Autor: admin

  • El abogado me calienta rico

    El abogado me calienta rico

    ¡Buenos días a todos! 

    Nuevamente quiero agradecer a todos los lectores por seguir este perfil y comentar nuestras historias.

    La anécdota que les voy a contar paso hace un año atrás, cuando estaba en contacto con un abogado laboral que me había resuelto un problema con un trabajo anterior.

    Una noche estaba cogiendo con mi marido de una manera alocada, él me decía cosas en el oído, fantasías y me calentaba fuertemente, cuando justo me entra una llamada al celular.

    Mientras mi marido me seguía penetrando fuerte, levante el teléfono para ver quién era y se trataba del abogado, lo deje en la cama y mi marido me dijo, «atiéndelo», lo mire y me dijo nuevamente «atiéndelo, quiero que se dé cuenta que estas cogiendo».

    Conteste la llamada y trate de hablar correctamente, pero se me escaparon algunos gemidos y palabras entrecortadas.

    Corte la comunicación y terminamos lo nuestro de manera increíble, la verdad tenía rato que mi marido y yo no cogíamos tan rico y más después de todas mis infidelidades.

    Al rato me llega un mensaje del abogado preguntándome si estaba bien, le conteste que si, por que me preguntaba eso y me contesto que me escucho rara.

    Mi marido me pidió que le conteste que no estaba rara, sino que estaba disfrutando con él y a pesar que me dio vergüenza, lo hice.

    Le mandé un mensaje que decía «perdón si soné rara, pero, todo lo contrario, estaba con mi marido en el medio de una buena actuación».

    Me mando un emoticón con los ojos abiertos y eso comenzó una catarata de mensajes.

    Durante una semana me escribió todos los días, siempre con respeto, sin insinuar nada, hasta que un día me lo pregunto: «ese día que estabas en el medio de una buena actuación, me atendiste mientras estaban haciendo el amor?».

    Le conté que sí y que fue a pedido de mi marido, no paro de preguntar cosas, la conversación fue más o menos así:

    J: Que placer haber estado en el medio, aunque sea por teléfono, ¡jajá!!

    K: ¡jajá!! ¡Que cosas dices!

    J: Bueno, avísame cuando pueda volver a llamarte, ¡si es en esa situación mejo!

    K: ¡Jajá dale yo te aviso!

    Pasaron unos días, llegue a casa y mi marido me esperaba, me fui a preparar la comida, mi marido agarro mi teléfono para escribirle al abogado por el caso que llevaba y a los 2 minutos viene desde atrás, me apoya su pija en mi culo, me agarra las tetas y me dice al oído: «así que vas a llamar al abogado cuando te esté cogiendo putita, bueno, lo vas a tener que llamar en 2 minutos».

    Me llevo a la cama y me arranco la ropa prácticamente, empezó a cogerme diciéndome de todo, que era una terrible puta y que me escribía a espaldas de el con oros hombres y por ser tan puta me iba a coger todos los días.

    M: Así que eres puta, uhm, ¿quieres más vergas?

    K: ¡Ah!! ¡Que te pasa!

    M: No te hagas, ¡te has de imaginar que te coge tu abogadito!

    K: ¡Ah!! ¡Uhm que rico!!

    Yo estaba tan caliente de escucharlo llamarme puta tantas veces que no podía coordinar las piernas.

    En el medio del acto, me dio el teléfono y me dijo, no lo vas a llamar, le vas a mandar un mensaje y si te responde veremos.

    Mientras mi marido me cogía, le escribí al abogado un «hola». A los pocos segundos me contesto «hola». Le di el teléfono a mi marido y se puso abajo, me ubico arriba de él, me pego mi cuerpo con el suyo y saco una foto, donde se veía mayormente mi cuerpo de costado desnudo y se la mando.

    K: ¿Pero que haces, estás loco?

    M: ¡Ah, cállate, me vengo, me vengo!!

    K: ¡Ah!!! ¡Que rico!

    No tocamos el tema más que un poco en la cena ya que el abogado no había contestado esa foto, aunque la había visto.

    Le escribí un mensaje y le puse «perdón, espero no haberte causado problemas» (pensando que quizás la había visto su mujer y ahí me contesto «el único problema que me causaste es una erección que todavía no puedo bajarla, “te espero mañana en mi oficina para discutir el pago del juicio.

    Al otro día me toco ir a su oficina, no quería entrar, no sabía que iba a pasar, cuando llegamos, mi marido me dijo que vaya yo sola, que él se iba a tomar un café por ahí y que ya me arreglara con Joaquín, ya que así se llama mi abogado.

    Entre confundida y caliente al edificio, llegue a su despacho y me hizo pasar enseguida, me miro, lo mire y sonrió.

    Se acercó, camino despacio y me pidió que me parara, yo hice lo que pidió y llevo su mano a mi camisa, me desabrocho los primeros 3 botones, ¡la abrió y comenzó a manosearme las tetas!

    J: Que hermosas tetas, ayer me clave 3 chaquetas con tus fotos, las tienes hechas, ¡están súper buenas!

    Yo ya podía sentir como me chorreaba la concha, ¡metió su otra mano por adentro de mi calza y me toco por arriba de mi tanga húmeda!

    J: Pensé que eras putita, pero no tanto, ¡mira cómo te estas mojando!

    Continúo poniendo sus dos manos en mis pechos, y corriéndome el corpiño, llevo su boca a las tetas y me las comió por un rato, hasta que me bajo la calza, me puso de espaldas y yo no sabía cómo frenarlo, no podía dejarme penetrar y ahí mismo, me bajo la tanga, pero en lugar de colocarme su pija, ¡me empezó a pasar la lengua por el agujero del culo!

    K: ¿Que haces Joaquín?

    J: Me encanta tu agujero, ¡qué lindo es!!

    No paraba de chupármelo, por momentos se iba hasta mi concha, pero era el culo lo que lo tenía loco.

    Después de unos largos minutos, yo ya no podía más, me lleve la mano de el a mi concha y le pedí que me pajee, así lo hizo, me metió y saco los dedos de una manera y con una frecuencia que me empapo.

    Me arrodille, ¡le desabroche el pantalón y no tuve más opción que chupársela! ¡Algo le tenía que dar!

    Comencé a chupársela fuertemente, quería que me penetrara, ¡pero si mi marido andaba rondando por ahí no me quedaba más que chuparle su rica verga!

    J: ¡Ah!! ¡Así que rico, trágatela, uhm, así!

    K: ¡Uhm, que rica!

    Metía mis dedos a mi vagina y me masturbaba, quería ser poseída por el pero no me quedaba más que chupársela y tener mis dedos en mi húmeda vagina.

    J: Me voy a venir, uhm, ¡me voy a venir!

    Joaquín estaba en el éxtasis, sentí como se inflaba y justo cuando se empezó a chorrear le puse mis tetas para que se corriera encima de ellas!

    J: ¡Uhm, que rico, que rica puta!

    K: Eso es, ¡sácala todo papi!

    Nos quedamos unos segundos en esa posición, hasta que sonó el teléfono y era su secretaria, para avisarle que mi marido estaba en la sala de espera.

    ¡Nos vestimos rápidamente y lo hizo pasar!

    La situación fue graciosa, el abogado pensó que mi marido no sabía nada, y él sabe todo, ¡se hacia el correcto y 2 minutos antes me estaba dando su verga en la boca!

    Nos despedimos después de 5 minutos de charla y salió mi marido primero, yo segunda y el abogado agarrándome el trasero tercero.

    M: ¿Que te dijo tu abogado?

    K: ¡Nada, se hizo el omiso!

    M: Jajá, ¡pensé que te iba a proponer algo!

    K: ¡Creo que se espantó!

    M: Que bueno, eres mi mujer y no te perdonaría me fueras infiel, ¡una cosa es que los calientes y otra que me engañes!

    No le respondí más, ya que él no se imaginaba que me había puesto a mamársela a Joaquín así que no dije más, ¡pero mi abogado tendría una gran sorpresa para mí que les contare después!

    Kali

  • El culo de mi esposa (Parte 1)

    El culo de mi esposa (Parte 1)

    El protagonista de este relato es el gran culo que tiene mi esposa.  Le mide 130 y tiene una cintura pequeña que hace que se le pare más aún el ojete.

    A mi me gusta que la miren y le digan cosas y ella lo sabe por lo cual mejor aún se atreve a calentar a la gente con sus curvas.

    Todo comienza cuando le digo a mi esposa: “ponete algo caliente que vamos de compras”. La muy puta se pone un vestido corto bien flojo y debajo una tanga blanca infartante.

    Llegamos al mercado y ella iba a mi lado caminando y moviendo su ojete, a todo esto me doy vuelta y veo que un chico nos sigue a 1 metro. Le digo: te están mirando el culo… ella dice: me calienta que me lo miren así que lo voy a mover bastante.

    La imagen era descomunal su culo ajustado por el vestido mascando todo el triángulo de la tanga sobre la tela del vestido, caminaba y se le metía parte de la tela entre las nalgas…mire hacia atrás y el chico estaba apuntando su celular hace el culo de Victoria. La filmaba o le sacaba fotos… no lo sé… pero estaba como obsesionado con su orto.

    Nos frenamos en una vidriera de ropa ella a mi lado, el chico se paró detrás nuestro también a distancia… le dije a Victoria: inclínate con las piernas juntas y mostrarle la tanga… cuando veo que se agacha mi esposa se me paró la verga… veo como se le sube el vestido y deja al descubierto las enormes nalgas comiendo toda la tanga y se ve toda su concha saliendo hacia atrás mientras marcada y ajustada ya que la tanga estaba muy ajustada. Miro al chico que se manoseaba la verga…

    Dejamos la vidriera y yo sabía que en esa galería subiendo la escalera llegábamos a un lugar que no había gente. Cuando nos frenamos contra una pared el chico nos quedó mirando y me preguntó.

    -Señor no puedo creer el otro que tiene su esposa, me dejaría verlo mejor?

    A todo esto Victoria se pone de espaldas y yo le levanto el vestido y le digo:

    -mostrarle el culo al chico y subí y baja como si te sentara en su verga.

    El movimiento del culo era fatal, el chico y yo estábamos con la verga afuera…  un momento le corro a un costado la tanga, pongo un dedo en su culo y le digo:

    -si tenés ganas de que te acabe el chico su leche en tus nalgas move el culo hacia atrás y métete sola el dedo.

    A todo esto Victoria comenzó a mover hacia adelante y atrás su ojete metiendo y sacando mi dedo dentro de sus nalgas y nos decía “quiero toda la leche sobre mi tanga”.

    Primero fui yo y le largue varios chorros de leche que empaparon su culo y el chico luego le pidió que se incline y que la concha salga hacia atrás con la tanga ajustada para que ahí le deje su leche.

    Veo como el chico apunta la cabeza de su verga mientras cerca de la tanga y comienza a tirarle la leche blanca y pegajosa en la concha de mi mujer. Todo fue muy caliente… luego seguiré escribiendo más situaciones, espero comentarios e ideas para realizarlas.

  • Mi prima se viste de novia (Capítulo 6)

    Mi prima se viste de novia (Capítulo 6)

    Las chicas, finalmente, usurparon mi cama. Yo estaba recién peteado, así que no puse mucha resistencia a tirarme en el piso. Pero aunque estaba cansado, no lograba dormirme.

    Me colgué reflexionando sobre lo que había ocurrido y no hizo falta analizar mucho para darme cuenta de lo beneficioso que había sido, para mí, toda la reciente situación.

    Por un lado, le había mostrado a mi prima que, en mi libido, ella no estaba sola. Era mentira, por supuesto, no había otra cosa más en mi mente que mis deseos de cogerla. Pero ella tenía pruebas suficientes, ahora, para creer que no era así. Y me venía al pelo.

    “Nunca debo mostrarme desesperado”. “Nunca debo mostrarle que puede tenerme a sus pies”. ”Debe crecer en su cabeza la idea de que esta chance de cojer con su primo, puede ser la única”. Tres puntos claves de mi táctica se habían reforzado cuando le llené la garganta de leche a la prima de Fabián.

    Por otro lado le había devuelto la moneda. Había equilibrado la balanza en los hechos fácticos. Yo la había visto petear al novio. Ella me había visto ponerle la pija en la boca a su amiga. Y si yo me había calentado enormemente con esa escena, ella seguro que también.

    Darle motivos para que se toque pensando en mí era otro punto clave.

    Pasaban las horas y crecía mi desvelo. En medio del silencio sepulcral que rondaba en el departamento, no tardó en llegar luego mi erección al recordar la cara de putita de mi prima cuando me miraba y se tocaba la concha con el pijama puesto. Si a esa imagen le sumamos la alegría que tenía por sentir que estaba ganando este juego, era más fácil entender por qué tenía la verga como fierro nuevamente. Pero aunque iba a ser difícil, sabía también que no era conveniente masturbarme. Necesitaba de esa excitación para pensar mejor y más claro.

    Me levanté y fui al baño. Y sentí un deja vu al ver otra vez las gotas espesas cayendo de la poronga en los últimos chorros de meada, que se hizo más profundo cuándo en el cesto de ropa sucia vi otra vez la tanguita blanca. En ese momento debía tener un sanguchito de flujos: primero los de ella, luego mi semen y otra vez los suyos. No pude ni siquiera pensarlo: la tome y la llevé hacia mi nariz. Ese olor a concha, más intenso esta vez, me enloqueció por completo. Lamí nuevamente la parte donde se apoya la concha y no me pude resistir a rodear mi pija con la prenda. La bombacha de mi prima parecía que ya no iba a servir más que para mis pajas.

    Pero me frené cuando estaba a punto de acabar porque tuve una revelación: no le había devuelto la moneda. Le había dado solo una moneda de menor valor y tenía la chance ahí nomás para desequilibrar la balanza, esta vez a mi favor.

    Dejé la tanga en el cesto y abrí la puerta de la habitación con el mayor de los cuidados. Las chicas dormían tranquilamente, destapadas por el calor, mirando para el mismo lado, como haciendo cucharita, pero separadas. Una en cada punta. Julia con el pijama rosa con corazones blancos y la pibita en bombacha. Para mi asombro no usaba tanga, traía puesto un culotte negro con rayas verdes que se le pegaba al culito hermoso que tenía.

    Ahí estaba la moneda grande, en realidad un poco más adelante, pero daba igual: Julia sería testigo, sin posibilidad de tocarse, ni moverse, ni hacer un solo ruido, de cómo su primo le chupaba la concha a su mejor amiga, acostada a su lado.

    Me arrodille y le miré la cola de cerca. Sin tocarla le di un beso en una nalga y como la pibita todavía no se despertaba, le pase la lengua por el culo, llenándole de saliva la bombacha. La chica seguía dormida y entonces llevé mi lengua hacia sus pies, volví a llegar a la nalga subiendo despacito, mitad a los besos y mitad a lengüetazos, y cuando otra vez mi cara quedó a la altura del orto, el pito me pareció estallar de la calentura adentro del bóxer.

    Le recorrí con la lengua la raja del culo, haciendo presión a la altura del ano, como queriendo romperle la cola con la boca por encima de la bombachita. Ya no daba más. Me quería comer esa almeja como sea. Ya no era sólo una moneda. La conchita que tenía servida casi en bandeja, se parecía a un tesoro entero.

    Entre tanto puntearle el ojete con la lengua, la pibita se despertó. Llevó una mano hacia atrás y la puso en mi cabeza presionándome aún más la cara contra su culo. Cuando me soltó un poco para dejarme respirar, pude ver que su otra mano estaba dentro de su bombacha, masajeándose suavemente la concha.

    Julia, creo que todavía dormida, giró su cuerpo y quedó, ahora, apuntando su cabeza para nuestro lado. La pendeja se asustó y empujó mi cabeza hacia atrás. Yo sabía que no podía dejar que le gane el miedo por lo que me acomodé, todavía arrodillado, para quedar a centímetros de su oído.

    – La chupada de concha que te voy a pegar también va a ser la de tu vida. – le susurré – Pero quédate callada, pendeja. Que esto tiene que quedar entre nosotros – le mentí al final.

    La pibita volvió a mover la mano que tenía en la bombacha y para mí fue suficiente para relajarme y saber que mi apetito iba a ser saciado.

    – Date vuelta y baja el orto hasta el pie de la cama. – le indiqué – Despacito y sin hacer ruido, rubia. Que vamos todos presos.

    La posición que le había exigido era estratégica. Allí iba a estar cómodo para comerle la vagina, ella podría abrir bien las piernas y si Julia se despertaba, solo yo iba a poder verla.

    La pibita siguió mis instrucciones al pie de la letra y apenas me ubiqué, vi que en la bombacha, a la altura de la conchita, tenía el escudo de Nueva Chicago. Eso me excitó aún más: siempre me calentó la ropa interior con referencias futboleras. Me hacía imaginar a las minas más guarras, más loquitas, yendo a la cancha a abrazarse con cualquiera, dejando que la apoyen y le manoseen el culo entre varios, para festejar un gol de su equipo. Esta parecía ser así.

    Aunque ese escudito me había comido el cerebro un poco más, lo arrugué por completo cuando estiré la bombacha a un lado y luego, sin poder contenerme ni un segundo para apreciar la vista, metí mi cara de lleno contra la almeja, que al simple contacto me enchastró desde la nariz hasta el mentón con los flujos que ya había soltado.

    La pibita me agarró la cabeza con las dos manos y se retorcía de placer cada vez que mi lengua se detenía en su clítoris. Se la pasaba de arriba abajo y me quedaba succionando y lamiendo unos segundos extras en esa zona que le daba casi descargas eléctricas. Cuando me iba hacia la entrada de la almeja para querer penetrarla con la lengua, me tiraba con fuerza del cabello. El flujo que quedaba entre los pocos pelos que tenía en la concha, hacía que el olor y el sabor sean más intensos. Me volvía loco.

    Yo apenas podía ver para arriba, pero se notaba que estaba mordiendo la almohada para no emitir sonido alguno. A su lado, Julia seguía durmiendo o simulaba estarlo.

    Un buen rato después, me dediqué a hacerla acabar de una vez. Me lamí dos dedos y sin previo aviso se los metí hasta el fondo. No encontraron ningún obstáculo para hacerlo. Aunque era de esas conchitas apretadas, chiquitas como si siempre estuviesen nuevas, esa almeja estaba tan mojada que hasta se deslizaron solos. Así jugando con los dedos dentro de ella y mi lengua presionando y lengüeteando rápidamente sobre su clítoris, la pendeja acabo enseguida. Lo supe porque en medio de las convulsiones no pudo evitar largar un gemido que se debe haber sentido hasta en la terraza.

    – Estamos a mano, linda – le susurré al oído, todavía con la boca empapada por el jugo de su conchita. Ella me asintió con la cabeza mientras recuperaba la respiración, todavía con la almohada entre sus dientes.

    Es cierto que debería haber prestado más atención a los movimientos de mi prima, pero de más está decir que me encontré poseído por esa empanadita y que con toda razón se llevó toda mi concentración hacia ella.

    Excitadísimo como estaba volví al baño, agarré la bombacha blanca de mi prima y recordando la sensación que tenía en el glande mientras se lo presionaba en orto cuando dormía borracha, volví a llenársela de leche a los segundos. Incluso ya sin semen en los testículos no veía la hora de volver a puntearle el ano de nuevo.

    Me mataba la curiosidad por saber cómo sería chuparle la concha a ella, como sería penetrarla; tenerla enfrente, acostada con las piernas abiertas suplicando por mi pija. Cómo serían sus gemidos o su carita maquillada por los lechazos que ella misma me había pedido por favor que le dé. O simplemente cómo sería su cuerpo desnudo.

    Volví a pajearme en su bombacha y esta vez el semen que le dejé era mucho menos y mucho más espeso. La tiré en el cesto en el que la había encontrado y me fui a acostar. Si no me entretenía más, todavía tenía un par de horas para dormir, antes de ir al trabajo.

    El martes por la tarde, cuando regresé, la pibita ya se había ido. Julia estaba de mal humor y fría conmigo, como nunca antes lo había estado. Le pregunté si le pasaba algo y me dijo que ya se había empezado a correr la bola sobre la suspensión de la boda y que todos los familiares se habían enterado. Que ella les había pedido por favor que la dejen tranquila, que le estaban rompiendo mucho los ovarios por teléfono y amenazaban con venir a buscarla a mi departamento, si no les explicaba bien qué era lo que había ocurrido.

    Era una excusa más que aceptable, pero yo sabía que estaba fría conmigo por otra cosa. Una que incluía la concha de su amiga.

    Llamé a varios parientes y les exigí que no jodan más. Que la dejen tranquila. Que Julia estaba bien y que estaba conmigo. Nada malo le iba a pasar. Y me creyeron. Si había algo que la familia respetaba de mí, era mi seriedad para decir las cosas y mi seguridad para cumplirlas. Mi prima me agradeció, pero ni me sonrió.

    Esa noche se acostó en pijama, como dando una señal, y aunque hacía 40 grados de calor, se tapó con la sábana. Yo lo hice en bóxer y destapado, un poco desilusionado porque sabía bien que esa noche no le tocaría la cola, pero también tranquilo porque eso era un signo de que mis planes estaban funcionando. Además me había enseñado sus cartas: si se acostaba en pijama, lo hacía para darme un mensaje. Una especie de castigo porque lo que había hecho entre las piernas de su amiga le hizo mucho daño a su ego. Una novia sentiría celos. O mejor dicho, el ego de una novia lo sentiría. Pero mi prima no podía darse ese lujo: solo podría sentir a su ego siendo menospreciado.

    Para ser más claro, Julia quería hacerme asustar. Meterme la idea de que por haberme comido esa almeja, ahora jamás probaría la de ella.

    Pero claro, cuando uno lee bien la jugada del contrincante, es casi inevitable que la anule. Y yo sabía perfectamente cuál debía ser mi movimiento en respuesta. Sabía exactamente qué hacer, si la próxima noche volvía a usar pijama para dormir.

    El juego se había intensificado y solo significaba que estaba más cerca de concluir.

    El miércoles fui al trabajo y al volver, como había previsto, mi prima ya estaba acostada. Me dijo que no tenía hambre y que ya se iría a dormir. Estaba, por supuesto, con el pijama. Yo me acerqué hasta la cama y la saludé con un beso en la frente. Como si nada extraño estuviese sucediendo. Me fui a bañar y le dije que no pasaría la noche allí. Seleccionando muy bien las palabras le expliqué que iría a la casa de una compañera de trabajo a terminar algunas cosas pendientes, antes de poder tomarme las vacaciones. Y que como terminaríamos tarde, dormiría con ella. Una excusa muy ambigua porque lo único que me importaba era crear misterio. Dejarle a su imaginación y a su inseguridad las respuestas a las preguntas que se iría a hacer esa noche.

    Algunas, hasta yo las sabía: ¿Qué compañera? ¿Qué cosas pendientes? ¿Me iría a encontrar con la prima de Fabián y le estaba mintiendo? Podría hacerse muchas preguntas más, pero su inseguridad, ante dos opciones, ya saben a cuál escogería. No tenía dudas que después de aquella noche y sus reflexiones, la asustada sería ella. Me vestí como para ir al trabajo al otro día, la saludé con otro beso y un “te quiero mucho”, y me fui.

    Me sentí un looser en la calle. No tenía a nadie quién me puedar dar alojamiento ante tan poco aviso, así que me fui a un hotel. De paso, en un ambiente desconocido, aproveché para pensar mejor y hasta se me ocurrieron un par de ideas más. De más está decir que esa noche descansé como nunca.

    El jueves, la jornada laboral no se me pasaba más. Tenía muchísima ansiedad por volver a mi departamento y saber si Julia había pensado todo tal cual yo lo había planeado. Quería saber si esa noche me dejaría tocarle el ojete nuevamente o avanzar un poco más, tal vez besarla o acariciarle la concha. O si me haría esperar uno o dos días más.

    Mis vacaciones comenzaban recién al otro día, por lo que tiempo para darle, tenía de sobra.

    Pero apenas llegué, mi prima me abrazó por el cuello.

    – Te extrañé, tonto.

    La tomé de la cintura y como un homenaje a aquella noche que marcó un nuevo comienzo, la levante levemente del suelo. Le dije al oído que yo también y la solté. Había ordenado una piza y abierto un vino. Y para mi fortuna, estaba en bombacha. Esta era gris oscura, con los bordes y dos elásticos en la parte de la cintura, negros.

    Cenamos rápido y nos fuimos a acostar, dejando el vino por la mitad. Me saqué el pantalón, la remera y las medias y al apoyar mi espalda sobre el colchón, Julia ya tenía la cabeza sobre mi hombro. Esta vez no puso su mano en mi abdomen: fue directo a la pija sobre el bóxer.

    – Lo que más extrañé fue tu mano en la cola – me dijo sin mirarme a la cara, como invitándome.

    – La verdad que esa colita entra perfecta en mi mano – respondí, sin quitar ninguno de los brazos de la nuca – Pero no podemos coger, July. Somos primos.

    Tras unos minutos de silencio y sin dejar de acariciarme la pija, mi prima levanto la mirada y con sus ojos sobre los míos, con un poco de esfuerzo, logró hablar.

    – Pero podemos hacer otras cosas, Rodri.

    Continuará…

  • Mi novia cukquean

    Mi novia cukquean

    Llegamos muy ebrios a nuestro apartamento, ese día yo me había besado con otra chica pero mi novia no parecía molesta. Ella quién también estaba muy ebria me había visto a la distancia, ese momento que me dejó bailando solo con aquella otra chica de piel bronceada y cara inocente…

    Días antes habíamos conversado sobre una de sus fantasías sexuales, la de verme coger con otra mujer, esta confesión surgió en circunstancias algo peculiares, nosotros que habíamos empezado a ponerle un poco de picante a la relación, habíamos confesado como nuestras fantasías involucraban a terceras personas, en ese entonces ella me dijo que quería un trio con otro hombre como queriendo medir mi reacción, pero yo actué con naturalidad y entendí su punto. Lo hicimos, en el acto ambos con la polla bien erecta la penetramos turno a turno y terminamos en su cara, fue su regalo de cumpleaños, aunque habíamos hecho un pacto de hablar estas cosas antes de hacerlas, parecía haber una complicidad ese día, en donde besaba a esa otra mujer mientras de reojo la veía a ella, con un ron en la mano solo observando.

    El Uber nos dejó en la entrada y a como pudimos abrimos la puerta del apartamento, ella no dijo una sola palabra y se dirigió a la cocina por unos vasos de agua. Yo quién estaba asimilando lo que había ocurrido estaba formulando una respuesta en mi mente, pero a causa del alcohol seguía empalmado y sin poder concentrarme mucho, me dirigí a depositar mi ropa sucia y me quede desnudo con mi pene bien erecto, me dirigía a la habitación cuando vi a Andrea de frente, ella me vio y sin decirme nada me beso.

    Yo la bese de vuelta y sin cuidar mis palabras le dije -Todavía mantienes lo que hablamos la vez pasada? Te gustó?

    Ella dijo que sí mientras yo masajeaba sus senos y la dejaba en ropa interior. Aún con su blusa puesta, tire de su panti y empecé a penetrarla de frente en la sala, ella gemía más de lo normal y me decía que quería repetirlo, yo le preguntaba si quería verme coger duro, ella dijo que sí, le pregunté si le gustaría que ella estuviera presente y dijo que sí, le pregunte si quería que la humillaran y después de un silencio opacado por mi pene penetrándola, acepto.

    Ese día ella cayó dormida como nunca antes, pero yo tuve que masturbarme una vez más pensando en lo que habíamos hablado, porque lo iría a cumplir.

    Una de las mejores amigas de Andrea se llamaba Adriana, ella era más delgada que mi novia, de vientre plano y trasero redondo, con pocas tetas pero con una sonrisa y una cara que volvía loco a cualquiera, ella y yo habíamos tenido no una relación, pero sí algunos encuentros que nunca terminaron en nada, mi novia no sabía esto porque fue mucho antes de que yo la conociera, fue Adri quien me la presentó y nunca más habíamos vuelto a hablar del tema, hasta que un día por la tarde salí con ella.

    Quedamos para ir a correr, ese día iba con una pantaloneta floja y corta que resaltaba mi polla y una camisa ajustada, ella iba con una licra negra que resaltaba sus nalgas y una camisa de tirantes. Justo después, comiendo en una soda hablamos sobre nuestro pasado y ella mencionó que era una lástima que no se iba a volver a repetir y me preguntó que como era ella en la cama, la idea general de todo el mundo es que mi novia era una persona muy inocente y muy poco experimentada, por eso, cuando le conté del trio Adriana estaba impresionada.

    Adriana me empezó a comentar de otras conversaciones que mi novia había sostenido con ella, donde le decía que su fantasía era ser tratada mal, humillada.

    Y le dije, eso es lo que quiero hacer con ella, me dio permiso de coger con quién yo quisiera siempre y cuando tuviera una historia que contarle… Adriana sonrío y no duró mucho la conversación hasta que ella se ofreciera. Nos dimos un beso en el lugar y quedamos…

    Andrea no es una chica explicita, ni brusca. Por lo que sí iba a hacer eso tenía que ir lento, empecé solo yéndome de fiesta me liaba con alguna chica y le contaba por mensajes de audio qué iba a hacer, pidiendo su permiso en todo momento. A veces exageraba en lo que ocurría pero siempre pensaba que todo debía ser un show erótico para ella. Llegaba después de la fiesta a mamarle la concha y preguntarle que quería que hiciera a continuación, cuando ella dijo estar lista para verme coger así lo hice.

    Le puse una mordaza en la boca y le di un manotazo en sus nalgas, Andrea gemía mientras yo le decía que una noche me había liado con una de sus amigas, que lo sentía pero que ella me encantaba, le dije que notaba como se excitaba y que tal vez si tanto le gustaba iba a dejar que me viera hacerlo, justo igual que aquella noche en el bar cuando besaba a esa chaca bronceada y le devolvía la mirada a ella de forma cómplice.

    Bajé la tanga de Andre y le dije que quería verla masturbarse, ella obedeció, mientras yo le daba instrucciones, tome un vibrador y aún con la falda puesta le dije que se sentara allí. Le até las manos a la pared y le pregunte de forma seria, querés que me coja a una de tus amigas?… ella asintió.

    Llame al celular de Adriana quién estaba esperando la llamada y le dije que podía llegar ya. Andrea lucía nerviosa pero no protestaba, mientras jugaba con el vibrador viendo como se le acercaba el orgasmo y no dejándola llegar. Escuchamos el timbre y libere sus manos de la pared, atando una a la silla en la que estaba y liberando otra para que pudiera disfrutar con sus dedos el show.

    Adriana Lucía unos shorts negros ese día, entró al cuarto y sonrío al ver a mi novia atada, ella le pregunto a su amiga si estaba de acuerdo con eso y Andrea asintió.

    Riendo Adriana dijo: Bueno pero si querés verme desnuda con tu novio, también tienes que estar tú desnuda y le quito la blusa, liberando los senos de mi novia y pellizcándolos.

    Bajo su mano y levanto la falda, viendo su vagina depilada y riéndose la volvió a tapar diciendo, gracias por esto amiga.

    Adriana me besó de lengua y mientras nos besábamos yo de rejo le sonreía sin perder contacto visual con ella. Ella solo estaba ahí sentada viendo como su amiga me besaba el cuello, yo me deje llevar y me quité la camisa, ella me empezó a besar en todo el pecho y dejarme chupetones. Podía ver como Adriana había empezado a masturbarse con sus dedos y le sonreí.

    Adriana empezó a jugar por encima de la pantaloneta con mi ya visible erección, la masajeaba y hacía algún comentario. Mientras con la boca la rozaba y la besaba.

    Sin pensarlo dos veces ella bajo su short, quedando únicamente con su blusa y su ropa interior blanca. Se sentó en mi regazo y empezó a moverse jugando con la fricción mientras de frente veía a mi novia y le hacía caras de placer.

    Una vez que ya no podíamos más me levante para ir por el condón y Adriana decidió desatar a Andrea, la puso sobre la cama y le dijo que quería que fuera útil.

    Me acosté con la verga parada en la cama, en los regazos de mi novia, mientras Adriana se acomodaba mi verga en su vagina. Empecé a penetrarla, ella quién tenía un abdomen completamente plano hacía fácil ver el movimiento de sus caderas mientras entraba y salía de ella. Podía sentir como mi novia se masturbaba mientras yo a un lado en su pierna la veía fijamente.

    Pasados unos minutos Andrea se apartó y dijo que se había venido. Mientras tanto ninguno de los dos la escuchó hasta que Adriana le dijo, quiero que grabés esto para mí, agarrá mi teléfono.

    Mi novia obedeció y empezó a grabar como yo ahora la penetraba y le sonreía a la cara. Después de un rato bombeando le quite la blusa a Adriana y ella finalmente se vino mientras yo mantenía mi pene dentro. Puso una cara de éxtasis y frenamos por un momento, pero Andrea seguía grabando, en cámara capturaba mi pene erecto saliendo de su amiga y como me quitaba el condón.

    Me puse encima de Adriana y sin preguntarle le puse el pene en la boca y empecé a follarla en la cara. La excitación era tanta que veía como Andrea estaba intentando tocarse con la mano libre otra vez, mientras yo ya al borde de venirme cerré los ojos saque mi polla de s boca y solté mi semen cubriendo toda su cara.

    Adriana miro la cámara sonriendo y le dijo a Andrea, aquí podes dejar de grabar. Se puso de pie completamente desnuda y se tragó toda mi corrida. Yo que me había venido tenía todavía una erección a lo que ella me tomó unas cuantas fotos y le preguntó a mi novia que tal la había pasado, ella contestó que se había logrado venir como nunca en la vida, pero que no quería que otras amigas se dieran cuenta…

    Adriana le dijo que ella podía ayudarme a darme más experiencias que contarme con otras personas, siempre y cuando ella quisiera, Andre aceptó.

    Los tres nos fuimos a bañar juntos y terminamos jugando un poco más el uno con el otro, esta vez con Adriana más involucrada, ese día ninguno se volvió aponer su ropa y entre comentarios hablamos de lo que más nos había gustado, mi novia confesó que le había gustado que fuera alguien conocida, confesó que la idea de compartirme era su gusto personal, aunque no estaba segura de querer ser abierta respecto a eso.

    Adriana le sugirió que Paula pudiera follar conmigo, y ella dudosa me entregó a su amiga. Adriana le escribió por mensaje a Paula.

    Hey sabías que a Adri le gusta ser una cornuda?

    -De qué me estás hablando?

    -Acabo de follar con su novio Diego y ella me dejó. *emojis de diabla *

    – Jamás, no te creo. pero Andrea en serio te dejó?

    -Ella nos vio.

    – Estás loca, eso no pasó

    -Quieres ver una foto de su novio desnudo?

    -No te lo creo, a ver.

    Adriana mandó una foto de las que había tomado anteriormente, en la que salía yo sentado en la cama sonriendo con una erección que sobresalía. Paula contestó con un emoji de sorpresa y su amiga le preguntó querés que te folle este?

    -Si Andrea me deja, yo me apunto.

    -Mandame una foto tuya a ver si su novio te aprueba.

    Sin muchos minutos transcurridos Paula envió una foto en la que se veía desnuda de pies a cabeza, tenía un poco de bello en su vulva, marcas de sol que resaltaban sus tetas y una lengua rosada que sobresalía. Tuve una visible erección viendo la foto, a lo que Adriana se puso de rodillas y me preguntó si quería coger con ella, yo afirmé y empezamos de nuevo mientras Adriana me la mamaba a la par de mi novia, ella se masturbaba una vez más y ocasionalmente nos besábamos hasta que los dos terminamos, ella en el sofá y yo en las tetas de su amiga.

  • A dos lenguas con mi novia y su prima

    A dos lenguas con mi novia y su prima

    Me llamo Alessandro y tengo 28 años, vivo en CDMX y mi relato es 100% verídico. Es mi primer relato de muchos que empezare a contarles.

    En este relato les contare algo que sucedió hace años con mi novia Brenda y su prima que vino de Guadalajara. Su nombre es Viviana.

    Mi novia y yo salimos a divertirnos de vez en cuando, aunque sin excedernos, ese día salimos a un bar y tomamos un par de cervezas, a mi novia le gusta y le excita también que la gente nos vea que nos besamos como desesperados en público, dice que le excita que la vean, más adelante y en otra ocasión les contare.

    Ese día llegamos a la casa de sus papas pues nos quedaba mas cerca de donde estábamos y ya estaba muy tarde, estábamos mas excitados que borrachos por tantos besos y por como me besaba sabía que esta noche tendría suerte.

    Llegamos a las 4 de la mañana y entramos despacio, subimos las escaleras en silencio y abrí la puerta de uno de los cuartos contiguos, vi a una muchacha de muy buen ver durmiendo y mi novia me dijo que su prima había llegado de Guadalajara, intencionalmente deje la puerta entreabierta. Nos dirigimos jugueteando y besando a la recamara de a lado y comenzamos a desnudarnos. Los papas de mi novia no estaban pues llegarían hasta el otro día para recibir en la mañana a su prima que acababa de llegar del aeropuerto. Seguimos jugueteando y mi novia comenzó a denudarse.

    -acuéstate -me dijo

    Yo obedecí embobado por la manera tan cachonda de quitarse el vestido

    -quiero chupártela, quiero leche

    Eso siempre me ha gustado demasiado así que ella es muy considerada y lo hace seguido. Me recosté y me baje el pantalón, ella ansiosa desabotono mi pantalón y saco mi miembro, comenzó a lamerlo por toda su extensión, jugaba con su lengua mi glande y sobaba mis huevos, ella aún no se quitaba el brasier, pero la extensión de sus piernas con su tanga me hacía ponerme al 100. Estaba extasiado, subía y bajaba c su boca en mi verga, a veces la metía hasta mas no poder en su garganta sacando borbotones de saliva, yo hacía un esfuerzo sobrehumano por no correrme, yo solo cerraba los ojos y disfrutaba su humedad chupada. Al abrir los ojos me di cuenta de que su prima estaba en la puerta viendo y con una sonrisa burlona en la cara, como si se divirtiera más que excitarse.

    Mi novia me observo con ojos llorosos y supe por su mirada que se dio cuenta que su prima estaba en la puerta. Como si le quisiera mostrar que ella era la mejor mamadora comenzó a chupar como si le fuera la vida en ello, hasta que su prima entro en la habitación. Yo me exalte, pero mi novia con una mano en mi abdomen me detuvo.

    -Brenda, tu prima

    -Hola Brenda pensé que no vendrías jajaja, ¿quieres un poco?, sé que tu novio te dejo, vamos prueba un poco de verga, te vendrá bien- lo decía apuntando mi miembro hacia ella y sacudiendo mi verga como si fuera una paleta-Acércate y chupa, ¡¡aggg, agag, agagg!!

    Viviana tenía una sonrisa de satisfacción en la cara y estaba hipnotizada con la manera en la cual mi novia me exprimía. Lo succionaba como si fuera a acabarse y el que iba a terminar era yo, pero estaba extasiado por la escena de ver a su prima con un short cortísimo que parecía cachetero y unas piernas de diosa, no lo podía creer.

    Su prima se puso del otro lado y sostuvo mi verga para que mi novia siguiera chupando, me masturbo un poco, pero parecía que Brenda no me quería soltar

    -Para Brenda, que yo también quiero leche y con esas chupadas no me dejaras nada

    Mi novia me soltó con un chupeteo y escupió mi verga, la sostuvo y golpeteo la lengua de Viviana con mi pene, de pronto Viviana de un solo tajo la introdujo hasta su garganta, yo no me podía contener, pero pensaba que esto era un golpe de suerte y quizás solo sucedería una vez.

    Cerraba los ojos y sentía sus lamidas y escupidas. -agg, agg, agg!! -haciendo como que se ahogaban se turnaban chupando mi miembro muy mojado de saliva, la saliva caía hasta el suelo o en mis piernas, chupeteaban y jugaban a quien se la metía hasta mas adentro de la garganta hasta que ya no me fue posible contener la eyaculación, mi cuerpo comenzó a temblar y con una mirada le dije a Brenda que mi momento había llegado, ella me tomo de los huevos y sostuvo en la lengua de Viviana el miembro soltando 3 borbotones intensos de leche espesa mientras yo gritaba de placer. Mi cuerpo temblaba mientras ellas no dejaban de succionar y de limpiar mi falo con sus lenguas, se pasaban mi verga de boca en boca succionando y lamiendo mientras limpiaban la leche.

    Se miraron la una a la otra riéndose. Viviana me dio un golpe en la pierna diciendo- buenas noches tortolos, jajaja-

    Brenda me dio un beso larguísimo y nos quedamos dormidos, dormí como un bebe.

    Espero contar con su opinión y puntos de vista o lo que sea, también si quieren platicar y contarme sus fantasías, deseos o encuentros, no importa género o preferencia sexual. Mi correo es [email protected]. Hasta la próxima.

  • Roberto el ultraviolento buen burgués

    Roberto el ultraviolento buen burgués

    ¿Recuerdan la película “La naranja mecánica”?… si, esa película donde Roberto era un chiquillo “algo violento” y que desataba su odio contra el mundo y su sistema escuchando la música de un gran compositor de música clásica y su obra máxima? (Evitare nombrarlo para no dañar el prestigio del compositor).

    Yo conocí a ese Roberto. Vive en Viña del Mar, en Reñaca sector cercano a la Clinica.

    Si, Roberto por esas cosas de la vida había sido un estudioso de la música y la vida generosa y magnífica frente a su pedido, le había concedido la posibilidad de estudiarla a través del aprendizaje del violín. El violín sería el instrumento por el cual Roberto entraría en comunión con ese mundo exquisito que tanto odio le hacia surgir, para en razón o motivado por deseo inmensurable de restablecer “ese orden adecuado”, realizando las acciones mas violentas difíciles de imaginar. Chile necesitaba de el para restablecer ese orden.

    Por ejemplo, el grupo de cuerdas, el quinteto de cuerda que oficialmente realizaba concierto privados en casas de grandes personajes del gobierno (Presidente de la República, ministros y a veces algunos jueces de la corte suprema eran sus público), era una fachada para poder tener acceso a información privilegiada que le permitiera realizar asaltos a entidades bancarias (donde siempre los miembros de la seguridad del recinto eran brutalmente asesinados) y obtener millonarios botines, destinado a un fin que no tenía fin.

    Su esposa estaba embarazada. Ella dulce, tierna, bella cual diosa adolecente virginal, fue violada y quedo embarazada el mismo día de su boda, por toda su pandilla del quinteto musical, donde el fue el único espectador de tan lindo espectáculo de violencia, sobre todo por los desgarradores gritos de dolor que emitía la tierna niña (tenia 18 años), cuando era violada por el Mastín de ese quinteto (brazo derecho de Roberto), que era famoso y también el hacia alarde de sus 22 centímetros de virilidad exacerbado por sus 21 años de juventud explosiva. Pobre niña, quedo catatónica después de esa bella oportunidad, pensaba Roberto sin entender porque no pudo disfrutar como el, de la ocasión de la luna de miel. La quería. Sería la madre de su hijo. La cuidaría.

    Roberto era un excelente comerciante, prestigioso comerciante, exitoso comerciante de la música y de los instrumentos musicales. Todo el país y parte importante del continente ya sabe de su incipiente negocio y de lo bien que lo hace y le va con la venta de instrumentos de cuerdas, principalmente violines y pianos. La globalización de los negocios por internet, le ayudo mucho en el crecimiento de su negocio.

    Fue hace dos años, Su padre era el dueño de la empresa.

    Fue hace dos años, que su padre entró a su habitación de improviso y lo descubrió en su dulce, tierno, adolecente, privado e impúdico placer… Si, debió haber golpeado la puerta. Por eso fue imposible impedir el acto reflejo, impulsivo lleno de rabia y odio de enviarle ese cuchillo mariposa, que reposaba volando en su mano izquierda al mismo son de los aleteos de la otra mano en su grueso pistilo, para rozar con la profundidad justa y necesaria y cercenar la carótida y ver brotar la sangre como un manantial violento desde el cuello, de ese mal educado padre.

    Su padre fue encontrado muerto, asaltado y asesinado en la calle relatan todos los diarios en sus titulares ese día al amanecer en Viña del Mar, la Ciudad Jardin y el tuvo que verse en la obligación, a sus juveniles 22 años, de hacerse cargo de ese negocio que hoy se auguraba lleno de éxitos.

    Si, yo conozco a Roberto. Es un excelente músico, amante esposo, protector padre y exitoso empresario. Es un hombre feliz.

  • Ignorar no es bueno (Parte II)

    Ignorar no es bueno (Parte II)

    Ella acababa de correrse y aún seguía disfrutando del orgasmo, pero él no paraba de recorrer su coño con la lengua, de manera que no dejaba de estar excitada.

    Le pidió que parara y que se tumbara él para ella devolverle la jugada, le quitó el slip para liberar su polla y se sentó encima, de manera que sus labios abrazaban la polla de él pero no entraba en su cueva. Según estaba sentada ella se frotaba contra él y eso le ponía muy cachondo. Ella le arañaba el pecho con sus uñas y a veces le colocaba las tetas encima. Así estuvo un rato hasta que quiso cambiar. Se tumbó encina de él y apretó sus tetas contra su pecho para que esté notará como estaba de duros sus pezones, le estuvo masajeando con su cuerpo hasta que bajo hasta la polla de él.

    Sus manos le acariciaban y subían y bajaban la piel de su miembro erecto hasta que su boca decidió comérselo!! Con sus labios apretaba cuando comenzaba a metérsela y luego su lengua le acariciaba el glande. Así estuvo jugando y cuando notó que aquello estaba a punto de estallar, dejo de chuparlo y se incorporó para sentarse encima, pero esta vez sí que se metió la polla en su coño. Según estaba comenzó a cabalgar sobre él, ambos gemían de placer.

    Ella le pidió que la ayudará cogiéndola de las caderas y él, a su vez, la pidió que se acariciara sus tetas.

    Ambos estaban a punto de correrse pero no parecía que quisieran, así que pararon

    Parece que se leyeron el pensamiento, él tiro un poco de las caderas de ella hacía él y ella interpretó que debía poner su coño empapado en su cara, así lo hizo y disfruto de la lengua dentro de ella. Después de un rato, ella se retiró y el aprovecho para levantarse, colocarla a cuatro y meterla la polla poco a poco, ella le pidió más y el comenzó a dar fuertes embestidas, notando como sus huevos la golpeaban en el culo, ella también lo sentía y la excitaba.

    Estuvieron follando a cuatro hasta que ambos gritaron de placer, uno tras otro, síntoma de que se habían corrido.

    Se tumbaron, se taparon un poco con las sábanas o lo que quedaba de ellas y se quedaron traspuesto unos minutos aunque ella despertó primero y decidió volver a jugar con su boca y la polla de él. El despertar de él fue inimaginable, ya que no había sido un sueño lo de antes y ademas estaba de nuevo disfrutando de una mamada de ella, en nada consiguió que se pusiera duro y entonces él decidió que era momento se que ella se tumbara y el la penetrara, así fue, ella abrió sus piernas y el la tomo de los tobillos para metérsela fuertemente, con golpes de pelvis que hacían que la rebotaran las tetas y que la penetración fuera dura, ella gemía con cada empujón y el se ponía muy muy cachondo con ello. Cambio el ritmo a unas penetraciones más rápidas y ella comenzó a pedir que no parara y así fue hasta que no pudo más y se volvió a correr, justo en el momento que ella tambien lo hacía.

    Esta vez, si que lograron dormir unas horas y despertaron a la mañana siguiente.

  • Con el abogado en su despacho

    Con el abogado en su despacho

    Esa experiencia que tuve con Joaquín me dejó caliente, me quedé con las ganas de ser penetrada por él.

    Sin que mi marido lo supiera yo continué mandándole mensajes a Joaquín mi abogado, ya no tenía nada que hablar con él, pero seguía enviándole fotos mías y uno que otro video a lo que él hacía lo mismo mandándome su verga y videos viniéndose rico.

    Un viernes por la tarde fui a visitar a Joaquín a su despacho sin que mi marido lo supiera.

    Eran cerca de las siete y como era viernes ya no había casi nadie en la oficina, sólo su secretaria, que por cierto me echó unos ojos de pistola y uno que otro más.

    Por ahí de las siete y media, luego de varios cuchicheos sobre la ex clienta que viene a ver al jefe, otra más, por fin Joaquín me recibió.

    La verdad, aunque estaba en esos días que andas urgida de sexo, no iba particularmente cachonda, llevaba una blusa negra medio transparente, una falda corta, no mini, unas medias negras que me llegaban a medio muslo y un conjunto negro de ropa interior pequeño, como los que me gustan.

    Unos minutos después de haber entrado, Joaquín les dijo a las personas que quedaban, que, si querían y no tenían pendientes, podían irse.

    Lo que, por supuesto hicieron, nos sentamos uno frente al otro, en el lado del escritorio opuesto al suyo.

    J: Bueno, ¿y qué te trae por aquí?

    K: Nada más quería saludar, platicar, no sé, ¡la verdad recordé lo de hace un mes!

    J: Ah, muy bien, ¡pues un placer, cuando quieras, ya sabes!

    K: ¡Gracias!

    Joaquín comenzaba a comerme con la mirada, no dejaba de mirarme las piernas, a lo que yo cruzaba al máximo para que se me viera debajo de la falda.

    J: ¡Qué guapa! ¿A dónde vas? ¿A romper corazones?

    K: No, ningún plan.

    J: ¿Y tu marido?

    K: Le dije que iba a cenar con unas primas.

    J: ¿Andas de traviesa?

    K: ¡Jajá, tal vez!

    J: ¡Te ves muy bien de negro! Linda blusa, ¡bonita falda!

    Cuando lo dijo comenzó a acariciarme las piernas, sus manos llegaban hasta mis muslos, yo lo miraba fijamente, ¡casi retándolo para hacer algo más!

    K: ¿De veras le gusta?

    J: ¡Ábrete un poco más la blusa!

    Así lo hice, desabotonando un botón más y él acariciaba mis piernas subiendo cada vez más sus manos; las separó y se acercó a mi entrepierna- Qué ricas medias, ¡muy sexy –yo estaba ardiendo!

    K: ¡Mmm!! ¡Que rico acaricias!

    J: ¡Ábrete la blusa!

    ¡Me dijo cuando al fin rozaba con sus dedos mi panochita sobre el panty!

    K: ¡No he dejado de pensar en lo de la vez pasada!

    J: ¡Lo se mami, yo te he dedicado miles de chaquetas, imaginando que te penetro!

    Joaquín empezó a besarme el cuello, sus manos palpaban mi húmeda vagina que reaccionaba al sentir sus dedos palpar, como buen líder comenzó a darme de ordenes!

    J: Levántate la falda, ¡quiero ver tu tanga!

    Yo obedecí a Joaquín, levantándome mi falda y mostrándole mi tanga de encaje negra, ¡húmeda por mi calentura!

    J: Muy bien, muy bien, ahora quiero que te masturbes, ¡quiero ver cómo te dedeas!

    K: Hágalo usted!

    J: Mastúrbate, acaríciate la conchita, ¡siente cómo te mojas!

    Bajé la mano hacia mi tanga y empecé a acariciarla poco a poco, la creciente excitación llevó mi mano y fue delicioso, ¡Estaba ardiendo!

    J: Así, muy bien. ¡Te ves riquísima!

    K: ¡Mmm!! ¿Le gusta? ¿Así? ¡Ay qué rico!

    J: Métete la mano a la tanga, tócate, siente tus vellos, tu sexo, ¡siente lo caliente que estás!

    K: ¡Ay, qué delicia, mmm! te quiero adentro, por favor!

    J: Quiero que te vengas primero, acaríciate las tetas, los pezones, pellízcalos.

    K: ¿Así? Ay, ¡qué rico!!

    J: Me la pones bien duro, ¡que rica puta eres!

    K: ¡Si, te quiero dentro, sentir tu dureza, por favor!

    J: Claro que te la voy a meter, ¡zorrita!

    Se puso de pie, se paró a mi lado y le bajé el cierre del pantalón, le acaricié un poco el palo que ya estaba enorme y durísimo, se lo saqué y mientras me lo metía a la boca para mamársela, él se inclinó un poco y me masturbó.

    Mientras sus manos entraban en mi húmeda vagina yo me tragaba su delicioso y duro pene, me ahogaba, sentía que no podía más, no tardaría mucho en tener mi primer orgasmo.

    K: ¡Ah!!! ¡Que rica la tienes, uhm, ah!!

    J: Estás hinchadita de la panchita, ¡qué rico…así, mámamela como sabes!

    K: ¡Ay sí, que rica verga, uhm, ah, si así!

    J: Te encanta que te dedeen, ¿verdad, zorrita? Agárrate las tetas. ¿Te vas a venir?

    K: ¡Sí, papacito, que rico, uhm, ah, que rico!

    J: ¡Vente, vente, zorrita, así, rico!

    No pude más y empecé avenirme expulsando chorros de placer, ¡me retorcía como gusano gemía y jadeaba mientras él me besaba las tetas y probaba mi elixir!

    Cuando acabé, me puso sus dedos mojados de mí, en la boca y los chupé, después me sentó en el escritorio, me besó, me acarició las piernas hasta llegar a la cadera, me acarició con fuerza las nalgas, me agarró las tetas con la misma fuerza, me las descubrió, me subió la falda hasta la cintura, se hincó, me olió sobre mi tanga, luego me lamió la parte interna de los muslos hasta llegar a mi entrepierna, hizo a un lado la tanga y la acarició con la lengua delicadamente, eso fue riquísimo.

    Joaquín me tenía a mil, me lamia como experto, que rico, sé que mi marido no me lo perdonaría, pero quería entregarme a Joaquín, él tenía algo que me dominaba, por eso estaba en su despacho como una vil puta!

    J: ¡Hueles riquísimo!

    K: Ay, doctor, qué rica lengua, sí, sí, sí

    ¡Me recosté en el escritorio para que pudiera lamerme más!

    J: Tienes una panochita deliciosa, quiero que acabes en mi boca, ¡preciosa!

    Me agarró las piernas para acercarme más a él y yo apreté su cabeza contra mi conchita, acariciándole el cabello, su lengua era rápida, mi clítoris esta estimulado al máximo, no resistirá más, nos e que pasaba, ¡pero Joaquín me tenía a mil!

    K: ¡Si, no pares, uhm, no pares!

    J: ¡Que rica! Qué envidia le tengo a tu esposo, ¡él te puede comer diario!

    K: ¡Me voy a venir, ah!

    J: Si, hazlo en mi cara, uhm, ¡hazlo!

    K: ¡Ya no puedo más!!! Agh!!!

    Expulse fluidos como nuca fluidos que Joaquín recibió gustoso abriendo la boca y empapándose de ellos, mi segundo orgasmo fue mejor que el primero, pero ya quería tenerlo dentro, a eso había ido, ¡quería ser su puta enteramente!

    K: Ay, qué delicia, cójame, ¡por favor!

    Se puso de pie, se quitó la corbata, la camisa y se bajó los pantalones, ¡mientras yo seguía suplicándole que me cogiera!

    J: ¿Quieres que te la meta

    K: ¡Sí Joaquín!

    J: ¿Quieres que te coja?

    K: Sí, cójame, métamela, ¡por favor!

    J: ¿Quieres verga?

    K: Sí, métamela, ¡métamela por favor!

    J: ¡Ahí te va, zorrita!

    Empezó el bombeo, primero me sostuvo las piernas en sus brazos, ¡después me las soltó y con unas tijeras me cortó el brasear para poder ver cómo se bamboleaban mis tetas mientras me la metía!

    Me la metía riquísimo, yo jadeaba y le pedía más, que rico era tenerlo dentro, ¡finamente estaba cumpliendo mi objetivo!

    K: ¡Mmm! qué rico, así, cójame, cójame, ay qué rica verga tiene, sí, métamela duro, así! ¡ah, ah!!

    J: Te gusta la verga, ¿verdad? Te encanta que te la metan, ¿verdad, cabroncita?

    K: Sí, me encanta coger, me fascina que me la metan…me encanta la verga, ay, así, así ¿le gusta cogerme?

    J: Claro, que sí, ¡putita!!

    K ¿Verdad que soy su puta favorita? ¿Verdad que cojo más rico que sus secretarias?

    Le decía esas palabras mientras Joaquín me daba enterito su pito, ahora lo cabalgaba, el me manoseaba enterita, apretaba mis nalgas, ¡mordía mis tetas que rica cogida me estaba dando!

    J: Te la quiero meter por atrás, zorrita. Voltéate!

    Me acosté boca abajo con mis piernas apoyadas en el suelo me levantó la falda, y mientras me movía la tanga para poder metérmela.

    Joaquín me babeó mi ano y comenzó a meterla con suavidad, mientras apretaba mis nalgas y escurría su saliva!

    J: Pues vas a tener que seguir dándomelas, cuando y como yo te diga, ¡putita… obediente, buena y bien puta!

    Joaquín me penetraba salvaje, me la metía hasta que mis nalgas chocaban con su pelvis, me dolía mi culo, pero quería ser entierrada por él.

    K: Me encanta su verga, así, así, papito, ¡qué rica la tiene!

    J: Me encanta tu culo, qué nalgas, me fascina cómo lo mueves, cómo andas de coqueta buscando reata. No sé cómo tu marido no se da cuenta de lo puta que eres. ¿Verdad que eres una puta?

    K: ¡Sí, soy una puta!!

    J: Le pones el cuerno a tu marido con sus amigos, ¿verdad?

    K: Sí, ¡me fajan y me cogen sin que él sepa!

    J: ¡Me voy a venir!!

    K: Sí, deme su lechita, ¡démela!!

    J: ¡Ah!! Qué culo, tienes chamaca, esto querías, ¿verdad? Querías coger, zorrita.

    K: Sí, papito, sí, quería que me la metieras, así, así… vente, ¡dame tu lechita!

    J: ¡Ahí te va!!

    K: Sí, sí, ay, ¡qué rico, sí, papito, échame toda tu lechita!

    J: ¡Ay, me encanta ver mi leche en tus nalgas!

    K: ¡Se siente delicioso!

    Me untó su esperma en mis nalgas con su verga, después se sentó en una de las sillas y yo me hinqué frente a él y se la mamé un poquito a ver si quedaba algo…

    J: ¡Golosa la niña!

    K: Bastante, ¿le molesta?

    J: No, chupa todo lo que quieras, qué rica boquita.

    Terminé por succionar hasta la última gota de semen, el quedo en su silla des lechado y sonriendo.

    Me tomo unas cuantas fotos y bromeo diciendo que las enviaría a mi esposo, me senté en él y nos besamos apasionadamente.

    Me levante y me fui a asear, Joaquín se vistió y se ofreció a darme un aventón el cual acepte ya que eran casi las 10 de la noche.

    Al llegar a casa mi marido me reclamo por llegar tarde, pero no me importo, finamente había cogido con Joaquín y valía la pena esa discusión.

    Kali

  • La cuarentena con mi sobrino (VIII)

    La cuarentena con mi sobrino (VIII)

    Anteriormente: un fin de semana agitado porque tengo errores en mi trabajo me obliga a estar todo el fin de semana en la computadora buscando un error clave que arruina todo mi trabajo.

    Mi jefe me atosiga a llamados y retos porque debe presentar un informe con lo que yo hice y debe solucionarlo antes del lunes a la mañana.

    El domingo a la noche exhausta sin poder solucionarlo, mi sobrino me sugiere descansar un poco, relajarme, darme una ducha.

    Posteriormente se ofrece a hacerme masajes para relajarme.

    Todo termina con mi sobrino masturbándome, metiéndome dos dedos en la concha y jugando con el pulgar en la entrada de mi culo.

    Sus otros dedos los mete en mi boca, chupo esos dedos como si fueran su pija.

    Y su pija la manipulo con mi mano derecha. Nos masturbamos a la misma vez.

    Lo hago eyacular haciendo saltar la leche en mi cola y en la cama, sentir el calor de esas gotas calientes me hizo acabar a mi también con sus dedos entrando y saliendo.

    Sin decir nada, en silencio, baja el ritmo, la intensidad, saca sus dedos y se retira.

    Así en silencio recuperando el aire boca abajo, me levanto y me limpio la leche de las nalgas, me pongo la ropa interior y una bata.

    Voy al comedor, la luz está apagada, mi sobrino acostado en el sofá durmiendo ya.

    Yo voy a la oficina, ya las 2 de la madrugada, mi teléfono lleno de llamadas perdidas de mi jefe.

    Apenas me siento veo aleatoriamente una ficha y encuentro el error que desencadenó todo.

    Sonrío sola, lo corrijo y lo envío.

    Llega el día 15, lunes.

    Me despierto con un trueno, llueve intensamente, no es tormenta, pero llueve mucho.

    Me levanto y desayuno, mi sobrino está en el cuarto donde guarda sus cosas en una clase virtual.

    Yo voy más relajada a la oficina de mi marido, trabajo normalmente, mientras mi sobrino me manda un mensajito de que tiene que entregar un parcial domiciliario y esta con eso encerrado en ese cuarto.

    Me da un poco de vergüenza que tenga que estar en ese cuarto que usamos casi de depósito, lleno de cajas y cosas sin uso.

    Le pregunto por whatsapp si quiere estudiar en el comedor, mientras yo ordeno ese cuarto. Me dice que el fin de semana me ayudara a ordenarlo, en esta oportunidad el tiempo y la concentración son fundamentales, si no entrega esos parciales quedaría fuera de la carrera, por ende debería volverse a su casa.

    Entonces le digo que no se preocupe por nada, cocinaría, lavaría yo toda esta semana.

    Así lo hago, cocino y le digo que ya está la comida, me pide por favor si puede comer en la piecita mientras estudia. Le digo que sí.

    Cada día, cada comida se la alcanzo a su cuarto de estudio. Se lo ve preocupado, teme por los resultados, no quiere fracasar, sería un golpe muy duro tener que volverse después de tanto esfuerzo.

    Decido no distraerlo, los días siguientes, me visto más discreta para ni siquiera tentarlo, un jogging que usaba para limpiar en casa, una remera holgada, apenas peinada, apenas maquillada.

    Él cada noche mientras cocino la cena se da una ducha rápida para no perder el tiempo. Ni siquiera hay tiempo parece para masturbarse. No encuentro ya rastros de su leche en las paredes de la ducha.

    Así llega el día 19, viernes.

    El día que debe entregar sus parciales virtuales. Casi no lo molesto, ni le hablo para no distraerlo.

    En la tarde hablando con mi esposo le cuento de lo dedicado que es con sus exámenes, de cómo está preocupado. Mi esposo es condescendiente, le recuerda a él cuando estudiaba, me pide que haga todo lo posible para que se dedique a hacer sus exámenes, que no pierda el tiempo en otras cosas.

    Mi esposo me pregunta porque estoy tan desarreglada, que va a pensar mi sobrino de andar así. No sabía qué contestarle, como le iba a decir que no quería provocar a mi sobrino, que no quería desencadenar lo ocurrido el domingo pasado.

    Solo ensaye decirle que estaba limpiando la casa.

    Me dice que quiere un striptease, pero no con esta facha.

    Le digo que lo llamo en un rato.

    Me ducho, me maquillo, me peino, me pongo ropa interior de encaje blanca y un vestido mini rojo furioso al cuerpo, con unos tacos aguja de 10 cm.

    Estoy comenzando a hacer el striptease cuando la imagen se comienza a congelar, no pasan muchos segundos que se corta la conexión.

    Lo intento llamar nuevamente, pero me dice el dispositivo que no tengo internet.

    Escucho un grito en el comedor. Es mi sobrino.

    Salgo corriendo y está con los ojos llorosos diciéndome que se cayó internet, que justo cuando estaba todo listo para comenzar a rendir sus últimos 2 exámenes de 2 horas cada uno. Tenía plazo hasta la medianoche para hacerlos.

    Yo comencé a llamar a la compañía proveedora de internet, como siempre no atendían, decían que por la situación de la pandemia mundial tenían menos operadores para atender, que entendiéramos la situación.

    Buscaba la manera de consolar a mi sobrino, decirle que podría enviarle un mail o un mensaje al rectorado para que le dé un plazo más, para que comprenda que es por algo ajeno a él.

    Ya pasaron dos horas, son las 6 de la tarde, y tiene 2 exámenes de 2 horas hasta la medianoche. El internet debe volver como máximo en 2 horas para tener chances de poder realizarlos a ambos.

    No hay cyber cafes, no hay bibliotecas abiertas, no hay confiterías, nada abierto con wifi para poder tener una alternativa.

    La cuarentena estricta nos controla para no estar saliendo a dar vueltas con el auto por la ciudad, no podemos ir a buscar lugares, sin tener una contravención o hasta sacarnos el vehículo.

    Uso las redes sociales, los mails, defensa del consumidor, todo para lograr que se restablezca el servicio de internet.

    Le digo a mi sobrino que aproveche para repasar, el me dice que está tan nervioso que no puede concentrarse, quiere rendir y ya.

    Se acercan las 8 de la noche, la hora límite, está casi resignado mi sobrino y yo no sé qué hacer.

    Le digo que todo estará bien, que por algo ocurren las cosas, que siempre hay oportunidades.

    Por primera vez me comporto como una verdadera tía, sin nada sexual, solo sentada al lado de él abrazándolo hablándole de la vida y del futuro y de las luchas.

    En eso me caen muchos whatsapp seguidos, a él también. Es la señal, volvió internet.

    Salta de alegría y se va corriendo a su cuarto depósito para poder comenzar con los exámenes.

    Yo mientras le digo que le prepararé café y algo para comer si es que quiere.

    Es una carrera contra el tiempo y sus conocimientos. Pongo mi computadora al lado y trato de ayudarlo a encontrar las respuestas en sus textos para contestar correctamente.

    Terminamos a tiempo el primer examen, vamos por el segundo, le tiemblan los dedos en el teclado, tiene pequeñas gotas de sudor en su frente, producto del nerviosismo.

    Ese examen es más difícil, no entiendo nada, trato de ayudarlo pero no puedo como con el primero.

    No nos rendimos, le doy ánimo, lo ayudo con la búsqueda de la información correcta.

    Quedan solo un par de preguntas y unos minutos,

    Hasta yo me siento como cuando intente estudiar y tuve que abandonar mi carrera porque no di los exámenes.

    Estoy nerviosa por él, también muevo mis piernas nerviosa y se me humedecen un poco las manos por ver el tiempo correr.

    Llegamos al final, lo entrega con 2 minutos de sobra. Se terminó el suplicio.

    Su cara es de alivio, está feliz, sabe que lo hizo bien, que tendrá buenas calificaciones, que valió la pena todo el esfuerzo.

    Me agradece por la ayuda.

    Tiene puesto su short de dormir desde la mañana, ese short cortito holgado que no deja nada a la imaginación, tiene una musculosa que tiene gotas de sudor tímidas.

    Yo? Con la indumentaria que me puse para el striptease fallido para mi esposo.

    Tan concentrados estábamos en lo del internet y el examen que ni nos dimos cuenta como estábamos vestidos.

    Eran las 12 de la noche, ambos con un poco de sudor por los exámenes, ese sudor sexy que le da brillo a la piel.

    Me pongo de pie para romper la incómoda situación, mi ajustado vestido que se había contraído por estar sentada queda más arriba de lo normal, dejando casi a punto de revelar la bombachita de encaje que estaba usando.

    Dudo en bajarme el vestido, no quiero incomodarlo haciéndolo sentir como pajero, me lo dejo donde está.

    Él se pone de pie al frente mío.

    Me saca una cabeza de altura, su cuerpo es el doble que el mío.

    «gracias tía» me dice mientras se acerca para abrazarme

    Lo abrazo tocando sus brazos musculosos, su espalda armada. De frente mis pechos chocan con la parte baja de sus pectorales. Mi cara se apoya en su pecho y busca respiro en sus hombros formados.

    Sus brazos fuertes me rodean, una mano pasa por mi espalda desnuda, la otra le alcanza para recorrer mi cintura.

    Mientras nos miramos a los ojos lo veo sonreír y su mano comienza a bajar por mi cola llegando hasta la piel de mis piernas.

    No le cuesta mucho tocar, sube y se mete entre la tela del vestido y mi cola.

    Me aprieta contra él, siento en mi panza la pija enorme y dura de mi sobrino, aun a través del short y mi vestido siento el calor que emana.

    Tengo puesto una cadenita que me regaló mi esposo cuando éramos novios, el dije cae entre mis tetas tentando a la mirada de mi sobrino.

    Su mano me agarra la nalga con descaro, con una sola mano quiere separar la bombacha de la raya del culo para poder jugar con libertad.

    Acerca su cara a la mía queriendo besarme

    En ese momento corro la cara y me separo con todas mis fuerzas.

    Se asusta.

    Él está con un poco de la musculosa levantada, se le puede ver un cuadradito de sus abdominales, claramente se le ve el bulto erecto de su pene marcando la resistencia de su corto short.

    Yo estoy con un bretel del vestido caído al costado del brazo, eso deja el encaje del corpiño a la vista. La parte de abajo está levantada, se ve mi bombacha blanca, por la parte de atrás esta corrida, no está entre mis nalgas, mi sobrino con su hábil mano me la había dejado así.

    Cuando toda la magia se está por romper, doy un paso adelante.

    Me arrodillo, y quedó a centímetros del short corto de mi sobrino.

    Con una mano levanto su musculosa, quiero tocar y ver sus abdominales jóvenes.

    Con la otra comienzo a hacer presión hacia abajo, cuando hago lo suficiente, salta de su interior ese monstruo de 23 centímetros y 6 de diámetro.

    Mi mano por arriba juega con sus abdominales, la otra sigue bajando el short hasta los tobillos.

    Comienzo a masturbarlo, mientras lo miro a los ojos, no puede creer que tenga a su tía haciendo eso.

    Admiro sus enormes bolas desde abajo, son grandes, se bambolean hipnóticamente. Es tiempo de darles algunos mimos también.

    Con una mano recorro todo ese falo, con la otra juego con sus bolas.

    Siento el olor a hombre, ese olor que sale de las bolas y de la pija erecta, es embriagante.

    En mi búsqueda de sentir más ese aroma, acerco más mi cara, a tal punto que hasta siento ese olorcito a transpiración del culo masculino. Me tienta a ir con una mano por detrás y jugar con sus masculinas y redondas nalgas. Clavo mis uñas con suavidad, eso me excita, estoy mojada.

    Tan extasiada estoy, que me acerco un poco más, a escasos centímetros, parte de esos pendejos rebeldes que no se pueden afeitar en sus bolas tocan mi nariz, mi boca.

    Abro mi boca por instinto, y un pequeño movimiento me tiene haciendo contacto a mis labios con sus bolas.

    Ya es tarde para arrepentirse, una mano lo masturba, la otra juega con sus nalgas y piernas, mis labios húmedos y calientes prueban sus bolas, mi lengua deja su timidez y prueba también, haciendo que todo la piel de mi sobrino se erice.

    Trato de meterme cada bola con cuidado en la boca, luego las dos, apenas entran. Mi sobrino suspira cada vez más agitado.

    Tengo ganas de tocarme, pero más me excita saber que estoy excitando a mi sobrino.

    Mi boca comienza a subir por el tronco enorme, trata mi boca de cubrirlo de costado, mi lengua quiere enredarlo sin efecto. Es enorme, tardo mucho en darle lengua a todo.

    Llego hasta el glande, esta hinchado, enorme, rosado, brilloso, lleno de líquido preseminal que cae baboso por mis manos y se mezcla con mi saliva.

    Siento por primera vez el sabor de ese líquido directo desde su fuente.

    Me meto toda la cabeza de ese glande como puedo a mi pequeña boca roja,

    Estaba maquillada con un rojo furioso, sus bolas y su pija tienen el rouge que les dejo mis labios.

    Sigo mirándolo a los ojos, sus manos me corren el pelo de la cara, me acaricia con ternura y con dureza a la vez.

    Su vista es su tía arrodillada, con un vestido con un bretel caído que le muestra una sola teta con corpiño de encaje, un dije adolescente que en cada subir y bajar de mi boca a su pija, trata de escapar de mi escote pero se queda ahí. Por detrás ve mi culo blanco con la bombacha corrida hacia un costado. Y para terminar unos tacos rojos sexys que dan fin a mis pies.

    Se saca la musculosa para quedar desnudo completamente y ofrendarme su cuerpo para mis ojos.

    En ese frenesí comienza a sonar mi teléfono. Era mi esposo.

    El teléfono está en el piso, tanto mi sobrino y yo vemos la foto de mi esposo en la pantalla llamando.

    Yo no paro, dejo que suene, y sigo chupando.

    Sigo chupando y chupando y mi esposo insiste en llamar.

    Estoy muy caliente, no me importa nada.

    En un momento siento la contracción de las bolas de mi sobrino y la explosión en mi boca de su leche, no la puedo contener, llegó hasta mi garganta, y me sale por los costados de la boca, cayendo a mis tetas, a mi escote y en el dije, recuerdo de mi esposo.

    Sigo chupando hasta sacarle la última gota, lo limpio con mi lengua, no le dejo nada.

    Separo mi boca de su pija mostrándole la leche que me dejo y como me la trago. Él no dice nada, solo observa la perversión de su tía.

    Vuelve a sonar mi teléfono, es mi esposo, ambos miramos la pantalla en la alfombra.

    Lo atiendo delante de mi sobrino, aun con leche de él en mis labios, en mi mentón y en mis tetas.

    Lo pongo en altavoz:

    «que pasó hoy que se cortó justo cuando estabas por hacerme el striptease, quede re caliente, me masturbe igual» dice mi esposo

    «ah si, bueno así me valoras más y me deseas» le digo pícaramente

    Mientras me pongo de pie, sin acomodarme nada, pasándome el dedo en el mentón, me saco el excedente de leche y me lo llevo a la boca, lo mismo hago con mis tetas. Todo delante de mi sobrino

    «que estas comiendo?» me pregunta mi esposo escuchando como me llevo algo a la boca.

    «leche» le respondo, guiñándole el ojo a mi sobrino, mientras me acerco y le doy un beso al costado de la boca, con mi boca abierta.

    Me doy media vuelta y me voy caminando lentamente mostrándole mi culo a mi sobrino, con la bombacha corrida y el vestido levantado.

    En la puerta me doy vuelta solo para ver qué hace, está parado mirándome el culo, y su pija está otra vez parada como si no lo hubiera masturbado.

    Sigo hablando con mi esposo en altavoz mientras llego a mi cuarto y cerrando la puerta, diciéndole que otro día haremos lo del striptease, hoy fue un día agotador.

    ********************

    Gracias a los que pidieron otra parte, me retrase y pensé que ya no había interés en lo que seguía, pero ahora que sé que están ahí voy a completar la serie.

  • Disputándonos a papá

    Disputándonos a papá

    Me llamo Alessandro y tengo 28 años, vivo en CDMX y mi relato es 100% verídico. Me lo contó una amiga y esto le pasó cuando vivía con su papá, solo lo adapté para que sea entendible para ustedes.

    Papá me trajo un regalo muy bonito, cuando lo vi me gustó mucho, un reloj hermoso. Me gusta que papá me regale cosas, no me importa que me prefiera en lugar de mi hermana.

    Ella es bonita, pero estamos conscientes las dos de que yo estoy más buena. Ella sospecha que me regala cosas porque le hago favores sexuales a papá. Me llamo Lucia y tengo 20, mi hermana Jazmín tiene 24, vivimos en Baja california.

    Con el último detalle que papá tuvo conmigo ella se puso más celosa, un día que yo estaba tomando una siesta me desperté y fui a tomar un vaso de agua, mi hermana estaba hincada frente a papa chupándole la polla, se veía tan rico como escupía a cada chupada que daba y la saliva caía y salía por los costados de la boca de Jazmín, mi padre extasiado se dejaba querer.

    Tomaba su verga con las dos manos tratando de sacarle la leche a chorros, yo comencé a tocarme, no me dieron celos, papá es para las dos. Me sobaba mi conchita observándolos, estaba tan mojada que hasta un dedo pude meterme. Mi hermana chupaba y lamia como si le fuera la vida en ello.

    Después de unos minutos, cuando papá empezó a gemir por la eyaculación yo también tuve un orgasmo. Me dirigí a mi habitación y volví a dormir, aunque todavía excitada por la situación que acaba de vivir.

    Todo transcurrió normal los próximos tres días hasta que mi hermana salió a hacer unas compras, debía aprovechar el que me quede sola con papa. Mi padre estaba sentado en el sillón comiendo unas frituras, era el momento de que me volviera a coger rico.

    Continuará…

    Espero contar con su opinión y puntos de vista o lo que sea que me deseis contar, también si quieren platicar y contarme sus fantasías, deseos o encuentros, no importa género o preferencia sexual. Mi correo es [email protected]. Hasta la próxima.