Autor: admin

  • Cornudo sin consentimiento

    Cornudo sin consentimiento

    Quiero empezar mi relato diciendo que lo disfruté más que nada.

    Soy Deivis, vivo en unión libre hace 18 años con mi esposa Ludys, me gusta lo liberal, ella un poco recatada tímida hasta que no aguantó más.

    Ludys mujer morena, delgada de senos redondos parados, picos duros al excitarse, poca cola, piernas delgadas que permiten abrir y conseguir una penetración profunda.

    Cierto día tomé su celular por curiosidad y encontré unos mensajes comprometedores de un señor Guillermo, guao sí que me dio rabia, pero también sentir al leer como mi pene se ponía duro, sin embargo no quise reclamar, lo único que se me ocurre es clonar su celular y así lo hice y cada vez que revisaba los mensajes subían de tono, yo sentía que mi pene se endurecía y se derramaba en fluidos, pero también sentía rabia al ser traicionado.

    Cierto día encontré el mensaje final que daría comienzo a esta aventura. Se iban a encontrar, yo lo único que hice fue seguir las mismas instrucciones que decían (“esperarme en la entrada de las flores ahí te recojo a las 10 am”).

    Yo me adelanté, llegué al lugar y me oculté. Efectivamente 20 minutos antes llegó ella, tenía un vestido enterizo de pliegues color verde marino, se veía muy nerviosa e impaciente, su cabello rosado húmedo se veía muy sexi. A los pocos minutos llega el Guillermo en su carro la recoge y siguen hacía la playa. Yo los dejo que se adelanten y los sigo. Bajaron por toda la orilla del mar ya que hay un camino para autos. La playa solitaria ya que todavía la cuarentena nos afecta, parquean en un lugar solitario con mucha vegetación a poca distancia de la orilla del mar. El día poco soleado eso favoreció para que mi vista fuese perfecta ya que descendieron del auto.

    Los podía observar oculto en los árboles como hablaban y él trataba de seducirla, la abrazaba frente a ella y trataba de besar su labios bastante gruesos y de color moreno que al observa como traga un pene, te excita a tal punto que te hace explotar. Ella trataba de no hacerle las cosas fáciles, pero tanto luchó que ya no pudo más rindiéndose, correspondiendo de manera apasionada, estrechando sus cuerpos en un abrazo y demostrando la furia con que se querían el uno al otro. Él besaba su cuello, ella estática disfrutando, yo excitado sacaba mi pene y comenzaba a estimularlo, mi corazón latía a mil y afloraba un sentimiento de celos a ver a mi esposa hacerme cornudo sin mi consentimiento, la playa favorecía debido a su soledad.

    De pronto observo a ella quitando su suéter y besando su pecho y soltando poco a poco su pantalón, bajándolo y quedando en bóxer, su pene ya duro, ella besaba su tronco por encima del bóxer, él solo miraba y disfrutaba. Luego ella baja totalmente el bóxer y deja expuesta una pinga dura grande, venosa color negra cabeza roja latiendo de excitación comenzando a comérsela por todo el cuerpo mordiendo con muchas ganas llegando a su cabeza y tragándola entera, sus labios brotaban aún más por tener ese tronco dentro de su boca. Él solo abría su boca demostrando que el placer era máximo.

    Él la detuvo, se acercó a su cuerpo y bajó el vestido para buscar sus pechos y vaya sorpresa, ella no lleva brasier dejando expuestos sus senos redondos y sus picos duros. Ya de tanta excitación él comienza a chupar sus senos, los mama apasionadamente y con sus manos sube su vestido dejando ver que no lleva interior (me sorprende lo preparada que venía) y comienza a tocar su vulva, lo noto por el movimiento de su mano entrando y saliendo con rapidez. Ella parece gemir a la distancia, luego baja hasta su vulva ahí lo pierdo de vista solo veo a Ludys apoyando sus manos en el carro y recortando su cabeza hacia atrás en sinónimo de placer abriendo su boca y cerrando sus ojos.

    Luego él se incorpora y alcanzo a observar cómo está acomodando su pene para penetrarla en medio del acto, trato de ubicarme mejor para lograr esa vista perfecta y logro conseguir una posición buena con la ayuda de unos binoculares que se me ocurrió llevar podía observar a ella abriendo sus piernas y agarrando el pene de Guillermo para introducirlo. Ahí pude notar que ella estaba derretida, sus flujos eran impresionantes y su vulva latía de desespero por tener ese pene que tanto deseaba.

    Al fin logró penetrar y pude observar como Ludys salta al sentir ese miembro dentro de su vagina, él comienza a embestirla con fuerza, ella disfrutaba y gemía podría observar el movimiento de su boca saboreando el momento y al enfocar hacia su vulva veía ese espectáculo toda su vulva llena con ese gran pene que le entraba y salía, al hacerlo dejaba salir gotas de lubricación. Creo que ella tuvo un primer orgasmo porque pude ver cómo latía fuerte su vulva y se aferraba a él queriendo desgarrar su carne.

    Él seguía en su embate castigando su concha, luego él se sienta en un tronco quedando con su pene todo erecto y mojado de los derrames de Ludys. Ella abre sus piernas, agarra su miembro y lo guía hacia la entrada para penetrarse y no dejar nada afuera y comienza esa cadencia de movimiento, no saltaba solo movía sus caderas como el movimiento de una gitana bailando, guao, eso no lo había hecho conmigo.

    Yo disfrutaba de todo este espectáculo, él chupaba sus senos los cuales se veían algo rojos de tanto mamarlos. De pronto pude notar como brotaba de su vulva algo blanco que corría por todos los testículos de él. Ella seguía su movimiento hasta llegar a su segundo orgasmo, yo no aguantaba más ya había explotado y seguía explotando al ver a mi esposa posando de un pene ajeno.

    Al levantarse ella, pude notar como cayó el semen de Guillermo, ella se veía feliz, se limpiaron y entraron al vehículo, dialogaron un rato y partieron.

    Yo me adelanté y llegué a casa primero. Ella al verme en casa se sorprendió ya que me hacía en el trabajo. Podía notar su nerviosismo. Cuando entró pude sentir el aroma a semen, saliva y sudor, eso me excitó mucho. Le pregunté dónde estaba y ella me dijo que hacia un mandado. Le dije que quería hacer el amor con ella, pero se negó, se sentía indispuesta, pero yo sabía el por qué.

    Al día siguiente me confesó lo que había pasado. Lo único que le dije fue que me informara cuando volvería a pasar e hicimos el amor como locos.

    Gracias esta fue mi experiencia cornuda.

  • El origen de mi prostitución (Capítulo I)

    El origen de mi prostitución (Capítulo I)

    Primavera de 2017: En junio cumplí los 18 años ya podía hacer lo que quería y ese año iba a terminar la secundaria. Y en mi barrio siempre fui la turrita bien vestida del barrio todos me conocían por mi abuela y mi madre, y también por garcharme a todos mis amigos de la infancia. Una noche de esas que me juntaba con mis amigos hasta las 4 de la mañana a cagarnos de risa, fumar y tomar vino había llegado a su fin y siempre pegábamos la vuelta con mi vecino que vive frente de mi casa para no venirme sola, pero  antes de llegar me pregunta si tenía hambre, yo ya sabía que significaba eso.

    Una hora después…

    Yo: Ah ¡siii!

    Mati: ¡Shhh! callate putita esta mi abuela durmiendo -él vive con su abuela.

    Yo: Ahhh Mati la tenés muy grande hdp -yo lo estaba cabalgando y sentía toda su chota bien dentro de mi concha.

    Mati: querés mas? -me muestra una bolsita de merca.

    Yo: Bueno -me bajo de encima de él y me acuesto al lado de él.

    Él se pone un poco de merca en el estómago justo abajo del ombligo para que lo inhale y eso hago.

    Yo: Ufff -luego de inhalar.

    Mati: Ponete en 4 dale -Obedezco y él me tira merca en la nalga y luego la inhala- Ufff -me da un chirlo en la cola.

    Yo: Aaay!

    Mati: Dale trolita abrite los cachetes -obedezco y me abro las nalgas y siento la punta de su pija húmeda en mi ano.

    Yo: Mmmm sii clavala toda.

    Y él enseguida la clava toda y me empieza a bombear mientras me agarra de los cachetes del culo y me clavaba las uñas en ellos.

    Yo: Ayyy siii oh que rico!!!

    Mati: ah hija de puta que cerrada estas!

    Yo: Ayy ayy ayyyy siii!

    Mati: esta noche sos la putita de Mati mañana de quien vas a ser jaajaj

    Yo: Jaja ay no se mmmm…

    Mati: ahi viene yegua daleeee apreta cachetes, daleeee sacame la leche trola!

    Yo: Aayyy aaayyy -mi ano estaba prendido fuego por su enorme y gruesa pija.

    Mati: Ah toma! -libera todo dentro de mi ano.

    Yo: Mmmm que rico -mi ano siente una relajación con su semen calmando el ardor y él la saca y me sale un pedo…

    Mati: Uh culeada te cagaste jajaja que baranda -y me da un chirlo.

    Yo: querés que me vaya o me quedo a dormir.

    Mati: quedate, hoy no viene mi novia -mientras yo me acuesto a su lado.

    Nos quedamos dormidos y yo me olvidé de limpiarme el orto que tenía lleno de leche y la leche se salió de mi ano así que tenía un poco en la pierna y en la concha, pero dormimos un largo rato así que esa leche se secó y tenía como cascaras blancas en mi piel. Nos despertamos y nos vestimos, él se va al baño y yo atrás de él. Él entra y está meando mientras yo me arreglo el pelo en el espejo. Escucho que corta el chorro.

    Mati: vas a mear o hacer algo? Para no tirar la cadena.

    Yo: si, voy a mear -me bajo el short y la tanga y siento el culo en el inodoro.

    Mati: dormiste bien? -mientras él se lava la cara.

    Yo: si Mati, y vos? -dejo de mear me limpio y me subo la ropa.

    Mati: re bien.

    Salgo del baño voy a la cocina y estaba su abuela cocinando.

    Abuela: Hola Victoria querida ¿te quedas a comer?

    Yo: Hola doña, no puedo tengo que ir a mi casa, mi mamá se va y debo cuidar la casa.

    Abuela: Bueno corazón te espero otro día.

    Mati: Nos vemos Viky.

    Yo: Chau Mati -salgo y me voy al frente, o sea a mi casa.

    Entro a casa y no hay nadie, aprovecho y llamo a mi mejor amiga porque esta noche íbamos a salir así que ella viene y viene con mucha ropa, incluyendo minifaldas, vestidos, calzas engomadas, jeans y de todo un poco de medias de red.

    María: (me muestra un vestido negro escotado) este te va aquedar divino, encima que sos petisa y también ponete las medias de red.

    Yo: (agarro una calza y un top) esto te va a quedar a vos.

    Yo mido 163 y María 170 a ella no le quedan los vestidos.

    Yo: (me pongo el vestido y las medias) ¿cómo me quedan?

    María: estas re perra amiga.

    Yo: bueno me voy a bañar ¿venís?

    María: si ahí voy.

    Nos metemos las dos juntas debajo de la ducha, María me pide que la depile, y eso hago, luego ella me depila a mí, después de eso salimos y cada una a su habitación. Yo me voy a la mía, y me pongo una tanga, blanca las medias el vestido de María sin corpiño obvio, y me pongo unos tacones de puta. Salgo de mi habitación entro a la de María. Ella ya está vestida, nos maquillamos, las dos de los labios bien rojos. Los ojos delineados y un poco de iluminación en los cachetes, nos perfumamos hasta en la tanga jajaja.

    Yo: quien nos lleva?

    María: un compañero que tengo es un chico de 18 re virgen, este año le dieron el auto, le dejo que me toque una teta y le pido lo que quiero.

    Yo: que mala que sos.

    Esperamos al chico en la puerta de casa, llega en un Gol de 3 puertas.

    El chico: vayan atrás.

    Las dos nos subimos atrás, luego vamos a la zona centro a buscar a otro pibe y de ahí vamos los 4 al boliche. Llegamos y con María y los otros dos bailamos, el chico se me hace el chamuyero, pero yo ni bola le doy, y en eso viene un morocho ojos claros de atrás y me pregunta si es mi novio, yo obvio le dije que no, y me lleva a otro lado a bailar, mientras que María y el amigo del chico están bailando y el chico quedó re solo, pobre.

    Morocho: estás muy linda nena.

    Yo: (mientras le muevo el orto) Gracias, vos también. (Siento que se le para)

    Morocho: (me agarra de la cintura y el culo, me voltea con sus manos firmes y lo tengo de frente) bien petisa y culona (me agarra del orto y me levanta un poco y me come la boca)

    Paso mis manos a su cuello, y le meto lengua, me deja de agarrar del culo y me agarra de la cintura y me pega a él, pero siento que se me levanta el vestido y escucho risas y siento un airecito en la cola, abro los ojos y veo luces del flash del celular.

    Resulta que el morocho me llevó con sus amigos y estos me levantaban el vestido y me sacaban fotos, me dio igual y me seguía comiendo al morocho, este me metía manos bajo el vestido y yo me re calentaba

    Yo: vení seguime (le digo al morocho y le doy la mano y vamos afuera) viniste en auto?

    Morocho: si, esta acá a la vuelta.

    Vamos al auto, un lindo auto, él abre la puerta.

    Morocho: ponete ahí en 4.

    Yo: acá con la puerta abierta?

    Morocho: sí ¿qué tiene?

    Yo: nada (me pongo en 4 en el asiento del acompañante obviamente se me súper ve el orto y él no dice nada solo me baja la tanga) ¿tenés forro?

    Morocho: si (yo giro la cabeza y espero que se lo ponga, me mete la puntita en la concha)

    Yo: mmmmhh

    El Morocho me la mete toda.

    Yo: Aaaahh (me da tres o cuatro metidas)

    Morocho: (se queda quieto y gime) Ufff ooo

    Yo: acabaste?

    Morocho: uuuuf si (Me la saca. Yo me levanto y me subo la tanga) ¿te gustó linda?

    Yo: si, me encantó, me voy con mis amigas, nos vemos (muy lindo y todo pero que pibe más precoz).

    Entro al boliche me encuentro con el chico, aún está solo, y yo muy caliente.

    Yo: ¿cómo te llamas?

    El chico: Mateo y vos Viky?

    Yo: si, es tuyo el auto?

    Mateo: si, lo tengo hace poco

    Yo: ah mira qué lindo, está lindo para estar ahí adentro viste?

    Mateo: si querés ir? (me pregunta algo tímido)

    Yo: si vamos.

    Apuesto todo por el chico, espero que no me decepcione. Entramos al auto.

    Yo: has estado con una chica acá en el auto antes? (le toco la pierna)

    Mateo: si, un par de veces

    Yo: Mmm buen… (Me encara y me come la boca) mmmh vamos atrás dale?

    Hacemos el asiento para adelante, vamos atrás, me bajo la tanga, él se sienta, me agarra y me pone arriba de él, se saca un forro del bolsillo del pantalón, se baja el jean un poco siento sus piernas en las mías, espero que se ponga el forro, se lo pone y me agarra del orto y yo le agarro la pija me la meto en la concha y…

    Yo: Aaahhh -Entra toda. Mateo se empieza a mover.- No, déjame a mí -lo cabalgo-Uhhh aaahh siii!!!

    Mateo: Ayyy que rico te movés Viky.

    El auto se estuvo moviendo por una hora, terminamos de coger, y él se quedó ahí, yo me bajé del auto, busqué a María en el boliche y no la encontré, y no quería irme con el chico a mi casa, así que me paré en la esquina del boliche a esperar un taxi y pasó un auto se me estacionó al frente y me preguntó si estoy en servicio y cuanto cobro, le hice señas que no. Se fue, y me toco las tetas y no tenga la plata que me metí entre las tetas, se me habrá caído por ahí. La puta madre no sabía qué hacer.

    Vino otro auto se me paró al frente y me volvió a preguntar lo mismo que el anterior.

    Yo: (ni idea) mil.

    Hombre: subí (me abre la puerta) ¿cómo estas linda?

    Yo: bien ¿y vos? (lo miro y es un pibe gordito de seguro unos 30 y pico).

    Hombre: (se estaciona en una calle re oscura) es tu primera vez siendo escort?

    Yo: sí.

    Hombre: a ver bajate (yo me bajo y él también) levántate el vestido (me lo levanto y se ve mi tanga metida en mi culo) uuuh mami este culo vale como dos lucas toma (saca su billetera y me muestra dos billetes de mil. Se los recibo) Me dejas romperte el culo nena?

    Yo: si dale, hay una plaza por acá cerca?

    Hombre: si vení.

    Subimos al auto maneja y estaciona en una plaza él se baja y se sienta en un banquito, mira para todos lados y se baja el pantalón, tenía una pija calculo menos de 18 cm, pero muy gruesa y peluda.

    Hombre: chupámela putita.

    Me arrodillo en el piso y se la chupo.

    Yo: Hhmmm (me corre el pelo de la cara. Lo miro a los ojos mientras le chupo la puntita).

    Hombre: (me pone un dedo al lado de su pija) chúpame el dedo (se lo chupo) parate y date vuelta (lo hago) inclínate y subite el vestido y bajate la tanga (lo hago y me mete su dedo en el culo).

    Yo: Aaayyy que ricooo!

    Hombre: que cerradito lo tenés mi amor.

    Yo: Mmmhh ayy no aguanto meteme el fierro dale.

    Hombre: (Se agarra la pija) Sentate putita (me voy sentando y el con su otra mano me guía).

    Yo: (siento la puntita en la puerta de mi culo y doy un sentón y los dos gemimos. Empiezo a dar sentones) Aaaahh siii oh que rica pija tenés rompeme el orto.

    Hombre: que gauchita sos mi amor (Me nalguea con sus manos grandes).

    Yo: Ay pufff

    Hombre: encima se tira pedos la puta

    Yo: Ayyy eso significa que me encanta ooohhh

    Pasan autos y tocan bocina.

    Hombre: Saluda putita.

    Yo: (levanto la mano y saludo y sigo dando sentones) Ooohh siii que rico!

    Hombre: Uuuuff que buen culo que tenés.

    Yo: Ayyy siii!

    Hombre: Mas rápido sácame la leche dale.

    Yo: (me muevo más rápido) ooh ooh ooh

    Hombre: ay toma putita (Me llena el culo de leche).

    Yo: (me levanto me saco la tanga y me la paso por la concha) toma (le doy la tanga)

    Hombre: gracias mi amor, te querés ganar tres lucas más?

    Yo: bueno dale, dónde vamos?

    Hombre: a mi casa putita me encanto esas medias de red que tenés.

    Dos horas después…

    Yo: (en 4 patas toda transpirada y colorada) aaahhh siii aaaahhh…

    Hombre: Ay no aguanto más!!! oooh

    Yo: Dale volvé a llenarme dale!! aaaah (ya no siento su pija como antes y hago gemidos falsos).

    Hombre: pasame tu celular así miras como se ve tu orto con mi pija.

    Yo se lo paso y saca la foto y la deja en mi galería.

    Hombre: ahi viene la leche lindaaa!

    Yo: mmm siii mas rápido dale llename toda!!! (su chotalate en mi concha).

    Hombre: Ufff (la saca y se saca el forro) te doy mil pesos más si te tomas todo lo que hay en el forro.

    Yo agarré su forro y me tomé toda esa leche calentita y me la trague toda.

    Hombre: que buena putita sos, que buen futuro vas a tener (me da 4 mil pesos).

    Yo: gracias.

    Hombre: No gracias a vos.

    Me fui orgullosa de esa casa, y con 6 mil pesos en mi bolsillo. Me subo a un taxi y me voy a mi casa. Entro a casa, lo primero que escucho son los gritos de mi mama que parece que llegó a casa con su novio y parece que se la están culeando re lindo, y me acuesto en mi cama. Con una enorme sonrisa en mi cara, con mi concha mojada y mi culo mojado, con mi maquillaje desarreglado, y con la sinfonía de gemidos de mi madre.

    Fin del primer capítulo.

  • Tomando cerveza sin calzones

    Tomando cerveza sin calzones

    Mis queridos lectores, espero estén disfrutando aunque sea un poco estos tiempos de cuarentena, dándose muchos cariñitos.

    Les contaré algo que pasó en mis últimas semanas de clase antes de este encierro. Esa mañana todo transcurría con normalidad y esperaba que el resto del día fuera igual, ya que solo tenía que ir a la facultad a hacer un examen.

    Decidí ir de lo más cómoda ese día, con una blusa, falda y zapatos bajos, era la combinación perfecta ya que ese día hacía bastante calor y pues con suerte, quizá alguien podría notar que no llevaba nada debajo de la falda.

    Al terminar mi examen una de mis amigas me propuso ir a tomar una cerveza, como no había nada más que hacer y aún era muy temprano decidí acompañarla.

    Llegamos a un lugar donde venden cervezas cerca de metro Copilco y pedimos una michelada (La michelada es una bebida alcohólica mexicana que se prepara mezclando cerveza, jugo de limón, picante y sal) cada quien, por la hora no había muchas personas así que estábamos bastante tranquilas platicando sobre cosas banales.

    Poco a poco se fue llenando el lugar, al mismo tiempo que íbamos pidiendo más cerveza, por algunas horas no sentí el transcurso del tiempo, pero el sentir una mirada me hizo reaccionar, debido a los efectos de alcohol en mi cuerpo había abierto ligeramente las piernas y el chico que estaba en la mesa de enfrente no perdía oportunidad para echar un vistazo en medio de mis piernas cada vez que me descuidaba un poco.

    Si han leído mis relatos sabrán que me encanta calentar a los hombres, así que esa situación me estaba poniendo cachonda y más al ver que el bulto del pantalón de ese chico crecía al verme, y no es porque fuera muy guapo o tuviera algún atractivo, pero las cervezas que me había tomado estaban comenzando a hacer efecto, por lo que comenzaba a imaginarme saltando sobre esa verga.

    Después de tantos tragos tuve que ir a hacer pipi. El lugar donde estábamos es muy pequeño por lo tanto para ir al baño tenía que pasar por en medio de mucha gente que estaba bailando, mientras me iba abriendo paso para llegar al baño sentí una mano rozando mi pompi, pensé que era alguna mano de las personas que bailaba y por accidente me habían tocado; pero descubrí que no era así cuando pusieron su mano por completo en mi nalga y le dieron un ligero apretón.

    En ese momento detuve mi camino, y no pude evitar cerrar los ojos de placer y morder mi labio, mi culo es una de las zonas que más placer me produce cuando me tocan. Hubiera estado dispuesta a quedarme parada en ese momento para seguir sintiendo esos manoseos, mi mente voló por un instante imaginando tomar esa mano y describir quién era para después bailar con él sensualmente permitiendo que su mano llegará a cualquier parte de mi cuerpo que se le antojaba.

    Después de ese pequeño, pero excitante momento de placer, y al ver que no continuaron tocándome seguí caminando hacia al baño pero con una calentura entre mi entrepierna que se incrementaba con cada paso que daba, al sentir los pliegues de mi vagina a cada paso experimentando algo muy rico al no llevar ropa interior.

    Al sentarme para orinar, esa calentura que había empezado a sentir me obligó a llevarme los dedos a la vagina y meterlos para llenarlos de mis fluidos y poder humedecer mi clítoris y jugar con él un poco, justo en ese momento lamenté no tener novio o un amigo sexual que me sacara las ganas de una buena cogida.

    Tuve que interrumpir ese rico placer que me estaba dando mi clítoris al tocarlo, para regresar a la mesa donde había dejado a mi amiga solita.

    Al llegar a la mesa mi amiga ya había pedido otras micheladas nos habíamos picado. Al sentarme busque con la mirada al chico que descubrí mirándome la entrepierna, me sentí traviesa y con ganas de seguir calentándolo.

    Seguimos platicando tan tranquilas que mi amiga no se daba cuenta de lo zorra que me estaba comportando con alguien que no conocía y que era algunos años más grandes que yo, mientras seguíamos en nuestro rollo yo no perdía oportunidad para abrir mis piernas y sonreírle a ese hombre que tenía enfrente, me sorprendió mucho que no le dijera a sus amigos sobre el espectáculo que le estaba dando; quizá quería comerse mi rajita el solo, el tiempo pasó y ni cuenta nos dimos cuando se acabó la cerveza en nuestro vaso, antes de irnos fue turno de mi amiga para ir al baño por lo que la espere sentada revisando mi celular, tan pronto mi amiga se fue, ese chico al que había estado seduciendo fue a sentarse junto a mi, debo confesar que verlo caminar hacia mi con su verga haciendo presión sobre el pantalón me volvió aún más puta… me encanta ver erecciones y más aún si soy yo la zorrita que las provoca.

    Se presentó y me dijo si quería bailar, ya me imaginaba perreando con él sintiendo su paquete en mis nalgas al ritmo de alguna canción, así que estaba por pararme de la mesa cuando me tomo de la cintura y acercándose a mi oído me dijo que conocía otro bar a un par de calles de donde estábamos, era mi momento de hacer que su verga creciera más y es que mi ser me pedía tener una verga cerca y la de él me estaba atrayendo, por lo que también acerque mis labios a su oído fingiendo que por la música no me escucharía, teniéndolo cerquita y él aún con la mano en mi cintura y bajando tímidamente hacia mis nalgas le dije que aceptaba esa invitación a bailar, solo que me despediría de mi amiga para poder estar más cómodos.

    Y así lo hice tan pronto salió mi amiga del baño le dije que debía regresar a la facultad por un libro, ella me creyó y se fue rumbo al metro. Al separarnos el chico también ya estaba fuera del bar.

    Mientras caminaba hacia él trate de moverme un tanto sensual, con el propósito de no permitir que esa verga perdiera fuerza, nuevamente me tomó de la cintura y ahora sus labios fueron a mi boca, me giró ligeramente y puso una de sus manos en mi nalga mientras la apretaba ligeramente, en ese momento bailar ya era lo de menos, mi cuerpo me pedía algo más y buscaría obtenerlo así que le respondí el beso nuestras lenguas se encontraban apasionadamente mientras una de mis manos se metía en la bolsa de su pantalón para poder tocar la punta de su verga.

    No sé cuánto tiempo estuvimos besándonos, pero sentía como mis fluidos empezaban a salir de mi vagina empezando a descender por en medio de mis piernas, sabía usar muy bien su lengua al besar no podía dejar de imaginarme cómo se movería al comerme la raja.

    Para mi buena suerte los planes cambiaron y el chavo me dijo si no prefería ir a comprar cerveza y llevarlas a su departamento, ya que al ser foráneo vivía solo, obviamente acepte su departamento estaba un poco lejos de donde estábamos, por lo que tuvimos que pedir un taxi, durante el tiempo en que lo esperábamos no dejábamos de tocarnos ni de besarnos parecíamos novios.

    Cuando por fin llegó el auto subí yo primero con la intención de hacer que mi falda se levantara para que pudiera ver de nuevo lo que estaba por comerse, eso lo volvió loco y ya sentados en el taxi mientras me besaba una de sus manos se ocupó de hace que mis piernas se abrieran y sus dedos pudieran empezar a sentir mi humedad.

    Ese trayecto fue de lo más rico tenía muchas ganas de llegar a su departamento y tener su verga en la mano, siendo sincera hubiera preferido ir a algún hotel ya que esos lugares me prenden aún más y logran sacar aún más mi lado de puta, pero a veces no todo se puede.

    Al llegar a su departamento por fin pudimos desatarnos y tocarnos como queríamos, empezamos a desnudarnos y a reconocer cada parte del cuerpo de la otra persona, lo primero que le quité fue su playera para encontrar debajo un cuerpo trabajado en el gym, disfrute mucho tocar su torso y sus brazos, al explorarlo con mis manos me humedecía cada vez más, el no perdió el tiempo y también me empezó a desnudar mientras me llevaba a su cama, solo me dejo con la falda puesta porque disfrutaba verme con ella le provocaba mayor excitación.

    Al llegar a la orilla de su cama me aventó hacia ella, mientras él se quitaba el cinturón y se desabrochaba el pantalón. Cuando estuvo en bóxer solamente se hincó delante de mí y empezó a comerme la vagina, era delicioso poder sentir esa lengua que me hizo ver estrellas mientras me besaba pero ahora comiéndose todos mis fluidos, empezó lamiendo mis labios separándolos ligeramente con sus dedos para poder meter su lengua cada vez más… Poco a poco iba subiendo, cuando la punta de su lengua toco mi clítoris sentí como una descarga que recorría todo mi cuerpo, y el al ver el placer que me estaba dando siguió esmerándose con mi clítoris hasta que tuve mi primer orgasmo de la tarde, mientras mis manos tomaban su cabeza para que se comiera todos mis jugos.

    Aún con sus labios impregnados de mi corrida fue subiéndose en mi poco a poco hasta que nuestros labios nuevamente se encontraron, en esa posición fue difícil pero conforme iba subiendo en mi le iba quitando su bóxer poco a poco haciendo uso de mis manos y mis pies, lo que me importaba era liberar su verga del encierro que le producía su ropa interior.

    Por unos momentos dejó caer todo su peso en mi y su verga quedó justo debajo de mi ombligo mientras nos besábamos, aún no había podido tocar su verga sin ropa hasta el momento en que volvió a levantarse un poco y pude por fin tomarla entre mis dedos, recuerdo que con mi pulgar toque su glande lo impregne con su líquido pre seminal.

    Yo levanté un poco las caderas y guíe su verga hacia mi vagina, cuando sentí la cabeza de su pene entre mis labios la solté y él empezó a mover las caderas muy suavemente, fue metiendo su verga poco a poco, fue muy placentero sentir como mis labios se iban abriendo conforme él iba metiéndome su tronco, cuando ya tenía la mitad de su verga dentro de mí me tomó del cuello para ahorcarme un poco, ver su cara de perverso me hizo intentar gemir más rico para que se motivara a seguir cogiéndome.

    De repente me metió toda su verga de un solo golpe hasta que sus huevos chocaron contra mí, se quedó quieto por un rato mientras tomaba una de mis piernas para pasarla del otro lado, de esa forma mi culito quedó más expuesto a él y empezó a darme nalgadas mientras yo me estimulaba los pezones, llegó un momento donde le suplique que se empezara a mover, ya tenía su verga dentro, pero quería sentir como me envestía ese desconocido.

    Para motivarlo un poco empecé a apretar los músculos de mi vagina para hacerle disfrutar un poco, aunque creo que le gusto demasiado porque en cuanto empecé a hacer eso puso los ojitos en blanco aunque solo fueron unos instantes porque después de eso empezó a clavarme con su verga sin piedad, ayudó mucho el hecho de que estuviera chorreando como puta ya que su verga estaba muy bien lubricada.

    Me apasionó su temperamento al momento de coger y el dominio que ejercía en mí al ser su puta, cada palabra que me decía quería cumplirla; así que cuando me pidió que lo montara me saqué su verga por completo y me la lleve a la boca, para mí ni hay nada más rico que lamer una verga que está impregnada no solo con los fluidos del hombre, me pone muy cachonda cuando puedo probar esa mezcla de nuestros fluidos, por lo que me esmere en darle una mamada que nunca olvidará, en mi mente perversa deseaba que si se llegaba a casar en su noche de bodas tuviera por poco la mamada que le hiciera su mujer y me echara de menos.

    Mis resultados fueron buenos, empecé a sentir como su verga empezaba a palpitar en mi boca… estaba a punto de venirse pero aún no quería que ese momento terminara, así que lo dejé descansar un poco pero sin permitir que perdiera la erección y me fui poniendo en posición para sentarme en su verga, ya con su pene dentro de mí, sus manos fueron directo a mi cintura y fueron escalando poco a poco hasta llegar a mis senos, estuvo muy cachondo ese momento yo moviéndome lo más rico posible y el tocando mis pezones dándome mucho placer. Estuve un par de minutos sentada en esa verga, moviendo delicioso mi cadera, sintiendo cada vena de ese delicioso pedazo de carne, pero quería sentirla aún más dentro de mi, por lo que le pedí que me cogiera como perrita… su perrita.

    El entendió inmediatamente y cambiamos de posición yo estaba en el borde de la cama con mi culo completamente expuesto y disponible para él, en esa posición pude sentir como su verga llegaba más profundo, a cada embestida sentía delicioso como me partía, con mis nalgas más expuestas no perdió la oportunidad para seguir dándome nalgadas, ya se imaginaran lo perdida que estaba de placer estaba vuelta loca, tuve el segundo orgasmo de la tarde cuando escupió en mi culo y empezó a meter sus dedos en mi ano, sorprendentemente se abrieron paso sin problema, incluso pensé por un momento pedirle que me metiera su verga por ahí, pero la cordura se impuso y decidí guardar mi anito para otra ocasión aún más especial, ya que aún no me animo a experimentar el sexo anal, bueno regresando lo importante; me propuse volver a hacer que sus ojos se pusieran en blanco y usé de nuevo la técnica del beso de Singapur cada vez que el salía de mi al penetrarme apretaba los músculos en mi vagina para que sintiera aún más placer, y funcionó por que en cada embestida gemía suavemente, hasta que de pronto sacó su verga y terminó en mi espalda.

    No me iba a quedar con las ganas de sentir su semen en mi boca, después de que me limpió un poco su semen de la espalda se acostó en la cama junto a mi, su verga ya había perdido algo de firmeza así que la tomé entre mis manos y empecé a masturbarlo y segundos después la metí en mi boca, una de las cosas que más me gustan del sexo es sentir como una verga de va poniendo dura en mi boca, así que ese momento lo disfrute mucho la excitación empezó de nuevo cuando lo escuche gemir al pasar mi lengua por su glande llenándolo de mi saliva, mientras mi mano masajeaba sus testículos.

    Después de llenar de saliva esa verga fui recorriendo con mi lengua cada milímetro de su piel hasta llegar a sus huevos jugando con mi lengua y metiéndolos a mi boca para chuparlos mientras lo masturbaba, creo que nunca le habían mamado los huevos por que se retorcía del placer, mi lengua regresó a su verga y seguí esmerándome en darle una buena mamada, me perdí en el tiempo que la tuve en la boca, mi lengua no se quería separar de esa jugosa verga, disfrutaba demasiado cada vez que expulsaba pequeñas gotas de líquido pre seminal, las tragaba gustosamente hasta que de nuevo su pene empezó a tener espasmos, señal de que su orgasmo estaba cerca y así fue… como pude tragué todo el semen que me fue posible, no pensaba desperdiciar ni un poco por lo que una vez que había tragado su esperma seguí limpiándole la verga con mi lengua.

    Después de eso entramos a su regadera ya que habíamos sudado mucho y aún sentía restos de su semen en mi rostro y en la espalda, lo que pasó en la regadera se los dejo a su imaginación.

    Saliendo de su departamento me dirigí al metro donde otra vez me lograron calentar… esa historia probablemente se las contaré después.

    Gracias por haberme leído, agradezco a todos los que se toman el tiempo de escribirme, trato de responderles a todos así que tarde o temprano recibirán mis saludos.

    Sigan cuidándose a ustedes y a los que los rodean, espero que cuando esta situación de salud pase podamos seguir todos juntos leyéndonos.

    Besitos.

  • Tengo que cuidar el empleo de mi esposo

    Tengo que cuidar el empleo de mi esposo

    Me casé a los 22 años, hoy tengo 32. Mi esposo, mayor que yo, tiene 45. Tenemos una hija de 5 años y vivimos en una casa muy cómoda y en un buen barrio, ya que los ingresos de mi marido, permiten vivir sin sobresaltos.

    Roberto, mi esposo, trabaja en una inmobiliaria muy reconocida de alto nivel. El propietario, Isidro Gómez, maneja la Empresa, heredada de su familia con rigidez y solvencia. Está separado de su esposa hace unos años y vive con su hijo.

    Las operaciones que llevan a cabo son en todo el país, es el encargado de ejecutarlas, mi esposo y por eso a veces viaja al interior un par de días a la semana. Yo como tengo una muchacha que me ayuda en los quehaceres y mi hija concurre al jardín de doble escolaridad, tengo tiempo de dedicarme a cuidar mi figura. Eso me permite, tener una buena figura, carnes firmes, buenos pechos y cola atractiva, todo coronado con una cabellera muy cuidada. En resumen: soy una mujer apetecible que todos los hombres se gratifican con la vista.

    Desde hace un tiempo, noté a mi marido más callado que de costumbre (es muy osco, bastante espaciado y apático en lo sexual).

    —¿Que pasa Roberto? —le pregunté— te noto callado y taciturno.

    —Tengo serios problemas de trabajo —contestó.

    —Dime cual es el problema y veamos como lo solucionarás —lo alenté.

    —Isidro quiere traer al hijo a la empresa —contestó— y se ocuparía de mis tareas y eso quitaría mis comisiones y no sé si no llegara a despedirme.

    —No puede hacerte eso después de 12 años de dedicación y eficiencia.

    —Estoy preocupado —dijo abatido— no sé en que terminará esto. Quise hablar con él y me contestó con evasivas.

    Realmente me preocupó lo que me decía y pensé en un futuro incierto y con pesares económicos.

    Cuando viajó a Mendoza esa semana, sin comentarle nada a mi esposo, decidí llamarle a Isidro por teléfono.

    —Hola Patricia. —me atendió— ¿Cómo está la esposa hermosa de mi empleado?

    Siempre se baboseaba con todas las mujeres y a mí me había tirado lances más de una vez.

    —Te llamo y no quiero que se entere Roberto de lo que hablamos —le dije— pero está muy preocupado por el futuro que se presenta y querría hablar contigo por eso.

    —Si quieres pasa por mi casa esta tarde y lo conversamos personalmente —me propuso— mi hijo viajó con tu marido y lo conversaremos tranquilamente los dos.

    Acepté la propuesta y encargué a la muchacha que se ocupara de mi hija a la salida del jardín y me vestí para mi cita con la esperanza de convencerlo a no tomar esas medidas con Roberto. Me puse una falda corta y una blusa abotonada al frente e intencionadamente deja una par de botones sin prender. Trataría de encandilar a Isidro para no tomar medidas en contra de mi marido.

    Me recibió con un beso húmedo en la mejilla y mientras me sirvió una copa me invitó sentarme en el sillón principal del espacioso living con vista al parque trasero.

    —Ya sé el tema que te trajo a mi casa —me dijo mirándome el escote— y creo que podríamos llegar a solucionar entre nosotros el tema.

    El muy hijo de puta, trataba de tirarse un lance conmigo y claramente lo mostraba con su proceder descarado.

    —Podríamos dejar todo como está —me dijo— Sabes que me gustas mucho y si accedieras a no ser tan arisca conmigo al menos una vez no le diríamos nada a Roberto de nuestra solución.

    —Me estás proponiendo algo vergonzoso y descarado —le dije indignada—Estoy lejos de ser la puta que quieres que sea.

    —Darme afecto una vez, bien vale la pena y no serás por eso una puta.

    Me quedé en silencio, pensando en mi esposo, mi hija, y nuestro futuro. Él, cruzado de piernas, esperaba mi reacción.

    —Maldito seas Isidro —le dije y sonó como una afirmación a su propuesta.

    Sin moverse de su lugar y sonriendo maliciosamente me dice:

    —Sácate la ropa. Quiero ver como lo haces.

    —No sabes cuánto te odio —le dije.

    —Hazlo que me muero por verte hacerlo y tenerte por fin —murmuró.

    Desprendí los botones de la blusa lentamente, él con la vista brillándole no perdía detalle. Bajé el cierre de mi falda y la dejé caer en la alfombra. Quedé en tanga y sujetador.

    —Sácate el resto —dijo sin moverse todavía.

    —Eres despreciable —le espeté.

    Se deshizo de la bata que traía y del bóxer que cubría su abultado miembro. Se acercó y terminó de dejarme desnuda también a mí. Lentamente me recostó en el enorme sillón. Le deje hacer sin oponer resistencia. Había llegado a un punto sin retorno y no dejaba de algo excitarme el ser deseada de esa manera por otro que no fuera mi marido.

    Mi marido, últimamente no me buscaba sexualmente y el estar tendida con un hombre todavía joven besando mi pelvis, me estaba excitando soberanamente. Mi respiración se agitaba por momentos y él lo percibió inmediatamente.

    —Te gusta, putita —me dijo.

    Besó mis pechos y chupaba mis pezones con frenesí. Puso frente a mis labios su enorme y rígido pene. Lo excitada que estaba, hizo que le succionara apasionada.

    —Así. Me enloquece como lo haces. —musitaba.

    Abriendo mis piernas, se ubicó frente a mí y lento, muy lento, me fue penetrando. Yo, estaba tan excitada que mi entrega era total. El hombre que hacía un momento me parecía despreciable, ahora me enloquecía de lujuria y placer.

    —No pares. Dios mío, me siento muy caliente. Hazme lo que quieras, maldito seas —casi le gritaba.

    Su mete y saca, era sereno y profundo. Mis manos tomaban su espalda y sus nalgas apretando su cuerpo al mío.

    —Dios mío. Sigue. Asiii dame más, dame más. —le pedía ya fuera de control.

    —¡¡Cómo te deseaba Patricia!! —gemía en mi oído— Te daré todo cuanto quieras.

    La pasión desesperada me nublaba el razonamiento .Él, respondía a mis pedidos y yo a sus deseos. Tuvimos sexo anal, cosa que jamás había practicado.

    Quedamos tendidos en el sillón, empapados en jugos vaginales, orgasmos y eyaculaciones.

    —Isidro —le dije— espero que cumplas tu promesa. Pero será esta la única vez que lo haremos. Me calenté como hacía mucho no lo hacía y me dejaste muy satisfecha.

    —Tú a mí, Patricia —contestó, y agregó— siempre cumplo mis promesas.

    Nos bañamos juntos y antes de vestirnos, nuevamente lo hicimos.

    Danino

  • Mi ex novia viene a casa

    Mi ex novia viene a casa

    Este es mi primer relato, más que eso, es una de las pequeñas aventuras que tuve con una de mis ex novias hace tiempo, bueno empezaré con esto, espero les guste.

    Mi nombre es Juan, tengo 20 años, no soy exactamente de un buen físico estoy un poco gordito, pero buena verga, Laura mi ex es una chaparrita como de 1.50, buen culo y unas buenas tetas, de piel blanca y cabello corto. Bueno empecemos.

    Ya habían pasado varía años desde la última vez que nos habíamos visto, ella se casó y pero seguía buscándome por mensajes, chat y este tipo de redes sociales. Solíamos hablar de cosas las cuales hicimos cuando éramos novios, pero eso ya lo contaré después. A lo largo de unos días ella y yo estuvimos mandándonos mensajes muy calientes a pesar de ella estar casada no le importaba nada y pues seguía hablándome de forma muy cachonda. Pasaron los días y pues tenía la casa sola y la verdad me encontraba súper caliente así que decidí mandarle mensaje.

    Juan: Oye ¿qué estás haciendo?

    Laura: Nada, aquí peleándome con mi teléfono.

    Juan: Y eso ¿qué le pasó?

    Laura: No sé, me ha estado dando problemas.

    Juan: Si gustas puedo ayudarte.

    Laura: Si, sería genial, llego en 15 minutos.

    Al ella escribirme eso yo me preparé, casi acababa de salirme de bañar así que todo estaba bien limpio. Pasaron los minutos y no llegaba, así que pensé que como siempre era cosa de ella para calentarme los huevos y no venir. Pasaron otros 15 minutos y me dijo que ya estaba afuera que le abriera, a lo cual me dirigí afuera y la dejé entrar.

    Ella entró, así que la dirigí a mi habitación con el pretexto de mirar su celular y tener más intimidad.

    Juan: Pásale a mi cuarto ahí te lo checo.

    Laura: Si, gracias.

    En lo que ella subía yo aproveché para mirar su tremendo culo, el cual estaba bien marcado por sus jeans. Subimos y le dije “A ver, déjame ver”. Saqué unas cosas de mi mochila y lo conecté a la laptop para hacerle la revisión, lo cual tardaría unos minutos así que aproveché y me senté a su lado, mientras ella seguía contándome lo de su celular.

    De repente la callé dándole un beso, usando mi lengua mientras que con mis manos empezaba a tocar sus pechos, y podía sentir como ella deslizaba la mano hasta mi verga, empezó a frotarla sobre mi short mientras yo deslizaba por debajo de su blusa mis manos para tocar mejor, pasaron los minutos mientras seguíamos tocándonos.

    Laura: ¿No llegará nadie que nos interrumpa?

    Juan: No, tenemos como 1 hora hasta que lleguen.

    Debo de admitir que en nuestro noviazgo la entrené muy bien para que me diera placer así que sin más ella bajó mi short y sacó mi verga, sin decir nada parecía que era un animal muerto de hambre porque se la tragaba toda de un solo empujón.

    Juan: Como extrañaba tu garganta profunda.

    Mientras, podía ver como se atragantaba con mi verga, que hasta se quedaba sin aliento de lo rápido que se la metía y sacaba de la boca.

    No me gustaba estar de pie mucho así que jalé una silla y me senté mientras ella parecía un perrito siguiendo su hueso, el cual al parecer su otro dueño no le daba como me contaba.

    Juan: Vaya, parece que si tenías hambre.

    Laura: Hace bastante que mi marido no me da verga, sospecho que tiene a otra.

    Juan: Oh, bueno él se lo pierde con lo bien que te entrené para esto.

    Sin dejarla hablar la jalé de la nuca y se la introduje toda de golpe, pude ver como a ella le encantaba, la dejaba dar pequeños bocados de aire y luego se la metía de golpe de nuevo. Así estuvimos por unos minutos hasta que surgió en mi mente una pregunta.

    Juan: ¿Cuál verga te gusta más la mía o la de tu marido?

    Laura: La tuya, ya sabes sino no me la tragaría como lo estoy haciendo.

    Así estuvimos varios minutos ella haciéndome una paja, mientras hablábamos de los viejos tiempos. Después de eso le dije “putita ya llegó tu leche”, ella se arrimó lentamente, pero yo la empujé y se la metí toda de golpe y solté mi carga en su boca, solo podía ver como se los tragaba, y después de eso dejé que se la sacara de la boca, ella con mi semen en la boca.

    Laura: mmm… De haber sabido que comería esto no habría almorzado.

    Iba a empezar lo bueno, pero de repente sonó su teléfono y era su marido el cual le preguntaba dónde estaba y que necesitaba ayuda ya así que solo nos quedamos con las ganas.

    Ya después de eso nos hemos visto otras veces, pero eso ya se los contaré después.

  • Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (21 – Parte 2)

    Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (21 – Parte 2)

    Era un miércoles por la tarde yo estaba en los juzgados de Paloquemao en una audiencia de imputación de cargos a un cliente del bufete de abogados a los que le trabaje varios años antes de independizarme y colocar mi propio bufete. Al terminar llame a mi esposo averiguando como le había ido con una licitación que tenia con el acueducto.

    -Hola papi ¿como estas?

    -Mi amor me dieron la licitación, que nervios estuve a punto de perderla pero por inhabilidades el otro ofertante la perdió. Jajajaja.

    -Ha que bueno papi me alegra mucho ¡que verga mi vida!

    Lo que David no supo fue que fui yo la que logre armar el documento en donde su competencia no podría adjudicarse la licitación.

    Ese día Ana María estaba de cumpleaños ya 22 años de brindarnos sus alegrías ambas somos parceras cómplices en nuestras juergas y fantasías sexuales.

    -Mami quiero ir a festejar vamos a tomar y a bailar un rato.

    -Si listo pero recuerda que Ana María esta de cumple.

    -No llámala y que nos acompañe, le celebramos el cumple también.

    -Bueno ya la llamo ¿y pasas por mí que estoy sin el carro?

    -Bueno mami ya voy espérame en la cafetería de la esquina.

    -Ahí te espero chao.

    Colgué y le marque a Ana María.

    -Hola mami.

    -Hola Hija ¿como vas?

    -Bien Mami, acá con mis compañeros de la universidad tomándonos unas cervezas, porque me están celebrando mi cumpleaños ¿y tu que haces?

    -Acabo der salir de una audiencia y voy a esperar a su papa para celebrar que le adjudicaron la licitación.

    -Ha que bueno mami me alegra mucho.

    -Hija quiero que vengas y celebres con nosotros tu cumple, vamos y nos emborrachamos hasta perder la conciencia.

    -Jajajaja ahí mami pues acá me demoro un poco y les caigo ¿a donde van a ir?

    -Al barcito en la via del parque ¿pero seguro vas? Porque me pongo a esperarte y nos dejas plantados.

    -No mami tranquila que yo les caigo.

    David paso por mi y nos fuimos a comer primero par hamburguesas con papas a la francesa. Luego salimos para el bar, ya eran casi las siete de la noche, no estaba tan lleno habían varias mesas desocupadas pero poco a poco se fue llenando. Nos hicimos en la ultima mesa es bastante reservada, con divisiones altas garantizando total discreción, los meseros me conocen y saben que si no los llamo no deben de aparecerse por allá, Pedimos una botella de ron maní y cigarrillos, brindamos por el triunfo y tomamos, hablamos de cosas mil y de todo lo que íbamos a hacer, Bailamos muy amacizados, pegando nuestros cuerpos sintiendo ese calorcito que da el hacerlo.

    Al terminar uno de los bailes y dirigirnos a la mesa vi que dos hombres morenos nos observaban, al percatarse que los había visto se sonrieron y me movieron sus cabezas en señal de saludo y les devolví sonriéndome, picándoles el ojo y con mi mano me la acerque a la boca y les envié un beso. La música seguía sonando y varias parejas bailaban. Al fin Ana María llego.

    -Hola tortolitos ¿como me les va?

    -Bien hija acá en plena celebración.

    -Ahí que carreron parece que va a llover y no quería mojarme e estado como ronca.

    -Pero como se la pasa fumando.

    -Ahí si y estos días hemos estado en exámenes y eso me estresa y me hace fumar mas. Menos mal mañana no tengo nada el viernes si.

    -Bueno hija entonces que sea un brindis por que todo siga funcionándonos y salgamos adelante con nuestras cosas. Brindamos, tomamos y charlamos un buen rato le mostré a la pareja de morenos que estaban solos.

    -Ahí señora Diana los dos están como para comérnoslo toditos, que dices mami nos los llevamos para la cama.

    -Hole señorita Ana María tienes toda la razón.

    Hasta que sonó una salsita y Ana María quería bailar, las dos salimos a la pista dimos unos pasos y nos paramos en frente de los dos negros y los invitamos a bailar. Bailamos cinco piezas seguidas nos presentamos cambiamos de parejo y los invitamos a hacerse con nosotros les presentamos a David yo estaba un poco cansada entonces no salí tanto a bailar hubo uno que fue el que mas se quedo con nosotros hablando y tomando ron en la mesa Armando, hasta que volví a salir a bailar sonaba un vallenato y estando en la pista vi que mi hija ya había comenzado a calentar motores, se estaba besando con Javier, el otro moreno.

    -Míralos parece que mi hija ya consiguió parejo para esta noche.

    -Si eso veo de buenas ese Javier.

    -Y tu que ¿eres casado o?

    -No, no todavía feliz mente soltero y a la orden.

    -Bueno esa es una pequeña diferencia que tenemos.

    -Si y cual es la diferencia.

    -Que yo estoy felizmente casada.

    -Ha ya veo bueno eso si es una diferencia bastante aceptable.

    -Pero en algo los dos concordamos.

    Afortunadamente el no era tan alto además de que yo tenia mis zapatillas altas lo que me dejaba bailar y rozar mi mejilla contra la de el.

    -Me gustaría saber eso.

    -En que yo también puedo estar a la orden.

    Me retiro de sus mejillas y coloco mi boca al frente de la suya, estiro mi lengua y le lambo los labios, luego nos besamos hasta terminar el disco, más de un minuto. Mi hija nos ve y levanta la mano para mostrarme su dedo gordo asía arriba y los dedos cerrados, sonó otro vallenato y volvimos a bailar besándonos nuevamente nos acariciábamos las espaladas el bajaban y me agarraba el trasero y yo arrimaba mi cuca sintiendo su verga en plena erección, la pista estaba concurrida y las luces muy bajas lo que aproveche también para acariciarle la verga sobre su pantalón.

    -Ha que rico besas mamacita. Se ve que eres una niña muy inquieta con tus manos.

    -Ha que culpa, solos quería saber que tan grande y grueso es lo que me voy a meter a la boca.

    -Huy mamacita no me digas más que me matas de la dicha.

    -Jejeje de la dicha me vas a matar tu cuando te la este chupando.

    -Jejeje no preciosa que es todo esto mamita tu esposo esta ahí, no entiendo ¿porque haces esto?

    Lo abrace la cintura apretándolo contra mi y restregándole mi cuca sobre su verga, seguimos besándonos hasta cuando el disco termino, parando por un momento la música, la pista se desocupo y nosotros nos fuimos para la mesa, nos fuimos abrazados de la cintura.

    -Muñeco tu no te preocupes por mi esposo que el me deja divertirme en la cama pasar buenos ratos con otros hombres.

    -¿Y tu hija?

    -Ha como podrás darte cuenta a ella también le gusta el sexo y a las dos nos encanta hacer cuartetos.

    Esperamos a que Ana María y Javier llegaran a la mesa y entraran primero, momento en que aproveche para volverlo a besar, nos sentamos y hablamos de todo un poco mas de sexo que de otra vaina la mesa era redonda por lo cual Javier quedo al lado derecho y al izquierdo. David fue al baño y a fumar se un cigarrillo afuera en la calle. Momento en que Ana María ya prácticamente estaba sin la blusa con sus tetas al aire. Le soltó los pantalones y le saca la verga a Javier, empieza a masturbarlo. Mi mano derecha se estira y se la agarro también, Ana María se mete debajo de la mesa y se le mete entre las piernas, yo le agarro la verga y se la coloco en la boca. Al ver esto Armando se desapunta el pantalón y se saca tremenda verga, con mi mano izquierda se la acaricio y corriéndome un poquito asía la derecha me agacho a mamársela.

    -Te huele delicioso muñeco y que delicia de textura.

    Mis manos la tenia con las palmas abiertas y se la lambia por todos los costados, el me acariciaba las tetas. David regreso y se sentó enfrente a vernos.

    -Bueno yo creo que seria mejor que nos fuéramos a un reservado ¿no creen?

    Ambas seguíamos mamando verga, me la saco toda humedecida de babas las que me limpie para poder hablar.

    -Ahí discúlpame papi pero es que no nos aguantamos las ganas de saborear estos deliciosos chocolates.

    Volví a mamársela lentamente se la lambia y chupaba sus huevas masturbándolo con mi mano derecha

    -No pues, no me había dado cuenta.

    Lo miraba mientras seguía chupando verga le picaba el ojo y con la mirada que le hacia, le demostraba lo rica que era. Hasta que pare y hablándole a Ana María y agarrándole otra vez la verga a Javier

    -Vamos hija camine nos vamos para chapinero.

    Me limpio los labios y beso a Armando, mientras mi hija se sale de debajo de la mesa me muevo un poco asía donde Armando me agacho y le mamo la verga a Javier todavía babeada por mi hija. David me dice que me quiere decir algo a solas salimos a la calle, me da una tarjeta en donde aparece una dirección a unas cuatro cuadras del lugar.

    -¿Y esta dirección que es?

    – Mi amor eso es una sorpresa que te tengo vallan a esa dirección, pueden ir en el carro, el sitio tiene parqueadero privado entran con este control que lo abre una vez que han entrado el se cierra solo y estas son las llaves para que abras la puerta, de una oficina hay un escritorio dos archivadores y otra puerta que es un cuarto en donde encontraras una cama grandísima, un yacusi, un bar con todo el trago que hay, dos barras de ejercicios una horizontal la otra vertical, una ducha, una colchoneta para tus masajes, una nevera, un televisor.

    -¿Papi y eso?

    – No quise organizarte algo para que pudieras pasar con tus clientes y amigos un lugar seguro y en donde te voy a poder ver porque le instale ocho cámaras completamente mimetizadas nadie podrá saber que los estamos filmando.

    -No papi en verdad tu eres divino conmigo y que mejor ocasión para estrenarlo que con dos hijueputas negros bien dotados.

    Lo abrace y bese apasionadamente.

    -Nos vamos ya para allá, porque quiero esa verga rompiéndome el culo.

    -Anda mami ve a divertirte pásala bien rico.

    David se fue despidiéndose de todos en un taxi. Nosotros partimos para el sitio, tenía ganas de conocerlo, yo estaba con ganas de dejar lo del prepago pero gracia a eso no lo hice. Antes todo lo contrario empecé a aceptar a todos los que me llamaban había días en que no iba a la oficina por estar cogiendo en el lugar. Lo máximo que hice fue tener relaciones sexuales con ocho hombres en un día salía uno y el otro entraba. Para que pero el sitio fue espectacular. Unos velos blanco y cortinas rojas todo enbaldosinado, dos cuadros míos desnuda, un pintor amigo suyo me los hiso. Por ese sito y sin mentirles más o menos han pasado unos quinientos hombre mal contados he llevado al sitio y muchos han repetido varias veces, mi hija, mis hermanas, varias de mis colegas prepago y amigas mías han usado el sitio de encuentros sexuales.

    -Muchachos ya tenemos a donde ir y es por acá cerquita, Toma hija maneja tu que yo estoy rendida.

    Caminamos hasta el carro abrazados y hablando pendejadas, nos montamos al carro mi hija y Javier adelante Armando y yo atrás, comenzamos a besarnos, a acariciarnos, me metió sus manos por la falda subiéndomela y acaricio mi cuca, yo le volví a soltar el pantalón sacándole la verga mamándosela hasta que llegamos al sitio, entramos, yo quede sorprendida del sitio me encanto le quedo espectacular, el yacusi, la cama inmensa en ella podrían caber cuatro parejas cómodamente lo que hiso que realizáramos varias orgias, hubo una en que estuvimos seis mujeres todas casadas obviamente ninguna iría con el esposo y 12 caballeros que yo invite, hubo dos que querían llevar al mozo pero no las deje, la idea era que nadie se conociera y eso fue mas placentero que otra cosa ya se podrán imaginar lo delicioso que estuvo eso ya que nos toco de a dos caballeros para cada una. Las barras para bailar la vertical montada sobre una tarima ese punto es un éxito a los hombres les encanta vernos bailar. Ana María también quedo enamorada del sitio, al principio lo usaba ella mas que yo, bastantes hombres llegan a coger con ella. Hay días en que nos peleamos por usarlo.

    Colocamos música servimos roncito el celular der Armando sonó, lo contesto a ambos se les había olvidado que su tío y su primo iban a ir al bar y los estaban llamando para saber en donde estaban.

    -Halo ahí tío que pena con usted discúlpeme, a mi se me olvido que ustedes iban a ir al bar y salimos con dos chicas para su aparta estudio.

    Armando Volteo a mirar a Javier quien levanta los hombros en señal de sentirlo también. Entonces le pregunto

    -¿Muñeco y en donde están?

    -En el bar.

    Contesta Javier.

    -Ahi que se vengan les dice Ana María.

    -No que tal, nos da pena.

    Dice el Javier

    -pena de que muñeco rico que vengan hay los atendemos también.

    -¿Pues si no hay inconveniente?

    -Para nada muñeco todo lo contrario a mi hija y a mi nos encanta hacer trios, además estamos de inauguración del sitio, ¿Cierto hija?

    -Si tranquilos, que vengan así nosotras dos la pasaremos mas rico.

    Y empezamos a realizarles un pequeño baile desnudándonos al compas de la música en donde quedamos totalmente desnudas, nos les acercamos gateando ellos estaban en el borde de la cama. Les soltamos los pantalones y se los quitamos con zapatos y medias Ana María quedo enfrente de Armando le abrió las piernas y se le metió agachándose comenzó a morder el bulto de su verga sobre el bóxer y a lambérselo. Yo si se los quite con el pantalón a Javier y le abrí las piernas y empecé a mamarle la verga, abriendo mi boca para metérmela toda y hagan de cuenta cuando una culebra engulle su presa así le hice para sentirla en mi garganta, luego se la lambí y baje a chuparle los huevas y masturbarla con mis manos, volver a subir por su tronco se lo lambo me la meto a la boca a chupársela, le hago una rusa por varios minutos, vuelvo a mamársela. Ana María se levanta y se le monta encima a Armando metiéndose su verga por el trasero, baja lentamente por su tronco, mueve su cintura tratando de metérsela toda, algo imposible de lograr.

    El timbre sonó y me levante a abrir la puerta, Salí a la oficina y mire por la ventana, eran dos morenos el tío José María de unos 50 años y su hijo Roberto de 25, apague la luz para hacerlos entrar, una vez que cerré la encendí sorprendidos al verme desnuda.

    -Ahí mujer que cuerpazo que tienes.

    Se miran entre si y se sonríen.

    Me les acerque saludándolos con un prolongado beso en la boca, primero a don José,

    -Mucho gusto don Jose que rico que hubieran venido.

    Y luego a Roberto.

    -Para mi es un placer tenerlos hoy estamos de inauguración y que mejor que hacerlo con cuatro bellos ejemplares.

    Don José se me acerca me agarra el culo con la izquierda y una teta con la derecha y nos volvemos a besar,

    -Mamacita el gusto es nuestro con semejante culo que tenes mujer.

    -Don José hoy es todo tuyo. Bueno ahora síganme papacitos que mi trasero esta pidiendo verga y en doble porción.

    Los agarre apretándoles la verga sobre el pantalón y entramos al sitio, encontramos a Armando acostado boca arriba penetrando a Ana María por la cuquita y encima a Javier cogiéndola por el trasero.

    -Ahí sobrinos ustedes si que saben divertirse no me jodan que niña tan bella.

    -Si ella es un encanto, es mi hija.

    -¡No! En verdad valla esto si no lo había vivido nunca.

    Don José se sentó y me hiso sentar en sus piernas, besándome las tetas y dedeándome la cuquita. Roberto se desvistió, Dejándome ver otra bien dotada verga en plena erección, se nos acerca me besa, le agarro la verga, bajo mi cabeza y comienzo a mamársela, muevo mi trasero sobre los pantalones de don José el sigue agarrándome las tetas y dedeándome, me levanta y se quita los pantalones dejándome ver semejante tronco de verga grande y gruesa, enseguida se la agarro se la acaricio me acerco a lambérsela sintiendo un agradable olor.

    -Ahí don José que rico la vamos a pasar usted y yo de ahora en adelante.

    -Mamacita rica ¿te gustan así grandes?

    -Me encantan no hay nada mas excitante que mamar una verga grande.

    Me la meto a la boca mamándosela por varios segundos, Roberto se acerca y se la mamo también intercalándomelas. Luego me los llevo para la cama, siento a don José y lo empujo asía atrás, me le acuesto encima haciendo un 69 dejándome chupar mi cuquita y mamándole su tremenda verga y la verga de Roberto quien también me mete sus dedos por mi trasero. Con tanto placer me hacen aferrarme a las vergas agarrándolas con emoción sigo mamándoselas por un buen rato. Roberto se acuesta boca arriba me le monto encima le agarro la verga y me la meto en mi cuquita, en ese momento mi hija se estaba viniendo a grito entero el Armando la tenia agarrada en cuatro penetrándole el trasero a toda velocidad y el Javier sentado al frente de ella se dejaba mamar la verga. Terminaron y al igual que nosotros nos acomodamos contra la cabecera de la cama y ambas comenzamos a coge, yo con Roberto y ella con Javier, la agarro de la mano y le digo.

    -Feliz cumpleaños hija este es la celebración que te mereces por puta

    -jajajaj si muy cierto mami, que culpa tengo yo si tu me enseñaste todo esto.

    Nos besamos con mi hija intercambiando lenguas y cogiendo como putas. Don José se paro en la cama colocándose entre las dos y le coloco la verga a mi hija quien al verla no titubeo en mamársela se la agarra frotándosela luego se voltea y se la mamo por otros segundos Armando se acuesta al lado mío me agacho y comienzo a mamarle la verga, don José se acomoda detrás de mi hija y la penetra por su trasero, la voltee a mirar y vi como se descomponía su rostro abriendo su boca y sus ojos y gritando de placer.

    -Ahí hijueputa me vas a romper el culo.

    Don José se la saca y ella se la agarra y vuelve y se la mete.

    -Haa que rico, eso así anda viejo métela mas huf, vamos suavemente eso.

    Armando también se me coloco detrás y colocándome su verga en la entrada de mi trasero la dejo rodar hasta el fondo y ahí estábamos las dos madre e hija disfrutando de una doble penetración, que mejor celebración de cumpleaños e inauguración del sitio en donde de ahora en adelante íbamos a disfrutar de muchos encuentros sexuales y don José se volvió un asiduo visitante conocí a sus seis hermanos con quienes también una vez organice una orgia con mi hermana Alicia sus dos hijas Daniela y Johanna mi tía Esther y sus tres hijas Azalea, Flor de loto, y Circasia. Fueron ocho horas de sexo explicito y desenfrenado, también le presente a varias de mis colegas y amigas quienes quedaron enamoradas de don José.

    Continuando con el relato. Seguíamos cogiendo gozando de doble penetración ambas gimiendo como locas de placer sintiendo sensaciones excitantes Ana María me apretaba la mano con cada embestida de don José que no paraba de cogerla nos vinimos las dos en varias ocasiones humedeciendo nuestros cuerpos, paramos y cambiamos de pose acosté a don José y me le monte encima de espaldas le agarro la verga y me la meto en mi trasero desciendo lentamente y Javier se me monta encima y me penetra mi cuquita, a Ana <María Armando se acuesta boca arriba y también de espaldas se rueda por su trasero la verga y Roberto se le monta encima penetrándole la cuquita. Continuamos en el goce por varios minutos mas hasta que don José no aguanto y se nos vino en mi trasero dejándome toda untada que barbaridad si boto semen. Nos detuvimos Javier se sentó al lado y me pare a limpiarme duchándome. Javier se había bajado de la cama a tomarse un trago de ron. Armando y Ana María siguieron cogiendo los dos hasta que se vinieron en gemidos y gritos de placer.

    Descansamos unos minutos y luego la seguimos por dos horas mas en donde nos intercambiamos con Ana María, la noche termino y los señores se fueron para sus casitas, decidimos quedarnos ahí despertándonos, pedimos el desayuno y organizamos el sitio para que quedara impecable y volver a usarlo esa misma noche con dos amigos de mi esposo con quienes tenia ganas de acostarme ya hace rato.

    Espero sus comentarios a todos mis lectores si quieren mas relatos me pueden escribir a mi correo: [email protected].

    DIANA LUCIA SAAVEDRA con amor

  • Los pies de mi esposa

    Los pies de mi esposa

    Un día viendo porno con mi esposa decidimos buscar por secciones videos variados para salir de la rutina e intentar algo diferente.

    Empezamos a ver videos de mujeres masturbándose, de jóvenes con maduros, tríos (que es algo que llegamos a comentar en alguna ocasión) intercambios, en fin cosas que siempre de hablaban en la recámara como una posibilidad pero no pasaba de ahí.

    Llegamos a un punto en el que había videos de fetichismo de pies (mi esposa sabe que tengo ese gusto desde hace tiempo) y se animó a ver un video mientras yo estaba en el baño.

    Cuando regresé con ella me sorprendió ver qué seguía en esa sección y buscando videos, por lo que le pregunté qué estaba haciendo.

    Me contestó que ella sabía que eso me gustaba, que no era por completo de su agrado ya que esa parte del cuerpo siempre le ha parecido desagradable, no niega que le guste la atención especial que pongo en sus pies y que incluso le gusta saber que usando los zapatos adecuados puede robar miradas a dónde quiera que va, pero nunca había puesto atención en todo lo que ese fetiche podía implicar.

    Me sorprendió escuchar eso de su parte, pero me gustaba que me dijera eso.

    Ella apagó la televisión sin decir una sola palabra y se recostó en la cama, solamente para decirme: “voy a intentar darte gusto… Ven”.

    No pude haber deseado otra cosa mejor que mi esposa cediera a hacer algo que no era por completo de si agrado de manera que no tuvo que repetirlo para que yo me acercara rápidamente a la cama.

    Pero antes de poder acercarme más me paró en seco con su pie apoyando sus dedos en mi frente y dijo:

    -No, te dije que te iba a dar gusto… Ya sabes por dónde empezar.

    El escuchar esas palabras provocó que comenzara a tener una erección al instante, estaba excitado y un poco confundido, por un momento incluso pensé estar soñando.

    Me hinqué junto al borde de la cama y tome su pie con mi mano comencé a rozarlo con mi nariz, inhalando ese embriagante olor que siempre me ha puesto como loco, la diferencia es que ahora ella no me iba a detener.

    Comencé a besar su planta e increíblemente alcance a escuchar un ligero gemido ahogado de su parte.

    Me incliné un poco y le dije: quien diría que te negabas a esto y ahora resulta que si te gusta.

    Ella solamente me dijo en voz baja, sigue y a menos que no me guste algo no me voy a quitar.

    Esto lo único que provocó fue que tomara sus dos pies frente a mi cara y empezar a lamer cuidadosamente desde el talón hasta la punta de sus dedos.

    Había estado esperando esa oportunidad y no iba a dejarla pasar y por supuesto que iba a aprovechar al máximo el tiempo que iba a tener para disfrutarlo.

    Yo miraba a mi esposa y tenía los ojos cerrados pero se notaba si excitación y en su entrepierna se veían los jugos que salían de ella, definitivamente le estaba gustando.

    Yo seguía disfrutando sus pies como loco pero ella me tomo de la cabeza me dio un beso y me acostó boca arriba en la cama.

    Yo pensé saber lo que pasaría a continuación, pero nunca que iba a ser tan bueno, ella tomo mi verga y comenzó a masturbarme mientras le escupía.

    Solamente la escuché decir “me vas a dar tu leche y me vas a mojar los pies con ella…”.

    Con mi verga mojada de su saliva y sus pies con la mía, la puso entre sus plantas y comenzó un movimiento de arriba a abajo muy placentero, no dure mucho antes de soltar una explosión de semen en las plantas de sus pies.

    Lo que me sorprendió más fue que ella comenzó a juntar el semen de sus pies con mano y comenzó a lamerla hasta dejarla limpia en la escena más morbosa y excitante que he visto…

  • Un terapeuta sexual en sexo

    Un terapeuta sexual en sexo

    Me llamo Niko, un hombre de 45 años de edad, un terapeuta sexual de profesión. Factores externos: altura 1,85 metros, peso 80 kilogramos, cuerpo entrenado después de años de actividad en el gimnasio. Gafas, una barba de candado, alguien piensa que yo sea un poco como Sigmund Freud. No admito que lo soy, pero tal vez por mi profesión, alguien en broma lo diga.

    Después de mi divorcio, quería un cambio de ambiente. Decidí mudarme al campo, a la localidad central de un municipio pequeño. Establecí una recepción allí para practicar mi profesión de terapeuta sexual. En unos meses, gradualmente comencé a ganar clientes. Aparentemente, también en las zonas rurales la gente tenía problemas en el área de la vida sexual, comencé a sentir que en particular por allí. La mayoría de los clientes eran mujeres, muy pocos campesinos rígidos vinieron a mi recepción.

    Un día caliente de julio, una mujer vino a mi recepción. Escribí su información personal en mi computadora. Su nombre: Maija Helena Kivimaa. Fecha de nacimiento: 30 de diciembre 1984. Lugar de nacimiento: Keuruu. Ocupación: Enfermera, trabajando en un centro de salud local.

    Ella fue una aparición maravillosa (no grabé esto). Estatura aproximadamente 1,80 metros o más. Ojos azules, cabello rubio, una mujer rubia verdadera. No demasiado flaca. ¡Qué formas! Cintura estrecha, caderas adecuadamente anchas. ¡Y qué tetas! Un vestido corto y ceñido de verano. Mientras la mujer estaba sentada, yo no podía evitar de mirar discretamente sus muslos. Yo la pregunté:

    -Bueno, ¿cómo puedo ayudarle? ¿Hay algún problema en el área de la vida sexual?

    -Bueno, hay un poco, por eso estoy aquí. Cuando todo es tan… entonces hay problemas.

    -¿Cuál es su situación de relación?

    Me dijo que estaba saliendo con un hombre local que era un contratista de máquinas forestales. Ese hombre llamado Mika usaba bastante alcohol, por allí era normal. No solía ser violento, pero sí bastante celoso. Sus pasatiempos eran la caza, las armas del fuego y las actividades de la reserva militar.

    -¿Cómo va su vida sexual?

    -Bueno, Mika me folla quizás una vez a la semana. Tarda aproximadamente un minuto antes de que estalla. Luego gira a un lado y se duerme, emborracho. No hay juegos previos, no habla ni besa. Ni siquiera tengo tiempo para comenzar, y mucho menos para obtener alguna satisfacción.

    -Suena insatisfactorio. ¿Ustedes han considerado cursos, retiros de relaciones o algo así?

    -Mika nunca iría por tal, es una idea ridícula.

    -Por otro lado, si ustedes vinieran juntos, podría recomendarle a Mika un programa de gimnasia sexual, ese podría ayudarle evitar la eyaculación precoz.

    -Habría que amenazar a Mika con un arma para forzarle hacerlo.

    Estuve en silencio por un momento y pensé, cepillando mi barba. Entonces pregunté:

    -¿Usted ha considerado terminar la relación?

    -Sí, lo he pensado, pero no es tan fácil. No quisiera estar completamente sin un hombre. Aquí en el quinto pino no quedan muchas opciones, y Mika ni siquiera está en el extremo peor. Él también tiene sus buenos lados. Además, si vaya con otro hombre, entonces Mika ha amenazado nos fusilar a mí y a ese otro. Bueno, no vale la pena tomarlo en serio, verdaderamente él es muy amable.

    Lo que me molestó fue que podía hacer poco por esa mujer, a lo sumo escuchar sus preocupaciones. Sin embargo, pregunté:

    -¿Cómo está su salud? ¿Tiene alguna enfermedad ginecológica u otra?

    -No es peor, pero a veces un dolor aquí en la región pélvica. Hay, por así decirlo, algún tipo de estado de tensión.

    -Bueno, tal vez podría aliviar eso. Podría dar un masaje terapéutico.

    -¡Bueno, eso estaría bien! Para el caso, yo pudiera comenzar a masajear incluso de inmediato.

    -Muy bien, primero exponga su extremo inferior.

    Se quitó los tacones altos y el vestido de verano. La ropa interior sexy y negra se reveló, como si ella estuviera preparada para desnudarse aquí. Después de quitarse las bragas, dijo:

    -Supongo que pueda quitarme también el sostén y estar totalmente desnuda.

    No dije nada, estaba mudo. Pronto ella estaba de pie frente a mí completamente desnuda. La vista era asombrosamente magnífica, era como una revelación, como la diosa Venus levantando de las olas del Mediterráneo en una playa de isla de Milo. Sin embargo, mantuve mi profesionalidad, diciendo:

    -¿Entonces irías a esa mesa de tratamiento para tu estómago?

    Comencé con un masaje de espalda, luego tomé los muslos y las nalgas para el tratamiento. Apreté su trasera firme, notando que tenía muy buenos músculos de culo. Se sintió bien al respecto, lo dijo. Entonces dije:

    -¿Te darías la vuelta… de espaldas?

    Hizo el trabajo según las instrucciones. Ahora, un verdadero masaje erótico podría comenzar. Extendió sus muslos un poco, cerró los ojos con una mirada agradable en su rostro. Sus tetas grandes eran enormemente excitantes, comencé masajeándolas lubricando. Jugué con sus pezones, los vi endurecerse. Luego me moví hacia abajo con su cuerpo desnudo, acercándome a mi objetivo principal, el triángulo de pelo espeso y todo lo que representaba. Lubricaba mis manos con lubricantes.

    Como profesional, conocí los genitales femeninos como mis propios bolsillos. El clítoris, los labios de vulva y el punto G, para mí eran perfectamente familiares, por supuesto a través de la capacitación de un terapeuta sexual, pero también debido a la amplia experiencia práctica, especialmente con mi ex esposa, cuando todavía teníamos una buena relación. A otras mujeres también me había familiarizado en ese sentido.

    Entonces yo sabía qué y cómo masajear cuando se quiere llevar a una mujer al éxtasis sexual. Apliqué estas enseñanzas a Maija. El masaje debe ser lento, suave y durar todo el tiempo que la mujer quiera. No se debe dejar a medias. Maija respiró ruidosamente, con la boca abierta, los ojos cerrados, disfrutando. Su respiración se convirtió gradualmente en un jadeo, gimiendo ruidosamente. También, ella ya estaba bastante resbaladizo sin lubricantes. Yo temía que se pueda oír el gemido en la escalera del edificio de apartamentos, la gente comenzaría a hablar. «Una mujer gimiendo en la oficina de un terapeuta sexual». La pelvis de Maija comenzó a bombear al ritmo de mis movimientos de masaje. Su voz se hizo más fuerte. Era imposible para mí tratar de silenciarla, pensé dejar que la mujer disfrutara cuando por una vez lo pudiera. Cuando Maija alcanzó la cima del éxtasis, gritó un grito directo. Su cuerpo se tensó en un arco, seguido de una liberación completa de la tensión muscular y la relajación.

    Maija permaneció un rato en la mesa de tratamiento en silencio, completamente lánguida, con los ojos cerrados y una sonrisa agradable en los labios. Luego dijo:

    -Ahora, no queda nada de los estados de tensión pélvica, seguramente todos se han disparado… maravillosa de tener satisfacción… gracias por eso…

    Pensé en mi mente sobre este método de tratamiento que había aplicado a Maija. Creo que fue desarrollado originalmente por Sigmund Freud a principios del siglo XX en Viena. Luego se utilizaba para tratar a las mujeres histéricas. La «histeria» es un concepto del siglo XIX, hoy simplemente se dice que una mujer desea mucho sexo, pero lo falta.

    Esperé a que Maija se vistiera, pero ella no tenía prisa. Yo había tenido erección durante todo el masaje. Maija parecía notar el bulto en la parte delantera de mis pantalones. Ella dijo:

    -Se sintió realmente bien. Cuando algo es realmente bueno, se quiere más. Así que todavía estoy deseando a ti. Entonces, ¿no podríamos… no podríamos…? Ya veo, que tú también quieres.

    -Escucha ahora. Si entiendo correctamente lo que quieres decir, ¡tengo que decir que no funcionará! Un terapeuta sexual no puede tener relaciones sexuales con un cliente, ¡sería contrario a la ética profesional! ¡La confianza en la relación de cuidado lo requiere!

    Maija no dijo nada pero estaba claramente enojada. Se levantó y se puso, luego dijo:

    -¿Qué era ese reciente? ¿Cómo no era sexual, entonces por qué se supone que es correcto?

    -Ese era un asunto completamente diferente. Mi falo no realizó penetración en tu vagina. Fue solo un masaje terapéutico.

    Maija realmente no aceptó la explicación. Dijo resueltamente:

    -Puedes enviar una factura para esta visita. Se acabó entonces, esta relación de tratamiento. No volveré a tu recepción nunca más.

    Me quedé pasmado. Eso fue un poco innecesariamente empinado, le había dado placeres, ¿no lo apreciaba? Si una mujer fuera realmente mala, entonces, en el peor de los casos, podría vengarse de mi negativa a enjuiciar el acoso sexual, aunque no hubo testigos, solo mis palabras en su contra.

    Maija se fue. La impresión principal, sin embargo, permaneció para mí, no esa disputa, sino lo que había sucedido antes. No había tenido una mujer en mucho tiempo, ¡la ética profesional ahora va a arruinar mis excelentes posibilidades! ¡Reglas malditas, que me impidieron conseguir coño de ella cuando lo necesitaba tanto! ¡Y además, de la mujer más excitante de la comunidad que me lo ofrece con insistencia! Por otro lado, sin mi profesión, no me habría metido en esta situación. Un deseo loco de fornicación me ocupó otra vez cuando recordé el cuerpo desnudo de Maija que acababa de ver. En el poder de mis deseos ardientes, todo lo que podía hacer era masturbarme en el baño, pensando que yo había podido bombear a Maija entre sus muslos calientes si yo hubiera caído en sus tentaciones.

    El siguiente fin de semana fui a una casa de campo que alquilé, ubicada a unos kilómetros de la localidad central. Pasé un tiempo allí, pescando y también haciendo ejercicio, tenía que mantener mi cuerpo en forma en caso de que alguna vez tuviera una mujer. Entonces sonó mi teléfono móvil. Una voz femenina dijo:

    -Hola, soy Maija.

    -Espere, ¿quién es Usted, Maija?

    -Bueno, Maija Kivimaa, ¡fui a tu recepción el martes!

    Tenía frío para ella, me sentía ofendido, en mi opinión, por la ruptura irrazonable de la relación de cuidado. Le pregunté:

    -¿Qué quieres?

    -Fuimos interrumpidos un poco. Lo siento por la ruptura de la relación de cuidado, eres probablemente un buen terapeuta… ¿podríamos charlar más, esta vez como amigos?

    «Que es lo que esa mujer realmente quisiera», pensé. ¿Hubo una artimaña aquí? Por otro lado, pensé que no tenía casi nada que perder. Lo mejor de todo: ya no existía una relación de cuidado, por lo que sus limitaciones ya no se aplicaba…

    -Bueno, puedes venir aquí a la casa de campo. Hablemos entonces. Estoy aquí en Sadeniemi.

    -Llegaré después de las cuatro cuando saldré del trabajo. Remando.

    Mientras esperaba a Maija, estuve durante horas como en brasas. ¿Cómo pasaría mi tiempo hasta que llegará ella? Al menos una cosa tenía que ocuparme: fui a aliviar la presión con mis propias manos, después de un descanso de un par de días que fue, para mí, mucho tiempo sin eyaculación. Después de todo, si todo saliera realmente bien y pudiera obtener coño, no me gustaría decepcionar a Maija disparando prematuramente.

    La tarde de verano era cálida, realmente calurosa. Y luego Maija llegó en su bote de remos. Llevaba solo un bikini sexy y escaso. Aunque ya la había visto desnuda en mi recepción, me pregunté cómo una mujer bikini puede ser tan excitante como una desnuda, al menos esa mujer…

    La ayudé a tirar el bote a tierra. Y luego me abrazó a modo de saludo. Yo también solo llevaba bañador. Ella estaba un poco sudorosa y ardiente después del remo, pude sentir el calor de su piel desnuda contra la mía a lo largo de su hermoso cuerpo amazónico. Me sintió indescriptible. La hinchazón dentro de mis bañadores comenzó casi de inmediato.

    Yo había preparado la cena de los ingredientes que tenía en la cabaña, Maija había traído una botella de vino comprada de Alko en la localidad central. Nos sentábamos a la mesa del jardín en nuestros bañadores y disfrutamos de una sabrosa comida con buen vino en completa paz. Hablábamos. Durante nuestra comida yo miraba a Maija, no podía quitarle los ojos de ella. ¡Qué deseable era ella, realmente una mujer dulce, como una caramelita! Grandes y hermosas tetas, la parte superior del bikini apenas cubría la mitad de esas. Arco pélvico, muslos… ahora yo tenía que tener cuidado de no decir ni hacer accidentalmente algo que arruinara todo.

    Durante una conversación agradable, Maija también se quejó de que su amigo Mika se había vuelto cada vez más difícil. Aunque no vivían juntos, Maija sintió que el hombre controlaba cada movimiento. Tal vez fue imaginación, tal vez no. Incluso ahora, el hombre había preguntado por teléfono a dónde iría Maija después del trabajo. El tono de voz de Mika era de alguna manera amenazante. Maija había dicho que iría remando, dijo la verdad, pero no contó dónde ni a quién. Yo dije:

    -¡Pero ahora nos olvidamos de todas las cosas desagradables y vamos a la sauna! Ha estado caliente por mucho tiempo.

    -¡Vamos!

    Cuando llegamos a la sauna de la playa, esa mujer desinhibida se quitó inmediatamente el bikini. Parecía que a mí también se me permitió quitarme el bañador en ese momento. Estaba oscuro en la sauna, nos sentamos en los bancos en el calor juntos, nuestros muslos tocando. La desnudez de los cuerpos sudorosos y húmedos se sentía inmensamente erótica. Ella me besó, tardó mucho, su lengua vagó en mi boca. Yo acaricié sus pechos hermosos, sentí que sus pezones se endurecían con la fuerza de la excitación.

    Por lo general, tengo un buen control de la erección, es decir, la capacidad de prevenir mi erección, es necesaria cuando voy a una sauna mixta con mujeres y no quiero ser acusada del acoso sexual. Ahora sentía que podría apagar el control por una vez y soltarme. Maija puso su mano entre mis muslos y comenzó a sobar mis huevos. Mientras ella apretaba mis testículos y acariciaba suavemente mi falo, lo inevitable siguió. El ángulo de inclinación era inicialmente cero, luego 45 grados, y finalmente 90 grados completos, por lo que la polla se puso rígido hacia el techo. Maija lo acarició y susurró con voz ronca:

    -Oh, como es grande… y hermoso…

    Me preguntaba si sería hora de pasar a la acción, pero, naturalmente, como terapeuta sexual, sabía que era mejor se excitar más a una mujer, y lleva tiempo. Maija tampoco quería apresurarse demasiado, pero exclamó emocionada:

    -¡Vamos a nadar!

    Salimos corriendo de la sauna al lago. Mi huevo rígido se balanceaba al ritmo de los pasos de correr como cualquier asta. Nadamos y jugamos en el agua de la playa, enjuagando el sudor. Luego volvimos a la playa. Nuestros cuerpos frescos y húmedos se entrelazaron cuando nos unimos en un beso. Luego colocamos nuestras manos sobre las caderas desnudas del otro para caminar hacia la cámara de la sauna. Un tronco erecto entre mis muslos mostraba la dirección del viaje.

    La cámara de la sauna tenía una cama vieja de hierro con un colchón de espuma de poliuretano. Nosotros fuimos a la cama. Susurré:

    -No tengo gomas preservativas aquí, no sabía que vinieras.

    -No son necesarios, yo como píldoras.

    Al principio hice un cunnilingus para Maija. Dijo que mi barba le hacía cosquillas entre los muslos, pero contesté:

    -Sí, pero por otro lado, ese peludo me hace cosquillas en la nariz.

    Mi lengua, que se deslizó suavemente sobre sus labios de la vulva y el clítoris, pronto hizo que Maija gimiera de placer. Pronto susurró con voz ronca:

    -Estoy lista, ¡ya puedes ponerme!

    Pronto la cama de hierro crujió al ritmo de una fornicación apasionada. Finalmente, esto era lo que ambos habíamos esperado… el éxtasis de los disfrutes… el fuerte gemido de una mujer que realmente no tenía que contenerse aquí. Cuando se disfruta del sexo, ¡también se tiene que sonar! Pronto el poderoso organismo vaginal sacudió el cuerpo de Maija.

    No eyaculé de inmediato, pero seguí poniéndola. Yo había practicado gimnasia sexual y había hecho ejercicios para alargar el placer, ahora daban frutos. Maija también dijo:

    -Sigue, sigo sintiéndome bien, tan bien…

    Así que seguimos teniendo sexo. Me sentía tan increíblemente dulce, especialmente porque no había tenido una mujer en mucho tiempo. La cama crujía rítmicamente: «Tii -taa… tii -taa…». Luego, después de fornicar por unos 10… 15 minutos, noté que el pico de los placeres de Maija se acercaba nuevamente. El movimiento de su pelvis se fusionó al mismo ritmo con la cadencia de mi falo que bombeaba. Dijo durante su jadeo:

    -Me siento tan dulce… no dispares todavía… ¡fóllame!

    Y luego, pronto, Maija también tuvo otro organismo en este polvo. Después de eso, el falo enormemente rígido continuó bombeando en la muesca caliente y empapada. Sentí olas de placer surgiendo del glande a lo largo del tallo de la polla, toda el área pélvica como si estuviera llena de placer sexual ardiente y brillante. Después de eso, yo mismo no pude abstenerme por mucho tiempo. Sentí que los placeres de esa fornicación me llevaron a las fronteras de la inconsciencia. Disparé gimiendo, la pistola sexual roció una gran cantidad de esperma al coño lo más profundo de Maija.

    Yacíamos lánguidos y satisfechos. Aún surgieron problemas de relación con el tratamiento. Maija dijo:

    -Creo que te das cuenta de que yo solo tenía una razón para terminar la relación de atención. ¡Quería hacer amor contigo! Cuando no era posible de otra manera.

    Ella agregó:

    -Ahora, finalmente, he dejado a Mika. He estado pensándolo desde hace mucho tiempo, ahora que lo hice!

    -¿Le has dicho?

    -Todavía no, no he tenido la oportunidad cara a cara. No quiero hacerlo en un teléfono celular o mensaje de texto, y mucho menos en Facebook.

    Luego fuimos a la sauna nuevamente. Se formó una ronda, que se repitió muchas veces durante la tarde y la noche: a la sauna, a nadar, a follar, luego nuevamente a la sauna, etc. Y nuestros coitos no fueron sucesos rápidos. Esa noche, Maija realmente lo tuvo. Para esa mujer sexual, incluso la cuarta fornicación era solo precalentamiento. Ella preguntó acerca de mi virilidad:

    -Pones verdaderamente bien. ¿Cómo puedes tener un poder sexual tan increíble?

    -Bueno, no hay nada especial en eso. Es solo porque eres una mujer tan excitante.

    Finalmente llegó la mañana y el día siguiente. Fuimos a nadar por la mañana, pero no había bastante tiempo para un polvo más, porque el turno de Maija en el centro de salud comenzaría durante el día y ella tenía que irse pronto. Estábamos vestidos en bañadores, Maija tenía un bikini como cuando vino. Nos paramos en el acantilado besándonos y abrazándonos.

    Entonces noté un bote de remos acercándose la playa. Había un hombre en el bote desconocido para mí, que llevaba un traje de terreno y tenía una escopeta. El hombre nos miró. Maija le notó y se sorprendió:

    -¡Ese es Mika!

    El hombre luego recogió la escopeta y nos apuntó.

  • Dos extraños se acaban conociendo carnalmente

    Dos extraños se acaban conociendo carnalmente

    Nicole debía medir un metro setenta, tenía la mano izquierda en su cabello y con la derecha sujetaba un bolso blanco. Llevaba puesto un top de manga larga blanco y gris que mostraba su ombligo por el que bajaban dos cordones del top. Su cintura era de avispa. Los jeans, rotos en ambas piernas y ajustados, marcaban sus anchas caderas y sus largas y estilizadas piernas, las uñas de pies y manos las llevaba pintadas de blanco, a juego con sus sandalias. Su rostro era el de ángel, perfecto, nacido para ser admirado, aunque su boca con los labios pintados de carmín invitaban a devorarla, que digo sus labios, sus labios sus tetas, su culo y su coño, su coño debía saber a gloria, la puedo describir tan bien porque Nicole me había pedido que le quitara una foto con su celular y fue lo que hice. Luego le devolví el aparato y le pregunté:

    -¿Sabes de algún sitio dónde se puedan tomar unas copas sin que haya ruidos?

    Caminaba a mi lado y se puso coqueta.

    -¿Me estás invitando a unas copas?

    -No, no aspiro a tanto, eres demasiado joven y demasiado bella cómo para atreverme a semejante cosa.

    -¿Los maduros ligáis así?

    Estoy poniendo palabras que no salían así de su boca, ya que era argentina, pero venían a decir lo mismo, aclarada la cosa, volvamos al turrón. Le respondí:

    -No estoy ligando, créeme, si estuviera ligando te diría que eres la dieta que me recetó el médico, light y sin conservantes ni colorantes.

    -Estás ligando conmigo.

    -Para ti la perra gorda.

    Me miro con cara de: «¡¿Qué dice este garrulo?!»

    -¿Para mí qué?

    La volví a mirar. ¡Qué buena estaba la cabrona! Me arranqué por bulerías.

    -¡Qué sí, coño, que sí! Pero no te invitaba a una copa, te llevaba a mi habitación y te ponía el coño cómo un bebedero de patos.

    Ni se inmutó, Nicole era la tranquilidad personificada.

    -¿Y tienes que beber en tu habitación?

    -Leche, tengo leche en cantidad.

    Le hablé así porque pensaba que aquel monumento no vendría a mi habitación ni borracha, pero estaba engañado.

    -No seas boludo. Si no tienes de beber en tu habitación podemos comprar algo por el camino.

    Había ligado con una completa extraña. ¡Y cómo estaba la extraña! Estaba de toma pan y moja… No me extiendo más. Acabé llegando a la habitación del hotel con una botella de Fernet en una mano y una cola grande en la otra, y sin saber qué coño era el Fernet.

    Al verla en mi habitación echando el Fernet y la cola en un vaso de tubo creí que estaba soñando. Fui a su lado, la cogí por la cintura y la besé en el cuello. Sonrió y me dijo:

    -Sin prisas, tenemos toda la tarde y toda la noche.

    Me dio el vaso y eché un trago. Aquello pegaba fuerte. Se quitó el top, fue hacia la cama, se quitó las sandalias y el pantalón y en bragas grises se echó boca abajo sobre la cama… Le lamí las plantas de los pies, subí besando y lamiendo sus muslos. Llegué a su culo, le bajé las bragas, le abrí sus redondas nalgas y le besé y le lamí el ojete. Nicole, con la cabeza de lado y sus manos sobre la almohada reía cómo una niña traviesa. Mi polla estaba mojada, la saqué y se la froté en el ojete. Se dio la vuelta, y me dijo:

    -Sin prisas, no seas cómo mi novio.

    Vi sus bellas tetas con areolas rosadas y su coño peladito, su cintura estrecha, sus anchas caderas y me di cuenta de que nunca volvería a saborear una cosa tan rica. Era un sueño de mujer y la tenía a mi disposición. Me desnudé en un plis plas. Con mi polla apuntando hacia arriba, lamí alrededor de los pezones con la punta de la lengua y después mamé, chupé, lamí y magreé las tetas hasta que Nicole comenzó a gemir. Bajé besando y lamiendo su vientre y su ombligo hasta llegar al coño. Ya lo tenía encharcado. Lo metí todo en la boca y se lo limpié de jugos, luego aplaste mi lengua contra su clítoris y la giré alrededor, para acto seguido metérsela en la vagina y después lamer de abajo a arriba, Nicole, me dijo:

    -¡Voy a acabar!

    Aceleré los movimientos de mi lengua y explotó.

    -¡Me vengo!

    Se corrió en mi boca entre dulces gemidos y fuertes espasmos. Seguí lamiendo cuando dejó de correrse, hasta que volvió a ponerse perra. En ese momento vi que era la mía, se la clavé en el coño de un golpe de riñón, con la polla metida hasta el fondo le cerré las piernas, y haciendo palanca con mi culo le follé el punto G, al tiempo que mi pelvis se frotaba con su clítoris. Nicole me besó por vez primera. Sus labios eran tan dulces y yo estaba tan cachondo que me corrí dentro de ella. Si yo estaba cachondo ella no se quedaba atrás. Sintió la explosión de un orgasmo vaginal al tiempo que tenía otro orgasmo clitoriano. Tembló debajo de mí cómo si la estuviera sacudiendo un terremoto y no fue capaz a articular palabra. Nuestras corridas se juntaron y su coño quedo cómo le había dicho, cómo un bebedero de patos. Estuve besándola hasta que recuperó las fuerzas, luego me quité de encima, metí mi cabeza entre sus piernas y le volví a comer el coño mientras mi leche y sus jugos salían de él. Nicole, acariciando sus tetas se dejó ir, se dejó ir, se dejó ir, y cuando vi que se iba, le dije:

    -Quiero que me mires y quiero oír cómo dices que te corres:

    Miró cómo le comía el coño hasta que levantó la pelvis y dijo:

    -¡¡Me corro!!

    Sentí en mi lengua sus jugos espesos con sabor ácido y el roce de su vagina abriéndose y cerrándose… Bebí de ella hasta que su pelvis dejó de moverse y su boca de gemir.

    Al acabar tomamos otro buen trago de aquella mezcla explosiva que había hecho. Después se echó otra vez boca arriba sobre la cama, ¡Ay el culo! Aquel culo no se me escapaba vivo. Le dije:

    -Voy al servicio. Ahora vengo.

    Al volver del servicio me arrodillé detrás de ella, le besé y lamí el cuello y la espalda desde la primera cervical hasta el coxis al tiempo que le rascaba la espada con mis uñas, después le levanté su culo pequeño y redondo, una maravilla de culo, abrí las nalgas con mi mano derecha y lamí su periné y su ojete… Comencé lamiendo de abajo arriba, después hice círculos con mi lengua en la entrada, Nicole me facilitó la labor poniéndose a cuatro patas. Vi que no tenía estrías alrededor del ojete y que su agujero era muy pequeñito. Estaba sin estrenar. Tenía que ser sumamente cuidadoso para no hacerle daño. Le metí y saque la punta de la lengua un par de veces y volví la lamer periné y ojete… Pasé a tres folladas de ano con la lengua, y de nuevo varias lamidas al periné y al ojete… Seguí aumentando las folladas de ojete hasta que me puse a su lado izquierdo. Le metí el dedo medio de la mano izquierda dentro del ano y con tres dedos de la derecha froté su clítoris lateralmente. Nicole, que no había abierto la boca ni para gemir, comenzó a hacerlo. A ese dedo siguieron dos, y moviéndolos alrededor dentro del ano fui haciendo sitio. No había parado de frotar su clítoris y Nicole se iba a correr. Era el momento, más excitada no la podía poner, acerqué mi polla a la entrada, y el ojete, con dificultad, dejó entrar el glande de mi polla. Se le fueron las ganas de correrse, pero seguía sin decir palabra, era cómo si se quedara muda, o cómo si estuviese esperando acontecimientos. Mi polla fue entrando por aquella delicia de culo hasta que llegó al Fondo, Al tenerla toda dentro le volví a frotar el clítoris transversalmente con tres dedos mucho más aprisa que antes, y en segundos, Nicole, me dijo:

    -¡Me, me, me! ¡¡¡Aaaah!!!

    Sentí cómo su ano apretaba mi polla y cómo su culo se movía de delante hacia atrás y de atrás hacia delante desafiándola, era como si quisiera mi leche dentro. Se estaba corriendo a lo grande, mordía la almohada y apretaba las sábanas. Saqué la polla del culo y se la metí en el coño. Entró más que apretada, ya que estaba con las contracciones. Al tenerla toda dentro, le agarré las duras tetas, y magreándolas y apretando sus pezones le di caña brava. Nicole antes de un minuto se volvió a correr, y al poquito otra vez, ahí no pude aguantar más y le llené el coño de leche. Al acabar de correrme mi polla seguía dura. La viagra hiciera su efecto. Le volví a dar leña, pero leña de la buena… Con la polla chapoteando en mi leche y en sus jugos, se volvió a correr, y corriéndose se derrumbó sobre la cama. Al acabar de correrse me quedé quieto con la polla dentro de su coño y con mis manos apoyadas en la almohada. Cuando giró La cabeza y me sonrió, le pregunté:

    -¿Sigo?

    Volvió a sonreír, y me respondió:

    -Sigue.

    La noche iba a ser muy larga y la tarde aún acababa de empezar.

    Quique.

  • Vuelta a casa

    Vuelta a casa

    Uf! Que intensidad la de Francia. Me hubiera gustado quedarme a jugar un tiempo más, pero hay que volver a casa.

    Feliz por haber conseguido el contrato y por haber tenido una noche espectacular, me di un baño y me preparé para ir al aeropuerto. Pedí un taxi y empecé a despedirme de Paris, por un rato…

    Hice el check-in, tomé un café en la espera para abordar y todo listo. En el pasillo de entrada al avión había una chica, la azafata más linda que había visto. No podía sacarle los ojos de encima. Morocha, una cara angelical, ojos marrones claros, la misma altura que yo y un cuerpo hermoso. Recién abordaba y ya estaba caliente. Mi asiento business class era el primero de adelante, estaba cerca de la salida, del baño, del wardrobe y de la cabina.

    Antes de partir, fui al baño y decidí sacarme la bombachita, la tenía muy mojada y sabía que algo iba a pasar en el avión. Me lavé un poco y volví a mi asiento. Vi pasar a los pilotos, uno era canoso y alto, de unos 50 años aproximadamente y el otro rubio carilindo de unos 45 años. Crucé miradas con el rubio, sonreí y mordí mis labios.

    Despegamos y todo era tranquilidad hasta que pude desabrochar el cinturón de seguridad. Llame a la azafata, la morocha linda que estaba en el pasillo y le pregunté.

    -Disculpame, hay posibilidad de conocer la cabina?

    -Creo que no va a haber problema, aviso a los pilotos y vuelvo…

    Nuestras miradas lo decían todo, no dejábamos de vernos. Se fue, me mordí los labios y esperé a que vuelva.

    Se acerca y clavándome la mirada me dice…

    -Señorita Stephanie, me acompaña por favor?

    Me levanté, la seguí, cerró la cortina y me acorraló contra un costado, pasó una mano por mi cuello y mi cara, su boca pegada a la mía y nos fundimos en un beso pegajoso y húmedo, jugábamos con las lenguas, mis manos agarraban su cara mientras que las suyas bajaron hasta mi cola. Baje mi boca hasta su cuello y pase la lengua hasta llegar al su oreja.

    -Pará, pará, puede venir alguien. Entra a la cabina, después te busco…

    -Me dejas re caliente, sos tan linda. Jamás sentí esto por una mujer.

    Abrió la puerta de la cabina mordiéndose el labio inferior y me guiño el ojo.

    Cuando entré los pilotos charlaban y se reían, no se habían dado cuenta de mi presencia. Me acerqué y apoyé mis manos en los respaldos.

    -Que lindo debe ser coger acá no?

    El piloto me miró sorprendido y puso el automático. Puso su mano bajo mi falda y llegó a meter un dedo en mi cola. Se levantó y se abalanzó sobre mi y antes de que llegue a tocarme, me arrodille en el suelo de la cabina. El copiloto se levantó y bajó su pantalón al mismo tiempo, quedé con 2 pijas hermosas y gruesas delante de mí. Abrí la boca y de a una me las metía hasta la garganta. Lograba que entren bien profundo, sacaba la lengua y las hacía llegar hasta los huevos y más también! Me levanté, la pollera era muy corta y estaba sin bombachita, me incliné hacia abajo y mientras chupaba la pija del copiloto, sentí por mi colita al viejo canoso, su lengua se introdujo en mi agujero y la lleno de saliva. Se paró y agarrando su pija bien dura la metió en mi culo muy de golpe, sentí un dolor fuerte pero me contuve y seguí chupando. Me agarró fuerte la cintura y empujó su pija hasta adentro.

    -Que culo tan abierto tenés putita!

    -Me toca a mí. -Dijo el copiloto

    -Sí, vení que quiero que me limpie la pija.

    Cambiaron de lugar, el copiloto fue más suave, su pija era más gruesa, la metió despacito agarrándome de la cola y me daba nalgadas. El piloto apoyó su pija en mi nariz.

    -Sentí puta, sentí el olor de tu orto

    -Mnm que rico!

    Dije mientras comenzaba a lamer la punta y bajaba hasta los huevos. Abrí la boca y la introduje bien adentro. Me agarró la cabeza y comenzó a cogerme la boca, llegaba hasta la garganta, la dejaba unos segundos y soltaba. Mi baba caía a grandes cantidades. Se dio vuelta y con sus manos abrió su cola.

    -Lame, puta, lameme el culo.

    Pasé mi lengua larga por su raya de punta a punta. Agarré su cola con mis manos e introduje mi cara para meterle la lengua en el agujero y lamerla toda. Mientras seguía recibiendo la pija del copiloto por mi cola.

    -Que cola tenés! Se come toda mi pija.

    -Mm si me encanta, quiero que me rompan toda!

    Me soltó, me dio vuelta y me puso frente a él, me levantó para dejar mis piernas alrededor de su cintura, me agarré de su cuello y empezó a meter su pija en mi concha que estaba re mojada. Empecé a saltar encima de la verga y sentía como entraba toda, no paraba, cada vez saltaba más y más.

    -Ay si si voy a acabar! ah ah aagh

    Me temblaban las piernas, mi cabeza quedó encima de su pecho, tenía la pija adentro todavía. El piloto me agarra del pelo y lo tira hacia él diciéndome al oído…

    -Ya te cansaste? Mira cómo te despierto putita!

    Posó su pija en el agujero de mi cola y la metió nuevamente, me agarró la cintura y me fue llevando de arriba a abajo para que ambas pijas me cojan en simultáneo. Estaba en las nubes literalmente con dos pijas rompiéndome toda.

    Me cogieron sin parar fuertemente, acabé de nuevo pero no me soltaban. Cambiaron de posición dándome vuelta y seguían cogiéndome por el culo y la concha. Mi cuerpo se estremecía y quería más y más!

    -Voy a acabar!

    -Yo también!

    -Ah aah aah aaah si!

    Me llenaron los agujeros de leche, yo seguí moviéndome, la leche calentita en mis entrañas hizo que me caliente más y acabe otra vez!

    -Ay si si sii ah que rico!

    Sacaron sus pijas y metían sus manos entre mis piernas, con sus dedos agarraban la leche que iba cayendo y me las pasaban por la cara, introducían sus dedos en mi boca y yo lamia todo. Estaba tan caliente que quería más lechita…

    -Me dejan limpiarles la pija?

    -Vení puta, limpianos y atragantate.

    Me arrodille y lamí las dos pijas sin dejar rastro de semen.

    Me levanté, me vestí rápido y fui hacia la puerta.

    -Gracias por el paseo por la cabina, lo disfruté muchísimo.

    Crucé la puerta y me encontré con la azafata. Me estaba esperando detrás de una cortina, agarró mi mano y me llevó hacia ella. Su mirada me volvía loca. Se mordía y mojaba sus labios invitándome a comerle la boca. Me gustaba mucho y yo a ella también. Teníamos una conexión inexplicable. La agarre del cuello con una mano y la bese como nunca bese a alguien.

    -Que linda sos! -Dijo y me siguió besando.

    -Me gustas mucho. -Le dije y no paraba de probar esos labios. Mi boca estaba llena de leche pero eso a ella no le importaba.

    -Ese olor a semen me está volviendo loca.

    Tenía una de sus manos entre mis piernas y sus dedos tocándome la concha pegajosa. Subió su mano hasta su boca y lamió sus dedos chupando toda la leche que tenía. Me dio de probar y pase la lengua por su mano. No dejaba de mirarla a los ojos.

    -Quiero probarte toda, me volves loca!

    Me llevó al baño privado y me puso de espaldas, apoyé mis manos en la pared y se arrodilló. Mi cola quedó delante de su cara. Pasó su lengua por mis nalgas y fue llegando hasta la raya, abrió con sus manos mi culo y su lengua juguetona se metió en mi agujero bajando hasta llegar a mi concha. Lamió toda la leche que habían dejado los pilotos, hasta la que caía por mis piernas. Siguió lamiendo mi concha, metió dos dedos y jugaba adentro, suave y luego rápido y fuerte, así llego a hacerme acabar.

    -Que rica sos, me encanta chuparte toda!

    Se levantó y tenía la cara toda mojada. Le pasé la lengua y la limpié. Con mis manos bajé su pantalón y su tanga, la di vuelta y la puse de espaldas.

    -Me toca a mí probarte.

    -Soy toda tuya, haceme lo que quieras.

    Quede anonadada, su cola era perfecta, redondita y dura. Introduje mi lengua en su culo bien hasta adentro, se abrió fácil, le gusta el sexo anal como a mí. Toque su concha con mis dedos, estaba muy mojada. Baje a lamerla y jugaba con su clítoris, la hice acabar y me comí toda su acabada, seguí lamiéndole el orto y con mis dedos mojados los metí en su cola. Apretaba hacia abajo y metí el dedo gordo en la concha. Ese culo me fascinaba. La di vuelta y metí mis dedos en su boca al mismo tiempo que mi lengua así chupábamos su sabor al mismo tiempo.

    -Sos muy sucia! -Le dije mientras hacía que tenga arcadas con mis dedos.

    -Agh vos haces que sea así, jamás sentí algo similar.

    -Te caliento mucho?

    -Muchísimo, me encantas desde que te vi en el pasillo. Y eso que me gustan mucho los hombres.

    El baño no era muy grande pero nos arreglamos para juntar nuestras conchas, yo agarrada del lavamanos y ella casi apoyada en el piso, pero pudimos y nos fregamos hasta acabar de nuevo. Nos repusimos y nos abrazamos, estábamos desnudas, mojadas por la transpiración y nuestros fluidos. Nos besamos con pasión y no dejábamos de mirarnos. Esa química no la sentí jamás.

    -Me encantaría estar así todo el viaje. -Dije.

    -Tengo que trabajar, pero podemos vernos cuando lleguemos a BsAs. o no querés?

    -Claro que quiero, muero por pasar la noche entera con vos.

    -No sabes las cosas que te haría.

    -Vos no te das una idea de lo que soy capaz, me volves loca.

    -Creo que me lo imagino. Vos también me volaa la cabeza.

    Nos vestimos y nos besamos un rato más. Salimos y volví a mi asiento, quedaban un par de horas para llegar y estaba exhausta. Necesitaba dormir…

    El avión aterrizó en Ezeiza, de a poco el pasaje fue descendiendo, yo me quedé esperando que bajen todos, Brenda saludaba a todos y quede última.

    -Nos vemos hermosa, toma, este en mi número, mandame un whatsapp y arreglamos para vernos.

    -Qué lindo conocerte, te escribo y vamos a tomar algo.

    Me acerqué a saludarla con un beso y justo salían los pilotos.

    -Bueno bueno, nos encontramos con las chicas más lindas del avión.

    -Nos podemos ver más tarde si quieren.

    El copiloto quería fiesta y eso me dio una idea.

    -Por qué no arreglamos para esta noche?

    -Me parece buena idea. -Dijo Brenda.

    -Por no hay drama. Es más aquí tienes mi tarjeta.

    El piloto rápido de reflejos ya me daba su contacto

    Buenísimo, vamos hablando. Nos vemos!

    Le guiñe el ojo a Brenda y salí del avión.

    Recordé que Roberto, el Uber, me había dejado su número. Decidí llamarlo y esperé a que llegue.

    -Hola Stephy como estas! Como estuvo tu viaje?

    -Hola Rober, todo bien, no sabes todo lo que viví en 48 horas.

    -Bueno me contas en el viaje. Vamos.

    A los 5 minutos estábamos en la autopista.

    -Rober, no me querés llevar a otro lado antes de ir a mi casa?

    -Vos decís? Te dieron ganas de que te coja un rato?

    -Vivo con ganas de coger desde que llegué a Francia, necesito coger ya!

    Bajamos de la autopista e ingresamos a un telo, medio pelo pero no me importaba nada.

    Ya dentro de la habitación me le colgué del cuello y lo besé, sus manos en mis nalgas hicieron que me levante en aire. Me tiro en la cama y se desabrocho el pantalón. Me acerqué a su pija y la comencé a chupar como loca, la llené de saliva, chupaba sus huevos y los metía en mi boca. Baje de la cama y lo empuje para que quede en posición de perro, abrí su culo y se lo chupe y lo llene de baba. Chupaba y lamia sus huevos mientras le pajeaba la pija.

    Se levantó y de una me puso contra la pared dándole la espalda, bajo a lamerme el culo y la concha. Metió sus dedos en mi ano y lo abrió para meter su pija. Me dio contra la pared como loco. Mi culo estaba dilatado y abierto de tanto coger pero la sentía. Después de un rato me dio vuelta y me levanto para cogerme por la concha. De parados con mi espalda apoyada en la pared golpeaba y me cogia sin parar. Se sentó en la cama y quede sentada encima suyo, movía mi cintura hacia adelante y hacia atrás, saltaba y comencé a sentir un calor que me hizo acabar!

    -Ah Ah siii!!!

    Me tiro en la cama y me puso en cuatro, apoyé la cara en las sábanas, mis manos hacia adelante y la mitad de mi cuerpo hacia abajo, mi cola quedó levantada y bien abierta. Metió su pija en mi culo y la sacaba, entraba y salía.

    -Veni putita, quiero que me chupes el culo de nuevo.

    Se acostó boca arriba y levantó las piernas. Yo me arrodille en el piso y pasé la lengua por la raya y los huevos. Metí la lengua en su culo y hacia círculos, se la escupía y lamia todo. Él se pajeaba con una mano y con la otra empujaba mi cabeza hacia la cola. Metí más la lengua hasta que siento que va a acabar.

    -Ah ah aah siii

    Una cantidad descomunal de semen saltó y cayó sobre la ingle e iba cayendo por el tronco de su pija, no me soltaba la cabeza, yo seguía metiendo la lengua adentro de su culo. La leche comenzó a llegar a mis cachetes, logré soltarme y vi como el semen estaba por toda la pija, los huevos y llegaba hasta el orto.

    -Dale putita, mostrame lo sucia que sos y limpiame todo.

    -Mm que rica leche, la voy a tomar toda!

    Succione el costado y pase mi lengua levantando toda la leche, llegué hasta la pija y me la metí hasta la garganta, leche amarga me dio arcadas pero seguí limpiando todo. Pese la lengua por la ingle, había mucha leche, fui bajando por el otro costado, pase por los huevos y llegué al culo, lamí toda la lechita y me la tragué como una buena nena.

    -Que rico coger con vos Rober, me encanta.

    -Me volves loco pendeja, te quiero coger de nuevo.

    Lo hicimos 2 veces más. Me di una ducha y nos fuimos. Me dejo en mi departamento y me eché en la cama. Creo que dormí como unas 4 horas. Tenía que prepararme para salir con Brenda y los pilotos. Después les cuento como fue la salida, la pasamos muy bien.

    Este fue el regreso a casa después de la Fête de Mask, espero les haya gustado. No se olviden de comentar, las críticas son buenas.

    Besos a todos!

    Stephy.