Autor: admin

  • Cobrando encontré el placer

    Cobrando encontré el placer

    Esto me sucedió en mi ciudad Lima, estaba yo trabajando de cobranza domicilios, era un trabajo súper agotador había que recorrer varios lugares a pie y en pleno verano limeño.

    Un día pude lograr mi cuota de cobro bastante temprano, era media mañana así que decidí ir a cobrar la última cuota a un cliente que era el mejor y más amistoso, Adrián, él era dueño de una ferretería y siempre era puntual en sus pagos. Así que sin más me dirigí a hacer esa última visita.

    Cuando llegue lo encontré tomando unas cervezas con dos personas más ambos varones, luego supe que eran proveedores.

    -Habla Sergio -me dijo– vienes por el último dolor jajaja.

    -Así es amigo hoy ya es la última vez que me veras, jajaja

    Y dándome la mano me dijo “toma acá está la plata” me alcanzó el dinero, “bien Adrián” le dije.

    -Pero oye Sergio tomate unos vasos para el calor. Anda.

    -Vamos pues – le contesté.

    Y así empezamos los cuatro a tomar cerveza una tras otra, pedimos piqueos en base a pescado y nos empilamos más. Así que cada que yo iba al baño al fondo del local podía ver el cuarto donde dormía Adrián: una cama algo revuelta, un televisor grande y algunos muebles y eso sí ropa por varios sitios.

    En un momento vi la hora, eran casi las 4 así que llame a mi base para decir que iba a demorar, entonces me dieron una súper noticia: era cumpleaños del gerente y en la central se habían ido a celebrar y no había necesidad de regresar. En eso los dos proveedores se despidieron “nos vamos por acá por la Av. Arica hay un punto con buenas hembras jajaja” y se despidieron dejándonos a Adrián y a mi con 3 botellas llenas aún.

    -Sabes que –me dijo- voy a cerrar y vamos adentro a seguirla

    -Perfecto, le dije

    Así que pasamos a su habitación, él se acostó y encendió la TV y comenzó una película porno que él ya había estado viendo, yo no me hice problema así que me senté a su lado, en eso Adrián se quitó el polo y solo se quedó con los shorts “pucha que calor”

    -Si mucho, le dije y también me quite el polo.

    Así estuvimos un buen rato hasta que me dio ganas de orinar, fui al baño y al volver vi a Adrián masturbándose, no supe que hacer pero igual volví a mi lugar, entonces sentí su mano en mi pecho pellizcando mis pezones, una corriente me recorrió no proteste no nada solo comencé a menearme y sentir un placer desconocido, en eso sus labios reemplazaron sus manos comenzó a besar y lamer mi pecho y eso me puso súper cachondo, él estaba sobre mi, comenzó a bajar por mi vientre y bajo mis pantalones y trusa entonces mi pene salió disparado erecto, Adrián entonces se lo metió a la boca y empezó una mamada increíble, yo solo me retorcía de placer entregado a esas nuevas sensaciones.

    Entonces Adrián dejo de chupar mi pene y me quito del todo los pantalones y demás dejándome desnudo, me dio la vuelta y sin que yo diga nada metió su boca en medio de mi culo. Uffff fue una sensación increíble de placer sentir sus labios y lengua en mi esfínter me hizo dar pequeños saltos y gemidos, mientras hacía eso Adrián me acariciaba las piernas y las nalgas.

    Se detuvo y se acostó a mi lado, al mirarlo pude interpretar que quería… Vi su pene magnífico erecto y brilloso, así que sin más me dispuse, lo tome con una mano y acerque mi boca en la cual lo meto y por primera vez supe lo que era chupar el pene de otro hombre, y se me dio tan natural, que lo hice al nivel que Adrián me acariciaba el cabello y gemía y bufaba de placer.

    Desatados como estábamos no perdí tiempo saboreé y chupe su pene cuanto pude, entonces lo puse boca abajo y abrí sus nalgas y me sumergí en medio y con mi lengua y labios poseía a Adrián que solo gemía y daba pequeños gritos, mientras decía “si… papito… si”, creo que disfrute su culo con mi boca unos 15 o 20 minutos, entonces me atreví: me coloque sobre él y lo vi mirarme y morder la almohada, abrí sus nalgas y puse la cabeza de mi pene en la entrada y comencé a empujar poco a poco, el hacía gestos mezcla de dolor y placer, cuando poco a poco pude meterme entero quedé completamente sobre el así que mientras su culo se adecuaba a mi pene, besaba su cuello y oídos, gimiendo y susurrando cuánto me gustaba lo que estaba pasando.

    “Sii… por favor muévete papito” me dijo y entonces nos comenzamos a contonear con un dale y dale lleno de sudor gritos y gemidos y palabras fuertes de deseo: “Si papito dame más”, “ay Adrián que rico estás”, “Sergio aún nos falta más”. Estuvimos así enlazados un rato que no puedo calcular, hasta que sentí que tenía que dejarlo todo, y comencé a bombear con más fuerza, Adrián lo noto y comenzó a gemir más intensamente “eso papacito ven déjame lleno de ti” fue un momento interminable hasta que reventé chorros de semen en su culo, fue una descarga fenomenal producto de la abstinencia y la excitación.

    Caí rendido sobre su espalda… salí, y me acosté a su lado…

    Extasiado, pero aún faltaba algo, Adrián me tomo la cara y me besó con una pasión que sentí como llegaba la excitación de nuevo, me besaba y sus manos apretaban mi culo o pellizcando mis pezones, eso me hizo entregarme a plenitud: “hazme tuyo se mi hombre” le dije.

    Adrián me siguió besando los pezones y coloco una almohada bajo mi cadera entonces alzó mis piernas en sus hombros y su mano derecha puso su pene en la entrada de mi culo ya palpitante y deseoso, mientras su otra mano acariciaba mi pecho. No tardó en empujar dentro de mi, al principio el dolor fue intenso pero el reciente orgasmo me había dejado dispuesto y solo lo mire a los ojos y le dije: “dale amor hazlo de una” Adrián obedeció y empujó con gusto y fuerza, pegue un grito pero él siguió, solo espero un instante a qué me acomode a su pene y comenzó a bombear en mi, podía verlo hacerme suyo… por momentos se inclinaba y me besaba o chupaba los pezones… uffff que y cuánto placer.

    Cuándo no sé cómo me escuche dando gemidos y gritos de placer intenso pidiendo más y más y los “no pares” eran intensos. Adrián me hizo suyo me desvirgó y poseyó como quiso, bombeo y se movió dentro de mi una media hora, me puso en perrito y de nuevo piernas al hombro. Hasta que su cara cambio y comenzó a ser más intenso y fuerte, supe lo que venía y lo tome de las manos para empujarlo más dentro de mi… aahhhh y tuvimos un orgasmo mutuo ambos nos vinimos chorreando semen, el en mi y yo en mi abdomen.

    Caímos, nos besamos y nos dormimos. Al despertar nos seguimos besando hasta que fuimos a la ducha a besarnos y lavarnos. El me abrazo por la espalda: “te extrañaré, hoy fue el último pagó”, “no lo sé… nunca se sabe” le contesté. Con un beso me despedí, eran casi las 11 cuando salí.

  • Mi primo Izan (Segunda parte): Disfrutando en la piscina

    Mi primo Izan (Segunda parte): Disfrutando en la piscina

    Ya había amanecido, era tarde casi las diez de la mañana, cuando me levante Izan ya estaba en el salón, nos miramos pero enseguida apartamos la mirada, se notaba la tensión entre los dos, se notaba que algo había pasado, me moría de vergüenza y supongo que él también, quizás para tirar aquel muro que se había levantado entre los dos y que los demás empezaban a notar me dijo.

    – Que María, se te pegaron las sabanas, pues que sepas que te gane, me levante antes que tú, desayune antes que tú y hasta me he bañado en la piscina antes que tú.

    – Ja, ja, ja, (le contesté con una mueca de burla).

    – Quizás si alguien no se hubiera pasado toda la noche roncando.

    Todo el mundo se empezó a reír, supongo que por la mueca que le hice en plan de burla, o quizás porque todos sabían que ya empezábamos a meternos el uno con el otro para demostrar quién era mejor.

    El día transcurrió con miradas cruzadas entre Izan y yo, evitábamos, nos daba vergüenza hablar de lo que sí había sucedido esa noche y quizás fuera mejor olvidarla. A media tarde me puse el bikini para bajar a la piscina, el resto de la familia se iban al pueblo a tomar algo, luego habíamos quedado todos para cenar en un restaurante, iba a ser mi tarde, relajarme, nadar y tomar el sol tranquilamente sola.

    Cuando baje estaba mi primo con mi hermana, nada más verle pensé que guapo, que bueno que esta, con el cuerpo desnudo, mojado, allí tumbado tomando el sol, uf madre mía pero que cambio había dado Izan en estos dos años desde que se fue.

    Otra vez empezaba a tener esos pensamientos calenturientos, le miraba de una forma lasciva, sabía que él a mí también porque a pesar de llevar puestas gafas de sol, podía sentir como con su mirada me penetraba, sabía que me deseaba y más después de lo de anoche y no le podía culpar porque yo también lo deseaba.

    Al principio le intenté ignorar pero, parece que lo nuestro es una pura competición, así que cada vez que se hacía un largo nadando, allí iba yo para hacer dos, cuando yo buceaba el largo de la piscina, él lo hacía pero ida y vuelta, me canse de todo aquello y empecé a discutir con el como siempre, realmente no sé por qué… yo hacía lo mismo que él.

    Mientras discutíamos nos sujetábamos de las manos y caímos al agua, mi hermana nos miraba, suspiraba y se cansó de estar allí, nos dijo que estaba cansada de nosotros, que nos comportábamos como niños, se levantó de la tumbona y se fue a cambiar para bajar al pueblo, nosotros nos quedamos riendo en el agua, mirándola como se marchaba.

    Parecía que todo había terminado pero, me salpico una vez más, le respondí con una aguadilla y la pelea continuo, nos salpicábamos, nos hacíamos aguadillas, entre aguadilla y aguadilla nuestros cuerpos se rozaban, a veces él me tocaba los pechos sin querer y yo notaba como su pene se iba hinchado, nuestras piernas se entrelazaban, mi coño y su polla se rozaban unos segundos, otras veces, casi minutos, era una sensación que me encantaba y mentiría si no la buscaba, la provocaba, quedándome quieta durante ese tiempo para que no se separara de mí y notaba que a él le pasaba igual, mi excitación subía por momentos, sabía que estábamos solos en casa, que mi hermana se había marchado hacía rato.

    El juego siguió y subía de todo, yo estaba deseando que pasara algo más, algo que los dos íbamos buscando, pero que ninguno iba a dar el primer paso, quizás para no tener que escuchar del otro “tú fuiste el primero en caer en la tentación”, lo que si teníamos claro los dos era que deseábamos que ocurriera, me imaginaba a Izan tumbado mientras yo jugueteaba con su polla y como él me saboreaba el coño, como nos besábamos, como me penetraba pero esta vez, de frente, mirándonos a los ojos.

    Notaba humedad en mi interior, tenía una braguita muy pequeña y de los movimientos del juego, de la pelea en el agua se había movido hacia un lado, se podía ver parte de mi rajita al descubierto, Izan me sujeto por las muñecas y poniéndomelas en cruz apoyadas contra el borde de la piscina, me miraba a los ojos, nos estábamos mirando fijamente.

    Deseaba que me besara, quería disfrutar de sus besos, de sus labios y de su lengua, nuestros labios se iban acercando muy lentamente, pero muy serio me dijo, “para ya”, “vamos a ser buenos y tomemos el sol en paz”, yo notaba su polla, sobre mí estómago, la tenía durísima y se le había salido del bañador, eso me estaba poniendo enferma, “de acuerdo” le conteste.

    Nos mirábamos fijamente a los ojos, ninguno de los dos quería soltarse, nuestros labios se seguían acercando, nos mirábamos y solo veíamos pasión el uno en el otro, nuestra respiración era entrecortada, nuestros pechos pegados sin separación, mis piernas abiertas rodeando su cuerpo, empecé a mover las caderas, en alguna ocasión note su pene sobre mi sexo, estaba tan excitaba.

    Intentaba subir mi cuerpo buscando pene en vano, Izan se separaba y volvía a mí moviendo su cadera, buscándome de arriba abajo, quería entrar.

    Continuamos con ese baile mientras simplemente, sin hablar, nos mirábamos a los labios como queriendo besarnos, prácticamente estaban ya unidos, nos separaban un par de centímetros, volvía a sentir su pene cerca de mi abertura vaginal pero no conseguía entrar, estaba tan mojada que simplemente cuando encontrara mi vagina se metería sin más.

    Nuestros labios al final se unieron, nos empezamos a besar, le estaba abrazando y ¡¡¡aaahhh!!! di un pequeño grito del placer, por fin su pene está dentro mi…

    Izan hacia que mi cuerpo se estremeciera cada vez que metía su pene, le deseaba tanto y a pesar de eso le recriminaba que me estuviera follando, al principio Izan se cortó por cómo se lo dije, casi me pide perdón, me soltaba las manos y se intentó separarse de mí, diciéndome «perdóname María, ha sido un error, pensé que tú también lo deseabas».

    Que tonta que era, lo deseaba y aun así quería castigarle para quedar mejor que él, se iba a separar, no lo podía permitir, lo abrace con fuerza y le susurre que no se separara, que lo deseaba, mis brazos sobre su cuello mis piernas rodeando su cintura, suspendida en él, su pene, dentro de mí.

    Al soltarnos un poco su pene se metió más al fondo llegando casi hasta el cuello del útero, ¡¡uuhh!! el placer fue tal que mi cabeza se echó hacia detrás metiendo mi melena en el agua y haciéndome gritar de placer a Izan le paso lo mismo y nos empezamos a besar profundamente.

    Izan me agarro fuerte de las caderas y empezó a subiéndome y a bajarme, no parábamos de besarnos, de morder nuestros labios, de mirarnos, ver como disfrutábamos el uno del otro.

    Ahora nos movíamos al compás, me quito la parte de arriba del bikini y empezó a chuparme los pechos, estaba que no cabía de felicidad, cada vez que me penetraba todo mi cuerpo se estremecía, tenía un pene tan grande y tan duro que me llenaba por completo, metido tan profundo que empezaba a pegar pequeños gritos, mientras le decía mirándole a la cara entre gemidos que parara, que no podíamos estar haciendo eso, que estaba mal, él me daba la razón y me decía entre gemidos “voy a para María, voy a parar”, todo lo contrario, ahora más rápido seguía empujando su pene dentro de mí.

    Con una mano agarro mi cadera con la otra culo y empezó a subirme y a bajarme fuertemente, ¡¡¡aaahhh!!! la metía tan dentro que gritaba de placer, era toda una locura.

    El placer que me estaban causando aquellos movimientos no me dejaban ni chillar, simplemente tenía la boca abierta sin poder emitir ningún sonido, le estaba empapando todo su pene de mis fluidos, entraba y salía con una facilidad impresionante, estaba a punto de correrme… y aún le seguía diciendo al oído déjalo por favor para luego decirle que siguiera, que por favor me siguiera follando, mi cabeza estaba hecha un lio y de forma burlona le comente “tú serás el primero en sacar la polla de mi coño” a lo que él me dijo riendo “no María serás tú”.

    En ese momento y después de sentir su polla tan dentro de mí, sentí como el orgasmo bañaba toda mi vagina ¡¡uuhh!! no podía articular palabra, ni gritar, apretando los ojos, cerrándolos, mis músculos en tensión, me eché hacia detrás, solté a Izan, mis piernas seguían rodeando su cintura, mis brazos en cruz apoyándome en el borde de la piscina.

    Izan aprovecho para agarrarme mis pechos mientras que seguía metiendo su pene en mi vagina totalmente inundada de mis fluidos, en esa posición me tenía a su merced, estaba empujando su miembro con fuerza, ¡¡¡aaahh!! Yo seguía recibiendo sus embestidas, parecía no tener fin, ahora me penetraba más y más rápido, gemía como un animal, sus manos rodeaban mis pechos apretándolos, soltó un grito de placer.

    Un corro caliente salió disparado de su pene, los movimientos fueron tan profundos y tan bruscos como placenteros que hicieron que me volviera a correr, terminando los dos en un orgasmo conjunto.

    Le dije que se acercara a mí y nos fundimos en un beso profundo, estaba tan feliz y tan relajada que no me di cuenta de…

    – Joder Izan, te has corrido dentro de mí, joder, joder y joder.

    Me separé y me fui corriendo a lavarme gritando y maldiciendo por todo el camino, en esos momentos mi cabeza iba dando tumbos, estaba tan enfadada que no sabía si era porque Izan se había corrido dentro de mí o… por qué me había ganado separándome yo antes.

    El resto de la noche paso mirándole de reojo, sin mediar palabra, estaba tan enfadada que hubiese querido matarle, hasta que llegó la hora de acostarnos, pero eso, eso es otra historia.

  • Esclavo de mi fantasía (Parte III)

    Esclavo de mi fantasía (Parte III)

    … Y de pronto sentado en el carro de un hombre que acabo de conocer (Antonio), me doy cuenta que acepte ir a su apartamento por sexo. Yo solo contaba con dos experiencias y ambas con Samir y obviamente Antonio unos 20 años mayor que yo con seguridad lo notaría.

    Sin embargo dadas las circunstancias, donde Samir unas horas atrás me utilizó para desahogar salvajemente su masculinidad en mi culo, sin importarle que yo no sólo lo deseaba dentro de mi; sino que también lo necesitaba para satisfacer mi fuego interior; Cómo todo un despechado me dije (entre miedo y curiosidad) “ya que importa… voy a probar”.

    Seducido por Antonio, un hombre elegante, atractivo de piel canela, ojos café y mirada penetrante, cabello corto y oscuro con algunas canas y una barba sexy de dos días; además de su sinceridad a la hora de hablarme (algo a lo que por supuesto yo no estaba acostumbrado, pues para mi ser gay era un gran tabú). Me dio la confianza para arriesgarme.

    Llegamos a su apartamento, un lugar muy exclusivo, al entrar el lugar era muy hermoso nada exagerado. Antonio que en ese momento vestía un traje gris azulado con una camisa blanca y corbata púrpura satinada me dice con su voz gruesa y seductora:

    “Quieres comer o beber algo…? No, mejor siéntate aquí y te preparo algo!” (Señalando una silla en la isla de su cocina)

    Mientras hablábamos de su trabajo y mis estudios coloca en la mesa un plato de cortes de carnes y quesos, me prepara una bebida (no recuerdo el nombre) a base de jugo de limón, granadina y Vodka, la pruebo y él pregunta:

    “que te parece? La habías probado?”

    Yo: Nunca, pero me encanta! (su sabor dulce, ácido y la fuerza del licor me sentaron muy bien)

    Antonio: Tómalo con calma, porque esas bebidas dulces se te suben a la cabeza muy rápido.

    Nos fuimos a sentar en un mueble enorme en la sala, y continuamos hablando. (Me sentía relajado y muy a gusto con él) y llegamos al tema del sexo preguntándome “cuando perdí la virginidad?”

    Yo: La verdad (entre risas) fue dos meses atrás aproximadamente, pero sólo la mitad!

    Antonio: (riéndose y con curiosidad) como la mitad? No entro completo…? (Con una carcajada)

    Yo: No…!!! Al contrario me destrozo el culo! El asunto es que mi pito aún es Virgen! (Las bebidas estaban haciendo efecto y estaba más contento y sincero de lo normal)

    Antonio: de lo que te pierdes…! Aunque seguro el oral que te deben haber dado fue mundial!!!

    Yo: No… él se durmió y yo me masturbe! (Con cara de decepción)

    Antonio: que clase de imbécil tiene a un hombre tan ardiente como tú y no lo disfruta!?!?

    Yo pase de la alegría a melancolía y baje la cabeza. Antonio se acercó, me abrazo y me beso, entonces dijo: “Levántate”.

    Una vez de pie uno frente al otro, tomó mi cabeza desde mi cuello con sus dos grandes manos y me dio un beso muy húmedo, apasionado donde cerré los ojos y me dejé llevar no sé por cuanto tiempo.

    Me comenzó a besar el cuello pasando su barba por mi piel dándome escalofríos. Era muy apasionado pero sutil. Mientras seguía se quitó la parte de arriba del trabaje y la corbata.

    Yo estaba muy excitado, mi culo empezó a arder. Comencé a desabotonar su camisa, pero entonces el decidió sentarme nuevamente y bajarme el pantalón, me quite la camisa y luego él fue por mi bóxer.

    Al yo quedar totalmente desnudo, el abre mis piernas y se arrodilla frente a mi tomando con una de sus manos mi rígido miembro llevándolo así directo a su boca.

    Cuando la humedad de su lengua toco mi glande fue maravilloso, cerré los ojos y solo me concentre en sentir cada lamida y succión que me daba. Era puro placer!!!

    Mi respiración se aceleraba y Antonio se ubicó a un lado de mi (sin dejar de mamarme, dejando mis piernas abiertas y yo recostado del mueble con mis brazos extendidos) para así poder poner su mano en mis bolas y acariciarme entre ellas y mi culo metiendo sutilmente uno de sus dedos dentro de mi! Uff…

    Yo sentía que explotaría, mis gemidos se sincronizaron con los movimientos de succión de Antonio y su dedo en mi culo, y fue entonces cuando finalmente… pufff

    Estallé… como un volcán reprimido, con mucha fuerza y una gran cantidad de semen salía a chorros de la boca de Antonio quien no dejó de chupar y acariciarme hasta que casi me desmayo.

    Totalmente agotado por el mejor orgasmo de mi vida y la cogida que horas antes me había dado Samir, estaba por dormirme pero sabía que ahora era el turno de Antonio.

    Él se levanta con parte de la cara y su camisa llena de mi néctar y dice:

    “Bebé pasa a mi habitación mientras me ducho”

    Entre y me acosté desnudó pero algo de frío hizo que me arropara, estaba flotando, me sentía liberado. Y me quede dormido.

    Al pasar un buen rato, Antonio se mete en la cama y debajo de las sabanas totalmente desnudo, me despiertan sus caricias besándome el cuello y la espada mientras apasionadamente aprieta mi culo.

    Él quita la sábana y yo puedo ver un cuerpo muy cuidado y varonil con vellos en sus pectorales y abdomen, fuertes brazos y piernas que dan señales de mucha actividad física, y un pene erecto lleno de venas y ligeramente doblado hacia arriba con el tamaño proporcional a sus 1,90 de altura.

    Yo me puse en cuatro y como toda una puta baje mis brazos para que mi culo fuera el protagonista, él se colocó una crema en su viril pene y me dijo:

    “Acuéstate de lado, relájate! hoy no serás una puta, hoy serás mi hombre!”

    Y mientras me abrazaba por detrás me penetro suavemente, acariciando mis brazos, mi cuerpo y bajando a mi pene que estaba nuevamente duro!

    Yo estaba otra vez volando, cerraba los ojos y le decía lo mucho que me gustaba y gemía y gemía… sigue… sigue… le decía! era demasiado placer!

    Antonio aceleró su ritmo en mi culo y diciéndome lo hermoso que soy pude sentirlo acabar, era muy caliente y estábamos sudados. Al pasar unos minutos me volteo, lo beso y el comienza a masturbarme rápidamente haciéndome eyacular pero esta vez por toda la cama cayendo ambos dormidos casi al instante.

    Al amanecer, despierto y lo veo acostado a mi lado, boca abajo. No estaba arropado, así que lo podía apreciar de pies a cabeza totalmente desnudó resaltando su rico trasero firme y brillante con la ligera marca del bronceado.

    Me excitaba mucho y me provocaba morderlo y recostarle el pito. Me acerco y lo comienzo a besar por la espalda y con cada beso voy bajando a esos deliciosos trozos de carne.

    Lo muerdo y Antonio me dice “sigue… se siente rico” (continuo pero ahora quiero recostarle mi pene a su culo)

    Subo mi boca a su cuello y lo abrazo pegando mi erección en su culo con suaves movimientos que indicaban lo que en realidad quería.

    Antonio me dice suavemente casi medio dormido:

    “Cógeme… allí a un lado tienes lubricante”

    Wow… no lo dudé, abrí ligeramente sus piernas y le coloqué el lubricante, me puse en posición, él levantó ligeramente su cintura para hacerlo más fácil y cuando le puse mi pene en su orificio se lo metí de un golpe!

    Antonio que estaba medio dormido, dio un pequeño salto y gemido! Eso me excito aún más! Me estaba cogiendo a este hombre experimentado y podía sentir el poder de ser su amo!

    Era mi primer culo y entre el calor, la emoción y lo ajustado que estaba mi pene, no aguante mucho y con unas buenas embestidas acabe rápido!

    Él se voltea y me dice:

    “Y ahora ya no eres medio virgen?”

    Yo sonreía pero era verdad, Antonio me había hecho sentir amado y realizado. (Pero sería suficiente para olvidar a Samir?)

    Luego fuimos a ducharnos juntos, jugueteamos un rato, nos vestimos y me invito a desayunar.

    Durante el desayuno Antonio me dice:

    “Te puedo hacer una pregunta incómoda?”

    Yo: Si, no hay problema!

    Antonio: El imbécil que no te sabe apreciar es Samir el hijo de Víctor?

    Yo tartamudeo y le dijo:

    “De donde sacas eso?”

    Antonio: anoche mientras te cogia me dijiste “sigue… Samir, sigue”

    Se me caía la cara de vergüenza y le respondí:

    “Si es él, perdóname!! No te merecías eso…” (Bajando la cara)

    Antonio: te entiendo yo sé lo que es estar enamorado. Pero me impresionó porque hace un tiempo el hijo de Víctor llamó mi atención y traté de ligar con él pero no se dio. Mi instinto me decía que era un hombre flexible! (Entre risas)

    Yo: bueno… no tan flexible.

    Antonio: con lo guapo que es él se puede dar ese lujo. Pero tú vales mucho, no te conformes con migajas.

    Finalmente terminamos de comer y llagando a mi casa nos despedimos, él me dice:

    “Pase una noche inolvidable, si estás desocupado y quieres, el próximo fin de semana te paso buscando o cuando prefieras”

    Yo: yo también la pase genial, transformaste mi noche! Llámame el viernes y vemos que hacemos.

    Ambos nos despedimos discretamente y me baje del carro.

    Entre a mi habitación y caí de espaldas en mi cama, tenía mucho que pensar! Hoy soy un hombre diferente, lo vivido anoche fue una locura que me marcara de por vida.

    Saco mi celular que estaba apagado lo pongo a cargar y al encender… oh sorpresa!!! Tenía 6 llamadas perdidas de Samir y un mensaje de él que decía:

    “Me dijeron que te fuiste con Antonio, donde estás?

    Continuará en “Esclavo de mi fantasía, IV parte.»

  • Me prostituyo por primera vez

    Me prostituyo por primera vez

    Este es la primera historia que hago espero y les guste.

    Soy Paola y soy huérfana y ayer cumplí 18 años. Eso significa que ante la ley ya soy adulta, entonces en el orfanato ya no se harán cargo de mí, a partir de ahora estoy por mi cuenta. Como parte del orfanato me dan un poco de dinero, del cual conseguí un pequeño cuarto rentado por un mes. Siempre he sido buena alumna de excelentes calificaciones y con reconocimiento. Soy parte del equipo de voleibol y natación, gracias a esos deportes se me ha formado un buen cuerpo, un gran culo, y cuerpo muy sabroso y tengo tetas grandes, soy de estatura baja 1.60 y me gusta vestir ropa ajustada, tanto Jeans, shorts o camisas, me encantan las faldas cortas y usar tanga (Por comodidad). Por todas esas características los hombres siempre se me quedan viendo en la calle y me excita saberlo.

    Ahora que todo depende de mí, he estado buscando trabajo para sobrevivir sola y no he podido, ya que exigen muchas cosas. Este es mi último año de preparatoria y quisiera ingresar a la universidad, pero no tengo dinero, ni para pagar el siguiente mes de mi pequeño cuarto. Así que he tomado la decisión de prostituirme, tal vez no ingrese a la universidad luego, pero si me prostituyo un año, voy a tener el dinero suficiente para la universidad. Así que estoy decidida. Mañana será mi primer día como puta.

    Al día siguiente me levante fui a la escuela e hice todas mis actividades normales. Regrese a mi pequeño cuarto y algo nerviosa, me vestí lo más puta que pude. Tacones, una falta pegada y corta, con una tanga rosa, una ombliguera y un poco de maquillaje. Lo bueno es que donde estaba mi cuarto, no había quien me conociera y quedaba cerca de una gran avenida, si algo salía mal podía venir corriendo a mi cuarto. Agarré mi bolso algo grande, con ropa extra por si le pasaba algo a la que traía, y salí. Me coloque en la esquina de la avenida y espere. Me sentía nerviosa y excitada, nunca había hecho algo así. Todos me veían y chiflaban, no tardo en pararse el primer auto, me acerque nerviosa y me pregunto cuanto cobraba. Le dije que $3,000 pesos pero que incluía todo, estaba dispuesta a todo y realmente era masoquista, así que no tenía problema con lo que me hicieran. El tipo rechazo y se fue y así fue con 5 carros más. Eran las 8:00 de la noche Ya habían pasado 2 horas ya me había cansado de estar parada y estaba aburrida. Cuando de repente se paró un auto. Eran 3 chicos algo fornidos, me gritaron

    -Ven puta -Nadie me había gritado así, eso me prendió y me acerque

    -Cuanto cobras perra

    Respondí

    -$3,000 pesos.

    -Estas cara puta, pero con ese cuerpo que tienes te lo mereces. Te vamos a dar $10,000 si aceptas que te cojamos los 3 y hagamos lo que sea contigo.

    Tenía miedo nunca había hecho algo así, aparte por su lenguaje, se veía que me iban a tratar muy brutal. Solo había tenido sexo casual con novios. Pero eran $10,000 y valía todo el tiempo perdido, con eso podría sobrevivir un mes. Así que acepte. Aunque me pagaron $5,000 y al final de todo me darían la otra mitad. Me pareció bien, algo desconfiada.

    Me subí a carro y mientras conducían a un hotel no dijeron nada. Está asustada no sabía que iban hacer, pensé en bajarme, pero aguante. Llegamos a la habitación del hotel. Y me arrogaron a la cama.

    -Ahora si hija de puta vas ser cogida como nunca-

    Se sacaron las vergas y las 3 eran enormes. Por lo menos 20 cm cada una. Al momento que las vi, no pensé que iba aguantar me pare rápido de la cama y trate de huir, pero fue inútil me sujetaron

    -A dónde vas puta, si quieres irte vas a tener que hacernos venir a los 3-

    En ese momento uno de los sujetos me escupió en la cara. Mientras los otros me rompían mi ropa, yo gritaba. Quede desnuda y con mi ropa destruida.

    -Vamos empieza a chupar nuestras vergas.

    Me agache y empecé a chupar. Empecé lento, no sabía cómo tratar a tan enorme verga. A lo cual el sujeto al que se lo estaba haciendo se enojó y me dio una cachetada muy fuerte

    -Hija que perra, no sabes chupar, voy a tener que enseñarte.

    Me agarro de mi cabeza y me empujo, comiéndomela toda, me estaba ahogando, era demasiado fuerte como para apartarme. Él tenía el control, hacía que subiera y bajara, comiéndomela toda. Se acercaron los otros 2 sujetos y pusieron mis dos manos en sus vergas y empecé a masturbarlos. Me empezaron a compartir para que les chupara las vergas a cada uno, y cada uno haciendo lo mismo. El único momento en él podía tomar un poco de aire era cuando cambiaba de verga o cuando chupaba sus huevos.

    Sucia de mi propia saliva escurriendo de mi boca, mis ojos llorosos, mi cabello desarreglado, sus vergas mojadas de mí saliva. Estaba destrozada y agotada y eso que solo las chupe, pero me gusto como me trataron. En eso siento como me jalan del cabello.

    -Ahora te la vamos a meter como maldita puta que eres.

    Les pedí de favor que usaran condón, que yo traía.

    -Cállate, eres nuestra eres una maldita y estúpida perra y a las perras como tú se les coge sin condón.

    -Por favor no, no quiero quedar preñada.

    En eso me pusieron en cuatro. Dejando mi vagina y mi ano a su vista

    -Miren esa vagina y ese culo hechos para destrozarlos.

    Me empezaron a lamer mi vagina y mi ano, cada uno turnándose. Uno al terminar quiso que le chupara la verga.

    Realmente me estaba gustando mucho.

    De repente ciento como alguien trata de meter su verga en mi vagina, era grande no sabía si la iba aguantar.

    -Ahora si pinche pendeja-

    Y me la metió de un jalón, grite como nunca.

    -No, sácala por favor me duele.

    -Cállate pinche zorra -Y me metieron una verga en mi boca.

    Poco a poco el dolor se iba el dolor. Fue cuando se turnaron para coger a mi vagina. Me envestían como nunca, me cogían como si me odiaran y estaba gritando como perra en celo. Ya era una puta definitivamente, lo estaba disfrutando.

    -Vamos grita puta, dinos cosas sucias (Mientras me nalgueaba)

    -Soy una pendeja, soy una puta, soy una perra, me gustan las vergas, por favor destrocen mi vagina.

    Terminando de decir eso, me la sacaron.

    Un sujeto se acostó y me dijo que lo montara. A ese punto ya era una sumisa. Así que lo monte. Al mismo tiempo me colocaron una verga en mi boca y por ultimo una en mi ano. Me dolido como nunca. Pero como estaba tan excitada me fui acostumbrando.

    Estaba llena de vergas, una en mi boca, una en mi vagina y una en mi ano. Eso hizo que quedará estúpida ya no pensaba, me había convertido en solo un pedazo de carne para follar. Después de eso solo me deje llevar y usar.

    Me destrozaron, me usaron, me humillaron. Me follaron en todas las formas posibles, me la metían frente a la ventana, en el suelo, en la silla, en todas partes de la habitación. Recuerdo que pusieron mi rostro en el escusado y estando así me la metieron. Ya no sabía quién me la estaba metiendo. Solo gritaba y decía que era puta. Lo más humillante que recuerdo que me ordenaron hacer fue orinar en un vaso frente a ellos. Al final uno termino en mi vagina, me empujaron contra la pared, cayendo sentada. Me tiraron el vaso con mi orina en mi cabeza, de igual forma ellos me orinaron y los dos que no se habían corrido aún se vinieron en mi cara.

    Destrozada, cansada, con semen escurriendo en mi vagina y cara, oliendo a orina y semen y con la mirada perdida. Vi la hora y eran las 3:00 de la mañana. Solo vi cómo se iban y me arrogaban los otros $5000.

    -Ahí está el resto del dinero, perra. Descuida puedes quedarte todavía la habitación está pagada para un día.

    Solo pensé

    -Teniendo 18 años apenas cumplidos, y mírenme como acabe. Como toda una puta.

    Dicho eso me quedé dormida, ahí en el suelo.

    Desperté eran la 1 de la tarde y era sábado. Se me había ido lo idiota, apestaba horrible por toda la mezcla que me echaron encima. Me dolía el cuerpo, no podía pararme. Ya no estaban los sujetos y todavía me estaban humillando. Tuve que ir a gatas a la regadera, porque enserio mis piernas no aguantaban. Me las arregle para bañarme. Y para vestirme. Qué bueno que traía ropa extra, la que traía estaba destrozada. Hasta recuerdo que alguien mi puso mi falda como mordaza y mi tanga me la metieron en mi vagina. Recogí todo y me fui. Todo el camino sosteniéndome de algo para no caerme. Al salir pareciera como si me hubiera lastimado las piernas. Tome el bus para llegar a mi cuarto y descansar. Con las piernas temblando, baje del camión y me caí mis piernas no aguantaban más mi peso. Compré una pastilla del día siguiente. Llegue a mi cuarto. Me acosté y asimilando todo me dije:

    -Por lo menos tengo $10,000 no sé si este lista para hacerlo de nuevo.

    CONTINUARÁ.

  • Cogiendo en las dunas

    Cogiendo en las dunas

    Fuimos de vacaciones con mi pareja a Mar Azul, a un camping, en carpa. Teníamos 20 años, una carpa, un colchón inflable y nada más.

    Juntamos nuestros ahorros, cargamos un poco de comida junto con nuestra ropa y emprendimos el viaje.

    Viajamos en auto, junto a una familia amiga que iba hasta el mismo lugar.

    En aquella época viajar desde Buenos Aires hasta la costa atlántica demoraba unas 5 o 6 horas. Aproveché el viaje para dar mi mejor impresión ya que esa familia no me conocía muy bien. Fue un viaje agradable de charlas y risas.

    Llegamos al camping y nos separamos. Nos ubicamos en una parcela alejada de la familia amiga para poder mantener la intimidad.

    Casi no nos volvimos a ver durante toda la estadía.

    Nosotros pasábamos todo el día en la playa o en el centro de la ciudad vecina.

    Fueron unas vacaciones muy lindas, sin dinero pero hermosas. La carpa tiene su encanto, su erotismo, su magia.

    Era mi primera vez en la carpa y tuve el bautismo esa primera noche.

    Fue súper ardiente, silencioso porque a mi me avergonzaba saber o creer que alguien podría escucharnos, pero no por eso menos caliente.

    Nuestros cuerpos bronceados, ardiendo por el sol, se encontraban cada noche en ese colchón inflable, incómodo, que seguía nuestros movimientos sexuales.

    Una tarde, decidimos caminar por la orilla del mar, caminamos por un rato alejándonos de la playa privada del camping.

    De regreso y en cercanía al mismo, vimos al amigo de mi novio que nos buscaba entre las personas que pasaban su día en el mar.

    Para jugarle una broma y que no nos encontrara nos escabullimos en unas Dunas que estaban cubiertas casi en su totalidad por juncos y hierbas pero dejaba ver entre estos si alguien se aproximaba.

    Estando escondidos ahí, mi pareja se sentó sobre la arena y yo encima de él notando su abultado pene.

    Comenzamos a reírnos al ver a su amigo buscándonos sin éxito, para que no nos descubra por la risa tape la boca de mi novio con mi mano, lo que hizo que él me girara arriba suyo, me colocó sentada sobre él, cara a cara, con mis piernas abrazando su cintura, con mis brazos rodeando su cuello, los suyos sujetando mis nalgas y mis pechos sobre su cara.

    Sin pensarlo mucho corrió mi bikini, introdujo su pene en mí y disimuladamente me cogió.

    Sus manos apretaban mis nalgas al tiempo que las abría dejando al descubierto mi culo, mojó su dedo y me lo metió.

    Yo encima de él subía y bajaba lentamente cuidando de no ser vista, me mojaba más.

    La sensación de hacer algo prohibido y ser descubiertos era excitante.

    Con mis pechos en su cara, llegó al orgasmo rápido, ahogando sus gemidos entre mis tetas a las que besaba y mordía mientras su miembro se endurecía y se contracturaba durante la eyaculación.

    Mis jadeos eran suaves, en su oído, para que nadie más los escuchara.

    Terminamos juntos y nos quedamos unos minutos disfrutando del galope de nuestros corazones, la agitación de nuestras respiraciones y el placer del orgasmo.

    Recuperamos el aire. Bajamos de la duna, corrimos hacia el mar y nos encontramos con nuestro amigo que aunque no tenía pruebas sabía que nos habíamos cogido en las dunas.

  • Usada para cerrar tratos, de princesa de papá a pequeña puta

    Usada para cerrar tratos, de princesa de papá a pequeña puta

    Era una mañana de sábado en épocas de calor, salí de mi casa desde temprano a dar la vuelta en coche después del almuerzo, la idea entre amigas era viajar hacia el norte de la ciudad en algún lugar donde se sirven bebidas embriagantes típicas de México, opte por salir en un auto clásico de mi papá el cual hacia que muchos hombres voltearan a ver qué tipo de persona manejaría un auto así.

    Al llegar al lugar me encontré con Alonso y otros señores que también habían salido a pasear, en sus autos clásicos, obvio todos voltearon a vernos, cuatro chicas jóvenes sexis y hermosas, de tez blanca con cabello largo, vestidas con ropa muy pequeña, shorts, vestidos cortos y blusas ajustadas, pero había una que llamaba mucho la atención, y esa era yo, minifalda ajustada, tenis, y un top, sin nada de ropa interior, creo que el tener la actividad sexual y ser tratada como una puta me desinhibí ante cualquier cosa y me gustaba que todo tipo de hombres y que mujeres me voltearan a ver y pensaran lo puta que me veía.

    Al llegar al lugar estuvimos bebiendo todo tipo de bebidas, mis amigas y yo bebiendo en una mesa al rincón del lugar, un poco más tarde llego Alonso con algunos acompañantes y se sentaron a mitad del establecimiento, ahí estuvimos hasta tarde casi cayendo la noche, los acompañantes de Alonso me veían con una mirada de deseo, ya que mis amigas y yo nos levantábamos a bailar y con atuendos diminutos despertaba mis deseos en ellos y al ver tremendas jóvenes enseñando todas las nalgas, y a mi pues el alcohol hacia que me pusiera caliente.

    Vi que Alonso iba al baño y haciéndome la disimulada me levanté, y fui tras él, en el lugar solo eran baños individuales, él había dejado la puerta abierta, así que sin que nadie me viera entre y lo abrace por detrás, le dije que si quería que se la sostuviera para que no se mojara el pantalón, a lo que respondió que ya había terminado, y yo le dije que entonces se la iba a sacudir y a limpiar, él se excito tan rápido que luego se la sentí muy dura, cerré la puerta, y me arrodillé ante el para limpiársela con mi lengua, y acto seguido empecé a mamársela, yo ya estaba muy caliente y quería que me cogiera, pero el no quiso, me dijo que estaba muy ocupado, así que me jaló del cabello hacia arriba y me dijo que me fuera para mi casa, que era una orden, y que al otro día fuera a su departamento, vestida con vestido ajustado rosa y un saco, con zapatillas, que me quería muy puta y sexi, a lo cual muy excitada y mordiéndome los labios respondí que sí, pero yo volví a arrodillarme y a mamársela, desobedecí sus órdenes, y ahí estuve tragando tu hermoso pene hasta que hice que se viniera en mi boca, y yo tan mojada que mis fluidos me escurrían por las piernas, no podía ocultarlo, estaba tan prendida, se metió la verga al pantalón. Y me dejó ahí arrodillada, sucia y mojada.

    Al día siguiente fui a su departamento a eso de las 5 pm tal y como lo había pedido, con vestido rosa ajustado y zapatillas negras, pensé que estaríamos solos y que sería una de sus tantas fantasías, pero oh sorpresa!!! Al llegar y entrar al departamento estaba él y otros tres hombres, sentí mucho miedo y un terrible escalofrío recorrió todo mi cuerpo, me quedé pasmada, él me tomó de la cintura y apenas di un paso hacia adelante, tenía mucho miedo.

    Me presento a las personas, era un hombre de piel de color (negro) él era cubano entre unos 30 a 35 años, un hombre moreno, de la misma edad aproximadamente y uno gordo de como 50 años, todos me veían con cara de lujuria, de perros hambrientos.

    Me presento con cada uno de ellos y les dijo que yo los iba a atender esa tarde, me pidió que sirviera unos tragos consecuente de una nalgada por lo que me sentí un poco aliviada, pensé que solo quería una chica joven y sexi para servirles aquella tarde, yo como buena sumisa accedí a servir los tragos, ellos platicaron mucho sobre negocios, sobre compra y venta de inmuebles, yo solo estaba de pie justo a un lado de la mesa sirviendo tragos y sintiendo las miradas de perversión de cada uno de ellos.

    Pasaron alrededor de 2 horas y finalmente firmaron algunos papeles, supongo que cerrando algún trato, después de eso todos me voltearon a ver de una manera burlona, Alonso se levantó de su silla y me llevó a su recamara, me dijo que yo había Sido parte del trato, que si ellos firmaban los contratos podrían utilizarme durante unas horas. Yo no dije nada, solo me quedé callada y mis piernas temblaban del miedo que me producía estar con 4 hombres, el solo me dijo que obedeciera, me pidió que saliera y que me subiera a la mesa caminando a gatas, estaba fría mecánicamente solo camine hacia ellos Y me postre sobre la mesa como una perra, todos ellos comenzaron a verme y manosearme, a frotar mis nalgas y mis pechos era un objeto sexual, Alonso se fue y solo dijo que en un rato regresaba.

    Ahí estaba sobre la mesa en cuatro patas, el hombre cubano se levantó justo frente de mi, yo lo miré fijamente a los ojos y él sonreía, se agarró su paquete, pero yo seguía mirándolo, ya estaba muy excitado y yo con un profundo miedo, saco su paquete, no pude evitar mirarlo, al verlo solo abrí más mis ojos y un poco mi boca, estaba sorprendida del gran tamaño de ese pene, era enorme, era enorme yo estaba impresionada jamás había visto un tamaño así, Alonso es de un tamaño promedio un poco más grande pero con este semejante atributo rápido me mojé y empecé a excitarme, de pronto el viejo gordo comenzó a tocar mis tetas y mis nalgas, mientras que el hombre moreno me decía que a lo largo de 3 horas harían conmigo lo que ellos quisieran.

    El cubano me tomó de la cabeza y metió su enorme pene dentro de mi boca, oh dios, era algo sofocante el intentaba ahogarme, pero tome el control, era un pedazo de verga interminable, yo lo comía muy rico, la verdad no quería sacarlo de mi boca porque me daba miedo de que lo metiera en mi vagina o en mi cola, de pronto sentí en tremendo escalofrío cómo entraba la verga del hombre moreno, mi primer trío con dos hombres, aunque pronto se convertiría en una orgía, tres hombres cogiendo a una joven de 18 añitos, por dios…

    Cómo me estaba gustando esa situación, de pronto el hombre cubano me cargo, y me aventó al suelo abrió mis piernas y me embistió con ese enorme pene, yo grite muy fuerte, sentí que me partía en dos, de pronto el hombre gordo se sentó sobre mis pechos y metió su verga gorda y flácida en mi boca, tenía un olor algo desagradable, y por más que quería sacarlo de mi boca no podía, el otro hombre estaba parado a un costado mío masturbándose enseguida se arrodilló y golpeaba mi cara con su pene, era de tamaño normal, pero yo estaba enfocada en sentir ese semejante miembro de tan semejante macho, cuidando que no me partiera en dos, yo estaba exhausta, pero quería volver a saborear esa verga y tenerla nuevamente en mi boca, pero ese cubano al ser el más macho tenía todo el control sobre mi, me levanto del suelo y me llevó a la cama, yo me puse en cuclillas y me dispuse a mamársela, pero solo fueron tres chupadas, me colocó de a perrita, y la verdad empezó a darme mucho miedo eran tres hombres que durante ese tiempo harían conmigo lo que quisieran tres hombres que podían meterme sus vergas por dónde quisieran, el gordo se colocó tras de mí y comenzó a cogerme, tenía una verga gorda pero era rico, yo disfrutaba, en seguida el hombre moreno se colocó debajo de mi y entendí que tenía que meterla de pronto el hombre gordo metió de un golpe su verga en mi ano, la verdad no lo esperaba, sentí morir, sentí un gran dolor, solo apretaba mis dientes y lágrimas rodaron por mis mejillas, no quería sentir si el negro metía su cosa dentro de mi ano.

    Estuvieron cogiéndome así durante mucho tiempo y yo estaba casi desvanecida y desmayada, el hombre gordo termino enseguida, el hombre moreno se colocó frente a mí y vacío todo su semen en mi cara mientras que el cubano solo sonrió y dijo que sería toda suya, corrió a los otros 2 hombres de la habitación y cerró la puerta, estaba muy temerosa, solo tome una almohada me cubrí y me recargue en la cabecera de la cama, el camino hacia a mi, me tomó de las piernas y me jaló hacia él, abrió mis piernas y comenzó a masajear mi linda vagina, pero alzo mis piernas de más y me metió su enorme verga en mi ano, me retorcí y solté un tremendo grito, me levanto, me tomó de las nalgas y yo de su cuello, me estaba cogiendo como verdadero semental y yo como una gran puta, pero ese hombre me triplicaba en cuerpo, era un hombre muy grande.

    De pronto me tiró al suelo, me volvió a poner de a perrita, y metió su gran verga ahora por mi vagina, me cogió mucho tiempo hasta que termine chorreando mis fluidos, un gran orgasmos recorrió mi hermoso cuerpo, me retorcí del gran placer, hasta que me tomó del cabello y vacío su semen sobre mi cara, termine toda cogida, desnuda y tirada sobre la cama.

    Al final me dijo que era una tremenda mujer y para ser tan pequeña cogía cómo fuera, (cómo una tremenda puta) yo solo cerré mis ojos y comencé a llorar, cerraron la puerta y se fueron.

    Más tarde llego Alonso, yo ya lo esperaba en la sala, al verlo me levanté y lo abofeteé, y le dije que jamás me volviera a dejar sola. Él me tomó de la quijada y me dijo que era su puta, que yo haría lo que él quisiera, solo lo mire y rompí en llanto, me sentía sobajada, y en ese momento entendí, que aunque estuviera tan enamorada, idiota y endiosada por ese hombre, también yo elegiría con quién iba a coger…

  • Cuando se cierra una puerta, se abre otra

    Cuando se cierra una puerta, se abre otra

    Eran unos días de esos que tienes que hacer obra en casa y por no estar viendo tu casa medio destruida por las reformas, obreros de un lado para otro, tragando polvo, etc., te quedas una semana en un hotel.

    Llevaba como dos días en el hotel, mi habitación era de lo más normal con un cuarto de baño completo, una cama de matrimonio, una terraza que daba a una avenida, dos mesillas, una mesa escritorio, una televisión, vamos lo esencial. Tenía pensión completa, así que no me preocupaba de las comidas ni nada.

    Un día escuché que en la habitación de al lado se oían ruidos, por fin tenía vecinos. Estando en la terraza vi que era un matrimonio que vendría a pasar unos días.

    Un sábado por la noche me dispuse a bajar a cenar cuando ellos también estaban haciendo lo propio, así que coincidimos en el pequeño pasillo que había y en el ascensor, nos presentamos, para eso éramos vecinos. El chico era como yo, un tipo normal, agradable, pero la chica era más simpática, de pelo moreno, con una boca y unos ojos de impresión. Me dijeron que iban a pasar 3 días allí para celebrar el cumpleaños de ella, y con risa picarona me dijo ella que si oía mucho escándalo que no me preocupara y que por favor no llamara a recepción, mientras él le daba un pequeño azote en el culo a modo de caricia.

    Yo, la verdad, me puse un poco colorado ya que aquella situación me incomodó.

    También coincidimos a la hora de subir, bueno la verdad es que les esperé en el ascensor por que se cerraba la puerta y el chico venia un poquito “alegre” del vino de la cena y no era plan de hacerles esperar a que el ascensor me subiera hasta una octava planta. Se subieron conmigo y empezaron a besarse, con pasión, a manosearse, a acariciarse y yo en un rincón del ascensor viendo el espectáculo.

    La verdad es que la chica era un escándalo de mujer, guapa a más no poder. Él la besaba, se la estaba comiendo delante de mí, y ella, no sé si porque le daba morbo la situación, solo hacia mirarme.

    Yo estaba en una situación que no sabía si decirles que me unía a ellos o callarme y masturbarme en la habitación escuchándolos porque la noche prometía.

    En su afán de besarla tanto, el chico casi le rompe la camiseta para llegar a sus pechos, en ese momento ella dijo de parar, y sonó la campanita del ascensor porque habíamos llegado a nuestra planta, yo me despedí y no creo ni que me oyeran, ya que en el pasillo no paraban de acariciarse contra las paredes.

    Yo me dispuse a ver un poco la televisión y a dejar que aquella imagen de ellos en el asesor se fuera de mi mente. Salía un poco a la terraza, otra vez a ver el televisor, así pasaron unos largos minutos, casi una hora y era imposible quitar esa imagen ya que les estaba oyendo como lo hacían.

    Así que no me quedaba otra que masturbarme, mi imaginación y aquellos labios de esa mujer hacían estragos en mí. Me desvestí, me puse cómodo encima de la cama y mi grado de excitación iba subiendo y subiendo.

    De repente escucho que tocan a la puerta, me puse el pantalón corriendo y salí a abrir. Era la chica, mojada y tapada con una minúscula toalla que tapaba lo esencial. La pregunte que si pasaba algo y me dijo que se fue a duchar y su pareja se había quedado dormido, salió a por unas bebidas a una máquina expendedora y se le se cerró la puerta, que, así como iba vestida había incluso bajado a recepción y no había nadie, así que me pregunto si podía pasar para ver si podía saltar de una terraza a la otra.

    Esta loca, le dije invitándola a entrar, fuimos a la terraza y vimos que era muy peligroso, así que la dije que intentara calmarse que ya buscaríamos otra solución. La ofrecí un vaso de agua, se sentó en la cama y ya empezó más o menos a tranquilizarse.

    Me preguntó qué estaba haciendo solo en la habitación, le dije que estaba de obras en casa y tenía que alojarme allí unos días, y ella exclamo que lo sentía mucho haber montado todo aquello, pero que su chico, durmiendo, era una manta, por cierto, no he podido dejar de fijarme en que te estábamos alegrando la noche, me dijo ella con una risilla picarona.

    Yo no sabía dónde esconderme, que corte, me estaba poniendo súper colorado. Me dijo que había venido a celebrar su cumpleaños y mira la que estaba montado.

    No te preocupes, la dije. La verdad es que ahora estoy mejor que antes, porque ahora ya no os escucho y no me dais envidia, soltó una carcajada.

    Bueno todo puede ser mejor, es sábado noche, es mi cumpleaños, estoy en la habitación de un hotel con un desconocido… Me dijo, mientras sus labios se acercaban a los míos.

    No os podéis imaginar el morbo que me dieron aquellas palabras, tal fue que mis manos se pusieron sobre su ridícula toalla y acariciar todo su cuerpo mientras nuestras se hacían una.

    Entre sueños sentí que alguien tocaba a la puerta, miré el reloj, eran cerca de las cinco de la madrugada, pregunté quién y oí una voz femenina que me decía –abre soy yo…, medio dormido todavía abrí y ahí estaba ella, el rostro algo desencajado por la amanecida y los tragos, con un abrigo largo cerrado, a esa hora la temperatura bajaba a dos grados o menos, se me abrazó al cuello y me dio un largo y profundo beso, -hola amor te molestó, -para nada, al contrario es el mejor amanecer, por lo menos el más rico.

    Mis manos empezaron a cobrar vida y recorrieron su cuerpo voluptuoso, ella acariciaba mi espalda, -quiero que me hagas el amor, y seguido a sus palabras se separó un poco, me dijo que me echara en la cama.

    Fue dándome besos por todo mi cuerpo hasta llegar a mi miembro, el cual aún estaba duro de haberlos escuchado, empezó a besarlo, a lamerlo cual helado, lo chupaba y masajeaba como nadie lo hizo antes. Manos acariciaban su culo y con un leve empujón hice que se subiera encima de mi boca, su sexo estaba húmedo y más lo iba a estar cuando mi lengua empezara a jugar en él.

    Yo notaba como mi miembro entraba entero en su boca y yo no podía hacer otra cosa que acariciar su culo, lamer su sexo y jugar con su clítoris. Se puso prácticamente sentada en mi boca, moviéndose y sus manos me masturbaban. De vez en cuando escupía sobre mi capullo y eso aún me excitaba más a mover más y más rápido mi lengua en su clítoris, sus gemidos eran fuerte y yo no podía parar, se corrió en mi cara.

    Se dio la vuelta y empezamos otra vez a besarnos, con su lengua me limpiaba la cara mientras yo acariciaba esos pezones duros que se le habían quedado. Era tal el grado de excitación que agarro mi miembro con una mano mientras se ponía encima de mi para clavárselo.

    Los movimientos de aquella mujer no eran normales, era pudro vicio y yo me beneficiaba de ese placer, tenía una manera de cabalgar tremenda, dejaba salir casi todo mi falo dejando solo el capullo dentro y volvía a dejarse caer.

    Mis manos la agarraban de la cintura, le daba azotes y a ella más cachonda la ponían. Sus pechos botaban, sus pezones parecían que iban salir disparados, yo los agarraba, los pellizcaba y ella solo decía entre gemido y gemido que se volvía a correr. Hazlo, quiero tus fluidos resbalando por mis huevos, la dije.

    Y así fue, un órgano acompañado de un grito y dejándose caer sobre mí. Volviendo a besar y mordisquear esos labios.

    Espera, ahora me toca mandar a mí, le dije, a lo que ella muy gustosa accedió.

    La puse a cuatro patas, agarre mi miembro con una mano y entre lo duro que estaba y lo húmedo de su sexo, entro sin miramientos, agarre sus caderas y empecé a moverme con ansia, con furia notando como le gustaba cada vez más, los azotes, mis manos agarrando sus hombros para hacer más fuerza no eran suficiente, aquella mujer quería más, y note como su mano acariciaba su clítoris y mis huevos, era insaciable y me encantaba.

    No aguantaba más, tenía que correrme y se lo dije. – ¿Quieres hacerlo entre mis tetas? me pregunto. Por supuesto.

    Así que cambiamos de postura, me senté a los pies de la cama y ella se arrodillo cogiendo mi miembro venoso y duro con sus pechos. Los movía, escupía en la punta de mi miembro, incluso llego por un momento a metérselo en la boca. No hagas eso que me corro y no respondo de hacerlo dentro de tu boca. Hazlo, me dijo, mirándome a los ojos.

    Agarre su cabeza y no pare de follarle la boca hasta correrme, se separó de mi verga suavemente llevándose todo rastro de leche con su boca, yo esperaba que lo escupiera sobre mi verga o sobre mi pecho, pero nada más lejos, se lo trago.

    Se subió otra vez a la cama y volvimos a besarnos, pero se lo tenía que preguntar, -¿en serio te lo has tragado? Claro, digamos que si se descorcha el champan, por lo menos hay que tomar un trago.

    Cuando quisimos darnos cuenta nos habíamos quedado dormidos abrazaos el uno al otro, sonó mi despertador y nos dimos cuenta de la realidad, no teníamos forma de pasar a la habitación de ella y su chico durmiendo. Así que baje a recepción donde ya el recepcionista estaba y subió con la llave para ver lo que había ocurrido y se aclaró todo, abrió y ella entro no sin antes darme las gracias por lo ocurrido.

    A la mañana siguiente coincidimos los tres en el ascensor y pregunte qué tal la noche, el contesto que muy bien y ella que una noche digna de recordar.

  • Mi vecina madura y yo

    Mi vecina madura y yo

    Me llamo José y tengo 21 años cumplidos y hoy les contaré acerca de mi primera vez con una madura, debo decir que fue mi primera vez teniendo sexo con mi vecina, en aquella ocasión ella tenía 41 años y yo 18 años.

    Era un sábado por ahí de las 8:00 pm, mis hermanas mayores y yo le organizamos una fiesta a mi madre por sus 52 años en un salón e invitamos a toda la familia, amigos y claro a mi vecina, ella era amiga de la familia desde mucho tiempo, la fiesta fue un éxito, algo que nos tomó por sorpresa, pues habíamos creído que al menos la mitad de los invitados irían, gracias a esto debíamos ir a comprar cosas, entre ellas refrescos, botana, cervezas, etc.

    Mi vecina Janeth y yo nos la pasamos el mayor tiempo juntos en la fiesta, mi vecina es de una estatura como de 1.77, es unos centímetros más alta que yo, piel clara, ojos verdes y melena rubia, toda una mujer hermosa, ella y yo somos muy unido, ya que me conoce desde que soy un bebé, ella me considera como su hijo, ya que es una mujer soltera y siempre quiso tener un hijo. Una de mis hermanas le pidió a Janeth que si podía ir a comprar unos refrescos ya que se estaban terminado, ella muy amablemente dijo que si y me pidió que la acompañase.

    Íbamos en su automóvil e íbamos platicando, ella me pregunto sobre mi novia y yo le conté que mi ella me había terminado días atrás y le platique que estaba algo triste últimamente por la ruptura, ella me dio ánimos y me dijo que dejará de pensar en eso y me dijo demás cosas y mientras me decía aquello, ella me puso una de sus delgadas manos en la pierna.

    «Esa muchacha no sabe lo que dejó ir, eres un muy buen muchacho y buena persona, no llores por alguien que no te merece, corazón » me dijo eso mientras me acariciaba la pierna. Ella me decía «corazón» desde siempre, una forma de mostrar su cariño a mí.

    Debo decirle de que ella me cuidaba cuando mi madre o mis hermanas mayores no podían hacerlo así que ella me cuidaba en su casa por las tardes, de ahí él porque del cariño que me tenía y de por qué ella y mi familia eran muy unidos.

    Regresando al relato, recuerdo que mi poya se puso erecta, me había tomado por sorpresa que me acariciara de esa forma, ya que nunca lo había hecho, no sabía porque pero era como una señal de lo que se acercaba. Janeth puso su mano en mi verga y yo me sorprendí que lo hiciera, recuerdo que ella no me miraba mientras me acariciaba la verga pero veía como mordía sus labios, yo en esos momentos no sabía que hacer o decir, me tenía sorprendido, pero yo no quería que parase, debo decirles que ella siempre me había atraído y muchas veces fantaseé con ella en pensamiento eróticos.

    Después de un rato llegamos a su casa, ella me dijo que días atrás había comprado refrescos para la fiesta y los había olvidado, más bien ella ya tenía planeado todo.

    Cuando salimos del coche ninguno de los dos dijo nada de lo ocurrido y ella actuaba como si nada hubiera pasado.

    Entramos a su casa y subimos los refrescos al auto y por ultimo me pido que la acompañase por un regalo que tenía en su habitación un regalo que yo creí que era para mi madre, pero después descubrí que era para mí.

    Entramos a su habitación, primero yo y después ella, ya estando en la habitación ella se me puso enfrente y me comenzó a besar, rodeo mi cuello con sus brazos y me aferro a ella.

    Está ves no me sorprendí y la tome de la cintura, la poya estaba bien dura y mi mente me decía que debía cogérmela. Así que ella tomó la iniciativa y me sentó en la cama, frente a mí se comenzó a quitar el vestido y dejo lucir su hermoso cuerpo de mujer madura frente a mis ojos.

    Se sentó en mis piernas y comenzó a abrir la camisa de botones, yo excitado seguí su juego y me desabroche el cinturón mientras nos besábamos apasionantemente y le acariciaba las tetas y luego las pequeñas nalgas. Ya desnudo, ella me empujó hacia atrás para estar totalmente acostado, sus labios bajaron por todo mi cuerpo hasta llegar a mi verga, ella comenzó a comérsela con mucha habilidad, mi corazón se aceleraba, no podía creerlo, mi primera vez.

    Ella me masturbaba mientras se llevaba mis huevos la boca. El éxtasis no tardó en llegar, llego como una tormenta, era muy precoz. Aún recuerdo el cosquilleo e todas mis piernas de virgen, y el placer que sentí era tanto que mi espalda se curveo Y yo cerré mis ojos.

    Cuando termine de llenar su boca con mi leche, ella se subió a mi cara e hizo que le lamiese el depilado coño, el sabor del coño era muy delicioso y era muy suave, toda su piel era hermosa.

    Yo era un inexpertos en el sexo así que ella me indicaba como comer su rico coño, le metía la lengua a la vagina y dedos, no me costó mucho tiempo aprende como hacerlo. Ella se agarraba las tetas y agarraba en un puño mi cabello, sus gemidos hacían que me excitara más, ella me pidió que le lamieras el clítoris y así hice, su cuerpo se estremecía más y más hasta que se vino.

    Después de lo anterior ella se puso en cuatro patas y la penetre, era lo mejor del mundo, mi verga en su húmedo coño, sentía como mi poya se endurecía más, sus gemidos no se hicieron esperar y salieron fuerte y claros, «¡Siiii!… ¡Aaaah!» gritaba y eso me ponía la poya muy dura, yo entraba y salía con violencia hasta que por fin, al mismo tiempo, ambos nos corríamos.

    Llene de leche su rosadito y lindo coño. No voy a negarles que mis piernas temblaran un poco y que por momentos puse los ojos en blanco, recuerdo que ella gritaba mi nombre «¡JOSÉ!», eso era lo más excitante, ser deseado, nos quedamos unos minutos más acostados antes de regresar a la fiesta.

    A partir de ese día descubrí lo adicto que me volvería al sexo, ella y yo aún tenemos sexo, llevamos una vida secreta de amantes, cada que ella quiere sexo o yo lo pido, ambos accedemos.

    Espero y les haya gustado, tengo otros relatos con tres maduras más, con gusto se las narraré.

  • Seduciendo a mi psicóloga

    Seduciendo a mi psicóloga

    Una tarde, ya casi por anochecer me encontraba en mi casa a solas, envuelto en mis pensamientos y recuerdos, tratando de averiguar quién o qué era yo en realidad, que me deparaba la vida y de pronto comencé a sentir eso que normalmente siento cuando estoy a solas, esa excitación de la que se supone nadie debe de enterarse, aun así ya tenía tiempo queriendo contarle a alguien en particular, sin saber exactamente el porqué a ella, sabía que guardaría mi secreto, pero de pronto quise que ella fuera parte de mi secreto, más que ayudarme a entenderlo quería provocarle lo que a mi me provocaba ese “gusto culposo”. Entonces decidí enviarle un mensaje, diciéndole que quería contarle algo, a lo que la psicóloga accedió.

    Comencé dudando un poco, pues no sabía exactamente cómo lo iba a tomar. A fin de cuentas por alguna razón me importaba lo que pudiera pensar. Le platiqué que había tenido algunos sueños que se sentían tan reales, en los que yo me encontraba en mi recámara, dormido y de pronto sentía la presencia de una persona a un lado mío, una presencia que lograba excitarme por completo, algo diferente a lo que ya había experimentado. Se trataba de un transexual.

    Le platiqué con lujo de detalle lo que yo estaba sintiendo y haciendo en el sueño, le platiqué como de los besos fuimos yendo a practicar un rico oral y después me llevaba a la penetración y era el clímax para mí. Así fueron pasando los días y cada sueño que tenía se lo iba haciendo saber. También le platiqué algunas vivencias que tuve de niño y adolescente, con eso creo que el vínculo y la confianza se fortalecieron, al menos eso buscaba yo.

    Entre días y largas pláticas, le fui haciendo de su conocimiento mis gustos más privados y con eso, ella sería la única persona que lo sabría.

    Una de las cosas que le comenté, fue de mis sueños en los que yo portaba lencería o una simple tanguita y qué hacían que me retorciera de gozo. A ella en lugar de provocarle excitación, le provocaba preocupación. Eso no me gustaba, las cosas no estaban saliendo como yo las quería y tanto deseaba. Pasaron días y algunas semanas, a ella seguía sin provocarle nada o por lo menos eso hacía pensar.

    De pronto, en una de esas noches en las que platicábamos sobre mis intimidades, con el teléfono en la mano le pedí permiso para poder ponerme una tanguita que guardo en mi cajón, al fondo, lo más y mejor doblada posible para que nadie la pueda ver, para que nadie supiera de su existencia, solo yo y ahora ella también. Su respuesta, después de breve silencio fue <Si, ponte la tanguita>.

    En ese momento, los latidos de mi corazón se elevaron drásticamente, la excitación fue prácticamente instantánea. Rápidamente fui al cajón de mi ropa interior y saqué esa prenda que con tan solo verla, hacía que casi me viniera (imagínense ahora que ella me había dado permiso de ponérmela). Me la puse rápidamente, regresé al teléfono y ahí seguía, callada pero atenta a lo que se veía venir… le pregunté <sigues ahí?>, a lo que ella me contestó <si, aquí sigo>.

    Me puse algo nervioso, pero la excitación ya me había invadido por completo y no había marcha atrás. Le pregunté <me das permiso de masturbarme con mi tanguita puesta?> ella me respondió con un SI. Creí que las cosas no podían ir mejor, pero estaba equivocado, por supuesto que se pondrían aún mejor. No me había dado cuenta, pero la seducción ya había tomado su curso e iba haciendo de las suyas en la mente de ella…

    Continuará…

  • La vecina de la playa descubre mis fetiches

    La vecina de la playa descubre mis fetiches

    Mi nombre es Marcos, tengo 35 años y todos los veranos voy de vacaciones con mi mujer al apartamento que tiene su familia en la playa. Como soy profesor suelo pasar allí todo el verano y mi mujer va y viene a la ciudad, por lo que alguna semana me quedo solo en el apartamento con mis suegros.

    En el apartamento de al lado vive un matrimonio, que tendrán unos 50-60 años, él se pega el día pescando y ella tomando el sol, es una mujer atractiva, pero con algunos kilos de más y siempre está muy morena, supongo que por las largas temporadas que pasan en la playa y porque su vida se desarrolla de la tumbona al sofá y del sofá a la tumbona de la playa. Aparenta unos cincuenta y poco años aunque tal vez tenga alguno más.

    Son muy simpáticos y como siempre tienen la puerta abierta, cada vez que pasamos hacia nuestro apartamento solemos saludarlos, además en la playa también suelen ponerse junto a nosotros. Él siempre está hablando de pesca y ella es todo lo contrario, no para de hacer comentarios subidos de tono…, a mi mujer no le gustan, pero a mí me parecen de lo más divertidos. Este verano una de las semanas que estaba solo, me cruce con la mujer en ascensor y comenzamos una conversación algo subida de tono. Lo que empezó como una broma terminó en mucho más.

    -¿Veo que te has quedado solo, como se atreve tu mujer a dejarte solo, con la cantidad de chicas guapas que hay en la playa??

    -Querrá que me vaya alguna, le dije siguiéndole la corriente.

    -No creo, seguro que antes de irse te ha dejado bien descargado.

    Yo no paraba de reírme…

    -Que va, ya sabes desde que te casas las mujeres nos hacéis pasar mucha hambre.

    -Eso será la tuya, yo a mi marido lo descargo casi todos los días.

    Aquello iba tomando un tono más serio, ya habíamos salido del ascensor e íbamos hacia el apartamento.

    -Eso decís todas, continúe yo con la broma.

    -Porque no entras y te lo demuestro?? ¿O te da miedo??

    No sé qué se me paso por la cabeza en aquel momento, pero cuando abrió la puerta de su apartamento yo la seguí detrás… La conversación dio paso a un silencio tenso, pero ella ni se inmuto, simplemente cerró la puerta y continuando andando hasta el salón.

    -Así que tu mujercita es una estrecha y te tiene a dos velas, vamos a ver que tienes ahí debajo…

    Y sin decir nada más, ni mirarme a la cara, metió su mano dentro de mi bañador y me agarró la polla. Ummm pero como estas ya??? Hacía días que no tocaba algo tan duro.

    Yo seguía inmóvil frente a ella, sin saber qué hacer, avergonzado por la situación, pero totalmente empalmado. Se agachó, se puso de rodillas y comenzó a chupármela, lo hacía con tal maestría y con tal cantidad de saliva, que yo me quedé con la mente en blanco y cuando me quise dar cuenta ya me había corrido. Solo desperté del éxtasis cuando vi su cara de decepción y me dijo:

    -Joder pensaba que aguantarías un poco más y me harías disfrutar a mí también. ¿Hasta mi marido aguanta más, pero cuánto tiempo llevabas sin correrte?

    Mientras me decía esto, ella se había sentado en sofá, estaba toda sudada y en su cara se veía cierta resignación de ver lo rápido que me había corrido. Supongo que esperaba que al ser más joven íbamos a terminar follando durante horas y su cuerpo se iba a dar una buena alegría.

    Yo seguía sin decir nada…, creo que todavía no sabía muy bien que hacía allí, pero me puse de rodillas en el suelo frente a ella y le abrí las piernas dispuesto a devolverle el favor que me terminaba de hacer.

    -Seguro que quieres hacer esto?? Mira que este no es el coñito limpio y depilado de tu mujercita.

    Yo no le conteste, solamente metí mis manos bajo su vestido de playa y estire de sus bragas hacia abajo, ella abrió ligeramente sus piernas se acomodó en el sofá y me dejo ver su coño. Era un coño sin depilar, pero bien cuidado, muy grande y muy muy oscuro (parecía el de una mulata), tenía los labios muy voluminosos y algo caídos, Entre ellos se veía una tira de carne rosácea, totalmente lubricada de un líquido blanquecino, que posiblemente eran los flujos del calentón que llevaba.

    -Como quieras, es todo tuvo, pero yo ya te lo he advertido.

    Abrir sus piernas y cuando metí mi cabeza debajo de su vestido ya noté un fuerte olor mezcla de sudor, flujos y restos de pis… que nada tenía que ver con el olor del coñito aseado de mi mujer. Sin embargo, continúe hasta que pude meter mi lengua y lamer aquella tira rosácea, primero poco a poco y luego ya con toda mi lengua… si su olor era fuerte su sabor todavía lo era más… Continúe durante un buen rato, pasaba mi lengua por su raja, mordía con mis labios sus labios vaginales y hasta chupaba los pelos que tenía alrededor, los cuales tenían un sabor salado mezcla de sudor y pis.

    En lugar de darme asco, aquellos sabores y olores cada vez me excitaban más… no paré hasta que puede notar como se hinchaba su clítoris y Marina comenzaba a gemir y retorcerse de placer, por fin comenzó a correrse y su coño se convirtió en una fuente, nunca había visto nada parecido, comenzó a expulsar un líquido casi transparente y de sabor salado que lamí hasta la última gota.

    Cuando saque la cabeza de debajo de su vestido, puede ver que su cara había cambiado, ahora era todo placer y tenía una ligera sonrisa.

    -Creo que tú y yo podemos llevarnos muy bien, si te gusta chupar yo puedo darte marisco todos los días. Dijo sonriendo

    -Me encanta el sexo oral y así te compenso por haberme corrido tan pronto.

    Yo seguía arrodillado en el suelo y ella sentada en sofá, mi polla se había vuelto a empalmar y Marina ya se había dado cuenta. Sin levantarse, se quitó la chancla y puso su pie sobre mi polla, empezando a tocarla suavemente.

    -Por lo que veo igual me puedes compensar muy pronto. ¿Tanto te ha gustado el sabor de mi coño??

    -Si mucho, me ha encantado, te comería entera una y otra vez.

    -Y ya sabe tu mujer que te gustan los coños sucios y sudados??? ¿También ella lo tiene así de caliente?? Yo estoy así todo el día.

    Yo me puse rojo y bajé la cabeza, como un niño avergonzado…como si aquella mujer fuera demasiado para mí.

    -Que pasa, no tienes lengua??? Me dijo mientras ponía su pie frente a mi boca y con el otro continuaba jugando con mi polla.

    -A mi mujer no le gusta que le haga sexo oral, dice que es una guarrada.

    -Lo que le pasa a tu mujer es que una estrecha y tú te mueres por hacer guarradas… me equivoco?? Vamos chúpame el pie que seguro que lo estas deseando.

    Yo nunca he sido fetichista de pies, pero cogí su pie y comencé a besarlo y a chuparlo, como antes había chupado su coño. Estaban muy salados mezcla de la sal de la playa y del sudor de sus chanclas, pero al igual que con su coño, aquello no me importaba, al revés cada vez me excitaba más

    -Ven vamos a mi habitación, creo que tu polla quiere darme esa alegría que me debe.

    Cuando llegamos a su cama, nos tumbamos y ella se abalanzo sobre mi polla, quería ponérmela todavía más dura… pero yo no quería que me la chupara mucho más, porque esta vez no quería correrme sin penetrarla. Me di media vuelta y me puse debajo de ella, poniéndome en la postura del 69 para que ella también estuviera a punto del orgasmo cuando la penétrala y empecé a chuparle el coño mientras ella hacía lo propio con mi polla.

    Yo estaba debajo y ella estaba sobre mí, por lo que yo apenas llegaba a chupar su coño y aunque tenía ante mí su enorme culo, no me atrevía ni siquiera a abrir sus nalgas… Sin embargo cuando ya se iba a retirar para comenzar a follar, lo acercó ligeramente a mi cara y me llegó aquel olor tan penetrante. Se quedó parada solo un instante, lo justo para que yo pudiera acercar más mi cara y esta vez no pude resistirme, abrí sus nalgas y comencé a lamer aquel agujero negro.

    Tenía algunos pelos y estaba lubricado por los flujos que se había deslizado desde el coño, pero lo más fuerte era su olor a culo (no hay mejor definición). Seguí lamiendo, limpiando toda aquella raja, hasta que Marina rompió el silencio

    -No sé qué me excita más, sí que me chupes el culo, o pensar en la estirada de tu suegra y la pija de su mujer mientras lo haces. Si tu suegra se entera de esto le daría un infarto. Vamos déjalo bien limpio, ahora si me creo que querías comerme entera.

    Una vez lamí su culo y lo dejé bien limpio, ella se dio media vuelta y me dijo, ¿no quieres penetrarlo??

    Yo di un salto como un resorte, me puse tras ella y apunté con mi polla a culo, nunca había hecho sexo anal y solo de pensarlo me ponía a mil. Entro casi tan fácil como entra en un coño, sin duda no era su primera vez y empecé a bombear y bombear.

    -No tan rápido, esta vez quiero que folles mi coño antes de que te corras.

    Al oír aquello, saqué mi polla de su culo con la intención de follar su coño directamente, sin darme cuenta de que mi polla estaba algo manchada.

    -Espera bruto así no, que puede estar sucia y primero hay que limpiarla

    Pensaba que iría a por una toallita o me haría pasar por el baño. Pero en lugar de eso, la limpio un poco con su mano y comenzó a chupármela diciéndome:

    -Ahora ya puedes meterla en mi coño.

    Aquella mujer era lo mejor que me había pasado, me tumbé sobre ella y comencé a penetrarla y al mismo tiempo a besarla. Creo que ella se sorprendió de que la besara, pero enseguida empezó a enroscar su lengua con la mía, su boca todavía sabía a polla y a culo, pero aquel día ya había sobrepasado todos mis límites.

    No sé cuánto rato estuve hasta que me corrí, pero creo que a Marian no le importó demasiado, porque a las cuatro o cinco primeras embestidas ya había llegado a su primer orgasmo. Por fin nos corrimos juntos dejando toda mi leche en su coño.

    Cuando termine ella se levantó como si nada hubiera pasado y me dijo:

    -Vamos vete a tu casa, mi marido está a punto de llegar y no quiere que piense que soy una guarra. Por cierto, dale recuerdos a tu suegra de mi parte.

    Continuará.

    A las chicas que les guste pueden escribirme [email protected].