Autor: admin

  • 3 hombres y dos mujeres fueron felices una noche (II)

    3 hombres y dos mujeres fueron felices una noche (II)

    Después de los 14 polvos en 24 horas que gozó mi inocente y virginal mujercita llegó el lunes. Durante toda esa semana Silvina volaba de calentura, parecía que nada le alcanzaba, quería pene a toda hora. Yo llegaba de trabajar y ella ya estaba exigiendo que le llenara esa tibia vagina. Fue una semana agotadora para mi pobre cuerpo. El domingo por la mañana le digo:

    – Hoy, después de almorzar vamos a verlo a Rubén y lo invitamos para el lunes a la noche.

    Cuando llegamos a la casa quinta estaba toda su familia, incluida su cuñada, a la que yo le había besado su joven conchita en la playa, hacía años.

    Bajé en la entrada, muy formal, como si fuera un encuentro de trabajo y arreglamos la visita de Rubén a Paraná.

    La noche del lunes el amigo llegó puntualmente y salimos para el motel. De paso Silvi bajó en la casa de una amiga que nos había recomendado Mirta.

    Carmen, ese era su nombre tenía el mejor par de tetas que conozco, pero no habíamos llegado al intercambio era tan feo que le faltaban los pelos para ser un orangután. Su marido no la dejó salir y Silvina, ya en el coche dijo:

    – Bueno, vamos a culear los tres. –

    Ya en el motel, Rubén panza arriba, como siempre y Silvi montándolo con todas las calenturas juntas. Acabaron con la le vagina de mi mujercita llena de leche. Rubén la empujó hacia arriba para salir debajo y Silvi, con un solo movimiento puso su conchita babeante en mi boca abierta. Allí descargó todos sus jugos y la leche del macho en mi boca, Tuve que beber todo ese caudal y me pareció muy sabroso. Mientras ellos cogían, me hice una buena paja en honor de mi dulce mujercita.

    Como ya había bebido su leche fui y le hice una mamada al macho de mi mujer.

    Descansamos un rato y Silvi con manos y boca puso en erección el pene de su nuevo amante.

    Se volvió a montar sobre ese mástil y dejó su culito al aire. Fue en ese momento que con mi verga bien dura se lo rompí una vez más.

    Y digo una vez más porque antes se había calentado con otro macho que por Internet le había propuesto culearla con una verga bien gorda y tuve que culearla 10 noches seguidas.

    Acabamos juntos los tres de esa doble penetración.

    Con Rubén que tuvo algunos gestos no simpáticos no nos vimos más, pero mi mujer quedo llena de leche esa noche.

    Esto es toda verdad en todos sus detalles y deseo aclarar que no soy ni puto ni cornudo, soy un feliz degenerado, al igual que mi mujer que goza tanto con hombres como con dulces mujeres.

  • Después de ser confidentes me cojo a mi prima

    Después de ser confidentes me cojo a mi prima

    Soy fiel lector de relatos de esta página, digamos que mi fuerte no es el escribir relatos, pero quiero compartir con ustedes lo que me ha sucedido con mi rica prima.

    Todo mundo tiene en la familia alguna prima que se cae de buena, en este caso conmigo no es la excepción. Somos del estado de Aguascalientes y mi prima Fabiola tiene 26 años, 1.60 de estatura, unas chiches riquísimas 34B y lo que más me fascina de ella es su rico culito respingón. Creo que mi descripción no importa mucho, soy Manuel de 30 años, soy alto, 1.80 y con una verga de 18 cm.

    Resulta que un día en una reunión familiar nos empezamos a llevar tan bien, que comenzamos a salir de fiesta como los buenos primos que solíamos ser, todos los fines de semana nos poníamos unas muy buenas borracheras y de vez en cuando consumíamos cocaína (nos gusta ese maldito vicio), así que ya se imaginaran como nos poníamos de locos!!, a partir del primer día terminamos contándonos todo lo que nos pasaba, algo así como confidentes; ella me contaba como se la cogían y quien se la cogía, vaya que es toda una puta mi prima Fabiola. Así como yo también le contaba mis pequeñas aventuras que no eran tantas como las de ella.

    Pasaron 2 años siempre manteníamos comunicación ya fuera por llamadas o por Whatsapp aunque no saliéramos de fiesta. Un buen día platicando le dije que tenía ganas de verla coger con alguien más pero sin participar, a lo que ella me respondió que sí, tanto así que me platico que se iba a masturbar de lo cachonda que se puso al pensar que yo la viera coger.

    Estuvimos planeando todo de cuando como dónde y con quien, hasta que llego el día, salimos a pre copear a una cantina al centro de la ciudad y ya estando ahí la verdad no había nadie que le agradar o que la excitara, así que le propuse que nos fuéramos a un motel con jacuzzy y contratar a una escort y que ella nos viera a nosotros, cosa que le fascinó y así lo hicimos, pedí una escort, pero como en muchas ocasiones las fotos engañan y lamentablemente me mandaron una mujer gorda, fea y muuuy vulgar la cual tuvimos que regresar, yo tenía unas ganas inmensas de coger así que saque un gramo de cocaína que había comprado un día antes y le ofrecí, apenas la vio y le brillaron los ojos, nos dimos unos pases y me empecé a calentar más de lo que estaba y le dije:

    M: Sabe que Faby, ando bien caliente creo que me daré un baño con agua bien fría.

    F: Si wey deberías que ve nomas pinche pito que se te ve, y te la jalas en el baño jajajaja.

    Me di un baño y se me bajo un poco la calentura, pero recordé lo que se me antojaba Faby así que decidí salir en puro bóxer del baño, al verme solo vi que se mordió los labios.

    F: T la hubieras jalado bebe que yo ni creas que te voy ayudar con eso.

    M: entonces si m la empiezo a jalar no te molesta.

    F: Para nada, somos primos y ante todo hay confianza, y lo que pasa aquí, aquí se queda.

    M: Conste heee.

    F: ¿Pero sabes q? ya a mi también me está dando mucho calor.

    Yo me empecé a masturbar enfrente de ella y de pronto se quita el pantalón y la blusa quedando solo en tanguita y brasier color negro, se veía divina. Disimuladamente comencé a tocarle la pierna y comencé a subir hasta su entrepierna hasta llegar a su vagina depilada, ella no decía nada, solo su respiración se agitaba más y más y me veía fijamente a los ojos, lentamente con mi otra mano le quite el brasier dejándola solo en tanga y con esos hermosos pechos al aire con unos pequeños pezones color marrón, los cuales succione a mi antojo, hasta sacar de sus labios un pequeño y ahogado gemido…

    F: aaahhh!

    F: ¡¡eres un carbón, me tienes súper mojada no mames!!

    M: Tu solo relájate y dejémonos llevar por el momento.

    La recosté en la cama y comencé a mamar su deliciosa panochita ya muy mojada, los gemidos no se hicieron esperar hasta que alcanzó su máximo esplendor y tubo un orgasmo que me llenó la boca de sus fluidos después de tan delicioso orgasmo.

    Yo ya estaba a punto, así que decidí meterle mi verga, tan solo de pasar la pura cabeza por sus labios se comenzó a contraer y tuvo su segundo orgasmo. Después comencé a meterle toda la verga suave para después dejársela ir como gorda en tobogán!!! se retorcía y gritaba de placer así estuvimos un buen rato hasta que me vine en su interior, aun lo recuerdo y se me pone durísima la verga.

    Luego de haber tomado aire mi verga estaba nuevamente piradísima, esperando un segundo raund, al ver como estaba me dio una mamada de ensueño. Y al ver que ya estaba súper tiesa se levanta y se sube encima de mi.

    F: Esta es tu noche pinche primo vas a probar el culito de tu prima.

    Se montó y se fue metiendo poco a poco mi verga, ya al tenerla adentro comenzó a moverse de una manera tan rica, la tome y la empine, al fin tenía ese culito para mi solo así que le di hasta que no pude mas hasta correrme en ese delicioso culito.

    F: ¡No mames primo eso fue delicioso, esto lo tenemos que repetir muy pronto! Eso de coger con el primo me calienta a montones.

    Me beso delicioso y se levantó a bañarse para retirarnos del motel y llevarla a su casa.

    Ya estando afuera de su casa me dio un beso cachondísimo prometiéndome que no sería la última vez, le encanto como cogimos… y esa no sería la única vez que lo haríamos…

  • Haciendo ejercicio con mi madre

    Haciendo ejercicio con mi madre

    Desde que mi madre se divorció, empezó a cuidarse. Dejó de comer comida basura, bueno no basura exactamente, pero sin con muchas calorías y adelgazó diez kilos. Antes estaba fondona y ahora tiene un tipazo de modelo.

    Recuerdo que cuando bajábamos a la playa, pese a sus kilos de más, se empeñaba en ponerse bikinis de colores, digamos un poco fluorescentes.

    Me acuerdo que pensaba que cuando mis padres follaran, mi padre tendría que soportar sus carnes botando sobre él.

    Ahora como digo tiene un cuerpazo, y lo peor es que quiere contagiarme su obsesión por el peso a mí. Me regaña cuando me ve comer bollos, chocolate o cualquier otra cosa con “excesivas calorías” como dice ella.

    Así que hace poco, como estoy sin trabajo, me ha inscrito al gimnasio al que va ella.

    El primer día no tenía ninguna gana de acompañarla, la verdad. Pensaba en que tendría que estar aguantando cotilleos de marujas y demás. Las expectativas estaban por los suelos.

    Mi madre me animó al verme con mala cara y me dijo que lo pasaríamos bien haciendo ejercicio y que yo además perdería unos kilillos.

    Llegamos al gimnasio y nos separamos en los vestuarios para cambiarnos de ropa. La verdad es que nunca me había dado morbo ver a mi madre desnuda, aunque en poco tiempo eso iba a cambiar.

    Nos dirigimos a la zona de cardio. Allí me presentó a Claudia, una compañera de ejercicios que había conocido en el gimnasio.

    -Este es mi hijo Carlos. Me presentó. Quiero que pierda unos kilillos y como ahora no tiene trabajo le he inscrito conmigo.

    Nos dimos los dos besos de rigor y nos subimos a las bicis estáticas. La verdad es que estaban bastante bien porque tenían respaldo y así podías estar sentado tranquilamente mientras pedaleabas.

    Mi madre me había puesto que la bicicleta no pusiera mucha resistencia por ser la primera vez. Ella se puso en la de al lado y Claudia enfrente nuestro, en la elíptica.

    Claudia llevaba puesta una camiseta de tirantes rosa ceñida. Un pantalón muy ceñido marcaba sus curvas. Mi madre tiene 47 años y ella debía de tener unos 50 o así. La verdad es que estaba muy buena para su edad.

    Me estaba poniendo nervioso porque mientras pedaleaba, ella estaba enfrente nuestro subiendo y bajando en la elíptica y sus tetas moviéndose a ese ritmo y con el sudor. Los pezones se le marcaban y la verdad, no sé si las tenía operadas porque no se le caían para nada y estaba claro que no llevaba sujetador. Y a su edad eso era bastante difícil. Que no se le cayeran claro, porque a mi madre si se le caían un poco.

    Después de terminar en la bici, mi madre me propuso pasar a la cinta de correr.

    -Empezaremos andando, me dijo con una sonrisa y luego ya seguiremos corriendo.

    -Es demasiado esfuerzo mamá. Estoy hecho polvo con la bici.

    -Tu tranquilo. Hoy solo andarás.

    Comenzamos en la cinta y para entonces Claudia subía y bajaba con más ritmo aún en la elíptica. Aunque estábamos algo separados no le quitaba ojo de encima. Nunca me habían gustado las maduras, pero me estaba poniendo muy cachondo.

    Notaba una erección que crecía bajo mi pantalón. No iba a poder seguir así por lo que cogí mi toalla, disimulé secándome el sudor y le dije a mi madre que tenía que bajar, que me estaba dando mucho calor.

    Mi madre paciente, puso las piernas a ambos lados de su cinta mientras esta seguía corriendo y tocó los botones de la mía hasta pararla.

    -Gracias mamá. Necesito refrescarme.

    Me fui derecho al vestuario, me desnudé y sin que nadie me viera la erección, me di una ducha bien fría hasta que mi polla recuperó su tamaño normal.

    Cuando salí, mi madre estaba terminando. Me dijo que por hoy era suficiente y nos despedimos de Claudia.

    Al salir del gimnasio le pregunté por la edad de Claudia. Le había comentado a mi madre sin cortarme que ella tenía un buen par de tetas para su edad y que si serian operadas.

    -¿Cuántos años crees que tiene?

    -50, le dije.

    -51, tiene 51, me contestó mi madre.

    -Entonces son operadas sin duda. Pero están muy bien.

    -¿Eso significa que no te gustan las tetas de tu madre? Me dijo poniendo cara de pena.

    -Claro que me gustan mamá… me di cuenta de que había metido la pata pero ella se rio como si nada.

    -Ja,ja,ja,ja.

    -Bueno, intenté arreglarlo, a quién debían de gustarle era a papá…

    Siguió riendo hasta que llegamos a casa. Menos mal que no le dio importancia.

    Los siguientes días volvimos al gimnasio y allí estaba Claudia con sus ejercicios. Aunque siempre que la veíamos estaba subida a la elíptica, parecía que no hiciese otra cosa.

    Empezamos con la bici, luego la cinta y por ultimo pasábamos a la máquina de remo. Yo para entonces ya estaba empalmado, así que con la excusa del sudor me daba una ducha, pero unos días atrás había empezado a meneármela en la ducha. Afortunadamente, eras duchas individuales, con su separación entre ellas, por lo que podía desahogarme sin que nadie me viera.

    Eyaculaba varios chorros que salpicaban contra la puerta de la ducha. Estaba tan caliente que seguía meneándomela después de haberlo soltado todo.

    Como la alcachofa de la ducha era fija, tenía que apañármelas para que se fuera todo el semen de la puerta haciendo salpicaduras con las manos.

    Ya recuperado del orgasmo, me secaba bien y me volvía a poner la ropa de gimnasia y a volver. No creía que mi madre sospechara algo, era demasiado inocente en esos temas y estoy seguro de que no sabía que su hijo se le meneaba, ni siquiera en casa.

    Un día al volver a la cinta, mi madre me dijo que Claudia trabajaba en recursos humanos de una multinacional y que cómo le había contado que estaba sin trabajo, me comentaba que podría acudir a una entrevista de trabajo para conocerme mejor y ver si podría encontrarme algo.

    Sacó una tarjeta que llevaba en la bolsa de deporte después de salir del vestuario y me dijo que si me venía bien, al día siguiente a las 9 me vería para hacerme la entrevista.

    Mi madre contestó que si por mi y nos despedimos de ella.

    -Hay que llevar traje, le dije, y encima tengo que madrugar, que rollo, protesté.

    -No seas tonto hijo, yo gano dinero, pero no somos millonarios, y algún día yo faltaré y tendrás que arreglártelas tu solo.

    Asentí con la cabeza.

    Al día siguiente nos levantamos a las 7:30, bueno mi madre siempre lo hacía porque trabajaba de mañana, pero yo estando en paro me levantaba a las 10.

    Después de ducharnos, me ayudó a ponerme un traje de mi padre con corbata y todo. Me estaba un poco pequeño.

    Mientras me apretaba el nudo de la corbata me dijo:

    -Estás muy guapo hijo. Ya verás cómo le causas buena impresión.

    -Eso espero.

    Llevaba una carpeta con un curriculum como me había pedido Claudia.

    Mi madre me llevó a la entrevista, le pillaba de camino a su trabajo. Nos despedimos en la puerta del edificio. Me deseó suerte y me tiró un beso. No sé porqué me fijé en sus tetas al despedirnos.

    Eran las 9 menos cinco cuando atravesé la puerta del edificio. Me dirigí a una chica que estaba en la recepción.

    -Tengo una entrevista con Claudia López a las 9. Soy Carlos Gonzalez.

    Miró un libro de visitas y me dijo:

    -La avisaré de que subes. Planta 14, su nombre está en la puerta.

    Subí hasta el piso 14 y al salir vi una puerta cerrada con el nombre de Claudia López grabada en una placa.

    Toqué la puerta y me invitó a pasar.

    -Hola Carlos, siéntate. ¿Te apetece tomar un café?

    -Gracias. Estaría bien.

    Llamó a su secretaria y nos trajo dos cafés muy calientes. Cuando se iba, le dijo que no le pasara llamadas.

    -Bueno Carlos, cuéntame, ¿cuántos años tienes? ¿qué has estudiado? ¿de qué te gustaría trabajar?

    -Tengo 23 años, estudié ADE y trabajé tres años después de acabar la carrera en una empresa…

    -No hace falta que me digas el nombre.

    Me dijo que le pasara el curriculum y le echó un vistazo. Luego me lo devolvió y se quitó la chaqueta dejándola sobre su silla aunque tenía un perchero detrás.

    Llevaba una blusa morada con un buen escote.

    Me miró fijamente y me preguntó si me gustaban maduras.

    -¿Qué dice?

    -Que si te gustan las mujeres maduras. Me he dado cuenta de que en el gimnasio no me quitas ojo de encima.

    Yo me sonrojé y no sabía que decir…

    Se levantó de la silla y caminó hasta la puerta echando el pestillo que esta tenía.

    -Vamos a comprobar si te gustan maduras de verdad…

    Diciendo esto se quitó la blusa y la falda quedándose en ropa interior. Estaba encerrado con una pervertida…

    -¿Quieres trabajo? Pues primero tendrás que hacerme uno a mi.

    Se agachó frente a mi echando mi silla hacia atrás y metió la mano en mi pantalón hasta llegar a mi polla. No opuse mucha resistencia, la verdad.

    Desabrochó el pantalón y sacó mi polla que estaba algo dura.

    -Yo también me he fijado en ti en el gimnasio, ¿sabes? Cómo hacías ejercicio con tu madre, cómo sudabas y cuando te ibas al vestuario suponía que te la meneabas en la ducha pensando en mi. Me ponías tan cachonda que cuando llegaba a casa estaba tan húmeda que me tumbaba en la cama y me metía dos dedos de lo mojada que estaba. ¿Entiendes? Ahora quiero probar tu polla. Esa polla de veinteañero que no he probado desde que yo también tenía veinte años.

    Me empezó a chupar la polla hasta que alcanzó la máxima erección. Me dolía de tan dura que estaba.

    Después de un rato se quitó el sujetador y me hizo una buena cubana con ese par de tetas que había adivinado en el gimnasio. No parecía para nada que fueran operadas.

    Cuando se cansó de la cubana, me levantó y me llevó al otro lado de su mesa donde había una alfombra.

    Me tumbó sobre ella, me abrió la camisa, mi corbata y chaqueta estaban en la silla y me bajó el pantalón hasta los tobillos. Ella se quitó las bragas, llevaba el coño depilado del todo salvo por una pequeña línea en el centro. Abrió una especie de cajón oculto del que sacó un condón.

    Lo abrió con desgana mirándome a la cara y me lo puso.

    -Hay que ser precavidos, me dijo seria.

    Se colocó a horcajadas sobre mi, se mojó dos dedos con la lengua y se los pasó por el coño y se la introdujo muy despacio.

    Comenzó a subir y bajar. El condón se enrolló un poco en su base y yo lo volví a desenrollar hasta abajo.

    Claudia seguía follándome y acompañaba cada subida y bajada con un ah.

    -Ah, ah, ah, ah, así, así, sigue follándome, sigue follándome. Pero yo no hacía nada, era ella la que me estaba follando.

    Yo la miraba hacer y estaba disfrutando mucho la verdad.

    -¿No dices nada? ¿No te gusta? ¿No te follo bien?

    -Si, si que me follas bien, dije. Comencé a gemir por si acaso le daba por abofetearme o algo. Si no había gemido era por miedo a que nos oyeran.

    Al oírme gemir se animó y aceleró el ritmo de la follada. Si antes me lo hacía recta sobre mi, ahora se inclinó hacia delante como lo haría una pareja de amantes y apoyó sus manos sobre mi pecho.

    -Ah, ah, ah, Carlos que gusto me das, ah, ah, ah, sentir tu polla dentro es lo mejor que puedo sentir. Como me gusta, como me gusta, imagina como sería que tu madre también sintiera tu polla dentro de ella. Imagínatelo, tu madre, tu madre, te la follas, te la follas, aaaah.

    ¿A que venía meter a mi madre en esto? No sé, tal vez la pusiera también cachonda a Claudia. Era una pervertida y podía pensar cualquier cosa.

    Seguimos un rato más. Ahora yo miraba cómo sus tetas subían y bajaban.

    -¿Te gustan eh? Tócamelas, chúpame los pezones si quieres, se cómo me las mirabas en el gimnasio. No es lo mismo meneártela pensando en ellas que tenerlas aquí delante para ti.

    Se las cogí y las manoseé, las chupé, chupé sus pezones y para entonces no pude más, estaba a punto de correrme.

    -Voy a correrme Claudia.

    -Aguanta un poco más, no te corras aún, yo aún no llego, no llego, no llego. ¡Siii! Si llego, me corro, me corro, ah, ah, ah, ah,

    Aceleró el sube y baja y me corrí con ganas.

    -¡Aaaaah Carlooos! ¡Me corrooooo! ¡Qué gustooo! Córrete tu también.

    Le agarré fuerte las caderas para que sintiera cómo me iba. Mientras ella seguía dando los últimos sube y baja, yo terminaba de soltar toda mi leche. Fue increíble.

    Ya recuperada la respiración, Claudia se salió de mi. Me dejó tumbado en el suelo y pasó sobre mi por lo que vi su coño desde abajo mientras iba a un pequeño baño que tenía en su despacho. Me incorporé y me levanté. Me quité el condón y lo tiré en un cubo que estaba junto a la puerta del baño.

    Como el baño era tan pequeño, toqué con mi polla aun morcillona su culo.

    -La próxima vez quiero follarte así, le dije al oído.

    -Ahora límpiate bien y vístete. La semana que viene te llamaré para una segunda entrevista. De esto ni una palabra a tu madre, ¿entiendes?

    -Claro, claro, no diré nada.

    Me vestí y salí del despacho, cuando me di cuenta de que me había dejado la carpeta con el curriculum sobre la mesa. Volví a entrar y la cogí. Los cafés ni los habíamos tocado.

    Llegué a casa y comí algo. El polvo me había abierto el apetito.

    Por la tarde llegó mi madre del trabajo. Le conté que tal me había ido el día con la entrevista y ella me dijo que seguro que le había causado buena impresión. También le dije que hoy no tenía ganas de ir con ella al gimnasio. Mi madre lo entendió y nos quedamos en casa.

    Al día siguiente si fuimos al gimnasio pero ni rastro de Claudia. Así durante unos días más.

    Mi madre estaba como impaciente por no verla. Pensé que con lo que me había dicho mientras follábamos, mi madre a lo mejor se había acostado con ella. Si llevaba tres años sin probar una polla lo mismo le daba un coño y empecé a imaginármela haciendo la tijereta o cómo se llamara eso que hacían las lesbianas.

    Desde hacía unos días había empezado a mirar a mi madre con otros ojos, no sé si era por la ausencia de Claudia o por otro motivo.

    El domingo siguiente estaba cansado y decidí acostarme a eso de las 12. Mi madre se quedó en el salón viendo la televisión. El caso es que hacía calor y no podía dormirme. El reloj de la mesilla marcaba las 2:00 AM en color verde fosforescente. En eso que noté una luz que me apuntaba directamente a la cara.

    -¿Quién es? ¿Qué pasa?

    -Soy yo hijo. Era mi madre con su linterna. Se ha ido la luz. ¿Puedes ayudarme a ver si han saltado los plomos?

    -Si, está bien. Espera que cojo mi linterna, le dije.

    La ayudé a coger la escalera que teníamos en la terraza. Quise subirme a ver el panel eléctrico porque estaba encima de la puerta de entrada, pero mi madre no quiso y se subió ella.

    No llevaba camisón como siempre, sino que iba en ropa interior.

    Me quedé mirando su culo perfecto marcado por esas bragas de encaje tan bonitas que llevaba.

    -Vaya, no han saltado los plomos, me dijo mirándome desde arriba.

    -No te preocupes, mañana llamaremos a un electricista para que lo mire.

    Sacamos la escalera y mi madre me dijo que si podía dormir con ella porque le daba miedo la oscuridad.

    Como si no durmieras todos los días a oscuras, pensé para mis adentros.

    Volvió a insistir poniendo cara de niña buena y no pude resistirme.

    Por si acaso decidí acostarme de espaldas a ella.

    La verdad es que seguía sin poder dormirme. No sé qué hora sería cuando noté que sus tetas se apoyaban en mi espalda. Se había pegado totalmente a mi.

    -Cariño, ¿puedes darte la vuelta? quiero decirte algo.

    Obedecí algo cansado.

    -Dime, ¿yo te excito?

    -¿Qué dices mamá? Dije alejándome de ella.

    -Que si te excito. Me he dado cuenta de cómo me mirabas el culo mientras estaba en la escalera.

    -Cualquier hombre que no sea gay te miraría el culo. Lo tienes perfecto de tanto ir al gimnasio.

    -Si, pero tú lo mirabas con deseo.

    -Solo lo he mirado como mujer que eres.

    Mi polla se estaba empalmando.

    -Tengo que confesarte que desde que me separé de tu padre hace 3 años que no pruebo una polla. Me masturbo si, pero no es lo mismo que sentir un miembro masculino dentro de mi haciéndome sentir plena.

    No podía creer que me estuviera confesando eso.

    -Tengo que pedirte un favor. Quiero que me folles, hazme tuya. Sé que me deseas aunque seas mi hijo. Yo también te deseo. Me encanta tu barriguita. Alguna vez te he espiado en la ducha.

    Yo rechazaba eso echándote para atrás. Iba a caerme de la cama, pero al mismo tiempo me estaba poniendo cachondo.

    -Fóllame hijo. Si me follas, mañana te compraré esas Nike que tanto te gustan.

    ¿Me estaba comprando por unas zapatillas? Sin duda estaba loca o muy desesperada por follar.

    Se fijó en que estaba empalmado y me tiró del calzoncillo.

    Ya no había vuelta atrás. Yo estaba dispuesto a ello. Era mi madre, si, pero la quería y la deseaba como mujer.

    Me quité el calzoncillo y ella se desnudó también, se tumbó boca arriba y se abrió de piernas dispuesta a recibirme.

    -Ya no puedo quedarme embarazada, me dijo, así que házmelo sin goma.

    No veía bien, solo un rayo de luz de la calle entraba por la ventana, así que me agarré la polla y la guie a ciegas hasta su vulva.

    La penetré despacio, muy lento, era la primera vez que lo hacía sin condón y la sensación era magnifica. Carne contra carne sin plástico de por medio.

    Ella cerró las piernas atrapándome. Comencé a moverme. Mi madre me miraba con pasión. Mientras empujaba yo también la miraba a los ojos enamorado.

    -Mamá, mamá, ah, ah, ah, que gusto.

    -Si mi niño. Sigue así, así, muy bien. Así le gusta a tu madre.

    -¿Papá te lo hacía así?

    -Muy pocas veces. Era muy bruto y solo quería disfrutar el. Se corría enseguida.

    -Pues yo te voy a hacer disfrutar mucho.

    -Si mi niño. Ah, ah, ah, empezó a respirar más rápido.

    Yo también la acompañaba con mis gemidos.

    Seguimos follando un rato más, era genial. Ya no importaba follarme a mi madre. Nadie podía saber lo que hacíamos dentro de casa. Era mi madre y la amaba y la deseaba. Fin de la preocupación.

    La semana siguiente Claudia no me llamó. Estaba claro que solo me había hecho la entrevista, y que entrevista, para follarme.

    Un domingo se me ocurrió algo. Iríamos al gimnasio para follar en las duchas.

    Cuando llegamos era temprano y no había casi gente. Al entrar la chica de recepción nos dijo que las duchas de los vestuarios masculinos estaban estropeados y que si no me importaba podría ducharme en el vestuario de mujeres, siempre yendo con una toalla y nunca desnudo.

    Nos miramos y sonreímos.

    Follamos como locos en las duchas del vestuario de mujeres. Aquello fue lo más.

    Volvimos a repetir cuando repararon las duchas del vestuario masculino. Siempre en domingo por la mañana con el morbo de que pudieran pillarme en el vestuario de mujeres.

    Mi madre y yo ahora somos amantes. Nadie lo sabe, no lo vamos pregonando y somos felices.

    Si os has gustado y queréis comentar, escribidme a: [email protected].

  • Mi sueño en la playa

    Mi sueño en la playa

    Soñé contigo, anoche, estábamos en una playa, ya se había puesto el sol, yo dormía de guatiiita en la arena. Y me despertabas con un beso. Estabas muy caliente. Me dabas vuelta, me tomabas de las muñecas y me hacías el amor, por mucho rato, de muchas formas.

    Partías metiéndomelo… fuerte, sin preguntar, sin avisar, sin esperar a que me mojara. Me dolió, pero me gustó y me calentó de inmediato, me hiciste gritar, doblarme de dolor, pero resultó… tenerte encima, con tu pene adentro, atravesándome, con tu cuello cerca, oliendo la mezcla de tu perfume, con tu cuerpo transpirado. Me acerqué y te chupe el cuello, quería saborear tu piel… mientras retirabas tu pelvis y volvías a metérmelo fuerte, me sacaste otro grito… te gustaba… me mirabas fijo… me hablabas con la mirada… me recordabas que soy solo tuya, que mi cuerpo te pertenece, que mi vagina siempre estará para recibirte.

    Mi respiración se agitaba y gemía, encorvaba mi espalda, para presentarte mis pechos, para que los chuparas. Me miraste con decisión, y lo hiciste, me los chupaste, fuerte, me dolió, me mordiste, me tomaste con tu mano derecha por debajo de la espalda y volviste a chuparme el pezón. Grite de placer y me humedecí entera, tuve mi primer orgasmo junto con un squirt.

    Al percatarte de eso me empezaste a empujar más fuerte, me embestías como una bestia, la arena estaba en todo mi cuerpo, y tu pene me ardía más y más cada vez que lo metías. Mis pechos se movían fuerte con cada empujón que me dabas. Cerré mis ojos y sentí elevarme. Date vuelta! ordenaste, me puse en cuatro, tomaste mi pelo y me empujaste contra la arena, te expuse mi vagina y nuevamente me penetraste, fuerte…

    Yo sentía como tu pene tocaba mis paredes internas y como tus testículos rebotaban y me golpeaban con cada embestida. De pronto empezaste con tu dedo índice y medio a tocar mi ano, los metiste y lo abriste ligeramente.

    Pude sentir ese estímulo como el inicio de otra etapa, en la que el placer seria constante, como si cada segundo que pasaba era el segundo previo al orgasmo. Sentí la necesidad de que los metieras más adentro. Te lo pedí entre gemidos. Me escupiste y los metiste lentamente. Mi ano se contrajo una vez. Después se soltó y relajó.

    Pudiste meter tus dedos bien adentro, mientras tu pene seguía entrando fuerte por mi vagina. El placer era tal, que te gritaba: métemelo por favor, por el culo!! Culéame… No me hagas esperar más!

    Moviendo tus dedos suavemente y en círculo, tratando de abrir más mi ano, pusiste la punta de tu pene en él y empujaste un poco… pude sentir que permitir la entrada de tu verga seria doloroso, sin embargo, este era el momento, había que vivirlo, y la excitación era tal que no dude en entregarme entera.

    Flecte lo que más pude mis caderas, te pedí que me sacaras el moco de mi vagina y lo pusieras en mi culo, lo escupiste nuevamente y enfrentaste la punta de tu pene. Te pedí: entra lentamente. Eso hiciste. Entraste un poco. Grité, pero me gustó. Entra un poco más por favor, te pedí. Entonces lo hiciste. Y comenzaste a moverte, lo metías y sacabas lentamente sin terminar de sacar la punta completamente.

    Mis dedos rozaban mi clítoris y me masturbaba mientras te adueñabas de mi ano, el único lugar de mi cuerpo que aún no poseías. Me costaba respirar, gritaba de placer y gemía como nunca lo había hecho. Tú me tenías tan fuerte tomada por mis caderas, sentía como acelerabas tus movimientos y cada vez me lo metías mas adentro, lo que me hacía gritar un poco más fuerte. Estabas por acabar, entonces sacaste tu verga y te masturbaste sobre mi. Eyaculaste afuera de mi culo mientras yo seguía tocándome y rozando.

    Entonces me volteaste y abriste mis piernas. Pasaste tu lengua suavemente por mi clítoris. Yo me retorcía de placer, me chupabas los labios, los lamías. Méteme tus dedos!! Te suplique desesperada. Mientras mis dos manos acariciaban mis tetas. Me metiste tu largo dedo medio mientras seguías chupándome… Dios!! Fue la mejor chupada de mi vida!!

    Gritaba y me quedaba sin aire mientras alcanzaba un orgasmo maravilloso. Acompañado de un squirt. Me dejaste sin poder moverme. Con ganas de dormir, desnuda, abrazada a tu cuerpo.

    Fuiste en mi sueño la bestia que puede saciar mis deseos, mi intensidad mi calor. Me destrozaste justo como yo esperaba…

  • Mi amiga la cajera

    Mi amiga la cajera

    Resulta que era verano y en la ciudad que vivo durante esta época llegan muchos turistas porque tenemos muchas playas en la zona y los jóvenes que estudian en Santiago, una de esas personas era mi amiga la cajera.

    Resulta que iba a comprar al minimarket que queda cerca de mi casa porque me dio paja ir al súper, era típico que me mandaran a comprar cosas para tomar once. Ese día voy entrando y me encuentro una chica de 19 años, yo la mire piola para pasar disimulado. Para que mentirle estaba muy buena la mina, estaba de espalda así que no me di cuenta quien era, yo compro y no había nadie en la caja cuando aparece ella Catalina (una mina de 1,65, pelo castaño claro, tez blanca, ojos entre café y verdes, un piercing en la nariz, unas tetas grande para lo flaca que era y culo que me dejo enfermo cuando la vi). Yo la vi y quede embobado.

    Ella me mira y me dice: hola, como estas?

    Yo la seguía mirando y reaccione: hola, bien y tú?

    Ella: bien acá, justo de vacaciones y mis viejos me ofrecieron pega.

    Yo: la quede mirando y le dije, Cata eres tú?

    Ella: sí, soy yo porque no me reconociste

    Yo: no es que estas muy cambiada y pensé que era otra persona

    Ella: cambiada, cómo?

    Yo (la mire y vi su mirada de caliente. Yo dije esta es la mía en la mente, así que le di con todo): cambiada para bien físicamente, porque estás muy rica de verdad te lo digo. Si estas cansada y no has salido podemos ir a dar una vuelta a la playa más rato?

    Ella (me miro de pies a cabeza y me quedo mirando fijo a los ojos y sonrió): gracias, Joe. Tu tampoco estas mal estas más alto y se nota que haces ejercicio, mira mis viejo cierran como a las 11 pero a las 7 llegan

    Yo: te tinca, tipo 9 o 10?

    Ella: es que no sé…

    Yo: ya a las 10 y me acerque y la jugué con todo, para darle un cuneteado y me fui, nos vemos al rato le dije.

    Llego la hora acordada y yo fui a buscarla a su casa, y ella me estaba esperando afuera de su casa fumando un cigarro. Ella estaba vestida con una mini y con una polera de verano esas que son corta, se notaba que se había puesto un colales y que llevaba un sostén muy diminuto, yo todo canchero llevaba una mochila porque había ido a comprar una promo de pisco, así que llegue y le empecé a meter conversa para hacer tiempo e ir caminando para la playa, llegamos a un lugar piola, mientras íbamos caminando me tenía más caliente que la chucha esta mina, y yo trabando de disimular que no se notaba que tenía el pico como piedra y menos mal que me puse un poleron ancho.

    Paso un rato aprox. Una hora y nos pusimos a fumar, entonces me puse a servir una piscola y le pregunte si quería una piscola entonces dijo al tiro: yapo.

    Durante el rato eran tipo 1 o 3 de la mañana y ya el alcohol en el cuerpo de ambos y más de ella era evidente y entonces me pregunta ¿Por qué me invitaste a salir?, y le dije que era muy evidente po, que no te veía hace años y que estas súper cambiada, entonces le dije que me atraía y que era un placer para mi tener una mina aquí conmigo, sabiendo que tenía el manso cuerpazo y que tenía una cara de una santa pero sabía que tenía algo de maldad en su mente jajajaja…

    En eso me mira y se acerca a mi, dándome un beso con lengua y todo me dice al oído: pide un uber a mi casa.

    Yo en mi mente dije, esta se tiro. Llame a un uber y le mande un whatsapp a mi vieja y me dijo que no estaba en la casa.

    Llegamos a la casa abrí la puerta y al tiro me dijo: sé que estás con ganas de pasar un rato algo rico y a mi no me ha tocado hace rato, en ese instante me empieza a tocar el pico sobre el pantalón, ambos parados en la puerta de la casa y yo más nervioso que la cresta pensando que podía haber alguien pero las ganas de culeármela (follármela) ganaron.

    Así que nos fuimos a la pieza y al tiro la mina ataco y con una maestría me bajo el pantalón y los bóxer y empezó con una conferencia directo al pico y lo chupaba tan rico… Era como una serpiente, una diosa con la lengua con sus labios maravillosos es como que se estuviera comiendo un helado, como lo disfrutaba y me miraba con una calentura… Masajeaba los huevos y luego empezó a pajearme y se empezó a comer los cocos… Me escupía y chupaba de nuevo el pico.

    Mientras yo empezaba a sacarle la polera y la mina para empezar desnudarla, la tomo con fuerza, le saco el sostén y empiezo a chupar esas tetitas tan ricas y rosaditas… Solo de acordarme se me para el pico, los pezones me los comí como si el mundo se acaba me comí todo… Luego fui bajando y bajando pasando por su ombligo con un piercing, baje hasta su vagina totalmente depilada y ya estaba empapada, empiezo con un oral lamiendo su clítoris y pasando mi lengua por todos sus labios y empezó a gemir como una perra, con ambas mano me tomaba el pelo para que no saliera de su rica conchita, sus gritos eran tan glorioso, yo seguía lamiendo y jugando con mis dedos con la zorra y esperando que esta perrita me pidiera pico… Después de un rato empezó a doblarse y gemir siento como que empieza a gritar y pedir que se la metía, yo la seguí masturbando hasta sentir como empezaba chorear cada vez más, se notaba que estaba a punto de correrse… La fui a acomodando para ponerla en 4 y empezó a pedirme pico, yo nada de tonto ya me había puesto el condón para empezar la fiesta, pongo mi pico en la entrada de su estrechada conchita y empecé a darle duro y rico…

    Después de unas cuantas embestidas, empecé a sentir que mis cocos se sacudían contra su vagina que estaba succionando mi pico cada vez más y ya se sentía que estaba teniendo un orgasmo… Luego la abrí de piernas para ponerme sus patitas en mis hombros y poder penetrarla con más duro y profundo posible, mientras ella me rasguñaba y sus manos recorrían toda mi espalda, lo único que se escuchaba eran sus ricos gritos de una desesperada, por cada grito de ella mi embestida era más profunda…

    Hasta que después no sé qué hora era pero me separo de ella y la veo que empieza la chorrera de su conchita por toda mi cama y yo todavía no me iba cortado, me puse arriba de ella y le seguí dando un rato más… Luego siento que me iba a venir y le digo si quiere la leche, ella me dice que si así que me valgo de ella saco el condón y me la chupa hasta irme cortado en su boca y se tragó toda la leche y me dejo brilloso mi pene…

    Luego de eso veo la hora y eran cerca de las 7 de la mañana y yo me seco con una polera y me estiro en la cama, ella va por un poco de agua, se arregla, me da un beso y se va… después voy al negocio para pasarle los sostenes que se le habían quedado en mi casa y mi vecino con un carachito, después de ese día me puse a trabajar todo el verano, y los juntamos uno o dos veces más para puro tirar.

     

  • Viaje de trabajo con mi compañera

    Viaje de trabajo con mi compañera

    Resulta que nos envían a una gira de trabajo. Íbamos 3 hombres y 5 mujeres en una gira promocional del trabajo todo pago, íbamos para una provincia en Costa Rica. Mi compañera de trabajo que llamare Natalia, tiene 28 años, yo tengo 31, ella es de 1.70, gruesita, pero no gorda sino bien rellenita con todo bien puesto, pelo negro largo lacio y un rico culo con buenas caderas. Resulta que yo llevo más tiempo de trabajar ahí y ella ya llevaba varios meses conociéndonos, aunque no en plan malvado porque ella sabe que soy casado, claro…

    Resulta que llegamos a Limón todo normal, nos quedaríamos 2 noches y 3 días, resulta que ya un compañero y otra compañera se comían desde hace tiempo, culeaban a cada rato, entonces se perdieron. Resulta que alquilamos la cabina para hombres y otra para las mujeres y llegaba la noche y decidimos irnos para Cocles para aprovechar la noche y pasear todo bien. Compramos en un supermercado algo para picar y cervezas.

    Para no hacer largo el relato, resulta que estamos ahí en la playa vacilando, hablando de todo un poco, entonces Natalia dijo que ocupaba ir a un servicio, lo cual me ofrezco a acompañarla a buscar un baño. Íbamos hablando, conversando de todo un poco claro, en ese momento yo ya estaba probando si Natalia se reportaba o no, andaba con un short blanco bien talladito, una blusa negra. Siempre la he visto en jeans, pero cuando la vi que salió de la cabina con ese short me maleo la mente y se le repintaba una gran panocha gordita que uuffff me enfermo la mente.

    Llegamos a un restaurante ella fue en eso saco el celular y me hago a tomar un selfie cuando ella va llegando me dice:

    Natalia -¿Qué haces?

    Yo – Pues tomando un selfie reportándome le digo en broma.

    Entonces ya nos disponemos a salir de restaurante yo iba atrás de ella lo único que no dejaba de ver era ese culo como se movía uuffff.

    Me estaba templando de ver ese culo grande y esas caderas me estaba imaginando como agarrarlas mientras le metía toda el pene.

    En eso se me ocurre sacar el celular y tomarle una foto por detrás para tenerla por ahí guardada, en eso que le estoy tomando la foto se volvió a decirme algo y no me pilló con el teléfono apuntándola.

    Natalia: ¿Qué haces? ¿Me estás haciendo una foto?

    Yo: Es que… -no sabía que decirle ni que inventar me agarro caído.

    En eso se volteó frente a mi como posando y me dice:

    Natalia: Bueno tómeme la foto, no te asustes (Riéndose)

    Yo: (Me arme de valor y le dije) Es que… hoy estas muy guapa.

    Natalia: Pues tome la foto. (No parecía enfadada)

    Le tome la foto y seguí normal a lo cual ella también siguió como si nada hubiera pasado ahí vi que tenía oportunidad de algo si lo sabía hacer bien. Ya eran como las 10 pm y nos fuimos para la cabina nos despedimos y todo normal a dormir.

    Al día siguiente trabajamos normal todo bien ya cuando salimos tipo 4 pm fuimos a tomar café, pero solo Natalia y yo, volvimos a hablar, solo que esta vez la noté algo cambiada. Ya no parecía la chica seria antes ahora tenía más confianza conmigo. En eso que estamos en la soda me dice:

    Natalia: Oye, ¿por qué me tomo la foto ayer?

    Yo: Es que estabas muy guapa, ya te dije.

    Natalia: En serio, ¿solo por eso? No la pasaste a un grupo o algo

    Yo: No no para nada créame que no solo quería una foto suya es que la verdad se veía ese culo muy bien (Riéndome)

    Natalia: Mmmm deje de estar viendo mi culo (Riéndose)

    Yo: Perdón pero ya llevo rato haciéndolo (Entre risas y nervios)

    Natalia: Vaya mosquita muerta… Pero me debes una foto porque me tomaste una

    Yo: Hahaha y foto como de que si yo no tengo un gran culo

    Natalia: Mmmm no precisamente de tu culo

    Yo: entonces de qué?

    No me contesto más se quedó en silencio en lo cual quede picado pero dentro mío dije no voy a quemarme voy a jugarle el juego a ver hasta dónde llega dije.

    Ya por la noche, tratamos de hacer pelota para ir otra vez a la playa pero la sorpresa es que mis otros compañeros no querían ir estaban muy cansados lo cual fue duro trabajo a lo cual Natalia y otro compañero dijeron que si claro. Yo dije este HP metido se me va pasear en todo en lo cual hable con él lo agarre hablado entonces le pongo un mensaje a Natalia y le dije que esperemos un toque más tarde, a lo cual me responde que sí, que no hay problema. Le vuelvo a escribir que si no importa si solo nosotros dos salimos a lo cual me dice que no hay problema, entonces en son de bromas le respondo ‘le prometo que no es una cita’ y le mando el emoji de risas y me responde ‘no no cita no quiero…’. Claro esos puntos suspensivos decían a gritos lo que quiero es comer pene.

    Agarre la microbús y nos fuimos no sé hasta la fecha íbamos por la carretera hablando y me dice:

    Natalia: Hoy si me tienes que pagar la deuda de la foto

    Yo: Esta bien quién dijo miedo solo dime como quiere la foto

    Natalia: mmmm voy a pensarlo porque ibas a fotografiar mi culo

    Yo: Pues quién dijo miedo nada más Ud. me dice

    Natalia: Pues bueno para ser justo… -cuando sentí su mano izquierda en mi pene apretándomelo.

    Debo confesar que no me lo esperaba jamás pensé que iba hacer eso no pude reaccionar, creía que íbamos a chocar. Lo cual me anime y después de Wetsfalia para los que conocen había una entrada de lastre a una finca lo cual ingrese la micro por ahí hasta llegar un lugar oscuro y me detuve.

    Cuando apagué el motor, me habló. No se veía nada por allí.

    Natalia: ¿Y que va pasar?

    Yo: Dia y la foto que tanto quieres (Me empiezo a quitar la faja y desabrochar el pantalón)

    Natalia: Mmmm que bien eres hombre de palabra

    Me quito el pantalón y me lo bajo después de las rodillas quedando en bóxer lo cual en ese momento tenía el pene semi duro

    Yo: Pero tienes que estimularlo más para que salgo bien durito

    Natalia: Claro, con mucho gusto te ayudo

    Empezó Natalia acariciarme el pene por encima del bóxer no dure mucho para poner bien duro a lo cual me inclino hacia donde ella para pegarle los besos mientras mi mano izquierda empezaba a tocarle su pecho y acariciarlo bien rico poco a poco cuando sentí que metió la mano dentro del bóxer y me agarra el pene yo en ese momento empecé a meter la mano debajo de la blusa y le subí el brasier cuando siento esos grandes pezones uuffff eran gigantes… paramos un momento y le digo porque no nos vamos atrás a lo cual accedió y nos fuimos atrás de la buseta al fondo, recuerdo que le quite la blusa y el brasier y comencé a chuparle esos pechos como loco con un deseo, comencé a mamarle esos pezones, morderlos, jalarlos, pasarle la lengua a jugar con ellos, ella se quedaba quieta nada más mientras jadeaba con excitación ufff que rico lo hacía todavía tenía su short entonces mientras le mamaba los pechos con mi mano comencé a acariciarle esa vagina uuufff bien gordita en eso ella reacciona y me empuja y me empieza a quitar el bóxer uuffff que delicia comenzó a besarme por los pezones míos, bajaba por mi estómago hasta llegar a mi pene y sin dudarlo como loco se lo mete a la boca y comenzó a mamar lo succionaba tan delicioso, pasaba la lengua como una toda profesional se pegó un buen rato hubo momentos donde tuve que quitarla con disimulo porque ya me iba a venir entonces me levanto ella sentada en el asiento de atrás me hinco donde está el sillón que se sube y le empecé a besar las piernas mientras le bajaba el short y su tanga.

    Así poco a poco hasta ya no tener nada y empecé a besarla cerca de su vagina hasta llegar donde ella con mi lengua y sentir lo mojada que estaba ya, uuufff me hundía en esa vagina sus labios eran grandes los podía jalar le pegue una mamada que no iba a olvidar, empecé a meterle un dedito mientras mi lengua estaba en su clítoris, luego dos deditos luego tres, poco a poco empecé a introducir mi lengua en su vagina y eso la volvió loca, me apretaba la cabeza como queriendo meterle dentro de su vagina, uuufff que deliciosa vagina tiene bien rasuradito termino y me siento a la par de ella mientras ella agarra mi pene y lo subía y bajaba mientras yo con mi mano la masturbaba y le metía los deditos, nos besamos, nos sobamos, pero aún no se la quería meter. Nos masturbamos mutuamente.

    Yo: ya quiere que se la meta?

    Natalia: Si si venga empújemela toda (Toda excitada)

    Natalia: Anda condón???

    Yo: No no tengo ni uno (Ahí pensé que no iba a querer pero para mi sorpresa me dijo:)

    Natalia: Métamela métamela ya no aguanto, cuando se venga se viene afuera

    En ese momento le digo que se levante me pongo atrás de ella sentado y la agarro de esas caderas grandes y la hago sentada en mi pene para que se lo clave todo, la penetré lentamente, muy despacio, como si fuera una virgen uuufff era talladita, enseguida comencé a bombear a lo cual me dijo espera espera quédese quieto me dijo, a lo cual hice caso y ella comenzó a hacer giros que yo sentía que me la iba a quebrar pero era tan excitante que sentía que mi pene iba a explotar empezó a subir y bajar lentamente, despacio, saboreando el mete-saca como si fuera una virgen. Al principio no expresaba nada, por lo cual decidió acelerar las embestidas. Y entonces sí que empezó a disfrutar

    Natalia: ¡Ah, ah, ah! Me decía mí, ah, ah, ah. (Yo estaba callado, pero estaba disfrutando tanto o más que ella)

    Después de un rato de coger así, decidí ponerla de cuatro en el asiento de atrás. La giré de espaldas a mí y la apoyé contra la ventana ya para ese momento la microbús estaba empañada.

    Ahora iba a cumplirse mi fantasía. Podía ver su culo. Su magnífico culo que había imaginado ayer cuando quería tomarle la foto, La penetré fuerte esta vez. La bombeé con ganas. Ella gemía como una loca y entonces yo me animé y empecé a gemir también como loco. Nadie podía oírnos. Me la cogí como una bestia, como un animal. Sudaba a chorros mientras sonaba flap flap flap donde pegábamos nuestros cuerpos como dos animales salvajes. No me importaba si la estaba haciendo daño al pegarla contra la ventana. Así seguíamos con ritmo parecía como si hubiéramos cogido toda una vida.

    Seguíamos fuerte yo pensaba en otras cosas porque si no me venía yo tenía que sacarle todo el semen que ella quedara que ni pudiera sostenerse, cambiamos varias veces de posición sentados, de 4, medio misionero porque no había mucho campo estaba todo el asiento empapado en sudor de los dos en eso otra vez estábamos de 4 y le dije:

    Yo: ¡Natalia! ¡Natalia! Me vengooo… aaaahhh.

    Natalia: terminemos juntos yo también estoy que me riego

    Yo: Donde lo quiere?

    Natalia: Donde Ud. quiera mi amor

    Yo: Yo quiero tirárselo en sus pechos

    Comenzamos a bombear fuerte fuerte sentía que le iba meter hasta los huevos, gemía tan fuerte que yo no sé si nos habrían escuchado pero gritaba como loca eso me volvió loco en eso siento como algo caliente empieza a cubrir mi pene adentro y ella se detuvo sentí como se rego toda como iba bajando sus juguitos uuufff no aguante más y apenas la pude sacar regándome afuera en sus nalgas, ano y vagina fue demasiado la leche que tire como si tuviera un preson.

    Nos corrimos como locos. Casi mancho el asiento con mi semen. Natalia me ayudó a limpiarlo todo. Tuve que usar la camisa que llevaba hahaha

    Después nos sentamos agotados y nos besamos apasionadamente.

    Yo: La próxima vez lo haremos en una cama grande y cómoda, bueno si quieres hacerlo de nuevo

    Natalia -por supuesto

    Nos limpiamos un poco, nos vestimos y nos fuimos de allí.

    Como dato curioso tuve que dejar la micro abierta toda la madrugada para que se quitara un poco el olor a culeada hahahaha y al día siguiente fui a comprar un aromatizante para no dejar sospechas

    Al día siguiente teníamos que salir de vuelta para San José al llegar a la empresa nos despedimos a escondidas con un buen beso pero no van a creer lo que paso tres semanas después la muy HP confeso todo al jefe y me despidieron por ser yo el más viejo… Pero nunca voy olvidar ese viaje de trabajo

    Alguno ha tenido esa experiencia en algún viaje de trabajo? Me gustaría saber su relato.

  • Un ladrón roba algo más valioso que el dinero

    Un ladrón roba algo más valioso que el dinero

    J. G., una joven con un cuerpo escandalosamente sensual y rostro de muñeca, estaba en la ducha mandándole fotos a un escritor, fotos de su culo redondo, perfecto. De sus tetas medianas con pequeñas areolas y pequeños pezones. De su raja, y de su coño peladito y abierto, un coño que parecía virgen… El escritor le mandaba a ella fotos de su polla… Cuando terminaron de mandarse fotos. J. G, ya estaba cachondísima.

    El agua templada de la ducha comenzó a bajar acariciando su cuerpo y cómo un cariñoso amante recorrió cada poro de su piel. Cuando la cerró, enjabonó sus aterciopeladas y duras tetas y el coño. Andaba con el periodo y eso hacía que sus hormonas estuviesen revolucionadas. Quería verga, pero allí no tenía verga, en la ducha lo que tenía era sus dedos o la alcachofa. Se quitó el jabón de las tetas y del coño. Los finos chorros de la alcachofa chocaron con el pezón y la areola de su teta derecha, al rato tenía el pezón que rayaba cristales, fue a por la izquierda y al cabo de un tiempo el otro pezón rayaba diamantes. Bajó la alcachofa y la enfocó sobre el clítoris. Los finos y potentes chorros la fueron poniendo a mil. Al final, tiró del capuchón hacia atrás, y los chorros estimularon su clítoris. En nada, se encogió. Las piernas le comenzaron a temblar. La alcachofa le cayó de la mano y acabó corriéndose en posición fetal mientras la alcachofa, que quedara hacia arriba, la acabó de duchar.

    Al salir de la ducha fue a su habitación, y se llevó un susto morrocotudo. Un hombre enmascarado, lo que probablemente significaba que era del barrio, estaba abriendo su guardarropa. Al verla, fue a su lado y le tapó la boca para que no gritara.

    -No grites o vas a provocar que cometa una locura.

    Asintió con la cabeza.

    -¿Eso quiere decir que si te quito la mano de la boca no vas a chillar?

    Volvió a asentir con la cabeza. Al quitarle la mano de la boca, J. G, temblando, le preguntó:

    -¿Qué buscas?

    -Lana, joyas. ¿Dónde están?

    J. G, que estaba tapada solo con una toalla, miró para el ladrón, que era muy alto -le quitaba más de una cabeza- y de complexión fuerte, y le dijo

    -La lana en el banco y las joyas en la joyería.

    El ladrón se mosqueó

    -¡No juegues conmigo que lo puedes pasar muy mal!

    J. G, se asustó

    -No me hagas daño.

    El ladrón le quitó la toalla. J. G, tapó las tetas con un brazo y con la mano y el coño peladito con la otra mano. J. G, se dio la vuelta dejando que viese su precioso culo, un culo redondo y prieto. El ladrón pilló un empalme brutal. Se olvidó del dinero y de las joyas. Sacó la polla y se la metió entre las piernas. J. G, suplicó:

    -No me hagas daño, por favor.

    Le quitó las manos de las tetas y se las cogió él.

    -No, déjame.

    La besó en el cuello. J. G, intentaba escabullirse.

    -No, no sigas, por favor.

    -Date la vuelta. No me hagas usar la fuerza bruta.

    J. G, estaba asustada y al mismo tiempo excitada, le preguntó:

    -¿Qué me quieres hacer?

    -Un pijama de saliva. Tienes un cuerpo escandalosamente sensual y quiero disfrutar de él.

    Le metió la lengua en una oreja.

    J. G, se dio la vuelta, miró para la polla del ladrón, que estaba manchada de sangre, y le dijo:

    -¡Si me metes esa cosa me revientas!

    El ladrón la volvió a besar en el cuello.

    -Si te follo el coño con la lengua y después te lo follo con un dedo y hago sitio, entrará sin hacerte daño.

    J. G, ya perdiera el miedo y se empezó a dar.

    -¿Pero no ves que ando con el periodo, tonto?

    -¿Y qué?

    -Que comerme el coño tal y cómo lo tengo…

    El ladrón se agachó, le abrió el coño con dos dedos y vio que lo tenía pequeñito y con sangre.

    -No seas cochino, hombre, no seas cochino.

    Le lamió el clítoris y le folló el coño con un dedo. J. G, ya entregara la cuchara. Le acarició el cabello y le dijo:

    -Me estás poniendo malita, guarrillo.

    El ladrón fue haciendo sitio, y cuando J.G, ya estaba buena de ir, la cogió en alto en peso, la arrimó con la espalda a la pared, y poco a poco se la fue clavando. La estaba rompiendo J. G, con sus brazos alrededor del cuello del ladrón y sus piernas alrededor de su cintura, le mordía los labios hasta el extremo de hacerle sangre. Al ladrón no le importaba, ni los mordiscos ni las lágrimas de J.G. No paró hasta metérsela toda… Después la folló despacito. Quería que se corriese, pero estaba viendo que quien se iba a correr era él. Lo salvó la campana. Ya le estaba latiendo la polla, cuando le dijo J. G.

    -¡Me vengo!

    El ladrón le sacó la verga del coño. J. G, le comió la boca. De su coño salieron jugos mezclados con sangre que cayeron en el piso de la habitación. El ladrón se corrió al lado de su ojete.

    Acabaron de correrse y sintieron la voz de la madre de J. G.

    -Ya estoy en casa.

    ¿Delataría al ladrón o lo dejaría escapar?

    Quique.

  • Esa loca atracción

    Esa loca atracción

    En la puerta, se despidieron, él tomó su cara para besar sus labios, ella retrocedió, sonrió y le abrazó.

    – Te llamo en la semana. Dijo Pamela.

    – Y si no contesto?, preguntó él, mostrando la molestia que produjo su rechazo.

    – Sabes que contestarás, nadie te calienta como yo, nadie te toca como yo, nadie te besa como yo, en resumen, nadie te hace el amor como lo hago yo…

    Entonces lo tomó del pantalón, lo acercó con fuerza. Lo miró a los ojos y toparon la punta de su nariz. Carlos intentó nuevamente besarla, pero ella volvió a esquivarlo. Ella sonreía, le encantaba ver la cara de Carlos cuando se molestaba. Respiró profundamente y sintió su olor, el olor de su cuerpo, de su boca. Se excitó, sentía como su piel se erizaba, sentía sus pezones endureciéndose, sentía como sus latidos se aceleraban.

    – Te enojaste?, dijo.

    – No tengo tiempo para esto, Pamela, me voy, estoy atrasado. Tomó sus codos y la alejó.

    – Carlos!, no te vayas. Ven… bésame!

    – Cuando me llames.

    Mientras él se alejaba, Pamela corrió a buscar su celular, y lo llamó. Carlos miró su teléfono, contestó y antes de poder decir alguna palabra, escucha: Ven a hacerme el amor, ahora, por favor. El paró y a pesar de desear con todo su ser no devolverse, a pesar de necesitar mantenerse enojado, aburrido por las niñerías de ella…

    Sabía que era cierto, jamás le dirá que no a Pamela, porque la ama, la desea, porque nadie más que ella tiene el poder de provocar todas esas emociones en él. Se devolvió, la miró parada en la puerta y se lanzó contra ella. La abrazó por sobre los hombros y tomo sus cabellos con fuerza, la sentía de él. Entonces con su mano derecha bajó lentamente por sus pechos, llegó a su pantalón, lo desabotonó e introdujo su mano hacia su vagina, necesitaba saber si estaba húmeda… su dedo índice y dedo medio tocaron su clítoris, ella se estremeció, el avanzó y sus dedos se deslizaron suavemente adentro de ella, estaba húmeda.

    – Ves lo que provocas? En segundos… Me vuelves loca. Hazme tuya, ahora mismo…

    Carlos sintió satisfacción, ella sentía igual que él. Él la tomo en brazos, a horcajadas ella apretó con sus muslos el cuerpo de Carlos. La tiró al sillón. Sacó sus pantalones, sus calzoncillos y su polera… ella recorrió su cuerpo con la mirada, veía en el la perfección, sin ser perfecto, ese era el cuerpo que tanto placer le daba.

    Miró su pene, erecto y grande, que tan perfectamente entraba en ella. Se acercó, lo tomó con su mano, y lo metió en su boca. Movía su cabeza al mismo tiempo en que su mano derecha se deslizaba por él… una, dos, tres veces, más adentro, pasaba su lengua por todo su largo y volvía a meterlo en su boca. Carlos disfrutaba eso. Ella se levantó acariciando su cuerpo, Carlos sacó su polera y desabrochó su pantalón, disfrutaba verla en ropa interior.

    Miraba sus pechos perfectos en el sostén, redondos, que insinuaban sus pezones duros y mientras apretaba con su mano izquierda un pecho, con la mano derecha desabrochaba el sostén. Al sacarlo paso su lengua por el pezón izquierdo mientras continuaba apretando el otro. Ella sentía como recorría todo su ser una avalancha de placer que la hizo gemir. La sensibilidad de sus pechos es tal, que tocados, acariciados besados y lamidos de manera correcta, ella puede disfrutar de un orgasmo maravilloso sin necesidad de ser tocada en otro lugar. Eso, Carlos lo sabía, y como no saberlo si fue él mismo quien descubrió aquella magnífica situación.

    La recostó en el sillón, ella respiraba muy rápido y emitía gemidos con cada exhalación, esos gemidos lo volvían loco, el movimiento de su cuerpo, su piel erizada, la dureza de sus pezones. Nada podía evitarlo más, él sentía como su pene estaba completamente preparado y deseoso de entrar en ella, sin embargo se contuvo, y con su mano derecha, comenzó a recorrer el interior de sus muslos, a subir lentamente hasta tocar su clítoris, pasaba la yema de sus dedos suavemente sobre él.

    Ella cerraba sus ojos y abría sus piernas invitándolo a entrar, él se mantenía ocupado chupando y lamiendo sus pezones e introduciendo sus dedos en su vagina, muy suave y muy húmeda. Entonces él toma la pierna derecha de Pamela y la coloca sobre su hombro, se acomoda para penetrarla. Al subir su mano respira el olor de ella, ese olor característico de sus fluidos, que siente tan a menudo cuando la pilla desprevenida y la toca…

    Ella es así, intensa, un volcán de sensaciones, basta una mirada, una palabra o una sonrisa de Carlos para excitarla, para que secrete su humedad, para ruborizar sus mejillas y endurecer sus pezones. La mira fijamente y besa su boca, introduce su lengua y al mismo tiempo introduce su pene. Ella gime de placer, le fascina sentirse de él, le encanta sentirse penetrada, a pesar del dolor que le provoca su pene tan grande, para ella no es más que sumar placer al momento.

    – Déjalo adentro, todo, por favor.

    Le pide ella de manera desesperada, él obedece y se queda ahí empujando más fuerte para que entre entero como ella se lo pidió. Ella gime más fuerte y a la vez grita:

    -mmmm siiii me encanta tu pene tan grande y tan adentro… Soy tan tuya!!!

    Carlos comienza a moverse una y otra vez entrando más profundo y saliendo lentamente, es el ritmo que les gusta y disfrutan. En la medida en que Carlos aumenta el ritmo, Pamela le pide voltear. Ella se coloca entonces hacia abajo, y se afirma del apoyabrazos del sillón, levantando la cola, exponiendo su vagina para ser penetrada en cuatro. Carlos se reincorpora, afirma las caderas de Pamela y dirige su pene para entrar en su vagina. La posee fuerte, se inclina y acaricia a la vez uno de sus pechos, lo aprieta cual naranja quisiera exprimir, y continúa entrando fuerte. Ella dice:

    -ahí siiii así fuerte… bien adentro!

    Él se endereza y toma su pelo y empuja más fuerte aún, ella cierra sus ojos y extiende su cuello gritando de placer… Disfruta sintiendo esa brutalidad que los caracteriza, disfruta sintiéndose de él, disfruta sintiendo que lo complace y grita y gime. El continúa penetrándola fuerte, siente y oye cómo sus testículos golpean su cuerpo, mientras Pamela gime cada vez más fuerte…

    Ahora sus gemidos son gritos, ella permanece con sus ojos cerrados sintiendo adentro de ella el pene grande y duro de Carlos, que roza su vagina haciéndola sentir algo de ardor que le encanta. Carlos toma sus caderas con fuerza y aumenta la velocidad. Ambos están acercándose al orgasmo, ella se toma uno de sus pechos y lo aprieta fuerte, queda sin respiración… Carlos siente que Pamela alcanza el máximo placer y juntos terminan de hacer el amor. Ella comienza a reír…

    – Estas tan rico! Me encantas adentro…

    – jajaja tú también estás rica…

    Le pega una nalgada y la manda a vestir, ya deben ir a trabajar.

    – Cuando te veo de nuevo Carlos? Acaso debo llamarte?

    – Siempre debes llamarme, si fuera por mí vendría a verte 3 veces al día.

  • Mi negra pasión

    Mi negra pasión

    Hace mucho quiero contar esta historia que es real pero aún no sabía cómo.

    Hace mucho tiempo deseaba tener sexo con otra mujer soy casada y vivo mi vida sexual con mi marido plenamente, pero el deseo por otra mujer era grande muy grande, trabajo en una oficina donde somos en mayoría mujeres solía mirar a mis compañeras y fantasear con ella pero estaba entre ellas Sara, una hermosa mujer negra de ojos marrones grandes ojos de pechos enormes caderas pequeñas pero un culo que infartaba a cualquiera, yo soy alta al igual que ella tengo 40 años mis pechos son medianos mis nalgas grandes y firmes soy de tez blanca y cabello muy largo y rubio.

    Un día de julio pleno invierno nos pidieron que viajáramos a Sara y a mi a Brasil por trabajo ambas tenemos familias pero aceptamos es el trabajo, llegamos al hotel y la temperatura era muy agradable para ser invierno ambas compartíamos cuarto, Sara me dijo al llegar para bajar a tomar una copa de vino fuimos y copa va copa viene empezamos a bailar juntas muy juntas yo sentía mi bombacha mojada de mis jugos mis pezones duros me sentía tan excitada y Sara parecía estar en un estado igual al mío bailamos cada vez nos tocábamos más yo tenía un vestido por la rodilla y ella una pollera y una camisa sus grandes pechos se veían por el escote yo moría por chuparle esos pechos hasta que no aguante más y la bese sus grandes labios carnosos junto a los míos y ella respondió con pasión sentí explotar ella me dijo al oído vamos a el cuarto.

    Subimos por ascenso basándonos como locas entramos al cuarto y nos empezamos a desnudar ella me saco mi vestido y quede en ropa interior un sutien negro y una tanga del mismo color le quite su camisa suave la deslice por sus hombros hasta q cayó al piso le saque su pollera y la mire tenía un hermoso conjunto blanco de encaje su piel negra brillante Lucía muy bien esa ropa interior, la bese en el cuello y ella suspiro bajé lentamente a sus pechos por sobre su sutien ella gimió seguí bajando bese su abdomen y ella gimió mas fuerte pase mi boca sobre su tanga y olía a hembra a mujer en celo.

    No aguante más y la tire sobre la cama ella se dejó llevar yo moría de placer le quite su ropa interior y me quite la mía fui directo a sus grandes tetas y las chupe muy rico suave las sorbí hasta morder sus pezones ella solo gemía baje por su pecho su vientre hasta su concha le abrí sus piernas y lamí esa concha rica mojada lamí hasta que sentí que ella se acababa sentí sus jugos en mi boca ella suspiro y me besó, se recuperó rápido y llego mi turno de recibir su lengua en mi conchita como me gusto, sentí su lengua suave muy suave hasta que me chupo el culo y me metió un dedo y luego dos y tres y su lengua pasaba por mi concha sin parar yo estaba en la gloria con esa hembra cogiendo mi conchita mi culo sintiendo mis jugos salir en un orgasmo fuerte muy fuerte, ella me besó nos abrazamos y dormimos un rato hasta que nos despertamos en la madrugada… pero eso será otra historia!

  • Mi sumisión

    Mi sumisión

    Siempre me he sentido atraído por la sumisión, visitaba páginas blogs y buscaba siempre personas que les guste.

    Un día decidí buscar una ama que me entrene. Tarde bastante pero una de interesó en mi por la experiencia escasa, dijo que le gustaría moldear me a sus gustos.

    Fuimos conociéndonos y ya desde el principio note que no era un juego ella, yo soy un hombre atractivo 1,80 cuerpo atlético bien cuidado la verdad.

    Le enviaba fotos desnudo, ella me daba órdenes como por ejemplo escribir en papel la frase «perro de ama betelgeuse», gracias a mí buen empleo en una empresa ganaba buen dinero con lo que podía comprar las cosas que me ordenaba, puedo citar aparatos de castidad, pinzas, collares, plug anales, mordazas y hasta prendas femeninas que no me gustaban pero con ella no había no por respuesta.

    Luego de solo hablar virtualmente por un buen tiempo por fin me ordenó ir a verla un fin de semana. Y la primera regla era que de las 00:00 del sábado a las 23:59 del domingo no podría salir de su casa, yo acepté.

    Al llegar en taxi a la dirección que me indico quedé sorprendido por lo grande y lujosa de la casa. Baje y fui a la entrada, al abrirme me ordena de inmediato que baje la mirada y me ponga de rodillas. Lo hice. Lo siguiente fue desnudarme completamente. Dormí sobre la alfombra de la sala esa noche ya que era viernes y al día siguiente empezaba.

    Los detalles de mi fin de semana con mi ama lo enumero así.

    1. Aseo la casa: me despierta a las 07:00 me ordena que me bañe y me realiza duchas anales. Yo ya usaba constantemente mi cb 6000 y ahora a la vez deberé tener un plug anal e ir vestido de sirvienta.

    Me mostró como me veía en un espejo. Me veía ridículo pero era lo que mi ama quería.

    Asee toda la casa en casi 5 h al acabar almorcé en un plato de perro si usar las manos.

    Al terminar mi ama me ofrece una bebida a lo que respondo que la quiero, grande fue mi sorpresa cuando la bebida era su orina. Abrí la boca y me trague su orina me felicitó.

    2. Nivel de dolor: terminado el aseo me comunica que va a medir mi tolerancia al dolor y que si no le satisfacía debería irme de ahí. Fuimos al sótano donde tenía su mazmorra, me colgó al techo esposado y con una barra separadora.

    Fui sometido a azotes pinzas golpes en los huevos toques eléctricos y más, implore piedad grite llore y me retorcí de dolor. Pero lo aguante, al terminar mi ama me felicitó y me dijo que mi dolor es su placer mientras más dolor más placer.

    3. Forced bisex: ya en la noche colgado de vuelta con los ojos vendados, siento como me bajan del techo y quedó de rodillas. Siento los pasos de mi ama que mete su dedo en boca y lo abre. Posterior a eso siento como un trozo de carne dura y caliente entra a mi boca, me doy cuenta y quiero evitarlo pero me toman de la cabeza y lo empujan, escucho la voz de mi ama que dándome instrucciones de cómo hacerlo y que si quería complacerla debía dejarme coger por hombres. Le mame el pene como ella me iba indicando hasta que eyaculo en mi boca. Me ordenaron tragar el semen y limpiar bien el pene. Me costó al inicio por qué era muy espeso y de sabor fuerte.

    Me colgaron de vuelta y quedé ahí con las piernas separadas y sabor a semen en la boca. Pasaron varios minutos cuando sentí que me sacaban el plug, ya sabía lo que me esperaba, escuché a mí ama decir que relaje el culo para facilitarlo. Un poco de lubricante antecedió a la penetración. Sentí dolor al inicio y grite por lo que me amordazaron, fueron varios minutos de bombeo. Para mí vergüenza sentí que me excitaba todo eso y parecía el aparato de castidad iba a reventar. Antes que mi bombeador pudiera llegar al orgasmo yo lo hice, sentí tanta excitación que eyacule a chorros que salía por la rendija de mi dispositivo. Mi ama y amante de turno rieron y me decían cosas como el putito llegó con un pene en el culo.

    Por fin mi bombeador eyaculo en mi culo luego mi ama ordena que expulse el semen de mi culo, lo toma en su mano y me obliga a tragar.

    Fui liberado de pies y manos solamente que pueda limpiar el semen mío en el piso.

    Terminaba así mi primer día.

    Dormí a lado de mi ama en su cama como recompensa por todo lo logrado.

    Continuará…