Autor: admin

  • En la construcción con 7 trabajadores

    En la construcción con 7 trabajadores

    Este relato es real y me pasó cuando tenía 26 años, omitiré nombres para proteger la identidad de las personas. Sucedió en la oficina de un local comercial en una plaza en construcción y era en el mediodía, un día fresco de esos que casi no hay en el verano.

    Un poco después de mi cumpleaños y un amigo me había regalado un conjunto muy bonito y sexy de lencería, bra negro y medias negras con liguero y tanga y ligas del mismo color, lo lleve en mi mochila bien escondido, porque en mi trabajo no saben mi condición de travesti o de mí preferencia sexual, en fin, yo en ese entonces vendía casa en casa y así, así que ese día salí de mi trabajo y me dispuse a ir a vender de casa en casa.

    Pase por una construcción y cerca estaban los baños que ponen para los constructores y así, no me depile ni llevaba peluca ni me maquillaba, pero me vestí con las prendas descritas y me atreví a salir así, camine lo más sexy que pude y sentí que me miraban y uno se acercó y me dijo, “oye tú no eres mujer pero te ves bien y quiero cogerte”, no alcance a responder y me tenía agarrado por la cintura y me acerco a su bulto poniéndolo entre mis nalgas, yo trate de parar lo que pude mi trasero, él me tapo la boca, me llevo a un lugar dentro de la construcción y me tiro al piso, llegaron otros trabajadores más, me dijeron, “Ahora si niño, vas a ser la puta que debes ser”, seguí sin decir nada.

    Así tirado en el piso y uno de los que estaba ahí que llamaré Javier, se acercó, me puso su verga (pene, mástil, etcétera), me lo puso en la cara y yo abrí la boca, lo pasaba por mis labios, lo metía y lo sacaba, mientras los demás me hicieron pararme y Javier seguía en lo mismo, me decían, “Te gusta verdad puta, te vamos a dar como lo mereces”, siempre en todo el rato me dijeron ese tipo de cosas, yo solo decía que si moviendo mi cabeza, mientras dejaba que me hicieran lo que quisieran, al poco rato Javier se vino y me lo hecho en la boca, yo lo trague y metí su verga a mi boca para terminar de limpiar.

    Después me sacaron mi ropa y me dejaron desnudo, todos ya estaban con la verga parada, se veían muy bien, algunas grandes, algunas gruesas, etcétera, todos me hacían lo mismo y yo a ellos, mientras también me penetraban el culo, Javier, Eduardo, Nicolás, Alberto, Ignacio, Rubén y Pablo, todos cogiéndome el culo hasta venirse dentro igual en mi boca una y otra vez, yo disfrutando y gimiendo, gritando de placer, hasta que ya como después de 4 horas terminaron, les dije, “Muchas gracias, fueron muy amables y me hicieron sentir lo que quería, en verdad me sentí de lo mejor, gracias muchachos”.

    Les di un beso, me despedí y me grito Javier, “Carly, la obra durará unos 6 meses más, así que cuando quieras más vienes”, le dije que si, que estaba de acuerdo y me fui a cambiar.

    Si te gustaría contactarme vivo en Nuevo León México, mi correo es: [email protected].

    Tengo Skype.

  • Plan con maña: mi sexy hermana y su mejor amiga

    Plan con maña: mi sexy hermana y su mejor amiga

    En estos últimos 2 años han pasado las cosas más ricas y excitantes con mi hermana menor Lizzy, cosas que antes eran solo fantasías y sueños húmedos y prohibidos.

    Me describo a grandes rasgos: mido 1.80 m moreno, abs marcados y de físico musculado y atlético, tengo casi 26 años y desde pequeño he sido un sátiro sinvergüenza.

    Lizzy es mi hermana 5 años menor que yo, aplicada en sus estudios, inteligente, carismática; de ojos grandes, pestañas largas, cabello rizo color castaño, tez bronce, rondando entre 1.60 y 1.65 de estatura, tetas redonditas y medianitas pero no tan pequeñas, caderas anchas y un culazo firme y paradito, toda seexy y de proporciones perfectas.

    Siempre hemos sido muy cercanos y unidos, al igual que con mi hermana mayor (Elizabet) solo que al venirse a vivir a la ciudad cuando entro a la Uni nos volvimos más íntimos. Al principio vivía rentaba un departamento con dos de sus amigas bastante lejos de su Uni por lo que me pidió mudarse a donde mi departamento ya que está más cerca de su escuela. Yo como tenía una habitación sin ocupar desde hacía ya un par de meses que mi roommie se había ido al extranjero le dije sin problemas que si. Así empezamos a convivir del diario incluso con sus amigas cuando se reunían para hacer sus tareas y algunas veces hacían sus lunadas, cosa que nunca fue inconveniente para mi pues yo paso mis horas trabajando fuera o en el gimnasio y cuando trabajo en mi estudio con pocas cosas suelo distraerme.

    Con el tiempo tomamos confianza, empezamos a salir a rumbear al antro o a beber unos tragos a bares cercanos.

    Hace ya un año 4 meses para un viernes había hecho planes con mis amigos, me metí a bañar cuando Liz y su amiga ya me estaban apurando para meterse ellas también, yo grite en tono de joda que se metieran si tanta prisa tenían a lo que Liz y Yari contestaron:

    – no me tientes que me meto y te violo.

    – que conveniente no hermanito? cabron! Jajajaja

    – no molesten entonces! – dije yo

    Salí solo en toalla y me puse ver que ropa ponerme mientras puse música y me serví un whisky para ir agarrando ambiente cuando de pronto me sorprenden justo cuando accidentalmente se me cae la toalla y me quedo en puro bóxer, muy despreocupado la recogí y la deje en el tendedero en lo que Liz y Yari decían Tapate! No te da vergüenza y cosas por el estilo!

    -jajaja y por que vergüenza si siempre ando así fresco y libre jajaja

    -pero hay visitas baboso! Que pena con Yari

    -yo ni me fijo amiga jajaja

    -nooo? Y mira como se te cae la baba jajaja

    – mejor ayúdenme que aún no sé qué ponerme

    -lo que sea pero ya ponte algo bruto!

    -no le hagas caso yo te ayudo jajaja

    -assh! Yo me voy a bañar bye!

    Yari y yo nos fuimos a mi habitación, notaba como trataba de disimular su mirada y eso a mi también me provocaba, mientras charlábamos de a donde iríamos y con quienes saldría etc. en eso entra Lizzy y dice que se apure porque se hacía tarde, estaba en bata que dejaba notar gran parte de sus piernas y se alcanzaban a marcar sus pezones por lo que yo también comente en joda

    – y luego dices que yo soy el sinvergüenza, verdad Yari!

    -nada que ver, yo por eso me puse mi bata

    – pues como si no, se te ve toodo! Tapesee!

    -pero que fijado!

    – pues a poco no tengo razón Yari?

    -Ni como ayudarte bifi mínimo te hubieras puesto el bra jajaja

    -yo nomas vine a decirte que ya dejes a este baboso y te apures!

    -espera que aún no se decide, tu que dices?

    – si peque cual está mejor de estos dos outfits?

    -a ver ponte uno y luego te digo, mientrase arreglo yo

    Me vestí y fui a con Liz que tenía su puerta abierta y se arreglaba el cabello yo en modo silencioso la observaba con morbo y cuanto me pilla Yari espiando y yo tratando de disimular le dije

    – que bueno que ya saliste, como me veo?

    -aaa poco? Y me estabas esperando aquí parado? O que hacías?

    – justo apenas vengo con Liz para preguntarle lo mismo pero vi que se está cambiando

    -siiii como no! No te creo pero bueno

    – y entonces que crees según tu?

    -que andabas de mirón!

    – como tu hace rato?

    -como tu ahora compa, que no se te vayan los ojos!

    -caramba con ustedes, parecito! Ya parenle a su cachondeo!

    -pues dile aquí a tu hermanito jajaja el es el caliente

    – y de paso ustedes que se calientan niñas jajaja

    -jaaa te vuelas te vuelas!

    – ya me conocen… Díganme ya que tal, esto está bien o me cambio?

    -me gusta!

    -mejor sin playera! Upps jajaja

    – mira a tu amiga jajaja

    -jajaja pues siiii

    -cállate mensa, nomás le das cuerda y ni le gustaaa este cabron

    -no le gusta, le encanta jajaja

    – me atacan entre dos montoneras, dejen nomas que llegue mi crew a ver si es cierto!

    -ojalá ni vengan y te dejen abajo baboso

    – ojalá y tampoco vengan por ustedes cabronas!

    Yo seguí con mi whisky y mi música, se hacía tarde y viendo que no pasaban por mi le marque y ni Alan ni Paco contestaban, en eso escucho que tocan el timbre y salgo a atender, era otra amiga de Liz y dos tipillos mas que preguntaban, les dije que tenía apenas unos 10 minutos que se habían salido que chance las podían alcanzar, no era cierto pero si yo no salía ellas tampoco, lol!

    A gusto con mi travesura me quede en pensando en otro plan porque no quería quedarme encerrado en eso pasan las niñas burlándose porque no habían pasado mis amigos

    -y tu crew para cuando? Jaja

    -se me hace que tuvieron miedo!

    – lo más probable es que si, les falta barrio jajaja y ustedes a que hora se van? Algo me dice que también se van a quedar vestidas y alborotadas jajaja

    -ya casi nos vamos, nos dijeron que ya venían

    – más bien que ya vinieron jajaja

    -mientras esperamos invítanos de tu bebida

    – con confianza! Dense! Jajaja

    -mejor tu danos! Ay y eso que todavía no me las tomo jajaja

    -pelada, ni porque es tu hermano

    – si así es de golosa pero la disimula jajaja

    -cállate mendigo! Yo no hablaba de otra cosa

    – se antoja se antoja jajajaja

    -groseros, no puedo creerlo!

    – pura bulla Yari no pienses mal, verdad peque?

    -si, es show nada más

    De rato suena el teléfono de Liz, contesto preguntando que a que hora o que? Y voltea con Yari diciendo que ya se habían ido y me burle y les dije

    – ven como también las dejaron vestidas y alborotadas jaja

    -ja ja payaso! Me dijeron vinieron y que les dijiste que ya nos habíamos ido!

    – solo una pequeña travesurilla, pero es temprano podemos salir nosotros al cabo ya estamos listos! Digan.

    -rodete! Te pasas!

    – yaaa no se enojen, yo las puedo llevar para compensar.

    -pues ya mejor nos quedamos y aquí hacemos party, ya hasta me siento borracha con esta cuba jajaja

    Nos habían dado las 11 pm y ya nos daba flojera salir al antro, nos movimos a la terraza para fumar. La noche estaba muy rica y nos la estábamos pasando bien de joda y juego. Me quite la camisa y me puse cómodo:

    -ya te vas a encuerar?

    – mmmm que creen pervertidas?

    -que nos haga un solo para mujeres amiga, si tiene cuerpo de stripper

    En menos de lo que reaccioné ya sonaba a todo volumen la música para el show que Lizzy había puesto, apago la luz de la terraza y comencé el show perreandole a mi hermanita, me excitaba sentir su culo y se notaba en mi verga que ya empezaba a crecer. Enseguida le bailo a Yari, tomo sus manos y las llevó hacia mi pants insinuando que me lo quitara indirecta que captó rápido, yo le tocaba sus tetas y le acercaba mi bulto a su boca ansioso de una gran mamada en eso Liz se acerca y me quita el bóxer y me empieza a masturbar, volteo a Yari para follarla de perrito, gemía y gemía y yo subía la intensidad dándole duro, me pedía que siguiera y de pronto soltó un quejido de éxtasis y se tiro en la silla, Liz continuó chupándome delicioso sacando toda mi leche que recibió en sus tetas.

    Había sido una de las experiencias más excitantes, pero no podía terminar ahí, cogerme a Lizzy era mi mayor deseo y lo tenía que cumplir esa misma noche…

    Continuaré con esta incestuosa aventura en el siguiente relato.

    Leo sus comentarios.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (56/59)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (56/59)

    Al principio se resistieron a que ocupara el lugar entre ellos, y se estableció una pugna de empujones, me zarandeaban llevándome del uno al otro entre alegres, bulliciosas y ruidosas risas, me sentía contagiado de su alegría y ganas de juegos.

    Rubén me abrazó y se subió sobre mi, inclinó la cabeza y me miraba sin poder parar su risa interna que le brillaba en los ojos.

    -Una boquita tan linda y tierna y que palabrotas usa, tendremos que limpiársela. -y poso los labios sobre los míos, iniciando un beso tierno pero exigente, pidiendo con la lengua que abriera la boca para meterla.

    -Que putito eres hermano. -sentí como Erico se colocaba sobre su hermano, el peso de los dos me oprimía y sofocaba sin dejarme respirar, con la boca ocupada por la lengua de Rubén, hasta que dejó de besarme un momento.

    -¡Ahhh! Malditos, ¿queréis ahogarme? -se bajaron de encima mío pero sin dejar de abrazarme, y ahora eran los dos disputándose mi boca y mi cara dándome besos.

    -Estas usado Angel, aun hueles al semen de Ian, pero así sabes más sabroso. -Erico no me dejó responderle dándome un beso fiero con lengua hasta el fondo de mi boca.

    Empecé a sentir como Rubén me tiraba del pantalón para quitármelo mientras el otro no dejaba de besarme, y metiendo la mano bajo la camisa me apretaba con fuerza una de mis tetitas.

    -¡Ahhh! No tan fuerte. -pasó a acariciarlas con la yema de los dedos y a besarme de nuevo.

    Ruben había conseguido quitarme los zapatos y pantalones.

    -Mira como tiene los pantalones manchados de leche. -dejó escapar una risotada y Erico liberó mi boca para decirme.

    -No le hagas caso, es un cochino. -giré la cabeza para mirarle, Rubén estaba lamiendo mis pantalones donde había una gran mancha.

    -Ves lo cochino y vicioso que es, vamos a quitarnos la ropa, estaremos mejor. -se bajo de la cama y rápidamente la ropa fue despareciendo de su cuerpo mientras le contemplaba sin moverme.

    No se lo que motivó mi imaginación, se notaba que Erico nos llevaba algunos años, y en se momento viéndole desnudo, me pareció que estaba ante el cuerpo de alguien conocido por mi, fue una visión repentina y muy rápida, pero sabía a quien me recordaba, a Pablo, eran muy semejantes aunque el otro fuera mayor, luego esa impresión desapareció cuando comenzó a aproximarse.

    -¿Te ayudo a quitarte la ropa? Te has quedo trastornado, ¿será por mi? -entonces me di cuenta de que, como el decía, me había quedado estático, rápidamente me saque la camisa sin quitarle los botones, tiré del ligero suspensorio y recogí las piernas para quitarme los calcetines a la vez.

    Estaban los dos a mi lado, de pie, a derecha e izquierda, mirándome, Erico acariciándose la verga, un duro y largo palo que no cabía en su mano, Rubén aún con mis pantalones sin apartarlos de la boca.

    Me senté al borde de la cama mirando hacia Erico, y le sujeté de las caderas, apartando la mano que agarraba aquella polla babosa y con la parte del glande descubierto brillante por los jugos que le salían.

    La contemplé unos instantes, la tenía tan dura que apuntaba hacia su cara dejando la bolsa de sus testículos colgando, y en lugar de cogerle la polla, como hubiera sido lo normal, le sujeté de la mano para llevarle a que se tumbara a mi lado.

    Me arrodille a su costado y su hermano al otro lado, Erico se sujeto la verga por la base forzándola a que mirara al techo, era un rico pedazo de carne hinchado de venas, con el glande sin terminar de aparecer y lo que veía estaba brillando cada vez más, los líquidos que salían de la boquita del pene no cesaban de salir. Todo muy rico y deseable, mi boca segregaba saliva a montones imaginando su sabor.

    -Deja el coño del pantalón marica, vas a desgastar la tela de tanto chupar. -Rubén le miró desolado y dejó el pantalón a un lado, se inclinó sobre la verga de su hermano, le retiró la mano y ocupo el lugar con la suya jugando a cimbrear el palo.

    -¿Recuerdas Erico? A Oriol le gusta chuparte el glande y para mi quedaban los huevos, pero no me importaba, tus testículos son muy ricos.

    -Pues, ¿a qué esperas mamón? Están impacientes por estar en tu boca caliente, comienza a chuparlos como te gusta. -sin más Rubén enterró la cara en aquel mar de pieles que cubrían sus bellos huevos. entendí que me reservaban el lugar de Oriol su primo, y que me tenía que ocupar de la cabecita y el tronco fibroso de aquel regio cetro de emperadores.

    Formé corazón con los labios y acogí la punta escurriendo fluidos que enseguida degusté, empapé los labios y luego rechupé con la lengua para sacarle el sabor, me gustó, más que lo de otros hombres aunque siempre me encantaban los fluidos de macho escapando de sus excitadas vergas, señal de lo calientes que estaban.

    Fui lamiendo la punta y chupando, exprimiéndolo para sacarle los jugos y dejé descubierto todo el capullo de un rojo brillante para abrazarlo con los labios y batir la lengua sobre la almohada de carne.

    Erico se contraía, cuando yo aspiraba fuerte y cuando su hermano hacía chupones a sus huevos logrando que explotaran al salir de la boca.

    -¡Ahhh! Boquitas lindas para mi pija, chupar preciosos, es todo para vosotros. -dejé de mirar lo mío para observar la boca de Rubén con los dos huevo dentro, y como los movía con la lengua en un cadencioso batir a la vez que se embadurnaba con saliva la mano para llegar al más íntimo rincón de Erico.

    -Así mariconazo atiéndeme el culito, pero solo quiero la lengua. -abrió las piernas y las encogió dejando libre el camino para la ansiosa boca de su hermano que comenzó a lamer desde la bolsa escrotal hasta la entrada del ano.

    Y yo volví a mi agradable quehacer, llenarme la boca con aquel manjar, Erico empujaba elevando las caderas deseoso de traspasar mi resistencia y llegar a la garganta.

    Sus grueso gemidos me excitaban, ver su satisfacción me animaba a abrir mas la boca hasta que, al fin, tenía todo el vergón dentro de la boca ahogándome, sellada por los pelos de la base y allí aguante lo que pude deglutiendo para masajear la verga con mi garganta.

    -Rico ¡Ahh! sois maestros muchachitos. -mamábamos entusiasmados, cada uno su parte, hasta que sentía unos labios haciéndome la competencia y que avanzaban lamiendo la polla hasta tropezar con mi boca. Nos besamos encerrando el capullo entre nuestros labios, y luego bajamos a la vez cogiendo media circunferencia cada uno de la polla hasta la base, y de nuevo otra vez.

    Cada vez nos gustaba más, hasta que Rubén se cansó, para mi bien, se colocó detrás de mi dejando al alcance de Erico su culo y me abrió las nalgas. Su primera lamida hizo que cerrara con fuerza el ano y siguió escarbando buscando entrar en mi culito.

    -Tu culo sabe a la leche de Ian, aún tienes su leche dentro. -Erico dejó escapar una exclamación.

    -Serás puto, ¿y vas a comerte le leche que le dejó Ian? -pero Rubén no le atendía y luchaba por llegar más adentro de mi túnel, y metía los dedos para lograr sacar lo que guardaba en mi interior.

    -Empuja Ángel, déjalos salir, están de morir. -me daba un poco de asco, pero me forcé a abrir el ojete y que algo escurriera aún de mi vientre ante la satisfacción de Ruben que lamía sin cesar, goloso y dando bufidos de gusto.

    No sabía que hacer ya con la polla de Erico, ¿admirarla, comerla?, aunque ahora me retiraba la cabeza para no terminar corriéndose, la coloqué sobre mi mejilla, me llegaba, posando la barbilla en la base, más arriba de mi cabeza, una pija impresionante palpitante y gorda.

    Disfrute un rato gimiendo de la maravillosa comida de culo que me estaban dando, a veces paraba cuando Erico le metía los dedos en el culo dilatándoselo y luego continuando saboreando todo lo que me iba robando pero dándome un gusto increíble.

    De repente dejó de mamar y escuche una palmada que Erico le dio en el trasero con el consiguiente gritito amariconado de placer de su hermano.

    -Ya vale, ahora voy a follaros, a los dos. -nos colocó como quería y era previsible, uno al lado del otro, cabeza y pecho pegados en la cama y el culo elevado al aire, con las piernas bien abiertas, sometidos al afortunado macho semental que se iba a disfrutar sus dos putitos serviles y entregados.

    -El culo bien alto y abierto con las manos. -los dos, como autómatas apoyamos el cuerpo solamente en nuestros pecho y llevamos las manos al trasero para abrirlo como nos pedía nuestro amo.

    -Así me gustáis, obedientes. -andaba detrás de nosotros, le veía entre mis piernas, masajearse el cipote, acariciarlo, como si fuera posible ponerlo más potente y duro. Entonces encogí el cullo cerrándolo al sentir el primer latigazo de verga en mi ano, se la sujetaba por la base y la utilizaba como un látigo para castigarnos las nalgas pero cuando golpeaba en el ano era cuando dolía.

    El dolor pasaba enseguida y luego sentía una gran calentura que hacía que mi ano se abriera sin querer, parecía que nuestros ayes de dolor le excitaban y procuraba que los golpes cayeran directo sobre nuestros hoyitos como castigo.

    -Ya estáis preparados, ahora os toca aguantar la verga como valientes. -hablaba y se reía como para amedrentarnos, nos pasó las manos por el ano metiendo los dedos pulgares, una mano para cada puto, una verga para compartir, y pensaba que quería que me tocara a mi ser el primero, sentir de una vez mi culo lleno de aquella carne que parecía iba a estallar de un momento a otro, y tuve la suerte de mi parte, me sujetó de las caderas con la mano izquierda y con la derecha dispuso la verga perpendicular a mi ano.

    Fue una presión violenta al principio, nunca había sido así, salvo la primera vez que Yasin me enterró su gran verga de caballo, negra y dura como piedra en el culo.

    Fue solamente el entrar de la cabeza, luego todo aquel pedazo se deslizo arrastrando lo que hubiera dentro de mi recto hasta el fondo.

    -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! -empecé a respirar agitado y apretaba los esfínteres del culo atrapando el garrote que sentía potente y duro en mi tripa. Sin soltarme la cadera para que no me apartara, Erico utilizó la otra mano para acariciarme la espalda, y después cogerme la polla y masturbarla.

    -¡Ya está!, pequeño, tranquilo y no te muevas, la tienes toda dentro de ti. -no sabía lo que me pasaba, no era la verga más grande que me había comido, otras mayores habían sido dueñas de mi culo, pero por la situación, o el momento, me sentía todo empalado.

    Estuvo unos momentos así sin moverse hasta que rápidamente mi cuerpo se adapto a su pene, él lo notó, como todo macho sabe cuando tiene dispuesta a su hembra y receptiva para recibirle la verga. sin sacarla me daba empellones muy gratos que me hacían suspirar.

    -¿Esto te gusta verdad?

    -Si, si, la siento en el fondo como aprieta. -y cuando más a gusto estaba la sacó hasta la cabeza y la volvió a meter sin consideración, y ahora no hubo dolor, pero volvió a sacarla del todo dejándome el culo vacío y boqueando asustado, con la frialdad que le llegaba del aire que le entraba.

    Ahora le tocaba a Rubén y no le escuche quejarse, solo un hondo suspiro cuando imagine que se la metió de un tirón hasta el fondo, solamente su mano se aferró a la mía para aguantar el envite.

    Le escuchaba ronronear de gusto, y los sonidos de la polla entrando y saliendo de su culo, yo miraba para el otro lado de la cama y esperaba, esperaba ansioso mi turno de recibir verga, intenté elevar la espalda y la cabeza y enseguida me puso su mano sobre ella empujándome contra la cama.

    -No te muevas, aguanta que llegue tu turno.-.hablaba como un capitán de barco impartiendo órdenes a sus marineros, hasta que cuando creía que el culo se me cerraría volvió a cogerme de la cadera, y colocó la punta de la polla en mi ano que se abrió sin más, estaba esperando la visita y lo recibió lleno de alegría, la verga ahora entraba sin molestia, solamente el delicioso roce de la textura rugosa de las venas transitando por el conducto hasta llegar al fondo, volvió a quedarse quieto, a dar los empujones que tanto me gustaban y luego a follarme de verdad como un émbolo mecánico.

    Seguirá…

  • Morbo con mi hermana y mi marido

    Morbo con mi hermana y mi marido

    Me casé con Ton cuando los dos teníamos 22 años. Perdimos la virginidad juntos y en estos veintitantos años hemos tenido una vida feliz y sexualmente completa. Los dos no somos nada extraordinarios físicamente. De lo más normal.

    Yo soy bajita y con algunos kilos de más. Soy lo que se diría una madura rellenita. La verdad es que nunca he estado satisfecha con mi cuerpo, pero lo he compensado porque tengo una cara bonita y mi marido me ha hecho sentir siempre deseada. Mis tetas son más bien grandes y mi culo de los que gustan a los hombres que buscan donde agarrarse. Una culona, vaya.

    Él es delgado, de estatura media y con una polla tamaño estándar. Si me hecho siempre gozar no ha sido por tener un pollón enorme, sino por su imaginación y morbosidad en la cama.

    Durante todos estos años nuestra relación sexual fue evolucionando. Yo era pudorosa y tímida, pero con el tiempo fuimos probando algunas cosas nuevas como juguetes o vídeos porno. El sexo oral lo practicamos desde el principio y con los años me convenció para hacer sexo anal. Ton siempre fue más desinhibido que yo y muchas veces me proponía juegos nuevos. Algunos se los aceptaba y otros no.

    La historia que os quiero contar empezó el día que mi hermana Ali llamó para preguntarme si estaba sola en casa, ya que quería hablar conmigo. Supuse que sería para comentarme algo de sus hijos o de nuestra familia y aprovechando que mi marido estaba fuera con los niños, le dije que viniera a tomar el café. Poco imaginaba que iba a llevarme la sorpresa de mi vida.

    Ali es dos años menor que yo y muy diferente a mí en todos los aspectos. Un poco más alta que yo, delgada, con unas tetas pequeñas que siempre la han acomplejado, con unas bonitas piernas y un buen culo herencia de familia. Hemos tenido la típica relación de hermanas, aunque su carácter duro y exigente ha hecho que algunas veces tuviéramos nuestros conflictos.

    La conversación fue larga e intentaré resumirla. Después de hablar de una par de temas banales, un poco nerviosa, empezó a explicarme que desde hacía un tiempo estaba insatisfecha sexualmente. Que con su marido follaban regularmente y lo disfrutaba pero que últimamente ella quería que el fuera más morboso y atrevido en la cama, pero que él no le hacía caso y continuaba con el sexo tradicional.

    Dado que su profesión le permitía trabajar desde casa, pasaba muchas horas sola y los últimos meses se había aficionado a mirar porno en internet y a masturbarse.

    ― Estas últimas semanas me hago varia pajas cada día viendo porno duro y deseando ser yo la mujer que se follan en los videos. Tengo claro que mi marido no querrá nunca entrar en ese juego y hasta he pensado buscar un hombre en las secciones de contactos, pero me da miedo.

    Yo estaba alucinada. Prácticamente nunca habíamos hablado así de sexo con Alí y aunque alguna vez me había comentado lo poco sexual que era su marido, siempre había pensado que tenían una relación satisfactoria.

    ― ¿Pero qué es lo que quieres y él no te da?

    ― Quiero que me follen duro, quiero ser usada, quiero ser una sumisa.

    Más alucinada. Mi hermana, tan o más pudorosa que yo hasta entonces, diciéndome que necesitaba sexo duro.

    ― ¿Y por qué me lo cuentas? ¿Qué quieres que haga yo?

    ― No me atrevo a ir con un desconocido, así que te quiero pedir que me dejes a tu marido.

    Estallé en una carcajada. No me lo podía creer. ¡Mi propia hermana pidiéndome a mi marido para follar¡

    Estuvimos hablando un buen rato más. Ella intentando convencerme y yo diciéndole que estaba loca, hasta que al final reímos un rato y le acabé aconsejando que convenciera a su marido.

    ― Con él nunca tendré lo que necesito, pero le quiero y estoy bien con él. Ni tampoco te quiero quitar el marido. Sólo quiero una polla que haga realidad mis fantasías. Piénsatelo, por favor.

    La tarde pasó y aunque no dejaba de darle vueltas al tema, con el ajetreo de los niños me olvidé. Por la noche, ya en la cama, se lo expliqué a Ton. Primero se lo tomó a broma pensando que le tomaba el pelo, pero cuando vio que era verdad, se sorprendió tanto como yo. La noche fue larga y dormimos poco. Para no alargarme, os diré que al final decidimos aceptar su propuesta. Todavía hoy me pregunto porque dije que si. Yo que me moría de celos si Ton hacia demasiado caso a otra mujer, yo que siempre había dicho que no soportaría verlo con otra en la cama, estaba dispuesta a que se follara a mi hermana.

    Al día siguiente le envié un correo electrónico a Ali:

    ― Si sigues convencida de lo que dijiste ayer, aceptamos tu propuesta. Pero hay condiciones. Quedamos en tu casa a las tres para hablar.

    Cuando nos encontramos, Ali sonrió avergonzada pero satisfecha. Empecé yo a hablar.

    ― Dejaré que mi marido te folle, pero será una sola vez. Tendrás toda una tarde con él, hará contigo lo que quiera. Acepto esto para que tú tengas lo que quieres pero también para que él dé rienda suelta a sus fantasías y deseos. Y además yo estaré delante.

    Esto último le sorprendió, pero asintió enseguida. Que yo estuviera presente fue idea de mi marido y a mi me dio la confianza que me faltaba.

    Entonces habló Ton. Para él aquello era un juego morboso de los que tanto le gustaban y enseguida adoptó el tono que yo le había pedido para aceptar el trato.

    ― Quiero tener claro que vas en serio con lo de desear ser una sumisa. Así que te voy a poner mis condiciones. Primero. Me ha dicho tu hermana que te masturbas viendo porno. Quiero que esta tarde nos envíes por correo los cinco videos que más caliente te hayan puesto.

    ― De acuerdo, dijo Ali.

    ― Segundo. Te voy a follar durante una tarde entera. Te garantizo que te vas correr tantas veces cómo quieras, pero tendrás que ganártelo haciendo todo lo que yo te diga sin negarte a nada.

    ― De acuerdo.

    ― Tercero. Vas a chupar polla hasta hartarte y te voy a follar el coño en todas las posturas que se me ocurran.

    ― De acuerdo.

    ― Cuarto. Te daré por el culo y haré que me comas el mío.

    Alí se sonrojó. Me miró y dijo:

    ― Haré lo que me pidas.

    ― Quinto. Nos veremos dentro de una semana. Ya te diremos donde. Hasta ese día no te puedes masturbar ni tocar.

    ― De acuerdo. ¿Cómo quieres que venga vestida?

    ― Quiero que lleves ropa interior sexy, pero encima ropa normal como la que llevas cada día.

    Aquella noche recibimos el correo con los videos preferidos de Ali. Después de verlos en silencio nos miramos sorprendidos. En el más suave se veía a una mujer madura estirada en la cama chupándole la polla a su hombre mientras este le follaba el coño con un dildo negro. Los otros incluían escenas de sexo anal, mamadas profundas, fisting y mujeres atadas y penetradas. En todos ellos eran folladas entre palabras sucias.

    ― Veo que mi hermana es una auténtica guarra. Vas a tener que emplearte a fondo, cariño,dije mientras agarraba la polla de Ton para empezar a comérmela.

    Una semana más tarde llegó el día. Aprovechando que nuestros respectivos hijos pasaban el fin de semana con amigos y que el marido de Ali estaba de viaje, fuimos juntos hasta un hotel para parejas de la ciudad que también aceptaba tríos y dobles parejas. Ton había reservado una habitación para toda la tarde.

    Ali iba vestida como le había pedido Ton, con su ropa habitual. Yo también iba normal.

    Entramos en el hotel y la encargada de la recepción nos acompaño hasta la habitación con actitud profesional, acostumbrada a ver todo tipo de hombres y mujeres buscando intimidad.

    La habitación era amplia, con una gran cama, un sofá delante y una mesita baja rectangular. Alí y yo nos quitamos los abrigos y nos sentamos en el sofá, algo nerviosas, sin saber como actuar. Ton tomó el control de la situación y después de inspeccionar la habitación dijo:

    ― ¿Qué tal si empezamos? Ali ponte de pie delante nuestro.

    Ton me beso, se sentó a mi lado y mirando a mi hermana dijo:

    ― Te confieso que he fantaseado muchas veces imaginándote desnuda. Ahora quítate la ropa despacio como yo te vaya diciendo. Empieza por las botas y después los pantys.

    Ali obedeció, quedando sus piernas desnudas debajo la falda que le cubría hasta las rodillas

    ― Muy bien. Ahora primero el jersey y luego la falda

    Así lo hizo mostrando una bonito tanga de color negro y tapada sólo por la blusa.

    ― Perfecto. Déjate sólo el tanga.

    Había llegado el momento. Ali me miro y se saco rápidamente la blusa y el sujetador negro a conjunto con el tanga. Sus pequeñas tetas quedaron al aire, remarcándose unos grandes pezones duros y erectos. Dudé si era por el frío o por la excitación. Oí a Ton:

    ― Muy bien guapa. ¿Estas segura que quieres seguir? Cuando te saques el tanga empezará la fiesta y de aquí tres o cuatro horas saldrás por esa puerta habiendo sido follada por todos tus agujeros. ¿Juegas?

    ― Juego,dijo Ali mientras quedaba totalmente desnuda enseñándonos su coño. Ella, como yo, no era de las de depilárselo. Y aunque bien arreglados, llevábamos nuestros chochos bien peluditos.

    Ahí estaba ella, algo cortada, desnuda delante de su hermana esperando ser follada por su cuñado. Yo la miraba pensando si aquello era una buena idea, mientras me fijé en Ton repasándola de arriba abajo. Se entretuvo en cada parte de su cuerpo, fijándose mucho en sus pies. Yo sabia que a le excitaban los pies desnudos de la mujeres.

    ― Ponte de espalda, inclínate hacia delante, separa las piernas y enséñanos el coño y el culo. Muy bien, ahora ábretelos con las manos.

    A cuatro palmos de mi cara tenia el coño sonrosado y brillante por el flujo de mi hermana, mientras veía como separaba las nalgas de su bonito culo para enseñarnos su oscuro y cerrado agujero.

    Mi marido se levanto y mientras se quitaba toda la ropa dijo:

    ― Para empezar me vas chupar la polla. Llevo días caliente pensando en esto, así que para que no me corra rápido mientras te follo, vas a vaciarme toda la leche con una buena mamada.

    Acercándose a la entrada cogió una bolsa que había traído de casa y me la dio.

    ― He traído algunos juguetes. Si te animas puedes elegir.

    Miré dentro de la bolsa y había consoladores de diferentes tamaños y formas y otros juguetes.

    ― Yo solo he venido a mirar, dije sonriendo.

    ― Ya veremos, respondió él.

    Acercándose a Ali la hizo poner de rodillas y agarrándose la polla que ya estaba dura ordenó:

    ― Cómetela.

    Ali abrió la boca y primero tímidamente y después más decidida empezó a mamársela demostrando que no era la primera. Yo miraba absorta como la polla de mi marido entraba y salía de la boca de mi hermana. Aquella polla que hasta ese momento sólo yo había chupado.

    Ton suspiraba de placer. Viendo que Ali acercaba la mano que le quedaba libre a su coño para acariciarse, dijo:

    ― Ni se te ocurra tocarte, Ahora sólo has de estar para mí. Pon las manos detrás. ¿Alguna vez te han follado la boca?

    ― Lo estás haciendo, dijo ella mientras juntaba sus manos a la espalda y iniciaba la chupada.

    Yo sonriendo dije:

    ― No cariño, no lo sabes. En su momento Ton me hizo la misma pregunta y yo contesté lo mismo que tú. Y después descubrí que no era lo mismo.

    ― Exactamente, dijo Ton, hasta ahora me has chupado la polla, pero quiero que abras bien a boca y dejes que entre toda.

    ― No cabe toda, es imposible.

    ― Ya me gustaría a mí. Mi polla es muy normalita. Y si a Mayse, que tiene la boca pequeña, le entra, te aseguro que tú te la comes toda.

    Y sin más agarró la cabeza de Ali por la coleta y hundió la polla en su boca. Ella hacia esfuerzos por abrirla mientras el no dejaba que tirara para atrás. Finalmente toda la polla de Ton desapareció mientras mi hermana hacia esfuerzos para respirar. Cuando el se aseguro que se había acostumbrado a la medida, empezó a follarle la boca, metiéndola y sacándola cómo si estuviera follándole el coño. Ali intentaba seguir el ritmo mientras gemía guturalmente.

    ― ¿Así te gusta? Cómetela toda, guarra. Así, así. Me corro. Te voy a llenar de leche. Quiero que te la tragues toda, sin dejar una gota.

    La polla de Ton, sin salir de la boca de Ali, empezó a escupir semen sin parar. Ella se esforzó para no dejar escapar nada. Cuando le dejo la boca libre, Ali se levanto en dirección al lavabo.

    ― ¿A dónde vas?

    Ella hizo gestos indicándole que tenia la boca llena de semen y quería escupirlo.

    ― NI hablar. He dicho que quería que te lo tragaras todo.

    Ali abrió los ojos como platos. Después me explicaría que si bien se la chupaba a su marido, jamás se había tragado su leche. Me busco con la mirara para que la ayudará, pero yo dije:

    ― Dijiste quiero ser usada y follada duro. ¡A tragar¡

    Y trago hasta la última gota. Y solo seria una pequeña parte de lo mucho que trago aquella tarde.

    Después de que mi marido Ton le follase la boca y le obligara a tragarse su leche, mi hermana Ali estaba estirada en la cama recuperándose y acariciándose suavemente el coño. Yo, sentada en el sofá, noté que mi entrepierna estaba mojada. La mamada me ha había puesto caliente. Ton, sentado a mi lado, ordenó:

    ― Ali, veo que tienes ganas de acariciarte. Siéntate en esa silla delante nuestro con las piernas abiertas y mastúrbate mientras hablamos.

    Ella arrastro la silla cerca del sofá y poniendo una pierna en cada brazo se expuso abierta, mostrando su coño ya claramente mojado. Con un dedo se acariciaba el clítoris.

    ― No ha estado mal la mamada. ¿Se la chupas mucho a tu marido?

    ― Algunas veces, pero no es que me lo pida mucho.

    ― Pues él se lo pierde. ¿Te ha puesto cachonda lo que hemos hecho?

    ― La verdad es que si. Sentir que me obligabas a chupar me ha excitado mucho.

    En ese momento, de la habitación de al lado llegaron claramente los gritos de la pareja que estaba follando:

    ― ¡Si, dame fuerte, reviéntame el culo, más, más!

    ― ¡Toma zorra, toma polla, tómala hasta el fondo!

    ― ¡Me corro cabrón, me corro, sigue, sigue!

    Los tres sonreímos. Ton, levantándose hacia mi hermana dijo:

    ― Lo ves. En el sexo es importante soltarse y desinhibirse. Y a ti de veo muy cortada. Deberías ver a tu hermana Mayse, tan discreta, pero en la cama se suelta y se transforma.

    Yo pensé que no había para tanto, aunque era verdad que él conseguía muchas veces que dijera barbaridades mientras follábamos.

    Ton empezó a acariciar con toda la mano el chocho de Ali.

    ― Te voy a regalar el primer orgasmo de la tarde. Pero con la condición que te dejes ir y te portes como la guarra que eres. Si no, pararé. Y para hacerlo más divertido, será tu hermana la que elija la manera. Yo, mirando a Alí, solté:

    ― Cállate y cómele el coño de una vez. Tanta charla y ella muriéndose de ganas.

    Dicho y hecho. Ton se arrodilló y poniendo la cabeza entre las piernas de Alí empezó a lamer. Aquel coño hacia rato que palpitaba y mi hermana comenzó a gemir automáticamente, agarrando con sus manos la cabeza de Ton y apretando contra ella.

    Aquello fue demasiado para mí y disimuladamente empecé a acariciarme un pezón metiendo mi mano entre la teta y el sujetador mientras la oía a ella empezar a soltarse:

    ― Si, si, así, cómeme el coño.

    Ton aceleró los movimientos de su lengua mientras Ali intentaba abrir aún más las piernas para sentir la caricia más profunda. Agarrándole el pelo, grito:

    ― Sigue, sigue, me voy a correr, no pares.

    Y paró. El cabrón de mi marido, justo cuando Ali estaba a punto de correrse, se levantó y la dejo allí, espatarrada, con el chocho hirviendo, gimoteando y mirándole alucinada.

    ― ¿Qué haces? No por favor, quiero correrme, sigue.

    Ton se acercó a mí, me beso y sacó de la bolsa de los juguetes un gran consolador negro de no menos de 20 cm. Volvió junto a Ali y dejando entre sus piernas el pollón dijo:

    ― Todavía no te toca gozar de mi polla, pero si tienes ganas te doy permiso para correte.

    Ella no dudó. Agarrando el consolador con las dos manos, se lo metió de un solo golpe y empezó un frenético mete y saca. Aquellos 20 cm de polla entraban en el coño de mi hermana hasta la base con la misma facilidad que un cuchillo en la mantequilla.

    Ali estuvo follándose, cada vez más fuerte, gritando cada vez más, hasta que estalló en un orgasmo sublime:

    ― Me corro, me corro,chilló mientras su chocho soltaba flujo como una fuente y su cuerpo se convulsionaba.

    Estuvo corriéndose casi un minuto hasta que extenuada soltó el consolador. Sus piernas continuaban abiertas y bajo su coño inundado se veía la tapicería de la silla mojada.

    Yo había contemplado aquella paja salvaje extasiada. Mientras ella se penetraba, mis caricias a los pezones se habían incrementado y subiéndome la falda había metido la mano dentro de las bragas y mis dedos habían empezado a jugar con mi clítoris. Yo, que casi nunca me masturbaba por más que Ton me insistiera, estaba empezando a pajearme viendo correrse a mi hermana.

    Ton, sentado a mí lado rompió el silenció:

    ― Cariño, has estado sublime. Y además has puesto caliente a tu hermanita. ¿Te has quedado a gusto?

    Ali levanto la cabeza que tenía echada hacia atrás, nos miro y sonrió.

    ― Eres un cabrón, pero hacia tiempo que no me corría así.

    ― Pues esto acaba de empezar y este cabrón tiene algunas ideas más. Ahora ponte en el suelo a cuatro patas y ven hacia aquí.

    Mi hermana obedeció y gateando se acercó a Ton hasta que su cara quedó ante su polla erecta. Su coño aún goteaba.

    ― Ahora lámela, por todos lados, pero sin metértela en la boca.

    La lengua de Ali empezó a trabajar, recorriendo cada rincón de la polla de mi marido, poniéndola húmeda y brillante. Mis dedos intensificaron las caricias en mi clítoris. Aquella escena me estaba poniendo a cien, olvidándome que era la lengua de mi hermana la que estaba lamiendo la polla de mi marido.

    Tras un buen rato de aquel masaje excitante, Ton dijo:

    ― Muy bien guapa. Ahora ya te has ganado tu primera follada de la tarde. Siéntate en mi polla y fóllate.

    Ali se levanto, se puso a horcajadas encima de Ton y agarrando su polla la acerco a su coño. Cuando notó la punta en la entrada, soltó su cuerpo y, soltando un pequeño gemido, empezó a cabalgar.

    Ton agarró sus nalgas con las manos para acompañar su moviendo mientras su lengua empezó a jugar con los pezones de mi hermana, que estaban erectos como astas.

    A su lado, a menos de cinco palmos, yo notaba el olor a sexo que desprendían. Mis dedos habían empezado a introducirse en mi coño mojado y necesitaba más espacio. Despacio, como si temiera distraerlos, me saque falda, pantys y bragas y desabrochándome la blusa, me saqué el sujetador. Me levanté para dejarla junto a la de ellos. Antes de volver al sofá pasé junto a la silla donde Ali se había masturbado y cogí el consolador que había usado. Volví junto a ellos, que parecían no haberse dado cuenta de mis movimientos, y me acosté acercando la punta de aquel dildo reluciente a mi coño.

    Juro que cuando entramos en aquella habitación yo iba convencida que sólo quería verlos follar. No hubiera soportado quedarme en casa sabiendo que ellos estaban juntos, pero nunca pensé que me excitaría de aquella manera. Y ahora estaba casi desnuda, sólo con mi blusa, frotando contra mi coño el pollón que aún estaba mojado con los flujos de mi hermana.

    Mi hermana, que en aquel momento gemía de placer clavándose la polla de Ton.

    ― Así, así, fóllate bien, haz que entre toda, decía él.

    ― Si, si, me gusta. Me voy a correr otra vez, gritaba ella.

    Ton se sacó a Alí de encima y poniéndola en cuatro en el suelo le clavo la polla hasta el fondo. Mientras la penetraba sin piedad, azotaba su nalga con la mano.

    ― Córrete guarra. ¿Esto es lo que querías, no? Que te follen duro. Toma, toma. Estás chorreando. Que bueno.

    ― Si, si, fóllame fuerte. Así, más, más. Pégame fuerte.

    Aquello fue demasiado. Deseaba ser yo la que estuviera a cuatro patas follada por Ton como tantas veces hacíamos. El consolador entro en mi coño y empecé a follarme al mismo ritmo que la polla de Ton taladraba el coño de mi hermana.

    Allí estaba yo, una mujer madura, casada, madre, profesional de éxito, estirada en el sofá, con las piernas abiertas masturbándome con un consolador de 20 cm mientras veía como mi hermana, a cuatro patas en el suelo, era follada por mi marido. Mi marido, que como yo, nunca antes había estado con otra persona en la cama.

    Estaba tan caliente que tardé muy poco en correrme. Fue un orgasmo silencioso, de gemidos ahogados, pero increíblemente placentero.

    Ali no tardó mucho más. Sus nalgas estaban enrojecidas de los azotes de Ton y después de recibir varias embestidas hasta el fondo estalló entre gritos:

    ― Me corro, si, me corro. Sigue, sigue, reviéntame el coño.

    La fuente en que se convertía su sexo con cada orgasmo volvió a manar mientras mi marido la follaba como loco.

    Cuando Ali soltó el último gemido, Ton salió de ella y agarrándola por el pelo dijo:

    ― Quiero correrme. Abre la boca y saca la lengua.

    Ali lo hizo y Ton sacudió su polla hasta que la primera lechada entro en la boca. La siguientes impactaron en toda la cara, dejando el rostro de mi hermana cubierto de leche.

    ― Límpiala, ordenó, mientras metía la polla hasta la base. La imagen era tremenda. El semen se deslizaba por su cara hacia las tetas, mientras ella chupaba desesperadamente.

    Finalmente él se separó y cayó sentado en el sofá. Ali quedo de rodillas, sin saber que hacer, intentando recoger con la lengua la lefa que resbalaba por su cara.

    ― ¿Puedo ir a limpiarme?

    ― Ve.

    Ton me miró y puso su mano en mi coño.

    ― Veo que al final te has decidido.

    ― Si cariño, me habéis puesto muy caliente. ¿Tú sabias que pasaría, verdad?

    ― Claro. Ya sabes que siempre te digo que llevas una cachonda dentro y que debes dejarla salir. ¿A que ahora tienes ganas de que te folle?

    ― Por supuesto. Vamos a dejar a mi hermana y en casa me voy a tomar mi ración.

    ― ¿Irnos? No, aún no. Queda mucha tarde y seguro que tu hermana quiere más. Y tú también tendrás lo tuyo.

    Ton no dejaba de sorprenderme. Estaba controlando aquella situación y aunque sabía lo morboso que podía ser, no imaginaba que rondaba por su cabeza.

    Ali volvió del lavabo. Inconscientemente yo me cubrí con la blusa. Era absurdo; acababa de masturbarme casi desnuda viendo como se la follaban, pero en aquel momento sentía pudor.

    Ton hizo que se sentara a su lado, quedando el entre las dos. Puso una mano en cada coño y empezó a acariciarnos. El cabrón sabía como hacerlo y mi cuerpo empezó a excitarse otra vez.

    ― Bueno cuñada, sigamos con la fiesta. Me las has chupado, te has tragado mi leche, te has follado con un consolador y te la he metido por el coño mientras te azotaba. ¿Pero aún quedan cosas pendientes de tus fantasías, verdad?

    ― Sí, contesto ella mientras cerraba los ojos excitada con las caricias.

    ― ¿Qué te parece si te doy por el culo?

    ― Si, pero nunca lo he hecho.

    ― ¿Nunca? ¿Tu marido no te da por el culo?

    ― No, el dice que eso no es normal. Alguna vez yo he probado cuando me masturbaba y me he metido un poco un consolador, pero nunca hasta el fondo.

    ― Vaya, vaya. Mayse, ¿qué te parece? ¿Quieres ver como enculo a tu hermana?

    Sus caricias y la conversación me estaban poniendo a cien. Y pasé a una nueva fase de aquella tarde loca. Hasta el momento me había mantenido discretamente, como observadora, pero en aquel momento salió mi lado morboso.

    ― Si, dale por el culo. Quiero ver como se corre con tu polla dentro. Dale como me das a mí y hazla gozar.

    ― Muy bien. Pero lo haremos jugando. Ali vete a la cama. Dentro de diez minutos vendré y te encularé. Tienes ese tiempo para prepararte el culo acariciándote. Si quieres puedes usar alguno de los juguetes.

    Ali se levanto y busco en la bolsa, escogiendo un vibrador estrecho.

    ― ¿Tienes vaselina o alguna crema?

    ― No. Tendrás que prepararte con tu propio flujo.

    ― Pero sin vaselina me dolerá.

    ― Los diez minutos empiezan a contar.

    Ali entendió que las reglas del juego estaban establecidas. Se estiró en la cama boca arriba y empezó a masturbarse.

    ― Mayse, que te parece si la ayudamos un poco. Me vas a chupar la polla para prepararla y lo harás a su lado para que lo vea y se excite un poco más.

    Sin darme opción a responder, me cogió de la mano y llevándome a la cama me sentó junto a ella y metió su polla en mi boca.

    Ali mojaba sus dedos en su coño para después acariciarse el ano. Cambió de posición y poniéndose a cuatro patas empezó a introducirse el vibrador por el culo mientras nos miraba.

    ― Mira Ali, tu hermana también sabe comer pollas.

    Me tomé aquello como un desafío. Sabía como chupársela a mi marido y no pensaba ser menos que mi hermana. Mis movimientos de lengua y labios hicieron su efecto y la polla de Ton se puso dura como una piedra.

    Los diez minutos han pasado. Mayse, haz los honores. Pon la polla en el culo de tu hermana para que pruebe por primera vez el sexo anal de verdad.

    Aquello era una locura, pero yo hacia rato que había perdido el control. Agarré la polla de mi marido y separando las nalgas de mi hermana coloqué la punta en la entrada de su ano.

    ― Despacio por favor, dijo Alí.

    Mi hermana Ali estaba a cuatro patas en los pies de la cama con la polla de mi marido Ton en la entrada de su ano, colocada por mí misma después de abrirle las nalgas. Volvió a repetir:

    ― Despacio, por favor.

    Ton fue generoso. No se la metió de golpe, pero inició un folleteo suave, sin parar, de manera que a cada movimiento de cadera su polla entraba un poco más.

    ― Espera, espera, me duele un poco. Para.

    ― Tranquila. Relájate. Te garantizo que de aquí un rato estarás pidiéndome más. Además, tú querías follar duro, ¿verdad?

    Dicho esto, incrementó el ritmo mientras palmeaba de ven en cuando las nalgas de Ali.

    Mientras tanto yo me recosté en la cama apoyándome en el cabezal de la cama y abriendo las piernas empecé a acariciarme. Des de mi posición veía la cara de mi hermana, mezcla de miedo y placer. Aquella imagen empezó a excitarme.

    Ton seguía con su incremento de ritmo y la cara de Alí se relajó a la vez que empezaba a gemir.

    ― Ali, ¿a que nunca habías visto el coño de tu hermana tan cerca? Mira cómo se pajea mientras te enculo. ¿Te pone cachonda?

    ― Sí, estoy muy caliente, métemela, ya no me duele, me gusta.

    ― Mayse, ¿ te gusta ver como lo follo el culo a tu hermana? ¿Quiere que le dé más fuerte?

    Entendí lo que quería y entré en el juego. Aquella tarde de sexo había entrado en una nueva dimensión y ya no controlaba mí calentura.

    ― Reviéntale el culo. Dale fuerte. Quiero oírla gritar. Jódela bien jodida.

    Aquello fue una orden para mi marido. Agarrando por las caderas a Ali empezó a follarle el culo de manera salvaje. Todo su cuerpo se movía adelante y atrás mientras gritaba:

    ― Sí, fóllame, fóllame, más fuerte. Dios, que gusto, párteme el culo.

    Yo la miraba a los ojos y la veía gozar como nunca lo había hecho en su vida. La follada era tremenda. Después de unos cuantos minutos de taladrarla, Ton aflojó el ritmo. Ali, que gemía a gritos lo notó y salió el carácter autoritario de mi hermana que tan bien conocía:

    ― No pares hijo de puta, sigue follando. Quiero más. Venga sigue. Tienes la polla pequeña y necesito más. Sigue, sigue.

    Ton la sacó de golpe. Ali se giró y mirándole con cara de odio soltó:

    ― ¿Qué haces? No me dejes así. Estaba a punto de correrme, ostia.

    Mi marido se giró y sentándose en el sofa ordenó: si quieres correrte ven aquí.

    Mi hermana saltó de la cama como un resorte y fue hacia el.

    ― Ponte de espaldas a mi, siéntate encima y encúlate.

    Ali obedeció y apoyando sus pies en las piernas de Ton agarró su polla y la dirigió a su ano. Cuando la notó, soltó su cuerpo quedando ensartada. Entró fácilmente. El culo de mi hermana estaba abierto y mojado. Al sentirla toda dentro soltó un gemido y comenzó a follarse como si fuera la última vez que pudiera hacerlo. Los dos empezaron a gritarse.

    ― Te gusta cuñadita. Eres una guarra de cuidado. Clávatela, venga. No dejes nada.

    ― Si, si, me encanta. Como me gusta, joder. No pares.

    Cuando notó que le venia, empezó a frotarse frenéticamente el clítoris.

    ― Ya, ya, me corro, me corro. Métela toda, si, me corro. Que gusto me das cabrón.

    El grito fue ensordecedor. Todo el hotel debió oírlo. Ali estuvo corriéndose un minuto entero. Su cuerpo se convulsionó hasta que llena de placer se echó a un lado y lo reposó en el sofá. La polla de Ton, completamente mojada seguía dura como una piedra. Increíblemente, aún no se había corrido. Se levantó y fue hacia el baño. Oí correr el agua y deduje que se estaba lavando.

    Yo en la cama estaba caliente como una perra. Mis dedos jugueteaban con mi coño y me moría de ganas de que Ton me follara. El salió del baño y adivinando mi deseo dijo:

    Ven aquí Mayse. Te voy a dar lo tuyo. Volvió a sentarse en el sofá y yo me lancé a por él. Sentándome encima me metí aquella polla que tanto deseaba. Hacia tanto tiempo que follábamos que nuestros cuerpos se conocían perfectamente. El acoplamiento era sublime. Mientras cabalgaba ví a mi hermana mirándonos y empezando a acariciarse. La muy guarra era insaciable.

    Ton también lo vio. Le agarró la mano y tiró de ella hacia nosotros. Cogiéndola por la nuca empezó a comerle la boca. Aquello era un trío en toda regla. Yo me olvidé de ellos y seguí disfrutando de la follada. Ali se levantó y apoyando la pierna en el respaldo hizo que Ton le comiera el coño. Yo cabalgaba cada vez más fuerte mientras veía en primer plano como la lengua de Ton lamía el chocho peludo de mi hermana. Los tres gemíamos de placer.

    Mi marido dejó de comer y me dijo: Ali, ponte detrás de Mayse y cómele el culo. Quiero que se corra bien a gusto.

    Yo oí aquello y me estremecí. Por un lado era ir más allá de lo que jamás hubiera pensado, pero por otro, Ton sabia que encantaba que me estimulará el ano mientras me follaba. Así conseguía mis mejores orgasmos.

    Mi hermana deshizo el trío y mirándonos dijo: ¿Lo dices en serio? ¿Quieres que le coma el culo a mi hermana? Ni loca.

    La voz de Ton sonó dura: ponte tras ella y comete su culo ya; tú querías jugar fuerte ¿no? Te dije que comerías culo y aceptaste.

    ― ¿Pero yo pensé que te referías a comértelo a ti?

    ― El mío también te lo comerás, tranquila. Ahora hazlo.

    Yo escuchaba aquella conversación medio ida. Aunque estaba de acuerdo con ella en que era una locura, oír a mi marido ordenándoselo me había puesto a cien.

    De repente noté las manos de Ali en mi culo. Separó mis nalgas y puso su lengua en mi ano. Todo mi cuerpo se electrizó. Ella empezó a mover tímidamente la punta. La doble sensación de la polla follándome y aquella lengua lamiendo era increíble.

    ― ¿Te gusta cariño? ¿Te gusta como te follamos? ¿Te come bien el culo tu hermana?

    ― Si, me encanta. Pero quiero más, dile que la meta más.

    ― Díselo tú, cariño. Dile que te coma más.

    Jamás había estado tan caliente. Ton me había comido alguna vez ahí atrás, pero sentir mis dos agujeros follados era demasiado.

    ― Métela más Ali. Más adentro. Fóllame con tu lengua.

    Ella hizo caso y note como se habría paso abriendo el agujero. Ton también lo noto e incremento sus penetraciones. Empecé a notar que mi orgasmo se acercaba.

    ― Así, así, folladme. Que gusto.

    El placer era inmenso, pero notaba que mi culo quería más. Hubiera deseado que una polla me lo follara. Ali se esforzaba, pero necesitaba más.

    ― Cómeme el culo, cabrona. Cómetelo. Métela toda. Quiero correrme.

    Y mientras decía esto alargué la mano por detrás de mi culo y agarrándola por el pelo apreté su cabeza contra mi buscando la máxima penetración. Ali se esforzaba y tenía media lengua dentro de mí, intentando a la vez respirar. Y entonces llegó. Un orgasmo sublime. Me corrí entre gritos:

    ― Si, si, si, me corro, me corro. Así, así… Ah, ah, ah.

    Cuando notó que mi cuerpo se paraba, mi hermana se soltó y cayó sentada al suelo. Yo me apoyé en Ton relajada. Pero el no se había corrido aún. Sin darnos tregua, me sacó de encima y me puso a cuatro patas en el sofá. Y ordeno a Ali que se pusiera a mi lado en la misma postura.

    Se puso detrás y tomó su tiempo contemplándonos. A un lado el culo grande y rotundo de su mujer y al otro el culo más pequeño, pero también bien formado, de su cuñada. Se estaba poniendo las botas. Se acercó a mí y me penetró de golpe. Entró sin problema en mi coño inundado después de la corrida y empezó a follarme fuerte. Yo apoyé mis manos en el respaldo y sentí como mis tetas se movían adelante y atrás. Mis pezones estaban duros como nunca. El placer era inmenso. Acababa de correrme pero estaba a punto para otro orgasmo. Y justo entonces salió de mí.

    Se fue hacia Ali y se la metió. Ella empezó a jadear y yo lleve la mano hasta mi coño para pajearme mientras esperaba turno. Mi hermana le pedía más mientras con una mano se pellizcaba los pezones. Como hizo conmigo, cuando Ton notó que ella estaba cerca del orgasmo, la dejó.

    Volvía a tocarme. Cerré los ojos esperando la polla que iba hacer correrme. Volvió a meterla de golpe y dejándola un rato quieta se inclinó hacia mí y me susurro al oído:

    ― Córrete mi vida. Demuéstrale a tu hermana como folla una hembra de verdad.

    Y empezó a bombear como el sabe que me gusta. Estaba en la gloria. Cada embestida era mejor que en la anterior. No tardé en llegar al orgasmo.

    ― Fóllame, fóllame, reviéntame el coño. Así, así. Me corro, me corro.

    Ton me beso en el cuello y me dejo disfrutando de mi corrida. Agarró las nalgas de Ali i puso su polla en la entrada del coño sin meterla.

    ― Ahora tu guapa. ¿Quieres correrte? ¿Quieres que te la meta hasta el fondo?

    ― Sí, métemela, fóllame. Quiero correrme.

    Ton se la metió de golpe y empezó su follada. Ali, que estaba aún más caliente que yo, empezó a gritar.

    ― Fóllame cabrón. Más fuerte, más. Lléname el coño de una puta vez. Así, ostia, así. Ya, ya, me corro.

    Estalló en un nuevo orgasmo sublime cayendo derrotada.

    Ton nos concedió unos minutos. Increíblemente para mí, seguía sin correrse después de habernos regalado dos orgasmos a cada una. Se echó en el suelo y dijo:

    Quiero correrme. Ali ven aquí y cómeme a mí el culo. Ella no discutió esta vez. A gatas se acercó a él que levanto y abrió las piernas para facilitarle el acceso. Agarrando su cabeza la hundió en su ano y empezó a moverla adelante y atrás.

    ― Come. Ya te dije que ibas a quedar harta. Come y hazme una paja mientras.

    Ali lamía y lamía mientras su mano masturbaba con rabia la polla de Ton. Yo me acerqué a cuatro patas también y me la metí en la boca. A cada chupada mi boca chocaba con la mano de mi hermana.

    Ton empezó a gemir como un toro. Se puso de pie y poniéndonos a las dos de rodillas hizo que se la comiéramos a la vez. Cogiéndola con la mano la iba metiendo alternativamente en nuestras bocas, que en cuanto la notaban chupaban desesperadamente.

    Mi marido notó que su clímax estaba cerca y decidió cumplir una de sus fantasías más deseadas. Apoyó un pie en el sofá y metió toda su polla en mi boca mientras ordenaba a Ali que le comiera el culo. Las dos nos aplicamos a fondo. Mientras mi boca era follada como antes lo fue la de mi hermana, ella penetraba el culo de Ton hasta donde podía como antes hizo con el mío.

    ― Así, así, follarme bien. Que gusto me dais. Mueve más la lengua. Y tú cómetela toda.

    Supongo que lo tenía pensado des del momento en que supo que íbamos a juntarnos los tres en aquella habitación. Y por fin lo había conseguido. Su mujer y su cuñada le estaban haciendo la mamada de su vida.

    ― Me voy a correr. Venid a tomar a vuestra leche.

    Las dos nos pusimos ante él con las bocas abiertas y las lenguas fuera. Y Ton empezó a eyacular alternativamente en nuestra cara llenándonos a las dos de semen. En mi caso, acertó y casi toda su leche entró en mi boca, empezando a resbalar por la lengua hacia mis tetas. Ali recibió por toda la cara y parte en su boca. Ton la escogió a ella y metiéndole la polla hasta el fondo termino de echar sus últimas gotas.

    ― Ahora limpiarla entre las dos.

    Empezamos a lamer aquel pollón que tanto placer nos estaba dando. Sin decir nada nos la repartimos y cuando una lamía el capullo la otra lo hacia en la base. Pero algunas veces nuestras lenguas se encontraron en aquel baile excitante de saliva y semen. Ton contemplaba extasiado aquellos tímidos juegos lésbicos entre las dos hermanas. Recuperé la sensatez y levantándome fui hacia el baño.

    Me metí en la ducha y mientras me lavaba oí entrar a Alí que se limpió con una toalla. Cuando salí ella ocupó mi lugar. Casi no nos miramos. El pudor seguía presente a pesar de todo lo que había pasado.

    Ton estaba estirado en la cama. Me eché a su lado. Al rato salió Ali. Mientras recogía su ropa para vestirse dijo:

    ― Quiero daros las gracias. Me habéis hecho disfrutar cómo nunca. Gracias Mayse por prestarme a tu marido.

    ― Ha sido un placer, cuñada. Si Mayse quiere, por mi podemos repetir cuando sea.

    Ya veremos. Sólo dije aquello. Habían pasado muchas cosas y necesitaba pensar en ello y hablarlo con mi marido. Lo que no sabia entonces es que aquella tarde de sexo supondría el inicio de muchas y nuevas experiencias para mí.

  • Mi hermana tiene un rico culazo

    Mi hermana tiene un rico culazo

    Tengo una hermana que se llama Bertha Lucía es de estatura pequeña, para mi manera de ver de cara no es tan bonita, pero tiene unas ricas piernas, unas buenas tetas, una raja abultadita y bien partida y lo más impresionante es su culo grande, redondo y bien formado, por el tamaño de su culo en relación a su cuerpo se puede decir que Lucía tiene un culazo. (Tengo fotos de ella dejo mi correo al final del relato).

    A ella se le veía y hasta ahora se le ve como una mujer muy seria y tranquila, yo siempre la miraba así, a lo largo de algunos años se han dado muchas circunstancias, que ha hecho que yo la espíe, me pajee, y hasta le he llegado a dar verga a mi hermana.

    Se han dado hechos que son inolvidables por los detalles y por las circunstancias han marcado todos estos años mi deseo sexual por mi hermana Lucía. Por lo que les voy a relatar los eventos más importantes.

    Lucía se casó como a los 20 años y se fue a vivir con su esposo en un departamento pequeño en el que había una sala, cocina y comedor pequeños, un dormitorio pequeño y un dormitorio matrimonial igual pequeños.

    Como yo me encontraba estudiando y la uni quedaba mucho más cerca de donde vivía Lucía con su esposo, yo llegaba muy frecuentemente ahí, pasaba tres a cuatro días con mi hermana.

    El esposo trabajaba en una fábrica en turnos rotativos, unos turnos tenía desde las 06 h de la mañana hasta las 14 h, otras veces de 14 h hasta las 22 h y otras veces de 22 h hasta las 06 h del día siguiente.

    Con la confianza que tenemos con mi hermana, cuando su esposo se iba a trabajar en el turno de las 10 h hasta las 06 h del día siguiente, como el departamento era muy solitario yo dormía en la misma cama con mi hermana, ya que su cama era muy amplia.

    Una noche que su esposo se fue a trabajar en el turno de la noche, yo estaba durmiendo con Lucía, cuando de pronto en la madrugada escucho entre sueños que Lucía estaba gimiendo, y cuando me doy cuenta que su esposo se había regresado y la estaba culeando a Lucía, ella estaba boca arriba, entonces yo me hice el bien dormido, hasta que luego de un rato el esposo se bajó y Lucía se pegó un poco hacia mí para que su esposo se pudiera acostar al lado de ella, a mí se me cruzó muchas ideas por mi cabeza y la verga se me había parado, ya que sentí que Lucía estaba desnuda, luego de un momento hice como que me acomodaba y me daba vuelta e hice como que abrazaba a Lucía haciendo que mi mano toque su raja, impresionantemente Lucía se quedó quietita mientras que yo sentía bajo mi mano los vellos púbicos mojados de Lucía, luego de unos segundos ella tomó de mi mano y muy despacio me quitó de encima de ella y la puso a un lado.

    Mi verga se me puso durísima, tenía ganas de pajearme ese rato, pero no podía ni moverme para que no se den cuenta que estaba despierto, entonces solo pensaba que se me baje la dureza de la verga, amanezca levantarme y pajearme, pero luego de unos minutos Lucía se alejó de mí y otra vez el esposo se le subió y le comenzó a dar verga nuevamente, se sentía que la bombeaba muy lentamente, creo que para que yo no me despertara y luego de un buen rato así, escuche los gemidos de los dos y el bombeo se hizo más rápido hasta que se quedaron ya muy quietos, supongo que se vinieron los dos, luego de un rato se movían y otra vez Lucía se pegó totalmente hacia mí, pero sentí que ella ya estaba con pijama, mi verga estaba que explotaba, hasta que después de un buen rato me había quedado dormido.

    Muy temprano me desperté y me levante muy despacio, ellos seguían dormidos, casi inmediatamente se me puso dura la verga por lo que tomé un calzonario de Lucía, me fui al otro dormitorio lo tendí sobre la cama el calzonario y me hice una paja mirando el calzonario e imaginando a Lucía siendo penetrada, por lo que en pocos momentos cuando iba a terminar puse el calzonario sobre mi verga para que la leche no salga disparada sobre la cama y me salió bastante leche que la atrape en el calzonario de Lucía, pero solo acordándome e imaginando como culeaba Lucía en poco tiempo nuevamente se me puso la verga dura y me tuve que hacerme otra paja en el mismo calzonario de mi hermana, el cual quedó lleno de mi semen.

    Más tarde cuando se levantaron Lucía y su esposo, y lo primero en lo que me fije fue que Lucía estaba vestida con un pantalón, dijeron que él había regresado en la madrugada porque se había terminado la materia prima de la máquina en la que él trabaja.

    Desde ese día ya comencé a mirar de diferente manera a mi hermana, nunca se me había ocurrido mirarla como mujer, pero desde ese mismo momento ya me fijé el culazo que tenía y no podía creer que esa chuchota que se le abultaba en su pantalón horas antes era penetrada y que luego la toque con mi mano, sin darme cuenta otra vez tenía mi verga dura, me fui al dormitorio y tuve que pajearme nuevamente.

    Desde ahí ya la puedo describir a Lucía como una mujer aunque no muy bonita de cara, estatura pequeña, tetas grandes, buenas piernas, una raja abultada y lo más excitante es su culazo, por eso cuando se ponía pantalón me fijaba en su rico culazo y como movía su culo cuando caminaba y como mantenía el movimiento de su chucha cuando caminaba, prácticamente la desnudaba con mi mente y tan pronto como podía me hacía unas buenas pajas.

    Estaba dispuesto a espiar y tratar de saber cuándo tenía sexo Lucía; cuando se iban al dormitorio Lucía con el esposo, cuando ponían seguro a la puerta se escuchaba claramente, por lo que cuando eso ocurría eso me iba a su puerta a escuchar y solo podía escuchar gemidos de los dos y yo solo imaginando a Lucía siendo penetrada me masturbaba. Eso lo hacían con mucha frecuencia en el día y no se diga en la noche, lo curioso es que Lucía es la que con más frecuencia decía al esposo vamos a descansar un rato y yo ya sabía claramente que se iban a culear.

    Lucía era la causante de mis constantes pajas, tomaba los calzonarios y los brasiers de Lucía y me pajeaba sobre ellos, claro que luego los tenía que lavar.

    Cuando el esposo tenía los turnos en la noche igual me iba a dormir en la cama de Lucía, trataba de mirarla desnuda pero nunca pude hacerlo, solo podía mirarla de pijama y cuando ella estaba bien dormida y de espaldas a mi yo giraba para poder pegarme a su culo, pero el problema es que inmediatamente se me paraba la verga y así no podía tocarla y tampoco podía pajearme, por lo que posteriormente me iba a dormir al otro dormitorio y así pajearme libremente.

    En esa época Lucía entró a trabajar en una empresa vendiendo electrodomésticos y yo después de clases llegaba a la casa y cuando no estaba ni Lucía ni el esposo tomaba un pantalón jeans que tenía Lucía y que le quedaba ajustado, lo rellenaba con ropa haciendo como un maniquí y así tenía el tamaño y la forma del culo de Lucía y luego lo ponía encima un calzonario y me imaginaba tenerla ahí a Lucía y me hacía unas buenas pajas.

    Cada vez que podía y especialmente cuando se ponía pantalón o ropa ajustada le miraba su culo, su raja y sus tetas y le imaginaba desnuda. Así fue un buen tiempo, a puro pajas por Lucía.

    Después de un buen tiempo que Lucía seguía trabajando vendiendo electrodomésticos, ella se iba en la mañana antes de que yo me vaya a clases, comenzó a ponerse unos pantalones de lycra para irse a trabajar, que rico era para mirarla, se le dibujaba un rico culazo y se le notaba la raja abultadísima, incluso parecía que no se ponía ni calzonario por debajo, pero ella no se daba cuenta que se le notaba todo muy claramente y mirándola así se me ponía la verga durísima y tan pronto se iba me pajeaba.

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  • Dos cuñadas y un destino

    Dos cuñadas y un destino

    Rosa, era gallega, tenía 28 años, era rubia, de ojos verdes, alta, tenía unas tetazas, un culazo, tenía un cuerpo de escándalo. Estaba casada con Augusto, un médico cántabro que la trataba como al culo. Era infeliz en su vida de cuento, más en ese cuento de mal follada iba a aparecer la puta hada madrina. Olga, que era hermana de Augusto, y el libertino, Ángel, el padre de Augusto, un hombre viudo, cuarentón, apuesto y con más marcha que un adolescente.

    Olga tenía 20 años, era morena, soltera, y con todo muy bien puesto. Había estado estudiando en Londres.

    Todo empezó una mañana, Rosa, en bata de casa, estaba tomado un café con pastas con Olga en el salón del pazo Augusto. Olga se sentaba en un sillón enfrente de ella luciendo una minifalda en la que se veían sus bragas blancas, le preguntó Olga a Rosa:

    -¿Después de once meses de casada no te llegó el tedio a la cama?

    Rosa, no sabía mentir.

    -¡No! Adoro a tu hermano y adoro todo lo que me hace.

    -No mientas, para aguantar a mi hermano hay que tener el coño cuadrado, y las tetas piramidales. ¿Cuántas veces te dijo que no eras más que una mantenida?

    Eva, mojando una pasta en el café, le dijo:

    -¿Y tú cómo sabes eso?

    Olga, tomó un sorbo de café, en un pocillo de porcelana china, y después le respondió:

    -Porque lo conozco- Le encanta sentirse importante. ¿Cuánto tiempo llevas sin follar?

    Rosa, se levantó, y con cara seria, le respondió:

    -Eso no es de tu incumbencia.

    A Rosa se le cayó el cinturón que sujetaba su bata azul y se le vieron las tetas redondas, que tenían areolas color carne con pequeños pezones y el coño rodeado de una bella mata de pelo negro. Se tapó, se sujetó la bata. Olga, le dijo:

    -Bonito cuerpo.

    Rosa, colorada, tartamudeó.

    -No, no, lo, lo…

    -Ya sé que no lo hiciste a propósito.

    -¡¿Eres una jodida adivina?!

    Olga se metió la mano derecha dentro de las bragas

    -¿Sabes guardar secretos casi inconfesables, Rosa?

    Rosa, se sentía incomoda viendo lo que hacía su cuñada.

    -Quita la mano de ahí.

    Olga quitó la mano, chupó dos dedos y volvió a llevar la mano al coño.

    -¿Sabes guardar secretos casi inconfesables o no? Yo guardo uno tuyo que de saberlo tu marido quemaría el pazo contigo dentro.

    Rosa, se cabreó con su cuñada.

    -¡Yo no tengo nada que ocultar! ¡¿Pero a qué viene lo de tocarte delante de mí y decir la tontería que has dicho?!

    -Porque quiero que seamos amantes.

    A Rosa se le escapó una risilla nerviosa, antes de decir:

    -¿¡Estás borracha, Olga!?

    -No, pero si quieres nos emborrachamos juntas.

    -¡Ni de borracha me acostaría contigo!

    Olga, parecía darse por vencida.

    -Entonces será mejor que no te cuente mis secretos.

    Rosa, y estaba interesada.

    -¿Qué secretos sexuales podría tener, cuñada? ¿Follaste con el cura?

    Se lo soltó cómo quien dice que hace sol.

    -No, follé con mi padre.

    No le pareció extrañar mucho.

    -¿Y por qué querías contármelo? ¿Tienes cargo de conciencia? Si tienes cargo de conciencia vete a confesar.

    -No tengo remordimientos. Volvería a hacerlo.

    -¿Follaste con él en Londres?

    -No en Londres ya tenía bastante con ser estudiante de día y escort de lujo de noche.

    -¡Qué dices!

    -Que por las noches follaba y me forraba.

    Rosa, de lo de Londres, no le creía una palabra, pero estaba cómo hipnotizada mirando cómo la mano de su cuñada se movía dentro de las bragas y quería que siguiera hablando.

    -Desde luego, fantasiosa eres un rato largo.

    -Fantasías fue lo que hice realidad. ¿Quieres que te cuente cómo empezó todo en Londres?

    -¿A dónde quieres llegar, Olga? Esto no me lo estás contado gratuitamente.

    -Quiero follar contigo y te acabaré follando.

    -¡Eres una engreída! ¡¿Vas a seguir masturbándote mientras hablas?!

    -Sí, necesito correrme, me relaja.

    -Está bien, trataré de no pensar en lo que estás haciendo. Habla.

    -Todo comenzó una noche que una amiga me llevó a un club de striptease. ¿Nunca quisiste exhibirte delante hombres y mujeres y ser deseada, Rosa?

    Rosa, se empezó a soltar.

    -¿A que mujer no le gusta sentirse deseada?

    -Tócate.

    -¡No!

    -Tú misma… Pues eso fue lo que quise hacer, exhibirme para que me deseara cómo la deseaba yo a ella.

    -¿Te acostaste con esa chica?

    -No, esa noche me acosté con mi amiga, pero a la semana siguiente hice un número después de ella, y entonces sí, esa noche me acosté con ella en una mansión mientras nos miraba el dueño de una agencia de escorts -Olga, cerró los ojos-. Fue delicioso. Diane ya se había comido unos cuantos coños, pero, según sus propias palabras, ninguno tan rico cómo el mío. Recuerdo cómo la punta de su lengua jugaba con mi clítoris, ahora lamiéndolo hacia arriba, ahora alrededor del capuchón, ahora hacia los lados. Mi coño no paraba de mojarse y el dueño de la mansión, Robert, un play boy, con un parecido asombroso a Richard Gere cuando hizo Pretty Woman, no paraba de tocarse el paquete. Cuando sacó la verga quedé maravillada. Era gorda cómo un salchichón -Rosa metió una mano dentro de las bragas-. Diane, me cogió de la mano. ¡Oooooy! Me voy a correr. Diane, me cogió de la mano e hizo que me sentara sobre aquella maravilla. ¡Que gustazo sentir cómo entraba aquella verga en mi coño estrechito! Ni dos minutos tardé en decir: ¡Me cooorro!

    Olga se corrió de verdad, gemía y se convulsionaba en el sillón. La mano de Rosa se movió a mil por hora dentro de las bragas viendo cómo se corría su cuñada. Se acabó de correr Olga y Rosa aún no llegara. Fue a su lado, sacó la mano de su sexo, y le dijo:

    -¡No me toques!

    Olga, besó a su cuñada. Rosa se levantó, Olga le bajó las bragas, la empujó y Rosa se volvió a sentar en el sillón. Le cogió la mano que metiera dentro de las bragas. Le chupo los dedos mojados de jugos. Le abrió las piernas con las dos manos. Mirándola a los ojos fue acercando su boca al coño empapado. Rosa, le dijo:

    -¡No, Olga, no!

    Olga, enterró la lengua en el coño de Rosa y comenzó a lamer de abajo arriba, desde el ojete al clítoris, cada vez más y más, y más, y más aprisa… Rosa apretó las tetas con las dos manos, y corriéndose, le dijo:

    -¡¡¡Me maaaatas!!!

    Al acabar de beber de ella, le dijo:

    -Cuéntame cómo fue lo de Caperucita Roja, Rosa.

    Aquel era el secreto de Rosa que sabía Olga.

    -¡¿Te dijo tu padre lo del bosque?!

    -Antes que tú, fui yo su Caperucita Roja.

    -Cuenta tú y te diré si hay alguna diferencia.

    -Vale, cuento… Era una calurosa tarde de verano. Fui con mi Seat Panda hasta el bosque que me había indicado papá. Llevaba puesta una minifalda roja, una blusa blanca, una caperucita roja, el cabello recogido en do trenzas, calzaba unos zapatos rojos con calcetines blancos y llevaba en una mano una cesta con un pastel dentro. No sabía dónde estaba la cabaña. Al meterme en el bosque me encontré con un tipo musculoso, un Hércules, de casi dos metros de estatura, peludo, y que estaba desnudo con su gorda verga colgando. Me preguntó:

    -¿Adónde vas, Caperucita?

    -Yo seguí el cuento.

    -A ver a mi abuelita, hombre lobo.

    -Este bosque me pertenece.

    Rosa, la interrumpió.

    -¿Se la mamaste?

    -Sí, sigue tú.

    -Cogí aquella tranca, que casi no entraba en mi boca, y le hice una mamada que al hombre lobo le temblaron las piernas cuando llenó mi boca de leche.

    Después de correrse me indicó el camino. Iba con las bragas mojadas y con unas ganas locas de correrme. Al llegar a la cabaña el hombre lobo estaba en la cama, tapado, pero, aquí cambió el cuento. Entró en la cabaña el cazador, o sea…

    Habló ahora Olga.

    -Mi padre. Ahora sigo yo. Me apuntó con la escopeta, y me dijo:

    -¡Desnúdate, desvergonzada!

    Me desnudé. El lobo se levantó de la cama. Cogió la tarta en la cesta y a puñados la echó sobre mis tetas, sobre mi vientre, sobre mi coño y sobre mi culo. Me comió las tetas hasta dejarlas limpiar de tarta, después el vientre y luego se agachó delante de mí, me echó las manos a la cintura y me lamió el coño cómo si de un lobo se tratase. Mi padre me puso los cañones de la escopeta en el ojete, sobre la tarta, y me preguntó:

    -¿Ya te dieron por culo?

    -Sí.

    Apretó los cañones de la escopeta al ojete, y me dijo:

    -¡Te lo voy a reventar!

    Me asusté y le dije:

    -No, papá, seré buena.

    -¡Te lo voy a reventar con mi polla, perra! ¡¡Y no soy tú padre!! ¡Soy el cazador!

    -Sí, señor cazador.

    -Se agachó y ahora ya eran dos los que me comían viva. Mi padre me comía el culo, y me lo azotaba con las palmas de sus manos, y el lobo me comía el coño. Sigue tú, Rosa.

    Rosa, siguió con la historia.

    -Yo le dije que me lo reventara si tenía pelotas. Tu padre cogió un látigo que colgaba en la pared, y me lo reventó a latigazos, aún tengo algunas marcas en las nalgas. Luego el lobo me mordió las tetas y los pezones… Me gustaba sentir dolor. Al final, tu padre, me cogió en alto e peso, me la metió y me folló con violencia hasta que me corrí cómo una fuente. Sin ponerme en el piso me pasó al lobo. ¡Pufff! Aquella verga llenaba mi coño empapado y me daba tanto placer que me corrí en nada. Al acabar de correrme, tu padre me la metió en el culo, y al rato largo, sintiendo cómo me llenaban culo y coño de leche, me corrí por tercera vez. Deje el piso con un charca de jugos que daba gusto verla, pero aún más gustó me dio ver cómo el hombre lobo lamió los jugos hasta que dejó el piso limpio.

    -Las historias son parecidas.

    -Si quitamos lo de los latigazos casi fue igual tu historia que la mía.

    -Parecida, Rosa, parecida, yo me corrí cinco veces… ¿Sabes, Rosa?

    -¿Qué?

    -Podríamos inventar un cuento nuevo.

    -¿Cuál?

    -El de las dos Caperucitas, sería cuestión de hablarlo con mi padre.

    -Sí, será cuestión de comentárselo.

    Olga, quería guerra.

    -¿Me comes el coño, Rosa?

    Rosa, besó a Olga, y le respondió:

    -Claro, te debo una.

    Quique.

  • Viajando con mi primo

    Viajando con mi primo

    Todo empezó con una reunión familiar, una comida en la casa de campo de mis tíos un domingo de primavera, como muchas que solíamos hacer a lo largo de todo el año. Somos una familia que se ve con mucha frecuencia y que tiende a relacionarse más hacia dentro que hacia fuera. Por supuesto muchas familias están unidas pero aquí es como si ellos fueran realmente mi grupo de amigos: yo salgo de fiesta o voy al cine con mis primas, le cuento mis secretos a mi tía, nos hacemos visitas frecuentes…

    Además en mi caso concreto se acentuaba más ya que soy bastante tímida. Ya lo era de niña y al empezar la adolescencia se volvió peor. Siempre recibí mucha atención de los chicos y eso me echaba bastante para atrás, tanto para relacionarme con ellos como para relacionarme con otras chicas. Mi cuerpo se desarrolló muy pronto y siempre iba un paso por encima de ellas, había envidias y además ser diferente no es bueno en esa fase de la vida. También en esa época tuve una experiencia traumática que quizá contaré algún día. Así que con 24 años solo he tenido un novio y que además fue una relación que no fue demasiado bien. Los comentarios de mi familia, que me resultan bastante molestos por cierto, eran siempre en la línea de por qué no me echo un novio, que cómo estoy soltera siendo tan guapa, que tenía que casarme y tener hijos. La verdad es que sí que me cuido mucho pero más por mí y por verme guapa que para gustar a nadie. Intento comer bien y me encanta hacer ejercicio, y tengo una belleza natural que debo agradecer a los genes de mi madre (somos como dos gotas de agua)

    Aquel domingo estábamos las mujeres de la familia dentro de la casa preparando la comida mientras los hombres como de costumbre en el jardín tomándose unas cervezas y hablando de sus cosas. Salió el tema de los viajes y yo como siempre les contaba a las chicas que me encantaría estar siempre viajando, que era mi ilusión aunque apenas lo hacía. Sobre todo por no tener realmente con quién. Hace algunos años viajaba con dos de mis primas pero ahora una ya tiene hijos y la otra aún no pero viaja con su marido. Me decían que viajara sola, que muchas chicas lo hacían, pero esa opción ni me la planteaba. Me aburriría y me daría miedo ir por ahí sola.

    Casualmente después, en la comida, ya con todos, mi primo Pablo hablaba también de viajes. Le preguntaban qué tal estaba porque acababa de romper con su novia, y hablando del tema dijo que tenía ya preparadas y pagadas unas vacaciones con su chica para el verano, y que ahora se le había caído el plan. Unos le decían que lo cancelara, otros que se fuera solo, otros que se buscara a alguien… y entonces mi tía Beatriz soltó así sin más, que me invitara a mí a viajar con él, porque yo estaba deseando viajar y no tenía con quién. En ese momento pensé «tierra, trágame!». Yo roja como un tomate, rodeada de tanta gente, y mi tía poniendo en evidencia mis dificultades para tener una pareja o alguien con quien viajar. La mirada que le lancé a mi tía era evidente. A la gente curiosamente le pareció una buena idea. Luego se cambió de tema y ya mi vergüenza fue remitiendo.

    Tras la comida como siempre la gente estaba por ahí de pie con su café o su copa o su cigarrillo en la mano, haciendo grupos más pequeños para charlar. En uno de esos momentos me quedé sola con Pablo, y nos echamos unas risas con lo que había pasado en la comida. Era muy majo y siempre me había caído muy bien aunque no teníamos una relación muy cercana. Era 3 años menor que yo, alto y delgado, con carisma y buena conversación. No sé si por el vino de la comida, el ambiente relajado, o la «presión» de nuestros familiares, acabamos ambos medio quedando en finalmente sí viajar juntos… nunca hubiera imaginado que ese día iba a terminar así.

    Los siguientes días fui yo la que le escribía a él intentando sacar el tema de conversación del viaje. Y es que estaba inquieta, nerviosa, y deseando una escapada. Por cierto, que el viaje que él tenía ya reservado era a Lisboa, un viaje sencillo al no ser muy lejos y no ser caro. Me daba un poco de preocupación que encontrara a otra persona antes de que yo le confirmara. Pero no era así, y se notaba que él quería ir conmigo. Pronto sin confirmarlo expresamente estábamos haciendo preparativos y planificando los muchos aspectos del viaje. Y ya fue definitivo cuando cambiamos el titular del billete de su ex y lo pusimos a mi nombre pagando una pequeña tasa. Todo el mundo en la familia estaba contento, mejor que ver a dos de sus miembros solos, al menos que se hicieran compañía y además viajando por el mundo.

    Unos meses después (que se me hicieron eternos), ya en verano, llegó el día. Pablo y yo quedamos directamente en el aeropuerto. Yo me dejaba llevar por él en cada control que había que pasar, ya que él tenía más experiencia que yo en esto de los vuelos. En la espera ya en la puerta de embarque yo tenía miedo que en momentos como ese nos quedáramos sin conversación, al fin y al cabo no nos conocíamos tanto el uno al otro, pero no fue así, él siempre encontraba algo divertido o interesante sobre lo que charlar. Cuando atravesamos el finger y entramos en el avión ya fue el punto de inicio oficial de nuestro viaje.

    En ambos aeropuertos, vuelos, y en la llegada al hotel Pablo fue muy caballeroso, llevando mi maleta que era el doble de grande y pesada que la suya, dejándome pasar primero, preocupándose por mi comodidad… incluso no era nada agarrado con el dinero y se ofrecía a pagar él muchas de las cosas, lo cual me venía muy bien dada mi economía (él trabajaba pero yo estudiaba). La habitación era preciosa, con vistas al río que ya es casi mar; con dos camas individuales por supuesto.

    La primera tarde noche ya salimos a pasear y ver cosas y cenamos en un restaurante precioso y todo muy rico, me sentí muy bien, relajada disfrutando de las vacaciones, viendo mundo y en buena compañía. Notábamos que todo el mundo nos tomaba por una pareja, tanto taxistas, gente del hotel, camareros, guías… era un poco raro pero era normal. Esa noche en la habitación fue un poco rara para mí, yo nunca he vivido con un chico y se me hacía raro que me viera en camisón o envuelta en una toalla al salir de la ducha.

    Los días siguientes fueron en la misma línea, amé cada parte de ese viaje y me alegré mucho de haber aceptado esa plaza libre que dejó la ex de Pablo. La ciudad preciosa y romántica, el tiempo acompañó, y la comida me tenía maravillada. Encontramos algunas otras parejas españolas y hacíamos algunas cosas juntos. Todos nos tomaban por novios o matrimonio, y nosotros siempre aclarando que éramos primos, aunque a veces ya ni lo decíamos porque realmente daba igual.

    Uno de los días aprovechamos para ir a una playa cercana, ya que en nuestra ciudad no hay playa. Me daba algo de reparo estar en bikini delante de él, aunque no tenga nada de qué acomplejarme, más bien al contrario, pero al fin y al cabo es como estar en ropa interior. Pude ver el cuerpo de Pablo sin camiseta y parece que se cuidaba bastante, con un cuerpo tonificado pero no en exceso. La verdad es que la mujer que pudiera estar con él sería muy afortunada: guapo, trabajador, buena gente y divertido. De hecho si no fuéramos primos sería perfecto para mí, porque aparte de todo eso, ya tenía confianza con él y él parecía pasarlo bien conmigo y que yo le caía bien, y estas dos últimas cosas son las que a mí más me cuesta conseguir debido a mi timidez y a que salgo poco y me cuesta conocer gente. La verdad es que empezaba a fantasear un poco con él… al ser algo irrealizable, eso ayudaba a que fuera algo como imposible y eso ayudaba a mi «fantasiosidad». También el hecho de que todos nos tomaran como pareja estaba creando un ambiente especial entre nosotros.

    En la última noche yo tenía una mezcla de sensaciones: sobre todo pena porque se terminara, pero también estaba satisfecha, contenta, cansada de tanto caminar y moverme, con ganas de volver a la rutina diaria (pero no ganas de volver a estar sola… tras una semana acompañada a todas horas me sentía mal de pensar en estar sola otra vez). Cenamos en un restaurante caro de la zona del río, tranquilo ya que estaba alejado de las carreteras pero con mucho ambiente de gente paseando y cenando o tomando algo, sobre todo parejas. Era un poco pijo así que nos vestimos elegantes aunque no en exceso, él con camisa y vaqueros, y yo con un vestido negro pequeño y ligero, el pelo suelto, y aunque me apetecía llevar tacón, llevé zapatos planos porque si no sería más alta que Pablo. El lugar era acogedor, la mesa tenía velitas, música tranquila y romántica. Ya hacíamos incluso nosotros mismos bromas con lo de nosotros como pareja. Para rematar, vino un chico de esos que venden flores y para mi sorpresa Pablo me regaló una rosa.

    Paseando al lado del río, y sabiendo que era ya el último momento especial del viaje, llevados por el momento, nos dimos de la mano y seguimos caminando así. Nos sentamos sobre una pequeña barrera de madera que separaba el paseo de la parte inferior que daba al río. Charlamos un rato, y en cierto momento me salió del alma agradecerle por este viaje y por lo bien que me había hecho sentir estos días. Entonces, sin darme tiempo a reaccionar, me besó. Yo a pesar de la sorpresa y de que sentía que eso era algo prohibido, le correspondí el beso. No fue muy profundo ni largo, pero sí lleno de sentimiento, me encantó. No nos sentimos raros ni incómodos y seguimos un rato paseando de la mano, y ya cuando estábamos algo cansados tomamos un taxi al hotel.

    Ya en nuestra habitación, era o bien el momento de echarnos atrás, ir a dormir y que el beso quedara en una anécdota, o bien hacer lo que realmente los dos deseábamos. Esta vez fui yo la que se acercó a él, puse mis brazos alrededor de sus hombros y le besé con todo mi deseo. Él también me abrazó y nos besamos durante largos minutos, con amor y pasión a partes iguales. A ratos con delicadeza, a ratos introduciendo nuestras lenguas en la boca del otro. Me encantaba besarle, sentía dentro al hacerlo cosas que nunca había sentido antes. Pronto empecé a notar algo duro sobre mi pubis, y eso hizo que un cosquilleo recorriera mi cuerpo. Lo que podía pasar ahora ya eran palabras mayores, una cosa era un beso y otra tener sexo con un familiar cercano.

    Estaba claro que Pablo no tenía ninguna duda, al notar sus manos sobre mi culo, acariciándolo y magreándolo. Pronto pasó a mis pechos, y yo también me dediqué a sobar sus brazos, pecho y su firme culo. Me puse si cabe más nerviosa cuando noté que me estaba bajando la cremallera del vestido. Al hacerlo con delicadeza, y al tener solo la luz tenue que entraba del exterior, no me dio reparo cuando el vestido cayó al suelo y me quedé ante él sin más ropa que mi tanga negro. Ahí me abrazó y besó otra vez, y volvió a acariciar toda mi piel, ahora sin el estorbo del vestido, y noté que le encantaba sentir mi suavidad en sus manos, no parecía querer terminar. Luego me llevó hasta mi cama que quedaba detrás de mí con lo cual quedé sentada, y me guio hasta que estuve tumbada boca arriba, se puso encima y empezó a comer mis pechos, uno cada vez mientras sus dos manos los copaban y apretaban.

    Yo estaba impaciente por ver su cuerpo desnudo y también saber el tamaño de su polla. Al rato se puso encima de mí y volvió a besarme, ya cada vez más lúbricamente, dejábamos la cara del otro llena de saliva. Teniéndole en esa posición desabroché su pantalón dándole a entender lo que quería. Él lo entendió, se puso de pie y se quitó a la vez los vaqueros y los calzoncillos. Tenía una buena polla, grande sin estar aun totalmente erecta, y ya babeando presemen. No sabía si me apetecía más tener esa verga ancha, caliente y lubricada, en mi boca o en mi sexo. No tuve que elegir ya que fue él quien sin preguntar me quitó las braguitas y se puso en posición para penetrarme. Por si no fuera suficiente la lubricación de nuestros respectivos sexos, frotó generosamente su glande contra mis labios vaginales y clítoris durante un rato, lo cual terminó de dejarme preparada, y tras eso, de un solo envión me la clavó hasta el fondo y empezó a bombear. Me sentía completamente llena. Me preocupaba porque esos días yo estaba en la fase más fértil, pero claro que no teníamos condones ya que se supone que esto no iba a ocurrir. Me dejé llevar y empecé a gemir con cada golpe de cadera de Pablo, unos gemidos indecentes, altos, que mostraban lo loca que me volvía todo esto.

    A ratos seguíamos en esa postura y a ratos me agarraba de los tobillos y los subía subiendo así mis piernas, de forma que me entraba aún mejor. Magreaba y aplastaba mis pechos con fuerza. Me bombeó de esa manera durante unos diez minutos hasta que no aguanté más y tuve un orgasmo increíble, intenté aguantarlo para durar más en esa postura maravillosa, pero no pude. Cuando él notó que me corría, como si hubiera estado reservando y retardando su clímax hasta que yo me corriera, al poco empezó a soltar sus chorros de leche caliente en mi interior, lo cual terminó de culminar también mi placer… me encantó sentirlo, a pesar del riesgo. Siguió taladrándome hasta que salió la última gota de semen, y noté como lentamente su erección iba remitiendo. Se dejó caer sobre mí y permanecimos un rato así abrazados, con besos y caricias ocasionales.

    Primero pasó él a la ducha. Mientras le esperaba, pensé en lo ocurrido y no sentí arrepentimiento sino lo contrario. Quería sentir esto más veces, tanto un viaje como este, así como el sexo y el cariño. Quería que Pablo fuera mi novio, lo quería solo para mí. De hecho si tras esta noche me quedaba embarazada, quizá podría usar eso para retenerle conmigo. La sensación de saber que su semen estaba dentro de mí me reconfortaba e ilusionaba. Incluso me puse en la típica postura que dicen que favorece la fecundación, es decir con las piernas hacia arriba apoyadas en la pared, mientras él se duchaba.

    Tras ducharnos los dos, juntamos las camas para poder dormir abrazados, y nos besamos hasta caer dormidos. Por la mañana nos daba tiempo a desayunar rápido y salir para el aeropuerto. En la mesa de al lado había un matrimonio ya mayor también de españoles de la que nos habíamos hecho amigos, porque se alojaban en la habitación de al lado. Estaban raros y apenas nos saludaron y apenas hablaban con nosotros, y entonces nos dimos cuenta que anoche seguramente habrían oído nuestros gemidos, y es que por supuesto ellos ya sabían de los días anteriores que Pablo y yo éramos familia.

    Tras esa situación incómoda hicimos el viaje de vuelta, y al llegar a nuestra ciudad ya por descontado nos abstuvimos de besarnos en público o en ir de la mano. Y es que a partir de ahí empezaba una fase muy diferente, la de llevar una relación en secreto.

     

  • Ama de casa puta reprimida (Cap. 2): La cueva del lobo

    Ama de casa puta reprimida (Cap. 2): La cueva del lobo

    Diana: Uaaahh aah aahhh n… no más… detente, estás partiendo mi vagina, realmente voy a quedar embarazada.

    Ángel: Esto es asombroso Diana su coño está lleno hasta el borde de mi semen! (escucho como intentan abrir la puerta de la casa y le digo) esto es una pena Diana parece que alguien acaba de regresar vaya al parecer dio la vuelta (empiezo a desatarla al terminar le digo) pero no se preocupe volver pronto.

    Me asomo cerca de la puerta y alcanzo ver una sombra cerca.

    Ángel: Pero no se preocupe volveremos hacer esto pronto.

    Diana: N… no te atrevas a regresar (dice Diana asustada)

    Ángel: No hay tiempo para que me dé un discurso (le digo mirándola a la cara desafiante) sino se apresura a limpiar este desastre su hijo descubrir lo que ha estado haciendo, a menos que quiero que su familia vea sus orines y nuestros jugos de amor por todo el lugar.

    Diana: N… No no puedo dejar que mi hijo vea este lugar así.

    Ángel: Cuando ellos vean este desastre apuesto a que pensaran que usted se ha estado masturbando como una loca mientras ellos no estaban.

    Diana: N-no basta ya es suficiente!!!

    Ángel: Me voy ahora que se divierta limpiando (me dirijo a salir por la puerta trasera mientras escucho a Diana.

    Diana: Rápido tengo que seguir limpiando antes de que mi hijo llegue de la escuela sino lo vera (asustada no se da cuenta de que su hijo ya entro en casa y se acerca al cuarto a buscarla)

    Ve a su madre de rodillas con las manos en el suelo desnuda y asustada ella al notarlo pone una excusa a su hijo al encontrarla así tratando de tranquilizarse lo mando a la tienda por un encargo mientras yo escucho todo desde la puerta trasera.

    Regreso a mi casa como si nada mientras veo como llega su esposo a su casa, pensando que no dejara las cosas así dejo la puerta entre abierta d mi casa pensando que vendría por mas o a darme su discurso de hace rato.

    Al darme cuenta de que alguien entro a mi casa y viendo que es ella me acerco a ella lentamente tomándola de las manos y esposándola.

    Ángel: Porque esta aquí? No sabe que está mal entrar a casas ajenas sin permiso?… Déjeme adivinar no tuvo suficiente con lo que hicimos hoy y vino por mas.

    Diana: no solo quiero hablar contigo (asustada)

    Ángel: oh es eso entonces dígame de que quiere hablar (la miro con una sonrisa)

    Diana: No reporte lo que hiciste a la policía es por eso que quiero que lo mantengas en secreto también

    Ángel: Porque no lo hizo? (la miro desafiante y ella evade mi mirada). Está bien no le diré a nadie al respecto y prometo que no le hace nada mas.

    Diana: E… En serio?

    Ángel: Pero bajo una condición

    Diana: Condición?

    Ángel: Si desde ahora hasta la medianoche si es capaz de soportar todo lo que yo le haga, haré lo que usted quiera.

    Diana: Ni hablar!!

    Ángel: Le guste o no realmente no me importa porque ahora mismo no puede mover su cuerpo en absoluto justo como ocurrió hoy

    Diana: Bien solo tengo que aguantar hasta media noche cierto?

    Ángel: Si ese es el espíritu (lo digo mientras sonrío) bueno entonces comenzamos (empiezo a quitar su ropa) vaya se cambió de ropa interior solo para mi

    Diana: Por supuesto que no!!

    Ángel: como sea voy a quitarle su ropa interior ahora habrá las piernas (acerco mi cara a su vagina) vaya realmente la limpio (abro sus labios vaginales con mis dedos) están rojo te estas calentando.

    Diana: Por favor no la abras así

    Ángel: En unos minutos estará regándome que habrá su vagina voy a hacer que se corra como loca (le digo mientras acerco un tubo pequeño y lo acerco a su vagina.

    Diana: Que es eso (me dice asustada)

    Ángel: Es una droga para hacerla sentir bien usualmente la llaman afrodisiaco cierto? Me costó una fortuna pero la voy a usar en usted dado que es tan especial.

    Diana asustada grita para que no la toque

    Diana: Espera detente por favor no quiero eso!!

    Ángel: Voy aplicar mucho dentro de su vagina (empiezo a mover dentro mis dedos y luego los saco) te estas mojando mucho Diana

    Diana: Aaaaahh… aaahh… aaahh. Tan caliente mi vagina se siente tan caliente.

    Ángel: Puedo sentir tu corazón palpitando Diana

    Diana: N… no incluso pensando que no me hiciste nada me siento tan caliente

    Ángel: Vaya esta droga es increíble su vagina está completamente empapada incluso su clítoris se está tornando erecto y sus labios vaginales están moviendo como si estuvieran vivos.

    Diana: Mi mente se está tornando en blanco, se siente como si cientos de gusanos se estuvieran arrastrando por todo mi cuerpo, n… no no puedo soportar esto mas, n… no… Me quiero correr

    Ángel: Que dijo? Quiere que juegue con su vagina?

    Diana: En serio? Si juega con ella me quiero correr

    Ángel: Así? (le digo mientras me acerco a si vagina y empiezo a jugar con mis dedos dentro de ella)

    Diana: aaay, n… noo me corrooo aaahhh

    Ángel: Has perdido el juego Diana te has corrido (le digo mientras paso mi otra mano por sus tetas

    Diana: No me toques creo que me voy a correr de nuevo

    Ángel: (presiono sus tetas con mi mano) ah sí y casi lo olvido su familia está en la casa de al lado así que no grite tan fuerte o podrían escucharla (me retiro voy al otro cuarto por unos juguetes más me acerco a ella y le pongo uso parches en cada pezón que van conectados a una máquina de choques eléctricos muy bajos pero que le dan placer a muchas mujeres) me pregunto cuanto más de esto puedes soportar Diana

    Diana: Aaaahhh Noooo

    Meto un consolador en su cono de un solo golpe mientras los gritos de placer continúan.

    Diana: Aaaahahg está volviéndome loca aaahhh está agitando mi útero, me corroboro, no no algo más de esto y me volveré loca.

    Ángel: No lo hará solo revelara su verdadero ser (le digo mientras saco mi polla la tomo por sorpresa y se la clavo de golpe en su ano)

    Diana: Aaaahh aaaggh no mi ano no

    Ángel: Hágalo córrase tan fuerte como puedas, como la puta que eres

    Diana: Me estas cogiendo por mi vagina y ano a la vez

    Ángel: Se siente increíble no?

    Diana: S… se siente tan bieeen! Me corrooo aaaahh

    Ángel: Que puta no puede dejar de correrse

    Diana: Ambos mi vagina y mi ano están rotos

    Ángel: Supongo que no tiene remedio tendré que darle algo de entrenamiento

    Diana: Aaaaahhh aaagga aaahh s… sii

    Ángel: Esta bien aquí está mi última eyaculación del día

    Diana: Aaaahh esta esta vertientes dentro de mi cuerpo, aaagg aaaahh semen! Semen!

    Al terminar de correrme empiezo a sacar mi polla de su ano

    Diana: No espera no la saques

    Ángel: Cual es el problema? Todavía se quiere correr?

    Diana: T… todavia me siento muy caliente no puedo detener esta sensación

    Ángel: pero ahora tiene que regresar a casa o su familia se va a preocupar

    Diana: aaahh pe… pero

    Empiezo a poner una cuerda alrededor de su cuerpo para sujetar sus tetas cintura piernas, pongo un vibrador a control remoto en su vagina y le pongo la cuerda justo hay para que no se salga.

    Ángel: Estará bien mientas lleve puesto esto, recuerda que eres mi juguete de hoy en adelante así que asegurarte de obedecer mis órdenes, si?

    Diana: S… si (dice entre caliente y asustada)

    Continuará…

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (57/59)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (57/59)

    Erico no cesaba de follarme el culo, a veces empujándome la espalda para que elevara el culo y otras tirándome del pelo para que subiera la cabeza, haciendo que mi cuerpo formara una ese.

    -¡Ahhh! Sí, si Erico, es rico. -Erico solo se reía y atendía a veces el culo de su hermano dándole una palmada o metiéndole algún dedo con fuerza porque le escuchaba gemir, a veces después del sonido de la palmada.

    Erico me estaba demostrando que era un fenómeno follándose a dos putos a la vez, y haciéndoles gozar como dos hembras entregadas y satisfechas a su macho.

    -¿Es sabroso ehh pequeño?

    -Sí, sí dame más. -y yo intentaba abrirme más las piernas, y elevar el culo para que entrara más adentro, más al fondo. Entonces sentí que sin tocarme tenía un orgasmo y que vaciaba la leche que no consiguió sacarme Ian.

    -Me corro, ya me voy Erico, ¡Uff! Santo Cristo. -sacó la verga repentinamente y me quedé convulsionando sobre las rodillas, sintiendo el semen vaciarse de mis huevos aunque sin su polla dentro.

    Mientras intentaba recobrar el aliento escuchaba lo que sucedía a mi lado y volvi la cabeza, Rubén tenía los ojos abiertos pero en blanco, de su boca abierta se escapaba un hilo de baba y todo su cuerpo se movía violentamente como si sufriera descargas eléctricas, y de pronto abrió la boca y dio un fuerte y estridente grito, los ojos le dan vueltas y parecía poseído. Seguía sujeto a mi mano y pensaba que me la destrozaba.

    Pensé que él a su vez había tenido un orgasmo pero que yo nunca había visto de tal violencia, poco a poco se fue recuperando aunque su hermano seguía bombeando en su culo como si no hubiera pasado nada.

    Cuando le vio más tranquilo le saco la verga y enseguida me la volvió a meter a mi.

    Ahora la follada resultaba brutal, por lo rápida y lo profundas de las metidas, aunque a veces solamente se dedicaba a empujar sin sacar nada de la verga, esa forma de follar era más intensa, parecía un martillo pilón machacándome por dentro, y cuando acertaba golpeando en algún delicado lugar, parecía que me iba a reventar, pero de placer y gusto, y entonces yo gritaba, sí, gritaba como un loco pidiendo que me matara con su polla y me la sacara por la boca.

    Hasta que otra vez sentí la corriente por mi cuerpo, y me encorvé más aún cerrando el ano, atrapando y sujetando aquel pilón para que se detuviera y me dejaba respirar.

    -¡Ahhh! Me corro otra vez, me corro. -apretaba mucho el culo y quería levantarme, pero él colocó una mano aplastando mi cabeza contra la cama.

    -Estate ahí, abre el culo coño, no puedo follarte. -era de una fuerza brutal y volvió a follarme con mucha rabia, hasta que fui recobrándome y dio por terminado el coito, pero solo salió de mi cuando había escupido toda la leche que me quedaba y mis temblores remitieron, ahora caí con todo el cuerpo sobre la cama y las piernas colgando fuera, rendido y agotado.

    Solamente escuchaba ahora los jadeos de Erico, en su último y supremo esfuerzo por conseguir que su hermano volviera a correrse, también el estado de Ruben debía ser diferente porque ahora si que gemía y sollozaba agarrado a la ropa con fuerza y tirando de ella.

    ¡Ah! Ah! Ah! Ah! Ah! Repetía incesante cada vez que se escuchaba el golpe de los huevos de Erico con sus nalgas.

    -Ya me viene, no pares ahora. ¡Ahhhhhh! Síííííííí. -elevé la vista y Erico estaba rojo y sudaba como si le cayera una ducha encima, se proyectaba con fuerza clavando la polla en el cuerpo de Rubén ahora ya descontrolado.

    -Toma, toma mi leche putito, te voy a llenar el culo marica. -un sordo rugido surgió del fondo de su pecho y fue la señal de que este era el final, cayo sobre la espalda de Ruben y durante unos segundos siguió temblando con los movimientos del macho dejando hasta la última gota de su semilla en su hembra, y seguro que Rubén había terminado fecundado por el macho de su hermano.

    Intenté subirme a la cama y solo se escuchaban jadeos y respiraciones angustiadas, lentamente nos íbamos recuperando, pasé la mano por la mojada espalda de Erico y noté las profundas inspiraciones de aire que hacía, volvió la cabeza y me sonreía, ¡Orgulloso, dichoso? Tenía motivos para sentirse así.

    _¿Que os ha parecido? Es la primera vez que he follado a dos hombres a la vez y de esta manera, creía que no llegaba. -me acerqué para besarle la boca húmeda de sudor y que expelía el viento con fuerza.

    -Has estado genial, yo he tenido dos orgasmos y creo que Rubén lo mismo, por poco nos matas, pero de placer. -mirándome en sus ojos sentía que me me faltaban las fuerzas y cerré los ojos.

    Me debí quedar dormido, y cuando desperté, pude ver a Erico otra vez sodomizando a su hermano, esta vez con las piernas al los hombros y era una follada diferente, suave y acompasada, tranquila, su escultural cuerpo ondulaba metiéndose y saliendo de Rubén, sus nalgas se contraían marcando los hoyuelos de su culo, como una serpiente dispuesta al ataque, a veces bajaba la cabeza para besarle en la boca, Ruben descolgó las piernas y se abrazo a la cintura de Erico con ellas.

    -¿Estas bien? -su voz sonaba melosa y dulce aunque recia.

    -Suavecito amor, quiero que dure mucho. -la otra voz sonaba fina y atiplada, por supuesto era de Rubén mas afeminada que la mía, y en estos momentos debía de sentirse una mujer completa por como la trataba su macho y hermano.

    Cerré de nuevo los ojos aunque no podía dejar de escucharles.

    -¡Ay, ay, ay! Follas como nadie mi vida.

    -¿Y lo de Ian de esta noche?

    -No creo que te supere y menos con dos putitos para el solo a la vez.

    -De todos eres el mejor Erico, mejor que Pablo y él es muy bueno, mejor que David, tu eres el mejor amorcito. Dame papi, hermanito mío, hazme tu putita mi vida.

    -¡Ay que gusto tan rico, que verga más deliciosa! Folla a tu putita mi amor, cógeme con cariño -poco después Erico comenzó a embestirle con fuerza y al poco tiempo bufaban conteniéndose para no gritar los dos hermanos.

    *************

    Desperté y miré el móvil para saber la hora, las doce del mediodía, dios! en una hora más o menos Tomás llamaría a la puerta para llamarnos para la comida.

    Miré la revuelta cama, y sentí el tremendo olor a sexo que había, los hermanos permanecían dormidos, Erico con un brazo sobre la panza de su hermano y una pierna sobre las de él cubriéndolo apenas, marcándole como de su propiedad. Los dos eran unos bellos ejemplares de lozanos jóvenes, una fuerte, viril y macho, el otro bello y delicado, mariquita hasta la médula, me gustaban los dos hermanos aunque con uno poco tenía que hacer salvo alguna mamada que las sabía hacer muy bien.

    Me sorprendí divagando en mis sucios pensamientos y toqué el hombro de Erico, se movió y se giró para mirarme, una hermosa sonrisa afloraba a sus labios, húmedos y con una hilo de baba que le caía por el mentón, no resistí la tentación de acercarme y besarle los labios, él intento sujetarme pero vi su polla medio elevada y pensé que no era el momento ni la situación, salté de la cama sin darle opción a que me sujetara.

    -Me voy al baño, podéis usar el de la habitación de Pablo o la que queráis. -antes de que me respondiera había cerrado la puerta tras de mi.

    Tomé una corta ducha dando vueltas a todo lo que había sucedido en la noche y estaba maravillado, me habían follado dos veces, dos chicos increíbles y guapos poseedores de hermosas herramientas, me había regalado tres orgasmos y la había pasado en grande, no me arrepentía de nada aunque Pablo se me aparecía en el pensamiento muchas veces.

    Terminé de prepararme y me miré coqueto en el espejo. Yo también era guapo, los hombres me deseaban y querían tenerme, ¿para qué pensar en más?.

    La habitación estaba vacía y abrí todas los ventanales para que se renovara el aire, se coló un airé cálido plagado de olores del jardín, de las flores que Ana quería siempre renovadas, me sentí feliz y dichoso.

    Unos pantaloncitos cortos blancos y ajustados que no terminaba de taparme las nalgas ni el ombligo, una camisa rosa y suelta para que me tapara hasta el culete, sin interior, y las chancletas de goma, las brasileñas que seguramente me había comprado Ana. Volví a mirarme en el espejo, estaba divino y me lancé un beso, amaba la vida y me amaba a mi mismo.

    Los chicos volvieron, juveniles y guapos como eran ellos, la ropa no estaba muy bien.

    -Tú, Ruben puedes buscar algo mío que te sirva y tu Erico, deberías hacerlo en el vestuario de Pablo, seguro que tiene ropa aún allí, tenéis más o menos el mismo cuerpo.

    -No importa, no te preocupes, saludamos a la tía y marchamos para cambiarnos en casa.

    -Entonces vamos a buscarla y ver si hay algo para comer en la cocina, seguro que Berta tiene la despensa bien surtida

    Del comedor, al lado de la cocina, salio Dulce de debajo de una silla, intentaba subirse por mi pierna y me arrodille para cogerlo en mis brazos.

    -¿Como está mi dulce amigo? -me lamió la cara haciéndome cosquillas y nos reímos mientras recibía caricias de todos nosotros, hasta que Berta apareció.

    -Tu ven conmigo, ya has desayunado y deja a los señores tranquilos. -se lo llevó pero estaba seguro que conseguiría escapar y volvería para seguir jugando.

    Había comida como era de suponer, dos tostadas con mantequilla y mermelada de naranja amarga, café que olía muy bien, cola-cao con leche y una jarra de naranjada, la dulce Alicia nos servía sin levantar la vista de la mesa.

    ¿Qué pensaría la dulce muchachita de dorados cabellos y carita redonda y tierna, ante aquellos jóvenes que solo reían y comían voraces? Al principio las dos mujeres se habían sorprendido al ver a los sobrinos de la señora en la casa conmigo, señal de la reserva y prudencia del buen y fiel Tomás.

    -Alicia, ¿la señora ha salido de su habitación?

    -Está en la piscina o en el pabellón tomando el sol, ahora tengo que llevarle la limonada. -no era capaz de levantar la mirada, estaba cohibida ante aquellos dos chicos no habituales de la cocina.

    -No te preocupes lo preparas y la llevamos nosotros después de lavarnos la boca. -antes de salir Dulce estaba reclamando algo de nuestro desayuno, partí un trocito de mi tostada y se lo di para que comiera de mi mano, me lamió los dedos hasta no dejar nada de la golosina que para él era la mermelada.

    Nos lavamos los dientes, ellos en el baño donde estuvieran antes, y a la vuelta.

    -Vamos a buscar unos bañadores, si está en la piscina no vamos a ir vestidos.

    Todos mis bañadores le iban bien a Rubén, el problema era Erico, al fin se pudo meter unos elásticos que se estiraban hasta hacerse transparentes, y se le marcaba culo y el paquete de una forma sugerente.

    -Waww, parece que voy buscando quien me meta mano. -Rubén y yo soltamos la carcajada.

    -Estamos en familia, la tía se va a asustar por verte así tan machote.

    Al pasar por los servicios de cocina recogimos la bandeja con zumo de limonada y los vasos que nos entregó Alicia, y la pobre no sabía donde mirar al ver a Erico, roja como la grana.

    Seguirá…

  • En casa de mis suegros

    En casa de mis suegros

    Como les comentaba este relato lo escribo para contar mis aventuras sexuales con mi novia. Comienzo por describirme soy una persona de 1,70 piel clara con cuerpo delgado, nada fuera de lo común. Mi novia es más bajita piel morena grandes pecho y grandes nalgas que con el ejercicio se le han ido tonificado más y más.

    Somos una pareja normal llevamos años de noviazgo y espero que en un futuro cercano seamos esposos.

    Cuando la conocí se me hizo la mujer más X del mundo pero como dicen las chaparrita son las más peligrosas tuve que comprobarlo. No costó mucho convencerla de que fuera mi novia ya que nos gustábamos, desde la primera vez hubo sexo en mi casa y en otras partes, pero en su casa aún nada. Llegó el día que me invitó a ir para conocer a su familia la cual no es muy grande ahora, una hermana, un hermano y papá y mamá (que ya fallecieron.)

    En esas fechas yo iba con toda la disposición del mundo para entablar amistad con mis suegros pero me gano más la calentura. Estábamos viendo la televisión cuando mi novia me llama a la cocina

    B: amor puedes venir un rato?

    J: voy…

    Cuando llegue ella me agarro y nos dimos un beso muy rico, nos metíamos la lengua y yo empecé a hacer algo que me encanta. Le empecé meter los dedos, 1… Luego 2… Hasta que su mamá nos interrumpió ella iba directo a donde estábamos.

    Nosotros seguimos de lo normal en la cocina, cuando mi suegra regresó a su lugar le empecé a meter mano de nueva cuenta hasta que llegó el orgasmo. Pero se lo tuvo que tragar.

    J: – al oído- Estas bien caliente verdad flaca, que te parece si te pones algo más cómodo y te doy unas cuantas metiditas mientras ven la televisión tus papas.

    B: ok esperame un poquito…

    Hasta acá lo dejo si gustan saber sobre mis aventuras en la casa de mis suegros y con otras mujeres. Déjenme sus comentarios. Y pongo las demás aventuras.