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  • Ginecólogo: Mi paciente Aura

    Ginecólogo: Mi paciente Aura

    Me llamo Ricardo, tengo mi consultorio como médico general, sin embargo atiendo casos de ginecología también, tengo 32 años, físicamente soy un hombre apuesto, alto, piel blanca, ojos verdes grisáceos, ya que siempre tengo mínimo media hora para el ejercicio tengo un cuerpo marcado sin ser exagerado, solo para conservarme por la poca actividad que tengo en mis consultas.

    Volviendo a todo esto que les contaré, fue la primera vez que ese deseo se apoderó de mí y le ganó la batalla a mi profesionalismo.

    Recuerdo cada historia, con cada chica… Era un jueves como cualquier otro, estaba en el consultorio esperando a mi última paciente, quizás sería un poco tardado ya que sería primera vez de aquella mujer y se debía crear el archivo, pensando en terminar y por fin podría llegar a casa, tomar vino y relajarme a ver la TV, beneficios de ser soltero; conversaba con mi recepcionista Jennifer, de sus planes, me contó lo que haría al finalizar el horario, miro su reloj y me dijo que seguramente ya estaría la paciente fuera, salió, y efectivamente.

    Eran dos mujeres, una señora alta, delgada, con pinta de ser exigente y recatada, y la que seguramente es su hija, una joven muy linda, de 19 según mis cálculos, al igual que su madre su vestimenta era un tanto conservadora, como si su madre aún le escogiera que ropa ponerse.

    Ambas se levantaron, la chica se veía asustada, al parecer era muy tímida.

    Las saludé y les dije que entrasen, señalando la puerta.

    La hija, con una vocecita casi inaudible le dijo a su madre:

    – ¡Por favor, quiero entrar sola!

    Su madre solo con una sonrisa acusadora:

    – No, es mejor que entre para estar contigo y saber qué es lo que indica tu doctor.

    – ¡Por favor mamá! ¡Ya no soy una niña! Me muero de vergüenza y tú lo haces peor.

    Su madre suspiró, y con la cabeza le dijo que entrara, resignada y volviendo a sentarse.

    – Estaremos en unos minutos con usted señora.

    Le dije para darle confianza y aminorar la tensión.

    Ya dentro del consultorio la saludé, me presenté y comencé a tomar sus datos para el archivo, me dijo que se llamaba Aura, tenía 18 años.

    Su forma de verme, de evadir mi mirada, de cerrar las piernas, de no saber dónde colocar las manos, se me hacía un tanto tierno, su voz bajita, los colores de su ropa, suéter azul, pantalones verde oliva, tenis blancos, era una chica muy peculiar.

    – Bien, dime, ¿Qué es lo que te trae a consulta?

    – Tuve sexo con mi novio, mi mamá no sabe, seguramente sospecha y ahora tengo un dolor fuerte que no se me quita.- Soltó todo muy rápido, como si lo hubiera ensayado y repasado muchas veces en su mente, ambos nos sorprendimos y ella inmediatamente se ruborizó y bajo la mirada.

    – ¿Cuándo tuviste relaciones?

    Le dije calmadamente, para tranquilizarla.

    Trago saliva. – Ayer por la mañana.

    Dijo, sin voltear a verme.

    Le hice algunas preguntas para saber más, ella todo el tiempo estuvo respondiendo con mucha vergüenza y con miedo.

    Llegamos al punto de que su mamá «la mataría» si se enteraba de que ella había perdido su «virginidad», como muchas veces había escuchado…

    Le expliqué que todo eso era normal, que podría tener sexo de forma responsable, pero al parecer todo eso la horrorizaba…

    No quise molestarla más y le indique que pasara atrás, que tomara una bata, que se desvistiera y que se subiera en la camilla con los pies en los estribos.

    Volvió a ruborizarse, pero está vez hasta le salió una lágrima por los nervios.

    -Tranquila, es algo necesario, soy médico, será un chequeo rápido.

    – Es que… que… nunca había tenido una… una revisión.

    Sonreí y le volví a dar calma…

    Lentamente caminó hacía el biombo, muchas veces en lo que espero me quedo llenando mis formularios, pero está vez, algo fue diferente, esa chica tenía algo, quizás sacaba a relucir mi instinto dominante, me causaba mucho morbo…

    Ella ya detrás del biombo, observé como se quitó los zapatos usando sus pies, me la imagine perdiendo la cabeza, levantó un pie y volvió a ponerlo en el piso sin calceta, un lindo, cuidado y pequeño pie, uñas pintadas de azul cielo; hizo lo mismo con el otro, pasaron segundos y pronto cayó su pantalón, y ahí, en sus tobillos duró bastante a mi parecer; Ya quería que saliera, poder verla, poder ordenarle a pesar de que se moría de vergüenza, saco sus pies, recogió el pantalón, y pronto vi su brazos extendidos sacándose su suéter, posteriormente su blusa, y nuevamente una pausa… Creo que terminó por quitarse el sujetador.

    La imaginaba muerta de los nervios, y pronto vi caer su tanga de color blanca, se escuchó el sonido de la bata, y no salía… que tormento sentía.

    -¿Todo bien Aura?

    Y salió…

    La bata era un tanto transparente, a pesar de ser una chica bajita le quedaba justa, dejaba ver mucho, o quizás solo era yo.

    Antes de que fuera hacia la camilla, le hice subirse a la báscula, ahí noté como temblaba un poco, hermoso cuerpo, delgado… parecía muy frágil… hasta su tono de piel iba con su forma de ser, con esa delicadeza que proyectaba, le hacía verse más joven…

    Tome su peso y estatura, una chica delgada de 59 kg y de 1.60 m.

    Por fin, le indique subirse a la camilla, lo hizo, se sentó y volvió a temblar.

    – Sube los pies ahí.

    Le dije señalando los estribos.

    Se volvió a ruborizar y por fin lo hizo.

    Ella en esa posición, abierta, entregada, causándonos seguramente todo lo contrario a ambos, ella pánico y yo deseo.

    Ver su cuerpecito, sus lindos pies, sus plantas rosaditas, ir recorriendo por sus piernas delgadas y largas y por fin llegar ahí, a su vulva, sus labios, ese atractivo color rosado.

    Tenía los labios mayores grandes, gorditos, y los menores un poco sobresalientes.

    – Me acomodaré aquí y palparé la zona, posteriormente usaré el especuló para revisar si no tienes algún daño y encontrar la fuente del dolor.

    Ella solo asintió, seguía un poco colorada.

    Mientras me sentaba la vi cerrar sus ojos.

    Con guantes puestos abrí delicadamente sus labios, al primero toque ella dio un respingo, solo sonreí, y le dije que estuviera tranquila.

    Seguí tocando, abriendo sus labios, pase mis dedos muy cerca de su pequeño clítoris, se veía tan apetecible, cubierto con ese capuchón, comenzaba a excitarme como nunca antes con una paciente.

    Roce más de lo debido aquella zona, alcé su capuchón, di unos pequeños golpecitos…

    Baje un poco más hasta su abertura, ahí toque alrededor, metí un poco los dedos, veía claramente como tenía contracciones, era tan excitante.

    Al no encontrar nada, le dije que ahora introduciría el especuló, que si sentía dolor me avisará, le expliqué que solo tendría una pequeña molestia.

    Lo llené de lubricante, y lo fui introduciendo lentamente, ella arqueó un poco su espalda y apretó la manta de la camilla.

    – ¿Estás bien Aura? ¿Dolió?

    – No, continúe por favor.

    Dijo nuevamente con una vocecita.

    Me desconcertó ya que no había flujo que indicara que estuviera excitada.

    Terminé por introducir el especuló y revisé la zona, había cierto enrojecimiento, y me percaté de que había un desgarre, eso explicaba su molestia y sobretodo el movimiento que había hecho.

    Pensé que podría haber sido víctima de una violación de parte de su novio, así que le hice preguntas.

    – Aura, veo que hay un desgarre en las paredes vaginales, y tengo que preguntarte ¿El sexo fue consensuado?

    No respondió.

    – Dime, necesito saber.

    Y empezó a contarme que su novio la había esperado por un año y ella no accedía a tener relaciones y que ayer por la mañana le dijo que ya no aguantaba más, que lo harían, que la desnudo como pudo y que solo le dijo que dolería al principio, que todo pasaría pronto, para después disfrutar.

    Eso me desconcertó, me impactó, le dije que tendría que denunciarlo, que no tenía que permitir todo eso, pero ella tenía miedo, me dijo que lo dejaría pasar y que ahora solo quería que dejará de dolerle.

    Insistí pero fue en vano.

    Ella seguía ahí, abierta de piernas, me había quedado claro lo sumisa que podría ser… mi mente comenzó a planear lo malo.

    – Terminaré la exploración, posteriormente voy a introducir un aparato para aplicar una pomada (Si claro, una pomada). – ¿Tuvieron sexo anal?

    Negó con la cabeza.

    – Tendré que palpar la zona de igual manera para comprobar que no haya algún desgarre en la zona, ya que pudo afectar también.

    Disfrutaba ver cómo ella no sabía qué hacer, de tener tanta vergüenza.

    Volví a inclinarme en la silla, nuevamente con guantes, lubrique mis dedos.

    – Relájate, solo será un momento y quizás sientas una leve molestia, ya que presionaré un poquito.

    Introduje el dedo índice en ese rosado y pequeño agujerito.

    Sentir como apretaba, sentir como va entrando poco a poco…

    – Relájate.

    Mi dedo ya iba por la mitad, podría empezar a palpar si así lo quería, pero no.

    – Voy a dilatar más para poder revisar mejor.

    Saqué mi dedo rápidamente, ella dio un gemido de queja.

    Mi dedo índice y medio se prepararon para entrar, los puse en la entrada de su anito, ella abrió los ojos aterrada y comencé a meterlos suavemente.

    – Tranquila, no aprietes.

    Saque y metí un poco, sentir como seguía apretando, sentir el calor, ver cómo se hunden dentro de ese diminuto agujero, los volví a meter, está vez todo lo que pude, ella gimió muy bajito.

    – Ya está lo suficientemente dilatado.

    Le informé.

    Ya que dentro de mi sabía que si seguía sospecharía que todo eso ya no era normal.

    Así que comencé a palpar la zona, presionar sus paredes, se quejaba, gemía de queja y dolor.

    Apretaba sus paredes las expandía con ambos dedos.

    – Ya casi termino, tranquila.

    Yo disfrutaba bastante, no quería para pero debía hacerlo, saque mis dedos, había un poquito de sangre, algo que suele ser normal al hacer esas exploraciones y pequeños rastros de excremento, nada que no hubiese visto antes, pero ella seguía ahí, con su cara de temor.

    – Ahora solo aplicaré la pomada y terminamos aquí. (Pero aquí abajo, pensaba yo).

    Fui un dildo plástico, de esos sin forma, mencionado que lo usaría para poder llegar a la zona, ya que los dedos no llegarían.

    Me incline nuevamente en la silla, use un poco de lubricante y vaya sorpresa, comenzaban a emanar sus fluidos, ese líquido que deseaba probar.

    Sin más preámbulos introduje suave y constante ese aparato, ella volvió a gemir levemente y dio otro respingo cuando entro todo.

    – Lo giraré un poco y moveré para aplicarlo mejor.

    Y así lo hice, lo movía de un lado a otro, lento, ella seguía roja y está vez comenzaba a sudar.

    Y otro gemido, estos sabía yo que ya eran de placer.

    Metía y sacaba el dildo, lo restregaba dónde sabía que estaba su punto G, lo hacía de forma lenta, tranquila, pero constante, sin dejar de moverlo dentro de ella, vi su rostro se mordía el labio, de repente se le escapaba uno que otro delicado gemido.

    Seguí con eso, cuando noté un cambio en su respiración, paré.

    Lo saque y le indique que ya habíamos terminado.

    Vi está vez en su cara una ligera expresión de frustración, pero seguía dudosa, pareciera como si no supiera que estaba pasado con ella.

    – Puedes bajar los pies de ahí, y te pido que te sientes girando a hacía acá y te descubras los pechos.

    (Si, así es, no me iba a quedar con las ganas de tocar y ver esos pechitos.)

    Sin protestar, como si fuera humillante todo lo que le hacía pasar, lo hizo.

    Dejo ver esos pequeños, paraditos y redonditos pechitos, su areola era pequeña, rosada y sus pezones parados, duros, comencé a palpar buscando alguna protuberancia anormal, eran tan suaves y tersos.

    Jugué con sus pezones, los apreté.

    Mientras lo hacía le explicaba la importancia de esos exploramientos, le dije cada cuando debería hacerlos y recomendaciones, todo para hacerlo más formal y que no sospechara.

    Y terminamos, quedé con tantas ganas de devorar esos pechitos y penetrarla hasta terminar en ella pero, eso ya era demasiado para mí.

    Le indique que podría vestirse, se fue con la cabeza agachada, mientras ella lo hacía, llene su receta, al salir me complació ver por última vez su vergüenza, ya no me veía a los ojos, le extendí la receta, le di indicaciones y le dije que la esperaba en 6 meses.

    La vi marcharse por la puerta con la cabeza baja, y al llegar a mi casa me hice tremenda paja, prometiéndome que la siguiente vez haría algo más atrevido.

    Aún no pasan los 6 meses, falta 1, quizás vuelva, quizás no, pero yo mantenía la esperanza.

    Con ella no fue la primera vez, vinieron más.

    Esas otras historias las contaré en otros relatos, mientras me encantaría que dejarán sus comentarios, saber si fue de su agrado y si gustan podemos intercambiar experiencias, historias y más al correo.

  • Inolvidable campamento con mis amigas

    Inolvidable campamento con mis amigas

    Me llamo Alessandro y tengo 34 años, vivo en la CDMX y mi relato es 100% verídico. Me lo conto mi amiga Lucia. Lo adapte para que sea entendible para ustedes. Espero lo disfruten.

    Llegamos al atardecer al Parque Natural Las Estacas en Morelos, México. Tendimos las tiendas de campaña y nos dispusimos a prender una fogata para pasar la noche, viajábamos tres amigos y dos amigas de la universidad, Gerardo y Luis y yo, Lucia y Martha. Lucia era aficionada al gimnasio, tenía 21 años era delgada, tenía muy buenas caderas y unas piernas tan bien formadas por el ejercicio que a cualquiera volvían loco. Martha era de la misma edad que Lucia, era amiga de la infancia y la verdad me gustaba muchísimo, portaba unas tetas enormes y un culo para alucinar. Trabajaba de edecán, tenía un cuerpo de alucine.

    Llegamos y tomamos unas cervezas, Luis y Lucia tomaron bastante y un par de horas después se fueron a su casa de campaña, Gerardo también quedo fulminado por el alcohol así que en cuanto se sintió ebrio se fue a dormir.

    Solo nos quedamos Martha y yo frente a la fogata.

    -¿y por qué terminaste con tu novia, Alex?

    -teníamos muchas diferencias, ya no nos llevábamos bien, además, me fue infiel un par de veces así que tomamos la decisión de no seguir juntos, a diferencia de lo que se pueda pensar, a veces la extraño- le dije y tome un sorbo de cerveza.

    -No te sientas mal, es complicado a veces para la mujer encontrar a alguien que valga la pena, que nos valore y nos entienda.

    -No me digas que una mujer como tu tiene problemas sentimentales, la verdad una mujer como tu puede tener al hombre que quiera.

    -Me consentía mucho, pero eso no me llenaba, llega un momento en la vida en que te das cuenta de que lo que necesitas es disfrutar y mi novio no lo hacía, no me hacía disfrutar.

    Se acercó a mí y me beso. Mi respiración comenzó a acelerarse y mi miembro comenzó a reaccionar.

    Se acercó a mi cuerpo y me recosté, ella estaba sobre mi besándome. Le comencé a agarrar sus tetas por debajo de la blusa, eran enormes. Me sobaba el pene por encima del pantalón y me bajó el cierre. Se acomodó a gatas, me la saco por el cierre y lo comenzó a chupar. Sus dedos rodeaban mis testículos y sobaban mi tronco mientras su lengua recorría de arriba abajo mi verga, succionaba tanto fuerte que sentía que me iba a dejar sin fluidos. Metía toda mi verga en su boca, aghg, agh, ¡mmm! ¿te gusta? sacaba borbotones de saliva, escurría y la recogía con su lengua como sedienta.

    Subía y bajaba su cabeza sobre mi falo mientras le quitaba el pantalón y comenzaba a sobar su conchita. La tenía muy mojadita. Traía una tanga de hilo, se lo hice a un lado. Le comencé a sobar su clítoris, se dio vuelta y me puso su panochita en mi cara, un sesenta y nueve perfecto.

    Le succionaba sus jugos y jalaba con mis labios su clítoris, mi lengua recorría toda la extensión de su vulva, sus labios vaginales rebosaban sobre mi boca.

    -¡Ahhh!, ¡Siii chúpamela!, ¡así, que rico! -Tuvo un orgasmo fenomenal.

    Se volteó y me monto, estaba tan húmeda que entro de inmediato, ¡métemela, métemela hasta el fondo! ¡Ahhhh!

    Se movía como toda una zorra y jadeaba de placer ¡Ahhh!, me montaba salvajemente a la luz de la fogata, le apretaba sus pezones y se los chupaba, ¡Mmm!, ¡cógeme!, ¡Mmm!

    Se escuchaba el aplauso constante de dos genitales chocando. ¡plas!, ¡plas! ¡plas! ¡Sácamela y vuélvela a meteeer! ¡así, que rico! ¡Ahhh!, ¡dame duro! Ese sonido de aplauso tan intenso y excitante no me permitió escuchar que alguien se acercaba.

    En cuanto saqué mi miembro sentí que alguien lo tomaba y empezaba a chupar, me recorría con su lengua mi miembro y me lo ensalivaba. No pude ver hasta que me hice a un lado. Era Lucia.

    Sonriendo me miro, se acercó y beso a Martha. Mientras me montaba tomaba los pechos de Martha y los chupaba, le acariciaba las nalgas y la nalgueaba.

    Martha rebotaba sobre mi aullando de placer, sudando. ¡Mmm!, ¡Ahhh!, ¡me voy a correr, voy a terminaaar! -chillo Martha, ¡Aaaagghh!

    -Lucia la sujeto fuertemente de las mejillas a Martha diciéndole; – ¡déjame algo de verga zorra!, yo también quiero.

    Lucia se desnudó, se frotaba el clítoris, pero también se enjugaba el culito, se metió un dedo en el ano y se lo sobaba con saliva haciendo círculos. Cuando sintió que estaba lo suficiente dilatada se puso sobre mí y se lo introdujo lentamente por el culo. ¡Uff! ¡Aaaah! Cuando entro toda hasta los huevos comenzó a brincar montada sobre mí. Martha le abría el culo, le daba de nalgadas, sacaba mi verga y me la chupaba antes de volver a meterla en el ano de Lucia, ¡Mmm!, ¡fóllame! ¡Aah! ¡Aah!

    Lucia se puso en cuclillas sobre mi cabalgándome brutalmente y besando a Martha. Podía ver bajo sus nalgas como la fogata nos iluminaba, podía ver lo húmeda que estaba mi verga entrando y saliendo en el culo de Lucia. Sus pechos subían y bajaban al ritmo de mis cogidas.

    Al ver la escena me excité tanto que ya no pude contener la eyaculación. -¡Aaahh!, me vengooo! -dije.

    -Termina adentro de mí, lléname de tu leche- berreó Lucia.

    Sentí el casi doloroso placer de eyacular dentro de su apretado culo. Incontables borbotones de leche llenaron el culo de Lucia. Grite de placer. ¡Aaaaggghh! ¡Mmm! ¡Ahhhhh!

    Cuando termine de vaciarme Martha saco mi verga y comenzó a limpiarla con su lengua. ¡Mmm! ¡hhhaaa! Me la dejo limpia.

    Jamás olvidare que Martha y Lucia compartieron mi leche junto a una fogata.

    Espero contar con su opinión y puntos de vista o lo que sea que me deseis contar, también si quieren platicar y contarme sus fantasías, deseos o encuentros, no importa género o preferencia sexual. Mi correo es [email protected]. Saludos.

  • Entre más santa más la verga le encanta

    Entre más santa más la verga le encanta

    “Entre más santa más la verga le encanta” es una frase que solía decir mucho mi amigo y tuve la oportunidad de comprobarla.

    Cuando estaba en la universidad me fui a vivir a un complejo de apartamentos, era un lugar bastante tranquilo, todo podía considerarse “normal”, cuando me mude ahí todos los vecinos con los que me encontré y salude me dijeron que tuviera cuidado con la pareja de santurrones que vivían enfrente de mí, pues ellos no soportan ningún tipo de ruido fuerte en las noches, esto me causo intriga, pues yo tengo una vida sexual muy activa, así que ese día lo quise comprobar.

    Así que puse una porno en la tele en la noche y subí todo en la tele, no pasaron ni 5 minutos cuando fue mi vecino a tocar muy enojado, deje que siguiera tocando quería ver que tanto se podría enojar o si se cansaría y se iría, pero no se fue cada vez toca más fuerte, así que finalmente salí, cuando salí vi a un tipo no muy alto, como de 1.68 se veía que tenía unos 35 o 36 años se llamaba Alejandro.

    Sin embargo después de que estuvo un rato regañándome salió su esposa, me sorprende que estuviera casado con una mujer como ella, era realmente hermosa, media muy cerca de 1.70 tenía una piel limpia de imperfecciones, unos labios carnosos, ojos pequeños color miel, realmente creí que usaba pupilentes, sus ojos eran un color que nunca había visto, sus tetas eran copa C y tenía un culo bastante firme y redondo era muy sensual su piel blanca te incitaba besarla y abrasarla, yo de inmediato puse todo de mi para llevarme bien con aquella mujer que no debía pasar de los 33 años, (cabe destacar que en esta época yo tenía 22 años, así que no se me hacía muy grande la diferencia de edades).

    Al día siguiente era domingo y yo me había levantado temprano porque tenía que varias cosas que hacer, no estoy seguro si fue una casualidad o que había pasado, pero parece que nos pusimos de acuerdo y salíamos al mismo tiempo del apartamento, yo solo puse una sonrisa en mi rostro y la salude formalmente.

    D: Me llamo Daniel.

    S: Mucho gusto vecino, yo me llamo Susana.

    Empezamos a platicar mientras bajábamos las escaleras pero ella parecía muy nerviosa y con prisa.

    D: ¿disculpe vecina le pasa algo?

    S: E si vecino tengo que llegar a mi iglesia mi marido se fue y se llevó el carro.

    Yo me ofrecía llevarla pero dijo que no que en su iglesia la verían mal por llegar en un coche diferente y con alguien más joven que ella, puso cualquier excusa para no irse conmigo, por algún motivo parece que yo la ponía así, me rendí por ese día y me fui, durante el transcurso de la semana no pude hablar con ella porque siempre salía con su marido y era muy rara la vez que salía sola, paso un mes así, yo tenía problemas con su marido por los ruidos que hacía en la noche, pero ella nunca se metió, solo agachaba su cabeza.

    Ya que había pasado aproximadamente un mes, un día lunes yo iba llegando y su marido iba saliendo con maletas, solo pude escuchar decir a su esposa que saludara a su suegra, y mi vecina regreso a su apartamento y él se fue, yo me propuse que mientras su marido no estuviera tenía que acercarme más a mi vecina como fuera posible, ese mismo día en la noche fui a verla le pregunte por su marido y me dijo que había salido por un problema familiar que estaría fuera un tiempo.

    Yo había ido con la intención de pasar a su casa así que invente algo para poder entrar.

    D: bueno vecina venía a ver si podía prestarme un poco de azúcar por que no fui de compras ayer.

    S: Claro vecino no se preocupe espere aquí.

    Hay que mencionar que siempre la había visto con ropa demasiado holgada que escondía su cuerpo, realmente era un desperdicio eso aunque ella me dijo que esperara, dejo la puerta entre abierto, así que decidí entrar ese día como siempre llevaba ropa holgada, entre poco después de ella y me acerque atrás de ella sin que se diera cuenta cuando al fin sintió mi presencia me dijo.

    S: vecino que está haciendo le dije que esperara si alguien lo ve en mi casa si mi esposo no está tendremos problemas.

    D: descuide vecina nadie me vio, solo hacia frio afuera por eso decidí entrar.

    Ella trato de empujarme pero yo agarre sus manos firmemente pero sin lastimarla, ella bajo la mirada apenada, como si sintiera vergüenza yo sin soltarla le pregunte por que siempre llevaba ropa así de holgada.

    S: me case con mi marido muy joven y… (Empezaba a agitarse) mi familia siempre me dijo que debía vestir de esta manera que estaba mal si no lo hacía.

    Yo con mi otra mano levante su cara y le dije usted es hermosa debe lucir más ese gran cuerpo que tiene y le bese sus labios suavemente, ella roja y muy avergonzada me pregunto que me pasaba que si estaba loco y le dije que ella misma lo había provocado escondiendo semejante cuerpo así la agarre de su cintura y la pegue más a mí, ella trataba de soltarse pero sin mucho esfuerzo la volví a besar esta vez con más deseo ella respondió mi beso y dejo de forcejear y cedió ante mi yo aproveche y agarre sus nalgas, ella no hacía nada para impedirlo solo empezaba a gemir, pero parece que algo le dio fuerza me detuvo y me empujo.

    S: esto no está bien, yo estoy casada y tú eres menor que…

    No la deje terminar y la volví a agarrar esta vez con más fuerza la bese y no la deje salir trataba de forcejear pero yo no la solté, poco después parecía estar cambiando de parecer cuando finalmente dejo de luchar la solté.

    S: Mi marido jamás me ha besado ni mirado esa forma de lujuria con la que lo haces tú, no se… no sé qué me pasa.

    Ella jadeaba yo le di la vuelta y rompí su falda y fue cuando vid que llevaba un calzón cachetero con encaje se lo quite, ella me dijo que me detuviera que estaba llena de vergüenza pero no me detuve seguí y proseguí a hacerle sexo oral, estimulaba su ano y su clítoris al mismo tiempo, eso la estaba volviendo loca no podía parar de gemir yo seguí con mi objetivo hasta que tuvo un gran orgasmo y se tiró al suelo.

    S: ¿Qué me acabas de hacer? Jamás había sentido algo así.

    D: Tranquila solo fue un orgasmo y vas a sentir muchos más. Párate vamos a mi apartamento (le dije con voz fuerte y de mando).

    S: déjame ir por ropa no puedo estar así.

    D: no la necesitaras.

    La levante y la lleve del brazo, lejos de poner resistencia fue gustosa

    D: A partir de ahora serás mía y solo mía harás todo lo que te diga y nada más si te digo que puedes hablar lo harás de otra manera te castigare.

    S: Pero…

    Le di una nalgada muy fuerte que le puso su nalga roja.

    D: Te dije que si te decía que podías hablar lo harías.

    La levante la lleve a la cama y la empecé a besar apasionadamente.

    Ella no hacía más que gemir besaba sus pechos y mordía levemente sus pezones esto parecía volverla loca solo gemía más fuerte la empecé a masturbar cuando vi que estaba a punto de tener un orgasmo deje de hacerlo, me pare sin decir nada y fui por un hielo, empecé a frotar el hielo contra su vagina ella gemía más locamente.

    S: Por favor no sigas me vuelves loca por favor!!!

    Y tuvo un muy fuerte orgasmo.

    D: Entiendes, podrás disfrutar de muchas cosas si me obedeces y te vuelves mi esclava.

    S: si entiendo seré tuya pero no me dejes así por favor.

    D: a partir de ahora seré tu amo solo podrás referirte a mi así y no de ninguna otra manera.

    Me saque la verga y le dije que me hiciera sexo oral.

    S: Amo jamás lo echo no sé cómo se hace.

    Le puse la verga y como una completa primeriza me empezó a hacer sexo oral, yo saque mi teléfono y comencé a grabarla.

    Ella empezaba a agarrar gusto por mi verga era como una niña con una paleta, lo no soltaba y no dejaba a de lamerla cada vez iba mejorando más y más, la detuve un momento y le alce la cara, vio como la grababa y solo se puso roja.

    D: Vamos dile a tu marido lo puta que eres ahora dile de quien eres ahora.

    S: soy tuya amo soy solamente tuya y de nadie más.

    Esto me lleno de morbo y deje de grabarla.

    D: has sido buena niña te toca tu recompensa.

    La levante la puse a cuatro patas sobre el sofá y empecé a penetrarla muy fuertemente le daba estocadas rápidas y fuertes mientras estimulaba su ano y su clítoris, ella no podía dejar de gemir como toda una zorra se corrió y tuvo un fantástico squirt.

    S: amo no sé qué me hizo pero encanto.

    Durante toda esa semana le estuve enseñando a cómo debía vestirse más sensualmente cambie toda su ropa interior por lencería y tangas muy sexys le compre dildos y la hice toda una sumisa y esclava sexual.

    Cuando llego su esposo se sorprendió por el cambio que tenía su esposa, pues ahora ella usaba pantalones entallados, remeras con escote y su ropa interior, yo le dije que si su marido le preguntaba algo ella solo dijera que había tenido un cambio, y que si le pedía sexo ella se negara rotundamente.

    Un día la cite a las 12 de la noche en mi apartamento.

    S: amo mi marido estaba durmiendo no se dio cuenta que salí.

    D: mucho mejor.

    Puse una video cámara y la puse a bailar muy sensualmente, ella puse una canción llamada never stop una canción muy tranquila pero se presta para un baile sensual lento y apasionante, no hace falta mencionar que la puse a todo volumen, ella se movía espléndidamente parecía ya una profesional, meneaba el culo muy sensualmente no dejaba de sorprenderme esta mujer, justo después de que acabara me pare la bese le rompí la tanga que tenía y le ordene que me hiciera sexo oral, la seguía gravando, volví a levantarle el rostro y le pregunte.

    D: ¿a quién le perteneces ahora? ¿Quién es tu dueño ahora?

    S: tu amo solo a ti te pertenezco soy solo tuya!

    La levante me la lleve a la cama le ordene que se empezara a masturbar frente a mi

    S: si amo todo lo que usted me ordene hare sin importar que.

    D: entonces dile a tu esposo quien eres y a quien le perteneces.

    Ella sabía que haría con la grabación, así que con voz fuerte dijo soy tuya amo solo a ti te pertenezco ya no soy ni seré más de nadie más.

    Me la empecé a coger muy fuerte y gritaba su nombre con la intención que su esposo nos escuchara y así fue poco después de que ella empezara a gemir muy fuertemente tocaron el timbre era, su esposo.

    A: vecino podría dejar el ruido por favor, mi esposa no está en cansa, ella nunca sale de noche y entre en pánico porque me pareció escuchar su voz aquí.

    D: Lo siento vecino no puedo estoy a mitad de algo importante busque a su esposa porque no le llama mejor.

    Cerré la puerta y fui a continuar, como a los 5 minutos sonó su teléfono.

    D: contesta.

    S: seguro amo?

    D: claro

    Ella contesto y en el momento que lo hizo mis estocadas empezaron a ser más rápidas y fuertes ella trataba a toda costa contener sus gemidos y y su agitación.

    Le ordene que pusiera el altavoz, quería saber que le decía.

    S: que pasa cariño.

    A: donde estas es muy tarde.

    S: tranquilo car… (Empecé a masturbarla) cariño Salí a correr un rato no te preocupes me queda… (La interrumpí para besarla y jugar con sus pechos) me quedare con mi mamá.

    A: que pasa cariño estas bien?

    S: si lo estoy no… (Empecé a darle sexo anal, hasta hoy sería la primera vez que se la metiera por ahí) no te preocupes estoy bien tengo que colgar.

    S: amo que me está haciendo jamás lo hemos hecho por ahí.

    Le ordene que se abriera las nalgas y así lo hizo, le empecé a lubricar el ano y empecé a penetrarla muy lentamente.

    S: amo me duele pero me encanta por favor no se detenga!!

    Después de un rato al fin fue capaz de tener toda mi verga a dentro empecé a darle rápidamente mientras la penetraba analmente le dije que se metiera un dildo y así lo hizo.

    S: amo esta experiencia… es… increíble por favor no pare.

    Yo seguí con mi objetivo hasta que finalmente nos corrimos al mismo tiempo, a ella le tomo un rato recomponerse, le dije que podía descansar mientras yo terminaba de gravar el video, grave como deje su ano escurriendo de mi leche y como dormía plácidamente sin ninguna vergüenza totalmente desnuda.

    A la mañana siguiente deje que se bañara y se vistiera. Se fue a su casa y yo le pague a alguien para que le diera la cinta a su esposo en su trabajo con un correo electrónico.

    A medio día recibí un corre donde me preguntaba quién era y por qué había estado con su esposa.

    Mi única respuesta fue disfrútalo y ve como me cojo a tu esposa hasta que está satisfecha, disfruta la vista de puta de tu esposa.

    Esa noche ella me dijo que su marido había llegado muy serio a su casa pero que no quiso decirle nada.

    Yo seguí cogiéndome a su esposa durante el tiempo que estuve en universidad, tiempo más tarde su esposo descubriría quien era el de los videos y hasta le empezaría a pagar por eso, pero eso es otra historia.

  • Esclavo de mi fantasía (Parte II)

    Esclavo de mi fantasía (Parte II)

    Nunca pensé que entregarme al hombre de mis fantasías causaría un huracán de emociones en mi mente. Samir para mi era lujuria, deseo, fuerza y esa sonrisa… (Suspiró). Por largo tiempo solo podía conformarme con verlo y ser uno más de sus amigos.

    Ahora su indiferencia y su novia han creado un abismo que hoy más que nunca quiero saltar! Y es que si me cogió fue porque le gusté… verdad? -Entonces quizás tenga otra oportunidad.

    Él siempre será mi primera vez, su cuerpo y su aroma están marcados en mi piel. En las noches recordando las embestidas que me dio, siento arder todo mi ser.

    Habían pasado casi dos meses después de nuestra ardiente noche. (Noche donde liberó toda su furia animal en mi culo, pero que al amanecer simplemente olvido. A pesar de esto confieso que él sigue siendo mi fantasía y es que un hombre como él solo se ve en películas.)

    Eran las 7 de la noche del sábado y me llega un mensaje:

    Samir: te espero en mi casa en una hora!

    Mi corazón se aceleró, corrí a bañarme, y alistarme. Parecía quinceañera en su primera cita, tanto así que ni siquiera le respondí el mensaje; para mi fue una orden y yo simplemente obedecí!

    Llamo un taxi, lo tomo y cuando estoy llegando… Sorpresa!!! Había mucha gente, y en la calle frente a la casa estaban Samir y dos amigos del instituto (José y Daniel) conversando y bebiendo. Al bajarme del taxi me dije “que mierda es esta”.

    El padre de Samir estaba de cumpleaños y lo estaban celebrando; familiares, amigos, compañeros de trabajo y al parecer yo también. Al verme Samir y los otros, me saludan muy alegremente y José me dice:

    “Estabas perdido… que te paso? Andas despechado? (Entre risas).

    Yo: No! para nada, sólo algunos problemas familiares… puro drama… (Reímos. Pero la verdad si estaba despechado)

    Luego Daniel me pregunta:

    “quieres tomar algo? Una cerveza?

    Yo: por supuesto y más con este calor!

    José: te acompaño Daniel, y aprovecho para ir al baño.

    Al alejarse, yo volteo a ver a Samir con una cara de “que te pasa” y le digo:

    “Por lo menos me podías avisar de que se trataba la invitación”

    Samir: y de que pensarte que se trataba? (Mientras sonreía cínicamente y me guiñaba el ojo)

    Me quede sin palabras y avergonzado, pero era solo el comienzo; antes de yo poder responder, apareció ella! Inés. Me saludo y le planto un beso apasionado a Samir y él le correspondió con un apretón de culo.

    Viendo esto y humillado les dije “permiso, voy a felicitar a tu papá.” Mientras caminaba en modo zombi, me consigo con Daniel y me da la cerveza. Y cómo estaba el papá de Samir cerca aproveche y lo felicité.

    El Sr. Víctor (papá de Samir) estaba con dos colegas (médicos) la Sra. María y el Sr. Antonio; me los presento y seguí mi camino a algún lugar donde pudiera estar solo.

    Sin embargo Daniel me sigue y comienza a hablar de idioteces y banalidades, yo trataba de seguirle el tema pero estaba muy incómodo. Daniel me dice

    “voy a buscar otra cerveza, quieres otra”

    Yo: Si, gracias! (Yo esperando que se perdiera en el camino)

    De pronto se me acerca el Sr. Antonio el colega del papá de Samir, y me saca conversación, al principio yo no quería hablar, pero el tipo tiene como decimos en Venezuela “labia” y la conversación era muy interesante.

    Mientras hablamos lo llaman por teléfono y me dice “disculpa debo contestar”

    Yo: no hay problema. (Le respondí amablemente)

    Se alejó un poco y aproveché para ir al baño, el baño de visitas estaba ocupado y alguien me dijo que usara el del segundo piso.

    Entro al baño a orinar y al salir estaba Samir esperando y me lleva casi empujado a la oficina del papá que estaba justo al lado. Una vez adentro cierra la puerta y me dice:

    “Que hablabas con Antonio? Te quiere coger?” (Con voz dominante)

    Yo: eso a ti no te importa…! Ve y busca tus tetas y cógetela! (Recordé lo humillado y molesto que estaba) me dirigía a la puerta cuando Samir me toma de un brazo y me dice:

    “Ya sé lo que pasa! Quieres más de esto?” (Mientras se soltaba el cinturón del pantalón y me sonreía)

    Yo comencé a temblar y a excitarme muchísimo y no le quitaba la mirada a su paquete que ya mostraba una erección.

    Otra vez estaba hipnotizado por su belleza y el deseo de ser suyo.

    Cuando me disponía a sacar su exquisito pene, él me dice “No…! Voltéate!” Y me pone de espaldas a él y frente al escritorio me baja el pantalón y bóxer de un golpe y luego me dice al oído:

    “Viniste por esto” (mientras recostaba su pito desnudo sobre la raya de mi culo)

    Luego empuja la mitad de mi cuerpo sobre el escritorio, escupe en su mano y me moja el culo, se posiciona y bum!!! Me lo clava durísimo yo trate de gritar pero me tapo la boca en ese instante.

    Me estaba cogiendo duro y rápido, (imagino que por lo peligroso del momento) casi me estaba violando, y yo sumiso, tirado sobre esa madera fría con el culo al aire y la boca tapada tratando de ocultar mis gemidos de dolor y placer.

    Pasaron unos grandiosos minutos y Samir acabó con unas embestidas salvajes que movieron el escritorio de lugar!

    Rápidamente lo sacó de mi culo herido y se apuró en subirse el pantalón. Yo me levante y me gire hacia él dejando ver mi gran erección que exigía una satisfacción! Y me dice:

    “Vístete que tenemos que bajar” y sale de la oficina.

    Sinceramente quede congelado por unos minutos, me subí el pantalón, fui al baño nuevamente para limpiarme, lavarme la cara y no llorar. Porque eso era lo que quería… llorar!

    Creo que dure casi 20 minutos en el baño y cuando salí, decidí que era hora de irme. Me despido de aquellos que estaban en mi camino menos de Samir que brillaba por su ausencia.

    Casi en la puerta me consigo nuevamente al Sr. Antonio y me dice “ya te vas”

    Yo: Si, no me siento muy bien.

    Antonio: que tienes? Recuerda que soy médico, necesitas ayuda?

    Yo: No gracias! Esto no se cura con medicina.

    Antonio: mal de amores! Te entiendo, yo también estoy saliendo, quieres que te lleve?

    Yo sin pensar mucho y con ganas de salir corriendo le dije “Si por favor”

    Ya en el carro vamos hablando de todo un poco, realmente era muy agradable hablar con él. Y entre una cosa y la otra en una luz roja, él me dice:

    “Soy gay y me gustaría llevarte a mi apartamento” (su tono de voz gruesa y cálido eran muy cautivantes)

    Me tomo por sorpresa y aunque no era mi tipo, el me hacía sentir reconfortado “y ya que…” me dije.

    Yo: Ok (con voz nerviosa)

    Antonio: tranquilo, no pasará nada que tú no quieras.

    Luego me tomo del cuello tiernamente y me beso (era mi primer beso con un hombre, un desconocido, apasionado y realmente muy excitante) luego cambio la luz a verde y ahora estaba con un nuevo destino.

    Continuará en “Esclavo de mi fantasía (III parte)”.

  • Orgasmo en el obelisco

    Orgasmo en el obelisco

    Yo tenía 25 años, mi novio se había comprado un auto azul, deportivo, automático, hermoso.

    Nos fuimos de vacaciones hasta Córdoba. Éramos jóvenes y la energía era mucha, el viaje era de 12 horas y debía ser entretenido.

    Era verano así que nuestra vestimenta era siempre short, polleras, traje de baño y anteojos de sol.

    Estar todo el día con poca ropa, solos y de vacaciones nos hacía sentir libres, despreocupados.

    En el hotel tuvimos sexo en el baño, en la cama obviamente, en la pileta, en el balcón, cuando hacíamos una excursión siempre encontrábamos algún lugar para coger.

    Pasamos una semana excelente: sol, pileta, sierras, noche, boliche.

    Cuando emprendimos el viaje de regreso, la energía seguía en nuestros cuerpos, sabíamos que viajaríamos nuevamente por 12 horas, pensamos que podíamos aburrirnos, pero no tuvimos en cuenta que, Capital Federal, ciudad que debíamos atravesar por completo, se caracteriza por los piquetes y cortes de calle. Esto hacía que el tráfico fuera cada vez más lento a medida que nos acercábamos al obelisco.

    Llegamos a un semáforo con luz roja, vuelvo a recordar que el auto era automático, lo que permitía que mi novio necesitara solo una mano para manejar, esperamos y cuando se puso la luz verde no pudimos avanzar más que unos pocos metros.

    En la fila de la derecha había un auto, esperando a poder mover, que era conducido por un hombre de unos 50 años y había fijado su mirada en nosotros.

    Mi novio, al que siempre le excitó el sexo en público, apoyó su mano derecha sobre mi rodilla subiendo lentamente por mi pierna subiendo, también, la pollera que llevaba puesta.

    Al ver que el cincuentón miraba cada vez más, me quité la ropa interior y la arrojé hacia el asiento trasero, haciendo que el señor observara bien la escena.

    Abrí más mis piernas y me recliné en el asiento dispuesta a disfrutar del momento.

    El tránsito seguía detenido. El señor mirón, también.

    Apoyé mi mano sobre la de mi novio y lo guíe hasta mi entrepierna, dándole el permiso a tocarme.

    Con su dedo índice empezó a tocar suavemente mi clítoris, haciendo que me moje.

    Mi novio miraba hacia adelante, haciéndose el distraído, mientras jugaba con mi entrepierna mojada.

    Al percibir mi excitación, el señor mirón sacó sus manos del volante y comenzó a tocarse.

    Yo casi instintivamente empiezo a tocarle el miembro a mi novio mientras él introdujo su dedo en mí sin dejar de estimular mi clítoris. Lo hacía tan despacio pero tan profundo que me era imposible no retorcerme de placer.

    Nuestro vecino de semáforo no podía creer lo que veía.

    Noté que se estaba masturbando sin quitarnos la vista de encima. Eso nos excitó aún más.

    Subí mi pollera y empecé a tocarme sin que mi novio sacara su dedo de adentro mío.

    Acabé en plena 9 de Julio, frente al obelisco, mientras un hombre me miraba desde un auto.

    El tráfico se reanudó, pero aun mi novio seguía excitado

    Saque del pantalón su verga y empecé a practicarle sexo oral, estaba muy caliente. Al llegar al próximo semáforo en rojo, con el auto ya sin moverse llega al orgasmo, me sostiene la cabeza para que siga chupando mientras el movía sus caderas hacia arriba y abajo, me regaló su semen que tragué extasiada, al terminar me besa, y le guiña un ojo al señor.

    Seguimos por la autopista hasta llegar a una estación de servicio, al bajar al baño mi novio se encontró con el cincuentón lavando su pantalón sucio producto de su eyaculación.

  • Mi primera vez como chica

    Mi primera vez como chica

    Todas las mañanas me practico un enema y me coloco el plug anal que lo llevo durante el día insertado en mi culito. La sensación es exquisita y una nunca sabe, lo mismo ligo y ya lo tengo dilatado y dispuesto… Muchas veces el principal obstáculo para negarse a ser enculada es el hecho de no llevarlo limpio y no estar dilatada para una verga. Yo suelo jugar en mi intimidad con dildos -cuando no tengo quien juegue conmigo- y he adquirido práctica para ser receptiva con cosas extra grandes. Pero antes de continuar, me presento.

    Mi nombre es Annia Katherine, soy un chico gay-travesti bastante afeminada y muy caliente, me fascina el sexo y las prácticas pervertidas a las que ellos están acostumbrados. No tengo pareja fija y me gusta frecuentar sitios de alterne, intercambio, saunas y hasta hacer cruising, aunque tú no sabes bien con lo que te puedes encontrar, la emoción suele ser fuerte y convincente. Tengo 23 años y trabajo en un centro de belleza, soy estilista y maquilladora y muy buena en la cama. Reconozco que soy bastante putita y me da mucho morbo ser penetrada por desconocidos. Estoy muy bien dotada, pero lo considero un enorme clítoris, pues mi motivación siempre fue ser mujer. No me he operado los pechos ni me hormono, soy sencillamente Annia Katherine, una chica travesti muy atractiva.

    Me inicié a los 18. Yo tenía bastante afición a las labores de campo y mis tíos tenían una pequeña finca donde solía ir de vacaciones. Ellos tienen dos hijos, Claudio, el mayor y Bernardo de mi edad. A mí me gustó siempre Bernardo. Es un chico muy ingenioso y guapo, en esa época se dejó una barba deliciosa que adoré y por las noches nos íbamos al río pero nunca me atreví a confesarle mi amor, ni él a mí. Me gustaba tanto que a escondidas me robaba sus bóxer y me masturbaba con ellos. Claudio, por el contrario siempre me miró con deseo. Tenía entonces 29 y yo como digo, 18.

    Esa tarde Claudio y yo nos quedamos solos. Sus padres y Bernardo se marcharon a la ciudad a traer cosas para el campo y como a las dos llamaron para decirnos que el coche se había estropeado y que volverían al día siguiente. Claudio no se esperó a que anocheciera.

    Mi primo tenía que limpiar el potrero y yo muy presta lo ayudé. Con el calor que hacía, Claudio se quedó en calzoncillos y mis ojos se plantaron en sus bellos abdominales y en el monte que desafiaba con romper la tela de esos calzoncillos. Me deshice en transpiración hasta que él se dio cuenta. Hasta entonces solo me había metido los dedos por el culito y eso sí, sabía muy bien de qué iba la masturbación compulsiva. En un día podía hacerme cinco o seis pajas. Pero nunca había tocado otra verga que no fuera la mía.

    Finalmente, Claudio -dándose por enterado que babeaba por ver su rabo, se sacó los gayumbos y su enorme empotrador saltó, mostrándome unos cojones gordísimos y un falo tremendamente grueso y venoso. Yo casi me muero del susto y de la emoción.

    Entonces se aproximó hasta donde estaba y me ordenó que se la chupara. Por un momento lo dudé, pero con el celo que traía encima, estaba dispuesta a ser su yegua de monta. La mano me tembló y temerosa se la cogí. Al tacto de su carne enloquecí. Me coloqué de rodillas sobre la paja y mirándolo a los ojos, abrí mis labios. Me supo a pis, pero le chupé el capullo y escupí en él para bajar su sabor. Como si lo hubiese hecho siempre, mi cavidad acogió a tan inmenso huésped y empecé a mamar sin saber si lo estaba haciendo bien. La cara de Claudio era todo un poema de placer. Yo misma me sorprendí de la forma en la que engullía el venoso tronco y cómo al sacarla, se la pelaba mientras succionaba sus huevos. Entonces se giró y me dio una orden…

    -Lámeme el culo, putita -dijo con voz entrecortada- mete tu lengua en mi ojete y no dejes de pelarme la polla. Claudio se abrió los mofletes y yo muy sumisa metí mi cara entre ellos. Lamí su ano y sus huevos, le masturbé y todo eso me acabó excitando tanto que al rato le supliqué que quería estar con él.

    -Quiero que me folles el culo, primo bello -dije toda sensual y salida.

    Lo dije decidida, sin preveer las consecuencias ni que quien me iba a hacer el amor, era de mi propia familia y de mi mismo sexo. Lo dije convencida y Claudio me dio un respiro en su culo para ponerme en pie y darme un morreo que me dejó electrizada y más tonta de lo que soy. Adoré su beso, su lengua que recorrió toda mi boca y su saliva que bebí encantada. Entonces me tocó ahí abajo y notó mi dureza.

    -Ven -dijo entrelazando su mano con la mía- Vamos a la casa, este sitio no es el mejor para que una nena se convierta en mujer. Mi cama nos espera…

    Al contrario que la suya que se mantuvo firme, mi verga dio un bajón dentro de mis bermudas y la dejé estar. Sabía que al reiniciar el flirteo, iba a tomar grosor.

    -¿Quieres ducharte antes, amor? -preguntó muy cariñoso. Le respondí con un gesto afirmativo de cabeza y fuimos hasta el baño. Claudio abrió el grifo y girándose a mí me volvió a besar mientras me quitaba la ropa. Todo aquello era increíble y loca perdida como estaba, lo abracé por el cuello y lo morreé con tantas ganas que casi nos rompemos los dientes. Entre risas nos metimos a la tina y bajo el chorro refrescante me sentí halagada y feliz.

    -Papi, -me referí así hacia él- soy virgen. No sé si estoy preparada para ser tuya, me da un poco de miedo…

    Un beso dulce -como él- me calmó y me animó a seguir, a dar el paso que reconfirmaría mi feminidad y mi buen hacer en la cama.

    -¿Acaso dudas de mí? -Me preguntó sin dejar de lamer mis labios y acariciarme la cara- Eres una muñequita y te voy a tratar como eso, tranquila amor, -repitió ese AMOR que me desarmaba- Todo lo vamos a hacer muy despacito y lo que no quieras, no lo hacemos.

    Nos frotamos mutuamente y me dio jabón por la espalda, el culo y la verga. Yo hice igual y me animé sin que me lo pidiera a lamerle el culo nuevamente. Compartimos toalla y entramos a su habitación. El sol daba en toda la cama. Y nos echamos.

    El sueño de todas las chicas es que nuestro hombre nos estimule sin reservas, que hurgue todos los rincones de nuestro cuerpo y que nos haga vibrar hasta ser nosotras quienes le pidamos que nos posea. Claudio sabía bien por dónde ir y qué hacerme. Yo por mi parte me volví adicta a su culo y mientras él preparaba su verga para clavármela, yo se lo mamaba hasta el agotamiento. Me ordenó ponerme a cuatro patas y yo obedecí. Ahora era él quien se daba un festín en mi coñito y con su mano ordeñó mi verga que estaba hinchadísima y al borde del orgasmo. Y todo fue amor. El empujón me hizo ver lucecitas. Su amor en barra se acopló a la perfección en mi recto y gemí. Claudio me agarró por la cintura y embistió con delicadeza pero firmemente, mientras yo, con los ojos cerrados llevé todos mis sentidos a ese punto, mi ano y su verga.

    Me dolía todo, pero era ese dolor tan deseable y rico que mi único temor era manchar su preciosa verga. Mi amado primo no paró hasta que mi orgasmo vino sin yo esperármelo y sin tocarme la polla. Me corrí con un celo de perra y Claudio alentado por mis gemidos sensuales acabó inseminándome hasta el alma. Sus inagotables chorros de esperma inundaron -literal- mi recto y los sentí tan nítido chocar en mi interior, que aullé su nombre y que lo amaba con locura.

    -Ay, Claudio, mi amoooor, te amooo, dámelaaa todaaa, no pares amor, eres mi hombreee, Sííí, asííí…

    Mi macho mantuvo la compostura y alentado otra vez por mis gritos, continuó. Aquello era tremendo. Estábamos bañados en sudor y solo quería seguir y seguir y seguir.

    -La quiero en mi boca, mi amor -dije sin fuerzas ya- dame la leche, quiero esa leche en mi boquitaaa…

    Me dolía el estómago. Estaba segura de que dentro de mí todo estaba hecho un batido. Pero ansiaba su semen y no me esperé más. Logré desamarrarme y me giré con apuro para cogerle el rabo y metérmelo en la boca. No vi nada y gocé de ese sabor extraño de mis fluidos internos y de los suyos. Supe tocar su sensibilidad y al rato el flujo espeso brotó en mi boca. El sabor del amor verdadero. Claudio echaba fuego y lo adoré desde mi posición de mujer, de su hembra.

    Apenas sin fuerzas, caímos juntos. Nos quedamos dormidos…

    CONTINUARÁ…

  • Soy la putita de mi vecino

    Soy la putita de mi vecino

    Todos los días es igual, tengo que planchar, preparar el desayuno y despedir amorosamente a mi marido como la “buena” mujer y “buena” esposa que soy, a las 9 a.m. Siempre que salgo a la puerta a despedirlo con un beso, saludamos al vecino, ¡Buen día vecino!

    Mi marido arranca su auto y yo le hago un adiós prolongado con la mano, mientras de reojo veo a mi vecino que parece estar arreglando algún desperfecto en la entrada de su casa, que le inventó a su mujer.

    Cuando el auto desaparece, entro a la casa, duermo a mi bebé, me suelto el cabello, me pongo un poco de perfume, humecto mis labios y me pongo esa ropita sexy, que mi marido piensa que ya no uso desde antes del embarazo. Un rato después, suena el timbre de la puerta y yo me mojo en automático. Me tiembla el cuerpo y mi respiración se agita, no tanto por lo que voy a hacer sino por el riesgo que representa.

    Con las zapatillas de puta puestas, que mi esposo me compró para que juguemos cuando tengamos tiempo o cuando nos demos una escapadita y que él cree que siguen guardadas, bajo las escaleras y abro un poco la puerta para ver quién es. Entonces mi vecino se asoma y yo lo jalo salvajemente de su camisa. Cuando entra, me azota contra la puerta y me pega todo su cuerpo y su verga ya bien erecta. Me besa todo el cuello y me mete los dedos en mi panocha. El disfruta encontrar allá abajo todo empapado lo que lo incita a continuar tocándome y que yo lo toque hasta llegar a las escaleras. En este punto a él se le antoja que yo las suba en cuatro patas como una perrita. Con lo caliente que ya estoy, no me queda más que complacerlo y subo las escaleras parándole el culo para que él pueda verlo bien y de paso, planear todo lo que me va a hacer.

    Cuando llegamos a la recamara, él me avienta a la cama y me da unas nalgadotas fuertemente ricas. Luego me voltea y me da unas cuantas cachetadas para después tomarme de los cabellos, hincarme en el suelo y obligarme a que le mame la verga. Cuando se la estoy mamando, a él le gusta siempre tener el control, por lo que me mide el ritmo y la profundidad sujetando mi cabello.

    Le gusta que lo mire a los ojos de tiempo en tiempo mientras se la estoy mamando, por lo que si no lo hago, me jala con fuerza para que lo vea. Después de un rato de estársela mamando, parece que se va a venir y jalándome de los cabellos hace que me detenga de golpe. Luego me empuja a la cama para que pueda subirse en mí.

    Enloquezco cuando voy sintiendo como entra su pito en mi panochita; es tan grande que me duele rico, mmmm, hasta que entra por completo. Le subo mis pies a sus hombros y el empieza a mover sus caderas de un lado a otro, haciendo que su verga roce todos los rincones de mi vagina. Luego, repentinamente cambia de movimiento y ahora su verga entra y sale cada vez más fuerte y más rápido. Esa es mi parte favorita… mmmmm. Como disfruto sentirlo hasta dentro y que su cuerpo rocen mi clítoris. De pronto, se detiene rápidamente porque casi se viene y entonces es mi turno de mandar. Ahora yo me subo y me empiezo a mover de arriba hacia abajo ensartándome su verga. Cada vez que la tengo hasta adentro, siento como mi clítoris se pega ricamente a su cuerpo… mmmm. Después de un buen rato de estar cabalgando, comienzo a moverme más y más rápido y más y más profundo y entonces pasa que me vengo y grito y grito tan fuerte que estoy segura que la vecina me escucha y se le antoja estar en mi lugar sin imaginar que el que me está poniendo semejante cogida, es su marido.

    Cuando me vengo, siempre terminó temblando de tanto placer que tuve y entonces viene el turno de él. Me hace que me ponga en cuatro para darme de a perrito. Mientras jala mis cabellos me la mete y me la saca con ritmo y movimientos rápidos al mismo tiempo que acaricia mi culo con una de sus manos. Cuando está a punto de venirse, se detiene una vez más para evitar la eyaculación. Cuando eso pasa, ya sé lo que quiere.

    Me levanto y busco entre mis cosas un aceitito que él me unta en el culo, mientras se masturba. Cuando ya lo tengo bien lubricado, sin avisarme, me deja caer con toda su fuerza su verga bien erecta y gorda. Al sentirla bien adentro, yo grito más de dolor que de placer. Él se queda quieto por un momento y cuando el dolor pasa, se empieza a mover haciéndome disfrutar muy rico.

    Después de un rato de estarme dando suavemente, él empieza a gemir y a aumentar su fuerza. ¡Ay papito, yo soy tu puta! -grito. ¡Si, si, si, si, dame, así, así! Y siento como me llena con su semen todo el culo que hasta se me escurre y él más que gemir, grita de tanto placer que le di.

    Con las piernas todavía temblando, me quedo recostada en la cama y él se viste para irse. Antes de salir, asegúrate que nadie te vea por favor -le digo.

    A las 4:00 p.m. escuchó llegar el auto de mi esposo. Salgo a la puerta, lo recibo con un tierno beso y le digo -Mi Amor ¿cómo te fue hoy? Te prepare tu comida favorita. En ese instante viene a mi mente una canción de Joaquín Sabina y creo que se inspiró en mi cuando la escribió “la más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras”.

  • Hipnosis profunda bajo la lluvia

    Hipnosis profunda bajo la lluvia

    Ya llevaba un tiempo siendo hipnotizado por lo que las sugestiones cada vez fluían más fácil, esto ocurrió una noche tres personas más dos que venían siendo trabajadas con hipnosis más un hipnotizador pervertido. 

    No conocíamos a los otros tres, únicamente el hipnotizador (su nombre era Santiago), quien nos indujo rápidamente en hipnosis y nos hicieron creer que todos éramos amigos y que lo que pasaba allá era normal. Comenzamos a tomar, pero nosotros dos sólo tomábamos agua, obviamente no nos podíamos emborrachar, aunque en nuestras mentes teníamos la idea de que era licor.

    La noche apenas comenzaba Santiago nos tenía preparadas varias pruebas para conocer qué tanto habíamos avanzado en la hipnosis, nos llevaron para atrás y nos hicieron quitar la ropa y poner ropa de natación: gorro de silicona, gafas redondas, calzoncillos también de silicona y en los pies unas aletas de plástico.

    Nos llevaron a la sala y nos dieron la sugestión que esa era nuestra ropa de todos los días y nos despertaron; la risa no se hizo esperar, pero nosotros no entendíamos (no teníamos porqué hacerlo). Nos sentamos a seguir «tomando», a medida que avanzaba la noche nos iban diciendo cosas como «levántate y baila», lo que hacíamos rápidamente y sin que nos pareciera raro.

    Uno de ellos a medida que se iba alicorando, se fue desinhibiendo y comenzó a bailar con nosotros y a tocarnos, al otro chico hipnotizado parecía no importarle, a mí de alguna forma me molestaba, pero en medio de la sugestión en ese momento no lo entendía. Este chico siguió insistiendo, poniéndome de espalda en una pared, su pantalón cayó y empezó a masturbarse conmigo.

    Mi incomodidad la notó Santiago, se acercó y me puso su dedo en la frente, me dijo que era una estatua y no me podía mover, este otro chico no paraba de tocarme en ese momento salí del trance y Santiago otra vez me tuvo que inducir, le dijo que más bien le hicieron eso al otro chico.

    Quedé completamente rígido y en trance.

    Con Alejandro fue diferente, le quitó el calzoncillo y se masturbó con él, se le vino en la espalda fue rápido y efectivo: no opuso ninguna resistencia.

    Afuera llovía, dando lugar a una idea nada cómoda para nosotros. Indujo al trance a Alejandro y luego a mí, nos dijo que éramos estatuas y que nada nos iba a despertar, en ese estado de rigidez nos sacaron al jardín.

    Nos acomodaron las manos, el cuerpo como si fuéramos soldados saludando con la mano en la frente y cogidos de la otra mano, completamente desnudos en el antejardín de la casa.

    Se sentía el frío de la noche, de la noche en pasando a madrugada. En un momento Santiago nos dio la sugestión de que dejaríamos de sentir frío… y así fue. Era una anestesia efectiva.

    Después de un tiempo que no puedo contabilizar volvieron por nosotros y nos entraron a la casa nuevamente, rígidos y empapados, estilando pero sin sentir nada de frío, en realidad nada, no sentíamos cuando nos levantaron para entrarnos, cuando nos ponían las manos encima. Nada.

    Quedé tendido en el sofá en un estado de trance lúcido en el que tenía los ojos abiertos pero la mente completamente en blanco, vacía.

    Alejandro estaba dormido en el suelo, Santiago le preguntó si había tenido una experiencia gay en su vida y él recordó que con otro compañero del colegio un chico algo menor que él lo había convencido de experimentar y sin detenerse contó qué pasó, cómo y cuánto lo disfrutó. Desde ese día nunca lo había vuelto a hacer.

    Mientras contaba la historia, Santiago le entregó un cigarrillo de marihuana fumándose con placer sin dejar de contar su única (hasta ahora) experiencia gay.

    Cuando terminó su cigarrillo de marihuana Santiago le dio la orden de despertar, diciéndole que volvería al presente, pero que se iba a sentir muy bien y completamente desinhibido, lo levantaron del suelo sentándolo en el sofá, Santiago se paró enfrente de él y se bajó los pantalones.

    “No lo va a hacer!!” dijeron, como si no hubieran presenciado nada de lo que había pasado esa noche.

    ”Les apuesto 50 mil pesos a cada uno”

    El dinero llegó a la mesa rápidamente, respondiendo Santiago que les apostaba otros 50 mil a que se los hacía a todos.

    Cayó más dinero en la mesa.

    Santiago tomó su teléfono celular, empezó a grabar posterior a lo cual despertó a Alejandro quién apenas estaba saliendo del trance recordando su placentera primera experiencia gay.

    Lentamente Santiago le hablaba, diciéndole que recordaba que había bebido mucho, Alejandro Sólo atinaba a responder que si aparentemente aún dentro del trance hipnótico.

    “¿cuántos años tienes? -19, “¿has tenido experiencias gay”? –si “¿te gustaría hacerlo conmigo?” –si, respondió Alejandro sin dejar de mirar la entrepierna de Santiago, pero sin tomar acción.

    «tu quieres, bebé»… (Dijo Santiago trayendo un recuerdo de cómo le llamada su pareja en su primera. Esto fue suficiente para que Alejandro llenara su boca y comenzara un sexo oral que duraría varios minutos.

    El sueño era pesado, muy pesado no recuerdo más.

  • Amiga se peleó con novio, para venir a follar conmigo

    Amiga se peleó con novio, para venir a follar conmigo

    Todo sucedió en el 2012, donde una amiga de promoción de colegio, con la que retomamos conversación, todas las noches de nuestros gustos e inclusive de temas sexuales, concretamos un encuentro fugaz ya que se peleó con su pareja para venir a follar al enterarse que ya estaba con salidas con la profesora de nido, después de aquel año nuevo, fue un acto de despecho y celos.

    Era sábado ya de madrugada, y después de hablar con la profesora de nido abre dormido solo unas 3 horas -suelo tener insomnio – eran las 4 am y empieza a sonar mi celular, y yo todo extrañado.

    -¿Aló, quien habla? – extrañado porque no era ningún numeró conocido

    -Soy, (ella)… ¿estás en tu casa? ¿Estas ocupado???

    -No, porque… o sea… no entiendo

    -Por donde es que vives estoy yendo en un taxi, recuerdo que vives x tal calle, pero cuál es tu dirección… se me acaba la batería

    -Vivo en tal calle… numero… aló… aló – se cortó la llamada no le había dado exacto el número

    Salí en un rato a afuera de mi calle pensando por donde vendría, le timbraba el celular y sonaba apagado, camino hacia la esquina y veo un carro con luces intermitentes prendidas… alce la mano y el carro viene hacia mí… divisando estaba ella dentro, el taxista me miraba como diciendo lo que te vas a comer.

    Ahí estaba ella toda alta luciendo un vestidito rosa, cabello suelto, lindas y largas piernas, con aspecto de que había juergueado, caminamos hacia mi departamento en el camino la sujetaba de la cintura por miedo a que tropiece con sus tacos grandes que llevaba, uyyy lo que me voy a comer pensaba mientras la escuchaba decir estuve bailando x Miraflores y me pelee con mi enamorado, estaba en plan de celos que esto y el otro.

    Ya dentro de mi departamento, se sentó en el sofá y se quitó los tacos por la hinchazón de pies supongo y le ofrecí un vaso de agua, en ello surgió una conversación de celos y reclamos.

    -No pienses mal de mí solo porque estoy algo mareada, no sabía qué hacer y quería hablar contigo

    -Has podido tener un percance estando sola en la calle y en un taxi desconocido, pero menos mal que ya estás aquí segura.

    -Si lo siento, es que tú tienes la culpa… porque, pensé que podríamos conocernos más, pero me desilusione cuando posteaste fotos con la mujer con la que veo que estas saliendo, me puse triste días atrás

    -Pero tu tenías o estabas con tu pareja ósea no podía decirte para salir más… no quise meterme en líos.

    -Pero me lo hubieras pedido yo lo hubiera dejado todo por ti… porque me gustas – mientras me miraba y me sujetaba de mi polo a la altura de mi pecho

    -Lo siento no supe leer tus señales-atiné a abrazarla y consolarla ya que estaba media solloza

    -Ya que más da, ya no importa

    -No, si importa, porque también me gustas. Me gustabas ósea ya sabes

    -No, no sé – mientras me soltó de abrazar y me miraba con cara tierna

    -Sabes que eres una mujer espectacular pero quizás podíamos habernos ganado problemas

    -Eres un tonto, no te gustaba tanto de verdad. Mirando bajo y con tono de voz triste y cansada seguro por la desvelada

    -Si soy un tonto, un tonto que se muere por ti y tiene la suerte de que estés aquí a mi lado no lo imagine – y empecé a besarla suavemente mientras ella se dejaba llevar

    Los besos se fueron tornándose apasionados mientras recorría su cuerpo con mis manos, me puse frente a ella mientras la sujetaba de la cabeza, ella agarraba mis brazos y piernas momento el cual me éxito y empecé a tener una erección sobre mi buzo

    Se cuenta y procedió a frotármelo mientras no parábamos de besarnos, la puse de pie y la fui llevando hacia mi cuarto, ella fue bajando su diminuto vestido, y mientras me quitaba el polo y bajaba el short con todo y bóxer en un movimiento rápido ella miro mi verga, acto seguido empezó a masturbarme mientras mirábamos el reflejo y yo procedí a presionar sus glúteos y sus senos, no tan voluptuosos, pero si más que las de mi profesora de nido.

    -Vamos a ver si tu mujercita te hace lo mismo que yo

    Bajando en el acto, poniéndose de cuclillas, empezando a darme una intensa mamada ufff si sabía cómo hacerlo me pajeaba intensamente y me chupaba la verga una y otra vez mientras apretaba mis huevos como queriendo exprimirlos quería leche, se lo metía hasta la garganta que sentía que me comía con todo y pies; Me empujó hacia la cama ya encima mío procedió a seguir mame y mame su boca rebalsaba saliva y mis flujos seminales, estaba devorándome

    -Que rico lo haces ufff slup slup -seguía sin parar

    Empezó a sonar un celular era el de ella que lo había encendido después de un rato y timbraban y timbraban

    -Quien es ¿seguro tu novio no?

    -Ya olvídate no hagas caso, me súbete méteme tu verga, ya estoy mojada

    -Ok, sigamos tirando que rica mujer eres, por mi mala suerte no eres mía del todo

    Parece que la arrecho más y empezó a recibir mis embestidas una y otra vez mientras ella solo me sujetaba ufff tremendas piernas me tenían aferrado a ella no me iba dejar escapar

    -Me vengo, ohhh, uhmm

    -Si, sigue vamos dame todo quiero sentir tu leche dentro mío

    -No espera no estás en peligro? –parando atemorizado

    -Ayyy ya ya ok, échate –volviendo en si y bajando a seguir chupándome la verga

    -Ahhh, ahhh sigue que rico me lo mamas

    Empezando a venirme a chorros mientras ella para mi sorpresa los dejaba escapar como mi pelvis, de la cólera dije esta no me va despreciar la leche, ah no, el agarre del cabello y la empuje hacia mi leche mientras ella obedeciéndome le ordenaba

    -Comételos carajo! me vas a despreciar la leche no dices que te mueres por mi acábatelos pues

    Empezó a pasarle la lengua y succionar mi leche mientras solo se dejaba llevar por mis órdenes, mientras el teléfono sonaba y sonaba de fondo pobre novio cornudo su mujer se estaba tragando mi leche.

    -Así acábatela toda

    -Contento ahora sí? -ahora te toca a ti complacerme, comete mi concha

    Me agarro frio estaba toda su vagina con la mezcla de los líquidos pre seminales, tuve pánico.

    -Qué esperas una con otra.

    La limpié con mi sabana algo rápido y empecé a lamer su concha en especial su clítoris, tenía su vagina con labios medio ajetreados y su clítoris fácil de lamer por su tamaño estaba servida la mesa. Empecé a succionar su clítoris, a lamer su vagina en intervalos a follarla de lengua, a meter mis dedos una y otra vez fácilmente cuatro dedos entraban en tremenda vulva mientras ella me sujetaba de los cabellos no me iba dejar escapar otra vez.

    -Ayyy que rico, uhmmmm ayyy ayyyy ahhhh –se empezó a contornear ya se venía a chorros.

    Empecé a recibir toda su eyaculación femenina, era la primera vez que sentía ese sabor algo agrio y saladito, ufff me debe llevar empecé a refregar sus jugos por toda su concha, lamiendo una y otra vez, hasta me animé en hacerle un beso negro con sus fluidos, que para ser mujer me sorprendió lo depilada e higiénica que se encontraba toda esa raja, ufff todo un banquete mientras ella solo se dejaba llevar y caía rendida.

    -Ahora si estamos a mano – riéndonos y buscando besarla

    -Rico no? –mientras nos dejamos llevar por la calentura fue un acto riesgoso, pero por suerte nunca nos dio nada con el tiempo.

    -Porque, porque estas con pareja si tú me gustabas -mientras estaba recostada en mi pecho ambos desnudos y cansados de la excitación

    -Ya esta no hablemos de eso ahora, además podemos seguir viéndonos

    -No, creo que no, no sería lo correcto – mientras se sentaba sobre mi cama y se dejaba ver en el espejo – estábamos en una digan escena porno de toda nuestra ropa tirada en el piso y la cama revoloteada

    -Y me tengo que ir – ya era de día casi 6 am al promediar

    -Te vas a meter en problemas seguro – tratando de que me dijera la verdad

    -No, no es eso, me tengo que ir

    Se levantó, cogió su vestido y le indique mi baño mientras fue a recoger su cartera, supongo a sacar su maquillaje, ya arreglada para disimular tan gran acto sexual me pidió que al acompañar a, caminamos unas cuadras y al parar un taxi nos despedimos sin saber que sería la última vez

    -Cuando nos vemos – le dije

    -No sé yo te aviso, conversamos cuando puedas

    -Ok, pero no te desaparezcas – sonriéndole

    -Claro que no, no ya nos veremos -nos dimos un beso de despedida

    Y se alejó en el taxi, de regreso a mi departamento no podía creer lo que había pasado y pensé que quizás pasaría otra vez, me fui rendido a descansar, para mala suerte en realidad se alejo

    Para hacerlo resumido, me entere que volvió con su pareja – la estaba esperando afuera de su casa-a las semanas salió embarazada y formo un hogar con su novio, incluso casi se casa, me lo confeso una amiga en común, por un momento dije será mío, pero no… no… no había acabado en ella. Por ahí veo sus redes después de 8 años y se le ve feliz, pero ese secreto nos lo guardamos porque un caballero no tiene memoria, fue tan rico y salvaje.

    ¡Inolvidable!

  • Don Juan abusa de mí

    Don Juan abusa de mí

    Ángela, fue una señora a la cual yo respetaba y apreciaba mucho, fue muy importante en mi juventud, como una segunda madre, pero tristemente falleció por una enfermedad fuerte.

    Yo me sentía con la responsabilidad de ver por su familia, así que a sus dos hijas y a su marido Juan, trataba de echarles la mano en lo que podía.

    El más afectado era don Juan, ya que las nenas como sea ya empezaban a hacer su vida aparte, entonces yo lo visitaba casi diario, para cenar con él o ayudarle en los quehaceres de la casa, pero a pesar del dolor que tenía lo morboso no se le quitaba.

    Juan es un vendedor de tacos y proviene de una familia machista y él fue muy machista con Ángela.

    Yo acostumbro a usar ropa muy ajustada ya que me encanta enseñar, pero a él lo miraba con mucho respeto, jamás me pasó por la cabeza algo loco con él, pero el si me miraba las nalgas, ¡era tan obvio que no podía ocultar sus erecciones!

    Aun así, yo lo sobrellevaba, me sentía con la necesidad de hacerlo, de que no le faltara atención ni nada.

    Pasaron tres meses y una noche me llamo con urgencia que estaba en cama y con fiebre, sin dudarlo fui a su casa, incluso mi marido se molestó un poco, pero eso a mí no me importo, ¡yo quería ir a ver a don Juan!

    K: ¿Que le paso don Juan?

    J: ¡Nena, es que me duele mucho la cabeza y tengo fiebre!

    K: ¡Tranquilo, ya estoy aquí!

    J: Gracias, ¡eres un amor!

    ¡Le cheque la fiebre, le di unas pastillas y le prepare sopa, como buena enfermera le di de comer en la boca, todo iba muy bien, don Juan se veía mucho mejor así que empezamos a platicar y platicar, la plática era muy amena, el señor resulto culto e interesante, me contaba de como era su juventud, del semental que fue y de que Ángela siempre estuvo feliz con su desempeño, yo entre risas y miradas me fui saliendo del tema, pero él no me dejaba!

    K: Bueno don Juan, ya me voy

    J: ¡Espera, no te vayas, la plática esta interesante!

    K: Jajá, sí, ¡pero me tengo que ir!

    Cuando me levante de su cama para salir, el me tomo fuerte del antebrazo y me miro muy libidinosamente, yo trate de soltarme, ¡pero increíblemente tenía mucha fuerza!

    J: ¡Hermosa, no te vayas, necesito que me ayudes más!

    K: ¿Pero a qué?

    J: ¡Necesito que me calmes mi apetito sexual!

    K: ¡Ja jajá, pero que cosas dice don Juan!

    J: ¡En serio, no sabes cómo me siento desde que mi Angelita se fue, como ardo de ganas de una buena hembra como tú!

    Mientras decía eso su mano acariciaba mis nalgas, las apretaba con fuerza, yo trataba de detenerlo, pero no quería ser tan brusca con él, su mano empezó a acariciar mi entrepierna, sus dedos rosaban mi vagina, su cara de morbosidad me asustaba un poco, ¡pero él estaba decidió a tenerme en su cama!

    J: ¡Que hermosas nalgas, grandes y duras, siempre me gustaste chamaca, no sabes cuantas pajas te eh dedicado!

    K: ¡Señor! Pero que cosas dice y suélteme, usted no está bien, ¡esto no está bien!

    Poco a poco comencé a ver por debajo de sus sabanas como una erección de un buen tamaño empezaba a formarse, el seguía acariciando toda mi parte baja de mi cuerpo, en un giro inesperado me tomo la mano y por encima de las sabanas la puso en su verga, las sabanas ya estaban mojadas por los fluidos seminales del viejo, pero lo que me llamo la atención era lo dura que estaba.

    J: ¡Que pasa? no tienes ganas de que te monte? de que veas que a mis 57 años aun soy un toro!

    K: ¡En serio, esto no está bien!

    J: Tranquila, nadie lo sabrá, piensa que es un favor para mi difunta esposa, ella hubiera querido que siempre gozara, ¡ella me dejaba gozar y seguro me hubiera permitido tenerte en cuatro!

    K: ¡No diga eso, apuesto a que no me dura ni un round!

    J: ¡Adelante bebe, acepto tu reto!

    Pensé que lo más conveniente era espantar al señor para que se viniera rápido ya que las sabanas me hacían pensar que faltaba poco para que se viniera en seco, ¡así que me quite la blusa dejando mis tetas al aire libre me baje la licra dejándome solo la tanga y me subí en él!

    Mis nalgas masajeaban su verga que estaba durísima, le daba besos en el cuello, y le permitía acariciarme todo el cuerpo, de pronto el bajo la sabana dejándome sentir una verga dura y grande al bajar la mire y uf, ¡era un monstro!

    Una rica verga de unos 21 cm y gruesa como de unos 12 cm estaba ahí, al verla trague saliva, no podía creer que este viejo tuviera tan rico animal y disponible para mí, el me miraba con orgullo, sabía que con eso prácticamente me acababa de convencer.

    J: ¿Qué te parece bebe, te gusta?

    K: ¡Don Juan, no sabía que fueras tan dotado!

    J: ¡Ángela no te lo dijo, jajá me quería solo para ella!

    K: ¡Uf, la tienes más grande que mi marido!

    J: ¡Ven chiquita, dale unos besitos por favor, ven sé que no te decepcionara su sabor!

    Me tomo de los brazos y me empujó hacia su verga dura, comencé acariciándola con mi cara, luego con mis dos manos comencé a masajearla, le empecé a dar pequeñas lamidas, como si fuera un buen dulce, era tan gruesa que apenas si podía meterla en mi boca, pero aun así su cabeza era succionada por mí, le lamia desde sus testículos los cuales mordía y saboreaba de lo grande que estaban, ¡hasta el buen y duro tronco que presumía el muy rabo verde!

    J: ¡Que rico chupas mamacita, sigue así por favor uf!

    K: ¡La tiene muy bien don Juan, esta rica su verga!

    El me tomo de la cabeza y empezó a follarme la boca, apretándome con fuerza su verga entraba más de la mitad, yo apenas si podía respirar, el movía toscamente su pelvis, su verga ya estaba llena de mi saliva yo apenas si podía abrir los ojos y respirar, pero la forma en que me daba en la boca me hacía humedecerme mucho.

    Después de follarme la boca por unos minutos me tomo de las manos y tomo mi cadera, puso su rica arma justo en mi vagina y empecé a dejarme caer suavemente en él, su bestia empezó a entrar en mi vagina, sentía como me habría poco a poco, mis gemidos empezaron a salir como sirenas de policías, el jadeaba como perro, el desgarre que sentía era excitante, fue entonces que sentí sus testículos chocar conmigo, no podía creer que me había metido todo su animal, el sonriendo me dijo ¡que rica pucha, ahora veras lo que es bueno! Entonces tomándome de las piernas empezó a moverse con fuerza, lo hacía tan fuerte que me levantaba, yo no cabía del placer que me daba y también empecé a cabalgar su verga, me movía al ritmo de sus embestidas, ¡me mordía las tetas con fuerza y me daba de nalgadas!

    J: ¡Que rico nena, muévete, muévete!

    K: ¡Don Juan que rico coges, que verga dios!

    J: Me recuerdas a mi esposa, ¡me decía lo mismo cuando se la daba!

    K: ¡Con razón siempre estuvo contigo, dios!

    Seguí moviéndome con fuerza, el señor se movía también muy bien, se incorporó un poco para besarme, su lengua entraba en mi boca y sus labios apretaban los míos, sus manos se deleitaban con mis tetas que tenían los pezones erectísimos debido a lo que me hacía.

    Me pido le diera la espalda y lo cabalgara de esa forma, yo obedecí y le puse mi rico trasero para su deleite, el miraba como su tronco entraba y salía de mi vagina, me acariciaba los pies y los besaba, también me apretaba las piernas y me daba de nalgadas ¡así nena, muévete rico! me decía mientras yo cabalgaba su delicioso tronco.

    Sentí como su pene se inflaba, yo también sentí que estaba a punto de llegar y comencé a moverme como loca, el hacía lo mismo, su verga me rasgaba riquísimo, ¡en eso una explosión de semen invadía mi vagina!

    Chorros y chorros eran expulsados de su rica verga, yo me movía para recibirlos y sentir más rico, el gemía y gritaba ¡que rica puta! Mientras su leche me llenaba toda por dentro.

    Me quedé recostada disfrutando el orgasmo y cuando creí que todo había terminado, él se puso de pie y tomándome de las nalgas empezó a hacerme un rico sexo oral

    J: ¡Que rica vagina, depilada y llena de leche, me encanta bebe!

    K: ¡Ah! ¡don Juan, que rico, uf!

    J: ¡Pero que clítoris más sabroso, eres un majar!

    K: ¡Así bebe, cómeme, soy tuya!

    J: ¡Eso mismo me decía mi Ángela cuando me la comía, gracias por ser como ella!

    Sus dedos ahora entraban y salían, era un experto en la masturbación, yo estaba gimiendo como loca y pidiéndole más, no podía dejar de pensar en que diría Ángela si me viera en su cama con su marido y jadeando como perra en brama, poco a poco el viejo logro tener otra erección.

    ¡Prepárate bebe, quédate así! Me dijo mientras me ponía en cuatro y sentía su verga entrar en mí, en esa pose el viejo entraba todito, me tomaba de la cintura y me daba de nalgadas, ¡que ricas nalgas!, me decía mientras me embestía con fuerza!

    K: ¡Así!! uf que rico, que rico!

    J: ¡Me encanta que grites nena, goza, goza a un verdadero hombre!

    K: Mas, dame más, métela hasta que me empales bebe.

    J: ¡Déjame jugar tu culito también!

    Empezó a meterme un dedo en mi culo mientras seguía penetrándome, la sensación era maravillosa, yo solo podía jadear y babear de lo excitada que estaba, de pronto de uno pasaron a ser tres dedos, ¡mi culo empezó a dilatarse gracias a lo que él hacia!

    J: ¡Pero que rico culito, se dilata bellísimamente!

    K: ¡Uf, que rico, dios!

    J: Tranquila bebe, tú goza, ¡déjame tu culo a mí!

    K: ¿Lo vas a meter por ahí?

    J: ¿Me dejarías ensartarte por ahí?

    K: ¡Si hermoso, métemela en mi culo, pero suavecito, quiero sentirla ahí!

    Me abrió las nalgas y empezó a entrar con trabajo en mi culo, yo gritaba hasta groserías de sentir como me abría el canijo, su cabeza ya estaba adentro, ¡tomándome del cabello empezó a introducirla todo lo que mi culo le permitía!

    J: Uf, que culo más estrecho, ¡que rico!

    K: Ah, me matas, que rico

    J: ¡Resiste bebe, uf, viene lo más rico, no importa que me ensucies, entrará todo!

    K: Agh, ¡que rico y sucio eres bebe!

    J: ¡Dime don Juan cariño, eso me pone a mil!

    K: Don Juan, ensártame toda, uf, duele, ¡pero hazlo!

    Empezó a meterla y sacarla con fuerza, me daba apretones de cabello y nalgadas, yo no podía creer que un viejo de 57 años me hacía como quería, yo que me sentía una rompe vergas, ¡estaba siendo sometida deliciosamente por un semental experto!

    Me empino todita y mientras seguía empalándome con su bestia, sus manos fueron a jugar a mi vagina, era un tremendo doble placer, sus dedos hacían maravillas en mi concha y su verga me habría mi ano con todo.

    F: Eres un buen culo, uf, ¡ni mi esposa ni otras me habían dado tanto placer uf!

    K: ¡Don Juan, eres un dios sexual, uf, ni mi marido coge así!

    F: Enséñale bebe, él debe ser tu dios, ¡ahora te estoy mostrando el camino!

    K: ¡Cógeme siempre, quiero ser tu aprendiz, uf!

    Don Juan seguía parchándome delicioso, yo gemía y jadeaba, mi vagina chorreaba sus dedos y mi ano se abría más y más, solo quería seguir siendo ensartada por ese viejo.

    Me acosté y me levanto las piernas, antes me mordió los pezones y me beso, poco a poco metió su verga en mi ano en esa pose, uf, era muy placentero como me penetraba en esa pose, mi culo ya estaba abiertísimo y el besaba mis piernas y mis pies.

    ¡Seguía empujándome con fuerza, yo estaba a punto de venirme otra vez, el señor me cogía riquísimo y mi cuerpo lo disfrutaba!

    K: ¡Así, que rico papi, así!

    J: Uf, nena, me matas, ¡que culo!

    K: ¡Dámela bebe, dámela!

    J: ¡Me vaciare en ti nena!

    K: ¡Hazlo, quiero tu leche, quiero tu semen en mi culo!

    J: ¡Si nena tómalo por ser tan buena con este viejo!

    Él se movía muy fuerte, yo igual, lo abrasé con mis piernas y ambos movíamos nuestras pelvis, el me besaba y mordía yo igual a él, no lo soltaba quería seguir con su verga, aunque ya ni podía respirar, empecé a sentir como se inflaba, ¡como sus testículos se inflaban y su verga se ponía durísima!

    J: ¡Dios bebe, me vengo, me vengo!

    K: ¡Si, así, dámelos, dámelos!

    J: ¡Ah! ¡Uhm!!

    K: ¡Dios, que rico, ah!

    Una segunda explosión de líquido blanco salía de don Juan, su leche llenaba mi culo, pero la cantidad era demasiada que empezó a escurrirme por mis nalgas hasta caer en las sabanas.

    Mientras eso pasaba nos besábamos con pasión, el orgasmo era maravilloso, ambos nos retorcíamos como lombrices, mi vagina también empezaba a expulsar liquido de satisfacción y don Juan lo recibía con sus manos y lo probaba.

    El me saco su verga que aún estaba durita, entonces yo me lance a mamársela, me devoraba a su bestia limpiando con mi boca los fluidos del acto anterior, el solo gemía con fuerza, ¡mis mamadas le triplicaban el orgasmo le exprimí la leche que aún le faltaba y la trague como una loca sedienta!

    J: ¡Que rico, uf, me has hecho gozar en serio!

    K: ¡Es usted un animal, que rico me cogió!

    J: ¡Espero lo repitamos la próxima semana, espero uses lencería!

    K: Lo pensare, ¡me hare un espacio para usted y su amigo jajá!

    J: ¡Es tuyo hermosa, gracias por complacerme, Ángela te lo agradecerá en donde este!

    Él se dio vuelta y se quedó dormido, yo me vestí y llegue a casa a ducharme, no podía dejar de pensar en que un viejo me dio una tremenda cogida y obvio esa no sería la última.

    Kali