Autor: admin

  • La zorra es la madre de mi amigo

    La zorra es la madre de mi amigo

    Al fin he regresado a contarles otra buena historia, esta es 100% verdad. Mi mejor amigo me invitó una vez a su casa así que fui por la tarde. Me había comentado que la madre estaba por divorciarse ya que ella y el esposo ya no se querían.

    Nosotros estábamos en la salsa cuando ella se acerca y le dice al hijo que iba a salir al bar con una amiga.

    Eran las 10 de la noche y pues yo le dije a mi amigo para salir a una discoteca o algo, ya que él no tenía ganas entonces yo me fui a un bar para tomar unos tragos y ver si me conseguía a una mujer para culear.

    A lo que llego al bar, quedo sorprendió al ver a la madre de mi amigo con su amiga. La verdad las dos se veían deliciosas con mini faldas. Me las quería acercar pero mejor me puse a esperar a que tomen un poco más y así tal vez dirían un sí a un trio.

    Pasaron 30 minutos y ya ambas habían tomado bastante a lo que un hombre se les acerca y se ponen a hablar con él. Y que yo estaba sentado prácticamente alado de ellos escuchaba todo.

    El hombre le saco a bailar a la madre de mi amigo, tengo que decir que su culo es uno de los le mejores que he visto así como tipo actriz de porno pero natural.

    El hombre le tocaba la cadera mientras ella se bajaba y perreaba. La minifalda se le subía a cada rato y así se podía apreciar ese culo que algún día me lo comeré.

    Regresaron a la mesa y se pusieron a hablar de cosas que no me interesaban cuando de repente se acercan unos 6 o 7 hombres, eran amigos de él.

    Todos se reían y tomaban y tomaban, la madre de mi amigo esta tan borracha que los pezones ya mismo se le salían del vestido y no se daba ni cuenta a la amiga dos le acariciaban las piernas.

    Ella les conto la razón por la que estaba en el bar y uno le dijo entonces ‘deberías hacer algo loco ya que vas a estar soltera…’

    Ella sonrió y dijo ‘como qué?’

    Y el hombre que estaba sentado alado de ella le dijo ‘que tal esto’ y le saca las dos tetas del vestido y le dijo ‘tienes que mostrarlas hasta que llegues a tu casa’.

    Ella sonriendo acepto y las tenía al aire libre y todos le regresaban a ver esas tetas…

    Uno de los hombres les dice ‘que tal si vanos al baño todos y tenemos una orgia’ a lo cual las dos zorras aceptaron. Yo les seguí hasta donde se podía y lo único que podía escuchar es como gemían y como esos culos rebotaban mientras eran cogidas por 7 hombres.

  • Joder con Sole

    Joder con Sole

    Joder con la Sole. Pedazo de mujer que me ha caído sin querer queriendo.

    Sole siempre ha sido una mujer para mí muy cachonda, siempre ha tenido sobrepeso pero a mí me ha puesto cachondo. Ha sido mi vecina toda la vida y me he pajeado espiándola o viéndola desde mi casa con su gordo culo y lo maja que es. Un mujeron digamos.

    Pues pasado el tiempo, este año me encontré con ella en fiestas del barrio, me vino a saludar y casi ni la reconozco, bueno si porque esa cara bonita era la misma. Creo que tal y como se me acercó mis miradas y pajas años atrás habían dado su fruto.

    Dioos!! Esa Sole! Dije emocionado.

    Además saludé a su marido que el pobre se ha quedado hecho polvo posiblemente por los excesos. Ahora que su mujer está en plena forma, él se ha quedado hecho mierda por un jamacuco que le ha dado, por desgracia para él y suerte para mí pues él hacía tiempo que a Sole no le daba calor. Ahora por su estado y por lo que ella me ha contado antes tampoco, hace mucho tiempo que la monotonía y los excesos de él habían acabado con el sexo entre ellos. Ella entonces, como toda mujer, no se sentía plena y encima hombres como yo le llaman bollito. Eso mezclado con un par de copas y ambiente festivo era el perfecto detonante para mis intenciones.

    Sole insistió en su saludo y al piropearla porque había perdido muchos kilos, además empecé a agarrarla de esa cintura y acercarla a mí, algo que aceptó gustosa y deseosa a la vez.

    Con el paso de la noche y los tragos nos arrimábamos más y más y al final de la noche mi polla se restregaba dura en ese ahora culito que la recibía gustoso.

    Sin poder hacer más me fui caliente para mi casa y le dediqué un pajón a Sole al lado de mi parienta que como siempre no quería nada y a dormir. Mi pareja es muy zorra y sé que tiene sus rollitos pero todavía no me he decidido a mandarla de mi casa, aunque cada día tengo más ganas. Seguro que sin pareja consigo follar más qué con ella, pues lo hace conmigo por obligación una vez por semana o cada dos. Eso sí, la follo sin amor, como lo puta que es. La verdad, no la aguanto más, a ver cómo me deshago de ella para poder disponer de mi casa para estas ocasiones.

    La noche siguiente de repente mientras yo bailaba con la orquesta, alguien me abrazó por detrás, enseguida supe que era ella, me rozó con sus tetazas y pasó su mano por mi polla que enseguida reaccionó y yo me di la vuelta. No era el momento ni el lugar pero la llevé detrás del escenario y nos empezamos a magrear los dos muy cachondos. Salimos de ahí por separado pero ya habíamos hablado para quedar y acabar lo que habíamos empezado.

    Esa noche la pasamos entre magreos disimulados para quedar pocas horas después, me retiré medio pronto y en casa incluso pasé de intentar follarme a la zorra que tengo en casa. A la mañana siguiente yo no había dormido nada, le había dedicado dos pajotes a Sole pensaba en follármela. A las 9 de la mañana me llegó el ansiado mensaje:

    -Estás despierto?

    -Estamos -le contesté- para ti siempre estamos, yo y mi polla.

    -¡Eso espero. Os voy a romper ahora jiji!

    -Jajaja! Eso lo veremos, aunque confío en que así sea, estoy deseando que me la rompas. Ahora prepara ese culo y ese coñito que vamos con hambre. Jajaja!!

    -Mi marido se ha ido al médico y estoy solita y muy cachonda contigo hace años cuando me mirabas con esos ojos deseosos y yo ni siquiera me sentía deseada por nadie, ahora que me siento mejor conmigo quiero que sepas lo bien que me sentaban tus miradas…

    -Mira Sole, te hubiese follado antes y ahora, pero antes no tuve oportunidad y ahora si. En mi casa no se puede está mi parienta y en la tuya tu marido y aparte nos conocen todos los vecinos. Te espero en el hotel Ibis a las 10:00, te mando el número de habitación por mensaje.

    -Ok Sergio. Estoy deseando estar contigo.

    -Y yo mi Sole. Deseoso como llevo media vida contigo

    Salí de mi casa y fui derecho al hotel a coger una suite con jacuzzi, la ocasión lo merecía y pedí que detrás de la mujer que preguntase por mi habitación subirían un súper desayuno y una botella de cava.

    Llegó mi Sole a las 9:30 más ó menos y detrás de ella vendría el desayuno pero abrí la puerta en un pantalón de pijama corto, sin nada más y sin nada debajo, por supuesto empalmado. Sole entró y fue derecha al lio, se puso de rodillas y me quitó el pantalón empezando a lamerme la polla con ansia. Entonces sonó el timbre para dejar el desayuno y abriendo la puerta justo para sacar el brazo, darle propina y decirle: ‘Déjelo ahí fuera poor faavoorr!. Uummm!! Buuaahh!! Jamás me la había comida asiii!! Que gustazo Sole!! Siii!!’.

    Ya agarrando su cabeza por la nuca me follaba su boca, Sole tragaba mi polla con gusto, tanto placer hizo que me corriera enseguida en su boca, corrida que tragó gustosa y lamió hasta la última gota de mi rabo duro con cara de cachonda…

    -Joder Solee!! Sii!! Buuff! Que zorra! Buuff!!! Sii!!

    Con cara de viciosa y después de comerse mi corrida metí el carro del desayuno. Desayunamos en la cama, casi sin hablar, solo mirándonos y pensando en lo estaba por venir.

    Sole se había quitado el pantalón y la chaqueta y se había quedado con una blusa blanca transparente y debajo veía un sujetador rojo y una tanga también roja con encajes.

    Sin apresurarme, aunque ganas me entraban, serví la primera copa de cava y brindando la tomamos y le dije:

    -Ahora voy a por ti Sole.

    -Estoy deseando que empieces.

    Solé es morena, cara preciosa, de piel también morena, 1’65, tetazas y ahora un culito increíble. Aunque habiendo perdido tantos kilos le cuelga algún pellejo de piel, está cañón la muy cachonda.

    Subí esa blusa mientras chupaba su ombligo con deseo, solté el sujetador dejando esas tetas desnudas.

    -Son preciosas Solé. Buuff!!

    Me deleite con sus tetas y a ella le gustaba, incluso empezó a gemir y es que como muchas mujeres, le pone muy cachonda que se deleiten chupándole las tetas. Pensaba que se corría la muy puta pero después de un buen rato decidí ir a por el plato fuerte y fui bajando muy poco a poco hasta llegar a sus bragas. Se las quité muy despacito mientras me encontré con un chochito arregladito para la ocasión por lo que vi y me corroboró.

    -Me lo acabo de afeitar para ti Sergio.

    -Buuff!! Me encanta Solé, le dije

    Justo tenía un triangulito de vello púbico encima de esa rajita de color rosa que al arrimar mi boca empezó a dilatarse y abrir esos labios vaginales que me iba a comer enseguida.

    Saqué su tanga suavemente y la puse muy cómoda, dos almohadones debajo de la cabeza para que mirará para abajo y estirada en la cama con sus piernas flexionadas y abiertas. Entonces fui subiendo por esos muslos morenos del sol hasta empezar a rodear con mi lengua su coñito, ahora coñazo y deseoso de ni boca. La proximidad y los rodeos que mi boca hizo consiguieron que Solé empezara a gemir de placer, entonces metí mi boca abierta absorbiendo su palpitante clítoris lo que consiguió una corrida brutal de Solé en mi boca, la cual me tragué agradecido y seguí lamiendo ese clítoris y esa vagina palpitante. Solé gritaba y gemía afirmando así su placer.

    -Siii!! Cómetelo cabronazo!

    Yo sin decir palabra seguí amarrado a ese coñito que me estaba pidiendo guerra.

    Solé agarró mi calva cabeza y la empezó a apretar contra su coño a lo que yo le decía.

    -Siii!! Marca el ritmo tuu!! Venga Solé disfruta!!

    Me siguió follando la boca, mi cabeza era una prolongación de sus manos y mi boca su perdición. Se aprovechó de mí boca lo que quiso y le gustó tanto que se pegó otras tres corridas. Llevaba yo casi una hora con la cabeza dentro de su entrepierna cuando me soltó y exhausta me dijo:

    -Buuaaah!! Jamás me habían hecho esto con la boca Sergio.

    -Pues ahora te voy a follar Solé! Has disfrutado? Yo también. Ahora te voy a follar ese coñito chorreante. Le dije poniéndome en pie al lado de la cama y trayendo su cuerpo hacia mí.

    -Siii!! Fólllame! Hazme tuya Sergio!!

    Acerqué ese cuerpo al pie de la cama y levantándola del culo mientras rodeaba con sus piernas mi cuerpo, se la metí en el coño y me lo empecé a follar. Mi polla estaba durísima y su coño chorreaba. Así estuve un buen rato hasta que paré y la puse a cuatro patas en la esquina de la cama, frotando mi mano desde el chorreante chocho hasta su culo conseguí lubricarlo y apoyé la punta del capullo de mi polla durísima en la entrada de su culito y ella exclamó.

    -No Sergio! Nunca me la han metido por ahí!

    Sin mediar palabra le rozaba mi polla desde el clítoris hasta la entrada de ese culito haciendo que ella se despreocupara de por donde se la iba a meter. La incertidumbre la puso muy cachonda y gemía entonces se la metí en el coño y la dejé dentro notando como otra corrida suya se deslizaba por mi polla bajando goteante hasta mis huevos. Solé miraba para atrás con cara de cachonda gimiendo cuando de repente se la metí por el culo poco a poco, ese culo dilatado no ponía resistencia y ella tampoco, empezó a gozar por el culo…

    -Buuff!! Sii! Sergio! Desvírgame el culo!!

    Dicho y hecho, poco a poco se la metía entera y la empezaba a empujar ese culo con alegría, metiéndosela hasta dentro y entonces me dijo:

    -Rómpemelo Sergio! Es tuyo! Rómpelo!! Uummm!!

    -Uuff!! Serás puta! Ves cómo te gusta!!

    Entonces me puse de pies encima de la cama y ella se puso en medio de la misma poniendo ese culo en pompa.

    -Ahora te voy a follar el culo como a una zorra!!

    Con una mirada para atrás de perra en celo me dijo:

    -Hazlo cabronazo! Hazlo yaa!!

    Me puse encima de ella de pie y se la metí por el culo hasta dentro toda dentro y después de tres o cuatro metidas empecé a follarme su culo mientras ella gritaba:

    -Sii!! Oohhh!! Noo!! Aahhh!! Uuff!!

    Entonces, cuando yo la embestía como un animal entre sus gritos de placer y dolor, de repente se corrió otra vez la muy puta gimiendo cómo una puta su coñito chorreaba otra vez y a la vez yo solté mi corrida dentro de su culo, antes virgen y ahora abierto a nuevas experiencias.

    Nos tumbamos en la cama satisfechos, por el momento y felices de haber disfrutado el uno del otro.

    Ese día seguimos aprovechando la habitación y la calentura y desde entonces no hemos podido dejar de vernos de vez en cuando.

    Ya os contaré más.

  • Mis amigas tramposas: Liz y su esposo en silla de ruedas

    Mis amigas tramposas: Liz y su esposo en silla de ruedas

    Me llamo Liz, estoy casada con un hombre maravilloso que me ha invitado por mi cumpleaños a una peña, que es un tipo de discoteca para gente de 30 para arriba donde puedes bailar salsa, cumbia y bailes folklóricos.

    Pero la cosa no es tan sencilla, actualmente tengo 38 años y mi esposo 60, cuando nos casamos yo tenía 22 y el 44, él era un hombre atlético y la verdad me hacía feliz pues es súper responsable, trabajador y les cuento que en el sexo era un tigre que me dejaba totalmente satisfecha, todo esto fue hasta hace un año en que tuvo un derrame cerebral, que le dejo paralizado la mitad izquierda del cuerpo, con mucha rehabilitación podía caminara despacio, pero el cuándo salía prefería su silla de ruedas.

    Demás está decirles que en este año ha envejecido 20 años su pelo se ha encanecido, lo que más le ha afectado es la depresión, tuvo que dejar su trabajo, por lo que cuando me dijo para ir a la peña no quise contradecirlo, me dijo que también había invitado a mi hermano y a su esposa. Quise arreglarme para él y me puse un vestido que le gustaba mucho era uno rojo vueludo, que tiene un gran escote adelante y atrás, antes que se enfermara nos gustaba ir a las peñas, para bailar, tomar y siempre terminábamos en la cama con un sexo salvaje, demás esta decir que ahora con su enfermedad solo tenemos algo que se puede llamar sexo cada tres meses y eso. Soy bajita mido 1.60 m pero la verdad es que tengo bastante de adelante y atrás, sino que lo digan mis compañeros de trabajo y hasta mi jefe que me fastidian siempre y los bandidos no pierden la oportunidad para invitarme a salir, demás esta decir que siempre lo tome a la broma y me reía con ellos. Bueno termine de maquillarme, peinarme mi pelo negro lacio y ponerme un par de zapatos con taco 10 para lucir un poco más alta.

    Mi hermano nos recogió en su carro, llegamos a la peña a eso de las 11 pm, teníamos una mesa reservada y mi esposo pidió una botella de wiskey con una cuba de hielo, yo invito que esta noche quiero que todos tomemos bien por el cumpleaños de Liz, lleno las copas y brindando dijo que por ser el primer brindis debíamos tomarlo hasta secar el vaso, todos lo hicimos. El no debía tomar pero no quise contradecirlo, más aun viéndolo tan animado.

    Las horas pasaron rápido pues nos divertíamos con las ocurrencias de mi esposo y mi hermano se turnaba para bailar con su esposo y conmigo, yo que era muy bailarina me divertía, solo me daba pena que mi esposo solo miraba y como se quedaba en la mesa tomaba bastante, y así todos nosotros, a eso de las 2 de la mañana ya estábamos mareaditos, en eso mi esposo le pidió a mi hermano que lo acompañara al baño, él lo ayudo empujando la silla de ruedas, cuando me quede sola con mi cuñada, ella levanto su vaso y me dice:

    – sabes brindo por ti que eres una sacrificada con un esposo invalido, como haces con el sexo, porque no creo que él te pueda hacer nada, a si tu hermano se quedara así, yo hace rato que le hubiera sacado los cuernos, yo no soy una santa como tú.

    Yo la miré y le dije que estaba loca que como le iba a hacer eso si el siempre había sido un buen esposo, ella me miro y me recalco

    – tú lo has dicho, ha sido.

    En eso regresaron mi esposo y mi hermano, al vernos conversando, se ríe y nos dice:

    – que estarán conversando las tías.  

    Mi cuñada se picó y le dijo:

    – mira Luis aquí el tío eres tú, más bien cuida mucho a Liz que hay muchos lobos que pueden querer la carne que tú no comes.

    Mi esposo solo se rio, y mi hermano me dice:

    -no le hagas caso a la loca vamos a bailar.

    Por la hora solo quedaban pocas parejas en la pista de baile, estábamos conversando cuando no pude evitar mirar fijamente a un hombre que pasaba junto a nosotros, era blanco y robusto casi igualito a mi esposo en la época en que nos casamos, fui tan evidente que él se dio cuenta y me sonrió y me guiño un ojo con una mirada cómplice, sentí que me moría de vergüenza y me ponía roja al pensar de que debía pensar que yo le estaba coqueteando, en eso termino la salsa, y mi hermano nos dijo para irnos, mi esposo les dijo que vayan, que nosotros nos íbamos a quedar a escuchar salsa y a ver como otras parejas bailan, que después pedíamos un taxi, le dije a mi hermano que tuviera cuidado al manejar pues el también estaba mareado por el wiskey, mi esposo si estaba bien mareado y me pidió que hiciéramos otro brindis por los buenos tiempos, no pude rechazarlo, estábamos terminando nuestro trago, cuando me quede con la boca abierta, al ver que se acercaba a nuestra mesa el hombre que había mirado fijamente mientras bailaba con mi hermano, él se acercó directamente a mi esposo y haciendo una reverencia le dice:

    – Caballero me llamo José, me permite bailar con su hija.

    Me puse nerviosa por la manera en que iba a reaccionar mi esposo, no era la primera vez que la gente nos confundía de esa manera, era tanto lo que había el había envejecido en este año, pero para mi sorpresa me miro sonriéndome divertido, diciendo:

    – Por supuesto José, baile con mi hija que a ella le encanta bailar y además es su cumpleaños y como se dará cuenta yo no puedo bailar más bien brindemos.

    Y llenando los vasos tomamos, el me tomo de la mano y me llevo al otro extremo de la pista de baile, estaban tocando una salsa Idilio de Willie Colon, que es una salsa media lentona, y el sin más me tomo por la cintura, bueno sentí su mano caliente en mi piel pues mi escote en la espalda era bien bajo, y no pude evitar estremecerme, más aun cuando me atrajo hacia el pegando su cuerpo al mío, se movía muy bien, yo no sabía qué hacer, y solo me dejaba llevar en el baile sentía que todo mi cuerpo temblaba, como si fuera una chiquilla, el pego su cara a la mía que quemaba

    – feliz cumpleaños Liz, desde que te vi no pude dejar de pensar en ti, que bueno que era tu hermano el que bailaba contigo, yo pensaba que era tu esposo, no quiero parecer aventado pero tienes un cuerpito de infarto, la verdad es que con una mujer como tu es muy difícil contenerse.

    Era increíble lo descarado y aventado que era, en otras circunstancias lo hubiera dejado bailando solo pero lo único que hice fue reírme y decirle tímidamente

    – Ay José eres terrible, no me aprietes tanto que nos van a ver.

    Eso fue como darle permiso pues sin más se pegó más a mi poniendo sus dos manos en mi espalda, yo no podía evitar estremecerme, pero no hacía nada por separarme, el licor también hacia que mi cuerpo flotara, pego su cara a la mía y me dice:

    – Pero que hombre se va a aguantar con una mujer como tú, además tu papa esta durmiéndose y no se da cuenta de nada.

    No podía dejar de temblar al sentir esas manos calientes tocando mi piel, me di cuenta que poco a poco iban bajando llegando casi a mis caderas, con lo último de pudor que me quedaba le quite una mano de mi cintura y mirándolo con cara molesta le dije:

    – No hagas eso que aquí nos pueden ver.

    Él se rio y volvió a sujetarme de la cintura, y cantaba en mi oído es parte de la salsa «y así muy juntos volver a sentir que se funden tu alma y la mía en un abrazo un idilio de amor…», en la realidad sentía como su cuerpo se fundía con el mío y sentía como oleadas de calor en mi cuerpo que hace tiempo no sentía, en eso termino la salsa regresamos a la mesa, mi esposo se dormía, al vernos nos abrazó a los dos, y nos dice:

    – Liz vamos a brindar por la juventud y por tu cumpleaños para que te sigas divirtiendo.

    Y volvió a llenar los vasos y brindamos los tres, yo por un lado me sentía mal por estar disfrutando del baile con otro hombre mientras él se quedaba solo, pero por otro lado no podía evitar estremecerme por el parecido de José con mi esposo, y las sensaciones que mi cuerpo recordaba cuando pegaba su cuerpo al mío, me sentía que le era infiel con el pensamiento.

    En eso comenzó a tocar un bolero, y José hizo un gesto a mi esposo como pidiéndole permiso, el asintió la cabeza, me tomo de la mano y yo lo seguí como una robot hasta el otro extremo de la pista como para que no pudiera vernos, quedaban solo cuatro parejas bailando, si con la salsa el estrechaba mi cuerpo, con el bolero prácticamente nuestros cuerpos estaban totalmente unidos, mientras sus manos descaradamente acariciaban mi espalda y por momentos se iban a la zona de mis glúteos, el ya no se controlaba en lo que me decía:

    – Que rico culito tienes Liz, como me gustaría comerte aquí mismo…

    Yo no sabía cómo reaccionar solo atinaba a decir cosas como.

    – José sube tu mano que nos están viendo, mi papa se va dar cuenta, aquí no…

    Ya no hacía nada para apartarlo, solo me reía, lo cual lo incentivaba a seguir, prácticamente bailaba con sus dos manos encima de mi cola, y las frotaba al ritmo de la música, no podía evitar que mi cuerpo ardiera y mi corazón latiera a 100 con esos estímulos que hace tanto tiempo no sentía, lo mire hacia arriba como una niña rogándole que no continuara, y el aprovecho para pegar sus boca a la mía, intente tímidamente forcejear para liberarme pero sus labios calientes húmedos y sus manos que no paraban de acariciarme, me hicieron ceder y comencé a corresponderle, a los segundos nuestras lenguas ya estaban comiéndose, yo me sentía que era un loca, yo besándome con un extraño que me manoseaba descaradamente, mi mente me decía que estaba mal, pero mi cuerpo quería mas, mi cuerpo no me obedecía y se editaba más y más, y pego su boca a mi oído para decirme

    – Liz vámonos a otro sitio ahora…

    En ese momento termino la pieza y como que desperté de un sueño, lo mire a los ojos y le dije mientras el seguía sujetando mis dos manos.

    – No puedo tengo que llevar a espo… a mi padre a la casa no lo puedo dejar solo.

    Él me miro y se sonrió me tomo de la cintura y caminamos hacia la mesa, yo le trataba de quitar la mano, tenía miedo que nos viera mi esposo y su reacción, a medida que nos acercábamos deje de resistirme pues me di cuenta que mi esposo estaba dormido con los brazos en la mesa, nuevamente mire a José y me estremecí al sentirme tan débil con él, pero pude decirle:

    – Ves, no puedo irme contigo mira como esta mi papa tengo que llevarlo a su casa

    Delante de mi esposo me tomo por la cintura y mirándome a los ojos me dice.

    -Mi amor tú lo has dicho, no puedes, pero si quieres, eso es suficiente para mi.

    Me solté de su abrazo todavía temblando y le dije:

    – Voy al baño, cuida un ratito a mi padre regreso para pedir un taxi, lástima que no hayamos podido continuarla…

    No podía creer las cosas que estaba diciendo, me dirigí a los servicios que estaban en el segundo piso del local que era una zona media oscura, los baños de hombres y mujeres estaban uno frente a otro, me metí en el de damas y me sentí muy tranquila al orinar, me acomode la truzita negra que tanto le gustaba a mi esposo, me arregle un poco la cara, abrí la puerta y en ese momento sentí un mano que me jalaba violentamente, era José que sin más prácticamente me cargo hasta dentro del baño de hombres, sentía el olor a orines, me recostó contra la pared y comenzó a intentar besarme, yo me resistía, pero no podía con tremendo cuerpo

     – Que haces José estás loco, déjame ir, no seas malo…

    Tenía su cara pegada a la mía y mi cuerpo contra la pared, me daba miedo su mirada de loco hambriento.

    – Mi amor como voy a ser malo, Liz tú lo dijiste no podías por tu papa, no me dijiste que no querías, me dijiste que no querías que nos vieran aquí nadie nos ve.

    Y entonces sin más sentí que una mano me levantaba el vestido y se metía dentro de la trusa, sus dedos buscaban mi conchita

    – No no no sigas, déjame no lo hagas, no me hagas dañooo…

    Ya había metido un dedote dentro de mi vagina, y eso no lo podía ocultar estaba totalmente mojada, el me miro con una sonrisa de triunfo.

    – Ya ves mi putita linda estas mojadita, tú te mueres por verga, me di cuenta desde que me miraste cuando bailabas, te la voy a meter todita.

    Me quede muda y vencida, el sin más me bajo la trusa, yo incluso levante los pies para ayudarlo, él se la metió por la nariz aspirando sus olores, para luego guardarla en su bolsillo.

    – Que rica conchita me voy a comer, y que rica verga te voy a meter.

    Sin más me levanto una pierna y entonces sentí como una carne caliente ingresaba violentamente en mi conchita, debía ser muy grande pues si bien estaba mojadita, sentía como como las paredes de mi vagina tenían que estirarse para dejarla entrar totalmente, sino hubiera estado tan bien lubricada de seguro me habría rasgado

    – No no sácala no por favor, no sácala, sacaaa…

    Ya lo tenía toda adentro, y el comenzó a meterla y sacarla una y otra vez, con cada envestida mi cuerpo golpeaba contra la pared.

    – Ah ah ah que rica concha, ah ah, estas ajustadita, se ve que nunca te has comido una verga como esta, te gusta ah ah ah, te gusta mi putita, ah ah ah, dilo o me voy, dilo mi putita ah ah.

    En ese momento había perdido el control completo de mi cuerpo y mente no podía creer lo que las palabras que salían de mis labios.

    – ug ug ug, si papi me gusta tu verga, no no no la saques, dame más mas…

    Él seguía metiéndola y sacándola, bufaba como un cerdo, sus manos atenazaban mis glúteos metiendo un dedo en mi ano , en ese momento mi cuerpo exploto en un orgasmo tremendo, sentía que me desmayaba, el me llevo al suelo que lo sentí húmedo y con olor a pichi, me puso en posición de perrita, y levantándome el vestido me la volvió a meter violentamente, y empezar a bombear otra vez y otra vez, no me había dado cuenta que el había ya bajado el cierre del vestido, y mientras me la metía, se aferraba a mis grandes senos, me sentía como una perra en celo que quería mas y mas

    – Que rica conchita ajustadita, que ricas te totas, se ve que tu marido no te tiene al día, mi putita linda, pero no te preocupes que yo te voy a dar lo que el cachudo de tu marido no te da.

    El seguía y seguía bombeando como un perro, me vino un segundo orgasmo tan o más violento que el primero, él se dio cuenta

    – Ya ves mi perra, como te vienes con mi vergota, anda ah ah ah, dime que mi verga te gusta más que la de tu marido cachudo ah ah dilo dilo puta ah ah.

    Me daba pena por mi esposo, pero en ese momento solo era una perra que obedecía a su macho que le daba tanto placer .

    – si si papi, ug ug ug, tu verga es más rica métemela mas, mas mas, ug ug uuu…

    Entonces sentí que se ponía rígido.

    – ah ah mi puta, no puedo aguantarlo más, me vengo, me vengo, aaag…

    Sentí como un chorro de líquido caliente inundaba mi vagina, mi macho como que convulsionaba y vino un segundo chorro, para luego sentir que se iba relajando y esa vergota se iba saliendo de mí, la saco y se quedó sentado apoyado en la pared, cuando volví en mi lo vi sentado respirando profundamente, entonces recién pude ver esa vergota a pesar de estar toda flácida y empapada de nuestros líquidos, les digo que la verdad es que nunca me ha gustado chuparla, pero ahora me sentía como una perra agradecida y gateando me acerque y tome ese monstruo con mis dos manitas y sin más me la metí en la boca, solo cabía la mitad, y comencé como loca a comérmela metiéndola y sacándola de mi boca y tragando esos líquidos medios salados y dulces, la chupaba una y otra vez, nunca lo había hecho con tanto gusto.

    – ah ah ah mi putita linda que rico me la chupas, ah ah, más mas sigue.

    Para mi sorpresa esa serpiente comenzó a crecer y ponerse dura, me volví loca chupándola y masturbándolo con mis manitas, hasta que después de unos minutos, mi boca se llenos de semen, al principio medio que me ahogue, pero después comencé a tomármelo, era riquísimo, lo chupaba y chupaba.

    – Carajo eras una mamona profesional ah ah mi putita linda.

    Lo mire agradecida cuando todavía chorreaba un poco de semen por la comisura de mis labios.

    Él se levantó y se subió el pantalón, yo también me arregle, no me devolvió mi trusa ni se la pedí, salimos, encontramos a mi esposo dormido en la mesa, el llamo un taxi y nos embarcó. Nunca lo volví a ver.

     

  • Apuesta en la Preparatoria

    Apuesta en la Preparatoria

    Me llamo Fernanda, si quieren saber cómo soy pueden visitar mi perfil.

    En el último año de la preparatoria tuve dos amigas llamadas Andrea e Itzel con quienes hacíamos apuestas, salíamos a fiestas y vivimos muchas experiencias.

    Solíamos ponernos retos que podíamos no aceptar, pero al final de la semana la que hubiera hecho menos retos recibía un castigo el lunes de la siguiente semana decidido por las otras dos (el cual tenía que cumplirse si o si, después de todo es el encanto del juego).

    Los retos podían ser desde no llevar ropa interior algún día hasta hacer ciertas cosas, actuar de manera provocativa o lo que la imaginación de nosotras nos permitiera.

    Justo era un lunes en la mañana, que por el horario en la mañana seguía el cielo oscuro, yo perdí la semana pasada entonces al llegar ya tenían decidido mi castigo.

    El inicio del castigo fue que me quitara la ropa interior y se las entregara (llevábamos la falda del uniforme), no me dejaron ir al baño, pues decidieron que tenía que hacerlo ahí mismo, lo hice rápido, pero después me dijeron que por no cumplir los retos suficientes tenía que quitarme la ropa la cual regarían cerca del baño, donde podría ponérmela, pero debía permanecer sin la ropa interior pues esa la dejarían regada.

    Entonces comencé a quitarme la ropa, lo hice muy nerviosa de ser vista, pero estaba evidentemente muy excitada, una vez desnuda, con mis pezones parados y mi vagina mojada.

    Se llevaron la ropa y me avisaron por el celular para empezar mi trayecto. Iba tratando de ocultarme de las pocas personas que estaban en la escuela, aunque dudo que alguien no me haya visto.

    Cuando por fin llegué al baño la ropa estaba regada y tuve que buscar cada parte de mi ropa para poder ponérmela de nuevo, mientras que ellas me tomaban fotos y grababan.

    Por fin pude ponerme todo y nos fuimos al salón, estaba muy nerviosa de que alguien me hubiera visto y me reconociera.

    Pero el castigo no se detuvo ahí, pues estuve incomoda y distraída todo el día, al no llevar ropa interior, además de que esta estaba en los baños esperando ser encontrada por alguien.

    Sinceramente estaba muy excitada por la situación, creo que mis dos amigas lo notaron y volví a recibir un castigo en la hora de receso, pues me llevaron al mismo baño de la mañana y me dijeron que para que calmara mi evidente excitación debía volver a desnudarme, pero me debía masturbar hasta que tuviera un orgasmo, debía hacerlo en los baños con la puerta abierta del cubículo donde estuviera, trate de convencerlas de no hacerlo, pero no flaquearon en su decisión, entonces volví a quitarme la ropa y comencé a tocarme, a apretar mis pechos, tocar mi clítoris y meterme dedos.

    Como siempre tomaron fotos y videos de lo que sucedía, hasta que terminé en un rico orgasmo que me dejo temblando, me incorporé y me puse mi ropa, Andre e Itzel ya no estaban, volví al salón nerviosa, pero todo se desarrolló con normalidad.

    Nos despedimos como normalmente y nos fuimos para nuestras casas, me sentía bastante excitada y no pude evitar tocarme de nuevo en mi casa.

  • Mónica y las cuerdas

    Mónica y las cuerdas

    Imagina…

    Que voy por ti a tu trabajo imagina que durante el trayecto a casa te hago una propuesta.

    Hago una pequeña pausa y veo un poco de morbo tu mirada.

    Te propongo ir a jugar con las cuerdas, pero en otro lugar que no sea nuestra casa…

    Veo tu boca sonreír un poco antes de contestar que si quieres, que ya te hace falta jugar un poco.

    —Moni, como quieres que te amarre hoy?

    —tú decides –contestas mientras te muerdes el labio.

    —prefieres boca abajo?

    Prefieres boca arriba?

    Quieres las manos en la espalda?

    O quieres las manos y piernas elevadas al aire?

    Quieres de otra forma? Que se te ocurre?

    —sorpréndeme!!! –Me dices con una sonrisa maliciosa.

    —bien. Solo te aviso que hoy no terminaré dentro. –Otra vez tu risa.

    Sé que te empezaste a mojar desde que le hice la propuesta…

    Tal vez un poco antes, cuando esperabas que la hiciera, sé que esperabas que la hiciera antes.

    Llegamos al lugar, es un departamento que alquilé especialmente para esto, entramos nos servimos un par de copas y tomamos un trago, entre tu mano en mi entrepierna y mi boca en tus pezones.

    Te mande a bañar y espíe un poco, como el jabón resbalaba por tu cuerpo, como acariciaba tus partes más íntimas como tu mano enjuagaba con más pasión fuerza y rapidez cuando lavabas tus labios, luego bajas el ritmo y vuelves a comenzar…

    No espere a ver el final, fui al coche por la maleta con las cosas y subí al cuarto a preparar lo necesario. La habitación no es muy espectacular esta toda cerrada sin ventanas solo la puerta de entrada, no tiene muchos muebles solo una gran cama y un par de cajoneras es todo el mobiliario.

    Tome un par de metros de cuerda para cada mano, y otro tanto para las piernas, puse algunas almohadas en la orilla de la cama hasta tener la altura que quería, tome una linda piedra color rojo que combina con tu labial, tu collar no puede faltar, una pequeña fusta de cuero, una mordaza y una carretilla en forma de estrella que sé que disfrutas, Puse el antifaz en el bolsillo de mi pantalón, me quite los zapatos y calcetines, me saque el pantalón para quitar el bóxer y volví a subir mi pantalón, me quite la camisa para ir por ti, como te gusta con mi dorso desnudo…

    Te encontré ya lista para subir con tu vestido puesto de nuevo, baje las luces y subimos al cuarto una pequeña sala estaba justo al llegar al final de la escalera con un enorme ventanal que permitía ver las luces de la ciudad. La puerta del cuarto estaba cerrada, tu cara reflejaba un poco de ese nervio que se siente ante la incertidumbre, nos detuvimos antes de entrar… saque el antifaz de mi pantalón y con mi mejor sonrisa, me acerque a ti y lo puse en tus ojos.

    —no podré ver?

    —no, hoy no.

    ¿Quieres ver lo que hay dentro?

    —si

    —en breve sentirás lo que te espera, a veces sentir las cosas es como si las vieras, en algunos casos es muy excitante no ver y solo sentir.

    Ya con el antifaz puesto te quite tu vestido antes de entrar al cuarto justo frente a la ventana, puse tus manos en mis hombros y te guíe hasta la habitación…

    Entramos y me detengo frente a las almohadas, te detienes y sueltas mis hombros me volteo para besar tu boca, me sigo por tu cuello hasta tu hombro, exploro y llegó a tu senos… no los beso, solo los rozo con mi boca, casi levantas un poco el pecho para ponerlos a mi alcance lamo tu abdomen y beso tu ombligo, bajo un poco más hasta oler tu vello púbico… doy un pequeño jalón a el con mis dientes y bajo un poco más, pero de nuevo solo rozo tus labios húmedos… tu olor es tan fuerte que llama y algo bajo mi cintura responde con unas leves sacudidas, me detengo para tomar tu collar me paro detrás tuyo, respiro en tu nuca y tu piel responde mientras lo ajusto a tu cuello, tomo tus pechos desde atrás los acarició levemente con las yemas de mis dedos, doy un pequeño tirón en tus pezones al tiempo que lo tuerzo un poco, bajo mis manos a tu cintura la tomo y te pego a mí, tu trasero combina perfectamente con mi falo en crecimiento, lo pegó a ti un poco más antes de separarme para tomar tu mordaza, abres la boca en cuanto la sientes en tu rostro.

    —hoy quiero que tu cuerpo hable por ti, así que trataras de estar callada. –Te ajusto la mordaza mientras te lo voy diciendo–.

    ¿Serás una perra obediente y callada verdad?

    (Tu cabeza se mueve afirmativamente en señal de aprobación)

    Dicho esto te doy un pequeño empujón a la cama, no lo esperabas así que te sorprende y caes sobre las almohadas con tus pies en el suelo y tus pechos sobre la cama, instintivamente tus manos van en directo a tu espalda…

    Un fuerte azote se marca en tu nalga.

    —hoy no las tendrás así,

    ¿¡Quién te dijo que las pusieras ahí!?

    No te adelantes perrita… todo a su tiempo.

    Vuelvo a pintar mi mano en tu nalga unas veces más antes de tomar tus manos empezar a amarrarlas juntas, vuelta a vuelta los nudos empiezan a tomar forma, cuando están como quiero jalo de la cuerda lo más que tu cuerpo lo permite y la amarro a una de las patas de la cama…

    Tomo uno de tus tobillos lo envuelvo con la soga y lo afirmo en una de las patas, tomo el otro y lo aferro a la otra pata dejándolas lo más separadas posible y apenas tocando el suelo…

    Me detengo un poco para admirarte…

    — la verdad eres hermosa Moni y así me gustas mucho más.

    Tomo un par de fotos para mi colección privada y me doy el tiempo de respirar…

    La tranquilidad del momento contrastaba con mi corazón acelerado.

    Lamo tu ano expuesto, paso mi lengua de arriba a abajo por toda la zona varias veces repito el patrón hasta dejarlo húmedo con mi saliva… pongo la piedra en tu hueco para meterla de un solo movimiento, tu cuerpo se tensa cuando la parte más gruesa te penetra, tus manos intentan aferrarse a algo pero pronto pasa el dolor y te sientes llena, lo saco dándole una pequeña vuelta… y lo vuelvo a clavar en ti un poco más fuerte, doy unas cuantas palmadas en la piedra que se sienten en tu interior. De tus labios empieza a brotar un fino hilo transparente que busca donde caer, tomó un poco en mis dedos y lamo tu néctar, disfruto tu sabor y un par de mis dedos follan tu vagina buscando más, tomo prisionero entre mis nudillos esa parte rugosa que sobresale en tu interior, la presionó, tus caderas se mueven, comienzo un lento masaje en tu interior, un nudillo hacia arriba el otro para abajo, lo jalan, lo exploran y te hacen vibrar siento tus contracciones, tus piernas tiemblan un poco, pongo mi pulgar justo en tu clítoris y presiono en el, disparando así tu primer orgasmo.

    Me pongo de pie y salgo de la habitación, no tardo mucho en regresar con cerillos y una vela en mis manos, pero eso tú aún no lo sabes, en cuanto prendo el cerillo sabes que va a pasar, sé que te gusta todavía no enciendo la vela y otro fino hilo transparente brota de ti… enciendo la vela y la paso cerca de tu rostro, la dejo en una de las cajoneras mientras la cera se derrite, amarro tu pelo en una cola y lo quito de tu espalda.

    — la cera ya está líquida, aunque no tanto como tú…

    Tanto de tu boca como de tus piernas hay sendos hilos de tus fluidos, siempre me ha sorprendido la forma en que la cera te excita, eres única y ya debes estar ansiosa por que comience… tomó la cera y empiezo a regarla por tu cuerpo dejando caer gotas en algunos puntos y pequeños chorros en otros, tu cuello se tensa al sentir las gotas cayendo en el y tu columna vertebral va disfrutando al sentir como la cera cae sobre ella, tu trasero expuesto recibe en mayor cantidad la cera incluso sobre el plug dejó caer un poco como queriendo sellarlo a tu culo. Las últimas gotas de cera corren por tus labios, y hacen que tus piernas tiemblen y estoy seguro que casi tuviste tu segundo orgasmo al sentir la cera corriendo entre tus pliegues…

    Mi falo ya está duro, muy duro y quiere entrar a catarte, bajo mis pantalones que ya están mojados de tanto babear, mi falo brinca en cuanto se siente libre, me acerco a tu piel y dibujo mi nombre con mi humedad en tu trasero lo hago lento para poder disfrutar de ti, quiero que este momento sea eterno…

    Tus caderas se mueven buscando mi dureza.

    —ya me quieres dentro?

    Tu cabeza se mueve afirmativamente

    Tomo la piedra y le doy vueltas desde fuera la saco y la vuelvo a meter, ya tu reacción no es tan fuerte, la saco de nuevo y me clavo en ti al tiempo que la piedra vuelve a entrar en tu ano, esta vez tus manos tratan de aferrarse a las sábanas, me quedo dentro tuyo sin moverme disfrutando tu calor y humedad, tomó firmemente tus caderas y empiezo a moverme, salgo, y, entro desde abajo rozando tus labios antes de volver a entrar en ti… sé que te gusta que lo haga así que antes de clavarme roce esa zona, lo voy haciendo cada vez más rápido cada vez más fuerte, entrando a mayor profundidad llegando a tocar el fondo tu respiración se vuelve a acelerar bajo un poco el ritmo y voy más lento pero más fuerte una vez, dos veces, tres veces, las veces que sean necesarias hasta que siento tus contracciones, tus piernas tiemblan de nuevo tus manos se aferran a la cuerda y tus gemidos se escuchan aún con la mordaza puesta una vez más basta para hacerte explotar de nuevo, pero en vez de detenerme sigo entrando y saliendo una vez y otra enredó una de mis manos en tu pelo y jalo de el al ritmo y fuerza de mis embestidas. Es delicioso ver tu cuerpo retorcerse de placer, escuchar tus ruidos durante el proceso, sentir, ver, oler, probar, escuchar es simplemente un privilegio solo mío.

    — Eres una perra única

    Y eres mía

    Parece que esas solas palabras bastan para que un nuevo temblor ataque tus piernas… y de nuevo tus manos buscan a que aferrarse, luego la calma, un sudor recorre mi cuerpo y me acuesto encima tuyo para que lo sientas, pongo mi erección en tu espalda y la frotó con ella, subo por tu espalda hasta tu cuello y ahí lo masturbó un poco. Me levanto, quito tu mordaza y desató tus manos para después desatar tus piernas

    —Arrodíllate… quiero ver tu rostro, quiero que sientas mis convulsiones en tu boca al momento de explotar, quiero que veas directo a mis ojos y veas mi cara de placer…

    De inmediato te arrodillas y abres tu boca me recibes con esa garganta que tanto quiere recibir su regalo, chupas todo antes de meterlo, pasas tu lengua por cada uno de mis testículos, con tu mano sosteniendo y levantando mi falo… miras mis ojos y sonríes, después lo llevas deliciosamente dentro hasta tu garganta tu lengua lo abraza, subes y bajas por el, tu mano ayuda mientras la otra frota mis bolas…

    Mi instinto sale y toma el control de tus movimientos, lo dejo al fondo hasta sentir que te falta un poco el aire, te follo la boca fuerte, furiosamente, el descontrol se apodera de mí… mi falo se pone más duro y siento como tiembla, soltando unos largos y calientes chorros de mi esencia que me imagino chocan hasta tu garganta, logras vaciarme de una forma brutal haciendo que las piernas me fallen.

    —Traga todo, no dejes nada de mi sabor

    Lo dejas dentro hasta que empieza a ponerse flácido entonces lo sacas y lo paseas por todo tu rostro.

    Siempre me sorprende tu vicio, tu entrega, tu morbo, tus ganas de mí.

  • Aquella cabaña en el campo

    Aquella cabaña en el campo

    Nos habíamos ido a pasar unos días a una casita rural una pareja de amigos. Mario, mi chico, había encontrado un sitio maravilloso perdido del mundo e ideal para desconectar y cargar pilas, y un día, hablando con otra pareja de amigos, decidimos hacer una escapadita juntos.

    La casita era un antiguo granero, el sitio estaba decorado de lujo, todo con temas muy camperos y bien aprovechado. La casa constaba de dos pisos, la parte de arriba con dos habitaciones muy amplias y ambas con una terraza con vistas a la sierra, cada una con un baño completo. Abajo un amplio salón, que con la cocina americana lo hacía más grande, otro cuarto de baño, y en la parte trasera, un jardín pequeñito, con bastantes flores y una zona tipo chillout, con dos camas balinesas, dos amplios sofás de exterior, y un sofá columpio, aparte de una mesa de madera.

    Llegamos de noche, tarde, fuimos a la salida del trabajo y tardamos casi 4 horas en llegar, pero por ya estábamos, queríamos cenar, descansar un poco y ya al día siguiente hacer cosillas algunas actividades, algo de senderismo por la zona, comer en un pueblo cercano y un poco de turismo por la zona. Y así fue, al poco de cenar y agotados por el viaje, nos acostamos y todo bien, normal. Nos dormimos enseguida tanto Mario, mi chico como yo, pero a eso de las 3 de la madrugada, me desperté con mucha sed, así que muy despacio, bajé las escaleras sin hacer ruido y al llegar casi a la cocina oí un ligero ruido, así que puse más cuidado en que no se me escuchase.

    Me asome por el resquicio de la puerta, y me quede sorprendida, Esther y José estaban besándose, pero no solo eso, es que él comenzaba a pasar las manos por sus pechos, por encima del camisón, acariciando las tetas con gran pasión haciendo presión en los pezones.

    Me quedé que no sabía qué hacer, si seguir mirando el espectáculo que Esther y José habían montado delante de mí o volver a la habitación. La situación me excitaba muchísimo, nunca me había pasado esto de pillar a alguien metiéndose mano y que no se percataran de mi presencia, y la verdad, me estaba gustando. José metía la mano por dentro del camisón, acariciando los dos pechos de Esther, veía como la mano jugaba con sus pezones, estirándolos y poniéndoselos duritos.

    Él solo llevaba un bóxer, Esther le acariciaba por fuera, recorría con la mano por encima del bóxer, de punta a punta hasta que veo como mete la mano y se la saca. Yo no puedo más, la escena me está poniendo nerviosísima, le paso la mano por encima de mis braguitas, acariciando, mientras veo como Esther saca del todo la polla y de rodillas, comienza a chupársela.

    -Uff, madre, si me estoy poniendo cachonda…. Pensé para mis adentros mientras ya me había metido una mano por dentro de las braguitas.

    Esther cada vez se metía esa gran polla más dentro, se la estaba tragando enterita, mi mano, ya habían encontrado mi sexo, me notaba empapadísima acariciándome el clítoris. El dedo me entraba con suma facilidad.

    En esto, Esther se saca de la boca la polla, se pone de pie, y se pone de espaldas. Agarrada al fregadero, José comienza a restregársela por sus nalgas, como haciendo camino hasta que se la mete enterita.

    Yo no puedo más, cada vez me toco más fuerte, comienzo a meterme dos dedos y noto como por el interior de los muslos me caen juguitos, con la otra mano, los recojo pasándola, y me acaricio el pecho, los pezones los tengo duros, y sin dejar de meterme los dos dedos, me lamo lo de la otra mano, con sabor a mí, con mis jugos. Tengo que decir, que a esas alturas estaba de lo más cachonda, no podía parar, me masturbaba al ritmo con el que José se estaba follando a Esther.

    En esto, cambiaron de postura, Esther se pone en el suele a 4 patas, José la agarra de las caderas y comienza a penetrarla, en la postura que están, justo de espaldas a mí, puedo ver como entra y sale la polla de dentro del coño de Esther, veo como golpean los huevos de José en cada embestida.

    Me acaricio, no puedo más, el tanga cae al suelo, lo tengo por los tobillos, y comienzo a pasar un dedito de arriba abajo, despacio, notando su humedad, poco a poco, me meto completamente el dedo.

    El sigue follándosela, no para, es una máquina, cuando de repente, ella se gira y se la mete en la boca, entera, José se corre es su garganta, la leche le casi por la comisura de los labios por la garganta hasta las tetas, que mientras lamía se las estaba sobando, tirando de los pezones.

    Yo aceleré más, me daba con fuerza, metiendo dos dedos, a veces tres, mientras al mismo tiempo, con la otra mano me acariciaba el clítoris. Me volvía loca por momentos.

    Hasta que vi como José se corrió, soltando varios chorros de leche seguidos, luego Esther, de nuevo de rodillas delante de él, le lamió la polla hasta no dejar gota.

    Y fue mientras que ella se la chupaba cuando yo me corrí, tuve que hacer esfuerzos por no hacer ruido, pero vaya si me corrí, con dos deditos dentro y el tanga por los tobillos.

    Luego, el finde transcurrió de lo más normal, no hubo más, las consiguientes excursiones y visitas. Pero ahora que ha pasado tiempo, me he preguntado mil veces ¿Qué hubiera pasado si hubiera entrado en la cocina sin darme cuenta y les hubiera pillado?, ¿o que ellos me hubieran pillado ahí, masturbándome mientras les veía follar?, ¿cómo hubiera acabado?

    No sé, el caso que de esto ha pasado tiempo y todavía tengo fantasías con aquella situación y reconozco que alguna vez, he vuelto a masturbarme al recordarlo.

  • Mi inexperiencia provoco que perdiera mi virginidad anal

    Mi inexperiencia provoco que perdiera mi virginidad anal

    Resulta que a mis escasos 18 años y viviendo en Ciudad de México, radicaba en una zona cercana al Estado de México, una novia que tenía en ese entonces, vivía sobre una avenida de nombre Legaria de esa ciudad. Una noche, después de dejar a mi novia en su casa, tenía planeado regresar caminando a mi casa, debiendo hacerlo por esa avenida, pero para mí mala suerte (o buena suerte de acuerdo a las circunstancias), empezó a lloviznar, convirtiéndose prontamente en un aguacero, por lo que tuve que buscar refugio, llegando a cubrirme en una parada de microbús (autobús urbano de la ciudad), estando debajo del pequeño techado, me percaté de que estaba una persona más, parecía una mujer, pero había algo que me decía que no lo era.

    Para pasar el rato le empecé a hacer platica, esperando de esa forma que pasara algún microbús, dijo llamarse Wendy, me comento que era gay, que vivía ahí cerca de donde estábamos en ese momento y que iba a ir a una fiesta, a lo que yo le dije, que nunca había conocido a alguien gay, que me platicara un poco más de que se trataba, ya que yo era neófito en ese sentido, estando platicando, se acercó a mí, en ese momento, sin darme cuenta puso su mano en mi verga por encima del pantalón, ante lo cual no atine que hacer y para mi suerte en ese momento llegó un micro, el cual abordamos, pero antes de abordar me paso su número telefónico, y ya nos retiramos de ahí.

    Después de eso, estuvimos llamándonos en algunas ocasiones, platicábamos, yo con la curiosidad de saber un poco más de eso de los gays, quería verle de nuevo, pero como no tenía mucho tiempo libre, no habíamos podido coincidir para volver a vernos, hasta que un día tuve tiempo libre y me invitó a ir a verle a donde vivía, situación que me puso muy feliz y a la vez bastante nervioso, puesto que no sabía realmente que pudiera pasar, a pesar de los relatos, fotos o videos que había visto, debido a la curiosidad que me dio, le confirme que iba a verle, que me esperara, así es que salí de inmediato de donde vivía, prácticamente corriendo, tomando el primer microbús que hubiera y llegue al punto acordado, esperando en donde me dijo que pasaría por mí.

    Una espera de unos minutos, que se me hizo larga para mí, llego por mí, vistiendo pants color gris, playera blanca con estampado y tenis blancos, se veía muy femenino o así me pareció, me llevo hasta donde vivía, una vez me dejo pasar a su habitación, me abraza y me pregunta. Que hubiera pasado ese día si no hubiera llegado el micro en ese momento Eh? Te gusta cómo me veo? No me dejo responderle, porque en ese momento hace que me agache y me comienza a besar, haciéndome caminar paso a paso hacia detrás mío, llevándome con cada paso a su cama, poco a poco me va quitando la ropa, llegando finalmente y me acosta, acostándose también ya sin ropa aun lado de mí, vaya visión que tuve en ese momento, su cuerpo delgado, prácticamente sin bello e insisto que se veía bastante femenino, seguíamos besándonos, acariciándole, pasando mis manos por ese cuerpo descubierto, nunca me hubiera imaginado que estar con un gay fuera así de maravilloso, siento como también pasa sus manos por mi cuerpo, pasando por mis piernas, deteniéndose a momentos y acariciando mis nalgas, siento como me las agarra y pasa sus manos muy efusivamente por ellas, me percato de que tiene una verga de al menos 18 cm y bastante venuda, algo que si me dejo pensando.

    En eso empieza a sonar mi teléfono celular, por lo que tuve que pararme a contestar, al levantarme de la cama, no me percaté que se había levantado también enseguida de mí. Al estar atendiendo la llamada, me doy cuenta que se puso detrás mío, yo seguía atendiendo la llamada, me empieza a besar el cuello, pasar sus manos por mi cuerpo, empiezo a sentir su cuerpo cada vez más cerca del mío, hasta que se pega por completo, noto algo extraño para mí, siento algo duro que paso entre mis nalgas, es algo que me hace sentir extraño, algo indescriptible para mí, (mi idea hasta ese momento, es que los gays solo eran los que se dejaban penetrar), el al darse cuenta de mi reacción, empieza a pasar de arriba abajo su verga por entre mis nalgas, era la primera vez en mi vida que pasaba por algo así, era una sensación placentera y deliciosa en cierta forma. Yo no sabía que pensar, pero como me estaba gustando le deje hacer.

    Cuando ya estaba pasando su verga por entre mis nalgas, decidí colgar la llamada y dejarme hacer, sigue besando mi cuello, frota con sus manos mi cuerpo, deteniéndose bastante en mis nalgas, de vez en cuando agarra mi verga y me masturba, yo estaba solo disfrutando de eso, voy sintiendo como con cada que pasa sus manos por mi cuerpo, me va inclinando y acercándome nuevamente a la cama, era una delicia el sentir su verga pasar así, también noto algo húmedo, me percato se ha ido echando un poco de saliva para que se deslice mejor su verga. Me termina de llevar por completo a la cama y termina por inclinarme ahí, teniendo a su entera voluntad mis nalgas, recostado sobre la cama, con los brazos estirados sobre la cama, se separa un poco, abre mis nalgas con sus manos y siento algo distinto, siento su boca y su lengua en mis huevos y en mi verga, pasando también por mi culito, siento como pasa insistentemente su lengua, sintiendo como lo lame varias veces y tratando de meter la lengua, era algo increíble esa sensación, para alguien sin ese tipo de experiencia, fue algo fuera de mis sueños e ilusiones.

    En una de esas siento algo distinto a su lengua, algo distinto, duro y delgado, intenta meter uno de sus dedos por mi virginal culo, me quise mover en ese momento pero me detuvo, me dijo que esperara, que lo iba a disfrutar más, preguntándome: Acaso no había disfrutado hasta ese momento? A lo que le contesto que si, por lo que seguí dejándome hacer, nuevamente me pone en posición, se ensaliva el dedo e intenta de poco a poco el meter su dedo, pasándolo alrededor de la entrada de mi culito, poniéndolo en el agujero dando ligeros empujoncitos y nuevamente, se lo vuelve a ensalivar y continua, hasta que por fin va cediendo mi virginal culo, entrando su dedo, causando una sensación extraña en mí, se queda quieto un momento, dejando dentro el dedo, poco a poco empieza a sacarlo y antes de que salga por completo, lo vuelve a meter, la sensación va cambiando a ser bastante placentera, empiezo a gemir de gusto, después de unos minutos de delicia, se levanta y se vuelve a poner detrás mío, empieza a pasar nuevamente su verga por entre mis nalgas, dejándome nuevamente esa sensación de placer, veo que se pone los dedos en la boca, los ensaliva bastante y los pone en su verga, la sigue pasando, se aleja un poco y empiezo a sentir que va pasando la punta de su verga por entre mis nalgas, se pone a la entrada de mi culo, da un pequeño empujón y siento como quiso entrar la punta, respingo un poco, a lo que se agacha y me besa y me dice que tranquilo, no pasa nada, te va a encantar esto.

    Nuevamente se acomoda, pero esta vez, ya pone directamente la punta de su verga en la entrada de mi culo, se vuelve a ensalivar y esta vez empieza a empujar poco a poco, voy sintiendo que se va abriendo mi culo, está dejando entrar a ese intruso, esa verga me está taladrando, es una sensación un poco dolorosa, pero hasta eso se va sintiendo rico, se detiene un momento y toma mi mano y hace que la pase por mi culo y su verga, vaya, había entrado por completo, se queda así un momento, la siento dentro, es algo raro, poco a poco empieza a sacarla, vaya sensación de cómo va saliendo, hasta que por fin sale por completo y vuelvo a pasar mi mano, esta vez, paso mis dedos por mi culo, lo siento abierto, una sensación rara, nuevamente se acerca y lo vuelve a meter hasta el fondo, lo va sacando, pero esta vez no ha sido por completo, vuelve a entrar y empieza así a hacerlo constante, metiendo y sacando, poco a poco voy disfrutando esa sensación, jadeo de placer, gimo como perra en celo al sentirme enculado, esta así unos minutos de maravilloso placer.

    Saca su verga de mi culo, se sienta en la cama y me dice que me siente en él, pero que le dé la espalda, al hacerlo, me voy sentando y siento su verga en la entrada de mi culo, voy bajando poco a poco, sintiendo como se va abriendo paso nuevamente en mi interior, llenándome de un placer nunca antes soñado para mí, bajo completamente y me hace subir con sus manos y bajar, así estoy por algunos minutos que no quería se acabasen, estando subiendo y bajando, el agarra mi verga y me masturba, llega un momento que yo finalmente termino, aventando una eyaculación bastante copiosa al suelo de su cuarto, el sigue haciéndome subir y bajar, se detiene y me dice que me acueste en la cama boca arriba, él se sienta a la altura de mi estómago y se está masturbando, empiezo a hacerlo de una forma más rápida y deja salir toda su leche, la cual termina cayendo en mi pecho, se acuesta conmigo y me pregunta si me gusto, le digo que sí, una vez terminado y ya habiendo limpiado el desastre, me visto y salgo de ahí.

    La verdad, salí corriendo, con sentimientos encontrados, no podía creer que había disfrutado de eso, no podía creer que había pasado eso y más importante, que había perdido mi hombría en ese momento, estuve varios días pensando en eso, no le conteste llamadas por 5 días, realmente no sabía que pensar a eso, hasta que tome la decisión de ir a verle nuevamente y confirmar que me sucedió.

    MicifusARM

    [email protected]

  • Un delicioso beso en el coche, se volvió algo más

    Un delicioso beso en el coche, se volvió algo más

    Hace ya varios años, cuando trabajaba en una empresa de eventos, esto mientras estudiaba, yo era el encargado del sonido y de llevar a todas las chicas (edecanes) que trabajaban en la empresa. Cada una de ellas con diferentes personalidades, extrovertidas todas, pero también con sus demonios, finalmente chicas jóvenes. Había una de ellas en especial, que era de las animadoras, que siempre buscaba llamar la atención, saltar más, bailar más, hacerse notar pues. Y pues sinceramente, lo lograba conmigo. No era la más guapa, pero si tenía lo suyo, sobre todo algo que me gustaba mucho, un busto pronunciado y que claro, constantemente dejaba ver. Tenía una característica muy peculiar, un lunar en su pecho derecho, uno que se alcanzaba a ver desde el escote que acostumbraba usar.

    Uno de esos días que me tocaba llevar a las chicas a su casa, ella me pidió un tiempo para platicar, puesto que necesitaba compartirme algunas cosas que le estaban sucediendo en su universidad, cosas triviales la verdad, pero bueno, a esa edad, pues la verdad es que los problemas nos ahogan jaja… En fin, la dejé hasta el final, una vez dejando a las demás chicas en sus casas, comenzamos a platicar, cabe mencionar que ella llevaba el vestuario del evento y tenía que entregármelo. Comenzamos a platicar, pero ella también se iba cambiando de ropa, según cuidando de que no la viera, yo dirigía mis ojos hacia el frente y los oídos a su «taaan interesante platica». Llegamos a su casa y me pidió que nos detuviéramos en la esquina, aun no quería llegar a casa. Platicamos como 30 minutos más, ella «desconsolada» me pidió un abrazo, así que obviamente se lo di, nos quedamos abrazados mientras ella se tranquilizaba, después de unos minutos, la plática se hizo más amena, bromeábamos, sonreíamos, pero aun abrazados. Ella me miró a los ojos y me dijo que si podía darme un beso, puesto que es la manera en que podría agradecerme «mi amistad», yo le dije que si, total, la chica me gustaba.

    Nos besamos lentamente, pero poco a poco se puso más y más intenso, empezábamos a tocar nuestras lenguas, nuestras manos comenzaron a jugar también, yo tocaba sus piernas, ella mis brazos, después mis manos comenzaron a subir ¿pues a donde más? a sus tetas, que yo tenía una necesidad enorme de tocar, cuando le toco sus senos, ella saltó y me aventó, me dijo que me detuviera, estaba sonriendo, ansiosa, me dijo que no estaba lista para eso. Me disculpé por mi atrevimiento, pero le confesé que era algo que añoraba hacer desde hace mucho. Ella «sorprendida» e «incrédula» me pregunto: ¿en serio? ¿Qué tanto?… Yo le dije que me gustaba mucho, que no queria perder su amistad, pero que me encantaría «probarla», ella se apenó, pero me dijo, ok -Te voy a permitir que me pruebes, pero antes dime, que quieres probarme-. Yo le mire el escote y le dije «ese lunar, quiero conocer su sabor»… ella se puso muy roja, sonrió y me dijo que estaba bien.

    Me acerque a su enorme pecho y comencé a besarlo suavemente, pequeños besos «tronados», pero poco pude esperar para comenzar a hacerlo más intenso, mis manos comenzaron a tocar su piernas, mientras yo lamía el canal que llevaba directo sus senos. Ella solo hacía pequeños gemidos y me tomaba de la cabeza, estaba un poco tensa, pero poco a poco me daba más libertad. Entonces sin pedírselo, ella sacó sus pechos por encima de su escote, se desabrochó su brasiere y dejó expuesto tremendo busto, eran un par de hermosos y perfectos melones, torneados, con unos pezones grandes y cafecitos, pues ella es una hermosa morenita. Viendo eso frente a mi, me lancé a uno de sus pezones y comencé a chuparlo, le daba pequeñas mordidas, mientras mi otra mano tomaba el otro seno, enorme, mi mano apenas podía alcanzar tal circunferencia. Ella mientras tomaba sus pechos para juntarlos y permitirme pasar mi boca de uno a otro.

    Mi pene estaba sumamente duro, ella lo notaba, pues se alcanzaba a ver el bulto. Entonces la chica me alejó de sus senos, tomó mi pantalón y comenzó a desabotonarlo, le ayudé con el cinturón y sin más, metió su mano, y sacó de ahí mi pene, que ya estaba más que listo para hacer con ella lo que me plazca. Ella anteriormente me había dicho que nunca había hecho sexo oral, y esa ocasión no sería la primera vez, pues ella quería que eso fuera con alguien «especial», pero lo que si hizo fue masturbarme fuertemente, lamía su mano para ensalivarla y hacerla más resbalosa.

    Me miró a los ojos y me dijo con una voz ya un poco más en confianza – te la voy a jalar hasta que te vengas en mi pecho – … comenzó a masturbarme de una forma tal, que no dudo que el coche estaba moviéndose intensamente, lo hacía muy rápido, me besaba, me dejaba tocarle sus pechos, yo estaba de lo más concentrado. Me pidió que no tardara mucho, pues algún vecino podría vernos, le pedí que acercara sus senos a mi pene para que esa escena mejorara mi excitación, entonces de una forma súper incomoda (jaja) se inclinó y puso mi pene entre sus senos, como pudo ella se movía para hacerme una deliciosa «paja rusa», yo estaba casi listo para terminar, le insistí por ultima ocasión que me hiciera una «mamadita», pero ella estaba resistida a eso, sin embargo, la excitación de ambos, la llevó directo a mi pene, puso mi glande en sus labios y comenzó a lamerlo de una forma espectacular, combinaba su mano con su boca, sus senos a la vista, esto era una súper escena completa.

    Después de unos 5 minutos en que su felación estaba haciendo efecto, le dije que estaba a punto de correrme, ella se quitó del oral y puso nuevamente mi pene entre sus senos, continuó masturbándome hasta que le tiré toda la leche en ese lunar que me encantaba verle, fue una gran descarga, ella estaba muy excitada y también sorprendida, por la cantidad de semen que le lancé, hasta le llegó a caer un poco en su cara, de lo fuerte que ella bombeada y lo caliente que estaba yo.

    Pasaron unos segundos más mientras ella me masturbaba más despacio, y buscaba con su otra mano, con que limpiarse el pecho, entonces yo le di una de mis toallas, pero antes de soltarme el pene, se agachó nuevamente y me dio un último lengüetazo, para limpiar el semen que me haya quedado rezagado. Sonrío conmigo y comenzó a limpiarse, estaba muy asombrada por la descarga que le lancé, y yo un poco apenado jaja… Se acomodó el brasiere, se su subió la blusa y me abrazó, me pidió que esta no fuera la última vez que nos viéramos de esa forma, pero que la próxima fuera en un lugar más cómodo.

    Y así fue, pero les contaré en otro relato.

  • Verano con papá

    Verano con papá

    Soy Nahuel y esta historia comenzó hacer 3 años cuando tenía 18 años.

    Mis padres se habían divorciado hace varios años ya que hacía mucho que no se llevaban bien.

    Siendo hijo único vivía en casa con mi madre, y los fines de semana los pasaba con mi padre.

    En ese momento mi padre tenía 43 años, no era muy asiduo al gimnasio por lo que no estaba en forma. Era alto, cabello oscuro, un poco gordo y bastante peludo. Recuerdo haber estado acomplejado por mi falta de pelo. Yo tenía cabello castaño claro, piel pálida, ojos color cielo como mamá y era delgado, además de medir 1,60 m por lo que se podría decir que no tenía una apariencia física muy masculino.

    Debido a las vacaciones estaría durante 1 mes con mi padre solo él y yo en su casa de playa.

    Los veranos con mi padre eran muy divertidos, íbamos a pescar, a la playa, jugábamos unos partidos de fútbol, me llevaba a conocer sitios nuevos, a comer a restaurantes elegantes y siempre acabábamos hablando de mujeres: lo pasábamos bien.

    El primer día de vacaciones fuimos a la playa, y después fuimos a comprar para cocinar carne asada, mi padre compro muchas cervezas para beber juntos.

    Después de comer y bebernos 4 latas de cervezas cada uno, nos tiramos en los sofás a descansar. Los dos estábamos solos con bañadores puestos.

    Al estar sentado frente a mi padre pude ver que uno de los huevos de mi padre casi se escapaba por su bañador

    Se veía que era grande, gordo y bastante peludo. No sé porque no podía dejar de mirarlo, nunca había sentido curiosidad por ver a otros hombres desnudos, de hecho tuve novias y nunca vi de esa forma a ningún chico, pero ahí frente a mi padre no podía quitar la vista de ese huevo que se asomaba, y sin poder evitarlo también me percate que su pene se dibujaba perfectamente en el bañador, reposaba sobre su muslo, y se notaba perfectamente, se notaba que estaba en reposo pero era un pene de buen tamaño. Mi propio pene se empezó a ponerse duro viendo cómo era la polla de mi padre.

    Tome una almohada del sofá e intente taparme para que mi padre no se diera cuenta de que en ese momento tenía el pene erecto.

    – ¿Que pasa hijo? ¿ el calor te la pone dura?- pregunto entre risas.

    – Papa… – estaba muy avergonzado –

    – A tu edad me la pasaba con erecciones – dijo queriendo animarme-

    -Estaba pensando en algo y de repente…

    – No pasa nada, es normal a tu edad, pero… – he hizo una ligera pausa- ¿hay algo que quieras contarme? Ya sabes que puedes ser sincero conmigo.

    – ¿Qué?- dije sorprendido- no entiendo a qué te refieres

    Me miro a los ojos y me dijo:

    -¿Te sientes atraído por los hombres? puedes confiar en mi y decírmelo.

    – ¿Que… no, claro que no. Pero, Que dices?

    – Bueno Nahuel, sabes que yo siempre te querré.

    -Okey, pero no soy gay

    – Y entonces… -hizo otra pausa para tragar saliva y soltar-¿por qué se te paro mirándome la entrepierna? ¿o crees que no me he dado cuenta?

    Me quería morir en ese instante, no sabía ni que decir, ni que hacer, solo quería salir corriendo, pero lo único que hice fue quedarme petrificado y apretar mas la almohada que me tapaba el pene.

    – Nahuel- dijo mi padre intentando tranquilizarme- está bien, no pasa nada. Solo quería saber si estaba todo bien, supongo a tu edad es normal. Dejemos lo pasar.

    Yo no podía verlo a los ojos, pero casi en un susurro conteste:

    – No sé qué me paso, pero es que se te ve los huevos y no pude evitar mirarlos, se ven tan grandes y tan peludos, no sé… creo que ha sido curiosidad.

    Mi padre estuvo callado unos segundos, supongo que asimilando lo que le había dicho y respondió:

    – No sabía que se me escapa el miembro, pero este bañador es pequeño, y la verdad es que tengo unos buenos huevos y además llevo ya cinco días sin correrme y los tengo cargados.

    – Papa!!!

    – ¿Qué? para una vez que nos ponemos a hablar de sexo… Ya que dijiste se veían tan bien, ¿quieres verlos mejor?

    Yo no podía hablar, y sin darme tiempo a reaccionar mi padre se levantó del sofá se bajó fácilmente el bañador y se quedó sentado en el borde, dejando sus enormes pelotas y su pene colgando.

    Mis ojos no se podían creer lo que veían, su polla era gorda y reposaba dormida sobre dos enormes bolas que parecían dos pelotas de billar peludas. Entonces se tumbó contra el respaldo del sofá y me miro con una sonrisa de orgullo.

    – Papa… – Le dije

    – Esta bien, somos hombres ¿Que te parecen los huevos de papá?

    – … nunca había visto unos huevos que no sean los míos, pero son muy grandes- dije

    -Yo te mostré el mío, al menos deja de taparte.

    Quite la almohada de mi erección.

    – Ya veo- dijo mi padre riendo- tienes un pene muy duro.

    -Papa, no sé qué me pasa pero no me puedo creer que quiera – el me interrumpió –

    – ¿Quieres tocarlos?

    – No se papa, creo que esto está mal.

    El me tomo la mano y me condujo hacia el sofá poniendo mi mano en su miembro

    -No pasa nada, no es como si fuésemos a decirle a alguien – dijo mientras movía mi mano de arriba a abajo sobre su miembro

    -Ahh hijo sigue así, hazlo tú solo

    Seguí masturbándolo mientras mi corazón latía cada vez más rápido y pensaba lo grande que se veía, parecía medir 22 cm y era muy ancha, estuve haciéndolo varios minutos hasta que me decidí y comencé a ponerme de rodillas frente a mi padre, él abrió más las piernas e hizo un gesto con la cabeza invitándome a tocarle. Acerque mi mano y examine esos enormes huevos, eran pesados y no me cabían en una mano, y acerque la otra. Mi padre suspiraba con mis caricias mientras gemía. Con una mano agarre su verga y empecé a masturbarle despacio, bajando su piel y dejando al descubierto un rosado prepucio que ya empezaba a brillar por el precum que brotaba. Mi padre recibía mis caricias con los ojos cerrados y soltando gemidos, acariciaba su barriga un poco grande y su peludo pecho cuando el comenzó a acariciarme el cabello, lo que hizo que me motive y crecieran mis ganas de continuar. Me puso tan caliente que acerque mi boca y pase mi lengua por su glande. Lo que hizo que mi padre bufara como un toro. Sabia salado su precum y me gusto, así que abriendo la boca todo lo que pude metí su pene has que la mitad entró.

    – Que gusto- soltó entre gemido- no pares, me matas de gusto.

    Yo seguía engullendo con ganas todo su miembro, notando como palpitaba y se endurecía, el presemen emanaba como una fuente y yo lo devoraba, su sabor salado me hacía ponerme mas y mas caliente.

    Sus gemido iban en aumento y a mi me gustaba saber que estaba haciéndole disfrutar de tal manera.

    – Apriétame los huevos- grito de golpe.

    Yo los apreté un poco, y seguí con la mamada.

    – Me voy a correr, chupa más rápido

    Lo hice lo más rápido que pude

    – Así – grito- no sean nena, hazlo con fuerza y habré más la boca, nada me excita más que una puta

    Me enojo un poco su forma de hablar pero tire de sus pelotas, las apreté y las retorcí, entonces mientras con una mano retorcía uno de sus pezones, apretó mi cabeza contra su gran falo haciendo que entrase entera en mi garganta impidiéndome respirar y empezó a soltarme chorros de cálido semen que recibí y comencé a tragar.

    Cuando soltó mi cabeza, y mientras mi padre se recomponía de la gran corrida que había tenido, yo seguí recogiendo los restos de semen que quedaban y lo que había goteado en sus huevos aprovechando para lamerlo. Cuando termine, lo miré a los ojos desde abajo.

    Mi padre me acaricio el cabello, me beso en los labios y susurro mientras sonreía:

    – Te he dicho ya que me encanta tener un hijo gay.

    – Papa que ya te he dicho que no soy gay.

    Puso su dedo en mi boca, para que no siguiera hablando y me dijo:

    – A partir de ahora si eres gay, y te vas a dedicar a beber mi semen y jugar con mis pelotas siempre que te lo pida y luego te voy a romper el culo y te voy a coger como una puta, ¿entendido?

    Yo solo pude asentir ruborizado, nunca lo vi hablando de esa forma.

    – Y ahora llama a tu madre y dile que te vienes a vivir conmigo y que mañana pasamos a buscar tus cosas- me dio un beso largo y se fue al baño dejándome con semen en los labios y una erección en los pantalones.

    Micro relato extra del día siguiente

    A la mañana siguiente fui a desayunar y veo a papa tomando café el me vio y dijo:

    -Ya le has dicho a tu madre que te quedas conmigo.

    – Si – Le dije nervioso – pero no se lo tomó bien…

    – Es normal, yo hablaré con ella luego

    – Papa, sobre lo de ayer…

    -Tenemos 2 horas para poder divertirnos antes de que deba ir a la reunión de la empresa.

    Él se levanta, se acerca, comienza a besarme bruscamente y me llevó a su cuarto a base de forcejeos dejándome en su cama mientras el abre mis piernas, lo aparte diciendo:

    -Papa, no creo que debamos seguir haciendo esto

    -No te preocupes hijo, ves esto- dijo tocando se el pene- me gusto lo que hicimos y a ti también, te diré lo que vamos hacer… Yo te voy a meter el pene hasta que esté satisfecho y tú gemirás como la puta que eres

    Y luego comenzó a desvestirme dejando desnudo mi cuerpo, colocándome boca abajo y lamiendo mi oyó con habilidad

    – Pap… ahh… papa, es-espera

    Continuo lamiendo y comenzó a penetrar mi ano virgen con sus dedos, lo que causó que me excitara como nunca lo había estado antes

    -Ahh papá

    – ¿Hijo, quieres que te llene el culo de mi semen?!!- dijo mi padre mientras preparaba mi culo para su disfrute.

    Asentí tímidamente mientras el desabrochaba su cinturón, y sacaba su venoso pene erecto

    -¡Dilo con palabras!

    -Papa, me… mételo dentro

    – Ves, no es difícil ser sincero

    El sonrió y me fue metiendo su gran pene lentamente. Yo estaba llorando de dolor, por lo que el para callarme me metió sus dedos en la boca diciendo:

    -Ahh Ya te gustará

    Empezó a bombear, rozando mi próstata, solo se podía escuchar el sonido de succión en la habitación.

    Mi padre me embestía como toda una bestia mientras gemía y me besaba. Sentía su calor y los latidos de su pene en mi interior.

    -Ahhh hijo tu culo es mejor que el de tu madre por mucho, es tan flexible y apretado.

    Mientras me desvirgaba el aumentaba la intensidad de sus movimientos a tal punto de hacerme sonreír del éxtasis que provocaban sus embestidas.

    -Papa me corro!! Ah! ah!…

    -Yo también – dijo- y te voy a llenar de leche ese culo de nena que tienes!

    Luego de eso sentí como me llenaba con su semen húmedo, caliente y viscoso. Mi pene arrojaba chorros de semen sobre la cama y el llenaba mi esfínter como su semen.

    Nos quedamos de esa forma sin movernos, con su pene dentro mío durante 20 minutos y luego fue a bañarse para ir a su reunión.

  • El masajeador prostático

    El masajeador prostático

    Hacía rato que nuestra vida sexual estaba en decadencia, aburridos sexualmente el uno con el otro, el sexo se había vuelto algo rutinario y espaciado.

    Algo había que hacer para recuperar la arrechera de años pasados, este jueves mientras cenábamos, decidimos hacer una cita de sexo a y amor, de dedicarlos a explorar a ver qué pasaba. Gastaríamos nuestros esfuerzos en solo darnos placer, a ver si recuperábamos lo que perdido, ya veíamos.

    Nos citamos para el sábado, quedamos en que mi novio se encargaría de la parte alimenticia, san duches, cerveza, papitas y nueces, más algo de vino.

    Esa tarde me prepare, me fui a donde un brasilera que me depilo el coño, mi culo y las ingles, quede como bebe recién nacido, después me fui a casa me bañe, y depile las piernas. Me hice un lavado por si acaso terminábamos disfrutando de algo de sexo anal, solo pensarlo me calentaba.

    A eso de las 7 pm, ya esperaba a que llegara mi novio, me vestí súper sexy, me puse una tanguita pequeñita y picarona, una faldita de colegiala, y una remera que dejaba ver mis senos por los lados.

    Sonó el timbre, le abrí la puerta y con sus ojos muy abiertos entro a mi apartamento, nos sentamos a cenar, y el no quitaba sus ojos de mis atributos, yo notaba el bulto en sus pantalones. Terminamos y nos sentamos frente a la televisión no ver nada, nos acariciábamos y besamos, nuestras manos pasaban por encima de nuestros cuerpos como palpando el placer de cada punto. Sus manos pasaban por entre mis piernas tocando mi coño por encima del pequeño triangulo de la tanguita, mis manos acariciaban por fuera el mango de su sexo que duro y grande estaba bajo su pantalón.

    La pequeña ranura entre mis piernas estaba ya casi incendiada, sentía el calor y los líquidos deslizándose por mis muslos, le tome su verga, y la saque a que reparara un poco, se veía cabezona y deliciosa, acerque mis rojos labios y le di lengua, despacito y rápido a la vez, el ojete de su glande tiembla de placer y pareciera me guiñaba pidiéndome más. Le hice caso y me la comí, que delicia, pasee mi lengua por toda su cabeza, la jale con mis manos y la bombee con mi succionadora boca. Gemía y suspiraba mientras el mamaba, la arrechera reprimida de los dos estaba reventando.

    Mientras el tocaba mis nalgas y metía sus dedos entre ellas, acarándolas y pasando las yemas de sus dedos por el ojo de mi culo, que se volvía loco cuando le hacían eso. Metió uno de sus dedos en mi trasero, lo sacaba y metía al mismo ritmo que mi cabeza subía y bajaba en su acalorado miembro.

    Aproveche que tenía su dedo en mi culo, y pensando en algo nuevo, le acaricie el culo a él y ya con los dedos húmedos se lo metí, salto un poco, pero se aguantó, se lo metí y saque suavemente, mientras lo mantenía excitado con mi boca en su verga.

    Recordé un juguete que habíamos comprado hacía ya un tiempo pero que había quedado en el olvido, un consolador curvo para acariciar la próstata por el culo. Le pregunte si lo estrenábamos, me miro algo indeciso, pero en esa arrechera en que estamos, no había vuelta a atrás, así que lo saque del armario, le puse baterías nuevas y no lo quedamos mirando.

    Lo encendí y después de mojarlo con mi boca, me lo seguí comiendo y al mismo tiempo despacio le fui metiendo el consolador en el culo, parece que le gustaba, se movía y gemía como nunca, llegue hasta su próstata y ya sentía yo la vibración atreves del pene en mi lengua. Algo de líquido seminal salía por el ojo de su dura verga, y su sabor me puso más caliente, seguí mamándole su miembro, gemía y lloraba de alegría al mismo tiempo, el ya estaba dedicado y concentrado en su mismo, así que me metí un dedo en el coño y rápidamente le di fuerte a mi pepita saltarina.

    Él ya estaba casi al otro lado del orgásmico abismo, Se empezó a venir por oleadas llenado mi boca de su preciado semen, con sabor a la piña que de postre nos habíamos engullido, su pene vibraba y disparaba como una ametralladora, mi orgasmo no llegaba, solté su pene que ya empezaba a escurrirse después de semejante orgasmo, y se acercó a mi cuca, la cual agarro a besos y a comérsela como si fuera el ultimo manjar de la tierra, mi dedo seguía rastrillando mi pepita, y uno de sus dedos penetraba mi culo, le advertí que me iba a venir fuertemente, y apenas me empecé a venir, me volteo en cuatro y de una pego su boca en mi ano y termino metiendo su traviesa lengua en mi culito, mientras yo mojaba con mi orgasmo el tapete de la sala, frente al televisor, que había quedado solo de callado espectador de nuestro nuevo futuro en lo que al sexo se refiere.