Autor: admin

  • Insomnio veraniego

    Insomnio veraniego

    Parece mentira pero ayer volviste a mi mente. Fue de noche, no podía ser de otra manera. Te encontrabas en la cama, tras un día normal, otro tedioso día en una vida sin sobresaltos y rutinario. No me quiero desviar ya que el caso es que estabas desnuda entre las sabanas, en la duermevela habitual en estas noches veraniegas en las que nos gobierna el insomnio, cuando sentiste mi mano acariciando tu espalda. No quisiste abrir mis ojos ya que siempre te gustó el sentirme, sin verme solo eso. Aun así sería una bobada que hubieras abierto los ojos ya que no hubieses sido capaz de distinguir mi figura en la oscuridad del dormitorio.

    Siempre he creído que no hay nada más sensual que la insinuación, lo no visto, lo sentido. En fin, ahí estaba otra vez mi mano, tiempo después, pero también estaban mis labios que besaban la nuca, los hombros, y seguían bajando por tu espalda mientras te estremecías y, ¿Por qué no decirlo? Te empezabas a humedecer. Deseando volver a sentir esa niña vaya, ¿para qué engañarte? Ansía el volver a ser follada por mi.

    Tras mi boca iban mis manos que acariciaban tus pechos y tus labios, no puedes evitar el abrirlos un poco y mordisquear tu labio. Recuerdas lo mucho que me excitaba eso, era como un preámbulo, un aviso de que tras mis dedos iría mi miembro. Tus sensaciones no terminaban ahí ya que notabas mi miembro endurecerse a la altura de tu culo. Te puse boca arriba, aún con los ojos cerrados, para besarnos y para dejar que mi mano fuera a tu sexo, como en los viejos tiempos, el notar que dos de mis dedos entraban en ti y se movían en tu húmedo sexo, el sentir que los saco bien mojados y luego acariciaba tu clítoris.

    Tras eso, mi mano volvería a mi boca para disfrutar de tu esencia y sentir como me tumbaba sobre ti para morder tus pechos y frotar mi miembro duro contra tu «botoncito».

    Parece mentira que tras tanto tiempo siga con ganas de comerme esa rajita, el caso es que metía mi lengua en ti de manera muy lenta y excitante, de tal forma que tu deseabas más y más y yo iba más rápido para acelerar tus movimientos para hacer que te corrieras en mi cara. El hacer que te corras de esa manera es un acto que requiere mucha paciencia, habilidad y atención a cada una de tus sensaciones, de tus espasmos y de la forma en que siento mis labios en los tuyos (los inferiores, claro) en que sientes mi dedo en tu clítoris y como turno mis movimientos, de arriba abajo o en círculos.

    El caso es que sabía comerte el coño como te mereces. Después de una larga ducha de tus fluidos por mi cara, volvimos a besarnos y a acariciarnos, mientras más relajados nos iba poseyendo Morfeo.

    Sin más espero que te haya gustado un cachito.

  • La señora Laura (Parte 2)

    La señora Laura (Parte 2)

    Me retiré y Laura se quedó limpiando a lo que ella le llamo “desastre” realmente era así, el piso está bastante mojado de fluidos vaginales que salieron a chorros, sin contar mi esperma abundante.

    Estaba en mi habitación como lobo al asecho esperando a que Laura entrara a la ducha, yo seguía con ganas de ella, mi intención era entrar por sorpresa e irrumpir dentro de la ducha mientras ella estaba ahí.

    Medio abrí la puerta del cuarto para así poder escuchar cuando abriera la llave de la regadera, no paso mucho tiempo cuando oí el agua correr.

    Salí rápido y entre en su recamara, en silencio abrí la puerta del baño me pare frente a la puerta traslucida de la ducha, veía su esbelta silueta y los movimientos de Laura, pasaba ambas manos por sus cabellos y dejaba que corriera el agua caliente por su cuerpo utilizado.

    Poco a poco dejé correr la puerta y me fui adentrando hasta quedare detrás de su espalda, la tome de la cintura, y ella de inmediato pego un brinco como un resorte cuando está presionado y lo sueltan de un sopetón.

    -¿Qué haces? -Yo tapé su boca con un beso al cual ella se negaba a recibir, movía la cabeza de un lado a otro y solo decía- ¿Qué haces? ¡No, no!

    La apreté fuerte por las caderas, la pegue a mi cuerpo y la miré fijo a los ojos, sus manos con el puño cerrado estaban haciendo presión en mi pecho, como un escudo de protección evitando que yo me pegara más a ella, mis manos terminaron en sus nalgas al cual apretaba y acariciaba, ella me decía en voz baja.

    -Esto no es correcto, no debió pasar, tú no te imaginas lo mucho que he evitado esta situación, pero hoy era inevitable, me gustas y mucho pero esto no puede seguir pasando.

    Yo solo la miré directo a la cara, ella poco a poco fue relajando los puños que presionaban contra mi pecho, luego pasó ambos brazos alrededor de mi cuello y me dijo –¿Me entiendes verdad? Al cual respondí –NO.

    Ella soltó una carcajada y respondió – ajaja, claro ¿Que vas a estar entendiendo?

    Me acerque para volverla a besar, esta vez fui correspondido, mis manos se paseaban por la espalda y sus brazos reposaban plácidamente sobre mis hombros, las manos acariciaban la parte de atrás de mis cabellos, y nuestras lenguas se entrelazaban en nuestras bocas, sentía como su cuerpo luego de estar rígido negándose a ceder a los apetitos de la carne, se iba relajando lento y apaciblemente.

    Mis manos no perdían tiempo, pasaban por las caderas, cintura, nalgas y muslos, el agua caía sobre nosotros y ya mi boca estaba en sus estéticos, grandes y firmes pechos, con la punta de mi lengua lamía los pezones erguidos uno a uno, luego los mame como un bebé alimentándose, una de mis manos en su entre piernas apretaba la vagina y la otra apretaba con fuerza en medio de las nalgas y en dedo medio hacia círculos alrededor del culo.

    La empuje contra la pared con rudeza, ella elevó unas de sus piernas pegándola a la altura de mi cintura, la separe un poco de la pared, cambie de mano para sujetar su pierna y con la otra mi dedo pulgar se deslizó dentro del culo entrado por completo, dedo anular y medio entraban en la vagina; y el dedo índice masturbaba el clítoris, mis dedos entraban y salían, dando presión al mismo tiempo, me comía sus tetas con gula, le estaba dado el máximo placer en las partes más sensibles, donde más siente placer.

    Ella jadeaba y por lapsos de tiempo gritaba como una gata en celos, metía la lengua en mi oído, clavaba las uñas en mi espalda, me jalaba el cabello.

    Laura estaba teniendo múltiples orgasmos, su piel de gallina, sus pezones a reventar, su cuerpo parecía convulsionar, cuando escucho entre gritos y voz agitada – Siente mi Squirt cargado de mis fluidos calientes, va hacer más fuerte que el de la cocina, voy a expulsar mis jugos ¡Ya va a salir, dame más duro en mis huecos y lame mis tetas, muerde duro, duro mis pezones, aprieta mis tetas, dame nalgadas que me duelan, ese culo es tuyo, quiero sentir a mi macho, hazme acabar divino por favor, hazme tuya por completo, cógeme como tu perra en celos!

    Obedecí a sus peticiones morbosas, metía y sacaba con rudeza los dedos de ambos huecos, el dedo índice frotaba con presión el clítoris, por momentos estimulaba el orificio de la uretra (meato) mordía los pezones, apretaba las tetas y le decía ¿Así es que te gusta perra? Ella respondía con desespero –- Sí así me encanta.

    Cuando sentí que se corrió en mis dedos pegando gritos y alaridos de placer diciendo – ¡Estoy eyaculando, siii, que rico coño, joder! Como me pones de puta desgraciado animal.

    Me puse de rodillas, abrí la boca, saque la lengua y así recibir el delicioso fluido vaginal, ella se quedó de pie, con el dedo índice y medio abrió y subió los labios mayores dejando al descubierto los labios menores y el clítoris, su cuerpo se estremecía, las piernas perdían el equilibrio mientras se inclinaba apoyándose en sus dedos, mis ojos estaban puestos en la vulva; y fue cuando salió a grandes chorros el Squirt, ella apretaba sus tetas y se llevó una a la boca para morder el pezón con furia, mientras bañaba mi rostro y boca por completo, ese olor y sabor me excitaban elevando más mi deseo, literalmente me baño por completo del cristalino y algo espeso líquido.

    Ella al terminar se quedó quieta y fue cuando yo comencé a lamer y a chupar la vagina, Laura se sujetaba de mi cabeza colocando una pierna en mi hombro, yo lamía esa cuca con un placer exquisito, ese olor me fascinaba, su vagina latía y se contraía, ella movía las caderas de atrás hacia adelante, el talón golpeaba la parte media de mí espalda, penetre dos dedos y chupaba el clítoris, ambos lo disfrutábamos, volvió a tener otro orgasmo en mi boca, Yo restregué la cara y nariz en la concha mojada, luego me levante y le dije «ahora te toca a ti»

    La agarré por los pelos y la fui llevando hasta ponerla de rodillas, tome mi verga y le daba golpes en la cara y en los labios, ella abría la boca para recibir pequeños golpes en la lengua, se la pasaba por toda la cara y se lo metía en ocasiones en la boca para humedecerla, luego ella tomo el control, me frotaba la verga y lo escupía, se metió los huevos en la boca mientras me pajeaba, pasaba la lengua por el tronco y subía la mirada para encontrar la mía y así deleitarse viendo mi cara de placer y deseo.

    Lo metió completo en la boca mientras apretaba mis bolas, lo succionaba y lo soltaba, lo metía por completo en la boca hasta tocar la garganta haciendo gestos de querer regurgitar, entraba y salía dando chupadas, apretando con la boca, con la lengua frotaba, veía sus mejillas como se formaba un canal hundido en cada una de ellas.

    Le dije “voy a acabar, me voy, que rico, dale más, mama esa verga fuerte”.

    Ella lo saco de la boca me miró mientras subía y bajaba el forro; y me dijo con voz perversa – Quiero esa leche en mi boca, me la quiero tragar, me quiero alimentar con ella, quiero tragarme una parte y la otra derrámala en mis tetas y cara.

    Así fue, me siguió haciendo la paja y el primer chorro pego directo a su rostro abarcando parte de la frente y el cabello, el otro entre sus tetas chorreaba deslizándose hasta el ombligo.

    Acto seguido con ambas manos se sujetó fuerte de mis nalgas, dándole apretones fuertes, lo metió por completo en la boca, me estaba dando una mamada deliciosa hasta que exprimió todo mi pene dejándolo sin una gota de leche.

    Quede exhausto, ella pasaba los dedos por la cara y por las tetas para coger el semen y luego se metía los dedos en la boca, se los chupaba y saboreaba diciendo– Que delicioso sabor, me gusta.

    La tome de la mano y la reincorpore, abrí el agua de la ducha para así bañarnos, el agua corría por nuestros cansados cuerpos mientras nos besábamos.

    Enjabonaba su cuerpo y luego ella el mío, un silencio reinó mientras estábamos en ese divino ritual apasionado.

    Salimos de la ducha, secamos nuestros cuerpos y le dije “hasta la próxima” ella respondió con voz altanera– No soy tu perra para que cada vez que quieras coger yo esté a tú disposición. No sé si habrá próxima, medio sonrío y yo le respondí «sabes que a partir de hoy serás mi puta» sonreí y salí del baño directo a mi habitación.

    D A

  • El día que vi llorar un pene

    El día que vi llorar un pene

    Era una tarde soleada de viernes y comenzábamos a arreglarnos porque teníamos que estar a eso de las 5:00 pm en la terminal de autobuses para recoger a una visita con la cual habíamos quedado de vernos. 

    Antes de proseguir debe decirles que mi esposo y yo nos consideramos swinger´s, pero no por ello promiscuos, el cómo llegamos a ello es una cuestión que no vale la pena mencionar, lo importante es que no tenemos ningún problema que tenemos una excelente comunicación una confianza total dicho esto les comento como fue que llegamos a tener una cita con esa persona.

    Resulta que en esas fechas tenía poco que había nacido el internet y estaban en su apogeo las salas de chat, eran muy llamativas y nosotros no éramos la excepción a mí me gustaba una página donde para chatear tenías que elegir lo que hoy llaman emoticones pero eran fotos o imágenes de personas reales y tu elegías la que más te gustara, y luego los nombres de las salas eran muy clásicas: sala, terraza, balcón, playa, etc. Y entrabamos de vez en vez a platicar con personas que no conocías de lugares muy remotos y a veces hasta de tu misma ciudad, en fin el caso es que contactamos con un hombre con el cual la charla fue muy amena y caso raro la charla no fue para nada en el plan sexual o algo parecido y nos contactábamos regularmente hasta que un buen día decidimos conocernos en persona, por lo que pusimos fecha y hora para vernos y este era el día.

    Con mi esposo especulábamos sobre lo que podría pasar o no, si pasaba hasta donde podría llegar y cuál sería la clave o sea para detenernos o parar o continuar, y si no pasaría nada cual sería la clave o seña para decir no y retirarnos sin generar molestias o problema. Parte de arreglarnos incluyo que mi esposo me recortara y acomodara la zona de mi pubis y la decoro con un corazón por si acaso me dijo y nos reímos, después escogimos la ropa interior era blanca semitransparente tipo seda sin adornos ni nada pero al ser así no hacía falta más adorno la verdad me lucia muy muy bien; al terminar antes de salir rumbo a la terminal mi esposo me dijo: tú no te preocupes por nada recuerda que quien decide todo el cómo y hasta dónde eres tú y cuentas con mi apoyo.

    Total llegamos a la terminal y estábamos algo nerviosos por la incertidumbre de lo que podría llegar a pasar vimos llegar unos tres autobuses las personas bajaban y no veíamos a nadie que se quedara como buscando a alguien pues no nos conocíamos, hasta que del cuarto autobús que llego vimos que se quedaba un hombre joven alto delgado viendo a ambos lados de la acera como esperando a alguien así que nos acercamos y le preguntamos si él era Carlos pues así nos dijo que se llamaba, nos dijo que en efecto era él y ahí hicimos las presentaciones correspondientes, e inmediatamente después nos invitó a cenar lo cual aceptamos y lo agradable de la charla fue que no se veía desesperado o que se la pasara insinuando que fuéramos a algún lugar más cómodo lo que me hacía sentir muy a gusto y sin presiones.

    Al terminar de cenar nos mostró sus exámenes médicos donde se indicaba que estaba completamente sano, lo cual correspondimos nosotros, y nos preguntó si podíamos recomendarle un hotel para pasar la noche y mañana partiría de vuelta a la CDMX, mientras se registraba lo esperamos afuera y comentaba con mi esposo que me la había pasado muy a gusto que el tipo no era guapo pero que era muy agradable y estaba indecisa si continuar o ya dejar todo y regresarnos, en esa charla estábamos cuando el llego y nos dijo que nos invitaba unas bebidas en su habitación, lo que nos sorprendió ya que pensamos que no podríamos pasar pero resulta que la habitación era para 4 personas, así que aceptamos y subimos a la habitación.

    Para esto él ya había encargado a uno de los empleados algunas bebidas y botanas así que mientras acomodaba sus cosas y platicábamos llego el muchacho con las cosas las recibimos y nos dijo que tomáramos lo que quisiéramos que lo disculpáramos, pero se retiraba para bañarse ya que el viaje había sido largo y quería refrescarse, yo tome unas caribes y mi esposo unas cervezas.

    Cuando salió llevaba una toalla en la cintura y tomo una bebida con tequila, nos preguntó si deseábamos hacer algo para esto yo estaba sentada en una de las camas y mi esposo estaba en un sillón como yo era la que decidía pues no dije que no pero tampoco que sí él se acercó me pregunto si se podía yo sonreí nerviosa me tomo de las manos y las llevo a su cintura adivine que es lo que quería y esperaba que al quitar la toalla estuviera desnudo, pero no fue así cuando quite la toalla él estaba en bóxer unos cuadrados color café con blanco, nada especial o espectacular pero le quedaban muy bien.

    Yo pasaba mis manos por las orillas de su cuerpo desde el pecho hasta los costados de sus nalgas, el me tomo de las manos y me ayudo a ponerme de pie en el inter me besaba el cuello bajo sus manos a mi cintura y me despojo de la blusa y continuo besándome el cuello y comenzaba a bajar hasta mis pechos y así continuo unos momentos, enseguida me sentó en la cama y me recostó mientras lo hacía me seguía recorriendo el cuerpo con sus labios ahora llegaba hasta mi cintura lo que aprovecho para quitarme el pantalón mientras tanto yo le hice señas a mi esposo para que se quitara la ropa y quedara en trusa.

    Así lo hizo y note que ya estaba muy excitado, para cuando quede en ropa interior me deje consentir un buen rato con las caricias de Carlos, momentos después me enderece y quede sentada en la orilla de la cama momento en el que me percate que del bóxer se veía un bulto que me llamaba la atención lo acariciaba por encima lo que lo hizo crecer aún más decidí sacarlo de su prisión y vaya sorpresa que me lleve tenía un muy buen tamaño pero lo más sorprendente era que estaba muy muy grueso nunca imagine que hubiese un pene de tal grosor.

    Cuando regrese a ver a mi esposo resulta que ya estaba desnudo y aquí es donde tome el título de mi relato pues literalmente vi como lloraba su pene le salía bastante líquido seminal transparente parecía que estaba llorando nunca había visto algo así y por otro lado vi que estaba como petrificado no reaccionaba ahí estaba solo de pie con su pene erecto y llorando (bueno así decidí decirlo) el líquido cubría ya todo su pene y escurría hasta el piso fue una vista de verdad muy muy excitante y me calentó mucho más cerraba mis ojos para gozar las caricias.

    Y de vez en vez regresaba a ver la escena que representaba mi esposo, permanecía muy quieto sin perder un solo instante todo lo que pasaba en la habitación es ese momento el desprendió el broche de mi brasiere y mis senos quedaron al aire de inmediato se pegó a ellos succionaba y masajeaba el otro y luego los intercambiaba después de un buen rato se alejó de mi un momento pero solo fue para tomar mi panty de las orillas hasta abajo quedando totalmente desnuda ante ambos le fascino el arreglo que me hice en el pubis de inmediato se pegó a él haciéndome sexo oral ahí si para ser sincera no era muy bueno haciéndolo, pero si lo disfrute mucho además si duro muy buen rato no tengo muy bien la noción del tiempo, pero ya había pasado mucho tiempo cuando se enderezó y apunto su grueso pene a mi vagina.

    Se acomodó y puso manos a la obra vaya que lo intento pero no entraba y eso que yo ya estaba bastante lubricada, y es que en verdad era muy muy grueso el primer intento duro unos 5 minutos al ver que no entraba se levantó y nos acomodamos en la orilla de la cama para que tuviera las piernas en el piso para que pudiera hacer más presión y comenzó el segundo intento movía la cabeza de su pene desde la base de la vagina hasta el pubis regando aún más todo el líquido que emanaba de mi hasta que en un punto puso la cabeza en la entrada de mi vagina y se quedó quieto un momento haciendo mucha presión, pero no lograba entrar.

    Sentí que era una eternidad se replegó un poco para atrás y entonces volvió a la carga poniendo la cabeza de su pene de nueva cuenta en la entrada de mi vagina y se ayudó un poco con su mano y por fin logró entrar la cabeza yo abrí los ojos pues no había sentido nada igual y trate de enderezarme para ver como entraba, para que tengan una idea de lo grueso de su pene.

    Normalmente los hombres tienen más gruesa la cabeza de su pene que el tronco del mismo, pues en su caso no era así la cabeza de su pene se veía chica en comparación con el resto de su pene, en fin una vez entro la cabeza se quedó quieto unos segundos luego comenzó a empujarlo, por primera vez sentía que me abrían literalmente fue una sensación indescriptible muy placentera, (mi esposo pensó que no entraría toda) pero con la paciencia que tenía seguía empujando y empujando hasta que si entro todo entonces empezó lo bueno el mete y saca al principio fue muy suave y poco a poco fue subiendo la intensidad.

    Mi vagina se adaptó muy bien a su pene, después de mucho rato sentí que tenía mi primer orgasmo y él seguía y seguía parecía no cansarse me salió un líquido blanco nos despegamos unos momentos él fue un momento al sanitario el cual mi esposo aprovecho para acomodarme en la cama.

    Cuando regreso Carlos me monto ya con más facilidad parecía un semental incansable ya habíamos durado un buen tiempo cuando me alzo las piernas y así me estuvo penetrando sentía que me llegaba a la garganta y además que literalmente me partía en dos en algún momento dije ya no aguanto las piernas, en ese momento mi esposo reacciono se subió a la cama tomo mis piernas y las sostuvo para que ya no hiciéramos más fuerza nosotros y eso le dio más resistencia a Carlos y continuo penetrándome mucho rato.

    Para ese entonces ya llevaba dos orgasmos y él no se veía seña de querer terminar luego cambiamos de pose me acomodo como de lado con las piernas entrelazadas mi cabeza quedo recostada en la almohada justo a la altura del pene de mi esposo estaba tan lubricado que no resistí las ganas de mamárselo así lo hice me percate que estaba tan caliente que no me aguanto mucho en poco tiempo se vino en mi boca no me dio tiempo de reaccionar y me trague todo su semen.

    En cuanto mi esposo se separó de mi Carlos me volteo acomodándome boca abajo en la cama y me penetro desde atrás pero vaginalmente y así comenzó su movimiento con mucho vigor nuevamente duro un buen tiempo hasta que en esa pose logro venirse para entonces yo ya había tenido unos cuatro orgasmos no podía creerlo descansamos un rato ya era de madrugada.

    Carlos nuevamente se bañó y luego fui yo mejor dicho me llevo mi esposo el me baño yo casi no podía estar de pie me temblaban las piernas fue una experiencia sin igual sencillamente excepcional al regresar nos recostamos en una cama y Carlos quedo en la otra mi esposo se quedó dormido yo no podía dormir pero descansaba en eso estaba cuando después de una hora más o menos eso calculo cuando sentí que me tiraban de un brazo era Carlos quería iniciar de nuevo (este hombre no se cansa nunca, eso pensé).

    El caso es que me pase a su cama y volvimos a tener un encuentro pero esta vez fue de cabalgatas primero me acomodo en la pose de perrito y el vaivén fue tan fantástico su grosor me hacía sentir lo que nunca había sentido, después se sentó yo me subí primero de espaldas a él otra vez mucho rato, luego cambie pero quedé de frente a él por lo que aunque yo me la pasaba en sube y baja el con su boca me atrapaba los senos y los lengüeteaba muy rico no sé cuánto tiempo estuvimos, pero los gemidos que emitíamos despertaron a mi esposo quien solo se limitó a ver la escena y fue en esa pose que nuevamente se vino dentro de mí.

    Al terminar nos fuimos a duchar juntos ahí de nuevo se le paro y me puso de espaldas acomodo su grueso pene en mi vagina y volvió a penetrarme era incansable aunque ya en esta pose duro menos tiempo pero volvió a venirse y nuevamente dentro de mí. Al terminar nos cambiamos y nos invitó a desayunar de ahí lo acompañamos a la terminal quedo de mantener contacto pero nunca más volvimos a saber de él.

    El caso es que con esta experiencia descubrí como llora un pene cuando ve en acción a un verdadera verga hacer gozar a una mujer, y por otro lado descubrir que una como mujer también puede disfrutar de su sexualidad rompiendo con el mito de que una mujer solo debe hacerlo (tener sexo) por amor pues también de placer se goza y se disfruta, por eso le agradezco infinitamente al mejor hombre de mi vida a mi esposo por ayudarme a ser yo misma y sobre todo libre pues no importa si estoy casada lo importante es saber que no soy propiedad de nadie y que mis ideas pensamientos sentimientos y forma de ser es mucho más importante para realizarme como persona como mujer. Gracias AMOR.

    Espero que este relato les haya gustado es algo que definitivamente me cambio la vida y es completamente real.

    Quien guste puede escribirme y con todo gusto responderé todos los correos que reciba.

    Su amiga

    Iliana

  • Estrenando su culito

    Estrenando su culito

    A una ex novia y a mi nos gustaba ir al cine a las funciones de matiné, ya que no había mucha gente y eso se prestaba para darnos una buena manoseada, y algunas veces porque en mi casa estaba alguien.

    Les describo rápido a mi ex, 1.65 de altura, piel clara, ojos claros, cabello rizado, labios carnosos y lo que más me gustaba de ella y no solo a mi, si no a muchos amigos y a los que la veían en la calle, sus piernas bien torneadas y firmes, acompañadas por un par de nalgas muy ricas, gracias a que jugaba basquetbol. Es más la conocí en la canchas, ya que yo también jugaba basquetbol.

    Ella y yo, ya habíamos tenido sexo y vaya que varias veces en varios lugares (que luego les contaré), aunque nunca habíamos tocado el tema del sexo anal, y yo ya le traía muchas ganas a su culito, pero siempre me decía que no o que no sabría si le dolería mucho o le gustaría.

    Total, que ese día en el cine, ya se imaginarán, antes de que comenzará la película, nos besamos, nos tocábamos por todos lados, ese día ella iba vestida con una blusa de licra negra que le marcaba muy rico sus tetas y pues para mí mejor, ya que le podía tocar y sobar sus tetas sin ningún problema, mientras ella me sobaba mi pene por encima del pantalón, la verdad ya estábamos muy excitados los dos, como pude le metí la mano entre su pantalón, que era de mezclilla y como les mencioné, gracias a sus piernas y a su trasero, le gustaba usarlos ajustados y que se le marcara bien, al meter la mano note que su blusa se abrochaba exactamente en la entrada de su vagina, esta blusa no la conocía yo y, en ese momento me dijo que se la había regalado una tía, note que ya estaba húmeda y que aparte se había puesto una diminuta tanga que también había sido regalo, y me dijo que esa era una sorpresa que me tenía para ese día.

    Bien, la película comenzó y pues la verdad la trama estaba muy lenta al principio y con lo calientes que estábamos, seguimos con el manoseo y ella aprovecho para sacar mi pene del pantalón y seguir jugando con él, aprovechando que el líquido pre seminal ya hacía su presencia, me lo distribuía al rededor del glande y me seguía masturbando, en fin era tanta nuestra calentura que la verdad no poníamos mucha atención a la trama de la película, hasta que empezó en la pantalla una toma, donde un sujeto que acababa de salir de la cárcel (creo), e iba en busca de su mujer, la encontró en su casa y la comenzó a forzar para tener sexo, mi novia se detuvo y comenzamos a poner atención.

    En la pantalla veíamos que el sujeto logró convencer a su mujer de tener sexo, vaya que lo hicieron buen rato y varias veces en su reencuentro, al tratar de que tuvieran sexo anal, ella se niega y él le dice que se lo mame y que se relaje, mientras tanto mi ex seguía tocando e y yo a ella pero ya sin tanta atención hacia nosotros, sino más bien estábamos ahora si poniendo atención a la película. En la película el sujeto logra meterle su pene en el ano de su mujer y a ella le duele un poco y después lo disfruta. En eso que mi ex me dice:

    I: si te gustaría hacérmelo así?

    Yo: a que te refieres?

    I: por el ano, todavía te haces el que no me entendió, si bien que se nota que no se te baja la calentura.

    Yo: pues que quieres si también no me dejas de tocar y aparte, ya sabes que te lo eh pedido varias veces.

    I: ok, terminando la película nos vamos a tu casa.

    Yo: y si mejor nos vamos ya? ya quiero sentir tu cuerpo y poder comerme tu culito.

    I: está bien, solo arreglemos nuestras ropas y vámonos. Porque tal vez me arrepiento.

    No me tuvo que decir dos veces, porque inmediatamente nos acomodamos la ropa y nos salimos de la sala, camino a mi casa me decía que se sentía aún excitada por ver esa escena y que ya quería sentir mi pene en su ano. Acelere el carro y no tardamos más de 10 minutos en llegar a mi casa.

    Inmediatamente al llegar a mi casa, verifique que estuviera sola y nos metimos a mi cuarto. Rápidamente nos desnudamos y comenzamos a besarnos, si de por sí ya veníamos calientes del cine, le tocaba sus tetas, se las apretaba, se las besaba, bajaba mi mano por su espalda y le tocaba ese rico par de nalgas, mientras seguía mamando sus tetas, comenzaba a sentir que su cuerpo se relajaba y ella emitía unos ligeros quejidos y me decía que no parara, la acosté en la cama y ella abrió sus piernas para recibir mi pene dentro de su vagina, de lo lubricada que estaba, por el faje del cine y de la escena que vimos, fue muy fácil que mi pene entrara, pero como me gustaba verla disfrutar, solo le metía la cabeza y se lo sacaba, sabía que le gustaba mucho que le hiciera eso, pero era tanto su excitación que me dijo que se lo metiera todo, y así fue, se lo metí todo y comenzó a moverse, como solo ella sabía, subía y bajaba su cadera, se quedaba quieta, y lo repetía, yo aprovechaba para mamarle sus tetas y tocarle sus piernas, le subí u a pierna a mi hombro y comencé a acelerar el mete y saca, cuando sentí que tuvo un orgasmo y sus fluidos comenzaron a escurrir entre sus nalgas y mis piernas.

    I: ahora me toca a mi, (se recostó boca abajo y me dejó admirar su trasero y se separó sus nalgas con ambas manos).

    Yo: ahora si va ser mío tu culito.

    Le bese sus nalgas y se las abrí, le pasaba la lengua de su vagina a su ano, aprovechando nuestros fluidos, así estuve un rato a hasta que me dijo:

    I: ya métemelo, pero despacio, ah y ponte el condón (por la calentura que teníamos solo lo habíamos puesto a un lado de la cama).

    Yo me lo puse y le dije que se lo metería hasta donde ella se sintiera bien.

    I: ya hazlo o me voy a arrepentir.

    Primero se lo metí a su vagina y le di unas tres o cuatro metidas, para que se lubricara un poco, mientras ella levantaba su cadera y comenzaba a moverse, como sabía que me gustaba cogérmela de perrito, seguimos así un rato y me dijo:

    I: ya métemelo por el culo!! Que tengo otro orgasmo.

    Así como estaba, de perrito comencé a meterme poco a poco, primero se puso un poco tensa y le dije que se relajara; así me duele mucho, mejor yo me lo meto sola. Así que me recosté y ella se subió en mi, una de las mejores vistas que uno puede tener, tu mujer dándose unos ricos sentones, así lo hizo ella, se puso en cuclillas sobre mi y dirigió mi pene a su ano con ayuda de su mano derecha y con la izquierda separaba más sus nalgas.

    poco a poco se lo fue metiendo, yo veía su cara, al principio entre de dolor y de nervios y después que ya llevaba la mitad de mi pene dentro, se detuvo y me dijo que se quería acostumbrar a esa nueva sensación, nos quedamos así unos segundos, mientras yo tocaba su clítoris con mi mano y ella comenzaba a cambiar su rostro de dolor al de satisfacción, cuando siento que sus nalgas ya estaban completamente sobre mis piernas, dio un ligero grito y comenzó a moverse de arriba a abajo, al principio lento y cada vez más rápido, ella llevaba el control de la rica ensartada que le estaba dando, yo aproveché para sobarle y apretar sus tetas.

    Yo sentía como me apretaba con su ano y luego lo soltaba, siguió así por unos minutos cuando le dije que me iba a venir, entre sus quejidos y sus pequeños gritos que daba me dijo, yo también, ella se vino primero, dejándome ver como escurrían sus fluidos sobre mi, ya no pude aguantar más y me vine, a lo que ella me dijo, ah que rico se siente que te vengas en mi culo, acomodó su cuerpo para recostarse sobre mí, y dejó que mi pene se saliera de su culo.

    Yo: en verdad que ya quería sentir tu culito así.

    I: pensé que me dolería más, pero en verdad que lo disfrute mucho.

    Nos quedamos así un rato, hasta que escuchamos que alguien entraba a la casa, era mi hermana que llegaba de su trabajo, nos vestimos lo más rápido que pudimos, medio recogí mi recamara y nos fuimos a la cocina.

    Espero que les guste, y después les seguiré contando de otras veces que lo hacíamos donde nos agarraran las ganas.

  • Curiosidad

    Curiosidad

    Eran las primeras horas de algún domingo en algún punto de algún año (hay cosas que no considero necesario especificar), aunque la noche era aún larga, habíamos decidido con nuestro silencio, ir a un lugar más discreto; era un tentar a la suerte; mi ser se dividía en dos, uno buscando experimentar, el otro quería quedarse cuando menos, donde me encontraba.

    Hay quienes dicen que el sexo es una liberación, una fantasía; por lo cual, hay fantasías que se liberan y fantasías que nos liberan; en lo primero, con liberar me refiero a cargas emocionales, deseos que sumen experiencias, gratas o no; y en lo segundo a definir nuestra orientación; no es esto necesariamente así; hay fantasías, que cuestan más trabajo llevar a cabo que otras; en lo sexual, si uno tiene definido sus preferencias, cuesta un mucho más; aunque tanto hombres como mujeres, (aunque no lo admitan) todos o casi todos, tenemos pensamientos sexuales con personas del mismo sexo, no es requisito ponerles rostros o nombres; solo nos preguntamos o pensamos en ocasiones, que se sentiría hacerlo con alguien de nuestro mismo sexo. Aunque le di muchas vueltas al asunto, decidí probar o cuando menos intentarlo, no sin entablar un largo debate conmigo mismo.

    Cuando se toma decisiones como esta, creemos que hay un mundo conspiratorio en nuestro alrededor, que incide para retractarnos, sobre todo cuando sexualmente estamos definidos o encausados hacia una línea bien establecida; llevar a cabo una revolución sexual en uno mismo, implica cambios de enfoque, paradigmas, convicciones; la conclusión: El acto debería ser meramente sexual, sin más golpes que el sólo placer físico; aun así el debate con el yo interno, fue intenso, hasta en el último instante; una cosas es lo que pensamos a solas y otra exteriorizarlo.

    Aunque pueden ser de mucha ayuda los inhibidores de la conciencia, como el alcohol, las drogas para algunos, etc.; el caso que me di al propósito de llevar a cabo la fantasía; después de inmiscuirme en medios en línea, buscando a la persona «ideal», reconozco que hubieron más fracasos que éxitos, por el tema de los enfoques, paradigmas y convicciones; mentalmente no estaba preparado para eso, la fantasía estaba solo en mi mente.

    Las citas se quedaban en veremos, buscando siempre la excusa perfecta para ausentarme o nunca realizarlas. Pero como a todo el que busca, encuentra, fue hasta que sin querer; la ocasión, me encontró a mi; unos de los limitantes a dar el «paso», son la discreción, la salud; buscar a alguien «limpio» y en quien confiar, no es algo de naturaleza espontánea; la confianza se cimienta y en base a esa confianza podemos determinar que una persona puede estar limpia de enfermedades (nunca al 100%), para dar ese paso y desde luego que sea discreta.

    En algunas situaciones hay personas que se nos cruzan en el camino, esas personas que son cómplices y complementarias, personas con las que podemos exteriorizar y materializar nuestras fantasías, a fines a nuestra causa y forma de ver el mundo; muchos factores juegan para decidirnos.

    Él era esa persona, ese cómplice, no sé cómo explicar que él era ese complemento, es algo que sabemos y ya, no definido por una ley científica, es algo que desde adentro sabemos. Aún esto, admito que pasaron varios encuentros, para decidirme, y aunque, cuando había distancia de por medio, como cuando platicábamos por mensajes podía «destaparme» en las insinuaciones o «coqueteo», la verdad, es que, al estar frente a la persona los enfoques cambian; bien, en aquella ocasión, sí, habíamos bebido cerveza en cantidades considerables, eso fue un aliciente a cuando menos a intentarlo; el alcohol es como una especie de boleto que da descanso a la conciencia hacia unas cortas vacaciones con todo incluido.

    Ya en su departamento después de un rato de insinuaciones y cachondeo verbal, me miró fijamente y dijo con seriedad, y con este me refiero a que no bromeaba: Quiero coger contigo! con la ingesta de alcohol encima, sus palabras causaron el estímulo sexual deseado y la oportunidad de realizar mi fantasía se volvió un hecho; en ese momento estaba abierto a propuestas, mi sangre hervía, y reconozco el nerviosismo que tenía, que era mucho y también la indecisión (que estuvo hasta el último momento), a la que el alcohol y la calentura ahogaron poco a poco; habían condicionantes para esto, lo principal era cero besos en la boca, cámaras, celulares; el activo, yo pasivo, pues lo que buscaba experimentar era sentir que alguien me penetre.

    Una vez acordado los términos; me desnudó y me tumbo boca abajo en el sofá, que era amplio y grande; se fue encima de mí y recorrió su lengua desde mi nuca, trazando una línea por toda mi espalda, hasta encallar en mis nalgas, una vez que estuvo ahí, con sus manos ásperas, las separo y lamió mi hasta entonces virgen culo, lo chupo, mordisqueó, introdujo la punta de su lengua, no dejó ningún milímetro por explorar, la sensación era novedosa, el cosquilleo sexual, era infinito, entré en éxtasis; con sus manos masajeaba mis nalgas, las amasaba, las abría, las apretaba; mi excitación se disparó, lo desee adentro; la temperatura alcanzó una nueva escala; estaba a su merced y dispuesto por voluntad a lo que él quisiera hacerme, hubiera dicho sí y sí a todo lo que él dispusiera; ya se había dado el primer paso, pero había un punto de no retorno, que estaba por llegar, aún podía desistir.

    O… culminar mi fantasía; estaba tan caliente para debatir ese dilema; con una mano me abrió los glúteos y dejo caer chorros de lubricante en el canal que dividía mis nalgas, con el canto de su mano empezó a frotarme, como si fuese un serrucho cortando, el estímulo se potencializó, convulsioné de placer; lo quería adentro, ya! Dispuso un dedo y apunto a mi esfínter para abrirse paso, me frotó el culo con la yema y justo cuando empezaba a introducirlo; dije cortante; no! solo quiero tu verga ahí; se puso el condón y apunto su glande hacía el ojo de mi palpitante culo, que se fruncía por las ganas de ser poseído; puso presión, mi esfínter empezaba a experimentar la invasión, su anchura me causaba dolor; no entra! Supliqué; lubricó más, intentó más veces, su glande empezó a infiltrarse; duele! Empujo más, no! duele! Para por favor! Le rogué, se incorporó.

    Nos tomamos unos minutos de descanso, luego lo arrojé al sillón y quedo sentado con las piernas abiertas, caí en cuenta, que no solo era la primera vez que estaba desnudo y tocándome con otro hombre, era la primera vez que veía en persona a otro hombre desnudo, con el pene erecto, era todo mi primera vez; le quite el condón y lleve mi boca hacia su pene, fue un acto no premeditado e inconsciente en gran parte; su miembro era de buen tamaño y grueso (más grueso de lo que esperaba), muy proporcionado; tuve que abrir mi boca casi al límite, para chupar toscamente lo que me cabía de su verga; era mi primera vez haciéndolo, pronto corregí; supongo pensando en como me gustaría que me lo hicieran, por lo que me di un festín, su dureza, su suavidad, su aroma y sabor…

    Me llene de él, lo chupe despacio, por ratos aumentaba el ritmo, estaba muy rico, lo lamí, lo toque, lo saboreé, no daba crédito a mis actos, pero hacía lo que correspondía, y lo que correspondía era darle una gran mamada de verga; el jadeaba y se retorcía, con sus manos masajeaba y me tomaba del cabello; con las palmas de sus manos en mi sien, acompañaba los movimientos de mi cabeza, mientras sacaba y metía su verga caliente en mi boca; tome el lubricante y puse una cantidad considerable en su glande, con mis manos lo esparcí por todo su miembro, me lubrique el culo y le dije; intentemos una vez más!

    Me senté encima de él y con una de mis manos, tomé su pene y lo puse en el centro del ojo de mi culo, lo relajé y empecé a presionar hacia abajo con el peso de mi cuerpo, mis manos apoyaban la cabecera del sofá por los lados de su rostro, entrelazó sus brazos por mi cadera e hizo presión, no entra! Le dije al oído; mi respiración se entrecortaba; está muy gruesa! Gemí; después de algunos intentos más, el lubricante empezó a cumplir su función, mi esfínter empezó a ceder, su glande por fin entró, me atravesó como una lanza cortando la carne para abrirse paso, fue una ardua batalla hacia el objetivo; ya entró! Le dije jadeando; Suave por favor! La abertura de mi culo, alcanzó dimensiones no exploradas, sentí dolor y ardor, quede inmóvil, el levantaba su cadera, pretendiendo entrar más; Para! Dije varias veces; por favor, para! Hazlo despacio!

    Quedo quieto, aflojó los brazos y acarició mis caderas y mis nalgas, mi erección había caído debido al dolor; no la estaba pasando bien, confieso que no lo esperaba de esa manera; el punto de no retorno estaba dado; lo había sopesado antes y me había dicho mil veces, que lo peor que podía pasar era que no me gustase, en ese caso, era solo eso, una mala experiencia; minutos después, el dolor comenzó a ceder; mi culo se empezaba a acostumbrar a su «gran» visitante; tenía (calculé), el 30% de su pene adentro; ya estando como estaba, cambie mi enfoque (cuando menos que no se diga que no intenté disfrutarlo y estuve dispuesto a hacer que valga la pena), me empecé a mover lento, hacia adelante y atrás, de un lado a otro, siempre despacio; hacía círculos con mi cadera, y de vez en vez me movía de arriba a abajo, dando pequeños sentones, me excitó ver su cara, era el placer encarnado; caí en cuenta para entonces que casi toda su verga estaba dentro de mi; me recliné hacía la cabecera del sofá lo más que pude, hacía un costado suyo, con mi brazo izquierdo abracé su cuello, el otro brazo se apoyó en la asentadera; mis nalgas quedaron levantadas, las moví, de arriba hacia abajo; cuando iba hacia arriba, su verga salía casi por completo de mí, con un movimiento lento hacia abajo, mi culo la deglutía hasta el tronco, aumenté el ritmo, puso sus manos sobre mis nalgas, dominé el movimiento, hasta hacerlo con rapidez, empecé a disfrutar de aquello, mi erección regresó, mis gemidos y los de él, eran de puro placer; todo el ambiente se impregnó de aroma a sexo; la vista por detrás debió ser exquisita, con mis nalgas abiertas (en todo su esplendor) y mi culo, devorando su deliciosa verga, sentí muy rico, su verga rozándome por dentro, era la locura; me incorporé, me moví hacia adelante y atrás, a los lados, en círculo, en todas direcciones.

    Toda sensación era de goce, lo sentí muy hondo, muy mío, esa verga era mía, y estaba haciendo con ella lo que yo quería, todo era muy intenso, profundo; procuraba mi placer y el suyo; nuestros movimientos se multiplicaron, quedamos aliento con aliento, gimiendo; los movimientos de mis caderas eran frenéticos, me desbordé! Ay, que rico! Mis gemidos se intensificaron; Me vengo! Dijo. Quedo inmóvil, mientras me llenaba con su semen; seguí moviéndome sobre de él, hasta que su verga perdió rigidez, tenía ganas de más, el goce se abandonó en el punto cumbre, quería más; no por insatisfacción, sino por lo rico que estuvo al final; el corto tiempo que en verdad lo disfruté, me dejó con la excitación al tope.

    Bajó la calentura y con ello el regresó a la realidad, lo que estaba hecho ya no se podía deshacer, punzaba la conciencia, lo mejor sería el análisis de aquello; las actos no es que sean buenos o malos, son diferentes y los resultados diferentes; habría que acostumbrarse a no juzgar; la resaca iba a ser dura al día siguiente y así lo fue; pero muy dentro de mí, más allá de toda conciencia, supe que mi culo me pedía más de aquello, tenía la sensación de esa verga en pleno roce; cerraba los ojos y aún la sentía adentro, entrando y saliendo.

    Tuve el culo adolorido días después, aun así, desee esa verga dentro de mi, partiéndome en dos de ser necesario, mi curiosidad no estaba aún satisfecha.

  • La primera vez de mi amigo hetero/casado Rubén

    La primera vez de mi amigo hetero/casado Rubén

    Me llamo Manuel, tengo 28 años, me considero un gay discreto, mido 1.70, moreno claro, cuerpo atlético consecuencia de natación, buenas piernas y tengo que admitir que tengo unas nalgas respingadas, paraditas y redondas. Esto me pasó hace dos semanas, al gimnasio donde voy a entrenar también asiste un compañero del trabajo con el que me llevo bastante bien.

    Rubén tiene 38 años, casado, alto, mide 1.80, moreno, actitud de macho, varonil, fuerte, cuerpo atlético, un cuerpo altamente trabajado en el gimnasio, unos brazos enormes, unos pectorales que de acero, unas piernas musculosas y unas nalgas muy bien trabajadas, paradas y redondas dignas de un macho como aquel. Su tés morena y esa sonrisa me derretían pero lo mejor era que al verlo en esa bermuda gris y sport oscura, su cuerpo sudado y ese miembro que se movía libremente bajo esa bermuda. Era una escena demasiado excitante el verlo hacer ejercicio. Era claro que Rubén notaba mis miradas morbosas porque en ciertas ocasiones solo volteaba a verme y me guiñaba el ojo.

    Llevamos trabajando 2 años en la misma empresa, cada uno en un departamento diferente aunque nos llevamos bien y por si fuera poco, somos vecinos.

    En la empresa la mayoría saben que soy gay, el ambiente de trabajo es bastante bueno y suelo putear en plan juego con algunos de mis compañeros, Rubén incluido. Hace dos meses empezamos a platicar por inbox, esas platicas que son después de medianoche y sabes que siempre tienen otro fin, como por ejemplo la curiosidad de Rubén acerca de los roles sexuales en los gays, que tan cierto era que los gays maman mejor que una mujer y dudas de ese tipo.

    Dos semanas atrás me lo encontré en los vestidores del gimnasio y platicamos hasta el estacionamiento donde me comento que tenía ciertos problemas con su esposa, no estaban bien y tenían más de 3 meses sin coger, mientras platicaba esto no podía evitar mirar cómo se jugaba discretamente su verga por encima de su bermuda, pude notar como ligeramente la tenía erecta, fue cuando me dijo que ya tenía que irse y que estábamos en contacto, obvio yo quede todo caliente y con antojo de esa verga. Ese mismo día, viernes, no tenía plan por lo que llegue a mi departamento, me di un baño prepare mi cena y me puse a ver una película.

    Alrededor de medianoche recibí un inbox de Rubén preguntándome que hacía, le dije que veía una película, le pregunte que hacia él, me dijo que se había peleado con su esposa llegando del gimnasio y que ella decidió irse a casa de sus papas por lo que estaba solo y había estado bebiendo unas cervezas, y que andaba algo horny, le pregunte si podía hacer algo para ayudarlo, al principio fue de como crees, estoy casado, le dije que podía ir, llevar unas cervezas y platicar nada más, a lo cual acepto y obviamente yo más que puesto, a los 10 minutos ya estaba en la puerta de su casa, salió a abrirme en un bóxer negro ajustado y una playera sport, fue casi impulsivo como mi mirada se posó en su bóxer pero lo que más llamaba mi atención era lo que se marcaba por debajo, era increíble que aun dormida pudiera verse de esa proporción, reaccione y voltee a verlo, sonrió y me dijo que pasara que no me quedara fuera. Al acercarme me dio un abrazo de bienvenida, sentirme rodeado por esos brazos fuertes, musculoso, de macho, me erice, y pude sentir ese aroma a cerveza, su aliento, entramos y nos quedamos en la sala platicando y tomando cerveza mientras discutíamos trivialidades.

    Manuel: necesito orinar, préstame tu baño

    Rubén: yo igual necesito orinar, vamos te acompaño

    Por un momento creí bromeaba pero no fue así, me enseño el camino al baño, llegando se sacó la verga y comenzó a orinar.

    Rubén: no ibas a orinar?

    Manuel: claro, voy.

    Rubén: Es que no habías visto otra verga antes- solo se carcajeo

    Manuel: claro que si he visto otras es solo que tienes una muy buena verga

    Rubén: y eso que no la has visto despierta

    Rubén tenía razón, al estar orinando su verga estaba dormida y aun así podía notar que era enorme, despierta debía ser algo descomunal. Estábamos orinando y por alguna razón el ver a ese macho a mi lado orinando al mismo tiempo que yo, viendo su verga y el olor a orina hizo que mi cuerpo reaccionara y no pude evitar tener una erección.

    Rubén: te gusta lo que estás viendo?- lo dijo con una sonrisa sexosa y burlona

    Manuel: te mentiría si te digo que no- fue lo único que se me ocurrió decir

    Fue cuando termino de orinar y comenzó ligeramente a masturbarse, no pude más que quedarme viendo hacia su verga fijamente lo cual él noto.

    Rubén: quieres tocarla?

    Manuel: puedo?

    Rubén: adelante

    Creo la mezcla alcohol y falta de sexo lo hizo desinhibirse un poco, no lo pensé dos veces y fue cuando por primera vez pude tocar su verga, aun semidormida pero ya lograba sentir lo caliente que la tenía, como poco a poco la sangre iba llegando a esa verga para dejarla lo más erecta posible.

    Durante un par de minutos lo masturbe y cuando mis ganas no podían más fui acercando mi boca a aquella enormidad. Olía a hombre, un olor que me encanta. No puede evitar pasarla por mi cara y comenzar a lamer la punta, Rubén solo dejaba escapar unos gemidos y yo sentía que mi verga estaba por reventar dentro de mi bermuda, en un segundo ya estaba metiéndome la cabeza entera a mi boca, era enorme, tuve que abrir más mi boca para que pudiera entrar toda, la estaba llenando de saliva de manera involuntaria y eso me encantaba, comencé a metérmela cada vez más, podía sentir como alcanzaba el fondo de mi garganta.

    Rubén: vas muy bien, que rico.

    Aquello me animó y sumado a que me cogió la cabeza con las manos, me ayudó a empezar a meterla mucho más profundamente. Tenía la boca totalmente llena. Intentaba meterla más profundo cada vez que la sacaba, pero notaba que se paraba al llegar a mi garganta. Rubén me sujetó la cabeza una de las veces que me echabas hacia atrás hasta casi sacarla, y me dijo que no hacía falta metérsela entera, pero aquello me provocó ganas de hacerlo aún más, y la siguiente vez que la metí, noté como la cabeza de aquella enorme polla atravesaba mi garganta haciéndome ver que sí que podía, en ese momento mire hacia arriba y pude ver como tenía la cabeza hacia atrás y solo gemía, el macho que tanto había deseado estaba disfrutando la mamada que le estaba dando, era mío en ese momento, él no dejaba de gemir y me agarraba cada vez más fuerte del cabello para poder tragármela toda, yo disfrutaba como nunca.

    Cuando no podía estar gozando más, Rubén saco su verga de mi boca, dejando ese vacío, deje de mamar.

    Rubén: guau, que rico, que mamada, hace mucho no disfrutaba tanto- me dijo mirándome con esa lujuria en sus ojos-. Quieres continuar en la sala?

    Manuel: claro, vamos- no lo pensé dos veces, no sabía lo que venía pero sé que podría superar este momento.

    Salí primero rumbo a la sala, cuando de repente note que se puso detrás mío, me agarraba las nalgas y me iba metiendo mano por debajo de mi bermuda, llegando a la sala me agarro con esos brazos enormes y me coloco mirando hacia la pared, lo que siguió fue algo que no creí pasaría, me quito rápidamente la bermuda arrancándome el bóxer, dejando mis nalgas expuestas, lo que siguió fue una serie de caricias que disfrutaba seguidas de unas nalgadas a las cuales respondí con un gemido.

    Rubén: te gusta putito? Te gusta que te nalgueen- su voz era de macho dominante

    Manuel: si, me encanta, hazle lo que quieras son tuyas- mi momento de ser su putito había llegado.

    Sus manos comenzaron a separar mis nalgas y pude sentir como mi culo quedaba expuesto a él.

    Rubén: que rico culito tenemos aquí. Es mío?

    Manuel: es tuyo papi, todo tuyo.

    No podía evitar sentirme su putita en ese momento, lo único que anhelaba es que ese macho me dominara e hiciera suyo. Siguió jugando con mis nalgas y fue cuando sentí algo húmedo en mi culo, pude notar que había humedecido con saliva uno de sus dedos y había comenzado a jugar conmigo intentando meterme un dedo, mi reacción fue arquearme y dejar que hiciera lo que fuera conmigo. Casi gritaba de placer cuando empezó e meterme un dedo, durante unos minutos estuvo jugando.

    Se separó un segundo y yo casi me quejo, cuando descubrí que había ido a por un tubo de lubricante.

    Rubén: creo será más fácil si lo usamos

    Se echó una buena dosis en la mano y en mi culo, se acercó a mi oreja la cual mordió suavemente, acercándose a mi oído solo me dijo, disfruta putito.

    En ese momento volvió a enfocarse en mi culo solo que esta vez no fue un dedo, sino dos, entraban poco a poco y mi única respuesta eran mis gemidos los cuales note solo lo excitaban porque con su otra mano comenzó a nalguearme y decirme disfrútalo bebe, que pronto te voy a dar lo que realmente quieres, me estaba costando no correrme cuando dos de sus dedos llegaron a entrar enteros en mi ano, solo alcance a gemir como la putita que era en ese momento. Me agarró por el cuello y empezó a follarme con esos dos dedos, y mi verga estaba más dura de lo que había estado nunca. Sin pensarlo pude sentir como de repente ya no eran dos dedos, sino tres. Solté un gemido más fuerte, una mezcla de dolor y placer, mi verga seguía a punto de correrse, Rubén movía lentamente esos tres dedos, con suavidad y poco a poco mi culo se fue acostumbrando a ellos. Fue cuando sentí que el momento había llegado.

    Rubén: ahora si Manuel, la quieres? Quieres lo que se has deseado desde hace mucho?

    Solo pude voltear a verlo con mi cara hambrienta de verga para asentir con la cabeza.

    Manuel: si, por favor, hazme tuyo, este culo es tuyo, úsalo a tu antojo- fue mi respuesta.

    Su cara en ese momento era de sexo, note como se unto la verga con lubricante y coloco un poco más en la entrada de mi culo.

    Rubén: iré despacio, si te duele me dices y paramos

    Su preocupación fue algo lindo en ese momento, era claro que sabía que tenía una verga enorme y lo que podía hacerme con ella, pero no iba a dejar pasar la oportunidad de poder satisfacerlo en todos los sentidos.

    Manuel: claro, vamos despacio- respondí y fue cuando me arquee esperando por la verga del macho que tanto había deseado.

    Lo primero que sentí fue como su enorme cabeza iba abriéndose paso en mi culo, sentí como ejercía presión, fue metiendo poco a poco su verga, sentía un poco de dolor pero no iba a dejar pasar esta oportunidad, necesitaba aquella verga en mi culo. Necesitaba esos webos golpeando contra mis nalgas, lo ayude abriendo con mis manos mis nalgas y pude sentir como él fue ejerciendo presión para entrar mas, me ardía el culo pero estaba tan caliente que lo deje llegar hasta el fondo, su verga había logrado entrar y por un momento permanecí quiero.

    Rubén: estas bien?

    Manuel: duele un poco, quédate un segundo deja me acostumbre a ella- era una mezcla de dolor y placer y solo quería disfrutar.

    En ese momento me dijo que disfrutara y me dejase llevar, comenzó a restregar su pecho en mi espalda, besarme en el cuello y morderme las orejas lo cual me excito aún más y fue cuando lentamente comenzó a moverse dentro de mí, dejando escapar un gemido de parte mía.

    Rubén: despacito, que ese culito se la coma despacito

    Manuel: está bien, creo que no me duele- fue mi respuesta, el dolor estaba cediendo y una mezcla de placer con lujuria estaban invadiendo mi cuerpo.

    Suavemente comenzó a metérmela mas, fue cuando con sus manos agarro mis nalgas y comenzó es vaivén, empezó el mete y saca en mi culo, podía sentir como su verga me habría todo y luchaba por llegar al fondo, note como mi verga estaba súper erecta soltando precum, no pude evitarlo y deslice mi mano hacia mi culo para poder tocar y sentir como su verga estaba dentro, note lo caliente que se sentía su verga, y fue cuando sentí como sus webos comenzaban a golpear mis nalgas, me sentía completamente lleno, tenía una verga enorme dentro de mí y lo estaba disfrutando como nunca. Fue cuando sentí como la saco de golpe y sentí ese vacío en mí, cuando me disponía a reclamar fue cuando sentí como de golpe me metía su verga hasta el fondo, ambos soltamos un gemido de placer al mismo tiempo, nada de dolor, fue cuando comenzó a bombearme como un macho y animal en celo, solo se escuchaba el golpeteo de sus webos contra mis nalgas y nuestros gemidos, pude sentir como el sudor que bajaba de sus pectorales bien definidos caía en mi espalda, éramos dos animales teniendo sexo, notaba como disfrutaba sacarla y metérmela de golpe, le excitaba. Se salió un momento y note como se sentó a mi lado con esa verga mirando hacia arriba. Mi culo sentía un vacío que necesitaba ser llenado.

    Rubén: ven, siéntate en ella, quiero ver cómo te la clavas tu solo

    Me lo dijo con una voz tan masculina, de macho, sonando a sexo que no lo pensé dos veces. No dije nada, solo me levante me acomode frente a él, lo ayude a colocar la cabeza de su verga en la entrada de mi ano y me fui sentando, no hubo mucha resistencia ya que tenía mi culo abierto por su enorme y venosa verga, me senté y fue una sensación diferente, ahora era yo quien me la estaba metiendo a mi ritmo. Me senté por completo dejando escapar un gemido de placer y solo pude ver la sonrisa y cara de placer de Rubén. Fue cuando comencé a cabalgar y solo note como el agarraba mis nalgas y disfrutaba el estarme penetrando y dándome duro y salvaje como el macho que es, solo se escuchaban como mis nalgas chocaban al estar cabalgándolo y los gemidos de ambos al mismo tiempo era algo único, el sudor que salía de nuestros cuerpos solo lubricaba más el momento y poder admirar ese cuerpo bien trabajado, esos pectorales, esos ABS, era un verdadero placer. Sabía que no iba a poder aguantar mucho, mi verga rebotaba sobre Rubén, y fue cuando el comenzó a masturbarme, comencé a gemir aún más mientras disfrutaba.

    Rubén: no voy a aguantar mucho

    Manuel: ni yo

    Rubén: quiero venirme en tu cara

    Manuel: hazlo

    En ese momento Rubén me levanto y saco su verga, sentí ese vacío pero sabía que lo mejor estaba por venir, quedo de pie y me arrodille frente a él

    Rubén: me vengo- fueron sus palabras antes de ver como se venía en mi cara.

    Comenzó a venirse en mi cara como loco mientras gemía como el macho que es, chorros y chorros de semen, su verga seguía escupiendo semen y el hecho de notarme lleno de él me hizo venirme como loco, no paraba de gemir al mismo que yo lo hacía, entonces me acerque y comencé a limpiar su verga con mi lengua. Solo sentía como acariciaba mi cabello.

    Rubén: estas bien?

    Manuel: muy bien

    Solo pude sonreír mientras estaba arrodillado terminando de limpiar su verga y podía sentir como aun tenia de su semen en mi cara, el sonrió y me dijo que podía pasar al baño a asearme si así lo quería, asentí, y pase al baño. Note como él se sentó en el sillón, su verga aún tenía una ligera erección, su cuerpo musculoso aun sudado ahí sentado, era una imagen muy sexy.

    Me di una regaderazo y al salir ya tenía puesto el bóxer, me pregunto si no quería una cerveza, accedí.

    Rubén: no puedo creer que lo hicimos, tienes un culo muy rico, pero esto no está bien, yo… yo no soy gay, lo sabes, estoy casado y…

    Manuel: no te preocupes, entiendo no pasa nada- Interrumpí. Esto es cosa de dos y confía en mi discreción.

    Solo sonrió y me dijo lo se.

    Me vestí y despedí de él.

    Rubén: nos vemos el lunes en el gym?

    Manuel: claro, te veo ahí.

    Continuará…

  • Paseo por Cajamarca

    Paseo por Cajamarca

    Continuación de mi relato «Seducida por un padre de familia».

    Cajamarca, situada a 2700 metros sobre el nivel del mar, capital del carnaval peruano por excelencia, famosa también por sus baños termales, paisajes hermosos, gente amable y cariñosa. Para los que no conocen, les recomiendo visitarla en el mes de febrero, época de carnavales, fechas en que la gente se divierte a montones, juerga todos los días.

    ¿Si recuerdan que en mi relato anterior les comenté que nos habían invitado a pasar unos días de vacaciones a esta ciudad? La verdad, no estaba muy entusiasmada con este paseo, en primer lugar es que hace mucho frio, pero cómo mis hijos estaban de vacaciones, no tenía excusa para rehusar esta invitación, y en segundo lugar; bueno, ya saben por qué (leer el relato anterior para mayor información), no quería caer en tentación.

    Y ahora que recuerdo, el esposo de mi hermana es de Cajamarca, provincia Hualgayoc, dicen que es una bonita ciudad, lástima que no pueda decir lo mismo de sus habitantes. Desde que mi hermana se comprometió con ese tipo nuestra relación de hermanas se deterioró por culpa de su esposo, era un hombre intratable, machista, prepotente y mujeriego.

    Sabía por amigas mías y familiares que todos los fines de semana paraba con una y con otra, haciendo gala de su machismo, y eso me molestaba por mi hermana, ella nunca le decía nada, ningún reclamo ni nada le hacía. Para colmo de males, mi esposo hizo una gran amistad con él, incluso se daban sus pérdidas de padre y señor mío, era común que se emborracharan en nuestra casa; y yo tenía que soportar escuchar sus aventuras con una y otra mujer. De nada servía ir con el chisme a mi hermana porque ya sabíamos que no creería y yo no estaba para tener problemas con mi hermana…

    Disculpen el lapsus, es que vinieron a mi memoria cosas del pasado con este viaje a Cajamarca.

    Llegamos al aeropuerto 11 de la mañana, y como era de esperarse, hacía un frio atroz que se me erizaba la piel. De repente sonó el celular de mi esposo, era Rafael, el esposo de mi amiga quien lo llamaba para decirle que nos esperaba fuera del aeropuerto para que nos lleve a su casa. Se imaginan mi rostro de pánico y vergüenza al encontrarme de frente con aquel hombre que meses atrás me sedujo en su propia casa y tuvo la osadía de hacerme suya delante de mi esposo mientras dormía borracho y su esposa durmiendo en su dormitorio (les recomiendo leer el relato anterior para mayor comprensión).

    Fue un recorrido de lo más incómodo para mí, me dediqué a observar el paisaje, hasta que llegamos al distrito de Baños del Inca, ¡Guauuu! Qué linda ciudad. Su casa era hermosa y lo más precioso, es que estaba situada al lado de uno de los baños termales, prácticamente tenían sus propios baños termales para ellos solos, tenían la administración de uno de estas piscinas naturales y lo tenían a su libre disponibilidad.

    Su esposa me recibió con tanta alegría, que hasta sentí remordimiento por todo lo que había pasado, si supiera que yo, su gran amiga, su confidente, fui capaz de dejarme seducir por su esposo y lo que es peor, lo disfruté de tal manera por la forma en que sucedieron. Se me caía la cara de vergüenza.

    Nos dieron dos habitaciones, una para nosotros y otra para mis hijos. Y como era de esperarse, los chicos se cambiaron y de frente a las piscinas, mientras que los hombres empezaron con sus tragos, mi amiga y yo fuimos de paseo por la ciudad. Como les comenté, en esa época del año (febrero) se celebran los carnavales, la gente se divierte toma, mojan, echan talco a las personas, todo estaba permitido, así que mi amiga me dijo que me pusiera algo ligero porque de hecho íbamos a jugar carnavales en la ciudad.

    Dicho y hecho, ni bien llegamos, hombres y mujeres se te pegan como moscas, empezaron a hacernos cargamontón y empezaron a echarnos agua, talco de carnaval, serpentinas y nos servían cogollo, que es un trago natural de la caña de azúcar, y según mi amiga, como persona nueva que llegaba a la ciudad, tenía prohibido rechazar porque se vería como una falta de respeto a la gente, así que no tenía de otra. El trago era dulce, agradable al paladar, no se sentía en la boca y me gustó, la gente nos rodeaba y nos daban más trago y nos hacían seguir el corso carnavalero.

    Entre tanta montonera y uno que otros tragos, sentí un calorcito en mi interior, me solté y empezaba a bailar las coplas carnavalescas, los hombres me rodeaban y entre baile y baile sentía un que otra mano que mano que me tocaban las piernas, el trasero, me sentía incómoda al principio, pero a causas del cogollo, me fui desinhibiendo poco a poco y no le di mucha importancia, total, era por esos días; una vez que regresé a mi ciudad era tema olvidado, además vi amiga en los mismos apuros que yo, así que no podría decir nada a nadie.

    Nos dieron las 8 de la noche y nuestros esposos nos llamaron, así que nuestra pequeña diversión se acabó, enrumbamos a la casa. Y como estábamos medio picadas por los tragos que nos habían invitado en la ciudad, decidimos acompañar a nuestros esposos en su borrachera. De repente a Rafael (recuerden que así se llama el esposo de mi amiga) se le ocurrió que nos metiéramos a los baños termales que a esa hora estaba vacía y podía disponer a sus anchas de toda la instalación.

    Yo había llevado un traje de baño de dos piezas, no muy pequeño, pero lo suficiente para atraer miradas morbosas, así que me lo puse y fui directo a los baños termales a relajarme. Nuestros hijos estaban ya en sus dormitorios que incluían juegos de videos, DVD, cable y todo lo que se les antojara para que no salgan de su cuarto.

    Mientras en la piscina Rafael nos preparaba tragos, me pareció sospechoso que tenía mucho cuidado al momento de entregarnos los vasos, en realidad yo tomaba muy poco, ya me sentía mareada y preferí darme chapuzones en la piscina, de vez en cuando tomaba uno que otro trago, mientras mi esposo se deleitaba al verme nadar en esas cálidas aguas, me recordaba a las playas de Piura, Tumbes por la tibieza de sus aguas. Juro que el cogollo, los tocamientos y los tragos que tomamos en la piscina, mi libido no se calmaba, me alejé un poco y había un espacio de la piscina que tenía como un banquito de arena, que era propicia para una siesta, lo cual aproveché y me quedé dormida, mientras los demás seguían en su borrachera.

    No recuerdo muy bien, pero cuando desperté, me encontraba sola, no había mucha iluminación, tuve algo de temor, entonces vi que al otro extremo Rafael, sentado, fumando un cigarro, observándome detenidamente, le pregunté por mi esposo y su esposa, me respondió que mi esposo se había ido a dormir totalmente borracho y su esposa no es de mucho tomar también se había emborrachado y ya estaba durmiendo, le dije entonces voy a dormir, me levanto y cruzo la piscina para ir a descansar. Ya por salir del agua, se sonríe y me dice:

    -Te olvidas de algo.

    -De qué? -le respondí.

    -Mira para abajo -me respondió.

    Cuando miré para abajo, grande fue mi sorpresa al ver que no tenía puesto mi sostén del bikini, avergonzada traté de cubrirme, el muy cínico me dijo:

    -ahora si puedo verlas a plenitud, la última vez las probé, pero no pude admirar esas bellezas, y en verdad que son hermosas, vaya suerte tiene tu esposo, lo envidio.

    -Pues siga envidiándolo le dije, además usted tiene su esposa y es muy hermosa, no tiene por qué estar mirando mujeres ajenas.

    -Si mi esposa en linda, pero no es tan sexy y ardiente como tú, se ve que tú explotas a la hora del sexo, en cambio mi esposa es dulce y tierna, tú eres salvaje y sé muy bien que por circunstancias ajenas esa ocasión no pudiste expresarte al máximo, te reprimiste por tu esposo que estaba a tu lado, pero bien que gozaste cuando sentiste mi boca en tu conchita depiladita, como te retorcías en cada lengüetazo que te daba, cuando te mordisqueaba tu labios, tu clítoris, cómo me mordías para no gritar de placer cuando te penetraba, cuando saboreabas mi verga, eso mamita rica no lo puedes negar.

    Mientras me decía esas palabras se iba acercando lentamente, bajó mis mano dejando al descubierto mis senos que a lo lejos se notaban la rigidez por mi creciente excitación, los acariciaba despacio, lento, rozaba con sus dedos mis pezones que lograban que mi piel se erizara, él sonreía, se sentía ganador, mientras que yo era un mar de sensaciones, dentro mí se libraba una batalla campal entre decidir si salir corriendo o entregarme a ese hombre, que sinceramente, desde aquella ocasión que me hizo suya, me quedé con esas ganas de no poder disfrutar al máximo ese placer que me dio, ahogando mis gritos, mis gemidos, de decirle lo bien que me estaba cogiendo, en fin, todo eso sumó a no poder resistir sus tocamientos.

    Bajaba lentamente su mano sobre mi vientre, yo sólo lo dejaba hacer, no atinaba a reaccionar, mi mente en blanco, al ver mi pasividad, siguió bajando, hizo a un lado mi trusa, acarició mi pelvis, bajo hacia mi vagina que ya estaba totalmente húmeda, metió dos dedos que hizo que me sacara de mi trance y pude reaccionar. Le dije no por favor, mi esposo puede salir en cualquier momento, su esposa nos puede encontrar, por favor no sea malito no haga eso, déjeme ir. Mientras él iba metiendo sus dedos, me dijo:

    -Si quieres vete, pero te asegurar que tu marido esté dormido y bajas acá te espero.

    -Estás loco, pueden despertar, además nuestros hijos están adentro. -Le dije

    Me dejó ir, pero me dijo, vas a bajar o voy y te cojo en tu cuarto. Salí corriendo al cuarto, traté de despertar a mi marido, pero nada que reaccionaba. En eso escuché gritar afuera a Rafael, llamaba a mi esposo, le gritaba y nada, no reaccionaba, entonces empezó a llamar su esposa, gritaba y ella nada de reaccionar. Nuestros hijos ya estaban durmiendo y estaban lejos de las habitaciones principales. En eso abre la puerta del cuarto y se queda mirando, me dice:

    -Tú decides, o lo hacemos acá, o va a la piscina y la pasamos de lo lindo, ni tu esposo ni mi esposa se despertarán, van a dormir como elefantes, no sentirán nada, ahí comprendí muchas cosas; había metido pastillas para dormir en las bebidas de nuestras parejas (eso mismo hizo la última vez que me cogió).

    -Te espero afuera -me dijo.

    Traté de despertar a mi esposo, pero estaba seco dormido, fui a la habitación de su esposa, entré, quise despertarla, pero era imposible.

    Pensé en ir a la habitación delos niños, pero me detuve.

    No sé si derrotada o excitada, pero mi debilidad pudo más. Fui a la piscina que ya estaba a media luz, lo encontré sentado en la tumbona. Al verme se paró, se metió a la piscina, me llamó, lo seguí mansamente, me atrajo hasta él, me besó con fuerza, yo sólo me dejaba hacer, en eso me llevó a un rincón de la piscina, en eso me percato que debajo del agua había un puente de piedra natural que conectaba a una poza privada, hizo que me sumergiera y pase por ese puente, a simple vista no se notaba y nadie podía ver.

    Sin más preámbulos me tomó de la cintura y me dijo, ahora si te voy a coger como Dios manda, hazme lo que quieras le dije, tú ganas, así me gusta putita, que sepas lo que te espera. Se sentó al borde y me ordenó: Que esperas pon tu boquita a trabajar, me acerqué lentamente, le bajé su short y recién pude ver a plenitud su verga, era hermosa, colorada, cabezona, grande, mucho más que la de mi marido (y eso que si la tiene de regular tamaño) y para mi alegría sin ningún rasgo de vello púbico, en fin, era un manjar de los dioses.

    Me dediqué a lamer, a tragármela. Me cogió de la cabeza y empezó a meter y sacar con fuerza, quería vomitar por la sensación pero lo sacaba, me dejaba respirar y luego me la metía con fuerza, mis lágrimas salían, ya babeaba, me levantaba la cara para verle a los ojos, hacía que le lamiera las huevos (suena feo jeje) mi lengua llegaba hasta la entrada de su anito, le pasaba la lengua, era una delicia, metía su verga a mi boca, le pasaba la lengua, probaba su líquido seminal, me decía: “Tranquila bebita, vas a tomar tu lechita, pero después que te llene todos tus agujeros”. Imaginé que para su edad y por lo que me decía. Él tomaba alguna pastilla para el rendimiento sexual, pero en ese momento no me importaba.

    Hizo que me recostara en una tumbona, me saco mi trusa, me abrió de piernas, puso su boca en mi vagina, en eso me vino a la memoria la primera vez que me hizo sexo oral, fue maravilloso recordar eso, mientras me iba metiendo lengua, mi cuerpo empezó a convulsionar de placer al sentir esos lengüetazos, sus mordiscos, cómo con sus labios acariciaba mi clítoris, yo le jalaba los pelos, gemía, le decía que rico lo haces ,no te detengas por favor sigue, hazme acabar, eres rico, y en ese momento me vino un orgasmo delicioso, esta vez no lo contuve, gemí, grité sin miedo… exploté, mis ojos se nublaron, me sentía en las nubes, fue una mixtura de sensaciones, ya no me importaba nada, quería tener esa verga dentro de mí.

    Fue como si me leyera la mente, se sobre paró, puso mis piernas en su hombros y sin más preámbulos me penetró con fuerza, sin contemplación, y para ser sincera, eso quería, quería sentir esa hermosa verga penetrándome con fuerza, con brutalidad, salvajismo, que me hiciera sentir una hembra en celo, sedienta de placer, que vea yo era capaz de darle todo el placer que él quisiera aunque sea por una vez, darle todo lo que una mujer le pueda dar a un hombre, que haga conmigo lo que quiera.

    No se necesitaron palabras, sabíamos perfectamente lo que ambos queríamos, sus embestidas eran salvajes, mis gemidos se convirtieron en gritos de placer, me penetraba de tal manera que podía sentir su verga muy dentro de mí y cuando lo sacaba, volvía a penetrar con más fuerza, de pronto saca su verga, se para, hace que me voltee, me arrodillo y sin ningún tipo de contemplaciones me penetra por el culo, lloré, grité de dolor, de placer, era una combinación de ambos, al igual que en mi vagina, las penetraciones eran salvajes, metía tan hondo que mis entrañas sentían sus embates y cuando lo sacaba, sentí un vacío dentro de mí, que ya quería que se llenado con rapidez y salvajismo, y era como si él supiera lo que yo quería, que cada vez sus embestidas eran salvajes.

    Yo gritaba de placer, mi cuerpo se estremecía, mis senos rebotaban de un lado para otro, era tal el placer que me vino un orgasmo violento, que hizo que cayera de la tumbona retorciéndome con mis espasmos, al ver eso, me ensartó nuevamente, pude sentir su orgasmo dentro de mi ano, y así a medio vaciarse, me penetró nuevamente por mi vagina, yo estaba en la nubes, mi orgasmo no me dejaba tener control de mi cuerpo, cuando pude retomar el control de mi cuerpo, él me estaba penetrando con fuerza, pude sentir la fortaleza de su verga dentro de mí, ya en el suelo y con las rodillas que me lastimaban, pero más era el placer que el dolor, seguí aguantando ese maltrato que me estaba dando, sentí a que su leche salía de mi ano, y el sonido que hace cuando choca con mi vagina.

    Era delicioso, logré que me volteara para que me coja de frente, lo rodeé con mis piernas mientras él iba ensartándome, era incansable con sus embestidas, y yo me sentía en las nubes sintiendo ese castigo de ese macho bravío, tuve un tercer orgasmo, más suave, más tranquilo que pude sentir como su verga se ensanchaba dentro de mí, avisando que estaba a punto de terminar de nuevo, le dije… no, le rogué que me diera su leche en mi boca, sacó su verga, me la metí en la boca y empecé a mamarla de tal manera que parecía una niña chupando su chupetín, sentí la primera descarga, casi me ahoga, una segunda, tercera descarga, mi boca llenó de su semen, era delicioso. Al igual que la primera vez, me quedé mamando por un buen rato hasta dejarla limpiecita.

    Cuando acabamos, ya más calmados, recobré en algo mi dignidad y cordura, que al momento de querer abrazarme en tono romántico, lo detuve en seco. Y creo fue la primera vez que fui tajante y cortante. Lo amenacé que puedo acusarlo de violación, por haber dopado a mi esposo y a su esposa para violarme. Así que le dije que estaremos en su casa los días que habíamos planeado, pero no se atreva a tocarme porque lo acusaría delante de todos. Le dije: -Te saliste con tu gusto, yo también, me cogiste como has querido y yo lo he gozado, pero ahí quedó. Ya no quiero que nunca más te me vuelva a acercar.

    Cogí mi ropa de baño, me cambié como pude, salí de esa poza, me fui directo al cuarto con mi esposo, seguía dormido como un angelito, le di un beso y me dispuse a dormir… Fue la segunda vez que este tipo me cogió, ya nunca más lo hizo… Pero el carnaval seguía y me gustó el cogollo, así que tendría que ir a disfrutar de la gente cajamarquina…

    Espero sus comentarios y opiniones a [email protected].

  • Cuando quieras, dónde quieras y cómo quieras

    Cuando quieras, dónde quieras y cómo quieras

    Todo empezó durante las fiestas de san Roque de hace un par de años. La sobrina de mi mujer había venido con su madre de un país del que voy a hacer que no recuerdo el nombre. Fue verla entrar por la puerta de mi casa y ponerse mi piel de gallina. Era de estatura mediana y tenía un cuerpo que quitaba el hipo. Al presentarla su madre se acercó a mi. Olía a lavanda. Me dio un beso que rozó la comisura de mis labios y me entraron ganas de comerla viva.

    Equis, mientras tomábamos un café, comenzó a mirarme cuando creía que nadie más que yo la miraba. Era un juego de seducción, ya que las miradas iban acompañadas de gestos, cómo tocarse un pezón, sacar la punta de la lengua y pasarla por los labios, o chupar los dedos pringados de crema mientras comía un pastel de los que ellas habían traído. Mi esposa la debía mirar por el rabillo del ojo, dado que me echaba unas miradas que mordían.

    El día antes de San Roque fuera el día de la madre e hiciéramos fiesta en nuestra casa. Estaba toda la familia reunida. Hacía años que no fumaba en casa, exactamente desde que mi esposa quedara embarazada del primer hijo. Salí a fumar al patio y la sobrina de mi mujer llegó al poco de encender el Winston. Yo me había sentado en una hamaca debajo de un limonero, Equis se acercó a mí, me quitó el cigarrillo de la boca, le echó una calada, y me lo volvió a poner donde estaba. Le pregunté:

    -¿Quieres un pito?

    Equis, que llevaba puesto un vestido blanco, suelto, que le daba por encima de las rodillas y calzaba unas sandalias blancas de plataforma alta, con su coño cerca de mi boca, tan cerca que podía olerlo, me dijo:

    -Estoy más interesada en los puros habanos, los pitos cómo que no me llenan.

    -Te va lo fuerte.

    Me volvió a quitar el cigarrillo de los labios, le echó otra calada y lo apagó pisándolo en el suelo.

    -Sí, me gusta que me llene a boca.

    A mi no me iba a torear. Diera con un cabestro que estaba de vuelta en todo. Le dije:

    -¿Chupas bien?

    -Eso solo tienes un modo de saberlo.

    Lo soltara sin pestañear. Estaba segura de si misma. Sonriendo, le dije:

    -Cuando quieras, donde quieras y cómo quieras.

    -¿Quedamos mañana en algún sitio que sea de confianza.

    No me lo pensé.

    -A las nueve vete junto a las pulperas. Te estaré esperando.

    -No me gusta el pulpo.

    Salió mi esposa al patio, y me pregunto:

    -¿Qué le pasa al pulpo?

    -Le decía que el pulpo a la feria está muy bueno.

    -Está para ti, yo no doy un paso por él.

    Vamos al turrón.

    En una habitación de una pensión de la que no viene al caso el nombre, estaba detrás de Equis, le magreaba las tetas y besaba su cuello y respiraba su agradable aroma a lavanda. Le bajé la cremallera y le quité el vestido por la cabeza. Lo primero que hizo fue arreglar su corto cabello y yo quitarle el sujetador y coger sus grandes tetas dejando que sus gordos, duros y erectos pezones salieran entre mis dedos. Ya tenía la polla dura y Equis la sentía en su culo. Se dio la vuelta, me besó con legua. Su boca me supo a leche dulce y a lujuria. Me echó la mano a la polla, y me dijo:

    -Se ve que te excito.

    -¡No te puedes imaginar cuanto, morena!

    Sin más, se puso en cuclillas, me abrió la bragueta, me quitó la polla, la lamió y me hizo una pequeña gran mamada. Luego se levantó, me besó, y después desabrocho y quitó mi camisa. Yo saqué los zapatos, el pantalón y los boxers… La arrinconé contra la pared, le baje el tanga y le lamí el coño. Lo tenía encharcado. Me encantó su sabor agridulce. Después de darle un buen repaso me levanté y fuimos a la cama. Apoyó sus manos sobre ella, se abrió de piernas y me puso el coño en posición para ser follado. Agarré sus esponjosas y suaves tetas y metí y saqué mi lengua en su culo. Se lo follé hasta que comenzó a gemir con ganas. Después le lamí el coño, a todo lo largo, a todo lo ancho y de abajo arriba. Poco después ya se iba a correr, lo notaba en sus gemidos y en que el coño se le abría y se le cerraba. Le metí la cabeza de la polla dentro y le hice cosquillas en las costillas. Se levantó carcajeándose y retorciéndose, lo que hizo que mi polla se clavara hasta el fondo, y el jejeje, jajaja, paso a ser:

    -¡Me corro!

    Al acabar de correrse se dio la vuelta y me la mamó. Cuando iba a correrme en su boca, le dije:

    -No la tragues, guárdala que la quiero de vuelta.

    Dejo de mamar unos segundos para decir:

    -Si te corres no puedes tener esa leche de vuelta nunca más.

    -Tú no la tragues ni la eches fuera.

    Me corrí cómo un cerdo y con una fuerza brutal.

    Al acabar, Equis, se levantó con la leche en la boca sin saber qué hacer con ella. Su sorpresa fue mayúscula cuando metí mi lengua en su boca y besándola tragué mi corrida. Mientras la besara no cerrara los ojos, al contrario los abriera más en señal de asombro. Al dejar de besarnos, me dijo:

    -¡Eres un enfermo! ¡¡Te tragaste tu leche!!

    -Y después de correrme dentro de tu coño también la voy a tragar y voy a seguir lamiendo hasta que te corras en mi boca, si tomas precauciones, claro, de lo contrario no puedo correrme dentro.

    -Tomo precauciones, claro que las tomo.

    En fin, que nos corrimos juntos, después se la comí, y al final se empeñó en que se la metiera en el culo, y uno, es tan bueno que no le sabe decir que no a una mujer, y menos a Equis, que tenía un culo, ¡Qué culazo tenía!

    Después de ese día no volvimos a follar. Volvió a su país, y mientras no se casó tuvimos sexo virtual usando la cámara del Whatsapp. La hostia fue que me encapriché de ella, pero también me di cuenta de que era un cabrón al seguir con ella de casada.

    Todo acabó un mal día le dije a Equis que no iba a hablar más con ella. Lo había hecho por su bien, pero minusvaloré mis sentimientos. A los cinco minutos de haber roto con ella, ya la echaba de menos, echaba de menos su mirada, su risa, sus cálidas palabras al otro lado del celular. Quise enmendar mi error, pero ya era tarde, me dijo que necesitaba tiempo, y que tiempo no eran unas horas ni un mes, que era tiempo, o sea, que la había perdido.

    Ya no iba a hablar más con ella. Ya no iba a sentir su dulce voz… Por un tiempo me sentí perdido, solo, solo estando rodeado de gente. Tan solo me sentí que buscándome a mi mismo quise recordar sus gemidos en los momentos de sexo real y virtual que habíamos compartido y no lograba recordar cómo eran. Mi agonía iba a más y encima me torturaba, leí todos y cada uno de los versos que le había escrito y aún me castigué más a leer:

    Quisiera ser rayo de sol y soy sombra.

    Quisiera sentir mi piel sobre su piel.

    Quisiera ser en su talle alfarero.

    Quisiera ser… simplemente, él

    Quisiera hacer de ella un poema.

    Quisiera probar de su fuente la miel.

    Quisiera llevarla mil veces al cielo.

    Quisiera ser… simplemente, él.

    Quisiera ser el aliento de su boca.

    Quisiera que me viese cómo su corcel.

    Quisiera estar en sus pensamientos,

    Quisiera ser… simplemente, el.

    Quisiera ser quien la hiciera reír.

    Quisiera que me viera cómo palomo fiel.

    Quisiera oír de sus labios un te quiero.

    Quisiera ser… simplemente, él.

    Después de leer los versos que le había escrito en otro momento de bajón fui al pueblo donde había nacido para sentirme más joven, lo cual era más que una solemne tontería… La vieja taberna seguía allí, pero ni los dueños eran los mismos ni conocía a la gente que tomaba unos vinos en ella. Tomé una cerveza bien fría y después fui a dar una vuelta por el monte en el que paseaba de niño. Allí no hubiera incendios, seguían los mismos robles, los mismos pinos, ahora majestuosos, se oían los mismos trinos, el mismo croar de las ranas en el arroyo, los mismos graznidos de los cuervos, el mismo grigri de los grillos, el mismo gañido del halcón peregrino… Todo seguía igual todo menos yo, el niño se había hecho mayor. Me eché bajo un pino manso, cerré los ojos y a me monté mi propia película con escenas de sexo real con ella, y escenas de vídeollamadas por Whatsapp.

    La vi desnuda. Se estaba haciendo un dedo. Vi sus tetas grandes, con areolas oscuras y gordos pezones. Llevó los dedos mojados de jugos a la boca y los chupó, después aplastó los pezones con ellos, para acto seguido coger la teta derecha, llevarla a la boca y lamer el pezón, luego mojó los dedos en la boca y acarició con ellos su gordo clítoris. Saqué la polla empalmada y comencé a menearla mientras una bandada de herrerillo iban volando de rama en rama y de pino en pino. Mi imaginación me llevó a su lado. La besé. Su boca seguía sabiendo a dulce de leche. Acaricie con mis manos sus tetas, las acaricié con mis labios y con mi lengua, despacito, degustando cada centímetro de ellas, chupando, besando lamiendo… A mi mente volvieron sus sensuales gemidos.

    Mi mano subía y bajaba por mi polla ya mojada de aguadilla. Si pudiera me haría una mamada e imaginaría que me la hacía ella, pero no era contorsionista y por lo tanto no le llegaba. Tuve que fantasear con ella de otra manera, y fantaseé. Equis metió dos dedos dentro de su coño y los sacó empapaditos, los abrió delante de mi boca. Hacían puentes de jugos entre un dedo y el otro. Lamí su dedo corazón, después el anular y luego los chupé. Besé su ombligo para después meter mi cabeza entre sus piernas. Equis flexionó las rodillas. Besé el interior de sus muslos, besé y lamí los labios mayores de su coño depilado, los lamí milímetro a milímetro.

    Equis echó con los dedos el capuchón del clítoris hacia atrás, su glande carnoso y altivo asomó la cabeza y su coño se abrió mostrando sus húmedos, rosados e hinchado labios vaginales. La punta de mi lengua lo acarició el clítoris rozándolo como si fuese una pluma. Equis echaba la pelvis hacia arriba pero yo no dejaba que la lengua se posara sobre él, ni que rozara su coño. Después le puse las manos bajo las nalgas y lamí su ojete, de abajo a arriba, alrededor de él y le metí y saqué la punta en su anito… Salieron de su coño jugos blanquecinos que caían y llegaban a su ojete. Los lamí. Me sabían a ella, sabían a mujer felina, a mujer de fuego. Sus manos acariciaban sus tetas y sus dedos apretaban los pezones cuando la punta de mi lengua subió rozando sus labios menores para acabar rozando también su clítoris…

    Su mano derecha apretó mi cabeza. Mi lengua se clavó en su coño y empapada de jugos fue subiendo hasta su clítoris. Equis se retorció. Seguí lamiendo aquel delicioso coño hasta que su cuerpo se estremeció. Sus gemidos se hicieron jadeos y se iban a convertir en gritos si no coge la almohada y la muerde. Yo sentía cómo su vagina se abría y se cerraba, le metí a lengua dentro para que me la apretara con sus contracciones. La apretaba pero se le escapaba, dándole aún más placer al entrar y salir.

    Al acabar de correrse lamí como al principio y limpié su coño de jugos. Oí su voz en mi calenturienta imaginación.

    -Sigue.

    Seguí lamiendo el coño de abajo a arriba, luego le metí dos dedos dentro y la masturbé mientras lamía su clítoris. Algo después oí sus gemidos pre orgasmo. Dejé de masturbarla y de lamer. La cogí por la cintura, la levanté y le clavé la polla en el coño. Equis movió el culo alrededor, y comencé a correrme dentro de ella. Equis me miraba a los ojos con sus luceros y le seguía dando el culo alrededor mientras mi leche le llenaba el coño. Me corrí cómo un perrito debajo del pino.

    Con la polla en la mano abrí los ojos y vi mi pantalón lleno de leche, los cerré y me seguí tocando con la polla morcillona y fantaseando, le volví a sujetar el culo con las dos manos y comencé a lamerle el coño. Mi lengua se llenó con la leche de mi corrida y con sus jugos. Lamí y tragué hasta que Equis me cogió la cabeza con una mano, la apretó contra su coño. Volvió a morder la almohada y moviendo la pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo, se corrió en mi boca. Mi polla se volvía a poner dura. Tenía que seguir disfrutando de la morenaza.

    Subió encima de mi, cogió mi polla con la mano derecha, la frotó en el coño de abajo a arriba media docena de veces, luego la frotó en el ojete varias veces. Metió la punta y yo apreté el glande de mi polla para hacerlo más real, la sacó, volvió a frotarla, en el coño, la puso en la entrada de la vagina, empujó con el culo y la metió hasta el fondo, después cogió mis brazos por las muñecas los llevo a los lados de la cabeza y me puso el pezón de la teta izquierda entre los labios, se lo besé Y se lo lamí, luego fue el otro pezón el que me puso entre los labios y después de besarlo y lamerlo me puso en la boca la teta. Se la mamé con ganas atrasadas, y luego aún con más ganas la otra, ella mientras esto hacía me follaba lentamente y me comía la boca, me besaba el cuello, la frente, la punta de la nariz, el mentón…

    Con la cabeza echada hacia atrás comenzó a cabalgarme al trote y luego se desbocó hasta que se derrumbó sobre mí y se corrió. Apreté mi polla imaginando que eran las contracciones de su vagina, subí y bajé la mano con celeridad y… El pantalón a tomar por culo. Me quedó hecho una mierda con tanta leche. Tuve que ir a una fuente a lavarlo, pero Equis, en mi imaginación y en un acto de egoísmo puro y duro me había follado cómo yo quería que me follara y yo había disfrutado de ella cómo probablemente nunca más disfrutaría.

    Quique.

  • Trío con Luis y Lety

    Trío con Luis y Lety

    Quiero contarles una anécdota muy buena, obviamente la mayoría conoce a Luis y Lety, ya que ellos crearon este perfil y suben sus relatos, de hecho, él me invitó a escribir mis anécdotas y hoy contaré una con ellos.

    Los conocí en una casa de intercambios, yo tenía 30 años y ellos tenían 31 y 33 respectivamente, ella una diosa, con un tremendo par de piernas, unas tetas riquísimas, unas nalgas de ensueño y el físicamente atractivo, aunque no muy agraciado de cara, pero eso no importa para muchas, ya que sabe cómo tratar a las mujeres y la tiene más grande que yo.

    Ese día Lety, bueno Monique ya que Letizia es su apellido y yo prefiero decirle Moni, estaba teniendo sexo con una madura mientras yo sentado en un sofá observaba el show y mi amigo Luis, se cogía a la hija de esa señora, ¡vaya lugar! Muy bueno para eso, había de todo, pero ellos me llamaron la atención.

    Cuando estaban por irse los aborde presentándome, ambos fueron muy amables y no dude en expresar mi deseo.

    J: Hola, me gustó mucho lo que hicieron, ¡me gustaría hacer algo con ustedes!

    L: ¿Jajá, algo de qué?

    J: Un trio, ¡o lo que ustedes gusten!

    M: Vaya muchacho, eres guapetón, ¿como ves cariño?

    L: Esta es nuestra dirección, ven mañana a las 8 de la noche, ¡te esperamos!

    Sin decir más, salieron y yo me quede contento porque me habían aceptado.

    Al día siguiente me bañe, depile y compre un vino chileno y me dirigí a la casa de mis nuevos amigos.

    Al llegar Luis me recibió muy amable invitándome a pasar a su sala, era una casa grande, con buenos muebles, al parecer económicamente eran bastos.

    Inmediatamente salió Moni, ella traía un minivestido rojo y sandalias, se veía espectacular, olía a gardenias, su cabello suelto la hacía verse más sexy, no pude evitar acelerarme cuando la vi.

    J: ¡Guau! ¡Qué guapa!

    M: ¡Gracias, tu igual te ves bien!

    L: ¡Bueno brindemos no!

    Luis sirvió del vino y brindamos, fue entonces que les pregunte qué haríamos, Moni se rio y dijo que la noche era larga, que podíamos hacer mucho, fue entonces que Luis me tomo del hombro y me pido besara a su esposa.

    No dude ni un segundo, tome de la cara a Moni y le plante un beso que ella recibió muy bien, nuestras lenguas se enrollaban riquísimo sentí como mi verga empezaba levantarse la sentir sus labios y lengua, toque su pierna con mi mano, acariciándola con suavidad.

    M: ¡Uhm, que rico besas!

    J: ¡Guau! Eso fue maravillosos!

    L: Como ves Jonathan, somos directos en esto jajá, ¡ten confianza y déjate llevar!

    Nos servimos una copa más y Moni se levantó y dijo que iría al cuarto, yo me quede platicando con Luis, quien me contaba experiencias buenas y malas, me enseñaba fotos, yo estaba muy caliente, en eso él me dijo:

    L: Creo que deberías ir por mi esposa, ¡seguro se quedó viendo tv!

    J: Jajá, ok, ¡voy por ella!

    Me dirigí a su habitación, toque la puerta y ella me dijo que pasara, al entrar casi me desmayo.

    Estaba ella desnuda en la cama, mostrando todo su descomunal cuerpo, sus tetas se veían magnificas, su coño depilado, me quede boquiabierto, ella con una sonrisa y moviendo su dedo me invito a pasar.

    M: No te quedes ahí, ¡necesito una buena sobada!

    J: ¿Que rica estas, pero tu marido?

    M. Déjalo con el vino, tu ven aquí!

    Sin dudarlo más me avente a la cama y comencé a acariciar sus pies, sus pantorrillas, piernas, muslos, pelvis, abdomen y tetas, ella me miraba desafiante, me quito la camisa y con sus uñas aruñaba mi pecho.

    Comencé a besarle su cuello y recorrer con mi lengua desde su boca hasta sus pies, mis manos apretaban sus duras tetas, me detuve a oler su vagina que ya empezaba a humedecerse, le di un par de lengüetazos, esa la erizo, ella tomo mi cabeza y me dirigió a su tesoro.

    M: ¡Chúpamela nene!

    J: ¡Como gustes hermosa!

    Con suaves lamidas y caricias de mis dedos en su vagina, empecé a mamársela, ella gemía tan sensual que elevaba mi temperatura, como gato lamia su concha y luego bebía su néctar, ella se retorcía delicioso yo la tenía piradísima que el pantalón me estorbaba así que me lo quité sacando mi dura verga, Lety empezó a acariciármela con su suave mano, mientras tanto me comía su vagina, que expulsaba ligeros fluidos agridulces de placer.

    M: ¡Ah, si, así que rico, uhm!

    J: ¡Sabes riquísimo mi amor!

    M: ¡Déjame comerme tu dura verga rey!

    J: ¡Como gustes!

    Me pare de la cama y ella en cuatro se dirigió a mamármela, solo con poner sus labios en mi glande sentí que me venía, con suavidad lamia desde mis huevos hasta mi cabeza, mordía mi escroto, luego la metía hasta donde le cabía tragándosela majestosamente.

    J: ¡Que rico, uhm, más sabroso!

    M: ¡Que rica verga, uhm, sabe rico!

    J: ¿Te gusta nena?

    M: ¡Si!!! ¡Me encanta, uhm!!

    Continuaba tragándose mi verga, se ahoga delicioso, yo gemía y disfrutaba de esa mujer, le acariciaba su cabeza su sensual espalda y sus ricas nalgas, grandes y duras, que rico se sentía, apenas si podía contenerme, no me quería venir tan pronto, ¡quería gozarla más!

    J: Si, así nena, que rico chupas, uf, como te la comes, ¡sigue así!

    M: ¡Mmm! ¡Que rica, uhm, dura, uhm!!

    L: ¡Con que se adelantaron sin mí!

    J: ¡Oh! ¡Lo siento amigo!

    L: No pasa nada, ¡ya veo que estas disfrutando de lo rico que chupa mi mujer!

    M: ¡Él tiene una verga sabrosísima mi amor!

    Sin decir más palabras Luis comenzó a desnudarse, el cabron ya desnudo se puso atrás de su mujer y la tomo por su cintura y le metió su verga dura y grande.

    ¡Que escena! Mientras su mujer me la chupaba él la embestía con velocidad, apretando sus tetas, tomándola de su nuca y aventándola para que se ahogara con mi verga, yo estaba súper caliente y ella solo disfrutaba de nuestras vergas.

    L: ¡Uhm! ¿Qué tal te la mama mi esposa?

    J: ¡Uf, riquísimo, uhm, gracias por compartirla!

    Me acosté en la cama y ella subió a cabalgarme, que rico sentí entrar en su vagina, húmeda y apretada, Lety movía riquísimo su cadera, se dejaba caer de forma suave y rápida, mientras tanto su marido mordía sus tetas y le daba a probar su verga.

    Disfrutaba de sus movimientos, apretaba sus nalgas con desenfreno, sus tetas las manoseaba, ella ya estaba clavada mamándole la verga a Luis, quien estaba parado en la cama disfrutado de la chupada y de verme penetrar a su mujer.

    J: ¡Dios, que rico coges nena!

    M: ¡Mi amor tiene una verga riquísima!

    L: Disfrútala bebe, ¡disfruta a este macho!

    Se puso en cuatro, sus nalgas se veían fantásticas, la tome de los muslos y se la deje ir hasta el fondo, ella gemía y se movía riquísimo, Luis observaba jalándose y animándome a cogerme a su esposa.

    L: Vamos, móntala duro, cógetela, ¡dale sin piedad!

    M: ¡Ah!, sí que rico se siente, ¡uhm!

    J: ¡Ah, uf, ah, que rico, uhm!

    Estaba súper acelerado no pude más y me vine dentro de ella.

    Mi orgasmo fue fantástico, ella también tuvo un orgasmo, pensé que hasta ahí había quedado, pero entonces me acosté y Moni nuevamente fue a mamarme la verga, mientras tanto Luis le levanto las piernas y empezó a dársela con violencia.

    La imagen era fantástica, Moni me exprimía la verga y su marido la embestía muy rico, escuchaba a su esposo decirle que me la chupara, que quería doble penetración, eso me acelero y poco a poco empecé a endurecerme e nuevo.

    L: Chúpasela, uhm, ¡que rico aprietas mi amor!

    M: Uhm, si, cójanme los dos, uhm, ya casi, ¡ya casi!

    J: ¡Si, quiero tu culo!, quiero tu culo!

    L: ¡Si!, ¡por ser el invitado tú serás el primero ahí!

    Una vez que mi verga estaba nuevamente dura, Luis se acostó y ella subió a cabalgarlo, unos movimientos de cadera después, el la jalo poniéndola empinada y abriendo sus nalgas, invitándome a perforar a su esposa.

    Sin esperarme más, empecé a penetrarla, su culo era fantástico, apretaba magnifico, Moni gritaba y gritaba, Luis me animaba a ensartarla con todo, fue entonces que una vez dentro de su rico culo, empecé a moverme con fuerza.

    M: ¡Ay! Esto es riquísimo, ah, uhm, ah!

    L: Dale con todo, uhm, ábrele el culo amigo, ¡dásela fuerte!

    J: ¡Por dios! Lety que rico culo, uhm, ah, uf!!

    La doble penetración era fantástica, Luis me tomo del brazo y me jalaba fuerte para embestir a su esposa, que gritaba y nos pedía verga, ¡que puta!

    M: Si, que rico, me matan, que ricas verga, mi amor te amo, Johnny, ¡síguele uhm!!

    J: Que rica eres, ¡gracias por compartirla Luis!

    L: Agradece después, rómpele el culo, vamos, ¡dale con todo!

    Me senté en la cama, Monique abriendo sus nalgas se ensarto sola mi verga eh su culo y empezó a darse sentones, mientras Luis la besaba y le mordía las tetas.

    L: Si mi amor, cógetelo, destrúyele la verga, ¡uhm!

    M: ¿te gusta cómo me coge este desconocido?

    L: Me encanta mi amor, ¡me encanta que te destruya el culo!

    Que rico, ella se movía genial y mi verga seguía disfrutando de su culo, fue entonces que Luis la levanto de las piernas inclinándonos un poco para atrás y de aptitas al hombro penetro su coño.

    Ahora la doble penetración era más rica, las dos vergas le entraban con todo, ella gemía, gritaba, yo me movía, Luis se movía, que placer, la mejor noche de mi vida.

    M: ¡Que rico, me destrozan, ah, si, así, más duro!

    J: Que rica mujer tienes, son una pareja explosiva, ¡ah!

    L: ¡Que rico, uhm, si, así, muévete mi amor, dale placer a tus machos!

    J: ¡Como coges Lety, uhm, o te digo Moni!

    M: ¡Dime puta! perra! ¡o como quieras!

    L: Si, humíllala, humíllame, ¡uhm!

    Ya los tres estábamos en la cama jadeando gimiendo, sudando, que placer, que rico, continuábamos dándole doble penetración, Luis y ella se besaban, yo le apretaba sus magníficas tetas, ahora yo jalaba a Luis para que se la metiera hasta el fondo y eso generaba que mi verga la empalara por completo, les juro que sentí nuestras vegas chocar dentro de ella.

    L: Si, así, ya casi me vengo, ¡uhm!

    J: ¡Ah, yo también, uhm, ah!

    M: Llénenme de leche, uhm, ¡no la saquen!

    Luis empezó a venirse y tener un orgasmo, su mujer recibía gustosa su semen, un minuto después, yo empecé a llenarle su culo, por lo que la sensual mujer grito y gimió al tener su rico orgasmo.

    Moni aceleradamente se zafo y se agacho pidiéndonos nuestras vergas, las cuales empezó a mamar y poner en sus tetas, tragándose las ultimas gotas de esperma que salían de nosotros.

    J: ¡Que rico, uhm, que rico, comételos, comételos!

    L: ¡Mi amor que rica puta eres, por eso me case contigo!

    M: ¡Que ricas vergas, uhm! ¡Y su semen sabe a gloria!

    La noche no termino ahí, una vez descansados y de beber más vino, ahora Luis observo como me cogía a Lety en su cama, le daba de perrito mientras él se venía jalándosela.

    Luego Luis se la cogía mientras yo fumaba y disfrutaba de verla dándole el culo a su esposo.

    Turnándonos a su esposa, nos dio la madrugada, dormimos un poco y luego ella preparo un riquísimo desayuno el cual los tres disfrutamos, a partir de ese día me volví si amigo y secuaz en esto, tanto que a veces Luis me llama para que me coja a Lety y a veces yo les llevo alguna nena que me ligo, que rica amistad.

    Espero les haya gustado, continuaré escribiendo para ustedes.

  • Cuando la calentura aprieta (04)

    Cuando la calentura aprieta (04)

    Llegó el verano y en esa época todas mis tórridas aventuras tanto sola como acompañada, dejaban espacio a mi familia, ya que al no tener mis hijos clase, la casa no se quedaba para mi sola nunca.

    Ese año mi esposo acababa de abrir un nuevo taller mecánico, por lo cual decidimos no irnos de vacaciones para que el pudiera afianzar clientela. Se me iba a hacer un verano muy largo, pero me resigne.

    Durante el verano es normal que mis sobrinos y sobrinas se vengan a mi casa a pasar el día en la piscina.

    Os cuento un poco de mi familia para situaros. Somos 3 hermanas, yo soy la mediana, aunque mis hijos son los más pequeños de 9 y 11. Mi hermana mayor tiene un hijo de 19 y una chica de 13 y la pequeña tiene dos chicas de 17 y 15. Nos llevamos todos muy bien, por lo cual para venir a mi casa no necesitan ni siquiera pedir permiso.

    Ya llevaban vienen bastantes días a pasa el día en la piscina. Uno de esos días, los deje solos, ya que tenía que ir a hacer unas compras y no era la primera vez que los dejaba solos.

    Al volver de la compra deje las bolsas en la cocina y subí a mi habitación para darme una ducha y cambiarme de ropa, ya que venía sudando por el calor asfixiante que hacía en la calle.

    Al pasar por delante de la habitación de uno de mis hijos me asusto al notar la presencia de alguien dentro.

    La puerta estaba entreabierta y solo podía distinguir una sombra. Me asome un poco y pude ver a mi sobrino José, el mayor de 19, mirando por la ventana por una rendija que había dejado tras la cortina. Pude ver su bañador bajado a medio culo y como su brazo derecho se movía rítmicamente. Se estaba pajeando mientras veía a sus primas y su hermana en bikini. Aquella imagen en vez de cabrearme me excito. Me quede mirando hasta que vi que empezaba a moverse compulsivamente y como se llevaba la mano izquierda, seguramente para correrse en ella, hacia delante. Antes de que terminara, me fui a mi habitación silenciosamente. Cogí una ropa limpia y me duche, tardando bastante para que el no sospechara nada.

    Al bajar, él ya se encontraba en la piscina bañándose como si nada.

    Aunque yo al principio me lo tome como algo natural y no le di importancia, con el paso de los días descubrí que aquella situación me estaba martirizando, tenía sueños eróticos con él, me venía a la cabeza la imagen de él masturbándose y sin querer me humedecía.

    Pocos días más tarde, mi hermana me llamo preguntadme si podía quedarme con las niñas más temprano, ya que tenía que entrar antes al trabajo para recuperar unas horas, le dije que no había problema y le pedí que trajera a los de mi hermana mayor también para que ella no tuviera que traerlos después.

    A las 8 de la mañana estaban allí, mis hijos ya se habían despertado esperando ansiosos a sus primos, se encontraban desayunando en el salón viendo la tele, sus primos llegaron, les pregunte si querían desayunar y me dijeron que ya lo habían hecho y que no querían nada. Mi sobrino José me dijo que el si se tomaría un café conmigo. En la cocina le serví un café y yo me puse otro. Le pregunte como llevaba sus oposiciones, ya que se estaba preparando para una plaza de policía, me comento que bien, que estudiaba mucho y que no salía ni los fines de semana, para prepararse los exámenes a conciencia. Entre risas le dije que entonces estaría fatal al no poder estar con ninguna chica, él se rio y me dijo con toda naturalidad que no pasaba nada, que había otros remedios caseros.

    No pude aguantarme y le dije que le había visto «peinándose» días atrás por la ventana de uno de los dormitorios. Lo de «peinarse» es una broma que tenemos con él desde que empezó la adolescencia que se encerraba en el baño y decía que iba a peinarse cosa que solía tardar bastante. Su madre y yo bromeábamos con eso, pero él nunca se enfadó.

    Tras mi confesión en vez de ruborizarse, me pregunto que si era verdad, le dije que si, él me dijo que porque no le había regañado o parado, a lo que conteste que porque le iba a regañar si es lo más normal del mundo. Le dije que no pasaba nada, pero que tuviera cuidado por si la que lo pillaba no era yo. Él se rio y me dijo que tendría cuidado. Me gusto que además me dijera que era muy enrollada, supongo que eso sería algo bueno. Terminemos el café y cuando se disponía a salir se volvió y me pregunto si había pillado alguna vez a alguien más. Le conteste que no y que si me guardaba el secreto me había encantado verlo tocándose. Él se rio me dio un beso y se fue hacia el salón.

    El verano pasaba y tal como predije, se hacía muy largo. La primera quincena de agosto mi hermana mayor alquilo un apartamento en la playa y se llevó a mis hijos con ellos. Mi sobrino José se quedó en mi casa, para seguir estudiando y aprovechar, ya que le quedaba menos de un mes para los exámenes.

    Faltaban un par de días para que regresaran de la playa, mi sobrino había estado hincando los codos bastante durante esas semanas. El problema era que yo estaba que me subía por las paredes con mis ardores internos. Mi marido no quería hacer el amor, temía que lo escuchara nuestro sobrino y yo no podía aguantar más.

    Una mañana decidí tensar la cuerda hasta ver qué punto llegaba. Me puse un bikini y baje al salón donde él estaba estudiando. Le pregunte si quería darse un baño y así refrescarse y desconectar un poco. El acepto y nos fuimos a la piscina. Estuvimos un buen rato bañándonos, yo me salí y me tumbe en una hamaca, mientras él seguía en la piscina. Al salir se secó y me dijo que volvía a estudiar, yo le tire una indirecta

    -¿Que vas a estudiar o a meneártela mirándome por la ventana?

    Él se rio y me contesto que a estudiar, yo le replique

    -¿Es que yo no estoy tan buena, como tus primas?

    -Jajaja claro que estas

    -¿Entonces por qué conmigo no?

    – ¿En serio te gustaría?

    Aquello me excito muchísimo, me levante y le dije de ir al salón. Nos sentemos en el sofá y le pregunte que con cual de mis sobrinas estaba pensando cuando le vi meneándosela, no esperaba que su respuesta fuera su hermana.

    -¿Tu hermana?

    – Si, es que me encantan sus tetas

    Ahí le daba la razón, aunque su hermana fuera la más pequeña, sus tetas no eran acordes a su edad, las tenía grandísimas, algo que ninguna de las mujeres de familia teníamos, incluso me daba envidia cuando veía como se desbordaban por el sujetador del bikini.

    Me fije que debajo del bañador de mi sobrina, su pene reaccionaba e iba cogiendo forma, estaba bastante morcillón. Le pregunte que si se pajería mientras yo le miraba, siempre y cuando aquello no saliera de allí. Él ni corto ni perezoso se quitó el bañador y pude ver esa polla joven, de tamaño ya considerable. Yo me tumbe en el sofá mirándole, mientras él hacía lo mismo mientras se meneaba su polla. Joder, me estaba poniendo malísima, el disfrutaba y yo hay quieta sin hacer nada. Le pregunte si podía acompañarle y me dijo que como lo iba a hacer. Me quite las bragas del bikini, abrí mis piernas y empecé a tocar mi coño al mismo ritmo que el movía su mano sobre su polla.

    José me pidió que le enseñara las tetas, las saque por encima del sujetador, viéndolas no tardó mucho en correrse, echo su polla hacia atrás y su leche salto llenándole todo el pecho de ese líquido blanquecino, esa imagen hizo que mi corrida fuera justo detrás, dejándome con las piernas temblando, debido a lo morboso de esa situación. Nos quedemos un buen rato en silencio, mirándonos si saber qué hacer. Le pregunte que le había parecido él me dijo que le había encantado y me hizo la misma pregunta diciéndole que estaba encantada igual que él.

    Pese a haber pasado unos 10 minutos desde que mi sobrino descargara, su polla seguía dura, le pregunte si es que no se le bajaba nunca. El rio y me dijo que mientras yo estuviera en pelotas delante de él sería difícil. Sin pensármelo me fui hasta donde él estaba sentado me puse de rodillas y me metí su polla en la boca, el sabor del semen al juntarse con mi saliva me volvió loca. La mente se me nublo, porque me hubiera gustado ver la imagen desde lejos, yo en desnuda, a cuatro patas con el culo en pompa y amorrada a la polla de mi sobrino. Eso me lo hubieran dicho hace un par de años y me hubiera vuelto loca. Aparte esos pensamientos y decidí disfrutar del momento.

    La polla de mi sobrino era la mejor que había mamado nunca, era totalmente suavecita y podía metérmela hasta el fondo, pude ver como se le ponían los ojos en blanco del placer que le causaba. El viendo que estaba a punto de venirse otra vez, me levanto la cabeza y torpemente me dio la vuelta, dejando mi culo frente a él, empezó a comerme el coño, torpemente por su inexperiencia pero aun así bastante rico. Después de un rato empezó a follarme suavemente, fui yo la que le pedí que empezara a darme más fuerte, pero él no pudo aguantar ese ritmo, no tardo en sacarla y soltar la leche sobre mi culo, sintiendo algunas gotas en mi espalda. En esa postura empecé a tocarme y no tarde en tener un orgasmo también. Nunca me había sentido tan cerda y guarra.