Autor: admin

  • Destinado a los cuernos (2)

    Destinado a los cuernos (2)

    Salimos de la habitación sin tocar el tema, anduvimos en la calle casi en silencio hasta que volvimos a mi departamento, ahí hablamos sobre lo sucedido, existiendo una negativa por mi parte, si bien yo quería que tuviera sexo con Fer, también estaba seguro de que deseaba verla y dejarla ir sola, no era parte de mi deseo.

    Cami explico que la estaba pasando bien, pero que saber que la miraba le causaba culpa, por lo que no se sintió a gusto de pasar a algo mas íntimo, si deseaba que ellos tuvieran sexo, lo mejor para ella seria que la dejara ir sola con Fer.

    No pudimos llegar a un acuerdo, el tema se dejo de lado por una temporada, si bien no pareciera que hubiera algún problema, la semilla ya estaba plantada y con el tiempo debía germinar. Tras no tocar la fantasía en la habitación, esta se volvió a meter como era lógico, en su mente, Fer era el protagonista de sus orgasmos, los cuales eran intensos, pero tras pasar el momento de calor, no se hablaba más del tema.

    Sin embargo, de nuevo volvimos a algunos desacuerdos en la relación, si bien no eran graves, eran suficientes como pretexto para vernos un día si y otro no, hasta un fin de semana completo, en el cual yo lo pase tranquilo con unos amigos sin indagar en que era lo que Cami hacia. Dos días después, Cami me llamo para vernos, sin ningún problema quedamos y pudimos conversar sobre lo que pasaba y como nos sentíamos, de hecho, la conversación fue por muy buen puerto, parecía todo arreglado, sin embargo, en ella se notaba nerviosismo, algo que era muy fácil de leer en ella, así que le pedí de forma directa me dijera si algo estaba ocurriendo.

    Tras un momento, me confeso que ese fin de semana había ido a casa de una amiga, platicaron sobre sus desventuras, entre lo bueno y lo malo que conversaron, la platica tuvo roces que terminaron en discusión, ella para no continuar con el conflicto decidió salirse y tomar rumbo a su casa. Si bien, cualquiera podría sospechar que la historia no parecía estar contando el cien por ciento, tampoco sentí necesidad de presionarla, si había algo más con el tiempo había confianza para hablarlo.

    La relación continuo por algunos meses más, pero en el sexo, el nombre de Fer se había apartado de la fantasía, ella no se sentía cómoda mencionándolo y habíamos acordado dejarlo ahí, por un lado, supuse que era lo mejor, además había dejado de frecuentarlo, así que tampoco es que hubiera posibilidad de reintentar llevarlo a cabo.

    Parecía que no habría más, hasta que a Cami se le escapo un detalle, un día me pregunto si había dejado un cinturón en mi casa, el cual haciendo memoria, llevaba tiempo que no se lo veía, detalle que por sí mismo no decía nada, si acaso era sospechoso y nada más. Sin embargo, en esos días me pidió un favor, que revisara su equipo de computo ya que era no era muy buena en esos temas, así lo hice, tras solucionar su problema y revisar que todo estuviera bien, abrí el Facebook y en efecto, tenia su cuenta abierta, ya tenia una duda plantada, pero tampoco era capaza de simplemente violar su privacidad y ya.

    Pero ya saben lo que dicen, la curiosidad mato al gato, así que me tome la libertad de revisar solo una conversación, la de Fer, en efecto últimamente habían tenido poco contacto, parecía todo muy aburrido hasta que llegue a ese fin de semana.

    F: ¿te regañaron ese día?

    C: ¿cuándo?

    F: el sábado

    C: no, solo que no me creyeron que estuviera con July

    F: ¿En verdad?

    C: algo sospechó, pero tampoco dijo más

    F: ¿y como llegaste a tu casa?

    C: bien, solo que me dolía mucho la cabeza

    F: demasiado alcohol

    1. ¿tú crees?

    F: no fue mucho, pero te veías mal

    C: ah ya ni te cuento, tenía un moretón en la pierna

    F: espero no haberte lastimado

    C: no te preocupes, por cierto, ¿no deje algo por ahí?

    F: ¿algo como qué?

    C: creo que extravíe un cinturón

    F: me parece que te lo llevaste en tu bolso, si no, ya te debo uno

    C: jaja lo tomare en cuenta

    Con eso confirmaba lo que ya sospechaba, aunque tampoco es que me afectara tanto, quizás lo que en verdad me molesto es que intentara mentirme cuando yo siempre di paso a la confianza.

    Una vez le entregue su equipo, le toque el tema de ese fin de semana, no le dije que lo sabía, pero si que esperaba franqueza de su parte, increíblemente accedió a contarme su versión, acepto que fue a casa de Fer, que habían estado tomando alcohol y que se le fue algo de las manos, habían llegado a los besos y de pronto ya se encontraban retirándose la ropa.

    Fer había desabrochado el cinturón de Cami y bajado sus pantalones, de nuevo la estaba recorriendo con la boca y con sus manos, para llegar a su sexo e introducir sus dedos en él, la estimulaba y a su vez el mismo se quitaba la ropa, retiro sus dedos del interior de Cami y bajo hasta su intimidad, pasando sus labios por sus piernas, besándolas y plantando chupetones, sin embargo, cuando estuvo a punto de llegar a lo mas intimo de su ser, ella lo aparto de nuevo, diciéndole que no podía hacerlo.

    Esto le molesto a Fer, ¿por qué no? si ellos querían hacerlo, ella le dijo que era cierto que en su momento si se visualizaba con él, pero ahora lo que tenia conmigo era más serio, la discusión que habíamos tenido no era para traicionar mi confianza, si habíamos platicado tener una experiencia con él, pero sería en presencia mía y nada más. Esto no le termino de gustar y continúo discutiendo, sin embargo, ella decidió retirarse sin que pasara nada más

    Al terminar su historia, sus ojos reflejaron la perdida de un peso que llevaba encima, como si lo que me acababa de decir la liberara de algo que le comía por dentro, yo por otra parte, sentí cierto disgusto, no por lo que había pasado entre ellos, si era verdad lo confesado, no había sido gran cosa, más bien porque me lo había ocultado todo este tiempo, pero también tenía sensaciones encontradas, imaginarme a Fer desnudando y recorriendo a mi novia me causaba excitación, mezcle las imágenes con lo ocurrido hace unos meses atrás, recordar el orgasmo de Cami provocado por sus manos, saber que de nuevo volvió a pasar, ahora en casa de él y sin mi presencia, me puso a mil.

    Las ganas de discutir se me quitaron y solo procedí a llevarla a la cama, hicimos el amor con pasión, como desesperados, sin decirnos una palabra, los dos sabíamos perfectamente a que debíamos esa intensidad, una vez llegado el clímax solo hubo un pequeño intercambio de palabras.

    K: dilo

    C: ¿en serio?

    K: que lo digas

    C: ¡Asiii! ¡Fernando, más!

    K: me vengo

    C: ¡Dame más! ¡Que rico! Fernandooo

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  • De pasivo a activo

    De pasivo a activo

    En el chat hice contacto con varios pero que luego de un breve chat desaparecen, como a las 10 de la mañana alguien me escribe y se presenta como versátil más activo, me atraía la idea de verlo y busqué concretar un encuentro; así lo hicimos y una hora después estaba yendo a su casa.

    Me recibió muy amablemente, sirviéndome algo fresco y charlando un poco sobre nosotros y los contactos que habíamos tenido, luego de unos minutos y cuando el vaso estaba vacío me levanté para dejarlo en la mesada, aprovechando para acercarme hasta él que estaba sentado y empecé con un breve masaje en los hombros, este funcionario del gobierno (eso me había dicho que era su trabajo) se relajó y se dejaba llevar demostrando placer por lo que le hacía, hasta que lo besé en la base del cuello, que fue cuando se puso de pie frente a mí y un abrazo con caricias y besos inició un franeleo que nos llevó derecho a la cama sin dejar de tocarnos y sentir nuestros cuerpos excitados buscando generarnos gozo mutuamente.

    Suavemente nos fuimos desnudando uno al otro hasta quedarnos tan solo con un slip él, y una tanga masculina, yo. Mis manos recorrían cada centímetro de su cuerpo que se encontraba boca abajo sobre la mullida cama, luego le tomaba las manos y usaba la piel de mi anatomía para, con suavidad, hacerle sentir mi calor de hombre deseoso de otro hombre que jadeaba cada vez con más fuerza. Bajé con mis labios hasta llegar a sus glúteos que resaltados por una tela suave de color azul francia se sentían firmes, bajé levemente y mis besos recorrieron esa cola que deseaba ser mimada.

    Lo di vuelta sin dejar de posar mi boca sobre su cuerpo y una vez que quedó hacia arriba, su pene erecto se adivinaba por debajo del slip que me excitaba permanentemente y al que mi boca se encargó de ir retirando para dejar ante mí una muestra de virilidad que ya imaginaba jugando con la lengua y dentro mío. Pero para mi sorpresa no fue así, ya que mis juegos que se iniciaron en los huevos y pubis, sin llegar a saborear el pene, terminaron en la cola que él solo me ofreció y a la que no dudé chupar por largos minutos, sus gemidos y unas deliciosas nalgas sacaban de mí un activo que hacía mucho no surgía.

    Se dio vuelta y levantó levemente, como entregando, un culo que, al quedar ante mí, no me pude contener y llené de saliva para penetrarlo con suavidad y dilatándolo, viendo hasta donde mi acompañante ocasional aguantaba; ni se quejó y sí me tomaba de los huevos llevándome hacia él. Salí casi de inmediato y mi partenaire no hizo más que gemir y pedir por favor que lo coja sin parar; pero no lo hice así, fui despacio, gozando de su cuerpo, su piel erizada, su excitación, que quedaba demostrada en los gemidos de placer que no cesaban de rogar por una penetración que realicé varios minutos después; me coloqué el preservativo, un poco de gel y fui directo a abrir ese ano que me esperaba hasta el final.

    Despacio, como palpando cada centímetro a medida que ingresaba en el interior de mi acompañante lo cogí una y otra vez; entraba y salía cada tanto para sentirlo gemir de placer y que me ruegue meterle mi pija nuevamente, lo que no dudé en hacer ya que ver como mi miembro se deslizaba entre dos nalgas que se apretaban de gozo me gustaba y sacaba exclamaciones como: “que buena cogida”, “como me gusta tu cola”, “te voy a dar por horas”; hasta que mis movimientos se hicieron rítmicos y mientras lo tomaba de las caderas empecé a sentir como mi pene se agrandaba y dilataba ese ano que se dejaba hacer cualquier cosa que lo haga sentir bien puto.

    Cuando aceleré mi ritmo de penetración se dio cuenta que iba a acabar y me rogó que le llene la cola de leche; llegué hasta el final sin parar, acostándome encima de su espalda traspirada por el calor humano que habíamos generado. Cómo me gusta esto.

    Nos quedamos varios minutos así, yo le acariciaba las nalgas por los costados y el me demostraba que esto le agradaba, aún sin salir de adentro suyo nos pusimos de costado y le tomé su pene erecto como para empezar a hacerle la paja, casi de inmediato su glande se puso muy roja y su leche se derramaba sobre parte de mi mano y la cama al grito (literal) de placer de mi amigo. Me encargué de juntar cada gota de semen y desparramarlo sobre su pubis, tetas y panza al ritmo de unas caricias que no hacían más que sacar de su interior una parte femenina que él mismo desconocía:

    -Como me hiciste gozar guacho. Me dijo

    -Y vos a mí, menos mal que eras más activo.

    -Por lo general lo soy, pero vos sabes usar muy bien tu pija y no sos un bruto que solo quiere ponerla

    -Yo disfruto del hombre que tengo a mi lado y si bien prefiero ser pasivo, no me cierro a nada y busco que quien esté conmigo disfrute del momento

    -Y lo haces muy bien, quisiera volver a verte. ¿Podré?

    -Yo no tengo problema, si coordinamos vengo cuando quieras, y cuanto más tiempo mejor

    -¿Te vendrías toda una noche?

    -¿Por qué no?

    -Me gustaría disfrutar de nuevo de tu pija y también de tu cola que está muy buena

    -Gracias, no sé si es para tanto. Le dije al tiempo que me levantaba e iba al baño para asearme un poco.

    Él me siguió y ofreció si quería bañarme, le respondí que no y me indicó donde estaban las cosas para hacerlo. Yo tan solo me aseé un poco y volví a la habitación para cambiarme, el dueño de casa no estaba y una vez que me vestí apareció con unas bebidas frescas, le agradecí y no dudé en tomar una, charlamos un poco más mientras se cambiaba poniéndose una bata, él sí necesitaba un baño, y al final nos pasamos los números de los teléfonos celulares. Creo que nos vimos tres o cuatro veces más, el intercambio de roles se hizo interesante y nos llevábamos muy bien en la cama, pero sus tiempos eran muy complicados y por esto nos dejamos de ver.

    Tuve una gran liberación homosexual luego de mi encuentro con Sosa, a esto debo sumarle que continuaba en la relación con las dos mujeres Beatriz, mi novia oficial y con quien podía tener un proyecto de vida y Lorena, mi amante que iba y venía todo el tiempo, ya que nuestras citas eran más que intensas, pero en cuanto nos separábamos ella iniciaba con las eternas discusiones por mensaje de celular dónde me criticaba por ser ella la segunda.

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  • Matrimonio en trio con joven complaciente y BDSM

    Matrimonio en trio con joven complaciente y BDSM

    Aquella noche, Elsa había organizado para Marcus una cena en casa a la que también estaba invitada una compañera del taller de pintura. En principio, el plato principal sería sushi, en principio esa era la idea.

    Cuando sonó el timbre, Elsa aún no había terminado de arreglarse y fue Marcus quien accionó la apertura de la verja, apostándose en el umbral de la puerta principal para recibir a la chica.

    Ataviada con un ceñido y corto vestido negro y calzando altos tacones de aguja, la joven cruzó la entrada y fue acercándose lentamente a él; su rostro en penumbra se fue iluminando a medida que recorría el breve sendero y, cuando ya estaba frente a él, una corriente eléctrica recorrió el cuerpo de Marcus al contemplar sus preciosos ojos almendrados.

    -Hola, soy Elena. Marcus ¿verdad? Me han hablado mucho de ti- dijo apartándose tímida un mechón de su melena castaña.

    -Buenas noches, espero que lo que te hayan contado sea bueno aunque falso. -replicó sonriendo.

    El olor del césped húmedo del jardín se mezcló con su perfume cuando, al serle franqueada la entrada, Elena accedió al vestíbulo sin dejar de mirar esos ojos azules que la observaban casi sin pestañear. En el gran espejo que colgaba en una pared, vio no sólo su reflejo sino también el de Elsa en lo alto de las escaleras; hacía unos segundos que estaba en el descansillo y con una sonrisa pícara había estado contemplando la escena.

    -Veo que ya os habéis presentado. Vienes muy guapa- le dijo bajando las escaleras. Mientras le daba dos sentidos besos se fijó que Marcus levantaba las cejas y hacía el gesto de silbar en silencio como muestra de admiración. Ella entornó sus ojos violeta y dos hoyuelos florecieron en sus mejillas al sonreir.

    -Bien, ¿qué os parece si nos tomamos una copa antes de cenar? – preguntó él

    Como no podía ser de otro modo, mientras las chicas subían los peldaños, Marcus no pudo evitar fijarse en el magnífico trasero de Elena que se adivinaba bajo el estrecho vestido. Un súbito calor le obligó a aflojarse la corbata. Se le estaba despertando un hambre atroz.

    Tras las copas, la cena transcurrió como Elsa había previsto. El copioso vino blanco los desinhibió mucho, aunque ni a ella ni a él les hacía falta nada para ello. El salón apenas estaba iluminado por unas velas, de modo que Elena (que a medida que pasaban los minutos se reía y se dejaba ir cada vez más) no había sido muy consciente de cuán ardientes estaban siendo sobre ella las miradas de la pareja.

    Una vez terminados los postres, bien regados con champagne, Elsa se levantó para poner un vinilo de jazz, Chet Baker. Al ritmo lento de The thrill is gone, empezó a bailar moviendo las caderas con la vista puesta en la achispada Elena.

    Alargando el brazo, la invitó a unirse a ella.

    Marcus, con un gin-tonic en la mano, ya sin corbata, contemplaba morboso cómo las chicas abrazadas se movían acompasadamente; Elsa, que la cogía por las caderas, acercó su cara y apoyó la frente en la de ella, sorprendiéndola con un pequeño beso en los labios, que no tardaron en abrirse para dejar pasar su lengua golosa.

    Entonces clavó sus ojos violeta en Marcus, aún sentado lejos de ellas, se separó de su compañera de baile caminando sensualmente hacía atrás y dejó caer poco a poco su vestido al suelo, descubriendo su conjunto de tanga, medias y ligueros negros; sus voluptuosos pechos apenas se contenían en el mínimo sujetador.

    Elena en un primer momento se ruborizó pero luego, excitada, la imitó y también se desprendió de todo; solo llevaba debajo un tanga, así que Marcus pudo por fin contemplar lo que tanto había imaginado.

    Elsa se ha tumbado en el gran sofá negro y, ya desnuda, se ofrece a su amiga, que no duda en echarse sobre ella y besarla como nunca ha besado a nadie. “Elena, soy toda tuya…”.

    Mientras tanto, Marcus se ha incorporado y despojado de toda la ropa, de modo que cuando la joven está lamiendo ansiosa a Elsa, él ya tiene pegado su fornido cuerpo al de ella.

    Elena nota primero su erecto pene a la altura del culo, luego cómo unas manos le acarician la espalda dulcemente desde la nuca hasta la rabadilla y, finalmente, cómo le separan las nalgas y una lengua las recorre hasta invadir su mismo centro y devorarlo.

    Marcus se levanta y, con una mano en la mejilla de la joven, le gira la cara hasta ahondarse en sus preciosos ojos; hacía mucho tiempo que no sentía lo que esta noche estaba experimentando.

    Acerca su boca y, mientras Elsa la sostiene acariciándole los pechos y lamiéndole el cuello, él le succiona los labios. “Saca tu lengua… Quiero hacerla mía..”. La chica gime, se ofrece totalmente. Nota en su espalda las tetas erectas de Elsa; pegado a sus nalgas el coño húmedo; en su vientre, la dura polla de Marcus, sus testículos llenos. “Quiero más….” le pide y él accede, le muerde los pezones, le chupa enteros sus pechos, le separa los muslos para volcarse con ansia en su vulva, no se deja nada: sus labios, el surco mojado, el clítoris inflamado.

    Elena arquea la espalda y entre jadeos ordena “¡fóllame, fóllame….!”. ¡Fóllatela…! suspira Elsa como si fuera un eco.

    Marcus se tumba sobre ella; con una mano le agarra fuerte una nalga, con la otra apunta su verga y la ensarta; la joven siente un escalofrío al verse penetrada por un falo de tal calibre y más aún cuando un dedo ensalivado de Elsa, sobre la que sigue tendida, se introduce en su ano.

    Así, doblemente invadida, oye los jadeos y aspira el aliento de ambos mientras él lento la bombea y Elsa la sodomiza.

    Se cuelga de sus bíceps y mueve sus caderas mientras el ritmo del balanceo aumenta. Ve las hinchadas venas en el cuello de Marcus y sus ojos azules que la transportan.

    Un orgasmo la hace temblar y, antes de que sus fluidos se deslicen por las ingles, Elsa se pone sobre ella y le come el coño ardiente en tal postura que Marcus le penetra el culo y eyacula en él entre gemidos. Mientras Elena se corre en la boca de su amiga, Marcus la besa.

    Agotados y sudorosos, se echan en el sofá, abrazados. Marcus acaricia las mejillas de la chica sin dejar de mirarla. En ese momento, Elsa se incorpora y, mordiéndose el labio inferior, le hace un gesto a su marido que él entiende perfectamente.

    -Ven Elena, acompáñanos.

    Marcus abre una puerta, presiona un interruptor y la joven queda anonadada: una equipada mazmorra se ilumina ante ella.

    -Ya formas parte de nuestro círculo, cariño. Entra, Elsa, esta noche obedecerás en todo.

    Elsa ya sabía lo que ocurriría si invitaba a su amiga; lo sabía, lo temía… y lo deseaba; cuando al conocerla quedó cautivada por su belleza era consciente de que a Marcus le ocurriría lo mismo; lo sabía, lo temía… pero lo deseaba. Así había sido, así era y así sería.

    Atada ahora de cara a ellos, desnuda, las muñecas esposadas a la espalda y con una mordaza en la boca, los ve de pie.

    Marcus lleva el traje negro y Salu, ligueros y conjunto rojo de encaje; así es el juego, ellos vestidos y ella no. Y se besan con ardor mientras la miran de soslayo; así es el juego.

    “Esos besos una vez fueron míos” piensa, y esas caricias y ese deseo fueron suyos, hace años, en noches de amor espesas y embriagadoras como tormentas de agosto, en camas de sábanas perfumadas que fueron abriéndose a otros cuerpos, compartidos al principio, a medida que las brasas sustituían al fuego. Del amor pasaron al frío, del frio casi a la indiferencia, pero en Elsa surgieron los celos. Y ese dolor que la iba corroyendo, un día la empezó a excitar; imaginar a Marcus follando con otra la ponía cachonda. Y aceptar sumisamente lo que él deseara; amor y dolor. Así fue, así era y así sería.

    Marcus cruza una mirada con ella, le ofrece a Elena un látigo y con la cabeza le hace un gesto en dirección a su mujer. La chica lo toma; en el brazo luce el tatuaje de un atrapasueños que se extiende desde el hombro hasta el codo; sus iris pardos devienen verdes cuando es su mirada la que se cruza con la de Marcus.

    Su corazón se acelera y con él palpita la luna que hay sobre uno de sus pechos al alzar la fusta hasta que su extremo choca contra los de Elsa, que se estremece y gime.

    Marcus acaricia el cuerpo de la chica, desde los hombros hasta las consistentes nalgas, mientras ésta azota con placer creciente.

    Las marcas surgen en los muslos como las que vio en Marcus. “Bájame la bragueta, Elena, sácame la polla y mastúrbame para que Elsa te vea hacerlo”, le ordena y mientras se lo hace mira fijamente los ojos violeta de su mujer, que siente en ese momento arder su coño.

    “Ahora agáchate y chúpamela hasta correrme en ti, ahora.”. Y mientras eyacula, Marcus besa a Elsa. El círculo se cierra.

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  • Una historia nueva (3)

    Una historia nueva (3)

    Nuevamente nos encontramos en la Ciudad de Guadalajara en el Estado de Jalisco.

    Luego de apenas haber entrado a la habitación en el hotel donde se hospedaban, Marcelo abrazó a su hermana Cristina empujándola hacía la cama, al parecer ya ninguno podía aguantarse las ganas de coger, la tanga de Cristina estaba empapada, a tal grado que al írsela quitando se embarraban sus nalgas y sus piernas con sus mismos jugos. Marcelo le abrió las nalgas mientras apuntaba el glande de su miembro que también destilaba bastante liquido pre seminal mojándole su lindo culo, para observar con morbo como la iba penetrando con su endurecido pene, que en cuanto ella apenas sintió como iba entrando, empezó a gemir lo más suave que pudo, para no ser escuchados por los posibles huéspedes diciéndole lo mucho que necesitaba tenerlo ahí.

    –Perdón, hermanita pero ya estaba que no me aguantaba –dijo disculpándose por la acción tan apresurada, a la vez que estaba sintiendo como se iba abriendo el esfínter mientras iba entrando su pene.

    –Yo tampoco me aguantaba ya, no sé cómo le hiciste allá para aguantar tanto tiempo sin eyacular, pero a mí me urgía ya incestar contigo, hermanito.

    –¿Quién dijo que no eyacule? –se sonrió mientras miraba como había desaparecido todo su pene dentro del adorable culo de su hermana Cristina y empezaba con los movimientos de mete y saca que ambos sabían disfrutar- cuando pase al baño, jale a Graciela, la muchacha que nos recibió, ¿recuerdas cómo iba vestida?

    –Cómo no acordarme sí también me la imagine mamándome la vagina mientras tú te la cogías y es que ha de tener unas nalgas morenas al igual que los labios de su vagina.

    –¿Cómo cuando nos montamos tú y yo a tu amiga de la secundaria? ¿te acuerdas cómo te gustaba mamarle la vagina mientras yo te cogía a ti metiéndote mi pene por la vagina?

    –¡Cómo no voy a acordarme! Sí fue algo riquísimo que hicimos entre los tres, algo así pensaba al conocer a Graciela la morenita de apetecibles tetas.

    –¡Ay!, me estoy viniendo, no quiero mojar la cama, estoy tapando mis venidas con la mano, pero se está escurriendo por la alfombra. ¡Ay hermano, cómo me hacía falta tu pene!

    –Y a mi tu hermoso culo, hermana.

    –¿Por qué tenías que presentarme a tu suegra? Nunca me imagine que fuera a gustarme esa mujer ni todo lo que me hizo sentir, ¿no te molestaría que me diera un buen faje con ella y termináramos cogiendo?

    –¡Cómo crees hermana!, yo tampoco me imagine que se fuera a presentar todo esto tan pronto, pero me da gusto por ti y por ella, Cristina, así emparentamos más con la familia de mi suegra.

    –¿No te imaginaste? Mira qué gran sorpresa me diste, dime ahora que estamos solos que más sabes que me estás ocultando.

    –Te lo voy a decir, pero déjame vaciarte primero mi carga de semen porque ya no me aguanto.

    –Ni yo tampoco, hermano…

    –¡Oh!, Sí… así, hermano, así quería sentirte, ¡Qué rico te estás viniendo!, siempre me gustó la forma en que desparramabas todo tu esperma dentro de mí vagina y de mi culo, ¡Ay, hermano, me calientas horrores!

    –¡Cristina!, ¡Mi amor!, mi hermanita consentida, que rico mueves tus nalgas, ¡Oh, sí!… sigue así, hermana, me encanta cuando me chupas el pene con tu linda boquita…

    –Paro solo lo hago cuando me lo metes en la vagina, no por el culo, hermano y me encanta chupártelo, tu cabecita sonrosada y brillosa que me gusta lamer y recoger tu semen con mi lengua.

    –¡Uf!, ya no me aguantaba las ganas de venirme dentro de ti, hermanita.

    –Ni yo, hermanito, vamos a descansar un rato mientras me cuentas.

    Así de esa forma mientras ambos hermanos terminaban de disfrutar del caliente disfrute de un regio incesto realizado en toda forma sonó en ese momento el celular de Marcelo en tanto Cristina luego de también haberse vaciado, descansaba recargando sus pechos contra el de su hermano que tenía el pene aún con cierta rigidez en espera de recuperarse para otro nuevo episodio como siempre lo habían hecho infinidad de veces y que siempre disfrutaban ambos como la primera vez que se habían pertenecido. La que estaba hablando para saber cómo habían llegado, al menos ese fue el pretexto, era Consuelo. Cristina estaba escuchando lo que ambos hablaban.

    –¡Hola mi amor! ¿cómo llegaron, dime si no soy inoportuna? Es que creo que he de haber dejado algo caliente a tu hermana, al igual que ella me dejó a mí.

    –No, Consuelo precisamente de ti es que estaba hablando con mi hermana.

    –Nunca pensé que tu hermana fuera a inquietarme como lo hizo, no te miento si te digo que ya la estoy extrañando mucho, me encantó tu hermana, su perfume con el aroma que describía María Félix, (con el aroma que tiene el incesto) su piel, su mirada, toda ella. ¿acaso ya le contaste a ella lo nuestro?

    –No, aún no, en eso estaba precisamente, ahorita que estamos relajados, pensaba en decírselo de una vez cómo ya habíamos acordado, mi amor.

    –Mi hija Beatriz está aquí conmigo en la cama y te está escuchando, me pregunta si no se molestara tu hermana por haberle ocultado todo lo nuestro, mi amor.

    –No, mi hermana y yo siempre hemos sido muy abiertos con respecto al sexo y su práctica, así que no deben tener ningún pendiente ni tú ni tu hija Beatriz.

    –Realmente me quedé muy caliente con tu hermana, por eso es que Beatriz me está ayudando a bajarme la calentura porque ya sabes cómo es de caliente tu suegra, mi amor.

    –Lo sé mi amor y te aseguro que hoy mismo pongo al tanto de todo a mi hermana Cristina a quien también la dejaste muy impactada.

    –Por favor tienes que ayudarla también con su calentura, me dice mi hija Beatriz.

    –Sabes que no necesitas pedirme eso, amor.

    Cristina estaba con la boca abierta tratando de asimilar todo lo que estaba escuchando. ¿Por qué trataba con palabras de amor a Consuelo, si ella era la madre de su novia?, ¿Por qué le estaba ocultado su hermano algo más? ¿Y por qué decía Consuelo que su hija la ayudaba a bajarle la calentura? ¿Había algo más candente entre madre e hija? ¿Incesto entre ellas? Mientras todo esto pensaba Marcelo volvía a reponerse, su miembro viril estaba nuevamente endurecido y se lo demostraba a Cristina metiendo sus dedos dentro de su vagina, acariciando su clítoris, algo que a ella la mataba, pero que no sabía cómo actuar en esos momentos.

    –¿Me podrías pasar a mi novia? –fue lo último que pudo escuchar

    –Es Consuelo, dice que te quiere saludar, Cristina.

    –¡Marcelo!, ¿por qué no me has dicho todo? –dijo en voz baja

    –Te lo iba a contar precisamente ahora, pero por favor, toma la llamada, se que tú estás interesada en Consuelo, lo sé perfectamente, luego de aquel beso que se dieron. –Cristina tomo la llamada, pero se notaba visiblemente nerviosa, aun cuando las caricias de su hermano la hacían estremecer. ¿Cómo que ella era su novia? dicho por la propia Consuelo.

    –¡Hola Consuelo!, ¿qué tal, cómo estás? –Cristina estaba muy nerviosa tratando de contestar.

    –¡Perdón, no quiero ser inoportuna, pero créeme que ya te extraño mucho, pequeña! No sé sí habrás escuchado algo de lo que estaba platicando con tu hermano, querida.

    –Creo que no puse mucha atención, pero sí me sorprendió que te dijera mi amor cuando te contestó la llamada y que me tendría al tanto de no sé qué…

    –Debo esperar a que tu hermano te lo cuente, para no interrumpirlos y ya mañana hablaremos, ¿te parece, muñequita?, pero antes de que me cuelgues dime si sientes lo mismo que yo siento por ti…

    –Yo también siento que entre tú y yo va a haber mucho más que amor, porque tus besos me lo hicieron sentir así y créeme cuando te digo que vas a ser algo muy especial en mi vida.

    –¿Dime si te gustó la forma en que te besé?

    –Me hiciste sentir muchas cosas, al igual que tu hija cuando también sentí sus labios sobre los míos, ¡Perdón!, tal vez no debería decirte esto por tratarse de tu propia hija, pero así también me hizo sentir cosas por ella.

    –¡No tienes de que apenarte, querida!, me da gusto que también mi hija te haya hecho sentir cosas bonitas, aunque oficialmente sea la novia de tu hermano, pero todo lo que quieras decirme, quiero que tengas absoluta confianza en decírmelo.

    –Es que escuché que tu hija estaba contigo en la cama y…

    –Entre mi hija y yo existe una relación muy especial, lo mismo que con sus hermanas, mis otras hijas, pero eso mejor dejo que te lo cuente tu hermano al que sé que quieres mucho porque el mismo me ha contado que se tienen un cariño muy especial, y eso es algo realmente fabuloso entre hermanos. Por ahora es todo, no quería dejar de hablar contigo, mi amor, perdón por decirte así. Los espero para desayunar.

    –Yo también siento algo especial por ti, Consuelo, me gusta que me hables así y me has hecho sentir muchas cosas hermosas y eso que apenas te conozco… mi amor…

    –Te manda saludos Beatriz, ella sabe lo mucho que podemos llegar a quererte.

    –Despídeme de ella por favor… –pensó para sus adentros… ¿podemos llegar a quererte?

    Bueno señor, hermano mío, creo que me debes más que una explicación de todo esto, así que supongo que me tendrás que contar bien si es que quieres seguir teniendo una bonita relación de incesto entre nosotros.

    –Creo que empezaré por el principio, pero antes por favor vamos a bañarnos para que luego te puedas subir sobre mi pene y dejar que penetre tu vagina mientras te cuento todo.

    Luego de haberse bañado casi sin tocarse para evitar tener una sesión amorosa en la regadera en cuanto se secaron se acomodaron sobre la cama, Marcelo sentado sobre el respaldo y Cristina de frente a él abriendo su vagina para ser penetrada y así casi sin moverse, comenzó a escuchar la narración de su hermano.

    –Cuando llegué a Guadalajara, luego de algunos días de trabajo por parte de la empresa, conocí a una joven muy guapa, empezamos a salir y tuvimos una relación amorosa que duro un par de días. Resulta que un día concurrimos a un bar y empezamos a tomar, pero de una de las mesas nos empezaron a invitar algunas bebidas, eran Beatriz y Andrea las que estaban ahí junto con Araceli, las tres hermanas. Luego de algunos tragos, empezamos a conocernos y me gustó mucho Andrea al igual que Beatriz y Araceli, pero Araceli tenía un compromiso y llegó el chofer por ella, así que María hizo amistad con Beatriz y yo con Andrea que me pareció chulísima. Ellas empezaron a besarse enfrente de mí, es decir María la chica con la que yo andaba y Beatriz.

    –Tú bien sabes que yo soy muy especial para las mujeres, así que también empezamos a besarnos Andrea y yo y a manosearnos, hasta que acordamos ir a mi cuarto de hotel los cuatro. Afortunadamente en la recepción me conocen bien y no nos dijeron nada, en cuanto entramos al cuarto, los cuatro empezamos a desvestirnos. Yo vi como María y Beatriz se besaban acaloradamente y yo hice lo mismo con Andrea, que dicho sea de paso es una muñeca en toda la extensión, para terminar rápido hicimos un cuatro, fue cuando me enteré de que tanto Beatriz como Andrea eran hermanas, por lo que entendí que ambas también al igual que tú y yo gustaban del incesto.

    No me espanté ni tampoco María lo hizo porque disfruto de su relación lésbica con Beatriz. Después de eso tuve relaciones con Andrea, que después te contaré, pero lo importante es que luego de eso deje a María y continué teniendo relaciones tanto con Beatriz como con Andrea y con Araceli posteriormente.

    –¿Y entonces con Consuelo, qué pasó? ¿Con tus palabras de mi amor, mi vida? Parece que no te bastó coger con su hija ni con sus otras hijas, también te la has de haber cogido a ella y con suerte a su hermana Soledad igual que con las tales Graciela y Mónica las muchachas de la servidumbre.

    –Espera a que mejor te lo cuente ella misma, al cabo que tú no eres celosa conmigo.

    –¡Vaya con mi hermanito!, ¿Sientes como me estoy viniendo con todo esto que me estás contando?

    –¡Yo también estoy a punto de venirme dentro de ti!

    –¡Pues no sé qué esperas, para eso tienes toda tu verga metida dentro de mi vagina!

    Ambos hermanos interrumpieron la conversación para continuar besándose en tanto Marcelo volvía a reponerse a merced de cómo iban prometiéndose las cosas entre ellos y lo bueno que aún estaban por ponerse con la familia de Consuelo.

    –¡Ay, hermano! qué rico te estás viniendo, dámelos todos que los quiero dentro de mí.

    –¡Pobres espermas, hermana!, son como mis hijos.

    –Son como los nietos que serán de nuestros padres, hermano, si llegas a embarazarme, y les tendré que dar leche de mis pechos y a ti también.

    –La mamaré con todo el gusto del mundo por hacerte la madre de nuestros hijos.

    –¿Y si salieran incestuosos como nosotros?

    –También los querríamos igual que nuestros padres también tuvieron preferencia por el incesto con sus hermanos e igual que nos quieren a nosotros.

    Luego de haber terminado, tal vez por la misma emoción que corría por sus venas, se quedaron dormidos, hasta que volvieron a ver la luz de un nuevo día, de un nuevo día que prometía muchas emociones y que ambos hermanos estaban más que dispuestos a disfrutar, así como la oportunidad que ahora se le presentaba a Cristina con su nueva amante Consuelo y para el material de su nueva novela de amor a la que bautizaría como “Amor sin barreras” o “Amor sin Murallas” o algún título por el estilo.

    La mañana los despertó Cristina estaba despertando en tanto veía como sus pechos desnudos continuaban apretados contra el de Marcelo en tanto sus dedos acariciaban el vello que cubría el pecho de él. Se incorporó para lavar sus dientes, no podía dejar de pensar en la boca y los besos de Consuelo, esa mujer realmente le estaba robando el corazón.

    Antes de salir y terminar de empacar Cristina continuó interrogando a Marcelo, quería saber más detalles sobre el terreno que ambos estaban pisando.

    –¿Y a ti no te dijo nada Beatriz de que te andes cogiendo a Gracielita?, esa muchachita se ve que es tremenda y más como también se pone de provocativa.

    –No, porque hay mucha apertura dentro de su familia, hasta con Mónica la hermana de ella y según me dijo Beatriz que tiene grabaciones de ellas dos haciéndolo con Alberto, el chofer ya ves que es el hermano de ellas y que también está de acuerdo la señora Sandra que es la madre de ellos y que ayuda en la cocina.

    –¡Cogen ellas con su hermano!, ¿a poco tienen relaciones de incesto entre ellos?

    –Pues a juzgar por las grabaciones, las tienen y bastante seguido.

    –¡Waw! Pues que caliente me parece que va a ser la familia de tu novia y hasta la servidumbre que escogieron.

    –Pero dime ¿qué pasó con Graciela?

    –Me la cogí en la cocina y ahí estaba su otra hermana Mónica viéndonos, solo que a ella si se lo hice por la vagina y también es como tú cuando se viene.

    –Y tú gozando, mientras a tu pobre hermana la estaba calentando la que va a ser tu suegra. ¡Está bien rica tu suegra Consuelo! ¡No me digas que también ya te la cogiste!

    –¿Qué te digo, hermana?

    –Eres tremendo hermano, su hija Beatriz es tu novia ¿cómo crees que va a dejar que te cojas a su madre? No sé por qué, pero cómo que intuyo que hasta entre ellas dos se traen algo así bien incestuoso y hasta con Soledad también.

    –Beatriz, va a ser mi prometida porque le voy a pedir que nos casemos, claro nada más por lo Civil, compré el anillo de compromiso que le quiero entregar mañana, eso lo sabe Consuelo porque ya le dije que quiero casarme con Beatriz, además así, tú también serías más de la familia, le gustó tanto que me respondió que le daba gusto pues yo también era ya considerado como miembro de la familia. Y cómo ves hasta tú también por lo que veo que le atraes a Consuelo.

    –Pues que linda sorpresa y yo esperando inspirarme para mi novela… si con todo esto creo que ya tengo la trama perfecta para escribirla… además siento que Consuelo también me gusta mucho y no sé qué pensar, en realidad no me esperaba que fuera a volarme la cabeza una mujer como ella.

    –Te dio en que pensar, ¿verdad, hermanita?

    –Creo que sí, ¡Pero a ti también te amo hermano!, Sabes que siempre seré tuya, tu mujer, tu confidente y tu hermana y gracias por la sorpresa.

    –¿Y en realidad qué piensas sobre Consuelo y tú?, las vi muy entusiasmadas, hasta creo que vas a enamorarte de mi suegra.

    –¡Uff!, ni me acuerdes, me encantó su boca, no sé que vaya a pasar hoy.

    –Pues vamos a terminar de empacar las maletas mientras bajo a la administración para decir que nos vamos alegando algún problema de última hora.

    –Luego nos comunicamos con nuestros papas y suegros para ver cómo están

    Alberto el chofer ya estaba esperándolos a la entrada del hotel luego de haber confirmado con Consuelo que ya estaban listos. Luego de los saludos correspondientes Alberto cargo con las maletas y partieron con rumbo al que sería su nuevo hogar durante la semana o semanas que tuvieran que quedarse.

    En cuanto entraron Graciela al ver a su hermano Alberto le sonríe con picardía, lo mismo hace con Cristina y con Marcelo, ella lucía el mismo tipo de bata del día anterior solo que en color rosa pastel, pero con la diferencia de llevar puesto un liguero con medias y tacones, al quitarse la bata para pasar a la casa, ya una vez dentro de la sala, se dan cuenta que portaba un uniforme con un peto que cubría sus pechos pero sin brasier o sostén que cubriera sus costados por lo que estos se movían con gracia, el tipo de tanga de hilo dental que usaba, hacía resaltar aún más la belleza de sus nalgas morenas ya que no hay nada que las cubriera cuando se volteaba.

    En ese mismo momento Consuelo baja para recibirlos con un baby doll transparente y un adorable liguero con medias y también tacones altos, sin tanga que pueda cubrir sus atributos, por lo que luce exquisita con una vagina despampanante tapizada de un bello rizado claro, poniéndose al frente de Graciela la cual de manera sugestiva se recarga en las nalgas de su patrona restregando su vagina en ellas.

    Cristina queda estupefacta viendo tanta belleza desfilando ante su mirada, en tanto Marcelo se pone detrás de ella recargando su pene también ya erecto por efecto de lo que está viendo entre las nalgas de su hermana.

    –Me da pena que me vean así, pero es que acabo de despertar y no encontraba mi bata para ponérmela y recibirlos bien, pero no importa, ya que ustedes son de la familia y de confianza.

    Para Cristina no se trataba de que las cosas se dieran así de rápido, por lo que tendrían que tomar las cosas con más calma y sin tratar de mostrar tanta excitación ante lo que estaban viendo, sin embargo en ese momento también va bajando Beatriz, que también está totalmente desnuda aunque con la bata de su mamá en la mano, por lo que pide una disculpa por presentarse así, su cuerpo luce tan semejante al de su madre que deja gratamente impresionada a Cristina.

    –Les pido una disculpa, pero mi mamá con las prisas por verte –le dijo a Cristina- no se puso la bata para verlos.

    –¡Ay, cariño! –contestó Consuelo- no tiene mayor importancia, además si tienes un bonito cuerpo, debes mostrarlo, ¿no lo crees así, Cristina?

    –Por nosotros no hay ningún problema Consuelo, ves que también a mi hermano y a mí nos gusta que nos consideren ya como de la familia por lo que nos sentimos muy halagados de que nos reciban así.

    –¡Te extrañé, querida mía! –dijo Consuelo acercando su boca a la de ella, -tomando la bata pero sin ponérsela aún- la cual recibió Cristina con mucho agrado, recargando una de sus manos sobre los labios vaginales de Consuelo para sentir el suave vello púbico entre sus dedos y una delicada fragancia de aromas y humedad quedó impregnada en su mano entretanto juntaban sus labios mordiéndolos con suavidad en un beso a manera de saludo en que asomaban sus lenguas.

    –Besas muy rico, querida, igual que mi hija.

    –¿Tú hija te besa igual de rico que yo, amor mío?

    –¡Humm!, necesitaría que me besaras más tiempo para poder sentir la diferencia entre los labios de mi hija Beatriz y los tuyos.

    –¿Y mi lengua, la sientes igual que la de ella?

    –Es suave al igual que la de mi hija y me gusta sentir el sabor de tu saliva tanto como la de ella cuando estamos en la cama.

    –Me imagino que han de pasar momentos muy deliciosos juntas. –Beatriz le sonrió a Cristina en tanto abrazaba a su madre rodeando sus pechos entre sus manos aprisionando sus largos pezones.

    –Pero no hace falta que sigamos besándonos mientras se nos enfría el desayuno, en un momento más bajo con mi hija Beatriz para ponernos algo más adecuado.

    Beatriz le guiño un ojo a Cristina, acercándose a su cara para besarla en la boca a lo cual ella le correspondió con un delicioso beso de lengua el que compartió también con Consuelo. Cristina parecía adaptarse perfectamente a tan especiales momentos en familia, pues acariciaba las nalgas de Beatriz y de consuelo mientras subía con ellas a su cuarto para que escogieran su ropa.

    Cuando por fin bajaron luego de un rato junto con Cristina, pasaron al comedor, vieron un cuadro exquisito pues tanto Andrea como Araceli lucían despampanantes con sus delantales sin peto que cubriera sus morenos y adorables pechos coronados por gruesos pezones de tonalidad oscura, al igual que su vello púbico el cual tapizaba sus vulvas enmarcando sus expuestos labios vaginales cuando estos asomaban por debajo del delantal.

    Beatriz lucía una blusa transparente sin sujetador y una breve falda sin ropa interior que ocultara sus exquisitos manjares por debajo, también andaba descalza luciendo unos bellos pies bien formados y de piernas torneadas. Por su parte Consuelo había vestido igual que Beatriz, luciendo las mismas cualidades de su hija. En tanto que Cristina apareció con una camiseta corta que a duras penas cubría sus pezones los cuales saltaban continuamente con sus movimientos, tampoco llevaba ropa interior por debajo, ella estaba sentada del lado contrario al de Consuelo, por lo que podía apreciarse a través del cristal de la mesa la vulva de ella mientras su pie travieso abría los labios vaginales con el dedo gordo su pie travieso acariciándolos para acariciar el erecto clítoris que disfrutaba las caricias.

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  • Aun en el armario, pero ya lo probé (2)

    Aun en el armario, pero ya lo probé (2)

    Sigo con Roberto, nos vamos a la playa una vez al mes, invento una historia en mi casa y todos me la creen. No soy muy aficionado a los bares gay, he ido solo una vez, Robertito en cambio le agradan, asi que por complacerlo fuimos a uno bastante exclusivo. La mayoría eran hombres, todos con buena pinta. Algunas mujeres son travestis pero todos y todas muy simpáticas; llevábamos como una hora y Robertito me hace ver que en una mesa esta su anterior papi. Se saludaron y nos presentaron.

    El hombre es un oso de unos 60 años productor de música. Peludo de barba, muy alto, musculoso y fornido, Roberto me conto mas tarde que el hombre -se llama Tulio- es gay pero adora tener sexo con hombres, no con afeminados, esa fue la causa por la que no siguieron. Roberto ya parece una niña, cada vez luce ropas mas femeninas y ya tiene pechitos que le han crecido con el tratamiento hormonal (que lo financio yo). No, definitivamente no es del gusto de Tulio, compartimos la mesa y note que Tulio no me quitaba la vista de encima, muy insistente y simpático y adulador.

    Roberto me advirtió que yo había enamorado a Tulio me dijo: “lo conozco bien y se cuando se enamora”. Pero esa noche era de Roberto y yo, pero Tulio nos espero a la salida y nos invitó a su casa que estaba cerca. Fuimos y confieso que yo algo nervioso. Me mostro su casa, tomamos unos tragos y en un momento en que Roberto fue al baño el lo siguió, charlaron unos minutos, yo me escondi a fisgonear, se besaron, Tulio lo abrazo y yo en vez de ponerme celoso, tuve una erección. El beso se convirtió en manoseo y Roberto le tomo el paquete luego se arrodillo y le mamo la verga al grandote, recordando de seguro antiguas escenas porno.

    Meti ruido para avisar que estaba ahí. Aparecieron abrazados, luego Tulio me propone bailar y los tres bailamos al ritmo de jazz. Me invadio un acento gay y confieso que me comporte como mujer, es algo que nunca me había pasado. Tulio me toma y me besa, yo soy alto pero tulio mide 2 metros o algo mas, es inmenso. No pude zafarme, Roberto se desapareció y quedé disponible para Tulio yo ya convertido en una niña. Me besa, me toca, me calienta, me masajea la verga, luego me con mucha fuerza me toma y hace que me ponga de rodillas, acato. Se quita el pantalón y veo ante mi una verga monstruosamente grande y gorda, como un brazo.

    La tomo y la pongo en mi boca, el hombre resopla y dice que es exquisito. Vamos machito mamame el pene, me decía. Sentir un pene de ese tamaño en mi boca de hombre era algo inesperado, duro como piedra, grande cabezon y soltaba jugos dulces por cantidades.

    Me desnuda me toma de la mano y me lleva al dormitorio. Ahí estaba Roberto esperando, me besa, nos besamos. Tulio besa a Roberto y le pide que lo mame. Mi joven amante toma el picaporte del monstruo y se lo chupa, entonces Tulio me besa depravadamente. Pasan los minutos, los 3 estábamos erectos, Tulio me pone boca abajo y hace que Roberto me chupe el hoyo, entonces se sienta en mis nalgas y me penetra, dios mio, exquisito. Una verdadera penca monstruosa me estaban metiendo.

    Mientras Roberto lo besaba como una niña, no termina se sale y se culea a mi chico. Roberto grita de placer, luego se lo chupa una vez mas y nuevamente soy objeto del placer de ese monstruo humano. 9 chorros de semen me llenaron el intestino de semen, quede feliz. El hombre no pudo seguir, quedo agotado. Entonces me subi sobre mi niño y en la posición del misionero lo penetre hasta eyacular… fue una orgía gay.

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  • Bruto es enorme

    Bruto es enorme

    Se levanto y comenzó a bajarse el pans; pensé que lo vería en calzones pero traía puesta una licra negra y me quede boquiabierta, pues se le pegaba tanto al cuerpo y yo podía ver de nuevo, pero ahora perfectamente su enorme pene; y el no le tomo mucha importancia, aunque creo que si le dio un poco de pena, por como yo lo veía; no me aguante las ganas y le pregunte:

    -Luis, ¿Apoco eso es tu…?

    Se tapo y me dijo:

    -Bueno, si, espera deja me pongo rápido el short si te molesta.

    -No, no, pero es que nunca había visto algo así.

    -¿Por qué? ¿Esta raro? ¿O que tiene de malo?

    -No nada, solo que… ¿esta muy grande no?

    -Pues no se, no me ando fijando en los de los demás. ¿Por qué?

    -Pues ya te digo, yo no había conocido uno así.

    -Bueno para que ya no te espantes mejor me visto.

    -De todos modos se te nota.

    -Bueno, pero vamos a jugar.

    Ya jugando cuando yo tenia el balón me ponía de espaldas a Luis y cuando me lo quería quitar me daba unos empujones en mi trasero que ya no aguantaba mas, en uno de esos me quito el balón, estábamos de frente y yo solté un manotazo supuestamente al balón, pero mi mano fue directo a su bulto, y la deje ahí, lo tome de su gruesa cabeza y él solo se detuvo y me miro, yo baje un poco la mano para tomarlo mejor pero mi mano no alcanzaba a rodear toda su enorme verga, que ahora si ya la tenia tan parada que casi se le sale del short, el me dijo: “mejor en otro lugar”, yo seguía con mi mano en su pene, sin importarme la gente que andaba por ahí jugando, le dije: “vamos a mi casa”; pues mis padres también iban a salir y para esas horas seguro ya no estaban en la casa.

    Cuando llegamos a la casa, no me espere a que llegáramos a mi cuarto y le dije: “aquí en la sala”, me senté en un sillón y se acerco a mi, se bajo los shorts y la licra y por fin pude ver ese pene que me tenia tan ansiosa; ya se le había puesto flácido y aun así era enorme y me dijo:

    “Es tuyo”, lo tome con mis dos manos desde la parte de abajo ¡y todavía sobraba un buen pedazo!; yo nunca había tenido sexo, pero sabia mas o menos como hacerlo por las platicas con mis amigas y porque una vez juntas vimos una peli porno en casa de una de ellas; y créanme, si el hombre de la peli lo tenia mas o menos, Luis no se como no se ha decidido a hacer una de esas películas, pues lo tiene mucho mejor; además de lo prendida que ya me encontraba pues no importaba que nunca lo hubiera hecho.

    Con tan solo tomar su gran pene con mis manos empezó a crecer y a palpitar, se hacia mas grueso y mis manos no podían cerrar completamente alrededor de esa enorme verga; me la lleve a mi boca, pero no entro mas que un pedazo, su verga estaba tan caliente y lubricada que yo podía chupar su liquido, tenia mi boca totalmente abierta y llena ¡con tan solo un pedazo de toda esa hermosura de pene!

    Lo tome por los testículos que son grandes y pesados, se los acaricie y comenzó a menearse de atrás hacia adelante, tratando de meter lo mas posible su gran pene en mi boca; ¡a pesar de ya estar chorreando mi boca junto con su pene por su lubricación y mi saliva, no entraba todo!

    Sentía como que me iba a ahogar, pero trataba de apretar mis labios para que a él le gustara, luego de que se la chupe un buen rato, me la saco de la boca, la tenia ya tan roja que me excitaba aun mas, al verla ahí frente de mi, sentí por primera vez como mi vagina se inundaba por mi primer orgasmo, me emocione, solté un grito de placer, cerré los ojos, sentía como me chorreaba entre mis piernas y bese su hermoso pene.

    Luego me lo puso entre los senos y lo apretó con ellos, empezó a menearse y cuando empujaba hacia arriba su pene me llegaba desde las tetas hasta las narices y podía con mi lengua darle unas lamidas que le ponían la cara tan feliz; con su vergota entre mis senos imaginaba que estaba metiendomela por mi vagina, mis senos ya estaban llenos de su liquido y resbalaba muy bien su pene entre mis tetas.

    Luego paro y me dijo: “voltéate”; yo ya no aguantaba más y me puse de “chivito”, le deje mi trasero a su gusto y mi vagina tan mojada y dilatada, ya no podía resistir mas, le dije: “Metemela Luis, metemela por donde quieras”; con sus manos me acariciaba mi trasero y mis labios vaginales; yo le seguía diciendo: “Ya, Luis, ya”, en eso sentí su gran pene entre mis nalgas, me estaba dando unos golpecitos con su pene y le salía mas liquido, me lo embarraba en mis nalgas y en mi vagina, luego de eso sentí su gran cabeza en la entrada de mi vagina, lento me daba unos pequeños empujones sin meter su pene y sentí como de nuevo me venia, unos chorros calientísimos dentro de mi.

    Le decía: “Luis, Luis”, ya no podía más; en eso, decidió metermela, ¡sentí como me iba abriendo, vaya! ¡ya me habia venido dos veces, estaba tan mojada y aun así me dolió hasta el alma!

    Ya no recuerdo bien que le gritaba a Luis, solo recuerdo que me hizo gemir del dolor y del placer que me estaba dando; después de un buen rato de que Luis gozo penetrándome maravillosamente reaccione y trate de llevar mi mano hacia atrás, para tocar su pene, pues me sentía tan abierta y rellena de su gran cosota, pero no sentía que su cuerpo chocara contra mi trasero, así que puse mi mano detrás y toque su verga.

    ¡No me le estaba metiendo toda!, a pesar de que sentía la punta de su enorme cabeza pegar hasta el fondo de mi cuerpo, un trozo de su pene seguía fuera de mi, eso me hizo sentirme como nunca, ya estaba demasiado caliente, le dije: “Luis, dame, damela toda”, Luis me la saco y sentí como al salir de mi, mi vagina todavía se quedaba abierta, me dejo un gran hoyo.

    Me dijo: “la quieres aquí” y me lo puso en mi ano, yo me sentía volando pues cuando me lo puso ahí solté otro pujido de placer, estaba jadeando, ya no dije nada y en eso empezó a lubricarme el ano con su liquido, se inclino y me dio un beso en mi trasero, me hizo sentir de lo mejor y luego comenzó a tratar de metermelo por mi ano, me lo empujaba primero lenta y delicadamente, me gusto muchísimo, luego de que no podía entrar bien ¡me sacudió con unos empujones tan fuertes que senti que me partiria en dos, me dolio tanto!

    ¡Grite de placer!, y me dijo: “Bety, creo que no te cabe muy bien” “no te quiero lastimar”; yo ya estaba exhausta ya ni le paraba bien el trasero, pero él me tomo por la cintura, me levanto el trasero y volvió a mi vagina, yo solo le decía: “Ya, Luis, ya, ya, me vas a matar” y seguía haciéndomelo maravillosamente, cuando sentía que ya no podía más y que me vendría como nunca, se abrió la puerta de la casa y era mi mama, Luis solo pudo sacarme su pene y quedarse ahí parado, yo de tan cogida que estaba quede con mi trasero al aire; mi madre al ver la escena se quedo sorprendida y fijo su mirada en Luis, al ver su gran cosa así al natural y tan parada no decía nada, no le quitaba la vista de encima; yo reaccione y me puse de pie, le dije:

    -mama, lo siento, no creas que…

    -No te preocupes, yo lo se, es lógico que lo desees, ya me imaginaba que esto pasaría, por eso no acompañe a tu papá.

    Le dijo a Luis que se vistiera y que quería hablar con el, yo solo me cubrí y espere a que mi madre siguiera conmigo, no se que tanto haya sucedido pues mi madre se llevo a Luis a “platicar” a su cuarto, creo que lo quería para ella por como lo miraba y como le hablaba, no creo que hayan “platicado” en su cuarto, pues se tardaron como 45 minutos o más y Luis bajo y solo me dijo: “nos vemos, yo te llamo o te escribo a tu mail”, mi madre bajo y ni siquiera me dijo nada mas que: “vístete, que vamos a salir a comer”.

    Lo que me alegra es que con mi madre solo estuviera 45 minutos pues yo lo disfrute muchísimo mas.

    Luis cambio mi forma de ver el sexo, y estos últimos días he hablado con él por teléfono y le mando mails, nos vamos a ver el 21 de junio, pero el ya me dijo que tiene novia y no se que hacer, pues me vuelve loca su tremendo pene; Luis además me dijo que si ha estado con mi mama, pero que no importa pues ha estado con varias mujeres y aun así le gusta estar conmigo.

    Una amiga mia ya lo conoce y me pide que acceda a que también a ella le haga el amor; dice que seria una buena idea y lo ha estado planeando con unas amigas, se lo insinué a Luis y dice que no sabe, que tal vez; esto me parece extraño pero me excitaría ver a Luis hacérselo a otra mujer, inclusive a mi mama…

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  • Terminé de criado de mi jefa (8): Enculé a mi jefa

    Terminé de criado de mi jefa (8): Enculé a mi jefa

    Cene en casa de mi novia junto con Juli, la cena fue distendida, hablamos de todo un poco incluso bromeamos con cosas de la oficina y mis amigos. Tengo que aclarar algo, la única casa que tiene empleados permanentes, es la mansión de Susana, donde viven tres personas, pero tienen una familia completa de siete personas, que son totalmente leales, que hacen el aseo y limpieza de todas las casas, generalmente cuando sus ocupantes están trabajando, incluso dejan comida en sus refrigeradores.

    De estas siete personas dos son hombres y se encarga uno de los autos, y otro de la jardinería. Por eso fuimos los tres a la cocina a acomodar las cosas, las chicas se ocupaban de los platos, de ponerlos en el lavavajilla y yo de limpiar la mesa. Cada vez que iba a la cocina apoyaba a Juli o Vale, ellas me miraban con una sonrisa.

    Juli: Grandulón, sabes que no podemos hacer nada contigo.

    La cosa no paso más de un par de caricias o nalgadas, todo con una buena onda, me parecía increíble aquello, ya cada vez lo veía más normal, ahora mi novia me iba a dar consejos para tirarme a su madrastra.

    Nos sentamos en el living y la cosa cambio, las chicas se pusieron más serias, y empezaron a hablarme de Susana, incluso me dijeron cosas que yo no sabia de su vida, y otras que me lo confirmaron, como por ejemplo que tenia un tipo de autismo, y que estaba medicada, me hablaron sobre su incapacidad para relacionarse con personas desconocidas, su dificultades con sus parejas porque siempre levantaba una barrera con ellas, y algo que me había imaginado, a ella no le gustaban los hombres débiles, sin dudas iba a intentar someterme, pero si me entregaba manso me iba a descartar o se iba a aburrir.

    Las chicas me acompañaron a la camioneta para que me fuera a mi departamento, ofrecí llevar a Juli a su casa, pero esta me hizo señas con su cabeza que no, y agarro la mano de Vale.

    Juli: No grandulón, me quedo a dormir aquí, bien juntitas las dos.- y me saco la lengua.

    Vale: Claro cariño, que no pueda tener sexo contigo no quiere decir que me quede con las ganas, a parte creo que tu también te divertirás después de todo, bueno si todo sale bien.- me asusto un poco eso ultimo.

    Vale se acerco a mi y me dio un beso de escándalo contra la camioneta, para Juli repetir lo mismo ni bien mi novia terminaba de besarme. Después de subir a la camioneta mi novia me dio un tierno beso en los labios y me dijo que me cuidara y descansara, Juli también lo hizo, la verdad es que sentía el cariño cada vez que ellas hacían estas cosas, era la sensación que me transmitían. Llegue al departamento y deje la camioneta en el lugar del VW Golf que tenia, apenas entraba, y me fui a descansar.

    A la mañana estaba temprano en la puerta de la mansión de Susana. Tardo todavía media hora en salir la señora, pero valió la pena la espera, traía un pequeño bolso de diseñador. Venia vestida con unos jeans ajustadísimos que le marcaba todo, sus piernas torneadas, hermosa cola, su pequeña cintura, arriba traía una remera blanca que dejaba ver un poco su marcado abdomen, pero lo que realmente se le marcaba era sus tetas, creo que estaba babeando cuando volvió a repetirme el saludo.

    Susana: Buenos días semental, creo que será mejor que cierres la boca.

    Alberto: Buenos días señora Susana.- dije cerrando la puerta de la camioneta.

    El viaje iba a durar aproximadamente dos horas por autopista. Ella ni bien se subió se puso unas gafas de sol grande. Puso una radio donde conversaban sobre noticias, ella parecía concentrada en el camino sin mirarme, yo le echaba miradas furtivas. Ya llevaba media hora de viaje y no habíamos intercambiado palabra, en la radio empezaron a hablar sobre el conflicto de medio oriente y entrevistaron a activistas de izquierda.

    Alberto: El mundo esta loco, y se va a la mierda.

    Susana: Ah si, ¿que opinión tienes al respecto?

    En realidad lo dije más que nada para decir algo, justo pensé en voz alta. Exprese mis pensamientos al respecto, a mi me encanta la geopolítica, y las relaciones internacionales, antes de estudiar Administración de Empresas quise estudiar Ciencias Políticas, pero opte por la primera. Así que exprese todo mi conocimiento en mi opinión, mi posición política es de centro, para mi debe haber un equilibrio en todo, aunque no me gusta el socialismo y menos el populismo, eso de hacerse el Papá Noel con la plata del pueblo me repugna.

    Ella después de analizar mi respuesta me dio su opinión, esta era de extrema derecha, yo rebatí algunas de sus opiniones y otras las ratifique, lo que no espere es que en un par de minutos el vehículo se convirtiera en un foro político, dando cada uno nuestras opciones. La verdad que la cultura que tenia Susana me sorprendió, por que supero con creces lo que yo pensaba.

    Susana: Vaya Alberto, veo que sabes de la materia. A cinco minutos hay un desvió, baja y desayunamos en un lugar que conozco.

    Por primera vez decía mi nombre, hice caso a lo que me dijo y llegamos a un local bastante grande, sin grandes lujos, un gran café donde podías ver a viajeros y gente del pueblo, pero gente normal. Nosotros entramos compenetrados en nuestra conversación, se había hecho un buen debate en cuanto a política, historias y conflictos.

    Ella estaba bastante compenetrada con el tema, nos trajeron los cafés y casi ni atención le prestamos a la chica que nos servía. Seguíamos enfrascados en nuestra conversación, la conversación que teníamos es la que aburre a la mayoría de la gente, y no siempre encuentras a alguien para debatir que tenga tan buenos conocimientos como Susana. El resto del viaje lo hicimos igual, conversando sobre temas variados de política y economía.

    Al fin llegamos, la casa era preciosa, estaba sobre una avenida costanera muy importante que, cruzando dicha avenida estaba la playa y el mar. Había amplias veredas de ambos lados de la avenida, donde la gente paseaba con sus mascotas, andaba en bicicleta o patines, o salía a correr. La zona era bastante céntrica, estábamos a cinco minutos caminando de pleno centro.

    La casa en si era preciosa como dije, de estilo Moderno, con hormigón visto y piedras, de dos plantas, con una puerta enorme, y ventanales también grandes con vidrios espejados para no ver para adentro de la propiedad. La casa estaba elevada con respecto a la vereda, y tenia mucho césped perfectamente cortado. Entre al garaje y era amplio fácil podían entrar cinco vehículos como el mío uno atrás del otro.

    Susana entro rápido y fue al baño, yo aproveche a recorrer la casa, en el patio del fondo era una isla del Caribe, había una piscina, palmeras, una cascada que caía agua sobre las piedras y terminaba en la piscina, había un sector de sombra, otro para tomar sol, una barra con un bar, y un jardín espectacular, lleno de plantas y verde, perfectamente mantenido. Cuando volvió su actitud era diferente, volvía a ser la mujer fría y distante. Era como si no supiera tratar a un hombre de forma intima, tal vez por eso recurría a la violencia y la dominación por que no conocía otra forma.

    Susana: En la planta superior están las habitaciones, una por cada miembro de la familia, creo que podrás ocupar la de Valentina, aunque esta noche estarás conmigo.

    Me mostro las habitaciones eran muy amplias y cada una tenia un baño en ellas.

    Susana: Yo me voy a bañar para sacarme el sudor del viaje, si quieres tu ve a ver que hay para comer, comemos en una hora y media.- Su tono de voz era totalmente impersonal, era igual que si le estuviera hablando a una maquina, tampoco me miraba, cerro la puerta y yo quede ahí en el pasillo.

    Baje a la cocina, revise la heladera y alguien había preparado la casa para recibir a la señora, ya que había víveres, tome un poco de carne y vegetales e hice un arroz. Me quedo bastante bueno. Puse la mesa en la cocina, ya que éramos dos no necesitábamos tanta pompa. Puntual a la hora que me había dicho bajo Susana.

    Esta era otra mujer, no era la misma del viaje, me fulminaba con la mirada, caminaba segura de si misma, vestía un pequeño vestido suelto y estaba descalza. Se sentó y le serví la comida, no dijo una palabra, espero a que la sirvieran como una señora dominante, todo se desarrollo en silencio, cuando levante la mesa, me puse a lavar los platos, ella me tomo por detrás, tiro de mi pelo con una mano, y con la otra apretó mi pene y hablo al oído con voz ronca.

    Susana: Te espero en la habitación putita.- me dijo palmeándome el culo y se fue.

    Yo me quede tranquilo era algo que ya me habían advertido las chicas, ella intentaría someterme por la fuerza ahora. Termine de lavar los platos, me sentía que iba a la horca, era este el punto de inflexión, o terminaba de perra siendo penetrado por mi jefa, que era una de las posibilidades, o daba pelea y aseguraba un lugar preponderante, sino compartiría la cucha con el perro.

    Entre a la habitación y ella estaba esperándome en el sillón, se paro de inmediato con un cinto en la mano, creo que era el mío. Estaba vestida con un vestidito de red, que se veía todo, en la zona de los pechos tenia los rombos más juntitos, pero igual se podía ver sus pezones marrón claros, sus tetas eran perfectas, el cirujano seguro era pariente de Miguel Ángel, una aureola mediana y unos pitones paraditos como de un centímetro.

    Una cintura chiquita, abdominales marcados, unas caderas que se ensanchaban, piernas torneadas con unos muslos divinos, el vestido era muy corto, debajo de él se veía una diminuta tanga de encaje que se esforzaba por ocultar sus labios vaginales, su piel bronceada daba un marco espectacular a ese cuerpo. Su figura era la de una bailarina de carnaval de Rio de Janeiro, o de alguna mulata del Caribe, era una Bomba sexy, con una personalidad en ese momento de depredador, golpeaba el cinto en su mano.

    Susana: Ahora te voy a dar por hacerme esperar.- un golpe con el cinturón pego en mi pecho.- te voy a bajar de nivel de semental a mi putita.- me hablaba con bronca.

    Volvió a intentar golpearme con el cinto, pero sujete su muñeca antes que me golpeara, la empuje levemente sobre la cama, me dirigió una mirada como para matarme. Yo me saque el pantalón, estaba descalzo así que no me costo. Ella se paro y estaba furiosa se dirigió a mi con la sana intención de molerme a golpes, me lanzo una cachetada, que sonó en mi rosto, no quise detenerla.

    Susana: Como te atreves pedazo de mierda, nadie nunca a osado.- mientras despotricaba contra mi lanzaba otra cachetada.

    No la deje conectarme, me cubrí y termine junto a ella, nuestras caras quedaron a pocos centímetros, y corto lo que estaba diciendo, si bien era alta un metro setenta, yo era más alto, nuestras miradas se cruzaron por un segundo y la vi dudar, la tome de la nuca y le di un beso, que la sorprendió y no correspondió, termino mordiéndome y haciéndome sangre en los labios. Me separe un poco y ella seguía enojada, la volví a empujar contra la cama. Me saque la remera, camine hacia ella abrí sus piernas y me puse al medio, dos o tres golpes impactaron en mi humanidad, mi sexo choco contra el suyo, yo desnudo y ella todavía con la ropa interior.

    Tome su cara y la traje hacia la mía y volví a besarla, por un momento me correspondió, hasta que la muy puta volvió a morderme, no fue tan fuerte como la vez anterior pero tenia un poco de sangre. Ella volvió a golpearme, repetidas veces, yo simplemente aguantaba.

    Susana: Hijo de puta, te voy a domar, serás mi puta perra.

    Al practicar artes marciales aprendes a recibir golpes y aguantarlos, por lo tanto era fácil para mí. Mi sexo seguía en contacto con el suyo restregándose, solo dividido por el pequeño tanga, yo sentía el calor que emanaba su sexo, esto le calentaba aunque me quisiera matar ahora. Dos zarpazos suyos hicieron grandes rasguños en mi pecho, yo con mis manos amasaba sus tetas, y entre la red del vestido pellizcaba sus pezones, baje mi mano acariciando su abdomen, ella intento enderezarse en la cama, puse mi mano en su pecho y se lo impedí, la diferencia de fuerza era abismal, con mi otra mano empecé a acariciar su vulva, estaba caliente y había bastante humedad en la zona, por sus flujos y también por liquido pre seminal.

    Susana: Te he traído aquí como mi esclavo, no para que hagas lo que quieras, firmaste un contrato.- La corte.

    Alberto: Firme un contrato para preñarte, pero en el proceso pienso darte placer.

    Rompí su tanga tirándolo, creo que le hice un poco de daño, metí varios de sus dedos del pie en mi boca, sabia que era un fetiche que tenia, con mi otra mano deje de presionarla y la baje a su vulva, empecé a acariciarla suavemente, haciendo movimientos circulares en ella.

    Susana cerro los ojos y se tenso todo su cuerpo, baje con mi lengua por su tobillo, gemelos que estaban durísimos de lo trabajado que estaban, su perfecto muslo, y llegue a su vulva, puse sus dos piernas en mis hombros y suavemente pase mi lengua por toda su vagina, ella arqueo la espalda y se tenso más todavía, pero no emitió ningún sonido, sus labios mayores gruesos y gordos que estaban cerrados se abrieron ante mi lengua, ahí descubrí dos finos labios menores, que se escondían, ataque con mi lengua toda esta zona.

    Alberto: Esta muy sabrosa jefa.

    Y era la verdad, su olor y sabor eran embriagantes, olor y gusto a hembra. Ella seguía sin emitir sonidos solo me dejaba hacer, yo al entrar a la habitación había visto algo en la mesita de noche, algo que me habían advertido las chicas. Había un bote de crema lubricante y tres dildos plásticos, uno pequeño que era un dilatador anal, uno mediano y otro enorme.

    Ella intentaría forzar mi ano, así que si quería salir con el culo sano debía hacer bien mi jugada. Metí dos dedos en su vagina mientras mi lengua seguía recorriendo lo más que podían de su sexo. Dirigí mi lengua hacia su ano, yo sabia que no había entrado nada más grueso que un dedo ahí, jugué con mi lengua ella tuvo un orgasmos, pero no dijo nada lo note por su aumento de flujo y sus contracciones, iba a seguir con el plan, la seguiría estimulando.

    Alberto: Así Señora, goce, déjese llevar.- Mientras le decía esto introduje un dedo en su ano.

    Esto hizo que su orgasmo fuera un poco más intenso, mientras empecé a mover un dedo en su ano y otro en su vagina, y me dedique a lamer su clítoris ella encadeno un orgasmo con otro en unos segundos nada más, yo aproveche este segundo orgasmo para agregar otro dedo más a su ano y un tercero también dos segundos después, este orgasmo fue una mescla de dolor y placer increíble para mi jefa. Su cuerpo se quedo laxo por algunos segundos, yo me subí sobre ella y empecé a darle besos en la cara, el cuello, la clavícula, cuando vi que abrió los ojos le di un beso en los labios, ella no me rechazo y colaboro, pero le corte el beso, quería dejarla así.

    Según las chicas era una mujer muy ardiente, y se recuperaba rápido de los orgasmos, así que iría por más. Yo no podía dejarla reaccionar tenia que actuar antes, fui a la mesa de noche y tome el dilatador anal y la crema lubricante.

    Susana: Que vas hacer con eso, creo que no te has dado cuenta con quien estas tratando.

    Alberto: Tranquila jefa, hoy solo habrá placer.

    Yo rasgue su vestido de red completamente y pose mis manos sobre sus tetas, había dejado en la cama las cosas, ella me recibió con una cachetada yo dirigí mi boca a sus pezones, y empecé a mamar de ellos como si tuviera hambre y de ahí saldría leche, Susana me jalo de mi pelo, yo seguía en lo mío mamando aquel pecho divino, nuestros sexos desnudos se golpeaban y apoyaban con nuestro movimiento, ella desesperada mordió mi hombro clavándome los dientes, eso si me dolió de verdad, tome dos segundos para reponerme, le clave mi pene hasta el fondo de su cálida y húmeda vagina, no pare hasta que mis huevos hicieron contacto, mientras chupaba fuertemente su pezón.

    Susana: Haa, eres un puto animal.- menos mal que dejo de morderme para decirme esto.

    Ella empezó a lanzar insultos y amenazas, que me iba a romper el culo fue la menor de ellas, me dijo que me castraría y me convertiría en un perro lame vaginas. La verdad es que me costo penetrarla, estaba más apretado de lo que yo pensaba, algo le debió de doler, aunque creo más que lo que le afecto fue su orgullo, yo daba penetraciones profundas he iba incrementando el ritmo de a poco. Eso si pase de comerle las tetas a su cuello besándoselo y chupándole la oreja, ella apoyo su cabeza en mi hombro ya le costaba más insultar y sus insultos se mesclaban con pequeños gemidos, a la señora le estaba gustando todo esto, es más mi pene estaba muy lubricado y entraba sin problemas hasta el fondo.

    Con mi mano libre tome el pote de lubricante y saque su tapa que era a presión, embadurne bastante mis dedos y por la dificultad también cayo parte en la cama tome el dilatador anal y lo embadurne bien mientras seguía penetrando y estimulándola. Lleve el juguete hasta su ano y empecé a masajearlo con él.

    Susana: Ni se te ocurra puto haa.- no la deje terminar y la penetre con el juguete.

    Comencé a darle caña, haciendo mis penetraciones más profundas, mientras mi boca chupaba su cuello, ella abrió más las piernas como buscando la mayor penetración posible, en pocos segundos acabo fuertemente tensándose toda, y tirando la cabeza para atrás, aunque no quiso dejo escapar varios gemidos. Ella quedo como desvanecida, con su cuerpo totalmente relajado, yo retire mi pene de dentro de ella, todavía estaba durísimo, no había acabado. Tome de la mesita el dildo mediano y coloque a mi jefa al ras de la cama, ella estaba en posición fetal, puse bastante lubricante en el juguete y en mi pene, era bastante más chico que mi pene, me dirigí hacia ella y empecé a jugar en su vagina con el juguete mientras movía despacio el plug anal, saque este de su ano y puse mi pene en su lugar.

    Susana: No por ahí no.

    Medio pene entro en su ano de una estocada, ella se tenso toda, y apretó sus dientes hasta hacerlos rechinar, su ano estaba apretado de verdad, tanto que me hacia un poco de daño, me quede quieto un momento, mientras encendí la función de vibrador del juguete que estimulaba su vagina, empecé a recorrer esta con su juguete estimulándola hasta llegar al clítoris, abriendo sus labios y volviendo a su botoncito de placer, mientras me movía muy lentamente en su ano, ella de a poco empezó a reaccionar, yo me movía un poquito más con cada embestida, después de un rato ya había relajado su ano, tome su pierna de arriba y la puse sobre mi hombro, su vagina y ano quedaron más expuestas a mi, yo con el juguete la penetre y volví a sacarlo y ponerlo en su clítoris y repetí la maniobra.

    Susana: Puto perro que me has hecho, cuando termines te voy a colgar de los huevos.- decía entre jadeos.

    Yo sin darme cuenta ya había ingresado casi todo mi pene en su ano, ella termino dando la estocada final al presionar su cadera sobre mi, una vez toda adentro empecé a moverme más rápido y fuerte, ella gemía y despotricaba contra mi, decía que me castigaría por ser un mal esclavo y otras tonterías. Yo le estaba rompiendo el culo a mi jefa, la tirana, y en verdad lo estaba disfrutando mucho, esto era una sensación inigualable, estaba por acabar cuando mi jefa empezó a gritar como loca y convulsionarse, todo en ella se tenso hasta su ano, empezó a despedir chorros por su vagina empapando todo, su ano me ordeño y yo acabe abundantemente dentro de ella, caí rendido a un costado, un par de minutos después ella se repuso.

    Susana: Fuera de aquí, déjame sola. – Tomo un jarrón y me lo aventó.

    Yo salí inmediatamente de ahí, la dejaría sola, le daría tiempo a pensar en todo, esta jugada me podría salir bien o mal, todo dependía ahora de ella. Como estaba desnudo, y mi ropa estaba adentro de la habitación vague desnudo por la casa, me fui al baño del cuarto de Valentina, ahí pude ver como estaba mi cuerpo, golpes, mordeduras y rasgúñanos por todos lados, solo me di cuenta que si esto me salía mal podía terminar preso por violación, aunque me había apegado bien al plan que habíamos hecho con las chicas. Como no tenia nada que hacer me fui a la cocina y me prepare un café, ya estaba anocheciendo, habíamos estado casi una hora teniendo sexo, y yo llevaba tres en la cocina, asi que con todo lo que tenía a mano prepare algo para cenar.

    Ella tardo un rato más en bajar, cuando entro en la cocina venia solo cubierta por mi remera, yo me había sentado en la punta, sabia de sobra que era su lugar, ella se quedo parada al lado mío mirándome, estaba seria pero no había odio en su mirada, se fue ha ir a la otra punta de la mesa y yo la tome del brazo y jale de él bruscamente hasta que ella quedo sentada sobre mi muslo, su vagina estaba en contacto directo con mi pierna, ella me miro fue a decir algo.

    Alberto: Mira lo que he preparado para ti.- puse en su boca una tostada con jamón crudo.

    Ella no dijo nada y comió en silencio, yo acariciaba su pierna, le pase una copa de vino que recibió, estaba rara, estaba como sorprendida, creo que por primera vez no sabia como actuar, y para ella una mujer que dominaba todo eso era mucho que procesar.

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  • Sexo según su ocupación

    Sexo según su ocupación

    Luego de dos años en esa casa me mudo nuevamente, retorno al barrio de mi niñez, más cerca del casco urbano y más tranquilo. Como dije, mi vida había empezado a serenarse; con Beatriz iniciamos una relación muy firme y esto me hacía pensar mucho, me daba cuenta que con 54 años no podía seguir como venía y tomé la decisión de elegir a los hombres, a esta altura mi promiscuidad no era la de 10 ni 5 años atrás, pero reconozco que había vuelto a descontrolarme un poco por lo que decidí seleccionar algunos hombres, los criterios para eso los tenía bien definidos:

    Mayor de 40 años, que bese (eso realmente me excita), que venga al menos una vez por mes, que no sea flaco, quizás hasta gordo podría ser, y que charle un poco sobre algo más que sexo.

    Bajo estas pautas terminé quedándome con seis o siete machos que no tenían un rol fijo pero que quizás eran más activos, aunque obvio que yo los penetraba también cuando ellos lo deseaban; así tenía sexo alrededor de 2 o 3 veces por semana más o menos y siempre con quienes ya conocía, la verdad que esta estabilidad me resultaba cómoda, ellos escribían y según mis tiempos coordinábamos y teníamos una cita de alrededor de 45 minutos a una hora, a veces más, pero ya nadie venía a acabar solamente, pero fueron variando un poco, ya que cuando alguno desparecía mucho tiempo yo lo descartaba y sumaba otro nuevo.

    Además de la edad (busco mayores de 40 y si es mayor que yo mejor), podría decir que el rubro laboral también es un factor de análisis, por ejemplo:

    -Los remiseros eran los más habitués a mi domicilio, me los he levantado en la calle y en el chat y en la actualidad dos de mis amantes lo son, inician como activos, pero luego piden ser penetrados, aunque siempre les digo que el puto soy yo (jajaja).

    -Los empleados públicos también son muy “bi” sexuales, pero acá se presentan como más pasivos, hasta que les chupo la pija y enloquecen al acabar en mi boca, en general prefieren no besar hasta luego de dos o tres citas donde empiezan a desatar su homosexualidad.

    -Albañiles o del rubro de la construcción, son los que más le seduce que me vista con ropa femenina, se calientan tanto que me tratan como una mujer, me han puesto nombre y cuando me escriben usan calificativos como “mi putita”, “mi hembra”, “mi perrita” o alguno llegó a decirme “mi novia”….aunque después me pidan que les chupe la cola primero y que los penetre luego, son más machos alfa

    -Profesionales que trabajan para el estado, estos han sido todos pasivos, muy franeleros, les encantan los besos y el tiempo después de acabar, quedarse acostados en la cama, desnudos, a veces abrazados, otras acariciándose, digamos que tienen la cabeza más libre del cargo de conciencia.

    -Comerciantes he tenido pocos y no duran mucho, son muy complicados los tiempos y creen que todos los miran como putos por acostarse con uno, aunque nadie lo sepa, el cargo de conciencia luego del orgasmo es tal que no tardan ni 5 minutos en cambiarse e irse.

    Nunca dejé de probar nuevas experiencias y reconozco que estando en esta casa empecé a buscar alguien estable que venga dos veces por semana y ya no tan solo a coger, nunca me interesó el físico, si bien prefiero los hombres que pesan más de 80 kg también he estado con flacos, con quienes tienen grandes miembros o muy diminutos (2 cm), pero sí reconozco tener predilección por los mayores que yo o edades similares a la mía.

    Así me fui quedando con hombres fijos que me visitaban y uno más al que yo iba a su casa, pero como el levante me genera cierta adrenalina nuca faltó algún ocasional; de los cuatro fijos, dos son remiseros uno viene muy seguido, hasta dos veces por semana, pero luego desparece un tiempo (hasta un mes) y el otro me contacta cada semana, ambos han venido diciéndose activos pero hoy me piden que los penetre. Otro es albañil, dueño de varios departamentos y nos vemos una vez al mes también, inició como activo y hoy es versátil, últimamente ha venido solo para que yo me lo coja y le encanta verme acabar a veces en su boca.

    El cuarto, al que yo visito, es 100% pasivo, pero obvio que disfruta de mi sexo oral también, tenemos largas citas sexuales y compartimos café o té, charlamos del trabajo o miramos algo de tele en su cama, sería el hombre con quien podría vivir en la misma casa, pero tiene un gran defecto, no me busca, solo nos vemos cuando yo voy a verlo, imagino que ha tenido una gran desilusión, no lo sé.

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  • Por fin la chica del chat cayó

    Por fin la chica del chat cayó

    Hola amigos, quiero invitarlos a que si quieren conseguir algo, en la vida, en cualquier plano, nunca dejen de perseguirlo, sean constantes y perseverantes.

    Esta historia me pasó a mi, hace muy poco, ya la estaba dando por perdida, hasta que finalmente tuvo sus frutos, ¡y que frutazo me mandé!

    Soy Matías, tengo 28 años, no tan agraciado, pero estoy bien dotado. Soy un chico que no he tenido buena suerte en lo general, y en todos los planos, sobre todo en el sexo.

    Hace 10 años conocí en una sala de chat, a una chica, una de tantas, pero ésta, es el motivo de mi inspiración, la que me inspiró a escribir esta historia.

    Ella es Faby, de 37 años, muy estupenda, le encanta hacer todo tipo de deportes y bailar.

    La conozco solo por fotos y algunos escasos videos. Tengo muchas fotos de su cuerpo y partes de él. Y ella muchas más de mi, de mi pecho y de mi verga, que según ella, es muy especial y le gusta.

    Ella tiene todo lo que me recetó el doctor: 1.69 de altura, estupendo físico, piernas hechas a mano, igual que sus ricas, esponjosas, blancas, suaves y casi redondas tetas.

    Es dueña de una tienda de ropa prestigiosa en su ciudad.

    Ya había estado casada una vez y no tuvo buena experiencia con el matrimonio. Ella misma reconoce que lo descuidó. No era buena para satisfacer a su marido. Y ahora estaba disfrutando su soltería, suave pero con libertad.

    De los 10 años que nos conocemos, nunca me había permitido conocerla en vivo, hasta llegué a pensar que me estaba mintiendo de su sexualidad.

    Vivimos relativamente cerca, a 20 minutos están nuestras ciudades.

    Yo, después de chatear unas cuantas veces, y conocerles sus fotos, quería puro culeármela, y desde el principio siempre le tiraba bromas de eso, pero ella me dejaba claro que eso era difícil. Pues ella me contó que había tenido muy malas experiencias cuando se reunía con los chicos del chat, no todos, pero bastaba con que se repitiera más de una vez. Tuvo problemas de acoso, allanamiento de morada, amenazas, y otras tonteras más. Yo la entendía.

    Pero mientras pasaban los años, yo insistía en que nos conociéramos, que ya llevábamos muchos años de chat y nada en persona.

    Los temas en el chat (Skype), tenían siempre un sesgo de sexualidad, mucho doble sentido y hablábamos todo a calzón quitado. Y eso era lo que más me gustaba.

    Por eso yo siempre le insistía en que nos conociéramos de una vez. Y ella le gustaba jugar con eso, me daba pistas para encontrar su tienda, y si lo hacía me ganaba el premio mayor.

    Pero me aburrí y desistí varias veces.

    A raíz de esto, también tuvimos algunas peleas, donde no nos hablábamos por mucho tiempo.

    Pero las reconciliaciones siempre traen algo bueno.

    10 años conociéndonos por chat, toda una eternidad. Ya éramos como matrimonio, pero sin vivir juntos. Teníamos tanto tiempo chateando y tanta confianza que parecía que nos conocíamos cada cm de nuestros cuerpos, como una real pareja, pero en la realidad no podía culeármela aún.

    Pero un día, tanto cántaro al agua, pero tanto tanto, que un día, la pillé volando bajo, chateando en horas de la tarde, más cerca de la noche, estaba a punto de cerrar su tienda, me escribió bien triste y algo asustada, yo le presté atención y la escuché. Había tenido problemas con su pareja, alguien no estable pero que compartían juntos momentos de pareja. Y yo, ni tonto ni perezoso, aproveché, una vez más, de tirarle miguitas de pan, apoyarla, prestarle mi hombro y escucharla. Pero por su puesto mis intenciones no han cambiado, cualquier motivo era razón suficiente para concretar mis deseos más carnales y profundos. Y sin tanta fe, como siempre, le ofrecí mi incondicional apoyo, y empezamos a conversar.

    Estaba bien complicada, no había tenido un buen día, se le había sumado otras situaciones en el día.

    Yo seguí con mi apoyo sicológico, estuvimos 20 minutos chateando, consolándola, y luego me dice: “claro, para ti es fácil decirlo, estás al otro lado de la línea.” Entonces, le digo: “es cosa que me digas donde estás y voy”. Y esta vez, me da otra dirección, y la busco el Google Maps y daba con algo más coherente que las anteriores. Y, ni tonto ni perezoso, agarro la moto y en 7 minutos estuve ahí, un local muy bonito de 2 pisos, y la única iluminación era al interior del 2° piso. Le escribo y le cuento que me encontraba abajo en la puerta, si es que era verdad esta vez. Y recibo un “OK, bajo”.

    MI corazón empezó a latir más y más. Pero no me hacía muchas ilusiones, ya había pasado por esto.

    La espera fue eterna, parecían horas y días. Hasta que veo acercarse en la penumbra, una silueta femenina, vestido, un chalequito corto y tacones medios. Si no fuera por la casaca de cuero y el cierre, mi corazón se me salía.

    Ella me mira, me abre y me hace entrar, me saludó como si ya nos habíamos presentado, como si fuese su hermano.

    Lo que ella no sabía, es que, mi corazón y mi verga no daban más de enormes.

    Yo estaba más que sorprendido, una por darme, por primera vez después de 10 años, su real dirección, y la otra por recibirme tan campante.

    Yo esperaba una presentación formal, inicial protocolar. Pero del saludo, me hizo pasar a su oficina-kitchenette-star, era como un mini loft.

    Al sentarnos a seguir conversando, como si nada, dejó pasar como 10 minutos y se da cuenta de lo que hizo, darme la pasada de conocernos. Se puso roja, más nerviosa de lo que estaba y se asusta. Yo hice lo que todos habrían hecho “Tranquila, tranquila, no soy ningún aprovechador ni delincuente.”

    Y nos pusimos a presentarnos y conversar de nosotros.

    Reconozco que fue un momento épico, emocionante y algo de miedo. Pero la conversa fluyó cada vez más suave y tranquila, los 10 años de chat hicieron lo suyo.

    Luego de la presentación y primeras conversas, le pedí permiso para invitarla a unos tragos y algo de comida para celebrar el encuentro. Pero ella no quería salir y me dijo que mejor pidiéramos que nos trajeran.

    A los 15 minutos llegaron los sours y sushis. Con los tragos aprovechamos de hacer un brindis por el primer encuentro.

    Y así nos tomamos la botella entera, y los sushis.

    Ya con mucha más confianza, no sentamos en un bajo sofá, y ella apagó algunas luces para que de afuera se viera cerrado, y no molestaran.

    Al verla ahí sentada, con sus piernas bien descubiertas, porque el vestido se le había subido un poco, deja ver gran parte de sus pantorrillas, con unas bellas y brillantes pantys o medias color carne y sus chalas de medio taco guinda seca.

    Después de 2 horas, de muy grata conversación, yo pasé a tocar el tema más sexual, recordarle que yo era el de la verga “especial”. Y que ya la tenía casi sin latidos.

    Al seguirme la conversa, ella se puso más cómoda, se sacó sus zapatos y puso los pies arriba sobre el sofá. Yo, ya recaliente, le piropeo sus pies y se los voy tocando. Me frenaron al tiro, pero el que la sigue, algo consigue.

    Por el chat, teníamos muchos, pero muchos juegos, uno de esos, que yo era kinesiólogo y que le podía hacer masajes. Entonces, le agarré sus pies y me los puse sobre mis muslos y me las di de masajeador. Ella agradeció mis manos, porque los pies estaban casi muerto de dolor.

    Yo seguí con mis manos, y cada vez las subía más y más, y arremangaba más su vestido, hasta llegarle a ver gran parte de sus muslos, donde está la marca o el refuerzo del calzón de la panty.

    Y sin pensarla tanto, le meto una mano bajo el vestido y llegué hasta sus caderas, agarrándola fuerte y la jalo suave hacia mi. Se me anduvieron enojando, pero nada que un beso no ablande o suavice asperezas.

    Me tiré a su lado y no paramos de besarnos, ella tímidamente, y yo calientemente.

    Mientras la besaba, empecé a recorrer su cuerpo y llegué a sus ricas tetas, sobre su ropa, Ella solo me acompañaba con los besos.

    Cuando ya vi que estaba todo pasando, y que no era rechazado, terminé por subirle todo su vestido y bajé mis manos a acariciarle su entrepiernas, que ya estaba tibiecita. Ella quiso cerrarse, pero no le di tregua. Entonces, meto mi mano bajo las pantys y me voy derecho a su conchita. Suspiros iban y venían, largos y cortos.

    En ese momento, se me estaba paralizando todo. Era la conchita más deseada que he tenido, la más rica y caliente.

    Metí una de mis rodillas entre sus piernas y se las empujé para que se abriera, y pude tocar sus íntimas carnes suaves y viscosas.

    Mi verga llevaba horas pidiéndome que lo sacara de ahí, que estaba a punto de estrangularse. Con un gesto técnico, levanto mis caderas y me bajo el pantalón y calzoncillo, y libero a Kong.

    Le tomo una mano a ella y se la pongo a Kong, y no me lo soltó más.

    Ya no tenía latidos ni instinto, estaba en modo automático, ¡era culear, culear y culear!

    Cuando terminé de sacarme calzoncillo y pantalón para disponerme sobre ella, me para y me pregunta, entre suspiros y tiritones, por condones. Me paré y metí la mano a un bolsillo de mi casaca y vuelvo a mi lugar.

    Rompiendo el récord mundial, me puse el condón y me tiro. Buscando con mis manos ya jugosas, pongo la punta y se lo meto suavecito. Sentí rasguños, apriete, gemidos, resoplos y relinchos. Volví a besar y nos fuimos de bamboleos.

    Debo confesar que no duré mucho. Ya tenía la carga al máximo y no pude esperar más.

    Y yo que me había jactado que era un amante profesional. Ahora quedé en ridículo. Me deshice en disculpas como un novato.

    Me sentía tan mal que ella se dio cuenta, y como buena pareja me dice “no te preocupes, a veces pasa”.

    No quise responder nada, solo silencié mi boca.

    Ella se paró y fue al baño. Luego me tocó a mí.

    Al volver, había 2 tragos nuevos y algo para picar. Y a la mitad de nuestros tragos, me pide que lo agarre y que la siga. Subimos al 2° piso, mitad sala exhibición y mitad bodega. Y al fondo una puerta blindada. Detrás de ella, un depto. de soltera, con una cama king y un ventanal a las estrellas. Puso música de Sade y seguimos con nuestros tragos y la conversa.

    Las bromas iban y venían de parte de ella. pero, aparte de sentirme mal, me ayudó a reivindicarme.

    Me tomé un sorbo más y me tiré a besarla, lenta y suavemente, para que creyera que solo lo hacía de buena onda. Pero ya sabía que los besos la vuelven loca. Entonces, la tiré para atrás de su cama y empecé de nuevo.

    La desvestí completa y jugué con ella casi media hora, le besé todo su cuerpo, tetas, panza, su rosadito chorito, hasta que me pidió “por favor”.

    Me puse otro condón y estaba vez la hice darme un festival de tiritones.

    Nos quedamos abrazados en la cama dándonos tiernos y suaves besos, como si fuésemos antigua pareja, hasta que me quedé dormido.

    No se cuanto dormí, pero me despertaron con el mejor de los ánimos. Ella había bajado a mi verga y me la estaba chupando entera, como a un helado. Y por supuesto Kong no es malagradecido. Pero yo seguí haciéndome el dormido. Y ella jugó todo lo que quiso. Hasta que subió, se dio vuelta, se puso de cucharita y solita se lo encajó, sin condón, y empezó a moverse. Eso me calentó completamente, pero quería ver hasta donde llegaba sin condón. Pero ella no paró, siguió su bamboleo, hasta que me vienen las ganas de descargar y la trato de sacar y le digo que estaba sin condón.

    Pero no dice nada y solo estira sus brazos hacia atrás mío y me agarra de las caderas y yo de las suyas, y siento como ella va perdiendo el ritmo que llevaba y me aprieta la cintura como si se estuviese agarrandose de un toro. Y hago la mejor eyaculada de mi vida, sin condón, sin semen, con la mejor mina del mundo y la mejor conchita. Ambos terminamos al mismo tiempo. Yo no dejé de soltarla, la tenía aferrada a mi.

    Y así nos quedamos dormidos de nuevo, tal cual, con toda mi verga adentro, palpitando sin parar, pero ya sin escupir.

    Cuando despertamos, eran las 6:30, todos pegajosos. Ella se fue al baño a ducharse y yo la seguí, para limpiarme y hacer pis. Pero al verle la silueta por el showerdoor, me metí y volví a culeármela. Pero ya no me quedaba nada.

    Ella salió primero, yo la seguí unos minutos más tarde. Al volver a la pieza, nos reíamos de todo, nos abrazábamos, nos besábamos y nos dábamos agarrones.

    Ella estaba casi lista vestida, se paseaba como si fuésemos matrimonio; sostén, calzones, pantys y a pata pelada, solo le faltaba meterse dentro del vestido.

    A mi me faltaba de la cintura para abajo. Pero Kong no se le agotaban las pilas, y viéndola pasearse así como si nada, me puse por atrás, le subí el vestido y le bajé las pantys, y a lo pollito pastando, me la volví a culear, sin condón otra vez.

    Luego ella se subió todo y así mismo se quedó, pasada a mi verga, por toda su conchita. Lástima que no me quedara ni una gota de lechecita, para dejarla impregnada.

    Nos despedimos como 10 veces, no me quería ir, no quería despertar de este tremendo sueño.

    Quedamos en que nos seguiríamos viendo.

    Y Kong y yo esperaríamos esos días con más que ansias.

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  • El viaje a la playa. Día 1

    El viaje a la playa. Día 1

    Esta anécdota sucedió el año pasado, mi esposo Fernando y yo decidimos ir a un viaje a la playa un fin de semana, yo con 23 años y el con 24, teníamos las expectativas de ir a un hotel para adultos, pensando que sería una aventura, aunque en realidad no fue lo que esperamos, si lo pasamos delicioso.

    Cuando llegamos al hotel, nos dijeron que aún no podíamos pasar a la habitación, pero que podíamos dejar en resguardo las maletas y hacer uso de las áreas del lugar, nos colocaron las pulseras de entrada y nos relajamos. Yo iba preparada, debajo de mi camiseta y de mi short de mezclilla, llevaba puesto un bikini listo para la acción; fui al baño y me quité la ropa y salí lista para ir a la alberca, igualmente Fernando se quedó en su short.

    Yo me sentía soñada pues habíamos hecho dieta y ejercicio y sentía que nos veíamos espectaculares, quizá no, pero yo que siempre he sido bajita de poco más de 1.50 metros, delgada, tez aperlada, con mi cabello negro largo hasta la espalda baja, me sentía muy sensual. Mis pequeñas pero firmes y levantadas nalgas lucían perfectas en la pequeña braga de color rosa que tenía puesta, en la parte superior, mis pequeñas tetas se veían bonitas dentro de los triángulos rosas del bra.

    Fernando se veía muy guapo en su short celeste, sus piernas largas pero trabajadas por jugar futbol y correr mucho, me encantaron, además, su piel morena se veía muy bien. Los dos caminamos hacia la alberca, nos sentamos en la orilla y comenzamos a mojarnos un poco. No podíamos aún pedir nada hasta que nos dieran habitación así que solo mirábamos, el lugar tenía muchos matrimonios, mayormente extranjeros que disfrutaban del Caribe.

    En la alberca que tenía una forma irregular y era bastante larga, había un grupo de personas jugando voleibol, entre ellos un matrimonio maduro, entre los 40 o 50 años, muy guapos y con cuerpos bellos para su edad; parecían extranjeros, nos invitaron a jugar, pero les dijimos que apenas estábamos calentando motores, ellos rieron y siguieron con el grupo.

    Fernando se metió y se sumergió en la alberca, me tomó de la cintura y me metió a la alberca, la cual era no tan honda, pero por mi estatura, me hundía un poco, así que el me abrazó y yo lo abracé pasando mis brazos por su cuello y mis piernas abrazando su cintura, el aprovechó y me tomó de las nalgas, con una mano dentro de mi braga apretando un poco, algo accidental pero que a mí me fascina. Mientras nos dimos un beso, el celular de mi esposo sonó, eran de recepción invitándole a ir por la tarjeta del cuarto.

    Fernando fue y me dejó en la orilla de la alberca, me dijo que regresaba con las maletas para irnos a instalar al cuarto. Mientras estaba sentada observando el lugar, que era muy bonito, con mucha vegetación, pero claramente modernizado, una chica estadounidense se acercó, comenzamos a platicar, me decía que le gustaba mi cabello largo y negro, ella era alta, cabello claro y tenía su cara y hombros de color rojo por el sol, en eso llegó su esposo, ambos platicaron, era su primera vez en México y estaban fascinados con el lugar y si gente, tenían 28 años ella y el 33.

    Mientras platicábamos me preguntaban si estaba sola o si quería jugar Voleibol, yo les dije que esperaba a mi esposo, ellos insistieron pero les comenté de mi estatura y la profundidad, ella me dijo que me ayudarían, pero como eran más altos que yo, su esposo me dijo que me colocara en sus hombros, y así lo hicimos, nos unimos al juego de voleibol, él me tomaba de mis tobillos y chamorros para no caer, y yo con una mano me sujetaba de su mentón y con la otra trataba de jugar, su esposa, me pasó el balón pero no alcancé a golpearlo, sentía como mi conchita se frotaba con la nuca de su esposo.

    Cuando el juego se ponía interesante, Fernando llegó, lo presenté a los nuevos amigos y les dijimos que iríamos a dejar las cosas y regresábamos. En el camino Fernando me preguntó por ellos, y dijo que estaría interesante ver si ellos eran igual a nosotros en lo “aventureros”. Le dije que fluyéramos con la vibra de ellos y así fue. Cuando regresamos a la alberca, comenzamos a beber como los demás, Fernando me colocó en sus hombros y el chico que conocimos, así como su esposa, comenzamos a jugar con la pareja madura que anteriormente nos había invitado.

    Tomábamos y jugábamos, no una muy buena combinación; en una jugada, Fernando intentó saltar y yo caí de sus hombros, el chico me tomó un poco arriba de la cintura, pero por el agua llegó un poco debajo de mis senos, sentí sus manos grandes levantarme, pero por el esfuerzo me pegó a él, sentí sus brazos y pecho con bellos, no lo niego, lo disfruté. Dejamos de jugar y nos fuimos a sentar a la palapa cercana dentro de la alberca, la chica a quien le diremos Emily y su esposo John, se sentaron con nosotros, en ocasiones su inglés nos dificultaba la charla, pero nada que las bebidas no pudieran ayudarnos a manejar.

    Pasó un rato y todos estábamos ya ambientados, Emily se sentó frente a mí, ambas chocábamos nuestras piernas, su esposo, John, la abrazaba por detrás, misma acción que imitó Fernando, aún no eran las 2 de la tarde y ya andábamos entonados en alcohol; el chico de la barra sacó una pistola de agua que tenía llena de una bebida, al parecer vodka, y le disparó a Emily en la boca, ella emocionada comenzó a brincar sentada, moviendo sus tetas que eran más grandes que las mías y que su top negro trataba de sostener, mi esposo y su esposo notaron los rebotes y no pudieron evitar no ver aquella maravilla.

    Después me disparó a mí, yo cerré antes la boca por lo que derramé un poco en mi pecho, Fernando haciéndose el chistoso, me giró hacia él y me lamió la bebida, un grupo que estaba sentado, así como Emily y John gritaron y aplaudieron como si estuviéramos dando un show, nosotros solo reímos. Así seguimos un rato, hasta que Fernando me dijo que quería descansar, les dijimos que nos retiraríamos a comer algo y luego a descansar para en la noche seguir, ellos hicieron lo mismo.

    Tras haber comido algo y dormido dos horas, Fernando y yo nos fuimos en la noche al antro del hotel, yo llevaba un vestido negro pequeño y mis sandalias del mismo color con tacón; Fernando igualmente se puso guapo con camisa y jeans, y nos fuimos a conectar la bebida.

    En el antro había mucha gente, pero tras haber bebido, nos ambientamos y comenzamos a bailar en la pista, la cual era algo oscura; mientras bailábamos, Emily me tomó por sorpresa pasándome sus manos por detrás y abrazándome como queriendo bailar, yo seguí el juego y sujeté sus brazos, John venía detrás, ambos ya se veían que habían tomado, Los 4 bailamos y seguimos bebiendo.

    Cerca de la 1 de la mañana, decidimos seguir bebiendo en cuarto, pedimos unas botellas y servicios. En la habitación, estábamos los 4. John sacó una moneda y la lanzó, dijo que escogiéramos un lado, así que Fernando eligió y perdimos, John de castigo me dijo que le bailara a mi esposo, nosotros reímos, pero por el alcohol, me paré frente a Fernando, él estaba sentado en la orilla de la cama, le bailé algo “sexy” entre risas y Fer me tocaba. Emily nos miraba y John disfrutaba del show.

    John volvió a lanzar la moneda y esta vez perdieron, les pedimos lo mismo y Emily le bailó igual. Después, volvimos a perder y de castigo nos pidieron un beso apasionado, lo hicimos. En seguida, perdimos de nuevo y como castigo John dijo que Fer me chupara un pezón, nosotros reímos, mi esposo no dudó, bajo mi vestido y me chupo mi pequeña teta, ellos se miraron como sorprendidos. Fer les dijo que ahora ellos debían repetirlo, Emily algo insegura solo miró a John, pero esté le subió la blusa y le bajó el brasier, dándole una chupada muy fuerte.

    Mientras subían de color los retos, John dijo que ahora de prendas, así lo hicimos hasta que los 4 quedamos desnudos. Yo no podía dejar de ver a John, era muy alto, su cuerpo era de gym, tenía bello en brazos, pecho y rebajado en su pelvis, su pene era grueso y algo largo, muy blanco y circuncidado; Emily tenía unas tetas grandes que se balanceaban cada que se movía, ella al igual que yo, estaba toda depilada.

    Fernando me puso de castigo que le bailara a John, él se sentó en una silla y me dijo que estaba listo, Emily comenzó a aplaudir. Yo me acerqué a John que tenía las piernas abiertas y su pene colgando; abrí mis piernas sobre la pierna derecha de él y sin tocarlo comencé a bailarle, sentía sus bellos en mi conchita que estaba algo mojada, él se acomodó su pene que estaba algo duro ya y lo puso sobre su abdomen, yo le cerré sus piernas y abrí las mías, me di la vuelta y me empiné un poco, el estaba fascinado y noté que su pene se endureció, él lo movía esperando rozar mi conchita.

    Me di la vuelta nuevamente y me acerqué a él, mis piernas abiertas al acercarme, hicieron que por mi estatura su pene rozara mi conchita, yo presioné mi conchita contra su verga que ya estaba dura y de color rosa, el me miró esperando que yo me la metiera, pero no lo hice.

    Emily se acercó y por la parte de atrás abrazó a John, me jaló con su brazo y me besó, lo que hizo que John quedara justo en mi pecho, el con la lengua lamió mi pezón; Fernando se acercó y se puso detrás de mí, me tomaba de la cintura y me pesaba, John aprovechó para tocar mis pechos pequeños, y después con su pulgar frotar mi clítoris.

    Sin darnos cuenta, ya estábamos empezando una orgía. John movía su pelvis esperando clavarse en mí, pero Fer le dijo que necesitaba condón, ninguno traía, así que Emily dijo que solo jugáramos, Fernando me levantó y me puso de espaldas a John, el me jaló y con mis piernas cerradas frotaba su pene entre mi conchita y mis piernas, podía ver como salía su pene y como me mojaba más y más, Emily fue por Fernando y lo llevó a la cama, ella lo masturbaba frotando su conchita que estaba de color rosa intenso sobre lo largo del pene de mi marido, él lo disfrutaba.

    John me levantó y me cargó hasta la cama, ahí me tumbó y comenzó lamiendo mis pies, luego bajó a mi conchita donde se detuvo un rato pasando su lengua de forma muy profesional, tanto que me mojé y él lo notó; miré a Fernando y tenía sobre él a Emily, aunque no la penetraba, parecía que si lo hacían. John, subió chupando cada parte de mi hasta mis tetas, luego mi cuello y podía sentir como se movía esperando su pene se me clavara, yo colocaba mis manos para que eso no pasara, pero él las sujetó y las puso sobre mi cabeza.

    En un movimiento John metió su cabeza en mi conchita, yo grite, pero el comenzó a besarme, entonces lo clavó directo, yo sentí lo fuerte que entró y por lo largo me dolió un poco, el me besaba y luego mi cuello, le dije al oído que saliera, pero él no hizo caso.

    Cuando la sacó, le dijo a su mujer que hiciera 69 conmigo, así lo hicimos. Fernando y John nos veían mientras nosotras nos divertíamos, luego John se acercó a su mujer y la comenzó a coger, Fer no se resistió e hizo lo mismo.

    John le dijo a Fer que le diera oportunidad de cogerme; estábamos tan calientes que ambos dijimos que sí, Fer se puso a coger con Emily, pero John me tomó de la mano y me llevó al baño, cerró la puerta y me colocó frente al espejo, ahí él se puso detrás y me comenzó a dar fuerte, me tocaba mis tetas y luego me apretaba la cintura, hasta que se inclinó y comenzó a masajear mi clítoris, yo estaba empapada, no podía sostenerme bien, como yo le quedaba muy abajo, me colocó sobre el lavabo que era amplio, ahí me comenzó a clavar nuevamente.

    John sacaba su verga y me pegaba con ella en la conchita, se notaba lo mojada que estaba por que levantaba hilos pegajosos, yo estaba muy excitada, de repente, John colocó mis pies en su pecho y sin perder el ritmo comenzó a darme más duro y seguido, hasta que noté que se quería correr, le dije que saliera pero no hizo caso, por la posición yo lo empujaba, pero antes de venir, hizo algo, me la sacó pero con su mano abrió mis pequeños labios de mi conchita y aventó su chorro sobre mí.

    No podía creerlo, mi conchita estaba completamente cubierta, el semen escurría y se veía la capa blanca espesa sobre mí, el temblaba, yo estaba prendida, el sin pensarlo, después de venirse me la volvió a clavar, metiendo su semen en mí; no supe que hacer, pero seguimos, luego me bajó y comenzó a masturbarse, el aventó otro chorro en mi boca.

    Al terminar, abrió la regadera y nos metimos a bañar, cuando estábamos adentro, sentí algo caliente en mi espalda, él estaba aventando un chorro de pipí sobre mí, yo lo empujé, pero el solo se río, nos lavamos y salimos. Fernando estaba dormido con la verga llena de semen y Emily a un lado con las nalgas cubiertas como un glaseado, nosotros nos colocamos en la cama y nos dormimos junto a ellos.

    Al día siguiente se fueron a su cuarto y Fernando y yo nos pusimos a platicar de la experiencia, al menos lo que recordábamos por culpa del alcohol, nunca le dije (hasta ahora), lo que había hecho John.

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