Autor: admin

  • Con mi amigo Buga (III): La confesión de mi amigo

    Con mi amigo Buga (III): La confesión de mi amigo

    Después de haberme robado su ropa y haber disfrutado plenamente de su aroma, en la soledad de mi departamento, vendría una confesión de J que cambiará para siempre nuestra relación.

    El día que todo cambio era sábado, y J y yo compartimos un negocio que solía tener más movimiento los fines de semana, ya que entre semana al menos el, trabajaba en una institución privada. Ese sábado J pasó por mí en moto, el verlo con su chamarra de piel, su playera blanca de manga corta y su pantalón de mezclilla, me hizo verlo sexy, ya lo había visto así en otras ocasiones, pero después de la fantasía que había tenido con sus prendas, lo descubrí mucho más ardiente en ese atuendo. Me pasó su mochila y me la coloqué en los hombros, me puse el casco y me subí detrás de él. Mi pensamiento durante el trayecto se concentraría en que mi verga no se levantara y que el fuera a sentirla al estar recargado detrás de él. En cuanto me subí me tome ligeramente de su cintura y evite recargarme. J me dijo a través del intercomunicador que cada uno tenía en su casco -agárrate bien que hoy voy a pisarle un poco- está bien- conteste y lo agarre un poco más, pero sin llegar a ejercer presión.

    Él me dijo -te estoy diciendo que te agarres bien wey, ya sabemos que no hay manera heterosexual de que dos hombres compartan una moto, ese era un chiste que él solía hacer, pero jamás había hecho lo que hizo a continuación, cosa que me llamo la atención pero no le di mayor importancia- me tomó las manos y me hizo pasarlas de manera que quedara bien sujeto sobre su cadera justo en la hebilla de su cinturón y me dijo- ahora pégate bien a mí y recarga tu cabeza en mi hombro- yo seguí sus instrucciones rogando que mi pija no reaccionara, recordemos que hasta este punto yo suponía que el era heterosexual y que aquellas no eran más que medidas de seguridad ya que quería correr en la moto.

    Después de media hora de recorrido, llegamos al local, me baje de la moto y me quite el casco en lo que el estacionaba la moto yo me dedique a quitar los candados, cuando había terminado de quitar tres de los cuatro candados el llego y dijo. A ver wey te ayudo con la cortina, lo voltee a ver y como yo estaba agachado quitando el ultimo candado y él se había subido al escalón del local su entrepierna quedó justo a la altura de mis ojos y note una erección prominente que se marcaba en su pantalón de mezclilla, aquella erección era mucho más grande que la que tenía en la ocasión en que le había tomado la foto. No le di importancia, pero mi verga si, y empezó a saltar en el pantalón, traté de hacer un esfuerzo máximo porque no se viera a la hora que me puse de pie para levantar la cortina, entre los dos la levantamos y entramos al local.

    Hicimos las actividades necesarias como limpieza, acomodar y poner la lona donde se anunciaban nuestros servicios de fisioterapia y masajes relajantes. Justo en ese momento que habíamos terminado de hacer las actividades, recibimos un mensaje de los tres pacientes que vendrían a consulta ese día, el mensaje decía que no iban a poder llegar porque habían chocado, eran amigas y venían juntas, así que ninguna llegaría. Yo le dije- no manches venimos en vano- J me dijo- bueno wey, al menos nos depositaron lo de la sesión, así que no es día perdido y podemos platicar y echar el taco porque yo no desayune- bueno si tienes razón- Le dije- me lanzo por las memelas y los chescos y tú pones la mesa.

    Desayunamos sin mayores detalles y una vez que terminamos de desayunar, se levantó de la mesa y se puso detrás de mí y me dijo- mira, ve este video en lo que voy al baño y cuando regrese me dices que te pareció, me dio su celular con un video en pausa y se fue al baño. Yo le di play al video y mi corazón dio un salto, el video era del día que yo olí su Bóxer en su cuarto mientras me tocaba la verga sobre el pantalón (Con mi amigo Buga I, la primera fantasía). En ese momento me puse pálido, supuse que me iba a reclamar y que la amistad se acabaría. Llegó del baño y se sentó en el sillón de tres plazas y me dijo- ven siéntate, ¿qué opinas? – yo le dije- lo lamento pareja, no sé qué me llevo a hacerlo, por favor no te enojes- él puso su dedo índice en la boca y me dijo. Quien te dijo que me enoje, solo quiero hacer algo- se acercó a mí me tomó por el cuello y me acercó a su cara dándome un pequeño beso en los labios…su beso me desconcertó, aunque profundamente lo deseaba

    Lo que aparece a continuación es el relato que él me contó de lo que pasó cuando vio el video todo este relato me lo contó mientras yo estaba recostado es sus piernas y él jugaba con mi cabello.

    Había comprado la cámara para usarla en el casco cuando manejaba la moto, ya sabes por cuestiones de seguridad, quería ver que tanto parámetro de visión tenía y cuál era la calidad del video, así que la puse arriba de la puerta de manera que grabara todo el cuarto, ese día que estábamos en mi casa, era el primer día que la ponía. En la noche estaba aburrido así que decidí ver la cámara y me acorde que te habías quedado solo en mi cuarto, así que le adelante a la imagen y en cuanto vi que te levantaste de la cama y tomaste el bóxer y te lo llevaste a la nariz, me moleste un poco porque sentí que habías traicionado mi confianza, pero tenía que ver que más hacías y hubo algo que me hizo quedarme viendo el video, vi cómo te ibas a la cama y empezabas a oler mi bóxer sin ningún pudor y como empezabas a tocarte, el enojo se desvaneció muy rápido y dio paso a una sensación que jamás había imaginado, note que mi verga empezó a reaccionar, no entendía porque me sentía caliente, eras un hombre oliendo mi ropa y tocándose la verga y jamás me había llamado la atención otro hombre. Pero mi pija no lo entendía y empecé a sentir como lubricaba, me deje transportar por mi instinto que me llevo a quitarme el pantalón y el bóxer y empezarme a jalar la verga, hace mucho tiempo que no la sentía tan erecta ni con tanto líquido y mientras más la olías y más te tocabas yo más caliente me sentía, empecé a jugar con mis huevos acariciándolos, me senté y le escupí a mi verga, y seguí jalándomela, mi verga se puso aún más dura y sentí como un choque eléctrico en todo mi cuerpo, hace mucho no me sentía tan caliente ese momento y no quería que aquella experiencia se detuviera, quería ver cómo te sacabas tu pija y ver si te venias, ni en mis fantasías más locas había deseado ver a un hombre venirse, pero contigo, deseaba verlo, justo en ese momento dejaste el calzón y regresaste a la cama, regresé el video al punto donde te recostabas en la cama, esta vez mientras continuaba jalándome la verga que cada vez estaba más húmeda, le hice un acercamiento a tu cara, debo decir que la calidad de video era maravillosa y el ver como disfrutabas de mi aroma me hizo subir la velocidad de la jalada, moví el acercamiento hacia el bulto que se te marcaba en el pantalón y me sorprendió la gran verga que se anunciaba. Eso me hizo terminar, y lo hice con una gran cantidad de semen como hace mucho no me sucedía. El semen cayo en mi mano y me decidí a probarlo jamás lo había hecho, pero fue sumamente erótico.

    Deteniendo su relato me volvió a dar un beso en la boca, pero esta vez no fue un beso tierno, fue un beso en el que hubo lengua, yo le mordí suavemente los labios y el contesto mordiendo los míos también, con su relato mi pija estaba empezando a cobrar vida y aunque estaba sorprendido porque jamás pensé que J me dijera esto, me sentía deseoso de que esto continuara. J continuó en su relato.

    Yo sabía que te vería al día siguiente y una idea empezó a surgir en mi cabeza, asi que al día siguiente me levante más temprano y decidí no bañarme, me puse el Bóxer azul que te robaste y poniendo nuevamente tu video empecé a jugar con mi verga, empecé a sentir una necesidad de explorar más partes de mi cuerpo y mientras el video se reproducía en mi computadora con un zoom que me permitía ver todo tu cuerpo, llevé una mano a mi culo y un dedo empezó a luchar por entrar, me invadió una sensación de placer, así que tomé un poco de crema del buro y lo embarre en mi culo y en el dedo y empecé a meterlo, la sensación cuando entro casi me hizo venirme en seguida pero quería aguantar aún más, así que deje de jalármela y permití que mi dedo explorara mi culo, imaginaba como tu verga entraba en mi culo y eras tú el que me estaba dando ese gran placer, no pude contenerme más y me vine sobre los bóxer la idea era dejártelos casualmente y que tú te los pudieras llevar.

    Me puse esos bóxer húmedos y me dispuse a ir por ti, debo confesar que me costó trabajo, no hacerte nada ese día, y contener la calentura que sentía, pero quería estar seguro de que lo que vi en el video no fue solo un arranque y si mi plan de que te robaras mi bóxer resultaba entonces daría el siguiente paso. Ese mismo día cuando llegamos del futbol subí a mi cuarto con el pretexto de bañarme pero realmente subí a repetir la faena de masturbarme con tu video y volví a venirme sobre mi ropa interior, me quite momentáneamente el bóxer y los olí, la meta se había cumplido olían al sudor del partido y la eyaculación de la mañana y de esta ocasión, me los volví a poner y aventé la playera a la silla esta se deslizó y cayo entre el mueble eso me dio la idea de que si se quedaba así podrías robrártelos sin que “yo te descubriera”, así que escondí también ahí mi calcetín y pues el cometido se cumplió.

    Dicho esto, me incorporó de sus piernas y quede sentado en el sillón, muy cerca de él y me besó los labios, el beso fue intenso y nuestras manos empezaron a recorrer el cuerpo del otro sin dejar ninguna parte sin ser tocada, J llevó mi mano a su paquete y ya tenía una erección bastante grande y metió su mano por la parte trasera de mi pantalón, me levanté un poco y deje que bajara su mano a mi culo y uno de sus dedos empezó a juguetear con él. Nos seguimos besando y recorriendo el cuerpo del otro. Yo le desabroché el pantalón y le metí la mano, en ese momento me di cuenta de que no traía bóxer y le empecé a manipular su pija directamente la cual ya tenía una erección brutal y estaba sumamente lubricada.

    El metió el dedo completamente a mi culo y yo le tomé la verga sacándola de su pantalón, verla por primera vez fue maravilloso, efectivamente era grande, de unos 18 cm aproximadamente, algo gorda y con una cabeza roja que me prendió demasiado, fue tanto lo que los dos deseábamos estar así, que nos venimos al mismo tiempo, en cuestión de diez minutos. Él se vino en mi mano y yo en mi bóxer. J tomó mi mano y la llevó a su boca y chupándome los dedos para limpiar su semen me dio un beso en el que intercambiamos saliva y el delicioso sabor de su secreción, fue un placer probar aquel manjar tan delicioso que había olido en su calzón.

    Hasta aquí termina este tercer relato, en el siguiente relato les contaré el regreso a su casa en la moto y como ese regreso se convirtió en una situación excitante para ambos. Si te gustó este relato, deja tus comentarios. Si tienes sugerencias para hacer mejor mis relatos también te las agradecería. Puedes escribirme y platicar.

  • La fantasía de Joselyn

    La fantasía de Joselyn

    Sigo compartiendo mis experiencias, ahora les dejo mi cuarto relato, espero lo disfruten tanto como yo lo viví.

    Recordaba cuando me cogía Joselyn, sin duda una gran experiencia sexual, me encantó cuando me entregué como una vil puta deseosa de ser llenada completamente, aún recuerdo como gemía y me retorcía de placer, mi pene se me para cuando la recuerdo cabalgando sobre mi, y es que si bien es cierto que lo que lo penetraba era un hombre, su feminidad causó un gusto especial en mi.

    A Javier no lo volví a ver nunca, se reconcilió con su mujer e hizo su vida normal, esto me causo tristeza pero sentí buena vibra por él, eso si, antes de despedirnos le pedí el número de Joselyn para estar en contacto con ella, así que le marqué pidiéndole una cita que inmediatamente aceptó.

    Después de la cogida que me dio esa charla volvió a salir a flote, ella me dijo que si me gustaría cumplirle una fantasía.

    -Por supuesto, de que se trata?

    -Quiero feminizarte y que vallamos a coger a un hotel!

    -Como, no entiendo!

    -Sí, siempre he querido volver a alguien igual que yo, no buscarlo, sino hacerlo a mí gusto!

    -Mira, es algo que Javier ya me había propuesto, nunca lo hicimos, pero ahora tú, no sé, me da miedo!

    -Vamos, no tienes nada que temer, total, si no te gusta o no te sientes cómoda, ahí lo dejamos, pero déjame intentarlo, que dices?

    -Ok, está bien, que tengo que hacer?

    -Unas cuantas horas de ayuno y una dieta previa serían suficientes, una afeitada a conciencia!

    -Solo eso?

    -Si querida, de la elección de atuendo me encargo yo, por la tarde vienes a mi casa y aquí hacemos juntas realidad mi sueño!

    -Muy bien ahí nos vemos!

    Que podía salir mal? tenía tiempo que estaba esperando esto, después de todo estaba muy seguro de que en realidad quería hacerlo. El día esperado llegó y mientras iba camino a su casa seguía pensando si en realidad era buena idea, y es que imaginaba que no es tan fácil hacerme a la idea de que de la noche a la mañana eres una trans y me cuestionaba, Por qué lo hago? Por qué me estoy excitando? Solo existe una respuesta, por qué me gusta!

    Llegue a su casa y me recibió con mucha alegría, no le dio muchas vueltas al asunto y me ordenó.

    -Métete a bañar, voy preparando las cosas!

    Salí del baño y ya en su cuarto me quedé sentado en la cama mirando como ella buscaba una buen conjunto de ropa interior mientras decidía si me ponía medias negras o transparentes, la escuché entrar, andaba alborotando por todos lados sacó el atuendo especial que había elegido y lo acomodó sobre la cama, acariciaba la suave tela de la falda y se le notaba sonrojada y jadeante, esta actitud me tranquilizó, era solo por cumplir su capricho.

    Me concentré en tararear la canción que sonaba en la casa mientras ella me abrochaba un brasiere con relleno.

    -Te queda divino y hace juego con esta tanga y con la falda que te pondré!

    -Me la pongo desde ahorita o más tarde que lleguemos al hotel?

    La bombardeaba con preguntas, una tras otra y solo me respondía con ademanes, y yo pensaba: Anda ansiosa, dejemos que las cosas pasen!

    Salimos de su casa y ya era de noche, puso en la cajuela la maleta que había preparado con las cosas necesarias, para la ocasión eligió faldas, blusas, vestidos, pantalones, pelucas y botines de agujetas, que eran sus favoritos. Le había pedido que fuéramos a algún lugar lejos de donde me conociera la gente, nunca falta la nota de mala suerte y sería catastrófico para mi. Así que condujo su auto hasta las afueras de la ciudad donde encontramos un pequeño hotel, discretamente camuflado entre los edificios viejos, metió el carro al estacionamiento y fuimos a pedir una habitación, nos veíamos como cualquier pareja que busca un buen lugar para coger, nos dieron las llaves y subimos a nuestro cuarto. Qué raro, no hay elevador, subiendo las escaleras pude sentir su mano tocando mis nalgas sobre mi pantalón, sus dedos curiosos buscando entre mis nalgas.

    -Ummm! Que rico!

    La pegué a la pared y le di un beso en la boca, con la punta de mi lengua recorrí sus labios y acaricié su lengua, mi mano buscaba abajo de su falda podía sentir su verga dura y babeante. En el descanso de las escalera sin preocuparnos de que alguien pudiera vernos me hinqué a darle una ligera mamada.

    -Mmm! sabes cuánto me gusta tener tu rica verga dentro de mi boca!

    Ella me tomaba la cabeza sin dejarme sacarla para tomar un poco de aire, escuchamos unos pasos en algún lugar del pasillo quise pararme rápido pero ella me lo impedía, me asfixiaba, los pasos se acercaban, era una parejita pues se podía escuchar claramente una risa de mujer, que pena me iban a ver así, intentando suplicarle que me dejara parar, levanté la mirada y vi un extraño brillo de excitación que hasta ahora no le había conocido. Para cuando por fin logramos llegar a nuestro cuarto los ánimos estaban a mil, yo era un hervidero de hormonas, mi pene estaba completamente parado y mis pezones sensibles con el roce de la tela me dolían, No podía más con la ansiedad de probarme aquel atuendo de puta, comenzó a desvestirse inmediatamente, de su verga chorreaban gruesos hilos de semen y palpitaba por si misma, le recomendé que se diera un baño.

    -No te verás muy bonita si sales a las calle con esa tremenda erección o si?

    -Tienes razón!

    Se metió a la ducha y escuchaba el sonido de la regadera, yo no podía dejar de pensar: esta situación la tiene emocionada y excitada, cuando salió por fin de bañarse corrió de puntitas hasta la maleta y comenzó a sacar las cosas, se esmeró en su elección de ropa realmente quería vestirme como una real puta, me puso una fina tanga de encajes que efectivamente hacían juego con el brasiere que ya tenía puesto y no pudo evitar un ligero gemido cuando comencé a deslizar por mis piernas unas medias transparentes.

    -Anda arréglate, ponte bonita, te voy a maquillar, ya sé que colores ponerte!

    -Ayúdame a delinearme los ojos, que colores combinan con mi falda, se ve bien la peluca negra, o la café, qué tal la blusa blanca?

    Parecíamos madre e hija arreglándose para ir al parque. Así siguió un buen rato, la veía ir y venir de un lado a otro, me quitaba y ponía la peluca, haciendo algunos cambios al peinado para después volver a dejarla como estaba y con cada vuelta que daba yo miraba en el espejo mi transformación, cuando me calzó un par de zapatos nuevos con un tremendo taconazo de 12 cm di unas cuantas vueltas, me senté al filo de la cama y crucé la pierna cuál si fuera una señorita, me puse de pie y entre al baño con la excusa de hacer pis, en realidad necesitaba calmar un poco la mente, hasta hace unos minutos yo era todo un hombre completamente y ahora simplemente no me reconocía, tanto era así que no sabía si pensar como él o ella, estaba confundido, pero ya era tarde para dar marcha atrás, solo esperaba que la noche terminara rápido.

    Salí y me mira en el espejo de cuerpo entero, alcé un poco la pierna, estaba bien, me miraba casi hermosa, Dios, tenía cinco minutos y ya pensaba como mujer. Me sugirió que ya me dejara así, que me veía muy sexy, domine nuevamente los zapatos y salimos.

    Al ir bajando la escalera sentía las piernas pesadas y por un momento estuve a punto de perder el equilibrio, salimos a la calle y caminamos un poco buscando algún bar en donde tomar unas cervezas y de verdad que necesitaba algo que calmara mis nervios, ella iba tomada de mi brazo hablando sin parar, yo no dejaba de verme en los espejos de las tiendas, algunos transeúntes nos miraban y silbaban, no sabía si era a ella, o las dos, caray eso era tan raro. Entramos a un pequeño bar, había poca gente a esa hora calculo que no serían más de las 9 pm, al caminar ella movía las caderas y sostenía su bolsa colgando de la mano izquierda, un par de tipos no nos perdían de vista mientras nos acomodábamos en una mesita, éramos dos chicas solas y con facha de putas, era un buen indicador de que buscábamos macho, me parecieron repulsivos, un par de viejos libidinosos que no dejaban de morbosearnos, que asco.

    Llegó nuestra primer ronda de cerveza y mientras decíamos salud ella se iba animando poco a poco, la música comenzaba a poner ambiente y los clientes llegaban en grupos, por la entrada principal del bar vi llegar a un par de chicos que me parecieron guapos, los clásicos que salen a relajarse del estrés de la semana, se sentaron en una mesita cercana a la nuestra, no se veían tan mal. Uno de ellos me veía con insistencia, buscaba mi mirada pero yo hacía que no me percataba de eso, claro aún no sabía diferenciar las señales que dan los hombres cuando alguien les interesa, ella se acercó a mi y hablando despacito me dijo que la acompañara al sanitario, pudo ver en mis ojos la indecisión, entrar al de hombres o entrar al de mujeres.

    Nos pusimos de pie y ella se me colgó del brazo, caminamos al baño de mujeres que afortunadamente era individual y se metió mientras automáticamente me puse frente al espejo para retocar mi labial, cuando ella salió se colocó a un lado de mi haciendo lo mismo, le comente del chico que no me perdía de vista, jamás había esperado que se alegrará.

    -Quién es?

    Se lo señalé desde donde estábamos

    -Ahhh ese, no se ve tan mal, pero si fuera un poco más alto!

    -Crees que me invite a bailar?

    -Por qué no lo invitas tú? Deberías de sonreírle o no sé, haz algo!

    -Ay no, cómo crees? Me da pena!

    -Entonces a que venimos? Deja de portarte como niña!

    Salimos del sanitario y regresamos a nuestra mesa, no sé por qué había sido tan tajante, algo me molestaba y no me dejaba disfrutar de la noche, los chicos se nos acercaron en cuanto nos vieron aparecer, sin consultarlo conmigo ella los invitó a sentarse con nosotras, ella se presentó a si misma acercándose para saludarlos de beso. Como me presentaré yo? No habíamos pensado en ningún nombre para mí, como es que no se me había ocurrido. Ellos se presentaron como Eduardo e Isaac, dijeron que eran amigos y que habían salido a divertirse un rato pero que no pensaron que encontrarían tan agradable compañía, volvieron la mirada a mi y me presenté como Lily, solo saludándolos con un rápido movimiento de mano negándome a hablar más. Después de las debidas presentaciones se hizo un silencio un tanto incomodo, los chicos no sabiendo que hacer nos dijeron que se retiraban a su mesa, al instante Joselyn se negó, queriendo prolongar el martirio de la recién bautizada Lily.

    -No muchachos, quédense a tomar algo con nosotras, nos gustaría mucho que nos acompañaran!

    -Verdad amiga?

    La mirada que me lanzo no daba lugar a dudas.

    -Si!

    Respondí con una voz por demás bajita y con la mirada clavada en la mesa. Los chicos regresaron por sus tragos y se sentaron uno a cada lado de nosotras, Isaac se colocó a un lado de ella visiblemente interesado en mirar sus largas piernas, Eduardo me invitó a bailar, acepté de inmediato, que buena excusa para dejarlos solos, ya en la pista y mientras giraba con las vueltas podía verla, charlaban muy juntitos, el con sus labios casi pegados a su oreja, respirando su perfume y acariciando su largo cabello. Yo la buscaba con la mirada, como pidiendo su aprobación, yo seguía bailando, estaba sufriendo deberás, no era lo mismo ser la mujer que el hombre al bailar, cuando terminó la pieza le pedí a Eduardo que me acompañara afuera pues tenía ganas de fumar un cigarro y dentro del bar no podíamos, me tomo de la mano y salimos del lugar. Me recargué en la pared y encendí mi cigarro, le di una larga fumada pensando muy bien como haría el siguiente paso, Eduardo tomó este gesto como coquetería y se inclinó un poco hacia mi y me dijo:

    -Eres la travesti más bella del mundo, que rico huele tu perfume, por qué no intercambiamos nuestros números de teléfono?

    Y demás estupideces que dicen los hombres para llevarse a alguien a la cama, pobre, si supiera que solo lo soporto por ella.

    -Claro, me encantaría volver a verte, mmm y si mejor me enseñas a bailar? Es que ya ves, no lo hago muy bien!

    Me acerqué a él y apenas roce sus labios con los míos, estoy segura que la tenía bien parada, me di media vuelta y arrojé el cigarro al piso, caminé hacia adentro y oh sorpresa, Joselyn ya muy adelantada se besaba de lo lindo con el otro chico, muy bien, sería mucho más fácil. Al regresar a la mesa ella se separó de Isaac como impulsada por un resorte, yo solamente sonreí y me llevé al tarro a los labios para disimular una sonrisa, seguimos bebiendo y charlando, ya entrados en confianza y alentados por los tragos, nos dijeron que podíamos ir a algún otro lugar a seguir pasándola bien, ah que malditos, querían putas gratis, pues, tendrían a su puta, esto era más sencillo aún de lo que pensaba.

    Dejamos la sugerencia al aire, Joselyn no haría nada que no le dijera o que no estuviera en el plan , y este hasta el momento era solo ir a bailar y beber muy coquetas y lindas, seguimos pidiendo más y más cerveza, ellos no se daban cuenta que solo fingía beber, Joselyn daba vueltas en la pista con su nuevo pretendiente quien se tomaba cada vez más la libertada de acariciar sus nalgas y sus piernas por debajo de su falda, sus pasos se hacían más torpes y los veía reír como tontos escolares, Eduardo intentaba meter sus manos por debajo de mi blusa, yo solo lo dejaba hacer, se acercaba y me besaba insistente, me acariciaba la pierna por debajo de mi faldita y sin oposición el sentía libre acceso a ella, estaba caliente, borracho y ansioso de coger. Qué asco me daba, no era feo, pero cabe mencionar, solamente no era quien me interesaba, yo quería solo la verga de Joselyn. Ya eran las tres de la mañana cuando decidimos salir del bar.

    -Que les parece si vamos a nuestro hotel? Lily y yo andamos de visita en la ciudad y tenemos una habitación rentada muy cerca de acá!

    Mi cara fue un poema, pasó de la sorpresa al asombro y por último a la vergüenza al adivinar su plan, no en vano llevábamos juntas toda la noche. Juguetona jaló a Eduardo de la mano diciéndole que la pasaríamos Muuuy bien y realmente no mentía del todo, nos esperaba una gran noche, Isaac mordió suavecito mi oreja provocándome un estremecimiento de lo lindo, aja, ya había caído, yo caminaba de la mano de mi acompañante recargando mi peso en el hombro de él, que lindos nos veíamos.

    Llegamos al hotel y subimos directo al cuarto.

    -Aaahhh! que tonta, soy, olvidé pedir la llave al encargado, Lily baja por la llave por favor!

    Yo la miré como diciendo: que poca madre!!! El encargado me vio llegar contigo vestido de hombre y ahora me mandas así?

    -Anda nena me duelen ya los pies y tú en cambio te vez tan a gusto con tus zapatos! O prefieres que nos quedemos afuera?

    Comencé a bajar de mala gana, inmediatamente Isaac se ofreció a acompañarme, a mitad de la escaleras el me repegó contra la pared y comenzó a besarme y a acariciarme de una manera tan intensa que ellos alcanzaban escuchar mis gemidos, metió su mano por debajo de mi falda y oh sorpresa, se encontró con algo total y completamente parado. Isaac levantó la faldita hasta mi cintura rasgando apresuradamente las medias y tomó ese gran pedazo de carne que ya se encontraba mojado y ansioso, acariciaba de arriba hacia abajo jugando con mi pene, yo gemía despacito dejándome hacer, de repente él se agachó y lo metió todo en su boca, iniciando una mamada intensa, mis manos fueron directamente a su cabeza, enredando mis dedos en los cabellos de él.

    No pudieron aguantar la curiosidad y despacito bajaron los pocos escalones que nos separaban, la escena que vieron los dejó pasmados. Isaac de rodillas dándome la mamada de su vida, ni yo que me consideraba buena amante había logrado darle tanto placer a Joselyn como Isaac a mi, yo recargada en la pared con los ojos cerrados lo aferraba del cabello metiéndole toda la verga hasta su garganta, las dichosas llaves podían esperar, cuando Joselyn paso junto con su amante a un lado nuestro y dijo:

    -Tu diviértete, yo voy por las llaves!

    Isaac seguía en su faena y no tarde en llenar su boca de semen. Quedando totalmente relajada me senté en el piso a esperar, al parecer no iban a regresar prontamente, no sé cuánto tiempo habría pasado, estaba muy cansada y seguía penando que tan buena idea era cuando escuché nuevamente pasos seguidos de unas risitas nerviosas al parecer ya habían terminado ellos su primer round. Entramos a la habitación seguidas de nuestros galanes, me descalcé y fui directamente al sanitario, necesitaba refrescarme un poco, me quite la ropa y me metí bajo la regadera, necesitaba quitarme la sensación de las caricias de ese tipo, que asco pensar en su saliva en mi pene, me bañé a conciencia, lista para lo que vendría.

    Mientras Joselyn los atendía, al salir fui hasta la cama, ellos seguían en la fiesta bebiendo, fumando y manoseándose, Eduardo tambaleándose fue hacia Joselyn intentando darle un beso, le quitó la botella de cerveza de las manos y con el pretexto de darle un trago evadió su asqueroso beso, lo empujó en la cama y se sentó a un lado diciéndole:

    -Tranquilo la noche es de ella, cójansela, es lo que quiero, aún es joven y quiere verga, yo beberé mirándolos!

    Empezaron a besarme por el cuello, sentía una corriente eléctrica en todo el cuerpo, sin perder el tiempo Isaac agarraba mi pene, lo acarició con sus dedos, se sentía riquísimo, mientras Eduardo abría mis nalgas y metía el dedo en mi culito. Me pusieron en cuatro, Eduardo me penetró, se notaba que ya tenía ganas, Joselyn solo miraba, ahora yo le chupaba la verga a Isaac, era jugosa y grande solo para mí, la de Eduardo también me volvía loca, era una sensación de locura, sin embargo, me sentía la más puta de todas.

    Después intercambiaron Isaac me cogía y yo se la chupaba a Eduardo, él tocaba mis pezones, yo estaba a punto de venirme, cuando volvieron a intercambiar. De repente solo sentí dolor, Eduardo había metido su verga en mi culo junto con la de Isaac, ni siquiera me había dado cuenta, y me penetró, fue doble y una sensación extremadamente excitante, quería explotar. Como estábamos en el hotel no me dejaban gritar, y Joselyn contribuyó a mi silencio cuando metió su verga en mi boca y empezó a cogerme por ahí, estaba muy excitada, y eso me gustaba aún más, toda su cara era la de una loba hambrienta, Eduardo se vino dentro de mi primero, y se sentó a observar cómo me cogían, al parecer Isaac quería presumir como la mayoría de las noches montaba a su novio, me hacía gemir, Joselyn termino llenando mi boca de semen justo en el momento que Isaac aventaba chorros de esperma dentro de mí culo juntándose con el semen de Eduardo que aún tenía adentro, lo hizo tan fuerte que tuve que terminar, fue un orgasmo súper rico que todo lo que hice fue salirme y recostarme, aún tenía la verga de Joselyn en la boca que no me di cuenta cuando los chicos se fueron, pero pasé una noche extraordinaria, había probado algo nuevo y a Joselyn le había encantado. Espero que la próxima vez sea en mi casa donde tenga la libertad de gritar como toda una puta.

    Gracias por leer y espero les haya gustado. Los leo en los comentarios.

  • Vuelvo a casa como puta

    Vuelvo a casa como puta

    Me llamo Pamela y tengo 37 años. Mi esposo siempre ha tenido la fantasía de verme con otro hombre, pero nunca he aceptado cumplir sus deseos. De vez en cuando me lo recuerda por si he cambiado de opinión, pero hasta ahora no me había decidido. Es algo que me cuesta aceptar porque siento que traicionaría a mi familia y eso destruiría mi matrimonio.

    No entiendo cómo mi esposo puede desear verme con otro hombre, porque a mí me dan unos celos enormes de sólo pensar verlo con otra mujer. Me lo ha preguntado en varias ocasiones, incluso en momentos íntimos cuando estoy a punto de alcanzar un orgasmo. En ese momento de máxima excitación he dicho sí, pero luego me arrepiento y me niego. No es justo que me lo pregunte cuando estoy tan caliente.

    Yo sabía que él entraba en un chat para comentar sus fantasías con otros hombres y lo aceptaba porque así él encontraba satisfacción con esa idea. Todo se mantuvo así hasta la semana pasada.

    Había hecho dormir a mis hijos y caminaba por el pasillo hacia mi dormitorio, cuando veo a mi esposo otra vez en el sillón con su notebook. Vi su cara de excitación nuevamente frente al computador.

    Él me ignora completamente porque estaba muy concentrado en ese chat. Lo observé un rato y tuve la curiosidad de saber que estaba mirando, pero no era el momento de preguntar y me fui acostar.

    Más tarde él se acuesta a mi lado y me abraza por atrás muy fuerte, me da un beso en el cuello de buenas noches y aparentemente se duerme. Me quedo despierta un rato y le pregunto si estaba en el chat hablando con sus amigos. Él me responde que sí, que estaba con sus amigos hablando sobre mí. Me cuenta que un tipo le dijo que le gustaría que yo lo masturbe con mis manos…

    -Que lo masturbe?

    -si -dice mi esposo- que sólo lo masturbes..

    Me quedo callada pensando y mi esposo me pregunta:

    -lo harías?…

    No sé qué decir, pensar en hacérselo a otro hombre, a un completo desconocido… No respondí nada en ese momento. Mi esposo me desea buenas noches y se duerme.

    Me quedé despierta un rato con una sensación extraña de culpa. Quería complacerlo así como él siempre lo hace conmigo, pero sus fantasías van más allá de mi tolerancia. Le di vueltas al tema hasta que me quedé dormida.

    Siento el despertador, ya son las 6:00 am. Mi esposo lo apaga y se sienta en la cama para levantarse y casi por instinto le digo que lo haré.

    -si, lo haré…

    El me pregunta:

    -qué harás?

    Y le digo que sólo masturbare a un tipo, una sola vez.

    -No estaré con él, No me va a penetrar y tampoco le haré sexo oral. Sólo voy a masturbarlo un rato hasta que acabe y nada más.

    Mi esposo me besa y me abraza muy fuerte sobre la cama. Me dice que me ama y se va muy animado a la ducha. Hace mucho tiempo que no decía que me amaba y eso me hizo muy feliz.

    Al medio día recibo un whatsapp de mi esposo… “mi amor, te envié un mensaje al Facebook con lo que debes tener para este jueves”

    Sentí un escalofrío y nervios porque no había meditado bien lo que había dicho esa mañana y las cosas iban demasiado rápido.

    Reviso la bandeja de entrada y leo el mensaje:

    “…Quiero que tu esposa use un vestido, no importa el color. Pero que use un vestido.

    Haz que se ponga zapatos con taco y se maquille bien sexy para mí, quiero ver sus labios bien rojos. Puede usar el cabello suelto si quiere, me da igual.

    No le voy a pedir que me lo chupe o que abra las piernas para metérselo, pero debe hacer todo lo que le diga y como se lo diga. Y debe dejarse manosear un poco. Esas son mis peticiones…”

    Leo el mensaje y me dio miedo no saber quién era ese desconocido, con qué tipo de hombres habla mi marido?

    Y leer las cosas que estaba pidiendo… no soy su puta!

    Eso de dejarme manosear no me gustaba para nada. Yo sólo quería masturbarlo en algún sitio, sería algo rápido y sencillo.

    Me llega un segundo whatsapp de mi esposo, y me dice: “Lo viste amor?”

    Le dije que sí… y él me dice OK mi amor, para el jueves…

    No fui capaz de negarme en ese momento y pensaba en que esto sería la cosa más difícil que había hecho en mi vida. Mi esposo ya estaba muy ilusionado con todo esto y yo lo había aceptado.

    Llegó el día jueves y mi esposo se había conseguido una casa para la cita. Ese día mi esposo eligió mi ropa interior, el vestido y los zapatos que usaría. Supervisó cada detalle de mis prendas y accesorios y no me dejó sacarme el anillo de matrimonio.

    Ya en la casa de la cita, estábamos en living esperando que llegue el hombre. Yo sentada, nerviosa miraba mi anillo de bodas.

    Estaban las luces apagadas, solo podía ver el reflejo en una pared de la luz de la cocina y el baño que seguían encendidas. Era una sensación extraña estar a oscuras y en silencio esperando a un desconocido sin saber que va suceder esa noche.

    A las 10:30 pm puntualmente ha llegado una camioneta y se estaciona fuera de la casa.

    Mi esposo recibe un mensaje de Whatsapp y sale para encontrarse con el tipo. Yo trato de mirar por la ventana tras de la cortina y no logro ver bien al tipo. Mi esposo tampoco lo había visto, pero se conocían hablando por del chat.

    Yo estaba muy nerviosa porque no sabía quién era o como era él. Sentía que iba a ser entregada a la suerte de cualquier desconocido.

    Cuando siento que se acercan a la puerta me voy a la cocina para esperar a mi esposo y tomo la bandeja con unos tragos y aperitivos que debía servirles.

    Siento la voz de ellos hablando en el living, el desconocido se oye relativamente joven, se llama Marcos… al menos no sería un viejo.

    Ya no me podía arrepentir en ese momento aunque estaba muy nerviosa. Pensaba en que solo debía masturbarlo rápido y en 5 minutos se terminaría todo.

    Mi esposo le dice a Marcos que se ponga cómodo en el sillón mientras el viene a buscarme a la cocina.

    Mi esposo me dice que Marcos no beberá nada, así que no tendré que ir a servirle y dejo la bandeja de lado.

    Mi esposo me arregla el cabello, estira bien mi vestido y me da una vuelta para revisarme. Lo quise besar pero él no me dejó hacerlo porque arruinaría el labial.

    Me toma de la mano y veo mi anillo de matrimonio, me viene a la memoria fugazmente ese día cuando nos casamos… Me lleva al living donde estaba Marcos sentado en uno de los sillones.

    Estaba todo oscuro en penumbras, mi primera impresión es que el tipo no era agraciado, para nada. Era el típico gordo feo que va a las putas. En mi interior no quería continuar con esto, pero me hice la fuerte.

    Me sentía realmente como mercancía para usar. Intentaba no cruzar la vista con Marcos y tímidamente lo salude.

    Mi esposo dijo:

    -bueno Marcos, esta es mi bella esposa que te hará el servicio.

    Oír eso me hizo sentir una verdadera esclava. Estaba nerviosa y sentía latir mi corazón al máximo, pero me contuve para no arruinar su fantasía.

    Marcos sólo dijo:

    -bien… me parece muy bella tu esposa Rodrigo.

    Mi esposo me deja frente a Marcos y me suelta la mano. En ese momento me sentí absolutamente sola y expuesta como una sirvienta que debe hacer algo desagradable. Intentaba no mirar a Marcos, realmente él no era de mi gusto.

    Mi esposo me había dicho que Marcos no haría nada y que yo debía tomar la iniciativa, así no me sentiría forzada… Pero en realidad me estaba sintiendo mucho peor, porque sería la puta que toma la iniciativa con un desconocido.

    Me arrodillé frente a Marcos y vi mis rodillas tocar el suelo con mi vestido. Levanté un poco la vista y tomé lentamente la iniciativa. Me apoyé entre las piernas de Marcos y con mis manos le bajé el cierre mientras él se desabrocha el cinturón del pantalón. Meto mi mano bajo su ropa interior y siento su pene con mis dedos, por primera vez desde que estoy casada tomaba el pene de otro hombre.

    No era nada espectacular, su pene era más pequeño que el de mi esposo. Lo tomo y comienzo a masturbarlo, se lo hago a un hombre que jamás en la vida le habría dado mi atención, pero ya estaba sometida a él por las circunstancias y mi propia voluntad. Estaba de rodillas con vestido y tacones como él lo había pedido, dándole placer a un desconocido.

    Yo miraba el suelo y sentía en mi mano como su pene se comenzaba a poner cada vez más duro y caliente, lo apretaba mientras lo movía de arriba abajo. Sentía su respiración y cada vez estaba más excitado.

    Veo de reojo que Marcos levanta una de sus manos levantando el pulgar en señal de aprobación, porque mi esposo estaba mirando todo en ese momento. Estaba atrás en una esquina, sentado en una silla escondido en la oscuridad, aprobando que su mujer estuviera masturbando a un extraño.

    Marcos comenzó a pasar sus dedos sobre mi cabello y sentía escalofríos cuando me tocaba, no quería que lo hiciera pero era parte del trato. Deslizaba sus dedos por mi cara y bajaba tocando mi cuello y mis hombros. Mientras yo intentaba que él acabe rápido…

    Pero Marcos con una de sus manos sujeta la mía y me detiene. Me dice que lo haga muy, muy lento… y comienza él con su mano a marcarme la velocidad de cómo debo masturbarlo.

    -Hazlo lento perra, muy lento…

    Jamás me habían tratado así y esto iba a durar más tiempo del que yo quería. Sentía mi mano húmeda con sus fluidos y su pene cada vez más duro y caliente… Marcos siguió aprobando mi trabajo con dureza,

    -Bien perra, sigue así… Ahora eres mi puta Pamela, sigue así… Linda esposa y madre de dos hijos pajeándome como puta… sigue así Pamela.

    Me ofendía y me sometía aún más de lo que ya estaba.

    Mi esposo cómplice de todo esto me estaba haciendo sentir realmente como una puta callejera. Sentía impotencia pero a la vez una sensación extraña por estar así…

    En un momento Marcos mete la mano por mi vestido y me toca los senos por sobre el sostén, cerré los ojos, no quería estar ahí, pero sentía sus manos manoseándome, tocándome y apretándome los senos. Seguí masturbándolo para que acabara pronto.

    -Me gustan tus tetas perra, me calienta la textura de tu sostén… sigue así puta…

    Marcos obsesionado me manoseaba y apretaba los senos una y otra vez… Luego desliza su mano dentro de mi sostén y la siento sobre mi piel avanzando por mis senos hasta tocarme los pezones con la punta de sus dedos…

    Me negaba a sentirlo, no quería aceptarlo, pero ese manoseo constante y fuerte me comenzaba a calentar. Involuntariamente mis pezones se estaban poniendo duros y yo apretaba aún más su pene caliente con mi mano. Seguía masturbándolo como el me lo pedía.

    Con los ojos cerrados me estaba dejando llevar y llegando a un punto donde cada vez menos me estaba importando todo. Estaba dejando entrar el placer. En un momento tomo aire y abro los ojos y le digo a Marcos:

    No!… No sigas tocándome así… por favor…

    -Continua perra! -Fue lo que me dijo.

    -Continua Pamela… -agregó mi esposo.

    Realmente me estaba calentando.

    Pero no quería sentirme así con él, no quería nada más porque ya se me cruzaba la idea fugaz de chupárselo y no quería hacerlo. Lo estaba masturbando con la mano donde llevaba puesto mi anillo de matrimonio y esto no podía estar sucediendo… yo me estaba calentando.

    Marcos no dejaba de manosearme y tocarme los senos. Me apretaba los pezones y los sentía cada vez más duros. Yo lo seguía masturbando de rodillas sintiendo todo su pene caliente en mi mano, totalmente entregada a su placer.

    Me estaba comenzando a sentir húmeda y cada vez más cerca de Marcos. Con su manoseo constante me acercaba más a su pene y se me escapaba el aire abriendo la boca…

    Ya lo tenía muy cerca… no podía creer que estaba caliente y se lo terminaría chupando. Casi sentía su pene duro rozando mi cara y me estaba dejando llevar por ese momento de placer…

    Marcos me detiene y me dice:

    -sácate el calzón y pásamelo.

    Sin cuestionarlo ahí de rodillas comencé a quitármelo y en esos movimientos sentí su pene duro en mi cara y también lo sentí rozar mis labios. Le entregue mi calzón húmedo y él lo puso enrollando su pene.

    Me dice que me baje el vestido y me quite el sostén para ver mis senos desnudos. Y lo hice con mucha naturalidad para él… Me observó muy complacido…

    -Bien, ahora termina tu trabajo perra!

    Comencé a masturbarlo nuevamente y veía como sus líquidos humedecían mi calzón, sentía su pene muy duro y mi calzón empapado con su pene. Mis senos desnudos rozaban sus piernas mientras yo lo masturbaba cada vez más rápido y más fuerte.

    Marcos me acariciaba el cabello y yo me sentía cada vez más caliente como una perra.

    -Así te quiere ver tu esposo -me decía Marcos.- Como una puta caliente de rodillas…

    Lo masturbo más rápido y más fuerte de arriba abajo. Siento todo su pene muy duro y caliente en mi mano y no me detengo. Siento deseos de tenerlo todo dentro de mí y continúo dándole placer con mi mano. Lo hago así cada vez más rápido y más fuerte sin perder el ritmo y no me detengo para darle todo el placer que él quiere.

    Quiero ser la puta y lo sigo masturbando sintiendo todo su pene caliente en mi mano hasta que llega a su máxima excitación. En ese momento veo salir con fuerza todo su semen caliente de su pene. Me salta en la cara y cae sobre mis senos. Veo que sale todo su semen caliente de su pene y corre todo sobre mi mano, sobre mi anillo de matrimonio y mi calzón.

    Miro a Marcos y ahora solo veo a un hombre caliente que me desea y está totalmente satisfecho conmigo. Soy su perra y veo todo su semen correr sobre mi calzón que ahora es mi regalo.

    Me inclino ante él y bajo hasta su pene. Lo tomo con mi mano y comienzo a meterlo todo en mi boca chupándolo una y otra vez, es todo mío.

    Marcos me acaricia el cabello mientras siento todo su semen caliente dentro de mi boca… Lo chupo todo una y otra vez, está todo su pene dentro de mi, lo saboreo con mi lengua y lo sigo chupando hasta que me trago todo su semen caliente.

    Marcos me tiene así mucho rato con todo su pene en mi boca hasta que termina.

    Ya cuando hemos terminado, mi esposo se acerca y me ayuda a levantarme. Me arregla el vestido y me ayuda a colorarme el sostén. Mis senos tienen algo de semen pero a mi esposo no le importa. Mi maquillaje esta algo corrido y aún hay algo de semen en mi cara.

    Marcos seca su pene con mi calzón y me lo pasa para que me lo ponga. Mi esposo accede y hace que me ponga el calzón lleno del semen de Marcos

    Marcos se despide, me besa muy apasionadamente mientras me manosea el culo frente a mi esposo y se va.

    Mientras voy en el auto, pienso en lo que ha sucedido con Marcos y mi esposo, aún siento su sabor en la boca. Su semen sigue en mis senos bajo mi sostén y también lo siento entre mis piernas sobre todo mi calzón, voy totalmente marcada como su perra.

    Vuelvo a casa como puta.

  • Gallinita ciega

    Gallinita ciega

    Mi esposa siempre me lleva el sí en las fantasías verbales, pero cuando me pongo serio y le digo que me gustaría verla masturbando o dando sexo oral a otra verga, ella dice que no sabría si podría.

    Mi esposa es una mujer tranquila, pero por dentro muy ardiente, sus historias antes de conocerme y que me ha contado son muy hot.

    Volviendo a la propuesta y a la que ella me dijo que no sabría si podría, me dejó pensando en hacer una maldad controlada.

    Le propuse una vez que saliera del trabajo ir a comer algo y beber y terminar en un motel.

    «Guau, que buen panorama me espera -me dijo- llevaré otra teñida al trabajo y de ahí nos vamos”.

    Mi esposa cuyo nombre es Celeste, con lo que se ponga se ve bella, tiene unos pechos medianos a grande y bien tonificados, unos glúteos tonificados y de tamaño espectacular, la verdad está bien buena y como dije es muy ardiente.

    Al salir del trabajo se puso unos jeans bien apretados, botas y una blusa corta y ajustada a ti cuerpo, sus pechos se marcaban mucho, yo la espere a una cuadra de su trabajo solo con el fin de ver las miradas de los hombres sobre ella, uno la abordó y le preguntó algo, ella le sonrió y le contesto. Él quiso seguir, pero ella volvió a caminar.

    Yo: te ves muy bella amor

    Celeste: gracias amor, ya me lo dijeron

    Yo: Mich, quién, el que te paró cuando saliste del trabajo?

    Celeste: Si -me dijo- gracias por alegrarme la tarde, tienes un bonito cuerpo, disculpa lo franco, yo le dije gracias y tú me alegraste la ida con mi esposo a cenar y bailar.

    Yo: jajaja qué mala eres el pobre apuesto a que buscaría el local donde te llevo para verte de nuevo.

    Celeste: Él lo puede hacer, pero hoy soy todita tuya, el podrá ver y sufrir.

    Gracias amor, pensé me has ayudado con mí maldad, buscaría a alguien con ese físico en el local para cumplir mí maldad.

    Llegamos al local, cenamos, bailamos y cuando estaba por empezar el karaoke, mi esposa me dice que quiere ir al baño y luego quería cantar.

    El verla caminar hacia el baño y ver todas esas miradas sobre ella, hizo que las ganas de la maldad crecieran.

    Grande fue mi sorpresa el verla detenerse al terminó de la barra y saludar de un beso a un hombre, alto tonificado, ella lo saludo le sonrió y al parecer por la seña le habrá dicho que estaba conmigo porque apunto en mi dirección, el tipo miró y ella siguió al baño, no sin antes darle otro beso y caminar despacio y notar que el tipo se la devoraba con la vista, ella se dio cuenta de eso y se sonrió más.

    Me dio un no sé qué en la guata ver a mi esposa coquetearle a un desconocido o para mí lo era.

    Fui a su encuentro, porque el tipo seguía ahí, en el camino del baño.

    Ella salió, y el tipo iba en su encuentro, sorpresa para mí ver que el tipo, pasa por el lado de ella, le toma de la muñeca y le dice algo, ella lo detiene y se empina para acercar su oído a su boca, y él le vuelve a decir algo y me fijo que apoyó su mano en el culo de mí mujer, ella no hizo nada, fueron uno o dos segundos y cada uno siguió su camino, me quedé con el movimiento de cabeza de mí esposa de forma negativa.

    Yo: Todo bien amor?

    Celeste: ufff!! Todo muy bien

    Yo; cómo así?

    Celeste: Es el mismo tipo que me habló a la salida de mí trabajo, y ahora fue directo y me dijo que si quería ir con él a su departamento.

    Yo: a mira tú, y lo conoces?

    Celeste: no amor lo vi por primera vez en la salida del trabajo y ahora

    Yo: ahh y ya lo saludas de beso?

    Celeste: tranki, solo es correcta por su piropo de la tarde

    Yo: pero tú le dijiste que andabas conmigo?

    Celeste: Si, y así igual me invitó

    Yo: usted quiere ir?

    Celeste: amor, yo vine contigo y me iré contigo, no se preocupe, solo es rico sentir que uno puede provocar eso en un desconocido, tiene buena pinta pero ya fue.

    Amor, pensé yo mientras seguía camino al baño, me la estás haciendo muy fácil.

    Entré al baño y crucé miradas con el tipo, me saludó y me dijo “lo felicito”.

    Yo: me imagino que esa felicitación es por mí esposa?

    Felipe: bueno ante todo mi nombre es Felipe, y si, la felicitación es por tu bella esposa.

    Yo: Hola Felipe, soy Jaime, que directo eres y se agradece, te apuesto que tu mano derecha no te la lavas más?

    Felipe: Créeme que fue algo que se dio natural, cuando sentí que ella me tomaba mí antebrazo y se acercaba para volver a escuchar lo que le dije, mi mano se fue directo ahí.

    Yo: Tranki, mi esposa no me dijo nada de eso, y eso quiere decir que no le molestó, o que me haya contado de tu invitación con una sonrisa, es porque te encontró puntos y sobre todo por el piropo de la tarde.

    Felipe: uff, que sangre fría, yo no podría

    Yo: Mira a tu departamento la invitaste para tener sexo con ella o no?

    Felipe: Si, Jaime, pero como es casada ahí queda todo.

    Yo: de aquí nos vamos a un motel, está es la dirección, y este es mi número, dame el tuyo

    Felipe: yaaa y para que?

    Yo: quiero hacerle una maldad a mí mujer y te invito a participar, cuando ya estemos ahí te digo que habitación y cuando debes entrar. La invitación que te hago es para ver mi esposa desnuda, ella estará con los ojos vendados.

    Felipe: y esa es la maldad?

    Yo: no, cuando ella me este chupando mí verga, me saldré y tu podrás meter tu verga en su boca… aceptas?

    Felipe: Obvio que si… y así se acaba la maldad?

    Yo: si ella dice… ahora amor tu boca en mí vagina… podrás seguir y lo que venga después de eso, va a depender de ti… si logras que ella te diga «métemelo»… yo seré un mero observador y tu podrás darte el gusto de follarte a mí esposa… sigues interesado?

    Felipe: con respeto, me voy a comer a tu esposa por todos lados.

    Continuará…

  • El día que me entregué a mi amo (Parte 2)

    El día que me entregué a mi amo (Parte 2)

    No podía creer lo que había oído. Ahora íbamos a empezar a jugar. ¿Qué habíamos hecho hasta ahora? ¿Qué me iba a hacer? ¿Lo soportaría? Todas mis dudas se desvelaron rápidamente. Dejo de acariciarme el culo y se puso delante de mí. Me quito el antifaz de los ojos, y como no, mi mirada se fue directa a su paquete. Seguía estando muy abultado. Se apartó de mí como un par de metros. Se sacó sus zapatillas y seguidamente se quitó la camiseta. Ver su torso desnudo hizo que mi polla empezase a inflarse de nuevo. Tenía unos preciosos pectorales. Piel limpia. Brazos y hombros bien definidos. A continuación se bajó el pantalón y cuando se incorporó pude apreciar con más claridad la protuberancia de su verga. Llevaba un bóxer negro muy ajustado. La visión de la silueta de su cuerpo casi desnudo era como tocar el cielo. Y por lo que parecía yo lo iba a tocar pronto. Mi pene ya se había puesto totalmente duro de nuevo. Deseaba que se quitara los calzoncillos para poder dejarme ver lo que parecía una polla enorme. Empezó a frotarse el paquete por encima de su rabo y en un momento dado se lo agarro por la raíz y dio como unas sacudidas. Aun se le marco más si cabe las dimensiones que se escondían debajo de ese bóxer.

    Se acercó a mí y me cogió por la cabeza con las dos manos. Entonces apoyo su bulto contra mi cara, me lo restregó de un lado a otro. Pude oler su olor a macho. –Uffff mi putita. Me la pones muy muy dura. Te voy a dar tu merecido cabrón. Sé que lo estas deseando- Por supuesto que  lo estaba deseando nuevamente. Quería sentir ese rabo dentro de mí lo antes posible. Solo pensarlo casi hace que me corra sin poder evitarlo.

    Se apartó de mí y fue nuevamente a la maleta. Cogió algo con su mano pero no pude distinguir que era. Lo llevaba oculto en la palma de la mano. Se llevó los pulgares a la cintura y de golpe se bajó los calzoncillos. ¡Madre de Dios! Que subidón me dio ver su polla por fin. Efectivamente era grande, gorda, totalmente descapullada con un capullo perfecto. Sin duda esa polla media sobre unos 22 cm o más. Además apenas estaba curvada con lo que parecía más grande si cabe.  El sueño de cualquier pasivo. Y ahora ese sueño estaba delante de mí.

    Se puso nuevamente frente a mí, a pocos centímetros. Tenía su rabo frente a mi cara, tan cerca que casi podía tocarla con la nariz. Tuve la tentación de sacar la lengua para intentar tocar su grande. Pero pensé que era mejor no hacerlo ya que él no me lo había pedido. Entonces vi lo que llevaba en la mano. Era un bote de Popper. Lo abrió. Con una mano me tapo un lado de mi nariz y con la otra me puso el bote en el orificio abierto. –Esnifa fuerte-. Así lo hice. Después repitió la operación en el otro hueco. Ya no hizo falta que me dijera nada. Esnife lo más fuerte que pude. Luego él hizo lo mismo y mientras tomaba unas fuertes inhalaciones de Popper yo comencé a notar los efectos. Sentí ese calor, esa excitación típica de estas sustancias. Sin duda era fuerte. Su polla seguirá delante de mi cara. Necesitaba que me la metiera en la boca, quería chuparla y chuparla como un loco. Que me la clavara hasta la raíz.  No tuve que esperar mucho.

    El: ¿Quieres polla eh puta? – mientras me agarraba la cabeza

    Yo: Si Amo. Quiero su polla

    El: Pídemela zorra. Pídeme que te de polla.

    Yo: Quiero su polla mi Amo, por favor quiero polla. – Ya no podía más. Necesitaba tenerla en mi boca.                                                                                                                                                        

    El: Bien puta. Abre bien la boca que te la voy a meter hasta los huevos. Abre zorra – Sin mediar palabra me dio una bofetada- ¡Abre la boca!

    Lo que estaba deseando al final llego. Me la metió del golpe. Tanto que casi la pude sentir entrando en la garganta. No me dio ni tiempo a tener una arcada. La saco de nuevo y repitió el movimiento. Empezó a follarme la boca fuertemente, a saco. A cada empujón me hacía saltar lágrimas y pequeñas arcadas que ni siquiera podía terminar ya que me estaba follando tan rápido que ni siquiera tenía tiempo a reaccionar. – Abre zorra. ¿Querías polla no? Pues ahí tienes. Te vas a hartar de polla maricón. Abre!- Cada vez se iba poniendo más agresivo y más fuerte me la metía en la boca. No puedo decir que la sensación física fuera agradable ya que apenas podía abrir lo suficiente la boca para abarcar aquella polla tan gorda. Pero la sensación mental era indescriptible. Mi macho estaba disfrutando de mi boca. El podía hacerme lo que quisiera. Fue como un flash. Mi amo quiere petarme la garganta y yo debo complacerle y aguantar. Quería decírselo pero no tenía oportunidad ya que apenas si podía respirar y su rabo no llegaba a salir de mi boca. Hubo un momento que me la empujo fuerte y se quedó quieto con sus huevos colgando de mi barbilla. Me estaba ahogando. La arcada casi fue ahogada ya que el aire no tenía espacio para salir. Cada milímetro de mi boca estaba relleno de rabo y su capullo atrancando la entrada de mi garganta. De golpe me empujo la cabeza hacia atrás y la saco de golpe.

    El: Joder zorra. Me encanta! Estaría horas atragantándote. Ummmm.

    Yo: Si Amo. Quiero su polla. Viólame la boca por favor – Le rogué

    El: Ufffff. ¿Así que quieres más eh? Jejeje. – Se rio- Genial porque quiero partirte esa boca de puta en dos a pollazos.

    Yo: Si Amo.

    Abrió de nuevo el bote de Popper y me hizo esnifar – Así me gusta. Ponte bien zorra porque ahora te vas a arrepentir de lo que has dicho. – Casi fue así. Se esnifo el también y vi venir lo que me esperaba. Empezó a respirar acelerado mientras sacudía su rabo de un lado a otro de mi cara. A azotarme las mejillas con su gran y duro capullo.  Cada vez lo oía respirar más fuerte. Ni lo vi venir. –¡Abre!- Apenas tuve tiempo de reaccionar y prepararme. Me la clavo sin piedad. –Grrrrr. Dios! Que rico. Me encanta esta zorra. Me encanta!- Me taladró la boca como un loco sin control más fuerte que la primera vez si cabe. –¡Eres una puta de mierda joderrrr. Un tragapollas! Abre más – Lo intente pero ya era casi imposible abrir más mi mandíbula. Ya ni notaba dolor. Entonces la saco un poco y me dejo respirar un par o tres segundos. Comenzó a meterla de nuevo pero esta vez lentamente. Note su capullo tocar la boca de mi garganta. Diría que él también lo noto porque se paró. Y ahí empezó lo que jamás hasta ahora había notado. Empujo despacio, muy despacio. Note como su grande se iba adaptando al hueco de mi garganta y se iba desplazando muy lentamente dentro de ella. Notaba como se me iba ensanchando a medida que esa enorme polla se iba adentrando cada vez más y más profundamente. Me ahogaba. Mi cuerpo se curvaba con cada arcada igualmente ahogada. Jamás olvidare esa sensación. Por lo que podía notar su polla ya me llegaba a medio cuello. –Aguanta zorra. Aguanta un poco más, ya queda poco- ¿poco? ¿Era posible que me le metiera más profundamente? Pues sí, aun podía más. Mis dientes estaban hiriendo mis labios atrapados entre ellos y su pubis. Me agarro entonces de la nuca cruzando sus dos manos detrás. Y empujo otro poco más. –Aguanta-. Su capullo que casi estaba atrapado aún se desplazó un poco más profundamente. Es difícil de calcular, pero creo que al menos tenía 15 centímetros de rabo atrancados en mi garganta. Sin contar los que llenaban mi boca – ¡Ahora si zorra! Ahora si tienes toda mi polla en tu garganta. Ahora podría preñarte y ni siquiera ibas a notar el sabor de mi leche. Te la ibas a tener que tragar por cojones-. Por suerte no fue así y la saco de nuevo. Me dejo descansar como un minuto y volvió a la carga. No puedo decir cuanto tiempo estuvo follándome la boca. Los huevos ya ni los sentía con el peso colgando aun. Mis caderas me dolían de golpearme contra el filo de la mesa en cada una de sus embestidas. Cuando por fin se cansó se apoyó en la mesa que teníamos delante con la famosa maleta. Estuvo así un rato mirándome sin decir nada en absoluto. Respirando profundamente para poder relajar la tensión que le había producido la follada que me había dado. Cuando se recuperó cerró la maleta y vino a desatarme. Por fin me quito el peso de los huevos pero no saco la anilla que me los presionaba. Al ponerme erguido casi me caigo al suelo porque me fallaron las piernas. Rápidamente me sujetó. –Tranquilo. Siéntate y relájate.

    El: ¿Fumas?

    Yo: Si

    El: Aun eres mi esclavo, contesta como debes

    Yo: Si Amo. Fumo

    El: ¿Quieres un cigarro?

    Yo: Si mi Amo. Gracias.

    Fue a coger un paquete que tenía encima de la barra del bar. Saco un cigarro, lo encendió y me lo puso en los labios. Luego él se encendió otro y se sentó frente a mí.

    El: ¿Estas bien?

    Yo: Si Amo.

    El: Bien! Sinceramente cuando has llegado creí que no aguantarías. Me has sorprendido la verdad. Tienes aguante. ¡Eres una buena zorra! Eso me gusta.

    Yo: Gracias Amo. ¿A usted le ha gustado?

    El: Creo que se ha notado. He disfrutado como hacía tiempo que no podía hacerlo. No me gusta que cuando quedo con alguien al principio todo sea Si, y cuando empiezo todo sea No.

    Yo: ¿Yo he dicho NO en algún momento? – Sinceramente no recordaba si lo había dicho.

    El: Jajajaja. Después de azotarte ya he tenido claro que aguantarías más de lo que tú mismo podías imaginar. Si no lo hubiera tenido claro después de eso te habría mandado a tu casa. Y después de eso si me hubiese dicho No, lo habrías notado créeme.

    Yo: Gracias.

    El: Ahora dime la verdad. ¿Alguna vez habías sido sumiso así?

    Yo: la verdad que no. A este punto nunca

    El: ¿Te ha gustado?

    Yo: La verdad que si

    El: ¿La verdad que si qué?                                                                                                                

    Yo: La verdad que si Amo.

    El: Así me gusta perro. Sigo siendo tu puto Amo.

    Estaba claro que no me iba a dejar bajar la guardia en ningún momento. Pero la verdad, me importaba un huevo. Me sentía bien siendo su perro, su zorra o lo que él quisiera. Además cuanto más lo miraba más me gustaba. Estaba buenísimo. Era morboso, guapo y tenía un gran rabo  que ya flácido le colgaba de la silla, y aun así era para adorarlo. Todo en él era perfecto. Si en ese momento me hubiese pedido pasar la noche allí sin duda habría aceptado, y además estando dispuesto a hacer lo que le diera la gana.

    Me dio un escalofrío. El se percató de ello. Estaba pendiente de cada reacción mía. No se le escapaba nada.

    El: ¿Tienes frio?

    Yo: No Amo. Solo un poco. No importa.

    El: Si importa. Si mi esclavo me da placer a mí, mi obligación es cuidarlo a él – Se levantó y fue a uno de los sofás que había en una sala contigua y cogió una manta. Me la paso por los hombros. En ese momento nadie habría pensado que era mi Amo. Lo hizo de una forma de lo más tierna. Efectivamente me estaba cuidando. Me habría apetecido muchísimo que en ese momento se hubiese acercado a mí y me hubiese dado un beso con esos labios tan bonitos que tenía. Pero sabía que no lo haría porque habría perdido su condición de dominante. O al menos eso pensé yo. Me tenía totalmente descolocado. Detrás de su actitud dominante, de macho había atisbos de ternura. Si me hubiesen preguntado si me podría enamorar de el sin duda habría contestado que sí. Por supuesto que sí.

    El: ¿Mejor?

    Yo: Si Amo. Gracias

    El: Bien. Termínate el cigarro tranquilo.

    Yo: ¿Puedo hacerle una pregunta Amo?

    El: No deberías… pero hazlo.

    Yo: ¿No quiere correrse?

    El: Jajajaja – Larga carcajada. ¿Te preocupa que me corra?

    Yo: Si Amo. Me gustaría que se corra. Quiero que disfrute.

    El: Aja! Eso está bien. ¿Dónde quieres que me corra?

    Yo: Usted manda Amo.

    El: Ummm. Eres complaciente! Pero eso ya lo sabía. Me corro cuando y donde me apetece en cada momento.

    Yo: Si Amo.

    El: Explícame que has sentido.

    Yo: Un poco de todo. Me ha sorprendido mucho que me hicieras desnudar en la calle nada más llegar. Luego un cumulo de cosas. Miedo, excitación, morbo, dolor, placer. Es difícil explicar.

    El: Lo sé, pero en eso consiste el juego. Como te he dicho me preocupaba que no aguantaras, pero te he visto entregado. Para ser tu primera vez ha sido toda una sorpresa. Si te digo la verdad, no siempre soy Amo, también me gusta el sexo convencional. Pero cuando hago de Amo me siento poderoso. Soy yo quien controla y eso me excita no sabes como. Nunca mejor dicho, te sientes el Puto Amo. Deberías probarlo algún día.

    Yo: Dudo que supiera. Mi mente es pasiva. Disfruto siendo pasivo. No sabría ser un buen activo, y menos un buen amo.

    El: Por eso precisamente. Nadie mejor que un pasivo para saber lo que quiere una zorra.

    Yo: No sé, tal vez, pero no me veo de activo.

    El: Igual busco un sumiso para hacerlo los tres. Tú serías mi sumiso Amo. Por supuesto siempre a mis órdenes. Pero tendrías que hacerle lo que yo te mandara. Y evidentemente sin cuestionarlo.

    Yo: Si eso es lo que desea lo intentaría.

    El: No. No lo intentaras. Lo harás y punto. Recuerda que te he adoptado como mi perro. Me perteneces. Estas a mi servicio. Y yo controlo lo que has de hacer o no.

    Yo: Si Amo.

    A pesar de la conversación relajada estaba claro que él no había dejado de controlar la situación. En el fondo eso me gustaba mucho más de lo que había imaginado. Comencé a excitarme nuevamente y mi polla empezó a ponerse morcillona una vez más. Mi mirada fue nuevamente a su verga colgando que aun en reposo, era de un tamaño e igualmente apetecible. Como no, él se percató rápidamente y empezó a frotársela. La visión era digna de ser filmada. Un cuerpo perfecto, una polla perfecta y un amo perfecto. Era mucho más de lo que ni en mis mejores fantasías eróticas podría haber imaginado. Seguía frotándose, y su polla iba engordando poco a poco. El sabía perfectamente que me estaba excitando aunque no había que ser muy observador, ya que yo era incapaz de apartar la mirada de aquel trozo de carne que minutos antes me había estado atragantando sin cesar.

    El: ¿Te gusta eh? – me dijo con una sonrisa pícara. – Sé que te gusta y estas deseando tenerla de nuevo eh zorrita.

    Yo: Si mi Amo. Me encantaría que me diera polla otra vez.

    El: Por supuesto que te voy a dar. ¿No creerías que ya habíamos terminado? Aun tienes que satisfacerme mucho más… Coge la maleta y sígueme. – Encantado me quite la manta que tenía sobre los hombros y cogí la maleta.

    Había pensado que tras esa conversación que habíamos tenido ya no íbamos a seguir. Sin duda estaba equivocado. Por todo lo que había pasado hasta ahora y por lo que aún estaba por llegar, con el tiempo comprendí que su principal baza era mantener esa tensión sexual con altos y bajos. Hacer que deseara terminar y segundos después muriéndome de ganas de seguir siendo su zorra, estar a su disposición.  Sin duda en eso era todo un maestro. Ya me daba totalmente igual lo que pasara. Ya ni siquiera recordaba el dolor que mi infringió azotándome. Hasta me atrevería a decir que si lo hiciera de nuevo no me importaría en absoluto. Sería la voluntad de mi amo y la confirmación de que me había entregado a él sin condiciones.

    El: ¿Ya? – Pues sígueme.

    Se encaminó hacia una puerta que había al final del bar-comedor. Subimos otro tramo de escaleras y llegamos a un distribuidor. Entramos en una de las habitaciones. Le dio al interruptor pero solo se encendió una tenue bombilla encima de la puerta. Era una sala larga con unas 10 literas, unas cuantas sillas, y poco mobiliario más aparte de eso. Entre la poca luz y lo simple del mobiliario, a lo que había que añadir el poco espacio libre que quedaba con tanta litera la sala me pareció algo lúgubre. Me dio otro escalofrío. La temperatura ahí aún era más baja que donde estábamos antes. Cogió una silla, la puso en medio del pasillo que quedaba entre las literas y la pared y se sentó. – ¡Ven!, deja la maleta aquí y ponte de rodillas delante de mía-. Ni que decir hay que obedecí de inmediato.

    Abrió la maleta y pude ver varias cosas de su contenido. Había esposas, cuerdas negras, pinzas para pezones, mordazas de más de un tamaño, uno o más trozos de cadenas, varios díldos de distintos tamaños, y otras cosas que no pude identificar. Era un buen arsenal.

    El: ¡Venga puta, cómeme la polla. Comete la polla de tu amo!

    Que agradables palabras. Lo estaba deseando. Eso no era no era tortura, era un placer para mí. Me la metí en la boca y no tarde en notar como su capullo se iba hinchando. Su verga iba creciendo dentro de mi boca y eso me parecía tremendamente agradable. Recordé lo grande y dura que la tenía cuando la vi la primera vez antes de follarme la boca. Quería ponérsela igual de nuevo. Deseaba que diera caña otra vez. Que me atragantara. – Uffff. Que bien la mamas zorra. ¡Me encanta!. Chupa bien cabrón. Chupa….chupa.- De vez en cuando ponía una mano en mi cabeza, pero la mayoría del tiempo notaba como se inclinaba hacia atrás gimiendo. En esa situación hasta parecía que era yo quien controlaba la situación. No tenía que pensar lo que me iba a hacer. Solo tenía que chupársela y hacerle retorcer de gusto. Hacerle gozar y si podía hacer que se corriera. No sé quién estaba disfrutando más, si él o yo. Empecé a mamarlo con más fuerza, succionaba su capullo con un loco sin freno y acto seguido yo mismo me la clavaba de golpe hasta tocar mi frente contra su pubis con le idea de tragármela toda. – ¡Joder puta. Eres la ostia! No pares. Si. ¡Follate la boca tú!… Diosss. Me estas poniendo muy cabrón.- Que subidón me dio oír eso. Quería darle aún más placer. Ser el mejor. No sabía si debía hacerlo pero no lo pude resistir. Me la saque de la boca y me erguí.

    Yo: ¿Puedo tomar Popper Amo?

    El: Claro que puedes tomar. Así te follaras la boca mejor.

    Saco de nuevo el bote de Popper y me hizo esnifar por ambas fosas nasales. Me quede esperando a que el tomara mirándolo a la cara. Pero en esta ocasión él no tomó. Cerré el bote y me miro. Me lanzo una mirada incisiva y morbosa a la vez que con la cabeza me hizo una señal inequívoca. Me estaba indicando que me amorrara de nuevo a su entrepierna. No necesité que me sujetara la cabeza. Me folle yo mismo la boca clavándome su polla hasta la garganta. En ocasiones me la metía entera y me quedaba quieto con toda dentro para sentir esas arcadas irremediables al tener una polla tan dentro, y más aún esa. Aun gemía más fuerte. Estaba disfrutando y mucho, así que me propuse hacerlo correrse. Pero justo en ese   momento pensé que no me había follado. Si lo hacía eyacular era muy posible que ya no quisiera seguir después. Yo quería sentir ese rabo penetrándome. Necesitaba que me follara. Mis expectativas de cómo me lo haría eran realmente altas a juzgar por lo que había visto hasta ahora. Esa gran polla tenía que entrar dentro de mi culo si o si. Baje el ritmo pero no la intensidad para que no lo notara. Y por otro lado ya me había bajado el subidón del Popper. El también parecía empezar a relajarse y gemir más suave. Sin siquiera percatarme me dio un empujón que me hizo caer de culo y espaldas al suelo. – ¡Muy bien zorra. Eres una buena mamona también! Cada vez ganas más puntos. Ahora quiero ver como haces otras cosas.

    Cogió un dildo negro de tamaño medio, sin duda era más pequeño que su polla. Me lo alargo. – Ahora ponte de espaldas a mí y juega con él. Ten crema también para que te entre mejor-. Cogí ambas cosas y  me di la vuelta. Al entrar no me había percatado de que en la pared había un espejo largo colgado. Entendí porque quería que me pusiera de espaldas. Su idea era que me viera a mí mismo follándome con el consolador. Me pareció ingenioso y morboso. No dude. Puse crema en un par de dedos y me lubrique el culo. Luego en el consolador. Me puse de rodillas y pase mi mano detrás. Apoye la punta en mi culo y lo fui metiendo poco a poco. No lo hacía lentamente por que me doliera, llevaba tanto tiempo cachondo que no habría necesitado ni crema. Lo hacía así para que él pudiera ver claramente como me iba metiendo aquel rabo. Haciendo que sintiera ganas de meter el su polla. Cuando lo tuve todo dentro lo hice vibrar con mi mano a la vez que lo empujaba. Eso pareció gustarle. – Uffff. Genial macho. Tienes un coño tragón. Sigue.- Así lo hice hasta que se cansó y me ordeno parar. Saco otro consolador. En este caso creo que se saltó directamente algunas medidas intermedias. Era enorme. Grueso y largo, calculo que de unos 30×7 cm. Eso era imposible que pudiera metérmelo. – Como veo que tienes un culo muy tragón ahora juega con este-. Lo cogí sin rechistar aun sabiendo que no podría metérmelo todo. Y creo que él pensaba lo mismo que yo. Le puse mucha crema y repetí la operación, pero en este caso lo apoye en el suelo para así poder irme sentando en aquella megapolla de látex. Cuando empezó a entrar era como si me estuviera rasgando el esfínter. Dolía. Pero yo seguía empujando con mi cuerpo para introducirlo más. Todo lo que fuera posible. Como también el glande esa tranca de plástico era grande cuando me entro todo note una sensación de placer y dolor a partes iguales. Lo peor ya estaba dentro. Ahora solo tenía que intentar meter el resto todo lo que pudiera. Me hacía gemir a mí mismo. No puedo calcular cuántos centímetros pude llegar a meterme pero llego un punto donde ya no podía entrar más. – Sigue! Sigue! Quiero que te lo metas más!- Lo intente pero me dolía demasiado. Hasta ahora era la primera orden que me había dado que no iba a poder ser capaz de cumplir, y aun así lo seguía intentando. Era imposible. – Lo siento Amo. No puedo-. Cuál fue mi sorpresa cuando lo oí decir: – Vale. ¿No puedes más? Pues sácatelo y ven a cuatro patas aquí.

    Qué alivio fue escucharlo decir eso. A pesar de que estaba deseando tener aquel monstruo fuera de mí, me lo saque poco a poco para no producirme ninguna herida. Cuando lo tuve todo fuera me puse a 4 patas y camine como un perro hacia él. Os recuerdo que llevaba puesto el collar con lo que la expresión caminar como un perro es la que más describe mi corto camino hacia mi Amo. Al llegar a su lado levante la cabeza y cuando mi mirada no había pasado de su pecho me dio una bofetada que me hizo saltar saliva de mi boca. Note un pitido intenso en mi oído. Ensordecedor. Y aun así pude oírle con total claridad. – Así que no puedes metértelo- No era pregunta si no afirmación. – Ahora me has cabreado so puta. Lo siento pero… ¡hé de castigarte! A pesar de que antes lo había vuelto a desear ahora no me parecía una idea tan atractiva y excitante. – ¡Date la vuelta mirando al espejo!… ¡Miraté zorra!- Lo vi coger la fusta y supe lo que me esperaba. Me pego fuerte con la puta de la fusta en la larga izquierda. Mi cuerpo en una reacción instintiva se abalanzó para mitigar el golpe.

    Reacción absurda pues ya me había dado el fustazo.

    Se me escapo un grito y vi en el espejo mi cara descompuesta de  dolor. No pareció conmoverlo ni un ápice ya que de inmediato levanto la fusta y me dio en la otra nalga. Misma acción misma reacción. Ahora si recordaba lo que había sentido hacia un rato. Solo que en este caso ya tenía el culo dolorido.

    Siguió así yo no podía dejar de soltar un grito a cada fustazo que me daba. – ¡Grita si quieres zorra! Nadie te va a escuchar. Puedes hasta llorar. Has de aprender que cuando tu amo te da una orden has de obedecer. No quiero negativas. ¡Quiero obediencia!- Y seguía azotándome.

    En seco paró y me dio una patada que me hico caer tendido de boca en el suelo. No me atrevía a moverme. Se levantó y se puso a mi lado. Apoyo uno de sus pies desnudos en mis doloridas nalgas. Al estar el suelo frio sus pies también, por lo que fue un alivio notar esa helor en mi piel.

    El: Espero que hayas aprendido

    Yo: Si mi Amo. – en voz llorosa.

    El: Bien. Así que cuando yo te ordene que te lo metas más… ¿Qué has de hacer?

    Dude. Si le decía que no podía me seguiría castigando. Y si le decía que Si, me mandaría metérmelo de nuevo. Ninguna de las dos alternativas me parecía atractiva en ese momento.

    El: No te he oído. Te he hecho una pregunta.

    Yo: Si Amo. He de metérmelo más. Lo siento Amo.

    El: Estupendo, parece que has aprendido la lección.

    Yo: Si Amo, le pido perdón.- Ya me había resignado a que lo siguiente sería tener que meterme entera aquella enorme polla entera. Me partiría en dos el culo pero esa opción en ese momento resultaba más deseable que seguir siendo azotado.

    El: Vale. Levántate y ven.

    Lo hice mientras él se dirigía de nuevo a sentarse en la silla. Me ordeno en voz algo más calmada que me sentara a sus pies en el suelo. Me agarro la cabeza y me la apoyo en uno de sus fibrados muslos. Note el calor de su carene, de su cuerpo. Me paso la mano por la cabeza y el pelo a modo de caricia. –Relájate mi putita. Tranquila. Solo quería recordarte que me perteneces. Pero como te he dicho antes… También me gusta cuidar y mimar de mis pertenencias. Sé que eso ya lo sabias. Pero he de recordártelo. Así que tranquilo. No voy a mandarte que te lo metas entero… (me sentí aliviado), pero añadió… Al menos hoy.- Y siguió acariciándome.

    Mi Amo además de ser un auténtico cabrón sabía ser tierno. Me sentía un niño arropado en los brazos de su madre después de haberse caído de bruces al suelo. Me calmé. Me podría haber dormido tal como estábamos. Estaba tan a gusto que obvie lo evidente. No tarde en despertar de ese estado. Aprendí una de las lecciones más importantes que un sumiso ha de saber:

    “Por más tierno y dulce sea tu amo… Siempre estarás a su disposición”

    El: Ya está. ¡Ahora vamos a seguir!

  • La muñequita de mis sueños

    La muñequita de mis sueños

    Me tenía malo con sus fotos en las que estaba desnuda y con las confesiones sobre sus pajas porque el marido no le daba lo que necesitaba.  Averigüé donde vivía. Pillé el auto de alquiler y me fui a buscarla bajo una falsa identidad de médico.

    Me presenté en su casa, a las diez de la mañana y arriesgándome a que me abriera la puerta su marido. La abrió ella en bata de casa de color gris. Parecía una gran señora. La gran señora se quedó mirándome cómo si hubiese visto un fantasma, le dije:

    -Hola, muñequita.

    -¡¿Qué haces aquí, José?!

    -Te dije que teníamos que echar un polvo.

    -¡No debías haber venido!

    -Pero vine. ¿Estás sola en casa?

    -Sí.

    -Me vas a tener toda la mañana en la puerta o me vas a dejar entrar.

    Miró que nadie nos viera. Se apartó y entré en aquel templo de amor que iba a hacer templo de pecado. Quiso hablarme pero no dejé que lo hiciera. La arrimé a la pared y le tapé la boca con un beso con lengua. Le abrí la bata y sus tetas y su coño quedaron al aire. Vi que tenía los pezones erectos. Le pregunté:

    -¿Aún estabas en cama?

    -SÍ.

    -¿Te estabas masturbando?

    Me separó de ella y se volvió a poner del cinto de la bata, mientras decía:

    -¡Nooo! Dime que quieres y vete.

    -Necesito echarte un polvo, si no te lo echo me voy a volver loco.

    -No te puedes volver loco, José, ya estás loco.

    Me agaché, le aparté la bata y vi que tenía el coño mojado.

    -Te estabas masturbando, no lo niegues.

    Ya no me lo negó.

    -¿Y si estaba, qué?

    Lamí su coño mojado, y después le dije:

    -Deja que te lo coma.

    -No puedo.

    -Dirás que no quieres.

    -Quiero, pero a las once llega mi marido para…

    La interrumpí.

    -Para eso falta casi una hora.

    Mientras ella hablara yo le siguiera comiendo el coño. Tenía sus manos sobre mi cabeza pero no me separaba de ella. Sus jugos ácidos estaban tan ricos que gemía al saborearlos. Quitó las manos de mi cabeza, sacó el cinturón de la bata, y con ella abierta, me dijo:

    -¿Y si llega antes?

    -Antes vas a llegar tú.

    Me miró, me acarició las mejillas con las dos manos, y me dijo:

    -Vale, come, pero que sea algo rápido.

    Mi lengua se deslizó entre sus labios vaginales. Luego succioné y lamí su clítoris. Mojé mi dedo medio en la boca y le acaricié con la yema su ojete. Le follé la vagina con mi lengua, hasta donde el coño la permitía entrar. Encendida, movía la pelvis, gemía, acariciaba mi cabeza con una mano y las tetas con la otra. No se corriera al masturbarse y necesitaba correrse. Me dijo:

    -Lame un poco más rápido.

    Aceleré los movimientos de mi lengua, le hice el remolino sobre el clítoris, su respiración se aceleró, sus gemidos subieron de tono, sus piernas comenzaron a temblar y mordiendo la bata para no gritar, se corrió cómo una pantera.

    Al acabar de correrse y levantarme buscó mi boca y saboreó el ácido sabor de sus jugos. Le debió quedar la boca dulce y el coño con ganas de polla, ya que me cogió de la mano y me llevó a su habitación. La cama estaba revuelta. Me desnudé, y después, cogiendo mi polla con la mano derecha, le dije:

    -Chupa, muñequita.

    La muñequita no tenía ganas de chupar, me echó hacia atrás y se sentó sobre mi polla. Tenía el coño estrecho. Mi polla entró ajustada en aquel engrasado túnel de gozo. Me cabalgó cómo experta amazona… Al final, con las tetas volando hacia arriba y hacia abajo, me folló a toda mecha hasta que se corrió chillando cómo una loca. En ese momento me desperté. Todo había sido un sueño. Eché la mano a la polla empalmada y me hice una paja a la salud de… A tu salud, mujer.

    Quique.

  • Cuarentena insufrible

    Cuarentena insufrible

    La cuarentena nos ha mantenido en casa mucho más tiempo del que pasábamos normalmente y eso ha generado mucho estrés.  Después de dos semanas tenía mi vagina ardiendo y escurriendo fluidos. Así fue como el encierro y la lujuria se apoderaron de papá y de mí y terminamos copulando como animales en este periodo, en los días que hemos estado encerrados no hacemos otra cosa que comer y coger.

    Llevamos 15 días explorando los límites de nuestra resistencia física durante sesiones de sexo duro, obvio con protección, aunque ya sólo nos quedan unos 11 condones de un paquete de 36 y eso me pone triste jaja. Lo hacemos por toda la casa ya que sólo vivimos nosotros, por lo que ya hemos dejado de usar ropa y vamos a piel, también el calor, el morbo y el incesto así lo han inducido.

    A veces nos pasamos el día con mamadas cortas y cachondeos hasta que estamos tan calientes que buscamos un lugar cómodo y tenemos relaciones sexuales cada vez más inmorales, no me avergüenza decirlo, porque para empezar el sólo hecho de ser padre e hija ya es sumamente degenerado. Creo que el estar conscientes de nuestro parentesco nos da tanta estimulación que mi papá se convierte en un vigoroso macho y yo en su resistente perra.

    Mi papá es un hombre de 49 años bastante bien conservado porque él practicaba rugby y actualmente va al gimnasio, por eso tiene muy buena condición física, las veces que llega a tomar Viagra tiene por lo menos 3 potentes erecciones por sesión. Parece una especie de gorila, mide 1.77 y es muy corpulento, tiene algo de barriga cubierta por un poco de bello al igual que su pecho y brazos. Sus 18 cm de verga en forma de plátano me hacen gritar mientras él penetra con desenfreno mis entrañas, estrujando y mancillando mi joven y tenaz anatomía.

    Les quiero contar nuestra última sesión larga de sexo, a veces sólo cogemos una vez al día, pero en esta última vez aventó 4 eyaculaciones antes de caer rendidos. Me extendí un poco pero quiero ponerlos en contexto para entrar de lleno al sexo.

    Estábamos sentados en la sala viendo una película, desnudos y frescos después de un baño matutino. Él estaba sentado en el sillón individual y yo acostada en otro, acostada cómo estaba mi papá quedaba en mi cabeza y yo creo que habían pasado unos 15 minutos de la película cuando se levantó y pasó en frente de mi con una erección obscena.

    -Atrevido! Jaja -le dije dándole una nalgada- nada más me emocionas.

    No contestó y se fue de la sala. No pasaron ni 5 minutos cuando lo vi venir directo hacia mí, puso una rodilla en el sillón mientras aventaba en la mesa de centro unos condones. Se abalanzó encima de mí y nos comenzamos a besar. Me tomó de las axilas y él se sentó quedando yo encima, pasé la palma de mi mano por mi lengua y lo comencé a masturbar mientras nos besamos apasionadamente.

    -Papi, se te pone durísima! Me encanta tu verga –dije.

    -Hace rato me tomé un Viagra mi amor.

    -Papá, yo disfruto mucho cuando lo tomas, pero sin tomar nada coges riquísimo también -le decía.

    -Mi amor yo solo quiero coger hasta ya no poder, me gusta aprovechar el tiempo que tenemos.

    -Vamos a seguir teniendo relaciones después de que termine la cuarentena, no te preocupes –dije.

    -Está bien, solo déjame usarlo de vez en cuando –papá.

    -Úsalo cuando quieras, igual que a mí.

    Entonces él metió sus dedos en mi boca, los chupé y cuando los sacó los metió en mi vagina para empezar a estimular lentamente mi sexo. Nos seguimos masturbando mutuamente durante varios minutos hasta que su mano y la mía estaban escurriendo fluidos genitales.

    -Ponme un condón hija, ya te la quiero meter -dijo excitado.

    -Yo también quiero -le dije con voz de putita.

    Me levanté y tomé un condón. Me hinqué entre sus rodillas y se lo empecé a mamar sin más, lo masturbaba al ritmo que succionaba su férrea verga, bajando y subiendo lo hice gemir. Paré y abrí el condón mientras su tremenda erección estaba a la altura de mi cara, bien parada y desafiante.

    -Hay que pedir más condones, si quieres terminando la cuarentena podemos ver otras opciones -le dije juguetona. Metí la punta de mi lengua en el ojillo de su glande y empecé a moverla.

    -Ay que rico! Si, después vemos.

    Coloqué el condón en su hinchado glande y lo comencé a bajar lentamente, disfrutando de vestir el miembro viril de mi papá, y dejarlo listo para introducirlo hasta lo más profundo de mis entrañas. Me excitaba la idea de que la punta de ese preservativo iba a terminar tocando mi matriz en cada empujón de mi propio padre.

    -Cómo me quieres poner? -le dije desafiante.

    -Ponte como perra –dijo.

    Se levantó del sillón y yo me puse rápido en 4, me urgía una buena cogida. Tomó mi cintura y me la clavó de manera certera, ambos lanzamos un alarido de placer.

    -Ahhh! Qué rico! -Exclamé- Ya entró toda?

    -Ya mi amor, sólo mis huevos quedaron afuera -decía mientras exprimía mis nalgas.

    -También mételos jaja! -dije feliz de estar bien ensartada por mi papá- la tienes bien grande! Ay!

    -Más grande que tu novio? -preguntó mientras empezaba un metesaca seco y duro.

    -Ay! Ay! Si papá! La tuya está bien grandota -Ya ni novio tengo jaja- es la más grande que me ha tocado! Qué rico!

    Mentí, la más grande que me ha tocado es la del papá de Fanny, pero el morbo del incesto no supera nada. Él seguía agarrando a mis nalgas dándome unas buenas metidas de verga, golpes de cadera que me sacaban gemidos, mi cara se empezaba a desfigurar del placer. En cada empujón sentía que me llevaba hasta la matriz y yo apretaba las manos, el gorila que era mi padre empezó a socavar mi cordura a través de su energía sexual la cual concentraba en la punta de su macana. Masajeaba y a veces estrujaba mis senos que se bamboleaban al ritmo frenético que empezaba a tener nuestro coito.

    -Ah! Ah! Ah! Papá! No pares! Ah! Ayyy! Dame más!

    -Qué rica estás hija! Te gusta tener bien metida la verga de papá?! -Plas! Sonó una nalgada.

    -Ayy! La tienes bien rica! Ah! Por qué coges tan rico?! Ah ah! Qué me estás haciendo?!

    -Tengo un chingo de práctica, hija! Tengo más de 30 años cogiendo! -decía mientras no daba tregua- No cómo tus novios! Pinches chamacos.

    -Enséñeme a coger! Ah! Ay! Soy suya! Deme! Deme más!! -yo estaba súper caliente para variar.

    -Ah! Claro que sí mi amor! Vas a aprender rápido! Eres bien puta -dijo mientras me sujetaba de los senos.

    -Soy lo que usted quiera! Tu hija! Tu mujer! Tu puta!

    Estaba llegando a mi primer orgasmo, mis ojos se cerraban de forma involuntaria, mi piel se empezaba a ver brillante del sudor. Mis gemidos empezaron a hacerse más fuertes y mi cara era un rictus de placer inmoral y avasallante. Papá continuaba empujando hasta las bolas con mucho vigor, parecía un hombre infatigable. Los chicos de mi edad no tienen ese control, ni esa técnica amorosa, por la diferencia de tamaño y habilidades para mi era un coloso del sexo, eso me hacía sentir muy orgullosa, pues yo era capaz de resistir en pie de guerra hasta su última erección.

    -Ahhh! Ahhh! Que me haces?! -grité mientras me venía.

    Mi papá bajo el ritmo, pero me empezó a dar con más fuerza. En ese momento de éxtasis sentí como hundía su dedo en mi ano, para mi fue demasiado y me fui de bruces en el sillón. Él siguió con su ardua labor, yo metí mi mano por debajo y me empecé a tocar el clítoris, después pasaba a sus testículos y viceversa.

    -Sígueme masajeando! Ahorita te voy a dar una chingo de leche! -decía dándome hasta para llevar, mientras yo miraba fijamente la pared resistiendo sus penetradas

    -Si?! Ah ah ah! Es toda para mi?! Eh?! Ay! -le decía volteando a verlo de forma provocativa- Siempre te sale mucho semen! Ah! Ah! Ah!

    -Te voy a dar toda la que traigo en los huevos  dijo orgulloso- Si no fuera por el condón ya te hubiera dejado panzona.

    -Qué rico! -le decía mientras masajeaba sus huevos que se balanceaban- Ah! Ah! Dame más verga! Ah! Me encanta! Ay! Ay!

    -Eres bien intensa! Se ve que coges bastante! -me dio una nalgada que se escuchó en toda la sala- Deberías trabajar en un prostíbulo en vez de estar en la universidad.

    -Ay papi! Eso estaría bien Jaja Ayyyy! Qué bien coges! -siento una conexión más allá del sexo con él cada vez que dice ese tipo de cosas- Sería tu puta favorita, verdad?! Mmm! Harías fila para cogerte a tu nena?! Eh?! Ah! Ayyyy!

    -Si! Ah! Me gustaría ver cómo te revientan -decía dándome riquísimo.

    -Estás enfermo! Ah! Ah! Eso es de gente muy cachonda! Dame! Así! No pares!

    Seguimos cogiendo en esa posición durante 15 minutos más. Estábamos bañados en sudor y yo había tenido 2 orgasmos más, mi papá se salió y me pidió que me pusiera boca arriba, yo me senté y lo volteé a ver con desesperación, me ponía muy mal verlo con semejante erección y el condón escurriendo, todo sudado aún listo para darme más. Me acerqué y se la mamé un poco, me gusta tratar bien a semejante campeón, además fuera del aspecto sexual es también mi amado padre.

    Me recosté sobre mis codos y mirándolo fijamente a sus ojos él se hincó entre mis piernas con su verga paradísima apuntando a mi vagina. Me la clavó lentamente el muy cabrón, sentí que mis paredes vaginales se extendían mientras el miembro paterno iba alcanzando cada vez mayor profundidad. Yo tenía mi boca abierta, pero no salía ningún sonido, hasta que sentí como la base de su pene choco con mis labios vaginales, en ese momento en alarido al fin se escapó de entre mi garganta.

    -Qué delicioso cogemos papi! Ah! Ah! Dale! Dale a tu hija unas buenas metidas! Ah! Ayyy! Papá!! -estábamos súper calientes- Se te para bien rico! Ay! Ay! Ay!

    -Te gusta?! Ah! Ah! Me la pones bien tiesa! Ahh! Desde que lo hacemos tengo más erecciones que antes! -decía alimentando mi vanidad

    -Es el morbo papá! Mmm! Qué rico! Qué rico te tiras a tu hija!! Ahhh! Ya quiero sentirte sin condón!! Quiero que me llenes!

    Él seguía y no tenía para cuándo terminar, desde arriba aplastaba y exprimía mis tetas. A veces escupía en ellas y con esa lubricación extra las masajeaba delicioso. Bajaba y lamía con lujuria mis pechos, nos besábamos, se incorporaba y se llevaba a su boca mis pies, los lamía y chupaba sin perder fuelle en su penetración. Yo estaba muy rebasada por tanto placer, me sentía como una chamaquita cogiendo con un verdadero pro del sexo, ya no estábamos cogiendo, él era el que me estaba dando una buena cogida.

    -Qué rico coges papá! Ah! Ayy! Tienes un chingo de experiencia! Ah! Ah!

    -Cuando termine la cuarentena le vas a dar una cogidota a tu novio que hasta se va a querer casar! Ah! Ah!

    -Si! Enséñame! Quiero coger igual que tú! Ahhh! Papá! Sigue! Sigue! -estaba al borde del orgasmo- Clávemela hasta los huevos!! Ahhh! Ahh!

    Me empecé a convulsionar, mis ojos se desorbitaron y mi cuerpo se sacudía mientras mi papá continúa con su metesaca. Estábamos bañados en sudor, mi vagina chorreando tanto que los testículos de mi padre y el sillón estaban mojados.

    -Hija ya me voy a venir, pero te quiero dar duro antes  dijo mi papá.

    Subió mis piernas a sus hombros y me salió un escandaloso alarido, su verga ganó aún más profundidad y la sentía hasta el estómago de manera tan intensa que me toque el vientre por la impresión. Empezó a darme a un ritmo frenético, gimiendo al borde del orgasmo. Yo sólo me aferraba a sus brazos gritando con desesperación mientras era brutalmente fornicada por mi padre y su vergota. Cerraba mis ojos de forma involuntaria, el placer era extremo

    -Ahhh! Ahhh! Ahhh! -mi papá gritaba como un animal, hundiendo con una velocidad frenética su miembro viril en mi panocha- ahhh!

    -Se te puso más grande! Ahhh! Ahh! Deslechate! No mames! Termina! -Sentía que me iba a partir como si fuera una vulgar puta y no su amada hija, lo único que podía hacer era pujar y gritarle- La siento muy hinchada!! Ayy! Termina! Saca todo!

    -Ahhh! Ahh!

    Justo en su recta final llene mi dedo medio de saliva y se lo metí en el ano, eso lo extasió y comenzó a eyacular en el condón, me daba unos empujones bien recios, sentí que iba a reventar con su verga hinchadísima y palpitante mientras me daba con el coraje primitivo de querer preñar. Mi espalda se arqueo aún más y mi cabeza se fue hacia atrás mientras mi dedo seguía masajeando su próstata.

    Nuestros gritos fueron disminuyendo de nivel hasta que sólo eran leves quejidos, el derrumbado sobre mi cuerpo me sofocaba pero era mi hombre y lo amo, nuestro sudor resbalaba hasta el sillón mientras acariciaba su enorme espalda. Pasamos así unos minutos hasta que se levantó un poco y nos empezamos a besar de forma romántica, no como los besos obscenos que nos damos cuando cupulamos.

    -Hija! Eres hermosa -dijo entre besos

    -Me encantas –contesté.

    Seguimos entre caricias y besos suaves, su miembro nunca perdido todo su rigor y la sangre caliente que lo hinchaba provoca que mi vagina se sintiera caliente. Él se mantenía dentro sin moverse ni un centímetro entonces lo tomé de su peludo culo.

    -Muévelo un poco -le pedí.

    Continuamos en el cachondeo, pero siento como su pene empieza a expandir mis paredes vaginales, era increíble que estuviera recuperando su erección tan rápido.

    -Se te está parando! -le dije sorprendida.

    -No te gusta?

    -Sí, claro que me gusta! Pero nunca me has aventado dos al hilo!

    -Así me pones -dijo siguiendo el cachondeo.

    Si quieren saber el resto de la monumental cogida que nos dimos tendrán que esperar. Ya me puse muy cachonda y me voy a coger con papá.

    Besos, Angie.

  • Llegando a su edificio, fue violada por metiche

    Llegando a su edificio, fue violada por metiche

    Mi amiga Waleska, de 43 años me comenta:

    Llegué al estacionamiento, como a las 2 de la mañana de una reunión de trabajo. Estaba algo cansada puesto que era miércoles, estaciono y al bajarme del carro escucho un gemido muy leve, se repetía contantemente, aclaro que yo vestía de pantalón ajustado, una camisa blanca ajustada con botones y sandalias de tacón abiertas. Me intriga lo escuchado y camino sigilosamente a una puerta gris que es de donde sale lo que oigo.

    En eso me asomo empujando la puerta muy lentamente y miro a unos tipos entre morenos y negros que estaban dándole sexualmente hablando a dos chicas, muy jóvenes, blanquitas. De repente siento un arme detrás de mí, una voz que me dice ¡no te muevas¡ casi me orino del susto, me agarra pasándome el brazo alrededor de la cintura fuertemente y me carga, para que sepan mido 1 50, caderona y culona, delgada.

    Luego me lleva a un cuarto muy obscuro, donde me pega su bulto, me lanza pegada a él a un sofá, boca arriba estoy, me baja el pantalón y el blume a la vez, luego me da en el botoncito, o sea el clítoris, me voy humedeciendo, estaba igual de asustada, en eso me pega la obscura y enorme verga en la entrepierna, acostada hacia atrás veía una broma de como 25 cm, gordo y cabezón.

    Cada vez más me iba humedeciendo, cuando noto que este tipo agarra su miembro y me lo mete de una. Grité duro, lo mordí suave en el cuello mientras que con mi mano izquierda le tocaba la base del pene y obvio, sus bolas. Me empieza a batuquear durísimo, y aun agarrándole parte de sus bolas y la base de su verga, seguía arremetiéndome fuertemente. En eso me agarra por los hombros, le pongo mis pies arriba de sus muslos y dios… me da una cogida brutal, gemía, jadeaba, le decía ¡MALDITO NEGRO! Mientras me daba durísimo.

    Después de un rato el bastardo me empuja, me jala de un brazo y me pega a su pecho salvajemente, me lo mete y de nuevo me viola fuertemente. Me dolía, ardía, pero me gustaba, calculo que pasaron como 2 horas cogiéndome desenfrenadamente, hasta que siento un chorro de semen dentro de mí.

    Tardó unos minutos en acabar, luego me lo sacó, se vistió y se fue. Arrecha y mojada de sudor y semen, procedí a limpiarme, mirándome mi cuquita roja e hinchada y de repente, 2 bichos entraron, eran más negros que el que me violó, por supuesto que se excitaron y se me acercaron, aun me goteaba leche de mi vagina, igual se sacaron su macana y ambos me las enterraron.

    Advierto que era virgen por el ano, aparte de que sus penes estaban humedecidos, supongo que porque eran los que se estaban violando a las dos chicas de la sala. Me las daba de dura, pero sabía que era inútil y de nuevo comenzó la cogida. Ya no aguantaba más, jadeaba y jadeaba, les pedía que acabaran pero que va, lo hicieron como a las 3 horas después.

    Al rato ambos se paran, eran altos y estaba ensartada por el culo y la vagina. Me sentía llenita, me veía mis pies moviéndose por la tremenda tirada que me daban, hasta que ambos llegaron, me empujaron al sofá y salieron, me vestí rápidamente sin ponerme mis tacones y salí como un tiro.

    Llegué a la escalera y vi un vecino, me escondí detrás de un auto, sintiendo de cómo sus sémenes me bajaban, subí descalza y más nerviosa de lo normal, al abrir la reja y la puerta veo a mi madre que me estaba esperando algo asustada, le dije que se me había espichado un caucho.

  • Un último baño (Partes 1 y 2)

    Un último baño (Partes 1 y 2)

    Parte 1:

    Esto ocurría en el verano que cumplí 18 años. Lo recuerdo como un verano caluroso, justo antes de que empezáramos la pretemporada. La mayoría de mis compañeros del equipo estaban de vacaciones con sus familias y los pocos que nos quedamos en el pueblo solíamos reunirnos para ir a la piscina o jugar algún partido de fútbol por las tardes.

    En esa época yo solía experimentar con chicas, a pesar de que pronto empezaría a ser consciente de mis verdaderas fantasías. Nunca me había fijado en mis amigos desnudos como le pasa a algunos chicos, ya sea en los vestuarios o en clase de gimnasia en el instituto. No obstante, en la piscina de verano encontré lo que en ese momento supuso mi verdadero descubrimiento.

    Cada día de piscina ocurría de la misma manera: sin querer buscaba alguna excusa para meterme el último en las duchas y poder observar de reojo algunos hombres más mayores con discreción. Algunos eran altos y fuertes, otros más bajitos y entrados en carnes, pero todos tenían algo en común: una polla enorme.

    Por ello, cada vez sentía más fascinación por observar aquellos semejantes miembros. He de aclarar que nunca me excitaba en el propio momento, pero andar de vuelta a casa con esas imágenes grabadas en mi cabeza para que no se me olvidaran se convirtió en costumbre. Deseaba llegar a mi cama para masturbarme con los ojos cerrados hasta correrme, pensando en todos los detalles.

    En esos tiempos ya corrían rumores de que a última hora en la piscina, justo antes de que cerraran el recinto y abran el restaurante, habían pillado a algún tío masturbándose en las duchas de los vestidores. Mis amigos siempre se reían al escuchar esas historias y abrían un debate sobre la de depravados sexuales que andan sueltos por el mundo.

    Yo, sin embargo, no podía parar de pensar en ello. Por esta razón empecé a buscar en internet y entre miles de vídeos y páginas web encontré un mapa de la zona donde señalaba varios puntos de zonas de cruising, entre ellos el recinto del que os hablo. Según esta web el nivel de intimidad no es muy alto pero sigue siendo concurrido según la franja horaria.

    Pasados unos días mis padres decidieron reservar en el restaurante de la piscina para cenar a eso de las 9 y quedé que les esperaría en la salida del recinto cuando cerrara. Pasé la tarde con mis amigos y a las 7.30 se decidieron ir, yo les dije que mis padres estarían a punto de llegar. Era la primera vez que les mentía.

    Me di un último baño y me quedé un rato en la toalla escuchando música en mi mp3, pero pasada media hora me dirigí hacia los vestuarios.

    Primero saqué todas las cosas de mi taquilla y después me detuve un buen rato haciendo tiempo mirando quién había en las duchas. Uff, que pereza. Todavía quedaban algunos niñatos de mi edad haciendo jaleo.

    Cuando la puerta se cerró abrí el grifo de la ducha y empecé a enjabonarme, prestando atención a quién tenía cerca.

    No muy lejos de mí había un hombre de unos 40 años, muy moreno. Estaba de espaldas y únicamente pude apreciar el tatuaje que llevaba alrededor de la pierna con un dragón.

    Cuando me di cuenta estábamos los 2 solos, él se giró para alcanzar su toalla y quedó de frente a mí a unos cuantos metros de distancia mientras se secaba.

    Miré un segundo mientras me enjuagaba la espalda con tal mala pata que me pilló. El tío estaba lleno de tatuajes, la mayoría tribales en el pecho y los brazos.

    Aparté rápido la mirada y seguí a lo mío pero al poco rato me giré y pude ver de reojo que colgaba de entre sus piernas un voluminoso rabazo, bastante gordo y no estaba descapullado. Quise mirar de nuevo pero de golpe entró en las duchas otro hombre bastante mayor y me cortó todo el rollo.

    Cuando me di cuenta solo éramos dos personas en las duchas y el hombre había desaparecido. “Joder, para un día que me quedo a esta hora” pensé. Esperé un rato y al ver que no venía nadie más cogí mi toalla, me la enrollé a la cintura y fui a cambiarme.

    Di unos cuantos pasos hacia el banco donde se encontraban mis cosas y a la derecha al hombre tatuado. Estaba sentado, solo llevaba puesta la toalla.

    Me siguió con la mirada todo el rato, seguidamente me empecé a poner nervioso y me vestí lo más rápido posible. Miré el reloj, todavía quedaba media hora para que llegasen mis padres. Me empecé a sentir culpable y pensé que qué cojones estaba haciendo allí pudiendo estar en mi casa jugando a la play.

    Acto seguido me senté a ponerme las bambas y me colgué mi bolsa de deportes al hombro dirigiéndome hacia la puerta del vestidor. Empecé a andar con la mirada fija concentrándose en no mirar hacia él, pero ahí seguía al lado de la puerta. Al ver que yo me acercaba se levantó, mirándome fijamente con una sonrisa burlona y dejó caer la toalla.

    Me quedé paralizado. No pude evitar mirar ese rabazo súper grueso.

    Él parecía tranquilo, incluso bajó la vista hacia su rabo y volvió a mirarme sonriendo. Unos segundos después me hizo un gesto sutil con la cabeza hacia el lado para que le siguiera, pero salió el otro hombre que se estaba duchando y me puse muy nervioso. Así que hice como si no pasara nada y salí por la puerta.

    Una vez fuera me quedé a solas en el pasillo que lleva a la salida del recinto pensando en lo que acababa de ocurrir. Cuando me di cuenta tenía el rabo durísimo, encontrarme en esa situación me había excitado hasta más no poder. Me metí la mano en el calzoncillo y me coloqué la polla como pude para que no se notara demasiado.

    Salí a que me diese el aire y a los 10 minutos vi como pasaba por la puerta el abuelete que había interrumpido mi fantasía en las duchas. Eso solo significaba una cosa: tenía el vestuario y ese rabo gigante sólo para mí. Miré el reloj de nuevo: faltaban 20 minutos para que llegasen mis padres.

    Me lo pensé unos momentos y finalmente volví a entrar… esta vez fui directamente a los baños.

    Nota: Si has llegado hasta aquí y te ha dejado calentito puedes leer la segunda parte del relato…

    Parte 2:

    Volví a entrar al vestuario, esta vez fui directamente a los baños.

    Ahí seguía él, frente al espejo. Ahora vestido con un polo blanco que dejaba ver sus musculosos brazos tatuados y unos tejanos sujetados por un cinturón negro que hacían que marcase un enorme paquete. Justo en ese momento me percaté de que llevaba un anillo de compromiso en el dedo anular izquierdo. “Está casado, joder.”, pensé. ¿y si todo habían sido imaginaciones mías?.

    Pensé en huir, pero en cuestión de segundos se giró y empezó a desabrocharse la bragueta poco a poco, dejando salir de golpe el objeto de mi deseo. Sin pensarlo dos veces cerró el puño agarrando su enorme polla y empezó a pajearse mirándome fijamente a la cara. Ese cabrón me había pillado mirándole el rabo en las duchas y sabía lo que me gustaba.

    No me moví y él tampoco se acercó en ningún momento, se mantuvo enfrente de mí pajeándose.

    Hubo un momento en el que me susurró: ponte de rodillas.

    No entendía lo que estaba pasando ni lo que quería, pero mi polla había crecido tanto en mis calzoncillos que no pude esconder lo cachondo que estaba. Hice lo que él me pedía.

    Por ello, me dejé caer de rodillas al suelo, inmóvil. Viendo como ese hombre se pajeaba solo para mí.

    Al poco rato vuelve a hablar, esta vez en un tono normal: ¿te gusta la leche?

    No respondí. Tenía una voz grave que intimidaba. Así que me quedé callado mirando ese movimiento hipnótico: en serio, ese rabo se veía enorme dentro de su mano.

    El hombre tatuado cerró su otra mano alrededor del glande, con las dos manos agarrando su polla y completamente vestido se acercó hacia mí sonriendo.

    Joder, ahora estaba tan cerca mío que podía oler su perfume de hombre. Me acarició la nariz con el puño cerrado y volvió a preguntar: ¿te gusta la leche? Miré hacia el suelo y respondí: “No lo sé”, tímidamente.

    Soltó una de las manos que agarraban su rabo con la que me levantó la barbilla, obligándome a mirarle fijamente. Verle los ojos tan cerca me asustó, pero mi entrepierna se tensó aún más todavía, recordando lo cerdo que me estaba poniendo ese cabrón.

    “A ver esa lengüita”, dijo. Obedecí. Él seguía agarrándose el glande con la otra mano y al apretar un poco empezó a babear encima de mi lengua. Se restregó varias veces juntando mi saliva con la de su verga.

    ¿Quieres darte un último baño?, me preguntó. Tragué saliva y le miré desde abajo desconcertado. Al ver mi reacción, aclaró: “Voy muy cargado, tío. Te voy a bañar entero con mi leche.”

    Algo en mí se activó. Todos mis sentidos estaban en alerta, todo estaba pasando muy rápido y no tuve tiempo a pensar. En el fondo sabía lo que tenía que hacer: agarré su rabo con firmeza y empecé a pajearlo lentamente. Sorprendido, él empezó a jadear mirando hacia el techo. De vez en cuando apretaba su glande y pasaba la lengua por la punta para que su líquido preseminal se derramara en mi boca.

    Subí el ritmo y por su cara noté que le gustaba. Cada vez notaba más presión en mi mano y sus jadeos de placer aumentaban también. Ese tío tan rudo acariciaba mi cabeza con sus manos enormes y me miraba desde arriba poniendo carita de tierno pidiéndome que no parara.

    Os lo juro, mi pantalón iba a reventar. Me fui quitando toda la ropa hasta quedar desnudo y llené toda mi boca con su polla hasta lo más hondo que supe. Esa nueva sensación de poder acariciar ese rabazo con toda mi saliva me estaba volviendo loco.

    Lo disfruté tanto que antes de que me diese cuenta sus ojos se abrieron de par en par y solo escuché: “¡Joder!”.

    Acto seguido el hombre tatuado se sacó de mi garganta, agarró mi cabeza apoyándola contra la pared del baño y colocó su rabo justo encima de mí mientras se masturbaba gimiendo de placer.

    Sentado en el suelo desnudo ante ese hombre completamente vestido y todo el grosor de esa entrepierna asomando bajo la hebilla de su cinturón me di cuenta de lo lejos que había llegado. Lejos de sentir miedo o querer salir corriendo solo me nació hacer una cosa: abrir la boca.

    Sabía lo que iba a pasar. Él dejó de pajearse en seco, agarró mi cabeza aún con más dureza y acercó su polla a mí.

    (Se hizo el silencio.)

    Noté los dos o tres primeros chorros de leche caliente explotando en mi lengua y el resto salpicaron mi cara, inundándolo todo.

    Su polla empezó a escupir hacia mí sin parar.

    Mi pelo, mi frente, mi nariz y mi boca quedaron cubiertos de él en su totalidad. Quise tragar saliva y sin poder evitarlo su leche blanca empezó a precipitarse a borbotones por los lados, chorreando por mi barbilla hasta el pecho. Mi polla y el suelo se llenaron de gotas de su espeso semen.

    Sacudió las últimas gotas encima de mí y restregó suavemente su polla por mi rostro, evitando que su leche se derramara en mis ojos.

    Se quiso apartar para limpiarse y le pedí que no lo hiciera. “Espera”, le dije.

    Me incorporé para ponerme de rodillas, le agarré de la hebilla del cinturón y lo empujé hacia mí volviéndome a meter su rabo entero hasta la garganta… Estuve unos minutos mamando sin parar hasta haber limpiado bien su rabo. Aquello me hacía disfrutar como un enano.

    Unos instantes después acabó, metió su verga dentro del pantalón, subió la cremallera y se despidió.

    “Cuídate chavalín”, me dijo mientras oía sus pasos alejarse. “Si quieres, nos volveremos a ver”.

    Me quedé sentado en el suelo apoyado contra la pared, cubierto de lefa de arriba a abajo y mi polla no podía más, iba a explotar literalmente.

    No sé cuánto rato pasó hasta que me levanté, pero no podía creérmelo. Al volver a la realidad recogí mi ropa del suelo y me asomé para asegurarme de que no quedaba nadie en el vestuario.

    Lo reconozco, me sentí culpable. Encendí rápido el grifo para que esa ducha hiciese desaparecer todo lo sucedido. Al ver cómo el semen iba goteando contra el suelo al entrar en contacto con el agua me di cuenta de lo cachondo que estaba, así que apoyé una mano en la pared y con la otra me empecé a pajear jadeando sin reprimirme sabiendo que nadie me iba a escuchar. No tardé más que un par de minutos en llenar la pared de la ducha de lefa transparente que caía a chorros.

    Para acabar limpie todo, recogí y me fui. Recuerdo salir y esconderse para fumar un cigarro y calmarme antes de que vinieran mis padres a cenar, estaba temblando como un flan.

    Finalmente, ¿pueden gustarme las chicas pero a la vez querer que un macho con un monstruo entre las piernas haga lo que se le antoje conmigo?, me preguntaba en ese entonces.

    Pues esa misma noche al llegar a casa pensé en las últimas palabras del hombre tatuado: “Si quieres, nos volveremos a ver”. Estaba claro: todo indicaba que tenía que volver a esa hora para repetirlo. Pero no podía esperar más.

    Encendí el ordenador y entré en el primer chat gay que encontré. Mi nick: Chavalin18

    Había encontrado un canal de mi zona y escribí un mensaje explicando lo que me estaba pasando. Tardé pocos minutos en recibir varios mensajes: de entre todos ellos, uno llamó mi atención.

    [23:54:08 Casado-Dotado] dice: ¿Qué pasa, chavalin?!

    CONTINUARÁ…

    Si estás leyendo esto y has llegado hasta aquí: ¡Muchas gracias por leerme!

    Firmado,

    Soccer94

    Un tío ya no tan chavalín y algo menos confundido.

  • Apartamento de mi ex cuñada

    Apartamento de mi ex cuñada

    Esto pasó en mis tiempos de universitario, mi novia de entonces vivía en un apartamento con su hermana mayor. Cuando esta se enteró de que su hermanita (mi novia) había tenido su primera relación sexual conmigo nos comenzó a dar consejos y nos exigió que no usáramos su apartamento como hotel, ya que si por nuestro descuido ella quedara embarazada ella no tendría que darle explicaciones a sus padres.

    Obviamente esta «regla» de no tener sexo en el apartamento fue rota en muchas ocasiones y esta fue una de ellas…

    Resulta que la hermana mayor trabajaba para una muy prestigiosa empresa llamada Barrick Gold y tenía que salir de la ciudad desde los lunes hasta los viernes, eso quiere decir que mi ex novia estaba sola toda la semana laboral y pues ya se podrán imaginar cómo aprovechábamos esa libertad para coger como conejos, pero debíamos ser discretos porque algunos vecinos eran espías de su hermana.

    Una semana en la cual no habíamos podido aprovechar los días, no recuerdo si por cuestiones de la universidad u otra cosa, decidí ir a visitarlas el fin de semana, al llegar estaban ambas en pijama y yo me senté en la sala con mi ex novia, mientras su hermana estaba con el tv en su habitación, estuvimos comiéndonos a besos y parábamos cuando su hermana salía, ella bromeaba sobre la situación diciendo que no teníamos que dejarnos de besar cada que ella salía a por algo, ya fuera a comer o ir al baño, los 3 reíamos, pero yo le estaba insistiendo a mi ex novia con que quería tener sexo, ella me decía que ese día no, que tendríamos que esperar hasta el lunes, pero yo no estaba dispuesto a esa larga espera así que comencé a hacerle propuestas.

    Primero le sugerí que fuéramos a la azotea del edificio y que ahí estaríamos solos, a ella le pareció buena idea (no era la primera vez que cogeríamos ahí) y me dijo que se cambiaría la pijama por un vestido y que la esperara arriba, ella se dirigió a su habitación mientras yo sigilosamente abrí la puerta de entrada sin hacer ruido para que su hermana no sospechara. Al subir me enojé bastante al ver que una de sus vecinas estaba lavando la ropa en la azotea y no nos permitiría hacer nada, volví a bajar las escaleras y me encontré con mi ex novia y le explique que estaba su vecina arriba, ella entre risas me dijo que lo mejor era esperar hasta el lunes a lo que yo seguía negado rotundamente.

    Ya después de almorzar les dije que me quedaría hasta la noche porque «no tenía nada que hacer ese día», ellas estuvieron de acuerdo y fuimos a la habitación de la hermana mayor a ver una película, su hermana estaba acostada en la cama mientras yo estaba sentado en una silla con mi ex novia en las piernas, no desaproveche la oportunidad para toquetear todo lo que pude y ya cuando la película estaba bien avanzada nos dimos cuenta que su hermana se había quedado dormida, así que le insistí para que fuéramos a la cocina donde su hermana no tendría vista directa a nosotros, ella en principio se negó y yo poniéndome de pie le dije que la esperaba allá… Me dirigí a la cocina mientras veía como ella se negaba a seguirme la corriente pero no hice caso a su negativa y le indique con la mano que la esperaba en la cocina… Pasó menos de un minuto cuando ella llegó y ya yo tenía mi verga fuera del pantalón, ella abrió los ojos de sorpresa y me dijo con voz baja que si estaba loco, que nos iban a encontrar… Yo sonreí y le dije que no perdiera tiempo y comenzara a hacerme la mamada, ella se negó pero yo la halé por el brazo y le puse la mano en mi verga mientras la besaba, le dije que no perdiéramos tiempo y ella sonrió y se hincó comenzando a mamar.

    La adrenalina estaba al máximo, ella me estaba haciendo una mamada mientras su hermana dormía a pocos metros de nosotros, se notaba su nerviosismo y le indiqué que quería se apoyara de la meseta de la cocina para yo penetrarla desde atrás, ella se negó rotundamente y yo la abracé desde su espalda para posicionarla como quería, era muy excitante tenerla dominada mientras que ella se negaba pero se dejaba hacer, cuando toque su vulva estaba empapada y posicioné mi verga para penetrarla pero escuchamos los ruidos de la cama y supimos que su hermana se había despertado, rápidamente nos recogimos y yo me senté en el comedor para disimular mi erección, su hermana entró a la cocina y dijo con voz burlona «tengan cuidado con lo que inventan, ya yo les dije a ustedes» (o sea, que reiteraba la prohibición de tener sexo en su apartamento).

    Nosotros solo sonreímos y no dijimos nada, su hermana volvió a la habitación y ella y yo nos dirigimos al otro extremo de la sala de estar donde hay un balcón, ya estaba oscuro y le dije que debíamos aprovechar que tenía vestido y que ningún vecino estaba en los demás balcones del edificio, ella sonrió y abrimos las cortinas de la puerta del balcón para que si su hermana salía por lo menos nos diera tiempo de arreglarnos la ropa y disimular…

    Así que nos sentamos en el mueble del balcón y ella comenzó a hacerme sexo oral de nuevo, era más excitante hacerlo donde alguien más pudiera encontrarnos y no deje pasar mucho tiempo cuando le pedí que se subiera sobre mi dándome la espalda, así lo hizo, movió su pantaleta a un lado y ella misma se ensartó en mi verga, era delicioso, comenzó a hacer movimientos de va y ven mientras yo trataba de moverla de arriba hacia abajo, el mueble era un banco de metal y hacía pequeños chirridos con cada movimiento, yo no le di mucha importancia solo quería follármela hasta acabar dentro de ella.

    Ella se agarró fuerte de los hierros del balcón quedando un poco alzada frente a mi, entonces yo podía moverme libremente así que ahí comencé con la embestidas fuertes mientras ella trataba de ahogar sus gemidos…

    Así estuvimos un rato hasta que ya no pude más y me vine dentro de ella, justo en esos segundos escuchamos a su hermana llamarnos, la suerte fue que las cortinas nos tapaban porque al ella moverlas no nos dio tiempo de acomodarnos así que mi ex novia solo se quedó sentada con mi verga dentro de su vagina y el semen chorreándole por las piernas, su hermana nos miró y con mirada sería nos dijo «ustedes tortolitos… Ya les dije la única regla que quiero que respeten» en principio pensé que solo pretendió no darse cuenta de la situación pero, ella decidió sentarse en una silla al lado de nosotros y no recuerdo bien de qué, pero comenzó a platicar, lo único que se me ocurrió fue decirle que si me podría brindar un poco de café (a lo que ella es adicta) y con una sonrisa dijo «ahora mismo» y se dirigió a la cocina, mi ex novia se levantó y al recoger su vestido vimos todo el semen que tenía entre sus muslos y solo sonreímos en complicidad, ella se sentó a mi lado, nos besamos un poco y esperamos por su hermana a que volviera con el café.

    Esa fue solo una de las varias veces que cogimos en las narices de su hermana y en más de una ocasión con más personas en el apartamento, pero eso será para otros relatos.

    Me gustaría leer algún comentario que cualquiera de ustedes queridos lectores pueda y quiera hacer.