Autor: admin

  • Cristina en pantalones cortos

    Cristina en pantalones cortos

    Cristina en pantalones cortos vino;
    me preguntó: «¿Follamos ahora mismo?», 
    a mí, que soy tan fiel al onanismo. 
    Yo me quedé parado, y mi pepino. 

    Se quitó la blusa: «Ven»; el camino 
    al dormitorio fue pleno erotismo:
    ‘Ven»; cuán bellas las tetas, paroxismo, 
    que sobé y besuqueé, placer divino. 

    Me sacó la polla del pantalón, 
    y muy abierta de piernas se acostó;
    monté en ella, me metí; y la oí: «Ay, pollón». 

    Bullente el prepucio, el glande se hinchó:
    «Oh, Cristina, oohh, que me voy y sin condón»;
    «Córrete, ay, humm, ya mi esposo me preñó». 

     

  • Clara, la sumisa

    Clara, la sumisa

    Clara leía una novela erótica, sentada en su pequeño balcón, mirando cada tanto el paisaje de cielo azul y edificios amontonados de Villa Urquiza. Entonces sonó el celular que había dejado en la cocina. Se rehusó a ir a leer el mensaje. La novela no era la mejor, pero la estaba excitando. Ya sentía su bombacha mojada, y le daban ganas de tocarse. Quien la viera desde la calle, vería a una mujer de treinta años, rubia, de estatura media, con las piernas largas y torneadas, estiradas y apoyadas cómodamente en un banquito. Y sus anteojos le daban cierto aire intelectual, mucho más ahora que estaba tan concentrada en la novela. Clara se tocó el sexo, a través del diminuto short que llevaba puesto. Un barrendero la observó boquiabierto desde el otro lado de la calle, pero ella no reparó en él. Entonces sonó otra vez el teléfono, sacando a Clara de su fantasía, y dejando al pobre barrendero sin el espectáculo erótico que estaba disfrutando.

    Pero esta vez no podía ignorar el mensaje. El sonido fue diferente al anterior. Lo que oyó fue un ringtone que había configurado para que suene cuando le escribiera una persona en particular. No cabían dudas, se trataba de “Él”, y no podía hacerlo esperar.

    Dejó su libro, y se fue a buscar el celular a la cocina. Sintió ansiedad, y miedo. Hacía meses que no tenía noticias suyas, y durante ese tiempo pudo vivir: tranquila. Los primeros días estaba temerosa, porque creía que en cualquier momento la llamaría. Pero a medida que pasaba el tiempo creyó que por fin se liberó de él. Había especulado con que quizá ahora estaba en pareja, o tal vez, simplemente se había aburrido de Clara. Sin embargo, ahora sabe que está equivocada.

    Agarra el teléfono con impotencia. Le tiemblan las manos. La embargan sentimientos encontrados: Un profundo desprecio por esa persona que la somete, y una ansiedad desbordante, porque sabe que parte de ella muere por verlo, y por saber qué le tiene preparado.

    Lee el primer mensaje “A las dos de la madrugada te espero en mi casa”, y abajo ve el segundo mensaje “Ponete el vestido a lunares con el que te sacaste foto el otro día. Estabas muy rica”

    Clara piensa en putearlo. En decirle que quién se creía que era, que ella no estaba a su disposición. Además, esa noche iba a salir con sus amigas ¿Se pensaba que iba a cambiar los planes sólo por él? Pero no le escribe nada de eso, sino que le pone “okey”. Deja el celular en la mesa y suspira hondo. Piensa que de todas formas no puede negarse. Aquella persona ejercía una influencia sobrenatural sobre ella. No la atraía sexualmente, pero le gustaba sentirse deseada, y nunca conoció a nadie que la deseara tanto. Siente rechazo hacía él, pero al mismo tiempo no puede rehusarse a sus requerimientos. Nunca había sentido nada parecido por nadie.

    Canceló el encuentro con sus amigas, no sin sentir cierta tristeza. La noche cayó enseguida, pero faltaba mucho para la madrugada. Terminó de leer su novela. Comió apenas un bocado. Más tarde se fue de cuerpo, asegúrense de que no quede nada en sus entrañas. Luego estuvo diez minutos en el bidet, recibiendo el potente chorro de agua en su ano. No dudaba de que aquel hombre iba a querer jugar con su culo, y quería estar impecable para cuando llegase ese momento. Luego se metió a la ducha.

    Escuchó música mientras esperaba que llegue la hora. Fue al armario y agarró el vestido negro con lunares blancos que debía llevar.: Se maquilló, se ató el pelo en una cola de caballo. No valía la pena llevar un peinado más elaborado, seguro terminaría totalmente despeinada. Eligió una tanga negra, y decidió no llevar corpiño. Cada vez que pensaba en por qué estaba haciendo lo que el otro le había ordenado hacer, por qué se había sometido a sus órdenes tan fácilmente, simplemente desechaba la idea, ya que sabía que, por más que se lo cuestione, iba a ir al encuentro de aquel ser perverso.

    Pidió un Uber. El chofer se mostró muy amable y simpático, y ella suponía que no todos sus pasajeros recibían tanta amabilidad y simpatía de parte suya. El hombre observaba, cada vez que podía, sus pequeños pechos, cuyos pezones puntiagudos se notaban a través de la tela del vestido.

    —¿Salís a bailar?— le preguntó.

    —No. — dijo ella.

    —¿Vas a ver a tu novio? — insistió el hombre.

    —No. Voy a verme con un tipo, pero no es mi novio.

    —Que suerte que tiene ese tipo. Sos muy bonita ¿Sabías? — Se animó a decir el chofer.

    —Si. Lo sé. Y te puedo asegurar que eso me trae más problemas que otra cosa. ¿Podemos viajar en silencio, por favor?

    El chofer accedió. Se sintió incómodo durante los quince minutos que duró el viaje. Clara, por su parte, se preguntaba, intrigada, cómo la iba a poseer el hombre que iba a visitar. Le gustaba atarla a la cama, y penetrarla mientras ella estaba completamente inmóvil. Otro fetiche que tenía era tratarla como a una mucama. En una ocasión la hizo ponerse un uniforme de empleada doméstica, y le ordenó limpiar toda la casa. Recién cuando dejó todo reluciente se dignó a cogerla. También le gustaba grabarla mientras ella se tragaba su pija. Disfrutaba vendarle los ojos e introducirle en sus orificios objetos que ella desconocía. Le fascinaba escarbar su ano con los dedos. Le exigía que le envíe fotos desnuda, y ella obedecía.

    ¿De dónde había surgido esa obediencia? Se preguntó Clara, mientras se acercaba a su destino.

    Lo había conocido de pura casualidad. Ella caminaba por el barrio, y él le dijo un piropo. Ella se sintió incómoda, pero sonrió. En los días siguientes notó que se daba la extraña coincidencia de encontrárselo muy a menudo. Ella iba de compras y él estaba en una esquina. Clara sentía cómo la desnudaba con la mirada. En una ocasión le dijo que tenía un hermoso culo, y ella no supo cómo reaccionar. La cosa siguió así por unas semanas. Él le decía piropos subidos de tono, le pedía el teléfono, la invitaba a salir, y ella sólo fingía que no escuchaba. Hasta que un día, clara llegó de noche del trabajo. Alguien la agarró de la muñeca y la arrastró hacia un pasillo oscuro. Era el acosador. Clara tembló de miedo.

    —Yo conozco a las chicas como vos — le susurró al oído, mientras la ponía contra la pared, sin mucho esfuerzo, ya que Clara estaba petrificada. — conozco a una sumisa cuando la veo. Las conozco a kilómetros de distancia.

    Clara sollozó, pero no forcejeó. Sintió la erección de su atacante en sus nalgas.

    —Levantate la pollera. — Ordenó el hombre.

    Ella se preguntó por qué no se la levantaba él.

    —Levantátela. — repitió él.

    Clara agarró la tela de la pollera, y la levantó despacio.

    —Si. — susurró él. — estaba seguro de que sos una sumisa.

    Entonces Clara oyó el sonido del cierre de la bragueta bajar. Él le bajó la bombacha de un tirón, y la penetró. Mientras era poseída, oía los autos circular por la calle que estaba a unos metros del pasillo donde estaba siendo violada. Temblaba de miedo mientras la pija se enterraba en su sexo, y la voz no le salía. Luego sintió que su vagina largaba fluidos. Se sintió avergonzada, pero no pudo evitar que su cuerpo sienta placer mientras su mente estaba dominada por el miedo. Al final Clara acabó, sorprendiéndose a si misma. El hombre le quitó su celular, e hizo un llamado a su propio teléfono para que quede registrado el de Clara.

    —En estos días te voy a llamar, así nos vemos. — le dijo. Le subió la tanga, y le acomodó la pollera. Luego la dejó temblando en ese pasillo oscuro.

    Desde aquella noche se convirtió en su sumisa. Acudía cada vez que la convocaba. Iba a su encuentro con temor y deseo. Al igual que lo hace ahora, que el miedo se mezcla con la irresistible necesidad de ser suya, de dejarse llevar por él, de sentirse un objeto, un juguete sexual. De ser libre de su propia voluntad, para refugiarse en la voluntad del otro. Ella era su sumisa, y en el fondo, eso le encantaba.

    Le pagó al chofer y salió del auto. Tocó el timbre de la casa. La puerta se abrió. Se sorprendió al encontrarse con una adolescente. Se preguntó si se trataba de la hija.

    —Vos debés ser Clara. — dijo la chica, mirándola con curiosidad. — Pasá, te está esperando.

    La siguió hasta la sala. Mientras iba caminando detrás de la chica, también se sintió intrigada.: Desechó la hipótesis de que era su hija. La chica iba vestida con una calza muy ceñida. Era delgada, y de rostro muy bello. Su pelo castaño era lacio, y muy brillozo. Parecía una modelo.

    Era obvio que se trataba de otra sumisa. Por lo visto aquel tipo tenía pensado hacer un trío. ¿Debía tener relaciones con esa chica? Era muy bella. Pero a Clara no la atraía el sexo femenino en lo más mínimo. Sin embargo, si se lo ordenaba debía hacerlo. Lo que le preocupaba era que la chica parecía demasiado joven. Dieciocho años quizás. ¿Estaría preparada para estar con dos adultos? Hasta la propia clara no estaba segura de estarlo.

    Acalló todos sus temores. Ya estaba ahí, e iba a hacer todo lo que se le ordenaba. Era en vano cuestionar su situación en ese momento.

    Cuando llegaron a la sala, se encontró con otra sorpresa. Había cuatro hombres, y todos se pusieron de pie, con una poderosa mirada lasciva cuando la vieron llegar.

    —No te asustes. Acercate. Son buenos chicos. — dijo el único hombre al que conocía. Tenía cincuenta años. Era pelado, con una leve barriga cervecera. Sus ojos azules la observaban divertidos y excitados.

    —¿Qué es esto Héctor? — preguntó Clara. Aunque sabía exactamente lo que representaba la presencia de los otros tres hombres.

    —Este es Lucas. — dijo señalando al más joven del grupo. — es mi sobrino. La semana pasada cumplió dieciocho años. Le prometí llevarlo a un cabaret, para festejar que ya es todo un hombre, pero me pareció mejor idea llamarte a vos.

    —Son muchos. — dijo Clara. Y mirando a la chica, en busca de complicidad, agregó. — y ella es una nena.

    Héctor rio con ganas. La chica guardaba silencio. No parecía en absoluto perturbada por estar a punto de ser poseída por tantos tipos.

    —Una nena…— Repitió Héctor. — si supieras las cosas que hace esta nena.

    —Las cosas que le hacés hacer querrás decir. — Retrucó Clara.

    —Mirá, es al pedo que te hagas la rebelde. No seas maleducada y saludá a la gente, que están todos por vos. Esa gatita que está al lado tuyo se llama Marina. — luego, señalando a los dos hombres que tenía a su izquierda, dijo — estos son Mauro, y Ezequiel. Los conocí en una de esas páginas de relatos eróticos. Son unos degenerados, pero buena gente. Me prometieron que te van a tratar bien.

    Clara los miró. Dos hombres morochos, de contextura robusta, con el pelo corto, tipo militar. Parecían ser hermanos, ya que su aspecto era bastante similar. Rondaban los cuarenta años, y tenían ojos suspicaces.

    —Bueno, muchachos. Empecemos. — dijo Héctor.

    Los cuatro hombres se le acercaron. Clara retrocedió, y agarró la mano de Marina, en un acto casi maternal. Tiro de su muñeca, pero la chica permaneció en su lugar.

    —Quédate tranquila. — le dijo la chica a Clara. — si ya estuviste con Héctor, sabes que no te va a lastimar. Sólo tenés que seguirle el juego.

    Clara se sintió ridícula. Ahora era esa adolescente la que tenía que decirle cómo eran las cosas.

    Uno de los hombres la agarró de la cintura y la atrajo hacia él. El otro, el que parecía su hermano, se puso detrás y apoyó su mano, con mucho cuidado sobre las nalgas de Clara. Apenas lo sentía, pero los dedos dibujaban círculos sobre sus glúteos.

    El muchacho, sobrino de Héctor, quedó pegado a ella, y al tipo que la tenía de la cintura. Le dio un beso en la boca, y acarició su pierna desnuda. Clara estaba totalmente apresada por los cuerpos de los tres tipos, que comenzaban a manosearla y a besarla. El propio Héctor miraba con deleite a la distancia. Se sorprendió de que ninguno de los tipos fuera a por Marina, y todos la rodearan a ella.

    —Que se acueste en el sofá. — dijo el chico, que por ser el cumpleañero parecía tener un derecho especial a la hora de decidir cómo iban a cogerla.

    Clara se acostó sobre el sofá. Lucas se desnudó por completo. Le levantó el vestido. Uno de los hermanos se puso en cuclillas y la acarició con ternura. Y cuando sus manos llegaron a sus pechos, le pellizcó el pezón, cosa que hizo que, por primera vez, Clara gima de placer.

    En ese mismo momento Lucas le bajaba la tanga. Y cuando por fin se deshizo de ella, la penetró. Tenía la verga muy gruesa, cosa que la sorprendió, porque el muchacho era pequeño y parecía débil. Sin embargo su arremetida la hizo sacudirse, y largó un grito cuando la verga se hundió aún más. Y justo cuando largaba ese grito, sintió como una verga se hacia espacio entre sus labios.

    Era el tercer hombre, que le estaba haciendo comer pija, mientras Lucas la penetraba y el otro, a un costado, se pajeaba mientras acariciaba sus retas y veía como los otros dos le introducían sus miembros.

    Clara no pudo más que excitarse al sentir la verga gruesa que se frotaba en sus paredes vaginales, mientras en su boca tenía una pija durísima que entraba y salía, llenándose de su saliva (¿Era la de Mauro o la de Ezequiel?), y el otro tipo frotaba sus pechos con vehemencia.

    Clara gemía de placer, mientras era perforada por ese adolescente. Miraba a Héctor que parecía disfrutar casi tanto como ella. Luego, ya dejándose llevar por la calentura, agarró la verga del tipo que acariciaba su retas. Mientras tanto, el otro no para de cogérsela por la boca. Enseguida sintió en su paladar la viscosidad del presumen, que era cada vez más abundante. Estaba un poco incómoda en ese sofá, pero le encantaba tener tantas pijas a su disposición. Con su mano masajeaba un falo duro, que no daba señales de venirse abajo, mientras que en su sexo recibía una verga gorda, que se introducía en ella con el vigor que sólo un adolescente podía mostrar. Y la pija que invadía su boca se metía cada vez más adentro, llegando casi a su garganta.

    Este último fue el primero en acabar. Le dio fuertes golpes en la cara con su miembro, y enseguida, su verga colorada y venosa, llena de saliva y presemen, escupió en la mejilla de Clara dos chorros de semen inusitadamente espesos.

    Clara quedó con el semen en su rostro, mientras seguía sintiendo el placer que le generaba la hermosa verga del muchacho. Pensó que el otro hombre, a quien estaba masturbando, iba a meterle la pija en la boca y a emular a su hermano, acabando en su cara. Sin embargo Clara se sorprendió cuando una mano pequeña y suave, la tomo por el mentón.

    Era Marina. La había perdido de vista, y hasta se había olvidado de ella, sumergida en el éxtasis de esa orgía. Pero la chica estaba ahí, totalmente desnuda. Sus ojos oscuros la miraban con picardía. Le dio un beso en los labios. Clara se sorprendió, pero no se molestó en absoluto. Luego Marina lamió sus labios, como si fuese una perrita que lame a su dueña. Siguió haciéndolo, y su lengua fue desplazándose lentamente, hasta encontrarse con la mejilla de Clara, la cual estaba bañada de semen. Marina lamió ahí, y su lengua se llenó de ese fluido espeso. Se lo tragó, y siguió lamiendo hasta dejar la cara de Clara impecable, sólo impregnada de su saliva. Luego Marina le dio un beso y clara sintió la pequeña lengua de la chica, frotándose con la suya, transmitiéndole el sabor a semen.

    Lucas seguía metiéndosela,:: Y miraba fascinado la escena lésbica. El otro hombre (Ezequiel o Mauro) dejó escapar su eyaculación mientras clara lo seguía pajeando. El semen salió sin mucha potencia. Se deslizó por el tronco y cayó en las manos de Clara. Cuando Marina se percató de eso, se inclinó y se llevó a la boca la cabeza del pene, succionando las últimas gotas de semen que le quedaban. Una vez que el miembro estaba totalmente fláccido, lamió la mano de Clara y se quedó con todo el semen en la boca. Acarició los pechos de Clara con ternura. La miro a los ojos. Abrió la boca apenas, y clara vio, como caía lentamente de esa boquita, un hilo de saliva mezclado con el semen que acababa de tomar. Clara abrió la boca y recibió todo el líquido, el cual, caía lentamente. Clara se tragó todo. Lucas estaba encantado y comenzó a moverse con más energía. Retiró su miembro de adentro de Clara, y escupió en su ombligo.

    Marina cambió de posición. Se arrodilló a los pies de Clara, quien estaba agitada después de tanto movimiento.: Besó sus muslos. Y se acercó lentamente a su sexo. Lo dolió. Percibiendo el olor a semen y a los fluidos de Clara. La miró a los ojos. Clara asintió con la cabeza, y Marina comenzó a estimular su clítoris con la lengua.

    Héctor se había acercado. Sonreía con cierto cinismo. Clara sintió como si estuviese ante su padre, o ante su jefe, o ante su propio rey. Era alguien a quien obedecía ciegamente sin importar qué le ordenara, y sólo por él era factible encontrarse en esa situación, habiendo cogido con tres desconocidos, y dejándose comer la Concha por una adolescente. Héctor se arrodilló detrás de Marina. Liberó su verga, y se la metió a la chica en un solo movimiento que la hizo interrumpir su tarea para gritar de dolor.

    La escena continuó. Héctor dándole masa a la chica, mientras ésta, como podía, le comía la concha a Clara. Los otros tres ahora sólo observaban. Pero ya se les estaba poniendo dura de nuevo. Clara pensó que esa noche iba a ser interminable.

    No obstante, los masajes linguales de la chica eran: sumamente eficientes, y clara ya sentía cómo el placer, que nacía en su sexo, se estaba expandiendo en cada parte de su cuerpo, en cada músculo, en cada poro, en cada célula.

    Clara acabó. Se retorció en el sofá. Sus músculos se contrajeron increíblemente y largó un fuerte grito cuando sintió que su sexo explotaba de placer.

    Estaba agitada.: parecía tener taquicardia. Marina seguía entre sus piernas, y clara acarició con ternura su cabeza, como gesto de agradecimiento.

    Al ver la escena, Héctor se excitó mucho más y comenzó a penetrar a la chica con penetraciones cortas y violentas. Enseguida eyaculó en sus nalgas.

    Ahora que Héctor ya la había poseído, los otros parecían estar autorizados a poseer a Marina. Héctor le ordenó a ambas mujeres que se arrodillen en el piso, como perras. Quedaron las dos juntas, y lo que siguió fue muy predecible para amabas.

    Los cuatro hombres se tornaron para penetrarlas. Lucas, nuevamente prefirió a Clara, y le metió la verga gorda en su sexo mojado y dilatado. Mientras tanto, uno de los hermanos le daba masa a Marina, quien gemía y se estremecía a su lado. Clara vio sus ojitos oscuros y su boquita sensual abrirse cuando el tipo se la metía hasta el fondo.

    Creí que los otros dos iban a pretender que se las mamara, pero los hombres decidieron esperar su turno para cogerlas. Esto hizo que el encuentro se hiciera eterno, porque cuando uno acababa, el otro ya estaba listo para metérsela, sin dejarlas descansar. Además, todos querían probar tanto: a Clara, como a Marina, por lo que ambas tuvieron que aguantar cinco o seis cogidas cada una.

    Al final, cuando ya se cansaron de someterlas, los tipos se pusieron a jugar a las cartas, mientras ellas debían servirles cerveza cada vez que se lo pedian.

    Recién a las seis de la mañana las dejaron ir. Ambas exhaustas, pero contentas por haberse conocido, intercambiaron teléfonos y siguieron en contacto.

    A veces se veían a solas, y liberadas de su amo Héctor, hacían el amor a sus espaldas.

  • Soy el tercero que necesitas para atender a tu esposa

    Soy el tercero que necesitas para atender a tu esposa

    Soy casado y me encanta el sexo y mucho más los tríos, soy de esas personas a la cual le gusta proporcionar placer y disfruto viendo disfrutar a la gente, todo empezó colocando avisos en páginas de contactos y así fui logrando buenos y malos resultados hasta que pude llegar a elegir a las parejas que realmente tenían potencial, es así como les voy a contar uno de los tantos encuentro.

    En esta salida él tenía 42 años y ella 47, ella era la que manejaba todo así que después de hablar unos días (mediante uno de los avisos donde ellos buscaban un tercero cuyo título es… Soy el tercero que necesitas para atender a tu esposa, MORBOSO Y PERVERTIDO!!!), quedamos en conocernos sin compromiso

    Los dos muy bien, algo gordita ella pero unos pechos y una cola divina, y muy simpática ya que lo que busco yo es eso que haya piel ante todo porque si no ni sigo.

    Y si yo no soy del agrado de ellos tampoco la complicó ya que sin piel no hay conexión, y eso te lleva al fracaso seguro y cuando ellas se bloquean por que salió mal o no es lo que pensaron después se hace difícil que vuelvan a querer intentar.

    Así que después de dos días de charlas quedamos en encontrarnos en un café para conocernos y ver qué onda.

    No obstante fueron contándome lo que le gustaba tanto a él cómo a ella, así me pude dar cuenta de cómo tenía que encarar las cosas.

    Hablé mucho con ella que era la que más me interesaba saber que era lo que más me gustaba para poder así saber cómo encararlos.

    Nos encontramos en un café y nos agradamos enseguida, tomamos unas cervezas y hablamos de cosas nuestras, ella se levantó se fue al baño y el me pregunto qué le parecía?? Yo le dije que me habían caído bien y el tema ahora era poder hacerla sentir bien a ella ante todo.

    Él me dijo que nunca lo habían hecho pero tenían unos ratonazos bárbaro y que lo hablaban cada vez que tenían sexo y eso los calentaba cada vez más, de sumar un tercero que la atienda a ella y él pueda mirar cómo disfrutaba su mujer.

    Yo ya había detectado previas charlas con él y con ella que le gustaban las cosas morbosas y pervertidas, que a ella le gustaba que la traten de puta delante de él y le digan barbaridades en el oído.

    En ese momento justo vuelve ella del baño y les propongo ir a dar una vuelta en su auto que el manejara y nosotros nos sentaríamos atrás a charlar un poco y eso lo emociono a él y a ella, me dijeron que si casi a la misma vez.

    El auto tenía los vidrios polarizados así que me dejaba más tranquilo, ella estaba vestida con una pollera arriba de la rodilla y una remera con un muy buen escote que no se veía ya que tenía un saquito arriba.

    Nos sentamos atrás con ella y el emprendió el viaje al cabo de unos minutos yo le agarraba la mano y le acariciaba la cara y ella estaba como entregada y me acerque y le di un beso de lengua que duró como dos minutos ella me correspondía, yo veía como el marido nos miraba por el espejo.

    Mientras la besaba empecé a acariciarla desde los hombros hasta sus tetas que estaban hinchadas y los pezones erectos debido a la calentura, empecé a besarle el cuello y me le acerque al oído y le dije que me gustaba el olor de su piel.

    Sentía su piel erizada y veía que temblaba un poco de los nervios, ahí me di vuelta para mirarlo a él y haciendo una apuesta fuerte le dije “Te gusta ver y escuchar a la PUTITA de tu esposa? Cómo otro la manosea??”.

    No sabes cómo estaba el, ni hablaba solo manejaba lo único que dijo fue “me encanta!!!” y entonces la mire a ella y le dije “te gusta ser una puta delante de tu marido no???” y ella con un suspiro profundo me dijo “me encanta”.

    Y ahí me di cuenta que les encantaba el morbo y empecé a ser más pervertido y a usar palabras subidas de tono y ella se volvía loca, volví a besarla y está ves pude notar la calentura de ella, ya que era ella la que me besaba y su lengua era terrible.

    Empecé a sobarle las tetas y a chupar los pezones que estaban reduros y eran constante los gemidos, así que ahí arremetí de nuevo y le dije “Dale mostrarle a tu marido lo puta que es su esposa!!!” para qué? Se le volaba la cabeza, respiraba muy acelerado… Entonces le pedí en vos baja en el oído que le preguntara al marido si le gustaba lo que veía y escuchaba.

    En ese momento le dijo ella a él “Te gusta mi amorcito ver y escuchar a la puta de tu mujercita como se la come otro macho???” Y él medio atragantado le dijo “Si mi putita me encanta saber que la puta de mi esposa está siendo manoseada y sometida por otro macho”.

    Y ahí le metí otro beso y ya fui bajando con mis manos hasta su entre pierna y cuando llegue me pude dar cuenta que estaba toda mojada, era tal la calentura que era una sopa ahí abajo, entonces me arrime al oído y le pregunté.

    -Estas caliente putita??? Veo que estás toda mojada. -Medii en voz alta para que escuché el marido.

    Y ella decía “siiii muy caliente y más me calienta saber que mi maridito está viendo a la putita de su mujer con otro macho…”.

    Eso se ve que les volaba la cabeza.

    Así que agarre su mano y la puse arriba de mi verga para que la sintiera ya que estaba al palo.

    Una vez que ella agarro mi verga al principio media tímida y a los segundo era como si estuviera poseída. Así que lo miro al marido y le pregunto “Te gustaría ver a esta putita chuparse otra verga?”.

    El sin vacilar y medio atragantado le dijo “Si mi amorcito, quiero ver cómo la perra de mi esposa le chupa la verga a otro macho”.

    Así que agarro me desprendió el botón me bajo el cierre y cuando corrió mi bóxer salto como un latigazo mi verga (normal unos 19 a 20 cm), te juro habría que haberle sacado una foto a la cara como se quedó mirándola.

    Ahí le digo “Dale mostrale a tu maridito como la putita de su esposa se chupa la verga de este chongo”.

    Así que ella bajo la cabeza y se la metió toda en la boca con una desesperación total era como si fuera un juguete nuevo.

    La dejé unos minutos que se deleitará chupando la verga y así el marido podía ver bien como se la comida, él no lo podía creer, tenía la cara desencajada, yo tenía miedo que choque porque estaba súper entusiasmado mirando, así que la retire a ella y le dije que prestará atención que podíamos chocar.

    Ella estaba extasiada y le chorreaba saliva por las comisuras de los labios tenía los cachetes colorados así que le metí un beso mientras le amasaba las tetas, ella parecía una novia calentona, me acerque al oído y le dije si estaba bien y ella me dijo que si que era tal la calentura que no lo podía creer, que nunca pensó que esto se podía hacer realidad.

    Ahí fue cuando le dije que se relajara y que dejara que yo me ocupe de ella ahora y se entregó totalmente, dejo caer su cabeza en el respaldar y empecé a chuparle las tetas lo cual me apasiona y a mordisquearle los pezones muy sutilmente y ahí empecé a ver que estaba entrando en un trance profundo.

    Ahí le levanté la pollera y le metí mano y me di cuenta que ya era un charco lo mojada que estaba así que fui directamente en busca de sus labios vaginales.

    Los bese muy dulcemente hasta llegar a su clítoris el cual toque solo un par de veces con mi lengua y fue ahí donde ella me agarró de los pelos y me dijo “Dale dale así sacas esta puta que está dentro mío y le puedo mostrar a mi maridito lo puta que puedo ser!!!”.

    Y fue ahí donde se acabó enérgicamente mientras yo le amasaba las tetas y le pellizcaba los pezones, los gemidos eran increíble creo que ni el marido lo podía creer y seguí jugando con su clítoris y me di cuenta que era multiorgásmica y se seguía acabando y me empujaba la cabeza contra su clítoris, era realmente una escena porno en un auto!!!

    Habrán pasado 5 o 6 minutos y ella me separo y me dijo basta por favor basta, así que me separé y ella me busco para besarme, estaba exhausta y la cara recolorada.

    Me miró y me dijo “Nunca creí que se podía lograr una cosa así” y el marido mirando por el espejo, me dijo “La verdad nunca la escuché a ella disfrutar así nunca”.

    En unos minutos vi que estaba recuperada y empezamos a besarnos de nuevo y a chuparle las tetas y ella ya se había puesto como loca y me sorprendió cuando lo miro al marido y le dijo “Mi amor querés ver cómo me lo cojo delante tuyo?”.

    Y el medio tartamudeando le dijo “si mi amor mostrame la puta que llevas adentro”.

    Así que saco un profiláctico de la cartera me lo coloque yo me senté en el medio del asiento y ella se sentó arriba de mi verga dándole la espalda al marido y se corrió la tanguita y se la metió toda hasta el fondo, fue tal el suspiro que hasta yo me sorprendí.

    Así que está arriba mío con las tetas en mi boca las cuales succionaba a más no poder y ella se daba vuelta para mirarlo al marido. Entonces yo en ese momento les digo en voz alta “Dale mostrale como se mueve la putita, mostrale como te gusta la verga… Pregúntale a tu maridito si le gusta ver a la putita de la esposa comiéndose otra verga?”.

    Y ahí ella le dice “Te gusta ver cómo la puta de tu esposa se come otra verga??? Mírame bien que así quiero que sea de ahora en adelante, esta puta quiere estar bien servida y que su marido vea cómo se la cojan, está bien???”.

    Él le dice “si mi amorcito vamos a hacer como vos quieras, vos pedís y lo tenés”, y no sabes cómo empezó a cabalgar está mujer, se movía y gemía y se acababa y yo ya no daba más tenía que pararla.

    Así que la detuve, me baje y con la lengua le arranque unos 4 o 5 orgasmos más, estaba como loca.

    Y una vez ahí la bese de nuevo y le pregunté si quería la lechita.

    Y emocionada me dijo que “siiii, en mi cara en mi boca y en mis tetas”, me dijo.

    Y ahí me acerque a su oído y le dije que le dijera al marido lo que iba a hacer.

    Entonces lo mira al marido y le dice “ahora vas a ver a tu putita tomando la lechita de otro macho querés???”.

    Y el solo atinó a decir que si, y fue ahí donde me saco el forro y empezó a chuparme la verga, era tal la excitación que en tres o cuatro lamidas estaba por venirme, (yo soy de acabar bastante la primera vez) así que le dije que me venía y ella me decía “Si dame la lechita así mi maridito ve como la puta de su mujer se toma la lechita de otro macho”.

    Ahí explote como nunca, la cara el pelo las tetas y la boca por sobre todas las cosas, chorros de espesa y blanca leche, estaba como chica con juguete nuevo lo disfrutaba y los saboreaba como nunca.

    Entonces ella le dijo al marido que estacionara un ratito y una vez estacionado se le acercó y lo beso profundamente y lo miro y le dijo que le juntara la leche que le chorreaba y se la pasará a la boca que se la iba a comer toda.

    No sabes lo que fue esa escena se me puso redura de nuevo y empecé a manosearla, saco otro forro me lo puse y se sentó de nuevo arriba de mi verga pero esta vez mirándolo al marido y besándolo mientras me cabalgaba la verga era un momento único ella está desatada y él le seguía pasando la lengua por las tetas le juntaba la leche y se la pasaba a la boca mientras se fundían en un beso interminable y ella seguía moviéndose arriba de mi verga, yo viendo semejante escena como el marido le juntaba la lechita y se la pasaba a su boca termine acabando como un caballo.

    En eso habrán pasado unos 45 minutos que dábamos vuelta y yo les pregunto que les parecía todo esto??? Y él me contestó que nunca se lo había imaginado así y que se había acabado sin tocarse la verga, con solo escucharla y verla a la mujer le basto.

    El me mira y me dice que no conoce a esta mujer, su esposa ya que nunca la había visto así, y que le encantó poder verla y escucharla, entonces él la mira y le pregunta si le había gustado??? Y ella lo mira lo vuelve a besar y le dice que le encantó y que quiere más!!!

    El sorprendido le pregunta “Estás segura???”. Ella le dice “si mi amor está putita quiere más”.

    El me mira y me dice si los acompañaría a su casa, a todo esto eran las 6 de la tarde, entonces yo les digo que soy casado y mis tiempos están limitados, pero que podría hacer una excepción e ir solo un rato, así que me llevaron a buscar mi auto me dieron la dirección y me dijeron que me esperaban.

    Espero haya sido de tu agrado mi relato ya que a mí me encantó en ese momento fue lo más y en la próxima si quieren y me lo piden en los comentarios les cuento lo que paso en la casa!

  • Cogiendo en la hora de la comida

    Cogiendo en la hora de la comida

    “Hola Luis, como estas, oye necesito pedirte algo”, ese fue el mensaje que recibí muy temprano al llegar al trabajo, lo cual me pareció muy extraño ya que ella tenía su escritorio del lado de la ventana y yo en la puerta, cualquier cosa me la podría haber dicho en persona, pero bueno al creer que era algún tipo de broma le conteste el mensaje “hola Hillary, que necesitas”, me dejo en visto y ambos continuamos con nuestras actividades, estaba a punto de ser la hora de comida cuando recibí otro mensaje.

    H: ¡Hola, oye es que se me antoja!

    L: ¿Que se te antoja?

    H: ¡Es que me da pena decírtelo!

    L: ¡Sabes que puedes decirme lo que sea, si puedo te llevo a comer a donde gustes!

    H: ¡Es que no se trata de comida!

    L: ¿Entonces?

    H: ¡Es que tengo ganitas de hacerlo contigo!

    Al leer ese mensaje me encendí inmediatamente, mi jefa me estaba pidiendo que me la cogiera, en vez de ir a comer, su marido no estaba ya que fue con unos clientes, ese día su vestimenta me la puso durísima, una licra negra que dejaba ver su tanga y su escote de espalda y pecho en color rojo, inmediatamente le conteste.

    L: Claro, ¡vamos a tu departamento para regresar a tiempo!

    H: ¿En mi departamento? ¡Pero si llega el, que hacemos!

    L: ¡No llegara, sé que tardara un poco!

    En cuanto dieron las dos de la tarde le hice una señal con mi cabeza y ambos salimos a su departamento, aunque éramos súper amigos, no hablamos de nada en el camino, ella solo me miraba y se sonrojaba, yo la verdad apenas si podía caminar con la erección que ya tenía.

    Entramos y justo apenas ella cerro la perta, ¡nos comenzamos a besar! ¡El beso era tan pasional y sensual, los labios eran mordidos, nuestras lenguas entraban en la boca del otro, mis manos acariciaban su espalda, cintura y nalgas durísimas, ella me apretaba con fuerza mientras caminando nos tiramos en el sofá!

    Comencé a quitarme mi camisa, sus manos me acariciaban muy delicadamente, yo besaba su cuello y le apretaba sus tremendos muslos, le quité la blusa y la licra dejándola en ropa interior, le tomé unas cuantas fotos mientras ella posaba muy caliente, se acomodó en el sofá y levanto sus piernas, le quite la tanga y le pegue unas ricas mamadas, su vagina depilada era devorada por mi hambre voraz, estaba súper húmeda, mis dedos comenzaron a entrar y salir con facilidad jugando su clítoris, mi lengua enredaba sus pezones que se ponían duros con forme pasaba la acción!

    H: ¡Luis, ya quería tenerte aquí!

    L: ¡Me halagas jefa, no me canso de tu escultural cuerpo!

    H: ¡Te confieso que me masturbo pensando en cómo me coges y cuando recuerdo las veces anteriores me mojo todita!

    L: Es que soy bueno en esto bebe, ¿y te fascino mi verga o no?

    H: ¡Es un manjar lo que tienes ahí!

    Me quito el pantalón y fue directo a devorarla, a diferencia de las primeras veces ya lo hacía sin pena, la tomaba con sus pequeñas manos y la llevaba a su boca, su lengua les daba caricias a mis bolas, la tragaba enterita y le escupía, ¡la sobaba con sus manitas y la metía de golpe en su boca!

    H: ¿Te gusta?

    L: ¡Me encanta, no pares!

    H: ¡Que rica verga tienes, la más rica que me eh comido!

    L: ¡Que mandadita saliste jefa, todo una chupadora uf!

    ¡Seguía dándome rico oral, mis manos acariciaban sus ricas nalgas y le tomaba algunas fotos más!

    Fue entonces que me decidí a penetrarla, ella se puso en cuatro dejándome su enromé trasero a mi merced, ¡lo acariciaba y mi verga jugaba en la entrada de su vagina!

    L: ¡Pídemela!

    H: ¡Luis, dámela!

    L: ¡Que te doy Hillary!

    H: ¡Dame tu verga, la quiero adentro!

    Se la empuje con fuerza para que le entrara toda, ella lanzo un fuerte gemido, me comencé a mover suave, pero dejándosela toda a dentro, ella también movía su cuerpo, me encantaba ver el movimiento de sus nalgas en mi pelvis, tomándola de sus piernas acelere mis penetraciones, el ruido que generaba me ponía a mil, ¡su perro devoraba mi verga enterita!

    H: Cógeme Luis, ¡cógeme antes que él llegue!

    L. Si jefa, tómala, uf que rica estas, uf!

    Me senté el sofá y sin sacársela la puse a que se diera sentones, ver como su enorme trasero se movía me la puso más dura aun, ¡tomándola de la cintura la empujaba para que se ensartara todita!

    H: ¡Ah, Luis, me empalas, me empalas bebe!

    L: ¡Que culazo eres, muévete nena, muévete!

    Miraba la hora cada que podía, yo sabía que, si nos tardábamos un poco más de la cuenta, él o su hermano nos descubrirían, ¡así que empecé a darle lo mejor de mí!

    La acosté y levante sus piernas, puse sus pies en mi boca e inclinándola un poco se la deje ir suave, empecé suave para que la sintiera toda, apoyándome en sus nalgas aumente mis movimientos, sus gemidos se escuchaban en todo su departamento, le besaba sus pies que me encantaba como los cuidaba y arreglaba, ¡le besaba sus piernas y el apretaba sus muslos!

    L: Dios, Hillary que rico me aprietas, ¡uf!

    H: ¡Ah, ah, Luis, que duro, te siento como te pones, uf, que rico!

    ¡Se acostó en el sofá abriendo sus piernas, entre en la pose de misionero, los beso y caricias acompañaban muy bien el acto, mis movimientos aumentaban de velocidad, ella también se movía, que combinación!

    Le mordía las tetas, ella también me mordía, que rico se movía, y mi verga le daba todo el placer que su marido no, se comenzó a chorrear debido a lo rico que me la estaba cogiendo, ¡yo también estaba a punto de llegar!

    L: ¡Hillary me vengo, me voy a venir adentro de ti!

    H: ¡Si, lléname de ti, termina en mí!

    L: ¡Terminemos juntos hermosa!

    Ambos nos movimos como terremoto hasta terminar, mi leche inundo su vagina, nos besamos pasionalmente mientras el orgasmo pasaba, nos vestimos un poco apresurado, apenas nos limpiamos nuestros fluidos, ya que era hora de regresar a trabajar, llegamos y con una sonrisa ambos regresamos a nuestras labores como si nada hubiera pasado.

  • Orgía con mi novio, su papá y mi amiga

    Orgía con mi novio, su papá y mi amiga

    Todo empezó cuando decidí hacer mi fiesta de cumpleaños en una casa que tienen mis papás en Morelos, invité a varios amigos, incluyendo a mi novio y una amiga mía con quiénes había hecho un trío de lo más caliente, en ese trio el vergudo de mi novio nos dio toda su leche y yo tuve mi primera experiencia bi. Fue sumamente liberador para mi abrir mis posibilidades en cuanto al tema sexual.

    Hemos repetido ese trio en una ocasión más y el semental que me cargó de novio siempre nos deja bien cogidas y llenas de su semen de macho.

    Lo qué pasó en mi casa en Morelos probablemente sea lo más alucinante que haya hecho y no fue para nada planeado. Ahí descubrí que el potente miembro y el aguante de mi novio es de herencia

    Todo comenzó cuando decidí hacer mi casa en Morelos para festejar mi cumpleaños y aproveché un puente, estaríamos sábado, domingo y lunes allá. Algunos amigos me dijeron que no podían por compromisos familiares al final sólo 7 personas me dijeron que irían a la fiesta pero, cómo era de esperar algunos cancelaron entre la noche del viernes y el sábado en la mañana. Entonces decidí seguir con el plan, al final sólo iríamos mi novio y mi amiga. Así que en ese caso podríamos aprovechar para repetir el trío

    Me reuní con mi amiga en su casa, ahí llegaría mi novio.

    Jessica- Entonces solo vamos nosotros 3?

    Fany- Si, José canceló hace rato, pero está bien, creo que nosotros ya tenemos como divertirnos jeje…

    Jessica- Pues va a ir Armando, seguramente va a querer coger viendo que solo estamos los 3

    Fany- Ya sé, por eso no me siento mal, creo que va a estar entretenido… Nos da unas cogidas tremendas jaja

    Jessica- Jaja no mames! Está bien dotado el cabron

    En eso estábamos cuando Armando me llamo y me dijo que estaba afuera. Salí y su papá lo había ido a dejar en el carro.

    Armando- Hola! Entonces sólo seremos los tres?!

    Yo- Si, los demás cancelaron

    Entonces saludé al papá de Armando que apenas se había bajado del auto. Era un hombre de 52 años que estaba muy bien conservado dado que hacía ejercicio desde la juventud, pero ya tenía líneas de expresión y el cabello empezaba con canas. Su nombre era Octavio o Don Octavio cómo le decía yo.

    Yo- Hola Don Octavio. Cómo está?

    Don Octavio- Bien, nuera, aquí trayendo a Armando, me dice que solo irán ustedes 3

    Cabe mencionar que a Don Octavio varias veces lo había sorprendido viendo mis nalgas y a veces mientras hablábamos me veía las tetas con cierta malicia en la mirada.

    Yo- Si, los demás cancelaron! Solo somos nosotros 3, vengase con nosotros jaja

    Lo dije sin pensar pero después note que tal vez no sería buena idea que nos acompañara. Y para mí sorpresa no tarde ni perezoso me tomo la palabra.

    Don Octavio- Pues vamos! Sirve que su amiga no siente que está haciendo mal tercio! Jaja

    Armando- Papá? Estas seguro?

    Don Octavio- Si! Es más ya vámonos! Nos llevamos mi carro. Cómo ven?

    Aceptamos de manera general aunque con cierta confusión porque esto cambiaba las cosas.

    El camino fue súper ameno, por Don Octavio resulto ser una persona con espíritu joven, gracioso y con una plática interesante que nos mantuvo ocupados las dos horas de trayecto.

    Llegamos hasta la zona en donde estaba la casa dentro de una unidad de casas residenciales. Antes de llegar habíamos pasado al súper a comprar comida, botana y alcohol para pasar la noche. Eran las 4 de la tarde cuando estábamos en la sala platicando y tomando en una plática muy agradable. Pasaron las horas y nos dieron las 11 entre plática y baile. Había notado entre las horas miradas de Don Octavio, me sentí sucia y excitada a la vez.

    Mi novio y yo dijimos que ya nos íbamos a dormir y nos subimos a la habitación, ellos dijeron que se iban a quedar otro rato.

    Ya en la habitación mi novio se quitó la ropa y se sentó en la cama, yo me hinque frente a él y le empecé a mamar su potente miembro ya en erección. Su pene era escultural, 20 cm de carne, con unas venas saltadas incluso flácido y unos huevos enormes que era una fábrica de leche.

    Pase mi lengua por toda la palma de mi mano para masturbarlo y que mi mano resbalara mejor. Mientras lo miraba a los ojos con toda calentura que tenía.

    Yo- Quiero hasta la última gota

    Armando- Pues ponte a trabajar Fany

    Alce su pene y le pase la lengua desde la base de sus huevos hasta el orificio de la uretra, ahí le pasaba la lengua y su orificio producía líquido preseminal, me dijo que me sacara las tetas, porque yo todavía seguía vestida. Mientras me quitaba la ropa de arriba él se masturba su pene, vuelo al ataque.

    Armando- Saca la lengua

    Cuándo la saqué me empezó a golpear con su verga en la lengua, la sentía pesada y dura

    Armando- Di mi nombre

    Yo- Armando

    Entonces tomé su miembro y me lo metí de un solo envión hasta las amígdalas, lo saqué lleno de baba.

    Armando- Eso! Así se mama! Di mi nombre!

    Entonces repetí la metida y al sacarlo dije su nombre mientras lo veía a los ojos.

    Estuve mirando sus ojos mientras mamaba su pene por cerca de 10 minutos.

    Armando- Ponte en 4 ya me urge coger!

    Yo- Úsame!

    Armando- Ahí te va!

    Me la dejo ir con todo y huevos, mis ojos se abrieron como platos y se me escapó un gemido que se tuvo que escuchar hasta la parte de abajo. Jessica no me preocupaba, pues ella conocía perfectamente el placer de ser penetrada por mi novio jaja, pero su papá era lo que me desconcertó.

    Yo- Armando! Ay! Ay! Tu papá nos va a oír

    Armando- No te preocupes, cuando me quedaba en su casa el se ponía a coger con su novia en y sabía que escuchaba. Que rico culo! Ah!

    Yo- Enserio?! Mmm!

    Armando- Si, al otro día me preguntaba si no me había despertado los gritos de su novia! Me contaba cómo se la había cogido

    Yo- mmm! Tan tranquilo que se ve! Ayy!

    Armando- Me daba asco escucharlo. Tú grita lo que quieras!

    Yo intentaba cerrar la boca para contener mis gritos, pero después de 10 minutos de metesaca fue inevitable empezar a gemir en voz alta.

    Armando- Mámamela otro rato, te la comes mejor que cualquier otra que me haya cogido

    Yo- Ya lo sé, he mamado a muchos y por eso tengo práctica

    Armando se puso de pie y empecé a chupar su glande, no tenemos conflicto en esos aspectos, entendemos que el sexo es natural y que ambos hemos disfrutado con otras personas. En ese estábamos cuando escuchamos como entraron a la recámara principal que está a un costado Jessica y su papá. Seguí mamando mientras lo volteé a ver

    Yo- Crees que vayan a coger?!

    Armando- A platicar no creo que hayan subido

    Yo- No pierden el tiempo jaja

    Armando- Te dije cómo es mi papá

    Yo- Pinche Jessica, primero al hijo y después al papá jaja

    Armando- Puro galán jaja! Ya súbete a la cama

    Nos subimos y me empezó a coger de misionero, me la daba toda. Yo intentaba hacer el menor ruido posible, fue entonces cuando empecé a escuchar los gemidos de Jessica y del papá de mi novio, aparentemente las paredes eran más delgadas. Eso me calentó aún más y empecé a aullar como una perra.

    Yo- ah! Ah! Ah! Mmm!

    Ya no me importaba si me escuchan o no. Era hora de coger y punto. El pasillo de las recámaras estaba lleno de gemidos y gritos de 2 hembras copulando con dos hombres de verdad.

    Mi novio y yo estuvimos 20 minutos machacando nuestros sexos en diferentes posiciones, él estaba sudando y lo veía más excitado de lo normal.

    Yo- Ay! Que rico estás!

    Armando- Chupámela!

    Entonces él se acostó y yo empecé a mamar su hermosa verga con intensidad, quería hacerlo venir. En eso estábamos cuando en la otra habitación los gritos subían de nivel hasta que fue evidente que el papá de mi novio, se estaba vaciando en alguna parte del cuerpo de mi amiga. Me pareció sexy, creo que todos tenemos derecho a sentir placer sin importar la edad, la unión de los cuerpos es lo más hermoso.

    Yo- Que padre que a tú papá aún le guste el sexo

    Armando- Si, bien por él! Ahh!

    Yo- Cómo quieres terminar? Pinche pitote! Me pone muy caliente… Quiero verlo goteando semen

    Armando estaba rojo de la excitación, creo que escuchar a su papá tener sexo lo prendía más, era raro porque él hacía cómo que no le importaba.

    Armando- ah!! Híncate! Te los voy a echar en la cara! Ah!!

    Me hinque y el de pie masturbaba su pene con muchísima energía frente a mi. Era placentero ver su mano recorrer toda esa longitud y su glande morado a punto de sacar la leche paterna.

    Armando- Aaah! Ahhh! Que rico!! Auu

    Me lleno la cara como era de esperar en sus venidas. Lo chupe hasta dejarlo limpio, después me levanté y nos besamos aún con la cara llena de semen, mi novio no es asqueroso en ese aspecto. Recogí un poco de semen con la mano y me lo comí.

    Yo- Ahorita vengo, me voy a enjugar la cara y regreso

    Armando- Está bien

    Él se acostó y yo salí hacia el baño con una pequeña playera puesta, iba hacia el baño cuando de ahí salió su papá solamente con un bóxer ajustado puesto, me sentí avergonzada y volteé hacia abajo para ver su pene súper marcado en ese bóxer. Entonces se detuvo frente a mi.

    Don Octavio- Ay hija! Qué rico nos la estamos pasando, verdad?!

    Si algo tiene Don Octavio era una forma de ser que no te hace sentir incómodo, volteé a verlo y sonriendo tímidamente le contesté

    Yo- Si, Don Octavio!

    Don Octavio- Si no te la estás pasando bien dime! Con confianza hija! En una de esas nos podemos echar una mano jaja

    Note su mirada de lujuria, esto me hizo sentir excitada y extraña a la vez

    Yo- Jaja! Podría ser!

    Don Octavio- Pues este ya está despertando, mejor regreso con tu amiga para seguirle que la noche es joven

    Se acercó y me dio un abrazo, pero sus manos tomaron mis nalgas en ves de mi espalda. Me quedé sin saber qué hacer. Él se separó y entró a su habitación. Después de enjuagar mi rostro entre a la recámara con mi novio y empezamos a calentar motores, estaba mamando cuando en la habitación de al lado empezaron los gemidos otra vez. Y así transcurrió la noche, la planta de arriba inundada por jadeos, gritos el rechinar de las camas. Orificios prohibidos siendo machacados por machos viriles, yo tuve por lo menos 3 orgasmos y Armando se vació dos veces más, una en mi boca y la otra en mi espalda, las frases cada vez eran más claras.

    Jessica- Lo tienes delicioso!

    Fany- Duro!

    Jessica- Ay papi!

    Fany- Vente en mi boca!

    Los ruidos cesaron aproximadamente a las 3 de la madrugada.

    En la mañana nos levantamos y todos actuamos como si nada hubiera pasado. Fuimos a desayunar barbacoa y pasamos al súper por más de todo. Ellos se desaparecieron por un momento mientras nosotras compramos botanas.

    Jessica- No mames! Su papá de Armando coge riquísimo!

    Yo- Jaja! Algo así escuché anoche

    Jessica- La tiene obesa! Es una cosota! Además es un depravado, nos dimos un beso blanco y le encantó!

    Yo- De verdad?! Coge mejor que Armando?

    Jessica- Pues ponte a prueba jaja

    En eso estaban cuando ellos llegaron. Nos fuimos de regreso a la casa y empezamos a hacer una carne asada, pusimos música y empezamos a tomar un poco.

    A las 5 empezó el partido Monterrey vs América y ellos insistieron en verlo. A eso de las 7 de la noche nos sentamos a cenar y a las 8 sacamos unas cervezas y las botellas.

    Estábamos un poco aburridos, pero de manera extraña me empecé a sentir cada vez más excitada, hasta el punto que empecé a besar a Armando de forma rica sin sentir vergüenza, de reojo voltee a ver a Don Octavio que nos veía sonriente, entonces él y Jessica en el otro sillón empezaron a hacer lo mismo, así pasaron los minutos cuándo Jessica dijo que había descartado en internet un juego de la botella y que estaba muy bueno.

    Don Octavio- Vamos a jugar!

    Armando- Va! Jessica sacó su celular y lo puso en medio de la mesa y cada uno agarro una esquina de cada sillón. Giro la botella en su celular y está apunto a Don Octavio

    Jessica- Verdad o reto?

    Don Octavio- Verdad!

    Jessica- Alguna vez en tu vida has practicando sexo anal?

    Don Octavio- jaja! Pues yo lo he hecho! No vayan a pensar mal jaja

    Esta vez Don Octavio giro la botella, le tocó a Jessica

    Don Octavio- A qué edad tuviste tu primera vez?

    Jessica- Fue anoche, con usted! Jajaja

    Todos reímos mucho.

    Jessica- Fue a los 18

    Entonces Jessica giro la botella

    Me tocó a mí!

    Jessica-Te gusta disfrazarte para tener sexo?

    Note la mirada caliente de Don Octavio y a un lado de mi Armando su hijo estaba igual.

    Yo- Si, me gusta

    Entonces gire yo, seguíamos tomando y las hormonas estaban en el aire, era cuestión de tiempo. Me tocó a mí

    Yo- Has hecho lluvia dorada? Jaja, todavía no

    Armando- Pero lo harás

    Todos rieron

    Don Octavio- Grábenlo, me gustaría verlo.

    Y en ese momento nuestras miradas se encontraron ya con la lujuria a flor de piel.

    Gire de nuevo

    Le tocó a Jessica

    Yo- Desnúdate y que te pasen la lengua por el tórax!

    Todos estábamos muy calientes, Jessica se quitó la playera pero los hombres dijeron que ahí decía desnuda. Lo hizo

    Armando pasó primero y después su padre, lamieron desde la cintura al cuello pasando por las tetas. Giro Jessica

    Jessica- Lámele los pezones y al mismo tiempo mastúrbalo. Le tocó a Armando

    Me miró a mí y entonces se empezó a quitar la playera y se bajó los pantalones, mostrando su pene ya parado. Nos acercamos y empezamos a hacerlo. Desviaba la mirada hacia Jessica y mi suegro quien me miraba con mucho deseo mientras masturbaba a su propio hijo.

    Entonces nos separamos y Armando giro, él se quedó solo en jeans y Jessica en brasier con jeans. Octavio y yo seguíamos vestidos. Le tocó a Jessica

    Armando- Desnudos pídele que te bese y chupe toda espalda, la posición que quieran.

    Ambos empezaron a desnudarse y entonces fue cuando vi de dónde mi novio había sacado su pene, su papá era un pene delicioso, el más venoso y grueso que haya visto. Lo vi ya sin ninguna vergüenza.

    Lo hicieron ella de perrito y el lamiendo su espalda mientras su pene rosaba su seguramente húmeda vagina.

    Entonces giro Jessica. Ya completamente desnuda al igual que casi todos excepto por mi.

    Me tocó a mí!

    Jessica- Has que se ponga caliente, si te apetece práctica sexo.

    Armando- Pero ya hay que variar de pareja para que tengas chiste.

    Yo estaba con la vagina chorreando y mi moral estaba guardada. Entonces caminé hacia el papá de mi novio y me senté a un lado mientras masturbación su gorda verga y besaba su cuello.

    Armando- Eso mi cielo!

    Don Octavio- Que rico hija, perdón, Fany

    Me acerqué a su oído y le susurré.

    Yo- Dígame cómo quiera…

    Entonces me separé regresé a mi lugar y gire la botella. Ambos hombres se masturban lento y yo sudando, Jessica está igual.

    Le tocó a Armando

    Pídele que se desnudé y ponga su sexo en tu boca, ya sabes que hacer.

    Jessica rápido se sentó en el descansa brazos y mi novio empezó el sexo oral. Jessica empezó a gemir de manera clara. En eso yo y mi suegro nos volteamos a ver y el sacudió su verga cómo oferta.

    La botella giro de nuevo. No íbamos a parar hasta que todos estuviéramos desnudos y sudando por fornicar.

    Jessica- Dale un beso en la mejilla y otro en la verga.

    Me acerqué Don Octavio y me incline sin doblar las rodillas, le di el beso en la mitad de los labios y baje directo a su miembro, le di una chupada. Pero todos insistieron en otra.

    Jessica- Pobrecito! Dale otra

    Armando- Ándale, no seas así con mi papá

    Armando ya estaba desinhibido, o porque le diría a su novia que le chupara el pene a su papá. Le di 3 chupetones y gire

    Yo- Tienen que bailar, besos caricias y más!

    Jessica y Armando empezaron a bailar y se masturban mutuamente, en ese momento Armando ya se había quitado toda su ropa. Bailaban reggaetón mientras lo hacían, la canción de suave y duro.

    Terminando la canción se sentaron y la botella giro.

    Le tocó a Don Octavio

    Armando- Con quién de los que estamos aquí has tenido sueños húmedos? No vayas a decir que yo jaja

    Don Octavio- Jaja! Con Fany! Me la he imaginado. A Jessica apenas tuve el placer de conocerla.

    Jessica- El placer fue mutuo

    Yo- Sí, pero se conocieron muy bien!

    Don Octavio- Tu y yo nos podemos conocer mejor también..

    Yo- Eso espero- Se lo dije con cara de puta

    La botella giro

    Don Octavio- Tu pareja sabe qué haces esto?

    Jessica- Obvio no

    Yo- La mía sí!

    La botella marco a Don Octavio

    Quítate la ropa y pídele que te masturbe desde atrás.

    Y así lo hicimos. Era frustrante, era la única con toda su ropa jaja

    Yo- Qué gruesa! Aparte ya la tiene durísima

    Don Octavio- Así me tienes…

    La botella volvió a girar. Apunto hacía mí.

    Jessica. Quítate la ropa y colócate encima para frotar sus sexos.

    Me desnudé viendo con pasión y deseo a mí suegro. Armando estaba presente pero no me importo, si no quisiera esto ya lo hubiera detenido. Mi suegro apunto si pene hacia abajo y yo me senté, entonces comenzamos el vaivén que estaba delicioso. Empezamos a jadear hasta que nos separaron. Su verga que mojada de mis líquidos.

    Un giro más, ya no sabía cuánto íbamos a poder resistir.

    Tocó a Don Octavio.

    Yo- Tener sexo y el primero en correrse le hace sexo oral al otro.

    Don Octavio y yo nos volteamos a ver llenos de depravación, había llegado el momento de probar las dos vergas de misma familia. En ese momento Jessica puso música de reggaetón.

    Yo- Házmelo duro- Se lo dije mientras me recosté en el sillón y abrí las piernas

    Don Octavio- Te voy a dar hasta que te vengas!

    Yo- Ven hazlo! Lo estoy deseando

    Don Octavio fue por un condón a la bolsa y a prisa se lo puso, entonces se acomodó encima de mí y la dejo ir. Solté un grito y dejé mi boca abierta de la impresión! Estaba impresionante de gruesa.

    Yo- Dámela toda! Ay siii!

    Suegro- Que rica estás! Te botan bien rico las tetas mientras te la meto!

    Yo- Pues úselas! Son suyas! Ah! Ah!

    Suegro- Ah! Qué buena mujer se consiguió mi hijo! Con una vagina caliente! Que rico!

    Yo- Así me tienes! Ah! Ah! Úseme!

    Los dos nos mirábamos con lujuria extrema, era un coito de competición y le poníamos todas las ganas. En eso volteé y vi a Jessica y a mi novio masturbándose en sus lugares. Cruce mirada con Armando.

    Yo- Mmm! Tu papá lo tiene grande y se mueve delicioso! Ayyy! Ayyy!

    Armando estaba absorto en nuestra forma de fornicar, normalmente soy más dócil pero no quería perder.

    Suegro- Ponte en 4!

    Yo- Pero quítese el condón! Eso es trampa, tenemos que sentir lo mismo!

    Octavio- No para que quieres que te preño

    Entonces yo me acerqué y empecé a masturbarlo suavemente.

    Yo- Hoy, usted sólo se tiene que preocupar por dos cosas; eyacular hasta quedar seco y hacerme gritar de placer

    Octavio- Esta bien, lo haré

    Mientras yo me acomodaba con la cara viendo hacia Armando mi suegro se quitaba el condón

    Suegro- Ahora sí! Mi hijo me dijo que me puedo venir adentro porque tienen el DIU

    Yo- Que cabrones, ya lo habían planeado!

    Entonces mi suegro me tomo de las nalgas y me la dejo ir. Me tomo de los hombros y me empezó a dar con todo.

    Yo-Ahhh! Ahhh! Me está partiendo! Ay! Ay!

    El hijo veía mi cara de placer, y escuchaba mis gritos a escasos centímetros del lugar dónde yo era penetrada por el padre.

    Yo- Armando! Ah! Ah! Tú papá Ay! Tú papá me va a partir!! La tiene muy gorda!

    Armando- Dale con todo pa’ embarazarla!

    Escuchar eso terminó por detonar mi orgasmo, además de que mi suegro no había bajado el ritmo y ya estaba bañando en sudoración por el esfuerzo.

    Yo- Ayyyy! Ahhhh! Me vengo! Ahh!

    Suegro- Coges muy rico pero perdiste…

    Cuándo me repuse del orgasmo le hice sexo oral pero sin hacerlo terminar.

    Yo- La noche es joven… Y la leche es poca

    La botella giro

    Yo- Pídele que elija a una tercera persona y mastúrbense entre los tres

    El triángulo lo hicimos Jessica, Armando y yo.

    Fue súper morboso.

    El siguiente reto fue para Armando.

    Jessica- Dale con todo a quien quieras durante 30 segundos

    Armando- Quiero a Fany, ponte en 4

    Estábamos en el mismo sillón así que solo me puso en 4 y me embutió de un solo golpe su erecta y venosa verga. 20 CM media esa maravilla

    Yo- Ahhh! Así mi vida! Cógeme con ganas! Ah! Ah! Ah!

    Armando- Agh!

    Yo- Estás enorme! Siento que la tengo en el estómago! Ayyyy! Mmm! Papiiii!

    Se escuchaba el plaf plaf plaf de nuestros sexos impactando con todo, y mis gritos de placer. De repente volteé a ver a mi suegro y me sentí súper excitada, padre e hijo me tenían a su disposición.

    Jessica- Dale! Con ganas Armando!

    Octavio- Tiempo! Tiempo!

    Armando me dio unos empujones más y se salió, en ese momento yo me tiré sobre el sillón jadeando y con la cara súper cogestionada de la pitisa que me había metido mi novio mientras su papá lo veía.

    Octavio- Ese es mi hijo! Jaja

    Armando- Ay! Que rico!

    Jessica- Sigamos! Anden!!

    El juego señaló a Jessica cómo la siguiente víctima de un los retos.

    Armando- Dile a Octavio que te coja durante un minuto mientras tú gritas el nombre de tu pareja o expareja

    Jessica- Eso si que lo voy a gozar…

    Octavio- Acuéstate y abre las piernas

    Jessica se acostó y recogió sus piernas, entonces el papá de mi novio se puso en medio y se la fue metiendo poco a poco hasta que solo sus huevos estaban afuera. Fue entonces cuando se empezó a mover lento pero con penetraciones fuertes, se veía súper sexy las contradicciones de las nalgas de mi suegro cada que se la metía.

    Jessica- Así! Mételo! Ah! Ah! Roberto!! Ahhh!

    Roberto era el nombre del novio de Jessica, con quién ya llevaba 5 meses viviendo juntos.

    Jessica- Roberto! Se cogen a tu novia! Ah! Ah!

    Octavio- Eso! Grita!

    Jessica- Soy una fácil! Roberto! Ay,! Ay!

    Cómo me pone! Ahhh!

    Fany- Tiempo! Ya hay que poner el nivel más alto

    Armando- Si! Estoy de acuerdo, ya ando bien caliente

    Octavio- Ok! Ya pónganlo

    Estábamos todos sudando por calor de la temporada, la excitación y el esfuerzo del buen sexo, pero seguíamos sentados en nuestras posiciones iniciales, el juego está que nos volaba la cabeza. Todos los genitales estaban escurriendo debido al uso. En la mesa que estaba en medio había paquetes con condones para nuestros machos, lubricante y bebidas, está fiesta era un éxito rotundo.

    El primer reto del siguiente nivel puso las cosas más calientes.

    Yo- Jessica se tiene que hincar y turnarse para chupársela a todos los varones

    Jessica- Qué?! Jaja

    Armando y Octavio rápido se pusieron en pie, al Jessica ver eso se puso de rodillas, las potentes herramientas de nuestros hombres se veían dignas de cualquier película porno, y el hecho de que fueran padre e hijo nos ponía calientes en un extremo de depravación.

    Jessica- Quieren que se las chupe por uno a la vez o los dos al mismo tiempo? Qué grandes están! Son actores porno! Jaja

    Jessica comenzó a masturbarlos al mismo tiempo mientras hablaban.

    Octavio- Yo no tengo problema en que sea al mismo tiempo, al final ya no estamos compartiendo todo

    Armando- Cuál está más grande?

    Jessica- La tuya es la más larga, pero la de tu papá es la más gruesa…

    Entonces le unas chupadas a Armando

    Jessica- La de Armando siento que me va a salir por la boca, me eyaculas directo en mis ovarios mmm!

    Después le dio unas chupadas a su papá.

    Jessica- La de Don Octavio me abre como nunca me habían logrado abrir, siento que me parte, aparte se mueve increíble

    Entonces Jessica comenzó a chupar, mientras se metía la de uno masturbaba al otro, cambiando cada 6 o 7 chupadas. Empezó a escupir en sus troncos y hacer mucho ruido con la mamada que daba.

    Armando- Ah! Que rico la chupas!

    Les diría que no es mi único talento copulatorio pero eso ya lo saben- Contestó Jessica mientras los masturbaba y se mordía los labios.

    Octavio- Eso si, eres una perra en la cama

    Jessica- Pero no de cualquiera, sólo de hombres viriles que saben darlo todo

    Entonces tomó ambos miembros y golpeó su lengua con ellos en repetidas ocasiones.

    Fany- Seguimos?!

    Jessica- Y si mejor ponemos los retos nosotros?

    Octavio- A favor!

    Fany- Va!

    Entonces Jessica giro la botella y decidimos que al que apuntara la boquilla obedecería al del otro extremo. Perdió Armando y el reto lo puso Octavio.

    Octavio- Besa a Fany mientras me la cojo

    Armando- Ok, empiecen

    Octavio- Hija!… Perdón, nuera. Ponte en 4 viendo a mi hijo

    Yo- Dígame cómo quiera!

    Me acomode sobre el sillón y entonces sentí como mi suegro tomo mi cadera y me dejo ir sus 17 cm de ‘enVERGADURA’ que no eran lo mejor de ese semental, sino el grosor de su erecta verga.

    Yo- Ahhh! Qué gorda la tiene! Ah!

    Entonces Armando se acercó y me empezó a besar de forma lujuriosa, tratando de apagar los gemidos ocasionados por las metidas de su papi.

    Yo- Armando! Tu papá es un puto macho! Ah!

    Ahg!

    Octavio- Te gusta?! Te gusta la verga nuerita?!

    Fany- La suya!

    Jessica nos veía y se tocaba.

    Jessica- Que calientes!!

    Octavio- Ya! Tiempo

    Me la saco y sentí un vacío en mi. Sólo lo volteé a ver con cara de puta y cuando nos vimos a los ojos me mordí los labios.

    Armando giro la botella y perdió Jessica.

    Yo- Hazle una rusa a mi novio y caliéntalo con dirty talk

    Jessica se levantó de su sillón y se puso frente de Armando, este abrió sus piernas dándole acceso a su órgano sexual, entonces ella se arrodilló y empezó con la tarea.

    Jessica- Fany será tu novia pero, yo soy tu puta y cómo tal debes usarme para vaciarte cada vez que lo necesites, cada vez que quieras un buen agujero para masturbar tu verga recuerda que tienes 3

    Armando y Jessica mantenían el contacto visual y yo aprovechaba para provocar a Don Octavio.

    Mordiendo mis labios mientras alternaba entre la mirada de él y su erecto pene.

    Jessica- Te gusta esto que hago campeón? Soy una buena puta?

    Armando- Ah! Ahorita te voy a coger puta! Ah!

    Jessica- Dale, Hazlo. Desquita tus instintos más primitivos conmigo. Tu verga es grande, como la espada de un Rey. Entiérramela… Mi rey… mmm!

    Armando- Ahhh! Ya! Necesito meterle la verga a alguna de las dos! Son unas putas!

    Octavio- Hijo, no les hables tan feo a tu novia y su amiga… No son ningunas putas, sólo les gusta convivir

    Fany- Suegro, usted no se preocupe, díganos como les plazca. En el sexo las malas palabras tienen una capacidad de liberar el placer que solo sería capaz de sacar en el éxtasis

    Jessica- Sé que después de esto me vas a empalar con toda tu potencia. Espero que lo hagas, lo deseo. Entra tan adentro que tu semen lo termine saboreando mi boca.

    Jessica le dio un chupetón y se levantó. Todos estábamos muy, muy calientes. Fue cuando yo dije las palabras mágicas.

    Fany- Yo ya quiero coger, dejemos los retos y vamos a coger bien.

    Armando- Va! Yo quiero con Jessica, me la debe!

    Jessica- Los vamos a dejar sin leche

    Entonces Jessica abrió las piernas y recibió la macana de mi novio, ellos lo hacían sin condón desde el segundo trío que hicimos. Mi suegro se paró con su verga súper tiesa y escurriendo en líquido preseminal, se puso un condón y se fue al sillón en dónde estaba yo. Entonces lo detuve y me la llevé a la boca, después de unas chupadas lo lamia por todos lados.

    Yo- Dígame suegrito adorado, por qué no se quita el condón y me deja sentirlo al natural? Somos familia y debemos conocernos a profundidad

    Octavio- Me parece que tienes razón hija, aparte ve como ya estamos

    Se quitó el condón y me dijo que me quería en 4.

    Yo- Me tiene escurriendo, cójame sin remordimiento y duro! Como si fuera su ramera

    Todo esto se lo decía estando en 4 viéndolo sobre mi hombro

    Octavio- Te voy a poner a gemir hija. Dónde vas a querer mi néctar?

    Yo- Ahorita vemos, ya penétreme!

    Me dio un par de golpes con su miembro en mis nalgas y después me la dejo ir hasta que solo sus huevos quedaron fuera

    Yo- Ayyyy! Ah! Ah! Ahhh! Ah!

    Mi suegro me daba pausado pero duro. La sacaba hasta que solo el glande estaba dentro y me la metía de golpe. Mientras tanto Jessica y mi novio estaban en un 69 bastante morboso. Todos estábamos con la lujuria al tope

    Octavio- Te gusta mi miembro? Eh? Te gusta?!

    Yo- Esta riquísimo! Ah! Nunca me había Mmm!… tocado una tan gorda! Así! Mmm!

    Te han cogido muchos, hija?- preguntó Octavio

    Ah,! Mmm! De verdad quiere saber cuántos más han estado dentro de mi?! Ah ah!- Le pregunté

    Nuera! Es importante que las mujeres de sepan coger bien! Ahg!

    23! He sido Ah! Me han metido! Mmm! He mamado! Mmm! Me han hecho gemir! Ah! Ah! Ah! 23 hombres y sus miembros! Aaaah! Ah!

    Octavio- Ah! Se nota tu experiencia hija! Me tienes duro!

    Yo- Soy suya! Ay! Hoy no les voy a negar nada, papito! Ah! Ah! Vergudo!! Ayyy!

    En eso Jessica y mi novio se levantaron del sillón, dijeron que querían una cama y se subieron casi corriendo a las habitaciones

    Don Octavio- Ya nos dejaron solos, ahora sí viene lo bueno!

    Don Octavio me dio una nalgada que me saco un grito y aumentó mi excitación si es que eso era posible

    Yo- Dígame suegrito! Lo que quiera hacer y lo hacemos! Ayyyy! Ah! Úseme cómo puta!! Ahhhh!

    Don Octavio- Si eso quieres, eso vas a tener! Te voy a bañar en mi semen! Vas a chuparme el culo! Serás mi puta esclava! Ah!

    Entonces me tomó de mis senos y los usó para cogerme mientras los manoseaba y me lamía la espalda. A veces me daba alguna nalgada y me tomaba del cabello, me estuvo dando unas buenas metidas de verga durante 10 minutos, en los que jadeos y gritos invadían la sala que ya se sentía con un ambiente denso, caliente…

    Yo- Me voy a venir!! Ah! Ayyyy! Octavio! Me voy a venir!! Me coges muy rico!

    Vente! Déjalo salir perra!- Grito Octavio

    Ayyy! Ahhh! Soy suya! Su mujer!! Su puta! Ayyyyy! Ayyy,!

    De mi vagina empezó a salir tanto líquido que escurría por mis muslos hasta dejar mojado el sillón, y mi cuerpo temblaba como si me estuviera congelando. Pero mi suegro solo bajo el ritmo de la penetración

    Entonces ya no eres mujer de mi hijo?! Eres mi mujer ahora?!- pregunto Octavio

    Mi vagina es de quién se la coge mmm! Ahorita es de usted ah!- contesté

    Mi suegro se salió de mi con su verga escurriendo y se quedó de pie

    Hay nuera, si que eres una puta- dijo excitado

    Entonces me hinque y le pase la lengua desde los testículos hasta su uretra.

    Pues no veo que eso no le guste- le dije con voz perversa

    Octavio- Llevas toda la noche provocándome y ya que me hijo no está aquí te voy a dar un pinche cogidón por perra, y háblame de tú

    Yo- Octavio, me tienes como una puta perversa, hazme gritar papito

    Octavio- Acuéstate perra, que ya me quiero venir

    Me acosté y abrí las piernas mientras lo miraba como una auténtica puta, me pase los dedos por la lengua y me masturbe. Cuando Octavio me iba a penetrar lo detuve y escupí en su pene súper parado, entonces me la dejo ir y yo la sentí más grande que antes

    Yo- Aaaah! Octavio! Estas super erecto! Ayyy! Papi! Ayyy! Ayyy! No pares!

    Octavio- Grita! Ah! Te voy a bañar en leche! Oh!

    Yo- Damela! Toda! Ahg! Toda! Ayyy! Hasta el fondo! Hazme venir! Ayyy! Así papi! Asiii! Cogete a tu nuera! Aaah! Aaaah!! Tu perra! Aaaaah!

    Octavio- Toma! Toma! Oh! Me quema tu vagina! Ah! Que rica estás perra! Oooh!

    Yo- Soy tu perra Octavio!!

    Octavio- Ah! Qué caliente! Ahh! Te gusta que ye la meta?!

    Estuvimos cogiendo 15 minutos más y el semental que tengo por suegrito ya estaba llamando a las puertas del éxtasis, su cara estaba roja, nuestros cuerpos escurriendo sudor, pero seguía haciendo que yo no parará de gemir y jadear como una ramera, me tenía cabalgando su venudo y obeso miembro, y aunque estábamos agitados éramos esclavos del gozo que produce la fornicación de dos personas que se desean. Empecé a sentir que su gruesa verga se hinchaba dentro de mi.

    Yo- Papi!! Mmm! Qué rico!! Ay! Ay!

    Dónde te vas a vaciar?! Ahhh! Ayyy!

    Octavio- Aaah! Ohhh!! En tu boca! Aaah!

    Yo- Avísame papi! Ah! Ah! Aaaaah!

    Octavio- Aaah! Incate perra! Aaaah!

    Entonces me saco su miembro y yo me hinque frente a él, él se empezó a masturbar en mi cara y su verga hacía mucho ruido porque estaba escurriendo de nuestros fluidos, me sentí súper excitada de ver tal calidad de macho sufriendo en la culminación del acto, machacando el misil que tenía por pito y su cuerpo maduro empapado en sudor, era su puta y él mi hombre.

    Aaaah!

    Empezó a expulsar semen cómo si fuera una pistola de agua, fueron 6 chorros muy, muy cargados y 2 más te fueron a dar a mis pechos, era tanto lo que había eyaculado que se me salía de la boca y escurría a mis senos, aparte su semen era blanco y no tan espeso por lo que yo me veía escandalosamente bañada, yo aún tenía su semen en la boca pero quería que voltear a verlo, cuando nos vimos él estaba respirando muy agitado debido a su orgasmo, entonces yo abrí la boca y empecé a jugar con su leche para que el viera su obra, hacía ligeras gárgaras y lo jugaba con mi lengua, entonces cerré la boca y me lo pasé, fue un trago grande y dulce.

    Yo- Qué rica, me diste un cogidota, nunca me habían dado tanta leche! Se ve que estabas bien cargado.

    Octavio- Ni mi hijo?

    Yo- No, ni él

    Octavio- Pues acostúmbrate, porque te voy a seguir llenando por cada hoyo

    Pues ojalá no se le saquen los huevos antes- Le dije de manera provocativa

    Y si no puedes, pídele ayuda a tu hijo Armando- Le comenté para provocarlo aún más

    Te gustaría que te diéramos una cogida entre los dos verdad?! Nos quieres chupar la verga a los dos verdad?- Octavio…

  • Hermanos con derecho a roce

    Hermanos con derecho a roce

    Las primeras veces eran por tonterías, pero Nuria venía todos los domingos a la mañana a mi habitación. Tu “puti hermana” la habían bautizado mis amigos cuando hace tres años mi vieja de casó con su papá y se vinieron todos a vivir a casa, en la que, por suerte, hay lugar de sobra.

    Y de toda la movida a mí lo único que me había perturbado un poco era la llegada de Nuria. Una morocha con cara de putona y un culo que era el único tema en el vestuario después de los partidos. Tenía los pómulos ampulosos y una boca grande, carnosa. “Debe chuparla como los dioses”, me repetían en fila mis amigos cada vez que la veían en casa o se la encontraban en algún lado.

    Nuria siempre usaba minifaldas o jeans super ajustados. Tenía una cintura fina y un culo paradito, trabajado en el gimnasio. Debo reconocer que alguna que otra vez se me paró la pija cuando la veía haciendo sentadillas en bikini en la pileta. Se le balanceaban las tetas y el culo era asesino. Era jujeña y en sus rasgos se lucían sus antepasados milenarios.

    Igual yo nunca le di mucha cabida porque tengo 18 años y ella 26. Yo me la paseaba boludeando con mis amigos y Nuria por ahí no estaba por dos o tres días porque se quedaba a dormir en lo de su novio, un rugbier grandote que no daban muchas ganas de acercarse, con cara de pocos amigos y pura fibra. Eran una parejita de revista, aunque a Nuria la vendía un poco la cara de puta.

    Otro espectáculo era cuando bajaba a desayunar en musculosa y sin corpiño. Le explotaban las tetas y tenías los pezones bien parados. Era un minón infernal pero yo no podía hacer nada por miedo a complicar a mi vieja y además porque Nuria ni me registraba. Bueno, eso es lo que creía yo….

    De pronto hace como tres meses un domingo a la mañana se metió en mi habitación.

    -“No tengo señal en mi cuarto, me puedo quedar un rato acá”, me dijo.

    .. Obvio, no hay problema le contesté en calzoncillos y un poco al palo como me levanto cada mañana cuando tengo ganas de ir al baño. Pasé por delante de ella y no me importó que se notara la erección, al fin de cuentas ella estaba en mi cuarto y todavía yo no entendía bien qué es lo que hacía ahí. Noté que un poco siguió con la mirada mi pija y eso me calentó un poco, pero se me aflojó meando.

    Cuando volví al cuarto se había tirado en la cama, en un costado. “Te jode si me quedo un rato, estoy rota”, me dijo y le contesté que no había drama, que se quedara todo lo que quisiera que yo tenía fútbol. Era mentira, pero su presencia me perturbaba. Tenía las piernas largas y unos mulsos bien marcados. Me dieron ganas de tirarme en la cama para apreciar en primer plano ese culo divino. Pero otra vez sentí que no podía hacer ninguna locura.

    Pasaron los meses y siempre Nuria venía a mi cuarto los domingos a la mañana por alguna excusa. “Me podes sacar fotos lindas para armar un perfil en Tinder, el pelotudo de mi novio me tiene medio aburrida”, me dijo y estaba producida como para la guerra: Un top blanco con unos diminutos pantalocitos de jeans que le marcaban bien el cuerpazo que tenía. Juntaba los brazos para sacar tetas y ponía la boca como bebota y a mí la pija automáticamente se me ponía como un palo.

    “Vos creés que levanto algo con esto?”, me disparó a quemarropa y traté de salir con elegancia. “No necesitás Tinder para levantar, sos la mujer que muchos desearían tener”, le dije mientras le sacaba la última foto y le devolvía el celular. Mis palabras la habían perturbado, había aflojado el ceño ya no parecía la mujer inalcanzable con novio patovica. Era un caramelo a mi alcance, pero había que ser inteligentes y cuidadosos.

    Un sábado que la había visto salir con un vestido corto pegado al cuerpo y unas botas de cuero largas tuve que contenerme para no masturbarme. Yo tenía una novia, cogíamos de tanto en tanto, pero no como a mí me gustaba realmente. Pensaba en eso mientras Nuria se metía la cinta de la cartera entre las dos tetas y no había manera de no estar mirándoselas todo el tiempo. Era una yegua.

    “Vos no hacés nada hoy? ¿Necesitarías un poco más de acción?”; me dijo y me pellizcó el culo. Me calentó al instante, me dieron ganas de empujarla contra la pared, abrirle bien las piernas y penetrarla así de parado, en el palier de la casa, pero tenía miedo de quedar como un pendejo pajero. “Lindo culo tenés”, agregó y me dejó los labios con rouge marcados en una de mis mejillas. Tenía una boca comestible… pero era mi hermana. Una hermosura que vivía en mi casa desde hace tres años.

    Decidí hacerle una trampita ese domingo a la mañana. Me acosté sin remera y con un bóxer de esos que la pija se escapa por adelante cuando te movés para alguno de los dos costados. Suelo despertarme con erecciones tremendas, sobre todo cuando me acuesto así de caliente. Cuando escuché que hacía ruido con la puerta me puse de costado en la cama, me hice el dormido pero con la pija bien al palo, afuera y no le dejé opción de que no la viera porque no había otro lugar en mi cama para sentarse que enfrentada con mi verga hinchada y venosa.

    “No me podés hacer esto, con lo caliente que estoy”, sentí que decía en voz baja para saber si estaba despierto. “Es muy bueno saber que hay una pija tan linda en la familia” y me la acarició con su mano, comprobó su grosor y le corrió la piel para dejar la cabeza afuera. La miró y amagó a masturbarla, pero la dejo cuando advirtió que yo me estaba moviendo. Cuando abrí los ojos me cubrí el miembro con el calzoncillo y la guardé. “Interesante”, me dijo.

    “Al parecer a mí nadie me quiere coger”, se despachó y se tiró al lado mío en la cama. Se puso a llorar. Le acaricié la cabeza. Estaba hermosa, con el rímel corrido de una noche larga. “Tengo un novio forro”, me dijo y pude advertir que estaba un poco suelta por las copas y por el sueño. “Vos no te cogés a tu novia?”; me pregunté. “No tengo, así que en esa no te puedo ayudar”. “A lo mejor me podés ayudar igual”. Se quedó un rato mandándose mensajes con el celular y se fue a preparar algo para desayunar. Yo seguía acostado y ella dejó su celular, en la cama, mientras bajaba hasta la cocina.

    Me apuré a agarrarlo para no tener que recurrir a ninguna clave de bloqueo y estaba abierto en Tinder. El diálogo venía súper caliente. Nuria le decía a un flaco que tenía una pija de foto de perfil: “Me encanta que me besen los pezones y se metan todo mi seno en la boca mientras que me meten los dedos a la boca o en la vagina para dedearme suavemente. Te chuparía todo. Desde el prepucio pasando mi lengua por el tronco… Y luego la metería toda en mi boca para succionarte moviendo la cabeza mientras me agarras del pelo y me decís que estas por eyacular en mi boca y que me la coma toda… O en mis pechosss. De igual manera me pasaría los dedos y me los metería en mi boca para tragarme toda tu leche calentita. Me encanta sentir la suavidad del glande rozando mi garganta y los espasmos del pene cuando acaban dentro de mí. Me encanta. Soy un poco bizarra, me excito más si soy así. De más está decir que mientras hago sexo oral no dejo de gemir y tocarme el clítoris”. Me encanta tu pija parada. No sabes cómo me la comería toda hasta la raíz, te succionaría con mis labios el glande y la lengua te la llevaría por todo el tronco y meter en mi boca tus testículos. Es algo que me enloquece… Que me dominen y ser sumida… Ser tu putita”.

    La pija se me puso como una piedra. Algo tenía que hacer. Me apuré y me acerqué a la puerta para chequear que no volviera. “Me gusta que me pongan contra la mesa, me bajen la bombacha y me coman la cola, la vagina y me penetren en esa posición. Ahora estoy en llamas. Así que tendré que pedirle a alguno de mis amigos que me haga el favor y me apague el fuego, que me estoy quemando. Hace mucho no me mojaba así”. Y agregó: “Que ganas tengo de que me cojas fuerte. Me gusta el sexo salvaje. Que me den nalgadas y me digan cosas bizarras. De chuparte, comérmela toda y tragármela calentita”. Leí bastante más, pero me apuré a dejar el celular en el mismo lugar en el que estaba.

    Quedé caliente y estupefacto, tenía mucha información que no podía desperdiciar. Por el horario del mensaje cuando escribió ese último estaba contemplando mi pija sentada en mi cama. Podría ser mi oportunidad. Dejé el teléfono y me acosté otra vez con la pija asomando. Al ratito volvió Nuria con una bandeja y un desayuno. Me hice el dormido para que me despertara. Dejó la bandeja en el escritorio y se acercó a la cama. Se acercó a la cama y me apoyó las tetas en la espalda, las tenía calentitas, ella parecía caliente también. Me di vuelta y mi pija quedó erecta, frente a sus ojos.

    “Vos necesitas ayuda”, me dijo y la agarró suavemente y empezó a masturbarla. Yo le empecé a acariciar las tetas y ellas las aflojó del vestido para que se las pudiera chupar mientras me seguía acariciando el miembro y los huevos. “Que pija interesante que tenés, la puedo probar”. Y envalentonado con lo que había leído en su celular la agarré de la nuca y la obligué a metérsela toda en la boca, la apreté todo lo que puede hasta que con su nariz rozaba mi pelvis y con la otra mano le sobaba las tetas.

    Empezó a chuparla con desesperación, iba y venía con su lengua y volvía a metérsela toda en la boca hasta sentir que la tenía toda. “Quiero la leche”, me dijo y empezó a chuparla con más intensidad. Yo no tenía intenciones de aguantar y le volví a apretar la cabeza contra la pija y empecé a eyacular cuando la tenía hasta la garganta. Ella gemía y se desesperaba por la leche. Con la otra mano se tocaba el clítoris y pude sentir como acababa cuando mi chorro le llenó la boca.

    “Qué rica leche hermanito, me encanta, tenés una pija hermosa”. Se acomodó el vestido y fue a buscar la bandeja. “Ahora que estás más relajado, vamos a desayunar, en este caso primero la leche, después el café”, me dijo con esa cara de puta que tanto elogiaban mis amigos. “Me tengo que ir a ver a mi novio a jugar al rugby, nada más aburrido”. Me dio un pico y se fue.

    En la semana era casi imposible cruzarnos por la casa, así que le puse todas las fichas al domingo. Recordaba las cosas que había puesto en sus mensajes y no me quedaba más remedio que hacerme la paja.

    “Me encantaría sentarme arriba y moverme fuertemente. Mientras me decís las chanchadas que se te ocurran. Soy bastante putita. Me encanta el sexo y disfruto muchísimo. Si no me dan unas nalgadas siento que algo falta. Es súper importante. Y comerla bien, para que este bien al palo y me rompas la colita… Y me cojas por la cola en diferentes posiciones. Me encanta cambiar de posición cuando me cogen por la cola. Sentada encima. De frente, de espalda arriba. Boca abajo, y que besen el cuello los bombos mientras me la rompen. De costado pero por la cola también me encanta. Creo que me gusta más el sexo anal que el vaginal… Porque término y hago squirt”, decía ese último mensaje que le había leído aquella mañana.

    El domingo me puse el despertador a las 4. Ella llegaba a esa hora más o menos cuando la dejaba el novio. Se había ido a un casamiento vestida para matar y yo sabía que podía ser mi oportunidad porque nuestros padres se habían ido a la Costa el fin de semana por unos torneos de tenis. Cuando escuché el auto, la pija me empezó a latir, estaba muy caliente con mi hermanita y me la iba a coger, como a ella le gustaba.

    Cuando sentí que había cerrado bien la puerta con llave me le acerqué de repente y le besé el cuello y con la otra mano le di una fuerte palmada en el culo. Ella siguió el juego y se levantó un poco el vestido. Sabía que sólo ella y yo estábamos en la casa y que no había peligro de nada. Le apoyé bien la pija mientras le mordía el cuello y la manoseaba toda. Tenía un lomazo, un culo y unas tetas de modelo. Y unos labios gruesos, carnosos que la convertían en una morocha infernal.

    “Dale unas nalgadas a tu hermana mayor por putita” y me senté en el sillón del living con ella boca abajo y su culito al aire. “Dale lo que se merece a esta putita”. Y le empecé a dar palmadas. A cada palmada gemía, se retorcía y se mordía los labios. Se puso en cuatro y me dejó la cola parada. Y le empecé a comer el culo y la vagina mientras con dos manos le apretaba fuerte las nalgas y le daba golpecitos para excitarla más. Tenía la pija hinchada y muy caliente y se la empujé primero en la vagina para lubricarla más. Con mis dedos le dilataba el agujerito del culo que se dilataba cada vez que se la enterraba hasta los huevos.

    Cuando sentí que estaba acabando se la saqué de golpe y me quedé con la cabeza apuntando entre su vagina y su ano. “Dámela hermanito por favor” y se la metí de un solo movimiento en el fondo del culo. Empezó a temblar y a pedirme que le metiera las manos en la boca. Me chupaba los dedos como si fueran pijas y me daba golpes con su culito redondo para que se la metiera más.

    Empecé a cogerla fuerte, con toda la calentura que tenía acumulada y le llené la cola de esperma caliente. Ella acabó también y se apretaba más a mi miembro para que no se lo sacara. “Dejala adentro, dámela toda”, me dijo y empezó a gemir más fuerte mientras le daba más y más besos en el cuello con la pija adentro de su culo y con mis dos manos sobándole las tetas. “Yo sabía que me podías ayudar”, me dijo y me llevó con ella hasta el baño. Abrió la ducha y empezó a enjabonarme suavemente por todo el cuerpo. Se bañó ella también y cuando me secó me dio otra divina mamada como la de la mañana del desayuno. “Somos hermanos con derecho a roce”, me dijo y se fue a ver al novio jugar al rugby.

  • El fetiche de la vendedora

    El fetiche de la vendedora

    Nunca fui de buscar ningún tipo de ropa específico para vestirme. Pero alguna vez tuve unos botines altos acordonados que me gustaban más que nada por su comodidad. Vestía simplemente vaqueros, algún buzo y chaqueta de abrigo si hacía falta. Pasó que un dia salí caminando de mi casa, llevando puestos los botines, un jean, una chaqueta de cuero y me calcé una gorra azul con visera. Al pasar frente a un comercio, me pareció que la chica que allí estaba se me quedó mirando. Pero tampoco le di demasiada importancia ya tal vez solo me lo imaginaba.

    Anduve por varias partes y al regresar, recordé que debía comprar algo justamente en ese lugar. Al entrar no había clientes a la vista y la señorita, ahora sí, me clavó la vista. Le pedí lo que necesitaba y ella me atendía medio embobada. La verdad me sentí un tanto incómodo porque no hacía nada para provocar su actitud. Luego de pagarle y cuando ya me despedía, me preguntó:

    -No va a detenerme… a interrogarme?

    -Yo? Y por qué habría de hacer eso?

    -Por sospechosa… y por su condición de agente del orden…

    -Usted se equivoca… yo no soy agente de nada…

    -Pues yo creo que sí… Esa gorra, la chaqueta, esos botines… ese porte!

    -Ja! Usted realmente está muy errada en lo que ve… se confunde!

    -Pues… quizá quiera pasar usted de incógnito, aunque…

    -Disculpe… debo irme…

    -Pues, vea que yo tengo las esposas… para ahorrarle trabajo… mire!

    -No puedo creer… ¿es broma?

    -Para nada… te vi con esa vestimenta y se me despertó la sumisa que llevo… me encanta que me traten recio!

    -Pues… no es lo mío!

    -¿Ni por una vez? Soy de las que una vez dominada… entregan todo! Dijo y se abrió un poco el escote por donde asomaba un buen par de tetas. Recién presté más atención a su aspecto. Era más bien grandota, de anchas caderas y corta cabellera pelirroja.

    -Hay poca clientela hoy y me aburro. Mejor cierro y me interrogas… o incluso me revisas para ver si no escondo algo… un arma… no se…

    Ya me picó la curiosidad y opté por interpretar el personaje que ella pedía. La tomé de un brazo para empujarla hacia la entrada.

    -Cierras de una buena vez esa maldita puerta y te pasas a la trastienda. Tienes una tremenda cara de sospechosa ¡

    -Ay agente… no se enoje. Soy obediente y no le causaré problemas.

    -Eso ya lo veremos…

    Cerró y pasó a mi lado hacia la parte trasera del local, cosa que aproveché para propinarle una fuerte nalgada.

    -Ay… qué violento!

    -Y puedo serlo más todavía, perra!

    Me llevé las esposas que había dejado por ahí. Una vez en la trastienda, le ordené poner las manos adelante y se las calcé. Si ese era el juego que proponía, si era su fetiche, lo tendría. Le ordené que se pusiera de espaldas y separara las piernas. Incluso le empujé los pies con los botines para ordenarle que lo hiciera.

    -Vamos a ver que tenemos acá, le dije y tirando las manos por delante, se las metí dentro de la blusa para sobarle las tetas libres de sostén. Se las apreté y dejó escapar un gemido. Le lamí detrás de las orejas. Besé su cuello dejándole la marca de un chupón.

    -No me haga daño, agente… soy una buena chica… no hice nada…

    -Eso lo veré… veré si no esconde nada. Metí la mano por entre sus piernas y la acaricié con rudeza. La empujé sobre una mesa para que quedara más expuesta. De un tirón bajé el cierre de la pollera y se la dejé caer. Menudo culo guardaba dentro de esos calzones de aspecto antiguo. Se los corrí a un costado y fui directamente a meter un dedo en su concha. Gimió. Metí y saqué el dedo, removiéndolo en su interior apenas húmedo.

    -Aquí no hay nada… veremos acá… y de un golpe le mandé el dedo en el culo, haciéndole dar un respingo.

    -Ay… que rudo, agente… pero revise bien, revise y asegúrese de que no escondo nada!

    Saqué el dedo, lo escupí y se lo volví a meter. A meter y hurgar en el estrecho agujero anal. Ya para entonces tenía la verga bien dura y la dejé salir. –Revisaré más profundo le dije… y de un solo golpe le penetré la concha…

    -Ay, ay… así, revíseme bien… así. Que buen pedazo de detector tiene usted! Si no supiese que es usted un correcto agente, pensaría que me está cogiendo!!!

    -Para nada, le dije mientras bombeaba en su interior e iba haciendo que se terminara de humedecer.

    -¿No encuentra nada, agente?

    -Todavía no llegué al fondo, le respondí antes de dar el empujón que dejó chocando mi pelvis contra sus nalgas y toda la verga dentro.

    Con una mano sostuve su cadera y con un dedo de la otra le volví a escarbar el culo. A medida que aumentaron mis empujones, su respiración se hizo más agitada y movió las caderas para invitarme a que la cogiera más fuerte. Apenas llegó al orgasmo, saqué la pija de la vagina, la apoyé a la entrada del culo y se lo invadí.

    -Aaaaah… me duele… pero no la saque. Soy una mala chica y puedo ocultar algo… busque, busque!

    Fue casi una violación con tan recia entrada! La penetraba y la azotaba con la palma de la mano, dejándole las nalgas rojas. Bombeaba con golpes espaciados y profundos. Cuando sentí que estaba a punto de acabar, se la saqué e hice que se arrodillara frente a mí para descargarle la leche en la cara. Se relamió para juntar lo que le quedó cerca de la boca y me sonrió burlona.

    -Quería esa leche en el culo… pero supongo que tendrá usted más, agente…

    -Claro… esto aquí no termina… toma y chupa hasta dejármela limpia o sí que te castigaré…!

    Geronimo68

  • Orgía en los aseos públicos de la plaza de Pontevedra

    Orgía en los aseos públicos de la plaza de Pontevedra

    Caliente y excitado como me encontraba aquel día, después de vencer el miedo y vergüenza que me daba a causa de mi timidez, me atrevo a bajar a los aseos públicos de la plaza de Pontevedra, buscando sexo, me encuentro de repente en medio de una orgía.

    Uno de los lugares donde me gustaba y me sigue gustando ir en busca de sexo, es a los aseos públicos. No solía ir siempre al mismo, ni tampoco a la misma hora, procuraba cambiar. Pero uno de mis lugares favoritos, eran los aseos públicos de la plaza de Pontevedra, en mi ciudad, La Coruña. Principalmente era porque estos solían estar abiertos todo el día y toda la noche, y a mí, que era muy tímido y bastante vergonzoso, cuando más me atrevía era cuando se hacía de noche.

    Solía ser más peligroso, ya que, al no haber vigilantes a esas horas, te podías encontrar con ladrones o gente poco deseada. Cosa que me tiene pasado, pero sin embargo era cuando yo más valor tenía y cuando vencía la timidez de acudir a estos sitios. Por eso estos aseos que había en la plaza de Pontevedra, eran mis favoritos, y a los que acudía con mayor frecuencia.

    Aquella tarde de verano, en un arrebato de valor me atreví, y bajé a los aseos de dicha plaza, a eso de las 20:30, una hora a la que no solía acudir. Iba caliente y excitado a más no poder. Había bajado las escaleras a toda prisa con cierto nerviosismo, pero ya estaba allí.

    Entré en los aseos de caballeros, nada más entrar, había que girar a la derecha. Allí pegados a la entrada a mano derecha estaban los 3 urinarios, siguiendo el pasillo, a esa mano derecha había 3 retretes, quedando de frente una puerta donde guardaban los utensilios de limpieza. A la entrada y pegada a la pared de la izquierda, mirando justo a la puerta donde guardaban los utensilios, había un lavamanos, y luego seguía toda la pared de la izquierda, recubierta de azulejos, donde no había nada.

    Al entrar ya me encontré con que los urinarios estaban los 3 ocupados, eran 3 hombres maduros los que allí se encontraban meando, o al menos eso parecía. Quedé algo sorprendido al ver que había tanta gente, por lo que después de quedarme unos segundos parado y viendo que eran 3 hombres mayores, seguí por el pasillo, dispuesto a meterme en uno de los retretes. Pero ¡oh sorpresa! Si los urinarios estaban todos ocupados, en el pasillo había 3 hombres. Todos estaban mirando para el retrete del medio, y al verme entrar a mí, uno se metió en el primer aseo, otro dio media vuelta pasando por mi lado hacia los urinarios, y el tercero, que fue el que más feo y bajito me pareció de todos, se quedó mirando para mí.

    Con una sonrisa en la cara, me escudriñó de arriba abajo, volviendo la vista a lo que estaba ocurriendo en ese segundo aseo, el cual se encontraba con la puerta abierta y de donde salían jadeos y voces.

    No me quedó otra opción que pararme, pudiendo ver lo que estaba ocurriendo en dicho aseo.

    ¡Joded! Había otro hombre con un joven menor que yo, al que tenía con los pantalones bajados hasta los tobillos, al que le estaba dando por el culo.

    Los retretes eran de los que hay que ponerse de cuclillas para defecar, y lo tenía con las manos apoyadas en la pared lateral, donde se podía ver cómo le entraba y salía la verga por el culo a aquel jovencito, el cual no dejaba de jadear mientras lo estaban cogiendo.

    Dios que morbo me dio ver aquello. Si ya iba caliente y excitado, el ver como le entraba la verga por el culo al chaval aquel, hizo que mi polla se pusiera tiesa al momento, recorriéndome por todo el cuerpo una sensación extraña de placer, excitándome aun más de lo que ya estaba.

    En esos momentos quedé paralizado sin saber que hacer, no sabía si dar media vuelta y salir de allí escopeteado, o esperar a que quedara algún urinario libre, y dejar que me dieran por el culo como le estaban dando al chaval aquel.

    Al momento el nerviosismo y vergüenza que me entró me hizo temer por que pudiera venir alguien y reconocerme. Me di cuenta de que era una hora en la que podía venir por dichos aseos un hombre que había sido pareja de un tío mío, el cual yo había descubierto que eran gays, y aunque mi tío había fallecido hacía poco, seguíamos teniendo trato con su pareja, al cual mi familia siempre había pensado que simplemente eran amigos y compañeros de trabajo. Yo que hacía unos 4 años que lo había descubierto, nunca les dije nada, cuando empezaba a descubrir mi homosexualidad. Pero no hacía ni un año que un día estando con dicha persona, después de haberme cabreado por una tontería, le insulté llamando maricón, que era un puto maricón de mierda. Eran los años en que yo no aceptaba mi homosexualidad, y ese día estallé faltándole al respecto e insultándolo gravemente. Luego me arrepentí, y aunque le había pedido perdón, sentía vergüenza confesarle de mi condición sexual. Nunca me atreví a decírselo, y me daba mucha vergüenza que pudiera descubrir mi homosexualidad. Hacía 2 meses que estuvo a punto de descubrirme, y aunque realmente no se si lo llegó a descubrir, él nunca me dijo nada, y nada me reprochó si llegó a saberlo. Fue no hacía mucho, un día en que andaba yo paseando por los jardines de Méndez Núñez en busca de una polla que me follara, que casi tropezamos. Cuando lo vi, di media vuelta saliendo como alma que lleva el diablo. Al ser él una persona ya mayor, supuse que, al ser de noche, y no tener ya buena vista, no llegó a reconocerme. Yo sí pude verlo perfectamente, al igual que el pudo verme y reconocerme a mí. Sin embargo, él nunca me dijo o insinuó nada de nada. Hoy me arrepiento de no haberle confesado mi homosexualidad, porque realmente con nosotros siempre fue una buena y gran persona. Pero por aquel entonces, yo estaba aterrado de que pudiera descubrirme, y sabía que a esas horas pudiera ser que frecuentase aquellos aseos.

    Y en eso estaba pensando, viendo cómo le daban por el culo a aquel chaval. Cuando de repente el hombre maduro que estaba en el pasillo delante de mí mirando como le daban por el culo a aquel joven, sujetándome por la muñeca, tira por mí mandándome que pasara para el último aseo, apartándose él y así aprovechaba a taparme la salida. Estoy seguro de que el muy cabrón vio mis dudas, y antes de que saliera de aquellos aseos, me hizo pasar para el final del pasillo, dejándome libre el último aseo y de esa manera poder aprovecharse de mí antes que cualquiera de los que allí estaban.

    Sin soltarme la muñeca, va y me dice: mira mira, mira como se cogen al chaval, no quieres que te cojamos a ti también. Mira como le gusta y como está disfrutando, me decía dejando que viera como le daban por el culo al joven.

    Llevó mi mano a su entrepierna, frotándola por su paquete, mientras decía, mira lo que tengo para darte, te gusta ¿eh?

    Anda que, seguro que lo estás deseando, me dijo llevando su otra mano a mi culo empezando a meterme mano.

    Como veía que no le protestaba y decía nada, quedándome paralizado mirando como le daban por el culo al adolescente aquel, soltándome la muñeca por la que me sujetaba frotando mi mano por su paquete, con esa mano empezó a sacarse la verga, mientras con la otra seguía manoseándome el culo.

    Cuando me di cuenta, el hombre aquel ya tenía su verga de fuera, y mi mano estaba agarrándosela.

    Medio hipnotizado le mire a la cara, pudiendo ver como se relamía los labios con la lengua, sin dejar de sonreír, mirándome a los ojos.

    Anda, tócala y acaríciala, que lo estás deseando, me decía pegándose a mí, mientras empezaba a aflojarme el cinturón, a la vez que me iba arrinconando contra la puerta de donde se guardaban los utensilios de limpieza.

    Dios, todos estaban mirando como me empezaba a desabrochar el pantalón teniéndome allí arrinconado y como le daban por el culo al chaval en el aseo del medio. Nadie decía nada, todos miraban teniendo la polla de fuera, acariciándosela.

    Yo que con la calentura y excitación que llevaba, ya no pensaba en nada, solo tocaba la polla del hombre aquel que me estaba bajando los pantalones. El cabronazo tenía una polla bastante gorda, y unos testículos grandes y bien calientes. No era el más guapo, más bien parecía el más feo y bajo, además de casi calvo y algo panzudo.

    Mientras el que me tenía arrinconado me iba bajando poco a poco el pantalón y slip, a la vez que me iba manoseando y diciendo: Ufff maricón que bueno estás, ya verás cómo vas a disfrutar con mi polla en tu culo, te voy a dejar bien preñado, te voy a hacer gemir como a toda una zorrita. Pude ver como uno de los mirones, iba hacia la puerta de salida y cerraba la misma. Se ve que aquellos no era la primera vez que frecuentaban aquellos aseos, y al ver como se estaba poniendo aquello, no querían que pudiera bajar nadie más y pudiese terminar aquella orgía que parecía estaba a punto de comenzar.

    Yo que ya estaba pegado a la puerta del cuarto donde se guardaban los utensilios de limpieza, con los pantalones y slip resbalando por mis piernas, cayendo sobre mis tobillos, siendo manoseado por el hombre aquel, que ya empezaba a subirme la camiseta que llevaba puesta, dejando mi torso al aire y llevaba su boca a mis pezones que estaban erectos y duros por la excitación que tenía, empezando a morderlos y chuparlos.

    Solté un gemido estremeciéndome, ¡ohhh! ¡ooohhh ohhh! Exclamé suspirando al notar la boca de aquel hombre mordiéndome los pezones y sus manos subiendo mi camiseta, mientras me iba manoseando todo el cuerpo.

    Podía ver como le seguían dando por el culo al chaval, y como todos se amontonaban en el pasillo, viendo cómo se follaban al chaval, y como me iba desnudando a mí, aquel hombre, haciéndome suspirar soltando gemidos.

    Así maricón, así, deja que te desnude y de por el culo que lo estás deseando.

    Mira como le dan por el culo al maricon, mira. ¿Tienes envidia verdad? Pues no te preocupes, que yo te voy a complacer. Ya verás como vas a disfrutar y gozar con mi polla en tu culo. Me iba diciendo aquel hombre mientras iba tallando todo mi cuerpo con sus manos, a la vez que chupaba y mordía mis erectos y excitados pezones.

    Yo que ya no podía pensar nada más que en lo excitado y caliente que estaba, me dejaba hacer. Con mis manos tocaba y acariciaba la polla y cojones de aquel hombre, acariciándola y dejando que me fuese desnudando y metiendo mano.

    No me importaba la gente que había, ni si me estaban viendo, en aquellos momentos estaba tan pero que tan caliente, que nada me importaba, solo me dejaba hacer y llevar por aquella excitación que sentía.

    Cogiéndome por la cintura, me hizo girar, poniéndome de cara a la puerta donde estaba pegado, quedando mi culo delante de aquel hombre.

    Pasó su mano por la raja de mi culo, volviéndola a pasar de nuevo, haciendo que me abriera de piernas, mientras él, metía su mano entre mis piernas, tocaba mis pelotas y me decía: ¡Uy que culo mas rico tenemos!

    Con sus dedos buscaba la entrada a mi ano, a la vez que con la otra acariciaba mi polla meneándola. Así maricón, así, mira que empalmado estás. Anda ábrete de piernas y déjame ver tu lindo culo, decía presionando con su dedo mi ojete.

    ¡Oh maricón! Mira que culo, mira que calentito estás, decía introduciéndome un dedo en él.

    ¡Ohhh! Gemí al notar entrar su dedo, ¡ooohhh! Volví a gemir notando como lo removía en mi interior, haciendo que mi esfínter se fuese dilatando.

    Mira que bien se abre, maricón. Decía introduciéndome un segundo dedo en el culo, mientras seguía meneándome la polla con la otra mano.

    ¿te gusta eh? Te gusta, maricón.

    Venías con ganas, ¿eh? Claro que sí, maricón, si hasta nos vienes lubricado y preparado para ser follado.

    Sacó los dedos de mi ano, empezando a aflojarse el cinturón y desabrocharse el pantalón, bajándose un poco este junto al calzoncillo, pudiéndosele ver el pubis y la polla tiesa y lista para introducírmela hasta los mismísimos cojones.

    Giré la cabeza para ver lo que hacía, pudiendo ver como se bajaba un poco el pantalón, y como su verga tiesa y dura como un fierro, brillaba apuntando a mi culo.

    Me puso una mano en la espalda, dejándome pegado contra la puerta, a la vez que me decía: Quédate así no te muevas, maricón, que vamos a meterte la polla que estás deseando, en este culo caliente y vicioso que tienes.

    Sujetó mis caderas con sus manos tirando por ellas, haciendo que me curvara dejando pegado mi pecho y manos sobre aquella puerta, y colocando su verga en la entrada a mi ano, empezó a tallarme el ojete, hasta que este fue cediendo, dejando que su verga fuera entrando en mí.

    Así maricón, así, relájate y deja que se abra tu culo, me decía, introduciéndome la verga en él. ¡Ohhh! Exclamó dando un bufido a la vez que movía su pelvis y tiraba de mis caderas hacia él, enterrándome toda la verga en el culo de una estocada.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Grité a la vez que me estremecía poniéndome de puntillas.

    Calla maricón, calla que ya la tienes toda dentro, me decía pegándose todo lo que podía a mí.

    Bombeó varias veces su pelvis introduciéndome su verga, a la vez que se colocaba mejor dejándome ensartado en su polla, manteniéndome sujeto con sus manos por mis caderas.

    Así maricón, así, relájate y deja que se abra tu culo, ya verás que rico sabe y como disfrutas con mi polla dentro tuya.

    Volvió a darme varias culeadas introduciéndome más su verga en mi culo, y sujetándome por las caderas mientras me tenía enterrada su polla hasta los mismísimos cojones, tiró por mí, diciéndome: Ven maricón, ven para aquí, así, así, decía apoyándose sobre la pared de azulejos, quedando yo mirando para el aseo que estaba delante mía.

    Aaaaasí maricón aaaasí, decía exhibiéndome y dejando que los demás vieran como me daba por el culo. Déjalos que te vean y puedan mirar cómo te doy por el culo, que vean como disfrutas, maricón, decía metiéndome la polla por el culo.

    Yo me mantenía inclinado con el culo pegado a su pelvis, las manos estiradas alcanzando apenas el marco de la puerta del último aseo, sujetado por las caderas con sus manos. Podía ver cómo seguían dándole por el culo al adolescente, y como este miraba junto al resto, como empezaban a darme por el culo a mí.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el hombre que me estaba dando por el culo, ensartándome una y otra vez su polla en mis entrañas.

    Mira como disfrutan viendo como te cojo, mira maricón, mira cómo tienen las vergas, decía clavándome hasta los cojones su polla.

    Yo apoyándome ligeramente en el marco de la puerta, mordía mi labio inferior, gimiendo y jadeando, viendo como aquellos hombres miraban como me follaban en el pasillo del aseo público, ¡ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Gemía derritiéndome de gusto, mientras la verga de aquel tío me taladraba una y otra vez el culo.

    Poco a poco iban acercándose más, hasta que uno de ellos, poniéndose delante mía, tiró de mi camiseta, sacándomela por la cabeza. La tiró al suelo, y dejando que me apoyara en sus hombros, empezó a morderme el cuello mientras me acariciaba con sus manos mientras el otro seguía dándome por el culo.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemí al notar como me mordían el cuello mientras me daban por el culo. Dios, mi cuerpo se estremecía, empezando a temblarme las piernas.

    Me abracé al que me mordía el cuello, mientras el otro seguía dándome por el culo. Al ver como me retorcía de gusto y me abrazaba a él, siguió con sus mordiscos por el cuello, mientras buscaba mi mano para llevarla a su polla.

    Dios, la agarré con todas mis ganas, empezando a descapullársela mientras se la meneaba, dejando que fuese mordisqueando mi cuello, hasta que este llegó a mi boca, empezando a morderme el labio inferior. Ahí ya no pude más, abrí la boca, dejando que metiera su lengua en ella, empezando yo a succionarla y morderle los labios.

    Dios que placer estaba sintiendo, uno que me estaba dando por el culo manteniéndome inclinado, haciéndome gemir cada vez que su polla tocaba mi próstata, y otro viejo mordiéndome el cuello y comiéndome la boca, mientras yo le agarraba la polla meneándosela.

    Con el bombeo que me daba cada vez que me enculaba el que me estaba dando por el culo, no pude más que apoyar la cabeza sobre el hombro del viejo que tenía delante mía. Dejando que mordiese mi cuello mientras yo agarraba su polla meneándosela, sin poder dejar de gemir.

    Así maricón, así, chilla y disfruta, me decía el viejo que iba mordisqueando el cuello.

    Te gusta, ¿eh maricón? Me decía acariciándome con sus manos y apretando mis erectos pezones. Anda se bueno, y chúpame la polla que estoy a punto de correrme.

    Justo en el momento que me inclinaba un poco más para meterme aquella verga en la boca a la que no dejaba de menear, el que me estaba dando por el culo, empezó a bombearme más fuerte y profundo, escuchándose el golpeteo de su pelvis y pelotas golpeando mi culo, plof, plof plof, a la vez que soltaba unos bufidos, gritando que se corría.

    Me corro, me corro, gritaba empezando a eyacular dentro de mi culo.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Decía preñándome el culo con su leche.

    Cuando terminó de eyacular, sin sacarme la polla y mientras recuperaba el aliento, iba acariciándome con sus manos el culo, y diciendo: Ufff que bueno, maricón, que culo tienes cabrón.

    Ahora que ya había parado de embestirme el que me estaba dando por el culo, pude llevar la polla del otro viejo a la boca, la cual empecé a chupar como un loco. El cual, sujetándome la cabeza, impulsaba su pelvis introduciéndome todo lo que podía aquella verga en lo más profundo de mi garganta.

    ¡Ohhh siiií maricón! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba metiéndome la polla en la boca mientras yo me sujetaba con una mano a él, y con la otra le acariciaba las pelotas.

    El que terminaba de darme por el culo, después de salirle la polla de mi culito, dándome unas palmadas en él, se apartó yendo al lavabo, donde se puso a lavar las manos, a la vez que se vestía.

    No tardó nada otro de aquellos viejos que nos miraban, en ocupar el puesto del que terminara de darme por el culo.

    Sin decir ni preguntar nada, se colocó detrás de mí y después de abrirse el pantalón y bajarlo un poco dejando al aire su pelvis y genitales, llevó la punta de su polla a la entrada a mi culo, y mientras me sujetaba por las caderas, empezó a introducirme su chorizo por el culo.

    Yo que estaba chupando la verga del otro viejo, abrí exageradamente los ojos y la boca, sin poder soltar más que unos murmullos, mmm, al tener en mi boca la polla del otro viejo, notando como me abrían el culo, introduciéndome una verga descomunal.

    Dios, tenía el culo dilatado y lubricado a más no poder, y aquella polla que me estaban introduciendo por el culo, me estaba abriendo en canal. Joder aquello me llenaba por completo, menos mal que terminaban de darme por el culo, dejándome bien abierto y dilatado, si no aquel pedazo de verga me hubiera destrozado el culo.

    Cuando noté que aquella polla llegaba al tope de mi culito, sintiéndole los cojones y pelvis pegados a mi ojete, respiré profundamente varias veces.

    Justo en ese momento, la polla del que se la estaba chupando, empezó a escupir semen, llenándome la cara y boca con su esperma.

    ¡Ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Me corro, me corro, gritaba el viejo al que le chupaba la polla.

    Después de recibir varios trallazos en la cara y boca, metiéndome la verga en la boca, empecé a chupar y tragar todo el semen que iba soltando.

    No dejaba de chuparle la polla, cuando el que me había introducido el pedazo de vergón por el culo, empezaba a bombearme.

    Dios, tuve que volver a abrir la boca, suspirando profundamente mientras jadeaba, teniendo que sujetarme al marco de la puerta del aseo, ya que el viejo que se había corrido en mi cara y boca marchaba hacia el lavabo.

    En esos momentos pude fijarme de nuevo en el adolescente al que le estaban dando por el culo cuando había entrado en los aseos, viendo que ahora lo estaban follando otros 2. Uno que no parecía tan viejo le daba por el culo, y otro le follaba la boca. Solo quedaba uno de los mirones, que se estaba pajeando como un poseso, viendo como nos follaban al adolescente y a mí.

    Menos mal que el que se limpiaba en el lavabo, había vuelto a cerrar la puerta de los aseos públicos al marcharse los 2 primeros que nos dieron por el culo al adolescente y a mí, si no, podía haber entrado alguien y descubrir aquella orgía que había en los aseos públicos, y a saber que hubiese pasado.

    Tanto el adolescente como yo, gemíamos y jadeábamos sin cesar. Se escuchaban nuestros jadeos y gemidos, y a los demás que nos estaban follando, sus insultos, y el golpeteo de sus pelvis y cojones, golpeando nuestros glúteos mientras nos daban por el culo.

    Plof, plof plof, se escuchaba repetidamente.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el que me daba a mí por el culo, bombeándome rápido, ensartándome la polla profundamente.

    Yo sujetándome al marco de la puerta de aquel aseo público, sudaba por todos mis poros, con la cara manchada de esperma, mi polla bamboleando mientras me daban por el culo, salpicando gotas de semen sin parar. Tenía mi polla toda pringada y escurriendo gotas de semen, viendo como se follaban al joven, y como el mirón que quedaba, se pajeaba como un poseso mirando ahora para mí, viendo cómo me enculaban.

    Yo que no podía apartar la vista de la polla de aquel mirón veía como se pajeaba, deseando llevármela a la boca, y que se corriera en ella, haciéndome tragar su corrida.

    Pero aquel hombre no se acercaba, seguía pajeándose, mirando como me daban por el culo.

    Yo seguía allí inclinado sujetándome como podía al marco de la puerta, siendo follado por aquel viejo que no paraba de gritar, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Ensartándome una y otra vez la polla en el culo, mientras el mirón allí seguía pajeándose como un poseso, sin dejar de mirar como me daban por el culo.

    Ya los que se estaban beneficiando al adolescente, habían terminado de follarlo, y al salir estos del aseo, hicieron que el que se estaba pajeando, se acercara más a donde me estaban dando por el culo, pudiendo yo echar la mano y tocarle el rabo mientras se pajeaba.

    Dios, ardía en deseos por agarrarle la polla y llevármela a la boca, y cuando estaba a punto de conseguirlo, este empezó a eyacular. Soltó varios trallazos de semen que fueron a pegar en mi pecho, cuando me inclinaba para meterme la polla en la boca. El hombre aquel que parecía el más joven de los que allí había, salvo el chaval y yo, dando unos fuertes gruñidos mientras se pajeaba mirando como me daban por el culo, empezó a escupir semen por la polla, cayendo la mayor parte de la corrida por mi pecho.

    Llevé mi mano a sus genitales, y aun terminando de soltar las últimas gotas de esperma, introduje aquella verga en mi boca, empezando a succionarla, dejando que se derramaran las últimas gotas en ella.

    El hombre aquel dejando que le succionara la polla derramándose en mi boca sus últimas gotas de esperma, puso sus manos sobre mi espalda, y mientras se retorcía de gusto, impulsaba su pelvis mientras frotaba mi espalda con sus manos, dejando que yo terminara de succionar su polla extrayendo los últimos restos de semen.

    En ese mismo momento, el viejo que me daba por el culo empezaba a darme unas fuertes y profundas envestidas, gritando que se corría.

    Ya, ya me vengo, ya me vengo, gritaba aferrándose fuertemente con sus manos a mis caderas, haciéndome gritar a mí, por la profundidad de las envestidas que me estaba dando, ¡ohhh ooohhh ohhh! Notaba como su pelvis y genitales golpeaban mi culito, y aquella verga que me estaba dando por el culo, dejándome abierto en canal, empezaba a hincharse en mi interior derramando su semen en lo más profundo de mis entrañas, dejándome bien preñado.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el viejo preñándome con su leche. Una vez terminó de eyacular, sin sacarme la polla del culo, llevó su mano a mi polla, empezando a meneármela, haciendo que me estremeciera, empezando a correrme sobre el suelo de aquellos aseos públicos, mientras seguía empitonado por su verga, y las manos del otro hombre, acariciándome la espalda.

    ¡Ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Me corro, me corro, gritaba temblándome las piernas mientras mi polla soltaba varios trallazos de leche.

    Una vez terminé de eyacular, fuimos recuperando el aliento, y después de salir su polla de mi culo, levantando el slip y pantalón, recogí mi camiseta del suelo, fuimos al lavabo nos aseamos un poco, y después de vestirnos, abrimos la puerta de aquellos aseos, empezando a salir todos poco a poco. Tanto yo como el adolescente y el último que me dio por el culo, fuimos los últimos en salir de allí.

    El viejo aún se aprovechó y mientras estuvimos allí, no dejó de meterme mano toda la que quiso. Cuando por fin subía las escaleras, marchando de aquellos aseos públicos, llevaba el culo bien abierto, repleto de leche, el cuerpo con olor a semen, y la calentura aplacada.

    Podéis contactar o escribirme a:

    [email protected]

     

  • La mas trola de las amigas de mi mujer

    La mas trola de las amigas de mi mujer

    Esto que cuento hoy es una experiencia vivida hace unos dos meses, y que hasta el momento no se ha repetido ni continuado, aunque quizás sea lo mejor, el que juega con fuego termina quemado.

    Cómo comenté en mi anterior relato, soy vigilador nocturno, tengo 32 años y hace 7 estoy casado con Daiana una mujer excelente y una perra en la cama. Pero bueno, yo no puedo dejar pasar las oportunidades que se me presentan.

    En mi trabajo, las guardias son de doce horas y en el puesto en que estoy, estoy sólo. Por eso mismo, cualquier cosa que ayude a pasar el tiempo y hacerle frente al aburrimiento, es bienvenida.

    Hoy por hoy las aplicaciones de chat y encuentros como Badoo o Tinder por nombrar las más conocidas… son los mejores aliados para apurar las horas. En uno de estos sitios conocí a Belén, infartante colorada con quien empezamos a hablar. Como quienes estamos en esos sitios solemos saber el motivo por el cual estamos ahí, la charla no tardo en volverse sugerente y prontamente erótica.

    Sus fantasías, las mías. Sus poses favoritas y las mías. Las cosas que me haría y cuáles le haría yo, iban y venían en el chat en un ping-pong cada vez más caliente. Las palabras escritas poco podían hacer ya para complacernos y fue entonces que las fotos tomaron su lugar, escalando cada vez más en explicidad y morbo.

    Tanto era así que llegué a esperar ansioso las madrugadas que me comunicaba con Belén, y en mis días de franco extrañaba nuestra caliente virtualidad. La verdad es que no sabía nada de ella, ni ella de mi… pero lo que si sabíamos era calentamos mutuamente, y mucho.

    Uno de esos francos en los que hacía nada en mi casa, Daiana, mi mujer, me comenta que ese día vendrían a casa compañeras del profesorado a preparar una exposición. La idea me molestaba un poco pero me daba tiempo para estar sólo y tranquilo en mis cosas, así que no me cayó tan mal.

    Entrada ya la tarde empezaron a llegar sus compañeras. Mientras llegaban todas, yo hacía mates y hablaba de nada amenamente haciendo de buen anfitrión. Un auto para afuera y Daiana sale… escucho que dice «Decile que pase un ratito» y otra voz responde… «No, ya se va al trabajo… Nos vemos mañana amor»

    Entraron. ¿Quién caminaba junto a mi mujer? No podía creerlo pero ahí venía, con una cara de asombro que presumo era idéntica a la mía, aunque juro que me esforcé en actuar natural pero eso casi nunca sale bien… Belén se me acercaba y nos saludamos con un beso en la mejilla mientras nos presentaban… bah, me presentaron a Carolina, su verdadero nombre.

    Necesitaba salir de ahí, no porque me haya asustado o por nervios, ¡la calentura que me agarró en ese momento era indisimulable! Así que con la excusa de dejarlas estudiar tranquilas me retire a «Bañarme y acostarme un rato».

    Subí a mi habitación, abrí la ducha, me desvestí, tome mi teléfono y empecé a mandarle fotos mías de ese momento… estaba como embriagado de calentura, loco… como ella lo diría.

    *¿Qué haces boludo? ¡Estás loco!

    *¿Me vas a decir que no te gusta? ¿O ahora que me viste ya no querés fotos?

    *Déjate de joder! ¡Sos el marido de mi amiga!

    *Vos sos la mujer de alguien por lo que vi también…

    *Pero es distinto! Vos no lo conoces, Dai es re buena mina no se merece que la caguen.

    *Tenés razón, además es re atorranta tu amiguita, no sabes lo putita que se pone cuando la cojo…

    *Te vas a la mierda… Eso no me interesa, y además… más puta que yo no… eso seguro!

    *¿A si? Demostralo…

    Mientras su respuesta demoraba, mi ansiedad aumentaba, y mi excitación también. Realmente jamás espere escuchar subiendo las escaleras a mi mujer diciendo que tenía algo que pedirme, si podía alcanzar a Carolina (Belén) hasta su casa porque se descompuso su madre y el marido no podía buscarla porque estaba trabajando… Ella esperaba irse viajando junto con las demás, pero para volver sola no tenía forma…

    «QUÉ HIJA DE PUTA»

    Eso pensé… y ahora mientras lo escribo eso mismo vuelvo a pensar.

    Por supuesto fingí desgano y contrariedad ante la solicitud, y aproveche para mentir que había quedado en ir a jugar a la pelota. Daiana me lo pidió por favor…que primero la deje a su amiga y después vaya a «lo mío».

    Acepté, claro. Me cambie de ropa, prepare «mis cosas», saque el auto y espere afuera. Ella salió, saludo con un beso a Daiana, abrió la puerta trasera y entró. Yo salude a mi mujer, le pregunté hacía dónde íbamos y arranque. Dos cuadras después doble para quedar fuera de vista y frene.

    Ella bajo, salió y entró al asiento del acompañante. No emitimos sonido alguno y entonces…

    -¿Belén o Carolina? ¿Cómo tengo que decirte?

    -Puta decime. Sabes que eso me encanta…

    Y diciendo eso me beso, y metió su lengua con ganas mientras empezó a amasarme la verga por encima del pantalón… Puse la marcha y arranque, ella bajo mi cierre sacó mi pija y bajó ella… me peteaba como una profesional mientas yo manejaba lentamente al telo. En la entrada, se acomodó en su lugar, y entonces ingresamos.

    -Malo no me diste lechita -Dijo…

    Bajamos del auto y fuimos a la habitación. Yo no hable. Ella había tomado la iniciativa hasta ese momento, pero ahí adentro no. Ahí yo iba a ser su macho, su dueño y ella mi puta complaciente.

    -Desnudate, acostate y abrite bien.

    Ella sonrió sorprendida, pero en ese instante comprendió su papel y comenzó a llevarlo a cabo gustosa. Me clavó la mirada y sacó su remera, se desprendió el corpiño y liberó esas dos enormes tetas, rozó sus pezones rosados con la yema de sus dedos mayores y empezó a bajar, apenas tocando su piel, por su vientre hasta llegar al botón de su jean…Desabrochó el botón y bajó su cierre…

    Sin sacarnos los ojos de los ojos del otro bajo su pantalón muy despacio… terminó de desnudarse moviéndose en una lenta y excitante danza… se recostó y agarrándose las piernas las abrió como un compás

    -Así papi? ¿Qué me vas a hacer?

    – Lo que yo quiera te voy a hacer.

    – Si papi, coje a tu puta papi…

    Me saque mi ropa y quede en bóxer… y le dije que no iba a cogerla… no todavía.

    Me tire de lleno a esa Conchita rosita y depilada… apenas si la tocaba con la punta de mi lengua… esa cancha perfecta, mojada, caliente toda para mi… me tome el tiempo necesario para darle una chupada como se merecía… la lamí toda… por fuera y por dentro, de arriba a abajo y al revés, de un lado a otro… lento y presionaba fuerte con mi lengua, la saboreé, la comí, abrí mi boca y succioné sus jugos, su placer, daba latigazos en su clítoris bien rápido mientras metía dos de mis dedos en ese agujero caliente y con la yema de mis dedos frotaba esa rugosidad que la hacía arquear su espalda, gritar, pedir que pare… pedir que siga… estremecerse y temblar hasta acabarse encima mío… Deguste su orgasmo como quien disfruta del manjar de la mesa de un rey.

    -Cógeme ahora…

    – No. Date vuelta y ponete en 4

    Lo hizo, y bajando los hombros dejó en todo su esplendor ese culo hermoso, blanco de nalgas firmes y deseosas… Culo que no tardo en ponerse rojo a causa mis nalgadas, ella gritaba y se movía como si una cerca estuviese cogiéndola, lento, en un vaivén pronunciado. Cada uno de los golpes de mi mano era acompañado por un gemido, lo cual para mi era música.

    Apretaba sus tetas contra el colchón, y las frotaba ahí mientras yo disfrutaba de la vista. Pero la verdad es que no aguantaba más… esa hembra, esa colorada caliente y puta me tenía más que loco…

    Mi poronga estaba como una piedra, la saque y la acomode en la entrada de su vagina. La movía, frotaba su hueco, metía la cabeza de mi verga y la sacaba… Ella pedía por favor…

    Agarré su cintura, apoye mi rodilla en la cama y se la metí hasta el fondo… entró sin ninguna objeción. Patinando en la liquidez de su calentura, estaba más que caliente mojada y apretada. Se sentía como la mismísima gloria.

    -Ay si hijo de puta cogeme!

    Después de unos segundos con lo pija enterrada pero inmóvil empecé con el bombeo… no tardamos en tomar velocidad… Ella hablaba como una puta sucia y pocas cosas me calientan más que eso… yo le tiraba del pelo y la seguía nalgueando cada vez con más violencia… sentía que estábamos por acabar y por nada del mundo quería perderme su carita de puta al hacerlo…

    La di vuelta yo. Tome sus piernas y las subí a mis hombros. Agarré bien fuerte sus tetas y mientras las amasaba la cogí con fuerza… después de unas cuantas embestidas… llego la estocada final. Volqué mi cuerpo encima del suyo… empujando con mi pelvis en el último rincón de su abismo húmedo. La poronga me latía dentro suyo mientras largaba toda la leche que esa puta había ganado.

    Ella… se estremeció… su cuerpo se contaría en espasmos involuntarios y apretaba con su concha mi verga mientras ahogaba un agudo grito de éxtasis. La expresión de su cara era la de una puta bien cogida.

    Esta vez me recosté a su lado… mi puta miraba mi pija a «media hasta» y como buena trola bajo a limpiarla…

    -Ay papi que rico… me encantó como me cogiste… me encanta ser tu puta… ¿No cierto que soy la más puta papi? Mira cómo te agradezco… – decía mientras agarraba mi verga y la metía en su boca para dejarla bien limpia…

    Me prendí un cigarrillo mientras disfrutaba de las sensaciones y de la vista…antes de notarlo, ya estaba duro otra vez… Ella la puso entre esas tetas enormes y comiendo como una trola alzada me pajeo hasta que le volví a acabar esta vez en esas tetas hermosas…

    Junto toda la leche y se la tomo como una gatita… después de eso nos cambiamos y nos fuimos. La lleve hasta su casa y me dijo que la paso muy bien pero que se sentía rara en ese momento. Quedamos en hablar. Pero eliminó su cuenta virtual… así que hasta hoy no volvimos a comunicarnos… Pero constantemente me manda saludos con mi mujer y según ella fui «todo un caballero» que supo cómo tratarla en ese momento tan especial…

    Espero les guste! Siempre son bien recibidos comentarios y sugerencias!

    Pablo.

     

  • Lup Dup, el latido de un corazón

    Lup Dup, el latido de un corazón

    Siempre he dicho que el corazón no es el órgano más importante, de hecho todos lo son. Trabajan en conjunto y en sintonía para que nuestro organismo lleve todo en un perfecto control y de esta manera poder realizar nuestras acciones día a día sin ningún problema, sin embargo nos hemos puesto a pensar que hay más allá de la química, la biología y la fisiología de nuestro cuerpo, por qué hay reacciones, estados, y respuesta inespecífica que salen de nosotros sin ningún motivo.

    Sera realmente un error de nosotros mismos, proporcionada de manera hereditaria como fallo de las poblaciones humanas por las factores genéticos, geológicos, climáticos, sociales y sanitarias que se dieron en un pasado, o como un castigo divino de la naturaleza incluso dada por dioses, o termina siendo nada pero la misma vez todo; yo creo que el ser humano es algo indefinido porque así como dicen que nunca terminas de conocer a una persona así también nunca terminas de conocer tu cuerpo y la capacidad que puedes lograr hacer con él, tanto bueno como malo, pero más malo que bueno, porque lo malo corre por nuestras venas hasta que acabamos de ceder siendo esto la luz de nuestros días y el estudio de nuestras noches volviéndose un dulce pecado en compañía.

    Estoy en tercero de residencia optando por especialidad de cardiología, sé que es irónico decir que el corazón no es importante cuando me asemejo al de la misma manera que en sus fases de sístole y diástole, me estreso y luego me relajo, pero primero me excito para poder empezar y terminar sonriendo o llorando. ¿Podría ser el dolor un placer?, ¿El cansancio un símbolo de esfuerzo y estrés?, ¿Y la excitación causada por algo nuevo y desconocido sin saber si te gustara o no? ¡Aquí llega la fantasía! Es así el estudio y el sexo.

    -Vanessa, el paciente de la sala 08 de consulta externa te está esperando hace 3 horas, ¿has terminado con el expediente post-operatorio o tendré que trasladarlo? – Dijo en un tono seco y áspero Carolina, la enfermera.

    Levante lentamente la mirada del expediente y mi vista se centró a ella, la cual ni me estaba viendo, tenía la cabeza agachada viendo la hoja de signos vitales y lo que creía tener un electrocardiograma. Se miraba desvelada, sus ojeras la delataban y su cabello castaño estaba alborotado con una moña alta, pero aun así mantenía en perfecto estado su uniforme blanco.

    Suspire, levantándome y dándole el expediente. – Si ya he terminado, puedes darme la lista de mis pacientes correspondientes hoy en día.- Le dije, ella asintió y me dio los registro. – Gracias y Carolina, ¿puedes traerme una taza de café por favor? – Le pedí, regresando nuevamente al asiento. Ella me miro indignada pero luego asintió cerrando la puerta.

    Tenía 26 años y sentía que mi cuerpo había agotado sus reservas como 10 años más, suspire y abrí los expedientes. Comencé a leerlos y respire hondo a leer el primer expediente.

    Nicolás Vicente.

    Me levante perezosamente y abrí la puerta llamando al paciente. Él se levantó rápidamente y me quedo viendo con una mirada fría, examinadora y pausada. Vicente, era un paciente de meses atrás ingresado en emergencia por intoxicación de monóxido de carbono, y luego trasladado en cuidados intensivo, posterior a su recuperación tuvo unas consultas externa de cardiología, siendo su situación actual aparentemente bien, pero por historial de antecedentes familiares a regresado varias veces a consulta para chequear su estado de vida sobre su organismo, especialmente corazón aunque yo aseguró que es por otro motivo.

    -Buenas Tardes Dr. Hans la eh esperado durante 3 horas. – Dijo en tono molesto. Sonreí levemente. Sus ojos azules me miraban detenidamente.

    -Disculpe usted, tenía que arreglar unos asuntos en quirófano. Sabe que siempre trato ser puntual con mis pacientes, disculpe por el retraso. – Le dije abriendo la puerta del consultorio invitándole a pasar.

    Su cara cambio de parecer y rio seco. – Especialmente conmigo, sabe que es algo especial. – Dice y asiento. Él entra y se sienta, cierro la puerta y repito la acción del escritorio y comienzo a escribir en la computadora.

    -¿Cómo has estado Vicente? ¿Cómo te has sentido estos meses de nuestra ausencia?- Lo veo rápidamente. Él se relame los labios y entrecruza los dedos.

    Carraspea antes de hablar. -Pues realmente muy bien Doctora, pero como usted sabe, me gusta estar seguro que no tengo completamente nada así que estoy en sus manos. – Dice, asiento con la cabeza y me levanto para realizar el examen físico. – Sabe que he extrañado verla- Ínsita sonriendo mientras tomo la frecuencia cardiaca. Rio suavemente.

    -¿Y eso porque? -Pregunto retóricamente, sabiendo ya la respuesta. Él ríe bajo.

    – Sabe muy bien cómo me gustan las morenas, y usted es una chica muy bonita y sobre todo inteligente y delicada sobre su trabajo sigo sin creerme que no tenga novio. – Dice sin dejar de verme, subo mi mirada hacia el dejando el esfinomanometro.

    -¿Que te hace creer que no tengo novio?- vuelvo a preguntar retóricamente. Él ríe en alto. Y coge mi mano.

    -Doctora usted y yo sabemos muy bien que no podría. -Dice y quedo atónita. – Eso no está en su sistema, usted es una persona responsable y dedicada, no sale mucho con su compañero de trabajo y estoy segura que si llega a tener algo con alguien sería muy pero muy duradero. Estoy en lo correcto, no? – dice con una mirada divertida.

    Me rio suavemente. – Usted se ha imaginado cosas que no son Vicente. – Digo pero él se levanta de la camilla y pone sus manos en mis hombros. Lo veo detenidamente, y con un poco de miedo, sabía que Vicente tenía estados compulsivos y que era demasiado terco, su presencia me atemorizaba y podría sentir su atracción sexual hacia mí.

    -Vanessa, me gusta mucho tu mirada, esos ojos marrones son muy sensuales y provocativos y… -pauso deteniéndose en mi boca- Y esos labios carnosos, ufff- Resopla- Doctora debería de dejar de pintarse los labios de rojo. – Sus manos bajan y se posan en mis caderas atrayéndolas hacia él, pongo mis manos en su pecho tratando de alejarlo y bajo la cabeza. -Mírame a los ojos- Dice en tono obligatorio, niego con la cabeza.

    -Vicente sabes que vos y yo no podemos tener nada, nuestras personalidades son completamente diferentes, además mi trabajo me lo impediría por los turnos, las horas y… -Me interrumpe y me sube arriba de la camilla.

    Sus labios se posan en mi cuello y da pequeños besos en él. La coleta recogida daba una completa visión de él. Chillo une muerde, empujo fuertemente y lo quedo viendo mal. – Debo moverte con un médico hombre, te dije que si volvías hacer esto le diría a mi supervisor, esto no es ético ni profesional. -Digo molesta, saltando de la camilla al suelo. Me giro y el me coge del brazo.

    -¿Crees que no me doy cuenta que sales con otro, y que cuando estas en consulta conmigo choreas para que te folle esa boquita dulce que tienes? – Dice en tono molesto, frunzo el ceño y con mi mano derecha dirijo un golpe fuerte a su mejilla provocándome que me suelte ¡PLUS! – ¡Joder Puta! – Sus ojos azules se tornan oscuro de la cólera.

    Me muerdo fuertemente el labio-Tienes suerte que no llame a seguridad, ahora lárgate de mí consultorio sino quieres ir a la cárcel por acaso. -Le digo y ríe- Me eh dado cuenta que me sigues cuando salgo del trabajo y eh tenido q buscar rutas alternativas para alejarme de ti, así que déjame en paz. – digo frustrada.

    Vicente era un hombre alto, blanco, ojos azules y cabello negro, con una buena dentadura y musculatura, era terco, compulsivo, mentiroso y calculador. De hace meses me seguía y yo por no coger ningún problema no he abierto la boca. Él respira hondo y asiente con la cabeza. – Como quieras muñeca, transfiere a otro doctor u hospital pero esto no se quedara así. – Dice saliendo de un portazo, caigo rendida en la silla del escritorio, pensando las medidas preventivas que debí hacer desde un comienzo.

    Terminó mi turno a las 20:00 pm llego a casa 30 minutos después. Mi madre ha dejado una nota en la mesa diciendo que han salido a comer y que regresan en la madrugada, resopló indignada y cansada. No han dejado comida y me da mucha pereza hacer, así que probablemente pediré. Realizo el pedido, y luego me meto a la ducha. Pienso en el día largo y agotador que fue y lo único que quiero es comer y dormirme. Salgo, me pongo una bata de dormir, y camino a la puerta de entrada para recibir la comida, entregó el dinero, cojo y cierro.

    Tenía la música un poco en alto en casa mie tras paseaba en ella, voy hacia la cocina, y comienzo a buscar unos platos que se encuentra en la lacena, me pongo de puntillas para alcanzarlo cuando veo una mano que lo coge primero que yo y chillo. Me giro rápidamente y me pone una mano en la boca. Era Vicente, quedó con los ojos abiertos de par en par, él sonríe y luego me coge del cabello. Chillo por dentro, estoy muy asustada. Él me guiña y me tira hacia la mesa cayendo boca abajo sobre la madera, él se posa detrás de mí cogiendo mis manos por detrás de la espalda.

    -Me gusta también como te ves con esta bata de baño. ¿Es nueva? Porque la anterior era roja y esta es de color negro. – Dice en tono burlesco.

    Mi cara se pone roja de la cólera. – Quítate y lárgate o gritare y vendrá la policía, pero ¡YA!-Grito al final, girando mi cabeza para poner mi vista hacia él. Vicente ríe fuertemente y se acerca a mí apretando más mis manos y su bulto presionando mi trasero. – Vanessa tu eres mía, siempre lo has sido, me has salvado la vida tengo que recompensarte de alguna manera. – Dice en tono rudo mientras me da un beso en la mejilla, como respuesta le escupo en la cara y sus cejas se ponen en V y me gira rápidamente quedando boca arriba, me coge con una mano la cara apretando fuertemente, mientras la otra sujeta mis manos, trato de removerme pero no puedo mi mirada es tímida pero molesta a la vez. Sus ojos estaban encendidos, y sus labios en una sola línea.

    -vuelve hacer eso y… -Se detiene para darme una fuerte bofetada en la cara- y veras como te arrepientes en la puta vida, zorra mía-Grita dándome otra bofetada, chillo fuerte al sentir el ardo y el dolor, comienzo a temblar del miedo. Mi vista comienza a nublarse por las lágrimas pero veo como se relamo los laníos donde había caído mi saliva.- Vas aprender hacer una buena mujer así como de doctora eres de buena. -dice arrastrándome de los brazos hasta la sala, donde me tira al sillón y con las cintas de las cortinas me anuda los brazos y las piernas. Comienzo a llorar a mueres, mientras mi cuerpo tiembla al sentir su tacto.

    -Porra favorrr Vicenteee -Lloro fuerte, él ignora mis suplicas y sigue manoseándome de arriba hacia abajo.- paraaazhahan… -Me da un azote como respuesta y comienza a reírse.- ahahah -Comienza a darme muchos azotes hasta que su mano comienza a picar cruelmente en mi piel.

    Siento como pone sus dos manos en mi culo y comienza a restregarse sobre él, me levanta la bata y hace a un lado la braga, ríe fuertemente y paso sus dedos por la raja de mi culo y luego siento como su saliva cae lentamente. Chillo más fuerte, removiéndome, pero cada vez que me muevo me pellizca o me azota.

    -Por faaavorrr hare lo que quierasss pero nooo -mi voz se entre corta, y mi garganta carraspea. Escucho como se baja la bragueta y sus gemidos de excitación, empujo más mi cabeza contra el sofá. Y de repente pone su pie en mi cabeza y chillo más. – Vicenteee por favorrr.

    -¡cállate! -Grita, chaquea y azota ¡Plas! ¡plas! Paso sus dedos sobre los labios de mi coño, siento su capullo palpitando y pasándolo restregadas veces sobre mí, y de un solo empujón se introduce completamente tomando impulso desde los pies hasta la cadera.

    -hahahaaaaa jodeerrr -Grito fuertemente mientras siento como las paredes de mi coño se contrae, y atrapan su polla, mi cuerpo se colapsa y comienza a sudar, temblar y ruborizarse. Él sonríe de oreja a oreja y gime fuerte, siento como sus pies hace más presión en mi cabeza mientras levanta mi culo para ponerlo más en pompaaa- porfavorrrr paraaaa hahaaa – Mi cara es un mar de lágrimas.

    Él me ignora y veo como con la otra pierna se sube al sofá. – Si bajas el culo en donde te lo puse, te reviento hasta que quedes sin coño puta- Me escupe en la cara mientras me amenaza, y sin quitar su pie en mi cabeza, se sienta sobre mi culo con la polla metida en el coño, y su otro pie se posa en mi cabeza. Siento como todo su peso recae sobre mi, sus 1.90 de altura recaen sobre mis rodillas, siendo yo una chica delgada con 1.53. El gime fuertemente haciendo presión sobre mi coño y se mueve suavemente de adelante hacia atrás sin sacar la polla. Escucho la música, sus gemidos y mi respiración forzada, la situación me pone nerviosa. Sus manos recorren mi cuerpo y desciende hasta introducirse en mi bata y comenzar a tocarme los senos, encuentra los pezones y los pellizca.

    -Ufff Joder-Gime fuerte y de repente da un salto pequeño y chillo, me contraigo y él gime de nuevo. -Soonn hahhaha pequeñitos como me los imagine, una teta grande puta con pezón pequeño. – Me escucha gritar y eso le excita más porque comienza a saltar más fuerte haciéndome descender las piernas. – No bajes el culo joderrr.

    -paraaa. -El molesto se baja y saca la polla. Me gira, y me pone boca arriba. Lo veo con miedo y el sonríe, y luego me escupe se acerca para besarme y pone mis piernas en sus hombros. Lo muerdo cuando me besa, él se aleja, ríe y vuelve a besarme, introduce suavemente la polla hasta que sus huevos tocan la entrada de mi coño. Se escucha el ¡chof! ¡ chof! ¡chof! De sus huevos sonando contra mi, le pido que pare, pero no lo hace. -vicenteee eeheheee

    Él pone los ojos en blanco mientras gime y luego sonríe viéndome a los ojos- Tu eres mía, solo mía de nadieee mas. – Comienza a follarme de una manera más agresiva como antes siento como su polla va creciendo a tal punto de correrse y llenarme por completo. – ahahaha sisisi me corro en ti zorraa

    Cierro los ojos fuertemente al sentirme sucia y utilizada, él aun no disminuye su paso. Al sacar la polla, siento como su leche baja de mi. Él baja, y empieza a escupir mi coño repetidas veces. Levanta la mirada y sonríe de oreja a oreja, me coge del pelo y me pone a la orilla del sofá, con la cabeza afuera, mi cabeza guinda. Y me da unas cuantas bofetadas para abrir la boca e introduce sus pelotas en mi boca. Comienzo a chupar siento lo salada de sus huevos a causa de la agitación y el éxtasis, algún pelo de él chupo y succiono los huevos, el gime y pone sus manos detrás de mi cabeza y me levanta para unirme más a él.

    -Joder Doctora ahora sí creo que tengo taquicardia- Dice riéndose burlescamente mientras sus huevos están en mi boca, me saca los huevos, comienzo a toser fuertemente pero vuelve a cogerme la cabeza y pone su polla en mi boca entera comenzando a follarme la boca, él gime de manera muy fuerte, excitada, fuera de sus casillas, y sus huevos rebotan en mi mandíbula, ejerce algunas veces presión, y la saliva desborda por la comisura de mis labios.

    En unos minutos más se vuelve a correr pero esta vez dentro de mi boca. Deja un rato su polla dentro de mi, y seguido se aparta y me ve desde arriba. – Te ves preciosa así. – Me dice tirándome un beso. Mi cara esta hinchada, roja y llena de saliva. Él pone sus manos en mi pecho y comienza a estrujarlo, chillo con la polla metida pero en un dos por tres siento otro liquido descender por mi garganta y es su meado.

    El comienza reírse y yo agitarme pero el coge mi cabeza fuertemente, y cierro los ojos por la presión. -Así así Doctora muy bien, trague trague imagine que es suero, lo que te ayuda a hidratar el cuerpo luego de una recaída jajajaja. – Se burla y comienza a sacar la polla cuando termina.

    Me siento humillada, y usada, su meado lo escupo pero no por completo. Él vuelve a cogerme del cabello y me gira para verlo. -Esto será muchas veces doctora.

    Continuará…