Autor: admin

  • Todo es posible (Parte 2)

    Todo es posible (Parte 2)

    Era sábado por la mañana, por casualidad nos encontramos en el pasillo del supermercado donde yo suelo ir a comprar.  Los dos sabíamos quién era el otro, nos miramos con malicia, pero no nos dijimos nada. Pensé «que hace Shasra tan lejos de su barrio de Barcelona y que guapa que es la puñetera». Tú no me querías decir nada, pues no sabías si estaba solo o alguien me conocía.

    Al salir del supermercado cada uno se dirigió a su coche, casualmente habíamos aparcado el uno al lado del otro y vi que ibas solo, Xavier, lo que aproveché para guiñarte el ojo y mojarme los labios con la lengua. Yo cargué enseguida el maletero y subí el coche mientras tú lo acababas de llenar.

    De repente miro y veo, Shasra, que en lugar de arrancar y marchar, estás forcejeando dentro del coche y soltando algún taco en voz baja. Finalmente me acerco, miro por la ventana que está abierta y te pregunto «va todo bien Shasra?», «Qué mala suerte, al ir a ponerme el cinturón se me ha enganchado el vestido, Xavier, y ahora no hay forma de sacarlo ni de desabrochar el cinturón de seguridad”.

    Me acerqué por la parte del acompañante y vi que la conexión del cinturón de seguridad estaba tan envuelto!, tú no dejabas de tirar hacia ti y era todo un ovillo. Estabas entre nerviosa y acalorada, al haber estirado el vestido habían quedado buena parte de tus piernas al descubierto, no llevabas ni medias ni pantis, era tu piel desnuda y bronceada la que se veía. Traté poco a poco sacar tu ropa pegada en ese manojo pero era muy lento, me veía obligado a acercarme a ti e incluso a apoyarme sobre tus piernas. Las miré y tú te diste cuenta y me miraste con esa mirada… te angustiaba un poco el cinturón sobre tu pecho e intenté pasarlo por detrás de tu espalda y al hacerlo mis manos tuvieron que frotar un rato tu pecho izquierdo.

    Cuando finalmente conseguí poner el cinturón en tu espalda, vi que bajo la ropa tus pezones estaban presentes, muy erectos. Tú, dijiste «buf, qué descanso Xavier, ahora a ver cómo lo desenredamos y como acaba todo…». Ya sólo quedaba sacar el vestido de la conexión del cinturón. El vestido estaba subido hasta tus bragas, te miré y estabas con las piernas abiertas, sujetada aún con el cinturón por la cintura, pero mirándome como si lo más importante fuera que no sacara las manos de tus piernas.

    Te continuaba mirando, aquellos pechos con los pezones insinuados debajo del vestido y empecé a acariciarte las piernas, tus bragas estaban mojadas y tú, olvidándote de todo me dijiste «ahora me dejarás así Xavier?”.Te acaricié el pecho izquierdo y no tardaste en decir «tócame, aprovéchate de mí, Xavier, estoy prisionera», «Shasra, pienso comerte toda y acariciarte toda, tanto que la gente que pase cerca se escandalizará», » Xavier, hazlo ladrón».

    Tocaba tus pechos, los pezones, los lamía, los besaba, los hacía prisioneros de mi boca, mientras tus piernas se abrían más y más, mi mano bajó abriéndose paso entre las bragas hasta el clítoris y gemías de tal manera que todo el parking del supermercado te podía oír, pero tú continuabas ofreciéndote mí, me lamias las orejas, el cuello, los labios mientras yo te frotaba, estabas tan mojada que introduje dos dedos en tu vagina, te veía inundada de placer con tus labios húmedos. Era tal el placer y el morbo que estabas poseída, desbocada.

    De repente, una guapa empleada del súper se asomó por la ventana y nos dijo «veo que tienen problemas, los puedo ayudar?» y vio como tú mostrabas el placer en tu rostro, tus pechos turgentes al aire, abierta de piernas y una de mis manos tocándote el clítoris y la otra penetrándote ya de forma descarada e intensa, y yo , loco de deseo hacia ti. Y tú sin ningún rubor me dijiste ante ella » Xavier, me muero de placer» Y yo le dije «ahora la dejará así?, por favor señorita mientras mis manos la tocan abajo, usted toque y lama sus pechos» , la chica se fue y tu quizás tomando conciencia dijiste. «Irá a buscar a alguien?», «Shasra, te quiero a ti, sólo a ti, me quieres a mí?».

    Mientras tanto, tú muy hábilmente habías sacado una pequeña navaja que guardabas en la guantera, apretaste el botón del cinturón y te liberaste de tu vestido. No sabía porque no lo habías hecho antes, no sabía si era una forma de excitarme o simplemente te habías olvidado. Te arrastré a la parte trasera del coche, y allí en el asiento te dije «Shasra, bésame», nuestros cuerpos medio vestidos, medio desnudos, se abrazaban y nos besábamos como si el mundo estuviera a punto de acabar. Nuestros labios, las lenguas, se enroscaban y lamían y nos tocábamos. El placer se volvia infinito pues hacía tanto que deseábamos hacerlo de nuevo, el uno contra el otro, hicimos verter toda nuestra pasión y entrega.

    Nuestras manos tocaban nuestros cuerpos, no queríamos dejar ningún rincón y poco a poco nos fuimos girando, yo paré la caída, te cogí por la cintura, te tiré un poco hacia arriba, tú me ayudabas, sabías y deseabas que quería hacer, y cuando tu cuerpo bajaba te clavé mi pene dentro de tu coño, y te gustó, te quedaste quieta y gemiste, me dijiste «sigue Xavier, no pares cabrón»; pero eras tú la que estabas sobre mí y comenzaste a subir y bajar, sentía tu calor en mis testículos y tú de cara a mí, estabas dejada, me llamabas, me tocabas y te inclinabas y me besabas, te tirabas hacia atrás, me cogías las manos y hacías que te tocase aquí y allá, y no parabas de subir y bajar con mi pene enjaulado dentro de ti.

    Mi deseo era tocarte toda, verte tener placer, pero estaba hipnotizado por como sentías el placer, eran como olas que batían sobre tu cuerpo, con tu mirada que en ciertos momentos coincidían con las mías y disfrutábamos del placer que sentía el otro. Cabalgando y cabalgando sobre mi miembro, yo tocaba tus pechos, los acariciaba, estábamos como locos, los cristales empañados. Intentaste tocarme los testículos mientras subías y bajabas, paré tu mano y cogiéndote la cara te pedí «por favor, no me toques aún Shasra, ahora no, pero júrame que me tocarás, besarás y chuparás una vez haya eyaculado… me lo prometes Shasra?», «te lo prometo Xavier». Dijiste todo eso cuando empezabas a tener un superorgasmo, no hay palabras para describirlo. Nunca había visto a una mujer sentir tan a gusto, tanto placer, aquel éxtasis. Gemías, me llamabas, me ofrecías tus pezones con desazón, como aquel que ofrece agua a un sediento… un aullido final, te dejaste ir sobre mi, toda tú temblando.

    Saqué el pene de tu vagina, ahora era yo que estaba a punto, muy apunto. Te pedí que te giraras que te quedaras hacia abajo sobre el asiento, lo hiciste rápidamente y rozando mi erecta polla sobre tu culo y espalda eyaculé sobre tu piel, notaste un chorro caliente sobre tu espalda y oí un pequeño gemido de satisfacción y morbosidad. Giraste la cara para mirarme y viste como me retorcía de placer, mis músculos se tensaban, no paraba de rozarme en tu culo, me cogí a ti, a tu espalda pero mis espasmos no paraban, no paraban.

    Y cuando iban parando, te volviste hacia mí, te sentaste y sin piedad me abriste las piernas gentilmente, no habías olvidado tu promesa hecha en un momento de pasión, y te agachaste y tu boca empezó a dar pequeños besos a mis testículos. Yo te aparté la cabeza de aquella zona «no Shasra, no por favor», pero tú continuaste «me matas Shasra, me matas».

    Ya no sólo dabas pequeños besos, sino grandes lametones o te ponías con ternura un testículo en la boca, yo, ya no gritaba, aullaba como un loco, y tu seguías y seguías «Shasra, tú sabes lo que me estás haciendo?», lo pensaba porque no tenía fuerzas para decirlo, y seguías… y empecé a tener un orgasmo brutal, diferente, era como si mis testículos se hubieran convertido en un gran clítoris. Tú insistías y cuanto más sentía y gritaba más te gustaba y te decía «para, para, sigue, sigue… me muero» y finalmente mis manos fueron a parar sobre tu cabeza y frenaron tu impulso, “Que placer, Shasra”.

    Te incorporaste y nos abrazamos. Ahora sí que nos tumbamos sobre el asiento posterior. Besos dulces y tiernos nos envolvieron «Qué buen olor haces Shasra», «que bien que haces el amor Xavier». Decidimos que la próxima vez ambos tendríamos el orgasmo con mi miembro dentro de ti, sintiendo ambos el calor del otro.

    Me puse bien el vestido y salté al asiento del conductor, cerré todas las puertas y poniendo en marcha el coche me dirigí a la salida del súper. «Que haces Shasra? A dónde vas?” me giré y dije “no quieres empezar de nuevo, Xavier?”, «Shasra, la compra, tengo que volver a casa”.

    Di marcha atrás y paré delante de tu coche. «Shasra, espera, déjame cerrar al menos el coche». Te subiste al asiento de al lado y mientras te abrochabas el cinturón, me subí disimuladamente la falda” A dónde vamos Shasra?», «Ya verás… Xavier».

  • El muchacho torturado

    El muchacho torturado

    Mike sintió un escalofrío y un sudor helado le humedeció el cuerpo al cruzar aquel estrecho y mal iluminado pasillo que antecedía a la zona aterradora de la que procedían aquellos espeluznantes gritos y a la que lo conducían. 

    Mientras lo golpeaban, ya con el rostro hinchado y ensangrentado, y el torso cubierto del púrpura de los hematomas, inclinó la cabeza para escupir una mezcla espesa de saliva y sangre, y después, tras toser con brusquedad, se encorvó para vomitar violentamente todo el contenido de su estómago afectado por los puñetazos.

    Tras la golpiza, fue dejado colgado de las manos para que se le fueran estirando los brazos durante varias horas, hasta que los verdugos regresaran para seguirlo torturando.

    El cuerpo alto y robusto del muchacho y su rostro varonil aún lucían hermosos a pesar de la tortura.

    Mike salió de la celda, atravesó el pasillo terrorífico de macabra bienvenida, salió de la zona de los calabozos, cruzó el área de oficiales y oficinas y finalmente llegó a la calle.

    Se sorprendió al verse desnudo delante de la gente, pero nadie pareció notarlo. Esperó que una madre que pasaba, horrorizada ante su presencia, tapara los ojos de sus hijos, pero no ocurrió. Parecía que lo ignoraban o que no existía, o como si no lo vieran, porque, de alguna forma, no estaba en el mismo plano. Entonces fue consciente de su cuerpo de masa reventado a golpes y colgado de las manos en la viga, que dejara atrás en aquella celda de tortura donde expirara poco después de una salvaje golpiza.

    Los torturadores, iniciados, inexpertos, en el macabro arte de infligir tormento, se habían excedido y le habían deshecho los órganos con unos pocos golpes. Cuando regresaran, ansiosos por seguir desfigurando y arrancándole alaridos al muchacho se encontrarían, para su desdicha y frustración, con su caparazón físico, porque el Mike verdadero, el inmortal, deambulaba por la calle, tras acabar de descubrir su nueva realidad como espíritu.

    FIN

  • La noche del parque

    La noche del parque

    En nuestras últimas vacaciones Septiembre decidió llevarme a un lugar que conocía de toda la vida. Nos hospedamos en su casa de verano en Entre Ríos, Argentina y sin dudas fue un verano para recordar.

    Decidimos ir a cenar a un lugar en el centro, pero antes ella me propuso ir al muelle y mostrarme un poco el parque del que tanto me había hablado. Acepté y comenzamos a caminar en la oscuridad de la noche mientras apreciábamos el silencio del pueblo. Era hermoso, ella estaba hermosa.

    Llevaba puestos unos jeans ajustados que me permitía imaginar mil cosas, una blusa negra con brillos y unas zapatillas. La deseaba, y el lugar se prestaba para que pasara algo más.

    Caminamos por el muelle y al volver pasamos por el parque. Era grande, muy grande, inmenso. Caminamos por ahí mientras podía apreciar los árboles y las enredaderas del lugar. Encontramos unas escaleras que parecían tener un aspecto viejo y decidimos sacarnos fotos.

    La fotografié incansablemente. Ella posaba, sonreía y a mi eso me volvía loco. Me tomó algunas fotos y nos divertimos mucho haciendo de modelos.

    -¿Qué hay ahí? Mostrame -le señalé un lugar oscuro, apartado de todo lo que nos rodeaba.

    -Hay más parque, escaleras, lo de siempre… vení que te muestro -me respondió con una sonrisa tímida y al mismo tiempo pervertida.

    Estaba oscuro y no podía verse nada. Ella estaba hermosa y sus jeans le marcaban todo su culo precioso, me encantaba y quería hacerle el amor.

    Me besó apasionadamente, metió su lengua en mi boca y comenzó a juguetear. Sentía su saliva y eso me enloquecía. Estábamos excitados, podía sentir su respiración acelerarse. Besé su cuello despacio y soltó un pequeño gemido. Quería que la cogiera.

    Deslizó su mano por mi pantalón y toco mi pene. Estaba erecto y duro, podía sentir su mano agarrarlo fuerte y con firmeza. Movía sus dedos en un vaivén perfecto que me hacía tocar el paraíso, una paja hermosa.

    Metí mis dedos dentro de su vagina sin desabrochar su pantalón. Estaba húmeda, mojada. Me susurraba en el oído lo caliente que estaba y yo no podía dejar pasar esa oportunidad.

    La puse de espaldas contra la escalera. Se sostenía fuerte y se inclinaba hacia mí para que la penetrara, moría de ganas de un polvo en ese lugar. Le bajé el pantalón y la toqué, su concha estaba caliente y ella no podía dejar de suplicar que le hiciera el amor.

    La penetré despacio y la tomé por el pelo, comenzó a jadear y a enloquecerme. El movimiento era suave dejándome disfrutar ese exquisito acto.

    Cuerpos, sexo, disfrute.

    El placer nos carcomía el cuerpo y las entrañas, sentía explotar mi ser. Mi verga estaba dura y su concha mojada.

    Ya no era despacio, ya era más fuerte. Era repetitivo, hermoso, exquisito. Nuestros cuerpos en el medio de la nada dándose placer, mi pene caliente dentro suyo y una explosión de éxtasis que me recorría de pies a cabeza. Podía oír nuestras respiraciones sincronizarse, ella gemía y eso hacía que gimiera yo también.

    Tenía miedo de que nos vieran pero también tenía la certeza de que era lo más excitante que había hecho, me gustaba mucho.

    -Me gusta mucho sentirte adentro mío -me dijo Septiembre mientras me miraba con una cara perversa y hermosa, como pidiéndome más.

    Oímos ruidos a lo lejos y nos asustamos, se escuchaba como si alguien viniera hacia nosotros. Nos acomodamos la ropa rápidamente y nos quedamos ahí un rato más.

    Nos besamos, nos miramos y sabíamos que todo estaba bien. Seguíamos excitados, nuestros rostros nos delataban pero eso era solo el comienzo.

    -Cuando volvamos a casa quiero tregua -me contestó riéndose.

    Sin lugar a dudas, ese fue el comienzo de la noche que terminaría en la cama dándonos placer.

  • Masturbación en Cuarentena

    Masturbación en Cuarentena

    Cansada de esta cuarentena, me levanté y salí a hacer algunas compras al supermercado. Mi nombre es Ana, y este encierro larguísimo, llevamos más de 100 días, me tiene loca, no dejo de pensar en él, hace meses que no lo veo, y no tengo sexo.

    Volví de comprar y me di una ducha, salí envuelta en la toalla y me fui a la habitación, me preparé la ropa para ponerme, y allí lo vi a mi compañía de estos meses, un dildo con el que trato de calmar mi calor interior.

    Aflojé la toalla que me envuelve y la deje caer, comencé a tocarme y acariciar mis pechos, los pezones ya los tenía duros, tomé el dildo y comencé a acariciarlo suavemente, lo coloqué al borde de la cama y me arrodillé, comencé a besarlo suavemente, mientras que con una mano tocaba mi conchita húmeda. Abrí la boca y me lo devoré, comencé a subir y bajar y a tragármelo hasta dar algunas arcadas, mientras que con la otra mano no dejaba de tocarme.

    Cuando estaba a punto, me subí sobre él y me deje caer, pude sentir como se introducía en mi interior, con mis manos me apretaba las tetas y sin parar de jadear, mientras subía y bajaba y me imaginaba estar con mi novio, y balbuceaba “así mi amor, cógeme así que me gusta, aaahhh ahahah, dame así bebe, dámela toda”, pronto tuve un orgasmo, pero quería más.

    Tomé el dildo y con la sopapa del lado de atrás lo pegué contra la pared, hice de cuenta que mi novio estaba parado, me arrodillé como a él le gusta y lo chupe, aún tenía el sabor de mis flujos internos, lo escupí un poco y me paré, le di la espalda y contoneé mi cintura, y apoyé mi trasero en el dildo, me froté sobre él, tomé el pote de crema y lo unté, apoyé mi ano hasta sentirlo en la entrada, y en un susurro dije, “anda hazme la cola, ya sabes que me gusta, y no doy más”, mientras decía esto, comencé a introducírmelo, con mis manos separé mis nalgas, y encorvé la espalda, de a poco fue entrando, siempre al principio doy un pequeño grito, y luego “aaaah, así papito, que rico”, me fui moviendo de adelante y hacia atrás, y me lo introduje todo lo que pude, con mis manos me toqué las tetas y me masturbé hasta tener un orgasmo.

    Fui al baño, me lavé, y me puse mi ropa de encaje negro, una bata corta y así anduve por mi casa, era uno de esos días en que estaba algo excitada; por la tarde encendí la compu e ingresé a una sala de chat, y entablé conversación con un señor adulto. Hablamos de todo, pronto la charla fue derivando a lo erótico y sexual, me hice la difícil, él me mostró su pene por la cámara, y en verdad me estremecí, era más grande que mi dildo, mmmm se me hacía agua la boca.

    Encendí mi cámara, y le hice un strep, quedé completamente desnuda, y me masturbé muy suavemente introduciéndome los dedos en mi vagina, el tipo desesperado comenzó a masturbarse, y mientras me decía “ay nena que lindo cuerpo que tienes, seguro que eres toda una perra en la cama”, yo me seguía masturbando y moviéndome hasta que me dijo, “me vengo no doy más” y comenzó a descargar buena cantidad de semen.

    Así fue este día, espero que pronto termine esta cuarentena, deseo tener a mi hombre entre mis piernas y estar con él nuevamente.

    Espero les haya gustado, si desean pueden escribir sus comentarios a: [email protected].

  • Historia con una milf

    Historia con una milf

    Amigos, esto ocurrió hace unos 6 años atrás.

    Conocí a esta mujer de unos 40 y tantos años en una fiesta de la empresa en que la trabajaba en ese entonces. Ella se había integrado hacía poco tiempo por lo que no conocía a mucha gente, sin embargo como buena mina rica, tenía harto buitre rondando cerca de ella, pero ninguno hacía nada, todos miraban de lejitos a esta milf que esa noche, andaba con un vestido que acentuaba todas las maravillas que escondía su cuerpo.

    Me acerqué a ella a conversar un rato y le presenté a mi grupo de colegas para que compartiera con nosotros, todo en buena onda, «que es cariñoso este niño” me decía ella. Yo tenía 26 años en ese tiempo. En un momento de la velada nos fuimos a bailar y así estuvimos durante gran parte de esa noche. No era mi intención concretar nada durante esa fiesta ya que todo el mundo estaba presente y existe un dicho, que por lo demás es muy cierto… «el que come callado, come dos veces». Ese fue el primer acercamiento que tuvimos y desde esa noche pensaba en cómo podía lograr un encuentro caliente con ella.

    Para hacerla más corta y no latearlos, un día la fui a ver a su oficina y le inventé una chiva que ambos sabíamos que era mula, pero que nos sirvió de excusa para concretar una salida un día viernes verano del 2013, meses después de la fiesta en la que la conocí. Nos juntamos a la salida de un metro bien lejos de la oficina, no queríamos toparnos con nadie. Lo que para mi era una excelente señal porque ambos sabíamos a qué íbamos.

    Cuando la vi, ella venía con un jeans ajustados que acentuaba su cola paradita, que hasta no verla sin pantalón no pude darme cuenta de lo exquisita que era. Una polera escotada de color blanco, que dejaba ver perfectamente sus grandes pechos y dibujaba esa «v» que se forma abajo del cuello y que a mi personalmente me gusta mucho.

    Estuvimos la tarde compartiendo un almuerzo y después a conversar a un parque de Providencia. Como dije, ambos ya sabíamos a lo que íbamos, pero quería estirar el momento previo al primer beso lo más que pudiese. Ella por su lado es una mujer madura que tenía perfectamente claro lo que quiere, pero yo quería seguir jugando y a pesar que la conversación era entretenida, cada vez que ella me tiraba un palo de corte más o menos sexual, me hacía el weon y continuaba con la conversación, me hacía el weon, pero me daba cuenta que se picaba cuando no enganchaba con su jueguitos ya que en ese momento quería ser yo quien controlara la situación.

    Después de estar echados en ese parque le propuse ir a tomar algo para pasar el calor, y esa tarde terminamos tomando unas cervezas en un antro en el barrio bellavista. Con el paso de los copetes la conversación fue subiendo de tono hasta que ella toma las riendas y me pregunta «a ti que te gusta hacer? Porque a mi lo que me fascina es el sexo». Como podrán imaginar, mi plan de estirar el momento se fue a la mierda, ahí estaba yo con una mujer tremendamente fogosa y 16 años mayor que yo. En ese instante me abalancé sobre ella y casi voto todas las weas que habían en nuestra mesa, comenzamos a besarnos como si quisiéramos comernos la boca del otro, su lengua jugaba con la mía, me mordía, me miraba de forma caliente y su respiración agitada me excitaba a mil.

    No me aguanté y en el mismo local me puse a agarrarle sus pechugas exquisitas por encima de la blusa, eran firmes y en forma de gotita, perfectos, tal y como me gustan. La excitación del momento hacia que todo fuese intenso, nos importaba nada que el resto de las personas del local nos miraran, en ese momento yo sabía que todos querían estar en mi lugar. El problema era que en estos locales están todos los wns apretados, todas las mesas juntas y el estar sentados hacia incómodo tocarla como quería.

    Ella por mientras me tocaba por debajo de la mesa, pasaba su mano por encima de mi pantalón y podía notar claramente la erección que tenía en ese momento, que de habernos quedado un rato más ahí habría terminado con una lesión en el amigo por la calentura que tenía y lo duro que estaba, necesitaba sacarlo del pantalón de forma urgente.

    Por eso con la calentura al máximo decidimos irnos de ahí, tomamos un taxi y nos dirigimos a mi estacionamiento (en aquella época arrendaba un estacionamiento en el centro). Mi idea hubiese sido ir directo a un motel, pero como ella es mamá, debía estar a cierta hora en la casa ya que la nana no podía cuidar a su hija hasta tan tarde.

    Durante todo el trayecto al estacionamiento nos fuimos besando y manoseado, yo no podía sacarle las manos de encima a esta mujer, que con sus 40 y tantos años tenía un cuerpo increíble (por lejos el mejor trasero que he mordido en mi vida. De hecho, una mañana en confianza, luego de haber pasado una larga noche juntos (otra ocasión, no está noche, ya les contaré si es que les gusta esta historia), le comenté acerca de sus nalgas de acero, piropo que le encantó y que me valió varios cariñitos de su parte.

    Volviendo al relato, a ratos me fijaba que el taxista que iba métale mirando por el retrovisor las pechugas de mi milf, lo que me daba risa porque el wn no se concentraba en manejar…

    En fin, llegando al edificio, bajamos en busca de mi auto. Lo que me encantaba de esta mujer es que era osada, loca, se atrevía a hacer de todo y en cualquier lado.

    Íbamos recién en el menos 1 de la escalera cuando la arrinconé contra la muralla y comencé a besarla, desbroché bruscamente su blusa lo que provocó que saltaran algunos botones, pero nada importaba en ese momento, por fin pude chupar esos pechos, eran grandes y firmes, con un pezón redondito y rosado, hasta dulces los encontré de buenos. En fin, eran perfectos como ya había dicho. Mordía suavemente sus pezones, los ponía entre mis dientes y apretaba como si fueran un gajo de uva, ella disfrutaba de mi lengua y me pedía que siguiera en lo mío y yo aprovechaba de seguir jugando con ellos mientras con mi mano sobaba su vagina por dentro de su pantalón.

    Sentía su respiración agitada en mi oído, lo que me calentaba a mil y me hacía seguir besándola y tocándola, parecía que le estuviese buscando un arma en su ropa porque no hubo ninguna parte de ella que no haya recorrido con mis manos en ese momento. Ella me repetía al odio que la tenía muy caliente, hasta que me saca de encima de ella y me dice «me toca chupártela». Idea que obviamente me encantó.

    En la misma escalera del – 1 ella fue la que me arrinconó, se arrodilla frente a mi y comenzó a bajar mi pantalón y bóxer lo que hizo que mi pene saltará como resorte frente a su rostro. Mi glande brillaba producto del líquido que había salido por toda la excitación, ella lo ve y lo primero que hace es besar la punta y tragarlo «mmmm, rico» me dice y con su mano derecha comienza a masajear la base del pene junto con los testículo e introduce nuevamente toda la punta en su boca, dios como lo chupaba esa mujer, de verdad no estaba bromeando cuando me decía que le gustaba el sexo y que era muy buena en ello.

    Agitaba su cabeza adelante y atrás como haciéndome una paja con su boca, me miraba directamente a los ojos mientras lo hacía y su cara de caliente hace que hasta el día de hoy pueda recordar el momento con claridad y me vuelve a excitar como esa noche.

    Siguió haciendo ese movimiento durante algunos minutos hasta que le dije que iba me faltaba poco para terminar, lo que provocó que sacara mi pene de su boca y lo puso entremedio de sus pechugas y comenzó a pajearme con ellas. Yo la sujetaba de los hombros y embestía con fuerza hacia delante, ella como la mujer experimentada que era, aprovechaba la oportunidad de chuparlo en cada una de estas embestidas, me continuaba pajeando con sus tetas perfectas y yo disfrutaba de sus labios, usando su boca para mi absoluto placer.

    Cuando no aguante más y me deje llevar por el exquisito orgasmo que me regalo, libere todo mi semen en su boca, cada espasmo que tenía era un chorro de mucho semen que iba directo a su garganta, ella chupaba y tragaba con gusto todo el semen que le regalaba. Mi excitación era tanta que esa fue una de las veces que más semen había tirado, y ella no desperdicio ninguna gota.

    Luego de ello no subíamos al auto, pero no fuimos a ningún motel, como les conté, ella tenía que volver a su casa ya que la nana que cuidaba a su hija debía irse.

    La idea de aplazar el sexo con ella no me molestaba, ya que después de ese encuentro era solo cuestión de tiempo para que se concretará, lo que finalmente así fue, repetimos varias sesiones de calentura en moteles y en su departamento, relatos que podré contarles más adelante.

    Saludos y espero que les guste.

  • El hombre afortunado de la familia

    El hombre afortunado de la familia

    Soy Marcos (no es mi nombre real por razones obvias), no soy un escritor, pero me necesito desahogar… Todo esto empezó hace un año atrás cuando nos vinimos a vivir con mis dos hijas Laura y Micaela al campo que heredamos mis hermanas y yo tras la muerte de mi padre, yo para ese entonces ya estaba viudo hacía dos años y sin trabajo así que me vine a administrar el campo.

    Lau mi hija mayor de 20 años trabaja en marketing online y Mica de 18 años recién la secundaría terminada. Pensaba tomar un año de descanso, los primeros días fueron días de adaptación.

    Les cuento que vivimos en una casa grande con dos baños y cuatros habitaciones yo duermo en la habitación de atrás que es la más grande y con baño propio.

    Todo esto comenzó cuando una noche me desperté con ganas de tomar agua no se bien qué hora era aproximadamente las dos de la mañana cuando pasé por la pieza de Lau escuché ruido la puerta estaba entre abierta, el velador encendido y me acerqué para saber si estaba bien, pero al asomarme está más que bien, tenía las piernas abiertas con su tanga blanca en las rodillas y una remera negra que les tapaban sus grandes tetas, su mano en su concha no podía ver bien desde el lugar que estaba, pero solo me quedé quieto mirando el hermoso espectáculo.

    Lau es una morocha de ojos negros que en ese momento los tenia cerrados con culo y tetas grandes cada vez se masturbaba más rápido y yo parado en la puerta mirando a mi hija como se daba placer al escuchar los gemidos de mi hija algo se despertó en mi algo que estaba dormido. Hace mucho tiempo desde que enviudé, no había estado con ninguna mujer, pero estaba bien hasta ese momento que lo cambió todo. Cuando Lau acabó cerró sus piernas y apretó fuerte una de sus grandes tetas. Yo en ese momento me fui despacio para mi pieza, al llegar a mi pieza me doy cuenta que tengo la pija muy dura, no la tenía así desde mi juventud. Esa noche me di un baño y me dormí pensando en Lau, pero no como mi hija sino como una mujer a la cual deseaba.

    Al día siguiente al despertar me quedé en la cama pensando lo que había visto a la noche, pero no solo eso sino que quería mas no me conformaba con ver sino que quería tocar, me había vuelto loco en una sola noche y no me importaba.

    Mi relación con mis hijas era normal de padre e hijas, pero yo quería cambiar eso con Lau. Yo soy un hombre de 45 años, morocho de 1.80, no soy atractivo y también soy gordito en estos años me había dejado estar, lo único que tengo a favor es que tengo una verga de 20 centímetros y gruesa.

    Me levanté después de pensar un rato largo, me fui a la cocina a tomar mates. Eran las siete de la mañana mis hijas se levantan tarde, Mica a las nueve para salir a correr a la mañana para que le quede el día libre y Lau tipo diez de la mañana ya que ella no tiene horario en su trabajo y yo no tenía nada que hacer ya que el campo lo tenemos sembrado mi único trabajo es cuidar la casa y llevar los números del campo. Después de tomar mates volví a mi pieza y me desnudé, me puse un bóxer que me apretaba y hacía tiempo no usaba que se me marcaba bien la pija, subí la calefacción de toda la casa y me quedé en la cocina esperando.

    Pasaron las horas y escucho pasos viniendo hacia cocina era Mica, al entrar se quedó quieta unos segundos solo me miró, no acostumbramos a andar en ropa interior y yo estaba casi desnudo. Ella se acercó con su ropa deportiva, un conjunto negro, Mica es morocha, pero heredó los ojos verdes de su madre, es muy bonita. Se acercó me dio un beso como todas las mañanas, se notaba que la ponía nerviosa mi forma de estar vestido, si se podría decir vestido.

    -Mica ya te preparé el licuado.

    Ella a la mañana siempre toma un licuado de frutas antes de salir a correr y los días que no corre otro distinto.

    -Gracias papi –me dijo con mucha ternura.

    Nos sentamos en la mesa mientras tomaba su licuado, pasaron unos minutos y se fue a correr. Me quedé solo esperando que Lau se levantara muy nervioso y ansioso. A las diez de la mañana puse el agua a calentar para el mate porque con Lau tomábamos mates juntos cuando se levanta, cuando el agua ya está caliente mi pija también y muy dura tan solo porque estaba a punto de ver a Lau y yo ya no era la misma persona del día anterior.

    Cuando escucho los pasos de Lau le doy la espalda a la puerta porque me dio vergüenza porque mi pija cruzaba todo el bóxer. La escucho decir:

    -Buen día papi -me abraza de atrás y me da un fuerte beso.

    -Hola hija -le respondí.

    Me di vuelta, le di un suave beso en la mejilla, ella se sienta en la mesa y yo voy a buscar el equipo de mate. Cuando voy hacia la mesa noto que me mira mi verga marcada en el bóxer y yo me doy cuenta que tiene la misma remera negra de esa noche y unas calzas negras también. Tan solo de imaginar que abajo de esas calzas podría tener su tanguita blanca mi pija quería salirse.

    Nuestra mesa es rectangular para unas diez personas, ella se sentó en el medio de la mesa y yo habitualmente me siento enfrente de ella. Pero ese día me senté a su lado. Mientras charlábamos de todo un poco como eran todas nuestras mañanas, yo notaba como cuidadosamente bajaba la mirada, eso me excitaba, no sabía si lo hacía porque no estaba acostumbrada a verme así o por que le gustaba, estaba muy confundido y no podía pensar en nada más que la hermosa mujer que es mi hija.

    En un momento me dice:

    -Papi es raro verte sin tu ropa habitual -mientras volvía a mirar hacia abajo.

    -Estuve pensando que ya somos todos grandes y en nuestra casa podemos estar cómodos, ¿a vos te molesta? -Le pregunté.

    Lau con una sonrisa me responde:

    -No para nada papi me parece genial que en casa podamos sentirnos cómodos con nosotros y entre nosotros -de reojo volvió a mirar mi bulto.

    La abrazo mientras le digo:

    -Hija has madurado mucho en este último tiempo.

    Mientras la abrazo siento sus enormes tetas apretadas con mi brazo, cuando saco mi mano de su hombro la deslizo suave hacia sus enormes tetas tocando una de sus tetas bajando hasta su pancita y dejo la mano en una de sus piernas y mi otra mano tocando su cuello como un pervertido.

    Ella me dice mirándome a los ojos.

    -Gracias papi te quiero -y de un salto quedó sentada en mis piernas y abrazándome, mi pija dura apretada su gran culo, no podía creer que todo iba tan bien, pero la suerte se me terminó cuando escuchamos a Mica que llegaba de correr y me dijo- me voy a bañar antes de que entre Mica y se fue.

    Ese día transcurrió normal, Lau trabajando en su pc y Mica andando a caballo que a ella le encanta. Ese día me tocó preparar la cena a mí y me fui a dormir temprano, pero sin sacarme de la cabeza a Lau.

    Al día siguiente fue muy parecido con los preparativos a la mañana con la diferencia que yo estaba más tranquilo más seguro de mí mismo y de mi objetivo: mi hija mayor. Ese día era sábado sabía que Mica no se levantaba hasta el mediodía porque los sábados ni domingos sale a correr, tenía dos horas a solas con Lau.

    Escucho a Lau decirme:

    -Buen día papi -la verdad me agarró distraído calentando el agua para el mate.

    Le contesto de espaldas:

    -Buenos días hija.

    Cuando me doy vuelta la veo caminando hacia mí con un top blanco chico que apenas tapaban sus grandes tetas y una tanga color rosa y nada más, yo solo me quedé quieto disfrutando la perfecta mujer que venía hacia mí.

    Me abrazó y me dio un beso con sus labios carnosos en mi cachete.

    -Te ves muy bien hoy -me dijo.

    Yo estaba como el día anterior con mi bóxer y nada más. Para ese momento mi pija estaba igual o más dura que la mañana anterior. Esperé que vaya para la mesa para mirar su gran culo que se comía a esa diminuta tanga que solo se veía un triangulito.

    Me senté a su lado como el día anterior con diferencia que esta vez no tenía pantalón y se le notaban sus pezones y le pregunté cómo había dormido.

    Me contestó con voz de bebota:

    -No muy bien papi, he dormido mal porque me duele el cuello.

    En ese instante me olvidé del mate y me paré atrás de ella y le dije:

    -Tranquila hija papi se encarga.

    Y comencé a hacerle masajes suaves, mi verga dura como una piedra apoyada contra el respaldar de la silla, podía oler su perfume y sentir su suave piel, pero quería más mucho más. Mis manos bajaban y subían desde el cuello y su espalda, unos minutos después desde el cuello hasta la parte superior del pecho podía tocar con las puntas de los dedos su top. Cada vez que bajaba hacia su pecho bajaba unos centímetros más hacia sus enormes tetas, ella solo movía su cuello de un lado a otro y mordía sus labios eso me animaba a seguir por más, hasta que llegó el momento y no aguante más y pasé mis dos manos por sus dos grandes tetas por arriba de su top.

    Le pregunté cerca de su oreja casi tocándolas con mis labios:

    -¿Hija te gustan los masajes de papi?

    Solo me respondió “Sip” y me sonrió. En ese momento no aguante más y le metí las dos manos dentro de su top, ella solo se mordió y estiró su cabeza hacia atrás, saqué una mano de su teta y le metí un dedo en la boca, ella mantenía sus ojos cerrados mientras metía mis dedos en su boca y tocaba sus tetas con la otra mano.

    Después de un rato de disfrutar de sus tetas y sus boca giro la silla para un costado y me paro frente a mi hija que estaba sentada con las piernas entre abiertas, las tetas enormes al aire mirándome y su cabeza tirada hacia atrás. Agarro su pelo que no es tan largo le llega hasta los hombros, se lo agarro y al mismo tiempo dejo salir mi gran verga de bóxer, mi querida hija mayor agarra la verga con las dos manos y me dice:

    -Papi que grande la tienes -mientras le da un chupón a la cabeza.

    Le digo como puedo porque mi voz no salía…

    -Gracias hija, te gustaría tenerla dentro de tu cuerpo? -mientras le paso mi verga por sus labios.

    Me mira a los ojos y me dice:

    -No papi, perdón, pero es muy grande, si quieres te la chupo, pero solo he tenido sexo oral una vez y no era así de grande -mientras me acariciaba mi verga con las dos manos.

    Como la tenía agarrada de su pelo aprovecho y empujo su cabeza hacia mi verga y le digo:

    -Hija lo que vos puedas, me estás haciendo el hombre más feliz del mundo.

    Abre su boca y me empieza a chupar la cabeza con mucha timidez, se notaba que no tenía mucha experiencia. Yo la verdad que se la quería meter hasta la garganta así que empujo su nuca cada vez más hasta que se ahogó y la dejo respirar una vez y de vuelta el mismo movimiento. Solo podía meterse la mitad de mi verga. La tercera vez que le llevo la cabeza hacia mi verga cuando se empezó a ahogar la empujo un poco más, en ese momento abre sus dos ojos grandes y me mira, apoyó sus dos manos en mis piernas y empuja hacia tras. Solo me salió decirle:

    -Tu papi te va a enseñar cómo se la tienes que chupar a un macho de verdad.

    En ese momento mi verga ya quería explotar. Después de unos cuantos segundos con mi niña ahogándose la dejo respirar, la miro a su cara y se le cae la saliva de sus sexys labios y sus ojos llorosos. Después de unos cuantos minutos de taladrar la boca y garganta de mi hija le digo:

    -Ahora te vas a tomar toda la lechita como una buena niña de papi.

    Ella me miró con sus ojos llorosos, con su boca comiéndose a mi verga y asintió con su cabeza porque hablar no podía. En ese momento empujo más que nunca su cabeza hacia mí, lo que podía y lleno su garganta de semen, mientras acababa aprieto unas de sus grandes tetas con todas mis fuerzas.

    Al terminar suelto su pelo y me siento en la silla que tenía al lado en la que iba a cebar mates. Miro a Lau que estaba pasando la mano por la boca con sus tetas al aire, en ese momento también me mira y dice:

    -Nadie me ha tratado como vos papi como una puta, pero me gustó y quiero aprender más como tratar a un hombre.

    En ese momento viene hacia mí, se sienta en mi falda y me da un beso tierno, pero largo, fue la primera vez que nos besamos y me encantó.

    Unos minutos después escuchamos la puerta de la pieza de Mica que despertó antes de lo pensado. Lau se tapó sus tetotas con su top, fue rápido al lavamanos de la cocina mientras Lau lavaba su cara yo escondí mi verga y me senté donde siempre así la mesa tapaba mi verga que aún seguía con ganas de más. Agarro el equipo de mates y en ese momento entra Mica.

    -Hola familia ¿cómo están? -saluda Mica con su voz dulce de siempre.

    Lau le responde con total naturalidad:

    -Hola hermanita ¿cómo despertaste hoy?

    Yo la verdad en ese momento se me salía el corazón del cuerpo, acababa de llenar de leche la garganta a mi hija mayor y la menor casi lo descubre.

    Mica se acerca a mí me da un beso.

    -Papi estas todo transpirado ¿la calefacción está muy alta? -yo me quedé sin saber que responder.

    Salió a mi rescate Lau.

    -Yo la puse alta para poder andar cómoda por la casa, que papi me dio permiso en andar en ropa interior -mientras ella le movía el culo a su hermana mostrando su diminuta tanga.

    Pasaron unos minutos Lau y Mica hablando estaban entretenidas y aproveché y me fui a mi pieza a dar un baño.

    Continuará…

  • Michelle independiente

    Michelle independiente

    Había sido un día particularmente pesado en el trabajo, cosa de la que no podía quejarse puesto a que gana por honorarios, por lo que Michelle sentía un enorme alivio de que por fin salió de esa tediosa clínica de psiquiatría llena de problemas de gente que en el fondo no le importaba y por fin era viernes.

    El sentir el viento contra su cara mientras conducía su tierna motoneta verde azul con diseño de los años 50, a los máximos 70 km/h que le permitía, mientras observaba las luces de la ciudad alrededor de ella, era bastante relajante para ella, avanzando entre autos por avenidas y calles se le veía como una figura bastante peculiar, un uniforme clínico azul turquesa, una chaqueta de cuero entallada, una mochila pequeña y negra con forma de cabeza de unicornio sonriendo, digna de una niña de 5 años y su casco blanco abierto similar al que usa el personaje meteoro de las caricaturas antiguas alrededor de las eternas gafas empastadas, llamaba bastante la atención a todos los transeúntes nocturnos, viendo una cara bonita e interesante con una silueta aparentemente voluptuosa pasando veloz e indiferente hacia su destino.

    Dio vuelta en una calle, luego entro en una más pequeña, pasando a un fraccionamiento pequeño y modesto y empezó a viajar entre callejuelas entre casas, hasta que giró y llegó a su propio domicilio, ella aún no se acostumbraba a la imagen de su pequeño hogar, ya habían pasado 3 meses de que logró salir de la insoportable casa y gobierno de sus padres, y aun le parecía increíble sentir que tenía un lugar solo para ella, sin dramas ni represiones, sin tener que cargar con los traumas de sus padres; estaciono la coqueta y reluciente motoneta dentro del pequeño pórtico de la casa abriendo el candado del blanco portón y sin cerrarlo después detrás de ella, se quitó el casco dejando caer su alborotado cabello enrulado y castaño sobre sus hombros y se dirigió al interior de su hogar.

    La casa de Michelle era pequeña, de un solo piso, el portal de la puerta daba directamente con la sala que funcionaba como recibidor, contando solo con dos pequeños sillones uno individual y uno para dos personas que dan contra una pequeña repisa con una Smart TV regalo de su hermano mayor en la última navidad, conectada a una consola de videojuegos, el espacio además tiene una mesa redonda con un mantel blanco con tres sillas antiguas que funcionaba como comedor, una barra separaba el “comedor” con la cocina diminuta con un refrigerador y una alacena, entre la cocina y el recibidor se extendía un pasillo que daba hacia los únicos dos cuartos de la casa y el baño general.

    Al entrar Michelle se quita los zapatos y los calcetines, sintiendo el fresco piso en las plantas de sus pies, pone su casco sobre el sillón principal y la chaqueta sobre una silla, abre la puerta del refrigerador errante y toma una leche con chocolate que había dejado el día anterior, de todos modos, no había muchas más cosas que comer y no era el momento de comer algo pesado, mientras le da tragos a la fresca bebida toma el control de la TV preguntándose -¿quién tocaba hoy? Hmm este viernes creo que era de Santiago-, antes de sacar su celular para asegurar Michelle enciende la TV y pone en YouTube una canción de fondo de Santigold “L.E.S Artistes” para amenizar. Al encender la luz de su habitación coloca el cartón de leche a medio tomar sobre la mesa frente a su cama, siente ahora la suave alfombra que se acomoda entre los dedos de sus pies, se quita el pantalón y la blusa, los arroja junto con los calcetines al cesto de ropa sucia junto al ropero y se ve en el espejo alto y rectangular recargado junto a su cama.

    Michelle observa su singular figura sin hacer gesto alguno frente al espejo, se ve de pies a cabeza, -hmm así de fácil gane 5 kilos de nuevo eh?, bueno así nadie se desacostumbrara a verme como estaba-, acomoda su cabello enrulado un poco, observa su gesto cansado en su rostro, observa su delgado cuello, baja a su pecho, mira sus enormes pechos, se quita su brasier, los pechos con enormes dimensiones caen casi hasta su epigastrio, los observa, siguen tan pesados y con ese aspecto terso de siempre, observa la curva de su cintura y pasa sus manos en el contorno como incrédula de su figura delgada, observa sus enormes caderas, -hmmm ustedes nunca me van a abandonar verdad mejores amigas- menciona con tono irónico y se da una nalgada. Luego observa la tanga que trajo puesta todo el día, negra con bordes azul marino, pequeñita, tal vez una talla menor a lo que ella usa en pantys, bien apretada entre sus suaves carnes pélvicas y su cadera -Bueno, pfff me odio tanto… Bueno, me voy a cambiar- Michelle extiende su mano y toma su celular, observa que tiene un nuevo mensaje de whatsapp:

    Santiago: -Buenas noches mi amor, ya no puedo esperar para hoy, perdón por no hablarte antes es que estaba en una obra de teatro con mi esposa, no se te olvide que hoy es mi día ¿ok? llego a tu casa en 1 hora ¿está bien? Besos mi amor -seguido de una foto de un pene delgaducho, rosado y semi erecto cubierto de vellos púbicos grises y tomada en lo que parece ser un baño público elegante.

    Michelle: -Hmm, Ah sí, parece que hoy toca Santiago (Escrito: Si mi amor te espero, besos)

    Michelle se quita la tanga, y la huele un poco -Santiago eh… a ti te gustan los olores no?, guardaré esta madre-, vuelve a ponerse su tanga recién usada y mira en los cajones y en su ropero que sería más divertido usar hoy, toma un mini short de mezclilla azul, una blusa rosa pastel talla extra chica (Siendo que Michelle es talla chica o media en ocasiones) con un diseño de alas de mariposa en la espalda en el frente la palabra “FAIRY”, la blusa le quedaba como una ombliguera y estaba sumamente ajustada en el busto, apretándoselo y obligando a los grandes pezones a relucir, después se acomoda dos colitas a los lados de sus orejas.

    Santi era uno de sus “amigos” mayores, le parecía bastante morboso el lucir más joven con él, se puso muchísimo brillo labial rosa fuscia con sabor a arándano en sus enormes y carnosos labios, se puso unas enormes pestañas postizas decorando sus gigantes ojos de venado, se aplicó crema aceitosa con un exquisito olor a almendras con frambuesas en la cara y el cuello, se puso unas sandalias negras tipo flip flop con plataforma y tacón lo que le sumaba unos 6 cm de estatura, se miró en el espejo y le encantó. Le encantaba “disfrazarse” de esa manera, le encantaba hacer el rol que estaba a punto de interpretar y le encantaba sentir lo que estaba a punto de sentir, era una de las mejores partes de la semana definitivamente, se puso sus clásicas gafas de nerd miope de toda la vida para verse con toda la definición posible y comenzó a moverse lento con la música mientras se acariciaba a si misma

    Se escuchó como noqueaban en la puerta “noc noc”… “noc noc noc”, Michelle estaba en la cama, con una mano estimulaba su pezón izquierdo y con la otra hacia cosquillas en su vulva, piernas abiertas con las sandalias en el suelo y ya sudando un poco calentando motores para lo que estaba a punto de suceder, escuchó los segundos noquidos y se incorporó rápidamente, se puso las sandalias entre los dedos de sus pies y se dirigió a la puerta.

    En la entrada estaba una figura alta y delgada, en una mano un abrigo y en la otra una botella de algún licor lujoso, cuando se ilumino el rostro añoso genero una expresión extrañamente solemne, pero con una sonrisa morbosa que arrugaba y levantaba el cuero, seguido de una grave voz.

    -Que hermosa te ves esta noche mi amor.

    Michelle le entrega una cariñosa y juguetona sonrisa enorme y le da el pase, detrás de él cierra. Era evidente el fuerte olor a loción cara como a especias o a algo extraño, pero era algo parecido a la loción que el abuelito de Michelle solía usar, estando los dos en el portal de la puerta el hombre se acerca a la cara de Michelle viéndola a los ojos y la besa profundamente. Michelle envuelve el cuello del mayor con sus brazos y le regala el primer beso de la noche.

    S: Mmmm que bien sabes hoy Michelle, ya me diste hambre, toma, bebamos un poco primero, está bien? -le entrega la botella con algún nombre francés y de aspecto áureo que Michelle nunca había visto antes.

    M: wow esta botella está bien fifi.

    Ambos pasan el rato sentados en el sillón grande de la sala, Michelle con las piernas encima de las de Santiago y este pasando sus manos por toda esa tersa piel que las cubría, recorría desde los muslos donde terminaba el short hasta los pequeños y carnosos dedos de los pies, haciéndoles cosquillitas, entre jugueteos y tragos de licor, los besos fueron aumentando. Santiago bajo de los labios hasta el cuello de la joven y degusto su exquisito sabor a almendras y la sal del sudor de su piel, se le pone encima recostándola contra el cojín del sillón y continuo bajando, apretó con sus dos manos los senos regordetes, juega con ellos y hace suyos, la ve a los ojos y aprieta con sus pulgares e índices ambos pezones, mientras la chica hace una expresión de dolor y placer y le dice:

    -Michelle! esta es mi parte favorita.

    Los vuelve a apretar más duro! –Ahh- Mich suelta un gemido de dolor.

    M: Mmmmm pues te los presto por hoy.

    Los besos continuaron, Santiago sacó la blusa de la chica y la tiro al suelo, bajo y empezó a devorar esos enormes pechos, los lame, los besa, dice maldiciones y les escupe.

    S: Mmmm Michelle, contigo siento que me lleno de vida de nuevo, mmmmm que bien hueles, hueles a sudorcito, no te bañaste verdad puerca? Eres una puta cerda verdad?

    El senecto levanta el brazo de la chica y pone su nariz en la axila, respira profundo.

    S: Mmmmm, delicioso puta sucia, tus olores siempre me ponen bien puerco, pinche marrana -Santiago se recuesta en el sillón y dice- Ándale marrana, toma tu suciedad que te encanta.

    Michelle comprende el mensaje, le desabrocha el pantalón con ambas manos, se lo baja hasta las corvas luego la trusa blanca y deja libre un pene flacucho de aproximadamente 15 cm, cubierto por unos larguísimos vellos púbicos entre blancos y grises, y por debajo colgando dos testículos sonrojados que parecía que nunca habían sido rasurados y que colgaban bajísimo

    S: Huéleme puta! Huéleme bien profundo! Me bañé para el teatro, pero no me lavé ahí abajo solo para ti, ramerita rica hija de puta!

    Michelle comienza a masturbar ese pene de más de 60 años mientras olfatea enérgicamente, pasa la nariz por el glande, por la base, por el vello púbico, por los huevos los cuales tienen un olor especialmente delicioso, e incluso se da la libertad de oler más abajo enterrando su cabeza un poco bajo el escroto flácido, al hacerlo no aguanta las ganas y mete su mano bajo el mini short de mezclilla y comienza a tocarse, comienza a besuquear y relamer sus bolas, se pone una en la boca y la estira y vaya que se puede estirar, luego la otra y la chupa, luego se mete ambos testículos a la boca y los masajea adentro con la lengua, el senecto hombre se retuerce y gime del placer, insulta a su joven compañera:

    -Puta sucia! así así perra! que rico los mamas! te vamos a decir la chupa escrotos de ahora en adelante! Déjamelos bien limpios puta O NO TE PAGO NADA -mientras jala de las coletas la cabeza de la chica contra sus hediondos genitales.

    Después de un rato de limpieza oral, el hombre se levanta, y dice:

    -oye ¿tienes tu mochila por ahí? La del unicornio.

    Michelle asiente con la cabeza y dirige al hombre a su cuarto de la mano, contoneando sus nalgas redondas y paseando sus tetas descubiertas, y saca del ropero una mochila similar a la que lleva al trabajo pero con un unicornio rosa en vez de negro, dentro estaba un arsenal completo de juguetes sexuales y equipo de tortura, el hombre se la arrebato y busco desesperado un todas las pinzas que pudo encontrar, además de una crema batida, el hombre se desvistió completamente, obligo a la joven a hincarse frente a él y le dice:

    S: Ándale puta! Síguele! TRABAJA! -Pone un pie sobre la cama de la chica abriéndose y esta comienza a relamer el escroto senecto de nuevo, el hombre comienza a colocar las negras pinzas de metal en las orejas de la chica, auch, en la otra oreja, auu

    Toma la cara de la chica con ambas manos y la dirige hacia su rostro.

    S: Abre la boca y saca la lengua -Michelle obedece: Aaaaa, el hombre escupe dentro de la boca de la chica.

    M: Gracias Santi! -luego este le pone una tercera pinza en la nariz.

    S: La vas a necesitar cerda! -Santiago se voltea y se empina un poco usando ambas manos para separarse las nalgas- Déjame limpio puerca, bien limpio.

    Michelle no espera ni un segundo y entierra la cara entre esas escuálidas nalgas y comienza a recorrer con su suave y cálida y pequeña lengua toda el área anal del hombre, de arriba abajo, en movimientos circulares, empuja la lengua contra el ano como queriendo meterla, deja que su lengua se mueva por sí misma, el hombre no aguanta.

    S: Mmmmm sii si pinche puerca, eres una pinche marrana, si asiii, eres una puta marrana, sabes que te mereces? Te voy a dar un premio, te lo mereces, huéleme!

    El hombre le quita la pinza de la nariz a la chica y se la pone en el labio, la chica comienza a olfatear profundo el culo mientras suelta una sonrisa sardónica, y como pudo continúa besando el ano llenándose la cara de la saliva que dejo en la rajada.

    S: Joder me encanta lo marrana que eres, que bueno que aún queda un poco de crema de la última vez. -El hombre comienza a ponerse crema en los pezones, los genitales, los dedos de los pies y las axilas, se tira boca abajo en la pequeña y alzada cama de Michelle y le dice:- Cómeme puta, cómeme como cerda, te lo mereces pinche puerca gorda.

    Michelle comienza a lamer la crema de arriba abajo, las axilas, oliéndolas profundamente, se come la de los pezones, relamiéndolos, dejándolos empapados, deja limpios después los huevos y el pene, se dedica incluso a dejar los vellos púbicos bien limpios y llenos de saliva, cuando llega a los dedos del pie, el hombre se dobla hacia la chica la toma del tobillo y acerca su gordito y tierno pie a su boca, le pone crema batida y comienza a lamerlo en su totalidad, ambos están ahí relamiéndose los dedos por minutos, siendo unos totales cerdos.

    Cuando el señor se sació de esos suaves y rosados dedos lanzó su pie a un lado, luego le quitó el pie de la boca a la chica, se acomodó en la cama boca abajo y pone su pene bien erecto al aire haciendo señas con la cara a su acompañante de que era hora de su envergada. Michelle mueve todo su suave y esponjoso cuerpo lleno de curvas pecaminosas hacia la mochila del unicornio, toma un condón rosado y lo coloca en el pene del hombre, seguido pone su morbosa figura encima del delgado cuerpo del hombre, acomoda sus piernas alrededor de las frágiles caderas y se entierra esa verga que tiene más del doble de años que su jugosa vagina.

    El hombre hace caras y muecas al sentir toda esa cálida humanidad sobre él, la chica pone las manos en la nuca y comienza a rebotar, dándole al hombre un paisaje precioso de toda su delicada feminidad rebotando encima suyo, su tersa piel sonrosada por todo el trato el hombre toma dos pinzas y las acomoda en esos enormes pezones rojizos y jóvenes, la chica siente los deliciosos destellos de dolor en la punta de sus senos y su vagina se llena más de jugo, comienza a rebotar aún mas

    Parecería que esas enormes y fértiles caderas romperán en dos al senecto hombre, pero este solo se parece excitar mas, su cara se pone completamente roja y comienza a maldecir a la dulce chica, a la madre de la chica, a sus tetas, a su vagina, a los de dos de sus pies, le arranca de un tirón las pinzas de los pezones y comienza a bofetearlos como si fueran peras de box, la chica se curva del placer y lo voltea a ver los ojos con expresión de sumisión total, los rebotes aumentan, el hombre le escupe en la cara, le da una fuerte cachetada y abofetea ciegamente el hombro de la chica lo que culmina en una abundante eyaculación que parece que desborda del condón, la chica lo acompaña con un grito de orgasmo fuertísimo y una cara ridícula con los ojos en blanco y la lengua por fuera.

    Pasados los minutos están ambos desnudos en la cama, abrazados, el hombre acariciando los sensibles pezones de Michelle y besándola en la frente

    S: Hoy estuvo súper rico mi amor, te amé mucho esta noche.

    M: Yo también te amé mucho, ya acabaste por hoy entonces?

    S: Si, hoy no puedo llegar más tarde, le dije a mi esposa que si llegaría y la última vez olía un poco a ti preciosa.

    M: Esta bien, te acompaño ya a la salida?

    S: No te preocupes, yo voy solo, tú quédate dormida, dejaré cerrado como la última vez mi amor.

    El hombre le da un largo beso húmedo en los labios, se levanta, va por su pantalón y toma un fajo de billetes:

    S: Son 2.000 por media noche verdad?

    M: Sip, muchas gracias, déjalos por ahí.

    S: De nada mi amor, nos vemos en un par de semanas, creo que me tocará un sábado no?

    M: No sé lo checaré en el grupo, vete con cuidado porfas.

    S: Si mi amor, besos.

    Habían pasado horas de que Santiago se fue, Michelle no podía dormir y ya iba a ser la tercera vez que se masturbaría desde entonces, los pezones y la vulva casi latían del dolor de tanta manipulación.

    Mientras Mich veía en el celular las conversaciones de su grupo de whatsapp llamado “Lam3 e5cr07o5” donde ella tenía como apodo de todos donde ella era la única chica y protagonista, y se comunicaban todos los miembros de su club personal para quedar en que día se encontrarían con ella y compartir experiencias, era principalmente fan de las fotos que le tomaban y la forma en la que competían por ver quien la hacía chillar o gemir más o sacarle más jugo, o ponerle más rojas las nalgas, Michelle podía ver los comentarios que hacían por horas y tocarse y tocarse, como lo estaba haciendo esa noche, entonces una lagrima corrió por su mejilla…

    Michelle: Me odio tanto…

    Continuará.

  • ¿Seré bisexual o lesbiana?

    ¿Seré bisexual o lesbiana?

    Escribo mi relato porque necesito una opinión externa y no tengo a nadie que pueda orientarme en esto.

    Bueno, soy mujer, tengo casi 20 años y me declaré bisexual a los 14/15 años, pero ya sentía atracción hacia las mujeres desde antes.

    Mi duda viene a que he tenido relaciones con mujeres (amorosas y sexuales) y todo bien, pero en el caso de los hombres solo he estado bien en las relaciones amorosas… Pero cuando viene el momento de intentar pasar a lo sexual no puedo… Simplemente no me siento atraída sexualmente por los hombres, hasta me causa algo de «asco» imaginarme con uno, y ni hablar del pene.

    En mi entorno piensan que soy inmadura porque no quiero intentar siquiera tener relaciones sexuales con un hombre… Pero no les puedo decir que realmente no me llama la atención y que me causa mucho rechazo el acto en sí.

    Por lo que me he puesto a pensar que tal vez soy lesbiana, pero no estoy 100% segura de esto… Por eso necesito opiniones externas… ¿Que opinan al respecto?

  • Mi novio vuelve a las andadas

    Mi novio vuelve a las andadas

    Después de todo lo que pasó con su papá, las cogidas que nos dábamos Armando y yo, eran tremendas, nuestro libido no bajaba y dado que con su papá ya no cogia volví a ser monógama. Por suerte no quedé embarazada en aquellas vacaciones ya que mi novio me dijo que tomara la píldora.

    En los meses siguientes con Armando he tenido sexo en cantidad y calidad, creo que él también ha dejado de andar tirándose las mujeres que le dan entrada. Su desempeño en la cama mejoró y nuestras sesiones coitales se sienten muy diferentes, incluso creo que saca más leche que antes. Me hace sentir que soy su puta, me pone a sudar y gozar en cada una de las deslechadas que se da conmigo.

    Pero con esto de la pandemia decidimos irnos a una casa que tienen sus papás en un pueblo de Guerrero, es una casa pequeña, pero muy acogedora y con mucha privacidad porque está en un terreno grande. Ahí llevamos prácticamente mes y medio, viviendo felices, como si fuéramos un matrimonio. Todo iba bien hasta que hace 15 días pasó que Armando volvió a las andadas y un día mientras buscamos porno juntos, vimos un video sobre negros, como siempre nos masturbamos viéndolo y cuándo terminó nos pusimos a coger, me la estaba clavando bien rico cuándo me empezó a preguntar si me gustaría que él tuviera el pene más grande, si alguna vez estuve con un negro y preguntas de ese estilo.

    Al terminar de joder tuvimos una pequeña plática.

    -Te gustaría estar con un negro? –Armando.

    -No mi amor, con tu vergota me es suficiente -le dije jugueteando con su pene.

    -Nunca te ha dado curiosidad?

    -Jaja! Tú quieres verme con un negro verdad? -le dije- no te hagas.

    -La verdad sí, me daría mucho morbo.

    -Pues ya sabes que yo sólo haré lo que tú quieras mi amor -le dije dejando el asunto en sus manos mientras me recargaba en su pecho.

    -Quiero verte coger con una verga negra -dijo excitado.

    -Está bien, solo dime con quién y cuándo -le dije tratando de ocultar mi calentura.

    Ese día la conversación sólo quedó ahí, pero yo estaba todo el tiempo pensando en que iba a terminar siendo perforada por un negro bien dotado y hasta montando un trío con mi novio.

    Pasaron dos días cuándo llegó mi novio y me dijo que ya estaba listo todo, me pidió que me arreglará para en la noche salir. Me contó que fue hasta el puerto en el carro y durante un día buscó a un candidato. Encontró al elegido vendiendo playeras cerca del centro, me contó que era un hombre de unos 35 años, alto, un poco gordo, pero nada mal, podría decir que corpulento. Su nombre era Simón y vivía en un pueblo cercano.

    Me arreglé para la ocasión, me arreglé mi cabello, me puse un maquillaje muy sexy y perfume. Obvio depilación y lavado anal fueron indispensables. Me puse un vestido azul suelto de algodón muy bonito. A las 6 salimos de la casa rumbo a la casa de Simón. En el trayecto de más de una hora mi novio me dijo que fue un poco incrédulo al principio pero que lo convenció con mostrándole fotos mías y 500 pesos.

    Llegamos a una casa pequeña, fachada de cemento en un lugar apartado, ya estaba un poco oscuro y Armando toco el claxon para ver si era ahí, en menos de un minuto salió un hombre corpulento y de color, era Simón. Nos abrió la reja de madera y estacionamos el carro frente a su casa. Hubo algunas presentaciones muy cortas y entramos a su casa, adentro estaba la sala, comedor y cocina en un solo cuarto y detrás de una cortina estaba su recámara. El lugar dónde, este hombre que nunca había visto, me haría de todo.

    Armando habló con él y en menos de cinco minutos Simón me hizo pasar a su recámara. Conscientes de para qué nos reunimos Simón me comenzó a quitar la ropa y yo a él. Cuándo baje su short note que no llevaba nada abajo y entonces vi el porqué de la fama de esta raza. Estaba flácido y ya era tan grande como el de mi novio, volteé a ver a mi Armando y él se estaba masturbando sentado en una silla. Se puso lubricante en su miembro y me lo dio.

    -La tienes enorme -le dije a Simón.

    -Era lo que esperabas? –Simón.

    -Es más grande -dije- me tienes que lubricar bien antes.

    Me acostó en su cama, era una vieja cama de madera que rechinaba mucho. Me quité las panties y abrí mis muslos mientras Simón se masturbaba, se veía imponente. Era un tipo de 1.80, ancho y bofo con panza y brazos y piernas gruesos. Y de su verga ni hablar, estaba igual de gorda. Simón se abalanzó y me empezó a hacer sexo oral.

    Volteé a ver a mi novio que se masturbaba en una silla.

    -te gusta?

    -Me encanta, te sabe bien rica la pucha -contestó Simón

    -Pues cómetela con ganas -dije.

    Veía como ese hombre de chocolate comía mi sexo. Me sentí muy bien, creo que una aventura de vez en cuando no está mal. Así estuvo como 15 minutos, chupando y lamiendo, usando sus dedos para extraer de mi rosado sexo mis secreciones.

    -Ahhh! Ya, si quieres con eso ahh! -le dije a Simón.

    Él se puso de pie y me lleve una sorpresa al ver que su verga ya estaba tiesa y escurriendo líquido preseminal. Seguramente ese miembro medía unos 25 cm más o menos y de ancho estaba obeso, mi mano no cerraba y se veía pequeña, nunca había tenido algo parecido en frente. Le mamé lo podía meter a mi boca, tenía que saborear algo así, jugaba con sus bolas que también estaban enormes, los huevos más grandes que había visto y después sabría que los más llenos de leche que me han tocado. Se la chupe como 5 minutos.

    -Ya ponte el condón -dije.

    -Ya quieres que te la meta? –Simón.

    Tomé su glande y abrí con mis dedos su orificio de la uretra, entonces metí con fuerza mi lengua en ese ojillo unos segundos.

    -a poco no quieres meterla? -le pregunté.

    -Todas las de la ciudad son así? -dijo mientras yo me acomodaba boca arriba viendo ese palpitante tronco de ébano.

    Se puso un condón y cuando se colocó encima de mi, le aplique lubricante y lo masturbe para llenarlo bien. Entonces con su mano la guio hasta haberme metido el glande que era una cosa que parecía mantecada. Con la boca abierta lo mire y él a mi. Sólo fui sintiendo como lentamente aquella enorme verga se albergaba en mi interior, estirando mis paredes vaginales y emanando calor intenso de ambos órganos sexuales nos fundía en un solo ser. Su hombría llegó hasta dónde solo él largo miembro de mi novio lo había logrado pero Simón siguió avanzando y yo no pude contener un pujido de la impresión de semejante inserción en mi útero. Creo que el sexo con hombres de semejante calibre no es para todas de verdad que era algo grande y hasta incómodo.

    -Ay! Ay! Ay! -me quejaba yo teniendo solo los huevos de aquel negrote fuera de mi coño.

    -Te gusta? Ya te la comiste toda -dijo Simón manteniéndose quieto dentro y sobre de mi, mientras nos mirábamos- Que rica panochita ahh!

    -Qué grande! Me siento muy abierta! Ay! Ah! -le dije jalándolo de su nuca para besarnos un poco- muévete despacio.

    Nos empezamos a besar con pura lengua mientras él se movía. Removió con calma mis entrañas, su grueso miembro hacia estragos como no lo habían logrado ni mi novio, ni su papá. Durante unos cinco minutos continuamos en ese coito lento, hasta que me sentí más acostumbrada. Mirando hacia mi novio tomé a Simón del culo y le indique que entrará más fuerte. De un golpe seco y fuerte me hizo sentir el poder de su verga, grite mientras miraba como mi novio se masturbaba perdido en el morbo de ver como un negro le daba una cogida a su mujer. Así nos miramos durante un minuto tal vez, mientras Simón me daba duro, gimiendo de la excitación que causa cogerse a la mujer de otro y aún más frente a él, es algo que a los hombres les eleva el ego.

    -Ahhh! Ahhh! Ahh! Sigue! Ah! Así! Así! -gritaba sintiendo como me destruía por dentro.

    -Ay qué rico rico! Te gusta mi vergota??

    -Siii! Ahh! Ahh! Dame! No pares! -gritaba sintiendo que me iba a venir.

    -Eso mami! Vente, termina rico -me animaba Simón.

    -Ahhh! Que ricooo! -grité retorciéndome del placer en medio de un colosal orgasmo.

    Simón se quedó hasta el fondo mientras movía la cadera para remover mis entrañas con su dura macana negra. Cuándo mis gritos bajaron de volumen volvió a la carga, pistoneando con su obscena verga mi vagina que estaba escurriendo líquidos. Seguí siendo masacrada por ese negro durante 10 minutos, en los que fácilmente tuve 3 orgasmos más, esos orgasmos me iban agotando cada vez más aunque, al mismo tiempo el vicio que me generó aquella fornica me daba el aliento suficiente para mantener la piernas bien abiertas.

    -Ponte en cuatro -dijo Simón extrayendo su miembro de mi vagina.

    Mientras me colocaba como una perra miré a mi novio, tan fuerte me habían cogido que se me había olvidado que estaba ahí.

    -Nunca me habían dado una cogida así, mi amor -dije en cuatro esperando la penetración- ni con tu papá me vine tanto.

    -Cogió con tu papá?! -le preguntó Simón a Armando notablemente sorprendido.

    -Es una puta depravada -contestó mi novio- reviéntala.

    -Ufff! Que puta es -dijo clavándome sin compasión.

    -Ayyy! Mi amor, la tengo muy adentro… La siento en mi útero -dije en un chillido- que rico hombre me conseguiste.

    Entonces mi negrote tomó mi cintura para a continuación empezar una brutal cópula. Las sensaciones son inenarrables, sólo puedo decir que durante los siguientes 5 minutos mi negrote me dio con todas sus fuerzas y yo sólo me dediqué a gritar en una sucesión de orgasmos brutales.

    Mi novio me dijo que yo gritaba como desesperada mientras Simón me embestía con todo su peso de una forma salvaje, mientras nuestros cuerpos desnudos brillaban meciéndose y temblando sobre aquella cama. Ese ritmo extraordinario le pasó factura a mi negrote y se vino gritando como un animal mientras mi joven, pero fogueada anatomía soportaba las ultimas estocadas de aquel treintón de ébano.

    Me derrumbé sobre el colchón jadeando para recuperar la cordura aunque, la sesión había sido intensa en extremo Simón no tenía el aguante de mi novio y su padre. De cualquier forma después de tanto sin haber tenido sexo con otro esto era otro nivel. Pasados unos minutos me levanté y fui con mi novio.

    -Te está gustando esto? -le pregunté masturbando su miembro- yo estoy fascinada.

    -Se veía muy rico.

    -No tienes ni idea de lo rico que es -contesté bajando para hacerle una mamada.

    Se la mamé bien duro hasta que se vino en mi boca. Me lo tomé como la buena novia que soy jaja.

    Entonces Simón se paró a un lado con su pene semi erecto, creo que no tiene tanto sexo como un macho de esa talla necesita. Me puse de pie y lo besé jugando con sus huevos suavemente, después lo lleve a la cama.

    -Qué rico palpita tu garrote -le dije mamando su hombría.

    -Te gusta la carne negra? -preguntó.

    -No me gusta, me fascina -contesté llevando mi lengua desde sus huevos hasta su glande. Su pene se sentía pegajoso por el semen de la eyaculación anterior.

    -Pues disfrútala putita.

    -Si coger es rico, con un negro es otro nivel -le decía chupando su cada vez más dura y parada verga.

    Se la estuve chupando unos minutos después de que se había puesto bien tieso. Era un gusto para mí tener un pene de ese color y esas dimensiones sin darme a basto.

    -Ponte el condón -le dije dándoselo- quiero sentirte otra vez.

    Veía como aquel tremendo hombre se enfundaba en látex su garrote. Con esa emoción de saber que eso lo hacía para no dejarme embarazada mientras teníamos sexo, aunque, nos acabábamos de conocer.

    Me subí y me embutí todo, me movía batiendo nuestros sexos en una danza coital que era acompañada por el coro de gemidos que salían de nuestras bocas. Monté a ese hombre con una entrega y una pasión totalmente nueva para mi. Durante el tiempo que cabalgue tuve un orgasmo tras otro hasta que le pedí que me cogiera en cuatro para sentir muy adentro la penetración. Me partió con furia sobre aquella cama, me destrozó hasta la garganta con tantos gritos desesperados que lance a lo largo de la copulación que duró unos 15 minutos. Después de eso yo hice lo posible por vestirme pues, aunque lo había pasado como nunca era demasiada verga para aventarse más de tres palos de un jalón jajaja.

    No hay mucho más que decir, fue sólo sexo duro y puro. Nos fuimos y durante dos días no quise tener sexo con mi novio debido al estado en el que aquella verga negra me había dejado. Es sin duda una de las mejores experiencias que he tenido y todo gracias a mi novio.

    Me gustaría que me escribieran para poder intercambiar experiencias y quizá pueda hacer un relato basado en sus historias.

    Mi correo es [email protected].

    Besos, mua!

  • La amiga de mi esposa

    La amiga de mi esposa

    Empezaré por hacer una breve descripción de nosotros, por obvias razones no usaré nuestros nombres, por lo que yo seré Mauricio y ella Karina.

    Somos una pareja joven (26 años) yo soy de estatura promedio (1.75) complexión regular, moreno. Mi esposa es de piel blanca, cabello negro, bajita (1.50) delgada, pechos pequeños, pero bien formados y unas nalgas no tan grandes, pero redondas y muy hermosas, no tiene un cuerpo de modelo, pero tiene todo muy bien proporcionado para su complexión y cuando se lo propone roba miradas con su cuerpo y su forma de vestir.

    Nos conocemos hace 7 años y cabe aclarar que desde esa época ella ya tenía bastante experiencia, había tenido bastantes parejas y por lo que se llegaba a comentar, tenía muy buena mano… Si saben a lo que me refiero.

    No fue hasta si no un año después de que nos conocimos y nos hicimos amigos que me contó todo lo que había escuchado, yo andaba con una amiga suya de nombre Marcela que casualmente vivía a 2 casas de la suya.

    Nos encontramos en una fiesta de un amigo en común y fue ahí donde la sorprendí dándole una tremenda mamada al tipo que la acompañó ese día.

    Él notó mi presencia y sin decir una sola palabra mediante gestos me dio a entender que disfrutara lo que estaba viendo.

    Ella estuvo fácilmente media hora mamando y masturbando esa verga, parecía no cansarse y por el contrario cada vez gemía más fuerte.

    Llegó un punto en el que él ya no pudo más y le dijo que se iba a venir, inmediatamente ella abrió la boca y sacó la lengua de la manera más pervertida que se puedan imaginar…

    Chorros de leche brotaban de esa verga y ella gustosa intentaba recibirla toda en la boca, no pude más y me retiré con la verga más dura de lo que la pude haber tenido alguna vez.

    Busqué a Marcela y le dije que si podíamos ir a algún lugar solos, me dijo que nos fuéramos a su casa, sus papás no estaban en la ciudad y su hermano había ido a quedarse con uno de sus amigos así que íbamos a tener la casa libre esa noche y hasta después de mediodía del domingo.

    Nos fuimos caminando a su casa que no estaba tan retirada y me di cuenta que ya estaba bastante pasada de copas.

    Llegando a su casa me dijo que sacara una botella que tenía guardada en un cajón junto a su cama, era un tequila ya empezado, cuando lo puse en la mesa ella sacó un par de pastillas de su bolsa y me ofreció una, yo hice como que la tomaba con un vaso de tequila, pero la verdad me la guardé en la bolsa.

    Yo estaba demasiado excitado con lo que vi en la fiesta y no iba a perder mi oportunidad de estar consciente con todo lo que le quería hacer a Marcela esa noche.

    Me parece que aún no describo a Marcela.

    Ella es de piel blanca, rubia, ojos verdes, 1.60, unas nalgas espectaculares y unos pechos no tan grandes.

    Una vez que terminamos el tequila y estábamos en su cama me pidió que le diera un masaje en los pies ya que no aguantaba el dolor por los tacones que se había puesto ese día, yo accedí gustoso y que siempre he sentido una gran atracción por los pies bien cuidados de las mujeres y los de Marcela eran más que perfectos, la descalcé con cuidado y ella se relajó mientas yo le daba el masaje.

    Después de unos 5 minutos masajeándola comencé a percibir unos ligeros gemidos, se notaba que ella estaba intentando aguantar, pero cuando se dio cuenta que la estaba observando de reojo quitó rápidamente sus pies de mis piernas y se sonrojó.

    -qué pasa? No te está gustando? -Le pregunté

    -si pero… Me avergüenza un poco…

    -tenemos rato saliendo, dime qué pasa

    -bueno, pensarás que soy rara o algo así, pero disfruto mucho que alguien trate mis pies así, me causa mucha excitación y eso he provocado que varios de los hombres con los que he salido terminen conmigo, les parece algo asqueroso.

    -la verdad para mí es todo lo contrario, el hecho de que una mujer tenga los pies tan bonitos y cuidados como los tuyos es un extra y algo bastante excitante para mí y al igual que tú las parejas que he tenido lo encuentran desagradable.

    Ella me lanzó una mirada bastante tierna y volvió a acercar sus pies a mí.

    -bueno, demuéstrame que es lo que puedes hacer con ellos…

    Al escuchar esto me puse a mil, me puse a un costado de la cama y acerque su pie derecho a mi cara.

    Inhalé profundamente y aún puedo recordar ese aroma dulce y bastante agradable para mí, el olor natural de sus pies se mezcló con el del sudor debido a la caminata de esa noche, pero no era un olor desagradable, al haber usado zapatillas abiertas no era tan penetrante como su olor natural.

    Yo estaba en el cielo, muchas veces había notado los pies de Marcela después de regresar del spa o cuando se quitaba los tenis en su casa y veíamos películas, pero nunca me imaginé estar en esa situación y mucho menos con su consentimiento.

    Después de inhalar su aroma decidí continuar y no desaprovechar mi oportunidad.

    Comencé a besar sus plantas lentamente desde el talón hasta la punta de sus pies, recorrí hasta el último rincón y yo solo podía escuchar ligeros gemidos y observar como Marcela comenzaba a tocarse sobre el vestido.

    No aguanté más y pasé mi lengua por esos preciosos pies, lamí cada rincón, desde el talón hasta la punta, pasando por el hermoso y pronunciado arco que tienen, solamente el recordarlo me pone la verga dura.

    Sus gemidos se hacían cada vez más fuertes y después de un rato me dijo que no podía más, tuvo un gran orgasmo.

    Se incorporó y se desvistió frente a mí, en ese momento pude observar por primera vez esas hermosas tetas que se cargaba, seguí mis impulsos y empecé a comérmelas mientras recorría su cuerpo con mis manos.

    Ella me acomodó en la cama y bajo mi pantalón, mi verga salió instantáneamente de lo dura que estaba.

    Marcela no pedido el tiempo y comenzó a acariciarla y lamerla desde la base hasta la cabeza, yo sentía como su saliva mojaba mi verga mientras empezaba a acariciarla con sus suaves manos.

    En ese momento metió mi verga ir completo en su boca, era la mejor sensación del mundo, con mi verga hasta su garganta sentía los movimientos de su lengua en mi tronco lo que provocó que comenzará a lubricar.

    No podía creer que esa mujer que se veía tan seria e inocente tuviera tal habilidad.

    Pero tampoco podía sacar de mi cabeza lo que vi en la fiesta.

    De pronto sacó mi verga de su boca y se puso en 4, “métemela…”. Me decía con una voz perversa y dominante.

    Yo obedecí gustoso, ella estaba empapada de sus jugos, la embestía como loco, estaba disfrutando cada momento.

    Sentí como comenzó a contraerse y veía como entre sus piernas escurrían los fluidos de su orgasmo.

    Se dejó caer boca arriba exhausta, me dijo que no podía más. Pero yo no estaba dispuesto a dejarlo así.

    Abrí sus piernas y metí mi lengua en lo más profundo de su raja.

    El sabor era increíble, metía y sacaba mi lengua y jugaba con su clítoris haciendo movimientos en círculos mientras ella se retorcía de placer, en menos de 5 minutos tuvo otro orgasmo, sus gritos eran bastante fuertes y yo intenté tragar todo el jugo que salía de ella.

    Terminó quedándose dormida boca abajo, lo cual me decepcionó un poco pues yo no había terminado. Pero viéndola ahí de espaldas decidí aprovechar el momento.

    Comencé a restregar mi verga en la entrada de su culo, escupí un par de veces y con un movimiento suave encajé mi verga.

    Era una sensación increíble, los residuos de sus jugos se mezclaron con mi saliva lubricando su agujero a la perfección.

    Estuve embistiéndola así un rato, ella solo gemía entre sueños, el alcohol y la pastilla que se tomó habían hecho efecto.

    Cuando sentí que ya no iba a aguantar más me salí rápidamente de ella y solté mi leche en las plantas de sus pies, era algo que había deseado hacer desde hacía mucho y no desperdicié la oportunidad.

    La dejé recostada sin limpiarla y me acosté junto a ella.

    Al día siguiente me levanté primero y me metí a bañar, cuando salí me estaba esperando con el desayuno.

    -vaya noche eh. -Me dijo.- No recuerdo que pasó después de que me recosté, pero estoy exhausta. Me voy a bañar.

    Se acercó a darme un beso y estando cerca de mí me dijo al oído.

    -la próxima vez que bañes mis pies con tu leche quiero estar despierta para verlo y probarla…

    Agradeceré sus opiniones, más adelante seguiré escribiendo las experiencias que tuvimos y sobre todo los que he hecho con mi esposa.