Autor: admin

  • La empleada doméstica

    La empleada doméstica

    Mi nombre es Sasha Marcela, soy travesti y tengo 31 años. Trabajo como empleada doméstica en un chalet a las afueras de Madrid. Siempre me gustó servir y hacer las labores de casa, así que en cuanto vi un anuncio de que una familia adinerada necesitaba de una chica para hacer de interna me presenté en la dirección que daban. Aquello no era sino la oficina del señor. Al recibirme quedó bastante conforme conmigo y para evitar futuros disgustos le mencioné sobre mi orientación y que no era una chica, sí que me vestía como tal pero que en realidad era homosexual. Ante mi sorpresa, Don Jorge estuvo encantado y me confesó que con su esposa apenas si tenían intimidad.

    -Si tú estás de acuerdo -dijo mientras marcaba en su móvil- el trabajo es tuyo y mi polla también.

    Mi sorpresa fue grande al escuchar que hablaba por el teléfono con su mujer y le decía que ya tenían chica y que estaba muy contento conmigo, que era lo que estaban buscando…

    Al acabar la llamada, Don Jorge se puso en pie y pude gozar de su tremendo porte a mis espaldas. Me tomó por los hombros y algo coqueto me preguntó si estaba de acuerdo con ser su «putita». La verdad, necesitaba el trabajo y por qué no -me dije para mí misma- de un buen semental que me reventara. Pero estaba bastante nerviosa y me quedé tensa hasta que él comenzó a restregarme su verga por la espalda y a bajar sus manos hasta mis tetas falsas y mi rabo que estaba tomando grosor.

    Comencé a transpirar y Don Jorge se soltó el cinturón, sus pantalones cayeron a los tobillos y noté su polla dura en mi axila.

    -¿Me la quieres chupar? -dijo sensual- Yo sé que sí, que la quieres, ven -me tomó de los brazos- y poniéndome en pie, me giró hacia su cara. Me apretó por el culo y me metió la lengua en la boca. El señor estaba de muy buen ver y no aparentaba los 59 años que tiene. Yo lo agarre por la cintura y él me hizo cogerle la verga. Eso era enorme y súper venosa, estaba toda descapullada y al tenerla en mis manos, él la movió hacia atrás y hacia adelante para que se la masturbara. Mi instinto de mujer hizo que automáticamente hincara mis rodillas en el suelo y chupase su verga dura con deseo y necesidad. Le di besitos en la abertura y metí la punta de mi lengua. Luego tragué todo lo que pude y empecé a mamar con ansiedad. Don Jorge solo resoplaba y se retorcía con el cosquilleo de mi lengua y labios al succionarla. Hacía meses que no me follaban y tenía hambre. Al sacármela de la boca fui a por sus gordos huevos y los chupé, uno, otro y los dos. No dejé de pajearle hasta que mirándolo desde mi posición se lo pedí.

    -¿Le apetece al señor darme por el culo? -pregunté tímidamente- No me importaría tener una belleza como la suya dentro de mí. Es más, -dije ya toda salida- para mí sería un honor que me lo preñara…

    Don Jorge se quitó por completo los pantalones y fue hasta la puerta, pasó el seguro y regresó. Yo me incorporé y fui hasta el sofá de piel, me levanté la faldita y ladeé el tanga rosa que después tuve que dejársela como recuerdo. Le ofrecí mi culito todo en pompa y el señor no tuvo reparo en meter su cara entre mis muslos para darme un beso negro que por poco y me hace correr. Tuve que morderme el brazo para no chillar al sentir sus gruesos dedos internarse por mi ya estrecho coñito para dilatarlo. Don Jorge escupía copiosamente y me lo dejó abierto para recibirlo.

    El último escupitajo lo lanzó en su verga y me dio de pollazos en el ojete antes de entrar. Yo estaba mojadísima y cachonda perdida. El envite me resintió pero el capullo había entrado. Dolía un poco, aguanté y sentí cómo entraba ese tronco venoso en mi estrecho canal, abriéndose camino a presión. El señor me cogió por las caderas y empujó hasta el fondo. Sentí sus cojones muy próximos a los míos y no pude sino gemir apagadamente para sufrir el dulce tormento de ser la «putita» de mi jefe.

    Don Jorge resoplaba, me asía de la peluca, me magreaba las tetas, me agarró la verga, me dio azotes delicados en las nalgas para volver a asirme de la cintura y embestir grotescamente. Estaba extenuada pero muy caliente y no quería que acabase tan rápido. Reculé y su enorme tranca salió toda mojada. Me giré, se la chupé y envalentonada me eché de espaldas en el sofá para levantar las piernas y abrirlas de par en par. Me fascina el misionero porque puedo ver a mi hombre disfrutarme y si me apetece, besarlo o pedirle que me dé saliva en la boca.

    El señor se acuclilló sobre el filo del sofá y me enchufó todo lo que se llama falo. Debía medirle 24 como mínimo. Tragué todo y sentí el estímulo en mi próstata.

    -Me vengo señor -dije toda tensa- me va a hacer correr Don Jorge, no pare por favor, deme duro, sííí, asííí, no pare señor, no pare por favor, se lo suplic…

    Mi semen brotó como un río hasta mis tetas y cara. Entorné los ojos, temblé, me retorcí, casi lloré del placer que me estaba dando. Estaba toda perdida en leche, en mi propia lefa de perra.

    Don Jorge se empleó fuerte y como un toro salvaje botó su esperma en lo más profundo de mi ser. Noté el bombeo al salir su néctar, me sentí dichosa al recibirlo y saberme inseminada por mi jefe. Quedarme preñada de él significó lo más bello que un hombre podía hacerme. Estaba mojado y enrojecido, su cuerpo cayó sobre el mío y pude besarlo. Lo amé en silencio sintiendo sus palpitaciones a mil en mi pecho.

    -Gracias -me dijo sonriente- no sabes cuánto lo necesitaba, me has hecho el hombre más feliz del mundo. Eres muy bella y quiero que seas mi amante, no te va a faltar de nada, es más -dijo mientras intentaba desamarrarse- no quiero que creas que soy de esos que abusan del servicio. Tomó su pantalón y sacó su billetera. Me extendió tres billetes de cien.

    -Ten -dijo algo avergonzado- para lo que te sea útil.

    -No señor -dije con recelo- con que me dé el trabajo es suficiente, no me haga hacer sentir que soy una puta, me ha encantado y créame que estoy dispuesta a ser suya todos los días, las 24 horas y siempre que me desee.

    -Tómalos tontita, son tuyos, te los has ganado con esfuerzo. Vete a casa y preséntate a mi mujer, ella te dirá lo que tienes que hacer. Bienvenida a la familia Sasha Marcela, mi bella muñequita.

    Mientras nos recomponíamos llamó al chófer y le dio indicaciones por el fijo para que me llevara a su casa, a mi nuevo trabajo.

    Las cosas no acabaron allí. Una vez instalada y luego de conocer a su familia, mi vida cambió radicalmente. Con Don Jorge tenemos un romance muy lujurioso y lo que acabé haciendo se los contaré en un próximo relato. Es bastante fuerte…

    CONTINUARÁ…

  • Dalia, la amiga de mi madre

    Dalia, la amiga de mi madre

    Esto sucedió con Dalia, una amiga de mi difunta madre. Comenzamos por el principio, Dalia es una mujer blanca de unos 70 años, blanca, delgada, aún con buen ver, ojos negros, cabello a los hombros, coqueta, alegre, buen vestir, senos medianos, piernas largas, mide 1,70 aproximadamente, aún su cuerpo mostraba que en sus años mozos gozaba de excelente belleza.

    Desde que yo era joven siempre me llamó la atención, ella venía a la casa, ya que había sido compañera de trabajo de mi mamá y habían cultivado una hermosa amistad. Recuerdo una vez, tenía yo como 22 años, que vino a la casa y mi mamá había salido y no había llegado, no sé porqué me ubiqué detrás de ella y la sentí nerviosa, sentí la tentación de abrazarla porque le expresé que estaba bella, pero me ganaron los nervios, no quise armar un escándalo, dañar la amistad de mi mamá, en fin, no pasó nada.

    Así pasaron los años, me casé, mi mamá a los años enfermó y posteriormente murió, pero cuando venía a visitar a mi mamá y yo recibía a Dalia y me preguntaba como estaba, risueño respondía: «No tan bien como tú, pero ahí vamos». Respondiendo ella: «Si estás como yo, estás muy mal, jajaja» y le repicaba que aún conservaba sus encantos, lo cual ella agradecía.

    Un día, luego de varios meses de mi mamá fallecer la llamo para saber cómo estaba, me comenta que ha estado enferma. Dalia tuvo 2 hijos varones y adoptó una hija, Carolina, quién por la situación de Venezuela en el 2016 se fue a Panamá, su hijo Luis, el menor y más irresponsable se fue a Perú a comienzos del 2018. Arnoldo el mayor un poco enfermizo a sus casi 48-49 años la medio atendía entre sus obligaciones laborales, ya que es profesor en un colegio, tiene 2 niñas y bueno últimamente ha estado algo enfermo.

    Yo para diciembre del 2019 tenía 42 años, voy el lunes 9 de diciembre del 2019, en la mañana a eso de las 7:30, estaba Dalia recién despertándose, vestía una bata semi transparente, se le notaba un bikini, corte tradicional, sostén color beige, se alegró al verme, me hizo pasar, tomamos un café mientras hacía una arepa para ella y otra para mí, conversamos un rato, me dijo que extrañaba hablar con mi mamá, que le hacía falta que se sentía sola, no pudo evitar romper en llanto, lo cual en la mesa de la cocina la abracé, lloró amargamente por unos minutos, los cuales se aferró a mi pecho, le traté de transmitir ese cariño en ese abrazo, lo cual produjo que mi pene fuera animándose, sentí un poco de pena, ya que ella ya un poco más calmada me pidió disculpas por sonar fastidiosa, lo cual reparé expresándole y pidiéndole disculpas por mi abandono, aún abrazados y con mi pene ya erecto, mi respiración agitada pero tratando en mostrarme calmado, Dalia se sorprende ya que la arepa (comida venezolana, torta hecha de harina de maíz molido y se puede rellenar con queso, carne, etc., se puede hacer frita o asada) empezaba a quemarse, ya solucionado lo de la arepa la rellena con queso y nos dispusimos a desayunar, terminado de comer, me dispongo a dirigirme al lavaplatos con mi plato y vaso lo cual Dalia me dice que no, que ponga los utensilios y me quede tranquilo, haciendo caso omiso me apresuro a fregar, ubicándose Dalia a un lado mío, forcejamos por unos segundos quedando atrapada entre el fregador y mi cuerpo, nuevamente mi pene empieza a reaccionar, noto a Dalia un poco nerviosa, ya que le digo en son de broma que la voy a mojar, me dice:

    Dalia: hay Ale siento un bulto y no voy a la escuela! Aludiendo a mi erección.

    Me quedé cortado, y sólo atino a responderle:

    Yo: Pues la culpable de ese bulto eres tú…

    Dalia: A pues no te creo, como te vas a estar fijando en una vieja achacosa y fea que puede ser tu madre muchacho?

    Yo: Veja la plaza Bolívar y aun para palomas jajaja, y me gustaría mas que seas mi mamacita… -Apretándola fuerte hacia mí, arriesgándome a besarla rápidamente, siento una débil oposición, pero a medida que se ve doblegada por mi fuerza, siente la pasión en mis besos, va cediendo, abre su boca y nuestras lenguas se van mezclando poco a poco, voy aflojando mis manos para acariciar su espalda.

    Dalia: Ay Leo esto no puede ser… -Respirando agitadamente…

    Yo: Vamos Dalia, nadie se enterara por mi, si eso es lo que temes, me gustas, mira como me pones, me tienes tieso, ya mi pene estaba todo lubricado, erecto, me dolían mis testículos.

    Dalia, estaba roja, respiraba agitadamente, sin perder tiempo y arriesgándome le levanté su bata dormilona, introduciendo mi dedo medio por sus cachetes vaginales mientras le besaba por el cuello, Dalia tenía los ojos cerrados, ambas manos las tenía apoyadas sobre la mesa, sus piernas parecían gelatinas de lo que temblaba, su vagina estaba desbordada en líquidos, su boca decía que no, pero su cuerpo pedía a gritos esa caricia de un hombre, quería sentirse mujer, quería sentirse nuevamente deseada, estaba caliente y no era de forma literal, le levanté la bata, besándole el camino entre sus pechos, la subí en la mesa de su cocina empotrada, abrí sus piernas, levanté un poco para despojarle de su pantaleta, facilitándome ella misma la tarea, quedando a mi vista una vagina con cañones, tendría como unos 2-3 días de haberse depilado, como loco empecé a comerle ese coño, haciéndome Dalia un candado en mi cuello con sus piernas blancas, ya estaba el camino hecho y abierto, Dalia comenzó a gemir, moverse, diciendo:

    Dalia: Leo que rico que haces? -Al mismo tiempo que me templaba de las orejas como queriendo introducirme por su cuca.

    Yo seguía inspirado lamiendo y acariciando su clítoris que ya se había asomado, su cuca era una mezcla de aromas a mujer, orine y toallas protectoras, mientras lamía con mi mano le amasaba sus carnes pequeñas que tenía por senos, mientras que con la otra le metía un dedo en su boca con el fin de aplacar sus gritos, ya que a pesar de que la casa de Dalia es grandísima, no quería que los vecinos se enterasen y asustasen. Ambos estábamos en la gloria, Dalia recibiendo una lengua que invadía su caverna vaginal, proporcionándole ese placer que hace algún tiempo el inepto de Fidel, el papá de Luis era incapaz de darle, le estaba otorgando caricias negada por años, mientras que yo aprovechaba cada segundo en degustar esa mujer a quien le había dedicado más de una paja, estaba perdido en mi mundo, el cual era besar la rica vagina de Dalia, cuando por fin explotó en un rico orgasmo, sin perder tiempo la bajo del mesón de la cocina, respirando ambos entrecortados, mi bella dama sentada en el mesón, pero con sus piernitas flaqueando, la voy guiando a su habitación, mientras le recostaba mi pene erecto entre sus nalgas, introduje un dedo en su vagina y la iba dedeando, mientras besaba su cuello y oreja, simultáneamente su corazón latía como queriéndose salir de su pecho.

    Una vez en su recamara, la tumbo suavemente en su cama, me desvisto rápidamente, quedando mi miembro libre, erecto, duro, para seguir disfrutando de la vagina de mi amante de turno, me hace señas para ubicarse cerca de mi miembro, lo cual procedo a introducir en su boca de labios delgados y finos, su lengua comenzó a jugar con la cabeza de mi pene, magistralmente lo engullía, Dalia era una experta en el arte de la felación, sus labios finos se deslizaban por el tronco de mi miembro dándome el mayor de los placeres, cuando llegaba a la cabeza de mi pene chupaba como queriendo extraer el semen desde mi cerebro a través dela cabeza de mi pene, estaba en la gloria, seguí besándole su vagina en eso le doy vueltas para quedar yo abajo y ella arriba de mi cara con su vagina en mi boca, le mordía muy suave sus cachetes de la vagina con mis dientes, mientras introducía mi lengua en su vagina como cogiéndola con mi lengua, Dalia no gritaba ya que tenía mi pene hasta el fondo de hecho, la estaba cogiendo por la boca ya que hacía como sí se cepillara los dientes con mi pene, estaba disfrutando al máximo ya que su vagina estaba destilando chorros de líquidos, no me aguanté y sacando Dalia mi pene de su boca alcanzó a decir:

    Dalia: Échame tu leche en mi boca, vamos ale quiero tragar leche, que tengo tiempo que no me dan…

    Volviéndose a meter mi pene en su boca no me aguanté y presionando mi cintura para emburrarle mi miembro hasta el fondo le mandé una buena cantidad de leche, la cual se la tragó degustándola, siguió mamando y mostrándome que no quería desperdiciar nada me dejó el pene limpio, hasta que se me puso algo flácido, nos levantamos y dirigiéndonos al baño, nos metimos a bañar, nos cepillamos la boca, siguiendo el recitar de besos, la posicioné en la poceta y seguí besándole su vagina, diciendo entre dientes pero con mucho morbo, placer y dando a entender que estaba gozando de lo lindo:

    Dalia: Ale que rico, mijo no sabía que la mamabas rico, así dame más, uuufff que rico papi…

    Me tenía agarrado de ambas manos por las orejas, ya estaba nuevamente listo, la cargué y me la llevé a la cama, tomé mi pene con mi mano derecha y le acaricié la raja 3-4 veces, expresando Dalia lo siguiente:

    Dalia: Métemelo no joda, que lo que quiero es guevo!

    Esta expresión en Dalia me desconcertó ya que casi nunca le había escuchado decir groserías, pero me excitó mucho más de lo que estaba, de hecho Dalia me tomó por mis nalgas ensartándose ella misma mi guevo hasta las bolas, empezó a mover sus caderas circularmente marcando el ritmo, primero suave y despacio, luego rápido, mientras decía un poco de palabras subidas de tono estaba poseída disfrutando, después me dijo que tenía como 6 años que Fidel el papá de Luis su hijo menor, un señor mayor que ella, ya ni la tocaba, y ella era muy fogosa.

    Dalia: Ale, que rico así, así papi muévete, que duro lo tienes, escoñetame esa cuca, coño e tu madre! dame pipe, ah ah aha aaaa así que rico, métemelo hasta el fondo, asi aaahhh!

    Tuve que besarla para aplacar sus gritos, entonces como me tenía agarrado por las nalgas llevando el ritmo, me clavó las uñas, estaba excitado, también la tenía agarrada de sus nalgas, le pedí cambiar de posición, para eso, me tumbó en la cama y empezó a mamarme el pene con un arrebato, la coloqué en cuatro patas y le ensarté mi miembro hasta que mis testículos chocaban con sus nalgas, estábamos sudados, Dalia llevaba como 5-6 orgasmos le dije que no aguantaría mucho tiempo más, me pidió aguantar un poquito más que estaba por tener otro orgasmo, que quería mi leche hasta el fondo…

    Dalia: Ale aguanta un poco más papi, que ya me vengo otra vez, así papi así, me gusta coño e tu madre que rico, estás haciendo a esta vieja puta feliiizzz ah que ricooo!

    Acabando Dalia y soltando yo mi chorro de leche en la vagina de ésta vieja puta como ella misma se dijo caí desmayado yo encima de ella exhausto, respirando aceleradamente, sudados ambos pero muy satisfechos, aún con mi pene medio erecto dentro de la vagina de Dalia fue volviendo a su estado normal hasta que fue expulsado de la vagina de esta mujer, abuela, pero que me había dejado exprimido, se acurrucó en mi pecho, la abracé, diciéndome y pidiéndome perdón por los mentazos de madre (Coño e tú madre, grosería de alto sentido ofensivo, pero en este caso fue alto sentido placentero) pero me dijo que tenía tiempo, años que no disfrutaba de un buen sexo, que es muy fogosa y que le supe tocar muy bien sus partes sensibles del cuerpo, ya iban a ser casi las 12 h, le pido el baño para asearme, mirándome pícaramente me pide bañarnos juntos, la tomo de la mano y nos dirigimos hacia el baño, abro la llave y nos metemos ella se lava su cuca, y procede a enjabonarme el miembro, estaba en el paraíso, ésta mujer me lo sobaba de una manera que rápidamente empecé a tener otra reacción, me quitó el jabón que cubría mi guevo y arrodillándose se lo llevó a la boca, el agua cayendo por nuestros cuerpos, ver a Dalia mamándome el guevo como una perra desesperada, mirándome de forma morbosa, chupándomelo, aprisionándolo con sus delgados labios, masajeando mis nalgas, le tomé de su melena de tamaño mediano, la medio enrollé en mi mano y le guiaba el ritmo, le pedí irnos a la cama, me preguntó sí no me gustaba como lo estaba haciendo:

    Dalia: Que pasó Ale? no lo mamo bien?

    Yo: Mi amor no quiero acabar todavía, no joda lo mamas muy bien…

    Dalia: Cuando vayas a acabar quiero que me eches tu leche en la cara, según leí y que es excelente para las arrugas…

    Nos secamos y ella con su mano en mi pene me fue llevando hasta la cama, me tumba para llevarse mi miembro a su boca, lo escupió un poco y procede a mamármelo, para luego centrarse y enterrarse mi guevo en su cuca, una vez que su vagina devoró mi pene empezó a moverse rítmicamente, adelante atrás, hacía círculos, apretaba un poco su vagina, empecé a darle nalgadas, lo cual le fascinó:

    Dalia: Si papi (plas una nalgada) trátame como una puta, (plas otra nalgada) dame pipe, (plas nalgada) cógeme así rico como lo haces, lo tienes duro papi grrr que rico no jodaaaa!

    A cada grosería le asestaba una nalgada, lo cual excitaba a mi amante, era sumamente hermoso y rico como su cuca derrochaba líquidos, mientras cabalgaba mi pene, Dalia amasaba mi pecho, yo aparte le bajé un poco para dedicarme a esos pechos de pezón rosados, con un pico mínimo, los cuales sabían a gloria, suavemente se los mordía, Dalia si que resultó ser una mujer muy ardiente, sus movimientos con la cadera eran muy placenteros, varias veces tuve que bajarle la velocidad para no venirme, quería exprimirla, tantos años deseándola y ahora que la tenía ensartada quería enviciarla, esa faceta de perra puta pervertida era totalmente contrastante, es decir era algo de religiosa, pero en la cama la tenía totalmente transformada, provocándome mucho morbo y placer, al cabo de un rato cuando le cambié de posición para ponerla en cuatro patas, le estaba dando en su cuca, y para hacerla gozar, le bordeé mis piernas a la altura de sus nalgas por los lados, y mis manos en su cuello y hombros para tratar de meterle mi guevo hasta las bolas, veía ésta escena en el espejo la cara de placer de Dalia con la cara sudada, despeinada, pero feliz, le expresé que no aguantaba más y me venía, pidiéndome Dalia echarle mi leche en su cara, parado sobre el colchón y ella sentada en la cama le acerqué mi guevo a su cara derramando mi leche ya algo transparente era la tercera vez que eyaculaba, la muy perra de Dalia me agarró el guevo aún con rastros de semen y empezó a cubrirse la cara de mi leche, lamiendo mi pene con su lengua, caí agotado, satisfecho, Dalia terminó de limpiar mi pene, expresando lo rico que la había pasado:

    Dalia: ay Ale que rico, espero me sigas cogiendo así sabroso, gracias por este regalo de niño Jesús anticipado jajaja…

    Yo: Corazón gracias a ti ahora no más paja en tu nombre…

    Dalia: Nooo, no botes mi lechita por ahí, dámela a mi en mi cara, cuca, y si gustas en mi culo…

    Yo: Con gusto corazón…

    Dalia: espero no te molestes por las groserías, pero tenía mucho tiempo que no tiraba, Fidel el papa de Luis mi hijo, la edad lo está embromando…

    Yo: Tranquila corazón, cuando quieras guevo llámame o avísame y te doy tu ración de leche y guevo…

    Dalia: bueno me vas a tener que atender a diario porque tengo años de desabastecimiento y soy muy caliente, Fidel en sus buenos años no me llenaba, quedaba incompleta…

    Yo: Bueno corazón como te dije solo llámame y te atiendo…

    Luego almorzamos y ya en la tarde echamos otro polvo pero ahí si me sacó fue agua, y desde ese día aunque sea 2 veces por semana estamos juntos, cuando no voy a su casa ella viene a la mía, falta un trío que hicimos con Marlene otra amiga de ella y mi mamá y vecina que con su boca mamando guevo hace maravillas, pero esa es otra historia que voy a contar en su momento…

  • La sensual tía de mi mujer

    La sensual tía de mi mujer

    Ella es tía de mi esposa, pero por parte de su madre, es de piel blanca, nalgas paradas, piernona, y cara angelical. Es madre de 4 hijos, todos mayores de 10 años y solo uno casi pegándole a los 20, se viste normal, aunque a veces le gusta mostrar su cuerpo con sus licras ajustadas y sus faldas de rodilla para arriba, en las fiestas llamaba la atención, se movía bien, era inevitable imaginarla cogiendo, pero bueno, a sus 45 años era toda una bomba.

    La fiesta de la abuela había pasado, al no poder regresar por la hora, nos dividimos en las casas de los familiares, mi esposa se fue con su abuela, mis hijos con un tío y yo me quede con ella, en realidad su esposo me dijo que me la siguiera con él, él estaba súper ebrio, los niños ya se habían ido a dormir y ella, estaba tan sensual con su vestido entallado color gris, sus zapatos abiertos mostrando sus pies y un poco tomada como nunca la había visto.

    Su marido me estaba hable y hable, pero yo no podía dejar de ver sus ricas piernas cada que las cruzaba lanzando una sonrisa coquetísima, una excitación se apoderaba de mí, deseaba desnudarla y tenerla en cuatro, ella me miraba desafiante, hacia muecas y sonreía, me estaba desafiando y es que la tía Alma siempre había sido así, ¡pero esa noche estaba llevando las cosas más allá de su coqueteo normal!

    Ya más entrada la noche, su marido empezó a quedarse dormido en la sala, ella fue a la cocina, como ratón seguí a la flautista y me senté en la mesa de su cocina mientras observaba como ponía a calentar agua, ella se empinaba marcando su rica tanga sobre sus torneadas nalgas, se daba ligeros golpes y me miraba sonriendo, al principio creí que era mi imaginación, que las copas me estaban haciendo ver eso, pero al ver cómo me daba un café y me ponía las tetas en la cara sabía que era momento de hacer algo ante las provocaciones de la tía!

    Ella estaba dándome la espalda en el fregadero, me levante y con toda la saña del mundo la abrace pro atrás, le repegué mi dura verga, ella no digo nada solo seguía lavando las tazas, mis manos comenzaron a tocar sus muslos por encima del vestido bajando a sus piernas descubiertas, ella no decía nada, solo un ligero gesto de placer se dibujaba en su maduro rostro.

    L: ¡Estas muy bien tía!

    A: ¡Gracias!

    L: ¿Le molesta?

    A: ¿Qué?

    L: Nada, ¡olvídelo!

    Su actitud me calentó muchísimo, cerré la puerta de la cocina con seguro y comencé a besarle sus ricas piernas, ¡años deseando hacerle eso y se me estaba presentado la oportunidad!

    L: ¡Ricas piernas tía!

    A: ¡Gracias!

    Levante su vestido gris hasta su cadera, lamí sus carnosas nalgas como desesperado, ¡ella solo lanzaba ligeros quejidos mientras mis dedos rosaban su vagina por encima de su tanga!

    L: ¡Que ricas nalgas, mmm!

    A: ¡Ah, gracias!

    ¡No sé si era el alcohol lo que generaba su actitud, pero me ponía tan caliente!

    Le comencé a apretar sus tetas mientras le besaba su cuello, ella cerraba sus ojos haciendo gestos excitantes, mi lengua lamia detrás de sus orejas, ¡una mano apretaba su rico pezón y la otra hacia a un lado su tanga para tocar su jugosa y veterana vagina!

    L: ¡De todas las tías, eres la más sabrosa!!

    A: ¡Gracias hijo!

    L: Que tetas más ricas, me pones a mil, ¡me dejas meterte mi verga!

    A: Claro, por eso estoy aquí, dame, ¡necesito una ya!

    Ella se dio la vuelta y empezó a besarme con locura, paso de ser una muñeca inflable a dominarme la boca, su lengua entraba en mi boca hasta succionar mi saliva, ¡le acariciaba sus nalgas y ella me despojaba de la ropa!

    Le bajé el vestido del pecho y comencé a lamerle sus ricas tetas, le mamaba su rico pezón como un bebe, su color claro me hacía querer devorarlo, mis manos seguían entrando y saliendo de su vagina.

    A: ¡Te tenía ganas sobrino!

    L: ¡y yo a ti tía!

    La recargue en la alacena, ella se sentó un poco y abrió las piernas, entonces como loco la penetre, mis 21 cm entraban casi por completo, nos besábamos salvajes, ¡el tío seguía dormido y yo disfrutaba a su rica y sensual mujer!

    A: ¡Agh, que dura, agh!

    L: ¡Tía, aprietas magnifico, ah!!!

    A: ¡Que buena pinga!!!

    L: ¡Es tuya, agh!!!

    La tía se movía rico, me encantaba como me abrazaba con sus piernotas mientras le mamaba sus tetas, ¡apoyándose de su alacena se movía hacia delante y me permitía embestirla sabroso!

    Después de bajarla de su alacena, la tía inmediatamente s e bajo a darme unas ricas chupadas, su lengua saboreaba magnifico mi glande, recorría de mis testículos hasta mi cabecita, mordía mi pellejo con sus dientes para luego tragar mi verga casi por completo, ¡repitiendo ese rico acto en varias ocasiones!

    L: ¡Tía!!! ¡Lo chupas riquísimo!

    A: ¡Agh, chop, chop, agh!!

    L: ¡Si, así, agh!

    A: ¡Disfruta!!

    La tomé de la nuca y empecé a follarle su rica boca, ella disfrutaba de mis embestidas salvajes, le daba con todo en su rica boca, se escuchaban los ronquidos de su marido, eso me puso más caliente y más duro, ¡la tía recibía con potencia mi verga, la cual estaba a punto de venirse con solo lo que su boca me hacía!

    L: ¡Tía, agh!

    A: ¡Mmmm!, rico!!!

    L: ¡Me vengo, me vengo!!!

    Como manguera mi semen caliente inundo su boca salpicando su hermosa cara, ella con su lengua saboreaba mi semen y lo tragaba, su boca se lanzó a mi verga la cual chupaba magnifico, con sus manos hacia un extraño masaje en la unión de mi verga y mi ano, eso me permitió seguir con mi dureza, la tía era una experta, ¡y me estaba cogiendo rico!

    A: ¡Que rica leche, sabe deliciosa!

    L: ¡Uf, tía eres la mejor!

    Como mi verga aún estaba dura, la lleve a la mesa y ahí ella se empino dejándome su rico trasero a mi disposición, sin pedir permiso puse mi cabeza en su ano, ella no dijo nada, ¡solo abrió más las piernas para dejarme entrar en su estrecho y rosado ano!

    L: ¡Ahí le va tía!

    A: Agh, si, ¡te siento!

    La penetraba despacio, ¡miraba como poco a poco mis duros 20 cm desparecían ene el ano de mi madura tía!

    Se apoya de la mesa y movía su cadera, tomándola de su vestido empecé a moverme más rápido, la tomaba de las piernas mientras la perforaba rápido, ella lanzaba pequeños gemidos y mientras tanto en la sal, ¡su marido continuaba dormido!

    L: ¡Tía, dios, que rico aprietas!!

    A: ¡Si, dame más, agh!

    L: ¡Toma, agh, que rico culo!

    A: ¡Me empalas, me duele, pero sigue, agh!

    L: ¡Súbete a la mesa, agh!

    A: ¡Sí!!!

    Ella se acostó sobre su mesa, esa en la que las mañanas era usada para el desayuno, la toe de sus piernas y se las pegue a su frente, ¡su culo dilatado ya vierto esperaba seguir recibiendo mi verga!

    A: ¡Métela, dame más por mi culo!

    L: ¡Eso, pídeme más!!!

    A: Dame más, lastímame el culo, agh, ¡es tuyo!

    L: ¡Lo que diga!!!

    Empuje mi pene con fuerza y empecé a moverme rápido, la tomaba de sus hombros y la empujaba hacia mí, mi verga entraba casi por completo, los ruidos generados me excitaban más y más, ella se mordía los labios, la bese con salvajismo sin importar que minutos atrás se había tragado mi semen, nuestras lenguas se juntaban y se mordían nuestros labios, seguía dándole duro, me ponía de pie para abrirle las piernas y ver como su vagina escurría, con mis dedos apretaba su clítoris, le apretaba las tetas, me estaba dando gusto con la tía de mi mujer!

    A: ¡Mas que rico, mas!

    L: ¡Tía, eres la mejor, agh!

    A: ¡Esta verga es la mejor que me eh comido en mi vida!!

    L: Disfrútala, ¡será tuya cuando quieras!

    A: ¡Pero eres mi sobrino!!!

    L: No importa, ¡todo sea por la familia!!

    Pose anal tras pose anal continuábamos, el tío seguía dormido, Alma y yo continuábamos gozando de lo lindo, ella nuevamente en cuatro en una silla recibía con violencia mi verga, su culo ya totalmente abierto paso del dolor de abrirlo a apretar delicioso, pronto terminaría, ¡el orgasmo de ambos se acercaba!

    A: Me voy a venir, ¡papi me vengo!!

    L: ¡Agh, yo igual, dios!!

    ¡Su culo era llenado por mi semen mientras su vagina expulsaba un rico liquido conseguid por el orgasmo que tenía!

    Quedamos pegados unos minutos, nuestros fluidos estaban por todas partes, ella se puso de pie y tomo un trapo y empezó a limpiar, yo miraba atento mientras me ponía mi ropa, antes de salir a la sala, la tome por atrás dándole un rico arrimón y diciéndole: ¡Esperare con ansias otro encuentro!

    Saludos a todos nuestros lectores, este año contaremos más experiencias ya que tenemos de sobra, saludos de parte de mi esposa Lety, mi amiga Cindy y un servidor, Luis, ¡gracias por leernos!

  • Esa partida de cartas

    Esa partida de cartas

    Acabamos de llegar a Salamanca a casa de mis tíos para celebrar las navidades. Acabo de ver a mi prima Sara y he flipado. Ha cambiado mucho del año pasado a este. Mogollón. Una pasada. Qué mayor está ya y sobre todo qué guapa y preciosa está.

    Me he quedado flipado. Va guapísima. Qué jersey violeta más bonito lleva con una camisa violeta debajo. Siempre ha sido muy pija vistiendo. Bueno, pija en todo, en el vestir y en todo lo demás. Pero nunca como este año ha estado más guapa y elegante. Casi me quedo sin saber qué decir cuando la he visto. Debo haberme puesto rojo y cortado. No suelo ser tímido y menos con mi prima con la que tengo tantísima confianza desde niño y siempre en las navidades no llevamos muy bien y pasamos mucho tiempo juntos jugando.

    Vale que yo también he crecido este último año y que estoy diferente al año pasado pero en el caso de Sara se nota mucho más. No sé. Me siento atraído por ella. Siempre su ropa de vestir ha sido muy pija como es ella pero que bien le combina ese jersey violeta con la camisa violeta debajo. Está preciosa. Guapísima. Elegantísima. Una pasada. Y encima en ese jersey se le notan las tetas y eso me pone nervioso. Es una pasada. Qué flipe.

    Joder, si ayer decía que Sara estaba guapísima hoy está bestialmente mucho más guapa. Espectacular. Ha sido verla y me he quedado casi sin hablar y he tenido que disimular que no me he fijado en ella. Qué ganas tengo de que nuestros padres se vayan de casa como todos los años y así poder jugar a solas a ese juego de cartas al que jugamos todas esas navidades. Y es que hoy con ese jersey de rombos naranja tan precioso que lleva es una diosa, qué bien le queda ese jersey, qué jersey tan bonito, es una pasada, qué jersey naranja tan chulo y lo bien que lo combina con lo que se intuye que es una camisa blanca y con unos vaqueros azules. Guapísima a tope. Qué bien combina. Joder. Qué pasada. Me encantaría tocarla el jersey. Está tan preciosa. Me muero por tocarla. Me está poniendo malo. Siempre es pija a rabiar pero hoy está rabiosamente pija, elegante y guapísima con esa ropa. Me mola muchísimo.

    Jo, estoy deseando que nuestros padres se vayan un rato de casa para proponerle jugar en su habitación a las cartas como todos los años. Y sobre todo que quiera seguir jugando al juego del año pasado que cada vez que se perdía una partida había que quitarse una prenda. Ojalá quiera jugar a eso como el año pasado. Estoy deseando que llegue eso. Aunque es difícil que se acabe quitando el jersey porque los zapatos y los calcetines cuentan como dos prendas cada uno y tendrá que perder para eso cinco partidas seguidas. Es muy difícil porque según las reglas que nos inventamos el año pasado en cuánto ganas ya una partida te vuelves a poner todas las prendas que te has quitado. Pero me da igual, lo único que quiero es estar a solas con ella y jugar a las cartas con las reglas de siempre. Me da igual que no consiga quitarla el jersey. Solo con mirarla disimuladamente lo bien que le queda ese jersey naranja de rombos ya me doy por contento. Jo, qué pasada de preciosa está. Es alucinante. Guapísima y espectacular.

    Qué guay. Nuestros padres se acaban de ir y le he propuesto a Sara lo de la partida de cartas en su habitación. Llevamos ya unos 10 minutos jugando. Hasta ahora la cosa ha estado igualada, ella ha perdido dos partidas seguidas y yo tres. Por lo que ella solo se ha quitado los zapatos y yo los zapatos y un calcetín. Ahora mismo acaba de ganar ella otra partida por lo que me quito el otro calcetín. No puedo dejar de mirar su jersey naranja y sobre todo esos dos pequeños bultos que forman sus tetas. Me encantan. Me alucinan. Es flipante. Jo, quiero acariciarla, tocarla, me muero por poder tocarla. Pero es imposible pero me estoy poniendo malo solo de mirarla disimuladamente hacía esa zona y lo guapísima que está. Será mejor que me centre en el juego porque como siga perdiendo sí que voy a conseguir perder yo todas mis prendas y ella ninguna.

    Vaya, acaba de perder ella. Me acabo de poner de nuevo todas mis prendas y ella se ha vuelto a quitar un zapato. A ver si tengo suerte y consigo que pierda cinco partidas seguidas para poder ver cómo se quita el jersey. Tengo que intentar jugar bien para ganar. Bien. Acabo de ganar. Se tiene que quitar el otro zapato. Mierda. Llaman a la puerta. Quién será. Qué mala suerte. Sara se calza y va hacía la puerta a abrir. Joder, es su primo Fernando, vaya tela, qué mala suerte. Vaya faena. Se acabó el estar a solas con Sara y a jugar con las cartas. Hasta que no se vaya no podremos seguir. Vaya mierda.

    Joder, Sara está tonta, le está explicando a qué estamos jugando. Joder. Este era nuestro secreto. Nadie más tenía que saberlo. Está tonta. Esta tía está tonta. Porqué mierdas se lo dice. Porqué se lo cuenta. Vaya manera de cortarnos el rollo y de cagarla. Sara la acaba de cargar al contárselo. Estoy cabreadísimo. Joder, y ahora dice que se una a la partida, que entre tres será más divertido. A mi me enfada esto mucho. Trato de disimular pero me cuesta. Se me nota que estoy cabreado y frustrado. Qué mierda. En fin, juguemos los tres pero ya no tengo la misma ilusión y todo el encanto del juego se ha perdido ya para mí.

    Me cuesta concentrarme estando tres en la partida en vez de dos. No hago más que desear que Fernando se vaya y nos vuelva a dejar a los dos solos. Ya se acabó la partida. Vaya mierda. Encima ha ganado Fernando que dice: habéis perdido, os tenéis que quitar cada uno un zapato y encima se ríe. Yo me quito mi zapato con desgana pero lo que más me cabrea es que a Sara no parece molestarle nada la presencia de Fernando y que juegue con nosotros y que seamos tres. A mí eso me frustra muchísimo. Vaya mierda. Empezamos a echar otra partida. Joder, vuelve a ganar Fernando, como odio esa sonrisa que pone cada vez que gana. Nos quitamos tanto Sara como yo el otro zapato.

    En esta tercera partida juntos la hago ya totalmente desganado y desmotivado, ya no tengo ilusión. Vaya, he ganado yo. No puedo creer que haya ganado con la desgana con la que estoy jugando a las cartas. Fernando se quita uno de sus zapatos y me dice: tú ya te puedes volver a calzar pero Sara tiene que quitarse uno de esos calcetines. Y en ese momento al verla quitarse uno de sus calcetines blancos me doy cuenta de algo bueno de estar jugando tres personas en vez de dos. Y es que al estar tres hay muchas más probabilidades que Sara pierda y pueda llegar a quitarse en algún momento ese jersey naranja de rombos que tan loco me vuelve. Pensar en ello me llena de ilusión y entusiasmo y esta cuarta partida los tres juntos ya la juego con ganas y motivación. Y la suerte, aparte de mi pericia jugando, me acompaña pues gano yo de nuevo. Se me escapa una sonrisa aunque intento disimular pero al ver quitarse a Fernando su otro zapato y sobre todo a Sara quitarse su otro calcetín me entra una excitación brutal.

    No hago más que pensar que Sara si en la próxima partida ganamos Fernando o yo tiene que quitarse el jersey. No se me quita ese pensamiento de la cabeza. Me excita muchísimo esa idea. Me da un morbo fetichista brutal. Y no hago más que mirar disimuladamente a Sara lo guapa que está con ese jersey y recorrer con mi mirada todo su jersey, sobre todo el bulto que forma en sus pequeños pechos, hasta llegar a las mangas de cada uno de los brazos donde se ve un poco de la manga de la camisa blanca que lleva debajo. Solo de pensar en la posibilidad de que se lo vaya a quitar hace que mi excitación suba a tal extremo que empiezo a tener una pequeña erección en mi pantalón aunque quiero evitarla como sea. No quiero que se note que estoy excitado y quiero que piensen que me estoy tomando el juego con la misma indiferencia que Fernando y Sara.

    Estoy tan obnubilado con mis pensamientos que me coge por sorpresa cuando Fernando dice: gané y se ríe. Me quedo como atontado por lo que acaba de decir, como adormilado e idiotizado, no reacciono hasta que dice: caray Sara, qué mala racha llevas y se vuelve a reír. Yo de un forma totalmente atolondrada me quito mi zapato como no dando importancia al juego aunque no dejo de pensar en Sara y su jersey naranja de rombos. Fernando se le ve muy tranquilo, muy seguro de sí mismo, mucho más maduro que nosotros y mira divertido a Sara la cual un poco cabreada por su mala suerte empieza a quitarse el jersey de forma natural. Estoy seguro que tanto para Fernando como para Sara ese momento no deja de ser un momento divertido y banal del juego pero para mí ese momento se me incrustó en la memoria y cuando Sara se lo quitó del todo y se quedó solo con la camisa blanca me quedé muy embobado aunque trato de disimularlo.

    Sé que tengo que comportarme con naturalidad y espontaneidad pero estoy seguro que durante todo este interminable rato estoy mirando a Sara de forma diferente. Joder, qué guapa está así solo con la camisa blanca y los vaqueros. Está preciosa. Quizás solo en camisa se nota que tiene poco de pecho, con el jersey puesto parecía que tenía más pero aun así me vuelve loco verla así en camisa. Es una camisa blanca normal y corriente, muy parecida a cualquier camisa mía pero es que a ella la queda genial. Súper genial. Qué guapísima. Qué elegante. Uff, lo estoy pasando mal, es un bellezón, yo pensaba que con el jersey estaba súper guapa pero es que solo con la camisa blanca lo está incluso mucho más. Estoy tan sumido en mis pensamientos que casi ni oigo cuando Fernando en su tono habitual dice algo así como: “venga, otra partida”, y es escuchar esa frase y es como un shock para mí.

    Es todo un shock para mí porque en ningún momento me he planteado ir más allá de conseguir que Sara se quite el jersey. Era mi objetivo soñado y mi máxima meta. Y ahora vamos a seguir jugando. Joder, esto es increíble, es una pasada total, porque si Sara vuelve a perder tendría que quitarse la camisa blanca o el vaquero. Eso sería alucinante. Me late el corazón con muchísima fuerza y vuelve a formarse una erección en mi entrepierna. Tengo taquicardias. Cada vez me cuesta más disimular aunque me muero de ganas de esa otra partida.

    Qué raro me siento con esta partida. No sé qué me pasa. En teoría tendría que estar mucho más nervioso y casi histérico y sin embargo estoy mucho más relajado que antes. Quizás es que he acumulado tanta tensión y nervios en la partida anterior con el rollo ese de que se iba a quitar el jersey que ya no me queda más tensión en el cuerpo. Todo esto es como un sueño. Una pasada total y juego ya de forma automática por lo mucho que se está desmadrando la cosa. Incluso cuando Fernando vuelve a decir: “Gané” y se vuelve a reír ya ni me sorprende ni me altera. Es más, me quito con total normalidad y me quedo mirando a Fernando el cual mira sonrientemente a Sara con una sonrisa muy rara como de mala leche. Ojalá yo fuese igual de espabilado que él y me sintiera más seguro. Odio y desprecio a Fernando pero soy consciente que si no fuera por él jamás hubiéramos llegado a tanto y a este momento tan tenso de saber si Sara se quitará la camisa blanca o el vaquero. Es una pasada total. Yo me siento como un espectador atolondrado expectante esperando a ver qué pasa. Los nervios me invaden de nuevo aunque intento disimularlo como puedo.

    Fernando no deja de mirar descaradamente a Sara la cual se ha puesto roja. Está enfadada. Está cabreada. Está frustrada. Tengo la sensación de que en breves segundos nos va a mandar a la mierda y que nos va a echar de su habitación. Sería lo lógico. Sería lo normal. Esto se ha desmadrado mucho y ya no es un inocente juego de cartas. Estoy seguro que Sara nos va a decir que se acabó el juego y que nos va a echar. Estoy segurísimo. Cada segundo que pasa que no nos echa es como una victoria.

    Finalmente Fernando con impaciencia y en plan cachondeo suelta: venga, la camisa o el vaquero. Sara suelta un mirada cabreada y una especie de suspiro y ante mi asombro (en cambio Fernando no parece que se asombre tanto) empieza a quitarse el vaquero. No puedo creer que se esté quitando el vaquero. Es increíble. Qué pasada. Todo el proceso es para mí como si estuviera pasando a cámara lenta. El desabrochárselo, el bajarse la cremallera y el quitárselo. No sé cuánto tarda en quitárselo del todo. Yo estoy flipando. Para mí ha sido como si hubiera tardado una hora aunque no hayan sido más de 15 segundos. Es indescriptible ver a una chica quitándose un vaquero. Es la primera vez que lo veo en mi vida. Y encima que sea Sara eso sí que lo hace especial. Me quedo flipado. Intento disimular y no mirar sus braguitas blancas pero me cuesta. Es la primera vez en mi vida que le veo las braguitas a una chica. No podía jamás llegar a imaginar que eso pasaría. Para mí es una emoción brutal el ver por fin unas braguitas y encima que sean las braguitas de Sara. Joder, es una pasada. Además es que no dejo de pensar lo guapísima e incluso hasta elegante que está así solo con la camisa blanca y las braguitas blancas. Joder, está preciosa, guapísima, empiezo a sufrir una erección incluso mayor.

    Antes de que me dé cuenta Fernando ha empezado a barajar y repartir de nuevo las cartas. Estoy totalmente como idiotizado, cojo las cartas y no puedo ni jugar, estoy bloqueado, no dejo de mirar de reojo disimuladamente lo poco que se ve de las braguitas blancas de Sara (la camisa blanca le tapa bastante) pero aun así son las primeras braguitas que veo en mi vida. Es una pasada. No puedo concentrarme en el juego. No puedo. Estoy totalmente ido jugando mecánica y distraídamente. No quiero que Sara se dé cuenta que la estoy mirando disimuladamente pero me cuesta conseguirlo. Como me flipa esas braguitas. Intento no mirar ahí y centrarme en su camisa blanca. Me centro en como coge las cartas, en el botón del puño de su camisa y recorro con la vista toda su camisa por todas partes. Me sé ya su camisa blanca de memoria. Con tal de no mirar hacia sus braguitas me centro muchísimo en la dichosa camisa, lo cual es peor, pues cada vez me molan más los dos pequeños bultos que forman sus tetitas en dicha camisa. Tiene muy poco de tetas pero a mí me encantan esos dos bultitos hasta el punto de que mi erección crece aún más y más dentro de mis pantalones.

    Casi me da un infarto cuando Fernando grita niñatamente: “gané”. Ni siquiera me acordaba que estábamos jugando a las cartas. Estoy en babia, idiotizado y me cuesta muchísimo concentrarme, y además siento mucho pudor por la tremenda erección dentro de mis pantalones, me da mucha vergüenza, lo estoy pasando mal, y es que cada segundo que pasa Sara está más preciosa y espectacular aunque solo vista así con esa camisa. Fernando ni siquiera me mira a mí, simplemente en plan cabrón le dice a Sara: “Ya sabes lo que toca” y se ríe. Y a partir de este momento todo es demasiado rápido y confuso porque Sara se pone de pie muy cabreada y le grita: “no pienso quitarme más ropa, se acabó, no pienso hacerlo, se acabó el juego” y Fernando también se pone de pie enfadado y le dice: “son las reglas, hay que hacerlo, son las reglas” y Sara entonces le grita más fuerte: “no, estoy harta, quitaros vosotros la ropa, no te fastidia” y antes casi de que termine de decir esa frase veo a Fernando empezar a desnudarse a una velocidad brutal, se queda solo en calzoncillos, se ha desnudado en menos de 5 segundos, ni he visto de lo rápido que lo ha hecho. Flipo con lo que está pasando. Y me mira y me obliga con la mirada a hacer lo mismo. Yo mucho más lento empiezo a desnudarme, me da muchísima vergüenza, un corte total, sobre todo porque tengo una erección tan brutal que se me va a notar muchísimo en el calzoncillo. Joder, qué corte. Me he quedado en calzoncillos y se me nota mucho, muchísimo, quiero disimularlo pero es que la tengo tan grandísima que parece que está a punto de explotar dentro de mis calzoncillos. Joder, lo estoy pasando fatal. No quiero que Sara se dé cuenta pero es que es imposible que no se dé cuenta.

    Y mientras yo pienso todas esas cosas Fernando mira insolentemente a Sara y le dice: “ahora ya no tienes excusas, tienes que hacer algo”. Sara está súper enfadada y cabreada. Yo paso de decir nada. Bastante tengo con disimular mi erección en mis calzoncillos. Nunca he estado tan cortado en mi vida. Joder, Fernando se está levantando con todo el morro del mundo y se está colocando detrás de Sara, ¿qué va a hacer? yo flipo con este tío, joder, está abrazando a Sara por detrás y le está tocando las tetas por encima de la camisa, joder, joder, joder, qué pasada, se las está tocando, no sé cómo se atreve a tanto, joder como se las toca, no deja de tocárselas. Dios, creo que mi erección en mis calzoncillos está a punto de estallar y explotar. Qué valor tiene Fernando y como está manoseando a Sara por encima de la camisa y lo más flipante es que Sara se está dejando, no puedo creer que se esté dejando, eso sí, tiene una cara de cabreo y mosqueo brutal, está cabreadísima pero aun así no le está impidiendo que le toque las tetas por encima de la camisa.

    Joder, es que no puedo apartar mi mirada de como lo está haciendo, estoy seguro al 100% que nunca nadie antes le ha tocado las tetas a Sara, segurísimo, y este tío se está aprovechando al máximo, no deja de tocárselas con ganas. Joder, como me gustaría a mí tocarla esa camisa blanca, solo con rozarla las tetas encima de esa camisa blanca ya fliparía y en cambio este tío está venga a tocárselas y a manoseárselas con todo el descaro. Como se está aprovechando. Se está pasando mucho. Joder, como me gustaría que aparte de tocárselas le desabrochara un poco la camisa y así verla el sujetador, nunca he visto un sujetador en mi vida y me muero por ver el de Sara. Joder, ojalá lo haga. No puedo dejar de mirar, debe llevar solo 2 minutos tocándola las tetas por encima de esa camisa blanca pero para mí es como si llevara 200 minutos, es una pasada, lo estoy disfrutando muchísimo, me va a estallar el calzoncillos.

    Mierda, ya parece que Sara reacciona a todo esto, menudo empujón le acaba de pegar, casi le tira al suelo. Joder, ha empezado a gritarnos que nos larguemos y nos vayamos de su habitación, mierda, mierda, mierda, no quiero que se acabe todo esto, necesito que dure un poco más, solo un poco más. Joder, nos echa violentamente de su habitación y nos tira nuestra ropa al pasillo y nos dice que no la molestemos nunca más. No puedo ni vestirme de lo grandísimo que tengo el bulto del calzoncillos, no puedo. Joder, será mejor dejarla sola, paso de Fernando, que se largue a su casa, yo me voy a mi habitación. Ya mañana cuando esté todo más calmado intentaré hablar con Sara.

    Hoy es martes y Sara sigue sin dirigirme la palabra ni mirarme. Fernando no ha vuelto a aparecer en casa, a ver si ya mañana está de mejor humor y puedo hablar con ella.

    Hoy es miércoles y todo igual. Sara sin hablarme y sin mirarme. Sigue cabreada. Joder, y encima hoy está guapísima con jersey claro, camisa de rayas y minifalda roja. Como me gusta como viste. Dios, ojalá antes de que se acaben las vacaciones podamos volver a hablar y jugar a las cartas.

    Hoy nos vamos ya de Salamanca mis padres y yo. Sara no ha vuelto a hablarme en todos estos días. Creo que nunca podré olvidar mi imagen de ella estos días. Qué pena que la cosa no fuese a más. Me quedo súper frustrado.

  • La infiel amiga de mi hermana y yo

    La infiel amiga de mi hermana y yo

    En esta ocasión fue con una amiga de mi hermana, entre mis hermanos y yo habíamos organizado una pequeña fiesta con amigos en casa, y cada quien invito alrededor de 4 a 5 amigos, estábamos como 20 personas en la casa entre las que estaba quien era mi novia para ese entonces. Todo transcurría bien, estábamos tomando, comiendo de la parrillada y teníamos una gran piscina de plástico en el patio, entonces fue cuando vi llegar a la amiga de mi hermana acompañada de su novio, vale decir que ya ella y yo habíamos tenido sexo, pero era rara la ocasión en que nos encontráramos solos, ya que al ser la mejor amiga de mi hermana evitábamos el vernos mucho.

    Ella llego, saludo, una que otra mirada tensa entre ella y mi novia (que solo sabía que había pasado algún ‘’rose’’ entre ella y yo) y me saludo a mí con una gran sonrisa y un abrazo, supongo que para provocar, saludo a todos y también nos saludamos el novio y yo. El caso es que ella insistía en que había estado de salón y que no pretendía meterse a la piscina, entre algunos amigos y yo lanzábamos a los demás que ya se habían puesto bañador y mi hermana la terminó convenciendo de meterse antes de que la agarráramos y la metiéramos con todo y ropa.

    Su novio fue al baño del primer piso a cambiarse y desde afuera me fije que ella subía al segundo nivel a cambiarse también, después vi que fue a la habitación de mi hermana, yo le dejando a mi novia hablando con una amiga me disculpe para ‘’ir al baño’’ pero inmediatamente subí al segundo piso de la casa, me la encontré en la puerta de la habitación y la apreté contra la pared mientras la besaba, ella me correspondió con una sonrisa pervertida y yo amase sus tetas y apreté su gran culo.

    Desde luego que quería más que un beso así que me saque el pene y puse su mano sobre él, ella mientras aun me besaba comenzó a masturbarme y mientras se ponía de rodillas me decía ‘’estás loco? Tu noviecita Karen y Víctor están aquí’’ y se lo metió a la boca mientras me miraba a los ojos, yo calle y me deje hacer, ella me dio algunas chupadas y se levantó, yo le dije que siguiera, que yo tenía vista hacia la escalera y que si alguien venia yo lo vería primero, ella me dijo que estaba nerviosa, pero volvió a hincarse y puso más ímpetu en la mamada, lo lamia, se lo metía violentamente hasta la garganta y lo sacaba respirando agitadamente y me volvía a mirar, le dije que si alguien venia yo me metería al baño y ella a la habitación, me dejo saber que estaba de acuerdo asintiendo con la cabeza y siguió la mamada.

    Por nuestras previas experiencias yo ya sabía que a ella le gustaban las cosas violentas, literalmente le gusta ser maltratada mientras tiene sexo, así que no espere mucho para halarle fuertemente el cabello, y le di una bofetada mientras ella me miraba y sonreía, pero no volví a repetir las cachetadas por que el ruido podría llamar atención, así que solo le empujaba salvajemente su cabeza contra mi pene y la sostenía fuerte del cabello.

    Yo sabía que si tardábamos mucho mi novia podría empezar a sospechar y además ya sabía que su novio estaba en la piscina con los demás y que también podría entrar a buscarla, así que le dije que me permitiera pajearme un poco rápido para acabarle en la cara, pero ella me dijo que en la cara no, pero que si en la boca, así lo hice, me apresure, mientras me masturbaba frente a ella, ella me mostro sus tetas, que no eran muy grandes pero si muy apetecibles, y más la situación del momento de estar siendo infieles en una casa llena de gente más nuestras parejas presentes le ponía el tono a la situación, le avise que ya me iba a venir y ella volvió a mamar, lo hizo rápido, como ansiando sacarme la leche y sin avisar descargue todo en su boca, ella no paro la mamada y después de tragarla me termino de limpiar todo los restos del que quedaban en mi pene.

    Yo me subí el bañador, entre al baño a lavarme las manos y baje al patio de nuevo, mi novia seguía hablando con mi amiga y me miro como si sospechara algo, le dije que estaba en el baño y ella hizo ademan de cómo no creerme del todo, pero no reclamo, a los pocos minutos ella salió en un bikini de mi hermana que le quedaba un poco grande, fue directo a besar a su novio en la piscina y mientras lo besaba me lanzo una mirada fría y malévola, yo solo observe de reojo y no dije nada, no quería levantar ya más sospechas…

  • Me enamoré de un hombre en Madrid (III)

    Me enamoré de un hombre en Madrid (III)

    Iker me había declarado su amor. Para mi el amor siempre había pasado a segundo plano, había tenido tantas chicas y me había acostumbrado a no comprometerme sentimentalmente con las personas que follaba que estas palabras, tan simples, para mí desataban una catarsis reflexiva. ¿Qué sentía por Iker? ¿Me proyectaba en algo con él? una vendaval de preguntas dieron vuelta aquella noche por mi cabeza.

    Anduve varios días con muchas dudas en mi cabeza. Por suerte, tanto Iker como a mi, esos días fueron con mucha carga por lo que nos vimos poco. Un día Iker me llama temprano en la mañana, que el jefe le había ofrecido unos días libres y un colega le ofertaba alquilar un piso que tenía en Ibiza por un fin de semana. Le acepte la invitación ya que sería un bonito panorama, además iríamos solo los dos (Iker habría conseguido con quien dejar a Iñaki) por lo que podríamos aclarar bien lo que sucedía entre los dos.

    Era una semana la que Iker tendría libre pero solo nos iríamos una noches, la idea no era dejar mucho tiempo a Iñaki solo, iba a ser la primera vez que se iba a quedar con alguien que no era ni uno de los dos. Partimos un viernes en la tarde noche, para llegar de noche al piso que tenía una hermosa vista hacia él mar. Era pequeño y de un ambiente, estaba completamente equipado y en una zona de restoranes y locales. Esa noche salimos a comer en un local que servían productos del mar, luego Iker me pide ir a bailar ya que desde hace mucho no lo hacía, por lo que salimos en busca de un lugar donde poder hacerlo. La noche de Ibiza estaba tan rica que caminamos por la ciudad, recorriendo varias cuadras y zona bellas, donde nos deteníamos a mirar y sacarnos fotos. Iker me pedía sacarme casi todas las fotos besándonos, yo le seguía el juego pero no tenía claro que era lo que ocurría entre nosotros, lo único era que no me desagradaba para nada lo que ocurría.

    Entramos a un local, era una discoteca gay, el ambiente no nos fue muy agradable por lo que nos fuimos. Llegamos al piso e Iker me besa, yo siento la plenitud del momento y quiero que no termine nunca. Nos echamos sobre el sofá que hay y nos acariciamos, entre besos y caricias, comenzamos a desvestirnos para prontamente estar desnudos. Él me besa y me dice que no quiere tener solo sexo, sino que hagamos el amor, lo beso intensamente y con mi mano la deslizo por su espalda hasta llegar a su trasero. El por su parte me tiene sujeto de la cintura, muestras pijas están al cien y chocan entre ellas. Me toma de la mano y me lleva hasta la cama donde nos recostamos, ambos desnudos solo nos acariciamos, el en un momento me dice que me ama, yo le respondo que también. No sé si es por el momento que vivíamos o porque realmente lo sentía, pero esas palabras me salieron sin yo quererlo.

    El me besa todo el cuerpo, yo siento un placer como nunca antes, para luego comenzar a chupar mi verga mientras sostiene su mano derecha estrechada a la mía. Se incorpora nuevamente y volvemos a besarnos. Jugamos en la cama, reímos y nos amamos. Me deslizo yo por el cuerpo de Iker hasta llegar a su pija, me le echo a la boca, así estoy un momento. Mi excitación es tal que de un momento a otro me acomodo por encima de él, mientras lo beso acomodo mi culo por encima de su verga y, apenas puedo, la introduzco completamente por mi culo. El dolor no fue más que el placer que sentí al ser penetrado, estrechos ambas manos con la de él y comienzo a mover mi cuerpo mientras apasionadamente nos besamos, así estamos un buen rato hasta que él de improviso me toma de la cintura y de un solo impulso nos gira a ambos, sin sacar su pija de dentro de mi cuerpo, ahora el pasa a estar encima y yo abajo con las piernas abierta. El movimiento es cada vez mayo y el placer también, la aceleración es tal que ya mi cuerpo no guanta de placer y me voy sin tocarme ni nada. Iker me levanta y me besa, ambos estamos mirándonos a los ojos, comienza la aceleración final hasta que siento tres chorros caliente dentro de mí.

    Caímos en la cama, ambos exhaustos de placer, nos miramos y nos besamos. Me acerco a él y le pregunto si está seguro que me ama, el responde que si, así le digo acaso quiere ser mi novio y el sonríe, me besa y me responde por supuesto. Nuestra noche de pasión sigue hasta bien entrada la noche, a la mañana siguiente temprano bajamos a la playa, corrimos y nos bañamos en el mar, somos dos como dos adolescentes enamorados. En un momento Iker se me acerca y me dice que quiere que lo hagamos.

    Volvimos al piso, no alcanzamos a entrar cuando Iker ya está de rodillas buscando mi pija, la mama un buen rato para luego exponer su culito, me pide jugar con él. Luego de un buen rato jugando con el culo de Iker ya está bien dilatado, es por eso que lo acomodo y me tomo la tula con la mano y la escupo. Así estuvimos con la folladura un buen rato hasta que ambos nos fuimos. Nos metimos a la ducha y seguimos toándonos y manoseando nuestro cuerpo. Salimos de la ducha y vemos a hora, pronto sale en avión y tenemos que irnos de vuelta a Madrid.

    Bajamos del piso, nos subimos al taxi que nos llevará al aeropuerto, dejamos atrás Ibiza y antes de partir, un beso para coronar el momento.

    Continuará…

  • Mi esposa dejó de ver a mi amigo como fracasado (Parte 3)

    Mi esposa dejó de ver a mi amigo como fracasado (Parte 3)

    Agradecemos si han llegado hasta este relato y han conocido el resto de la historia, el poderles compartir como nuestras vidas cambiaron a raíz de nuestro despertar sexual ha causado un gran morbo en nosotros, sin embargo la historia continua en un capitulo algo complicado que nunca vimos venir y que vino a poner otro toque a nuestras vidas.

    … Habían pasado algunos meses desde que Gerardo llego a vivir a nuestra casa, como lo dije había tomado el papel de macho alfa en nuestra vida sexual, mi mujer era ahora suya y puedo decir que las veces que cogimos desde su llegada eran limitadas, todos entendimos nuestros roles y los aceptamos. Yo era el proveedor del hogar, mi mujer la esposa perfecta para el resto del mundo pero la puta que satisfacía sus deseos con mi amigo y Gerardo se dedicaba a darle placer a mi mujer con o sin mi ausencia.

    Para mí era excitante verlos coger en todos lados de la casa, no había lugar que no hubieran aprovechado para saciar sus instintos, lo mejor fue ver la transformación de mi mujer ya que su cambio fue radical, se vestía más provocativa, me pedía que le comprara lencería provocativa, juguetes sexuales, incluso se depilo por completo su parte intima cosa que nunca había hecho, lo cual para mí fue una señal de su transformación a mujer ardiente y que en sus esfuerzos quería estar siempre provocando a Gerardo, por supuesto yo agradecía este gesto.

    Era realmente excitante verla caminar desnuda por la casa mientras una fina delgada de semen escurría por sus piernas ya que una de mis reglas de oro era que no podía limpiarse cada que mi amigo eyaculara dentro de ella, no sé por qué esto me excita tanto pero es una manera de ver lo puta que sea ha vuelto y como otro hombre la utiliza a placer, de la mano que soy cornudo y que hay un placer en ver como se ha vuelto adicta a otra verga que no es la mía.

    Hasta para sentarnos a comer era una experiencia sexual, ya que mi esposa nos tocaba por debajo de la mesa o se metía entre el mantel y nos daba unas mamadas hasta vaciarnos los testículos para luego enseñarnos abriendo la boca el mar de semen que se pasaba de un solo trago, esa era mi mujer, mi esposa, la mujer con la que yo me case y había dejado atrás la imagen de mujer recatada y sumisa con la cual yo la conocí.

    Un día, llegue a casa y Laura estaba sentada frente al televisor, al preguntarle donde estaba su juguete sexual me dijo que había salido temprano y no había dicho mucho a donde había ido, sin embargo que tenía que atender un pendiente familiar al cual no le di importancia. Esa misma noche, Gerardo llego a casa y tras dejar su chaqueta sobre el perchero y las llaves sobre la mesa de entrada, su cara se veía de preocupación e incluso su forma de saludarnos.

    Yo me adelanté a preguntarle si todo está bien a lo cual el me respondió que sí pero que estaba algo preocupado ya que su tío Teo el único hermano de su madre y que muchos años atrás había dejado la ciudad para irse a vivir a otro lugar, tenía que arreglar unos trámites en la notaria donde había sido registrado así que debía hacerlo en su ciudad natal. Supimos que el problema era que Gerardo no tenía o no había contado toda la verdad sobre donde vivía y que seguramente el tío Teo le había pedido morada hasta tramitar estos documentos, sin embargo fue el mismo Gerardo que confirmó mis hipótesis.

    – “¿Ustedes creen que pueda quedarse unos días aquí en lo que resuelve sus trámites?” -Comento Gerardo.

    Me quede pensando un minuto su pregunta, en mi mente sabía que no quería a su familiar en mi casa, pero por otro lado y como se los he dicho anteriormente, siempre he tratado de ayudarlo con sus problemas.

    – “Pues no lo sé, déjame pensarlo y te resolvemos en unos días”. Le conteste.

    Dijo gracias y se retiró a dormir, Laura solo veía sentada en el sillón nuestra plática con sus piernas cruzadas y se le notaba que analizaba la situación en su cabeza. Al final me dijo:

    – “no creo que se buena idea que su tío venga a vivir con nosotros y más con nuestra dinámica de pareja”.

    Le conteste que tenía razón pero igual sentía pena por Gerardo, una vez más mis sentimientos caritativos hacían ruido en mi cabeza. Pasaron dos días, todo volvió a la normalidad sin embargo finalmente Gerardo volvió a tocar el tema durante un viaje al supermercado.

    – “tengo que decirles algo” -nos dijo

    – “¿Qué pasa?” -Conteste

    Se detuvo en seco y girando su cabeza hacia mí me dijo.

    – “Sé que se van a molestar conmigo, pero tengo que decírselos… Le dije a mi tío que puede quedarse en casa y ya viene en camino… ¡Solo serán unos días lo prometo y el dormirá conmigo!”

    Mi cara paso de asombro a enojo…

    – “Pero porque aceptaste así sin haber recibido nuestra respuesta carajo!!”.

    De verdad yo estaba muy molesto con el pero Laura me tranquilizo para externar su molesta también.

    – “Creo que has sido muy egoísta en tomar esa decisión sin nuestra autorización, realmente estas tomando atribuciones que no deberías”.

    Gerardo se volvió un mar de disculpas y mientras avanzábamos empujando el carrito del supermercado nos explicaba cómo iba a pasar desapercibido y que en cuanto estuvieran listos sus papeles notariados se iría nuevamente, nosotros solo hacíamos oídos sordos y la molestia en nuestras caras era visible.

    Así pues el camino a casa fue silencioso y nadie dijo nada, el silencio era interrumpido solo por oraciones mías de molestia por su atrevimiento. Sin embargo, el señor ya venía rumbo a nuestra ciudad y le dije que solo porque no éramos groseros y sabíamos su situación económica actual lo apoyaríamos por esta vez. Gerardo cambio su cara y me agradeció todo el resto del camino.

    Esa misma noche el tío Teo llego a la central de autobuses, Gerardo presuroso me pidió las llaves de mi carro y fue a recogerlo a la estación. Mientras tanto nosotros preparamos una cena de bienvenida para el viejo, finalmente teníamos que hacer que la atmosfera fuera lo menos pesada posible.

    Mi amigo no tardó mucho en llegar, al cruzar la puerta con una maleta en mano este fue seguido por la silueta del tío Teo, al atravesar el arco de la puerta mi mujer y yo pudimos verlo por primera vez. Un señor de unos 65-70 años, robusto y muy alto, moreno y su cabeza era adornada por un ligero cabello grisáceo a los costados típicas de la edad por ultimo dejaba ver una calva en su parte posterior, lo primero que hizo fue saludarnos de mano, fue cuando vi las enormes manos toscas y características de un hombre que se ha dedicado a la obra ya que lucían muy maltratadas, unas ligeras verrugas colgaban de su cuello en forma de bolitas y un cuello no muy largo, en resumen un hombre no agraciado físicamente.

    Torpe y brusco al saludar nos dio las gracias por “las molestias que esto causaba”, yo con una sonrisa algo hipócrita le dije que no se preocupara, que estaba en su casa (como iba a lamentar esto más tarde). Al terminar de saludarme a mí, paso a hacer lo mismo con Laura, sin embargo pude notar el cambio de su cara al ver a mi mujer y sentir su textura en sus manos, rápidamente se inclinó para darle un beso en la mejilla lo cual pude ver como no perdía detalle del cuerpo de mi mujer y que no era para menos, mi mujer esa noche lucía un pantalón ceñido a su silueta de color crema y una blusa con un ligero escote, nada exótico pero que la hacía lucir radiante como siempre.

    Después del protocolo de bienvenida, nos sentamos a la mesa a degustar y para ser breves el tío Teo nos contó su historia de vida, se había ido años atrás de nuestra ciudad a probar suerte como ferrocarrilero, al principio dijo que la vida había sido buena para él, tenía un buen sueldo y se había casado con una mujer de otra ciudad, sin embargo el haber tenido dinero suficiente para los vicios lo llevo a la ruina, alcohol, mujeres y una vida de infidelidades termino por separar a la única mujer que lo había amado y tarde que temprano lo había dejado.

    Una vida solitaria que solo era acompañada por su trabajo en la obra manejando una maquinaria pesada pero que había llegado la hora de jubilarse y ese era el motivo de la visita a su ciudad natal, ya que no tenía actas de nacimiento y documentos de vida pero que en la notaria donde había sido registrado podría obtenerlas nuevamente, esta historia era contada mientras limpiaba con un pañuelo viejo el sudor que se acumulaba en su frente y luego los mocos que se escapan de sus fosas nasales ya que una vida de fumar cigarrillos le había causado una tos ligeramente agresiva que lo hacía entrecortar la historia, pero que el pañuelo desaparecía los rastros de estos. La cena no fue nada especial, al terminar lo acompañamos al cuarto donde Gerardo tenía sus pertenecienticas y fue todo lo que supimos del viejo esa noche.

    Así pues pasaron los días, el tío Teo durmió en el cuarto con Gerardo en una cama individual que habíamos montado para la ocasión, realmente paso desapercibido los primeros días en los cuales eran acompañado por Gerardo a las dependencias de Gobierno donde tenía que solicitar los documentos, tal vez era más notable por las noches cuando la tos antes mencionada hacia efecto y podíamos escucharlo en nuestra habitación.

    En este periodo como era de esperar, nuestra vida sexual se pauso de manera estrepitosa, era obvio que los dos amantes no podían dar rienda suelta a sus pasiones con el tío cerca, así que solo se limitaban a ligeros tocamientos traviesos cuando el tío estaba ausente en el espacio de la casa y yo realmente sufría más que ellos, mi deseo sexual necesitaba de ver a esos dos haciendo lo mejor que sabían hacer para calentarme, ni siquiera la pornografía que veía en mi celular lograba provocar esas eyaculaciones mientras me masturbaba durante la ducha.

    Una noche mientras dormíamos, fui despertado por el rechinar de la puerta de nuestro dormitorio y al percatarme de esto pude darme cuenta que Gerardo se había colado en nuestra habitación y con una seña de silencio sobre su boca, nos indicaba que guardáramos silencio mientras cerraba la puerta despacio tras de él, como un niño travieso se había escapado del cuarto del tío. Mi esposa se percató de esto también pero su felicidad fue mayor a la mía, una vez Gerardo dentro se metió a nuestra cama donde estaba Laura y sin decir una sola palabra, le arranco la tanga que tenía puesta mi mujer para dormir, mi mujer obedientemente se giró sobre su lado izquierdo y subiendo una pierna al aire encontró el miembro de mi amigo el cual estaba más firme que nunca, dirigiéndolo con sus manos lo llevo hasta la entrada de su vagina y este intento penetrarla de un solo golpe, desafortunadamente mi mujer aún no estaba lubricada lo suficiente y no pudo dejar escapar un grito de dolor el cual fue ahogado con una almohada, mi amigo al ver esto no se preocupó en saber si ella estaba bien sino que se escupió en los dedos de su mano y paso estos sobre los labios vaginales de mi mujer para luego tomar nuevamente con su mano ese enorme capullo y empujar hacia las entrañas de mi Laurita siendo esta vez victorioso y el tramo de carne fue desapareciendo en la vagina de su siempre y fiel puta.

    Yo brinque de la cama y me posicione parado a un costado de ellos mientras me empezaba a masturbar como era mi costumbre. Así estuvieron un rato en el cual mi mujer luchaba fuertemente por no soltar los gemidos que ahogaban esa habitación y es que mi amigo era una maquina bombeando su cuerpo, los días de abstinencia no habían sido en vano, los jugos de ambos podían escucharse al chocar sus sexos, finalmente mi amigo empezó a bramar más fuerte y de un gran empujón llenaba el útero de mi mujer una vez más mientras con sus manos se sujetaba fuertemente de los senos de ella que brincaban sin parar en cada embestida. Una vez vaciados los testículos de Gerardo, mi hermosa esposa se inclinó hasta la enorme verga de mi amigo y sin tomar aire se dedicó a dejarla limpia sin rastro de sus jugos, mi amigo aun con espasmos soltaba las ultimas gotas en su boca.

    Después de esa noche, a la mañana siguiente durante la comida el tío Teo nos informó que tenía problemas con sus documentación ya que al ser viejos sus registros estos no eran encontrados en las oficinas y habían pedido que tuviera paciencia ya que debían buscarlos en los archivos muertos, como era de esperarse esto con llevo a que tenía que estar más días en la ciudad y se sentía apenado por esto, a lo cual le respondí que no se preocupara, realmente su presencia había pasado desapercibida y bueno finalmente había ayudado con muchas de las tareas de la casa, reparando fugas, arreglando unos muebles con algunos desperfectos, se veía que conocía bien de herramientas. Debido a este le respondí que no se preocupara, finalmente habíamos encontrado la manera de darle rienda a nuestras pasiones con las escapadas de Gerardo a nuestra habitación y sabíamos que algún día todo volvería a la normalidad.

    Así fueron las noches consecuentes, Gerardo llegaba y mi esposa ya lo esperaba… yo solo podía ver como cambiaban de posiciones mientras mi esposa sujetaba en su boca una prenda para ahogar los gemidos que esa verga que la tenía loca le arrancaba desde sus interiores. Debido al calor de estos encuentros, nunca nos pusimos a pensar si el tío Teo pudiera haber escuchado en algún momento algo.

    Un día mientras mi esposa cocinaba en la cocina, el tío Teo estaba tratando de arreglar una fuga sobre el fregadero, mi esposa estaba a escasos 1 metro en la estufa haciendo algo de comer, el tío Teo se encontraba sobre su espalda metido sobre el mueble y solo sus piernas sobresalían de ese boquete. Fue cuando me di cuenta por primera vez como el intentaba buscar las piernas de mi mujer con su mirada, ya que esta llevaba una falda de trabajo arriba de los muslos, pero que sin duda desde esa vista donde se encontraba el tío Teo podía ver mejor ese par de piernas. Esto me causo un morbo especial, a pesar de que no era más que sus piernas me imaginaba que pudiera ver un poco más y como ya lo dije antes, el causar excitación a otro hombre es mi gasolina para el lívido. Fue cuando algo nuevo despertó en mí, una nueva sensación extraña remolineaba en mi estómago; “¿Cómo era posible que me excitara que un viejo como ese pudiera estar sabroseandose a mi esposa?” realmente me causo una erección.

    Otro día, mientras mi esposa estaba lavando alguna ropa, el tío estaba en el jardín trasero de la casa cortando el césped con la máquina podadora, Laura lucía un pescador blanco que marcaban a la perfección las nalgas hermosas de mi mujer, desde la ventana del cuarto de lavado donde yo me encontraba pude ver como el tío no se perdía ni un solo momento cuando mi esposa se agachaba al cesto de ropa para recogerla y luego colgarla sobre el tendedero y es que en cada agachada de mi mujer el pantalón daba su máxima resistencia para no reventarse, lo cual marcaba perfectamente la tanga diminuta que combinaba con esos pantalones. Pude darme cuenta como el tío Teo en un movimiento disimulado acomodaba la erección que empezaba a asomarse al ver el trasero de mi mujer desde esa distancia. Ese mismo momento fue cuando descubrí que me volvía loco ver la excitación que le causaba mi putita a ese anciano.

    Esa noche no podía quitarme de mi cabeza la imagen del viejo torpe introduciendo con su mirada en la parte más íntima de mi mujer, una erección broto sobre mi pijama y aprovechando que mi esposa estaba ya dormida, me masturbé en el baño de una manera placentera que casi me hace perder la consciencia.

    Los días pasaron y pude notar que el viejo pasaba más el tiempo en casa que al inicio de su llegada, un día ocurrió algo inesperado y es que al parecer el desconocía que yo había instalado cámaras al interior de la casa que yo podía ver desde mi celular por seguridad, claro también para poder ver a los dos amantes haciendo el amor mientras yo estaba fuera de casa en algún viaje de negocios. Ahí fue donde me di cuenta por primera vez que el viejo no había podido dejar pasar la oportunidad y un día que mi esposa y Gerardo no se encontraban en casa, lo vi entrar a nuestra habitación, con la cámara escondida en el rincón pude ver como se introducía como ladrón y sin dudarlo buscar en los cajones y muebles de la recamara.

    Al principio me quede mudo pensando que estaría buscando donde guardábamos el dinero, sabía que era la excusa perfecta para por fin echarlo de la casa así que seguí cada movimiento del viejo mientras este se dedicaba a abrir y cerrar los cajones que se iba encontrando. Fue entonces que hizo algo que no me esperaba, ya que al llegar al cesto de la ropa sucia vi como hizo una pausa hacia abajo, dudoso volteo hacia la puerta para asegurarse que nadie viniera y sin pensarlo metió su mano y saco de ella la tanga negra que mi mujer había usado la noche anterior para dormir, al tenerla a la altura de sus ojos la aprecio y giro en su puño para revisarla como si de un diamante se tratara.

    Finalmente se la llevo a la nariz y cerrando sus ojos pude ver como con un respiro profundo se llevaba hasta sus interiores el olor íntimo de mi mujer, pero lo mejor estaba por venir ya que al terminar de oler el perfume de la vagina de Laura, este se acostó en el borde de nuestra cama y liberándose los pantalones fue donde por primera vez vi la herramienta del tío Teo, una enorme verga venuda y gorda salió de sus calzones rodeada de un arbusto de vellos púbicos que resaltaban el tronco de esa herramienta, debía medir unos 30 cm, se podía notar que a diferencia de Gerardo, la del tío Teo tenia circuncisión ya que el glande sobresalía del resto y era de un color más claro que el resto del tallo, supe ahí que lo de Gerardo era de familia pero sin dudarlo la del tío era una cosa más exagerada.

    En un movimiento bajo por completo los pantalones y pude ver esos enormes testículos negros y pesados, me sorprendió ver como a pesar de su edad una enorme erección se lucia poco a poco, cuando finalmente llego a su límite pude ver el tamaño real de esa cosa la cual era mucho mayor que la de mi amigo. El tío Teo aun con la tanga en mano la enredo alrededor de esa enorme bestia mientras con una mano se recargaba sobre la cama empezó a masturbase con ella.

    La escena me tenía anonadado, la prenda diminuta subía y bajaba abrazada del cuello de esa gran monstruosidad, solo hacia pausa al llegar a la punta y sin duda estaba seguro que empezaba a mojarse del líquido pre seminal que salía de su glande, así estuvo por unos minutos hasta que vi como detuvo el movimiento y abrazo con la tanga de Laura la cabeza de ese gran miembro y echando su cabeza hacia atrás alcancé a notar un chorro el cual fue bloqueado por la lencería de mi mujer.

    Así estuvo vaciando sus testículos sobre la prenda, la cual estaba toda cubierta del semen del tío, al terminar paso la prenda por esa abultada cabeza y limpiando cada gota, se puso de pie, se subió los pantalones y se guardó en la bolsa del pantalón su tesoro recién encontrado. Todo mientras una enorme erección se marcaba en mis pantalones, afortunadamente estaba en mi oficina a puerta cerrada y pude desahogarme en el baño lo que acababa de acontecer a través de mi teléfono.

    Los siguientes días la imagen del tío Teo en mi cabeza masturbándose con la ropa íntima de mi mujer despertaba un morbo increíble, la simple idea de imaginarme que mi mujer usara esa prenda con el semen seco de ese viejo poco agraciado me provocaba una erección de campeonato. Una noche mientras Gerardo hacia su visita clandestina, yo estaba parado en la puerta haciendo “guardia” para revisar que el tío no se levantara al baño y pudiera descubrirnos. Gerardo tenia a mi mujer tumbada boca acabo, con una almohada sobre su vientre para levantar sus nalgas y sobre esa posición Gerardo le clavaba su enorme verga a mi mujer tumbado arriba de ella, con una mano ahogaba los gritos de placer de Laura, mientras con la otra mano sujetaba la cabecera para que esta no se golpeara con cada embestida.

    Yo en mi papel de cornudo me masturbaba frenéticamente viéndolos coger, cuando por una reacción voltee al pasillo y pude ver lo que creí era la cabeza del tío asomándose por la hendidura de la puerta de visitas, como queriendo saber que pasaba en la otra habitación. Eso me congelo la sangre por un momento, ya que podíamos haber sido descubiertos al haber escuchado algo de los gemidos que salían de la boca de mi mujer. Sin embargo mi atención fue nuevamente captada por los amantes, al escuchar a mi mujer en voz baja decir:

    – “si, si, siii lléname de tu leche de macho, lléname… lléname hasta las trompas!!”.

    Mi amigo obediente a la instrucción de su hembra, arqueo su espalda hacia atrás, jalo el cabello de mi esposa lo más que pudo sin lastimarla y pude ver cómo le enterraba hasta el fondo su enorme verga y dejaba salir ese líquido ardiendo que lleno hasta los ovarios de esa mujer insaciable. Ambos amantes cayeron fundidos en la cama con la respiración aun agitada, tiempo que yo aproveche para echar un vistazo al cuarto de visitas sobre el espacio que había dejado Gerardo abierto pude apreciar al tío recostado de lado hacia la pared durmiendo aunque sin sus característicos ronquidos, al girar para regresar al cuarto mi amigo ya venía hacia la recamara de visitas y silenciosamente me hacia la indicación con su pulgar hacia arriba como un gesto de agradecimiento por la faena que se acababa de llevar. Al regresar al cuarto pude ver a mi mujer boca abajo aun con las piernas abiertas pude ver el semen de Gerardo saliendo de su vagina, el sueño había hecho presa a mi mujer.

    En el siguiente y último capítulo les contare la etapa más morbosa que hemos llegado, mi excitación llego a su límite y cedi a mis deseos más mórbidos.

    Mi esposa se vuelve un objeto sexual sin autoridad alguna, espero les haya gustado hasta este punto la historia, por favor háganmelo saber nos encanta leer sus comentarios al correo: [email protected].

  • Ella iba por el empleo, yo le di algo más que trabajo

    Ella iba por el empleo, yo le di algo más que trabajo

    Trabajo en el área de recursos humanos para una empresa nacional. Atiendo una región de mi estado, por lo que me toca viajar constantemente y por tanto, hospedarme en las ciudades a las que voy.

    Un día me tocó entrevistar chicos y chicas para una vacante en la cual era indispensable excelente presentación y cierta experiencia laboral. Desfilaron por mi, varios candidatos, chicos y chicas de muy buen ver, pero es algo a lo que estoy acostumbrado, nunca cruzo esa línea profesional. Excepto con ella, Laura era su nombre, una aparentemente inocente «chiquilla» de 19 años, que al sentarse frente a mi, me dejó pasmado, era tan linda y se veía tan tímida, que definitivamente no era apta para el puesto, pero de esas que cualquier lobo hambriento quisiera comerse.

    Yo traté de hacerle plática, aunque sabía que esa entrevista no iba a trascender, sin embargo, necesitaba saber de ella. Al terminar me pasó su Facebook y whatsapp, con el pretexto de que le iba a llamar para darle seguimiento a su proceso. Patrañas! ya me estaba haciendo la idea de una cena con ella y después algo más.

    Pasando los días, le llamé con el pretexto de aplicarle algunos test, ella acudió y con un atuendo que hacía verla muy hermosa, era pequeñita, media más o menos un metro 65, o quizá menos, pero tenía todo en su lugar. Ella traía unos lentes que la hacían ver más interesante, una falda muy ejecutiva y unas zapatillas que le hacían ver sus piernas muy bellas.

    En fin, pasó a mi oficina y comencé a hacer el «rapport», nos caímos tan bien e hicimos buen click, que tardamos un rato en hacer las pruebas. Al finalizar le pregunté si tenía hambre, ella accedió a mi invitación a cenar, pues ya era hora de salir y yo también tenía mucha hambre. Estoy seguro que la chica sabía cuál era mi intención y creo que ella también tenía el as bajo la manga.

    Total que fuimos a cenar a un restaurante cerca del hotel en el que me hospedo, obviamente fue con intención. Comió como nunca había visto a nadie, ella pedía y pedía, comida, de beber, postre jaja… yo estaba muy sorprendido, pero haría que valiera la pena esa inversión. Al finalizar la chica estaba un poco ebria, ya se había soltado más, por lo que confesó varias cosas, incluso me dijo que ella ocasionalmente para obtener dinero, hacia favores sexuales a conocidos o amigos, pero que en sí, no se definía como prostituta.

    Aproveché el momento y le dije que si podíamos ser amigos? Obviamente con la intención de pedirle ese «favor», ella sonrió y me dijo que si. Le comenté que estábamos cerca de mi hotel, que si quería acompañarme. Ella aceptó.

    La subí como pude al carro, porque ya no podía ni sostenerse. Llegamos al hotel y la bajé casi cargando, la postré en la cama y me metí a bañar, ella estaba tomando una siesta, había comido y bebido mucho, tenía lo que le llamamos en el norte de México «El mal del puerco», ese momento cuando estás muy satisfecho y te da mucho sueño. Así que aproveché para irme a duchar, después de unos 10 minutos, se abrió la puerta del baño y ahí estaba Laura, totalmente desnuda, enrollada en una pequeña toalla que no le alcanzaba a cubrir todo su hermoso cuerpo.

    Como pudo me dijo que si podía entrar conmigo, pues necesitaba quitarse lo borracha y creía que un buen baño le serviría. Para mi era el momento idóneo, le dije que pasara, pero yo salí un momento para ir por un condón a mi maleta. Ese pequeño momento ya me había prendido, así que mi erección no tardó en llegar. Al entrar, ella estaba enjabonándose, una escena muy sensual, puesto que estaba ahí la chica que me había encantado hace apenas unos días. Entré con ella a la regadera y sin demorar, comenzamos a besarnos, la tomé de su pequeña cadera y poco a poco me fui a sus nalgas.

    Unos pequeños atributos muy bien posicionados, después comencé a besarla en el cuello, después un poco más abajo. Tenía unos senos pequeños, pero muy bien ubicados, nunca había estado con una chica de senos pequeños, por lo que comencé a explorarlos poco a poco, para sentir ese bello relieve. Momentos después ella se puso de rodillas y comenzó a chuparme el pene, estaba haciéndolo fuertemente, como desesperada, con una mano me masturbaba, haciendo juego con su boca, y con la otra mano manipulaba mis testículos, era una maldita experta en las felaciones!!! Así duró unos minutos, tuve que pedirle que parara porque yo estaba a punto de correrme y no quería que fuera tan rápido.

    Ella se levantó y nos besamos de nuevo, le pedí que se diera la vuelta, puesto que yo soy un gran fanático de la posición de «perrito», no podía perderme esa oportunidad. Ella aceptó y se volteó, rápidamente me puse el condón y la incliné hacia la pared, me tuve que agachar mucho para poder llegar a su vagina, pero nada que no fuera posible, una vez entrando en ella, comencé la aventura, empujaba fuerte, cada vez más, mientras ella sin intimidarse gemía. Yo sabía que nuestro baño colindaba con otras habitaciones y eso me encendía más, así que yo estaba cogiéndomela duro y ella gimiendo cada vez más fuerte.

    Me pedía con sus propias palabras que le diera más fuerte, que la hiciera mía: «cógeme amor, cógeme» «dame más fuerte papi» decía ella. Era una cachondaa!! Lo cual me prendía más y más. Cerré la llave y la cargué hacia la cama, la lancé hacia la cama, con sus pies tocando el piso y su medio cuerpo recargado en la cama, me acerqué a ella y seguí cogiéndomela de perrito. Yo alcanzaba a ver como se agarraba de las sábanas y mordía la almohada. Yo no me catalogo que tenga un pene tan grande, si tengo un buen tamaño, pero con el pequeño cuerpecito de esta chica, creo que era suficiente para llegar hasta el fondo. «voy a terminar mi amor» me decía.

    Lo llegó a hacer unas dos o tres veces, pero yo no me detenía, cada que ella se corría, gritaba fuertemente, pero «muteaba» su gemido con la almohada. Yo sentía como si estuviera violándola, llegó un punto en el que lo hacía con una fuerza desmedida, que creo que la lastimé un par de veces, pero esto no hacía que ella desistiera. Hasta que pasó un rato más y le dije que iba a correrme, me quité el condón y comencé a masturbarme para venirme en sus nalgas, ella se estiró y alcanzo sus lentes, se volteó y me dijo que me viniera en su cara, cosa que me calentó demasiado y que por su puesto hice. Lancé todo mi chorro de leche en su bello rostro, el hecho de que usara los lentes lo hacía más sexy. Ella abrió la boca y alcancé a atinarle en su garganta, me tomó el pene y comenzó a masturbarme para ella dirigir el chorro de semen que la estaba bañando.

    Al terminar mi lanzamiento, ella comenzó a lamerme la verga, quitando así todo residuo con su lengua. Ella se levantó y me invito a bañarme nuevamente con ella. Nos duchamos, nos besamos un rato más y después nos vestimos. Nos quedamos viendo una película un rato y posteriormente la llevé a su casa, le dije que si podíamos vernos nuevamente y me djo que si, pero en ese momento me dijo que necesitaba «un adelanto» de su empleo.

    Por lo que entendí que ella se había vendido, pero no me importó, le pagué y con eso aseguré que mi próxima visita, ya tendré la cotización para ese servicio especial.

    Obvio no la contraté para el empleo, pero digamos que ahora es «freelancer» jaja.

  • Juan el dotado

    Juan el dotado

    Él estaba recostado en mi cama desnudo, su enrome verga de 27 cm parada y lista para mí, ¡esa era la primera en mi vida de ese tamaño y es que en todos estos años no había conocido a alguien como Juan!

    Llevábamos dos semanas de relación, él era aún un tipo de casa, padre soltero, la verdad era muy feo, ¡pero tenía porte y eso me encantó de su persona!

    Fuimos a una obra de teatro y llegamos a mi casa, no había nadie ahí, empezamos a charlar y de pronto lo bese, el me tocaba todo el cuerpo como desesperado, yo maneje la situación, lo calme y relaje, ¡sus caricias se volvieron suaves y sus besos más apasionados!

    J: Ah, Cindy, ¡te deseo mucho!

    C: Si, ¡ya lo noté!

    J: ¡Tienes un cuerpo hermoso, aun no puedo creer que salga contigo!

    C: ¡Vamos arriba, para que te creas más cosas!

    Yo tenía muchas ganas de sexo, la verdad él no me gustaba físicamente, pero bueno, con alguien me tenía que desquitar y él era mi novio en ese momento.

    Subimos a mi recama y nos besamos apasionadamente, sus manos recorrían todo mi cuerpo, me apretaba los muslos y las nalgas por encima de mi licra roja, ¡me tomaba de la cintura y me pegaba a su cuerpo!

    Sentí una dureza diferente, incluso al sentir su pene noté que era dotado, pero no me imaginaba que tanto así que comencé a desnudarlo.

    Le quite su camiseta y vi un cuerpo con bello en ciertas unas y muy flaco, ¡le baje su pantalón y note por debajo de su trusa una bestia que quería ser liberada!

    C: ¡Dios! ¿Eso es tuyo Juan?

    J: Jajá, ¿qué? ¿Te espanta?

    C: Para nada, es muy grande, ¡pero podre con el!

    J: Oh cariño, tómalo, ¡hazlo tuyo!

    Me desnude frente a él haciendo que su animal se endureciera más, ya muy firme su verga, me dirigí hacia a ella, el temblaba, me decía que tenía tiempo sin tener relaciones, ¡yo lo clame y le dije que se relajara y me dejara hacer mi trabajo!

    Pasé mi lengua por sus testículos, luego subí por ese enorme tronco grueso y moreno, ¡para luego de un bocado levar su cabeza a mi boca y con mi lengua empezar a saborear sus 27 cm de placer!

    J: ¡Uf, Cindy, que rico!

    C: ¿Te gusta?

    J: Me encanta, ¡nunca había sentido algo así!

    C: ¡Te dije que disfrutarías, uhm!

    J: ¡Ah, que rico lo chupas, agh!

    C: Que dura, ¡nunca me había tocado una tan grande!

    Continúe mamando su anaconda con una delicadeza, no me cabía toda, apenas superaba la mitad, el me apretaba la cabeza cada que me aplicaba una garganta profunda, sentía que me ahogaba, ¡pero me encantaba que me ahogara con su rica verga!

    J: ¡Así nena, agh!

    C: ¡Uhm, agh, uf!

    No podía hablar, ¡solo podía hacer sonidos y el en cambio no paraba de hablar y de decirme lo mucho que le encantaba ahogarme con su rico animal!

    Se la mame un rato más, fue entonces que le puse un condón a su bestia el cual apenas le cubría la mitad, el seguía acostado y subí para ser yo quien dominara la penetración.

    Tome su verga y metí la puntita en mi vagina, con suaves movimientos empecé a dejar entrar un poco más, me movía casi de pie sobre su animal, no quería sentarme para no lastimarme, Juan estaba muy acelerado, jadeaba y gemía, parecía loco, parecía un novato, ¡pero yo nuevamente con algunos besos y movimientos lo relaje!

    Me di vuelta y empecé a ensartarme dándole la espalda, sus manos la acariciaban y también mis nalgas, él se perdió apretando y abriendo mis nalgas mientras yo continuaba llevando a mi ritmo la penetración.

    C: ¿Te gusta?

    J: ¡Dios, te mueves magnifico, uf!

    C: Que dura, pero aun no la quiero toda, ¡me dolerá!

    J: ¡Agh, ensártate, por favor!

    C: ¡No, me vas a lastimar!

    J: Ah, ¡es que así solo disfruto a la mitad!

    C: Pues, espera, ¡veamos que más pasa!

    Me acosté en la cama y abrí mis piernas, el me tomo de la cintura y empujo suave hasta un cuarto de su bestia, yo movía mi pelvis y acompañaba sus movimientos, ¡el gemía y me miraba desahuciado y de pronto empezó a empujarse más y más!

    C: ah, espera, ¡es muy grande agh!

    J: ¡No puedo, agh, toma, toma!

    C: ¡Ay!! ¡Me lastimas, para, agh!

    J: Toma, uf, ahorita pasa el dolor, ¡agh!

    El bestia seguía estrujándome con fuerza, se empujaba fuerte apoyándose en la cama, parecía un toro en celo, yo gemía como perra, me estaba lastimando, sentía que vomitaría en cualquier momento, peo Juan no se detenía, ¡seguía dándome verga hasta casi sacarme los ojos!

    J: ¡Ya te quería tener así, ah!

    C: ¡Ah, que rico, ah!

    J: Ves, te dije que gozarías, ¡ah!

    C: Empújate más, no la saques, ¡no pares!!!

    Juan me estaba cogiendo rico, su rica verga me penetraba hasta el fondo, sentía que me movía todo por dentro, de hecho, ¡mi DIU se movió gracias a sus embestidas!

    Me puso con las patas arriba, se inclinaba hacia atrás y me empujaba todo su animal, se movía rico, parecía que había despertado una bestia sexual en él, me lamía los pies, de vez en cuando se acercaba a mi cara para besarme, ¡paso de ser dominado a ser el que llevaba el ritmo!

    J: ¡Toma, ah, que rico, ah!

    C: Ah, papi, me matas, ¡ah!

    J: ¡Ponte en cuatro, quiero verte así!

    C: Si, lo que digas, ¡ah!

    Me puse en cuatro y él se puso de pie, me empiné en la orilla de la cama y mientras Juan me lamia las nalgas, ¡sus dedos abrían y juagaban dentro de mi vagina!

    C: ¡Ah, ya, dámela!!

    J: ¡Como digas mi amor!

    C: ¡Si, ah, que rico, que dura!

    J: ¡Uf, como aprietas nena, ah!!

    Juan me embestía fuerte, su verga entraba por completo empalándome toda, mordía la almohada a cada movimiento que hacía, me daba de nalgadas y me apretaba el cabello, él estaba desatado, ¡sus movimientos cada vez eran más rápidos y yo estaba a punto de llegar al éxtasis final!!

    C: ¡Ah, ¡Juan, más duro, ah!

    J: ¡Eso nena, pídemelo, ah, uf!!!

    C: ¡Me voy a venir!!

    J: ¡Si, córrete, termina, agh!

    C: ¡Dame tu semen, ah!!

    J: ¡Si mí amor, ahí va, ahí va!!!!

    Juan empezó a venirse al mismo tiempo que yo, podía sentir aun con el condón como se inflaba y expulsaba su sabroso néctar, yo igual fluía de placer, el orgasmo era maravillo, Juan aun viniéndose se movía rico lo cual hizo largo mi orgasmo.

    Terminamos acostados en la cama, yo baje a darle unas chupadas a su rico pene y saborear su semen embarrado por el condón, el gemía y gracias a unas chupadas fuertes y ricas, ¡le saque su última gota de semen y lo trague!

    Unos minutos después nos vestimos y aseamos, Juan salió rápido a su casa y yo arregle mi cuarto ya que pronto volvería mi familia, esa noche goce rico, una gran verga de 27 cm me estrujo toda y me movió el DIU, pero les contare más historias con Juan en otro momento.

    ¡Besos de parte de Cindy!

  • Me volví novio de mi primo

    Me volví novio de mi primo

    Mi primo un año mayor que yo se convirtió en mi novio, mi amante y mi macho.

    Él y yo solo experimentábamos con chuparnos los penes y hacer 69, pero en algún momento nuestro cuerpo y deseo nos exigió coger como se debe. 

    Así que un día que estábamos en nuestros fajes besándonos, él me estaba tocando las nalgas y se metió un poco más de lo habitual entre mis nalgas y fue cuando pensé que era el momento, me di la vuelta y le puse mis nalgas en su verga y empecé a sentir sus manos en mi cintura agarrándome con fuerza y moviéndome hacia él su verga en mis nalgas se sentía caliente, súper rico y en mí sentí la necesidad de convertirme en su hembra.

    Él bajó mi pantalón, luego mi bóxer y me empezó a tocar los pezones, era súper rico sentir sus manos tocándome como si fuera una mujer, él bajó su ropa y por fin quedó su pene en contacto con mis nalgas, yo pegué un gemido como mujer, ya no podía negarlo me estaba derritiendo por él.

    Fuimos a la cama ya sin ropa y él se acostó boca arriba y yo me senté sobre él, yo ya había practicado metiéndome los dedos en el ano así que no nos costó mucho trabajo hacer que su pene entrara en mí y empecé a cabalgar sobre mi primo, él me tomaba de la cintura y me movía a su ritmo, yo sentía la gloria, por fin mi primo me estaba cogiendo, mi pene simplemente rebotaba sobre su abdomen cuando él empezó a masturbarme con su mano y era una sensación nueva e imposible de describir para mí.

    De pronto él se giró hacia la derecha poniéndose de rodillas frente a mí poniéndome boca arriba y subió mis piernas en sus hombros, me agarró de la cintura cargándome y empezó a cogerme así, yo ya no tenía control sobre lo que estaba pasando, pero no quería que parara y lo que antes le hacía con mi boca ahora se lo estaba haciendo con mi ano.

    En esa posición fue que le pedí que fuera mi novio, que nunca quería que saliera de mi y que todos los días le iba a mamar la verga con tal de que me cogiera y fuera su novio.

    Así seguimos mucho tiempo, yo en nuestra relación lo empecé a tratar como el macho y yo asumí mi papel como su hembra, incluso perfeccionamos nuestra posición favorita para mamarle la verga. Yo me acostaba boca arriba y él se arrodillaba frente a mi boca y con su mano detrás de mi cabeza me hacía meterme su verga a la boca hasta que se venía dentro o fuera, a mí me daba igual siempre y cuando me diera su pene a mamar todos los días.