Autor: admin

  • La fiesta de la universidad

    La fiesta de la universidad

    Yesenia y yo ahora pasábamos ricos momentos en la cama, me sentía dichoso tres ricas mujeres para mí ¡y de la misma familia!

    Una de esas aventuras me llevo a la universidad donde estudiaba Yesenia, una fiesta de fin de semestre, ella me llamo y yo fui a alcanzarla ya que me encantaba cogérmela todos los días, ¡faltaba solo dos semanas para mi boda y tenía que aprovechar mis últimos días de soltería!

    Ese día ella se veía riquísima, con su vestido negro entallado y escotado, esas piernas bien torneadas lucían a cada baile y en cada vuelta sus marcadas nalgas rosaban mi pene, comenzamos a besarnos muy apasionadamente, ¡mis manos comenzaban a tocar su joven y delicioso cuerpo!

    L: Yesenia que rico cuerpo, ¡no me canso del!

    Y: Deberías casarte conmigo no con ella jajá

    L: Ja jajá no preciosa, tu solo eres mi amante, ¡solo eso!

    Aunque lo que el dije la molesto unos minutos, con el paso del tiempo y los tragos de más volvió a estar repagada a mi

    Y: ¡Te odio!, ¡pero me encantas!

    L: ¡Chiquita sabes que tengo para Leticia, tu mama y para ti!

    Nos besábamos todo el tiempo, hasta que decidimos irnos al gimnasio, ¡donde no había nadie!, ¡ya estando ahí sin perder tiempo la puse a hacerme sexo oral, la muy perra se devoraba mi trozo como una hambreada! Yo la grababa con mi celular mientras bebía una cerveza

    L: ¡Vamos! Devóramela como solo tú sabes!

    Y: ¡Me encanta tu vergota!

    L: ¡Es tuya mi putita! Trágala, ¡trágala toda!

    Y: ¿Así? ¿Te gusta cómo te la cómo?

    L: Si mi amor, ¡eres una experta mamadora!

    Comencé a quitarle el vestido dejándola en su rica tanga negra de encaje, le tomaba fotos y videos, esa perra me tenía loco y como no iba a estarlo si era un cuerpo joven casi nuevecito y bien dotado, ¡esa nena era de lo mejor!

    ¡La acosté y comencé a chuparle sus tetas mientras mis dedos jugaban con su vagina húmeda y deseosa de verga!, baje sobre su abdomen y llegue a su jugosidad para comenzarle a hacer un rico oral, mi lengua enrollada follaba a esa puta de 19 años, ¡sus líquidos que me mojaban la cara me la ponían durísima! Y sus gemidos me incitaban a continuar con el acto.

    Y: ¡Luis que rico! me encantas!

    L: ¡Que jugosa y rica vagina! Yesenia sabes a gloria! ¡No me canso jamás de ti!

    Me quité la ropa totalmente y decidí a partirla, así como estaba ella acostada, la abrí de piernas como una tijera, lentamente comencé a penetrarla, ella me miraba extasiada y gustosa de lo que le hacía, con el riesgo de que nos vieran, ¡comencé a moverme salvajemente! Ella gritaba de placer y me pedía más y más duro, yo obedecía su petición, levantando sus piernas hasta casi sus rodillas chocar con su frente, ¡la penetre salvajemente!

    Y: ¡Así papi! Cógeme, cógeme rico

    L: ¡Eres una tragona! Que rico me devoras

    Y: ¡Amo tu verga! ¡Quiero que se solo para mí!

    ¡La puse en cuatro y comencé a follarla salvajemente, grababa todo desde mi celular, ella movía deliciosamente ese para de nalgas blancas y grandes!, yo seguía embistiéndola con fuerza al ritmo de la música que se escuchaba de la fiesta de pronto no pude más y comencé a llenarla de leche.

    L: ¡Nena que rico!

    Y: ¡Dios sácala! ¡No quiero embarazarme!

    L: ¡Toma mi leche putita!

    El orgasmo fue riquísimo, se la saque y sin perder tiempo la puse a que me limpiara con su hermosa boca, ella devoraba el semen mezclado con sus fluidos de pronto observe a un joven de unos 19 años, lo mire serio y con mis manos le insinué que viniera. ¡Él se acercó nervioso mientras Yess se hacía tragando mi verga!

    L: ¿Te gusta mi perra hijo?

    D: ¡No señor, disculpe!

    L: ¿Tranquilo hijo, te gusta mi perra, te gusta lo perra que es?

    D: Es Yesenia la conozco, siempre me ha gustado

    L: ¡Pues hoy es tu día de suerte, lámele su pucha a la perra!

    Él nos miró, pero al ver que ella no dijo nada, se lanzó a comerse sus nalgas, parecía un hombre que nunca había comido, sus manos la apretaban con fuerza, solo veía como su cara se perdía en ese par de ricas nalgas, eso me prendió más y comencé afollarle la boca con fuerza, mientras el joven desconocido le chupaba su concha yo la ahogaba con mi verga dura nuevamente por los hechos.

    Le ordene al escuincle que se desnudara y él lo hizo se la saque de la boca a Yesenia y la puse en cuatro, sin decirle nada ella comenzó a tragar el pene del joven no era tan grande, pero si lo tenía grueso, al mismo tiempo yo comencé a penétrala por el ano, ella gemía, pero no dejaba de lamer la verga del joven.

    Y: AH! ¡Por ahí no, dios!

    D: ¡Chúpame nena chúpame!

    L: Te estoy cumpliendo tus deseos nena, ¡disfruta este para de vergas!

    El joven se la saco de la boca de Yesenia y se acostó, ¡yo la tome y le ayude a penétrale la vagina de mi perra!

    L: ¡Vamos hijo! Cógete a esta perra, deja que te triture la verga.

    Y: ¡Luis doble penetración no quiero! ¡Además, la tiene muy gruesa, me duele!

    L: Pero te gusta cabrona, ¡disfruta mi zorra!

    ¡Ambos la penetrábamos rico, el joven se movía como loco y yo jalándole el cabello seguía metiéndosela en su rico y apretado ano! Ella se quejaba, pero nos pedía más, los tres gozábamos rico, de pronto ella comenzó a escurrirse y el chaval no resistió más.

    Y: ¡Dios que rico!

    D: ¡Me vengo! ¡Me vengo amor!

    L: ¡Jajá eso es chicos disfruten, disfruten!

    Los quejidos de ambos me excitaron y me hicieron acelerarme más, mis penetraciones aumentaron en salvajismo, casi le arranco el cabello a mi perra hasta que me vine como manguera en su culo, dios! Nunca había sentido tal excitación! Y ella moviendo sus ricas nalgas recibía mi leche en su estrecho tesoro.

    L: ¡Que rico! uf ya quería tener una experiencia así!

    Y: ¿Porque me comparte? ¿Acaso no te importo?

    D: ¡Gracias por invitarme! ¡De verdad gracias!

    Y: ¿Lárgate de aquí imbécil ya terminaste no? Lárgate!

    L: ¡Jajá déjalo nena es solo un fan tuyo que obtuvo un pequeño premio!

    Nos comenzamos a vestir, tuve que amenazar al joven estudiante para que no dijera nada, Yesenia estuvo muy sería el resto de la noche, pero al cabo de un rato se acercó y me susurro al oído…

    Y: ¡Espero que lo hagamos nuevamente!

  • De princesa de papá a pequeña puta de su amigo (Parte 3)

    De princesa de papá a pequeña puta de su amigo (Parte 3)

    Una tarde recibí un mensaje a mi celular, el mensaje decía ‘hola mi pequeña puta, soy tu papi, espero te encuentres muy bien, espero no le muestres este mensaje a tu papá, ya que sabes bien que eres mi puta y no puedes decir nada’. Supuse que era Alonso, no le contesté y mi pregunta era como había conseguido mi número, la verdad empezaba a sentirme acosada y no me estaba agradando la idea de que me hablara de esa manera.

    Él siguió mandándome mensajes muy fuertes, y jamás dije nada, pasaron dos semanas de mensajes dónde me decía que me cogería, me quería bañar en semen y que quería darme por el culo, una mañana dentro del colegio, me entró una llamada y me dijo ‘hola mi pequeña puta!! Me preguntó porque no habías contestado los mensajes’, le dije que no me gustaban las maneras.

    Al día siguiente llegó a mi casa a buscar a mi papá, pero sabía que solo podría encontrarlo en el corporativo, y fue a mi casa solo a buscarme, las trabajadoras de la casa abrieron la puerta y yo estaba en la sala, el entrar sonrió y me dijo ‘hola Mar! Cómo estás?’ A lo que respondí con temor, ‘¡bien!’

    Estaba yo sola en la casa con las trabajadoras, se acercó a mí y me tiró del cabello, me dijo que quería que contestará sus mensajes que recordara que era su puta, me abrazó por detrás tocando mis pechos, y mordiendo mi cuello, me excite tanto que olvide por completo lo que me había dicho en mensajes y empezó a gustarme, le pregunte porque me tenía tan abandonada, él sonrió y me dijo que ese fin de semana me atendería, me dijo que necesitaba mi correo electrónico y lo apunté en una tarjeta, se despidió de mi con un beso que me movió todo y se fue.

    Por la noche marcó a mi celular y me pidió que encendiera mi computadora, que me tomara unas fotos con poca ropa y sin ella, accedí, primero fue una foto con un vestido muy corto, después con ropa interior y finalmente sin nada de nada, la verdad me excitaba mucho, al fin de todo él era el único hombre que me había tocado, era suya, era mi dueño, le mandé las fotos por el famoso mensajero de ese entonces Messenger, me dijo que estaba divina que el fin de semana me iba a coger, estaba muy ansiosa y excitada esa noche.

    Llegó el fin de semana mis papás irían a un evento por la tarde noche y era día libre para las trabajadoras de la casa, de igual manera mis hermanos no estaban yo no quise ir al evento puesto que había hecho planes con mis amigas, recordé que Alonso me había dicho que me atendería ese fin y supuse que también iría a el evento donde estarían mis papas y me dispuse a arreglarme para ir con las chicas.

    Salí de bañarme y me disponía a vestirme, de pronto entra una llamada de Alonso, dónde me decía que estaba a 5 min de mi casa, le respondí que pensaba que iría al evento con mis papás y me dijo que primero iba a cogerme y después iría al evento.

    Me dijo que tocaría el claxon tres veces, que le abriera la puerta de la calle, desde dentro de mi casa, que lo esperara totalmente desnuda, a lo cual le respondí «si papi»

    Llegó y tocó el claxon, abrí las puertas y yo estaba esperándolo desnuda en la sala de mi casa, al entrar cerró la puerta y yo estaba con las piernas abiertas sentada en el sillón masturbándome, a lo que me dijo que fuera hacia el a ganas, así lo hice, moviendo mi nalgas y con mis pechos colgando, se colocó en cuclillas, me tomó de la quijada y me dijo que era la última vez que cuestionaba las cosas, que siempre respondiera a los mensajes y me abofeteo, yo solo hice un gesto de exclamación y respondí, ‘si pap’, me dijo que debía de entender mi posición que no debía de quejarme de nada, me tomó del cabello y me arrastro a las escaleras y me cargó en su hombro cual sacó de papas.

    Una adolescente hermosa, guapa, con un hermoso cuerpo, de familia acomodada, con hermoso trasero, hermosas bubis, estaba siendo brutalmente sometida por un hombre más de 20 años mayor que yo, pero un hombre alto guapo atlético, cabello algo canoso, y con excelente y exquisito pene, la verdad me estaba agradando como me sometía, eso me excitaba mucho.

    Me dijo que tenía una concha llena de pelos a lo cual me dijo que me afeitara, que no quería volverme a ver con pelos, entre a mi habitación y entro junto conmigo, se sentó en un sillón y me dijo que lo hiciera frente a él, se sacó su pene y empezó a masturbarse mientras yo me depilaba con mi crema, al final terminé y me dijo que me tenía una sorpresa, se levantó me dijo que me pusiera de perrita sobre la cama y que se la mamara, así que empecé a chuparle su miembro mientras me decía que así como iba a ser su puta me pagaría muy bien, sacó de su saco un sobre y era una tarjeta de crédito, me dijo que era mía y que solamente comprará lo que él me pediría, y para empezar fuera a una sesión de depilación láser porque no quería mi concha con pelos, a lo que respondí ‘si papi, lo que tú quieras y desees’.

    Me volvió a cargar y me llevó a la recamara de mis papás, le dije que ahí no, me dijo que no hablara, que él quería cogerme en la cama donde había cogido con mi tía Raquel, él tenía complejos muy morbosos, había sido amante de mi tía, me aventó en la cama, me amordazó, me amarro de las muñecas con un listón por la espalda, me coloco con la cara sobre la cama y las nalgas levantadas me dijo.

    – hoy te voy a dar por primera vez por el culo así como te desvirgue hoy lo haré con tu culo, lindo y estrecho

    La verdad me dio mucho miedo y empecé a respirar muy rápido, empezó a lamerme con su lengua e introdujo su dedo, yo me estremecí y estaba cada vez más excitada, finalmente me metió de un solo golpe su verga, y empezó a bombearme muy fuerte, yo estaba gimiendo cómo puta, a lo que me decía,

    – Esa misma cara y esos mismos gemidos hacia tu tía, y así como ella, conmigo probaras todos, todos los tipos de sexo que imagines, porque soy el primero en agujerarte en todos lados y cuando estés con alguien más te acordarás de mi.

    Estuvo cogiéndome por mi cola todo el tiempo, yo sentía como disfrutaba tocando mi culo y mi hermosa espalda, a mi me excitaba como gemía al penetrarme, y yo gritaba como loca, tal cual como perra en celo.

    De pronto sacó su verga me pidió que me arrodillara pensé que quería bañarme con su semen, pero antes me dijo que lo masturbara y me comiera sus bolas, y así lo hice, metía sus bolas en mi boca y le lamía desde su ano hasta la punta de su glande, era una exquisitez lo que estaba haciendo me gustaba mucho tener en mi boca una verga grande y hermosa, se excitó tanto que finalmente vació todo su semen en mi cara y en mi boca, me dijo que ya sabía qué hacer, que limpiará su pene con mi lengua y que no desperdiciara nada, que me tragara todo, que limpiará mi cara, y así lo hice.

    Se levantó y me dijo que me vistiera que quería que fuera a la reunión con mis papás, que no fuera con mis amigas, que les cancelara, fuimos a mi recamara así lo hice, les llamé y y les dije que iría con mis papás.

    Me dijo que desde ese momento en adelante a lugares donde ambos coincidiéramos no quería que usará ropa interior, al menos bragas y en todo momento llevará vestido corto, así que se metió en mi guardarropa, encontró un muy sexi vestido color blanco, que me lo pusiera, así que solo me coloque un cubre pezón, el vestido y unas sexis zapatillas rojas.

    Salimos de la casa juntos rumbo a la reunión, en todo momento me fue metiendo las manos y los dedos bajo el vestido, al llegar yo entre sola y busque a mis papas, los saludé y me dijeron que bueno que había llegado, después de 5 minutos entro Alonso, se acercó y saludo a todos, y me dijo

    – hola hermosa señorita que hace usted en un lugar tan aburrido como este???

    Yo solo sonreí y me puse nerviosa, todo el cuerpo me cosquilleaba, de pronto me entró un mensaje donde decía que me veía en la parte del jardín del lugar.

    Después de algún tiempo salí y allí estaba con su mirada de lujuria y perversión, me dio un jalón del cabello y me besó, me llevó a un lugar obscuro entre algunas plantas, me arrodillé baje su bragueta, saqué su pene empecé a chuparlo y a tragar su verga, el muy cabron me daba unas arremetidas y tapaba mi nariz para meterlo hasta mi garganta, sentía ahogarme, me dijo que se iba a venir en boca que no quería ni una sola gota derramada ya que no quería que ensuciara mi vestido y su traje, así que se la mame muy bien tal cual experta, hasta que terminó en mi boca y trague todo su semen, le limpie su hermosa verga con mi lengua y mis labios hasta dejársela brillante.

    Me estaba convirtiendo en toda una puta adolescente, en la puta del amigo de papá.

    Finalmente él se fue de la reunión y yo me dirigí al tocador a arreglarme un poco el cabello y mi maquillaje, me fui a sentar con mis papás, yo tenía una extraña sensación en el cuerpo realmente quería más pasión, me había dejado tan prendida que quería tener mi propio orgasmo, así que no quería quedarme con las ganas, solo quería quitarme esa enorme comezón que tenía entre mis piernas, ya que durante la tarde solo me había cogido por el culo y no por mi vagina así que me salí de nueva cuenta al jardín de del lugar me senté sobre una banca y estuve checando a los meseros desde lejos, de pronto llegó un señor no muy mayor entre unos 40 a 50 años, era regordete, era un vigilante del lugar, me preguntó que si me encontraba bien a lo que respondí que si, pero inmediatamente le dije que no, que tenía una sensación muy extraña, me dijo que podía contar que él, que tenía una hija de mi edad que a veces necesitaban desahogarse, le dije que yo necesitaba otro tipo de desahogo.

    El me preguntó que qué era lo que me pasaba, lo mire y le pregunté que si había un lugar privado donde pudiera contarle mis cosas, que confiaría en él, me dijo que si, que había un cuarto en la parte de atrás o bien la caseta de vigilancia, le dije que la caseta estaba perfecto, así que le dije que en un momento iba a buscarlo, se retiró del lugar y me quedé pensando si quería realmente que el vigilante me quitara la comezón, me dirigí nuevamente a la mesa donde estaban mis papás, les pregunte si pronto nos iríamos y me dijeron que dentro de una hora más, apreté mi trasero y mis piernas y les dije que estaría en el jardín, me dirigí hacia la caseta de vigilancia y ahí estaba ese señor.

    Me preguntó que pasaba que le contara mis traumas que una joven de sociedad como yo podría tener más problemas que una chica normal, lo mire a los ojos recogí mi cabello me arrodille y le dije que me cogiera, realmente se sorprendió pero su cara de buen hombre pronto cambio a una cara de lujuria, me dijo,

    – con que eres una putita de sociedad, pues si es lo que quieres adelante.

    Le baje la bragueta y ahí tenía un pene peludo de un viejo regordete, el cual no olía tan bien así que me lo metí a la boca y comencé a tragarme su pequeño y flácido pene hasta ponerlo duro y grande, le dije que me la metiera pero que la condición era que no se viniera dentro de mi, que me hiciera terminar con un gran orgasmo, levantó mi vestido me recostó sobre un pequeño escritorio y empezó a chuparme mi vagina la verdad lo estaba haciendo tan rico que me quería venir rápidamente, le dije que la metiera, así que de pronto me la metió de un solo golpe que me retorcí de la excitación, le dije que me cogiera fuerte y rico que me hiciera gemir y lo estaba haciendo tan bien que estaba a punto de tener mi orgasmo, me bombeaba tan rico ese viejo que se veía que no había tenido en años a una hembra joven y exquisita como yo, me avisó que estaba a punto de terminar, le dije que si aguantaba un poco más le prometía que lo dejaba terminar en mi cara, así que vi su cara de felicidad y empezó nuevamente con mucha enjundia coloque mis piernas sobre sus hombros para sentir más dentro su miembro y así me hiciera sentir mi orgasmo y así estuvo como 10 minutos bombeándome fuerte hasta que grite y me retorcí de placer, quedé exhausta sobre ese escritorio, así que me jalo muy fuerte de las piernas y me dijo,

    – Anda perra prometiste que si te hacia venir, yo podría venirme en tu cara.

    Yo solo le respondí que si, que al amo lo que quisiera.

    Comenzó a masturbarse y a golpearme la cara con su pene al final ya me había cumplido el viejo regordete, finalmente se vino en mi cara y en mi lengua y solo me dispuse a limpiarle su leche con mi boca, en recompensa del buen trabajo que me había realizado.

    Le pedí un trapo para limpiarme, me dijo que las niñas de sociedad como yo éramos unas putas al grado de que un viejo como el, le quitara la comezón, solo sonreí y le dije que lo había hecho porque una persona me había dejado muy caliente, y que la gente de adentro me conocía, le di las gracias y le dije que para su edad hacia muy buenos trabajos, que no andará diciendo nada porque él también tenía una hija y que también podría ser una putita como yo, tal vez con alguien mayor o menor pero que a esta edad nos gusta que ya nos quiten la sensación con una verga.

    Salí de la caseta de vigilancia y me dirigí nuevamente al tocador, finalmente regrese con mis padres a casa, y toda la noche estuve recordando mi día de sexo, me quedé pensando y no podía creer que Alonso me había dejado tan cachonda y no podía decirle que tuve que recurrir a otro viejo para satisfacer mis ganas ya que fue su culpa por dejarme así de prendida y no haberme cogido por mi conchita…

  • La sobrina tuvo sexo con el Lobo

    La sobrina tuvo sexo con el Lobo

    Soy de los que hacen culto de la alternancia de pareja, la variedad y renovación hacen que el deseo esté siempre a tope. Fiel a mis principios solidarios suelo darle cobijo a tanta mujer malco… o disconforme con las atenciones de su marido, es ahí donde mi afecto solidario se hace carne en satisfacer sus necesidades eróticas y sexuales.

    En este tiempo esto atendiendo a una entrañable amiga, conseguida precisamente por la lectura de uno de mis relatos donde daba testimonio de los placeres obtenidos con la mujer madura. Ella había respondido con un comentario al autor del relato, la consecuencia directa fue la invitación a compartir un café con la excusa de conocernos, el segundo encuentro ya calificó como cita y en la tercera ameritó para una sesión de cama en un discreto hotel de la zona.

    Posteriormente seguimos viéndonos con asidua regularidad, estableciendo los méritos suficientes para calificar esta relación como de amigos con derecho a roce, lo de roce es para decir de forma sugerente que satisfacemos nuestras necesidades cuando el deseo necesita ser consumado. Las visitas a su casa son algo frecuente, conocido y reconocido por algunos parientes, tal es el caso de Marité, sobrina predilecta y sobre todo más apegada a su compañía desde que ha roto relaciones con su novio.

    De contarse cosas de intimidad debe haber sido que se anotició de cómo nos hemos conocido con su tía, de ahí a buscar en este mismo sitio al autor de los relatos que habían seducido a su tía hubo un corto trecho, el tiempo ocioso y la carencia de atenciones motiva la acumulación de la carga erótica sin tener con quien poder satisfacer sus necesidades sexuales.

    Esa fue la génesis del comienzo de un ida y vuelta de correos, chats y hasta el envío de alguna foto lo bastante atrevida como para despertar la curiosidad masculina, activar la fábrica de testosterona y poner la carga erótica a tope. Siempre conservó la prudencia, cuidar de no ser identificada, subiendo la apuesta en el ida y vuelta de comentarios eróticos, gustos sexuales y todo eso que se dice cuando pretendemos cruzar el límite virtual para consumar ese deseo que se va gestando para llevarlo al punto de consumarlo en carne viva.

    En una oportunidad luego de enviarme una foto, solo ocultando el rostro, el resto era para apreciar a una joven mujer, ofreciéndome la gloria de poder extasiarme viéndola desnuda. Solo había dejado una escueta línea de texto que decía: “que te inspiro”

    Llenarme los ojos de su desnudo motivo que pusiera manos… al teclado y escribiera el presente relato, donde el Lobo detallaba cuanto le había inspirado la foto y las pláticas previas.

    Me preguntaste que te inspiro…

    Tantas sensaciones, la primera tratar de verte, solo tengo esta foto y mis ganas, solo puedo esperar que me hagas un retrato hablado, pero no de lo obvio, sino de lo que los demás no ven, solo puedo intuir, necesito ordenar el puzzle de sensaciones que me inspiras, encastrar las piezas que me llegan desordenadas alterando el ritmo de los latidos, sumando calor a la calentura.

    En una charla anterior te había sugerido que te colocaras frente al espejo, te miraras en él ofreciéndote al Lobo, dando por sabido que los espejos son una puerta a otra dimensión, poniendo todo el énfasis y la concentración en ofrecerte sin reparos ni pudores, dejarte llevar por esta calentura que se va gestando en cada contacto, que lo hicieras a 10 pm, que en la misma hora estaría viendo el mío para sentir tus vibraciones, y poner nuestros latidos en sintonía con el deseo de consumar la comunión de tu carne trémula con el frenético deseo de un lobo aullando la necesidad de consumar la unión con tu sexo.

    Es la hora señalada, estoy mirando un espejo, tal vez el mismo que tu mires para viajar hasta lo más recóndito de mi pensamiento, agitando las aguas turbulentas de mi excitación, surfeando en las olas de mi deseo y atrapar el sentido lúdico de la posesión de tus carnes, trémulas, ardientes y pletóricas de emoción.

    El lobo se desnudó, subido a tu ventana, sentado en el hombro de la luna esperando tu llegada, sigiloso aguarda que te desnudes frente al espejo, tal como te indico, cumples lo solicitado, despacio, haciéndote desear, regulando la cadencia artística del desnudo, insinuando todo, provocando al destino para la ofrenda.

    El Lobo acercó sigiloso, no te asustas sabes que te recorre con la mirada, sientes el deseo ardiendo, se te riza la piel por el influjo de su pasión latiendo en sus venas, te gusta y te asusta, se coloca a tu espalda, sin tocarte, sientes el calor de la cercanía de su cuerpo, el aliento húmedo recorre tu cuello, eriza la piel, su respiración agitada produce el hormigueo de tus entrañas, el temblor recorre la superficie de tu piel, comienzas a sudar en seco, su presencia incrementa tu estado febril, las vibraciones de la cercanía estimulan tu estado erótico, todo tu cuerpo se pone tenso, los pechos agitados, doloridos los pezones por la excesiva turgencia…

    No te habla, solo respira en tu cuello, sus manos se posan en tus hombros, las robustas palmas de sus manos anulan tus sentidos, los fuertes y gruesos dedos aprietan, controlan someten, se mueven en una especie de masaje circular. Deliciosa sensación, cálida, relajante y seductora, tu respiración se hace intermitente, interrumpe por momentos, seca la garganta, querrías hablar pero no puedes, sientes sus manos dominando tu voluntad, impiden emitir palabra, solo respirar entrecortado.

    Las manos del lobo recorren tu cuello, frotando los pulgares, deslizándose por la espina dorsal, las palmas recorriendo los flancos, hasta el borde mismo del nacimiento de las caderas. Te agitas, las manos vuelven a los hombros, descienden, se meten por debajo de los brazos, avanzan despacio, lentamente hasta los senos, viaje a ciegas, tanteando, buscando las referencias hasta situarse debajo, llenarse las palmas de pechos turgentes, elevarlos, para que el espejo devuelva la imagen corregida y aumentada de tu excitación.

    Tiemblas, pero no te mueves, no te atreves a turbar la búsqueda, sigue hacia arriba, llenándose las manos de tus pechos, aprieta suave, tanteando la turgencia, comprobando la tersura, por momentos como si exprimiera una naranja, despacio, los pezones quedan aprisionados entre el pulgar y el índice, frotando suave, estirándolos, poniéndolos más erectos, firmes, enervados, desafiando la presión de sus dedos, resistiendo el acoso de las yemas que pretenden sacarle una gota de leche que no tienen. Insiste, frotándolos, jugando con las carnes latiendo calentura, el cuerpo del lobo, desnudo apoyado contra el tuyo, sientes el apretado contacto de su miembro erecto apuntando al cielo, frotándola entre tus nalgas.

    La textura del aliento se hace más intenso, el abrazo más firme, su lengua recorre tu piel, recoge el sabor de tu excitación, embriaga en tu calentura de hembra, suspiras profundo, te aprieta con su cuerpo, te acercas contra él, respondes a su pasión moviendo levemente las caderas, necesitas sentir la verga justo en el centro, entre las nalgas, el calor de su carne, los latidos de su erección.

    Te muerde suavemente el cuello, debajo del cabello, sabes que no te quiere dejar marcas, sus dientes se sienten en tu carne trémula, no te suelta, sientes los dientes de la bestia dominándote, no puedes hablar, solo gemir, respirar a bocanadas como pez fuera del agua, tu cuerpo ya no te pertenece, se lo has entregado, eres la carne viva del lobo hambriento, te sientes sujeto y objeto de su deseo, te urge sentirte poseída, tomada así mismo, desde atrás, sentir el fuego vivo del deseo consumado.

    Te empuja contra el espejo, aprieta con su cuerpo, tus manos en el espejo soportan el asedio físico, te ves reflejada, tomada por asalto, disfrutas ser dominada, sometido, ser su cosa, su objeto, su hembra, su todo. Dejas de ser tu misma, quieres ser de él, dominada y sometida, que te haga suya, que te tome, así, salvaje, sin preguntar, imponiendo la fuerza del deseo, el espejo te devuelve una imagen, desconocida, transformada por la calentura, transfigurada y atravesada por el deseo feroz de tu dominador.

    Te hace separar las piernas, inclinarte, sacando las caderas hacia atrás, ofreciéndote a su deseo, agitada y sudorosa, deseando ser suya, que su pasión se haga carne dentro de tu carne.

    Se posiciona tras de ti, separas las piernas, las manos del lobo sobre las tuyas, fuertemente contra el espejo, te ofreces sin resistencia ni pudores, a su disposición, tus nalgas se abren ante la fuerza del ariete, desliza entre las carnes, los jugos vaginales lo conducen hasta posicionarlo entre los labios, aletean como mariposa, latiendo deseo, humedeciéndose más para darle la bienvenida. El Lobo apoya el glande en el centro de la vulva, lo mueve, recorriendo entre los labios de abajo arriba, haciéndose espacio. De pronto te toma de los hombros, con rudeza, con fuerza, atenazando para impedirte escapar de sus garras, sujetándote, de un golpe se mandó dentro de tu vagina, la cabezota atravesó la rebelde resistencia de los labios, se hace lugar dentro, moviéndose lento pero consistente, navegando en el mar de jugos.

    Se agita dentro de ti, sujetándote con firmeza, tus caderas acompañan la danza ritual de un acto sexual, tan salvaje como impensado, la pija del Lobo llena tu carne de calentura, te meneas, acompañas el bombeo del macho dominante, por momentos empujando más allá de lo posible, sientes el rigor del grosor del miembro, agitándose, latiendo en estrepitoso bombeo. Golpes justos y precisos, a fondo y quedarse, deteniendo el tiempo en cada embate de verga. Tu cuerpo se adapta, acompaña, sometida a su antojo, sus movimiento te llevan en la espiral de la calentura atroz, te agitas, se seca tu garganta, respiras a borbotones de aire, el empujón de verga te estremece y sacude, el orgasmo se hace nervio y carne, se irradia latiendo en tus arterias, pulsando en tu carne, se te sube a la garganta, emites un gemido venido desde el más allá de la vida, el estallido interno te hace temblar, solo las manos fuertes del lobo te impiden caer. Te sostiene apretada entre sus brazos, contra el espejo, sacando cuanto puedes el culo para sentir la pija horadando tu sexo, los estertores y estremecimientos del orgasmo se replican, su bombeo alarga y asiste en los latidos de un orgasmo en continuado. Vuelve a presionar sobre tus hombros, muerde nuevamente tu cuello, el bufido espeso y caliente se derrite en tu cuello, el instinto animal vuelve a someterte, el fragor de su calentura se quema sobre tu piel, bombea con fuerza, consistencia, rudeza y velocidad.

    La eyaculación llena tu conchita de fluido caliente, golpea a fondo y se queda, latiendo hasta vaciarse dentro de tu vagina, despacio, largando hasta vaciarse por completo la energía viva de su ser.

    Descargó su deseo, colmando tu vagina de caliente semen, te permite disfrutar de los últimos latidos de la verga. Sale del estuche caliente de tu sexo, queda absorto viendo como sigues latiendo, separas las piernas, necesitas ofrecerle el maravilloso espectáculo de ver como su semen comienza a deslizarse por tus muslos, empinando más el culo ofreces ese maravilloso regalo, ver su esperma salir del cofre de sus deseos.

    Te separas del espejo, deslizando despacio, arrodillada delante del Lobo, adorando ese falo que aún sigue erecto y latiendo, miras al Lobo a los ojos, sabes lo que desea, entiendes obediente, lo tomas de la cintura y vas a recoger con tu boca los valiosos restos de su energía, lamer esa deliciosa leche que ha creado para ti, te pertenece, no le vas a dejar un solo rastro de la brutal cogida, lamer, chupar y volver a lamer, también esa última gotita que asoma en el «ojito», recogerla en tu lengua, maravillosa perla, el trofeo del último latido de su sexo.

    El abrazo con el Lobo es el lenguaje del deseo consumado, el lobo te ha hecho su mujer, su deseo colonizó tu carne, desde ahora nada será lo mismo, has sido poseída por una ilusión, por un deseo, dejaste de ser la misma, ahora tienes un amo, sabes que el Lobo es tu señor, tu dueño el que te ha robado por las noches el deseo.

    Recobraste la capacidad de hablar, el éxtasis te ha transformado, dejaste de ser tu misma para ser del propiedad del señor Lobo, lo miras a los ojos y le dices, “señor soy tu puta, quiero ser tu putita, acéptame”, necesito tu carne latiendo dentro de mi carne, sentir tu deseo en carne viva.

    Te miras en el espejo, y ves el efecto arrasador, atravesada por la pasión y el deseo, te reconoces como la putita del Lobo, sabes que él te necesita, querer ser suya es lo mejor del universo, el erotismo ha explorado y descubierto nuevas sensaciones, despertado emociones ocultas, develando ese sentimiento que solo se revela en los momentos supremos cuando dejamos ser nosotros mismos para ser parte del otro…

    Vuelta a la realidad, te encuentras sudorosa, el rostro transfigurado, arrasado por el encuentro sexual sin precedentes, la imagen refleja una joven mujer, llorosa, desencajada, pero con la felicidad interior de haber disfrutado la sensación alucinante del pletórico éxtasis, arrodillada en la soledad de tu cuarto, mirando esa ventana abierta a la dimensión del placer.

    Terminada la lectura, con los sentidos alterados por la calentura, la muchacha desnuda, sentada frente al espejo, escribió en la pantalla del teléfono: “Señor Lobo, estoy esperándote, desnuda para hacer realidad ese relato que lleno mi alma de palomas y mi sexo del irrefrenable deseo de sentir tu carne latiendo en mi sexo. Soy tu putita, por favor tómame”…

    Los sueños, sueños son, pero el Lobo le cumplió el deseo, las sobrina pudo replicar la escena del relato, corregido y aumentado por la realidad de hacerlo en carne viva.

    Todo esto fue absolutamente real, tanto como que ahora la historia continua en tiempo real con la emoción latiendo en continuado.

    Amiga lectora estás invitada, te espera el Lobo Feroz, en: [email protected], estaré esperándote.

    Lobo Feroz

     

  • Mi novia cumple mi fantasía

    Mi novia cumple mi fantasía

    Hoy les contaré como mi novia cumplió mi fantasía de verla tener sexo con otro hombre.

    Tenemos buena comunicación, tengo 25 y ella 23, estatura 1.65, piel blanca con pechos notables y buenas caderas y nalgas, cualquiera que la ve pasar no puede evitar verle el trasero pero no es algo que me incomode, en ocasiones he notado que a ella también le gusta, tal vez le gustó el tipo que la vio o algo así, eso me calienta; comencé a pensar que se sentiría ver a esa mujer entregada a otro hombre, disfrutando de otro Pene que no fuera el mío, ya que yo era el único hombre sexual que ella había tenido.

    Empecé a elaborar un pequeño plan el cual fui aplicando poco a poco con ella, preguntando que le gustaría hacer, si ella quería estar con otro o si alguien se le insinuara, claro que no le pregunté todo al mismo tiempo sino cada que había una plática se sexo entre nosotros, ella no me decía nada más que solo me deseaba a mi y esas cosas pero un día me contó que había un tipo que ella miraba en el transporte público que le llamaba la atención, esto a raíz de una pregunta que le hice «si había alguien que le gustara por su físico nada más», luego de eso la empecé a besar, ya estábamos en la cama así que empecé a juguetear con sus pechos y a levantarle la blusa para llevarlos a mi boca, le baje el pantalón y su tanga, empecé a acariciar su vagina de una forma suave y jugando con su clítoris le hice un oral por un buen rato hasta que me subí sobre ella separándole las piernas pero antes de eso le tapé los ojos y ella se extrañó, yo me acerqué a su oído y le dije: » imagina que soy el tipo que te llama la atención».

    Acto seguido fue darle un beso apasionado y penetrarla, ella aruño mi espalda y se aferró a mi cuerpo como nunca lo había hecho, introducía sus uñas en mi piel y eso le excitaba, además que ella se metió en el papel de imaginar que estaba siendo cogida por otro, yo sin parar estaba en el mete y saca cuando empezó a soltar gemidos de placer muy excitantes, yo succionaba sus pechos y seguía penetrándola hasta dejarla satisfecha.

    Pasaron los días y ella ya tenía presente que yo la quería ver coger con otro pero ella no quería, me decía que suficiente con los juegos sucios de imaginarse otras personas, ya que repetimos eso varias veces y pues yo solo estaba paciente esperando el día que se diera la oportunidad y así fue, pues se organizó para un viernes una fiesta en mi casa, un poco de alcohol marihuana, unos amigos y amigas para pasarla bien, se llegó el día y todo normal bebimos, fumamos y creo que esa fue la magia, porque en un momento nos reunimos unos cuantos, mi novia, mi mejor amigo, otros dos amigos y yo, mi mejor amigo y mi novia se sentaron juntos y yo enfrente de ellos, ambos les tengo una confianza enorme pero en ese momento, ellos estaban poniéndose cariñosos, se reían y abrazaban, se volvían a ver y se reían de una forma un poco pícara, y eso me prendió, empecé a imaginar cosas, mi mejor amigo y mi novia teniendo sexo enfrente de mí, tuve una erección pero estaba sentado así que no se me notó…

    Ya era tarde así que todos nos fuimos a dormir, me dormí súper cachondo, quise cogerme a mi novia pero no quiso porque habían personas, dormimos, en la mañana por alguna razón todos despertaron temprano 5:00 am y se fueron quedando solo mi mejor amigo, mi novia y yo, que conveniente, empecé a tocar el cuerpo de ella y a masajearla, empezó a mojar, la bese y le chupe los pechos y rápido la acomodé boca arriba teníamos una sábana que nos cubría pero cuando me puse sobre ella dejé que solo nos tapara de las nalgas para abajo, le quite la camisa y me quede separado para que sus pechos estuvieran descubiertos y rebotaran así mi amigo los vería y así fue, en ese momento él se levantó de la otra cama y se fue a la sala, mientras esto pasaba mi novia solo miraba como el salía de la habitación y que su cuerpo estaba expuesto, me la seguí cogiendo pero ella hizo una cara muy picara y una sonrisa que no podía ocultar

    -¿Por qué sonríes? -Le pregunté

    -Por nada! -Me dijo ella…

    Luego de un silencio me miro y me dijo: «querés que te cumpla tu fantasía hoy?»

    Yo todavía algo estúpido no me lo creía y le dije que si estaba segura que lo llamara a lo que no se tardó nada, le dijo que si no se quería unir a lo que mi amigo le respondió dándole un beso apasionado, yo le puse la mano en el hombro a mi amigo y le dije: «es toda tuya, complácela».

    Rápidamente se incorporó entre sus piernas, empezó a lamer su vagina, a chupar su clítoris, a darle el mejor sexo oral que pudo, yo solo miraba a menos de dos metros como mi novia se retorcía y gemía al sentir la lengua de otro hombre en su parte genital, rápidamente mi amigo se incorporó y sacó su pene a lo que mi novia le devolvió el oral, después de ponérsela bien dura, se tumbó boca arriba y mi amigo se apoderó de ella, la empezó besando, la tocaba, chupo sus tetas, las mordió, ella solo gemía y se dejaba hasta que le pidió que se la metiera, pude ver como los labios vaginales se dilataban y entraba otra verga en ella, pude ver la cara de mi novia recibiendo embestidas, sus piernas alzadas al aire y una verga penetrándola, luego la puso en 4 para sacarle los mejores gemidos, le dejaba sus manos marcadas en cada nalga, le jalaba el pelo y sus embestidas eran fuertes y profundas hasta derrumbarla, finalmente él se acostó y ella lo montó, cual vaqueta montando un semental empezó a brincar y estrellarle los pechos en lq cara, empezó a mirarme y me llamó me dio un beso y me empezó a pajear, ella empezó a tener un orgasmo mientras me la chupaba y cabalgaba a mi amigo, se concentró en eso y.me dejo de un lado, yo empecé a pajearme y termine de ver el espectáculo, luego de eso terminamos y nos alistamos al trabajo pues se nos hizo tarde pero ese día no dejé de pensar que logré lo que tanto quería, ver con otro a mi novia.

  • La chica del seguro (2)

    La chica del seguro (2)

    Como les decía, quedé de verme con PS a la hora de su comida, mi día estaba ocupado y a lo que me dedico pueden surgir otras cosas y no quise quedarle mal así que no agarré trabajo para esa hora. A mi novia le dije que la alcanzaba más tarde a la hora de salida de su trabajo que eran como las 7 pm, igual por ahí cerca.

    Estaba en mis labores cuando recibo un whatsapp de Ps…

    PS: Hola, espero no interrumpir tu día, me surgió algo con un cliente y debo ir a verlo por Reforma, creo que te voy a seguir debiendo el café. Ah! Y por otro lado, hablé con mi jefe sobre tu seguro y si lo autorizaron, creo que estaremos agendando cita en estos días.

    Yo: hola, que tal. Qué bueno que me avisas porque también tengo trabajo y que crees, también es por Reforma, voy a ver a un cliente (era mentira). Que te parece si nos vemos después de verlos, tengo hasta antes de las 7 pm.

    PS: no sé, no quiero incomodarte con mis asuntos.

    Yo: tú tranquila. Entonces quedamos? O irás acompañada!!!

    PS: jaja, mi novio me iba a esperar en un lugar aparte mientras platicaba con el cliente.

    Yo: qué lástima.

    Ese día terminó así. Ya no la pude ver y me quedé con las ganas del café con ella. Más tarde vi a mi novia. Platicamos todo y así termino.

    Por la noche ya en mi cama recibo un mensaje de PS…

    PS: hola, espero no interrumpir tu sueño. Pero que crees, ya no vi a mi novio y el cliente me canceló.

    Yo: hola, no interrumpe. Que mal, ya será para la próxima.

    Pasaron unos minutos, el siguiente mensaje eran unas emojis de carita triste y otros llorando. No le respondí hasta como la media noche. Pensando en que ella me había enviado whatsapp y que insistía un poco en los mensajes opte por arriesgar un poco más para ver su reacción, total no perdía nada.

    Yo: te la pasaste mal entonces, solita. Entonces mañana nos vemos para tramitar mi seguro, y seguro nos echamos un café en tu oficina.

    PS: creí que ya no me ibas a responder, pero sí mañana nos vemos y nos tomamos el café que te debo.

    Yo: sí!!! Te veo a las 9 en tu oficina. Será mucho pedir que vayas igual de guapa que hoy? Digo si no te molesta que te diga esas cosas.

    PS: ayy que cosas dices si hoy iba súper desarreglada. Trataré de hacerlo, no prometo nada.

    Estaba recostado en mi cama con mi novia a un lado, pensando como a esta chica era fácil de hablarle y de darle órdenes. Empezó mi mente a darle vueltas en cómo será en la cama. Será muy sumisa o de plano es bien puta. Le seguí la plática un rato más hasta que se despidió de mí con un bye y emoji de besito.

    A la mañana siguiente me levante a la hora normal (5:00) realice mis ejercicios de siempre, me bañe y nos salimos mi novia y yo rumbo a su escuela. Mientras íbamos en el camino le comunicaba a mi novia los planes del día, el seguro, clientes y que la veía a la hora de salida de su trabajo.

    Llegué a la hora pactada a la oficina de PS…

    Yo: (por whatsapp) ya llegué baja por mí.

    PS: sí ya voy espérame unos minutos.

    Ella no tardó tanto. Cuando llego me quedé pasmado, llevaba puesto sus tacones descubiertos pero con las uñas de los pies pintadas, vestido azul obscuro strapless con un saco a juego. Su cabello muy lacio y llevaba un retoque de maquillaje.

    Yo: orale!!! A poco si me hiciste caso, yo solo lo decía de broma (no era cierto)

    PS: Si, aunque creo que exagere.

    Yo: te veo de 10. Tu novio seguro se dio uno bueno en la mañana.

    PS: jajajaja no ojalá… Vamos para arriba y platicamos más a gusto.

    Yo: vamos yo te sigo.

    De nueva cuenta deje que ella fuera por delante. Admire su espectacular culo que igual llevaba una tanga que medio se marcaba entre sus nalgas. Solo podía imaginar cómo se veía sin su vestido. Caminamos, igual protocolo de entrada, elevador y llegamos a su oficina. Cuando llegamos note que le hablaba muchas personas (hombres). No me incomodo ni me molesto, más bien yo quería que ellos supieran que esa hembra sería mía.

    Entramos a la oficina, sacó los documentos, se quitó el saco, en ese momento pude ver su cuello era blanco y con algunas pecas. Mis latidos aceleraban y más cuando ella tomó asiento y cruzó sus piernas. No quise perder tiempo con los documentos, así que le dije que fuera directo al grano.

    Lectura, beneficiarios, etc… Cuando llegamos a las cantidades se puso interesante. Me pregunto la cantidad que estaba dispuesto a dar mensualmente. En mi cabeza elabore un plan para que pudiera observar su cuerpo en ese vestidazo que tenía puesto.

    PS: entonces con qué cantidad deseas apertura???

    Yo: creo que con unos 200 al mes está bien.

    PS: con esa cantidad no podemos empezar. Tiene que ser un poco más.

    Yo: si le subo más que gano yo? Ya se te levantas y te das una vuelta completa. Va!?

    PS: ok, pero espero que le subas bastante. Ahí te va abre bien los ojos porque no se repetirá esto. No debería estar haciéndolo.

    Ella se levantó, camino de forma cadenciosa hacia la puerta, echo un vistazo para que nadie estuviera cerca. Cuando regresó levantó las manos. Imaginen una chica de aproximadamente 1.60 piel blanca cabello negro lacio, un cuerpo atlético con un vestido strapless pegado a su cuerpo. Me di cuenta que no llevaba brasier ya que sus pezones comenzaban a marcarse, le estaba gustando. Poco a poco empezó a dar vuelta lentamente. Mis ojos se clavaron en sus nalgas. Unas nalgas bien formadas con una tanga supongo que muy sexy ya que solo podía imaginarla.

    Yo: va, está bien. La mejor vuelta que he visto. 500.

    PS: 500??? No!

    Yo: nunca te dije cuánto. O sí?

    PS: cierto. Entonces, le quieres subir más? O así la dejas.

    Yo: a ti te conviene que sea más verdad? Entonces yo te pregunto, que estas dispuesta a hacer por mí dinero? Te doy otros 500 si pones tus pies sobre mis piernas, y me dejas ver bien esos tacones tan bonitos y sexys que se te ven te late?

    PS: ok me gusta. Por 500.

    Pude ver más cerca sus pies. Blancos, delicados y bien cuidados. Mientras los tenía sobre mí a propósito levante un poco de más para poder ver su entrepierna. Era la gloria. Olía delicioso. Se me estaba notando la erección que ya tenía, quién no, una mujer muy atractiva dejándose hacer lo que le pedía, como una puta que por dinero hace lo que le pidas…

    PS: listo, ya están mis pies sobre ti. Por otros 500 que más quieres que haga, o que te haga?

    Esa fue la señal para arriesgar todo.

    Yo: por 500 me vas a dejar tocar tus piernas y si quieres que sea más tu decides hasta que cantidad quieres llegar.

    PS: va! Pero prométeme que si darás el dinero.

    Yo: eso depende de si me gusta lo que hagas.

    Sin bajar sus pies se acercó, la distancia ya no era un impedimento para poder tocar sus piernas.

    PS: no debería estar haciendo esto, pero es inevitable, tienes algo que hace que no me pueda resistir.

    Yo: en serio? Pues demuéstramelo. Ya me di cuenta que estas calientes desde la vuelta que me diste, tus pezones te delatan.

    Mientras decía esto yo le metía más las manos en su corto vestido. Me di gusto un rato así, me di tiempo de tocar su cintura. Hasta que llegué a sus tetas.

    Yo: estos pezones parados me dicen que te gusta, me dicen que estas caliente.

    Se acercó a mi un poco más y me plantó un beso. No besaba mal, estaba un poco acelerada, excitada,

    PS: mmhhh… Mmmhhh… Bésame, tócame… (Me tocaba la verga sobre el pantalón)

    YO: Mmmhhh… Mmmhhhh… Si, como me voy a negar a tocar este cuerpo tan rico (le tocaba las tetas, las piernas)

    Estuve a punto de bajarle el vestido y mamarle las tetas pero una persona se acercaba a su oficina, así que nos separamos, ella se acomodó como pudo su ropa y yo oculte mi erección.

    Era su supervisora que iba a ver cómo iban las cosas del seguro. Entró preguntando si todo estaba bien, si ya había algo pactado.

    (En mi mente) lo único pactado es que a esta vieja me la voy a coger más temprano que tarde)

    Supervisora: PS necesito que me entregues los documentos para subirlos a la base de datos generales. Por favor.

    PS: Sí, solo falta que me diga la cantidad con la que abrirá

    Yo: 2500 pesos no me quiero a arriesgar, que tal si doy de más y me quedo pobre.

    PS: 2500???? -casi lo grita

    Supervisora: que pasa PS no estás de acuerdo?

    Yo: sí. Acaso no puedo empezar con esa cantidad? Es muy poco? Bueno. Creo que entonces tendremos que cancelarlo.

    PS: No!! -un poco molesta- están bien 2500

    Ella apuntó la cifra en el papel, la supervisora reviso que todo estuviera en orden.

    Supervisora: bueno, esto sería todo, cualquier cosa relacionado a esto lo puedes tratar con PS, de acuerdo?

    Yo: claro. Muchas gracias.

    PS: sí. Cualquier cosa. Gracias supervisora, en un momento voy a su oficina, mientras acompaño a la salida al cliente.

    La supervisora se salió y PS con cara de hijo de tu pinche madre me deje hacer para que metieras más dinero y sales con esto.

    PS: -molesta- vamos, te acompaño al elevador, pendejo.

    Yo: está bien. No te parecieron los 2500?

    PS: No! Todavía que me dejo tocar y tu sales con esto. De veras te pasas de pendejo.

    Yo: y tú te pasas de putita, te gusto que te tocara o no.

    PS: sí me gusto pero esperaba más dinero.

    Yo: que estas dispuesta a hacer por más?

    PS: NO! YA NO!!!

    Mientras me respondía revise que no estuviera alguien cerca de la puerta, dado que estaba libre me acerque a ella la abrace desde la espalda recorriendo de arriba para abajo hasta llegar a sus nalgas, se las apreté con fuerza, la pegue a mi pecho y la bese descaradamente.

    PS: Mmmhhh…! De verdad eres un pendejo.

    Yo: dime lo que quieras, solo déjame tocarte una vez más antes de irme.

    Ese beso fue delicioso, nuestros cuerpos se empezaba a agitar, le empezaba a subir el vestido y ella a quitarme el cinturón.

    La aparte de mi casi golpeando su cuerpo a la pared y le dije

    Yo: bueno, si quieres más te lo debes ganar (yo sonriendo)

    PS: vámonos ya, grandísimo pendejo, pues que piensas que soy o qué.

    Caminamos al elevador. Me dejó y antes de que las puertas se cerrarán me dijo

    PS: eres un pendejo y no me voy a cansar de decírtelo

    Yo: Jajaja y tú eres una putita que voy a volver a ver pronto. Adiós (besito)

    PS: bye.

    Salí del edificio feliz, con un buen trato por delante. Caminando hacia mí otro destino recibo un whatsapp de ella…

    PS: vas muy lejos? Otra vez no te tomaste el café. Puedes ahorita, me dio el día mi jefa gracias a ti.

    Yo: si, ya voy lejos será la próxima. Adiós.

    PS: me dejaste bien caliente y el idiota de mi novio no me lo puede quitar.

    Yo: hay muchas formas de quitar la calentura, pero prefiero que te aguantes y la próxima vez que te vea te ayudo con eso. Putita.

    PS: (emoji de carita sonrojada)

    En estos días volveré a subir la continuación. Espero les esté gustando mi relato, ya saben acepto comentarios igual si gustan intercambiar historias esta mi correo. O si algún día alguna mujer quiere tomarse un café y platicar, sin compromiso puedo.

  • Lo que digas Oni-chan

    Lo que digas Oni-chan

    Un bello atardecer iluminaba Ciudad Lumiose, la orgullosa capital de Kalos, y teñía de naranja la emblemática Torre Prisma, la cual no sólo era la principal atracción de la ciudad también era el gimnasio de la misma, vista desde afuera todo parecía sumamente tranquilo y normal, pero nadie sospechaba que en el interior del edificio las cosas eran totalmente diferentes.

    Clemont Lemon, el líder del gimnasio Lumiose, estaba persiguiendo como podía a su hermana, Bonnie, la cual traía una memoria USB en su mano.

    -¡Bonnie! ¡Para de una vez! -pidió el agotado inventor, pero ella no respondió y continuo a través de las escaleras que se dirigían a la azotea del edificio.

    «¿Qué diablos pasa aquí?» pensó el rubio mientras trataba de seguirle el paso a la chica y recordaba lo que sucedió hace algunos minutos.

    Hace unos días un ciber activista autodenominado como «Capitán Centella» había hecho estragos en la infraestructura de la Liga Kalos, causando importantes cortes de energía en toda la ciudad.

    La principal teoría indicaba que un miembro de la misma liga era el traidor, lo cual le causaba problemas al genio del gimnasio Lumiose. Solo alguien con sus habilidades y conocimientos sería el responsable de los ataques, por lo que él era el principal sospechoso.

    Y decidido a demostrar su inocencia había instalado un nuevo sistema de seguridad en su gimnasio, el cual le indicaba la presencia de cualquier persona que no fuera él en las áreas restringidas del edificio.

    Para su sorpresa, poco tiempo después la alarma silenciosa de la sala de control se había activado y él se dirigió hacia el lugar lo más rápido que podía

    «Veamos quien es el culpable» pensó el emocionado rubio mientras abría lentamente la puerta.

    Sin embargo su alegría fue sustituida por sorpresa y confusión al ver la imagen que estaba frente a sus ojos: Su propia hermana se encontraba frente al monitor copiando datos y carpetas a una USB, y rápidamente entró a la sala de control.

    -¿Bonnie qué estás haciendo aquí? -preguntó Clemont de forma severa exigiendo una explicación, pero la chica al darse cuenta de que fue descubierta no respondió y tomó la memoria antes de salir corriendo.

    -¡Vuelve aquí inmediatamente! -proclamó mientras empezaba a perseguirla por el edificio.

    -¡No… puedes… escapar! -balbuceó un agotado Clemont cuando finalmente acorralo a Bonnie en uno de los balcones de la torre, pero para su sorpresa la chica ágilmente se subió a la barandilla del mismo.

    -¿Qué estás haciendo? -pregunto Clemont, ahora asustado, al ver la temeraria acción de su hermana, quién seguía sin responder y se despidió con un ademán de mano y una sonrisa burlona antes de seguir su camino.

    Sin más remedio el agotado y asustado rubio comenzó a subir por la barandilla lo más rápido que podía, sólo para ver como su hermana se montaba en el lomo de un Fearow de tamaño considerable.

    -¡Clemont, mi Oni-chan te hablará pronto! -hablo finalmente Bonnie mientras el ave emprendía el vuelo y se alejaba de la torre ante la mirada atónita del inventor.

    Mientras tanto el feroz pokémon volador de Kanto se dirigía rápidamente a un inmueble que estaba en las afueras de la ciudad, que aparentemente estaba abandonado, y unos momentos después Fearow aterrizó en el balcón de dicha vivienda y la pequeña descendió emocionada del feroz pokémon.

    -Gracias Fearow por traer a mi imoto a salvo, mereces un descanso amigo-dijo una profunda voz masculina a través de un parlante oculto y el rayo rojo de una pokebola surgió de una lente oculta devolviendo al fiero pokémon.

    -Buenas noches mi linda imoto, por favor pasa, hay mucho que hacer esta noche -dijo la misma voz.

    -¡Sí! -respondió la emocionada rubia entrando a la casa y una vez dentro rápidamente se dirigió directo al estudio principal de la casa, en donde la esperaba un joven de cabello azul que no parecía mayor a su hermano.

    -¿Pudiste traer lo que te pedí? -preguntó el joven a la chica.

    -¡Sí, oni-chan! -respondió Bonnie mientras le entregaba la USB.

    -Muy bien, ahora veamos que se nos oculta -dijo el misterioso joven con una sonrisa y de inmediato introdujo la memoria en su computadora.

    Para su enorme beneplácito los datos mostrados ante él no podían ser mejores. Había información sobre todas las cuentas secretas de los diferentes Campeones de Kalos en múltiples paraísos fiscales, conversaciones grabadas por el sistema de espionaje de los Holomisores entre varios entrenadores extranjeros y muchas cosas que de ser liberadas harían temblar a la liga Kalos directo desde sus cimientos.

    -Buen traba… mmm -trato de felicitar el joven, pero la frase fue interrumpida por un súbito y apasionado beso de parte de la rubia -¡Golosa! -dijo en cuando se separaron.

    -Extrañe mucho a Oni-chan ¿Acaso tú no extrañaste a tu imoto? -preguntó Bonnie poniendo una cara triste capaz de conmover a cualquiera.

    -Por supuesto que te extrañe, mi linda imoto – respondió con calma mientras comenzaba a acariciar el pequeño, pero firme, trasero de Bonnie antes de atraerla hacia él y darle un apasionado beso francés, al que la chica se entregó por completo, disfrutando de la pasión que la envolvía en ese momento.

    -Esto estorba -mencionó el chico de pelo azul en cuando se separaron y comenzó a remover la blusa de la rubia para descubrir que sus pezones ya estaban erectos -¡Se ven tan deliciosos!-y sin tardanza agachó su cabeza para lamer aquellos pequeños pero apetecibles pechos.

    -¡Bonnie… se siente… muy bien… Oni-chan! -gimió sonrojada por el estímulo.

    -Y haré que te sientas aún mejor -respondió el chico y delicadamente introdujo su mano derecha debajo del short de Bonnie para tocar la intimidad de la joven justo por encima de su prenda íntima.

    -¡Si tu tocas, Bonnie también toca! -dijo la excitada rubia cuando sus pequeñas manos tocaban descaradamente el considerable bulto que se había formado en los pantalones del chico.

    -Eres una dulce descarada, imoto -respondido el mientras la joven seguía tocando su pene erecto por encima de su pantalón, cuando la detuvo

    -Imoto, detente por favor -pidió causando que Bonnie le hiciera un pequeño puchero de enojo

    -Calma sólo iremos a un lugar más cómodo, pero recuerda que el que da las órdenes soy yo, mi linda imoto -dijo con voz suave, pero con una nota de autoridad.

    -Sí, oni-chan. Bonnie sólo obedece las órdenes de su oni-chan -recitó la rubia de manera mecánica y sus ojos azules se tornaron ligeramente vidriosos mientras lo decía, para bajar de las piernas del chico, quién al ponerse de pie volvió a tomar su trasero y la guio hasta su habitación.

    La joven se sentó en la orilla de la cama, no sin antes quitarse su pantalón café y sus zapatos rosas, mientras él se quitaba los pantalones y se quedó solo en bóxer frente a ella.

    -Levanta tus pies hacia a mí Bonnie -ordenó.

    -Si, oni-chan -respondió emocionada, sus ojos ya habían vuelto a la normalidad y se apresuró a obedecer dejando sus pequeñas y firmes piernas junto con sus blancos y desnudos pies frente al chico.

    El observó con detenimiento la planta de sus pies y sus dedos antes de proceder a lamer las plantas de los pies de la chica, pasando la lengua una y otra vez, para después chupar cada uno de dedos, su sabor era exquisito como un manjar en su boca.

    -Estas muy rica, imoto -dijo con descaro y pasando su lengua por encima de sus labios al ver el sonrojo que se había formado en el rostro de la joven.

    -Gracias oni-chan, ¿Podrías seguir? A Bonnie le gusta mucho lo que hace su oni-chan.

    -Por supuesto mi linda imoto -respondió antes de reanudar su tarea, aunque ahora empezó a acariciar sus piernas, unos minutos después él se dio por satisfecho y dio su siguiente orden -Quiero que metas tus manos dentro de tu ropa interior y que comiences a masturbarte.

    -Claro oni-chan -respondió ella antes de meter sus manos dentro de su inocentes bragas blancas y las bajo hasta que quedaron debajo de sus rodillas, el chico se quedó atónito al ver a la perfección su conchita de color rosa.

    Bonnie no tenía experiencia al masturbarse por lo que comenzó a pasar su mano abierta sobre su intimidad una y otra vez comenzando a gemir.

    -Querida imoto ¿Repetirías para mi los mandatos que rigen tu vida, mientras observó cómo te satisfaces a ti misma? -pregunto con una sonrisa al saber cuál sería la respuesta de Bonnie.

    -Por supuesto oni-chan: ¡Tú eres el único oni-chan de Bonnie!, ¡Bonnie adora a su oni-chan!, ¡Bonnie está perdidamente enamorada de su oni-chan!, ¡Bonnie solo existe para la felicidad y el placer de su oni-chan!, ¡Bonnie es propiedad de su oni-chan!, ¡Bonnie es una imoto sexy y obediente!, ¡Bonnie hará cualquier cosa por su oni-chan!, ¡Bonnie sólo obedece las órdenes de su oni-chan!, ¡Bonnie adora obedecer a su oni-chan!, ¡Obedecer a su oni-chan le da placer a Bonnie!, ¡Solo oni-chan puede usar el cuerpo de Bonnie!, ¡Bonnie es la esclava de su oni-chan!, ¡¡¡Bonnie no desea otra cosa más que ser la esclava de su oni-chan para siempre!!! -recitó la rubia entre gemidos.

    -Muy bien Bonnie, ahora deja de masturbarte y mete tu mano en tu boca para chupar tus líquidos.

    -Si, oni-chan -respondió la excitada rubia, mientras su mano iba directamente hacia su boca, en donde lamió sus dedos hasta eliminar todo rastro de líquido vaginal.

    -Has sido una buena y obediente imoto y es la hora de tu recompensa: ¡Bonnie siéntate en la orilla de la cama y abre bien tus piernas.

    -Si, oni-chan -respondió la chica visiblemente excitada y feliz, adoptando de inmediato la pose que se le indico, quedando sentada con sus piernas abiertas al máximo, su conchita brillaban gracias a los líquidos que destilo gracias a la masturbación y él acercó su rostro a la intimidad de su víctima y olió el perfume más delicioso que había olido en su vida, el olor de una vagina virginal totalmente virginal e inexplorada.

    Rápidamente saco su lengua y comenzó a lamer la vagina de la chica de arriba hacia abajo, primero con lentitud y delicadeza, pero al poco tiempo empezó a hacerlo cada vez más rápido, justo como un demente, haciendo que la excitada rubia gimiera de placer con cada lengüetazo de su amado oni-chan, quien lamía con dedicación y lujuria cada centímetro de la concha de la joven.

    Continuaron así durante unos 15 minutos hasta que Bonnie soltó un intenso grito de placer, el cual indicaba que la rubia había llegado al orgasmo, su rostro estaba totalmente sonrojado, su pequeño cuerpo temblaba y una gran cantidad de líquido salió de su interior empapando el rostro del chico y la cama.

    El chico saboreó aquel delicioso líquido con lujuria disfrutando del mismo -¡Mira qué tarde se ha hecho! -dijo sorprendido al ver que ya eran cerca de las once -Querida… -trato de decir, pero su frase fue interrumpida al ver a la chica caer rendida sobre la cama.

    «Hay veces en que me olvido de lo frágil que eres» pensó antes de tomar a la joven y acomodarla sobre la cama para que durmiera mejor.

    -Mi señor, el paquete ya ha sido entregado -escuchó como una voz femenina lo llamaba a través de un alto parlante.

    -¡Excelente! ¡Entonces que comience el juego! -dijo con una sonrisa triunfante mientras se acomodaba en un sillón cercano -A mi orden conecta la cámara 7 para vídeo conferencia.

    -Como usted diga, mi señor -respondió la misma voz

    Continuará…

  • La familia se respeta

    La familia se respeta

    Una semana faltaba para mi boda y más que estar nervioso por si me daban el si ¡yo estaba nervioso esperando que no me escucharan entrar a la casa de Lourdes!

    Ella me había dado un juego de llaves para que entrara cuando quisiera, esa noche fría tenía muchas ganas de fornicar con ella, y es que mi Lety no estaba y la vería hasta la boda, Yesenia estaba enojada porque la compartí con otro y mis queridas amigas estaban enojadas porque me casaba, así que la única que me quedaba era mi tía Loulu.

    Entre sigilosamente a la casa, ella no vivía sola, Yesenia su hermano David y su hermana de Lourdes Martha habitaban esa casa que se encontraba en lomas de Chapultepec.

    Subía la escalera casi a gatas, su habitación estaba hasta el rincón del segundo nivel, abrí la puerta sin hacer ruido y la vi, ¡estaba acostada de ladito con un sexi blusón enseñando sus ricas piernas!, y sin que se diera cuenta me acosté detrás de ella y la abrace.

    L: ¡Hola corazón! ¡Que rica sorpresa!

    Lu: ¡Que piernas! ¿Me estabas esperando tía?

    L: ¿Por qué me lo preguntas?

    Lu: Tal vez por tu sexy blusón que traes, me provoca demasiado

    Comencé a besarla, le besaba sus hombros su cuello y su mejilla, ella cerraba los ojos disfrutando el momento, mi pene comenzó a sentir ganas de endurecerse, y sus ricas nalgas estaban repujadas a él, ¡moviéndose de tal forma que el rosé nos ponía a mil!

    Me empecé a quitar la ropa mientras ella quitaba las sabanas de la cama, ya desnudo ella comenzó a besarme de pies a cabeza, su boca besaba cada parte de mí, me excitaba lo que hacía y mi amiguito se endurecía cada vez más.

    Lu: ¡Que rico tía!

    L: ¡Me encanta tu cuerpo papi!

    Ella poco a poco comenzó a besar mi verga dura, la lamia deliciosamente mientras yo le acariciaba la cabeza, ¡apretaba sus cabellos rizados mientras su boca succionaba mi pene! ¡Que rico! esa madura era una maquina sexual, y mi verga era su comida favorita.

    L: ¡mi amor me encanta tu cosa!

    Lu: ¡a mí me encantas tu tía hermosa! ¡Eres una diosa sexual, tu cuerpo, tus tetas, tus piernas! ¡Me enloqueces!

    Ella se quitó la tanguita y subió en mí, se dejó caer en mi verga dura y comenzó a cabalgarme, ¡uf! Que movimientos, y sobre todo la forma en que se movían sus enormes tetas me ponía más y más.

    Lu: ¡Dios que rico devoras mi pene!

    L: ¡Que dura! ¡Hijo cógeme!

    Lu: ¡Tía que nalgas! Muévelas, muévelas rico!

    ¡Ella me cabalgada delicioso mientras mi boca mordía sus pezones, la muy excitada apretaba mi cara a ellos para no dejarlos de morder mientras su concha tragaba toda mi verga!

    L: ¡Luis que rico! muérdeme papi muérdeme!

    Lu: Que tetas, ¡son un sueño!

    Ella se acostó y se abro de piernas yo la penetre suavemente mientras la besaba, nos acariciábamos con pasión, mi boca besaba su cuello y su oreja y mis manos acariciaban sus piernas, ella me acariciaba la espalda y mi trasero, nos perdíamos en tremendos besos, sabíamos que si hacíamos ruido alertaríamos a los demás, ¡en especial a su hija!

    L: ¡Métemela Luis! ¡Eres un amor!

    Lu: Te quiero tía, ¡no me dejes nunca!

    L: ¡Jamás dejaría de tenerte hijo!, ¡desde que te vi te traía ganas uf!

    La puse de cucharita le levante su pierna y la penetre, mi boca devoraba su espalda y su cuello, ella gemía suave, ¡y se movía rico!, Que sensación saber que sus hijos podrían escuchar y venir me excitaba más, mis movimientos aumentaron de fuerza, apretaba sus nalgas y sus tetas, ella gemía más y más se mordía una almohada para que no la escucharan, ¡yo la miraba y la besaba y se lo daba más duro más fuerte!

    La puse en cuatro y comencé a dársela suave, me gustaba acariciarle su trasero mientras ella gemía y lo movía, con mi mano comencé acariciarle le clítoris, su sensación aumento, ¡ella se movía como loca mientras yo con mi mano y mi verga la gozaba!

    L: ¡Así que rico, dámela, dámela rico!

    Lu: Si tía tómala, ¡es tuya uf!

    L: ¿Así papi te gusta cómo me muevo?

    Lu: Muévete rico tía, ¡me estás haciendo llegar!

    L. Lleguemos juntos amor! ¡Dámela hazme venir!

    ¡Ambos nos movíamos fuerte, su concha trituraba mi verga y yo apoyándome en sus nalgas aumentaba mis movimientos de pronto, ambos nos venimos juntos, mis fluidos y los de ella, que orgasmo!, creo que hicimos un poco de ruido pero no nos importó, nos quedamos descansando un rato luego me levante me puse mi ropa y me despedí de ella con un tremendo beso, me dispuse a huir y al bajar la escalara…

    M: ¿Luis que haces aquí?

    L: ¡Martha! Yo estaba, vine a dejar unos papeles.

    M: ¿Tan tarde? ¡Y a donde los dejaste?

    Le di la vuelta a la conversación y convencí a Martha que sólo dejé papeles, ella se despidió de mí y cuando me iba me dijo…

    M: Luis ahora que eres de la familia, te pido por favor que la respetes, a mis sobrinas y mis hermanas, ellas son muy mensas, ¡te pido las cuides por favor!

    Le dije que no había problema y que confiara en mí que yo cuidaría perfectamente de todas.

  • El deseo de Laura (1)

    El deseo de Laura (1)

    Nunca imaginé que mi idea de cambiar de la compañía proveedora de televisión de paga fuera a generar un cambio tan radical en la relación entre Laura mi esposa, y yo.

    Laura es una mujer hermosa y con un cuerpo delgado, bien cuidado, con unas curvas que, cuando las llega a mostrar, provocan mareos, y sus tetas bien paraditas, no demasiado grandes ni pequeñas tampoco, que se asoman sobre su abdomen plano y su breve cintura, son un deleite para los ojos, los cuales debo admitir que solamente yo y su ginecólogo hemos tenido el placer de disfrutar. Ella es de tez blanca y cabello castaño que lleva ligeramente debajo de los hombros, enmarcando unos lindos ojos de color miel, unos labios carnosos que resguardan una hermosa sonrisa contagiosa. Sé que mi opinión puede estar un poco sesgada, pero, cuando salimos a cenar, atrae miradas al por mayor a pesar de su manera más bien discreta de vestir.

    Yo por mi parte soy un tipo normal, que a mis 32 años sigo teniendo una complexión mediana, tirando un poco a lo delgado; de piel oscura clara y cabello negro. No soy un Adonis, pero creo que tuve el suficiente atractivo para atraer a unas cuantas mujeres, incluidas Laura, qué desde el momento que la conocí cambió mi vida para siempre, ya que debo decir que, después de 2 años de noviazgo y 5 de matrimonio, seguimos enamorados como el primer día.

    Después de vivir una relación tormentosa con Erika, una chica puramente sexual con la que disfruté de los polvos más excitantes de mi vida y que terminó pintándome el cuerno con mi mejor amigo, la timidez de Laura y su manera tranquila de vivir su vida fue un remanso de paz para mí, aunque debo admitir que a veces, cuando hacemos el amor, tipo misionero, besos en la boca, corrida única de ambos y a dormir abrazados como tortolitos, que no es propiamente material para una película pornográfica, siento un poco de nostalgia por aquellos tiempos turbulentos de mi vida anterior a ella.

    El tema es que estábamos viendo la programación de nuestro nuevo sistema de cable cuando seleccioné un canal XXX que venía incluido por un mes como cortesía. La verdad es que en alguna ocasión le había insinuado que viéramos alguna peli porno pero no se mostró muy entusiasmada, cuando estábamos recién casados y decidí dejar ese camino de nuestra diversión cerrado. Ser puritana era parte del paquete de ser ella, y así la amaba y la aceptaba.

    Cuando iba a cambiar el canal a otro más convencional, volteé a ver de reojo a mi esposa y noté una mirada de curiosidad en sus ojos, no era lujuria, ni calentura, sólo curiosidad y decidí dejar el canal un momento mas para ver qué sucedía a continuación. En la escena, una rubia escultural estaba siendo taladrada por un actor con una verga descomunal que entraba y salía de ella, mientras la chica gemía como si no hubiera un mañana. Estuve viendo un buen rato la escena con un ojo puesto en la televisión y el otro en la reacción de Laura, que no perdía detalle del asunto que ocupaba a la rubia y a su amante. La escena terminó finalmente con la rubia hincada y recibiendo una abundante descarga de semen en sus enormes tetas mientras miraba a su amante con ojos cargados de lujuria.

    – No me imaginaba que hubiera penes de ese tamaño. – Dijo finalmente Laura, saliendo de nuestro forzado silencio.

    – No me digas que nunca habías visto uno antes… – contesté.

    – Solamente el tuyo. – Dijo y sonrió volteando a verme como disculpándose porque estaba diciendo entre líneas que mi instrumento no podía competir en las ligas mayores. La verdad es que mi verga no es de un tamaño despreciable y es gruesa y aguantadora, pero como diría, Alberto, un amigo mío: “Hay niveles, mi chavo”

    – Jejeje, ya sé. ¿Me estás diciendo pito corto? – Dije fingiendo decepción.

    – No, cariño, no es eso.

    De pronto ambos guardamos silencio. En la siguiente escena, una chica estaba a solas en su casa cuando llegó un plomero a arreglar un desperfecto, tras una trama cuidadosamente elaborada en la película (espero que hayan leído mi sarcasmo entre líneas) el plomero termina cogiéndose a la chica que en esta ocasión era una chica blanca con el pelo castaño que tenía un ligero parecido con mi esposa. Ambos nos quedamos viendo la escena hasta que esta terminó con el hombre eyaculando en el pubis finamente recortado en forma de triángulo de la chica. Un acercamiento de la cámara mostró los restos de semen sobre sus vellos oscuros antes de que la escena se desvaneciera.

    – Espero que la próxima vez que venga el plomero al menos esté yo en casa. – Dije sonriendo.

    – No seas bobo, así no tendría chiste. No me podría concentrar con él si tú nos estuvieras viendo.

    – ¿Cómo piensas qué sería la escena? – Dije empujándola un poco. A través de su camisón pude notar que sus pezones se habían parado como signo evidente de que todo aquello la había excitado.

    – Estás loco. Sabes que no te sería infiel, y mucho menos con un plomero…

    – ¿Sabes que eso es discriminación, Laura? ¿No te acostarías con él por el hecho de ser plomero?

    – No me confundas, Carlos. – Me dijo ya un poco seria. – No es eso lo que quise decir.

    – Ya sé, cariño. Estaba jugando contigo. – Dije acercándome a ella y besando sus labios. Ella correspondió al beso y lo sentí más intenso que otras ocasiones.

    La besé en el cuello y lentamente le fui quitando su camisón y besé sus pezones erectos. Su gemido se fue incrementando a medida que mi mano bajaba por su vientre hasta que logré colarme por debajo de su panty y acaricié sus sedosos vellos ensortijados, haciéndome recordar la escena del close up sobre el vello púbico lleno de semen en la última escena que vimos. La besé en la boca y esta vez su lengua salió a buscar a la mía, mientras mi mano seguía explorando un poco más abajo. Como lo sospechaba, su coñito estaba empapado y deslicé un par de dedos en su interior, la sentí vibrar me recosté junto a ella mientras le quitaba diligentemente su ropa.

    Ya desnudos ambos y a punto de entrar en ella, me miró a los ojos y me dijo

    – Platícame como es él… – La miré con cara de confusión, esperando una explicación más clara. – El plomero. – Dijo finalmente. Era un juego que jamás habíamos jugado. De hecho, era la primera vez que jugábamos algún tipo de juego en la cama y no iba a dejar pasar esa oportunidad.

    – Se llama Pedro. – Le dije con voz ronca mientras movía mi pene en el contorno de su coño para no enfriar la situación. – Es moreno y con una pequeña panza cervecera. Vino a arreglar la gotera del lavabo del baño y está acostado con la mitad del cuerpo metido dentro del mueble y la otra mitad en el piso. – Estaba tratando de recrear una escena que me había tocado ver en uno de los videos porno que me había tocado ver con anterioridad.

    – Sigue… – Dijo Laura susurrando.

    – Fuiste a ver si necesitaba algo y al entrar a la puerta lo viste tirado ahí. Su camisa estirada hacia arriba dejaba ver la parte baja de su estómago y a través de su pantalón apretado se notaba el contorno de su pene. – Laura cerró los ojos seguramente para recrear aquella escena. En la tenue luz de la recámara miré su rictus de deseo con sus labios apretados y las escenas eróticas que seguramente revoloteaban en su cabeza pugnaban por salir por sus ojos fuertemente cerrados. Decidí continuar. – Le dijiste qué si necesitabas algo y te contestó que no, que así estaba bien. Insististe diciéndole que acabas de preparar un agua fresca y que hace algo de calor. El finalmente aceptó y te alejaste hacia la cocina. Tenías la imagen de su moreno vientre, de su desnudez parcial en tu mente y sobre todo el bulto que se veía en su pantalón. Te preguntaste si sería gordo y grueso o largo como el tipo de la película. Lo imaginaste con el glande cubierto y sin circuncidar y preparaste el agua fresca que realmente no tenías listas desde antes de ofrecérsela. No querías hacer nada con el plomero, pero el simple hecho de imaginar esa fantasía, te había puesto muy caliente ya. Mientras llevabas el vaso de agua al baño te percataste de que tenías unos pantalones holgados y una camisa vieja que no realzaban tu figura. Te preguntaste que si se pondría duro su instrumento si te viera con una ropa más favorecedora y, sin pensar las cosas claramente, te metiste a la recámara y te cambiaste el pantalón por un short amplio, y una camisa ombliguera que usabas para hacer ejercicios.

    – Ahh, Carlos. Qué imaginación tienes. – Dijo mi esposa. En este punto aproveché para entrar en ella de forma lenta y sosegada, dejándola disfrutar de la historia lentamente.

    – ¿Quieres que pare? – Dije cuando abrió sus ojos.

    – Ni se te ocurra. – Me contestó volviendo a cerrarlos.

    – Llegaste con Pedro y le ofreciste el vaso de agua fresca. El continuó trabajando bajo el lavabo sin voltear a verte. Te sentiste decepcionada, pero decidiste intentar algo más. Su vientre seguía parcialmente expuesto y si te asomabas un poco desde el lavabo, podías ver el nacimiento de su vello púbico asomando por su calzoncillo bajo el pantalón.

    – Sigue… – dijo mientras seguía disfrutando del mete-saca de mi pene dentro de ella.

    – Dejaste el vaso en el lavabo y le dijiste que si quería parar un poco para tomar el agua antes de que se calentara ya que no tenías hielos. Vagamente te diste cuenta que el short era tan holgado que seguramente, si volteaba a verte, vería el contorno de tu pierna y tal vez, tu ropa interior negra contrastando con el tono verde de la prenda. Decidiste ignorar la voz de tu conciencia. Después de todo era un experimento para ver si su verga se le endurecía y había que ayudarle un poco. Al menos eso te dijiste mientras borrabas mi cara sonriente de tu mente para no alimentar a la culpa. “No estoy haciendo nada malo” te dijiste mientras volteabas de nuevo a ver la entrepierna del plomero.

    – Ahh cariño. Qué rico. – Dijo Laura retorciéndose debajo de mí. Yo decidí continuar con la historia.

    – Finalmente, el rostro moreno de Pedro asomó por el frente del mueble del lavabo y se quedó mirando a tus bien torneadas piernas. Su mirada pasó de la admiración al deseo en un segundo y te sentiste bien por ello. Sentirte admirada era una sensación nueva y bienvenida. De reojo volteaste a ver el bulto en el pantalón, pero al estar el ya sentado, perdiste la perspectiva que tenías anteriormente. “¿Cómo va el trabajo?” le preguntaste mientras le pasabas el vaso de agua fresca. Unas gotas de la superficie sudada cayeron en su vientre expuesto. Pensaste qué se sentiría recoger esas gotas con los labios y caíste en cuenta de que aquella fantasía estaba yendo demasiado lejos ya…

    – Acuéstate. – Me dijo Laura girándose para que me saliera de ella. Yo obedecí tomando nota de que aquella no era una posición que solíamos tomar a la hora de hacer el amor.

    – ¿Qué me vas a hacer? – Dije fingiendo una voz temerosa.

    – Ya verás. – Dijo subiéndose en mí guio mi pene a su interior con torpeza y una vez adentro se empezó a mover con la misma lentitud con la que yo lo hacía anteriormente.

    – Hmmm – Gemí. Estaba disfrutando esta leve concesión de mi esposa.

    – Prosiga señor… – Me dijo desde su gloriosa desnudez con las tetas apuntando decididamente hacia arriba y los pezones erectos. Los cogí entre mis manos y seguí con mi relato.

    – Pedro se quedó mirándote fijamente tratando de adivinar cuales eran tus intenciones. Rehuiste su mirada para no delatar tus pensamientos ni el calor que se empezaba a escapar de tu entrepierna junto con una humedad que empezaba a mojar tus bragas. El plomero le dio un largo trago a su bebida sin perder detalle del espectáculo que, sin saber si era fortuito o no, le estabas dando. Tu permaneciste ahí estoicamente reacomodando la barra de jabón y limpiando una mancha imaginaria en la superficie del mueble. En este punto, Interrumpí mi relato y le pregunté mientras se movía encima de mi con más fuerza y velocidad:

    – ¿Quieres cogértelo o solo mirar?

    – No lo sé, cariño. Es tu imaginación. Sorpréndeme. – Me contestó entre gemidos y arqueando su cuerpo para sentirme más fuertemente en su interior.

    – Pedro volvió a su posición anterior pero esta vez, no sé si por estrategia o por descuido, su pantalón quedó un poco más bajo de lo que estaba anteriormente. Esto, aunado a que su verga había crecido ante semejante estímulo, se alcanzaba a ver un poco del glande saliendo por el borde de la trusa. Como habías imaginado, lo tenía sin circuncidar, pero no alcanzabas a notar qué tan grande o tan grueso era. Pensaste en retirarte y masturbarte furiosamente en el baño de nuestra recamara para saciar al menos un poco tus ganas pero permaneciste en el mismo lugar tratando de sacar una charla trivial con el plomero que seguía trabajando. Cuando estabas describiendo lo fresca que había amanecido la mañana, Pedro extendió su mano y la metió bajo su pantalón para acomodarse su instrumento. Tú pretendiste no haber visto nada pero tu voz sonó un poco distinta, producto de la sorpresa.

    – Hmm, ¿la tenía grande? – Preguntó Laura ya completamente inmersa en la historia.

    – No lo sé, eso es lo que vamos a descubrir juntos.

    – Sigue entonces amor. – Dijo agitada. Conociéndola, intuí que se estaba aproximando un orgasmo de categoría cuatro en su interior. Decidí seguir y elevar un poco más la temperatura del relato.

    – Cuando finalmente Pedro terminó de acomodar su instrumento, su glande quedó totalmente fuera del calzoncillo. Era gordo, y moreno como su piel. Tu mirada quedó clavada en esa visión mientras el plomero te platicaba que la falla había estado complicada pero que ya casi terminaba. Sentías inundada tu entrepierna y supiste que era el momento de emprender la retirada. Te despediste de él diciendo que si necesitaba alguna otra cosa te llamara y, cuando te giraste para retirarte, tu pie izquierdo, torpemente, tropezó con la pierna de Pedro y trastabillaste hasta que tu pie cayó justo en medio de su entrepierna. Pedro se agitó dentro del mueble y se golpeó la cabeza con la tubería. Por instinto, te agachaste para tocar el área donde lo golpeaste y tardaste una fracción de segundo para darte cuenta de que le estabas acariciando la punta de su pene con tus dedos. Le preguntaste si le había dolido y te disculpaste mientras seguías sobando su parte afectada. El solo se limitó a gruñir en señal de que aquel pequeño premio le estaba gustando. Mientras seguías en tu ritual de disculpas, tu mano seguía sobando su pene, ya no solo su glande sino el tronco aún dentro de su ropa interior. Pedro se quedó quieto y expectante de tu próximo movimiento. Tú sentías un hormigueo recorrer todo tu cuerpo ante la sensación que te provocaba aquel pedazo de carne prohibida que se agitaba en tu mano. Déjame ver si no te lastimaste, dijiste en una famélica excusa mientras luchabas por bajar el cierre del pantalón y liberar a esa fiera. Finalmente lograste sacarlo de su encierro y lo tuviste en tu mano con toda su excitación. Era un pedazo grande de verga, gordo y largo, y sentiste unos deseos enormes de sentirlo en tu boca.

    – Uff, si, dámelo. Pedro, dame tu verga. – Salté de la sorpresa en ese momento. En 5 años de casados, jamás había escuchado a mi esposa decir la palabra “verga”. Hasta había llegado a pensar que era anatómicamente imposible para ella el pronunciarla. Tal vez tendría un candado en sus cuerdas vocales que, al formar esa combinación de letras, entraban en modo alerta y cerraban los conductos de aire o alguna cosa así. Lo cierto es que ahí estaba mi linda y recatada esposa, moviéndose como una posesa encima de mí, mientras se imaginaba devorando la verga de un plomero virtual. Estaba a punto y mi pene me mandó un mensaje para que me preparara porque ya venía mi orgasmo en camino también.

    – Lo tomaste en tu mano y te inclinaste hasta sentir el roce del glande en tus labios. Sentiste la mano del plomero hurgando en tu short y, al no ofrecerle resistencia, sentiste su mano sudorosa acariciar tu coñito por encima de tu braga. Sus dedos torpes acariciaban la tela y sentías descargas eléctricas recorrer tu cuerpo y no pudiste evitar que un gemido se escapara de tus labios. Estos, como si tuvieran vida propia se abrieron suavemente mientras tu cabeza bajaba lo suficiente para que su verga entrara lentamente en tu boca. Podías sentir el sabor de su sudor impregnado en su miembro, la sensación de su pubis rozando tu barbilla mientras engullías su verga con gula. Pedro a su vez, había encontrado un hueco por la orilla de tu braga y había logrado colar un dedo en tu vagina empapada.

    – Ay no pares cabrón que estoy a puntooo… – gimió Laura. Otra palabra desconocida en su léxico. Ya sin el factor sorpresa, me resultaba bastante excitante el escucharla decir esas palabras en medio de su calentura. Se agitaba arriba de mi como una víbora tratando de escapar y mi cuerpo se movía a su ritmo para hacer más profunda mi penetración. Continué con mi relato.

    – Mientras el plomero te seguía dando con su dedo remojado en tus jugos, tú le chupabas la verga ya sin ningún reparo, esmerándote por sentir cada centímetro de ella en tu boca. Sentiste cómo se agitaba al ritmo de tu mamada y tu vista se nubló ante la intensidad de las sensaciones que salían de tu coñito. El dedo de Pedro entraba y salía de ti con un ritmo frenético igual al de tu boca en su miembro. Como en un sueño, lo escuchaste gritar y avisarte que se iba a venir. Dudaste un segundo si sacarlo de tu boca y dejarlo derramarse libremente pero al final decidiste dejarlo preso firmemente entre tus labios y sentiste los chorros de semen estrellándose en las paredes de tu boca y en tu garganta mientras su verga se convulsionaba en ti. Cerraste los ojos y sentiste una descarga eléctrica saliendo desde todos los poros de tu piel hasta el mismo centro de tu coño que estalló en la mano de Pedro en un descomunal orgasmooo, ahhh… me vengo – Dije sintiendo la explosión de mi propio pene subir por mis huevos, pasar como bólido por el tronco y salir en tropel hacia la dulce suavidad de tu coñito que recibió mi semen con gusto.

    – Ahhh me vengo, Carlos, me estoy viniendooo… – Fue un grito gutural el que surgió de Laura al final, casi igual al mío, mientras en nuestro mundo de fantasía, Pedro y ella misma se venían también.

    Laura se movió y se puso entre mis piernas para meter mi verga en su boca y me la empezó a chupar con desesperación mientras se acariciaba las tetas.

    – Dame esa leche Pedro, vente en mi boca cabrón, ven dame tu lechita… – De algún lugar desconocido, mi cuerpo sacó la reserva especial para ocasiones especiales y logró acumular un nuevo chisguete de semen, no tan abundante como el anterior pero si lo suficiente para dejar un hilo blanco que colgaba por sus labios y degustaba con una cara de viciosa que jamás en la vida le había conocido a mi esposa.

    Finalmente, satisfechos, apagamos el televisor, y nos acostamos. Era la primera vez que Laura veía porno, la primera vez que fantaseábamos, la primera vez que se montaba encima de mi y la primera vez que me permitía venirme en su boca. Tenía la certeza de que a partir de ahí vendrían muchas primeras veces más, finalmente me venció el cansancio y me acosté junto a mi esposa que ya dormía con una dulce apacible sonrisa en su rostro.

    Ah y era la primera vez que dormía desnuda también.

    Dark Knight

    [email protected]

  • Le reventé el culo a mi deliciosa madre (Partes 1 y 2)

    Le reventé el culo a mi deliciosa madre (Partes 1 y 2)

    Soy Fernando Campos, tengo 25 años vivo en la ciudad de México, soy originario del estado de Guerrero de un pueblo cerca de Acapulco llamado Lomas de San Juan, esta como a 40 minutos de la playa. Viví en ese lugar hasta los 21 años, al no haber mucho me vine a la ciudad para buscar una mejor oportunidad, quiero contar esta erótica historia que me pasó hace 2 años, como fue que mi despertar sexual fue gracias a mi madre.

    Mi madre mide 1.50 de estatura, es de piel morena, esta algo llenita, no llega a estar gorda es algo así como una gordibuena o una BBW como le dicen en las porno, tiene unas enormes tetas y un culo muy grande y carnoso, desde niño me acostumbré a verla casi desnuda, pues por el calor tan intenso del lugar, la cultura y educación era muy normal que las mujeres se fueran a bañar al rio o la playa sin brassier, con un short o calzón nada más. Cuando dormía se acostaba en una hamaca, con su falda y sin pena alguna se movía de un lado a otro enseñanza sus calzones.

    Mi mama no era del todo especial en cuanto a su cuerpo, pues la gran mayoría de las mujeres de mi pueblo eran parecidas, con grandes pechos y grandes caderas, mis amigos veían a mi mama casi desnuda y yo veía a las de ellos igual, esto nos parecía normal pues era de todos los días. Por ese rumbo tanto hombres como mujeres les gusta tomar mucha cerveza, yo empecé a tomar desde los 14 años en las fiestas familiares, a mis papas no les importaba. Cuando mi mama se enojaba conmigo me pegaba con lo que tuviera a la mano y me decía muchas groserías, la gran mayoría de las personas de ese lugar hablan con muchas groserías.

    La sexualidad en ese lugar es muy abierta, pues niñas de 14 o 15 años se junta (se van con su pareja) y tienen hijos a esa edad y esto no es mal visto, incluso puede haber infidelidades y esto es relativamente normal, eso si las personas riegan el chisme como pólvora y de puta no bajan a la culpable. En mi familia somos 5 personas, mi papa, mi mama, un hermano uno mayor y una hermana menor. Mi hermano mayor se fue a Estados Unidos hace 10 años y mi hermana se juntó a los 19 años y ahora vive con su esposo y tiene 2 hijos.

    Desde que tenía 12 años me gustaba asomarme bajo las faldas de mis compañeras en la escuela, incluso me asomaba bajo la falda de mi mama y mis tías, así descarada mente ellas solo se molestaban y me decía que era bien arrecho (pervertido). Cuando tenía 15 años me acuerdo que vi a mis papas cogiendo en la casa, vi como mi mama se puso de perrito mientras mi papa la penetraba, ella gritaba como perra, le decía que era su puta y que se la cogiera como eso, como lo que era una puta.

    Después de ese día, empecé a ver a mi mama como una mujer más, una que me gustaría coger, varias veces me insinué, le apretaba las nalgas y las tetas, le decía que estaban muy grandes y buenas, que mi verga entraría bien en ellas. Cuando se enojaba le decía que lo que le faltaba era una buena acogida para que se calmara, que si quería yo se la daba, ella se enojaba mas pero nunca me dijo que yo estuviera enfermo o que estuviera mal. A pesar de lo sexual que era mi madre nunca vi que usara tangas o nunca vi su conchita, siempre usaba calzones grandes o unos bloomers (bóxer para mujer).

    Hace 4 años me vine a vivir a México, porque un amigo que se vino antes encontró un trabajo en la INEGI y me consiguió un lugar, sin pensarlo le dije que sí, pues quería salir y tener algo más en la vida, mis papas lo vieron bien. Al llegar a la ciudad descubrí varias cosas, y entendí que parte de mi infancia si estaba mal, pues al parecer no tenía pudor ni respeto en mi pueblo.

    Cada medio año me daba mi vuelta al pueblo, conforme iba pasando el tiempo iba haciendo amigos en la ciudad, en una ocasión les enseñe unas fotos y videos de una fiesta de mi pueblo, en eso salieron mi mama y otras mujeres, ellas las vieron y dijeron “están bien culonas en tu pueblo, deben de necesitar buenas vergas para poder llenar esos culotes”. Yo no dije que una de ellas era mi mama, pero eso me despertó el lívido por las mujeres mayores.

    Hace dos años mis papas me dijeron que si podía ir en julio, ya que ellos serían padrinos de clausura de una prima mía por parte de mi mama, que salía de la secundaria, las fiesta en ese lugar sin importa cuál sea el motivo es una tremenda borrachera que puede durar hasta 3 días. Les dije que sí, solo que me dijeran la fecha exacta. La fiesta sería un viernes como a las 2 de la tarde, un día antes me fui para mi pueblo. Al siguiente día antes de irnos a la ceremonia de graduación, mi papa se enojó con mi mama porque a él no le cae bien la familia de mi mama, desde siempre ha sido así, así que él dijo que no iría a la clausura ni a la fiesta.

    Para lo que le importo a mi mama, le dijo que estaba bien, y me fui con ella a la clausura. El festival fue de lo más común, el acto cívico, bailes entrega de documentos y todo eso. Después de eso nos fuimos a la casa de mi tía donde sería la fiesta, ese día en su casa no había tanta gente seríamos unas 15 personas, pues como en todos lados había fiesta la gente está dispersada, así que casi pura familia fue a ver a mi prima, tíos, primos, abuelitos, lo normal. La comida fue una barbacoa típica de ese lugar, no la de hoyo o pozo como se conoce en el resto del país. De tomar fue pura cerveza pero era a morir, había cartones y cartones de cerveza.

    Ese día mi madre se fue con un pantalón de mezclilla que está a reventar con sus tremendas nalgonas que se cargaba, también llevaba una blusa de color negro, cuando se agachaba se le podían ver cómo le colgaba sus enormes pechos, sé que estaba algo caídas pero muy buenas para unas rusas. Solo de imaginar en meter mi verga dentro de sus tetas grandes, carnosas y calientes hacia que me vinera.

    Mi mama se puso a tomar con toda la familia, pusieron música tropical, bailamos y todo. Como a las 10 de la noche mi mama ya está bien tomada, ya se estaba riendo de cualquier cosa, otra de mis tías está llorando, algunos familiares más ya se estaban yendo a su casa. Mi tía la mama de mi prima seguía tomando con mi mama, fueron las dos últimas. Como a las 11:30 de la noche ya estaban tan tomada que ni se podían parar de la silla, así que el esposo de mi tía (hermano de mi mama), dijo que nos quedáramos en la casa a dormir, pues ya era muy noche para ir nos a nuestra casa, además había una cama desocupada, pues yo le dije que sí.

    Parte 2:

    Mi tío llevo a su esposa a su cama de paso acomodaba el cuarto y la cama donde me quedaría con mi mama, en lo que yo seguí en el patio limpiando un poco el relajo que se quedó. Poco después mi tío regreso y dijo que todo estaba listo, nos quedaríamos en el cuarto que está subiendo las escaleras en el segundo piso, yo le dije que estaba bien que iba al baño, regresaba y me llevaba a mi mama. Él dijo que él se la llevaba para que yo me fuera más tranquilo, tome unas servilletas y me fui al baño, mi tío vio eso y supongo que pensó que yo no iba precisamente a orinar. Tomo a mi mama del brazo y la metió a la casa, yo fui al baño orine y salí rápido.

    Como la subida de las escaleras de la casa estaba algo inclinada subí con cuidado, no hice ruido alguno, iba entrar al cuarto cuando escuche que mi tío estaba hablando, pensé que mi mama se había despertado, con cuidado me acerque a la puerta que estaba entre abierta para ver qué pasaba. Vi como mi tío su propio hermano le está sobando nalgas a mi mama que estaba acostada en la cama dormida, con las dos manos sobre sus enormes y carnosas nalgas parecía que se las estuviera puliendo el cabrón. Mientras decía: “hay hermanita estas bien buenas, tienes unas nalgotas bien ricas desde niños siempre quise cogerte pero nunca te dejaste pinche puta, tu marido es un pendejo yo te daría todas las noches por el culo y tu papaya que ya hasta me hubiera acabado tus nalgas”.

    Mi mama está bien dormida que ni cuenta se daba, mientras mi tío le apretaba las nalgas que eran tan grandes que ni le entraban en la mano, se agacho un momento y le empezó a dar varios besos a su culo, después con una mano le empezó a sobar sus tetas, el muy cabron con una mano le soba el culo y con otra sus chichis, que lejos de enojarme me estaba calentando, después se bajó el pantalones y le empezó a tallar la verga en su culo, la ponía a la altura de su orto y le daba empujones, mientras le decía “pinche hermanita está bien buena, como siquiera hacerte mía ahorita pero ya no ha de tardar este cabron, mínimo una calentadita si te voy a dar”.

    Le desabrocho la blusa y se veía como las enormes tetas de mi mama apenas y cabían en ese brassier, empezó a mamarle una chichi, y con una mano empezó a sobar su panocha. El muy cabron empezó a desabrochar el pantalón de mi mama, en ese momento si me enoje, pues dije son mamadas, di unos pasos atrás y empecé a toser y caminar con pisadas fuertes, para que escuchara que venía. Ante de entrar toque la puerta y él me dijo: “que paso hijo ya estuvo”, le dije: “Si parece que me callo pesada la comida”, el solo sonrió, me dijo que había venido a dejar unas cobijas, vi como el botón de pantalón de mi madre estaba desabrochado y su blusa toda mal abotonada pero no le dije nada al cabron.

    Me dijo que me había puesto una colchoneta en el piso para que me durmiera me dio una cobija y una almohada, me pregunto si así está bien o si necesitaba algo más le dije que no. Me dio las buenas noches y salió, se veía que tenía bien parada la verga de tanto masajear a mi sabrosa madre. Cuando salió le puse seguro a la puerta no fuera a ser que el cabron quisiera regresar más tarde, yo también está bien caliente de solo ver lo que le estaba haciendo a mi mama, que estaba tan dormida que no sintió que casi se la cogen. Me pare y me acomode del lado de mi mama, iba a dormir junto a ella y no en el piso, dije si mi tío se la manoseo como quiso que yo no pueda, vamos a terminar lo que empezó ese cabron.

    Le quite los tacones que llevaba ese día, y como ya tenía el pantalón desabrochado poco a poco se lo fui bajando, pude ver que ese día llevaba un calzón tipo tanga de color blanco, no tan chico pero no de los grandes que ella acostumbra usar, con un corazón en medio de su braga, eso me calentó y me puso la verga como piedra, empecé a sobarle su panochita sobre su calzón. Se la hice a un lado y vi como tenía su panocha peluda pero bien sabrosa. Después le quite la blusa y la deje en puro brassier, me pare y la vi acostada en la cama solo en tanga y brassier, sabía que ese día por fin me la podría coger.

    Como un loco empecé a manosear sus tetas con mis dos manos, estaban muy suaves como se esperaría de una perra chichona, metí mi cara en medio de ellas y empecé a mamarle las dos poco a poco, mi madre seguía profundamente dormida, jugué con sus enormes y carnosas tetas como media hora. Me quite el pantalón y me deje el puro bóxer, saque mi verga y me puse encina de mi madre trate de poner mi verga en medio de sus tetas para hacerme una rusa pero fue muy difícil y por momentos parecía que se despertaría, así que solo empecé a darle de cachetadas en sus tetas con mi verga.

    Con más calma le fui bajando su tanga hasta altura de las rodillas, vi que estaba algo mojada su puchita, le empecé a meter dos dedos, no era un chocho bonito estaba algo descuidado pero no me importaba de seguro aun apretaba algo. Le metí después tres dedos enteros y ella apenas y empezaba a dar pequeños saltitos, olí mis dedos y olían preciosos al olor de la puchita de mi madre. Le puse mi verga entra las piernas y empecé a mecerme como si me la estuviera cogiendo mientras le sobaba su pucha, cuando está apunto de meterle la verga se despertó y me dijo “que estás haciendo hijo de la chingada”, no podía ni hablar bien aún seguí muy tomada, le dije que estaba tomada y que la verdad me la quería coger.

    Trato de pararse pero la jale con fuerza y le dije que se la iba a meter, ella tapo con su mano su conchita y me dijo mira cabron, si me vas a dar que sea por el culo, mi papaya es solo para tu papa, me sorprendí tanto pues pensé que se enojaría, sin avisarle puse la cabeza de mi verga en su culo y se la empuje de un golpe, ella grito de dolor, y dijo que era un pendejo, no podía creer que le está reventando el culo a mi mama, la embestí tan duro y tan rápido que a los 5 minutos acaba dentro de su culo, ella entre dormida y despierta me dijo “nada más para eso andas de caliente”, le dije “espérate puta, apenas empecé” empecé sobar sus tetas y a los 5 minutos después, otra vez me puse duro y le intente meter la verga en su panocha, ella se enojó y me dijo que si no entendí, culo para mí y papaya para mi papa, le respondí “hasta fiel me saliste pinche puta”.

    Le di por su culo como 20 minutos, quizás más a todo lo que daba que sonaba como chocaba sus muslos con mis piernas, la levante y la puse de a perrito, mientras la cabalgaba le decía que era un puta, eran tanto mi excitación que se la metí hasta el fono de un empujo y me corrí en su culo, la deje así empinada para que mi leche no se saliera. Con la leche que aún tenía la cabeza de mi verga se la talle en sus pelos de la vagina, después de eso ella me dijo “ya estas feliz ya me cogiste pero cuidadito dices algo porque te corto la verga carbón”. Desde ese día sigo el juego sexual con ella le toco las tetas, le aprieto las nalgas o le sobo la panocha esperado algún día deje que le revienta su conchita.

  • Como mi esposa se mete a puta y el morbo que me produce

    Como mi esposa se mete a puta y el morbo que me produce

    Hacía tres años los negocios me iban francamente bien, y como no, a mi mujercita no le podía faltar de nada. Hay que reconocerlo, eso de no dar un palo al agua en toda tu vida, comer sano y como único esfuerzo el que se hace sudando en el gimnasio, hace que el cuerpo se mantenga joven y espectacular; y eso es lo que le pasa a mi mujercita, a sus treintaicinco años está más buenorra que muchas de veinte, tiene un culo que dobla cuellos a su paso; bueno solo un pequeño estrago de la edad había pasado por ella, la ley de la gravedad que no perdona, y por eso, desde hacía un tiempo Rosana había estado sugiriendo la posibilidad de operarse las tetas, siempre las había tenido grandecitas y eso había podido favorecer que se les pusiesen colgonas, y a mí la idea de que se pusiese unas tetas aún más grande y duras también me atraía.

    Como regalo de su treinta y tres cumpleaños se lo regalé, o digo más bien que hice un regalo para los dos, una operación de aumento de pechos en la mejor clínica. Verdaderamente quedó espectacular, cuando llegó la primavera no había tío que al mirarla de frente pudiese evitar fijar la mirada en su escote; yo a su lado iba la mar de orgulloso, nunca he sido un tipo celoso y además me gusta presumir de mujer, ver esa mirada lasciva de otro tío fijándose en mi mujer y notándosele el deseo de follársela bien duro me pone a tope. Otra cosa que hizo, y esto fue porque yo se lo pedí insistentemente, fue depilarse con láser todo el vello del cuerpo. Me gustan mucho los chochitos depilados, cada vez que íbamos a una playa nudista y veíamos a alguna chica con el chochete depilado yo le pedía a mi mujer que se lo depilase, ella siempre me decía que era muy incómodo el picor de cuando comienza a crecer el vello púbico, cuando le propuse la solución definitiva del láser aceptó.

    Tengo que contaros como ya os dije antes, que me gusta exhibir a mi mujer, me pone ver como otros tíos la desean, cuando encargué las sesiones de depilación para Rosana pedí a la encargada del salón de belleza, una buena amiga mía, que convenciese a mi mujer de que la depilación se la realizase el único hombre que había allí trabajando, este tipo solo se dedicaba a realizar la depilación de los hombres. Convenció a mi esposa diciéndole que era el mejor en ese trabajo, y mi amiga me contó que su empleado se puso entusiasmado cuando se enteró de que depilaría al completo a mi esposa, imagino lo que se le pasaría por la mente cuando la tuviese abierta de piernas mostrándole el coño al completo.

    Hace un año, debido a distintas circunstancias adversas los negocios comenzaron a irme mal, en un principio no le dije nada a mi esposa, pero cuando la situación se fue haciendo crítica le expliqué que, si quería seguir llevando su tren de vida tendría que buscarse un trabajo, y ahí estaba el problema, Rosana no había trabajado en toda su vida y no sabía hacer de nada, hasta las labores domésticas venía a realizarlas una señora. Bueno, hay una cosa en lo que es realmente buena, el sexo, follar con mi mujer es todo una gozada y hace unas mamadas que te quitan la respiración.

    Cuando le expliqué la situación me dijo –Pues como no me meta a puta no sé lo que voy a hacer, tú ya sabes que no se trabajar de nada- Pensé que no lo había dicho en serio, pero seguidamente, al ver mi cara dijo que si nuestra situación era tan precaria no teníamos que ser mojigatos, y al fin y al cabo –con mi cuerpo, con las tetas que me regalaste y mi chochito depilado estoy segura que de puta haría un buen dinero-

    No salía de mi perplejidad, y una cosa es no ser celoso, pero que tu mujer se meta a puta y se la folle cualquiera que pague es otra cosa.

    Finalmente, dada la situación en que nos encontrábamos, ya que la empresa la tuvimos que cerrar, accedí. Alquilamos un apartamento junto a una zona empresarial y contratamos una línea de móvil nueva, una que solo la usaríamos para este nuevo negocio, fotografié a mi esposa en multitud de posturas sugerentes para insertarlas, sin que se reconociese su identidad, en varias páginas de contactos. Pusimos de tarifa ochenta euros por un servicio completo de media hora y ciento veinte euros si el cliente quería permanecer una hora. El primer día ya tuvo cinco clientes, cuatro de los de media hora, y uno, que estuvo un poco más y que por cierto fue bastante generoso.

    Yo me quedaba en el apartamento hasta que llamaba algún cliente al móvil, cuando Bianca, que era el nombre de guerra que se había puesto en los anuncios, le daba la dirección y quedaba a la espera de que subiese el cliente yo me bajaba al portal simulando que era un vecino del bloque y esperaba por si hubiese algún problema. También colocamos un micrófono oculto que transmitía a un terminal que yo me llevaba por si hubiese problemas con algún cliente, habíamos acordado una palabra clave que Rosana diría si precisaba ayuda y que, si observaba un cliente que me inspirase poca confianza la avisaría por teléfono y no le abriría. Los hombres que subieron los primeros días no me escamaron nada, todos eran típicos ejecutivos bien vestidos, y en lo que me fijaba particularmente era en el tamaño de sus manos y pies, como soy muy morboso y conocía la teoría de que el tamaño de los penes están en proporción de los tamaños de manos y pies, yo morboseaba con el tamaño de lo que le iban a meter a mi mujer, siempre me colocaba el auricular nada más que los veía subir por el ascensor.

    Desde que entrábamos en el apartamento por la mañana Rosana se vestía con su uniforme de trabajo, un uniforme que, en cuanto se dispusiese a prestarle el servicio al cliente se desprendería de él: una pequeña batita traslúcida a través de la que se veía un pequeño sujetador que apenas cubría la mitad de sus tetas y un diminuto tanga, ah, y unos zapatos de tacón de aguja.

    -Hola cariño, yo soy Bianca ¿y tú?, que es lo que te gustaría que hiciésemos- Así es como siempre se presenta mi mujer a los clientes. Me da un morbo grandísimo escuchar a Rosana mientras se entrega a sus clientes, es muy buena haciéndolo. Cuando se van vuelvo a entrar en el apartamento y le pregunto qué tal le ha ido, ella sabe que yo la estoy escuchando mientras trabaja y cuando le pregunto si al oírla gemir y jadear estaba teniendo un orgasmo de verdad, ella me cuenta si fue fingido o real, a mí me podría engañar porque al oírla no se diferenciarlo. Recuerdo a su primer cliente, me contó que el orgasmo fue fingido y que no estaba muy bien dotado, pero al tipo sí que se le oyó disfrutar de lo lindo, también recuerdo que, mientras me contaba lo de este cliente, sonó el teléfono y nada más colgar Rosana tuve que salir corriendo, mientras mi mujer le indicaba a que piso tenía que llamar el tipo le dijo que ya estaba dentro del portal; me lo crucé entrando él en el ascensor.

    Recuerdo que era un tipo alto y muy elegante, como no, me fijé en el tamaño de sus manos y pies, eran bastante grandes. Oí la misma presentación de mi mujer y a él contestarle –ya veremos, me voy a ir desnudando-, al poco fueron dos veces las que oí a mi esposa gritar y jadear, después la escuché decir –por ahí no- y decir él –te voy a pagar veinte euros más, pero me voy a correr en tu culo-. Yo estaba temiendo tener que subir y abrir la puerta si mi mujer decía la palabra clave que habíamos acordado si necesitaba ayuda, pero no, no dijo la palabra clave, si la escuche decir –despacio por favor, ay, más despacio que me duele, aaah, aaah-, después le escuché jadear a él y pedirle que se pusiese de frente, al poco de finalizar oí decirle a mi mujer –¿llevas poco tiempo en esto verdad?, ¿nunca te habían follado por el culo?- y a mi mujer responderle –Es verdad que llevo poco, tu eres mi segundo cliente, y nunca antes me habían follado por el culo- antes de irse le dijo –por ser el primero a quien le entregas ese precioso culito quédate con esta propina, ya te llamaré para otra vez-.

    No aguanté la espera, pensé que el tipo bajaría por el ascensor y yo comencé a subir por las escaleras, me lo crucé, no puedo describir lo que sentí al ver de frente al tío que se había follado por primera vez el culo de mi mujer, cosa que no me había dejado hacerle jamás. Nada más entrar en el apartamento, Rosana viendo mi cara y siendo consciente de que yo lo había escuchado todo me dijo –no te pongas celoso, que esto es solo un trabajo, en poco más de media hora he ganado ciento cincuenta euros-, -¿y esos orgasmos eran fingidos?- le pregunté yo, -no te voy a mentir, este tío tenía una buena polla y la verdad es que sabía follar muy bien, si, he tenido dos orgasmos seguidos, son cosas que pueden ocurrir en este trabajo, y si te molesta tanto que haya sido otro tío el primero que me haya penetrado por el culo te tendrás que aguantar, si quieres fóllame tu por ahí, que ya sé que es algo que me has querido hacer y yo nunca te he dejado -. ¿Y por qué rechazar el ofrecimiento? pensé, puse a mi mujer en pompa y le penetré por su ya dilatado ano. Como no le había dado tiempo a lavarse lo tenía todo pringado, seguro que aquel tipo no había llevado preservativo, se notaba semen en la entrada del ano y entre las nalga, tuve que preguntarle -¿has dejado que te folle sin preservativo?, porque tienes el culo lleno de semen- Rosana me respondió –me di cuenta de que se lo había quitado cuando me la sacó del culo y me di la vuelta, pensé que se lo quitó al sacármela del culo, parte de la corrida me la ha echado en la boca y en la cara, pero no lo pienses más y fóllame-. Yo me encontraba completamente excitado, fui el segundo tío que se folló a mi esposa por el culo. A la media hora de yo acabar ya estaba recibiendo la tercera llamada del día, mi mujer de puta es una mina.

    El tipo este que le desvirgó el culo se ha convertido en un cliente asiduo, quizás el mejor de todos. Yo sigo padeciendo los celos lógicos que produce el que tu mujer se prostituya. Además de oírla cuando trabaja, como sabe que yo soy un morboso, ella se recrea contándome con pelos y señales como se lo hacen los otros y cuando ha tenido a un cliente bien dotado me describe su miembro, como se los come y como disfruta siendo penetrada cuando alguno de ellos es buen follador, pero también, aparte de los celos, como buen cornudo que consiente que otros se follen a su mujer, disfruto del morbo y sé que ella disfruta aún más, y vaya si disfruta, tanto haciéndolo con otros como contándomelo a mí.

    Ha sido la mejor inversión de mi vida, las grandes tetas y el coñito depilado de mi mujer nos sacó de la ruina.