hablado, quiere gozar, y quizá sea la última vez de vernos follar, es una pena como está, nuestro mejor cliente con su amigo don Manuel… -no entendía si la pena era por Eduardo como persona, o porque se le marcharía un cliente.

    -Date una ducha rápida y luego me dejas, tengo que prepararme para poder admitir tu verga.

    -Esta no ha crecido, tampoco es más pequeña que cuando la conociste. -se agarró la polla a la vez que se reía. Era un auténtico grosero pero gracioso y adorable.

    Se desnudó con rapidez mientras le miraba. !Waw¡ Su polla le pendía y le llegaba hasta casi la rodilla, su ducha fue rápida y concisa y cuando salió del cubículo cerrado entre cristales entre yo, no quería sentir la tentación tan cercana de su soberbio esplendor de macho, mi culito empezaba ya a desearlo y eso era bueno porque estaba dispuesto y quería ser penetrado por la negra polla, me tenía ya empalmado.

    Me limpié explayándome en la limpieza interior, aquella vega me llegaría donde ninguna otra, me puse crema en abundancia y notaba como podía meterme los dedos sin problemas, estaba claro que mi culito estaba mejor preparado para Yasin que la primera vez que lo usó.

    Cuando salí a la habitación Yasín se había puesto una bata mía que le estaba pequeña y se le pegaba al cuerpo, estaba sobre la cama, tendido, con las piernas cruzadas esperando entrar en acción.

    Me senté a su lado completamente desnudo y coloqué la cabeza sobre su pecho ahora ya marcado de potentes pectorales y muy negro en contraste con mi piel.

    -¿Me cuidarás Yasin?

    -Soy un profesional bebé, y además te aprecio mucho. – me alcé un poco para llegar a su boca tan grande y besarle los labios.

    -Házmelo despacio, hace tanto tiempo que lo hicimos y no se si mi culito te aguantará.

    -Seguro que si bebé, ya te la metí y cuando mi verga conoce un culo no es fácil que lo olvide. -y dándonos besos nos encontraron Eduardo que entro en la habitación seguido de Tomás portando la consabida bandeja con las pastillas azules y un vaso con agua.

    Nos pusimos en pie cuando entraron, a Yasin se le salía la verga de la bata y Tomas nos dejó solos al instante. Me abracé a Eduardo y le acompañé al sillón desde donde nos miraría.

    -He traído una pastilla para ti Yasin, quiero ver tu verga de caballo actuando de verdad. -miré la verga pendiente y a mi me encantaba así, un poco blanda y elástica, aquel fiero garrote totalmente duro sería capaz de cometer un homicidio con mi culo y mis tripas.

    Eduardo se abrió la bata que llevaba puesta, su pene era un tubo de blanca carne, gordo y flácido con la cabeza caída mirando al suelo, al principio creí que las pastillas eran para el, pero no iba a cometer tamaña locura. Mientras estaba mirando como Yasin se tragaba la pastilla también le admiraba el perfecto cuerpo hasta sentirme deseoso de aquel estupendo macho, joven y bien armado.

    Se acercó a mi y me abrazó para cogerme de las nalgas y elevarme hasta que nuestras bocas quedaron a la misma altura y sus gordos y golosos labios se apoderaron de los míos. Me sabían ricos y los mordisqueaba con avidez hasta que su enorme lengua me exigió que abriera la boca para que entrara.

    Yasin me demostraba que era un buen profesional como me decía anteriormente, besándome y yo luchando con su gorda lengua que ocupaba toda mi boca, hasta que me rendí a la fuerza de su músculo bucal y pasé a responder, sumiso y rendido a las exigencias de su lengua cuando me reclamaba las caricias de la mía.

    Sus besos eran eternos y su aliento abrasador, recordaba las llanuras de la tierra de sus antepasados, inundadas de luz y ardientes como el sol que derretía las piedras.

    Su verga crecía sin parar encerrada entre su cuerpo y mi vientre, pasé las piernas aferrándolas a su cintura y me elevé sujetándome de su cuello, hasta que la manguera de carne negra quedo pegada en la raja de mis abiertas nalgas y rozando con suavidad mi ano.

    -¡Joder Yasin! Si que te ha crecido.

    -No, solo me ha engordado. -creí marearme al escucharle decirlo y bajé la mano para cerciorarme de lo que terminaba de escuchar. No la veía diferente a otras veces, pero si él lo decía alguna verdad habría en ello. Que rica verga tenía en mi mano, no la quería dejar mientras recibía todos sus besos y caricias de sus labios por mi cara.

    -Te voy a preparar un poco ricura, quiero que goces de verdad con la verga de tu amigo Yasin. -me dejó sobre la cama y con las manos me dirigió para que me colocara arrodillado ofreciéndole el culito.

    Aunque sabía lo que vendría no pude evitar un grito cuando su lengua, de repente, atravesó mi esfínter violándome el ano y metiéndose en mi cuerpo.

    -¡Ahhh! Yasin, que bruto eres.

    -Solo es la lengua cariño, disfrútala que luego será mi polla y a esa si que la vas a sentir. -volví a gritar cuando otra vez volvió a empujar con fuerza y su lengua me penetró como una auténtica verga.

    Mi amante era un genial profesional de sexo y me comió el culo dejándomelo todo abierto, luego me metió los dedos, uno a uno hasta que tuvo tres o cuatro en mi culo, perdí la cuenta, solo deseaba sentir su magistral cogida de culo que me daba.

    Acercó el cuerpo y al final pude cogerle la verga que como anhelaba, su nabo era un prodigio de la naturaleza, algo tremendamente grande, suave y delicado que se estremecía e hinchaba las venas al sentir mi mano

    Hubiera sido suficiente para que me corriera con sus dedos follándome profundamente, pero teníamos que terminar el espectáculo para Eduardo y me colocó a cuatro patas al borde de la cama.

    -Voy a ir despacio, relájate para dejarme entrar. me sentía tan deseoso de su polla que no me hubiera importado que me doliera, que me entrara y me rompiera por dentro.

    Con una paciencia infinita apuntó la gran polla en mi culo y apretó, me relaje pensando que aquello ya había estado dentro de mi y ahora volvería a poseerme hasta hacerme saber lo que era un profesional del sexo y bien preparado.

    Seguirá…

  • Con Cindy a cambio de un celular

    Con Cindy a cambio de un celular

    Ya quería contarles que tengo una amiga que se llama Cindy Moreno, ella es la mujer que más rico coge, de verdad es una diosa sexual. Además esta buenísima tiene unos pies hermosos, unas piernas riquísimas un trasero paradito y durito y unas chichis grandes y paradas, con solo describirla tengo erecciones.

    Era enero del 2013, en ese año apenas tenía como un año de conocerla, ya habíamos salido muchas veces, y siempre había querido cogérmela, cada vez que podía le tomaba fotos y la abrazaba, me excitaban sus historias que contaba de su vida sexual, que mi meta era darle hasta que ya no pudiera más.

    Ella ya se había dado cuenta y creo que yo no le desagradaba tanto, ya que cuando le acariciaba las piernas o me le arrimaba no me decía nada.

    Un viernes fuimos a un bar a tomar unas cervezas, yo tenía un celular xperia me lo acababa de comprar y a ella le gustaba mucho, apenas le habían robado el suyo.

    En medio de la plática salió el tema de los celulares y que ella quería el mío ya que le gustaba mucho, entonces me propuso que se lo vendiera.

    -Qué onda cuanto me vas a dejar el celular

    -Pues te lo dejo en 800 pero deja que me entreguen el mío

    -Y hasta cuando es eso?

    -Hasta julio

    -No manches falta mucho, y no puedes adelantar el proceso?

    -La verdad creo que no

    -Jeje pues por ese celular me cae que le vendo mi alma al diablo.

    Solo sonreí y seguimos tomando y bailando, ya en medio de la velada yo meditaba mientras la miraba con ese mallón negro que transparentaba todo su interior y su escote que llamaba mucho, que tal vez era momento de dejarme de tonterías así que cuando fuimos a sentarnos a beber le dije…

    -Sabes hagamos un trato…

    -A ver, dime?

    -Te regalo el celular, pero con una sola condición.

    -Cual?

    -Quiero una noche de sexo contigo.

    Ella me miro seria y no me dijo nada, le tomo a su cerveza, me miro, miro el celular, miro todo alrededor y me dijo.

    -Vale, acepto pero tú paga el hotel y será en el que yo quiera y con condón

    -O… OK pues vámonos de aquí.

    Pague la cuenta y nos subimos a su carro, ella manejo como 15 minutos hasta un hotel que la parecer ya era de su preferencia, pague y subimos al cuarto, sin dudarlo comencé a besarle el cuello ella un poco tímida me lo permitía aunque no me besaba la boca ni me abrazaba estaba ida, pero yo besaba ese delicioso cuello mientras mis manos recorrían su espalda.

    Poco a poco la recosté en la cama, le quite sus zapatos y comencé a besarle sus hermosos pies, besaba des los dedos hasta su tobillo, mis manos ya acariciaban sus piernas, ella apretaba las cobijas con sus manos, estaba claro que se estaba controlando así que seguí excitándola.

    Me despoje de mi playera a ella le quite su blusa, besaba su abdomen y subía mi lengua en medio de sus tetas que estaban duras y erizadas, le quite el brasier, ella traía un piercing en el pezón lo cual me excito demasiado cada que yo pasaba mi lengua sobre él, mientras con una mano comenzaba a dedearla y sentí como su vagina comenzaba a humedecerse más y más.

    Me quite el pantalón y le quite sus mallones, un par de piernas hermosas torneadas, siempre había querido comérselas, pase mi lengua desde sus dedos de los pies recorrí por sus muslos y donde más carne había, mordía suavemente mientras la despojaba de su tanga, una conchita depilada y húmeda me esperaba, inmediatamente mi lengua comenzó a beber sus jugos que brotaban de ella mientras ella gemía despacio y me agarraba el cabello.

    Yo seguí mamando y comencé a estimularle su clítoris lo lamia y lo llevaba como aspiradora a mi boca, sus gemidos subían de tono, lo que tanto había querido finalmente estaba pasando.

    -Que rico Luis, chupas deliciosos

    -Que concha más sabrosa tienes, me encanta como sabe

    -Síguele, no pares

    -Ok, pero luego te va a ti…

    Se la mame unos minutos más hasta que ella sin yo decírselo me acostó en la cama y quito mi trusa.

    -Luiiss, pero que rica verga tienes, grande como me gustan

    -Es para ti, cómetela

    Ella comenzó hacerme una mamada fenomenal de esas que solo Lety creí que hacia pero ella no se quedaba atrás me lamia desde mis bolas hasta mi glande, bajaba mi cuerito con los dientes y succionaba delicioso, en un momento ella comenzó a devorarlo todo como si fuera una anaconda, yo la tome de la cabeza y comencé a darle con todo.

    Le acomodaba el cabello en una cola para ver mejor como mi verga entraba a su boca, ella disfrutaba de vez en cuando respiraba al sacarle mi verga y ella darle pequeños lengüetazos.

    -Que rica verga tienes y pensar que ha estado a mi lado todo este tiempo…

    -Pues aquí la tienes, siempre firme para ti

    Seguí acostado ella comenzó a acomodarse para ponerse a cabalgar, introducía poco a poco mi verga en su vagina, acompañada de unos movimientos deliciosos de cadera, yo le acariciaba las piernas y jugueteaba con sus pechos ella me mordía chupaba el dedo, su vagina apretaba delicioso mi verga y sus rápidos movimientos la hacían ponerse más dura.

    -Que rico te mueves Cindy, que vagina más ricaa

    -Me encanta tu dureza, para estar chavito coges ricoo

    Cambiamos de posición, la acosté en la cama y puse sus piernas en mis hombros, comencé a embestirla rápidamente, me encantaba ver sus gestos al sentir mi verga bien adentro, le besaba las tetas y sus piernas, me levantaba un poco para juntar sus piernas y besarle los pies, mientras mi verga dura seguía raspando con todo su vagina.

    -uhmm Luis que ricoo, damelaa damela ricoo

    -mamacita que rico aprietas, que rico te comes mi verga

    La puse en cuatro y comencé a metérsela suavemente, me movía despacio y poco a poco subía mi velocidad, me excitaba ver como rebotaban sus nalgas en mí, le daba de nalgadas y aunque al principio no le pareció, la excitación hizo que se dejara llevar, le daba de nalgadas y le jalaba el cabello ella acompañaba mis penetraciones con movimientos de cadera.

    -Que rico, Luis me vas a hacer venir

    -Nena eres la mejor, ya quería cocharte

    -Esa verga tuya la quiero exprimir, dame leche, damelaaa

    -Si mami, te daré tu leche

    Subí la velocidad de mis penetradas mientras le jalaba su cabello, ella gemía y yo también en eso sentí como salía liquido caliente de su vagina, se había venido, mientras se convulsionaba yo seguía dándole.

    Le temblaban las piernas y todo le palpitaba, en eso ya no aguante más le saque mi verga y la puse en su cara, mi leche salía con gran fuerza, ella abría la boca para recibirla, mi semen llego hasta sus tetas y ella gustosa lo recibía, ambos quedamos agotados nos acostamos un rato, después de una plática continuamos con nuestra noche de sexo.

    Esa fue la primera vez que lo hice con ella, le di el teléfono pero valió la pena, tengo más relatos con ella, pero eso se los contaré después.