Autor: admin

  • El abuelo (Parte 6)

    El abuelo (Parte 6)

    Esa noche al llegar al hotel descubrí en el hall, sentado, al muchacho que nos trajo el desayuno. No llevaba el uniforme, lo que significaba que estaba esperando nuestra llegada. Ya era medianoche. En recepción estaba el conserje con una sonrisa de parte a parte apenas nos vio entrar. Le pregunté si sería penoso hacernos llegar una botella de agua con gas a la habitación.

    — Tienen agua, refrescos y botellines de licor en la nevera de su habitación…

    — Sí, ya me consta, pero no hay ninguna con gas; si es molestia o ya no es posible…, no hay problema, no se preocupe.

    — Gracias, disculpe usted, está cerrada la cocina, —dijo el conserje.

    — Disculpe, señor, si lo desea puedo salir a comprarle su botella a un bar cercano y se la subo a su habitación, —dijo el muchacho acercándose a nosotros.

    — Toma dinero, —le dije.

    — Deje, señor, ya me lo dará, voy en una carrera antes de que cierre, —y se salió corriendo.

    Aun no nos habíamos desnudado del todo, estaba Anselmo lavándose la boca, y sonó el timbre de la puerta. Llegó el chico muy pronto. Había ido corriendo y había venido pausado para no llegar jadeando. Le hice pasar. Cerró la puerta y le di un beso a sus labios, mordiéndole suavemente su labio inferior. Me abrió la boca y le dejé mi lengua para que jugara con ella, luego transportamos ambas lenguas a mi boca y así jugábamos hasta que salió Anselmo. El chico, mirándome, se acercó a saludar a Anselmo y lo besó en la boca. Anselmo llevaba su pantalón puesto, iba descalzo y sin camisa y se sentó en el sillón que había frente a la cama. Se sacó su libro y se puso a leer para desentenderse. Ya estaba en primera fila para contemplar lo que iba a venir.

    — ¿Cómo te llamas?, —pregunté al muchacho,

    — Loren, Lorenzo, pero es Loren, —me respondió.

    Lo invité a que se desnudara y dejara su ropa en una de las banquetas y yo acabé de desnudarme y lo dejé con el resto de mi ropa que estaba en la otra banqueta.

    — Anselmo, ahora venimos, vamos a la ducha, —dije.

    — Ya iré yo luego, —respondió y siguió leyendo.

    Cuando estábamos en la ducha, mientras nos lavábamos uno al otro, me pregunta:

    — ¿Quién es este Anselmo?

    — Anselmo es mi novio, —respondí.

    — ¿Tu n…, su noviooo…?

    Asentí con mi cabeza y con una mueca en la cara dando a entender que nada había de extraño.

    — Debe tener 60 años o qué se yo…

    — Tiene 73

    — ¿Queee…? ¿Y folla aún?

    — Totalmente en forma, aunque hoy estamos muy cansados y lo voy a dejar tranquilo, pero gusta ver cuando follo con otro, —le contesté.

    — Ah, se ha sentado para mirar lo que hacemos…, —dijo.

    — Sí, para mirar.

    — Y ¿no…?, ¿nada…?, ¿quieto…?

    — Si le apetece lo hará conmigo, a ti te dejará tranquilo…

    — ¿Sí?, ¿por qué?

    — Porque tendría que pedirte permiso y no te lo pedirá teniéndome a mí, —le contesté.

    — ¿Le podría dar permiso antes?, o rogárselo; nunca he follado con un mayor, siempre con amigos, me gustaría probar…

    — Anselmo es delicioso en el sexo, muy delicado, silencioso y muy activo, se lo puedes decir cuando salgamos, pero primero quiere verme disfrutar con otro…; usaremos condón, sobre la mesita los hay; si vas a penetrarme avisa para ponerte o que te ponga un condón, lo mismo haré yo.

    — Yo soy más pasivo, me gusta que me la metan.

    — Yo también, pero no hay problema, haremos lo que nos apetezca, porque el sexo es libertad con respeto.

    Nos acabamos de lavar y le indiqué que se limpiara el culo. Como se extrañó lo hice yo y le indiqué que hiciera lo mismo, que el sexo es más agradable sin malos olores y sin accidentes. Le pareció bien y lo hizo. Fue una suerte porque sacó más mierda que un caballo. Cuando ya estaba limpio y seco, le pasé un frasco de DIOR Sauvage EAU DE PARFUM para untarse el cuerpo. Le pedí que me perfumara mi cuerpo, lo hizo, y luego lo perfumé yo. Me pareció en ese momento con el pelo alborotado y medio mojado un chico muy guapo. Le dije que no se olvidara de la crema lubricante que es a la vez dilatadora, porque el sexo no ha de ser un martirio sino un placer.

    — Pero siempre duele algo, —dijo sonriendo.

    — Sí, pero sin desgarros, sin imposibilitar el disfrute, que sexo sin placer no tiene sentido, no vamos a violarnos sino a pasar un rato bueno, —contesté.

    Todo esto se lo decía porque a veces lo notaba como nervioso, otras receloso y otras animado. Conseguí que nos animáramos. Él lo necesitaba porque iba a tener un voyeur, cosa a la que no estaba dado, y yo para superar mi cansancio.

    — Loren, yo soy Juan Pablo, no me hables de usted, eso lo dejas para Anselmo, —le dije.

    — Gracias, Juan Pablo, esto queda en mi secreto, como el secreto profesional, —respondió.

    Salimos los dos, él me tomó por la cintura y yo lo cogí por los hombros. Nos pusimos de pie delante de Anselmo y dije:

    — ¡Anselmo! —levantó la vista cara a nosotros, nos miró— ¿podemos comenzar?

    — Estáis muy guapos así…, la cama es vuestra.

    — Señor —dijo el muchacho—, si usted desea intervenir de alguna manera, no me preocupa, ni me pida permiso, todo lo tiene concedido.

    – Vosotros a lo vuestro, yo acabaré el capítulo y todavía me he de duchar…

    Decidimos —mejor decir que lo decidí yo—, meternos sobre la cama y comenzar por lo más fácil, un 69 con una mamada mutua y que se nos ocurriera algo. Como el muchacho tenía ganas, mamó de mi pene para ponérmelo duro y lo consiguió. Yo le iba comiendo el culo y él reaccionaba positivamente a los estímulos y elevando su rostro y cercando mi polla con sus dientes me dio a entender que deseaba que yo iniciara en serio una penetración anal en toda regla. Lo agarré con mis manos, le di media vuelta, lo posé en cono con el culo en lo alto, con dos cachetadas entendió que tenía que abrir las piernas y mostrarme su culo.

    Ya estaba abandonado a mi voluntad, porque estas cosas no han de hacerse con remilgos, a no ser que sea por amor; cuanto se juega por pasión una de las piezas del juego es la violencia y luego el aparente despreció rebajando la dignidad del otro. Por eso, violentamente le traspasé el culo con la sola preparación previa. Gritó, gritó de dolor, no me asusté, hice como quise para este efecto, ver el dolor y la humillación en el otro.

    Esto puso a cien a mi querido Ansel. Se levantó, se fue al baño y, mientras yo follaba al muchacho violentamente para que gritara más y más Anselmo se animó en la ducha, se secó y salió. Se me acercó y fui sacando mi polla de aquel culo dolorido para que Anselmo lo follara. Le puse el condón, lo besé y le ayudé a penetrar al chico. Fácilmente Anselmo llegó al final y el chico dio un grito y un amago de escapar. Me había puesto delante para meterle mi polla en su boca. Se deleitó lamiendo y Anselmo inició su mete y saca lentamente para luego ir acelerando. El chico estaba siendo follado por los dos grandes agujeros de su cuerpo.

    Anselmo está llegando a su orgasmo. Yo le veía la cara de felicidad y el muchacho se sentía feliz agarrándose de mis nalgas, que apretaba con sus manos incluso daba la sensación de que me había clavado alguna de sus uñas. Anselmo llegó al final y comenzó a eyacular. Por mi parte empujé fuertemente mi polla hasta el fondo de su boca para descargar mi leche profundamente en la garganta del chico. Lo hice sin avisar y descargué toda mi leche en su boca. No pudo con todo y se le iba escapando por la comisura de sus labios.

    El chico se quedó toda la noche con nosotros, a las 6:00 se fue a la ducha, se lavó, vino a la cama a darnos un beso y se fue a su trabajo. Anselmo y yo decidimos dormir, me levanté y vi que el aviso “DO NOT DISTURB” había sido colocado en la parte de afuera por nuestro amiguito Loren.

  • Bacanal con una vecina madura

    Bacanal con una vecina madura

    Cuando mi novia terminara su máster nos íbamos a independizar, a mis veintisiete años a punto de cumplir los veintiocho aún vivía con mis padres. Era un edificio de cinco pisos, mis padres se quejaban de que en estos últimos años solo venia gente grotesca y basura en los pisos alquilados, despotricaban a toda persona recién llegada, en fin, estaban volviéndose viejos. Dos semanas atrás habían llegado unos nuevos inquilinos en nuestro bloque, para ser exactos estaban al final del pasillo.

    Mi madre los describía como basura que nadie quiere y nos la endosan a nosotros. Se trataba de una familia de cuatro miembros, dos hijos el marido y la mujer. El matrimonio era cuarentón, los hijos sobre unos dieciocho y el otro unos veinte. Eran estridentes, locuaces, se pasaban el día en la calle, trapicheando y varios intereses culturales; el marido un bebedor profesional. Trabajaba en la construcción, podía verlo en el pasillo lleno de polvo y tambaleante muchas veces, como es de suponer no era por el cansancio acumulado, sino por el ejercicio que conlleva el levantamiento de codo hacía la boca. Era gordo, su cara era como una puesta de sol rojo sangre. Balbuceaba en vez de hablar. Ella era una mujer aguerrida, solida, bien asentada en el suelo, de cuerpo vigoroso, culo redondo moldeado y algo culona, subido a pesar de su edad; sus piernas eran solidas como la piedra; tetuda que parecía que sus pechos estaban adosados a su cuerpo; cara angulosa, labios carnosos de ojos vivaces, morena de pelo y piel.

    La veía barrer la escalera con sus pantalones de chándal ceñidos así como su camiseta, siempre de publicidad, de esas que regalan en los supermercados o negocios. La primera vez me llamo la atención, le di los buenos días y ella se me quedó mirando y me contesto “buenos días tenga guapete”. Siempre marcaba tanga y se vislumbraba bajo esa camiseta un sostén de colores estridentes.

    La verdad es que la cabrona me ponía, tenía esa ordinariez morbosa. A ella no le pasó desapercibido tal hecho, incluso cuando nos cruzábamos me miraba de forma intensa, descarada y morbosa.

    Era sábado, yo salí y al encontrarnos en el pasillo me pregunto si nuestra televisión funcionaba bien, ya que en la suya no podía ver ningún canal, además de no estar nadie esa tarde los suyos porque estaban en el campo de futbol viendo el partido, aunque –remarco- tampoco entendían mucho sobre “los enchufe y to eso que va a la pared”. Dije que si, que nosotros teníamos señal y me pregunto “si podrías tú apañarme la señal”. Me hizo entrar en el pequeño apartamento. Miré los cables y enchufe el cable de la antena. Me dio las gracias y me dijo que me tomara algo, por las molestias. Llevaba un vestido de verano con estampados veraniegos vulgares, ceñida como siempre. Al ponerse al lado de la ventana pude observar que no llevaba sostén, sus pezones se marcaban atrevidos. Me hizo sentar en un raído butacón, abrió la nevera y la vi repleta de cervezas, me dijo que era lo único que tenían en fresco. Dije que sí, no había problema. Me pregunto por mi profesión y preguntas típicas de cotilleo. Respondí vagamente, ella estaba sentada enfrente de mi con las piernas cruzadas, para después abrirlas. Pude comprobar que también iba sin bragas. Pude ver la rajota del coño. Me miró a los ojos. No solo aguante su mirada, sino que me puse la mano en mi paquete enrabado. Cuando quiero soy descarado, me gusta follar y era evidente que ella era carne de cañón asequible en ese instante. Con seguridad pregunte:

    — ¿De cuánto tiempo disponemos?

    — En una hora llega el bus a la parada, ma o meno… — contesto ella.

    — ¿Aquí mismo, o en la cama? — pregunté mientras me sacaba la tiesa polla de mi bragueta.

    — Te hago la chupada aquí, despue follamos en la cama.

    Fue una gran mamada, succionaba como una ventosa, ponía saliva, lengüeteaba mi glande, el tronco, los testículos. No podía más, le dije que invirtiéramos la posición, ella se sentó, abrí su potorro depilado y comí coño y culo. Era un coño de grandes dimensiones, rosado, viscoso. No tardo en gimotear. Le entré un dedo, dos dedos, tres dedos; el índice de la otra mano lo tenía en su ano. Pidió polla, nos levantamos y entramos en el cuarto, tiré de su vestido para arriba, yo me quite los pantalones y camiseta. Se tumbó en la cama y se abrió de par en par. Cogí posición y se la clave hasta el fondo. Di ritmo al mete saca, no había mucho tiempo que perder. Ella mojó enseguida, note los flujos que le salían, iba a correrme, saqué la polla, me puse a la altura de su cabeza arrodillado; la succionó, no tarde en lechar, ella tragó toda la corrida. Sin más me fui.

    Esa misma noche salí de copas con Héctor, le conté que cuando mi novia volviera de sus estudios nos íbamos a vivir juntos. Se alegró. Héctor era de mi edad, un grandullón de porte achulado, ligón y follador nato por excelencia. La conversación fue a esos derroteros:

    — Y ahora sin la novia te aburrirás.

    — Bueno, algo cae, ya me entiendes… Incluso hay vecinas…

    — Eso quería preguntarte, el otro día cuando estaba con el camión del reparto y la vi, no tenía el sentido del ridículo en su vestimenta, pero molaba la puta ostia — dijo Héctor.

    — Esta misma tarde sin ningún problema me la he ventilado — dije en tono orgulloso.

    — ¡No me jodas! ¡Cayo la hijaputa! ¡Qué cabronazo! ¿Qué tal la hembra?

    — Ha sido a escape, con la excusa de arreglarle la tele se me ha regalado en diez minutos sin problema alguno: mamada y monta, encima traga.

    — ¿Cómo puedo contactar con la morra?

    — Intentaré algo… — dije.

    — El miércoles es fiesta, estoy en el antiguo estudio de mi viejo, no más de cinco minutos de donde vives, ya sabes…

    En los días posteriores hubo miradas de complicidad, chabacanera con sus hijos, los cuales se pasaban el día fumando en la entrada del edificio, el vecindario se quejó, hubo incluso reunión de vecinos. Había que tomar cartas en el asunto dijo el presidente de la comunidad de vecinos.

    La encontré en el descansillo barriendo, aproveche sin que me vieran otros vecinos para decirle:

    — El compañero del camión de reparto me ha dicho si te interesaría mañana tomar algo en su estudio, no sé si lo conoces… te ha visto algunas veces.

    — Ah, ese grandote guapote, lo he visto, sí. Pos dile que quisa… a ve… pa que será…

    — A las cuatro, mañana si puedes te espero en la esquina y vamos. Estás casada, tampoco guerras llamar la atención… — dije en tono sarcástico, aunque imperceptible el doble sentido de las palabras para ella.

    El miércoles estaba yo en el bar de la esquina, a la hora convenida la vi. Salí, tampoco era cosa de invitar a las grandes señoras cerca del vecindario. Caminamos poco tiempo, ella vestía pantalones de chándal rojos (nuevos) y camiseta de diferente publicidad (también nueva). Se había peinado la melena y recogido en un moño. Subimos al estudio. Pulsé el timbre. Salió Héctor al fondo pude ver tres personajes. A la maña siguiente partía en avión donde mi novia terminaba sus estudios. De regreso, mi madre me informó que los inquilinos conflictivos ya se habían marchado.

    Al mismo tiempo mi amigo Héctor me llamo y me dijo que me enviaba vía e-mail dos archivos de video.

    El sonido y la imagen eran de alta calidad, era evidente que era la cámara de su amigo apodado el tentáculo, nada menos que una CANON XF405 4K UHD 60P . Una dual pixel. La grabación empezaba nada más sonar el timbre. Ella entró — el plano era de seguimiento de cámara al hombro. Héctor solo llevaba unos calzoncillos Kelvin Klein negros. Fue escrutada con ojos voraces, al mismo tiempo que daba la vuelta alrededor de ella. Al volver al inició de su giro, es decir la cara, la morreo a lengua al mismo tiempo que cogía sus nalgas fuertemente. La hizo pasar al baño. El encuadre se mantenía fijo en la puerta. Salieron, ella desnuda. Le dijo que caminara, y así de esta manera fue exhibida delante de sus tres amigos. Héctor por la espalda le cogió los pechos, eran de pezón oscuro, algo caídos y los bamboleó arriba y abajo, también hacía los lados. En el cameo que tuve con ella no pude observarla bien debido al tiempo limitado; era una mujerona con curvas, solida, muy vertical. El cámara enfoco el centro del estudio, en el cual había una cama improvisada. Entró ella y Héctor en plano general. Ella sumisa obedeció sin remilgar a ponerse a cuatro patas, la intención no era otra que mostrar su parte posterior. Héctor le abrió las nalgas y quedo a la vista un gran coño, después abrió la parte superior de sus nalgas para ver el orificio rectal. Se oyeron comentarios varios: “hembra potente”, “usable”, “vaya rajota” “para darle pollazos”. Héctor hablo a cámara diciendo: “es evidente que es una hembra usada en todas sus variantes y, como anfitrión me toca abrir el espectáculo ¡¡Que empiece la función!! — al mismo tiempo que se quitaba sus Kelvin Klein.

    Héctor ya llevaba empalme notable, su gran polla apuntaba al techo. La tumbó en la cama hasta que la cabeza quedo colgando. En esa posición le folló la boca. Ella babeaba, se atragantaba, sus ojos estaban llorosos. Héctor se incorporó y le pidió posición de perrito, alineó su polla al coño y embistió con precisión. El embate sonó como un latigazo, y otra vez, y otra. Empezó mete sacas. Ella jadeaba, ronroneaba, susurraba. Héctor saco su polla, bajo la posición de ella y le escupió de forma sonora en su ano. Embistió con ganas, aunque la polla había quedado a medio conducto. En el plano posterior le fue lanzado un bote de vaselina. Le abrió el culo y la unto. Metió dedo, miraba con ojos febriles de loco. Volvió a incorporarse y está vez si entró toda. Ella emitió un sonoro aullido, fue bombeada, su moño era agarrado y tenía que arquearse. Recibió descarga en la boca, incluso después de lechar, Héctor mantuvo su polla un buen rato dentro, asegurándose que había tragado. Se pudo oír el glup, glup gutural de ella. Héctor se levantó y dijo: “prosigan”.

    Fue follada su boca por el siguiente, para después ser follada en doble penetración por los otros dos restantes. En la DP el plano dejaba ver como era ensartada, por el coño y culo; los machos llevaban calcetines negros, ambos se corrieron en cara y boca. En el plano se veían cuerpos sudorosos., pollas que goteaban; de las comisuras de los labios de ella salían hilillos de semen. La sonoridad de los planos era excelente, los ohhh, ufff, mmm; se oían los bombeos de los mete sacas; la dificultad de la doble penetración, en la cual ella no boteaba encima de la polla y tuvo que ser el de abajo que tuvo que dar pollazos para arriba, en combinación en cada tacada con el que la enculaba: arriba arqueo y tacada en coño, para después el que usaba el culo metía sablazo seco y sonoro. En el plano final el cameraman hizo primeros planos ella tendida con la cara lefada y su zona anal se mostraba muy dilatada. Respiraba jadeante pero acompasada, como quien ha disfrutado. Hubo un corte en la filmación, el piraña que había estado con la cámara quería su ración ya que entró en plano. Llevaba buena empalmada, se tiró con ganas sobre ella y la pistoneó en misionero, emitía rugidos, ronroneos; ella con las piernas abiertas. Metía su polla a full, mete sacas rabiosos, embestía como un toro. El plano mostraba como en cada empujón sus huevos boteaban en el coño. El momento se volvió eléctrico, el piraña empezó a convulsionar como si recibiera descargas eléctricas, la metía profunda; un ronco ohhhh y su inmovilidad mostraron a las claras que se había corrido dentro. Estuvo un rato con la polla dentro, silencioso mirando al frente, después mostró su cara de alivio; aún con la polla clavada se vio salir bastante líquido: había meado dentro de ella. Cuando se levantó quedo demostrado, salió meado mezclado con lefa. Se oyeron comentarios entusiastas “que cabronazo” “el puto amo”…

    En un original plano con letras a pie de pantalla que anunciaban “fin de la primera parte” se la veía a ella en la bañera sin agua, por el lateral de la pantalla se veían unos testículos y una polla algo semiflacidas que iban orinando sobre ella. En cada polla que meaba sobre ella rezaba a pie de pantalla el siguiente texto:

    Héctor: 23 cm (en empalme)

    Santi: 15 cm (en empalme)

    Santos: 13 cm (en empalme)

    José: 14 cm (en empalme)

    Sebas (alias piraña): 18,3 cm ( en empalme)

    Abrí el otro archivo de video que ponía 2 parte. En ella se la volvía a ver a ella. De pie vestida con sus pantalones de chándal y su camiseta pero, con la singularidad que le habían recortado en la camiseta los dos pechos, los cuales le salían por los agujeros. Y por su parte baja, en la zona vaginal y anal un recorte igual. En un primer plano del móvil de Héctor (Samsung Galaxy S9) anunciaba vía chat una quedada de “Dogging” en un parque cercano.

    En la siguiente escena (ya usando flash incorporado de la video cámara) estaban Héctor y ella, al fondo se apreciaban luces. En ésta, en breves escenas o flashbacks se mostraba como mamaba, era follada apoyada en el coche o, ambas variantes, es decir, follada y mamada, siempre con los pantalones de chándal y la camiseta recortada. En el final del video pude observar una panorámica del bloque de pisos donde vivo, después ella es enfocada cuando sale del coche (Ford Focus, el modelo de 5 puertas). Su cara tiene semen reseco, de su boca salen chorretones de semen; su camiseta con los pechos recortados igual, todo manchado; cuando da la espalda por sus pantalones se ven chorretones húmedos de semen. A pie de pantalla salen las correspondientes letras: “12 mamadas, 5 empotres vaginales, 1 enculada y otro intento de encule (no pudo ser, su zona anal estaba saturada). Fin. Y aquí se acababa el video.

    Quedé asombrado y fascinado. A la mañana siguiente el conserje era todo cotilleo “vino que apestaba a macho” “y si vieras… como…” “los sacamos por inmoralidad”.

    Han pasado dos meses y tras un cursillo práctico de cocina, junto con mi pareja estamos cocinando para cenar.

     

  • Noche loca (Final): Trío

    Noche loca (Final): Trío

    Era la primera vez en mi vida que experimentaría eso, ¡dos penes penetrándome al mismo tiempo! Que placer, pero al principio estaba yo toda tensa, ellos me tumbaron en la cama, ambos me empezaron a acariciar como desesperados, yo gemía más que de placer por miedo, ¡sus lenguas babeaban todo mi cuerpo y sus cuerpos desnudos me enchinaban la piel!

    D: ¡Que piernas más ricas!

    A: ¡Eres una delicia Mony!

    Adrián se recostó en la cama y puso mi cara en su pene duro, yo comencé a devorarlo como hambreada, ¡Diego por su parte seguía besando y acariciando mis piernas y mis nalgas! Poco a poco diego me puso en cuatro e acostó debajo de mí y comenzó a devorar mi vagina, su lengua me penetraba sensacionalmente y yo devoraba la carne de Adrián.

    A: ¡Chúpamela mami, chúpala!

    Yo: ¡Que rica verga, Diego cómeme más!

    D: Lo que digas mamita, ¡sabes a gloria!

    Esas chupadas eran magnificas, me toco cambiar de verga yo acostada boca abajo mamaba la verga de Diego mientras Adrián se daba gusto con mis nalgas, las besaba mordía apretaba con fuerza, me masajeaba con su verga dura, era delicioso, mi amiga exhausta solo observaba acariciándose las tetas. La lengua de Adrián poco a poco se metió entre en medio de mis nalgas mientras yo tragaba ya por completo la verga de Diego quien me apretaba la cabeza para no dejas de chupas.

    D: ¡Dios que rica puta!

    A: Que suerte que te encontramos en el bar

    D: ¡Sí que suerte!

    Después de estar chupándonos nuestras partes por un buen rato, pasamos a la acción de la penetración, me pusieron boca arriba y el primero en metérmela fue Diego, el de la verga gorda me la metió con velocidad, mientras Adrián lo animaba a que me la diera más y más duro.

    A: ¡Vamos amigo, cógetela rico, dale verga a esta puta casada!

    Yo: Que rico, ¡dios mío!

    Incluso Adrián me empujaba hacia Diego para sentir más adentro su verga, me sentía en la gloria, Diego me tomo del cabello con violencia y me sentó en la cama, Adrián se puso detrás de mí y me levanto para hacer algo que no creí que se pudiera, poco a poco Adrián metía su verga, ¡que dolor!, sentí que estaba dando a luz, ¡dos vergas en mi vagina una gruesa y una grande!, que dolor, pero al mismo tiempo era un tremendo placer.

    Yo: ¡Dios no, que rico, que rico!

    A: Qué coño más delicioso, ¡lo mejor de mi vida!

    D: ¡Que mujer eres nena, que rico dios!

    ¡Los tres estábamos súper excitados, sentís como sus vergas rozaban entre ellas y como rosaban y arañaban mi vagina por dentro, uf! Después de coger de esa forma me las sacaron, y me pusieron en cuatro, el primero en darme fue Adrián, me tomo de la cintura y me embistió con fuerza mientras diego ponía su verga en mi cara

    A: ¡Que rico, que nalgas!

    Yo: ¡Así papi, dios que rico!

    No podía dejar de gemir, comencé nuevamente a comerme la verga erecta de Diego él me tomaba fotos y se reía de mí.

    D: ¡Que puta, si tu esposo supiera con quien se casó!

    Yo me movía, la verga de Adrián era magnifica, ¡cómo me empalaba uf que rico! pero ese goce no se comparaba con lo que estaba a punto de suceder!

    D: ¡Amigo levanta a esta perra y pónmela encima!

    A: ¡Jajá viene lo bueno nena!

    Yo: ¿Que me van a hacer?

    D: ¡Tu solo disfruta reina!

    Diego se acomoda sentado y tomando su pene, Adrián me cargo y me abrí las nalgas, hasta descubrir mi culo aun adolorido, ¡el cabezón de Diego nuevamente me quería lastimar mi culo!

    Adrián me dejo caer suavemente, que dolor, sentía que no podía respirar, pero no podía evitar dejarme caer en su tranca, una vez ya a la mitad yo solita comencé a moverme, ¡que dolor pero que placer! ¡Diego estaba feliz de cómo cabalga su verga, comencé a besar a Adrián, yo estaba poseída, lo tome de la cintura y acerque su verga a mi vagina!

    Yo: Métemela papi, métemela

    A: Si cariño, Diego ábrela, abre a esta nena

    D: ¡Sí! Métesela toda amiga!

    ¡Comenzó a penétrame suavemente mientras nos besábamos, que excitación, el placer era inmenso, mis movimientos los volvían locos, en ese momento me olvide de mi matrimonio, de mi vida de niña buena, solo quería esas dos vergas dentro!

    Yo: ¡Así papi, dámela, dámela rico!

    D: ¡Que culo más apretado y sabroso!

    A: ¡Cómetela toda nena, cómetela!

    Diego me la saco y se acostó, yo me subí en el y me metí su verga en mi vagina, comencé a cabalgarlo, Adrián nos miraba frotándose la verga, se acercó a mí y me empino sobre Diego, ¡me abrió las nalgas y me la metió en mi ano! ¡Que dolor, esta era más grande y me hacía sentir aún más sensaciones raras pero ricas! Me movía como loca, las embestidas de Adrián hacían que le diera una buena acogida a Diego.

    Yo: ¡Así papi que rico me la metes por mi culo! ¡Dios mío!

    A: ¡Mony eres una puta, cómetela toda uf que rico!

    D: ¡Eres la mejor Mony sin duda alguna!

    El dolor era placer, nuestros sudores se mezclaban, yo besaba a Diego salvajemente mientras mi espalda era arañada por un extasiado Adrián.

    A: Mony que rico, me voy a venir

    Yo: Si dame tu leche, lléname de leche

    D: ¡Yo también me vengo!

    Yo: ¡Dénmela, lléneme de ustedes!

    Sentí como sus chorros de semen me llenaban, era una sensación única e inigualable, yo también me vine, nuestros fluidos se mezclaban, el olor sexual era notorio y nuestros gritos más…

    Yo: ¡Que rico, papis que rico!

    A: ¡Eres la mejor, uf me seco!

    D: ¡AH! ¡QUE RICA PUTA!

    Quedamos encimados un rato, el orgasmo no nos dejaba mover, unos 20 minutos después me vestí, Paula seguía besándose con Diego, pero ya era hora de regresar, llegué a casa como a las 7:00 am toda llena de semen y con el ano adolorido, Luis estaba dormido, aunque fue una noche magnifica no sabía que era el inicio de mil aventuras más.

    Su amiga Lety.

  • Fantasía de trabajo

    Fantasía de trabajo

    Desde que tengo 18 años siempre he pensado en esta fantasía; me veo a mi misma con una falda exageradamente corta y una camisa blanca que deje ver mis tetas obviamente sin brasier, me imagino sentada en una silla frente al escritorio de una oficina bastante oscura con un jefe muy sexy; uno en específico que siempre tengo en mi cabeza, es por supuesto, el hombre al que siempre me refiero en mis relatos.

    Me imagino que es mi jefe y hago algo torpe de forma intencional, que finja estar enojado mientras su pene va creciendo a medida que me aproximo a él con la cara de arrepentimiento y sumisión que pongo cuando quiero conseguir algo de cualquier hombre y entonces me toma del cuello, saca mis tetas pequeñas y blancas que están bajo mi blusa y me «castiga»; lo hace mordiéndolas hasta que queda completamente satisfecho por mi leche, mete uno, dos, tres, cuatro dedos en mi vagina que está obviamente mojada!!!

    Me pone en cuatro y me coge con sus dedos, sabe lo mojada y ansiosa que estoy y continúa haciéndome sufrir, me muestra su verga que resbala por mi vagina de repente. Le pido que me deje mamarla y accede, lo hago estremecer metiéndola toda en mi garganta y logro ponerlo ansioso por penetrarme!!

    Me besa y coge mi cuello, me pone de espaldas sobre el escritorio y me penetra una y otra vez, me pega en las nalgas y escupe mi espalda, le cuento mientras tanto cuanto me gusta esa verga y lo mucho que he esperado por ella; tengo un orgasmo y gimo de placer hasta que por fin consigo que él se venga dentro de mi sintiendo su semen caliente chorrear por mis piernas, listos para la siguiente reunión.

  • Mi yo del pasado

    Mi yo del pasado

    Les contaré lo que pase hace 3 años atrás. Cuando yo tenía 20, hubo una anomalía, apareció un portal del cual salí yo cuando tenía 18 años.

    Javix (Pasado): ¿eh?

    Javix (Presente: ¿eres yo?

    Javix (Pasado): hola y si, al parecer ese extraño portal me trajo al futuro.

    Javix (Presente): Si, vivo solo así que puedes quedarte conmigo.

    Javix (Pasado): Gracias.

    Tras eso pasaron 6 meses y nosotros nos hemos vuelto unidos y yo casi terminaba la máquina del tiempo, una noche entre a mi cuarto y vi a mi yo del pasado desnudo.

    Javix (Presente): oh perdón

    Javix (Pasado): oh tranquilo, además soy tu, vamos desnúdate

    Le hago caso y veo que me acaricia.

    Javix (Pasado): Te amo.

    Javix (Presente): p… pero soy tu.

    Javix (Pasado): lo sé.

    Tras eso me beso, fue un largo beso apasionado y se pone en 4.

    Javix (Pasado): ven amor.

    Javix (Presente): bueno

    Se lo meto y lo hicimos por 10 minutos.

    Javix (Presente): ¡¡¡Me voy a correeer!!!

    Javix (Pasado): ¡¡¡Hazlo Dentrooo!!!

    Eso hice y los 2 nos corrimos, me acuesto y veo que se acurruca conmigo.

    Javix (Pasado): Te amo

    Javix (Presente): Y yo a ti.

    Nos besamos, después de eso nos hicimos novios, pero 3 meses el regresó a su tiempo y yo lo extraño mucho.

    Fin

  • ¿Qué será amor y qué lujuria?

    ¿Qué será amor y qué lujuria?

    Esto es una ficción, algo que me gustaría que me ocurriera con una amiga de mi trabajo, quien aún está indecisa en aceptarme. Me inspiré en otros relatos, de los cuales parafraseé descaradamente algunas líneas, perdonen los autores el caso, pero me gustaría que me pasara así.

    Ha caído la noche. Ella llega a la casa de su amante y éste la recibe con besos y caricias. Llevan cuatro años de verse así, al menos una vez por semana. Ella está casada, pero parece no tener problemas para llegar a las citas de amor con su amante.

    Se besan con ternura y, como siempre, él la acaricia por todas partes, especialmente en las copas del pecho. Entre besos la desviste, pero en cuanto sus chiches quedan al descubierto, primero las admira, después las besa y por último se prende a los dos pezones que ha juntado apretando las masas, un tanto bofas ya por culpa de la maternidad, enseguida alterna sus chupadas en cada pezón y sin dejar de mamar le quita el resto de la ropa. Aún faltan las medias, pero él tiene la verga muy parada y ella está mojadísima, así que se acuesta y la sienta sobre él ensartándole la verga en la pucha.

    —¡Qué rico! Estás tan caliente que ni las medias me quitaste para cogerme, me gusta cómo te prendes a mí como becerrito —dice ella apretándole más la cabeza contra su pecho y mueve las nalgas circularmente.

    El ritmo del amante se incrementa, es inminente la venida, pero ella se aparta de inmediato, dejándolo con el miembro completamente mojado con los jugos que han producido sus sexos con los meneos de ambos.

    —Cógeme como quieras, pero te vienes hasta que me vaya a ir de aquí —le dice como justificación de su actitud.

    —¿Por qué no quieres como antes?

    —Sí quiero que te vengas mucho, pero ya que me vaya a ir a mi casa pues, ¿sabes una cosa?

    —¿Qué?

    —Le prometí a mi marido que le llevaría mucha leche tuya, le encanta mamarme la cuca cuando la tengo llena de tu semen…

    —¿Cuándo supo él que yo te cogía? —le pregunta el amante con cara de asombro.

    —Hace dos años, fue una vez que él estaba medio alegre porque había ido con sus amigos a una despedida de soltero de un compañero de trabajo. Llevaron una puta para que se la cogiera el festejado en plena fiesta, ella sólo cogió con él, pero los demás se la magrearon mucho mientras estaba ensartada. Así que con el alcohol y por la calentada que se dio, me desvistió cuando llegué a la casa y me chupó la pepa. Se dio cuenta de inmediato que estaba muy cogida, pues hasta escurría tu semen. “Eres muy puta”, me dijo. “¿Quién es el sancho?, preguntó mientras seguía chupándome como loco.

    —¿Qué contestaste?

    —La verdad, pues nunca lo había visto tan caliente. Nos cogimos muy rico, y eso que ya llevaba más de dos horas de verga contigo, recibí otras dos más y nos dormimos abrazados entre besos. “Te amo, putita”, me decía muy cariñoso. Al día siguiente, al despertarse se subió en mí y me volvió a dar una de las mejores cogidas de su vida. Al terminar me chupó lo que me había dejado, me beso y preguntó si me gustaba su semen. Le contesté que sí y le mamé la verga para sacar lo que le quedaba y lo volví a besar. Entonces me dijo “Me gusta más la leche de mi socio” me confesó antes de volverme a besar apasionadamente. No le di importancia a lo que dijo, pues lo consideré producto de lo caliente que estaba. Además, supongo que sí les gusta a los hombres chupar una pepa llena de semen de otro, pues tú mismo lo haces a pesar de saber que aún no me baño cuando vengo a verte y mi marido me ha cogido. Apenas me encueras, me mamas muy rico metiendo la lengua hasta donde se puede, y la nariz también. “Sabes y hueles a puta”, me dices.

    —Hay pepas que fermentan muy rico el semen y saben riquísimo. La tuya es de esas.

    —Pues después de ese día, casi todas las noches y las mañanas cogemos muy rico. Él se calienta mucho cuando le cuento cómo me coges y a mí me gusta todo lo que me hace, me pone en las poses con las que más gozo contigo. A él, como a ti, le gustan mucho mis chiches y no le importan que ya estén todas caídas por el tiempo y flojas por las mamadas que me dan.

    Los tres somos muy putos y tú eres muy linda, tu boquita de luna me encanta… Lástima que no te conocí antes, cuando te podía haber embarazado. Te conocí panzona, con unas tetas que ¡pedían a gritos que las mamaran!

    —Sí, me di cuenta cómo las mirabas y, a pesar de estar embarazada, me excitaban tus miradas de lujuria, creo que por eso caí en tus brazos años después, porque me seguías mirando igual y me decías de muchas maneras que te gustaba mi pecho, tanto que la pasarías ahí por horas, de todas las formas posibles me hacías saberlo, unas muy delicadas y otras con franca lascivia.

    —¡Es que tus tetas son muy hermosas!

    —Sí eso siempre ha dicho mi marido. Me hubiera gustado darte también a ti mi calostro y mi leche. A mi esposo se lo daba y le gustaba, en la noche dormía como bebé: mamándomelas. También, cuando llegó la hora de amamantar, las dos veces, tomaba la leche que los hijos dejaban.

    —Sí, hubiera sido rico que te mamáramos los dos, a dos bocas…

    —Aunque ya lo sabes, pero nunca te lo he dicho explícitamente: te amo. Bueno, a los dos los amo, pero a ti te agradezco lo puta que me has hecho ser. Gracias a ti, amo más a mi esposo y lo disfruto más…

    Cogieron de todas las formas que se les ocurrieron, en cada una de ellas él la hacía gritar de felicidad por sentir un orgasmo tras otro, hasta quedar desfallecida entre sollozos. Las lágrimas escurrían por las mejillas. Él la besó y le chupó todo el cuerpo mientras ella descansaba de tantas venidas que tuvo. En cada lamida nueva ella sonreía y se dejaba hacer. Volvió a gritar al tener un orgasmo más cuando la lengua de él trataba de entrar por su ano; los dedos de ella jugaban con el clítoris y los de él entraban y salían de su raja que no cesaba de escurrir flujo. Descansaron, es un decir, ella movía el pene inhiesto de su amante quien no cesaba de mamar alternadamente las dos enormes tetas. Después limpió con la lengua completamente la vagina.

    Cuando se acercó la hora en la que debían apartarse, ella se metió el falo en la boca un rato, después se acostó y, abriendo las piernas, le pidió en silencio que la cubriera. Él entendió que había concluido el tiempo de estar juntos y amoroso la volvió a penetrar dándole un beso. Ella, abrazándolo con fuerza le dijo “Vente, mi amor, déjame llenita de de semen, no dejes una gota en ti” y bajó su mano para apretar los huevos mientras él se movía con desenfreno. Los gritos del amante delataron su felicidad. Él descansó sobre el cuerpo regordete de la mujer que le hacía soñar de lujuria, en tanto que gozaba de las caricias en el escroto y las contracciones que ella hacía con el cuello de la vagina para exprimirlo totalmente. Cuando él se dejó caer a la cama, tomando el aire a bocanadas, ella alcanzo su bolso, extrajo un tampón y un condón. Abrió ambos paquetes; con el condón cubrió el tampón y se lo metió en la vagina.

    —¿Por qué haces eso? —preguntó intrigado.

    —Porque no quiero que se pierda nada de lo tuyo, que no se salga ni que se absorba en el tampón. Haré feliz a mi esposo y… seguramente me tocará otro tanto de lo que me acabas de hacer, ¡o más, porque habrá toda la noche para ello!

    —Me gustaría tenerte una noche para mí.

    —Tal vez la próxima semana me den permiso… Pero también, en las próximas vacaciones escolares, cuando mandemos a nuestros hijos a la capital, a visitar a sus abuelos, los tres podamos pasar un fin de semana juntos. Te recibiremos bien en la casa y habrá muchas bienvenidas de todos. ¡Será fantástico estar con ambos a la vez, dormir con mis dos amores, con una boca en cada teta!

    Ella se vistió con calma, dejando el sostén hasta lo último para ofrecerle el pecho como despedida. El la mamó con suavidad. Antes de salir le dio un beso y él quedó satisfecho, pero impaciente esperando que llegara el sábado.

    ¿Qué excusa le darían a sus hijos para que no les pareciera raro que ella no durmiera en casa? se preguntó al acostarse en la cama que aún rebosaba del aroma de amor con la que la habían regado. Lo supo hasta el sábado siguiente: “Se supone que estoy en casa de una amiga y que estudiaremos toda la noche para entregar un trabajo en la maestría, ya ha sido así otras veces”, explicó ella acariciando la cabellera del amante mientras éste se extasiaba chupándole el pecho.

  • El hombre de la verga gruesa

    El hombre de la verga gruesa

    Yo sabía desde mi adolescencia que tenía una verga grande y gruesa, me molestaban en las duchas y se me notaba en mis pantalones. Muchas veces se reían o me señalaban pero bueno todos éramos más jóvenes.

    Yo era un tipo tímido, y no tenía ni novias ni amigas, de vez en cuando una que otra me permitía tener algo de sexo, solo para probar mi verga.

    Mi suerte con las chicas ya ven no era de enamoramientos o compatibilidades, era solo sexo, y rara vez.

    Pasó el tiempo, y una noche de sábado, estaba en uno de mis bares preferidos, sentado en la barra, solo tomándome una cerveza para pasar el rato. En esa barra la vi, estaba entre un grupo de amigos. Me la quede mirando esperando a lo mejor que ella volteara y me viera, al vernos mutuamente le hice señas si quería acercarse, y ella se desprendió del grupo y se sentó a mi lado, en la barra del bar. Charlamos un rato, una charla agradable, nos reíamos de bobadas y de vez en cuando mirábamos hacia donde estaban sus amigos divirtiéndose, ni cuenta se dieron que habían perdido a una de sus compañeras.

    Parecía una chica, interesante, educada estaba en facultad de leyes de la universidad, o sea no era un cabeza hueca, me ponía nervioso, mientras me preguntaba sobre mí. Esta mujer estaba divina, con su melena rubia y cabello revuelto en rizos que caían sobre sus hombros.

    Le pregunte si quería escaparse a un lugar menos bullicioso para seguir conociéndonos y sorpresivamente acepto. Salimos y caminamos buscando donde sentarnos y entre paso y paso, sin querer, en serio, pasamos por mi edificio, le pregunte si quería subir, y pues dijo que sí. Yo estaba que brincaba en una pierna, ella era linda, e inteligente y en solo unas horas de haberla conocido sabía que algo en ella era lo que me tenía fascinado.

    Me voy a saltar algo de bobadas, y seguiré en donde nos fuimos a mi alcoba, y nos dedicamos a besarnos dulcemente, su pequeña faldita ya estaba remangada y lista para ser quitada, mis años subían por su piernas y su pequeño panty ya asomaba. Nos seguimos besando y acariciando tocándonos por todos lados, por encima de nuestras ropas. Nos fuimos deshaciendo de cada pieza de ropa, le quite su remera, su falda, me quite mis pantalones y camisa, sus manos no dejaban de moverse y tocarme, mi verga sentía sus manos y se ponía más tiesa, sus labios inferiores estaban súper húmedos.

    Seguimos toqueteando y sintiendo la energía sexual que de ambos emanaba, parecía éramos el uno para el otro. Empuje mis dedos en su vagina, ese coño que me tenía loco se veía suave y rojizo de tanta excitación, mis dedos sentían como me apretaba estaba estrecha muy estrecha, no sabía cómo mi miembro le entraría sin hacerle daño, pero hasta el momento ella no había dicho nada, solo gemía y ronroneaba de placer.

    Hasta ahora ella solo había tocado mi miembro con suaves caricias , no lo había cogido ni sentido su peso y grosor, nos acomodamos en la cama y la deje tocarme por todos lados, cogió mi verga con sus manitas y me pajeo deliciosamente, vi como miraba mi gran verga con asombro pero no se arrugo, ni me comento nada desobligaste, ella estaba súper mojada, me le monte en posición misionera y empecé a meterle la cabeza, la cabezota para ser exactos, no pasaba de la coronilla, gemía, empuje un poco más y grito del dolor, estaba muy estrecha, me baje y la acaricie nuevamente, le metí mis dedos y trate de relajarle sus entrada del placer, me la comí a besos y lengüetee su coñito, lo embadurne con mi saliva.

    Sintiendo más floja, volví a intentar y logre meter la cabeza, me quede quieto mientras sus ojos abiertos me miraban, seguí empujando y despacito me fui metiendo hasta tenerla toda adentro, me sentía como si me estuviesen ahorcando, así de apretada se sentía esa vagina, que parecía estuviese virgen o taponada. Ella se movía ahora un poco y así le dimos hasta que se sintió más holgada mi verga e su coño.

    Nos corrimos más rápido de lo normal por lo menos yo, que experiencia tan bárbara, ella y yo nos seguimos viendo por mucho tiempo incluso se vino a vivir a conmigo, pero hasta ahora ese culito divino no ha sido mío, algún día lo será, así se parta en dos. Ya les contaré.

     

  • Mi amigo coronel

    Mi amigo coronel

    Lo conocí cuando yo trabajaba en un despacho, él es abogado y un buen amigo. He contado relatos donde tenemos un delicioso sexo, pero hoy les quiero contar como empezó todo.

    El me busco a través del Facebook, antes de casarme con Luis me salí de trabajar, pero hice buena amistad con él, yo sabía que él estaba tras de mí, pero mi amor y respeto por Luis me hacían no darle alas, ya habían pasado unas semanas desde esa noche loca sexual con mi amiga Diego y Adrián, las cosas en mi matrimonio eran más tranquilas y el apareció.

    Durante unos días nos mandábamos mensajes hasta que nos quedamos de ver en un bar donde íbamos todos en grupo saliendo de trabajar, ¡en ese entonces yo tenía 28 años y estaba más buena! que hoy jajá, pero bueno, me vestí muy entallada, una licra gris, unas botas y mi escote negro, me gusta mucho enseñar mi cuerpo y ese día no sería la excepción!

    C: ¡Hola amiga! como estas?

    Yo: ¡Fernando que gusto verte!

    C: ¿Qué guapa estas y como te va?

    Yo: ¿Bien y a ti?

    C: Regular ya sabes con mis broncas de siempre y tú, ¿cómo va tu vida de casada?

    Yo: ¡Ahí la llevo amigo, ahí la llevo!

    Después de ese saludo lleno de emoción nos sentamos a platicar por un rato y a beber cerveza, me encanta la cerveza, ¡aunque a veces es mi criptonita! Bebimos unas horas, hablábamos de lo que habíamos hecho, de nuestras parejas y de la vida juntos en el trabajo, ¡hasta que por el alcohol el tomo valor y empezó la charla prohibida!

    C: ¡Ay Leticia, que momentos, lástima que nunca se me hizo contigo!

    Yo: ¡Cálmate amigo, ahora soy casada!

    C: Lo digo con todo respeto nena, ¡sabes que te aprecio mucho y tu amistad es muy valiosa para mí!

    Yo: ¡Yo también te aprecio y la verdad si no hubiese conocido a Luis, te hubiera dado chance de invitarme a bailar, pero como pretendiente!

    C: Jajá que lastima, ahora estamos aquí hay música, podemos bailar, pero no puedo ser tu pretendiente

    Yo: ¡Coronel! ¡Porque no me dijiste antes, yo pensé que te gustaba la contadora!

    C: ¡Jajá la contadora no tiene tu hermosa cara ni cuerpo, con todo respeto!

    Decidí ponerme a bailar con él, quería salirme del tema, bailamos salsa, cumbia, banda y balda, esa última fue muy llegadora, ya que ambos bailamos abrazados, sus manos temblaban a l agarrar mi cintura yo me sentía extraña, eso no terminaría bien, de pronto nos miramos fijamente y el me beso con mucha pasión, tanto que no pude rechazarlo y le conteste el bes, nos besamos unos segundos más hasta que lo avente bruscamente y me fui a la mesa

    C: ¿Todo bien?

    Yo: Si, solo que no es correcto, ¡tú tienes pareja y yo estoy casada!

    C: Lo sé, pero, ¡tu beso me demuestra que quieres algo más!

    Yo: Solo fue un momento de confusión, ¡no lo malinterpretes!

    Mis palabras decían eso, pero yo deseaba sentir sus labios nuevamente, moría por decirle que me besara, pero no me atrevía, él se fue al baño, yo me quede consternada me quería ir, pensé en irme mientras él estaba en el baño, pero algo me detenía!, tome mi celular y cuando estaba por llamar a un taxi, el me tomo de la mano y me beso nuevamente, esta vez fue más vulgar, metió su lengua en mi boca pero eso me gusto, yo hice lo mismo, su mano bajo hacia mi trasero el cual apretó y sobo, después su boca beso mi cuello, nos mirábamos fijamente mientras su mano ahora acariciaba mi muslo!

    C: ¡No sabes cuantas ganas te tengo amiga!

    Yo: ¿Ganas de qué?

    C: ¡De hacerte el amor!

    Yo: ¡Pero somos amigos!

    C: ¡Mejor con un amigo que con cualquiera!

    Seguimos besándonos hasta que acepte su invitación, fuimos a un hotel cerca de insurgentes, estaba nerviosa como si fuese mi primera vez, entre al baño para mojarme la cara y arreglarme un poco, ¡al salir estaba el desnudo en la cama y valla que cuerpo! ¡Unas piernas que parecían troncos un abdomen de lavadero bien marcado, su piel morena y una tranca de unos 25 cm lista para mí!

    C: ¿Te gusto guapa?

    Yo: ¡Dios mío! ¿Dónde tenías guardado todo eso?

    C: ¡Mi cuerpo es para ti nena, ven, tómame!

    Me pare frente a la cama y me desvestí suavemente, el me miraba como León que estaba a punto de comer, subí a la cama y comencé a besarle de los pies a la cabeza, sus entrepiernas, sus nalgas, su abdomen, ¡que hombre! ¡Y pensar que siempre estuvo ahí para mí, mi lengua recorría todo su cuerpo, el un poco nervioso me pidió que se la chupara, yo accedí y es que tener ese animal frente a mí, no necesitaba pedírmelo, comencé a besarle el pene sensualmente, lo lamia como paleta y jugaba con su piel, la subía y bajaba me encantaban los gestos que hacía, la lleve a mi boca y comencé a devorarme la puntita, inmediatamente su animal despertó! La dureza de su verga me hacía tragármela más y más, ¡mientras le acariciaba los testículos!

    C: ¡Lety que rico! uf nena!

    Yo: ¡Que verga más deliciosa tienes papi, que rico!

    C: ¡Soñé con esto muchas veces, no sabes cuantas veces me masturbé por ti!

    Yo: Pues ahora yo te hago eso, ¡disfruta que nos e volverá a repetir!

    Devoraba su gran pene con fuerza el gemía, dejé de lamer y subí lentamente para introducirlo en mi vagina húmeda, empecé a cabalgarlo suavemente, el cerraba los ojos y exclamaba de placer

    C: ¡Dios mío que rico uf!

    Yo: ¡Te gusta papi, que dura la tienes!

    C: ¡Lety eres una diosa!

    Yo: Que rico, ¡ahora serás mi amante!

    Aumenté mis movimientos, sentía que se me subía todo por la garganta, y es que 25 cm uf, seguí cabalgando esa verga, de pronto el empezó a transformarse, me apretaba las piernas con fuerza, me arañaba el trasero, ¡uf que rico era eso!

    C: ¡Así muévete rico, así!

    Yo. ¡Ah! ¡Dios mío que dura!

    C: Eres la mejor, ¡que vagina más rica!

    Yo: ¡Tu pene también es el mejor!

    Me tomo de la cintura y me tiro en la cama, me abrazo y me empezó acoger delicioso, mientras me besaba pasionalmente, yo lo abrazaba con mis piernas, sus manos acariciaban mi espalda y mis muslos, “que rica estas” decía cada movimiento, yo me sentía en la gloria su rica verga me estaba dando una deliciosa cogida.

    Me puso en cuatro y comenzó a besarme el trasero, “que nalgas más ricas ¡dios mío!” exclamaba mientras yo excitada le pedía su verga, él me tomo de la cintura y comenzó a metérmela lentamente!

    ¡Yo: ¡Así que rico, nene dámela rico!

    C: ¡Nena que nalgas, estas buenísima!

    Yo: ¡Métemela papi, métemela!

    Sus embestidas eran majestuosas, la baba se me salía del placer, sus manos acariciaban mis nalgas y me besaba la espalda, se acomodaba de tal forma que me besaba el cuello y la oreja, sus embestidas aumentaron de fuerza, que rico! el gemía y exclamaba que siempre quiso cogerme, que incluso contrataba prostitutas y les decía mi nombre!, eso me excitaba más, me tumbo en la cama de tanta fuerza que tenían sus penetraciones, apoyándose en mi cintura me metía la verga hasta el fondo, yo casi vomitaba, estaba destrozándome mis entrañas pero el placer era infinito!

    Yo: ¡Fernando! ¡Así dios mío me voy a venir!

    C: ¡Nena yo también! quieres mi leche?

    Yo: Lléname de ti bebe, ¡lléname!

    C: Claro amor, ¡tómala toda uf!

    Yo: ¡Dios así! ¡Que rico se siente tu leche!

    ¡Termino dentro de mí, la sensación era maravillosa, su semen no dejaba de salir al grado que escurrimos las sabanas, terminamos abrazados en la cama, besándonos apasionadamente, lo hicimos un par de veces más, siempre terminando dentro de mí!,

    C: ¡Nena, quiero estar así siempre!

    Yo. Serás mi amante Fernando, ¡serás mi macho!

    Salimos del hotel, ya casi amanecía, el me llevo a mi casa, ¡y desde ese día el sigue siendo mi amante!

    Saludos su amiga Lety.

  • Divirtiéndome con el permiso de mi esposo (Sexta parte)

    Divirtiéndome con el permiso de mi esposo (Sexta parte)

    Muy buenas tardes a todos mis lectores para el día de hoy continuamos con el relato anterior, en dónde fuimos con mi amado esposo a un club swinger, a celebrar que le había salido un contrato para construir un sistema de riego con unos ganaderos del Huila y en donde yo disfrute de tres caballeros qué se encontraban en los baños turcos teniendo relaciones sexuales con los tres al mismo tiempo.

    Pasaron los días y viajamos al Huila aceptando la invitación de don Gustavo.

    Llegamos el viernes en la noche, cenamos, nos tomamos unos roncito y como en el campo se levantan temprano nos acostamos al poco rato. Al otro día me desperté cómo a las 7 de la mañana David ya se había levantado, me levante y abrí las ventanas dejando entrar el sol y el cantó de unos pájaros hermosos.

    Entre al baño me vestí con unos chores media nalga sin botón y un top qué dejaba ver la redondez de mis tetas y una blusa la qué me amarré de las puntas.

    Don Gustavo no estaba mí esposo estaba tomando un café y fumando un cigarrillo.

    – Hola dormilona ¿cómo amaneciste?

    – No dormí cómo una bebé.

    La señora de la cocina me trajo un café al qué le agradecí.

    – Buenos días, don Gustavo viene a desayunar dentro de una hora.

    Nos tomamos el café y luego caminamos por los alrededores de la finca bajamos mandarinas de los árboles.

    Don Gustavo llego con otro de los ganaderos de la región un vaquero de unos 45 años bien plantado trigueño, con una incipiente barba. Ojos negros penetrantes los que no dejaban de mirarme y que a mí provocaron sensaciones placenteras qué humedecían mis partes íntimas señal inequívoca de qué yo iba a pasar un buen rato.

    La finca no tenía una piscina como tal, tan solo una albergado pequeña hecha de piedra y cemento que construyeron en el cauce de una quebrada desafortunadamente apenas servía para meterse nada más.

    Se alistaron para ir al sitió de la obra.

    Yo no me anime a ir.

    – ¿Doña Diana caminé y nos acompaña?

    – No don Gustavo mejor me quedó, lástima que la alberca sea ta pequeña me hubiera gustado nadar un poco.

    – A no si quieres nadar puedes ir al pozo es un lugar delicioso tiene una cascada de agua rodeada de a robles y qué sólo nosotros vamos y ahí si puedes nadar un buen rato.

    – Parece un sitió delicioso.

    – Un paraíso los paseos de olla son los que disfrutamos a cada rato. Voy a decirles qué te ensillen un caballo.

    – Listo muchas gracias don Gustavo.

    Don Victorino se me acerca con la intención de avisarme que iría a acompañarme una vez dejaran a mí esposó en la obra, don Gustavo me mira.

    – Púes me encantaría tenerlos y disfrutar de su compañía.

    – Listó señora Diana ahí te llegaremos.

    El Víctor se despide dándome un beso en la mejilla.

    – Que ganas de verte en vestido de baño si así cómo estas te vez divina, como será en vestido de baño.

    – Si el sitio es tan reservado como dicen muy probablemente no use esa prenda.

    – ¿Vas a estar desnuda?

    Asentí con la cabeza que sí.

    – Humm delicioso preciosa.

    – Los esperó no se me demoren que me encantaría pasar un delicioso rato.

    Al Víctor lo despido agarrándole la cabeza y dándole un beso en la boca.

    – Muñeco no te demores.

    – No te preocupes mamacita.

    Nos abrazamos y dimos otro beso más prolongado.

    – Guau besas muy rico muñeco.

    Volvimos a besarnos dándonos picos de deseó David y Gustavo se nos acercaron para despedirse.

    – Mami nos vemos a las dos.

    Víctor me suelta dándome un último besó, le doy un besó a mí esposó.

    – Chao papi nos vemos en la tarde.

    – Doña Diana nos vemos entonces en el pozo.

    Lo abrazó por la espalda y caminamos hasta los caballos en dónde también lo besó en la boca.

    – Los espero don Gustavo no se de sus demoren.

    Lo vuelvo a besar por unos segundos.

    – Que rico la vamos s pasar los tres.

    Se marcharon yo realicé varías llamadas que me hicieron demorar, me alisté para irme al pozo seguí las indicaciones y llegué fácil, huf el sitio, un verdaderas paraíso, el agua cristalina rodeado de árboles y plantas y con ése sol impresionante, me desnudé y me Prendí un tabaco grueso de mariguana el qué me lo fumé completico aumentando la sensación de paz y armonía me aplique bloqueador coloqué la toalla en el piso y me acosté boca arriba, un rato hermoso de casi una hora.

    Me levantó me meto en el pozo, el agua estaba algo fría, deliciosa con ese calor que hace en la zona, me sumerjo y basó hasta la otra orilla y me devuelvo y luego nadó asía la cascada y así nadó varios minutos de lado a lado.

    Esperando que aquellos dos llegarán ya tenía ganas de perderme entré sus caricias, ganas de verga.

    Al fin los veo venir y sigo nadando, me volteo y nado de espaldas dejándolos ver que estoy desnuda, sus caballos bordean la playa y los dejan al lado del mío.

    Me detengo de nadar y salgo del agua y me tomó un trago de la cerveza, se bajan de sus caballos, el Víctor cómo puede se quita las botas y se desabotona la camisa, se me acerca.

    – Hola caballeros que ganas de verlos.

    Con el Víctor nos abrazamos y nos besamos uniendo nuestros labios apasionadamente.

    -: Ha mamacita que habas tenía de verte a sabiendo que iba a estar desnuda solita en éste paraíso.

    Me sonrió y mis manos acarician su pantalón.

    – Ahí muñeco yo también estaba acá con ganas de disfrutar de este paraíso.

    Le apretó por sobré el pantalón su verga don Gustavo ya desnudó se me acerca por detrás lo veo desnudo y me sonrió sorprendida.

    – Guau don Gustavo usted está delicioso.

    Suelto a Víctor y abrazo a Gustavo con mi brazo izquierdo y mi mano derecha le agarra la verga masturbándolo besándolo apasionadamente.

    – Que rico mamacita que ganas de culearte tengo desde que la conocí.

    – Yo también muñeco, yo también tengo unas ganas las hijueputas de chuparle está delicia dé verga.

    Víctor también se desnudó dejándome ver su bien dotada verga.

    Con mi risa nerviosa les agarro sus vergas y me los llevó para el agua en donde los baño quitándoles el sudor en medió de caricias y besos, Hundiéndome en el agua empiezo a mamar les la verga cambiando de verga cada salida del agua. Víctor me alza y me lleva para la playa me agarro de su cuello y me coloca muy suavemente sobre la toalla boca arriba y me abre las piernas metiendo su cabeza me lambe la cuca y don Gustavo me acaricia las tetas, me acomodo para mamarle la verga y disfrutar de sensaciones placenteras qué corren por mi cuerpo al sentir la lengua del Víctor en mi cuquita y la verga de Gustavo en mi boca, Me estremezco de felicidad al saber la libertad que tengo de hacerlo con quien se me pegué la gana y que son contados con los dedos de la mano los que se han negado a culear conmigo.

    Fueron casi cinco horas en donde aquéllos dos caballeros me dieron verga

    Haciéndome sentir una mujer plena, feliz.

    Sigo mamándole la verga a don Gustavo y el Víctor me penetra con su verga mi cuquita haciéndome gemir del placer hasta hacérmele venir, nos besamos con el Víctor.

    – Ha esto si es vida, que rico estuvo, no yo quiero más.

    Me les moví y haciendo acostar a Gustavo boca arriba me le monto y acariciándole la cara lo beso en la boca, y le dejó qué me penetré la cuquita Y empiezo a follar volviendo a sentir esa sensación deliciosa de sentir su verga entrar y salir de mi cuerpo inundándome de placer, de ese roce que se produce por la fricción de su carnosidad sobre mis partes íntimas, qué desemboca en un éxtasis subliminal que es la principal razón por lo que a mujeres como yo, el sexo es algo fundamental y qué no dudó de hacerlo, cosa que no me llena de orgullo pero si de momentos de mucho placer y eso es lo que cuenta para mí. Para muchos hombres soy una simple mujerzuela, una puta, una degenerada, una perra y me vale un carajo. ¿Son ellos quien me dan de comer? ¿O son ellos quien me dan posada? ¡NO! Entonces.

    Continuó cabalgando a don Gustavo y mamándole la verga de Víctor, gimiendo, Sintiendo su carnosidad, sus venas palpitar me la restregó por la cara y hasta una rusa le alcanzó a hacer.

    Qué momento tan delicioso, de recordar por siempre.

    El ruido de la cascada, el trinar de las aves se complementaban para recrear el paraíso terrenal, el sitio ideal para el sexo, el amor, la pasión, la lujuria. Ni siquiera comimos algo pues estábamos era concentrados en el placer sexual. Como a las cinco de la tarde fue que nos dio hambre, unos mangos sirvieron para calmarla.

    Me vine en pleno chorro sobré el Víctor me acuesto sobre el, nos besamos con una pasión descontrolada.

    – Ha que delicia muñecos me encanta esto es una verga.

    Me resbalo por su pecho y llego a su verga la que mamo agarrándola con las dos manos masturbándola, restregándomela en la cara, mamándosela con fuerza, consintiéndola, dándole picos.

    – Me encanta tu verga que hermosa y rica es, todo un manjar para mi deleite.

    Vuelvo y me la meto a la boca la chupo con fuerza haciéndola chasquear al soltarla. Nos miramos y le sonrió rozándomela contra mis labios.

    Gustavo me agarra de la cintura, me penetra mi cuquita comienzan a follarme por varios minutos.

    Me reincorporó quedando dé rodillas y acariciando la cintura de Gustavo me dejó besar la nuca.

    – Muñeco métemela por el trasero ¿quieres?

    – Ha con gusto mamacita.

    Vuelvo y me agacho en cuatro y Gustavo me la saca de la cuquita y me empieza a romper el trasero suavemente dilatándomelo a medida queda iba entrando hasta tocar pared, muevo mí cintura en círculos sintiéndola tocar mis paredes, Gustavo se regresa y vuelve me penetra suavemente aumentando la velocidad con cada entrada mientras sigo mamándole la verga al Víctor. Quince minutos de penetración anal y me vengo aumentando la velocidad de la masturbada a Víctor buscando que se viniera en mi boca, lográndolo me bebo todo su semen aceitoso y carrasposo.

    Gustavo vuelve y me penetra mi trasero follándome con nueva fuerza destrozando mí trasero dándome tanto placer que mis gemidos se convierten en gritos.

    El Víctor se mete al pozo nada un poco mientras vuelve a fortalecerse.

    Vuelvo y me vengó y coloco a Víctor boca arriba le mamo la verga por unos minutos, me le monto encima dándole la espalda, me coloco su verga en la entrada de mi trasero y me dejo penetrar.

    Gustavo también va y se mete al pozo se refresca, limpia su verga y sale acercándose mientras que Víctor me folla el trasero. Gustavo me lambe la cuquita me dedeo aumentando el placer.

    – Gustavo penétrame con tu verga por mi cuquita.

    – Ahí mamacita eso es una fantasía mía.

    Se levanta y me penetra mi cuquita, dando comienzo a uno de los más exquisitos placeres sexuales, una doblé follada, un doble placer.

    Mi cuerpo se desgonza todo,

    Sensaciones placenteras invaden mi ser, me follan en interminables envestidas, que me enloquecen pidiendo más y más, deseando que no se terminara y seguir follando hasta el cansancio.

    Pasaron los minutos y me vuelvo a venir abrazo al Gustavo con fuerza y término levantándome abrazada a él y me acuesta encima suyo y sin sacármela, el Víctor se me pone por detrás y me vuelve a follar mi trasero

    Para casi 20 minutos de doble placer hasta hacerme venir en convulsiones seguidas que me enloquecen, me llevan al paraíso.

    Víctor se levanta y Gustavo acelera su follada, haciéndome venir nuevamente y nos encontramos en el limbo subliminal encendidos de pacer abrasados y besándonos con una pasión desbordada.

    – ¡haaa! que delicia papacito me encanto.

    Me siento a su lado y le mano la verga sin dejar de mirarlo, diciéndole.

    – Me encanta tu verga, es todo en manjar del sexo, que rica es.

    Nos metimos al pozo a refrescarnos a nadar un poco cosa de unos 10 minutos. Víctor me abraza por la espalda agarrándome las tetas, volteó la cabeza para besarnos ciento como su verga vuelve y se para contra mis nalgas, mis manos la agarran. Me levantó un poco colocándomela en mi trasero me dejo rodar por su tronco. Gustavo nos mira y nada alrededor de nosotros. Comienza a follarme el Víctor sin contemplaciones envistiéndome brutalmente hasta hacerme venir, mis gritos levantan a las aves que entre la maleza pernotan y vuelven y se posan en los arboles con su hermoso trinar. Víctor cede a Gustavo el puesto quien también me penetra mi trasero y me folla como bestia salvaje y nuevamente me vengo me suelta y Víctor vuelve y me penetra dándome duro y sin piedad haciendo le venir nuevamente. Gustavo me levanta y penetra mi cuquita y entre ambos me follan.

    La locura yo respondía tal cual a sus embestidas, el agua ayudaba enormemente a una mejor y placentera penetración.

    Ahí en ésa pose fueron casi 30 minutos en los que hubo dos descansos y nos fuimos los tres de gemidos y orgasmos al mismo tiempo en un torbellino de pasiones.

    – No, no doña Diana esto estuvo increíble no me cansó, usted es una diosa del placer.

    – Nunca me había enfrentado a una situación cómo está y en verdad es la locura y al igual que don Gustavo, mamacita usted es una diosa del sexo, su cuerpo, su suave piel y la experiencia qué tiene que se le nota nos ha hecho pasar un día inolvidable.

    Y ahora yo no sé qué va a hacer usted con nosotros porque después de esto vamos a querer repetir.

    – Por mí encantada no veo ningún problema el repetirlo sería un inmenso placer el complacerlos.

    Nos terminamos de bañar, nos vestimos, nos montamos en los caballos y arrancamos para la finca a almorzar siendo las casi cinco de la tarde. Que hambre la que tenía.

    Llegamos, en la finca habían llegado sus dos hijos con sus esposos y un primo de don Gustavo que estaba como a mi me gustan todo fortachón y bien plantado. Almorzamos, David no había llegado, Víctor se fue y Gustavo fue al establo, regresando cuándo mi esposó llegó.

    – Hola mami.

    Nos abrazamos besándonos.

    – Hola mi vida, ¿cómo té fue?

    – Muy bien tomando medidas, preparando el terreno y tú qué tal la pasaste?

    – Ahí mi amor si te contara, estuvo delicioso… me divertí, que te dijera, demasiado, Gustavo y Víctor son dos tremendos sementales, ambos bien dotados y tu sabes qué me encantan los hombres con una buena verga. Me hicieron pasar una tardé inolvidable.

    – A cómo me alegra escucharte mi niña, y me he imaginado todo lo rico que la debiste haber pasado.

    Nos besamos apasionadamente. Sentimos los pasos dé don Gustavo quien llegaba a hablar con mi esposo sobré la obra.

    Mientras yo me tomaba unos roncito con los hijos de Gustavo, sus parejas y el primo Santiago, con el que tuve buena vibra, llegó la noche y ellos cenaron, con Gustavo los acompañamos tomando ron ya que yo me sentía llena todavía, habíamos almorzado tarde.

    Pasamos a la sala y con una amena charla acompañada de buena música, unos tomando cerveza, otros tomamos ron mi debida favorita. Don Gustavo muy atentó conmigo. Salí al balcón a fumarme un cigarrillo y me acompaño aprovechando ese momento en donde nadie nos vería nos abrazamos besándonos apasionadamente recordando lo rico qué la pasamos en el pozo. De pronto del interior veo que su primó sale, Gustavo me besaba mi cuello, yo estaba sentada sobré la baranda mis piernas abrazaban las suyas, nos mira sorprendido le acaricio el cabello, cruzamos mirada con Santiago, colocó mi dedo en mi boca señalando que no diga nada, me abro la blusa y dejó qué Gustavo me chupe las tetas, le apretó la cabeza entré mis tetas. Santiago sigue observándonos.

    – Ven muñeco acércate.

    Gustavo se timbra todo se aleja un poco de mi pero al ver qué es Santiago se sonríe.

    – Valla primito se vienen solitos a comer y no invitan.

    – No primo qué pena con usted que nos encuentre en éstas.

    – Tranquilo primo, yo si estaba sospechando qué entre ustedes dos pasaba algo y cómo me alegra esto, por que déjeme decirle esto dianita. Eres una mujer deliciosamente sexi.

    – Ha muchas gracias Santiago y déjame aclararte algo. No necesitas invitación para estar conmigo cuando quieras me puedes tener.

    Me mira mis pechos y su mano derecha me los acaricia. Mi mano derecha se posa en su espalda acariciándola, permitiéndole seguir acariciándomelas.

    – Que piel tan suave tienes.

    Nos besamos muy suavemente, los gritos de los niños que juegan en los corredores nos detienen, y precisó dos salen y me volteó para tapar mis tetas abotonándome la blusa. Nos reímos.

    – Muchachos porque mejor no nos vamos a tu cuarto y terminamos pasando un buen rato.

    – Pues dianita por mí no hay problema. Qué yo encantado de estar contigo.

    – ¿hay alguien en el corredor? Les pregunto.

    Gustavo se asoma y son los niños que siguen jugando.

    – Vallan ustedes que yo me quedó atendiendo a mis hijos que hace rato no venían.

    -Gustavo hazme un favor y cuéntale a mi esposo que me voy a quedar con Santiago esta noche ¿quieres?

    Gustavo me mira sorprendido.

    – ¿Segura quieres eso?

    – Si claro no hay problema, hazme el favor y listo.

    – Pues como quieras tus deseos son órdenes.

    Lo abrazo y le doy un besó.

    – Gracias muñeco.

    Santiago salta la baranda y me ayuda a hacerlo, caminamos rápidamente casi que trotando rodeamos la casa y entramos dirigiéndonos al cuarto sin que nadie lo notará, cerré la puerta, yo estaba toda sonriente y nerviosa.

    – ¿No nos vio nadie?

    – No creó preciosa.

    Santiago se me aproxima, nos abrazamos y besamos con suavidad me apretada contra él y yo acarició su verga a través de su pantalón.

    – A dianita desde que te vi yo sabía que te iba a tener para mí, algo me lo decía.

    – ¿Ve muñeco y eso?

    – No sé, tus miradas, cómo me hablabas, y yo si sospeche que entre mi primó y tu había algo turbio, un romance.

    – Amantes, solamente amantes y nada más. Sexo sin compromisos, pasarla rico así como tú y yo ahora.

    Le apretó la verga y nos besamos, le suelto el cinturón, el botón del pantalón y la bajó la cremallera, me agachó bajándole el pantalón y se lo colocó sobré una butaca, se quita su franela, me Desapunta mi blusa, se agarra de mis tetas a chupármelas como un bebé hambriento, me quitó el pantalón, nos besamos nuevamente, sus manos recorren mi espalda me agarra el trasero. Meto mi mano derecha entre sus bóxer sacándole su verga, lo masturbó, agarrándosela me lo llevo para el bañó metiéndonos a la ducha abro la llave, lo enjabono y le doy el jabón con el que me enjabona, me arrodilló, le agarró la verga, se la lambo, le chupó los huevos, me la meto a la boca y se la mamo por casi 10 minutos, el agua nos sirve de refrescó. Me paro me tocó la cuca con mis dedos me abro los labios vaginales, con mi mirada le pido me la lamba, se agacha con su lengua me la lambe y chupa, me agarra mis nalgas.

    – A mujer que rico sabes que placer tan excitante es el comerte toda, yo si me iba a proponer el lograrlo, te deseo y hasta hacerlo no iba a dejarte en paz.

    Siguió lambiéndome mi cuquita. Mi cabello emparamado cubría mi rostro, me acariciaba mis tetas, una sensación de placer invadían mi cuerpo, recordaba que a metros mi amado esposó quien ya debería de saber que yo estoy teniendo relaciones sexuales con Santiago de partía con Gustavo y sus hijos y yo disfrutaba de las caricias de Santiago que tendría relaciones sexuales con el cosa que me tenía muy ansiosa.

    Santiago se levanta, nos besamos, le agarro la verga y me la restregó por mi cuca, empujó mi cuerpo metiéndomela.

    – Ha que rico tenerte dentro de mí, me encanta esta sensación tan placentera.

    – Eso se nota bastante, eres una puta deliciosa, te encanta la verga.

    – Si tienes toda la razón no hay nada más excitante que hacerlo.

    Santiago empieza a follarme, su respiración expande sus pechos, lo abrazo con fuerza, siento su verga entrar y salir de mi cuerpo disfrutó esa deliciosa sensación que me hace gemir cómo un motor acelerado, nos besamos apasionadamente, me levanta colocándome mis piernas sobre su cadera apoyando mi espalda contra la pared, hasta que me vengo quedando desgonzada mis piernas me tiemblan me remojó y nos salimos de la ducha, nos secamos y nos metemos a la cama montándomele encima haciendo un 69 que me dejó disfrutar de su carnosidad, chupar su glande y sus huevos, restregármela en la cara y hasta hacerle un rusa.

    Me cambió de pose, me volteo colocándome su verga en mis labios vaginales, me restregó su glande y me dejo rodar por su troncó hasta el fondo me muevo en círculos sintiéndola en todo su grosor, comienzo a follármelo entrando y saliendo de mí, las sensaciones placenteras invaden mi cuerpo comienzo a gemir, me recuesto sobre su pecho nos besamos apasionadamente recorro con mi lengua sus mejillas, su nuca, su oreja izquierda, levantó un poco mi caderas y es el quien me folla por unos minutos, vuelvo a sentarme colocó mis pies sobre sus piernas, comenzando un mete y saca delicioso.

    Pasaron casi 20 minutos, me vengó en corrientasos intermitentes que me hacen temblar.

    Me dejo rodar por su pecho llegando a la altura de su verga, se la mamo y masturbó, limpiándola con mi lengua mis jugos.

    – ¿Te gusto muñeco? A mí me encantó.

    Vuelvo y se la mamo por varios minutos, deleitándose con su grosor, abriendo mi boca para metérmela toda, me acuesto boca arriba, Santiago se me monta encima me levanta las piernas asía los lados me coloca su verga en mí cuquita me la restriega pasándomela por el trasero.

    – A por ahí muñeco anda métemela por el trasero.

    Me escupe en el trasero y me penetra muy suavemente dilatándose con cada centímetro que me penetra hasta sentirla toda adentro, vuelve me la saca y otra vez me penetra, repite suavemente varias veces y poco a poco va acelerando me escupe dentro de mi trasero, vuelve a penetrarme y a follarme como fiera, fueron más de 30 minutos en donde Santiago me saco dos orgasmos deliciosos.

    Cambiamos de pose y nos acostamos de medio lado, el detrás mío levantó mi pierna y me penetra mi trasero entre ambos nos movemos haciéndolo más placentero.

    Terminando a los 20 minutos en donde ambos aceleramos en un excitante orgasmo que nos cimbornio nuestros cuerpos, un beso largo y suave calmo la excitación, nos páramos y nos volvimos a meter a la ducha refrescándonos, nos secamos y nos metemos a la cama, Santiago estaba cansado había tenido un día agitado y nos quedamos dormidos arropada por sus brazos.

    Al otro día me desperté me vestí y me fui para el cuarto. David dormía plácidamente me desnudé, me acosté a leer un poco, mientras esperaba que alguien se despertara.

    Al rato salí a buscar un cafecito, en la cocina la señora cocinera me brindó uno, me salí al corredor de la casa sentándome en una mecedora, prendí un cigarrillo. Al rato los que salieron a jugar en la alberca fueron los nietos de Gustavo, quien con cara de amanecido lo veo salir, pidiendo una café renegro.

    – Buenos días don Gustavo, je avemaría que guayabo el que se levantó.

    – Dianita mi preciosa, estuvimos hasta tarde hablando con todos y yo no estoy acostumbrado a eso, no tome mucho pero creo que me quede profundo y me llevaron o me pare sonámbulo jejejeje. ¿Y tú que la pasaste rico con el primo?

    – siii… para que te voy a decir mentiras, tu primo es una delicia de hombre, lamento que no nos hubieras acompañado.

    – Yo también pero hace rato que no nos veíamos con mi hija, ella vive en los USA y está de vacaciones.

    – Bueno esta te la perdono por tratarse de tu hija, para la próxima te amarro y te violó. Jejejeje.

    – Jajajaja Dianita tienes mi permiso. Dianita Vamos todos al posó, paseó de olla, carnecita asada cerveza helada.

    – Ahí sí que rico me encanta ese plan.

    Eugenia la hija de Gustavo sale.

    – Buenos días doña Diana. ¿Papi como amaneces?

    – ahí hija todavía tengo los ojos empiyamados.

    – Dianita ¿cómo seguiste del dolor de cabeza?

    Miro a Gustavo imaginándome que él se había inventado esa excusa para Disculpadme.

    – Ahí si preciosa es que me están dando unos dolores tremendos.

    – Te sirvieron las pastillas que te di?

    – Si muchas gracias don Gustavo.

    Nos trajeron más cafecito con bizcocho huilense.

    Santiago salió en pantaloneta y se metió a la alberca y jugo un rato con los niños.

    Poco a poco fueron saliendo a tomar cafecito antes del desayuno. La qué si me saludo muy cariñosamente fue la nuera de Gustavo.

    Quien se me acerca.

    – Buenos días querida, como amaneciste se te pasó el dolor de cabeza,

    – Huy si menos mal, el calor me sofoca y me repercute en la cabeza.

    – Bueno te perdiste de la charla de anoche estuvimos hasta tarde divirtiéndonos.

    Desayunamos todos don Gustavo preparo lo de llevar al pozo y los mando adelante para que prepararan el almuerzo en el pozo.

    Al rato nos alistamos ensillaron varios caballos. Santiago me colaboró al montarme en la yegua que me asignaron, lo que Susana la nuera de Gustavo aprovecho para acercarse y comentar.

    – Que día tan asoleado, esperando y no te vaya a afectar con otro dolor de cabeza.

    – Ahí no esperó que no.

    – Santiago hay que llevar pastillas para el dolor de cabeza no va y sea y se nos escabulla a calmarlo.

    Como anoche.

    Nos miramos con Santiago y nos reímos con una pequeña interrogación.

    Llegamos sudando, los empleados estaban preparando el almuerzo, nos recibieron los caballos y desensillaron dejándolos en un terreno cerrado y nosotros a disfrutar de semejante paraíso.

    Nos metimos al pozo nade un buen rato tomamos cervecita fría y con lo que no contaba fue con la nuera de Gustavo quien se me acerca nadando a mi lado.

    – Ha esto es una delicia.

    – Definitivamente con este calor esta agua fría es deliciosa.

    – Dianita tu eres un peligro para nosotras.

    La mire con interrogación.

    – Ve y porque lo dices?

    – Manita es que con ese cuerpazo tuyo tienes a todos los hombres hechizados.

    – Hum Susana tú también estas bien.

    – Si pero difícil que me miren como si lo hacen contigo, soy la nuera, tú la mujer de un desconocido.

    – Y por eso no dejas malos pensamientos.

    Susana me mira y se ríe.

    – Anoche te vi teniendo relaciones sexuales con Santiago.

    Abrí mis ojos asombrada.

    – ¿Nos viste y eso?

    – Pues te cuento que me encantó verte ahí disfrutar de ese momento tan excitante y el hecho de que tu esposo estaba departiendo con nosotros y tu ahí pasándola rico.

    – Y eso que te gusto verme disfrutar de ese hombre??

    – Sí y me hiciste despertar una sensación que creía superada.

    – Si ¿y eso?

    La agarro de los hombros me estiro y chapucero con mis piernas.

    – ¡Unas ganas las hijueputas de estar contigo! Con una mujer.

    Y volver a acostarme con Santiago.

    – Ha carajo doña Susana esa no me la esperaba, ¿te has acostado con el Santiago?

    – Al mes de haberme casado con júnior vino a visitarlo y nos tomamos unos vinos, una cosa llevó a la otra y terminamos en su apartamento teniendo relaciones sexuales.

    – Y que volvieron a verse después de eso?

    – Claro que si nos pegábamos la escapadita cuatro o cinco veces.

    – ¿No más???

    – Al mes, jajaja hasta hace casi un año y eso porque me pillo saliendo con un amigo de él y con quien tengo ahora un delicioso romance.

    – ¿Y júnior supo algo de eso?

    – No ni idea, ni se lo imagina, hemos sabido realizar nuestros encuentros con total discreción.

    – Y no te gustaría que hiciéramos un trio con el Santiago.

    – Ha soñado seria delicioso, pero no creo que el Gustavo se animé.

    – ¿Qué no? Eso déjamelo a mí que te cumplo y con creces.

    – Jajaja Dianita se ve que eres tremenda.

    – No desaprovecho oportunidad de pasarla rico y más con una mujer tan hermosa.

    – Ahí mira mis manos todas temblorosas, como me puse Jejejeje.

    La charla término porque sus hijas se nos acercaron y ya tocaba cambiar de tema.

    La tarde fue todo un disfrutar del pozo, el almuerzo delicioso, junior llevo su guitarra y nos deleitó con música colombiana, cumbias y hasta un joropo llanero. Termine de conocer a Santiago intercambiamos números de teléfonos y quedamos de vernos en Bogotá.

    Esta historia continuará.

    DIANA LUCIA SAAVEDRA

    [email protected].

  • Descubierta por mi papá (Parte 2)

    Descubierta por mi papá (Parte 2)

    Ya en camino, me preguntó Jesús cual era mi puesto, admirando y acariciando mis piernas, cuando dije que era gerente de compras del área de zapatería de la tienda a nivel nacional se quedó mudo.

    -Perdóname! -dijo rápidamente poniéndose rojo- pensé que eras secretaria!

    -Jajaja… pues no señor; espero mi puesto no sea problema… -dije sonriéndole amigablemente mientras le tomaba una de sus manos para llevarla hacia mis muslos y dejarlo seguirme acariciando… -Y algo más Jesús: esto lo hago por caliente, no estoy interesada en el dinero, como te imaginarás, eso no es un problema para mi, lo hago simplemente porque soy una mujer muy intensa…

    Asintiendo con la cabeza mientras seguía acariciándome las piernas dijo:

    -he escuchado de una mujer que llaman “ejecutiva caliente” de las oficinas corporativas, dicen que es una puta hecha y derecha! -dijo riendo, pero tú…

    -Mucho gusto! -le dije de nuevo riendo a carcajadas!

    -Eres tú? En serio? válgame Dios!, es que de verdad he escuchado tantas historias tuyas…

    -Todas ciertas a mucha honra! -Dije mientras llegábamos a una casa en la zona norte de la ciudad, satélite, nunca me imaginé que este tipo de cosas pasarán tan cerca de uno… jajaja

    Entramos y vi a tres de las modelos que habían estado en la pasarela, me saludaron efusivamente ya sin timidez sabiendo que yo participaría en la reunión, y había otras 4 chicas muy guapas también completando el staff.

    Me llevaron de la mano a una de las habitaciones de la parte superior de la casa y me explicaron cómo funcionaba la situación mientras me cambiaba en un atuendo francamente descarado:

    Al saber cuál era mi puesto en mi trabajo me buscaron algo que fuera con mi estilo: una blusa totalmente transparente color carne (sin bra) y una minifalda del mismo color tremendamente corta con una abertura posterior dejando totalmente al descubierto mis nalgas, una tanga de hilo dental del mismo color y medias a medio muslo del mismo color, zapatillas del tono similar y cuando me vi en un espejo de verdad me gustó el efecto, me dieron unos lentes del mismo tono para completar el efecto y quedé lista para la noche!

    Las demás chicas tenían atuendos similares de acuerdo a temas diferentes: maestras, colegiadas, licenciadas etc.

    La dinámica era que había dos o hasta tres hombres por cada chica, la idea era convivir con ellos al principio para que fueran entrando en confianza, en un momento dado se hacía una rifa para saber el orden de cómo iríamos bailando frente a ellos haciendo un striptease total, podíamos usar el tubo que había en la sala especialmente acondicionada para eso, después regresábamos a convivir con ellos según lo soliciten ellos y después si lo desean teníamos relaciones con ellos ahí mismo individualmente o en grupo, o en alguna de las habitaciones de la casa, no podíamos negarnos a nada de lo que nos pidieran hacer y si nos pedían ir al “calabozo”, la paga era triple… (ellas no sabían que no lo estaba haciendo por dinero sino por par un buen rato con los hombres…)

    De repente entró un fotógrafo y pidió irnos tomando la foto de la noche…

    Al notar mi cara de sorpresa, una de las chicas se acercó a mí y me explico que cada reunión les tomaban una foto individual a cada una de ellas para preparar el “menú” cómo le llamaban los hombres, a cada uno de los invitados les entregaban una carpeta con la ficha de cada una de las chicas con los generales: (todas eran amateurs), lo que resultaba más atractivo para ellos era saber que todas teníamos una vida privada totalmente normal… había estudiantes de la universidad, estilistas, profesoras de preparatoria, diseñadoras… etc. y yo.

    Me dio mucha curiosidad saber que ponían en mi ficha…ahora entendía todas las preguntas que me hizo Jesús camino a este lugar.

    Cuando estuvieron listas pedí ver la mía inmediatamente:

    Una foto grande arriba de la hoja con el nombre

    MARIELA

    Y debajo la descripción:

    -gerente de compras en su trabajo a nivel nacional

    -amateur 100%

    -primeriza

    -casada

    Y enmarcado con una línea roja:

    -embarazada (3 meses)

    *Disponible solo los siguientes 4 meses

    $$$$

    __________

    WOW… de verdad parecía un menú, las demás fichas estaban igual de bien hechas, cuando mis compañeras vieron que estaba embarazada me aconsejaron inmediatamente:

    -En tu caso, puedes pedirles que sea con condón, normalmente es sin, pero si te animas con alguno a hacerle el amor sin condón pídele lo que sea y te lo da! (Refiriéndose a dinero)

    Jesús entró en ese momento y pidió hablar conmigo en privado, pasamos a un despacho pequeño y me explicó ahí:

    -Mariela, entiendo que esto es para ti algo como una travesura más en tu vida pero al final del día es negocio para nosotros así que te daré los detalles de lo que vale cada cosa aquí, entiendo que no quieres o no estás interesada en remuneración, pero para los demás es parte de la fantasía, más aún: saber que pueden tener a una gerente de una empresa tan grande como la tuya seguro les hará mucho cerebro y más aún si saben que eres casada! El hecho de que estés embarazada hará seguramente que estés en el top 3 de hoy y cuántas veces decidas regresar estando ahí antes de tener a tu bebé…

    Hay una posibilidad de organizar un evento especial para socios diamante a nivel nacional cuando llegues al mes 8 y medio de tu embarazo, la demanda por tener mujeres dispuestas a esas alturas de un embarazo siendo amateurs como tú es altísima, la única condición es dejarlos venirse sin condón, todos los socios están perfectamente validados como libres de enfermedades y además tendrás la oportunidad de escoger tu a los asistentes, mínimo 4 máximo 8…

    Llegado el momento tú me dices si te organizamos esa reunión, si todo sale bien en esta y las que vienen, esperamos contar con tu asistencia seguido…

    Me puso una pulsera color rosa en signo de aprobada y libre de enfermedad…

    Ufff… todo esto estaba llegando a un nivel de sofisticación que no imaginé, pero me gustó ser parte de este selecto grupo, regresé con mis compañeras y después de un rato sonó una campanita delicadamente indicándonos que todo estaba listo para iniciar…

    Todas brincamos de gusto y fuimos saliendo poco a poco; decidimos que sería la última en salir por ser la primera vez que participaba, podía escuchar los aplausos de los asistentes para las demás cuando iban bajando y las presentaban… llegó mi turno y salí excitadísima!

    Mi cabeza daba vueltas al escuchar la descripción de mi persona mientras empezaba a bajar las escaleras saludando con una sonrisa de oreja a oreja viendo a los asistentes cuando de repente mi corazón se detuvo al reconocer a una figura que estaba sentada con otros dos señores… era mi padre!

    Me quedé parada a media escalera sin saber que hacer sabedora de que mi papá estaba igual de sorprendido que yo de encontrarme ahí… en un micro segundo razone que no podía reclamarme nada porque él estaba ahí también y ya sabría cómo le iría si mi mamá se enteraba de que estaba en ese tipo de reuniones… así que recobrando la serenidad continúe bajando consciente de que me vería toda la noche sin poder decir nada…

    Al terminar de bajar la escalera un par de hombres me pidió ir a sentarme con ellos.

    -hola, buenas noches dijeron ellos ofreciéndome lugar entre los dos

    -gracias -contesté sentándome y dándoles un beso en la boca a manera de romper el hielo entre nosotros, vi como una amiga, la que tenía atuendo de colegiala se sentaba con mi papá y su amigo y los saludaba muy familiarmente…

    Mis hombres pasaron inmediatamente un brazo detrás mío a manera de abrazo y con la otra mano en mis muslos empezamos a platicar…

    Ambos estaban muy excitados de tener una señora casada y además embarazada en esa reunión y me preguntaron si me molestaba su se tomaban una foto conmigo.

    -Adelante, claro que no! -Uno de ellos saco su celular y nos tomó una foto a los tres sonriendo muy juntos mientras ambos metían la mano entre mis piernas…

    -Mmmm… que bien se siente eso -dije abriendo un poco mis piernas para dejarlos hacerme más…

    Iba a decirles algo y al voltear con uno de ellos me dio un beso francés delicioso mientras ambos continuaban acariciándome entre las piernas, mmmm… que calientes hombres!, justo como me gustan! (Abriendo mis piernas en franca invitación para que siguieran metiendo sus dedos en mi raja velluda.

    -Y el papá del bebé dónde anda? -me pregunto uno de ellos.

    -pues debe estar trabajando todavía viendo mi reloj… y mi esposo en casa -dije riendo.

    -Ohhhh… dijeron ambos, no es tu esposo el papá del bebé?

    -Shhhh… -dije riendo- nop, les sorprende?

    -pues, cada quien su vida Mariela, lo importante es que estás aquí…

    -Aquí dispuesta a hacer lo que pidan los machos que quieran conocerme íntimamente…

    Justo cuando puse mis manos sobre sus penes encima de sus pantalones sonó una campanita y apareció de nuevo Jesús con una pecera para hacer la rifa y ver quién sería la primera mujer de la noche que hacía striptease… y fui nombrada!

    Entre risas y aplausos me puse de pie y camine de nuevo hacia el centro de la sala, la música empezó al tiempo que las luces de atenuaban y empecé a bailar cachondamente mientras recorría con las mirada a los asistentes, al llegar a donde estaba sentado mi papá le guiñe un ojo sonriéndole descaradamente mientras me despojaba de la blusa dejando mis tetas al aire y me di cuenta que mi amiga le había sacado la verga y lo estaba masturbado muy delicadamente… volteé a ver a los demás y me acerque con ellos mesa a mesa bailando muy provocativamente ya unos de ellos le pedí que me quitara la falda, al otro le pedí que me quitara la tanga y el comentario inmediato fue de lo velluda que tenía la vagina…

    Fue en ese momento que decidí que seguiría asistiendo a las reuniones, me gustaba la forma en que me veían los hombres y tenían un control sobre nosotras en ese lugar, y acerca de la reunión especial al estar a punto de dar a luz, iba a aceptar también!

    Seguí bailando en todas las mesas, dejando que me acarician a placer los hombres, algunos de ellos me metieron dos o tres dedos en la raja mientras les bailaba y uno de ellos tenía la verga de fuera cuando llegué a su mesa… iba a sentarme en ella cuando una voz en el sonido dijo que mi mesa y tenía preferencia la primera vez; así que solo le di un besito en la punta de su glande y regresé a mi mesa en medio de aullidos y aplausos de los asistentes.

    Desnuda como estaba, deje que los hombres que estaban conmigo me besaran las tetas y me acariciaran las piernas, aprendí en ese momento que ellos no daban sus nombres, así que me relajé y los dejé seguir metiéndole mano a mi cuerpo mientras yo los masturbaba y veíamos a las demás chicas hacer su striptease…

    Al terminar el show, mis machos se pararon y me dijeron que los siguiera a una habitación, caminé detrás de ellos viendo a mi alrededor la orgía que iniciaba entre todos y vi a mi papá ser montado por mi amiga la colegiala con lujuria…

    Subimos las escaleras y entramos en una habitación grande, ellos se fueron a sentar a unos sillones que estaban en las esquinas de la cama king size que estaba en medio y me quedé parada frente a ellos modelando mi desnudez…

    Se sacaron la verga y uno de ellos me pidió me acercara con él mientras el otro se desnudaba…

    Moviendo las caderas me acerqué y poniéndome de rodillas entre sus piernas le acaricié las piernas mientras lo veía intensamente y le preguntaba:

    -Que quieres que te haga? -sonriendo mientras mojaba mis labios y mi mirada se posaba en su pene…

    Tomándome la cara con ambas manos me dijo:

    -quiero que me digas antes de mamarme la verga, que hace una señora casada aquí y que te gusta hacer…

    -Pues… Me gusta mucho coger, me calienta mucho ser sometida y me excita mucho llegar a casa llena de semen para platicarle a mi marido lo que me hicieron…

    -… y quieres mamarnos la verga hasta que te demos la leche?

    -Siiii! por favor, déjenme mamarles hasta que terminen en mi boca -dije acercando mi rostro a su verga que estaba ya en completa erección esperando mis labios…

    Bajando sus manos hasta mis pezones, los pellizco fuertemente mientras me decía:

    -ok, mamarme la verga!, enséñame que sabe hacer una gerente de tu compañía para satisfacer a su macho!

    Empujó su verga dentro de mi boca y siguió apretando me las tetas hasta causar un dolor delicioso mientras yo lo mamaba con lujuria.

    Continuará