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  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (53/59)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (53/59)

    Como decía Alberto, los del piso de abajo solo se preocupaban de beber y apenas habían comido algunos frutos secos. Después de haber llorado hasta hartarme, llorado de pura felicidad hasta llegar a preocupar a mi ‘novio’, y que pensara que había hecho algo mal, pude serenarme al fin, aunque en mi cabeza sonaba la mágica palabra a la que me tenía que acostumbrar. ‘novio’, ‘novio’, ‘novio’, era el novio de Alberto y él a su vez lo era mío.

    Aproveché para usar el nuevo baño, había colocado todo lo necesario para que sirviera y se pudiera usar, desde papel higiénico hasta toallitas húmedas, cepillas de dientes en sus fundas sin usar. Mi Alberto estaba resultando ser una perfecta ama de casa, eso pensaba en ese momento, sin saber que de todo eso se había ocupado la señora que le atendía la limpieza.

    Tuvo que llamar la atención de aquellos alborotadores haciendo sonar las palmas, dando gritos, apagando la música y dejando en suspenso a dos chicos que junto a Rubén estaban bailando en ese momento.

    -Antes de que todos estéis mareados y no podáis entenderlo, os tengo que dar una noticia. -en ese momento me cogió la cintura con su brazo estrechándome contra él.

    -Tenemos que deciros algo…, los dos. -sentía como la sangre se me subía a la cabeza y me iba poniendo rojo.

    -Ángel y yo somos novios desde este momento y esperamos que no lo olvidéis y os sepáis comportar. -estallaron gritos, vivas y risas, alguien propuso un brindis, pero me dio la impresión de que muchos de ellos ya lo esperaban. Algunos se acercaron a abrazarnos y darnos la enhorabuena.

    -Alguien más listo que yo me ha ganado por la mano. -Ian me abrazó como si fuera un oso.

    -Felicidades precioso. -se puso a reír sin soltarme.

    -No se si a partir de ahora podré decirte estas cosas. -Alberto lo apartó de mi y se abrazaron.

    -Puedes hacerlo pero sin pasarte en lo demás. -los dos parecían estar contentos aunque lo de Ian me parecía muy raro.

    Ya me sentía como si la casa fuera mía y que tenía la obligación de repartir la comida que aun permanecía tapada sobre el mostrador. Ian me acompañaba mientras Alberto hablaba con Erico.

    -Me alegro por ti Ángel y por Alberto también, me hubiera gustado tener más tiempo para conquistarte y ser tan guapo como tu novio, pero sinceramente me alegro por los dos, sois estupendos y seréis felices. -él era un buen muchacho que una vez se equivocó pero ahora era magnifico, dejé la bandeja y le abracé.

    -Si, Alberto no ve se va molestar, pero tampoco va a consentir que otros intentemos que le dejes.

    -¡Tonto! Te quiero, ¿sabes? Tienes mucho para enseñarme en la escuela. -sin preocuparme por lo que hacía le besé los labios.

    -De esta forma no voy a poder dejar de desearte. -en broma me acaricio la nalga y me pegó un suave azote en el culo.

    Unas horas más tarde comenzaron a desfilar marchándose, Alberto les ofreció la casa para que se quedaran, sobre todo a algunos que se les notaba muy mareados, pero llamaron a taxis y se fueron repartiendo en ellos.

    El salón y también el del piso de arriba estaban hechos un desastre y me puse a recoger algunos vasos, las bandejas.

    -Deja eso, mañana vendrá la señora y ella se encargará, voy a llevarte a tu casa. -tenía las llaves de su coche en la mano y llegué donde él.

    -Es muy tarde, sería mejor si me invitaras a quedarme. -me abrazó y no quería soltarme de él solo le ofrecí mis labios.

    -Han puesto los muebles que faltaban de la otra habitación. -me acurruqué mimoso en su pecho cogiéndole por la cintura.

    -Quiero dormir con mi novio, en su cama, a su lado, esta noche es especial, tu la has hecho diferente. -pasó un brazo por mi espalda y con el otro me elevó para pasarlo por las rodillas y me besaba llevándome como su novio a la habitación.

    Nos desnudamos los dos dejándonos el slip, y fui el primero que se tumbó sobre la cama sin taparme, Alberto se me quedó mirando, yo le miraba el bulto incipiente de la entrepierna empujando la tela del slip y notándosele la forma del glande.

    -No me mires tanto. -le extendí las manos llamándole para que se acercara.

    -Es que eres precioso, increíblemente bello. -se colocó a mi lado abrazándome a él y sentí el olor de su pecho.

    -Angel mío estaba deseando este momento, no precisamente este de ahora, esperaba que me dijeras que me amabas. – se subió sobre mi y me encantaba sentir la presión de su cuerpo, el calor que desprendía, su olor aumentado por la transpiración.

    -Alberto, mi amor. -había pasado mucho tiempo desde que estuve con un hombre, no recordaba el placer que daba sentir dos pieles unidas, se movió y noté la dureza de los pezones en mi pecho y sus ojos taladrándome implorantes.

    -¿Puedo? -su pregunta la respondí abriendo las piernas y dejándole situarse entre ellas. Veía el intenso deseo en sus ojos y se inclino para volver a besarme, era el número mil, o el millón de los que me daba sin cesar.

    Se incorporó sobre los codos y se colocó mirándome.

    -Tengo que desnudarte amor. -la mirada indecisa que dirigía a mi slip me emocionó y rápidamente, sin perder la postura me lo quité, después con una leve sonrisa le hice notar que él estaba con el suyo puesto.

    -¡Oh! Que torpe soy. -estaba tan emocionado o más que yo y ni cuenta se había dado. Pude contemplarle la verga un segundo, como la sujetaba y la escondía entre mis nalgas elevadas.

    -Te voy a hacer daño, voy muy rápido.

    -Seguro que no es así, tómame ya mi vida. -elevé las piernas manteniéndolas abiertas para facilitarle la acción hasta sentir la punta de su polla, mojada de seminal, en mi ano.

    Empujaba contrayendo los glúteos sin conseguir vencer la resistencia que el anillo de mi ano le ofrecía, temía causarme daño.

    -Un poco más fuerte amor, no temas. -se inclinó y bajando la cabeza me besó con dulzura los labios.

    -Lo siento vida mía. -a la vez que me hablaba empujó con suma fuerza y de golpe me enterró la mitad de la polla en el cuerpo. No fue por el dolor pero la impresión hizo que dejara escapar un grito agudo.

    -¡Dios mío! Te lastimé. -intento salirse y le sujeté contra mi empujando con los talones sus piernas para que no la sacara.

    -¡No, no te salgas! Estoy bien. -como le tenía abrazado y con su boca sobre la mía me fue fácil besarle y acariciarle la cabeza.

    Lentamente sentía como mi culo envolvía la verga de Alberto según iba entrando, y era mi culo el que le absorbía el pene en toda su longitud hasta que lo tuvo todo dentro. La sensación era maravillosa, sentirle todo dentro de mi y los huevos apretados en las nalgas.

    Elevó la cara y me miraba con una amor increíble, esbozando un gesto de placer imposible de describir, empezó a moverse y a la vez a gemir cada vez más alto según aumentaba la velocidad y aceleraba los movimientos follándome deliciosamente el culo.

    Escuchar como creían sus jadeos era sumamente excitante y el gusto que me daba me hicieron empezar a gemir y retorcer el cuerpo. Me calentaba verle gozar y elevaba las caderas buscando el encuentro cuando su él bajaba incrustándose en mi cuerpo, clavaba los pies en la cama y me alzaba no queriendo que su polla saliera, pegándome a él en su movimiento de va y ven.

    -Alberto, mi vida, me vuelves loco, fóllame amor, tómame para ti, hazme tuyo. -gemía ya desesperado y él temblaba violentamente sin dejar de embestirme con fuerza.

    -Si amor, eres mío, solo para mi desde ahora, te amo mi vida. -y se clavaba una y ora vez deleitándome con la rica sensación de su verga viajando dentro de mi vientre, sintiendo la fusión de la verga potente y dura con mi culo haciéndolo suyo.

    Continuó follándome sin detenerse, sin cambiar de postura por lo excitado que estaba, queriendo llegar al final y dejarme su simiente, también yo estaba loco de deseo y le clavé las uñas en los costados tirando de él. Me empujaba tanto que pensaba que me partiría.

    -¡Ohh! mi vida, métela rápido, dámela hasta el fondo. ¡Dale!. ¡Fóllame! ¡Oh sí! Que rico amor. -hasta que llegó la oleada de calor cual una ola gigante que arrasaba todo lo que encontraba a su paso. El estertor de sentir formarse el río de leche que después salía de mi verga, llegando hasta mi cara por la fuerza que salía, a chorros, el caliente semen.

    -Me corro mi amor, ya me viene. ¡Ya! -los espasmos hacían que mi cuerpo se batiera contra el colchón y en ese momento Alberto se contrajo y metió de un empujón la verga en mi intestino y se vaciaba entre gritos.

    Fue increíble, fue sublime y respirábamos con dificultad, Alberto sobre mi, bien metido en mi culo, abrazado por mis piernas no dejándole que saliera.

    -Mi amor, siento haberte causado dolor. -le abracé pasando los brazos por su espalda.

    -Fue la impresión nada más, hacía muchos tiempo que no… -me interrumpí a tiempo, no deseaba recordarle mis andanzas en el sexo.

    -Eres genial amorcito, tu culito me apretaba rico rico, eres delicioso. Así serán todas las noches desde ahora, quiero tenerte así siempre y que no seas de nadie, solo mío y para mi. -me besaba con una ternura increíble sin parar en ningún momento hasta que la polla le perdió fuerza y se salió de mi.

    -Así será mi vida, como tu quieres que sea, solamente seré tuyo mi amor. -esa noche Alberto me regaló todo el semen que guardaba desde hacía meses en sus testículos. Follamos hasta que no pudimos más y me dolía el ano y a él el pene.

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    A partir de aquel momento, y ya hecho público nuestro compromiso, Alberto pasaba mucho más tiempo a mi lado, con largas tardes en la piscina tomando el sol y nadando. El ambiente era más recogido y silencioso que el año pasado y llegaban menos amigos, entendían que nuestra preocupación ahora era Eduardo, le puso muy contento nuestro noviazgo cuando se lo dije y me felicitó, luego quiso ver a Alberto y los dejé solos para que hablaran.

    Para últimos de Junio se encontraba muy mal y eran escasos los momentos de lucidez que tenía. Dulce no se movía de su puerta, tumbado y con la cabeza apoyada en el suelo nos miraba lastimero, Berta o Alicia tenían que recogerlo y llevarle al cuarto de lavado y obligarle a comer.

    Algún día venía David con Oriol, David hablaba con Eduardo mientras Oriol estaba con nosotros en la piscina, pero hasta eso llegó a su fin, no obstante los médicos decían que podría durar meses en esa situación y sin recobrar el conocimiento, en realidad ya era un muerto en vida.

    Una de esas tardes Alberto llegó y noté que estaba agitado, se puso en bañador y nos sentamos dentro del pabellón.

    -Tengo que contarte algo que también te interesa a ti, quiero que lo sepas antes de tomar una decisión y deseo que sea compartida por los dos. -la verdad era que me tenía un poco asustado, no era su forma habitual de comportarse.

    -Cuando tu quieras, estoy dispuesto a escucharte. -intenté tranquilizarle cogiéndole una mano entre las mías sin conseguirlo.

    -David y otros miembro del consejo de la organización han hablado conmigo. Parece que Eduardo los propuso a Pablo y a mi para entrar en la sociedad. el grupo afín y próximo a David se han decantado por que sea yo el elegido, quieren que Pablo también se integre pero lo dejarán para cuando don Manuel falte.

    Lo que me estaba diciendo me tenía asombrado, no el hecho de que David se hubiera inclinado en su elección por él, al final era su mejor amigo en el que confiaba plenamente, era más bien porque no pensaba que Alberto estuviera interesado en ello, no sabía el motivo pero siempre supuse que era parecido a Álvaro y que nunca pertenecería a la organización, al parecer volvía a equivocarme.

    -Pero Alberto, ese es un asunto que no me compete, una cuestión exclusivamente tuya.

    -No quiero hacer nada sin que tu lo sepas y estés de acuerdo y a mi lado apoyándome.

    -De acuerdo, pero a ti parece interesarte y quieres hacerlo.

    -Nos ayudará en nuestra vida, tendremos el apoyo de la sociedad en todo, cambiara nuestra vida, sobre todo en lo que se refiere a estar seguros. Creo que será beneficioso. -me quedé un momento pensativo, meditando lo que podría ser que Alberto se integrara en aquella sociedad, pero no pude sacar conclusión alguna, también a Pablo se lo propondrían en su momento, necesitaban nueva sabia para sustituir a los que nos dejaban.

    -Haz lo que creas que es mejor Alberto, no entiendo mucho de esto y malo no puede ser si te lo pide tu mejor amigo. -rápidamente su cara se distendió en una sonrisa confiada y alegre, estaba claro que aunque deseaba consultármelo, él esperaba que mi respuesta fuera favorable.

    Al final de la tarde observaba una actividad inusitada en la casa y al anochecer llegó don Manuel y otros automóviles con personas que conocía, como Andrés y Millán, David y otra decena más de personas relevantes que conocía de vista y por haberlos tenido de amantes ocasionales. Todo ese grupo debía de ser el que ayudaba y aconsejaba a David para tomar sus decisiones.

    Junto con Alberto se encerraron en el comedor principal, solamente veía entrar allí a Tomás portando el carrito de servicio con bebida y alguna comida. Me fui a dormir sin que la reunión hubiera terminado.

    A la mañana, cuando desperté, el sol alumbraba con fuerza el inicio del día y sus rayos bañaban de luz la habitación, me senté en la cama y le vi, estaba hecho un ovillo tumbado en el sofá al lado de la ventana, la reunión debió de terminar muy tarde y no me quiso despertar, aunque miraba hacía otro lado su figura era inconfundible.

    -Alberto, despierta y ven a la cama. -le movía con suavidad sujetándole del hombro. Abrió los ojos y se desperezó elevando los brazos y la chaqueta con la que se cubría cayó al suelo.

    -¿Pero qué haces aquí, durmiendo en el sofá?

    -No quise despertarte, la reunión acabo muy tarde y no quise marchar hasta hablar contigo.

    -Ven a la cama, no hace falta que te quites la ropa, ya la tienes arrugada. -tiré de su mano para que se levantara y me siguió obedientemente hasta la cama donde se dejó caer.

    Me abracé a él y me pasó un brazo por los hombros.

    -Ya está hecho, estoy con ellos, cuando nos casemos tendrás reconocidos también tus derechos, lo mismo que Oriol, la organización te ayudará en todo lo que necesite y te protegerá siempre.

    -Los siguientes serán Pablo ocupando el puesto de don Manuel ya que Álvaro renunció a sus derechos, y también Erico en el de su abuelo don Ernesto, si ellos aceptan por supuesto.

    -¿Casarnos? ¿Quieres que nos casemos? -besé tiernamente su mejilla donde ya aparecía la barba.

    -Claro que lo deseo, si pudiera hacerlo hoy no esperaría a mañana. Aún no sabes lo que te quiero, lo que te amo.

    Los médicos se equivocaron, únicamente Dulce supo intuir que el final de Eduardo estaba próximo, estuvo dos días tumbado en la puerta de su habitación y resultó imposible apartarle de allí salvo que se le tuviera encerrado parfa aullar lastimeramente.

    Desperté y cuando llegué a la cocina, al ver la expresión de Tomás, Berta, Alicia y Carmen, supe que todo había terminado para él, sin detenerme corrí a su habitación, ya le tenían vestido con su mejor traje y aparentaba que dormía, por la placidez que transmitía su rostro delgado y enjuto, donde la piel mostraba los huesos en toda su desnudez.

    El féretro de oscura caoba, refulgía con las llamas de los cirios reflejadas en la negrura de la madera y en la tapa de cristal. El poderoso hombre que conocí yacía inerte, impávido a partir de ahora a todo lo que sucediera y que no podía influir en él.

    Los brazos de Ana María me arrastraron fuera de la habitación.

    -Tómate un cafe.

    -No puedo Ana.

    -Entonces llora.

    -No serviría para nada.

    -No te derrumbes y ayúdame, ahora tenemos que ser fuertes, cumplir con nuestras obligaciones como el querría que hiciéramos, somos su familia.

    A partir de aquel momento los acontecimientos se sucedían lentamente, llegó Alberto y no se apartaba de mi lado obligándome a beber algún zumo ya que comer no podía.

    Comenzaron las llamas telefónicas, los recados entregados en propia mano de apesadumbradas personalidades de la vida pública en la ciudad. Ana María me encargó que llamara a los más cercanos y conocidos.

    A la mañana siguiente empezaron a llegar: Don Ernesto y Martina su mujer que se hospedarían en su casa, donde vivían Rubén y Erico. Don Mateo y Victoria a los que acompañaban Álvaro e Irina, estos se quedaban en la mansión de su pariente don Manuel, y Pablo llegaba con ellos pero él prefería su antiguo hogar en la casa de su protector Eduardo.

    Ese mismo día la ceremonia funeraria se celebró en la misma casa con un restringido número de personas, el acto oficial se dejaba para el siguiente ya con el cuerpo de Eduardo convertido en cenizas.

    El simple rito, ausente de boato y de pompa alguna, se redujo a una simple oración recitada por un clérigo, después, los empleados de la funeraria trasladaron el féretro para su cremación y horas más tarde nos lo entregaron de vuelta en una urna metálica, y esta en una bolsa de terciopelo verde, su color preferido y que Ana María tuvo en cuenta.

    No había tenido tiempo de hablar con Pablo aparte del ritual saludo, tampoco se brindó la ocasión ya que Alberto no me dejaba solo en ningún momento.

    Los pocos invitados a la ceremonia se fueron retirando para descansar, había sido un día agotador y debían regresar al día siguiente para la despedida oficial. Alberto me cogió la mano.

    -Quieres venirte a mi casa. -rápidamente se corrigió a si mismo.

    -Perdón, a nuestra casa desde ahora, allí no tendrás tantos recuerdos y estarás más tranquilo. -al decir esto me di cuenta de que miraba a Pablo que hablaba en otro grupo de personas.

    -Tranquilo Alberto, no pasa nada y debo enfrentarme a mi pasado, a mis recuerdos, siempre me habláis de ser valiente y luego no me dejáis que lo sea.

    -Tienes razón amor, solo es que siento miedo. -le abracé y dejé que me besara en presencia de todos, ya no había motivos para ocultar lo que era público, aunque los que habían venido de fuera quizá no lo supieran. Al fin se marcharon todos.

    Para cenar solamente se quedaron los abuelos de Oriol con Erico que se encargaba de ellos, había sido la personal decisión de su hija Ana María que deseaba charlar con ellos.

    Prácticamente cenamos en silencio, solamente era roto por la charla intrascendente de don Ernesto con su nieto y Pablo, cuando comenzaron a hablar de temas familiares me disculpe para ir a la sala y descansar viendo la televisión.

    Pasé antes por la cocina para beber un vaso de agua fría, allí estaba Dulce, más triste y solo de lo que yo me sentía, lo cogí del suelo y abrazado lo llevé a la sala.

    Unos minutos después Pablo se sentó a mi lado derecho, también él había pensado en dejar a solas a la familia para que pudieran hablar.

    -Tenemos que hablar gatito. -intentó cogerme la mano y la aparté.

    -Creo que no es el momento y tampoco tenemos muchos temas que tratar. -Pablo se estiró en el asiento, sus fuertes muslos se apretaban en el pantalón marcando los poderosos músculos, había mejorado y se parecía más a su tío Eliseo.

    -Tenemos que hablar de nosotros, de lo nuestro. -le miré fijamente, sin rencor.

    -Después de más de un año te interesas por mi, ahora quieres que hablemos cuando me has olvidado tanto tiempo.

    -Eso no es cierto, he estado ocupándome de nuestro futuro bienestar, he trabajado muy duro para poderte ofrecer un futuro mejor.

    -¿Un futuro mejor? Ahora que vamos a tener la herencia de Eduardo y no necesitamos más, y no me digas que no lo conocías, te lo hicieron saber el día que leyeron sus voluntades.

    -A ver Ángel, para mi es necesario que lo mío salga de mi esfuerzo, lo de Eduardo bienvenido sea, pero eso no me deja satisfecho como lo que consigo con mi trabajo. Deja de discutir y vámonos a la cama, allí hablaremos lo que desees.

    -No tengo sueño y no pienses que vamos a dormir en la misma cama, tu tienes tu habitación y yo la mía, separadas por varios tabiques y un año de silencio. -apreté contra mi pecho a dulce y creo que con demasiada fuerza porque se agitó gimiendo.

    -Está bien si es lo que quieres, pero volveremos hablar de esto, te estas comportando como un niño caprichoso. -se levantó con aire molesto y se marchó para su habitación.

    Al marchar Erico y sus abuelos se despidieron de mi, Ana María parecía fatigada y se despidió igualmente.

    -Mañana será aún peor y habrá más gente, me voy a la cama.

    Me quedé solo con Dulce y allí estuve esperando a que el sueño me venciera, entonces lo retorne a su sala y me fui a mi habitación. No se cual era el motivo pero la casa me parecía un gigantesco panteón por el silencio, solamente veía los destellos rojos de las cámaras de seguridad escrutándome en mi camino.

    Procuré hacer el menor ruido posible y que mi llegada al pasillo resultara invisible, me metí entre las sábanas sin poder conciliar el sueño hasta que la puerta de la habitación se abrió. Sabía quien era mi visitante aunque caminó con sigilo hasta el borde de la cama y se metió a mi lado.

    -No debías haber venido.

    -Te dije que teníamos que hablar y aquí es mejor que en otros lado. – se giró hacía mi y pasó un brazo por encima de mi pecho abrazándolo.

    -No hagas eso Pablo.

    -¡Joder!, ¿como puedo hacerte comprender que todo este año no he podido vivir pensando en ti, ya te dije antes de marchar que me siguieras y preferiste quedarte.

    -Te quiero gatito y a ti te pasa lo mismo, estamos hechos el uno para el otro. -se acercó hasta quedar pegado a mi, estaba sin ropa, totalmente desnudo y el calor de su cuerpo resultaba embriagador, me hacía sentir el volumen de su polla en mi muslo desnudo.

    -Vale, Pablo, hasta aquí llegamos, no vamos a hacer nada.

    -¿Pero por qué? Lo estas deseando, tiemblas al sentir esto que no podrás olvidar nunca. se apretaba más a mi costado y notaba como su polla se le iba poniendo dura.

    -¿Ya no me amas? ¿Has dejado de hacerlo? ¿Así de repente te has olvidado? Júrame que me has dejado de querer, júramelo si te atreves. -con su mano me obligó a volver la cabeza y puso sus labios ardientes sobre los míos.

    -Esta bien, te sigo queriendo, nunca podré dejar de hacerlo ni olvidarte, pero ahora es distinto. —soltó una risita y continuo besándome, pidiéndome con su lengua que abriera la boca para meterla.

    -¿Ahora es diferente? ¿Por esa tontería de tu noviazgo con Alberto? Tu no lo quieres a él, es a mi a quien quieres, a quien deseas, al que siempre buscarás.

    -¡No Pablo, no, por favor! -me cogió la mano y la llevó hasta su verga, aquella polla que tanto recordaba y que no me dejaba dormir sin desear tenerla.

    -La recuerdas, es tuya, puedes tenerla ahora, mira como me tienes gatito.

    -¡Oh, no, no, no, es una locura Pablo! -se colocó sobre mi y tiró del pantalón de dormir que llevaba, intenté cogerlo de la cintura para evitar que me desnudara, lo llevó hasta las rodillas con la mano y luego con su pié lo empujo para quitármelo.

    Deseaba revelarme, quitármelo de encima, afincó las rodillas entre mis piernas y me las abrió empujando con fuerza, solamente me dejaba mover las piernas pero sin poder impedir que acercara la verga a mi cuerpo, intentaba empujarle del pecho con las manos y me las recogió con la suya izquierda sobre mi cabeza, me tenía inmovilizado y a su merced para hacer lo que quiera conmigo.

    Es posible que no me resistiera todo lo podía, pero también es verdad que mi fuerza al lado de la suya no equivalía ni a la mitad, ni el volumen de nuestros cuerpos era el mismo, solamente con dejarse posar sobre mi me hacía ser una almohada inánime y vencido, solamente podía negarme de palabra y eso lo evitó cerrándome la boca con la suya, metiendo la lengua con una ferocidad desconocida hasta sentirme ahogado.

    -¡No, no, nooooo! -pero ya era tarde e inevitable lo que él deseaba. Sentía como sujetaba la verga con su mano para dirigirla a mi ano, evitando que me moviera y lo desviara de su camino inexorable, hasta que me enfocó el glande y empujó hasta introducir casi todo el duro mástil en mi cuerpo.

    -¡Ahhh! Me haces daño Pablo.

    -Tu me has obligado, enseguida se te pasará. -volvió a dar otro empujón de caderas y el resto de su verga me penetró, hasta hacerme sentir los rizos del la pelambre del pubis y los huevos en mis nalgas. Era un escozor horrible el que me agarrotaba los músculos y me quedé quieto para evitar males mayores.

    -Tranquilo gatito, tranquilo, ya sabes que pronto vas a gozar. -mi culo no recordaba ya aquella trompa de elefante que, o bien se había alargado o se había hecho más gorda.

    -Ves lo que me obligas a hacer, no voy a permitir que nadie me quite lo mío y tu lo eres gatito, mío para tenerte cuando quiera, yo te enseñé, ¿no lo recuerdas?

    Pablo se había quedado tranquilo, con todo su peso soportado como mi pecho, sin dejar que me moviera, y poco a poco se iba volviendo el Pablo que yo recordaba, el cariñoso amante que me mataba a besos y caricias, el hombre que me lo había enseñado todo en el sexo, el que me hacía gozar de la verga de otros hombres para los que me preparaba enseñándome; el dolor se iba marchando, mi culo respondía a la llamada de la verga del macho, a su exigencia de que la hiciera disfrutar con mi culo, a cumplir con mi obligación de pasivo entregado y sumiso.

    Contraje lentamente mi ano apretándole la polla y la sacó un poco elevándose.

    -¿Ya la sientes, la notas dentro de tu tripa gatito? ¿Te gusta?

    Se dio por satisfecho al escuchar mis gemidos cuando la sacaba y volvía a meterla.

    -Si que te gusta, siempre te ha encantado mi polla. -sus embestidas pasaban de lentas a rápidas, ya gozaba de la penetración profunda de aquella verga extraordinaria.

    -¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! Pablo, ¡ay!, ¡ay!, ¡ay!, ¡ay!. – y gemía sin detenerme a pensar, solo me interesaba gozar de su follada, de como me tomaba con fuerza, de como su verga me rompía las entrañas.

    -¡Sientes rico. ¿Eh? Gatito, sientes quien es tu macho ¿verdad?

    -¡Ahh! Sí, sí, que rico Pablo, fóllame, soy todo para ti, ¡Ohhh! Dios, párteme el culo Pablo. -y mi amante se reía sin dejar de follarme en plena locura.

    -¡Y no querías! Te conozco muy bien, mi verga te domina gatito.

    -Sí, dame tu verga, dámela hasta el fondo, ¡Oh si! ¡Oh si! ¡Oh si! ¡Oh si! Así me gusta. -la cabalgada se había convertido en demencial y terminó cuando sin tocarme, temblé atónito ante el inmenso placer que aquel soberbio macho me entregaba, el continuó follándome durante varios minutos más hasta que no pudo resistir y se corría como un animal, como un toro entre gruñidos y gritos preñando el útero de la hembra.

    Todo había terminado y permanecíamos en silencio, envueltos en la claridad plateada de la luna que entraba por las ventanas abiertas al fresco aire de la noche.

    -¿De verdad quieres que me vaya contigo?

    -Es que no tiene vuelta atrás, te vendrás conmigo tarde o temprano. -una amarga duda comenzaba a quebrar los cimientos de lo que me asegurado hacía bien poco. ¿Cómo era eso de que tarde o temprano…?

    -Lo que si debes tener en cuenta es que mi tío vivirá con nosotros, ya se que no te ha terminado de gustar pero le cojeras cariño con el tiempo, le debemos un respeto, él es mayor y ahora necesita que le cuidemos.

    -Y otra cosa más, allí tengo que ocuparme de las tierras, del laboratorio de pruebas y el personal, no me vas a tener a tu lado como a Dulce, ahora duerme que mañana tienes que estar hermoso para que me envidien y que sepan que eres mío.

    -Tengo que buscar una forma de decírselo a Alberto, estar tranquilo con él para explicarle lo que ha sucedido. -gruñó una imprecación y se dio la vuelta de espaldas a mi.

    -Mejor será que duermas, no tienes obligación de explicar nada, ¿crees que será tan tonto de no imaginar lo que pasaría esta noche?

    Por su respiración sabía que estaba dormido mientras que yo no podía dejar de pensar en lo que había pasado, y a pesar de mis dudas sabía que tendría que marchar con él. Me dolía hasta en el alma pensar en el dolor que Alberto sentiría, pero si se lo explicaba todo, él lo entendería.

    Por otro lado me sentía avergonzado por no haberle sido fiel, ¿había sido forzado por Pablo?, ya lo ponía en duda, disfrute de su follada, no me opuse con la fuerza suficiente, no quise evitar tenerle dentro de mi otra vez.

    La noche se hacía larga y solo escuchaba su respirar acompasado, durmiendo tranquilamente cuando había creado este problema en mi vida que parecía estar resuelta unas horas antes.

    Me levanté incapaz de dormir y me metí en el baño, cuando empezó a amanecer. Pablo continuaba durmiendo, con las piernas abiertas mostrándome las redondas montañas del peludo culo. Cerré la puerta para no despertarlo y me metí bajo la ducha, quería limpiar la mugre, pero no la de mi piel, la que surge de la traición y se recrea en el vicio.

    Cuando salí para vestirme Pablo no estaba en la cama, me preparé y marché a la cocina, el personal completo de la casa, y otros que Ana María había contratado, se esmeraban en limpiar las extensas cristalerías y los objetos de plata donde servirían el refrigerio después de la ceremonia.

    Desayuné solo en el pequeño comedor de la cocina, servido por Alicia y observado por la mirada alicaída de Dulce.

    -¿Sabes donde está Pablo?

    -Después de tomar un zumo dijo que marchaba a la piscina. -necesitaba estar a solas, meditar, y caminé hacia el salón donde algunos operarios disponían sillas y preparaban el lugar para el acontecimiento.

    Más allá de las grandes cristaleras podía ver el pabellón, la piscina y a Pablo que en ese momento salía del agua.

    No quería hablar con nadie hasta el momento de la ceremonia y me metí en la biblioteca donde sería difícil que alguien me buscara. Intentaba encontrar una fórmula consistente para que Alberto me entendiera, herirle lo menos posible, y no podía encontrarla.

    Comenzaron a llegar los invitados, en el salón principal, además de las sillas, habían colocado sobre una mesa alta, la bolsa de terciopelo que contenía la urna de metal. La asistencia de invitados era numerosa y la mayoría miembros de la organización, las autoridades municipales no faltaban, responsables del orden público y políticos entre otros más.

    Don Manuel intervino el primero para saludar a la concurrencia, leyó unas palabras ensalzando la figura y trayectoria de Eduardo en los negocios, sus logros y la colaboración que mantenía con distintas asociaciones benéficas y culturales de la ciudad.

    Después de él intervino David y su discurso fue más resumido. De todo el ceremonial me emocionó la larga fila de personas que se formó para expresarme su pésame, muchos de aquellos señores habían estado en la cama conmigo y ahora me trataban con el respeto debido al único familiar que tenía Eduardo, ese familiar era yo mismo aunque solo lo fuera legal.

    Durante todo ese tiempo había podido ver a Alberto en varias ocasiones, hablando con unos y otros, una de las veces en compañía de Pablo, pero fue durante el frugal lunch que se les ofreció en el jardín cuando se acercó a mi.

    -Estas muy pálido, y con ojeras, cansado de tanto saludo y ceremoniales, debías meterte en la cama y descansar. -mi “novio” se preocupaba de mi estado físico y yo no podía levantar la vista para mirarle a la cara.

    -Tengo que hablar contigo. -intenté sujetarle del brazo para apartarlo y busqué con la mirada donde se podría encontrar Pablo, necesitaba verle pare reforzar mi decisión y que me ayudara a consumar mi traición, hacía bastante tiempo que lo había perdido de vista, desde lo que le vi hablando con don Ernesto el abuelo de Oriol.

    Pronto descubrí donde se encontraba el anciano y me acerqué a él.

    -¿Sabe donde se ha metido Pablo, hace tiempo que ha desaparecido y necesito hablar con él. -don Ernesto me miró sorprendido.

    -Pensé que se había despedido de ti, tenía previsto marchar después de la ceremonia de ayer. Vino con nosotros con la intención de partir de vuelta ese mismo día, nosotros nos arreglaríamos para volver con don Mateo, y sin explicaciones atrasó la vuelta hasta esta mañana.

    Fue como si un rayo me hubiera caído encima quemándome hasta los pies. Me sentía herido en lo más profundo, y engañado de nuevo. Había estado dispuesto a traicionar el amor de Alberto por nada, a dejar la tranquilidad, la seguridad de una vida a su lado por el deseo insaciable hacia un hombre

    Un grito de fervorosa rebeldía nació de mi alma: !Juro por Dios que nunca, jamás, nadie volverá a causarme daño!

    Después de esos instantes de desgarro en mi corazón pude reponerme ante la presencia de Alberto.

    -¿Te encuentras mal amor? Estás muy pálido.

    -Solamente es el cansancio, por favor llévame a nuestra casa.

    Seguirá…

  • Mi primera vez con un gay

    Mi primera vez con un gay

    Todo comenzó cuando yo tenía 20 años, ya tenía tiempo navegando en chat de sexo, morbo y gay. No me consideraba gay ni bisexual pero he de admitir que los gays tienes un morbo y afinidad por el sexo único y en una de esas noches en una sala de chat me cruce con Julio era un gay de 27 años de mi cuidad, comenzamos a habar y compartir experiencia, después de estar una hora hablado, me escribe

    ‘’Dios, porque no te atreves y lo haces conmigo yo vivo solo, ya me tienes caliente’’

    Yo de ingenuo le digo que no y el insiste y me mando fotos de él, por la foto de su cara se notaba que era pluma (algo afeminado), su cuerpo muy parecido al de una mujer depilado y culo muy redondo y provocativo. Esa noche intercambiamos números y seguimos hablado por mensaje y terminamos masturbándonos por masajes, después de unos días los masajes pasan a hacer llamadas y un par de noches de sexo telefónico, enviándonos fotos. Pasan unos días y me pregunta de nuevo

    ‘’Z, porque no vienes a mi casa y me coges’’

    Después de días pensándolo y con la calentura a mil le dije que sí, que podía ir el sábado y esa noche me dijo que me buscaría ya que el tenia carro. Los días se me hicieron lago y después de 4 días llego el sábado y a las 2 pm me busco cerca un plaza donde habíamos quedado, entro al carro y veo a un chamos no muy alto ya que yo era más alto pelo algo largo pero arreglado ojos azules y me sonríe y me dice

    ‘’hola Z. por fin nos conocemos en persona’’

    Al verlo sentir una excitación enorme, mil cosas pasaban en mi cabeza, y mi cuerpo se movió solo a él y lo beso el queda sorprendido ya que él no esperaba eso, y nos fundimos en un beso apasionado y lleno de lujuria, después de unos segundos me separa y me dice

    ‘’vamos ya a mi casa’’

    En el caminos nos pusimos a hablar y me conto que era gay desde los 17 y que hablando conmigo se sintió muy atraído a mí y cada noche desde que me conoció se masturbaba pensando en mí. Yo estado con él en el carro tenía un erección notable, tanto que se veía un mancha en mi pantalón por el precum que estaba soltando, desde el minuto uno se dio cuenta de ello y me acariciaba la piernas y me tocaba el pene por encima del pantalón, yo a su vez intente tocarlo pero él dijo que no le gustaba que le tocaras el pene, así que les pellizque los pezones mientras nos besábamos unos 30 minutos después llegamos a unos edificios y subimos a su apartamento casi corriendo, entramos a este y nos empezamos a besar en la sala y a desnudarnos mientras él me besaba el cuello y el cuerpo, me empujo a el sofá para quitarme el bóxer y sin mediar palabra me empieza a hacer una mamada gloriosa, con una maestría que en los minutos ya me retorcía del place, lamiendo la punta de mi pené como si de un halado se trataba, enrollando su lengua en mi pene, acariciándome las bolas, cuando no estaba su boca con mi pene estaba con mis bolas lamiéndolas chupándolas, todo sin dejas de masturbarme con su manos libre, la excitación fue tanta que pasado unos minutos le dije que se detuviera que si no me vendría, el en ningún momento se detuvo, sabía lo que quería y eso era que yo acabara, con unos espasmos le dije que me venía y él lo recibió todo en la boca no dejo escapar nada, para después levantarse y besarme con el semen sin tragan, mi morbo era tan grande que no me importo, a ese punto podía hacer lo que sea, nos fundimos en un beso saboreando mi semen de boca a boca, el luego toma todo lo que puede y se lo traga lentamente disfrutado cada gota para después abrazarme y decirme al oído

    ‘’quiero más de ti’’

    Él me toma de la mano y me guía al su cuarto para después tirarme a la cama y ponerse encima de mí, empezando a lamerme el pecho y dándome leve mordida en los pezones, mientras yo le acariciaba el pelo y espalda, en ese momento sube lo suficiente para rosar pene con pene, moviéndose suave, presionando su pelvis contras la mía y así sentir como nuestros precum se mescaban y se untaban en nuestros pene, después de unos minutos entregado el uno al otro, se levanta y me dice

    ‘’Z cógeme’’

    El coloca mi pene en la entrada de su ano y mirándome a la cara me dice

    ‘’penétrame, asilo tú, quiero que lo hagas tu’’

    Tomo mi pene y lo voy penetrando poco a poco y el solo gime sin quitarme la mirada. siento como abro su ano suave caliente y muy húmedo he voy introduciendo más mi pene en él y escucho como gime más fuerte mientras él no me deja de mira en ningún momento con un cara llena de lujuria, cuando llevo la mitad empiezo a moverme suavemente y él se aferra en mi pecho con sus manos mientras yo con mis manos le agarro fuertemente la cintura, para ese momento la excitación fue tanta que le di un estocada metiéndoselo todo, el dio un gemido muy fuerte y yo me empiezo a mover rápidamente empezando un bombeo intenso, su cara era un poema de placer, tenía la baca abierta y le escurría saliva que caía en mi pecho mientras gemía y me miraba, solo dejaba de mirarme cuando le daba unas estocadas más fuerte que en ese momento gemía más fuerte y arqueaba la espalda, sentía como apretaba el ano para sentirlo aún más, el movía la pelvis de arriba abajo ya entregado al placer, después de unos minutos en esa locura de placer le digo que estoy por venirme y el sin detenerse y entre gemidos me dice.

    ‘’Vente dentro! quiero ser yo el primer culo que preñas’’

    Y mis movimiento se volvió más frenéticos, más rudos, penetrándolo hasta que mis bolas chocaran con él, en la habitación solo se escuchaban gemido y el ‘’pah pah pah’’ de cada arremetida mía hacia él, en eso tomándolo fuerte de la cintura y hundiendo lo más posible mi pene me vengo dentro, el arquea la espalda soltando un gemido más largo y veo que su pene estalla y me llena de seme el estómago y pecho, cayendo algo en mi cara. Al terminar el orgasmo él se repone y me ve para ese momento decirme

    ‘’ups, lo siento, no me di cuenta que acabe, déjame quitarte eso’’

    Él recoge su semen de mi cara y cuando lo iba a aparta lo teme de la mano, sonriendo pícaramente empiezo a lamer sus dedos y me dice

    ‘’espero que te guste, eres el tercero en probarlo’’

    Le agarre del cuello y nos espesamos a besar en eso él se baja de mí y siento como mi pene sale del él y algo húmedo cae en mi pierna era mi semen que estaba saliendo de él.

    Ese día seguimos haciéndolo en 2 ocasiones mas, esta es mi primera experiencia con un gay. Estuvimos varias años haciéndolo pero todo termino cuando me mude de cuidad, a una más grande y hay pude desatar más mi apetito sexual tanto con hombre como con mujeres.

    Gracias por leer que tengo un placentero día

    Si quieres saber más de ese día esas dos ocasiones más pues déjeme en los comentarios como charlas con ustedes en privado y se los cuento más íntimo.

  • Sexo en el parque

    Sexo en el parque

    Me siento muy avergonzada por lo que hice y por lo que sucedió, espero que mi marido nunca se entere.

    Mi nombre es Marcela, tengo 35 años y 8 años de casada. Cuando mi marido se va a trabajar yo por las mañanas salgo a correr para mantenerme en un buen estado físico. Haciendo esto me hice amiga de un hombre que también salía a correr de veces en cuando. La cosa fue que nuestra amistad al poco tiempo se convirtió en otra cosa. Nos volvimos amantes y siempre nos deteníamos en un parque para ir detrás de un gran árbol para besarnos.

    Una mañana nos detuvimos en ese parque y nos fuimos detrás de ese árbol. Nos empezamos a besar y el me empezó a manosear las tetas. A mi me dio vergüenza que alguien pasará y nos vea en esa situación por ese le dije que pare un poco con su manoseo. El me hizo caso y me siguió besando pero luego me pidió que haga algo que no me animaba hacer.

    El: chupámela.

    Yo: acá, no.

    El: nadie nos va a ver.

    Yo: vamos a tu departamento.

    El: un rapidin y yo te aviso si viene alguien.

    El saco su pija, tomo mis mano y las llevó hacia ella. Me puse muy nerviosa cuando la empecé a tocar, empecé a mirar hacia todos lados viendo si alguien nos estaba viendo.

    El: dale mami, yo te aviso si viene alguien.

    Me agache y me metí de una todo ese pedazo en la boca. Empecé a chupársela estando muy nerviosa y creo que nunca deje de estarlo. Me la saqué de la boca un par de veces para ver si venia alguien y luego me la volvía a meter. Aunque estaba nerviosa me encanto comerme esa pija, me pareció deliciosa.

    El: levántate que te quiero coger.

    Yo: también eso?

    El: es un ratito, acabo rápido.

    Me levanté del suelo y me puse contra el árbol entregándole mi cola. El me bajo la calza, corrió mi tanga y me la metió hasta el fondo. Se agarró de mi cintura y empezó a embestirme con fuerza haciendo que sintiera un gran placer aunque en el fondo me estaba muriendo de vergüenza por estar teniendo sexo en un ambiente público. Pero la cogida no duro mucho porque nos vio una de las personas que cuida el parque y nos dijo «no pueden estar haciendo eso acá», mi amante le dijo «disculpe, ya nos vamos» y yo me puse roja de vergüenza y luego de subirme la calza me fui con mi amante a otro lado para terminar lo que habíamos comenzado.

  • Obsesión por el culo en bragas de mamá (1)

    Obsesión por el culo en bragas de mamá (1)

    Mi nombre es Mario, tengo 19 años y esta afición por ver a mi madre empezó hace como un año más o menos. Ella mide 1.65 es de piel clara, ojos negros, cabello largo igual negro, tiene unos pechos grandes es copa C, y un culo que guau, cuando se pone de perfil se ven esas enormes y duras nalgas que sobresalen demasiado. En la casa vivimos 4 personas, mis padres y mi hermano menor de apenas 4 años. Mi madre es una persona muy amable y trabajadora, pues a pesar de ser ama de casa ella trabaja de lunes a viernes.

    Como cada semana ella acostumbra hacer el aseo general los días sábados y domingos, ya saben barrer trapear, limpiar ventanas etc. en varias ocasiones yo la ayudo, pues mi papa trabaja sábados medio dio o día completo. Esto empezó un día sábado 4 de noviembre, lo recuerdo bien, para hacer el aseo ella usa una ropa viejita, una playera negra y un pants azul marino muy aguado, para estar cómoda, a veces bromeo y le dijo que es su uniforme de trabajo, ella se ríe y me dice ayúdame.

    Ese día sábado 4, su ropa de limpieza está sucia pues una semana antes limpiando le cayó thinner pues limpiamos y pintamos la puerta de la entrada y en la semana no le dio tiempo de lavarla, ella me dijo esto a lo cual yo respondí “y no tienes algo así viejito para ponerte, o quieres que te preste algo”, ella dijo “igual y si tengo algo por ahí”, fue a buscar entre su ropa, de lo más viejito que encontró fue una falda de esas medias abombadas que le llegaba un poco más arriba de la rodilla, y una blusa naranja media descolorida, entonces ella dijo “con esto basta al fin solo toca sacar polvo y limpiar ventanas hoy”, la vi y le dije “eso sí, oye mama voy a salir con Juan vamos a ir al centro”, ella me dijo ”No, me vas a ayudar para terminar rápido, que todavía tengo que hacer la comida y llevar a tu hermanito al pediatra”.

    Me puse terco y me enoje, y le dije “te ayudo un rato y me voy”, ella dijo “está bien, ve al baño y trae una cubeta con agua, le pones limpiador y traes el trapeador vamos a limpiar debajo de las camas”, le dije que sí, fui al baño entre enojado y resignado, prepare la cubeta con el agua y tome el mechudo, fui a la sala y ella ya no estaba, entonces pegue un grito diciendo y “donde estas”, ella me dijo aquí en mi cuarto, subí las escaleras y cuando iba entrar al cuarto le dije aquí está el trapeador.

    Cuál fue mi sorpresa al ver a mi mama, estaba sacando los zapatos debajo de la cama y estaba bien empinada con todo ese culazo al aire tanto que se le podían ver las bragas, unas bragas amarillas con encajes en las orillas muy coquetas, de esas bragas de tela brillante, no podía creerlo me acerque y le dije te ayudo, mientras veía ese culazo a unos 20 centímetros de mi cara. Ella me dijo espérame, tenía unas ganas tremendas de darle una nalgada, de darle un beso de poner mi cara en medio, de bajarla las bragas y dejársela caer toda así sin decir nada, y venirme dentro de ella, después ella salió y me dijo pasa el trapeador por debajo de la cama y luego seguimos con tu cuarto.

    En ese momento tenía una erección tan fuerte que me senté en la cama para disimular, a tal grado que no sabía que decir, ella me dijo “si vas a hacer las cosas enojado mejor no me ayudes”, pues no sabía la tremenda cogidota que la había dado en mi mente, le dije “no es eso, pero vale deja termino y te aviso”, trapee el piso no sé cómo rayos en unos 2 minutos o menos, con tal de ir a mi cuarto y verla empinada una vez más, la llame y le dije ya termine, vio le piso y dijo “está bien vamos a tu cuarto”.

    Al llegar al cuarto, me dijo “saca los zapatos y trapea”, me desilusione pero mi calentura era tanta que le dije “no, no, yo te dije que te ayudaba no que haría todo yo solo”, ella me dijo “mira niño es tu cuarto y son tu madre obedeces o no sales”, en mi mente solo decía, es tu madre con un culazo y unas bragas deliciosas, me calme y le dije “bueno perdón, pero le hacemos como en tu cuarto va, al fin ya te estoy ayudado”, ella dijo está bien a ver pásame la escoba saco los zapatos y tu limpias, como de rayo fui por la escoba y de paso mi teléfono, ella se agacho y en eso le tome fotos un video a ese culazo tremendo, le acerque tanto la cámara que le grabe algunos vellos púbicos, mientras ella seguía batallando con los zapatos y como la calentura ya era mucha, me agache y le dije te ayudo, ella dijo que sí, pero antes que se para le di un arrimón con mi verga bien dura sobre su culo, de inmediato dijo “que te pasa”, le dije “apúrate para que termine rápido y me vaya con Juan” todavía que le di un tremendo llegue a su culazo me hice el ofendido.

    Para estas alturas acabe de tapear y fui a dejar la cosas al baño, aproveche para ver el video y hacerme una pajota de aquellas, solo tenía cabeza para ese culo, cuando pensé que no podía ser mejor, me dijo “vamos por las ventanas las limpiamos y ya te vas”, ya para esas alturas me acerque y tome del hombro a mi mama y le dije “Juan ya me cancelo, ya me quedo contigo ayudarte” y en mi mente decía “gracias por la tremenda corrida que me diste, y por ese pedazo de culo que tengo en cargas”, ella me dijo “para eso tanto drama, pues bueno ya saldrás mañana, entonces ayúdame ve por la escalera y limpiamos esto”.

    Fui por la escalera, y la puse fija ella me dijo “traigo falda, así que esto lo harás tu”, le dije “oye mama, ya no salí con Juan porque me tarde, me dijiste que te ayudara no que hiciera todo yo, además más, crees que voy a andar viendo o algo así, no manches si quieres veo hacia otro lado o veo hacia abajo como quieras” mientras en mi mente deseaba hacerle a un lado su braga y venirme dentro de su pucha, ella dijo “está bien pero cuidadito volteas, no traigo licra ni nada debajo” a lo que dije “gracias por arruinarme la imaginación, es más si quieres ve por una y así estas segura”, ella dijo “confió en ti mocoso”, y yo pensaba solo dame una oportunidad y te voy a partir el culo y tu conchita mamita querida.

    Ella se subió a la escalera le hacía platica de cualquier cosa para que ella se distrajera y no viera para abajo, claro que cuando subió le vi toda la braga en su esplendor, en la parte delantera tenía una flor estampada y para acabarla se le había metido más en el culo que parecía una tanga de esas pequeñas, no podía creer lo que veía medio una tremenda erección y eso que hace 30 minutos me había hecho una pajota, después de esa ventana le dije espera voy por una vaso de agua, me fui al baño a pajearme otra vez y saque una carga tan grande que la dejaría panzona si me viniera en su concha. Las otras 2 ventanas restantes fue igual le vi toda esa delicias braga, de arriba abajo, por delante y por detrás, tenía ese culo a unos centímetros de mi cara, olí todo lo que pude.

    Ese día me hice como 4 pasajes más, fue el mejor día de mi vida hasta ese momento pues como les dije ese día fue el inicio de mi obsesión con mi mama, su culazo y sus bragas.

    Continuará.

  • Creí que era mujer

    Creí que era mujer

    A continuación les cuento lo que me pasó hace algunos años, cuando tenía 19, me encontraba en un baile con unos amigos, a unos días de haber terminado una relación sentimental con una chava, cuando en el baile vi sentada a una mujer de minifalda y blusa escotada y me acerqué a platicar con ella, duramos platicando y bebiendo un rato y me dijo que ya se iba y le pregunté si la podía acompañar, me dijo que si y le aviso a una de sus amigas. Nos fuimos y como vivía cerca de donde fue el baile nos fuimos caminando, llegamos a su casa y me dijo que si quería pasar y acepté, se fue a poner cómoda, o sea a cambiar su ropa, solo traía una bata blanca y se le transparentaba un poco, yo desde el baile andaba caliente (cachondo), traía el pene parado y se notaba un poco, nos sentamos en la sala.

    Ella estaba sola en ese momento y tardarían en llegar sus tíos me dijo que solo vivía con ellos, yo iba solo en pantalón, zapatos y una camisa ya que era en verano, después de un rato más de plática, le dije, ‘Casandra (obvio no se llama así, protejo su identidad), me gustas y quiero saber si podemos coger’, me dijo que si, pero que fuera abierto en la experiencia, nos empezamos a besar y a acariciarnos y cuando tocaba su vagina sentía un bulto, dijo, ‘por eso te comente que fueses abierto’, le dije, ‘ok, seguimos’, la puse de espaldas a mí y con mi miembro parado se lo restregué en las nalgas, lo saque de mi pantalón sin quitarme la ropa y lo usaba para darle nalgadas, tenía sus nalgas bien paradas y ricas las tenía duras.

    Total, ya excitado que pase lo que tenga que pasar, le quite la bata y me desnude sin tardar mucho y le mostré mi pene erecto como mástil, ella de inmediato y ya desnuda bajo a darme tremendas mamadas con devoción, así duramos un rato, unos 10 o 15 minutos hasta que le solté mi semen, toda mi leche cayó en su boca, pechos y un tanto más en su abdomen plano, le salto duro y erecto un pene y ya excitados los dos no importo, me baje a succionarlo y mamarlo y ella acepto, gemía y gritaba de placer igual que lo había hecho yo cuando me lo mamo a mí, tardo unos 15 o 20 minutos y se vino en mi boca, me lo trague todo, limpie su pene de la punta a los huevos, me dijo, ‘te gusto’, y le dije que si.

    Luego me levante y nos fuimos al sofá, allí me senté y me dijo, ‘quieres ser mía’ y le dije que si, me estaba gustando lo que hacíamos, empezó a jugar con su lengua en mi ano, metía los dedos ensalivados una y otra vez, me causo gran placer, cuando ella me dijo, ‘ahora yo seré quien controle todo’ y yo acepte, me echó crema en el ano y me dijo que me pusiera en el piso en cuatro patas sin doblar las piernas, puso la punta de su pene aun erecto en la entrada de mi ano y sentí delicioso, me lo restregaba una y otra vez en la entrada de arriba a abajo y de abajo a arriba, de pronto sentí caliente y húmedo, más bien mojado en mi ano, se había vuelto a venir, todo su semen me lo dejo en el ano y un poco del semen entro, estiro mi agujero con sus dedos y me penetro así sin más, me encanto, me dolió la embestida porque de un jalón me penetro pero era delicioso pues estaba lubricado, en el mete y saca como a la media hora se volvió a venir ahora dentro de mí, ya después de un rato se relajó y yo también, fue increíble, en la fiesta me la quería coger yo a ella y resulto lo contrario, desde entonces nos veíamos seguido hasta que se juntó con su pareja actual, cogía bien rico esa mujer transexual.

    Si te gustaría contactarme vivo en México, mi correo es: [email protected].

    Tengo Skype.

  • Esmer

    Esmer

    Esmeralda. Sus amigos le dicen Esmer; yo le digo puta, perra o contenedor de semen.

    La conocí en internet. Una chica de veinte años, chaparra con el rostro regordete. Tiene cara de niña buena pero casi ningún varón se fija en su cara, prefieren contemplar su culote: grande, redondo y firme.

    Tiene novio, que la trata como una princesa, pobre pendejo cornudo. Yo la trato como la perra que es cuando vengo de visita. Ella vive del otro lado del país por eso no me la puedo chingar a diario. Procuro viajar una vez al mes para darle su ración de verga.

    Al principio se hacia la difícil, pero poco a poco se fue entregando a mí, a contarme sus más oscuros deseos y de un día para otro ya era mi perra sumisa, mi putita personal.

    La última vez que fui a verla ella me recibió en la parada de autobuses con un vestido corto de color azul. Sonrió tímidamente al verme, yo también sonreí, porque pensé en todo lo que le iba hacer y eso puso dura mi verga.

    Ella me abrazo y me beso. Yo le respondí el beso mientras apretaba sus nalgas bajo el vestido a la vista de todos, comprobando que no llevaba ropa interior, tal como le dije. Ella se apartó con la cara sonrojada por la pena, que linda se veía pero prefiero verla cubierta de semen.

    Fuimos a su coche. Lo primero que hice al sentarme en el asiento del copiloto fue desabrocharme el pantalón para dejar salir mi erecta verga.

    —¿Qué haces? —me preguntó sin apartar la mirada de mi miembro.

    —¿Extrañaste mi verga?

    —Tu sabes que sí. —Rodeó mi pene con su gentil mano. Sus caricias son suaves como el algodón.

    —Mi verga extrañó tu boca.

    —Se van a rencontrar cuando lleguemos al hotel.

    —No, puta, de una vez.

    Sujeté su cabello, largo y sedoso, y a la fuerza llevé su cabeza sobre mi regazo. Chilló como la cerda que es pero enseguida se calló ella misma, metiendo mi verga en su boca. Era verdad que extrañaba su boca y su lengua que no deja de lamer desde la cabeza hasta la base.

    —No te olvides de los huevos.

    —No, papi.

    Me encanta que me diga así. Lamió mis huevos peludos, se los metió a la boca al mismo tiempo y los succionó como hielos de sabores. La puta me arranco un profundo gemido. Se ha vuelto una experta mamando desde que me conoció. El pendejo de su novio tiene que estar agradecido conmigo por entrenar a su perra.

    Descubrí su trasero para acariciar sus nalgas. Le daba azotes en cada nalga mientras continuaba mamando mi verga. Después jugué con sus agujeros de puta; un dedo en la humeante vagina y otro en el ano. Así estuvimos un buen rato, mis dedos en sus agujeros y mi verga en su boca, como debe de ser: mamándomela hasta hacerme correr. La perrita tuvo su primera ración de leche la cual tragó entera.

    —Gracias papi, por darme leche. —Limpió bien mi verga antes de acomodarse en el asiento. Estaba despeinada, con el maquillaje recorrido y rastros de semen en sus carnosos labios y en la papada.

    —Te ves hermosa, Esmer. No te limpies, quiero que lleves con orgullo tu cara de puta.

    Ella afirmó feliz y preocupada a la vez. Me sonrió y aceleró el coche con camino al hotel.

  • Una viaje a la playa con mi madre y yo (Parte 4)

    Una viaje a la playa con mi madre y yo (Parte 4)

    No quería que volviera mi padre, pero volvió. Los cuatro días que quedaban pasaron rápido y a mediodía estaba tocando el timbre del portero.

    -Hola cariño, ya estoy aquí. Qué ganas tenía de verte.

    Mi madre le dio un abrazo y un beso en la boca.

    Le ayudó a sacar las cosas de la maleta. Mi padre se puso un pantalón corto y una camiseta. Salimos a comer algo a la terraza. Esta vez no fuimos al restaurante.

    -Bueno. ¿Y tú qué tal? Me preguntó. ¿Te has portado bien?

    -Si, papá. Muy bien.

    -Eso espero.

    Después de comer, recogimos la mesa. Mis padres se habían estado echando miradas cómplices todo el rato.

    Me llevó aparte y me cogió por las mejillas y me dijo:

    -Ahora tu madre y yo vamos a hacer algo, te imaginarás que es, por lo que si te sientes molesto por lo que vas a oír te pediría que te fueras a la playa.

    -No, papá. Me quedaré en mi habitación y pondré la música bien alta en mis cascos.

    -Eres un sol, hijo. No sabes lo bien que tu madre… se cayó de repente sabiendo que estaba a punto de meter la pata.

    Se encerraron en su habitación y yo hice lo mismo en la mía, pero no me puse los cascos.

    Al principio no se oía nada. Pero luego empezó a moverse un poco la cama. Un pequeño ñi-ñi, pero nada serio. Entonces el ñi-ñi comenzó a aumentar de fuerza y ritmo.

    Comencé a oírles.

    -Ah, ah, ah, cariño, llevo una semana sin verte. Gemía mi madre. Pensaba que solo me llamaba cariño a mi.

    -Ah, ah, ah, y una semana sin sentirme. Le respondió mi padre. ¿Cómo te las has apañado?

    -Ah, ah, ah, cariño. Tocándome mucho, le respondía ella.

    -Será la última vez que te deje tanto tiempo sola, te lo prometo.

    En ese momento la cama se empezó a mover más rápido aún. Mi padre debía estar taladrando hasta el fondo a mi madre.

    Los gemidos de los dos iban en aumento y superaban los de los vecinos aquel día. No podía quedarme en la habitación y decidí salir.

    Despacio salí a la terraza. La ventana de su habitación como de la mía daba a la terraza y desde allí podía verlos.

    Me agaché para que no me vieran. Los gemidos pasaban ya el límite de decibelios permitidos, seguro.

    Mi padre se deslizaba sobre mi madre como si estuvieran lubricados con aceite o algo. Su culo se movía adelante y atrás como si tuviera un resorte. Mi madre le agarraba de las caderas mientras la empotraba contra la cama que pareciera que fuera a desarmarse.

    En eso que mi padre bajó el ritmo y mi madre se giró y se puso encima de él justo cuando me levanté un poco para verlos más de cerca.

    Mi mirada se encontró con la de mi madre y esta empezó a cabalgarle. Subía y bajaba sobre él y a mi me miró como satisfecha, pero al mismo tiempo resignada porque era mi padre y tenía que follárselo a él.

    Yo no pude seguir mirando más y salí de la terraza justo cuando llegaban al orgasmo y los dos se corrían más fuerte aún que los vecinos el otro día.

    Cuando cerré la puerta vi que estaba empalmado. Me quité el pantalón corto y los calzoncillos y me pajeé y me corrí enseguida. Eyaculé en unas bragas que mi madre había dejado colgadas en la cuerda de tender de la terraza.

    Me metí en la cama con la polla morcillona y me dormí.

    Al día siguiente desayunamos juntos. Mi madre no levantaba mucho la cabeza del café. No parecía que tuviera ganas de mirarme. Imagino que se sentía avergonzada…

    Las bragas con mi semen no las descubriría hasta la tarde…

    Ese día mi padre había quedado con nuestros vecinos para bajar a la playa juntos. Resultó que los conocía. Si, a mis vecinos escandalosos. No a los ingleses, sino a los otros.

    Quedamos a las 12 y nos encontramos en el portal. La verdad es que la mujer estaba buena…

    Llegamos a la playa, menos mal que no era la nudista porque sino menudo corte…

    Una vez los cinco allí nos tumbamos en las hamacas, habían alquilado unas para todos y nos relajamos.

    Hablamos de todo un poco, bueno más bien ellos que yo. Yo me dedicaba a echar miraditas a la mujer del vecino y pensar lo mucho que había disfrutado su marido al follársela.

    Se levantó y me puse a mirar su culo que sobresalía de la braga del bikini. Parecía que fuera una talla más pequeña.

    En eso que nuestro vecino habló:

    -Menudo escándalo metisteis ayer…

    -¿Nos escuchasteis? Preguntó mi padre.

    -Para no escucharos… parecía que hubiera un terremoto. Aparte de los gemidos, claro.

    Yo me giré hacia el otro lado y me hice el dormido.

    -Es que llevaba una semana sin ver a mi mujer y necesita recuperar el tiempo perdido. No veas que pajas me hice en el trabajo pensando en ella hasta que pude verla y follármela.

    -Pues vosotros tampoco sois mudos. Intervino mi madre. La otra tarde precisamente estábamos en la terraza tomando el fresco y os pusisteis a hacerlo… ¿verdad hijo?

    ¿Por qué me metía en esto mi madre?

    -No sé, un poco de ruido se oía.

    Me di de nuevo la vuelta y me dormí.

    Cuando desperté vi a mis padres y a los vecinos sentados en la arena. Era raro porque mi madre y la mujer del vecino estaban sentados frente a sus maridos. Algo raro apreciaba también porque la mano de las mujeres subía y bajaba rítmicamente.

    Me acostumbré a la luz y pude darme cuenta de que estaban haciéndoles una paja a los dos.

    -¿Qué estáis haciendo?

    -Nada hijo, estamos haciéndoles una paja a tu padre y a nuestro amigo. Contestó mi madre.

    -¿Quieres que luego te haga una tu madre? Dijo mi padre medio gimiendo.

    -Estamos en la playa papá. Puede veros cualquiera….

    -Ahora, ahora, ahora, no hay nadie… ah, ah, ah, decía mi padre.

    No podía entenderlo. Mi madre pajeando a mi padre delante de mí. Lo de los vecinos tenía un pase, pero lo de mis padres…

    -Me corro cariño…

    Mi madre agachó la cabeza y se llevó toda la corrida de mi padre en la cara y en la boca.

    El vecino no tardó mucho más y también se corrió. Este en las tetas de su mujer.

    -Anda hijo. Ven aquí. Me dijo mi padre.

    -No quiero.

    -Ven, cariño. Me llamó mi madre.

    ¿Qué hacía? ¿Iba o no iba?

    -Vamos valiente. ¿Cuantas pajas te ha hecho una mujer, eh?

    Me acerqué resignado a mi madre. Me senté y ella me abrió el bañador.

    -Mejor quítatelo.

    Obedecí y mi polla quedó al aire.

    -Has visto muchacho. Si la tienes morcillona, dijo el vecino.

    Sonreí para mis adentros. Mi madre mojó mi polla con un poco de agua que llevaba en una botella y comenzó a hacerme la paja.

    Todos nos miraban, hasta la mujer de nuestro vecino.

    -Dime como te gusta, me decía mi madre como si fuera la primera paja que me hubiera hecho nunca.

    -Despacio, sigue así, muy bien, así, así. Le decía yo.

    Antes de echar la cabeza hacia atrás del gusto que me daba, pude ver cómo mi vecina me miraba la polla y se relamía.

    Mi madre siguió con la paja mientras todos seguían atentos a mi placer.

    -Sigue mamá, ya me corro, ya me corro. Le dije.

    No tuvo que seguir mucho más porque enseguida eyaculé. Después de descargar todo, mi madre me limpió amorosamente.

    En ese momento comenzó a llegar gente a la playa, justo a nuestra altura. Mis padres y los vecinos decidieron recoger todo. Y nos fuimos de allí.

    Ya montados en el coche de los vecinos, este iba a arrancar, pero su mujer le interrumpió.

    -Me gustaría probar la polla del chaval. Vamos, si no tenéis inconveniente.

    Yo no sabía dónde meterme.

    Mis padres y su marido asintieron con la cabeza.

    -Pues yo quiero tocarte el culo. Vamos si no tenéis inconveniente. Dije imitándola a ella.

    -Joder chaval, como te envalentonas ¿eh? Me dijo el marido sonriendo

    La mujer se pasó a la parte de atrás. Tenían un monovolumen por lo que cabíamos bien atrás.

    Se quitó la bata que llevaba y me dejo ver sus caderas y su culo porque se puso a cuatro patas. Mis padres se habían cambiado a la parte de delante.

    Sobé su culo con fuerza, con ganas. Puse mi cabeza en su culo y le levanté un poco la braga del bikini y metí un dedo en su coño. La masturbé un poco y se moría de placer.

    -Cariño, le dijo a su marido. Qué bien me masturba el chico. Ah, ah, ah, que gusto.

    Seguí un rato más metiéndole el dedo hasta que se corrió.

    -¡Aaaah! ¡¡Cabrón, que gusto!! Aaah, aaah, aaah.

    Mi dedo quedó manchado con su flujo.

    -Pero era yo la que quería chuparte la polla. Dijo volviendo a sentarse.

    Me bajó el bañador, mi polla me iba a estallar. Se agachó y comenzó con la mamada. Joder que bien lo hacía, casi superaba las pajas de mi madre.

    Como acababa de correrme, duraba bastante. Mis padres se giraron para ver la mamada, así como mi vecino.

    Yo no podía más de gusto, era lo más.

    La vecina paró un momento y me dijo:

    -Córrete en mi boca, no te cortes.

    Un rato después acabé corriéndome en su boca cómo me había pedido. La muy guarra se tragó parte de mi semen y se limpió el resto.

    Yo me limpié también y le propuse que la próxima vez querría follármela. Ninguno puso pega alguna.

    Aquel verano se estaba convirtiendo en algo muy pervertido que nunca llegué a imaginar.

    -Bueno, ¿qué pasa? Dijo el marido. ¿Es que nadie tiene hambre?

    Arrancó el coche y nos fuimos de allí.

    Si os ha gustado y queréis comentar, escribidme a: [email protected].

     

  • Recorriendo el casino

    Recorriendo el casino

    Si la noche se presentaba hermosa, tenía ganas de jugar unos mangos pero también estaba caliente. Me prepare para salir y mientras buscaba la ropa una idea se me cruzó por la mente ¿Qué tal si me vestía de hembra? Enseguida me dije ‘estás loca’. Nunca había salido ni a la terraza de mujer. Pero el solo hecho de pensarlo me sobreexcitó y me dije porque no.

    Me busque en la ropa para lavar que podía rescatar entre las prendas de mi esposa e hija. Buscando con cuidado para que no me vean encontré un solerito de mi hija y unas calzas… Todo negro.

    Ahí nomás me los puse y mirándome en el espejo del baño me quedaba pintado. Que alegría me miraba la cola y se me marcaba muy bien y las te titas después de sostenerlas con un dispositivo que invente se me lucia apetitosas.

    Me puse un camperón y mocasines negros, comprobé que no había nadie cerca y partí, serían las 10 de la noche.

    Llegue al casino deje el camperón en guardarropas y fui al baño para ver qué onda… Nadie me miraba como la solera era corta daba un perfil andrógeno me paseaba por las salas de juego apostando en varias máquinas me sentía bien hembra y caliente… Qué lindo cuando me sentaba sentía como mi culito rozaba el sillón eso ya me iba calentando más.

    En un momento fui al baño y decidí bajarme la calza hasta el borde de la pollera cosa que si me inclinaba un poco se me veía la colita. Me asusté de lo que estaba haciendo podían echarme del casino por prostituta. Pero no me importa nada me asustaba solo quería soltar mi calentura. No lo pensé más y salí del baño. Yo miraba a los demás y nadie se daba cuenta. Pero yo estaba en la gloria solo me tenía que cuidar cuando subía la escalera porque sentía como pasaba el aire por mi culito seguro se vería toda la raya… Qué lindo… Note que algunas mujeres me miraban con extrañeza seguro no sabían si era macho o hembra.

    Fue un gran triunfo para mi por animarme delante de todos. Dejo en claro que la gente cuando juega está muy concentrada en lo suyo. Y yo llevaba un look indefinido. Solo en la salida uno me dijo algo alusivo al mi cola pero no di importancia me subí al coche y volví al casa eran las 4 de la madrugada…

    Si pueden ayudarme con algún consejo sé los agradecería, besitos.

  • Laura, una pequeña historia (2)

    Laura, una pequeña historia (2)

    La habitación era un cuchitril. Al menos la ducha funcionaba. Y bien que estaba necesitada de una ducha.

    Su amo, o lo que fuera, ya la había indicado que cuando acabase de limpiarse dejaría de ser una niña. Ja. Como si el simple hecho de meterse un trozo de carne fuera tan importante… Aunque bien que había ella fantaseado con su primera vez. Un bonito vestido, bonita ropa interior, una bonita habitación, con el amor de su vida esperándola en la cama… O por lo menos un chico agradable.

    En su lugar le esperaba… Era mejor no pensar mucho en ello.

    Cerró el grifo y se puso el albornoz. Respiró hondo y abrió la puerta del baño.

    Fuera le esperaban los tres hombres.

    Se acercó dónde estaban despacio, como si no quisiera llegar nunca.

    -Esto le va a doler.

    -Es una perra fuerte – replicó su amo.

    Se tumbó en la cama mientras el hombre preparaba las agujas.

    La explicaron con todo lujo de detalles lo que pensaban hacer con ella.

    Iban a colocarla un collar de hierro con argolla en su cuello, en sus muñecas y en sus tobillos.

    Iban a empezar poniéndola un chip, como la mascota en la que se había convertido.

    La iban a anillar en la ceja, en la nariz, en el labio, en la lengua, en los pezones, en el ombligo, en los labios vaginales tanto externos como internos, en el clítoris.

    La iban a meter

    La iban a tatuar “Entregó mi mente y mi cuerpo a los deseos de mi amo y señor Nicolás” y “Soy la puta perra de mi amo y señor Nicolás” en ambas piernas, desde la cadera hasta el tobillo. Y “Saco de Semen” y “Retrete Humano” en la cara interna de los muslos.

    -¿Lo ha entendido todo? ¿Está conforme?

    Laura no sabía que había que entender. La iban a cambiar de arriba abajo y solo era el primer día. Firmó.

    Empezaron abriendo el albornoz, abriendo sus piernas y atando tanto estas como sus manos ante la atenta mirada de su amo.

    -Dejad el coño y los pezones para lo último, deseo hacerlo personalmente.

    Laura sintió en su cuerpo cada pinchazo y cada punzada mientras los hombres la cambiaban poco a poco. Y lo aguantó todo sin gritar.

    Y tal y como les habían dicho, cuando solo les quedaba cambiar la zona íntima, los dos hombres recogieron sus cosas y se marcharon.

    Nicolás había seguido todo el proceso sin moverse, tomando una copa, fumando un cigarrillo, sin apartar la mirada.

    Laura no podía explicar el porqué, pero estaba excitadísima.

    La ordenó abrir la boca y escupió dentro. Sabía a tabaco, alcohol, a hombre.

    Recorrió con la yema de sus dedos su vientre hasta llegar a su coño. Lo tenía palpitante y deseoso de que jugaran con él.

    Abrió su coño y escupió en su interior.

    Apagó el cigarrillo en su clítoris. Laura jamás había experimentado un dolor semejante, tan intenso y tan aterradoramente placentero.

    Cogió las agujas y comenzó a perforarla y anillarla. Esta vez pequeños gemidos mezcla de dolor y de placer escapaban de su boca.

    Su amo la desató y le arrojó un sujetador negro, unos pantalones vaqueros cortos y zapatos de tacón de aguja.

    Ni si quiera podía caminar a su lado, debía ir detrás de él mientras se dirigían de nuevo al bareto.

    El ambiente del mismo había cambiado con respecto a esta mañana. Los hombres allí reunidos parecían mucho más rudos y mucho más brutos.

    Supo de forma instintiva que todos los presentes querían follársela y que seguramente, lo iban a hacer.

    -¿Y cuáles son tus deseos, Nicolás? – preguntó uno de ellos.

    -Entra en el aseo, Babas, te utilizaremos de retrete durante toda la noche.

    Haciendo de tripas corazón, Laura se encaminó hacía el aseo…

    -Quítate la ropa, no la vas a necesitar – la comentó cuando abrió la puerta.

    Se echó mano al sostén y se quitó los pantalones, entrando desnuda al aseo entre los vítores del respetable.

    No reconoció al primer hombre que entró. No importaba. Solo sabía que ese desconocido medio borracho sería su primer hombre, el primero que sentiría en su interior, el primero de muchos.

    La ató de cara a la pared, en forma de L, preparándola para que él y los demás pudieran disfrutar de su coño o de su culo sin inconvenientes ni molestias, atando igualmente sus manos a la espalda.

    Se la folló como un animal toma a su hembra.

    No la importó. Era así exactamente como se sentía.

    Terminó la follada completamente exhausta, reventada de dolor y de placer.

    Hubo un segundo, y un tercero, y un cuarto… Hasta un trigésimo. Estaba desvirgada de ambos agujeros.

    Uno de ellos, no recordaba quien, le había colocado unas pesas colando de sus pezones, que se balanceaban con cada embestida. Los tenía rojos, hinchados y tremendamente doloridos.

    Su amo pasó el último y comenzó a pegarla con una fusta en el culo hasta que le reventó el brazo. Ató sus pies y su cuello a una correa, sin

    Solo se podía mover a pasitos cortos mientras seguía a su amo a través del bar…

  • Obsesión por el culo en bragas de mamá (2)

    Obsesión por el culo en bragas de mamá (2)

    Desde ese sábado esperé el siguiente fin de semana para poder ver algo más de mi madre, aquí tenía dos problemas el primero era su ropa de limpieza cotidiana, el pants y su playera, ya estaba limpias así que no usaría la falda otra vez y el segundo que si barría, lavaba o planchaba no vería nada. Así que lo primero que hice fue esconde su ropa de limpieza en mi ropero, en ese lugar nunca revisa, así solucione el primer problema, el segundo fue un plan con maña, fui a su cuarto el martes mientras ella trabajaba, busque la falta y la tome, ya que estaba ahí fui a husmear sus bragas, y vi una docena de todos colores y formas unos calzones medios grades, unas bragas con encaje en las orillas, unas más traslucidas y un par de tangas, tome varias de ellas y me hice varias pajas, disparando todo mi semen en su pucha.

    Me corrida a tal grado de atravesarlas con mi semen, las dejaba así, sabiendo que ella iría trabajar con mi semen en sus tangas, regresando a la falda, la tome y la lleve a una costurera que estaba por el centro de mi ciudad, le dije que si le podía subir unos centímetros, unos 5 más o menos, sin problema lo hizo, al llegar a la casa ya tenía casi todo listo, pero mi nivel de calentura fue más haya, mi mama tenía varias minifaldas que luego llevaba al trabajo, así que tome sus 3 minifaldas y las lleve a la costurera y para que le subiera un poco más, pues mi mama usaba 2 o 3 días esas faldas a la semana y cuando llegaba a casa se paseaba con ellas un rato, se sentaba a cenar o a jugar con mi hermano pequeño, así que tenía la ilusión de poder ver sus bragas una que otra vez.

    Llego el viernes en la noche estábamos cenando desde ahí empezó la buena suerte creo, pues mi mama tenía una minifalda que había recortado unos días antes, desconozco se hizo algún comentario sobre el tamaño de estas, el caso es que mientras cenábamos mi papa, mi mama y yo, platicábamos de algunos vecinos y unas juntas que hubo en la semana, yo termine de cenar y me fui a la sala, mi hermanito estaba sentaron el piso en pies de mis papas, en eso se me prendió el foco, pues mi mama tenia minifalda, está sentada en la mesa la cual es algo grande como para 10 personas, y el mantel cuelga unos 40 centímetros de los lados, me acerque a mis papas y le dije “no hay nada bueno en la tele, donde esta ese niño vamos a jugar” mi papa me dijo “aquí esta, con cuidado no le hagas maldades”, entonces me agache y entre juego y juego hice que se metiera debajo de la mesa y por su puesto yo con él.

    Mis papas seguían platicando como si nada, cuando estaba debajo de la mesa está algo oscuro, así que me acerque de rodillas hasta las piernas de mi mama, como el mantel cubrió toda la parte de arriba ella no me podía ver, me acerque y vaya espectáculo, se podía ver un triangulito lo malo es que no se veía bien por la falta de luz, así que me arriesgue, tome mi celular y encendí la linterna, y vaya que vi, ese día tenía un tanga de esas traslucida de color blanco, tome un video cuidadosamente sin que se diera cuenta, y como si ella lo hiciera a propósito empezó a abrir y cerrar las piernas y pude ver toda su hermosa panocha, ese día envidie a mi padre por tener ese pedazo de mujer, pensar que en ese momento si él quería podía llevársela a coger y llenarle todo de leche.

    El caso que después de un rato se pararon, se bañaron y se cambiaron para dormir, antes que se fueran a dormir le pregunte “oye ma, mañana vas que vas a limpiar, necesitas ayuda”, ella dijo “y eso, ahora a ti que te pico, desde cuando quieres ayudar”, le dije “es para saber si hago planes con Juan y Ximena para salir o si voy a ser tu esclavo también”, ella me dijo “uummm mañana no creo, solo voy a lavar ropa y ya, así que puedes irte tranquilo” eso me dolió, que esta se me fueron las ganas de pajearme con el video que había grabado hace poco. Le dije “Esta bien ya era hora”, pero en mi mente tome eso como un reto, pensaba “te voy a ver las bragas si o ni, ese culo lo voy a tocar”, esa noche no dormí pensado en cómo hacer para poder ver las bragas a mi mama, incluso sabiendo que la falda estaba corta si no se empina no podría ver nada, además hasta jugaba a adivinar que braga se había puesto, si esa tenía mi leche o no.

    Lo más sensato era espiarla para ver cuando se agachaba y si podía ver algo, como a las 9 mi papa se fue a trabajar y ella fue a buscar su ropa de limpieza, la busco y la busco pero nada, me pregunto si la había visto le dije que no, en fin le dije “ponte la de la semana pasada”, ella me respondió “si verdad pues ya que, ya es tarde”, se cambió en su cuarto yo estaba cerca y solo escuche “esta raro, se encogió por que la lave, bueno ya”. Mientras lavaba, me acerque para hacer platica y de paso ver alguna oportunidad de algo, tenía mi teléfono ya listo para grabar debajo de su falda para cuando se descuidaría.

    Mi primera chance fue cuando se agacho para recoger la ropa, bummm una bragas rojas con encaje en las orillas y un moñito arriba de su puchita, fue algo rápido pero si algo conozco a estas alturas de mi mama son sus bragas, en esas me hice unas dos pajas, entonces eso quiere decir que en ese momento mi semen seco está rozando con esa deliciosa pucha. La segunda chance fue cuando me dijo “ya que estas aquí de chismoso, ayúdame a subir esta ropa a la azote para tenderla”, le dio una cubeta con ropa y ella tomo otra, le dije que pasara adelante, pues sería ver como subía las escaleras de la azotea, nuevamente vi ese culo y esas bragas en todo su esplendor, tan hermosas viendo cómo se contoneaban de un lado a otro y como se metía entre sus nalgas, llego al punto en que se comió toda su braga que se metió la mano pasa sacársela, de inmediato fui al baño para mi puñeta, pues estaba al 100 de caliente, así estuve toda la tarde ayudándola vi esas bragas unas 6 y 8 veces más en todo el día.

    Aquí termina esta segunda parte, lo mejor fue al final en la tercera parte pues ahí culmino con esta historia que me dio una tremendo regaño pero la mejor experiencia de mi vida, la conchita que me ha hecho venir más de 50 veces.