Autor: admin

  • Cuarentena e imaginación

    Cuarentena e imaginación

    Son días estresantes de pasar más tiempo frente a una computadora y trabajar más de la cuenta, ¿soy la única que trabaja más de lo debido?

    Cada vez se hace más insostenible y lo único que pienso es en la falta de contacto físico. Sí, me refiero a sentir un cuerpo pegado contra el mío.

    Me despojo de los pensamientos, de todo lo malo que cargué en la semana.

    Voy al baño, abro la ducha y dejo caer el agua sobre mi cuerpo. Siento como me limpia y me purifica, comienzo a acariciarme como intentando limpiar sobre la piel ya limpia.

    Sin darme cuenta comienzo a tocarme. Y me gusta tanto que no puedo dejar de hacerlo, es como si un éxtasis recorriera todo mi ser. Masajeo lentamente mi clítoris y siento un calor que sube por mis piernas y llega hasta mi cabeza.

    Salgo de la ducha, me dirijo a la habitación y me tumbo en mi cama. Desnuda, mojada y el pelo húmedo.

    Recuerdo que en mi cajón tengo un consolador… uff hace cuanto no lo uso. Lo saco y me quedó mirándolo como si apreciara un divino tesoro. El tesoro que va a hacer venirme justo cuando yo quiera.

    Estoy lo suficientemente excitada para entregarme al placer.

    Abro las piernas, respiro profundamente mientras siento la vibración recorrer toda mi vagina húmeda, creo que esto es lo más parecido al paraíso dentro de mi habitación. Me siento volar.

    Me toco los pechos, me acaricio toda mientras introduzco el juguete dentro mío, como simulando ser el pene de la persona que tanto extraño. Las ganas que tengo de que estuviese acá para devorarme por completo, pero, mientras tanto disfruto de este pecado placentero.

    Cada vez lo siento más intenso, un calor se apodera de mí y me deja con una sensación de liviandad. Introduzco mis dedos, me siento tan mojada que me caliento aún más. Ahora la vibración es cada vez más intensa.

    Se me acelera la respiración, creo que está por llegar lo mejor…

    Exploto.

    Un orgasmo me revive otra vez.

  • Peligro de la cita a ciegas

    Peligro de la cita a ciegas

    Suelo quedar a veces con hombres para serle infiel a mí marido y dar variedad a mí vida sexual.  Lo hago en páginas de contactos y no me gusta mandar fotos sino quedar en cita a ciegas, vernos y tomar algo y, si hay buen rollo, ya vamos al sitio elegido y follamos.

    Hace unas semanas, aprovechando que mi marido salía de viaje, contesté a un anuncio que me pareció interesante. Era un chico que decía tener 40 años (yo tengo 32) y daba una descripción física que me pareció interesante. Nos pusimos de acuerdo, diciendo cómo iríamos vestidos, y quedamos en una discreta cafetería de un barrio.

    Al llegar allí vi a un chico de espaldas con la ropa que me había dicho, y al acercarme y girarse vi que era mi hermano. No podía yo alegar nada porque iba vestida tal y como le había dicho y él se dio cuenta.

    Un poco cortados nos dirigimos a una mesa para hablar y darnos explicaciones que no venían a cuento porque los dos sabíamos a qué habíamos ido allí. Empezamos a beber cerveza y quizás por los nervios nos excedimos un poco. Ello hizo que empezáramos a reír con la situación y mi hermano me dijo que había alquilado una habitación de hotel para nada.

    El alcohol me hizo decir que podíamos ir y tomarnos unas copas allí. Eso hicimos, y el exceso de copas hizo que me planteara la posibilidad de que mi hermano me follara. Como hacía buen tiempo, como si fuera algo natural, me quedé en bragas y sujetador. Él se quitó la ropa y se quedó en boxers. Bromeó diciendo que era como cuando íbamos a la playa y él llevaba bañador y yo bikini. Aunque había una diferencia que no se calló, las bragas que yo me había puesto para la cita dejaban trasparentarse el negro vello de mi pubis. Ante ese comentario empezamos a reír y yo dije que si se veía tan claro que más daba que me las quitara, lo que hice.

    En ese momento, con copas de más, los dos sabíamos lo que iba a pasar. Le empujé hacia la cama y se sentó, yo me arrodillé delante suya y le quité los boxers y dejé libre un largo pene y dos redondos y grandes testículos que supuse cargados de leche. Empecé a hacerle una mamada y la polla se le endureció rápidamente. Él me animaba diciéndome «mama, zorra» y «chupa, guarra». Haciendo un alto le pregunté si quería que me tragará la leche y me dijo que prefería llenarme la cara y el pelo con ella. Seguí chupando mientras él me seguía diciendo cosas y gemía fuertemente. Cuando se iba a correr sacó la polla y un abundante y caliente chorro de leche cayó sobre mi cara. Luego, con los dedos la fue recogiendo y me la introducía en la boca y yo me la iba tragando.

    Entonces me echó en la cama y empezó a comerme el coño mientras decía «por ahí salió mi ahijado y ahora voy a entrar yo». La verdad es que la comida de coño fue espectacular, yo le pedía más y más y él hizo que me corriera dando un fuerte grito de placer. Acto seguido me separó más las piernas y me penetró de un fuerte empujón. Nuestras caderas se movían a un ritmo acompasado y el placer que sentíamos era enloquecedor y conseguimos corrernos los dos al mismo tiempo en un orgasmo como yo no había tenido jamás.

    Le pedí más y me dijo que había algo que nunca había hecho con mi cuñada, que era meterla por el culo. Yo tampoco lo había hecho nunca y le dije que quería probar. Como no teníamos lubricante, él fue abriéndome pico a poco y usó del de ducha para humedecerse. Cuando empezó a entrar en mi sentí una curiosa mezcla de dolor y placer. Éste se acrecentaba con los gemidos que daba aquel hombre que yo entonces no veía como mi hermano y que terminó la faena llenándome el culo de leche y dejándome rendida sobre la cama tras casi dos horas de sexo.

    Desde entonces solemos quedar de vez en cuando, pero ya no es a ciegas.

  • Amistad Rota. Cola Rota

    Amistad Rota. Cola Rota

    Hoy les quiero contar una historia que involucra a una de mis mejores amigas cross y su chico. Hoy estamos distanciadas por este episodio.

    Ella es Maia, tenía en ese momento 28 años, es decir 5 más que yo, y nos conocíamos desde hacía 4 años, más o menos desde mis 19, edad en la cual comencé a vestirme de nena y a animarme a ir a boliches, fiestas y distintos lugares montada de nena.

    Me la presentó una amiga traviesa que tenemos en común, y el lugar de encuentro para ese momento fue un boliche de Capital Federal.

    Debo reconocer que ella desde el primer momento me cayó súper bien, pero a mí me daba la sensación de que no era recíproco.

    Esa sensación se fue despejando a medida que fuimos conociéndonos, hasta que logramos ser muy buenas amigas.

    Siempre nos juntábamos en su casa a hacer algunas previas. Aprovechábamos en el grupo de cross que teníamos a usar su departamento, ya que ella vivía sola. Era la envidia de todas.

    Ella sabía que yo vivía con mis papas, con lo cual siempre era muy hospitalaria conmigo. Intercambiábamos ropa, nos contábamos nuestras historias, maquillaje, etc.

    Esas previas con el resto de las chicas cros que iban a su casa, no sólo incluían unos tragos, sino también compartir lindos momentos entre personas que teníamos gustos muy similares.

    A mi criterio, Maia era la más linda del grupo. Ella siempre me elogiaba a mí, pero yo siempre creí que ella era más bonita y con mejor cuerpo.

    Ella no compartía mi pensamiento, porque decía que todos los chicos que ella conocía le iban a preguntar por mí.

    Debo reconocer que en parte tenía razón. Ella me presentó muchos chicos con los cuales terminé saliendo. Hasta le usé su departamento de telo en más de una oportunidad.

    Ella era más arriesgada que yo. No tenía problemas en ir a la casa de alguien que conocía esa misma noche, hacerlo en un auto, lo que venga. Creo que eso también le jugaba en contra con algunos chicos, ya que la tenía catalogada como “demasiado fácil”, y la dejaban para lo último digamos… si no tenían suerte de levantar a otra cross o travesti.

    Entiendo que tampoco le jugaba a favor el hecho de que ella contaba todas sus encamadas a todo el mundo.

    Cuando nos juntábamos con el resto de las chicas, era normal que la primera hora de reunión estuviera dedicada a escucharla a Maia contar como la habían cogido con lujo de detalles.

    Era súper zarpada. Con las chicas nos mirábamos entre nosotras como no queriendo creer que era verdad lo que contaba, una chica cross súper liberal, mente abierta, realmente admirable por momentos.

    Nuestro mundillo es muy pequeño, y también de mucha envidia. Creo que al ser ella tan explícita y quizás poco reservada, hacía que le costara tener a algún chongo de manera estable.

    Pero esa suerte de Maia cambió cuando conoció a Cristian.

    Yo siempre supe que moría por él. Estuvo siempre atrás, pero el pibe no le daba bola. No paraba de hablarme de él, que había conseguido el celu, el Facebook, insta, todo!

    Obvio que siempre la alenté a que en algún momento se le iba a dar, pero ella quería algo más que un garche con él. Estaba enganchada con el pibe.

    Yo a Cristian lo conozco de los mismos lugares non santos que a los que iba Maia conmigo, y precisamente Cristian no era un santito.

    No sé cómo consiguió mi teléfono (algo que casi nunca paso), y comenzó a escribirme. Al principio le respondí con buena onda, pero se empezó a poner intenso.

    No solamente en cuanto a la cantidad de mensajes, sino también en cuanto a sus intenciones.

    Obvio que empezó a mandarme fotos de su verga, fotos de él desnudo, etc., y a decirme que quería verme, estar juntos…

    Ya sé lo que quieren saber… como está Cristian, no?

    Es un machazo. Morocho, grandote… debe medir algo así como 1.85 m. Si bien no es muy musculoso, es un pibe que evidentemente se cuida y le preocupa su cuerpo, muy fuerte el hdp jajaj!!!

    En las fotos también parecía súper pijudo, pero yo desconfío de las fotos. Hoy todos son especialistas en hacer parecer que tienen tremenda garcha y después no es tan así. Son unos genios del photoshop.

    La realidad es que como yo sabía que Maia estaba re caliente con él, terminé bloqueándolo. Y paralelamente Maia contándome que se estaba hablando con Cristian, y que estaban por concretar algo.

    Evidentemente había tomado la mejor decisión al alejarme de él, y no tener ningún tipo de contacto, siquiera telefónico.

    En conclusión, efectivamente Maia empezó a salir con Cristian. Y aparentemente todo iba re bien. Muestra de eso, fue que los primeros encuentros que tuvo con él, los conto con detalles en el grupo con las chicas en las previas que hacíamos.

    Debo ser sincera, me daba envidia sana al escucharla como se comía la pija de Cristian, pero por otro lado me ponía muy contenta verla bien a mi amiga. Hacía tiempo que buscaba estar con alguien bien, con buena cama, lindo cuerpo, mejor verga, y aparentemente algo estable.

    Ella dejó de salir algunos fines de semana con nosotras, medio como que se alejó y perdí contacto tanto personal como telefónico por algunos meses, no más de tres o cuatro. Parecía que sus cosas iban viento en popa.

    Hasta que un día, me entra un mensaje de ella. Realmente me sorprendió y me puso contenta, pero por otro lado pensé que se había peleado con su chongo.

    Empezamos a chatear, y arreglamos para vernos a charlar y chusmear un rato a solas.

    Fui a su casa un día de semana –atípico para nosotras, y de nene-, y nos matamos de risa charlando, recordando momentos. Me contó que estaba a full con Cristian, muy enganchada, más que nunca.

    Hasta acá todo normal. Sabía que había algo por venir. Y así fue.

    Entrada más en la charla, me empieza a contar que con Cristian si bien estaban muy bien, quería retomar salidas, hacer cosas nuevas, airear la pareja… y había pensado en mí… chan!

    Sabía por donde venía la mano… pero me hacía la re boluda.

    Para no darle más vueltas…estaban pensando en un trío… sumando otra chica cross, y habían pensado en mí.

    Si bien mi primer reacción fue una carcajada, ella me miró fijo, fuertemente, como algo enojada.

    -Mai, estás loca!?!? Que me estás diciendo!?!

    -Pensamos en vos Naty… sabés que creo que sos la más linda del grupo y la más sexual. Además nos conocemos mucho y nos tenemos súper confianza amiga.

    -Mai, pensamos, pensaste, o lo pensó Cris?

    -Fue entre los dos, lo venimos charlando desde casi el inicio de nuestra relación.

    Mientras me hablaba sabía que me mentía. No era idea de ella, era idea sin dudas de Cristian. No quiero sobrevalorarme, pero creo que estaba usando a Mai para llegar a mí, al menos eso me parecía.

    Mi primera respuesta fue NO. Cambié de tema, aunque luego que me fui de su departamento continuó con su estrategia de convencimiento.

    Me volvió loca por dos semanas. Hasta me calificó de mala amiga por no acceder.

    Me invitó nuevamente a su casa, accedí hasta con algo de enojo. Volvimos a charlar, y accedí, solo por ella.

    Juro que sólo por ella. Me dijo que Cristian estaba disperso con ella, que era una forma de salvar la relación. Pobre, la estaba manipulando.

    -Mai, que es lo que quieren hacer? Como es la historia?

    -Nada del otro mundo amiga. Un trío, caricias, besos, jugueteos, manos, calentura, jaja!

    -Pero yo que onda? Que hago en el medio de ustedes? Entendé que es raro para mí. Vos no dejas de ser mi amiga y él tu chico.

    Debo aclarar antes de seguir, que con Maia habíamos tenido algunas fiestitas, pero nunca nada entre nosotras, más allá de transar y matarnos a besos.

    -Naty, vos sólo como que acompañarías. Nos acaricias a los dos, nos podemos besar libremente entre los tres, tocar, y… sino te jode… yo no tengo drama de que le chupes la verga a Cris…

    -Mai… estuviste tomando??

    -Ya está hablado! Cris no tiene drama. Me dijo que un pete a dos bocas con nosotras lo mataría.

    -Yo no te puedo creer! Porque estoy aceptando!?

    -Jajaja! No seas cagona amiga! La vamos a pasar bien! Olvidáte!

    -No se… lo conozco a él, es tu chico…

    -No va a pasar de eso… en realidad la idea es que nos calentemos los tres, y vos más onda voyeur, no tanto participativa. Obvio que vas a tener que petear puta!!! Jajajaja!

    -Estas re loca Mai…. no sé en que me meto…

    -Eso es un sí, no? Lo hablo con Cris y ultimo detalles… te aviso!

    Si, había aceptado, pero debo decir, con gran culpa. Reitero, no quiero sobreestimarme, pero Cristian estaba usando a Maia para llegar a mí, es mi humilde opinión.

    Y yo no quería que mi amiga pierda a la persona que le estaba haciendo bien, o al menos eso parecía. Por eso accedí.

    Me informaron fecha y lugar (obviamente depto. de Mai). La idea era vestirnos ahí, y tomar algo como para descontracturar.

    Y así fue. Como Maia me conocía muy bien, no la iba a defraudar en cuanto a mi look. A ella le gustaba cuando me vestía de negro. Me llevé un conjuntito negro de ropa interior con push up porque soy muy chatita, tacos, y un vestidito muy cortito, como dejando imaginar el comienzo de mis nalgas.

    Maia estaba hecha una diosa.Siempre me pareció muy bonita, desde que la conozco. Taco aguja mal, un jean roto no sólo adelante, sino también que dejaba ver algo de su cola, y un topcito blanco. Una bomba!

    Cris estaba muy lindo también, más sencillo obvio. Jean, remera blanca al cuerpo, y unas zapatillas muy tranqui.

    El no paraba de mirarme. Eso me intimidaba, sentía como que Maia podía llegar a sospechar algo raro o enojarse.

    Pero como la veía tomar, creo que no iba a suceder. Ella es de ponerse “alegre” digamos tomando algún vinito o champagne. Yo no soy de tomar alcohol.

    No habrá pasado una hora de charlas, tragos y coqueteos, que Mai rompió el hielo…

    -Vamos a la habitación así estamos más cómodos?

    -Dale! Naty viene también?

    Entre los dos medio como que se reían, y yo como una pelotuda muy nerviosa.

    Fuimos a la habitación, y de una Maia nos agarra a Cristian y a mí y empieza a besarnos como loca. Cristian se une a la iniciativa de Mai, y yo medio como que retraída.

    El con sus manos ya empieza a tocarnos a ambas la cola, pero sin dejar de repartirnos besos un rato a cada una.

    Mientras que Cristian nos aprieta las nalgas fuertemente con sus manos, nos pide a Mai y a mí que nos besemos, y eso hicimos. Debo confesar que comencé a liberarme a partir de ese momento, y que la situación ya no me disgustaba tanto.

    Además fui con la tranquilidad de que las reglas había sido claras con Mai. De hecho ella las había planteado… besos, franela, caricias, tocarnos, y hasta chuparle la verga a Cristian estaba todo OK.

    La situación fue avanzando, hasta que entre los tres nos ayudamos a sacarnos toda la ropita. El quedó en bóxer, Maia sólo con una tanga y yo con mi conjuntito de ropa interior negra.

    Ya desnudos nos tiramos como muertos en la cama. Ya no se distinguían los cuerpos, las manos, las bocas, las lenguas. Era todos contra todos, y con mucha temperatura.

    Maia a todo esto, cuando me cruzaba alguna mirada se sonreía, como asintiendo mi accionar.

    Crisitan boca arriba recibiendo mis besos, mientras Maia fue bajando a descubrir su miembro, el que ya se mostraba erecto por debajo de su bóxer.

    Noté que Mai lo había dejado totalmente desnudo, y se le había prendido a chupar la verga, pero yo no podía bajar la mirada para testear, ya que estaba meta beso de lengua con el machito de mi amiga.

    Cristian me tomaba con uno de sus brazos por detrás, apretaba una de mis nalgas con su manaza, y buscaba con su dedo mayor hurgar en mi cola. Eso ya no estaba en los planes ni en el reglamento hablado con Mai, pero nada dije mientras encontraba mi agujero.

    Mai desde abajo, sin dejar de chuparle la pija a Cris, me agarra mi mano derecha y me la lleva a la verga del chongo, para que se la agarre. Era momento de testear si lo que había visto en las fotos que me había mandado Cristian, se condecían con la realidad. Y no había sido photoshop, jeje!

    Alta tranca tenía el hdp! Hermosa verga, con venas muy marcadas. Parecía una pija con várices jaja!!!

    Mientras me encargaba de pajearlo, Maia bajó aún más y comenzó a comerle los huevos, y algún que otro lengüetazo en el culito también seguro le daría… conociendo lo puta que es…

    En un momento escucho la voz de Maia…

    -Vení, bajá, ayúdame.

    No rechacé el convite. Ella me dejó el lugar necesario para adueñarme de la chota de su macho. Ella la había dejado dura como una estaca, con lo cual mi trabajo era sólo disfrutar ese pedazo de carne erecto en mi boca.

    Mientras yo se la chupaba, entre ellos algo se decían en voz baja, que no llegué a escuchar. Pero supuse que hasta ahí mi trabajo estaba completo, como lo habíamos pactado.

    Cristian en ese momento me toma con sus dos manos por detrás de mi cabeza, y comienza a hacer movimientos con su pelvis, como cogiéndome la boca, mientras besaba salvajemente a Mai.

    Yo sólo me limité a tratar de bancar esa embestida de esa pijota en mi boca, y con las palmas de mis manos, apoyarlas en el abdomen de Cris para hacer fuerza hacia atrás y no atragantarme, a pesar de no lograrlo más allá de la fuerza que hacía.

    Era claro que la calenturanos había superado a los tres, pero eso habilitaba a incumplir lo pactado?

    Maia vino a mi rescate, pidiéndome que me ocupe de los huevos de su macho.

    A todo esto Cris ya estaba parado al borde de la cama, yo arrodillada a su frente comiendo huevos, y Maia haciendo un gran trabajo en el glande y tronco de la poronga de su macho.

    Todo hervía. Mucha calentura. Tal es así, que mi amiga en un momento, ofreciéndome con sus manos la verga de su macho me dijo…

    -Chupála despacito… que sentís? Adiviná?

    -Tiene gustito a líquido preseminal… está por acabar ya este pibe?

    Juntas comenzamos a reírnos, creyendo que teníamos cocinado a Cristian. Sin dudas que ya la punta de su pija emanaba dosis de líquido preseminal. El sabor era inconfundible.

    Pero yo no conocía sexualmente a Cristian, e hice mal en subestimar su capacidad de resistencia sexual.

    Debo reconocer que a este punto, estaba tan caliente y pasándola bien como Mai y Cristian. Estaba liberada, con ganas de seguir jugando. Pero todo se iba a enrarecer.

    Y lo digo porque si bien Mai y yo habíamos planteado reglas de juego, evidentemente ella no las había consensuado con su chico, y eso iba a ser un problema, un gran problema.

    Y es que en un momento Cristian me pidió que me pare, me puso en 4 patitas al borde de la cama, y mientras mi amiga no dejaba de sobarle la verga, empezó a darme una chupada de chulo brillante, la que era un baile sincronizado de lengua, dedos y escupitajos en mi ojete.

    Yo lo único a que atinaba era a agarrarme fuerte de las sábanas, y a arquear bien mi espalda para que este machazo no tenga inconvenientes en meter bien profundo su lengua en mi cola.

    A todo esto yo no sabía nada de la reacción de Maia, ni de sus expresiones. Ella estaba detrás de mí, prendida a la verga de su macho, en un trío que ella me había pedido de hacer. Creí que estaba disfrutando tanto como yo, pero más adelante me daría cuenta de que no.

    En un momento advierto que la chupada de cola de Cristian iba más allá. No era una simple manipulación de mi cola a lengüetazos, sino que evidentemente me estaba preparando el orto para que pueda alojar en él su pedazo.

    Mis sensaciones eran encontradas. Por un lado dudas en cuanto a lo hablado y pactado con Maia, por otro, mis ganas de tener dentro de mi orto semejante tronco venudo. Quería esa pija con várices como yo la había bautizado, dentro de mi cola.

    Obviamente que en ese momento, mis dudas dejaron de ser dudas cuando sentí un suave apoyo en mi asterisco de la cabeza de la chota de Cristian… y para ser sincera… al natural, sin forrito.

    Lo único que atiné fue a agarrarme más fuerte de las sábanas, arquear bien mi espalda, separar mis rodillas y relajar mi abdomen, para recibir plácidamente tremenda poronga.

    Con el rabillo del ojo veo como Cristian pone sus pies arriba de la cama, al costado de mi cuerpo, para clavarme bien desde arriba, flexionando sus piernas.

    Me toma con fuerza por la cintura con sus manos, también para ayudarse a sostener esa posición tan placentera, pero también tan exigente físicamente. No iba a ser un problema para él. Era un tipo muy atlético. El problema iba a ser mío para bancarlo.

    Con suaves empujones, comenzó a meter centímetro a centímetro la verga en mi cola, sin forrito, a pelo.

    Mi sensibilidad en mi cola me permitía sentir como su cabeza iba avanzando pliegue a pliegue mi culito, muy suavemente, sin violencia, hasta alojarlo en su totalidad, chocando su abdomen contra mis nalgas, muestra ello de que estaba enterrada hasta los huevos.

    Y Maia? En silencio, sólo limitando su intervención a mirar y a acariciar mi espalda, seguramente percibiendo ella de ésta forma que semejante penetración, había puesto mi piel de gallina.

    Cristian intensificó el garche. Como un auto, a medida de que avanza al subir sus cambios de velocidades… primera… segunda… tercera… cuarta… quinta… y Cristian era un auto de alta gama… tenía sexta velocidad… y así me lo hizo saber con sus pijazos.

    Una mano en mi cintura, la otra mano de Cristian apretando mi cuello y mi cara contra el colchón de la cama… y la pija remachando y remachando.

    Me sentía liberada completamente. Eso hizo que pudiera gozar, quejarme ante cada empujón de pija en mi cola, pedir más, lloriquear ante cada sensación de dolor, relajar mi esfínter ante cada sensación de placer.

    Si bien había perdido noción del tiempo, mi cola me hacía saber que hacía tiempo que la estaban bombeando con demasiada intensidad. Creía que Cristian no iba a acabar nunca… me había engañado el sabor a líquido preseminal cuando se la había estado chupando… una falsa alarma.

    Si bien estaba gozando como una perra, paralelamente me estaba haciendo mal la cola. Ante cada retiro hacia atrás que hacía, me llenaba de aire la cola, la que me hacía sonar cuando volvía a enterrar la chota con fuerza.

    El olor a sexo invadía la habitación. Cristian totalmente sudado, con la lechita a punto de venirse como regalo a través de esa hermosa pija que hasta ese momento era propiedad de Maia, mi amiga.

    El comenzó a preguntarme si quería la lechita… con vergüenza y en voz baja respondía que si…

    -La querés adentro de la colita puta? Me preguntaba

    Yo apenas murmuraba… y sólo de mi boca salían gemidos y quejidos ante cada vergazo.

    Es ahí que vuelvo a escucharla voz de Maia, diciéndole que nos acabe en la cara.

    Creo que Cristian no estaba tan convencido de eso. Su cuerpo y no bajar la intensidad del garche mostraban lo contrario. El muy hijo de puta no tenía pensado dejar de garcharme hasta que sintiera la leche en la punta de la pija.

    Y así fue. Y es ahí que terminé de hacer macanas con Maia y faltar al pacto que habíamos tenido en cuanto hasta donde iba a llegar cada uno en su intervención en ésta experiencia.

    Cuando sentí que Cris me sacó la verga de golpe del culo, pegué un salto giratorio cual gato, como si Maia no estuviera presente, y me volvi a arrodillar frente al macho, prendiéndome de tal forma a la verga que anulé por completo a Maia.

    Cristian volvió a sostenerme con ambas manos por detrás de mi cabeza, haciéndome tragar su verga de golpe, y mamarla hasta deslecharlo por completo.

    Juro que podía sentir claramente en mi boca el sabor de su leche, su carne dura irritada por la penetración, el sabor de mis heces con algo de sangre alojadas a lo largo del tronco de su verga.

    Mi calentura hacía que lo único que mis ojos veían era una hermosa verga bien jugosa escupiendo leche… leche que era el logro de mi cola trabajando y aguantando el rigor del macho… era la única que se merecía tomarse la lechita en esa habitación.

    Todo fue calentura hasta que Cristian se desplomó en la cama… yo arrodillada totalmente ultrajada, con unos pocos signos de acabada en mis labios que no llegué a poder tragarme, y más a un lado Maia… estupefacta, su rostro algo desencajado, sin dudas enojada.

    Se levantó y sin mediar palabra se fue al baño. Al sentir el golpe de la puerta cerrarse, Cristian se reincorporó y aprovechó para refregarme la verga por mi cara, y empujas los últimos rastros de semen dentro de mi boca, para luego sellar todo con un beso de lengua entre ambos.

    También fui al baño, me cambié y guardé mi ropa de nena en la mochila. Sentí que era momento de irme para evitar algún diálogo incómodo.

    Saludé a Cristian, Maia bajó a abrirme y me saludó con un beso, pero seria, como incrédula por lo que había visto y vivido, enojada seguramente por mi accionar y el de su chico.

    Por un lado me sentí culpable, pero creo que ella también es responsable por lo sucedido. Si bien no nos hablamos más -ni siquiera por mensaje-, creo que charla mediante, podremos volver a ser grandes amigas, como lo éramos.

    Por comentarios de amigas en común sé que sigue saliendo con Cristian, pero todas las chicas saben que la caga con toda cross o travesti que se le cruza. No sé hasta cuando seguirán juntos… eso ya no es tema mío.

    Gracias por leer mi relato y nos vemos prontito!!! Besos!!!

    NATY.-

  • La sirvienta golosa

    La sirvienta golosa

    Con la mucama, una regordeta de rancho, virgen y con ganas de embarazarse.

    Sucedió cuando estaba desempleado me ocupé en una casa y conocí una chica en una casa donde me mandaron de una agencia de colocaciones como enfermero, era una mujer de unos 36 o 38 años tal vez, era la sirvienta de la casa y cocinera, chaparrita regordeta y blanca, pelo corto, vivía con dos ancianos, uno enfermo al que yo atendía y su esposa, pues estaba yo desempleado y me dispuse como cuidador de enfermos y solo era darle su medicamento y algunas terapias, originarios de Tamaulipas eran y vivían en la colonia campestre Churubusco.

    Llegaba todos los días a las 8 de la mañana y me iba a las 8 de la noche, algunas veces ellos salían en su auto al médico y nos dejaban solos la mucama y yo, así comenzó nuestra amistad y confianza poco a poco fuimos subiendo de tono la plática hasta hacerla algo alburera, ella no sabía mucho, pero si le gustaba la idea y me seguía la corriente al modo de conseguir ella pareja pues era soltera y había vivido casi toda su vida con ellos, no había tenido novios y así se vino del rancho.

    No salía mucho y lo poco que aprendía era por la tele y la escasa primaria que aprendió en su pueblo, ya éramos cuates ella subía al tercer piso en una escalera de caracol a su cuarto de servicio y yo me asomaba para molestarla viéndole los calzones pues era metálica y se le notaban muy bien sus piernas y sus calzones de abuelita, su piernas blancas sus calzones muy claros a pesar del fondo y sus enaguas se veía un panorama muy excitante hasta que me descubrió, y dijo que porque yo no tenía falda para vérmelos a mí, pero le dije que si quería verlos pues me bajaba el pantalón, en una de esas que estábamos solos baje a comer y ella estaba sola en la cocina le dije, presto estoy a tus deseos de ver los míos, y me baje los pantalones y me quede en calzones, usaba calzones pequeños pegaditos, se notaba el tremendo bulto entre mis piernas y le mostré mi cuerpo semi desnudo sin bajármelos, le comente que si ya estaba contenta yo seguiría viéndole los suyos, se sonrojo y dijo que no había visto un hombre desnudo nunca mas que las de las películas xxx y que es mejor al natural y eso que no me baje los calzones.

    Hicimos una cita cuando sus patrones no estarían el fin de semana, y estaría sola, llegue puntual, y me abrió me dijo que quería y le dije que ya sabía a que había yo ido, pero que quería un refresco o una agua, se fue a la cocina y mientras me servía, llegue por la espalda y la abrace de la cintura, se estremeció todita me acerque y sintió mi excitado miembro erecto pegado a sus nalgas pues tuve que agacharme y así se quedó mientras metí la mano sobre su blusa y le toque sus senos y fui deslizando mis manos hasta sus nalgas mientras besaba su cuello cerca del oído y le decía que me encantaba y que siempre desde que llegue me había excitado, ella respiraba jadeante sintiendo mis caricias, metí las manos bajo sus faldas y le deslice su fondo hasta los pies y luego sus calzones también ella me ayudo, yo pensé esto ya se te hizo mamacita.

    Nos dirigimos a la recamara de la patrona y la comencé a desnudarla despacito, ella notaba la excitación yo seguía vestido aun ella se despojó de su sostén y el resto de la ropa, su hermosa vulva la tenía rasurada y sus pezones rosados estaban bien paraditos le dije que mejor en su cuarto pero no accedió, en la alfombra le sugerí, pero tampoco, ya estaba ella bajo las sabanas y me baje de la cama y me empecé a desnudar lentamente primero la camisa, luego el pantalón, mi miembro excitado sobre mis entallados calzones negros notaban mi pene erguido hacia un costado, estaba a punto de romperse y se paraba mi cuerpo desnudo pero con calzones y se notaban mis pelos que sobresalían de los costados de la tanga, era muy excitante para ella pues se empezó a sobar la vagina y note que así se masturbaba mientras veía películas porno.

    Yo más le hacía de emoción me quite hasta los calcetines y así me acurruque junto a ella, ella sentía cosquilleo y nervios, la acariciaba sus caderas y sus piernonas, su cintura despacito, suave tierno, pero seguía con el cosquilleo incontrolable, trate de besarla y no quiso, entonces me baje de la cama de nuevo y me saque mis calzones frente y muy cerca de su cara mi viril miembro salto y se expandió tal cual largo era erecto brilloso y escurriendo liquido pre seminal con las bolas colgando y balanceándose mientras me acercaba a ella.

    Ella se quedó estupefacta sorprendida, abrió los ojos al máximo a al ver el tamaño de mi miembro, ella era chaparrita, no más de 1.50 regordeta y pensó que tremenda cosa de mis escasos 18.5 cm., para no exagerar le iba a doler, estaba el prepucio extendido y todo el glande al descubierto rojizo y excitado al máximo, brilloso y listo para meterlo, me acerque de rodillas sobre la cama, pues me había exhibido alrededor de la cama presumiendo mi desnudo cuerpo para ella sola, subí a la cama colgando mi miembro a gatas desde la base de la cama a la cabecera donde ella estaba recostada tapada con las sabanas, me puse cerca de su cuerpo ella seguía recostada de lado izquierdo y cerrada sus piernas.

    No quiso abrirse pero le quite la sabana, coloque mi excitado miembro sobre sus caderas desde sus espalda en sus piernas dándole unos golpecitos con mi pene para excitarla más con mi instrumento y los sintió caliente, ardiente, pero no lo toco, estaba ocupada tocando su húmeda vagina depilada, yo estaba al máximo viendo sus senos y su cuerpo desnudo, y en ayunas sin haber cogido hacia mucho, como casi siempre, me excite tanto que explote sobre sus caderas mientras la tallaba masturbándolo con sus piernas, ella noto entonces que estaba yo bien lleno, pero no se dejaba hacer nada y obligarla tampoco iba hacerlo, si no ponía de su parte, ni su parte la ponía, seguro no habría embarazo, pero a mi no me importaba ni a ella quedar así, eso me dijo, con este enfermero tan guapito si me embarazo y será para purificar mi raza, pues quería un hijo y que la embarazara y se iría a su rancho a vivir su embarazo y a tener a su heredero que cuidaría viviendo de sus rentas, según me había contado.

    En realidad no tenía necesidad de trabajar ya había ahorrado para esto y no se le iba ir así virgen, yo desconcertado y agitado después de vaciarme fui al baño a lavarme y a traer papal para limpiar mi semen sobre su cuerpo y sus sabanas que había escupido con tanta potencia que salió disparado salpicando y oliendo a semen su cuerpo, así es el semen que cuando uno no ha tenido relaciones está lleno los conductos y sus glándulas y al hacer presión así escupen con un chorro de líquido tibio y olorosos a cloro, limpie algo a ella en sus piernas y sus nalgas donde estaban escurriendo, le dije que así no se embaraza, que se tiene que meter adentro de su cosita, que para eso es el instrumento masculino, pero tenía miedo y pena de abrirse de piernas frente a mi.

    Decidí entonces ante su negativa, ni rogarle más siquiera, me lave bien y me comencé a vestir mi miembro ya estaba listo de nuevo bajo la tanga y me puse el pantalón hasta el final por si se animaba, pero no quiso, ella seguía desnuda bajo las sabanas, dijo que no me iba a poder ir, que estaba cerrado, me tenía como su prisionero sexual, pero no me dejaba penetrarla, yo no estaba tan vacío y complacido estaba solo de verla así, ya vestido me baje a la planta baja.

    Ella se medio vistió, y me siguió hasta la puerta, note que estaba abierta, le dije que iba por unos cigarros, eso se hace después de que le hombre se vacía, en las películas lo has visto y cigarros no tienes, eso me ayudo a zafarme de esa mujer que no quiso desflorarse, me despedí con un beso consolándola, le dije que regresaría en un rato la tienda estaba lejos y que estuviera lista para el segundo ataque, y que ahora si se la iba yo a meter todita hasta las bolas, que ni miedo tuviera que además le iba a gustar, me salí y claro ya no regrese nunca… recomendé a una amiguita enfermera de verdad, diciéndole que según la agencia la había enviado, así termino mi aventura, todo por no dejarse, con la pena no iba yo a violentarla pero si la hubiera embarazado con todo gusto.

  • Covid19.2020 fantasía gay

    Covid19.2020 fantasía gay

    Hastiado de tantos días de confinamiento por el Covid19 y tanta mierda de esta pandemia que ya ni se cuántos días o semanas lleva?! Decidí escapar de ese monótono encierro. Cuadré una cita con mi Bromance clandestino… (“Bromance es el acrónimo de las palabras brother (hermano masculino en inglés) y romance. Es una forma de referirse a un vínculo afectivo intenso”). Nos chateamos por el móvil y acordamos en vernos en aquel lugar secreto (EALS), su casa.

    Ya ni recuerdo que escusa dije para poder ausentarme sin mayores complicaciones, tomé mi tapa boca y salí raudo y veloz a mi íntimo encuentro, subí a mi auto agarré la Cota Mil… (“La Avenida Boyacá también conocida como Cota Mil es una arteria vial que recorre una parte de la ciudad de Caracas en sentido Oeste – Este. Se encuentra al norte de la ciudad de Caracas a los pies del parque nacional El Ávila”).

    Así como en un sueño llegué a su casa. Toc, toc, mi amigo abre la puerta y me jala por un brazo, me arrancó el tapa bocas y me estampó un tremendo beso y un abrazo fortísimo, um, hueles rico! me dijo, a la vez que me respiraba en el cuello y pasaba su húmeda lengua . Caramba, estás a millón! le dije. Sí… -suspiró-, este encierro me tiene loco, ando birriondisimo!, me replicó, llevándome directo a su cuarto y me dijo: ven ponte cómodo, señalándome su cama y de nuevo me estrechó la cara con sus dos manos y me besó vorazmente como queriendo tragarme, su lengua recorría toda mi cavidad bucal como una serpiente al asecho, um! Muack! Que rico mi macho! exclamó, me dejé llevar por la pasión y el cachondeo de mi bizarro amigo, a la par que nos comíamos a besos nos fuimos desnudando rápidamente hasta quedar empelotados y erectos, nos agarramos ambos las pollas y comenzamos a pajearnos uno al otro, mientras seguíamos besándonos arduamente, estábamos parados uno frente al otro ,el me pajeaba y yo a él, juntamos pollas haciendo el frot… (“El frot implica que ambos compañeros sexuales rozan los penes erectos, uno contra otro y se masturban“), luego chocamos espadas.

    La excitación era al máximo, el ambiente cargado de lujuria, mi amigo se bajó de rodillas y me dijo: Quiero probarla! Anda cómetela! le respondí. Acercó su cara a mi pene erecto, lo sostuvo con la mano derecha como micrófono, le dio tres suaves pajazos sacó la lengua y se la paso por toda la cabeza de mi polla que botaba mucho precum, que baba tan rica! me dijo y comenzó a tragarse toda mi polla hasta mis huevos, umm, que verga tan exquisita carajo! Decía mi atragantado amigo y no dejaba de saborear y escupir mi grueso y baboso miembro, yo sentía que me corría y tuve que parar, stop!, espera, para un momento! le ordené: Ven date de perrito! y lo puse en cuatro, de rodillas en la orilla de la cama, bruscamente le subí las pompas y le sacudí las nalgas con un par de nalgadas explosivas que lo hicieron gritar y gemir de placer, ayayay! que rico, cómo me haces eso?, me dijo, yo seguía agarrando sus nalgas y abriéndolas todas hasta ver su oscuro ojete, le solté un escupitajo y le puse mi pulgar derecho en todo el hoyo del culo como si fuera capta huellas ,le di masajes en círculo para dilatar y distender ese rico culito.

    Ami se contorsionaba de placer y empinaba más el culo para que yo hiciera lo que me diera la puta y real gana con él, me metí el pulgar en la boca para distinguir el sabor de su culo, sentí su rico sabor peculiar y fue cuando decidí abrirle hasta el tope las nalgas y saborearle ese manjar de orto, le pasé la lengua de arriba abajo y le metí la lengua dentro de ese ano mamándole bien ese culo lengua adentro, comiéndomelo vorazmente con todas las ganas, lo tenía bien sujetado por las caderas y mi querido Ami solo chillaba y jadeaba de placer.

    Házmelo anda, házmelo así, me dijo y siguió jadeando y retorciendo su excitado culo, mételo ahora, todo anda, cógeme soy tuyo cógeme duro -me ordenaba-, sentí su erección y lo pajeé mientras seguía chupándole ese trasero ya abierto y dilatado, ay, ay! no puedo más, anda por favor hazme tuyo méteme esa verga toda y dame duro! Por lo que tome el tarro de lubricante, le tiré una cataplasma en el ojo del culo y otro tanto en mi erección y se lo presenté en el ojete dándole un par de brochazos de arriba abajo con la cabeza de mi pene abombado. Ami se agarró fuertemente de las sábanas como esperando la embestida y zaz!, le mandé el primer envión de puya a lo que Ami gritó: uy papi suave! pero ya estaba cargado hasta los huevos. Me incliné hacia delante y me apoyé en su espalda y comencé a bombearlo como queriendo reventarle la semilla. Así duro carajo!, así es que te gusta!, te lo tengo hasta los huevos!, le replicaba a lo que él me decía: Sí, así papi!, así, reviéntamelo! mátame con ese pene tan rico que tienes!

    Vamos maricón, lleva de mi verga así, anda muévelo así, pártemelo en el tronco! Le pedía y Ami me reafirmaba batiendo las nalgas y perreando con furia ese reggaetón. Ami tenía el culo totalmente abierto y distendido yo metía y sacaba mi pene a placer le mandaba unas embestidas brutales, ah! que rico, me voy! Dije y le solté ese chorro de leche completa, a la vez que sentía como un calambre en mis piernas por follar de pie. Puta madre! Que polvazo! que culazo de perra tienes!

    Ami no es muy dado a los fetiches ni a los insultos verbales, pero cuando el morbo me explota de verdad que en ocasiones me pongo bastante cerdo y pornográfico y éll sabe sobrellevarlo. Ah qué rico! dijo mi preciado amigo que terminó tirándose en la cama y lo vi como convulsionaba de los orgasmos energéticos que todavía presentaba soltando chorros de esperma sobre las sábanas y preñado de mi semen que también salía a borbotones de su aflorado culito.

    Me retiré al baño a refrescarme un poco, mi amigo acostado en la cama ya se disponía a recuperar sus fuerzas.

    De repente me alertó un grito… era mi querida esposa llamándome: Negro ven!, ya está la comida servida!

    Fin de mi fantasía.

  • Ledy y sus ojos color miel

    Ledy y sus ojos color miel

    La universidad se ha vuelto tan pesada para mi hermana, que hace algunos días mientras desayunábamos me pidió ayuda para editar un vídeo, ella deseaba apoyarse de mis conocimientos sobre producción audiovisual, ya que en una de sus materias debía elaborar algo similar a un anuncio de publicidad. Ella estudia mercadotecnia, yo estudié una licenciatura en artes gráficas, pero ahora me encuentro estudiando una especialidad en relaciones públicas, ambos vivimos con nuestra madre, y con nuestro padre «supuestamente», bueno, quizá lo correcto sea decir que él nos visita cada que su trabajo le permite.

    Mi hermana Ledy o «Ly» para sus amigos y familiares, es una hermosa chica de 22 años, alegre y complaciente, con una constelación de lunares que acogen su blanca piel como la luna, sus ojos atentos aportan tranquilidad al alma, y su cuerpo que cita pensamientos provenientes del lívido, accidentan los paradigmas de la percepción familiar. Ella tiene un par de chispas color miel debajo de sus párpados vivaces, esas luces estrujen la calma dentro del pecho, no lo sé, no sabría decir desde que momento me percaté de tales cosas, pero sé que he dedicado muchas horas en reflexionar a cerca de ella, de lo que provoca, tampoco había averiguado si ella era consciente de todo esto… Hasta ayer.

    Ayer comenzamos con la idea del comercial, trataba de solucionar problemas de transporte y movilidad, y debía establecer una campaña de marketing basada en eso, y para ello, comenzamos a charlar de eso y aquello, de esto y lo otro, en fin, el comercial fluía, al parecer la campaña sería todo un éxito.

    Después de algunas horas, nuestros estómagos establecerían su propia campaña de comunicación, teníamos tanta hambre, que escuchábamos nuestros gruñidos el uno del otro, nuestro estómago reclamaba alimento. Ly propuso llamar para encargar una pizza, yo prefería algo casero, pero bueno, aprovecharíamos la tardanza con una amena plática que distrajera del proyecto universitario por un rato.

    Cerré la pantalla de la portátil y me acomodé en el sofá, ella acomodó su cuerpo de manera que la piel de sus piernas rebasaban el nivel de la costura de su short, y sus curvas se hacían presentes en mis pupilas como algo que estalla, con esos contrastes que generan el juego de luces y sombras en su rostro fino, en las clavículas, en su cuello. Se puso frente a mí, colocó su codo en el respaldo de sofá, y apoyó su cabeza en la palma de su mano, la delgada esclava que lleva luce ese huesito que se asoma de su muñeca. Me encanta como la piel suave de su axila dibuja un surco redondo que recorre su costado e infiere el comienzo y la circunferencia de sus senos.

    -Ayer llamó papá -me dice con una sonrisa que cita a la luna en el punto de su cuarto menguante.- un mes más, eso dijo, mencionó algo sobre compradores renuentes -decía mientras acaricia su cabello marrón.

    Nuestro padre es algo así como un vendedor de acciones de sociedades anónimas dentro del mercado bursátil, y muy pocas veces ha estado cerca de nosotros. Las vacaciones más largas que recordamos haber pasado con él, fueron las de diciembre de hace tres años, y no fue muy bueno, es decir, todo fue genial, familia, regalos, intercambio de anécdotas y lo acostumbrado, pero él estuvo ausente casi por completo, jamás suelta el maldito teléfono.

    La pizza llegó, algo temprano de hecho, eso me alivió en una medida.

    -Mi mamá la pasará muy bien un mes más, supongo -le dije a Ly mientras daba un bocado de mi rebanada de pizza.- lo dices por Antonio? -pregunta Ly, en un modo pícaro.

    Nuestra madre había pasado tanto tiempo ahogando los impulsos sexuales que no eran atendidos, sus poros deseaban expedir el agotamiento derivado de los ejercicios cupulantes, su psique la empujó a montar un sistema de atracción en su figura y su imagen, para sentirse deseada. Hace un año comenzó a ir al gimnasio después de la oficina, su cuerpo de por sí hermoso se había transformado ya en el mejor momento de una fruta madura y dulce, es una mujer tan hermosa como el sol, con las caderas de un abrazo y los senos que exuberaban a los límites de sus blusas.

    En el gimnasio conoció a Antonio, un tipo que en lo particular, no me agrada del todo, pero las mujeres parecen derretirse por él. Hay veces en las que me pregunto *como es que las personas consiguen esa chispa? Mi madre se ha tomado la libertad de tener una aventura y encuentros sexuales con Antonio, en realidad, a Ly y a mí no nos importa, no vemos a nuestros padres mantener un matrimonio activo ni funcional, *a quien engañamos? En nuestra casa estamos seguros de que mi padre sale con alguien más, sospechamos de una tal Rosaura, a nuestra madre ni si quiera le provoca inquietud al respecto.

    La pizza se terminó, pero no volveríamos tan pronto al trabajo, Ly y yo nos tomamos un tiempo para reposar y platicar. Ella aprovechó para preguntar a cerca de Laura, una chica que había sido mi novia durante casi dos años, hasta hace dos semanas. Me preguntó a cerca de como seguía después de la ruptura, le conté que en realidad no me sentía mal del todo, ella dijo:

    -creo que era afortunada de tenerte -mi reacción inmediata fue preguntar el porque de esa opinión.- no seas modesto, cualquier chica sería feliz contigo, ya quisiera que Javier hubiera sido como tú -cabe mencionar que Ly había quedado soltera desde hace unos cuantos meses, creo que Javier se fue a el extranjero a terminar sus estudios.

    -Te ha contado mamá que yo le decía que cuando creciéramos, tu serías mi novio? -me dijo mientras tocaba mi rodilla cuando reía por recordarlo como algo cómico.

    -tu decías eso? -le pregunté riendo.

    -si! y no solo eso!, hubo más cosas -trasladó su cabello detrás de su oreja derecha mientras encogía los hombros.

    -Que más hubo?

    -Olvídalo! no te lo diré

    -Vamos Ly! Cuéntame

    -Prometes no burlarte de mi?

    -Cuenta con ello

    -Bien, yo dejé de contarle estas cosas a mamá después de un sueño

    -Un sueño? que clase de sueño?

    -Ay ya! Mejor no te digo nada Marco!

    -Dime Ly!

    -Vas a pensar que es raro, y lo sé, pero a los 12 soñé que tú y yo nos dimos un beso, y cuando soñé eso, me estremecí demasiado que desperté, y me sentí muy culpable por haber tenido un sueño así.

    -En serio?

    -Sí, así que desde entonces me dio pena conmigo misma, pero cuanto más pasaba el tiempo, se fue poniendo más interesante…

    -Quieres contarme?

    -No! debes estar pensando que estoy enferma, qué vergüenza!

    -De hecho no Ly, creo que incluso me alivia.

    -Por qué te alivia Marco?

    -Tú no has sido la única que ha soñado algo así, de hecho… Desde que entré a la pubertad, había tenido sueños húmedos en los que aparecías.

    -Es en serio? De verdad? Y ahora? Los sigues teniendo?

    -Tu aun los tienes conmigo Ly?

    -La verdad si, a veces son tan intensos, que quiero buscarte en tu habitación, pero obvio, no se puede, tú y yo somos hermanos.

    -Yo no sólo tengo sueños contigo Ly, a veces, me toco y pienso en ti

    -Que?

    -Sabía! Sabía que no debía decirte!

    -Ja ja ja! Tranquilo, no me espanta, de hecho, yo también me toco, y desde que Javier no está, se ha vuelto más fuerte mi recurrencia a masturbarme pensando en ti.

    -Y que es lo que piensas?

    -Ya! Mejor ya no hablemos de esto! Es difícil para mi! Y no tienes idea!

    -Difícil? Explica.

    -Te digo que es difícil para mi contenerme, a veces quiero buscarte y pedirte que me toques, y justo ahora estoy sintiendo eso con fuerza.

    -Ly, yo también he estado a punto de irte a buscar, pero me da miedo sólo de pensar lo mal que te puedo hacer sentir.

    -No lo vayas a hacer Marco! Oíste? No me busques cuando te sientas así!

    -Lo sé, es enfermo

    -No Marco, no es eso, es que estoy segura que yo te aceptaría, y terminaríamos cometiendo algo que es prohibido, no sabes las ganas que tengo de que me toques, tanto que ahora mismo estoy húmeda, solo por ésta plática.

    -Ly, crees que sea tan malo?

    -Al menos no creo que sea normal Marco, además, no sé qué va a pasar después de que tú y yo tengamos relaciones, no sé cómo podría siquiera mirarte a los ojos, o convivir contigo igual.

    -Lo sé…

    Tomé la mano de Ly, y acaricié su mejilla, ella inclinó su cabeza hacia mi mano, para intensificar la sensación del roce de mi palma en su piel, en mi sexo hubo un impulso, un estallido que me humedeció.

    Después de todo el tiempo que había deseado a mi hermana, no podría dejar pasar la oportunidad de demostrarle el amor que siento por ella.

    Ella se percató a través de mis ojos sobre mis intenciones, y retiró mi mano de su rostro.

    -No Marco! No me toques! No lo hagas por favor!

    Yo me acerqué y la abracé, le dije que toso estaría bien.

    -Ly, te amo

    Ella se incorporó para mirar mis ojos, yo la miré, y su mirada había cambiado, sus luces alegres estaban hechos un fuego que la consumía -te amo Marco- yo tomé su cabeza con ternura y aproximé mis labios a los suyos, ella respondió de igual manera, y por primera vez, nuestros labios estaban juntos en interacción. De su nariz salió una exhalación de alivio tan fuerte como la fuerza de sus manos presionando mis brazos.

    Por fin, todos esos momentos en los que tan sólo imaginaba como sería besar sus labios, se unificaban en la realización del sueño acariciado de tener esa aproximación con ella.

    Nos besábamos con la misma pasión de la primera vez, aquello que nunca se repetiría estaba pasando, nos besamos tanto que ella comenzó a gemir y el sonido de nuestra respiración ineficiente nos encendía cada vez más. Yo la besaba con una mano sosteniendo su espalda abrazando su cadera y mi mano derecha acariciaba su mejilla, pero nuestra pasión eran tal, que no esperé más y bajé mi mano recorriendo la piel de su cuello, acariciando su clavícula, rozando el pecho busqué uno de sus senos.

    Ella contorsionaba su espalda mientras trascendía mi búsqueda casi desesperante, pero una de sus manos me detuvo, y tras tomar una gran bocanada de aire al separar sus labios de los míos, me pidió que detuviera mis avances.

    -Marco por favor! Detente!

    -Ledy, tu sabes lo que te deseo

    -Tú y yo somos hermanos Marco, no podemos hacer esto. Es prohibido!

    -Y cuál es la diferencia? Si tantas veces me has deseado y tantas otras veces más yo!

    Su respuesta entonces fue un beso más apasionado aun, su boca se desvío hacia mi izquierda ofreciendo su cuello, para que yo comenzara el avance que en mis sueños ya era un ritual, morder y saborear su cuello. Ella pasó sus manos de mis brazos a mi espalda ancha mientras besaba y mordía mi pecho. Yo, me devoraba su blanca y suave piel, mientras que mi mano derecha acariciaba su seno izquierdo, y adivinando la ubicación de su pezón por encima de su blusa, estimulé absurdamente.

    Ella se alejó a penas lo suficiente para retirar su blusa, miré desde esa perspectiva la piel de esa zona, y la piel de sus axilas sensuales e íntimas. Mientras yo desabrochaba mi camisa, ella desabrochaba su sostén, y miré los tirantes resbalar desde sus hombros hasta sus brazos, descubriendo ese hermoso par de senos medianos, endulzados con una areola de un café claro acentuado por un pequeño pezón que apuntaba hacia arriba, tan duros y editados como mi sexo.

    -Te gustan?

    -Podría comerlos todo el día hermanita

    A penas dije eso, cuando me tomó del cuello y dejándose caer hacia el descansador de brazos del sofá, me invitó a acurrucar mi cadera entre sus piernas, mientras nos comíamos las bocas.

    -Deberíamos pasarnos a tu habitación Ly

    -Mamá no llegara amor, salió con Tony. Quiero que me hagas tuya aquí Marco

    -Ly, cualquiera puede vernos aquí mi amor

    -Qué más da? Ya estamos pecando hermanito!

    Ly tomó mi nuca y dirigió mi cabeza hacia sus pechos, mis labios dejaban húmeda su piel de vainilla, y para cuando la tenía sujeta de su cadera, mis labios se encontraron con la temperatura ligeramente elevada de sus areolas y después, Coincidí con la firmeza de sus pezones jóvenes. Ella expidió un gemido de placer al tiempo que arqueaba su espalda levantando su cadera hacia mí.

    Mientras masajeaba sus caderas y sus nalgas, mi lengua lamía sus pezones, mordisqueaba de vez en cuando, cuando no succionaba sus senos deliciosos, suaves pero firmes. Su piel enchinada confesaba el placer por el que pasaba su ser.

    Lentamente fui emigrando con un rumbo hacia el sur de su cuerpo, no por no haber encontrado algo bueno, si no, para integrar todo aquello que siga, en algo complementario y exquisito. Besé por todo su abdomen, besé su ombligo haciendo una reverencia. Seguí con esa cadencia el avance hasta que llegué al borde de su short, aquel que quité descubriendo su pantaleta de primavera empapada, mi hermana Ly, es el tipo de mujer que expide ríos y ríos de su dulce y delicioso lubricante adictivo. Su pantaleta mostraba un poco de las orillas de sus labios mayores, el panorama era hermoso, mi hermana me estaba permitiendo mirar su cuerpo hasta puntos prohibidos, mientras en mi sexo, el lubricante mojaba mi bóxer.

    Tiernamente besé su vagina por encima de la pantaleta empapada, Lamí aquel lubricante que ya atravesaba la tela, y fue lo más delicioso que había probado en toda mi vida. Después discriminé su pantaleta a un lado, y comencé mi acercamiento a la piel de su vagina con besos tiernos en sus labios, aquellos que empaparon a los míos.

    Comencé a lamer todo indicio de fluido vaginal que salía de mi hermana Ly, ella no dejaba de gemir y repetir lo mucho que me ama, yo lamia todo, hasta que comencé a introducir mi lengua entre sus labios, cálidos y empapados. Su sabor es dulce, con algo cítrico y muy hormonal. Con mi lengua saludaba de vez en cuando su clítoris hermoso, rosa, delicioso, pero lo que hizo estallar a mi hermana, fue el masaje que con mi lengua daba en la entrada se su vagina, ese era un lugar importante para ella.

    Mordisqueaba sus labios, lamía toda su vagina, y levanté sus piernas para alcanzar su hermoso y punzante ano, que esperaba también caricias de mi parte, yo lamía desde su ano hasta su clítoris y mi hermana se volvía cada vez más loca, dejó de gemir para gritar y llorar de placer.

    -Cuanto te amo Marco! Te amo hermano! Te deseaba desde hace tanto tiempo y ahora te tengo! Sigue así mi amor

    -Te amo Ly, no me iré de ti jamás amor

    -Lo prometes hermanito?

    -Lo juro hermanita.

    Después de decir mi promesa, me levanté y halé a mi hermana hacia mí, para que quedara frente a mi pelvis, frente a mi sexo, duro, firme, caliente y punzante. Ella desabrochó mi pantalón y bajó todo, mi pene saltó, casi goteando lubricante, ella tomó mi pene con una mano y mis testículos con la otra, comenzó besando mi abdomen mientras masturbaba mi pene y jugaba con mis testículos. Sembrando besos fue bajando hasta la base de mi pene y rodeando llegó hasta mis bolas, después se hincó para tener mejor acceso y comenzó besando, después succionaba la piel se mis testículos, acurrucaba entre sus labios una de mis bolas, y las saboreaba, llenaba de saliva mis bolas y después lo succionaba todo y no dejaba rastro alguno de su baba.

    Dio un beso tierno en mi glande después de recorrer mi piel y ponerlo al descubierto. Se aproximó y engulló mi pene, al grado de desaparecerlo casi por completo. Ly Lamía, succionaba, mordisqueaba, y saboreaba el pene erecto de su hermano. De vez en cuando azotaba su rostro con la envergadura de mi sexo.

    Ly se volvió al sofá, y acomodándose de nuevo en el descansa brazo me invitó a acudir mi humanidad entre sus piernas, abriéndose tiernamente hasta mostrar el límite en el que sus labios internos permanecen juntos.

    Lo primero que hice fue acercarme y acariciarla tiernamente, besaba sus labios con tanto amor.

    -Te amo Ly

    -Te amo Marco

    Con delicadeza apunté mi pene hacia la entrada de su vagina, y con tanta humedad de aquel oasis, penetré con relativa facilidad su sexo caliente. Mi hermana Ly comenzó el gemir característico de un estado de éxtasis mientras yo no podía dar crédito de lo que sucedía, de un día para otro mi fantasía de hacer mía a mi hermana, se había cumplido, me encontraba penetrando a mi propia hermana, ella gemía por mí, gemía porque yo, su propio hermano, la estaba haciendo suya.

    Mi pene sentía la textura interna de mi hermana, aquella textura que mi lengua no alcanzó. Mientras yo bombeaba con cada vez más fuerza, los gemidos de mi hermana me llenaban de éxtasis, sentía la excitación recorrer todo mi cuerpo, por toda mi piel.

    Ly contraía constantemente su vagina para que yo sintiera cada vez más. Estábamos haciéndolo, estábamos teniendo sexo pese a nuestro parentesco sanguíneo tan cercano, tan inmediato.

    Yo miraba los ojos extasiados de mi hermana mientras sus pechos respondían al bombeo de mi cadera, cuando miré su sexo, de la vagina de mi hermana salía una crema blanca, producto de la interacción de sus fluidos con los míos, le estaba haciendo un cream pie a mi propia hermana.

    De ella fue la idea de cambiar la posición de su cuerpo, se levantó y se apoyó del respaldo del sofá, direccionando su hermoso trasero hacia mí, desde mi lugar podía ver su hermosa vagina un poco irritada y muy mojada, su ano café claro era hermoso y me invitaba a lamerlo. Fue lo que hice, propiné un par de azotes a las nalgas de mi hermana, para después lamer desde su vagina hasta su ano, entreteniéndome un tiempo considerable en su ano, ella se retorcía, contorsionaba su cuerpo y su abdomen sufría espasmos derivados del nivel de excitación.

    -Ay hermanito cuanto te amo!

    Respondí penetrando su vagina hecha ríos, de ella escurrían ríos de miel, aquel lo ricabte cristalino que emanaba de su vagina mojaba mis bolas cada vez que le impactaba al bombear la, fue hermoso ver sus nalgas responder a mis embestidas. Sus gemidos me estaban volviendo loco, ella no paraba de gemir, éramos dos locos gritando en medio de la sala de la casa solitaria.

    Mientras yo bombeaba su vagina jugaba con su ano, escupí directo a su esfínter y masajeaba mientras la penetraba.

    -Hermanito, rómpeme, rómpeme el culo, deseo que lo hagas, rómpeme mi amor!- Gritaba desesperada deseando que le introdujera el dedo en el ano. Yo decidí aceptar esa invitación, aceleré cada vez más mi bombeo, y gradualmente introducía mi dedo pulgar en su ano.

    Ya estábamos rompiendo con la tranquilidad de la noche en casa, ella contraía cada vez más su vagina en señal de la culminación de su entrega.

    -Amor! Así! Vengo! Amor estoy por venir! Papi! Ay papi! Ay! Me vengo hermanito! Ay hermano! Me vengo!

    Ella gritaba como loca mientras yo la penetraba por ambos lados, por su vagina y por el ano, hasta que llegó el punto en que sufrió los espasmos característicos del orgasmo, lo cual me calentó a mí al máximo, ya era inevitable, nos estábamos viniendo, mi hermana y yo nos regalaríamos nuestros orgasmos uno al otro.

    Preparé mi cuerpo para vaciar toda mi esperma dentro de la vagina de mi hermana, mataría por ver escurrir mi leche de entre los labios vaginales de mi hermana. Por fin llegó el momento, ella se soltó del respaldo del sofá para sujetar mis manos, arrojando su cuerpo al respaldo, con todo su culo entregado completamente hacía mí, clavó sus uñas hasta romper mi epidermis y desgarrar pequeños vasos sanguíneos, y mientras ella se venía, mi sangre entraba en sus uñas, y mis manos quedaban grabadas en sus caderas. Ella se vino tan efusivamente, que expulsó aquellos líquidos con tanta presión que empapó el borde del sofá y la alfombra del piso, sus líquidos se escurrían entre sus piernas mojando por completo el sofá.

    -Ay Marco! Cuanto te amo mi amor, mi hermano, mi hombre.

    -Te amo Ly, te adoro. Me estoy viniendo!

    -Si amor! Vente! Termina dentro de mí! Termina dentro de tu hermana! Déjame toda tu leche dentro de mi vagina!

    Sostuve a mi hermana con tanta fuerza que ella gritó, bombeé tan rápido que reuní todo mi ser en un solo punto, y era mi sexo, me estaba viniendo, continué hasta que me vine, descargué toda mi esperma dentro de la vagina de mi propia hermana, ella, se vino junto conmigo por segunda ocasión, estallando los dos en un orgasmo único y efusivo, el mejor de muestras vidas.

    Dejé mi pene dentro de mi hermana hasta que sus espasmos terminaran por haber tenido un orgasmo más, después retiré mi pene de la vagina de mi hermana y observé como mi esperma brotaba de su vagina deliciosa, sus labios despedían toda la leche que inyecté dentro de mi hermana Ly.

    Ella tomó un poco de mi esperma y se la llevo a la boca, después limpió todo el restante de la mezcla de nuestros fluidos que quedaban en mi pene, y que escurrían por mis bolas. Nos besamos tan apasionadamente por haber cumplido aquellas fantasías que teníamos del otro.

    -Te amo Ly

    -Te amo Marco

    Después de ese momento efusivo, sólo quedaba pensar en cuál sería la excusa con nuestra madre de mandar a lavar el sofá.

    Continuará…

  • Follarla mientras duerme

    Follarla mientras duerme

    Desde que Tomas me dijo que su mujer se dormía mientras se la follaba, no pude dejar de obsesionarme con ello…

    Soy un puto envidioso.

    Pensaran ustedes que es una tontería. Seguro que lo es.

    Me gustaría saber si a alguno de ustedes le ha pasado esto. Por favor cuéntenmelo.

    Les cuento los detalles…

    Cuando Tomas me dijo hace muchos años, que una vez mientras se estaba follando a su mujer, ella se durmió, no dejé de pensar en ello y obsesionarme con imitarle.

    Lo sé, soy un puto envidioso y un depravado. Ya lo saben ustedes…

    Lo primero que pensé cuando me lo confesó Tomas, es que era una bravuconada.

    En principio no podía creérmelo, sería una broma. Pero me lo decía en serio.

    Cuando aquel día, hace años de aquello, me lo juró y perjuró, le pedí detalles…

    (Aún recuerdo nuestras conversaciones textuales…)

    -¿Tomas, en qué posición te la follas?

    -En cucharita José Miguel.

    -A ver, Tomas… Ella esta despierta, se la metes, empiezas a follártela y se duerme. ¿Es así?

    -Si.

    Me contaba más detalles complementarios.

    -Mira José Miguel, tú sabes, porque la conoces, que Mariana no es muy sexual. Después de su época de ser madre, ha cambiado muchísimo. Antes no lo era mucho y ahora menos…

    -Ya Tomas, pero de eso, a dormirse follando. Ya un trecho.

    -A mí me gusta follar todas las noches. A ella en cambio no. Me planté y se lo dije. O follamos, o lo dejamos. Al final me dijo que la follase cuando quisiese que no le importaba. Desde entonces se empezó a acostar sin bragas y desde entonces me la folló todas las noches (Me contaba el ultimátum que le había dado)

    -No lo entiendo, Tomas. ¿Pero se duerme siempre?

    -Siempre no, pero casi siempre. La verdad es que me estoy empezando a aburrir. Parece que me estoy follando una muñeca hinchable.

    -No lo entiendo, Tomas. Le volví a decir…

    -Muy fácil, José Miguel, no le gusta el sexo, se aburre, está cansada quizás y se duerme casi todas las noches. Me tiene hasta la polla.

    Le preguntaba más cosas…

    -¿A ver Tomas, cuanto tiempo te la estas follando?

    -No sé, José Miguel, pues una media hora o algo así. Si estoy más cansado acelero un poco y en unos quince minutos.

    -¿Pero… tú notas, que se duerme?

    -Claro, cuando empieza a roncar…

    Me partía el culo de la risa, pero me daba al mismo tiempo envidia de poder tener esa experiencia.

    De vez en cuando le seguía preguntando y todo seguía igual. Incluso llegamos a hacer como una estadística.

    Mariana se dormía de media dos de cada tres veces aproximadamente.

    Echo de menos a Tomas, mi gran amigo. Descansa en paz…

    Sé lo que están pensado. Es una gilipollez. Lo sé. Pero me obsesioné en aquel momento y aún sigue obsesionado… No puedo remediarlo.

    De esto que me contó Tomas, hace ya más de diez años…

    Desde entonces lo he estado intentando sin éxito con todas mis amantes o mujeres. Puedo jurárselo a todos ustedes. Con todas, absolutamente con todas.

    Ninguna se ha salvado. Claro está, de las que han dormido conmigo.

    Me he intentado follar a Marga, mi mujer actual, varias veces dormida.

    He llegado a metérsela después de mojarle el coño con saliva. Despacio, muy despacio… Tarda unos minutos pero siempre se despierta y se corre.

    Lo malo de mi Marga, la gran viciosa… es que ya despierta quiere más y nos liamos a follar y follar. No nos cansamos nunca. Me encanta follar a cualquier hora del día o de la noche, especialmente con ella, que es una auténtica incansable.

    Es muy puta en la cama…

    Luego pasa lo que pasa… al día siguiente estamos derrotados los dos.

    Pero eso de follarla y que se duerma… Jamás lo he conseguido. Ni a Marga ni a ninguna otra.

    ¿Ustedes, han tenido más suerte que yo?

    Por mi parte, sigo obsesionado…

    Lo único que he pensado de momento es lo siguiente:

    Ahora que Tomas se nos fue por un infarto en diciembre pasado, estoy esperando que pase lo del Covid-19, pues pienso que lo del duelo ya se le habrá pasado y tratar de que Mariana, de algún modo… hablar con ella y entrarle con cualquier excusa a ver si se pone receptiva…

    ¿Les parece a ustedes bien?

    Espero tener suerte, ya les contaré…

    La verdad es que no sé cómo entrarle… Suelo ser un hombre con recursos, pero con este tema estoy absolutamente ploff de ideas…

    ¿Me ayudarían ustedes, dándome alguna?

    ¿Podría ser una buena idea decirle a Mariana que estoy haciendo un experimento, a ver si se deja follar en pos de la ciencia?

    ¿Les parece buena idea?

    Ayúdenme por favor, se lo ruego.

    Gracias anticipadas.

  • Una mañana con los albañiles

    Una mañana con los albañiles

    ¡Hola! Una vez más por aquí paso a dejarles este pequeño relato: esto sucedió ya un tiempo en donde la parte trasera de nuestra casa necesitaba un par de remodelación empezando con el jardín, mis padres ya se habían dado la idea de hacer algo llamativo al patio con una pequeña terraza y algo para el sol así que en unos días se comunicó con un arquitecto y comenzó a realizarles el diseño.

    Mi madre un poco emocionada comenzó a escoger el sitio en donde quería sus diseños y sus flores y sin más de inmediato comenzaron a dibujarla. A mi papá le gustó tanto que le pidió que el fin de semana iniciaran ya que en esos días eran épocas de mucho calor. Los preparativos y las cosas comenzaron a llegar el viernes por la tarde así que ese día llegó el arquitecto con 3 albañiles comentándoles a mis padres que eran muy buenos y en menos de 3 semanas quedaría el diseño minimalista del patio.

    Mis padres los saludaron y le dieron la llave de la parte trasera porque al traer material no podrían pasar por la sala ya que podrían ensuciarla así que sin más terminaron despidiéndose. El sábado desperté tarde de lo habitual, baje por un vaso de agua y vi a mi mamá en la cocina y a lo lejos a esos 3 albañiles trabajando arduamente. Le pregunté a mi mamá si ya les había ofrecido algo de tomar y me dijo que ya incluso mi papá había salido y de regreso el traería el almuerzo para ellos. ¡Cool! Sole le dije.

    Me fui directo a mi cuarto a encerrarme en el clima porque era temporada de calor y lo que menos quería era estar afuera. Al cabo de unos minutos escucho que mi mamá toca la puerta y me dice que saldrá con mi papá que ya les había dejado el almuerzo a los albañiles y que al cabo de las 4 pm ellos se irían. ¡Bueno! Estaba sola en mi cuarto así que mientras me quitaba mi pijama observé desde mi ventana cómo trabajaban con el detestable calor y aunque entre ratos se refrescaban con las bebidas que les habían dejado veía cómo se les marcaban sus gruesos brazos.

    Los 3 estaban en playera tipo sports y había uno que más o menos estaba pasable aunque no sé si por calentura a ellos los veía muy bien. Mientras veía que ponerme se me prendió el foco de salir y estar en el patio un rato a ver cómo trabajaban total estaba en mi casa así que me puse un short de mezclilla y una blusa casual pero en mi afán por querer darle las gracias por trabajar en mi patio decidí subirme un poco el short para que vieran un poco de mis glúteos. Baje a la cocina y abrí la puerta hacia el jardín y los vi un poco lejos, me acerqué con el pretexto de preguntarles si no se les ofrecía algo y me respondieron cordialmente con un no gracias la verdad me parecieron lindos.

    Volví a subir y ahora para intentar calentarlos un poco observé que había una canasta de ropa limpia y habían algunos calzones y tangas mías ahí así que las tomé y me dirigí de nuevo al patio para colgarlas en un tendedero y dejarla a la vista de ellos. Las extendí bien de manera que las vieran y de inmediato subí a mi cuarto. Una vez ahí me asomaba sin que se dieran cuenta y veía que entre ellos hablaban y señalaban en el lugar donde había colgado parte de mi ropa interior. Imaginaron que los había colgado porque ya las habían lavado y estaban por secarse con el sol así que uno de ellos se acercó y vi como lo tocaba y olía. Jajaja solo me reí.

    Tomé mi teléfono y le llame a mi madre preguntando a qué hora llegarían y para hacerles hacer más tiempo le pedí que me trajeran el almuerzo en x lugar. Todo iba en marcha y tenía que volver a bajar y quitar mi ropa interior en señal que ya estaba limpia así que esperé una hora y al bajar salí con la canasta de ropa y una a una iba quitándolas del tendedero. Cuando iba por la última opté por tirarla al piso y agacharme para que no perdieran la vista de mi cuerpo y susurré: “Esta se quedará aquí se volvió a ensuciar” así que la volví a colgar y entre a mi casa, dejé la canasta en el suelo y subí rápido para ver qué más hacían.

    Al volver a asomarme vi que el otro albañil se acercó y descolgó mi tanga y se lo metió en el pantalón mientras los otros se reían la verdad no me importó mucho así que dejé por un rato ese asunto. Llegaron mis padres y poco después se iban ellos. Baje y solo veía de afuera como se despedían. “Parece que hicieron un buen trabajo creo que a más tardar la próxima semana ya lo terminen…” mencionó mi padre. De ser así tenía que esperar y hacerles una sorpresa mucho mayor.

    Pasaron los días y me emocionaba saber que ya se acercaba el sábado pero aún no sabía cómo coquetearlos y mi problema aumentaba cuando no sabía si mis padres saldrían ese día. Si quedaba sola perfecto para un rato pero si no ahí la dejaba. Llego el sábado y desde muy temprano mi madre llego a despertarme diciendo que acompañaría a mi padre a una parte lejana de la ciudad por unas macetas de diseño ya que el arquitecto no podría acompañar a mi padre y él le pidió que fuera y que lo más seguro es que llegarían un poco tarde ya que el tráfico hacia allá era algo recurrente. Apenas me lo dijo se me quitó el sueño pero tenía que disimularlo así que le dije que estaba bien y que solo pediría algo para el almuerzo y con la misma me hice la dormida.

    Cuando escucho el cierre de la puerta me levanto para asegurarme que no estuvieran en la casa y al no ver el coche eso aseguró que ya se habían ido. Los albañiles aún no llegaban ya que la semana pasada habían llegado a las 10 am y al ser muy temprano tenía que alistarme al menos un poco. Mientras salía de bañarme escuché un mensaje de mi teléfono y era una nota de voz de mi padre mencionándome que los albañiles tenían llave trasera y que no me preocupara ya que al parecer ya iban a terminar por lo que no iban a tardar mucho, yo cortantemente le di el ok y me seque con la toalla y en mi cajón solo tomé un calzón rosa de esos ajustados y una pequeña blusa. Me puse mis calcetas de dibujo para parecer un poquito más sexy y como último toque un poco de loción.

    La idea era esperarlos y que solo me vieran así que solo me acosté en mi cama y veía desde mi ventana por si llegaban. Mientras estaba boca abajo me veía en el espejo y solo notaba mis bonitos glúteos, comencé a tocarme un poquito y entre ratos lo dejaba ya que no quería pasarme esa mañana.

    Cuando abrí los ojos vi a uno de ellos instalando sus cosas en el jardín y luego llego el otro, me pareció raro que solo dos hayan llegado así que decidí poner en marcha mi plan y bajé. Al estar en la cocina abrí la puerta para que notaran que había alguien y en un movimiento torpe por parte mía abrí demasiado rápido la puerta que se escuchó muy fuerte tanto que voltearon a verme. Solo les di los buenos días y les di la espalda solo para que vieran el lindo cuerpo que me cargaba.

    Notaba que me veían mucho así que movía mi cuerpo de aquí y allá con el fin que pudieran observarlo. Me sentí un rato en la cocina viéndolos trabajar mientras uno le decía al otro que iba por un poco de material. Cuando vi que no había nadie más que el decidí acercarme y le pregunté si no quería algo de tomar y me dijo que ya tenían algo en sus mochilas, yo quería encenderlo un poco y le pedí que descansara en la cocina mientras llegaba su amigo aunque por un momento lo dudo pero termino yéndose detrás mío sabiendo que veía parte de mis redonditos glúteos.

    Una vez adentro le comenté que eran muy rápido en el trabajo y lo más seguro es que pronto les volveríamos a llamar para algunos trabajos. Él sonrió un poco y en una indirecta me dijo “somos rápidos en algunas cosas al menos a mi me gusta hacerlo despacio y sin prisa para hacer bien el trabajo” Jajaja solo me reí y le dije “bueno de ser así quiero ver su rapidez” con una mirada algo coqueta. “¿Pero señorita a qué se refiere…?”

    Y ahí mismo le mencioné que uno de ustedes habían robado al parecer una tanga mía, pero que la había dejado ahí como regalo a ustedes “pero pero ¿por qué señorita? Mi compañero que no pudo venir lo tomo y por miedo a que lo notaran por eso no se presentó hoy…” No se preocupen fue un regalo le contesté. “¿Y sus papás señorita?” Me dijo el albañil al parecer ya con un poco más de iniciativa, “salieron y llegaran muy tarde así que puede usted verme en calzón o robarme otra tanguita, usted diga” le dije mientras me acomodaba el calzón hacia arriba. “Hijole la verdad tiene tiempo no veo a una mujer como usted y lo máximo que he hecho es masturbarme con fotografías de chicas bonitas igual a usted” bueno de ser así y como estoy de generosa puede hacerlo frente a mi pero no me puede tocar ¿le parece? le dije y mientras lo veía ya notaba cómo desabrochaba su cinturón y dejaba caer su pantalón, me limité a verle su miembro así que solo me volteé y me incline para que viera un poco de cerca mis nalguitas.

    Escuchaba el sonido de sus manos al momento de masturbarse así que para hacerlo terminar un poco rápido hacía movimientos leves con mi cuerpo y le decía “¿así?” “¿Sigo así?” Muy coqueta y solo escuchaba sus movimiento más rápidos en eso escuchamos cómo lo hablaban en el jardín. ¡Carajo! Este wey ya llego con la entrega dijo él. “Tranquilo, dile que venga ahorita lo arreglamos…” le dije. El albañil que estaba conmigo lo llamo y al verme a mi y a su compañero con el miembro afuera se quedó impresionado. “Pasa, siéntate…” le dije. Tuve que hacerlo sentar mientras estaba de pie y recargada de una parte de la cocina moviendo mis glúteos sabía que él tenía que hacer lo mismo que su compañero. “¿Puedo tocar?” Dijo este último. “Y con un no le respondí…” pueden venirse cada que quieran como sea tenemos la mañana libre les comenté.

    Ahora escuchaba cómo ambos se masturbaban así que comencé a bailar demasiado sexy para ellos que a estas alturas ambos estaban por arrancar sus miembros del baile que hacía. Uno de ellos se levantó y se puso detrás mío y note un miembro grueso pero luego lo tomé del pecho y le dije que se sentara que así no. Me gustó sentirlo pero no quería hacerlo con ellos.

    “Señorita si no podemos tocar necesito inspirarme un poco para venirme…” dijo el albañil que llego después. “¿Que hago para que terminen?” Me detuve a preguntarles. “¿Si nos podría presta a mi y a mi compañero alguna prenda?” ¡Claro! les dije, subí a mi cuarto a buscar algunas ropas intimas y noté que tenía unas medias rojas que nunca había usado así que me las puse y acomode un poco mi calzón y al regresar a cada uno les di una prenda distinta así que ambos se lo pusieron alrededor de sus miembros y continuaron frotándose un buen rato mientras yo seguía bailando.

    En eso escucho que uno da como opción de terminar no en el suelo sino en mis nalguitas u otra parte a lo cual no me pareció mala idea siempre y cuando fuera demasiado esperma el que sacaran. Continuaron así un rato mientras hacía mis movimientos eróticos hasta que uno se levantó y rápido le di la espalda e incline mis nalguitas y justamente ahí termino acabando. Debo de reconocer que fue demasiado semen tanto que termino mojando una buena parte de mi calzón y mientras se venía yo sonreí por lo calientito que sentía en esa parte.

    Le ofrecí un papel para limpiarse por mientras espera a su amigo cuando de pronto el otro se levanta y con un “voy” me vuelvo a inclinar y vuelvo a sentir más semen ahora un poco más arriba de la espalda.

    Al terminar pasó parte de su glande por mis nalguitas y termino sentándose y muy amablemente le ofrecí papel para que igual se limpiara. Note que estaba muy húmeda en la espalda y mis glúteos y les pregunté “¿otra vez?” Ellos dijeron que si y comenzaron de nuevo a jalárselas. Me quité la blusa ya un poco húmeda así que para complacerlos me quité el bra y dejé que vieran mis pechos. “Hay que aprovechar la mañana aún es temprano…” les decía en forma de motivación hasta que uno me pidió que le diera la espalda para ver mis glúteos y al hacerlo me toma de la cintura y logre sentir su miembro aunque no me penetro si hacía ricos los movimientos así que se lo dejé pasar. “Ándale así” le dije sin saber que ya estaba por terminar, me hinca y termina en mis pechos, apenas y terminaba y siento como el otro termina en mi cabello y parte de los hombros. Literal estaba toda húmeda de semen.

    Se sentaron y les pedí el favor de limpiar un poco la cocina mientras me bañaba y accedieron. Subí a cambiarme y darme un baño y al bajar todo estaba en orden ni algún olor ni nada y ya solo los veía trabajar.

    Me acerqué a darle las gracias pero tenía que cerrar la puerta del jardín para que no sospecharan me dieron las gracias no sin antes el más atrevido me diera una nalgada y termine yéndome. Me acosté y volví a dormir y al despertar escuchaba que ya habían llegado mis padres.

    Me asomo por la ventana y si, eran ellos despidiéndose de los albañiles y dándole las gracias por haber hecho un buen trabajo en el jardín. Sabía que ellos habían ganado ya que les había hecho tener una buena mañana, les habían pagado por el trabajo y haberse llevado mi ropa interior donde los tres habíamos disfrutado.

  • Aquel hombre quince años menor que yo (Parte II)

    Aquel hombre quince años menor que yo (Parte II)

    Sí, me retiré en mi automóvil aquella tarde después de haber conocido en persona a aquel hombre quince años menor que yo, iba emocionada, de regreso a mi hogar, acaba de besar en la boca a un hombre que no era mi esposo, y eso me hacía sentir viva, lo confieso rotundamente.

    Transcurrían los días y aquel hombre joven y yo, no dejábamos de chatear, a diario nos conectábamos en las redes, buscábamos espacios libres en nuestras respectivas ocupaciones e itinerarios y platicábamos, nuestras conversaciones comenzaban a ser eróticas, los relatos que nos decíamos nos emocionaban.

    Fue entonces que decidimos vernos por segunda ocasión, el plan era saludarnos y darnos aunque fuera algunos besos, para ello, nos volvimos a citar en aquella calle poco concurrida, pero esta vez en un horario más tarde.

    Serían las 7:30 pm, ya estaba obscuro, le dije a mi esposo que iba a recoger unas cosas al centro de aquella ciudad y que no tardaría en regresar, no tuve ningún problema. Me fui algo arreglada, finalmente arribé a la calle acordada, y estacioné mi automóvil, aquel hombre joven aún no llegaba, no pasaron ni 5 minutos cuando hizo acto de presencia, para fortuna de los dos, la calle lucía vacía y con poca luz debido a la falla de la lámpara del poste más cercano.

    El joven hombre subió a mi auto, en el copiloto para ser precisa, y me saludo inmediatamente con un beso, un beso tan agradable donde juntamos nuestras bocas con duración de unos 15 o 20 segundos, que rico sentí, aterrizaba en mí una especie de aire que me renovaba, recuerdo hasta nuestras lenguas revoloteaban entre sí.

    Comenzamos a platicar muy a gusto, sabía que no debía demorarme más de una hora para no tener algún inconveniente con mi esposo. Cuando veíamos que no se percibía alguna persona caminando cerca del automóvil, nos besábamos, que rico, sentía muy hermoso, refrescaba mi sentir al sentir sus labios, era algo muy bello.

    Recuerdo que una de sus manos tocó una de mis piernas, y me pidió permiso, yo llevaba medias obscuras, con una falda formal, como si fuera a una reunión a la escuela de mis hijos, y aquel hombre joven quería masajearlas aunque tuviera yo medias puestas, si, se lo permití sin dudarlo dos veces, y no dejábamos de besarnos, comencé a sentir que la temperatura de mi ser se elevaba, no sé qué me pasó pero un instinto hizo que le tocará la entrepierna, el llevaba pantalón de mezclilla pero su pene se evidenciaba por la erección que tenía, eso me gustó mucho, y se lo tocó por encima del pantalón.

    En verdad que rico, en ese momento, aquel hombre quince años menor que yo, me dijo que nos bajáramos del automóvil, él acababa de observar una finca en obra negra y me propuso que nos fuéramos a besar ahí, y no me negué, acepte rotundamente.

    Recuerdo que nos internamos en aquella finca vieja, una especie de construcción como en obra negra, y nos colocamos por debajo de lo que parecían ser unas escaleras, nos alumbrábamos mediante la luz de su teléfono celular, y comenzamos a besarnos apasionadamente.

    Él aprovechó en tocarme mis glúteos y senos, me daba tremendos agasajos con sus manos mientras nuestros labios se comían entre sí. Era algo muy hermoso y especial, también muy erótico, pues era un efecto electrizante que me hacía sentir muy bien.

    Y fue entonces que paso algo que no me hubiera imaginado haber hecho, algo en mi interior hizo que me dieran ganas de besarle su miembro viril, una necesidad muy interna, algo muy intenso que sencillamente brotó de mi ser, les juro que él no me lo pidió, recuerdo que solita me hinqué enfrente de él, y comencé a desabrochar su pantalón de mezclilla, para ese entonces él ya tenía una erección, su pene estaba totalmente erguido, recuerdo que se inclinaba a mi derecha, y con mi mano lo sujeté y lo lleve a mi boca con ansias locas, como si fuera une medicina que me hiciera falta para sobrevivir.

    Si, nunca pensé que besaría y chuparía con gran intensidad un pene que no era el de mi esposo, recuerdo que me lo quería comer a bocanadas, se lo chupaba con una intensidad muy grande, como si su miembro viril fuera una fuente de agua y yo no hubiera bebido el vital líquido en siglos. Sí, me estaba tragando una vare de carne sin miedo ni prejuicios, un falo que no era el de mi esposo, y lo estaba disfrutando mágicamente. Con mi lengua recorría la cabeza de su pene, besaba su tronco, y me sumergía bebiendo de su tranca con una fe que nunca tuve. Sí, yo, una mujer casada, estaba besando y chupando una macana de carne que no le pertenecía a mi esposo. Lo hacía intensamente mientras mi esposo me esperaba en casa, y yo no quería despegarme de aquel acto.

    Se lo estaría mamando por unos 5 o 6 minutos, cuando aquel hombre joven me pidió que dejará de hacerlo porque quería penetrarme, en el fondo y mi intensidad ruborizaban por esta proposición, pero el tiempo y el factor de estar en un lugar donde nos podían ver me ponía muy nerviosa, le dije que no, que nos podían ver, que no era el mejor lugar para tener intimidad, y le dije que mejor nos fuéramos, el me seguía insistiendo, confieso que en el fondo lo anhelaba pero sabía que se podría complicar si seguíamos.

    Y él me colocó por delante de él, dándole la espalda, e intentó rápidamente bajarme la falda, yo se lo impedía, diciéndole que mejor nos fuéramos, que aquí no era el mejor lugar, pero él seguía insistiendo, juro que lo deseaba con todas mis fuerzas, pero tenía que negarme, y justo cuando pensé no me iba a rogar más, intentó bajarme por última vez mi vestimenta, y no opuse resistencia, sí, yo una mujer casada, acababa de otorgarle una visa para que intimara conmigo, para que me hiciera suya, yo, una mujer casada, que nunca había sido infiel, ahora estaba dándole el regalo más sagrado que tengo a un joven quince años menor que yo, recuerdo que me incliné un poco, y él me sujetó con sus manos mi cintura, recuerdo que si dudarlo una de mis manos fue en busca de su pene para encaminarlo a mi vagina, yo solita le ponía los medios para que este hombre joven me la metiera, me follara, me ensartara su vara de carne.

  • Zoom sexual

    Zoom sexual

    «Después de tantos días sin hablar, por fin llegó el día. El encierro me mata, pero cuando le hablo pierdo un poco la noción de lo que está ocurriendo.

    Entra una llamada en mi teléfono, es él. Me pongo un poco nerviosa porque llevamos tiempo sin hablarnos… me propone conectarnos en la noche. Ya saben, video llamada, aquellas que se volvieron tan comunes en estos tiempos.

    Cae la noche y abro un vino. Lo tomo sola mientras pienso en todo lo que me hace falta tenerlo acá. Pero no, no puede ser.

    Comienzo a sentir el efecto del alcohol y noto como me sube la temperatura corporal de los pies a la cabeza.

    Prendo un sahumerio, me pongo un conjunto de lencería de esos que hace mucho no usaba. Tiene encaje, es negro y su tanguita es diminuta. Me miro al espejo. Me gusta lo que veo.

    Estoy utilizando un saquito para taparme un poco. No uso pantalón, me gusta andar en bombacha por la casa.

    Prendo la computadora y me conecto. Y ahí está él, mirándome como perdido.

    «Hola bebé, extrañaba hablar», le digo con tono bajito como simulando decirle un secreto. Me responde que él también, que quería verme.

    Estoy excitada, debe ser el vino que me tome estando sola. Le cuento que quiero estar ahí con él, se excita y verlo me calienta mucho más.

    Comienzo a desvestirme despacio y me quedo con mi corpiño transparente, ese que deja ver mis pezones. Tengo una luz tenue alumbrándome y le da el toque sensual a la imagen. Lo miro y está tocándose el miembro.

    «Quiero estar ahí con vos, recorrerte el cuerpo con mi lengua», me dice eso y comienzo a tocarme con mis dedos. Los chupo despacio y los introduzco en mi vagina húmeda. A él le gusta, lo veo disfrutar de ese espectáculo que le provoco.

    Noto como su respiración se acelera.

    «Te encanta putita», me dice eso y comienzo a jadear.

    Veo su pene y pienso en las ganas que tengo de tenerlo en mi boca, saborearlo y hacerlo hasta que ya no pueda más y me diga que está a punto de acabar.

    Le abro las piernas a la cámara y me dejo ver toda, eso a él le fascina, y a mi me desquicia completamente.

    Me sigo tocando, cada vez es más fuerte y mi clítoris pide a gritos de placer que siga haciéndolo. Ya casi llego, uff esto es tan hermoso.

    Lo veo acabar, y eso me excita tanto que por fin llego al orgasmo.

    Nos miramos. Nos gustamos.

    ¿Existe deseo más grande? No lo sé, tampoco sé si quiero saberlo.

    Septiembre, 19/06/2020