Autor: admin

  • Mi noche con una mujer

    Mi noche con una mujer

    Esto que les voy a contar pasó hace algunos años atrás, por ese entonces trabajaba en una oficina y con las demás chicas nos hicimos muy amigas, éramos un grupo de 6 chicas más o menos de la misma edad, festejábamos cumpleaños, distintos aniversarios, nos comentábamos nuestras vidas, amoríos etc.

    Una de ellas que por ese entonces estaba de novia, y vino una mañana, con la noticia que se iba a casar, para cualquier mujer es un acontecimiento de lo más hermoso, todas soñamos con eso, ese día en la oficina lo festejamos, y ya comenzamos hacer los preparativos, para cuando sea la ceremonia.

    Cuando ya tuvimos la fecha de casamiento, organizamos la despedida de Laura, que es nuestra compañera la que se va a casar, sin decirle nada a ella, organizamos una salida a un boliche de chicas, donde hacen strippers jajaja, primero se toma algo y después comienza el show.

    Quedamos para un jueves, yo arregle que iría a la casa de Fernanda mi compañera de escritorio, ya que por ese entonces vivía un poco lejos, y sería complicado volver tarde a la noche y con algunas copas de más. Era un día agradable de primavera, al salir de la oficina me fui con Fernanda a su departamento, nos reíamos de la cara que pondría Laura cuando se entere del lugar; llegamos al departamento y nos dispusimos a arreglarnos, si bien era temprano, pero todas las mujeres nos toma más tiempo para arreglarnos; del bolso saque la ropa y se la mostré a Fer, es así como le decimos, para ver qué opinaba ella de la ropa, mientras me desvestía para tomar una ducha, (ya le había pedido permiso).

    Me iba a poner un conjunto de ropa interior negro, un pantalón ajustado negro con zapatos de tacón, una blusa haciendo juego y un sweater liviano, Fer miro la ropa y me miro a mi y me dijo estarás bellísima, cosa que me hizo ruborizar su comentario y mas su mirada que recorría todo mi cuerpo desnudo, pues me disponía a ducharme para la despedida de Laura. Diciendo gracias Fer y dirigiéndome al baño, me retire sin darle mucha importancia, después de arreglarnos, Fer me miro y me dijo estas hermosa, lo cual agradecí y le retribuí el alago; espera levántate el sostén y despréndete un botón de la blusa ya que no vamos a una iglesia, ella me ayudó arreglándome y rozando mis tetas, lo que me hizo estremecer, pero no pensé nada en eso.

    Mis tetas son tamaño normal y mi cola es del tamaño que a los hombres les encanta y me la alagan; salimos hacia el boliche nos encontramos todas allí, no puedo explicar la cara de Laura cuando vio el lugar que elegimos para su despedida, el show fue estupendo, tomamos varias copas, Fer se sentó a mi lado, gritamos toda la noche cuando los chicos sacaban sus prendas, Fer me tocaba la pierna sin que yo pensara nada, al contrario estábamos todas excitadas con el show, hasta allí no pensé nada, una vez finalizado nos despedimos con las otras chicas Fer y yo nos fuimos al departamento.

    Una vez adentro, le pregunto a Fer donde podía dormir y me dijo en mi cama Andre, (perdón no dije que mi nombre es Andrea), mirando a Fer le dije, espero disculpes mis molestias, tengo que agradecerte profundamente en compartir tu departamento, Fer mirándome a los ojos, y abrazándome me dice nada que agradecer y m dio un beso en la mejilla cerca de la comisura de los labios, me siguió mirándome y me beso en los labios, mi corazón comenzó a palpitar, no sabía que decir, atine a decir alguna palabra, pero Fer me dijo, “no digas nada Andre”, tapándome la boca con su dedo índice, “tengo que confesarte que siempre me gustaste, no sabía cómo decírtelo”, mira Fer le respondí, nunca tuve experiencia con otra mujer, por el contrario me gustan los hombres, a mi también Andre, pero con vos me pasan cosas, después de decir eso, me rodeo con sus brazos por alrededor del cuello y me dio un beso de lo más tierno, con lengua incluido, se lo correspondí y me hizo mojar mi tanga, ya que fue un beso encantador, que ningún hombre me había dado hasta entonces, tal vez las copas que habíamos tomado también hicieron que sintamos cosas que hasta entonces jamás se me hubiese ocurrido.

    Sin decir más palabras, fuimos a la habitación, ambas nos desnudamos por completo, miramos nuestros cuerpos, mi corazón palpitaba como una adolescente en su primera noche, perdón, era mi primera noche, con una mujer; nos recostamos en la cama, y nos besamos, nos comimos las bocas, Fer comenzó a besarme el cuello, y fue bajando hasta mis tetas, las acarició, pellizcó mis pezones haciéndome jadear, los chupo y los mordió, yo los disfrutaba, le tome su cabello y la despeine de placer, la fui llevando para abajo, cosa que entendió, quería que me chupe la conchita, estaba bien húmeda, comencé a dar gritos, aaaahhh ahhhh así así no pares, sigue así; Fer se dio la vuelta para fundirnos en un 69, le bese y le chupe los labios de su húmeda vagina, estaba a mil, le pase la lengua, le introduje los dedos, bese su ano, estaba excitadísima, ya me hizo arquear la cintura en un orgasmo de lo más hermoso.

    Como pudimos dormimos un rato ya que por la mañana tendríamos que ir a la oficina, me desperté con los brazos de Fer en mi cintura, nos besamos, de su mesita de luz Fer saco un consolador, el cual sujeto a su cintura, se colocó entre mis piernas y me comenzó a introducirlo, separe bien las piernas y comencé a jadear y gritar de placer, luego me puso en cuatro patas y me lo introdujo hasta el fondo de mi dilatada conchita.

    Fue una de mis mejores noches que llevo en el recuerdo, la primera vez con una mujer, calculo que al conocer nuestros cuerpos, sabemos de la debilidad de nuestros cuerpos, y como darnos placer.

    Espero les haya gustado, si desean pueden escribir sus comentarios a: [email protected].

  • Sergio el amigo de mi esposo (IV): Despedida

    Sergio el amigo de mi esposo (IV): Despedida

    Todo lo que inicia tiene que terminar y en el sexo no es diferente, admito que el tiempo que duraron los revolcones con Sergio fue maravilloso, pero todo llegó a su fin.

    Él se mudaría a Monterrey a una empresa recién creada, su ultimo día en la empresa donde laboraba junto a Luis, fue un viernes lluvioso, fui por Luis, pero le pedí me dejara despedirme de él, Luis acepto y subí a la que en ese entonces era su oficina.

    Yo: Hola, ¿que ya te vas?

    S: ¡Si hermosa, me voy al norte, una nueva oportunidad me llego!

    Yo: Me alegro por ti, bueno ten mucha suerte

    S: ¡Espero que nunca te olvides de mí!

    Nos abrazamos un par de minutos, en eso cuando la última persona salió del lugar, el comenzó a besarme, pero muy pasionalmente, nuestros labios se despedían de una forma tan sensual que comencé a excitarme, el comenzó a repagarme su miembro en mi vagina y yo lo abrazaba.

    S: ¡Necesito tenerte!

    Yo: ¡Yo también nene!

    Se bajó el pantalón y se sentó en el escritorio, yo comencé a masturbarlo, mis manos apretaban con fuerza su hermosa tranca, el me besaba con fuerza, me tomo de la cabeza y me bajo a su duro miembro, ¡comételo! Me dijo con respiración acelerada, yo comencé a devorarlo rápidamente, el acariciaba mi cabeza y gemía, ¡extrañare tus mamadas! ¡Me dijo mientras yo ya tenía la mitad dentro de mi boca!

    Luis seguía esperándome, pero yo quería despedirme rico de él, después de mamársela por unos minutos, me levanté la falda me hice a un lado la tanga y me subí en él, metió su verga suavemente mientras me apretaba las nalgas, dejándose caer en el escritorio lo cabalgaba suavemente, me agachaba a besarlo mientras él jugaba mis tetas!

    S: ¡Que rica concha, la extrañare!

    Yo: ¡Yo extrañare tu palo!

    Se puso de pie y me acostó en el escritorio levantándome las piernas, yo gemía al recibir su dura y cabezona verga, me encantaba como me rosaba por dentro, ¡así papi! Le decía yo mientras él me acariciaba las piernas.

    Me levanto, yo me recline apoyándome en el escritorio y el me la metió dándome de nalgadas, ¡yo movía mi cintura para sentirla más!

    Yo: ¡Te gusta papi!

    S: Me encanta, muévete hermosa, ¡muévete tu rico cuerpo!

    Me jalaba el cabello y me embestía fuertemente, apretaba mi cadera, ¡la extrañare! Me dijo con voz cortante mientras sus penetraciones eran rápidas, no resistió más y me lleno de semen, ¡mi vagina era llenada por su manguera venosa y grande!

    Yo: ¡Que rico amor, que rico semen!

    S: ¡Aun no acabo nena!

    Se sentó en la silla que estaba frente al escritorio y me pidió subiera o más bien me recargara en él, me levanto las piernas un poco y estimulo mi ano, me la dejo ir suavemente, aprovechando nuestros fluidos, sentí como resbalaba y se introducía, ¡mueve tu cadera! ¡Me dijo mientras el movía su pelvis empujándomela hasta el fondo!

    Yo: ¡Me duele, pero no la saques!

    S: ¡Muévete mami, muévete rico!

    Yo: ¿así nene?

    S: ¡SI que rico culo, que rico aprieta!

    Yo: ¡Oh dios mío, me matas!

    Me tomaba de la cintura y me empujaba hacia él, yo agarrándome de las orillas del escritorio también me retorcía, el dolor se convertía en placer, yo sudaba a chorro y él también.

    S: ¡Extrañare tu cuerpo hermoso!

    Yo: Me voy venir, ¡nene!

    S-. ¡Si córrete, lléname de ti!

    Yo: ¡Dios mío me vengo!

    S: ¡ah yo también nena, dios!

    Nos corrimos juntos, gemíamos fuerte, sin importar que nos escucharan, me lleno todita de él, descansamos un poco, procedí a limpiarme y con un apasionado beso me despedí para siempre de él o al menos hasta hoy.

    ¡Saludos su amiga Lety!

  • Duro de preñar y blando al entrar

    Duro de preñar y blando al entrar

    Me encontraba en una reunión familiar en casa de mi tío Andrés y Milena acompañados por mis abuelos Arturo y Carmenza los patriarcas de la familia, pero también estaban mi tío Abuelo Jorge Mario un empresario del entretenimiento pero también estaban mis tres tíos; tío Mario abogado quien era el mayor con 58 años y estaba casado con Isabel con quien tenía dos hijos Carlos y Fabio mis primos, le seguía mi madre Carla una contadora quien estaba casada con Ernesto un hombre mayor pensionado con quien tenían una hijo llamado Federico quien era yo, el primo menor que justamente hoy cumplía su mayoría de edad y por eso la reunión familiar, el consentido de la familia.

    Por ultimo Andrés mi otro tío menor con 42 años, que se dedicaba a distintos negocios pero en esencia era dueño de un restaurante y un hotel, casado con Milena una ingeniera de sistemas de 38 años que termino presentando en la televisión precisamente porque era muy bonita con rostro de doncella y cuerpo escultural que era bien tonificado, curvilíneo y armonioso en pocas palabras una hembra buenona! Con quien me podía dar el lujo de presumir en con los amigos y ganarme unos pesitos, porque espiándola en alguna oportunidad le tome unas fotos en traje de baño que se pudieron vender entre mis amigos, pero lo que termine ganando un buen billetico fue con un sostén de Milena de color blanco que me robe en alguna oportunidad, que se oferto en $20 dólares y se terminó subastando en $200 dólares un buen negocio pero estaba seguro podía cotizar más de hecho ya me había ofrecido $200 dólares por otro prenda de Milena, en especial por su panty que más de uno había fantaseado, porque la panocha o vagina de Milena era el sueño de todo hombre, porque por lo general no pasaba desapercibida pues se observa que era de vulva grande.

    Por lo que al estar en su casa era la oportunidad de robarme dicha prenda de Milena, entonces sigilosamente en un descuido me entre al vestier de su cuarto allí solo fue cuestión de esculcar cuidadosamente y como diría un modisto encontré un conjuntico de sostén y panty muy chic! De color negro con encaje, que seguro ganaría buena platica más que tenía el olor a ella el cual era dulce y cálido como ella que enloquece a cualquiera por lo que me toco masturbarme con otro par diferente el cual era blanco, error garrafal porque se manchó con mi esperma y ríase para limpiarlo, me toco dejarlo en el cesto de la ropa sucia, luego salí del cuarto de ellos, y eso que te sientes descubierto, los nervios me estaban ganando, más cuando en el pasillo me encuentro con Milena que muy querida me pregunta: ‘Hola Federico que haces por aquí?’ y tartamudo le contesto: ‘No eeee… Buscabacaba el baño pero ya!’ Y yo con el conjunto de ropa interior de ella en uno de mis bolsillos, que tenía que esconder hasta llegar a mi casa.

    Entonces ella me contesto; ‘ok, ahora nos vemos estás en tu casa’ y seguimos nuestro camino sin embargo involuntariamente volteo a mirarle el trasero mientras ella seguía caminado por el pasillo, por lo que pensé ‘Que caderas tan exuberantes y curvilíneo, garantizaría un agarre perfecto!’ y es que las reuniones desde que llego ella a la familia se había bueno una oportunidad para recrear el ojo y alimentar la fantasía pero hoy era además excitante.

    Más tarde comenzaron a bailar todos pero obviamente yo morboseaba a Milena pues el suin al bailar era muy sugestivo y sexual además al estar sentado en el sofá de la sala me daba el lujo de literalmente escanear a Milena por todo su cuerpo deteniéndome en sus atributos y haciendo un zoom en sus tetas, en su cola, en sus piernas y su panocha que me hacía saborearme era tal mi atención que mis primo Fabio me dice; ‘Disimule Federico cierre la boca’ y añadió mi primo Carlos; ‘Esta rica la tía política no?’ y claro yo que podía contestar diferente; ‘Esa hembra me sacaría el tigre que hay en mí. Me la devoro!’ Y jajajaja soltamos la carcajada entre todos y Milena se nos acerca y nos dice; ‘De que se ríen chicos?’ Fabio entonces le contesto; ‘Mile de nada! Sólo pensando en las cosas que nos gustaría comer’ y nuevamente soltamos a reír a carcajadas sin embargó Milena no dijo más y siguió bailando por lo que la acompañe bailando, mientras lo hacía pensaba; ‘Milena mide un 1,66 cm yo casi un 1.81 cm a que podría engancharla en mi verga fácilmente y deliciosamente’ pero fue solo un instante de dejar volar la mente.

    Luego ya cuando la reunión estaba acabando al ir al estudio antes de entrar escuche una conversación muy particular entre Milena y unas amigas de ella, que hablaban de fertilidad por lo que me intereso y con el teléfono móvil comencé a grabar que decía más o menos así; ‘Estoy dejando de planificar a ver si por fin quedo embarazada, porque ya queremos un bebe pero nada que se nos da,’ Y otra amiga le aconsejaba; ‘Mile no te angusties pero ya pediste ayuda?’ Y Milena le respondía; ‘Si claro hace dos meses estamos en tratamiento pero nada’ otra amiga le decía; ‘Mile la cosa es de relajarse y de hacer la tarea muchas poses jajajaja’ Y en ese momento me interrumpió el tío abuelo Jorge Mario que venía con su hijo Mario, mi tío mayor quien me pillaron grabando la conversación por lo que me llamaron la atención diciéndome; ‘Oiga usted ya es todo un hombre para que este como vieja chismosa’ entonces con el ánimo de defenderme le conteste; ‘Ninguna vieja! Lo que pasa es que la conversación estaba buenísima, imagínese que mi tío Andrés no ha podido embarazar a su esposa Milena’ y en coro me respondieron; ‘En serio?’ Y les coloque la grabación en privado lo que confirmo lo dicho por mí por lo que mi tío Mario dijo; ‘Pobrecita Milena será que no la están atendiendo con todo’ Y mi tío Abuelo Jorge Mario también opino diciendo; ‘O Andrés es un marica que no le da con fuerza, o Milena es muy estrecha aunque no creo porque Milena tiene caderas amplias’ Y la verdad no me sorprendí con sus comentarios al fin de al cabo yo sabía que mis tíos era de los que iban a donde las niñas de la vía alegre “Las Putas” por lo que fue normal saber que le tenía ganas a Milena.

    Sin embargó ese día acabo así, para el Lunes tenía una tarea pendiente y era comercializar el conjunto de ropa interior de Milena el cual muchos quería literalmente consumir, pero la oferta por el conjunto cada vez subía mas porque fueron apareciendo más oferentes fuera de mis amigos hasta un maestro que se enteró deseo ofrecer, pagaría $800 dólares. Lo cual era la mayor cotización hasta el momento pero en la tarde de ese Lunes llego el tío Mario relativamente ansioso a mi casa con la oferta de $1600 dólares por el conjunto de ropa interior de Milena, se había enterado porque mis primos había ofrecido solo $400 dólares y habían quedado fuera de la puja con la oferta del maestro, por eso le habían contado a su padre el tío Mario y este se animó a ofrecer esa cifra poco despreciable, pero no había alcanzado a decir que si o que no cuando la misma ansiedad de mi tío Mario lo llevo a ofrecerme $2000 dólares, lo que prácticamente me vi obligado a entregarle las dos prendas de Milena que mi tío oleo como si fuera el perfume mismo y luego se marchó.

    Pero el problema fue que no contaba con que mi padre me descubriera el cheque por los $2000 dólares firmado por mi tío Mario en mi cuarto y obviamente me pidió explicaciones; ‘Porque tienes un chequea tu nombre por ese valor firmado por tu tío Mario?’ y nuevamente no sabía que responder y nuevamente me pregunto presionándome; ‘Me vas a explicar o tendré que llamar a tu tío Mario?’ Por lo que me toco ser hábil y decirle; ‘Hagamos una cosa mejor Padre yo llamo a mi tío Mario y entre los dos te explicamos’

    Horas más tarde todo había quedado aclarado e increíblemente mi padre vio el hecho como algo normal. Pienso yo que mi padre vio el hecho como un acto de astuto de mi parte que logro sacar ganancia, sin embargo hubo un detalle que particular mi padre me pregunto; ‘Sera que mi hijo no tendrá otra prenda de Milena por ahí guardada?’ A lo que le respondí con burla; ‘Pillín el señor padre le gusta la concuñada’ Y se sonrió simplemente mi padre marchándose sin decir nada más. Ahora entendía porque salí bien librado de esta situación todos sentíamos atraídos por Milena, pero lo que no sabía es que esa atracción estaba dormida y controlada en la mayoría de mi familia pero con mis actos y aun mas con la conversación que le gravea Milena con sus amigas, había despertado los bajos instintos de todos, que no era más que ese instinto de macho alfa por fecundar a la hembra.

    Fue entonces cuando me entere de una nueva información de mi tío Andrés quien le había confesado a mi tío abuelo Jorge Mario, que se había hecho unos exámenes, y él era del problema en el tema de la fertilidad, todo porque su producción de esperma era mínima lo que hacía muy difícil que en acto normal quedara embarazada Milena, por lo que la única solución sería por laboratorio, pero mi tío Andrés por el momento prefería no contarle a Milena y seguir con el tratamiento en donde Milena semanalmente se realizaba una prueba de embarazo que determinaría la efectividad si quedaba o no, en cinta Milena.

    Esta información supuestamente era confidencial pero se rego entre los machos de la familia como si fuera agua lo que alboroto el habiente y no precisamente en solidaridad con mi tío Andrés por el contrario eso despertó los bríos de todos. Por lo que genero complot casi macabro entre todos que buscaba satisfacer nuestra lujuria y comprobar nuestro vigor, otro negocio lo llame yo pero en realidad era una apuesta entre caballeros de $2000 dólares a quien preñara a Milena por lo que estábamos hablando $12.000 dólares en juego fuera del premio mayor que era joder a Milena.

    Y todo se pensó y planeo fríamente como bellacos. Comenzamos sorteando los turnos en que cada uno tendría una única oportunidad de joder a Milena, acto que sería cada 15 días de tal forma que se diera el tiempo esperar el resultado, para así saber si había quedado embarazada o no Milena. Y para esto mi tío Abuelo Jorge Mario había comprado al médico tratante de Milena el Doctor Contreras por una muy buena cantidad de dinero, que aseguraba su ayuda y silencio. La ayuda consistiría en que cuando Milena fuera a su cita de control este la sedaría a ella para dejarla a disposición del que le tocara su turno. El primero que le toco fue a mi tío abuelo Jorge Mario en realidad la plata manda y el me compro el primer turno por lo que me toco el ultimo pero no todo fue malo porque puse de condición que me dejaran asistir a todos los días en que Milena iba ser penetrada y el primer día llego fue un viernes solo fue cuestión de esperar en el consultorio de al lado, por la ventana vemos llegar a Milena tan bonita como siempre con un jean y una blusa de seda blanca, mientras mi tío abuelo Jorge Mario se vía tranquilo solo pidió un vaso de agua previo para tomarse una pastilla de esas azules obviamente era viagra, seguramente una ayuda extra no estaría mal pensé en ese momento. Minutos después entro el Doctor Contreras, le informo a mi tío abuelo Jorge Mario; ‘Ya puede entrar Doctor Jorge Mario, me avisa cuando termine’ Entonces mi tío Abuelo entro al consultorio, allí estaba Milena se encontraba dormida vestida con esas batas de clínica sentada en una sillas ginecológicas por lo que ya estaba abierta de piernas Milena y casi de inmediato me tío abuelo hizo la tarea, le metió la verga profundamente solo fue unos segundos de caricias, de penetración. Para que mi tío abuelo Jorge Mario se derramara dentro de Milena, yo astutamente grabe el acto y pude darme cuenta que si la apuesta fuera por duración mi tío abuelo con viagra y todo habría perdido pues duro 00:01:05 casi nada pero no dije nada solo nos fuimos al pasar los días el Doctor nos informó que cero y van dos de la familia que no preñan a Milena pero había que reconocerlo en un minuto difícil…

    Pasaron unos días y el siguiente fue mi padre, que más que mi padre era un hombre y tenía derecho a una cana al aire, más que un manjar así no se come todos los días por lo que antes que recriminarlo lo apoye y le dije; ‘Padre divierte porque es la única vez que te alcahueteo esto’ Y en efecto no desaprovecho fue ver a Milena patea abierta que le apretó los muslos y mientras lo hacía y hundiendo la verga a Milena, mi padre solo con el gesto reflejaba su gran satisfacción que hacia mover la silla para adelante y para atrás. Duro 00:09:00 exactos pero al pasar los días lo único que logro fue unos morados sospechosos en las piernas de Milena porque no había quedado preñada.

    Luego en el mes siguiente siguió mis primos Fabio con 00:12:15 y Carlos con 00:11:58 que tuvieron el placer de montar a Milena con el ímpetu de la juventud, pero con el mismo resultado sin preñar a Milena, y está aún no se daba por enterada que se la estaban comiendo cada 15 días un familiar diferente entre viejos y jóvenes y para entonces solo faltaba mi tío Mario y yo.

    Mi tío Mario estaba confiado en que el ganaría y todo porque había tenido cerca de 8 hijos fuera del matrimonio y todos con distinta mama, lo que lo hacía presumir de ser un hombre muy macho y fértil por eso cuando accedió a Milena lo hizo con firmeza y ganas siendo el único que aprovecho y se tomó el tiempo para manosear todo el cuerpo de Milena mientras pujaba una y otra vez lo que lo hizo demorar 00:19:35 pero además perversamente saco tiempo para lentamente acercarse al rostro de Milena que sedada no se percató de nada y donde mí tío Mario saco ventaja metiéndole la verga por la boca, lo cual fue increíble lástima que no chupaba pero igual se dio el lujo mi tío Mario, pero su obsesión no se calmaba, luego me pidió ayuda para reclinar más la silla, lo cual le ayude pues quería realizarla una paja-rusa a Milena pues tenía unos pechos voluminosos apropiados para la tarea por lo que tío Mario se subió encima del pecho de Milena y con sus tetas comenzó a restregar su verga, estaba teniendo una masturbada apoteósica con esas tetas pero yo no aguante más y teniendo enfrenté el rostro de Milena boqui abierta saque partido de la situación y pronto le fui introduciendo mi verga que estaba totalmente erguida como una varilla de hierro, por lo que entro por la boca de Milena profundizando hasta el filo de su garganta pero mi tío me asusto y me dijo; ‘Cuidado la ahoga’ entonces se lo saque rápido mi verga de la boca de Milena, sin haber podido derramarme, luego se bajó mi tío del pecho de Milena y me dice; ‘Se va quedar con las ganas chino?’ y tontamente pregunte; ‘Puedo?’ por lo que mi tío sarcásticamente me contesto; ‘Pero para mañana es tarde Federico cómasela en esa otra silla’ Y se refería a una silla que al poner a Milena, está quedaba boca abajo en una inclinación de 45 grados que ponía a Milena en una pose bastante sugestiva, porque prácticamente servía su enorme trasero, lo cual fue verlo paradito para brutalmente chuzarla con mi verga como avispa con su aguijón, clavando profundamente mi verga en su panocha lo cual fue bastante fácil hundirla, como decía mi tío era bastante amplia y el agarre a Milena era perfecto! sus caderas grandes y redondas lo facilitaban, lástima que la gana me gano y no tome el tiempo que para mí fue rápido tal vez por las ganas pero igual le metí sus buenas chuzadas a Milena.

    Pero pasaron los días y lo primero que se supo fue que estaba muy adolorida Milena y no se tenía claro porque? Pero igual a los pocos días el Doctor cumplió y aunque la apuesta se había cancelado pues rompí las reglas, y no se podía determinar quién entre mi tío y yo seríamos el padre del bebe, en el caso hipotético que hubiera quedado embarazada Milena, debo decir que la última prueba de embarazo que le hizo el Doctor a Milena salió NEGATIVA. Cero y fuimos siete incluyendo al esposo, que no pudimos preñar a Milena “DURA DE PREÑAR” dijimos todos.

    Después de tres meses de gozar a Milena y sin haberlo sospechado e ignorado totalmente por ella. Y donde ninguno de los 6 intrusos pudimos fecundarla después haber invertido Cincuenta y tres minutos con cincuenta y tres segundos (00:53:53) tiempo exacto que tubo verga adentro de su panocha, más lo que me demore yo ósea paso de la hora Milena clavada. Bárbaro! Pensaba yo en ese momento, pero el objetivo no se había cumplido pero creía firmemente que era de trabajarle a Milena por lo menos no tan dormida, y esta idea tal vez estaba influenciada por una leve ansiedad por devorarme ese cuerpo de Milena una vez más, solo que no quería una vaca muerta, quería que la ternerita de Milena mugiera, es decir gritara y gimiera de placer. Para eso me llene de paciencia y solo era buscar el día adecuado el cual llego más pronto de lo que creía y gracias a ella misma pues Milena le gustaba la rumba y el aguardiente por eso en una reunión en club a las afueras de la ciudad me puse en la tarea de embriagarla, pero igual tenía un plan b que facilitaría las cosas aún más, pero antes debo decirles que esa noche Milena estaba más deliciosa que nunca tenía puesto un blue jeen ajustado, que perfilaba muy bien sus prominentes caderas pero además estaba vestida con una blusa trasparente de color negra, que dejaba ver su abdomen tonificado, su sexy ombligo, y además su sostén negro que soportaban sus grandes y jugosas tetas, las mismas que mi tío Mario puso a trabajar en una gran paja rusa hacia unos meses.

    Y hoy se veían más provocativas porque se movían esas tetas al son de la música. Y no aguante mas aliste el tercer aguardiente de Milena solo que este tenía una pisca de Ruphis una droga que facilitaría las cosas y la saque a bailar y sosegadamente la fui llevando hacia la salida del salón, segundos después Milena estaba somnolienta y totalmente obediente por lo que me la lleve a un recinto donde guardaban cosas de servicio como manteles, toallas etc… Allí no perdí en tiempo y comencé a manosear a Milena a placer, mientras la desvestía sin que ella ofreciera casi resistencia, dócil se dejó quitar el blue jeen, luego la blusa dejándola con solo su ropa interior que era negra, me tome el tiempo entonces de admirarla así hasta le dije que bailara y ella sumisa bailaba, hasta se reía mientras le palmaba la cola, luego le dije que saltara al ritmo de la música lo cual hizo caso, permitiéndome disfrutar ver sus tetas brincando, lo que me dio ganas de besarlas, por lo que le quite su sostén muy rápidamente motivado por la ansiedad y el apetito por consumir esas tetazas de Milena.

    Y me clave en sus tetas como cachorro hambriento apretándolas con mis manos, a la vez que las lamia y chupaba, las tenía tan cerca mí que puede ver que tenía un par de pecas tan sexys en sus pechos que me di el tiempo de besar cada peca, luego me debo confesar que me encarnice con su pezones grandes que no paraba de chupar. Hasta que desenfrenado la embestí y presionándola contra la pared inserte mi verga a Milena, que por primera vez grito tal vez se me estaba yendo la mano, y la estaba penetrado muy rudamente pero es que mi cuerpo lo exigía por eso realice una tanto empuje duro! que sin darme cuenta Milena estaba enganchada literalmente en mi verga sin poder tocar el suelo con los pies, como si fuera una muñeca de juguete en ese momento interrumpió un mesero que seguro escucho algo de la intensidad en el cuarto, pero solo se excusó más cuando le dije firmemente; ‘Amigo por favor estoy ocupado’ Y se fue el mesero no sé qué pensaría, pero la verdad, no me importaba yo solo deseaba gozar más a Milena por eso la obligue a ponerse en cuatro lo cual ella domesticada y obediente se puso en esa pose como perrita en celo. Lo que origino el clímax empecé a fornicarla salvajemente al punto que comenzó a gemir muy agudamente, para ese momento no sabía si agárrame de su cabello o de tus tetas o de su cintura pues ensaye todos los agarres que solo confirmaron mi deseo por devorarla por eso agretemente no paraba de pujar, puja, pujar… con vigor y ese momento nuevamente abrieron la puerta solo que ahora había otro mesero que con un teléfono móvil comenzaron a grabar, yo no dije nada al fin de al cabo estaba entretenido rematando a Milena que estaba totalmente entregada a mí y aun orgasmo muy generoso.

    Entonces entusiasmados los meseros decía entre ellos; ‘Mire es Milena la presentadora. Grabe, grabe… que la vieja esta ida en el orgasmo, tiene las pupilas dilatadas y los ojos volteados’’ Mire como se le mueven la tetas’ Y los meseros muy abusivos, empezaron a cogerle las tetas a Milena. Mientras que yo ya estaba eyaculándola, llenándola a satisfacción con todo mi esperma, quedando exhausto encima de su espalda mientras se desganchaba mi verga de sus caderas pero mientras tomaba un aliento en un abrir y cerrar de ojos, los muy desgraciados meseros estaban obligando a Milena a mamar verga mientras grababan por lo que medio envidia, celos o rabia yo que sé y les dije; ’Malditos Hijos de puta piérdanse’ Y salieron a correr los cobardes y abusivos meseros pero la idea para finalizar estaba buena y sin pereza muy disciplinada Milena me regalo un servicio de chupada de verga o más conocido como mamada finiquitando el goce de la noche que fue soberbio!

    Esa noche no se supo nada mas de hecho nunca supe como llego Milena a su casa pues yo la abandone en ese cuarto de servicio, eso si la medio vestí, pero nada más supe hasta días después que hubo una nueva reunión familiar donde el habiente estaba más que tensó de hecho Andrés estaba contento pero incrédulo y Milena no estaba precisamente muy feliz. El motivo de la reunión lo dijo mi madre Carla, que feliz nos comunicaba a todos la nueva noticia el embarazo de Milena lo cual me dejo atónico y en jubilo grite; “LA PREÑE?”

     

  • Sexo en el metro de México

    Sexo en el metro de México

    Esta historia que les contare es una de las más extrañas que me han ocurrido.

    Los que me conocen saben que estoy muy piernona y nalgona, me cuesta trabajo usar mezclilla o pantalones, casi siempre estoy con minifaldas, vestidos o licras, eso vuelve locos a todos a mi alrededor.

    Mi auto se descompuso y tuve que usar transporte público, ese día vestía una minifalda roja de holanes y una blusa escotada negra, obviamente era observada por todos, subí al tren de una estación de la línea café del metro de a la ciudad de México, los que lo usan saben que esa línea en las mañanas está a reventar.

    Detrás de mi venia un tipo, gordo, feo de la cara, yo no soy muy fijada en el aspecto físico pero este tipo estaba horrible, como pude subí al vagón, el subió detrás de mí y la gente nos empujó hasta el fondo.

    Poco a poco este sujeto se fue pegando más a mí, hasta darme arrimones cada que podía, yo al principio me moleste, pero lo deje que disfrutara de mí, ya que vanidosamente supuse que nunca estaría con una mujer como yo, pero este tipo era un degenerado, con su mano me apretaba mi pierna y la metía descaradamente debajo de mi falda, me comenzó a apretar las nalgas, yo no decía nada, admito que me dio un poco de pena, pero las caricias que me daba, me estaban haciendo más ameno el viaje.

    ¡Pero fue subiendo de nivel, puso sus manos en mi ingle y comenzó a dirigirse a mi vagina! Yo totalmente nerviosa volteaba para ver que nadie se diera cuenta de eso, me hizo un lado mi tanga y me comenzó a meter sus dedos, ¡qué asco! Pensé en ese momento, quería golpearlo con toda mi fuerza, él se pegaba más a mí, ¡mi cuerpo poco a poco comenzó a rendirse y me comencé a humedecer!

    Sus dedos jugaban mi clítoris, yo mordía mis labios para no gemir y toda nerviosa miraba a mi alrededor, ¡lo increíble es que nadie se percataba de lo que sucedía!

    Baje mi mano y comencé a acariciarle su pene, era normal, pero ya estaba totalmente duro, lo masturbe por encima de su pantalón, él estaba tan excitado que sentí como bajo su cierre ¡dios mío que vas a hacer!

    ¡Me hizo un lado la tanga y así sin más me comenzó a penetrar! Yo miraba a todos lados, él se empujaba hacia mí y me la dejaba ir poco a poco, yo toda nerviosa mordía mis labios para no gemir, la adrenalina estaba a tope, me daban ganas de golpearlo y al mismo tiempo de moverme más, él estaba gozando, los movimientos del metro ayudaban a la penetración, ¡yo miraba a mi alrededor y nadie se percataba de lo que sucedía! sin contar que estaba a tope el metro.

    No aguante más la excitación y comencé a mover suavemente mis caderas, disimuladamente me pegaba a él, el ya sudaba me apretaba la nalga, sentí como se llenaban sus testículos, ¡dios mío se iba a venir dentro de mí! Quería quitarme, ¡pero también quería recibir su líquido!

    ¡El me apretó las piernas y comenzó a llenarme de su leche! Yo me mordía mis labios y también escurrí un poco, se quedó pegado hasta que llegamos a la terminal, ¡el muy infeliz me la saco y se limpió con mi pierna!

    El salió primero yo me esperé un poco para limpiarme el semen, salí y el solo me miro me sonrió y se fue.

    Ese día llegue al baño de mujeres de la empresa y casi casi me bañe, aunque admito que fue una experiencia maravillosa.

    ¡Saludos su amiga Lety!

  • Casualidades

    Casualidades

    Fue hace 5 años, tenía 21 años, estudiaba la carrera de Biología y tenía una novia hermosa, Esmeralda. Era feliz y me jactaba de salir con una de las niñas más guapas de la Universidad, siempre me habían atraído las chicas, jamás un chico, mucho menos pensar en tener relaciones con alguien del mismo sexo, pero…

    Mi nombre es Alex, siempre he sido delgado, trato de cuidar mi alimentación y hacer ejercicio, como les decía, siempre me habían gustado las chicas, pero, en mi grupo de amigos había un chico, Roberto, éramos amigos desde la infancia, y seguíamos siendo inseparables, aunque estudiaba en otra universidad siempre salíamos a jugar baloncesto, de antro con las novias, y realmente nos teníamos mucha confianza, tanto que siempre había lugar para bromas pesadas, siempre que lo veía no saludábamos con un golpe, en ocasiones aludía a mis nalgas y me decía entre bromas que me estaba poniendo muy nalgón, que si fuera chica, no dudaría en cogerme, creo que esas bromas fueron despertando ese instinto de atracción hacía él, pues no paso mucho tiempo en que empezó a fijarme en que Roberto cada vez estaba más fornido, y tenía unos músculos muy desarrollados, aunque no era delgado era el clásico chico que atraía a las chicas por su complexión, y eso claramente llamaba mi atención…

    Sacudía la cabeza y borraba las ideas cada que lo veía, las bromas acerca de mis nalgas y de mi cuerpo, siempre me generaban cierto nervio que ni yo me explicaba porque, cuando íbamos al baloncesto la mirada se me iba instintivamente hacía él, sabía que él era un chico varonil hecho y derecho, que tenía novia al igual que yo, pero generaba en mí una atracción, que no ejercía ningún chico, modelo o ningún otro hombre en mí, pero en fin sabía que solo eran ideas y trataba de enseñarle a mi mente que solo eran pasajeras…

    Una tarde, terminando el baloncesto, quedamos de acuerdo de salir por unas copas, cabe decir que ambos llegamos a la ciudad de provincia, por lo tanto vivíamos solos, claro en departamentos distintos y en diferentes partes de la ciudad, pero solos, la noche llegó y nos reunimos 3 o 4 amigos para salir de fiesta, era una noche de septiembre, los bares y antros dela ciudad lucían llenos, el ambiente era de lo mejor, tomábamos y bromeábamos, bailábamos con las chicas del lugar y lo que empezó como una noche tranquila pronto se convertía en una fiesta alocada, mientras el alcohol hacía efecto, miraba como Roberto seducía a una chica de la mesa contigua, disimuladamente lo veía con la camisa ceñida y algunos botones desabrochados, pero nuevamente regresaba la mirada a la mesa, con mis amigos… eran ideas, solo ideas

    La noche pasaba y el alcohol seguía consumiéndonos, no supimos detenernos y en un parpadeo de la fiesta y diversión nos encontrábamos peleando con los guardias de seguridad del bar, no sé cómo libramos el lío, pero cada quien corrió por donde pudo, después de alejarme unos minutos recordé que Roberto tenía las llaves de mi departamento en su mochila y regresé a buscarlo, le marque por el móvil y contesto después de muchas llamadas, su voz se oía intermitente, regrese al bar y lo encontré recargado en la puerta, no estaba golpeado pero no aguantaba su estado de alcohol, llame un taxi y lo subí, le día al taxista la dirección de su departamento y pedí que nos llevara allá, planeaba llevarlo para luego irme al mío, en el camino despertó levemente y le pregunte por las llaves, pero por más que buscó en la mochila no estaban ni las suyas ni las mías, en fin que llegamos a su departamento y no las encontramos, en todo el lío con los guardias de seguridad se habían caído en el bar, le pedí al taxista que nos llevara a mi departamento puesto que ahí yo tenía otra llave escondida en el buzón…

    Llegamos, para entonces Roberto ya había despertado, aun en estado de ebriedad, pero al menos ya caminaba suficiente como para que mientras yo le pagaba al taxista e intentaba abrir el departamento él ya había ido al depósito de la esquina y traía consigo dos si de cerveza y una botella de tequila, – quiero seguirla fiesta dijo, mientras entraba al departamento…

    Entramos y destapo dos cervezas, se quitó la camisa, los pantalones y se sentó en el sillón, no era nada nuevo, siempre que venía al departamento hacía eso, solo que, ahora, ahora yo estaba alcoholizado, la imagen sin querer cimbró en mi cabeza, no había puesto atención en esas piernas en ese tórax, en ese miembro que se marcaba en el bóxer entallado que traía, mientras bebía la cerveza trataba inútilmente de sacarme esas ideas de la cabeza. Me levante fui al baño y me lave la cara, mire el espejo, ese fue el momento justo que perdí la cordura, en ese instante pase por alto todo lo que me detenía y rebase la línea… muchas casualidades nos habían llevado hasta ahí… me atraía, era hoy, o no iba a ser nunca… volví a la recamara con las ideas revueltas, con la mente abierta, y sin ningún deseo reprimido.

    Continuamos bebiendo, más bien continúo bebiendo, mientras él bebía ya directamente de la botella de tequila, yo hacía como que tomaba o tomaba muy poco… la técnica que había empleado con varias chicas la estaba empleando ahora, con Roberto, no tardó mucho en que el alcohol llegó a su límite, se levantó al baño y al querer volver quedo dormido en el pasillo, al verlo caer dormido mis piernas temblaron, mis manos sudaban y mi corazón latía intensamente, no podía creer lo que pasaría…

    ¿Lo levante con cuidado y lo lleve a la cama, estaba completamente dormido, escasamente movía las manos y la cara por momentos, lo acosté y fui a apagar la música y las luces, me quite la playera y me coloque un pantalón deportivo, me recosté a su lado, tampoco era la primera vez, muchas veces se había quedado a dormir en el departamento, lo mire a través de las sombras, estaba acostado boca arriba, con las palmas abiertas, mientras lo miraba pensaba porque me atraía tanto? Porque era el único chico en el planeta que me excitaba de esa manera, me levante de la cama y tome dos tragos de tequila… necesitaba un último soplo de valor.

    Toque sus brazos con temor de que despertara, no lo sintió, golpee sus pies y solo respondió instintivamente sacudiendo un poco la pierna, con la confianza que estaba demasiado ebrio, pase mis dedos por su pecho, un extraño escalofrío me recorrió el cuerpo, bese sus hombros y baje por su tórax, él se movía solo por reflejo pero no sabía lo que hacía, llegue a su cintura y con un poco de temor aún baje un poco su bóxer, metí las manos y toque su verga, era tal como la maginaba, gruesa, larga con abundante vello y aún semirrecta se veía increíblemente atractiva, la acaricie suavemente mientras miraba sus gestos, su erección iba en aumento con cada caricia, con todos los nervios del mundo baje la boca y saboree por primera vez su pene, pase la lengua en varias ocasiones y ese sabor salado me encantó, comenzó por meterme la punta en la boca, luego otro poco, luego…

    Me llegaba tan profundo que me provocaba arcadas, su verga se movía en mi garganta como un dulce delicioso, ahora comprendía porque lo deseaba tanto, continúe comiéndome ese miembro por muchos minutos más, su cuerpo reaccionaba con pequeños gemidos y contracciones, pero aún no sabía lo que pasaba, me levante, con la temperatura en el cielo y las ganas intensas de sentirlo dentro fui al buró por un condón y lubricante y volví, le coloque el condón en su verga, pero inmediatamente después pensé, quizá sea la única vez que me lo cogeré, porque hacerlo con condón, y se lo quite con la boca, lo llene de lubricante y me acomode sobre él, seguía erecto rígido, lo conduje a mi entrada y poco a poco lo empujaba, al principio no entraba pero lentamente fue tomando su lugar dentro de mí, no dolió, más bien lo deseaba tanto que quería metérmela de una sola vez, pero espere…me movía suavemente para no despertarlo mientras besaba su cuello y lo besaba en la boca, a esas alturas ya no me importaba si despertaba o no, las caricias lo hacían reaccionar por instinto y en ocasiones respondía a los besos o levantaba las manos para agarrarme las nalgas, seguía moviéndome y en un momento empecé a cabalgarlo, el colchón se movía con una rapidez increíble, yo estaba ya perdido en el placer de sentir todo su vigor en mis entrañas, lo besaba, mordía sus labios, le lamía las orejas…

    Me quite lentamente de él cuando empezó a abrir los ojos, no quería que se despertará y terminará con el momento, apague la lámpara de cama que delataba mi presencia y en la oscuridad volví a besarlo, mientras lo masturbaba, cada vez su respuesta era mayor, respondía a mis besos y gemía, pero seguía sin conciencia, solo lo hacía por instinto, quería probar otra posición pero su cuerpo suelto por el alcohol no ayudaba, ahora si quería que despertará un poco, lo golpee y mordí sus labios para intentar que respondiera y poco a poco lo lograba, fui por klenex y limpie su verga, para luego ponerle más lubricante, volví a lamerla a saborearla a atragantarme con ella, cuando sentí sus manos en mi cabeza empujándome para llevármela más al fondo, aproveche el momento y me subí en ella, ahora entró con más facilidad, y él sostenía mis nalgas, dormido, aproveche esa reacción para que así sin sacármela voltearme y quedarme debajo de él, quien en ese momento ya movía las caderas metiendo y sacando lentamente, aunque por momentos se quedaba dormido, le mordía las orejas y besaba su cuello para despertarlo, de pronto reaccionaba y empujaba tan duro que sentía que me partiría, de pronto quedaba dormido nuevamente, pero me gustaba mientras reaccionaba le acariciaba la espada y besaba sus brazos…

    Después de un rato así lo volví a quitar de encima de mí y lo coloque boca arriba, volví a montarlo y a cabalgar, mientras le decía en el oído cosas como que lo deseaba, que en la metiera, que soñaba con su verga dentro de mí desde hace mucho tiempo, sus manos no dejaban de tocar mi culo y el gemía y respiraba intensamente, incrementé el ritmo hasta que sentí con se contraía su verga y empezaba a darme su semen, fue lo máximo me masturbe en ese momento y antes que saliera de mi termine junto con él, estaba extasiado, había sido mejor de lo que imagine, sus piernas se contraían mientras su cuerpo aún estaba es pasmado… y yo seguía disfrutando las últimas gotas de leche que depositaba en mí…

    Me quite de su cuerpo y busque los clínex lo limpie muy bien y coloque su bóxer, Roberto continuaba dormido, aún más que antes, lo bese, como despedida, antes de quedarme dormido en el otro extremo de la cama…

    mi e-mail: [email protected].

     

  • Regando las flores blancas del geriátrico

    Regando las flores blancas del geriátrico

    Cumplía un año de estar trabajando en el geriátrico, era mi primera experiencia laboral después de graduarme de estudiar Enfermería en la capital. Hubiera estudiado para ser doctor pero por escasez económica nos tocó estudiar algo a fin, sin embargo me fue difícil ubicarme laboralmente porque en todas las vacantes me decían: ‘Se necesita enfermera’ y me descartaban por ser hombre y en otros casos por discriminación por ser negro, solo en el geriátrico Renacer me brindaron la oportunidad.

    Y en gran parte irónicamente por ser un hombre de talla grande, de 1.96 cm, con contextura física gruesa y fuerte, que ayudaría en este trabajo para alzar a los pacientes seniles del geriátrico, además seria la mano derecha del director el doctor Godoy un hombre aparentemente gentil de unos 41 años un poco obeso para ser doctor, pero por ser alto no podríamos llamar gordo sino robusto que llevaba más o menos 6 años como director del hospital Geriátrico cuando lo compro casi en quiebra, pero el doctor Godoy aprovechando la infraestructura del geriátrico que en el siglo pasado fue un hacienda, lo remodelo de tal forma que hizo que la casona terminara con 100 habitaciones, sala de estar, 2 salas de televisión, un teatro, sala de juegos, un comedor enorme al igual que la cocina, también contaba con caballerizas y un lago. Parecía un hotel de cinco estrellas pero lejos de ello, porque todo lo bueno tiene su lado oscuro solo que en este caso era siniestro.

    El doctor Godoy había hecho un negocio redondo porque ahora los pacientes del Geriátrico en esta nueva etapa eran adultos mayores pensionados y con alto poder adquisitivo “Ricos” que pagaban fortunas por hospitalizase que para los ojos de la sociedad era simplemente por las instalaciones y el servicio especializado, pero al pasar el portón grande del hacienda que solo se abría para los días de visita de familiares o los amigos una vez al mes, se encontraba una realidad muy diferente aunque los pacientes seniles nunca se quejaría del buen servicio. Y todo me di cuenta desde que firme el contrato con el Hospital en cabeza del doctor Godoy el cual era muy generoso que no solo compro mi silencio, también vendí mi conciencia y corazón.

    Pronto me acomode a las reglas que no solo era de enfermería básica sino más allá, era un capataz pero también abecés parecía un vasallo siempre obediente a los deberes que me imponía doctor Godoy como también a los caprichos de los pacientes del geriátrico que poco a poco me fui acostumbrado a pesar que en muchas oportunidades era perversos, y todo porque la mensualidad que cancelaban los viejos les incluía todo tipo actividades recreativas pero lo que más gustaba entre los viejos eran los servicios sexuales que ofrecía el Hospital y que lo hacía diferente a todos los demás geriátricos que en su mayoría no contrataban putas, pero El Renacer si, por lo que el desfile de prostitutas entrando era permanente por eso el personal operativo del Hospital era todo masculino (Un cocinero, un aseador, un peón y tres enfermeros entre los que estaba yo) al pasar los días para todos era hasta agradable el habiente laboral, aunque abecés los viejos eran malvados con las pobres rameras que en muchas oportunidades salían estéricas y en algunos casos llorando, pero igual no era algo que nos preocupara nuestra preocupación era simplemente tener felices a los viejos, por lo que era importante tener un buen inventario de repontencializadores “Viagra” y de condones que era una exigencia de las rameras.

    Todo marchaba bien hasta que el doctor Godoy me llamo a sus oficina y me indica algo sobresaltado: ‘Jacinto tenemos problemas ya no quieren venir las rameras a trabajar, “todo por el maltrato recibido por los viejos” Además tengo que despedir a tus compañeros enfermeros que los descubrí robando no solo a mí y sino a los pacientes’ y mi cara lo dijo todo ‘Que Problema!’ Pero el doctor Godoy que me doblaba en edad y experiencia, por lo que tenía una solución diciéndome: ‘Jacinto usted no tiene un par de Enfermeras’ a lo que sorprendido le respondí: ‘Mujeres enfermeras aquí?’

    Y el doctor Godoy me respondió: ‘Si, si y deben ser hermosas muy atractivas’ lo que me dejo pasmado pero le conteste: ‘Doctor pero que pretende?’ El doctor Godoy me respondió: ‘Ganar más planta y darles más diversión a los viejos y usted seria el jefe de Enfermería. Todos ganamos’ sin embargo interpele ingenuamente: ‘Doctor y las rameras? Cuando vengan?’ Y crudamente me respondió: ‘Ya no necesitaremos más putas’ Atónico respondí: ‘Como no entiendo?’

    Y luego de suspirar me dice: ‘Jacinto, Jacinto hay que reclutar enfermeras buenas! Para diplomarla en putas. Y los viejos serán los instructores’ Yo me reí un poco, algo incrédulo y conteste: ‘Por lo menos tienen los viejos bastante experiencia’ pero doctor Godoy riendo, me dio la orden: ‘Hay que buscar el personal ya!’ Por lo que inmediatamente publique un aviso de los que me llegaron cientos de hojas de vida pero la preselección estaba en detallar la foto, de las cuales termine llamando solo 6 enfermeras que parecía ser bonitas por la foto, para una entrevista en persona.

    Para la entrevista estaba el doctor Godoy, y entre los dos escogeríamos el personal más adecuado, una a una fueron pasando y la elección fue basada principalmente en lo físico por lo que solo bastaba con que diera un vuelta de 360 grados para ver si pasaban o no! Y ese filtro lo paso primero Ana Brenda una trigueña de 29 años quién al pedirle la medidas para el uniforme fueron 86-63-86 con 1,70 cm un cuerpo armonios ojos color miel con cabello largo de color castaño oscuro y de carácter firme, lo que en un principio me hizo dudar pero el doctor Godoy tuvo la última palabra diciéndome: ‘Jacinto los viejos se van a divertir amansando a Ana Brenda’ Luego vino Claudia de unos 26 años y un poco más robusta que Ana Brenda pero también delgada de medidas 91-65-92 y 1,72 cm de estatura, piel blanca y unos ojos verdes como esmeralda, cabello largo de color castaño oscuro también y aparentemente de carácter dulce como la miel por lo que el doctor Godoy dijo: ’Con Claudia se van engolosinar los viejos’.

    Y para la tarde ya teníamos las dos nuevas enfermeras que cuando les entregue sus uniformes saltaron de alegría, sin saber que iban directo al matadero, tanto Ana Brenda como Claudia les había quedado muy bien el uniforme el cual era blancos, como el todos de las enfermeras solo que estos tenían como detalle un traje enterizo de abotonar al frente, con cuello en V que mostraban sus atributos delanteros, con la falda a unos centímetros arriba de rodilla y todo el uniforme ajustado al cuerpo para resaltar sus siluetas, lo que las hacía ver realmente sexys y provocativas. Pero su trabajo comenzaría al día siguiente, por lo que este primer día solo las acomode en sus recamaras los cuales estaban algo retirados de las habitaciones de los pacientes para evitar contratiempos tal como lo ordeno el doctor Godoy, porque según dijo había que darle un nuevo orden al Geriátrico para que fuera rentable.

    Por eso al día siguiente muy temprano reunió a los pacientes en el comedor y les comunico las nuevas noticias solo que manipulo la situación diciéndoles: ‘Que por una semana no podría tener visitas de las fufurufas o rameras porque habíamos contratado dos enfermeras que mandaba el gobierno para verificar la sanidad del Hospital Geriátrico por lo que tendrían que comportarse por este tiempo y hasta nueva orden’.

    Dichas instrucciones me dejaron inquieto porque no entendía nada, pero el doctor Godoy no daba puntada sin dedal y en privado me explico, la idea era sacar la mayor ventaja a la nueva situación por lo que buscaba primero provocar a los viejos, sugestionándolos a tal punto que pague lo que sea por joder Ana Brenda y Claudia. A lo que contesté sínicamente: ‘Pues esos viejos se van a volver locos con esos dos manjares’.

    Y así fue! Para la tarde me correspondió hacer el recorrido con Ana Brenda y Claudia por todo el geriátrico y presentarla al casi centenar de viejos que teníamos como pacientes, su comportamiento al verlas lo dijo todo. Unos se comportaron galantes y otros serios, pero todos las miraban quedando atrapados con su belleza física, que obviamente al transcurrir la semana se fue despertando aún más el gusto por ellas y poco a poco como lo dijo el doctor Godoy los viejos se iban alborotando con su presencia, pues ya se observaba que no pedían oportunidad para hablar de ellas en voz baja, como también en morbosearlas.

    Para el cuarto día pasaba por el pasillo y vi como en la sala de televisión estaba Ana Brenda con unos viejos sentada en el sofá viendo alguna novela, pero los viejos morbosamente aprovechaban para mirar el escote de Ana Brenda que incomoda no solo trataba de cubrirse sino de manejar a los viejos, pero los que estaba de pie a espaldas de ella era los que mejor vista tenía como también los que más se estaban deleitándose y ni hablar cuando le pedían que alcanzara algo porque ahí sí que gozaban mirando la cola de Ana Brenda. Y a Claudia no le iba mejor con los viejos, solo que ella era más ingenua por lo que no se daba cuenta aun de los trucos que hacían los viejos para ver más, trucos como hacerla que se agachara para amarrar los zapatos o recoger algo, todo con el fin de ver a través de sus escote sus pechos abultados pero también los muy depravados usaban espejos para ver debajo de la falda.

    Todo esto ya lo iba reportando a doctor Godoy que en lugar de preocuparlo lo entusiasmaba como quien espera el clímax de la película, y no demoro. Para el quinto día empezaron los manilargos en acción el primer caso fue sutil pero muchos fueron testigos, un supuesto tropiezo de don Lucho un hombre de unos 66 años que usaba bastón y que al disque tropezarse no tuvo de donde más sostenerse que de Claudia, que aprovecho para ponerle la mano en su teta derecha. Pero Claudia no le prestó atención al tema y siguió en sus labores, en cambio don Lucho lo vi feliz comentando la experiencia a sus compinches: ‘Sisisi Claudia tiene buenas tetas señores!’ Más tarde el rumor había crecido, al igual que los manilargos solo que esta vez con Ana Brenda y ocurrió en una de las habitaciones mientras acostaban a don Eduardo un viejo ya con el pelo blanco, su compañero don Wilson que igual que su compañero tenía 72 años vio que Ana Brenda estaba de espaldas acomodando a don Eduardo en la cama y no tuvo problema en palmarle la cola a Ana Brenda la cual reacciono brava gritando, ‘Don Wilson no sea atrevido!’ pero mientras que se volteaba para recriminar don Wilson, don Eduardo aprovecho también y le pellizco la cola a Ana Brenda lo que la puso aún más brava y salió corriendo de la habitación al encontrarme afuera se detuvo para ponerme la queja: ‘Jacinto esos viejos me tocaron la cola abusivamente, eso es el colmo! no me voy aguantar’ pero yo solo le dije: ‘Tranquila Ana Brenda ve a descansar yo me encargo’.

    Al día siguiente era evidente que los viejos estaban más inquietos desde la mañana, estando en el comedor con Claudia que ayudaba a servir empezaron a molestarla sin embargo ella estaba sabiendo sortear la situación, pero al acercarse don Roberto un viejo de manos gruesas por haber sido granjero de pica y pala, no vio problema en meterle la mano debajo de la falda a Claudia mientras que ella le servía el desayuno, que la hizo brincar en su sintió y soltar la bandeja de comida, pues fue evidente que la mano pesada de don Roberto recorrió debajo de la falda de Claudia lo suficiente para rozarle los muslos que solo tuvo tiempo de cerrar sus piernas, pero igual la mano gruesa llego a sus partes íntimas, por eso fue que Claudia solo se limitó a irse abochornada llorando del comedor encontrando consuelo en Ana Brenda, que muy airada fue a renunciar junto con Claudia a donde el doctor Godoy pero este muy tranquilo solo escuchaba las quejas cuando se calmaron el doctor Godoy solo dijo: ‘Muy bien señoritas entonces quieren irse? Pueden hacerlo. La puerta está abierta pero debo informarles que no puedo protegerlas desde este momento afuera de mi oficina hay un centenar de viejos ansiosos por perjudicarlas’.

    Y es que el doctor Godoy había dejado el comunicador abierto por lo que todos estaban escuchando por el altavoz del Hospital provocando una gran algarabía a fuera que se escuchaba decir: ‘Suéltelas, suéltelas…’Entonces el habiente de la oficina se puso más tenso que nunca tanto Ana Brenda como Claudia se les escurría las lágrimas era evidente el miedo en sus ojos, pero más en Claudia, pues Ana Brenda sacando valentía y muy alterada decía: ’Doctor Godoy usted es un miserable no puede hacer esto, lo voy a denunciar’ Y el doctor muy sínico le contestaba: ‘Bien pueda Ana Brenda cuando salga del Hospital, si le quedan ganas puede hacerlo’.

    Las chicas comenzaron a llorar Ana Brenda fuerte trataba de consolar a Claudia pero el doctor Godoy les dio una alternativa: ‘Cálmense! Señoritas a mí me gusta ganar pero también me gusta que todos ganen o no Jacinto?’ Y yo que podía responder: ‘Que si’ pero la verdad es que siempre la mejor tajada la obtenía el doctor Godoy y unos solo le quedaba conformarse con lo que le tocara. Y en este caso no fue diferente el doctor Godoy les dio la siguiente alternativa: ‘Firmaremos un nuevo contrato de servicios que serán exclusivamente sexuales, donde ustedes ganaran el 5% de los que les paguen cuando obtengan ahorrado $100.000 dólares podrán irse. Lo bueno en esto para ustedes es que tendrán nuestra protección comida, vivienda, dinero para enviar a sus familias y descanso…’.

    La propuesta obviamente las altero mas tanto a Claudia como Ana Brenda siendo esta ultima la que se lanzó a golpear a doctor Godoy por la impotencia diciendo repetidamente: ‘Usted es un desgraciado, pervertido’ pero con una cachetada el doctor Godoy la sentó y le reafirmo: ‘Si no quieren entonces lárguense y que las violen en su intento por escapar’. Palabras finales que marcaron su sentencia y obligadas no vieron otro camino que aceptar.

    Entonces en doctor dio las nuevas directrices del hospital donde Claudia y Ana Brenda seria las nuevas rameras del hospital y yo coordinaría las agendas de estas, por lo que los servicios no se hicieron esperar pero bajo la reglas de la oferta y la demanda el primer servicio fue el más costoso se estaba tasando en $5000 dólares. Entonces Claudia y Ana Brenda cubiertas con una capucha fueron llevadas al teatro donde había dispuesto sobre la tarima dos camas y una mesa cubierta, luego le quietaron las capuchas y estaban los dos primeros clientes que había pagado el mayor valor, Claudia con don Roberto y Ana Brenda con don Wilson. Entonces Ana Brenda dijo: ‘Que hacemos aquí, esto no puede ser en privado?’

    Y el doctor Godoy que todo lo tenía fríamente calculado le respondió: ‘Señorita Ana Brenda esto es un negocio de entretenimiento’ y se abrió el telón todos los viejos estaban como espectadores por lo que pagaron entre $10 a $500 dólares los de la primera fila que al verlas empezaron a gritar: ‘Viólenlas, viólenlas…’. Mientras que ellas aterradas sin saber qué hacer, miraban a todos lados buscando una salida pero no tenían nada que hacer la única opción era obedecer, de repente el doctor Godoy como maestro de ceremonias anuncio que empiece el show destapando la mesa cubierta antes mencionada que contenía una seria de juguetes y herramientas sexuales.

    Entonces el teatro retumbaba en jubilo, de repente don Roberto más enérgico que nunca le arranco el vestido blanco a Claudia con el sostén y todo, dejando sus inmensos pechos al descubierto, mientras que Ana Brenda sorprendida también fue atacada por don Wilson quien no tan enérgico se abalanzo sobre Ana Brenda que más arisca se lo puso difícil a don Wilson para dominarla y a asumir el control por lo que me toco intervenir sujetando fuerte Ana Brenda diciéndole al oído a Ana Brenda: ‘Quieta! Quieta perra colabora!’.

    Todo con el fin de ayudarle a don Wilson para que el pudiera arrancarle el vestido a Ana Brenda, toteándole los botones del uniforme. Pronto se escuchó el primer grito de penetración, don Roberto había accedido a Claudia luego miro con sus ojos verdes esmeralda Ana Brenda quien amarrada por tres hombres miraba también a Claudia mientras que Ana Brenda con bravura permanecía resistiéndose, hasta que don Wilson por fin le hundía su verga en ella, que la hizo llorar también y ceder lo que fue evidente porque yo pude disminuir la fuerza para amarrar a Ana Brenda. Don Wilson apunta de una buena dosis de penicilina o “verguicina” había sometido a Ana Brenda.

    Y mientras la algarabía se tomaba el teatro, la melancolía se reflejaba por unos segundos en Ana Brenda y Claudia que se miraban entre si buscando consuelo al verse que estaban siendo abusadas públicamente bajo los aplausos de los espectadores que emocionados con la obra de teatro porno gritaban: ‘Que giman esas rameras, Denle duro!’. En ese momento se me acerco el doctor Godoy y burlonamente me dice: ‘Jacinto relájate! Que la inyectada que le están aplicando a Ana Brenda y Claudia está haciendo efecto’.

    Y en efecto ambas enfermeras con la inyección aplicada estaba experimentado los siguientes síntomas: Espasmos, ruidos bajos que salían de sus bocas abiertas que luego fueron gemidos. Donde los gemidos de Claudia eran muy agudos mientras abría completamente sus ojos verdes como si fueran a salir las esmeraldas y expandiendo sus pupilas perdiendo su mirada en el horizonte, fui testigo porque estaba a mi mano derecha Claudia y al verla experimentar uno de esos espasmos a Claudia, que la hacía inflar su pecho no me aguante las ganas de cogerle una de sus enormes tetas con mi mano derecha que al tocar puede saciar un deseo que había reprimido pero que al sentir su textura suave abundante y jugosas de esos pechos, era una paga extra! Pero luego sentí la mano de Ana Brenda que apretaba mi mano muy fuerte y posteriormente retorciéndose muy elocuentemente arrojo un gemido profundo que era el acto final de entrega a don Wilson.

    Y así fue que fueron abusadas públicamente con mucha vehemencia, todo un éxito el espectáculo, el cual se fue repitiendo todos los días pero todos los días el espectáculo tenía la novedad de ser diferente no solo por los clientes que eran otros a don Wilson y don Roberto sino también la novedad estaba en que fue cambiando la forma como penetraban a Claudia y Ana Brenda que resignadas se prestaban para todo tipo de vejámenes, mientras que el doctor Godoy llenaba sus bolsillos y me preguntaba: ‘Que tal el negocio Jacinto?’ Bueno le respondía pero le agregaba sínicamente: ‘Tan bueno que ya no se compra tanta existencia de condones, con estas nuevas putas no usan. Lo que ocurre ahora doctor Godoy es que los viejos se extralimitan en auto-medicándose de viagra! Toca aumentar el inventario jajajaja…’.

    Por lo que me respondió: ‘Compre entonces Jacinto para que gocen!’. Pero me surgió una duda la cual le pregunte al doctor Godoy: ‘Pero doctor Godoy a este consumo de servicios van a pagar rápido los $100.000 dólares y entonces?’ Por lo que rio el doctor Godoy macabramente y me dice: ‘Jacinto, Jacinto, que te dicho yo. Todo es un negocio ellas se van a demorar en ahorrar esa cantidad porque hay que restar la comida, el hospedaje, la protección, la dotación de vestir, y el viagra jajajaja…’’.

    Pero cuando llegue ese día igual venderemos los espectáculos porque lo estamos grabando todo y abra que conseguir unas nuevas enfermeras serviciales. Aclare tus dudas Sr. Jacinto?’ y yo le respondía atónito ‘Si doctor NEGOCIO REDONDO’.

  • Violación en el campo

    Violación en el campo

    Esa tarde de viernes prometía mucho y Karina y sus dos amigas y compañeras de la uni estaban deseando terminara la última clase para ir a festejar el cumple de su amiga común Vanessa. Se trataba de un festejo en el campo, al estilo de Vanessa, con todas sus amigas y familiares en una chacra alejada de la ciudad. Como otras veces, habían coordinado que una camioneta tipo Van recogería a las tres chicas a la salida de la uni y se reunirían todos en la ‘casa de campo’ que habían rentado los padres de Vanessa.

    A Karina al principio la idea no le había gustado, pasar la tarde en el campo rodeada de vacas y ovejas no era su idea de la diversión. Pero luego de pensarlo un poco quizás fuese divertido, iría mucha gente y algunos de los familiares de Vanessa podrían ser señores grandes como últimamente le estaban gustando. A sus 18 años Karina ya había tenido bastantes «encuentros» con representantes del género masculino, desde sus inicios con jóvenes de su edad hasta la actualidad en la que prefería señores grandes como los padres de sus compañeras o amistades de la familia.

    Karina era sin lugar a dudas una de las jóvenes más populares entre los varones, su figura llamaba la atención, rubia, alta y con un físico privilegiado, le encantaba la playa en verano y sus piernas, que lucía llevando su pollera corta bastante alta sobre sus muslos, mostraban un bronceado atractivo que resaltaba su larga cabellera rubia. En su rostro aniñado destacaban sus ojos azules, realmente era una muñeca con físico de modelo, por eso muchos chicos suspiraban por ella pero sus intentos de conseguir citas eran infructuosos. La chica era inalcanzable (por lo menos para ellos).

    Finalmente había terminado la clase y las tres chicas se dirigieron al estacionamiento para buscar la camioneta que las llevaría al campo. Karina quería mucho a sus amigas, Ana y Jeanette aunque pensaba que las dos no eran tan audaces como ella en el terreno sexual, aun andaban «tonteando» con chicos y se escandalizaban cuando Karina les contaba alguna aventura con alguien mayor. Ana era morocha, de pelo corto y lindas facciones, también tenía un físico agradable, delgada y proporcionada mientras Jeanette, la chica francesa, era castaña de pelo largo de impresionantes ojos verdes y lindo cuerpo aunque Karina pensaba que la chica aún era virgen porque nunca hablaba de chicos.

    Vieron la camioneta y se dirigieron a ella, Karina se adelantó para hablar con el hombre que estaba sentado en el interior y le dijo que ellas eran las pasajeras que iban a ir al cumpleaños de Vanesa. El hombre, un tipo grande y fornido de aspecto tosco las miro de arriba abajo, repasando sus ojos por las cortas polleras y los bien formados muslos de las chicas, tomándose su tiempo para contestar. Finalmente abrió la puerta del vehículo diciendo «Bueno, vengan que les abro» y se dirigió al lateral de la camioneta abriéndolo mientras decía «pasen chicas». Ana y Jeanette se sentaron en la segunda fila de asientos y Karina en la primera fila, inmediatamente detrás del asiento del conductor. Karina percibió claramente que la mirada del hombre volvía a demorarse viendo las piernas de las chicas mientras se acomodaban en sus asientos. El hombre volvió a su lugar y mientras arrancaba la camioneta les dijo «va a ser un paseo un poco largo, vamos un poco lejos, pero no se preocupen que a la fiesta vamos a llegar bien» con un tono que a Karina le pareció irónico.

    Mientras el vehículo se desplazaba dejando las calles del centro Karina pensó que nunca había visto antes al conductor, siendo que varias veces habían viajado en esa Van a distintos lugares con Vanessa y amigas, recordaba que el anterior conductor era un tipo simpático, muy distinto a este y que le había llamado la atención la manera en la que las había mirado, casi había sentido que el hombre la desnudaba con la mirada.

    Al instante se olvidó del tema y se giró para charlar con sus amigas, mientras el vehículo se dirigía por una avenida buscando la carretera de salida de la ciudad.

    Mientras conducía, el hombre no podía dejar de pensar en lo buenas que estaban esas tres pendejas, sobretodo la rubia, y cada tanto miraba por el retrovisor viendo el espectáculo que sin querer le estaba proporcionando Karina, que girada en el asiento hablando con sus amigas le brindaba una visión espectacular de sus piernas, su corta pollerita subida hasta muy alto de manera que hasta podía adivinar la curvatura de sus nalgas. Se pasó la lengua por los labios y sentía que se le endurecía la verga pensando como seria acariciar esos muslos sedosos y bronceados.

    Al llegar a la carretera apretó el acelerador, estaba deseando llegar cuanto antes a la «fiesta» que indudable te iban a tener con esas tres chicas, le iba a pedir a Don Benito que además del pago por llevarlas le dejara a la rubia para él, que después hicieran lo que quisieran con ellas, pero la rubia tenía que ser primero para él, volvió a mirar por el retrovisor mientras Karina reía con sus amigas y nuevamente la visión de esas desnudas y preciosas piernas hizo que se le endureciera más el bulto que hace rato venía sufriendo.

    En realidad, el conductor había usurpado el lugar del verdadero encargado de llevar a las chicas, se había enterado que había un cumpleaños y que debía ir a buscar tres colegialas. De inmediato comenzó a tramar un plan para aprovecharse de la situación. Hablo con Don Benito, quien era el propietario de dos burdeles en el interior y siempre estaba buscando chicas para trabajar. Le dijo que había conseguido «buena mercadería, carne de primera” y el viejo Benito preparo todo el resto. Debía llevar a las chicas hasta el deposito que tenía en el campo el viejo, quien los esperaría con unos cuantos hombres deseosos de cogerse unas lindas jóvenes. Llegados allí habría una «fiesta» y luego Don Benito podría llevarse a las chicas para iniciarlas en la prostitución.

    El hombre manejaba la Van imprimiéndole velocidad, quería llegar cuanto antes, sentía que su boca se llenaba de saliva pensando en lo que iba a hacerle a esa rubia. Pronto se separaron de la carretera tomando un camino vecinal y el paisaje cambio, ahora se veía solo campo, animales pastando y la camioneta se bamboleaba al andar por ese terreno irregular. Dos veces tuvo que detenerse el vehículo para abrir dos porteras y finalmente llegaron a un lugar donde lo único que se divisaba era un inmenso galpón y al costado una pequeña cabaña de madera.

    Las chicas miraban incrédulas pensando que extraño lugar era ese para un cumpleaños, Karina vio que habían vehículos, algunos autos pero la mayoría camionetas, estacionados a los costados del galpón. De repente se dio cuenta que del interior del galpón surgían una cantidad de hombres, unos diez o quince con aspecto de trabajadores de campo, había un hombre más viejo pero Karina no pudo reconocer al padre de Vanessa ni a Vanessa ni a nadie y empezó a sospechar que algo muy malo estaba por pasar.

    La puerta lateral de la Van se abrió y el conductor dijo “Bajen chicas que la fiesta va a empezar» y sin decir más nada se abalanzo sobre Karina, la tomo de un brazo y la hizo descender de la camioneta. La chica aterrorizada no atino a nada, otros hombres sacaran a empujones a sus dos amigas, que también aterrorizadas no pronunciaban palabra alguna, solo temblaban.

    El hombre que sujetaba del brazo a Karina se volvió hacia el viejo que se acercó a ellos y le dijo «Como le dije Don Benito, le traigo carne de primera, pero esta rubia la quiero para mi primero» El viejo miro apreciativamente a la aterrorizada Karina, dijo «Que buena que esta» y le puso su mano por debajo de la falda acariciándole una nalga, la chica quiso reaccionar pero el conductor le apretó mas fuerte el brazo y empezó a llevarla al interior del galpón. A los empujones las chicas fueron obligadas a entrar al galpón. Lo primero que vio Karina era que prácticamente no había nada allí dentro, solo unas cuantas colchonetas tiradas por aquí y allá y un viejo y desvencijado sofá de tres cuerpos sobre un costado. Karina adivino lo que iba a pasar, el terror se apodero de ella y se hizo más patente cuando el hombre que las había llevado allí le empezó a tocar los pechos sobre su blusa, su cara transformada en una expresión de lujuria mientras apretaba con fuerza y pretendía desabotonar la blusa de Karina.

    La chica se vio perdida, pero su experiencia con hombres le hizo saber que quizás podría sobrellevar lo que iba a pasarle con menos sufrimiento. Dijo «podemos hacer esto pero…» y deslizo una mano sobre el endurecido bulto del enardecido conductor, que le dijo, mientras la tomaba fuertemente de los hombros haciéndola caer en cuclillas frente a él «si claro que podemos» y se abrió la bragueta dando libertad a su rígido pene. Karina vio una posibilidad, no era que le gustara mucho el sexo oral, más bien cuando lo había hecho lo hizo más bien como una retribución por algo, como cuando el sereno del cole la encontró fumando y para que no le contara al Director accedió a chupársela. Pero siempre había pensado que había algo de humillante aunque en esa situación no tenía mucho que perder.

    Agarro con una mano el miembro del hombre, abrió la boca mientras cerraba los ojos y en ese momento el conductor con violencia la tomo por el cabello acercándola a el mientras con su otra mano le incrusto la verga íntegramente en la boca llevándosela prácticamente hasta la garganta. Karina sintió que no podía casi respirar, la violencia de la penetración la encontró sin defensa y aunque con sus manos quería rechazar al hombre, este era muy fuerte y seguía empujándola salvajemente mientras la violaba por la boca. El viejo Don Benito, maravillado y excitado por lo que estaba viendo se inclinó por detrás de Karina, la tomo por la cintura y la obligo a ponerse en cuatro, de inmediato tiro de los costados de su pollera colegial rompiéndola y lo mismo hizo con la tanga negra de Karina, la tomo por los costados y la rompió, tirándola a un lado. De inmediato metió un dedo, luego dos y enseguida tres en la concha de la chica, y casi sin demora saco sus dedos, se bajó la cremallera y llevo su verga endurecida hasta la concha de Karina y la penetro con una sola salvaje estocada.

    Todos los demás miraban con ojos abiertos, excitados los hombres y aterradas las otras chicas, como el espectacular cuerpo de esa chica rubia era violado oral y vaginalmente. Karina se sentía desfallecer, nunca le había pasado algo así, dos hombres violándola a la vez, ni siquiera podía gritar o quejarse porque su boca estaba íntegramente ocupada por el miembro del conductor. El viejo que la había penetrado dolorosamente ahora empezó a cogerla con embestidas brutales, Don Benito sentía que su verga era deliciosamente comprimida por la estrechez de esa concha y empujaba con ardor dándose cuenta que iba a acabar en cuestión de momentos. Al cabo de unas pocas embestidas más empezó a derramarse dentro de la chica, expulsando su semen mientras emitía un gutural sonido, estuvo todavía un rato dentro de Karina hasta que su pene perdió toda rigidez y se apartó de la chica.

    Karina sintió algo de alivio al separarse su violador trasero pero todavía seguía luchando con su violador oral, apenas podía tomar aire, le parecía que a veces desfallecía y rogo que el violador acabase pronto. De repente y sin previo aviso el hombre que la penetraba por la boca empezó a expulsar su semen y Karina no tuvo tiempo de evitar tragar parte de ese líquido y parte cayó sobre sus mejillas y cuello.

    Cuando el violador se separó de Karina, la chica se dejó caer, dolorida y exhausta, esperando que todo hubiera terminado, pero sabiendo que recién era el comienzo…

    Continuará.

  • Se solicita señorita honorable

    Se solicita señorita honorable

    Se solicita señorita honorable de entre 18 y 22 años de edad. Ofrezco confortable habitación amueblada en glamorosa área residencial no lejos del mar.

    Todos los gastos de servicios (luz, agua, gas, teléfono, internet, cablevisión, Netflix) pagados. Cocineta, amplios closets y cajoneras, sofá, mesa comedor para 2 personas, cama-queen, chimenea, aire acondicionado, tv con cable impresora, refrigerador, horno de micro-ondas, cafetera, sandwichera y tostador de pan, todos incluidos. Baño independiente, balcón equipado con vista al mar. Servicio de limpieza semanal también incluido.

    Se permiten y fomentan las visitas pero nadie se puede quedar a pasar la noche entera más que la ocupante. Hora máxima de salida para las visitas: 4 a.m. La propiedad se encuentra ubicada en prestigiosa área de la ciudad rodeada de restaurantes, cafés, librerías, bibliotecas, bares, todo a menos de 6 minutos de caminata. Alberca pública y gimnasio a 15 minutos a pie. Mar a 400 metros. De la misma manera, se incluyen uno o dos viajes al año a algún lugar paradisíaco del planeta, asesoría profesional y financiera también están incluidos en la habitación.

    Apoyo económico de $400 dólares semanales. Las candidatas a ocupar el puesto deben ser atractivas, juveniles, candentes, bisexuales, atrevidas, promiscuas, liberadas, exhibicionistas, voyeristas, que gusten de los hombres maduros, previa experiencia en tríos en todas sus vertientes (mhm, hmh, mmm) será altamente deseable pero no forzoso, dominio de algún idioma, preferentemente inglés o francés, deseable, latina de nacimiento, fogosa, que no use brasier ni tanga, que use shorts roídos de jean y playeras de tirantes, que sepa bailar. No pido ni busco ningún tipo de exclusividad, la candidata elegida será libre de liarse con quien quiera, chicos y chicas.

    Siempre promoveré el activismo bisexual de la candidata. Flaca, tetona y cara de niña buena, blanca o morena, con un mínimo de 20 parejas sexuales al momento de la entrevista.

    Interesadas comunicarse a este email para agendar entrevista: [email protected].

  • Visita a mi familia lejana

    Visita a mi familia lejana

    Mi abuela por parte materna había fallecido, mi madre estaba ingresada en el hospital por un amago de infarto de miocardio, por ese motivo no la dejaron que viajara mil kilómetros, por lo que conllevaba y el riesgo. Mi padre, se quedó cuidándola. A mí, por mi parte, y por los lazos familiares tuve que acudir al entierro. Tuvieron el detalle de dejar que me alojara en su casa, una casa heredada de la abuela fallecida, a las afueras de la localidad. La casa era algo ruinosa, no se habían hecho reformas en muchos años. Mis tíos, me recibieron de forma alegre y simpática. La Tía Fulgencia me pregunto por mi madre, ya que eran hermanas. Haciendo hincapié que todo había sido un cúmulo de mala suerte, la muerte de la abuela el problema de mi madre. La familia de mis tíos se componía de cuatro miembros, hermano y hermana de 28 años él y ella 24 (yo era hijo único) y como dijo mi tía, dormiría con el Santi, el primo mayor.

    A mis 23 años estaba terminando la carrera de Física, carrera que elegí por consejo de mi padre, ya que él es físico y siempre me podría inculcar los valores de la carrera y es una profesión que necesita dedicación y, sobre todo vocación. Mi madre en cambio era de letras, abogada, mi padre no repetía de decir que esas preocupaciones del despacho le habían llevado a la indisposición por la cual estaba ingresada. Decir tiene que mi madre conoció a mi padre en la universidad (cosa que mi abuela, el tema de la universidad le había parecido una pérdida de tiempo). Mis tíos trabajaban en el sector servicios, el padre chófer de camión de limpiezas urbanas, mi tía pescadera y los primos, él operario de limpiezas urbanas (el que recogía los contenedores de basura y le daba al botón de volcado); la prima -Danuza se llamaba- era reponedora de supermercado en el mismo centro que trabajaba mi tía.

    Mis primos -a pesar de vernos poco- siempre me habían impresionado por su físico, el Santi rebasaba de largo el metro noventa -de hecho mi tío, como me decía mi madre medía uno noventa y uno-, Tatuado en todo su cuerpo, con pendientes, con esa sonrisa de dientes mellados; la hermana rebasaba el metro ochenta, también tatuada no tanto como el hermano- en parte de su cuerpo, como eran brazos, piernas. Estaba algo impresionado con su físico y prestancia, claro, una persona que, como yo mido apenas un metro setenta (168’ 53 cm para ser exactos) ver esos familiares que se parecían a la parte paterna impresionaban. Aunque mi padre siempre me había inculcado los valores de una educación, estudios y valores de la vida, donde el físico no importa, si no la vertiente intelectual.

    Ya puestos en contexto de lo que es mi familia decir tiene que mi abuela falleció a los 93 años 3 meses y cinco días y medio. Al funeral acudió poca gente. Mi tía en un alarde de sinceridad y amor hacía madre, dijo “parto pero ya, a verla” (había obviado decir, lo que mi padre me dijo después “vino para pedir dinero para el entierro”) mi hermana es lo más sagrado.

    Dejé mi pequeño equipaje en el cuarto del Santi, el cual tenía que compartir -calzoncillos en el suelo, zapatos por todas partes, ropa tirada en estanterías, ceniceros repletos de colillas, preservativos usados debajo de la cama- el cual apestaba a tabaco, sexo y lugar cerrado. Tras el funeral fue directo con esos valores que, como dijo él “le había inculcado la abuela: no mees fuera de la taza del wáter, no fumes en la cama, cuidado con las pelandruscas… “con. Como bien me volvió a repetir esos consejos también eran inculcados de familia, su padre mismo le repetía una y otra vez; “folla con funda, compra tabaco de liar ya que es más barato, las botellas de litro de cervezas salen más económicas que las latas…” Consejos educativos el cual mi primo los cumplía como decía él “al pie de la letra”.

    Me dijo en tono orgulloso que intentaba sacarse el carnet de camión, ya que conducir el Camión de basura VOLVO Sopbilar FM380 6*2 Euro 5 era la “reputa ostia”. Me instó a salir a tomar algo, fui con él, con su Peugeot 305 trucado y tuneado, con un tigre en la capota, los asientos eran leopardo. En mi modo de pensar creía que estaba fuera de lugar a tomar algo estando la abuela de cuerpo presente, aunque bien mirado como el Santi me dijo “qué coño ni que ostias, 93 años  dando por sobreentendido que estaba justificado.

    Mientras conducía entre acelerones y un escape estridente me dijo que no tenía novia, que le gustaba “flipar tías, no le iba mal” mientras me miraba de reojo con sus tatuajes en el cuello, manos y brazos, que yo podía observar. No paraba de fumar, el cenicero del coche estaba repleto de colillas. Llegamos a un tugurio en la entrada de la población, él, con paso largo, pisando fuerte y su envergadura marcaba diferencias evidentes. Nada más entrar engullo dos cervezas como quien bebe un vaso de agua. Me presentó como “su primo inteligente”.

    En el local había no mucha afluencia, aunque destacaba una chica diminuta, no más de 150 cm, rubia de bote, con minifalda, el cual se vislumbraba un tanga rojo estridente, debajo unos pechos como limones, nalgas pequeñajas, guapilla de cara, con unos ojos azul metálico. Mi primo, me informó que era foránea, apenas cumplidos los dieciocho “buscaba peña” esa fue su expresión. También me dijo que era “una mujer en miniatura, que molaba”. Estaba algo mareado, sentía nauseas, le dije que tenía que irme… buscaría un taxi, me reprocho “que era un rajado”, busque en mi App del móvil taxis de la zona y no tarde en tener uno delante del local, me disculpé y lo dejé.

    (A PARTIR DE ESTOS MOMENTOS DE LA NARRACIÓN VOY A EMPLEAR UN LENGUAJE MÁS ACORDE CON LAS CIRCUNSTANCIAS Y LOS PERSONAJES: LIBERTAD LITERARIA, DIGAMOS)

    Serían las 6 de la mañana, oí pasos en el pasillo, risas de complicidad, la luz entraba en la apestada habitación, entraron. Era la diminuta chiquilla, la llevaba a la espalda, como un caballo y ella la jinete. Mostraban signos evidentes de ebriedad, entraron y él en volteo la descargo sobre la cama sin hacer. Pude ver como su diminuta falda quedo subida dejando ver el tanga, mi primo se abalanzó sobre ella tirando desnudándola entera. Era bastante delgada, sus tetas como limones con un coño depilado y rosada a la vista.

    Acto seguido él se bajó los pantalones y calzoncillos al mismo tiempo, tiró de su camiseta y quedo una impresionante polla a la vista: Estaba empalmado. Me miraba de soslayo, no estaba para nada cohibido de que yo estuviera a dos metros de su cama. De pie él, ella tendida en la cama. Mi primo en esa posición le dijo que le hiciera una mamada, mientras se agarraba el tronco de su pene. Ella le dijo que “nunca había visto una polla como esa” por lo cual mi primo le contesto “ nunca has ido con machos de verdad, ahora sabrás lo que es un buen cipote”. Apenas podía abarcarla con la boca, lo intentaba, pero solo le entraba medio tronco. El hijoputa de mi primo se puso de lado, lo hacía descarado para que mirara, para más morbo le recogió la pequeña melena y tener una visión más amplia.

    Santi intento follarle la boca en esa posición, la tenía agarrada de los cabellos. Después de pocos embates en su boca ella se atragantó; le salían hilillos de saliva, sus ojos estaban rojos. Era una imagen dantesca, él cuerpo tatuado, su envergadura y ese pene en una chica que no debía pesar los 40 kg. Santi bajo la mano y la dedeo. Entonces le dijo “ya que no puedes tragar más, follemos, so putón…, entonces cogió uno de los condones que estaban a la vista sobre su mesilla de noche (durex love sex) y de un mordisco rompió el precinto y se lo puso a una mano. Su desenvoltura denotaba que estaba acostumbrado a follar.

    Acto seguido ella se tumbó en la cama, pero él la cogió y dijo que quería hacerlo de pie, en volandas. Diciendo “con lo manejable que eres será coser y cantar”. Así fue, ella se cogió de su cuello y con sus piernecitas rodeo su talle. Santi dio un paso adelante, me quedaba a poco más de un metro y medio, de forma cenital podía ver un testículo colgante y el arranque de la base de la polla en una línea recta hacía arriba hasta el glande. Santi le cogió las nalgas ya abiertas por la posición; el pequeño coño fue alineado con la polla. La bajo de golpe, quedando medio tronco clavado. Empezó a botear sobre la polla, ese coño tampoco podía con tanta polla, empezaron a jadear a estertorear; él hizo un intento de penetración más profundo lanzando ella un aullido exclamando y gritando que se la clavara tanto. Ella empezó a mostrar signos de venirse, Santi hizo un paso más adelante, estaban encima de mi cabeza, los flujos de ella me caían encima, estertoreaban los dos, mugidos de terminación y suspiros. Quedaron tendidos en la sobre la cama, él se quitó el condón y lo tiró. Quedo a medio metro mío.

    Me levanté, poco tiempo después, los ronquidos de mi primo retumbaban en la habitación, ella tendida a su lado parecía un pollito en un nido.

    Camine hacía la pequeña localidad esos tres kilómetros que la separaban, allí alquilé un coche para ese día y el siguiente que me quedaban. A la vuelta pude oír los gritos de mi tío “¡ay que ser un mierda para cepillarse una buscona el día del funeral!, la hermana también gritaba “¡no se puedes más hijoputa, la misma noche enterramos la abu”. Me desentendí y fui hacía el cuarto a cambiarme, la habitación estaba tal cual desordenada, al pisar para hacer mi cama noté que pisaba algo, era el condón, en su punta había abundante semen. Dije a mi tío que quería conocer la zona, que no se preocuparan, mi prima se asombró que hubiera alquilado un coche, incluso me dijo que ese mismo sábado podría llevarla ya que tenía que salir; le dije que encantado, también le pregunté si sabía algún teatro, museo… me respondió con un “que yo sepa no hay na de eso, aunque yo solo suelo ir al pub de Bernie y esta noche hay un súper conciertazo de los Serpientes, un grupo súper bueno”.

    Dí vueltas todo el día con el coche, era una localidad algo aburrida, visité la biblioteca municipal, el centro de arte recién instaurado y una librería, la cual estaba al día de todo los libros de superventas. Llegué a la noche, mi primo tenía guardia ese finde por la noche, me dijo que los contenedores de basura estaban “petados de la puta ostia” y que se alegraba que pudiera acompañar a su hermana Danuza al “tinglao, ya que ella, no tiene el carne”. También me remarco el “polvazo de ayer, la súper ostia de la puta madre”.

    Mi tío cenaba, yo estaba esperando a mi prima, fui al baño, la vi acicalándose en su cuarto -cama sin hacer, bragas en el suelo, zapatos…- y me dijo cuando me vio de soslayo que pronto estaba. La estatura de Danuza me impresionaba, se vistió cañón -falda vaquera corta, camiseta que marcaba sus pechos, pelo castaño rizado; en sus piernas llevaba tatuada una serpiente.

    Una vez en el auto pude ver mejor esas piernas estiradas, intenté entablar conversación, yo estaba algo cohibido, le dije que iba muy guapa y ella me contesto que esa noche “hay súper conciertazo” una vez más, también me dijo que yo era un “primo súper bajito y súper bonachón”. Estaba entusiasmada mientras volvía a decir “será la ostia, viene su peña que acompaña al grupo, los Cobras, son tíos súper enrollados y no la peña de siempre súper aburrida”. Danuza encendió un cigarrillo tras otro en el trayecto, se había pintado los labios de rojo sangre y maquillado los ojos de forma algo descarada. Llegamos y la dejé, le dije que volvería a buscarla, ella, afanosa y casi sin prestarme atención bajo y dijo “no hace falta, la vuelta está súper cubierta, solo era para ir, pero pásate a beber unas birras”. Al bajar del coche su falda vaquera se levantó algo y pude ver su tanga de hilo negro, dejaba a la vista dos nalgas en perfecta simetría y un corazón tatuado en una de ellas. Caminó a paso largo y decidido hacía el local.

    Fui al pequeño cine, la película resulto ser aburrida, sin sustancia, di algunas vueltas por la población hasta las dos de la mañana, estaba todo cerrado y desierto. Me dirigí al pub que Santi me había llevado, el mismo que había dejado a Danuza. Aparqué, se oía una especie de música enlatada. Afuera los clásicos porretas y fumadores de siempre. Al entrar el ruido era atronador, la música estaba a toda castaña. Divisé a Danuza, estaba eufórica entre un grupillo de gente con vestimentas moteras y en sus camisetas nombres de grupos que nunca había oído nombrar; pude observar que estaba acaramelada con un tipo alto que llevaba el pelo en forma de cresta y otro, un poco más bajo que llevaba recogido el pelo en una coleta, los observaba de cerca e intercambiaban risas y espavientos.

    Pedí una cerveza, bebí, me sentía algo mareado, el ambiente era muy cargante. Salí a despejarme, en el coche puse la radio en la emisión de música clásica. Pasada más de media hora me decidí a entrar. Ya no la vislumbré en el local, vi algunos de su grupo, me acerqué, pero a ella y el chico con que estaba acaramelada no. Una voz detrás de mí me preguntó “ya están al lio”. Quedé desconcertado, no sabía que responder, dije que no le conocía el me respondió “la Danuza nos ha dicho que la ha acompañado su primo. Algunos del grupo rieron entre ellos, uno de ellos dijo en tono sarcástico “ve a dar un paseo a la trasera, el follodromo” y todos rieron a la par.

    Tenía ganas de irme, salí del local, divise una explanada con algo de jardín, era la parte trasera a la que se referían. La curiosidad me hizo ir hacía allá. Los focos del local iluminaban algo esa zona. Encontré a dos señores que sus edades debían comprender entre los 40 y los 45. Uno de ellos con ojos voraces se acercó y me dijo que “había meneo del bueno a unos 20 metros, que no hiciera ruido si quería mirar”. Estaba claro que eran voyeurs. Fui hacia donde miraba el otro. Mi impacto fue brutal, era Danuza, la estaban follando, pude ver que el chico que estaba encima llevaba una cresta. Sentado al lado el otro compañero. Le daba bien, los movimientos de follada eran regulares, con tacadas precisas y certeras, su culo subía y bajaba, llevaba los pantalones en los tobillos, ella abierta con las piernas levantadas. Gemía, rodeaba con las piernas, los mete sacas se hicieron más acelerados, llegaban al clímax. El otro chico se levantó, se bajó los pantalones y se enfundó un preservativo. Se miraron los dos amigos y el otro también se levantó.

    Hubo cambio de impresiones entre los voyeurs “la ha ligado el que la montaba, pero la van a compartir; está tía es la bomba, guarra de cojones”. Así fue, la posicionaron en posición de perrito y el otro le dio por detrás mientras el que la había montado se tendió en la hierba y le era succionada la polla por parte de Danuza. No tardaron en venir los estertores del que recibía la mamada, el que la bombeaba se paró y empujo más la nuca de Danuza hacía la polla de su compañero. El de la cresta empezó a bramar como un toro, Danuza tenía toda la polla en su boca, la cual babeaba. Tras un grito de placer inclinando la cabeza para atrás quedo evidente que se había corrido. No dejaban que Danuza sacara la boca, salían hilillos de saliva y tenía arcadas. Ahora la atenazo el que se había corrido por la nuca y el otro termino de bombearla por detrás. No tardo en venirse, saco su polla, se desenfundo el condón y tras el compañero liberar la cabeza de Danuza el otro la metió dentro, atenazándola por la nuca también. Otro espasmo de placer. Los carrillos de ella estaban hinchados, se oía el glup, glup gutural de ella. Un espasmo de vómito le vino, la polla del chico se llenó de líquido. La libero y dijo “la hija puta me ha vomitado en mi polla”. Hizo una buena vomitona. Los dos se subieron los pantalones. El de la cresta la incorporo y saco un Kleenex, ella se limpió.

    Volví a entrar en el local desconcertado y asombrado, al poco tiempo llegaron los dos chicos al grupillo de amigos y empezaron a reír, estaban contando la hazaña. Me daba nauseas. Salí otra vez, no sabía a donde iba, estaba espeso de mente. Divisé a Danuza con aire abstraído y vacilante su paso. Le dije que la llevaba a casa. Como una autómata ella vino conmigo. Al sentarse dijo que estaba mareada, se estaba durmiendo. Sus ropas estaban llenas de hierba, apestaba a tabaco, alcohol y semen. Su camiseta era un poema.

    A la mañana siguiente Danuza durmió casi todo el día no estaba de humor, el Santi volvía a tener guardia por la noche. Dicha noche vino a buscar a Danuza una amiga, cuchichearon, pude oír como su amiga subrepticiamente le decía “no sabes controlar, mirá que te arrepentirás“, ella contestaba “es mi vida, que coño y sí fue todo súper rápido, yo estaba súper puesta” y se fueron, quedaron con mi tío que ella quedaría a dormir en casa de su amiga y de allí ya iría a trabajar al supermercado.

    Era mi última noche en la casa, opte por quedar en el cargado cuarto de Santi, igual de desordenado -incluso el preservativo estaba en el mismo lugar. Mi tío dijo que tendría una visita de una nueva operaria la cual quería ayudar a conseguir el empleo ya que el contrato le terminaba y él como bien decía “me da lástima, tiene familia, ayudaré en lo que pueda”; y que a la mañana siguiente dejaríamos el coche que había yo alquilado y me acompañaría al aeropuerto.

    Sobre las diez de la noche, después de cenar llamaron a la puerta, solo estábamos mi tío y yo. Entro una señora de unos cuarenta años, su rostro era agitanado, de cara angulosa y curtida, morena tirando a casi negro, su cuerpo era atemperado, algo voluminoso sin llegar a ser antiestético, sus pechos eran voluminosos, su culo como un sol, subido y marcado. Llevaba un vestido de estampados florales estridente. Se sentó, me la presentó. Puso café y unas copas, la cual yo rehusé. La conversación giró en torno de ampliar su contrato “lo necesitaba, a los 40 y con familia, todo se hace cuesta arriba”. Me disculpé y dije que los dejaba, al volverme para dar las buenas noches vi que ella algo separada de la mesa tenía las piernas algo abiertas, vi sus generosos muslos y ante mi incredulidad vi que iba desbragada. Había acudido a ver a mi tío sin bragas, lo poco que vi fue un coño peludo y negro. Subí la escalera hacía la habitación y en un alarde voyeristico me quedé agazapado y mire por el rellano de la escalera que estaba oscuro.

    Entonces mi tío, al saberse “solos”, emitió un suspiro y se hizo para atrás y al mismo tiempo que decía “haré lo posible para que logres el contrato” se cogía con la mano la bragueta. Ante ese gesto tan masculino de mi tío ella abrió más los muslos. Mi tío ante esa reacción dijo “vamos a mi despacho de la cochera, está mi sobrino por ahí”.

    La casa constaba de una cochera, al lado lo que él decía ser un despacho era un habitáculo con un viejo camastro y en las paredes herramientas de mecánica esparcidas por doquier. En un arranque de valor a paso de ladrón baje y entre en la cochera donde habían dejado la puerta abierta, al fondo estaba ese “despacho” con el camastro. Pude oír que ella decía “bien montado te lo tienes cabrón” y el de su parte “que va, es un pequeño sitio para descansar sin los ruidos de la casa, por cierto, vienes ya bien preparada -mientras levantaba su falda y dejaba a la vista el coño.

    Se desnudaron, mi tío mostraba un pecho con vello blanco abundante, su pene también era considerable, y ya mostraba erección. Montaron un 69, ella tragaba con ganas el sable, se regodeaba también en los testículos; por su parte mi tío, le abría las nalgas, metía toda la nariz en ellas, ya ronroneaban. Mi tío se le notaban las ganas ya de follar, se incorporaron, entonces dijo “aquí no tengo fundas, y tendría que ir al cuarto de mi hijo. Pero veo que tienes el culo hecho y la verdad es que me apetece encular”. Ella asintió dejando claro “despacio, tienes tranca, no voy envaselinada”.

    Entonces mi tío se levantó y fue a su banco de herramientas, llevando un pequeño bote que supuestamente era vaselina. Ella cogió posición -en cuatro-, él le abrió el culo y lo lengüeteó un rato, metió dedos escupiendo sonoramente. Después lo untó de vaselina, y en una última revisión antes de posicionarse abrió el culo de par en par con sus manos. Después de dicha comprobación se untó su polla y la alineó al agujero. Empujó despacio, después volvió a meter un poco más, y otro poco más antes de meterla entera y aviso con un “ya tengo espació, voy con todo” y empezó a bombearla a tacadas sonoras, las nalgas arrugadas de mi tío se contraían por los empujes, empezó a acelerar; ella gritaba al mismo tiempo que se frotaba el clítoris, su cabeza pegaba en la pared del habitáculo por las embestidas; sus pechos bamboleaban como flanes.

    No tardó en correrse mi tío lanzando un feroz estertor y dejando la polla clavada. Al retirarse mi tío pude ver como del culo salía lefa y se le derramaba por los muslos. Entonces mi tío dijo “date prisa en irte, tengo que ir a dormir”.

    A la mañana siguiente mi tío me acompaño al aeropuerto y con una voz entristecida que casi sonaba sincera me dijo “lamento que nos hayamos conocido en estas tristes circunstancias de la abuela”.

     

  • Memorias inolvidables (Cap. 18): El diario de Sebastián

    Memorias inolvidables (Cap. 18): El diario de Sebastián

    Sebastián tenía unos cuadernos de tapas duras donde escribía diversidad de cosas o dibujaba. Una de las cosas que más le gustaba dibujar eran chicos desnudos, penes tan grandes como una página, pechos de chicos con pezones pronunciados. Dibujó siempre bien y lo hacía para desahogarse. Desde pequeño había comenzado a dibujar objetos de la casa y su visión y su mano se coordinaban para hacerlo con una perfección extraordinaria. En el colegio hacía muchos dibujos para sus amigos, para presentarlos. Esto último duró poco porque llegó un profesor que era crítico de arte y descubría que ciertos dibujos presentados pertenecían a la misma mano. Sacó a varios sospechosos y en efecto cuando les daba su lámina dibujada para que intentaran copiarla en la pizarra con los plumones, pillaba sorprendidos a los alumnos. Un día hizo salir a Sebastián. Le dio la hoja que tenía que copiar y Sebastián la dejó sobre la mesa. Agarró los plumones con la mano izquierda y los usaba alternándolos con la derecha. No pintó su dibujo, sino al propio profesor sentado en su asiento de clase absorto de ver cómo pintaba Sebastián con unos simples plumones.

    Sebastián dio por concluido su dibujo y el profesor se vio obligado a hacer una foto al dibujo de Sebastián.

    — Por qué no hiciste el mismo, —preguntó el profesor.

    — Porque el arte y la unicidad se han casado desde la eternidad. Tampoco Dios, el gran Artista, ha hecho dos caras iguales, muchas parecidas, pero todas diferentes.

    — ¿Crees en Dios?

    — A mi manera, sí. Si no existiera un Principio ¿cómo podría haber una consecución? Principio-Consecuencia-Final están relacionados, y el verdadero principio ha de ser eterno y el final absoluto ha de ser eterno, es como decir que el fin es no tener fin.

    Tenía Sebastián quince años cuando ocurrió este acontecimiento. El profesor dejó pasar todo el asunto, no sancionó a nadie porque quedó admirado con el cerebro de Sebastián. Sus compañeros quedaron encandilados y sus mejores amigos decían a los otros compañeros: «¿qué os parece Sebas?, el único que ha sabido enfrentarse al profe con estilo; eso para que sigáis insultándole y jodiéndole la marrana». Acabó en seco el incipiente bullying. Sebastián hizo sus estudios del colegio con normalidad y siguió con sus dibujos.

    Siguió con su diario que ilustraba con dibujos muy pequeños, pues el profesor de arte le había regalado un portafolios llenos de papeles para hacer dibujos a lápiz o al carbón, dada su contextura. Los dibujos pequeños eran copiados o reproducidos en las láminas con mucho más estilo y arte. El pecado de Sebastián consistía en no tener pecado. Su conciencia fue siempre salvaje, natural, no tenía conciencia de hacer el mal ni de haberlo hecho nunca; y si lo hubiera hecho probablemente no hubiera podido seguir viviendo. Por Miguel se preguntaba con cierta frecuencia: «¿Qué mal habrá hecho en mí que yo no conozca para dejarme solo en este mundo?», porque Sebastián no creía en las casualidades, sino en el destino, un Destino gobernando desde un lugar más elevado que todo el Universo. Si él pudiera hablarnos ahora, seguro que ya tendría la solución.

    Siguió con su diario, tal como se expresa anteriormente, convirtió su diario en un diario de verdad, extenso, reflexivo, meditativo y descriptivo. Mejor será que nos vayamos directamente allí y leamos.

    Día 11 de noviembre (sábado)

    Mi familia se ha portado bien conmigo, a excepción de mi madre. Me han soportado. Yo comprendo que se sintieran al principio incómodos cuando les dije que era gay. Me costó poco decirlo, sentía dentro de mí la fuerza de Miguel, lo que no pude decirles todavía es que Miguel era el amor de mi vida. Hice mal, debí haberlo dicho sin más, luego se enteraron y ese modo de enterarse no es bueno. Con la familia hay que tener confianza aunque no te comprendan al primer golpe. Me apena Rafa, no me habla, no sé si llegará un día en que me hable. No me gustó nada que Julio le sacara el asunto de su «polla como el pico de un pajarito», como si cada uno fuese culpable de los desarrollos naturales de su cuerpo. Espero que un día me hable. Le voy a contar a Miguel mis diferencias con Rafa y a ver si él lo arregla, en definitiva somos hermanos.

    Día 12 de noviembre (domingo)

    Hoy ha sido domingo, ya casi es mañana porque están al caer las doce de medianoche. Escribo tarde porque Miguel y yo hemos estado prácticamente todo el día juntos. Miguel me ha vuelto a recordar que no era virgen cuando me conoció. Yo le había dicho que era virgen la primera vez que follamos. Dice que no sabe quién es, que ha ido varias veces a la sauna para encontrárselo y no ha podido. La verdad es que, si lo hubiera encontrado, no seríamos novios, Miguel estaría con el otro. Amo inmensamente a Miguel. Es muy respetuoso conmigo cuando me folla, siempre quiere que yo le folle a continuación, no le gusta la dominación, es verdaderamente agradable.

    Hoy de verdad, nos hemos pasado desde las tres hasta las 10 de la noche en el hotel. Nos ha costado un ojo de la cara, pero valía la pena, necesitábamos ese tiempo para nosotros. Siempre hemos de ir corriendo como sinos hiciéramos un polvo. Con tanto tiempo, hemos puesto la televisión, hemos conversado, hemos tomado nuestro whisky. Siempre que hacemos esto vamos a una tienda de regaos y compramos la botellita de 1/2 litro de Ballantine’s, para tomarlo directamente de la botellita. Nos dura bastante porque no queremos emborracharnos, lo que queremos es calentarnos para hacer el amor. Hoy lo hemos hecho cuatro veces, dos penetró Miguel y dos lo penetré yo. Todas muy agradables y las previas, los besos. La verdad es que me sentía y él mismo me lo dijo, ¨parecemos ya esposos». Me alegré de eso. Amo a Miguel intensamente.

    Hay una anotación al margen que es de Miguel y dice así: Si supieras cuanto te amo, pero tú sabes decirlo y yo no, pero te amo dos centímetros al menos más que tú a mí.

    Hay otra anotación con otro color de tinta y de la misma mano de Miguel: Te amo, Sebas como nadie podría haberte amado. Aunque me encuentre con alguien que sea mi amor, te aseguro que jamás te olvidaré.

    13 de noviembre (lunes)

    Lunes, qué día más pesado es siempre el lunes. No lo es porque es día laborable y ayer fue fiesta, eso me da lo mismo. Lo que pasa es que hoy no podré ver a Miguel. Sabedor de eso, no me he lavado el culo, ya que no nos vamos a encontrar. Nosotros siempre nos lavamos bien el culo por fuera y por dentro cuando hemos de tener un encuentro. No queremos sorpresas desagradable. Pero hoy que no vamos a vernos, no me he lavado el culto porque siento la polla de Miguel dentro. Meto mi dedo y lo saco con olor y sabor a Miguel, lo meto en mi boca y siento placer, has mi polla se levanta a su límite. No me imagino que tengo la polla, la siento, aún no he defecado, para que no se vaya ese sentimiento y ese sabor de su lefa. Suerte que ayer no cené. Estaba lleno de Miguel y no quería escurrirlo. Se me ha escurrido en el sueño sobre la sábana. Me ha dado pena despertar y encontrármelo seco como una mancha amarillenta. Pero el olor era de Miguel, lo he olido y lo he lamido, pero la sábana bajera no me devuelve lo mío, es egoísta, se lo queda, lo que no puede absorber es el olor y eso está en mí. Los días que follamos y suelto su semen durante el sueño, porque lo aguanto tanto cuanto puedo, esos días ordeno bien mi cama, para tener la marca de Miguel la noche siguiente. Es uno de mis pequeños deleites. Lo único que pasa con eso es que me tengo que masturbar luego, pero me como mi corrida porque he aprendido a masturbarme sobre mi boca. Al comienzo fue duro, ahora ya incluido bien mi cintura. Es una verdadera gozada.

    Querido diario, quiero contarte una cosa que me pasó hace algo más de un año. Cuando estaba haciendo ejercicios para conseguir meterme la polla en la boca y me apoyaba sobre el cabezal de la cama, a punto ya de eyacular, entró mi madre y me vio en esa postura. La muy zorra lo contó a todos en la sobremesa y me dijo:

    «Te partirás por la mitad y te quedarás inválido por esas cochinadas que haces», y les contó a mis hermanos, mi padre no estaba, con todo detalle lo que había visto. La vergüenza que pasé fue inmensa.

    Lizbeth habló con mi padre escandalizada de la actitud de mi madre, diciendo que no tenía que haber dicho nada. Mi padre le contestó: «dile a Sebas que cierre la puerta cada vez que esté en su habitación. Tu madre me va a hacer morir». Luego escuché unos gritos de mi padre contra mi padre y Lizbeth me llamó para que aquietara a mi padre porque la iba a matar. Fuimos los dos y apaciguamos a mi padre, llevándonoslo de la cocina. Lo último que dijo mi padre fue: «Si no quieres que te mate no te metas con mi hijo, y antes de que acabe el año quiero verme divorciado y tú fuera de mi casa». Sé que mi padre no cumplirá la amenaza, pero ella tendrá más cuidado. Ese mismo día me enteré que mi padre ya no dormía con mi madre desde principios de año.

    14 de noviembre (martes)

    Hoy no me encontraré con Miguel, ¡qué angustia!, porque ha tenido que ir a acompañar a su hermana al médico a la capital, ella se llama Mercedes. Es quien más le comprende y conmigo resulta muy agradable. ¿Qué chica más estupenda? Es generosa, sabe escuchar y tiene coraje para defender. Su hermano me habla de ella siempre como muy agradecido, pero las veces que me he encontrado con ella siempre ha sido muy amable conmigo.

    Hace como unas dos semanas que me la encontré; iba muy cargada con un gran paquete que había tenido que recoger a la agencia, porque el mensajero no lo había llevado a domicilio. A veces tienen estas cosas los mensajeros. La saludé y me besó como si yo fuera su hermano, esa es la sensación que me dio. La encontré sudorosa cargada con ese gran paquete, una caja descomunal para una chica y me ofrecí a llevárselo a casa. No quería porque pensaba que podría molestarme, pero insistí y lo cargué sobre mis hombros, ahí no parecía pesar tanto. Habló todo el camino y me manifestó que le agradaba la relación de su hermano conmigo. Incluso llegó a decirme esto: «¡Qué cuñado voy a tener tan fortachón y bueno, me iría a vivir con vosotros!». Y la verdad es que no me disgustaría porque se la ve laboriosa y cuidadosa.

    Me contó del contenido, un ordenador de sobremesa de 27 pulgadas, de Apple. Fue un dinero que le dieron por unos trabajos y decidió comprarlo por internet. Entendí que pesara lo suyo. Yo sudé, pero el camino me pareció agradable por su amena conversación y la sensación de que no me guardaba secretos. ¡Qué buena hermana!

    Descargué el aparato y me ofrecí a montárselo y me dijo que mejor no, porque si sus padres supieran que yo estaba allá, ella iba a tener problemas.

    Al día siguiente vino a casa con un pastel grande que había hecho ella en casa. La hice pasar y tomamos un refresco con un trozo de ese pastel. Estaba bueno.

    Son las 9 de la noche, interrumpo y te dejo, querido diario, porque llaman a la puerta, si es un asunto breve regreso y te cuento cómo he puesto hoy mis calzoncillos, sin quitarme los pantalones. Hasta pronto.

    15 de noviembre (miércoles)

    Hoy estoy verdaderamente contento. Anoche, cuando sonó el timbre de la puerta y salí a abrir, me encontré a Miguel, casi recién había llegado y tras dejar a su hermana Mercedes en casa, se vino a verme. Me dijo Miguel que su hermana le había indicado que viniera al menos a saludarme. Saludamos a mi madre que estaba en la cocina, nos dio de cenar y nos fuimos a mi habitación. Sobre el escritorio estabas tú, diario querido, abierto, esperando que yo regresara. Claro que regresé, pero el vio que yo había escrito y me guiño el ojo. No tuve más remedio que leerle algo de lo que había escrito sobre su hermana y se puso muy feliz.

    Pero Miguel se quedó conmigo toda la noche. No era lo previsto, porque él decía que tenía que irse, pero no se iba. En la habitación vimos un trozo de película, que ni me acuerdo de que trataba y tendré que verla otro día. La película no era porno, pero tenía buenas escenas eróticas al comienzo y como el protagonista se estaba follando a la chica y mostraba todo su culo, nos calentamos un poco. Luego el chico se puso a pasear, no nos mostraba sus bolas y su pene, pero sí un culo que era para morirse. Le dije a Miguel que me gustaría ver su culo porque era más bonito que el de la película. Se desnudó. Ya lo deseaba hace rato, porque Miguel no sabe estar vestido, o al menos un pequeño slip solamente. Lo vi tan empalmado que me desnudé yo y aseguré que la puerta estaba cerrada.

    Nos besamos bien a morro suelto. El morreo fue fenomenal con lengua hasta la laringe, porque Miguel alcanza. Pero de ahí ya comenzamos a rezumar el líquido preseminal y nos fuimos a la cama. Miguel me invitó a follarlo y me dijo que hiciéramos un 69 para que yo le preparara el culo y él mi polla. Miguel mama muy bien y la plantificó bien tirante. Yo no sé si chupo el culo muy bien, pero le metí lengua a tope y cuatro dedos hasta la mitad. Suerte que me había cortado las uñas a tope como hago siempre para no comérmelas cuando me pongo nervioso. De pronto él notó que estaba preparado y se tumbó en la cama con la almohada bajo su cadera piernas arriba y encogidas dándome todo su culo a mi merced. Me dijo: «No quiero melindres ni afeminamientos, folla fuerte hasta hacerme reventar». Los deseos de Miguel para mí son órdenes. Lo follé, le dice derramarse toda su leche sobre mi pecho y abdomen y no tardé en eyacular en su vientre. ¡Joder, qué follada! Incluso después de eyacular ambos seguíamos follando y si yo desaceleraba, era él quien arrancaba acelerando. Fue descomunal y muy placentero. Miguel me miraba serio, no se reía como otras veces, solo una ligera sonrisa del placer y el amor que nos dábamos.

    Acabé deshecho, cansado y saqué mi polla de su culo para abrazarlo, besarlo tumbados en la cama y hacerle una pregunta: «Cuéntame, Miguel, ¿qué te pasa?». Y me responde con lágrimas en los ojos: «Mi hermana Mercedes tiene cáncer». Nos pusimos a llorar los dos y poco a poco, abrazados y llorando nos dormimos.

    Esta mañana nos hemos despertado con mucho dolor de corazón, estábamos apenados y me ha contado todo lo que le ha dicho el oncólogo de la ciudad. Decía: «No íbamos al oncólogo sino al especialista de hígado, un hematólogo, pero nos llevó al oncólogo y primero hablaron conmigo y me lo dijeron, lloré, pero pude contenerme y le dije al médico que hablara directa y claro con mi hermana, que ella es fuerte». Y continúa: «La cuestión es que se lo han dicho, no ha llorado ante la noticia delante de los médicos y cuando hemos salido a comer, se me ha cogido al cuello y ha llorado como la Magdalena. Tendrán que hacerle una pruebas, quizá podrán operar para cortar el mal y esperar»

    Hemos llorado los dos de nuevo, nos hemos abrazado y hemos vuelto a hacer el amor. Esta vez le he pedido que me follara para desahogarse. Miguel es delicado, no es bruto follando, sino muy considerado y hemos estado en la cama hasta las 12. Teníamos razones y lo podíamos hacer. Luego nos hemos ido a comer a un restaurante económico. Esta tarde hemos paseado un poco y vengo de dejarlo en su casa.

    Tú no puedes rezar, diario, pero no estaría mal que lo hiciera yo por Mercedes, ahora que ya la conoces y sabes de ella. Mañana iré a verla. Miguel me la sacará de casa y merendaremos juntos los tres.

    16 de noviembre (jueves)

    Esta mañana he ido a clases, me he puesto al día, por cinco euros me han vendido los apuntes de los dos días pasados (creo que me han pedido solo para tabaco, ningún gran negocio); esta tarde hemos estado en la Cafetería Copenhague merendando. Miguel y yo nos hemos comido sendos bocatas de jamón y chorizo y una cerveza cada uno. Mercedes ha tomado un café con leche y un trozo de pastel de manzana. Allí en voz baja y con mucha serenidad me ha contado lo que yo ya sabia sobre su estado de salud. Es preocupante, pero al parecer si no hay metástasis y se puede extirpar del hígado, igual sana del todo, pero ahí está el asunto.

    No me han salido palabras de consuelo, al menos no abundantes, tenía el corazón acogotado, solo le he dicho que rezaría por su salud. Me ha dado dos besos muy agradecidos y me dice: «Pensaba que nadie rezaría por mí, porque los que conozco no son muy retadores; pero reza también por este hermano mío que se haga más creyente». Entonces Miguel dijo: «Tendrá que ser para que me haga creyente porque más no se puedo, ya que no creo nada y en nada». «¿Tampoco crees en el amor que te tiene Sebastián?», preguntó Mercedes mirándole muy a su cara. «En Sebastián y en ti, Mercedes, sí creo, os creo del todo, pero no sé rezar», respondió Miguel. «Yo le enseñaré», dije. Luego nos reímos de contento por nuestra amistad.

    Acompañamos a mercedes a casa. Nos dimos los tres unos besos de despedida y Miguel entró con ella en su casa.

    Te estoy contando esto, diario, después de desahogarme. Me he masturbado dos veces casi seguidas, porque se me ha quedado un nerviosismo tremendo. Tengo hasta mal en mi vientre a causa de los nervios.

    19 de noviembre (domingo)

    Ayer no escribí nada porque no estuve en casa. Hoy te cuento lo de ayer y lo de anteayer que tampoco escribí nada. Son ya las 12 del mediodía del domingo, ahora ya es 19 de noviembre.

    El viernes, que era día 17, habíamos quedado Miguel y yo que, al acabar las clases, nos iríamos a buscar hotel para pasar la noche o el fin desaman completo, porque en mi casa habría mucho lio con una fiesta que se ha armado mi hermano Rafa. Mis padres se han ido a una fiesta no sabía donde, por lo que pasó después supe que era de intercambio de parejas. Los demás hermanos se han ido a casa de mis abuelos.

    Fuimos a buscar hotel a la población más cercana. Miguel trajo su coche y buscamos un hotel que estaba apartado de la población. Luego de registrarnos a nombre de Miguel nos fuimos a comer y a echar una mirada por la población y sus alrededores a ver qué podría distraernos en el atardecer y en la noche. Miguel, como conducía, no podría tomar nada de alcohol, entonces yo tampoco lo tomaría para no hacerle sufrir. Lo primero fue comprarnos una botella de whisky para llevarla a la noche al hotel. La dejamos en el coche. Descubrimos una discoteca muy rancia y un cine muy de pueblo. La película parecía picante. Luego preguntamos si había aguas termales o sauna en algún lugar y nos indicaron el sitio a 12 kilómetros de allí. Iríamos después de cenar al sauna, porque la película tenía que ser mala. Y la discoteca, aunque no nos gustaba mucho, ya veríamos al regreso de la sauna qué tal estaba.

    La sauna tampoco era muy especial, pero se podía ir desnudo por las instalaciones y con eso nos conformamos. Total, para 7 euros que nos costó, porque solo se pagaba por uno y el acompañante entraba gratis. Tuvimos suerte porque hay días que es para hombres, otros para mujeres y un día mixto. El viernes y sábado era solo para hombres.

    No íbamos con la intención de follar con nadie, eso lo habíamos reservado para el hotel. Solo queríamos relajarnos con agua, humedad y calor. Pero se nos presentaron dos tíos un poco mayores que nosotros, mariconeando tanto que nos la dejamos mamar, pensando que todo acabaría ahí. Nos la pusieron dura y nos vistieron el pene con un preservativo y se tumbaron en el banco para que los folláramos. No me pude resistir y me los cepillé a los dos. Miguel, que nos aguanta ante las ocasiones, se pasó por sus huevos a que se los había mamado y cuando yo había acabado con el mío, se me puso delante el suyo y a Miguel le acudió un tercero que lo pasó delirando todo el rato porque Miguel se enfadó de sus palabras femeninas y lo folló como nunca lo había visto, a lo bruto.

    De allí nos pasamos a la discoteca, era tarde, como las dos de la mañana y no había mucha gente, casi no había mujeres y dos tíos estaban bailando en la pista. Así que nos acercamos Miguel y yo y nos pusimos a bailar, conté siete piezas bailando seguidas, Miguel dice que fueron nueve. Quizá tenga razón porque yo estaba muy cansado. Nos sentamos para hacer algo de consumición. Pedí una margarita y Miguel agua con gas.

    Salimos con ganas de llegar al hotel. Miguel ansiaba una copa de whisky. Aparcamos, subimos al tercer piso donde teníamos la habitación y había mucho revuelo. Parecía haber una fiesta. Dejó Miguel la botella en la habitación y nos bajamos al bar que cerraba a las 6 de la mañana. Nos extrañamos, pero pensamos que era por la fiesta que nos parecía que se trataba de una boda, por la cantidad de parejas bailando. Cuando nos cansamos, nos fuimos a la habitación. Lo primero que hicimos es desnudarnos, tomar una ducha y meternos sobre la cama desnudos. No tardamos en comenzar las previas. Nos gusta besarnos y tocarnos. Yo toco todo el cuerpo de Miguel, él más barco y gusta más de besar. Teníamos las pollas a punto de caramelo y me hizo el amor como siempre, suave, agradable y muy amoroso. Luego le di unos tonos adecuados para levantarle la moral y me lo follé con un poco más de alegría y violencia. Me lo agradeció. Dormimos. A las ocho, nos vestimos para ir a desayunar.

    Salimos de la habitación y encontramos en la puerta de al lado una pareja mayor que se estaban besando y tocando el cuerpo con la puerta abierta. Miré, sospeché haber visto algo conocido y a la vez raro. Me paré a mirar y vi a la mujer y exclamé: «¡mamá, puta!». Miguel se asustó miró y vio que la mujer medio desnuda estaba casi borracha y con un hombre. La miró bien y se dio cuenta que era mi madre que estaba con un hombre que no era mi padre. Por un momento nos quedamos de piedra.

    «Hijo, no es toque parece», dijo mi madre. «¡Zorra, puta, guarra, mala pécora, putona, mierda de madre!, dije mi retahíla. El tío se vino hacia mí y le dije: «No te hagas el chulo, que te has tirado a mi madre», entonces el tío aquel retrocedió y se cogió del brazo a mi madre y se metieron en la habitación. Estábamos desayunando en la cafetería del hotel y llegó mi padre diciendo «¿Qué haces tú aquí?». «¿Yo? Yo estoy con mi novio, tu mujer está follando con un tío y tú qué haces por aquí?». «No es lo que parece, estamos invitados a una fiesta y…», dijo y le interrumpí: «No sigas, me vas a mentir; ya lo sé todo, intercambio de parejas, puta tu mujer y puto tú, y os quejáis de tener un hijo maricón…, hipócritas, desaparece de aquí».

    Miguel me puso su mano sobre mis hombros para que no me levantara, porque adivinó que le hubiera dado dos bofetadas, pero todo hubiera sido peor. Miguel y yo seguimos con nuestro desayuno, se fue, ya no lo vimos, nosotros permanecimos hasta el domingo que teníamos reserva de habitación. El domingo cuando salíamos fuimos a pagar y todo estaba pagado. Pregunté quién había pagado y me dijeron que mi padre había pagado todo. Pedí una copia de la cuenta y me la llevé. La tengo aquí delante. Estoy maquinando qué hacer con esta cuenta.

    19 de noviembre (noche del domingo)

    He ido al comedor como de costumbre, sin mostrar el más mínimo de enfado. Estábamos sentados a la mesa mis padres y los siete hermanos. Rafa se encontraba fastidiado porque decía que en su fiesta algo había malo que tenía fuertes diarreas. Los demás estaban felices de haber estado con los abuelos. Todos contaban cosas simpáticas. Nuria me preguntó cómo me fue y yo esquivaba dar respuesta animando a los más pequeños que contaran cosas. Pero Nuria, que es insistente, no cejaba y quería saber. Mi padre le dijo un poco violento que no preguntara impertinencias. Entonces le dije a mi padre: «Nuria no es impertinente, el impertinente acabas de ser tú; podrías haber tenido paciencia y que yo esquivara las preguntas y respuestas, pero por tu impaciencia os voy a mostrar algo muy interesante. Mirad esta factura son mis gastos de hotel que no han querido cobrar porque los ha pagado mi padre para que yo me calle. Toma, papá, mis gastos me los pago yo, estaba con mi novio para no molestar a Rafa y todos lo sabían, no estaba escondido como tú y mama en una fiesta de intercambio de parejas. Te dije en el hotel hipócrita y te lo vuelvo a repetir, tú un hipócrita y tu mujer una puta. Y ahí queda este papel. Ahí esta el nombre del hotel y su dirección. Cuando nuestros padres se van de casa una noche es para follar con otros, ¿qué somos nosotros, pues? Unos hijos de puta y de un putero bujarrón que folla con mujeres y hombres. A partir de ahora me callo, ya lo he dicho todo».

    No entiendo por qué se pusieron todos a llorar, incluso Rafa, que seguramente alguien hubo para mamársela en su fiesta.

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    Hay más días que están llenos de historias, son 8 cuadernos; esto solo es una muestra delirante.