Autor: admin

  • Velas pero no románticas

    Velas pero no románticas

    En el tiempo que estuvimos viéndonos Chon fue claro en sus lecciones, cada cita, era casi una clase de como tratar a un hombre a la hora de querer llevarlo a la cama, debo reconocer que yo no lo tomaba como si fuera una enseñanza, por mi edad solo quería coger, o mejor dicho estar desnudo junto a mi maestro para excitarlo, pocas veces acabé, pero no iba a eso y no era algo que me atrajera demasiado hacerlo.

    Una noche que asistí y al llegar Chon estaba despidiendo a un amigo de unos 40 años, apenas me hizo pasar dijo:

    -Con este amigo ya no pasa nada entre nosotros, pero viene a visitarme y hablamos de nuestras vidas, por supuesto que hablé de vos y quiere conocerte, ¿te gustaría?

    La idea de que me ofreciera a otro hombre me hizo sentir bien:

    -¿En serio? Creo que sí.

    -Bien, por ahora vení, vamos a mi cama que preparé algo especial. Y abrió la puerta de su habitación, donde había velas en la mesa de luz, la cómoda y un estante en el que ponía los implementos que usaríamos, algún consolador, aceites o lo que la ocasión ameritara, esta vez velas, muchas. Lo tomé como algo romántico, pero me parecía raro. Igualmente me quise desnudar y no me dejó:

    -Despacio, mientras me besás, sacame la ropa.

    Y así lo hice, fui derecho a sus labios para iniciar un franeleo caliente en el que desabroché su camisa y se la quité, el cuerpo lampiño me atraía y lo besaba hacia abajo dejándome de rodillas ante él; bajé su pantalón, su slip y sin tragar el miembro erecto besé cada centímetro de su longitud, tragué sus huevos y me paré nuevamente para abrazarnos y besarnos con la pasión que lo hacía con mi mujer….. Entonces me ordenó acostarme e inició el rito de desvestirme y acariciarme al mismo tiempo, yo me encontraba muy excitado y en cuanto sacó mi pantalón, la poronga se asomó por el costado del bóxer y se la tragó de una, lo que me hizo gemir fuertemente.

    -Sí, así te quiero hoy, mi putito. Dijo en un momento que saboreaba mi cabeza y me miraba directo, eso me calentó mucho, y aprendí que le calienta a los hombres mirarlos mientras se la mamás.

    Una vez que me dejó completamente desnudo, me dio vuelta, abrió mi cola y su lengua casi penetró mi ano, jugaba entre eso y mordisquear mis glúteos hasta que dejó de hacerlo y desnudo a mi lado con su miembro duro tomó una vela y derramó la cera derretida y caliente sobre mi espalda desde unos 50 cm encima de mí. Me estremeció:

    -Ahhhh, Gemí

    -¿Muy caliente? ¿La soportás?

    -Sí, no lo esperaba, nunca me lo habían hecho.

    -A mí me calienta mucho hacerlo. Y poco a poco fue llenando mi espalda y cola de gotas de cera que algunas recorrían mi cuerpo.

    Entonces en un momento puso su pene erecto y duro frente a mis ojos y mientras me ordenó tragarlo esparció algo más de cera abriendo mis nalgas para empezar a introducir sus dedos dentro mío. Sentía mucho placer, mi cuerpo ardía por el calor externo e interno, se empezó a pajear y a bombear con fuerza dentro de mi boca, mis lágrimas y arcadas eran continuas pero él no paraba aun cuando quise sacarla de mi boca y no me dejó; no tardó mucho en llegar al éxtasis, pero exactamente en ése momento la sacó y bañó mi cara con su semen, bombeó hasta la última gota de su leche caliente en todo mi rostro haciéndome tragar algo también. Entonces me puso boca arriba y vio mi pija dura, roja y erecta:

    -Así te vas a ir hoy, para que vayas y claves bien a tu señora. Ahora levantate y andá a bañarte.

    Como siempre lo obedecí y casi acabo mientras me bañaba, pero me logré contener, porque tenía razón quería coger a mi señora.

    Una vez cambiados ambos, franeleamos un poco más y en ese momento dijo algo que nunca olvidaré y que luego, con los años, entendería.

    -Yo sabía que uno de ustedes iba a ser así. Me gusta. ¿Te gustó lo de hoy?

    -La verdad que sí, pero fue raro.

    -Pero excitante. Y me acompañó hasta la puerta despidiéndome como siempre con un beso muy apasionado.

    Aún no sé por qué, pero ése fue nuestro último encuentro con Chon después de casi dos años de citas sexuales todas en su casa, yo rondaba los 28 años.

    Es así que mi vida continuó como si nada hubiera pasado…una vez más. Yo seguía usando ropa femenina cuando podía, alguna vez compraba algo, no importaba de donde provenía, pero sentía una necesidad de hacerlo cada tanto, he escondido ropa y desechado muchas veces, pero el sexo con hombres se acabó por otros tres años.

    No salía a cazar, pero digamos que mis radares estaban siempre prendidos. Fue así que un día, haciendo un trabajo en el centro de la ciudad tengo que ir a comprar unos materiales a una zona un poco más alejada, al salir del negocio pasa un hombre apenas más grande que yo y me mira fijamente, quizás tenía cierto porte afeminado, pero nada que sea demasiado evidente, me subí al auto y miré qué hacía, él también me miró, fue entonces cuando decidí seguirlo despacio desde la distancia, obvio que se dio cuenta que lo hacía y las dos cuadras que nos llevaron hasta su pensión fueron de adrenalina pura que retornaba a mí para iniciar un nuevo camino.

    El intercambio de miradas constantes lo hizo demostrar una posición pasiva que me atraía aún más, digamos que se le notaba que era puto ahora, y eso me atrajo especialmente. Entró a la pensión y yo paré el auto unos pocos metros más atrás, expectante, viendo que haría ese morocho atractivo; y se asomó hasta la puerta, me vio e hizo una seña con la cabeza que respondí igual al mismo tiempo que bajaba del auto con mi corazón casi taquicárdico, por primera vez levantaba un desconocido en la calle e iba a tener sexo.

    Sólo lo seguí por el pasillo hasta su habitación, entré, cerró la puerta con llave detrás de mí y me preguntó mi nombre y yo el suyo, se acercó y nos besamos, al principio fueron suaves como viendo la reacción del otro, pero casi de inmediato nos apasionamos más aún y nuestra ropa desapareció como por arte de magia encontrándonos en su cama desnudos reconociendo nuestros cuerpos con las caricias sobre la piel caliente.

    Él totalmente lampiño y de piel oscura olía a hombre cuidado y deseoso de otro hombre, yo peludo de piel muy blanca olía a sexo y eso lo calentaba mucho según veía, ya que ni hablábamos, gemíamos pasión, chupé sus pezones, mi lengua recorrió su cuerpo y pubis, tragué un pene duro y grande, sus huevos eran deliciosos y enseguida entregó su cola que empecé a saborear; con el ano abierto, me rogó que lo penetre, obvio que lo hice, despacio, como buscando aceptación en cada centímetro que ingresaba en él, hasta que mi cuerpo acarició sus nalgas y entonces inicié un rítmico bombeo que lo hacía gemir de forma que nos deben haber escuchado los vecinos.

    Y al cabo de unos pocos minutos me llevó derecho a explotar y derramar mi semen en su interior; ahí me quedé, encima suyo, besando su espalda, acariciando su piel excitante, sintiéndolo. No sé cuanto tiempo estuvimos así, no mucho, quizás apenas un minuto, pero para mí fue un momento imborrable; me senté al borde de la cama:

    -¿Te gustó? ¿Estás bien? Preguntó delicadamente

    -Sí, la verdad que lo pasé muy bien.

    -Bárbaro, porque me gustaría que vuelvas. Dijo mientras me acariciaba lo que hizo que yo también lo haga con él e iniciamos un nuevo franeleo, abrazos y besos de lengua que calentaban a cualquiera nos llevaron a acostarnos y esta vez quien exponía la cola era yo.

    Volver a sentir un hombre detrás de mí era una sensación especial, aunque parezca raro me generaba cierta seguridad y placer, sentí sus besos en mis nalgas, las abrió, lleno de saliva mi ano y arrimó su pene duro iniciando una muy suave penetración mientras alababa mi cuerpo y lo bien que me entregaba al sexo, cuando sentí su pubis sobre mis glúteos con un “¡¡¡así!!!” le di el visto bueno para que me bombee con ganas, no creo que haya pasado más de 10 minutos hasta que sentí su semen en mi cola, pero era tanto que se derramaba por mi raja hacia los huevos. Él se recostó encima de mí y besaba mi cuello:

    -Hacía mucho que no acababa en una hermosa cola como la tuya, sos muy bueno, me gustás.

    -A mí también me gustó mucho, volveré seguro. ¿A qué te dedicás?

    -Enfermero, tengo muchos días libres.

    Entonces nos levantamos, nos cambiamos y me acompañó hasta la puerta, al subir al auto nos miramos y con un delicado movimiento de cabeza nos saludamos sabiendo que pronto nos veríamos.

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  • Economista y prosti: Una nueva subasta, de estilo agropecuario

    Economista y prosti: Una nueva subasta, de estilo agropecuario

    ¡Hola!

    Cuenta de relaciones al comienzo del relato: 38.

    Soy consciente de que voy a alterar el orden de los relatos. Pero lo último sucedido es tan bueno que debo compartirlo cuanto antes con ustedes (al menos a mí me encantó). Trataré de ser breve, para luego poder, antes de mis “vacaciones”, relatarles cómo he hecho de Maca mi secretaria, y como vino mi nuevo amigo de Buenos Aires a cogerme mientras papá nos vio.

    En éstos días se realiza en Montevideo, la tradicional Exposición Rural, dedicada a mostrar todo lo mucho y bueno que tiene el campo uruguayo. Se muestra ganado de esa, maquinarias, productos etc. y por supuesto concurren a exponer sus productos algunos (mayoría), de los hombres más ricos del país.

    Pensando en concurrir, Tommy se lo sugirió a Sam, se van haciendo inseparables ja ja, aunque siempre respetando las jerarquías. Y a mi regreso de Buenos Aires, en un descanso cogiendo con Sam, me sorprendieron con la propuesta de algún desfile o algo así, (otro más de los que ya he hecho), con entrada reservada a seis señores del campo, ricos ellos, con cobro por asistencia y un show sorpresa final, que ni siquiera yo sabría de que se trataba.

    Se imaginan, oír lo que Sam y Tommy me proponían eso y aceptar la propuesta, fue cosa de un momento.

    Solamente me aseguré de la rentabilidad y de que ellos planificaran todos los detalles.

    Rápidamente, Sam usó sus muchos contactos empresariales y completó un cupo de seis concurrentes a un “asado y show” en nuestra casa de campo, el sábado antes de la semana más fuerte de la Expo. El ticket, a 250 dólares, con la promesa de que sería excelente el asado y aún mejor un show inesperado.

    En el día previo, el viernes, Sam organizó un vermouth y picada en un local de la Expo, a donde invitó a los interesados además, obvio, de Tommy y yo. Hubo presentaciones, y largas conversaciones. Aproveché para conversar personalmente con todos, presentándome, como la Economista y esposa que soy, y a veces también presentada por Tommy, o por Sam. Por suerte, detecté mucha simpatía y hasta algún intento de avance entre los amigos de Sam, que no me conocían.

    A todos les presentaba mi tarjeta de visita como economista, y Sam o Tommy entregaban una hoja con las coordenadas y un mapa de ubicación de nuestra casa.

    Se fijó para el sábado un punto de encuentro a los efectos de que tanto Tommy como Sam llevara cada uno a tres de los anotados, para que pudieran tomar alcohol, pues es sabido que esa gente suele ser de buen comer y de muy buen beber. Los llevaron en sus camionetas, y yo fui en la mía, sola.

    Curiosamente, luego Tommy y Sam me lo aclararon, llegó alguien más en su propio coche.

    Nos aislamos y Sam y Tommy me dijeron que la idea era que previo al almuerzo, circulara entre los invitados, conversando y compartiendo tragos (los de los que conducimos, sin alcohol), cada unos cinco o diez minutos, a guisa de desfile, me iría cambiando de ropa, cada vez mostrando más piel. Luego harían el almuerzo, mi show, que me sugirieron cuál sería, y al final, una gran sorpresa.

    Allí también supe que el séptimo concurrente era un médico, provisto de abundantes tests rápidos (menos de media hora), para HIV, dos tipos de hepatitis y alguna otra ETS, que admita tests rápidos.

    Me encantó el plan, me cercioré de que tuviera en casa algo que necesitaba para el show, y así, conversando, mostrando la casa y los alrededores, se hicieron las 11 y 30, muy buena hora para comenzar los bocaditos de parrilla previos al asado, que era preparado por don Roque.

    Yo desde casa me había ido vestida de jeans muy ajustados y camisa, con una chaqueta encima, chaqueta que dentro de la casa, con calefacción a full, pude quitarme. Botas tejanas para un lindo look bien de campo. La camisa blanca, tal como es moda, la parte delantera por dentro del pantalón y la parte de los costados y trasera, por fuera del mismo. Aproveché a que de esa manera se marcara bien el busto, aunque me puse brassier.

    Comenzamos la ronda de bocaditos y whisky o vermouth, conversando de temas varios. Algunos preguntaban, en vista de la tarjeta entregada el día antes, acerca de mis servicios de economista. Pasados unos diez minutos, discretamente me fui a un dormitorio, mi base de operaciones, y me puse mi querido vestido mini, plateado metalizado, el que no tiene breteles y es todo elastizado.

    Digo sin avergonzarme y sin darme méritos excesivos, que el cambio de ropa fue muy bien recibido. Incluso, algún concurrente me preguntó el por qué de ese cambio, y respondí culpando al excesivo calor.

    A veces me sentaba (mostrando piernas) a conversar con alguien, ya sea acerca del campo, de economía o de lo que fuera. No faltaba ocasión para que se me acercara Tommy a darme un beso o a servir bebida, y siempre deslizaba un “gracias amor” para reafirmar nuestro vínculo delante de los visitantes.

    Y nuevamente se hizo tiempo de irme y volver con un nuevo outfit. Minifalda plisada, y nuevamente camisa, esta vez negra y sin nada debajo, de tal manera que nada se veía pero se percibía un cierto movimiento libre de mis dos joyas ja ja.

    Esta vez la curiosidad fue aún mayor, ya casi siempre tenía a dos o tres “invitados” a mi alrededor, ¡hablando de lo que fuera! Y yo trataba de mover mis “joyas” llamando la atención.

    El whisky y los bocaditos de parrilla, chorizos, mollejas, morcillas y toda esa variedad de cosas, circulaban a lo grande. Finalmente Sam preguntó si el desfile les estaba gustando. Gustaba a todos, por suerte, pero algunos dijeron que no entendían como una economista y esposa de alguien presente, se dedicaba a hacer desfiles sugerentes.

    —Es que le gusta, era la respuesta de Sam. Y llegó el momento de un nuevo cambio. Short absolutamente “short”, apenas cubría un par de centímetro de pierna, en vinilo negro, y marcaba un poquito mi “camel toe”. Lo complementé con un crop top color turquesa, aunque ahora me coloque un soutien media copa, por encima de la copa hice asomar los pezones para que se marcaran en el crop top. De nuevo a cambiarme.

    Fui a cambiarme, seguida de Tommy, que me llenó de besos en el dormitorio, diciéndome cuan bien lo estaba haciendo y cuanto me quiere.

    Decidimos pasar a un outfit que ya he usado, con muy buen resultado ja ja, el pantalón y top de crochet, color beige y con forro color piel. Como se imaginan, sin nada debajo. Y tacos altísimos.

    El resultado, espectacular, con suspiros, silbidos, algún aplauso y alguien que dijo: ““Ojalá el desfile no termine más”. A lo cual respondí que muy poca cosa me quedaba en el guardarropa; y que realmente era hora y momento de almorzar, pues “¡el asado no espera!” Durante un par de minutos más circulé (más bien me mostré) entre todos, y fue hora del almuerzo.

    Almorzamos, aplaudimos al asador, disfrutamos, comimos los postres, y con la mayor discreción me retiré a prepararme y volver a cambiar de ropa.

    Esta vez, pasé a otro conocido, el conjunto negro de crochet con tejido más abierto y sin forro.

    Mínima tanga hilo de satin blanco y un bandeau bien angosto alrededor del busto. Se imaginan, con la tanga hilo y todo en crochet, mi espalda y culo eran un show en sí. Y eso más allá de que nadie pudiera explicarse como un triángulo de satin tan pequeño, pudiera taparme la concha.

    Tommy tomó la palabra, ya en tiempo de café, en la sala de estar:

    —Amigos, ante vuestra decepción anterior por la finalización del desfile, Sofía ha sacado lo último que había en su bolso, otro enterito, solo que esta vez… sin forro.

    Esperamos que les guste sin forro…

    Sin verme hubo aplausos, exclamaciones de Sofía, y silbidos.

    Entré, caminando con pasos de modelo, un pie por delante del otro, y lentamente, para que me vieran bien. Con naturalidad, Tommy me sirvió café y un dulce, que consumí relamiéndome.

    Creo que los seis invitados y el médico estaban a mi alrededor, ni conversábamos, retiré alguna mano que se acercó demasiado. Se alternaban para verme de frente y de atrás, obvio que alguien no pudo evitar suspirar y decir “Que culo”.

    Tommy recibía felicitaciones y agradecimientos a granel por tener tan linda esposa y permitirme hacer el desfile.

    Alguno lamentó que seguramente el desfile se terminaba… pero fue interrumpido por Sam:

    —“El desfile se termina, pero falta el show… la señora acostumbra brindar buen servicio por lo que han pagado. Y estoy autorizado a que durante el show, los interesados puedan ofertar por sus servicios, a disfrutar hoy u otro día, pero para ello los interesados deberán entrevistarse con el médico aquí presente, para poder garantizar su salud. Quien no quiera por razones de privacidad, religión o moral social, simplemente no pasa a entrevista y análisis y puede igualmente ver el show.”

    Algunos se les cayó la mandíbula de la sorpresa , otros no creían y miraban hacia Tommy, sonriente y tranquilo. Nadie vio que me retiré un momento y mientras tanto Roque puso frente a los sofás un trozo de tronco de árbol de unos 40 cm de alto.

    Volví con una caja en la mano que puse en el piso. Ya todos repuestos de la sorpresa y algunos ya en fila para el médico.

    Los miré a todos, sonreí. Y mirando ora a unos ora a otros me fui quitando el top del conjunto. Luego el pantalón. Quede en bandeau y micro tanga. Apenas respiraban.

    Luego fue el turno del bandeau, que Sam desató, ubicado a mi espalda, y liberando mis tetas. Ésta vez el aplauso fue unánime. Sentirme mirada por aquellos hombres básicamente desconocidos me calentaba enormemente y mis pezones lo demostraban.

    Luego fue Tommy quien se acercó por detrás y me bajó la tanguita, que quedó en el piso.

    Se alejó y yo, luego de dar un par de giros frente a todos, comencé untando los dedos de una mano con saliva y los llevé a mi concha, jugando con ellos y volviendo a ensalivarlos cuando era necesario. Luego hice lo mismo en mi esfínter, mostrándoselos generosamente.

    Y finalmente, abrí la caja que siempre tengo en la casa de campo con un hermoso y gran consolador negro. Anatómico, con glande bien marcado y largo y bastante grueso, aunque no tanto como para que moleste.

    Lo comencé a chupar, de rodillas ante seis machos calientes, o siete, pues el médico ya había puesto en marcha los análisis de cinco interesados, y había que esperar los resultados.

    Chupé el consolador un par de minutos, lo apoyé en el trozo de tronco que Roque había traído, me abrí dé piernas sobre el consolador, y llamé a Tommy para que sostuviera la base apoyada en el tronco.

    Cuando lo hubo sujetado, bajé lentamente, subí y lo chupé una vez más mientras les mostraba el culo… y me volví a montar y me lo metí a fondo, hasta tocar la mano de Tommy que lo sostenía.

    Así, no sé, quizás dos o tres minutos, y mientras subía y bajaba sobre ese cañón negro de silicona, yo misma me amasaba las tetas.

    Finalmente me levanté, me pasé la mano por la concha y la lamí, al tiempo de hacerles un guiño pícaro.

    Salva de aplausos. Y me dirigí a ellos:

    —Amigos, saben que soy economista, saben que soy casada. A partir de ahora ya saben que me encanta ser putifina. Si alguno de ustedes desea puede incluso estar conmigo ahora, o si prefieren, en otro momento, aquí, o en mi oficina o donde ustedes prefieran. Si alguien se escandaliza, no hay problema. Mi arancel normal es de 2.5 k. Sin límites, aunque hoy será por dos horas pues todos debemos volver a Montevideo.

    El médico me hizo una seña luego de ver todos los análisis. Puedo decirles que el médico les ha dado luz verde a los cinco analizados.

    Llegaron las infaltables preguntas: “¿Entonces también sos puta? ¿Entregás todo todo? ¿Quieres decir que podríamos cogerte al natural? Y mis respuestas: Sí, sí, y sí… sí a todo. Y normalmente no pongo ningún límite de tiempo mientras el cliente resista ja ja. —¿Podrías visitar a alguien en el campo?

    —Claro que sí, pero con otro arancel. Y si les parece, mi querido amigo Sam les dará papel y lápiz por si alguien quiere ofrecer y concretar ahora, o solicitar día lugar y hora.

    Rápidamente intervino Sam: Puede que alguien quiera ofertar ahora y no tenga efectivo suficiente. Son mis amigos y yo doy garantía de cualquier cifra que se oferte y que después me repondrán. Y pasó dando papel y lápiz a los cinco analizados.

    Finalmente, yo pasé entre todos recogiendo los papeles. Al pasar frente al médico me dijo que no había recibido papeles, pero que me contactaría en Montevideo.

    Con los papeles en la mano pregunté si el costo de desfile y show era justo y si alguien reclamaba algo… silencio ja ja.

    Miramos los papeles, uno muy bajo, tres con valores prácticamente de arancel, y uno… muy por encima del resto. Pero con una condición: “Es admirable, ofrezco quedarme con ella mientras yo resista, 5 k, y luego ella me lleva solo de regreso a la Expo.”

    Tommy miró el papeles y dijo: “De acuerdo”. Sam lo leyó y dijo: “Siempre así, no me sorprende”. Y yo dije: “Esperen y volveré a buscar al ganador”.

    Ni siquiera les di mucho tiempo para conversar o analizar lo sucedido. Procedí por prolijidad a higienizarme, me puse la ropa con la que pasaría a buscar a mi nuevo novio (“macho” le dirán los menos protocolares).

    Me puse tiara de cristales austríacos, y un largo velo de tul. Un mini conchero blanco y en las manos, un ramo de flores blancas que “por las dudas” había traído desde Montevideo. Agradecí a todos los presentes, sugerí a los no elegidos, pero interesados, que me llamaran al teléfono de mi tarjeta si deseaban avanzar… y me acerqué a quien estaba flanqueado por Tommy y Sam. Debo irme contigo, le dije. Él tomó mi ramo de flores y se lo paso a Tom, y en su legar me dio un puñado de billetes para que fuera con ellos a modo de ramillete, ja ja… ¡un lindo homenaje a mi putismo!

    Me tomó del brazo y me paseó delante de todos. Vi deseo en los ojos de muchos y supe que habíamos hecho un buen movimiento al reunir ese grupo.

    Lentamente nos fuimos al dormitorio. Cerré la puerta e imaginé que todos se irían y así fue, según vimos al salir de la habitación, ya entrada la noche.

    Se acercó a besarme y me quitó el conchero. Te quiero en pelotas dijo, con léxico no muy ciudadano. Mi velo de tul cayó al piso y allí lo dejamos. Lo siguiente fue que se desnudó totalmente. Abundante vello púbico y verga medio erecta. “La tuve dura hasta hace un rato”.

    Edad bastante avanzada, pero físico fuerte de hombre que pese a ser el dueño y no un peón, ha estado siempre en el campo y cerca de sus tareas.

    “Quiero esas tetas” dijo, y se dedicó a besármelas y acariciarlas y chuparlas y morderlas. Yo lo disfrutaba, me encanta que me valoren, y otros por cogerme a veces me las descuidan. Sentía los pezones como piedras, y él me los chupaba como bebé. De a poco, tomándose su tiempo, subió a besarme…”¿Puedo? Preguntó. “por favor, me encanta” respondí. Y empezó a besarme de boca cerrada. Insinué mi lengua y vio que no hay límites. Su lengua entró a mi boca como una daga. Buscó mi lengua y vaya si la encontró, las enroscamos y empecé a masturbarlo, la verga ya dura. Sus manos bajaron a mis nalgas, (bueno, algún dedo acarició algo más *).

    Nos tiramos en la cama, él a chuparme la concha y yo a acariciarle los cabellos y la cara.

    Me di cuenta que era como con mis tetas. Adoró chuparme la concha y lamerme el clítoris. De a poco el tiempo pasaba, y fue reptando subiendo por mi cuerpo hasta que su pija ubico mi concha. O mejor dicho sus labios. Y la refregada de labios de concha que me dio fue impresionante. La cabeza de su verga iba y venía entre los labios, mojando con su pre seminal toda la concha. Cada vez yo la sentía más caliente. Iba y venía, iba y venía… le supliqué que me cogiera, no podía esperar más y enfrentó bien el glande al túnel del amor. Una estocada la llevó hasta los huevos dentro de mi. “¡Ayyy que divino!” brotó de mis labios y no pude expresar más, su bombeo frenético apenas me permitía respirar, y un dedo en el culo me hacía pensar en las horas que vendrían.

    Me acabé, me aflojé, creo que ese dedo en el culo hacía la diferencia. Y se acabó él, adentro y sin preguntar si podía hacerlo, como debe ser.

    Me la sacó. “Te la chupo” le dije, recordando que no se la había chupado. Sentí el sabor de su semen y el de mis fluidos, le dejé la verga limpia y fláccida. El me acariciaba toda.

    Lo guie a acostarse a mi lado. “Me gustas” me dijo… ”Me acabé” le dije. Y le acaricié la cara.

    —Decime cómo sos tan puta.

    —Le conté todo el proceso con Tommy, desde nuestro noviazgo exclusivo, el matrimonio fiel hasta aquella pregunta de enero de 2024 cuya respuesta me llevó, nos llevó, hasta lo que somos hoy. Le parece mentira que Tommy me apoye, pero lo comprende.

    Lo sorprendí con el relato de la invitación a París por parte de Ric, la venida de Paul, su voyerismo. Y para rematar, le confesé lo de mi padre y mi suegro. Su cara de asombro y sus preguntas expresaban incredulidad, pero su verga que volvía amoratares mostraba que lo excitaron esas confesiones. Le dije que papá había accedido a ver como me cogen, sin intervenir.

    Me volví a bajar a chuparle la pija ya casi dura, y fue el momento de hacerle beso negro. Primero se sobresaltó, luego lo aceptó, también cuando jugué a meterle un dedo.

    “Quiero tu culo dijo” totalmente excitado. “¿Como lo querés?” No respondió pero me tomó de la cintura y me puso en cuatro. Le pasé el gel y me untó el chiquito cuidadosamente. Se tomó su tiempo, abundante gel, masaje, dedo, más gel más masaje y dedo adentro. “Que linda cuevita” expresó a modo de halago. Vi que untaba su verga con gel. Me preparé, aunque no la tiene grande, apreté los dientes y sentí como me enfrentaba la cabeza al hoyo, como la centraba bien, y como entraba, resbalando en mi esfínter sin resistencia.

    El bombeo fue gozoso, largo, es demorado en acabar, le pedí mete saca y gocé, vaya si gocé cada salida y entrada. A veces me sujetaba de las tetas, a veces de los hombros o del pelo, una novedad para mi. Duele, pero gusta.

    Acábame afuera le susurré en un ruego. Me la sacó me empujó aplanándome a la cama y comenzó a refregarme la verga entre las nalgas. Sentí los chorros tibios entre mis nalgas, retiró la verga y el semen se deslizó por mi esfínter ya cerrado hasta mi concha. Lo tomé con los dedos y lo disfruté.

    La limpieza de la verga fue inevitable y muy disfrutada.

    Me eché sobre él y lo besé todo, me hizo gozar, además de ser un buen señor.

    Hablamos mucho más, quiso saber de todo. Si aprovecho bien el dinero que gano, si de verdad soy Economista y si de verdad Tommy me apoya. Dijo que quiere conocer a mi padre. Me contó cosas de su familia. Y me preguntó ( ya otro me lo había preguntado) si podría venir a pasar fines de semana a nuestra casa (claro que sí, le dije) y si podría ir a su campo, 200 km de Montevideo (claro que sí, si el arancel es bueno le dije), nos reímos y me dijo que: “Con tu manera de coger, pedime lo que quieras, sos divina”.

    Me chupó un rato las tetas, un divino, y un rato le chupé los huevos y la verga. Me entregó lo que me correspondía, ¡había sido previsor con el efectivo! Yo en el cielo.

    Terminamos, y lo llevé de nuevo a la Expo. Es mi relación número 39, 37 hombres y 2 mujeres). Y nos prometimos volver a vernos en la semana que comenzaba. A su expreso pedido.

    ¡Hasta la próxima queridos lectores!

    Sofía.

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  • Diversión familiar incestuosa

    Diversión familiar incestuosa

    Ser madre es uno de los trabajos más demandantes del mundo, pues exige demasiado sacrificio, responsabilidad, y compromiso. Aun así, eso no quiere decir qué una mujer con hijos no tenga derecho a divertirse debes en cuando, pero la madre de la que les voy a contar hoy tenía un concepto particular de lo que significa “diversión familiar”.

    Nuestra historia tiene lugar en una casa, la cual estaba habitada por:

    Julia (39 años): es una madre soltera, alta, de pelo castaño y corto, caderona, tetona, y muy culona. Ella, en su juventud, se la pasaba de fiesta en fiesta pero, tras convertirse en madre de mellizos, sus días de diversión se terminaron, pues tuvo que dedicarse por completo a sus hijos y, aunque ama a su familia, sigue añorando los días en los que se divertían como si no hubiera un mañana.

    Carmen (18 años): es la hija de Julia, y es una chica que, al igual que su madre, tiene inmensos atributos femeninos (aunque no tan grandes como los de la milf). Es una joven muy estudiosa, trabajadora, y con gran fascinación por lo intelectual.

    José (18 años): es el hijo de Julia y el hermano mellizo de Carmen. Es un joven delgado, escuálido y, al igual que su hermana, es un joven muy trabajador y con gran interés en cosas intelectuales.

    Todo empezó una tarde en la que, tras un largo, tedioso, y muy aburrido día de trabajó, Julia regresó a su casa, y fue recibida por su hijos, quienes se encontraban leyendo filosofía en la sala.

    “¡Hola mamá!” exclamó José “¿Cómo te fue el trabajo?”

    “¡Aburrido, como siempre!” respondió la Julia, mientras se sacaba los zapatos “¿Saben? Me vendría bien divertirme un rato”

    “¡Pues no sé diga más, mamá!” exclamó Carmen “¡Mi hermano y yo somos expertos en la diversión, y te armaremos una noche súper entretenida!”

    “¡Ay, si, eso me encantaría, pues no aguanto ya tanta responsabilidad!” exclamó la milf, con entusiasmo.

    Más tarde, los gemelos le entregaron a su madre un libro de geología, y los tres se sentaron a leer en la sala de su casa.

    “¿Esto se supone que es divertido?” pregunto Julia, decepcionada.

    “¡Pues claro!” exclamó el joven “¡La lectura es una actividad que despierta gran entusiasmo!”

    Más tarde, los tres se sentaron en el sofá de la sala a ver un documental sobre vida salvaje.

    “¿No sería mejor ver una película de acción?” pregunto la milf, disgustada.

    “¡Silencio, está es la parte más interesante!” exclamó Carmen.

    Finalmente, los tres se pusieron a jugar un juego de mesa en la cocina.

    “¡Es tu turno de tirar los dados, mamá!” exclamó José.

    “¡Suficiente, se acabó!” Grito la milf, furiosa, mientras tiraba el juego al suelo.

    “¿Pero que te pasa, mamá?” pregunto Carmen, asustada.

    “¡Me pasa que no aguanto más sus aburridos planes!” exclamó Julia “Es obvio que ustedes no se saben divertir, y en parte es mi culpa, pues yo no les enseñe como hacerlo, pero lo voy a remediar ya mismo ¡Vayan a mi cuarto ahora!”

    Los gemelos acataron la orden de su madre y, ni bien entraron a su habitación, Julia cerró la puerta d ella misma con llave.

    “¡Desnúdense ahora!” ordenó la milf, mientras se sacaba toda la ropa.

    “¡Ya entiendo! Vas a analizar la anatomía de nuestros cuerpos” dijo José, mientras él y su hermana se desnudaban.

    “No, nada de esa mierda científica ¡Me los voy a coger a los dos para sacarles lo aburrido y para entretenerme como lo hacía en mi juventud!” exclamó Julia.

    “¿Que…? grito Carmen pero, antes de que pudiera decir algo, su madre la agarró del cuello y le dio un beso apasionado.

    Las lengua de las dos mujeres se entrelazaron con gran fuerza y, cuando despegaron sus bocas Julia empujo a su hija sobre la cama.

    Al considerar que su madre había enloquecido, José intentó escapar, pero no fue capaz de abrir la puerta de la habitación.

    “¿A dónde crees que vas, jovencito?” exclamó Julia, mientras agarraba del cuello a su hijo “¡No pienses que te vas a escapar de los besos de mami!”

    Al igual que a su hija, Julia beso con gran pasión a José, luego lo empujó sobre la cama, y este cayó justo al lado de Carmen.

    Luego, la milf se abalanzó sobre sus hijos, y comenzó a meter los dedos de su mano izquierda dentro del coño de Carmen el coño de Carmen, al mismo tiempo que le hacía una paja a José con su mano derecha.

    “¿Vieron? ¡Esto es lo divertido!” exclamó Julia, mientras masturbaba a sus hijos “¡Así es como yo me divertía cuando tenía su edad! ¡La diversión es sinónimo de sexo, y mientras más duro, mejor!”

    “¡En realidad, los sinónimos de diversión son entretenido y…!” exclamó Carmen.

    “¡Cállate, no quiero seguir escuchando más mierda científica de ninguno de los dos!” exclamó Julia, mientras metía su teta izquierda dentro de la boca de su hija, y la derecha dentro de la boca de su hijo “¡Lo único que quiero que salga de sus bocas son gemidos y gritos de placer!”

    Luego, ambos jóvenes comenzaron a chupar las tetas de su madre, y está sintió tanto placer que hasta dejó caer un par de gotas de baba de la excitación.

    Al cabo de un rato, Julia se paró, y se sentó con violencia sobre las caras de sus hijos, dejando los rostros de sus hijos aplastados bajos sus enormes nalgas.

    “¡Este es mi famoso “baile pulidor”!” exclamó Julia, mientras restregaba sus nalgas sobre las caras de sus hijos “¡Le llamo así porque pulo sus caras con mis nalgas como si mi culo fuera una lustradora automática! Este truco lo hacía sobre todo en la universidad”

    Tras mucho perrero, la milf se levantó, e hizo que su hijo se arrodillara detrás de ella y su hija enfrente.

    “¡Ahora si va a usar sus bocas para algo más útil que hable de mierdas científicas!” exclamó Julia “¡Quiero que me chupen el culo y el coño!”

    “¡Mama… debemos parar!” exclamó Carmen, excitada pero confundida y aterrada “¡El incesto es ilegal en nuestro país!”

    “¡Además, trae muchos males, tales como…!” exclamó José.

    “¡O hacen lo que les ordenó o juro que quemaré toda su colección de enciclopedias!” grito la milf, y sus hijos, con algo de dudas, comenzaron a hacerle sexo oral al mismo tiempo “¡Eso es! ¡Mete tu puta lengua más dentro de mi culo, José! ¡Y tú no te apures, Carmen, tomate todo el tiempo que necesites para devorar mi coño!”

    Al cabo de un rato, Julia hizo que sus hijos intercambiaran posiciones, y ahora era José quien le chupaba el coño, mientras Carmen le daba un beso negro.

    Más tarde, la milf entrelazó sus piernas con las de su hija, y ambas empezaron a restregar sus coños mutuamente. Al ver esa escena de sexo lésbico, José no pudo evitar quedar cautivado.

    “¡Puedes hacerte una paja mientras me miras, no tengo problema!” exclamó Julia, entre gemidos.

    “¡No, no caere en el primitivo impulso de la lujuria!” exclamó el joven, mientras luchaba contra sus instintos primitivos.

    “¡Solo cállate y ven aquí!” exclamó la milf, quien comenzó a darle una mamada a su hijo, al tiempo que seguía teniendo sexo lésbico con su hija.

    Un rato después, Julia hizo que José se acostara sobre la cama boca arriba, luego ella se puso sobre él y comenzó a tener sexo vaginal con su propia hijo, al tiempo que le chupaba el coño a Carmen.

    “¡Esto es terrible!” exclamó la joven, entre gemidos “¡Estoy tan excitada que no puedo pensar con claridad!”

    “¡Yo tampoco!” exclamó José, mientras se retorcía de placer.

    “¡Perfecto, eso era lo que quería conseguir: que dejarán de ser unos estirados amargados y que se divertirán con su madre como corresponde!” exclamó Julia, mientras le daba se rones a su hijo y chupaba el coño de su hija.

    Luego de mucho sexo, Julia metió la verga de José dentro de su culo, y comenzó a tener sexo anal con él, al tiempo que le daba un beso negro muy intenso a Carmen.

    “¡Mama… no aguanto más…!” exclamó José.

    “¡Yo tampoco!” exclamó Carmen.

    “Vamos, acabemos los tres al mismo tiempo ¡Cómo una puta familia feliz!” exclamó Julia.

    Finalmente, los tres tuvieron un orgasmo al mismo tiempo, y la familia entera se desplomó sobre la cama.

    “¡Eso sí fue diversión de la buena y no estupideces!” exclamó Julia, con firmeza, mientras se acostaba en medio de sus hijos quienes, del cansancio, se quedaron dormidos tras tener el orgasmo “¡Parece que estos jóvenes no pudieron soportar el estilo de Julia!”

    A la semana siguiente, Julia volvió a su casa tras un aburrido día de trabajo pero, está vez, lo hizo con gran alegría, pues estaban sus hijos esperándola.

    “Y díganme ¿Que planes tenemos para esta noche?” pregunto la milf, emocionada.

    “¡Primero, leeremos el Kama Sutra!” exclamó Carmen

    “¡Luego, miraremos un película porno que super sucia que descargue pirata está mañana!” exclamó José.

    “¡Y, finalmente, tendremos un trío en dónde pondremos en práctica todas las posiciones que aprendimos, con muchos juguetes y con mucho sexo anal!” exclamó el joven.

    “¡Eso sí suena divertido!” exclamó Julia, con una gran sonrisa, mientras abrazaba a sus hijos.

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  • Inicié a mi catequista y se enamoró de mi (1)

    Inicié a mi catequista y se enamoró de mi (1)

    Maryori era una chica de 20 años cuando la conocí, de 1.60 cm, cabellos y ojos negros, piel mestiza, universitaria de la carrera de Literatura y los domingos brindaba catequesis en la parroquia. Ahí fue donde la conocí por aquel entonces yo tenía 18 años y también era universitario.

    Ella era mi catequista designada y me brindaba las charlas para el sacramento de confirmación, al comienzo no hubo mucha química entre nosotros, no nos llevábamos muy bien. Fue conforme que nos fuimos conociendo que descubrimos que teníamos muchas cosas en común como gustos musicales, libros, autores favoritos, hobbies.

    A ella le encantaba escribir, igual que a mí. Tenía un diario donde escribía sus vivencias del día y llevaba siempre varios cuadernos donde escribía cuentos o historias que le salían de su mente, su sueño era publicar grandes obras y ser una escritora reconocida.

    Debo reconocer que al comienzo no sentía atracción por ella, solo la veía como una amiga. Pero conforme la fui conociendo me empezó a gustar, me atrajo su pequeña boquita y su trasero redondito, me imaginaba lo rico que se sentiría follarme ese culo.

    Más de una vez me jale el ganso mirando fotos que le tomaba sin que se diera cuenta, soñando con esa fantasía.

    Maryori era distintas a las demás, era inteligente con ella podías hablar de varios temas interesantes como economía, obras literarias, cultura, perspectiva de la vida, etc. No como otras chicas con 0 IQ que solo pensaban en fiestas y divertirse. Ella prefería quedarse en casa leyendo un buen libro, tomar licor y emborracharse lo consideraba algo tonto, recuerdo que una vez con la gente de la parroquia la invitamos a una fiesta y ella se negó a acompañarnos, también la invite un domingo a que me viera jugar futbol al estadio municipal y me choteo. No le gustaba hacer vida social, creo que fue por eso que nunca le conocí un enamorado.

    Hasta se le podía considerar una chica nerd, después de recibir mi confirmación nos veíamos todos los domingos en la misa de jóvenes a las 6 pm luego íbamos al parque que estaba al frente, nos sentábamos en una banca a conversar.

    Un domingo todo cambio, nos quedamos conversando hasta casi las 22 pm se nos pasó el tiempo conversando de obras de Julio Ramón Ribeyro, Mario Vargas Llosa, Ricardo Palma, José María Arguedas. Nos dimos cuenta de la hora cuando suena su celular eran sus padres, la regañaron por estar hasta altas horas de la noche en la calle. Hay me di cuenta porque ella era así sus padres la tenían muy controlada, ella se comenzó a desesperar.

    Maryori: Mis padres ahora me van a castigar

    Yo: Porque no has hecho nada malo solo conversamos, tranquilízate. Mira te acompaño a tu casa y converso con tus padres, les diré que fue mi culpa y me responsabilizare por todo.

    Maryori: En serio harías eso por mi

    Yo: Claro, yo soy la razón por la que no has llegado a casa, a ver vamos.

    Aproveche y puse mi mano sobre su hombro abrazándola y nos dirigimos a su casa.

    Cuando llegamos abre la puerta, sus padres la estaban esperando en la sala.

    Su madre al verme queda petrificada como si hubiese visto un fantasma y su padre me escanea de arriba abajo, les explico lo que en verdad paso y como se nos había ido el tiempo su padre comienza a hacerme preguntas sobre mi nombre si estudiaba o trabajaba, que carrera estudiaba, en que universidad etc. Parecía que yo era el primer hombre que Maryori traía a casa, si era el primero. Luego me despedí de sus padres y de Maryori con un beso en la mejilla.

    Salgo y cierro la puerta, me reclino en un poste de luz que esta al costado de su casa y en eso escucho la conversación de Maryori con sus padres:

    Mamá: ¿De dónde demonios lo conoces?

    Maryori: Él es uno de los chicos a los que yo les brindaba catequesis

    Mamá: Quiero que te alejes inmediatamente de el

    Maryori: Que dices mamá, ¿por qué? el ya explico que fue lo paso

    Mamá: No es por eso hija, te acuerdas de Clotilde la señora que vende en el mercado. Su hija anduvo con él, Clotilde me contaba como hacia sufrir a su hija se comporta demasiado encantador al principio las enamora, las usa y luego busca a otras, ese tipo es un mujeriego.

    Maryori: ¿Y como sabes que es él?

    Mamá: Clotilde me mostraba fotos de el con su hija, además una vez vi a su hija besándose con él, cuando se aburrió de ella busco a otra, Clotilde me conto como hizo sufrir a su hija, lloraba por él, hasta le diagnosticaron depresión y estuvo en tratamiento médico.

    Maryori: Solo somos amigos mamá

    Mamá: Eso espero pero preferiría que mejor te alejaras de el

    Papá: A mí no me pareció tan mal muchacho trabaja para pagar sus estudios universitarios, dentro de poco será ingeniero de sistemas, en esa profesión los salarios son altos. Sabe vestirse bien no es como esos jóvenes que anda deambulando sin saber que hacer de su vida. Me agrado el muchacho.

    Mamá: Ese tipo es un lobo disfrazado de oveja, estoy segura que es el, mañana iré a hablar con Clotilde para que me muestre unas fotos del ex de su hija para corroborar.

    Papá: Bueno mañana tenemos que madrugar así que mejor vamos a descansar

    Ahora entiendo porque quedo petrificada cuando me vio, la señora me conoce. Me retire del lugar y regrese a casa a descansar.

    Los domingos siguientes su madre la acompañaba a misa, apenas terminaba la misa se retiraban, solo nos veíamos de lejos. Los siguientes domingos dejaron de ir a la misa de 6pm cambiaron por la de las 12 de mediodía, seguro para evitarme.

    Le enviaba mensajes por correo y a su celular pero no respondía.

    Pasaron varios meses hasta que un día regresando tarde de la universidad caminando por una calle, la veo caminando en la vereda de al frente. Grito su nombre pero no me escucha o no me quiere escuchar. Acelero el paso hasta llegar donde ella, la toco por la espalda se asusta y voltea. Tenía una expresión de molestia.

    Yo: Hola Maryori, ¿como has estado?

    Maryori: Bien gracias, ¿como te va en tus estudios?

    Yo: Muy bien acabo de tener una clase de desarrollo de videojuegos en UNITY, no puedo esperar a llegar a casa y descargar de la asset store plantillas para mis juegos.

    Maryori: Que suerte que tu si tienes internet en casa

    Yo: ¿Por qué dices eso?

    Maryori: Es que hoy tenía trabajos de investigación que hacer y fui a la cabina de internet que está en la avenida, tuve que esperar como 20 minutos a que una maquina se desocupara, luego había un grupo de jóvenes estaban con sus juegos a todo volumen hacían una bulla que no me permitían concentrarme y la computadora estaba muy lenta, fue todo un caos.

    Yo: Lo siento, me encantaría poder ayudarte. Espera..

    Saco un papel y le apunto mi dirección.

    Yo: Mira si un día necesitas utilizar internet para tus trabajos universitarios, puedes venir a mi casa y hacerlos en mi computadora.

    Maryori: No como crees… no te quiero incomodar

    Yo: Maryori tú nunca me vas a incomodar, al menos considéralo.

    Le acaricio sus mejillas con mis manos, ella cierra los ojos y sonríe, guarda el papel en su bolso y nos despedimos.

    A la semana siguiente me encontraba haciendo ejercicios en el mini gimnasio que había armado en la azotea de mi casa, mis padres habían salido y mi hermana se fue con su grupo de amigas iban a regresar de noche, estaba solo en casa con el torso desnudo y unos shorts cortos, saltando cuerda cuando en eso suena el timbre. No hice caso y de nuevo volvió a sonar, entonces era alguien, baje tal como estaba, seguro es un vendedor pensé. Cuando abrí la puerta me sorprendí a ver a Maryori, ella también se sorprendió al verme ya que estaba casi desnudo.

    Yo: Hola Maryori

    Maryori: Hola, este perdón que te moleste mejor vengo en otro momento.

    La agarre del brazo.

    Yo: No está bien

    Maryori: Es que tengo mucha tarea que hacer y las cabinas de internet están ocupadas, necesito hacer urgentemente este trabajo.

    Yo: Te entiendo pasa.

    Entra a la casa nerviosa con miedo.

    Maryori: ¿Y dónde está tu computadora?

    Yo: En mi habitación

    Voltea a mirarme, saliéndole los ojos.

    Maryori: ¿Y tus padres?

    Yo: Salieron pero ya deben estar venir, vienen en camino.

    Le dije eso para que tenga un poco de confianza aunque sabía que iban a llegar a altas horas de la noche. Subimos al tercer piso, abro la puerta de mi habitación y entro, Maryori se queda parada en la puerta dudando si entrar. Enciendo la computadora e inicio sección.

    Yo: Que pasa Maryori, adelante.

    Entra con miedo agarrando con sus manos fuertemente sus cuadernos.

    Yo: Mira te quiero mostrar algo que te va interesar, este es EBSCO es una plataforma con una gran base de datos que contiene artículos académicos, revistas, periódicos, libros electrónicos y esta es Scopus también una base de datos pero de citas y resúmenes de literatura. Te servirá mucho para tus trabajos de investigación. Puedes utilizar el correo de mi universidad si no te permite registrarte con tu correo.

    Maryori: Muchas gracias

    Yo: También puedes utilizar mi silla gamer es cómoda Ergonómica y Reclinable además cuenta con reposapiés, te apetece un poco de limonada hay en la cocina.

    Maryori: Bueno

    Bajo y le traigo un vaso de limonada y un pedazo de keke de vainilla que había sobrado.

    Yo: Bueno ahora te dejo hacer tus tareas tranquila, cualquier cosa voy a estar en la azotea entrenando, ya solo falta un mes para el Campeonato Nacional Universitario y quiero sacar medalla.

    Maryori: Verdad que me contaste que estas en la selección de karate de tu universidad

    Yo: Exacto y tengo aun algunas cosas que mejorar, el baño es la última puerta de la izquierda

    Maryori solo sonríe ya se le veía más animada y con confianza, subí a la azotea a seguir con el entrenamiento. Luego de casi unas 3 horas ya de noche, ella sube a la azotea y se queda parada viéndome cruzando los brazos, yo me encontraba haciendo la kata Bassai-Dai termino y agarro unas mancuernas de 10 kilos una en cada brazo, hago como si no la hubiera visto continuando con mi entrenamiento, la veo de reojo noto que no dejaba de mirarme, sus ojos le brillaban mientras se mordía los labios. Sentía que me miraba con deseo luego comienza a jugar con su cabello. Bajo las mancuernas y comienzo la kata Kanku-Dai al terminar, Maryori comienza a aplaudir con una sonrisa en su rostro.

    Yo: Vaya, no sabía que tenía una admiradora

    Comienza a acercarse donde estaba, me siento en un banquito a descansar

    Maryori: Eso estuvo genial, ¿ que es?

    Yo: Se le conoce como Katas son secuencias coreografiadas de movimientos como la simulación de un combate, claro con oponentes imaginarios.

    Maryori: Que interesante

    Maryori mueve sus manos como queriéndome tocar pero algo la detiene.

    Yo: ¿Pasa algo?

    Maryori: estas sacando músculos

    Yo: Quieres tocarlos adelante

    Maryori pasa su mano por mi brazo

    Maryori: Esta duro y sudoso

    Yo: Es por el ejercicio creo que me voy a tomar un baño

    Maryori me suelta.

    Maryori: no es que quiera abusar pero tienes impresora

    Yo: Si claro, ponlo todo en un Word y lo imprimo

    Maryori: ok ahora lo paso a Word -me lo dice con un tono suave e inocente

    Baja y yo aprovecho en bañarme, regreso a mi habitación solo con una toalla puesta en la cintura.

    Yo: Ya está todo lo que hay que imprimir

    Maryori se encontraba sentada en mi silla gamer.

    Maryori: Si es esto

    Maryori volvía a mirarme con deseo hacia puño con sus manos tratando de aguantar las ganas, sabía que era mi oportunidad. Enciendo la impresora me inclino detrás de ella colocando mi mano sobre el mouse mandando a imprimir, volteo y nuestras miradas se cruzan.

    Yo: Tienes una hermosa carita

    Nos quedamos quietos, mirándonos mientras la impresora comenzaba a imprimir, nuestras respiraciones eran cada vez más cercanas.

    Le acomodé un mechón de pelo que le caía sobre el rostro. Maryori no se apartó. Al contrario, inclinó la cabeza un poco, apenas. Lo justo.

    Y entonces pasó, nuestros labios se encontraron comenzando un beso lento, suave, sentí en ella un temblor involuntario de esos que llegan cuando sabes que estás cruzando una línea.

    Sus labios eran cálidos y dulces, nuestras lenguas jugaban entre si, duramos casi un minuto besándonos la impresora termino de imprimir y nos separamos, ella sonrió. Una sonrisa corta, honesta, como si también supiera que algo había cambiado.

    Acaricio su mejilla con mi mano y con mi dedo pulgar juego con su boca, meto mi dedo en su boca y Maryori comienza a chuparlo. Mi miembro comienza a ponerse erecto al igual que sus pezones. Con la otra mano acaricio sus senos, Maryori se está excitando, baja su mirada y ve mi miembro erecto elevándose detrás de la toalla, suelta mi dedo de su boca y se aparta un poco.

    Maryori: Detente, esto no está bien

    Sabía que Maryori estaba excitada y esta era mi oportunidad de hacerla mi mujer pero algo la detenía, trate de mantener la calma y darle confianza e seguridad.

    Yo: Maryori, dime que pasa puedes confiar en mí, te prometo que guardare tu secreto.

    Maryori me queda viendo fijamente unos segundos

    Maryori: Es que yo nunca he…

    Yo: ¿Nunca has estado con un hombre?

    Asiente con la cabeza.

    Ya me lo imagina, pero ahora confirmado estallo de felicidad por dentro, es virgen tenía que hacer algo para romper esa barrera.

    Yo: Te comprendo no es fácil aventurarse a algo nuevo, siempre existe un temor a lo desconocido pero hay que vivir el momento, quien sabe quizás sea algo maravilloso lo que nos espera después no quiero apresurar nada, solo déjame decirte que eres muy especial para mí y desearía tenerte entre mis brazos esta noche pero también te sabré esperar.

    Maryori: Es que yo si deseo hacerlo.

    Le acaricio el rostro y le doy un beso en la boca

    Yo: Tranquila te prometo que será una experiencia inolvidable

    Agarro su mano y nos dirigimos a mi cama, me siento y la paro en frente le desabrocho el jean y se lo bajo le pido que alce los brazos quitándole su blusa, luego le pido que se dé la vuelta le desabrocho el sostén y finalmente le bajo las bragas dejándola completamente desnuda. Miro hipnotizado su trasero redondito, aquel trasero con el muchas veces fantaseaba y ahora sería mío. Maryori se da media vuelta cubriéndose con un brazo los pezones y con su mano su vagina yo con mis manos la suelto agarrando sus manos.

    Yo: Maryori tienes un hermoso cuerpo

    Maryori: En serio ¿te gusta?

    Yo: Claro es bellísimo

    Maryori: Eres la primera persona que me ve desnuda

    Comencé primero acariciándola y besándola todo el cuerpo, luego con mis dedos fui tocando su clítoris de arriba a abajo y lentamente los fui metiendo dentro de su vagina, para ir abriéndola para meter mi miembro dentro, estaba completamente mojada su vagina emite un rico aroma, no resistí más y fui pasándole la lengua.

    Maryori comienza a gemir a lo que le pregunto si ya está lista, asiente.

    Yo: Maryori, al ser tu primera vez te dolerá un poco va hacer normal el dolor, yo nunca haría algo que te causara daño ¿Ok? Si me pides que me detenga, lo hare

    Maryori: Esta bien soportare dolor, pero hazme tuya

    La agarro de la cintura y el hecho sobre mi cama, me quito la toalla haciendo saltar a mi miembro, ella se sorprende me coloco arriba de ella en posición de misionero. Coloco mi pene en la entrada de su vagina y luego de darle vueltas comienzo a introducirlo poco a poco y escucho un chillido de ella.

    Maryori: ¡Auchh!… Me duele, espera

    Yo: Tranquila y relájate, lo dejare donde esta y cuando te acostumbres continuare.

    Ella asiente

    Luego de unos minutos continuo hasta que poder meterme dentro de ella, sentía como se reventaba algo dentro era su himen. Comencé a moverme de atrás hacia adelante poco a poco, acariciaba su clítoris tratando de darle placer mientras movía mi miembro dentro de ella y fue cuando Maryori comenzó de nuevo a gemir, empecé a moverlo un poco más sin tanto esfuerzo de adentro hacia afuera, mire de reojo mi miembro y estaba lleno de sangre y sus labios vaginales estaban rojos, sus ojos se hallaban llorosos.

    Maryori: más despacio por favor, me arde un poco

    Me quede inmóvil unos minutos, para iniciar nuevamente un meter y sacar de manera lenta, Maryori me abrazaba por la espalda y luego siento como sus uñas se clavaban, mi miembro ya se podía deslizar dentro de su vagina con toda confianza, con mi lengua lamia sus senos rectos mientras empujaba dentro con un poco más de fuerza y así fue hasta que con mis manos toque su clítoris y Maryori pudo tener su primer orgasmo con mi miembro en su interior, aumento la velocidad tratando de no venirme pues quería disfrutar más de su bello cuerpo, comencé un poco fuerte dándole más profundo Maryori gemía cada vez más fuerte. Sentía como mi miembro le abría toda la vagina.

    Maryori: que rico se siente esto, por favor no pares

    Lo cual me motivo a darle más duro y rápido hasta que finalmente expulse todo mi semen dentro de ella lo que le provoco un segundo orgasmo luego me desplome tomándola entre mis brazos.

    Yo: Maryori ¿Te gusto?

    Maryori: Nunca había sentido algo así, nunca olvidare este día.

    Yo: Este día dejaste de ser una jovencita, ahora eres toda una mujer.

    Le doy un beso en la frente.

    Maryori: Si ahora soy tu mujer

    Y así comenzó el inicio de la vida sexual para Maryori.

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  • Valeria. Conociendo a mi hijastra

    Valeria. Conociendo a mi hijastra

    Después de mucho tiempo divorciado, me propuse buscar una pareja. La verdad ya quería sentar cabeza y esto de andar buscando adrenalina en los camiones y los transportes ya estaba siendo muy estresante así que, empecé a salir con algunas mujeres hasta que conocí a la indicada. Era ya una señora de mi edad: 46 años. Aun de muy buen ver. Pelo castaño a media espalda, con unos kilitos de más pero que compensaba con unas tetas deliciosas y unas nalgas duritas y aun paraditas.

    Desde que empezamos a salir pude darme cuenta de que era super cachonda. Ese día llevaba un vestido escotado donde me dejaba ver que podría perder la razón sumergiéndome justo en medio de esas maravillosas tetas. Unos ojos muy cautivadores y una sonrisa muy hermosa.

    Después de una charla larga, un rico café, nos besamos y se puso intenso así que me dijo que fuéramos a su casa a lo cual acepte sin ningún problema.

    Llegamos en menos de 20 minutos. Ya eran como las 11 de la noche. Antes de entrar me dijo que tenía una hija de 19 años, que era muy fiestera pero muy “alivianada” así que no pasaba nada.

    No le di mucha importancia, a decir verdad, yo solo podía pensar en esas tetas que se escondían debajo de ese escote tan prominente.

    Entramos a su casa y la luz del cuarto de su hija se veía encendida, se escuchaba como si estuviera viendo una película. La recamara de su mamá quedaba a un lado así que ella solo le grito que ya estaba en casa y que ya se iría a acostar, pero no le dijo que había llegado con compañía.

    Una vez que entramos a la recamara no le di oportunidad de nada (yo ya estaba demasiado caliente y no podía contenerme). Cerré la puerta detrás de ella y la tome de la cintura, puse sus pechos contra la pared, le aparte el pelo del cuello y se lo empecé a besar de manera apasionada mientras una de mis manos ya estaba en su escote. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me pude percatar que no usaba sostén, sus pezones ya se sentían muy erectos así que le di la vuelta, saque ambos senos por el escote y los empecé a devorar ávidamente, como si no hubiera un mañana. Los sujetaba con ambas manos y dejaba que mi boca viajara de un pezón al otro.

    Sentía como ella trataba de desabrochar mi cinturón mientras con la otra mano me apretaba la verga como si quisiera arrancármela. Como no pudo desabrochar el cinturón, bajó el cierre metió la mano y saco mi miembro que estaba por explotar. Palpitaba muy fuerte y las venas se le marcaban como nunca. (llevaba meses sin coger, así que mi excitación era como un volcán a punto de hacer erupción).

    Se puso de rodillas y lo engulló por completo, hasta el fondo. Me hizo gemir de manera incontenible. Pude percibir que el volumen de la tele del cuarto de al lado se bajó, pero no me importó que su hija nos escuchara.

    Aun no quería terminar así que la quité de mi miembro, la levante y la llevé a la cama. La acosté boca abajo, y empecé a besar sus tobillos, recorriendo con mi lengua y mis labios cada parte de ella. Empecé a subir mientras mis manos ya tenían la tarea de ir subiendo su falda. Su olor ya se hacía presente y eso me puso como animal en celo. Ya estaba besándole los mulos cerca de las nalgas y el calor que despedía su vagina era increíble, así como el olor. Era fuerte pero agradable. Una mezcla de su sudor y perfume que me puso la verga aún más palpitante.

    Sin dudarlo le hice la tanga a un lado y sujeté ambas nalgas con mis manos para poder separarlas y ahí estaba, un culo y una rajita completamente depilados, ya jugosos y no pude esperar. Puse mi boca en la base del coxis y comencé a bajar con toda la lengua. Sentí como se contrajo su ano cuando lo rosé con mis labios, pero eso no me detuvo. Seguí mi recorrido hasta su clítoris (lo cual fue algo incomodo por la postura). Sin dudarlo, ella entendió la situación y de un movimiento subió su cadera y me dejo espacio para poder acomodarme mejor. Le empuje gentilmente para que se hiciera más hacia la cabecera de la cama pero que se quedara en esa posición.

    Me recosté boca arriba, empecé a subir hasta quedar justo entre sus piernas, la sujete de las nalgas y la bajé un poco para que quedara como si estuviera sentada en mi cara, pero en posición de perrito. Conforme su sexo se aproximó a mi cara, podía sentir como goteaba de lo mojada que estaba. Levante un poco la barbilla y empecé a lamer su conchita. De arriba hacia abajo, en círculos, la recorría y me sujetaba de sus nalgas muy fuerte. Las apretaba, las masajeaba. Mientras estaban mis labios pegados a su clítoris, empecé a rosas el borde de su anito con un dedo, al grado de que sentía como se dilataba, como palpitaba y empecé a meterlo muy suave, poco a poco.

    Para este momento ella gemía demasiado y podía escuchar cómo me pedía de manera imperativa que no me detuviera. Que siguiera así, justo, así como estábamos. Ella sujeto mi mano que estaba sobre sus nalgas y la empujo aún más para que mi dedo la penetrara por el culo hasta donde pudo llegar. Gimió muy fuerte, sus piernas empezaron a temblar y de repente salió un chorro tan fuerte y prominente que, si no cierro mi garganta me hubiera ahogado en ese momento.

    Ella se giró para quedar acostada de lado mientras yo me reincorporaba para que siguiéramos cuando de pronto, mire hacia la puerta y vi que estaba emparejada, había una pequeña rendija y se veía una pequeña silueta al otro lado de la puerta. No lo podía creer, su hija nos había espiado y ella estaba como si nada. Parecía que no se había dado cuenta del caso. Me quede mirando unos segundos hacia la rendija y por un momento hicimos contacto visual su hija y yo. Ella se quitó de manera inmediata al sentirse descubierta y se escuchó como se cerró la puerta de su cuarto.

    Por alguna razón que aún no descifro, me excito muchísimo saber que esa chica había visto a su mamá coger con un extraño y la manera en como lo hicimos. Empezaron a pasar muchas imágenes por mi cabeza y no podía controlar mi imaginación. Así estaba cuando de pronto, sentí unos labios recorrer mi glande. Voltee hacia abajo y ella ya estaba acomodada con una almohada a la altura de mi pelvis y dispuesta a recorrer con su boca toda mi virilidad.

    Puso su mano sujetando mis testículos y los acariciaba con delicadeza mientras que su boca solo tenía el glande adentro, su lengua hacia el resto. Era una de las sensaciones más placenteras que había sentido, respire profundo, cerré los ojos y deje que mi cabeza se inclinara un poco hacia atrás. Me sentía tan deseado en ese momento. Completamente desnudo, con la miel de esta mujer aun húmeda en mi boca y en mi rostro, ella dándome el mejor oral de mi vida y… por si fuera poco, la puerta se volvió a abrir en silencio, solo una rendija, un pequeño resquicio, pero pude mirar esos ojos que husmeaban con morbo hacia el cuarto de su madre.

    El darme cuenta de que su hija nos espiaba de nuevo hizo que mi pene se pusiera aún más duro así que lo saque de la boca de su mamá, la sujete solo de su barbilla mientras que, con la otra mano me masturba viendo hacia la rendija.

    Mi morbo y excitación crecían a la par. Pensar que una chica de 19 años me veía la verga y no solo eso, podía contemplar como estaba por llenarle de leche caliente la boca a su madre hizo que me viniera de tal forma que no lo hubiera pensado. Salió un chorro largo y espeso que cayó entre los labios y las mejillas, el segundo chorro fue directo a la boca y el tercero hacia su frente y parte del cabello, mis piernas se tambalearon y tuve que apoyarme de la cama. Solté mi pene por instinto, pero ella lo metió de nuevo a su boca y lo dejó completamente limpio, vacío, seco.

    De nuevo la silueta se desapareció y se escuchó como se cerró la puerta del cuarto contiguo.

    Ambos caímos rendidos, exhaustos de este aquelarre de pasión. Pero no podía sacar de mi cabeza la imagen de esa mirada que nos espiaba. Tenía algo de culpa y remordimiento. No sabía como tomarlo. Por un lado, me preocupaba que esta señora no se diera cuenta o peor aún, que no le importara que su hija supiera y viera como se cogen a su mamá. No sé cuántas veces habrá pasado esto o si era la primera.

    Pasaban muchas cosas por mi cabeza, pero no pude más y aun sumergido en esas cavilaciones, me quedé dormido.

    Seguiré subiendo toda esta historia. Si te ha gustado, déjame un comentario, gracias.

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  • Me gustó y me lo cogí (1)

    Me gustó y me lo cogí (1)

    Soy Lau ya todos me conocen por mis otros relatos.

    En cierta ocasión acompañé a mi marido José a un viaje de trabajo, durante todo el día él estaba ausente, así que yo aprovechaba para hacer turismo, en ocasiones procuro acompañarlo cuando se puede. Para siempre tener nuevas experiencias.

    Pero ahora se trataba de un curso, de esta forma salía temprano y regresaba tarde, así que me quedé varias horas sola durante un par de días.

    El hotel se encontraba en el centro, me encanta la ciudad, está llena de lugares a donde ir, el centro es especial no solo por su belleza turística sino por la gente que hay en él, es un mosaico de personas desde las muy cultas, otros tipo hippie y por supuesto un fuerte extracto de clase baja.

    Aquí los piropos están a la orden del día, desde los ingeniosos, los decentes y los morbosos, a mí me gustan todos, aunque he de confesar que a veces si me da cierto miedo.

    Como no me gusta quedarme sola en el hotel, salgo a caminar, si a esto le sumamos que francamente mi vestimenta es de lo más provocativa, pues la combinación puede ser explosiva.

    El primer día que me quedé sola caminé y me paseé mucho, tantas miradas no podrían tener un buen efecto en mí, por la noche esperaba coger pero no fue posible, mi marido llegó muy tarde y el sueño ya me había vencido.

    Por la mañana José debió de salir temprano, realmente me dijo que estaba sumamente ocupado y me pidió disculpas por la falta de atención, ese día era jueves, y me prometió que para el viernes estaría libre y podríamos pasar juntos el fin de semana.

    Ese día la historia fue más o menos la misma, muchas miradas, y mis ganas de coger se agrandaban. Era imposible no calentarme con todo lo que veía, me encantan esas miradas seductoras y poco disimuladas, pero sobre todo me encanta provocar a todos estos cabrones que seguramente sueñan con coger a una mujer como yo.

    Por la noche, caliente a más no poder, me decidí a esperar a mi marido y hacerlo que me saciara las ganas, nuevamente llegó muy tarde, yo estaba en cama y desnuda, me pareció un buen detalle que cuando mi marido se metiera a la cama, se diera cuenta de ello y entendiera el mensaje, cuál sería mi sorpresa cuando apuradamente se quitó la ropa se lavó los dientes, de inmediato se metió a la cama, me dio un beso y casi al instante se quedó dormido, estaba exhausto.

    Con el cansancio ni siquiera se percató que estaba desnuda, así que nuevamente me quedé desvestida y alborotada; solo que esa noche era mucha mi calentura, así que sin más comencé a tocarme, primero sobé lentamente mis tetas, me encanta, luego comencé a frotar mi clítoris en círculo, no duré mucho en terminar, con una mano sostenía mi seno izquierdo y con mi mano derecha libre seguía estimulando mi clítoris, todo hasta sentir un rico orgasmo que por fin calmó mi calentura.

    Me fui a dormir una vez que terminé, antes de dormir me hice el propósito de que al día siguiente despertaría a mi marido con una buena mamada, se me antojaba meterme su verga flácida, y endurecerla mientras despertaba, luego en cuanto su verga se parara y mi marido abriera los ojos, montarlo de inmediato y hacer todo el trabajo yo.

    Cuál fue mi sorpresa cuando el despertar, José ya estaba listo para salir, me dijo que se había levantado temprano porque aún les quedaba mucho trabajo pendiente y al ser viernes debía terminar ese día, además que deseaba por fin tener tiempo para estar a solas conmigo y cogerme como me merezco.

    Le pedí que se acercara y prácticamente le rogué que me cogiera al menos rápido, estaba segura de que casi al momento de sentir su verga estallaría de placer; al acercarse saqué su verga y comencé a mamarla, él se encontraba de pie frente a la cama y yo aun desnuda empecé con mi trabajo, desafortunadamente en eso suena el celular, contesta y es un compañero de trabajo que ha venido por él y ya lo espera en el estacionamiento del hotel.

    Estoy muy caliente, le digo. -Te prometo que en la noche nos desquitamos yo también te tengo muchas ganas, me responde.

    Y así me quedé nuevamente desnuda y caliente, estaba ardiendo, en cuanto José se marchó me revolqué en la cama como una perra en celo, me saque un par de fotos tocándome y se las mande, tuve un orgasmo rápido, pero la calentura no bajaba, necesitaba una verga y esperaba que por la noche esa necesidad por fin se saciara.

    Me dispuse a arreglarme para salir, inconscientemente esa mañana escogí un atuendo más provocativo todavía, y le mandé otra foto, diciéndole que no se si llegaba a la noche sin coger. Jajaja.

    El resultado era de esperarse, un sinnúmero de miradas me rodeaba, yo caliente a más no poder no sólo contoneaba mi culo sino que ya sonreía, afortunadamente ningún admirador trató de ir más allá y todo quedo en un “inocente” paseo.

    Al llegar la tarde decidí regresar al hotel para comer, llegué al restaurante y ordené algo de comer, al terminar me relajé un poco y pedí una margarita, comencé a leer una revista, al terminar mi bebida me llegó otra sin pedirla, el mesero me indicó que era un regalo de la mesa del fondo, de reojo volteé y vi a un par de caballeros en traje, maduros y atractivos, agradecí el gesto solo con una leve sonrisa.

    En pocos minutos uno de los caballeros se retira y el caballero restante se queda tomando una copa, no tarda mucho en acercarse y pedir permiso para sentarse.

    La verdad era muy atractivo, no dudé mucho en aceptar su propuesta y dejarlo sentar, de inmediato me generó confianza y se portaba como todo un caballero.

    Me dijo que vivía en Uruguay, al parecer era un ejecutivo, tenía poco más de 50 años, me cuenta que es casado; me platicó que acababa de cerrar un negocio importante con la persona que estaba comiendo, al ser viernes no pensaba regresar por la tarde a su casa.

    Me pidió acompañarlo con un trago para celebrar su negocio recién cerrado, yo no tenía nada mejor que hacer y acepté, platicamos un buen rato muy ameno, la verdad es que se portaba de lo más atento y respetuoso.

    Como he comentado en ocasiones anteriores, lo que me excita son los extremos, el morbo y la vulgaridad por un lado y por el otro la caballerosidad y el halago, todo esto tiene que darse en el momento justo y si esto se genera puede prenderme bastante, además mi condición de abstinencia hacía que los efectos se multiplicaran.

    Me contó que no tenía un buen sexo con su pareja, tradicionalmente los hombres en esta situación dicen que no son felices con su esposa o que se están divorciando, ya saben las típicas historias, él por el contrario no habló mal de su mujer, hablaba en específico del sexo, la verdad es que le creí su historia, me pareció sincero el comentario.

    Me decía que era muy sexual y que sentía que su esposa no estaba en la misma sintonía, que le gustaría incorporar terceros a su pareja, que no tenía amantes ni pagaba por sexo y que su deseo era que su mujer incrementara su apetito sexual, se le veía un tanto frustrado.

    Insisto en que creí la historia, aun en este momento la sigo creyendo, por mi parte yo le comenté que tal vez debería de esforzarse más, le di algunos consejos desde el punto de vista femenino, consejos tales como incrementar la estimulación previa, el sexo oral, llevar a cabo algunos juegos y mejorar la comunicación.

    Y así sin más ya estábamos hablando de sexo, poniendo en contexto la escena, yo con minifalda, muy corta, con las piernas cruzadas, con una blusa escotada y hablando abiertamente de sexo mientras tomaba una copa con un atractivo desconocido.

    Al poco rato yo ya coqueteaba más abiertamente, me aseguraba de que mis tetas estuvieran visibles, cruzaba mis piernas y sonreía.

    Pasaron los minutos y un par de margaritas más, cada vez me parecía más atractivo, además estaba lleno de detalles y caballerosidad, así mordía mis labios, usaba mi tono de voz más coqueto, me levantaba al baño, movía alegremente las caderas y me aseguraba que su mirada se posara en mi culo, luego al volver del baño regresaba con la blusa presionada hacia abajo, de tal suerte que el escote fuera casi escandaloso, él se daba cuenta y de esta forma al sentarme nuevamente miraba ya sin reparo mis senos casi al aire.

    En un momento me pide perdón para ausentarse unos minutos, me dice que tiene que atender un asunto, un tanto desconcertada solo atino a decir que adelante y que no hay problema, me dice que por favor no me vaya a ir, que le toma de 10 a 15 minutos regresar.

    Se levanta de la mesa y se dirige a la salida, yo me quedo bastante sorprendida, no sé qué pasa, no sé si ha encontrado un pretexto para retirarse y no regresará o si le ha salido algún pendiente urgente del trabajo que debe atender, en cualquiera de los casos resulta muy raro su comportamiento.

    A los pocos minutos y tal como me había prometido regresa, cargaba una pequeña bolsa con él.

    -Perdona, pero fui a hacer una compra rápida

    -Ah que bien

    -No quieres saber que compré

    -Sólo si tú me lo quieres decir

    -Compré un conjunto de lencería para mi esposa, tal como tú me lo recomendaste

    -Que bien! te felicito, seguro que le va a encantar.

    Resulta que, al encontrarse el hotel en el centro, justo a unos cuantos pasos sobre la misma calle se encontraba una tienda de lencería, mi amigo salió rápido y realizó una compra, me pareció evidente que ya tenía bien identificada la tienda con anterioridad.

    Justo cuando caminaba al hotel vi la tienda y vi un conjunto que me gustó, de hecho me le quedé viendo, luego tus palabras sobre la lencería cayeron en el momento correcto y me animé a salir a comprarlo; ¿qué te parece? Me dijo.

    -Que bien!, ¡que bueno que te animaste!

    -Pero tengo un problema muy serio

    -¿Ah si, y cuál es? ¿Te puedo ayudar en algo?

    -Justo tu eres la única persona que puede ayudarme

    -Ah sí? ¿Y eso?

    -Pues sabes que no sé cómo se le vería esto a mi mujer y la verdad me interesa mucho saberlo, porque si no es la prenda correcta, puedo regresar a la tienda de inmediato a devolverla y así no arruinar la sorpresa con una lencería que no corresponda

    -Y yo que tengo que ver con eso? (pregunté coquetamente suponiendo sus intenciones)

    -Pues me ayudarías mucho si te pudieras probar el atuendo y ver cómo te queda

    -Ahhh, bueno pues puedo ir a mi habitación, me lo pongo y te digo mi opinión, que te parece?

    -Pues no creo que sea lo mejor, no crees que dos cabezas piensan mejor que una. Además, creo que debo de tener el derecho de dar mi punto de vista, pues si yo lo compré y yo lo voy a disfrutar

    -Pues qué no lo viste en el maniquí?

    -Pero no es lo mismo, tú sabes, es diferente

    -Bueno en eso si tienes razón

    -Claro que tengo razón

    -¿Y que propones?

    Lo dije pícaramente, evidentemente sabía cuáles eran sus intenciones, sólo que me encantaba provocarlo y ver hasta donde podía llegar este juego que cada vez me estaba gustando mas.

    -Pues es fácil te lo pruebas y me dejas ver cómo te queda

    -¿Y cómo? Ni modo que me vaya al baño y salga en lencería

    -Piensa en que le estarías haciendo un gran favor a un amigo

    -Pues yo encantada pero no veo como

    Y al instante me mordía los labios, sacaba las tetas y usaba un tono que evidenciaba mi coquetería y así volví a la carga.

    -A menos que te invite a subir a mi habitación, me lo pongo en el baño y te lo muestro…

    -Excelente idea, no se me hubiera ocurrido nunca

    -Pero debes de prometerme que te vas a portar bien, y conste que lo hago por tu esposa

    ¿Por su esposa? No creo que su mujer me tomara a bien el hecho de que estuviera a punto de modelarle a su marido lencería, ni tampoco el enorme bulto que ya se le asomaba debajo de su pantalón, era evidente que el juego le estaba excitando sobremanera a mi nuevo amigo.

    -Claro que si, sabes que soy un caballero y puedes estar segura de que no pasará nada que no quieras.

    Con todo este preámbulo se me había olvidado mi marido, ya eran cerca de las 5 de la tarde y según sus intenciones eran terminar temprano para estar conmigo, justo en ese momento me llega un mensaje en donde me dice que no podrá salir antes de la 7 de la tarde, lo que hace unas horas hubiera representado una noticia frustrante ahora era un alivio. Le respondo el mensaje, que me estaba llevando a un señor cincuentón a mi habitación, que después le cuento todo como siempre lo hacemos. Ya con todo el entorno propicio me dirijo a mi amigo y le digo:

    -Ok entonces vamos a mi habitación

    Y con toda intención me levanté y caminé por delante de él, con el claro objetivo de que pudiera observar mis nalgas, sabiendo que seguramente sus ojos se iban a posar en ellas, moví alegremente las caderas mientras nos dirigíamos al elevador.

    Llegamos a la habitación y de inmediato tomé el paquete y me dirigí al baño, al abrirlo me di cuenta del tipo de atuendo que se trataba era un baby doll color plateado de frente era bonito y sexy pero nada extremadamente atrevido, era delgado y sin escote, lo interesante y original estaba en la parte de atrás, en esa parte era totalmente descubierto solamente se sujetaba por unas pequeños cordones en el cuello y en la parte alta de la espalda, el conjunto se acompañaba con una tanga sumamente pequeña, solo con pequeños hilos en los costados, plateada también.

    La verdad es que el conjunto era muy sexy y original, era muy buen detalle el modelarlo de frente y verse sexy, para luego dar la espalda y verse puta.

    Me vi al espejo y me sentí sexy, cachonda y puta, era sencillo saber que estaba por pasar pero me gustaba el juego de cierta ingenuidad so pretexto de modelar el atuendo para una esposa, mientras le mandaba fotos a José con mi atuendo nuevo, la idea de lo que estaba por ocurrir en combinación con atuendo, hicieron que me mojara sustancialmente, duré varios segundos mirando el espejo y admirando culo, luego jugué un poco con mis senos para que mis pezones fueran aún más evidentes.

    Decidida y caliente salí del baño, al salir, mi nuevo amigo estaba recostado en la cama, su cara y sus ojos terminaron de acrecentar mi autoestima y mi calentura, me miró con admiración y con deseo, con sorpresa y con morbo, me encantaba la idea de pensar, que ese día mi amigo se había levantado sin sospechar que al cabo de una hora tendría a una mujer como yo semidesnuda y lista para cogérsela.

    -¡Wow, que bárbara!

    -¿Te gustó el atuendo?

    -Me encantó, pero mas me gustas tú

    -Gracias, pero recuerda que el atuendo es para tu esposa, así que lo importante es el atuendo y como se le va a ver a ella.

    -Si seguro, aunque después de verlo en ti no sé si se vaya a perder el efecto

    -Ahhh pues eso está muy mal, pues se supone que esa no es la intención

    Hasta ese momento solo me había visto de frente y ya se le salían los ojos, me preguntaba que iba a pasar al verme de espaldas.

    Continúa.

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  • Vagabunda y ramera (1)

    Vagabunda y ramera (1)

    Mi nombre es Patricio, tengo 45 años, un grandote fornido de 1,90, soltero y bien parecido, con un pene de 20 centímetros. Afortunadamente me va muy bien económicamente y hasta a veces no se en que gastar mi dinero, no tengo hijos ni novia. La historia que les relataré, ocurre en el centro de la ciudad, en las calles cerca de la empresa donde trabajo.

    Yo suelo salir tarde del trabajo, tipo 10, cuando no hay mucha gente afuera, generalmente gente que vive en calle y uno que otro borracho. Un día mientras caminaba a mi auto, una pareja de mendigos se me acerca…

    -hola señor, no tendría unas monedas que nos regale -me dice un joven de no más de 30 años, delgado, maloliente y con evidente deterioro. A su lado se encontraba su pareja de no más de 25 años, pequeña de 1,50, morena, menuda, y con ropa bastante ancha.

    Esta pareja no era nueva para mí, a menudo me pedían dinero y yo les daba uno que otro billete. A ellos los había estado observando de tiempo. El solía pedir dinero para ambos, y ella a veces fumando pasta base, o a veces tirada en el suelo de la esquina. Si bien se notaba el cariño de ambos y las ganas de que su mujer estuviera bien, el vicio los tenía rotos.

    Mientras pasaba el tiempo y la dinámica de siempre, me empecé a fijar que esta muchacha tenía un culo bastante formado, pequeño pero de cachetes bien redondos, que podían adivinarse tras esa ropa maloliente y aspecto desalineado. Esa vulnerabilidad y decadencia empezó a calentarme mas y más en el tiempo.

    Un día a eso de las 10, como de costumbre, se me acercan ambos.

    -señor nos ha ido mal, yo sé que usted nos da de vez en cuando. ¿No tendría algunas monedas para poder comer?

    Se notaba la desesperación por dinero, por lo que me decidí a darles un billete, con la propuesta más descarada e irrespetuosa:

    -toma, tengo más pero tendrías que traerme a tu mujer acá para llevármela a dar una vuelta. ¿Si o qué?

    -vete a la mierda.

    En ese momento, el hombre cambió su rostro y me comienza a gritar. Tanto que la mujer que yacía tirada en la acera se acerca.

    -¿qué pasó mi amor? ¿Cuál es el problema?

    Yo con el demonio en mi temple y con una sonrisa, le digo:

    -le hice una propuesta a tu hombrecito, darle más dinero para sacarte a dar una vuelta. Tú me entiendes…

    La mujer abrió ojos de sorpresa y entre risa nerviosa miró a su marido. El que seguía negándose enojado, tan enojado que en un momento me golpea el capot con un manotazo.

    Decido bajarme, y veo que el tipo se sorprende de mi tamaño, retrocede y sin alcanzar a dar un paso atrás, lo levanto de su ropa, con mis dos manos y lo tiro contra el auto, como si fuera un muñeco de trapo.

    -que escoria eres, ni para defenderte sirves -le dije enojado.

    -ya ya podemos arreglarlo señor, si quiere puedo acompañarlo pero no le haga daño. Me dice la pequeña mujer, con una sonrisa coqueta en su rostro.

    Le abro la puerta, se sube y ya partiendo veo al tipo levantarse con cara de frustración. Ya era tarde, tenía a su apestosa mujer sentada a mi lado.

    Ella andaba con un buzo ancho, y un polerón con cierre y capucha, olía a humo y a cuerpo. Podia sentir su axila, culo y vagina. Se mantenía en silencio, medio nerviosa me pregunta que es lo que quiero.

    -hola, me llamo Patricio, nos vemos regularmente, pero hoy quise sacarte un rato de la calle. ¿Que te gustaría hacer?

    -la verdad que me gustaría fumar y darme un baño, me siento fatal y quiero consumir. Es más llévame a la vuelta, para que me compres unas papelinas de pasta, ¿quieres?

    – ok, hoy es tu día de suerte. Haré todo lo que tú quieras, pero después tendrás que hacer todo lo que yo quiero.

    Llego a la esquina, me bajo y compro lo que me pidió. A la pasada también compré unas papas fritas y una bebida. Me sentía ansioso de poder verla sin ese buzo, ya a esas alturas drogada en mi cama.

    A lo que subo comienza a fumar delante de mí.

    -ahora quiero una ducha.

    -no tan rápido, antes de todo tienes que darme las gracias como corresponde.

    Ella sin decir más, se acomoda en el asiento, me baja la cremallera del pantalón y con una mirada sumisa, se echa a la boca mi miembro y comienza a engullirlo lentamente y de una manera tal, que podía sentir su estrecha garganta abriéndose poco a poco. Entendía perfectamente como la quería. Obediente.

    -tu marido sabes que eres una ramera barata, ¿cierto? Que guarra eres, hoy serás mi puta personal, ¿que te parece?

    Ella sonrojada por el calor, con unos ojos muy abiertos de lo drogada que estaba, trata de articular bien y me responde a duras penas por la droga.

    -siempre quise que me recogieran como puta, mi marido no puede darme esto.

    -bueno entonces traga más profundo y verás que más puedo darte. En ese momento tomo su cabeza con ambas manos, cubriéndola fácilmente por completo y la empujo hasta la base de mi pene.

    -arrgh suelta una arcada pero sin sacarla de su boca, comienza a bramar como un animal, mientras se mete una mano a su sexo por dentro de su pantalón.

    El auto estaba inundado de olores, entre sexo, calle y droga y ella no dejaba de mamar, subía y bajaba con ritmo constante, mientras yo la humillaba descalificándola a ella y su marido, le metía billetes a su buzo por la parte de su cola, que en ese momento estaba paradisima contra la puerta de copiloto. Era tan decadente el escenario que no aguante más y me vine en su boca. En el momento pude percatarme que mientras soltaba una y otra descarga, ella también se retorció, apretando sus piernas y tomándose toda la leche. Sin dejar ni una sola gota, se acomoda en el asiento con ojos llorosos y una sonrisa en su rostro sucio y ruborizado. Me repetía constantemente que era mi puta.

    Se notaba que la mujer andaba mal con su mente, solía repetir mucho las cosas y olvidarse de ellas con una actitud errática, pero yo ya podía ver su potencial.

    Al llegar a mi apartamento, y al solo cerrar la puerta, ella se comienza a sacar la ropa. Pude ver finalmente debajo de ese buzo. Ella tenía un cuerpo muy esbelto, delgado, con mucho vello en sus axilas, vagina y culo pero sin nada de pelos en sus piernas ni demás cuerpo. Sus tetas eran pequeñas, redondas y llenas y su vientre para mi sorpresa, un poco abultado con señales de embarazo.

    -tengo 4 meses de embarazo -me dijo riéndose- quita esa cara y muéstrame donde está el baño.

    Yo embobado con toda la escena, le indico donde está y le paso una toalla.

    Repasando su mamada y hasta donde habíamos llegado, no aguanto mucho y vuelvo a erectarme. Me dirijo al baño y la encuentro jabonada, terminando de afeitarse la vagina.

    Su sexo era hermoso: pequeño, oscuro, de labios gordos y algo abiertos de lo abombada que era. Parecía un molusco carnoso, deseoso de ser devorado…

    Continuará.

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  • Trío con las Marianas (1)

    Trío con las Marianas (1)

    Hola a todos. Después de leer a algunos de ustedes, de excitarme con leer sus aventuras, decidí hacer lo propio con algunas de mis experiencias. Soy CentauroSW y estoy en mis 40s. He tenido la fortuna de estar con mujeres maravillosas, y creo que es momento de contarles algunas de mis aventuras.

    Yo estaba en el trabajo como normalmente acostumbro. He de decir que soy profesor en una universidad de México. Corría una tarde normal y de repente recibo un mensaje de una de mis amigas, una de las más putas, me pide que por favor, la acompañe a tomar esa noche ya que estaba triste.

    Aunque previamente no habíamos tenido relaciones si nos habíamos besado y ya conocía sus enormes tetas. Un par de ocasiones las había chupado pero no había pasado más. Por supuesto, le comenté, “¿te veo en algún bar?”. Yo estaba pensando en llevarla a algún lugar y más tarde invitarla a mi casa. Ella me dijo que no, quería llegar a mi casa, escuchar música y tomar. Claro, te espero a las 8 pm que es a la hora que llego del trabajo, le comenté.

    Llegó la hora acordada y me pide salir de mi casa para pagar el Uber, y para mi sorpresa veo que se baja una amiga de ella que la acompañaba, debo ser sincero y decir que me molestó un poco porque seguramente la había llevado para evitar estar conmigo.

    La noche estaba más normal que nunca, bebíamos, reíamos y de repente noté que las copas se le habían subido un poco a ambas. Mariana, mi amiga, me preguntó que qué me parecía su nuevo tatuaje, le pedí que me lo mostrara, se levantó, bajó sus leggins color verde que le levantan el culo y quedaron sus nalgas al descubierto. Cómo les comenté antes, ya las había tocado antes pero en ese momento sentí esa chispa de que algo más iba a ocurrir.

    Mariana, su amiga estaba mandando mensajes con alguien más y se desconectó un poco de nuestra plática, en ese momento yo ya estaba manoseando las piernas de Mariana mi amiga quien me dejaba meter mis manos por todos los lugares de su cuerpo que yo quería. “¿Todo bien?”, le pregunté y me dice si permitiría que una amiga de ellas se uniera a nuestra reunión de martes, “claro que si”, le respondí.

    Mi idea era que se quedara Mariana y su nueva amiga platicando en la sala, mientras yo me cogía a Mariana mi amiga en la habitación. Comienzo a escuchar un audio de esa conversación “Mariana, eres bien puta, como que te dejaste coger por esos 2 cabrones a cambio de unos cigarros” le dicen “wey, pues si ya sabes que me encanta la verga para que me preguntas” en eso mi amiga me dice “nada más está de que se la enseñes y te la va a mamar toda” reímos todos.

    El ambiente se puso más caliente, Mariana su amiga entra al baño y yo aproveché para sacarle las tetas a Mariana mi amiga y calentarla, esa noche tenía que cogérmela. Mariana sale del baño y dice que se las estoy chupando muy rico pero que ya se tienen que ir. Caray, yo ya la traía bien parada y mi amiga estaba muy húmeda, no es posible que nos arruinen así la noche.

    Lamentablemente no encontramos un Uber a esa hora y les ofrecí quedarse, estábamos acostados Mariana en la orilla, Mariana mi amiga en medio y yo en la otra orilla, comencé a acariciar las nalgas de mi amiga y las tetas de su amiga “voy a hacer algo que no te va a gustar, cabrón” me dijo Mariana, la reté, voltea rápido y comienza a besar a mi amiga, el beso lésbico más caliente que había visto en mi vida lo tenía frente a mí.

    Sin pensar nos desnudamos los tres y Mariana y yo embestimos a mi amiga, yo chupaba su panocha mientras ellas se hundían en un beso, pude notar como mi amiga acariciaba la panocha de Mariana mientras yo le picaba el culo. Me levanté y les pregunté a quien penetraría primero, Mariana dijo que le demostrara lo que tenía mientras ellas se besaban yo estaba penetrando a Mariana con mucha lujuria. Mi amiga me mira y entendí todo, la puse en 4 mientras ella acomodaba a su amiga para mamarle la panocha. Tuvo un orgasmo delicioso y un par de minutos después penetre de misionero a Mariana, me vine adentro de ella.

    Se incorporó y comenzaron a hacer unas tijeras que me prendieron nuevamente me acerqué a ambas para que me la mamaran y estaban tan bien sincronizadas que supe de inmediato que ya habían tenido algunos tríos juntas.

    Cuando me vine en sus bocas nos acomodamos para dormir, pero la lujuria tocó nuevamente.

    Espero les haya gustado. Pronto subiré la segunda parte de este trío.

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  • Mi primer travesti

    Mi primer travesti

    Empiezo a trabajar en una empresa de televisión por cable. Muchas veces salíamos de a dos y otras no, así fue que un día, junto a mi compañero caemos en una casa donde el cliente era un tanto especial. Ni bien entramos vimos fotos de él travestido en una comparsa, colgadas en las paredes, y hasta al lado del televisor, quien me acompañaba era anti gays y se fue derecho a calibrar el tele mientras que a mí me dejó parado cerca del cliente, donde observé su piel cuidada, su aspecto casi femenino, suave, no puedo decir que fuera lindo, pero tenía cierto atractivo, o quizás me lo generaba a mí al saber que era travesti.

    Así fue que terminamos el trabajo y nos fuimos, sin más. Bromeamos un poco sobre la condición de este joven de unos 40 años y fue cuando me di cuenta que mi ocasional compañero era anti gays.

    Tengo muy buena memoria para las direcciones y al poco tiempo, creo que no pasaron ni 15 días, salí solo a la calle con poco trabajo asignado, así fue que a media mañana me fui directo a la casa del cliente; paré el auto frente a su domicilio, mi corazón palpitaba fuertemente, en realidad no estaba seguro de lo que iba a hacer ni decir, pero necesitaba hablar con aquél travesti y entonces me decidí a bajar y tocar timbre. No tardó mucho en atenderme, lo encontré muy bien acicalado, en bata:

    -Hola, sí, ¿Qué necesitás?

    -Nada, vine porque tengo un reclamo que te falta algún canal. Dije algo nervioso

    -La verdad que no llamé, el otro día me quedó lo más bien.

    -Ah, bueno, no hay problema, no quería molestar. Respondí dejando un breve silencio al fin de mi frase.

    -No, está bien, recién termino de bañarme, ¿Querés pasar igualmente a ver?

    Obvio que respondí que sí y entonces él me guio por el largo pasillo hasta la casa del fondo, su caminar era suave, y el perfume de una persona recién bañada aseveraba sus dichos. Ni bien entramos, se sentó a la mesa y me dijo que me fijara en la tele, mientras él terminaba de arreglar sus uñas. Apenas hice el gesto que revisaba, yo miraba a mi alrededor, sus fotos, sus adornos, los detalles de aquella casa que me podrían decir si con este travesti terminaríamos en la cama, reconozco que estaba nervioso. En cuanto acabé le dije que estaba todo en orden a lo que él asintió, pero ni se movió de su lugar:

    -Hace calor, ¿no? Empezó la conversación

    -Así es. Respondí

    Entonces se levantó como exhibiendo su cuerpo y me ofreció algo fresco que enseguida estaba servido sobre la mesa, un jugo de naranja natural.

    -Tomá, es jugo natural te va a hacer bien, veo que te cuidás

    -Gracias, no tanto como vos. Respondí con doble intención

    -Y, sí, yo bailo en la comparsa del barrio y tengo que lucir bien. ¿Te gusta? Me dijo señalando una de las fotos donde se lo veía muy ataviado con ropa muy chica, tacos y una gran cola al estilo pavo real.

    -La verdad que estás muy bien, hermoso traje.

    -Gracias. Y entonces se acercó a mí, se sacó la bata y me mostró que tenía puesta una tanga que resaltaba sus glúteos, me animé a tocar su cuerpo primero y luego lo acaricié por la cintura

    Me tomó de la mano y me llevó derecho a la pieza, donde una gran cama de algo más de 2 plazas se coronaba con un espejo muy grande, entre besos y caricias me desnudó y yo le saqué lo único que tenía puesto, ni bien nos acostamos me entregó su cola, la que penetré suavemente, él no dejaba de moverse y me excitaba aún más, tomé su miembro que encontré muy duro y lo masturbaba, pero no para que acabe sino para mostrarle que no lo deseaba solo como pasivo.

    La saqué y se dio vuelta para continuar con algo más de franeleo, se puso mi pija en la boca y podía sentir su lengua acariciándome de forma que le pedí que pare o me haría acabar ahí, entonces me acostó boca arriba, me miró, se tragó nuevamente mi pene erecto y duro e inició un juego en el que no tardé mucho en derramar mi semen en su lengua mientras él me miraba directo a los ojos. No desperdició ni una gota de mi elixir y cuando ya dejé de bombear se acostó a mi lado.

    -Me encantó. Espero verte pronto. Dijo

    -A mí también, vendré con más tiempo, ahora me tengo que ir a trabajar. Y me levanté para cambiarme, él tan solo salió de la habitación y me esperó en el comedor con la bata, me gustó mucho verlo salir caminando desnudo.

    Hablamos un poco más y me acompañó hasta la puerta donde, antes de abrirla, me besó en la boca y saludó con un hasta pronto; lo que empezó a suceder al menos una vez al mes.

    Con Héctor, tal el nombre del travesti, nos estuvimos viendo por 3 años de forma casi mensual, yo tenía su teléfono fijo y le avisaba cuando iba a ir a su casa, un día me dice que se mudaba a la vuelta de donde estaba y le ofrecí que no se haga problema por el televisor que yo me encargaría, conectándolo de forma que así él no pagara más, muy agradecido me invitó a cenar, le dije que podría concurrir como a las 20 y concretamos la cita.

    Obvio que estuve puntualmente en la puerta de su nuevo departamento, bastante más amplio que el anterior, y me esperaba con una comida que él mismo había preparado, según habíamos hablado en citas anteriores, yo le gustaba y si bien él era pasivo la mayoría de las veces, tenía un miembro que no era para desperdiciar y el 69 era una posición en la que podíamos pasar mucho tiempo, en general nuestro sexo duraba una hora o más, descansábamos, charlábamos, nos acariciábamos, nos besábamos, una vez me confesó que si yo no estuviera casado seguro pasaríamos varias noches juntos, no lo dudé, el hecho de que sea travesti temporalmente me atraía y hasta yo también usé ropa que me prestó alguna vez. Pero esa noche fue muy especial. Él me recibió vestido muy sensual, ropa delicada que resaltaba sus pechitos casi femeninos, la mesa se encontraba ya lista y en cuanto ingresé me dijo que me bañara y que usara la ropa que estaba en el baño, así lo hice y cuando salí tan solo con una bata de seda puesta, la comida se hallaba sobre la mesa y mi amante muy bien maquillado me esperaba sentado e indicó que yo haga lo mismo a su lado. Cenamos tranquilamente, con alguna caricia ocasional donde podíamos sentir nuestros penes erectos, al terminar me levanté para llevar los platos y cubiertos hasta la bacha de lavar, cuando me di vuelta Héctor se encontraba de pie, apoyado contra la mesa blandiendo su pija como si fuera una espada que usaría conmigo; me acerqué despacio, lo besé y empecé a pajearlo muy suavemente, cuando quise bajar a chupársela, no me dejó, me dio vuelta poniéndome contra la mesa, llenó de saliva mi ano y me penetró de una, sin ni siquiera darme tiempo a abrírmelo, enseguida sentí su pubis contra mis nalgas e inició un rítmico bombeo que me tiró de frente sobre la mesa, uno de los vasos con cerveza se volcó y mojó mi pecho, sus manos estaban sobre mis hombros y no me dejaban hacer mucho salvo abrir las piernas para que él me clave un poco más, cada tanto me mordisqueaba los hombros, algo que me preocupaba por las marcas pero reconozco que me excitaba, tomó mi pija que se había encogido por su embestida y sus caricias hicieron que volviera a la rigidez, entonces sacó su pene de mis entrañas, me dio vuelta y empezó a chupar mi pecho húmedo mordiendo mis pezones lo que hacía que me excitara aún más, por lo que se puso de rodillas ante mí y se tragó aquella poronga rígida y caliente, no hice más que tomar su cabeza y acariciarla mientras ambos saboreábamos un momento único, luego de sentir varios minutos su lengua recorriendo mi miembro se levantó y me agachó hasta que tuve un hermoso pene circunciso en mi boca, hice varias arcadas ya que me lo mandaba hasta el fondo de mi garganta una y otra vez con cierta fuerza; me levantó, me sentó sobre la mesa, algo más tambaleó y me acostó sobre ella tirando al suelo, una botella y cubiertos, levantó mis piernas sobre sus hombros y sentí como lentamente ingresaba en mí, un pene tan duro y erecto que gocé como nunca hasta ese momento lo había hecho, su bombeo era imparable, cada tanto se inclinaba sobre mí o me levantaba levemente para besarnos con pasión, casi mordiéndonos; no puedo decir cuanto tiempo estuvimos con esa práctica pero sí sé que al momento de que Héctor derrame su semen en mí también me hizo llegar al orgasmo y tuvimos que quedarnos quietos al menos 2 minutos, donde nuestra agitación se notaba. Cuando salió de dentro mío, me empecé a reír por el lío que habíamos hecho.

    -Vení vamos a bañarnos que tenés leche por todos lados

    -Eso me encanta. Dije mientras bajaba de la mesa y lo seguía.

    Por supuesto que mientras nos bañamos hubo manoseo, besos, y mamadas mutuas, al terminar yo me cambié y él continuó sólo con una bata, lo ayudé a ordenar un poco el lío que habíamos hecho en medio de nuestro desaforado momento sexual y me fui no sin antes despedirlo con un beso y asegurar que repetiríamos aquella sesión. Algo que nunca hicimos, aunque hemos comido juntos muchas veces.

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  • Pablo, el amigo de mi hijo, y yo

    Pablo, el amigo de mi hijo, y yo

    Mientras mis hijos se ocupaban de sus asuntos, mi hijo pequeño me manifestó un deseo muy especial, que me follara a su amigo Pablo, la verdad es que hacerlo con un chico de dieciocho años se estaba convirtiendo para mi en una costumbre deliciosa. Así que acepté, el morbo de mi hijo fue en aumento cuando su hermano mayor y yo le explicamos que podría verlo todo por cam desde la habitación de su hermano, aunque fueran los dos hermanos juntos.

    Así que lo preparamos aprovechando que ni mi marido, ni mii hija estaban en casa, mi hijo pequeño quedó con su amigo, utilizando el viejo truco de venir a casa a traerle unos apuntes, y cuando ya el amigo estaba de camino le llamó para decirle que se tenía que ir pero que yo estaría en casa.

    Me preparé para la ocasión, me puse una blusa que dejaba al descubierto una parte bastante importante de mis tetas y una falda blanca cortísima, podíamos tener asegurado que su amigo me iba a ver las bragas.

    Cuando su amigo llamó al portero automático yo respondí y le invité a entrar, y mis dos hijos e fueron al cuarto de su hermano mayor a contemplar el espectáculo, me las apañé para que cuando el entrara en el salón me pillara de espaldas, doblada, marcando mi culo, el me saludó, yo me puse a conversar con él, me senté en el sofá con mis piernas bien abiertas, el chico debía de estar viéndome las bragas, ya que no apartaba sus ojos de esta zona, en un momento determinado, se sentó en el sofá y puso uno de los libros que traía encima de su polla, estaba claro que trataba de ocultar el estado de su miembro, jajaja, así que decidí pasar al ataque final y le pregunté:

    -¿Qué te pasa que estas nervioso? Y ¿Por qué pones el libro en esa posición? No es nada apropiada para leer.

    Él se puso más nervioso, yo le parte el libro su bulto quedó ante mi vista, entonces yo haciéndome la sorprendida dije:

    -Pobre, perdóname, no había pensado que mi forma de vestir te pudiera excitar, pero me temo que no hay más que una solución, y ya que yo soy la culpable de esto, yo debo de solucionarlo,

    Llevé mi mano hacia su bulto y se lo acaricié por encima del pantalón.

    Después le dije:

    -Pobrecita tu polla, debe estar muy apretada ahí, dejémosla que salga de su prisión.

    Le desabroché la bragueta y se la saqué en ese momento dije:

    -Menudo miembro tienes, no pensé que un chico de dieciocho años la tuviera así.

    Él no sabía que hacer, yo continúe acariciándosela, hasta que le dije:

    -Cariño así debes de estar muy incómodo, levántate y deja que yo te quité los pantalones.

    Lo hicimos y el se quedó con el bóxer, no obstante, volvió a esconder su polla, pero yo no se lo iba a consentir, se lo baje y deje su polla al aire, luego le ordené, siéntame en el sofá, me obedeció y en ese momento yo me puse de rodillas en el sofá y agachando mi cabeza la dirigí hacia su polla y metiéndomela en la boca comencé a chupársela, debía de reconocer que el chico tenía una buena herramienta, al sentir mi boca sobre ella el comenzó a gemir, en ese momento me pidió:

    -Por favor que tu hijo no se entere de esto.

    -Cariño, este será nuestro secreto, le respondí

    Y me puse a chupársela de una manera intensa, el plan de mi hijo pequeño era utilizar el sexo para apartarle del alcohol, y tuve la intuición de que era posible, mi boca succionaba su polla y él parecía estar gozando muchísimo, pero tuve también la intuición de que le hacían falta algunas clases de folleteo, así que le pregunté si había comido alguna vez un coño, avergonzado me contestó que no, le dije:

    -Tranquilo mi amor, que yo te enseñare,

    Me quité la falda, e hice mi mismo con mi tanga, me puse recostada en el sofá y le pedí que se arrodillara ante mí, después le pedí que metiera s lengua dentro de mi coño y que me lo lamiera, fe muy obediente, aunque se le notaba que era su primera vez y sus movimientos eran torpes, ponía muchas ganas y pasión en lo que hacía. Poco a poco sus lengüetazos se hicieron más certeros y me fue haciendo gozar cada vez más, hasta provocarme un orgasmo, en ese momento yo le dije:

    -Cariño, tu polla esta durísima, ¿Quieres que follemos?

    Me confesó que era virgen, que nunca había metido su polla dentro del coño de una mujer, Yo le repliqué:

    -Mi amor, a follar se aprende follando, si quieres yo te enseñare.

    Él aceptó la idea y siguiendo mis instrucciones se sentó en el sofá, primero le pise un condón, que había dejado escondido en el sofá y le dije:

    -Cariño, cuando folles que no se te olvide ponerte esto, una cosa es que te diviertas, y hazlo todo lo que puedas, y otra traer niños al mundo, que debes hacerlo cuando estes preparado.

    Yo me puse delante de él, mirándole a los ojos me senté encima de él y acoplé su polla dentro de mi coño, pablo al sentirlo comenzó a gemir, como si le fuera la vida en ello y me dijo:

    -Señora Clara esto es increíblemente delicioso, nunca creí que se gozara tanto

    Acerqué mis tetas a su boca, y el entendiendo mis deseos se puso a chupármelos, mientras lo hacía, le respondí:

    -Cariño, después de lo que estamos haciendo no me vuelvas a llamar señora, llámame, Clara, o, si te animas mama.

    -Así lo hare, dijo el, sin parar de gemir, nunca creí que con esto se gozara t ato, Clara siempre te recordare por este instante.

    -Cariño, es la primera lección que debes aprender, el sexo es maravilloso, si estas con alguien que quieras o desees.

    Mientras teníamos esta conversación tan interesante yo no paraba de cabalgar a mi nuevo potro, la verdad es que estaba disfrutando muchísimo con él, en ese omento pensé en mis hijos que, sin duda alguna, estaban disfrutando del espectáculo, así que seguí cabalgando al jovencito con ansia, quería que su primera vez fuera muy especial, en un momento dado, sentí que necesitaba cambiar de postura y sin sacársela me di la vuelta y continue cabalgándole, me sentía mu mujer, y a la vez maestra del jovencito que tenia a mi espalda y cuyos gemidos eran cada vez más intensos.

    Pero para mi sorpresa fui yo quien se corrió primero, se lo dije y creo que es ese momento un orgullo varonil se apoderó de él, nuevamente me dio las gracias por ser la primera mujer con la que había follado y me repitió lo de no decírselo a mi hijo, su amigo, jajaja y en ese momento, para mi sorpresa me propuso:

    -Mamita mi polla sigue dura, pero ahora quiero ser yo quien se ponga encima.

    Era su momento y no era cuestión de negarle nada, así que le dije:

    -Como tu desees mi amor.

    Me tumbé en el sofá con las piernas bien abiertas y le dije:

    -Soy tuya.

    Él se puso en el sofá entre mis piernas e introdujo su polla dentro de mi coño y comenzó a moverse, en un principio con torpeza, pero para eso estaba yo su profesora, le fui indicando como hacerlo y que ritmo llevar, y el fue un alumno muy aplicado, poco a poco fue cogiendo el ritmo adecuado para volver loca de placer a cualquier mujer, nuevamente me volvió a decir:

    -Muchas gracias mama Clara, me has hecho un hombre de verdad

    Y siguió moviéndose en mi interior de una forma deliciosa, hasta que sentí como se iba a correr, y aunque fuera dentro de un condón una gran cantidad de leche salió de su polla.

    En ese momento le pedí que se pusiera de pie, me arrodillé ante él, le quité el condón, y sacando mi lengua de la boca, me puse a lamerle esa polla que me acaba de dar unos momentos muy satisfactorios de placer, el me dio las gracias y me dijo:

    -Quiero agradecertelo de una manera muy especial, comiéndote nuevamente el coño.

    -Si ese es tu deseo, mi príncipe, le respondí

    Me tumbé en el sofá, con las piernas bien abiertas, como habíamos hecho para follar, el puso su cara sobre mi coño y sacó su lengua y con ella se puso a explorar mi lengua, se notaba que había aprendido la vez anterior, su lengua comenzó a repasar cada centímetro de mi coño, dándome un placer muy delicioso, entre gemidos le dije:

    -Aprendes muy rápido vas a ser un follador muy bueno, si quieres te ire presentando a alguna amiga.

    -Déjame pensarlo, dijo él, de momento solo me apeteces tu.

    Tras decir esto siguió comiéndome el coño, noté como me iba humedeciendo cada vez más hasta que estallé, ese mocoso había logrado provocarme otro orgasmo.

    En ese momento me volvía fijar en su polla, estaba nuevamente dura, así que me dispuse a calmarle y le dije:

    -Mi amor, se nota que eres un chico joven y potente, follame otra vez.

    -¿Te gusta como lo hago? Estoy aprendiendo todo lo rápido que puedo, dijo él.

    Me tumbé en el sofá y él, nuevamente, introdujo su polla en el interior de mi coño y comenzó a moverse de una manera que revelaba un cierto aprendizaje, lo que hizo que nuestros gemidos se intensificaran. Y le dije:

    -Mi amor lo estás haciendo muy bien,

    Él me siguió follando hasta que me corrí, cuando lo hice le bese en la boca, pero el estaba sin culminar, y le pedí que me dejara llevar el ritmo, el aceptó y se tumbó en el suelo, lo primero que hice fue chuparle la polla, quería darle seguridad y era una forma de agradecer el inmenso placer que me estaba dando, cuando esta estuvo bien dura me senté encima de él.

    Pablo, al sentir su polla dentro de mi coño se puso a gemir y me dijo:

    -Muchas gracias mama Clara, por lo que me estás haciendo.

    En ese momento yo le follaba de espaldas a él, pero mi alumno estaba aprendiendo muy deprisa y me pidió que me diera la vuelta tenía ganas de ver mis tetas mientras lo hacíamos, le complací, por supuesto, y al darme la vuelta el se puso a acariciarme las tetas, me pidió que me acercara a su boca y cuando lo hice me beso de una manera en que la dulzura se mezclaba con la pasión, y así seguimos, pero el me pidió:

    -Mi amor esto es fantástico, pero me gustaría ser yo quien llevara el control, quiero aprender mucho para hacerlo mejor otras veces.

    ¿Cómo negarse ante este argumento? Me salí y me coloqué de lado ej el suelo, el se giró también y desde esta postura introdujo su polla en mi coño, y nuevamente comenzó a moverse provocándome un placer muy especial, en ese momento, por un instante pensé en mis hijos que seguramente me estaría viendo por la cam, esto me llevaba a ser más morbosa, quería que disfrutaran a tope del espectáculo, esto me puso todavía mas caliente, mientras Pablo seguía follandome con rubia y diciéndome:

    -Mamita eres divina, te adoro.

    Mientras su polla seguía moviéndose en el interior de mi coño, ese niño mejoraba su habilidad para follar por momentos, pero sus gemidos iban en aumento, y no puciendo más me dijo:

    -Mamita no puedo aguantar más.

    Le pedí que se saliera, y que se pusiera de pie, nuevamente hizo caso de su maestra, yo me puse de rodillas a su lado, cogí su polla con mis manos y le quité el condón, luego me puse a masturbarle, hasta que tras un fuerte gemido se corrió, su leche salió disparada de su polla y fue a parar a mis tetas, yo con mis manos me la restregué y el viéndolo dijo:

    -Que alucine mami.

    Después de esto nos tumbamos juntos en el suelo, elme volvió a dar las gracias, yo l e pregunté por su vida sexual y el me hizo una confesión llevaba un tiempo sintiendo atracción por una vecina de su abuela, llamada Emma, que había sido el objeto de muchas de sus pajas.

    Mientras hablábamos, entre el recuerdo de Emma y mi mano que acariciaba su polla esta se fue recuperando yo le dije:

    -Parece que tu polla tiene ganas de más marcha.

    Le volví a pedir que se pusiera de pie, y yo me arrodillé nuevamente y con las mimas tetas que poco antes habían recibido su semen las aprete contra su pola y me puse a moverme un poco, su polla se puso dura como un palo, en ese momento él con mucha vergüenza me pidió:

    -¿Mami, te la podría meter por el culo?

    Nada más decirlo, pareció arrepentirse, ero en ese momento yo primero le abracé y luego con voz melosa le dije:

    -Mi amor, eres un hombre y es lógico que quieras meter tu polla por cualquier agujero de una mujer, lo que no sería normal es que una mujer no lo desee.

    Después me puse en el sofá a cuatro patas y le dije:

    -Venga mi amor, anímate, yo te guiare, veras que bien lo vamos a pasar.

    Él se puso detrás de mí, antes de otras cosas quería que aprendiera lo que se le puede hacer al culo de una mujer, sin penetrarla, así que le pedí que restregara su polla contra mi culo, lo hizo, y sentir su polla sobre los acachetes de mi clo me encantó, y aé también, aunque desde luego se le veía desesperado por alcanzar el premio mayor, así que le hice cambiar, le dije:

    -Mi amor, podrás follar mi culo, pero antes quiero que comprendas como un hombre puede dar mucho gusto a una mujer, lo primero quiero que me lamas el culo con tu boca.

    Él no se si por curiosidad, o como un medio para lograr su premio final, me obedeció, poniéndose también de rodillas, introdujo su lengua en mi culo y comenzó a lamérmelo, puede que fuera su primera vez, puede que fuera el morbo, pero sentir su le gua sobre mi culo la hizo gozar muchísimo, no tardó en provocarme un gran orgasmo.

    -Mi amor, me has dado mucho gusto, le dije, te has ganado el premio mayor, puedes follarme.

    Al oír mis palabras el se puso muy contentó, se colocó detrás de mí y de un golpe, como con miedo, me la metió, yo al sentirla me puse muy caliente, pero no podía dejar de lado mi función de maestra, así que le fui indicando como tenía que moverse, él, otra vez demostró ser un buen alumno, y comenzó a moverse al ritmo que yo le indicaba, además, una vez más, esto hizo que comenzara a sentir un placer muy intenso, y por lo que oia de sus gemidos él también estaba gozando mucho, la verdad es que ser una desvirgadora de jovencitos estaba resultando una experiencia divina. Mientras yo pensaba esto no dejaba de gozar, y sus gemidos se intensificaban.

    Por fin no pudo aguantarse más, y tras un fuerte gemido descargó su leche dentro de mi culo dejándomele chorreando, me la sacó y me dijo:

    -Gracias mami, me has hecho muy feliz.

    Le invité a pasar al baño, allí se duchó y después se vistió, y finalmente le acompañé has la puerta, nos despedimos con un fuerte beso y prometiéndonos que lo íbamos a repetir, nada más cerrarse la puerta mis hijos salieron de la habitación.

    -Es la cosa más porno que he visto en mi vida, dijo mi hijo pequeño,

    Los dos se abalanzaron sobre mi y follamos de una manera bestial.

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