Autor: admin

  • La tía madura se la pone al sobrino dura

    La tía madura se la pone al sobrino dura

    Bernarda era una mujer de 40 años, de un metro 52 de estatura, morena, ni gorda ni flaca, ni fea ni guapa. Parecía una mujer de aldea de los años treinta. Llevaba el cabello recogido en un moño y vestía y vivía de forma austera. Parecía de esas mea pilas que al follar con sus maridos no pasaban del misionero, parecía.

    Kiko era un amigo mío, guapo, moreno, de estatura mediana, ancho de espaldas y estrecho de culo, pero maricón no era, eso seguro, y estaba al trabajo que le caía. Le había cortado a su tía Bernarda las ramas de un cerezo que daban a la finca de al lado, donde vivía su prima Angelita, que era lo contrario de las mujeres de aquel tiempo, tenía 26 años, era alta, rubia, de ojos azules… Era un pibonazo con un cuerpo de escándalo, pero más puta que las gallinas.

    Contaré la historia en primera persona.

    Estábamos Bernarda y yo en un cobertizo sentados sobre dos troncos de roble comiendo dos bocadillos de anchoas. El gato de Bernarda, un gato amarillo con rayas marrones, de raza indefinida, echado sobre unos sacos nos miraba y se relamía. Una jarra de vino tinto de dos litros y dos tazas de barro estaban en el suelo. Las paredes del cobertizo eran de ladrillo y estaban sin revestir. Por una ventana en la pared de la izquierda entraba la claridad durante el día, y para la noche colgaba una bombilla del techo. La puerta era de madera de pino y estaba algo apolillada. Había cantidad de telas de araña debajo del techo cubierto de uralitas y una docena de grillos que vivían entre la leña habían puesto música «gri gri» desde que dejáramos de tirar de la sierra de mano con la que hicimos leña de las ramas y de unos cuantos troncos.

    Yo estaba a pecho descubierto mostrando orgulloso mis pelos negros y mis pectorales, bíceps… Mi tía Bernarda, enfrente de mí, tenía puesta una camiseta blanca y una falda marrón que le daba por debajo de las rodillas, pero que al haberse sentado se le subiera y enseñaba más de lo que debería. Parecía la Chiquita Piconera, que en su día pintara Julio Romero de Torres, solo que su camiseta blanca con el sudor se le pegara al cuerpo y se marcaban en ella dos grandes pezones, lo que me dijo que no llevaba sujetador y que tenía ganas de polla, aunque ya me lo imaginara al entrar en el cobertizo y ponerle la tranca a la puerta para que nadie los molestara. Mi tía, echando dos tazas de vino, me dijo:

    -¿Puedo preguntarte algo personal?

    -Pregunta.

    -Se rumorea que lo hiciste con tu prima Angelita. ¿Es verdad?

    -¿Por qué te interesa saberlo?

    -La que estaba preguntando era yo.

    Cogí mi taza y después de vaciarla de una sentada, le dije:

    -La gente que no tiene que hacer le da a la sin hueso. Angelita está casada.

    Bernarda se echó un trago de vino. Le cayeron unas gotas en la teta derecha al lado del pezón. Le pasó el dedo medio por encima, por el pezón y después lo chupó mientras me miraba. Era un claro acto de provocación. Luego empezó a sacarle punta a la cosa.

    -Y su marido está embarcado.

    Le miré para las piernas. Bernarda las abrió un poquito más y vi su coño, más bien sus pelos. Mi tía venía sin bragas y a por todas. Le dije:

    -Y el tuyo en Alemania.

    La pilló por el aire.

    -Por eso sé que tiene ganas. ¿Se las quitaste?

    -No soy cómo Jacinto. ¿Tienes un antojo en la nalga derecha, tía?

    Mi tía se puso seria. Su voz se embruteció. Fue como si le picara una avispa en todo el coño, me dijo:

    -¡Hijo de puta!

    No sabía si me lo llamara a mí o a Jacinto, le pregunté:

    -¡¿Quien?!

    -Jacinto. ¿Quién más lo sabe?

    -Angelita, y también sabe una historia muy caliente de lo que hiciste en tu despedida de soltera. ¿Qué historia es esa?

    -¡A ese puto cabrón lo capo!

    -¿Tan compremetedora es la historia?

    -¿No te la contó?

    -No.

    -Pues yo tampoco te la voy a contar.

    Yo ya sabía la historia pero dejé que se fuera cociendo en su propio jugo. Le dije:

    -Sí me la cuentas te digo que pasó con mi prima.

    -¿Follaste con ella?

    -Puede que sí, puede que no.

    -Es que tarde o temprano me va a llamar puta. Quiero tener algo con que defenderme.

    -Cuenta esa historia y te aseguro que no te va a poder llamar puta.

    -La follaste.

    -Cuenta.

    -Vale, te cuento, pero cómo te calientes y me quieras follar vas a tener un problema.

    -Cuando lleguemos a esa fuente ya veremos si está seca o si echa agua.

    -¡Ahí me has dado! Te cuento. Fue hace muchos años. Ya cayera la noche, pero la luna llena permitía ver con relativa claridad. Estábamos en el monte. Felisa, la de Tino, Adela, la del carpintero y yo. Celebrábamos mi despedida de soltera. Contábamos chistes verdes. Nos reíamos y nos hacíamos cosquillas al acabar de contar los chistes. Ya teníamos las tres botellas de vino blanco por la mitad. Estábamos contentillas, y algo cachondas, ya que al hacernos las cosquillas, las manos también se nos iban al coño y a las tetas. Vimos venir a Ramón, un cuarentón del montón que estaba borracho día y noche. Traía un garrote en la mano para cazar conejos. Al ver cómo le hacía cosquillas a Adela en una teta, dijo:

    -«Lo que necesita esa no son cosquillas.»

    -Nos miramos las unas a las otras. Nos levantamos, y al grito de: ¡»A salársela!», corrimos hacia él. Nuestras tetas iban de abajo a arriba y de arriba a abajo: ¡Pim, plas, pim, plas…! Corríamos con los brazos estirados cómo si fuéramos serpientes que se iban a enrollar en su cuerpo. Le debimos parecer tres salidas, pero no reculó. Al chocar las tetas de Felisa contra Ramón, que de aquella era flacucho, dio con los huesos en la hierba. Felisa le puso las dos manos en el pecho, Adela le bajó los pantalones y los calzoncillos y yo le salé la polla con hierbas y tierra, o sea, que se la froté con la mezcla. Pasó lo que no esperaba que fuese a pasar.

    La polla aumentó en tamaño unas veinte veces y se puso gorda y muy larga. Era una cosa seria. Daba miedo verla. Nos separamos las tres de él como si tuviera la lepra. Ramón se sentó y con cara de picarón, nos dijo:

    -«¿Nunca habíais visto una picha tiesa?»

    -Le respondió Adela.

    -«¿A usted que le parece?»

    -«Ahora me tratas de usted, golfa. Pensasteis que venía borracho y os querías reír de mí. ¿A qué sí?»

    -Ya lo tuteó.

    -«Es que siempre andas borracho. No se lo digas a nadie. Fue cosa del vino.»

    -El cabronazo se quiso aprovechar.

    -«Si os hacéis un dedo y me dais vino me callo la boca, pero lo tenéis que hacer las tres y dejarme mirar mientras bebo.»

    -No sabía que era hacer un dedo y le pregunte: ¿Un dedo de qué?

    -«Una pera. Ya sabes…»

    -Nunca me había tocado. Me casaba, pero iba virgen al matrimonio. Lo más que me hiciera mi novio fuera cogerme una mano y darme besos en la mejilla. Le dije que no, que no sabía. Sonrió con picardía, y poniéndose en pie y guardando la polla, dijo:

    -«Sabes, sabes.»

    -Felisa, que debía estar cachonda, le dijo:

    -«No, no sabe, apréndele para que después nos aprenda ella a nosotras.»

    -Parecía que no nos creía. Me dijo:

    – «A ver, Bernarda. ¿De verdad que nunca te metiste un dedo en el coño?»

    -Extrañada por la pregunta, le pregunté yo a él que para qué iba a meterlo. Me respondió:

    -«Para… ¿Quieres correrte?»

    -Sus palabras hicieron que los finos pelos de mis brazos y de mis piernas se erizaran. Le pregunté si me correría cómo un hombre. Me dijo:

    -«Parecido. ¿Quieres?»

    -Le dije que quería. Se acercó a mí y me dijo él:

    -«Tienes que dejar que te coma la boca.»

    -Ese día Ramón estaba afeitado. Olía a Varón Dandy. Lo vi guapo bajo la luz de la luna. Le dije que me la comiera. Me dio un beso con lengua. Se me juntaron las rodillas, se me torcieron los pies y temblé al sentir cómo me picaba el coño. Poco después, dijo:

    -También tienes que dejar que juegue con tus tetas.»

    -Si en vez de pedirme que le dejara jugar con mis tetas me pide que se la chupara, se la chupo. Iba a hacer lo que fuera por correrme. Le dije que jugara. Me desabotonó la blusa, me subió las copas del sostén y comió mis tetas grandes y duras. Su lengua lamiendo mis areolas y mis pezones, su boca mamando las tetas y sus manos amasándolas hicieron que de mi coño comenzase a brotar un manantial que encharcó mis bragas. Cuando paró quise decirle que siguiera, pero me dio vergüenza. Al rato me dijo:

    -«Ahora tienes que dejar que te coma el coño.»

    -Me pilló a las patatas. Le pregunte si era necesario, y me respondió:

    -«No, no lo es, aunque me gustaría comerlo, debe estar riquísimo.»

    La interrumpí por primera y última vez.

    -Yo te lo hubiese comido.

    Mi tía volvió a abrir las piernas y le volví a ver el coño. Yo ya estaba empalmado. Ella veía el bulto y supuse que deseaba que le comiera el coño, y lo supuse porque sus pezones se marcaban mucho más en su camiseta. Dejé que se cociese más en su jugo. Al ver que no atacaba siguió contando la historia.

    -Pero él no lo hizo. Estuve a punto de decirle que no se cortara, que me bajara las bragas y me lo comiera, pero la timidez… Ramón me metió la mano bajo la falda y dentro de las bragas. Pasó dos dedos por mi coño y con ellos mojados los pasó por mi pepitilla. Mientras la frotaba me comió la boca y me magreó las tetas. Poco después comencé a sentir un gusto que fue en aumento, en aumento hasta que me dejó ciega. Las piernas me temblaban. Quise gritar, pero no me salió la voz. Solo pude jadear cómo una perra cuando está cogiendo. Fue mi primera corrida, y el resto ya lo sabes, estoy casada con Ramón.

    -¿Le aprendiste a hacer la pera a Felisa y a Adela?

    -Aprendí, pero eso ya es otra historia. Cuenta cómo fue lo tuyo con Angelita, y dame detalles.

    -¿Y Ramón se fue sin que le hicierais una mamada?

    -Ahora no toca hablar de eso.

    Sabía que se la hicieran, pero ya no la hice esperar más. Me arrodillé delante de ella y le cogí un pie, me preguntó:

    -¿Qué vas a hacer?

    -Mirar si la fuente está seca o si echa agua.

    -Echa agua, y vas a tener un problema. Soy insaciable.

    Me puse en plan machito.

    -¿Quieres que te haga lo que le hice a Angelita, insaciable?

    Me echó una mirada que más que mirar, mordía. Se quitó las horquillas y su larga cabellera negra cayó en cascada, después, dijo:

    -¿Tú qué crees?

    Le quité una de sus zapatillas negras con piso de goma del mismo color, le levanté la pierna y la fui besando y lamiendo hasta más arriba de las rodillas al tiempo que acariciaba la planta de sus pies y los dedos. Luego le quité la otra zapatilla y le hice lo mismo que en la otra pierna… Después hice que se levantara. Me senté en el tronco en que estaba sentada, y le dije:

    -Échate en mi regazo.

    Se echó. Le levanté la falda y quedó con el culo al aire. Le di una palmada en una nalga, «¡Plasss!» Bernarda, me preguntó:

    -¿A la guapita de cara le gusta que le den en el culo?

    -Le encanta.

    Mi tía tenía un culo blanco y grande con un antojo en forma de mariposa en la nalga derecha. Le di dos azotes, uno en cada nalga: «¡Plas, plas!» Después le pasé dos dedos por el coño. Abrió las piernas. Le metí los dedos dentro. Tenía el coño estrecho y empapado, se veía que llevaba tiempo sin follar.

    -¡Qué puta es!

    Hablaba de Angelita cómo si no fuera ella la que estaba haciendo cochinadas. Le volví a mirar para el culo. Aquel culo era mucho culo para mi mano, Cogí una de sus zapatillas y le di dos veces en cada nalga: «¡Zas, zas, zas!»

    -¡Es una enferma!

    Le besé las nalgas y le acaricié el ojete con un dedo.

    -¡Qué cochina!

    Le metí la mitad del dedo corazón dentro del culo y le pregunté:

    -¿Quieres que pare?

    -No, no, haz lo que hiciste con ella.

    Le follé el culo con el dedo. Cuando lo quité se lo puse debajo de la nariz. Me dijo:

    -Quita, cochino.

    -Pues a Angelita me mando metérselo en el culo y después me cogió la mano y lo lamió y lo chupó.

    Le volví a poner el dedo debajo de la nariz. Lo olió, y dijo:

    -¡No tiene vergüenza! Esas cosas no se le piden a un hombre aunque gusten.

    -Pues a mi me gusta que una mujer sea guarra.

    -¿No me mientes?

    -No.

    Bernarda volvió a oler el dedo y lo chupó. Después de chuparlo se lo metí en el coño… Lleno de jugos se lo puse en los labios y lo volvió a chupar, para acto seguido decir:

    -¿Te gusta el sexo guarro?

    -Más que a un niño un caramelo.

    Volví a la zapatilla… Le fui dando en una nalga: «¡Plas!» Pasaba la zapatilla de canto con la goma por la raja y el ojete y después le daba en la otra: «¡Plas!» Mi tía se quejaba y gemía, una mezcla que me puso la polla cómo una roca. Me preguntó:

    -¿Disfrutaba mucho cuando le pegabas?

    -Muchísimo.

    -¿Cómo tiene el culo?

    Le volví a dar: «Plas, plas.»

    -Lo tiene duro.

    -¿Y el coño?

    -Peludo y se moja enseguida.

    Le di de nuevo. «Plas, plas.»

    -¿Y a ti te gustaba darle?

    -Sí, cómo me está gustando darte a ti. Estoy empalmado a más no poder.

    -¿Me dejas que te dé yo a ti?

    -Ella no me dio.

    -Es muy guapa pero muy tonta. ¿Me dejas?

    -Luego.

    La saqué del regazo. Al estar de pie le quité la falda. De su coño, un coño con una gran mata de pelo negro, caían gotas de jugo. La cogí por la cintura y se lo lamí. Su coño olía a polvos de talco y sabía a pan de maíz recién horneado. Mi lengua salió cubierta de jugos mucosos y espesos. Los tragué y seguí lamiendo. Mi tía se puso cómo loca.

    -¡No, no! ¡¡No sigas que me corro!!

    Paré, pero ya era tarde. Se comenzó a correr. Sus manos apretaban mi boca contra su coño. Su pelvis subía y bajaba. Gemía y se estremecía. Mi tía soltó una riada de jugos espesos y templados.

    Cuando acabó de correrse, me dijo:

    -¡Que puta es Angelita, coño, que puta es! Bueno, que putas somos, coño.

    Le quité la camiseta y vi sus tetas, unas tetas algo decaídas, pero gordas, con enormes areolas color carne, pezones cómo canicas y tiesos cómo mi polla. La besé con la boca oliendo y sabiendo a coño. Mi tía, me preguntó:

    -¿Su coño sabe cómo el mío?

    -No, el tuyo sabe cómo a pan de maíz recién salido del horno, el suyo sabe cómo a ostra.

    Iba a comerle las tetas cuando me echó la mano a la entrepierna. Me bajó la cremallera, y cogiendo mi polla con su mano derecha, y masturbándola, me dijo:

    -Después me cuentas que más le hiciste.

    Me besó. Sus labios sin pintura eran suaves cómo los de una jovencita. Su lengua hizo maravillas en mi boca… Lamía mi lengua, me la chupaba, me daba la suya a chupar… Me beso y lamió y chupó el cuello por ambos lados. Besó, lamió y chupó mis mamilas. Se puso en cuclillas. Me bajó los pantalones y el calzoncillo. Volvió a coger mi polla y la metió en la boca, la mamó, la volvió a sacar, y me dijo:

    -¡Qué bueno estás, cabronazo!

    Con el pantalón y el calzoncillo encima de mis zapatillas deportivas, me hizo una mamada cojonuda. No faltó de nada… Lamió y chupó las pelotas, mamó el glande, la metió en la boca, hasta donde pudo. Lamió desde los huevos al frenillo, me masturbó…, y yo, yo le correspondí con una corrida inmensa, corrida que le debió encantar, ya que al tragar gimió de placer. Ni una gota dejó que se perdiera. Al acabar de ordeñar, se levantó, me volvió a besar con lengua, y me dijo:

    -¡Estaba sabrosa!

    Los grillos seguían cantando y Serafín, el gato, relamiéndose cuando Bernarda se alejó de mi para apartarlo y echar en el suelo media docena de sacos que cogió de un montón que había en una esquina. Mientras se agachaba para hacer con ellos una especie de alfombra me enseñaba el ojete, un ojete con estrías, lo que me dijo que ya se lo habían follado y el coño, un coño que yo llamaba de hippie (por los pelos), pero que hoy en día llamarían de bata de cola. Ganas me dieron de comérselos, mas dejé que hiciera el lecho donde íbamos a follar. Al acabar de hacerlo, se sentó y dijo:

    -Ven y dime que más le gusta a Angelita.

    – Le gustan los cantantes. ¿Qué te gusta a ti?

    -No me refería a eso, pero ya que lo dices… ¡Qué sosa! Cantantes, bah, maricones. A mi me gustan los toreros, son machos de verdad.

    -¿Quieres qué sea tu torero?

    Me miró con extrañeza.

    -¡¿Tú?!

    -Si, yo.

    Puse los calzoncillos de montera y fui caminando hacia ella. Bernarda, Rompió a reír… Y es que la cosa no era para menos. Con los calzoncillos en la cabeza, la polla de punta, el pecho echado hacia fuera, el culo echado hacia atrás, las manos puestas cómo si llevara en ellas dos banderillas, las piernas tiesas al caminar en las puntas de los pies, y diciendo: «¡Ejeee, ejeee, bicho, ejeee, ejeee!»… Joder, es que hasta el gato encorvó la columna y erizó los pelos y las arañas y los grillos si no salieron a mirar la faena debió ser porque tenían miedo. Seguí con el show.

    -El matador se acerca a su víctima y le pone el estoque en los labios.

    Abrió la boca. Le metí la polla hasta la campanilla, y exclamé:

    -¡Oleeee!

    Mi tía, casi vomita. Sacó la polla de la boca. Los ojos le lloraban. Se cabreó.

    -¡Cabróóón! Cuando me toque darte en el culo con mi zapatilla…

    Seguí hablando.

    -La bicha saca su furia. El matador le da una palmada en la frente para que la res se eche hacia atrás, pero la res lo burla y sufre una cogida (ya la tenía encima de mí). Los pitones se clavan en su carne… Siente uno de sus pitones rozar sus labios. Se lo muerde.

    -¡La madre que te pario!

    -Se enfurece y lo vuelve a embestir (le di la vuelta y la puse debajo de mí). El matador le mete las banderillas.

    -¡Me vas a romper los pezones, maricón!

    -Era manso, el animal era manso.

    La estaba exasperando. Me dijo:

    -¡Calla de una puta vez y entra a matar!

    Me gustaba verla enfadada. Seguí hablando.

    -La res mira al tendido (mi tía se había puesto a cuatro patas). El matador ve que es el momento de hacer la faena de su vida (le lamí el culo y el coño hasta que sentí que se iba a correr). Dispuesto a cortar las dos orejas y el rabo le mete una estocada en todo lo alto. Mi tía, exclamó:

    -¡¡Ayyyy!! ¡Me rompiste el culo, desgraciado!

    Ni caso. Seguí con la faena.

    -El animal flaquea de los cuartos traseros.

    Cogió un cabreo impresionante.

    -¡¡Deja ya de joderme, cabronazo!!

    Abandoné el papel de torero. Comencé el mete y saca en el culo, despacito, muy despacito y amasando sus tetas. Después metí dos dedos dentro de su coño, se los follé con ellos y le follé el culo con la polla. Mis huevos chocaban con su coño cada vez que se la clavaba hasta el fondo. Nalgueándola, le dije:

    -Así, por el culo, follé a Angelita… Hasta que me pidió que se la metiera en el coño.

    Aquello ya le gustaba.

    -¡¿No tenía miedo de que le hicieras un bombo?!

    -No, de hecho me corrí dentro de su coño.

    -¡Puede que la dejaras preñada! ¿Se corrió?

    -Cómo una perra, pero no cuando la folle. Hice que se corriera comiéndole el coño.

    -¡¿Con tu leche dentro de su almeja?!

    -Saliendo mi leche del coño.

    -¡¡Que cerdo!!

    -Me ofreció mil pesetas por hacer eso.

    -¡Qué degenerada!

    -La degenerada se volvió a correr, esta vez en mi boca.

    Mi tía estaba embobada.

    -¡¿De verdad?!

    -Tan cierto como que estamos follando.

    -¡¿Y tú te tragaste tu leche, y las babas de sus dos corridas?!

    -Tragué.

    -¡Eres un puerco!

    -Yo soy así, me gusta darle placer a las mujeres.

    -Por eso no dejas de ser un puerco… Y ella es una aprovechada de cojones.

    Saqué la polla del culo y se la froté en el coño. Mi tía echaba el culo para atrás pero yo no dejaba que mi polla entrase en su coño. Le dije:

    -¿Sabes que me dijo cuándo se iba a correr?

    -¿Qué te dijo la enferma?

    -Quiero correrme en tu boca, Bernarda.

    -Mientes.

    -No miento, estaba follando conmigo y pensaba en ti. ¿Te gustaría que se corriese en tu boca?

    -¡Noooo! Es mi sobrina.

    -Y yo tu sobrino. No mientas.

    -Bueno, puede que sí.

    -A estas alturas del partido podías ser sincera.

    Ya se dejó de caralladas.

    -Sí, me encantaría comerle la almeja y que se corriera en mi boca y que ella me la comiera y correrme yo en la suya. Nunca lo hice con otra mujer.

    Le metí la mitad de la polla. Empujó con el culo y la metió hasta el fondo. Lo estaba deseando, dijo:

    -¡Qué gusto! Fóllame duro.

    Ni me moví. Me folló ella echando el culo hacia atrás. Le pregunté:

    -¿Tenías unas bragas con tu nombre bordado con hilo rosa?

    Ahora movía el culo alrededor.

    -Sí, me desaparecieron en el río.

    La saqué del coño, se la volví a meter en el culo, le cogí las teas y se las apreté.

    -¿Tenían el lamparón de una corrida?

    Su voz sonó alegre. Giró la cabeza y vi que estaba sonriendo. Me preguntó:

    -¡¿Tiene Angelita esas bragas?!

    -Sí, me dijo se hace pajas oliéndolas.

    Volví a meter y sacar los dedos en su coño y ya chapoteaban.

    -¡Ay que malita me estoy poniendo!

    -Me dijo que te sedujera para poder follarte ella. Piensa chantajearte.

    -Cuéntame más.

    -Se muere por comerte viva. Sabiendo lo que ya sabes si no la follas hoy mismo es porque no quieres.

    -¡Ay que cachondas estoy! ¡¡Métela en el coño!!

    La quité del culo y se la clavé en el coño de un chupinazo. Le di caña. Al ratito, mi tía, dijo:

    -¡¡Me corrooo!!

    Cogí sus duros pezones entre mis dedos y los apreté. Sus tetas se movían entre mis manos como si estuvieran vivas. Su coño apretó y soltó mi polla varias veces y la bañó de jugos. Al llenar su coño de leche sus gemidos se volvieron encantadores, sensuales. Fue un polvo genial.

    Al acabar de correrse, se echó boca arriba, mojó dos dedos en la leche de mi corrida, leche que comenzaba a salir de su coño, los chupó, y me dijo:

    -Mil pesetas si me comes el coño hasta que me vuelva a correr.

    ¿Qué pensáis que hice?

    Quique.

  • Mi jefe me excita en su privado

    Mi jefe me excita en su privado

    Después de que mi jefe me sacó mi tanga se la guardó quedándose con ella, me abrazó, me besó diciéndome ‘que rica estas, me encantó’ acercó sus labios a los míos, abrí mi boca, era la primera vez que probaba mis jugos mezclado con su semen sintiendo en mis labios su sabor viscoso, lo abracé, lo besé con deseo, metió su lengua en mi boca jugaba con la mía.

    Sus manos bajo mi vestido acariciando mis nalgas separándolas pasado por en medio sus dedos embarrando su semen que me salía de mi panochita empecé a gemir nuevamente sin poder evitar menear mi cadera apretar mis nalgas al sentir sus dedos como los pasaba en medio de mis nalgas me dijo ‘tu culo va ser mío’. Le dije ‘no como crees no debemos’.

    Una de sus manos la puso en medio de mis muslos con su semen que me escurría de mi panochita, la embarro en mis nalgas uno de sus dedos nuevamente acaricio el orificio de mi culo haciendo gemir con su otra mano embarraba su semen en el encaje de mis ligueros.

    Le dije ‘ya no alguien nos puede ver alguien’ ya era tarde que tenía que llegar a mi casa mi esposo me esperaba no quería tener problemas.

    Mi jefe bajó mi vestido que cubriera mis nalgas acompañándome a mi coche me fue abrazándome poniendo una de sus manos sobre mi vestido en el encaje de mis ligueros.

    Me decía que le había gustado como lo apretaba como gemía como me movía que quería que fuera suya nuevamente, no le decía nada porque a cada paso que daba sentía como su semen me escurría en medio de mis muslos hasta llegar al encaje de mis medias me preocupaba que llegara manchar mi vestido que se llegara a notar.

    Llegamos a mi carro mi jefe me abrió la puerta no sin antes de volverme abrazarme acariciar mis nalgas diciéndome al oído que quería que fuera suya muchas veces más.

    Solo le dije ‘hasta mañana’ me subí a mi auto, tenía sentimientos encontrados lo vi alejarse levante mi vestido, abrí mis piernas mire como tenía su semen mezclados con mis jugos habían manchado el encaje de mis medias negras de red.

    Por primera vez estando casada tenía el semen de otro hombre en mi panochita como salía de mi tome una toalla para limpiarme pero no lo hice, no sé porque no me limpie.

    Me mire en el espejo arregle mi pelo acomode el rímel de mis pestañas, el color de mis labios con el lápiz rojo carmesí, tome una pastilla de sabor para quitar el sabor del semen de mi jefe y mis jugos mi boca olía a él, encendí mi carro empecé a conducir.

    Trataba de no pensar en cómo era posible que hubiera permitido que mi jefe me hiciera suya aún no sé cómo lo había permitido trataba de no pensar en sus palabras que me había dicho que le había gustado hacerme suya. Más aún que como era posible que le dijera yo las palabras que le había dicho cuando me estaba haciendo suya que le hubiera permitido que se viniera dentro de mi que me diera su semen. Todo fue tan rápido que no supe que hacer me deje llevar permitiendo que se quedar con mi tanga como recuerdo de la primera vez que me hizo suya.

    Llegue a mi casa preocupada por lo que había pasado no sabía si confesarle a mi esposo que le había sido infiel pero por otro lado no quería hacerlo sentir mal que tuviera problemas con él.

    Baje de mi auto acomode mi vestido mi abrigo, camine nerviosa sentía la humedad en mi panochita su semen de mi jefe escurrir, al abrir la puerta estaba mi esposo mi suegra en la sala mirando un programa.

    Quería pasar al baño para limpiarme pero mi esposo me recibió con un abrazo y un beso, me sentí mal porque era la primera vez que mi esposo me besaba teniendo el semen de otro hombre en mi boca.

    Le dije ‘mi amor esta mi suegra que va a pensar’ me pidió que me sentara en la sala me dijo ‘como te fue te ves muy contenta’ les comente que nos habían felicitado por los logros obtenidos y de eficiencia en nuestra área, que nos habían dado un premio, que estábamos muy contentos.

    Mi esposo y mi suegra me felicitaron que estaban orgullosos también le dije a mi esposo que era una lástima que no me hubiera acompañado.

    Me dijo que ya habían cenado que estaban por ir a descansar que mi suegra se quedaría con nosotros esa noche, que iban a terminar de ver el programa en la pantalla.

    Les dije que me iba a preparar para dormir, que estaba un poco cansada no quería que se dieran cuenta que no tenía mi tanga y que tenía el semen de mi jefe.

    Cuando entre a la recamara me quite mi abrigo mi vestido me mire al espejo mire mi cuerpo con mi bra, sin mi tanga solo con mi ligueros mis medias de red negras mis zapatillas, el brillo del semen de mi jefe impregnado en el encaje de mis medias separe mis piernas aun escurría el semen de mi jefe.

    Me quite mis medias con ellas limpie el semen de mi jefe que tenía impregnado en mis nalgas, en medio de mis muslos lo que salía de mi panochita, iba a bañarme pero no quería despertar alguna duda en mi esposo del porque me bañara ya que casi nunca lo había hecho en la noche para limpiar mi panochita y el semen de mi jefe pero no lo hice me puse otra tanga mi baby doll, me metí a la cama para esperar a mi esposo.

    Nuevamente no sabía si contarle o no lo que había pasado por un lado me sentía mal por lo que había pasado y por otro que hubiera tenido ese atrevimiento de hacerme suya.

    Me hacía sentir hormigueo en mi vientre, hacía que me tocara mi panochita que abriera mis muslos cerrando mis ojos recordando que cuando le hacia el amor a su esposa pensaba en mi, esas palabras hacían que me sintiera alagada que le gustaba mi forma de vestir que usara lencería, la forma de hacerme suya como me había movido y las palabras que yo le había dicho.

    No me di cuenta la hora en que me quede dormida, cuando desperté era la hora de arreglarme de bañarme, cuando termine de ducharme no quise ponerme un vestido ajustado como los que siempre había usado, para que mi jefe no pensara otra cosa así que me puse un vestido amplio a mi cadera y en mis muslos.

    Mis medias de color humo sujetadas por mi liguero mi tanga mi bra. Mis zapatillas de aguja.

    No sé porque me sentía nerviosa mi esposo me iba a pasar a dejar a la oficina y después llevaría a mi suegra a su casa.

    Cuando me despedí de mi esposo con un beso, mi suegra me dijo que siguiera teniendo eso logros y muchos días de esos. Solo le dije ‘gracias’ y entre a la empresa.

    Mi jefe había llegado temprano a la oficina y uno de mis auxiliares, estaba nerviosa no sabía si reclamarle a mi jefe por la forma en que me había hecho suya o no.

    Estaban llegando algunos personas que llevaban oficios los tenía que recibir cuando pase al privado de mi jefe mis piernas me temblaban no quería ni mirarlo a los ojos.

    Cuando le entregue los oficios se levantó de su sillón, diciéndome que no dejaba de pensar en mi, le dije que no quería hablar de eso que había sido un error que no sé qué me paso que no era correcto que me sentía mal por mi esposo.

    Se me acerco me levanto mi cara con su mano para mirarme a los ojos, me dijo que le gustaba la forma de caminar meneando mis nalgas, mi forma de vestir que le gustaba que usara medias sujetadas con ligueros que era su delirio.

    No quería causarme ningún daño en mi matrimonio, que sería discreto que le había gustado el aroma que le había dejado de mi en su verga.

    Me abrazo puse mis manos en su pecho rechazándolo le dije que había gente esperándolo para hablar con el que no insistiera que no volvería a ser suya.

    Me tomo de mi cadera me repegó a su cuerpo me dijo ‘siente como pones mi verga de dura como te desea estar dentro de ti’.

    -Me gusta cómo te mueves como gimes -puso sus manos en mis nalgas trate de alejarlo intento besarme

    Le dije que no, que tenía que irme, me beso en mi cuello, en el lóbulo de mi oreja, sentí como subía la falda de mi vestido.

    Metió sus manos con desesperación bajo mi vestido acariciaba mis nalgas a su antojo. Hizo a un lado mi tanga con sus dedos abría mis nalgas.

    Comenzó acariciar mi ano me dijo en susurros en mi oído ‘que rico culo tienes mamita esta apretadito para culearte rico’, eran palabras que nunca me había dicho mi esposo, mordí mis labios para no gemir apreté mis nalgas presionando su dedo que acariciaba mi ano.

    Su otra mano acaricio mi panochita que ya la tenía húmeda le dije ‘ya no por favor no sigas’, no pude evitar repegarme a él me tenía ya muy excitada por sus palabras sus caricias y yo misma le abrir mis piernas para que me acariciara.

    Los susurros, los besos, las palabras con caricias siempre me han excitado, en los años que tenía trabajando en la empresa nunca me habían acariciado era la primera vez que alguien lo hacía, de qué forma lo estaba haciendo mi jefe.

    Sus manos bajo mi vestido con una en medio de mis nalgas acariciando mi culo y la otra acariciando mi panochita húmeda.

    En ese momento me tenía muy excitada .

    -mira como estas de mojada que rica estas para cogerte que seas mía otra vez -metió su dedo en mi panochita abrí mi boca para gemir, sus labios besaron los míos y abrí mi boca nuevamente para recibirlo.

    Quité mis manos de su pecho las puse atrás de su cabeza para besarlo con deseo, mi cadera la empecé a mover apretando mis nalgas y mi panocha con sus caricias, le dije ‘que rico me encanta…’.

    -Así me gustas mamita muévete -estaba yo muy excitada.

    -así… así me gusta cómo me acaricias no pares por favor…

    Baje una de mis manos para acariciar su verga que la tenía muy dura intente sacársela pero no pude me dijo ‘te gusta’. Le dije ‘me encanto tu verga como me cogiste como me hiciste tuya. También pensé en ti’.

    Me dijo si me había cogido mi esposo le dije que no que me había quedado con su leche toda la noche que no me había bañado, hasta hoy en la mañana.

    Le dije en su oído ‘cógeme, hazme tuya te necesito’ me separo de él me empino en su escritorio subió mi vestido en mi cintura, comenzó a mamar mis nalgas con mis manos le abrí mis nalgas para que mamara mi culo.

    Le dije ‘cógeme cógeme por favor no puedo más hazme tuya’. Escuche el sonido de su cierre mire por mi hombro como había sacado su verga dura brillosa la paso por mi panocha se embarro de mis jugos y la puso en la entrada de mi culo.

    Mordí mis labios para no gritar sentí como la cabeza de su verga estaba en mi culo tratando de entrar separe más mis nalgas en ese momento tocaron la puerta.

    Mi jefe bajo mi vestido guardo su verga se sentó en su sillón, me arregle mi vestido mi cabello y abrí la puerta.

    Era el contador general que tenía que tratar un asunto con mi jefe lo hice pasar.

    Salí de su oficina con mis jugos escurriendo por mis muslos con el temblor de mis piernas los labios de mi panochita inflamados y con los deseos en mí de que me hubiera hecho suya mi jefe.

    Tenía ya gente esperando para que los atendiera y no pude ir al tocador para secarme.

    Es parte de lo que paso al siguiente día que mi jefe me hizo suya por primera vez.

    En otro relato les comentaré que fue lo que pasó.

    ***********

    Gracias nuevamente a todos los que me han escrito a mi correo y se han interesado en saber qué fue lo que pasó cuando llegué a mi casa después de que mi jefe me hizo suya en esa noche.

    Les pido su paciencia y comprensión para los que me escriben, gracias por sus preguntas y sus sugerencias de lo que quieren que les publique lo que he vivido.

    P.D. Pueden escribirme a mi correo [email protected]

    Con doble n

    Como lo he dicho:

    Una nunca sabe lo que pueda pasar cuando y donde.

  • El nuevo escuadrón de porristas

    El nuevo escuadrón de porristas

    Prólogo. La perversa fantasía de un investigador pokemon.

    Él podía escuchar el rugir de un estadio lleno de espectadores, la emoción del enfrentamiento entre sus pokémon y los de su contendiente, pero sin duda para él lo mejor era…

    «Gary, Gary.ra ra ra» escuchar el alegre y armonioso coro de su escuadrón privado de porristas, pero no era cualquier escuadrón, ya que sus miembros eran nada más y nada menos las compañeras de viaje de su antiguo rival.

    Misty, May, Dawn, Iris y Serena estaban usando unos diminutos y reveladores uniformes de porristas, los cuales incluso dejaban ver un sutil toque de su ropa interior cuando hacían su rutina.

    La mayor victoria de su vida estaba a un paso cuando…

    El despertador sonó anunciando el inicio de una nueva jornada de trabajo en el Centro de Investigación Avanzada Pokémon de la región Sinnoh.

    – ¡Maldición, siempre en la mejor parte! -se dijo a sí mismo Gary Oak, el joven investigador del mismo lugar.

    Él se levantó como lo hacía cada mañana, se daba una ducha rápida y hacia una muda de ropa, esa era su rutina antes de desayunar e ir a los laboratorios. «¡Otro día, otro fastidio!» pensó con desdén el joven investigador mientras se dirigía hacia el comedor del lugar.

    Cuando inicio en el mundo de la investigación siempre se imaginó viajando de región en región realizando increíbles descubrimientos científicos, encontrando antiguas ruinas de increíble valor e investigando a los raros y poderosos pokémon legendarios. Pero su realidad era que estaba encerrado en una aburrida instalación tomando notas inútiles y poco relevantes.

    Incluso ser parte del selecto grupo que trabajaba junto a los Rangers no era lo que él esperaba, ya que desde el lejano incidente con la nave de la Cazadora J en el Lago Valor no había pasado nada más interesante, solo había una interminable sensación de monotonía y aburrimiento, día tras día y después de un igualmente monótono desayuno se dirigió a su laboratorio.

    -Buenos días Gary -lo saludo uno de los investigadores en cuanto entró al lugar.

    -Sí, buenos días -respondió con la mayor cortesía del mundo, aunque él no lo considerase así.

    -¿Y qué hay para hoy? -preguntó sin mucho interés, intuyendo cual sería la respuesta de su colega.

    -Lo usual, datos de una redada en una base del Team Rocket -respondió uno de los investigadores.

    – ¡El Team Rocket, que emoción! -soltó con una falsa emoción

    – ¡Vamos Oak no te quejes tanto! -acotó otro investigador -Ya sabes que sólo son datos de rutina y terminaremos para el almuerzo.

    A últimas fechas el Team Rocket había pasado de una importante organización criminal a sólo a ser una molestia menor. Con las caídas de los Team Aqua, Magma, Galáctico, Plasma y recientemente el fin del Team Flare cualquiera pensaría que el Team Rocket se fortalecería al perder a sus competidores, pero en lugar de eso aquellas experiencias habían fortalecido a las fuerzas de la ley, haciendo cada vez más difícil la tarea de los Rocket.

    Y escuchar sobre el declive de aquellas peligrosas organizaciones era un tema que lo molestaba mucho, ya que aunque las autoridades jamás lo decían para poder ponerse la medalla, él sabía que todas ellas tenían algo en común: Ash Ketchum.

    Quien iba a pensar que el entrenador más hiperactivo, tonto y despistado de todo el mundo ahora era el mayor orgullo de Pueblo Paleta. A pesar de que aún no había logrado conquistar una Liga Pokémon oficial, en todas sus participaciones siempre estaba entre los 16 mejores lugares, y actualmente era el Subcampeón de Kalos. Eso sin contar que su amigo había ido a lugares impresionantes e incluso conocido a los más raros pokémon legendarios.

    Y la mejor parte de todas era que de alguna manera su atolondrado amigo siempre se las ingeniaba para viajar en compañía de alguna chica preciosa.

    «¡¡¡Maldito Ash suertudo!!! ¡¿Cómo demonios lo hace?!» pensó mientras reflexionaba en algo que vez años atrás hubiera considerado ridículo pero ahora no: Estaba celoso de Ash Ketchum.

    «Terminemos con esto rápido» pensó Gary para sí y volver al trabajo, ya no quería pensar en lo afortunado que era su amigo de la infancia.

    Después de pasar un largo rato revisando un montón de datos poco prometedores, bosquejos de algunos artículos virtuales, planos inconclusos para bases y refugios entre otras cosas.

    – ¡Esto es en serio! Son una basura, solo charlatanes buscando dinero ¡Su gran plan era un tutorial para como piratear películas de estreno, eso sí es caer bajo! -se dijo Gary para sí mismo con fastidio.

    «Si hubiese sabido que esto era todo lo que haría en la investigación pokémon mejor me hubiera quedado como entrenador» pensó con fastidio el castaño.

    En esos días el chico en verdad extrañaba aquella época de juventud donde las batallas y los viajes eran su mundo, pero sobre todo extrañaba a su leal escuadrón de porristas, el cual se disolvió cuando anunció que se volvería investigador.

    «Pero todas eran unas zorras interesadas» pensó al recordar la confesión que sus amadas porristas le hicieron el día de su despedida. La única razón que tenían para acompañarlo fue por orden su abuelo materno, el alcalde de Pueblo Paleta, y no porque creyeran en él.

    El chico se encontraba sólo en su sección del laboratorio, se suponía que estaba analizando esos inútiles datos, pero en realidad su mente se encontraba muy muy lejos de ahí.

    Él se encontraba en su casa en Kanto y subió lentamente a su habitación, para llevarse la sorpresa de que una hermosa chica de cabello y ojos color zafiro lo esperaba sentada en su cama, se trataba de Dawn, la coordinadora con la que Ash viajó en Sinnoh y a la que él conoció brevemente.

    -Finalmente llegas Gary, yo pensé que tendría que venir mañana, pero me alegra mucho que al fin estés aquí, ya que hay algo que siempre quise decirte: ¡Tú me gustas!

    El quedó bastante sorprendido por la revelación de Dawn, y la chica lo notó poniendo una expresión triste.

    -Parece que tú no me correspondes ¿Verdad?

    -No es eso Dawn, sólo es que no lo puedo creer, tu eres una hermosa coordinadora y yo… además creí que tú y Ash… -intentó decir, pero fue interrumpido por la fuerte y dulce risa de la chica.

    – ¿En serio? ¿Ash y yo? Ni pensarlo, el solo es mi amigo. Pero que chica en su sano juicio elegiría a un tonto sin modales y que no tiene nada más que batallas Pokémon en la cabeza, cuando tiene a su lado a un guapo investigador que si sabe tratar a una mujer como se lo merece.

    -Pero como veo que no me crees, necesitaré demostrártelo -comento al ver mi expresión de absoluta incredulidad y sin tardanza se acostó en la cama y levantó sus preciosas piernas dejándome ver sus pantis de color blanco.

    No podía creer lo que pasaba y menos aun cuando ella comenzó a quitarse la prenda dejando al descubierto su depilada parte intima, ella tenía un suave rubor en sus mejillas y me sonreía seductoramente.

    -Soy virgen Gary, y tú eres la única persona que quiero que me haga dejar de serlo -dicho eso se volteó y se puso en 4 patas sobre la cama dejando su bien formado trasero a la vista del investigador, sin duda ese era el mejor atributo de la chica y ella lo sabía muy bien porque no dejaba de sonreír mientras se daba algunas nalgadas, al mismo tiempo que alzaba su falda para que el pudiera ver su ano.

    -Elige el que más te agrade, aunque pensándolo mejor solo elige con el que quieras empezar primero, porque los 2 te pertenecen sólo a ti.

    Gary ya no pudo seguir conteniéndose y rápidamente desabrochó su pantalón dejando libre su pene, el cual ya estaba erecto por la hermosa vista frente a sus ojos, al verlo ella abrió la boca al parecer sorprendida de su tamaño pero volvió a sonreír, mientras él se acercaba a su coño para tomar su virginidad fue cuando la puerta se abrió…

    – ¡¡¡Dawn, eres una maldita zorra, mentirosa y traicionera!!! ¡¡¡Dijimos que lo haríamos todas juntas!!! -replicaron 4 voces femeninas y al voltear en esa dirección Gary no creía lo que veía, ya que se trataban de Misty, May, Iris y Serena. Las 4 hermosas chicas estaban completamente desnudas y a punto de matar a su amante cuando el decidió intervenir.

    -Tranquilas chicas, hay suficiente Gary Oak para todas, solo esperen su turno y las complaceré a las 5 -exclamó con suficiencia.

    Sí sólo con ver el coño de Dawn ya se sentía en las nubes el ver cómo esas 4 preciosas chicas, completamente desnudas, le sonreían al parecer complacidas con su declaración sin duda se sintió como si fuera el propio Arceus.

    Ellas se acercaron con lentitud y de alguna manera los 6 estaban en la cama, Dawn estaba montando su pene, mientras que Misty estaba de rodillas lamiendo el coño de la coordinadora de Sinnoh y su pene al mismo tiempo, Iris estaba sentada sobre su abdomen mientras besaba a Dawn y dándole una vista privilegiada de su bien formado trasero, por su parte May y Serena estaban acostadas a su lado besando sus labios por turnos y presumiendo de sus bien desarrollados y suculentos pechos antes de ponerlos sobre su rostro.

    Aquella era una orgía en todo el sentido de la palabra y en donde él era el actor principal, fue entonces…

    Cuando uno de los supervisores sacudió su hombro con fuerza para devolverlo a su triste realidad.

    -Escúchame muy bien chico, no porque seas el nieto del Profesor Oak significa que tendremos consideraciones especiales contigo, concéntrate en el trabajo o te despediremos ¿De acuerdo?

    -Si, señor -contestó el chico con desilusión y así fue como regreso a su aburrida rutina.

    -Ni siquiera sé porque me tomo la molestia de salvar estos archivos, solo deben de ser más tonterías como discursos grabados o inútiles bases de datos. Pero como seguramente serán una mierda al igual que todo en este trabajo lo haré, solo porque el proceso de desencriptar es lo más divertido que puedo hacer aquí -comentó irritado el joven investigador.

    Después de unas 4 horas el joven Oak finalmente pudo deshacer la seguridad de los archivos, la cual era muy superior a la de otros archivos del Team Rocket, al principio Gary solo encuentro algunas fotos de apariencia simple pero que guardaban un carácter oculto y al combinar esos carácteres obtuvo la clave para abrir la única carpeta a la que no había podido acceder.

    En ella se mostraba una serie de vídeos y planos para un proyecto denominado como «Control Maestro», el cual estaba basado en un fallido intento de control mental realizado por una unidad de élite del Team Rocket en una isla del Archipiélago Naranja hace unos 5 años.

    Según con aquellos documentos y después de algunos años de investigación finalmente se pudo crear un prototipo funcional que era capaz de controlar en su totalidad a varios pokémon al mismo tiempo, inclusive a los del tipo Fantasma y Siniestro, en esa carpeta también encontró varias investigaciones y artículos referentes a la complejidad de la mente de los pokémon del tipo Psíquico.

    Junto con todos esos archivos también se encontraba el reporte de una investigación realizada por varios investigadores de Kalos después de una serie de extraños incidentes con algunos Malamar salvajes, que finalmente fue capturados y usados para investigar, en la cuál de manera experimental se registró y evaluó la resistencia que la mente humana podía tener ante la influencia de los ataques de pokémon psíquicos.

    Cómo resultado se obtuvo que la resistencia de una persona era muy variable de un individuo a otro, pero que de manera general las personas eran susceptibles ante ese tipo de ataques y una vez bajo su efecto sólo fuertes factores del tipo sentimental o emocional eran capaces de romper dicha influencia.

    También se llegó a la conclusión de que en todo el mundo existía una mínima cantidad de personas, generalmente entrenadores que se especializaban en los pokémon tipo Psíquico, Fantasma o Siniestro, que tras varios años de duro entrenamiento habían sido capaces de desarrollar un nivel de resistencia ante esos ataques muy similar a la presente en pokémon del tipo Fantasma o Siniestro.

    Cuando Gary leyó esa investigación pudo atar los cabos sueltos, porque aquella información tenía una seguridad mucho mayor que los demás archivos. El Team Rocket sabía que podía usar ese dispositivo para controlar a varios pokémon e incluso a sus entrenadores a la vez y usarlos como reclutas para cumplir sus objetivos: ¡Sin duda este era un descubrimiento monumental! El investigador de Kanto se levantó de su lugar con la intención de reportárselo a sus superiores, pero algo lo detuvo.

    El recuerdo de su sueño y la fantasía sexual que tuvo hace unas horas con las ex-compañeras de Ash volvió a su mente con mayor nitidez que antes y una sonrisa triunfante se formó en su rostro mientras guardaba aquella información en su memoria personal y eliminaba todo rastro de su existencia en la base de datos del Laboratorio.

    Para su buena suerte en aquellos archivos también se encontraba la ubicación de dicho prototipo y el modo de usarlo.

    El chico no pudo ocultar su alegría, ya que pronto su mayor fantasía dejaría de serlo para convertirse en una excitante realidad.

    Continuará…

  • Me enamoré de un hombre en Madrid (V)

    Me enamoré de un hombre en Madrid (V)

    Iker me habia pedido matrimonio, yo le acepte de una, sin pensar bien la decisión que estaba tomando. Al cabo de los días y en frio reflexione bien la situación y entendí que era lo que había que hacer. Por lo que me apenas llegué de la universidad, fui a donde Iker le di un beso y le propuse que en un mes mas nos casaramos.

    Viaje a Chile a lo días de confirmar la fecha a hablar con papá. Le conte que me había conocidoo a un hombre y que me había enamorado de él. Mi padre, al que consideraba un machista conservador, fue bastante comprensivo con la situación y acepto mi matrimonio con un hombre. Volví a España acompañado por papá, quien iba entusiasmado con que Iñaki se volvía en su nito. Ya me había estado pidiendo nietos, por lo que iba feliz a aceptar a Iñaki como mi hijo y parte de su familia.

    La ceremonía fue mas bien pequeña, acompañado de un grupo pequeño y de confianza, compuestos por amigos, compañeros de unversidad en mi caso y del trabajo en el de Iker, mi padre (de parte de Iker no había familia por lo que nadie asistió) y por su puesto nuestro hijo Iñaki que ya había establecido una excelente relación con mi papá. Como la relación entre mi papá y mi hijo eran excelente, este nos ofreció que nos podía cuidarlo para ir de luna de miel, Iker no le agradeció pero le dijo que no había considerado, por cosa de tiempo de parte de ambos, la luna de miel. Si le pidió que cuidara al niño, ya que pensabamos ir a la noche a un hotel de lujo ubicado en pleno Salamanca a pasar la noche de bodas.

    La fiesta, que mmas bien fue una pequeña recepción, no fue muy larga y se hizo en el salón de eventos con el que contaba el piso en el que viviamos. Partimos temprano al hotel, antes de eso decidimos pasar por unas cosas para la noche. Al llegar al hotel nos condujeron hacía la suit que habíamos reservado, la que contaba con una terraza con una bañera, a la que apenas se fue el muchacho que nos guío, nos metimos completamente desnudos a beber una copa de espumante que nos había dejado el hotel como regalo por nuestra noche de bodas.

    En nuestra estadía en la bañera, los besos y los abrazos, tocaciones y manoseos abundaron. Salimos de la bañera y tiramos a la cama y comenzamos a comer unos chocolates y una fresas que habiamos llevado. Entre besos y los bocados, el romantisimos y erotismo iban aumentando hasta llegar el momento donde no aguante mas y me lance sobre él y comencé a comermelo a besos. Recorí todo su cuerpo con mis labios, centimetro a centimetro lo besé para luego incorporarme él, diciendolé que era lo mejor que me había pasado. Él me pidio que lo esperara y se levanó, para luego volver con una lata de crema batida agitandola con una cara de picardía. Me pregunto si quería mi dulce con crema o sin crema, a lo que yo le respondí con la mayor crema posible. Se unto la punta de la tula con crema y me dijo que fuera a gozar de mi pedazo de bocado. Corrí y lo meti en mi boca, con lo que gustaba la pija de mi ahora esposo, gozaba con sentir su liquido pre-seminal medio salado con lo dulce de la crema dandolé un sabor propio de cualquier manjar de lujo.

    Luego de eso, me reicorporé con él y mientras lo besaba caminamos a la cama. Iker se desliza por mi cuerpo hasta llegar a mi pija y le unta esta vez a ella crema, la mete a su boca y comienza el placer para mí. Luego de un rato busca mi ano y comienza a escarbarlo con su lengua, dejandolo bien lubricado con la saliva de su boca que estaba jugando con mi ano. Despues de un rato me levanta y el se estira en la cama, yo tomó un poco de lubricante y se lo exparso por la tula y la acomodo bien para introducirla casi por entera en mi ano. A esas alturas de la vida el ser penetrado ya no causaba dolor, y la molestia inicial pasa casi al instante a un segundo plano con el placer que comienza el cosquille del juego de la pija con la prostata. Cabalgo un buen rato en la pichula de Iker, estrecho sus manos con la mía y nos besamos. El Jadeo de Iker se confuende con el mío y pronto ambos comenzamos a gemir de placer. Ambos viviamos el momento con una delicadeza que hiciera un moomento unico esa noche. Pronto Iker me pide cambiar de postura por lo que ambos nos pusimos en pies, yo busque un plugh anal que embarre con lubricante y se lo introduje en su ano. Con su ano acupado, yo me estiré en la cama de espalda y tome mis tobillo y expuse mi ano para que el lo clabara con esa verga gorda y delicosa que tenía.

    Comenzó una penetración que cada vez era mas acelerada. Ambos no solo gemiamos, si no que gritabamos de placer. Yo me sentía en las nubes y mi esposo me hacía saber con sus gemidos que el igual se sentía en el cielo. Iker toma mi pichula y la masturba, juega con ella haciendo que el placer que sentía fuese mayor. Camibamos de postura nuevamente, esta vez estoy de rodillas con mi culo hacia tras, con mis manos me firmo del respaldo de la cama, mientras mi esposo me folla. Esta vez es con desenfreno, yo le grito que siga, que quiero ser de el para siempre. Estamos en esa cuando siento que tres chorros suben por mis entraña, mientras él pega un grito que estremese toda la habitación. Nos besamos, caimos en la cama exausto y con nuestros cuerpos mojados por la transpiración. Besos y Caricias mutuas coronan la escena.

    Nos metimos a la bañera nuevamente, ahora con nuestros cuerpos mojados de transpiracion y con resto de semen en ellos. Besos y abrazos y mas besos y mas abrazos. Iker se levanta, se saca el plugh que aún tenia en su ano, busca mi tula que en ese momento esta a full y se sienta en ella. Comienza una balgata encima de mi pija ala interior de la bañera, la que con el sonido del movimiento del agua hace aún mas existante el momento, Asi estamos, el cabalga en mi pija, nuestras manos estrechadas, besandonos. nos nomemos de pie. Iker se arrodila en el canto de la bañera y me expone su culito, se lo beso y le meto mi lengua para despues introdicirle mi verga. Comenzamos una penetración de manera desenfrenada, Iker no gime sino que grita de placer, mientras yo acelero con todo mis movimientos pubicos hasta no poder aguantar mas e irme, dejandolo totalmente preñado.

    Asi fue nuestra noche de boda, una noche de pasión por completo y amor que quedo en nuestra memoria. A la mañana siguiente me despertó con besos, había pedido el desayuno que venía acompañado de un bello ramo de rosas de un rojo intenso. Nos besamos y acariciamos, nuevamente nuestras pijas esta encendidas por lo que voy hcia la de él y la intrusco y comienzo a succionarsela hasta que llena mi boca de su leche caliente, mientras tanto Iker está con un vibrador jugando en mi ano para luego y de puro placer que me genera su juego, me voy sin necesidad de tocar mi verga. Nos volvemos a besar, miramos la hora y como es temprano, seguimos con nuestra seción de sexo y amor toda la mañana. Tomamos el desayuno pedido por Iker, para luego ponerle a disposición mi oyito a Iker para que este me penetre con todo. Sentir la verga de mi esposo en mi culo me hace sentir como si estuviese flotando y recibir su leche dejandomé preñadito. Nuestros cuerpos ya exausto caen la cama, solo nos quedan fuerzas para besos y caricias, asi estamos el resto de la mañana descanzando y solo viviendo el momento los dos.

    A eso del medio día nos duchamos, nos vestimos y nos vamos a nuestra casa, donde nuestro hijo esta siendo cuidad por mi padre. Me interesa compartir un tiempo con mi papá, ya que él se va al otro día de vuelta a Chile. Ya en la casa en un momento llega Jordi, un abogado que había llamado Iker para comenzar el tramite de adopción por parte mía de Iñaki. Lloro de la emosion cuando Iker me lo cuenta, le agradezco y lo beso, tomo a Iñaki en brazos y le digo que pronto seré su padre. Mi papá feliz con la noticia al día siguiente toma el avión que lo lleva de vuelta a Chile y yo me quedo en mi casa con mi marido y con mi hijo.

    Continuará…

  • Postre inesperado

    Postre inesperado

    Les contaré lo que pasó luego de la cena de fin de año que organizamos con ex compañeros de facultad, menos mal nadie se ha dado por enterado sobre lo que aconteció luego de eso, caso contrario ya me habrían preguntado.

    Organizamos una cena entre ex compañeros de la carrera en un restaurante ubicado en un conocido centro comercial, pasamos 2 semanas entre juntar la plata y pagar por el lugar, obviamente los que irían con su familia pagarían un poco más, como ya cubrimos los gastos y algunos compañeros iban suspendiendo nos decidimos a invitar a ex profesores, entre ellos el profe más querido por todos, el que siempre ayudaba en los exámenes, el profe Antonio, corpulento, canas blancas, barba, de 62 años y siempre jovial con todos.

    Con Vale decidimos hacerle sentar en nuestra mesa, él estaba más que feliz por la invitación, hacía tiempo que no salía nos comentó, recordaba picardías que hicimos en la facultad, nos matábamos de risa, él siempre me tentaba por un compañero que supuestamente me gustaba, era mentira, nunca me gustó, es más, lo había rechazado un par de veces en realidad, pobrecito mi ex compañero, se enojó mucho y ya no me saludó desde que pasó eso, le comenté al profe.

    La noche iba normal, pasado las 00 h mis ex compañeros fueron retirándose paulatinamente, hasta quedar solo Vale, el profe y yo, se ofrecieron a acercarlo al profe, pero les dije que yo me encargaría, aunque me tomé mucho alcohol, aún podía conducir y su casa está por el camino a casa.

    Charlando y con los tragos encima el profesor encara a Valeria, había sido que ella le andaba detrás a él en época de facultad, me quedé sorprendida, siempre creí que él le acercaba nomás a su casa a la salida por amabilidad, hablaban sobre eso delante de mi sin ningún tipo de vergüenza, yo calladita porque me estaba gustando la conversación…en eso Valeria se despide y nos deja, entonces le digo al profesor para irnos ya, nos levantamos, fuimos hasta mi vehículo, lo alcé, yo misma recuerdo por partes esa noche, estaba mareada, por el camino él empieza a llorar, «qué pasa Profe» le pregunté, me dijo que quedó viudo el año pasado y solo recordaba a su esposa, le agarré de la mano para consolarlo, paré el auto y lo abracé, me agarró fuerte contra él y seguro por los tragos y demás me decía ”gracias mientras me besaba el cuello», se me erizaba la piel, también por los tragos supongo, mis manos fueron buscando su entrepierna por costumbre más bien creo y disimuladamente le rozaba encima al abrazarlo, enseguida noté que se estaba poniendo erecto y él se estaba por dormir, no sé realmente qué pasó exactamente, pero por partes recuerdo que lo acosté, me abría las piernas para chuparme la vagina, sentía que me penetraba y yo gimiendo diciendo «más adentro profe, quiero aprobar», sin darme cuenta casi de lo que había hecho, llegó la mañana, desperté montada sobre él, su pene aún estaba clavado en mi vagina y estaba llena de semen, me sorprendí y me salí rápido, no podía creer lo que hice, encima en mi propia casa le llevé, él seguía dormido, yo me duché, me tomé la píldora con el desayuno, era obvio que se vino adentro, luego fui a mirarlo de vuelta, más calmada y viendo el buen pedazo de pene que me entró, dejé mi tasa a un lado y me acerqué para chuparlo, despertó, ni sabía dónde estaba, se encontró desnudo y conmigo chupándole el pene, «no hagas eso qué pasó?!» me preguntó sorprendido, «tranquilo profe, tuvimos relaciones sexuales» le contesté, quiso empujarme de su pene, pero se dejó chupar después y al estar bien dura fuí subiendo abriendo mis piernas y lo metí lentamente, puso sus manos sobre mis pechos y me cogió de vuelta, esta vez conscientes de lo que hacíamos, me acariciaba los muslos, me apretaba las nalgas mientras me penetraba «y la protección?» preguntó, «profe, anoche ya me llenaste de semen, creo que podemos obviar la protección», al decir eso me salgo y me pongo de perrito, él con gusto me agarra de la cintura y me la hunde repetidas veces hasta que se viene sobre mi espalda, luego vuelve a meterla y me hace terminar, guau!, terminé rico, tremendo orgasmos ando teniendo cada vez que estoy con alguien, me da por querer gritar últimamente, me encanta.

    Luego de eso nos quedamos acostados un rato, se levantó y me pidió disculpas «cualquier consecuencia asumiré responsabilidad» me dijo, «profe, no soy una nenita, no me voy a embarazar» le contesté.

    Así, sin ducharse se vistió apurado y salió sigilosamente de mi casa, obvio que si mis vecinos lo ven no pensarán nada malo, pensarán qué es algún tío o algo así.

    No sé ustedes, pero me convertí en una puta que quiere y sabe coger bien, sin imaginar y con pocos años de experiencia tengo más cancha de las que empezaron temprano a follar, en estos 4 años me habré acostado con casi 100 hombres, pero debo ser más precavida, si bien me cuido, a veces no, por suerte mis análisis salen bien, estoy sana y lo que más me gusta es que nadie sabe se mis andanzas, estoy segura que el profesor me volverá a buscar, así como lo hacen todos los que estuvieron conmigo.

  • Citlalli la hermana de mi comadre

    Citlalli la hermana de mi comadre

    Ese día ella se veía magnifica, su minifalda mostraba más arriba de su muslo que, aunque trataba de disimularlo no podía evitar mírala de pies a cabeza.

    Citlalli es hermana de mi comadre y es mayor que ella, pero durante muchos años jamás la vi tan atractiva como ese día, se le veían unas tetas riquísimas marcadas en su blusa azul entallada, y sus zapatos abiertos, no podía controlar mi erección.

    Bien, la fiesta transcurría normal, baile, música, bebidas y yo sacaba a bailar a Citlalli cada que podía, solo para ver de cerca su rico cuerpo.

    Finalmente, la noche llego, la mayoría de los invitados estaba ya en estado de zombi, entre el baile y la bebida ya todos estaban en su mundo, pero yo estaba esperando la forma de quedarme a solas ya sea con mi comadre o su hermana.

    C: ¿Puedo entrar a tu baño?

    L: Claro nena, ¡por aquí!

    Citlalli quería ir al baño y la guie al baño de visitas, aquel que estaba lejos del ruido y de la gente, ella agradecida y coqueta me besó la mejilla, yo sabía que ella ya le había bajado el novio unas cuantas veces a sus amigas e incluso a su hermana, yo creo que ese motivo fue el que me tenía idiota y queriendo meterle mi verga a esa rica güera!

    Por mi cabeza pasaban muchas ideas, al ver que todos estaban en su mundo y nadie se percataba de mi ausencia decidí llevar a cabo algo arriesgado, pero que a la postre me ayudó esa noche.

    Cerré el cuarto con seguro y espere a que ella saliera del baño, pero la espere ¡desnudo!, así es, me quite toda la ropa y mis 21 cm estaban endurecidos esperando a que Citlalli saliera del baño.

    C: ¡Dios!!! Porque estas desnudo???

    L: ¿Qué? ¿No te gusta lo que ves?

    C: Luis, vístete, ¡no te pases!

    L: ¡Habías visto una verga tan dura como la mía!

    C: ¡Basta! Si es broma ya párala, ¡aquí están todos!

    L: ¡No se darán cuenta de nada!

    C: Ya párale a tu fiesta, ¡vístete cabrón!!

    L: ¿Segura? no quieres ver lo que puedo hacer con este amigo!

    Me acerqué a ella pegándola en la pared del cuarto, ella cerraba los ojos y me trataba de empujar, ¡yo tomaba sus manos con fuerza y las dirigía a mi verga!

    L: ¡Acarícialo, toca, así me pusiste!!

    C: ¡Dios, basta!

    L: ¡Desde hace rato me tienes excitado, no me puedes dejar así!

    C: ¿En serio yo te puse así?

    L: Si, eres una mala amiga, vaya que excitarme y dejarme lleno de leche, ¡que nena más mala!

    C: Dios, es grande y dura, pero no, ¡déjame ir!

    L: ¿Segura? No quieres sentir un rico orgasmo, ¡nadie escuchar ni nos buscaran!

    C: ¡Dios! ¡Pero Lety es mi amiga!

    L: Y mi esposa, pero ella no se enterará, déjate llevar, ¡sé que lo quieres también!!

    Nos empezamos a besar como locos, mis manos agarraban su par de ricas piernas, bajaba a besarle su cuello mientras ella apretaba mi verga la cual ya sacaba líquido pre seminal de lo excitado que estaba.

    Le quité su blusa para ver unas tetas ricas, paradas y de un pezón claro y hermoso. Las devoraba con fragilidad mientras mis manos debajo de su falda quitaban su rico cachetero que ya estaba húmedo por su excitación.

    La puse de rodillas y ella sin más preámbulos comenzó a lamer mi dura verga, lo hacía suave, su rica lengua bajaba y subía por todo mi tronco, succionaba mis ¡bolas y luego se clavaba dando lengüetazos sabrosos a la cabeza de mi verga!

    L: ¡Ah, dios que rico lo mamas!

    C: ¡Esta sabrosa!!

    L: ¡Lo ves, sabía que no te ibas a resistir!!

    C: Es que siempre me has gustado, además sé que eres un buen amante, ¡todo un semental!!

    L: Jajá, ¡favor que me haces, pero hoy te lo demostrare!!

    La música afuera era un buen aliado para tener a Citlalli devorando mi verga, la tomaba de su cabeza y le hundía mis 21 cm hasta su garganta, luego tomándola de sus orejas la follaba fuerte y suave al mismo tiempo, ¡ver como escurría su saliva y como hacía gestos de ahogarse me excitaba más y más!

    ¡La lleve a la cama y le abrí las piernas para ver una vagina húmeda que inmediatamente empecé a probar con mi lengua, le apretaba sus pezones a tiempo que mis dientes juagan su clítoris, ella gemía rico, y movía su pelvis, yo enrolle mi lengua y la meta con velocidad para después succionar su rico fluido vaginal!!

    C: ¡Ah, Luis, así, dios!

    L: ¡Que rica vagina nena!

    C: ¡Ah, me haces gozar, si, así!!

    L: ¡Eso, pide más, pídeme más!

    C: ¡Ya métemela wey, ya déjame caer tu verga dura!

    L: ¡Me gusta tu vulgaridad, como gustes perra!!

    La deje acostada y le levanté las piernas para empezar a empujarle mi verga, comencé suave mientras le mordía los dedos de los pies, para después dejarla en forma de letra L y moverme fuerte para estrujarla con todo!

    C: ¡Ah, así, ah!

    L: ¡Citlalli, aprietas rico, uf!

    C: ¡Más, así, ah!

    L: ¡Gimes sabroso, uf!

    Ahora me encontraba en misionero, mis movimientos eran suaves. Ella se movía también y la combinación era perfecta, su estrecha vagina apretaba fenomenal mi verga, nos olvidamos de todo, nos olvidamos de mi mujer, su novio y su hermana y solo nos dedicamos a gozar el momento.

    Me acosté en la cama y la güera subió a cabalgar, se movía maravilloso, se impulsaba con mis piernas para dejarse caer, ¡para luego como licuadora mover sus ricas nalgas y tragarse mis 21 cm de duro palo!!

    L. Ah, así, que rico te mueves, ah!

    C: ¡Ah, papi, que dura, ah!

    L: ¿Te gusta? ¿Te gusta mi verga?

    C: Me encanta, uf, ¡coges riquísimo!!

    La hermana de mi comadre y amiga de mi mujer, cogía riquísimo, sabía como mover su cadera y cómo hacer que mi verga lo rozara todo pro dentro, ¡era una rica maniaca sexual!

    Nos acomodamos en la pose de “cucharita”, así me encantaba subirle su falda a su cintura para penetrarla fuerte, ¡ella doblaba un poco su pierna para dejarme entrar mejor y mientras la estrujaba rico le hablaba al odio!

    L: Dicen que te cogías al novio de tu hermana, ¿es verdad?

    C: Ah, sí, pero no cogía, ¡así como tú!

    L: Jajá, uf, ¡que rica!

    C: También hace años, uf, me comí a un novio de tu mujer, ¡ella se enteró y lo voto!

    L: Imagínate que hará conmigo, ¡jajá!

    C: Tu eres diferente, ah, aunque nos cachara ahorita, seguirías con ella, ¡ah!

    L. Uf, y porque lo dices?

    C: ¡Sé que te cogiste a mi hermana, además sé que te parchas con Paula y Valeria, eres un patán, pero un patán que coge rico, ah!

    L: Ah, me pones a mil, toma perra, ¡toma la verga de un patán!

    ¡La puse boca abajo y apoyándome de la cabecera ale empujaba con fuerza mi dura verga!

    La güera movía rico su pelvis, me encantaba apretarle sus duras nalgas y arañarle las piernas, estaba haciendo mi perra a la amiga de mi mujer, de hecho, creo que era una de sus mejore s migas, ¡pero ahora también sería mi perra!

    C: ¡Que rico, ah!

    L. Muévete, muévete más!

    C: Ah, ¿así?

    L: ¡Si, uf, que rico lo haces, ah!

    C: ¡Ah, dios, que rico, mmm, ah!!!

    La puse en cuatro y la penetré con fuerza, parecía un loco sexual, ¡el ruido de sus nalgas chocando con mi pelvis me ponía más loco!

    L. AH, toma, toma!

    C: Si, ah, me sacas la comida, ¡ah!

    L: ¡Ah, jajá, si, toma, toma!!

    C: ¡Ah, dios, que rico, eres el mejor!!

    Seguí embistiéndola con fuerza, ambos gritábamos, sabíamos que pronto terminaríamos, le apretaba su clítoris para aumentar su placer, ¡me empujaba duro jalándole su cabello rubio hasta que finalmente con un grito de placer ambos nos venimos juntos!

    C: ¡Dios, así rey, dame tu semen, ah!

    L: ¡Toma, uf, toma todo!!!

    La llene de semen, inmediatamente aun agitado me vestí y le pedio hiciera lo mismo, ella aun con el orgasmo se vistió y se metió nuevamente al baño, la deje ahí y regrese a la fiesta, donde por fortuna nadie notó nuestra ausencia.

    Ella regreso más relajada, continuamos en la fiesta, pero de vez en cuando nos lanzábamos miradas picaras.

    Citlalli y yo cogimos un par de veces más, me estaba haciendo adicto a ella, pero esas historias se las contaré después.

  • Primer encuentro con mi suegra

    Primer encuentro con mi suegra

    Todo comenzó de una forma espontánea, el sábado por la tarde en casa de mis suegros. Yo me llamo Daniel, soy un hombre de 32 años, casado con una mujer de mi edad, dos hijos, uno de 5 y otro de 3 años. Mi suegro Pablo un señor joven de 55 años y mi suegra Mary una mujer radiante de 50 años, morena clara, delgada, pechos normales y un trasero también normal, de carácter alegre y un poco burlona.

    Yo tengo una empresa de mantenimiento, realizamos trabajos de todo tipo, instalaciones, remodelaciones tanto a hogares como a empresas, así que conozco bastante en cuestiones de aires acondicionados, electricidad y diferentes trabajos en general.

    La semana pasada mi suegro me comentó que los aires de su casa necesitaban su debida limpieza a lo que accedí y le dije ‘el sábado los limpiamos no se preocupe’. Cada año realizamos este trabajo y él siempre me ayuda, esta vez no fue la excepción, mi esposa se llevó a los niños a una fiesta de cumpleaños por lo que nos quedamos solos en casa mi suegro, mi suegra y yo.

    Nunca me imaginé lo que esa tarde sucedería, jamás pasó por mi mente involucrarme en algo así, pero seré sincero que siempre miraba con cierto morbo a mi suegra ya que a veces se da la oportunidad de observarla en shorts o falda y hasta ahí.

    Mi suegro y yo estábamos trabajando, limpiamos el aire de la sala, el de la recamara de ellos y el del cuarto de visitas, mientras mi suegra se encontraba tomando su siesta de todas las tardes. Una vez que terminamos a mi suegro se lo ocurrió ir a comprar unas cervezas y algo para botanear como ceviche o algo así, mientras yo recogía la herramienta y probaba que los aires funcionaran correctamente, probé todos menos el de la recámara de mi suegra porque ella estaba durmiendo ahí, así que me senté en la sala, encendí la televisión y a los pocos minutos salió mi suegra y así fue como pasó:

    Suegra: Que pasa Dani, te dejaron solo? Y Pablo?

    Yo: Así es suegrita me dejaron solo jejeje, don Pablo fue a comprar unas cervezas y algo de botanear, que no tardaba.

    Suegra: Cree que me hace tonta, si bien sé que le coquetea a la mujer del súper ya lo he visto! Y ya acabaron?

    Yo: jajajaja no pues no se jajajaja, si ya acabamos solo me falta probar el de usted

    Suegra: pues, falta de confianza! Desde cuando lo hubieras dicho.

    Yo: jajajaja el aire le decía yo ehh, jajaja usted estaba durmiendo y no quise asustarla o despertarla.

    Suegra: para nada, al contrario lo hubieras encendido para haber dormido más a gusto!

    Nos adentramos a su habitación con la intención de encenderle el aire, mientras ella llevaba unas frutas y jugo para ponerse cómoda y ver la tv en la cama, encendí el aparato y el cuarto se puso helado en un instante:

    Suegra: mmmm que rico, así me gusta que esté la recámara helada para poder quitarme la ropa y sentir las sabanas frías…

    Yo: mmm que bien pues la dejo entonces para que se ponga cómoda y disfrute!

    Suegra: bueno gracias, pero no es necesario que te vayas Dani

    Yo: no, pero pues para que tenga privacidad y se quite la ropa con confianza jeje

    Suegra: aahh ok, yo pensé que querías ver…

    Yo: uff, qué más quisiera, pero pues…

    Suegra: en seriooo??? Pero soy tu suegra!!! Estoy más vieja que tú, fea y arrugada como vas a querer ver semejante cosa?? Te daría asco!

    Yo: asco por qué? Es mi suegra pero no deja de ser mujer y yo un hombre así que el hecho de que estemos con esta platica no puedo evitar sentirme excitado, sé que es mayor que yo, pero déjese de tonterías porque no es fea ni arrugada al contrario esta guapísima y en buena edad para disfrutar…

    Suegra: a poco no te daría asco estar con una mujer como yo?

    Yo: para nada, al contrario, sería un privilegio

    Suegra: ni aunque sea tu suegra??

    Yo: ni aunque fuera mi sueg…

    En eso surgió un beso en la boca, apasionado, acompañado de abrazos, no me atrevía a tocarle nada solo la espalda, hasta que me tocó el pene y entonces me olvidé de parentescos y remordimientos, le agarre las nalgas y solo dio un gemido, luego le besaba los pechos, cabe señalar que ella traía una bata sin sostén y solo un calzón cachetero debajo, le metí la mano a la vagina y oh sorpresa!! Una cosa tan suavecita, depilada completamente, parecía que le palpitaba, estaba mojada exageradamente, comencé a frotarle con mi mano, le metí un dedo en la vagina, en eso me saca la mano de su calzón, me desabrocha el pantalón saca mi pene se pone de rodillas y me hace el sexo oral más rico que me han hecho en toda mi vida!!!

    Me propuse a recostarla en la cama para yo poder darle placer, ya sea hacerle oral o penetrarla pero no me dejó, me dijo ‘ahorita no tenemos mucho tiempo ya habrá tiempo que lo hagamos bien, esta vez tu relájate y disfruta que es mi pago por tus servicios’ y así siguió con el sexo oral hasta que me hizo terminar en su boca, wao no tengo palabras para describir la sensación de ese momento, sentí como mis piernas me temblaban y un escalofrío de placer recorría todo mi cuerpo y conforme terminaba de eyacular en su boca sentía como se tragaba mis espermas y al mismo tiempo seguía succionando mi pene de una manera tan perfecta, rica y maravillosa, no hizo gesto de nada, se los comió como si fuera su postre favorito.

    Y este fue el primer encuentro sexual que tuve con mi suegra, en el siguiente relato les diré como fueron los siguientes encuentros, sus fantasías, sus secretos, su forma de coger, el sabor de su cuerpo y muchas cosas más…

  • Me vine en la tanga de mi suegra

    Me vine en la tanga de mi suegra

    Me gustaría contarles esto que me pasó.

    Soy joven, 25 años, blanco, ojos verdes, cabello castaño, buen cuerpo y una verga grande, no es por presumir o mentir pero de verdad es grande y gruesa.

    Bueno, desde hace un tiempo que leo relatos y leo cómo se echan a las suegras y la verdad que me excita mucho, no sé porque, he estado deseando a mi suegra desde hace semanas, pero no sé cómo acercarme. Ella es de temperamento fuerte, pero se ve que le gusta mucho ser una putita, tiene un culote, unas piernas carnosas y unas tetas bien grandes y ricas, solo de imaginar la se me pone dura.

    Un día ella salió de su casa pues mi novia y yo nos quedamos a dormir en su casa, después de una noche de sexo duro con la suegra en el cuarto de al lado.

    Mi novia se fue a duchar y yo entré al cuarto de mi suegra, le saqué de su cajón unas ricas tangas, estaba lleno de ropa de puta, eso me excitó mucho saber que esa ropa había tocado y apretado ese culo carnoso y redondo.

    Empecé a tocarme y me sentía cada vez más duro, era tan rico, la verdad podía ver a mi suegra mamándome hasta al fondo, tragando mi verga dura, empecé a masturbarme más rápido pensando en cómo sería coger ese culote, ya no aguanté más, esa putita tenía que ser mía, me vine a chorros, era tanta leche que no cabía en su tanga.

    Eso es todo por hoy, espero les guste y ojalá el próximo relato sea de cómo me la cojo.

    Estoy para cualquier persona en el mail [email protected].

  • Sumisión y deseo

    Sumisión y deseo

    Llegó a mi casa a eso de las 8 de la noche. Besito en la boca de saludo, estaba castigado, así que llegamos a la habitación simplemente a hablar. Me preguntó el motivo de mi viaje del día siguiente, tema que le mencioné en la conversación que tuvimos durante el día, pero finalmente decidí no ahondar mucho en el tema.

    Seguidamente empezaron los besos, primero tiernos, pero se iban volviendo cada vez más apasionados.

    El castigo consistía en nada de sexo, la causa del castigo fue alguna frase “odiosa” que dijo y me hizo molestar, por lo cual le anuncié que no habría nada de sexo hasta que yo lo decidiera.

    Todo hacia parte de nuestro juego, que recién empezamos, en el que él es mi amo y yo soy sumisa. Por eso quise cambiar un poco los roles y ser yo quien castigaba.

    Los besos a pesar de que eran tiernos y cuidadosos, cada vez subían más el termómetro.

    Él se sentó al borde de la cama, yo me senté encima de él, emulando un tanto la primera vez que tuvimos sexo. Seguimos besándonos, me daba mordiscos suaves en los labios y con sus manos me agarraba fuerte de la cintura y me pegaba a su cuerpo. Al mismo tiempo trataba de levantar mi camisa, yo no lo permitía, le quitaba la mano y le recordaba su castigo. Así seguimos, un buen rato de apasionados besos y mucho forcejeo tratando de evitar que me quitara la ropa aunque por dentro me moría de ganas por que me la arrancara y me comiera delicioso.

    Entre tanto, logró llegar hasta mis tetas, las cogió sin permiso y las tomó como suyas, yo me quité (siguiendo el juego). Intenté resistirme pero su fuerza pudo más y me subió la camisa, me bajó el brassier y empezó a chuparme las tetas delicioso, como me encanta.

    Después de eso me levantó, yo seguía agarrada a su cuerpo con mis piernas. Nos fuimos hacia nuestro cuarto de juegos, allí se convirtió nuevamente en mi amo, y con fuerza y un tanto de agresividad -deliciosa para mi gusto- forcejeamos un rato mientras trataba de quitarme el pantalón para poder penetrarme.

    Yo no me dejaba, también con fuerza me quitaba, lo aruñaba, me movía y él me agarraba más duro y yo sentía que me explotaba de lo excitaba que estaba. Yo quería que me arrancara el pantalón, que me arrancara los calzones y que me clavara durísimo como siempre lo hace cuando estamos en nuestro cuarto de juegos, pero todo hacia parte de nuestro juego, que los dos disfrutamos locamente.

    Finalmente logró quitarme el pantalón y los calzones, trataba de penetrarme mientras yo muy excitada seguía el juego y trataba de soltarme, hasta que lo conseguí (porque él me lo permitió). Salí corriendo y llegué al baño de mi habitación, me persiguió hasta allí. Cuando salí del baño, seguía dispuesta a jugar, me le acerqué y me senté nuevamente sobre él, esta vez con mi cuquita al aire y notablemente excitada (muy mojada).

    Seguimos besándonos desenfrenadamente y de repente me dijo una frase que aunque estaba muy alejada del juego desenfrenado que veníamos llevando, me arrechó muchísimo, dijo: “ya me arrepentí, ahora solo quiero quererte”.

    Después de eso empezamos a besarnos desenfrenadamente con pasión, mucha pasión. Hicimos el amor como unos desesperados, cuando por fin me penetró, después de tanto juego y antelación, sentí mucho calor, estaba enloquecida y disfrutaba cada embestida. Le pedía más y más, y él complacido me clavaba con todas sus fuerzas mientras nos mirábamos a los ojos y dejábamos entrever las ganas locas que nos teníamos. Me dejé llevar por él y me hizo venir delicioso, como siempre, clavándome con su rica verga. A pesar de que ya me había venido siguió clavándome durísimo y sin tregua, y yo muy arrecha nuevamente por las delicias que me hace sentir su verga cuando la tengo adentro. Me siguió dando así, en misionero, viéndonos a los ojos hasta que los dos llegamos nuevamente y quedamos rendidos y felices.

    Cuando eso pasa siento que todo se detiene y solo quisiera quedarme ahí por siempre, él siempre sabe cómo lograrlo, sabe cómo calcular la intensidad y los movimientos, por eso me vuelve loca, siempre tengo ganas de más.

    Su castigo quedó ahí, aunque él siempre supo que si no hubiéramos hecho el amor, el castigo habría sido para mí.

    I.S.

  • Intercambio de despedida

    Intercambio de despedida

    La relación que estaba empezando con Juan la verdad me tenía muy ilusionada, es por esa razón que hice a un lado ciertas cosas, como las aventuras de sexo casual que estaba acostumbrado a mi vida.

    Cristian, de quien les hablé en un relato anterior, estaba duro y duro, que saliera con él, que, aunque sea una última vez, que, de despedida,  total que acepté y ese viernes un día antes de un viaje familiar, quedó de pasar por mí para ir a un bar al que acostumbrábamos.

    Esperé como a eso de las 12 am, la verdad esperé a que Juan ya no apareciera en línea en el whatsapp y salí a la calle siguiente a mi casa, ahí esperaba Cristian, pero mi sorpresa fue ver que no solo era Cristian, también Max y Sonia, unos amigos suyos con los que ya habíamos salido anteriormente, de hecho, el carro era de ellos, no me molestó, al contrario, sentí que, con eso, me podía deshacer más rápido de Cristian.

    Subí al carro e inmediatamente recibí muchos halagos por mi vestimenta, de hecho, Sonia fue la que más me halago.

    S: ¡Guau!! ¡Te ves espectacular Cindy!

    M: Si, ¡que cuerpazo!!

    CR: Jajá, si, ¡ella está muy sabrosa!!

    C: Jajá, ¿sabrosa? ¡Que lindos son todos!!

    Una licra que parecía rota ya que algunas partes de mis piernas, muslos y de hecho media nalga se me veían, ¡más aparte una blusa café escotadísima que no dejaba mucho a la imaginación y mis botas favoritas, la verdad me encanto ser el centro de su atención!

    Antes de continuar con el relato quiero hablarles un poco de Max y Sonia, ellos son esposos y son swinger, las veces anteriores que los conocí, ellos s eme insinuaron mucho, de hecho en una borrachera, Cristian me confeso que ya había hecho tríos con ellos, que de hecho a Max le encanta ver como se follaba a su mujer y que le habían solicitado un intercambio conmigo, ese día yo me moleste, pero después de tantas cosas por las cuales había pasado, esa idea no me desagrado tanto, ella es morena, más alta que yo, con un cuerpo atlético, piernas torneadas, aunque ni muy nalgona ni chechona, todo lo contrario a mí y Max, él es alto, color blanco, cabello corto tipo militar, bien parecido y de buen cuerpo, según Cristian, él estaba pendejo por mi desde que me conoció, pero bueno, solo quise contar esto, para que sepan o entendieran la intención de los tres!

    El ambiente era muy padre, botella y baile, bailaba con los tres, con Max, con Cris y con Sonia, ella muy vivaracha me toqueteaba, yo lo permití, total, sabía que no los volvería a ver, Max en cambio no dejaba de mirarme, con un deseo carnal que ni él podía controlarlo y Cristian como de costumbre tomaba y me manoseaba, pero, en fin, ¡la intención de aquellos esposos me excitaba y yo me dejaba querer por los tres!

    La noche llego y Cristian me insistía en que tuviéramos sexo, la verdad yo no quería ya que quería serle fiel a Juan, pero la situación, el ver a Max y Sonia dándose una rica agasajada, ¡pues termine aceptando su propuesta!

    CR: Vamos, ¡deja les digo que nos dejen en el Hotel!

    C: Ok, ¡pero será la última y la verdad no mucho tiempo ya que salgo a las 6 am rumbo a Jalisco!

    CR: ¡Me conforme con el tiempo que me des!

    Salimos del bar y según yo tenía entendido que Max y Sonia nos dejarían en el hotel, pero ellos también ingresaron y antes de que Cristian o yo solicitáramos la habitación, Sonia nos miró y dijo, “Ya está listo, ¡vamos para el 202!”

    ¡Yo u poco desconcertada subí al cuarto, no decía nada ellos iban bromeando, pero yo no sabía qué hacer, peor bueno simplemente los seguí y entramos a la habitación!

    Cristian inmediatamente se lanzó sobre mí, me besaba salvajemente y me manoseaba toda, yo le quitaba su camiseta y el desabrochaba el pantalón. El me comenzó a desvestir también, ya me había quitado las botas y la licra, ya estaba solo en ropa interior, cuando mira a lado y Sonia y Max miraban sin decir nada, eso me cohibió un poco, Max tenía cara de lujuria y Sonia se mordía el labio, parecía que estaban viendo una porno, fue entonces que les dije:

    C: ¡Se van a quedar mirando?

    Inmediatamente al terminar esas palabras, tanto Max como Sonia se lanzaron a nosotros, no me dieron tiempo de reaccionar cuando Sonia me planto un beso, yo no la aleje, al contrario, ¡la tome de su car y metí mi lengua a su boca!

    M: ¡Eso mi amor, cómetela!!

    CR: Uf, ¡que rico!!

    Los muchachos celebraban la acción, para acelerarlos más comencé a desvestir a Sonia, ella me acariciaba la cabeza mientras mi lengua subía de sus piernas a su abdomen, ¡cruzando por en medio de sus tetas para encontrarme nuevamente con su sensual boca!

    Mientras Sonia y yo continuábamos comiendo vi como Max se despojaba de su ropa y me llamo mucho la atención lo dura que se veía su pija, se veía mucho más rica que la de Cristian que ya la tenía piradísima, ¡fue entonces que solté a Sonia y me acerqué a ellos dos!

    ¡Me puse en medio de ambos y Cristian bajaba a lamerme las piernas mientras ahora Max era el que me besaba apasionadamente mientras sus manos apretaban mis tetas!

    M: ¡Eres hermosa, qué envidia le tengo a este!

    CR: ¡Jajá, pero ya la estas probando!

    C: ¡Sonia tu marido está muy bien!

    S: Gracias nena, ahora disfruta, total, esta es la última vez, ¿no?

    Después de eso me lance a Max, ¡nos fuimos a la cama y el me despojo de la tanga e inmediatamente se bajó a lamerme la vagina!

    M: ¡La tienes riquísima!

    C: ¡Ah, que rico chupas!!

    ¡Miré a lado y vi que Sonia le estaba dando tremenda mamada a Cristian que se retorcía al recibir tremendas chupadas de la esposa de su amigo!

    Era increíble, tenía que regresar a casa, ¡pero apenas estaba iniciando una rica orgia en una habitación de hotel!!

    Seguía disfrutando de la chamba de Max, el ya metía sus dedos y me estimulaba muy rico mi clítoris, me apretaba los pezones mientras Cristian quien estaba sentado a mi lado me acariciaba las tetas y me besaba la boca.

    Fue entonces que me arrodille y comencé a lamerle su verga a Max, la tenía más grande y más rica que Cristian, la metía de un solo golpe a mi boca para luego sacarla y morderle el tronco, lamia el pequeño ojito de la cabecita y luego chupaba como si de una paleta se tratase, Max estaba extasiado, ¡había esperado mucho ese día y finalmente me tenía arrodillada mamándole su verga mientras su mujer estaba en la cama recibiendo oral de Cristian!

    M: ¡Ah, ¡qué buena eres, uf!

    S: Ah, ¿estas gozando mi amor?

    M: Dios, ¡Cindy lo chupa magnifico!!

    CR: ¡Te lo dije!!

    C: ¡Que chismoso eres, jajá!!

    ¡Me quedaba claro que Cristian les contaba como cogía y por eso ellos estaban como caníbales esperando mi carne!

    Después de mamar la rica verga de Max, me acosté para ser penetrada por él, el me abrió las piernas y me la dejo ir suave, me miraba atento para ver que gestos hacia, yo lo miraba fijamente, jadeando un poco en cada embestida. Por otro lado, Cristian estaba ensartando a Sonia, ¡quien recargada en la cama movía su cadera al ritmo de las metidas de Cristian!

    M: Ah, no puedo creerlo, mi amor, Cindy es la mejor

    S: ¡Suertudo, agh!

    C; ¡Ah, que rico, dios!

    CR: ¡Ah, sí, mi vieja es la numero uno!!!

    Me puse en cuatro en la cama y Sonia mientras seguía recibiendo las embestidas de Cristian comenzó a acariciarme las tetas, nos besamos y yo también le acariciaba las suyas, ¡Max y Cristian gozaban del show y de embestirnos!

    S: ¡Mi amor, estas tetas están magnificas, las tiene duras como te gustan!

    M: ¡Si!! ¡Además, aprieta riquísimo!!

    C: ¡Que rico, que rica pareja son!

    ¡Yo estaba enloquecida por lo que me hacían, las embestidas de Max eran fabulosas, me daba con mucha fuerza, en eso cambiamos, pase con Cristian y Sonia con Max, Sonia levanto su pierna y Max la penetro parada, se veían riquísimos haciendo eso, mientras que Cristian me tenía con las patas arriba, tomándome de mis muslos empujándome su verga!

    CR: ¡Cindy, agh, toma, toma!

    C: ¡Disfruta, uf, esta será la última vez!!

    CR: ¿Que te parecen mis amigos?

    C: ¡Son lo mejor!!

    Sonia se acoto en la cama y me fui a darle oral, mientras tanto era penetrada doblemente por ellos, Max en mi ano y Cristian en mi concha, los dos me estrujaban rico, hacía tiempo que no tenía una doble penetración y lo estaba gozando como nunca!

    S: ¡Si, así, cójansela rico, uhm!!

    C: ¡Agh, dios, que rico!!

    CR: ¡Agh, toma, siempre te imagine así!!

    M: ¡Que rico culo, mi amor aprieta mejor que tú, agh!!

    S: ¡Pues dale con todo, dale a esta rica nena!

    Ahora Max estaba acostado y yo mamándole a su amigo, mientras su esposa estaba montada en su cara recibiendo unas ricas chupadas, yo estaba empinada recibiendo a Cristian por mi culo.

    CR: ¡Que rico, dios nunca olvidare esta noche!!

    C: ¡Ah, yo tampoco, dios!!!

    M: ¡Chupas magnifico!!

    S: ¡Sigue, sígueme mándemela!!!

    Estaba yo en cuatro en el suelo chupando a Sonia mientras Max me tenía ensartada por mi concha, Cristian de pie en la cama recibía unas ricas chupadas de Sonia, la orgia estaba en el éxtasis, de todo estábamos haciendo, ¡ahora era yo la que estaba en la cama recibiendo las chupadas de Sonia mientras se la chupaba a Cristian y Max penetraba a su esposa!!

    Ellos se sentaron en la cama y se las mamábamos mientras nos masturbábamos metiéndonos las manos, yo a Sonia y ella a mí, ellos disfrutaban el show, en el éxtasis Max beso a Cristian, ¡eso acelero todo ya que lo mejor estaba a punto de llegar!

    Me entrelace de la pierna con Sonia y empezamos a tijeretear rico, su vagina y la mía chocaban fabuloso, me mordía las tetas, ¡ellos nos ponían sus vergas en la cara, las cuales eran chupadas y mordidas por nosotras!

    Sonia era penetrada por las dos vergas en su coño, mientras mi lengua entraba y salía de su ano, como si se tártara de tres!!

    S: ¡Agh, que rico, Cindy sigue así, chicos no paren, ah!!

    C: ¡Que rico culo!!

    M: ¿Y te gusta el culo de mi esposa?

    C: ¡Si!!

    CR: ¡Sabía que te gustaban las viejas, agh!

    S: Eres un tonto, ¡no puede ser que se te escape esta mujerona!

    M: Sí, yo la cogería todos los días, ¡a todas horas!!

    S: ¡Jajá, yo también, agh!

    C: ¡Con gusto los aceptaría!

    Nuevamente estaba en el suelo recibiendo la verga de Max por mi culo, él estaba enloquecido por mí, luego me pidió lo cabalgara y subí a cabalgarlo, en eso Sonia cabalgaba a Cristian, la orgia estaba riquísima, ¡el intercambio era lo mejor en ese momento!!

    Me había olvidado por completo de Juan, que seguro dormía a ajustó en su cama pensando en que yo hacía lo mismo, no se imaginaba que el amigo de Cristian me estaba dando por mi culo, ¡aquel culo que yo le había negado!!

    Sonia y yo estamos en la cama recibiendo vergas combinadas de los machos, en eso ellos estaban por venirse y Sonia grito que se corrieran en todos nuestros cuerpos.

    Nos arrodillamos en el suelo y ellos empezaron a venirse sobre nosotras, Max sacaba mucha leche, era caliente y espesa, Sonia la recibió en la boca y me beso, eso hizo que sacaran más y más, Cristian también me aventaba su leche, aunque la suya no era tan rica como la de Max, ¡nosotras nos besamos y chupamos a los chicos hasta dejarlos en la cama agotados!

    Después de reposar, Max y yo cogimos nuevamente, el aun tenía ganas de más y me lo dio de todas las poses posibles, perrito, misionero, anal, oral y vaginal, la verdad me encanto como cogía y Sonia y Cristian solo eran espectadores.

    Finalmente, como a eso de las 5 de la mañana me dio una limpiada y me salí corriendo a alcanzar a mi familia en el aeropuerto, ellos continuaban cogiendo, pero yo tuve que dejarlos.

    Nunca eh olvidado esa noche, la verdad ya no volví a ver a Sonia y Max, pero la rica orgia que tuvimos fue maravillosa, de hecho, en la playa se me veían las rodillas todas rojas por las embestidas en el piso, jajá, además de uno que otro chupete, ¡por suerte al regresar Juan no se percató de eso y yo continúe guardando esa noche en mi memoria!

    ¡Beso de su amiga Cindy!!