Autor: admin

  • Engañé al más guapo de la clase durante la cuarentena

    Engañé al más guapo de la clase durante la cuarentena

    Fui a casa de una amiga durante la cuarentena pues andaba malita, nada serio no se preocupen, ya la habían diagnosticado de otra cosa y no era COVID 19, pues con esto de la pandemia corrió a hacerse la prueba por haber estado en contacto con algunos compañeros de la escuela que se habían ido a estudiar a Francia este semestre y habían regresado por la contingencia.

    Tenia algunos síntomas y todos nos asustamos, principalmente ella. Cuando se hizo exámenes de eso, salio negativa, aunque no estaba del todo sana ya que tenía una hernia, y bueno, andaba un poco delicada después de someterse a una operación un poco apresurada.

    Me había llamado a su casa porque somos muy buenos amigos, así que pude ir confiadamente en mi coche, le lleve unos chocolates aunque no sabía que no podía comer eso. Estuve ahí y me pidió que me quedara en casa todo el día. Como no tenía nada que hacer y en mi casa estaba mas aburrido decidí quedarme.

    Tenia una clase muy importante a la que no podía faltar, pero como se sentía mal y la medicina que le daban era muy fuerte, me dio sus datos para que me conectara al otro día. Yo como de mala gana al inicio me negué pero al final, como le debía un par de favores le dije que si.

    Al otro día, en el horario de la clase, me conecte y todo iba perfecto, había un chico que le escribía a mi amiga, o sea, a mi así muy coqueto y toda esa onda, y es que debo de reconocer que esa perra es guapísima. No le había tomado mucha importancia y le respondía muy poco, sobre todo porque pues no sabía que contestar y no quería arruinar nada o comprometer algo.

    Estaba súper aburrido con la clase, básicamente era de esos profesores que no dejan de hablar una y otra vez, y aunque tenia abierto Youtube, Instagram, tenia que prestar atención y poner en el chat algo para que supieran que estaba ahí. Lo peor es que esa profesora pedía participación a los alumnos y si no contestaban, les ponía falta. Mi amiga me había rogado que estuviera pendiente y respondiera si me preguntaba, estudiamos lo mismo así que no era tan dificil pero poner atencion era realmente una tortura para mi.

    Dentro de las preguntas random, le toco pasar a un tal Fernando, después una tal María y no sé que tantos mas, hasta que un chico guapísimo puso su webcam mientras participaba en la clase explicando un punto de la clase. O sea, yo me quedé embobado viéndolo. Tenía una sonrisa súper linda y súper, no sé, era hermoso. Mi corazón palpito cuando se sonrío. Quitó su cámara e inmediatamente fui a ver el chat para saber quien era.

    Grande fue mi sorpresa cuando ví que ese chico era el chico que le escribía a mi amiga. Tuve celos de la pendeja y OBVIAMENTE, le empecé a contestar ya en mas buena onda, diciéndole que me disculpara, que no me sentía muy bien por lo de mi operación y así, o sea, empecé a fingir que era mi amiga. El acepto mis disculpas y nos pusimos a charlar. Sinceramente me olvide de la clase y me concentre en ese lindo jovencito.

    Cuando terminamos, por fin, y teníamos que irnos, le dije que me pasara su skype pues estaba muy padre la platica y quería agregarlo y seguir charlando. Él me lo paso y lo agregué. Me pidió que pusiera mi cámara pero le inventé que como estaba enferma, no quería que me viera así, que me daba pena.

    Nos conectamos en Skype y seguimos la charla. Yo deseaba seguirlo viendo así que le pedí que activará su cámara. Cuando puso otra vez la suya, YA NO TENIA PLAYERA, yo estaba en shock, aunque no podía ver nada, con solo saber que estaba sin playera y ver nos hombros preciosos mi verga reacciono dejando algunos segundos o minutos, no sé, sin contestar la charla.

    Él notó mi tontesa, pues me pregunto si me pasaba algo. Yo le dije que me había empezado a sentir un poco mal pero que ya se me pasaría. Él, amablemente, me dijo que si había algo que él pudiera hacer para hacerme sentir mejor.

    Mi mente explotó y dentro de mi hubieron mil respuestas para esa pregunta. Ya en perra y con la calentura a todo lo que da, habiéndome desabrochado el pantalón le dije que si, obviamente, que si había algo pero que no creía que el lo hiciera. Él me dio que no lo conocía y que con tal de verme feliz, haría todo lo que yo le pidiera.

    Yo ya no podía mas, estaba en las nubes pensando que ese bombón estaba totalmente disponible para mi. Coquetamente le dije que estaba muy guapo y que quizás, un pequeño stripper me levantaría el animo. Él solo sonrió, con esa carita de ángel que tiene y me dijo que estaba bien, que ya estaba listo. Ahí fue donde la fiesta comenzó.

    Empezamos a hablar seximente, como tenia todos los datos de mi amiga, me había conectado desde su cuenta. Ella tenía una foto donde se le veían las boobs, así que fue lo primero que me empezó a decir, que las tenía muy bonitas y que las quería chupar.

    A mi me daba asco pues era la puta de mi amiga, pero empecé a pensar en que el me poseía. Mis manos volaban sobre el teclado, lo calentaba más y más, lo podía ver en su carita linda, la expresión de niño tierno había cambiado y ahora era la de un niño perverso. Le decía cosas guarras y el comenzó a mover su mano de una forma que yo conocía, se empezó a tocar.

    Para este punto, yo también ya me estaba manoseando. Tocaba mi verga de arriba a abajo, apretándola mientras veía la cara excitada de ese hombre hermoso. Cerraba mis ojos e imaginaba como seria verle la verga. Pero espera, me dije a mi mismo, aquí esta, puede hacerlo. Sabía como decirle, le dije que hacia con su mano, él me dijo que a lo mejor me ofendía si me decía, yo le dije que no, que confiara en mi, al final, esto solo quedaría para los dos. Me dijo que se estaba masturbando, le pedí que me mostrará de lo que me estaba perdiendo y no podía ponerlo en mi boca.

    Me dijo que también le mandará algo. Yo le dije que no podía moverme mucho por mi disque operación, Me dijo que okay, se hizo mas para atrás y se levantó poniéndome en primer plano delante de la cámara ese rico pedazo de carne. Yo ya no pude mas, sentí una calentura por todo mi cuerpo. recorriendo cm a cm. Estaba ahí, ese pedazo de carne estaba frente a mi.

    Frente a mi y sin poder tenerlo en mi boca y todavía este pendejo me la antojaba aun mas, con todo su rico cuerpo, su carita de niño travieso, su cuerpo de hombre varonil, lampiño, sin nada de pelos. Sus piernas hermosas, largas, grandotas, un abdomen donde fácilmente podrías lavar la ropa- Nunas nalgas de ensueño y esa carne, ese pedazo de carne listo para ser deslechado.

    Se sento nuevamente y volvió a ponerme cosas guarras. Yo quería seguirlo viendo, necesitaba verlo otra vez. Le seguí la charla para seguirlo calentando. Le dije que ya me sentía mejor, que muchas gracias, pero que ahora estaba caliente y quería venirme. Él pensando que era mi amiga nuevamente se puso de píe y empezó a modelarme su lindo cuerpo. La V de sus abdominales me tenia loco, me masturbaba cada vez más y más rico. Mi mente explotaba en cada movimiento que me hacia, con cada caricia que me daba. Ese hombre me mostraba todos sus músculos sin ningún pudor, flexionaba todo su cuerpo, hinchaba la espalda, se le marcaba cada musculo de su abdomen perfecto. Era un ángel, un ángel convertido en demonio que te obliga a pecar.

    Mientras me mostraba su cuerpo, podía ver que se sentía orgulloso el estarme dando placer, pues revisaba el chat de vez en cuando para ver que le decía. Le dije que me baila un poco, que quería que me hiciera un stripper y así empezó, bailando seximente de un lado a otro, moviendo todos sus músculos, su diminuta cintura y su enorme pecho iban de un lado a otro en sentido contrario. Sus manos se posaban sobre su cabeza, agrandando el tamaño de sus músculos en ellos, recorriendo cada cm de su espectacular cuerpo, sintiendo envidia de ellos por no ser yo quien lo tocaba.

    Su cara hacía unas expresiones tan sensuales que me dejaban sin aliento. Mis ojos se querían salir, quería meter mis manos a través de la pantalla y manosearlo como nunca lo habían hecho. Mi boca estaba chorreada en saliva y mi verga, para que te cuento, palpitaba en cada movimiento que el daba. Yo lo veía estando en cuatro, imaginando que me penetraba por detrás en cada movimiento que me daba. Imaginando que ponía su verga frente de mi para mamársela hasta dejarlo seco.

    Esa siguió siendo nuestra mecánica por algunos minutos. Yo le pedía cosas y él me pervertía aun mas complaciéndomelas. Siguió bailando y le dije que quería verle las nalgas, quería ver ese bonito trasero que seguro tenia. Como que lo dudo un poco pues se mordió los labios en señal de incredulidad y al mismo tiempo fue sexy pero me complació, siguió bailando y de la nada, poom, se dio la vuelta, dejando a mi vista ese par de durazno perfecto. No aguante mas y me descargue casi al instante viendo el vaivén de esas pelotas ricas, lampiñas, enormes, listas para ser nalgueadas, lamidas y mordidas.

    Mi leche bolo casi al teclado, manchando toda mis sabanas, gota a gota sentí como salia. Tuve un intenso orgasmo en segundos, parecía que había llegado al paraíso después de esto.

    Como que se sintió incomodo haciendo esto porque rápidamente me volvió a mostrar su parte delantera, volviéndome a bailar como solo el lo sabía hacer. Se volvió a sentar un rato, pues yo me había perdido en mi propio placer abandonando el chat. Me preguntaba si estaba bien, le dije que si, que me había venido y que por la supuesta operación, me había dolido un poco. Él me dijo que mejor paráramos, que mejor repetiríamos en vivo o cuando estuviera mejor.

    ¡BROMEAS? le dije, me estas dando el mejor espectaculo en mi vida. Quiero seguirte viendo mover, anda, vuelve a bailar para mi. Él estaba totalmente excitado, lo veía en sus labios, como paraba sus labios rosados en señal de excitación, su mirada era la de un pervertido que ve a su presa a su alcancé, él también quería seguir. Con esos labios rosas me soltó una sonrisa pícara y se volvió a poner de pie para seguirme dando mi show.

    Lo más excitante de la situación, si, era su cuerpo hermoso combinado con esa carita perfecta, pero también la situación del momento. Este hetero estaba siendo engañado por mi, me estaba cumpliendo mis caprichos y era totalmente mío en esos momentos.

    Seguimos así charlando, yo diciéndole cosas sexies para levantar su ego de macho y él, dándome el mejor placer que había experimentado hasta ahora. Se tocaba la verga como si se la quisiera arrancar, tocaba su cuerpo como si mis manos lo recorrieran, haciendo las caras mas sensuales que yo había visto.

    La conexión a internet me jugo una mala pasada. Justo cuando se sentó y me dijo que ya no aguantaba mas, que tenia los testículos hinchados, y vaya que estaban enormes, que ya quería venirse y descargar sus hijos en mi nombre… se perdió la conexión a Internet.

    Dí un grito que se escucho hasta la luna.No podía creer lo que me había pasado. Ya no estaba conectada y aparecía el símbolo de la reconexión pero no venia. Para mi desafortuna tardo como minutos en restablecerse todo pero cuando volví, ese macho que me había dado el mejor orgasmo de mis años de vida ya no estaba conectado. Me quede en linea como por dos horas para ver si se conectaba nuevamente pero no, ya no o hizo.

    Había tenido el mejor sexo en mi vida y ni siquiera había sido en vivo, había sido a través de una wbcam. Imaginaté todo lo que hubiese sentido si hubiese sido de forma presencial. Mi amiga a los días me pregunto que si había pasado algo con este chico porque no dejaba de mandarle mensajes. Yo le contesté que habíamos charlado bien, pero que no había pasado a mas de ahí. Le tenia envidia y enojo a esa pendeja, ella que podía estar con un macho así lo rechazaba y yo dentro de mis entrañas quería que me penetrara.

    Gracias por haber leído mi relato. Si quieres contactarme escríbeme a [email protected]

  • Deseo de leche en mi cara (2)

    Deseo de leche en mi cara (2)

    Durante semanas estuve obsesionada con ese tema, tenía todo preparado, pero no me animaba.

    No era fácil para mí, además nada me aseguraba que el joven ese quisiera. Pero si veía muchos videos de faciales, de señoras, de chicas donde recibían mucha leche en sus caras o en sus tetas o nalgas, también unas cosas que le llaman bukkake donde muchos hombres se corrían en sus cuerpos o caras y literal terminaban llenas de leche por todo el cuerpo, bañadas. Cada vez iba yendo más y más bajo y solo con esa fantasía, ni siquiera quería ser penetrada solo quería esa sensación de satisfacción de recibir el néctar caliente en mi cara.

    Por fin me animé y le pedí el contacto a Regina. Pero tardé varios días en enviarle un mensaje. Al final lo hice y empezamos a platicar, la verdad fue muy normal todo, ni quiere tocamos el tema, hablamos de varias cosas hasta que me sentí en confianza y fue cuando subimos de tono todo.

    Después de varios días de platicar él me pidió una imagen rica de mí y yo le pedí una donde me enseñará toda su leche. Aceptamos ambos y yo le envié una de un sostén de encaje que tengo donde se translucen mis pezones, muy sexy la verdad, estaba excitada así que se veían erectos.

    Y llegó el momento, me envió un vídeo de unos 15 segundos donde se ve como se corre en una tablet que tenía la foto de mis tetas!! Y tanta leche ahí, quería lamer la pantalla, tragarme esos mecos, sentirlos pasar por mi garganta, de deslizarse por mi garganta, pero sobre todo me daba tanto morbo ver esa leche sobre mi foto y me imaginaba mi ropa interior llena de tanta leche, quería estar toda llena.

    Después de eso me di una tremenda masturbada que terminé rosada, me toqué por horas y horas mirando ese vídeo donde se jalaba su tremenda polla y la exprimía sacándole esos mecos deliciosos.

    Después de varios días así diciéndonos cosas ricas, por fin quedamos.

  • Chavo pierde su virginidad para no reprobar

    Chavo pierde su virginidad para no reprobar

    Soy un profesor bastante comprometido con el futuro de mi país, es por eso que no me gusta pasar a los pendejos que no hacen nada en mi clase. Me da mucha risa ver como luego me andan rogando para que les deje un trabajo extra para aprobar la materia. Trabajo para una escuela nocturna donde mis alumnos son mayores de edad.

    No todos somos perfectos y es que este pendejo me había calentado desde que lo ví. Siempre se me había hecho muy guapo y me gustaba mucho el porte de machito que tenía. Era de esos que se dan el porte de galancitos, muy noviero, a cada rato cambia de novia como de calzón. Le gustaba irse de pinta con sus cuates, no entrar a clases y obvio, no entregaba tareas. Como era de esperarse, yo lo reprobé.

    Pensé que no haría nada para pasar la materia, pues también se veía bastante arrogante y en el transcurso del día, ni siquiera en la clase, me dijo nada. Ya me había alistado para salir, fui a firmar el libro de asistencia y me fui al estacionamiento que ya estaba bastante vació, pues siempre soy de los últimos en salir.

    Cuando abrí mi coche, sentí a alguien detrás, era Arturo, el pendejo del que les he hablado. Me empezó a rogar para pasarlo, me dijo que le urgía pasar, si no, perdería su beca. Yo le empecé a dar una charla como a todos los demás, del porque no podía pasarlo, que lo sentía mucho y todas esas cosas. Él me dijo que estaba dispuesto a hacer lo que fuera por pasar.

    Ese «lo que fuera» mando a volar mi mente muy lejos de ahí. Siempre me había calentado el cabron y probablemente ahora lo tendría en mis manos, a mi merced. Le ví la carita tierna que tenia, que, a pesar de ser un esplendido pendejo, era muy varonil, muy tierno. Ese mocoso me calentaba desde que le empecé a dar clases.

    Me quedé pensando un poco contemplando su imagen de adolescente varonil. Le volví a preguntar si estaba seguro de lo que el decía, ya en un tono mas sugerente y acercándome mas a él. Como que entendido a lo que me refería, pues su semblante cambio un poco, frunciendo el seño y moviendo los labios como en desagrado, ademas de que dio un paso para atras. Todo el mundo en la escuela sabía que yo era gay y aunque no tenia la pluma a flor de piel, pues yo también era bastante varonil, era algo que no podía ocultar.

    Me dijo que el no era gay, que era bien macho, empuñando sus manos y casí, podría jurar, que sus ojos lagrimearon un poco mientras me decía esto, como en tono de coraje, pero sabía de mis preferencias y que con gusto me dejaba chuparle su verga porque no podía dejar que su mamá se quedara sin dinero, que era su responsabilidad esa beca y con eso se ayudaba bastante a él y a sus hermanitos.

    Dentro de mí, me reí. Pensé, ¿quién dijo que quería que me dejaras chupar tu verga? Yo quiero algo mas especial, alguien que nadie mas haya tenido. Quiero tu virginidad anal.

    Okay, le comente que me convenció mientras le daba unas palmaditas sobre el hombro, en señal de que yo era el macho dominante esa noche. Él solo bajo la cabeza y se cruzo una mano agarrándose su codo, como rascándose de resignado.

    Le dije que me esperará, que lo haríamos ahí mismo porque tenia que entregar cuadros al otro día. Se asusto, creó que pensó que no le tomaría la palabra o al menos, que no sería tan repentino y luego ahí en la escuela. ¿Y si alguien nos veía?, no quería que su reputación de macho se manchara, ya que a esa edad esos mocosos son muy malos con las burlas y seguramente esto arruinaría toda su imagen.

    Le dije que no fuera tonto, riendo con un tono de desdén, le pedí que me siguiera a la bodega de la escuela. Mientras caminábamos, le pedí que se posará adelante de mi para poder contemplar ese vaivén de nalgas perfectas que su pantalón marcaba. Caminaba con un rico bamboleo de nalgas, con un movimiento hermoso, con un porte de caballero, de espalda amplia y un pecho desarrollado para su edad, él ya era todo un hombre, y ahora iba en camino a dejar que otro hombre se la chupara, caminaba con la cara agachada, derrotado, jamás imaginó que esto le fuera a pasar a él.

    Cuando llegamos, le dije que se quedará ahí, que se escondiera y que nadie lo viera debajo de unas escaleras, en un hueco que quedaba, que no saliera por nada del mundo o el único que tendría problemas seria él. La luz nos ayudaba bastante, pues justamente ahí no llegaba.

    Yo fui por las llaves con el velador. Ya casi no había nadie, se podía ver en la calle a un par de pendejos de los que siempre se quedan platicando, uno que otro maestro por los pasillos pero todo estaba cerrado, salones y oficinas. Caminaba rápidamente pues quería cumplir mi fantasía a la brevedad. El velador tenía todas las lleves de la escuela en un solo manojo.

    Cuando llegué como a un cuarto que tenía justamente hasta el otro lado de la escuela, le pedí las llaves de la biblioteca, le dije que tenia que quedarme a pasar cuadros porque en mi casa no tenía Internet y que después metería algunas cosas en la bodega. Que me iba a tardar bastante por si no me apuraba. Él me las dio y no sospecho nada, pues ya me había quedado antes.

    Me regresé pasando a la biblioteca, verificando que no hubiese nadie. Para mi fortuna ese día la biblioteca estaba vacía. Deje prendida una computadora y un par de luces, con un archivo de excel abierto como si alguien estuviera trabajando. Así si alguien pasaba podría inventar que fui al baño.

    Me regrese a donde ese par de nalguitas vírgenes esperaban a ser desvirginadas. No sentí como hice el camino de regreso, parecía que volaba, mi corazón se agitaba por lo que iba a hacer y por el temor a que alguien me cachara. Mi calentura era tal que mi verga quería romper mi pantalón.

    Cuando regrese a la bodega, Arturo salio de su escondite después de haberlo llamado. Abrí con algo de torpeza, pues los nervios eran demasiados. Él también se veía bastante nervioso, se movía de un lado a otro. El pendejo revisaba que nadie viniera y cuando pude abrir, entramos, nuevamente poniéndole llave, así, si alguien venía nos daría algo de tiempo para vestirnos y él de esconderse.

    Prendí una luz hasta el fondo, lo llamé pues se había quedado sentado por ahí. Le dije que me ayudará a acomodar unas colchas que teníamos, en inverno, nuestra escuela organiza una colecta de cobijas para ser repartidas a colonias pobres de los alrededores y habían sobrado un par este año por no concretarse un viaje. Se quedo como atontado recibiendo mis ordenes pero me ayudó. Extendimos algunas cuantas en el piso.

    Cuando terminamos no sabía que hacer, se movía de un lado a otro, yo, utilizando el chantaje psicológico le dije que era un buen hijo, que gracias a esto no perdería su beca. Para romper el ambiente me dio hostil, le empecé a preguntar mas cosas triviales de él. Me contó que su papá se fue cuando tenía 8 años y que su mamá se esforzaba para salir adelante con sus otros dos hermanos.

    Mientras el me contaba su historia yo tenia enfocada mi vista en escanearle todo el cuerpo, pasaba mi vista de arriba abajo, casi, casi, desnudandolo con la mirada. También comencé poniendo mi mano sobre su rodilla y poco a poco fui subiendo, bajaba y subía mi mano avanzando pocos cm, como ganándome su confianza. A veces se asustaba cuando mi mano subía mas de la cuenta, lo veía reflejado en su expresión corporal, dando pequeños sobresaltos.

    Le pregunté si yo sería el primer hombre en su vida, me dijo que ademas de eso, él jamás había tenido relaciones, ni con una mujer. Al oír esto, sentí un chorro salir por mi verga, no podía creer lo que estaba escuchando, si era muy guapo y popular y le hicé saber mi incredulidad con las mismas palabras. Me contestó que no era tan fácil coger con sus compañeritas.

    Le pregunté si tenia alguna fijación en especial con alguien de la escuela, incluso con las maestras. Me dijo que si, que con una maestra que estaba bien tetona, que le prendía siempre cuando le daba clases, que su verga se le paraba y si, efectivamente, hablar de esta maestra le había causado una pequeña erección la cual note porque cuando hablaba de esta forma de la maestra, subí mi mano sin que se lo esperara para atrapar ese trozo de carne, sintiéndolo vivo.

    El brinco de donde nos habíamos sentados, en las sábanas que pusimos. Esto me hizo enojar un poco. Enojado le dije que que pasaba, que ya estaba bien de palabras y que me dejara entrar en acción. Le pedí que se sentará nuevamente. El obedeció y se sentó a un costado, con lo que comencé a besarle las orejas y manosear su parte intima. El se quitaba, me aventaba con sus hombros poniendo una barrera entre mis lambidas a su cara.

    Mis labios buscaban contacto con los suyos y cuando lo hicieron, me aventó poniendo sus manos en mi pecho. Me asuste pues me había aventado bastante fuerte, y a mis 35 años y con mis 90 kilos era un poco difícil lograr eso. Me quedo viendo con asco, en shock, asustado, arrepentido. Me hice el ofendido, me paré y le dije que estaba bien, que yo entendía que si no quería cooperar no podía obligarlo. Me paré e hice el intento de irme esperando a que me detuviera.

    Lo logré, me pidió disculpas pero tenía que entender que el era totalmente heterosexual, que le daba asco hacer esto y si había aceptado solo era por su mamá y sus hermanos. Le dije que estaba bien, pero que no volviera a pasar o me iría de ahí y no tendría su beca, y es mas, que yo abogaría porque nunca mas se la dieran. Horrorizado abriendo sus ojos me quedo viendo, a esa edad los pendejos se creen cualquier cosa.

    Automáticamente después, le dije que se acercará a mi. Así de pie nuevamente mis labios tomaron su tarea anterior, buscaron sus labios y esta vez, a pesar de que hubo un rechazo normal, mi lengua pudo penetrar su boca encontrándose con la suya.

    Mientras mis labios hacían su trabajo, mis manos recorrían su cuerpo. Su abdominal adolescente, su espalda que tanto me gustaba. Arriba del uniforme mis manos hacían un trabajo enviadable, recorriendo cada cm de ese semental hasta ahora virgen.

    Su asco era tal que podía sentir unas ganas de vomitar cuando mi lengua perforaba sus labios. A mi no me importaba, mi calentura era tal que esto, lejos de desagradarme me gustaba mas. Lo deje respirar un poco, apartándome dos metros de él, contemplando su porte de macho vencido y resignado.

    Le dije que quería ver como se desnudaba para mí, que lo hiciera de una forma sensual y despacio, el lo hizo y retiro la playera del uniforme mostrando una camiseta debajo de ella. El se quito la camiseta también porque se lo ordene como si fuera todo un stripper profecional, dejando al descubierto ese torso que siempre mis ojos habían desnudado. Yo me frote la verga y se la ofrecí, a lo que él no hizo nada y solo se puso mas nervioso intentando tapar sus pezoncitos cruzando sus manos.Esta posición solo me excito mas, pues sus bíceps se hicieron un poquito mas grandes.

    Dentro de la platica que tuvimos al inicio, me había dicho que trabajaba los fines de semana con un tío y que le ayudaba a la albañilería, lo que le daba un cuerpo no de gym, pero si muy rico, se veía trabajado.

    Le dije que siguiera con él pantalón. Puso resistencia diciendo que para mamarle la verga, no necesitaba hacer eso. Me enojé y me fui contra él. Estando enfrente le di una cachetada, diciéndole que el que mandaba ahí era yo. No sé de donde me salió tanto impulso para hacer esto, pues bien pudo decir que no e irse pero no, este pendejo se quedo ahí avergonzado.

    Nuevamente, utilizando la psicología le dije que ni para ayudar a su mamá servia, por su culpa no tendrían la beca nunca mas, que ni siquiera servia como alumno menos como hombre de palabra. El no me contestó pero empezó a desabrocharse el pantalón.

    Lo dejo caer y le vi en un bóxer apretado color gris. Dios mío, no se como no me dio un infarto ahí. Se le marcaban unas piernas hermosas, con poquitos pelitos, torneadas por su trabajo, macizas, de hombre. Ademas, la imagen era perfecta, me encantaba como se formaba un pequeño bulto en su entrepierna. El tapo sus partes a lo que yo solo se las aparte mientras me hincaba para tener el tesoro que tanto trabajo me estaba costando.

    Estando abajo, le di una aspirada profunda, acercándome a su pene para oler esos ricos olores juveniles. Olía extraño, olía a adolescente, a meados, a testosterona. Toda la combinación de olores puso a mi verga a mas de su tamaño habitual. No esperé mas y de un solo jalón bajándole el bóxer.

    El se tambaleó bastante fuere en este movimiento pues había sido inesperado. No le ví la cara porque me metí esa rica verga en la boca, flácida, avergonzada, escondida. Mis chupadas empezaron fuerte y se fueron relajando. Yo solo sentía unas manos que intentaban detener mi cabeza, también sentí como sus piernas se hacían para atrás como no dejándome comerme aquel manjar.

    Mis manos se posaron sobre sus nalgas para evitar que se escapara y me dejara meter mas mi boca en su rica verga. Estuve succionando así hasta que logré arrancarle unos gemidos de placer. Su cuerpo se fue entregando al placer, poco a poco sus músculos se fueron relajando. Estuve asi por varios minutos, entregándole placer por primera vez.

    Su verga ahora erecta estaba dentro y fuera de mi boca, siendo recorrida cada cm por mi lengua traviesa. También me había comido sus bolas y aquí era donde notaba que le causaba mas placer pues se movía frenéticamente y gemía de una manera espectacular. Él también ya estaba cooperando más pues había comenzado un leve vaivén. Jamás dejé de manosear sus nalgas y aunque todavía no invadían su culo, estaban ya con mi sello personal.

    Me cansé de estar hincado, y sin decirle nada, lo tome de la cintura y lo aventé contra los cobertores que habíamos acomodado. Él, como tenía el pantalón todavía puesto pero hasta abajo, quedando atorados con sus zapatos, al igual que su bóxer, no sostuvo el equilibrio y callo en cuatro, poniendo sus manos para defender su cuerpo de la caída.

    —Así te quería tener cabrón—, le grite. El solo me volteó a ver como confundido, a lo que yo me abalancé sobre sus nalgas dándole una rica chupada a su virgen culo. Se asustó mucho y así, en cuatro, intento correr lejos de mi. Yo coloqué todo mi peso sobre él y lo tumbe, dejándolo boca abajo. El pantalón ayudo a que no me diera ningún golpe.

    Me empezó a decir, que ya había tenido lo que yo había querido, que tenía que irse porque era tarde, intento zafarse de mi. Yo fui subiendo lentamente hasta poner mi verga sobre sus nalgas. —Todavía te falta entregarme algo mas bombón—, le dije, mientras apreté una de sus nalgas. El desesperado e intentándose zafar me dijo que eso no, que eso no había sido parte del trato. Yo le dije que el que mandaba ahí era yo, logrando asfixiarlo un poco al colocar mi brazo izquierdo sobre su cuello y hacer presión hacía mi.

    Tratando el quitar mi mano para poder respirar y ya casi tosiendo, lo deje en libertad, le quite mi brazo y entre sollozos me dijo que no, que no haría eso. Yo quería ver su carita cuando lo estuviera desvirginando, por lo que, si cambiaba de posición podría escaparse de mi y no cumpliría mi fantasía. A pesar de que la lucha resultaba bastante excitante, yo quería poseerlo y no solo que se quedará en algo así, por lo que la psicológica vino nuevamente a mi.

    —Mi precio es que te la meta, si no puedes hacer esto, olvídate de tu calificación, olvídate de tu beca y olvídate de que te acepten en otra escuela, te daré una mala carta de recomendación y nadie querrá inscribirte, las matemáticas son la materia principal de todas las escuelas—. le dije en un tono bastante fuerte, el todavía medio ahogado, —eres igual que tu papá, abandonas a tu mamá en algo que no puedes hacerte responsable—. Bingo, le había dado en su talón de Aquiles.

    Su resistencia mermo, yo lo entendí como con un permiso por lo que me levante, haciéndome para atrás para quedar en cuatro también. Mientras yo me levantaba, tome mis manos y las puse sobre sus caderas levantandolas conmigo, en señal que el debía ponerse en cuatro también. El obedeció mis movimientos y se levanto dejando frente a mi esas lindas nalgas adolescentes vírgenes hasta ahora.

    La boca se me lleno de agua, la verga dio otro aventón de leche. Nuevamente, como lo hice con su verga, me acerque a su culo, a lo que él pego un restirón bastante fuerte que yo merme sujetándolo con mis manos. Olí su culo, Dios mío, ese olor era lo mas excitante que había olido antes. Mi verga suplica salir, así que me hinque totalmente desabotonando mi pantalón y quitándome. También le dije adiós a mi playera para quedar totalmente desnudo y con los pantalones atorados en los zapatos al igual que mi presa.

    Regresé a mi presa, a esas vírgenes y redonditas nalgas que mi lengua esperaba ansiosa por perforar y así fue. Mi lengua recorrió toda la cavidad anal, por fuera, de ese hermético culo hasta ahora. En cada lambida que yo daba, mi presa hacía un intento por salir de la situación, se hacía para adelante, para un lado, me ponía sus manos intentando alejar mi cara de su culo. Nada de eso fue suficiente para que yo me comiera ese rico asterisco. Besé sus nalgas cada cuanto quise, las nalguee a mi antojo, dejando mis manos marcadas en ellas y totalmente rojas. No hubo cm de esa parte en donde mi salvia no hubiese quedado impregnada.

    Quería pasar a la acción, por lo que quite sus zapatos y le baje el pantalón junto con el bóxer. Lo tomé de las caderas y le hice para a un lado, dejándose caer y quedar deladito. Logre ver su vergüenza en el rostro, yo solo me reí. Le dije que se colocara boca arriba, que abriera sus piernas y me ofreciera con su mano su hermoso pedazo de carne. Así lo hizo, se acomodó quedando frente a mi, abriendo sus piernas y tomando con su mano la verga. Jugo un poco, le pedí que se masturbará. Después, nuevamente comencé a comerme a su verga en esa posé. Él ya lo disfrutaba y nuevamente un leve vaivén involuntario apareció. No tarde mucho, pues ya había trabajado su culo un gran rato y estaba preparado para recibir la primera invasión anal en su vida, y quizás la ultima.

    Me veía implorando que no lo hiciera, me dijo que paráramos, por favor, me suplicaba con sus ojos vidriosos. Yo ignore toda charla y con harta saliva que había escupido, del tremendo antojo que tenía por poseerlo, ensalive mi palo y me preparé a penetrarlo. El hecho se sentir mi verga en contacto de su culo, hizo que mi esperma nuevaente saliera en un chorro de exitación, lubricando mas su cavidad anal. Podía ver el arrepentimiento en sus ojos, la verguenza en todo su rostro, el odio en su respiración. Todo eso hacía que soo quisiera penetrarlo, enseñarle quien era el maestro y porque es bueno hacer las tareas.

    Estuve jugando con él, quebrando aún mas su abatido espíritu, colocaba mi verga sobre su ano y la retiraba, la volvía a colocar y la retiraba nuevamente, estuve así, y luego la definitiva. La coloqué en su lugar, no sin antes haber masajeado con mis dedos sus paredes sin penetrarlo, pues quería que mi verga fuese quien lo desvirgará, aunque le había metido mi lengua hasta donde mas no pude, no había sido suficiente para que el pendejo relajara sus músculos y me dejará abrirlo de verdad-

    Hice presión, tomándolo de la cintura pues sabía que le dolería. Mis 17 cm de carne parecían haber embonado en el lugar correcto. Sentía la humedad de su culo y el calor con el que respiraba. Mientras iba entrando, mi alumno empezó a dar gritos de dolor, y como lo predije, de intentar hacer que no lo penetre, arañándome en algunas ocasiones, levantando sus nalgas, arqueándose.

    Nada de esto me detuvo, solo le tapé su boca, nuevamente me dejé caer sobre él y no dejé de insistir con mi verga hasta que por fin mi cabeza entró. Cuando esto pasó, noté como sus ojos se abrieron, el gemido de dolor empezó y una que otra lagrima escurrió. Me acerqué a su oído y le dije, —es por tu mamá y tus hermanitos, ustedes mas que nadie necesitan el dinero de tu beca—, lo que hizo que se relajará un poco y que lo arqueado de su cuerpo disminuyera.

    Hice para atrás mi pelvis, dejando mi verga en el aire, haciendo contacto visual con mi víctima. Nuevamente me preparé para introducirlo. Esta vez, mi verga necesito ser guiada por mis manos. Al tocarla para acomodarla en su culo, sentí que las venas de mi verga querían explotar. Di un vistazo rápido para abajo y no podía creer lo que veía, jamás me había excitado tanto, tenia todo aquello de un color rojo encendido, mis vergas entre azules y verdes. Regresé mi vista a mi víctima y el tenia la miada perdida en el techo a lo que aproveche para insertarle la verga de un solo empujón.

    No entro toda, pues su culo era bastaste estrecho, entro como la mitad. Esta vez, cerrando los ojos y causando que mas lagrimas escurrieran. —Lo estas haciendo muy bien, salvaras a tu familia de la pobreza—, le dije nuevamente al oído. Esta vez decidí dejar ese objeto extraño para un cuerpo heterosexual dentro, para que su cavidad anal se acostumbrada al grosor de mi verga, que si 17 cm no son bastante largos, unos 4 cm de grosos hacen gozar, y llorar, a cualquiera. Mientras la tenía adentro, que no fueron mas de 2 segundos, yo lo volví a besar, le destape la boca un poco para buscar el contacto con mis labios.

    En esta pose, soltó mas gemidos que fueron silenciados con mi boca, ese empujar, meter y sacar empezó, despacio, y subiendo de ritmo poco a poco. Lo tenía ahí, yo lo estaba penetrando, a uno de los chavos mas guapos de la escuela, de los mas varoniles, de los mas desmadrosos y problemáticos. Ahora, era mi putito personal. Estaba gozando su desvirginada como jamás imaginé.

    En el entrar y sacar, yo cerré mis ojos y me deje llevar por los gemidos de mi alumno. Era delicioso escuchar que se quejaba, era riquísimo saber que yo era el primero y el único que había estado ahí dentro. Sabía que mas chavos lo deseaban pero conmigo había perdido su virginidad de todos los sentidos. Mientras lo penetraba, esa vez, mordía sus ojeras, le metía mi mengua en su oído, mis dedos penetraban su boca y con su misma saliva recorrían sus labios. Llegué a morder sus mejillas y a decirle cosas sucias como, —siempre te había deseado y ahora hice mi fantasía realidad—. Él solo me esquivaba cerrando los ojos y gimiendo.

    La penetración estaba resultando bastante excitante y yo no quería cambiar de posición, quería que eso fuera eterno, que todas esas sensaciones que sentía nunca se acabarán. Me preguntaba cuantas muchachachas se masturban pensando en él o cuantos otros gays con los que había tenido contacto, en la escuela, en la calle, en el bus, por su casa, habrían deseado estar cogiéndolo de esta forma. Estos pensamientos y verlo gemir hicieron que el primer disparo de mi venida acabara dentro de su culo.

    Cuando sintió mi leche por toda su cavidad, el pendejo empuño sus manos golpeando al piso. Me deje caer a besarlo nuevamente y el segundo disparo vino, penetrando su culo lo mas que hubiese podido, aplicando fuerza en mi pelvis contra él. Volvió a golpear el piso mientras un sonido de enojo escapaba de sus labios. Derrame cinco chorros de leche dentro de él. Al mismo tiempo que yo terminaba con mi ultimo chorro y dejando de ejercer presión sobre él, se le escapo un suspiro profundo como de sintiéndose liberado.

    Sentí el cambio en su animo, pues comenzó a respirar mas tranquilamente, ya que antes, o bien no respiraba por segundos, por le coraje, o comenzaba a respirar muy rápido. Me reí y le dije, —ni creas que ya acabamos—, el me contesto, —pero, ya terminó—, —a pesar de ser virgen, sabes muchas cosas, le comenté—. Era obvio que la fantasía de mi vida no terminaría acá. Mínimo le daría unas cinco cogidas más.

    Intento quitarme, mostrándose enojado conmigo por mi actitud. —-Quiero ahí—, le dije tomándolo del cuello. —Ya te dije que no estas en posición de discutir conmigo, ahora me debes mas respeto. Mira tu culo—, tomándolo del cabello y haciendo que bajara la vista a nuestras pelvis, —tiene mi verga y mi leche adentro, ahora yo soy quien te manda, ¿okay?—. Le solté los pelos y deje caer su cabeza. Asentó nuevamente resignado.

    Tomé un poco de aire, y las embestidas empezaron de nuevo, otros dos disparos de leche inundaron su varonil y humillado culo nuevamente. En estas embestidas, el ya no ponía resistencia, si bien, no se podría decir que lo estaba disfrutando, por lo menos, me seguía dando el placer que yo quería sentir y es que la hermeticidad era tal que su culo seguía apretando mi verga a pesar de haberle dado bastante batalla, pues en estas veces lo puse en cuatro y se le deje ir, jalándole el pelo hacía atrás, también me lo cogí haciendo que me cabalgara, le subí sus piernas a mis hombros en esta pose.

    En un descuido que tuvo, había acercado mi celular para ver la hora con anterioridad, pero esta vez había sido para gravar algo de aquella noche, para quizás chantajearlo después o solo para jalármela recordando este momento triunfal. Tenía los ojos cerrados y dando gemidos cuando pude gravar algo de eso. Poniendo una carita aun de dolor cuando lo penetraba abierto para mi. Mi satisfacción era tal que tuve leche para esas embestidas posteriores.

    Cuando termine y seque mis pelotas de leche, hice que me mamara la verga, limpiando mi leche con su boca y por fin, haciéndolo vomitar por su mismo sabor de culo que se había impregnado. Le aventé un trapo que tenía a mi alcancé, de una obra de teatro. El se limpió la cara pues en la ultima venida se la había metido en la boca hasta asfixiarlo y hacerlo vomitar un par de veces.

    Cuando termino de limpiarse, levanto su cara, llena de facciones masculinas y yo solo le sonreí. —Nadie tiene que saber de esto—, le mencione, —de lo contrario tu serias el único perjudicado y me harían cambiarte la calificación y todo esto habría sido en vano—. El solo asentó con la cabeza y se levanto, buscando su pantalón, camiseta y playera del uniforme. Al levantarse pude ver un hilo de leche escurriendo dentro de sus nalgas.

    Le dije que se limpiara con el mismo trapo que se había limpiado la cara. Con un poco de agua se lavó también la cara y le ayude a lavarse el culo. Nuevamente lo penetre con mis dedos y lo volví a ensalivar, dándole besitos en todos lados y haciéndole saber que era mio, solamente mio. Le subí el bóxer, manoseando aun su cuerpo. Le acomode el pantalón, que ocultaba su vergüenza y su desvirginada. Me sentía triunfal. El se acomodo la playera y cuando levantamos todo, trayéndonos únicamente el trapo con el que nos limpiamos y dejando unas ventanas abiertas que daban al patio de la escuela pero de una parte oculta o trasera, para que no amaneciera con aroma a machos, a sexo en el turno matutino.

    Apagamos la luz, el recogió su mochila y metí adentro el trapo que utilizamos, levante mis cosas y nos dispusimos a salir. Tuvimos cuidado de ir lentamente para que el guardia no nos viera juntos. Al final, me acompaño a la biblioteca y apague la luz, apague el equipo y puse llave.

    Me fui al estacionamiento pues no podría explicar que hacia ahí casi a media noche con un alumno de la escuela, ya que nuestras clases terminaban a las ocho de la noche. Afortunadamente nadie nos vio. Le dije que saldríamos en mi coche, que no podían verlos así que lo metí en mi maletero del coche, y en unas cuantas cuadras lo sacaría para llevarlo a su casa.

    Fui donde estaba el velador a entregarle las llaves, me dijo que ya me había tardado, como queriéndome sacar platica. Le dije que si, que tenia varios trabajos pendientes, mostrándole un paquete de hojas que había sacado de la bodega de trabajos de quien sabe quien. Le dije que lo lamentaba pero tendría que irme rápido de ahí, que si me abría el estacionamiento. Asento y mientras el abria yo arrancaba el coche. Al salir, mi corazon quería salir por mi boca. Amablemente nos despedimos con una señal de adios, el desde el porton y yo desde el coche. Avancé unos minutos y baje por mi presa, estacionandomé en un lugar oscuro.

    —Si alguien nos ve, diremos que eres mi hijo y que hasta ahora regresamos—, fueron las instrucciones que le dí, —¿o a caso quieres que la policía sepa que te cogí, imagina la vergüenza de tu mamá, no, no, no—, le reiteré para dejar en claro la orden. Solo asentó con la cabeza. Le pregunte que por donde vivía y vaya que si era una colonia marginada de la ciudad, que hasta poquito de miedo me dio llevarlo para allá a esas horas.

    En fin, termine llevándolo y lo deje en la puerta de su casa. Para reafirmar aun mas mi control y posesión sobre él, decidí bajarme y disculparme con su mamá. Su mamá lo recibió con besos y abrazos, regañándolo porque llegaba hasta ahora. Yo le comenté que como tendríamos un evento de obras escolares, le había dicho a él y un grupo de alumnos que se quedaran hasta tarde ayudando con el escenario. —Mande un permiso por escrito, ¿a caso no se lo mostró su hijo?—, le dije a la señora mientras veía a mi victima. —No, no lo hizo—, y un regaño mas calló sobre el.

    Le dije que como era el que vivía mas lejos, había sido el ultimo en traer. Me despedí, los vi entrar llamando antes de que Arturo se metiera con su mama. —Ni una palabra a nadie—, fue lo que le dije, —Te veo mañana en la escuela—. Solo hizo una mueca medio de risa, medio de desagrado, no dijo nada y se fue.

    En lo que se iba, pude ver esas nalguitas que fueron mías y que seguirían siendo, por lo menos, hasta que termine el ciclo escolar. A pesar de que esa noche me desvelé subiendo las calificaciones y corrigiendo la de Arturo, valió cada maldito segundo.

    Al otro día, nos vimos en la escuela y me evito lo mas que pudo. En la clase los fui llamando uno a uno para darles sus promedios. Cuando llegó Arturo, le dije que debería actuar como si en verdad lo hubiese reprobado o iban a sospechar y adios a su reputación. El dijo que si y se fue, pero le mostré su calificación, tenia un 8, aprobatorio. Un suspiro de decepción o de alivio escapo de su ser, haciendo mas convincente la situación.

    Gracias por leer, espero que te guste. Si gustas puedes visitar mi blog. Ahí subo vídeos con historias similares a estas, estoy seguro que te divertirás. Puedes escribirme a [email protected].

  • Mi rincón de silencio

    Mi rincón de silencio

    Una vez más me encuentro sentado en la fría arena de la playa disfrutando del amanecer. Siendo mudo testigo de cómo la luz gana, al menos por unas horas, la eterna batalla a la oscuridad.

    Al menos una vez por semana trato de escaparme aquí, alejarme de todo, de todos, de mi mismo y vaciar la mente al menos durante unos minutos.

    Un perro se planta frente a mi y, girando la cabeza, se pregunta si yo llegaría a ser un buen compañero de juegos pero un silbido interrumpe sus cavilaciones y se aleja de mi corriendo en pos de su amo.

    Al morir en el aire el silbido, el sonido de las olas al romper se vuelve a adueñar de mis oídos mientras mi mirada se pierde en la fina línea que separa el cielo del mar.

    Nuevamente mis pensamientos, o la falta de ellos, se ven interrumpidos al sentir como dos personas se acercan y se sientan justo detrás de mi. No me hace falta girarme para saber quiénes son, siempre, siempre acaban encontrándome.

    —¿Ves? —su voz grabe rompió el silencio reinante sin importarle lo más mínimo que sus palabras se colasen en mi cabeza.— Te dije que estaría aquí!

    —¡Como siempre! —respondió su interlocutor.— No te la des de sabiondo. Siempre vuelve aquí.

    —¡Mírale! ¡Será imbécil! ¿Por qué cojones tuvo que hacerte caso?

    —Sabes el porqué tan bien como yo.

    —¡Y una mierda! No tienes ni puta idea de nada. Él la quiere, la desea, la AMA.

    — Sí, todo eso es cierto, pero sigues sin tener en cuenta las circunstancias.

    —¡Que les den a las circunstancias! —bramó.— ¡Mírale! Se muere por besarla, por abrazarla, por tenerla cerca.

    —Lo sé, pero es mejor así. Al decir «circunstancias» también estoy hablando por ella. Ambos perderían demasiado.

    —¿Y no están perdiendo ahora? Mira cómo está. —alzó aún más la voz.— Desea perderse en ella, sentir sus brazos rodeándole, poder mirarla a los ojos y perderse en sus labios.

    —Unos ojos verdes que nos vuelven locos.

    —Me estás dando la razón. —le interrumpió.

    —¿Acaso te crees que no lo sé? ¿Crees que no sé lo que pasa por su cabeza?

    —Parece que no. Sino no hablarías así.

    —Sí, lo sé. Sé que la ama. Sé que está enamorado de ella, pero… no puede ser. Es lo mejor para él y para ella.

    —No me vengas ahora con eso. La diferencia de edad. Eso es una chorrada. ¿A quién coño le importa que tenga 20 años más que ella? Repito, es una auténtica tontería.

    —Si. Lo es. Pero no me refería a eso.

    —Sé a lo que te refieres, también ha hablado conmigo. Me ha contado sus sueños… sus anhelos… sus esperanzas… sus miedos… —se enfrentó a él.— ¿Sabes cuantas veces ha imaginado acariciar su cuerpo? ¿Perderse en su mirada? ¿Embriagarse con el sabor de sus labios? ¿Cuántas veces ha deseado hacerlo? Pero aparecías tú para impedírselo.

    —Tenía que aparecer y frenarle. —susurró incapaz de mirarle a la cara.

    —Y mira lo que has conseguido… está ahí sentado, mirando al vacío tratando de no pensar, pero ambos sabemos quién ocupa sus pensamientos.

    —Es mejor así. —dijo sin ser capaz de creer el mismo en sus propias palabras.

    —Sentir sus labios —comenzó a susurrar con voz grave.— embriagarse de ellos, besarla, perderse en ellos. Desnudarla lentamente aprovechando para aprenderse cada centímetro cuadrado de su piel…

    —Para. Por favor, no continúes.

    —Recorrer su cuerpo con la yema de los dedos —continuó hablando sin importarle la súplica de su interlocutor.— sentir como se le eriza la piel al contacto de sus labios. Besar su cuello y tomar uno de sus pezones entre sus labios. Deslizarse por su abdomen hasta alcanzar el tesoro que esconde entre sus piernas…

    —Por favor, detente.

    —Lamerlo, saborear su coño aprendiendo cada matiz, acariciar su clítoris con la lengua y arrancarle innumerables gemidos de placer. Dejarla al borde del orgasmo, tomarse su tiempo en hacerla ver que hay más, mucho más. Sin prisa, dedicándola todo el tiempo del mundo.

    —Recorrer de nuevo su cuerpo rozándola con los labios. —continuó su interlocutor acallando el grave susurro.— Mirarla a los ojos, sentir su calor, disfrutar del aroma de su piel, abrazarla por horas, disfrutar del alboroto, del silencio a su lado, reír con ella, sentir como se enreda su pelo entre sus dedos, apoyar su cabeza en sus muslos mientras sus manos acarician delicadamente su piel.

    —Veo que ha hablado mucho contigo. —le cortó.

    —Ya sabes que sí. Pero debía aconsejarle. No sólo por él, por ella también.

    —Claro… por ella… ¿Y por eso ella tuvo que actuar así, verdad? Rompiéndolo por dentro, dejándolo vacío, actuando como más daño sabía que le iba a provocar.

    —Tampoco ha sido fácil para ella. Lo sabes. Lo sabe. Todos lo sabemos. Se dejó aprisionar por el miedo. A veces, cortar de raíz es la mejor solución.

    —¡Y una mierda! Él no se merecía eso. Le dio todo, ¡¡TODO!! ¿Y qué ha hecho ella? Desaparecer. Ni una explicación, ni una mísera palabra. NADA. Sólo silencio.

    —¿Y qué podía hacer? Sabes que le quiere tanto o más que él a ella, pero…

    —Nada de peros —le cortó— Cobarde, eso es lo que es. Una cobarde.

    —No es tan fácil. —negó con la cabeza bajando la mirada.— Donde tú ves cobardía, yo veo dolor. Una forma de cargar sobre sus hombros con las culpas de todo. Un acto desesperado de tratar de hacer lo correcto. Una forma de liberarlo de toda culpa.

    —Tú y yo nunca nos pondremos de acuerdo. Ambos tenemos nuestra opinión al respecto y por mucho que digamos no la vamos a cambiar.

    —Eso es lo de menos, siempre ha sido así.

    —Ahora ya todo da igual. Míralo. ¿Qué vamos a hacer con él? —dijo señalándolo.

    —Estar ahí para él. Aconsejarlo, guiarlo, apoyarlo.

    —Hace años sólo pedía mi consejo. —se lamentó.— Pero… tuviste que aparecer tú.

    —Hace años, todo era distinto. Han cambiado muchas cosas.

    —¿Y por qué no podrían volver a cambiar? ¿Qué hay de malo en que nos escuche a los dos?

    —Sabes que eso no puede ser.

    —Quién sabe… Quizás…

    —No sabemos qué pasará en el futuro, ni podemos saberlo.

    —Déjame al menos esa esperanza. La duda de un futuro incierto. Sabes al igual que yo lo que siente por ella, sabes que la desea, que está enamorado de ella. Lo sabes.

    —Si lo sé.

    —¡Joder! —gritó a pleno pulmón levantándose llenando la playa con su voz grave.— ¡LA AMAMOS!

    —Sí, la amamos, pero…

    —CALLAOS!!! —grité poniéndome de pie de un salto encarándome a ellos incapaz de seguir escuchándoles— Callaos, por favor. —supliqué al vacío comprobando que en realidad no había nadie a quien dirigirme.

    Encendí un cigarrillo y lentamente abandone la playa con la intención de coger el coche y regresar a casa.

    —Volverá. —oí detrás de mí.

    —Si, siempre vuelve.

    FIN.

  • Últimamente mamá está muy cachonda

    Últimamente mamá está muy cachonda

    Desde hace unos días mamá tiene dolores de cabeza intermitentes, preocupada por si sería algo más grave de lo normal,  fue al médico para asegurarse de que no fuera algo grave, por suerte, no ha sido nada grave, el médico le ha dicho que esos dolores de cabeza que está teniendo son a causa del estrés, así que le ha recetado una medicación para reducir esos dolores.

    Después de desayunar, por la mañana, mi madre estaba en la cocina, con dolores de cabeza, entonces le dijo a su novio que le ayudara con la medicación, ella enseguida se lo agradeció mientras se tomaba la pastilla, entonces decidió leerse los efectos secundarios que causaba dicho medicamento por curiosidad, no era nada alarmante salvo que podía tener insomnio o algún efecto de sonambulismo, ella se sorprendió bastante al leer lo del efecto de sonambulismo y la verdad es que a nosotros también nos dejó bastante desconcertados.

    Poco después, me levanté y fui directo a la cocina para desayunar, allí estaba Rubén, el novio de mamá, le pregunté qué tal mamá y me dijo que la medicación que le habían mandado empezaba a hacer efecto, estuvimos hablando acerca del tema de mamá mientras ella no estaba y entonces Rubén me dijo que tenía la sensación de que todo era causado por el estrés, pero yo quería hablarlo mejor con mamá.

    Un rato después, mamá llegó a la cocina, descalza y con un vestido bastante sexy, muy escotado, si ya al levantarme estaba un poco cachondo al ver a mi madre así esa excitación aumentó con creces, se arrodilló en el suelo, escondiéndose bajo la encimera de la cocina para que Rubén no nos viera y me empezó a desabrochar los botones del pantalón del pijama mientras yo seguía tomando el zumo.

    Nada más sacarme la polla del pantalón me quedé sin palabras, mamá me pidió que no dijera nada mientras vigilaba que el novio de mi madre no nos viera, se metió la polla en la boca, entonces no podía creer la suerte que estaba teniendo, me empezó a hacer una mamada y solo pensaba en quitarle a mamá ese vestido rosa que llevaba puesto, porque Rubén no nos escuchara, intenté no producir ningún jadeo de placer para que el novio de madre no nos pillara mientras me ofrecía más zumo, acepté su oferta, pensando «que bien la chupa mamá» estaba inquieto, no paraba de moverme del placer que mamá me estaba dando, entonces, Rubén me miró y me preguntó “¿va todo bien?”.

    Yo le dije que sí, que solo era un movimiento brusco que había hecho, mamá mientras me seguía haciendo una mamada muy placentera, cuando Rubén se terminó el café le avisé haciéndole gestos con la mirada de que se estaba moviendo y que nos podía pillar, ella me chistó para que no dijera nada y se volvió a meter la polla en la boca hasta que entonces le aparté para atrás diciéndole que no quiero causar malos rollos en casa por esto y que no quiero que nos pillen, ella me dice que no me preocupase que no pasaba nada, metiéndose la polla en la boca, seguidamente se metió los testículos en boca absorbiéndomelos mientras me frotaba la polla con las manos, hasta que le pedí que se sacara las tetas del vestido, eran preciosas, y no paraba de pensar en las ganas que tenía de cogérselas, y meter la cara entre ellas y no salir nunca.

    Mamá continuó chupándome la polla hasta que le pedí que me masturbara con las tetas aceptando mi propuesta, mamá empezó a jadear y yo con ella, que placer me daba que mamá me frotara la polla con sus tetas, mamá me salivó la polla pero esta se resbalaba entre sus tetas, le aparté el pelo mientras ella continuaba frotándomela con las tetas y poco después se la metió en la boca haciéndome otra mamada mientras me decía: «que rica está» no podía imaginar el placer que me daría que mi madre se metiera mi polla entera en la boca, era indescriptible, acto seguido, le dije a mamá que estaba a punto de correrme así que le empujé la cabeza hacia abajo metiéndole toda la polla en la boca, hasta el fondo y terminé corriéndome en su boca.

    -¿Prometes no decirle nada de esto a Rubén?

    -Por supuesto mamá, te lo prometo.

    Acto seguido me dijo:

    -Tengo que confesarte una cosa, tu polla es mucha más grande que la suya -mientras cogía mi vaso de zumo dejando a mamá en el suelo de rodillas con las tetas fuera mientras veía como me alejaba.

    Unos días más tarde, estábamos viendo la tele en el sofá mamá y yo cuando mamá me pregunta “¿por qué no hablamos de lo que pasó el otro día?” Le dije que quería hablar del tema, aunque me gustó mucho.

    Entonces me dice “tengo que decirte una cosa”.

    En ese momento me empecé a poner nervioso, a hablar sin parar, mientras ella cogía una manta y me la ponía en las piernas, empezó a meterme la mano por dentro de la manta y el pantalón para sacarme la polla cuando me dijo que se había tenido que tomar otra pastilla para la migraña y se había puesto un poco cachonda, la temperatura subió de repente, que calor hacía pensaba yo mientras le decía a mamá que el programa que estábamos viendo en la tele era muy aburrido, ella me dijo que pensaba lo mismo, pero es que no había nada más interesante en la tele mientras empezaba a disfrutar el suave tacto de las manos de mamá sobre mi polla…

    Cuando de pronto, Rubén entra en el salón sentándose a mi lado mientras mamá seguía frotándome la polla lentamente, poco después Rubén salió para hacer unas gestiones dejándonos a mamá y a mí solos en el salón, entonces me destapó para sacarme la polla del pantalón mientras sorprendido le dije “¿qué haces? Rubén nos puede pillar pero justo salió de casa, porque tenía planes con unos compañeros de trabajo”.

    De pronto todo estaba a mi favor, entonces mamá, se agachó metiéndose la polla en la boca mientras pensaba «como nos pillen…» ella me dijo que no me preocupara porque se pasaría fuera prácticamente toda la tarde así que me relajé y empecé a disfrutar del placer que me estaba dando la mamada que mamá me estaba haciendo jadeando de placer mientras le tocaba el culo a mamá cuando de pronto.

    Rubén volvió y me dejó con todo el calentón mientras mamá me tapaba con la manta. Al sentarse Rubén en el sofá, se quedó mirando a mamá mientras le preguntaba si estaba pasando algo, ella le dijo que nada que ella supiera, entonces mamá me empezó a meter mano de nuevo en el pantalón, cogiéndome la polla, empezó a frotármela lentamente mientras yo disfrutaba, ella se puso a hablar con Rubén, menos mal que no se daba cuenta de la situación, cuando Rubén nos dijo que tenía que hacer el turno de medianoche en el trabajo y que tendríamos que ver la película otro día.

    Esa fue la mejor noticia que me habían dado, una noche a solas mamá y yo. Al principio, me mosqueé un poco con mamá porque casi nos pillan pero entonces ella me dijo: «tranquilo cariño, no te preocupes, no se estaba enterando» apartó la manta hacia un lado del sofá y se agachó para meterse la polla en la boca, que ganas tenía de que me hiciera una mamada.

    Al poco de empezar a chupármela me dijo «bueno mi amor, ya que tenemos esta noche para nosotros solos ¿qué te parece si la aprovechamos?» entonces mamá se subió la camiseta de tirantes que llevaba, esa que hacía que no parase de mirarle las tetas por lo ajustada que era, y menuda sorpresa me dio, cuando se la subió, que ganas tenía de probar esas deliciosas tetas, me había dejado sin palabras, no podía dejar de mirarlas le pregunté ¿puedo tocarlas? ella me dijo «por supuesto cariño» acerqué lentamente mi mano derecha y le empecé a pasar la lengua por los pezones, enseguida, miré de nuevo a mamá y pude ver como se mordía el labio, entonces entendí que era una de las cosas con las que se ponía cachonda empezó a jadear sigilosamente, mientras me decía «puedes chuparlas y tocarlas todo lo que quieras» mamá por su parte empezó a frotarme la polla de nuevo cuando le pregunté “¿de verdad tenemos toda la noche para nosotros solos?”.

    Ella me respondió que si diciéndome “¿no te lo crees?”. Me explicó que prácticamente el turno de noche empezaba desde las 11.00 de la noche hasta las 8.00 de la mañana, no me lo podía creer, una noche para mi solo con mamá.

    A continuación mamá me preguntó “¿vas a follarme o me vas a hacer de rogar?” Le respondí “no sabes las ganas que tengo”, echándose a reír mamá.

    Mamá se levantó del sofá y se quitó el pantalón corto que llevaba y acto seguido le agarré el culo con ambas manos dándole un azote, se puso a cuatro patas en el sofá y pude tocarle por primera vez su rosado y depilado chocho, le metí lentamente la polla por el chocho, mientras entraba, ella jadeaba.

    Empecé a follarla lentamente mientras ella gemía de placer, «si mi amor, sigue así» me decía mientras le follaba, continué follándola con fuerza mientras me decía «ohh, si cariño, lo estás haciendo muy bien» empecé a follarla tumbada en el sofá mientras me subía su pierna izquierda hasta mi hombro derecho penetrándole intensamente por el chocho haciendo que mamá gimiera salvajemente, los gritos eran cada vez más fuertes del tipo «ahh, si, si, siii…».

    Después de un breve descanso continué follándola con la misma intensidad, agarrándose al sofá preguntándome “¿te corres para mami?” Pero aún no, a continuación, me senté en el sofá mientras ella se metía la polla por el chocho y empezaba a cabalgarme continuando con sus fuertes gemidos, pero ella no estaba cómoda y enseguida se puso de rodillas follándola nuevamente por el chocho gimiendo sin parar, para terminar, me puse encima de ella follándola por el chocho mientras nos besábamos, luego volví a follarla fuertemente mientras ella gemía cada vez más fuerte para terminar dejándome caer sobre su cuerpo mientras ella me acariciaba la espalda corriéndome dentro.

    Después del fin de semana, estaba durmiendo la siesta en la cama, cuando mamá entró en mi habitación sigilosamente, sentía como me acariciaba la pierna, me desabrochó los botones del pantalón para sacarme la polla y me la empezó a frotar lentamente hasta que poco después sentí como mamá me chupaba la polla, haciendo que me despertara al momento sorprendido, nos miramos el uno al otro mientras le decía:

    -¿Pero qué haces? Rubén nos puede pillar.

    -Tranquilo cariño, se ha ido a trabajar hace nada, estamos tu y yo solos.

    Entonces le dije que menudo susto me había dado y me dijo que era lo mejor que se le había ocurrido mientras me la chupaba, dándome el placer que tanto deseaba.

    Más tarde me preguntó:

    -¿te gusta como lo hago? -No me esperaba para nada una pregunta así, asentí con la cabeza mientras le susurraba, si, mami. Mamá se puso a cuatro patas en la cama como un perrito mientras me decía:- vamos Raúl cariño, metérmela antes de que Rubén llegue del trabajo.

    Empecé penetrándola lentamente mientras mamá expulsaba pequeños gemidos, luego aumenté la intensidad follándola más fuerte al mismo tiempo que ella elevaba la intensidad de sus gemidos paré unos instantes para tocarle las tetas que tanto me gustaban y continué follándola mientras continuaba con sus gemidos diciéndome «si Raúl, si Raúl…» repetidamente.

    Azotándole el culo mientras seguía follándola a cuatro patas me acerqué para que me besara y conseguí que rozáramos nuestras lenguas aunque luego nos besamos. Mamá se dio la vuelta, para que la volviera a follar, penetrándola por el chocho, me salivé la polla y volví a follarla por el chocho mientras mamá gemía sin parar y me acerqué a su carita guapa, para besarla, dándonos unos cuantos besos apasionados hasta terminar corriéndome en su boca. Tras tragarse todo el semen me dijo:

    -¿Quieres ducharte conmigo?

  • Cogiendo con un joven de 18 años

    Cogiendo con un joven de 18 años

    Estoy felizmente casada y jamás imaginé poder llegar a tener relaciones con un joven de 18 años.

    Con Luis como ya les he contado tengo una vida sexual muy satisfactoria, pero nunca he tenido ningún reparo en tener relaciones con los hombres que me han gustado y alguna que otra mujer.

    Mi marido, por cuestiones de trabajo, muchos martes tiene que ausentarse de la ciudad y viaja a algún estado donde su trabajo sea necesario, los que me conocen saben que suelo pasar el tiempo con amigas o con algún amante gozando las delicias del sexo, pero, en fin, no contaba con lo que sucedería aquel martes.

    Ese día cuando iba de paseo me senté en un parque que hay cerca de casa a descansar un rato, es un parque que está cerca de un instituto y cuando menos me lo esperaba se presentó un muchachote, bien parecido, desarrollado y muy bien proporcionado y se sentó a mi lado para comerse un burrito.

    M: Espero no le moleste que coma a su lado.

    L: Para nada, continúa.

    Entablé conversación con él preguntándole que cuanto tiempo tenía para comer y él me contestó que 30 minutos, pero que le sobraba el tiempo, seguimos con una conversación intrascendente hasta que se despertó en mi ese interés especial por él.

    Estaba claro que la idea de ser su madura me puso caliente, pero diablos, tenía solo 18 años casi 19, pero es que el chico estaba tan sabroso, que no se notaba de su edad.

    L: Que interesante charla, tienes ideas diferentes, no puedo creer que tengas 18 años.

    M: ¡Jajá, si los tengo!!

    L: Y con tu físico, ¡seguro te sobran las chicas!

    M: Pues algo así, jajá, ¡es que todas son unas niñas!

    Al oír la respuesta no dudé en acercarme a él, de tal forma que le rocé con mi pierna, él no se movió, pero sentí su respiración muy acelerada.

    M: Disculpe, es que no es común que una mujer tan sensual como usted, se me acerque.

    L: ¿Sensual? Jajá, no cariño, ¡eso lo ves tú!

    M: Se equivoca, usted seria la fantasía sexual de toda mi escuela.

    L: ¿Cómo te llamas?

    M: Moisés

    Al oír eso me decidí y le puse la mano en la pierna, diciéndole que se acercara que eso se merecía un beso, se lo di en la boca, a lo que él respondió con mucho frenesí.

    Se le iban los ojos hacia mi escote, que dejaba ver parte de mis pechos, me encantaba como se puso rojo, jamás había seducido a un joven y menos de su edad, pero eso me tenía tan caliente.

    Viendo la situación le invité a tomar un café en mi casa, pues estaba cerca y el chico todo entusiasmado aceptó.

    Al llegar le acomodé en el sofá y le dije que esperara un momento que me tenía que poner cómoda, salí vestida tan solo con una camisa de mi marido, sin nada debajo y con el escote bien abierto.

    M: ¡Dios mío, señora!!

    L: No me digas señora, soy Moni o Lety, ¡pero no señora!

    Me senté a su lado y nos volvimos a besar, de inmediato vi que tenía una erección de campeonato, le empecé a tocar por encima del pantalón y él no dudó ni un instante en meter su mano por debajo de la camisa y empezar a tocarme la entrepierna.

    M: ¡Qué buena que estas!

    L: ¡Ahora verás lo que es tener una verdadera mujer!

    Lo desnudé y pude comprobar que a pesar de su juventud iba muy bien preparado, lo empecé a tocar y cuando me quise dar cuenta se corrió en mi mano, le salió una buena cantidad de esperma el cual no dudé en lamer de mi mano.

    M: ¡Perdón!! ¡Es que usted me calienta a mil!

    L: Tranquilo, uhm, ¡pero qué bien sabe tu joven semen!

    M: ¿Pero ahora qué?

    L: Ven, ¡dame tu mano nene!

    Lo llevé hasta mi vagina húmeda, guie con mis manos las suya para que acariciara mi clítoris, él era un novato y lo hacía toscamente, pero yo con mi experiencia guiaba el camino del chico, mientras lo besaba apasionadamente le costaba trabajo besarme, pero como buena maestra le enseñaba lo que era tener una mujer de verdad.

    A todo esto, yo estaba a mil y él me seguía masturbando, se acostumbró rápido a lo que él decía, sus manos entraban en mi vagina y las movía muy bien, yo respiraba acelerada, un chamaco me tenía jadeando.

    M: ¡Que rico es esto!

    L: ¡Uhm, si, que rico!

    M: ¡Jamás había masturbado a una mujer mayor y se siente súper!

    L: Pues disfrútalo amor, ¡uhm!

    Era increíble lo que pasaba, un estudiante que podía ser mi hijo me tenía como zorra jadeando al sentir sus manos en mí, él siguió moviéndose como yo le decía y consiguió hacerme sentir un rico orgasmo.

    L: ¡Ah, que rico, uhm!!

    M: ¡Dios mío, esto es genial!

    Me puse de rodillas delante de él y empecé a pegarle una buena mamada, mi boca tragaba por completo su miembro que poco a poco se endurecía, eso era lo maravilloso de su juventud, que estaba listo para la acción muy pronto.

    Él no cabía de gusto al ver como su verga desaprecia en mi boca, se retorcía, incluso trato de aventarme ya que el placer era demasiado, pero yo se lo impedí devorándole con todo su dura verga.

    M: ¡Ah, que rico, agh!!

    L: ¡Mmm, eso mí amor, uhm!!

    No tardó nada en estar en condiciones y entonces me senté sobre aquel miembro tan erecto y potente y seguí con el sube y baja. Lo puse mamarme las tetas, él era inexperto, pero aun así su dura verga me tenía bien ensartada.

    L: ¡Si nene, uhm!

    M: Esto es lo mejor, ¡agh!

    Lo acosté en el sofá y lo cabalgué dándole la espalda, sentía sus manos apretar con desesperación mis tetas, y como se daba gusto tocándome las nalgas, yo le daba una súper licuadora, me encantaba su dureza y sus quejidos, le estaba dando la cogida de su vida en ese momento.

    M: ¡Ah, que rico, uhm!

    L: ¿Te gusta cariño?

    M: ¡Es lo mejor, agh!!

    L: Mas, retuércete más, uhm, ¡sí que rico!

    Era increíble, yo estaba tan caliente que sabía que pronto me correría y el gracias a su valiosa juventud seguía duro como un metal, finalmente después de moverme salvaje, tuve otro rico orgasmo.

    L: ¡Ah, que rico, uhm!

    M: ¡Si, agh, esto es fenomenal, uhm!!

    Al sacármela me puse a limpiarle con la lengua y acabé la mamada que le había empezado a realizar, llevé su duro palo a mi boca y lo succionaba, el chico se retorcía, yo disfrutaba ver como se movía y como su verga lanzaba pequeños avisos de que pronto se vendría.

    L: ¡Vamos, uhm, sácala papito, sácala!

    M: ¡Agh, señora, ah!!!

    De pronto el joven empezó a convulsionarse y su semen empezó a salir con mucha fuerza, se volvió a correr esta vez en mi boca, que rico.

    Ambos nos aseamos y lo acompañé de vuelta al parque, el joven me confesó que le había quitado su virginidad, eso me puso más perra y le dije que cada martes iría a buscarlo, lo que le emocionó demasiado, aunque le pedí guardar el secreto, ya que aun a pesar de sus 18 años, es un nene todavía y yo una loba, así que más vale bajo perfil.

    A partir de ese día, tengo un nuevo amante joven, que poco a poco se suelta y nos metemos tremendas cogidas, esperando no ser descubiertos.

    Saludos, su amiga Lety.

  • Sodomicé a mi suegra mientras dormía

    Sodomicé a mi suegra mientras dormía

    Después de tener algunos encuentro con mi suegra, no podía dejar de verla, su gran culo y tetas me hacían poner mi verga muy tiesa cada vez que la veía por la casa, caminando en su bata corta y en momentos, cuando nos encontramos solos, se acercaba a mí y me tomaba de la cabeza y me acerca a sus tetas y las restregaba en mi rostro.

    -Que rica suegrita  –le decía chupándole los pezones como un bebé, ella no decía nada y tan solo disfrutaba.

    Un día no aguanté más y mientras dormía me acerqué a su cama, escabulléndome por toda la casa para llegar a su cuarto, estaba durmiendo de medio lado, haciendo que su culo se viera más grande, botaba baba por ese culo, mi respiración se agitaba y el que fuera mi suegra me encendía más.

    Comencé a levantar su bata lentamente, mientras ella dormía, una vez arriba comencé a masajear su culo, movía mi mano en círculos, le daba pequeños pellizcos, a lo que ella se movía un poco y aun dormida, comenzó a excitarse, se volteó boca abajo y levantaba su culo y apretaba la almohada, sus piernas las comenzó a abrir lentamente y llevé mis manos a sus pies, y subiendo lentamente con ambas manos entre sus piernas, la tocaba toda, pasando por sus rodillas, y ya llegando a su vulva ella gimió y en este punto no sabía si ella dormía o no, y no aguantaba más, no quería que despertara y me dejara con ganas, ya iban muchos días queriendo cogérmela, así que con una sábana amarré sus manos a su cama, que tenían uno tubos de madera, perfecto para esta situación, dejando sus brazos completamente estirados y con delicadeza tuve que acomodarlos, luego hice lo mismo con sus piernas, dejando estas un poco más sueltas para que pudiera levantar su culo y poder comérmelo, pero faltaba lo más importante, su boca, así que sin más, tomé una de sus pantimedias en mis manos y dejarla lista para cuando despertara, sujetando cada punta con una de mis manos.

    Mi verga tiesa, con ganas de mi suegra, así que la llevé a su vagina, que estaba húmeda y levantando su cadera un poco, metí mi verga lentamente, sintiendo como se le abría su vagina, mi verga era gruesa y venosa, algo que hacia babear a mi suegrita y era demasiado rico sentir como entraba en ella, y comencé a comerme a mi suegra que era como si tuviera un sueño húmedo, porque disfrutaba estando dormida, no podía hacer mucho ruido porque mi esposa dormía en el cuarto de al lado, así que debía aguantar la respiración, mordiendo sus pantimedias, pero su culo y vulva eran tan sabrosos que no aguanté y comencé a bombearla más fuerte, a lo que ella despertó y giró la cabeza e intentaba soltar sus manos.

    -¿Qué hac… –me dijo, pero lleve rápido sus pantimedias a la boca, y rodeando su cabeza la amarré con ellas, a ella se le notaba algo de miedo, ya habíamos cogido juntos, pero el sentirse así, que la violaban, le dio algo de miedo.

    Con mi verga metida en su vagina, llevé mi mano a su cabello y tomándola fuerte y levantando su cabeza le dije:

    -Hola suegrita, es mejor que no intentes soltarte –le decía poniéndose mi verga aún más tiesa, esta situación era demasiado excitante.

    Ella solo intentaba soltarse, suplicaba con sus ojos, salían algunos ruidos de su boca pero no se podía oír mucho, las pantimedias hacían bien su trabajo.

    Comencé a bombearla fuerte, tomándola de las caderas tomaba impulso y le daba duro, ella intentaba soltarse, movía fuerte su culo, intentando que mi verga saliera, hasta que lo logró, ella cayó rendida y yo con ganas de más, llevé mi verga ahora a su ano y ella cansada, intentando no dejarme, se movía, pero esta vez no dejaría que ella se soltara, así que metí mi verga en su culo, a lo que ella arqueó su espalda, cayendo rendida a mi verga y al placer, dejando de moverse, dejando su culo dispuesto para mí, y como si fuera a empalarla con mi verga, la metía de un jalón y fuerte, haciendo que ella apretara su pantimedia, cerraba sus ojos y me miraba con ojos de placer y de dolor, su respiración se agitaba con cada estocada en su culo y cuando iba venirme, saqué la verga de su culo, bajé la pantimedia de su boca.

    -Abre tu boquita suegrita, ábrela como lo perra que eres, que sé que te gusta mi leche –ella obedeciendo a mis órdenes, la abrió, y mirándome con ganas de probar mi verga, sacó su lengua. Mi leche salió disparada a su cara, salía demasiada leche, la que caía en su boca ella la tragaba, la disfrutaba con su lengua, en sus ojos, nariz y cabello, salió más leche y cada que caía, era como una estocada para ella, gemía suave sintiendo como la bañaba con mi semen, la tomé del cabello y llevé mi verga a su boca– límpiala perrita –sacó su lengua y metiendo mi verga en su boca, la comenzó a chupar, quitando el semen que quedaba sobre mi verga. En mi mano quedó semen, lo llevé a su boca y sin ordenarle nada ella la lamió toda.

    Le puse la pantimedia en su boca, la solté, pero dejando las sabanas amarradas a sus manos y piernas.

    -Acá te quedarás suegrita –le dije amarrándola y dejándola boca arriba, no sin antes quitarle su bata, dejándola desnuda y sus tetas al aire, la tapé con una sábana hasta sus pecho – nos vemos más tarde.

    Me fui a mi cuarto, esto apenas iniciaba, quería comerme a mi suegra y hacerle lo que me diera la gana. Al otro día mi esposa salía a mercar, era domingo y siempre iba con mi suegra.

    -Amor, no despiertes a tu mamá, anoche me levanté al baño y dijo que se sentía mal, que la dejaran descansar.

    -Bueno amor, nos vemos más tarde –me dijo dándome un beso y saliendo.

    Apenas oí la puerta de la casa, fui directo al cuarto de mi suegra, quitando las sabanas de su cuerpo, viendo aquel espectáculo de mujer que me iba a comer, en las que iba a poner mi verga para masturbarme, mi suegra se convirtió en mi juguete y ella feliz de serlo, me llamaba amo…

    Continuará…

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  • La secre de la empresa

    La secre de la empresa

    Era 1997, año complicado de mi vida. No me iba bien en la universidad, no tenía dinero, sentía que estaba en nada, sin proyecciones ni metas, trataba de no pensar en ello refugiándome en la juerga, la bebida, discotecas y amigos de medio pelo (con pocas excepciones).

    Mi experiencia sexual se había limitado a algunas prostitutas y a miles de pajas producto de las miles de pornos que veía todas las semanas, incluyendo relatos que salían en las penthouse que compraba mi hermano.

    Se me dio por pedirle trabajo a mi padre, un empresario de la construcción que estaba tratando de recuperarse de una estrepitosa caída en sus negocios, aun así no dudó en ayudarme. No tenía experiencia ni muchas habilidades, así que empecé como chofer y después como tramitador. Las personas que trabajaban ahí eran en su gran mayoría gente que solo veía su interés propio, iban porque les pagaban, pero en sus tareas no sudaban la camiseta. En fin, así estuve poco a poco hasta que pasó 6 meses.

    Una de las manos derechas de mi padre necesitaba según él a un persona practicante en derecho para que haga seguimiento a los juicios que tenía la empresa (que eran varios), y no tuvo mejor idea que traer a su sobrina, una chica dos años mayor que yo (yo tenía 18) que estaba cerca de recibirse de abogada en una universidad pública. Igual al final también cumplía labores de secretaria.

    Betty (que así se llamaba), una flaca de pelo negro, rostro delicado, y un cuerpo que se podía adivinar algunas curvas a pesar de que venía a trabajar bastante formal (blusa y sastre), la verdad no le tomé mucha atención las primeras semanas. Además tenía novio, y no sé si cursi o no, pero tenía su foto como retrato en su escritorio.

    Para ese entonces yo me llevaba bien con Daniel, un tipo un poco mayor que yo que jugaba bien al fulbito (aquí le decimos así cuando se juega 5 vs 5) y hacíamos bromas a cada rato. Poco a poco Daniel se empezó a interesar bastante en ella, me hablaba que le gustaba bastante, incluso le coqueteaba y le invitaba dulces de la tienda, pero ella sin ser grosera mantenía la distancia.

    Así fue pasando el tiempo hasta que parece ella terminó con su novio según me contó Daniel (con una cara de felicidad), y se notó en Betty un poco creo, ya que la notaba más seria que de costumbre. Y bueno, pasó un tiempito más y todo estaba como antes, Daniel seguía hablándome de ella y la seguía molestando, pero ella en las mismas, mantenía su distancia pero con un poco más de gracia, inclusive yo me metía y los molestaba, digamos que había mucho más confianza en las bromas, y comenzamos a interactuar más, no solo con ellos, con todos en el trabajo el ambiente era agradable a pesar de que seguía pensando lo mismo de la mayoría sobre que no se identificaban con la empresa (al final el tiempo me dio la razón).

    Para esto, ya era verano y Betty dejó los sastres por minifaldas y vestidos enterizos que me hizo darme cuenta bien de sus atributos. Tenía senos de tamaño normal, cintura pequeña, pero lo mejor venía abajo, una ricas piernas que nacían de un culo 100, carnoso, paradito y recontra apetecible, realmente daban ganas de morderlo y enterrarse bien al fondo.

    Y bueno pues, como que poco a poco Betty comenzó a charlar más conmigo, me buscaba para hacerme bromas, me preguntaba cosas, yo la molestaba como siempre, se reía bastante conmigo, me miraba más a los ojos. Comencé a notar más interés de lo normal, y yo sin provocarlo creo, aunque varias mujeres me han dicho que por mi forma de conversar pareciera que estuviera coqueteando, ya que sonrío mucho, hago bastantes bromas y tengo una mirada medio intimidante jajaja.

    En fin, Daniel seguía con que le gustaba, inclusive me dijo que había logrado que le aceptara dar un paseo, y que ahí él se le declaró un poco y hasta trató de besarla según me dijo, pero ella muy amablemente lo seguía cortando, que no quería saber nada de relaciones, él la tenía en un altar por cómo me hablaba de Betty. Por otro lado, ella seguía sonriéndome y riéndose conmigo.

    A mí la verdad, no me importaba nada la situación, Daniel era fiel a sus jefes que eran de los que yo desconfiaba bastante, así que no me daba pena en lo más mínimo que ella no le hiciera caso y se esté acercando a mi. Que sufra o no me tenía sin cuidado, y hasta me daban ganas de contarle lo que estaba percibiendo para que se le corte el rollo.

    Hasta que una vez, un viernes yo iba a visitar a un amigo de la infancia, y resulta que vivía muy cerca a la casa de Betty, como me lo hizo saber ella hablando antes de terminar la jornada laboral. Es por eso que salió la idea de irnos juntos en el bus. Y pues en el camino ella se le notaba nerviosa a mi lado, digamos pues que parecía que la traía medio loquita. Cuando llegamos a su parada me ofrecí a acompañarla hasta su casa ya que no me costaba nada sabiendo donde era mi destino. Y así caminando ya totalmente de noche, ella ya me hablaba muy pegado, así que ya no quise darle más vueltas y la besé. Fue un beso corto, pero fue para el comienzo sin saberlo de la mejor época sexual de mi vida hasta ahora.

    Los días siguientes actuamos como si nada, seguíamos en lo nuestro y el pobre de Daniel también. Después de un par de semanas volvimos a salir juntos y nos fuimos a pasear por un parque, ahí volvimos a besarnos aunque ella ya sentada en mis piernas.

    Ella la mayoría de veces no se iba a su casa de frente, tenía que ir a la universidad a estudiar, así que en uno de esos días quedamos en encontrarnos en un centro comercial después de sus clases. A la hora pactada yo estuve esperando y esperando pero ella no llegaba, así que me fui medio molesto porque yo soy bien puntual y me gusta cumplir los compromisos, así que llamé a un amigo para ir por unas cervezas. Poco antes de encontrarme con él, recibo una llamada de Betty a mi celular, diciendo que la disculpe que la demoraron en sus clases que por favor para encontrarnos; yo le dije que no, que ya había hecho planes, pero ella insistía que ya estaba en el lugar que para explicarme de frente. Como no estaba lejos acepté y le dije que la esperaba donde estaba, no demoró ni 5 minutos.

    Cuando la tuve al frente me comenzó a explicar y palabrear mil cosas, las cuales seguro eran ciertas, pero igual yo no tenía mucho humor, pero se me dio por ver qué pasaba al tenerla con tanto sentimiento de culpa. Así que la jalé hacia mí y la comencé a besar, pero no como las otras veces, ahora le introducía la lengua hasta la garganta, después la miré a los ojos y con mis manos comencé a masajear ese culazo que tenía, ufff verla así toda sumisa sonriéndome mientras la masajeaba, fue lo máximo. Lo apretaba con fuerza y metía mis dedos por su raja hasta donde el pantalón permitía, y ella me seguía pidiendo perdón sonriéndome. Ahí me di cuenta que era una perrita sumisa que podía hacerle de todo y mi imaginación comenzó a volar. Después de un rato, parece que ella pensó que me iba a quedar, pero enseguida le dije que me iba con mi amigo por unos tragos y que la veía en el trabajo; creo que se quedó medio en shock cuando me vio alejarme.

    Pasaron los días, mi padre tuvo que hacer un viaje y me dejó el auto. A la hora de la salida, me ofrecí a acercarla al paradero. Pero después una vez dentro le dije para dar un paseo aprovechando la movilidad. Me estacioné mirando al mar cerca a mi casa, en un lugar poco concurrido y de poca luz. Ahí nos besamos y le comencé a meter mano, le agarré el rico culo, las tetas, y le comencé a sobar la almeja, hasta notar su humedad. Posteriormente le comencé a meter los dedos y ella gimiendo de lo lindo “ah ah ah” aunque con bajo volumen, hasta que no aguanté más, y saqué a la luz mi cipote. Le llevé la mano ahí y le dije que me masturbara suavecito, que rico sentir su manita que no cerraba del todo. Estuvimos un rato así hasta que probé suerte y le dije sin tapujos que se lo metiera a la boca. Ella me miró, me sonrió y comenzó a agacharse, hasta que sentí la humedad de sus labios y lengua, ah que delicia. Mientras lo hacía, pasé mi mano hasta la raja de su culo a pasarle el dedo, que rica sensación. No llegué a terminar, pero estaba contento. Nos acomodamos y le acerqué a un paradero.

    Pasó otra semana, y pues a mi a veces se me da por quedarme en la oficina después de la jornada navegando en la PC (solo la PC ya que el internet aún era medio arcaico jajaja). Y para mi sorpresa, ella justo no tenía clases y se quedó en su escritorio también. Ya todos se habían ido por lo que vi en la ventana; pasó un rato y ella subió a ver lo que hacía. Yo sentado en lo mío y ella parada a lado mío con unos jeans apretados que le sentaban muy bien. Volteé y con mi mano comencé a pasarla suavemente por el culo y las piernas, me calenté rápidamente y me paré para meterle la lengua en su garganta y masajearla por todo el cuerpo, ella se dejaba hacer re contenta. Después la hice arrodillarse y me saqué la pija para que me la mamara. Ella lo comenzó a hacer con dedicación, ufff… que rica sensación, le tomaba la cabeza acompañando sus movimientos. De ahí la hice inclinarse en el escritorio le bajé los jeans con todo y calzón y se la ensarté hasta el fondo, estuve bombeando y ella gimiendo por un rato, pero no había luz de acabar por mi parte (ella lo hizo un par de veces), así que le dije para metérsela por el culito, pero ella se asustó y ahí si se puso fuerte, que no y que no, que en otra ocasión. Al final de nuevo quedó ahí ya que tocaron el timbre y sumando a la hora, decidimos ya irnos y dejarlo para otro momento.

    A los pocos días, ya no esperé y la llevé a un hotel, barato pero en un buen distrito, y le hice casi de todo, me la chupó un rato, le quité la ropa casi desgarrándola, la puse como perra y le comencé a dar fuerte por la concha ah ah, gemía ella enterrando la cabeza en el colchón, hasta parecía que lloraba, de ahí la hice cabalgarme un buen rato, hasta que por fin sentí la corriente en toda la columna vertebral, pero antes quise sacarme el clavo y la hice arrodillar para que la chupara, y en segundos descargué todo en su garganta ah por la puta madre que delicia, ella tragaba y tragaba con dificultad ya que según me dijo salió un montón. Así como ese día lo repetimos un par de veces.

    De ahí en los siguientes y con más confianza, en pleno horario de trabajo iba a su escritorio y viendo que no había nadie, me sacaba la verga y le decía que me la chupara, lo hacía temerosa pero con disciplina. Para esto, yo ya me había cansado de la misma charla que me daba Daniel sobre ella, así que un día no aguanté más y le dije que ya me la había tirado, que me la había mamado varias veces y que había terminado en su boca tragándose todo, que deje de pensar que era la virgen maría. Se quedó helado, callado, con una cara de cordero degollado increíble, como si se le hubiera muerto un familiar; al principio me sentí un poco mal pero después hasta me reía. Después de eso, iba donde Betty le metía el dedo en la almeja y regresaba donde Daniel para que huela jajaja, creo que me salió el diablo, pero al final parece que previendo como se iban a portar esa gente con la empresa, recibió su castigo por anticipado.

    Al poco tiempo, nos mudamos a otro local, y las ratas de los trabajadores que hablaba, aprovecharon y fugaron para no volver, llevando y dejando tirado importante documentación de la que tuvimos que re analizar. Quedamos solo unos pocos, incluyendo a Betty.

    Esos días se puso más salvaje la situación, ya que el nuevo local tenía ambientes discretos y sumando a que ya no había la cantidad de gente de antes, tenía mucho más libertad para hacerle de todo.

    El primer día que nos quedamos solos, la ataqué. Vestía con un enterizo blanco fácil de enrollar, así que la levanté, le quité el calzón y sin decirle nada la senté encima de mí ambos en una silla, a follar como locos. La levantaba y la sentaba, sentía todo su calor interior en mi verga, entrando y saliendo y ella gimiendo entrecortado; estuvimos así un ratito ya que no sé porque ahora si sentía que se me vino rápido la leche, y comencé a descargar dentro de ella, ah… rico, al ratito ella se levantó y fue rápido al baño a limpiarse. Hasta ahora me parece increíble que no se haya embarazado después de las cientas de ensartadas que le pegué, ya que siempre lo hice sin preservativo.

    Fue la locura, había meses en que lo hacíamos todos los días, generalmente como a mi me encantaba, ella como perrita o inclinada en el escritorio y yo bombeando desde atrás, viéndole el culaso rebotar contra mi vientre y mi verga entrando y saliendo de su concha, y cuando estaba a punto de terminar, la hacía arrodillarse para acabar en su boca, donde ella no desperdiciaba nada y se tragaba todo. La electricidad en mi espalda era un placer indescriptible mientras descargaba. Con ella tuve unas acabadas como nunca más tuve. No sé si les ha pasado, mientras descargaba sentía como si tuviera un nuevo orgasmo sin terminar el otro, y la cantidad de semen se incrementaba enormemente, llegando ella a atorarse por que la agarraba por sorpresa. Era algo brutal que me dejaba viendo estrellitas.

    Cuando le daba la regla (menstruación), me sentaba en una silla y la hacía sentarse en el suelo, me bajaba el pantalón y trusa hasta los tobillos como le pedía y se ponía entre mis piernas para regalarme una mamada espectacular de 20 minutos. Me lamía el tronco y los huevos para después meterla en su boca e iniciar el sube y baja ufff jugando con el glande y su traviesa lengüita. Por su puesto que al final recibía toda mi corrida en su paladar para después tomársela todita mi leche sin desperdiciar una gota.

    Algunas veces salíamos en el auto juntos a hacer una diligencia por el trabajo, y cuando entraba a la autopista me sacaba la verga del pantalón, la cogía del cuello y dirigía su cabeza hacia mi cipote. Sólo me sonreía nerviosa porque la podían ver, pero luego se la comía entera y comenzaba el sube y baja mientras yo manejaba, oh diablos, algunas veces casi choco por el placer, sentir esa lengua dando círculos por la cabeza mientras sus labios hacían presión en el tronco era de otro mundo. Luego en otras veces sólo le decía que me la saque y me la chupe bien rico, ella siempre sonriendo.

    Otros días cuando sabía que no iba a venir nadie por un buen rato, le llevaba hasta un sofá que se encontraba más al fondo del inmueble, y la hacía cabalgarme delicioso, primero la sentaba y yo parado le hacía comerme la pija hasta dejarla bien durita, luego le quitaba el calzón, le remangaba la falda hasta su cintura y la hacía rebotar encima mío ah ah ah, Betty gemía delicioso hasta que acababa brutalmente apretando mi cuello dejándome sin aire. Normalmente ella acababa dos veces antes que yo, así que yo le seguía dando sin parar, y como siempre antes de terminar la hacía arrodillarse para recibir contenta mi semen en toda su boquita, ufff esas imágenes hacen que me ponga fierro.

    Como ya dije, veía mucha porno, revistas y videos, y a ella le aplicaba todo lo que miraba (lo que me gustaba), se me volvió súper sumisa conmigo. Pero para esas ocasiones, prefería ir al hotel para estar más cómodo. Ahí fue cuando ya no le terminaba en la boca (bueno si un poco), sino en toda la carita, le bañaba el rostro, ojos, labios, nariz, ya dejaba llena de leche y después terminaba de limpiar mi pija con la lengua.

    También en el hotel fue la vez cuando le estrené el delicioso culito que tenía, aunque me pasé un poco de bruto, se la metí solo lubricado con saliva, y ella sufría mucho, pero yo sólo estaba enfocado en mi placer, sentir lo apretado de su rico culo y ella gritando fue todo. Le daba sin piedad, la cogía de los hombros haciendo rebotar esos deliciosos cachetes; ella diciendo “más despacio por favooor” o “me estás rompiendo” mientras arqueaba la espalda resaltando mas su delicioso trasero, ay mi Dios pero que delicia recordar esos embates, dándole y dándole hasta que no aguantando más y con el corrientaso en la espalda, comenzaba a terminar chorros y chorros de semen en el interior de su recto. Al sacarlo, lo veía abierto y rojito chorreando leche, creo que hasta latía un poco jajaja, uf.

    Como lamento no haber insistido para hacer un trío hmh (una de mis fantasías es hacer una doble penetración), alguna vez se lo dije y sólo me miraba divertida. Es que no tenía a nadie de confianza cerca en ese momento.

    Así estuvimos como 6 meses más, hasta que ella recibió otra oferta laboral más acorde con su carrera. Y desde que se fue, ya no lo hacíamos seguido, pero me las ingeniaba para seguir yendo al hotel, inclusive en su nueva oficina me hizo visitarla, y parece que ya lo había planeado porque no había nadie cuando llegué; por supuesto que lo primero que hice fue inclinarla sobre el escritorio de su jefe, arrimarle el calzón y ensartarla hasta el fondo, bombeando y bombeando un buen rato y ella conteniendo el gemido ya que había otras oficinas en el mismo piso, para después como siempre ella misma sabiendo su rol, se arrodillaba y abría su boquita para recibir toda la leche que quería uff… tragando y tragando mientras yo me tenía que apoyar en la silla para no caerme del placer que sentía.

    Y bueno, estuvimos en esa rutina unos meses más, pero pasó lo que tenía que pasar. Se comenzó a enamorar fuerte, comenzó a decirme primero “te quiero” y después “te amo”, comenzó a hacerme escenas de celos y reclamar mi desamor, hasta me presentó a sus mejores amigos y me llevó a una fiesta de una prima. Yo la verdad, quise enamorarme, traté desde lo más hondo de mi corazón ya que era una chica encantadora, pero no era lo mío en ese momento, lo mío era sexo, sexo y más sexo, no podía evitarlo, no pensaba en nada más que en romperle el culo cuando estaba con ella. Me dio mucha pena pero yo no era de acabar relaciones, se lo dejé a ella.

    Por suerte no lo hizo pronto, aguantó unos meses más a ver si cambiaba, pero yo seguía en lo mío, a tirármela en donde sea. Seguíamos yendo al hotel, cuando había tiempo, y la seguía poniendo como perra y dándole por la concha o por el culo hasta hacerla llorar, llenándola de mi semen por los tres agujeros.

    Para ese entonces comencé a salir con un par de flacas como preparándome para tiempos de escasez, y dicho y hecho, esta vez le ganó la dignidad y ya no volvió a llamarme. Me las tiraba y tenía buen sexo, pero no alcanzaba lo que sentía cuando le rompía los agujeros a la secre.

    Después de 1 mes me llamó para saber cómo estaba y me dijo que la llamara al día siguiente. No lo hice, ya no quería hacerle daño, y esta vez ya no volví a saber nada de ella.

    Muchos años después supe que consiguió un excelente cargo en el poder judicial y ya tiene 2 hijos.

    Yo ya estoy casado y con hijo, pero aún sigo masturbándome pensando en las culeadas apocalípticas que le metía a la secre de la empresa.

    ******************

    Hola que tal a todos, mi nombre es Javier y me he animado a subir por primera vez un relato, el cual es 100% de mi autoría, y lo mejor, es 100% real. Disculpen la redacción y ortografía, no sean tan duros. Espero les haya gustado.

  • Mi amiga me visita

    Mi amiga me visita

    Ella vino a visitarme porque ella percibió que yo me sentía solo sintió la necesidad y vino a hacerme compañía igual ella lo necesitaba.

    Durante el día sonreímos, chistes, sarcasmos y bailaderas, cayendo la tarde bajamos al gazebo y nos sentamos allí con unas copas vinos contemplamos el atardecer, ella me miraba fijamente y se mordía los labios, me preguntó:

    -Te gusta mi compañía?

    Le respondí:

    -Claro que si, no imaginas cuánto!!

    Ella me pregunta de nuevo de manera más seria y comprometedora:

    -Te dejarías complacer de cierta manera de una amiga cómo yo?

    Le respondí muy certero:

    -Viniendo de ti por supuesto!!

    -Traje un bulto conmigo lo buscaré e iré a tu habitación y regreso espérame aquí!

    Ella fue y se cambió la vestimenta, para mi sorpresa cuando regresó fue verla con una mini falda blanca, te digo que se le veía el alma, mostraba bastante piel, tenía una camisa blanca desabotonada mostrando a penas la mitad de los senos.

    Ella apagó las luces del gazebo y me dijo en tono suave y sensual…

    -Déjate llevar!

    Le respondí atónito…

    -sí!!

    Luego me dijo…

    -No cierres los ojos simplemente mírame en todo lo que te haga!

    Ella tomó un cojín y lo puso en el piso frente a mí sillón reclinado, parada frente a mí se encorvo y me empezó a besar mientras me abría la bragueta para bajarme el pantalón sin dejar de besarme mientras me abría las piernas para luego arrodillarse, sacó el pene lo manoseaba de arriba abajo masturbándome para luego acercarlo a sus labios y empezar a rozarlos en todo el pene introduciendo lentamente en su boca hasta el último pedazo.

    Lo agarraba y besaba con suficiente furor, ella se tocaba los senos con la otra mano, yo sentado allí hervía de la sensación que estaba sintiendo, ella se levantó subiendo una pierna en el brazo del sillón para ponerme la vagina cerca de la boca, me agarró la cabeza y me guio hacia su vagina, empecé a lamerla y morderle los labios de la vagina hasta el clítoris, ella gemía y se movía de las ganas que estaba sintiendo. Me expresaba el clímax que sentía.

    Luego se despegó de mi lengua poniéndose de espaldas a mí, agarró mi pene haciendo una especie de brocheo y se lo introdujo lentamente en su vagina, totalmente cargado de fluidos, cuando logró meterlo por completo empezó a zigzaguear sus nalgas sobre mi pene, se movía hacía delante y hacía atrás dejando una estela de fluidos entre nuestros cuerpos, se escuchaban como chasquidos pero llenos de fluidos ella jadeaba todo el tiempo.

    Luego usando las manos se saca el pene jadeando aún más, se levanta y aleja de mi, colocándose al otro extremo del gazebo, me dice a mi bien entender, cumple tus deseos! Me levanté acercándome a ella la tomé de la mano y la lleve hasta la casa, entramos y dejando la puerta cerrada y aún sin soltarle la mano la aproxime hasta el desayunador le quite la camisa, para encorvarla poniendo su cara contra el desayunador, le subí la falda y baje a besarle las nalgas, le abrí las piernas logrando meter la lengua en su vagina igual subía a besar sus nalgas mientras le introducía mis dedos.

    Me levanté y poniendo su espalda contra mi pecho agarrando sus senos, ella bajo las manos y conecto mi pene con el clítoris frotándolo una y otra vez, luego lo introduje por completo mientras ella erguía sus nalgas para tragar más y más el miembro.

    Llegado el momento para no eyacular lo retire, ella se volteó y bajo a chuparlo sin dejarle un espacio fuera de su boca. La levanté y la senté en el desayunador, lamía por completo sus senos, la bese y rozaba mis labios contra sus labios, le mordía sus labios y la punta de sus senos.

    La recosté boca arriba dejando encorvadas sus rodillas contra su pecho casi pegándolas a sus senos, ahí arremetía mi lengua en su vagina, lo lamía por completo, le metía los dedos mientras besaba sus muslos.

    Le bajé una mano hacia su clítoris para que se masturbara mientras yo metía los dedos una y otra vez.

    Bajándola del desayunador le levanté una pierna y arremetí mi pene en su vagina, sentía como le salía fluidos que chorreaba sus piernas mientras yo le introducía a todo vapor.

    Le baje la pierna y la lleve hacia el baño, allí abrí el grifo de la bañera y colocándola contra la pared le agarre las nalgas y le metía más y más el pene bajo el agua que nos caía en el cuerpo, al momento de llegar a la gloria ya terminando ella volteó, me lo chupó eufóricamente hasta sacarme el semen para echármelo de nuevo encima del pene y volver a lamerlo con tanto placer hasta extraerme la última gota, se levanta e introduce sus dedos en su vagina y extrae los flujos lubricados y me los introduce en la boca para luego besarnos por un buen rato.

    Al terminaré allí nos tiramos en un sillón de la sala, encorvados ambos y abrazados me hace una pregunta…

    -Quieres hacerlo de nuevo?

    Mi respuesta fue sencilla…

    -Por supuesto amor.

  • Sincronización perfecta

    Sincronización perfecta

    Qué difícil es hacer un trabajo con tu compañero de clase y encima si te llama la atención. No sé en qué momento el profesor de música se le ocurrió esa idea. Estoy tan frustrada es un proyecto sencillo que no sé porque carajo tengo que trabajar en equipo. Hoy me reuniría con W. J. en mi apartamento. Trabajaríamos en la biografía de Mozart en conjunto con practicar una composición de dicho virtuoso. W.J. tocaba el violín y yo el clarinete. El día sería largo y un tanto tenso por diferentes razones. Primero no sabía cómo vestirme, así que decidí por un traje de verano hasta las rodillas y debajo la ropa interior más cómoda que tuviera.

    Mi compañero de clase llegó puntual a las 10 de las mañana. Llegó con su laptop y violín. Le indiqué que se acomodará donde más les gustara a lo que buscaba mis cosas. Sin darme cuenta estaba nerviosa no entendía cómo alguien como él me cautivaba. No tengo nada en contra de los chicos callados, sencillos y mucho menos humilde, pero no era mi tipo ideal. W.J. es el sobresaliente de la clase a parte de tocar violín, toca piano, guitarra y quizás cualquier instrumento musical que le coloques en sus manos. No tan solo algún instrumento también compone música. Yo apenas tocó el clarinete y un poco de saxofón. Respire profundamente y deje salir el aire. Calme mis nervios fui a sala una vez más.

    Allí estaba W.J. viendo por la ventana. Suspiré y él se volteó y me preguntó —¿Comenzamos?— asentí con un movimiento de mi cabeza y nos sentamos en el sofá cada uno en las esquinas. Trabajamos en silencio a lo que buscábamos la información y luego de dos horas en silencio. Tuvimos que hacer una pausa ya que mi querido estómago quiso romper el silencio con un ruido de lamento. Al escucharlo cubrí mi cara con la mano izquierda de vergüenza. Mire a mi lado izquierdo para ver la reacción de aquel chico y él se sonrió. «Lo que me faltaba». Le ofrecí pausar para almorzar y callar la bestia dentro de mí. Esta vez él echó una carcajada ante mi comentario. Almorzamos papas majadas con alitas de pollos. Después reposar continuamos trabajando con la información que habíamos conseguido y escuchar cuál pieza musical íbamos a utilizar. Escuchamos varias composiciones de Mozart y discutimos cada una de ellas. Luego de debatirlo llegamos que la mejor elección sería The Marriage of Figaro.

    Ahora empezaba la parte difícil de la tarea la cual consistía tener el tiempo y la sincronización perfecta cuando interpretáramos la pieza musical. Pasamos horas practicando cada cual con su instrumento de pie en esquinas opuestas de la sala; hasta por lo menos tener las notas bien establecidas. Llegue al punto que me queje del estrés en cuál me estaba encontrando. Tomamos un descanso.

    W.J. camino para admirar mi colección de música de cerca. Allí se encontró con un tintero y pluma. El mismo lo utilizaba para pasar las partituras que practicaba; era una manía porque mientras las escribía y las memorizaba. Mi compañero se volteó y con una mirada de fascinación me dijo

    —Quiero que seas mi partitura musical.— esas palabras me tomaron por sorpresa; mi respiración se contuvo, mis latidos se volvieron errático y pude sentir como mi feminidad se contrajo. Mis palabras no fueron lo suficientemente audible así que tuve que asentir con mi cabeza.

    Él se acercó a mí y con su mano derecha sujeto mi cabello en una cola y lo halo hacia él y con su boca a centímetros de mi oreja me dijo —Es para despejar la mente—. Su aliento recorrió mi cuello y provocó que mi piel se erizara. Me quito mi vestido por encima de mi cabeza y quedé expuesta frente a él. Mientras él me devoraba con su mirada de un animal hambriento. Tragaba hondo nunca antes había visto este lado de W.J. Él se pasó su lengua por los labios con una de sus manos busco mi cuello para sentir mi pulso en sus dedos. La destreza que él poseía en la música la pude apreciar al él mover sus dedos al compás de mi pulso. Acercó su cuerpo un poco más a mí y me quito mi sostén. Presa aún de su mano en mi cuello me besó con una pasión salvaje que hizo mi boca suya con aquella lengua diestra. Mientras me besaba me iba dominando a su antojo dirigiendo mi cuerpo al piso de mi sala. W.J. se encontraba encima de mí aún vestido. Detuvo aquel beso se levantó y me pidió que me colocara boca abajo.

    No vi lo que hacía, pero el silencio en la habitación me dejó saber que se estaba desvistiendo al escuchar como la hebilla de su correa cayó en el suelo. Escuché sus pasos supuse que buscó el tintero junto con la pluma y luego el calor de su cuerpo delató su acercamiento a mí cuerpo, acomodo mi cabello hacia un lado de mi cuello y con las yemas de sus dedos trazó mi espalda. Mi cuerpo respondió a ese gesto de una manera espontánea mi piel se erizó, mis piernas temblaron un poco y mis pezones se pusieron duros y erectos. La respiración se me aceleró ante aquella reacción tan sublime de mi cuerpo. Antes que comenzará le pedí que fuera a mi cuarto y buscará un espejo que tenía colgado en la pared. Lo observé caminar hacia mi cuarto y note que solo traía puesto un bóxer. Regreso y colocó frente a mí así él me vería a mí y yo a él. Algo dentro de mí sabía que no era la primera vez que W.J. hacía esto, no por eso me perdería de una noche excitante.

    Comenzó trazando lo que para mí eran líneas rectas en mi espalda. Luego con una delicadeza dibujo unas notas musicales. En eso sentí las yemas de sus dedos tocar mi cuello como si fuera un piano nuevamente, pero con más sutileza. Lo observaba en el espejo como cerraba sus ojos y disfrutaba de la melodía en su mente. No sé cómo aquel acto incendio mi piel y mi pulso reaccionó al son de la música que producía sus dedos en mi cuello. Nunca antes había sentido tanto con tan solo una caricia sencilla. Entre dibujar las notas musicales y trazar tres líneas más, empezó soplar mi espalda para que la tinta se secara. Ahora sus dedos estaban en mi costado izquierdo simulando tocar las cuerdas de una guitarra abandonada en suelo. Las sensaciones que provocó en mí las sentí todas viajar a través de mi cuerpo para ser recibidas en mi feminidad. En un instante me había humedecido.

    Mi mente me gritaba control, pero mi cuerpo respondía a él con la fuerza de un tornado. No sé si él se estaba dando cuenta cada vez que mi piel se erizaba. Hasta que al fin lo escuché decirme

    —La reacción de tu cuerpo me fascina hasta excitarme.

    Ya no tenía que aguantar mis gemidos y los dejé libre del interior de mi garganta. Él al escucharlo apretó mi cuello fuerte y me dijo —Eres una delicia vuelve y gime para mí—. Volví a gemir y sentí como su mano apretó mi cuello para que la invasora pudiera atraparlo. Eso me excito a otro nivel al igual que a él ya que se acomodó con su masculinidad en mi trasero. Sentí como su miembro estaba duro y hasta algo inquieto dentro de su ropa interior. Siguió escribiendo notas musicales, pero esta vez iba acompañadas de embestida sutiles, las cuales estaba gustosa de recibirlas.

    En el éxtasis que nos encontrábamos nos hizo buscar nuestras miradas en el espejo y leernos en un instante. W.J. se quitó el boxer y luego me bajo mi ropa interior. Así quedé expuesta para él. Tocó la entrada de mi feminidad con dos dedos y me los dió para probarme. Luego repitió aquella acción, pero era para su deleite. Una vez satisfecho no dudo de penetrarme de una. Grite de dolor y placer. Cuando empezó a embestirme con gusto deje que él marcara el ritmo para yo después encontrar cada una de las embestidas con mis movimientos. Creando una fricción deliciosa en mi interior las cuales el virtuoso disfrutaba. Ambos gemíamos de pura lujuria. Éramos dos animales dejándose llevar por el instinto de satisfacción. No sé qué en momento llegamos al orgasmo. Solo sé que él se desplomó en mi espalda jadeando de gusto al igual que yo. Así como estaba lamió, mordió y beso mi cuello yo gemía dulcemente. Aquello provocó que el segundo encuentro se anticipara.

    Esta vez él quedó boca arriba y yo me acomode encima de su miembro para introducirlo dentro de mí poco a poco. Cada centímetro que entraba en mí me hacía jadear. Él colocó sus manos en mi cintura me ayudaba a bajar hasta que su masculinidad estaba toda en mi interior. Me quedé un tiempo sin moverme quería recordar como su miembro me llenaba. Lista para disfrutar comencé a moverme hacia adelante y atrás sin sacarlo de mi interior. Sus manos jugaban con mis senos y de vez cuando apretaba mis pezones eso me hacía gritar. Mis manos estaban en su pecho para tener balance. En una fui sorprendía por su boca mientras azotó mi glúteo y grite en su boca. Ese hombre había atrapado mi grito en su boca. Me excité que mis movimientos cambiaron drásticamente a dejar mi interior libre por unos segundos y volverlo llenar por unos pocos más. Ya no era yo quién tenía el control del ritmo una vez su miembro salía de mi y iba en busca de su refugio favorito W.J. me encontraba a mitad de camino. Era exquisito cada vez que nuestros movimientos se encontraba era la sincronización perfecta. Así estuvimos unos minutos más que nos dejamos conquistar por clímax de aquella pasión animal que habíamos despertado. Caí rendida en su pecho acarició mi cabello y sin darnos cuenta nos quedamos dormidos satisfecho de aquel acto perfecto.