Autor: admin

  • Juan, tú y yo

    Juan, tú y yo

    Durante la infinita cuarentena, te dije que cuando ésta terminara, me quería regalar un par de días en el sur… El confinamiento fue demasiado y merecía salir a un lugar lindo, lleno de naturaleza y paz. Es así como preparé todo y arrendé una cabaña en Puerto Varas. Te dije que me acompañaras, pero nunca me confirmaste.

    No nos habíamos visto desde hace meses, nos debíamos el reencuentro. De igual forma, te di las coordenadas y fechas de mi viaje, horarios de viaje, para que supieras donde estaría, en mi retiro post pandemia.

    Llegué a Puerto Montt un miércoles muy temprano, hacía frío, había llovido, era un día perfecto. Me fui a Puerto Varas, por fin estaba respirando aire puro, mirando el lago, desde una linda cabaña, retirada de las otras y rodeada de árboles, con una gran terraza.

    Arreglé mis cosas… era temprano, no andaba mucha gente… faltaban horas para el almuerzo, así que me recosté un rato, para recuperarme del viaje. Pensé mucho en ti… en las ganas que tenía de verte y estar contigo, recordé tus manos, tu piel… tus besos… y comencé a tocarme… como tú lo haces… no fue necesario mojar mis dedos, porque mi vagina ya estaba húmeda… suavemente, rocé mi clítoris varias veces… pensando que era tu lengua… recordé la sensación exquisita que siento cada vez que me penetras, al sentir tu pene duro entrando en mí. Recordé tu olor, el sabor de tus besos, tu lengua perfecta… fue así y no bastaron muchos minutos para sentir un rico orgasmo, que me relajó y permitió dormir un rato.

    Desperté a las 13 horas, me duché y salí a caminar, para buscar algún lugar y almorzar…

    Mientras caminaba, te imaginaba ahí, conmigo, de la mano, sin temor a que nadie nos viera… sin temor a nada. Llegué a un restorán pintoresco, había gente, algunos extranjeros incluso. Almorcé algo liviano y me tomé un té… te escribí y te dije que te extrañaba, que estaba en el lugar perfecto para que estuviéramos juntos, pero me respondiste que estabas ocupado y que no podías hablar, porque tenías mucho trabajo. Quedé triste, tu frialdad me angustió… pero decidí disfrutar el resto del día… como fuera.

    Salí del restorán y comencé a caminar, me fui a unas tiendas para ver si compraba algún recuerdo. Mientras conversaba con una vendedora, siento que entra un grupo de personas a la tienda, hablando y riendo… de pronto, alguien se acercó a mí, por atrás y me habló al oído… me dijo… «No puedo creer que seas tú», me di vuelta y era un ex pololo, no podía creer que después de 28 años sin saber nada de él, estuviera frente a mí. No terminamos de mala manera, ni con rencores, ni tristezas, porque había sido un pololeo corto, con cariño, pero nada más que eso, no hubo sexo ni nada que se le acercara… aunque ganas no faltaron.

    El andaba con un grupo de compañeros de trabajo, en una jornada de acercamiento post coronavirus. Me preguntó que qué hacía en el sur, con quien andaba… le dije que estaba sola, que necesitaba arrancar de la ciudad… y que nadie me acompañaba, pero que estaba bien así. Ellos se estaban quedando en un recinto cercano, que pertenece a la empresa donde trabajan. Su grupo comenzó a alejarse, me pidió el número de mi celular, se lo di y se fue… observé que no llevaba argolla y usaba la misma cadena de oro que usaba cuando pololeábamos… no había cambiado mucho, solo algunas canas y leves arrugas cerca de sus ojos. Lo vi marcharse, caminando erguido, como siempre, más alto que los demás… de pronto se dio vuelta y me hizo una señal de «adiós» con su mano.

    Compré un par de cosas… me senté en una banca frente al lago… llevaba audífonos y Elvis sonaba en mi playlist. Estuve ahí hasta las 6 de la tarde… perdida en el horizonte del lago, recordando, soñando, inventándome mil historias… pensando mucho en ti… a las 18:05 sonó una notificación y era un mensaje tuyo… «Voy saliendo, también te extraño, besos»… eso fue todo… te contesté, pero mi mensaje nunca entró.

    Llegué a la cabaña y recibí una llamada… pensé que eras tú, pero no, era Juan, mi ex, y me invitó a cenar a las 19 horas, al mismo restorán que fui al almuerzo… le dije que sí, pero que nos juntáramos allá. Me cambié de ropa, me maquillé un poco y a las 19 en punto llegué… Juan estaba ahí, esperándome.

    Fue una cena bastante agradable… hablamos de la vida, de lo que fue de la suya y de la mía… Juan es un hombre encantador, te da confianza desde el primer minuto… lo que me dio pie para contarle de tu presencia en mi vida… no podía creerlo, con lo conservadora que era cuando él me conoció. Le conté todo, nuestros encuentros y perversiones, nuestras ganas de cumplir fantasías, etc… y para mi grata sorpresa me dijo que él tenía las mismas fantasías y que muchas de ellas ya las había cumplido… así que no me sentí juzgada, al contrario.

    Nos dieron las 10 de la noche, el tiempo se pasó volando. Me dijo que me iría a dejar, le dije que solo me encaminara, la cabaña estaba cerca y todo era seguro. Fue así como terminó ese primer día en Puerto Varas, (eso pensaba yo), nos despedimos y eso.

    Entré a la cabaña… me hice un té y me senté al lado de la chimenea encendida… y música anglo de fondo. Miré mi teléfono y vi que habías leído mi mensaje hacía 30 minutos… sin respuesta. Eran las 23:30 de la noche… saqué un libro de mi cartera para leerlo antes de dormir y alguien tocó la puerta de la cabaña, me asusté… pero abrí pensando que era la administradora.

    Ahí estabas… con un bolso en la mano y mojado, porque había comenzado a llover… quedé inmóvil, de pronto pensé que estaba soñando. Tomaste mi cara, con tus manos frías y me dijiste «sorpresa» y me besaste largamente. Inventaste en tu casa una comisión de servicio, nada te importó y te fuiste al que sería «nuestro lugar» por esos días.

    No podía más de felicidad… te tomaste un café y te preparé un sándwich… te tenía ahí, solo para mí. Conversamos sobre tu viaje y mi día… te conté de mi encuentro con Juan, de la cena y sobre todo lo que conversamos.

    Eran las 00:45… sonaba Sea of Love de Robert Plant, estabas sentado en un sillón muy cómodo… me senté sobre tí… desabroché tu camisa, no sentíamos frío, la chimenea seguía encendida, nos besamos, nos acariciamos… nos desnudamos lentamente, sintiendo nuestra piel deseosa de sentirnos… sentiste mi humedad, saboreé la tuya… y frente al fuego, tirados en la alfombra, por fin éramos uno… me penetraste suavemente, sentí tu pene duro entrar en mí…. comenzamos a gozar solo como nosotros sabemos.

    Terminamos sobre la cama… mis piernas en tus hombros… y tú con fuerza arremetiendo dentro de mí, así quería tenerte… como el macho que siempre has sido… vaciaste tu semen dentro… justo después de darme un exquisito orgasmo… te quedaste ahí… mirándome… y bajaste a limpiarme con tu lengua… después nos besamos… y nos dormimos. Abrazados toda la noche, con el ruido de la lluvia de fondo.

    La mañana siguiente, muy temprano, me despertaste suavemente… estabas entre mis piernas, tu lengua jugando con mi clítoris… sentí como mis secreciones salían, tu cara estaba empapada, con mis jugos y restos de tu semen… me diste mucho placer, como siempre. Te pedí que te acostaras de espalda… bajé y por fin pude chupar tu pene perfectamente erecto… delicioso y húmedo… lo metí todo dentro de mi boca, lo recorrí con mi lengua… lo llené de saliva… y mientras el glande estaba en mi boca, te masturbé con mis manos… Cuando vi que ya querías terminar, me monté en ti… me moví suavemente, tus dedos jugaban con mis pezones… ambos explotamos y sentimos un largo orgasmo… con un gemido suave… sentiste como mis contracciones succionaban tu pene.

    Nos duchamos juntos, desayunamos, quise ordenar tu ropa, pero me dijiste que prefería hacerlo tú… ok! y salimos. Me tomaste de la mano, mientras caminamos por la orilla del lago, nos besamos, nos abrazamos, nos tomamos fotos… parecíamos 2 adolescentes… felices, sin que nada ni nadie se interpusiera entre nosotros.

    Decidimos ir a almorzar a Frutillar. Increíblemente había un día soleado maravilloso, pero igualmente hacía frío… pasamos a vitrinear a algunas tiendas… caminamos un rato y nos recomendaron un restorán típico y muy bueno. Entramos y nos sentamos mirando hacia el Lago… mientras esperábamos que llegara el almuerzo, brindamos por nosotros (tú con un pisco sour y yo con jugo de frutilla sin azúcar)… brindamos por el reencuentro, porque pese a todo el tiempo que pasó sin vernos, la pasión y el deseo seguían intactos, por el cariño… por la entrega y la espera… por el futuro incierto… por esos días solos, por nuestros días… eran nuestros días y serían inolvidables.

    Llegó nuestro almuerzo… conversamos mucho, nos reímos e hicimos planes para el día siguiente. Antes de terminar de almorzar y para mi sorpresa… llegó al mismo restorán Juan y algunos de sus compañeros… me vio, sonrió y se acercó a saludar… te lo presenté (ya te había hablado de él, así que cuando te dije su nombre ya sabías de quien se trataba), Juan no entendía nada, yo le había dicho que andaba sola… le conté que llegaste de sorpresa… durante la cena de la noche anterior ya le había contado quien eras tú en mi vida y la importancia que tienes.

    Cruzamos algunas frases… terminamos de almorzar y nos fuimos. Recorrimos un poco, compramos algunas cosas y nos devolvimos a Puerto Varas. Llegamos a la cabaña, estaba todo hecho y ordenado… solo faltaba encender el fuego… tú lo hiciste. Hacía frío, pero nos sentamos en la terraza y nos tomamos un té… disfrutamos de la preciosa vista, mientras escuchábamos música de los 80’… principalmente lenta.

    De pronto sonó mi teléfono, era un mensaje de Juan… nos invitaba a tomar algo a un Pub muy conocido… te pregunté y me dijiste que si… así que quedamos de vernos ahí a las 21 horas. Lo único que me preguntaste sobre Juan era cuánto habíamos durado pololeando… y si habíamos tenido sexo… tú ya conoces mi historia… sabias perfectamente que él no era parte de mi pasado sexual, pero te dije que si hubo ganas, solo que nunca concretamos.

    Al terminar nuestro té en la terraza, comenzamos a tocarnos… el frío ya se hacía presente, pero te dije que aún no quería entrar… comenzaba el atardecer y nos calentamos entre besos y caricias. Me afirmé de la baranda de la terraza mirando hacia el lago, bajaste mis pantalones, bajaste los tuyos… corriste mi calzón hacia un lado y me lo metiste con fuerza… y ahí estábamos… con un frío pero hermoso atardecer, haciéndolo a vista y paciencia del lago… mientras me penetraste, metiste tus dedos en mi ano, gemí de placer porque con la otra mano masajeabas mi clítoris…. nunca dejamos de sentir placer… antes de que terminaras… metí tu pene en mi boca y eyaculaste ahí… lo tragué todo, corrió suave y tibio por mi garganta… entramos, nos estiramos un rato y dormimos al menos media hora… sería una larga noche.

    Nos duchamos, nos vestimos y nos fuimos al pub a juntarnos con Juan…, llegamos puntualmente, era un lugar solo con gente adulta, buena música y prometía Karaoke. La música no estaba alta, por lo que pudimos conversar amenamente. Nos preguntó desde hacía cuánto tiempo éramos amantes… nos contó de una experiencia parecida que él vivió también… hablamos de las fantasías, las que teníamos y de las que él ya había concretado… y así se fue pasando la noche… salí a cantar un par de canciones, mientras ustedes me miraban y se reían de mis locuras y desplante en el escenario… cuando llegué a la mesa… me tomaste de las caderas y me basaste con fuerza… y al oído me dijiste que no olvidara que era tuya.

    Pasaron las horas y decidimos irnos… te pregunté si querías que invitara a Juan a la cabaña para el bajativo… me conoces tanto, que ya sabías mis intenciones… así que sin pensarlo mucho… partimos los 3 a la cabaña.

    Llegamos y la cabaña estaba templada… pusiste más leña al fuego y le serviste un Ron cola a Juan, que era lo que estaban tomando en el Pub, yo me serví un té y puse algo de picoteo en la mesa… Juan nos miró y nos dijo abiertamente que él estaba dispuesto a que hiciéramos un trío… no recordaba que él fuera tan directo… te miré y me sonreíste, éramos cómplices tu y yo… puse música… y bajé la luz y comenzamos el juego… mientras Juan se fue a lavar las manos, comenzaste a acariciarme y volviste a repetirme que no olvidara que era tuya… te miré y te dije que sabías que así era y que Juan solo sería parte del juego.

    Llegó Juan y se unió al juego… mientras tú, frente a mí bajabas mis pantalones, Juan me abrazaba por atrás y hacía notar su pene erecto mientras se movía… metió sus manos bajo mi chaleco y acarició mis pezones mientras besaba mi cuello…

    Comencé a gemir mientras tú, con tus dedos habrías mis labios y metías tu lengua en mi vagina.

    Tuve ganas de gritar… el placer era incontrolable…

    Tú y juan se sacaron la ropa… yo quedé solo con una polera con pabilos. Querías ver como Juan me penetraba… así que se puso un condón y se sentó en el sillón, me monté en él, pero dándole la espalda… mirándote, nunca dejamos de mirarnos tu y yo… vi tu cara de caliente cuando Juan me penetraba lentamente y tu viste mi cara… porque sabes que me encanta cuando entra el pene duro en mi vagina, mientras comencé a moverme, te acercaste y metiste tu pene en mi boca… ahí estábamos los 3, gozando con la luz tenue de la cabaña y la chimenea ardiendo como nosotros.

    Mientras yo montaba a Juan, él humedecía sus dedos y los metía en mi ano y mientras yo chupaba tu pico… metía mis dedos en el tuyo… no sé cuál de los 3 gozaba más. Cambiamos de posición me recosté en el sillón, abrí mis piernas y comenzaste a chupar mi vagina… tu lengua y mi clítoris eran uno solo… Juan miraba… bajó un pabilo de mi polera y comenzó a besar uno de mis pezones mientras con su otra mano jugaba con el otro, supo de inmediato que eso me volvía loca… quiso besarme, en la boca… pero no lo dejé.

    De pronto se hincó a mi lado, yo no podía más de placer sintiendo tus dedos y lengua en mi vagina… cuando viste que Juan acercaba su pene duro a mi boca te miré y consentiste… lo tomé con mi mano y comencé a masturbarlo… nos miraste y me dijiste que lo metiera en mi boca… mientras mirabas y tus dedos los metías en mi vagina, con la otra mano comenzaste a masturbarte… estábamos viviendo nuestra fantasía… plenamente… tu y yo muy calientes gozando con otro hombre… que seguramente no veríamos más.

    Nos fuimos a la cama, necesitaba que tú me penetraras, necesitaba sentirte dentro… porque finalmente tú eres mi hombre, no Juan. Te chupé el pico, metí mis dedos en tu ano, besé tus testículos, besé tu piel… te besé y pudiste sentir el sabor del pene de Juan en mi boca.

    Juan se puso un condón y mientras yo te montaba y gozaba sobre ti… Juan mojó sus dedos y los metió en mi ano, luego pasó su lengua y me empapó con su saliva. Solo se escuchaban los sonidos de la leña quemándose, nuestra respiración, hasta que mi gemido se hizo presente.

    Te miré mientras Juan metía su pene en mi ano, los tenía a ambos dentro… todo estaba muy caliente, tu, Juan y yo… mientras ambos se movían… yo no aguanté más… y mis contracciones fueron inevitables… sentí los gemidos de Juan, que terminaba… y luego tus gemidos, que me avisaban que vaciabas tu semen dentro de mí…

    Juan sacó su pene y fue al baño… yo, con tu pene y semen dentro de mí… me incorporé y me puse en posición del 69… tu propio semen salía de mí y caía en tu cara… empapándote… metiste tus dedos en mi ano abierto mientras me chupabas la vagina.

    Juan nos miraba mientras se vestía. Eran las 3 a.m. Juan se fue en silencio… y nosotros nos besamos hasta dormirnos.

    Nos quedaban aún dos días en el sur.

  • Pago en especie

    Pago en especie

    Cuando estaba realizando mi tesis previa a mi grado como abogado necesitaba ayuda en algunos temas por lo que llame al esposo de mi tía que es abogado y me dijo que fuera a su casa unos días para poderme ayudar, ellos viven en un pequeño pueblo a unas dos horas de viaje desde la capital por cuestiones de trabajo, desde que llegue me concentre en terminar mi tesis por lo que al tercer día estaba un poco cansado y estresado, así que me vino muy bien la invitación de mi primo acompañarlo a un partido de fútbol, yo no soy muy atlético pero fui con la oferta de luego del partido ir por unas cervezas

    Apenas llegamos a la cancha mi primo me presento a su mejor amigo Ricardo un muchachito de apenas 18 años de tez trigueña, bajito no llegaba ni al 1,60 pero con una carita hermosa ojos vivaces y negros y una pícara y blanca sonrisa, me gustó apenas lo vi ataviado con su uniforme de fútbol, una pequeña pantaloneta que dejaba ver unas trigueñas y torneadas piernas tenía un tatuaje sobre la rodilla que lo hacía muy sensual, como en los tópicos partidos de barrio no todos usan el mismo uniforme la regla es que el primer equipo en anotar un gol conserva sus camisetas mientras el otro equipo debe jugar sin ellas, para mi placer el primer gol vino del equipo contrario por lo que pude ver el pequeño pero trabajado torso de Ricardo tenía varios tatuajes uno en su hombro y el más sensual sobre su pecho además de que a modo de collar se había tatuado una frase que iba desde su clavícula derecha hasta la izquierda, luego de jugar un partido en el que ganamos decidimos festejar con las cervezas prometidas, entre risas y las a egoístas de los chicos del equipo destacaban las ocurrencias de Ricardo que cada vez contaba sus aventuras sexuales con las chicas del pueblo y eso me excitaba y me hacía desearlo más, uno a uno los chicos se iba retirando hasta que solo quedamos con mi primo y su mejor amigo y yo pedí unas cuantas cervezas más llévanos varias ya cuando mi primo se fue al baño y aproveché para insinuarme a Ricardo el cual casi de inmediato entendió mis intenciones y educado pero firme me supo decir:

    – Que te gustan los hombres

    – Si he tenido mis experiencias

    – A mi no, yo solo con mujeres

    – Y nunca has querido probar

    – No eso no me gusta

    – Perdona nadie sabe que me gustan los hombres por favor no se lo digas a mi primo

    – Dale no hay problema no me gustan pero respeto man, no le diré nada

    Terminamos de beber y nos despedimos de Ricardo, si bien no había funcionado mi intento de seducción y había sido tajante al decirme que no le gustaban los hombres, eso hacía que yo lo deseara más, en fin esa semana terminé mi tesis y me concentré en mi grado, siempre veía las fotos que mi primo subía con su mejor amigo y me hice unas cuantas pajas a nombre de Ricardo tenía muchas fantasías con el pero con el paso de los años y ya ejerciendo mi carrera casi me había olvidado de él hasta que unos cinco años después me llamo mi primo a comentarme que Ricardo había sido detenido y acusado de violar a una chica del pueblo, que lo habían detenido y que le habían sentenciado a 29 años de cárcel por la edad de la chica, que si le podía ayudar a revisar su caso porque creía que el defensor público no lo había defendido bien, le pregunte que dónde estaba detenido y me indicó que estaba en un centro de rehabilitación social de la capital, coincidencialmente al otro día debía ir allá a ver a otros clientes así que no me costaba nada hablar con él.

    Al día siguiente luego de despachar un par de caso le pedí al guía de la cárcel que por favor lo trajera a Ricardo ya que debía hablar con él, cómo siempre voy a la cárcel por mi trabajo la mayoría de los guías me conocen he incluso me ayudan con algunos favores, cuando lo trajeron a la sala de abogados donde me entrevistaría con él puede ver que los años le habían favorecido mucho a Ricardo seguía tanto o más atractivo que cuando lo conocí el año que llueva en prisión lo había dedicado a ejercitarse y trabajar mucho su cuerpo, estaba con una pantaloneta y una camisetilla sin mangas por lo que claramente se veían sus fornidos brazos que estaban cubiertos de tatuajes hasta sus manos, le pedí al guía que por favor le quitara las esposas y nos dejara conversar

    – Buenos días cómo te va no sé si te acuerdas de mi

    – Hola claro que te recuerdo y si me dijo tu primo que me vendrías a ver

    – Bien debieron llamarme antes estuve revisando tu caso y es complicado el colega que ha llevado tu caso prácticamente no ha hecho nada

    – Es que mi familia no tiene mucho dinero además me comenta tu primo que eres un buen abogado pero que eres costoso

    – Bueno eso no es problema pudimos llegar a un acuerdo y ayudarte a tiempo antes que te sentencien

    – Y ahora ya no se puede hacer nada?

    – Puedo solicitar una revisión y bajarte unos años

    – Pero no tengo cómo pagarte tus honorarios, a menos que quieras algún Servicio de mi parte

    – Jajajaja qué servicio me ofreces

    – Espero no ofenderte pero recuerdo que una vez me hiciste una propuesta sexual

    – Si recuerdo que me dijiste que no te gustan los hombres que lo tuyo son las mujeres

    – Por eso estoy acá, además ya llevo más de un año sin tener sexo con una mujer así que estoy que exploto de las ganas

    – No me digas que ya probaste el sexo con hombres aquí dentro

    – No, bueno cundo recién llegue trataron de violarme pero por suerte me hice amigo de unos guías y me ayudaron

    – Mira honestamente te voy a ayudar porque me lo ha pedido mi primo que es tu amigo, me gustas mucho y soy muy agradecido contigo por no haber dicho a nadie cuando me insinué esa vez, pero no quiero aprovecharme de tu situación si te deseo pero no es ético

    – Bueno y si te digo que lo quiero hacer no cómo pago si no porque estoy con ganas ya tanto tiempo sin hacerlo y tú tienes un buen culo

    – Y cómo lo haríamos ósea dónde

    – Si tu quieres puedo hacer que me dejen solo en la celda es privado y a ti como abogado si te dejan entrar si te animas me lo dices

    – Me gusta la idea cuando puede ser y que quieres hacer

    – El viernes está de guardia un guía que es pana y yo puedo decirles a los otros cuatro con los que comparto mi celda que nos dejen toda la mañana que tengo que hablar de mi caso en privado

    – Déjame ver cómo hago para estar libre la mañana del viernes pero si hacemos esto es solo porque los dos queremos

    – Si solo una cosa, yo quiero ser el hombre te parece así

    – Si está bien entonces seguro el viernes, bien duchado y sexi jajaja

    Sabía que no era algo ético menos algo que yo acostumbrara a hacer pero en serio el hecho de estar todo el tiempo tratando con gente formal y los años trabajando como abogado me hacían que fantaseara con hacerlo en una celda de la prisión, además a Ricardo lo deseaba desde hace tanto tiempo más ahora que estaba más bueno que nunca, al fin llego el día pactado para ir a la cárcel así que me duche y me puse mi ropa interior mas sensual, conduje directo hasta el centro de rehabilitación tratando de no pensar mucho en lo que iba a hacer pero un poco nervioso, pase los controles de seguridad y hablé con el guía con el que Ricardo había pactado que me facilitara la entrada hasta su celda, fue un poco tenso el camino hasta el pabellón donde se encontraba la celda pero ya ahí me recibió Ricardo estaba vestido cómodamente solo con uña pantaloneta que dejaba ver un marcado paquete, una liguera camiseta y unas zapatillas de ducha, en cuanto ingrese al lugar él puso el cerrojo y corrió una cortina que nos dio completa privacidad y me dijo

    – Bien estás listo para esto

    – Si aunque estoy un poco nervioso

    – Tranquilo yo también estoy un poco nervios pero tranquen excitado- tomó mi mano y la llevo a su entrepierna dónde pude sentir su duro miembro, él se quitó la camiseta- me dijo ponte cómodo puedes dejar ahí tu ropa

    Cuando me acabe de sacar mi ropa vi que él ya estaba únicamente en bóxer en estos años había incrementado tanto sus tatuajes que casi cubrían su pequeño cuerpo, eso me provocaba un morbo tremendo, además de había hecho un trabajo de ortodoncia por lo que su sonrisa de una extraña forma lucia más seductora y pícara con los brakets, se pegó a mí y pasó sus manos por mis nalgas y empezó a bajar mi ropa interior, yo podía sentir el agradable aroma de su cuerpo pues estaba recién duchado con su cabello aún mojado, como él era bastante más pequeño que yo lo lleve hasta la cama y empecé a besarlo, sus carnosos labios se serían deliciosos más aún cuando empezó a meter su lengua en mi boca y a jugar con la mía, metí mi mano en su bóxer y pude sentir su turgente miembro que palpitaba en mi mano, le quité el bóxer y empecé a masturbarlo, su pene era bastante grande en relación al tamaño de su cuerpo, era grueso liso y oscuro, sentí cómo se llenó mi boca cuando empecé a mamar los 19 cm de virilidad el tomo mi cabeza y la sostuvo con fuerza mientras trataba de meter todo su miembro en mi garganta, me provoco arcadas pero aun así continué chupando ese delicioso trozo de carne, luego él se puso sobre mi y se prendió a succionar mis pezones eso me así retorcer de placer pero fue más mi sensación de placer cundo metió su mano entre mis piernas y empezó a acariciar mi ano introdujo su dedo índice y empezó a dilatarme eso me encantaba sentir su boca húmeda recorrer mi cuerpo y sus dedos jugueteando con mi ano

    Empecé a besarlo con mucha pasión sus besos se sentían mucho mejor de lo que yo me había imaginado en mis fantasías, bajé por tatuado cuello besado todo me detuve a lamer sus firmes y abultados pectorales pase mi lengua por su abdomen que era como el de un dios griego marcado y duro, el tatuaje de una calavera con una rosa negra Justo en su ombligo lo hacía lucir tan rudo, continué recorriendo su cuerpo con mi lengua bese si duro pene y él lo tomo con su mano y me dio varios golpes con él por todo mi rostro sobre todo en mis labios, lamí y chupé sus rugos retículos que estaban recién rasurados eso le hacía gemir de placer, continué besando sus muslos gruesos y firmes, baje haga sus pies que también estaba tatuado con un pentagrama y notas musicales a color, los acaricié y recorrí con mi lengua metí sus dedos en mi boca y empecé a chuparlos evidente por sus gemidos de placer eso le encantaba, luego se incorporó sobre mi y mientras me besaba tomo mis pechos y los apretó alrededor de su pené y empezó hacer movimientos de penetración esa fue una espléndida paja rusa

    Él abrió mis piernas y las puso sobre sus hombros, mojó sus dedos con su saliva y empezó a humectar mi dilatado ano, puso la púrpura cabeza de su verga entre mis nalgas y con suavidad pero firmemente empezó a penetrarme, el dolor inicial de su grueso y largo miembro abriendo mis entrañas pronto dio paso al placer que me provocaban sus constantes embestidas, el acariciaba mis muslos y besaba mi pecho, mi éxtasis se vio interrumpido solo cuando el ente gemidos me dijo “me vengo pon tu boca quiero correrme ahí” yo no me opuse y solo abrí mi boca para recibir una profusa y espesa cantidad de semen que me lleno hasta mi garganta, que luego de saborear no dude en tragarme

    Ricardo se acostó a mi lado y me dijo:

    – Te gusto

    – Mucho lo haces increíblemente bien

    – Me vine rápido porque no lo hacía en tanto tiempo

    – A ti te gusto?

    – Si bastante no hay mucha diferencia entre hacerlo con una chica

    – Jajajaja me dejarte doliendo el culo

    – Que te lastime?

    – No solo que eres dotado y no estoy acostumbrado a que me penetren

    – Jajajaj dame un masaje puedes?

    Se puso boca abajo y yo empecé a acariciar su espalda masajee sus hombros bese sus tatuajes que también los tenía por toda sus espalda, baje hasta sus nalgas y con suavidad las bese las abrí y empecé a meter mi lengua para lamer su ano le hice un beso negro con mucha pasión e intenté penetrarlo pero me dijo que no que si disfruto el beso pero no se sentía preparado para ser penetrado, se levantó y pude ver que estaba erecto nuevamente por lo que estando el de pie me acosté y me puse a chupar su pene que estaba listo para la acción nuevamente, me pidió que me ponga en cuatro sobre la cama se puso de tras de mi y empezó a besar mis nalgas las mordía y cuando menos lo esperaba empezó a meter su lengua en mi ano eso se sentía glorioso, cuando mi ano estuvo completamente empapado me tomo de la cintura y de un tirón me metió los 19 cm de virilidad que tenía deje escapar un quejido más de placer que de dolor, el me dio una fuertes nalgadas y empezó a follarme con mucha rapidez, yo estaba tan excitado por cómo su miembro entraba y salía de mi que sin necesidad de tocar mi pene no pude contenerme más y me vine sobre la cama aun así el siguió penetrándome por un buen rato más hasta que arqueando su espalda y dejado ir su efecto pene hasta el fondo de mis entrañas me lleno de su cálido semen

    Luego de limpiarnos vestirnos hablamos sobre su caso y sobre qué nos seguiríamos viendo le dije que me gustaría penetrarlo yo también y le hablé de algunas fantasías que había tenido con él y acordamos hacer todo eso pero cómo lo hicimos les contaré en otros relatos.

  • La puta de mi vecino

    La puta de mi vecino

    Después de lo sucedido con Mony, pasaron pocas cosas sin relevancia, me doy cuenta que con ciertas excepciones nuestra vida es bastante rutinaria, aunque busque en reiteradas ocasiones la oportunidad de repetir aquel encuentro con mi amiga sin éxito y con el pasar de los días todo se fue enfriando convirtiéndose tan solo en un recuerdo.

    En mi cabeza resonaba una pregunta ¿mi esposa Laura y el vecino volvieron a verse después de aquella rápida pero ardiente cogida en mi propia casa? ¿Después de aquel encuentro “casual” en su auto? Yo creía que si pero me sacaba de quicio no tener la certeza, quería saberlo, lo necesitaba… Así que cierto fin de semana le pedí que saliéramos pues ya tenía algo de tiempo que no lo hacíamos solos y debido al trabajo, la rutina y los gastos que teníamos debido a que iniciamos una remodelación de la casa que nos tenía viviendo en una obra en construcción literalmente, ambos nos sentíamos ya muy estresados, por lo general es ella quien más sufre el estrés por lo que accedió a salir sin pensárselo, mi intención era emborracharla hasta el punto de poder platicar con ella sin tapujos sacarle algo de información, también esperar a que se quedara dormida y revisar su celular para ver que encontraba, me es difícil aun reconocerlo pero la verdad es que no solo tenía la duda, no sé cómo explicarlo pero deseaba encontrar algo y la simple idea de que así fuera me ponía muy caliente.

    Ese fin de semana no pudimos dejar a nuestro pequeño con sus abuelos pues tenían asuntos que atender y por un momento se derrumbaron mis planes y esperanzas pues aunque propuse conseguir a alguien que nos ayudara a cuidar a nuestro hijo me topé con la negativa de mi esposa quien no quería exponer el deplorable estado en el que teníamos nuestra casa, como ya lo mencione anteriormente, estábamos remodelándola principalmente para ampliarla, pero también reparar algunas cosas dañadas como las puertas que resultaron de muy mala calidad de hecho la puerta de nuestra habitación tenía un hueco más grande que el pomol lo que hizo que este no sirviera más que para tapar pobremente el hueco, el punto es que nuestro hogar se convirtió en una especie de bodega con montones de muebles, trastes, libros, ropa y muchas cosas más amontonadas por todos lados, considerando lo pequeña que es nuestra casa, era poco el espacio que nos quedó sin mencionar el mal aspecto que tenía, pero no me daría por vencido tan fácilmente, así que llame a la hija de una vecina, Mariana una nena muy amable que vive a la vuelta de nuestra casa y que ya tiene experiencia en eso de ser niñera, como mi esposa la conoce y hay cierta confianza era más probable que no objetara por que fuera ella quien se quedara a cuidar a nuestro hijo y decidí llamarla sin mencionárselo, cuando se presentó y mi esposa supo de lo que se trataba, no le quedó más que acceder.

    Aproveche el tiempo que Laura necesitaba para arreglarse y Salí a comprar algunos provisiones para que mi hijo y su niñera pasaran la noche viendo películas, al salir me encontré con Mauricio, quien me saludo desde la acera de enfrente, habíamos cruzado palabras muy pocas veces después de los acontecimientos pasados y me percate que ya hacía tiempo que no veía a su esposa y sus hijos y que no los veía en su casa con la frecuencia de antes, casi por inercia cruce la calle, estreche su mano e iniciamos una conversación típica e inmediatamente le pregunte por su familia (más concreta pero sutilmente por su esposa), en resumen, se estaban mudando, al parecer le fue muy bien con su trabajo y se hizo de una casa más grande pero ubicada al otro lado de la ciudad, (da igual, lo demás no lo escuche).

    Con el fin de cortar su plática aburrida sobre los detalles de su trabajo y por extraño que parezca, le platique sobre nuestras intenciones de salir a divertirnos y lo invite a ir con nosotros casi sin darme cuenta, aunque me sentí muy incómodo cuando acepto debo decir que no me sorprendió realmente, además estaba ocupado pensando en mi propio comportamiento como para pensar en algo más, nos despedimos momentáneamente, hice las compras que tenía pendientes y regrese a casa, busque a Laura, para darle la noticia, la encontré saliendo del baño luciendo un mini vestido blanco ceñido al cuerpo, sin tirantes que dejaba un escote deliciosamente pronunciado, de lo largo le llegaba a la mitad de los muslos, pero lo que más llamaba la atención eran sus tanguitas que se marcaban en la tela del vestido, sus zapatillas del mismo color que el vestido hacían que sus piernas lucieran más torneadas y sus nalguitas redondas se erguían casi sugerentes, sobra decir que me la puso dura instantáneamente, me abalance sobre ella pero me impidió besarla apasionadamente como quería pues ya estaba maquillada pero no se salvó de un buen arrimón y una rápida manoseada por todos lados, casi fue doloroso el que no estuviéramos solos.

    Creo que aún tenía cierto recelo por salir y viéndola vestida así casi desisto yo también, fue entonces cuando le conté sobre la compañía que tendríamos, a pesar de mostrar desinterés y hasta fastidio al respecto, estoy seguro que eso termino por convencerla. Habíamos pedido un taxi para no manejar por obvias razones, cuando salimos no solo el auto estaba esperándonos, Mauricio el vecino se dirigía hacia nosotros, claramente trato de disimular el impacto que le provoco mi esposa, pero sé que tubo exactamente la misma reacción que yo y por ende el mismo pensamiento.

    Subimos al taxi, Mauricio adelante y nosotros atrás, nos dirigimos a un antro donde toda la noche hay música salsa en vivo, hablamos poco durante el traslado y todo sobre nuestros trabajos y cosas sin interés, llegamos al lugar el cual conocemos bien y nos gusta frecuentar cuando podemos, es una casona adaptada para funcionar como antro, en el espacio del patio se concentra la gente pues hace de pista de baile y alrededor entre arcos y pilares se encuentran los pasillos que albergan las mesas, esta zona está sola la mayor parte del tiempo pues casi todos los que asisten a este lugar van a bailar y es lo que hacen toda la noche, nos sentamos en el pasillo que queda justo frente a la pista del lado de la pared pues esas mesas cuentan con sillones en lugar de sillas por lo que son más cómodas, pedimos algunas cervezas mientras platicamos durante un rato antes, una media hora más tarde saque a bailar a mi esposa, al terminar la pieza regresamos a la mesa y seguimos bebiendo, esto lo repetimos un par de ocasiones más y en la cuarta le pedí a mi esposa que bailara con Mauricio, lo cual no genero ninguna reacción fuera de lo común de ninguno de los dos.

    La noche se tornaba un poco aburrida comparada con lo que yo esperaba, (supongo que para los tres)… había bailado con mi esposa un buen rato y Mauricio la saco a bailar en un par de ocasiones más y hasta el momento todo era como cualquier reunión social entre amigos, en el momento que mi esposa fue al baño el cual se encontraba a un costado del escenario y la pista de baile y se llega por otro de los pasillos, calcule el tiempo que tardaría en salir y me dirigí ahí para alcanzarla un poco antes de que saliera aunque llegue antes y la espere como 5 minutos, sin cruzar palabras me acerque a ella y comencé a besarla y meterle mano, el pasillo estaba iluminado pero no había gente, además no está muy a la vista por lo cual pude fajar a gusto con ella hasta asegurarme que estuviera bien caliente, lo cual no me costó trabajo.

    Ella regreso a la mesa, yo entre al baño, cuando Salí y regrese a la meza todo seguía normal, pasaron unos minutos y fue mi esposa quien ahora me pidió bailar pero me negué y le dije que más tarde, así que saco a bailar a Mauricio, aproveche para llamar al mesero y pedirle una botella de wiski, de vez en cuando echaba un ojo a la pista pero no logre ver nada fuera de lo común, pero eso sí, bailaron durante un largo rato.

    Cuando regresaron se sorprendieron al ver la botella en la meza aunque la sorpresa les duro poco, yo me encargue de servir con la intención de emborracharlos y yo tomar menos que ellos… así pasaron las horas, seguimos bebiendo, nos turnamos para bailar con mi esposa quien ya estaba visible mente animada (tomada), ya llegada la madrugada (02:00 am aprox.) me levante para ir al baño, al salir de este no me dirigí a la meza sino que me refugie tras un pilar para observar desde ahí lo que pasaba en mi ausencia entre Laura y nuestro vecino pero no estaban en la meza, los busque en la pista de baile pero con tanta gente no logre verlos, así que decidí regresar pero justo en ese momento salieron de atrás de un pilar cercano a nuestra meza, seguí observando, se sentaron uno frente al otro, Laura se reclino hacia delante sobre la mesa exhibiendo su escote, acto que Mauricio recibió agradecido clavando su mirada en sus pechos mientras se reclinaba igualmente hacia delante, no llegaron a más pues en ese momento el grupo musical anuncio el cierre del lugar dentro de los siguientes 15 minutos, regrese a la meza, pedimos la cuenta y baile una última ronda con mi esposa, pude comprobar que para entonces el alcohol había hecho efecto mientras yo fingía estar más tomado de lo que de verdad estaba, en el taxi de regreso ocupamos las mismas posiciones pero esta vez la conversación fue más amena, entre bromas y carcajadas en las que incluso el conductor participo.

    Llegamos a casa aun con la mitad de la botella, Mauricio dijo que iría a su casa y que no tardaba, le dije que dejaría la puerta abierta para que entrara sin necesidad de tocar, al entrar la niñera nos recibió somnolienta diciéndonos que nuestro hijo dormía, después de pagarle la acompañe a su casa y al regresar el vecino ya se encontraba ahí pero no habían tenido tiempo para nada realmente, movimos trastos y cajas con ropa para improvisar una mini pista de baile en lo que debía ser la sala y así con la música a bajo volumen y bebiendo lo que quedaba de la botella siguió la fiesta, aunque con poca luz pues un solo foco iluminaba pobremente la pseudo sala y el pasillo de la entrada a la vez…

    Después de un par de tragos me dirigí al baño y al salir estuve deambulando por el poco espacio que había ahí, bostezando y a punto de caerme de borracho, (no quiero ser presuntuoso pero mi actuación fue digna de un Oscar)… Después me senté sobre unas cajas que estaban arrinconadas por ahí a un lado de la mini pista de baile y a un costado del único sofá ocupable, poco a poco fui recostándome y acomodándome convenientemente mientras fingía quedarme dormido, en poco tiempo estaba “roncando” enterrado entre un montón de cajas, bolsas y ropa apilada (obviamente de forma que pudiera ver completamente el poco espació que había)…

    Laura y el vecino siguieron bailando normalmente pero de vez en cuando dirigían una mirada en mi dirección o se acercaban disimuladamente, luego de repetir esto en un par de ocasiones seguían bailando, mientras lo hacían murmuraban algo y en ocasiones reían tratando de hacer el menor ruido posible todo esto sin dejar de bailar aunque cada vez más lento, hasta que después de unos minutos comenzaron los besos sin dejar de bailar ni observar de vez en cuando hacia donde yo me encontraba, acomodado estratégicamente y con la sombra que me proporcionaba la poca luz que había, pude ver muy discretamente como poco a poco aumentaban los besos y caricias entre mi esposa y el vecino, no pude evitar una enorme erección al ver las manos de Mauricio estrujando las nalgas y los pechos de mi esposa quien se dedicaba a chuparle la lengua, no sé cómo explicarlo porque ni yo entiendo la razón pero estúpidamente seguían intentando bailar, meneándose y dando vueltas muy lentamente, después de un rato que no pude ver nada más que a Mauricio que me daba la espalda, por fin dieron vuelta lentamente hasta quedar de perfil frente a mí, Mauricio abrazaba a mi esposa estrechamente y aun le hundía su lengua en la boca mientras que ella colgada de su cuello trataba de mantener el equilibrio en sus zapatillas de tacón de aguja a pesar de que hice todo por refugiarme lo más conveniente posible, no podía hacer más que observar, así que no podía aliviar mi erección de ninguna forma y eso me frustraba mucho, lo cual empeoro en cuanto giraron un poco más y Laura quedo de espaldas ante mí, mientras que el vecino la sujetaba con su brazo derecho manteniendo su cuerpo cerca, su mano izquierda se dedicaba a explorar su bien formado culo que aquel pequeño vestido blanco no podía contener, los dedos de Mauricio, índice y anular habían desaparecido totalmente entre las nalgas de mi esposa que a pesar de traer tacones tenía que sostenerse en las puntas de sus pies debido al íntimo y penetrante masaje que estaba recibiendo… de pronto ella lo alejo y voltio hacia mí, no sé si en mi desesperación hice algún ruido o movimiento brusco pero estuvieron quietos un momento hasta confirmar que seguía “durmiendo”, yo había cerrado bien mis ojos para evitar que me descubriera si se aproximaba.

    Después de un lapso que juzgue prudente abrí poco a poco los ojos, mi esposa estaba de rodillas lamiendo el miembro erecto del vecino de arriba abajo hasta llegar a los testículos que igual lamia y chupaba, hizo lo mismo en reiteradas ocasiones hasta que poso su lengua en la cabeza por un instante jugueteando hasta que por fin la hundió en su boca, al sacarla la chupaba con fuerza para después comérsela otra vez, al principio fue lento y de a poco fue aumentando el ritmo, Mauricio sujetando su cabeza comenzó a moverse metiendo y sacando su verga, follandole la boca tan profundamente que me sorprendió mucho el que a ella no le incomodara en lo absoluto, se la comía casi toda sin problemas una y otra vez y de pronto se detuvo… cuando le saco la verga de la boca descubrí que aún no se corría como pensé en un principio, tomándola de un brazo la levanto, la sentó en la orilla del sillón, se bajó los pantalones al tiempo que se sacaba los zapatos y quedo desnudo de la cintura para abajo, ella nerviosa miraba en mi dirección reiteradamente, Mauricio se acercó y la recargo en el respaldo del sillón quedando casi acostada y de un jalón bajo el escotado vestido de mi esposa con todo y sujetador dejando sus hermosas tetas libres, (recordé el primer encuentro de mi mujer con el vecino e inmediatamente supe lo que quería hacer y creo que ella también lo recordó), ella solo sonrió pícaramente mientras mordía su labio inferior, él se montó sobre ella quedando de rodillas en el sillón, puso su dura verga entre los pechos de mi mujer quien inmediatamente los junto con sus manos al tiempo que su jinete que se recargaba en la pared, pasaba su tranca entre ellas, cada que empujaba Laura aprovechaba para bajar la cara y con la boca abierta recibía la cabeza con una chupadita o juguetear con su lengua, no paso mucho tiempo para que ese enorme pedazo de carne aumentara el ritmo y sin dejar de moverlo exploto desproporcionadamente sorprendiendo a mi esposa que con la boca abierta recibió el primer chorro de leche en la cara, la verga del vecino seguía subiendo y bajando chorreando entre las tetas de mi mujer dejando su rostro cuello y pecho bien bañados en leche, tras un momento de reposo Mauricio le acerco la verga a la boca a mi esposa que aun se relamía los labios y no titubeo en chuparla hasta dejarla limpia.

    Dejaré lo demás para la segunda parte.

  • Posiciones con mi primo

    Posiciones con mi primo

    Al salir del motel salimos desesperados buscando una farmacia parecía que en ese lugar no había farmacia ni nada que nos ayudara a prevenir un embarazo, me enoje con él, le reclamé y él todo campante me decía que lo había disfrutado que no me quejara.

    Yo me sentía enojada con él ya que me dijo que se iba a regresar al campamento y que si salía embarazada convenciera a mi novio que se hiciera cargo.

    Ya eran las 7 de la noche y nada que encontraba una farmacia hasta que al fin encontré una pulpería entre y pregunte me atendió una señora y con mucha amabilidad me vendió la PPMS, me dijo que no debía esperar hasta el día siguiente que ahí mismo me la podía tomar y yo lo hice.

    Regresé al campamento aun me temblaban las piernas Josué estaba ayudando a armar una barbacoa todos disfrutaban mucho y mi primer instinto fue buscar a mi mamá y abrazarla, ya no me sentía su niña, era una sensación rara me sentía mujer, pero quería seguir siendo abrazada por ella, esperaba que nunca me faltaran sus abrazos.

    Cenamos y después de la comida me sentía mucho mejor se me subió el ánimo, jugué con mis primos, corrimos y saltamos y a las 9 de la noche ayudé a dormirlos.

    Habían varios cuartos a mí al ser mujer me dieron uno sola para tener privacidad me fui a acostar y me quede dormida muy rápidamente a eso de las 10 de la noche.

    Al rato entro Josué a mi cuarto cerro con llave y se me acerco con un vaso de agua y una pastilla, yo me asuste al verlo y le dije que ya me había tomado una que no era necesario otra y me volví a acostar pensando que se iría, pero no se sentó en la cama y me empezó a contar que era la chica más guapa con que había tenido sexo, que él pensaba que no era virgen y que se arriesgó pero pensaba que yo lo iba a rechazar, al final había tenido el mejor sexo de su vida ya que nunca había estado con una chica virgen.

    Y yo la verdad me sentía algo enojada con él ya que había sentido que su actitud no había sido nada caballerosa, pero ya me sentía mejor ya las piernas no me temblaban y me sentía de mejor ánimo.

    Entonces lo tome del hombro y lo acosté en la cama

    Lo empecé a besar él no me rechazo siguió el juego, empecé a tocar sus brazos fuertes y pectorales yo siendo mujer no tenía la fuerza para apretarlos suficiente jugué un poco con sus músculos le bese las orejas, el me volvió a tocar los pechos y yo tome sus manos y le dije que me dejara conocer su cuerpo, que tenía mucha curiosidad por él, entonces él se acostó en la cama yo cerré con llave la puerta del cuarto y empecé por sus brazos, los mordía los besaba los tocaba eran muy duros y se sentía muy bien tocarlos.

    Le di besos en la boca, mis primeros besos con lengua, le bese el cuello y baje hasta su pecho quería besas y morder sus pezones pero el levanto mi cabeza y no me dejo, más bien volvió a besarme la boca, eso fue en la parte de arriba de nuestros cuerpos, abajo yo me había posicionado arriba de él y su pene rozaba mi vagina, instintivamente me empecé a mover como queriendo que me penetrara y a la vez solo nos rozábamos.

    Intente bajar otra vez y besar sus pezones y cuando lo obtuve los lamí un poco y él se pegó una carcajada resulta que era muy cosquilludo y lo que él me hizo temprano en el motel si yo se lo quería hacer no podía ya que le daba muchas cosquillas y si se reía nos iban a descubrir.

    El me pidió que cambiáramos él iba a estar arriba y cambiamos, él se puso arriba y me empezó a besar el cuello y los pechos, me metía la lengua en la boca note que cuando yo estaba arriba era más sutil y cariñosa mientras que el arriba era más voraz sentía como si me devorara entera, abajo también mis piernas estaban abiertas y su pene erecto apuntaba a mi vagina yo estaba mojada y si me quería penetrar iba a dejar que lo hiciera pero hizo otra cosa bajo más su cabeza y llego a mi ombligo, bajo un poco más y yo recordaba a juan Luis Guerra con su canción de la hormiguita ya que él se movía con cada beso más cerca de mi monte de venus y acerándose poco a poco a mi vagina, cuando al fin llego sentí su lengua rugosa y me pregunto si no me lastimaba… Y yo en mi mente y con mis labios le decía sigue, el siguió así unos minutos yo me sentía también su lengua la sentía tan grande y se pasaba de mis labios mayores a mis labios menores.

    Besaba mis muslos y tenía la sensación de flaqueza como si acababa de correr una maratón, luego él se posiciono arriba nuevamente su pene estaba en la entrada y dio un pequeño empujón y al estar muy lubricada y acalorada en ese momento su pene entro hasta el fondo y no pude evitar gemir de una manera que nunca pensé que gemiría en mi vida.

    El empezó a bombear muy rápidamente yo le tocaba el hombro y le pedía que más lento pero no me agarro la señal y termino muy rápidamente me lleno todita y yo me sentía roja y caliente por todo mi cuerpo aun quería más pero él se quitó y estaba muy sudado y cansado definitivamente su maratón ya había terminado pero yo estaba por empezar.

    Él se acostó un momento y respiraba rápidamente yo me puse a su lado abrazada a sus brazos le pregunte una cosa ya que tenía mucha curiosidad si el pene se podía levantar otra vez a voluntad, él me dijo que tenía que estar excitado.

    Yo me quede pensando un momento y le pregunte como te puedo excitar?

    Él se quedó pensativo pero en su cara se veía que ya sabía lo que quería, me dijo que quería sexo oral, wow pensé yo bien recuéstate en la cama y te lo daré.

    Él se acostó y yo me acerque a su oreja y empecé a describir una historia de sexo apasionada (en ese momento no sabía que el sexo oral era que me debía meter su pene en la boca), el me siguió el juego, en mi corto relato gemí y le describí lo mejor que podía la única película porno que había visto en la vida.

    Al final funciono su pene se había puesto duro nuevamente entonces él se puso de pies y yo no entendía que hacía y si yo sentada en la cama y él quería que se la chupara, le dije que no al principio y él me dijo pero si me querías dar sexo oral ¿? y yo entendí que era hasta ese momento, después de unos minutos de confusión y negativas acepte hacerlo su pene estaba casi en reposo pero al metérmelo a la boca sentía como se hacía más grande cada vez, fue una sensación divertida aunque diferente a besar sus brazos o pectorales, su pene parecía vivo y muy grande para mi boca me preguntaba como hacía para alcanzar en mi vagina una vez que estuve unos 5 minutos dándole sexo oral me pidió me levantara, me puso en 4 y me penetro desde atrás.

    No podía creerlo estaba de perrito se sentía muy profunda la penetración ufff sentía que llegaba a un tope me dolía un poco pero se sentía muy bien no quería que se detuviera, cada arremetida me daba una nalgada me tomaba con sus brazos de mi cintura guiaba mis movimientos si yo misma en 4 me movía de atrás hacia adelante para que la penetración fuera más profunda, me puso en cama yo me arquee de manera que mi trasero estaba en alto y mi cabeza sumergida en la almohada y el disfruto dándome duro muy duro y rápido, por momentos con mi mano intentaba detener sus movimientos pero era difícil tenía todo su peso sobre mí, hasta que de repente tomo mis caderas y pude sentir un último empujón y acabar dentro de mí, luego de eso yo me quede en 4 varios segundos esperando mas pero él se acostó en la cama a resoplar nuevamente.

    Mis piernas temblaban me recosté a su lado y sin platicar nada solo movía un dedo suavemente por su pecho y rápidamente nos quedamos dormidos…

  • Se me está mojando el coño, papá

    Se me está mojando el coño, papá

    Dama pasaba por delante de la habitación de sus padres de vuelta a su habitación después de coger un helado en la nevera. Sintió los gemidos de su padre, abrió un poquito la puerta y vio cómo su madre metía la verga de su padre en la boca, la meneaba y se la lamía… Lamió el helado que salía del cucurucho cómo si fuera la cabeza de la verga y su coño se empezó a mojar. Cuando su madre chupó el glande chupó ella el helado. Se empezó a poner mala, su coño palpitaba casi al ritmo de su corazón. Al ir a correrse su padre oyó cómo su madre le decía:

    -Dame tu leche.

    Vio cómo de la verga de su padre salía leche que su madre lamía y que se iba tragando, mientras decía.

    -¡Qué rica! Que rica está, cariño.

    Su corazón se le aceleró tanto que se asustó y se fue para su habitación.

    Al día siguiente, en el taller de costura, le contó a su amiga Casilda lo que había visto, y Casilda le dijo:

    -Te hiciste una paja al estar a solas. ¿A qué sí?

    -¿Una qué?

    -Una manuela.

    -¿Una qué?

    -¿Una de esas para correrte?

    -¿A dónde?

    -¡¿Nunca te masturbaste?!

    -No. ¿Qué es una masturbación?

    -Lo que le hizo tu madre a tu padre.

    -Yo no tengo verga.

    Casilda, que era una chica morena entrada en carnes, no se podía creer lo que estaba oyendo.

    -¡¿De verdad que eres tan ingenua?!

    -No sé a qué te refieres.

    La jefa del taller se había ido al mercado, así que Casilda aprovecharía para enseñarle a Dama cuatro cositas.

    -Vamos a los sanitarios.

    -No tengo ganas…

    Le cerró la boca con un beso con lengua, y después le dijo:

    -Yo te las hago.

    Casilda se levantó y se dirigió a los sanitarios. Dama, colorada por el beso, la siguió cómo si fuera una perrita. Al llegar, Casilda, la arrinconó contra la pared, le magreó las tetas, le comió la boca, le subió la camiseta, las copas del sujetador y le lamió los pezones de unas tetas pequeñas con areolas oscuras. Con el contacto de la lengua se le pusieron los pezones de punta, después se las magreó y se las mamó.

    Dama comenzó a sentir lo mismo que sintiera cuando vio a su madre mamar la verga de su padre, o sea, le latió el coño casi al ritmo del corazón y sus bragas se encharcaron. Casilda le bajó las bragas. Tenía el coño peludo.Se lo abrió con dos dedos y vio que lo tenía empapado y que aún no había sido penetrado. Le metió la punta de la lengua dentro, le lamió el clítoris unas cuantas veces. Dama sintió el cosquilleo en los pies, como le subía y explotó. Temblando tuvo su primer orgasmo, su primera corrida.

    Al acabar, Casilda se levantó, la besó, y le dijo:

    -Ya sabes lo que es correrse, ahora hazme correr tú a mí.

    Dama, aun tirando del aliento, le dijo:

    -¿Quieres que te lama el coño?

    -Eso otro día, hoy vas a masturbarme -le cogió la mano y la metió dentro de sus bragas-. Mete dos dedos dentro de mi coño y fóllame con ellos.

    Casilda se puso con la espalda contra la pared, se abrió de piernas y cerró los ojos. Dama metió y sacó los dedos encharcados del coño… Cuando sintió a la amiga gemir la besó con lengua. Casilda se levantó la camiseta y las copas del sujetador, Dama vio sus tetas medianas, con areolas rosadas y gordos pezones y lamió, chupó y mamó. Dama ya estaba otra vez perra. Casilda lamió dos dedos y después le acarició el clítoris, le quitó los dedos del coño, los puso sobre su clítoris, y le dijo:

    -Esto es lo que tienes que acariciar cuando te hagas tu primera paja, y cuando lo hagas piensa en alguien que te guste.

    Casilda le frotó el clítoris de abajo a arriba y de arriba a abajo. Dama le hizo lo mismo a ella. Cuanto más aceleraba Casilda más aceleraba Dama y más se comían a besos. Al sentir que le venía, le dijo Casilda:

    -¡Me corro!

    -¡¡Yo también!!

    Dama había tenido su primer orgasmo. Casilda, mientras se arreglaba la ropa, le dijo:

    -Debías afeitar los pelos del coño.

    -¿Para qué?

    -Para meterlo todo en mi boca y gozar mejor de él.

    Al día siguiente la madre de Dama no estaba en casa, su padre tomaba una cerveza en un sillón de la sala y miraba la televisión. Vestida con una minifalda y una camiseta blanca y descalza se sentó al lado de su héroe, de un hombre que la trataba con cariño, con dulzura, que la trataba cómo a una princesa, y le dijo:

    -¿Me prestas tu maquinilla de afeitar y una hoja?

    -Claro, coge lo que te haga falta, cariño.

    Dama le dio un beso en la mejilla y se fue.

    En el baño, con una pierna sobre la bañera, echó champú en los pelos del coño y con una brocha le dio hasta hacer espuma, luego le pasó la maquinilla muy suavemente. Le gustaba la sensación de cosquilleo de la hoja sobre su piel. Poco le llevó dejar el coño pelado. Posó la maquinilla en la pileta, cerró los ojos y se vio arrodillada delante de su padre cogiendo su verga y lamiéndola, meneándola y chupándola… Un dedo acarició su clítoris y después se metió en su coño. Ya no tenía el himen y no sangró. Hizo lo que le hiciera Casilda, o sea se hizo una paja en toda regla.

    Dama dejara la puerta del baño sin cerrojo, Matías, su padre, pensando que se estaba afeitando las piernas fue a ver si se cortara. Abrió la puerta y se encontró a su hija con una mano debajo de la camiseta jugando con una teta, con un dedo acariciando el clítoris y con las bragas en el piso, cerró sin hacer ruido y volvió a la sala caminando en la punta de los pies, Matías, que era un hombre de mediana edad y normalito, al llegar cogió la botella de coñac, medió un vaso de tubo y se lo mandó de un trago, lo que no le bajó la erección que había pillado.

    En el aseo, Dama, imaginando que su padre le daba su leche, se corrió cómo una bendita.

    Esa noche, Matías folló con su mujer más de lo normal, o sea, que acostumbraban a echar un polvo y lo dejaban, pero esa noche ya iban por el tercero y no tenían visos de para ahí. Laura, la madre de Dama, no lo sabía, pero su marido no estaba follando con ella.

    Dama fue a la cocina a tomar un vaso de agua y sintió los gemidos de su madre. Como de costumbre follaban con la luz encendida. La puerta estaba entreabierta, miró y vio a su madre cabalgado al padre, de su coño entraba y salía aquella verga que tanto deseaba. Metió la mano derecha dentro de las bragas y la izquierda dentro de la camiseta y mirando cómo la verga entraba y salía del coño empapada de jugos se hizo un dedo… En el momento en que se iba a correr Dama y su padre cruzaron miradas. Se corrieron mirando el uno para la otra.

    A la mañana siguiente, en la cocina, aprovechando que Laura había salido a trabajar, Matías, que estaba en bata de casa, le dijo a su hija.

    -¿Desde cuándo nos espías, Dama?

    Dama, bebiendo un vaso de leche, ni se ruborizó al responder:

    -Era la segunda vez, papá.

    -Sabes que eso no está bien, cariño. Te he dado todo…

    No lo dejó acabar.

    -Todo no.

    -¿Qué es lo que no te di?

    De la boca de Dama salió leche que mojó su camiseta, luego con voz melosa, le dijo:

    -Tu leche.

    Matías viendo la clara provocación de su hija, sonrió, y después le dijo:

    -Voy a tener que calentarte el culo por mala.

    Dama se quitó el pantalón corto del pijama, se echó sobre sus rodillas y le dijo:

    -Calienta.

    Matías le bajó las bragas y vio un culo redondo y duro, le dio con la palma ahuecada de su mano derecha:

    -Se me está mojando el coño, papá.

    Matías con un empalme del 18, le dijo:

    -¡Serás descarada!

    Le volvió a dar:

    -Te quiero, papá, te quiero. Dame más y más fuerte.

    Le dio más fuerte:

    Dama, con el culo colorado cómo un tomate maduro, se puso en pie, luego se arrodilló delante de su padre y sacando su verga de los slips, le dijo:

    -Quiero que me des tu leche.

    Matías ya no podía decirle que no.

    -Vale, pero solo una vez.

    Dama lamió la verga, la meneó y la chupó, le lamió y chupó las pelotas, hizo lo que le viera hacer a su madre, Matías estaba tan cachondo que en poco tiempo, le dijo:

    -Quítala de la boca que me voy a correr.

    Dama no le hizo caso. De la verga de Matías salió un chorro con tanta fuerza que lo detuvo su garganta. A Dama le dieron arcadas y no pudo tragarse la leche que tanto deseaba.

    Pero la tragaría, la tragaría en el jardín, en su recamara, en el supermercado, en muchos sitios, ya que Matías se volvió adicto a su hija, eso sí, no la tocaba, dejaba que fuera ella la que lo hiciera todo.

    Ya llevaban mucho tiempo así y cómo Matías no la follaba, un día le dijo:

    -O me desvirgas, papá, o busco a quien me desvirgue.

    A Dama le sobraba quien la desvirgara, ya que esa una joven delgada, guapa y con un tipazo. Matías seguía en sus trece.

    -Yo te voy a desflorar. Haz lo que quieras.

    -Lo haré, pero después de hacerlo no te voy a tocar más.

    Mentía, ya que cómo antes dije, su padre era su héroe, pero Matías no lo sabía. Tenía que hacer algo… Se hizo el borracho y le montó un belén a su mujer, ya que sabía que cuando esto pasaba se iba a dormir a la casa de su madre, y Laura se fue.

    Esa noche, desnudo y con la polla a media asta, Matías entró en la recamara de su hija, que estaba en bragas sobre la sábana, subió a la cama, cogió los pies de Dama y le lamió y chupó dedito a dedito, lamió y acarició sus plantas, sus tobillos sus calcañares… Después subió lamiendo y besando el interior de sus muslos, al llegar arriba le quitó las bragas mojadas. Lamió la raja con la puntita de la lengua sin llegar a lamer los labios… lamió de nuevo, rozándolos un poquitín y después metió la lengua de modo que al lamer hacia arriba acariciaba los dos labios, siguió lamiendo así una veintena de veces. El coño se abrió como una flor y el glande del clítoris, fuera del capuchón, estaba en erección. Le folló la vagina con la lengua y después le lamió el clítoris. Dama, que llevaba tiempo gimiendo, le dijo:

    -¡Me corro, papá!

    Matías metió todo el coño en la boca, le enterró la lengua en la vagina, y Dama, moviendo la pelvis, gimiendo y sacudiéndose, se corrió en la boca de su padre.

    Al acabar siguió lamiendo hasta acabar con todos los jugos, luego subió besando y lamiendo su ombligo, su vientre, y después se detuvo en sus pequeñas tetas. Con dos dedos de su mano derecha acariciando su clítoris, metió las tetas enteras en la boca, lamió los pezones y chupó y lamió las areolas. Cuando los gemidos de su hija le dijeron que se iba a correr, dejó de acariciar su clítoris y montando el dedo anular sobre el medio se los metió en la vagina. Entraron muy apretados, luego los fue abriendo dentro a medida que la masturbaba y el coño se fue abriendo y se fue lubricando más y más. Cuando ya entraban y salían sin dificultad le besó la barbilla, el cuello y después la besó en la boca con lengua. Los dedos de Matías volaron de dentro a fuera del coño y de fuera adentro al tiempo que acariciaban el clítoris. Dama echó la cabeza hacia atrás y corriéndose, le dijo a su padre:

    -¡Eres mi héroe!

    Al acabar de sacudirse y de gemir, Matías sacó los dedos del coño pringados de jugos, le dio el medio a chupar y el chupó el otro. Luego se echó boca arriba y le dijo:

    -Cuando quieras perder la virginidad sube encima de mí.

    Dama le cogió la verga. Ahora que la iba a meter le parecía un monstruo, un tronco de árbol, subió encima de su padre, cogió la polla y la froto contra los labios encharcados de jugos, luego la quiso meter, pero aquello no entraba sin reventarla, mas no podía dejar pasar la oportunidad, le dijo a su padre:

    -Empuja tú que a mí me da miedo.

    -¿Y si te rompo?

    -¿Prefieres que me rompa otro?

    Matías empujó. No la rompió, pero fue cómo si se la metiera un perro a una coneja. Pero Dama, era mucha Dama, no chilló cómo una coneja, por decir no dijo ni ay, eso sí, le cayeron dos lagrimones mientras le decía:

    -Es tan gorda que no va a seguir entrando.

    Matías estaba gozando de lo lindo.

    -Empuja poquito a poco, cariño.

    Beso a beso, caricia a caricia y milímetro a milímetro al principio y centímetro a centímetro después, la verga llegó al fondo. Dama, sentada sobre su padre, le dijo:

    -¡Por fin! Ahora a ver cómo la saco.

    Matías mojó el dedo pulgar en la lengua y le acarició el clítoris. Dama, mirando a los ojos a su padre se magreó las tetas y comenzó a sacar y a meter muy despacito. Al poco ya metía y sacaba la mitad de la verga. Su padre le tuvo que decir:

    -Para, cariño, para qué me corro y aquí ocurre una desgracia.

    Sin saber cómo ni cómo no, ya que le vino de golpe, Dama se empezó a correr, sin decir palabra, solo temblaba y jadeaba. Su coño encharcó la verga de su padre que a duras penas se contenía.

    Acabó de correrse y cómo Matías seguía acariciando su clítoris, se volvió a correr, esta vez Matías tuvo que sacar la polla o dejaba a su hija preñada. La sacó y se corrió en la entrada del coño.

    Dama, al acabar de correrse, empujó y se volvió a meter la verga en el coño, ya entraba dando solo placer.

    Ya pasó algún tiempo desde que echaron el primer polvo. Siguen follando. Que les preste.

    Quique.

  • Voy a su casa y me coge junto con su amigo

    Voy a su casa y me coge junto con su amigo

    Me llamo por teléfono para hablar de lo que sucedió en aquel estacionamiento, no sé porque, pero no podía olvidar como mi amigo Aquiles me cogió en el estacionamiento del boliche, pero él quería verme para aclarar todo, así que accedí a vernos en su casa, para acabar de una vez con este mal entendido.

    Él vive por anillo de circunvalación, en una casa bonita donde en ocasiones fui con mi esposo a sus fiestas, pero esa vez fui sola, para aclarar lo sucedido.

    Me puse unos pantalones de mezclilla ajustados, una blusa roja y mis tenis, no quise verme tan llamativa para evitarme más problemas y así sin más llegué puntual a la cita.

    A: ¡Hola, si viniste!

    K: ¡Es necesario aclarar todo!

    A: ¡Pásale, no te quedes ahí!

    K: ¡Qué lindo!

    El ambiente de mi lado era tenso, la verdad no sabía qué hacer ni que decir tenía mi bolsa en la mano como señal de inseguridad, mientras tanto Aquiles, me servía agua y sonriente me contaba su semana en el trabajo.

    K: ¡Oye, perdón, pero sabes a que vine!

    A: Sí, es verdad, sabes no olvido ese día, ¡la verdad que rico momento!

    K: El problema no es si fue rico o no, el problema es que no fue correcto.

    A: Mi estimada, sabes, debemos verlo como calor del momento y deseos comprimidos y nada más.

    Me molestaron un poco sus vagas respuestas, respuestas de un cogedor que solo se había echado a una más, pero en cambio yo pensaba más en nuestra amistad.

    K: ¡Sabes creo que ya no podemos ser amigos!

    A: ¿Peros porque dices eso?

    K: No lo entiendes, ¡rompimos esa amistad la entregarnos a nuestros deseos!

    A: ¡Mira, toma esto, relájate!

    Me dio una cerveza, la cual bebí de un solo trago, el sonriendo me dio una más mientras explicaba los motivos por los cuales nada debería de pasar.

    Honestamente lo que me dijo me pareció muy coherente y deduje que era yo que tal vez le estaba dando mucha importancia, de todos modos, no seriamos los primeros ni últimos en caer en eso y además yo no podía dármelas de santa después de lo sucedido meses anteriores, así que mejor decidí convivir un rato con Aquiles.

    Entre botana, platica y cerveza, fue subiendo el tono de la convivencia, Aquiles me acariciaba las piernas, me abrazaba por atrás, yo le reclamaba, pero como lo hacía riéndome, él no lo tomaba en serio, fue entonces que se escuchó su timbre y él fue a ver, era Sebastián, su amigo, un tipo de unos 50 años, moreno, chaparro, me llegaba a los hombros, de bigote de morsa, en fin, ¡feo como solo él podía!

    A: ¡Te presento a mi amigo, Sebas!

    K: ¡Hola que tal!

    S: ¡Que chica tan hermosa! ¡Mucho gusto!

    La verdad me sentí incomoda, ya eran como las 10 de la noche así que, sin decir más, ¡me despedí de ambos!

    K: ¡Bueno chicos, los dejo!

    A: ¿Que ya te vas?

    K: Claro, ¡ya es tarde y mi marido no sabe dónde ando!

    S: ¿Eres casada?

    K: Si lo soy, ¡bueno los dejo!

    S: Espera, tomate un trago de esta botella, solo una copa y ya, ¡la compre porque Aquiles me dijo que estabas aquí!

    K: ¡Es que en serio tengo que irme!

    A: ¡Solo una y ya!

    Como quería librarme ya de ambos acepté la copa, era un tequila muy bueno, esa copa se convirtió en dos y luego en tres, ¡mientras ya Aquiles ponía música a volumen alto y Sebas se tomaba confianzas conmigo!

    Me sacaban a bailar los dos, cuando aprecia que ya se acaba mi copa, me servían otra y yo bebía, reía y bailaba, poco a poco fui perdiendo un poco mi voluntad propia, Aquiles me sentaba en su pierna y sus manos acariciaban mis muslos, luego Sebastián me abrazaba y me besaba la mejilla y brazo, me sentía caliente, pero aun así ¡quería irme ya!

    K: ¡Ahora si chicos, me voy!

    S: ¡No mamacita como que te vas y nos dejaras así!

    K: ¿Que dices?

    A: Si nena, ven, ¡mira vamos acá!

    Aquiles me tomo de la mano y me llevo al cuarto donde el dormía, me comenzó a besar, yo no opuse resistencia, la verdad entre alcohol y lo caliente que estaba cedi muy fácil.

    Me acostó en su cama y con sus manos recorría mis piernas, subía por mi estómago, acariciaba mis tetas y mi cara, yo lanzaba gemidos de calentura, ¡estaba puesta para lo que ellos quisieran!

    S: ¡Carnal que rica hembra!

    A: ¡Uhm, mejor aprovecha puto!

    Sebastián se acercó también y sus manos se lanzaron a mis pechos, mientras Aquiles me quitaba los pantalones, Sebas me quitaba la blusa!

    A: ¡Que rica tanga, mejor que la que te quite ese día!

    S: ¡Perro!! Ya te la cogiste?

    A: ¡Y bien rico!

    Desnuda totalmente y con los ojos cerrados solo oía la conversación vulgar de ambos, Aquiles e había transformado, era más vulgar, no sé si por la presencia de Sebas, pero actuaba diferente.

    Al abrir mis ojos note a los dos desnudos, la verga gruesa y prieta de Aquiles contrastaba, con la flaca y pequeña verga de Sebas, este último, ¡se acomodó haciéndome a un lado mi tanga y comenzó a chuparme como loco mi vagina!

    K: ¡Ah!! ¡Uhm, ah!!

    A: Eso chiquita, ¡que rica puta eres!

    S: ¡Que pucha más sabrosa nena!

    Mientras Sebas devoraba mi vagina de forma deliciosa, metiendo su lengua hasta donde alcanzaba y moviéndola con rapidez, con sus dientes lastimando mi clítoris y mordiendo mis labios vaginales y sus dedos también palpando mi humedad, por su parte Aquiles me tomo el cabello y me dio a comer su gruesa verga.

    ¡Que rico! el trabajo oral de Sebastián me tenía escurriendo y con violencia Aquiles me ahoga con su duro palo, yo no cabía de tanto placer que sin evitarlo más tuve un rico orgasmo llenado de fluidos la cara de Sebas!

    S: ¡Que rico mami, que rico!

    A: ¡Eso nena, que putita eres!

    Sin darme chance de nada, Aquiles me tomo de la cintura y me puso de pie, Sebas se acostó y Aquiles me puso en cuatro encima suyo, ¡me tomo dela cintura e introdujo su rico animal!

    Yo lance un gemido de placer, entonces Sebas me tomo de la cabeza y me guio a su pene, delgado, de unos 11 cm, pero durísimo sin ningún problema comencé a comerme a su pene, ¡mientras Aquiles me cogía riquísimo!

    El ruido de las embestidas gloriosas de mi amigo solo era opacado por el ruido de mi saliva al tragar la polla de Sebas que no había otra cosa más que gemir como loco.

    S: Que rico, ah, sí, así, ah, que rico chupas, ¡uhm!

    A: ¡Si, ella es la mejor!

    K: ¡Mmm! ¡Ah!!!

    Aquiles me la saco y Sebastián me acomodo para que lo cabalgara, lentamente me movía en círculos, me agachaba a besarlo, le mordía los pezones, el me rosaba con su feo bigote mis pezones, mientras Aquiles tomaba cerveza y me alentaba a moverme más rápido!

    K: ¡Ah!!! ¡Que rico, ah!!

    S: ¡Uhm, mami, coges riquísimo!

    Mientras yo meneaba mi trasero encima de Sebas, ¡Aquiles se subió a la cama y nuevamente me dio a comer su rica carne!

    Me tomaba de la nuca y me asfixiaba con su moreno trozo, ¡mientras tanto Sebas me tenía de las tetas y me movía más rápido!

    Apenas si me dejaba respirar, mi boca estaba llena de su fluido pre seminal, ¡entonces Aquiles le pidió a Sebas se levantar y ambos comenzaron a lamerme mi conchita y mi ano!

    K: ¡Ah!! ¿Qué hacen?

    Sus lenguas estaban en mi clítoris, subían desde mi ano hasta mi vagina, Aquiles e detuvo a darme un tremendo beso negro mientras Sebastián metía su lengua en mi vagina succionado todos mis fluidos, no pude más y nuevamente me vine, pero esta vez les supliqué me penetraran de nuevo.

    K: ¡Ah!!!! Cómanme, ¡métanmela ya!

    A: ¡Yo quiero tu rico culo!

    K: ¡Si cójanme los dos al mismo tiempo!

    S: ¡Dios mío! ¡Que rica puta!

    Aquiles se sentó en la cama y me tomo de las nalgas, lentamente coloco su cabeza en mi ano, tomándome del muslo me empezó a introducir despacio su animal, mientras Sebas miraba jalándosela con desenfreno!

    Lance un quejido infernal, su pene se abría paso en mi estrecho ano, no era virgen, peor si muy estrecho, eso lo disfrutaba al máximo Aquiles.

    Comenzó a levantarme y dejarme caer, mis gritos eran más fuertes, tenía a Sebas lamiéndome los pezones, fue entonces que sin sacármela y con ayuda de su secuaz, ¡Aquiles se acostó y me tenía arriba suyo y gracias a que Sebastián me levanto las piernas continuaba yo empalada!

    A: ¡Ya métesela!

    K: ¡Ah!!! Me duele, ah, ¡me duele!!

    S: ¡Tranquila mi amor, ahí vienen tu medicina!

    De un solo golpe Sebas me penetro, que deliciosa sensación, me dolía tener a Aquiles en mi ano, ¡pero con el movimiento de Sebas que me empujaba más a Aquiles y luego el de Aquiles que me empujaba a Sebas estaba yo en la gloria!

    A: ¡Que rico culo, ah, uf!!

    K: ¡Si!!! Ah, ¡me duele que rico!

    S: Eres una diosa, ¡uhm!

    Me trataban como trapo, sudábamos, gemíamos, mis fluidos escurrían, estaba extasiada, esto era mejor que aquel primer doble penetración que tuve, este era más vulgar, con dos penes diferentes pero que me daban un tremendo placer.

    S: ¡Déjame probar su culito!

    A: Lo siento amigo, esta es mi hembra y su culo es solo mío, tendrás que conformarte con su coño.

    Aquiles se sentía mi dueño, ni mi marido decía cosas así, Sebas se conformó con seguirme cogiendo por mi coño.

    Sebastián se acostó y subí en él, atrás de mi Aquiles estaba listo para embestirme, en una excelente maniobra ambos me la dejaron ir al mismo tiempo, ¡que rico!

    K: Así, que ricas vergas, ¡ah!

    A: ¡Que culo!! ¡Ah sí!!

    S: Eso, muévete mami uhm, ¡muévete!

    Yo fui a su casa solo a aclarar que lo que sucedió en aquel estacionamiento no pasaría nuevamente y termine con una doble penetración, ¡aullando como loba y como una puta de primera!

    K: Que rico, ah, que rico, cójanme, así, ¡más duro!

    A: ¡Si, toma verga, uhm, que rica puta resultaste ser amiga, ah!!

    S: ¡Ah, que rico, no aguanto más, me voy avenir!

    K: ¡Si, préñame, dame tu semen!

    A: ¡Yo también estoy a punto de terminar!

    Se movieron como locos, sus vergas me tenían a full, de pronto sentí espasmos, un tercer orgasmo estaba consiguiendo y ellos, ¡empezaron a inflarse y de pronto estallaron como volcanes!

    K: ¡Ah!!! ¡Que rico, si, que rico!

    A: ¡Ah, toma nena, uhm, sácamela, sácamela toda!

    S: ¡Si!!! ¡Ten mi leche, toma tu lechita!!

    Termine llena de su semen, me sacaron de sopetón sus vergas haciéndome temblar hasta caer boca abajo, ellos reían y me tocaban las nalgas, yo cerrando los ojos tomaba aire para reaccionar.

    A: ¡Riquísimo!! ¡Muchas gracias hermosa!

    S: La verdad eres la mejor, que cuerpo y que manera de coger, ¡espero podamos repetir!

    Una vez recuperada tome mis cosas, Aquiles y Sebastián seguían tomando, me despedí de ellos que me abrazaron e incluso pidieron el Uber, ahora le problema era lo que vendría con mi esposo.

    Kali

  • Donde

    Donde

    El texto que va a continuación es producto de una plática con un amigo de mi esposo, desde la adolescencia, con quien tenemos una gran amistad y, además, yo me siento muy libre cuando hablo con él. Supongo que nuestro acercamiento lo propició Saúl, mi marido, para guiarme psicológicamente, aunque también cabe la posibilidad de que el amigo se interesara en mis aventuras y mis sentimientos desde el punto de vista académico pues ha buscado conocer a otras personas como yo y entrevistarlas una vez que gana su confianza. Incluso ha escrito un par de libros con relatos que han salido de lo que le platicamos. Él escribió el primer capítulo de uno de los libros de relatos con lo que yo le conté, el segundo capítulo tiene relatos de otra señora de mi edad y el tercero son experiencias de otras mujeres más jóvenes. Según me dijo Saúl, no se trata de relatos pornográficos sino de material de apoyo en una cátedra de posgrado que da en la universidad de la ciudad donde vive.

    El archivo de la grabación de donde extraje esto tiene el enigmático título Caso GT-03-EL27, la cual me proporciono junto con otras diez más. (Me siento conejillo de indias.) He omitido varias cosas que no tiene sentido poner en un foro como este, por ello quizá les parezcan bruscos los cambios de tema.

    -¿Tenían algún lugar fijo para disfrutarse?

    -No siempre. Después de unos besos y con las caricias mutuas del faje, cualquier lugar era bueno para hacer el amor y disfrutar completamente del sexo. Incluso bastaba encontrar allí mismo un rinconcito escondido de las miradas de los indiscretos, si es que la calentura nos ganaba y ya no podíamos ir a un lugar aislado o tranquilo…

    -¿Cómo iniciaban “el faje”?

    Siempre, al primero o segundo beso, las manos de él ya estaban sobre mis copas, luego besaba lo que podía de mi pecho, hasta donde el escote y sus manos lo permitían. Muchas veces sacaban el pezón, o la teta completa, y comenzaban a mamar: ¡qué delicia sentíamos! En ese momento mis manos irremediablemente indagaban de qué tamaño era su deseo… Si podía le metía la mano en el pantalón y acariciaba su glande y su tronco. Siempre me encontraba con que ya le salía mucho líquido preseminal y con él le restregaba el capullo con mis dedos.

    -¿Era una rutina lo que hacías?

    -No, no era rutinario ni automático. Todo podía empezar con una plática en una fiesta, un paseo por el campo, durante el descanso en la función de teatro… En fin tantas y tantas cosas… Lo que sí fue sintomático, en todos los casos, las acciones de la primera vez: la atracción mutua y la reiteración de las miradas hasta que establecíamos contacto. No sé lo que sentirían ellos, pero yo sentía “el flechazo” desde que les veía la cara de deseo, de inmediato creía sentir la tibieza de su rostro sobre el mío e imaginaba un preámbulo que poco a poco me iba mojando la vagina.

    -Durante el baile, era común que te pegaras a tu pareja.

    -Una cosa es que el baile lo requiera o, más bien, no pueda impedirlo, como ocurre con algunos pasos de tango en una coreografía, y la otra posibilidad es que el baile favorece la seducción, aunque sea Twist y no estés en contacto con tu pareja: Imagina ahora que estás bailando con una persona encantadora, es obvio que el baile de contacto propicia la tentación y el deseo de estar más juntos, ocasiona el grato franeleo previo al acto sexual completo. Así, el baile te da la oportunidad de llevarte a alguien a la cama, si trabajas bien en esa dirección. Sí, si alguien me gusta y estoy bailando con él, no pierdo la ocasión de pegarme y presionar mis tetas y nalgas contra su cuerpo, y con mis piernas medir qué tanto crecen sus ganas por mí.

    -¿Qué pasaba cuando sus ganas crecían y estaban tus hijos presentes?

    -Si estábamos en la casa, era muy fácil, pues desde que recibía la visita había ido al baño a quitarme las pantaletas para estar más a gusto. Mi pareja sabía que me gustaba que él no trajera ropa interior para que las caricias fuesen más directas. Generalmente nos sentábamos en la mesa donde platicábamos, es un decir, pues yo abría las piernas y él se bajaba el cierre de la bragueta donde yo sacaba ese tesoro del que ya fluía de líquido preseminal. Nos acariciábamos los genitales, ocultos por el mantel a la visión de mis hijos que a veces, en sus juegos, pasaban por el lugar. Nuestros dedos se mojaban de nuestras respectivas viscosidades, nos chupábamos los dedos y compartíamos en ellos los sabores. Cuando la calentura exigía más, les prendía la tele en el estudio a mis hijos y les pedía que se quedaran ahí mientras “platicaba” con mi amigo. Cerraba la puerta y a él lo agarraba de la verga para llevármelo así a la recámara, cualquiera era buena: la mía, la de mi hermana o la de mis hijos. Allí lo besaba y las caricias estallaban. Era frecuente que cuando él ya tenía mis tetas afuera y las mamaba, me subía la falda, ¡de inmediato ascendía el olor de mi vagina, ya mojada y caliente! Yo le desataba el cinturón y él se bajaba de inmediato los pantalones, me ensartaba y caíamos en la cama. Se movía frenéticamente provocándome dos o más orgasmos y se vaciaba en mí. Quedábamos quietos disfrutando la calma del amor consumado. Si por alguna razón, escuchaba que se abría la puerta del estudio, a la cual le rechinaban las bisagras, me levantaba de inmediato cerrándome la blusa para salir antes de que llegaran a donde estábamos y cerraba la puerta para que no vieran algo más mientras mi amante se levantaba el pantalón. A veces alcanzábamos a tener otro orgasmo más o yo le limpiaba el pene con la boca y le ofrecía mi vagina para hacer un rico 69.

    -¿Y si andaban afuera…?

    -Supongo que te refieres acompañados de mis hijos. Obviamente no era fácil, fueron escasísimas las veces que tuve una penetración en esta situación. Recuerdo dos.

    -Una de ellas con Roberto. Sólo nos acompañaba mi niña, entonces de tres años; habíamos ido al bosque a juntar piñas para adornos navideños. Al terminar la recolección de piñas, arribamos a una ciudad turística y comimos en el restaurante de un hotel, donde mi pareja solicitó un cuarto mientras comíamos. La niña estaba muy cansada y le dijimos que descansaríamos allí. Más tardó en acomodarse sobre la cama king size que en quedar dormida. Abrí la puerta y entró mi amante. Lo que siguió fueron besos, caricias y fornicación desenfrenada provocada por el morbo de que ella pudiera despertarse con el movimiento y nos descubriera en pleno clinch amoroso.

    -La otra fue con Eduardo y tuvo más sicalipsis. Te recuerdo que mis parejas y yo no usábamos ropa interior en nuestros encuentros, preferentemente yo traía falda o algún pantalón holgado al cual le descosía un poco la zona de la entrepierna. Fuimos a una función de títeres para niños que se presentaba en un teatro pequeño. Estaba lleno y logramos dos lugares en la última fila donde se sentaron los niños y nosotros nos acomodamos en la parte trasera de esa fila, a un lado de la cabina de proyección y control de luces. Cuando inició la función y se apagaron las luces, Eduardo se colocó detrás de mí, se sacó el pene y me levantó la falda. ¡Rico…! Toda la función estuvimos de pie cogiendo de cucharita o bajando uno para chupar el sexo del otro. Si alguien con buena vista hubiera volteado hacia atrás, se hubiese dado cuenta que la función estaba mejor colocándose de espaldas a los actores.

    -Según dices, disfrutabas cada nuevo amor. ¿El que tenías hacia tu esposo ya no te parecía atractivo?

    -Según yo, Saúl tenía que ser el culpable de que sintiera tanta angustia de no encontrarme a mí misma, por lo tanto, al inicio no me interesaba mucho que él se sintiera mal con mis infidelidades.

    -¿Por qué mantuviste relaciones simultáneas con varias parejas?

    -Sí eran simultáneas, pero nunca al mismo tiempo, no soy tan promiscua. De cada uno había algo distinto que me gustaba y me llenaba en el momento de estar a su lado y no quería perderlo. El sexo era la culminación de nuestra comunión y eso ¡también me gustaba y me llenaba la vagina de puro gusto!

  • Mi prima se viste de novia (Capítulo 3)

    Mi prima se viste de novia (Capítulo 3)

    No sé si el instante en donde nuestras miradas se encontraron habría superado el segundo pero, incluso siendo así, Julia me había regalado un recuerdo que duraría por siempre en mi memoria.

    Si darme nada, ni un gesto de complicidad, ni una sonrisa pícara, mi prima volvió a cerrar los ojos y continuó chupándole la pija al novio delante de mí. Otra vez las lamidas, su saliva cayéndole de la boca, su lengua jugueteándole en el glande fláccido del pibe desmayado.

    No tenía dudas de que me había visto. Estaba seguro de eso. Pero a ella pareció no importarle ni en lo más mínimo.

    Cuando se cansó de petearle la verga muerta, se puso de pie, se acostó en su lugar de la cama y se durmió.

    Por mi cabeza volaba la imaginación, pero sobretodo volaban las preguntas. ¿Era un juego perverso de ella hacia mí? ¿Era yo el perverso, jugando sólo con mi mente?

    Faltaba una semana para su boda, estaba todo arreglado, hasta incluso su luna de miel a la que partían ni bien terminada la fiesta. ¿Y justo ahora había decidido jugar con mis deseos? No le encontraba sentido.

    Lo más parecido a una lógica que encontré, fue echarme toda la culpa a mí. Tal vez ella se encontraba en un momento de decisiones, de presiones sociales, de debilidad emocional; y yo me había aprovechado de todo eso tomándomelo a nivel personal. ¡Y encima esa noche estaba totalmente borracha!

    Me dieron náuseas cuando entendí que le había fallado. Que Julia no había intentado calentarme, sino que era más bien un simple pedido de ayuda. Las náuseas se hicieron más potentes. ¡En vez de ayudarla, abusé de ella! Yo era su mejor amigo, su propio primo y en vez de acompañarla, la había manoseado.

    ¡Yo era aquella especie de adulto referente y le había manchado todo el culo al apoyarle la pija, mientras dormía borracha!

    Me levanté de golpe y fui a vomitar al baño. Me miré al espejo y me di asco. Ya no tenía excusas. Todo, absolutamente todo era culpa.

    Abrí la canilla para juntar agua en mis manos y estamparlas en mi rostro, pero la cerré de inmediato. Esta vez tenía que irme, si o si, y las veces anteriores que me lavé la cara, había encontrado, al instantes, excusas para quedarme. Esta vez no. Agarraría las llaves de Julia, me iría y tal vez con suerte, más tarde recibiría un llamado de ella pidiéndome que vuelva a abrirle. Ahí, tal vez, podría contarle lo sucedido y disculparme con las cosas más calmas y tal vez, ella me perdonaría.

    Eran muchos “tal vez” pero sino no, todo era la nada.

    Escribí una nota diciéndole que me llevaba su llavero, que me llame cuando se despierte y vendría a rescatarla. Abrí la puerta y me frené de golpe al segundo paso que di en la vereda. Tuve una idea y volví a entrar. Fui hasta la habitación, agarré la tanga blanca que había tirado al suelo y la guardé en mi bolsillo. No era ni un recuerdo, ni un souvenir: pensé que tal vez podía inspeccionarla al llegar a mi casa, en busca de algún signo, un poco de flujo o alguna mancha que alivie mi culpa al mostrarme si, al menos, ella también se había calentado. Si, aunque sea, sentir mi pija presionándole el agujero del orto, la había excitado.

    En el colectivo recordé su mano tocándose el culo y la bombacha cuando la sintió pegajosa. Recordé, también, la mirada en sus ojos mientras se comía el pito de Fabián. Recordé que ella me había pedido que me acueste con ella. Que la abrace y que, cuando lo hice, ella misma acomodó la cola pegada a mí.

    Pero me frené. Cumplía con todo el cliché de los violadores: “Ella me buscó primero”, “Ella se me insinuó”, “Ella estaba vestida como una putita”, “Ella se hacía la que no, pero bien que quería”. ¿En qué parte de la historia dejó de tener importancia el consentimiento?

    Giré mi cabeza hacia el lado de la ventana del colectivo y volví a vomitar. Si había gente mirando o no, me importó poco.

    Lo único parecido a ese consentimiento, era una frase que le había dicho a sus amigas en un juego. Era un argumento sumamente débil. Imperceptible. Ni siquiera sabía si era un argumento.

    Vomité de nuevo. Lo peor de todo era que sabía que toda esa situación me había sobrepasado. No sé si habría podido no hacerlo. Me sentía culpable, es cierto, pero lo que me dolía aún más, era que no había podido parar.

    Si se me daba la oportunidad otra vez, no sabía si no volvería a hacerlo.

    Tuve miedo de mí mismo. La pasión y el deseo que mi prima había despertado en mi, me daba miedo: ese era el cliché más peligroso: “No me pude aguantar”.

    Al llegar a mi departamento, lo primero que hice fue irme a la cama. Eran las 12 del mediodía y ya estaba realmente muy cansado. Me quedé dormido al instante y a las tres horas me desperté con la chota paradísima. No solía recordar mis sueños, pero este quedó en mi mente como si fuese una película.

    Estábamos con Julia en una habitación hermosa, como si fuese un hotel de cinco estrellas. Mi prima en la cama, recostada boca abajo y yo encima de ella. Junto a nosotros había un ventanal donde se veía el cielo celeste, completamente despejado; pero había una particularidad: el suelo también era cielo, celeste, despejado. Exactamente igual. Como si estuviésemos volando y el cuarto fuese nuestra nave nodriza.

    Yo intentaba hacerle la colita suavemente, despacio. Ella gritaba cuando mi pija entraba un poco, se quejaba que le dolía, pero me pedía que no pare. Intentando de esa manera habremos estado un buen rato. Podía sentir lo apretado que estaba, cómo la temperatura de su ano me abrazaba la verga y hasta lograba imaginarme pensando “Que lindo es desvirgarse un culito así”. Luego recuerdo cuando ya había entrado. Esta vez no le hacía la cola. Esta vez le rompía el culo. Con todas mis fuerzas. Julia lloraba del dolor y yo con una mano le tapaba la boca, pero cada tanto lograba quitársela para gritar más fuerte y pedirme que no pare. Que siga. Que por favor la trate como a una puta. Que no importaba si al otro día no podía sentarse o si no podía caminar por una semana entera. Que no le importaba si tenía que estar un mes durmiendo con el culo para arriba, para soportar el dolor. Y yo cumplía sus órdenes como una fiera animal. Y desperté. Si existiese la opción de quedarme en ese sueño por siempre, la habría tomado, sin dudar.

    Me fui al comedor, prendí la tele y encontré un partido de futbol. Jugaban Belgrano de Córdoba y Sarmiento de Junín. Un embole. No conocía a ninguno de los veintidós jugadores que estaban en la cancha. De todas formas, puse una silla enfrente y me lo puse a mirar. “Cualquier cosa que me frene el bocho, me iba a ser útil”. Pero no funcionó. Entre el sueño que había tenido y todo lo vivido la noche anterior, no podía bajar la excitación. Cada recuerdo me hacía latir el pito.

    Me acordé de la tanga blanca de Julia que tenía en el bolsillo del pantalón y la fui a buscar. Mirarla por dos segundos me alcanzó y me sobró para notar lo manchada de flujo, ahora seco, que estaba la parte donde tenía la concha apoyada. Por un lado me relajó un poco la culpa pero por el otro, tener su bombacha sucia en mis manos, desato otra vez a ese monstruo con un apetito sexual tan prohibido que me ponía la piel de gallina.

    Ahí sentado, en la silla de mierda, frente un televisor de mierda, que transmitía un partido de mierda, volví a sentirme en el paraíso cuando lleve la prenda íntima de mi prima hacia mi cara y pude sentir el olor de su conchita. Me volvía loco. Podía sentir el olor a guasca que mi pija apenas le había dejado en la parte del culo, cuando ella todavía la tenía puesta y más loco me aún me ponía. No dude en metérmela en la boca, desesperado. Quería sentir todo. Nuevamente en mi mano, la acomodé y comencé a lamer, primero lento y luego sin control, esa parte que había recibido sus jugos vaginales. Era un éxtasis. Una droga que te transportaba a otro mundo. “Este es el gusto de la concha de mi prima” pensaba.

    Entonces no aguante más. Saque la verga afuera, puse el glande sobre la parte donde iría su concha y me comencé a pajear. A las tres subidas y bajadas la bombacha blanca ya estaba empapada por mi semen. Esa había sido, hasta ese momento, la mejor paja de mi vida.

    Ahora si ya estaba relajado. Volví a mi cama y nuevamente me dormí al instante. Esta vez, si soñé algo, no lo recordé.

    Me desperté sintiéndome como nuevo. Quise averiguar cuantas horas había estado roncando y agarré el celular. Habían sido 4. Pero además de la hora, el celular me mostró que tenía 15 llamadas perdidas de Julia. “¡La puta madre! ¡Las llaves!”, pensé. “O quiere que le explique por qué le había manoseado y punteado el orto toda la noche”. Daba igual. Intenté llamarla pero no me contestó. Le mande un mensaje diciendo que me bañaba e iba para allá. Esperé más o menos un minuto y como no me contestó, me metí a la ducha. “A ver si con la suciedad del pelo y la piel, se va también la de mi mente y mi alma” Pero ni siquiera con agua bendita se podía frenar lo que ya había arrancado.

    Salí del baño, me vestí rápidamente y cuando estaba por abrir la puerta de mi departamento, escuché que alguien golpeaba. Era Julia. Lloraba desconsoladamente y tenía en su mano una bolsa parecida a las que te dan cuando compras algo en un shopping. La abracé de inmediato, ella soltó la bolsa y puso su cara en mi pecho, como hacía siempre.

    – Recién llamé al registro civil, al salón, al catering y a la iglesia. – me dijo sin poder parar de llorar – Suspendí la boda. ¿Me puedo quedar unos días acá? ¿Por favor?

    No quiero que piensen mal. Por supuesto que estaba interesado en saber qué había ocurrido. También deseaba saber si yo había tenido algo que ver con semejante decisión. Por supuesto que ver a mi prima llorando de esa manera, me ponía en una situación de tristeza también a mí. Por supuesto que sabía lo feliz que estaba por casarse con el hombre de su vida, a quien no tenía dudas, amaba profundamente. Y por supuesto que sabía que el que se le haya arruinado el plan que tanto había soñado, la hacía completamente infeliz.

    Pero en ese momento lo único que pasaba por mi cabeza era que en mi departamento no había sillón, ni colchón, ni siquiera una colchoneta. Sólo había una cama.

    La tomé del rostro, le sequé las lágrimas, le besé la frente y le dije que sí. Que se podía quedar todo el tiempo que quisiese.

    Si les gusta, esta historia continuará…

  • Viendo a mi novia con otro

    Viendo a mi novia con otro

    Mi relación con Nancy mi novia era buena y muy caliente, teníamos relaciones en cualquier lugar, en el transporte, en el cine, hasta a un lado de su madre mientras dormía, siempre me sorprendía con alguna propuesta, como les comente en el relato anterior Nancy me dejo acostarme con su prima mientras ella nos veía, por lo cual ella pidió un pequeño favor, quería salir con un tipo que la pretendía su nombre era Carlos a lo cual accedí ya que de alguna forma estaba en deuda, Nancy me presento como su primo para no levantar sospechas del por qué vivíamos juntos; el cuarto donde vivíamos era pequeño solo 2 piezas una cocina y un cuarto con una litera y una cama, esto era para no levantar sospechas con su familia ya que me presentaba como su amigo, y de vez en cuando la visitaban.

    Su relación con Carlos era solo de amigos ya que avían llegado ni a un solo beso, una noche de lluvia Nancy recibió una llamada, era Carlos pidiéndole hospedaje ya que por la fuerte lluvia no podía llegar a su casa, después de que Nancy me rogara mucho yo accedí pensando en que no pasaría nada estando yo hay, Carlos entro y hay estábamos: Celso (yo) Carlos (el pretendiente) Nancy (mi novia) platicando como simples amigos, después una larga platica nos fuimos a dormir, yo en la cama, Nancy en la parte de debajo de la litera y Carlos en la parte alta.

    El sonido del tecleo de los celulares de ambos no me dejaban dormir, al parecer están platicando algo privado que no querían que me enterara, de repente me llega un mensaje era Nancy quien me comento que platicaba con Carlos y me mando una captura de pantalla con la siguiente conversación:

    Carlos: hola hermosa no quiero dormir solo ven por fa

    Nancy: cómo crees aquí está mi primo

    Carlos: ya se durmió solo quiero abrazarte t darte un beso me gustas mucho.

    Al leer sus mensajes le respondí lo siguiente:

    Celso: obviamente sabes que para que te quiere en la cama no?

    Nancy: si lo sé la verdad me gusta sabes que te amo pero si me dejas subir te prometo que ahora si me contengo y será solo unos besos y ya no lo volverá a ver más,

    Celso: ok puedes subir.

    Yo sabía que estaba mal pero había una chica que me gustaba y después de esto podía pedirle el mismo favor sin remordimiento, Nancy se levantó de la cama entre la oscuridad pude ver que solo subía con su pequeña tanga y pensé: no puede ser lo hará otra vez sabía que no serían puros besos.

    De inmediato empecé a escuchar el sonido de sus besos, la cama empezó a moverse, y discreta mente Nancy empezó a gemir, pero no me molestaba al contrario quería verlos, me excitaba saber que aun lado se estaban comiendo a mi novia, escuche un par de nalgadas y cada vez me excitaba más imaginando lo que hacía aquel tipo, después de un rato vi a Nancy bajar y acostarse en su cama, ella estaba satisfecha pero la curiosidad me mataba quería verla en acción con otro.

    Por la mañana ya que su enamorado se había retirado Nancy me conto lo que paso:

    Nancy: subí la verdad solo en tanga porque quería frotar mi cuerpo desnudo contra el de él, de inmediatos nos besamos y lo sentí estaba desnudo con su pene bien recto, me subí en él para frutarlo contra mi vagina mientras nos besábamos apasionada mente, después fue al revés él se tallaba sobre mí, me la quería meter pero no lo deje solo se frotaba arriba de mi tanguita y me manoseaba como loco, hasta que se vino, me que la tanga me limpie con ella y se la deje de regalo eso fue todo.

    Al contarme eso mi pene estaba durísimo mi respiración era muy fuerte estaba como loco por la excitación.

    Nancy: te excitó el saber que estaba con otro

    Celso: no lo puedo negar es molesto pero hubiera preferido verte en acción

    Nancy: te cumpliré tu fantasía ya tengo al candidato

    Al escuchar eso no me pude contener la desnude y le hice el amor como loco ambos lo disfrutamos al máximo, al terminar me di cuenta que iba en serio, había un chico recién llegado a la uni con quien había platicado de nombre David era algo tímido e inocente y por lo que platicaba con Nancy era virgen, Nancy quería ser la primera en su vida así que preparo todo para su encuentro, convenció al chico de verlo un sábado a las 4 yo estaría escondido en la cocina donde hicimos un agujero para que pudiera ver lo que hacían; llego el momento yo me escondí sin decir nada, Nancy tenía un vestidito amarillo cortísimo y pegado que excitaría a cualquier hombre, sus nalgas y sus senos se le marcaban, en fin parecía prostituta, David llego y le pidió que pasara:

    Nancy: hola pequeño como estas

    David: bien

    Nancy: te gusta lo que ves?

    David: si estas muy bonita

    Nancy: me vestí así para ti

    Nancy lo sentó en una silla y se sentó en sus piernas mientras le daba un apasionado beso, lo tomo de la mano y la dirigió a sus nalgas

    Nancy: todo esto es tuyo así que disfrútalo,

    Nancy se puso de rodillas y saco su pene, que sorpresa era enorme, y duro, la cara de Nancy era de una gran sorpresa, miedo y excitación al ver todo eso, pero son dudarlo empezó a chupar, David no desea nada estaba muy nervioso, de verdad se notaba su inexperiencia, Nancy se levanto y de un jalón se quito ella sola el vestido y se acostó en la cama

    Nancy: tu turno te toca a ti besarme

    David entendió aunque tembloroso le quito la tanga y le hizo un tierno oral que mi novia disfrutaba, no tardo mucho cuando Nancy se puso en posición de perrito para recibir ese enorme miembro David no dudo y poco a poco se la fue metiendo, Nancy mordía una almohada para no gritar, de repente David se transformo ese chico inocente empezó a envestirla con fuerza, la nalgueaba le jalaba el cabello era una fiera

    Nancy: así chiquito dame

    David: que ricas nalgas tienes nadie me había calentado así pero no me digas niño no chiquito dijiste que eras mía ahora dime señor David

    Nancy: si señor David lo que ordene mi amo

    David ahora móntate tú

    Nancy se subió sin rodeos ese joven inocente ahora la estaba dominando, empezó a hacer sus ricos movimientos en círculos que el chico no pudo contener y se vino a chorros, al parecer se había acabado pero ambos se quedaron recostados besándose, David tuvo otra erección y empezó a coger nuevamente a Nancy

    David: no te basto perra

    Nancy: no señor quera más

    David: quien te coge más rico

    Nancy: usted señor

    Al parecer ese papel de sumisa, tener esa enorme verga entre sus piernas, desvirginar a un joven y que yo la estuviera viendo la llenaban de placer, su cara era de felicidad total, y sus gritos de placer eran los más fuertes que había escuchado, en la lleno de leche una vez mas y terminaron, se despidieron, de inmediato yo súper excitado me acerque pero Nancy me rechazo ese joven la dejo acabada por completo.

    Este fue mi último relato con Nancy después por diferentes circunstancias no separamos y aunque nos hemos escrito de vez en cuando tengo 10 años sin verla.

  • Historia de una hembra (2): Juegos de penetración

    Historia de una hembra (2): Juegos de penetración

    Una vez que había por fin reunido todo aquellos que estaba a mi alcance para poder llevar a cabo la primera penetración, los lápices y bolígrafos que había encontrado por casa, y una pequeña botella llena de aceite de oliva para utilizar como lubricante, no lo dudé más y decidí dar al paso a realizar mi primera penetración.

    Era una noche de verano. Mi madre y mi hermana aún no habían terminado de cenar, pero yo me apresuré a irme a mi habitación con prisas y ansias. Debía tener cuidado, ya que debía de asegurare que nadie entraba en la habitación mientras realizaba aquel acto. Siempre cerraba la puerta de mi habitación al irme a la cama, pero no era extraño que por cualquier motivo mi hermana o mi madre entrasen en la habitación sin avisar, razón por la cual decidí atascar la puerta después de cerrarla. A continuación, apagué las luces, para que así fuese más difícil que se viese lo que estaba pasando en caso de que alguien entrara. Tenía mucho miedo.

    Rápidamente, comencé a desnudarme, quedando completamente desnudo sin nada de ropa. Me agaché hasta el suelo para mirar debajo de la cama, lugar en el cual escondía la ropa de mujer (tangas y bragas que había ido comprando), y saqué una tanga brasileña blanca de licra. Me apresuré a ponérmela y, al igual que siempre que lo hacía, no pude evitar sentir el fuego arder en mi interior acompañado de una gran erección como nunca la había tenido. Estaba a punto de meterme algo por primera vez en el culo y la mujer que llevaba dentro lo sabía. Vestida ya con la tanga, me tumbé sobre la cama. No sabía en que postura ponerme, pero decidí que lo mejor sería tumbarme mirando hacia arriba y levantar las piernas. Y eso hice, tumbarme, y bajar mi tanga hasta las rodillas. En ese momento, imaginé lo que sería estar así delante de un hombre. Pensé, en como me miraría, y en como frotaría la punta de su pene en el exterior de mi ano.

    Con cuidado de no manchar la cama, abrí la botella de aceite, y mojando en ella la punta de los dedos, comencé a lubricar la entrada de mi ano. Estaba ansiosa por meter el dedo dentro, pero tal y como había leído en todos las webs de recomendaciones acerca de como llevar a cabo la penetración anal, lo primero era relajar la zona. Por eso, y con los dedos untados en ese espeso aceite de oliva, y las piernas alzadas, comencé a masajear la parte externa de mi ano, de color rojizo, y ahora pringada por el líquido. Permanecí así durante algo más de 20 minutos, sintiendo como poco a poco mi ano se había acostumbrado al tacto de mis dedos, y periódicamente este se abría un poco invitando a mi dedo a entrar.

    Llegó el momento de meter algo. Cogí uno de los lápices que tenía guardado en mi estuche, y lo impregné también con el aceite de la botella. Lo sujeté con una mano, y mientras que con la otra separaba mis nalgas para dejar completamente expuesta la entrada de mi ano, coloqué la parte trasera del lápiz en la entrada y, realizado una leche presión, comencé a meterme el lápiz por el culo, el cual entraba sin ningún tipo de dificultad. Cuando esto pasó, y fruto puede que del nerviosismo, mi ano se apretó, haciendo fuerza contra el lápiz, y rápidamente lo saqué de mi interior, sintiendo un pequeño dolor justo en el momento en el que este salía del ano y sentía como este me quemaba.

    Fue una primera penetración extraña. No me dolió tanto como pensaba, ahora sé que gracias a la lubricación y el pequeño diámetro del lápiz. Estuve unos minutos masajeando de nuevo mi ano. Tenía que volver a meterlo, y esta vez más al fondo, pero necesitaba ver un macho. Necesitaba ver una buena polla. Por ello, puse porno en el móvil, buscando vídeos de hombres negros follándose blancos delgados como yo, y dejándolo de fondo, procedí a volver a meterme, esta vez dos a la vez. Cambié de postura, y en lugar de mirando hacia arriba, me puse a cuatro patas, esta vez subiendo mi tanga hacia arriba y apartándomelo hacia un lado. Apoyando la cara sobre la almohada, coloqué dos lápices en la entrada de mi culo, y apretando progresivamente, me los metí completamente. Nuevamente, mi ano volvió a cerrarse, pero esta vez estaban lo suficientemente bien metidos, por lo cual no se salieron. Cerré los ojos, intenté relajar, y noté como mi ano poco a poco se relajaba, haciendo que ya no apretase fuertemente los lápices. Entonces, y poco a poco, comencé a moverlos dentro y fuera, follándome el culo. Me sentía bien, no percibía ningún tipo de placer, pero me gustaba sentir como los lápices bien lubricados se deslizaban dentro y fuera de mi ano. Me quemaba, pero me satisfacía. Mi pene ya no estaba erecto, sino completamente flácido y pequeño, recogido por aquella tanga. Pero yo seguía follándome el culo, sin sentir placer físico, pero sí espiritual. Y fue así hasta que, metiendo los lápices más hacia dentro, sentí como estos llegaban (en aquel entonces no supe a dónde) hasta mi próstata, de cómo la golpeaban cada vez que entraba, y como esto me producía un enorme placer, sintiendo una sensación parecida a cuando orinaba y a la vez a cuando eyaculaba como un hombre.

    No llegue a tener un orgasmo, pero sí a sentir como líquido preseminal salía de mi flácido pene manchando mi tanga. Algo había cambiado. El ser penetrada ya no era una fantasía. No era algo que imaginaba dolía pero daba placer a la vez. Era algo que había vivido, algo que había sentido. Ahora sabía, lo mucho que me gustaba que me follaran el culo.

    Fue esta la primera experiencia follándome el culo de las muchas que estarían por venir. Desde ese día, no pude evitar masturbarme a diario follándome el culo, metiendo toda clase de objetos por mi ano, cada vez de mayor tamaño, ya que cada vez era mayor el grosor que necesitaba para sentirme bien. Deseaba una polla con todas mis ganas, sentir el quemar y el ardor de una polla al entrar por mi ano, y como mi próstata era golpeada. Quería sentirme así, siendo dominada por un hombre.

    Espero que hayan disfrutado del relato. Nuevamente, espero sus comentarios. Por supuesto, estoy abierta a resolver sus dudas, o incluso llevar a cabo un relato en conjunto. Poco a poco seguiré contando mi historia, pero para ello necesito sus valoraciones y comentarios acerca de qué les han parecido los anteriores y si los han disfrutado.

    CONTINUARÁ…

    Siguiente relato: Confesiones. Todo lo que me he metido por el culo.