Autor: admin

  • Mi primo y su mujer

    Mi primo y su mujer

    La razón por la que no me enoje al ver a Luis, llenándole la cara de semen a mi primita Diana, fue porque mientras él cogía con ella, mi primo Enrique, su esposa y yo, disfrutábamos de une excelente trío.

    Todo empezó cuando estábamos ebrios un día antes de la boda de mis tíos, yo no podía dormir, así que bajé a la sala a beber un vaso con agua o jugo, ahí en la sala estaba Felicia, la esposa de Enrique, la describiré un poco, ella tiene 38 años, es delgada, aunque muy pechugona, lleva más de 10 años casada con Enrique, quien tiene 40 años, es el mayor de los hijos de mi tío y siempre fue muy cachondo.

    Recuerdo en mi adolescencia que jugábamos botella y me besaba con él, eso a veces en familias es muy normal, conforme los años pasaron esos recuerdos quedaron en locuras de niños así que no me traumó ni nada, solo admito, que mi primo es un hombre muy varonil, mide 1,95, es muy guapo, un cuerpo muy bien, un macho alfa en conclusiones.

    Volviendo al tema, miré a Felicia, quien solo traía su bata de dormir, una muy corta que dejaba ver sus bellas piernas color canela, yo me senté con ella y comenzamos a charlar sobre la boda de los tíos, en eso estábamos cuando fuimos sorprendidas por Enrique.

    E: ¡Que hacen, cochinas!!!

    F: Ay, ¡mira a tu primo!!

    L: ¿Porque somos cochinas?

    E: Solas, en bata y a oscuras, cuéntaselo a quien más confianza le tengas, ¡jajá!

    L: jajá, te pasa primo, que acaso quieres que me acueste con ella, ¡jajá!

    F: No digas eso, ¡te confieso que el gañan de tu primo quiere que hagamos un trío!

    Esa confesión me dejó helada, de hecho, me excitó un poco, imaginarlos con otro hombre y otra mujer, ¡uf!

    Enrique sacó una botella de coñac y nos sirvió un caballito, los tres brindamos por los tríos, ¡jajá! Pero yo aún estaba desconcertada.

    Tomé otro vaso más de coñac y me dirigía a mi cama, justo en medio de las escaleras, Felicia me alcanzo y me dijo:

    F: ¿Me regalas unos minutos?

    L. Claro, aun no tengo sueño!

    F: Ven, ¡vamos a mi recámara!

    L: ¡Ok!

    Yo, quien presumía tener un instinto sexual enrome, como cordera seguía a Felicia, ya en su recámara.

    L: ¿Que pasa prima?

    F: ¡No se cómo empezar!

    L: Pues así, ¡suéltalo!

    F: Ok, sabes, ¡quiero que tú hagas un trio con nosotros!!

    L: ¿Qué???

    F: Así, literalmente, queremos que cojas con nosotros dos.

    Esas palabras me dejaron enmudecida, no sabía qué hacer, quería salir corriendo del cuarto, pero también una excitación norme recorría mis venas y solo opte por continuar oyendo a Felicia.

    F: Queremos experimentar en eso, pero no encontrábamos con quien, hasta que tu o ustedes llegaron.

    L: ¿Así? ¿Y que tiene eso de importante?

    F: Que siempre has sido la fantasía de mi marido, ¡a veces cuando tenemos sexo le permito me diga tu nombre!

    Esa confesión me dejo anonadada y muy caliente, en eso en la puerta estaba parado Enrique:

    E: ¡Entonces primita, que dices, te animas?

    L: ¡Dios, no sé, somos familia!

    F: ¿Qué mejor que la familia para las cosas importante son?

    E: Anda, se lo caliente que eres, ¡recuerda que te conozco desde niños!

    Sin poder hacer o decir algo, Felicia me tomó de la cara y me beso. Su lengua entraba sensual a mi boca, no podía evitar sentir una adrenalina enorme, Felicia besaba muy rico, solo mire a Enrique que con cara de libidinoso miraba la escena.

    E: Si, ¡bésala amor!

    Era lo que decía mientras cerraba su puerta y se despojaba su camiseta.

    Tenía a Felicia prácticamente encima de mí, así que cerré mis ojos y devolví la pasión que ella me regalaba.

    La tomé de sus piernas y me acosté para tenerla encima de mí, nos besábamos con mucha sensualidad, miraba como Enrique comenzaba a desvestirse así que comencé a quitarle su bata a Felicia, me encontré con un cuerpo hermoso, no tan exuberante, pero bien cuidado, sus tetas eran muy grandes, más grandes que las mías, así que como bebé comencé a amamantarme de su rico sabor.

    Sentí como Enrique subía a la cama y comenzaba a acariciar a su esposa, pronto sus manos también tocaban mi cuerpo que solo traía la bata de dormir puesta.

    E: Primita, ¡no sabes cuánto soñé esto!

    F: Ah, ¡que rico chupas!

    L: ¡Cumplámosle su fantasía nena!

    Acostamos a Enrique y mientras me quitaba la bata, Felicia se dirigió a lamer los testículos de su esposo, él me miró y con su dedo me pidió fuera a él, yo seguí la orden y bajé a lamerle su pelvis, mientras le lamiamos Felicia y yo aprovechábamos para besarnos y saborear nuestras lenguas.

    Yo fui la prima que llevó a su boca los 19 cm de mi primo, los tragaba con maestría, mientras Felicia besaba mi cuello y me acariciaba las nalgas.

    E: Uhm, así, que rico, ¡así prima!

    F: Mi amor, ¡esta buenísima tu prima!

    E: ¡Por eso te dije que con ella!

    L: ¿Así que ya lo tenían planeado? ¡Tramposos!

    Ahora Felicia mamaba la verga de su esposo mientras ella hacia eso yo le paraba las nalgas para mamar su rica concha, la cual escurría la sentir mi lengua entrar y salir, la hacía estremecer mientras con lengüetazos ponía inflado su rico clítoris.

    F: ¡Ah, Lety, uhm!

    L: Goza, uhm, ¡que rica concha!

    E: Prima, ¿así que ya sabes de esto?, uhm!!

    L: ¡No sabes cuánto sé primo!

    Acosté a Felicia para mamar más rico su concha, mientras tanto mi primo me tenía dándome ricas lamidas en mi vagina, su lengua entraba muy rico y se movía como gusano, al enrollaba y apretaba mi clítoris con ella, me hacía gemir y Felicia seguía disfrutando de cómo me comía su concha.

    Enrique estaba tan caliente que una vez me dejo de mamar mi vagina, me tomó de la cintura y me empezó a penetrar, su verga entraba con facilidad gracias a lo excitada que me tenía.

    E: Ah, uhm, ¡que rico!

    F: Ah, si, ¡cógetela mi amor!

    L: ¡Ay!! ¡Primo!!!

    Me embestía delicioso, el hombre se movía riquísimo, su esposa continuaba jadeando al tener mi lengua lamiéndole su clítoris.

    Me acosté y en un 69 hermoso y continúe comiéndome a Felicia, mientras su esposo, me tomaba de las piernas y las levantaba y me penetraba riquísimo, la sensación era fantástico, una lengua y una verga en mi vagina, me daban un placer inmenso.

    Enrique se acostó y Felicia subió a cabalgarlo, yo me coloqué detrás de ella y la ayudaba a moverse, mientras eso sucedía, nos besábamos y le acariciaba las tetas, le mordía los pezones, le lamía la espalda y me daba gusto apretándole las nalgas.

    E: ¡Ah, sí, que rico!

    F: ¡Ah, mi amor, uhm!

    L: ¡SI, así, uhm!!

    Felicia se puso en cuatro, yo me acosté y el di a lamer mi vagina, mientras Enrique la embestía salvaje, me miraba y más rápido se la metía, yo tomaba la nuca de su esposa y la obligaba a devorarme mi vagina.

    L: Uhm, si, así, chupa, ¡uhm!

    E: ¡Si, uhm, agh!

    F: ¡Mmm, uhm!!

    La tomaba de sus manos y la ponía a acariciarme las tetas, su marido continuaba empujándole todo su duro palo, ella jadeaba, yo también ye le estaba maravillado.

    Me pidió ponerme en cuatro, Felicia se acostó y subí en ella colocándome en cuatro y Enrique me la metía a mí para luego sacármela y dársela a Felicia, esos movimientos eran riquísimos, mientras tanto su esposa y yo nos besábamos, chocábamos las tetas y disfrutábamos las metidas de Enrique.

    E: ¡Ah, que rico, uf!

    L: Si, así, Felicia, mueve tu cadera hermosa, ¡uhm!

    F: ¡Lety, eres una diabla!!!

    E: Ah, que rico, aprietan delicioso, ¡moría por cogerte Lety!

    L: Pues cógeme, vamos, ¡déjanos locas!!

    Me encantaba estar así, sentía la verga entrar y salir con todo, además el rose de la vagina de Felicia me daba más placer, estaba gozando ser la puta de mi primo y su esposa.

    E: ¡Ah, chiquitas, uhm!

    F: ¡Lety!!! ¡Que rico, uhm, agh!!

    L: Así, ah, muévanse, ¡muévanse!!

    E: ¡Me voy a venir!!!

    F: ¡Danos tu leche en nuestras bocas!!!

    L: Agh, si, ¡llénanos de tú semen!!!

    Enrique subió a la cama y se puso de pie, mientras su esposa y yo nos entrelazamos para tijeretear, Felicia era novata en eso y no se acomodaba, así que yo la guie, mientras besábamos la verga de su esposo y le ayudábamos a que se corriera.

    E: ¡Ah, sí así, uhm!!

    F: Ah, Lety, mi amor ¡tú prima lo hache rico!!!

    L: Vamos, ¡saca tu leche!!! Nena, muévete, uhm!!!

    Enrique no toleró más y comenzó a expulsar su semen en nuestros cuerpos, caía en nuestras bocas y Felicia y yo nos besábamos pasándonos la leche caliente, él gemía de placer, se movía como si tuviera una convulsión, Felicia y yo aceleramos nuestros movimientos, ahora llenas de semen, yo la tomé de las nalgas y la movía a mi gusto contra mi vagina, quería que nos corriéramos juntas.

    L: ¡Así, muévete, uhm!!

    F: ¡Ah, uhm, uf, ah!!

    E: ¡Si, así prima, hazla tu perra!!!

    F: ¡Ah, me vengo!

    L: ¡Ah, si, uhm, yo igual, muévete, muévete!!

    F: ¡Agh, Lety!

    Ambas nos corrimos juntas, el orgasmo fue maravilloso y duradero, ella babeaba y gritaba, Enrique le tapaba la boca mientras observaba caliente la escena, yo le acababa de dar el mejor orgasmo de su vida a su esposa.

    F: ¡Ah, que rico, uhm!!

    L: Uhm, Felicia, me sorprendes, ¡eres una bisexual caliente!

    E: Los sorprendidos somos nosotros, ¡vaya que guardado te lo tenías prima!!

    L: Uf, que rico, ¡de verdad que rico sexo tuvimos!!!

    Los tres nos acostamos en su cama, nos tomamos una foto para el recuerdo, antes de irme a mi cuarto, decidí que junto a Felicia darle una mamada nuevamente a mi primo.

    Satisfecha por haberle ayudado a cumplir su fantasía a mi primo, regresé a mi cama, Luis seguía profundamente dormido, así que lo abracé y me quedé dormida.

    Cuando vi a Luis con Diana, me excité, recordé el rico trío que hice con Enrique, así que cogí como loca con mi esposo y le permití cogerse a Diana las veces que quisiera, con la condición de que en algún momento hiciéramos un trío, un trío como el que hice con Enrique y Felicia, el cual hoy ya algunos años después, continuamos recordando la rica noche que tuvimos, aunque ya no se ha repetido, Luis si cumplió su promesa, pero esa historia se las contaremos después.

    Saludos, su amiga, Lety.

  • Luna de miel o Eva Luna

    Luna de miel o Eva Luna

    Eva Luna era una mujer de respeto cuando yo terminaba mi bachillerato y la conocí por medio de mi prima, quien le rentaba una habitación de su apartamento para mitigar los gastos. Realmente Luna podría costear los costos para vivir sola y se fue a vivir con mi prima por el temor de estar a solas en una vivienda, pues a su esposo lo habían sentenciado a cárcel por cierto tiempo de un delito que nunca me enteré o indagué.

    Lo que sé es que Luna era una mujer guapa de piel clara, ojos de miel, cabello castaño ondulado que le llegaba a media espalda y la miré algunas veces con su uniforme de enfermera, pues era su profesión, pero se miraba con su vestir regular como una mujer recatada y conservadora. Media alrededor de un metro y setenta, pero con sus zapatos de tacón le hacían ver mucho más alta con su cuerpo curvilíneo y exquisitamente sensual, pues en pantalones se le notaba un simétrico y redondo trasero y unos pechos de una copa C que iban acorde para balancear su hermoso cuerpo.

    Obviamente por su edad nunca me imaginé que algo podría pasar entre ella y yo, pues compartimos algunos fines de semana cuando iba a visitar a mi prima, quien se distinguía de ser la oveja negra de las hijas de mi tío. Mi prima siempre fue directa y nunca se iba por las ramas para tratar cualquier asunto y fue por esa aptitud que, pasados los meses de conocer a Luna, un buen día compartiendo una cerveza mi prima me lo destapa de una forma simple y sin muchos rodeos: “¡Le gustas a Eva Luna… estoy segura de que quiere contigo!”.

    A mi me gustaba llegar a visitarla pues era mi escape los fines de semana donde mi madre no me estaría observando cuantas cervezas tomaba y además escuchaba música o mirábamos televisión en grupo y además a mi prima le gusta el fútbol, pero por esos días no podría negar que Eva Luna me gustaba mucho y aunque pensaba que no tenía ni tan siquiera un por ciento de posibilidades por mi edad, comencé a estar en el apartamento desde el día que tuve una grata y erótica experiencia.

    Cuando las visitaba y me quedaba a dormir, regularmente me quedaba en el sofá o en la alfombra de la sala durmiendo. El apartamento tenía dos baños; uno que conectaba a las dos habitaciones y otro que estaba en un pasillo cuya pared la compartía con lo que era la habitación de Eva Luna. Esa noche me levanté a orinar a eso de las dos de la mañana y sin tener zapatos, mi caminar fue sigiloso sin que fuese esa mi intención. Llegué al baño y me estaba sacando el pene para orinar y de repente a través de los conductos de la ventilación escucho los gemidos de alguien que está experimentando un orgasmo.

    Obviamente el jadeo me atrae y hace que mi pene conlleve una erección. Me olvidé de orinar y me fui a la puerta de la habitación de Eva Luna y efectivamente, los jadeos provenían de su habitación. Escucho ruido, como si ella se estuviese incorporando, me alejo hacia la sala y minutos después escucho el lavamanos correr para luego quedar en silencio de nuevo.

    Solo pude imaginar que se masturbaba o que jugaba con algún juguetito sexual y disfrutaba de un orgasmo. Para este tiempo, ya habían pasado algunos ocho meses desde que su marido fue encarcelado e imagino que andaba sedienta de sexo. Pensando eso estaba cuando escucho la puerta de su cuarto abrirse y sale a la sala con una pantalón corto y una blusa delgada donde puedo observar que no lleva sostén. Puedo ver sus bonitas piernas y tengo mis ojos como cerrados, pero puedo observar que se acerca, me da un vistazo y se aleja. Lleva algún tipo de jugo y la veo desaparecer con ese movimiento de caderas tan sensual que tiene.

    Desde entonces procuraba llegar los fines de semana, tan solo para escuchar esos gemidos que me excitaban hasta ponerme a mil. Algunas veces no pasaba nada y me decepcionaba. Otras veces le tocaba trabajar en el turno de la noche y en cierta ocasión me dijo lo siguiente: “Antonio, si piensa quedarse aquí esta noche, si gusta puede quedarse en mi cama para que no se quede en la alfombra… hoy estaré haciendo el turno de la noche”. Bueno, un día le tomé sus palabras y me quedé en su habitación con la idea de buscar sus prendas íntimas y ver si es que encontraba algún juguetito sexual. Realmente no dormí nada haciendo aquello. Esculqué su ropa interior con el cuidado de dejarla igual, olí su ropa sucia y me excitaba ver esas manchas que dejaban sus jugos vaginales en sus pantis, pero no logré encontrar ningún juguete sexual.

    Con los meses mi prima se fue de vacaciones a Barcelona y fue cuando se dio en forma de broma la siguiente plática:

    -No te preocupes de quedarte sola… Tony te puede venir a hacer compañía y se puede quedar en mi cuarto a menos que tú te lo quieras llevar al tuyo.

    -¡Solo a ti te gusta hacer ese tipo de bromas que lo hacen sonrojar a uno! –le respondía a mi prima y verdaderamente se sonrojaba.

    -¿Verdad primo que puedes venir a cuidar a Eva Luna?

    Realmente mi prima nos incomodaba a ambos, pues yo también me sonrojé cuando hacía aquella conversación, más sin embargo me puse a su disposición. Nunca habíamos estado solamente los dos, regularmente mi prima estaba siempre que yo estaba ahí.

    La noche que voló para Barcelona fui yo quien la llevé para el aeropuerto a mi prima y en el camino me lo volvió a decir: “Eva Luna quiere una aventura contigo… no me lo ha dicho así, pero lo sé. –Y continúo diciendo: – No sé si a ti te guste ella, pero creo que tú, eres su fantasía, aunque le dé a ella pena aceptarlo por tu edad”.

    La verdad que ese era mi bloqueo también. Ella me parecía una mujer de respeto y yo no era más que un joven de 18 años: ¿qué le podía decir? Mi prima me dio las llaves del apartamento y de su coche y me pidió que fuera a divisarlos en el tiempo que pudiera y le agregó: -¡Quizá le hagas pasar una luna de miel a Eva Luna y le calmes todas esas ansiedades que ahora lleva por dentro! –mi prima se ríe y nos despedimos.

    No sé si fue pena o miedo, pero no intentaba acercarme al apartamento y solo faltaban cinco días para que mi prima regresara cuando un día mi madre mientras cenábamos me hace saber que tengo una llamada. Contesto y es Eva Luna, quien en forma de broma me decía algo así:

    -¡Pensé que vendrías a cuidarme! No sabes el miedo que he tenido en estas noches. –Se oía que no era ella, nunca se había comportado así conmigo y supuse que estaba bajo la influencia de algunas copas. Ella le agregó algo para crearme cierto morbo y se despertó mi curiosidad:– ¡Si vienes esta noche Antonio, te aseguro no te arrepentirás! -Realmente me estaba provocando y lo hizo precisamente un viernes, pues podría pasar toda la noche sin preocuparme de ir el siguiente día a la escuela y ella estaría libre todo el fin de semana, pues a cada mes solamente tiene uno.

    Me lancé caminando hacia los apartamentos pues estos me quedaban a solo quince minutos caminando y así no dejaba preocupado a mi madre, pues sabría que no andaba manejando y solo le dije que pasaría la noche con unos amigos. Me fui ansioso y en quince minutos estaba en su apartamento.

    Vestía un pantalón corto de color blanco, de esos que casi te muestran las nalgas, una blusa de algodón que ella se levantaba haciéndose un nudo al nivel del ombligo. Realmente era una mujer diferente y me sorprendía… nunca la había visto así. Habíamos bailado juntos anteriormente y Eva Luna tenía música de fondo y después de prepararme una bebida me invita a bailar una balada romántica. Nos tomamos el uno al otro y sin esperar mucho, siento como sus pechos se van contra el mío y su rostro recae sobre mi hombro. La siento un tanto vacilante y puedo sentir su aliento pegando sobre mi cuello y es lo primero que me besa. Ella como que lo piensa y me pregunta: “¿Te molesta?”.

    Le dije que no me había molestado para nada y ella continuó besándome el cuello, cosa que me excitó poniendo mi paquete en potencial erección que creo ella sintió, pues yo sentí como ella intentaba friccionar el área de mi sexo. Nos comenzamos a besar y apresuradamente buscó el broche de su sostén, ella busca asistirme para remover mi camisa. Siento su respirar acelerado y en sus ojos ardía el deseo. Ella comienza a besar mis pectorales y se engancha causándome enorme placer en las tetillas. Es mi turno y me bajo por su cuello y la contramino hacia la pared buscando esas preciosas tetas, las cuales primero tomo con mis manos para luego llevármelas hacia la boca. Eva Luna solo gime, me toma en un abrazo como una madre dando de mamar a su bebé. Sus pezones se erizan y toman un volumen magnificando su areola de color rojiza. Lamo una, lamo la otra y esta mujer solo gime… gemidos que verdaderamente me excitan.

    Mientras tanto, entre ese mamar a sus tetas busco como desabrochar su pantalón corto. Es de botón de esa marca famosa judía y puedo ver el negro de su pequeña prenda interior estilo diminuto bikini, sin llegar a ser tanga. Hacen un bonito contraste del negro de su prenda íntima, lo blanco de sus pantalones cortos cuando se deslizan entre sus piernas y esa piel clara, sedosa y exquisita. La recuesto en el sofá donde muchas veces he dormido y de alguna manera me hace lucha para evitar a que llegue con mi lengua al monte venus. Realmente esta desierto, no tienes vellos… Eva Luna se los depila muy bien. Quizá por pena, desconfianza o no sé qué, me pide que no se lo haga, pero yo estoy excitado y quiero llegar a su conchita, la cual es estilo barbie, de los labios superiores cubriendo los inferiores y apenas se le mira un diminuto clítoris. Su cocha es como una fina raya, que más parece de una chica petit a pesar de su altura.

    Hago caso omiso a su petición y me apodero de su monte venus, le tomo las piernas para asegurarme que no las contraiga y evite mi aproximamiento y una vez siente mi lengua en su concha, con un profundo gemido cede a mi invasión. Deslizo mi lengua en su concha una y mil veces… de sabor fresco y saladito. Eva Luna queda callada, tan solo disfrutando mi invasión y la excitación que le provoca… Recuerdo sus gemidos el día que asumo se masturbaba. Eran los mismos decibeles y la misma nota musical… Que rico es escucharla gemir y ver como su pelvis responde al estímulo con ese vaivén de sus caderas que encorva para sentir en lo más profundo la punta de mi lengua. No resiste más y me toma la cabeza como anunciando que viene el orgasmo y jadea profundamente haciendo chocar su rica y húmeda concha, contra lo caliente de mi lengua. Le masajeo toda su abertura con movimiento lentos y algunas veces profundos y puedo sentir como los músculos de su entrepierna golpetean con el espasmo del placer.

    No espero mucho y una vez Eva Luna ha vivido un grandioso orgasmo, penetro su rica concha, la cual está más que lubricada y después de un taladrar de unos cinco minutos me vengo, no sin antes retirar mi verga para no eyacular adentro de su vagina. Es una tremenda corrida, que le dejo todo el monte venus e incluso le salpiqué con mi esperma sus dos hermosas tetas. Me mira sorprendida y me da una mamada causándome un enorme placer. Luego ella me hace saber que me podía haber venido en su vagina, pues ella está en control de natalidad, pues creo que se ha puesto uno de esos métodos que es una inyección y dura por dos años o algo así.

    Fue una noche de un maratón sexual, pero si os ha gustado esta introducción, hacédmelo saber para contarles el resto de la noche.

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  • Gallinita ciega (Final)

    Gallinita ciega (Final)

    Felipe, volvió a meter su verga en la boca de mi esposa, ella se la metió completamente y acompañó esa acción con una gran arcada.

    Celeste, mi esposa, cuyos pechos duros al igual que sus pezones, devoraba el grueso miembro de Felipe, y cuando se lo sacaba le decía:

    C: Amor, realmente me sorprende lo gruesa y grande que está hoy, tu sabes que no he tenido otra verga después de que me casé contigo, pero es como si fuera de otro.

    Yo: shuata, al parecer esta te llama más la atención que la de otros días.

    C: No mi vida, que rico saber que te provoco semejante nivel de excitación.

    Yo: bueno tú ya lo pediste y esta nueva verga te va a penetrar bien duro… aún quieres?

    C: Si, quiero que me metas esa verga en mí concha caliente y mojada.

    Yo: ya amor, que la disfrutes.

    Felipe, separó su verga de la boca de Celeste y le acomodó sus piernas y le levantó sus caderas con un cojín. Le tomó una pierna, la que llevó a su hombro, colocó su glande en la puerta de su vagina y antes de que ella terminará la frase de…

    C: Dale amor, que entre despa… uhhh hay que grande, duele… suave amor.

    Ya Felipe se lo había mandado a guardar de un empujón toda esa gruesa verga, y empezó a penetrarla con fuerza.

    C: siii… duele, duele, amor tranqui, soy toda tuya, eso sí, suave… no tan fuerte!!

    Me acerqué a su oído y le dije:

    Yo: ya te acostumbrarás ¿me dejas darte fuerte?

    C: okey

    Yo okey ¿qué? Dígalo

    C: Dame fuerte cabrón, méteme ese tronco con rabia, romperme el colo, es muy rico, está muy grueso y rico… no pares por favor… uhhh siii dale dale… yaa duele menos… si ya uhhhh me vengo, me vengo… cabrón que haces, hoy que me haces venir otra vez.

    Yo: estoy jugando a que soy otro hombre, con una verga gruesa y grande… ¿te gusta el juego?

    C: amor sí, es un gran juego, haré lo que me pidas… ¿y como se llama este nuevo hombre?

    Yo: Felipe, me llamo Felipe.

    C: mmm que rico eres Felipe, ya me hiciste acabar ¿y tu aún no?

    Miré a Felipe y él me hizo señas que aún no. A todo esto Felipe se había puesto condón cuando se lo iba a meter en su coño.

    C: amor, debe ser por el condón, tranqui que no estoy en fecha fértil… si gustas te lo puedes sacar y así acabar dentro de mí…

    Yo: pero dejarías que tu nuevo hombre acabe dentro?

    C: si, se lo merece, ya me está haciendo venir de nuevo… cabrón ricooo… soy tu puta hoy… haré lo que quiera este Felipe.

    Yo: Cómo te lo imaginas?

    C: okey… ahhh ahhhh… pera… ufff ufff déjame respirar no me lo metas… si no eres tú, entonces amor, debería ser alto y un poco más fornido que tú… dame más… y ya déjame seguir disfrutando, siii que rico que rico… sácate el condón amor… por favor… lléname entera…

    Eso hizo que Felipe ni me mirara, rápidamente se sacó el condón y nuevamente esta esta vez puso las dos piernas de Celeste en sus hombros y cargó fuerte y profundo.

    C: me matas, me matas… ohhjj que grande… me gusta tu juego amor… y sabes te complaceré en todo… si si vente vente conmigo… ahhh mmm…

    Felipe apuró sus embestidas y en la última, de golpe eyaculó con su verga completamente metida hasta el tope en la vagina de Celeste.

    C: que rico se siente amor, que grandes cantidades de leche… ufff

    Yo: Si mi vida es lo que provocas, voy a la ducha… quieres acabar el juego.

    C: No, quiero que traigas su verga cuando vuelvas y la coloques en mi boca, haré que se despierte otra vez y pagaré lo prometido… mi culo por fin será tuyo.

    Felipe no se había inmutado, su miembro despertó con las palabras, yo le dije que me esperara yo iba al baño y seguíamos.

    Pero una vez que yo entré al baño, Felipe puso su verga en la boca de mi esposa y esta sin dudar ni preguntar empezó a chupar.

    C: guauuu, uhhh shuuusg… ya volvió mí tronco y ya está grande… dame vuelta y haz lo que quieras con mí culo.

    Felipe sacó la verga de la boca de Celeste, la dio vuelta, le levantó el culo, Celeste como pudo con sus manos esposadas alcanzó sus glúteos y los abrió y dijo:

    C: ya mi nuevo hombre, mi Felipe, métemelo en mi culo… y diga lo que diga… ¡No me lo saques… dame fuerte duro… rómpeme mi culo…! ¿okey?

    Puso la cabeza en la entrada del culo de mi esposa, empezó a empujar y cuando ya se dio cuenta que iba a entrar le respondió:

    F: Si mi puta rica.

    C: Queee?… ayyyy me rompes, me rompes… uhhh

    Yo escuché todo eso estando en el baño, y quise salir a ver, a detener esto… pero algo me hizo quedarme ahí y solo disfrutar los gritos de dolor y luego placer de mí esposa.

    C: ufff sigue doliendo, duele… sácalooo

    F: Segura?

    C: tu voz, tu vozzz… ayyy sigue sigue duele duele, pero menos… dale mi vida… sigue trátame como siempre has querido… como una puta… gracias por ayyy ayyyy hacerme disfrutar tanto… el próximo juego lo haré yo… y si quieres puede ser con otro hombre.

    F: Aquí me anoto… ufff uff que rico y apretadito culo… era virgen.

    C: claro amor, nadie me había penetrado por ahí… que sensación más ricaaa… ya no duele y lo siento todo adentro… está grueso, está grande… eres otro hombre hoy.

    F: te molesta?

    C: estoy tan caliente, que no, ojalá fueras otro hombre amor…

    F: lo soy… pero ahora disfruta y recuerda siempre que lo hice para que te liberaras.

    C: gracias mí vida… desde hoy soy otra… ahh ahhh metelo metelo fuerte lléname el culo con tu leche.

    F: así será mi putita, de la plaza y del baño.

    C: Queee… no lo creo… no lo creo… Me vengo me vengo otra vez, eres un monstruo

    F: mejor que tu esposo

    C: Lejos, y si quieres seguir con el juego amor, diste en el clavo con el personaje… ufff… sigue sigue cabrón, todo todo tu pene dentro.

    F: que bueno te gustó el personaje.

    C: ufff siiii siiii… lo siento amor, pero cuando comencé a chupar me lo imaginé a él y cuando me lo metiste brusco… más me lo imaginé a él.

    F: si gustas lo invitamos para la próxima…

    C: siii siii… uhhhh solo si lo tiene así como el tuyo, no quiero una verga más chica.

    F: se la vi en el baño y si… es así como está… tomaaa

    C: sí que rico sería probarla

    F: otra vez?

    C: Jajaja si otra vez… pero junto a la tuya.

    F: le digo a tu esposo que venga, que salga del baño.

    C: jajaja… cabrón… déjalo ahí… que rico me lo metes mi Felipe…

    Yo salí del baño y veo a mi esposa teniendo otro orgasmo, con la verga de Felipe hundida en su culo, y brotaba leche desde ese ano dilatado. Felipe, sin mirar y preguntar… besos a mi esposa, con un beso que dije, aquí nos pilla. Celeste se echa un poco para atrás, y se lanza a besarlo y le metía la lengua.

    C: ufff, hoy te pasaste, hasta tus besos son distintos. Gran juego amor, y te prometo que si gustas y quieres invitar a un tercero ya no pensaré tanto.

    Se habrá dado cuenta mi Gallinita Ciega?

    Lo que sé es que lo disfrutó mucho, mucho.

    Espero que les haya gustado, todo fue 100 real. La gallinita ciega está de espalda en mi foto de perfil. Acepto sus comentarios de ella, escriban.

  • Con mi amigo Buga (IV): El excitante viaje en moto

    Con mi amigo Buga (IV): El excitante viaje en moto

    J y yo salimos de nuestro consultorio y cerramos la cortina, me puse la mochila en los hombros y me iba a poner el casco cuando dijo- espera cabrón, que yo te ayudo- más tarde entendí que esa sería su manera masculina de decirme bebe, amor o alguna de esas palabra que se ocupan cuando uno quiere ser cariñoso- yo, me deje ayudar, me puso el casco y antes de bajarlo completamente rozó innecesariamente con su pulgar mi boca, y remato con un tierno beso en mis labios al cual yo respondí de manera igualmente tierna, abrochó mi casco y cuando lo hizo sobó cariñosamente mi cuello y jalo hacia él y nuestros cuerpos quedaron pegados, el bajó sus manos hacia mis nalgas y las agarró con fuerza, yo le tomé de la espalda baja por debajo de su chamarra de piel y su playera blanca de mangas cortas que le desfaje del pantalón de mezclilla, en alguna platica me había dicho que esa era una de sus zonas erógenas, y yo lo recordé, así que le acaricie directamente esa región nos separamos y le dije- Vámonos cabroncito (sería una de mis palabras cariñosas), que me vas a volver a poner cachondo.

    Se subió a la moto y me subí detrás de del y me dijo a través del comunicador -ya sabes cómo me gusta que te sientes y me agarres cuando vamos en moto y con su mano me apretó la pierna derecha contra su cuerpo. Y arrancó, apenas llevábamos dos minutos de recorrido cuando aprovechó para acomodarse en la moto de manera que su culo quedó más levantado y me dijo-pégate bien no te vayas a caer- así que me pegue a él y mi verga quedo super pegada a su culo lo que empezó a provocar una erección- él me dijo. Ho, veo que Sullivan está despertando (asi bautizo a mi verga, yo bautice a la de él como tiburoncin, nuestras películas favoritas de Disney respectivamente).

    El semáforo dio verde y cuando aceleramos aproveche para pegarme bien y hacer que “accidentalmente” mi mano se deslizara sobre su pantalón hasta su miembro. En el siguiente alto, el sin disimulo giró su mano hacia atrás y me agarro mi bulto por fuera del pantalón y lo acomodó bien sobre su culo, lo oí mencionar por el intercomunicador -Si tan solo trajera una chamarra de piel larga que en la parte de atrás tuviera unas aberturas que llegaran hasta el frente y que ocultara mi cadera de la vista de los pocos automovilistas que hay y así alguien pudiera meter su mano en mi pantalón- entendí la indirecta perfectamente y deslice mi mano por las aberturas traseras de su chamarra de piel larga y las lleve hasta el frente de su cuerpo donde descubrí que efectivamente mi mano quedaba oculta tras su chamarra y no se veía nada de lo que sucedía debajo de esta, así que con toda tranquilidad desabroché su pantalón y bajé un poco la cremallera del pantalón, de manera que ambas manos pudieran llegar hasta su pene que saltó como si tuviese vida propia, y lo empecé a masturbar. El disminuyó la velocidad instintivamente.

    Le deje de masturbar, pero llevaba mi mano colocada sobre su verga por dentro del pantalón todo el tiempo, en cada alto el me agarraba una pierna y me la apretaba además de mover su culo sobre mi verga que ya estaba al cien.

    Llegamos a la pequeña cerrada donde estaba mi departamento. Era una calle con unos 10 departamentos de cada lado, cualquiera que lo viera le recordaría más a la calle de un motel o auto hotel que propiamente a una cerrada de casas privadas, lo único que se veía de todas las casas eran las cortinas automáticas de las cocheras y las ventanas del primer piso al cual se subía por dentro de los garajes, todos los departamentos eran iguales y estaban pintados exactamente igual y rematados con un techo de teja que adornaba cada departamento.

    J dirigió la moto al último departamento del lado derecho, yo saqué una de las manos de su pantalón y tome de una de las bolsas de su chamarra el control que abría la cortina, entramos a la cochera y una vez que entramos me baje de la moto y accioné el botón que cerraba la cortina, de esta manera las cocheras eran completamente privadas. Me quité el casco y observe como j colocaba la moto en un pequeño triangulo que la mantenía en su lugar, con ese acto yo entendí que tenía el deseo de quedarse y culminar lo que había empezado en la moto. Lo quise sorprender, y antes de que se bajará me acerqué a él y levantándole el casco ligeramente le di un beso mientras mi mano bajaba a su bulto. Y le susurre no te bajes pareja que te voy a pagar el que me hayas traído. Termine por retirarle el casco y…

    Nuestro encuentro sexual en esta cochera lo contaré como un observador externo para poder describir de manera perfecta nuestros movimientos y gestos.

    Separándose de los labios de J, P metió la cabeza entre sus piernas y el tanque de gasolina, terminó de bajarle el cierre del pantalón que ya estaba a medio camino; y la pija de j salió un poco blanda callo en la mano de P, quien lo estimulo levemente y tomando una profunda respiración se llevó aquel manjar tan delicioso y deseado a los labios. J al ver las intenciones de P se inclinó un poco hacia atrás dando un poco más de espacio a P para que cumpliera su misión y llevó una de sus manos a la cabeza de este.

    P. empezó a chupar con la punta de su lengua la cabeza de la verga de J que aún se encontraba semicubierta por un prepucio y siguió bajando por todo el tronco hasta que llego a la base de ese gran fierro de 18 cm, luego bajo a las grandes bolas que remataban la verga de J, las cuales se metió a la boca alternando entre una y otra, después se metió ambas bolas, el sabor a macho de J inundó la boca de P con aquella mezcla entre sudor, almizcle y un poco de la corrida que había sucedido temprano en el consultorio (Con mi amigo Buga III, La confesión de mi amigo) y el olor tan fuerte invadía su nariz, haciendo que P se pusiera como loco de la calentura de por fin poder percibir aquella aroma que había olido en las ropas de su amigo, ahora directo de la fuente.

    P volvió a subir por el tronco y retrayendo lentamente el prepucio de la aun poco erecta verga de J la introdujo completamente en su boca jugando con su lengua, eso provocó que el dueño de esa verga lanzara el primer gemido que animó a P a seguir con la labor. Poco a poco aquel miembro se fue erectando en la boca y unas pequeñas gotas de precum empezaron a aparecer en la cabeza de esa verga que ahora se encontraba sostenida por la mano de P, quien chupaba delicadamente ese jugo para saborearlo.

    J empujando la cabeza de P, empezó a marcar el ritmo de aquel oral que hizo que J empezara a llenar el espacio con deliciosos quejidos que alentaban a P a chupar cada vez con más ganas la pija de aquel macho. J agarro el cuello de P y lo subió lentamente hasta sus labios donde intercambiaron un salvaje beso en el que las lenguas llevaban la lucha principal.

    P soltó los labios de J con un pequeño mordisco, empezó a bajar por el cuello de J quien soltó un gruñido y llevó su mano a la parte baja de la espalda tomando la playera de P y empezándola a subir con una sola mano, mientras con la otra mano iba acariciando la piel que iba desnudando, por su parte P retiró la chamarra de piel y la aventó al piso; y se dejó quitar la playera y después le quito la playera a J, una vez que el tronco de J estuvo desnudo se convirtió para P en un lienzo que llenar de lamidas, chupadas y besos. Concentrándose especialmente en los pectorales de J y en específico en morder suavemente las tetillas de J.

    P volvió a bajar a la ya completamente erecta pija de J y se la llevó a la boca, saboreando cada centímetro. J separó a P de su verga y se bajó de la moto dándole un caliente beso a P y empujando su cabeza lo volvió a poner de rodillas. J se bajó y quitó el pantalón agarrando su verga por la base, le dio a P unas cachetadas y volvió a introducir aquella verga en la boca de P y sin soltar la cabeza empezó a cogerse a P por la boca. J emitía gruñidos que ponían a P cada vez más caliente pues le hacían ver que estaba haciendo un excelente trabajo con la verga de J. Este separó a P de su verga y lo levantó y dándole un beso lo recargó suavemente en la moto y ahora fue J quien empezó a recorrer el cuerpo desnudo de P dándole besos y chupadas en todo su cuerpo, cuando J llegó al pantalón de P no se detuvo y lo bajó de un solo tirón junto con el bóxer y aquella verga de 17 cm saltó directo a sus labios. Besando aquella pija circuncidada, la masturbó lentamente antes de introducirla en su boca.

    En cuanto P sintió el caliente aliento de J alrededor de su verga soltó un quejido que había estado conteniendo y eso animo a J a esmerarse en su trabajo quien incrementó el ritmo y aunque se notaba que era inexperto en mamar vergas J lo hacía lo suficientemente bien para hacer que aquella verga empezara a lubricar. Mientras J se encargaba de chupar y meter completamente la verga de P en su boca; llevó sus manos hasta el culo de P y empezó a juguetear con sus nalgas y con el centro de aquel culo, en el que empezó a frotar con un dedo tratando de introducirlo. P acariciaba la cabeza de J suavemente, pero sin dejar que J se soltara de aquella verga. J volteo a ver a P y con la mirada le pidió que le soltara la cabeza, cuando J se sintió libre se sacó la verga de su boca y empezó a bajar por el tronco hasta llegar a las bolas de P y sin dudarlo, se las llevó a la boca haciendo que P soltará un bufido disfrutando que sus bolas eran chupadas y que su culo era masajeado por los dedos de J.

    J se puso de pie y besando a P en los labios sintió como las vergas erectas de ambos se encontraron y sacando una de las manos del culo de P, empezó a masajear ambas vergas al mismo tiempo subiendo su otra mano al cuello de su amigo sexual y acercándolo para darse un ardiente beso de lengua.

    Soltaron aquel beso y P se dirigió a lamer los pezones de J mientras este se encargaba de jugar con ambas vergas, la pequeña cochera se llenó de bufidos, bramidos y otros ruidos provenientes de la calentura de ambos y sus vergas lubricaban abundantemente haciendo que aquel juego con ambas vergas fuera mucho más fácil.

    J soltó ambas vergas e hizo que P se diera media vuelta y se colocara sobre la moto de espaldas a él y subiéndole su pierna izquierda a la moto, J fue por su mochila, sacó un condón se lo puso y después saco una botella de lubricante que embarro en el condón. Por alguna razón esto calentó más a P, pues le hizo ver que J estaba completamente dispuesto a que esto sucediera desde la mañana. Cuando J se terminó de poner el lubricante, P se recostó más sobre el asiento del piloto de la moto haciendo que su culo quedara más levantado. J se puso de rodillas detrás de P y le agarró con firmeza ambos glúteos, los separó y llevando su lengua al culo de P empezó a jugar con lamerlo y de vez en cuando metía su lengua.

    Empezó a jugar con ir metiendo sus dedos, primero le metió uno, después dos y hasta que llegó a meter tres de dos en el culo de su amigo. P soltaba quejidos de placer y uno de esos quejidos se volvió en una súplica en la que le rogo a J-Ya…dame tu verga- J le contesto- así me gusta, que me ruegues cabroncito, ahí te va, disfrútala- coloco la punta de su verga en la entrada del culo y empezó a introducir su verga suavemente provocando que los quejidos de P se volvieran bufidos de placer.

    J levantó a P del asiento de la moto, sin que este bajara la pierna y lo pego a su cuerpo y agarrándole el cuello le giró la cara para darle un beso en el que ambos participaron, P sentía como las bolas de J chocaban en sus nalgas y una de sus manos le estimulaba la verga. J se colocó a lado de la moto girando a P obligándolo a mantener una de las piernas arriba y empujándole la espalda para que este se agachara más lo que permitió que la penetración fuera mucho más profunda, dándole a J un placer que se convirtió en una serie de bufidos y frases cortas- ah carajo- bufff- que rico culo- empezó a darle suaves golpes en los laterales de las nalgas a P- quien empezó a decir- hooo si- dame más verga… mmmmm… más rápido- Esto hizo que J se calentara y agarrando con ambas manos la cintura de P empezó un mete saca a un ritmo mucho más rápido. El ambiente se llenaba con los bramidos de J y los quejidos de P.

    J se separó de P y le dijo- siéntate en el asiento delantero de la moto. P obedeció sin vacilar y se subió a la moto, detrás de él se subió J con su verga completamente erecta apuntando ligeramente hacia arriba. P agarrándose de los manubrios de la moto se empezó a encajar sobre la verga de J quien se inclinó ligeramente hacia atrás asiendo que la penetración fuera tan profunda que p sintiera un poco de dolor que rápidamente dio paso a una cascada de placer, la moto se balanceaba suavemente al ritmo de la cogida de ambos.

    J obligo a P a recostarse sobre el tablero de la moto y apoyándose en los posapiés se paró sin sacar su verga y empezó un rápido vaivén que introducía y sacaba su verga del ya dilatado culo de P. Volvieron a cambiar de posición en la que J se sentó y P tuvo la libertad de marcar su propio ritmo en aquella cogida -hoo sí que rico me coges -dijo P- mmm siéntate completamente- dijo J. y la habitación se volvió a llenar de quejidos y bramidos, si alguien pasaba por afuera de la cochera no le hubiera sido difícil imaginar lo que sucedía dentro de ese espacio dado el volumen de los ruidos que el placer les provocaba.

    J- Estoy por venirme- eso hizo que p se zafara de la verga de J y bajándose la moto, llevo su cabeza a la verga de J y quitándole el condón se la llevo a la boca. En unos minutos P sintió como la Verga de J empezaba a latir llenando su boca de 5 grandes disparos de semen.

    En cuanto J termino de venirse P sintió su verga latir y lanzar chorros de semen que fueron a parar al piso. P se encargó de limpiar completamente la verga de J que empezaba a disminuir la erección. Cuando la hubo limpiado completamente. J se bajó de la moto y dándose un beso dieron por concluido aquel primer encuentro sexual.

    Hasta aquí termina este cuarto relato, en el siguiente relato les contaré como una tarde de videojuegos en casa de J se convirtió en una emocionante sesión de sexo en la que podríamos ser descubiertos por su familia. Deja tus comentarios y si tienes sugerencias para hacer mejor mis relatos también te las agradecería. Puedes escribirme y platicar.

  • La esclava de Yolanda y sus amigas

    La esclava de Yolanda y sus amigas

    Mi nombre es Esther, tengo 26 años, y siempre me gustaron las chicas. Hace poco más de un año, entré a trabajar en una churrería, para dar desayunos. Mi horario era de 8 de la mañana a 4 de la tarde. Allí conocí a Yolanda, mi compañera de trabajo y en cierto modo mi encargada, pues era la que estaba conmigo por las mañanas, junto con Manolo, el churrero y demás camareros.

    Enseguida me sentí a gusto con Yolanda, pues ella sabía dirigirme bien, como era más veterana, me iba enseñando y me iba guiando los primeros días y yo sinceramente le estaba agradecida. El tiempo fue pasando y a las dos semanas, ya empezamos a sentirnos amigas. Yo enseguida la vi algo dominante y eso me gustaba, pensé que serían los primeros días, por querer enseñarme… y no quería tirar las campanas al vuelo. Pero según la fui conociendo cada vez más, descubrí que le gustaba dominar… y yo soy siempre he sido muy sumisa.

    Yolanda, tiene 24 años, mide 1, 60 metros. Pesa 47 kg. Es morena, cabello liso, ojos castaños… Muy habladora y comunicativa. Yo soy morena, mido 1, 68 m, peso 54 kg, tengo los ojos oscuros y el pelo liso y recortado.

    El caso, es que una tarde al salir de trabajar, Yolanda me pidió que le acercara a un Centro Comercial, donde trabajaban sus amigas pues tenían que darle unas cosas y así de paso me las presentaba. Yo la llevé en el coche, solo logramos ver a Laura, una chica más o menos como nosotras, Laura le dio una bolsa a Yolanda, nos despedimos de Laura y Yolanda y yo, nos fuimos a tomar un café. Hablamos de varias cosas, y hablando de los chicos, Yolanda me comentó, que no quería saber nada de ellos… que eran unos egoístas, y que ella estaba bien, como estaba, sin tener que dar explicaciones a nadie. Yo le dije que a mí me pasaba más o menos lo mismo. Y así quedó la cosa. Nos levantamos, yo le invité, cogí la bolsa de ella y la llevé hasta su casa.

    Yolanda vivía en un piso de alquiler con dos amigas más, Laura, a quién acababa de conocer y Mónica. Las dos amigas de Yolanda tenían la misma edad, 23 años cada una. Yo he de confesar que vivía con un matrimonio mayor, que me cobraba 200 euros por el alquiler de mi habitación. Y estaba bien.

    A los pocos días, Yolanda me dice otra tarde que la acompañe, que le toca hacer a ella la compra de la semana y así yo la ayudaba… Yo acepté, la llevé donde ella me dijo, compró lo que quiso, lo cargamos en el coche, le dije que le invitaba a un café, ese día hacia bueno y me dijo: “Ok, pero mejor en la terraza de la cafetería para aprovechar el sol”.

    Nos sentamos en la terraza, en la misma esquina de la mesa, ella en un lado, yo en el otro. Y hablando, hablando, Yolanda apoya uno de sus pies en mi silla. Ese día Yolanda calzaba unas deportivas blancas preciosas. Yo se lo comento, que son muy bonitas y Yolanda me dice: “Si, me las compré el verano pasado y están muy bien, son cómodas, las tengo que limpiar un poco, pero odio limpiarme el calzado… manías…”. Yo le dije “pues a mí si me gusta, me entretiene…”. Y Yolanda me contesto: “Coño, pues límpiamelas, si te gusta…”. Yo le dije que sí, encantada y Yolanda sonriendo me dijo: “Te tomo la palabra… Me las limpias…”.

    Llegamos a su casa, cargadas de bolsas, fuimos a la cocina, dejamos todo allí, luego Yolanda me enseñó el piso, estaba bien. Y cuando se descalzó las deportivas, para ponerse las zapatillas de andar por casa, metió sus deportivas en una bola y me dijo: “Ahí te doy mis zapatillas a ver cómo me las dejas…”.

    Al día siguiente, lo primero que hice fue llevarle las zapatillas deportivas, impecables. Se las limpié bien a fondo, y se las dejé como nuevas. A Yolanda le encantó cómo se las dejé y en lugar de darme las gracias, me dijo: “Pues hoy te llevas mis zuecos (los del trabajo) y me los traes mañana limpitos…”. Yo le dije que sí. Y así lo hice.

    Al día siguiente, cuando vio sus zuecos limpios, me felicitó. Desde ese día Yolanda empezó a cambiar bastante conmigo. Se volvió como más exigente, ya no pedía favores, me daba órdenes simplemente. Yo me convertí en su chofer particular, la dejaba todas las tardes en su casa… y un sábado por la tarde Yolanda me invitó a quedarme en su casa, pues sus amigas hasta las 22 horas no salían de trabajar y no quería estar sola. Yo me quedé con ella y a los pocos minutos de estar en su casa, Yolanda se sienta en el sofá del salón y me dice:

    -Podías darme un masaje en los pies, los tengo cansados…

    Yo me arrodillé ante ella, le descalcé sus deportivas, le quité los calcetines y empecé a besar aquellos pies como una loca, pronto Yolanda me ordenó lamérselos, pasarle la lengua por entre los dedos… Lamer sus talones, su empeine… Ella me dirigía… Yo la obedecía. Me tuvo así un buen rato, lamiendo sus pies y de repente me rechaza con su pie y me tira al suelo.

    Ella se quita las bragas, se acomoda en el sofá y me ordena lamerle la pipa. Yo arrodillada ante ella obedezco, estoy otro buen rato lamiendo donde ella me ordena, hasta que al final, consigue su placer… Cuando se recupera, me da un pellizco en el pecho y me dice:

    -Muy bien, putilla, has estado muy bien…

    Yo tímidamente, le dije:

    -Gracias mi Ama.

    Y Yolanda dándome una bofetada me dijo:

    -Más fuerte, no te he oído…

    Y yo repetí, más fuerte:

    -Gracias mi Ama.

    -Así me gusta perra… que seas sumisa con tu Ama. Vas a ser mi juguete a partir de ahora… Y te quiero así, de rodillas a mis pies y adorando todo mi cuerpo… -Y con sus dedos me volvía a apretar los pezones y a darme pellizcos en los senos, mientras me decía:- Tenía ganas de tener una putita a mis pies… -Y de repente ¡zás! Me daba una bofetada y me decía:- Nos vamos a llevar muy bien, zorra, vas a ser mi esclava y la de mis amigas… Ya verás cuando se lo cuente a Laura y a Mónica… Vete preparando porque aquí, vas a tener trabajo. A Laura no sé si le gustará mucho domarte, pero a Mónica seguro, esa es como yo, o peor… Le encanta mandar y los pies… Ni te cuento, parece una fetichista de sus pies, siempre se los está cuidando… Ya verás cuando le diga lo zorra y sumisa que eres… -y dándome otro bofetón, me ordenó volver a besar sus pies.

    Continuará…

  • Desde que mi madre se convirtió en viuda

    Desde que mi madre se convirtió en viuda

    Hace ya mucho tiempo que murió mi padre. Cuando ocurrió yo tenía once años, por eso no sé cómo ocurrió, ni mi madre me pudo hablar de ello al menos en cuatro años; entonces me enteré por fin: mi padre agarró un mal que ni los médicos pudieron hacer nada. Se murió. Me acuerdo vivamente, aunque el tiempo dicen que lo cura todo y ya no lloro.

    Lo que recuerdo es que el día del entierra regresábamos todo e mundo hacia casa desde el cementerio, que está alejado de la población. Por el camino se iba despidiendo la gente y se fueron todos. Los últimos en irse fueron mi tía Adelaida, su esposo mi tío Santiago y mi primo Santi que tenía 13 años entonces. Al despedirse, mi tía me besó muy cariñosamente, porque me quiere mucho, mi tío me dio un apretón de manos, él es poco besador, y mi primo, extrañamente, me besó en la boca, pero no di mayor importancia ni los demás tampoco. Recuerdo dos o tres besos más en la boca que me dio mi primo en diversas ocasiones, pero ya lo relataré algún día.

    Nos quedamos mi madre y yo solos para llegar a casa. Los dos estábamos afligidos y muy afectados, nuestros ojos húmedos y con ganas de explotar. Estando aún en la puerta, mientras mi madre buscaba las llaves de casa en su bolso, se acercó mi tía corriendo para decirle a mi madre que había cocinado para la cena y donde lo había puesto. Nos volvimos a besar. A lo lejos mi primo y mi tío miraban. Mi primo Santi levantó la mano en un abur.

    Entramos en casa, subimos en el ascensor, suerte que no encontramos a nadie. Mi madre cerró tras de sí la puerta de nuestra vivienda y se desmoronó en un violento ataque de lágrimas. Me contagié y los dos estábamos abrazados llorando. No sé cuánto tiempo pasó hasta que nos pudimos desahogar con nuestras lágrimas, pero miré por la ventana y ya estaba oscuro y eso que cuando llegamos al portan de casa aún hacía sol, aunque había sol en la parte alta de los edificios, pero el sol no se veía.

    Creo que mi madre se armó de valor para hacerme comer. Ella no comió, yo poco porque no tenía apetito. Es que mi padre se desvivía por nosotros, solo pensaba en nosotros dos y estaba encima de nosotros dos, procurando nuestro bien, compraba cosas a gusto de cada uno y otros mil detalles. Una vez desaparecido el cadáver de mi padre y verlo meter en aquel nicho, eran las 4:00 de la tarde, me impresionó tanto que se me quedó grabado en los ojos como en una película. Algo así debió de pasarle a mi madre también. Después de cenar nos sentamos un rato en la sala de estar. Ninguno de los dos pensó en poner el televisor en funcionamiento, solo nos mirábamos y de vez en cuanto nos contagiábamos con el llanto.

    Todo el día de atender personas en el velatorio que se hizo en el Tanatorio de la Asunción, nos había puesto animosos porque vimos la cantidad de gente que apreciaba a mi padre, pero nos cansó más de lo que nuestras personas podían resistir, aunque resistimos. Como estábamos tan cansados, mi madre me indicó que fuéramos a dormir. Me fui a mi dormitorio y me acosté. Mi madre hizo lo mismo. Pero a los pocos minutos escuché el lamento de mi madre con gritos y a voces de protesta. Me levanté, acudí a su habitación y le pregunté:

    — Mamá. ¿Qué te pasa que gritas tanto? Entiendo tu dolor, yo también tengo ganas de llorar, pero es que gritas mucho…

    — Sí, hijo, es que me he visto en este momento tan sola…

    Me acerqué a la cama de mi madre y me senté para besarla y acariciarle.

    — Mamá, si quieres te acompaño hasta que te duermas, me pudo sentar en ese sillón de papá.

    — Sí, Juanchito, acompáñame, por favor.

    Cuando me iba a sentar en el sillón, mi madre me llama:

    — Juanchito, no hace falta que estés ahí, métete aquí y me haces compañía.

    — Vale, mamá.

    Me acerqué, abrió la cobija y me acosté. Nos abrazamos para decirnos buenas noches y el cansancio pudo más que nosotros.

    Desperté temprano cuando mi madre se movió de la cama y levantaba su parte de la cobija para poner los pies en el suelo. Entonces supe que mi madre dormía sin sujetador, solo con un pequeño pantalón de dormir.

    — Buenos días, mamá.

    — Buenos días Juanchito.

    Dio la vuelta a la cama y se me acercó para besarme, como hacía cada mañana, solo que esta vez sus pechos se vinieron encina de mi barbilla. Me callé, aunque no me disgustó. ¿Qué será que las cosas más raras nos gustan si las hace o pertenecen a una persona que queremos?

    — No te levantes, Juanchito, hoy no irás al Colegio, ya lo saben, voy a preparar el desayuno, cuando acabe subiré para ayudar a lavarte.

    — Mamá, ¿no lo hacemos a la tarde como siempre?

    — Juanchito, eso es porque te levantas justo para desayunar, ir a esperar el autobús para poder llegar al colegio, por eso te lavo en la tarde, pero ahora vas a estar todo el día en casa, solo saldremos a comprar, si quieres venir conmigo.

    — Vale, mamá, pero voy a quitarme la camisa de dormir porque tengo calor.

    Mi madre me ayudó y me acosté. Me dormí. Mi madre me despertó cuando ya tenía la tina llena de agua. Me levanté, oriné en el baño y me metí en el jacuzzi de mis padres. Era grande, con muchas llaves. Entró mi madre y me comenzó a lavar la cabeza con champú, luego de enjuagarme la cabeza, me levanté y me lavó con la esponja de arriba abajo. Me enjuago con la regadera de la ducha y me echó encima la toalla.

    — Me recuerdas a tu padre.

    — ¿Por qué, mamá?

    — Porque haces todo igual que él, te sientas y te levantas y mueves tus piernas como lo hacía él.

    — ¿También lavabas a papá?

    — Siempre desde que nos casamos.

    — ¿A mí también me lavarás siempre?

    — Siempre que lo desees, Juanchito, ahora eres la única ocupación que tengo.

    Decidí en este momento ser como mi padre. Pensé sustituirle y que mi madre no notara su ausencia, quise llenar ese vacío. Supongo que en las personas siempre hay un espacio que no se puede sustituir por nadie ni por nada, pero mi madre intentaba llenar mi vida sin padre y yo intenté llenar la vida de mi madre sin esposo. Esta fue la razón por la que mi habitación se convirtió en un estudio sin cama. Ya siempre dormí con mamá. En la cama de mamá crecí y allí pasé mi primera adolescencia sin sentir nunca un deseo extraño sobre mi madre que no fuese el de hijo. Nadie supo nunca este aspecto de la vida de madre e hijo ni le importaba. Y de haberlo sabido cuántas cosas habrían pensado. Nunca hubieran acertado, jamás. ¿Qué sentía mi madre para con su hijo? Supongo que durante ese tiempo hasta ahora, lo que sentía era maternidad y ¿qué sabía de los sentimientos de su hijo? Que le gustaban los hombres. Que recordaba a su padre como un excelente amante, exactamente lo que recordaba mi madre, que su esposo era un excelente amante. Mi madre me respetó toda mi infancia y mi primera adolescencia. Me respetó siempre. Además, sabiendo que a su hijo le gustaban los chicos de su colegio, no todos, algunos más que otros, nunca se me insinuó, jamás me insinué.

    **********

    Yo cumplía 18 años y comenzó a hacer calor, era junio, día 2 del mes, sentí que me molestaba todo. Ese día había hecho un examen y me había pasado la noche entera haciendo repaso de la asignatura. Me lo sabía todo, es la verdad, pero el profesor Alvarez era muy jodido, pero aún más jodido era con Ernesto, con Fabio y conmigo. La verdad es que nos había pillado un día conversando en los baños. Tuvimos suerte, porque no hacía tantos minutos que habíamos estando dándonos unas mamadas, pero poco antes Fabio se folló a Ernesto y yo me tragué la leche que soltó Ernesto. Lo último que habíamos hecho era mamarnos los tres y estábamos a punto de salir, esperábamos que Ernesto acabara su cigarro. Estaba prohibido fumar y habíamos fumado los tres para aminorar el sabor que deja el semen. Pero cuando había entrado el profesor solo Ernesto tiró apresuradamente la colilla del cigarro en una taza, pero con la desgracia de que el profesor Álvarez lo vio y miró en la inodoro que aun estaba la colilla. Nos llevó a la dirección. Ernesto negó la acusación de que estaba fumando, nosotros dos lo confirmamos, el profesor quería oler nuestras bocas, pero Fabio se impuso diciendo que sin permiso de nuestros padres no iban a hacer nada. El director dejó pasar el asunto, porque todos sabíamos que el profesor Álvarez era rígido, exigente y malvado.

    El día del examen lo sudé desde el comienzo. Cuando vi el mío, pues a cada le daba uno diferente, a simple vista lo sabía todo, pero lo tenía que hacer no soy bien sino a gusto del profesor. Conseguí un 9,50 porque el profesor es de los que se reserva el 10. Pero no quise protestar porque así le demostraba mejor mi desprecio. Pero llegué a casa, cansado y me fui a hacer una siesta, me quité la mopa, me subí a la cama y me dormí desnudo. A las 7 de la tarde vino mi madre a despertarme y me dijo que me preparara para lavarme. Lo hicimos como de costumbre.

    Mientras me lavaba, me preguntó si dormía mejor sin ropa y le dije:

    — Pues sí, porque hace mucho calor.

    — Tu padre siempre dormía desnudo en verano e invierno, yo solo en verano, pero al estar tú conmigo he perdido la costumbre.

    — Por mí mamá recupera la costumbre, porque, sabiendo que mi padre dormía desnudo, yo me decido en hacer lo mismo, —le respondí.

    Fue así como comenzamos los dos a dormir desnudos a partir de ese momento hasta nuestros días, porque mi novio viene a casa pero no sale del clóset para su familia, con lo que o podemos ponernos en casa una habitación. Lo quiero, pero si por mí el no hace nada para salir del clóset, me da lo mismo, solo es un buen amigo para algún que otro polvo. Yo le he dicho varias veces:

    — Gustavo, si tú no sales del clóset, yo no me comprometo a ser exclusivo para ti, tengo más amigos, en tus manos lo tienes.

    Nunca responde y nunca se decide.

    **********

    Pero el verano es verano y pasa lo que tiene que pasar.

    El día que regresé de casa de mi primo tras pasar un fin desenfrenado de sexo, me preguntó mi mamá como está Santi y le conté todo. Muchas veces hablamos en la cama para que nos entre el sueño. Ese era uno de esos días o noches que hablamos y le conté. Mi madre se calentó y me abrazó, me besó, la besé, pero como nunca lo habíamos hecho, me paseo su lengua por mi cara y luego la metió en la boca. Yo la seguí, me dejé amar y le atropellé su lengua en mi boca primero y en la suya después. Se me puso dura. No pensaba que era mi madre. Ella se dio cuenta de que yo estaba a tope y alargó su mano a su mesita y sacó un preservativo que ella mismo desenrolló sobre mi pene. Pensé que se la iba a meter por el culo y cuando levantó las piernas esa fue mi intención y mi ademán. Con una mano la dirigió a su coño, y se la metí hasta dentro, mi madre estaba en forma física, pero madura sexualmente. No me costó penetrarla, pero gimió y gritó hasta que luego todo eran gemidos y ruidos inconexos de suspiros y placer cuando yo la estaba follando a tope. Estábamos los dos sudando y se corrió abundante, me mojó las ingles y corrían sus líquidos por mis muslos, fue entonces cuando la metí hasta el fondo y me llegó mi orgasmo, que casi sin movimientos eché afuera todos mis jugos. Me quedé besando a mi madre y feliz de haber tenido mi orgasmo y haber provocado el suyo. Estábamos en silencio y yo mantenía mi polla dentro de mi madre, aunque se había bajado, pero de vez en cuando me movía follando más para que se pusiera dura. Pero mi madre me dijo:

    — Dentro de un rato Juanchito; necesitaba esto porque a veces me lo paso mal de deseos.

    — Mamá, pero tú te masturbas, ¿no?

    — Pero no es lo mismo, Juancho, no es lo mismo, ahora tengo un hombre de mi total confianza y te deseo, te deseo como deseaba a tu padre y él me satisfacía…

    — Mamá, no te haber ofendido…

    — No, Juancho, no me has ofendido, ahora soy feliz de no haberme casado, tengo al mejor en casa, ¿por qué crees que puedes haberme ofendido?

    — ¿No te das cuenta, mama?

    — ¿De qué?

    — Siempre me has llamado Juanchito y ahora me dices Juancho…

    — Es que antes tenía un hijo que cuidar y ahora ese hijo es el hombre que cuida de mí.

    — Claro que sí, mamá.

    — Deja que te quite el condón…

    — Pero pásamelo, —le dije.

    Me lo pasó y me lo puse a la boca para beberme mi lefa, me quitó el condón y se la acabó. Sacó otro condón y me lo puso, diciendo:

    — Tu leche es mejor que la de tu papá, la suya era muy agria y la tuya es poco salada.

    — Pues toma leche, mamá.

    Me abalancé sobre ella y la follé más a gusto aún que antes. ¡Como gritaba mi madre! El placer le salía a borbotones del pecho y su boca lo expresaba. ¡Qué potencial tiene mi madre! Se volvió a correr abundante y se mantuvo bien durante mis embates, volvimos a darnos una sudada completa.

    — Ahora, Juancho, mira por qué libros o internet encuentras posiciones para hacer el sexo más agradable, siempre igual no. Ahora te toca a ti espabilarte. Cuando acabes tus exámenes nos iremos a ese viaje que tanto has deseado siempre, Grecia, y deseo que me lo hagas pasar feliz.

    — Mamá, pero tú sabes que me van los hombres…

    — Tú a lo tuyo y yo contigo, no quiero a nadie más en mi cama, no quiero desplazarme. Cuando quieras un hombre lo llevas al hotel, pero las noches son mías.

    — No me digas que te engaño. Si no te gusta que vaya con hombres, me lo dices.

    — Claro que sí, Juancho, si tú vas con hombre, yo sola seré tu puta, no te buscaras otra. Si te gustaran las mujeres irías tras ellas.

    — ¿Eso no es egoísmo, mamá?

    — Si el amor es egoísmo, lo soy.

    — A partir de mañana, mamá, te vendrás conmigo al gimnasio, tienes que hacer algunas rutinas, eres bella, tienes bonito cuerpo, pero si te abandonas, te perderás.

    Nunca me quejaré de mi madre, me ama por partida doble. Mi madre sabe que la amo, que no es mero complacer sus deseos, también son los míos. He leído sobre esto nuestro, si hago caso a ese asunto del complejo de Edipo, ni me han engañado ni he engañado, nos amamos mi madre y yo como madre e hijo y hay una dimensión en donde mi madre ve en mí a mi padre y eso me complace. Si sale a relucir el asunto de la bisexualidad, tengo una respuesta válida para mí, y es que si fuera bisexualidad de verdad, buscaría mujeres, no a mi madre, como busco hombres y me complazco más con los más mayores que con los jóvenes, estos engañan y mienten y prefieren follar cargados de alcohol, los mayores son más sobrios y quieren el sexo por el placer sexual. Al menos eso es lo que encuentro.

    La verdad es que es rara la noche que mi madre y yo no follemos, solo cuando ella tiene su periodo dejamos de follar y nos limitamos a caricias y ayudo a mi madre a pasar el momento, aunque ya está muy acostumbrada. Quiero mantener en mi madre la juventud en su cuerpo y en su mente, que no tengan su edad. Creo que lo consigo. Cada vez la veo más abierta a cualquier posibilidad, incluso veo que en ciertas cuestiones me pasa delante. También ha influido el gimnasio, allí ha conocido gente con otros modos de pensar. Pero es mejor que dejemos esto aquí y dediquemos más adelante un capítulo al gimnasio.

  • Sexo en el gym

    Sexo en el gym

    Se hacía tarde para ir al gimnasio, la reunión para la coordinación de los nuevos proyectos de outsourcing se extendió más de lo normal.

    Me apresuro, tomo mi laptop y salgo prácticamente corriendo de la oficina, el ascensor se toma una eternidad en bajar los 10 pisos desde mi oficina hasta el estacionamiento, rápidamente me dirijo al gimnasio el cual no se encuentra muy lejos pero el tráfico por la avenida Universidad siempre es un caos.

    Finalmente llego y subo casi trotando hasta el salón de máquinas donde esta Paolo el instructor recogiendo los equipos y colocando todo en orden, le digo toda apenada:

    L: Paolo, disculpa, pero no pude salir a tiempo. ¿Crees que pueda hacer mi rutina mientras tú terminas de recoger?

    P: No te preocupes Monique, así me puedes acompañar, ¡siempre acostumbro a hacer mis ejercicios después que se han retirado todos!

    L: Gracias Paolo, ¡déjame cambiarme!

    Mientras me quito el traje ejecutivo pienso en lo hermoso que es Paolo, sus enormes músculos, sus ojos marrones, esa chiva tipo candado le luce espectacular, pero lo que más me agrada es su pelo largo que generalmente lo lleva agarrado atrás en una cola, realmente es muy varonil, y empiezo a sentir un cosquilleo curioso en mi vientre.

    Decido no ponerme las medias y solo usaré la malla que me queda algo ajustada, pero con los ejercicios siempre se estira.

    Me veo en el espejo y noto que la falta de medias resalta mi concha en la malla y el depilado hace que la redondez de mis labios se haga notoria, ¡”estoy seguro que eso le va a gustar a él” me digo mientras me dirijo a la puerta!

    Salgo y la sorprendida soy yo, me encuentro a Paolo cubierto solamente con un pequeño short abierto por los lados que deja que su verga se mueva libremente.

    Sus pectorales están brillantes por el sudor y su piel canela me hace agua la boca, se ha soltado el pelo y le cae casi a nivel de los hombros y me enciende.

    ¡Demonios!! yo vine a hacer ejercicios pienso y me concentro en mis movimientos en la bicicleta de calentamiento, entre serie y serie Paolo se acerca a mí y conversa trivialidades mientras se seca con una pequeña toalla, su short cada vez está más mojado y se le puede ver claramente la forma de su verga, se nota gruesa y con un gran glande!

    Lo espío por el espejo de la pared y veo como sus nalgas se convierten en dos bloques de acero cuando se esfuerza por levantar las pesas, comienzo a sudar, no sé si por los ejercicios o por la excitación que se me hace muy obvia.

    Me llama a la multa fuerza y me da instrucciones de cómo debo colocar mis manos en la barra, como debo posicionar mis codos, mantener la espalda recta y en cada momento sus manos me agarran y tocan y cada roce envía centellazos de corriente a mi vientre, comienzo a humedecerme y aunque trato de disimular cada vez que me toca, la piel se me eriza y los pelos se me paran literalmente, continúo con los ejercicios y logro momentáneamente desprenderme de los pensamientos libidinosos.

    Paso a la tabla de abdominales y me acuesto, él se me acerca a explicarme como debo de hacerlos y desde mi posición puedo verle completamente la verga y parte de sus testículos.

    Siento como el a su vez coloca su mano en mi abdomen como para percibir si estoy contrayendo los músculos correctos. Baja su mano y con la excusa de ver si acciono los músculos abdominales inferiores me aprieta y puedo jurar que casi me agarra el clítoris y me acaricia el vientre.

    Comienzo a subir y bajar en mis movimientos y cada vez que bajo, siento como la tela de la malla se me mete entre los labios vaginales y me hace cosquillas, puedo ver a Paolo devorándose mi coño con sus ojos y sigo.

    P: ¡Muy bien, así, continua!

    Esas palabras solo logran excitarme más, imagino devorándole ese gran pene que trae ahí, pero continúo con los ejercicios, aunque sé que él está observándome libidinosamente.

    Él se separa lo suficiente para apreciar mi cuerpo completamente y me anima a darle más duro, puedo observar como el bulto debajo de sus shorts está creciendo. Completo mi serie y paso al banco de pesas, me acuesto y por la posición tengo que abrir mis piernas para poder levantar las pesas que me da para hacer el ejercicio correspondiente.

    Nuevamente tengo la vista de sus genitales, pero esta vez noto algo de desfachatez en él, se posiciona de manera tal que puedo ver su verga y testículos completamente.

    La tengo a unos pocos centímetros de mi cara, puedo sentir ligeramente su olor y la boca nuevamente se me hace agua. Luego da la vuelta y se coloca delante de mí y siento su mirada en mi cuquita la cual esta mojada y a través de la tela se moldea detalladamente la forma de mis labios.

    Al terminar la serie me siento en el banco y encuentro a Paolo parado a mi lado, y no aguanto más. Su verga la tengo a la altura de mi cara y solo tengo que estirar el brazo para tenerla en breve en mi mano.

    Él no parece sorprendido y hasta pienso que lo estaba esperando.

    L: ¡Paolo, que esta hermosura!!

    P: ¡Sabía que caerías preciosa!

    Lo atraigo hacia mí y me meto su hermosa verga con su enorme cabeza en mi boca, siempre me ha gustado dar un buen fellatio, pero este es distinto, el sudor aumenta el sabor salado de su piel y su olor se ha intensificado por los ejercicios.

    Me llena los sentidos y se la mamo duro, comienzo a lamérsela por debajo mientras que con la otra mano le acaricio las bolas, continúo succionándole la cabeza y le meneo los huevos con fuerza. Me la introduzco hasta la garganta y la vuelvo a sacar, sus gemidos de placer son increíbles.

    P: ¡Ah, Lety, uhm!

    L: ¡Uhm, que delicia de verga!!

    P: Que mamada más rica, ¡es la mejor en años!

    L: ¡Si quieres dame tu semen!

    P: ¡No!! ¡Prefiero cogerte antes!!

    El comentario me enciende más de lo que ya me encuentro y me quitó la malla, me levanta con sus poderosos brazos y me sienta en una de las estaciones del multifuerza donde solo mis nalgas quedan apoyadas mientras el resto de mis piernas cuelgan.

    Apoya mis piernas en sus hombros y enfila su enorme verga dentro de mí, siento como su cabeza va entrando y desplazando mis pliegues internos, me llena y algo más, creo que llega a mi útero porque nunca antes me habían cogido con una verga tan grande y musculosa.

    L: ¡Ah, qué es esto?, dios!!

    P: ¡Uhm, que rica vagina, uhm!

    Se acerca a mí y me besa apasionadamente, siento lo áspero de su barba en mi cara y siento como su hermosa cabellera cae en cascada sobre nuestras caras unidas en un enlace de lenguas que no paran de buscarse.

    Sus enormes manos me sujetan las nalgas, sus dedos recorren mi culito y con todo el sudor nuestras pieles brillan. Paolo me maraquea con gusto, entra y sale con lentitud y poco a poco va aumentando su ritmo.

    Puedo ver nuestra imagen en el gran espejo en la pared y me siento putísima, la sensación de ser parte y espectador del acto sexual me excitan bárbaramente. Veo en el espejo como sus bellas nalgas se endurecen cada vez que me la mete duro, como los músculos de la espalda se contraen en su frenesí por cogerme duro.

    Toda esta estimulación olores, sonidos, imágenes y sobre todo sensaciones en mi vagina hacen que mi orgasmo explote como estrellitas en mis ojos, los espasmos en mi vagina hacen eco en mi culito, me siento desfallecer.

    L: ¡Dios mío, agh!!!

    P: ¡Si, vamos, córrete!!

    L: Espera, aun no, ¡hagámoslo en otra pose!!

    P: ¡Ok nena, uhm!!!

    A él le gusta la idea y me lleva al banco de pesas donde me manda a arrodillar dejando mi tarsero levantado y expuesto ante él.

    Siento sus dedos introducirse en mi canal vaginal y su lengua jugar con mi culito, le digo que por ahí no y solo asiente para seguir dándome un luminoso beso negro.

    Mi excitación comienza de nuevo a crecer, otra vez puedo ver en el espejo todos los movimientos de él y mi posición descarada para que me coja.

    Paolo introduce su verga que parece estar creciendo cada vez más, uno mis rodillas para que mi vagina quede más estrecha y aprieto mis músculos vaginales.

    P: ¡Ah, Lety, uhm!

    L: ¡Ah, más, dame, más!!

    P: ¡Que rico coño, aprieta de lujo!

    L: Oh, bebe, ¡eres fantástico!

    Él gruñe de placer, y puedo ver en el espejo como su cabellera revuelta la sacude al aire por el placer que siente, siento venir su eyaculación por el cambio en la velocidad de sus movimientos y yo también lo apuro, quiero acabar con él y me deleito con nuestra imagen en el espejo.

    Me siento protagonista de una película pornográfica y me corro, esta vez no aguanto y suelto un grito de placer que en la soledad del gimnasio resuena como un trueno.

    Paolo me sigue con igual intensidad y siento como su semen caliente me llena completamente, me maraquea un poco más como para asegurarse de que me ha vaciado hasta la última gota de su semen.

    L: ¡Ah, que rico!!

    P: Uf, nena, ¡ahí va!!!

    La saca con un sonido como cuando destapas una botella de vino y siento su leche chorrearme por la orilla del muslo, todavía las estrellitas de mis ojos no se han desvanecido.

    Paolo me voltea y me da un beso tierno y me abraza mientras su verga se empequeñece apoyada en mi muslo.

    Nos aseamos, nos vestimos y nos despedimos como viejos amantes. Lo ayudo a cerrar el local y simplemente me dice: «Quieres ayudarme mañana con mis ejercicios»…

    Saludos su amiga Lety.

  • Karina, como partió nuestra historia de sexo, sado, anal

    Karina, como partió nuestra historia de sexo, sado, anal

    Mi historia con Karina se remonta al año 2007, un año muy especial para mí, ya que ese año terminé una relación muy larga y con la persona con la cual pensaba que me iba a casar y pasar el resto de mi vida, quizás este quiebre fue el que liberó todo la esencia de mi ser, estaba muy enojado con la vida, enojado con todos, me costaba entender porque esa chica a la cual amé con todo mi corazón me había engañado, o a lo mejor no hay ninguna explicación tan profunda, quizás siempre fui así y tenía este ser perverso, morboso y calculador a punto de salir.

    Así fue como empezó mi historia de perversiones, relaciones dominantes, bisexualidad, tríos y todo lo que se me viniese a la mente, nada lograba satisfacerme por completo, siempre encontraba una nueva idea oscura que necesitaba satisfacer y la primera víctima, por decirlo de una forma, fue Karina.

    Había una sola regla que me impuse, solo una, todo en el máximo anonimato, para ello tenía siempre diversos alías, cuando me juntaba con mis amantes, enamoradas o derechamente solo a tener sexo estaba todo permitido, no existen las reglas, pero fuera de la habitación yo no los conocía, si la persona se enamoraba de mí, era su problema, a mí no me interesaba, yo tengo que mantener mi imagen de un profesional exitoso, de una familia muy acomodada desde el punto de vista económico y todo lo que conlleva esa situación.

    De esa forma fue como en el año 2007 me cree una cuenta en una web de contactos, mi primer centro de caza, puse una foto en Europa y eso fue un imán para cierto tipos de personas, y así fue como me habló una chica morena, siendo muy sincero muy lejano a los estereotipos de belleza que siempre busqué, pero la verdad no andaba buscando novia, solo chicas con las cuales tener sexo.

    Conociendo a Karina

    Karina era una chica de 18 años (según lo que ella me contaba), la verdad nunca me interesó saber mucho de su vida, es más hasta el día de hoy no sé cómo se llaman sus padres, ni su hermano, tampoco sé cuándo es su cumpleaños, pero si conozco a la perfección cuáles son sus fantasías sexuales y como hacerla llegar hasta los límites. Era una chica de origen humilde, pero ella aparentaba no serlo, se notaba de inmediato por su forma de hablar y expresarse, físicamente era muy voluptuosa, no gorda, pero si con unas tetas enormes y un culo que daban ganas de darles nalgadas, de cara no era muy bella la verdad, pero tampoco era fea, solo que su piel morena llena de pecas no era lo que yo estaba acostumbrado.

    Cuando empezamos a chatear al principio fue de cosas muy banales, para ir tomando su confianza, hasta que lentamente fueron subiendo de tono nuestras conversaciones hasta largas horas de la noche, y hasta que por fin me dijo lo que más llamó mi atención, era virgen y eso fue lo que más me atrajo de ella, la verdad me costó creerle, pero le seguí el juego por unas semanas, hasta que por fin nos juntamos, fuimos al cine, conversamos y reímos hartos, y para finalizar la velada nos fuimos a un mirador de la playa muy solitario, ella sabía que yo tenía otras intenciones, pero tampoco se opuso, de todas formas no pensaba tener sexo con ella en mi auto, por miedo a que si en verdad era virgen me lo ensuciara con sangre. Así que me conformaba con tocarla, besarla y lo que saliera.

    Ya en el mirador empezamos a besarnos de manera muy apasionado, lo que llevó a que se empañaran muy rápidamente los vidrios, la verdad no sabía si iba a tener la fuerza de voluntad para solo eso y no tratar de tener sexo con ella, lentamente mis manos empezaron a tocar más de lo que debían, y ya era imposible ocultar la erección enorme que se marcaba en mi pantalón, ella está sentada arriba de mí y fue la que dio el primer paso, bajó las manos y empezó a tocar mi pene por sobre el pantalón y ya estaba que explotaba, yo metí mis manos por debajo de su remera para soltar su sostén y por primera vez vi esas enorme tetas con ese pezón gigante y oscuro, que hasta el día de hoy gozo pasarle la lengua y morderlo hasta donde ella resista y un poco más, ella siguió tocando mi pene hasta que por fin sentí como me empezaba a abrir el pantalón y mi pene hizo su aparición: enorme, con la cabeza toda húmeda y erecto a más no poder, y sentí como por primera vez Karina me lo tocaba de una manera muy especial, que me causo mucha atención, no me estaba masturbando, me estaba haciendo cariño en él, le pregunte si me lo quería mamar, y ahí vino la confesión de ella: «si te lo voy a mamar todo lo que quieras mi príncipe, pero nada más, recuerda que soy virgen, y me estoy guardando para la persona especial».

    Yo la verdad no sé qué diablos me hablaba, ¿o sea estaba dispuesta a mamármelo porque según así ella era más pura?, pero en fin, no me preocupé, hice mi asiento para atrás y me dediqué a disfrutar la primera mamada de Karina y hasta el día de hoy es la mamada más rica que me han realizado en mi vida, ella realmente gozaba con tener mi pene adentro de su boca, sentía como bajaba su lengua y me la pasaba por mis cocos peludos y subía lentamente, hasta que no resistí más y le dije que me iba a ir y aquí vino mi primera sorpresa, ella no sacó su boca de mi pene y terminé dentro de ella, y lentamente vi cómo se tomó toda mi leche, sin dejar ninguna gota afuera, y después me dio un beso, que sabía obviamente muy raro por el sabor de mi leche y me dijo que ella mientras estuviera conmigo no iba a desperdiciar mi leche.

    Fue realmente glorioso, la mejor mamada de mi vida hasta el momento, sin lugar a duda era una warrior de tomo y lomo, pero virgen, y eso me tenía obsesionado, no niego que sus mamadas eran las mejores y me las hacía cada vez que yo quería, pero quería algo más, tampoco iba a ser su novio, ella entendió desde el principio las reglas del juego y siempre asumió ese rol y nunca se quejó, pero necesitaba algo más, hasta que por fin se me ocurrió algo que nos iba a dejar a los dos felices: SEXO ANAL.

  • Sam, la chica tetona

    Sam, la chica tetona

    Mi prima Albenia tiene una amiga llamada Sam que es de una edad de 25 años, actualmente ella reside en la capital del estado porque está estudiando en la universidad la carrera de Odontología. Es amiga de mi prima desde que iban al kínder y tienen una maravillosa relación aunque es muy presumida es muy buena gente con ella.

    Hace poco mi prima la invitó a comer por su cumpleaños, toda la familia estaba ahí reunida aunque no éramos muchos había ambiente. Pasaron las horas y su amiga no llegaba, mientras más pasaba el tiempo más gente se iba, pero llegó tarde, pero seguro.

    Era la primera vez que la vi de cerca y venía vestida muy elegante con una blusa escotada y un pantalón ajustado igualmente, pero el tema central de esta historia es que ella estaba recién operada de los senos y los tenía enormes, sin mentir parecían dos melones muy grandes. Su trasero estaba enorme, pero no como su par de tetas que se cargaba, no aguanté y me fui al baño a masturbar hasta sacar todo y una vez hecho salí y vi que ya se iba porque iba a tratamiento.

    Antes de irse oí que le comentó algo a mi prima sobre una pintura que quería hacer ya que mi bisabuela era experta en pintar y necesitaba su ayuda para poder hacerla, mencionó el día que iba a verse con mi prima, pero ella le dijo que le sería imposible ya que iba a viajar junto con mi tía a Estados Unidos como regalo de cumpleaños, pero le dijo a mi bisabuela si la podía ayudar y ella accedió. Una vez teniendo en cuenta ella iría completamente sola y en la casa solo iba a estar mi abuela que por cierto por su edad y su condición se queda dormida, podría hacer mi plan de siempre y quedarme con ella un rato a solas.

    El tiempo pasó y finalmente llegó el día, yo ya me encontraba en la casa preparando todo y mi abuela estaba dormida, ella llegó muy temprano como a las 9 de la mañana y tenía la blusa que trajo ese día junto con un mayon. La pasé a la sala de pintura y le expliqué como tenía que pintar y mientras le explicaba le tocaba la pierna frotándole mi mano para que se excitara poco a poco. Después de eso fui a la cocina por unos panes que quiera de desayunar (debo admitir que le puse mi semen al pan porque es un fetiche que tengo).

    Una vez desayunando le pregunté si se había operado de la cara recientemente porque lucia muy hermosa, ella solo se sonrojó y me dijo que si se había operado, pero no precisamente de la cara, pensando le comencé a decir otra partes del cuerpo que yo pensaba que se había operado, pero al final no pude (ya sabía que eran sus senos, pero quería hacerlo de emoción).

    Después de un rato me volvió a preguntar, pero no sabía y ella por su cuenta con voz risueña me dijo que se había operado sus pechos, le pregunté si los podía tocar y al parecer se enojó y no me dijo nada.

    Después de darle mis mecos en la comida fue el baño y aprovechar para sentarme en la silla donde estaba y cuando llegó estaba parada sin sentarse, la tomé de la cintura y la acerqué poco a poco hacia la silla después de un gran debacle se sentó en mis piernas y siguió pintando como sin nada, pero mientras ella pintaba yo le estaba tocando la cintura, después la vagina suavemente con mis dedos y finalmente subí a las tetas para frotárselas con mis manos. Después le desabroché su blusa y se la quité, me paré y me bajé el pantalón y comenzó haciéndome sexo oral con la boca tan grande que tenía. Al venirme en su boca me masturbé con su par de senos hasta por segunda vez correarme y una última vez follármela en la mesa para finalmente venirme dentro de ella y así por fin acabar con las clases.

    Ese día nos la pasamos juntos y dormimos juntos donde igualmente me la follé en la cama durante 2 horas seguidas sin parar.

    Al día siguiente se fue muy temprano para que su madre no la regañara, fue tan bello lamerle y morderle los senos como si fuesen globos de agua y que sacara leche para mí y así hubiese un intercambio de leche.

    Me sigue hablando aunque yo no hacemos el amor, me deja besarle sus senos y me manda fotos de los mismos poniéndose aceite.

    FIN.

  • Mi suegra y el perfume de feromonas

    Mi suegra y el perfume de feromonas

    Mi nombre es Alan, tengo 35 años y mi esposa la misma edad, mi suegra tiene 65 años y desde que la conocí siempre tuve ganas de estar con ella en la cama. Es petisa con unas tetas enormes y un buen culo, un poco gordita, pero se le marcaba la cintura aun. Mi suegra vive sola, enviudó a los 60 años y desde ese momento siempre se vestía un poco provocativa, habitualmente llevaba una remera o vestido con un buen escote y calzas o polleras cortas, cuando la visitábamos con mi esposa solía usar mini shorts y remeras un poco transparentes, siempre estaba cómoda en su casa.

    Mi esposa me contó que había tenido varios novios, pero siempre hombres casados, que era en ese momento la miré serio a mi esposa y le dije:

    -Ahora que nos casamos mi suegrita me va acosar sexualmente.

    Ella se mató de la risa y me respondió que podía ser que tenga cuidado y que además le gustaban los jóvenes también.

    Desde que mi esposa me contó eso, mi morbo creció y quería buscar la forma de seducirla y hacerla mi amante. Una vez a la semana mi suegra pasaba un rato a visitarnos, tomábamos un café o se quedaba a cenar, empecé a ser más atento, halagos clásicos… que era una mujer hermosa, que como podía ser que este sola, que tenía que buscarse aunque sea algún amante para divertirse. Cada vez que le decía algo así me respondía “muchas gracias yernito o que loco que estas yernito” y se reía tímidamente.

    Navegando en internet, vi una publicidad de perfumes con feromonas, las opiniones eran regulares, pero bueno… me decidí a probar. Cuando llegó el perfume, para que mi esposa no sospechara, vacié uno de los perfumes que tenía y coloqué el perfume con feromonas.

    El viernes venía mi suegra a cenar, me di una ducha y me puse el perfume, mi esposa lo notó y le dije que era nuevo que estaba probando. Llegó mi suegra y la abracé bien fuerte y le apreté las tetas contra mi pecho, que placer, ya se me estaba poniendo dura. Cenamos charlamos y siempre trataba de estar cerca de ella, pero nada, en un momento empezó a decir que tenía calor y se abrió unos botones de la camisa, pero nada.

    La otra semana mi esposa tenía que hacer un viaje por trabajo y viernes, sábado y domingo no iba a estar. El viernes por la tarde mi esposa ya de viaje me manda mensaje diciéndome que mi suegra iba a pasar a buscar unos zapatos, a los 5 minutos me manda mensaje mi suegra.

    -Hola yernito, tengo que pasar a buscar unos zapatos, en que horario te encuentro?

    Era mi oportunidad, así que le respondí:

    -Voy a estar a la noche, pase tipo 8 suegrita y quédese a cenar conmigo.

    -Paso un ratito no más, no te quiero molestar, ahora que estás solo seguro querés descansar.

    -No me molesta para nada suegrita, al contrario, hágame compañía que si no me siento solo, no sea mala con su yernito.

    -Bueno está bien, pero cuando quieras que me vaya me decís y me voy.

    Me bañé, me puse el perfume y a las 8 en punto tocan timbre, era ella, cuando abro la puerta estaba con un saquito largo.

    -Pase suegrita, que pasó, le agarro frío?

    -Un poquito no más.

    -Bueno acá esta calentito que tengo el horno prendido, así que póngase cómoda.

    Cuando se sacó el saco me quedé mudo, tenía puesto una pollera de jean cortita y una remera escotada que le marcaban bien las tetas enormes que tenía, me quedé como tonto mirándola y le digo:

    -Que hermosa que está suegra, cada día parece más joven.

    -Ahí no seas exagerado yernito.

    -En serio le digo, todos los hombres deben estar enamorados de usted.

    -jajaja ninguno que yo sepa…

    La cena estaba casi lista, así que abrí un vino, cenamos y nos reímos y la miraba con mucho deseo, ella cada tanto también lo hacía.

    -Yernito, parece una cena romántica esto.

    -Si tal cual, como si fuéramos pareja.

    -jajaja nunca podría ser, por la diferencia de edad.

    -No diga pavadas, la edad no importa para esas cosas. Voy abrir otro vino suegrita, me quedé con sed.

    -Bueno, pero me parece que vos me querés emborrachar.

    -Me descubrió! Jajaja.

    -Jajaja sos un loco yernito, no me des de tomar mucho porque después voy a querer bailar.

    -Bailamos todo lo que quiera.

    -Te tomo la palabra.

    Mi suegra estaba sentada frente a mí, abro el vino y mientras me sirvo, ella coloca los codos sobre la mesa y sus pechos también y se los aprieta, lo cual le hace saltar mucho los pechos y me mira a los ojos y me dice:

    -mmm yo también quiero.

    -Ya le voy a servir suegrita, quería probar que esté bueno, no sea tan ansiosa.

    -Bueno espero sommelier. -Sonríe y me sigue mostrando los pechos y no puedo evitar mirarlos.- Te gustan me parece, siempre me estás mirando las tetas yerno desubicado.

    -Ahora que estamos solos se lo puedo decir, son muy hermosas… le pido disculpas si la incomodé.

    -Para nada, pero bueno soy tu suegra, no deberías mirar (sonrió y me miró de una forma muy provocadora)

    -Le prometo no mirar más -y le guiño el ojo.

    Seguimos tomando y hablando de otras cosas hasta que me dijo:

    -Bueno basta! ahora hay que bailar yerno. -Puse música lenta y romántica, que sabía que era lo que a ella le gustaba, estábamos los dos parados bailando y la agarré de la cintura y la traje a mi hasta que le apreté bien sus grandes tetas contra mi cuerpo, mi suegra se relajó y me abrazó y seguimos bailando.- Que rico perfume que tenés yernito.

    -Hace poco empecé a usarlo.

    -Sí, me di cuenta, me encantó.

    -Quiere olerlo mejor? -Me agaché y le acerqué mi cuello cerca de su nariz.

    -Mmm me gusta mucho.

    Seguimos bailando y la di vuelta y la abracé por atrás agarrándola por la cintura, tenía la pija muy dura y se la apoyé en culo grandote, no me dijo nada y seguimos bailando lentamente, ella se abrazaba a si misma mientras me fregaba el culo en la pija, entonces la agarré de sus manos y empecé a acariciarla primero su cintura y empecé a subir lentamente, me acerqué a su oído y le pregunté:

    -Le gusta bailar así?

    -Sí, me encanta yernito.

    Entonces intenté subir un poco más y rocé sus tetas mientras la acariciaba su estómago, iba a intentar agarrarle las tetas, si me decía algo le iba a decir que fue culpa del alcohol. Me animé y se las agarré y se sorprendió, pero al instante sonrió y cerró los ojos y empezó a disfrutar las caricias que le daba, cada vez se las agarraba más fuerte y se las apretaba, hasta que empezó a respirar más rápido, entonces la giré de golpe, estábamos tan cerca, me quedé mirándola a los ojos y ella sonrió, y entonces la besé apasionadamente, empecé a acariciarle todo el cuerpo, bajé las manos hasta su culo y se lo agarré bien fuerte y ella gemía:

    -Si yernito, haceme tuya.

    Empezó a acariciarme la pija sobre el pantalón y me decía “que dura que está” y le respondí “…vos me la pusiste así suegrita, ahora te vas a tener que hacer cargo y sacarle toda la leche”.

    La senté en la silla y me quedé parado, quedó justo a la altura de mi pija.

    -Me la vas a chupar?

    -Si ¡toda, bien chupada, y te voy a sacar la leche, tenía muchas ganas de hacerlo!

    Me bajé el pantalón de golpe y saltó mi pija en su cara, al instante la agarró y empezó a chuparla, la chupaba con muchas ganas, movía la cabeza como loca, hasta que la agarré e intente metérsela toda, entró bien adentro y cuando la saqué me dijo “así te la chupa mi hija?”, “No suegrita, vos lo haces mejor” y la agarré de la cabeza y le dije “chupámela un ratito más”, se sonrió y siguió con mucho gusto, se notaba que lo disfrutaba. Le saqué la pija de la boca y la agarré de la cabeza y empecé a pasársela en la cara, mi suegra sonreía y gemía y me decía: “sí que rico, seguí, estaba muy caliente”…

    -Quiero que me cojas yernito, bien duro como la coges a mi hija.

    -Si suegrita, vas a ser mi putita?

    -Si toda tuya, haceme lo que quieras.

    La agarré y la llevé al cuarto, me senté en la cama y ella quedo parada frente a mí, le saqué la remera y el corpiño y empecé a chuparle las tetas, se las apretaba y se las mordisqueaba y metía mi cara entre las dos, ella gemía y gemía y me acariciaba la cabeza. Después de un momento se sacó la ropa que le quedó y me dijo:

    -Ya estoy toda desnuda, en qué posición me vas a coger?

    -Ponete en cuatro.

    Me miró con cara de pervertida, se subió a la cama y paró bien el culito, miró para atrás y me preguntó “así está bien?”. Le dije “estás perfecta” y me acerqué y se la metí toda de golpe y pegó un grito de placer, la agarré del pelo y empecé a darle y darle y ella gemía y gritaba “sii!! Sii!! no pares seguí! Seguí!”. Le daba chirlos en el culo y más gemía.

    -Te gusta que te coja así putita?

    -Siii me encanta!!! Que bien que me coges yernito!

    Le di un buen rato así y le dejé el culo bien colorado de tantos chirlos, mi suegrita estaba toda transpirada y agitada y le pedí que se acostara en la cama boca arriba, lo hizo y tenía toda la vista de ella con sus tetas enormes, se las agarré con fuerza y las apreté y empecé a chupar y mientras lo hacía apunté mi pija y empecé a metérsela. Me levanté y le agarré sus manos y se las junté para que apriete bien sus tetas y empecé a moverme y veía y disfrutaba de sus tetas moviéndose al compás de las embestidas. Siempre imaginé tenerla así, así que aceleré para que se muevan más sus tetas.

    Mi suegra estaba contentísima, sonreía todo el tiempo y me decía “sos mi yernito favorito, me encanta como me das y me das el gusto yernito, seguí así, seguí así que me estoy por venir”, con más ganas le empecé a dar, ella solo cerró los ojos y gemía mucho, hasta que empezó a temblar y a gritar y sentí toda mi pija y mis bolas bien húmedas por sus líquidos, eso me re calentó así que le seguí dando más fuerte “ya me vengo también suegrita”. Ella solo seguía perdida del orgasmo que estaba teniendo y no aguante más y le llené toda la concha de leche, caí sobre ella y me dijo:

    -Que rico yernito, hace mucho que no me hacían sentir así.

    Me acosté en la cama y se me subió arriba y me empezó a besar todo, descansé un poco mientras ella seguía acariciándome, hasta que se me puso dura de nuevo. Empezó a hacerme una paja y me dijo “ahora me toca a mí”, se subió arriba de mí y se la metió toda de una y cabalgaba como loca, paró un rato y me dijo “sentate en la cama”, me senté, pero esta vez en cada movimiento que hacia me chocaba las tetas en la cara, me volvió loco, así que la agarré fuerte de las nalgas y le empecé a dar bien fuerte y ella gritaba como loca, y las tetas chocaban y chocaban contra mi cara…

    Ya estaba por acabar de nuevo y le dije que se ponga de pie, que le quería dar así, ella solo sonrió con cara de pervertida y me hizo caso, estaba mi suegra ahí parada en la habitación desnuda y de espaldas, ni bien me paré ella dijo “uy! se me cayó algo!”, se agachó y quedó su culo bien parado, la agarré de la cintura y se la metí toda bien adentro, ella solo dijo “…Aaaii yernitooo” y empezó a gemir y gemir mientras le daba, me dijo “dame toda tu lechee yaaa!!!” Le di más rápido y más fuerte, ya no aguantaba mucho más y llegué, otra vez le llené toda la concha de semen a mi suegrita.

    La saqué despacito y la ayudé a levantarse, le costó un poco, se notaba que ya no estaba para esos trotes, se acostó en la cama bien sonriente y me empezó a decir lo bien que la había pasado, y empezó a cambiarse, le dije que se quedara, que si a la mañana se despertaba con ganas seguíamos, sonrió y me dijo:

    -No, no, me voy a mi casa y vos ordená todo esto.

    Entonces se arregló y se fue, antes de irse le di unos besos y le dije que esperaba que en algún momento se repita y me respondió que seguro que sí, otro día que estés así de libre vos me avisas yernito, entonces arreglamos que si yo le mandaba un mensaje a su celular con un emoticón de un perrito ella me tenía que responder con un emoticón de un paraguas y después eliminar el mensaje, ese era nuestro código.

    Luego hablando mi suegra me confesó, que había fantaseado con todo esto, pero nunca creyó que iba a pasar, la verdad yo creo que el perfume de feromonas fue lo que ayudó que todo sucediera.

    La otra semana pusimos en práctica el código y la respuesta del paraguas llegó, pero bueno eso ya es otra historia, quizás luego la continúe.