Autor: admin

  • Primera vez con una trans

    Primera vez con una trans

    Bueno gracias por el apoyo del otro relato, me voy a basar en mi vida sexual, capaz hago algún otro que sea fantasía, pero por ahora todos reales.

    Bueno esto empezó cuando tenía 18 años, yo tenía las hormonas en las nubes y mínimo 1 paja por día me hacía, ya que a esa edad había cogido 2 veces (una con una mujer y otra con un hombre, la del hombre la cuento si le dan mucho apoyo a este relato).

    Pero bueno siempre tuve curiosidad que era hacerlo con una chica transgénero (o sea que tenga cuerpo de mujer, pero con pene, era la fusión), así que busqué en internet una sitio donde se venda alguna por mi zona, hasta que encontré a una, organizamos para encontrarnos en su casa tipo 4/5 de la tarde y me cobraba algo de 800/1000 pesos la hora cogiendo.

    Ya en su casa, apenas abre la puerta me come la boca y me tiró a su cama, mientras cerraba la puerta, cuando la cerró se me tiró encima de mí y nos besamos fuerte, hasta que ella baja mi pantalón y mí bóxer y empieza a perrear sobre mi pene, que enseguida lo puso a tope, una vez que lo puso a tope me lo chupó todo (chupaba como dios) y le hacía que se ahogue un poco más. Como mis hormonas estaban al 100, acabé en menos de 8 minutos y me dice «¿Hace cuánto no jugas con este muchacho?», yo riéndome le digo «Hace bastante» y me dice «Bueno ahora vení y disfruta de lo bueno» (se sacó la tanga blanca que tenía y dejándome ver su pene de no más de 10 cm) y se lo chupé todo, me sentí re perra mal, la hice acabar en pocos minutos también y me lo tragué (no me gustaba mucho eso).

    Luego me pone el forro y ella se pone en 4 y le di matraca 5 minutos y después ella se montó encima de mí y así por 10 minutos hasta que me vine. Yo tan excitado le digo «Ahora métemela vos lenda» y no dudo un segundo, se puso el forro y me dio matraca (a todo esto iban 40 minutos más o menos) yo gemí como nunca, al principio un poco con dolor, pero después era placer puro, cuando me dice que estaba por venirse, le digo «Hagamos un 69» y lo hicimos nomás, otra vez me tragué su leche, ella acabo más rápido y yo después.

    Ya después yo me limpié, me cambié y le di la plata y ella llena de leche y destrozada, me dice «Te espero otra vez bebé, capaz haya descuento» me despido con un tremendo beso y me voy.

    Nunca más la contacté, pero fue excitante y lo volvería hacer.

    Muchas gracias gente por el apoyo de mí primer relato, de verdad no lo esperaba, y si siguen así van a venir más seguido.

  • Verte en la nubes

    Verte en la nubes

    Él se acercó a su oído y con una calidad voz le dijo «sabes, eres mi sueño prohibido, te deseo en mis noches y mis madrugadas», ella se estremeció y mordió su labio mientras le aceptaba su deseo tocando su pierna.

    Entre, risas, sonrisas, roces, miradas y susurros de cerca, la química encumbró los sentidos, el deseaba cada vez más su aroma, ella sentía un escalofrío desde su cuello a su entrepierna cada vez que él se acercaba a su oído y con un suave dedo recorría su espalda.

    La cubrió con sus grandes brazos, rodeando su delicado y suave cuerpo. Ella no podía imaginar sentir esa paz y calor al mismo tiempo.

    Olvidaron el tiempo, y poco a poco fueron desnudando sus cuerpos sin dejar de tener contacto se ayudaban mutuamente, ella se detuvo y se cubrió con sus manos, sintió pudor por sus marcas. Él se acercó y buscó sus ojos con su mirada, sus cálidos ojos marrones le entregaban la confianza; «me encanta y excita cada detalle de tu cuerpo, son tu historia y quiero leerla».

    Poco a poco sus toscas manos fueron recorriendo suavemente su cuerpo, ella se entregó y cerró los ojos derritiéndose poco a poco sobre él.

    La elevó desde sus caderas y la acerco a su cuerpo ambos se fundieron enardecidamente en círculos eternos mientras lentamente penetraba sus humedecidos labios con su efecto miembro, ella aferrada con sus piernas a su alrededor clavando sus uñas en su espalda, el tomándola de su pelo y sujetando su cuerpo en el aire, sintieron cada respiración del otro como propia.

    Melodías que cambiaban, dieron paso a una vela que se consumía sobre su propia esperma y poco a poco perdía su llama, ella gemía y alzaba un vocal desde su garganta con su boca abierta hasta quedar sin aliento, mientras, el apretaba sus dedos y perdía su vista y su aliento por un segundo mientras el calor de su semen explotaba en ella.

    Extenuados y sonrientes dieron cuenta que su momento fue eterno, él la cubrió a besos desde su cuello a su pecho para beber su sudor mientras ella más sensible se retorcía alegre y excitada de cada paso que el daba.

    Su calor seguía y no sabían cómo detenerse, el deseaba ver cada rincón de su cuerpo, le abrió sus piernas y comenzó a besar sus labios, se ayudó con sus dedos para que su lengua pudiera deleitarse con su clítoris aún ardiente, él ayudaba soplando suavemente, recorriendo arriba y abajo, lado a lado, presionando y soltando sintiendo como ella temblaba y se aferraba a su cabeza para que no se detuviera, el lleva sus manos a tomar sus senos, caderas, cintura, brazos; ella no sabe cómo lo siente en todo su cuerpo, como logra hacerla llegar al infinito.

    Nuevamente ella queda en una vocal, sin aliento en su boca, sintiendo un frío desde su nuca a su pelvis y un calor que explota desde su centro y suelta todo su cuerpo hasta su entrepierna.

    Él feliz de verla en las nubes la vuelve a besar, la abraza y la cubre con su calor y le susurra al oído para que su viaje a las nubes siga en sus sueños.

  • Isabel, un día de hastío

    Isabel, un día de hastío

    Isabel había tenido una larga y aburrida semana, era fin del año escolar, estaba por presentar algunos exámenes, el estrés de estar por presentarlos había generado en ella un hastío que se agudizaba con el paso de los días e incluso de las horas.

    Se dirigió a la nevera y bebió una cerveza de golpe, encendió un cigarro, dejando a medio leer una docena de libros en su alcoba boto el estudio decidió salir a caminar para despejarse.

    Llevaba ya un rato caminando, en realidad deambulando sin nada que llamara su atención hasta que vio un par de tetas botar a cada paso que daba una chica con una larga melena marrón que se dirigía por la otra acera hacia ella.

    Fueron varios metros en los que Isabel disfrutó del esfuerzo de aquella blusa rosada por no dejar escapar esas enormes tetas, Isabela deseó tanto tenerlas entre sus dientes que siguió con la mirada a aquella chica solo para descubrir que además venía acompañada por un trasero precioso enmarcado por unos jeans ajustadísimos que exponían la ropa interior que llevaba, Isabel se imaginó incluso el tono y el material de esa tanga haciendo juego con el color de esa cabellera raspando con el encaje de su confección su lengua…

    Comenzó el cosquilleo entre las piernas de Isabel. De repente un tipo golpeó a media espalda a Isabel para ir apresurado a alcanzar el tremendo culo que se exhibía al otro lado de la calle, los vio encontrarse y discutir, a ratos se besaban y a ratos se maldecían, Isabel encendió otro cigarro y observaba lo que sucedía.

    Fue entonces cuando tomados de la mano y sin decir palabras caminaron hasta un parque poco transitado e incluso peligroso, hallaron un árbol y ahí comenzaron a besarse y a maldecirse una vez más, el tipo se llenó de enojo, se disponía a marcharse cuando ella le grito:

    -Seguro no vas a volver?

    Se había bajado la blusa al ombligo, los tirantes resbalaban por sus brazos y él con una cara de encanto e ira volvió a ella, se estaban besando frenéticamente e Isabel se perdía del espectáculo, tomó camino para tener una mejor visión de aquello que a todas luces se sabía era un faje delicioso de dos amantes para ella desconocidos.

    Cuándo encontró un buen lugar Isabel se despojó de su ropa interior y metió su mano bajo su vestido para meter uno a uno sus dedos hasta mantener 2 dentro de su concha, veía la desesperación con la que él hundía ese par de tetas dentro de su boca y su mano dentro de los jeans mientras que la chica frotaba la verga de su amante con las dos manos.

    Ella no pudo más y se puso en cuclillas para poder mamar a placer ese tronco del que ya escurría en abundancia esa mucosidad que viene antes de una gran fiesta de semen.

    Isabel estaba anonadada de ver como se tragaba semejante verga y golpe a golpe la llevaba hasta su garganta, quiso acercarse un poco más para ver esa conchita que en cuclillas se expresaba generosa, pero resbaló, el par de amantes saltaron asustados intentado cubrirse, la chica se acercó molesta a Isabel quien tenía una mano detrás ocultando su escurriente tanga y tomándola del cabello le preguntó qué es lo que estaba mirando…

    -Que haces aquí maldita perra curiosa?!

    -Solo salí a caminar, no intentaba espiarlos.

    -Cómo te llamas? Estoy segura de que te he visto por aquí. Qué demonios traes en las manos?

    -Nada! No traigo nada…

    -También pregunté cómo te llamas estúpida! -Le reclamaba mientras agitaba sus tetas casi en la cara de Isabel

    -Me llamo Isabel, vivo frente a la ferretería, en la 13.

    -Polo, revísale lo que esconde, seguro nos estaba grabando esta pendeja! -Polo era el afortunado que comía sus tetas minutos antes.

    -Jaja pero qué es esto?

    -Grabó algo?

    -Ana, no trae ninguna cámara o teléfono.

    -Entonces que chingados esconde?

    Polo tiró en la cara de Ana esa tanga pesada de humedad para después levantar el vestido de Isabel.

    -Jaja pero que perra! Maldita puta caliente, desde cuando no te han cogido? -Decía Ana ridiculizándola.

    -Pero que va! Con esa cara de emputada quien se la va a querer culear cariño?

    -Pues te aseguro que follo más seguido que ustedes.

    -Jajajaja -se reían al unísono

    Isabel dirigiéndose a Polo le gritó:

    -Pues te vi comerte un par de tetas como desesperado, pero te seguro que no le darías un orgasmo sin penetrarla, con solo sus tetas y tu lengua…

    -Me vas a decir eso tu a mi? Además a mi chica le gustan las vergas no podrías darle lo que yo.

    Ana lo interrumpió diciéndole:

    -No contestes por mi querido quiero que me lo demuestre…!

    Isabel la recargó sobre un árbol y comenzó a lamer uno de sus pezones mientras con sus dedos oprimía intermitentemente el otro y con ese jugueteo logró sacar gemidos de la boca de Ana que cada vez eran más difíciles de contener, en una escena alterna Polo jalaba con fuerza su polla disfrutando de aquel regalo, pero al mismo tiempo su orgullo de hombre vacilaba en su cabeza al ver cómo iba de un orgasmo a otro en segundos y apartó con recelo los dedos de Isabel para entrar a la contienda.

    Ana tenía a su disposición un par de lenguas agitando sus sensibles tetas, ambas a ritmos diferentes y usando todo tipo de artificios para lograr una corrida memorable, a ratos sentía mordidas, golpes de saliva cuando las escupían, succiones a varias intensidades etc., las manos de Ana no podían quedarse quietas y buscaron la concha de Isabel y le verga de Polo, así los tres en un triángulo perfecto llegando Polo e Isabel a besarse sobre los pezones de Ana e intercambiando la saliva que escurra por sus escote, mientras ella metía los dedos con los fluidos de uno entre los labios del otro.

    -Ana, esto no puede parar aquí quiero tenerlas a las dos… -dijo Polo.

    Ana empujó a Isabel y tomándola nuevamente del cabello la empinó a merced de Polo quien sin dudarlo introdujo su enorme miembro en la mojada y palpitante cola de Isabel mientras la obligaba a comerse su puchita. Ana estaba siendo muy ruda con Isabel pero eso la encantaba.

    -Polo, que rico me coges!

    -Te gusta que mi novio te folle perra? Eso querías cuando nos mirabas?

    -Oh si! Me abre súper rico! Pero realmente quería tu culo!

    -Mi culo? Pues lo tendrás!

    Ana no lo pensó más y se despojó totalmente del pantalón y dejando frente a la cara desencajada de Isabel la diminuta tanga negra tal como la había percibido minutos antes Ana estaba a punto de quitársela cuando Isabel la interrumpió:

    -No, no tela quites por favor. Solo gírate!

    Ana obedeció, con un gesto aún más pícaro abrió sus piernas y se agachó como una perra abriendo con sus dos manos su culo hermoso dejándose penetrar su apretado ano convulsivamente por la lengua de Isabel quien no dejaba de jalar sus pezones regalándole a Ana otra sesión de corridas, al ver escurrir esa cascada por las piernas de esa deliciosa mujer Isabel no pudo más y se corrió sobre Polo quien estalló dentro de la concha de Isabel, de forma simultánea los tres jadeaban en un orgasmo que les venía como efecto dominó, Ana fue a prisa por el coño de Isabel y antes de que se levantará succionó gota a gota el semen que había depositado ahí Polo, lamió los labios, las piernas y todo por donde había escurrido el semen de su novio, con él en la boca compartió con Isabel en un beso ya complacidos se quedaron allí sentados bajo el árbol cada uno con sonrisas involuntarias y sembrando el comienzo de una fastuosa amistad que apenas empieza…

  • Divirtiéndome con el permiso de mi esposo (7)

    Divirtiéndome con el permiso de mi esposo (7)

    Muy buenas a todos mis lectores esperando estén todos bien de salud y dispuestos a leer otra de mis experiencias sexuales.

    Estábamos en pleno diciembre por los años del 2002, mes en el que yo salgo a vacaciones por que los juzgados los cierran por la temporada navideña. Yo estaba haciendo planes para ir a la finca y pasar la navidad con mi amado esposo. Y estando revisando los papeles David me llega.

    -Mami nos invitaron a una finca en el llano, me interesa ir a ver un ganado, y el dueño quiere que le realicemos una obra para sus corrales, ¿Quieres Ir?

    -Ahí te cuento que si me encantaría mi amor.

    En esos días David estaba todo titino con su finca, hace poco la había comprado y le estaba metiendo de todo. Y se le presento esta oportunidad fantástica de hacer trueque con el ganadero.

    -Bueno mami voy a hacer unas diligencias hoy por la tarde y salimos mañana por ahí a las tres de la mañana,

    -¿Huy papi pero que crees que soy, una gallina?

    -Jejeje mami toca salir temprano si no nos coge el trancón y nos demoramos en salir. Y quede de llegar temprano.

    -No pero te tocara darme un mazazo para quedarme dormida temprano, tu si ya estas acostumbrándote en la finca pero yo.

    -Pues mami procurare llegar temprano y yo si duermo y me levantare temprano y tu te puedes ir durmiendo en el viaje. Y así fue ya después de Villavicencio en donde recogimos a una familia del ganadero que viajaba hasta la finca, no me pude quedar dormida el paisaje no me dejo, llego un momento en que ya no veía nuestras montañas. Todo era plano la carretera destapada, el señor que iba con nosotros nos indicaba por donde pasar las quebradas, una aventura que me pareció genial.

    Llegamos a la finca un casonon cubierto de arboles, pájaros de todos los colores, perros, gatos, gansos que los empleados ahuyentaban. Don Alcides salió a recibirnos.

    -Ingeniero muy buenos días.

    -Don Alcides muy buenas.

    Yo a su lado me presento.

    -le presento a mi esposa.

    -Mucho gusto señora. Le cuento que hubiera lamentado que no hubiera venido, su esposo no lo doy por hecho. Me alegra tenerla, bienvenida.

    -Muchas gracias don Alcides y le cuento que estoy fascinada el viaje a pesar de la carretera estuvo de aventura para mi, y no me arrepiento.

    -¿Gustan tomar algo?

    -Si una cerveza bien fría.

    -Como guste doña Diana.

    -¡Doña! cuando sea la dueña de una finca como esta, don Alcides para mis amigos Diana no mas.

    -Dianita es un placer.

    Yo llevaba unos jeans azules elásticos pegados al cuerpo, unos zapatos tenis, una blusita blanca amarada a la cintura y con pocos botones dos no más. El señor que nos trajo ayudo a bajar las maletas y nos las llevaron al cuarto. Al entrar a la casona tres camperos llegaron, visitantes que llegaban, estábamos todavía en un corredor de piedra con postes cada cuatro metros, sillas sillones y mesas formaban su mobiliario, lámparas artesanales y candelabros llenos de velas. En ese momento me sentí del siglo antepasado cuando no había luz y tocaba alumbrar con vela, sentí una sensación tan deliciosa, que hasta veía las cosas en blanco y negro.

    Me desperté del letargo cuando sonaron las puertas de los carros que llegaron cerrándose. Me tome un sorbo de mi cerveza volteando a mirar asía los carros y viendo bajar a unos de los ocupantes, quien también se me quedo mirando. Don Alcides nos invito a entrar mientras el recibía a los que llegaban, mientras yo caminaba no dejábamos de mirarnos, le sonreí y entramos a la casa los esperamos en la sala yo seguí admirando la casa, los jardines, los corredores, lleno de orquídeas, no yo tenia que hacer mi cultivo de orquídeas en la finca ese era uno de mis planes. Todos entraron a la sala, Don Alcides nos presento, el ultimo en saludarme de mano fue el y al único que le di un beso en la mejilla, en donde sentí otro corrientaso por mi cuerpo.

    -Mucho gusto dianita un placer conocerla preciosa.

    -Mucho gusto muñeco.

    Me le sonrió mirándolo de reojo.

    El era hermano de don Alcides, quedándose a mi lado y como era de esperarse conversamos sobre el viaje, la finca, quedo de mostrármela, me pareció todo un caballero, se le notaba su educación. Después de conversar con todos don Alcides nos invito a pasar a la mesa a almorzar. Darío que así se llamaba, me ofreció su brazo al que accedí sin reparos, tremenda mesa como de veinte puestos, a mi me encanta la comida campesina y ese día nos prepararon una sobrebarriga al horno de leña deliciosa. Darío se sentó al lado izquierdo y David a mi derecha. Vi que a el le sirvieron una carne como redonda. Me vio cuando la estaba cortando y me ofreció con su tenedor.

    -¿Quieres?

    -¿Qué es?

    -Anda pruébala que te va a gustar.

    Me la dio en la boca. La mastique y me la pase.

    -¿Te gusto?

    -Si es pescado me supo a pescado un poco arenosa.

    Todos se reían, menos mi David que no savia tampoco que era.

    -No preciosa no es pescado. Es culebra.

    No yo en medio de la risa pase saliva y le di varios golpes con mi puño en su brazo y el y todos seguían riéndose.

    -Ahí no que malo eres porque no me dijiste antes. Me hubiera hecho un tratamiento psicológico, bueno y no se si me la hubiera comido.

    -¿Quieres mas?

    -¡NO! Muchas gracias. Ahí perdóname los golpes en tu brazo.

    -No te preocupes que fueron solo caricias.

    Ayayay y se toco el brazo. Seguían riéndose. Me enseño como la preparan, bueno de sabor no estaba nada mal, pero es la impresión de que era una culebra, huich que asco.

    Uno de los sobrinos mayores estaba grabando todo, estrenando su cámara de video la que había comprado con sus ahorros trabajando todo un año. Terminamos de almorzar y nos regresamos para el corredor de entrada a tomarnos un cafecito. Yo empecé a preguntarle a don Alcides por la finca me conto su historia y nos invito a dar un paseo por ella. Saque un cigarrillo y Darío me lo prendió. Darío le pidió prestada la cámara al sobrino para grabar el tour por la finca, ya la cinta se estaba acabando por lo que el pelado saco una nueva y se la cambio. Don Alcides agarro su zurriago y salimos varios a caminar por toda la casa pues había gente que era su primera vez en la finca, mostrándonos sus cuartos y los paisajes, Darío iba filmando todo y en varias oportunidades lo vi filmándome el trasero, había música variada en los cuartos, luego pasamos por la piscina y luego nos fuimos hasta los corrales todos en madera varios caballos finos tenían el corral tenia un lugar en donde se guardaban las sillas de montar y sus aparejos muy bien organizado y una mesa en madera sonaba en ese momento un reggaetón y yo lo baile en frente de la cámara los demás estaban mirando un caballo nuevo que recién había comprado. Me le acerque a Darío.

    -Déjame ver el video del baile.

    Lo retrocedió y lo vimos los dos dejándome delante de el para verlo lo coloca manejando la cámara con la izquierda y la derecha manipulando los controles y que por la posición en que estábamos me cubre con su cuerpo colocando su mano derecha en mi cintura cuando no estaba manipulando los controles. Viendo el video baile un poco.

    -¿Que tal bailo? Y diciéndomelo al oído.

    -Me encanto que rico lo mueves preciosa.

    -¿Quieres que te siga bailando?

    -Nada me complacería más que verte hasta desnudar.

    Me voltee a mirarlo, acerque mi cara a la suya y nos besamos, me voltee y nos abrazamos sus manos agarraron mi trasero y me arrimo contra el, Hubo un relinche de un caballo que nos llamo la atención nos asomamos y vi a los demás ya un poco retirados y le dije a Darío,

    -Espérame aquí muñeco ya vengo.

    Camine hasta el grupo me le acerque a David y le dije al oído.

    -Papi me voy a quedar con Darío procura que sigan sin nosotros, yo me voy a demorar un buen rato a don Alcides si le dices que me quede con el hermano.

    -Ok mami tranquila yo me encargo, quédate y pásala rico.

    Me devolví al cuartico sonriendo con mis manos apretaba el puño y mi dedo gordo asía arriba, le pico el ojo y le saco la lengua, Darío seguía filmándome, la música seguía sonando, entre bailando, lo miraba con cara de seducción, abriendo mi boca y mostrándole mi lengua, cerré la puerta, me solté el nudo de la blusa y los botones, sigo bailando, me quito la blusa dejándole ver mis tetas, a lo que el quedo sorprendido, siguió grabando y yo bailando moviendo mi cintura, comencé a bajarme el pantalón, seguía bailando y mirándolo, me mordía los labios, cerraba mis ojos, él me sonreía y se tocaba la verga por su pantalón, me quite los tenis y seguía bailando me acosté en el piso y como pedaleando termine de quitarme el pantalón, gatee hasta donde estaba, me levante ya completamente desnuda lo arrime contra el mesón, agarre la cámara y la coloque en un estante en dirección al mesón, le solté los pantalones unos jeans que me toco jalarlos para quitárselos, nos besábamos, me arrodille a mamarle la verga, que poco a poco llego a su máxima erección, gruesa, tiesa como una vara metálica, se quito la camisa mostrándome sus pechos velludos y atléticos.

    –Ha me encanta tu verga, sabe delicioso muñeco.

    Me pare a besarlo, le lambí las tetillas y acaricie sus pechos, lo hice sentar en el mesón para seguirle mamando la verga, dejando que la cámara nos grabara, se la lambia por los costados y le chupaba las huevas, le hice una rusa apretándole la verga con mis tetas, luego me le subí al mesón y nos corrimos a la pared, le agarro la verga, me la meto por la cuquita, empiezo a cogérmelo, sintiendo su grosor entre mis paredes vaginales, trato de no hacer mucho ruido y esperando que no hayan espías por el lugar, brinco incesantemente hasta hacerme venir, nos bajamos del mesón y me voltea de espalda a el y me le agacho levantándole mi trasero me penetra nuevamente cogiéndome a toda velocidad, me agarra mis tetas, me besa la nuca y hombros sin parar de cogerme, al rato me volteo y levanto mi pierna derecha dejándola sobre un butaco y se me acerca volviéndome a penetrar, nos besamos, me agarra mi trasero, me apreta contra el su velocidad aumenta y mis sensaciones también nos venimos en un estasis prolongado, su semen escurre por mis piernas. Me agacho y termino de limpiarle la verga con mi lengua.

    -Ahí muñeco me encanto que rico estuvo.

    -Jejeje si preciosa que delicia de polvito. Quisiera repetirlo.

    -Si ya será en otro momento muñeco, por ahora camine alcanzamos a la gente.

    Nos vestimos y salimos no había nadie por los alrededores, caminamos rápido y los vimos que estaban en las marraneras al lado del rio nos cruzamos por un potrero e hicimos que estábamos grabando lo que ayudo a que los demás no fueran a pensar nada raro, ósea frescos que acá no ha pasado nada malo. Ya una vez con el grupo continuamos el recorrido faltaba ver los galpones de los pollos que bastante retirados estaban y luego fuimos hasta un potrero en donde estaba la vacas que don Alcides le iba a ofrecer a mi esposo. Momento en que aprovechamos con Darío ver el video de la cogida donde quedo todo grabado, buen sonido y magnifica imagen.

    -Bueno ahí te queda para el recuerdo.

    -jejeeje Cada vez que lo vea me voy a hacer la paja, mira eso que rico lo mamas.

    -¿Te gusto?

    -Me fascino preciosa.

    Me sonreí voltee a mirar a los demás ninguno nos estaba viendo por lo que mi mano derecha le agarra la verga sobre el pantalón y camino asía el grupo soltándosela. El termina de adelantar la cinta y continuar grabando. El tour termina y llegamos a la casa nos brindan cervezas para todos y don Alcides le muestra los mapas a mi esposo en donde quiere hacer la obra, es tierra caliente y los mosquitos empiezan a hacer de las suyas. Lo que obliga a usar repelente, uno alcanza a picarme la planta del pie y me desespera su ardor, a lo que Darío se da cuenta y manda traer menta para sentada en la silla se arrodilla en frente mío me levanta el pie me quita las sandalias que me había colocado y me espicha la picada para sacar liquido de la picada, me aplica la menta que me duerme esa pequeña picada y me aplica repelente en los dos pies. Empieza a llover el cielo se había oscurecido y pintaba aguacero y valla que llovió fuerte una de las señoras de la casa levanto todas las orquídeas que habían en los corredores del jardín y las protegió de la lluvia, nos reunimos con tres de las señoras que habían venido en una de los corredores y hablamos de todo un poco y de hombres, El Darío fue uno de ellos, me contaron que el muy verraquito era fregado, que no se había casado porque no le ha llegado su tatequieto, ha tenido muchas mujeres pero ninguna le ha durado, porque es muy mujeriego, hasta su prima comento que estuvo a punto de acostarse con el pero que no fue posible tal despropósito, siguieron contándome y eso hiso que deseara volver a estar con Darío.

    La tarde paso y gracias al aguacero se puso fresca los ventiladores funcionaban por toda la casa, don Alcides nos trajo cervecitas a la cuatro y pregunto que si querían algo mas me mira y yo le sugerí roncito y me mando traer una botella y cuatro copas entre todas nos la tomamos, cigarrillos, música y chismes, por fin la señora de don Alcides se acerca al grupito de damas ya había terminado de organizar todo para los invitados y nos acompaño el resto de la tarde y noche otra botella de ron nos mandaron y seguimos tomando y charlando, ya una vez terminado la charla de mi esposo con don Alcides se nos acercaron juntando sillas, Darío al lado mío, Cerveza, aguardiente y ron en la mesa y música para bailar azotando baldosa. Historias del llano escuchamos uno de los trabajadores nos deleito con poemas llaneros, cuatros y guitaras sonaban pero falto su instrumento cumbre el arpa lastima me hubiera encantado escucharla. Me le acerco al oído a Darío y le comento.

    -Me contaron que eres terrible caballero.

    Se sonríe y tocándose la cabeza.

    -Ahí no fregues que chismes te dijeron estas viejas.

    -Muchas cosas muñeco, que en vez de asombrarme me hicieron dar ganas de volver a estar contigo.

    -Esperemos a que se emborrachen más y nos vamos a mi cuarto.

    -Listo va para esa muñeco.

    Eran ya las ocho de la noche y varios se habían ido a acostar en medio de la borrachera. Otros bailaban y seguían tomando.

    Darío bailaba con una de sus cuñadas y yo con mi esposo.

    -Papi me voy con Darío para su cuarto.

    -¿Otra vez mami?

    -Ahí papi es que la pasamos muy rico esta tarde con el y la verdad me muero de las ganas y queremos seguirla.

    -Bueno mami anda ve y diviértete.

    Nos dimos un beso.

    Y antes de terminar el disco.

    -Bueno me voy a gozar como puta, ¡TE AMO PAPI!

    -Yo también mi amor.

    Me le acerque a Darío y le dije.

    -Camina ya muñeco y continuamos nuestra fiesta en tu cuarto.

    Sin decir mas lo abrazo y nos vamos caminando a su cuarto, entramos y nos desnudamos, nos metemos a la ducha y nos enjabonamos besándonos, le acaricio la verga, salimos a secarnos y luego a la cama, me le acuesto boca arriba y el encima haciendo un 69 me chupa la cuquita y yo su verga, lambiéndosela recorría todo su tronco y levantaba mi cabeza para chuparle las huevas, volvía a metérmela en la boca, sintiendo su grosor llenando y abriendo mi boca totalmente, veinte minutos de placer hasta que me vine, Cambiamos de pose se me acostó encima me dedeo la cuca y le agarro la verga metiéndomela hasta el fondo comienza a cogerme a toda velocidad, procuro no hacer tanto ruido al gemir aunque todos estén borrachos no habrá el que pueda escucharnos.

    Mas de media hora que me dio con todo haciéndome venir nuevamente, cambiamos de pose y lo acuesto boca arriba le mamo la verga unos minutos y me le monto encima me coloco su verga en la entrad de mi cuquita y me dejo rodar por elle brincando sin cesar gozamos por otro buen rato, descanso elevándome un poco y dejando que Darío me coja, luego me le acuesto encima y nos besamos y continuo cogiéndolo, moviendo mi cuerpo encima del suyo, caricias y besos acompañan nuestro encuentro,

    Cambiamos de pose y me le acuesto de lado, y el detrás mío me penetra nuevamente vuelve a cogerme con mucha velocidad dándome placer inmenso. De pronto veo que la puerta se abre, Darío concentrado en lo que hace y yo me quedo callada dejando entrar a la persona que llega, Su cuñada quien empinándose camina hasta la cama coloca su dedo en su boca en señal de silencio y se desviste, Darío la ve y se detiene. Yo le digo.

    -Muñeco continua anda ve.

    Darío prosiguió cogiéndome, su cuñada se nos acerca subiéndose a la cama y nos besamos, luego los tres juntamos nuestros labios llenándolos de saliva, Amanda se levanta se acerca a mi cuquita lambiendo mi pubis, me saca la verga de Darío y se la mete a la boca mamándosela por unos segundos y vuelve y me la mete a mi cuquita. Darío me coge unos minutos mas y se detiene nos arrodillamos a cada lado y entre las dos le mamamos la verga cosa de diez minutos hasta cuando Amanda se levanta, se monta encima de Darío le agarra la verga y se la mete a la cuquita.

    Comienza a cogérselo a toda maquina sin parar por cerca de diez minutos hasta que se viene, se la saca y yo le agarro la verga y me la meto a la boca, se besan, se abrazan y vuelve a colocarse encima de su verga dejándose rodar, cogen por varios minutos y luego me toca a mi vuelvo a sentir su carnosidad en mis paredes vaginales cogemos por veinte minutos en donde Amanda nos besa y acaricia a ambos, me vengo y me escuro a mamarle la verga Amanda me secunda, Darío la agarra y la acuesta boca arriba, se le monta encima y la penetra por la cuquita dándole duro por otros veinte minutos mas o menos.

    Hasta cuando acelera el ritmo lo veo simbroniarse se saca la verga, Amanda también alcanza a venirse y yo me lanzo a mamarle la verga mientras Darío se termina de venir en mi boca, recibo los líquidos de Amanda en mi cara, mientras ella se masturba. Me levanto y me ven toda untada me voy al baño a limpiarme la cara.

    -Hijueputa que rico estuvo eso.

    Me siento en el borde de la cama secándome con la toalla.

    Amanda se reía.

    -Huff si sin duda alguna también me encanto.

    -¿Y Arturo donde estaba?

    -Profundo lo deje en su cama. Yo los vi cuando salieron de la sala y espere a que Arturo se empezara a quedar dormido en la sala y me lo lleve para el cuarto para así poder venir a acompañarlos.

    –Ahí cuñadita espero y no se te me vuelvas un problema.

    -Tranquilo cuñis que lo nuestro son solo relaciones sexuales, nada de nervios cuñis.

    Así estuvimos un rato y luego volvimos a la acción, nuevamente a coger entre los tres dándonos la una de la mañana, terminando en un glorioso orgasmo entre los tres. Al rato cada una para su cuarto, no había nadie ya y sigilosamente llegamos, me acosté sin despertar a David y a dormir hasta las diez de la mañana. Me bañe, me coloque un vestido de baño de una pieza y a la piscina a nadar un poco y broncearme, David, Don Alcides, Darío, Arturo, Esteban y trabajadores de la finca, estaban en la oficina mirando unas carteleras con mapas y planos de lo que iban a construir, las chicas estaban en la piscina.

    -Buenos días.

    -Buenos días Dianita por fin te levantas yo ya iba a ir con un baldado de agua para echártelo en la cara.

    Me dice Amanda.

    -Y eso que no tome mucho anoche, pero es que para mi los fines de semana son de descansar en mi cama.

    -Pero bueno ¿la pasaste rico anoche?

    -A no eso si para que a mi me gusto la pasamos rico las dos.

    -Si dianita en verdad fue fantástica.

    La piscina era grande. Me tome un cafecito y me trajeron mi desayuno a la piscina. Comía mientras parloteábamos. Termine y me pare caminamos con Amanda a las sillas de sol me ayudo aplicándome el bronceador nos acostamos a disfrutar de los rayos solares, la música y el trinar de los pájaros, uno que otro ladrido de los perros.

    -¿Y desde cuando te acuestas con Darío?

    -Desde antes de casarme, andábamos de amigos con derechos y en una de las salidas conocí a Arturo se parecen mucho pero me formalice con el.

    -¿Y por que con Darío no?

    -Es un perro canequero ya con el habíamos hecho varios tríos tanto con otras niñas y con otro hombre.

    No estuvo muy de acuerdo con que yo me hubiera casado con su hermano sabiendo lo que habíamos hecho. Tuvimos varias discusiones por el tema.

    -¿Y tu relación con Arturo como va?

    -Bien súper es muy cariñoso me siento muy bien con el y se que es mas fiel que su hermanito nos hemos complementado en muchas cosas.

    -¿Pero el no sabe de lo tuyo con Darío?

    -Ahí no y espero que nunca se de cuenta de eso. Me dolería muchísimo que me dejara.

    -Tienes que tener mucho cuidado con eso.

    Se nos acerca una de las hermanas de Darío y se nos une a la charla. Se aplica bronceador y se sienta al lado.

    Ya llevamos una hora ahí con un calor impresionante y con mis gafas de sol y mis ojos cerrados, cuando de pronto siento que me cae una baldado de agua fría que él Darío me estaba echando.

    -¡AHÍ ESA AGUA ESTA HELADA!

    Me levanto y agarro una revista que estaba sobre una mesa la enrollo y me voy detrás del Darío a cascarle, el sale corriendo y metiéndose a la casa lo dejo escapar. Todos se burlaban de mí.

    Como no pude alcanzarlo y el Arturo estaba en el corredor me desquite de el dándole un nalgadazo con la revista. David sale a la piscina con una pantaloneta se sienta en una mesita con sombrilla junto a nosotras, trae cervezas y nos la brinda. Se botan ala piscina todos los caballeros y nadan un poco. Al rato me meto y nado por un buen rato haciendo ejercicio, moviendo mis músculos. Al rato el olor a carne asada se sentía en el ambiente

    -hum que rico huele.

    -Si una mamona que están preparando

    -Guau que delicia.

    Almorzamos como a eso de las tres de la tarde, Carne asada, chigüiro, papa salada, yuca, plátano al horno y guacamole en abundancia.

    La tarde paso, seguimos tomando cervecita, llego la noche y cambiamos a ron, nos fuimos todos a dormir no fue tan fuerte la tomada por lo que la gente se acostó tarde. Habíamos quedado con Darío que esperáramos a que mi esposo se durmiera y le caía mas tarde al cuarto. Así fue, a media noche y en puntillas me fui para su cuarto a disfrutar de sus caricias y su verga, duramos dos horas cogiendo como locos, me devolví a mi cuarto despertándome como a las ocho de la mañana y nos alistamos para salir a cabalgar por la llanura regresamos como a la una de la tarde a almorzar dormimos una siesta y luego volvimos a la piscina a broncearnos. Paso la tarde llego la noche y volví esa noche al cuarto de Darío por mi ración de verga, dos horas mas de saborearla y sentirla en mis paredes vaginales.

    Ya al otro día David tenia que regresar a Bogotá encontrarse con la veterinaria del pueblo comprar una droga para una vaca que estaba enferma y irse para la finca nuestra. Nos acompaño uno de los trabajadores de la finca que también iba al pueblo más cercano a comprar unos insumos. Con Darío me lo encontraba en Bogotá cada vez que venia viéndonos en el sitio en donde pasábamos noches enteras cogiendo. Por hoy no es mas espero les guste y sus cometarios a mi coreo.

    [email protected]

    Con amor

    DIANA LUCIA SAAVEDRA

  • Un masaje a tu espalda

    Un masaje a tu espalda

    Ya es hora, una hora para ti… entras en una cálida habitación con algunas velas y aromas de aceites, una leve música que te tranquiliza. Mientras, cae la toalla que te cubre y me entregas lentamente tu cuerpo desnudo. No pienses en nada. Abandónate a las preocupaciones y concentra tu sensibilidad a mis manos sobre tu espalda. Comenzaremos suavemente entregando calor a cada centímetro descubierto, sientes que se alivian las tensiones, suavemente voy desde tu cuello, tu espalda, recorro cada vértebra, sigo con tus brazos y manos, tu aroma me llama y me acerco a tu piel.

    Me tomo firme de tus caderas, mientras, sientes mi respiración recorrer en tu espalda, te recorre un escalofrío caliente pero no abres los ojos, tu respiración cambia, mis manos aceitadas bajan y toman tus muslos, recorren tus piernas y disfrutas de un calor inusual. No puedo evitar aumentar mi respiración que te recorre junto con mis manos. Tu aroma de mujer me cautiva y me transporta. Tú sigues con los ojos cerrados, relajada, y con las manos que cada cierto momento se aprietan al sentir una suave caricia en nuevos lugares de tu piel.

    Oigo tus leves quejidos, lo disfrutas, te excitas lentamente, tu calor te libera, sientes las manos sobre tu piel, ardientes y sin detenerse, no quieres que se detengan. Emites un nuevo sonido de placer que energiza mis sentidos concentrados en ti, me gusta, me excita, veo tu perfil como sonríes de placer. Separas los labios para exhalar una sensación que no aguantas más.

    Mis labios se fusionan a tu espalda no puedo dejar de recorrer tus muslos. Tu aroma dulce de almendras flores y placer me transporta, no existe espacio o tiempo.

  • Amante del cerrajero (Parte 3)

    Amante del cerrajero (Parte 3)

    Desperté justo a tiempo para limpiar el cuarto, como pude me limpié y preparé la cena, cuando llegó Paul, me preguntó acerca del problema del baño, le dije que no había podido venir el plomero, pero que me había asegurado que sin falta al día siguiente se presentaría a arreglar el desperfecto, me dijo que él tenía que salir de la ciudad unos días, por cuestiones del trabajo, que tenía que ir a realizar una inspección a una planta de otra ciudad y que además tendría que tomar un curso de capacitación por lo que no regresaría hasta la próxima semana, que si creía que podría hacerme cargo, a lo que le dije que no se preocupara. Después de cenar y ayudarlo a hacer las maletas nos fuimos a dormir.

    Por el cansancio me quedé dormida, teniendo un sueño lleno de placer, iba al local de don Lucas, el cual estaba sentado oliendo mi tanga, al verme en la entrada me decía:

    -Buenas tardes señorita Pamela, ¿se le ofrece algo?

    -Sí, ocupo que me abra… algo en la casa –le contestaba yo.

    -En su casa o aquí -me decía mientras se agarraba su entrepierna que ya denotaba un bulto grande, mientras lo veía me mordía el labio llena de deseo.

    -Aquí no tiene donde hacerme el trabajo que ocupo.

    -Claro que si mamacita, ya sabes que te haré todo lo que necesites… -Mientras se sacaba su enorme verga ya erecta.

    Desperté llena de excitación y deseo, húmeda, demasiado húmeda; me paré y fui a la cocina por un vaso de agua, sin embargo, la excitación era tal que no pude contener tocarme imaginando como don Lucas me cogía en su local, llenándome de su rico semen mi vagina, para después recordar la deliciosa verga de don Jaime dentro de mi ano, algo había cambiado, ya no era la misma, deseaba ser poseída por esos dos viejos, hace un par de días no me hubiera pasado por la cabeza semejante locura, pero los deseaba, deseaba sus vergas, con esos pensamientos termine masturbándome como nunca, en medio de la cocina tuve un orgasmo que Paul jamás me había provocado con su mejor cogida.

    A la mañana siguiente Paul se fue al aeropuerto para realizar el viaje que tenía previsto, yo por mi parte tenía el problema de que seguía tapado el caño y no sabía si don Jaime regresaría a arreglarlo después de lo que había pasado el día anterior, el pensar en él me excitaba, tenía las hormonas al mil, solo pensaba en estar ensartada por esos dos viejos.

    La diferencia de edades, de aspectos físicos y hasta de la posición económica me generaba excitación, imaginar a esos sesentones con una veinteañera como yo, sus cuerpos ya arrugados y rasposos por los años y el trabajo contrastar con el mío liso y suave, ellos unos viejos feos que al verlos en la calle causan hasta cierto desagrado, uno de ellos panzón en contra de aspecto que aunque no soy una belleza de portada de revistas más de algún tipo voltea la cara para verme mejor, si le agregamos que las casas de ellos deben ser de bajos recursos, feas y sucias comparada en la que vivo que aunque no es un palacio es algo a lo que ellos no puede aspirar; sin negar la excitación de lo prohibido pues soy una mujer casada, hasta hace un par de días fiel e inocente, pero ahora soy una puta que se excita con solo imaginar que uno de esos dos se me acerque para usarme, no para compartir un momento juntos, sencillamente para usarme y desahogar sus necesidades conmigo, hasta el imaginarme que el viejo esposo de mi vecina pudiera usarme.

    Me estaba volviendo loca, mi imaginación empezó a volar pensando en que el día de ayer que habíamos ido a bañarnos a casa de los vecinos, por un momento nos quedábamos solos, yo vestida con mi tanga roja, mi licra blanca y la blusita ligera que me había puesto, el pensar que se me acercara me agarraba las nalgas mientras besa mi cuello, para después con firmeza doblarme hacia delante mientras me bajaba la licra y la tanga para penetrarme ahí en la entrada de su departamento… De nuevo estaba mojada, me asustaba pero mi cuerpo vencía a mi cabeza, la razón cada vez tenía menos lugar, parecía una adolecente con las hormonas al mil esperando que en cada esquina un desconocido la penetre.

    Con todo eso en mi cabeza instintivamente me empecé a arreglar, me puse un pantalón de licra negro muy ajustado y una playera deportiva blanca también de licra muy pegada a mi cuerpo, estaba en ese pensamientos cuando sonó el timbre del departamento, por un momento pensé en no abrir, tenía que estar más controlada, volvieron a timbrar agarre unas sandalias que tenía a la mano y fui, al abrir la puerta me encontré a don Jaime.

    -Buenos días señorita Pamela, vengo a terminar el trabajo que dejé pendiente el día de ayer -me lo dijo con toda naturalidad, sin asomo de morbo, me quedé en shock sin saber que hacer a lo que él dio un paso hacia adentro, me quité y solo balbuceé- adelante don Jaime, pase.

    Él se fue directo al baño sin ningún comentario extra o mirada que delatara alguna otra intensión, me quede en la entra viéndolo ir al cuarto de baño dentro de mi empezó un cabreo ¿cómo era posible que me ignorara de esa forma? Era un viejo feo y ayer me había poseído, había confesado que nunca antes había tenido en sus manos un cuerpo como él mío y ahora me ignoraba, eso me tenía descolocada, no sabía que pensar, dentro de mi algo me decía que eso no era posible, que él no debía poder resistirse a mi, que tenía que poseerme de nuevo y junto con esos pensamientos mi entre pierna se empezó a humedecer.

    Mi mente empezó a volar, esperaba que al ir al cuarto lo encontrara de nuevo sentado en mi cama oliendo una de mis tangas mientras se masturbaba, de imaginar ver su inmensa verga brillante por sus líquidos preseminales, se me hacía agua la boca y la vagina. Empecé a caminar al cuarto con la esperanza de verlo sentados en la cama y al llegar a la puerta no lo encontré. Me asome al baño y lo encontré trabajando, por un lado mi cabeza pensaba que lo de ayer había sido un sueño ¿cómo una bella chica como yo iba a dejarse coger por un viejo feo como ese? Sin embargo, mi ano me decía lo contrario, después de lo de ayer, mi ano estaba más dilatado y deseaba tragarse de nuevo ese inmenso mástil.

    Camine a la cocina, ocupaba alejarme un poco y pensar con más calma la situación, me senté en una silla mientras mi cabeza echa un caos intentaba ordenarse y sin pensarlo metí una mano bajo mi pantalón de lycra, al sentir lo húmeda que estaba algo dentro de mi me empujo al vacío, me paré y camine a la sala.

    -Don Jaime ¿cómo va con el arreglo?

    -Bien señorita Pamela, casi estoy por terminar.

    -¿No le gustaría tomar un refresco o agua? que debe tener algo de sed.

    -Muchas gracias señorita, voy para allá.

    Lo esperaba en la sala con un vaso de agua y un refresco para que él escogiera lo que deseara. Se acercó a mi sin ningún asomo de maldad o lacividad y tomo el agua.

    -Muchas gracias señorita, vaya que me hacía falta.

    -No tiene nada que agradecer don Jaime, siéntese a descansar un poco y dígame ¿qué tan difícil está el trabajo?

    Don Jaime se sentó en el sillón y me empezó a platicar un poco algo que ni atención le puse, caminando lo más provocativa posible me senté a su lado, un breve momento lo vi a los ojos y le dije:

    -Don Jaime, no ocupa que haga nada más por usted -se lo dije lo más sugerentemente posible viendo su entre pierna y mordiéndome el labio.

    -¿Cómo qué podría necesitar? ¿Tienes alguna idea? -me contesto don Jaime.

    No pude resistir más mi calentura le abrí el cierre del pantalón y saque su enorme verga todavía media flácida, aun así era enorme.

    -Déjeme atenderlo como se merece.

    Al terminar de decirlo me metí su verga en mi boca, la verdad deseaba saborear una vez más ese mástil el cual me sabía a gloria, solo escuche como don Jaime suspiro y dijo en voz baja:

    -Sabía que no ibas a aguantar putita, que ibas a pedirme más verga.

    -Don Jaime, no me diga puta, me muero de ganas por sentir de nuevo su verga en mi, pero no por eso soy una puta ¿o sí?

    La última parte la dije con mi mejor cara de inocente que pude poner, me estaba encantando ese juego de ser la puta de don Jaime, que me lo dijera.

    -Pamelita, claro que eres una putita, pero no te apures, quedaras más que satisfecha, hoy vas a disfrutar de nuevo y vas a quedar más complacida que ayer. -Cuando terminó de decir eso me arrodillé frente a él para poder disfrutar en toda su extensión su verga, la saboreaba como un caramelo tan delicioso que quería que no terminara, seguí chupándoselo con toda mi lujuria y deseo.- Si Pamelita, que rico la chupas, nunca nadie me había chupado la verga tan delicioso, ni a las putas que les pagaba hacían un trabajo tan rico como lo haces tú…

    -Don Jaime, no me compare con una puta -se lo decía mientras volvía a meterme su verga para volver a sacarla- no ve que soy una señora casada.

    -Nadie niega que seas casada, pero también eres una puta, una puta que no cobra por dejarse coger y que además en su departamento sin que el cornudo de su marido imagine lo que hace mientras no está ahhh si putita chupa asíii.

    La verdad me excitaba lo que me decía y se la chupaba con más ganas, la diferencia entre las putas que decía don Jaime y yo es que ellas lo hacían por necesidad y yo por puro gusto.

    Llevaría unos 5 o 10 minutos cuando a mis espaldas escuche como se abría la puerta de entrada, por un momento me asusté y quise voltear a ver que no fuera Paul quien hubiera regresado por algo al departamento, pero don Jaime me tomó de la cabeza.

    -No te apures putita, no es el cornudo de tu esposo.

    Al cerrarse la puerta escuche una voz que decía:

    -Vaya, pero que puta serás -era la voz de don Lucas- ya veo que te está atendiendo bien Jaime.

    -Claro que si Lucas, es una puta que solo desea una buena verga y para su fortuna hoy tendrá dos.

    Don Lucas  se acercó al sillón y al pasar por un lado mío me dio tremenda nalgada que me hizo respingar del dolor, pero a la vez me excitó mucho que me nalgueara, se sentó al lado de don Jaime y se sacó el pantalón, dejando expuesta su verga que ya se encontraba erecta, me supongo de la excitación de verme chupando la verga de don Jaime y ante la posibilidad de cogerme, yo solo aumentaba mi excitación.

    -No me diga puta don Lucas -le dije con una voz de niña regañada, mientras chupaba la verga de don Jaime y lo veía a los ojos, la cara de don Lucas demostraba mucha lujuria.

    -Eres una puta, no te puedo llamar de otra manera y tu cabrón ¿ya terminaste el trabajo que ocupa esta perra y su cornudo esposo?

    -No Lucas, estaba por terminar cuando me pidió verga y tú sabes que a una puta tan buena como está no se le puede negar.

    El escucharlos referirse a mi de esa manera, me excito aún más, era la puta de dos viejos y feos, me tenían a mi para usar a su antojo.

    -Ve a terminarlo, ocupamos que el cornudo de su esposo no sospeche nada, mientras yo la atiendo -acabando de decir eso, me tomó del pelo y me jaló a su verga, la cual ya estaba erecta y brillante de sus fluidos- Chúpala pendeja, que bien que te gusta está verga también -yo seguí con mi trabajo, chupando ahora la verga de don Lucas. Don Jaime se paró y se fue al baño a terminar el trabajo.

    -Ahhh Pamela, que rico la chupas, eres una pendeja que aprende rápido, ahora eres toda una experta, el cornudo de tu esposo no tiene ni idea de la puta que tiene en casa ¿o sí?

    -No don Lucas, él piensa que tiene una adorable y recatada esposa, que nunca le pondría los cuernos con un par de viejos -le decía eso mientras me metía su verga a mi boca y lo miraba a los ojos llena de lujuria y deseo.

    Al sacarme la verga de la boca puse cara de niña buena y le dije:

    -¿Don Lucas de verdad cree que soy una puta? -al terminar de decirlo me metí su pene lo más que pude en mi boca sin dejar de verlo a los ojos.

    -Jajajaja, pero si serás puta, eres la zorra más sabrosa que he conocido y además de todo eres una mamadora excelente, aprendes rápido y hoy tendrás un regalo muy especial -me dijo don Lucas.

    Yo chupando su verga le dije -¿Cuál es don Lucas?

    -Tu sigue haciendo lo que mejor sabes perra, no preguntes y sigue chupando -me decía mientras con las manos agarraba mi cabeza para hacerme que me metiera su verga en la boca.

    -Si don Lucas -lo dije con la mayor sumisión que pude, la verdad me estaba gustando sentirme una puta y usada por ese par de viejos.

    -Lo sabía puta, sabía que eras una puta y lo mejor, que de ahora en adelante serás nuestra puta ahhh, sigue así perra.

    -Si don Lucas, seré su puta y ustedes me podrán coger siempre que lo deseen -seguí chupándole la verga de una manera que jamás imaginé que haría.

    -Pamelita es hora de que obtengas lo que deseas, ven y siéntate en mi verga. -Me paré inmediatamente, deseaba sentir su verga en mi vagina, me quite el pantalón y la tanga roja, mientras don Lucas se ponía un condón a la vez que me decía- Pamelita, pero mira que putita eres, que bonita tanga, sabias que la ibas a mostrar ¿verdad pendeja?

    -Era para mi marido, pero él no la aprovechó, ahora usted puede disfrutarla -le dije mientras me acercaba a él y me subí y me apuntaba su verga en mi rajita para introducirla poco a poco.

    -Ahhh, que rico se siente Pamelita, estás bien apretada y eso que ya te cogimos ahhh…

    -Si don Lucas ahhh siiii, que rico se siente su verga ahhh la tiene inmensa ahhh -empecé a subir y bajar en su rica verga, la deseaba tanto que la recorría lentamente desde su raíz hasta la punta para después dejarme caer en un sentón y sentir como se llenaba mi vagina con su grande verga.- Ahhh don Lucas, me llena todita ahhh -le decía mientras me daba otro sentón, para luego volver a subir lentamente, estuve así varios minutos sintiendo como entraba y salía su verga gimiendo de placer y deseo.- Ahhh don Lucas, que delicia, tiene una verga deliciosa ahhhh…

    -Es lo que te hacía falta putita, tu eres una yegua que ocupa un buen fierro para marcarla, aquí tienes una buena verga, el pendejo de tu marido no tiene lo que ocupa una puta como tu ahhhh si, así, que rica estás…

    -Pero para eso está usted, para darme todo lo que necesito, ahhh siii, ahhh que rico me llena -estaba disfrutando tanto sentir su dura verga dentro de mi y el que me mencionaran Paul me excitaba.

    -Al cornudo de tu marido lo vamos a dejar creer que es tu dueño, porque ocupamos quien mantenga a una puta tan exquisita como tú, pero en realidad tu cuerpo ya me pertenece, tu cuerpo ocupa una verga de verdad…

    -Si don Lucas ahhh necesito un macho de verdad, necesito alguien que me llene ahhh necesito alguien que me dé una buena verga…

    -El putito de tu marido de seguro tiene un pito diminuto ¿verdad putita?

    -Si don Lucas, comparado con el suyo el de él no sirve para nada ahhh…

    -Dilo puta, di que amas mi pene, que vas a hacer cualquier cosa por sentirlo dentro.

    -Si don Lucas, siii ahhhh

    -Si ¿qué? -dijo don Lucas y  de repente introdujo un dedo en mi ano, fue una oleada de placer sentir como entraba su dedo sin permiso.

    -Ahhhh, don Lucas que rico se siente.

    -Dilo puta, dilo.

    -Ahhh ahhhh aaamo su pene ahhh lo amo.

    -¿Qué más? -decía eso Don Lucas mientras me agarraba la cintura para hacer que me diera un sentón con mucha fuerza y sentir como se introducía aún más su pene dentro de mí.

    -Ah lo deseo ahhh lo deseo!

    -¿Qué deseas? Putita.

    -Ah deseo su verga ahhh deseo ser su puta ahhh que rico…

    -Y lo que te falta putita, sigue moviéndote Pamelita, que quiero seguir sintiendo como te clavas tu solita mi verga.

    Estaba muy excitada por estar siendo cogida de nuevo por don Lucas, ahora en mi propio departamento, era tanto el morbo que no escuchaba otra cosa que mis gemidos. De repente don Lucas sacó su dedo de mi ano, me jalo hacia él y me abrió mis nalgas, me dijo al oído:

    -Ahora si Pamelita vas a disfrutar como nunca -en ese preciso momento sentí como entraba por mi ano la verga de don Jaime, fue tan fuerte mi excitación de sentir su verga por mi ano teniendo la verga de don Lucas en mi vagina que no había terminado de meterla cuando empecé a temblar por el inmenso orgasmo que estaba teniendo, si no es porque estaba entre don Lucas y don Jaime hubiera caído en ese momento al suelo, pues mis piernas perdieron todas sus fuerzas.

    Sentí como entraba cada centímetro de la verga de don Jaime mientras me decía al oído:

    -Ahora voy a destapar este caño señorita Pamela ¿está de acuerdo?

    Yo solo seguía gimiendo, don Lucas no se movía debajo de mi estaba engolosinado mordiéndome mis senos por encima de mi playera mientras don Jaime empezaba a moverse despacio para sacar su enorme verga de mi ano y mientras la volvía a meter me volvió a decir al oído:

    -Señorita Pamela, creo que este caño ocupa toda mi experiencia para dejarlo bien abierto -al terminar de decir eso me insertó la verga de una sola vez hasta el fondo a lo que grité por el dolor, pero sobre todo por el placer de sentirme tan llena como nunca en mi vida, aunque afortunadamente el grito quedó sofocado porque justo en ese momento don Jaime puso su mano sobre mi boca, por un momento los dos se quedaron completamente quietos dentro de mí, ninguno decía nada, no pude más y llena de excitación empecé a sacar y meterme las dos vergas dentro de mi.

    -Sí, así Pamelita, que rico te mueves ahhh te dije Lucas, está putita ocupaba una buena cogida -dijo don Jaime.

    Separándome de Don Lucas les dije:

    -Sí, quiero que me cojan con todas sus fuerzas, quiero sentir sus vergas dentro de mí, métanlas por favor.

    -Pídelo puta, suplica porque te cojamos -dijo don Lucas, yo ya me encontraba fuera de mí.

    -Por favor don Lucas, quiero que me ensarte su verga hasta lo más profundo de mi vagina y la llene de su semen, por favor ahhhh siiii, así

    Duramos en esa posición como 20 minutos, sintiendo como entraban y salían las vergas de esos dos viejos de dentro de mí.

    -Lucas, ¿qué opinas de que bañemos a esta putita? -dijo don Jaime.

    -Me parece muy bien, estoy a punto de venirme, pero hoy me apetece echárselos en su cara -contesto don Lucas.

    Diciendo esto don Jaime se salió de mí, me jaló para que me quitara de encima de don Lucas y me arrodillara frente a él. Don Lucas se paró, los dos se quitaron los condones y me pusieron sus vergas frente a mi cara, sin esperar más tome cada verga con una mano y chupándolas alternadamente hasta que a los pocos segundos don Lucas agarró su verga y la apuntó a mi cara y se empezó a venirse cayendo los primeros chorros en mi rostro yo abrí la boca buscando que lo demás cayera dentro de ella, una buena cantidad cayo dentro de mi boca, los cuales saboree y trague, tenían un sabor salado pero delicioso, el resto empezó a escurrir a mis senos encima de mi playera, poco después don Jaime se vino también en mi cara llenándola completamente, a lo cual intente también tragarme la mayor cantidad posible.

    -Ahora si putita, termina de hacer tu trabajo -me dijo don Lucas acercándome su verga de nuevo a mi boca, la cual chupé con ansia dejándola completamente limpia, después don Jaime me acercó la suya mientras me decía- señorita Pamela le falta también limpiarme -inmediatamente me metí su verga en mi boca también la dejé completamente limpia.

    Después de eso los dos se vistieron y don Lucas me dijo:

    -Aunque te ves muy hermosa así, llena de nuestro semen ve y límpiate que el cornudo de tu marido puede sospechar algo y deseamos seguir jugando contigo preciosa.

    Pensé en decirles que Paul estaba fuera de la ciudad, pero la poca cordura que me quedaba me hizo callar, era su puta, pero quería tener un poco de control de la situación.

    Después de eso don Lucas salió del departamento mientras don Jaime se iba al baño por sus herramientas, cuando regresó yo aún estaba en el suelo de rodillas, se me acerco al oído y me dijo:

    -Señorita Pamela, cuando guste que le destape el caño ya sabe que me puede llamar.

    Al pararse tenía la verga de fuera y me dio un par de cachetadas con ella lo cual me excitó muchísimo, nunca pensé que alguien me fuera a tratar así y mucho menos un viejo feo, no puede contenerme más y me volví a meter su verga en la boca, chupándosela una vez más como si mi vida fuera en ello, después de unos minutos que se me hicieron segundos, don Jaime empezó a gemir y terminó descargando nuevamente su semen, pero esta vez todo dentro de mi boca, me lo tragué todo disfrutándolo como nunca pensé hacerlo.

    -Gracias Pamelita, sé que volverás a disfrutarlo muy pronto.

    Al decirlo me daba unas suaves cachetadas en una de mis mejillas, diciendo esto salió también del departamento dejándome sola llena de semen y aún excitada en medio de la sala de mi departamento, deseando volver a repetirlo y sabiendo que era la puta de ese par de viejos feos que jamás pensaron que una joven como yo estaría a su disposición.

    ****************

    La primeras dos parte del relato no son de mi creación, son del autor Anumus, espero haber estado al nivel.

    Dejo aquí los links de las dos primeras partes:

    “Amante del cerrajero”

    “Amante del cerrajero (2 – Final)”

  • Preñado en un cuarto del hotel Emporio de Acapulco

    Preñado en un cuarto del hotel Emporio de Acapulco

    Me encontraba de vacaciones pasándola a gusto en la alberca del hotel, era mi primer día de vacaciones. Después de un rato de nadar a gusto decidí acostarme en un camastro a dormir un rato.

    Posterior abrí la una App y empecé a buscar chicos cerca de mi ubicación, me llamó la atención uno de ellos muy cerca de mí, vi su foto y decidí contactarlo.

    Pasaron un par de minutos cuándo me respondió: intercambiamos imágenes y empecé a coquetear con él. Me había flechado al momento: un hombre puertorriqueño que se encontraba de vacaciones 1.85 de altura cuerpo marcado, bronceado. Cabello rapado y una voz muy sensual.

    Yo estaba hospedado en el piso 5, mientras él se encontraba en el último. Al preguntarle cómo era la vista desde su cuarto, no tardó en invitarme a qué subiera yo mismo a verla.

    Me alisté y enseguida subí, estaba deseoso de sentirlo junto a mí. Toque la puerta y al abrir, salió sólo con un shorts pequeño puesto, me invitó a pasar y lo primero que me dijo fue: “allí está tú vista, te gusta?”.

    Seguido de ello, dándole la espalda me bajé el short y le respondí: “claro ¿y te gusta la mía?”.

    Fueron algunos segundos los que pasaron en que se quitara el short y llegara directamente tras de mi a penetrarme.

    Sentía tan rico como iba metiendo poco a poco su pene. Cabe mencionar que era una verga de muy buen tamaño.

    Sin sacármela, me llevó a la cama y empezó a penetrarme dándole la espalda. Yo tocaba sus piernas y su pecho marcados por trabajo duro del gym, viendo su cara de placer.

    No pasó mucho tiempo en que sintiera como llenaba mi ano de semen. Nos levantamos y me agradeció el rato agradable que pasamos.

    Pero solo fue el primero de una tarde de placer al máximo.

  • Sodomizada por mi primo, me convirtió en su amante (2/2)

    Sodomizada por mi primo, me convirtió en su amante (2/2)

    Esta es la segunda parte de una entrega de mis relatos, lo cual me sucedió con mi primo de visita a su casa en vacaciones. Si gustan leer mi primer relato dejo el link al final de este, espero que lo disfruten.

    Desde la primera vez que estuve con Jorge, mi vida cambió radicalmente, antes de nuestro encuentro mi vida estaba sumergida en la decepción de haber descubierto a mi novio poniéndome el cuerno, lo cual había detonado que terminaremos. Jorge me tenía a sus pies y a pesar de que fuese mi primo, quería tener más encuentros con él, no me importaba nada más. En su casa de visita, buscamos cualquier pretexto para tocarnos o más bien para que Jorge me tocará, me besara, me magreara las nalgas, las tetas incluso de arrinconarme en cualquier parte de su casa para que yo se la chupara o de ves en ves, me sorprendía por atrás para meterme su mano por debajo de mi ropa interior y de mi falda, aún con nuestras familias en la casa. Jorge me tenía a mil de cachonda y yo no veía pasar la hora para que llegara el día de nuestro encuentro en la ciudad de junto de donde él vivía.

    Todo conspiró a nuestro favor, mi mama necesitaba unos documentos que se encontraban en mi casa, es decir en la misma ciudad donde vivíamos con mis padres y en la cual Jorge me había pedido que lo acompañara, pues mi mama sin más me pidió que fuera por ellos y que aprovechando que mi primo Jorge viajaría a la ciudad podría acompañarme con él y hacerle ese favor. Como no había sospecha siquiera de nuestro plan con Jorge, todo estaba listo para que viajáramos fuéramos, el pretexto de Jorge era su trámite en el batallón militar para recoger su cartilla y yo iría a la casa en búsqueda de los papeles de mi mamá, como ven, todo estaba saliendo de maravilla para mi plan, incluso Jorge llevaría el coche de su papá.

    Llegó el día y para aprovechar más que nada el tiempo salimos desde muy temprano de la casa, aún estaba oscuro por el amanecer y hacía un poco de frío, para no levantar sospechas de nada, yo me vestí con unos jeans, tenis y una sudadera gruesa de cierre, eso sí, sin nada más por debajo que mis cacheteros negros de encaje, como verán me gustaba vestir con ropa interior sexy y más cuando sabía que había un hombre de por medio que me los quitaría.

    Tomamos rumbo a la ciudad, el camino sería poco más de una hora, Jorge se veía muy bien, se había recortado su barba y eso me gustaba, me pone hot un hombre con barba, es mi debilidad y Jorge tenía una barba de candado que me gustaba besar y acariciar, pues en el camino:

    J: Hay primita, como que vienes bien tapadita -poniendo sus manos sobre mi pierna y deslizándolo hacía arriba a la altura de mi conchita sobre el pantalón.

    Yo: Sabía que me ibas a decir algo así, por eso no me puse brazzier -al momento que bajaba el cierre de mi sudadera por completo abriéndolo de par en par para Jorge lo viera- te gusta lo que ves primito -Mis pezones estaban erguidos un tanto por el frío de la mañana y otro por lo cachonda que me tenía Jorge en ese momento.

    Jorge sonrió y de inmediato tomó uno de mis senos sin descuidar la mirada de la carretera, los acariciaba y yo sentía mojarme por debajo de mi cachetero negro, pellizco mi pezón, apretaba mi seno, luego el otro y con mi mano alcance a tocar su miembro por encima de su pantalón no sé si alguien en los vehículos que pasaban nos había visto al pasar pero eso a ninguno de los dos nos importaba, yo desabroche el cierre de mi pantalón, no aguante la calentura y metí mi mano por debajo de mi cachetero. Jorge presionó por encima mi mano para moverlo como si me estuviera masturbando, así estuvo unos minutos y en tanto sacó su mano y la llevó a mi boca para que disfrutara mis jugos, que ricooo!

    Pidió que lamiera mis dedos con mis jugos y eso hice mirándolo, luego tomé su mano besando sus dedos como si de su pene se tratase, sus dedos eran gruesos y negros y yo los tenía dentro de mi boca, los chupaba metiéndolos en la boca, enseguida los retire de mi boca y le dije que lo que quería era chuparle pero otra cosa y se apuró a desabrochar el cinturón, luego pantalón con mi ayuda, se alzó hacia arriba un poco para poder bajar su pantalón y vi sus calzoncillos negros mojados donde se encontraba reposando su glande.

    Me incorporé en el asiento pare besarlo en la boca, que excitante era ese momento lleno de adrenalina, Jorge manejando, yo besándolo y masturbándolo hincada en el asiento del copiloto, a esa altura Jorge me empujo hacía el para poder morder unos de mis pezones que apuntaban hacía su boca, a mi me dio un escalofrío que hizo que mi tanga se empapara más con mis jugos.

    Yo me acomodé entre mi asiento y su pierna como en posición de en cuatro, recogí mi cabello y le di el primer beso a ese rico pene, le hice a un lado sus calzoncillos y el pene de Jorge quedó como en forma atravesada permitiéndome pasar mi lengua por toda su extensión, besando el tronco mordiendo con mis labios antes de pasar mi lengua por toda su extensión, con mis labios llegue hasta la punta de su glande y lo metí a mi boca, ya dentro de mi boca me dispuse a chuparlo como si de una paleta de chocolate se tratase, Jorge gemía y no paraba de repetir “Que rico primita, que rico me la chupas mi amor, me encantas Linda, no se me quitan las ganas de seguirte cogiendo, y me encanta como me la chupas, eres una diosa mamándomela, me vuelves loco primita”.

    Al tiempo que con su mano me tomaba del cabello que ya tenía recogido entre su mano para empezar más mi cabeza y entrara más su verga a mi boca, era tan pequeño el espacio que no me permitía moverme para disfrutar completamente la vega de Jorge, pero aun así ambos lo estábamos disfrutando, yo le decía que me encantaba su verga, que quería que fuéramos amantes a escondidas y no dejaba de disfrutar de rico pene, por la adrenalina de la situación de repente sin aviso sentí un chorro de semen saliendo que fue directo a mi boca y garganta, me atragante un poco por la cantidad de semen que salió directo a mi garganta.

    Me incorporé y de igual manera que la vez anterior Jorge con las manos en mi cabeza me empujo hacía el para que le diera un rico beso apasionado aún con residuos de su semen en mi boca y mis labios, seguidamente le limpie bien su pene con mis labios, Jorge se acomodó la ropa, yo me subí mis pantaletas, mi pantalón y subí el cierre de mi sudadera incorporándome en mi asiento, seguimos de camino a la ciudad platicando de muchas cosas y de la relación de amantes que había empezado desde la tarde de antier a ese día en su casa, yo sentía cachonda aún, a pesar de haber tenido la verga de Jorge entre mi boca, no me bastaba con eso, quería sentirlo dentro de mi, pero sabía que eso llegaría mas tarde.

    Después de que Jorge (mi primo) me hubiera invitado a la ciudad y de haberme dado esa cogida en su casa, yo estaba preparando en mi cabecita la sorpresa que le daría y el que Jorge fuera a hacer su diligencia al dejarme en casa me daría tiempo para prepararme para él y prepararle su sorpresa. Entramos a la ciudad y llegamos a mi casa, se paró en frente, le pedí que me avisará cuándo terminará, porque le tendría preparado una sorpresa para más tarde y que no había necesidad de ir a ningún motel pues tendríamos la casa mis padres solo para nosotros, Jorge me beso agarrándome del trasero y yo abrazándolo del cuello, estuvimos un rato así en un beso apasionado que duro no menos de un minuto pero estuvo ardiente dejándome con ganas de mucho, Jorge se retiró mientras yo entre a mi casa para prepararme para él y aprovechar cada momento que teníamos.

    Ya en casa, me quité mis jeans y mi sudadera, quedándome solo con mi cachetero negro, siempre acostumbraba a estar así en poca ropa cuando me quedaba sola, lo disfrutaba y así lo hice, fui a mi guardarropa para prepararme para mi primo, me gustaba mucho vestir con ropa interior sexy o diminuta así que tenía un cajón lleno de estos atuendos, escogí varios conjuntos y los puse sobre la cama para escoger cual le gustaría más a mi hombre.

    La sorpresa que le tenía preparado era de recibirlo de manera sensual con un atuendo que hiciera que al verme me quiera coger todo el día y así lo haría. sobre mi cama estaban tres conjuntos que había escogido: un conjunto color negro enterizo de encaje con la espalda y el ombligo descubierta, un babydoll rosa de tirantes de encaje con una tanguita rosa diminuta la cual escogía muchas veces solo para dormir y un conjunto rojo carmín de encaje con brazzier de media copa que hacía ver mis senos grandes y una tanga diminuta con un moñito por atrás justo donde empieza a formarse la línea que divide mis nalgas, este conjunto me gustaba más porque tenía un liguero con unas medías de malla negras que se veían muy bien con el tono claro de mi piel, no lo pensé más y opte por este último, quería hacerle un baile a mi hombre para provocarlo más y tenerlo bien caliente para mi así que separe una de mis zapatillas negra de tacón aguja altas que harían más pronunciado la vista de mi trasero.

    Sin más y para adelantar, me metí a la regadera, me despoje de la poca ropa que me quedaba y bañaba mi cuerpo tocando cada centímetro de mi piel recordando el cuerpo de Jorge y el mío desnudos en su casa y en el oral que le había hecho en la carretera camino a mi casa, no pude contener las ganas de tocarme y excitarme con esos recuerdos, tenía hasta su olor de su cuerpo y de su semen clavados en la mente como si los tuviera pegado a mi en ese instante y eso me excitaba más, me sentía deseada y de un macho verdadero que quería que me siguiera penetrando.

    Sin más aproveché para depilarme las piernas, mis muslos y mi conchita para estar lista y depilada para mi hombre. Salí del baño y justo en ese momento llegaba un mensaje de Jorge el cual decía que había terminado rápido y que se moría de ganas por cogerme.

    -llego en 20 minutos mi amor, muero por cogerte en tu casa, en tu cama en la que duermes y en cada rincón de tu casa.

    -Aquí te espero mi amor, ven que te tengo tu sorpresa.

    Los nervios recorrieron mi cuerpo como si de mi novio se tratase. Me di prisa para estar lista para mi hombre, frente al espejo desnuda me puse mi atuendo acomodando mis medías, mi tanga el liguero y mi brazzier, me puse un labial de color de mi atuendo rojo, me perfume bien y me puse mis zapatillas, nuevamente me vi al espejo y me gustaba como lucía con ese atuendo sexy que dentro de poco mi hombre me despojaría para hacerme suya, mi trasero se veía paradito aún más por lo alto de mis zapatillas, me sentía sensual, sexy y cachonda, como quería que en verdad mi hombre se sorprendiera, me puse una gabardina color café y salí a recibir a mi hombre que estaba llegando.

    Abrí la puerta y mi hombre entro me tomo de la mano y me invito a dar una vuelta para que me viera en 360 grados, me acerco a él y de inmediato me beso tomándome de mi mejilla y yo de su pecho, me dijo que nunca me había visto con zapatillas y que justo eso le encantaba, lo cual me pidió que de ninguna manera me los quitara hasta que el me lo pidiera, me beso metiéndome su lengua en el interior de la mía y acariciando mi cuerpo por encima de la gabardina sabía un poco salado debido que venía de la calle pero no me importaba me gustaba su sabor y todo en él, ambos nos estábamos calentando con los besos y las caricias, yo me contuve un momento y le dije que me moría por que hiciera suya pero eso haría que arruinaría mi sorpresa a lo cual le pedí que me acompañara a mi habitación para poder enseñarle su sorpresa.

    En seguida me separé de él, desabroché la gabardina para quitármela de manera sensual giraba para que mi hombre pudiera ver todo mi atuendo, a Jorge le brillaban los ojos en cuanto me empecé a despojar de la gabardina la cual ya la había dejado en el suelo a mi lado, Jorge se abalanzo hacía y yo lo impedí con una risa burlona diciéndole “¡No, mi amor, espérate, esta es parte de tu sorpresa, así que te tienes que esperar!”. Pude ver la expresión en la cara de mi hombre y se le caía la baba de lo que estaba viendo, yo me alegre mucho al ver que mi plan había resultado a la perfección, lo cual ya lo tenía caliente con solo verme. Lo tome de la mano y lo guie hacía mi habitación, con la otra mano Jorge aprovechó para darme una nalgada, solté un gemido involuntario de mi boca y en seguida posó su mano en mi trasero magreándome las nalgas en nuestro caminar.

    Entramos a la habitación y de frente uno del otro lo bese, impidiendo que me acariciará, yo tenía el control de la situación y parecía que eso no le importaba pues accedía a mis peticiones, en seguida lo empuje hacía atrás para que se sentará a orillas de la cama, me subí postrándome detrás de él, tomé sus manos hacía atrás y le pedí que me dejará atarlas suplicándole que lo iba a disfrutar, estaba convencida en darle el mayor placer a mi hombre y lo estaba obteniendo.

    Con un lazo até las manos de mi hombre dándole besos en el cuello yo detrás de él, le mordí la comisura de la oreja y él se retorcía de excitación ante tal posición. Me bajé de la cama, le di la espalda y me incline hacía una grabadora para poner música, en esa vista tarde un poco más con la intensión de que mi hombre disfrutará de esa vista, meneaba mi trasero de un lado a otro sin mover mis pies haciendo que el hilo del tanga se metiera más en mi trasero, estábamos a solo poco más de un metro de distancia y yo podía sentir su respiración agitada en mi trasero.

    J: Prima, ya me tienes bien caliente y no aún estoy con mi ropa, muero por metértela ya, desatarme para cogerte, que esperas acaso no ves cómo me tienes.

    Yo me incorporé y pude ver su verga por debajo de su pantalón que ya estaba erecta suplicando por salir y estar dentro de mí. Me sentía muy sensual y lo estaba disfrutando mucho, mi entrepierna estaba más que empapada de mis jugos, pero quería seguir jugando y poniendo a mil a mi hombre.

    Con la música sonando empecé a bailarle muy cerca doblando mis rodillas para agacharme al ritmo de la música, me agachaba con las piernas entreabiertas y estando debajo las abría para pudiera ver mi sexo empapado, en esa posición mi tanga diminuta se clavaba entre mis labios vaginales dándome una sensación de rose que me ponía más cachonda, meneaba mis caderas de un lado hacía el otro dándole la espalda y de frente me tocaba los senos por encima de mi ropa apretándolos provocándome gran excitación y sumando más lujuria al deseo de mi hombre, con las yemas de mis dedos bajaba recorriendo mi vientre hacía mi ombligo, los deslizaba hacía mi tanga para meter mi mano por debajo de la misma, la cara de excitación de Jorge era tal empezaba a sudar por la frente, sabía que estaba sufriendo por que lo desatara para tomarme y penetrarme ahí en mi cuarto.

    Seguí con los mismos movimientos durante unos minutos, me acerque a él, puse mis senos a la altura de su cara, lo bese en la frente tomando su cara para hundirlo entre mis senos los beso de uno en uno, alcanzo mi cuello propiciando un leve chupetón en mi cuello del lado izquierdo que me hizo estremecer le desabotone la camiseta sin dejar de moverme sensualmente y le acaricie los pechos, mordí sus pezones y pasé mi lengua por todo su abdomen mordiendo los leves cuadros que se formaban en su vientre, subí y lo bese en el cuello, mi hombre solo se retorcía pues no podía hacer mucho, seguía atado de manos y estaba gimiendo diciendo que estaba disfrutando de mis besos y mis caricias, suelo ser muy cariñosa incluso en la cama y se lo demostraba a mi hombre, me acerque a su oído lo mordí y le susurré:

    -Ahora soy tu mujer primito, te pertenezco, quiero que sigamos cogiéndonos durante mucho tiempo, me vuelves loca y tu verga aún más.

    Me separé un instante para darle la espalda, me senté en su regazo acomodando mi espalda a su pecho, con mis manos en su rodilla me movía en forma de círculos para poder sentir su verga en mis nalgas, busque su verga aún debajo de su pantalón y acomode mi trasero al punto que su verga se hundiera entre mis nalgas eso rozó mi ano y un gemido se me escapó de la boca, deslizaba mi trasero por encima de su pantalón seguí así un momento y al poner la mirada sobre mi hombre pude notar que tenía los ojos cerrados y lo estaba disfrutando tanto como yo.

    Dirigí mi trasero hacía arriba untando sobre su pecho desnudo y su abdomen para llenarlo de mi olor, tome mi tanga con mis dedos bajándola a la altura de mis muslos, mi trasero quedo a la altura de su cara misma que aprovecho para morderme una nalga hundiendo sus dientes y dejando marca de que eran suyas, yo gemí alzando la cabeza hacía atrás por esa rica intervención de sus dientes sobre mi trasero.

    Jorge metió su cara entre mis nalgas y con su lengua daba lamidas desde la entrada de mi vagina hasta mi ano, yo me quede inmóvil disfrutando en esa posición la mamada que me estaba dando mi hombre, sentía rico su lengua posándose sobre el orificio de mi ano, con su lengua me besaba el exterior de mi ano y con su lengua formaba círculos por todo orificio causándome una excitación total, yo gemía mientras me apretaba mis senos, empinada con el trasero en la cara de mi hombre, si eso hacía con las manos atadas, no podía pensar que haría si usara también las manos sobre mi.

    Aún con las manos atadas gire para acariciar su pecho y secar con mis boca su cara que estaba llena de mis jugos lo bese lamiendo su cara para retirar hasta el último sobrante de mis jugos, frente a él, me hinqué entre mis rodillas desabroche su pantalón.

    J: Eso mi putita, comete mi verga, no me hagas esperar más, que esperas ya métetela a la boca que quiero llenarte de leche.

    Con una risa picara me desabroche mi brazzier para dejarlo en el suelo, le quite los zapatos, baje su pantalón, él se inclinó hacia arriba un poco para poder quitarle los pantalones, me pidió que lo desatara, yo le dije “Aún no mi amor, quiero que sigas atado para mí, ¿por qué quieres que te desate? si solo ve cómo estas hirviendo, lo estas gozando mi rey, espera un poco más”.

    Se acercó a la punta de la cama y con sus calzoncillos en el suelo tome su verga color chocolate y esta vez me la pasé por las tetas jugando con mis pezones y su verga, tenía los senos medianos pero eso no impidió que tomara su pene y lo metiera entre mi par de senos y los presione con las manos de lado a lado apretando su pene entre mis senos, subiendo y bajando entre mis senos lo masturbaba por veces me tocaba la barbilla y otras lo alcanzaba con la punta de la lengua quitando el líquido preseminal que se había acumulado en el glande de mi hombre, estaba claro lo caliente que ya estaba que fue mucho el líquido preseminal que se acumuló.

    No tardé manteniendo la verga de mi hombre entre mis senos que de pronto contrajo su cuerpo al tiempo que se venía saliendo un chorro de semen que fue a caer sobre mi cuello, barbilla e incluso en mis cejas, fue intensa la eyaculación que abarcó parte de mi cara llenándome de semen, eso propició que al contraerse por la eyaculación se desatara las manos, me pidió que le lamiera hasta la última gota de semen que le quedaba en su pene, se tiró sobre la cama boca arriba mientras yo lamía su pene y sus bolas para limpiarlo, me levante dándole la mirada, el acostado en la cama, mirándolo, con mi dedo empecé a recoger el resto de semen que había caído en mi cara para metérmelo a mi boca, yo ya me había acostumbrado al fuerte olor de su semen que no me causaba asco, sino mucho placer al lamerlos y tragármelos.

    Jorge se incorporó ya con sus manos desatadas, me abrazo postrando sus manos sobre mis nalgas para apretarlas, me besaba tan apasionadamente que no veía terminar ese beso acompañado de su lengua recorriendo todo el interior de mi boca, me decía que me veía tan sexy y que ninguna mujer le había hecho lo que yo en ese momento, de haberlo atado y haber esperado mucho para desatarlo.

    Me empujó hacía la pared de mi habitación, justo ahí entre su cuerpo moreno y la pared puso su mano en mi cuello y con la otra mano apretó mis senos, los metió a su boca, mordió mis pezones causándome un poco de dolor y excitación a la vez, retiro su mano de mi cuello para llevarla a mi sexo, lo cual tocaba de manera furiosa como ahogando mi conchita con sus manos sacando de mi boca gemido tras gemido, fue tan furiosa la manera que me tocaba y presionaba mi entrepierna que no tardé en venirme contrayendo mi cuerpo en un rico orgasmo que no paraba de gemir, ahí pegada a la pared y con el dedo de Jorge en mi interior lo llene de mis jugos, fue tan intenso el orgasmo que tuve que duró como 20 segundos, Jorge no paro ni un momento de masturbarme mientras me venía.

    Jorge con la mano empapada de mis jugos, la llevo a mi boca metiendo sus dedos para que lo lamiera, sentía el sabor de mis jugos en las manos de Jorge, me gustaba el sabor y disfrutaba hacerlo de esa manera. Jorge me dijo que le había gustado que lo atara y el qué hubiera jugado con él, pero que entre los dos.

    -Tu no debes de olvidar que eres mi putita, EH!!! Yo elijo como cogerte y como quiero metértela y ahora vas a ver.

    Jorge me volteó y me puso contra la pared tomándome las manos sobre mi espalda, yo sabía que quería mi hombre, así que incline mi trasero hacía el, y enseguida me metió su verga en la vagina, yo empinada hacía el y Jorge penetrándome, dándome fuertes envestidas con una mano me tomo las manos para que no pueda moverme y con la otra me hizo una cola que enredo entre sus manos para jalarme hacía atrás mientras me daba fuertes embestidas en esa posición, yo gemía de placer y daba gritos cuando su pene tocaba el interior de mi útero con la punta de su pene, en esa posición no podía moverme mucho, estaba con los pechos contra la pared, con mis manos y mi cabello atado a las manos de mi hombre, Jorge retiraba sus manos de vez en vez de mi cabello para darme fuertes nalgadas, sacándome gemidos fuertes que seguro se escuchaban hacía la calle, no me importaba, me sentía como una puta, como la puta de Jorge y quería seguir gozando.

    Jorge sacaba todo su pene completamente fuera de mi, para darme nalgadas con su pene en mi par de nalgas para luego metérmela de una sola embestida hasta el interior de todo mi ser, yo suplicaba.

    -¡Que rico mi amor, dame más, mi amor primito, cógeme, no me la saques, por favor, mas, dame más, no te detengas, párteme en dos, pero no me la saques, dame más, mas, mas -yo gritaba como una loca excitada.

    -Así me gusta putita, que pidas más, que seas mi putita, ya te dije que te voy a coger cuando quiera y como quiera.

    Seguía dándome en esa posición, de pronto me soltó las manos, yo me apoye sobre la pared extasiada del placer que me estaba dando mi hombre, saco su pene de mi vagina y lo introdujo de inmediato a mi ano, con un poco de lubricación de mis propios jugos entro la punta del glande a mi ano, abriéndose en mi interior y de poco en poco empezó a meter su pene mi hombre dentro de mi, con embestidas suaves ya había logrado llenar todo mi interior de ese rica verga negra que me traía loca, paró un segundo, para postrar sus manos sobre mi hombro para empujarme hacía el dándome esta ves embestidas fuertes a mi ano, era un vaivén rápido que se hacía dentro de mi al pasar toda la extensión de su rico pene, yo baje mis manos hacía mi conchita para masturbar mi clítoris que ardía y que ya no aguantaba más, no duro mucho y yo no aguante viniéndome en un rico orgasmo provocando movimientos en mi pelvis que detonaron que mi hombre se viniera dentro de mi, terminando en un rico orgasmo compartido llenando mi interior de su semen caliente.

    Jorge tomó mis senos en sus manos y juntos chocamos en la pared, él detrás de mi abrazándome y yo con la cara en la pared de mi habitación y la respiración de Jorge en mis hombros, estuvimos un tiempo así, Sin poder moverme, mi hombre me cargo a su pecho yo detrás de el para llevarme a la cama, ambos nos tumbamos cayendo en la cama, el detrás de mi, abrazándome, con sus manos en mi cuello y en mis senos. De mi interior escurría el semen caliente de Jorge cayendo sobre la cama, de lo exhaustos que estábamos y en esa posición nos dormimos.

    Me dolía mi vagina y mi ano de la intensa penetración que me había dado mi primito, que se había convertido en un buen amante para mi, después de unas horas, despertamos, pedimos pizza y nos metimos a bañar. dentro del baño disfrutábamos de ricos besos, yo le puse jabón por todo el cuerpo, luego él me puso jabón en la espalda, era un tipo fuerte y le gustaba someterme cuando me penetraba pero también tenía su encanto de cariñoso conmigo, bajo la regadera frente a él y con la verga erecta se inclinó hacia abajo, me alzo mis piernas con sus brazos, para meterme su verga entre mi vagina, yo le pedí que tuviera cuidado porque me dolía un poco por lo intenso que me había penetrado hace un rato, por la intenso de las penetraciones que me había dado, me había causado un poco de dolor.

    Él tuvo todo el cuidado posible para alzarme de las piernas e introducirme su miembro erecto, el hombre dominante que me había mostrado mientras me penetraba de forma furiosa me estaba consintiendo en lo que le había pedido. En esa posición, mis piernas se mantenían en el aire por las fuertes manos de mi hombre y yo con las manos sobre la pared en la esquina del baño estaba siendo penetrada una vez más por mi hombre, esa posición era tan estimulante para mi clítoris ya que pegaba su pene hacía pared superior de mi vagina permitiendo estimular mi clítoris en cada embestida que mi hombre me daba, no tarde en venirme en un orgasmo abrazándolo y besando agradeciéndole por el día maravilloso que me había dado.

    Seguía penetrándome unos minutos más, hasta que se vino dentro de mí, en seguida me bajo, nos abrazamos debajo de la regadera, unos minutos más así nos terminamos de bañar, Jorge se vistió para recibir la pizza, comimos yo aún desnuda en su regazo. Luego me vestí y nos fuimos a su casa, sellando ese momento como uno más de los muchos encuentros que tuvimos.

    Las circunstancias me llevaron a regresar con mi Mama a casa a la ciudad y seguí manteniendo contacto con mis primos, incluido mi nuevo amante, mi primito Jorge.

    **************

    La primera parte de este relato:

    “Sodomizada por mi primo, me convirtió en su amante”

    Espero que les guste, perdonen que haya escrito este relato con lujo de detalles, pero me pone cachonda el recordar cada momento vivido con mi primo.

    Besos…

  • La sorprendo desnuda, me sorprende dándome el culo

    La sorprendo desnuda, me sorprende dándome el culo

    —¿Quién eres tú? –Me preguntó Ethel casi pegando un grito cuando me miraba semi desnudo intentándome incorporar a la orilla de la cama. Realmente la sorpresa era mutua, pues tampoco yo me la esperaba que saliera como Dios la trajo al mundo, solo con una toalla amarrada cubriéndole su cabello oscuro. Lo que logré mirar en aquella penosa situación fue como Ethel confusa intentó sin saber cómo, si cubrir sus desnudos pechos o cubrir su bien depilada conchita la cual tenía un pequeño arbusto bien recortado. -¡Soy Tony! -le dije.- Y tú debes ser Ethel, la hermana de la esposa de mi tío.

    Déjenme explicar cómo llegué a esta penosa y deliciosa situación: Desde que me hice de una motocicleta a mis 17 años he visitado el rancho de mi tío y muchas veces sin anunciar mi llegada. Cuando comencé mi universidad era bastante común que llegara una o dos veces al mes a visitarlo a su rancho que queda en una ciudad cerca de Monmouth California. Para llegar desde la universidad, me tomaba unas cuatro horas conduciendo en motocicleta y aquel viernes de verano llegué como siempre, busqué la llave de la casa de huéspedes que queda muy atrás de la residencia principal y al no encontrarla en una maceta colgante, como había sido siempre, sabía que la puerta corrediza o una de las puertas debería estar sin llave. Entré, me tomé un baño y luego después de tomarme un par de cervezas me quedé dormitado hasta que me despertaron los gemidos que venían desde el baño.

    Pensé por un momento que se trataba de la esposa de mi tío cuando intentaba a la vez de recuperarme del sueño, e intentaba salir para que no pasara ella tal vergüenza. Honestamente me hubiese gustado verla desnuda, pues para que les describo de cómo se mira la tía de buena, pero ella había sido siempre muy atenta conmigo y esperaba evitarle la vergüenza de que supiera que había escuchado sus jadeos cuando quizá el tío se la cogía o ella se masturbaba. Me ganó la curiosidad cuando escuché esos gemidos más profusos y mi reacción no fue la más sensata… quería escuchar de cómo se corría y de repente me apareció Ethel, la hermana de mi tía política. El cansancio había hecho mella en mi y fue por eso mi lenta recuperación para reaccionar.

    Ethel es la hermana menor de la tía política, en aquel tiempo contaba con unos 22 o 23 años. Ya había compartido con ella en algunas ocasiones, pero la última vez que la vi yo tenía unos 16 y ella unos 20 y quizá me miraba como un chaval, aunque ya a esa edad yo le llevaba bastante en altura, pues Ethel ha de medir un metro con unos 65 centímetros y yo a esa edad ya pasaba del metro ochenta. Ella a esa edad, iba a comenzar en la escuela de leyes, siempre se miraba recatada y Ethel fue siempre de esas chicas que nunca imaginé verla desnuda, pues nunca la había visto en traje de baño cuando algunas veces compartimos en el rancho del tío y la mayoría disfrutaba en la piscina. Y aquí la tenía en frente de mí, totalmente desnuda confundida sí llevarse las manos para cubrir sus pechos o cubrir su sexo.

    Para que tengan una mejor idea de cómo era esta linda y hermosa chica, Ethel a sus 22 o 23 años debería pesar entre 120 a 130 libras. Ya les di su altura y sus medidas según mi cálculo del que presumo ser un experto, deberían de ser 90-60-94. Sí… su trasero era más pronunciado con un buen par de melones de copa C y verdaderamente era sensualmente curvilínea. Siempre me había gustado desde que la conocí a mis 14, pero por su edad y la distancia, lógicamente no estaba en la lista de las conquistas de un chaval a esa edad. Ahora acercándome a mis 19 y con mucho más experiencia, al volverla a ver en esas condiciones se me despertó el morbo y el deseo de cogérmela.

    Siempre había visitado al tío y él me había dicho que llegara cuando quisiera y él me había dicho lo de la llave. Nunca imaginé que en aquel día Ethel estuviera ocupando la casa de huéspedes la cual tiene una fachada de cabaña de madera, cuenta con dos habitaciones, una sala pequeña, un solo baño del cual se tiene acceso desde el pasillo, pero también desde una de las habitaciones y eso fue lo que había sucedido. Cuando Ethel llegó, ella nunca vio mi motocicleta estacionada pues ya estaba oscuro y nunca entró a la habitación, ella había tenido acceso al baño desde el pasillo que da a la sala y es por eso por lo que nunca se dio cuenta que yo estaba ahí. Se bañaba, se masturbó a su antojo, sin imaginar que yo estaba ahí. Ahora que la tenía frente a mi totalmente desnuda y que sabía que se trataba de mí, el sobrino de su cuñado, la siguiente pregunta fue: ¿Has estado ahí por mucho tiempo?

    Creo que ahora entendía que parte de su pena era que se encontraba desnuda, pero también intuía que yo le había escuchado cuando se corría al masturbarse. Me hice el que acaba de despertar y realmente le debí haber dado aquella impresión, pues después de haber conducido por 4 horas, haberme tomado un par de cervezas después del baño, me provocó un relajamiento que me sentía hasta adolorido. Me disculpé de la mejor manera y le dije que me retiraría, pero pude ver en sus ojos color de miel, en esa carita angelical que tiene, que presentía había escuchado sus gemidos y jadeos, pues estos llegaron a unos elevados decibeles, que creo que instintivamente me hicieron despertar. Eran las 7 de la noche y aunque no oscurece hasta las 8:30 en esta zona, pero los árboles le ponen mucha oscuridad a este ambiente. Me vestí y me fui para la casa principal.

    Mi hermosa tía política me recibió, pues el tío todavía no había llegado de sus labores. Me hizo saber que Ethel estaba ocupando una habitación de la casa de huéspedes y que yo podría ocupar la otra o que si prefería, podría quedarme en una de las habitaciones de la casa principal, pero eso pondría a mi querida tía política a ser más prudente y más discreta si querían entrar en el ambiente sexual con el tío, pues ya anteriormente había escuchado lo bestial de estas cogidas, pues tengo la impresión que hasta quiebran paredes de lo violentos que son y Erica, mi tía, es más gritona o igual de gritona que su hermana cuando se corren. Quedarme con ellos, era ponerlos con este pendiente. Desde que cumplí mis 16, siempre me enviaron a la casa de huéspedes para ellos tener la libertad de hacer lo que quisieran y coger como quisieran.

    Recuerdo que ese día cenamos, el tío me volvió a dar la opción donde prefería dormitar y quizá por esa distancia y edad entre Ethel y yo, nunca imaginaron que en ese fin de semana algo podría pasar entre ambos. Nunca Ethel mencionó que ya nos habíamos encontrado en esa penosa experiencia, así que como a las 10 de la noche, ella se fue caminando para la cabaña como para mantener distancia, o al menos eso quiso insinuar y yo me fui en mi motocicleta y la estacioné frente a la cabaña. Caminando, se toma unos 7 minutos, así que cuando Ethel entró, ya me encontró con el televisor encendido. Ella dijo que se iba a dormir y fue cuando se me vino a la mente y le pregunté:

    -Ethel, si tenías planes esta noche con el uso de la cabaña, yo me puedo ir a un hotel.

    -¿De que hablas? -me respondió.

    -¡No sé! Quizá habías invitado a alguna amiga o amigo…

    -¡No… para nada! No te preocupes… si escuchas ruidos extraños desde mi habitación, ven a mi auxilio. -me dijo en forma de broma.

    Me quedé viendo televisión hasta que me volvió a vencer el sueño y me fui a la habitación. Realmente volví a pensar en los gemidos que escuché de Ethel y estos me provocaron una erección que, si me gustara masturbarme, quizá lo hubiese hecho para calmar la tensión, pero mi experiencia me decía que necesitaría esta energía para en cualquier momento satisfacer a alguna chica. Quizá eso me hace alejarme de llegar a formar este hábito que según dicen es generalizado en todos los hombres y algunas mujeres y quizás soy único: nunca me dan ganas de masturbarme. Pensé en esa imagen de la desnudez de Ethel, esas bonitas curvas, esas tetas redondas y bien solidas que se le miran… me provocó una erección, pero luego me dormí. Desperté temprano como siempre y me fui a conseguir desayuno e incluso llevé algo para Ethel.

    Cuando llego de visita soy muy independiente y en aquella ocasión cené con ellos la tarde que llegué porque me encontré con Ethel en la casa de huéspedes, pero regularmente no se dan cuenta que he estado ahí o se sorprenden de que me han encontrado ahí cuando divisan mi motocicleta. Yo compró mis cosas, hago mis asados y muchas veces he llevado a amigos y me la he pasado muy bien ahí. Este fin de semana, prácticamente hice lo mismo, me perdí por un río donde hice pesca y caminé por horas. He regresado a eso de las cinco de la tarde con algunos cuantos peces que preparé para freír, pero antes ya había comprado algunas cervezas. Estaba friendo los pescados cuando vi salir a Ethel con sus apretados y bien ceñidos pantalones vaqueros y desde la distancia me dice: ¡Eso huele delicioso! -La he convidado, pero me dice que ha quedado en cenar con el resto de la familia. El olor se ha expandido que en esos momentos veo aparecer a Erica con mi tío y todos terminamos comiendo en el patio frontal de la cabaña y nos hemos terminado la cerveza que ha llevado mi tío. Él me conoce, y sabe que, si estoy friendo pescado, sabe que tengo suficiente para él también y a mi tío, le encanta el pescado frito.

    De cuento en cuento hemos llegado casi a medianoche y la hemos pasado bien. Yo estoy más que cansado por la caminata y me he estado quejando del dolor muscular. Mi tío y Erica se despiden y todos planeamos en irnos a descansar. En esta ocasión solo me he lavado la boca y me he ido para la cama y he escuchado como la regadera se activa y se escucha los movimientos de Ethel tomando un baño. Vuelvo a recordar su cuerpo desnudo y aquello me provoca otra erección… solo imagino llegar a mi apartamento y llegarme a culear a Ashley, que esta vez no ha venido conmigo, pues ya le había prometido a su madre pasarla con ella aquel fin de semana. Entreteniéndome en aquella visión del cuerpo desnudo de Ethel estaba cuando escucho lo toquidos en mi puerta: -Tony, ¿estás despierto?

    Yo estoy con mi bóxer y me echo una sábana y le digo que puede abrir la puerta. Me dice que tiene una pomada para el dolor muscular y que si estoy interesado que me la puede dejar. Veo que tiene el cabello húmedo, solo viste un pequeño pantalón corto color blanco que me dejan apreciar sus bien definidos muslos y ver como se marca su prenda íntima que debe de ser del mismo color. Tiene una camiseta también blanca y sé que no lleva sostén; puedo ver sus dos pezones erectos. Se me acerca y pone la pomada en el buró y está lista para salir y volver a cerrar la puerta. Antes de cerrar me dice: -Creo que un baño caliente te hará bien.

    Lo había pensado, pero ella se había metido al baño y ya me había relajado en la cama y ya era la medianoche. Tomé el coraje y me fui hacia el baño, el cual donde está la regadera es de esos que tienen un cristal corrugado donde no se ve a través con claridad. Me bañaba y tengo la seguridad que Ethel me espiaba. Escuché con toda seguridad que cuidadosamente la puerta se abrió, pues sé que a ese lado el baño no tiene llave. Debo decir que aquello me excitó y hasta simulé que me pajeaba la verga cuando me la enjabonaba. Me sequé y me fui a mi habitación. Minutos después escucho de nuevo la puerta y le digo que abra. En esta ocasión solo estoy cubierto por la sabana, pues no me he puesto ropa interior. Ella ve mi torso desnudo y me pregunta con una sensual sonrisa: ¿Quieres que te ayude a aplicarte la pomada? -La verdad que para mi era como decir: ¡Quiero coger contigo! ¿Puedo? -Solo le dije que me tenía que poner los bóxer y ella se sonrió y me dijo:

    -¿Duermes desnudo?

    -Si – le he contestado, aunque regularmente no es así.

    -No importa, estaremos al tú por tú… ¡Me sorprendiste ayer desnuda!

    -¡No fue con intención! ¡Lo siento mucho!

    -No te preocupes… lo he superado. ¿Pensé que lo habías escuchado todo?

    -¡No entiendo! ¿Qué debería haber escuchado?

    -¡No importa! ¿Quieres que te aplique la pomada?

    -¡SI no te importa, te lo agradeceré mucho!

    No me gusta el olor de estas pomadas para los dolores musculares, pero estaba dispuesto en esta ocasión por el hecho de sentir las manos de Ethel sobre mi piel. No tenía ropa interior y ella comenzó por los músculos frontales de mis piernas y esto me provocó una tremenda erección que la sabana se elevó como si fuera carpa de circo. Ella se sonrió sensualmente y me dice lo obvio: ¡Te has excitado! – Y de una manera prudente le he contestado: ¡Disculpa… instinto masculino! – Le he pedido que no debe continuar, que imagino aquello le debe incomodar, aunque sabía lo que ella buscaba, pero yo me hacía el tonto o ingenuo. Y fue Ethel la que se mostró un poco más decidida y me dijo: Tony, si a ti te incomoda, yo puedo retirarme, pero si gustas yo puedo continuar… realmente a mí me gusta. – Me dijo cuando ponía sus ojos fijos donde se elevaba mi verga cubierta por la sabana.

    En ese momento me dijo que tenía una loción diferente para hacerme masajes. Quizá intuyó que esa pomada y su mentolado me irritaría si me tocaba las partes íntimas. Llegó con un bote de crema aromática y me roció las piernas y me pidió que me pusiera acostado por sobre mi estómago. Me quitó totalmente la sabana y quedé totalmente desnudo ante su vista. Me embarró de esta loción y me dijo: ¡Tienes un trasero espectacular y unas piernas que se notan que haces deporte… tienes más trasero que yo! -Me dijo con una sonrisa llena de adulación. Me masajeo toda mi espalda, pero se dio gusto literalmente manoseando mis nalgas y realmente me tenía excitado. Me hace que me de vuelta y por primera vez ve mi miembro totalmente erecto y me dice con sorpresa haciendo a la vez una especulación referente a mi tío: ¡Dios mío! ustedes tienen una hermosa verga, pues con razón mi hermana goza de tremendos orgasmos… Tony, ¡que enorme verga tienes!

    La verdad que a cualquier chico de 19 años es un estímulo que llena el ego masculino. Quizá se me hizo normal, como una expresión normal en las mujeres al ver cualquier verga erecta, pero mi miembro masculino va acorde con mi altura, pues mido los seis pies o un metro ochenta y seis, aunque su grosor es algo que también me han alabado y si a eso le agregamos que yo me rasuro desde joven mi parte íntima, pues por el consejo de una chica mayor, me di cuenta que a las mujeres les gusta ver una verga bien cuidada y que se muestre delicadamente bien definida y eso es lo que también promueve una verga bien afeitada. No sabía que decirle a Ethel y lo único que se me ocurrió decirle era que ella tenía unos bonitos pezones, pues eran casi visibles en su camisa blanca y sin sostén.

    Tomó mi pene con su mano derecha con esos movimientos como si me lo iba a pajear, pero luego creo que no se aguantó las ganas y se lo llevó a su boca y comenzó con una sutil y rica mamada. La verdad que me sorprendía, no me lo podía esperar. Esa chica Ethel que tanto me gustaba y que por ser algo o un poco mayor que yo y por su reputación de recatada, nunca me imaginé que me iba a estar dando tan rica mamada. Entre chupada y pajeada me decía: -No te vayas a correr… quiero que me llenes esta cosita con tu primera corrida. La verdad aquello me preocupó, pues a esta edad no quería dejar a ninguna chica embarazada, pero uno ya caliente toma esos riesgos. Y no me fui en su boca, porque yo ya tenía experiencia y porque ella quizá sabía cuándo me ponía a punto y buscaba mis testículos para atraparlos con sus labios. Definitivamente Ethel sabía de estos trotes, ya conocía como coger a sus 22 o 23 años. De hecho, para los que tenemos esta experiencia, llega un momento que el pene se adormece, o quizá mentalmente desconectamos esa sensación para no explotar prematuramente, pero esto es aprendido y yo tuve la suerte de contar con una chica que me enseñó este arte, así que a mis 19 ya tenía un vigor y resistencia para no caer a las primeras. Cuando sentí que ya no podría aguantarlo con el pasar de los minutos, le he comenzado a mamar los pezones a Ethel por sobre su camisa blanca y centímetro a centímetro me he ido deslizando hasta alcanzar su ombligo y eventualmente llegar a su conchita.

    Tenía ese olor fresco de una chica de esa edad… le he mamado su concha por sobre sus pantalones cortos. Le he hecho un hueco por donde se expone esa abertura deliciosa y en esa posición Ethel me asiste encorvando su espalda y poder remover su pantalón corto. Sigo mamando por sobre su bikini blanco y está tan mojado que puedo ver literalmente su concha y su pequeño clítoris. Es de labios pequeños, conchita estilo Barbie y creo que ella ya no aguanta y ella se remueve su prenda íntima y la pone a un lado de la cama y comienzo a hundirle la lengua por esa exquisita rajadura. Comenzó a gemir como la tarde anterior y todo aquello me excitaba. Habíamos estado en diferentes lugares de la cama que se podían divisar las manchas de nuestras segregaciones sexuales por toda la cama. Llegué a ponerla a la orilla de la cama para que hincado le comiera esa rica concha que me tenía a mil. Podía ver esas contracciones de su vagina, pues en esa posición y con sus piernas elevadas, su concha me pedía que la penetrara. Era rico escuchar sus gemidos hasta que ya no pudo más y me dijo que se la metiera: ¡Méteme la verga Tony! -En esa posición a la orilla de la cama y con sus piernas elevadas le he dejado ir un taladreo y esta mujer gritaba de placer. Suerte que la casa del tío estaba a unos 150 metros, porque si no hubieran escuchado el escándalo erótico de Ethel. Me lo anunció con una voz quebrantada diciendo: ¡Me corro, me vengo! Cógeme, Tony… no pares; dame con todas tus ganas. La taladré por varios minutos y su incesante jadeo hizo que los cielos se abrieran y le he dejado ir una de esas corridas que solo a los 18 años uno puede producir. ¡Le llené la conchita con un descarga espesa de mi esperma!

    Vi como la mayor parte se deslizó y luego ella se puso de rodillas y comenzó a darme otra mamada y me sacó cada gota de mi esperma de esa descarga. Vi el piso de madera salpicado de toda esa leche y ella solo me miraba sorprendida. Limpiamos y nos limpiamos y nos fuimos hacia el baño a tomar una ducha. Ya los músculos no me dolían, habían retomado calor y estaban llenos de esa adrenalina. En el baño Ethel se dedicó a mamar mi verga y mis testículos que en minutos estaba lista para el segundo round. Realmente no me lo esperaba, pues he sido yo el que siempre he rogado para follarme a una chica analmente. En esta ocasión fue la propuesta de Ethel y verdaderamente me dejó sorprendido:

    -¿Ya alguna chica te ha dado su culo? -me ha preguntado.

    -¡No! – le he dicho mintiendo.

    -¿Te gustaría probar?

    -¿Tú ya lo has hecho? -le he preguntado.

    -¡La verdad que si y he quedado con ganas de volverlo a hacer!

    La pileta de la ducha era bastante grande y en dos de esas esquinas había dos pestañas donde uno puede subir un pie e incluso sentarse. Quitamos el agua y así poder mantener la lubricación que naturalmente mi verga producía. Ella me dice que tomará el control de la penetración y me dice que me siente en la pestaña un poco inclinado y es ella la que se sentará sobre mi verga. Me da la espalda y antes que se siente en mi falo, le doy una breve lamida a su culo y Ethel solo gime del placer. La verdad que esta chica ya tenía experiencia se ha metido cada centímetro de los 20 o 22 que tengo de una manera lenta y con algunos gemidos de dolor o placer, pero en esa posición es como un pene entra completo en un culo que queda expuesto sentado. Prácticamente casi se le metían los huevos. Así se mantuvo por varios minutos, disfrutando mi verga completamente invadiendo su culo mientras me hacía platica.

    -¿Te gusta?

    -¡Me encanta!

    -Así estaremos por algunos minutos, luego nos acomodaremos para que me culees a tu gusto.

    -¡Me encanta la idea!

    -Sabes Tony… tienes una enorme verga que dudaba hacer esto contigo, pero déjame decirte que es una rica sensación tener un pedazo de carne como el tuyo invadiendo mi culo. No sabes que divino siento tu verga. ¿Quieres que te apriete tu verga con mi culo?

    -Hazlo.

    Ethel comenzó a hacer contracciones que hicieron llegar una sensación muy placentera, mientras ella gemía cuando le comencé a besar su cuello y a apretar sus pezones de nuevo. Creo que pasamos así unos quince minutos con mi verga adentro del culo de Ethel en esa posición sin hacer mucho movimiento más que los espasmos de los músculos del esfínter de su rico culo y yo con los espasmos de mi verga en su interior. Solo recuerdo que me lo decía de una manera con voz temblorosa: Tony, ¡que rico está esto! -y de repente, mientras yo le besaba el cuello y le tomaba los pezones ella me pidió que se los apretara más intensamente y descubrí que Ethel se masturbaba a la vez su conchita. De repente comenzó a moverse, me pidió que nos levantáramos y que ahora le bombeara su culo. Lo hice con embestidas semi lentas, pero ella me pido más potencia que luego se convirtió en un taladrar intenso. Tenía los brazos extendidos contra la pared de la regadera, su cuerpo hacia adelante dejándome bien expuesto su rico culo. Yo literalmente le sacaba toda la verga y se la estrellaba hundiéndosela hasta que sus nalgas pegaban contra mi pelvis. Se oía ese chasquido de la fricción de mi verga y su culo, y el cacheteo contra sus nalgas y luego Ethel me lo anuncio: ¡No pares Tony, que me vengo! -aquella última vocal le salió alargada y veo cómo vive ese orgasmo que se le extiende por toda su espalda y sus glúteos conllevan unos espasmos incontrolables. Ethel gime, parece que llora y yo no paro de embestirla hasta que exploto con mi segunda corrida y le lleno el culo con mi leche. Se sienta y lo expulsa y veo mi esperma fluir por el desagüe. Me sonríe con una mirada picara y me dice: ¡Nunca lo había logrado… venirme así!

    Nos aseamos y esta vez nos fuimos hacia su cama, pues la mía estaba llena de todas nuestras segregaciones sexuales. Descansamos un poco y luego regresamos al tercer round, al cuarto y hubo un quinto a eso de las tres de la madrugada. Cogimos como quisimos y Ethel, esa chica que me parecía muy conservadora y recatada me mostró en ese día, que sabía coger como una gran diosa. Aquella madrugada me montó, lo hicimos analmente una vez más donde ella me montó a la inversa dejándome ver como se lo perforaba. En esa posición Ethel acabó tres veces seguidas lo cual hasta ella misma se sorprendió. En posición de perrito la hice acabar otras tres veces y creo que esta es la posición preferida de Ethel… no creo, ella me lo dijo. Después de esta ocasión solo la volví a coger una vez más, pues ella vivía en Boston por aquel tiempo. Siempre nos recordamos de esas ricas culeadas pues siempre hemos tenido contacto y nos alejamos pues ella eventualmente se casó y ahora tiene un par de hijos.

    Con Ethel siempre hemos tenido pláticas eróticas pues también nos recordábamos de su hermana y el tío que eran un terremoto cuando cogían. Ambos los habíamos escuchado coger cuando los visitábamos y le decía a Ethel que ella era tan bulliciosa como la tía. También le dije que después de la cogida me fui con el miedo que quedara embarazada, pero después ella me dijo que tomaba las píldoras. En cierta ocasión le conté que la había escuchado masturbándose y viviendo ese orgasmo esa tarde de verano cuando la vi por primera vez desnuda. Ella me preguntó:

    -¿Te excitó?

    -¡Claro… me provocaste tremenda erección!

    -¿Por qué no me dijiste nada?

    -¡Me dio pena… no te conocía!

    -Si te hubieses aparecido en ese acto, capaz te hubiese pedido que me cogieras.

    -¡La verdad que me dio pena!

    -Pena sentí yo… creí que si me habías escuchado… no sé, estaba segura de eso. Creo que me gustó la idea de pensar que me habías escuchado… desde entonces se me metieron las ganas de cogerte.

    -Yo desde que te vi la primera vez.

    -¡Eras un mocoso!

    -Pero mira, ese mocoso te hizo acabar en varias ocasiones.

    -Me sorprendió verte a tus 19 años… ya eras un lindo muñeco y que verga más rica tenías… que va, lo que tú tienes es una varita mágica que, si no estuviera casada, te pediría que me dieras otra sorpresa. La verdad Tony, que culeada más sabrosa me diste.

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  • Primera experiencia en el bar con mi esposa

    Primera experiencia en el bar con mi esposa

    Una noche decidimos ir a un bar al cual acostumbramos ir con los primos de mi esposa en días especiales, pero esta vez la intención era diferente.

    Mi esposa se había decidido a cumplir una de nuestras fantasías estar con otro hombre y que yo lo viera, iría vestida de manera provocativa y vería quien podría ser el afortunado para pasar una noche espectacular con ella.

    Se bañó, se arregló y bajó para que nos fuéramos.

    Se puso una blusa blanca bastante ajustada sin brasier, una mini falda negra con una tanga del mismo color y unos converse blancos, se puso su chamarra de piel negra y nos fuimos al bar.

    De camino íbamos hablando un poco de la situación, no lo voy a negar los dos estábamos algo nerviosos, pero decididos a cumplir nuestro cometido.

    Llegando al bar nos recibió el valet parking, desde ese momento notamos como los acomodadores no le quitaban los ojos de encima, cosa que provocó que mi esposa empezara a excitarse, comenzó a mirar de una manera provocativa a los acomodadores mientras se acomodaba la falda y caminábamos a la entrada.

    -Y eso que fue? -Le pregunté.

    -Pues a eso venimos no? Estoy empezando a calentar… literalmente.

    Después de eso esperamos turno para entrar y obviamente llegando a la entrada el personal de seguridad no tardó en ver quien la iba a revisar…

    Un hombre alto como de 35 años la llamo y le dijo:

    -Perdón señorita, pero nuestras compañeras no han llegado, tendré que hacer la revisión yo.

    Mi esposa se quitó la chamarra y levantó los brazos, el tipo comenzó a pasar sus manos por su cuerpo, era obvio que la estaba manoseando con el pretexto de la revisión, le pidió que se fuera vuelta y paso sus manos por sus nalgas por debajo de la falda, mi esposa soltó un muy leve gemido y nos autorizaron entrar, yo note que el tomo su radio y se comunicaba con alguien cuando nos fuimos, no le di gran importancia pero si note que mientras hablaba volteaba a ver a mi mujer.

    La noche fue relativamente tranquila, tomábamos unos tragos y ella eventualmente de levantaba a bailar con algunos hombres que se lo ofrecían, y claro no dejaban pasar la oportunidad de meterle mano o arrimarse a sus nalgas mientras bailaban.

    Después de un rato mi esposa se sentó conmigo y me dijo que no había encontrado a nadie indicado y parecía que íbamos a tener que regresar a la casa.

    Me sentí un poco decepcionado pero por lo menos había visto a mi esposa deseada y manoseada por otros hombres.

    Estábamos pidiendo los últimos tragos cuando una mesera se acercó a ella y le pidió que la acompañara, no sabíamos de qué se trataba, pero no nos gustaba lo que estaba pasando.

    Vi que se fueron a un costado en dónde la música las dejara hablar y solo vi como mi esposa movía la cabeza negando algo.

    Regresaron a la mesa y se sentó junto a mi, le pregunté qué pasaba y me dijo que el gerente del bar la había estado observando y que estaba interesado en conocerla.

    Obviamente el de seguridad aviso de la actitud de mi mujer y estuvieron observándola toda la noche, claro que después de comportarse como una puta intentó acercarse a ella.

    Yo le pregunté que por qué se negó si se suponía que esa era la intención de lo que estuvo haciendo toda la noche, a lo que me contestó -la mayoría de los gerentes de estos lugares son hombres viejos y gordos bastante asquerosos, no le voy a meter con alguien que no me guste y mucho menos que me provoque saco.

    En ese momento la comprendí, pero también necesitaba conocer a quien estaba interesado en mi esposa.

    La convencí de quedarnos otro rato y tomar otro poco para que se relajara, acepto de mala gana pero eso me daría algo de tiempo para ver si lograba cumplir con lo que queríamos esa noche.

    Después de un rato le dije que iba al baño que no tardaba.

    En cuanto me aleje de la mesa busque a la mesera que se había acercado a mi esposa y cuando la encontré le dije que necesitaba hablar con el gerente, ya que la había mandado a hacerle una propuesta a mi esposa y necesitaba arreglar un asunto con él.

    Ella al principio se negó ya que temía que se generara un problema, pero después de advertirme que lo que pasará iba a ser bajo mi responsabilidad me llevo a la oficina del gerente.

    Al entrar me sorprendí ya que no era lo que mi esposa de imaginaba, era un hombre joven como de 28-30 años, en forma, bastante elegante para ser el encargado de un bar así.

    Me saludó, me pidió que me sentara y me ofreció un vaso de whisky.

    -Muy bien entonces tu esposa es la putita que se le ofrece a medio mundo, pero cuando le envío una invitación me rechaza… A qué están jugando?

    Era obvio que la habían estado observando, y fui directo al grano.

    Después de contarle nuestras intenciones soltó una carcajada y dijo:

    -Vaya par de morbosos cabrones, pero está bien, de cualquier manera por las buenas o por las malas tu esposa iba a ser mi puta esta noche, yo siempre consigo lo que quiero.

    Me dijo que me fuera a mi mesa, que él se encararía de todo, y que no me preocupara por ella, que él tenía sus métodos para conseguir a la mujer que quisiera.

    Dicho esto me retiré y llegué con mi esposa, a los 5 minutos llegó una mesera a ofrecernos un trago de cortesía, me guiñó un ojo y dejó los vasos, mi esposa no confiaba en lo que estaba pasando, pero le dije que se relajara que nos tomábamos eso y nos íbamos.

    Nuevamente accedió de mala gana y comenzó a beber lo que le habían llevado, después de un rato me dijo que se sentía adormecida y que comenzaba a sentirse acalorada, habían puesto algo en su vaso y comenzaba a hacer efecto.

    Cuando me terminé mi vaso y pedí la cuenta mi esposa se acercó a mi oído y me dijo que quería irse, que se sentía muy excitada y que me cogería como loca esa noche.

    Cuando llegó la mesera con la cuenta me entregó un ticket con una cantidad exageradamente alta, y me dijo: “si tienen algún problema con su consumo pueden pasar a hablar con el gerente”.

    Sabía lo que venía, él le puso algo para hacer que estuviera fuera de sí y poder hacer con ella lo que quisiera, y de una manera muy inteligente nos obligó a ir a su oficina.

    Cuando entramos estaba sentado en su escritorio, nos pidió que tomáramos asiento y nos explicó que tendríamos que resolver el problema del pago de alguna manera, al yo negarme a reconocer el cargo me invitó al cuarto de junto, me dijo que podría ponerme las grabaciones para que viéramos si ellos estaban equivocados y que en caso de ser así los gastos correrían por su cuenta y los ofrecería una disculpa.

    Me acompañó al cuarto y me di cuenta que efectivamente había cámaras por todo el lugar, y me dijo “si ves este monitor podrás ver y escuchar a la perfección lo que va a pasar con tu mujercita. Nos vemos…”

    Cerró la puerta y me dispuse a observar el motor y colocarme los audífonos, él regresó a la habitación en la que se encontraba mi esposa y le dijo que se pusiera cómoda, que podían estar ahí toda la noche, pero que la situación no iba a mejorar.

    La invitó a tomar una copa y mi mujer se negaba, aunque notaba en su mirada que no el tipo de parecía atractivo.

    Él sirvió dos copas de vino, se sentó junto a ella y tocándole una pierna le dijo:

    -Si cooperas podemos terminar más rápido y podrán irse sin complicaciones a su casa.

    Ella le dijo que era un cerdo y que no iba a ceder a nada, pero la droga que le pusieron en el vaso antes de ir a la oficina ya estaba haciendo efecto y se notaba.

    Después de unos cinco minutos mi esposa se veía ida, estaba despierta, pero no estaba seguro de que estuviera consciente, cosa que el aprovechó para volver a acercarse a ella, metió la mano en su falda y mi esposa no se inmutó. Era su oportunidad, la tomó del brazo y la levantó, la tenía parada frente a él y le dijo:

    -Si haces lo que pida se podrán ir… Entendiste?

    Ella solamente movió la cabeza aceptando.

    -Bien, quítate esa tanga que quiero ver esa rajita…

    Mi esposa se bajó la tanga y le mostró su sexo desnudo, depilado y escurriendo en sus jugos el hizo que se pusiera de pero sobre el sillón recargando sus rodillas en el respaldo dejando su raja a la altura de su boca y comenzó a succionar todo el jugo que salía de su vagina.

    Ella empezó a gemir como loca, se veía que le encantaba lo que ese hombre le estaba haciendo, después de un rato él dijo “te quiero de rodillas puta, ahora sí vas a ver lo que es bueno”. Después de decir esto hizo que mi esposa le desabrochara el pantalón y sacara su miembro.

    Los ojos de mi mujer brillaban, era una verga larga y gruesa… No necesitó órdenes para lo siguiente pues ella fue la que comenzó a mamar esa verga como si su vida dependiera de ello.

    No sé cuánto tiempo estuvo así, pero era hipnótico el ver la manera en que mamaba esa verga y los gemidos de placer que le provocaban tenerla en su boca.

    Después el la levantó y le dijo “ahora sí putita te voy a dar lo que estabas buscando”.

    La recostó en el escritorio y le abrió las piernas colocándolas en sus hombros, de una sola embestida metió toda su verga en ella y comenzó a bombear de manera brusca y rápida.

    Yo estaba maravillado, mi mujer gemía como una puta y no solo eso, podía escuchar perfectamente como le decía “si papi así, cógete a esta puta”.

    Estuvieron así un rato hasta que noté como él estaba a punto de terminar y le dijo “ahora sí puta te voy a llevar de mi leche”.

    Ella solo podía contestar entre gemidos “si papi lléname… Llena a esta puta de lechita”, él bombeó una última vez con fuerza y se retiró dejando a mi mujer con las piernas abiertas y escurriendo de semen.

    Acercó su verga a su boca y dijo “ahora si puta limpiarme bien y arréglate”.

    Ella obedeció, lamió desde la base a la cabeza dando suaves besos limpiando esa verga por completo.

    Una vez que terminaron y ella se sentó nuevamente en el sillón él entró por mí y me dijo:

    -Servido, será un placer recibirte a ti y a mi nueva puta cuando lo deseen. Por ella no te preocupes mañana despertará satisfecha, pero sin noción de lo que pasó aquí, ya es decisión tuya el contarle o no…

    Nos fuimos y efectivamente al otro día me preguntó qué es lo que había pasado, yo le conté lo que pasó y ella estaba algo molesta, pero también muy excitada ya que después de relatarle lo que pasó cogimos como nunca y al terminar me dijo… “Bueno habrá que ver si regresamos al bar en estos días…”.