Autor: admin

  • De señora casada a comercial zorra (1)

    De señora casada a comercial zorra (1)

    Soy Milagros, tengo ahora 41 años, estoy casada hace 14 años, tenemos mellizos de 13 años. Somos un matrimonio liberal, pero hasta cierto punto. Yo soy un hembra de 165 cm, 60 kg de peso. Tengo las tetas pequeñas, mi cuerpo está bien firme ya que práctico natación 3 veces por semana. Después de 2 meses de clases, sobre marketing yo tenía claro que si quería tener alguna posibilidad en la empresa, tendría que usar mis armas de hembra.

    El primer cliente que había concertado una cita, era del norte y de allí bajando hasta Madrid. El domingo por la mañana salí de casa con el coche que me había dado la empresa. Desde siempre me gusta conducir con vestidos o faldas, y sin braguitas ni tanga. Me gusta exhibirme y me da mucho morbo cuando adelanto a los camioneros, enseñarles mis piernas y algo más. Llegué a las 7 de la tarde a mi hotel, llamé a mi marido y después me duché. No tenía ganas de cenar, pero si de follar. Cuando estaba saliendo del hotel siento mi móvil, el número no lo conocía. Atendí y pregunté quién era.

    -“Hola, soy Teresa, estás en tu hotel?”.

    Yo: estoy en la puerta iba a salir a dar una vuelta.

    Teresa: quieres que te recoja y salimos a tomar algo. Así mañana ya me conoces y no tendrás tantos nervios.

    Yo: vale sí no es molestia.

    Teresa: en 10 minutos te recojo.

    Teresa era mi primera cliente que tenía que visitar, se presentó enseguida, me dio dos besos y me llevó a su coche. Teresa es una hembra de 1,75, cm 80/kg, muy bien vestida, pelo corto y guapa. Después de contarnos algunas cosas me preguntó dónde quería ir. Yo la miré a los ojos y le dije que había pensado en tomar un par de copas y buscar un macho vencido que me follara.

    Teresa: ni se inmutó y me preguntó si me gustan las mujeres.

    Yo: si, es como empecé a conocer el sexo, con mis hermanas.

    Ella puso su mano en mi muslo izquierdo, fue subiendo hasta mí tanga, yo metí mis manos y me lo quité, ella fue jugando con sus dedos en mi chochete. Hasta que llegamos a la puerta de su casa abrió la puerta del jardín y entramos hasta un garaje. Cuando bajamos del coche me dijo que tenía dos opciones. Solo con ella o su marido también. Le dije que ella decidiera, pero que yo necesitaba sexo.

    Entramos en la casa y me llevó a su habitación. Su marido entró mientras nosotras nos besábamos y nos desnudábamos mutuamente, él se acercó a mí por detrás y me quitó la falda, me abrió el culo con sus manos y metió su boca en mi culo y coño. Me tumbaron en la cama, yo le comía la polla y Teresa mi coño y culo. Después Teresa se tumbó yo me puse encima de ella haciendo un 69, su marido metió la polla en mi coño, ella lamía mi clítoris mientras su marido follaba mi chochete, encadené 3 orgasmos seguidos. El sacó la polla de mi coño y la metió en mi culo, me corrí otra vez cuando él llenó mi culo de semen.

    Pasé una noche maravillosa.

  • Aventura con un desconocido

    Aventura con un desconocido

    Desperté y vi cómo entraba un rayo de luz por mi ventana. Cogí mi teléfono y eran las 8:03 am, revisé mis mensajes y encontré uno de Víctor. Un hombre que conocí hace poco por Facebook, con quien tuve simpatía e intercambiamos números, desde entonces me ha escrito. Ha causado cierta empatía en mí. Percibo que es un hombre inteligente, aparte hace triatlón. Corre, monta en bicicleta y nada. En sus fotos veo un hombre escultural, con el ceño un poco fruncido, quizás una arruga. Piel canela, algo de canas. 42 años de edad. Gerente en alguna área de la Gobernación. Un hombre apuesto, sin lugar a duda. Aparte tiene buena ortografía, cosa que estimula mi cerebro.

    Me ha invitado a cenar a uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Lo pensé un momento, ya que al fin es un desconocido, podría hacerme daño. Acepté la salida y quedó de recogerme a las 12:30 pm. Hice mis tareas y ya eran las 11:00 am. Me duché, entré a mi cuarto, abrí mi closet y pensé en qué prenda llevar puesta. Si llevaba un vestido era un poco atrevido. Si llevaba un short era mostrar mucho en mi primera cita. Cogí un jean y una camisa holgada, me coloqué unos zapatos rojos, que había comprado hacía poco. Me organicé el cabello y me apliqué un leve maquillaje. Vi mi reloj y eran las 12:30 pm, de pronto entró un mensaje a mi celular de Víctor: Estoy afuera de tu casa. Mi corazón se aceleró y mis manos un poco sudorosas.

    Miré por mi ventana para ver a aquel hombre y tan solo vi un carro deportivo afuera de mi casa. Supuse que era él. Bajé las escalas y salí a la puerta. Caminé hacia el carro y ¡Vaya sorpresa!. Era aquel hombre, tal como lo imaginé. Alto, esbelto, su nariz respingada, ojos grandes y expresivos, con una melódica voz para mis oídos. Me miró a los ojos y me dijo sube. Di la vuelta y subí al carro un poco intimidada y asustada. No es fácil para una joven de 19 años, entablar una conversación fluida con alguien 23 años mayor.

    Durante el trayecto, observaba cómo de sus finos labios salían palabras como si fuese melodía. Miraba sus manos y podía casi sentirlas recorrer mi piel. Enfoqué la mirada en sus ojos y pude leer que también estaba deseoso de mis labios. Estaba hipnotizada. De repente, susurró mi nombre; Aileen, ¿qué se te antoja?“. -Abandonar el terreno y que me hagas tocar el cielo- pensé. Traté de aquietar mi mente y le respondí –Una ensalada, está bien.

    Llegamos al restaurante, se bajó y me abrió la puerta. Me tomó de la mano y me ayudó a bajar. Lo miré a los ojos, le sonreí y me indicó que siguiera. Entramos a aquel lugar. Música en vivo, luces tenues y un ambiente muy cálido. Llegamos a la mesa, me corrió la silla y me senté. Coloqué mi bolso a un lado de la silla. Crucé mis piernas. Coloqué mis brazos en la mesa y me senté muy erguida. En frente mío se sentó aquel hombre apuesto, con porte varonil. Llegó el mozo y Víctor pidió que trajera una botella de vino.

    Empezamos a contar nuestra vida rutinaria. Pronto llegó alguien a nuestra mesa a quien Víctor saludó. Di media vuelta para ver de quién se trataba, lo miré a los ojos y me elogió. Lo cual me hizo sentir bien. Víctor me observó y sonrió. Aquel hombre se fue y Víctor me dijo: es el Gobernador de Córdoba. Lo cual hizo que mi interés por Víctor se hiciera más intenso. Entre tanto, me preguntó qué tipo de prendas prefería. Le hice saber mi preferencia por los vestidos y respondió: ¿qué tal si te compro uno y te lo colocas para mí?, me pareció algo loco. Sin embargo, le seguí la cuerda y respondí entre risas -y sin ropa interior-. Me miró con su cara de malicia, se rio, llamó al mozo y pagó la cuenta. Salimos de aquel lugar con rumbo a un centro comercial.

    Entramos a una tienda de ropa, observamos la estantería y Víctor cogió un vestido, me lo enseñó y para sorpresa, parecía conocer mi gusto. Era azul, holgado y con mangas caídas. Entré al vestier, me lo coloqué y me quedó perfecto con los zapatos rojos. Me quité la ropa interior y salí de allí, le mostré a Víctor cómo lucía. Apreciándome lentamente de pies a cabeza me cautivó su mirada. En mi mundo el pensamiento era sórdido e indecente, ya no me sentía una niña inocente.

    Salimos de aquel lugar, se acercó a mi oído y me dijo: ¿Qué traes debajo?, -nada- respondí. Suspiró, nos miramos y reímos. Confieso que estaba nerviosa. Tenía muchas expectativas. El hecho de pensar que no llevaba ropa interior puesta hacía que me excitara, era primera vez que lo hacía. Imaginar que él me estaba morboseando o percibir sus manos sobre mis piernas hacía que empezara a mojarme. Llegamos al aparcadero, me miró fijamente, me abrió la puerta del auto y mi imaginación formó parte de la realidad. Sentí cómo posaba sus manos sobre mis piernas, lentamente subía mi vestido y acariciaba mi cola, pasó sus dedos por mi espalda y bajó lentamente, acarició suavemente mi sexo y sentí que mis pezones endurecieron.

    De repente, me dijo; sube. ¡Hombre macabro! – pensé, mientras sentía cómo se humedecía mi entrepierna. Subí al carro y salimos de allí. -¿A dónde vamos?-pregunté. –A mi apartamento – respondió, mientras subía los vidrios del carro. Tócate- dijo. -¿Aquí?- pregunté. –Sí- respondió. -¡Está loco!-, pensé. Me dejé llevar, abandoné el pudor y abrí mis piernas. Empecé a notar cómo mis sentidos se deleitaban en el placer. Pensar que él era testigo de mi lujuria me invadía de placer. Mirar con otros ojos esta escena obscena, me parecía degenerado, a lo cual sentía como poco a poco mi sexo, se inundaba de mieles. La mano izquierda la posé en un seno, la derecha la usaba para acariciar mi abdomen, mientras bajaba y colocaba 2 dedos en el clítoris, de pronto empecé a masajear. Entre gemidos y sollozos, continuamos el camino.

    Estaba extasiada. En medio de la locura sentía como mi clítoris se ponía duro, abría mi sexo con los dedos y le mostraba a Víctor lo cachonda que estaba, él se la halaba de abajo hacia arriba. Lo tenía grande, grueso y venoso. De pronto vi cómo salían gotas de lubricación. Pensar que yo lo tenía así, hacía que yo gimiera involuntariamente, súbitamente él también empezó a gemir. Empecé a meter y a sacar mis dedos más rápidamente, pude sentir cómo bajaba un hormigueo por mis piernas, la planta de los pies tensionadas y empecé a temblar, la silla estaba mojada. Tuve un delicioso orgasmo. ¡Qué rico, quiero más!- dije.

    Cogí su mano y la traje hacia a mí, le indiqué mi sexo. Es tu turno. Quiero que me toques y sientas mi humedad- le dije. El semáforo cambió a rojo. Mientras paramos Víctor empezó a tocarme, estaba muy excitada, levanté mi cabeza y capté que había una Policía de Tránsito observándonos. Le hice saber a él y entre risas respondió; déjala que se torture-. Empecé a gemir como loca; fue la cereza del pastel. Por un momento estuve en los ojos de esa chica observando esta escena degenerada y me llevó al límite, quería que me lo metiera ya. Luego cogí su pene venoso y empecé a sentir lo mojado que estaba, lo tenía duro y caliente, me imaginaba cómo entraría por mi vagina lentamente, mientras acariciaba mis senos y me halaba el cabello.

    En un momento paró el carro y me prestó toda la atención, recostó la silla y empezó a besarme el cuello, con la otra mano se tocaba, mi piel estaba erizada. Me metía dos dedos en la vagina y me hacía de arriba hacia abajo. Nuevamente empecé a sentir un cosquilleo en mis piernas, la planta de mis pies tensionadas, mis manos sudaban y temblaban, tenía el corazón a mil, mis labios resecos y mis pezones parados. Sentí cómo empezó a salir un chorro de mi vagina y los vidrios estaban empañados. Nuevamente ha hecho que tenga un orgasmo. ¿Quieres más?- preguntó. –Sí- respondí. Continuamos el camino y paramos en un sex shop. Me dijo que esperara, mientras él iba a comprar algo. Se bajó y entró a la tienda.

    Mientras lo veía caminar, empecé a morbosearlo. Quería tocar su espalda, su pecho, sus piernas, deslizarme por su cuerpo, sentir sus labios y sus manos sobre mí, recorriendo cada milímetro de mi cuerpo. ¿Qué estará haciendo?, ¿qué irá a traer?- me pregunté. De pronto salió de aquel lugar y subió al carro; ¿qué traes?- pregunté. -¡Déjate sorprender!– respondió.

    Llegamos al edificio. Desde allí se divisaba toda la ciudad. Se bajó, me abrió la puerta del carro, me tomó de la mano y me dijo: ven. Fuimos al ascensor, entramos y estábamos solos. Estaba un poco nerviosa. Lo miré con mi cara de niña buena y le sonreí, de pronto el atrevido me colocó una mano en la cintura, me empujó hacia él y me dio un beso. Por fin, pude sentir sus finos labios, su lengua era juguetona y combinaba bien con la mía. Me la pasaba y recorría mi boca, humedecía mis labios y luego los chupaba, estaba tan deseoso como yo. El deseo era reciproco y el placer era intenso. Con su otra mano empezó a subir mi vestido, la pasaba por mi cola, sentí que metió sus dedos en mi vagina y me susurró al oído “disfruta”. El ascensor paró, ¡llegamos! –dijo. Mi corazón parecía que se fuera a salir. Salimos de allí y entramos al apartamento.

    Era en el último piso de aquel edificio. Sigue– dijo Víctor. Entré y pude apreciar una vista increíble, la noche empezaba a caer y la ocasión era majestuosa. Me tomó de la mano, me recostó contra la pared y me cogió los dos brazos, empezó a besarme como un loco, parecía que me fuera a devorar, era salvaje. Me soltó los brazos y subió mi vestido, empezó a besar mis senos suavemente y sentía cómo los mordisqueaba, luego empezó a recorrer con su lengua mi abdomen y empecé a gemir. Empezó a besar mis piernas suavemente, cogió mi pierna derecha y la subió sobre su cuello, pasó su lengua por mis labios vaginales y luego por el medio, de solo recordar puedo percibir esa sensación, estaba destilando líquidos. Pasé mis dedos por el medio de su cabello y me agarré fuerte, lo que iba a sentir sería brutal.

    Empezó a succionar mi clítoris y metía su lengua por mi vagina, luego la sacaba y la metía. Lamía cada terminal nerviosa de mi clítoris, confieso que estaba confusa, no sabía si ese era el eterno paraíso, del que tanto hablan. Luego se levantó, me cogió fuerte y me giró mirando hacia la pared, me dijo que me encogiera un poco y sentí cómo entró su verga sobre mí, empujaba y sacaba, empujaba y sacaba, empujaba y sacaba, cogió mis senos y los agarró fuerte. Yo no tenía otra alternativa, tan solo podía pronunciar dos palabras: dame más. Con mi mano derecha empecé a tocarme el clítoris, mientras Víctor me daba fuerte, parecía que se fuera a acabar el mundo, estábamos muy emocionados.

    Mi vagina se empapaba más y más en cada empujón. Luego me llevó a la cama y sacó algo de su bolso, -¿qué es?– pregunté. –Mira- dijo. Era un objeto largo y rosado. Era un Lush, un vibrador. –Diviértete- me dijo. Lo cogí, lo prendí y lo coloqué en mi vagina. Era primera vez que lo usaba. No sentía nada. Abrí bien mis piernas y lo coloqué ahí, en ese punto secreto del clítoris. Si tú que estás leyendo esto, sintieras lo que yo sentí, te morirías de la envidia. Era sensacional, era mágico. Sentía que estaba con Dios. Se me olvidó el mundo por completo. En mi cabeza no cabía nada más que esa rica sensación de placer. Me hacía vibrar el alma.

    Luego abrí mis ojos para espiar a Víctor y ahí estaba, disfrutando de mi placer. Mi felicidad era la suya. Su placer era mi felicidad. Yo acariciaba mis senos y mi cuerpo estaba envuelto de lujuria. Mordía mis labios y sacaba mi lengua. –Quiero que me lo metas- le dije. Vino hacia a mí y me abrazó, lo abracé con mis manos y mis piernas, sentí cómo entró su pene sobre mí, entró tan profundo que sentía cómo tocaba mis entrañas, me respiraba fuerte por el cuello y entonces ambos tocamos el cielo.

    ¿Dónde estarás Víctor?

    @unaesperanza

    @marindeleble

  • Le entregué mi virginidad a mi Amo

    Le entregué mi virginidad a mi Amo

    Había llegado el día, estaba lista para ser completamente suya. Hoy iba a ser el día en donde me entregaría de pies a cabeza, cada rincón de mí iba a ser suyo.

    Comencé a prepararme, tenía que estar perfecta. Estaba muy nerviosa, así que decidí meterme en la bañera para relajarme un poco. Mientras frotaba mi cuerpo con la esponja pensaba en lo que sucedería en tan solo dos horas. Aún no podía creer realmente que mi cuerpo por fin iba a ser completamente suyo, mi virginidad sería suya finalmente. Le dediqué mucho tiempo a mi pelo, que suele ser incontrolable, a veces mis rulos parecen tener vida propia, pero hoy necesitaba que estuvieran perfectos. Terminé mi baño un poco más tranquila, en definitiva era lo que más deseaba.

    Me sequé muy bien y así desnuda fui a ver qué me ponía, lo único que sabía seguro, es que iba a usar un conjunto de encaje negro que tenía preparado para esta ocasión. Estaba segura de que a mi Amo le iba a encantar el detalle. Busqué unos pantaloncitos cortos y una camiseta gris al cuerpo, quería estar cómoda y sexy. Examiné cuidadosamente mi maquillaje, realmente no sabía si usar o no algo, y como siempre me decidí por un poco de delineador y un poco de brillo de labios, no quería estar muy cargada. Así que solo me quedaba mi revoltoso pelo, pero pensándolo bien decidí dejarlo suelto, iba a ser mejor para ambos, hoy no quería pelearme con él.

    Tomé una mochilita de cuero y puse una muda de ropa, un pijama y ropa interior, y mi porta-cosméticos con todas mis cosas. Una vez todo listo, agarré las cosas y yendo a la puerta solté un gran suspiro dejando todo rastro de duda dentro de la casa.

    Fui caminando hasta su casa, tenía tiempo de sobra para hacerlo así. Estaba atardeciendo, el viento soplaba muy suavemente, la tarde estaba realmente tranquila y esto, realmente, me relajaba. Mi paseo fue muy grato y sereno, pero acabo pronto, y los nervios volvieron. Con el corazón latiendo a mil por hora, toqué la puerta.

    Cuando abrió la puerta me encontré sus ojos color café y en mis labios se formó una sonrisa, la emoción y el amor me invadía. Pasaron unos segundos viéndonos a los ojos, sin movernos hasta que lo saludé con un “Hola, bombón”, me agarró con dulzura por mi cintura, me acercó a él y me besó. Fue un beso lento, sensual y sin duda emotivo. Sentía su mano por mi cintura recorriendo hasta la base de mi espalda, justo al límite de mí redondito culo y con un tierno empujoncito, me hizo pasar.

    Nos sentamos un rato en el sofá, nos quedamos charlando mientras tomábamos café, realmente esto provoco un clima de relajado y cariñoso. De vez en cuando me acariciaba suave y sensualmente, yo no me quedaba atrás con miradas disimuladas de deseo.

    Al cabo de un rato se acercó a besarme, podía notar en sus labios el gusto al café y me encantaba. Mi cuerpo se estremecía por el deseo acumulado. Sus labios contra los míos, mi lengua se entrelazaba con la suya, su mano acariciaba mi cuello hasta mi mejilla. Mordió suavemente mi labio mientras agarraba mi cintura y apoyaba su cuerpo en el mío, haciéndome notar lo duro que se encontraba debajo de la ropa.

    “Vamos a la habitación” me dijo con una sonrisa en sus preciosos labios, acarició mi mejilla mirándome a los ojos.

    Lo seguí nerviosa, mi cabeza comenzó a imaginar qué cosas podrían pasar en esa habitación, como iba a ser todo, pero nada era seguro, de lo único que tenía seguridad era que iba a ser completamente suya.

    Su mano agarró la mía y me acompañó a la cama. Se separó un poco de mí y se quedó observándome, eso hizo que me pusiera muy nerviosa, esperaba verme perfecta a sus ojos. Me dio la vuelta, poniéndome de espalda a él. Sentí sus manos en mis hombros y su boca muy cerca de mi oído en el cual me ordenó en un susurro “Ponte de rodillas, pequeña”.

    Fui bajando de a poco, arrodillándome. Solo podía pensar en que mi postura estuviera perfecta, mi espalda recta, mis manos bien ubicadas, mi cabeza viendo al frente. De repente frente a mis ojos tenía un antifaz, ya no iba a poder ver más, eso me excitaba y él lo sabía. Aún de rodillas, me ordenó que levantara los brazos, sus manos recorrieron mis muslos subiendo por el pantalón hasta mi camiseta, sus caricias me hacían estremecer. La agarró y la levantó muy despacio sentía sus dedos y la tela rozando mi piel mientras la sacaba.

    Tomó mis manos y me levantó. Recordando lo que me había enseñado, me puse en posición de espera, lleve mis manos a la espalda y separé las piernas sutilmente. Me ponía muy nerviosa no poder ver lo que hacía, me sentía un poco torpe.

    Sus manos comenzaron a acariciar mi cuerpo nuevamente, de forma lenta y suave, sus manos fueron hacia mi pantaloncito, lo desabrochó y lo bajó, mientras sus dedos acariciaban mis piernas. Mi cuerpo solo vestido por la ropa interior, fue dirigido a la cama, y allí sentada me quitó los zapatos.

    Me recostó en la cama, y por unos segundos perdí noción de lo que sucedía, todo estaba en silencio, la tranquilidad inundaba la habitación. Sentí como la cama se hundía a mi lado, sus labios se encontraron con los míos, respondí gustosa. Sus manos acariciaban con dulzura mi mejilla, bajando por mi cuello hasta mis pechos que acariciaba y apretaba lentamente mientras que su lengua invadía mi boca. Su boca liberó la mía y fue hacía mi cuello en donde mordió y lamió haciéndome desear cada vez más.

    Una de sus manos bajo por mi vientre, provocando que mi respiración se acelerara, sus dedos comenzaron a jugar con la tanga, rozando sin más. Deseaba, necesitaba, anhelaba que sus dedos me tocaran, y sabía que era consciente de eso.

    Sentí su respiración cerca de mí cuando me preguntó “¿Estás lista para mí, pequeña?”

    “Sí”. Le dije jadeando, estaba tan excitada y lista para él que mi voz no quería salir.

    Seguidamente pude sentir su mano en mi entrepierna, sabía que estaba comprobando lo que le había dicho y que iba a quedar conforme. Sus dedos se deslizaban de arriba a abajo por mi concha, provocando que soltara un gran suspiro y que mi respiración se volviese errática.

    “Muy bien, nena. Así me gusta.”

    Así permaneció un rato acariciándome pero necesitaba más. Pronto me escuché suplicándole “Por favor, Amo, quiero más.”

    “Lo sé, pequeña.”. Me respondió mientras sus dedos entraban lentamente en mí. Pero duraron poco en mi interior, sus dedos salieron de mí y los acercó a mi boca. Sin dudar abrí la boca y saqué mi lengua para degustar mis jugos, chupé y lamí cada uno de sus dedos, amaba mi sabor, pero moría porque esos dedos volvieran dentro de mí.

    “Eso es, pequeña, muy bien. ¿Te gusta, verdad?” Con sus dedos en mi boca solo pude asentir con la cabeza.

    Los retiró de mí y me preguntó “¿Te gustaría que siguiera, entonces?”

    Respirando aceleradamente le respondí “Sí… Sí, por favor.”

    Me dijo que estaba bien, pero que debía estirar mis brazos y mis piernas en cruz, eso hizo que mi corazón latiera rápidamente. Al momento obedecí haciéndolo, estiré mis brazos y piernas lo más que pude. Sentí en mis muñecas, lo que supuse que eran las correas, estas eran suaves, acolchadas y muy cómodas, no me molestaban ni apretaban.

    Acarició mi cara suavemente y me peguntó “¿Están muy apretadas?”

    “No, Amo.” Le respondí, realmente estaba muy cómoda.

    “Bien.” Su mano volvió a mi conchita, esta vez comenzó a jugar con mi clítoris por encima de mi tanga. Solté un suspiro de placer y frustración, realmente necesitaba mucho más y me molestaba un poco que no me lo diese. Su dedo cada vez me empapaba más, aceleraba el ritmo, creo que él podía sentir mi humedad y aunque no era mucho lo estaba disfrutando enormemente.

    Mi deseo me provocaba suplicarle por más, pero hoy mi placer le pertenecía completamente y él me conocía sabía qué necesitaba y cómo así que podía hacerme lo que deseara.

    Sentí como la tanga se corría un poco, sus dedos me penetraban y su lengua lamía mi clítoris muy rápido. Sí… Lo necesitaba muchísimo, me entregue completamente a sus caricias a como me lamía y masturbaba, mis gemidos comenzaban a escucharse por la habitación. Sus dedos chapoteaban dentro de mí, su lengua no paraba lo que me obligó a pedirle permiso para acabar ya no aguantaba más.

    Pero su respuesta fue una negativa. “Aún no, preciosa.” Su lengua dejó de lamerme pero sus dedos fueron aún más rápido, con todas mis fuerzas intentaba aguantar mi orgasmo, pero ya estaba al límite.

    “No puedo más, Amo, lo necesito…” Le supliqué y como si fueran palabras mágicas me respondió.

    “Hazlo, pequeña. Acaba para mí.”

    “Gracias, Amo.” Comencé a agradecerle, pero sus dedos aceleraron aún más el ritmo, haciéndome estallar en un exquisito orgasmo, pero no se detuvo sino que me masturbo más fuerte y rápido que nunca. Esto hizo que mi cuerpo temblara mientras acababa y le agradecía entre fuertes gemidos.

    “De nada, pequeña.” Me dijo y estaba segura de que sonreía complacido, aunque no podía verlo. Con mi respiración aún acelerada me dio para chupar sus dedos, impidiéndole que recobrara el aliento con facilidad.

    Sentí que la punta de la su verga rozaba mi concha completamente empapada y solo eso avivo mi fuego interior. Me besó con pasión y sus besos bajaron por mi cuello hacia mi pecho, bajó un poco el sujetador sacando mis tetas de él y comenzó a lamerlas, apretarlas y chuparlas. Mordisqueaba mis pezones, los estiraba y lamía, ese sutil dolor que me encantaba, mi conchita se movía en busca de su verga, pero las ataduras me lo impedían y eso me frustraba, la deseaba dentro de mí.

    Seguía jugando en mi pecho pero ya no podía aguantar más.

    “Amo, por favor, dame tu verga. Quiero sentirte dentro”

    “Claro, cariño.” Sus manos fueron hacia el antifaz y me lo sacó. Me dio un beso y me dijo “Quiero que me mires a los ojos, pequeña.”

    Lentamente fue metiendo la punta. Solo alcancé a jadear un “Sí” complaciente. Miles de sentimientos y sensaciones recorrían por mi cuerpo y mi mente. Desde un poquito de dolor, hasta la sensación más placentera del mundo, finalmente era completamente suya.

    Su verga entraba en mí muy despacio, y muy lentamente comenzó a moverse adelante y atrás, despacio y suave.

    “¿Así, pequeña?” Me preguntó. Realmente me estaba encantando el cuidado que tenía y con el amor que lo hacía pero necesitaba sentirlo más y sin dejar de verlo a los ojos le respondí.

    “Más… Dame más, por favor”

    Aceleró un poco el ritmo, mi conchita estaba increíblemente empapada, se adaptaba completamente a su verga poco a poco. Cuando sintió que su verga se amoldaba más en mí fue aumentando el ritmo en forma gradual mientras me besaba y acariciaba. Su pubis golpeaba contra mi cuerpo en cada embestida, mientras su verga chapoteaba al entrar en mí. El ritmo era bastante rápido, su verga entraba hasta el fondo en cada empujón, la sentía completamente.

    “Sí, así… Fóllame, Papi.” Jadee.

    Agarró mi cara con sus manos me besó, un beso de pura conexión perfecta, de deseo y amor absolutos. Me movía a su ritmo, nuestros cuerpos se fundían en uno solo. “Naciste para ser mía.” Me dijo.

    “Estoy cerca, Papi. Permíteme acabar para vos.”

    Sonrió, ahora si podía verlo, esa sonrisa de satisfacción que me encanta, sin borrarla me dijo “Aguanta solo un poco, mi niña. Yo también estoy a punto”

    Aumentó un poco más el ritmo, mis jadeos y los de él se escuchaban en la habitación junto al chapoteo de su verga en mi concha.

    “Ahora, pequeña. Dámelo todo, acaba para mí.”. Mi cuerpo comenzó a temblar debajo del suyo, la cantidad de sensaciones que recorría mi cuerpo realmente era y hoy en día es indescriptible. Mientras acababa sus embestidas fueron aún más fuertes, cogiéndome con pasión. Gemía con fuerza.

    Sacó su verga de mí y acabó sobre mi vientre, su leche alcanzó mi pecho. Aún jadeaba y temblaba mientras me quitaba las ataduras.

    Me sonrió, me besó y me dijo “Muy bien, pequeña.” Se tumbó junto a mí.

    “¿Te ha gustado, nena?”

    “Muchísimo. Más de lo que imaginé. Gracias, bombón.”

  • Solos tú y yo

    Solos tú y yo

    Después de un día agotador de trabajo, solo quería llegar a mi hogar y darme un baño para liberar la tensión. Con esa idea en mente salí de la oficina. Antes de llegar a mi hogar hice una parada para comprar todo lo necesario para ese baño ideal. Compre velas aromáticas de rosas al igual que un gel de baño y un gel de burbujas. Adicional compre una botella de champagne, media docena de rosas rojas, mis chocolates favoritos y una novela erótica para estimular mi apetito sexual. Hacía dos semanas que no compartía con mi pareja ya que estaba en unos seminarios fuera del país.

    Llegué a mi hogar coloqué las bolsas en la mesa del comedor y sin percatarme que alguien me observaba. Para mi sorpresa cuando levanté mi mirada ahí estaba ese hombre que me hace feliz solo con su presencia. Lo abracé y besé esa sonrisa que me encanta contemplar. Ambos nos miramos con dulzura mientras nuestras manos expresaban cuanto nos habíamos extrañado. Subió la vista y noto las bolsas que había dejado en la mesa. Me soltó no sin antes darme un beso en la frente y fue a ver el contenido de los paquetes.

    Sin mediar palabras colocó el champagne junto con dos copas en el congelador. Lo demás lo llevo al baño menos las rosas y los chocolates. Las rosa con mucha delicadeza le quitó los pétalos y los colocó en un envase mientras los chocolates le quitó la envoltura los sirvió en un platito. Mientras él hacía estas tareas lo observaba en silencio de vez en cuando me sonreía y me tiraba una guiñada; yo solo le sonreía. Luego se llevó las cosas nuevamente al baño. Desde lugar donde me encontraba pude escuchar el agua correr. Me levanté de la silla prepara el envase para la champagne con hielo y lo coloque en el congelador.

    Mi compañero me llamó al baño, esté estaba listo con las velas encendidas, los pétalos en la tina flotando, música instrumental de fondo y una mesita al lado de la bañera con los chocolates a mi alcance. Me tomo de la mano y comenzó a quitarme la ropa pieza por pieza y mientras con sus labios marcaba cada rincón de piel expuesta. Con la caballerosidad que lo distingue me ayudó entrar a la bañera. El agua estaba caliente justo lo que mi cuerpo necesitaba. Salió a buscar lo que faltaba y cuando llego al baño ya estaba desnudo para acompañarme en la tina; mordí mis labios al ver su cuerpo fornido. Nos sirvió el líquido burbujeante, tomó el libro y se acomodó conmigo. Me recosté en su pecho mientras él comenzó la deleitarme con su voz suave. Leía cada página con un temple de tranquilidad y dulzura. La vibración de su voz la sentía en mi cuerpo eso hacía que mi piel se erizara.

    Mientras leía mi mente recreaba cada escena y mi mano libre buscaba esos lugares donde sabía que encontraría placer. Entre la voz de él, la música, yo dejaba escapar suspiros y gemidos de pura satisfacción. De momento solo escuchaba la música y mi propia voz. Él dejó a un lado el libro y la copa y sus manos encontraron refugio en mis senos y sus labios en mi cuello. Dejé escapar un grito pequeño de sorpresa al sentir sus manos en mi cuerpo. Era excitante sentir como sus manos acariciaban y jugaban con mis senos y esa boca hacia lo que le daba la gana con mi cuello. Sentía como su lengua recorría esa área y sus dientes mordían suavemente mi oreja. Mis dedos no dejaban de moverse dentro de mí. Mis movimientos iban a par con los que él ejercía en mis senos. Las yemas de sus dedos trazaban ricas líneas en mis pezones. Cada caricia aumentaba mi excitación y entrecortaba mi respiración. Una mano de él se encontró con la mía en mi feminidad y sus dedos invadieron mi interior conquistando y desterrando los míos. Mis dedos rápido invadieron un lugar y se adueñaron de mi clítoris. El placer dominaba mi cuerpo estaba al punto de colapsar por el delicioso orgasmo que me consumía de adentro hacia afuera. Mi cuerpo dejó salir aquel orgasmo de mi interior desbordando en los dedos de aquel hombre que leía mi cuerpo como si fuera su libro favorito.

  • De señora casada a comercial zorra (2)

    De señora casada a comercial zorra (2)

    Les voy a seguir contando mis que haceres como comercial. Con Teresa y su marido tenía un acuerdo, si vendía sus maquina viejas, ello me compraban todo nuevo, me dieron una dirección y teléfono de a quien le podía interesar su maquinaria. El martes tenía una cita con el director de una empresa de Valladolid. Con el me reuní a las 11.00 horas.

    El hombre de 54 años, de pequeña estatura, uno cuantos kilos de más. Lo primero que me dijo era mi condición de mujer, le extrañó mucho. Cuando fuimos a la fábrica y estuve midiendo con él, explicándole los metros de envasado que se podían poner, el mantenimiento y su montaje, aparte de verme el tanga blanco que llevaba, terminamos en las naves de producción y subimos a su despacho. Comentamos lo que se podía instalar, en eso yo le pregunté por el aseo. Me dijo que fuera al suyo. Entré en el baño y me bajé el tanga, la puerta la dejé entornada por si quería mirar, me lavé el coño en el bidet y sin tanga me bajé la falda. Abrí la puerta y él estaba sentado delante de su mesa.

    Él: Bueno Mila si consigo que se apruebe tu oferta que habrá para mi.

    Yo: te daré el 10 % de la comisión mía y 6 noches al año me tendrás a mi de hembra.

    Él: como sé que una vez esté aprobado, tú cumplirás tu palabra.

    Yo me pegué a él y le bajé pantalones y bóxer, me puse de rodillas y le mamé la polla hasta que me llenó la boca, me lo tragué todo y limpié su polla.

    Sin darme tiempo a vestirme bien, la secretaria le anunció que el consejero delegado estaba subiendo al despacho, me bajé la falda, el sujetador me fue más fácil quitarlo y abroché mi blusa y chaqueta. Llamaron la puerta y entró el señor. Este se llama Enrique, saludó al director y este me presentó, Enrique me dio la mano y dos besos. Es un señor de 62 años, 180 cm, 90 kg, estaba el señor para comérselo.

    El director le estuvo explicando un poco por encima. Enrique se giró hacia mi y me preguntó

    Enrique: Milagros tiene usted prisa.

    Milagros: No señor tengo todo el día y si hiciera falta me quedo más días.

    Enrique: Con que se quede hoy vale, quiere comer conmigo.

    Milagros: si señor pues vamos.

    Nos despedimos del director y cogiendo los presupuestos que había preparado me fui con él. Nada más subir al coche, Enrique puso su mano en mi muslo izquierdo.

    Enrique: estas casada, tienes hijos.

    Yo: si estoy casada y tengo 2 hijos mellizos.

    Enrique: eso me gusta follarme a mujeres casadas y que llamen a su marido mientras yo las follo. Empieza a comer mi polla mientras llegamos.

    Puse mi cabeza en su regazo y saque su polla, con mi lengua lamia el capullo gordo, y el tronco de una polla bastante grande. Llegamos a una finca y el habló por teléfono con alguien y la verja se abrió “sigue comiendo Mila”. Yo metí la polla en mi boca y empecé arriba y abajo, mi macho se corrió en mi boca y puso su mano en eso cabeza para que no sacara la polla de mi boca. Cuando levanté mi cabeza, estábamos en una cabaña de 2 alturas, bajé del coche y me di cuenta que estaba vallado como unos 500 metros alrededor.

    Entramos dentro y me dijo que me duchara y limpiara bien mí culo. Enrique se desnudó y salió por detrás, yo me duché y me hice unas lavativas en mi culo. Lo dejé muy limpio. Salí afuera y Enrique estaba en una tumbona, hablando por teléfono con su mujer, me hizo que le chupara la polla. Yo me puse a chupar la polla y lamer sus huevos, le pasé un dedo por el ano y se abrió para que siguiera, su polla crecía poco a poco se notaba que había tomado una pastilla azul.

    Cuando terminó con el teléfono le cogí por la polla y lo llevé dentro, lo puse a 4 patas y comí su culo, le fui metiendo mis dedos y él gemía sin parar, lo tenía más abierto que yo. Ya lo tenía donde quería, le di la vuelta y me subí encima, metí su polla dentro de mi coño y empecé a cabalgar, lo follaba sin parar, él me pellizcaba los pezones, eso me pone muy burra, me corrí gritando y gimiendo como una perra.

    Me puso a 4 patas y me comía el culo, metía sus dedos para dilatarlo, cuando estuvo a su gusto puso el capullo en la entrada de mi culo y empujó un poco y metió el capullo dentro, despacio la metió entera y empezó un mete-saca muy rico. Me pidió que llamara a mi marido, cogí el teléfono y lo llamé. “Hola cariño que haces, yo tengo un consolador en el culo y me estoy masturbando el coño”, “que té pasa zorra”, “que he estado en una reunión con 6 machos y me he tenido que contener por no desnudarme y subirme a la mesa”.

    Enrique se había parado, yo le di un manotazo y él volvió a follarme el culito. Ahora me follaba con más ganas, yo corté la llamada y puse la cámara de vídeo a grabar. Mi macho me daba fuerte por mi culo, él gritaba de placer, inundó mi culo de semen caliente.

    Él se tumbó a mi lado, me subí encima de él y volví a meter su polla en mi coño, me moví 30 segundos y tuve un orgasmo maravilloso. Le puse mi culo en su boca, él limpió coño y culo con su lengua. Cuando terminó empecé a besarle la boca y comer parte del de en y mis flujos con él. Nos duchamos los dos juntos, nos vestimos y salimos en el coche.

    El contrato me lo llevé firmado y sellado. El siguiente cliente lo tenía al día siguiente por la tarde. Dormí en mi hotel y salí a las 10 para Madrid. Me había puesto un vestido sin mangas, por encima de la rodilla, medias de liga braguitas brasileñas y sujetador a juego negro. Sabía que en este cliente no iba a sacar nada, pero tenía que ir. Media hora antes estaba esperando en una sala. Me estaba poniendo nerviosa y cuando así es me pongo también cachonda, entré en el baño y me quité las braguitas, me las guardé en el bolso y salí.

    En unos minutos entró una señora de 50 o más años y me dijo que la siguiese. Fui detrás de ella viendo como movía las caderas, pensé que era más zorra que yo. Entramos en un despacho muy amplio, había 2 homónima de unos 40 años y un señor de 60 muchos años, me presenté ellos hicieron lo mismo, 2 hijos y su padre, les presenté mi proyecto para su nueva ampliación, estuve más de una hora, después llegará sus preguntas. Estuve cerca de tres horas de reunión, los hijos a las 20.30 se fueron y nos quedamos el padre y yo.

    Andrés: mira voy a ser franco contigo, no pensábamos que una mujer nos trajera este proyecto tan bien diseñado, explicado y tan ajustado a presupuesto. Como son más de las 21.00 horas, nos vamos a cenar.

    Me llevo a comer marisco, bañado con un albariño que entraba solo. Él me contó que era viudo hace 5 años…

    Andrés: tengo un par de amigas y así me consuelo.

    Yo: una es la señora que me ha llevado al despacho, nueve las caderas como si fueran campañas y la otra supongo que será o hermana de su mujer o la suegra de alguno de sus hijos.

    Andrés: cómo has sabido que son la hermana pequeña de mi mujer, es la de las caderas y la otra la suegra de mi hijo mayor, las dos están casadas, y tú que me dices, como te apañas con los hombres de las empresas cuando vas a presentarles tu proyecto. Si lo primero que te pedirán es acostarse con ellos.

    Yo: menos usted, todos me han hecho sus proposiciones. Y he sabido chupar la polla y el coño de quien tenía que firmar el contrato.

    Andrés: yo sería incapaz de proponerle sexo a cambio de trabajo, pero supongo que mis hijos sí que lo harán. Puedo ser tu padre.

    Yo: señor Andrés, cuando salgamos de aquí nos vamos a mi hotel a follar toda la noche. -Puse mis braguitas en su mano- tengo el coño encharcado y necesito un macho como usted.

    Llamo a un taxi y en 15 minutos estábamos en su casa, estaba como la dejaría su mujer. Le besé nada más entrar, su polla era de buen tamaño, la había tenido en mi mano en el taxi. Le pregunté:

    -Andrés como le gustaba o que fantasías tenía con su mujer.

    Él me miró y me dijo “la próxima vez”.

    Le desnudé entero mientras le besaba y comía su polla, él bajó la cremallera del vestido y este cayó al suelo. El me cogió con una mano de mis dos muñecas “me quieres atar”, sacó unas coreas de cuero con muñequeras y me ató con los brazos en cruz al techo, los tobillos igual.

    Me iba lamiendo todo mi cuerpo, cuando yo no podía más le pedía que me follara. Me soltó las muñecas, y me tumbó en un billar, puso la polla en la entrada de mi coño, conforme entraba me iba corriendo, él me follaba con un ritmo lento, hacía que mi cuerpo se estremeciera en cada envestida. Sus soplidos y gemidos anunciaban su corrida, llenó mi coño de semen caliente, yo tuve unos orgasmos fabulosos.

    Él fue sacando su polla, yo le pedí que levantara mis piernas, fui cogiendo con mis dedos su semen junto con mis flujos y me los iba comiendo, él puso su polla en mi boca, yo me la comía, lamía y tragaba la polla. Él recogía con sus dedos todo lo que salía de mi coño, y lo metía en mi boca, en ese momento él sacó su polla y empezó a comer mi coño. Me lo limpió todo, me cogió de la mano y me llevó a su habitación, nos metimos en la cama desnudos.

    Empecé a besarle la boca y con mi mano le pelaba la polla, no la puse dura del todo pero a los dos nos valía, me subí encima y metí su polla en mi chochete, empecé a delante y atrás fuerte yo tuve unos orgasmos seguidos que mis piernas ya no podían más. Andrés me dijo que se corría, yo aceleré un poco más y me volvió a llenar el coño de semen. Caí sobre su pecho, él me besaba como solo lo han hecho dos hombres en mi vida, yo le correspondí a sus besos, el capullo de su polla estaba dentro de mi coño, como si hubiera hecho bola dentro, yo me dormí.

    Cuando me desperté llevaba puesto un camisón negro de encajes y seda. Él estaba mirándome, le besé y le dije que después de mi marido, él era quien más placer me había dado. Mi marido y supongo que tú también cuando me ata así en cruz y me tapa los ojos, es para compartirme con otros hombres. El me preguntó si lo haría con él,

    Yo: si tú me das toda la confianza, si pero al igual que tú.

    Nos duchamos y le pedí que me llevara a mi hotel para coger ropa interior, él me dijo que cogiera lo que me hiciera falta. Abrí el primer armario cogí un vestido blanco muy sencillo, lencería a juego y zapatos de tacón alto.

    Andrés: El contrato lo tendrás firmado sobre las 12.

    Fui al hotel y recogí mis cosas. Salí del hotel y me fui a dar un paseo. Llevaba puesta la lencería de Isabel la esposa de Andrés. Recogí mis contratos firmados, me despedí de Andrés y quedamos para dentro de 15 días.

  • Nuestro último trío con dos chicos árabes

    Nuestro último trío con dos chicos árabes

    Soy Sancho tengo 41 años, estoy casado con una hembra muy hambrienta de sexo. Ella suele tener sexo con algún cliente, compañero o jefe. Me pidió para su cumpleaños que es hoy 10 de mayo, una fiesta sorpresa para el sábado 9. Yo no sabía a qué machos recurrir, y lo tenía tres pisos por debajo.

    A las 9,50 los teníamos en la puerta. Abrí y entraron los dos, estaban un poco cortados, mi mujer les besó los labios, tocado su polla por encima del pantalón. Pasaron los tres al salón, yo saqué una botella de cava brut, para nosotros y a ellos les pregunté, si quieren cerveza, saqué 6 cervezas para no tener que volver.

    Mi mujer se puso en medio de los tres, le quitó a los dos los pantalones, los chicos le quitaron el vestido, ella les bajó los bóxer y sacó una pollas con circuncisión, ellos se quitaron las camisetas y calcetines, yo le quité el sujetador y las braguitas eran para sus machos. Ella tenía las pollas juntas y las comía, yo me dediqué a comer coño y culo, para dilatarlo bien, el coño chorreaba el solo y el culo le unté con lubricante, le metí 3 dedos y le metí mi polla, lo tenía muy bien lubricado, los chicos son grandes y fuertes.

    Mi mujer les dijo que la subieran y le metieran las pollas y ella en medio bien empotrada. Los chicos la levantaron yo puse primero la polla en el ojete del culo y entró suave, la otra polla en el coño y entre los dos bajaba y subía, se cansaron y mi mujer les dijo que una polla no la sacaran.

    El que tenía su culo empalado se quedó con ella en brazos, se sentó en el sofá y mi mujer abierta de piernas “saca la polla de mi culo límpiala y me la metes en el coño”, saqué la polla de su culo, la mamé hasta limpiarla bien y la metí en su coño, el otro chico había estado pasando su polla por mi ojete.

    El otro chico le dijo a mi zorra que la podían desgarrar, que ya me ha metido dos pollas juntas en mi chochete él se pusiera con las piernas abiertas yo metí su polla junto a la otra en el coño, yo miraba como mi hembra gritaba, gemía, pedía más fuerte, se corrieron los dos juntos dentro del chochete de mi mujer, ella tubo los orgasmos seguidos, hasta el final que se desmayaba.

    Cuando el primero se retiró, le dije al que la sujetaba por detrás que levantara el culo y la sujetara por las piernas, así lo hizo, entonces fui yo quien la penetró, mi hembra me decía que le gustaba mucho cuando tenía semen de otros machos en su coño, yo le follé el coño corriéndome dentro.

    Tenía semen de tres, ella descansó un poco y se puso entre las piernas de los dos, el coño y culo lo había limpiado con unas toallitas, yo le metí la polla por el culo y se lo follaba fuerte.

    Un chico dijo que quería hacer un 69 con ella, entonces nos fuimos a nuestra cama, se pusieron en posición, el otro chico le metió la polla en el coño, se hizo para atrás y me dijo que por el culo, así lo hice le follaba el culo con los movimientos del chico que follaba su coño.

    El chico que teniendo detrás me abría las nalgas y metía sus dedos en mi ojete, mi mujer cuando tenía la boca libre gemía y gritaba, yo con los dedos del chico estaba muy abierto de culo y el chico no se cortó, la sacó del coño de mi mujer y la metió en mi culo, empezó a follarme fuerte, yo a la vez el culo de ella, nos corrimos los dos juntos, el que mí mujer comía la polla se había corrido en ella.

    El me dijo sí podía follarme, no pude contestar mi mujer abrió mi culo y le dijo que la metiera, ella se metió debajo de mí y empezó a comer mi polla, mi semental me cogía por las caderas, entraba y salía de mi culo fuerte, el otro se puso entre las piernas de mi mujer y le metió la polla en el coño.

    Cuando noté el semen caliente en mi recto me corrí en la boca de mi mujer, el otro seguía follándola cuando se corrió dentro de mi mujer yo le comí su coño lleno de semen. El semen de mi culo caía por mis huevos a la polla y mi mujer se lo comió todo. Los chicos se vistieron y se bajaron a su piso.

  • El numero 10 del equipo me golea en las escalinatas

    El numero 10 del equipo me golea en las escalinatas

    Frente al condominio donde vivía con mis padres hay unas canchas deportivas donde los fines de semana en las tardes los chicos del barrio jugaban fútbol, estas canchas quedaban justamente frente a la ventana de mi habitación por lo que tenía una amplia visión del graderío, donde los deportistas generalmente se cambiaban ya que las canchas no contaban con vestidores.

    Yo siempre que podía estaba en mi ventana puntual a la hora que los chicos empezaban a llegar y equiparse para jugar, eso me causaba mucho morbo ya que siempre me han atraído los chicos en uniforme además del fetiche por los pies y calcetines que tengo, a pesar de que el improvisado vestidor estaba a no más de unos 50 metros de mi ventana yo solía usar unos binoculares para no perderme ningún detalle, me causaba un morbo increíble ver cómo los chicos se desvestían quedándose únicamente en ropa interior para luego ponerse unas cortas pantalonetas largos calcetines y los zapatos de pupos aptos para el fútbol.

    Entre los chicos que frecuentaban las canchas habían varios que llamaban mi atención por su rostro y sobre todo por su físico de deportistas, tenía fantasías sexuales con varios de los futbolistas que eran los que me parecían más atractivos, de todos ellos solo tenía a amistad con uno que era mi vecino de departamento y se llamaba Marco, el siempre andaba con dos chicos de los que jugaban los fines de semana por lo que yo sabía sus nombres qué eran Diego y Juancho, Diego no tenía ningún atractivo para mi, en cambio Juancho si bien no era el más guapo del grupo de jugadores si me llamaba mucho la atención, era un chico de unos 22 años, de tez trigueña oscura, de 1. 75 cm de estatura, cabello negro unas piernas largas y gruesas y lo más impactante de él su enorme trasero con unas nalgas tan grandes que lo hacían destacar sobre todo el equipo, yo no soy precisamente deportista ya que a parte de la natación y caminata solo ocasionalmente practico ciclismo, del fútbol lo único que me atrae son los futbolistas, por lo que a excepción de Marco no me llevaba con los demás chicos de la cancha.

    Un domingo por la tarde me lleve una vergonzosa sorpresa ya que mientras observaba cómo Marco Juancho y más compañeros de su equipo se cambiaban de ropa se percataron que yo los estaba mirando a través de mis binoculares, yo estaba tan distraído mirando cómo Juancho batallaba por quitarse sus ajustados jeans dejando a mi vista su enorme trasero cubierto únicamente por un bóxer rojo que le ajustaba tanto que dejaba ver un marcado paquete delantero, yo estaba repasando todo desde que se quitó los zapatos dejando al descubierto unos pequeños calcetines blancos, que luego se los cambio por los largos calcetines color gris que cubrían Justo hasta sus rodillas, luego de ponerse una entallada pantaloneta negra con el número 10 en una de sus mangas se puso los pupos y estando listo bajo a la cancha fue en ese momento que otro de los chicos riendo le señaló mi ventana yo desaparecí en cuanto entendí que había sido descubierto.

    Luego de eso sentía que los chicos me miraban de una forma burlona e incluso uno de ellos se atrevió a coquetear conmigo insinuándose sexualmente por desgracia era uno de los que me parecían feos así que hice como que no entendí nada y simplemente lo ignoré, pasaron unos dos meses del incidente de mi ventana pero en esos dos meses solo tuve más cuidado al momento de observar los espectáculos del graderío que ya se me habían hecho costumbre, los partidos de los chicos solían durar hasta la noche y en ocasiones se ponían a beber cerveza luego jugar.

    Un sábado a eso de las 22 h yo regresaba de pasear a mi perro cuando me encontré con Juancho que estaba ebrio y de pie en las escalinatas que pasan junto a la cancha y que llevan hasta mi condominio, esas escalinatas tienen escasa iluminación por lo que a veces los chicos de la cancha las usan como urinario que precisamente era lo que Juancho estaba haciendo con una gruesa verga en su mano dejado salir su orina a ruidos chorros, no pude evitar quedarme mirando hasta que acabo de orinar sobre las jardineras de las escalinatas, Juancho se dio cuenta de que yo estaba observando con morbo por lo que sacudiendo su verga me dijo:

    -Que te gusta la verga

    -perdón solo estaba pasando

    -No te hagas si bien sabemos que cuando nos cambiamos nos miras

    Yo estaba mudo y muerto de vergüenza pero él se la empezó sobar y mientras su verga se iba parando me dijo.

    -A ver maricon si tanto te gusta verme ven préndete de mi verga aprovecha que ando arrecho.

    Con una mescla de deseo, miedo, vergüenza y hasta enojo porque odio la palabra maricon me acerqué ya que no iba a dejar pasar la oportunidad de al menos sentir de cerca lo que tanto había desead, así que tomé su verga con una mano mientras con la otra sostenía la correa de mi perro, esa verga se sentía cálida y pesada era más gruesa que larga de unos 18 centímetros un poco morena y con una vena muy marcada que la recorría casi hasta la cabeza que estaba envuelta en un capuchón porque Juancho no era circuncidado, después de pajearlo rápidamente nos pegamos a un muro para ocultarnos un poco en la oscuridad, estando ahí yo me puse de rodillas y me metí en mi boca esa verga que se sentía con un liguero sabor salado y a orinaynsufir puesto que Juancho había estado jugando y sudando toda la tarde antes de ponerse a beber, su entrepierna olía a macho pero no era un olor fétido más bien era agradable, aún estaba con su uniforme por lo que estando de rodillas metiendo y sacando esa delicia de miembro masculino de mi boca con mis manos subí recorriendo desde los zapatos acariciando las piernas duras envueltas en los grises calcetines eso se sentía tan erótico y sensual que las volví a pasar mis manos más de una vez hasta sentir la piel de sus muslos duros por tanto fútbol, metí mis manos por las mangas de su pantaloneta y su bóxer sentí los húmedos y peludos testículos de mi número 10, le baje su pantaloneta y me aferré a esas enormes nalgas que ya sin ropa no eran tan firmes como yo me lo esperaba.

    Juancho me tomo por la cabeza y entre gemidos empezó a follarme la boca con tal intensidad que me hacía babear yo podía sentir como mi saliva resbalaba por ese grueso troncó de verga para juntarse en las bolas y caer a sus pies, luego me puso de pie metió sus manos por debajo de mi camiseta y apretó mis pechos con fuerza y me dijo:

    -Que buenas tetas que tienes

    -Yo quise besar sus labios y me dijo-no sin besos yo no soy maricon, solo te voy a culear y nada más

    -A pesar de estar excitado y arriesgó de perder mi oportunidad yo no me iba a dejar usar así por lo que repliqué-si me quieres culear es con todo o nada

    Sonrió y me beso con fuerza dejándome sentir su aliento alcohólico que me pareció muy excitante, después de un par de besos pareció gustarle la sensación ya que metió su lengua en mi boca mientras yo lo pajeaba, levantándome mi camiseta hasta los hombros se puso a mamar mis pezones eso me hizo sentir más caliente y con mi ano dilatado por lo que me desabroche mis pantalones y junto con mi ropa interior los baje hasta mis rodillas.

    Sin decir nada Juancho metió su mano entre mis nalgas y comprobó lo abierto que estaba mi culo me dio la vuelta y me presiono la espalda para ponerme casi en cuarto, escupió en sus dedos y me introdujo dos de ellos en el culo para después de masajéeme un poco empezar a meter su verga, cómo no estaba circuncidada y cuando la mame no la pelé por completo pude sentir con la cabeza de la verga se iba saliendo de su funda dentro de mi eso me causaba un ardor delicioso y excitante tanto que empecé a mover mi cola de atrás hacia adelante y en círculos manejando a mi antojo la verga de mi jugador de fútbol que cogiéndome con fuerza de mi cintura empezó a golear mi culo con la gruesa y redonda cabeza de su verga.

    Me estaba dando por el culo tan rico que los dos gemíamos de placer y de la nada sentí unas firmes nalgadas y unas embestidas furiosas sobre mi trasero, sentí cómo la verga del número 10 se fue hasta el fondo de mi en donde luego de soltar un gemido y arquear su espalda haciendo su cabeza hacia atrás dejó venir dentro de mi una profusa corrida salió tanta leche cómo si se hubiera orinado la cerveza de toda la tarde dentro de mi, yo quería seguir ensartado en esa rica verga hasta acabar de masturbarme pero al escuchar un ruido Juancho me la sacó bruscamente y se subió su pantaloneta yo aún con mi pene erecto subí rápidamente mi ropa y aún si abrochare los pantalones me di cuenta que Marco había ido a orinar también y nos había visto.

    Yo no dije nada solo escuché que Marco dijo -verga qué hacen maricones jajajaja

    Solo lo miré y me fui rápidamente a mi casa, dejé al perro en la sala y fui al baño de mi habitación me senté en el inodoro y mientras me acababa de pajear aún excitado deje salir de mis intestinos chorros de espesa leche de futbolista.

    Al otro día me topé con Marco en el ascensor del condominio, me saludo y no dijo nada de lo que había visto por lo que asumí que o no recordaba por lo mareado que estaba o no me reconoció por lo rápido que me fui, pero no podía estar más equivocado ya que al poco tiempo se cobró su silencio y muy bien cobrado, pero eso les contaré en otro relato.

  • Satisfacción

    Satisfacción

    Llegaste con ganas de mí. Me ordenaste que me quitara la ropa y te esperará en la habitación.  Así hice como una perra obediente fui a la recamara, me desnude y te espere en cuatro en la cama. La anticipación de saber que me harías me tenías excitadas y con mi chocha húmeda. Comencé a moverme como si estuvieras clavándome y la fricción que creaba me hacía gemir como puta. Al parecer me escuchaste y entraste a la habitación y sin ningún aviso me azotaste una nalga. Ese golpe me despertó del trance que me había sumergido.

    Me tomaste por el pelo y me acercaste a tu cuerpo caliente. Tu bicho estaba justo en mis nalgas. Estaba duro y listo para darme placer. Pásate tu lengua por mi cuello me dijiste — cógelo con calma bellaca—. Mi piel se erizó y la temperatura de mi cuerpo aumento. En la posición que estaba una de tus manos busco mis pezones y la otra se dirigió directamente a jugar con mi clítoris y humedad.

    Estaba a tu disposición disfrutando de cómo me dabas sin yo darte nada. Metí mi mano hacia atrás para buscar tu bicho y tocarlo a mi gusto. Cuando conseguí encontrarlo ambos estábamos gimiendo creando nuestro propio coro. En una dejaste de darme dedo en mi chocha y los metiste en mi boca. Me saboreé con un gusto como si estuviera bebiendo ambrosía. De esa manera buscaste mi boca para fundirnos en un beso donde nuestras lenguas danzaban a simple vista.

    Me tiraste en la cama y asumí mi posición de perra solo para tu disfrute. Rozaste tu bicho desde entremedio de mis nalgas hasta mi clítoris deseoso. Así hiciste unos minutos más aumentando la excitación de ambos. Nuestra bellaquera está en el punto dónde solo queríamos chichar sin más preámbulos.

    Así hiciste me lo metiste de una grité, no de dolor si no de placer pidiéndote que me jodieras más. Que me clavaras sin compasión que sintieras como mi interior se acostumbraba a ti. Mientras tenías un mete y sacas increíble, yo con mis movimientos encontraba cada embestida más deliciosa que la anterior. Me abriste las nalgas y escupiste mi culo y lo penetraste con tu pulgar. No sé dónde me encontraba solo quería que el placer me consumiera junto contigo.

    Estabas a punto de venirme y lo notaste, no perdiste la oportunidad para darme con todo y llevarme hasta el punto de no regreso. Me vine gritando puñeta no lo saques; sintiendo como mis jugos mojaban mi chocha, muslos y sobre todo tu bicho. Aún no te venías y yo quería darte la misma satisfacción que me diste. Me vire como pude y me de caer boca arriba justo de debajo de tus huevos. Le pase la lengua por encima y estaban mojados con mis jugos. Metí primero uno en mi boca y el otro lo acariciaba y después lo hice viceversa. Luego probé la cabeza de tu bicho con mis labios, lengua y boca hasta meterlo completo. Lo chupé y saboreé hasta que al fin me diste tu leche. Que rico se sintió el sabor de tu leche mezclado con mis jugos. No deje ni una gota se escapará quería quedar satisfecha de ti.

  • Sobrino maduro con su vieja tía

    Sobrino maduro con su vieja tía

    Sabéis que me he follado a mi tía madura hace años, pero el follármela ahora, yo con 45 y ella con 75 años, es otro nivel.

    Después de muchos años de respeto por mi parte, porque ella me lo pidió, pero sin dejar de mirarla como mujer. Mi tío el que tan poco la había cuidado y después de 10 años de una larga enfermedad que ella había sufrido y la había hecho descuidarse como mujer para cuidarlo a él. Su marido, mi tío político murió y por supuesto yo fui el primero en cuidar de mi tía. Yo ya vivía solo y había cortado con mi última pareja.

    Entonces, después del entierro y funeral, hablamos la familia para cuidar de mi tía y que no se quedara sola en esa casa donde tantos recuerdos y sufrimiento había tenido (también placer pensaba yo), enseguida me ofrecí a quedarme con ella en su casa. Mi tía decía que no hacía falta, que estaba bien, pero cuando vio que era yo el que se iba a quedar con ella empezó a decir que si, que estaría bien, al menos unos días.

    Claro qué si tía, yo me quedo contigo, o mejor si tú quieres vienes a mi casa, le dije guiñándole el ojo. Ella sonrió y dijo:

    -Vale Sergio. Me vendrá bien tu compañía en estos momentos.

    -Perfecto tía. Vengo yo aquí o tu a mi casa?

    -Hoy de momento quédate. Tu aquí, me dijo.

    -Ok. Voy a casa a por algo de ropa y vengo. Venga familia iros despidiendo y quedaros tranquilos.

    Fui a mi casa y como yo en ese estaba en paro, cogí un par de pijamas y dos juegos de ropa de calle cómoda, antes de ir donde mi tía la llamé para preguntarle si estaba sola ya, ella me contestó con un tímido ‘Si’.

    -Ahora va tu sobrino a hacerte compañía de la buena tía.

    -Aquí estaré me contestó como buena viuda dolida.

    -Así no te quiero ver eh tía. Te quiero ver como hace 25 años

    -No, ya no soy la misma, estoy vieja y fea.

    -No digas tonterías, ahora voy para allí, yo te sigo viendo igual.

    -No, ya soy vieja, dijo medio llorando.

    Vieja? Pensé yo, espérate que vaya. Me di una ducha y ya me pajee pensando en mi tía y la buena compañía que pensaba darle.

    Fui a su casa y entré decidido dejando mi mochila en su dormitorio fui a la cocina y allí estaba afligida.

    -Levanta ese ánimo tía que ya ha venido tu sobrinito.

    -Tu tía ya no es la que era sobrino.

    -Eso lo dices tú tía, ya sabes que para mí…siempre has sido y serás mi tía y mi…

    Entonces entré al cuarto de baño y puse el agua de la bañera jacuzzi que tiene mi tía en marcha para llenarla, al salir me preguntó:

    -Que vas a darte un baño Sergio?

    -No, no es para mí, te lo voy a dar a ti tía.

    -No, para mí no, no tengo ganas de bañarme.

    -No he dicho que te tengas que bañar tu, te voy a bañar yo, como hacías tu conmigo de pequeño.

    -Jijiji!! Ya de pequeño apuntabas maneras con tu tía eh? Se te ponía dura… jijiji!

    -Sii. Contigo siempre tía Mary. Me encanta verte reír tía. Ven conmigo.

    Cogiéndola de la mano la llevé al baño y empecé a desnudar ese cuerpo de ya 75 años. Le quité la blusa dejándome ver su sujetador que sujetaba sus enormes tetas, le quité la falda despacio y bajé sus medias que llegaban hasta la cintura dejándola en bragas y sujetador mientras mis ojos la miraban con el mismo deseo que hace 20 años, y digo 20 porque estuvimos unos cinco años follando juntos.

    La noté incomoda casi desnuda ante mis ojos y le dije:

    -Acaba de desnudarte tía y metete en la bañera que ahora vengo. Me voy a poner cómodo y vengo a disfrutar bañando ese cuerpo que tanto echo de menos.

    Salí del cuarto de baño y me quité la ropa quedándome en mis boxer apretaditos y volví para adentro a por mi tía.

    Yo todavía, a mis 45, tengo un cuerpo normal, no de deportista pero sin barriga excesiva y una polla muy activa y deseosa de follarse después de tantos años a mi tía que a sus 55 años me había follado como un loco una y otra vez. Hace unos 20 años que dejamos de hacerlo porque ella me lo pidió y además yo tenía mi pareja y su marido estaba ya medio enfermo. En este tiempo mi tía había envejecido mucho pero yo seguía con ganas de follármela. Antes madura y ahora vieja. Así me gusta también.

    Al entrar al baño mi tía ya estaba en la bañera con burbujas y espuma por lo que no veía su cuerpo desnudo.

    -Hola tía. Así mejor no?

    Pregunté poniéndome delante de ella en calzoncillos ya con mi polla bastante dura.

    -Buuf!! Sergio no sé yo si… Hace tanto tiempo que no… bueno, el último fuiste tú hace por lo menos 20 años. No sé si yo debería…

    Callándola la besé en la boca apasionadamente y empecé a sobarle esas enormes tetas suaves y que ya colgaban por la edad, me puse detrás de ella y empecé a darle un masaje en la espalda relajante durante un rato mientras ella disfrutaba y se relajaba a la vez. Al rato le cogí por las axilas y la puse de pie y desde atrás empecé a sobarle esas enormes tetazas otra vez y bajando mi mano derecha la acerqué a su peludo y descuidado pubis, ella se empezaba a estremecer de placer y se giró hacia mi comiéndome la boca con pasión bajó mis bóxer saliendo mi polla dura como un roble y que ella admiró diciendo:

    -Esta sigue igual eh? Jijiji!

    -Contigo siempre tía…

    Agarrándola de ese culo ya caído y un poco arrugado la traje hacía mí. Ella con su mano me pajeaba la polla y saliendo de la bañera me dijo:

    -Vamos a la cama… vamos a…

    -Si tía sii a eso, a follar!!

    -Uumm! Pero ten cuidado con tu tía eh?

    -Por supuesto le dije mientras secándole el cuerpo la besaba esas tetas que tanto me ponen.

    Acabé de secarla mientras ella no dejo de pajearme la polla y fuimos al dormitorio, sentándose en la cama se metió mi polla en la boca y la empezó a chupar como solo ella sabe

    -buuff! Que gustazo tia!!

    La habría dejado seguir pero yo sabía que primero había que poner ese coñazo en marcha, entonces empujé su cabeza hacia atrás tumbándola en la cama donde apoyó su espalda pero con los pies en el suelo.

    La besé desde el cuello hasta las tetazas que ya tenían sus pezones erectos y poniéndome de rodillas metí mi cabeza en ese matojo de pelos y empecé a lamerle el coño, luego levanté sus piernas y poniéndolas encima de mis hombros mi boca empezó a lamer ese coño y ese culo con ansía y desenfreno mientras mi tía gemía de gusto y sus labios vaginales asomaban mientras yo me deleitaba con su clítoris que empezaba a responder mi tía empezó a gemir.

    -Siii!! Siii!! Como sabes lo que me gusta. Ummm!! Sii!! Uumm!! Uuff! Sii!! Ummm!!

    Entonces noté una pequeña corrida en mi boca pero nada comparado con las corridas de mi tía pero al notar que esa corrida la había lubricado bien le dije:

    -Túmbate en la cama tía y abre esas piernas a tu sobrinito que te la voy a meter.

    Sin dudarlo se tumbó y yo me puse de rodillas encima de la cama con la polla durísima le lamí desde los pies hasta el cuello volviendo a pasar un rato por ese ya jugoso coño y después por esas tetas hasta llegar a su cuello y seguido a su boca para besarla y a la vez meterle la punta de mi polla en ese coño ansioso. Ella me dijo:

    -Así Sergio, despacio por favor… uumm!!

    -Si tía tranquila, tendré todo el cuidado que me pidas pero tu coño ya ha empezado a estar en marcha otra vez. Umm!! Me encanta tía…

    Poco a poco fui introduciendo mi polla en ese coñazo que la acogía poco a poco encantado. Así entró hasta dentro y mi tía con cara de gusto ya apretó mi culo contra ella y en unos pocos movimientos de su pelvis que yo acompasé con mi cuerpo en perfecta coordinación hizo que llegara su segunda y brutal corrida que empapó todo su coño, mi polla e incluso mi pubis depilado sintió sus flujos mientras ella soltó dos alaridos de placer brutales.

    -Aaahhhh!!Aaahhh!! Uuuhh!! Joder nene!! Uufff!!!

    Gritó mi tía mientras no quería sacar mi dura polla de su coño que palpitaba de placer…

    -Diooss!! Sobrinoo!! Uuff!!

    Saqué mi polla durísima y me tumbé a su lado, ella sin dudarlo se puso de rodillas en la cama y metiéndose entre mis piernas la agarró con una mano y mirándome a la empezó a lamer y me dijo con voz de vieja perra y caliente.

    -La pobrecita viuda de tu tía va a volver a necesitar tu compañía mucho tiempo… Uumm!

    Se la metió entera en la boca y después de la primera arcada la mantuvo toda dentro mirándome a la cara con ojos desorbitados como se acordaba de que eso me vuelve loco…

    -Joder tía!! Que bueno… Uuff!

    Como sabes lo que le gusta a tu sobrino…

    -Siii!! Tu si que has sabido poner a tu tía a funcionar…

    Me dijo mientras subía esas enormes y colgantes tetas una por cada lado de mi polla y apretándolas con sus manos empezó a pajearme con ellas y a la vez metiendo la punta de mi polla en su boca cada vez que asomaba entre ellas…

    Buuff!! Jodeer tíaa!! Uuf!! Aahh!!!

    Siguió así hasta que mi primera corrida salpicó en su cara y ella se la metió en la boca para degustar mi leche. Luego sacudió mi polla en sus tetas donde cayeron las últimas gotas de mi corrida y ella levantando su cuerpo esparció por sus tetas mientras me miraba con cara de zorra tragando la leche que tenía en la boca y con salpicones también por la cara…

    Mi tía se había soltado otra vez gracias a mí y yo disfrutaba otra vez de ella. De momento, esta noche pinta bien pensé, y no voy a desperdiciarla. Me la voy a follar hasta que no podamos más, no vaya a ser que mañana se arrepienta y no quiera.

    Nos levantamos y fuimos los dos al baño, nos metimos en la bañera para limpiarnos y seguimos magreándonos y besándonos como jovenzuelos. Yo salí a preparar algo de comer y ella salió cuando estaba preparada la comida y comimos una tortilla y volvió al baño. Me dijo que se iba a arreglar para la ocasión que hacía años que estaba muy dejada y que yo seguía cuidando mucho mi cuerpo. Pecho depilado y los pelos púbicos arreglados y los de los huevos afeitados también.

    -Y yo así de cerda… Dame un ratito, espérame donde quieras que en un rato salgo.

    -De cerda nada tía a mí me pone tu chochazo peludo también, te lo voy a volver a comer todo en cuanto salgas…

    -Enseguida estoy espera a tu tía en la cama.

    -Muy bien tía, en la cama te espero con ganas de comerte entera jeje…

    -Mientras ella estaba en el baño saqué del frigorífico una botella de cava, aunque no debería ser el momento de celebraciones, sé que a ella es la única bebida con alcohol que le gusta, por eso tiene una en el frigo y encontré también unos bombones. Cogí ambas cosas y me fui para la habitación a esperarla impaciente, ya medio empalmado otra vez pensando en cómo me la iba a follar a sus 75 años.

    Pasó casi una hora en el baño hasta que la oí salir y como se acercaba asomó la cabeza por la puerta y me dijo que apagara la luz que daba apuro.

    -Apuro tía? Noo. Ven aquí boba

    -Hay mucha luz, apaga por favor, aunque sea la grande.

    Obedecí apagando la luz pero para su sorpresa yo ya tenía unas velas encendidas lo que dejo un ambiente para follar.

    -Venga pasa tía… ven aquí que te voy aa…

    Entró a la habitación con una bata larga y transparente y un sujetador rojo de encajes con una braga tanga a juego que se veía perfectamente con la transparencia de esa bata, unas medias con liguero y unos zapatos de tacón.

    -Buuaa!! Espectacular tía… vaya cambio. Esta si es la tía que yo recuerdo…

    -Calla No digas tonterías! Exclamó medio sonrojada.

    -Soy una vieja ya…

    -Una vieja? Un pedazo de mujer. Contesté.

    -Yo tampoco tengo 20 años ahora.

    Le di una copa de cava y brindamos, bebimos entre risas y sobeteos calientes dos o tres copas mientras comíamos unos bombones. Estábamos sentados al borde de la cama y ella poniéndose de pie se quitó la transparente bata y la dejó caer al suelo. La vista era espectacular, el sujetador mantenía esas tetas arriba y los tacones hacían lo propio con su culo el cuál agarré con ambas manos y acerqué ese chochazo a mi cara ansioso de volvérmelo a comer. Además ahora estaba arregladito, se había afeitado el matojo de pelos dejando aún un abultado pero discreto triángulo. Mi lengua se metía entre el tanga buscando su rajita.

    -Dioos tía!! Que ganas de follarte!!

    -Y yo a ti Sergio… No sabes la de veces que me he tocado acordándome de aquellos días que tuvimos durante tanto tiempo.

    -No pensaba que volvería a pasar… pero aquí estamos no? Vamos a disfrutar!! Jijiji!! Levántate Sergio, yo primera me dijo guiñándome el ojo.

    -Me puse de pies y entrelazando nuestras lenguas le solté el sujetador y seguido le baje las bragas despacio mientras lamía ese cuerpo de mujer mayor que siempre me ha gustado, ella bajo mis calzoncillos y en cuclillas me empezó a lamer la polla desde los huevos hasta la punta una y otra vez mirándome de vez en cuando con ojos de zorra deseosa de polla. Así estuvo un buen rato lamiendo y chupando hasta que se sentó en la cama y agarrando mi culo me empujó contra su cara mientras se metía la polla en la boca dura y grande casi hasta los huevos.

    -Buff!! Tiaa!! Joder…

    Jadeaba yo gozando de como entraba mi trabuco en su boca la agarré de la nuca con las dos manos y también empecé a apretar su boca con fuerza hasta que pegaba con mis huevos su cabeza contra mi cuerpo, mientras ella disfrutaba de cada empujón apretando mi culo contra ella. Después de un par de minutos así cogió mi polla con una mano y mientras la pajeaba me la chupaba y de vez en cuando me miraba…

    -Joder tía!! Que buena eres… uuf!!

    -A que si, llevaba estos años soñando como te la iba a comer mientras ponía porno. Sluupp!! Que buena polla tienes sobrino mío…

    -En un rato la vas a tener tu dentro. Aahh!! Uum!!

    La pedí que se tumbara boca abajo en la cama y me puse encima de ella empecé a masajearle la espalda con crema despacio y suave mientras mi polla y mis huevos se deslizaban desde su chocho ya húmedo donde ponía la punta y la esperaba dentro en cualquier movimiento de esos y la estaba poniendo a mil.

    Seguí masajeando su espalda y paseando mi polla durísima por sus dos agujeros. Se puso mojadísima con mi vacile y entonces, en una de esas le metí suavemente mi rabo duro en su chocho hasta dentro, entró muy fácil y ella dio un gemido de placer

    -Uummm!! Mmmm!! Que buena polla durísima como siempre me llena el coño entero… mmmm!! No la saques nunca…

    Se la deje dentro y seguí masajeando su espalda durante unos segundos hasta que ella empezó a mover la cintura para arriba y para abajo disfrutando de lo que tenía dentro. Sin sacársela le puse de medio lado y yo detrás haciendo la cuchara. Agarré sus tetas con ambas manos y empecé a bombear despacito y profundo sin sacarla bastante rato, ella poco a poco se fue poniendo en postura fetal y yo metiendo mi pierna izquierda entre las suyas empecé a sacar mi polla fuera y la volvía a meter despacio para no fallar ella empezó a jadear de placer

    -Siii!! Aaaahh!! Uuff! Sii, siii… sigue siii!! Uuff!! Oohhh!! Dame más, más…  Oohh!

    Noté mi polla empapada de sus flujos y ella seguía pidiendo más.

    -Siguee!! Dame más rápido. Fóllate a la vieja de tu tía!! Sii!! Dame, dame!! Oohh!!

    Esas palabras me pusieron a mil y a mí me pone follar duro, y más ahora que la que me lo estaba pidiendo era mi tía a sus 75 tacos estaba pidiéndome que la rompiera a gritos toda cachonda. A sus 55 era bastante guarra pero el pasar de los años y la falta de sexo, habían sacado a relucir lo puta cachonda que es follando. Empecé a embestir desde fuera hasta dentro más rápido y más fuerte.

    -Toma tía, tomaa!!

    -Asii sii sigue cabronazo!!

    Mis embestidas eran brutales y ella gozaba como una perra, entonces me puse de rodillas en la cama y la puse a cuatro patas para seguir follándome ese coño.

    La agarre de la cintura y la empecé a embestir a lo animal mientras ella daba alaridos de placer, ya después de rato dándole duro y sentir sus corridas entre gritos de placer me puse en pie y acabe de follármela a lo bestia azotándole la nalga y dándole durísimo y rápido, cada vez más rápido. Aguanté mi corrida lo más que pude parando algún momento dentro pata coger aire y seguir. Pasaron más de 10 minutos hasta que mi corrida se mezcló con sus flujos y otra corrida suya bestial.

    Los dos gritábamos de placer al corrernos juntos…

    -Aahh! Sii!! Uff! Toma, toma!

    -Sii! Si cabronazo sii. Oohh! Aahh!! Sii!! Mmmmm… Buuff!! Hemos mejorado con la edad eh sobrino? Uuff!! Que buenoo… Ummm! Vaya gustazo le has dado a tu tía sobtinin… jijiji.

    -Si tía y lo que nos queda jajaja

    -Sii. Jijijiji!! De momento hoy no hemos acabado no?

    -No tía no -le dije sonriendo mientras sacaba mi polla y me tumbaba a su lado.

    Encendí un cigarrillo y ella me abrazó de lado subiendo su pierna derecha encima de las mías y su brazo en mi pecho con sus tetas contra mi costado.

    Seguí fumando mientras su mano bajó hasta mi polla aún sin acabar su erección, relajada y medio dura todavía, mi tía empezó a pajearla y le dije:

    -Tía! Que ya no tengo 25 años…

    -Ni yo 55 -me contestó sonriendo- tranquilo sigue fumando Sergio.

    -Jajajaja

    Siguió pajeando pero mi polla bajó como es normal pero ella seguía jugando con ella con su mano mientras besaba mi cuello cariñosamente…

    Mientras ella jugaba yo serví las dos últimas copas de cava con las que brindamos y nos bebimos en dos tragos.

    Ella seguía con su juguete, o sea mi polla, que ya empezaba a hacer caso a sus juegos. Ella al darse cuenta de ello, sin dudarlo bajó besando todo mi torso hasta ella y se la metió flácida en la boca con huevos y todo.

    -Te va a costar tía…

    -Tranquilo, no tengo prisa y si tengo ganas de comértela sobrinito.

    -Uuff!! Como te pasas tía!! Venga comete lo que es tuyo…

    Metió su cabeza ahí y empezó a lamerla y tragársela como solo ella sabe, yo relajado y con las piernas abiertas me encendí otro cigarrillo mientras ella seguía disfrutando de su juguete.

    Después de unos 20 minutos sin dejar de chupar mi polla volvió a despertar con una empalmada elegante otra vez y mi mente también.

    La agarré de la cabeza y la acompañaba en su comida mientras mi polla crecía y se endurecía con esa boquita.

    Cuando ya estaba otra vez a punto empezó a mamarla y pajearla a la vez, como antes pero ahora si la iba a terminar en la boca.

    -Follale la boca a tu tía!

    Me ordenó mientras rozaba mi polla erecta por su cara la muy puta…

    Agarrándole de la cabeza se la hice tragar entera y la mantuve ahí con toda dentro de su garganta mientras escuchaba sus arcadas. Levanté su cabeza y ella sonriendo me gritó:

    -Fóllale la boca a tu tía cabrón!!

    Entonces la tumbé en la cama boca arriba y sentándome en su barriga apreté esas tetazas con mis dos manos y metí mi polla en medio follándome sus tetazas. Una cubana espectacular! Buuff!! Así estuve rato hasta que subí más para arriba pasando mi polla por su boca mientras ella sacaba su lengua para lamerla con cara de puta me miró y me dijo:

    -Que te folles esta boca yaa!

    -Serás putaa!! Ahora verás…

    Le metí la polla en la boca y me tumbé encima con todo mi peso y mi polla pasando su garganta la bombee varias veces, entre sus arcadas, se la saqué y le dije:

    -Echa toda tu saliva en mi polla que te vas enterar zorra…

    -Por??

    -Ensalívala bien por tu bien tía!! Hazme caso.

    Ensalivo mi polla y me levanté de la cama, ella se acercó a la esquina de la cama y seguía mamando mi polla y dejando sus babas..

    -Bien tía bien, asii… uff!

    Levanta ese culo de la cama putita mía!

    -Que dices Sergio? Noo. Noo. Por ahí no verdad?

    -Se levantó y la agarré por la cintura dándole la vuelta y pasando mi polla por su arrugado y medio caído culito baje su espalda poniéndolo en pompa y acerqué mi glande a ese pequeño agujero que tan rico se veía. Bajé a chupar ese rico y pequeño agujero metiendo mi dedo corazón para dilatarlo mientras ella seguía diciendo que por ahí noo.

    -He dicho la boca no el culo que lo vas a romper cabronazo!!

    -Relájate y disfruta tía que se lo que hago.

    Le dije mientras mi dedo corazón sentía su agujero ya dilatado lo saqué y puse la punta de mi polla, escupiendo en mi capullo le dije:

    -Yo también he visto porno tía…

    -Entonces se la fui metiendo poco a poco entre sus gritos entre placer y dolor. Le metí la mitad y folle despacito ese culo hasta que solo la oía gozar y decía:

    -Sii! Follale el culo a tu tía cabrón!!

    -Si tía siii. Ahora mismo…

    -Entonces le metí el resto de golpe y pegó un alarido de dolor pero se la deje dentro y aunque ponía caras de dolor la empezaba a admitir entera. Cuando su pequeño agujero había dilatado y ella solo miraba esperando lo siguiente, empecé a follarme ese culo viejo, arrugado y estrechito, mientras ella me miraba con cara al principio de dolor y luego de conformidad… sus gritos se oían mucho por lo que después de estar varios minutos follando ese culito apretado con ganas se la saqué y ella sola se sentó al borde de la cama y engulló mi polla, yo de pies la agarré la cabeza con fuerza y me follé esa boca que ella me había pedido. Antes de correrme la saqué y ella con la boca abierta para recibir mi corrida encantada se dio cuenta de que yo quería salpicar en su cara y eso hice mientras ella se relamía como una puta…

    -Me he pasado tía… uuf!

    -No mi niño… noo. Esto acaba de empezar me dijo sonriendo.

    Seguiré contando en otro relato el confinamiento que he tenido estos días en mi casa y con mi vieja tía…

  • Trans en proceso

    Trans en proceso

    Hace un par de años que vivía sola, me dio por comprar ropa de mujer y compré muchas cosas.  Me compré unos tacones altos de amarre en el tobillo y que se ven la puntica de los dedos, compré vestidos cortos y ropa interior muy femenina y muy sexy, pantaletas, brasieres y paties. Pues me empecé a vestir así y bueno fue muy raro porque mientras lo hacía que me ponía muy cachonda y mi pene se ponía muy duro, terminaba masturbándome y ya, pero me quedaba un sentimiento de culpa terrible, aun así lo hice varias veces, pero solo me acariciaba y masturbaba mi pene, o sea nada en mi cola. Días después de ver mucho porno empecé a introducir un dedo en un colita después dos y hasta tres dedos, pero la verdad no sentía nada, me masturbaba y fin, sentimiento de culpa.

    Un día me compré otros tacones muy sexys y un pantalón de cuero y una blusa, quería que ese día fuera especial, me depilé toda, me apliqué cremas y me puse unos panties negros con unas pintas rojas muy lindos de hilo, me puse unos brasieres y una faja en mi cintura para crear como más curvas femeninas, una blusa blanca y el pantalón de cuero ajustado, pues me quedé vestida por horas así, para sentirme femenina por largo tiempo. Caminaba en mis tacones y pues cada momento intentaba hacerlo mejor, nunca me caí, arreglé cosas de casa, limpié, hice mi comida. Ya en la tarde el sol entraba por la ventana, saqué un juguete que tenía de sorpresa, un dildo.

    Pues bueno empecé a jugar, chupé el dildo en diferentes posiciones, pero no me acomodé a algo fijo, empecé masajear mi colita con mis dedos y lubricante, pero con el pantalón de cuero puesto, lo hacía introduciendo mis manos por el área de las nalgas y moviendo a un lado los panties estaba muy muy cachonda, bajé un poquito el pantalón y corrí de lado mis bellos panties, jugué con mis tres dedos, cuando ya sentí que podía introducir el dildo, el dildo era largo, pero gordito lo hice muy despacio tratando de disfrutarlo, me dolió un poco por lo grueso y empecé a moverlo y yo también, me gustó tanto que empecé moverme una mujer y tal vez me salió un gemido muy femenino, pues en ese instante paré y tiré todo a la basura.

    Fin.