Autor: admin

  • Una vez en la vida

    Una vez en la vida

    La vida de casada es buena, rutinaria pero buena.-di un sorbo a la copa de vino.- Aarón y yo nos llevábamos muy bien, no es como cuando éramos novios pero en estos dos años hemos crecido y disfrutado mucho.- volví a beber de la copa de vino para después recargarme completamente en la silla y descansar un poco la espalda.

    -Temía que dijeras algo así.- Dijo Gabriel mirándome.- No te veo tan feliz pero lo que veo es que te estas acoplando a la rudimentaria faceta de esposa.- Sirvió más vino en las copas.- y antes que digas otra cosa más bébete esa copa y baila conmigo.- hizo una pausa.-Como en los viejos tiempos.

    Arrimo mi silla de la mesa para que pudiera salir y tomó mi mano. Una canción lenta comenzó a sonar por la habitación, no estaba nerviosa pero si incomoda aunque intenté no demostrarlo.

    Me acerco a su cuerpo y rodeó mi cintura con su brazo derecho.

    – ¿Estás bien si pongo mi brazo aquí?-Pregunto mientras me miraba.

    -No sé por qué me lo preguntas si ya lo has hecho, pero está bien.-Le reproche sonriendo. Él también sonrió y lleve mis brazos alrededor de su cuello. Las zapatillas me ayudaban a mi agarre aunque la diferencia de estaturas no fuera demasiada. Era una rumba lenta casi balada lo que bailábamos. Yo me dejaba guiar por sus pasos lentos casi como el danzón. No entendía completamente lo que estaba haciendo, solo sabía que no era mi esposo con quien estaba bailando.

    Aarón es un gran arquitecto, apenas unos años más grande que yo. Lo conocí en un festival de día de muertos que había organizado en la Universidad donde estudiamos. El arquitectura y yo Literatura Inglesa y a pesar de las diferencias de los horarios y rutinas llegamos a tener un noviazgo. Él fue mi primer novio oficial y luego mi marido.

    Nos casamos al graduarnos de la Universidad por lo que hemos tenido que partir de la nada para tener una casa y el estilo de vida que tenemos actualmente aunque hemos tenido que hacer muchos sacrificios económicos, sociales y de pareja como trabajar en distintos lugares, rogar por oportunidades y apostarlo todo. Aunque eso nos resultó bastante bien porque logramos comprar una casa, dos automóviles y abrir su propio despacho con diferentes colegas. Aunque por mi cuenta me he conformado con mi carrera, al principio dar unas horas de clase en la preparatoria de Literatura e inglés para después pasar a revisar y traducir textos en mi casa. Aarón no le gusta que trabaje mucho y por eso prefiere el llevarse la mayor carga de trabajo aunque en la mayoría de las ocasiones este fuera del país y me deje sola por días o semanas. No me quejo, la entrada económica es realmente buena y me permite tener algunos lujos, distracciones pero cada día que pasa me voy sintiendo más sola.

    A diferencia de Gabriel, él es mi mejor amigo y de Aarón. Ambos estudiaron juntos y después de la graduación él se fue a Río de Janeiro y de ahí ha llevado una vida muy liberal sin complicaciones, ni ataduras con romances fugaces. Hace unos días antes de que Aarón saliera del país Gabriel llamó por teléfono para avisar que llegaría a tomarse un tiempo de descanso en México, fuimos por el al aeropuerto y después de una plática decidimos que fuera mejor que Gabriel se quedara alojado en nuestra casa, así Aarón podría viajar más tranquilo, Gabriel tendría un lugar donde hospedarse y yo tendría algo de compañía en la casa, alguien con quien platicar y que me acompañara al súper mercado.

    Naturalmente los primeros días eran completamente diferentes, no podía quedarme en cama y en camisón todo el día pero tener a Gabriel de nuevo cerca me hacía sentir como si volviera a tener 18 con mucho ánimo además de una casa cálida. Me llevo a correr en las mañanas y hacer ejercicio, desayunos y almuerzos preparados por el mismo, paseos en carro. Entre Aarón y Gabriel lograron llenar los huecos que tenía. Mis dos chicos favoritos.

    Pocas veces veía a mi esposo y eso hacía que los pocos momentos que pasamos fueran especiales, principalmente los sexuales por lo que yo tenía que comprar ropa y lencería lo suficientemente sensual para disfrutar al máximo esos momentos.

    Una noche Aarón estaba como de costumbre en viajes de negocios así que a la hora de la cena sólo éramos Gabriel y yo en la mesa. Con un par copas de vino recordando los momentos de la Universidad y un baile surgieron acercamientos, algunos toques y miradas sin contar que su presencia estaba más presente que la de mi marido.

    Después de la cena decidí meterme a bañar para tranquilizar mi mente y mi cuerpo, al salir unte crema en todo el cuerpo, me coloque una tanga negra y un camisón negro de encaje y tirantes que apenas si cubría mis grandes piernas, mi trasero trabajado y mi mediano busto, leí un rato en el estudio de Aarón, realmente lo extrañaba mucho, su risa, su mal sentido del humor por las mañanas, su cuerpo, sus caricias simplemente lo necesitaba. Gabriel tenía razón, la soledad se estaba apoderando de mí y estaba cansada de que el lado frío de la cama fuera más profundo cada día.

    Alrededor de 12 salí del estudio por un vaso de agua, cruce las habitaciones sin encender la luz hasta llegar a la cocina donde me quede un rato hasta que apareció Gabriel de repente haciendo exaltarme y tirar el vaciar el agua sobre la barra. Ahora tenía el camisón mojado y las piernas húmedas. Me moleste por supuesto y le reclame. Él se ofreció a limpiarme, tomó una servilleta y se acercó a mí para pasarme el cacho de tela en mi piel húmeda y sin querer toco mis piernas, lo que provocó que mi piel se erizara. Sabía perfectamente que con ese vestuario húmedo él tendría un buen panorama de mi cuerpo semidesnudo y a pesar de no ser mi marido su presencia me atraía mucho.

    Fue cuestión de segundos para que el me besara apasionadamente, al principio no sabía que hacer pero conforme el me besaba y tocaba sentía mi cuerpo calentarse principalmente cuando me tocaba los pechos y los besaba por encima de la tela por mi parte con mis manos exploraba su abdomen trabajado por debajo de su playera, él me metía la lengua y yo dejaba que explorara mi boca y con sus manos mi cuerpo sobre la tela, sentía sus manos arder. Necesitaba parar o no habría vuelta atrás, Aarón no merecía esto pero sentía que Gabriel podría hacerme explotar en cualquier momento. Incluso solo con sus toqueteos sentía mi parte intima mojada. Sin decir nada el comenzó a subir mi camisón hasta la cintura para dejar descubierto mi abdomen el cual comenzó a llenar de besos pasando su lengua por mi ombligo y a suaves besitos llego a mi pelvis la cual comenzó a sobar sobre la tela con sus dedos y yo solo disfrutaba del tacto.

    -Para.-le dije con la respiración cortada.- Para por favor.- Le pedí y él se detuvo.

    -¿Qué pasa?- pregunto Gabriel agitado.- ¿Te estoy lastimando?- Pregunto separándose de mí.

    Camine de la cocina al comedor y me senté en la mesa de madera del comedor.

    Él encendió la luz de la habitación y me miro en el marco de la puerta. Aún tenía la ropa que había usado en la comida, pantalón de mezclilla obscuro, camisa azul marino y zapatos bostonianos café. Y con mi dedo índice le hice una seña para que se acercara.

    Sonrió descaradamente.- Tenía tantas ganas de hacer esto desde hace tiempo.-dijo él mientras besaba mi cuello y se pegaba más a mi cuerpo. Un gemido salió de mi boca cuando Gabriel removió mi ropa interior abriendo mis piernas para facilitar la entrada de su lengua en mi vagina y clítoris. Lambia y exploraba y yo solo reprimía mis gemidos mordiendo mis labios y apretando los puños. Mi cuerpo necesitaba ser penetrado por lo que comenzaba a dar brinquitos.

    -Gabriel, te necesito ya.-Gruñí. Él desabrocho su pantalón y bajó su bóxer, mordí mis labios al ver el tamaño de su miembro erecto. No imaginaba cómo es que eso entrara en mí. Quito mi camisón y comenzó a jugar con ellos o morderlos, mis pezones estaban duros y luego me recostó sobre la mesa. Gemí al sentir lo frio del mueble en mi espalda y el abrió más mis piernas para deslizar mi ropa interior completamente húmeda y de un tirón se introdujo en mí soltando un gemido. Con cautela comenzó a moverse, de seguro mi entrada era muy estrecha y al igual Aarón batallaba con mi cavidad. Hasta que mis caderas comenzaron a moverse al ritmo elevado que iban teniendo el vaivén de las embestidas que cada vez eran más profundas, mi cuerpo se calentaba y lo sentía sudar, algunas maldiciones y gemidos salían de nuestras bocas. No me beso más pero el sonido de su piel al impactar en la mía era sumamente delicioso, excitante que solo me limite al cerrar los ojos para disfrutar del agarre de sus brazos en mis piernas y como entraba y salía de mi cuerpo e incluso como rosaban mis glúteos. En cada entrada mi busto rebotaba mientras me arqueaba de placer, no podía aguantar ni un minuto más, mis piernas se tensaron al igual que un fuerte cosquilleo bajo mi abdomen, mis fluidos tibios corrieron desde mi entrada hasta mis piernas. Gabriel me siguió enseguida.

    Él se sentó en una de las sillas del comedor para descansar y relajar su cuerpo mientras yo me encontraba recostada en la mesa con las piernas abiertas, poco a poco nuestras respiraciones se iban normalizando. Después de un par de besos, me llevo a la cama para dormir, estaba completamente rendida y adolorida.

  • Experiencia con prostituta lesbiana de pechos grandes

    Experiencia con prostituta lesbiana de pechos grandes

    Estaba en un hotel sola un 21 de septiembre del año pasado, soy lesbiana, en medio de una App de mujeres lesbianas que aparecen las que están a km de distancia de ti, hablé con ella un buen rato, me contó de ella un poco, era una pelinegra hermosa con tetas gigantes.

    Una noche antes de que viniera, me toqué pensando en ella imaginando ya cogiéndomela.

    Al día siguiente tocó mi puerta alguien, era ella, la vi de arriba abajo, y me preguntó que si no la dejaría pasar, le dije tímida que por supuesto. Me acosté en la cama desnuda, con las piernas abiertas, mientras se desnudaba para mí me masturbaba el clítoris a mi misma, una vez ya ella desnuda, está se acercó a mí, le chupe los senos, ella me tumbo en la cama y comenzó a chupar mi clítoris, cuando sentí que me iba a venir le dije que parara, respire muy profundo para lo que venía.

    Me acosté recta en la cama, ella se colocó encima de mi vagina y comenzó a saltar y a frotarse, lo único que no podía parar de ver eran sus grandes tetas saltando, solo se escuchaban nuestros gemidos y yo viraba mis ojos yo le decía ohh vamos vamos quien es mi perra, ohh vamos hazme venir, en el momento que me vine solté un gemido fuerte y me corrí a chorros, pero quería aprovechar más tiempo con ella, así que la pegué contra la pared, le abrí las piernas y mientras agarraba sus senos chocaba y frotábamos nuestras vaginas contra la pared, solo fueron 10 segundos de eso y me corrí, me dijo que ya tenía que irse y nos despedimos con un beso largo.

    Cuando se fue no podía creer lo que pasó, estaba en shock.

    Días después, no quería salir del hotel, todos los días quedé masturbando mi clítoris, viendo porno de lesbianas, preguntándome cuando será la próxima vez que me coja a una mujer.

  • La chica del pueblo

    La chica del pueblo

    En ocasiones, empezar de cero es el inicio de empezar a intimar con el mundo que nos rodea.

    Mi nombre es Nicolás, y para la fecha que estoy redactando este relato yo ya estoy bastante viejo; mi vida después de los 20 años había sido bastante aburrida, pues al ver que yo no tenía gran potencial para estudiar y convertirme en un ingeniero, mis padres decidieron que lo mejor para mí era regresar a nuestra comunidad rural, es decir al campo.

    Lugar donde practicaría la agricultura el resto de mi vida y no es algo que me desagrade pues lo hice toda mi infancia; quiero decir tiene sus ventajas, es un trabajo duro sin embargo tiene unas ventajas económicas y para mi gusto físicas que no son tan complicadas de describir: vivimos una vida sin presiones económicas grandes y todo nuestro trabajo nos recompensa bien, la mayoría de los muchachos estamos generalmente muy grandes, comemos bien, tenemos una espalda ancha de estar acostumbrados a trabajos pesados, estar parados durante horas hace nuestras piernas agarrar un contorno y una fuerza sobrehumana, de vez en cuando, tenemos que empujar cosas o dedicarnos al campo a arar la tierra y esto nos deja unos antebrazos bastante llenos, unas manos toscas llenas de callos pero también unos buenos hombros donde poder recargar tu mano, así como yo no me puedo quejar de mis bíceps qué acostumbrados a las peleas entre colegas estaban bastante bien para poder impresionar.

    Ha eso ya diré que mi aspecto físico constaba de una piel algo tostada de un color entre güero y rojizo debido a que mi mamá es de origen extranjero, un corte de pelo bastante modesto, mi cabello es color negro así como mi barba la cual he estado cuidando durante meses.

    Llegar de nuevo al rancho, aceptando mi fracaso en los estudios no fue tan complicado pues me recibieron mis amigos y prontamente comencé a salir con mujeres, el único problema es que generalmente cuando empiezas a hacer una vida, las cosas se tornan bastante obligatorias, pasa poco tiempo antes de que embarazas a alguien, antes de que te cases, y vivas toda la vida esclavizado a tu familia, así se me enseñó que tenía que ser.

    Por poco mi destino iba a ser ese, sin embargo lejos de la comunidad aprendí que había mundo detrás, y que mi juventud podría terminar en algo más que sólo eso.

    No me malinterpreten, también tuve mis momentos de juventud, también caí en recoger una muchacha de piel suave, vestido blanco, sonrisa alegre y blanca, contorno de piernas fuertes, una silueta que hace contorno a el glúteo que es un sabroso círculo sostenido por caderas firmes, senos que denotaban femineidad chicos o tamaño mediano según se considere, y sobre todo una muchacha de miradas incitantes, recogerla de la casa de su padre, llevarla a dar un paseo, invitarla a una fiesta, para terminar perdidos en medio de algún cerro, muertos de calentura, sin condones o protección alguna, apoyados en algún árbol después de un rato de besarnos, el cuerpo de ella abrazando un árbol mientras el mío la abraza ella por detrás, ella me besa el cuello, yo sé que busca incitar de cualquier sensación, ella con las manos busca rozar de cualquier parte de su cuerpo haciendo mucho énfasis en unos círculos que serían como un baile de su trasero para mi pelvis. Yo tan solo buscaba escuchar cualquier gemido. ¿Y es que en medio del bosque quién nos iba a escuchar? Yo recuerdo rozarme contra su espalda, recuerdo la sensación de rubor que recorría nuestro rostro, y recuerdo sentirla ceder poco a poco.

    Así es, un par de jóvenes en la exposición de su naturaleza.

    Recordar la maldad de unas nalgas firmes, que aunque no muy grandes, se sentían fuertes, empujarse, con la intención de que a través de un vestido y un pantalón, se lograse sentir el roce entre mi miembro y su vagina.

    Yo recuerdo empezar a subir su falda, empezar con un dedo, siempre el del medio, a sentir su sexo, a descubrir si ya se encontraba mojada.

    Recuerdo la textura que es tener una tela delgada, Qué hace de protección entre tu mano empujando y algo muy delicado qué te llama a la acción.

    Hablo del olor que suelta, que es en parte bochornoso, que es fresco, y que en la situación correcta puede atraparte en una mar de sentimientos

    Hablo del tacto que es muy suave, de la parte del cuerpo más delicada, de una parte muy maleable, de aquello que siempre queremos y por fin tenemos.

    En pocas palabras de una sensual vagina.

    Siempre insistiré en que la sensación de subirle la falda a una pueblerina, empujarla con violencia contra un árbol, distinguiendo si su placer es ocasionado por qué la trate con rudeza o por algún morbo de estar al aire libre, es algo único.

    Los segundos son fugaces al subirle su falda así como al bajar tus pantalones y apartar sus bragas hacia abajo, el calor del momento hace que desesperadamente quieras rozar contra ella tu pene, mientras los dos están parados, ella dándote la espalda abrazando con sus manos a el árbol, sentir un silencio de suspenso, mientras ella aprieta sus manos, y se prepara para dejar a disposición lo que le puedas hacer. Rozándole en los labios exteriores sin entrar aún, recorriendo la punta de tu pene por sus labios, al acecho. Eso es sentir un beso de humedad, es sentir que la cabeza de tu pene es bañada en lo que parecen cosquillas, pero son mejores, y es un beso lento, un roce suave que genera confianza, calor y desesperación en partes iguales.

    Yo tomé sus caderas con mis dos manos, apretando su contorno y empujando de a poco, es increíble lo mucho que te puede cautivar el llamado del sexo, tanto como rubor en las mejillas, como un pulso acelerado del corazón.

    Fue sentir que aquello resbalaba y cerrar mis ojos, para darme cuenta de una complicidad y un silencio, mismo que sólo pudo ser roto por las dulces notas

    De la solista, en ese momento mediante vocales era capaz de expresar su sexualidad.

    Gemidos, les llaman. Y gracias a la virilidad de un movimiento lento, a la poca aprensividad y casi libertad que se siente no interferir con tus manos y dejar que su tren inferior y tu «V» del abdomen hagan todo el trabajo.

    Yo podía contarlos y pensaba aquí viene uno, seguido de otro, y otro más con más volumen.

    Ella, así me respondía; sudando, inclinándose hacia delante, respingando el su culo para que entrara mejor, y apoyándose del mismo árbol para empujarse para atrás con más fuerza, era un movimiento lineal de atracción y retracción. Para nada esto se sentía como una línea, estaba claro. Yo era tan poco experto, que no comprendía que sentir y me conformaba en el morbo de observar a ese durazno único, a ese corazón que en mi memoria está tan tatuado como el mismo cerro. Un trasero que se abre para recibirte sólo a ti, se ve tan único como la persona que te lo ofrece y de mi parte la vista de mi trozo de carne conectado a su refugio, siempre es la misma, el grosor, el abdomen de mi misma persona. Si tan sólo se pudiera pintar lo que se siente en esos momentos.

    El paisaje era maravilloso y yo involucraba motricidad, pues para mi juventud el reto había pasado, el premio ahora era ganarme el hecho de que me extrañará, de qué a mi falo lo recordase.

    El acto entonces, eran embestidas que implicaban llegar más adentro, eran plicar mi mano para rasguñar su espalda usar la otra mano para con los dedos anular y corazón sobando su clítoris. Buscaba besar su nuca, lamer su cuello, y susurrarle en su oído.

    Sin importar con quién estés, de mí te acordarás toda tu vida, porque eres mía.

    Esto generó que de una sumisión, pasamos a tener movimientos violentos en una especie de competencia, era un resplandor de violencia, y por momentos, a mí me daban ganas de rendirme primero.

    Sin embargo había que ser pacientes, le agarré el gustito a la espera, entre tanto movimiento la oportunidad de sostener sus tetas, haciendo con mis manos un brasier donde las puede descansar, transmitiéndole con las yemas de mis dedos calor en sus pezones. Buscando el otro lado de su cuello para morderla hasta dejar marca. Buscando que el choque entre nuestros cuerpos salpique y haga ruido, que sea obsceno, me provoque a darle una nalgada y apretar también su nalga, haciendo una pinza esto se me respondió gratamente, cuando ella pasó sus manos detrás de sus hombros y tomo mi cuello.

    Cambiando el movimiento por una ondulación en sus caderas, por un subir y bajar que generaba un bucle de placer. Parecía no haber salida Yo ponía mis manos en sus muslos mientras me entregaba hacer consentido por ella.

    Esa dulzura combinada al sudor que no se empapaba, nos hace Olvidar de todo problema y lo reemplazaba con dulces cosquillas en nuestros miembros interconectados.

    Finalmente: un grito, abrió el estremecer de una convulsión, la piel de gallina, y el apretón interno de un orgasmo vaginal, destapo mi eyaculación y orgasmo. Aquello era un brote de calor, una liberación de lo que reprimían mis testículos, dentro de ella ahora tenía dos líquidos que olían a la fragancia natural del sexo. Estábamos juntos y acompañados y quedamos así mientras bajábamos dulcemente de esa nube de ensueño, reconociendo nuestro alrededor, escuchando nuestro gotear caer a las hojas, viviendo segundos orgasmos que me dejaban inmóvil con la única opción de seguir empujando para verla en su esplendor y grabarme así la reacción de sus ojos ante su orgasmo, la dureza de sus pezones, sus ansias por qué el fin dure para siempre. Me encantaban esos movimientos internos de su vagina, eran signo de que su voz gemía a la perfecta sincronía de su orgasmo. Ella necesitaba rapidez para el tercer orgasmo, agarré fuerza y me concentre en que mi pene, repleto de eyaculación y fluidos vaginales, lubricase bien y que entrará y saliera a un ritmo vivaz .La quería coger tan rápido como me masturbaba yo en las noches.

    Fue así hasta que lo conseguí. Para la tercera sólo llegó ella, pero mi satisfacción estaba completa, me separé con el pene adormecido.

    Respire por la nariz profundamente, tomando un último vistazo del resultado final, un chochito lleno, una mujer y un hombre satisfechos. Inhalando un aire que se dividía en partes iguales entre sexo y naturaleza. Fresca, fresca naturaleza.

    Las cosas terminaron bien, pues parte importante de ser selectivo saber qué escoger a la pareja adecuada, comprendiendo mi visión de la vida, nadie terminó embarazado y nos tratamos con camaradería y respeto.

    Aunque sabíamos que por explorar; aún detrás quedaba mucho más.

  • Sexo voyeur y algo más en Cuba

    Sexo voyeur y algo más en Cuba

    Todo comenzó en unas vacaciones en un cayó hotelero de villa clara. Mi esposa y yo salimos rumbo a un hotel todo incluido.

    Mi esposa mide 1.70 trigueña de buenas curvas. Linda cara pelo negro por la cintura y lo mejor un culo de escándalo.

    Yo mido 1.96 trigueño con iluminaciones. Complexión fuerte y una buena pinga de 19 cm de largo y muy gorda.

    La llegada perfecta buen ambiente y excelente confort, nos asentamos en el hotel y de inmediato partimos hacia el área de la piscina. Mi esposa vestida con un bikini negro y un pareo a juego transparente, yo short de playa y camiseta.

    Al llegar había una chica en una tumbona sola en la piscina se la describo rubia de unos 35 años senos medianos culo de infarto con una tanga entre las nalgas cogiendo sol.

    De inmediato nos metimos al agua mi esposa y yo, como de costumbre nos pegamos a la esquina más apartada de la piscina y mi esposa comenzó a tocarme por encima del short para excitarme. Le gusta experimentar en público. Luego me doy cuenta que la chica que está en ok a tumbona se acerca al agua y nos saca conversación mientras mi esposa con disimulo me masturba.

    La chica se presentó.

    -Mi nombre es Amanda.

    Nosotros enseguida nos presentamos.

    Yo: mi nombre es Ángel

    Mi esposa: y yo Aimee

    Aimee sale al bar a buscar unos tragos para los 3 para dejarme a solas con Amanda quien no deja de mirar el bulto de mi short.

    Ahí comienzo a hablar de varios temas entrando en confianza con Amanda hasta que me dice

    Amanda: y como es que tu mujer te dejó así con esa erección?

    Yo: erre no es queee

    Amanda: tranquilo que a mi me encantaría poder disfrutar de ella. Diciendo eso me giña un ojo

    Aimee llega con 3 mojitos bien cargados. Y se le ocurre invitar Amanda a la habitación en la noche. A lo cual Amanda aceptó.

    Nos metemos a nadar a la piscina los 3 mientras mi mujer y Amanda juegan las 2 a hundirme. Hay me dice mi mujer al oído.

    -Aprovecha y tócale ese lindo culo y sus tetas a Amanda. Que la tienes cachonda.

    Seguimos y es ahora mi mujer quien la empuja para encima de mi y me da la oportunidad de manosear todo su cuerpo. Siente mi erección en su culo grande.

    Decidimos salir y mi esposa me dice que se adelanta para bañarse primero y se esconde tras unas sombrillas de la piscina haciéndome señas de que le meta mano a Amanda.

    Salimos de la piscina y mi erección es, muy evidente Amanda me dice parece que tienes un problema tocando el por encima del short. Mientras le digo toda la culpa es de esto mientras le pego la pinga en su gran culo. Mientras mi esposa se empieza a meter la mano debajo de la trusa mientras nos mira.

    Amanda y yo nos ponemos detrás de unos arbustos ya caía la noche. Y se arrodilla delante de mi y me aprieta la pinga por encima de short lo baja con suavidad y comienza a pasar la lengua por todos los lados de mi pinga, se mete los testículos en su boca completamente. Mientras mi esposa sigilosamente llega a dónde estamos y se coloca detrás de Amanda, pero ella no se da cuenta Mientras Amanda me hace una súper mamada. Se la come completa la saliva se escurre por toda su boca. Y mi esposa masturbándose justo detrás de Amanda.

    Cuando se percata Amanda que tiene a alguien detrás mi esposa le agarra los pelis y la hace tragarse toda mi pinga de golpe y le dice al oído “Traga perra y no dejes ni una gota”. Amanda está en las nubes mi esposa comenzó a chuparle los pezones rosados y grandes mientras ella se ahogaba con mi pinga. Pero yo quería más, se la saqué de la boca y la puse en 4 a Amanda. Mi esposa entendió rápidamente y se acostó boca arriba justo donde su bollo daba en la cara de Amanda. Comencé a pasar mi pinga por su clítoris y justo cuando se la iba a meter en su vagina…

    Me dijo “nooo papi, dame por el culo que me gusta más”, se la metí de golpe y sentía como me apretaba esa culo mi estas mi mujer llegaba a su segundo orgasmo con la lengua de Amanda.

    Seguí partiendo ese culo rico y ella me decía:

    -Aaaa si papi párteme el culo por puta… Me vengo. Me vengo…

    Seguí hasta que no pude más y le dije que me venía yo y la saco de su culo y me la mamó hasta sacar la última gota y la dejó caer en sus tetas mientras mi mujer se las limpiaba con la boca y se tragaba mi leche.

  • Me da rico por mi ano

    Me da rico por mi ano

    Hola soy Kali y hoy les contare una aventura más con mi amigo y amante Fernando.

    Después de aquella primera vez en la que le fui infiel a mi esposo, me sentí mal, es verdad que gocé como nunca en aquel motel con Fernando C. Pero eso no quitaba que había roto la regla más importante del matrimonio, así que, aunque físicamente me sentía muy bien, mentalmente estaba destrozada.

    Me seguía escribiendo con Fernando, el trataba de convencerme de que no hicimos nada malo, pero yo no soy una niña y sabía perfectamente mi responsabilidad, así que decidí que ya lo bloquearía y que nunca más quería saber de Fernando, ¡borrándolo de tajo y haciendo como que no pasó nada!

    K: ¡Oye te pido de favor que ya no me busques!

    FC: ¿Pero linda, que pasa?

    K: Es lo mejor, tu solo me revuelves las cosas y que tal si alguien se entera, ¡mejor así lo dejamos ya!

    FC: Oye no seas así, ¡mínimo dímelo de frente!

    K: No, ¡no es fácil verte de frente otra vez!

    FC: Nena, que no te gusto estar conmigo, ¿no disfrutaste lo que te hice y me hiciste?

    K: Eso pasa a otro termino, claro que lo disfrute, pero ya hasta ahí quedo, ¡vale!

    El insistía, pero yo quería darle el cortón final, entonces el me propuso que fuera a bailar con él y que después de eso, el desaparecería de mi vida para siempre, yo con tal de que me dejara en paz de una vez por todas, acepte ir con él.

    Quedamos de vernos cerca de Tlalpan y de ahí iríamos a un bar cerca el centro, ¡a tomar unas cervezas y un buen baile y de ahí cada quien a su casa!

    Honestamente ese día quise verme coqueta, me puse un conjunto de cachetero y brasear rojo de encaje, unas medias que apretaban mis muslos y un minivestido negro con unos zapatos de tacón pequeño.

    Le dije a mi marido que iba a la fiesta de una amiga que cumplía años, pero como a él no le cae bien, sin decirme más se apuntó a cuidar a nuestros hijos, así que confiada de que no me molestaría tome un taxi y llegue al lugar señalado.

    FC: ¡Guau! ¡Te ves espectacular!

    K: ¡Gracias, apenas si me arregle!

    FC: Bueno, ¡vámonos ya está la reservación esperando!

    Llegamos al lugar y pidió una botella de vodka el cual tomábamos con jugo de arándano, la verdad parecíamos buenos amigos, bromeando y brindando, él contaba chistes, todo estaba muy bien, de hecho, aunque me acariciaba mi pierna, no le decía nada, ya que de todos modos no pasaría de ahí y todo terminaría ya, ¡pobre ilusa!

    Ya más entonados, como a las 11 de la noche, estábamos bailando muy pegaditos las canciones s de Maluma, el me tocaba la cintura rosando mis nalgas cada vez que bajaba su mano, yo bailaba como nunca antes, de hecho, mi vestido enseñaba de más, pero no me importo quise seguir bailando.

    Fernando me tomo por atrás y me pego su pene, yo comencé a mover mi cadera y darle tremando masaje al ritmo de la música, él estaba sonriendo y yo lo miraba desafiante, la verdad estaba perdiendo otra vez!

    FC: ¡Que rico bailas nena!

    K: ¿Sí? ¿Tú crees?

    FC: No solo yo, ¡mi amigo también!

    K: jajá, si ya lo sentí, ¡que amigo tuyo!

    FC: ¡No quieres bailar con él en un lugar más íntimo!

    K: Te dije que no, ¡que no se repetirá!

    Pero mientras hablábamos, sus manos tocaban mi tarsero, sobándolo delicadamente, su boca me besaba mi cuello, yo me alejaba, ¡pero él me tomaba por la cintura y me arrimaba su duro pene!

    K: ¡ya!! ¡Mejor vamos a bailar!

    FC: ¿Ven, a poco no te gusta lo duro que esta?

    K: ¡ya!! ¡Uhm!

    FC: Sé que te excita, ¡un round más no hace daño!

    K: Pero es que….

    FC: ¡Shhh! ¡Ven, bésame

    Me dio vuelta me tomo de la cadera y me empezó a besar, su beso era lleno de deseo, nuestras lenguas se enredaban, sus manos acariciaban mi espalda, cadera y tarsero, no nos importó que nos vieran, él estaba deseoso de tenerme otra vez y al parecer yo estaba a punto de ceder.

    Fui al baño para mojarme la cara y pelear nuevamente contra mi impulso, en mi cabeza solo pasaba la imagen de nosotros cogiendo como locos, como aquella primera vez, sentí humedecerme, ¡maldita sea! Me dije golpeado mis muslos.

    Cuando salí del baño él me estaba esperando, al mirarnos fijamente no necesitamos decir más, nuestros cuerpos se llamaban, nuestras mentes eran una sola, el tomo mi mano y me dijo que ya había pagado, que era hora de seguir en otro lugar, ¡yo no dije nada y nuevamente solo acerté con la cabeza y me fui con el!

    Subimos a su moto y fuimos a un motel donde curiosamente ya había estado con mi marido, me sentía rara, el solo me miraba con deseo, su pantalón mostraba lo entusiasmado que estaba, yo solo continuaba pensando en que no era correcto, pero ya estaba ahí.

    Al entrar apenas si pude dejar mi bolsa ya que él me tomo por atrás y comenzó a besarme mi cuello, ¡mientras sus manos entraban debajo de mi vestido y tocaban mis muslos, nalgas y mi vagina que inmediatamente se humedeció más delatando mi deseo carnal y excitación!

    FC: Mamacita que buena estas, uhm, que ricas se te ven esas piernas, ¡uhm!

    K: ¡Ah!! ¡Me vestí así para ti!

    FC: Lo se mi amor, uhm, ¡que rica!

    Me tiro en la cama y me quito mi vestido, él se emocionó al verme con mi conjunto de lencería rojo, besaba mi cuerpo sin quitarme las medias, el comenzó a desvestirse, ¡me gustó mucho ver lo dura que se veía su verga que sin que me lo pidiera me levanté y fui directo a besarla y comérmela!

    FC: ¡Uhm! ¡Ya tenías ganas!

    K: ¡Uhm, que sabrosa!

    Como toda una ramera me tenía arrodillada mamándole su duro amigo, el cual expulsaba fluidos pre seminales que me ¡tragaba con gusto!

    FC: Que rica te ves con esas medias, uhm

    K: ¡Más rica esta tu dureza uhm!

    Interrumpió la rica chupada que le estaba dando para costarme en la cama y pedirme lo masturbara con mis pies, quería sentir la suavidad e mis medias y mis pies, eso me aprecio muy fetichista, pero nunca lo había hecho, ¡así que lo hice sin dudar!

    Él estaba parado y yo con mis pies, lo masturbaba suave, acariciándolo moviendo mis dedos, eso lo tenía loco, excitado, su verga se mojaba cada vez más y verlo así, ¡me ponía más caliente a mí también!

    FC: ¡Uhm, que rico se siente, uhm!

    K: Uhm, sí, eso, gime, ¡uhm!

    Me tomo de las piernas y empezó a lamerme los dedos cubiertos de mi sed ay sus fluidos, que escena más bizarra, jamás en la vida había hecho eso, ¡pero era una experiencia nueva!

    Él estaba fascinado disfrutando de mis pies, me apretaba los muslos, me ponía los dedos y se los chupaba, me quito el brasear, me metía los dedos en mi vagina, juagando con mi clítoris, yo estaba súper mojada y el sin poder resistir más, comenzó a venirse llenado de leche mis pies, su caliente esperma salpicaba mis medias, no sé porque, pero eso me ¡excito demasiado!

    Sin decir más, me quito mi cachetero y se fue directo a chuparme mi vagina húmeda.

    Mientras el me metía su lengua, lamiendo mi clítoris, dándome pequeños mordiscos, yo le acariciaba su verga con mis piernas, ¡quería que se pusiera duro otra vez!

    FC: Uhm, ¡que rica esta tu vagina nena!

    K: Si, cómetela, uhm, ¡cómetela!

    Gracias a que lo acariciaba con mis piernas que aun traían las medias, conseguí se pusiera duro nuevamente.

    El subió como serpiente, yo abrí mis piernas para ser penetrada por él.

    Su verga entro hasta el fondo, él se movía riquísimo, su dureza me hacía gozar, nos besábamos salvajes, lamía mis tetas, yo también movía mi pelvis para sentir más su rico pene ¡que buena sensación!

    FC: ¡Ah, nena, que rico, uhm!

    K: ¡Que duro, ah!!

    Levanto mis piernas y me dio de patitas al hombro, que rico era tenerla dentro, nos besábamos, le arañaba la espalda, que rico estábamos cogiendo.

    Me puso a cabalgarlo, yo me movía en círculos, bajaba a besarle el cuello, el apretaba mi tarsero, me apretaba el cabello, se empujaba para dejármela ir más adentro, esa sensación me hacía escurrir, yo gritaba, ¡me movía más rápido estaba cogiendo como nunca!

    K: ¡Ah, que rico, ah, uhm!

    FC: Muévete cariño, ah, ¡uf!

    Me di la vuelta y subiendo y bajando mi cadera me ensarta solita, el me acariciaba mi ano con su dedo, me daba muchísimo placer como me sobaba, lentamente mientras yo seguía cabalgándolo le metía un dedo en mi ano, luego dos, ¡que rico sentía!

    K: ¿Quieres entrar ahí?

    FC: Chiquita, ¡me harías muy feliz!

    K: Ok, ¡pues disfrútame toda!

    FC: Nena, ¡eres la mejor!

    El seguía acostado, yo abrí mis nalgas lo más que pude y empecé a ensartarme su peen en mi ano, ¡que sanación! Lentamente entraba en mi culo, hace meses que no hacia anal, ¡y la verdad que rico me dolía!

    Me movía yo solita, para adelante para atrás, el me acariciaba las nalgas, ¡me tomaba de la cintura para dejármela ir hasta el fondo!

    K: ¡Que rico, ah, uhm!

    FC: ¿te gusta mi amor?

    K: ¡Ay sí!! ¡Me encanta, uhm!

    Había veces que me movía tan rápido que se me salía, pero el me la metía en mi coño, rompiendo toda higiene, a veces era una metida a mi coño y otra en mi ano, ¡que rico la estaba pasando!

    Me puse en cuatro, empinándome todo lo que pude, levantando mis nalgas, las cuales el besaba, lamía y mordía, apretándome los muslos y las tetas, yo tome su verga y coloque su cabeza en mi culo, el sin dudarlo, empezó a meterla despacio, uf, que rico sentía.

    Con mi marido no había cogido así nuca, y con los demás no llegue al anal, pero Fernando me tenía como perra en brama, ¡recibiendo su dureza en mi apretado ano!

    K: ¡Ah, que rico, ah, uhm, ah!!

    FC: Eso, así mi amor que rico, ¡que rico culo!

    K: Ah, cógeme, uhm, como duele, pero que bien se siente, ¡ah!

    FC: Tómala nena, ¡tómala todita!

    Me tomaba del cabello y me al empujaba con fuerza, mis dedos apretaban mi clítoris para aumentar la sensación de placer, su pene continuaba entrando y saliendo con violencia de mi culo, el dolor ya era placer, gemía y gritaba como perra, ¡sabía que ya no era la misma y que alguien nueva estaba naciendo ahí!

    Me dio vuelta y levanto mis piernas para seguir destrozándome mi ano, yo lo arañaba lo jalaba para que me empalarla con fuerza, que rico, sentía que vomitaría, ¡pero el placer era inmenso!

    K: Así bebe, sigue, cógeme, cógeme, ¡ah!

    FC: Si, ah, disfruta, coges riquísimo nena, ¡no te quiero dejar nunca!

    K: ¡Métela, uhm, que rica verga!, ¡que rica verga me metes!

    FC: ¡Me vengo nena, uhm!

    K: Córrete, ¡lléname de ti mi amor!

    FC: ¿De quien eres nena?

    K: ¡Tuya papi soy tuya!

    Que rico momento, Fernando comenzó a venirse dentro de mi ano, al mismo tiempo yo tenía un orgasmo expulsado fluidos por mi vagina a cantaros, ambos gritábamos y disfrutábamos del orgasmo obtenido.

    Me moví como gusano para exprimirle hasta la última gota, él se retorcía y quedo tirado en la cama, mientras yo aun con espasmos, ¡me subí en el a besarlo y quedar encima mientras sus manos apretaban mi tarsero!

    Cuando regresamos a nuestros cinco sentidos, me di cuenta que ya eran casi las 6 de la mañana, así que como loca me vestí y aun con olor a semen en mi cuerpo, ¡me llevo a mi casa!

    Nos despedimos con un apasionado beso, yo que según iba a terminar con eso, creo que termine abriendo el camino no solo a él, si no a mas individuos también.

    Al entrar mi marido y mis hijos dormían, como pude me acosté en la cama, él no se dio cuenta, así que toda olorosa a semen, dormí, al despertar el desayuno estaba servido y un mensaje en mi celular donde me decía que descansara, que me amaba y que regresaría al rato, me sentí miserable, ¡pero ya era tarde para detener todo lo que se venía!

    Kali

  • La invitación

    La invitación

    Nos casamos con Ludmila hace tan solo un mes y medio. Con todo lo que indica un mandato familiar, es decir, con todo lo que indica la ley. Ludmila tiene una familia tradicional, o al menos esa es la impresión que dejan ver, tiene dos hermanos más, una mujer mayor que ella y un varón, menor.

    Tengo 23 años y mi esposa uno más que yo. Ludmila es una mujer muy interesante y con un cuerpo bastante llamativo. Estuvimos de novios durante poco tiempo, casi siete meses, de los cuales tardé algo más de cinco en llevarla a la cama, pero me resultó ser una mujer muy abierta mentalmente y sensual. Un par de meses más tarde estábamos de viaje de bodas. Viaje que nos regaló mi suegro y que fue muy bondadoso, recorrimos varios países durante caso 38 días.

    Ya de regreso, volvimos a la vida habitual y fuimos invitados por sus padres el sábado venidero a cenar. Ambos llevamos una vida bastante común, Ludmila trabaja en una casa de venta de ropa de mujer y yo en una pequeña empresa de computación.

    Y llegó el día, fuimos con mi esposa a cumplir con sus padres, llegamos y fuimos recibidos por Adela, mi suegra, e inmediatamente llegó Alberto.

    Nos sentamos a la mesa, cenamos, departimos de varios temas hasta que llegó la proposición de Alberto para conmigo, me dijo:

    Te propongo que vengas a trabajar a mi empresa, como jefe de personal, te voy a pagar el triple de lo que ganás ahora. ¿Qué te parece?

    Perfecto, dije, el lunes mismo o cuando me digas, renuncia y me presento en tu empresa.

    Alberto me dijo, el lunes renunciá y el martes presentate en mi oficina.

    Bueno, le respondí. Eso haré.

    Al final de la velada nos acompañaron hasta la puerta, Alberto me saludó con un beso en la mejilla, abrazó a su hija y le dio un beso en la frente, Adela, besó a su hija y me tomó de las dos manos, las de ellas estaban por debajo de las mías, me miró, me sonrió, y deslizó en mi mano izquierda una papel pequeño y me besó.

    Yo puse en el bolsillo derecho externo de mi sacó el pequeño papel, me carcomía la ansiedad por saber que contendría el mismo, supuse que un teléfono, pero no podía ser, tengo todos los celulares de la familia y el teléfono fijo también… No podía ser, pero qué sería entonces.

    Esa noche Ludmila estaba un poco incandescente y al verla de ese modo me excitó, nos acostamos, ella se puso mirando para la pared, de espaldas a mí, tenía puesta una remera muy liviana, y una pequeña bombacha, metí las manos por debajo de la remera y comencé a acariciarle las tetas, le saqué la bombacha y le metí la cabeza de la pija en el culo, me dijo que lo lubricara, le dije que se quedara tranquila, que lentamente y dentro de unos minutos todo iba a andar bien, y fue así, le entró toda, la cogí por el culo y le acabé.

    Me dijo que le gustó mucho y que había acabado como cinco veces. Que no necesitaba juegos previos y ni que se la metiera en la concha, pero me aclaró que sólo en ocasiones podía utilizar el mismo método.

    Pasé todo el domingo pensado qué podría contener ese mensaje misterioso, pero no podía ir a revisar el saco, no tenía intención que mi mujer me viera y me preguntara sobre el tema.

    El lunes, me levanté para ir trabajar, desayunamos, besé a mi esposa y me fui a mi trabajo dispuesto a renunciar para incorporarme al día siguiente a la empresa de mi suegro.

    Hice dos cuadras con el auto, me detuve y metí la mano en el bolsillo de mi saco, abrí el papel y había un número de un celular. Me resultó extraño. Mucho.

    A las 10:30 en el trabajo tenemos una media hora para desayunar, aproveché la oportunidad, y me fui al patio de la empresa, que no es muy amplio pero no va casi ninguno a esa hora. Tomé mi celular y llamé al número que indicaba la nota.

    Del otro lado me respondió Adela: hola Benicio, ¿cómo te va?

    Bien, respondí, y enseguida, pregunté: ¿a qué se debe esto Adela? Me lo explica porque no entiendo nada.

    Es simple, me dijo: se trata de una invitación, para que vengas a mi casa el martes de la semana que viene, es decir tenés algunos días entre hoy y la propuesta que te he hecho.

    Le dije: ¿a qué hora vamos con Ludmila?

    No, me respondió, la invitación es solo para vos y la hora es a eso de las siete de la tarde. Te esperamos, y me colgó.

    Quedé más intrigado que antes. Pensé en las palabras de mi suegra, te esperamos, dijo. ¿Quiénes me esperan? ¿De qué se trata todo esto?

    No me quedaba otra alternativa que esperar e inventar algo para poder salir de casa y que Ludmila no sospechara nada. Siempre resulta efectivo decir que vamos a jugar al fútbol con los amigos y luego comeremos algo, de modo de llegar algo más tarde de lo habitual pero sin generar dudas en el que espera.

    Y por fin llegó el martes, iba a poder dilucidar el misterio, correr el velo y saber de qué se trataba todo eso. Saludé a mi esposa y fui hacia el auto, guardé el bolso con la ropa deportiva en el baúl y me dirigí a la casa de mis suegros.

    Llegué a las siete y veinte, más o menos, no había mirado el reloj.

    Llamé y para mi asombro me atendió Adela, con un baby doll rojo, transparente, podía ver sus hermosas tetas caídas y una pequeña tanga también de color rojo, me dio un beso en la boca y me dijo: pasá, ya empezamos, pero te unís… no hay problemas.

    Ingresé al gran comedor de las casa y allí vi, para mi asombro, a mi suegro en bolas con la verga parada, igual que dos amigos suyos, y a mi cuñada que estaba chupándole la verga a los tres, a espacios regulares de tiempo y en cierto orden, mi suegra me ayudó sacar la ropa y me empezó a acariciar la verga que se me paró rápidamente, se agachó y me la chupó toda entera, la podía tragar todita, y luego pasó su lengua por el tronco, de arriba hacia abajo, la levanté, nos dimos unos besos de lengua y se le metí en la concha, la tenía toda abierta, mojada y golosa, no dejaba de gemir.

    A todo esto, Marina, estaba siendo sometida a una doble penetración por los amigos de su padre, que me fueron presentados durante esa pequeña orgía, ni siquiera me acuerdo de sus nombres, estaba casi embotado, Marina gozaba como una perra en celo, su padre se puso delante de ella y le pidió que le succione la pija, estaba literalmente sellada.

    Adela, me dijo, jadeando, ponemela en el culo Benicio, y yo no quise contradecirla y se la metí hasta el fondo. Francisco, uno de los amigos, se acercó y me sacó a Adela y le metió la verga en el culo, mientras Alberto le ponía la pija en la boca.

    Yo no podía perderme a mi cuñada, mientras Carlos, el otro amigo de mis suegros, le rompía el ojete, yo le dije que me la chupara, cosa que hizo casi a la perfección. Más tarde hubo un cambio de posiciones, Marina estaba arrodillada, yo me coloqué detrás de ella y se la metí en el culo, la estaba serruchando cuando de pronto vino mi suegro y parado delante de mí me dijo: chupame la verga Benicio, y ya que estaba no le hice asco y comencé a chupar la pija de mi suegro. Todo era tan loco que no pude ni siquiera pensar, me dejé llevar por los sentidos. En ese momento le acabé a Marina.

    Estaba reponiéndome del polvo que me había echado con mi cuñada cuando Adela comenzó a chuparme la pija y me dijo: ahora la leche la quiero yo bebé. Enseguida se me erectó la verga, tenía los sentidos alterados de tanto sexo a mi alrededor, cosa que me tenía en una calentura permanente. Probé de nuevo todos los agujeros de Adela y le di mi leche en su concha caliente.

    A todo esto Francisco, en un determinado momento, alzó la voz y dijo, bueno hay que probarle el culo a este muchacho, nunca me habían cogido, pero no me pareció nada del otro mundo, sobre todo en ese ambiente tan sexopático y asentí cordialmente, los tres me la metieron en el culo, cada cual a su turno, por supuesto que luego me dijeron que yo debía cogerlos a ellos, y accedí gentilmente, estaba muy excitado otra vez y con la pija dura. Probé el culo de esos tres hombres que deseaban mi miembro, no me pude contener en un momento dado y le acabé a Francisco.

    Nunca me había ocurrido una cosa así, pero no me pareció nada estrafalario, aunque de hecho, lo era. Es más, podría decir que me gustó y lo tomé como un juego. Me había dado cuenta que soy bisexual.

    Me quedé tirado sobre el sillón de tres cuerpos del comedor de la casa de mis suegros. En un momento sentí gemidos de placer, volteé mi rostro y vi que los tres hombres bañaban en semen el rostro de Adela y de su hija. Una cosa muy alocada. Parecía no tener fin.

    Seguí con mi descanso y un rato más tarde pedí permiso para pasar al baño, tenía que higienizarme, me siguió Adela, entró conmigo y me dijo:

    ¿Te gustó?

    Claro le dije, y mucho.

    Sos terrible muchacho, me dijo, me llenaste la concha de leche y ya le habías acabado a Marina.

    Si, le dije, sin más.

    Sos de los nuestros, me dijo con una sonrisa.

    Y pregunté: ¿por qué Ludmila no está en esto? ¿Qué pasa con ella?

    Adela me dijo: Eso te lo tengo que contar con tiempo. Lo vamos a dejar para otra oportunidad, ¿te parece? Y salió del baño. Volví a mi estado de intriga. ¿Por qué mi esposa no estaba en este juego alocado y perturbador?

    Salí al comedor nuevamente, me vestí, saludé amablemente a los presentes y me fui a casa.

    Eran cerca de las 12 de la noche. En ese momento me di cuenta que no había ensuciado la ropa de fútbol, me puse a pensar qué diablos le iba a decir a Ludmila. Llegué, guardé el coche, el garaje tiene una puerta que da a la cocina, ingresé a ella, Ludmila estaba sentada, se dio vuelta, se paró, me abrazo, me dio un beso y me dijo: ¿cómo te va, amor?

    Bien, le dijo, un poco cansado.

    Dame la ropa que la pongo para lavar, me dijo con voz suave.

    No, le dije, Rubén trajo el conjunto de camisetas, pantalones y medias que compramos para jugar el torneo y usamos esa ropa. La que llevé está limpia. No te preocupes. Se llevó todo Juan José para que lo llave su mujer. Un día te va a tocar a vos.

    Bueno, me dijo, ¿vamos a la cama?, preguntó.

    Si le respondí, vamos, estoy un poco cansado.

  • Aventura de Año Nuevo con maestra de incial

    Aventura de Año Nuevo con maestra de incial

    Toda esta aventura se dio en el año nuevo del 2015, habíamos quedado en salir a celebrar recibiendo el año en una disco por Miraflores, con una amiga y su prima y unos amigos más en el cual nos encontraríamos en la disco.

    ¡Bueno igual dije, asu! Ahora que hare con 2 mujeres para pasar año nuevo voy a estar de guardián, resulta que yo iba por la prima de mi amiga una abogada, esta amiga en mencionó que había invitado a otra amiga de ella maestra de inicial.

    -Oye invite a una amiga no hay roche no?

    -¡Y dije bueno, no que va! No problem -en ese momento la vi salir de su cuarto donde estaban alistándose.

    Vestía un short chiquito con una blusita acorde con la combinación de su outfit y su taquitos, con su cabello suelto hasta el hombro y sus lentes, no se veía tan wao, pero si era guapa la chica.

    -Hola mucho gusto, tu eres (mi nombre)

    -Si!, ¿que tal como sabes?

    -Ja, no tranquilo me dijo (el nombre de mi amiga)

    -Ah ok ok, bueno mucho gusto tu eres.

    -Dayanna

    -Encantado, y así seguimos charlando casual.

    La prima de mi amiga si salió con un vestido algo sueltito, estaba guapa, pero ella no es parte de la historia en este momento.

    Salimos con la hora rumbo a la disco y ya habían ido unos amigos de su prima la abogada y yo dije shit! No voy a poder pulsear, ni modo. Efectivamente llegamos y nos juntamos todos y así recibimos el año nuevo comiendo uvas tomando champagne que ofrecieron en la disco

    -Feliz año! –feliz año! Todos saludándonos

    Y en eso me di cuenta que un amigo de la abogada le da además de un abrazo un beso picaron y ella riéndose, me puse celoso me llego, pero disimule bueno seguimos baile y baile disfrutando la noche. Sin percatarme me di cuenta que Dayanna se me pegaba a mi como buscándome la charla, reírnos etc. Ya estaba con copas encima, en eso mi amiga y su prima dicen, vamos al baño, momento preciso en que me quede con ella a sola más aun, y surgió un charla amena y coqueta.

    -Y me dijiste que vienes de lima norte?

    -Sí, me menciono su distrito

    -y, te vas a quedar a dormir en casa de nuestra amiga? Porque es muy peligroso que te vayas sola desde Miraflores.

    -Sí, creo que me voy a quedar en su casa esa es la opción o quien sabe –nos miramos haciéndonos una pausa –¿quién sabe? Le dije.

    -Ósea ya no falta nada para que amanezca sino me voy ya de día

    -Si, Bueno ya son las 5 am y en este tiempo amanece rápido

    -¿Y, porque viniste sola como así, tu pareja? ¿Tus amigos?

    -Lo, que pasa es que hace poco terminé con mi pareja, es una larga historia, y pues tenemos amigos en común y siempre la paso con ellos, quise cambiar de rutina arriesgarme a hacer algo fuera de lo común.

    -Salud por eso! –Le dije

    Reímos, seguimos bromeando, ya estábamos en copas me dio señales y me arriesgue a besarla, total que podía salir mal, era año nuevo y amor nuevo (o aventura nueva). Me correspondía, me beso tímidamente, pero al seguro me correspondió también besándome intensamente, creo que también estaba haciendo efecto los tragos, y en eso se aparecen las desaparecidas.

    -Ajap!, que paso aquí –menciono nuestra amiga en común-ósea nos vamos un rato y uds. Hacen rienda suelta sus deseos jaja

    -jaja-Todos.

    -Ustedes que se desaparecen buen rato.

    -Estábamos bailando –respondió nuestra amiga.

    -Bueno ya! Salud, salud! Ya falta poco para irnos acentué.

    Así paso un rato y decidimos irnos, para esto ya a la abogada ni interés le daba, me miraba todo desconfiada y sorprendida porque salía abrazando a la otra, perdió su oportunidad pues, aunque con ella tengo otra historia, que será parte de otro relato, como dice más vale tarde que nunca.

    Volviendo al tema de la salida de la discoteca, ya el cielo estaba casi claro, y teníamos un hambre feroz, motivo por todo lo que habíamos bebido, vámonos a risso, una calle donde hay varios comercios de comida las 24 horas y más aun con toda la gente que iría para calmar el hambre, llegamos todo caballeroso la invite solo a Dayanna lo que guste. En algún momento de la charla entre nosotros, yo con las 3 chicas pero la susodicha sentada a mi lado me atreví a darle un beso largo el cual dije toma toma foto para el recuerdo fue muy gracioso todos conversando, pero la abogada laboralista algo seria riéndose, pero se notaba su cara de ósea que mujeriego este, sino era yo, era cualquiera, con el tiempo esta abogada me lo confeso.

    -¡Foto, foto! Ya bueno ya que acabamos es momento de la retirada

    Mi amiga y su prima, -bueno ya aquí tomamos el taxi -buscaba x aplicación.

    Fui pagar la cuenta mientras Dayanna hablaba con nuestra amiga

    -Te vas con nosotras no? –le mencionaron

    -No, yo de aquí ya me voy con el (yo), me dijo que me llevaría

    -Segura? ¡Con una mirada como diciéndole ya caíste!… Sí, no te preocupes ya vayan Uds. Nomas

    Charla que luego me conto, embarque a mi amiga y su prima a lo cual ya lo habíamos conversando.

    -Entonces nos vamos a tu casa? ¿O a la mía? Ja

    -Ehh no se… tú quieres? –trataba de que yo dijera si vamos

    -Dime tú, yo encantado te llevo.

    -Bueno, pero solo un rato, ósea ya es tarde tengo que regresar a mi casa y tu sabe que no está nada cerca.

    -Ok, vamos -le dije

    Arriesgándonos a hacer cosas nuevas, para que valga la pena y no arrepentirse.

    Para esto mi dpto. Estaba muy cerca de la zona de comidas que fuimos, tomamos un taxi, y entramos ella cautelosamente. No sé si porque tenía nervios de que pase algo o de lo que iba a pasar finalmente ya que accedió.

    Entro y casi ni se sentó en mi sofá, que el agarre del brazo y le dije:

    -Ven acompáñame, es año nuevo y como dijiste que querías a arriesgarte a hacer nuevas cosas pues es el momento.

    Camino titubeante, mientras la besaba camino a mi habitación y cada vez el momento se ponía más intenso; para esto mi habitación estaba impecable, había hecho una limpia a la casa previo año nuevo. En la puerta de mi habitación la levante cargándole de sus piernas y llevándola cargada posándola en mi cama, parado frente a ella procedí a quitarme la camisa, reloj, además del cinturón –ella me miraba como imaginando oh dios va a pasar y ya con el torso desnudo, quitándome los zapatos torpemente con los pies atiné a decirle.

    -Entonces yo te quito la ropa… quieres? –acentuó con un despacio

    -Si!

    Inmediatamente le alcé la blusa, dejando que ella se quitara el brazier, no tenía pechos tan grandes, pero si lindas piernas y se lo dije en la noche en al disco-le baje el short, el calzoncito y los tacos jugueteando y algo nervioso, todo ocurrió en un silencio y viéndonos claramente todo nuestros cuerpos ya con la luz del día; procedí a bajarme todo el pantalón y bóxer en una, momento en el cual mi verga salió disparada ya casi erecta al tope, ella Mirándola con nervios y temerosamente, sin saber qué hacer. Me acerque a ella besándoles las piernas hasta las caderas con mi verga directamente viendo a su cara, decía quiero verga, se la veía con mirada lujuriosa mientras me miraba nuevamente a los ojos, no sabía que hacer se le notaba nerviosa y en eso deduje ella no se va atrever a nada, aquí mando yo.

    -Sácate los lentes y con voz ardiente le dije: ¡Qué esperas es toda tuya!… y uffff

    Procedió a metérselo en la boca, succionaba con locura, se sacaba y metía mi verga en la boca con tanta desesperación slup, slup, uhmmm, ohmmm, slup, slup… ah ahhh. Mientras masajeaba mis huevos.

    -Que ya no hablas se comieron tu lengua los ratones, o te gusta tanto que no quieres perder el tiempo hablando.

    -Calla tonto!, me gusta tu verga… y déjame disfrutarla –diciéndomelo toda excitada

    -Entonces sigue, es toda tuya –mientras sobaba su vagina y apretaba sus muslos

    -Entonces es mía?

    -¡Si, empezamos el año y tiene nueva dueña! –me miro con cara como diciendo mujeriego

    Y siguió hasta que le dije.

    -Bueno déjame disfrutar a mí, no solo tú tienes ganas.

    La levante de piernas y sobre ella empecé a meterle verga una y otra vez…se notaba su cara de excitación pero no decía nada solo disfrutaba, no me va pedir nada es sumisa total al menos, es lo que creí, con el tiempo y otras sesiones amatorias era más atrevida. Volviendo al tema ven la puse de pie y la incliné sobre mi velador, abriéndole de piernas poniéndola en posición para ametrallarle de pura verga!

    -Oh, que rica colita tienes, mientras la palmoteaba en sus nalgas y se la metía una y otra vez, no dejaba escapar tan rico culito –mientras ella gemía de placer

    -Mira en el espejo ves… ves que rico te dejas clavar –ella solo gemía y ponía sus ojos en blanco disfrutando de toda la embestida de mi verga

    -¡No se equivocaron, me decían que eras tremendo y ya lo veo…sigue, sigue, no pares! Mientras sentía toda su vagina mojada –reí de pícaro y empezó a jalarla de los cabellos domando tan sumisa mujer.

    -Y yo no pensé que fueras tan aguantadora y pedilona, me gusta…creo que hacemos buen dúo te gusta el sexo como a mí y te entregas sin miedos –mientras veía que cada vez solo recibía verga cerrando los ojos. ¡Vente vente –le ordene!

    Sentí en ese momento al dar un gemido, agarrándome las piernas para que no me separase, su vulva cada vez más mojada, ya ohhhh yaaa uhmm ohhhh, mientras yo presionaba mi verga en su culo.

    -Y ahora me toca a mí ahh, no me vas a dejar con las bolas llenas.

    Volteándose y poniéndose de rodillas, toda excitada y exhausta, solo atino a arrecharme más queriendo excitarme para que me venga.

    -Haber bandido!,-nos reímos pícaramente,

    -¡Es hora de que me des lo que tienes en tus bolas uhmmm slup slup, ohhh ohhhh -no podía más estaba a mil… vamos vamos dame tu leche, quiero tu leche!

    Siguió succionando hasta que de la excitación le dije

    -Me vengo!, ¿ya es hora quieres que te dé en la cara? ¿O en las tetas?

    -¡En la cara o donde quieras, ahora esta verga es mía ya que me lo dijiste!, slup slup, uhmm… ¡dame donde quieras!

    Momento en el cual me vine a chorros manchando su cabello y media cara, y rápidamente se lo metió a la boca tragando la mayoría de todo mi abundante semen, se limitó a no a acabárselo lo que le cayó en la cara, seguro para que no piense que era tremenda puta.

    -Uhmmm ohh ahhh Dayanna, que increíble mamada me has dado

    -Te gusto?

    -Me encanto!

    Se puso de pie y quiso besarme, a los cual le dije

    -Hey espera esa leche es tuya, no para mi –reímos y bueno bueno voy a lavarme

    La llevé al baño ya que no conocía y me metí a la ducha eléctrica, ya que bota agua caliente y te salva al instante de miles, la metí no quiso mojarse el cabello, a lo cual el dije

    -Descuida tengo secadora o acaso quieres llegar con la leche en el pelo y -seguimos bromeando

    Nos lavamos rápido ya que tenía que regresar a su casa se secó el cabello rápidamente se vistió tratando de que luciera sin nada de señales antes de llegar a su casa, eran casi las 8 am y había pasado rápidamente como 1 hora

    -Vamos que te acompaño a tu casa

    -En serio –me dijo

    -Si claro, te prometí que te llevaría-lo malo que no tenía para el taxi y sin problemas fuimos a tomar el metropolitano. Ya sentados y mientras hablábamos de cualquier cosa, me decía ya sabía de ti había visto mi perfil en redes, y le pareciste un chico confiable.

    -Si me parecías atractivo, y la verdad me dije por qué no?-con voz muy suave para que no escuchara la gente de bus –aunque estaba medio vacío.

    -Bueno gracias por ello, no pensé que tenía fans en secreto.

    -¿Seguro, y quizás tienes más?

    -Por ahí unas cuantas, ja riéndome –pero no me interesan, ahora solo me importa alguien con quien pase un gran año nuevo, espero no dejar de verla ni que se aleje.

    -Bueno, depende de ti, esa chica seguro y claro que va seguir viéndote porque le gustas.

    -Es mutuo -mientras sonreíamos coqueteándonos.

    Bajamos en la estación Izaguirre y tenía que tomar una pequeña combi, para una última ruta para llegar a su casa.

    -Bueno cuídate Dayanna, espero verte pronto

    -También espero lo mismo, me dio, nos dimos un beso, y diciéndome con voz suave, estuvo todo muy rico -Y me dejo con la palabra en la boca.

    -Te llamo! Le dije ya cuando subió a su combi

    -Ok, Bye

    -Bye

    De regreso en el metropolitano, pensaba, wao sí que fue un año nuevo diferente, fui por oro y encontré plata, seguro que con la abogada no hubiera pasada nada esa noche, pero con ella el pase genial, al menos necesitaba sentirme bien y bueno se dio con la dicha profesora de inicial. Llegue a mi casa y pase el día visitando a mi madre y hermana en la hora del almuerzo,

    Así paso el día y le mande un mensaje de whatsapp casi en la noche.

    -Hola preciosa, pensé en ti todo el día.

    -Hola, guapo, yo también lo hice y espero poder vernos en otro momento.

    -Bueno ya sabes donde vivo, te espero cuando quieras y salimos a pasear, cenar o lo que tú quieras

    Solo mencionare que chateamos, tan ardientemente que incluso me mostraba sus pechos x la cámara y yo mi verga antes de vernos, jugando con nuestra libido.

    -Bueno aquí está esperándote.

    -Para la próxima vas a hacerme de todo, ya que tú no me hiciste nada ese día, te toca ahora ti.

    Nos encontramos con los días, el cual incluyo otra sesión amorosa que incluso me sorprendió regalándome un increíble sexo anal con la delicadeza y paciencia que me pidió, era un año de nuevos atrevimientos como ella quería, fue espectacular… pero esa ya es otra historia.

  • Grabando nuestro trío

    Grabando nuestro trío

    Sois una pareja sexualmente activa, pero casi siempre hacéis lo mismo, sexo oral, masturbaciones, algo de anal…, además de las típicas penetraciones. Hace unos meses descubristeis un nuevo placer, el de fotografiaros desnudos mientras os masturbabais y se lo mandabais por whatsapp. Algunas veces has sido algo exhibicionista y te calentaba mucho imaginar que alguien ajeno a tu pareja te viese desnuda.

    Así que, de vez en cuando, mostrabas alguna foto a un viejo amigo. Así nos mostrábamos uno al otro fotos y nos íbamos calentando.

    Una noche decidiste tu chico y tu grabaros en vídeo mientras lo hacíais, fue un desastre salió totalmente desenfocada y no se veía nada. Mientras la visualizabais le comentaste a tu chico: «Necesitamos alguien que nos grabe mientras lo hacemos.», tu chico te echó una mirada fulminante y solo llegó a decir: «Ni pensarlo.»

    En otra noche, mientras hacíais el amor, empezaste a decirle, empujada por la excitación, «me encantaría tener esto grabado en vídeo y hacer nuestra propia película X», él que también estaba a punto de explotar decía «Sí, sí… llama a alguien y que nos grabe.» Mientras se corría de forma expresiva, entre jadeos y suspiros.

    Al acabar, le preguntaste ¿De verdad quieres que llame a alguien para grabarnos? Y él rápidamente dijo que no, que eso lo decía porque se estaba corriendo y no era dueño de sí. Tu insististe un poco y le dije: «Mira sé de una persona que será discreta, no dirá nada a nadie.» El seguía en sus trece diciendo que no y que no.

    Al día siguiente me dijiste que te prestara un vídeo de mí y con alguna amiga que querías convencer a tu chico de que yo era de confianza. Así lo hice y te presté uno de calidad razonable en el que me veía a mí y a una amiga follando. Por la noche, ya en tu casa le mostraste el vídeo a tu chico, él lo estaba viendo con cara de desaprobación y negando con la cabeza. «Me parece una barbaridad.» Decía. Aprovechaste para ir metiéndole mano y a ver si excitándolo conseguías convencerle. En las imágenes se podía ver perfectamente como practicaba sexo con mi amiga. Observaste que tu chico miraba la escena con cara de exclamación.

    Mientras follabais con el video que te había pasado en la pantalla comenzaste a insistir y entonces él te dijo que ponía como condición que él estuviese vestido y que el vídeo lo guardabais nosotros, además de que si llegado el momento no quería que lo dejaríamos estar. «Así será» le prometiste.

    Dicho y hecho, al día siguiente me dijiste que había aceptado y comunicarme que estaríais en casa por la tarde, que me preparase y que fuese de lo más cuidadoso.

    Por la tarde, a eso de las 19 horas, tu chico estaba un poco nervioso, estaba un poco tenso y dudaba de si sería buena idea. Sonó el timbre y los nervios se le hicieron más ostensibles. Cuando entre en casa él no sabía qué hacer, nos servimos unas copas para restar tensión y nos pusimos a charlar. Yo saque el tema y dije «Comprendo que estés nervioso, he traído esto para que lo veas y estés más tranquilo». Y puse otro video en el móvil que le grabe a una amiga, se veía perfectamente su cuerpo desnudo, su cara excitada y cómo empezaba a masturbarse ante la cámara. Se acariciaba los pechos y besaba los pezones con auténtico lujo de detalles, era buen cámara, sin duda, la imagen bajaba lentamente hasta alcanzar su sexo que estaba siendo masajeado por mi mano, lo abría dejando a la vista sus labios vaginales y el clítoris, le introducía un dedo en la vagina… a ti te estaba poniendo a tope y creo que a tu chico también. Se notó en la imagen que había dejado la cámara enfocada y en un trípode porque dejó de moverse y aparecí en la imagen y lentamente me fui perdiendo en el interior del sexo de mi amiga, podíamos oír los gemidos de ella y como mi miembro salía lentamente y volvía a hundirse.

    Tu chico estaba con la polla dura y tiesa que se salía de mi pantalón, yo, estaba igual y tú, aparentemente, te estebabas excitando. «Vamos a hacer una cosa» dijiste de repente, sacándonos de nuestro entusiasmo. «Tú te sales fuera del salón, preparas el video y mi chico y yo empezamos a acariciarnos, al cabo de 10 minutos entras, si él está decidido, te quedas y sigues grabando, si no, lo dejamos.» Tanto tu chico como yo dijimos que sí.

    Me salí y tu chico y tu comenzasteis a meteros mano, se le notaba cortado y tenso, en la televisión las imágenes de la otra pareja seguían dando un toque morboso, pronto estuvisteis desnudos y tu muy excitada.

    Estabais sobre un sofá cama el cual habíais abierto para poder estar cómodos, tú estabas desnuda, agachada frente a él chupándole el miembro con auténtica pasión, el culo subido en pompa por lo que imaginabas que desde atrás se veía a la perfección tus nalgas y tu sexo húmedo. En eso que entre, sin hacer ruido y me coloque justo detrás de ti. Podías intuir que yo estaba viendo tu sexo abierto y húmedo y que estaba a menos de un metro de él. La sensación era extraña, muy morbosa y excitante, miré tu cara y pude observar que tu cara expresaba excitación y no podía ocultar el bulto en mi pantalón. Un hombre estaba viendo cómo le chupabas la polla desnuda. Podía ver su cara de deseo. Estabas fuera de ti.

    Poco a poco me fui acercando por un lado para poder grabar tu cara con su polla en su boca. Cuando lo viste, distes un respingo y te levantaste. Te quedaste muy cortada. Dijiste: «Qué susto me has dado.» Haciendo intención de taparte vi que se perdería el momento. «Llevo ya un rato grabándoos, sigue, no te cortes.»

    Tú estabas arrodillada, totalmente desnuda y tus pechos a la vista. Yo seguía grabando y a la vez, miraba tus pechos con auténtico deseo. Tu chico dijo que le daba un poco de corte que te viera desnuda, solo dije: «Yo estoy grabando y te aseguro que no tienes que tener corte, estás haciéndolo muy bien.” Tú me echaste una mirada directa al bulto que luchaba por salir del pantalón y sonreíste diciendo «Ya se nota, ya.»

    Tu chico, ese que estaba un poco cortado, te tomo de la cabeza y te empujo contra él para que siguieses jugando con su polla, lentamente volvió a la tarea y con cada lametazo podía comprobar que estabais cada vez más excitados. Yo ya no me preocupaba de hacer ruido, me acercaba más y más para sacar primeros planos. Me volví a poner detrás de ti, y al saber que te estaba tomando el plano en el que se vería su culito y tu sexo, echaste una mano atrás y comenzaste a frotarte los labios vaginales. Mis ojos al ver esto brillaban sin poder contener mi deseo. Al poco, tú se acostaste con los ojos cerrados y le distes a tu chico que te penetrara. Así lo hizo y lentamente te metió la polla hasta el fondo. Entonces rompí mi silencio y dije, «mejor que ella se ponga encima, así podré sacar mejores planos.» Pensaste que tu chico se negaría pero ya estaba muy excitado. Sin pensárselo, se tumbó y te subiste sobre su polla lentamente, estabais frente a frente y yo por detrás grabando las entradas de su polla en tu sexo. «Estás disfrutando? “Té pregunto, «Mucho…» dijiste.

    Yo dije «Inclínate un poco más hacia delante para poder grabar mejor.» Tú no entendiste bien lo que te pedía, entonces noté que dabas un respingo sobresaltada, y mi mano estaba apoyando sobre tu espalda, casi en las nalgas para indicarte la postura correcta. Tu chico pensó que no debía tocar, que sólo debía grabar y mirar, pero esto le excitó aún más y creo que a ti también porque volvías a ponerte de forma que yo te volviera a tocar, aunque eso sí, con todo respeto. «Es que se me va el cuerpo hacia atrás» decías disculpándose. » Sujétame tú” le decías a tu chico. Yo tenía las manos en tus nalgas y a veces chocaba con las de tu chico que estaban muy cerca de tu culo. Notabas que estaba fuera de mí, la excitación de lo que veía se multiplicaba por los toques tímidos del culo. No sé cómo fue, el caso es que una vez que choco la mano conmigo, en lugar de decir que la apartase, la sujetaste tu misma de forma que tenía mi mano en una nalga y tu chico en la otra, Esto te transportó a otra dimensión, pero corríamos el peligro de que tu chico se enfadase. «Te gusta?» le preguntaste, «Sí, síiii.», te dijo él, y al oído me dijiste «me has tocado parte del coño.»

    Entonces, por sorpresa, te paraste y te diste la vuelta quedando de espaldas a tu chico y de frente a mi que estaba que explotaba. Tú chico y tú ya habías perdido cualquier tipo de vergüenza y tú, sin duda, eras consciente de que estabas poniendo cachondos a los dos hombres que estaban contigo. Sacaste tus instintos de hembra caliente y empezaste a deleitarnos con unos movimientos bestiales. Sentada frente de espaldas a tu chico con su polla entrando lentamente por tu sexo y los brazos apoyados en el sofá detrás de su espalda, las piernas bien abiertas y la cámara frente a ti, no había rincón de tu cuerpo que yo no estuviese disfrutando. «Genial, -dije- Genial…» entonces, ya fuera de control te bajaste de tu chico y me dijiste «Graba esto con detalle…», no sabíamos que ibas a hacer. Me dijiste que como estaba «Estoy a tope, como vosotros ¿Creéis que no se nota?».

    Me guiñaste un ojo en señal de aprobación, ninguno de los tres decíamos nada. “participa si quieres me dijo tu chico, que no todo es grabar y parece que a ella le apetece”

    «No, espera, no…» dije, pero ya era tarde, tú ya habías abierto mi pantalón y sacado mi miembro, el cual empezaste a masturbar y se te veía fuera de si.

    Tú necesitabas más para llegar al orgasmo, mientras me masturbabas con la mano, tu chico te masturbaba a ti. Sin sacar la mano del coño, mi miembro tenía un glande rojo brillante y grande. Tú abriste la boca y empezaste a succionar mi miembro sin compasión. Entonces dije «Cierra los ojos”. Le dije a tu chico que dejara de masturbarte y que se colocara al lado, cuando abriste los ojos de nuevo tenías nuestros miembros a la altura de la boca. Ya sabíamos que iba a pasar ahora, no sabías por cual decidirte, así que fuiste intercambiando meneos con chupadas, masturbación con metértela en la boca, en uno de los momentos los dos capullos estaban jugando con la punta d la lengua.

    Así que suavemente me tumbe para que te subieras encima de mi, me cabalgaras como habías echo con tu chico hace unos momentos, mientras tu boca seguía disfrutando del miembro de tu chico.

    No aguantábamos más, tus fluidos caían por mis huevos, te daba azotes mientras tu chico pellizcaba tus pezones, no parabas de retorcerte del placer que era tenernos para ti sola, dándote placer

    Él se lanzó primero a correrse en tu cara, té lleno completamente de leche, mientras tú pedias que me levantara, que querías la mía también, así que me levante, me puse en cruz y deje que tu sacaras mi leche mientras tu chico cogía el móvil para sacer un primer plano de tu cara.

    Tenías la cara, los pechos llenos de nosotros y yo mi verga empapada de ti.

    Así que una vez realizada la grabación no me quedo otra que despedirme, mientras os ibais para la ducha.

    Fue una buena grabación que espero que disfrutéis por mucho tiempo.

    Sin más, espero que te haya gustado un cachito.

  • La cuarentena con mi sobrino (Parte III)

    La cuarentena con mi sobrino (Parte III)

    Anteriormente: Pasamos los primeros días con mi sobrino que está en casa por la cuarentena, mi esposo sigue en Europa sin fecha de regreso. La última jornada pasa normalmente hasta que decido ir a tomar un segundo vaso de agua y observo en la oscuridad como mi sobrino de 18 años recién cumplidos se masturba en el sofá donde duerme.

    Él no me vio, yo lo vi en la oscuridad con la escasa luz que proveía la luna, pude ver como se masturbaba y acababa largando chorros de semen sobre su pecho y su panza marcada de abdominales.

    Vi cómo se limpió con una prenda que tenía en la mano con la que se masturbo. Luego con mucho cuidado me volví a mi cuarto.

    En cama me puse a buscar videos íntimos que tenía con mi esposo para poder autosatisfacerme.

    Una noche más termino acabando dejando mojada las sabanas, mi tanga y mis dedos.

    Comienza el quinto día, Me levanto con lo justo, me visto y voy a desayunar. La mesa esta lista y el café esta calentándose. Mi sobrino evidentemente escucho que ya estaba por levantarme y puso a calentarlo.

    Ya había terminado sus ejercicios y estaba con su ropa y toalla al hombro listo para pasar al baño de mi cuarto para darse su tradicional ducha pos ejercicio.

    Lo saludo tímidamente, pensando que estaba hecha un desastre, sin peinarme ni maquillarme.

    Mientras él se va a bañar, me voy directo al sofá a revisar si encontraba la prenda con la que se estuvo masturbando. No encuentro nada. El café se está enfriando en la mesa, yo me aventuro a entrar al cuarto donde guardaba sus cosas.

    Tenía la excusa de que es mi casa y necesito buscar otras cosas, pero si no me veía mejor. Reviso rápidamente su bolso y en un bolsillo encuentro una diminuta tanga, manchada, con restos de su semen.

    Me pareció un asco. Pero la curiosidad me había llevado hasta ahí.

    En eso siento el sonido de una notificación. El celular de mi sobrino estaba cargándose en el cuarto.

    Me asomo a ver y era un whatsapp de una tal Paula.

    El mensaje parcial decía: «me encanto que uses mi tanga para desahogarte…»

    Luego seguía el texto pero era lo único que pude leer sin tener que violar la privacidad de sus mensajes.

    Deje guardado todo y me fui a la mesa, pongo el café en el microondas, cuando veo que estaba entrando otra vez tarde a mi trabajo virtual.

    Agarro algo para comer, corro a la oficina, enciendo la computadora, mientras espero que termine de calentarse el café.

    Busco mis cosas, mi celular y suena el microondas avisándome que ya está el café.

    Comienzo a trabajar, mi jefe me pregunta si otra vez se me corto la luz socarronamente. Pero no pasa más que del chiste.

    Mientras hago mi trabajo me pongo a abrir mis redes sociales, a usar mi celular. A buscar a mi sobrino, a ver sus fotos, a ver sus amigas.

    Encuentro a una «Pauli», en sus fotos tiene muchos likes y reacciones de mi sobrino. No le comenta pero evidentemente le hace saber que le gusta lo que ve.

    Esa Pauli es una chica de 25 años, muy grande para mi sobrino. Es una modelo, o por lo menos parece serlo porque en todas las fotos está posando. Es perfecta, tiene unas piernas larguísimas, unas tetas paradas más grandes que las mías, una cintura de avispa. La cola es proporcional a su cuerpo, no es la gran cosa pero sabe cómo sacarle provecho en sus poses.

    La muy puta encuentra excusas en sus tik toks para mostrar el orto, está llena de comentarios. En Instagram siempre aparece como riéndose mientras muestra sus tetas o sus piernas.

    La caradura pide canjes o vende publicidad por tener tantos seguidores.

    Veo mis redes y veo que solo me siguen un puñado de familiares y amigos, algunos corazones a las fotos de mi pareja o de mis viajes, pero evidentemente no destaco.

    Mi sobrino en cambio tiene miles de seguidores, está lleno de chicas reaccionando y comentándole todas las fotos, donde se lo ve haciendo ejercicio, o posando también.

    Evidentemente la brecha generacional se nota entre estos chicos de 18 y una vieja como yo de 35.

    Así y todo esa Pauli ya está grande para andar haciéndose la pendeja.

    Y como carajo mi sobrino tiene su tanga? Acaso estuvieron juntos? Mi sobrino hace poco llego a buenos aires, hace poco es mayor de edad. Es una pervertida esa Paula.

    Llega la hora de almorzar, casi no le hablo a mi sobrino, estuve toda la mañana masticando bronca por esa tal paula, como puede ser que no haya un poco de moral, un poco de recato, que no se dé cuenta que mi sobrino todavía es muy chico.

    Por la tarde al fin puedo hablar con mi esposo, le digo cuanto lo extraño, que quiero que dejemos de pelearnos. Él me dice lo mismo, me confirma que no tiene novedades y que se quedara hasta que cierre el negocio en Europa, le pido que se cuide.

    Le digo que anoche me masturbe mirando nuestros videos, él me dice que tenemos que grabar otros porque ya se cansó de usarlos en Europa.

    Le propongo poder hacer una videollamada hot.

    Me pongo el mejor conjunto de ropa interior.

    Pongo música ambiental, solo para justificar un baile sensual.

    Le muestro todo mi cuerpo, como me queda ese conjunto de ropa interior cara y fina, le hago un baile que muestra mis caderas, mis pechos, mis piernas.

    Mi esposo comienza a mostrarme como se toca mirándome.

    Me da risa y vergüenza lo que hacemos, pero es lo que hay que hacer para mantener viva la llama de la pasión en estas épocas.

    En cámara comienza a mostrarme su pija, esa pija que en más de 15 años estuvo dándome placer. Una buena pija de 18 cm, ancha de unos 5 cm. La extraño dentro de mí.

    Me saco la ropa interior, le muestro mis pechos erectos, le muestro mi cola, se la abro para que se deleite.

    Me doy una palmada en la cola bien sonora.

    «tía estas bien?» se escucha detrás de la puerta

    La cara de mi marido se transforma y se tienta de risa, yo me muero de vergüenza y comienzo a tartamudear tratando de pensar alguna excusa. Quiero bajar el volumen de la música y termino subiéndola mas, luego la apago como puedo y le digo a mi sobrino hablándole a la puerta, que estaba todo bien, que había matado una mosca…

    Estaba toda colorada, mi esposo se moría de la risa y dijo que eso cortó la calentura pero estuvo bueno.

    Nos despedimos y lo dejamos para otro momento.

    Unos minutos más tarde me llega una captura de video de mi esposo, mostrándome a mi dándole el culo, desnuda pegada a la puerta diciéndole a mi sobrino que había matado a una mosca.

    Me tente sola, al menos todo estaba bien con mi esposo.

    Pasado un rato, decido hacer frente a mi vergüenza y salir a hacer algo de ejercicio.

    Me puse una calza y una musculosa para poder estar más cómoda.

    Salgo al jardín, porque mi sobrino estaba en el living mirando televisión.

    Estoy haciendo mis rutinas tratando de imaginarme que estoy modelando mi cuerpo.

    Estaba haciendo unas flexiones de brazos cuando escucho de fondo

    «tía, lo estás haciendo mal»

    Era mi sobrino que me estaba observando. Me dice amablemente que debería cambiar la forma en que hacia el ejercicio para no lastimarme.

    Se pone a la par mía y me muestra como debía hacerlo. No digo mucho solo le sonrió amablemente y trato de imitarlo.

    Me pide permiso para tocarme, sin decir nada, solo asiento con mi cabeza.

    Me toma de las caderas para ubicar mi cola un poco más arriba. Sus dedos gruesos y calientes tocan mi piel. Claramente tiene mi culo a unos 50 centímetros de sus ojos.

    Pasa su mano por mi espalda para corregir mi postura, diciéndome que no debo hacer fuerza con la columna.

    Me dice que luego de cada ejercicio hay que elongar un poco.

    Me hace poner de pie, y me hace usarlo para estirar los brazos, me apoyo en sus hombros para elongar.

    Me recomienda el las rutinas, y yo solo obedezco. Hago las sentadillas dándole la espalda, no es algo que haya buscado, él está desde atrás mirando y dándome las indicaciones.

    Mi cola no sería como la de Pauli, pero es la que tenía a mano y después de todo no estaba tan mal.

    Termino los ejercicios súper transpirada, evidentemente me hizo bien los consejos para poder hacerlo como debía.

    Las gotas de sudor caían entre mis pechos, lo note porque cada tanto vi cómo se le escapaban los ojos a mi sobrino. Esas gotas sexys que toda chica sabe que calienta en el escote.

    Caminamos juntos a la casa, mientras tomamos agua. Le agradezco. Le digo que me voy a ir a bañar, el me pide bañarse después, porque transpiro también.

    Le digo que se bañe primero, yo tardaría mas como toda mujer.

    Así que lo veo ir al baño con sus cosas, yo espero mientras en el living.

    Tengo el celular casi sin batería, así que voy a buscar el cargador a mi cuarto, al entrar veo que la puerta del baño esta entreabierta, no la había cerrado bien mi sobrino.

    Debía pasar cerca de ahí para llegar al cargador del celular, paso sin mirar, rápido, tomo el cargador y emprendo la salida.

    Cuando estoy pasando por la puerta del baño me detengo.

    Una fuerza parece que me poseyese, porque no me puedo mover, así que solo atino a mover mi cabeza dirigiendo mi mirada hacia el interior del baño.

    Teníamos una mampara de vidrio, así que solo la condensación cubría lo que se veía del otro lado.

    Hay vapor en el baño, hay condensación en la mampara. Hay un sobrino bañándose, dándose una ducha. Veo su silueta, se le nota el porte, se nota la espalda ancha, los brazos fuertes, unas piernas marcadas.

    Se puede ver de costado el relieve de su culo y cada tanto el relieve de su pija que se bambolea.

    Se enjuaga bastante por todo el cuerpo, se pone shampoo y se lava bien el cabello exponiendo sus musculosos brazos.

    Parece haber terminado, entonces estoy por irme cuando veo que dirige su mano a sus bolas y su pija. Se está lavando, y de repente comienza a lavarse de más, comienza a masturbarse.

    Se apoya en la pared del baño mientras el agua de la ducha le da en la espalda. Con la otra mano está realizando su empresa de sacar leche.

    En pocos minutos explota sobre la pared el semen joven de mi sobrino.

    Se escucha el sonido gutural de haber acabado, como un león.

    Es tiempo de retirarme, me voy dando pequeños pasos para no hacer ruido.

    Ya en el living con mi celular cargándose, no puedo sacar las imágenes recientes de mi cabeza, cuando sale radiante mi sobrino.

    «es mi turno» le digo sonriéndole a mi sobrino.

    Apenas desato la ducha, mis dedos comienzan a tocar mis pezones y van directo a mi conchita.

    Me toco de manera perversa, ya no pienso en mi esposo, ni en su pija, ni en los recuerdos de novios. Ya es solo la imagen de la pija borrosa de mi sobrino, esa pija que no conozco, que solo pude ver en una noche de luna, y detrás de la condensación de la mampara.

    Estoy metiéndome los dedos frenéticamente, no me puse jabón, no me puse shampoo, es solo el agua cayendo sobre mí y mis manos jugando dentro de mí.

    Me viene como un loop la imagen del escultural cuerpo de mi sobrino apoyado en la pared, me doy vuelta para ver donde se apoyó y donde podría haber caído semen.

    Parece que limpio casi todo, pero hay algunas gotas que no se percató.

    Allí están un par de gotas blancas, que llaman la atención en los azulejos azules.

    Mientras tengo dos dedos entrando y saliendo de mi concha uso mi otra mano para recoger el semen de mi sobrino.

    Mientras lo tomo y me lo acerco a la boca, mis dedos comienzan a temblar. El morbo me está matando.

    Me lo meto a la boca, siento el sabor salado de la leche adolescente de mi sobrino. Cierro los ojos mientras lo degusto, y tengo un orgasmo como nunca antes, las piernas me tiemblan y no puedo sostenerme de pie. Se me doblan las rodillas y me dejo caer en el suelo, mientras se me escapa un grito sordo de placer.

    Estoy sentada apoyada en la pared mientras el agua de la ducha cae sobre mi cara y mi cuerpo. Saco mis dedos de mi conchita y veo como el agua comienza a limpiar todos mis pecados, para que nadie vea o huela nada.

    Estoy agitada, mi pecho sube y baja, todavía tiemblo, estoy sin fuerzas.

    Sigo extasiada cuando siento que algo se cae en mi cuarto.

    Enfoco mi vista más allá de la mampara, limpiando la condensación y puedo ver que la puerta está entreabierta.

    ******************

    Gracias por los comentarios, espero que siga siendo de su agrado como voy llevando el relato. Los leo.

  • Amanecer en el trabajo

    Amanecer en el trabajo

    Estaban a punto de dar las 7 y aún faltaba una hora para marchar a casa, pero ese día era especial porque mi relevo eras tú. Había sido una dura noche de papeleo y los ojos empezaban a mostrar el cansancio propio de las horas delante del ordenador. Sin darme cuenta debí cerrarlos y quedar traspuesto por unos minutos, pero una caricia en mi mejilla me hizo despertar, eras tú que habías venido un poco antes para darme una sorpresa y… vaya si lo fue!!

    Mire el reloj y eran las 7.15 horas, te pregunté: “¿Qué haces aquí?” y tú te limitaste a cogerme de la mano y llevarme hacia un despacho contiguo en el que las ventanas están bajadas y no había posibilidad de que nadie nos viera. Cerraste la puerta te apoyaste en ella para que nadie la abriera libremente y me abrazaste para comenzar a comerme la boca con deseo y pasión. Permanecimos un tiempo besándonos y acariciándonos, pero con cada beso se elevaba la pasión y la temperatura. Nuestros cuerpos pedían más. Entonces nuestras manos, que tantas veces habían recorrido nuestros cuerpos comenzaron a inspeccionar cada rincón de nuestras espaldas y pecho. De manera que terminaron jugando con los pezones de cada uno y eso hizo que nos excitáramos más.

    Hacía tiempo que no podíamos darnos estas caricias y besos por lo que el deseo era inmenso, eran sensaciones que volvían y hacían que todo fuera como si nada hubiera ocurrido. El deseo de abrazarte y comerte era inmenso y allí estábamos de nuevo, volcados el uno en el otro dando rienda suelta a nuestra pasión.

    En un momento dado, decidí girarte y apretarte contra la pared de espaldas a mi de manera que mi lengua jugaba en tu oreja y cuello y mis manos acariciaban tus tetas, que fruto de los besos y caricias tenían los pezones bien duritos.

    Tu aprovechaste para sacar un poco el culo y colocarlo a la altura de mi entrepierna de manera que notabas el bulto del pantalón y jugabas con él, a la vez que una de tus manos se dirigió allí.

    Mis manos recorrían tus pechos, pero una de ellas decidió bajar algo más y adentrarse en tu entrepierna, que estaba caliente y algo húmeda. Tú, al notar mi mano cerca de tu coño, soltaste un corto gemido que me hizo saber que debía seguir ahí, rápidamente introduje mi mano dentro de tu pantalón de manera que también accedí al interior de tu braguita y comencé a recorrer tus labios. Labios que estaban calientes y húmedos y que según jugaba con mis dedos se humedecían más y más.

    Apretaste el culo más hacia mi pidiendo notar mi polla, que estaba dura desde el primer beso y más todavía al comprobar como estabas tú de excitada, pasaste a acariciarme con la mano por encima del pantalón y me dabas ligeros pellizcos.

    Mis dedos no paraban de jugar en tus labios hasta que decidieron centrarse en buscar tu clítoris y hacer que te corrieras.

    Así fue, abriste un poco las piernas para que yo tuviera un mejor acceso y mis dedos se dedicaron a darte placer hasta que momentos antes de llegar al orgasmo cerraste las piernas un poco y tu mano sujeto la mía contra tu coño: te estabas corriendo.

    Tras esto, nos volvimos a besar y tu quisiste jugar con lo que había dentro de mi pantalón y que no podía aguantar más pero un ruido hizo que lo dejáramos para otra ocasión… se había hecho ya la hora de marcharme y llegaba el otro compañero del turno de mañana.

    Yo salí rápidamente del despacho y tú te quedaste colocándote un poco el pantalón y la camiseta para luego salir tan tranquila y con cara de felicidad.

    Nos informamos del cambio y yo me marche para casa no sin antes dedicarte una sonrisa y comprobar que tú también me la dedicabas a mí.

    A los pocos minutos, mientras conducía, recibía un mensaje: “no sabes lo que te echaba de menos, espero que duermas bien. Besos”.