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  • Tras bambalinas (Capítulo 7)

    Tras bambalinas (Capítulo 7)

    Después de que la pareja se encontró con Shauna en Ciudad Licovely, y de que gracias a la ayuda de Serena el chico pudiera convertir a la en su nueva esclava, Anthony estaba vistiéndose tranquilamente mientras pensaba en lo que haría a continuación… Cuando un zumbido lo hizo reaccionar, dicho sonido provenía de su holomisor y la llamada era nada más ni nada menos que de su amigo Fybelle.

    —Hola hermano ¿Cómo estás? —preguntó con entusiasmo la imagen de un joven rubio.

    —No puedo quejarme, estoy en una misión importante —contestó Anthony conteniendo su emoción, no porque no confiara en su hermano, sino porque sabía que existía el riesgo de que su conversación pudiera ser espiada —Bueno ¿Ha pasado algo importante en Kalos durante mi ausencia, amigo?

    —La verdad es que sí, últimamente se está haciendo muy evidente el hecho de que Aria te echo el ojo, lo cual es algo de lo que incluso los Royal Knights están impresionados —contestó Fybelle con naturalidad al ver la expresión de sorpresa que se formó en el rostro del pelinegro.

    — ¿Fybelle estás hablando en serio? —preguntó Anthony antes de sonreír, ya que esa situación era algo que el ya suponía desde hace bastante tiempo, aunque por fin podía comprobarlo.

    —¡Vaya, si le gustó a la Reina de Kalos entonces debo de ser más irresistible de lo que creí! —añadió Anthony con suficiencia, lo cual hizo sonreír al chico al que este consideraba como su hermano mayor

    —Ya sabía que te lo tomarías de esa manera, Anthony. Aunque supongo que sabes lo grave que puede ser esto ¿Verdad? —repuso el chico rubio con seriedad,

    —Por supuesto que lo sé, después de todo Aria es parte de la colección privada de mi tía e imagino que a ella no le debe agradar nada la idea de que su pupila favorita se enamoré de un simple cazador como yo —comento el chico de cabello negro con calma.

    —Sin embargo puedo asegúrate que esto sólo son rumores, hermanito. Ya que aunque creo que Aria es increíblemente atractiva, tu sabes mejor que nadie que no soy tan tonto como para intentar algo con ella, no mientras ella sea una de las mascotas de mi tía.

    —Tienes razón, Anthony. Aunque por ahora debo retirarme. Espero que estés de vuelta pronto —se despidió el chico llamado Fybelle finalizando la comunicación

    “Asi que no era sólo mi imaginación, y en verdad le gustó a la hermosa Aria” pensó Anthony con una sonrisa de satisfacción mientras recordaba todas las interacciones que había tenido con la Reina de Kalos, a la vez que no pudo evitar imaginarse tener a aquella sexy pelirroja en su cama, junto con su linda Shauna y su amada Serena.

    De hecho él seguía imaginando aquella erótica imagen, cuando la puerta de la habitación se abrió, dejando pasar a sus hermosas esclavas.

    —Mi amor ¿Bajaras a desayunar o prefieres que te subamos el desayuno? —preguntó Serena con una linda sonrisa.

    —Ahora bajo, cariño —contestó el chico, volviendo a la realidad, y terminó de vestirse para bajar al comedor en donde ambas chicas lo esperaban y le habían apartado un lugar. Sin pensarlo 2 veces él se sentó a lado de Serena y la tomó de la mano, lo cual entristeció un poco a Shauna, y llenó a su amiga de emoción.

    Después del desayuno fue cuando el trío decidió que es lo que harían a continuación. Aún faltaba tiempo para que el Gran Festival comenzará y como ninguna de las 2 chicas tenía la necesidad competir, decidieron pasar el resto del día en la ciudad antes de tomar un ferry que los dejaría en Ciudad Slateport, en donde permanecerían hasta el final del evento.

    Así que durante el transcurso de ese día Anthony y Serena se dedicaron a enseñarle a Shauna cuál sería su nuevo modo de vida y que esta se hiciera por completo a la idea de que su nuevo propósito era el de ser un juguete sexual a la disposición de la pareja.

    Al día siguiente el trío finalmente tomo el ferry que los llevaría a su siguiente destino, el cual se trataba de un imponente crucero de lujo, así que después de dejar a todos sus pokémon en la guardería del barco y dirigirse al camarote que les correspondía fue cuando Anthony les preguntó a las chicas si le apetecía ir a tomar el sol en la piscina del barco, a lo que ambas accedieron de inmediato y rápidamente fueron a ponerse sus trajes de baño, los cuales aunque no eran tan reveladores como la lencería que usaban no dejaban de ser sexys.

    Al llegar a la cubierta del barco ambas coordinadoras se quitaron las toallas que las cubrían, atrayendo de inmediato la atención de todos los pasajeros, y no era para menos ya que las chicas ocupaban un traje de baño de 2 piezas, el de Serena era azul y el de Shauna rosa con rayas negras, y que en ambos casos resaltaban sus hermosos y juveniles cuerpos y a su vez dejaban muy poco a la imaginación.

    Después de su paseo triunfal por la cubierta de la embarcación, el grupo encontró unas camillas con sombrillas, bastante cerca de la piscina, así que pusieron sus toallas sobre ellas, pero antes de recostarse…

    —Cariño ¿Podrías ponerme un poco de bloqueador? No desearía quemarme —preguntó Serena con un tono de voz que era inocente y travieso a la vez, mientras sacaba una botella de bloqueador solar de su bolsa y colocaba

    —Sí, Anthony, por favor. No quisiera arruinar el bronceado que tanto te gusta —replicó Shauna con la misma sonrisa de inocencia y lujuria, ya que al igual que su amiga anhelaba sentir las manos de su nuevo dueño sobre su cuerpo.

    —Por supuesto, señoritas. Solo recuéstense y dejen sus sexys cuerpos en mis manos —contestó Anthony con seguridad y con gusto coloco un poco de la crema entre sus manos antes de comenzar a esparcirla por el cuerpo de ambas chicas en forma de ligeros masajes, y aprovechando la oportunidad de manosear con descaro los deseables traseros y pechos de sus esclavas cada vez que podía, lo cual excitaba bastante a las performer.

    —Eso se sintió maravilloso, Amo Anthony. Así que por favor permita que sus humildes esclavas le devuelvan el favor —pidieron Serena y Shauna al mismo tiempo, y tras asegurarse de que no hubiera nadie cerca que pudiera escucharlas, mientras tomaban un poco del bronceador en sus manos.

    —Muy bien, preciosas. Pero no olviden que estamos en un lugar público —les indico el chico mientras que las esclavizadas chicas comenzaron a aplicar la crema por el abdomen y la espalda del pelinegro, de la forma más sensual posible, para ir a nadar una vez que cumplieron con su tarea.

    Unas horas después, en las cuales los chicos se divirtieron bastante nadando, y después de comer en el restaurante del crucero, fue cuando decidieron volver a su camarote. Sin embargo…

    —Chicas ¿Podrían adelantarse al camarote? Debo contestar esta llamada, no tardaré mucho —indico Anthony un poco sorprendido al ver quién era la autora de la llamada, sin embargo en lugar de preguntar ambas chicas se limitaron a asentir y obedecer, por lo que el rápidamente se dirigió hacia la desierta cubierta de la nave para contestar.

    —Espero que la misión este yendo muy bien, Anthony. De lo contrario no tienes ninguna excusa para hacerme esperar —le habló la fría voz de Palermo.

    —El objetivo ya fue localizado, milady, y en estos momentos se dirige hacia Ciudad Slateport para participar en el Gran Festival —replico el chico con tranquilidad.

    — ¿Aún no la has capturado, Anthony? —preguntó la fría voz de la mujer, la cual ahora tenía una nota de enojo.

    —No, señora. Considero que ella estará mucho más vulnerable una vez que termine el Gran Festival, además de que será mucho menos peligroso. Ya que en los últimos días la seguridad en todo Hoenn se está endureciendo —mintió Anthony mientras miraba fijamente a esos ojos grises.

    —En realidad no me importa en qué momento decidas capturarla, ni lo que debas hacer para conseguirlo, Anthony. Pero te lo advierto de una vez: Serena tiene que estar en Kalos a más tardar un mes después del término del Gran Festival y lista para comenzar con su adiestramiento, de lo contrario te pesará —amenazó la mujer cortando la llamada.

    —No dudes en que voy a encontrar la forma de salvar a Serena de ti, maldita anciana. Y te juró por Arceus que en cuanto lo haga te aplastaré —murmuró el chico con furia, mientras que sin darse cuenta estaba apretando su Holomisor con tanta fuerza que corría el riesgo de romperlo, sin embargo esa llamada lo devolvió a realidad y le recordó el inmenso problema al que se enfrentaba.

    Desde hacía mucho tiempo él ya había soñado con la idea de traicionar a su tía y derrocarla, y su enamoramiento de Serena le había dado el impulso necesario para convertir ese sueño en una realidad, sin embargo él tenía que aceptar con pesar que hasta ese momento el no tenía la más mínima idea de cómo detener a Palermo.

    Y aquello no era algo que pudiera improvisar o tomarse a la ligera, ya que el mejor que nadie conocía lo cruel y despiadada que Palermo podía llegar a ser, además de que sabía muy bien que su tía estaba rodeada de aliados muy poderosos e influyentes que le cubrían las espaldas. Por lo que él solo contaba con un poco más de un mes para encontrar la forma de derrocarla antes de que ella le arrebatara a Serena para siempre.

    “¿Pero cómo voy a hacerlo? ¿Como puedo vencer a mi tía?” pensó Anthony con un poco de preocupación y tomando consciencia de que a pesar de todo su talento y sus increíbles habilidades esta misión no era algo que pudiera hacer el solo: Si de verdad quería tener una mínima oportunidad de derrotar a Palermo él necesitaba conseguir a un aliado, y este no podía ser una persona cualquiera, sino alguien que fuera lo suficientemente poderoso e influyente como para intimidar incluso a su tía.

    “¿Pero qué persona en todo el mundo sería capaz de servirme de esa forma? Y aun si la encuentro ¿Cómo voy a convencerla de apoyarme?” pensó el chico con frustración mientras trataba de pensar en alguna persona adecuada, alguien que pudiera ayudarlo y sin poner a su amada en peligro.

    Por su parte Serena y Shauna ya estaban en el camarote, y después de tomar una refrescante ducha, ambas chicas esperaban con ansias la llegada de su Amo; Razón por la que ambas chicas estaban recostadas en sus respectivas camas y completamente desnudas, sin embargo el chico aún no aparecía, por lo que ellas comenzaban a impacientarse.

    “Mi Anthony, ya no tardes más… Tu esclava necesita ser follada» pensó una excitada Serena mientras comenzaba a tocar su coñito, sin embargo al voltear hacia la cama de Shauna y ver a su amiga igual de ansiosa que ella, fue cuando la chica de cabellos color miel tuvo una divertida y lujuriosa idea.

    “Creo que me divertiré un poco con Shauna, así no solo podré pasar el tiempo, sino que ambas estaremos listas para lo que sea que mi amado Anthony desee hacer con nosotras. Además que ella no puede desobedecerme” pensó la chica con una sonrisa y sin tardanza se levantó y fue hacia la cama de su amiga, acostándose en ella con suavidad y acercándose a Shauna por detrás, besando su cuello y acariciando suavemente sus pechos.

    —Se-serena ¿Que-que estás haciendo? —preguntó la morena de ojos verdes bastante sorprendida por lo que su amiga estaba haciendo, pero la única respuesta que obtuvo fue que una de las manos de la chica dejo sus pechos para recorrer lentamente su abdomen y su cintura hasta llegar a su sensible concha y comenzar a acariciarla.

    —No preguntes y solo gózalo, mi querida Shauna —le susurró Serena al oído antes de comenzar a pasar su lengua por la oreja de la morena, lo cual sumado a las tiernas caricias que estaba recibiendo en sus pechos y su concha, la estaba excitando demasiado.

    Shauna volteó para ver a su amiga y quedar enfrente de ese precioso par de orbes azules y lentamente fue acercando su rostro hasta que ambos labios se unieron en un beso muy dulce y tierno que dejó a ambas chicas con ganas de más, pero ellas solo se separaron el tiempo suficiente para recuperar el aliento y volvieron a unir sus labios, dando paso a un beso mucho más apasionado y lujurioso, la lengua de Serena poco a poco iba invadiendo la boca de Shauna y las manos de ambas comenzaban a acariciar el cuerpo desnudo de la otra.

    —Tus pechos son tan grandes y hermosos, Serena —comentó la morena en cuando se separaron, dejando un hilo de saliva que unía los labios de ambas chicas, mientras sostenía entre sus manos en los suaves melones de su amiga.

    —Gra-gracias Shauna… Eres muy dulce, amiga —respondió la performer de Pueblo Boceto con un lindo rubor de pena cubriendo su rostro, ya que a excepción de Anthony nadie le había hecho algún comentario acerca de su cuerpo, pero la morena le sonrió con ternura antes de volver a besarla y una de sus manos se movió hasta al ardiente coño de Serena para comenzar a introducir uno de sus dedos dentro de él, sacándole un gemido de placer a la chica.

    — ¿Te-te gusta… Ahhh… lo que… Ahhh… es-estoy haciendo? —preguntó Shauna con una mezcla de inocencia y excitación, metiendo aún más sus dedos dentro de la intimidad de Serena, y al mismo tiempo aumentando la velocidad, mientras recibía un apasionado beso en los labios y un ligero apretón en sus pechos como respuesta.

    —Ahhh… sí… Ahhh…m-me gusta mucho… Ahhh… ma-más… Ahhh… ¡POR FAVOR… NO TE… DETENGAS! AHHH AHHH —suplicó Serena dominada por el placer, aunque Shauna se encontraba en las mismas condiciones que ella.

    —E-eres muy… Ahhh… buena en… esto… Ahhh… Serena… Ahhh… ¡ERES GRANDIOSA! Ahhh… ¡YA NO AGU-AGUANTO MÁS! … Ahhh —exclamó la morena, aumentando la velocidad de sus acciones y comenzó a frotar sus pechos con los de su amiga, de forma que los pezones de ambas chicas se rozaban mutuamente.

    — ¡ME CORRÓ! —Ninguna de las dos resistió más y soltando un fuerte gemido de placer llegaron al orgasmo, llenando la mano de la otra con sus fluidos, como si estuvieran sincronizadas ambas retiraron su mano y con mucha lujuria se la llevaron a la boca para saborearla, no sin antes darle a probar a su amiga de sus propios jugos

    — ¡Estas deliciosa, Serena! —comentó Shauna muy sonrojada, pasando lujuriosamente su lengua por cada uno de sus dedos para saborear hasta la última gota de aquel dulce néctar.

    — ¡Eres tan linda Shauna, tú también sabes muy rico! —respondió la chica de Pueblo Boceto lamiendo sus dedos antes de darle un beso.

    Mientras tanto en la cubierta del barco Anthony estaba tan concentrado pensando en lo que debería hacer a continuación, que no se dio cuenta de que ya había anochecido, y lo que lo frustraba más es que su reflexión no había tenido ningún resultado, sino todo lo contrario, ya que ahora estaba aún más confundido y presionado que antes.

    Por lo que decidió volver a su camarote y en cuando abrió la puerta se encontró con una hermosa imagen que lo excito de inmediato: Shauna estaba justo encima de Serena, los coños de ambas chicas estaban uno sobre el otro, empapados por sus fluidos, ya que sus esclavas estaban teniendo sexo lésbico.

    A pesar del cansancio los ojos de Serena y Shauna se iluminaron en cuando vieron al chico que admiraba atónito el hermoso espectáculo que estaba frente a sus ojos.

    — ¡Amo Anthony! ¡Por favor únase a nosotras y háganos suyas! —suplicaron ambas chicas totalmente excitadas y con los ojos llenos de deseo y lujuria, Anthony rápidamente entro a la habitación y cerró la puerta para darle un apasionado beso en los labios a Shauna, en el que ambas lenguas se entrelazaban una con la otra durante varios minutos.

    —Amo, permítame unirme a la diversión —suplicó Serena haciendo un pequeño berrinche mientras tomaba el rostro de Shauna y la acercó hacia ella para comenzar besarse apasionadamente y sobar sus tetas con total descaro haciéndola gemir un poco.

    —Mis queridas esclavas, ustedes deben de saber que me gusta mucho el sexo, muchísimo y si desean estar conmigo, entonces deberán de ser muy provocativas —comentó el chico sonriéndoles.

    —Seremos tan provocativas como tú lo desees, Amo. Nosotras queremos estar contigo, ya te lo hemos dicho antes, y haremos cualquier cosa por ti ¡Queremos darte placer! ¡Todo el placer que podamos darte! ¡Y queremos que tú nos des placer! ¡Nuestro mayor sueño es hacer realidad todos tus deseos! ¡¡¡QUEREMOS SER TUS OBEDIENTES ESCLAVAS PARA SIEMPRE, AMO ANTHONY!!! —exclamaron ambas performer al unísono y sonriéndole con una mezcla de dulzura, felicidad y lujuria.

    Y tras esa declaración de eterna sumisión, tanto Serena como Shauna se acercaron al chico al que tanto amaban y comenzaron a besarlo dulcemente, por lo que Anthony cerró los ojos para disfrutar de ese placentero momento, en el que amabas chicas lo desvestían con devoción y lujuria. Y nuevamente fue Serena quien tomó la iniciativa ya que tomo de las manos a su amado novio y las de Shauna para conducirlos a la cama.

    —Querida Shauna, ¿Qué te parece si unimos fuerzas y complacemos a nuestro Amo como un equipo? —preguntó la chica de cabellos color miel con una lujuriosa sonrisa y guiñando uno de sus preciosos orbes azules.

    —Me parece una excelente idea, Serena —contestó la morena, también con una sonrisa provocativa, antes de poner manos a la obra

    De forma que el momento que Anthony tanto había deseado empezaba a materializarse frente a sus ojos, ya que se encontraba en una posición en la que cualquier hombre desearía estar: Él tenía a dos de las chicas más guapas que jamás había visto y ambas estaban dispuestas a hacer cualquier cosa con el único propósito de darle placer; Por lo que él tenía que dar la talla y darles placer a ellas también.

    Serena empujó a Anthony a la cama, de una forma tan salvaje que incluso el chico se sorprendió ya que a pesar de haber tenido sexo con su ardiente novia en varias ocasiones algo le decía que aún no conocía que tan pervertida podía llegar a ser la performer, y sin dudarlo se puso encima del pelinegro para besarlo con pasión. Shauna también se subió a la cama y se dedicaba a mordisquear las orejas del chico, quien sentía que estaba en el Paraíso: tener a ambas chicas era como ganarse el premio mayor de la lotería.

    Ambas chicas se iban turnando para besar al chico y las dos lo hacían con mucha pasión, por lo que él se acercó a los pechos de su novia para corresponderle con apasionados besos, lamidas y mordidas en ese par de maravillosas tetas que lo volvían loco, lo cual hacia estremecer el cuerpo de la hermosa joven de cabellos miel y la hacía soltar eróticos gemidos de placer.

    Pero Shauna tampoco perdía el tiempo, ya que con gran decisión tomo la erecta verga del chico entre sus delicadas manos para empezar a masturbarlo, quién de inmediato respondió a la acción de la morena y empezó meter algunos de sus dedos dentro de su empapado coño y haciéndola soltar un intenso gemido.

    Debido a sus juegos previos con Shauna y al tratamiento que recibía en sus pechos de parte de su novio no era extraño que el coño de Serena estuviera totalmente empapado y chorreando mucho, por lo que la excitada chica, sin duda presa de la lujuria, no dudo en poner la erecta verga de Anthony en su interior.

    —Anthony, mi amor. ¡Fóllame, por favor! ¡Quiero que me hagas tuya, mi Amo! —suplicó la chica con ansiedad y mirándolo fijamente con sus hermosos ojos azules, ojos que en ese momento eran la viva imagen de la pasión y la lujuria.

    Así que Anthony y Serena comenzaron a copular de manera salvaje, todo mientras el chico no dejaba de usar sus dedos para masturbar a la morena, quién le correspondía con pasión al usar su lengua para besarlo con pasión. De manera que el placer que sentían los tres era demasiado intenso. Mientras que Serena se sentía increíblemente feliz al tener la verga de su adorado novio dentro de ella, lo cual la excitaba, el mete y saca era tan intenso que gran parte de la humedad de la vagina de chica de Pueblo Bpceto iba saliendo al exterior, mojando los testículos del chico.

    —Ahhh… ¡QUE RICO… SE SIENTE! … Ahhh… Amor… m-me corró… ¡ME CORRÓ! —exclamo Serena en cuanto alcanzó el orgasmo en solitario, ya que la excitación que sentía era tanta que tuvo el orgasmo antes de que su novio pudiera eyacular en su interior, pero a pesar de eso su orgasmo fue intenso, muy intenso, haciendo que la chica producirá obscenos gritos y gemidos de placer. Y Shauna tampoco tardo mucho en alcanzar el orgasmo, debido tanto por la masturbación de Anthony como por los lascivos gemidos de su amiga, los cuales la excitaron mucho.

    —Estuviste maravilloso, mi amor. Aunque tú no has podido terminar. Pero es no es ningún problema ya que nosotras te ayudaremos ¿Verdad Shauna? —comento Serena de forma seductora y mirando de forma coqueta a su compañera.

    —Así es, sus fieles esclavas le ayudaremos con ese «problema», Amo Anthony —respondió Shauna al levantarse y ponerse a un lado de Serena, de forma que ambas performer comenzaron a jugar con la polla de Anthony al mismo tiempo.

    —Está muy rico, Amo —comentó Shauna lamiendo la verga del chico mientras que su compañera se encargaba de sus testículos, los cuales estaban empapados de los fluidos vaginales de Serena. Sin embargo ambas chicas se coordinaban a la perfección, ya que cuando una le lamía el glande y el tronco de su verga la otra se encargaba de darle el mismo tratamiento a sus huevos, todo con la finalidad de complacer a Anthony, quién se moría del placer, la mamada que estaba recibiendo de parte de las dos chicas era simplemente apoteósica, maravillosa.

    El trabajo de ambas chicas estaba dando resultado ya que él estaba a punto de correrse, por lo que se puso de pie encima de la cama y empezó a masturbarse para poder llegar al orgasmo rápidamente, mientras las dos chicas lo miraban con lujuria. Hasta que finalmente eyaculo, alcanzando el orgasmo más grande que había tenido hasta entonces, grandes cantidades de semen iban saliendo a borbotones de su estimulado pene y este fue a parar en la cara y en el cuerpo de ambas. Y lo que pasó después, fue la escena más sensual y erótica que había visto en toda su vida.

    Ya que ambas se acercaron una a la otra y comenzaron a lamerse la cara y el cuerpo para poder tomarse todo el semen de su amado. Las 2 chicas estaban abrazadas, sudadas, lujuriosas y contentas, y cuando toda gota de semen desapareció de la vista ambas miraron a Anthony con adoración, sin embargo ellas ya estaban bastante cansadas por sus juegos previos y cayeron en la cama.

    El por su parte se sentía muy feliz ya que había encontrado a las esclavas perfectas, era cierto que cada una por separado era genial, pero juntas eran simplemente perfectas, y con mucho cuidado se acostó en el centro de la cama y extendió sus brazos para abrazarlas a ambas y después se aseguró de que las sábanas de la cama cubrieran sus increíbles cuerpos por completo.

    —Te Amo mucho, Anthony —murmuró Serena entre sueños y recargando su cabeza en el fuerte pecho del chico, quién la miró conmovido.

    —Yo también te amo mucho, mi Serena. Y no me importa que es lo que tenga que hacer, te prometo que te mantendré a salvo de Palermo a cualquier costo, mi amor —susurró el chico antes de darle un tierno beso en la cabeza y finalmente caer dormido.

    Continuará…

  • Mi suegra, su amiga y yo

    Mi suegra, su amiga y yo

    Como ya lo había venido contando he tenido varios encuentros con mi suegra, una mujer de 55 años de complexión robusta, grandes tetas, culo parado y piernas marcadas y un poco de panza, pero aun así está muy bien.

    Una mañana de un sábado mi esposa me dijo que mi suegra había dicho que si podía ir a ponerle unas cosas en su casa, a lo que por supuesto accedí. Eran las 10 de la mañana cuando llegué, ella abrió la puerta, vestía un pantalón de licra, una camisa de botones apretada que resaltaban sus tetas. Me hizo pasar y me senté en la sala, ella dijo:

    -Tengo preparada una sorpresa

    -A ver muéstreme

    -Te voy a decir algo y a presentar a alguien

    Hice cara de asombro y respondí:

    -A ver dígame y presénteme a alguien

    -Está aquí, ella es mi amiga Tere. -A lo que salió una señora de la cocina de 53 años, güera, pelo rojo, ojos verdes, bubis redondas y un culito redondito. Yo me quedé con la boca abierta.- Queremos hacer un trío, anímate, vamos al cuarto. -Obviamente no me podía negar a ese manjar, nos fuimos al cuarto.

    Ellas empezaron a desvestirse solamente quedaron en sostén y tanga. Se dirigieron a mi y comenzaron a desvestirme mi pies quedaron en el piso y yo me acosté en la cama, a lo que Tere empezó a tocarme mi miembro y a quererlo a mamar, mi suegra se subió a mi cara poniéndome su vagina en mi boca y comencé hacerle sexo oral. Tere siguió mamando mi pene metiéndolo todo a su boca y cuando se ahogaba lo sacaba y me masturbaba yo seguía con mi suegra, ella tuvo un orgasmo y mi boca tragó todos sus fluidos.

    Tere dijo “ahora es mi turno” así que cambiaron turno. Tere de piel güera y vagina rosadita, comencé hacerle sexo oral, ella se movía y se mordía los labios, le pegué varias nalgadas y tocaba sus bubis redonditas, ella estaba súper mojada, pero aún no tenía un orgasmo, yo estaba a punto de estallar cuando le dije a mi suegra “ya vienen”.

    Ella siguió, ya no aguante más y ella se los tragó chupándome el pene. Yo por mi parte seguía teniendo sexo oral con Tere hasta que logré que tuviera un orgasmo, ella gritaba de placer a más no poder. Mi suegra subió a mi miembro y empezó la cabalgata, yo besaba a Tere y le mamaba y chupaba sus tetas, ella solo blanqueaba sus ojos y estaba fascinada. Mi suegra tuvo un orgasmo, mi pene estaba lleno, pero lleno de su fluido, yo iba a penetrar a Tere, cuando mi suegra le dijo:

    Suegra: no así no Tere, tienes que dejar que te lo haga anal te va encantar.

    Tere: nunca he hecho eso.

    Suegra: para todo hay una primera vez te va encantar.

    Le dije “Tere colóquese en cuatro patas”, ella obedeció, mi suegra se puso abajo de ella y comenzó a mamarle la vagina y ella misma se masturbaba. El ano de Tere era una cosa maravillosa no hay palabras para describirlo, comencé a mamarlo y poco a poco introducirle un dedo, ella hacia caras como que le dolía.

    Después cuando sentí que ya estaba lista le fui introduciendo mi pene poco a poco, ella se apretaba, yo le decía “relájese” se lo introduje todo y no me moví, me quede quieto por unos 30 segundos, cuando derrapé se lo saqué casi todo y dejé solamente la cabeza del pene adentro y luego volví hacer lo mismo, no paraba, ella solo gritaba y gemía.

    Mi suegra dijo “volví a acabar”. Tere dijo “ya estoy a punto de estallar” lo que en unos pocos minutos terminó mi suegra tenía sus líquidos en la boca, las piernas de Tere estaban aguadas y yo a punto de llenarle el ano de leche. Seguí con las embestidas hasta que acabé en el ano de Tere estaba lleno de leche.

    Yo saqué mi verga ella se tiró a la cama y mi suegra le dijo

    S: que te pareció Tere?

    T: nunca lo había hecho, pero la verdad me encantó, me duele un poco el ano, pero el placer fue grandioso.

    Y: es lo mejor que he hecho, comerme a este par de manjares.

    Ambas se rieron y dijeron se tiene que repetir…

    Pues si se repitió, pero esta vez la que llamó para algo fue Tere, habló y me dijo “te espero solooo”. Tere es una diabla.

    Continuará…

  • La primera vez que un muchacho me sedujo

    La primera vez que un muchacho me sedujo

    En esta ocasión me arreglé para ya vestida salir desde mi casa y llegar a hospedarme a un hotel llamado «Hotel Cielo”, pero para mi sorpresa no había habitaciones, tuve entonces que dirigirme al que me quedara más cerca y resultó ser el Motel Málaga.

    Llevaba puesto un vestido camisero café con unas sandalias romanas y una maleta con mi ropa, casi amanecía y quería llegar rápidamente y no andar a plena luz del día caminando por las calles ya vestida. Me encaminé y al llegar me asignaron una habitación que estaba en la segunda planta, me dirigí a las escaleras y caminé a lo largo del corredor que daba a la calle y recorría todas las habitaciones cuyas puertas daban hacia el centro del motel, había un barandal a todo lo largo y al recorrerlo con calma pasé por todas las puertas abiertas dándome cuenta que todas estaban desocupadas, sería la única en ese piso, llegué hasta la que está en el extremo, el balcón daba hacia la calle de González Pagés.

    Cuando estuve en el interior dispuse mis cosas en orden para que al levantarme me arreglara y vistiera con calma sin perder el tiempo, aún estaba oscuro en la calle y me acosté sin desvestirme, me sentía tan a gusto estar todo el tiempo vestida que hasta para dormir me arreglaba, así que dormí unas horas y me desperté descansada, eran como las dos de la tarde de un lunes, tenía todo el tiempo del mundo para arreglarme tranquila en la privacidad de mi habitación, me di un baño y al salir me pinté las uñas de los pies y manos, me puse un vestido de licra de color azul suave con rayas horizontales muy finas, me ajustaba muy bien al cuerpo, unas pantimedias de tono natural y unas zapatillas muy altas de tiritas y de acuerdo al color del vestido que me había regalado en una ocasión una camarera del Hotel Cielo, me maquillé diligentemente y al terminar me puse una peluca rizada negra y larga hasta los hombros, y una vez puesta me encantó la chica que vi en el espejo, lucía muy guapa y radiante.

    Convencida de que me veía muy bien salí al balcón y ahí colocando mis codos sobre el barandal, me relajé profundamente, estaba disfrutando con intensidad estar ahí tal como quería, lunes, y a esa hora, estaba vacío el motel, me sentía relajada y totalmente confiada en la intimidad de saberme la única huésped en esos momentos, era todo el sitio para mí, ahí estaba parada en el balcón como a las cuatro o cinco de la tarde y hacía calor, como la habitación estaba al inicio del barandal, desde ahí podía ver hacia la calle, era un lugar estratégico que me permitía ver todas las puertas de las habitaciones ubicadas en esa segunda planta y a la vez hacia la calle para saber quién entraba.

    Estaba tan relajada que cerré los ojos ahí recargada, disfrutando a plenitud sentir correr el aire fresco entre mis piernas, que cubiertas por unas finas medias me causaba una sensación muy placentera el contacto con cualquier cosa, de pronto oí unas voces en la calle y alcancé a ver a dos chicos atravesando la calle desde la acera de enfrente y cargando unos cestos de mimbre, eran vendedores ambulantes de los que van por las calles ofreciendo su mercancía, venían atravesando la calle de Gonzales Pagés hacia la entrada del motel, me di cuenta que me habían visto, pero hicieron como si no hubieran notado mi presencia.

    No les di mayor importancia y volví a cerrar los ojos, escuché cuando hablaron con el administrador y pagaron para hospedarse, pero cuando vi que iban por las escaleras hacia la segunda planta donde me encontraba me puse nerviosa al observar de reojo que se dirigían hacia donde yo estaba, presurosa entré a mi habitación, ya desde ahí en silencio y tratando de calmarme escuché cuando entraban a la habitación contigua, después de unos minutos todo quedó en silencio y di por hecho que estaban descansando, me tranquilicé y volví a salir al balcón a seguir disfrutando del fresco que empezaba a sentirse ahí arriba, me sentía segura de verme bien y muy guapa, absorta y transportada a un lugar distante, como si flotara ahí mismo…

    Minutos después percibí un intenso aroma a jabón de baño, y al abrir los ojos ahí estaba uno de los muchachos, recargado también en el barandal del balcón comunitaria a un metro de mí, no volteó a verme, se quedó de perfil, era un hombre joven de cabellos largos, tal vez de 1.80 de estatura, de complexión atlética, lampiño, de piel clara, un Tarzán, estaba realmente emocionada con el corazón acelerado y sin saber qué hacer, o que decir, me sentía turbada y esto no pasó desapercibido por él.

    Sin verme de frente me pidió que no me asustara y que por favor siguiera ahí así como estaba, que él no me molestaría, me dijo que era muy hermosa y que si con todo respeto le aceptaba una invitación al cine o a salir a caminar o a donde yo quisiera, su tono de voz me tranquilizó, pero no acepté, le dije que no era una chica, me vestía así, pero no salía a ninguna parte con nadie, entonces me dijo que si aceptaba me invitaba una cerveza para tomarla ahí mismo para no salir a ninguna parte, y no sé qué pasó, pero me sentí emocionada al tenerlo junto de mí.

    Creo que en realidad me gustó como hombre aunque no me diera cuenta, y con cierto nerviosismo acepté tomar una cerveza ahí con él, le habló a su primo y lo mandó a traer unas bebidas, sacó una silla de su habitación y yo hice lo mismo y platicamos mientras llegaban las bebidas, así me enteré por el mismo que era Oaxaqueño, y que venía algunos días a vender sus productos a el puerto en compañía de su primo, que era soltero y que tenía su negocio y su familia en Oaxaca, yo lo escuchaba pero dentro de mi estaba muy excitada, era la primera vez que un joven me parecía atractivo y me estaba haciendo platica, me sentía cortejada y muy a gusto con el así junto a mí.

    Cuando llegaron las cervezas y tomamos dos o tres, la plática se tornó más animada, me sentí excitada y relajada, ya no estaba nerviosa y platicábamos animadamente. En un momento se puso de pie, tomó su silla y la colocó al lado de la mía preguntando si podía sentarse ahí, junto a mí, solo asentí con la cabeza y él se sentó pegado a mi colocando su brazo izquierdo sobre mis hombros jalándome a que quedará recargada en él, mandó por mas cervezas y cuando estuvo de regreso su primo lo mandó a la habitación de ellos a dormir.

    Platicamos un rato más y ya me tenía siempre abrazada y platicábamos de todo, preguntó si no me molestaba que le gustaría tocarme y acariciarme las piernas, solo contesté afirmando y lo dejé que me acariciara como le diera la gana, no puse objeciones, fue muy cuidadoso y me sentí excitada, muy excitada, me relajé dejando mi cuerpo en sus manos y cerré los ojos, solo sentía sus manos recorrerme las piernas, me abandoné por completo a sus caricias, me abrazaba y me acariciaba las piernas mientras, me daba besos en el hombro y en el cuello, yo lo dejé hacer lo que quería, con los ojos cerrados sentí que estaba besándome en las rodillas.

    De pronto me dijo que iba a su habitación al baño y que lo esperara, yo también pasé al baño en la mía, cuando salí ya estaba esperándome parado a un lado de la puerta del baño, me preguntó si no me sentía bien o si estaba mareada, le dije que me sentía un poco rara y que era la primera vez que estaba así vestida tomando con alguien, pero que no me sentía mal, entonces me abrazó por detrás rodeándome la cintura con sus brazos para llevarme detrás de la puerta de la entrada a la habitación y sujeta de esta manera me besaba suavemente en el cuello y los hombros sin soltarme de la cintura, sentí algo extraño, pero placentero en mi.

    Era como estar flotando, y los oídos como que me zumbaban, como si careciera mi cuerpo de peso, su boca me producía oleadas de placer increíbles, tenía deseos nunca antes experimentados, le pedía que siguiera haciéndolo y que no parara, me abandoné por completo a sus caricias y besos, los besos en los hombros y cuello me tenían totalmente fuera de todo mi alrededor, me tenía abrazada con mis brazos pegados al cuerpo.

    Luego me tomó de frente a él y sin decirme nada me hizo cruzar los brazos por detrás de la espalda y sujetándome las manos para acercarme a él me besó en la boca suavemente, nunca había experimentado una sensación similar, que agradable era estar así entre sus manos rudas y rodeada por mis propios brazos en la cintura por detrás mío y el besándome, me sentí tan a gusto que me abandoné cerrando los ojos y solté mi cuerpo en sus brazos.

    Él me besaba en la boca y me decía que yo le gustaba mucho, me besó como nunca antes alguien lo hiciera, luego me dijo que si dejaba que su primo viera como me tenía, quería que aprendiera como se hace para estar con alguien como yo y acepté de buena gana pero no quería que dejara de besarme, entonces me llevó hasta la cama y me le habló a su primo, le dijo que trajera otras cervezas.

    Cuando las trajeron nos pusimos a tomarlas y me sentí mareada, recuerdo que me hincó de frente a él y me dijo que quería verme con los ojos cerrados, yo acaté cerré los ojos, me dio de su cerveza a tomar mientras me decía que no abriera los ojos, a la vez le decía a su primo que viera como me tenía y que así era como debía de tratarse a la gente como yo porque eso nos gustaba, me ordenó no abrir los ojos para nada e hincada como estaba sentí sus manos en los hombros obligándome a sentarme sobre mis pantorrillas.

    Me dijo que con los ojos cerrados abriera bien la boca y lo hice, sentí como metía lentamente su cosa para que la chupara, me tomó de los oídos y sujetándome a metió en mi boca casi toda, después se quitó los pantalones y la trusa, abrió las piernas estiradas metiéndomela toda en la boca y sacándola lentamente, me dijo que lo hiciera así, yo me sentía bien complaciéndole, entonces me susurró al oído que esta vez abriera bien los ojos y que lo mirara a la cara mientras se la chupaba, era una sensación nueva y rara que me estaba resultando muy agradable.

    Su mirada era dominante y se notaba complacido, me miraba directamente a los ojos y a veces parecía que me veía con burla, pero me gustaba estar así, lo obedecía en todo lo que me pedía que hiciera y me sentía bien haciéndolo, estaba un poco mareada pero me estaba gustando verme así sometida por él, a veces volteaba a ver a su primo y le decía que viera como me tenía, a mí me decía que siguiera así despacio y que me la metiera toda en la boca, mientras me tenía así y mirándole a los ojos me decía que me fuera con él a vivir a Oaxaca, que su familia me aceptaría y viviría conmigo.

    De pronto se me quedó mirando y me la dejó ir toda que estaba muy gruesa, me salían las lágrimas pero no me la sacó, me hizo quedarme quieta y me tomo de la cabeza a la altura de los oídos, me sujetó firmemente y empezó a venirse, me costó trabajo no toser y su semen era caliente y abundante, se me salía por la comisura de la boca, era demasiado lo que me estaba dando, me sujetó por mis cabeza y levantando la otra mano al aire gemía de placer mientras me pedía que lo mirara a los ojos.

    Insistió mucho en que me fuera a vivir a Oaxaca con el pero no acepté, era primeriza y aun tenia mis temores.

  • Fui infiel en un hotel de parejas (Parte 1)

    Fui infiel en un hotel de parejas (Parte 1)

    Mi marido me dice que soy demasiado gritona y que todo el vecindario se entera cuando tenemos sexo en casa, por eso me lleva a estos lugares. A mí me encantan los telos porque los espejos, las luces y la música me predisponen para desatarme con toda mi furia. Esa tarde de un lunes, fin de semana largo, habíamos ido a un telo muy paquete que está alejado del centro de Mendoza.

    Yo por supuesto acostumbro a llevar conmigo mis juguetes. Estuvimos casi hora y media. Torito abdicó en la primera media hora con el pene semi flácido a pesar que se lo chupé todo el tiempo. Para satisfacer mis ganas tuve que recurrir a mis aparatos, viendo una peli porno con esos tipos superdotados y exaltando mi ímpetu con el Fernet con coca, aunque creo que en lugar de apaciguarme fue para peor, me excité más. Luego nos duchamos y vestimos para irnos. Pero oh sorpresa, al subir al auto en la cochera del telo, mi esposo notó que el volante estaba duro. Se bajó y detectó el problema: una rueda sin aire. Comenzó a insultar a todos los santos y tomó el celular.

    -Hay Torito quieres calmarte? Solo tienes que poner el gato y cambiar la rueda de auxilio -le dije.

    -No, justamente no la tengo. La dejé para reparar en una gomería cerca de casa y olvidé pasar a retirarla.

    -Uf, Arturo N, sos un gran pelotudo. -le dije con mucha bronca.

    Volvimos a la habitación y llamó por el teléfono interno al encargado del telo, explicándole el contratiempo y que íbamos a tener que esperar la grúa del seguro unas 3 horas, según le dijeron. El encargado le dijo que a 100 metros había una gomería y que podría llevar la rueda caminando. Mi esposo le agradeció diciéndome que lo esperara, que tardaría a lo sumo media hora en volver. Era verano. El aire acondicionado no era suficiente para mantener neutralizada mi temperatura, que sonrojaba mis mejillas mientras veía una porno de tres tipos con una chica. Estaba sedienta, le pedí al encargado otro Fernet con coca. En eso suena mi celular, era Arturo. Le pregunté que necesitaba.

    -Hoy es mi día D -me dijo-. El gomero hoy no trabaja porque tiene que hacer una compra en la ciudad. La suerte es que me dijo que puede llevarme en su auto hasta alguna gomería y luego me pasa a buscar para traerme hasta el telo, así que acepté y estamos al salir. Voy a tardar por lo menos hora u hora y media.

    -Está bien Artur, no hay otra opción, creo. Yo me quedo aquí esperando y le explico al encargado. Suerte.  

    En ese momento escucho golpes en la puerta del servicio y la voz del encargado avisando que me dejaba la coca en la bandeja giratoria. Yo estaba viendo una película a full con un enorme consolador negro.

    -Está bien señora? Si necesita algo más avíseme.

    -Disculpe, me llamo Hilda y no sé su nombre. Quería pedirle un par de almohadas más para reclinarme y ver más cómoda la tele, si no es molestia. Mi esposo va a tardar más de lo previsto.

    -Por supuesto señora, ahora se los acerco. -A los 5 minutos escuché golpear. Era el encargado.

    -Señora disculpe. Voy a necesitar abrir la puerta del servicio ya que la almohada no pasa por la bandeja giratoria.

    Me causó agrado saber que por esto de la rueda del auto, iba a conocer a uno de esos personajes anónimos de los telos, que entregan las llaves de la habitación o cobran a la salida extendiendo una bandejita tras un vidrio polarizado. Me cubrí con un toallón y sentada en el borde de la cama le dije que pasara.

    -Placer de conocerla señora, me llamo Gustavo -Tendió su mano, sujetando dos almohadas bajo el brazo.

    Mi extrema atracción hacia los hombres me posibilita tener una evaluación de un individuo con un flash visual, en segundos. Era un hombre alto bastante apuesto, con cuerpo bien cuidado, barba corta y prolija, pelo oscuro y ojos castaños claros. Me puse de pie sujetando el toallón que me cubría y le di un beso en la mejilla, lo cual es mi forma habitual de saludar.

    -Mucho gusto y muchas gracias Gustavo, yo soy Hilda. -Como era más joven que yo, de unos 40, consideré apropiado tutearlo. Le comenté el inconveniente del gomero y el viaje de mi esposo al centro.- Si no tienes problema Gustavo, tendré que quedarme más de una hora, esperando a mi esposo.

    -Al contrario Hilda. Es un placer poder ayudarlos.

    En ese momento la película en la tele estaba en un momento extremo. La chica emitía fuertes quejidos de placer ya que le estaban haciendo una doble penetración mientras se tragaba el tercer pene hasta los testículos.

    -Veo que te gustan las porno -me dijo Gustavo, mirando discretamente de reojo la gran poronga de silicona negra que estaba en la cama.

    Yo también a veces me pongo a ver alguna película para matar el aburrimiento. Por desgracia el aire acondicionado de la oficina no funciona, así que estoy muerto de calor.

    Gustavo se mostraba muy amable y simpático, por cierto me agradaba mucho.

    -Yo no tengo inconveniente en que te vengas aquí un rato si deseas ver tele. El aire está bastante fresco, puedes traerte algo para beber y matamos el aburrimiento juntos, charlando un poco.

    -Ah que buena idea, eres muy amable Hilda. Voy a dejar a una de las chicas del servicio a cargo.

    Cuando salió al pasillo interno, me quedé pensando que mi esposo ya debía estar llegando al centro, luego tendría que buscar una gomería donde reparar la rueda y regresar. Gustavo tardó como 10 minutos y apareció con dos tragos de vodka con hielo. Yo me había puesto la camisa de mi esposo y estaba recostada en la cama con mis piernas al descubierto, él se sentó en el borde.

    -Chin chin -Le dije acercando mi vaso para golpearlo con el suyo.- Me agradas porque eres muy amable y respetuoso. No creo que te aproveches de este momento al estar en esta habitación tan acogedora con una dama que te brinda su confianza sin conocerte. Te invité porque considero que sos una persona confiable que sabe respetar los límites que tiene toda mujer. Además te quiero advertir que el hombre con el que vine aquí es mi esposo y no quisiera verme envuelta en una situación desagradable contigo en este lugar.

    -Quedate tranquila Hilda. Veo que eres una mujer muy abierta y simpática, pero a la vez ubicada y respetable. Aquí suelen venir mujeres de todo tipo, incluso esposas infieles de personajes conocidos. Y ni siquiera tienen el pudor de ocultarse un poco al pasar por el control de ingreso, son unas descaradas. Algunos vienen a practicar sexo grupal. Una de las parejas que entró recién es swingers, pero vinieron solos.

    -Que bien. Aunque tengo entendido que en la mayoría de los telos no admiten más de una pareja.

    -Es cierto, pero aquí generalmente son habituales o clientes y nunca han causado problemas. -me dijo.

    Este tema me causó mucho morbo, pero mi aparente pasividad no daba motivo a Gustavo para abordarme. Me contó que hasta sus 37 fue futbolista de primera división, se notaba en sus voluptuosos muslos bajo el jean. Su figura y su personalidad me copaban y me impacientaba dejar pasar el tiempo con tanto decoro.

    -Gracias Gustavo por considerarme respetable. Soy una mujer casada con códigos y trato de evitar a los hombres demasiado lanzados, creo que vos sos un caballero y me gustás porque me hacés sentir cómoda. A pesar de estar en esta cama casi desnuda sin conocerte, me siento muy a gusto con vos.

    Había comenzado otra peli con un negro mandingo que portaba una verga descomunal como de unos 28 o 30 cm y una jovencita rubia muy menudita, verdaderamente una Barbi. Ella se la chupaba, salivaba y tragaba casi completa, algo increíblemente espectacular. Yo cambié el tema de su discreta charla y le dije.

    -Mirá, esa pobre chica, quizás ha sido obligada a filmar el video con ese negro. Aunque no veo que sufra demasiado, hasta me estoy acalorando un poco viéndola, jaja -Yo no podía evitar tocarme la pelvis a través de la camisa semiabierta mientras miraba la tele y Gustavo lo notó.

    -Te voy a contar una infidencia Gustavo. Mi esposo es mayor que yo y venimos a estos lugares para ver si él se motiva y logramos tener buen sexo, pero hoy fue un fracaso, ya ni con viagra funciona, jaja. Me he quedado bastante preocupada por no decir exaltada. Creo que tendría que hacerle una transfusión de sangre de un negro como el de la película. Lo malo es que eso no le solucionaría el problema de su tamaño S, jaja.

    Gustavo notaba mi inquietud y a pesar que yo dialogaba con cierta gracia, percibía mi excitada respiración. Entonces se decidió y sentí su mano sobre la mía. Mi reflejo fue inmediato y le respondí apretando sus dedos, luego posé su mano sobre mi pelvis totalmente depilada. Sus suaves caricias bajaron hasta mi vagina empapada en jugos y continuaron con masajes en mi clítoris. Los botones de mi camisa se fueron soltando con la ayuda de mis dedos. Mi temperamento hizo explotar mis deseos al punto de venirme. Separé su mano de mi sexo apretando mis piernas para contenerme. Gustavo lo percibió y de inmediato se quitó la ropa al notar mi premura. Le ayudé con su bóxer y al deslizarlo sobre sus enormes muslos se levantó un pene magnífico que quedó oscilando en el aire como un resorte. Se lo tomé con ambas manos, una a continuación de la otra tratando de cubrir su largo de 20 o 22 cm, sin poder juntar mis dedos por su grosor.

    -Hay Gustavo, no sé que estoy haciendo, pero hay algo en vos que no puedo ignorar. -Le dije mientras observaba deseosa su verga gigantesca emergiendo de su cuerpo perfecto, con abdominales muy marcados. Lo besé apasionadamente y él me correspondió con su lengua en mi boca, aumentando a full mi calentura.

    -No lo tomes a mal pero quisiera saborear ese maravilloso pene, mi vida.

    Ya sin control, me zambullí sobre su pija y comencé a chupársela metiéndome casi la mitad hasta la campanilla pero la tenía muy dura y no logré tragármela toda como la chica del video. Lo intenté 3 veces más pero las arcadas que me producía su botón al atravesar la glotis expulsaban mi saliva a borbones bañándole hasta los huevos. Después de un buen rato de masturbación y chupadas desde la cabeza hasta los huevos, con sus manos friccionándome la vulva, liberé un orgasmo atroz. Luego me monté a caballo de frente a él, se la tomé y me la metí en la vagina empapada en flujos, empezando a galopar desesperadamente.

    -Aaaahhh, que pedazo de pija, me vas a matar bestia.

    -Dale puta divina, cabalgá a tu gusto que me estás matando vos a mí, yegua.

    Sus palabras me hacían enloquecer y mis movimientos se volvieron frenéticos. Ambos nos observábamos en los espejos que rodeaban la habitación. En mi violento perreo, no pude contener mi segundo orgasmo. Mi hermoso culo saltaba sobre esa pija y mis glúteos se movían como gelatina. Me vine nuevamente y mi sensación orgásmica se hizo contínua. Yo no podía dejar de bombear pero él me levantó, haciendo zafar su pija. Me giró con mi espalda enfrentando su rostro e hizo que descendiera ensartada en su grandioso garrote. Yo movía mi pelvis enloqueciendo de goce y con ese estado orgásmico sin tregua.

    -Ayyy, aaahhh, aaaucchhh, que rico, dame más, por favor, dame toda esa pijota hermosa. Ayyy mi vida, ahora quiero que me rompas el culo, por favor, destrozamelooo yaa, bestiaaa. -le pedí a gritos. Me la sacó chorreando mis jugos en sus bolas y me la apoyó en el agujero negro. Mi deseo de ser penetrada analmente por esa pija gigantesca era desesperante. Me mantuvo suspendida a horcajadas, y yo me tomé las dos nalgas con mis manos separándolas al máximo posible, ofreciéndole mi preciado huequito.

    -Dale mi vida, violame, rompeme bien el ortooo. -Veía en el espejo que tenía frente a mí como me apoyaba ese botón en mi esfínter. Yo no soltaba mis nalgas que estaban abiertas estirando el agujero para dejar entrar esa cabezota. Cuando atravesó el anillo sentí como un tirón que me arrancó un grito ahogado.

    -Aaaahhh -Aflojé mis piernas para descender y permitir que se deslizara en mi recto. En el espejo miraba como me iba entrando con pequeños movimientos hacia adelante y atrás que yo hacía. La punta me producía una especie de puntazos en mis intestinos. Toque el tronco que aún quedaba afuera, pero mi excitación no se compadecía de mi malestar.

    -Ay Gustavo, me arde un poco pero no me importa, rompeme el culo, destrózamelo por favor. -gritaba.

    Mis piernas temblaban pero yo continuaba mis suaves movimientos conteniendo la respiración.

    -Dale mi amor, empujá por favor, la quiero toda dentro de mi ortooo, quiero sentirla completa en mi panza. Metémela hasta los huevos mi vida. -Me quedé quieta por un momento, me levanté un poco dejando media poronga afuera y empujé nuevamente hacia abajo con todo el peso de mi cuerpo, buscando la penetración total. Gustavo me tomó por la cintura jalando hacia abajo, hasta que logré sentarme en su pelvis apoyando mi vagina en sus testículos. Sentía una sensación en mi abdomen como si mi colon se hubiera acomodado para tragar el duro garrote. Comencé a realizar movimientos ondulatorios para gozar sintiendo la cabeza de esa pija en mi panza y el contacto apretado de sus huevos en mi vulva.

    De pronto Gustavo aumentó el ritmo de su perreo golpeándome contra sus bolas. El malestar no impedía mi goce que me arrastró a un estruendoso orgasmo mientras yo me masajeaba el clítoris y penetraba mis dedos en la concha que expulsaba abundantes jugos. Mis gritos se ahogaban en mi garganta, mientras Gustavo me descargaba su abundante leche en la profundidad de mi ano. Fue algo maravilloso, yo continué con mis movimientos oscilatorios sintiendo que el pene se movía en mi interior. Luego Gustavo me levantó sacando de mi culo su rica pija empapada en mis jugos. Sentí un vacío total con el esfínter totalmente dilatado y bastante ardido pero aún con latidos reflejos de goce. Me quedé en cuatro con la cola elevada sobre el abdomen de Gustavo. El introdujo sus dos pulgares en mi ano y lo estiró diciéndome.

    -Cariño, tu orto es el más increíble que he penetrado, te aseguro que puedo observar desde aquí todo el túnel rosado de tu recto y mi leche depositada en el fondo. Qué hermoso panorama te estás perdiendo, jaja.

    -Eres un hombre perfecto y me gustaría continuar cogiendo con vos toda la noche.

    Miré la hora, seguramente mi esposo ya tenía la rueda reparada y estaría saliendo del taller, o sea que restaba solo el tiempo de su viaje de regreso, pero yo no tenía la mínima intención de desperdiciarlo viendo tele. Gustavo se incorporó, supuse que quería asearse, pero lo detuve tomándole su muñeca y lo hice recostar de nuevo junto a mí para besarlo ardientemente entrelazando mi lengua con la suya. Mi mano se deslizó lentamente hasta alcanzar su pene aún empapado, lo tomé suavemente y comencé a acariciarlo. Continuamos besándonos apasionadamente y sentí que su hermoso miembro comenzaba a revivir entre mis dedos. Gustavo me tomó la cabeza y me la empujó con delicadeza hacia abajo, yo respondí a su llamado y empecé a lamerlo y chuparlo en toda su extensión.

    El sabor de mis jugos anales no frenó mis deseos de comerme esa rica verga y con gran devoción se la lamí y devoré hasta dejársela de nuevo completamente erecta. Gustavo me tomó suavemente y me hizo poner en cuatro en el borde de la cama, tras lo cual se paró en la alfombra tras de mí. Me quedé expectante por un momento manteniendo bien elevadas mis caderas, con mi cabeza girada apoyando mi mejilla sobre la cama. Esta pose me permitía ver en el espejo del costado, mi hermosa cola muy levantada, invitando a mi macho a la penetración. Gustavo se erigió sobre mí con las piernas flexionadas y dirigió su pene sostenido con su mano, verticalmente hacia mi ano.

    Evidentemente le había quedado gustando el calor de mi túnel profundo. Yo mantuve bien abiertas mis nalgas con mis manos, observando excitada como Gustavo me atravesó el esfínter con ese rico botón y luego me fue enterrando esa pijota muy despacio pero sin pausa, hasta tocar fondo dejando un pequeño trozo afuera. Allí comenzó sus suaves bombeos que me daban un goce infinitamente delicioso.

    -Dale por favor, continúa así, empujá más mi vida, la quiero toda… todaaa adentro como recién.

    Entonces él siguió haciendo presión hasta que logró hacer entrar los últimos centímetros, haciéndome sentir nuevamente esa extraña pero maravillosa sensación de tenerla totalmente dentro de mí. Su bombeo era violento con movimientos rápidos, yo no dejaba de abrir mis nalgas para sentirlo mejor. Sus testículos llegaban hasta la puerta de mi ano y golpeaban como queriendo entrar también. El malestar era insignificante, el goce infernal. Luego la sacó y me la metió en la concha hasta el fondo. Mi cueva se expandió ajustándose a ese voluminoso miembro que estampaba su cabeza en la pared uterina y apretaba los testículos en mi clítoris.

    De nuevo el bombeo por momentos suave, por momentos violento y yo en mi estado de clímax sublime. Así continuaron alternándose las penetraciones de su verga en mi concha y en mi culo, haciéndome delirar ahogando mis gritos en las sábanas, observando en el espejo la violencia con que Gustavo me culeaba. Me vine una y mil veces, él contuvo su eyaculación o quizás no logró descargarla. Nos quedamos como desmayados mirándonos en el espejo del techo con una sonrisa de satisfacción. De pronto vino a mi mente algo que dijo Gustavo, sobre una de las parejas que estaba en el telo. Tomé el celular y le llamé a Artur.

    -Hola mi cielo, estás muy cansada de esperar? me imagino lo aburrida y nerviosa que estarás.

    -Y si… he visto ya como 5 peli y estoy derritiendo mis juguetitos. Vos ya venís en camino?

    -No mi vida estoy algo demorado, ya me repararon la rueda, pero le llamé al gomero y me dijo que me pasaba a buscar en unos 15 minutos, si no viene en 20 me voy en remise.

    Dicho esto nos despedimos y colgué.

    -Mi esposo demorará más de media hora aún. Te quieres ir amorcito? -Gustavo se quedó gustoso.- Amor sabés una cosa? -le dije con sensualidad.- Me encantaría que invitemos a esa pareja swinger que está en el telo? -Le dije dándole besitos en las tetillas, sabiendo que su segunda eyaculación estaba pendiente.

    -Eres tan especial y fogosa que me odiaría si rechazara tu propuesta.

    Tomó el teléfono y habló con un tipo para invitarlo con su chica. A los 5 minutos sonaron unos golpecitos en la puerta de entrada de la cochera.

    Esto continuará en la parte 2 de este relato, que publicaré pronto. Espero que les haya gustado esta primera parte y agradeceré sus críticas o comentarios. Me son útiles para perfeccionarme y me motivan para continuar con mis aventuras sexuales que no dejaré de contar en este medio. Los quiero mucho, Besitos.

  • En la tienda

    En la tienda

    EN LA TIENDA (recargada)

    Hace un tiempo estaba en la tienda usualmente trabajando, era sábado casi las 6 de la tarde, faltaba como media hora para cerrar. Frente a la tienda hay un Wal-Mart, ya podrás imaginarte que entre semana hay mucha gente, pero los sábados y a esas horas ya está muy vacío.

    CONOCIÉNDONOS.

    Unos pasos delante de la tienda hay una parada de autobús, por lo que no es raro ver gente esperando el transporte, entre ella había un tipo no mal parecido, aproximadamente entre unos 40 o 45 años; en aquel entonces, yo tendría más o menos unos 34 o 36, comenzaba a levantar, anuncios y demás accesorios que coloco afuera de la tienda, ya iba a cerrar y pues la verdad quería irme rápido.

    Entonces vi que esta persona se dirigió hacia mí y me pregunto por una fragancia, le indique que se pasara y se la mostré, en seguida dijo que se la llevaría, me pregunto por más y bueno aparto dos; como te decía, él era de un agradable aspecto. Antes de continuar quiero aclararles, que ya tenía un tiempo sin relación alguna; pero sinceramente esa tarde pensaba más en irme a casa a descansar que en otra cosa.

    Mientras lo atendía pude darme cuenta, que atento a mis explicaciones, veía mis ojos y con su mirada me recorría, eso empezó a inquietarme; pero bueno, yo no había dado pie a nada, y en esos momentos solo pensé en mi última venta.

    MIRADAS FURTIVAS

    De pronto me señalo un perfume ubicado en uno de los mostradores del pasillo; Le pedí me permitiera salir a mostrárselo, él se apartó de la puerta enrejada de protección y pasé a su lado. Como en cualquier perfumería las paredes de los productos son de espejos, comprenderán que en el reflejo se ve todo. Entonces al voltearme para dársela, pude ver cómo me veía mi trasero, y… vi cómo se la tomo y se la acaricio.

    Yo estaba de espaldas, pero pude ver como se la tomo todita, fue solo una fracción de segundos, pero eso, en los hombres la verdad no es raro verlos hacer eso; por ello mismo no hice caso, pero reconociendo y ante mi abstinencia pues… que les digo mis amiguitos, la verdad si me inquieto, no fue para tanto, pero tampoco puedo negarlo, fue una inquietud, digamos: mmmm rica.

    En fin, regresé al mostrador y me metí dentro de la tienda estaba poniendo el seguro y de pronto alcancé a verlo y tal vez él no se percató, pero vi cómo se tocó ahí acomodándosela, para que no se le notara. Pero pensando lo que yo le había provocado y como las miradas van y vienen, quizá… no sé… fue mi instinto o abstinencia, pero mi mirada sin querer se dirigió a hacia ¡su bultote!, para colmo de males, él se dio cuenta de mí furtiva mirada.

    Entonces hizo algo que en lo personal me agrado: ¡Se hizo el desentendido!, eso me gustó pues fue un gesto atento de su parte, hizo que no me cohibiera. No se me hizo descarado, al contrario, me dio… digamos: respeto.

    En eso me pidió una fragancia especial y muy cara, le dije que esa sólo la tenía en bodega, y que si no llevaba prisa podría esperarme a ir por ella, asintiéndome que sí, fui por la fragancia y para mala suerte, ésta se encontraba en el anaquel superior y la escalera con sostén de seguridad, no estaba en su lugar, solo la simple y pequeña escalera de tres peldaños no me ofrece seguridad alguna al subirme.

    Contra mi voluntad le explique la complicada situación y le pedí que regresara otro día por ella y que se la tendría preparada. Él muy serio me comento que era de Puebla y salía de regreso por la noche. Ante esta situación no me quedó otra y le ofrecí hacerle la cuenta de lo que ya llevaba, el acepto. Le extendí su nota y ahí… en ese momento… fue el primer roce… me toco mi mano; fue algo fuera de lo normal por ello me fijé en eso. La tomo y sin problema la pagó.

    EL JUEGO INICIAL.

    Hasta esos momentos, yo pensé que hasta ahí había terminado la… venta. Fue entonces que me pregunto: ¿Oiga quiere que la espere a que vaya por mi fragancia? Yo pensando que se iría, le respondí que no estaba negándosela, sino más bien me era difícil alcanzarla de su ubicación.

    Fue entonces que me dijo muy propio, serio y muy respetuoso, que si quería me ayudaba a bajarla; al verlo tan serio, pensé que todo sería muy normal, aunque honestamente por dentro y en medio de mis piernas quería que algo sucediera y bueno… pues lo pase.

    Yo traía una falda blanca algo suelta. Entonces… lo que en el interior de mi cosita realmente deseaba… ¡Pasó! Pues hasta esos momentos había pensado que él caballerosamente se subiría a la escalera… Pero me quedé… ¡Seca, Temblando!

    Cuando tomó la escalera, le puso sus pies y dijo: ¡Adelante yo la sostengo!, Para esos momentos… ¡Ya estaba más que nerviosa, ya estaba deseosa!, Y bueno me subí y la verdad… la verdad, es que moví más de la cuenta mis caderas, sabía que haciendo eso mi mucho muy paradito trasero y carnositas nalgas, se moverían, que temblarían a cada paso que subía esos cuatro escalones, y segura estaba lo que lograría con ello, sabía perfectamente lo que pasaría con la parte de ese atractivo varón, sabía que le provocaría una super erección, que todo, pero aún desconocido, miembro se le pararía.

    Por un lado, confirmé lo que perseguía, pues vi cómo sus ojos me deseaban, vi cómo su rostro se sonrojaba, y no conforme con ello, me empiné más y más… provocando, dejándole a él las acciones que su deseo le dictara hacer conmigo. Claro no tardo mucho pues de pronto… sentí su mano: “hay que ricooo sentí”

    Fue delicioso, un exquisito deseo recorrió mis piernas, mis muy pronunciadas nalgas, mi cosita se estremeció, pues no fue un toque brusco, fue un toque firme, pero a su vez delicado, claro lo hizo sobre mi tanguita, tocando mi pierna y una de mí ya muy candente nalguita, pero pude sentirlo y no puse resistencia alguna, dejé que suavemente hiciera de lado lo que llevaba puesto, que recorriera con sus dedos mis muy húmedos y salidos labios vaginales.

    Obvio comencé no solo a mojarme, a humedecerme… sino que con su toque, lento y en círculos sobre mi cosita, él notó que estaba empapándome, entonces sin fuerza, pero con firmeza me abrió las piernas, no puse resistencia alguna; pero tengo que aclararles amiguitos que siempre he pensado que cada parte de nuestro cuerpo tiene una función, por lo que ya se imaginaran que con mi exesposo nunca se llegó a nada por “la puerta de atrás”.

    De pronto, despacio, suavemente, y de forma delicada por un ladito de mi entrepierna sentí algo húmedo: su lengua, que me recorría, humedeciéndome, y provocaba que de mi clítoris emanara liquido caliente… de tal manera que quise más de esa sensación, pues me encaro y entonces abrí ya sin restricción alguna mis muy torneadas y morenas piernas. Pues “mi cosita”, mi jadeante verija gritaba deseosa, de forma silenciosa que quería: ¡Ser COGIDA, Totalmente ¡PENETRADA!

    CON TODO.

    Él por su lado, con su otra mano, se tocaba despacio, firme y fuerte, por encima del pantalón; donde ya para ese momento su bultote se notaba mucho. Con cierta dificultad, logró bajar su cierre, yo por mi parte quería verla ya, quería saber cuánto me iba a tragar, porque que mis queridos amigos, debo decírselos, tengo que confesárselos: ¡ME ENCANTA MAMAR VERGA!, quería ver cuánto iba a recorrer con mi lengua, cuánto me iba atragantar, con cuánto después de cuatro meses se iba a llenar mi ya jadeante verija, que para esos momentos ya estaba emitiendo, escurriéndose en jugos un tanto ácidos y muy calientitos.

    ¿Qué puedo decirles?, de lo que a continuación paso… fue todo un maratón de posiciones… que hoy entiendo que fue más una exploración para encontrar el mayor punto de placer entre ambos; Por lo que tengo que decirles que la que más mayor placer me dio, fue cuando me puso con las palmas y rodillas en el piso, es decir me puso “En Cuatro”, donde quede totalmente expuesta a él, empinada, incluso con mi cara tocando el tapete del piso… con mi muy amplio trasero dándoselo todo sin reserva alguna… bueno le decía por primera vez… tómalo es tuyo.

    Quiero decirles que desconozco porque surgió esto, pues realmente desconocía ese deseo en mí, y mucho más de él, lo que siendo sincera… estaba dispuesta a darle todo lo que me pidiera… y esperaba un tanto temerosa… pero a la vez deseosa… una penetración… suave… lenta… sin dolor, o más bien lo que deseaba es sentir centímetro a centímetro lo que esa muy amplia y poderosa verga haría en mí.

    Conociendo un tanto a los hombres y en un buen avance de una muy rica cogida, sabría que vendría con todo… ¡Pero no fue así! Sino que puso sus manos en cada una de mis muy carnosas nalgas y las abrió aún más… entonces mí ya candente “puertita de atrás”, mi aún virgen hoyito, gritaba de forma muy discreta, algo que ni siquiera yo había oído antes, silenciosamente pronunciaba: “¡Ven Chúpame, mámame ya!”, “anda rápido”, pero de nueva cuenta no fue así, sino que empezó lento, despacio, suave; él sabía lo que hacía… y más… “lo que me hacía”.

    Fue entonces que dio inicio con un hermoso y lento recorrido con su lengua, como nadie me había probado, pues daba vueltas y en redondel de mi hoyito disfrutaba; De vez en vez se detenía y me penetraba, humedeciéndolo y que de pronto paraba nuevamente y me lo mamaba de forma exquisita. Y si hasta estos momentos había una pequeña resistencia, por el punto que estaba tocando, con ese nuevo trabajito que yo desconocía, ésta desapareció de inmediato. Pues sin penetración alguna, a excepción de su lengua, alcancé dos orgasmos riquísimos y casi al hilo.

    Ya habrá tiempo de platicarles con lujo de detalles todo lo que su inquietante lengua había provocado, pues mí ya totalmente dilatado hoyito, sin aceptarlo, ya esperaba, era algo nuevo, no conocido para mí, pero que el deseo de experimentar pedía: “Dame, penétrame, con toda tu amplísima verga… pero no, de pronto, paro se detuvo y de pronto ¡se apartó de mí!

    Comprendí lo que quería, el muy astuto, quería escuchar de mis labios, con mi voz jadeante que ¡le rogara!, que le pidiera: “¡ándale cógeme ya por favor!”

    Y pues la verdad, no solo se lo pedí… ¡Le grité que lo hiciera ya!, que me penetrara, que me cogiera fuertemente, y como él quisiera y por donde quisiera…bueno hasta yo me sorprendí de escucharme. Pero algo noté… que me agradó aún más, pues sentí que, con cada ruego, a cada una de mis palabras, su carne se tensaba más, su hermosa verga pulsaba y temblaba más y más, poniéndose más tensa, dura, fuerte y mucho… ¡Más mamable!

    Y entonces vino a mi pensamiento una pregunta, un tanto morbosa, pero reconociéndolo era muy rica: ¿Cómo se sentiría, esa pulsación dentro de mí? Y no me importaba ya por donde fuera… Si dentro de mis ya inflamados labios de mi verija o de mi muy dilatado hoyito, era más bien por done él quisiera, pero que yo sintiera esas pulsaciones dentro de mí.

    Puede al fin disfrutar de ver su cara… como el dolor y el placer de venirse alcanzaba y no sé si andaba o no, también en abstinencia, lo que sí sentí el cuándo y el cuánto se derramó… uuufff fue riquísimo.

    Sus visitas a la tienda… fueron continuas por un par de años más… y, continuaré más adelante.

  • Tocando el cielo

    Tocando el cielo

    Sé que estás cargada de deseo, con ganas de sexo, receptiva, sensible, quieres placer, quieres jugar en tu intimidad, y estás cada vez más excitada, suspirando…

    Pero no te toques sola, déjame acompañarte, permíteme ser cómplice de tu placer y participar en tus caricias en la distancia provocándote, incitándote a tocarte más y más. Haciendo que salga ese fuego oculto en tu cuerpo, hacerte jadear por culpa de ese placer interno que te proporcionas con tus dedos, o ¿quizás sean mis dedos?

    ¡Sí! son mis dedos preciosa los que están ahí dándote todo ese placer que no has podido evitar que salga de tu mente. Me sientes tocarte, me sientes junto a ti masturbándote, a tu lado. Tumbado junto a ti, pegado a tu caliente cuerpo, hirviendo de excitación, besando tu cuello, mordiendo tu labio. Con mis brazos abarcándote, abrazándote, moviéndose, acariciando tus pechos, provocando que cuando poso mis labios sobre tus pezones se te escape un

    -¡Siii!

    Es cuando entonces beso tu pezón, lo atrapo entre mis labios y tiro de él. Le paso la lengua y se va poniendo duro, se pone erecto, como si quisiera pedirme más, y se lo hago. Succiono tu pezón mientras abarco tu pecho con mi mano llevándomelo a la boca. Excitándolo y consiguiendo que tu areola se contraiga del gusto recibido.

    Mientras mi otra mano está sobre tu sexo. Tocando. Acariciando. Entrando lento y suave. Saliendo despacio, para volver a sumergirse entre tu humedad. Esa humedad creciente que facilita que mis dedos te penetren rozando el interior de tu coño. Arrancando tus suspiros.

    O todo junto a la vez, follándote, mis dedos moviéndose en el interior de tu encharcado coñito y mi boca saboreando tus pechos. Ese delicioso coño que voy a acabar comiéndote. En el que sientes como mi lengua se mete y te saborea. Sacando todas tus mieles vertidas durante mis caricias. Esa esencia deliciosa que me encanta provocar que fluya de ti.

    Mi barba incipiente te roza en tu pubis, puede ser que inicialmente no te importara, que incluso fuese un acicate morboso sentirla. Quizás ahora te esté dejando enrojecida esa piel tan cercana a tu preciada y rosada hendidura. Pero ya te da igual si roza o te irrita. La sensación que se vuelca desde el centro de tu cuerpo puede con todo haciendo que tu cuerpo reaccione elevando tu pelvis para tener más contacto.

    Eso es lo que deseas. Contacto. Intensidad. Placer. Gozar. Y tu instinto animal es lo que hace. Buscarlo moviendo tu cuerpo contra mi boca mientras mi lengua lame y lame tu clítoris sin parar. Con movimientos rápidos. Para luego succionarlo. Chupártelo.

    Gritas. Gimes. Disfrutas. ¡Joder! si preciosa así me gustas. Gozando de este momento placentero. Sintiendo como cada poro de tu piel reacciona llenando la habitación de tu aroma, de tu delicioso olor. Ahora transformándose en el olor de una mujer excitada, deseosa de sexo. Deseosa de placer. Buscando esa autosatisfacción tan gustosa, tan placentera.

    Pero conmigo a tu lado. Fusionando en tu mente mis labios con los mojados labios de tu sexo. Arrancándote gemido tras gemido. Temblor tras temblor. Sensaciones cada vez más y más intensas. Calambre tras calambre. Espasmo tras espasmo. Sintiendo como se acerca. Sí, se acerca ese instante tan deseado de llegar a tu explosivo orgasmo.

    Pellizcas tus pezones como si fueran mis manos invasoras las que te los aprietan. Metes y sacas rápidamente tus dedos, o mis dedos, recuérdalo pensándome, dentro y fuera de tu cada vez más y más encharcada vagina. Haciendo esos ruidos característicos del acoplamiento de dos sexos, entrando y saliendo, acelerando el ritmo de las embestidas.

    En eso está ahora tu mente. Con esa idea en tu cabeza aceleras tus movimientos. Imaginando de miembro follándote rápido. Intenso. Profundo. Sí, todo lo profundo que me permiten mis rápidas embestidas chocando contra tu cuerpo. Contra tu sexo abierto recibiéndome envite tras envite. Clavándome en lo más hondo de tu ser. Rodeándome con tus piernas. Clavando tus dedos en mi culo. Empujándome dentro de ti.

    Y llega. Ya llega tu anhelado deseo. Esos segundos explosivos en los que tu cuerpo se convulsiona. En los que tu cerebro solo recibe intensas descargas eléctricas de placer. Esos segundos en los que tu precioso cuerpo es ingobernable, indomable por nadie. En el que actúa solo. Por instinto. Arqueándote. Moviéndote sin control. Jadeando. Chillando.

    -¡Aaaah!

    Disfrutando casi sin conciencia. Contrayendo tu sexo. Y explotando. Esa explosión que te lleva al paraíso deseado desde que empezaste a leerme. Una explosión de un placer tan intenso, que casi es agónico. En el que tu cabeza casi estalla de la intensidad del momento culminante. Un placer que te deja exhausta. Desmadejada en tu cama. Con el cuerpo dolorido, el cabello revuelto y tu sexo aun ardiente, palpitante. Tus tetas calientes, tus pezones sensibles al mínimo roce y la piel de tu cuerpo entero sudorosa, tan sensible que es capaz de generar más placer al instante con una simple caricia.

    Con un dolor placentero desde tu ombligo hasta tu entrepierna, agotada, deseosa de mi compañía, de mis manos sobre tu cuerpo abrazándote. Sin aliento después de correrte tan intensamente.

    Relajada y con una felicidad extrema. Con una sonrisa de satisfacción en tu cara mientras te abrazas a la almohada pensándome a tu lado. Así quiero dejarte, tocando el cielo.

  • Riesgosa orgía (Final)

    Riesgosa orgía (Final)

    Como les iba contando, hacía mucho tiempo que no estaba con muchos a la vez y no dejaría pasar esta oportunidad, no puedo evitarlo, me gusta mucho, es mi vicio.

    Luego de reorganizar de vuelta todo, proseguí con ponerme espléndida para la noche, una vez que terminé en la peluquería, fui a casa a preparar todo lo que sea necesario para pasar la noche, las copas, la cena, compré las pastillas anticonceptivas ya que se me habían terminado (las consumo como golosinas), me vestí súper sexy con una minifalda al cuerpo que apenas cubría mis nalgas, la más linda lencería que tengo, me pinté las uñas de un rojo intenso, me maquillé, perfumé todo el cuerpo y mis labios lucían un rojo intenso haciendo juego con mis uñas y mi ropa interior.

    Luego me senté con Juan y Andrés en el living, ya nos pusimos a tomar un poco de vodka mientras esperaba que lleguen Marcos y mi jefe, al cabo de unos minutos llegó mi jefe, le abrí la puerta, le presenté a Juan y Andrés y le serví una copa de vino que es su preferido, mientras ellos socializaban, llegó Marcos entonces puse la mesa y compartimos por alrededor de una hora, luego fuimos de vuelta a la sala de estar, eran cerca de las 22 h, fui al sanitario y volví a la sala solo con mi lencería puesta ya que ninguno de ellos estaba dando la iniciativa, me senté entre Juan y Andrés, empecé a besar a Juan mientras le acariciaba el pene a Andrés, le bajaba la bragueta a Juan hasta dejar al descubierto su pija erecta, Andrés iba besándome la espalda mientras me apretaba los pechos, empecé a chuparle a Juan, Andrés fue desabrochando mi brassier, me levanté ya con los pechos afuera y fui hasta donde estaban sentados Marcos y mi jefe, me paré frente a Marcos que enseguida comenzó a chupar y lamer mis pechos mientras se bajaba el pantalón, mi jefe me mordía y apretaba las nalgas mientras me quitaba el diminuto colaless que tenía puesto, me agaché de rodillas y se la chupaba a Marcos mientras le hacía suaves pajas a mi jefe, luego cambiaba de lugar y engullía el pene de mi jefe mientras pajeaba a Marcos.

    Andrés y Juan ya me estaban rodeando haciéndose pajas esperando el turno para que se las chupara también y así lo hice, los senté a los cuatro en el mismo sofá y me turnaba para mamar sus penes, me encargué de chuparles bien, besé a cada uno de ellos con muchas ganas, sentí como iban apretándome por todos lados, me tiré frente a ellos en la alfombra con las piernas abiertas Andrés me lamía los pechos, Juan me puso en la cara su pene y mi jefe junto con Marcos me chupaban la concha, el culo, me metían dedos, estaba ya extremadamente caliente y me puse a gemir cómo loca.

    Marcos levanta mis piernas sobre sus hombros y mete profundo su miembro dentro de mi vagina, sus bombeos eran riquísimos, en tanto gemía de placer les chupaba el pene a los demás, Marcos salió de entre mis piernas y mi jefe empezó a penetrarme aún más rico, Juan se agacha y empezamos a besarnos mientras me aprieta los pechos Andrés, luego se la chupo de vuelta a Marcos y se viene en mis pechos, en eso siento que mi jefe eyacula dentro mío.

    Andrés me pone de costado y me hunde su pene en un descontrolado movimiento también siento que eyacula adentro, en tanto ellos se recuperan, recuesto a Juan y me subo sobre él, estaba ya a punto de llegar y con profundo suspiro tuve un gran orgasmo, puedo sentir que Juan también me estaba eyaculando bien adentro, paramos un rato mientras se la chupaba a Marcos que sé quién es el que se recupera más rápido, cuando tuvo erección de vuelta, me puse de perrito y me la metió por el ano, despacio al principio y luego ya sus bombeos fueron constantes, Andrés y mi jefe se pusieron delante de mí y se las chupaba mientras Marcos me penetraba, se salió Marcos para dar espacio a Juan que también me dio su dosis de pene anal, se fueron turnando para penetrarme el culo.

    Mi jefe se recostó, me subí sobre él y coloqué su pene dentro de mi vagina, Andrés me penetraba el ano en una doble penetración mientras se la chupaba a Juan y Marcos, llegué nuevamente al orgasmo, múltiple orgasmo, me quería salir, pero me apretaban y seguían cogiendo, me oriné toda del placer, les pedí que no terminen aún, me movía como toda una puta en celo sobre ellos mientras se turnaban por mis agujeros, es por esa razón que me encanta estar con muchos a la vez, no me dan tiempo de nada y mi disfrute es aún mayor, me salí de ellos y empecé a masturbarlos.

    Marcos seguía comiéndome el ano hasta que sonó el timbre de mi departamento, en principio no iba a contestar, era más de la medianoche, pero era muy insistente y tuvimos que cortar, me puse una bata y abrí la puerta, eran mis padres!!!, habían salido a cenar y como hacía casi un mes que no iba a visitarlos, decidieron sorprenderme y lo lograron!!, les pedí un momento, fui junto a mis amantes y les pedí que se escondan en mi habitación hasta que les avise, estaban más asustados que yo.

    Luego entraron mis padres a la sala, yo estaba controlando que nada se había quedado de ellos ahí, «siempre te maquillas para dormir?» preguntó mamá, «es que acabo de llegar de una reunión y estaba por desmaquillarme» contesté, lo único que quería es que no tarden en marcharse, fui al sanitario un segundo y al mirarme al espejo noté que estaba con resto de esperma en el cuello!!

    En realidad había olor a esperma en toda la sala, encendí incienso para disimular, al estar hablando con ellos sentía que el semen bajaba de mi vagina, muy incómoda me sentí, hasta que por fin se fueron, apenas me despedí de ellos esperé a que salgan del edificio y les avisé a los muchachos, que lo único que querían era seguir penetrándome y me volví a entregar a ellos.

    Tomé una copa vacía y les pedí que eyaculen adentro, los cuatro eyacularon en la copa una buena cantidad, luego paramos y me tomé el semen de todos ellos mientras me tocaba los pechos, eso los vuelve locos.

    El resto de la madrugada y la mañana nos la pasamos cogiendo, mi cuerpo estaba lleno de semen, mi vagina y ano fueron eyaculados varias veces, tuve muchos orgasmos, por todo esto es que no quería dejar pasar la oportunidad de estar con ellos, me satisface hacerlo con muchos, horas de sexo con el momento de tensión que me dieron mis padres no tienen precio, plenamente justificada la orgía, merecía eso después de largo tiempo de no hacerlo con más de dos, soy la puta de ellos y de otros, todo salió más que bien.

    A la mañana siguiente, cada quién salió disimuladamente de mi departamento, para evitar comentarios maliciosos de los vecinos, salvo Juan y Andrés que se quedaron dos días más y obviamente, tuve mucho sexo con ambos, en la sala, dormitorio, baño, pasillo y en el balcón, el lunes siguiente todavía se podía oler semen por mi cuerpo, mi perfume favorito.

  • Nunca me había fijado en la señora del aseo

    Nunca me había fijado en la señora del aseo

    Conozco a Rosa desde hace 10 años, es una señora bajita, como de 45 años, un poco gordita, sin ningún encanto especial, nunca me había fijado en ella como pareja sexual.

    Hace 2 años terminé con mi anterior pareja, tengo 60 años, y tenía muchas ganas de sexo, andaba ansioso y todas las mujeres me llamaban la atención, las vecinas, la señora de la tienda y todas las que veía en la calle; me masturbaba, pero no quedaba satisfecho.

    Ese día, como todos los lunes llegó Rosa, normalmente no estoy en casa, pero era un día festivo y no fui a trabajar, estaba desnudo en la cama, siempre duermo así, dormido y no la escuché cuando entró, ya que ella tiene llaves, subió y me vio, no dijo nada, solo se bajó otra vez a la planta baja y se puso a trabajar.

    Solo imaginarme la escena me excitó y pensé en como cogérmela.

    Me puse la bata y bajé a desayunar, ella andaba de acá para allá, muy seria y sin hablar; de rato le hablé y se acercó, se le notaba la pena; le pedí disculpas, le dije que no sabía que llegaba tan temprano, ella me dijo que estaba bien, que no pasaba nada.

    Seguí comiendo mi fruta, ella hace limpieza en varias casas, le pregunté si nunca le había pasado y me dijo que sí, una vez encontró a una pareja cogiendo y en otra casa, a la que ya no iba, el señor le mostraba su verga de manera disimulada.

    Le dije que esperaba que no se hubiera molestado y que ya no quisiera trabajar para mí, me dijo que no, que era un accidente y que no la molestó.

    Siguió limpiando la casa, ese día traía un vestido rojo y unas sandalias y la veía que pasaba, no podía evitar verla y pensar como cogérmela.

    Ella es casada, tiene tres hijos, incluso tiene una nieta y yo estaba excitado.

    Cuando terminó le dije que si iba a trabajar y me dijo que no, ese día solo trabajaba conmigo, le pedí de favor que me trajera unas cervezas, ya estaba haciendo mucho calor, se fue a la tienda y trajo dos six, me dijo que ya se iba, le dije que se tomara una cerveza conmigo, para el calor. Ella titubeó, y aceptó.

    Al calor de las cervezas ella se relajó y se volvió muy platicadora, le pregunté por sus hijos y su familia, me contó que estaban bien y que ya se iba porque su esposo era muy celoso, le dije “¿Algo habrás hecho para que te cele?”, se puso roja y se empezó a reír, ya estaba un poco tomada.

    Ja, ja, me reí, “si ya ni me digas nada, ya me imagino”, se rio también y dijo, “es que a veces dan ganas”; “si -le dije- así ando ahora que no tengo pareja”, me dijo “pero tiene amigas”, “si -le dije- pero las amigas, son amigas nada más”.

    Seguimos tomando y ya no dijo nada de irse, volví a decir que tenía pena con ella por lo de la mañana, me dijo que no debería tener pena, que todavía estaba bien, en realidad si hago mucho ejercicio y me conservo bien, jaja, me reí, le pregunté qué tanto me vio, me dijo “¡todo!”.

    Ja, ja, me reí, “espero te haya gustado, ya no volverá a pasar”, ella se rio y me dijo que si, que le gustaría verme otra vez, eso me excitó más y le dije “pues eso cuando quieras”, se me quedó viendo y me dijo “¿En serio?” “si -le dije- cuando quieras”, se tomó su cerveza y me dijo “pues ¡¡ahorita!!”.

    Me le quedé viendo, me paré y me quité la bata, estaba muy excitado y mi verga estaba al 100, ella solo me veía, luego estiró su mano y empezó a tocarme la verga, luego me acarició las piernas y las nalgas, de rato volvió a tocarme la verga y así sentada, me acercó y se la empezó a meter en la boca, es una de las mejores mamadas que me han dado, Rosa sabía hacerlo muy bien.

    La tomé de la mano, la llevé a la recámara, le quité la ropa, su vestido, su brasier y los calzones, la acosté en la cama, en la orilla, le subí sus piernas a mis hombros y le metí la verga, ella solo cerró los ojos y gemía quedito, estaba mojadísima cuando se la metí, tenía tantas ganas que terminé muy rápido.

    Nos quedamos acostados, al rato ella empezó a tocar mis piernas y mi verga y me volví a excitar, ella se volvió de espaldas y se sentó en la verga, entraba y salía. Yo solo veía sus nalgas y me excitaba cada vez más, duramos buen rato, ella terminó dos veces, pero no dejó de moverse hasta que terminé en un orgasmo muy rico.

    Se pasó al baño y se limpió, se despidió, siempre me habla de usted y se despidió, le dije “te espero la semana próxima” y me dijo que sí, y se marchó.

  • Noche de amigas

    Noche de amigas

    Esto pasó justamente el 22 de octubre del año pasado y lo digo tal cuál porque aún tengo fotos de aquella salida con mis amigas. Ese día decidimos salir a tomar en plan de amigas a un bar con terraza en una de las colonias más populares de la CDMX e Ivette (mi best) se ofreció a recogernos a todas. Una vez en la terraza ya acomodadas comenzamos a charlar de lo típico, cómo había ido la semana, los novios, las nuevas tendencias en Twitter e Instagram cosas realmente banales, pero interesantes. La tarde noche transcurría y los mojitos y el licor nos ponían a tope tanto que estábamos considerando irnos a otro lugar con más ambiente. La idea se descartó y continuamos pidiendo más de lo de antes. La noche todavía iniciaba.

    Alrededor de las 9 de la noche se sentaron a un lado de nuestras mesas 5 señores de entre 30 o 35 años. Muy guapos por cierto. Todos muy presentables, parecían haber salido de algún evento porque no parecían vestidos para una noche de copas. Kati, Ivette, Paulina y obviamente yo no perdimos detalle de ellos y aunque los teníamos demasiado cerca siempre tratábamos que no se dieran cuenta. “La verdad si le soy infiel a mi novio con alguno de ellos” mencionó Paulina en tono de juego obvio las risas no faltaron y así cada una iba mencionando si lo harían con alguien mayor.

    “Yo creo que sí, no sé si porque el alcohol me hace pensarlo o querer hacerlo pero si” dijo Kati. Ivette la más tímida del grupo se limitó a hablar, quizá por pena y aunque todas éramos amigas desde hace mucho tiempo nunca tocamos el tema hasta esa noche. “No sé, no creo, tengo novio y aunque hemos tenido bajones no creo hacerlo y él no lo haría tampoco” mencionó Ivette que en ese momento nos reímos de la situación en primera porque sabemos que la gran mayoría de hombres son infieles por naturaleza y en segundo porque hablábamos de un tema en un lugar no apropiado.

    Al preguntarme si yo andaría con alguien mayor les dije que no sabía, podría ser pero primero tendría que conocerlo y aunque mis amigas tenían a sus novios yo salía con alguien ya formal, de permiso y nuestras familias se conocían así que la cosa iba en serio. Le dimos vuelta a la plática y continuamos con otras cosas.

    Comenzamos a tomarnos fotos en el teléfono de Paulina y entre tanto movimiento a la muy tonta se le resbala y cae cerca de unos de los señores que teníamos a un lado. Él al observar el teléfono en el piso lo levanta, toma un papel y comienza a limpiarlo de la pantalla. “Toma, te lo limpié” le dijo, Paulina muy coqueta (o zorra) le dio las gracias con una enorme sonrisa. Nosotras comenzamos a reírnos al verla y cuando volvió a sentarse nos dijo que el señor olía demasiado rico.

    Continuamos con las fotos y cuando estábamos a punto de irnos el señor que había recogido el teléfono se para justo frente para decirnos: “buenas noches, lo que tomaron va por nuestra cuenta, no se preocupen, si gustan pueden sentarse con nosotros y tomar una última copa para entablar una plática amena nosotros también estamos por irnos” lo dijo con tanta seguridad que quedamos sorprendidas. Ivette, la más seria le dijo “vamos a pensarlo señor, muchas gracias, nosotras también traemos dinero” ¡para que habló! Pensamos que lo tomaría como una ofensa pero no, respondió con un “Perfecto, estamos aquí a un lado” y se marchó.

    Comenzamos hablar entre nosotras si sería buena idea, más allá de que solo sería una copa y que nuestra cuenta ellos lo pagarían y lo cuál no estaba nada mal, a Ivette fue la que tuvimos que convencer ya que no le latía mucho la idea hasta que por fin accedió.

    Nos levantamos y ellos al ver que habíamos aceptado se levantaron para darnos su asiento. Posteriormente llegaron más sillas y se sentaron. Se presentaron como Eduardo, Joel, Raúl, Javier y José, todos de nombres comunes pero con mucho dinero o eso parecían. Llegaron las copas y continuamos con la plática, tenían temas interesantes y al parecer habían salido de pactar un negocio que a ellos les irían bien y por eso vestían tan formal como si fuera una noche especial.

    Continuamos hablando y de una copa (qué según nos habían mencionado) pasaron de tres y hasta cinco. Cada una de mis amigas estaba con un señor, yo me quedé con Eduardo al parecer era el más viejo pero más guapo. Al terminar las copas uno de ellos nos dio la idea de seguir en su casa que estaba algo cerca, nosotras nos quedamos viendo sin decir nada y Kati que tomó la iniciativa dijo que no había problema. ¡Perfecto! Dijo uno de ellos. “¿Traen coche o nosotros los llevamos?” Preguntaron, “Traemos coche, si quieren les seguimos” dijo Paulina. Al salir y entrar al coche soltamos una risa porque no sabíamos a dónde íbamos o con quienes estábamos, no sabíamos si nos toparíamos con la familia de algunos de ellos o en donde caeríamos. En eso se acerca Eduardo y nos dice que sigamos el coche blanco que en menos de 10 minutos llegaríamos. “Ah ok yo les sigo” mencionó Ivette.

    Cuando encendió el coche Ivette comentaba cosas como “¿No sabemos ni quienes son” “Solo a ustedes se les ocurre” “No creo que pase nada pero me entra desconfianza” “Tengo que cuidarlas porque al parecer todas están ebrias”, Paulina trato de tranquilizarla y decirle que no se preocupara, que al parecer eran ejecutivos y que a la casa donde íbamos al parecer el señor estaba ya divorciado. “¿Y tú cómo lo sabes?” Preguntamos, “digamos que me hice la interesante y él me platicó todo eso” mencionó. “Que puta eres Paulina que horror” le dijo Ivette. Ya en el camino cada una mencionaba con quién iba a estar, ya una tenía a su respectiva pareja y parecía que a Ivette le tocaba de a dos. “Miren, no se que vaya a pasar hoy pero no quiero que mañana hablemos de esto va, evitémonos problemas con nuestros novios” dijo Kati. ¡¡¡Siii!!! Dijimos todas menos Ivette que venía manejando y concentrada. “Miren lo que ustedes hagan no importa porque no diré nada, yo le seré fiel a mi novio pero cuídense y traten de portarse bien” dijo Ivette.

    Parecía que era nuestra hermana mayor al cuidarnos así, yo la animé a que solo hablara con ellos como cortesía ya que se ofrecieron a pagar nuestra cuenta y seguir la fiesta en su casa. “¿Cortesía? A mí no me gusta ninguno pero ya les dije, yo solo voy por ustedes” expresó Ivette. Kati y Paulina le dijeron: “¿No te gustó ninguno? Pero bien que hablabas con Joel y Raúl”. Al llegar a un fraccionamiento (mejor que al de donde vivo) se levantó la pluma y continuamos avanzando. “Solo me hicieron plática y les respondí con la misma” le mencionó Ivette a Katie y Paulina. Una vez adentro bajamos de los coches y Javier nos dio la bienvenida a su casa, entramos y era una casa lujosa, bien acomodada y en orden.

    “Vámonos al jardín” dijo Javier mientras sacaba algunas botellas y vasos. Todos nos dirigimos hacia allá y comenzamos a tomar asiento en el bonito jardín que tenía. Había mesas, sillas colocadas, una pequeña barra y unas pequeñas escaleras en forma de gradas. Cada señor tenía su propia botella y obvio su propia chica por decirlo así. Yo me quedé con Eduardo y me pidió que si no fuera molestia nos sentáramos en las gradas a lo cual accedí. Katie estaba con José y Paulina con Javier, a mi pobre Ivette la habíamos dejado con Joel y Raúl pero conociendo lo cortante que es a lo mejor se terminen aburriendo de ella.

    La noche seguía y la música (que habían puesto) no estaba mal entonces comencé a preguntarle a Eduardo a qué se dedicaba y el me comentó que en un sector industrial y bienes raíces (algo así), no me dijo mucho y me pidió ir por una bolsa de hielo a la cocina, nos dirigimos y en el camino le tiré la indirecta “entonces cuando termine la universidad ya se a dónde ir para buscar trabajo” le dije, el capto la indirecta y me dijo “seguro, solo pórtate bien conmigo” solo me reí. Al estar en la cocina y al sacar el hielo yo estaba de espaldas y en eso siento cómo pasa Eduardo detrás mío de forma que siento su erección. “Mmm” solo le dije mientras mordía el vaso, me tomó de la mano y nos dirigimos al jardín para dejar el hielo.

    Ya en el jardín me pidió que nos fuéramos detrás de la barra para hablar. Ahí estuvimos un rato platicando de la escuela, lo que haré después de la uní y shalala temas muy equis cuando a lo lejos veo a Paulina besando a su conquista don Javier. “Veo que tú amiga ya inició” me dijo Eduardo. “Si, ya vi” me limité a responderle. Seguimos hablando y Kati y don José estaban ya en pleno faje. Mala idea que todas fuéramos en falda y blusas casuales llamativas porque mientras a mi amiga Paulina la tenían sentada en las piernas de don Javier a Kati la tenían sentada y con la falda un poco levantada (obviamente se veía un poco su ropa interior). “Es azul” le dijo don Javier a don José. Todos los hombres presentes presenciaron cómo don José poco a poco fue levantándole más la falda a la pobre kati que sin más que decir solo se reía y besaba al señor. Ivette al ver esto me vio y puso un gesto de “y ahora que”, ya estábamos ahí y por lo visto ellas estaban disfrutando el momento y lo que se fuera a dar sabíamos que lo íbamos a olvidar.

    Paulina no se quedó atrás (quizá porque en nuestro grupito siempre fue la más aventada) y cuando don Javier le preguntó “¿Y tú con qué me vas a sorprender?” Ella se levantó de sus piernas, desabrocho su falda, la dejo caer al piso y expuso su hermosos glúteos bien formados ante todos. La mirada de todos ellos estaban con ella ya que todas nosotras somos blanquitas y bonitas pero Paulina es rubia por genética y tiene un buen cuerpo lo que la hace muy cotizada. “Me gusta tu calzón” le dijo don Javier (qué era un color rosa).

    Volvió a sentarse en las piernas del señor y continuaron besándose. Ivette y los otros dos señores solo veían todo lo que ellos hacían y continuaban bebiendo, al parecer a Ivette ya la veía más conversadora quizá por el alcohol o por el momento. Eduardo al ver toda esa escena me vio y me preguntó “¿puedo besarte?” Yo le dije que sí, pero rápido por mis amigas y así lo hizo, fue cosa de segundos y la verdad no lo hizo mal. Continuamos viendo lo que sus amigos o compañeros de trabajo le hacían a mis amigas cuando me dijo: “si no quieres que te vean tus amigas hagamos esto, me voy a desabrochar el pantalón de forma que mi pene esté afuera para que lo veas y lo toques” yo le contesté con un: “si si pero para que no sospechen seguimos hablando de forma que la barra no vea lo que hacemos” inmediatamente desabrocho su pantalón y saco su pene (a decir verdad no estaba ni corto ni largo pero si grueso) con mi mano izquierda tomaba el vaso y con la derecha masajeaba el pene de Eduardo.

    En un momento tomó mi mano y luego se quedó detrás mía levantando mi falda para restregar su pene en mis nalguitas. “Tienes la piel muy suavecita” me dijo, cómo yo cargaba una tanga blanca con líneas negras podría sentir todo ese pedazo de carne pasar entre mis nalguitas y entre ratos se detenía a la mitad de forma que estaba metido entre mis glúteos. “Bueno si todas están en lo suyo yo también” me levanté un poco más la falda para que Eduardo presenciara la vista de mis nalguitas y continuará restregando su pene cuando luego veo a Paulina ya haciéndole sexo oral a don Javier.

    “Vayan a un cuarto” grito en modo de burla don José a don Javier. Parecían disfrutarlo ya que continuaron en lo mismo, don Javier con la cabeza hacia arriba y Paulina metiéndose su miembro en la boca y entre ratos jalándosela de arriba y abajo. Kati no se quedó atrás y le comenzó a desabrochar el pantalón a don José para luego comenzar a chuparlo lentamente mientras este señor tomaba de su vaso. Ivette solo veía lo que nosotras hacían y aunque solo hablaba con los otros señores (quién sabe de qué por la distancia en las que estábamos) sabía que ella no haría nada malo o eso creí. Mientras kati succionaba el pene del señor el le pidió subir y kati aceptó. “Vamos a estar arriba” dijo don José a todos mientras dejaba a mi amiga en la tanguita azul que cargaba. Don Javier dijo que iba a quedarse ahí con Paulina e Ivette seguía con esos dos señores cuando Eduardo me dijo: “vamos a subir”, yo dejé mi vaso, acomodé mi falda y le dije que si. Cuando ya íbamos a entrar a la casa le pedí a Eduardo que me esperara que iba hablar con Ivette para lo cual accedió, le hice señas para que se acercara y le pregunté si estaba incómoda con ellos o si ya quería irse.

    Ella me respondió que no, que estaba bien siempre y cuando no saliéramos de la casa, me despedí de ella un momento y luego me fui con Eduardo. Subimos a los cuartos y al intentar abrir la puerta de uno no se podía, intentamos con otra y tampoco, al estar en la tercera puerta del fondo la vimos abierta, entramos y ahí estaba mi amiga kati practicándole un blowjob (sexo oral) a don José. Al entrar preguntaron qué hacíamos ahí y Eduardo le dijo que los demás cuartos estaban cerrados, que no hay manera de abrirlos. “Ese maldito lo más seguro perdió las llaves” dijo don José. “No se van abrir hasta mañana el quién sabe dónde dejo las llaves pero el cuarto está grande ahí acomódense”.

    “Está de hueva volver a bajar, buscar las llaves y regresar” le dije a Eduardo. El cuarto si estaba muy amplio sin embargo ellos podrían ver lo que hacíamos y viceversa. “¿No te da pena que te vean?” Me preguntó. Solo vamos hacerlo le dije. Comenzamos a besarnos lentamente y con mucha pausa, los mayores tienen gran experiencia de ley. Continuamos y poco a poco fui quitándome la blusa hasta dejarla tirado en el piso, me quité el bra y le quité el botón a mi falda para solo quedar en tanga. Seguimos besándonos hasta que escuché un “Que ricas nalguitas tienes” de don José. Kati al escucharlo le preguntó “¿No te gusta lo que te hago?” “Sígue chupándomela me gusta ver a tu amiga así” dijo don José.

    Yo continué en lo mío y para eso ya tenía acostado a Eduardo en una de las dos camas que había en el cuarto. Inicie chupando ese pene grueso de arriba y abajo con mi lengua poco a poco hasta dejarlo húmedo con mi saliva de manera que al meterlo en mi boca sea más fácil moverme rápido. Cuando continuaba con mi trabajo escuchaba a Kati ahogarse con el miembro de don José, parecía que hacía gárgaras con su miembro, lo disfrutaba. Como el cuarto la luz era un poco tenue podíamos vernos y me detuve un poco a ver a Kati y veía cómo se metía todo eso hasta el fondo de manera que don José tomaba con sus manos la cabeza de mi amiga y hacía que se lo metiera hasta el fondo. Ella movía la cabeza de izquierda a derecha y al sacar el pene continuaba chupándolo y jalándolo. Bueno ella está bien dije.

    Eduardo veía con detalle lo que mi amiga hacía y al parecer lo excitaba ya que su pene lo tenía más grueso. Comenzó a desvestirse y me tomó del cabello, me puso en 4 y comenzaba a rozar su pene con mis nalguitas cuando en eso la hace a un lado y sin avisarme el muy maldito me lo metió toda de un golpe. “Ay” solo solté a decir. Me agarre de las sabanas y comenzó a penetrarme. “Duro duro duro” “así” fueron algunas de las frases que más dije.

    Mi amiga Kati (que de reojo vi estaba encima) comenzó a gemir muy rico. Solo se escuchaban las embestidas y los movimientos de las camas. Los cuatro disfrutábamos en ese momento. Eduardo comenzó a jalarme del cabello y a darme nalgadas (para este momento ya estaba muy caliente) “si si si si” “ay ay ay”, comencé a gemir aún más por la situación en la que estaba ya que también escuchaba a kati gemir casi lo mismo. Eduardo se detuvo y le dijo a don José “¿Y si me la prestas?” “¿A ella?” Le respondió a Eduardo. Sí, es que al verla de espaldas igual me la quiero dar, ándale. Kati al estar en la misma situación (de caliente) no sabía ni cómo reaccionar. Deja que termine le respondió don José a Eduardo.

    Para esto continué haciéndole sexo oral a Eduardo y ahí, justamente ahí, fue cuando escuché algo en la parte de abajo. “Escucharon eso” les pregunté. Ya olvídalo de seguro son los otros comenzaron a decir los señores. Hasta cierto modo tenía una preocupación por Ivette por haberla dejado con esos dos tipos y tenía que bajar para ver si estaba bien, le pedí a Kati que me acompañara no sin antes decirle a Eduardo y a don José que iríamos a ver a nuestra amiga. “No se tarden mucho” respondieron. A cómo pude me puse mi tanga y Kati la suya, bajamos con gran silencio y notamos que los sonidos eran por una esquina de la sala, nos asomamos y cuál fue nuestra maldita sorpresa (que hasta hoy nunca la olvido).

    Ver a Ivette agachada, con don Joel y don Raúl sentados en el sofá, Ivette metiéndose medio miembro en la boca de don Joel mientras masturbaba con las mano a don Raúl. Quedamos demasiado sorprendías. Ivette, la amiga siempre buena onda y amable, la que nunca te fallaba en nada, la que hasta ahorita creíamos muy recta y fiel haciendo todo eso y con dos personas si era de sorprenderse. Me vi con Katy y le hice señas que no hablara. Continuamos observando y notamos que los sonidos que habíamos escuchados eran los de don Joel al parecer de satisfacción mientras don Raúl acariciaba el cabello y rostro de Ivette.

    Continuamos observando y ya tenían a nuestra amiga desnuda con toda su ropa interior tirada en el piso. Al parecer en un rato le hacía sexo oral a uno y al otro lo masturbaba y así se iba ella. Don Joel le pidió que se pusiera de pie, la acomodó en el sofá de forma que don Raúl quedara acostado y ella siguiera haciéndole sexo oral y don Joel la pudiera penetrar. Cuando veíamos que don Joel comenzaba a penetrarla poco a poco ella parecía moverse de forma que los movimientos de sus glúteos golpearan parte del cuerpo de don Joel hasta escuchar ese sonido de cuando uno está cogiendo. Ivette no hablaba pero sabíamos que lo estaba disfrutando y no es para más ya que tenía a dos hombres cogiéndola.

    “Ivette” dijo Kati. Tanto don Joel y don Raúl e Ivette dejaron de hacer lo que hacían y nos voltearon a ver, Ivette sonrojada nos vio y dijo “ay chamacas” y comenzó a buscar su ropa interior del piso. “Cálmate no diremos nada” le dije. Don Joel la comenzó a besar de los hombros y nos pidió que la dejáramos con ellos, que estaba en buenas manos. Nos reímos y nos fuimos. Al subir comenzamos a preguntarnos si en realidad era Ivette ya que ella nunca mostró señales de ser así y menos con dos tipos. “Supongo la calentamos, vio lo que hacíamos y experimentó, quién sabe” me dijo Kati. Al llegar al cuarto vimos cómo Eduardo y don José estaban masturbándose. “Hasta que llegaron” dijo Eduardo.

    Nos bajamos la tanga y cada quién fue con el que le correspondía. Para esto habían juntado las camas de forma que entráramos los cuatro. “Esta vez cambiemos” dijo don José. Kati se fue con Eduardo y yo me quedé con don José. Me besó y me puso en 4, el fue un poco más sensible y comenzó a penetrarme despacio y entre ratos rápido en lo que cabía. “Ah ah ah” volvía a gemir. Kati estaba encima de Eduardo y comenzaba a moverse rápido “¿te gusta esto?” le mencionaba a él mientras tocaba sus pechos. Eduardo puso a Kati en 4 de forma que ella estuviera frente a mi (nuestras caras de frente) y también comenzó a penetrarla. “Ayyyy” “dios” “así así así” comenzaba a gemir.

    Así estuvimos un rato hasta que Eduardo ya en su punto nos dijo “bésense”, como nuestros rostros estaban de frente nos dimos un pequeño beso mientras esos dos señores continuaban cogiendonos de esa forma. Don José me tomó de los hombros y comenzó a hacerlo más rápido, me despegué de mi amiga y comencé a gemir mucho más fuerte. “Ah ah ah” “ya ya ya para”. Kati decía lo mismo, en ese instante parecían haber cambiado de velocidad.

    Don José se detuvo y le pidió a Eduardo si no había problema en terminar en nuestras caras. Eduardo dijo que no, pero que el fuera el primero. A nosotras son a quienes tienen que preguntarnos primero pensé. Nos hincaron, don José pegó la cara de Kati con la mía y comenzó a masturbarse. “Saquen la lengua” dijo don José, parecía tardar y Kati comenzó a jalársela un poco pero le quitó la mano. Eduardo solo veía la escena mientras igual se masturbaba. “Ahí va” cuando dejó salir parte de su esperma en la cara de Kati y la mía, tuvimos que cerrar nuestros ojos cuando estaba a punto de venirse.

    Abrí los ojos y vi cómo había dejado a mi amiga Kati con demasiado restos de su semen, en la boca y cara. Ella se llevó la gran parte mientras a mi me tocó muy poco. Kati comenzó a chupársela y luego se retiró. Eduardo continuaba masturbándose, se acercó a mi y sin avisar terminó corriéndose en mi cara y mis pechos. A cómo pude me quité un poco de mis ojos y Eduardo dijo: “dense un beso a ver qué tal les sabe” la idea no era mala y Kati me vio y nos besamos, la verdad pasarse un poco de semen en la boca de una amiga no está mal. Nos metimos al baño solo para limpiarnos, acomodarnos el cabello y bajar.

    Al bajar nos encontramos con Paulina y nos dijo “ya vieron con quienes está Ivette” nosotras ya sabíamos y le dijimos que no la molestara, le preguntamos en donde había dejado al señor y nos dijo que se había quedado dormido después de coger. “Bueno entonces falta Ivette” nos sentamos en una mesa cerca de la sala escuchando parte de lo que hacía Ivette pero el morbo nos terminó ganando y las tres nos fuimos a espiar.

    Parecía que ya estaban por terminar, a cómo los habíamos encontrado así seguían, sentados mientras Ivette les hacía sexo oral. Solo se escuchaba el sonido del blowjob cuando don Joel termina en la boca de nuestra amiga, al parecer se los había tragado mientras acomodaba su cabello, se levantó el señor y al pasar a un lado de nosotras le hicimos una señal de silencio, el captó. Ahora le tocaba terminar a don Raúl pero parecía tener problemas, no terminaba y ahí Paulina se acercó y le dijo a Ivette “déjame ayudarte” Ivette media tímida y enojada nos dijo que la dejáramos sola, que no quería que la viéramos. “Tranquila, no diremos nada ahí Paulina te va ayudar” pareció haber entendido a duras penas y Paulina comenzó a chupar el miembro de don Raúl.

    Este señor al parecer no se creía que 4 chicas súper guapísimas estábamos viéndolo y pareció haber funcionado ya que pronto veíamos como poco a poco se le ponía grueso. Ivette hizo a un lado a Paulina, continuó haciéndolo ella hasta que don Raúl terminó. A cómo pudo los trago, busco su ropa y se metió al baño a cambiarse. Para esto Paulina continuó chupando lo poco que le quedaba a don Raúl hasta terminar acostado y luego dejarlo ahí. Una vez que Ivette ya estaba lista nos salimos de esa casa, entramos al coche y nos salimos de ese fraccionamiento.

    “Que conste que lo disfrutamos, ni una indirecta ni nada por las redes” mencionó Kati. “La verdad, ya estoy satisfecha de aquí hasta la otra semana que estaré con mi novio” dijo Paulina. Ivette era la más callada, yo solo dije que todo esto era de una noche y que jamás lo recodáramos. Ivette dejó a Kati y luego a Paulina en sus casas, cuando íbamos al trayecto de la mía (que está muy cerca de su casa) me contó que a más de sentirse mal lo disfruto pero que no se lo dijera a Kati y Paulina, que le excitaba pensar si estaba bien o mal lo que hacía, sintió estar húmeda abajo y ahí fue donde esos dos señores con su experiencia supieron cómo llegarle.

    Yo le dije que no se preocupara que eso pasa y que mejor nos olvidemos. Me dejo en mi casa, entré a mi cuarto y al día siguiente en nuestro grupo de Whatsapp no se mencionó más de aquella noche.

    *************

    Gracias al tiempo libre he podido escribir un poco más de lo normal, sin embargo esperé más de esto así que creo este será el último relato que les escribo o eso creo. Lo más seguro es que continúe siempre y cuando lean, valoren y comenten estas historias, como soy nueva en esto imaginé que tendría más visitas o comentarios pero no jaja en fin.

  • Mi mujer y yo por la mañana

    Mi mujer y yo por la mañana

    Mi nombre es Martin, tengo 42 años y mi esposa es Nuria tiene 46 y llevamos 6 años casados, ella es rubia de pelo corto, muy sensual, buenas curvas y mide 1.63.

    Después de haber estado follando toda la noche el despertar de la mañana fue genial.

    Me desperté con mi pene muy duro, a mi derecha estaba Nuria totalmente desnuda y dándome la espalda. Yo estaba deseando acariciarla y darle placer, empecé a tocar su espalda, besar su cuello. Ella estaba medio despertándose consciente de la situación y disfrutando de ello, ella notaba mi pene bien duro porque rozaba su culo, se giró levemente hacia mí poniéndome sus tetas en mi cara.

    Me encantan esas tetas, las lamí mientras con mi mano bajaba hasta su sexo, ella disfrutaba de mi lengua en sus tetas, su coño olía a sexo de la noche anterior y no puede aguantar más que bajarme y dejar sus tetas para bajar y lamer su coño que me encanta. Empecé muy suave como a ella le gusta, yo lamia su coño despacio, mojándolo con mi lengua y metiéndola dentro para saborearlo.

    Nuria estaba relajada disfrutando de aquello, cuando se pone muy excitada en esa situación me suele pedir que la penetre pero como me levanté muy caliente, no le di opción a que me lo pidiera. Saque del cajón de la mesilla un pene de goma que tiene ella y empecé a introducírselo poco a poco, yo quería jugar y alargar la situación, si se la metía yo me correría pronto porque estaba muy excitado y yo quería que Nuria disfrutara de ese polvo.

    La estuve follando con aquel vibrador unos minutos a la vez que le comía su coño, ella estaba muy excitada ya, paré un momento dejándola a ella que se masturbara con aquel pene mientras yo le comía su pie izquierdo dándole más placer aún a ella y a mí mismo. Solté su pie para coger un condón ya que ahora no me puedo correr dentro ya que si pudiera ella me lo habría dicho y es una cosa que me da un placer extra.

    Yo ya no me aguantaba más y necesitaba meterle mi polla, antes de ponerme el condón nos besamos y le puse mi polla en la boca para que me la chupara y para que se excitara aún más. Saque mi polla de su boca y le dije al oído: “Te voy a follar”.

    Sin sacar el pene de goma de su coño introduje mi polla súper dura. Nuria tenía dos penes en su coño y se estremecía de placer, su coño estaba lleno y ella a punto de correrse. No tardamos nada con mi penetración en corrernos los dos a la vez, fue brutal menudo orgasmo, hacía tiempo que no nos veíamos y yo estaba a mil.

    Saqué aquel pene de goma y me lo metí en la boca para saborear la corrida de Nuria, está riquísima, seguidamente llevo ese pene a su boca para lamerlo los dos a la vez, lo lamemos juntando nuestras lenguas y terminamos besándonos, yo tenía ganas de más, me quite el condón y puse mi polla en la boca de Nuria para que me la limpiara y lo hizo disfrutando de aquello. Nos abrazamos y nos quedamos descansando unos minutos.

    Mi polla se empezó a poner dura otra vez y Nuria que lo notó con sus manos bajó hasta ella y empezó a chupármela, era obvio que ella quería más y noté que estaba a mil. Yo seguía tumbado en la cama mientras ella chupaba mi polla y le pedí lamer su coño, entonces se levantó y vino hacia mí poniéndome su coño en mi cara. Empecé a lamerlo, no me canso de comerme este coño tan rico le dije, al poco tiempo se quitó de esa posición y fue a su mesilla, sacó un succionador de clítoris y lubricante. Se puso de espaldas a mí y se inclinó poniéndose a 4 patas con su succionador en la mano y dándome el lubricante me dijo: “Quiero que me la metas muy suave por el culo”.

    Me excitaron más sus palabras que la propia situación, ella estaba a mil y eso a mí me encanta. Empecé a meter un dedo en su culo y lubricarlo mientras ella se daba placer con el succionador, me puse un condón y me puse lubricante en este y muy poco a poco metí mi polla en su culo. Yo la follaba muy suave y despacio porque el ritmo lo llevaba ella con aquel aparato. Yo no tenía ganas de correrme pero ese agujero tan apretado estaba dándome tal placer que si me movía mucho me correría, por eso evitaba follar más fuerte y rápido. Cuando Nuria quiso y ayudándose de aquel succionador se corrió gimiendo de placer y disfrutando de aquel orgasmo, yo saque mi polla enseguida y me quite el condón.

    Nuria quedó tumbada en la cama bocarriba, en ese momento me fui a su boca y nos besamos, me moría de ganas por lamer su coño que estaría mojado lleno de su corrida y me bajé a su coño. Nuria no quería, me puso la mano en la cara y me dijo:

    -¿No te has corrido?

    -No

    -¿Quieres correrte?

    -Si

    -¿Cómo quieres correrte?

    -Quiero que me saques la leche con tu boca

    Lo hacemos a veces y sé que le gusta darme ese placer. Me bajé de la cama y me puse de pie fuera de ella, Nuria se sentó en el borde de la cama y empezó a comerse mi polla. Me gusta estar de pie cuando me voy a correr, me encantaba como Nuria me la estaba chupando, a veces paraba para lamer mis huevos cosa que me encanta.

    Pasado como unos 2 minutos le dije: “Dale cariño que estoy a punto de correrme”, en ese momento Nuria empezó a chupármela con un ritmo más alto, esto lo hemos hecho muchas veces y sabemos que nos da placer, de repente mi polla explotó en la boca de Nuria soltando una muy rica corrida, Nuria siguió chupando unos instantes hasta que quité mi polla de su boca que se había tragado toda la leche. Nos besamos y nos tumbamos en la cama extasiados.

    Tras unos 40 minutos tumbados y medio dormidos yo seguía cachondo más de mente que de cuerpo pero seguía caliente. Nuria estaba tumbada a mi lado, empecé a tocar y a lamer sus tetas y le dije: “Tengo ganas de ti”; a lo que ella respondió: “Otra vez! Madre mía como estas hoy”. Nos empezamos a besar y Nuria se empezó a calentar ahí. Me levanté de la cama y le dije: “Me voy a la ducha te espero allí dentro de 6 o 7 minutos”, a lo que ella me respondió con un: “Vale”.

    Me fui a la ducha y esperé a que llegara Nuria, mientras esperaba duchándome me estaba excitando solo de pensar en follar otra vez, esta vez tenía ganas de dominar yo la situación.

    Al poco tiempo entró Nuria al baño totalmente desnuda. Vino directamente a meterse en la ducha pero antes de que entrara le dije: “Para, ponte de rodillas”. A lo que ella accedió poniéndose de rodillas sobre la toalla del suelo del baño, yo me acerque a ella poniéndole mi polla delante de su cara y le dije: “Chúpamela”.

    Yo disfrutaba de esa chupada de polla, ya me había corrido dos veces y no podía correrme más de momento. Nuria seguía chupando hasta que le dije: “Pasa cariño”.

    Nos empezamos a besar mientras el agua nos caía por encima, tras besarnos un instante me bajé y me senté en el suelo de la ducha debajo de sus piernas, Nuria abrió sus piernas para permitirme meter mi boca debajo de ella y lamer su coño.

    Yo notaba que Nuria estaba disfrutando de mi lengua, yo estaba muy caliente y seguía lamiendo su coño con ganas. Le pedí que se masturbara y se corriera en mi boca y me dijo:

    -¿Ya? Es muy pronto, ¿eso es lo que quieres?

    Yo le respondí:

    -Si eso es lo que quiero sentir tú corrida en mi boca.

    Nuria empezó a tocarse mientras yo sentado debajo de ella le metía 2 dedos, el agua de la ducha me daba en mi espalda y yo estaba sintiendo mucho placer, creo que Nuria no le daba tanto placer pero al rato me dijo:

    -¿Quieres que me corra encima de ti?

    Yo le respondí:

    -Si, cierra el agua y córrete en mi boca.

    Ella cerró el agua y siguió masturbándose hasta que empezó a gemir, con una mano se masturbaba y con la otra me agarró del pelo acercando mi cara a su coño. Empezó a correrse y yo sentí un placer extremo, notaba como sus flujos caían de mi nariz hacia abajo y podía saborearlos con mi lengua. Nuria estaba un poco sumisa así que me levanté del suelo muy excitado, había disfrutado mucho sintiendo y saboreando el placer de Nuria en mí. Nos besamos y Nuria se puso delante de mi debajo del grifo de la ducha dándome la espalda inclinada hacia delante mostrándome su coño para que la follara.

    Mi polla estaba dura, no estaba a tope pero estaba deseando entrar en su coño. Llene mis manos de gel de baño y abrace a Nuria masajeando todo su cuerpo con gel y juntando nuestros cuerpos, sus tetas y su espalda estaban llenas de jabón, la incliné un poco más hacia delante para acercar su coño a mí. Enseguida la penetré y follamos duro, a veces yo bajaba el ritmo para sacar mi polla y lamer su culo meterle la lengua en su culo para seguidamente meterle un dedo mientras mi polla entraba en su coño. Le dije:

    -¿Te gusta cariño?

    Nuria respondió que sí por lo que yo seguí haciéndolo, si me hubiera dicho lo contrario hubiera parado, seguíamos follando aunque mi polla no estaba muy dura por lo que no se si Nuria estaba disfrutando de la penetración. Saque la polla y Nuria me dijo:

    -¿Qué quieres ahora cariño?

    Quiero correrme en tu boca le respondí, Nuria estaba excitada y creo que cansada a la vez pero quería darme placer por lo que se agacho delante de mí y empezó a comerse mi polla. Yo no tenía ganas de correrme por lo que disfruté de aquella chupada unos minutos.

    Ya me había corrido dos veces en la mañana y era difícil que me volviera a correr mientras me la chupaba por lo que cogí mi polla y le dije a Nuria:

    -Déjame a mí. ¿Quieres ver cómo me corro?

    Nuria respondió que sí por lo que yo quise hacer algo que nunca habíamos hecho. Le dije “lo vas a ver, pero muy cerca… Abre la boca y saca la lengua me voy a correr en tu lengua”.

    Nuria excitada obedeció sin decir nada, entonces seguí masturbándome porque si no habría forma de correrme. Nuria miraba muy excitada como yo me masturbaba, le gusta mucho le encanta ver cómo me toco. Cuando noté que me corría le dije: Me corro, y acerque mi polla a su lengua, me corrí en su lengua, mi polla soltó muy poco semen dándome una mezcla de placer y dolor al correrme. No sé si Nuria trago o no el semen ya que yo cerré los ojos extasiado por el orgasmo tan placentero que sentí.

    Nuria se levantó, nos besamos y tras esto yo me fui para la habitación mientras Nuria se quedó duchándose.