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  • Viaje a Madrid (Parte 1)

    Viaje a Madrid (Parte 1)

    Para todos los que venís de nuevas aquí, os haré un pequeño resumen de porqué en estos momentos, estoy en el tren de vuelta a mi casa después de pasar un fin de semana… diferente (por decirlo de una manera) en Madrid.

    Hace un par de semanas tuvimos la primera comida familiar desde que empezó todo esto del Coronavirus, en esa comida que tenía pinta de ser la típica comida familiar aburrida… acabé follando con mi prima de 18 años en el baño, ni qué decir tiene que fue bestial, pero bueno, eso ya es pasado, vamos a lo que vamos.

    Estas dos últimas semanas, estuve hablando con Susi bastante, parece que tras lo que pasó, ha cogido un nuevo nivel de “confianza´´ conmigo, nada raro, solamente que me habla bastante y de cualquier cosa, y eso nunca había sido así porque no era más que “su primo de Salamanca´´ y nos veíamos una o dos veces al año como mucho.

    ¿Recordáis que Susi me dijo muy sutilmente…?: Ven a Madrid a follar dentro de dos semanas que mis padres se van… Pues ya que soy un degenerado por haber echado con mi prima uno de los mejores polvos de mi vida… he decidido repetir.

    Dije a mis padres que me iba el fin de semana a casa de los tíos a Madrid porque Susana y Noelia se iban a quedar solas el finde porque los tíos se iban de fin de semana a Toledo a celebrar su aniversario (que había sido en mayo, en plena cuarentena) y que les habían dicho a las niñas que si les daba miedo quedarse solas, llamarían a mi madre para ir, pero que aprovechando que he quedado con Susana para ver un torneo de Esports pues que voy yo sin problema y en vez de verlo cada uno en casa, pues lo vemos juntos que mola más, cosa a la que mi madre y mis tíos aceptaron sin dudarlo.

    Mis tíos viven cerca de la Puerta del Sol, en una de las calles que queda entre el Palacio Real y la Gran Vía (no me preguntéis nombres, no he estado más que esta vez). Mis tíos irían a recogerme a la estación de Atocha antes de irse hacia Toledo para llevarme a casa y que me ahorrase el taxi o el metro. Nada más bajar del tren pude ver al sonriente y bajito tío Sebastián y a la alta y rubia Celia saludando desde el andén. Un saludo rápido (se ve que tenían ganas de irse ya jajaja) y me llevaron a su casa sin perder más tiempo del necesario y me dieron las llaves al llegar: -7b- me dijo mi tío, nos despedimos y se fueron.

    Me metí en el portal y llamé al ascensor que llegó al instante, subí al piso y al abrir la puerta me encontré a mis primas en la cocina desayunando, normal, eran las 11 de la mañana, y no tenían clase ninguna, Noelia me saltó encima conforme me vio, es muy cariñosa, ha salido a mi tío Sebastián, y no dejaba de sonreír. Susana se levantó después que ella y me dio dos besos, no hizo falta más para empalmarme… lleva puesto lo que se veía que era un pijama/ropa de estar en casa, consistía en un pantaloncito azul claro ceñido y una camiseta roja larga que tapaba prácticamente el pantalón entero, abierta por los laterales hasta media altura de las costillas, dejando ver parte de una de esas perfectas tetas 95D (cuando me dijo la talla se me grabó a fuego en la mente) que tiene, debió de darse cuenta porque sonrió picaronamente.

    Susana habló con naturalidad:

    -Edgar, mamá ha dejado dinero en la encimera para que vayamos a hacer la compra y me ha dicho que si Noe se porta bien podemos pedir que nos traigan hamburguesa para cenar, como pensábamos que iba a venir la tía a estar con nosotros, le habíamos dicho a mamá que se quedase en su cuarto, pero como al final has venido tú tendrás que dormir conmigo porque decía papá que no querrías dormir donde él se tira los pedos -(tío Sebas siempre igual, vaya crack) -pensé…- y además, es porque es el cuarto que tiene dos camas. -Pero será mala la niña que desde ya me está empezando a calentar… -pensé mientras la miraba aparentando normalidad.

    -Puedo dormir yo contigo Edgar? -dijo Noe con cara de ilusión.

    Iba a responder cuando Susana saltó:

    -No Noe, ya te lo he dicho. Edgar y yo vamos a aprovechar este finde para ver el torneo de Esports, y es muy tarde.

    -Vale Susi -dijo Noe poniendo cara de pena.

    -Tranquila Noe -le dije, en compensación- esta noche tomamos hamburguesa, trato?

    -Siiií!!! -dijo con la mayor cara de felicidad del mundo, y se fue a ver la tele.

    Susana me dijo que dejase las cosas en su cuarto, al entrar me fijé en todos los posters que había, todos eran de videojuegos que yo también jugaba, y ella me dijo: Bienvenido al paraíso friki.

    Me reí y me besó. Como en el restaurante, con ansia, con ganas de calentarme, con ganas de desfogarse, con una lujuria desmedida. Y me dijo:-vamos a hacer la compra anda.

    Notaba como mi polla estaba luchando por reventar la cremallera del pantalón pirata que llevaba, este fin de semana me auguraba muy buenos momentos.

    Bajamos a hacer la compra, lo típico, mascarilla, guantes, gel desinfectante, carrito, cosas varias de casa, comida, bebida, champú, etc. etc. Una compra aceptable desde luego, casi 100 euros nos gastamos.

    Nos dirigimos al portal hablando de Los Sims, que era el juego al que Susi estaba jugando últimamente, y que de hecho, gracias a empezar a hablar con ella del juego el día de la comida, lo reinstalé y también le estoy dando caña yo, planeaba superar el nivel de maldad que Susi me dijo que mostraba con los pobres hombrecillos del juego, pero era difícil, y nos estuvimos riendo un rato de ello. Cuando entramos y llamamos al ascensor se giró bruscamente y me agarró el paquete diciéndome al oído con un tono que me hizo salirme de la punta unas gotas: -1 vez no fue suficiente Edgar, fue la primera, pero espero que este finde haya muchas más.

    Es cierto, yo fui la primera relación de Susi, pero esa niña… va a acabar conmigo, me pone demasiado.

    Menos mal que se apartó sin hacer nada más, porque en ese preciso instante se abrió el ascensor y de él salió Noe que se iba con Laura y Vanesa a sacar a los perros de Laura al parque, dijo que volvería a las 14 para comer y se fue.

    De nuevo notaba la polla a punto de explotar, tenía grabada como fuego la mano de Susi en mi paquete, no la tenía, pero notaba el ansia con la que me agarró…

    Subimos a casa y me dijo que se iba a cambiar de ropa mientras yo dejaba las cosas en su sitio, cuando acabé, aún no había vuelto, me senté en el sofá y saqué el móvil, estuve jugando con un juego de esos tontos de castillos y soldaditos unos 40 segundos, hasta que Susi apareció delante mía de repente, me quitó el móvil (se había puesto la misma ropa que antes) y me dijo: -quítate el pantalón ya por favor. Obviamente me puse cachondísimo, aún no me creía que esa fuese mi prima pequeña, tan tímida y maja que siempre había sido, no me podía contener, me puede.

    Me lo quité completamente empalmado, y conforme me vio la polla completamente dura, se sentó encima mía… No llevaba nada de ropa interior inferior debajo de la camiseta!!! ni el pantaloncito azul, no me había fijado, agarró mi polla y se la metió sin dudarlo.

    DIOS! estaba completamente empapada, tenía ese pequeño y perfectamente depilado coño ardiendo, mi polla entró sin obtener resistencia a la vez que ambos pegamos un gemido de placer total, empezó a cabalgarme con ganas, llevaba dos semanas esperando para su segunda relación sexual, y estaba muy cachonda. Se quitó la camiseta y me dijo que le comiese los pezones, tan pequeños y rositas, y tan duros conforme los mordí con fuerza, esas tetas joder, eran las mejores que había disfrutado en mi vida, se movían perfectas, no tenían desperfecto. Susi se puso mucho más cachonda cuando decidí ponerla a cuatro patas en el sofá, para rematar, porque notaba que estaba a punto de correrme, le agarré del pelo y la embestí lo más fuerte que pude. No paraba de gritar, notaba como se estaba corriendo sin parar, como no paraba de disfrutar y me decía que le follase más fuerte y más y más.

    No aguanté más, Susi es demasiado… me corrí como nunca, esta vez me corrí en su boca y se lo tragó entero y a pesar de que no debió gustarle mucho el sabor, me sonrió y me dijo:

    -Edgar, te das cuenta de que aún es viernes a la mañana no?

    FIN DE LA PARTE 1

  • Finalmente cumplo mi sueño con mi amor platónico

    Finalmente cumplo mi sueño con mi amor platónico

    Con mi amor platónico

    “Gabi, Gabi por favor dame tu lechita, te lo pido, la necesito acá dentro de mi conchita… por favor…”

    Si hubiera sabido que escucharía esa frase de los labios de Cami, la chica de la que estuve irremediablemente enamorado durante 10 años, habría sido feliz toda mi vida.

    Esta historia tiene un componente real, aunque no todo sucedió de esta forma. Además los nombres están cambiados por razones obvias.

    Cami era una chica que conocí en un viaje del cole en unas olimpiadas de historia. Yo no era taaan buen alumno, pero mi abuelo siempre me contaba las cosas que pasaron en el mundo, así que sabía una banda de eso, por lo que un día que tomaron el examen en mi colegio para ver quien entraba al equipo, lo tomé y entré como primer titular. Fue una locura.

    Pero esa locura me llevó a Bahía Blanca a conocer a Cami en estas olimpiadas. Ella no me gustaba particularmente, pero como nuestras profes eran amigas estuvimos juntos todo el tiempo y nos hicimos amigos.

    Me enamoré de ella en su siguiente cumpleaños. Ella entró con su vestido como princesa y mi corazón quedó perdidamente enamorado desde ese día y para siempre.

    Pero yo era un chico cobarde, y durante años no le dije lo que sentía, ni siquiera la vi más. Ella tuvo un par de novios y cortó. Un día, tome el valor necesario y le dije lo que sentía. Ella tiró evasivas. Sin embargo, no perdí la esperanza y cada tantos meses la invitaba de nuevo a salir.

    Un día, casi 10 años después, finalmente dijo que sí. Mi corazón daba vuelcos de alegría al saber que dijo que sí. Camila me estaba dando una oportunidad, y no la iba a desperdiciar.

    Quedamos en vernos en un parque de la ciudad. Llegué y estaba re nervioso, sería mi única oportunidad con mi amor platónico. Sin embargo, tome aire, respiré tranquilo y me dije a mi mismo: “Esta es tu oportunidad. Sé tu mejor versión y todo irá bien”.

    Estaba inmerso en mis pensamientos cuando siento que alguien me llama de atrás.

    “Hola Gabi”

    Era Cami. Se veía más hermosa que nunca y sonreía tras decir mi nombre.

    “Hola Cami. Vamos para allá, querés?”

    Charlamos de mil cosas mientras caminamos por el parque, nos sentamos en un banquito y seguimos la charla. Fue hermoso y divertido. Ella se reía y hablaba hasta por los codos, hablaba más de lo que recordaba, pero me gustaba incluso más, si es que era posible. Pasaron 3 horas y seguíamos ahí.

    Finalmente se hizo de noche, y decidí llevarla a su casa.

    Subimos a mi auto, fuimos hasta su casa y antes de bajarse, pensé que era ahora o nunca, y le di un beso corto y rápido. Ella se detuvo un segundo, me miró y me acercó la cara para besarme en serio.

    Fue el beso más lindo de mi vida.

    La seguí besando y, como ella no me dejaba, simplemente seguí. Le puse la mano en la cara y la otra en la cintura, y comencé a besar apasionadamente, dejando ir todo aquello que sentí por ella durante 10 años.

    Ella sintió la intensidad del beso y no solo no lo cortó, sino que siguió besándome intentando igualar la intensidad, sin lograrlo.

    Finalmente ella corto el beso para tomar aliento, y me preguntó:

    “Querés pasar un rato?”

    Estacioné y entré con ella a su departamento, pensando con qué me iba a encontrar.

    “Vivís con tus viejos, Cami?”

    Ella rio y respondió:

    “No, vivo sola”

    De pronto, mi corazón empezó a latir a un millón por hora, y más fuerte. No solo acababa de besar a mi amor platónico de toda la vida, sino que quizás… solo quizás…

    Entramos y me senté en un sillón que había en la sala principal. Mientras hablábamos ella fue a preparar mate.

    Un conjunto de pensamientos arrasaba mi mente desenfrenadamente. Estaba por pasar algo increíble. Sabía que se avecinaba el momento más hermoso de mi vida. El miedo me invadió. Y si lo arruinaba? Y si lo hacía mal? Y si me hice toda la película en mi cabeza y al final no pasa nada? Y que pasa si acabo muy pronto al fin y al cabo, sería mi primera vez…

    De pronto, ella se sentó al lado mío con el mate y todos los pensamientos se disiparon. Solo quedábamos ella y yo. Afortunadamente, lo último que alcancé a pensar fue que simplemente iba a estar ahí y disfrutar el momento, fuese como fuese. Gran decisión.

    “Mi ex novio fue un idiota. Siempre lo vi charlando con otras chicas y un día lo descubrí engañándome”

    “Wow Cami eso suena horrible. Que tipo imbécil.”

    “Si. Pero después de eso me di cuenta de que estaba persiguiendo los chicos incorrectos. Supongo que mi papá también es medio un desastre, y eso no ayudó”

    “Que mal. Igual no todos los hombres son idiotas, espero que no caigas en ese pensamiento, muchas piensan eso cuando los que se cruzaron fueron unos imbéciles”

    Cami levantó la vista para mirarme y sonrió. Después de eso dejó el mate en la mesa y me besó como antes. Me dejé llevar y mientras la besaba le agarré una de sus tetas, por fuera de la ropa. Ella era alta y tenía tetas bastante chicas, pero eso la hacía ver más dulce. Se dejó y mientras me besaba me acarició el pelo. De pronto, ella cortó el beso.

    “Sabes, Gabi, sé lo mucho que sentís por mí. O sentías, al menos. Hace unos años me llegaron tus mails anónimos y me pareció algo re dulce, pero yo estaba en otra.”

    Me entró miedo de nuevo. Ella sabía lo que sentía por ella? Y si era así… que sentía ella por mí?

    “Cuando fui engañada me di cuenta de que si seguía con esos chicos que solo buscan estar con una chica por sexo nunca voy a estar con alguien a quien realmente le importe… Y sé que a vos te importo”

    Yo hice silencio, a duras penas.

    “Todas las veces que me invitaste te me regalabas así que me dejabas de interesar. Pero ahora sé que lo hacías porque lo que te pasa por mí en realidad es re fuerte”

    Ya no podía quedarme más callado

    “Wow Cami, que loco que pensaste todo eso, pero…”

    “Estoy lista para estar con vos”

    Su frase me enmudeció. Ni siquiera sabía que responder. Que significaba eso? Quería ser mi novia? Quería coger? No sé qué era lo que quería en ese momento pero no me detuve a pensarlo. Sonreí como nunca antes y le di un profundo beso a mi amor platónico.

    Le mordí la boca suavemente y pasé mi lengua hacia la suya. La tomé de la cabeza por la nuca, entrelazando mis dedos con su pelo y le di un beso en la comisura del labio. Realmente por esa chica sentía el más profundo amor. Le di un beso en la frente y ella sonrió. De pronto su mirada se volvió menos alegre y más lasciva, y puso una mano en mi muslo, muy cerca de mi zona privada.

    Sin pensarlo dos veces, me desabrochó el botón del jean y bajó el cierre de mi pantalón. Me lo sacó por completo. Quede solo en bóxer con mi miembro dentro muy erecto y expectante. Me bajó el bóxer y vio lo que contenía dentro. Me miro a los ojos y mi amor me dijo:

    “Te la puedo chupar?”

    Alcancé a asentir solo una vez. Mi mente no daba crédito a lo que estaba pasando. Camila me tomó las bolas con su mano derecha, acarició con sus uñas lo que veía y, aunque jamás me había afeitado ni una vez ahi abajo, ignoró mi pene y fue directo a lamerme las bolas. Se metió las bolas adentro de su boquita y me miraba mientras mi pene se ubicaba en su cara entre su nariz y el ojo derecho. Mientras tenía mis pelotas dentro de su boca empezó a jugar con ellas con su lengua, provocando espasmos en mi pene de tentación y placer. Recién cuando vio mi pija latiendo soltó mis bolas. Sentí una necesidad de contarle algo en ese momento.

    “Cami, si seguís así voy a terminar. Tengo más de 70 días sin eyacular así que ojo que va a salir un montón.”

    Camila se detuvo un momento. Pude ver que lo que le acababa de decir la excitó sobremanera. Era como si eso la calentará mucho más, pero también la intrigara.

    “Como es eso, no te haces la paja??” -dijo, casi acusando.

    “No, no lo hago porque me permite lograr ser mejor con las chicas, y por lo que ves sos la prueba de que funciona”

    “O sea me estás diciendo que si me meto eso en la boca me voy a tragar un litro de semen??”

    “Bueno… es que”

    “No expliques más.”

    Y dicho esto se metió mi pija en su boca salivándola toda, succionando y lamiendo desenfrenadamente, como si de verdad deseara que lo que acababa de decirle ocurriese.

    Su boca era súper cálida, y su lengua hacía exactamente lo que mi cerebro le pedía, como si le diera órdenes. Cami sabía lo que hacía, y quería mi semen. Por supuesto, no faltó mucho para que estuviera a punto de alimentar a Cami con mi lechita. Ese pensamiento me mataba y me dejó al borde de pintarle la boca de blanco.

    Pero se detuvo. Ella seguramente tenía su experiencia y sabía exactamente lo que estaba haciendo.

    “Cami, metétela de nuevo que estoy ahí”

    “Nop. Tengo otros planes”

    Y tomó mi mano y me llevó a la cama. Me la bajó un poco el no poder terminar ahí, pero lo pude soportar, así como soporté 70 días sin descargar. Además, era claro que lo mejor estaba por venir. Tirándome del brazo como si no soportara más la espera, me tomó y se sacó la ropa, mientras yo hacía lo mismo. La detuve cuando se quedó solo en ropa interior.

    Ver a Cami casi desnuda me enterneció. Solo la había visto así en Instagram, pero esta vez en vez de bikini era un corpiño blanco muy revelador y una bombachita súper íntima del mismo color.

    Me tomé mi tiempo, y le desabroché el corpiño, revelando así sus tiernas y dulces tetas. No pude ir más lejos sin besarlas, chuparlas un poco antes de seguir. Ese toque de ternura me recordó lo mucho que la amaba más allá del sexo. Ella se dio cuenta de mis movimientos tiernos y sonrió el gesto dulcemente. Le bese la panza, el ombligo, hasta llegar a su bombacha, ella aún parada en su metro 75 centímetros. Metí mis manos en su cola por dentro de la ropa interior, y empecé a revelar su vagina, una hermosa raja decorada por su hermoso vello púbico.

    “Perdón” -me dijo. “Me gusta así”

    Ella ya sabía que a mi también así que sonrió en complicidad. Yo le borré esa sonrisa con una lamida desde lo más abajo que llegué hasta su ombligo, metiendo mi boca dentro de este. Ella gimió y luego se rio.

    Empecé a chuparle la concha a mi amor platónico con una ternura de película. Besos tiernos, lengua lo más lejos que llegara y movimientos circulares en el clítoris. Ella estaba re mojada y yo ya no aguantaba más. Quería hacerle el amor.

    Ella me detuvo y levantó mi cabeza.

    “Gabi, metémela”

    Me invadió el fuego dentro de mí y recordé que mis preservativos quedaron en mi billetera. La tomé y los saqué, suspirando aliviado por encontrarlos. Sin embargo, ella me tomó la mano y me dijo:

    “No, Gabi. No quiero. Soy alérgica al látex.”

    Mi corazón se aceleró. Era posible ser alérgico a eso? O solo quería cogerme sin forro?

    “Si estás preocupado por las ets, me acabo de hacer un estudio, y no tengo.”

    Pero ella sabía que no era la única cosa de la que protegerse. Sin embargo, era mi primera vez sexual y quizás ella lo hacía aún más especial con esto. Cierto, debería decírselo.

    “Cami, también quería decirte algo. Soy virgen, y esta va a ser mi primera vez. Amaría que mi primera vez sea con vos”

    Ella se sentó, tomó los preservativos y los tiró lejos.

    “Entonces hagámosla especial. Sin protección”.

    Amé lo que dijo y le di un beso. Recién al minuto me di cuenta de lo que dijo. Sin protección? Acaso ella no tomaba pastillas?

    “Cami, si quiero hacerlo con vos sin forro. Pero estás tomando pastillas anticonceptivas por lo menos?”

    Su mirada hacia abajo la delató

    “Bueno… No… No estoy tomando.”

    Su cara se ruborizó aún más de lo que estaba y de pronto entendí todo. A ella le excitaba el riesgo.

    “Cami… Estoy listo para estar con vos. Sin protección”

    Su rostro se iluminó y me abrazó. Me acosté al lado de ella y le dije serio.

    “Pero antes de hacerlo necesito que lo pienses bien. Realmente me muero de ganas de coger con vos, y tener mi primera vez con vos sin protección, pero ahora estamos calientes. Que pasará después?”

    La sonrisa de Cami no se borraba. Yo ya había accedido.

    “Y… no lo sé. Eso es lo divertido. Quiero coger con vos sin miedo a las consecuencias y cada vez tengo más ganas así que dale”

    “Y si quedas embarazada?”

    “Por eso lo hago con vos. Sé que si quedo vos me vas a proteger, porque se y puedo ver cómo me querés”

    No podía argumentar contra esa lógica. Tampoco quería hacerlo. De hecho, ella ya me había tocado en la fibra más profunda y, a decir verdad, la idea de que el amor de mi vida no tuviera miedo a quedar embarazada de mí me estaba matando de felicidad.

    “Te amo” -solté

    Ella sonrió y me dijo:

    “Yo no sé si lo que siento por vos es amor todavía. Pero quiero hacer esto. Por favor Gabi. Quiero darte una primera vez ultra especial.”

    “De acuerdo” -dije, sonriendo.

    Me coloqué encima de ella y le di un hermoso beso a la chica de mis sueños. Coloqué mi pene encima de su vagina, listo para entrar y desvirgarme con el amor de mi vida.

    “Ah” -dijo Cami, mientras la miraba en los ojos. “Y para que sepas… Estoy en mi día más fértil…”

    Inmediatamente le di un beso y la penetré. Su vagina estaba tan húmeda que pasó muy fácil. Estaba dentro de ella.

    Casi me desmayo en ese momento. La sensación era de otro mundo. El contexto simplemente intensificaba esa sensación en un 700% y mi amor había empezado a gemir.

    Su conchita era tan cálida y mi pene encajaba a la perfección. Ella se empezó a mover al igual que yo intentando meterla más adentro. Sus paredes rugosas me rascaban las terminaciones nerviosas y mi glande se volvía más y más erecto. Le mordía el labio, le arañé la espalda y ella hacía lo propio, gimiendo descontroladamente.

    La intensidad aumentaba y aumentaba, y Cami me pedía más y más. Comencé yo arriba de ella, luego ella se movió sobre mí y como una profesional giraba y empujaba sus caderas en torno a mi pene que hasta el día de hoy no me explico cómo no eyaculé en ese momento. Pero cuando fue el momento, y sentí que ella estaba cerca, saber que le estaba por dar un orgasmo a Cami fue demasiado para mí.

    “Cami, me voy a venir”

    Instantáneamente, Cami cerró sus piernas alrededor de mí, no dejándome escapatoria ni aunque lo deseara con todas mis fuerzas. Pero lo que deseaba con todas mis fuerzas, era lo contrario.

    “Ni se te ocurra escaparte, deseo tu semen, Gabi… Por favor venite dentro, lo deseo… si me eyaculas dentro soy tuya, por favor… hago lo que sea…”

    En ese momento surgió un plan en mí

    “Lo que sea?”

    “Siiii por favor adentrooo!!”

    “Decime que me amas, que sos mía y lo vas a ser siempre”

    Cami pensó un segundo, pero el deseo fue demasiado más fuerte y cedió sin remedio.

    “Gabi, te amo!! Soy tuya y de nadie más… Y si me das tu lechita lo voy a ser ahora y por siempre!!!”

    Me quedé atónito de lo que escuchaba, pero super enamorado y excitado a la vez.

    “Gabi, Gabi por favor dame tu lechita, te lo pido, la necesito acá dentro de mi conchita… por favor…!!!”

    De pronto el voltaje de dopamina me volvió a su mundo, anticipando el orgasmo más grande de mi vida, y por lo que me contó después, el de ella también.

    Mi pene se endureció al máximo de su capacidad y sentí como las paredes internas de su rugosa vagina se contraían. Jamás hubiera podido salir.

    “Cami!!!”

    “Gabi!!!”

    Salió lanzado el primer chorro de semen, golpeando en su vagina y llegando a su útero. Salió el segundo, aún más cargado que el anterior pintando su interior de blanco. Cami, al sentir los primeros chorros fluyendo hacia su interior, lanzó unos gemidos horribles de oír en un contexto diferente, pero que solo eran ella descargando su orgasmo provocado en inmediatez por el calor de mi líquido reproductivo ingresando en su casa.

    Salió el tercer flujo de semen de mi pene hacia adentro suyo, casi tan cargado como el anterior y sentí como el reducido espacio se estaba llenando. Mi propio semen ya pasaba entre mi glande y su conchita, hasta llegar afuera. Con el cuarto, ya menguando la cantidad, mi vello púbico se manchó con mi propio semen saliendo de su vagina.

    Hubo un cuarto, quinto, sexto y séptimo flujo, ya sin espacio, moviendo todo lo que existía dentro como manguera bajo el agua.

    Los gemidos de Cami se volvían más normales de a poco. Los míos aunque me avergüence un poco ahora… no. Me sostuve un momento como pude, y ya no pude más.

    Mi cuerpo colapsó sobre el suyo, y lo último que sentí antes de desmayarme unos segundos fue la suavidad de sus bellísimas y tiernas tetas.

    Desperté quizás inmediatamente, quizás horas después, y seguía dentro de ella.

    “No salgas Gabi. Quedate ahí un segundo más”

    Recobrando la conciencia, la tomé de la cara y le di un beso. Uno de los más tiernos. Al moverme sentí como nuestros vellos púbicos estaban todos manchados con semen y finalmente la saqué.

    Cami no dejaba de mirarme a los ojos.

    “Te amo” -me dijo. Sé que lo decía de caliente, pero me gustó igual.

    “Te amo” -respondí.

    Esa noche, logramos hacerlo 7 veces más, debido a que llevaba carga de meses, y ella era ella. Bueno, siempre lo fue.

    Al día siguiente después de hacer el amor me dijo:

    “Tengo una idea súper loca. Casémonos”

    Ni siquiera lo dudé.

    Un año después, Cami y yo estábamos casados con una hija fruto de esa noche mágica en la que nos enamoramos de verdad, y estábamos esperando otro hijo.

    Les deseo la misma suerte a quienes lo deseen.

  • Todo comenzó por un mensaje con mi tía Raquel

    Todo comenzó por un mensaje con mi tía Raquel

    Esto ocurrió hace 4 años, yo tenía 18 y ella 40 a pesar de la edad que tenía era una madura que desviaba todas las miradas, un poco morena, de cara delgada, ojos claros, delgada con unas tetas enormes y un culo de ensueño.

    Todo comenzó un viernes, comenzamos a tener una conversación un poco caliente, sobre que ropa interior usábamos y hasta nos enviamos algunas fotos, pero todo quedó ahí ese día.

    Al día siguiente yo tenía clases en la universidad y al salir de clases como era fin de semana y yo tenía acostumbrado viajar a mi pueblo mi tía me escribió para preguntar y para decirme que si podíamos ir juntos.

    Tía: Hola hijo buenos días, irás hoy al pueblo?

    Yo: Hola tía, si hoy iré saliendo de clases.

    Tía: Te parece si vamos juntos?

    Yo: Ok, está bien.

    Al salir de clases llamé a mi tía y le dije que tenía que recoger algunas cosas en un departamento que alquilaba y que iba a demorar un rato y ella me dijo que me acompañaba al departamento. Y cuando llegamos ahí ocurrió todo.

    Yo: Tía aquí es donde vivo.

    Tía: Está bonito, recoge tus cosas mientras yo me retoco un poco.

    Yo: Está bien.

    Al rato le dije que ya estaba listo y que ya nos podíamos ir, ella me dijo que antes de irnos quería verme en ropa interior tal y como le había enviado la foto y yo acepté. Al rato quedé en ropa interior y ella estaba con un vestido rojo bien pegado que le quedaba a la altura del muslo dando a mostrar su hermosa figura, y yo sin darme cuenta tuve una erección que ella notó y se comenzó a reír. Se me acercó y comenzó otra conversación caliente.

    Tía: Te queda bien ese bóxer hijo.

    Yo: Gracias tía y usted no se ve nada mal con ese vestido, se le ve un culazo.

    Tía: Ahí sobrino favor que me haces, mi ex esposo nunca me dijo esas cosas.

    Yo: Pues le queda bien tía y disculpe que le diga esto pero si no fuera prima de mi papá yo ya le hubiera dado.

    Tía: Pues imaginemos que no somos familia.

    Al terminar de decirme eso, nos acercamos y nos besamos con tanta pasión que sentía como mi miembro se iba haciendo más grande de lo normal y palpitaba demasiado, sin dejar de besarnos nos metimos a mi cuarto y la comencé a desnudar. Quedamos ambos en ropa interior, ella tenía puesto un hilo negro y un brasier del mismo color, tenía su parte bien depilada y su culo un olor muy agradable, sin pensarlo ella me quitó el bóxer y me comenzó a practicar sexo oral, fue la mejor mamada que me habían hecho a lo largo de unos 10 minutos, entonces llegó mi turno de hacerle lo mismo y comencé a practicarle sexo oral y sus gemidos no demoraron en llegar, al pasar de los minutos ya nos envolvía la lujuria y el deseo y sin pensarlo dos veces mi tía me tiró boca arriba en la cama y me comenzó a cabalgar, hacia unos movimientos perfectos y en cada sentón que me daba iba acompañado por un grito de ella.

    Tía: Ay sobrino que grande la tienes… ¡Ahhhh!

    Yo: Tía que rico que te mueves y lo tienes bien apretado.

    Tía: Ya son varios años que nadie me toca.

    Al rato le di la vuelta, la puse boca abajo y le hice levantar un poco su trasero que era perfecto y en esa posición se veía aún más grande de lo normal, le comencé a penetrar lento y a ella le gustaba cada movimiento que hacia ella gritaba y se quejaba, me comencé a mover más rápido y con el pasar de los minutos ella gritaba más y más fuerte…

    Tía: Ahhh siii sobrino que rico, dame más que me vengooo, me vengooo

    Yo: Eres la tía más rica y la más puta de todas.

    Tía: Si sobrino soy tu puta, por favor más rápido que me vengooo.

    Sentía que le comenzaron a temblar las piernas e hizo su Squirt, yo continuaba dándole con el típico mete y saca cuando al rato sentí que me venía. Cambié de posición y lo hicimos en el clásico misionero, le daba fuerte y ella gemía y gritaba cada vez más y más fuerte, me decía que era mi puta y que si yo quería la podía tener las veces que yo quería.

    Yo: Tía Ya me voy a correr.

    Tía: Vente dentro mío sobrino, quiero que me llenes.

    Yo: Está segura tía?

    Tía: Siii, lléname. Llena a tu putaaa, Ahhhh dame más.

    Cuándo sentí que me vine dentro de ella y ella me agradeció, me dijo que fue el mejor polvo de su vida, nos besamos y nos quedamos tirados en la cama, ambos muy sudados y satisfechos por todo lo que habíamos hecho.

    Al rato nos cambiamos, y fuimos juntos al pueblo…

  • Me la cogí por una apuesta

    Me la cogí por una apuesta

    Este relato sucedió cuando tenía 29 años y ella 24.

    Desde que comencé con mi empresa contraté dos contadoras que se fueron convirtiendo con el paso del tiempo en mis amigas, Ema y Carla, que además de ser eficientes en su trabajo eran guapas y muy bien arregladas.

    Después de algunos años contratamos a una secretaria muy bonita, con unos labios carnosos, ojos verdes grandes y un trasero de campeonato y muy, pero muy seria.

    Como a Carla le gustaban los retos y las apuestas comenzó a insistirme en apostar:

    C – Está bonita la secretaria, pero es tan seria que no le vas a poder agarrar ni la mano.

    P – Es muy seria, pero no empieces que vamos a terminar haciendo algo que no debemos.

    C – No seas cobarde, vamos, estoy tan segura que no la puedes seducir que te apuesto lo que quieras.

    P – No, ahí dejamos esto.

    He de decir que Carla tiene una cara muy bonita, ojos grandes café oscuro, cintura estrecha, nalgas anchas y piernas muy bien torneadas, sin embargo su mayor cualidad es que es muy sexosa, cuando la ves se te antoja llevarla a la cama y no solo me pasaba a mi sino a varios clientes de la empresa, pero hasta ese momento nadie la había llevado a la cama pues tenía un novio al que «quería mucho».

    Dos semanas después, un viernes que nos habíamos quedado Ema, Carla y yo a trabajar, sacamos unas botellas de vino y durante el trabajo nos terminamos dos y cuando terminamos de trabajar decidimos comprar una botella de tequila y seguir bebiendo en la oficina, entonces volvió a insistir en la apuesta:

    C – Que pasó, vas a apostar conmigo o no, te apuesto la quincena, doble o nada.

    P – Ok vamos a apostar pero no como dices, si ganas te pago doble quincena, si pierdes me regalas una noche completa de sexo.

    C – No, estás loco, doble o nada.

    P – Ya te dije, si quieres apostamos como te dije, si no, pues no.

    C – Ok, está bien, yo he platicado con ella y no vas a poder, además te voy a dar dos semanas, si quieres.

    P – Me parece perfecto y cómo vas a comprobarlo, ¿vas a creer en mi palabra?

    C – Claro que no, tienes que traerme su pantie.

    P – Ok, pero si gano yo decido donde y cuando es la noche que nos vamos tu y yo.

    C – Ok, tenemos un trato

    Dos semanas más tarde le entregué la pantie que me pidió (el como la conseguí será motivo de otro relato) y quedamos de irnos de parranda una semana después.

    La invité a cenar a un muy bonito restaurant francés con velas y vino, quería que notara la diferencia y que se olvidara de su novio cuando menos por esa noche. La cena transcurrió normal aunque desde que nos vimos ella estaba muy nerviosa, su hermosa sonrisa dejaba ver sus dientes todo el tiempo y adornaba la mesa con su presencia.

    Ese día vistió un vestido azul brillante con tirantes que dejaba ver su espalda pues el escote era casi hasta la cintura, zapatillas azules, medias negras y se había alaciado el cabello y se lo había peinado con gel del que tenía brillos que reflejaban la luz de las velas, se veía realmente hermosa y de la contadora que iba a la oficina no quedaba nada, se había transformado en una mujer sexy que todos los hombres en el restaurante volteaban a ver.

    Nos tomamos un cocktail de entrada, una botella de vino francés y para finalizar dos copas cada uno de licor 43. La combinación y cantidad de tragos hizo que la plática fuera sobre temas sexuales que hicieron más íntima la conversación y casi para finalizar la cena nos fuimos acercando, hablando cada vez en voz más baja, hablándonos muy cerca, sentíamos el aliento de cada uno en los labios, le tomé la mano y me acerqué para darle un beso, suave, delicado, intenso pero corto pues el lugar no se prestaba para mucha pasión, nunca pensé que ella tuviera ganas de estar conmigo así, pero después de la sorpresa lo empecé a disfrutar todo muchísimo.

    Le propuse irnos a «otro lado» y ella aceptó, pedí la cuenta y nos fuimos de ahí, salimos del restaurante como si fuéramos novios, agarrados de la mano y cuando nos subimos a mi carro, ella se acercó y recargó su cabeza en mi hombro.

    Nos fuimos a un motel donde cada habitación tiene estacionamiento para el carro y cuando llegamos me dijo que pidiera otras copas de vino, pedí una botella que llegó rápidamente y nos sentamos en una mesa que tenía la habitación y cuando comenzamos a tomarnos la primera copa ella puso música y comenzó a desnudarse lentamente, se quitó las zapatillas, luego una a una se despojó de las medias negras y bajó los tirantes del vestido, se acercó a mi y me besó, ahora sí un beso lleno de excitación, largo, nuestras lenguas se encontraron por primera vez luchando por tocarse, por abrazarse y con un movimiento dejó caer el vestido quedando solamente en una tanga azul de encaje que la hacía verse preciosa, su piel morena, sedosa, increíblemente aromática, invitaba a tocarla, la acaricié toda de pie, le besaba el cuello y cada vez que lo hacía se estremecía, la voltee con su espalda hacia mi y comencé a lamerla, el cuello, la espalda, tocaba sus pechos duros y sus pezones parados, mientras ella pegaba su cuerpo al mío y se acomodaba parando las nalgas para sentir mi verga en la raja de su trasero.

    Comencé a bajar lamiéndola con la punta de la lengua, disfrutando su sabor, era intenso, salado, diferente, sentía los vellos suaves de su espalda erizados y llegué a sus nalgas, fui bajando su tanga hasta que la saqué por sus pies y comencé a morder suavecito sus nalgas, las abrí, lamí su culo y cada vez que pasaba la lengua por su ano temblaba.

    No decía nada, solo gemía despacito como si quisiera que nadie oyera como disfrutaba. La voltee y la besé en la boca y fui bajando hacia el cuello, masajeaba sus pechos y comencé a lamerlos y morderlos suave y ella entre gemidos me dijo -¡¡¡muérdelos fuerte!!! y yo obedecí y al morderlos ella se excitó mucho más, me agarraba la cabeza y me apretaba a su pecho para sentir más mis dientes puso su mano en mi cabeza y me dirigió hacia abajo, en ese momento me di cuenta que tenía un camino de vellos del ombligo al coño el cual fue mi guía para lamer y morder hasta que llegué a su coño lleno de vello, oloroso a sexo tan excitante que en el momento de llegar a su clítoris y meterlo en mis labios y tocarlo con mi lengua sentí como se endureció y creció, entonces se sentó en la orilla de la cama, abrió las piernas y se recostó para recibir mi mamada.

    Me quedé un buen rato mamándole el coño, lamiéndolo, oliéndolo, mordiendo sus labios, metí la lengua dentro de su vagina y saboree sus jugos y la sentí muy caliente hasta que cerró los muslos, me apretó la cabeza contra su cuerpo y se vino temblando, pero no me dejó quitarme, me apretó y me pedía más, más, más y seguí mamándole el coño y se volvió a venir, le temblaban los labios de la vagina, se llenó de flujos que me comí con gusto y entonces abrió sus muslos para descansar.

    Pero yo estaba muy caliente y no la dejé descansar, me metí en medio de sus piernas y le metí la verga de un solo empujón y hasta el fondo y así me quedé disfrutando de ver a quien nunca creí cogerme y no me moví y fue ella quien empezó a mover la cadera para comenzar el mete saca delicioso, sentí el calor de su coño que estaba muy apretado y palpitaba delicioso, me abrazaba con las piernas y seguimos hasta que no aguanté más y me vine inundándole el coño de semen y seguí bombeándola hasta que no me quedó nada.

    Mi verga fue reduciendo su tamaño hasta que se salió del coño y nos quedamos recostados un rato pero tenerla a mi lado y pensar que solamente había cogido con su novio y pocas veces (eso me platicó mientras descansábamos) me excitaba tanto que en poco tiempo se me volvió a parar la verga y le comencé a comer las tetas y se prendió de inmediato y me montó y se daba sentones queriendo que la verga le entrara hasta la garganta no paraba y me montaba con desesperación hasta que nos venimos los dos al mismo tiempo, los dos temblábamos y a ella le palpitaba el coño en un orgasmo muy largo.

    Cuando descansamos un rato se levantó a bañar y yo después hice lo mismo, nos vestimos y la llevé a su casa.

    Nos despedimos con un beso y ese fue el comienzo de una relación que duró casi dos años, ella no terminó con su novio y tiempo después se casó con él y nos dejamos de ver.

  • Lo que sucede en el metro en la CdMx

    Lo que sucede en el metro en la CdMx

    Estas son algunas de las cosas que le platico a mi amo que me ocurren en el metro cuando me subo en el vagón de los hombres. Es de diferentes días y perdón si de repente no se comprenden bien.

    22-06-2020. Me subí en el vagón de los hombres y aunque había lugares me quedé parada cerca de la puerta de espaldas a ella y pegada al baranda, al principio no pasó nada, hasta que llegué a Tacubaya y ahí subieron muchos, y quedé apretada, uno de ellos se quedó donde estaba yo a mi espalda y empezó con el movimiento a tallar, a la siguiente estación ya estaba dura su verga y no me quité, y de hecho hice como un movimiento con las caderas como acomodándome, cuando llegué a Polanco. Me bajé y antes de bajar giré para ver su cara.

    24-06-2020. Al principio tranquilo.

    Me subí en el vagón de los hombres.

    Y me senté, cruce las piernas y saqué mi kíndle para leer.

    Y así me fui “distraída” se sentó un muchacho de pantalón de mezclilla y playera polo negra, y durante el trayecto, ya no llevaba las piernas cruzadas y el vestido se levantó mal, con las piernas medio abiertas, como están de frente los asientos mi pierna rozaba la mía, no mucho al principio, pero después se acomodó para que fuera más y deje que lo hiciera ya casi al bajar, me levante y giré, supongo que el vestido se levantó más por el Vuelo y sentí como metió su mano y acarició mis piernas.

    25-06-2020. Cuando hay mucha gente ahí caben hasta 6 en ese espacio.

    Ahora aunque había mucha no estaban los 6, total que conforme fueron entrando, yo quede frente al que iba sentado y a espaldas de otro que se colocó atrás de mi poniéndome su paquete entre las nalgas, cómo era la única mujer en ese pedazo, arrimó mucho su cuerpo y pude sentir como poco a poco ponía su paquete en mis nalgas.

    Aunque quedaba arriba de ellas un poco y se acomodaba según él por el vaivén del vagón.

    Y así fue todo el camino, mientras el de enfrente no dejaba de ver de reojo mi blusa o más bien mis pezones que se dejaban ver, ya bastante erectos por sentir al sujeto de atrás, ya casi al bajar, pido permiso y siento al dar la vuelta que me agarra con su mano la nalga.

    Ya no supe si fue el que iba parado o el que se pasó viendo las nenas.

    Cuando en el metro sentí la verga del que iba atrás de mi y veía la mirada del que estaba observando mis pezones me imaginaba que el de atrás junto con el movimiento separaba poco a poco mis pies haciendo que mis piernas le permitieran meter su pierna entre las mías, y con su rodilla levantarla para que tocara mi panochita, despacio mientras el que estaba delante de forma discreta con su mano frotara mi clítoris dándome masaje circular, sintiendo como me voy mojando y excitando, tanto que no logrará contenerme por sentirme manoseada y ultrajada en el metro sin que quisiera gritar o juntar mis piernas, menos aún irme de ahí, solo disfrutar tal como me pide mi Amo que lo haga, y así contárselo.

    26-06-2020. Al subirme me coloqué en la puerta de frente a ella y al irse llenando uno de puse atrás de mi, yo me iba sosteniendo con la mano derecha y no tardo mucho para empezar a pegarse y frotarse, lo veía por el espejo y se veía que me veía como esperando que me quitara, yo solo cambiaba de posición el pie con el que me apoyaba más y podía sentir cómo se encajaba más, al faltar una estación, me suelto y con la derecha bajo me mano hasta la parte en donde se sentía el paquete y moviendo mi mano de abajo había arriba se lo agarré y apreté, se abrieron las puertas del metro y me bajé.

    27-06-2020. Me subí al vagón de los hombres, ya sabe, Y ahora si desde que subí había mucha gente y quede en la parte de en medio casi pegada en el pasamanos cerca de la puerta, primero sentí como me dio el arrimón uno aprovechando el movimiento del vagón, mientras que el de enfrente que estaba de constado tenía mis nenas puestas en él, por lo pegados que estábamos.

    Mientras el de atrás seguía con su verga pegada en mis nalgadas (un poco más arriba de hecho)

    Yo no hago nada por quitarme y supongo que eso hace que siga cada vez más aprovechando cada parada para darse un frotar más fuerte su verga en mi, el otro, poco a poco con mano que no se estaba sosteniendo sentía que tocaba mi blusa, de forma más discreta, pero fue subiendo y yo estaba con las piernas que me temblaban, porque sabía que querían tocarlas, me acomode un poco y el bajo la mano pero siguió y antes de llegar a Tacubaya entre un movimiento de freno uno se replegó más y el otro con su mano me apretó mis nenas, y se bajó en cuanto abrieron las puertas al igual que el de atrás, al cual de reojo vi que llevaba su pantalón abultado.

    Ya no alcancé a verlo a los ojos, porque entraron de golpe más, y me senté en un lugar que había quedado vacío.

    Ahorita tengo unas ganas intensas de atenderme mientras estoy escribiéndole.

    29-06-2020. En el vagón de los hombres no pasó nada, casi vacío.

    Cuando me bajé me sube por las escaleras normales, para que al dar el paso, el vestido se ondeara y pudiera verse más, ya casi al final.

    Siento como me agarran la nalga por debajo del vestido dando un fuerte apretón, y al hacerlo saca su mano y me da una nalgada.

    Y me dice que buenas nalgas, y se va. Me excité mucho.

  • La mamá de mi amigo Osvaldo

    La mamá de mi amigo Osvaldo

    Mi nombre es Jonathan, soy amigo de Luis y Lety y me uniré a este perfil para contarles mis historias sexuales, las cuales espero sean de su agrado.

    Me describiré un poco, tengo 34 años, soy viudo desafortunadamente, soy bisexual y me gusta fumar de la verde, trabaje en un circo y honestamente creo que soy lo que los padres no quieren que sean sus hijos, siendo un poco “humilde” tengo un buen físico, hago yoga y soy corredor, tengo ojos azules y piel canela, una combinación que me ha hecho tener muchas y muchos amantes y soy dotado, tal vez entre 19 a 21 cm bien firme y también gruesa de unos 14 cm de circunferencia, eso es lo que me ha ayudado en ocasiones a sobrevivir en la vida, aunque no lo crean.

    Comenzaré contándoles una historia de cuando yo tenía 20 años, en ese entonces pertenecía a una banda de jóvenes que tocábamos en donde nos dejaran, estaba Gil el baterista gordito, Susy la corista y sabrosa de la banda, Tulio el que cataba y tocaba el bajo y mi amigo Osvaldo el tocaba la guitarra, yo no sé qué hacía ahí si no tocaba nada, tal vez por mi forma de conseguir los lugares de tocar, o porque les ayudaba a conectar y cargar los instrumentos, pero el chiste es que a donde iban yo estaba, lo que más me gustaba de estar con ellos era el jueves de ensayo en la casa de mi amigo Osvaldo.

    Éramos amigos desde la secundaria y ahora el un estudiante aplicado y de buen talento en la guitarra y yo un bueno para nada, más que para dar maromas y fumar de la verde, lo que más me gustaba de mi amigo Osvaldo era su madre, la señora Mariana, una mujer blanca, ojos café oscuros, tetas medianas, hermosas piernas y tarsero grande, si una verdadera sabrosura que todos los jueves disfrutaba el ver como llegaba y se cambiaba mostrándome sus deliciosas carnes, aunque ella no se daba cuenta que la veía, ya que como algunas mujeres trabajadoras, llegan a seguir trabajando en la casa.

    Yo le tenía muchísimas ganas, su trasero, sus piernas, todo me enloquecía de esa señora, me masturbé muchísimas ocasiones pensando en su delicioso cuerpo e imaginaba escenas de lo más candentes donde ella era la protagonista.

    Un jueves Mariana llego una hora más tarde de lo que acostumbraba, al entrar sus chapetas rojas delataban un poco de alcohol en su cuerpo combinado con un muy mal día, yo también estaba un poco pasado y contento, así que en cuanto la vi con su vestido azul y sus medias color negro, no dude en entrar a la casa a observar un poco mejor.

    Tarde un poco en encontrar su habitación hasta que finalmente di con ella, la puerta entre abierta y dentro estaba la mama de Osvaldo, en un cachetero negro de encaje y una blusa rosa entallada, ¡que rica se veía! Sus nalgas blancas y grandes y sus piernas, lentamente abrí la puerta y la abracé por atrás.

    Ella no hizo nada, mi verga estaba súper dura y la coloque en medio de sus ricas nalgas, acaricié sus muslos y sus duras nalgas y luego bese su cuello que olía fenomenal, estaba dándole pequeños besos en su oreja cuando ella volteó y al verme regresó en sí.

    M: ¡Que carajos!!! Suéltame!

    Ella me aventó y trato de taparse con una toalla, aunque alzo la vos, el ruido de la música impedía que la escucharan, yo no dije nada y la miraba con deseo, ella me pedía saliera de su cuarto, pero en lugar de eso nuevamente me lancea ella.

    La trataba de besar, le agarraba las nalgas, las piernas, al tumbe en la cama y como yo era más fuerte logre separarle las manos y empecé a ponerle mi cara en sus tetas, ella me decía que no que parara, pero yo solo continuaba con mi acto.

    Le besaba el cuello y lo que podía de su boca, le arrimaba mi verga erecta en su vagina, ella pataleaba, parecía una violación, pero no me importaba quería probar a la señora Mariana.

    Con gran fuerza la despojé de su cachetero y puse mi cara en su vagina, ella trataba de repelerme, pero no podía, comencé a oler y besar su parte intima, ella jadeaba y gemía entre desesperación y entre que no quería y le empezaba a gustar poco a poco fue cediendo a mis caricias.

    M: ¡Basta! ¡Allá afuera están todos!

    J: ¡No me importa!! ¡Que rica vagina tienes, uhm!

    M: ¡Eres amigo de mi hijo, te conozco desde niño, ya déjalo así, no le diré a nadie!

    J: ¡Entonces con más confianza la hare mía!

    Empecé a mamarle su burrito con todo, no me importaba que estuviera peluda, tragaba sus fluidos mientras mis manos apretaban sus duras tetas, Mariana solo gemía y respiraba agitadamente, le besaba los muslos, comencé a introducirle un par de dedos en su concha, dedos que apretaban y estimulaban su clítoris, poco a poco Mariana fue cediendo más, hasta que comenzó a disfrutar lo que yo le hacía.

    M: ¡Oh!!! ¡Uhm!! ¡Ah!!

    J: ¡Que rica!!!

    Ella se retorcía como loca, la puerta estaba vierta así que cualquiera nos podía ver, pero ellos continuaban ensayando y no había nadie más en casa, así que después de mamarle su concha, me baje el pantalón y la trusa, mi verga estaba erecta, ella la vio con asombro, al parecer jamás había visto una tan grande.

    Le abrí las piernas y las alcé un poco, lentamente empecé a introducirle mi verga primero la cabecita y luego toda le entraba despacio.

    Mariana gemía y tenía una cara de satisfacción enrome, yo sudaba de nervios, no podía creer que me estuviera dando a la mama de Osvaldo, esa señora a al cual le había dedicado infinidad de manuelas, ahora estaba gimiendo por tenerme dentro de ella.

    J: ¡Ah, sí, que rico aprieta!

    M: ¡Es grande, ah, uhm!!

    Ella gemía y continuaba con los ojos cerrados, su vagina apretaba fenomenal, parecía nuevecita, estaba claro que no la atendían bien, nos besábamos de lengua incluida, le quite su blus ay comencé a devorar sus tetas, ahora en misionero me empujaba ms y más fuerte, la cama rechinaba, pero nadie me detendría.

    La acosté de ladito y disfruté de sus curvas, levante una de sus piernas para penétrala mejor, nos besábamos y yo disfrutaba de la madre de mi amigo.

    M: ¡Que rico, ah!!

    J: ¡Soñaba con esto!

    M: La tienes bien rica, uhm, ¡que rico me coges!

    J: ¡Mariana!!!

    Afuera la banda continuaba tocando, Osvaldo se aventaba su solo de guitarra mientras yo le empujaba los frijoles a su madre, me había convertido en él, peor amigo que alguien quisiera tener.

    La puse en cuatro, se veía magnifica en esa pose, sus nalgas enormes se veían mejor, la tome de la cintura y la penetre despacio, una vez dentro empecé a moverme con fuerza, la sacaba toda y la metía de un solo golpe, ella gemía y ahogaba su grito en su almohada.

    M: ¡Ah, que rico, ah!!

    J: ¡Que nalgas!!! ¡Coge riquísimo!

    Subí la velocidad de mis embestidas, ¡pum! Pam!! Así se escuchaba cuando sus nalgas pegaban en mi pelvis, yo disfrutaba de cómo se veía su cuerpo, sudado y en cuatro, la estrujaba con fuerza, le daba de nalgadas, me empujaba con todo, estaba súper duro y caliente que Mariana no podía contener su excitación.

    M: Mas métemela más, ah, sí que rico, mas, cógeme, cógeme rico, si así papi, ¡así!

    Me sentía un macho alfa, cogerme a la madre de mi mejor amigo y no conforme con eso tenerla gimiendo era como un premio para mí.

    Me acosté y Mariana subió a cabalgarme y vaya que lo hacía fenomenal, se movía en círculos, pero a una gran velocidad que me tenía gimiendo y retorciéndome, se daba pequeños sentones, le mordía las tetas, nos besábamos, ¡que locura!

    M: ¡Ah, si, así córrete, dame tu leche!

    J: ¡Ah, ahí viene, ahí viene!!

    M: ¡Oh!!! ¡Si!!

    Mi semen salió disparado llenándole su vagina, ambos gemíamos y gozábamos el orgasmo, ella me mordió el cuello y yo el arañe las nalgas hasta que nos quedamos sin fuerzas.

    Una vez pasado el rico momento me pido saliera de su cuarto, yo no dije nada me vestí y regresé con los chicos que ya habían acabado su ensayo.

    O: ¡Donde andabas viejo, ya quedo listo todo!

    J: ¡Excelente, andaba atendiendo algo!

    Lo que Osvaldo no supo jamás fue que a quien atendí ese día fue a su sabrosa e insatisfecha madre.

  • Solo éramos compañeros de trabajo

    Solo éramos compañeros de trabajo

    Un mes después de que entre a trabajar a una tienda de electrodomésticos conocí a Miguel venía de traslado de otra zona, comencé a hablar con el diferentes cosas cada quien hacia lo suyo y podría decirse que solo nos comportábamos como compañeros de trabajo.

    Un día cuando estaba en mi descanso él subió al comedor a tomar agua hablamos un poco, cuando me iba me detuvo y me abrazó por la espalda comenzó a besar mi cuello cuando me giré para besar lo me detuvo y me dijo que no podía hacerlo porque era casado no me importó y continúe besándolo en el último beso al alejarme mordí su labio y me giré para irme sonriéndole dando pie a que eso seguiría pasando.

    Semanas después llego mi cumpleaños al llegar a la tienda recibí felicitaciones y abrazos de mis compañeros cuando vi a Miguel me abrazo y dio un beso en la mejilla un rato después me dijo que si podía ayudarle a limpiar la bodega apenas cerramos la puerta comenzó a besarme y acariciarme le dije que podían vernos pero puso el seguro a la puerta seguimos besándonos, des abrocho mi blusa y bajo mi sostén para poder ver mis pechos en cuanto los libero sonrió y comenzó a chuparlos era demasiado rico no quería que se detuviera lo hacía un poco más brusco mordiendo mis pezones lo que me hacía soltar leves gemidos. Subí su rostro para que me besara de nuevo, pero él me puso de espalda y bajo mi pantalón.

    Puso una mano en mi sexo que ya estaba muy húmedo metía y sacaba sus dedos lo que hacía que me mojara aún más yo gemía, pero tapo mi boca con su mano me decía al oído que había estado esperando hacer eso desde hace mucho tiempo mi cara lo excitó aún más y levantó su mano y llevándola a mi culo sin avisar me penetro lo hizo de una sola embestida gemí más fuerte pero el grito se ahogó gracias a su mano, se movía cada vez más fuerte y me encantaba quite su mano y le dije que no se detuviera.

    Me encanta tu verga dame más fuerte le dije le encantó que se lo pidiera y así lo hizo al mismo tiempo metía sus dedos en mi vagina que estaba muy mojada después esa mano la puso en mi boca e hizo que lamiera mis jugos.

    Ya no aguantaba tanto placer y me corrí mojando mis piernas eso le encanto me agachó más así que llego más profundo fue más fuerte y enérgico su movimiento que hizo que me llenará de semen eso dio por terminado nuestro encuentro de ese día el cual sigue aun después de Tiempo con la excitación de que tal vez nos descubran en algún momento.

  • Aguas danzantes de la ducha

    Aguas danzantes de la ducha

    Nos estamos bañando, y yo estoy queriendo besarte por atrás, abandonando mi pecho en tu espalda. Estoy queriendo jurarle manualmente a tus pechos descomprimidos, el sólido amor que siento por ellos, para que sus tiernos pezones salten en puntillas –como para mordisquearlos sin daño y sin soltarlos–, y luego besar y lamer enardecidamente sus pliegues.

    Estoy queriendo enjuagártelos, para luego descender en tu estómago, siempre yendo muy despacio, con los ojos echando chispas y con ganas de todo. Estoy queriendo entrar a la zona de tus jadeos, y a la zona de tus sonrisas, hasta la profundidad, mientras el agua cae a raudales sobre nosotros. Darle a tus generosas piernas el apoyo que necesitan en su frenética ida y vuelta. Excitándote hasta que casi no puedas mantenerte en pie. Acompañarte en tu vaivén, taladrando con mis dedeos tu clítoris pulposo, retorciéndonos, y lo quiero hacer porque viéndote gozar, con la sensualidad escrita en tu cara, es para mí muy delicioso.

    Estoy queriendo enjuagarte la espalda, y suavizarte poco a poco los dolores de la existencia y sus decepciones. Enjuagarte los hombros y los brazos, y suavizarte paulatinamente las cicatrices de una infancia infeliz. Adentrarme en tu dulzona boca entreabierta, empezando con besos más suaves que un diente de león y luego con besos apretados. Con la intención de poder alejarte lentamente de las preocupaciones de un futuro cercano que es una incógnita –y que hasta parece que la lógica ya no puede darnos explicaciones convincentes sobre ello–, casi tanto como los misterios de la religión. Mientras aprisionas con tus manos lo que tengo debajo de la cintura. Lo que más te llama la atención de ese lugar. Degustándonos, gimiéndonos y arqueando las cejas. Bufándonos y estremeciéndonos. Deshaciéndonos en cumplidos. Temblándonos e involucrándonos completamente hasta el exhausto. Necesitándonos para sentir y querer de nuevo, a pesar de nuestras malas experiencias anteriores. Siempre en la gloria, nunca en el limbo.

    Estoy queriendo que reventemos de placer nuestras vulnerabilidades carnales, explorándonos otra vez, sea con delicadeza o con desesperación, mojados enteramente por una lluvia artificial caliente. Encontrándonos y amándonos, siendo éstos gestos supremos de la vida. Con tu lengua que trabajando parece ciento de lenguas, y con mi lengua trabajando que parece miles de lenguas, no retrocedamos, por favor, no retrocedamos hasta terminar con esta magia temporal. Formemos un nudo con ellas.

    Estoy queriendo restregarte entre uno de tus surcos al grueso y erguido indecible, ahora que está bien proporcionado. Restregártelo de abajo a arriba y de arriba a abajo, para después hacerlo con tu pelvis, mientras intentas apretarlo con tus piernas. Estoy queriendo acariciarte el clítoris y el periné con la punta de mi lengua, paseándola en tan maravilloso lugar, hasta sofocártelos. Apretar con mis calientes respiraciones tu monte de Venus, hasta sofocártelo también. Para después explorar de nuevo todos los demás confines de tu zona impúdica. Quitándote el habla. Mientras mueves tranquilamente o violentamente –dependiendo de la intensidad de tus sensaciones– las caderas.

    Estoy queriendo chuparte uno por uno de los dedos de tus manos y de tus pies, a ver si con eso también te pongo a mil por hora. Estoy queriendo jalar tu cintura a mi cuerpo. Un montón de cosas estoy queriendo hacer contigo, con tal provocar inolvidables contracciones en tu cuerpo, agitando nuestros corazones como si estuviéramos en una carrera. Siempre dentro de los límites de lo correspondido.

  • Como convertí a mi esposa en una puta

    Como convertí a mi esposa en una puta

    Comenzaré a relatar el cómo cumplí mi mayor fantasía. No sin antes me presento, mi nombre es Carlos complexión delgada con mi cuerpo algo tonificado, pues hago ejercicio. 26 años y 9 años casado con Sofi una linda pelirroja de tez blanca atractiva y llamativa a primera vista, pues aparte de ser sexy, estar buena es muy carismática.

    El sexo aunque en realidad bueno, comenzó a caer en la monotonía y yo, un apasionado enfermo y adicto al sexo me di a la tarea de buscar maneras, prácticas o formas de poderle dar más candela a la relación y pues, durante el coito fantaseaba y le susurraba al oído la propuesta de que fuera alguien más quien la estaba penetrando, de primero ella se molestaba un poco, pero conforme la práctica le fue tomando el gusto hasta aceptar y fantasear de igual manera, cambiándome el nombre, susurrándome cosas que le gustaría que le hicieran…

    Un día navegando por las páginas web de la localidad buscando una sala de masajes para llevarla y cumplir mi fantasía, encontré un post de un club swinger (venía buscando cobre y encontré oro) rápidamente pedí informes para poder ir a conocer, pues sinceramente nunca habíamos tenido una experiencia, mucho menos swinger.

    Después de ya tener toda la info en mano, se lo propuse alrededor de 3 meses hasta que después de tanto insistir cedió…

    La noche era fría, por ende no se quiso vestir muy descubierta, sin embargo llevaba un blusón 5 dedos abajo de la nalga y unas mayas negras que se transparentaban, así como unas botas negras de tacón alto, aunque tapada sinceramente se veía muy llamativa pues de por sí ya es algo alta con sus 1.75.

    Durante el camino la note nerviosa, por lo cual no dude en decirle lo linda que se veía y en lo muy feliz que me hacía, así como a cachondear tocando suavemente su entrepierna hasta sentir por encima su tanguita que llevaba puesta. Al llegar al lugar, aunque temerosos nos armamos de valor y entramos, era completamente diferente a lo que por nuestras cabezas había pasado, ya que imaginábamos una orgía total desde el recibidor, sin embargo todo era muy formal, limpio y respetuoso, tras aislarnos y comenzar a beber nuestro vodka mi esposa fue tomando confianza al grado de levantarse a bailarme eróticamente sin importarle la gente, al notar eso las demás parejas nos invitaron a su círculo de charla a mi cuál rápidamente accedí para integrarnos más.

    Comenzaron a hacer preguntas de nuestras experiencias y al darse cuenta que éramos nuevos en el ambiente, rápidamente dos parejas se interesaron en apadrinarnos y hacer comentarios de que entonces por eso mi esposa iba tan tapada (sus parejas se encontraban aunque con ropa, bastante expuestas ya que sus blusas eran transparentes y sus faltas no alcanzaban a cubrir ni la mitad de sus nalgas ) a lo cual entre bromas y retos convencimos a mi esposa de que se pusiera más cómoda, sinceramente pensé que se negaría pero no sé si fue el calor de la noche o las copitas de vodka haciendo su efecto pero dijo ahorita regreso, cuando fue al baño, se quitó sus mayas quedando sólo con el blusón tipo vestido, en cuanto llegó entre bullas y alardes, noté que uno de ello la tomo de las nalgas al momento de sentarse, yo creí que al ser la primera ocasión probablemente me molestaría sin embargo pasó todo lo contrario, rápidamente me empalme y era muy notorio por lo que mi esposa estiró la mano y me sujetó mi pene por encima del pantalón, diciéndole a las demás lo que estaba pasando e invitando a qué las demás me revisaran el paquete, rápidamente sentí las manos de las dos frotándome el pene por encima cuando de repente ella dice «a ver tú» y voltea con quién la tomó de las nalgas y se aferra a su paquete al mismo tiempo que le da un beso apasionado de lengua, yo estaba extasiado con tan excitante escena que lo único que hice fue comenzar a frotarle las tetas en compañía de la esposa de él, mi esposa sube una pierna a mí quedando en medio de la pareja y mientras besa y acaricia el pene de él, ella le soba las tetas y él mete lentamente la mano entre las pierna empezando a masturbarla por encima de la tanga, aunque algo en shock, estiré mi mano hacia la entrepierna de mi esposa pero lejos de quitar la mano de él, lo único que hice fue hacer al lado su tanga para que tuviera mayor acceso, me sorprendió lo tan mojada que estaba mi esposa, la levantamos y levantamos el blusón hasta dejar sus tetas al aire, pues también se había quitado ya su brassier, en un movimiento botó su tanga y me dijo, tú solo ves y te encarga de cuidar mi ropa, yo obedecí y cumplí mi papel de cornudo consentidor mientras ella disfrutaba como manos agendas recorrían su cuerpo y más miradas atónitas de los demás no se despegaban de ella, pues nos encontrábamos en un cuarto con aproximadamente 20 personas las cuáles sólo estaban bebiendo y platicando.

    Si les agrada el relato y quieren la segunda parte de este, así como las otras experiencias que hemos acumulado, háganmelo saber ya que soy nuevo en esto y quiero saber sus comentarios.

    Saludos!

    Sofi y diablo.

  • Donde todo comenzó

    Donde todo comenzó

    Era una hermosa tarde primaveral, la brisa corría suave y el sol nos alegraba con sus últimos rayos de luz, era un día para no olvidar. Caminaba por el parque disfrutando del gorjeo de los pajaritos, cuando a lo lejos, vi que una hermosa mujer venía hacia mí, caminaba con un andar muy sensual, elegantemente vestida, aunque informal.

    Al acercarse, escuché el taconear de sus zapatos, con un ritmo que me llamó la atención, luego nuestras miradas se cruzaron y sentí que mi cuerpo recibía una descarga eléctrica que me hizo murmurar unas palabras que ella escuchó, era realmente hermosa. Ante eso, detuvo algo su andar, lo que me permitió decirle algunos piropos que ella agradeció con una sonrisa y dejando de lado mi timidez, me le acerqué y le pregunté su nombre, se llamaba Ximena. Luego, la invité a sentarnos en una de las bancas del parque, para platicar y disfrutar de esa hermosa tarde, lo que aceptó con gusto y nos presentamos.

    Ella no era de la ciudad, había venido a visitar a unos familiares, y como el día lo invitaba, decidió también salir a pasear por los alrededores, no era muy alta, de tez blanca, tenía alrededor de 30 años, de cabello oscuro no muy largo, su piel se veía tersa y suave, tenía unas bubis grandes y hermosas y se podía ver sus inicios en su blusa escotada, También su ajustado pantalón delineaba unas nalgas redondas, paraditas y sugestivas, era una mujer realmente muy interesante, con una plática muy amena. Platicamos de muchas cosas, al principio intrascendentes y con el pasar del tiempo, llegamos a platicar de cosas más íntimas, lo que hizo que el tiempo transcurriera sin darnos cuenta hasta que se hizo la noche.

    Llegó un momento en que sentía que la conocía desde tiempo atrás, hubo mucha química entre los dos, así que me ofrecí para acompañarla, para que no se fuera sola, ya que no conocía mucho la ciudad y así lo hicimos. En ese momento surgieron en mi mente algunas visiones de lo que sería disfrutar de ese cuerpo, de sentirlo junto a mí y al pasar frente a un motel, le insinué entrar para que la noche no terminara aún. Ante mi sorpresa, aceptó sin rogarle, lo que hizo que mi corazón brincara de emoción, ya que como dije anteriormente, soy bastante tímido pero en ese instante, me olvidé de mi timidez, aunque no niego que me puse algo nervioso.

    Al cerrar la puerta de la habitación, nos abrazamos y nos fundimos en un apasionado beso, en el que nuestras lenguas se entrelazaron y recorrí su boca con ansiedad, al tiempo que ella me respondía de igual manera. No sé cuánto tiempo estuvimos así hasta que mis manos comenzaron a desabrocharle su blusa, a soltarle su brassier y a palparle y a jugar con esas bubis tan deliciosas; de inmediato, sus pezones respondieron al llamado y emergieron en todo su esplendor, duros, paraditos. Ya para ese instante, estaba muy excitado y ella no lo disimulaba tampoco, entonces le besé su cuello con pasión y fui bajando hasta saborear sus bubis, pasándole mi lengua por sus pezones y comenzando a escuchar sus gemidos, suaves pero profundos.

    Cuando quise continuar hacia abajo, ella me detuvo, mencionándome que no quería que me desilusionara, ya que si seguía, podría encontrar una sorpresita. Sorprendido, le pregunté qué sucedía y si no se sentía a gusto con lo que estábamos haciendo, me respondió que ella estaba encantada, que estaba fascinada pero que lo que podía encontrar allí, no sería de mi agrado; con mucha delicadeza, me dijo que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Confieso que hasta ese momento, nunca me había imaginado estar en una situación similar pero mi excitación y mi calentura eran tales que hice caso omiso a la advertencia y continué adelante.

    Ya que le quité el pantalón, apareció una hermosa tanga de hilo de color rojo, que dejaban libres a tan deliciosas nalgas, fue ahí que pude ver lo que ocultaba, su pene, aun descansando, era la primera vez que tenía un pene frente a mí y no sabía bien cómo actuar pero no deseaba detenerme. Luego, ella también fue quitándome la ropa hasta liberarme mi verga, que no es muy grande pero tampoco es como para despreciar. Después, me recostó en la cama, enseguida me la tomó entre sus manos y me la recorrió en toda su longitud, masajeándomela suavemente, comenzando a recorrerme la punta con su lengua hasta que se la fue introduciendo despacio en su boca y me la chupaba con mucho placer; obvio, a mí me tenía en el paraíso.

    Estando ya en todo su esplendor, agarró un lubricante y se untó la entrada de su hoyito, luego me puso un condón y se acomodó como perrita, levantando el culito y se la fui introduciendo con cuidado, no costó mucho hasta que toda estuvo adentro y comencé con un movimiento de vaivén, cada vez más intenso, ¡qué imagen tenía delante de mí!, no creo poder olvidarla. Al mismo tiempo, escuchaba sus gemidos, ahora intensos y con sus movimientos circulatorios, en un rato hicieron que explotara dentro de ella y sentí un inmenso placer, además ella tuvo un orgasmo que la hizo gritar. Luego estuvimos recostados uno junto al otro, abrazados hasta recuperar fuerza y seguimos platicando de experiencias anteriores vividas.

    Al rato, con mucho disimulo, ella tomó mi mano y la colocó encima de su pene, mi primera reacción fue de sorpresa e intenté retirarla; sin embargo, ella la sostuvo con firmeza e hizo que me acostumbrara a su textura despacio, incluso dirigía mi mano hacia arriba y hacia abajo hasta que perdí el temor y lo tomé yo mismo, sintiendo como iba aumentando de tamaño, aunque aún no estaba muy duro. Ella me susurraba al oído lo feliz que la haría si le pasaba mi lengua y se lo recorría, eso para nada entraba en mis planes iniciales pero al pasar el tiempo y sentir cómo respondía, por mi mente surgían pensamientos que me llevaron a satisfacer su fantasía, pensando que si ella me había dado tanto placer, debía corresponderle de la misma manera y no debía ser egoísta, después de todo, me atraía muchísimo.

    A continuación, la senté al borde de la cama, luego me arrodillé en el piso y con cierto temor, me acerqué a su verga, no tenía idea de qué sentiría y tímidamente le pasé mi lengua por su cabeza y no me desagradó su sabor del todo, un sabor salado que con el tiempo, finalmente uno se acostumbra y por qué no reconocerlo, lo desea. Luego de los primeros recorridos, cada vez más amplios y más profundos, me animé a introducírmela en mi boca, entonces ella tomó mi cabeza con sus manos y me la fue introduciendo con mucho cuidado. Al sentir cómo se fue poniendo cada vez más grande y más dura, además de escuchar sus gemidos y sus suspiros, hicieron que mi calentura fuera creciendo, lo mismo que mi verga y sentí un enorme poder sobre ella, lo que me imagino también ellas sienten sobre nosotros, quería que ella disfrutara plenamente y me esmeré en hacerlo lo mejor posible, temía lastimarla y en ocasiones, la sentí llegar hasta mi garganta.

    Llegó el momento en que ella me pidió que me recostara boca abajo en la cama y ahí, de inmediato, pasó por mi mente lo que pronto iba a ocurrir, ya que me tomó mis nalgas, me las abrió y puso lubricante en mi hoyito, por suerte bastante y al sentir sus dedos recorrérmelo, me estremecí, fue una sensación que nunca había tenido. Primero me introdujo un dedo, luego dos y los movía en círculos hasta que sentí cómo su verga me rozaba sobre mis nalgas, habiendo instantes que deseaba que me penetrara hasta que finalmente, la presionó un poco y la introdujo dentro de mí. En ese momento, sentí un profundo dolor, como que me partían en dos pero al correr de los primeros vaivenes, el dolor se fue transformando en una sensación de enorme placer.

    Sin pensarlo, comencé a moverme a su ritmo, ya no me importaba nada, sólo quería sentirla y al notarlo, Ximena comenzó a decir cosas que nunca imaginé que me las dijeran, como “disfruta, puta, ¿ves qué rico es?, eres una perra” y agregaba “yo sabía que eras muy puta, eres como todas nosotras, te gusta que te cojan”. Luego añadía cosas como “vas a ver que a partir de ahorita, sólo vas a pensar en cómo tener una verga dentro de ti, eres toda una mujer gracias a mí, sólo te falta vestirte con faldita, salir a la calle y volver locos a los hombres”. Lo increíble fue que cuanto más me decía esas cosas, me excitaba cada vez más y le pedía que me cogiera más fuerte, ya no me importaba nada, ya no sentía dolor y le pedía que me partiera el culo, que no me la sacara, estaba en un frenesí.

    Cuando explotó y derramó su lechita dentro de mí, sentí su calor reconfortante y yo también tuve un orgasmo como hacía tiempo que no me sucedía, entonces la besé intensamente y me vino un sentimiento de profundo agradecimiento por el enorme placer que me dio. Como dije al inicio de este relato, fue un día único, inolvidable, viví una experiencia que siempre trato de repetir y que si no fuera por Ximena, nunca hubiera imaginado vivirla.

    Al día siguiente, mi hoyito aún me dolía bastante, en especial al sentarme pero siempre tenía presente lo vivido el día anterior y nada más de recordarlo, volvía a excitarme, me sentía contento y orgulloso de haber aceptado la propuesta de Ximena. Nunca la volví a ver otra vez pero donde ella se encuentre, reciba mi sincero agradecimiento, me hizo ser una nueva persona y no me arrepiento. Creo que quien nunca ha vivido este tipo de experiencias, no podrá decir que conoce todo, que ha experimentado todo tipo de sensaciones, aún tenemos muchos prejuicios que no nos permiten vivir la vida a plenitud.