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  • Nerdy boy (1 – 3)

    Nerdy boy (1 – 3)

    Soy maestra en una escuela privada desde hace cuatro años. Recién había terminado mi carrera y comenzaba a ejercer. Era el reto perfecto; de medio tiempo, pocos grupos y de cupo reducido.

    Tenía el horario ideal, podía disfrutar de toda la mañana libre con mi novio y aún en la noche disponía de tiempo para pasarlo sola. No tenía la gran paga, pero era el trabajo perfecto para iniciarme en la labor docente.

    Por las mañanas la pasaba con mi novio, teníamos una excelente relación, era el noviazgo de ensueño, típico de los veinte, lo amaba mucho, era el amor de mi vida, tenía muchas esperanzas en él. Era entrenador físico profesional, muy estricto en su trabajo y muy guapo. Tenía el cuerpo perfecto pues así se lo demandaba su profesión.

    Conmigo era atento, elegante y gracioso, aunque la verdad lo mejor era el sexo. Hacíamos el amor casi todos los días, ambos éramos muy apasionados, a veces lo hacíamos hasta dos o tres veces al día, en la mañana, antes de irnos al trabajo y por la noche antes de dormir.

    Yo lo amaba mucho, era un poco celosa, pero solo lo normal. Lo procuraba mucho, pasaba todos mis tiempos libres con él, incluso cuidaba mucho de mi figura para agradarle y que no necesitará de otra mujer. Llevaba un régimen estricto de alimentación para acompañarlo en el suyo, hacíamos ejercicios juntos y salíamos a correr todos los fines de semana.

    Se puede decir que no le faltaba nada, tenía todo lo que un hombre pudiese encontrar en una chica, no me limitaré en decirlo; soy muy guapa, tengo un cuerpo saludable y siempre me he cuidado.

    Pero bueno, un mal día todo terminó, me engañó con otra, no había nada que hacer. Por fortuna en esos días terminaba un ciclo escolar por lo que tendría un par de días de descanso para recuperarme de la ruptura.

    Novedades

    Aún muy deprimida regresaba a mi trabajo, se sentía como empezar de cero, todo de nuevo. La rutina, grupo nuevo y salón nuevo. Y es que como bien dicen “las desgracias nunca vienen solas” y esto lo confirmé cuando me asignaron una nueva aula.

    Que llamarla aula era decir mucho, porque lo de menos era manejar el cambio de área, pero aquel a la que debía llamar salón de clases en adelante, no era otra cosa que una vieja bodega con pupitres y un remendó de mesa que debía tomar por escritorio.

    Sucede que en la escuela estarían remodelando los salones por lo que los docentes se estarían cambiando constantemente y lógicamente el primero en hacerlo le tocaría la peor parte. Evidentemente la primera sería la nueva en la empresa, es decir, yo.

    El primer día, pese a todo, transcurría con normalidad. Lógicamente me habían asignado un grupo pequeño de último grado, de esos que ya solo quieren terminar y no se quejarían por el lugar de trabajo como lo haría un grupo de recién matriculados por ejemplo.

    Sin más comencé como un día cualquiera. En esa ocasión solo hubo un alumno que se destacó del resto. Era un joven serio, retraído, inseguro, aislado del resto sentado justo al frente de mi viejo escritorio.

    Los días pasaban, pronto se convertían en semanas y meses. Ya comenzaba a olvidarme de mi novio, pero una vez inmersa en mi rutina de trabajo me costaba mucho encontrar un pasatiempo.

    Obsesión

    Ya entrados en el cuatrimestre me comencé a obsesionar con aquel chico insociable y callado. Le había observado desde hace tiempo y lo había estudiado detalladamente. Era el clásico chico sobre protegido, el típico consentido de mami, y aunque ciertamente era bastante agraciado y de buen cuerpo, obviamente no tenía novia, pues ni siquiera a amigos llegaba.

    Su madre lo llevaba a la escuela por las mañanas y puntualmente lo esperaba a la salida sin falta en toda ocasión. Los días con pocas clases incluso le esperaba en un parque cercano, seguro le había visto un par de veces cuando salía por un café, tejiendo o resolviendo crucigramas mientras esperaba a su hijo. Aunque no se le veía de muchos años era todo un cliché aquella señora.

    Al pobre chico no le dejaba un suspiro a solas. No me sorprendía su actitud si así era como lo trataban. Me daba mucha pena, pues además de que era muy inteligente se le notaba mucho potencial reprimido, sin dejar de lado que era bastante guapo.

    Todo comenzó en un día normal en el salón, fue un jueves cuando me encontraba dando mi clase como cualquier día. Era una materia compleja, no mentiré, mi clase era bastante aburrida, lo que justificaba que mi grupo de por sí reducido fuese aún más pequeño.

    Terminaba de explicar un par de cosas que apuntaba en una pequeña pizarra evidentemente comprada de improviso, cuando me senté frente a mi escritorio en una silla de oficina, de aquellas con rueditas, y esperé a que los pocos en clase analizaran la problemática plasmada en aquella pizarra.

    Entonces sucedió. Sentada en la misma silla, miraba a aquel adolecente quien fiel a su costumbre, siempre en la primera línea, justo al frente de mi escritorio, ponía de toda su atención a lo que sea que se encontrase en la pizarra, sin importarle nada más.

    Fue en ese momento cuando se descarriló mi mente; y es que justo ahí, frente a aquel chico me percaté que entre él y yo, solo se encontraba ese viejo escritorio que apenas podía quedarse en pie.

    Ese día vestía un conjunto ejecutivo de lo más común; blusa blanca, saco y falda de color rojo vino acompañado con unos zapatos de tacón alto.

    Mirando al adolescente completamente concentrado en la tarea que yo misma le había impuesto, no pude dejar de imaginarme que si no estuviese aquel escritorio en medio, bien podría ver mis piernas y quizá algo más.

    No me interesaba coquetearle, para nada, era solo que me intrigaba que siendo tan apuesto no estuviese interesado en ninguna chica, a esa edad y con muchas mujeres de donde escoger me parecía extraño. Podría ser gay, pero no lo era, segura estaba de ello. Lo que sucedía ahí era que la sobreprotección de su familia no le permitía explorar su sexualidad libremente.

    Lo único que quería averiguar era que tan arraigado estaba a la sombra de su madre, pues ya con 18 años, tenía edad suficiente para comenzar a alejarse del nido y pasar a ser todo un hombre. Pensaba.

    Solo quería descubrir qué sería lo que podría más, si la presión familiar o yo. Es decir, ahí estaba, en frente suyo, una mujer hermosa de cuerpo perfecto, con grandes y firmes atributos, y aun así no me volteaba a mirar siquiera.

    Entonces comencé el juego. Me quité el saco y lo coloqué perfectamente en el respaldo de la silla asegurándome que me volteara a ver y regresé a mi postura, pero aquella acción tan solo había logrado que se distrajera un poco para de inmediato regresar la vista a su libreta.

    Fastidiada, me desabotoné un nivel de mi blusa, pero nada. Así estuve toda la clase, haciendo circo para distraerle, pero nada de lo que hacía lograba voltearle la mirada a mí.

    Terminaba la clase y ninguno de mis intentos habría funcionado. Mientras todos salían aliviados de que la hora terminara, yo me quedaba sentada mirando cómo aquel chico salía al último rumbo a donde su madre, tomándose todo su tiempo para alistar su cuaderno y libro dentro de su morral sin prestarme atención ni siquiera a solas en el salón.

    Aquello además de extraño, sin quererlo había desencadenado un sentimiento escondido en mí que no esperaba conocer jamás. El de rechazo e inseguridad. Siempre he gozado de una apariencia linda, mi mayor problema era alejar a los hombres, no como hacer que se fijasen en mí. Fue entonces que puse manos a la obra. Lo tomé como reto personal. Ese sería mi proyecto. Haría a mi alumno todo un hombre y no habría quien me lo impidiese.

    Juegos de seducción

    La clase siguiente llegaba temprano, no era extraño pues mis alumnos acostumbraban a llegar tarde a esa aburrida clase, no los culpo.

    Una vez en mi escritorio me preguntaba cómo lograr mi cometido. Pensé en quitar el escritorio, pero sería demasiado. Entonces me percaté de lo viejo que estaba; la madera al frente de éste, que era la única que impedía que se me viesen las piernas, estaba muy corroída por la humedad, seguro con un poco de esfuerzo no sería difícil deshacerse de ella y con su tiempo de uso nadie sospecharía.

    Sin pensarlo mucho me acerqué un poco y de una punta abierta tire de la lámina plastificada de madera, la cual sin mayores problemas se desprendía rompiéndose justo a la mitad, dejando un hueco lo suficientemente grande para que se pudiese ver por él, pero no demasiado como para que cualquiera lo pudiera hacer.

    Todo había salido perfecto. Ese día vestía un vestido corto lila sin tirantes, con zapatos altos blancos, y una pequeña chaqueta del mismo color. Nada era fruto de la casualidad.

    Poco más tarde llegaban a clase mis pequeños súbditos, aquel chico habría sido de los primeros, quien como siempre se posaba al frente de la clase a escasos dos pasos de mí. Inicié la clase, todo marchaba normal, pero al terminar la tarea del día y regresar a mi escritorio que minutos antes habría roto tomé posición e inicié mi propia tarea asignada.

    Tardé un poco en que lo notara pero pronto ese tímido alumno se percató que aquel escritorio ahora mostraba más de lo acostumbrado. Yo, por mi parte, solo me hacía la desinteresada, pero lo cierto era que todo aquel juego me tenía muy ansiosa, la verdad es que era más divertido de lo que pensaba. Se sentía bien.

    Iniciaba el baile de miradas, la suya pretendiendo fijarse en su libreta pero desviándose constantemente al agujero del escritorio que dejaría ver mis piernas desnudas jugueteando bajo su sombra. En tanto mi mirada pretendía repasar apuntes de la clase sin dejar de mirar como ese chico me espiaba.

    Me sentía extraña, era divertido, pero también era adictivo, me sentía empoderada, controladora, sabía que podría hacer lo que fuese sin reclamos ni consecuencias. Era como lo que siempre quieres hacer pero nunca te atreves por miedo a ser reprendido.

    Entonces me desinhibí y comencé a jugar con mis piernas separándolas un poco más cada vez. Fue ahí cuando me perdí. Y es que no recordaba cuando había sido la última vez que había estado con un hombre, desde mi separación con mi novio no había estado con nadie más, ni con migo misma, con todo no había tenido tiempo ni ánimos y estaba a punto de lamentarlo, pues ahora sí que deseaba hacerlo.

    Estando ahí jugando a la maestra seductora con el alumno más impopular de la escuela, me estaba provocando otras sensaciones que ciertamente no había esperado. En un momento me puse perfectamente alineada frente a mi alumno y con total descaro le abrí las piernas de par en par haciendo que mi ajustado vestido se me subiese hasta la cadera.

    Aquella acción tan atrevida me había embriagado de libertinaje, de poder y liderazgo, pero sobre todo, de excitación. Comencé a notar como mi vagina comenzaba lentamente a inflamarse y humedecerse, acompañada de un tenue escalofrió que hacía tambalear mis piernas.

    Sabía que aquel chico podría verme cuando lo quisiese. Llevaba una lanería rosa debajo, pero no era qué tanto pudiese verme, sino el simple hecho de que pudiese hacerlo a escondidas en ese lugar público sin que nadie más lo notase. Eso me tenía muy caliente.

    Al paso del tiempo la mirada de aquel pupilo estudiante se desviaba cada vez más seguido al escondrijo que aguardaría mi par de piernas completamente separadas debelando mis bragas húmedas. De tanto en tanto me volteaba a ver el rostro, pretendiendo deducir si lo estaba provocando conscientemente o no. Pero yo no le daba pistas, no me interesaba; me concentraba en mis apuntes mientras por debajo abría y cerraba mis rodillas chocándolas entre sí.

    Más tarde debía exponer el último tema del día para dar paso a la tarea del fin de semana. Antes de ponerme de pie, tuve que arreglármelas para acomodarme mi vestido debajo del escritorio sin que nadie lo notara, pues ya lo tenía hasta la cintura.

    Estirando la elástica tela inicié el siguiente tema borrando lo escrito en la pizarra y anotando los nuevos datos. Fue en ese momento cuando estando de pie, dando la espalda a mis alumnos, sentí cuan mojada estaba, sentía mis bragas completamente mojadas, temía que aquella humedad se filtrará a mi vestido. Apresurada y entrada en pánico, indiqué la tarea y regresé velozmente a mi silla ocultándome tras mi escritorio esperando a que anotaran lo recién escrito al frente suyo.

    Con el infierno asegurado

    Mientras mis alumnos trasladaban los apuntes yo intentaba calmarme, temblaba, sudaba y respiraba agitadamente. Estaba realmente caliente. En tanto el joven frente a mí, regresaba su mirada voyerista para espiar dentro del escondrijo que yo misma le había fabricado.

    Yo ya no quería seguir, había aceptado que aquello que inició como un juego me había sobre pasado. Tan solo quería tocarme hasta hacerme correr para regresar a la cordura, pero ya no podía salirme de mi propio juego, aquel pequeño estaba frente a mí, y por fin lograba quitarle la vista de sus estudios para acceder a sus instintos de hombre. No me pude resistir.

    Comencé a frotarme las piernas una contra la otra, poco a poco al tiempo que lentamente las separaba frente a él apresando su mirada que luchaba por disimular inútilmente, lo que a su vez, me excitaba más y más.

    Al terminar, todos en el aula me entregaban su ejercicio pues con ello podían marcharse. Pronto aquel alumno se puso en pie y me entregaba su tarea. Entonces sucedió. Llena de malicia le detuve preguntándole si me pudiera ayudar con los trabajos de sus compañeros al término de la clase.

    Con esto estaba hecho, no había marcha atrás, tenía la cárcel y el infierno asegurados, estaba seduciendo a mi alumno, quien presa del pánico enmudeció por un momento para después responder entre titubes un tenue “claro, por supuesto” para regresar a su lugar predilecto.

    No pretendía nada, tan solo quería continuar con el juego en el que ya no quería participar, pero tampoco podía salir.

    Por fin el último alumno dejaba su trabajo sobre mi escritorio para marcharse alegre de haber soportado tan aburrida clase, dejándome por fin a solas con aquel adolecente quien lleno de nervios e incertidumbre no paraba de temblar en su pupitre.

    Me pareció muy tierno, me daba mucha pena, pero era tan gracioso que me era imposible no aprovecharme de él. Así que tomé la mitad de la corta pila de trabajos a revisar y se la coloqué sobre su pupitre acompañado de un seductor “gracias” y una sonrisa pícara de lo más malévola.

    La idea era hacerle perder el tiempo para arrancarle de los brazos de su madre y que descubriera los beneficios de la independencia y la libertad. Envalentonada con mi chantajista farsa, me quité mi pequeño saco, me senté frente a él y con todo descaro me acomodé perfectamente en aquel hoyuelo separando las piernas todo lo que pude, provocando que mi corto vestido se me enrollase de nuevo en la cintura, dejando mis piernas y mi ropa interior completamente al descubierto.

    Entonces una ola de excitación me abrazo en todo el cuerpo. Sentir como mi vagina ya completamente mojada se despegaba de mis bragas que se me habían metido entre mis labios me había puesto incontenible.

    Mirando de reojo cómo aquel chico intentaba concentrarse en la nueva tarea que le había encomendado, intentaba disimular lo excitada que estaba tras ese escritorio. Mientras, bajo la oscuridad, abría y cerraba las piernas cual péndulos hipnóticos, provocando con aquella acción que mis labios se abrieran y cerraran en cada vez, produciendo una inigualable sensación al friccionarse con mis bragas húmedas.

    Pero pronto todo fue insuficiente, quería más, realmente necesitaba tocarme y mi alumno ya casi terminaba de revisar los pocos trabajos que le había dado. El muy cabrón quería terminar pronto para irse con mami. Qué bueno, si se quería largar que así fuera, él se lo perdería.

    Ya completamente enfadada, frustrada y muy excitada, bajé mi mano derecha hasta mi entrepierna y comencé a tocarme. De inmediato sentí mis bragas completamente mojadas, y esa sensación de estar a punto de hacerlo me invadió todo mi cuerpo. Realmente lo necesitaba.

    Cada musculo de mi pubis agradecía aquellas caricias y mi vagina se dilataba más y más, alegre de repetir aquellas sensaciones tan placenteras. Entonces me perdí, cerré los ojos, arqueé la espalda, recline mi cuello hacia atrás y me metí la mano bajo mis bragas.

    Seguro que no había olvidado que aquel muchacho estaría mirándome en primera fila, pero ahora era su problema, ya era libre. De él dependía decidir qué era lo que más deseaba, yo, o regresar con su mamita.

    Ya decidida a hacerlo sufrir como nunca, comencé a masturbarme como si estuviese en la privacidad de mí recamara. Me masajeaba mi clítoris y me metía un par de dedos en mi mojada vagina. Después me comencé a masajear mis tetas que aún bajo mi vestido y mi sujetador levantaban mis pezones sobre la tela. Sin dudarlo los apretujé apasionadamente restregándomelos con mi mano libre.

    Bajo la completa oscuridad de mis parpados me metía los dedos medios de mi mano estimulándome lo mejor que sabía, presionando en todo mi clítoris con la palma de mi mano y arqueando mis dedos para tocarme mi punto de placer, mientras pujaba con firmeza para hacerlo salir de su íntimo escondrijo.

    Ahí comencé a sentir como ese entrañable orgasmo se avecinaba, mi respiración se aceleraba, mi cuerpo se estremecía y cuando un par de gemidos se me escapaban de la boca, por fin me hice correr lánguidamente, dejando salir todo mi flujo en mis bragas que escurría hasta la silla, mientras me estrujaba fuertemente mis senos sobre mi sujetador, haciéndome arquear mi espalda y abrir la boca para intentar ahogar un desgarrador grito orgásmico que se me escabullía cortadamente entre gimoteos hacía mis adentros.

    Terminando aquel increíble orgasmo y regresando a la realidad, le indiqué al afortunado joven quien valientemente se había quedado a presenciar cómo me masturbaba hasta hacerme venir a chorros, que me regresara los trabajos de sus compañeros y se fuse ahora sí, con su mamá.

    Aquel pobre apenas podía reaccionar, lo había dejado marcado para toda su vida. Pero no me importaba, ya estaba lo suficientemente mayorcito como para aprender de los jugos de la vida. O de los míos.

    En cuanto pudo reaccionar y moverse para ponerse en pie, tomó sus cosas y se fue sin decir nada. Me dio mucha pena, el pobre caminaba como zombi, quizá si lo había traumatizado, caminaba tambaleante con la mirada perdida y la polla completamente dura bajo sus pantalones.

    Ni tan solo había podido acercarse a mí de nuevo para entregarme los trabajos que había revisado, dejándolos así, en el borde del escritorio.

    No sabía si estaba apenado o si en verdad había sido demasiado para él, pero recién abandonó el salón me saqué mis empapadas bragas y con ellas me sequé mi chorreante coño para después acomodarme mi vestido, ponerme mi saco y finalmente meter mis mojadas bragas en mi bolso.

    Así terminaba mi día, el día más extraño de mi vida, que la cambiaria para siempre. No me arrepiento, fue una gran experiencia, pero no pude dejar de pensar en ello todo el fin de semana, solo quería repetirla. Se pondría mejor.

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  • La mamá de Max (II)

    La mamá de Max (II)

    Pasaron varias semanas desde que me cogí a Marlene, la mama de Max, todo ese tiempo intercambiábamos mensajes, fotos y videos, me encantaba verla en ropa interior y desnuda, como me mostraba sus tetas y como se ponía en cuatro para mí, mostrándome su anito y su vagina mientras se masturbaba.

    Por más que lo intentábamos, no se daba vernos ya sea por una u otra razón, tenía que conformarme con mensajes.

    El día de muertos se nos dio la oportunidad gracias una fiesta que organizo Max, en ese momento Lety era mi novia pero se fue con sus amigas, yo no quería perder la oportunidad de estar con la señora otra vez, cuando llegue y la vi, uf me dio un infarto, traía unas medias color carne, un minivestido rojo y tenía la cara pintada de catrina, se veía muy rica, una erección tuve al instante.

    ¡En la cena me senté a su lado, todos se divertían y ella por debajo de la mesa me acariciaba con sus pies, eso me la ponía todavía más y más dura!

    M: ¿Cómo te la estás pasando Luisito?

    L: ¡Muy bien señora!

    M: ¡Qué bueno me da gusto!

    Mientras seguía provocándome con caricias escondidas, la noche fue creciendo y entre charla, música y baile recordando a los que se nos adelantaron ella y yo ya no nos despegábamos, brindábamos juntos, bailábamos, reíamos, ¡qué noche estaba pasando y presentía que venía lo mejor!

    Como a la media noche todos ya estaban un poco ebrios y en su rollo, fue entonces cuando ella me mandó un mensaje que decía “sube a mi cuarto”, ¡yo miré a mi alrededor y al ver a todos distraídos subí al cuarto de Marlene!

    M: ¡Entra hermoso y cierra!

    L: ¿Que sucede?

    Fue lo único que pude decir ya que ella se lanzó a besarme, me besaba con tanta pasión, nuestros labios chocaban rico, su lengua entraba a mi boca mientras su suave mano le daba un rico masaje a mi pene, mis manos apretaban las grandes nalgas de la mama de Max y ambos nos olvidábamos de la gente de afuera.

    ¡Me trio a su cama y se quitó el minivestido, dejando una hermosa lencería negra, un cubre peso y una tanguita negra me dejaban deleitarme la mirada, se acercó y me puso las tetas en la cara, yo las acaricie y bese, mi lengua jugaba su pezón que se endurecía poco a poco, al mismo tiempo mis manos recorrían sus piernas hasta llegar a su delicioso trasero!

    L: Que rica mi amor, ¡te estaba deseando mucho!

    M: ¡Yo también bebe, quería más de ti!

    L: ¡Pero tu marido o Max pueden subir!

    M: ¡Ellos andan en otro rollo, ni cuenta se van a dar!

    Me despojo de la camisa y comenzó lamerme el pecho, sus manos seguían jugando mi pene que estaba súper duro, como bestia quería salir de su guarida y ella lo incitaba bien, al sentir lo duro que estaba me miro a los ojos y sonriendo se dio vuelta subiendo sus nalgas a la altura de mi cara, comenzó a quitarme el pantalón y dejar libre a mi amiguito, yo acariciaba sus nalgas y sus piernas que estaban cubiertas por unas ricas medias que me excitaban mucho.

    L: ¿Que rica amor, que me vas a hacer?

    M: ¡Quiero devorarte y que me devores!

    L: ¡Que vagina más rica, seguro esta lista para mí!

    M: ¡Tómala cariño, devórala!

    Le hice a un lado la tanga y comencé oliendo su rico aroma de placer, ella besaba la cabeza de mi verga mientras acariciaba mis bolas con sus suaves manos.

    Sus mamadas me daban un muy rico placer, sus dientes raspaban rico mi tronco, con sus manos bajaba mi cuerito y luego con su boca lo subía, que rico oral me daba, mientras tanto mi lengua entraba y salía con fuerza de su vagina, mezclando mi saliva con sus ricos fluidos, le apretaba su clítoris que estaba durísimo por el trabajo que le daba.

    M: ¡Bebe que rico, uf, que rica verga!

    L: ¿Te gusta? me da gusto mi señora!

    M: ¡Me tienes loca, tan joven y tan vigoroso, te necesito diario!

    L: ¡Usted es una maquina sexual!

    Ella subió para cabalgarme muy rico, mi verga entraba hasta el fondo y el sonido de mis testículos chocando con sus nalgas me excitaba más, sus movimientos sensuales me derretían, sus tetas eran devoradas por mi boca, ¡esto le encantaba tanto que me pedía que la mordiera más fuerte!, yo la obedecí, prácticamente masticaba el pezón mientras mi verga revolvía sus entrañas.

    M: ¡Ah, Luis así que rico, uf papi soy tuya!

    L: ¡Que mujer eres, me tienes loco!

    M: ¡Me encanta tu verga, que dura!

    La acosté y cruce su pierna por encima poniéndola de la cintura para debajo de ladito y así en esa pose le introduje mi dura verga, ella movía un poco su pelvis lo que hacía que mi verga rosara todo por dentro, mientras yo le acariciaba las piernas y las nalgas que tanto me gustan, sus gemidos empezaron a ser más fuerte, mis movimientos la tenían extasiada, ¡el riesgo de ser descubiertos aumentaba más y más!

    M: ¡Bebe que rico, coges riquísimo, no pares!

    L: ¡Señora pero que cuerpo, me encanta como coge!

    M: Ah, ya te dije que me hables de tu, ¡uf!

    L: ¡Ok nena, que rico coges!

    Le levante las piernas hasta su frente, con violencia la enteraba mientras le besaba las piernas y los pies, sus gemidos eran más fuertes, la adrenalina me excitaba más y me ponía más duro, pensar que Max o su papa nos descubrieran me ponía a mil.

    ¡Cogiéndome en posición “normal”, nos besábamos muy apasionadamente su lengua no quería salir de mi boca, yo me movía fuerte y mis manos apretaban sus tetas!

    Ambos nos venimos juntos, le llené toda su vagina de leche y ella sacaba su squirt a todo lo daba, con el orgasmo a mil nos separamos porque escuchamos ruido, ¡yo me avente debajo de su cama y vi entrar a su marido!

    ¿Qué haces? Le pregunto cuando entro al cuarto ¡nada, solo me cambio! Ella le contesto apenas con claridad ¡bueno, me voy a bañar!

    Su marido ya muy ebrio se metió a la regadera, ella un poco tensa me pidió que me fuera rápido, pero yo todo excitado y con mi verga dura nuevamente la comencé a besar, ella al principio me quiso quitar, pero ya era tarde, ¡su marido se bañaba y ella me acariciaba la verga!

    ¡La llevé a la cama y mientras conversaba con su esposo la puse en cuatro abriéndole las piernas y empinándola toda, con mi lengua comencé a lamerle su rico culo, ella se tensaba al sentir mi lengua y apenas si podía contestarle a su esposo!

    M: ¿Qué haces?

    L: ¡Lo que tu marido no!

    M: Este loco, ¡nos van a descubrir!

    L: ¡Tu relájate, tenemos tiempo!

    M: ¡Pero por ahí ni siquiera lo hago con Maximiliano!

    L: ¡Pero yo no soy el!

    Empecé a introducirle la cabecita, ella lanzaba suspiros y apenas si podía hablar con su esposo ¿todo bien?, si amor! ¡Le contesto ella mientras mi verga entraba más y más a su rico culo!

    ¡Su culo era tan estrecho que apenas si entro un poco más de la mitad, para mí eso era suficiente así que comencé a moverme, le acariciaba sus nalgas y se la dejaba ir suave, ella se aguantaba las ganas de gritar y apenas si podía hablar!

    M: ¡Ya, Luis!

    L: ¿No te gusta perra?

    M: ¡Mi marido nos vera!

    L: ¡Que vea lo puta que es su esposa, que rico culo, tómala toda, tómala, sé que te gusta, que vea como gozas!

    M: ¡Luis, para por favor, no puedo respirar, me duele!

    L: ¡Pues tómala toda perra!

    M: ¡Auhg, que rico!

    Los movimientos de cadera que hacia me demostraban que estaba gozando, le metía de nalgadas y miraba hacia el baño, quería que don Maximiliano me viera, ¡que viera como empalaba a su rica hembra!

    Con sus manos me apretaba para que mi verga entrara toda, sentí como tocaba algo por dentro, le jale el cabello y la sometí con fuerza, su marido seguía hablando, pero ella ya no contestaba, apenas si respiraba, la velocidad de mis embestidas aumentó, ¡le daba fuertes nalgadas y fuertes tirones de cabello!

    L: ¡Muévete, Marlene que rico, eres una diosa!

    M: ¡Me matas, me matas!

    L: Si bebe, vamos a morir, ¡pero de placer uf!

    M: ¡Me vas hacer venir, uf, uf!

    L: ¡Te lo voy a llenar de leche!

    M: ¡Si mi amor, mi culo es tuyo!

    ¡Me moví como un toro loco y una tremenda explosión de semen lleno el culo de la mama de Max, ella también se corrió como manguera, ambos nos mordíamos los labios para no gritar, que rico orgasmo!

    ¡No me di tiempo de descansar, se la saque tome mi ropa y me fui dejándola empinada y llena de semen!

    Baje a escondidas y todos estaban ebrios, ¿dónde estás? Me dijo Max al verme, ¡en el baño! ¡Le conteste yo, -bueno vamos a seguir tomando!

    Me abrazo y me llevo a la barra, yo aún nervioso no sabía que paso con su mama, hasta que ella en bata bajo por un trago se acercó a la barra, se despidió de todos porque ya se iba a dormir, a mí solo me miro me sonrió y me beso la mejilla.

    La señora Marlene fue una buena amante y ese día apenas empezaba nuestra rica relación de amantes.

  • Mónica y Max (Parte 1)

    Mónica y Max (Parte 1)

    Soy Max y quería contar una historia real que nos pasó a mi y a mi novia Mónica.

    Somos una pareja de Argentina, llevo con Mónica un año de conocerla y somos como novios, pero nunca nos hemos hecho novios oficialmente. Fuimos a casa de unos amigos de Mónica que estudiaron con ellos a la universidad, eran sus amigos y realmente no los conocía, llegamos y era una casa de campo bella a 20 km de la ciudad de Mendoza, era como una mansión y cuando llegamos conocí a sus amigos Charli, Karl y Jimmy. Era la casa de los padres de Charli que tenían de vacaciones y no frecuentaban la casa, así que Charli vivía en la casa y los amigos los visitaban frecuentemente, ya que la casa era muy bonita.

    Llegamos y almorzamos, usamos la piscina y Mónica se puso un bikini súper sexy, los muchachos la veían con codicia y algo de morbo, recuerdo sentir celos ya que Jimmy había sido novia de Mónica años antes de conocerla y no me había enterado antes sino en esa visita. También Jimmy hizo unos comentarios sobre la belleza de Mónica y lo buena y caliente que era en la cama.

    Mónica era una mujer no muy alta, y flaca, como de 58 kg, de piel blanca, pelo negro, pechos tamaños normales, y de cara muy linda y de 47 años. Súper bien de cuerpo, y de veras súper linda y buena mujer para todo.

    Resulta que la pasamos súper bien y nos quedamos a cenar, prepararon un asado divino y tomamos varias botellas de vino los cuatro, empezó a llover fuerte y tan fuerte que no era apropiado manejar de regreso a casa y nos invitaron a quedarnos a pasar la noche.

    Yo no estuve muy de acuerdo pero Karl y Jimmy insistieron mucho. Al final aceptamos, resulta que después de varios tragos ellos sacaron unos pitos de mariguana y empezaron a fumar, yo no fumo y Mónica parece que lo ha hecho antes, en eso me convencieron de probarlo y aceptamos, empezamos a fumar eso y al rato empezó Jimmy a besar a Mónica en mi cara, en eso no me gusto y me empezó a incomodar mucho a pesar de que no estaba en mis cabales y la droga me impedía actuar para frenar la situación, en eso Jimmy y Karl vieron no estaba cómodo y empecé a tratar de protestar y ellos con fuerza comenzaron a amarrarme a una silla, y traté de poner resistencia y no pude.

    A mi Mónica la empezaron a desnudar entre los tres y la amarraron desnuda a la cama, ella trató de resistirse, pero no pudo con los tres yo al frente sin poder hacer nada, preso y para más si fuerzas suficientes por la fumada que me había dado, la cual no podía poner resistencia a nada.

    Los tres hombres se desnudaron y Jimmy el ex novio de Mónica la tomó y comenzó a besarla, ella oponía resistencia pero la resistencia no duró mucho, era como si le gustará, en eso, Karl empezó a tocar su totonita y Charli comenzó a besar sus pechos y a morderlos, yo seguía tratando de soltarme y en eso, Jimmy se levantó de la cama y me tapo la boca con un pañuelo con una pelota de manera que ya no podía gritar más y me dijo que me quedara tranquilo si no quería que nada malo pasara a Mónica o a mi.

    Es eso Jimmy volvió a besar a Mónica y le tapo los ojos con un antifaz, luego pude ver su verga gigante como de 18 cm más grande que la mía y colocársela a Mónica en la boca, la cual empezó a chupar más animada, mientras Charli seguía mordiendo sus pechos y Karl ya no solo tocaba la totonita sino también la estaba chapando con fuerza.

    Mónica empezaba a gemir como una puta en celos y noté que ya no era angustia la que tenía, si no placer, gemía como loba y movía sus cuerpo como pretendiendo querer escapar, pero sin mucha resistencia como que quería que eso pasara.

    Yo no podía hablar solo ver, en eso note mi verga se ponía dura como piedra y pensé ¡que pasa!!! Como que yo también estoy disfrutando ver a Mónica con sus amigos, esperaba no se dieran cuenta Mónica ni sus amigos que estaba disfrutando aquello, me daba vergüenza, pero humillación y excitación a la vez.

    Charli que se colocó del otro lado también poniendo su verga que era súper gruesa y como 16 a 18 cm, y dejándola ver la colocó en la boca de Mónica, yo solo podía ver a Mónica con dos vergas en la boca y una en su totonita húmeda completamente, daba a entender que ella estaba bañada en placer, estos hombres la poseían, dominaban y se intercambiaron posiciones a su antojo dominando a Mónica a su antojo, se iban rotando y cambiando posiciones apoderándose completamente de ella, cada uno se la iba cogiendo a Mónica y la tocaban por todo el cuerpo, ella ya no se resistía, solo quería más y más y la manoseaban por todo el cuerpo sin parar y ella se retorcía de placer, sus peso es estañaban por reventar y totonita lleno de su cunt o cremita.

    En eso, Jimmy que tenía celos de mi, salto de la cama y me ha bajado el pantalón y los interiores para mostrar mi verga, la cual estaba dura y mojada a reventar de ver tal espectáculo, era 10000 veces mejor que una película porno, y estaba mi verga húmeda y durísima de ver a mi novia excitada de tal manera, En eso todos rieron, incluyendo a Mónica que sonrió pícaramente y Jimmy exclamó pícaramente, guahhhh hasta tu boyfriend está disfrutando el show, si te portas bien te dejaremos participar o aunque sea hacer e una paja, si colaboras más dejaremos que también nos ayudes a hacer más mujer a tu puta novia, dijo malvadamente.

    Pienso Mónica requería más Machos en la acción, que era una puta que no tenía límites y ya tres Machos no eran suficientes para ella, parecía quería más.

    En eso Jimmy sugirió una doble penetración, Jimmy se colocó abajo, pero soltando a Mónica que ya no quería escapar, ella en el medio en sándwich y Karl arriba en doble penetración, la cual veía a Mónica gemir de placer y algo de dolor que se convertía en más placer, mientras Charli seguía colocando su verga en la boca de Mónica, la cual Mónica chupaba sin parar, yo solo escuchando Los sonidos de su boca chapando, escúchala y veía como entraba y salía y verga de su mojada boca juntos con chupidos despampanantes, La verga de Charli brillaba de la cantidad de saliva que salía de la boca de Mónica y la verga que era como de 18 cm entraba y salía a medias la cual Mónica no podía ni tragar la mitad de lo grande que era.

    En eso Charle sacó la verga de la boca y se dirigió a mi, preguntando “ te excita ver a tu puta novia, te gusta! dijo con voz de mando, “si participaba te dejo libre, sólo si prometes estar tranquilo y participar con nosotros y prometía todo estaría bien y nada pasaría, en eso me soltó la boca y ya no decía nada, mi verga estaba por explotar y la droga me tenía en un estado de excitación total y cero resistencia, de veras no podía hacer resistencia, era una droga rara, me soltó y me pidió participara con ellos ya que Mónica disfrutaba y que ella era tan puta que ya los tres Machos no eran suficientes para ella, que la conocían desde la universidad y se acostó con todo equipo de fútbol completo y más a la vez.

    En eso ya excitado también tome sus pechos y empecé a morder sus pezones con fuerza y a colocar mi verga en su boca y a intercambiar con los muchachos para cogerla entre todos, en todas las posiciones posibles y en grupo, ella gritaba de placer y pedía más y así como insaciable, no la podíamos controlar, estaba bien puta en ese momento que no la conocía, nunca lo había hecho así conmigo antes y en eso Jimmy comenzó gritar de placer y acababa en su trasero, Charlie comenzó a convulsionar y gritaba de placer y acabó dentro de su totonita, y nosotros tres en la cara de ella, la cual tragaba nuestros néctares como si fuese gloria.

    En eso nos ellos se fueron retirando y yo me quedé dormido encima de Mónica toda pegajosa y luego nos despertamos, Al día siguiente como si nada hubiese pasado, tomamos baño, desayuno, luego se nos despedimos, cuando nos fuimos comentamos que estuvo fabuloso, nos fuimos a casa y en carro Mónica dio las gracias por el momento diciéndome que realmente estuvo súper, aunque con esa droga no podía recordar todos los detalles de lo ocurrido, lo que conté es lo que recordamos, ahí se los dejo a su imaginación saber que más pudo haber pasado esa noche.

    Continuará.

     

  • Degenerando a mi compañerita de la primaria

    Degenerando a mi compañerita de la primaria

    Las vueltas del destino si se quiere, pueden ser de lo más complicadas y entreveradas, pero aunque uno este atravesando un momento a las puteadas debe saber que puede haber una recompensa muy satisfactoria esperando por nosotros. Así que aprendí a esperar y ver como las cosas se suceden y desarrollan.

    Pero ese día no, estaba a las puteadas, pocas cosas me disgustan tanto como tener que hacer trámites, más aún cuando esos trámites me toman todo el día!!

    Ahí estaba, en la sucursal de banco ciudad de San justo con varias horas de demora con las idas y vueltas de la burocracia. Un problema con mi tarjeta del banco me tenía ahí retenido desde temprano a la mañana. Cuando finalmente me llaman al Box, entro bastante contrariado y ofuscado… La chica me saluda amablemente, y se me queda mirando… La saludo, me siento y empiezo a hablar de mi problema… y cuando la veo me interrumpo…

    -¿Disculpa, te conozco?

    – Si… me conocías, de la primaria. Soy Silvana. Chamorro… ¿te acordás?

    Sí, me acordaba. Silvana era la típica chica «traga», sólo dieces, carpetas completas, retraída, era de quien se burlaban las otras chicas… nunca un novio, no bailaba en las juntadas. Era la típica nerd.

    Obviamente le dije que si la recordaba y charlamos un poco. La verdad, se veía una chica menuda, discreta, chiquita y hasta tímida… escondida atrás de su escritorio, atrás de sus lentes y atrás también de ese maquillaje neutro y de esa vestimenta que pretendía volverla invisible o al menos pasar lo más desapercibida posible… pero yo, como de costumbre, la imaginaba peteando y gimiendo. Todo el esmero que puso en no destacar no fue suficiente para ahuyentar a mi morbo…

    Pregunté por su vida… y le hable de la mía. Que estaba casado con Daiana una mujer que ella no conoció pero que hace siete años estamos juntos, el lugar donde vivo y como me va en el laburo… Ella por su parte me dice que vive con su madre y que hace meses terminó una relación muy mala que había hecho sentirse muy mal…

    «Yo siempre fui ensimismada. Y después de esto más todavía. Hace meses que no salgo más que al trabajo».- Música para mí.

    Me resolvió el problema con la tarjeta, y aproveche de excusa mi agradecimiento para invitarla a tomar algo y de paso seguir la charla. Así fue, salí del banco y llame a mi mujer, le dije que tenía para rato, que me iba al trabajo directamente, después de eso, llame a un compañero para pedirle que me cubra esa noche que llegaría más tarde, como me debía algunas guardias no tuvo más que aceptar.

    Espere ansioso dando vueltas por San Justo hasta que se hizo la hora en que salió… La espere en la plaza y ahí llego… recién ahí la vi de cuerpo entero… y no estaba nada mal. No tenía grandes tetas ni una súper cola, era más bien todo justo… sin destacar, pero le quedaba excelente… «iba con ella» como quien dice.

    Se acercó y estaba tensa pero no incomoda, como sin experiencia en esa situación. Le dije de tomar un café en un bar que nos quedaba cerca y allí fuimos. Pedimos y ella empezó a preguntar por mi mujer… eso me pareció raro, pero respondía a todo… como nos conocimos, si tenemos hijos, si nos llevamos bien… yo esperaba un «¿seguís viendo a los chicos?» O algo así. Pero no… Ahí estábamos hablando de mi mujer… cuando terminó su cuestionario tome la posta…

    «¿cómo es eso que no salís más que al trabajo?

    – Si… no tengo mucha vida social. A mi ex lo había conocido estudiando y él era toda la vida social que tenía.

    – Pero bueno, de eso hace rato ya… Debes andar en algo… no me creo que estés realmente sola.

    -¿Por qué no?

    -Y… sos una chica independiente, soltera y muy linda… Debe haber varios queriendo hacerse un lugar al lado tuyo…

    – No que decís!- Se sonroja – La verdad es que no soy esa clase de mujer.

    -¿Qué clase?

    – La que tiene hombres atrás… Soy como era en la escuela… pero ahora en el trabajo.

    Mientras seguía la charla le propuse ir a tomar algo más fuerte. No quería, decía que no tomaba alcohol y después de insistir concluimos que una cerveza no nos haría mal…

    Llegamos a una cervecería bastante conocida ahí y pedimos… para mi sorpresa volvió a preguntar por Daiana… si no debía llamarla. Pero use eso como una oportunidad. Mentí descaradamente… que estaba mal en mi matrimonio, que estábamos alejados y que no congeniábamos ni en la cama… Quería hace rato poner el sexo sobre la mesa y no se me daba la oportunidad. Pero ya estaba hecho…

    -Y bueno no es que sea lo único, pero para mi es importante… Hace más de un mes que no pasa nada

    -¿Cómo nada?

    -Y nada… no cogemos, no me la chupa… estoy a paja como en la escuela! Jaja

    -Jaja que mal… y no…

    -¿Y no qué?

    – ¿No la engañas?

    Se estaba soltando y mientras iban pasando los vasos se soltaba más… yo le tire con piropos velados y cada vez más obvios… todos los clichés que ya nadie creería ella los aceptaba… estaba deseosa de eso… hambrienta de esas cosas que jamás le habían dicho.

    Le dije que si había cometido infidelidad y ella me justificó… supe entonces que iba bien encaminado.

    Le ofrecí llevarla a su casa y subimos a mi auto… me iba diciendo que la había pasado bien que le alegro verme… y yo dije que estaba apenado porque el encuentro termine…

    -¿Qué tenés en mente? Preguntó…

    -Y la verdad no se… ya charlamos ya tomamos… mejor no me dejes elegir a mi que no se con qué puedo salir…

    -¿A si? ¿Hay algo más que quieras hacer conmigo?

    La bese. Lento y tiernamente… Ella se dejó llevar no opuso resistencia pero tampoco avanzaba… El beso empezó a tomar temperatura, mi lengua entraba en su boca y saboreaba la suya… Agarré su mano y sin pensar la lleve a mi entrepierna… Quería saber cómo reaccionaría y grata fue mi sorpresa… amaso mi verga encima de la ropa y abrió sus piernas para que yo también la toqué… estaba mojadisima y movía las caderas mientras apretaba su conchita. Ella gemía y no dejaba de manosear mi bulto. Saque mis dedos y los puse en su boca… los trago y degusto su propia humedad. Sentía su lengua en mis dedos y la movía como una trola mientras ahogaba esos gemidos… me baje el cierre y saque mi pija… «ahora con esto» le dije… Ella le clavó los ojos, se escupió la mano y me empezó a pajear… levanto su vista y me miro fijo a los ojos.

    -Aca no… no te la voy a chupar como a mi me gusta en el auto… llevame a un telo y te voy a hacer todo lo que tu mujercita no te hace… y mejor!

    Era una puta. Era otra mujer… estaba caliente y la tímida quedó en segundo plano… Era una hembra alzada y me calentaba como toda una trola.

    Cuando escuche eso casi acabo ahí. Pero no, me aguante y antes que me dé cuenta ya estaba en el telo. Entramos en la habitación, y me sacó todo… lamiendo cada parte que desnudaba…

    – Ahora acostate papi que yo te voy a atender como te mereces…

    Hice lo que me dijo… Ella empezó a bailar y sacarse la ropa se arrodilló sobre mi y pego su concha a mi pene… Ahí se empezó a masturbar… «soy tu puta y me pajeo para vos… ¿te gusta?» Yo no podía creer lo que veía… se mojaba y mojaba mi pija que estaba durísima… después de eso se tiró y puso su cara a menos de un centímetro de mis bolas… y las lamio… empezó a subir y llego a la punta del glande… me miro a los ojos y se la trago… me hizo uno de los mejores petes de mi vida… tragaba y tragaba… La agarraba la pajeaba la lamia la escupía y chupaba otra vez mientras gemía como una gata en celo…

    Después de esa magistral mamada se subió a mi pija de frente a mi…

    -¡Qué dura esta pija! A mi ex lo deje porque no me cogía como me gusta sabes… eso me hizo sentir mal pero esta pija si esta dura como me gusta!

    -Esta dura para vos puta… para que la cabalgues y goces como una perra…

    – Si papi! Puteame… decime puta!! Voy a ser más puta que tu mujer… te voy a secar la pija que ella no usa…

    Empezó a moverse y a cabalgar la verga como una diosa! Gemía y decía cosas vulgares que dichas por esa carita inocente me calentaban más y más…

    -Pegale a tu puta… pegame en la cara y en las tetas…

    Y eso hice… La cacheteé… en la cara y gritaba y sonreía de placer y gemía mas… sus tetas se movían hipnotizándome y cuando les pegaba ese movimiento era mejor y su voz gritando y pidiendo más me ponía loco…

    -Acabame papi… y hace acabar a tu puta…

    Me incorporé. La tire en la cama y yo encima… y bombeé fuerte y profundo hasta que la sentí acabar… esos temblores involuntarios, ese gemido final… esa nota sostenida en el aire bajando de volumen lentamente… baje la velocidad y al final saque la verga. Ella vio eso y se movió rápido y vino rápido a poner la cara frente a mi miembro duro a punto de explotar… sacó su lengua y me miraba a los ojos esperando su premio… y no tarde en dárselo… le llene la cara de leche termine de pajearme y golpeaba su cara con mi chota… Ella sonreía satisfecha y junto toda la leche y la tomo.

    Me acosté y ella se fue a lavar… volvió y se acostó al lado mío y nos besamos… hablamos poco… sobre lo puta que era y lo sorprendido que estaba yo…

    Me levante a buscar un cigarrillo que estaba en mi pantalón… me doy vuelta y me dice…

    -¿Qué haces con el pantalón?

    Diciendo eso se puso boca abajo, agarró cada una de sus nalgas y las abrió bien…

    -¿Por acá no me vas a dar papi?

    Al ver eso… mi pija reaccionó sola… se me puso como piedra de nuevo… me tire de lleno en ese culo y lo lamí con ganas, apretaba sus nalgas las mordía, y saboreaba ese orto hermoso… mi lengua se adentró en su agujero y ella se retorcía y pedía mas…

    -Metemela ya dale… llename el culo de tu verga…

    La puse en cuatro… acomode en la entrada de su cola la punta de mi pija y de a poco lo fui metiendo… se la puse y me encantaba sentir como esa cola caliente apretaba mi verga… me movía como loco y ella me alentaba a mas… La estaba cogiendo como ella quería… sin tregua… el ruido del choque de mis huevos contra ella se mezclaba con sus quejidos de placer haciendo una sinfonía morbosa y excitante.

    Ella terminó por recostarse boca abajo y yo moviéndome encima sintiendo esas nalgas en mi pelvis, su espalda en mi pecho y sus piernas contra las mías… mientras ambos nos retorcíamos en el vaivén vicioso de un sexo exquisito… y al fin… no pude contenerme más… descargue con furia mis estocadas finales y regué su interior de mi leche caliente… ella acabo en ese momento y contrajo todos sus músculos exprimiéndome hasta la última gota…

    Quedamos rendidos y fumando los dos… Ella su primer cigarrillo según me dijo… me cambie y la acerque a su casa… en el momento de salir del telo volvió la chica retraída… ese cambio me encanta… pasamos nuestros números y seguimos en contacto… pronto contaré más cosas de las que hicimos…

    Ojalá les haya gustado! Como siempre los comentarios son bien recibidos! Gracias…

  • Le gusta exhibirse en el autobús

    Le gusta exhibirse en el autobús

    Todos los días coge el mismo autobús. Es joven, tiene 25 años. Siempre va vestida con la misma ropa. Chaqueta de chándal rosa, una chupa de cuero, falso, por supuesto, y unas mallas negras ajustadas que marcan sus curvas. Unas caderas estupendas y unas nalgas aún mejores que hacen que los hombres se vuelvan a su paso.

    A la misma hora se sube a la misma línea de autobús. Como el horario es siempre el mismo, siempre coincide con el mismo conductor. Pasa la tarjeta del abono por el lector y continua su camino hacia la última fila, donde si hay asiento, le gusta sentarse.

    Los primeros días, el conductor no le sonríe, ni siquiera la mira. Tienen que pasar dos semanas hasta que el conductor se quede mirando su culo.

    Al día siguiente después de pasar la tarjeta, el conductor ya le sonríe y ella le devuelve la sonrisa. Parece que ande a cámara lenta hasta la ultima fila, mientras el conductor saca la cabeza del todo de la cabina y se queda contemplando sus caderas y su culo mientras se bambolean hasta que llega al asiento.

    Se sienta y se acomoda el pantalón y deja su bolso sobre sus piernas mientras que el autobús arranca hasta su destino.

    Se siente poderosa. Sabe que es muy guapa y que los hombres se giran al pasar para mirarla. Los tíos babean con cualquier cosa y con una mujer como ella mucho más.

    El autobús llega a su destino. Siempre se baja en la última parada de la ruta. El conductor apaga el motor y se baja también del mismo. Se encuentra con su compañero de relevo. Se saludan justo cuando ella pasa junto a los dos que se quedan mirándola. El conductor vuelve a posar la vista en sus nalgas.

    -¿Has visto que buena está? Le dice a su compañero.

    -Está cañón. ¿Qué edad crees que tenga?

    -Yo lo echo entre 22 y 25. No creo que tenga más.

    -Su novio sí que debe pasárselo bien cuando se la folle.

    -Qué envidia. Los hay con suerte.

    Se quedan mirándola mientras se aleja. El primer conductor sabe que es afortunado porque siempre cogerá su autobús a la misma hora si no cambia de costumbres.

    Su compañero se disculpa un momento. Tiene que hacer pis. Se mete en el aseo que tienen en la cabecera de la línea.

    Cuando sale, sabe perfectamente que se ha hecho una paja pensando en la pasajera por el tiempo que ha tardado. Como son los jóvenes, piensa sonriendo para sus adentros.

    Pasa una semana más, llega junio y empieza a subir la temperatura, por lo que decide llevar un escote en lugar de su chaqueta de chándal, que eso si, ahora lleva en su mano.

    El conductor se la queda mirando y la saluda directamente.

    -Qué guapa vas hoy.

    -Gracias. Será la ropa.

    El escote que llevas, piensa él.

    Se le cae la tarjeta del abono y se agacha para cogerla, con lo que sus tetas se muestran más aún para el conductor. Nota como una erección empieza a crecer bajo su pantalón.

    La mira de reojo mientras se dirige a la última fila como siempre. Se da cuenta de que se ha empalmado al máximo y que su polla da con el volante del autobús.

    Le molesta para conducir y encima con el roce se está poniendo muy cachondo.

    Otras jóvenes suben al autobús unas paradas después y espera que no se fijen en la tienda de campaña que lleva ahí.

    Por fin llega al final del recorrido y para el motor. No se da cuenta de que la chica se acerca hasta él hasta que la tiene encima. Ya no quedan viajeros en el bus.

    -Perdone, ¿podría indicarme que autobús debo coger para ir al museo de ciencias naturales?

    -Sí, debes coger el numero 27 hasta el…

    Se ha quedado mirando su paquete y ha visto el bulto en su pantalón.

    -Veo que se alegra de verme. Le sonríe picarona.

    -Es que ahora estoy separado y llevo mucho tiempo sin… Bueno, que vergüenza, no debería contarle eso.

    -Si quiere podría ayudarle.

    -¿Cómo?

    -Ya sabe. Una mamada le vendría bien.

    -¿Dónde?

    -En el baño que tienen ahí mismo. Seguro que ya se la ha meneado ahí pensando en mí. Dice riendo picarona.

    El conductor coge su chaqueta y sale de la cabina. Se baja del bus y la lleva a ella dentro del baño. Es pequeño, pero está limpio y para lo que van a tardar, es suficiente.

    Se sienta en la taza después de haberse bajado los pantalones y los calzoncillos.

    -Si me pillan con usted me despedirán.

    -Tranquilo. No le diré nada a nadie. Esto quedará entre usted y yo.

    Se agacha y comienza a mamársela. Sabe hacerlo bastante bien. Recuerda cuando su mujer se las hacía.

    No lleva ni dos minutos, cuando la avisa.

    -Me corro, aaaah, me corro.

    La chica se la saca de la boca y termina con una paja. Se corre como loco. Varios chorros saltan a sus muslos. No le manchan el pantalón del uniforme por poco.

    Ya recuperado del orgasmo, se limpia, le da las gracias y mira antes de que la chica salga para que no haya ningún compañero por allí.

    Se despiden hasta el día siguiente.

    Pasa un mes y los modelitos de la chica van acortándose. Le gusta jugar con su cuerpo mientras anda por el bus. Ya no solo la mira el conductor, sino varios pasajeros también, todos hombres.

    Un día se sienta junto a ella en la última fila un chico joven, más o menos de su edad. Se queda mirando sus muslos. Ahora lleva un pantalón corto.

    Ella cruza las piernas marcándolos aún más. El chico no sabe dónde meterse.

    -¿Te gusta lo que ves? le pregunta ella.

    -Ya te digo.

    -Tenemos tiempo para una paja, le dice en voz baja acercándose a su oído.

    Coge la chaqueta que sigue llevando en la mano pese al calor y la pone sobre su pantalón.

    El chico ya está cachondo, esta erecto y ella lo sabe. No necesitaba nada para saberlo. Sabe el efecto que produce en los hombres.

    Mete la mano bajo el pantalón y encuentra la polla lista para recibir su mano.

    Sube y baja, sube y baja. El chico intenta disimular el placer mordiéndose el labio. Echa la cabeza para atrás mientras ella sigue con la paja.

    Cuando le nota excitado al máximo sube y baja acelerando el ritmo.

    -Me corro, me corro, y estamos a punto de llegar al final del recorrido, le dice.

    -Tranquilo, córrete a gusto, córrete a gusto.

    Nota cómo eyacula en su mano poniendo perdido el calzoncillo. Sigue moviendo la mano hasta que lo suelta todo.

    La saca con cuidado. Se mira la mano manchada de leche. Se lleva algo de semen a la boca y lo chupa mientras sonríe.

    Le pasa unos clínex para que se limpie mientras ella hace lo propio con su mano.

    El chico se levanta, se arregla cómo puede el pantalón, mientras los pasajeros han terminado de salir del autobús.

    Hay dos abajo esperándola a que baje.

    -Oye putita, ¿podrías hacerme algo así a mi también? le dice uno de ellos.

    -Y a mi. A mi quiero que me la mames. Le dice el de al lado.

    -Cuando queráis os hago lo mismo a vosotros. Y diciendo esto se marcha.

    El conductor se queda mirando sus muslos y sonríe a los otros dos tíos, mientras ella desaparece calle arriba.

    -Mañana vamos a darle lo que merece. Una buena follada de los tres. ¿Qué os parece?

    -Yo estoy de acuerdo.

    -Yo también, contesta el otro. Me apetece pegarle un buen polvazo a esa calienta braguetas.

    Al día siguiente vuelve a coger el bus a la misma hora. Hace el mismo recorrido. Pero antes de llegar al final, los dos hombres se acercan a ella y le dan conversación. La entretienen mientras todos los viajeros se marchan del bus. Ella no se ha dado cuenta todavía de que el conductor no ha parado el motor y que cierra las puertas.

    Arranca de nuevo y le hace una seña a su relevo para que coja el siguiente.

    Los hombres siguen hablando con la chica. El autobús se está alejando del centro de la ciudad.

    -¿Adónde vamos? Pregunta ella al ver que el bus ha vuelto a arrancar y se aleja.

    -Vamos a dar un pequeño paseo. Le responde uno de los hombres.

    -¿Vais a violarme?

    -Qué va. Contesta el otro. Solo vamos a darte lo que necesitas.

    Ella sonríe mientras el conductor la mira por el retrovisor.

    Después de una media hora llegan a un descampado. El conductor había tenido la precaución de desconectar el GPS y comunicar que se encontraba indispuesto.

    Para el motor y se dirige hacia el fondo del autobús.

    -Ahora putita, desnúdate para nosotros.

    -¿Tan rápido? ¿No preferís algo antes?

    -¿En qué habías pensado? le pregunta el conductor.

    -Os puedo hacer una paja o una mamada mientras alguno de vosotros mira. No podré con los tres a la vez.

    -Está bien. Empieza por estos dos, le dijo el conductor.

    Se agachó frente a ellos que ya estaban desnudos de cintura para abajo. Agarró una polla con la mano y al otro empezó a mamársela.

    -Ugh, que gusto, sigue así putita.

    -Ahora quiero que la mames a mi también, le dijo el otro.

    -Espega, dijo con la polla en la boca. Sigo un poco más con este y te la mamo a ti.

    El conductor se acercó a ella y le bajó la blusa y le sacó las tetas. Comenzó a sobárselas.

    -Tranquilo que también habrá para ti.

    Ella seguía con la mamada al segundo y con la paja con el primero.

    -Sigue guarra, me corro, me corro.

    Unos meneos más y sé corrió con fuerza.

    -Aaaaah, me corro, que gustoooo.

    Siguió meneándosela hasta que lo soltó todo.

    -Ahora acaba conmigo. Le dijo el otro.

    Incrementó el ritmo de la mamada.

    -Aaah, aaah, ya estoy, ya estoy. Me corrooo.

    Descargó en su boca toda la leche que llevaba.

    Después de relajarse la chica limpió su polla. Se había tragado toda su leche.

    -Ahora tendrás que darme a mi tu coño. Le dijo el conductor.

    Ella asintió y se bajó el pantalón y el tanga.

    Él también se desnudó de cintura para abajo.

    -Apóyate contra el asiento. Así, así está bien.

    Se agachó frente a ella y abriéndole las piernas, le comió bien el coño. Quería devolverle el favor por la mamada que le había hecho aquella vez.

    Cuando ya estaba húmeda, se dispuso a penetrarla.

    -Ay, lo siento, se cachondeó. No llevo condones encima.

    -No pasa nada machote. Tomo la píldora.

    Agarró su polla y la condujo hasta la entrada de su vagina. Se la metió despacio, pero firmemente.

    Se quedó quieto un momento.

    -¿Qué pasa machote?

    -Tranquila. Quiero saborearte. Hace mucho que no follo.

    -Ya me lo dijiste. Vamos.

    Empezó a entrar y salir de ella. Follar es como montar en bicicleta. Aunque haga tiempo que no lo haces, nunca se olvida.

    -Ah, ah, ah, joder que gusto, joder que gusto. Ya me había olvidado de lo que me gustaba follar. Que gusto por dios, no voy a durar mucho.

    -Tú sigue machote, sigue dándome.

    -Sí, sí, sí.

    Uno de los hombres se había incorporado y estaba grabando con su móvil el polvo.

    Su culo gordo subía y bajaba mientras terminaba de follársela.

    -Ah, ah, ah, ahora si, ahora me voy. Me voyyy.

    Terminó de bombear y de correrse dentro de ella.

    Sacó su polla algo flácida ya, mientras el otro seguía grabando.

    -Ahora necesito más pollas. Dijo ella tumbada abierta de piernas. Espero que os hayáis recuperado ya. Estoy muy caliente y necesito tener un orgasmo.

    -¿No te has corrido? le preguntó el conductor.

    -No. Pero no pasa nada. Tu tranquilo. Llevabas mucho tiempo sin follar y tenías muchas ganas de descargar. Espero que vosotros folléis a menudo, ¿no?

    -Pues si, dijo el del móvil.

    El conductor se fue desnudo de cintura para abajo hasta la cabina. Volvió con un cojín para la chica. No quería que se hiciera daño en la espalda contra los asientos si iba a seguir medio tumbada así.

    -Por cierto, ¿estamos solos? ¿nadie puede vernos aquí? preguntó ella.

    -Tranquila cariño, dijo pasándole el cojín. Aquí no viene nadie. Ni siquiera vagabundos.

    El del móvil le pasó al otro el teléfono y se acercó a ella que volvió a comerle la polla. No se le puso muy dura, acababa de correrse ya sabéis, pero fue suficiente para que pudiera penetrarla.

    -Ugh, ya estoy, ya estoy. ¿Te gusta? ¿Te gusta cómo te follo?

    -Siiii, cabrón, no hables, no te pares, sígueme dando, sígueme dando, síguemeee.

    El tío aceleró el bombeo y en un par de minutos estaba corriéndose.

    -Ah, ah, ah, tu si sabes como follarme, ah, ah, me corrooo.

    -Y yo guarra. Aaaah.

    Después de recuperar la respiración se salió de ella. Gotas de semen manchaban el suelo del autobús.

    -Ahora te toca a ti.

    El tercero ya estaba empalmado y la penetró sin más.

    El conductor los miraba mientras lo hacían, cuando la chica le dijo.

    -¿Te da envidia que estos dos me follen tan bien y me hagan correrme?

    -Antes dijiste que no pasaba nada.

    -Te lo dije para que no te sintieras mal. Dijo jadeando. Ellos me follan mejor, ah, ah, ah.

    Se quedó mirándola con rabia. Esta excitado de nuevo.

    Al poco el tío que se la follaba la giró y la puso a cuatro patas. Entonces se le encendió una bombilla.

    Se acercó a ellos y los puso en el suelo. Mojó un dedo y le abrió el culo y le metió el dedo por el.

    -Aaaah.

    -Ahora verás guarra si te gusta o no.

    Le metió la polla por el culo mientras el otro seguía haciéndolo.

    -Ah, ah, que culo más estrecho tienes zorra. Aaaah, aaaah.

    -Tío córrete ya. No me dejas follar bien, le dijo el otro.

    -Me correré cuando quiera, idiota.

    Siguieron un poco más los dos y unos minutos después, el que estaba follándosela por el coño se corrió.

    Sacó su polla y el conductor todavía seguía dentro de ella.

    -Córrete ya cabrón, me duele el culo.

    -Ahora, ahora, ahora. Ahora tendrás mi leche.

    -Dámela ya. Mi culo.

    -Toma, toma, dijo corriéndose. Toda mi leche para tu culo.

    Siguió un poco más y ya descargó todo.

    -Ahora vístete zorra.

    Ella le sonrió.

    -¿No vas a ayudarme a levantarme?

    -Claro. Anda, levántate.

    Se vistieron y los tres miraron el video que habían grabado. Ella estaba apartada de ellos mientras también se vestía.

    -La próxima vez queremos volver a verte. Si no quieres que subamos el video a las redes, tendrás que estar disponible para nosotros.

    Ella les miró y les devolvió una sonrisa, pero no dijo nada.

    -¿Podéis pedirme un taxi o me lleváis al centro?

    -Te llevaré en el bus.

    Volvieron los 4, aunque los dos hombres se bajaron por separado y la chica después.

    ¿Volverían a verse?

    De vosotros depende. Si quieres que continúe el relato y queréis comentar, escribidme a:

    [email protected].

  • El hechizo de Bannete (2): La noche más larga del mundo

    El hechizo de Bannete (2): La noche más larga del mundo

    La brillante luz de la luna llena caía sobre la apacible Ciudad Olivine, la cual parecía estar sumida en un confortable sensación de paz y tranquilidad, sin embargo en el interior de una de las suites del hotel más lujoso de la cuidad la historia era muy diferente…

    Ya que en el cuarto de baño de la suite de Harley se respiraba un aire lleno de tensión y extrañeza, debido a que el orgulloso coordinador se estaba encargando en persona de limpiar cada centímetro del hermoso cuerpo desnudo de May Balance, haciéndolo con extrema delicadeza y en completo silencio.

    Por su parte la hermosa castaña no tenía otra opción más que resignarse a su situación actual, al menos hasta encontrar la forma de liberarse de lo que fuera que Harley le hubiera hecho. Mientras tanto ella podía sentir con detalle como aquella delicada franela de baño recorría su piel, sin duda Harley estaba siendo muy cuidadoso y eso le desagradaba, ella preferiría que su captor dejara de fingir y fuera brusco y descuidado, tal y como él era en realidad.

    -Y dime, cariño ¿Has estado a solas con un hombre en el baño? -pregunto Harley con curiosidad mientras comenzaba a enjuagar el cuerpo de la chica.

    -He estado con varios. Y todos muy guapos -respondió la castaña, tratando de controlar su voz, con la intención de molestar a su captor.

    -Tu papá y tu hermano no cuentan linda -le respondió el chico con una sonrisa cínica, lo cual hizo enfurecer aún más a la chica.

    -¿Y cómo sabes que no estuve con Ash y con Brock? -exclamo ella molesta y desesperada, lo cual hizo reír aún más al coordinador.

    -Ese fue un excelente chiste, cariño. Pero tanto tú y yo sabemos que el chico del Pikachu nunca fue muy cercano a ti, él era un idiota que nunca se dio cuenta de la exquisita mujer que tenía junto a él, e incluso si lo hubiera hecho dudo que tu molesto chaperón le hubiera dejado hacer algún avance contigo -dijo Harley burlándose tanto de Ash como de su hermano Max.

    -Y con respecto a «ojos de rendija», estoy muy seguro de que eras muy joven para que el fantaseara contigo -continuó Harley, ahora burlándose de Brock -¿Así que porque no admites de una vez que soy el primer hombre con el que tomas un baño, cariño?

    – ¡Eres odioso Harley! -respondió May molesta mientras apartaba su rostro, ya que odiaba profundamente su situación y odiaba que él tuviera razón, ya que realmente esta era la primera vez que tomaba un baño con alguien que no fuera de su familia.

    -No te enojes, cariño. Sólo era una pregunta inocente -le dijo Harley mientras que la tibia agua de la regadera se encargaba de retirar los residuos de jabón de su cuerpo -Mejor hay que concentrarnos en disfrutar del resto de nuestro baño.

    Y tras esas palabras, y sin ninguna prisa, Harley tomó la mano de May para guiarla hacia la enorme bañera de aquel elegante baño, la cual estaba llena de tibias y aromáticas aguas, y en donde no tardaron en sumergirse.

    – ¿No te parece relajante, linda? -preguntó el coordinador con una expresión de satisfacción en su rostro.

    – ¿Por qué haces esto, Harley? ¡Hasta alguien como tú sabe que esto está mal! -preguntó la castaña en un susurro de tristeza que él pudo oír perfectamente.

    -Ya te lo dije, linda. Estoy decidido a hacerte toda mía y de nadie más, y no dudes en que lo lograré, ya que llegarás de mi brazo al Gran Festival -respondió el chico con una seguridad que le helo la piel, era como si le hubiera preguntado si Magikarp era un tipo Agua.

    -Y yo ya te lo dije ¡Hechizada o no, jamás voy a amarte Harley! -respondió May con firmeza, sin duda tratando de herirlo, pero no ella no se imaginaba de cuál sería el contraataque de su captor.

    -Linda, al menos yo soy sincero contigo y no te miento. Yo no soy como ese medio hombre cabello de lechuga -dijo el coordinador con una sonrisa maliciosa.

    – ¡No me lo menciones! ¡No vuelvas a mencionarme a ese idiota, Harley! -replicó May con un tono herido y abriendo sus ojos de la sorpresa mientras que el color abandonaba su rostro.

    – ¿Qué dolió más, querida? ¿La traición o que fuera con un hombre? -le preguntó Harley al oído con el tono más malicioso que había en su voz.

    – ¡Te odio, Harley! ¡Si pudiera te abofetearía! -exclamó May tratando de ejecutar aquella acción, sin embargo su cuerpo se negó a obedecer, por lo que no le quedó más remedio que cerrar sus ojos y tragarse toda la rabia e impotencia que sentía.

    -Ya, tranquila, linda -dijo Harley mientras empezaba a masajear los hombros de la chica -Te prometo que cuando termine contigo nunca volverás a acordarte de él.

    – ¿Y qué piensas hacerme? -preguntó May un poco asustada y furiosa a la vez.

    -No me gustaría arruinarte la sorpresa, linda, pero te aseguro que la disfrutaras -respondió el coordinador mientras llenaba de besos los hombros de May, la cual solo podía temblar al sentir sus labios sobre su piel.

    Una vez que terminaron de bañarse Harley se encargó personalmente de secar el húmedo cuerpo de May. De hecho cualquiera que los hubiera visto en ese momento hubiera pensado que solo se trataban de una pareja común y corriente, sin sospechar la realidad.

    -Debo de aceptar algo eres toda una diosa, cariño -dijo el chico con una sonrisa perversa mientras se hacía cargo de sus hermosos pechos con sumo cuidado -Y la mejor parte es que muy pronto serás toda mía.

    Por su parte la castaña trataba de mantenerse impasible ante todas las acciones de su captor, y odiando profundamente que el fuera tan cuidadoso con ella, hasta que el finalmente terminó.

    -Ahora vamos a dormir, cariño -menciono el coordinador una vez terminada su labor, lo cual le dio a la chica la esperanza de que la humillación que estaba sufriendo terminaría por ese día, sin embargo esta se derrumbó de al ver que Harley se dirigía hacia su maleta y de ella sacó una caja de cartón, la cual contenía una delicado e insinuante conjunto de lencería.

    – ¿Y qué te parece tu pijama, linda? -preguntó el chico con una sonrisa lujuriosa mientras que el rostro de May se teñía de un tono carmesí de auténtica furia.

    – ¡Eres un maldito demente, Harley! ¡Ni loca me pondría algo así! ¡Y mucho menos para tí! -grito la castaña al que ver que aquella pijama consistía en un conjunto de sostén y tanga de encaje negro, los cuales insinuaban mucho más de lo que cubrían, una par de medias a juego que llegaban a media pierna y eran sostenidas por un seductor liguero, y para rematar el conjunto una delicada y casi translúcida bata de seda negra.

    -Es gracioso que tú digas eso, cariño, ya que no entiendo el porque este sexy conjunto de lencería te parece obsceno. ¿Acaso debo recordarte que eres tú la que se viste como una ramera antigua para los Concursos? -replico Harley con ironía.

    – ¡Mi traje de odalisca no es nada obsceno! -estallo la coordinadora entendiendo a la perfección a que se refería su captor

    -Para nada, linda. Solo se encarga de despertar pasiones y de robarle toda la atención del público a tus competidores al hacer que nadie pueda quitarte los ojos de encima. De hecho incluso yo he caído en tu truco -aseguro el orgulloso coordinador de forma mordaz.

    -Pero ahora deja de hacerte del rogar y vístete, cariño. Ya que empiezo a perder la paciencia y no quiero que te enfermes -dijo el chico con un tono que sin duda pretendía ser seductor. Y aunque la coordinadora trato de negarse nuevamente su cuerpo comenzó a actuar por su cuenta propia y comenzó a ponerse aquel conjunto.

    «Sí es tan divertido todo lo que puedo hacer contigo ahora que mi hechizo ha sometido a tu sensual cuerpo a mi control ¡Ya no puedo esperar a ver lo que podré hacer contigo cuando tú mente y tu corazón me pertenezcan!» pensó el orgulloso coordinador con lujuria al ver como May trataba inútilmente de resistirse a su orden

    – ¿¡Ya esas satisfecho!? -preguntó May llena de molestia una vez que termino de vestirse y que vio la mirada depredadora y la sonrisa cínica de su captor.

    -Pues mírate en el espejo, cariño, y podrás ver lo satisfecho que estoy -le respondió Harley mientras le señalaba el espejo que estaba a sus espaldas y ella sin más opción que obedecer tuvo que voltearse para ver algo que la sorprendió.

    Ya que el reflejo que le devolvía el espejo la hizo sonrojar: Ya que aquella indumentaria hacia que sus ya desarrollados pechos lucieran aún más grandes y apetitosos de lo que eran. Y al darse una leve pero seductora vuelta pudo apreciar que su lindo trasero se resaltaba de forma sensual, de la misma forma en que aquellas ajustadas medias negras hacían que sus bien formadas piernas se vieran aún más largas y seductoras.

    «Nos vemos tan sexys» susurró una voz dentro de la cabeza de May, haciendo que ella le sonriera a su reflejo.

    – ¡Tan sexy! -aquellas palabras escaparon de los sensuales labios de May en forma de un susurro, cuando ella sacudió su cabeza por instinto y sin saber el porqué dijo eso o de donde vino esa idea.

    – ¿Y cómo fue que supiste mi talla de sostén? -preguntó la chica muy avergonzada y esperando que Harley no hubiera notado aquel susurro.

    -Tengo mis fuentes, muñeca -le respondió él con calma mientras se acercaba a ella por detrás para sostener sus pechos entre sus manos y empezar a moverlos en suaves círculos.

    – ¿¡Acaso no has tenido suficiente!? -preguntó ella muerta de la vergüenza e impotencia al sentir sus manos excitando sus sensibles pechos.

    – ¿Estas bromeando, muñeca? ¡Nunca es suficiente de estas linduras! -exclamo el alegremente mientras apretaba suavemente sus erectos pezones por encima de la suave seda y el encaje que los cubrían, mientras que la castaña cerraba los ojos con frustración e impotencia, ella ya sabía que no podía resistirse a sus caricias por lo que sólo le quedaba esperar a que el terminará pronto.

    «¡Oh no! ¡No otra vez!» pensó May al sentir que una de las manos del coordinador abandonó su labor en los senos y descendía por su abdomen, como si fuera una serpiente, con rumbo hacia su entrepierna y finalmente se coló por debajo de su prenda íntima, lo cual la hizo apretar los dientes.

    Sin embargo dedos de Harley eran hábiles, más de lo que a ella le gustaría, ya que estaban acariciando sus sensibles labios, recorriendo suavemente su contorno para finalmente introducirse en el interior de su cada vez más excitado coño, y todo eso sin que los dedos que la hacían sentir el cielo y el infierno descuidaran su ya sensible clítoris. Por lo que no era de extrañar que intensas ráfagas de placer culposo abrumaran aún más el aturdido cerebro de la coordinadora

    – ¿Soy bueno no, cariño? -le susurró Harley al oído, disfrutando de ver su hermoso rostro sonrojado de placer, a lo que ella respondió dejando que un suave y erótico gemido de placer saliera de sus labios.

    Contento de tener a su presa en donde la quería el coordinador procedió a colocar su erecto y palpitante verga sobre el trasero de la chica, con la intención de que ella pudiera sentirla a través de su ropa interior, y de lo cual ella se percató de inmediato.

    -Harley… Ahhh… ¡Pedazo de bastardo! -exclamo May asustada y con mucha dificultad, ya que aún seguía tratando de contener su excitación para no darle el gusto de a su captor de ver que muy en el fondo le gustaba lo que le estaba haciendo, pero…

    -Puedes llamarme como más te guste, linda. ¡Pero por ahora solo mueve ese sexy trasero para mí! -ordeno el chico entre risas de satisfacción, las cuales sólo se hicieron más grandes al ver que ella trataba de resistirse a sus órdenes.

    Pero una vez más el cuerpo de la coordinadora actuó por cuenta propia, de forma que su generoso trasero comenzó a moverse en suaves círculos para masajear la verga de Harley, la cual no tardó mucho en llegar a su tamaño máximo.

    – ¿Dónde aprendiste a moverte así, cariño? -preguntó Harley conteniendo un gemido de placer e incrementando la intensidad de sus caricias sobre el cuerpo de la joven.

    – ¡Es… Ahhh… éste… Ahhh… estúpido hechizo… Ahhh… tuyo el que… Ahhh… me obliga! -respondió la castaña de forma entrecortada y tratando de controlar su voz para no comenzar a gemir.

    – ¡Oh, si! El hechizo… No sé si… Ahhh… lo comenté antes… Ahhh… pero el irá… Ahhh… mostrando… Ahhh… a la chica mala y sexy… Ahhh… que realmente eres -respondió Harley entre gemidos y con una sonrisa llena de lujuria.

    – ¡Nunca! -exclamó May antes de que un imprevisto pero demoledor orgasmo la obligará a guardar silencio.

    – ¡Puedes decirme todas las mentiras que quieras, cariño, pero tú cuerpo siempre me dirá la verdad! ¡Y los húmedos y calientes líquidos que llenan mi mano contradicen tus palabras! -respondió el coordinador mientras extraía su mano de la intimidad de May, la cual estaba cubierta por los fluidos íntimos de la chica, antes de mostrársela.

    -Seré paciente, querida, muy paciente… Ohhh… ¡Y te aseguro que al final serás toda mía! -le susurró el al oído mientras alcanzaba el orgasmo y llenaba la ropa de la chica con su semen.

    – ¿Por qué no terminas con todo esto de una vez? -pregunto May llena de vergüenza y sintiendo el como su cuerpo estaba siendo profanado.

    -Pero eso le quitaría toda la diversión al juego, cariño -le susurró al oído antes de bajar su cabeza -Además dentro de muy poco finalmente aceptarás lo que realmente quieres y entonces… ¡Me darás lo que me pertenece por derecho! -le respondió mientras besaba con ternura sus hombros.

    Por su parte May trataba de alejarlo de ella cuando dirigió su mirada hacia el espejo y miró asombrada la imagen que este le devolvía: La visión de una hermosa chica que acababa de disfrutar de un placer indescriptible y que anhelaba más, mucho más.

    -Ahora vamos a la cama, mi amor. La noche aún es joven y sé que aún quieres más -le dijo Harley al llevarla hacia una enorme cama King Size, mientras que May seguía mirando su imagen en el espejo… Una imagen que parecía sonreírle.

    Continuará…

  • Mi suegro me rompe el culo

    Mi suegro me rompe el culo

    Hola a todos este relato es veridico en su totalidad y los que les voy a contar paso hace en octubre del año pasado y no me arrepiento para nada.
    Un dia me quede en casa de mis suegros a pasar la noche ya que Juán(mi esposo tenia que viajar por cuestiones de trabajo.
    La casa de ellos en muy amplia y decidi tomar el cuarto que era de Juan que está justo en frente del de mi suegros.
    Ya como a las dos de la madrugada no podia dormir, entonces me levantr para ir hasta la cocina y cuando habro la puerta de mi dormitorio escucho unos quejidos del dormitorio de mis suegro, inmediatamente me di cuenta de que estaba pasando.
    Lo primero que hice fue cerrar la pueta y hacer de cuenta que no pasaba nada, pero la curiosidad puede mas, asi que muy despacio habrí mi puerta y la de ellos estaba apenas abierta me acerque muy despacio y vi como mi suegro la tenia a perrito a Norma(mi suegra) y la estaba matando a pijasos, las tetas de norma se movian hacia delante y atras y ella le decia: pará por favor negro(asi le dicen a mi suegro) no doy más pará.
    El negro se ponía como loco más le daba y para colmo en un momento le dice veni parate contra la pared como amí me gusta que te la voy a dar por el culo. Para mi asombro Norma pegó un salto de la cama, se paro con las manos contra la pared y arqueó la espalda parando la cola(que para sus 56 años la tiene de maravillas) cuando el negro se paró tras ella y de costado le abrio las nalgas con sus dos grandes manos peludas ahi le vi la pija; por dios que pedazo de carne tiene el hijo de puta entre las piernas, ojalá Juan(mi esposo) tuviera la mitad de la pija del padre, senti un solo grito de Norma y en ese momento no aguante mas y me encerre en mi dormitorio no aguantaba mas mi calentura y ahi me quede hasta no escuchar mas los gritos,gemidos de placer y dolor de Norma.
    Cuando me levante a la mañana ellos estaban desayunando y todo fue muy tranquilo y normal. Hablamos de mil temas y todo como si nada habria pasado. El negro se fue a su oficina, Norma al club y yo tenia que hacer una compras en el super.
    Al medio dia me suena el celular , era mi suegro y me dice que me esperaba en su oficima en una hora que tenia que hablar de un tema muy importante y por favor que no demore.
    Fui inmediatamente ya que me preocupe
    Al llegar le dice a la secretaria que me haga pasar.
    le digo- hola negro que te pasa me preocupe necesitas algo?
    – Mira Vero(me llamo Veronica) te voy de frente, anoche te vi espiando por la puerta cuando se la daba a Norma por el culo.
    – casi me muero, por supuesto que trate de negar todo y lo trate de loco.
    el muy turro me dice – veni que te haces la ofendida vi como te calentabas y apuesto a que te gusto el espectaculo, en ese momento me abraza y me toca el culo con esas dos enormes manos que tiene, en un segundo me apreto una nalga y con la otra mano ,me toco la concha.
    Ves estas toda mojada desde anoche, ya se tengo la solocion me dice, anda al hotel de aqui a la vuelta y esperame en la habitacion 3 te estaran esperando voy en 15 minutos.
    Yo no entendia nada no sabia que hacer pero por algo que todavia no entiendo callada sali de la oficina y me fui al hotel ,entre y el encargado me dice señora estabamos esperando la habitacion numero 3 es la suya.
    Para mis adentros decia “negro de mierda tenia todo planeado y yo como una boluda caí”
    Mientras esparaba me preguntaba que hago aqui, pensaba en juan, me estaba por cojer su padre pero a la ves no podia dejar de pensar ese pedazo de carne que tiene el negro y me acordaba de los gemidos de Norma y eso me puso a mil de la calentura.
    En eso entrro el negro al cuarto, yo no sabia que decir.
    – el guacho me dice: dale Vero no esperes caricias te deseo desde hace mucho y hoy te voy a reventar por todos lados, jamas te cojieron con una buena pija y hoy va a ser ese dia.
    Como una gatita me quite la ropa y me puse boca abajo en la cama, el se quedo con el slip puesto y la pija a mil.
    Ahhh sos una putita timida te gusta de espalda mamita, esas palabras me pusieron como loca pero yo no queria desmostrar nada pero la respiracion la tenia como nunca, cuando el negro me apreto las tetas con sus manos no podia creer la fuerza que tenia era una bestia, sola le pare la cola para que me cojiera por la concha.
    Uff putita que caliente que estas, acaso el boludo de juan no te coje bien, mira ese concha que tenes estas para matarte a pijasos, me saco la bombacha y me metio dos dedos en la concha pegue un grito de placer y dolor ya que simpre al principio soy muy estrecha.
    No aguante mas y le dije por favor negro cojeme como a Norma no aguanto que pija tenes metemela toda, haceme tuya .
    El turro me la mando de una,”jamas habia sentido nada igual en mi vida, que pedazo de carne, sentia ardor, dolor, la espalala la doble para que no entrara de esa manera, me mato no la aguantaba le pedia que la saque.
    Me decia espera ya te acostumbraras no sera la ultima vez que te coja y me la empezo a meter y sacar con fuerza, yo estaba como loca ya habia acabado dos veces, lo tenia encima mío dandome como una fiera, me corria que no podia controlar, gritaba como una puta y el me decia juan nunca te coje de esta manera.
    Yo solo podia decir – segui negro no pares segui, como garchas negro hijio de puta que pija que tenes- estaba como loca, no aguantaba la espalda, llebava 15 minuto de puros pijasos y mi concha me ardia como nunca, ya le pedia por favor que me deje descansar me faltaba el aire, su pija parecia cada ves mas gorda y larga, el muy turro se cagaba de risa.
    En un momento para y me dice ahora parate contra la pared, le digo NO ni se te ocurra Norma ya tiene estirado el culo yó no.
    QUE el pelotudo de mi hijo nunca te rompio ese hermoso culo que tenes, es un boludo.
    Yo le digo todo lo que quieras pero vos no me vas a romper el culo y menos con esa terrible pija que tenes.
    Ah si espera ya vengo y vas a ver.
    Yo no podia creer se vistio y se fue – esperame ya vengo por ese culo divino que tenes-
    Volvio como a la media hora, le digo que haces donde fuiste.
    Callate y chupame la pija me dice, inmediatamente cumpli la orden, tenia una pija divina a todo esto el negro no habia acabado la tenia como piedra.
    buena mamita ahora si parate contra la pared, vos estas loco TE DIJE QUE NO-
    – veni si estas como loca por sentir que sintio norma anoche, veni puta te compre un dilatador anal, parate te digo y te callas sino va a ser peor.
    La verdad que estaba muy caliente y el negro parecia que la pija le estaba por reventar de la calentura que tenia.
    Me pare y me puso un gel muy frio en el culo, espero 15 minutos, mientras tanto me chupaba la concha y me metio dos dedos en mi culo yo empece a gemir de la calentura, con la otra mano me tocaba la concha, gemia como una hembre en celo le pare la cola, apoye la cabeza contra la pared y con mis dos manos me abri las nalgas y le Dije “Suegro mi culo en tuyo por favor cuidame que te juro que nunca recibí nada de nada”
    Les juro que se puso como loco no aguanto y acabo antes me meterme la pija en el culo.
    Me dice- mira que me haces, acabe antes de metertela sos una puta de mierda pero ahora vas a cagar por que voy a demorar en terminar puta de mierda no vas a poder sentarte en una semana de como te voy a dejar el ojete, esas palabras me pusieron como loca y le pedia por favor que me rompa el culo.
    Cuando me asento la cabeza de la pija en el culo por FAVOR que dolor y que PLACER, les juro que no podia metermela, el turro empujaba, empujaba. empujaba hasta que cedio mi culo, casi me desmayo del dolor, no aguantaba parada, me la saco y me acoste de costado, él atras mio y me la metio de una, sentia como un desgarro. lloraba del dolor, le suplicaba que la saque, El solo decia calmate y aguanta a Norma le pasaba lo mismo y le duro 30 dias pero vos viste como coje por el culo ahora.
    Yo gritaba que no podia mas y cuando El empezo a meter y sacar casi me muero pero tengo que reconocer que jamas habia sentido mayor placer mezclado con tanto dolor, yo habia acabado cuatro veces seguidas, no me habia dado cuenta y el negro ya se habia corrido dendro mio y la tenia en mi culo todavia pera ya blanda, flacida y me decia hija de puta que buena que estas me corri dos veces en 10 minutos que culo que tenes.
    Yo no me podia mover me dolia todo el cuerpo, el culo no era mio, mis tetas estaban coloradas de como el negro me las habia apretado mientras me rompia el culo.
    Nos quedasmos acostados por 15 minutos, yo me habia olvidado de todo, no podia crer la cojida que me habia dado mi suegro.
    En un momento me dice: Vero me voy a la oficina la habitacion esta pagada quedate hasta que vos quieras pero te veo en dos dias para seguir estirando ese culo divino que tenes.
    Yo no tenia fuerza pàra nada lo unico que le conteste fue “cuando quieras decime y ahi voy”.
    Esta historia es real y hasta en la actualidad el negro me sigue cojiendo al menos una ves a la semana y para mi en la mejor pija que hay.
    No estoy buscando sexo , ni encuentros, no doy cam, espero les haya gustado, si quieren mandarme sus comentarios a [email protected], que tengan linda semana, besitos

  • Momento de iniciar

    Momento de iniciar

    Llegas del trabajo, aquí estoy en casa esperándote ansiosamente.

    Te recibo con dulce beso sobre tu mejilla y te marchas a la ducha mientras vas desvistiéndote al caminar. Me pongo ansioso a mirar como dejas caer ese vestido negro que traes contigo puesto dejando ver tu espalda al desnudo y tu interior que poca imaginación me deja en la mente.

    Marcho hacia la cama, la cual está situada frente a la ducha, esa en la cual puedo observar como el agua cae sobre tu cuerpo sin ropa tras el cristal transparente.

    Muerdo mis labios al observarte, me estremezco ante tal visión ante mis ojos. Notas que me encanta y juegas bajo el agua que resbala sobre ti, acaricias tu piel e intentas el juego de la seducción para provocarme.

    Me vuelvo ansioso al mirar como tus manos suben y bajan por tu cuerpo, tu pelo húmedo que descansa sobre tu espalda, tus labios provocativos que se muerden por si mismos mientras mi mirar se fija entre tus piernas. Me aloco tras el cristal que nos separa, me desencadenan miles de emociones sobre mi cuerpo a tal forma que no puedo contener mi firmeza bajo mi pantalón.

    Continuas bajo la regadera, tus movimientos se hacen cada vez más provocativos y reveladores, tanto así que puedo escuchar un poco de tus respirar agitado cuando tus dedos se deslizan entre tus piernas. Mi cuerpo se estremece al sentir como mi pantalón no puede contener tal firmeza por debajo queriendo librarse entre la abertura de mi cierre.

    El jabón recorre tu piel, y se cubre con ello dejando ya poco a la vista pero en mi imaginación puedo tener esa visión de minutos antes de que lo pusieras sobre ti, me provoca demasiado y me excita al punto en el que no puedo contenerme y tiro de mi ropa para quedarme al desnudo, justo ahí sobre la orilla de la cama donde mis manos jugaran mientras observo como lo haces para mi de la misma forma.

    Tus quejidos comienzan a ser más fuertes al ver como tocas tu intimidad al ritmo que lo hago para ti, nos deleitamos fijamente uno al otro al punto en el que no podemos detenernos, nos tocamos sin desmedida y nuestra habitación se envuelve en gemidos que emiten nuestro interior.

    El punto en el que el placer se hace tan increíble, no dejamos siquiera tomar aliento, puesto que desamor culminar tan deliciosamente. Entre jadeos y palabras nos decimos que estamos a punto de hacerlo, y es entonces en donde en un delicioso orgasmo, terminamos para el otro.

    Me recuesto sobre la cama mientras cierras la llave de la regadera, apenas secándote un poco caminando hacia a mi, listo para iniciar un delicioso encuentro ahora en la cama…

  • Soy una mujer alrededor de los 40 años

    Soy una mujer alrededor de los 40 años

    Soy una mujer de alrededor de 40 años llevo muchos años de casada, obviamente no es mi verdadero nombre y hace 3 años desperté gracias a una amiga, no voy a poner más datos de mi, ya que quizás mi pareja o algún conocido pueda reconocerme, solo puedo decir que soy de tez clara, de cuerpo normal, aunque me dicen que tengo bonitas nalgas.

    Me casé muy joven, quede embarazada, y todo era muy lindo al comienzo pero pasó el tiempo, mi rutina de ama de casa me empezó a estresar, mi hijo creció y ya no para mucho en casa, sus clases en la mañana y en la tarde más pasa con sus amigos, mi esposo al comienzo era muy tierno muy atento pero después se volvió frío, ni me tocaba y hasta ahora es igual, solo lo hacemos 1 vez al mes, ni salimos a pasear, era estar metida los 7 días en casa, limpiando, cocinando, sin nada emocionante.

    Todo cambio hace 3 años, que de casualidad me encontré con una ex amiga de promoción de cole, nos pusimos a lorear igual casada, ama de casa, y quedamos en visitarnos, después de tantas tardes que vino o fui a verla a su casa, una tarde la veo bien entretenida en el celular, le pregunté oye tu esposo si que te escribe todo el día, ella me dice ‘nooo, ese es un aburrido, estoy conversando en chat y me dice para que me cree una cuenta’, yo le dije ‘no estás loca, mi marido se entera y me mata’. ‘noo -me dijo- solo vamos a crear tu perfil sin foto, los chicos igual te van a escribir, es divertido’.

    Y me mostró la foto del chico con quien conversaba era mucho menor que nosotras tendría sus 25 años, estaba guapo y ella estaba risa y risa chateando, me creo una cuenta, y me enseñó cómo usarlo, en ese tiempo yo solo usaba mi celular para recibir las llamadas de mi esposo o familiares, todo era nuevo para mí. Me puso una foto de perfil de internet de una mujer sola en playa de noche, me dijo lo voy a poner en mido silencioso para que cuando te lleguen los mensajes no suene tu celular, es una bandida y me escribían un montón de hombres, jóvenes, viejos, algunos malcriados, algunos estúpidos ofreciendo dinero.

    Una tarde vino bien cambiada a mi casa, me dice me voy a encontrar con el chico, yo le dije estás loca, me dijo ‘nooo, peor es estar metida en casa aburrida, solo 2 horitas le he dicho que puedo’. Se fue y al día siguiente me empezó a contar que el chico la llevo a un boulevard y se metieron a tomar a uno de esos locales, se bromeaban como en el chat y al despedirse él la besó y le decía para ir a un hostal, pero ella miraba la hora y ya iban a ser las 6 pm y tenía que irse a su casa antes de llegue su marido del trabajo. Yo la veía emocionada contándome. Se fue y yo quede intrigada con todo lo que me contó, me pareció muy loco todo pero la monotonía y estar metida en casa es peor.

    Así que después de semanas entable conversación especial con un chico de 27 años, no me hablaba como los demás que me aburrían más, fue educado sin ser tedioso o meloso, me pedía mi número y no se lo daba, todo era por un chat, ya me tuteaba, ya había más confianza. Al pasar los días y me pide mi foto, yo ya le había descrito como era pero me dijo ‘porfa Vane tu foto’ y era tan lindo. Me tomé una foto sin mostrar mi rostro y se lo mande, yo estaba en jeans y blusa y me dijo que tenía un bonito cuerpo, que le gustaba mi piel blanca, el me mando otras fotos que no estaban en su perfil y si estaba guapo el chico, pero mis ideas de que yo que iba a ser con un mocoso de 27 y a veces ni le contestaba cuando me escribía.

    Mi amiga seguía viniendo algunas tardes a visitarme o yo iba a su a casa, y me pregunto cómo iba con ese chat y le dije que me aburrió y lo deje, le mentí y yo le pregunté si volvió a salir con su amigo y se puso roja, me dijo ‘amiga no sabes si volví a salir y esta vez igual fuimos a tomar pero a un hostal’. Yo le dije ‘ya metiste la pata’, me dijo ‘nooo, solo puedo 2 horas.  Solo nos besamos y le deje que bese mis senos, me excito mucho pero vi la hora y tuve que salir volando a mi casa, me hizo que tocara su pene sobre su pantalón y se notaba que era grande’. Yo le dije ‘eres un loca’, pero sentía una cosa extraña dentro de mi.

    Esa noche le escribí a mi amigo de chat, mientras mi marido no llegaba aún a casa y me empezó que decir que extrañaba charlar conmigo y que quería que saliéramos, yo estaba creo que excitada por lo me comentó mi amiga y le dije que lo iba a pensar.

    El domingo para variar la pase en casa, mi marido viendo tv en la sala y mi hijo en su cuarto, me metí al baño y veo que este mi amigo de 27 que llamare Miguel me decía que el lunes le tocaba descanso en el trabajo y que podríamos vernos, le conteste y le dije ‘que ya’ pero igual que mi amiga solo 2 horas le dije y él me dijo ‘ok’.

    Así empezó todo, de ser una aburrida ama de casa a tener emociones en mi vida, disculpen chicos, más rato me voy a dar un tiempo para contarles lo que paso con Miguel en la cita y en los siguientes relatos como conocí a otros chicos que conocí en esa red y en otras. Llegué a hacer cosas que nunca imaginé que lo haría, me enseñaron a disfrutar de mi cuerpo. Ahora voy a preparar el desayuno.

  • Cruza en celo

    Cruza en celo

    Me dirigía a ver a mis amigos ese día, por fin era verano y ya quería olvidarme de las clases de la universidad.

    Pasé al supermercado a comprar algo de cerveza. Mientras esperaba en la fila para pagar, me llamó mi prima, hija de la hermana de mi madre. Hacía unos días su perra labrador había empezado el celo, por lo que me había pedido que mi perro de la misma raza fuera su pareja, los dos tenían apenas 2 y 3 años respectivamente, nunca los habíamos cruzado y como nos llevábamos tan bien, nos teníamos confianza.

    El problema radicaba en que debía ar algunas cajas del almacén que fungía de hotel de paso para los perros, pero como es bien sabido por los dueños de perros, cuando ellos se encuentran en este estado los machos se pueden volver violentos, aun siendo los dueños, más si no lo son.

    Muchos dirían que no hay problema siempre y cuando no te interpongas en el camino, pero los machos también se la pasan marcando los alrededores, por lo que si se dejaba algo en el piso iba a terminar marcado y posiblemente se echase a perder.

    Una vez que pagué, fui a casa de mi prima, al parecer estaba ordenando algunas cosas y necesitaba encontrar las cajas que mencionó para terminar. Lo único que se debía hacer era encerrar a los perros en un cuarto mientras se hacían las maniobras. Salimos al jardín donde estaban los perros, el almacén se encontraba semi abierto para que entraran y salieran ellos. Mi prima Paula fue por la correa de su perrita Rizos, una labrador de pelo largo. En tanto que yo detuve como pude al hormonal de mi perro Apolo.

    Por un momento creí que me llegaría a morder, pero al ver que los llevamos al mismo lugar, solo luchaba para que lo soltara y prenderse de la grupa de Rizos.

    Los dejamos en el baño dentro de la casa, en tanto que mi prima regresó por sus cosas. Tenía que quedarme hasta que terminara. Pues debíamos liberar a los perros.

    El día se aguó para mí, pero al menos podía ver la espectacular figura de mi linda prima.

    Mide algo más del metro sesenta y ocho. Posee una figura increíble, si bien su pecho es mediano, sus glúteos son fabulosos, grandes y apetecibles, sus caderas anchas gritan aptitud para ser madre y rostro fino y aterciopelado no es más que una oda a la belleza.

    Terminó un poco rápido, pensé que todavía podía llegar con mis amigos.

    Le ayudé a llevar las cajas de nuevo con las cosas ya guardadas al almacén. Durante todo ese tiempo habíamos estado tomándonos las cervezas que llevaba y ella ya necesitaba ir al baño, por lo que nos apresuramos a sacar a los perros de nuevo al jardín, cuando ella se asustó al sentir que Apolo la tocaba con su nariz, me imagino que creyendo la mordería, aunque el pobre sólo quería seguir olfateando a su pareja.

    El problema fue que se enredó con la correa de la tranquila Rizos e iba a trastabillar, queriendo evitarlo solté a Apolo y él se fue encima de la cánida, en tanto que apenas pude sujetar a Paula antes de que cayera. Para nuestra mala fortuna, cerramos la puerta del jardín, no teniendo llave con nosotros para abrirla y sin nadie cerca, nos quedamos atrapados con los perros y las plantas.

    Para colmo de males, al atrapar a Paula, con mi brazo había presionado el bajo vientre de ella, por lo que sus ganas de orinar se volvieron de carácter urgente inmediato.

    En el almacén no había baño, y nadie volvería en un buen rato. Traté de abrir la puerta como pude, pero no se podía. Ella ya no podía estar, trataba de retener el líquido, pero se notaba que no podía más.

    -Paula, es mejor que ya no te aguantes, te va a hacer daño.

    -¡Cómo eres, a poco crees que me voy a hacer encima!

    -Claro que no, pero por un lado estamos rodeados de plantas y no se notará. Yo me voy al almacén y tú haz lo que necesites.

    -No puedo, de seguro me vas a espiar.

    -Por supuesto que no, pero no veo otra salida.

    -Voltéate, si no te veo creeré que me espías y no podré hacer.

    -De acuerdo.

    Me giré y al parecer ella ya se preparaba.

    -¡No voltees!

    Le iba a contestar que «no», cuando la escuché quejarse. Voltee a ver si no se había caído o la había mordido Apolo, pero al verla de frente, me percaté que no había alcanzado a quitarse las bragas a tiempo, ella se lamentaba por la vergüenza de hacerse encima de la ropa interior y por el bochorno de verse descubierta por su primo.

    Rompió en llanto, me acerqué y traté de calmarla, sin embargo era el momento de las culpas. Nadie se salvó, ni los de la basura que pasaron más temprano de lo usual.

    El pasto, sus sandalias de tiras, sus pies, sus bragas y parte de su falda, así como la parte interior de sus muslos se encontraban salpicados de su orina.

    No faltaron Rizos y Apolo en acercarse a oler, parecía que ella se encontraba ovulando o estaba por, ya que mi perro hizo amago de quererla montar, ya que se le colgó de la pierna.

    Por mi parte los lleve con más trabajos al almacén y los encerré. Regresé por ella y la acerqué a la llave del agua, eché bajo el chorro las sandalias y limpie con mis manos sus pies. Me quité la playera y le pedí que se quitara la falda y las bragas, en tanto que la tapaba con mi prenda tura para abajo.

    Vi caer las prendas y le di la mía para que se la pusiera como quisiera, en tanto yo llevaba todo bajo el agua para adecentarlos. Volví con ella y se había puesto mi playera como si fuera un camisón, le tapaba apenas lo suficiente para ocultar su cuquita de mi indiscreta mirada, más no así la totalidad de sus pelos, que me hacían divagar en obscenidades que nunca creí pensar de ella.

    Por más que quisiera, no quería lavarse delante de mí, sin embargo el olor pronto se hizo muy pesado sobre todo por el intenso calor del verano. Hasta ese momento no reparé en que ella se encontraba un poco rara y es que olvidé que a las mujeres les afecta más el alcohol y más si ella no estaba acostumbrada a beber regularmente. Era hija de familia y pocas veces iba a fiestas, por lo que sabía de mi tía, toda una ratoncita de biblioteca.

    -Paula, ya no te hagas, sé que estás incomoda y por más que quiera negarlo, ya te vi, lávate bien.

    -¡Eres un tonto!

    -¡Entonces haz lo que quieras!

    Encaprichada, se quitó mi playera y la arrojó al pasto mojado, dejándome ver una hermosa matita de vellos púbicos finitos, los cuales apenas cubrían unos labios regordetes y cerrados. El paquete en mis pantalones creció sin poder esconderlo, el olor de su orín y la vista de sus genitales me estaban inflando.

    -¡Los ves! ¡Esto es lo que quieres, verdad!

    -Mírala bien, grábala en tu mente, porque es la primera y última vez que la vez.

    Se acercó al chorro de agua y no dejó de soltar pequeños gritos por el agua fría y lo mojado del pasto circundante. Mientras seguía luchando con el agua, me metí al almacén a buscar algo con qué se secara, si no podría resfriarse.

    Los perros salieron en desbandada, ella primero a checar a su ama y el lastre atrás pegado en su grupa.

    No encontré más que algunos trapos con los que mi tío parecía limpiar sus coches. Al salir me encontré un cuadro divertido, Rizos trataba de consolar a su ama a lamidas, en tanto que el perro trataba de decidir a qué hembra montar.

    Fui por ella y la cargué en brazos, en mi antebrazo podía sentir su concha y sus pelos mojados, pero el objetivo en ese momento era secarla.

    Como pude utilicé los ya viejos trazos textiles, aún con el calor que hacía, ella ya se estaba enfriando, la abracé y trate de cubrirla con mi cuerpo. Su perfume natural era delicioso, su aroma corporal ya sin el olor del orín era otra cosa.

    Me dejé llevar, la cogí por la cintura con mis manos, las bajé frotándolas en sus ancas y hasta los muslos, para regresar y quitarle su camiseta de tirantes delgados y su sostén.

    Sus tetas medianas libres cabían en las palmas de mis manos, sus pezones erectos parecían botones. Su piel tersa olía deliciosa, su sabor llenaba mis sentidos y su voz evocaba sonidos que revolucionaba a mi corazón.

    Me quité el pantalón y sin más llevé mis dedos ensalivados a su concha y los introduje con cuidado. Estaba algo húmeda, se lo atribuí al agua, por lo que tratando de adecuarla para el acto amatorio, los repasé por toda la zona. Mi fiel amigo, más que Apolo se pegaba a su piel, doblaba mis rodillas un poco a modo de que quedara a la altura correcta de entrada.

    Despacio fui entrando, y por primera vez, sus brazos rodearon mi cuello y mientras entraba la iba levantado para una acometida más cómoda. Sus piernas rodearon mi cintura y ya no me soltaron.

    -Tonto, si hasta parece que el primerizo eres tú.

    Lo sentí. Esa barrera y algo caliente y espeso bajando por nosotros. La había desvirgado. No me dejó moverme, se sujetaba firme, dándome a entender que necesitaba tiempo para asimilar la situación.

    -Por más que traté… no te diste cuenta.

    -No te entiendo.

    -Que vas a entender. Ya sabía yo que debía armar todo para lograr esto.

    Sus caderas comenzaron un lento movimiento, sopesando la situación, explorando el terreno. Mi pija entraba y salía poco a poco, cada vez aumentando más la velocidad.

    Sus labios besaban mis mejillas, sus uñas se aferraban a mi cuello, sus tetas pegadas a mi pecho se sentían deliciosas, sus pezones duros rozaban mi piel. Bailando por momentos en un reducido espacio por los violentos encontronazos de nuestros genitales.

    La venida de ella fue primero, mi cintura se constriño por culpa de la tenaza formada por sus piernas, para luego aflojarse y pasar a dejar caer los pies únicamente apoyadas sobre mis brazos que sujetaban sus nalgas.

    No me detuve, minutos más tarde me corrí copiosamente en su interior.

    Esperamos un rato, rogando por que la ropa se secara antes de que llegaran mis tíos.

    No estaba muy seca, pero dejaba disimular, por fortuna la primera en llegar fue mi tía y no sospechó nada, al fin y al cabo éramos familia.

    Unas semanas más tarde llegaron mis tíos muy enojados, ella había hablado con ellos porque estaba esperando un bebé producto de esa cruza. Como somos primos no hubo tanto problema.

    Yo terminé mis estudios universitarios y entré a trabajar la empresa de un sujeto de apenas unos años más que yo. Su nombre es Leonardo, es muy amable, pero apenas tolero que me presuma a sus hijos todo el tiempo.

    En tanto que Paula tuvo que esperar a que el niño cumpliera los cuatro años para volver a estudiar, ahora mismo se encuentra haciendo prácticas con una doctora veterinaria de nombre Diana, se llevan muy bien y gana buen dinero.

    Fin.

    Gracias a todos.

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    Muchas gracias a todos los que leyeron mis relatos anteriores, y sobre todo a quienes los valoraron con una puntuación tan alta.

    Me animan a seguir escribiendo y publicando, adelanto que en los próximos días publicaré la continuación de Adictas al embarazo, Incrustaciones forzadas, y agregaré una tercera serie llamada Herencia por obligación, y otras historias más.