Autor: admin

  • Los pecadores

    Los pecadores

    Mientras estábamos cenando, pensamientos calientes invadían mi cabeza y es que a un lado de mi esta mi prometida y del otro estaba su tía Lourdes (Loulu) a la que me cogí una semana atrás.

    ¡Ella vestía un vestido entallado negro con un escote que dejaba ver sus grandes tetas! Ella coquetamente me mostraba sus tetas mientras que su mano por debajo de la mesa acariciaba mi entrepierna. Yo estaba nervioso y excitado a la vez, ya que Leticia estaba a lado mío y no se percataba de lo que sucedía.

    Pasaron unos minutos y ella se levantó hacia la cocina, me lanzo una mirada tan candente que no me quedo más que seguirla, hice como que iba al baño, pero entre por la otra puerta de la cocina, ¡ella estaba de espalda en la barra sirviéndose una bebida yo me acerque aceleradamente la abrace por atrás y comencé a besarle el cuello!

    L: ¿No te pudiste resistir a mi verdad?

    Lu: ¡Estas buenísima! ¡Eres una provocadora!

    L: ¡jajá el que prueba repite conmigo!

    Comenzamos a besarnos pasionalmente, yo le acariciaba sus nalgas con fuerza, ella me abrazaba y subía su pierna para enredarme con ella, mi boca bajo a sus grandes tetas ¡las cuales se las saqué por encima del escote y comencé a mamárselas!

    Lu: ¡Me encantan tus tetas!

    L: Chúpalas papi, ¡son tuyas!

    ¡Ella comenzó a bajarme el pantalón y acariciar mi pene que cada vez se ponía más y más duro! ¡Yo subía su vestido para acariciar sus ricas piernonas! Las risas de los demás se escuchaban, la adrenalina subía de nivel, de pronto ella se puso de rodillas frente a mí y comenzó a jugar con mi verga, ¡daba lamidas como si fuese paleta y su mirada picara me ponía a mil!

    Lu: ¡Sí! ¡Que rico chupas!

    L: ¡Que verga más sabrosa!

    ¡Seguía chupándomela tan rico que a veces se me olvidaba que nos podían cachar en la movida!

    Después de estimularme con su boca y ponérmela durísima, se sentó en una silla que estaba cerca, se levantó el vestido, ¡se quitó la tanga y me pidió que se la metiera toda! ¡Yo la obedecí y la empecé a penetrar suavemente mientras devoraba sus grandes tetas!

    L: ¡Así! Métemela rico Luis!

    Lu: ¡Me encanta tu vagina aprieta delicioso!

    L: Dámela, ¡dámela toda!

    Lu: ¡Nos van a descubrir!

    L: ¡Que rico! que nos vean papi, que vean como cogemos!

    Lu: ¡Eres una puta loca jajá!

    Me senté en la silla y ella se dejaba caer de sentones, al mismo tiempo yo apretaba sus tetas y le jalaba el cabello, eso la excitaba más, su rico movimiento de caderas era maravilloso, una licuadora experta en triturar vergas y es que ya me habían contado que durante su juventud fue muy solicitada, ¡que su marido murió porque la descubrió con su compadre! Y mil historias así, siempre tuve morbo con ella y al verla como devoraba mi verga, ¡me sentía el más suertudo del mundo!

    L: ¡Que dura amor! ¡Dámela toda!

    Lu: ¡Muévete más! ¡Tritura mi verga!

    L: ¡Dios! ¡Me excitas demasiado!

    Me puse de pie y a ella la recliné sobre la silla, comencé a darle de golpes en las nalgas antes de meterle mi cabezón en esa pose, las risas en la mesa seguían, ¡al parecer nadie se había percatado de nuestra ausencia y yo comencé a penétrala fuertemente! Apoyándome de sus caderas comencé a embestirla, el ruido de mis huevos chocando en ella me excitaba más, la tomé del cabello y con fuerza comencé a jalarla, ¡mientras con otra mano comencé a apretar sus tetas!

    L: Luis eres el mejor, ¡que rico coges!

    Lu: ¡Tú también eres una diosa!

    L: ¡Métemela móntame como buen vaquero que eres!

    Lu: ¡Si soy tu amo! ¡Tu vaquero y te monto rico puta!

    L: ¡Me pone a mil que me digas groserías cabrón!

    Lu: ¡Su puta disfruta mi verga como la ramera que eres, pídemela toda perra!

    L: Dámela papito, ¡Soy tu funda!

    La charla me ponía a mil, las palabrotas que le decía la excitaban más, ¡ella también se movía riquísimo! Yo apretaba y arañaba sus nalgas, su cabello ya estaba todo despeinado por mis jalones, ¡gemíamos un poco fuerte ya no nos importaba que nos fueran a descubrir!

    L: ¡ah! Luis eres maravilloso, que rico hombre tiene mi sobrina!

    Lu: Tía tú también eres de lo mejor, ¡te quiero coger siempre!

    L: Seré tu perra siempre que quieras, ¡puedes tenerme cuando gustes!

    Lu. Vale lo hare tía, serás mi puta personal!

    Seguí penetrándola con violencia hasta que sentí como comenzó a escurrirse, me empapaba toda la verga, ¡eso me puso más cachondo y comencé a darle hasta que ya no pude más y me vine dentro de ella!

    L. Hijo que rica leche me das!

    Lu: ¡Tómala puta tómala!

    L: ¡Ah dios mío! ¡Sí que rica leche!

    Me quede pegado a ella unos minutos, después ambos comenzamos a arreglarnos, ella se dio una manita de gato me beso y salió rumbo a la mesa cuando estaba por hacer lo mismo…

    Y: ¡Así que tú eres el amante de mi mamá!

    Era Yesenia la hija de Loulu, estaba parada mirándome con odio o excitación la verdad no lo sé, tampoco sé cuánto tiempo llevaba ahí, ¡en ese momento un escalofrió recorrió mi cuerpo!

    Lu: No es lo que parece, ¡es que no pude evitarlo!

    Y: Lo sé, mi mamá tiene esa suerte de traer pendejos a los hombres, ¡pero tú te casas en un mes!

    Lu. Por favor no digas nada te lo suplico!

    Y: ¡Hipócrita que eres, pero no diré nada, yo no le voy a arruinar su vida a mi prima, así como tú lo pretendes!

    Salió rumbo a la sala, no dijo nada, pero a la mañana siguiente me mandó un mensaje que decía “Pasas por mí a las 9:00 am me llevaras a la escuela, serás mi esclavo ya que, de lo contrario, el video que les tome llegara a mi prima”.

  • Tras bambalinas (Cap. 2)

    Tras bambalinas (Cap. 2)

    Capítulo 2. Reforzando el control al robar un corazón.

    Tan dulce como la miel en el momento en que Serena escuchó esa frase sintió como su voluntad la abandonaba por completo, pero no era una experiencia desagradable, sino todo lo contrario, de algún modo que no podía explicar se sentía muy bien: se sentía libre. Aunque aún había algo que le faltaba para que esa sensación fuera perfecta: Le hacía falta un propósito.

    Y cuando Anthony con aquella voz tan varonil le ordenó que lo siguiera a su habitación fue cuando encontró lo que le faltaba: su verdadero propósito. Ese atractivo chico ahora era su Amo y ella como su esclava tenía que obedecerlo en todo, de forma que en cuando comprendió esa realidad finalmente se sintió completa y se apresuró a cumplir la orden indicada.

    Anthony avanzaba lentamente hacia la recámara, observando de reojo a la hermosa chica que lo seguía hasta que llegó a su destino, se trataba de una habitación un poco espaciosa que contaba con un sofá, un armario y una amplia cama.

    Tras dejarla entrar en la habitación con una mano le indicó a Serena que se detuviera, lo cual la chica obedeció al instante, mientras el cerraba la puerta y veía con atención el cuerpo de su presa, antes de sentarse cómodamente en el sillón para disfrutar del espectáculo que estaba a punto de comenzar.

    Serena, quiero que me escuches con mucha atención y que me hagas un performance muy especial, quiero que bailes para mí de manera provocativa mientras te vas quitando la ropa y sólo te detendrás cuando te lo ordené ¿Has entendido?

    Sí, mi Amo. Sus deseos son mis órdenes contestó la joven de cabellos miel con una sonrisa traviesa antes de comenzar a mover sus caderas rítmicamente y dar vueltas por la habitación mientras se apoyaba en la cama para quitarse las botas y arrojarlas lejos, antes de volver al centro de la habitación para seguir con su sensual danza y comenzar a quitarse su chaleco rojo, el cual en lugar de dejarlo caer, lo sostuvo con una de sus manos para hacerlo girar en el aire antes de arrojárselo a su único espectador.

    Serena seguía bailando, moviendo sus caderas de forma sugestiva y levantando los brazos, y cuando se disponía a quitarse su vestido se encontró con que primero debía deshacerse de un listón azul. Y en cuanto tocó aquel pedazo de tela color celeste para quitárselo fue cuando el recuerdo del rostro sonriente de un entrenador moreno de cabello negro con marcas en forma de Z en las mejillas apareció en su mente, era Ash.

    Ash, mi amor, tu eres el único para el que quiero hacer esto ¿Pero porque el que me está mirando es Anthony y no Ash? ¿En dónde estoy? ¿Porque estoy haciendo esto? se preguntó confundida mientras cerraba sus ojos y trataba de darle algún sentido a lo que estaba sucediendo Mi cabeza me duele mucho…

    Mientras eso pasaba Anthony, quién veía atentamente el hermoso espectáculo, se sorprendió bastante al ver que su preciosa esclava se había detenido, su hermosa y provocativa sonrisa había sido reemplazada por una expresión triste y su cabeza se movía de un lado a otro. De algún modo Serena se estaba liberando de la hipnosis y sin pensarlo 2 veces rápidamente se levantó sacando a Fennekin de su pokébola.

    Serena, mírame ordenó el chico y ella abrió sus ojos de inmediato, pero sólo había miedo y confusión en su mirada.

    ¿Qué es l-lo que m-me es-estas ha-haciendo? preguntó ella con miedo, intuyendo que aquel chico era el causante de todo ello.

    Tranquilízate Serena, tú sabes que yo sólo quiero lo mejor para ti. Así que ahora necesito que mires los ojos de Fennekin, por favor pidió con una mirada suplicante que junto con el control que aún tenía sobre ella lograron su cometido.

    ¡Refuerza Hipnosis en ella! le pidió a su pokémon, quien de inmediato realizó la indicación de su entrenador.

    Los ojos del pequeño zorro se clavaron en la mirada de Serena, devolviéndola a un sumiso estado de trance, el cuál ahora era aún más profundo que antes, sin embargo él estaba preocupado.

    Aunque en ninguna de sus anteriores misiones jamás le había pasado algo parecido él no tenía dudas de que algo había logrado romper su control sobre Serena y mientras no averiguara que era está situación se repetiría una y otra vez y cada vez sería más difícil cumplir su misión. Y sabiendo que no tenía sentido apresurarse el chico se dedicó unos cuantos momentos a analizar y reflexionar sobre cada detalle de lo sucedido.

    Desde que la hipnotice está tarde todo iba bien, ella era sumisa y obediente, sin la fuerza para resistirse a mis órdenes hasta que… Ella tocó ese listón ¡¿Acaso?!… pensó con alarma y rápidamente se puso de pie ante la joven, quien aún estaba de pie en espera de sus órdenes, y con suma delicadeza comenzó a quitarle ese pedazo de tela celeste conteniendo sus ganas de besar esos carnosos labios o de jugar con esos espectaculares pechos, primero debía arreglar todo esto y después podría hacer todo lo que quisiera con ella.

    Serena ¿Puedes escucharme? preguntó de forma firme y profunda

    Sí, mi Amo… Lo escuchó… respondió ella con una voz monótona y carente de toda emoción, señal de que seguía profundamente hipnotizada.

    Muy bien, quiero que me pongas mucha atención. Yo soy tu Amo y confías totalmente en mí, tú no quieres tener secretos conmigo, tu siempre debes honesta y decirme la verdad. ¿Entendiste?

    Sí, mi Amo… Lo entiendo…

    Muy bien, quiero que me digas todo sobre este listón y porque es tan importante para ti.

    Ese listón me lo regalo mi amigo Ash durante nuestro viaje por Kalos, es un recuerdo muy importante para mí porque yo estoy enamorada de él, Amo.

    Ahora lo entiendo todo, es por eso que Serena aún no puede ser mía por completo. Mientras ese chico siga en su corazón, ella seguirá resistiéndose pensó Anthony cuidadosamente antes de sonreír Aunque eso es algo que puedo arreglar con mucha facilidad

    ¡Fennekin usa Hipnosis de nuevo! ordenó y el pokémon zorro obedeció haciendo que la chica cayera en un trance aún más profundo que antes, pero para sorpresa de este su entrenador le pidió que continuará, para realizar el siguiente paso de su plan era indispensable llegar a la parte más profunda de la mente y sobretodo del corazón de su víctima.

    Quiero que veas atentamente tu listón y pienses en ese tal Ash, a partir de ahora y para siempre todo lo que sientas por él ahora estará contenido en este listón índico con la misma voz seria y profunda, sosteniendo el listón en sus manos, mientras ella asentía sumisamente.

    Bien hecho, Cada recuerdo, cada experiencia, cada emoción y sobretodo hasta el más insignificante sentimiento romántico que tengas hacia ese chico estarán únicamente aquí al llegar a ese punto el chico se detuvo para recuperar el aliento Y si este listón llegará a desaparecer todo eso también lo hará, él no será nada más que un conocido, una más de las muchas personas que has conocido en tu vida ¿Lo entiendes, Serena?

    Sí, mi Amo… Lo entiendo contestó la hipnotizada joven, cayendo en un estado de hipnosis cada vez más y más profundo

    Muy bien, entonces quiero que observes con total atención lo que estoy a punto de hacer. Lo único que tienes permitido hacer es observar mientras reflexionas en lo que acabo de decirte ¿Has entendido esclava? al escuchar aquello la hipnotizada performer asintió de nuevo, por lo que él decidió no perder más el tiempo y le hizo una señal a su pokémon, quien rápidamente entendió lo que quería su entrenador y un pequeño ataque de Lanzallamas alcanzó el bonito listón azul consumiéndolo lentamente hasta que lo redujo completamente a cenizas.

    Serena en ningún momento apartó la mirada del listón en llamas y aunque al principio quería detenerlo, no podía hacer nada más que observar porque esa fue la orden de su Amo le dio. Sin embargo ese pensamiento fue desapareciendo a medida que aquel obsequio se consumía, y tal como se le ordenó cuando el pedazo de tela azul se redujo a cenizas sus sentimientos por Ash se desvanecieron dejando un hueco en su corazón, un hueco que el chico de Kanto no volvería a ocupar.

    Escúchame muy bien Serena. ¡A partir de ahora tu estas perdidamente enamorada de mí, de tu Amo! ¡Me amas con todo tu ser, más que a nada ni a nadie, como jamás has amado ni amaras a nadie! ¡Me amas tanto que decidiste convertirte en mi esclava! Repítelo por favor exclamó Anthony mientras pisaba las diminutas cenizas que aún quedaban del listón azul, haciéndolas desaparecer para siempre.

    ¡Yo estoy perdidamente enamorada de ti, Amo! ¡Te amo más que a nada y a nadie! ¡Te amo como jamás ame ni amare a nadie más! ¡Te amo tanto que quiero ser tu esclava para siempre! exclamo la chica alegremente y apartando finalmente la vista del lugar en donde el presente de Ash dejo de existir, para mirar fijamente los ojos de su Amo y perderse en su intenso color azul.

    Muy bien, ahora repítelo hasta que te ordené detenerte pidió Anthony y ella de inmediato comenzó a repetirse aquel mantra, el cual cada vez se grababa más profundamente dentro su influenciada mente.

    Detente, por favor ordenó el chico después de unos 10 minutos antes de continuar Serena a partir de ahora no importa lo que sea que haga contigo, tú lo aceptarás con gusto y lo disfrutaras, porque es lo que más deseas ¿No es así, mi hermosa esclava?

    Sí, mi Amo… Es lo que más deseo… Haz conmigo lo que desees respondió la joven de Kalos con una notoria nota de felicidad a pesar de estar en trance.

    En ese momento Anthony se acercó a la chica y la envolvió en sus brazos mientras besaba su cuello, la chica siguiendo la orden que se le dio no puso ningún tipo de resistencia y al poco rato comenzó a gemir de placer, mientras que la manos del chico ya habían encontrado el cierre del vestido de Serena, comenzando a bajarlo para despojarla de la prenda y de paso aprovechar la ocasión para manosear su trasero.

    Las manos del joven subieron un poco para poder quitarle la blusa que usaba, ella entendió sus intenciones y levanto sus brazos para que la prenda negra volará lejos, la performer solo estaba usando su ropa interior de un inocente color blanco y un par de medias negras que cubría sus preciosas piernas.

    El pelinegro se quedó momentáneamente sin habla, pero se recuperó rápidamente para besar con pasión esos labios que tanto lo atraían y para su beneplácito Serena le correspondió con la misma intensidad, sus manos recorrían la espalda de la joven buscando el broche de su sostén y una vez que lo encontró no dudo en desabrocharlo para dejar libres unos hermosos y suaves pechos talla 90, que sin perder tiempo empezó a recorrer con sus manos y pellizcándolos un poco, mientras que la boca de Serena era invadida por la lengua de Anthony, haciendo sentir a la chica una oleada de placenteras sensaciones que jamás había experimentado.

    Cuando ambos se separaron para recuperar el aliento fue cuando él la cargo mientras tocaba descaradamente las redondas y firmes nalgas de la joven de cabellos color miel y comenzaba a recorrer sus pechos con la lengua, todas esas sensaciones hacían que ella soltara dulces gemidos de placer, pero el chico no duro mucho en esa posición y con mucha suavidad la deposito en la cama y finalmente le quito la última prenda que cubría su intimidad.

    El virgen coño de Serena estaba a su total disposición, pero su plan no era el de desvirgar a la chica bajo hipnosis, lo que él deseaba era lavarle completamente el cerebro y que fuera ella misma quién le entregara su preciada virginidad por voluntad propia.

    Ahora fue Anthony quién quedo hipnotizado por unos segundos apreciando el cuerpo desnudo de Serena, pero se repuso para recostarse a su lado y comenzar a estimular los pezones de la chica con lengua mientras sus manos se ocupaban de su entrepierna, una recorría sus suaves muslos y la otra masajeaba su clítoris rodeándolo lentamente con sus dedos

    A-amo, Ahhh… s-se… si-siente Ahhh… muy… ri-rico… ¡N-no pare po-por favor! suplico Serena entre dulces gemidos, la chica jamás había experimentado nada parecido, pero le encantaba y no deseaba que aquello tuviera fin.

    Atendiendo a las súplicas de la chica el lentamente comenzó a introducir uno de sus dedos dentro de su ya húmeda vagina, estimulando su punto G por dentro y por fuera, mientras su otra mano empezaba a jugar con su ano y su boca se encargaba de lamer sus pechos y darles algunos mordiscos ocasionales.

    Serena, este es el placer de la obediencia que solo yo te puedo dar. Sí eres una buena esclava te haré sentir muy bien le susurro el chico al oído, en cuando dejo sus pechos y fue pasando su lengua por el delicioso cuello de la chica hasta llegar a su rostro.

    S-si… Ahhh… se-seré… obe…di…en…te… Ahhh… ¡Amo… se-seré… una bu-buena… es-esclava…! ¡Qui-quiero más… Amo…! ¡¡¡MUCHO MÁS!!! gritó la performer entre gemidos. La profunda hipnosis a la que fue sometida y la enorme excitación que estaba sintiendo habían dejado su mente totalmente en blanco. Ella solo quería sentir más placer y por eso las palabras de Anthony, de su Amo, calaban hasta lo más profundo de su ser grabándose a fuego en su subconsciente.

    ¡¡¡AHHH….M-ME AHHH… CO-CORRO AHHH… AMO AHH… M-ME CORRO!!! exclamó Serena después de unos minutos cuando finalmente llego al orgasmo, el primero de su vida, antes de tomar el rostro del chico y besarlo con pasión hasta que la falta de aire los obligo a separarse.

    Mu-muchas… gra-gracias… mi… Amo… gimió la chica en cuanto fue capaz de hablar, su rostro estaba totalmente rojo y sus ojos azules estaban totalmente nublados por el placer.

    Mientras que el finalmente saco sus dedos de la vagina de Serena, los cuales estaban llenos de sus fluidos y comenzó a saborearlos Eres deliciosa por dentro y por fuera, mi Serena pensó antes de dar el último paso de la noche.

    Serena necesito que me escuches con mucha atención, mientras duermes en lo único en que pensarás es en lo enamorada que estas de mí y en lo mucho deseas ser mi esclava y estar a mi lado. Cuando despiertes en la mañana serás una nueva Serena, una que hará lo que sea para seducirme y llamar mi atención, una que me obedecerá en todo sin cuestionarlo porque es lo que más desea, serás una Serena que anhela con todas sus fuerzas ser completamente mía y solo mía. De acuerdo.

    S-si,… mi… Amo… Yo… lo… obedezco contestó la chica con débiles gemidos tras el orgasmo.

    Muy bien, entonces te veré en la mañana. Ahora descansa mi dulce Serena mencionó mientras le daba un beso en sus labios y tomaba con suavidad un poco de su cabello antes de retirarse al sillón. Mientras que la chica de inmediato se quedó dormida, rendida por el cansancio.

    Al día siguiente cuando la luz del sol ya entraba a la habitación Serena comenzó a despertar, al principio se sintió un poco desorientada, pero al levantarse y ver a Anthony dormido en el sillón una sonrisa traviesa y un notorio sonrojo aparecieron en su rostro mientras que en sus ojos azules se reflejaban el amor y el deseo: Una nueva Serena había nacido.

    El chico se movió un poco pero no se despertó, lo cual hizo a la chica sonreír y darse cuenta de que estaba desnuda, nada la tentaba más que la idea de mostrarse así ante aquel atractivo chico que con su caballerosa actitud y su atractivo aspecto físico la había enamorado por completo y aunque temía el que la considerará muy atrevida eso no significaba que no pudiera llamar su atención de otras formas.

    Así que rápidamente recogió su ropa, la cual estaba dispersa por todo el lugar, y tomo su mochila para cambiarse afuera de la habitación, sin embargo en lugar de ponerse la ropa interior que usaba decidió cambiarla por un conjunto que tenía guardado en el fondo de su mochila.

    Una vez cambiada fue a la cocina y muy alegre comenzó a preparar el desayuno con la intención de sorprender a su amado y demostrarle que era una chica cariñosa que quería consentirlo, cuando la comida estuvo terminada la coloco en una bandeja junto con un vaso de jugo, y cuando volvió a la habitación procedió a llamar al chico dulcemente.

    Anthony comenzó a despertar al escuchar que una dulce voz lo llamaba y una vez que abrió los ojos la primera imagen que vio fue la de Serena dedicándole una linda sonrisa capaz de enamorar a cualquiera, con una bandeja de desayuno en sus manos y arrodillada frente a él.

    Buenos días dormilón ¿Cómo dormiste? preguntó la performer con ternura y cariño.

    Buenos días Serena, dormí muy bien ¿Y tú?

    De maravilla y muchas gracias por dejarme dormir en la cama exclamo alegremente y le sonreía al chico.

    No hay ningún problema, además yo te invite y era lo menos que podía hacer, pero no era necesario que me trajeras el desayuno a la habitación replicó ligeramente sorprendido.

    Es lo mínimo que podía hacer para agradecerte por tu caballerosa hospitalidad, además lo hice porque quise Anthony y espero que lo disfrutes ya que puse todo mi cariño en el contestó Serena mientras ponía la bandeja en sus manos, pero aún permanencia de rodillas frente a él.

    De acuerdo preciosa, pero tú ya comiste algo ¿Verdad Serena? preguntó mientras la chica se sonrojaba un poco, había estado tan ocupada haciendo el desayuno para Anthony que no se preocupó por hacer algo para ella.

    Entonces ven y desayuna conmigo mencionó él adivinando lo que pensaba la performer mientras se acomodaba en el sillón para hacerle lugar.

    ¡Es tan lindo y caballeroso! ¿Cómo podría no estar enamorada de él? se preguntó Serena mientras se levantaba para sentarse a su lado, apoyando su cabeza en su hombro y ambos comenzaron a desayunar.

    Una vez terminado el desayuno, los dos se pusieron en pie hasta que el comento Serena fue un enorme placer tenerte como mi invitada, pero me imagino que querrás continuar tu viaje ¿No es así? preguntó el chico fingiendo tristeza aunque estaba totalmente consciente de lo que sucedería a continuación.

    Anthony tiene razón, debo de continuar mi viaje. Pero no creas que voy a dejarte escapar guapo pensó Serena mientras tomaba una decisión. Anthony, en el poco tiempo que llevamos juntos me he sentido muy bien, de hecho jamás nadie me había hecho sentir tan cómoda como tú… Y yo no quisiera que eso se terminara, por eso… ¡Quiero pedirte que viajes conmigo, te prometo que no te arrepentirás! le pidió mientras tomaba sus manos y lo miraba suplicante.

    No podría ser capaz de negarme a la invitación de una bella señorita, así que acepto viajar contigo Serena contestó con una sonrisa.

    Ante la respuesta positiva del chico Serena no pudo evitar saltar de alegría con una expresión radiante en el rostro mientras le daba un abrazo y depositaba un beso en su mejilla.

    Muchas gracias por aceptar Anthony, te prometo que no te arrepentirás y que nos divertiremos mucho juntos dijo ella muy feliz mientras le daba una cálida sonrisa

    Él le sonrió de vuelta mientras pensaba No tienes ni idea de cuánto nos vamos a divertir juntos, preciosa

    Mientras tanto en una lujosa oficina en Kalos se encontraba una bella joven pelirroja de unos 19 años charlando con una mujer mayor. Se trataba nada más y nada menos que de la hermosa Aria, la actual Reina de Kalos, quién estaba frente al escritorio de su representante y mentora, la famosa ex-Reina de Kalos, Palermo.

    Maestra ¿Y usted cree que fue una buena idea encargarle a Anthony la misión de ir por Serena? preguntó Aria con curiosidad.

    Veo que te preocupa mucho esa chica o ¿Acaso lo que te preocupa es que mi sobrino se interese más en Serena que en ti? preguntó la productora suspicazmente causando un ligero sonrojo en la actual Reina.

    Pero no te traje aquí para hablar sobre Serena o sobre el inútil de mi sobrino. Imagino que sabes muy bien que tienes otras responsabilidades más importantes que cumplir ¿No es así, mi linda esclava? mencionó la mujer mientras movía su asiento para quedar enfrente de su alumna y se quitaba sus costosas zapatillas para mostrarle a la joven sus pies descalzos.

    Eso es muy cierto, mi Ama contestó Aria con devoción al ver los pies de Palermo y sin necesidad de alguna otra palabra o instrucción rápidamente se puso de rodillas para comenzar con una de sus tareas favoritas: La de masajear y besar los pies de la productora, de su dueña, todo con el fin de demostrarle su eterna lealtad, sumisión y sobretodo su amor.

    Continuará…

  • Vacaciones con mis amigos y mi novia (Parte Final)

    Vacaciones con mis amigos y mi novia (Parte Final)

    El día siguiente empezó bastante mal. Había dormido en el sillón y un poco molesto. Mis amigos habían llegado bastante tarde en la madrugada y tuve que esperarlos hasta entonces; lo único bueno fue que pude hablar con todos para decirles que necesitaba hablar a solas con Ori, por lo que les pedí que fueran a tomar un desayuno afuera. No quise entrar en detalles, pero al parecer aceptaron mi petición pues todos se fueron felices a un restaurante cerca del centro que tenía un buffet para desayunar. Por mi parte prepare unos huevos para Ori para que ella y yo pudiéramos comer.

    Cuando se levantó estaba de mucho mejor humor que el día anterior, pero su ánimo decayó en cuanto le dije que necesitábamos hablar. Cuando terminamos de comer, nos sentamos en el sillón, yo un poco alejado de ella y comencé a hablar.

    —Ori, quiero terminar nuestra relación —fue lo primero que dije, directo y sin darle tantas vueltas.

    Lo que siguió fue una verdadera masacre, tanto para ella como para mí. Discutimos y fuerte. Intentaba decir mis razones por las que quería terminar con ella, pero Ori comenzaba a gritar y mencionar que estaba loco y que estaba mal, que ella también había intentado mantener la relación haciendo sacrificios en su vida. En más de una ocasión lloró, intentó irse de la sala para acabar la discusión, pero la amenazaba que si lo hacía me iba a ir de la casa. Varias veces me dijo que lo hiciera, pero lograba mantener mi enojo y la obligaba a quedarse. Fueron bastantes horas de discusión, incluso jure en algún momento oí a nuestros amigos entrar pero al notar nuestros gritos volvieron a salir para dejarnos solos, al final le dije que se había acabado. Ori me miró unos momentos antes de salir corriendo a la habitación, llorando. No le dije que la había engañado, no se lo merecía. La había herido, lo sabía, pero por mi bien lo había tenido que hacer.

    Unas horas después nuestros amigos regresaron y me preguntaron qué había pasado. Les conté que había terminado con Ori, agregando que era una decisión que había estado planteándome durante varios meses; al decirlo la expresión de Valeria se relajó, pues también lo había mencionado para evitar que ella se sintiera culpable de nuestra ruptura, Jimena por otro lado tan sólo asintió, ella ya sabía mi decisión desde antes.

    Desde luego las amigas de Ori fueron a hablar con ella para intentar animarla, mientras Gerardo, Alex y yo nos quedamos en el jardín platicando de varias cosas, intentando hacer que me olvidara del tema.

    Esa noche volví a dormir en el sillón, pues Ori se había negado a salir de la habitación. La verdad esa noche no estuvo tan mal, tome unas cuantas cervezas con mis amigos, fue una charla amena, pero para nada alegre debido a la situación.

    La mañana siguiente era el inicio del penúltimo día en el que nos íbamos a quedar en la casa de mi tío. Ese día Ori decidió regresar a casa.

    Había tomado la decisión en la noche, no quería verme ni nada por el estilo, quería alejarse. Para su mala suerte, la estación de camiones estaba un poco lejos, por lo que Gerardo tendría que llevarla ahí, pues era el único que podía manejar su camioneta. De todas sus amigas, Jimena fue la única que decidió acompañarla. Jimena empacó sus cosas también y ambas salieron de la casa.

    Me despedí desde la puerta, pues sabía que iba a ser incómodo para ambos que la fuera a dejar a la estación de camiones. Ori no volteó a verme ni una sola vez, pero pude ver sus ojos rojos de su llanto.

    Mientras se iban me pregunté si Jimena le contaría a Ori lo que había pasado entre nosotros. Cuando hable con ella antes de que se fueran me prometió que no diría lo que pasó entre nosotros, que sólo iba a intentar convencer a su amiga que no era tan malo lo que había pasado. Sentí un poco hipócrita dado que ella se había acostado con el novio de su amiga, pero al final estaba tan cansado por lo que sucedió, y sobre todo noté buenas intenciones en Jimena. Era extraño, pero ella lo dijo, quiso aprovechar antes de que todo se fuera por el retrete entre Ori y yo.

    Así que ahí estaba yo, sentado en la sala, mirando la televisión; no estaba deprimido, pero tampoco me encontraba de buen humor. Valeria, Alex y Gina se habían ido a comprar unas cosas, querían celebrar esa última noche que íbamos a estar. Al principio estaban indecisos si sería una buena idea por lo que acababa de pasar, pero les asegure que no quería arruinar la diversión de nadie y le dije que siguieran con la fiesta.

    —¿Todo bien? —dijo una voz a mis espaldas.

    Volteé a ver a Mishel, quien se había quedado también, aun no tenía del por qué. Ella se acercó y se sentó a mi lado.

    —¿Cómo estás? Debió haber sido difícil para ti terminar con Ori. —me dijo con genuina lastima.

    —Lo peor fue verla llorar, creo que jamás la había visto llorar así —respondió.

    —Ella te quería, y mucho.

    —Lo sé, yo también. Pero estábamos bastante mal y la verdad es que me hacía sufrir.

    —No te estoy culpando, sólo estoy diciendo un hecho —me dijo con una ligera sonrisa, algo triste.

    Volteé a verla. Mishel estaba sentada de lado, recargando su cabeza sobre el brazo que estaba sobre el respaldo del sofá. Llevaba puesto una blusa larga de color azul marino con varias flores, un short corto de color negro de mezclilla que dejaba ver por completo sus piernas y unas botas chicas negras sin calcetines. Al verla así no pude evitar recordar cómo iba vestida cuando jugamos póker unos días antes.

    —¿Y tú? ¿Por qué no fuiste con Gerardo a dejar a Ori?

    Ella suspiro y se acomodó en el asiento para ver la tele, o más bien para evitar mi mirada.

    —¿No te enteraste?

    —¿De qué?

    —Oriana y yo discutimos también. En cuanto se encerró en el cuarto entre a hablar con ella y estaba muy enojada. Me dijo muchas cosas como puta y facilona y…pues me enoje y salí.

    —Oh vaya. Lo lamento. Creo que lo dijo porque se puso celosa de que subiéramos a las tazas juntos y luego que te viera desnuda después de que jugáramos póker.

    Hubo un pequeño momento de silencio antes de que Mishel contestará.

    —Bueeeno, en realidad había otra cosa.

    La mire sin saber a qué se refería.

    —¿Qué quieres decir?

    —Nada, nada. Fue algo que hable con ella, pero nada de lo que te tienes que enterarte.

    —Aja —dije sin estar muy convencido.

    Pero en vez de contestar, Mishel fijó su mirada en la televisión. Decidí no darle importancia y volví a centrarme en lo que estaba viendo.

    Pasó cerca de unos veinte minutos, ninguno de los dos dijo nada. Ambos veíamos la televisión, aunque por mi parte no le prestaba mucho atención a lo que pasaba. Tenía curiosidad acerca de lo que habían discutido Mishel y Ori, y al parecer Mishel también se había quedado con ganas de decir algo, pues me comentó:

    —Le hice una propuesta a Ori.

    —¿Qué clase de oferta? —le dije volteando a verla.

    —Verás, antes de venir y cuando me dijo que podía invitar a Gerardo le propuse que intercambiáramos novios.

    Al oírla abrí la boca con sorpresa por aquella revelación.

    —Gerardo y yo queríamos experimentar cosas nuevas —me dijo alzando los hombros como si nada—. Entonces se nos ocurrió la idea y se la planteé a Ori. Ella desde luego no quiso, no quería compartirte. Estuve insistiéndole muchos días, pero no logre hacerla cambiar de opinión.

    —Guau, eso es… guau.

    —Y ahí no acaba la cosa, ¿recuerdas cuando sugerí jugar poquer y apostar prendas? Bueno, Ori pensó que la iba a obligar a que hiciéramos el intercambio, pero le conté que sólo quería que nos excitáramos entre los cuatro, que no cruzaría la raya. Supongo que por eso me llamó puta, por tener la idea de querer coger contigo.

    —Ah, ya. Vaya, creo que puedo entender ahora porque te enojaste con ella y porque se enojó contigo —dije rascándome la cabeza, aun sorprendido por la revelación y regresando mi mirada a la televisión.

    —Sí, quizá si me pase un poco de la raya al pedírselo.

    Lo había hecho, pero no se lo dije porque pensaba en otras cosas. Tenía un nudo en la garganta y estaba temblando ligeramente. La idea se coló en mi cabeza sin que pudiera evitarlo. ¿Cómo sería coger con Mishel? Me llegaron las imágenes de ella haciéndolo con su novio a un lado de nosotros, como se quitó la ropa de forma tan sexy y mirar todo su cuerpo desnudo. Me pregunté si en el momento hubiera accedido a intercambiar parejas con Gerardo, sobre todo porque tenía mucha curiosidad sobre cómo lo hacía Mishel. Recordé la tumbona moverse bajo ella y Gerardo mientras lo montaba. ¿Lo hacía tan rico como se veía?

    —Dime, ¿a ti te hubiera gustado hacerlo? —me preguntó de repente.

    —Bueno yo… —me volteé para contestarle, pero di un salto de la impresión.

    Se había desabotonado la blusa, dejándola abierta. La tela cubría sus pechos, pero dejaban ver el tatuaje entre ellos. No tenía sostén y al mirar el espacio entre sus pechos sentí un ligero cosquilleo agradable.

    —Porque la verdad… me quede un poco con las ganas —dijo Mishel moviendo un poco su blusa dejándome ver el contorno de su pecho derecho—. Realmente me gustó ver cómo te quitabas la ropa cuando jugamos póker.

    —Bueno… je… a m-mí también me gustó verte, pero Mishel no me siento… —mis palabras se perdieron en cuanto su mano comenzó a acariciar mi pierna y subía hacia mi miembro. Ella se acercó hasta que estuvo sentada justo a mi lado, junto su cuerpo al mío, apretando sus pechos en mi brazo y acercando su boca a mi oído.

    —Ahora no está Ori para detenerme —me susurró y me estremecí—. Vamos, note que tú también querías. No hay que quedarnos con las ganas.

    Baje la mirada para ver sus pechos, la tela se había movido y ahora podía alcanzar sus pezones levantados. Su mano continuaba acariciando mi entrepierna, aumentando mi erección.

    Besó mi cuello y cerré los ojos ante las sensaciones que comenzaba a sentir. Me estaba gustando lo que hacía. Con mano maestra desabotono mi pantalón y lo bajó lo suficiente para poder sacar mi miembro, me quede impresionado que sólo lo hacía con una mano. En cuanto tomó mi pene entre sus miembros me moví un poco incómodo.

    —Oye, espera, n-no… no creo que sea buena idea, acabo de terminar con Ori —ella alejó un poco el rostro para mirarme a los ojos—. Y-y-y además, ¿qué pasaría si los demás llegan? ¿Y-y-y Gerardo?

    —Shhh —me dijo colocando un dedo en mis labios para callarme—. Ya te lo dije, él también quería hacer el intercambio, no creo que le moleste esto —se acercó a mí y me dio un beso, bastante delicioso sin lugar a duda, besaba excelente—. Y si los demás llegan, pueden mirar.

    Y dicho esto llevó su boca a mi miembro. Se lo metió entero sin ningún aviso. Una descarga eléctrica me inundó. Demostraba de nueva cuenta su maestría en comérsela, chupaba y lamía mi pene como una experta. Tantas veces que debía hacerlo con Gerardo le habían dado mucha experiencia. De vez en cuando se sacaba mi miembro de la boca para lamer la punta y luego volver a metérsela hasta el fondo de golpe. Yo sólo podía dejarme hacer.

    La posición en la que estaba ella era muy sugerente y me permitía llevar mi mano hasta su short y acariciar su trasero, piernas y entre pierna. Comencé a estimularla sobre la prenda y ella movió su cadera de un lado a otro como respuesta.

    Había necesitado esto sin saberlo. Estaba deprimido por lo que había pasado con Ori.

    Mishel se levantó un poco para quitarse la blusa para ayudarme a quitar mi playera y luego regresar a lo suyo. Cerré los ojos en éxtasis cuando una voz habló:

    —¡Santo dios!

    Abrí los ojos de golpe y mire a Alex, Gina y Valeria en la entrada de la sala, con las bolsas de comida, mirándonos.

    Me quede de piedra, una combinación de pena y sorpresa. Habían entrado sin que oyera la puerta, estaba tan concentrado en lo que hacía Mishel que no me percate cuando llegaron. Quise levantarme, pero Mishel seguía semi-acostada sobre mis piernas, lamiendo aun mi miembro y mirándolos.

    —Sí que superaste rápido a Ori —comentó burlón Alex.

    —N-n-no es lo que parece —dije tartamudeando.

    —Entonces explica.

    Abrí la boca para decir algo, pero fue Mishel la que contestó.

    —Tan sólo nos divertíamos, estaba tan deprimido por lo de Ori que decidí darle ánimos. Vamos a celebrar en la noche y está mal que uno de nosotros esté así de mal.

    Me quede sin palabras, porque no sabía que podía arreglar lo que habían visto. Mishel se había levantado un poco para contestar, pero su mano seguía en mi pene, masturbándome. No sabía lo que mis amigos iban a decir. Gina se acercó al oído de Alex, le susurró algo y mi amigo sonrió y asintió.

    —Vale, continúen.

    Su respuesta me sorprendió y los tres se fueron a la cocina a dejar las cosas. Oí unas cuantas risas femeninas que venían seguramente de Gina y Valeria, pero la boca de Mishel volvió a atacar mi miembro y por un momento perdí la noción de lo que había pasado.

    Estaba sorprendido por la actitud de mis amigos ante lo que estaba pasando, pero una mayor sorpresa no tardó en llegar cuando los tres regresaron. Alex iba abrazando a Gina por la cintura y ella y Valeria estaban en ropa interior.

    —¿Q-q-qué?

    —Quisimos acompañarlos —dijo Gina con una sonrisa, tomando a Alex de la mano y llevándoselo a un sillón individual al lado de nosotros.

    Mishel continuaba en lo suyo cuando Valeria se acercó a mí desde la espalda, tomó mi rostro y me dio un beso.

    —Te dije que quería repetir —me dijo con una sonrisa lujuriosa y volvió a besarme.

    Mi mano se fue directamente a su pecho y lo apretó, sin que pudiera evitarlo. No sabía qué estaba pasando, pero me gustaba. Valeria se sentó en el respaldo y llevó mi mano directamente a sus bragas, las cuales estaban ligeramente mojadas y comencé a estimularla por encima de ellas. Mishel dejo de hacerme un oral y se acercó a Valeria.

    —Te dije que podían ver —dijo dirigiéndose a mí y comenzó a besar el vientre desnudo de Valeria y subir hacia su sostén.

    —Creo que esto cuenta más que sólo ver —comenté idiotamente mientras veía a Mishel hacer a un lado el sostén de Valeria y lamer su pezón.

    Volteé a ver a Alex y a Gina. Ella estaba de pie a espaldas de mi amigo. Alex metía su mano dentro de sus bragas, masturbándola directamente mientras ella sacaba su pene de su cierre y lo masturbaba ligeramente. No tardó mucho antes de dársela la vuelta para lanzar a Alex al sillón e ir directamente hacia su miembro para hacerle un oral.

    De mi lado, Valeria bajó del respaldo para acostarse sobre mí ligeramente y besar a Mishel frente a mí, para luego también dedicarse a chupar y besar sus pezones. Mishel abrazó la cabeza de Valeria mientras hacia la suya hacia atrás, gimiendo por el placer que le daba su lengua. La mano de Valeria bajó hasta mi miembro y continuó masturbándome ligeramente, usando como lubricante la saliva de Mishel. En esa posición su trasero estaba demasiado cerca de mí, bajé sus bragas hasta las rodillas, metí mi mano por debajo de ella para alcanzar su entrada y sin poder resistirme comencé a lamer, besar y morder su hermoso trasero. Valeria comenzó a gemir y jadear.

    Mishel y Valeria siguieron besándose, estaba muy seguro que ninguna de ellas era bisexual, quizá sólo lo hacían llevadas por la excitación. Tan sólo pensar en eso ellas se separaron, se miraron, negaron con la cabeza y Valeria comenzó a chupármela mientras Mishel se acercaba a besarme. Sus besos duraron muy poco antes de que se separara y se quitara el short junto con las bragas.

    En el otro sillón, Gina había terminado de hacerle el oral a Alex, se dio media vuelta y se empaló el miembro de mi amigo para poder mirarnos. Gina comenzó a subir y bajar sobre mi amigo, mientras él sostenía su cadera para guiarla. Comenzó a gemir y a morderse un dedo índice mientras nos veía.

    Interrumpiendo mi visión, Mishel pasó una pierna sobre mi cadera, alejando a Valeria en el proceso; sus dos manos se dirigieron a mis hombros, sentí como la mano de Valeria dirigía mi pene a su vagina y como iba entrando poco a poco. Cuando llegó al fondo Mishel soltó un fuerte grito y arañó ligeramente mis hombros.

    —Ay… que rico —me dijo y comenzó a subir y a bajar sobre mí.

    Tomé su trasero y chupe sus pechos que estaban cerca de mi boca. Vaya que sabía moverse, mucho mejor que Ori o Jimena. Había tenido razón, si sabía cómo coger, y lo hacía de maravilla. Valeria se acostó en el sofá al lado de nosotros, en algún momento se había quitado la ropa y ahora se masturbaba mirándonos. Gina comenzó a gritar, envuelta en placer y Mishel no se quedaba atrás.

    —Que rico… dame… así —gimió Mishel aumentando la velocidad en que movía la cadera, haciendo que gruñera por el placer.

    Seguimos así un momento hasta que Mishel se fue deteniendo poco a poco, parecía algo agotada. En cuanto se detuvo, Valeria se levantó y se acercó a besarme.

    —Ahora es mi turno —me dijo con una sonrisa.

    —Claro —dije de forma automática.

    Mishel se bajó de mí para que pudiera levantarme. Tome a Valeria de la mano y la lleve al reposa brazos del sillón. Subí una de sus piernas a él, la tome del cuello y con mi miembro frote su entrada. Un gruñido de placer salió de su garganta. Besé su cuello y luego miré lo que estaban haciendo Alex y Gina.

    Mi amigo ahora tenía a su amante apresada contra el sillón, Gina abría las piernas lo más que podía para que él pudiera comerle los bajos; mientras Mishel se acercó a Gina, alzó una pierna y acercó su entrepierna a ella. Gina comenzó a lamer su zona, lo cual hizo gemir y reír a Mishel, para luego apretar los pechos de Gina.

    Valeria finalmente tomó mi miembro e hizo que la penetrara. Sin detenerme le di lo que me pedía. La posición era muy parecida a la que habíamos hecho en su cuarto, ella pegando su espalda en mi pecho, aunque esta era ligeramente más incómoda pero al tener un pie sobre el respaldo podía penetrarla más profundo.

    Alex se arrodilló en el suelo y comenzó a darle duro a Gina. Sus gritos no tardaron en llegar. Esta vez Valeria no gritaba, pues había bajado la pierna para poder apoyarse con sus manos y voltear la cabeza para poder besarme. Sus gemidos eran opacados por mis labios, pero estaba seguro que lo estaba disfrutando tanto como yo. Mishel se unió a los gemidos de Gina, pues ella había metido dos de sus dedos en ella y las movía de un lado a otro de forma frenética, ayudada con el vaivén de su cuerpo que le daba Alex.

    —¡Así, Alex! ¡Dame más duro! —gritaba Gina.

    Alex continuó un poco antes de detenerse para tomar aire, momento que aprovechó Gina para bajarse del sillón.

    —Ven, quiero hacer algo —dijo Gina acercándose a Valeria y a mí.

    Me detuve por inercia, en espera a ver qué quería hacer. Gina le pidió a Valeria que se hiciera a un lado y se recostó sobre el respaldo.

    —Ven aquí —me dijo con un dedo.

    Sin saber qué más hacer obedecí. Gina tomó mi miembro en su mano, luego volteó a ver a Alex, quien estaba parado detrás de ella.

    —Vamos, sigue en lo tuyo —comentó Gina alzando un poco su trasero y tomando su trasero para que mi amigo pudiera ver su vagina.

    Todos estábamos tan excitados que ni siquiera lo dudamos. Alex se colocó detrás de Gina para penetrarla y en cuanto lo hizo, Gina comenzó a chupármela.

    Era extraño, pero me gustaba. Los gemidos de Gina, producto de lo fuerte que le estaba dando Alex, eran amortiguados por mi verga en su garganta. Su boca se contraía más debido a los gemidos reprimidos, lo cual hacía que sintiera más delicioso.

    Sin pensarlo volteé mi rostro con Valeria y comencé a besarla, llevado por la excitación que sentía. Ella me correspondió. Nos comíamos las bocas mientras mi mano exploraba dentro de ella. Mientras más me la chupaba Gina, más movía mis dedos dentro de Valeria. Su vagina comenzó a humedecerse más y más. Separó mi boca de la suya lo suficiente para soltar un grito de placer, se aferró a mí con sus brazos mientras movía mi mano lo más rápido que podía. Su cuerpo tembló y sentí una gran cantidad de líquido escurrir por mi mano.

    Gina dejó de chupármela para regresar su cuerpo y besar a Alex, al parecer ella también había llegado al orgasmo. Le di un par de besos a Valeria antes de que ella se desplomara sobre el respaldo del sillón, agotada por el orgasmo.

    Volteé a ver a Mishel, quien estaba en el suelo masturbándose.

    —Eso se vio increíble.

    —No quiero dejarte con las ganas —le dije ofreciéndole mi mano para ayudar a levantarse.

    Ella se levantó con una sonrisa. Gina se llevó a Alex un poco lejos, se puso de rodillas y volvió a hacerle un oral. Mientras yo colocaba a Mishel boca abajo sobre el sillón, levanté ligeramente su cadera para que pudiera penetrarla y utilice mi cuerpo para apretarla contra el sillón.

    Era algo diferente a la clásica posición de perrito, pero a mí me gustaba mucho. Lo había hecho un par de veces con Ori, pero a ella no le había gustado del todo. Pero a Mishel parecía encantarle. Mi miembro entraba y salía de ella de forma brusca, pero ella sólo gritaba de placer.

    —¡AH! ¡Dámelo! ¡Así! ¡Qué rico! —gritaba.

    Volteé a ver a Alex, quien parecía estar a punto de llegar. Al verlo, Gina se sacó su miembro de la boca y utilizó sus dos manos para masturbarlo, esperando su corrida. No tardó en llegar y el gemido de placer de mi amigo me hizo notar que lo había disfrutado.

    Esto me dio el impulso que necesitaba para esforzarme más. Levante un poco a Mishel para ponerla en cuatro y poder penetrarla más rápido y duro. Valeria se bajó del respaldo y se acercó a mí, me besó mientras le daba lo más duro que podía a Mishel, quien no dejaba de gritar, envuelta en placer.

    —¡Ya! ¡Dámelo! ¡Quiero todo! —gritó Mishel.

    Sentí el orgasmo llegar. Saque mi miembro de ella y Valeria tomó mi miembro para masturbarme mientras mi corrida salía y alcanzaba el trasero y la espalda de Mishel. Ella sólo se recostó y se dejó hacer. El orgasmo fue el mejor de los últimos días, es más como ningún otro.

    Cuando termine, Valeria se tragó la poca corrida que estaba en su mano y luego me sonrió.

    —Supongo que ya no estás deprimido por lo de Ori —me dijo y de inmediato todos nos reímos.

    Mire a mis amigos, todos parecíamos agotados. Acaricie un poco las piernas desnudas de Mishel, luego me acerque y le di un beso en la mejilla a Valeria.

    —Supongo que no.

    —¡No puede ser! —gritó una voz.

    Todos volteamos a la entrada de la sala. Gerardo estaba ahí parado, con las llaves del auto aun en la mano y con una cara de sorpresa.

    —Hola, amor —dijo Mishel como si nada y moviendo las piernas arriba y abajo.

    Mire a Alex aterrado, ambos pensamos lo mismo. Gerardo iba a golpearme por cogerme a su novia.

    —¿Si iban a hacer esto por qué no me esperaron? —preguntó Gerardo.

    Hubo un momento de silencio, luego todos nos reímos. Mishel se levantó, le pidió perdón y luego le dio un beso.

    Al final me sentía bien.

    Para la noche habíamos preparado una carne asada y tomamos un poco de alcohol. Platicamos como buenos amigos, nos reímos y contamos historias. Volvimos a jugar póker con prendas, sugerencia de Gerardo a la cual accedimos como compensación. Desde luego el ambiente volvió a calentarse y terminamos volviéndolo a hacer, sólo que cada pareja por separado. Mishel se llevó a Gerardo al cuarto, Gina y Alex lo hicieron en la cocina y yo lo hice con Valeria frente a la alberca. Los gemidos de las tres parejas se oyeron por toda la casa.

    Para medio día del día siguiente íbamos en la carretera, todos con un excelente humor. Cantamos canciones y hablamos ya un poco más libre sobre todo lo que hicimos durante la estadía en la casa mi tío.

    Cuando regresamos a la ciudad me planteé la posibilidad de decirle a Valeria que saliéramos; sin embargo, considere que no era buena idea. Acababa de terminar una relación y no estaba listo para entrar a otra, sobre todo si empezábamos con sexo. Valeria incluso comentó que tampoco se sentía tan seguro con una relación así, por lo que sólo lo dejamos como amigos (con derecho) hasta que resolviéramos que íbamos a hacer.

    Gina y Alex salieron un tiempo y aun lo hacen, no son nada oficial, pero supongo que también están en una situación similar a la Valeria y yo.

    Le envíe un mensaje a Jimena, pues Ori no contestaba los míos. Quería saber cómo estaba, y dado que Jimena había hablado con ella, era la que más sabía de ella. Me aseguró que Ori estaba bien. Había decidido ir a un psicólogo, tanto por la depresión que sentía como para poder solucionar su problema de ser dependiente de alguien.

    Luego Jimena me mandó un mensaje que quería volver a verme, pero esa es historia para otra ocasión. También Mishel me mandó un mensaje, quería que nos volviéramos a ver con la excusa que me tuvo que compartir con las otras chicas. No sabía si Gerardo estaba enterado de lo que su novia quería, pero para ser honesto también tenía ganas de estar con Mishel de nuevo. También es historia para otra ocasión.

    Al final, me sentía un poco más relajado, aun me sentía un poco mal por haber engañado a Ori, pero al menos había intentado terminar nuestra relación de la mejor forma posible. Y creo que ahora es tiempo de pasar un tiempo soltero, si algo me enseñó lo que pasó en la casa de mi tío es que necesitaba relajarme un poco y esperar a que la chica indicada llegara.

    Por el momento me divertiré y quién sabe, quizá tenga más aventuras que pueda contar en otra ocasión.

  • La prueba de una aventura

    La prueba de una aventura

    Carmen oyó el sonido del despertador de su móvil a las once, y alargó el brazo para deslizar el dedo índice sobre la pantalla y apagarlo; después abrió los ojos. El dormitorio estaba en penumbra; la claridad del día, filtrada a través de los estores, daba un aspecto irreal a la habitación; bueno, eso y lo bien que se sentía esa mañana, no como otras, en las que se despertaba desgastada, sintiéndose vieja, no: esa mañana se sentía joven. Le vinieron a la cabeza borrosas imágenes de lo ocurrido durante la tarde y noche del día anterior, y una leve sonrisa se le dibujó en la boca. Se inspeccionó el cuerpo mentalmente, haciéndose una especie de TAC: los miembros estaban relajados; el torso irradiaba calidez; la cabeza descansaba; eso sí, notó que estaba completamente desnuda bajo la sábana. «¡Cómo!, me acosté desnuda», pensó, y rio para sus adentros. Acto seguido, se levantó.

    En fin, estaba desnuda, sí, no se había puesto el pijama de verano, ese tan fino que hasta los oscuros pezones se le transparentaban, pero sí se había duchado: un perfume a rosas difuminado proveniente de la tibieza de la cama recién abandonada lo delataba. Carmen se puso una batita y salió del dormitorio.

    En el saloncito había orientativas pistas sobre lo acontecido hace relativamente escasas horas: una botella de vino tinto Chianti vacía y dos vasos de caña manchados y un cenicero a rebosar de colillas sobre la mesita de centro, y dos condones con los depósitos llenos de semen cerrados con un nudo en la abertura tirados en el suelo, junto al sofá. Carmen recogió las basuras con ambas manos y se dirigió a la cocina. Una vez tiradas las pruebas de su aventura al cubo, preparó la cafetera italiana y cogió dos magdalenas del mueble despensa.

    «Carmen, oh, oh, Carmen»; «Sigue, no-no pares, Aurelio, ahh, ahh».

    Le vino esto a la memoria. Carmen, repantigada en la silla, obtenía flashes de sus recuerdos. «Pero ¡tanto no había bebido!», pensó. No, Carmen, no, tanto no habías bebido, sin embargo el cerebro a veces nos juega malas pasadas y, algo que deseábamos apasionadamente, lo borra del intelecto y lo graba en las emociones; así que, Carmen, debes traspasarlo desde tu pecho a tu cabeza, tarea harto difícil. Carmen, ¿cuándo fue la última vez que follaste antes que esta?

    «Fue con mi marido; yo ya estaba dormida; él llegó del restaurante, me despertó el portazo; él entró en la habitación, se quitó la camisa, se sacó la polla por la portañica del pantalón, me destapó, me subió el camisón hasta el cuello, me apartó la tirilla de las bragas y, de un tirón, me arrancó el sujetador; luego se subió encima mía, olía a sudor, alcohol y mujeres; me salivó y mordió las tetas brutalmente, y me penetró; noté la abrupta presión en mi entrepierna y decidí gemir lastimerante para que acabase antes: pronto, se corrió, y se durmió; unos días después me separé, luego nos divorciamos».

    ¿Y antes?

    «Mi marido…».

    No, Carmen, digo antes de tu marido…

    «Antes de casarme fui novia de un muchacho muy dulce; era músico, me componía letras, canciones; cuando hacíamos el amor, él, se diría, se posaba sobre mí, como una mariposa, me susurraba al oído mientras me montaba, yo le sujetaba las nalgas y lo apretaba, le marcaba el ritmo, pues él se extasiaba mirando mi rostro y nunca me ponía a punto para el orgasmo: se sacudía lánguidamente cuando se corría y me llenaba de besos; no puedo decir que no me gustara, pero una, en fin…».

    Carmen, entonces… has tenido orgasmos, ¿verdad?

    «Pocos, sí, y a mi edad, que rozo la cincuentena, ¡ay!, pero ayer…»

    Ves, Carmen, a través de una emoción, el orgasmo, resurge la memoria.

    «Sí, sí, ayer, me acuerdo, fue…»:

    «Fui a la playa, como todas las tardes. Puse mi cesta en la arena, me saqué el vestido por la cabeza, extendí la toalla y me tumbé bocarriba sobre ella. Ah, qué tranquilidad, a esa hora, en la que apenas hacía calor, y tan poca gente había, el murmullo de las olas…, ah; cambié de posición y me senté; tengo las tetas grandes, carnosas, y, como me apretaba el sujetador del bikini me lo quité; las tetas cayeron grávidas, libres; luego cogí el paquete de cigarrillos de la cesta, saqué uno y lo encendí; después de fumar, fui a darme un baño corto en el mar; y fue cuando salía que me fijé: un muchacho joven, musculado, moreno y de pelo rizado me estaba observando; no puedo negar que en ese momento me sentí especial, pero también pensé que quizá el muchacho estaba mirando otra cosa, así que giré la cabeza hacia atrás, aunque sólo vi un barco, muy lejos; sí, sin duda me miraba a mí; me doy cuenta de que el tamaño de mis tetas es llamativo, no obstante el muchacho parecía estar mirándome a la cara; volví a sentarme en la toalla, encendí otro cigarrillo».

    Aurelio avanzó unos pasos hasta llegar a la posición de Carmen. «Hola», dijo, «¿no me conoces?» Carmen, sorprendida, dijo: «No»; «No, claro», dijo Aurelio, y se sentó junto a Carmen. «Tú eres Carmen, la ex esposa de Ramiro», afirmó Aurelio; «Sí, pero tú ¿de qué me conoces?», preguntó Carmen; «Soy Aurelio, el hijo del por entonces jefe de Ramiro, me traías caramelos cuando ibas al restaurante a ver a tu marido, ¿te acuerdas?, supongo que por hacer la pelota a mi padre», rio Aurelio; «Ahora caigo, ¡oy, hijo, cómo has crecido!», rio Carmen; «La última vez que te vi yo tenía catorce años, te separaste, no volviste más»; «Debes comprender que…»; «Te eché de menos». Esta última frase salió tan de dentro de Aurelio, y fue pronunciada con tal solemnidad, que a Carmen se le transformó el rostro; notó una especie de reclamo en el uso, un algo trascendente, algo que tenía que ver con un profundo deseo. «Oye, Aurelio…»; «¿Me das un cigarrillo?».

    Carmen tendió el cigarrillo a Aurelio y le prendió lumbre. Aurelio se tumbó de costado en la arena, cara a ella, sin dejar de mirarla. Carmen no tardó en seguir su ejemplo. Ambos se miraban. Carmen reconoció los rasgos de aquel joven que hace tiempo la miraba de la misma manera; Aurelio, a pesar de los años pasados, veía en Carmen aquella mujer treintañera que excitaba sus sentidos. Al principio, se besaron en los labios, con suavidad; pronto sus lenguas se enlazaron entre sus bocas. Los suspiros de Carmen se ahogaban en los labios de Aurelio. Una mano en las tetas de ella, otra mano en la entrepierna de él, la saliva de la cascada de las bocas goteando en la arena; un gemido de Carmen al contacto de una mano de Aurelio sobre las caderas; «Vivo a dos manzanas», y la invitación de Carmen.

    Sentados en el amplio sofá de la casa de Carmen, hablaron, rieron, fumaron, bebieron vino, y, cuando oscureció en el saloncito y hubo que encender la lámpara de pie, se desnudaron. Aurelio se arrodilló en el suelo, metió la cabeza entre las piernas de Carmen y le comió el coño, degustando sus flujos, oyendo sus grititos y jadeos; notó su clímax, entonces se irguió, se puso el condón, la guio para que se levantase y se sentase en su regazo cuando él se sentara, y follaron: las rodillas de Carmen se hundían en el mullido sofá mientras botaba arriba y abajo sobre la dura polla de Aurelio; los pezones, mordidos y besados, trazaban círculos en el aire. «¡Carmen, oh, oh, Carmen!»; «¡Ahh, ahh, ya, córrete, ya!», gritaba Carmen; y Aurelio eyaculó. Después, tras acabar la botella de Chianti, hubo otro polvo. Esta vez precedido de una mamada de Carmen para que Aurelio recuperase el tono: inclinó la cabeza sobre el regazo de Aurelio y chupó, lamió y mamó; luego, apoyando las manos en el reposabrazos, se puso a gatas para que Aurelio la penetrara a placer. La columna inclinada, el culo subido, el torso adelante y atrás, las tetas bamboleándose, las recias manos de él sujetas a la cintura de ella para no errar nunca en la diana del coño. «¡Ahh, más, más, sigue, no-no pares, Aurelio, ahh, ahh!»; y el ronco rugido de la corrida de Aurelio.

    Y, ahí, en la cocina, sentada frente a la mesa de formica, Carmen se masturbó. Esta tarde iría de nuevo a la playa.

  • Todo por una foto

    Todo por una foto

    Todo empezó por una obsesión muy tonta, o muy ocasional. Ese día estábamos celebrando mi cumpleaños y estaba nuestra familia cercana, entre ellos mi sobrino que conozco desde pequeño y su novia, todo normal, bebimos platicábamos. En algún momento me quedé sola con la novia de mi sobrino, todo normal hasta que empezamos a hablar de perritos, de las cosas graciosas que teníamos y le empecé a mostrar fotos de mis perritos y después ella me mostró algunas.

    En eso me dejó su teléfono y yo pasaba las fotos para ver a su perrito hasta que llegué a una foto donde estaba ella comiendo semejante polla, me quede mirando y ella se veía extasiada con ese pene enorme en la cara, después cambie de foto un poco nerviosa y la siguiente fue una donde ella intentaba comerla pero solo le cabía la mitad!! Yo creo que media como 25 o 28 centímetros no lo podía creer, me mojé de inmediato y mi corazón empezó a latir súper fuerte, regresé las fotos a las de los perritos y bloqueé el teléfono, no podía sacar esas fotos de mi mente, hasta que regreso ella, y le di el teléfono algo nerviosa.

    Le dije que estaba muy bonito su perrito, me inventé algo de la cocina y me fui, me hice la tonta y después fui al baño me senté en la tasa y empecé a pensar en esa verga negra enorme, al principio no lo pensé pero seguro era el pene de mi sobrino!! No sé si fue porque hace mucho que no cogía o porque nunca había tenido un pene así, o porque era mi sobrino pero a partir de ese día empecé a fantasear con él, ese día termino normal y apenas les dirigí algunas miradas a ellos, pero buscaba la oportunidad de mirarle el paquete y quizá fue mi imaginación pero veía un paquete una polla flácida en la entre pierna que no podía obviar.

    Después de ese día empecé a pensar a masturbarme pero no me complacía hasta que decidí buscar esa oportunidad, le empecé a mandar mensajes a mi sobrino.

    Hola cómo estas?

    Hola tía todo bien y usted?

    Bien, me dijo tu mamá que estabas yendo a entrenar

    Ah sí tía apenas empecé a ir, un rato a ver cómo me va, usted corre no? Algún tip?

    Bueno lo importante es que tengas unos buenas tenis y buen ritmo hahah y sobre todo unos short o licras

    Bueno creo que no me veré bien con licras haha

    Por qué no?

    Pues es que se me vera todo las nalgas y todo

    Hahaha bueno si estás bien entonces si te verás bien, deja tú las nalgas lo de enfrente nos gusta a las mujeres

    Hahaha bueno no podré usarlas porque sería como si tuviera unos senos grandes

    Se te movería todo?

    Si, no me ayudaría mucho

    Que exagerado he te va a crecer la nariz por mentiroso

    En este momento pensé que me daría un paro porque mi corazón latía muy fuerte, se salía de mi pecho y me costaba respirar, no exagero cuando digo que estaba muy excitada, después de todo cuantas mujeres han estado con un dotado? habría que pensárselo.

    Bueno, pues no sé que decirle, igual hay que salir a correr juntos haha

    Y si tienes licras? Igual podrías enseñarme ahorita

    Pues no no tengo

    En ese momento ya me estaba tocando, me metía los dedos, estaba súper mojada, escurría toda, no me satisfacía a mi misma.

    En eso me llega una foto de él con un short y agarrándose el bulto, tremenda polla fácil unos 16 cm flácida y se me hacía agua todo!!

    Estaba súper mojada, tome un cepillo de mango gordo y me empecé a masturbar rápido duro, me vine y solté muchos jugos, hace mucho que no corría como ese día, las piernas me temblaban, no podía darme para limpiar todo.

    Le respondí que quería correr con eso detrás de mi y después me mando una foto de su pene flácido sosteniéndolo con su mano donde sobraba un buen trozo libre aun y toda flácida, cabezona.

    Dejamos los mensajes y no nos hablamos durante una semana. Después de eso le mande un mensaje y le dije que viniera al día siguiente.

    Abrí la puerta y nos empezamos a besar muy delicioso, me comía la boca como nunca y empezó a manosearme toda, las nalgas las tetas, apretaba mis nalgas firme y las masacraba y se pasaba rápido a mis senos no muy grandes apenas para sus manos, yo me retorcía y en eso sentí su bulto en mi muslo y empecé a tocárselo lo apreté y me moje mucho me escurría las pantis no le solté la verga para nada mientras él me seguía manoseando y besando toda, me aventó al sofá y se subió en mi, me empezó a arrimar ese monstruo y yo se lo jalaba encima.

    Me levante rápido parándolo a él y me arrodille enfrente de él, le baje el pants que traía y salto su pene negro, grueso, medio duro, brillos por sus jugos, se la empecé a jalar pero mi mano se veía muy pequeña y lo tome con las dos y su palo seguía creciendo me la comía toda, la chupaba por todos lados por su tronco, la chupaba duro, me atascaba, me la metía hasta la garganta y no me cabía, intentaba pasármela pero tuve arcadas y él se rio y yo igual en eso me empezó a follar la boca como animal, duro, sentía mis senos moverse al ritmo de su follada.

  • La chica del seguro

    La chica del seguro

    Todo comenzó hace dos años en los días que yo estaba estudiando para un examen en la universidad. Estaba estudiando lo debido cuando mi celular comenzó a timbrar, era un número desconocido por lo cual yo no conteste en principio, volvió a sonar de nueva cuenta y conteste la llamada… Al otro lado escuche la voz de una mujer, una voz delgada y dulce. Esperando a que fuera una llamada del banco o de alguna otra cosa la deje hablar para saber que buscaba. Simplemente me dijo que un amigo en común llamado tal le había dado mi número y ya que ella se dedica a tratar con seguros y ese tipo de cosas me hizo la llamada para ver si estaba interesado.

    Yo dudando un poco de lo que la chica me había dicho opte por mandarle mensaje al amigo en común para corroborar si la información era cierta, todo esto sin cortar la llamada. Mi amigo en común me dijo que sí le había dado el número y que era una chica muy linda de Monterrey que se dedica a los seguros. Me envió una foto. Cuando la vi por mi mente paso un «no mames está bien sabrosa» total que al fondo seguía la llamada y en un momento le empecé a hacer platica como si ya nos conociéramos, me expuso todo lo relacionado a su tema y entre la plática agendamos una cita en su oficina para hablar un poco más y hacer un test de cosas x. Antes de terminar la llamada mencionó un «y después de todo eso si quieres nos tomamos un café, te parece?». A mi me encanta el café y lo acepte.

    Paso el tiempo, yo había olvidado la cita hasta que recibo una llamada nuevamente, mientras vibraba el celular en la pantalla pude ver el nombre de la chica, Pamela Seguros (PS). Cuando iba a contestar mi novia me interrumpe preguntándome quien era. Total, terminé contándole todo después de la llamada. La chica solo me decía que no olvidara nuestra reunión. Mi novia no se enojó ni me hizo teatro ya que le cuento todo.

    Llegó el día esperado, pase a dejar a mi novia a su escuela y me dispuse a ir al lugar del encuentro que era su oficina. Como no estaba lejos de la escuela de mi novia me fui caminando. Me hice como 10 minutos. Cuando llegué le avise que estaba abajo de su edificio y ella bajó minutos después. Cuando bajó yo andaba baboseando en el celular y de repente me llega un aroma de perfume algo llamativo, levanto la mirada lentamente y veo unos pies blancos en unos tacones abiertos, de esos que se enredan en el tobillo, voy subiendo más y me encuentro unas piernas bien formadas en una falda negra de tubo hasta un poco arriba de las rodillas, sigo y me encuentro una blusa blanca con un saco negro, cuando llegue a la cara me encontré con unos ojos de color café claro, piel blanca y labios rojos, pequeños retoques de maquillaje, cabello largo negro y muy lacio.

    Me sonríe y me dice «Hola», le respondo de la misma forma, nos presentamos y nos saludamos de beso, la tomé de la cintura y note que era delgada. Pasamos a su oficina con el protocolo para el ingreso y comenzamos a caminar. La deje que fuera delante de mi para que yo pudiera ver su trasero y como caminaba con sus tacones. Mientras caminaba yo saque el celular y le escribí al amigo en común diciéndole «no mames we no me dijiste que está bien sabrosa la de los seguros, me hubiera bañado».

    El me respondió de inmediato diciéndome «si está bien sabrosa lígatela y me pasas el video no seas culero»

    Yo le respondí «No amigo ante todo el respeto» deje de responderle al amigo y me empareje a ella para caminar al elevador.

    Yo: oye y hasta que piso vamos?

    PS: vamos al séptimo piso

    Entramos al elevador y como mucha gente entró nos fuimos hasta atrás, ella quedó frente a mí. Como no era tan alta quedé detrás de ella la tomé de los hombros ya que la gente se estaba empujando y sin querer y como por instinto la agarre de la cintura y con un movimiento un poco brusco la puse en el lado que yo estaba y con mis brazos la arrincone, como si le estuviera apartando espacio. Nuestros ojos se cruzaron

    PS: ay con cuidado (decía a las personas elevador)

    Yo: Perdón pero voy a tener que moverte de lugar para que no te vayan a apretar.

    Estábamos muy pegados, yo controlando mis impulsos y ella un poco apenada por la situación tenía la mirada abajo.

    Platicamos en voz baja un poco mientras llegábamos a nuestro piso

    PS: Y a que te dedicas, bueno me refiero a que haces porque tan brusco…

    Yo: perdón pero no quería que te aplastaran y te lastimaran, ya que traes los pies un poco expuestos y bien cuidaditos.

    Soy esto… y me dedico a esto… Bla Bla Bla…

    PS: ay que padre después me invitas a uno de tus eventos. Ya casi llegamos ve pasando al frente

    YO: pasa tu al frente, no te preocupes, no voy a dejar que vayas atrás de mi no vaya a ser que te pase algo.

    PS: si verdad, comper…

    Llegamos a su oficina, pedimos un cubículo para hacer los movimientos requeridos en su trabajo y después como de una hora le dije

    Yo: oye y si seguimos en otra ocasión, tengo que hacer unas cosas y no me va a dar tiempo. Que otro día te puedo ver…

    PS: claro mira, este día te parece?

    Yo: va, me late, solo que me debes el café!!

    PS: cierto lo olvide, pero como ya te tienes que ir será la próxima jaja

    YO: próxima??? Por la tarde puedo, tu a que hora sales?

    PS: tengo reunión a las 5 pero salgo a comer a las 2 si quieres y si puedes nos vemos.

    YO: de que puedo, puedo. Solo no quiero interferir en tu trabajo.

    PS: no hay problema solo será un café.

    YO: si, solo un café. Oye pero como nos contactamos, no tengo tu celular

    PS: cierto es este 55… Y el tuyo??

    Yo: claro, es este 55…

    Intercambiamos celulares y cuando me lo regresó vi que había puesto un emoji de carita feliz

    Mientras salíamos del edificio alcance a notar que tenía físico atlético y que le gustaban las zapatillas ya que caminaba con mucha firmeza, también alcance a notar que en el bulto del trasero se alcanzaba a marcar una tanga de esas que se hacen triangulo entre las nalgas.

    Salimos, nos despedimos y me fui.

    No sé si hubo química o estaba urgida, pero nos conectamos muy rápido. Subiré la otra parte pronto, me gustaría leer sus comentarios y que creen que vaya a pasar en esta historia.

  • El día que mi madre se fue

    El día que mi madre se fue

    Todo comenzó cuando era más joven, cuando digo más joven quiero decir cuando tenía 18 años. Comencé a notar a mi padre y su cuerpo, era alto, aproximadamente de 1,80 metros, y tenía 46 años. También era guapo. De hecho, era hermoso, de cabello negro, cara masculina cincelada y, para colmo, tenía los ojos azules más impresionantes que podía sentarse y mirar todo el día. Cuando me di cuenta de todo esto fue cuando mi madre (Dana) ganó € 10,000,000 en la lotería y lo dejó por otro hombre, su jefe en realidad.

    Aunque amaba a mi madre, sabía que nunca la perdonaría, ella dejó a mi padre (Daniel) con un desastre emocional. Mi padre y yo siempre tuvimos un vínculo especial, a pesar de que no lo veía tanto como mi madre y mi padre definitivamente estábamos más cerca. Las primeras dos semanas después de que mi madre nos dejó, pasaron muy lentamente, mi padre dejó el trabajo, mi madre me dio € 1,500,000 y mi padre dijo que no necesitaba trabajar, por lo tanto, se quedó sentado todo el día en su bata.

    Sabía que si no hacía algo, quedaría así, mi padre y yo nos estaríamos separando. Un día decidí que hablaría con él sobre lo que había sucedido y lo que íbamos a hacer al respecto. Comencé preparándole una taza de café como a él le gustaba, tibio con mucha leche y sin azúcar, luego entré en la sala de estar, estaba sentado en su bata de casa. Lo puse delante de él. Me dio las gracias y me senté a su lado.

    «Papá» dije. Me miró y se dio cuenta de que esto iba a ser serio.

    «Escucha, han pasado casi dos semanas y todo lo que has hecho es sentarte y autocompadecerte, mamá no regresará, sé que te duele escuchar eso, pero en el fondo sabes que es verdad».

    «Pero. . . «

    «Papá, te quiero siempre lo haré, pero debes dejar de hacerte esto a ti mismo, yo también la extraño, pero ella nos dejó, no deberíamos estar tristes mientras ella está con él. ¿Qué tal si te vistes y nos vamos? dar un paseo y luego ir a un bar, ¿quieres tomar algo conmigo?»

    «No quiero ir a un bar Santi, pero felizmente saldré a caminar, estoy de acuerdo contigo, esa mujer no nos merece de todos modos, estoy segura de que podemos vivir nuestras vidas sin ella. Solo necesito ducharme y vestirme, ¿está bien?»

    «Sí, papá. Lo pasaremos bien, han pasado semanas desde que hicimos algo como esto».

    Me alegré de haberle hecho hacer algo. Estaba harto de verlo sentado frente al televisor como si fuera su único compañero, era hora de que se olvide de mamá y me aseguraría de que lo hiciera. Veinte minutos después estábamos en la arena, solo vivíamos a dos minutos a pie de la playa. Era un hermoso día de veranos caluroso. Hablamos de mamá y los últimos acontecimientos pasaron. Papá me dijo cuánto la extrañaba y cuánto lo odiaba, para ser honesto, estuve de acuerdo con todo lo que dijo, pero ella se había ido y no había nada que pudiéramos hacer al respecto. Teníamos que seguir con nuestras vidas como ella con la de ella. Me dijo que lo que más lo había molestado era que ella ni siquiera había pedido perdón, solo le había dicho que lo dejaría, empacó sus cosas y se fue. También me dijo que no podía dejar de soñar con ella soñaba con que todo había vuelto a la normalidad y lo molesto que estaba cuando se despertaba y se daba cuenta de que estaba soñando. Cambié el tema a lo que haríamos esta noche, él me dijo que no quería hacer mucho, así que le sugerí que alquiláramos un DVD y nos sentáramos con unas cervezas, aceptó, así que nos dirigimos al supermercado. Compré palomitas de maíz y 16 latas de cerveza. Caminamos a la tienda de DVD y él escogió una comedia.

    «Creo que llevaré este, necesitamos animarnos, ¿no crees?»

    «Sí papá, me alegra ver que vuelves a la normalidad».

    Salimos de la tienda y caminamos lentamente a casa, para esta hora ya eran las 9:30 y comenzaba a oscurecer. Cuando entramos, puse las palomitas de maíz en el tazón grande y puse las cervezas en la nevera, tomé dos y fui a la sala de estar. Mi papá ya había puesto la película y me dijo dijo que me sintiera cómodo. Estaba recostado en el sofá, me acerqué a él y le di una cerveza, me senté frente a él y le dije que mejor que la película sea buena o la escogeré la próxima vez.

    «Gracias hijo».

    «¿Para qué?» Dije.

    «Por hacerme salir de aquí hoy, no me he sentido tan bien como esto desde antes de que tu madre se fuera».

    «Papá, ha sido deprimente para mí verte sentada allí. Necesitabas esto. Necesitaba esto, simplemente no era lo mismo contigo acostado aquí, tenía que hacer algo».

    «Bueno, me alegro de que lo hayas hecho».

    Besó la parte superior de mi cabeza e inició la película. La película comenzó genial, pero a medida que avanzaba me aburrí. Aunque realmente era mala, no quería herir los sentimientos de mi padre, así que lo vi y cuando nuestras cervezas se terminaron, fui y saqué dos más del refrigerador. La próxima vez que miré mi reloj eran las 11:30, la película estaba casi terminada y cada uno bebió siete latas cada uno. Estaba a punto de preguntarle a mi papá si quería otro cuando me di cuenta de que se había quedado dormido. Obviamente tampoco le gustó la película. Fue entonces cuando noté que su bata se había abierto. Había visto a mi papá sin nada excepto sus calzoncillos antes, pero esto era diferente. No sé por qué, pero se veía increíble, sabía que no era gay, es decir, siempre miraba a las mujeres y solo había tenido relaciones sexuales con mujeres, es decir mi pareja en ese momento con la que llevaba medio año juntos era mujer. Definitivamente estaba dormido y solo lo miré durante varios minutos, desde su cara de modelo hasta sus pies bien cuidados. Una cosa es segura, ojalá me pareciera a él. De repente me di cuenta, esto está mal, ¡él es mi papá por el amor de Dios! Pero no pude evitarlo, seguí mirando y luego enfocado en su pene, pude ver el contorno en sus apretados calzoncillos blancos. Tenía 12 centímetros de largo ahora y estaba flácido.

    No podía creer que yo solo tenía 16 centímetros de largo erecto, comencé a preguntarme qué tan grande era su polla. Quería averiguarlo, pero al mismo tiempo no lo hice, lo único que me detuvo fue mi código moral. De todos modos, con las mujeres me gusta explorar sus cuerpos antes de ir a esa región, ¿por qué debería ser diferente con un hombre? Quería asegurarme de que no se despertara antes de que yo comenzara a explorar. Lo sacudí suavemente para que lo probara y se quedó dormido. Sin embargo, casi me da un infarto cuando dijo en voz baja;

    «¿Dana? ¿Eres tú?»

    Estaba aterrorizado, ¿qué debo hacer? ¿Qué debería decir?

    «Sí», respondí. Continuó como si realmente estuviera hablando con ella.

    «Tuve el sueño más loco, soñé que me dejabas por tu jefe, ¿puedes creerlo?»

    «Cariño, fue solo un sueño, deberías volver a dormir».

    «Está bien, cariño, ¿pero podrías darte prisa? Acuéstate hace frío y necesito tu calor»

    «Está bien cariño, pero tienes que moverte, no hay suficiente espacio para que estés de mi lado también».

    Se movió y todavía no había suficiente espacio, después de todo era el sofá. Me sentí realmente culpable jugando para obtener placer, pero luego me dije a mí mismo que lo estaba haciendo para ser amable. Para hacerlo sentir mejor. Me acosté a su lado y él me rodeó con el brazo. Realmente estaba empezando a preocuparme ahora, ¿qué pasaría si él se despertara conmigo acostado junto a él y una erección muy notable? Pero al mismo tiempo me sentí muy bien, tenía un agarre muy fuerte y estaba en el cielo, podía sentirlo respirar en mi oído, realmente me estaba poniendo cachonda. Entonces lo sentí, algo duro, estaba justo en mi trasero y estaba seguro de que se estaba alargando. Dios mío, era enorme, tan dura. Tenía que salir de allí. Me di cuenta de que todavía estaba dormido, así que lentamente levanté su brazo y me deslicé del sofá. Subí las escaleras y me cambié. Cuando volví a bajar estaba acostado de espaldas con su enorme y dura polla clavada en el aire. Debe medir al menos 20 cm. Seguía durmiendo y no podía despertarlo así. Decidí que esperaría hasta que su erección se calmara y lo despertaría. Quince minutos después, todavía estaba tan dura como cuando bajé. Simplemente no iría, no podría despertarlo así, estaría realmente avergonzado. Decidí que le pondría la bata y luego lo despertaría. Me acerqué a él, puse mi mano en sus calzoncillos y coloqué su polla en diagonal sobre su pierna, luego saqué mi mano. Me costó toda mi fuerza de voluntad no sacarlo y mirar, pero como dije no sería justo. Luego até su bata y me puse de pie.

    «Papá. » Susurré. El no reaccionó. Lo empujé suavemente y repetí,

    «Papá. «

    Esta vez funcionó, abrió los ojos y me miró, lo primero que dijo fue;

    «Me quedé dormido, ¿no?»

    «Sí, papá, pero está bien, la película no fue muy buena de todos modos».

    «Sé que no fue así, por eso me quedé dormido». Bromeó.

    «Vamos, vamos a llevarte a la cama, es tarde, tenemos mucho que hacer mañana».

    «¿Qué haremos mañana?»

    «Es una sorpresa, tendrás que esperar».

    «Ok, vamos, vamos a la cama. Hagas lo que hagamos no me dejes elegir, aparentemente no soy bueno para elegir nada. La película lo demuestra».

    Me reí, mi papá siempre podía hacerme reír y no iba a detenerse ahora, ni siquiera cuando toda su vida había sido destrozada. Eso es lo que admiraba de él. Subimos las escaleras y lo llevé a su habitación, se acostó y le dije buenas noches. Estaba cerrando la puerta cuando me llamó.

    «¿Santi?»

    «¿Sí papá?

    «¿Te importaría dormir en mi cama esta noche? Tuve otro sueño con tu madre cuando estaba abajo y me siento realmente solo en esta cama extragrande y hace mucho frío cuando solo soy yo. Necesito a alguien que me ayude a mantener el calor». «

    De repente me sorprendió, eso fue lo que dijo cuando estaba abajo y pensó que era mi madre, ¿sentía lo mismo por mi?

    «Bien, pero mañana dormiré en mi cama y no puedes cambiar mi opinión».

    «Bueno Santi, es solo por esta noche que ese sueño me ha hecho sentir solo otra vez».

    Me metí en la cama con él y él apagó la lámpara de la mesilla de noche. Se dio la vuelta y me miró.

    «Realmente eres el mejor hijo que alguien podría pedir. ¿Quién más me animaría como tú y se acostaría conmigo porque tengo frío y estoy solo?»

    Me rodeó con el brazo y me atrajo un poco hacia él. Luego se inclinó y me besó en la frente. Justo en ese momento sentí algo en mi pierna, ¿todavía tenía una erección? ¿Seguramente no podría haberlo hecho? Me soltó y me dijo buenas noches, luego rodó sobre su espalda, efectivamente, su erección apuntaba directamente al techo. Ni siquiera trató de ocultarlo, ¿estaba tratando de decirme algo? Me volví hacia el otro lado e intenté no pensar en eso, solo quería darme la vuelta y agarrarlo, pero no sabía si él quería lo mismo que yo. Decidí darme vuelta y hacer una broma al respecto, al menos podía ver lo que estaba pensando. Me di vuelta;

    «Guau, papá».

    «¿Qué hijo?»

    «¿Todavía estás pensando en ese sueño con mamá?»

    Él rió.

    «Sabes, cualquier otra persona elegiría ignorar mi erección, pero tú no, ¿por qué es eso?»

    «Es solo que es la primera vez que te veo duro y me preguntaba por qué no estabas tratando de ocultarlo».

    «Ambos somos hombres, los dos tenemos confianza en nuestra sexualidad y tú tienes novia, entonces ¿por qué debería hacerlo?»

    «Es solo que…»

    «¿Qué hijo?»

    «Em…»

    «¿Te está poniendo cachondo? Porque estoy realmente cachondo. He estado cachondo todo el día».

    «¿Qué es lo que te ha puesto cachondo papá?»

    «Estaba pensando en tu madre, en que ustedes dos son tan parecidos, tienes sus labios, sus ojos y un cuerpo muy femenino como el de ella. Cuando te acerque a mi antes estaba preguntarme si tendrían el mismo trasero».

    «Papá, no puedes decir esas cosas».

    «Puedo, no debería, pero puedo. Es curioso que me hayas despertado abajo y cuando lo hiciste tuve una gran erección, lo que me confundió fue que estaba colocado cuidadosamente dentro de mis calzoncillos, cómo ¿sucedió eso? Sé que no sucedió por sí solo. Pero eso no es todo, mi bata estaba atada y recuerdo que cuando saliste a buscar las últimas cervezas que teníamos, la desate, estaba incómodo así que me desate, ¿cómo se ato nuevamente cuando desperté? «

    «Bueno papá, estabas dormido, tenías eso duro y estabas con la bata desatada, así que te arreglé para que no te avergonzaras».

    «Oh…»

    «Sí, oh papá».

    «Lo siento, hijo, pensé…»

    «Sí, bueno, pensaste mal, ¿no?»

    «Sí, lo siento mucho, pensé que me habías estado explorando cuando dormía».

    «No papá, no haría eso». Me aparté de él y me alegré de ser tan buen mentiroso.

    «¿Santi?»

    «¿Qué pasa ahora papá?»

    «Tuviste que tocar mi polla para colocar mi bata, ¿no?»

    «Sí, pero solo para ahorrarte la vergüenza, nada más».

    «Sé que estabas tratando de ayudar, pero ¿cómo te sentiste?»

    «¿Qué quieres decir?» Por ahora lo estaba mirando a la cara.

    «¿Te gustó la sensación? ¿Fue agradable? Lo más importante, ¿lo volverías a hacer?»

    «Papá… debo admitir que en la planta baja me di cuenta de que estabas dormido y te di un codazo, me preguntaste si era mamá y dije que sí. Me subí al sofá contigo y sentí que tenías una erección. Era tan grande y dura que me compense a excitar, así que me levanté del sofá y me cambié. Quería ir más lejos, pero no creí que fuera justo aprovecharme de ti, así que te arreglé y decidí despertarte».

    «¿Entonces quieres más?»

    «Papá, definitivamente quiero más».

    Lo besé profundamente y él me devolvió el beso, me quité la ropa interior sin romper el beso, como lo hice, mi padre hizo lo mismo y nos acercamos mutuamente. Me separé de él

    «Papá, ¿no crees que esto está mal?»

    «Por supuesto que creo que está mal, pero si puedes guardar un secreto, yo también puedo».

    Volvimos a abrazar nuestras lenguas deslizándose una sobre la otra y las pollas presionándose uno contra la otra. Me senté y bajé las sábanas, allí estaba, la polla de mi propio padre. Tenía razón, medía más de 20 cm, una vez que se escapó del bóxer, se volvió un poco más grande. Tenía una gran cabeza llena de sangre protegida del daño por su prepucio. Estaba rezumando un buen pre-semen transparente. Me agaché y lamí, no lamí más que donde estaba el pre-semen. Quería hacerlo más excitado que nunca. Apreté su polla con suavidad y salió más, otra vez solo lamí donde estaba el pre-semen y él gimió en voz baja. Estaba nervioso, este era mi papá! Quería hacer esto y él también, besé la cabeza de su polla, gimió de nuevo y una sensación de hormigueo atravesó mi cuerpo, estaba más excitado que nunca. Abrí la boca y chupé ligeramente la cabeza, mi papá definitivamente lo estaba disfrutando tanto como yo, gimió más fuerte pero no demasiado fuerte. Lamí más y gimió un gemido largo y continuo, íbamos a disfrutar esta noche. Me deslicé aún más mientras empujaba suavemente en mi boca. Yo me aferre y él me detuvo. Cuando me preguntó si quería que lo hiciera, le respondí;

    «Quiero todo lo que tu quieras».

    Le chupé la polla durante al menos diez minutos, luego estuve listo, me di la vuelta y moví mi trasero para que mi papá pudiera tener un fácil acceso.

    «Esto es para ti papá».

    «¿Estás seguro hijo?»

    «Tan seguro como nunca lo estuve, papá».

    «Tengo algunos condones en el cajón, iré a buscarlos».

    «No papá, tómame sin condón, te amo lo suficiente. Confío en ti».

    «Bueno, pero iré despacio».

    «Papá, te estoy dando mi culo virgen. Me alegro de que seas tú quien se lleve mi virginidad». Puso la cabeza de su pene en mi entrada y empujó suavemente, consiguió casi dos centímetros y no podía entrar más.

    «Papá, necesitamos algo para lubricarlo».

    Puso su boca en mi trasero y lamió. Fue pura felicidad, comenzó a ponerse más duro y luego metió la lengua, estaba en el cielo, la sensación era indescriptible. Escupió en su mano y la frotó alrededor de su polla, luego escupió en mi trasero y volvió a subir.

    «Va a estar bien Santi, solo relájate y déjame entrar, iré despacio, lo prometo, no lastimaría a mi hermoso niño que crie desde bebe».

    Comenzó a empujar de nuevo, esta vez fue un poco más lejos y se detuvo, escupió en su mano y otra vez lo frotó alrededor de su pene, luego metió la cabeza lentamente dentro. Gemí en dolor y placer, lo odiaba y lo amaba. Me dijo que lo peor había pasado y que me relajara, lo hice y él entró más allá, llegó a la mitad y tuvo que lubricarlo nuevamente. Luego, después de eso, él estaba completamente adentro. Podía sentir sus bolas contra las mías, eran tan grandes y pesadas que no podía creer que las hubiera visto cuando lo estaba chupando, no me molestó esto porque Sabía que habría muchas más oportunidades para hacerlo. Salió aproximadamente 3 cm y luego volvió a entrar, cada vez que hacía esto salía más hasta llegar a los 20 cm y seguía entrando y saliendo. El placer era mucho más grande que el dolor ahora y estaba al borde de correrse, entonces me di cuenta, sin un condón, mi papá se correría en mi trasero, la idea del semen caliente dentro de mí me excitó aún más. Me encantó esto y también a mi papá.

    «Hijo, tu agujero es tan apretado».

    «Sí, papá, sigue adelante. Me encanta, te amo».

    «Yo también te amo, Santi, me voy a correr pronto. No puedo contenerme por mucho más tiempo».

    «Quiero que te corras dentro de mí papá, quiero sentir ese cálido líquido calentando mi trasero».

    «Lo que quieras hijo, no puedo creerlo, eres incluso mejor que tu madre».

    Me alegré al escuchar eso, al menos ahora sabemos que mi madre será olvidada, yo era el nuevo agujero de mi padre, no me iría con mi jefe. Llegué por detrás y agarré las bolas de mi padre, las apreté y las acaricié, y casi de inmediato sentí que su polla se hinchaba, sus bolas se apretaron en mi mano y disparó violentamente semen cuando estaba dentro de mí. Su semen estaba caliente y aliviaba el dolor que quedaba. Cuando mi papá salió de mi, susurró;

    «Wow, eso fue increíble, pero aún no he terminado. Vas a darme la mejor mamada que haya tenido ya que me has dado la mejor cogida que he tenido».

    «Estoy listo para ti papá».

    Bajo hasta su polla y le chupó con fuerza y le senti un escalofrío de el, comenzó a empujar dentro y fuera de mi boca mientras yo chupaba como una aspiradora.

    «Me voy a correr de nuevo!»

    «Papá, trataré de tragar todo».

    «Está bien, hijo, solo chúpalo, estoy listo para explotar y necesito estar en tu boca cuando ocurra».

    Volví a poner la boca alrededor y baje hasta la base de su pene donde sentí ganas de vomitar, me contuve mientras el disparaba la mayor carga que jamás hubiese esperado recibir y menos de mi propio progenitor. Entramos al baño y nos duchamos juntos, lavé a mi papá y él me lavó a mí. Cuando terminamos, nos secamos y nos metimos en la cama. Esa noche nos quedamos dormidos desnudos, abrazados mientras nos besábamos.

    Al día siguiente le dije que estaría en su cama en noche y que no cambiaría de opinión. Ahora tengo 26 años y todavía no he dormido en mi vieja cama.

    Termine con mi novia a los cuatro días siguientes a lo ocurrido y no la volví a ver.

    El dinero de la lotería se acabó y conseguí un trabajo administrativo en una empresa, tengo que decir que, sin lo que hizo mi madre la vida hubiese sido muy diferente.

  • La tranquila Lucia se vuelve una perra (4)

    La tranquila Lucia se vuelve una perra (4)

    Lucia se levantó y empezó a vestirse buscando la mirada de él que la ignoró hasta que se fue de la oficina, salió directo al baño y allí empezó a limpiarse, su maquillaje estaba corrido, tenía gotas de semen en la cara, el cuello y sus senos tenían sus propias babas. Estaba satisfecha, había tenido el mejor orgasmo de su vida, no sabía que podía tener tanto placer como el que tuvo cuando el supervisor había empezado ese mete y saca que la hizo explotar, el resto de la mañana lo paso tranquila, a excepción cuando su compañero fue hasta su puesto y la saludo con un abrazo que ella sintió demasiado largo.

    Al almuerzo volvió a donde el supervisor como se lo había ordenado, llevaba su maleta y cuando entró él fue hasta la puerta y le dio un beso largo y húmedo que a ella le encanto, ese hombre la trataba muy mal pero sus besos la atraían mucho, Lucia volvía a estar mojada, el supervisor le cogió el culo y se lo apretó a su antojo antes de soltarle la boca y decirle al oído

    -Cuando entres acá lo harás a 4 patas.

    -Si… si señor

    Lucia soltó su maleta y se arrodilló, él tomó la maleta de ella y abrió su almuerzo.

    -La perra va a comer papa con carne, pero falta la salsa.

    Antes de irse a su escritorio empujó a Lucia para que su cara se apoyará en el suelo y su culo quedara en pompa, le bajó el pantalón y las bragas y le dio sonoros azotes en las nalgas, luego pasó sus dedos por la vagina de Lucia

    -Siempre mojada perra, le dijo

    -Tus besos amo, hazme correr por favor

    -En la tarde, por ahora solo voy a meterte un dedo por acá.

    Lucia pego un pequeño salto cuando sintió un dedo en su culo, nunca había sentido eso, el dedo iba a entrando de a pocos, centímetro a centímetro que la hacían mover ansiosa.

    -Voy a romperte el culo, pero ahora no tengo tiempo, debemos almorzar. Ven.

    Le dijo él mientras se bajaba el pantalón y se recostaba en su escritorio, su verga ya estaba grande y Lucia llegó gateando hasta ella, la recibió de un golpe, la tenía cogida del pelo y su boca era follada con la misma fortaleza que en la mañana la había penetrado, las babas formaban un gran hilo que amenazaban con manchar su blusa. Antes que esto pasara él supervisor tenía una humillación en mente y cogió el envase del almuerzo para recogerlas, esto lo repitió siempre llenando la comida de la saliva de Lucia que solo se podía concentrar en respirar pero que viendo esto no podía evitar que su vagina se siguiera mojando, así siguieron un rato. Ella a cuatro con el culo al aire, con su voluntad fuera, solo obedeciendo lo que él quería.

    Pronto no aguantó y soltó a Lucia, cogió el envase de la comida y soltó todo su semen en la carne. Agarro la papa y estiró la mano frotandola en la vagina mojada de la perra en celo que estaba en su oficina. Lucia empezó a gemir ansiosa y cuando estaba por correrse él acabó con eso y devolvió la papa a la comida.

    -Listo perra, tu almuerzo está listo, mientras comes, el sabor te recordará este momento. Te espero en la tarde para romperte el culo.

    Lucia se puso de pie acomodando su pantalón, llevo su almuerzo en la maleta y se fue. Nunca la habían humillado tanto y aun así estaba segura de volver en la tarde. Mientras comía su excitación iba en aumento, la carne tenía todo el semen y la papa sabia a todos sus jugos, tuvo que comer apartada de todos pues todo la tenía muy intranquila.

    Tan pronto llegó la hora de salida Lucia estaba en la oficina nuevamente, ya era adicta a ese trato, ya era una perra con ganas de verga todo el día. Llegó y recibió una bofetada, se iba a poner en 4 pero el supervisor la detuvo del cabello y empezó a besarle el cuello, Lucia empezó a gemir mientras él la desvestía, los besos seguían en su cuello pero pronto empezaron a bajar a la ya desnuda espalda, la empujó contra un sofá que tenía en la oficina y la dejó de rodillas allí. Pasó sus dedos por su vagina para mojarlos y le metió un dedo en el culo, Lucia apretó, sudo y antes de darse cuenta ya tenía dos dentro, él se agachó y empezó a comerle la vagina, olvido los dedos en su culo, tembló de placer.

    -Permiso amo, por favor

    Él la cogió del cabello, mientras le seguía dándole dedo en el culo, se acercó a su oído y se lo lamió, Lucia tembló

    -Cuando te rompa el culo te puedes correr

    Dicho esto se quitó el pantalón y paso su pene por la mojada vagina de su perra, lo movió un rato para mojarlo, y para llenarla de ansiedad, ella gemía cada vez más fuerte, sintió el pene en la entrada de su culo, empezó a sentir como entraba de a pocos, creía no poder resistir más y no había entrado ni la tercera parte. Su amo saco el pene y sin previo aviso empujo su cuerpo con toda su fuerza, lo había hecho, le había roto el culo, Lucia grito, Lucia se corrió , el dolor y el placer crecían a cada embestida, le apretaba el pene con fortaleza, recién se acostumbraba cuando sintió el semen inundar su ano, estaba satisfecha, el dolor era soportable.

    -Te vas a tu casa con eso adentro

    -Si amo

    -Todos los días van a ser así

    -Si amo, por favor

    El por favor se le había salido, pero no se arrepentía, nunca había tenido tanto placer y ahora parecía encontrar la forma de hacerlo. Hoy había cambiado todo en su vida. Él no la volvió a mirar mientras ella se vestía y pedía permiso para irse. En el metro no pasó nada, al llegar a casa no quería compartir con sus padres con el semen de su jefe en el culo así que se fue a su cuarto a bañarse, recordando todo volvió a excitarse, se fue a dormir agotada, con el culo roto, y muy pensativa de su nueva realidad.

  • Las inyecciones del doctor

    Las inyecciones del doctor

    Sucedió hace unos meses cuando un lector se comunicó conmigo por medio del correo electrónico y posteriormente comenzamos a hablar por whatsapp, en una de esas charlas me retó a hacer algunas travesuras, ya que había estado enferma de la gripe y estaba en tratamiento médico con unas inyecciones y pues el resultado de ese reto fue este relato.

    Les pondré el relato tal cual se lo mandé a él, espero les guste y un saludo muy especial a Mario por permitirme publicar este relato para que todos puedan disfrutarlo.

    El relato se lo mande por whatsapp exactamente así:

    “Te cuento jejeje

    Ayer me puse mi falda negra, es amplia con un cachetero moradito

    Llegué al consultorio, mi mamá me acompañó, pero le dije que me esperara afuera, para poder entrar sola, cuando entré al consultorio me acerqué bastante al doctor para saludarlo y le puse mis tetas en su brazo para que sintiera que quería algo con él, ya después me dijo que a que venía y le expliqué que por la otra inyección y en juego le dije pero no me vayas a lastimar mucho cuando me piques el solo se puso rojito jeje.

    Me pidió que pasará a la camilla, mientras yo caminaba para esa sección del consultorio el buscaba algodón y alcohol por lo que tuve que esperar un poco mientras el preparaba todo para la inyección, cuando vi que iba entrando me emocioné, y actuando sensual me empiné apoyando mis brazos en la cama de exploración que tiene en su consultorio, (no se en tu país pero aquí esas camas son altas) entonces pues mi culito fue lo primero que vio cuando entro a ese cuartito, yo creo que se veía sensual por que empinada; la falda se levanta lo suficiente como para que se vea el inicio de mi culito virgen, como vi que no me decía nada le dije: «cuando quieras estoy lista para que me piques», mientras volteaba a verlo con una mirada coqueta.

    Me pidió que me subiera la falda pero le dije que me ayudara porque ya tenía los brazos dormidos por haber estado recargada en ellos, – jejeje eso fue mentira, pero fue para que se excitara más-.

    El me levanto la falda y se quedó unos segundos mirando mi culito, voltee a verlo abajo de su cintura y vi como ya había un bulto considerable grande en sus pantalones, no pude evitar mojarme al imaginar el sabor de su verga.

    Después de que me subió la falda me preguntó que si me bajaba el calzón o si solo lo subía un poco, yo con voz inocente le dije que me lo bajaras para que pudiera picarme bien, por lo que dejo la jeringa y sus utensilios junto a mí y con sus 2 manos me bajo el cachetero fue tan rico sentir sus manos tocando mi culo, hace mucho que no sentía las manos de un hombre tocando mi piel directamente en mi culito, me los bajo tanto que mi calzón llegó hasta mis rodillas. Me dio un poco de pena por que sentí que estaba muy húmeda, no sé si él se habrá dado cuenta de lo mojada que me puso al tenerlo cerca.

    Volvió a tomar sus utensilios para inyectarme y puso su mano izquierda sobre mi glúteo derecho para según tener mayor apoyo jeje pero cuando metió la aguja me apretó el culito eso me ayudo a no sentir tanto dolor, ya que lo mantuvo un ratito apretándolo, cuando lo soltó me dio una pequeña nalgada, yo solo solté un pequeño gemido, ese doctor habría logrado excitarme en pocos minutos al grado de que quería sentir su verga dentro de mí… ya sea en mi boca o en mi vagina.

    Ya después él me dijo que si me ayudaba a subirme la ropa interior a lo que le dije que sí, entonces como tenía el calzón abajo, él se cinco para subirlo, sabría que no desaprovecharía la oportunidad para verme ni rajita por eso abrí mis piernas para que lo pudiera subir y verme un poco más, al llegar a mi culito se detuvo un poco por qué no subía el calzón jejeje entonces me empine aún más para que le costará más trabajo y estuviera más cerca de mí, él lo entendió y aprovecho para darme un arrimón mientras me lo subía bien y me acomodaba la falda, teniéndolo cerca me di cuenta que si tiene un buen pene, por poco y me giraba para tener al doctor de fuente y bajar a buscar esa verga que había sentido pegada en mi culito y darle un cálido y húmedo saludo con mi boquita, pero logre guardar la compostura y eso no paso jejeje.

    Para agradecerle sus atenciones le di un beso muy cerca de sus labios con la promesa de que nos veríamos después para la siguiente inyección, todo esto mientras él me agarraba de la cintura, sé que le gustó mucho, ya que pude notar como se tapaba su erección con su bata jiji, me encanta que los hombres estén excitados por mi.

    Después de eso salí del consultorio y me fui a mi casita, pasado mañana iré por la otra inyección ya te estaré contando que pasa.”

    Les comparto lo que sucedió después:

    “el día que fui al consultorio a ponerme la última inyección, me puse la ropa que viste en el último video que te envié. Después de lo que había pasado días antes con el doctor pues me sentí más desinhibida por lo que al saludarlo le tomé su mano y la llevé cerca de mi pecho diciéndole «hoy no me vayas a dar nalgas» mientras yo sonreía y ponía cara de niña inocente aunque lo que buscaba era su verga.

    Nuevamente repetí la misma rutina y me puse empinada en su cama del consultorio, cuando llego moví mis nalguitas un poco haciéndolas saltar, preparo la jeringa tan solo a unos pasos de mí, pero ahora yo tome el control de la situación y muy sensualmente me baje el short quedando solo con mi ropa interior, mientras me lo quitaba hice como que me caía para recargarme en el doctor, el solo me agarro de la cintura cuando sintió mi culo sobre su pene, trato de ayudarme a parar y quedé delante de él sus manos estaban sobre mi cintura con sus ante brazos podía tocar mis senos sin ningún problema.

    Yo le dije que estaba lista para la inyección y así delante de él me agache para bajarme mi cachetero, me agache completamente por lo que mi cara quedó enfrente de su verga, me levanté agarrándolo de la cintura y me recargue sobre la cama, esa inyección fue la más dolorosa desde que me metió la aguja sentí dolor y cuando empezó a salir el líquido aún más.

    Del dolor me quedé recargada un buen rato en la cama, el doctor ya con más confianza se acercó para preguntarme si estaba bien mientras ponía una de sus manos sobre mi culito que estaba desnudó, yo le dije que me dolía un poco que si me ayudaba a que se me pasará el dolor y le di un pequeño beso en los labios, eso lo desató completamente, se acercó a la puerta y le puso seguro, mientras venía caminando hacia mí se iba desabrochando el cinturón y el pantalón.

    Por fin vería su verga me sentía muy caliente, adoptó un rol dominante y me dijo que me quedara así como estaba empinada, yo pensé que me metería la verga en la vagina por eso quería mamársela un poco antes para lubricarla, pero no fue así empezó a metérmela en el culo, era una sensación rara, usaba mi culo para masturbarse así como si estuviera haciendo una rusa; solo masturbando su verga sin llegar a la penetración, empezó a masturbarse con mi culito y yo para ayudarlo comencé a mover mis caderas, mientras se masturba me tocaba las tetas y metía los dedos a mi boca, yo chupaba sus dedos como si fuera su verga fue tan rico.

    Fue una sensación nueva nunca me habían hecho eso lo disfruté mucho, sentir como su verga entraba y salía de mi culo que estaba lubricado por su liquido pre seminal fue delicioso, siguió moviéndose hasta que terminó en mi culito, realmente extrañaba sentir el semen caliente en mi cuerpo, me quedé con ganas de más pero el después de acabar en mi culo, se agachó para subirme mi cachetero pero mi sorpresa fue sentir como tomaba semen con uno de sus dedos y lo metía en mi culito aún se sentía caliente todo fue nuevo esa tarde para mí, después de haberme metido su semen en el culo con su dedo me subió el cachetero y el short y me dijo que había sido una buena puta que le gustaría verme después por que no podía tardarse mucho en el consultorio, intercambiamos números para que después viéramos si accedía a que me tratara como la puta que soy.”

  • La prima de 19 años

    La prima de 19 años

    Tenía apenas 19 años, pero era bastante astuta y perversa, siempre fue la más rebelde de las primas de mi esposa y la única hija de Lourdes, así es Yesenia, una de las primas más jóvenes de Lety.

    ¡Faltaban 3 semanas para nuestra boda y llevaba siendo una semana su chofer!, así es esa pequeña mocosa me tenía en sus manos, ¿cómo pude descuidarme tanto?, ¿cómo fui a caer en esto? ¡Me preguntaba yo con frecuencia mientras la llevaba a su universidad!

    Y: Te espero a las 3 pm

    L: ¡Pero es mi hora de comida!

    Y: Ok no vengas, ¡pero si aparece el video en su celular de Lety que no te sorprenda!

    La conocí a sus 15 años, siempre la vi con respeto y ternura, ahora a sus 19 años tiene casi el mismo cuerpo que mi prometida, ¡piernona nalgona chichona! Un manjar, pero en lugar de disfrutar su delicioso cuerpo, ¡estaba siendo extorsionado por ella!

    ¡Ya estaba harto de esta situación! Ir por ella en sus borracheras, comprarle cosas, incluso pensé en confesarle a Leticia lo que paso, pero no me atrevía.

    Cierto día, ¡ella me llamo como a las 11:00 pm, que fuera por ella hasta ciudad satélite, no me quedo de otra faltaban solo 13 días para mi boda y necesitaba proteger mi relación! Al llegar estaba ella en la banqueta toda ebria, con trabajos subió al auto, mi primera idea fue quitarle el celular, pero la muy lista no lo traía a la vista, iba manejando rumbo a su casa cuando paso lo inevitable, ¡ella me miro me sonrió y comenzó a besarme!

    L: ¿Qué haces? ¡No lo hagas!

    Y: ¡Que! ¿Cómo no soy mi mama?

    L: ¡Yess cálmate esta ebria!

    Y: Jajá sí, pero no pendeja, crees que no noto como me miras las piernas o mis nalgas, eres como todos, un putañero de primera, que ella te crea santo es su problema, ¡pero yo se tu verdad!

    Se lanzó a besarme, yo admito que me encanto su beso así que le seguí la corriente, total “otra raya más al tigre” dice un dicho, comencé a acariciarle sus piernas ya que ella traía un short diminuto, ella lo aceptaba gustosa.

    Encontré un hotel cerca de Viaducto y la lleve, ¡ella estaba a gusto con mi idea y es que al fin me desquitaría de lo que me estaba haciendo!

    Subimos al cuarto, ella me tiro en la cama y comenzó a besarme pasionalmente, yo me deleitaba con sus piernas y nalgas, ella se quitó la blusa ay no traía brasear, que tetas, casi tan grandes como las de su mama, ¡pero más firmes y ricas!

    Y: Luis siempre me has gustado

    L: ¡Chiquita si esto querías solo tenías que pedirlo!

    Y: Idiota jajá, pero si, ¡si lo quería!

    Me quito mi camisa y comenzó a besar mi pecho velludo, eso le encantaba, me desabrocho el pantalón y beso encima de mi trusa, poco a poco la bajo y al ver mi verga, ¡se emocionó cual niña con juguete nuevo!

    Y: ¡Que grande! ¡Con razón mi mama estaba loca por ti!

    L: Disfrútala chiquita, ¡es tu turno de comértela!

    Me comenzó a hacer un rico oral ¡Dios mío! ¡Lo hacía mejor que su mama incluso mejor que Cindy o la misma Lety, lamia desde mis bolas y succionaba mis líquidos pre seminales, metía por completo mis 20 cm, me estaba haciendo gozar de lo lindo!

    L: ¡Yessi que rico lo haces!

    Y: ¡Me encanta devorar vergas! ¡Y la tuya es la mejor!

    No pude más comencé a desnudarla ferozmente, ¡la tiré en la cama y comencé a comerme su rica pucha depilada y estrecha! ¡La lamia con fiereza mi lengua entraba y jugaba su clítoris y con mis dedos jugueteaba por su ano, ella me miraba gustosa y se lamia sus tetas!

    Nos acomodamos en un rico 69, ambos nos regalábamos tremendas chupadas, gemíamos y nos gozábamos mutuamente

    Y: ¡Que rico me lo haces, chúpame más!

    L: Si bebe, ¡tú también te la comes entera!, eres una putita genial!

    Y: ¡Jajá es hereditario!

    L: Que pinche suerte tengo jajá, ¡tres putas de la misma familia siendo penetradas por mí!

    Y: ¡No sabía que mi prima fuera una puta!

    L: ¡En la cama es tan puta como tú y tu madre!

    La acosté y la abrí de piernas, ella quería con condón, ¡pero yo se la metí así sin protección! La metí lentamente mientras me comía sus tetas grandes, ¡empujaba su cuerpo hacia mí para ensartarla mejor! Ella gemía y me decía que le diera más fuerte, ¡vaya putita!

    Saque mi celular y comencé a grabarnos, ella no quería, pero antes de que me lo quitara, ¡aumente la fuerza de mis penetraciones!

    Y: ¿Qué haces? ¡No me grabes!

    L: ¡Quiero tener la prueba de que fuiste mía!

    Y: ¡Ah! ¡No me grabes!

    L: ¡Tómala perra! Disfruta este momento, ¿o no es lo que querías?

    Y: Si, si lo quiero, ¡lo quiero todo uf!

    Puse sus piernas en mis hombros y le di en esa pose, sin dejar de grabar todo, ¡ella miraba fijamente la cámara y seguía gimiendo!

    Y: ¡Que rico Luis! ¡Que rico me coges, nunca me había comido una verga tan grande como la tuya!

    L: ¡Yo tampoco me había cogido a una chica de 19 años tan perra como tú!

    La puse en cuatro y se la metí con fuerza, la tomé de la cintura para embestirla más rico, ¡dios! Eso me puso a mil y ella también movía sus caderas para sentir mejor mi verga dentro de ella, le jalaba el cabello y la nalgueaba, sabía que estaba a punto de venirse, se la metí tan fuerte y rápido que sentí como escurrió, ¡parecía desvanecerse del orgasmo que sentía y yo seguía grabando el momento!

    Y: ¡Luis me vine! ¡Dios!

    L: ¡Si putita saca tus ricos jugos!

    Y: ¡Desde que te vi como se lo hacías a mi mama, no deje de pensar e imaginarte así conmigo

    L: ¡Ahora eres mi pequeña perra!

    Y: ¡Dame tu leche, amor! ¡Dámela ya!

    ¡Yo también ya estaba extasiado, así que no me tardaría mucho en venir, ella seguía moviendo sus caderas mientras yo apretaba sus nalgas, sus movimientos combinados con los míos, eran perfectos, de pronto sentí que me venía así que se la saque y fui directo a su cara para terminar ahí!

    L: Toma Yesenia, ¡toma tu lechita nena!

    Y: ¡Si dámela, que rica sabe!

    L: ¡Dios nena que rico! me chorreo todo uf!

    Y: ¡Quiero siempre tu leche! Soy tuya

    L: ¡Claro que eres mía! ¡Ahora soy yo quien te tengo en mis manos!

    Grabe todo con mi celular, reposamos un rato y seguimos cogiendo hasta quedarnos dormidos, ya en la mañana se despertó y al verme a su lado grito con fuerza…

    Y: ¡Tú que carajos haces aquí!

    L: Nada reposando de la acción, ¡te acabaste mi leche!

    Y: ¡Abusaste de mi maldito!

    L: ¿Yo? Jajá claro que no, tu querías y yo te di, ¡eso hice solamente!

    Y: ¡Te delatare con Leticia!

    L. Jajajá pues no importa, con el video que saque yo te puedo delatar con quien sea, con Lety, tu mama, tus tías jajá ahora cambio todo putita!, ¡harás lo que te diga si no este video estará en todos lados!

    Admito que dije eso para espantarla y que me dejara en paz, ella me miro seria no me dijo nada y de pronto se lanzó a besarme, me miro y con lágrimas me dijo:

    Y: ¡No! Eso es nuestro secreto, ¡pero seamos amantes Luis! ¿Qué dices?

    La mire fijamente, vinieron pensamientos malvados a mi cabeza, pero acepte la propuesta, ¡ahora la prima y la mamá eran mis perras!