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  • La bestia: Confesiones de Samir (3)

    La bestia: Confesiones de Samir (3)

    Habían pasado unos días desde que Inés (Diosa pelirroja a la que dejaba seducirme) me masturbo en la biblioteca dejándome con mi ropa llena de semen y sin nada para cubrirme, haciendo que tuviera que salir de la Universidad a mi casa para cambiarme. 

    A su vez esto también ocasionó que perdiera un importante examen que solo pude recuperar negociando entregar un proyecto extra a cambio de dejar a mi profesor comerse mi verga.

    Tenía a Inés entre ceja y ceja, no sólo la cogería… la pondría a suplicar que la cogiera!

    Gracias a Martín (al que yo le gustaba en silencio y que se ofreció hacer mi complicado proyecto sin pedir nada a cambio solo por “amistad”) logre recuperar la calificación que había perdido.

    Estaba muy agradecido con él, siempre estaba allí para ayudarme y aunque sabía que él me deseaba nunca traté de insinuarle nada porque se esforzaba mucho en ocultarlo.

    Si… no entiendo!… eso es extraño. Por alguna razón me preocupaba por él, quería protegerlo y no verlo como una presa más a la cual debía seducir o devorar.

    Un viernes en la mañana algunos amigos me avisan que en la noche habría una fiesta en una de sus casas (ese día era mi cumpleaños número 20, pero nadie lo sabe ya que nunca lo celebro debido a que mi madre falleció ese día cuando tenía 8 años).

    Igualmente salgo y disfruto como un día más… no es que me quede llorando en casa. Les escribo a mis amigos:

    “Nos vemos allá”

    Veo a Inés entrado como toda una diva con su cabello rojo suelto provocando a todo aquel a su paso, entonces decidido pasar hacer el cazador, me le acercó y le planto un beso apasionado delante de todos y sin avisarle.

    Ella me ve, sonríe y me vuelve a besar, fue muy ardiente estoy seguro que más de uno de los presentes se mojaron y excitaron.

    Luego paso mi brazo por su cuello y nos vamos a sentar y le pregunto;

    “Que harás hoy en la noche? Hay una fiesta en casa de unos amigos, vienes?

    Inés: Suena bien…

    Samir: y después te puedes quedar en mi casa para hacerte cosas ricas… (al oído)

    Inés: Mmm… eso suena divino… me convenciste!

    Samir: paso por ti… (Y ella interrumpe)

    “No, dame la dirección y voy en mi carro tengo que ocuparme de algo antes!”

    Durante el resto del día estuve imaginando cómo la pondría a gozar hasta hacerla suplicar por más!

    Cuando voy camino a al estacionamiento veo a Martin que es parte del grupo de la fiesta y me dice que asistirá, le ofrezco llevarlo, acepta pero primero le digo que me tengo que ir a cambiar (hoy voy con todo por Inés).

    Entramos a la casa, Martin se pone a ver la TV y paso directamente a la ducha. Al salir del baño voy directo al closet y me doy cuenta que Samir parecía una estatua, estaba paralizado y tenso. (Martin explica que ocurrió en “Esclavo de mi fantasía, mi primera vez” con más detalles)

    Me sentí un poco mal, creo que lo había calentado sin querer. Me visto más rápido y salimos camino a la fiesta.

    Al llegar allí a los minutos llega también Inés, le presento a Martin y el resto del grupo. Ella es una mujer segura de sí misma y se integra rápidamente. Inés ve que la observó con deseo cuando estoy buscando una cerveza y comienza a coquetear sutilmente con uno de mis amigos y Martin, eso me excita!

    Martin (al que nunca le hemos conocido novia) le trata de seguir el juego pero su inexperiencia en esa área es evidente. Esa inocencia e inexperiencia capta mi atención, “…por supuesto Martin es virgen!” Pensé.

    Pasado el momento, un tiempo más adelante Inés se levanta y se despide, quedó desencajado y la acompaño a la puerta para que me explique:

    Samir: que paso? …Nos vamos? (Con voz y sonrisa sensual)

    Inés: lo siento Sam! Tengo un compromiso con mis padres y no puedo faltar! (Con actitud despreocupada)

    Samir: me dijiste que pasarías la noche conmigo… no me puedes dejar así…

    Inés mientras acaricia su cara y dándole pequeños besos en la boca, dice:

    “No te moleste Sam… ya tendremos tiempo para jugar… después de todo me dijiste que aguantabas más de lo que yo necesito” (recordando lo que él le había dicho en la biblioteca).

    Tomo su carro y se fue. Estaba molesto, con ganas de coger y esta puta jugando conmigo!

    Tratando de pasar mi frustración regreso a la fiesta, sigo bebiendo y bailando hasta tarde. En vista de lo mareado que estaba me despido diciéndole a Marcos (dueño de la casa) que dejaría mi carro afuera y caminaría a mi casa.

    Martin sale al paso diciendo que me acompañaría, le dije “está bien” y salimos.

    Era una noche calurosa, estaba de cumpleaños, frustrado por el desplante de Inés (era la primera vez que me lo hacían!), mi mente estaba nublada pensando que pasaría la noche solo (vivo con mi papá pero es médico y estaba de guardia así que estaría solo) y a mi lado en silencio Martin!

    Durante el largo camino me comencé a sentir feliz de tenerlo cerca, no sabía que decir. Fue cuando note su culo por primera vez.

    Martin es un chico lindo, inspira ternura, de piel blanca, cabello oscuro y algo corto se parece a “Percy Jackson” el ladrón del rayo “la película”, jajaja. Pero con los ojos café, un poco más bajo que yo 1.73 de altura, cuerpo delgado pero con un culo sobresaliente y piernas gruesas.

    Que me estaba pasando…? Estaba detallando a Martin!… no puedo sacar su culo de mi mente! Mi sangre estaba caliente, tenías varios días sin coger.

    Y comienzo a pensar:

    “Lo invito a dormir…”

    “y si lo cojo…”

    “…nunca he cogido a un hombre”

    “es mi amigo…”

    “…pero yo le gusto”

    “Que hago…?”

    Mientras más cerca a mi casa estamos me pongo más impaciente (yo nervioso por un hombre, no lo podía creer) “lo invitaré a dormir y luego veremos que pasa” decidí.

    En la puerta de mi casa lo invito, él duda para mi sorpresa pero insisto y acepta. Entramos a la casa y Martin va hacer una llamada para avisar a sus padres que no llegara a dormir, mientras yo entro al cuarto algo impaciente.

    Me detengo por un momento y me digo:

    “Que te ocurre Samir? Tú le gustas a Martin, le tienes ganas… cógelo! Conviértete en su fantasía!”

    Me quito la ropa mi tiro a la cama en bóxer me pongo en una posición sexy y entra Martin!

    Increíblemente tuve que convencerlo para compartir la cama, pero en eso me dijo algo que me hizo dudar (qué era virgen, lo dijo bromeando pero estoy seguro que es verdad)

    Aun sudando por la caminata, estamos en la cama sin sábanas y él se había quitado la ropa quedando en unos bóxer blancos algo gastados (Martin acostado de lado dándome la espalda) yo estaba apreciando su gran culo que en esa posición se veía más tentador despertando definitivamente a la bestia!.

    Martin no se movía, creo que ni respiraba. Entonces decidí hacer un movimiento, me reubicó quedando de lado, más cerca de él. Mi pene a centímetros de ese redondo y apetecible culo. Entonces Martin suelta un suspiro y pude ver un escalofrío en su piel… y le dije:

    “…tienes un culo grande… (en voz baja)”

    Martin: que…? (En voz baja, pero sorprendido)

    Yo: Tienes un culo grande! (Con voz fuerte y clara)

    Martin: y eso es bueno o malo?

    Sonreí por su inocencia y le contesté:

    “Depende”

    Martin: de qué?

    Yo: de si me lo das!!! (Susurrándole al oído mientras lo tomaba por la cintura para recostarle mi enorme pene en su culo)

    Martin no dice nada pero responde empujando su culo contra mi pene despertando mi morbo y le digo:

    “Así me gustan las putas… sumisas! Pero primero lo tienes que mamar!”

    Se levanta y veo fuego en sus ojos, su mirada era de lujuria, baja mi bóxer (como cuando abres un regalo), por un instante lo observa con hambre y lo lleva a su boca.

    Wow… su boca estaba muy húmeda y tibia, él succionaba muy despacio mientras con su lengua acariciaba mi glande… no podía creer el placer que me estaba provocando!

    Acariciaba mis piernas lentamente como si quisiera tocar cada centímetro de ellas. Podía ver a Martin arrodillado a mi lado con una cara de puta que me calentaba mucho más.

    Pero cuando logro meter toda mi verga en su boca sin problemas y pude sentir el calor de su garganta me contraje de placer.

    Entonces tome con fuerza su cabello y tome el control del ritmo antes de que me hiciera acabar (no se lo dejaría tan fácil). Y le dije:

    “Ninguna puta me lo había mamado así”

    Eso hizo que se enloqueciera, se transformó en una máquina de succión, me estaba dando la mejor mamada de mi vida Y en un respiro me dice en un tono de éxtasis:

    “A un macho como tú hay que complacerlo en lo que pida”

    Me encendió a tal nivel que quería darle la mejor cogida de su vida (Martin ya no era tímido!… Era una perra!… Una puta!… Que pedía a gritos que lo cogiera!).

    Lo levante con fuerza y lo tire a la cama, le puse lubricante, levante un poco su cintura y se lo comencé a meter, el muy puto para ser virgen estaba muy dilatado

    Y se lo metí despacio pero al primer intento!

    Ohh… placer! entro y lo ajustado y caliente me tenían desquiciado, su interior era puro fuego. Sus gemidos eran divinos y decía:

    “Cógeme… cógeme papi… sigue… más rápido…”

    Lo tome del cabello con fuerza y me deje llevar por su voz que pedía más… y más…

    Era la primera vez que penetraba a un hombre y me tenía como una bestia sin control entregado por completo al placer!

    Y fue entonces cuando explote en un monumental orgasmo expulsando desde lo más profundo de mi ser con todas mis fuerzas chorros de semen hirviendo, cayendo rendido en la cama.

    Estaba más que satisfecho, pero ahora que pasaría?… no soy gay!… o sí?, y de pronto veo a Martin acercándose a mi rostro, lo empujó y le digo solo beso mujeres!

    Cierro mis ojos y no puedo creer que lo tratara así, después del gran placer que me dio, de todas sus atenciones, él es especial y lo traté como a una puta cualquiera.

    Comienzo a sentir como ser masturba y discretamente abro los ojos, observando cómo se jala su verga mientras ve mi cuerpo. No sé cómo reaccionar pero si quería verlo acabar y la expresión al hacerlo me comenzó a excitar.

    Algo que no notó porque él cerró los ojos e inmediatamente se durmió. Era Martin a mi lado desnudo, y yo nuevamente excitado, que me estaba pasando?

    Tomo el celular y veo un mensaje de Inés, “mañana estaré sola en la tarde, vienes?”

    Y le respondí:

    “No estarás ocupada!” (Sarcástico)

    Luego me duermo, y a las 6 am suena mi teléfono, contestó antes de que despierte a Martin y salgo de la habitación.

    “… Quién es?”

    Y me responden:

    “Sam… ya borraste mi número… no pensé que fueras tan sensible!”

    Samir: Baby!!!… estaba dormido!

    Inés: estás molesto conmigo? (Con voz triste)

    Samir: Si!

    Inés: ven a mi casa esta tarde y lo compensaré!

    Samir: espero tengas conque pagar…

    Inés: yo creo que si tengo… te espero!!!

    Regreso a la habitación veo a Martín durmiendo y pienso, “que hago ahora?”

    “Fue una noche loca, somos amigos y le di lo que deseaba” pensé.

    Salí a trotar, regreso y aún duerme, me ducho y preparo el desayuno.

    Llega Martín a la cocina y mientras comenzamos a comer puedo notar que su mirada es diferente, ahora puedo ver libremente su deseo y… su alma. Está enamorado de mi! “Mierda!”

    No lo quiero lastimar pero tampoco que se ilusione, así que trato de ser sincero y le comento que vería a Inés en la tarde.

    Obviamente su actitud cambió y decidió marcharse. No quería que se fuera así, me sentía como un imbécil y en realidad lo era!

    Los espero en mi próxima confesión!

  • La veterana que hace maravillas

    La veterana que hace maravillas

    Como había comentado en mi anterior relato soy un hombre casado, pero que busca oportunidades de complacer ciertas fantasías. 

    Hace algunos años y gracias a una invitación de un amigo ingrese a una “red social” en la que la inicialmente no accedía con frecuencia, enviaba solicitudes de amistad a mujeres de todas las edades sin embargo y por mi condición de casado no tenía foto de perfil lo que hacía más complicado que respondieran a mis solicitudes de amistad o mensajes de saludo, sin embargo en algunas ocasiones logre alguna que otra conversación por el chat sin nada más allá de lo básico no enviaba solicitudes a mujeres cerca de mi ciudad todo por seguridad.

    Un buen día vi la foto de una mujer madura algo así como casi 10 años mayor que yo (47 años) en su foto de perfil se veía muy bien conservada y con unas piernas muy bonitas le envié la solicitud de amistad y se encontraba en una ciudad cercana la verdad no esperaba que respondiera. Luego de unos días ingrese a la página y con sorpresa vi que esta mujer de piernas bonitas había aceptado mi solicitud de amistad, así que como buen caballero le envié un mensaje agradeciendo el haber aceptado mi solicitud, tardo algunos minutos en responder -otra sorpresa-iniciamos una agradable conversación me comento que no era de la ciudad que tenía en el perfil y que estaba de visita a una hermana, estuvimos chateando algo así como dos horas pero con el inconveniente que tenía el chat de la página, nos despedimos y quedamos de conversar en otra oportunidad.

    Pasaron algunos días y decidí entrar a la página tenia curiosidad de ver si esta mujer estaba por ahí, y así fue encontré que estaba conectada la saludé e iniciamos nuevamente nuestra charla pero la lentitud del chat hizo que me sugiriera que si podíamos conversar por whatsapp que era algo más rápido yo tengo un celular con un número de la oficina que solo uso yo y mi personal por razones obvias no le iba a dar el personal, así sucedió le di el número y continuamos nuestra charla por whatsapp, ya le había comentado que era casado y sabía que ella hacia algo más de un año que se había separado, me decía que era muy caballeroso y respetuoso y que le gustaría conocerme, después de algunos días de charla quedamos de conocernos para lo cual tendría que viajar a la ciudad donde ella se encontraba a unos 45 minutos.

    Llego el día, viaje a la ciudad quede de pasar por la casa de su hermana no dudo que tenía ciertas dudas, timbre salió por la ventana ya nos habíamos enviado algunas fotos, pero cuando salió por la ventana me pareció un poco mayor de lo que me había dicho, sin embargo ya estaba allá así que ni modo a lo hecho pecho. Bajo abrió y salió pero o sorpresa se le veían los años pero también un par de tetas, que se le veían geniales ya que tenía una camiseta con cordoncitos que permitían ver a ese par de hermosuras, para su edad una mujer muy bien cuidada delgada pero buena cola en términos generales aguataba la señora.

    Fuimos a un centro comercial tomamos un capuchino hablamos e inicio el cortejo yo quería tener ese par de tetas en mis manos y en mi boca, era inevitable no mirar ese escote y notaba que a ella le gustaba que la mirara, en medio de la conversación ella pasaba su mano por mi pierna todo muy sugestivo paso el tiempo y yo ya no disponía de más tiempo y tenía que regresar a mi ciudad salimos del café la acompañe a su casa me invito a entrar a tomar un café de despedida su hermana estaba en la segunda planta, fue a la cocina a preparar el café y regreso a la sala yo estaba de pie miraba por la ventana y pensaba en las ganas que le tenía a esa veterana, se me acerco y me dio un beso en la boca tengo que decir que me sorprendió yo respondí a ese beso, se separó de mí y me dijo

    -Que lastima que te tengas que ir y que mi hermana este arriba.

    Yo le respondí

    -Lástima por qué? de que me pierdo?

    Ella

    -Si supieras…

    En eso bajo la hermana nos saludamos y tuve que salir. Pero quede con unas ganas terribles.

    Esa misma noche me fui para el estudio a trabajar y aproveche para escribirle contesto e iniciamos nuestra conversación de lo sucedido antes de nuestra despedida, y le dije que me había gustado ese beso que cuando lo repetiríamos y ella me dijo que cuando quisiera, la conversación empezó a tornarse un tanto más caliente ya que le dije que otra cosa que me había gustado había sido el escote, esta veterana ya con la experiencia me dice lo hice a propósito de no ser por tu tiempo te habría dejado ver más inclusive tocar o besar, solo de imaginar ese par de tetas me puso caliente y le dije me hubiese encantado poder acariciarlos y besarlos disfrutarlos… pasaron unos minutos sin respuesta en el chat y llego una foto de ella en brazier se le veían unas tetas hermosas grandes y redonditas con la pregunta las quieres?

    Obvio que si respondí yo no me quede atrás y tome una foto de mi pene erecto luego de ver esa foto y se la envié, de regreso me envió una foto sin brazier… wuau que espectáculo… ya entrado en gastos tome un corto video masturbándome a nombre de ella, al poco tiempo me envió ella un video de ella tocando su vagina depilada y rosada muy provocativa, se metía el dedo del corazón y salía húmedo era de muy provocador ese video… me escribió pidiéndome un video masturbándome y que llegara sabiendo que lo hacía pensando en ella y así lo hice.

    Le dije que lo había hecho pensando en cómo sería chupar ese par de tetas y meter mi verga entre ellas… me escribió que ella también había llegado… que cuando podríamos vernos para hacer realidad lo que estábamos pensando y deseando.

    Con esas ganas le dije que al otro día no podía dejar pasar más tiempo así que cuadre mi tiempo y viaje al otro día para mayor comodidad viaje en mi carro la recogí para ir a un motel, ya que su hermana estaría en la casa, se subió al carro llevaba una chaqueta que se quitó una vez se subió al carro y dejo ver un escote en que se le veían esas delicias ya quería estar encima de ellas como lo había imaginado la noche anterior, una vez se quitó la chaqueta mando su mano a mi verga que ya estaba parada solo de ver el escote y ella lo sabía ambos estábamos con mucha excitación durante el trayecto al motel ella pudo sacar mi verga del pantalón para hacer un gran masaje…

    Pronto llegamos al motel pedimos unas cervezas… nos besamos y esperamos un momento la llegada de las cervezas para que luego no nos interrumpieran, empezamos a besarnos muy apasionadamente elle metía su lengua en mi boca y yo hacía lo mismo mientras mis manos como pulpo la tocaba por todos lados, empecé a besarle el cuello y note que era su punto débil cada vez que la besaba allí se estremecía, le quite la blusa tenia ropa interior de encaje que me encanta –en laguna oportunidad lo habíamos hablado-ella estaba en tanga y brazier y yo el bóxer y se me veía el bulto listo para la acción, quería disfrutar este bocado así que empecé por quitarle el brazier lentamente hasta dejar es par de tetas libres por fin las tenía como las quería desde que las vi las acaricie suavemente y mi boca empezó a bajar por su cuello hasta llegar a sus tetas con mi lengua rodeaba sus pezones y con mis manos las masajeaba eran duritos a pesar de su edad ella me decía que le encantaba que se las chupara…

    -Chupa más. Decía.

    Baje mi mano para ir retirando la tanga y frotaba mis dedos a la entrada de su vagina sin introducirlos jugaba con su vagina mientras seguía deleitándome con sus tetas, pasaron uno minutos así hasta que decidí meter primero un dedo en su vagina ya estaba muy húmeda lo que me gusto porque mis dedos se deslizaban suavemente dentro de ella y su clítoris, ella disfrutaba de mis caricias y mientras cogía mi verga y me susurraba al oído

    –que rica la tienes la quiero en mi boca -esa palabras me calentaban mucho.

    –por supuesto.

    Me senté en la orilla de la cama mientras ella bajaba mis bóxer pronto mi verga estaba frente a ella que se encontraba arrodillada subió a darme un beso y luego empezó a bajar suavemente mientras sus tetas rozaban mi pecho –que delicia-siguió bajando hasta que quedo encajonada mi verga en ese par de tetas como lo había imaginado.

    -Te gusta tener tu verga entre mis tetas?

    -Ufff claro

    Apretó sus tetas con mi verga dentro y empezó a subir y bajar

    -Te gusta?

    No podía decir nada solo de ver mi verga como se perdía en ese par de tetas me excitaba mucho hasta el punto de decirle que no mas estaba por llegar. Hizo caso y se llevó mi verga a su boca diciéndome:

    -Quiero chupártela hasta que te vengas en mi boca

    -No aun no le dije

    Puso su lengua en la punta de mi verga la rodeaba y poco a poco se la fue metiendo hasta llegar al fondo nunca había sentido tanto placer y esta veterana sí que lo sabía hacer yo le decía mientras la empujaba su cabeza.

    -Métetela hasta el fondo.

    Al punto de llegar la levante la puse sobre la cama y le dije:

    -Es mi turno

    Abrí sus piernas y empecé a pasar mi lengua desde sus rodillas subiendo a su vagina lentamente una vez que tenía su vagina frente a mis ojos rosadita y muy mojadita era estupenda con mis dedos empecé a abrir espacio para meter mi lengua y buscar su clítoris pronto lo encontré la punta de mi lengua lo sentía, mis dedos se alternaban con mi lengua para estimular su vagina era delicioso como estaba mojada, me aventure a estimular con un dedo su ano, lo cual la estremeció y no dijo nada así que continúe haciéndolo gemía suavemente cada vez que mi dedo entraba en su ano, mientras chupaba su clítoris en cada chupón empujaba mi cabeza con su mano contra su vagina sentí en un momento como explotaba en un orgasmo que se completaba con un largo gemido de placer aparte mi boca de su vagina pero mi dedo de su ano no, y me dijo:

    -Te gustaría tener tu verga dentro de mi culo?

    -Claro que si respondí.

    -Dale, a mí me encantaría que me lo metieras

    Quién dijo miedo era mi oportunidad de hacer un anal y llevaba bastante tiempo sin hacerlo, y ese culo redondito de esta veterana me invitaba a hacerlo así que la acomode en cuatro, primero empecé a poner mi verga en la entrada de si vagina para lubricarlo con su jugos, quería tenerlo dentro ya pero también quería disfrutarlo, así que se la metí primero en su vagina se deslizo suavemente ufff que delicia una vez adentro esta mujer empieza un movimiento de cadera impresionante el reflejo en el espejo de cómo se movía y como se balanceaban sus enormes tetas me excitaba bastante.

    -Métemela más duro me decía la quiero toda adentro.

    No pude más y explote como hacía mucho no sucedía fue estupendo ver como mi leche mojaba su trasero.

    Pasaron algunos minutos y ella me dijo:

    -No me vas a dejar con las ganas de tener tu verga en mi culo…

    Luego de esa faena la verdad no estaba con muchas ganas así que le dije:

    -tienes que ayudar para volver a la lucha.

    -Con todo gusto dijo ella.

    Tomo con sus manos mi verga y la puso en su boca mientras con su lengua la rodeaba y limpiaba lo que quedaba de mi leche, lo hacía muy rico.

    -Te gustan mis tetas cierto?

    -Claro que sí.

    -Bueno vas a ver lo que hacen este par de hermosuras

    Me acomodo boca arriba y ella sobre mi empezó a lubricar mi verga con su boca y luego empezó a frotar sus tetas contra mi verga eso me éxito mucho mi verga otra vez estaba en pie de lucha, esas tetas de verdad hacia maravillas, en un giro que no esperaba puso su trasero frente a mi en posición de 69 siguió chupándomela y yo empecé a chupar su vagina mientras metía mi dedo en su ano, ya cuando sentí que estaba lo suficientemente estimulado la puse de pie junto a la cama la incline hacia adelanta para que apoyara sus manos sobre la cama y así poder tener ese redondo trasero listo, inicie jugueteando con agujero para luego ir lentamente penetrándola se sentía apretado y ella se contorsionaba a medida que se lo metía, pero ambos lo disfrutábamos.

    -Que rica verga tienes me decía cuando la metía.

    -Métemela que la quiero tener dentro muy dentro.

    Ya cundo sentía que la tenía dentro empezó a moverse lentamente para controlar el movimiento, que fue creciendo lentamente, la agarre por las caderas para empujárselo con más fuerza se sentía delicioso apretado.

    -Clávamela más duro decía más, mas, mas.

    -Rómpeme el culo

    -Hace rato no me lo metían por el culo y me encanta.

    Esa mujer había estado mucho tiempo contenida sus movimientos eran brutales sentía como si me lo fuera a arrancar no se detenía hasta que dio un grito de placer.

    -Así quería que me lo metieras desde que vi la foto de tu verga.

    Aunque fue genial yo lo que quería era llegar en ese par de tetas.

    -Te molesta si llego en tus tetas?

    -Claro que no me encantaría respondió.

    Así que se arrodillo chupo mi verga para lubricarla una vez más y luego la puso en medio de sus enormes tetas mi verga se perdía en medio de ellas por momentos, eran suaves y gordas yo empecé a envestirlas ver esa escena me éxito bastante no pude más y me vine nuevamente esta ves sobre sus tetas.

    Esta ha sido el mejor polvo que he tenido y fue con esa deliciosa veterana que sabe hacer con lo que tiene maravillas. Hace un año sucedió y aunque ella se fue para su ciudad aun conversamos y recordamos nuestro encuentro que sin duda repetiremos.

  • Mi prima se viste de novia (Capítulo 17)

    Mi prima se viste de novia (Capítulo 17)

    -¿Cuánto por el culo? –me preguntó uno de los hombres. Frotándose las manos y relamiéndose como si no pudiese aguantar ni un segundo más sin ponerle las manos encima a mi prima, que solo respiraba dormida, sin saber nada de lo que ocurría. -¿Cuánto por el culo? –repitió un segundo después.

    Me dejó en silencio. Sorprendido, porque no pensaba cobrar nada. Era sólo por cuestiones de morbosidad que los había invitado. Y también porque el culo era sólo para mí. Pero compartir, era compartir.

    Otro de los tipos sacó la billetera y al ver que yo no contestaba nada, comenzó a contar la plata que tenía adentro.

    -Tengo 800 dólares. 812 con el cambio. Decime que me alcanza, flaco. –dijo algo preocupado. Si le decía que no, dejaba hasta el anillo de compromiso que tenía en el dedo de su mano izquierda.

    Dos de ellos eran brasileros, que por suerte hablaban español, me preguntaron si podían pagar con reales. O tarjeta de crédito. Dos más venían de Perú y otro de Bolivia. Ellos tenían dólares. Los dos restantes eran argentinos. Uno de Tucumán y el otro del conurbano bonaerense. El tucumano pegó un grito de dolor al escuchar la conversación. Me explicó que venía casi de prestado al viaje, que se lo habían regalado sus hijos para festejar el aniversario de casamiento con su esposa, pero que no tenía un mango.

    Les pedí un momento para pensar. Al ver que había un celular filmando, me preguntaron si tenía algo para tapar sus caras. Les dije que no. Que vayan a buscar y vuelvan. Que traigan más guita y forros. Al tucumano le dije que si no tenía plata, que venga igual, que algo íbamos a arreglar.

    Cuando salieron, me sentí aliviado. Sentía que lo que había empezado era demasiado. Me había metido en flor de quilombo y no sabía muy bien cómo manejarlo. Necesitaba aclarar la cabeza para organizar todo lo mejor posible.

    Para pensar mejor y más tranquilo, le empecé a hacer el orto a mi prima. Esta vez estaba completamente dilatado, no apretaba tanto cuando se la metía. Me dejaba llegar hasta el fondo del intestino sin necesidad de hacer tanta fuerza. Julia respiraba siempre igual. Ni se quejaba, ni gemía, ni se movía. Era realmente una experiencia distinta culearla de esa forma. Me encantaba, pero más me encantaba que se la iban a culear siete tipos más.

    Entre cada penetrada que llegaba a lo más profundo del ojete, mi perversión aumentaba y la estrategia funcionaba. Cada espasmo que recibía del esfínter inconsciente del ano de Julia se acompañaba con mayor seguridad para resolver el tema de los viejos a los que había invitado a culearla.

    Recordando sus caras de enfermos al encontrarse con semejante espectáculo tendido sobre la cama, algunos bastante borrachos, otros sin todavía poder creer la oportunidad que tenían enfrente, la de cogerse a una pendeja en ese estado con un culito de ensueño empinado y ya preparado para recibir sus penes de tipos grandes, sentí otro orgasmo mental.

    Me dispuse a cogerla con más fuerza y cuando golpearon la puerta se me ocurrió una forma de cobrarle al tucumano.

    Ahora penetrándole el orto de manera bestial, la saque apenas para eyacularle un poco dentro y el resto en sus nalgas y el agujero del ano, pero por fuera. Una buena cantidad de leche le recorría hasta por los muslos en el momento en que decidí ir a abrirle al primero que había vuelto.

    En el camino encontré un balde, de esos que se usan para mantener fresco a un buen champagne y lo apoyé sobre el mueble que estaba al pie de la cama, al lado del trípode con el celular de Julia filmando todo.

    Era el tipo de Merlo. Tenía en su mano una bufanda y la billetera. Tuvo que volver a irse porque se había olvidado los forros.

    Creo que es necesario en este punto aclararles un par de cosas que quedaron pendientes. Mi prima estaba tomando pastillas anticonceptivas, pero no era por eso que cada vez que me la cojía, podía hacerlo sin preservativo. Era porque los dos nos conocíamos bien y teníamos bien en claro que ninguno tenía enfermedad alguna capaz de contagiarnos mutuamente. Las píldoras sirven para no tener hijos indeseados, pero sólo el preservativo sirve, además, para no contraer enfermedades.

    Siento el deber de escribirlo, porque esto puede estar leyéndolo alguien que no lo sepa, y es muy importante.

    Y ya que está, aprovecho para remarcar que lo que se transmite en una relación sexual es el virus del HIV, no el SIDA. Eso es una enfermedad que produce dicho virus. No todo el que tenga el virus HIV, tiene SIDA. Y se contagia por el semen y la sangre. No por la saliva. No sean giles de no tomar un mate o tener miedo de besar a alguien con HIV, o darle la mano o un abrazo. Sólo estarían causándoles una enfermedad peor, que es el estigma social que la infección trae a su alrededor. Sepan también que según la Organización Mundial de la Salud, la forma, por lejos, más frecuente de contagio, es por relaciones sexuales sin protección entre un hombre y una mujer. No vuelvan a decir nunca más que es una enfermedad de homosexuales, como se decía muchos años atrás. Es totalmente incorrecto. Y siempre, pero siempre cojan con forro. Al menos que sea con Julia, que ya sé que no tiene ninguna enfermedad de trasmisión sexual. O alguna de sus primas o primos, que con total seguridad sepan que tampoco tiene. O una pareja en quien confían.

    Por más que tenga la guita del mundo en su bolsillo, el que se olvidaba los preservativos debía ir a buscarlos, no importa cuantas veces sea necesario. Era la única regla que mi prima me había pedido: que la cuide.

    Un rato después, ya estaban los siete. Algunos cubrían sus caras con bufandas enrolladas, otros con máscaras que habían comprado para una fiesta del barco. Sin preguntarme nada, comenzaron a dejar dólares en el balde del champagne. Y los celulares a un costado.

    Al ver al tucumano un poco preocupado le indiqué con firmeza que elija a alguno de los otros hombres del cuarto. Sin saber a dónde quería llegar y dudando un poco, escogió a un brasilero.

    -Ahí dejé un lechazo en el orto de la piba –le dije al tipo elegido.–Chupáselo y comete todo el semen. Dejále el culo bien limpito de leche, sino se van los dos. –agregué luego.

    El tipo se agachó desesperado. Le importaba un pito comerse unos chorros de guasca con tal de lamerle el ojete a mi prima. Una pendeja a la que doblaba en edad, durmiendo inconsciente, era estímulo suficiente para hacer cualquier cosa posible.

    Un segundo después el ano y los muslos de Julia estaban como nuevos. Y arrancó la fiesta.

    Les dije que tenían tres horas para culearla y cogérsela como ellos quisiesen. Pero siempre con forro. Pasadas las tres horas se iban sin chistar y nunca se volvía a hablar de lo que había ocurrido.

    El morbo ahora era parte de los siete. Ocho, contándome a mí. Más que multiplicarse por ocho, se sentía elevarse a la octava potencia.

    Los tipos se acomodaban y se turnaban para entrarle al culito empinado de mi prima acostada. A veces uno se lo rompía mientras otro le dejaba la chota en la boca. Hasta intentaban penetrarla de a tres. Aunque les costaba por el peso muerto de Julia, lo lograron un poco. Uno debajo le hacía la concha, otro se la dejaba quietita en la boca y el de atrás le daba y le daba con fuerza al culo. Habrán pasado treinta minutos que los siete ya debieron cambiar sus preservativos. Les dije que los dejen en un cajón, para no ensuciar el piso más de lo necesario y así lo hicieron. Además porque necesitaba hacer un experimento.

    Ver a mi putita siendo penetrada con tanta desesperación por esos hombres gordos, viejos, ebrios, me estaba haciendo estallar la pija bajo el pantalón. Mi prima estaba siendo ahora, la puta del barco. Y yo sentía que iba a explotar de tanta perversión que recorría mi cuerpo entero.

    Al verla tan inmóvil, tan desparramada con el torso y la cabeza sobre el colchón, y el resto de su cuerpo arrodillado en el piso, recibiendo pija tras pija sin siquiera emitir ni un sonido, me pareció raro que sólo dos pastillas pudieran dejarla en ese estado. Evidentemente me había mentido en la dosis, o eso creía. O me costaba creer que fuese así.

    Con un poco de miedo fui a chequear que, al menos, respirase en ese momento. Y me quedé tranquilo.

    Escucharlos hablar entre ellos o incluso cuando me decían algo a mí, era sumamente excitante. Usaban un tono de babosos, viejos verdes, pajeros, que no podrían haber disimulado ni siquiera haciendo su mayor esfuerzo.

    -Una manteca la nena. Mira lo que es. –me decía el brasilero, en español y con voz ronca

    -¿Sabes cuánto hace que no me cojo un culo tan apretado? Esa conchita tan tiernita… -comentaba el gordo de Merlo, mitad a mí, mitad para sus adentros.

    Estaban desesperados. Cuando se hacían conscientes de lo que estaban haciendo, se les paraba la pija y se iban otra vez a probar algún agujerito de la nena que tan locos los volvía.

    -¿Qué tiene? ¿18? 18 añitos debe tener la piba esta –preguntaba uno de los brasileros a otro de los tipos.– La edad de mi nena debe tener. Qué lindo cogerse a esta nena de papá.

    Yo les decía que sí. Los 23 de Julia pasaban por 18 muy fácilmente, y más en esa situación.

    A la hora ya todos le habían pegado, por lo menos dos garchadas cada uno. El ano de Julia estaba abierto y rojo, casi como la primera vez. La concha en cambio estaba empapada de la saliva que habían tirado los tipos para lubricársela en forma de escupitajos. También roja de tanto roce con tantas porongas diferentes.

    Al verse con tiempo todavía, empezaron a tomar cervezas de las latitas que habíamos juntados. Aunque estaban calientes no les importaba. Se notaba a la legua que los tipos estaban llenos de guita. Agarraban una latita y tiraban cien dólares más al balde, como si me las estuviesen pagando. Como si mi camarote se habría convertido en un telo berreta con una sola puta para todos.

    -Se ve que no esta tan culeadita esta putita. –se decían entre ellos –Fijate que la colita está bastante dura todavía.

    -Sí, es verdad, esta fresquita todavía la pendeja. Te digo que mañana no camina la piba, mirá como tiene el ojete.

    -¿Vos decís? Para mí es flor de petera la nena. Tiene esa carita típica de tragaleche. –dijo el peruano para entrar en la conversación. Era, claro está, el que más le había sacado la ficha.

    -Debe tener la edad de mi hija. –repitió el brasilero. Era de todos el más presentable y el que parecía estar más forrado en plata. –Una empanadita recién calentita, en vez de la tarta vieja que tiene mi mujer en la concha, es una delicia.-agregó luego y todos rieron. Hasta yo. Sin saber que su mujer, en realidad, no estaba ni en el barco.

    Decidieron ir por otra vuelta más. Tenían tiempo pero ya no tanto, por lo que volvieron a cogerla de a dos, o de tres. Y ahora el que quedaba sin agujero, le buscaba la vuelta. O le manoseaba las tetas, o le lamía la espalda, las manos y hasta había uno que no paraba de chuparle los pies. Le pasaba la lengua a uno y cada uno de sus dedos, se los metía en la boca y los succionaba, lamía la planta y gemía como si lo estuviesen cogiendo a él.

    Era una escena magnifica y encima la tenía toda en video.

    Ahora los forros, con el apuro de cambiárselos y aprovechar los minutos que quedaban, iban directamente al piso. Pero no me importaba. Los del primer garche ya los tenía guardado y eran los que más cargados de guasca estaban. Esos eran lo que me mordían la mente, porque se los iba a hacer tomar a Julia cuando despierte.

    Cuando pasaron las tres horas, ocurrió lo que ya me esperaba: comenzaron a negociar.

    -Te tiro 2 gambas de dólares si me dejas acabarle en la boca sin forro.

    -Pongo mil por una hora más.

    -Dos mil si me dejas una horita solo con la nena.

    -Dejame hacerle el culito una vez más y te chupo la pija a vos.

    -Te dejo 500 verdes si me dejas chuparle el orto. Te la dejo limpita, limpita con la lengua, pibe.

    Todos proponían, menos el tucumano que se la seguía cogiendo. Era el que más la había aprovechado. En ese punto ni recordaba si alguna vez la había soltado. Cuando tenía que cederle el culo a otro o se iba a la concha, o a la boca, pero siempre tenía la chota en algún agujero.

    A todo le dije que no. Ya era demasiado. Al rato se fueron yendo, rogándome que se repita. Que era mejor que ir a tirar la guita al casino, sin dudas. Algunos me despedían con un abrazo y no podían parar de agradecerme el regalito que les había dado.

    El brasilero presentable se quedó un toque esperando a que se vayan, porque quería proponerme algo a solas. Lo saqué del cuarto porque ya me imaginaba que quería. Le dije que me espere ahí. Seguramente iba a ofrecer más guita que los anteriores, mostrarme seriedad, seguridad, y cosas que no iban a interesarme; quería quedarme a solas yo con Julia, disfrutarla recién garchada, sentirle el olor a culo roto, a concha sucia. El aroma tan particular que deja en la piel el látex de un forro usado. El sabor, incluso, a puta barata que tenía en su cuerpo.

    Eso no tenía precio. Ni un palo verde le iban a ganar a esos millones de millones que ya les dije que sentía haberme ganado.

    El tipo que me estaba esperando, creo que lo presintió. La resignación por volver a su cuarto se le fue dibujando en la cara a medida que los demás se iban. Pero como manotazo de ahogado, me pidió el número de celular.

    Le sonreí irónicamente y le di dos palmaditas en el hombro, para que entienda que eso no iba a pasar jamás. Para mi sorpresa, mi negativa fue bien recibida. Me pidió disculpas y cuando estaba por cerrar la puerta, dijo algo que me heló la sangre.

    -Se corrió el rumor de que en el barco estaba el usuario_PsyExA, pensé que era usted y necesitaba sus servicios. –me dijo, a modo de despedida.

    Volví a abrirle la puerta de inmediato. Cuando lo hice, el tipo sacó una ficha de casino de cinco mil dólares. Me la ofreció otra vez a cambio de mi número de celular.

    Mirándolo como si le estaría cantando truco con dos cuatros y un cinco, disimulando mi curiosidad, le dije que yo no era ese usuario. Que no lo conocía. Pero le aceptaba la ficha y le daba mi número, pero sin promesas de nada. Le repetí también que esto no volvería a suceder nunca.

    Cuando cerré la puerta y el brasilero se fue, me avivé que caí como un pelotudo. Aunque en realidad debía reconocerle cierto grado de inteligencia al hombre. Diciendo eso supo que llamaría mi atención, y lo logró. Seguramente me había visto peleando con Fabián en el bar, se hizo compañero de bebidas y le contó lo sucedido. El resto es utilización de la información, algo que la gente de plata maneja a la perfección, casi como un instinto natural.

    También al cerrar la puerta pude sentir el inexplicable olor a sexo que se había concentrado en el camarote. Una mezcla de transpiración, concha seca, fluidos masculinos y orto abierto que era una delicia de sentir en esa situación. Mi prima todavía desnuda, inconsciente, recién garchada, despatarrada y despeinada, pero siempre con la colita empinada. Era un ambiente maravilloso.

    Al chequear si su celular seguía grabando, pude ver que le quedaba poca batería.

    “Los tuve que sacar a las patadas porque te querían romper el orto toda la noche. Fueron buenos y te dejaron la chele para que la tomes toda mañana, del sachet”, dije esta vez. “Ah, y desde ahora el culo vuelve a ser sólo para mí”, agregué al final, antes de apagarlo.

    Me dispuse a acomodarla mejor sobre la cama. La puse como había arrancado la joda, de costado, con el ojete apuntando hacia mi lado. Listo para bancarse la última cogida de la fiesta. La de mi pija, que con todo lo que había visto, oído y hasta olfateado, estaba dura como nunca. Desesperada por el ano que hacía uno o dos días era virgen y ahora ya había tenido ocho vergas en su interior. Siete de ellas de tipos grandes, viejos verdes que no se olvidarían jamás de la putita de mi prima.

    A la segunda bombeada que le pegué, tuve otra idea. Evidentemente hacerle la colita a July era una poderosa fuente de inspiración. Un poco apurado agarré uno de los preservativos sin usar que había quedado olvidado por vaya a saber quién y me lo puse para seguir entrando y saliendo del orto de mi prima.

    Ya no se sentía apretado. Mi primita preferida ya tenía el culo de una verdadera profesional. Tal vez porque al estar dormida y relajada no se recuperaba ni se cerraba tan rápido, pero por momentos parecía estar cogiéndomela por un tubo sin reacción. Era, sin duda alguna, una sensación fenomenal.

    Al rato y sólo dejándole la pija clavada en el fondo, comencé a sentir los primeros chorros de semen llenar el forro apoyado en las tibias paredes más profundas del culo de Julia. El último lechazo me quitó literalmente el aliento y solté un grito de satisfacción como no recordaba haberlo hecho nunca.

    Lamentablemente no quedó en el video. Aunque quedó en mí. Y sólo en mí.

    Al recobrar fuerzas, me puse de pie para limpiar un poco la habitación. No daba que lo limpien los de mantenimiento del barco. Me quité el preservativo y lo sumé a los siete que tenía en el cajón. Luego me puse a recoger los del piso. Hice cuentas al aire pero ni siquiera así pude encontrar una explicación lógica a que haya recolectado 53 más, todos con semen.

    Saber que a mi prima se la había cogido tantas veces, me hizo volver a poner la pija dura. Y ya que estaba, se la metí en la boca y pajeándome un poco entre sus labios le dejé una eyaculación más en la lengua dormida. Y al sentirla respirar como si nada, con la guasca espesa cayendo por el costado de la comisura de sus labios: otra vez al palo. Y otra vez a manosearla y cogerla un poquito. Esta vez la chele se quedó en sus tetas. A penas me puse de pie me intrigó como sería penetrarle la almeja seca. Otra vez al palo. Otra vez a abrirle las piernitas para coger a mi prima. Y aunque esta vez ni siquiera sentí largar una sola gota de semen al acabar, supe que si me concentraba bien, le podía romper el culo una vez más. Otra vez al palo. Otra vez la leche en la cola. Mientras ella seguía durmiendo como si nada.

    Si esto no era una adicción, no sé qué lo era.

    Al abrir el ventanal que daba al balcón para ventilar un poco el ambiente, me di cuenta que ya era de día. Estaba por mirar la hora, pero no quise ni saberlo. No hacía falta. Realmente no importaba.

    Fui al casino a cambiar la ficha, sumé el efectivo a la plata que había en el balde y conté en total 18.600 dólares. Una locura. ¿Con qué cara me referiría, de ahora en más, a mi prima como a una puta barata?

    Al saber ahora lo que valía ese culito de costado que tenía enfrente, me lo fui a coger de nuevo. Pero ahora sabía que eyacular sería prácticamente imposible, por lo que guarde los forros con la leche de los viejos y la plata en un cajón, y me acosté a su lado, con el pito adentro del ano abierto de Julia y me dispuse a dormir. Para bombeárselo cada tanto y cuando se me daba la gana. Como se debe hacer con las putas, aunque sea caras.

    No sé cuánto tiempo pasó, pero esta vez me desperté antes que mi prima llegase a poner su boca en mi entrepierna. Vi que le costaba moverse pero incluso haciendo bastante esfuerzo por el dolor, con movimientos fragmentados, de a poquito y paso a paso logró ubicarse para chuparme la pija. A esa altura no sabía si me gustaba más a mí o a ella el despertarme así.

    -Se ve que aprovechaste –me dijo cuándo la tomé de la cabeza –Es impresionante el gusto a culo que tiene esta vez. -y sonriendo se la volvió a tragar toda para lamerla entera.

    Llevé mis manos a la nuca y me dispuse a disfrutar un rato de la mamada que estaba recibiendo. A escuchar los sonidos guturales que salían de su garganta. A sentir mi sangre hirviendo de perversidad al pensar que mi prima todavía no sabía que en verdad había aprovechado medio contingente de jubilados. Todavía no tenía ni idea de lo que había trabajado con el culo. Ni siquiera imaginaba el desayuno que le había preparado, esperando ansioso en el cajón.

    Cuando la quise sacar para que venga a montarme con la concha, me mando al carajo. Casi ofendida me explicó que quería pija en la boca y nada más. Que si me había quedado con ganas de concha, el pelotudo era yo por haberle roto tantas veces el culo y nada más. Que me joda ahora. Que ella me iba a chupar la verga, a tragarse la leche y seguir chupándome la pija mientras veía el video. Que la conchita quedaba en pausa.

    Volvió a mandarme al carajo cuando le acabé a los cinco minutos. Y me cacheteó la mejilla con la mano que estiró desde mis testículos para hacerme saber que debía haber aguantado más tiempo para saciar su sed de pito.

    -¿Podes ser tan gil? –me preguntó, riéndose mientras recibía las escasas gotas de semen en la boca.

    Me encantaba que se ría con el pito adentro. Esos movimientos de su garganta productos de la risa rozándome la chota y el aire caliente de su aliento saliendo de golpe, eran una bendición extra.

    -Te digo que quiero pija y ya me lecheas. –continuó– Date vuelta que te chupo el culo ahora.

    Le contesté que me espere, que no me había bañado aún, que me pegaba una ducha y en dos minutos me ponía en la posición que ella quisiese, para que me chupe todo lo que ella desease. Pero con la verga achicándose entre los labios movió su cabeza lentamente hacia los costados, para que entienda que no.

    -Date vuelta, que me lo quiero comer así como está –dijo cuando soltó el pito. Esta vez sin siquiera sonreír. Con esa seriedad que mostraba cuando empezaba a perder el control sobre sus deseos. –Te lavo el culo con la lengua.

    Obedecí sus órdenes y al segundo Julia estampó su cara en mis nalgas y con su lengua me recorrió el orto. Me manchaba la raja del culo con su saliva de una forma tan hábil que daba escalofríos. Hasta en su respiración se notaba la calentura que tenía. Presionaba sobre mi ano y escuchaba los sonidos de sus labios al succionar y lamer, entre algún que otro gemido y quejido por el dolor que comenzaba a sentir en su cuerpo luego de haber sido cogida por varias pijas y más de sesenta veces en unas pocas horas. Parecía que estaba comiendo desesperadamente. Aun así como estaba, deslechado a más no poder, me llevaba a las nubes el placer que me producían sus acciones, sus palabras y hasta mi mente cada vez que me detenía a pensar en las cosas que era capaz de hacer. Lo trola, lo degenerada y chupaculo que era mi prima.

    Me volvía loco cuando jugaba a penetrarme con la punta de la lengua. A meterla y sacarla del ano, abriéndome los cachetes y cabeceando desesperada, como si me quisiese culear rápidamente con su boca. Y luego frenar con dos o tres besos suaves llenos de baba, como pidiéndole disculpa al anillo del orto por querer romperlo. Volver luego a intentar meterla lo más profundo que pudiese. A moverla en círculos cuando lograba que entre aunque sea un poquito, para terminar el ciclo con una fuerte apoyada de la lengua entera y una lamida bien fuerte, primero en el agujero y en todo su alrededor después. Una vez tras otra, por un buen rato, hasta que, como siempre, haciendo un esfuerzo para recomponerse y volver a sus cabales, dejaba caer su cara sobre mis nalgas para quedar en silencio como reflexionando, o enamorada de un culo.

    -Me voy a bañar yo, porque si no me quedo todo el día chupando culo y quiero ver el video –dijo cuando consiguió las fuerzas necesarias para frenar un rato.

    Por mi podría quedarse. No tenía ninguna cosa más importante que hacer. Podría quedarse con su lengua en mi ano toda la vida si así lo desease. Pero volviendo a ponerme boca arriba, simplemente le dije que sí. Que vaya y al volver, le mostraba el video.

    Pero apenas se quiso parar, pegó un grito y cayó sentada de culo nuevamente sobre el colchón. Pegó otro grito y se tiró, esta vez, boca abajo sobre mi pecho.

    -Ayy. Ayy. Hijo de puta. ¿Qué mierda me hiciste? –preguntó casi llorando, con sus dos manos acariciándose el ano que le dolía a más no poder.–¿Que me metiste, forro? ¡Me duele el orto como nunca!

    Le dije que solo pija. Pero no me creyó.

    Le juré dos veces más que sólo pija le había entrado en la cola. Y volvió a repetirme que no podía ser. Que no se podía ni parar. Que todo el culo roto tenía. Que me había re zarpado.

    Llorando ahora con más intensidad, me pidió que le alcance su celular y que lo enchufe. Que quería ver ya mismo el video porque se pudría todo si me había zarpado mucho. Esta vez supe que lo decía en serio y sentí miedo. Conocía tan bien a mi prima que sabía que si se enojaba, el enojo le iba a durar un buen tiempo. Y encima yo era consciente de que me había zarpado bastante.

    Dudé un momento si mostrarle el video o no. Podría borrarlo en dos patadas sin que Julia pudiese hacer nada para evitarlo. Literalmente no podía ni ponerse de pie.

    Pero decidí que no. Que se merecía verlo, porque era su fiesta.

    Dejó de llorar para mezclar sus lágrimas con una sonrisa al oír mis palabras iniciales. Aquellas donde solo le daba la bienvenida a la “fiesta del sueño”. Pero no duró mucho.

    -¿¡Que mierda hiciste, Rodrigo?! –preguntó gritando, cuando el primer viejo apareció en pantalla, cubriendo su rostro con una bufanda vieja enroscada en la cara, agachándose para limpiarle el lechazo que le había dejado en el ojete. –¿Quién es ese gordo horrible que me chupa el culo? ¡Rodrigo! ¿Qué mierda hiciste? –repitió dos veces, tapándose la cara con las manos y dejando a un lado el celular reproduciendo el video.

    Creo que ni ella se imaginaba, en ese momento, que todavía faltaban aparecer seis tipos más, metiéndole mano por todo su cuerpo desnudo, cogiéndola por todos sus agujeros, una vez tras otra. Solo lloraba y volvía a preguntarme qué mierda había hecho, mientras yo estaba petrificado, mirándola sin saber que decirle. Sabiendo ahora con total seguridad que me había ido a la mierda con mi idea.

    Aunque verla taparse la cara de vergüenza era el gesto que menos me gustaba de Julia, prefería que se quede de esa forma las tres horas y cuarenta y dos minutos que le quedaban al video.

    Pero las quitó al ratito, cuando escuchó más voces de fondo hablando de ella como si fuese un pedazo de carne. Una putita de mierda tirada inconsciente en la cama. Preguntándome cuánto les cobraba, para dejarlos romperle el culo.

    Continuará…

  • Dominado por mi prima

    Dominado por mi prima

    Les voy a contar la historia de cómo mi prima me hizo su esclavo. Ella es blanca, alta de cabello largo y negro, tiene unos pies hermosos dignos de una diosa como ella y una pintura blanca que me hace babear.

    Un día fuimos a la playa y ella fue con unos zapatos y luego se los quitó y dejo los zapatos en el carro junto con las medias, yo aproveché y dije que me iba a cambiar en el carro y entro y cierro y agarro una media y la empiezo a oler y luego a chupar, y me masturbo. Cuando acabo guardo la media para más tarde.

    Pasamos el día en la playa, ella me montaba los pies en las piernas, pero todo normal, un jugueteo entre primos, hasta que nos íbamos que me dijo que no conseguía su media y la empezamos a buscar, claro no le iba a decir que la tenía yo.

    Luego cuando llegamos a la casa ya yo estaba que no podía más y entro al baño a masturbarme, pero de lo excitado que estaba se me olvida ponerle el seguro a la puerta, cuando de repente entra mi prima y yo masturbándose con la media en la boca, lo primero que me dijo fue:

    -mira nada más, sucio pervertido

    -por favor no le digas a nadie, mucho menos a mi tía

    -tranquilo tonto, no le diré a nadie siempre y cuando hagas todo lo que yo te diga jajaja

    -que quieres que haga?

    -bueno primero no quiero que me tutees, desde ahora en adelante me trataras de usted, y me llamarás «reina, diosa, señora, o ama» y yo te llamaré simplemente «esclavo, perro» o como se me apetezca, entendido?

    -que estás diciendo?

    Cuando de repente me agarra de una oreja y me quejo del dolor.

    -entendido esclavo?

    -si mi diosa

    -muy bien, estas aprendiendo, ahora mira toda esta arena que tengo en los pies, quiero que me los limpies perro.

    Empecé a sacudir sus pies con las manos cuando de repente siento aquella patada en mi cara.

    -los perros usan la lengua esclavo

    -si ama

    -muy bien, estas aprendiendo

    Dure como dos horas fajado limpiando sus pies con mi lengua, ya tenía la lengua dormida de tanto tenerla afuera.

    -bien esclavo, tienes sed?

    -si mi reina

    -que bien, abre la boca

    Se me acerca y suelta un escupitajo.

    -dame las gracias perro

    -gracias ama…

    Siento aquel bofetón

    -gracias por qué?

    -gracias por escupir en mi boca…

    Siento otro bofetón ya tenía la cara roja.

    -dilo como si de verdad estuvieras agradeciendo esclavo

    -gracias mi ama por saciar mi sed con su saliva de diosa, para mi es un honor tener su sagrada saliva en mi boca.

    -aprendes rápido, buen chico jajaja, creo que me voy a divertir mucho contigo.

    Se fue al cuarto y sacó dos pares de zapatos de ella súper sucios junto con otra ropa que tenía que me imagino que era la sucia, algunas franelas, pantalones y unas que otras pantys y sostenes, y lo tiró todo en el piso y dijo…

    -bien perro, quiero que laves todo eso y cuando termines me limpias toda la casa y haces la cena, mientras yo voy a ver Netflix en mi cuarto, y mueve el culo para que vayas a lamerme los pies como el perro que eres jajaja, entendido esclavo?

    – si señora

    -que es lo que tienes que hacer?

    -voy a lavarle toda su ropa y luego limpiar toda la casa y hacerle la cena a mi diosa para luego ir a lamerle los pies como el perro que soy

    -buen chico te ganaste un premio, abren la boca

    -no ama por favor no me vuelva a escupir, se lo suplico

    Me dio una patada en las bolas que caí de rodillas y luego me ahorcó y dijo…

    -ah y es que no estas agradecido? Que abras la boca te dije

    Abrí la boca y me volvió a escupir en la boca

    -gracias mi diosa, para mi es un honor saciar mi sed con la saliva de una reina como usted

    Me dio dos palmaditas

    -buen chico, ahora ve y haz tus deberes esclavo

    -ya voy ama

    Pase el resto de la tarde haciendo deberes, le limpié sus zapatos hasta que quedaron impecables, metí su ropa en la lavadora mientras limpiaba el apartamento, cuando entro a su cuarto a limpiar mientras yo iba limpiando ella me decía «limpia bien esclavo, ahí es que vas a comer, más te vale que quede bien limpio ese piso, perro» a lo que yo contestaba «si señora, si diosa».

    Me faje limpiando el piso y luego me puse a hacer la cena y le sirvo su plato y se lo llevo a la cama y se lo doy y me dice «y es que yo tengo que sostener mi plato esclavo?» A lo que conteste «mi diosa, ya le traigo una mesa, perdone”.

    -ven acá y arrodíllate

    Fui y me arrodille como me ordenó

    -buen chico, ahora quédate ahí hasta que yo te diga

    Estaba en cuatro patas como un perro sosteniendo el plato mientras ella comía, más humillado no podía estar, duré en esa posición como media hora, cuando termina me dice:

    -anda y friega bien ese plato para que vengas a lamerme los pies perro

    -si mi ama, lo que usted diga

    Fregué el plato corriendo y luego fui y me postre sobre sus pies y empecé a lamer y ella me decía que sacara la lengua y me pasaba los pies, no podía estar más humillado y me iba preguntando:

    -eres mi perra?

    -si ama

    -serás mi perra por mucho tiempo, verdad?

    -si mi reina, por el que usted desee

    -así me gusta esclavo, tienes sed?

    -si reina, por favor podría escupir en mi boca para saciar mi sed

    -no jaja, te dije que me iba a divertir contigo -escupió en el piso- tómatelo y trágatelo

    -gracias mi ama por darme el honor de dejarme chupar su saliva del piso

    Empecé a sentirla un poco excitada, respiraba más fuerte y me dice

    -quieres lamer mi totona?

    -sería un honor para mi, mi ama

    -bueno tienes que ganártelo -dijo mientras me metía el pie completo en la boca- me gusta verte suplicar, ruégame

    -por favor mi ama, haré lo que usted me ordene me portare muy bien se lo prometo, se lo ruego déjeme lamer su totona de diosa por favor se lo suplico

    -hmmm… Bueno quítame el pantalón

    Le quité el pantalón con todo y pantys de una vez y ya cuando iba subiendo a probar ese manjar me dio una palmada y me dijo

    -quieto perro, he dicho que vayas a eso?

    -no ama, de verdad perdóneme

    -perro malo, ahora solo dale un beso y olfatea con el hocico como un perro

    -gracias mi ama por dejarme hacer eso

    Dure como media hora solo oliendo su toto

    -bien perro, has sido un buen esclavo y te voy a compensar, quítate el pantalón

    Me quedé completamente desnudo frente a ella

    -así me gusta que estés, como el perro que eres

    Me agarro el pene y empezó a manosearlo.

    Yo ya estaba a punto de acabar.

    -no quiero que acabes, entendido perrito?

    -si mi diosa

    Continuará.

  • Bryttanny la joven de mente abierta (Cap. 2)

    Bryttanny la joven de mente abierta (Cap. 2)

    Antes de continuar quiero avisar o recordar que cuando el relato es contado en tercera persona vendrá acompañado de las letras TP:, si es contado desde el punto de vista de alguien que no sea Bryttanny vendrá acompañado del nombre de la persona ejemplo Pepito: y cuando sea contado de la perspectiva de Bryttanny no vendrá acompañado de nada que lo resalte.

    TP: Continuamos donde lo dejamos con Bryttanny preparándose para su primer día de universidad.

    TP: 7:00 am los rayos del sol entran por la ventana de la habitación chocando con la piel pálida y suave de Bryttanny, ella esta acostada durmiendo boca abajo con una pierna estirada durmiendo en esa posición se puede apreciar como su hermoso cabello negro cubre su espalda también se puede apreciar su grande y tonificado culo blanco.

    Me levanto con toda la piel eriza por el frio, como siempre duermo desnuda me aseguro de arroparme bien en mi sabana antes de Dormir pero desde muy pequeña he sufrido de moverme mucho mientras duermo, ya para mi es normal levantarme con mis almohadas y sábanas en el piso.

    Ya despierta aun con un poco de sueño por solo haber dormido 2 horas, me levanto emocionada hoy es mi primer día de universidad aunque la universidad no me causaba tanta emoción, siempre en el primer día de cualquier cosa no puedo evitar levantarme algo emocionada.

    Mi primera clase es a las 7:45 am al haberme levantado a las 7:00 solo tenía unos 30 minutos para prepararme por suerte para mí la universidad en la que me inscribí queda a tan solo 2 o 3 minutos de mi casa.

    TP: sin tiempo que perder Bryttanny agarra su toalla y se dirige al baño donde se mete a la bañera y aunque tenga el tiempo encima toma un refrescante baño de 15 minutos luego de salir de la bañera y secarse con su toalla hace su rigurosa rutina de ponerse sus cremas para cuidar su piel y sus productos para cuidarse el cabello

    Después de un baño rápido y ponerme mi ropa salgo de mi casa rápido, siendo este mi primer día de universidad y teniendo en cuenta el frio que normalmente hace en enero decido usar ropa cómoda.

    traigo puesto unos leggings y un abrigo algo ajustados teniendo en cuenta que no uso ropa interior he decidido que la tela del abrigo fuera lo suficiente fina para que no me de calor y lo suficiente gruesas para que no se me marquen los pezones, el leggings lo cojo con la tela bien fina y me pongo unos panties, porque aunque no soy fan de usar ropa interior una vez por no usar panties con pantalones puesto la frotación con la tela me causo una pequeña irritación vaginal por eso siempre que uso pantalón me pongo panties.

    Aunque puedo usar el auto de mi papa para ir a la universidad e decido que como vivo cerca para llegar ella caminare y usare el transporte público.

    Al salir de mi casa tan temprano normalmente observo a mis vecinos más viejos trotando alrededor del parque para ejercitarse.

    Mientras camino hacia la parada paso por el parque a veces solo para relajarme mientras escucho los pajaritos y saludo a mis vecinos mientras se ejercitan la mayoría son viejitas trotando un poco y algunas solo sentadas bebiendo su café simplemente paso y digo buen día.

    TP: otro viejito que Bryttanny conocía estaba ejercitándose esa mañana también el señor Marcos.

    TP: El señor Marcos era un señor de 62 años que solo llevaba 3 años viviendo en ese vecindario él se mudó cuando Bryttanny solo tenía 17 y desde la primera vez que la vio no pudo evitar que se le despertara un deseo sexual muy fuerte hacia ella, aunque él sabía que ella jamás se iba a interesar por nada del mundo en él.

    TP: El decidió conformarse con hacerse amigo del padre de Bryttanny para poder contemplar a Bryttanny y en momentos de descuido tomarle fotos cuando nadie se dé cuenta.

    TP: por suerte para el mientras trotaba observo de lejos a Bryttanny entrando al parque y sin dudarlo dos veces empezó a trotar hacia ella para poder ponerse justo detrás y poder apreciarla

    TP: cuando Marcos se pone justo detrás de ella, el aprovecha para mira con asombro el hermoso y grande trasero de Bryttanny moviéndose seductoramente mientras ella camina, viéndola él no puede evitar dejarse llevar de las fantasías más sucias que genera su morbosa mente y empieza a sentir algo. Solo Bryttanny ha hecho que el sienta de nuevo el sentimiento de tener una fuerte erección que a sus 62 años cada vez que tiene una, es como si fuera un regalo divino.

    Mientras camino siento que alguien me observa al mirar para atrás de mi veo al señor Marcos detrás de mi comiéndome con la mirada esta tan perdido que le toma un tiempo darse cuenta que lo observo y que fácilmente puedo observar que me está mirando el trasero además puedo ver que tiene una erección también.

    Al principio cuando en mi familia lo empezamos a conocer yo podía notar que él siempre me comía con los ojos, pero llegue a pensar que bueno que eso era normal y ya que él se estaba convirtiendo en un muy buen amigo de mí papa sabía que era posible que me lo topara con frecuencia. Que me mirara no me molestaba tampoco él lo hacía de una manera muy obvia pero siempre que podía me comía con sus ojos.

    Pero todo se puso raro hace un tiempo atrás…

    Recuerdo que me levanto una mañana de un sábado, ese día mi papa tenía que hacer un trabajo que tenía pendiente y mis hermanas seguían dormidas, me levanto con hambre y decido bajar a desayunar, ya que duermo desnuda y pensando que la casa está sola y que posiblemente solo me encontraría con mis hermanas decido que solo para vestirme voy a utilizar un pequeño mini short de seda y su top de conjunto.

    El mini short de seda era ajustado y algo pequeño con trabajo podía cubrir todo mi trasero y por ser bien pequeño mi vagina se marca muy fuerte en el.

    El top de conjunto era una mini blusa de seda que apenas podía cubrirme los pechos y además mis pezones se marcaban y se ponían muy visibles.

    Este conjunto está pensado para ser una pijama y como dije yo pensaba que solo estaban mis hermanas en casa así que no me importo salir con el hacia la cocina me di cuenta de mi error justo bajando las escaleras.

    TP: Bryttanny no era la única en recordar ese día, mientras que para ella lo recuerda como un día un poco incómodo el señor Marcos lo recuerda como uno de los días por los cuales el sigue creyendo en Dios

    Marcos: recuerdo que tenía que hacer un trabajo de la universidad, yo no me quejo pero toda esta tecnología en el ámbito de la educación hace que cada vez más mi trabajo me exija que me actualicé con el

    Marcos: en mi casa se había una avería con el internet y decidí ir a casa de mi amigo Carlos a usar su internet así podía hacer mi trabajo y en el mejor de los casos ver a Bryttanny, recuerdo que llego bien temprano, saludo a Carlos y él me dice que tiene que irse a trabajar que pase y tome asiento en la mesa mientras el vuelve

    Marcos: entro y voy hacia la mesa que queda justo de lado de las escaleras y tomo asiento en la silla que mira hacia las escaleras, empiezo a hacer lo mío mis trabajos de la universidad etc…

    Marcos: cuando de pronto empiezo a escuchar como una puerta se abre y observo a alguien bajando por las escaleras justo en ese momento pude apreciar a Bryttanny como nunca lo había esperado.

    Marcos: mientras bajaba vi su cuerpo empezando por sus pies hasta sus piernas que estaban bajando completamente desnudas hasta que llegue a contemplar el diminuto pantaloncito que traía puesto.

    Marcos: El hermoso culo que me traía loco estaba cubierto y apretado en ese pantalón de seda y justo mientras bajaba vi como la línea de su coño se marcaba perfectamente dándome una visión de lo perfecto y algo gordito que este era, su abdomen plano estaba totalmente desnudo justo hasta llegar a esa pequeña blusa que ella tenía que más parecía un brasier algo grande, que una blusa

    Marcos: al bajar completamente y estar enfrente de mi pude ver su hermosa cara de sorpresa, pude apreciar completamente desde ese micro pantalón que llevaba hasta pude ver una pequeña parte de sus tetas que su blusa no podía tapar y sus pequeños y lindos pezones bien marcaditos.

    Volviendo con Bryttanny:

    Justo cuando baje completamente las escaleras recibo un mini susto.

    El señor Marcos está aquí justo enfrente de mi sentado con su laptop, él ni siquiera me mira a los ojos está perdido comiéndome con la mirada.

    Ese momento que pasaba muy rápido recuerdo que pensé en cómo reaccionar no quería que el pensara que él me intimida o que le temo, así que, no sé si fue la mejor idea pero decidí actuar como si todo estuviera normal así que lo miro y digo:

    -Hola don Marcos, buen día

    -Buen Día Bryttanny, ¿cómo estás?

    -Bien ¿y usted?

    -Estoy Bien aquí resolviendo unos trabajos de la universidad.

    -Oh que bien.

    Luego me dirijo a la cocina para tomar mi desayuno, como quiera, ya nada importaba solo sería desayunar y subir rápidamente o al menos eso pensé cuando terminaba con mi desayuno recuerdo escuchar a don Marcos decir

    «Bryttanny me ayudarías en algo»

    TP: Don Marcos no creía la suerte que había tenido y tampoco creía o iba a creer que solo la vería otras ves subiendo a su habitación así que decidió hacer lo posible para que Bryttanny se acercara.

    TP: Don Marcos empieza a fingir que está muy confundido y agarra un lápiz y lo lanza a unos poco metros lejos de donde él estaba y llama a Bryttanny.

    -¿Necesita algo don Marcos?

    -este si tú eres una joven de esta época y sabes de estas cosas más que yo ¿me podrías ayudar enviarle un correo a todos mis estudiantes?

    -Si claro

    TP: Bryttanny se acerca a don Marcos y este esperando que este se pare de la silla y le permita sentarse pero este se queda sentado y solo le dice

    -Ven puedes hacerlo cerca de mi es que quiero aprender cómo hacerlo

    Volviendo con don Marcos:

    Marcos: Le dije que se acercara a mí para que me enseñara.

    Marcos: En la forma en que estaba yo sentado usando la laptop, ella tenía que inclinarse un poco para usarla y enseñarme

    Marcos: cuando ella se acerca y se inclina vi como sus grandes y hermosas tetas obedecían la gravedad y empezaron a colgar de Bryttanny y a tambalearse un poco, por unos preciados minutos pude estar y ver sus tetas casi desnudas justo delante de mi cara

    Marcos: escuchaba como ella me explicaba como si estuviera prestando atención pero en verdad estaba totalmente hipnotizado por sus tetas hasta que escuche las horrible palabras de… «Bueno eso fue todo espero que usted entendiera».

    Marcos: al escuchar eso solo me queda observar cómo se marcha, así que decido alargar más este hermoso momento y antes de que ella terminara de lo que estaba diciendo entre en pánico… y decido pararme lo más rápido que pueda.

    Marcos: al pararme sin previo aviso y al ella seguir inclinada, no tiene tiempo para reaccionar así veo como Bryttanny sorprendida empieza a perder un poco el equilibrio viendo cómo se tambaleaba rápidamente pongo mi mano en la parte de atrás de su cintura y la acerco a mi haciendo que nuestros cuerpos se junten.

    Marcos: cuando nuestros cuerpos se juntaron, pude sentir como las grandes y gloriosas tetas de Bryttanny chocaban y eran apretadas contra mi cuerpo.

    Marcos: en ese momento no pude controlarme y empecé a fantasear sobre lo lindo que fuera si esto fuera una porno, si esto fuera una porno ahora mismo yo pusiera a Bryttanny contra la mesa, le arrancaría la ropa y empezara a embestirle y romperle el coño con mi polla mientras nalgueo su gran culo, abrazo su tonificada cintura y manoseo y aprieto sus tetas.

    TP: mientras don Marcos se dejaba llevar por sus fantasías olvido algo crucial primero, que el mundo no es una porno y segundo que aunque lo fuera él no tiene ni el tamaño ni la potencia sexual para estar en una.

    TP: así que las fantasías de don Marcos fueron interrumpidas con un pequeño empujón y las palabras algo molestas pero sorprendidas de Bryttanny

    -Don Marcos ¿Acaso usted tiene algún problema? (Dice Bryttanny sorprendida)

    -Nononono… (Dice don Marcos algo sorprendido mientras trata de bajarse de la nube de fantasías en la que se subió)

    -Bueno pues creo que me voy (Dice Bryttanny y empieza alejarse si quitarle la vista de don Marcos)

    -no no espera… este me puedes pasar ese lápiz (Dice don Marcos apuntando al lapiza que lanzó hace varios minutos)

    -Si eso creo (dice Bryttanny hablando entre dientes un poco molesta y acercándote al lugar)

    TP: aunque sorprenda que a esta altura Bryttanny siguiera ayudando a don Marcos hay que entender la manera de pensar de Bryttanny, siendo ella impactantemente hermosa y viviendo la vida que ella tiene, aunque ella lo niegue es una persona muy narcisista desde siempre se compara con otros y gana.

    TP: cuando mira a otra mujer compara su belleza y atributos con ella y por tener desde siempre sus atributos y su belleza invicta y superior de igual manera al ver a los hombres los comparaba viendo cual ella creía que era lo suficientemente hombre para tal vez pasar tiempo con ella. Dado esto es de entender que para ella don Marcos no es más que un insignificante viejo que aunque la molesta, ella lo mira de una manera tan inferior que ni se preocupa por él.

    TP: Bryttanny lo mira algo molestas y sorprendida y trata de ver donde callo el lápiz y lo encuentra justo a unos pasos de don Marcos.

    TP: al darse cuenta que el lápiz está un poco debajo del mueble Bryttanny se da cuenta que tendrá que agacharse un poco pero ella no piensa dejar que don Marcos después de todo lo que hiso la viera en alguna posición que él pueda sexualizar en su mente le parecía el colmo darle esa satisfacción.

    TP: Bryttanny se acerca y empieza a agacharse de frente a don Marcos sin darle la espalda en ningún momento, al estar el lápiz un a pocos a unos poco centímetros debajo de un mueble, Bryttanny se pone en una posición de cuatro patas al estilo de perrito y baja la cabeza sin darse cuenta que mientras más baja la cabeza más sube su culo para arriba justo cuando ya tiene el lápiz…

    Un sonido se escucha en la sala.

    TP: se escucha el sonido de la cámara de un celular que un desesperado por tomar la foto don Marcos olvido disminuir o anular.

    TP: el ruido hace que Bryttanny levante rápidamente su cabeza hacia don Marcos, pero para su sorpresa la cámara no estaba apuntando hacia ella en ese momento un recuerdo en forma de pensamiento golpea la cabeza de Bryttanny y justo ella mirar atrás, se da cuenta del espejo que estaba detrás de ella

    Volviendo a Bryttanny:

    Yo me había olvidado totalmente de ese maldito espejo acaso ese viejo pensó en todo… estuve literalmente en cuatro patas como una perra mientras meneaba mis nalgas a su deleite y hasta una foto él le tomo a este momento.

    Solo me pare y le dije “sabe que me tengo que ir” y me fui a mi habitación.

    TP: Después de eso para Bryttanny todo se puso muy incómodo con don Marcos y hasta ella estaba un poco molesta con él y guardaba un resentimiento pequeño hacia él.

    TP: mientras que para don Marcos eso fue por mucho el momento más perfecto y placentero que no había tenido hace mucho tiempo y para desgracia de Bryttanny y para la suerte de don Marcos el celular con el que tomo la foto era un último modelo regalado por el hijo de don Marcos días atrás.

    TP: eso le dejaba a don Marcos una foto en alta calidad con la cual complacerse en sus días de necesidad.

    TP: concluyendo con el recuerdo y volviendo al presente, tenemos a Bryttanny viendo como don Marcos se le acerca trotando para saludarla.

    Volviendo con Bryttanny…

    Después de un momento puedo ver como él ya se da cuenta de que lo veo y se acerca trotando hacia donde mí y me saluda

    -Hola Bryttanny ¿cómo estás? (Dice don Marcos todo feliz de encontrársela en el parque).

    -Hola don Marcos estoy bien ¿y usted? (Dice Bryttanny sin mostrar el más mínimo interés demostrando que solo le interesa acabar la conversación)

    -estoy bien y para dónde vas tan temprano, no me digas que por fin te decidiste por entrar en la universidad

    -si si si me dirijo a la parada del bus ya estoy tarde me tengo que apresurar un poco adiós don Marcos (Dice Bryttanny mientras camina más rápido acercándose a la parada del bus).

    Creo que hasta aquí lo dejare todo, como siempre acepto consejos y fuera un placer los comentarios en modo de reseña. Adiós

  • Buenas tardes, venía a depilarme

    Buenas tardes, venía a depilarme

    Alicia llegó a la puerta de la clínica. La comían los nervios, dudaba continuamente si darse la vuelta, pero se armó de valor y entró.

    La luz tenue y un suave ambientador inspiraban relajación, pero ella hoy estaba de los nervios. Se acercó al mostrador donde una chica joven, delgada y morena, muy guapa, la seguía con la mirada.

    -Buenas tardes, mi nombre es Marta, ¿en qué puedo ayudarte?

    -Buenas tardes. Venía a hacerme una depilación. –Contestó, intentando que no se le saliera el corazón por la boca de los nervios que llevaba.

    -Perfecto, ¿es la primera vez que te depilas?

    -En un centro, sí, hasta ahora me depilaba yo sola con la cuchilla.

    -Muy bien, pasa por aquí conmigo, yo mismo lo haré.

    Alicia siguió a la chica por el pasillo, “menudo cuerpazo tenía”, pensó. Debía tener unos 25 años, pero ni la bata blanca podía ocultar un cuerpo como el suyo.

    Llegaron al final del pasillo y Marta abrió la puerta de una de las cabinas, pasaron y el nudo en el estómago de Alicia se hizo un poquito más fuerte. Todo blanco, parecía un hospital; en el centro de la habitación, una camilla cubierta por una sábana también blanca.

    ¿Por qué tenía que pasar por este trance? Ella siempre se depilaba con cuchilla y quedaba bien, ¿verdad? Acababa de cumplir 18 y en una semana se iría de vacaciones con sus amigas, por fin, lo estaba deseando. Por primera vez sus padres habían accedido, con unas notas tan buenas, era de esperar…

    “¿Vas a ir sin depilar? No, sin depilar no puedes ir”, repetían sus amigas. Alicia era bastante reservada, la más tímida de sus amigas. Morena, con el pelo rizado y una cara de buena que siempre adornaba con una sonrisita picarona. “Yo voy a este centro, te dejan súper bien y son muy majas”. Total, que allí que fue decidida a depilarse por primera vez…

    -¿Qué zona te quieres depilar?

    Dudó, pero contestó lo que tenía pensado contestar:

    -Quiero depilarme el cuerpo completo. –Una vez respondió, el calor la puso roja como un tomate, aunque aquello no había hecho más que empezar.

    -Perfecto, pasa detrás del biombo y desnúdate. -Ordenó Marta, que había notado la timidez de la chica y sabía lo que ello suponía.

    Era la primera vez que se iba a desnudar delante de una desconocida… Sabía que tendría que hacerlo, pero eso no suponía que se muriera de la vergüenza. Todavía no había estado con ningún chico, y aunque no le faltaban pretendientes, su actitud introvertida no ayudaba.

    Pasó detrás del biombo y se notó ardiendo. Aunque su pelo era muy moreno, casi negro, tenía una piel bastante blanca. Se quitó la camiseta azul ajustada que llevaba y la colocó en la percha, siguió con las sandalias y los vaqueros y quedó en ropa interior. “¿Así o…?” se preguntó.

    Había unas pantuflas desechables y se las puso para salir del biombo. Cuando Marta la vio disfrutó diciéndole:

    -No, necesito que te desnudes completamente, también la ropa interior. Vamos a depilarte por completo…

    Tragó saliva y volvió al biombo. Se desabrochó despacio el sujetador y dejó caer sus preciosos pechos, con un tamaño y una forma que era la envida de sus amigas. Terminó con las braguitas, las bajó despacio, notando como su cuerpo quedaba libre de ataduras.

    Volvió delante de Marta, tapándose lo máximo posible con sus manos temblorosas. Era inútil, sabía que todo su cuerpo quedaría expuesto. Desnudo.

    -Puedes estar tranquila, he hecho esto mil veces. – Intentó relajarla. – Túmbate en la camilla, relájate…

    Muy despacio, Alicia se tumbó bocarriba en la camilla, con sus manos seguía tapando su pubis y sus pechos. “Qué inocente”, pensó Marta.

    -Tienes que relajarte, verás cómo esto no es nada. –La tranquilizó acariciando su hombro mientras se ponía unos guantes de látex blancos. -¿Cómo te llamas?

    -Alicia. –Tartamudeó.

    -Muy bien Alicia, voy a empezar por las piernas. Cuando terminemos aplicaré una loción para la piel irritada ¿vale? Abre un poquito las piernas.

    La esteticista separó sus muslos muy delicadamente y la chica se vio obligada a apartar las manos y dejar al descubierto su sexo. Estaba temblando. Marta no podía dejar de mirarla, su vello púbico, joven y aún disperso, apenas cubría su preciosa vagina. Eso, sumado a las preciosas curvas de sus pechos convertían a Alicia en una de las mejores clientas que habían pasado por sus manos… “Esto no puede quedar aquí”, pensó.

    Empezó a aplicarle la cera en las piernas y poco a poco la chica se fue relajando. “Pensaba que iba a ser más doloroso”. Las manos expertas de la esteticista ponían las bandas de cera y las retiraban con determinación y profesionalidad. Mientras, hablaban de temas sin importancia: las vacaciones, los planes de futuro…

    Terminó la parte inferior de las piernas y fue subiendo hasta llegar a los muslos. Alicia volvía a sentir calor, su cara volvía a ponerse roja porque sabía lo que le esperaba…

    -Esta parte es un poquito más dolorosa. Necesito que abras las piernas lo máximo posible, comenzaré por las ingles y me iré acercando a tu vagina, ¿de acuerdo?

    -Vale. –No pudo decir nada más. Abrió las piernas y dejó al descubierto su sexo desnudo.

    -Es muy importante que no te muevas para que no te haga daño.

    La esteticista colocó una banda de cera en una ingle y tiró. La chica no pudo evitar encoger las piernas y sollozar, le había hecho daño. Hizo lo mismo con el otro lado y antes de que tirara, la chica estaba temblando de miedo. Si eso había dolido, la parte “central” no la iba a aguantar. Tiró. Un grito ahogado salió de su boca a la vez que una lágrima baja por su mejilla.

    -Por favor, para. No puedo. Me duele mucho.

    -Tranquila Alicia, no es nada. En nada habremos acabado y te aplicaré una crema en esta zona para que te calme.

    Pasó la cera los labios mayores de la joven. Muy despacio, fue aplicando la cera y preparando el tirón. Alicia no paraba de moverse, aunque insistió Marta en que dejara de hacerlo no había forma. Tiró. Otro grito de dolor.

    La chica con su cuerpo desnudo, tembloroso, agarrada a la camilla, suplicaba que parara.

    -No podemos dejarlo así. Solo un poco más. Voy a pedir a una compañera que venga a ayudarme.

    Volvió a los dos minutos con otra chica que agarró por la espalda los hombros de Alicia a la camilla.

    -No te puedes mover, es por tu bien. En 5 minutos habremos terminado. – Escuchó a su espalda Alicia. Aunque no se podía mover no paraba de temblar.

    Estaba muy asustada. Desnuda totalmente, con sus piernas abiertas mientras dos desconocidas la tenían a su merced. Otro tirón, otra lágrima, otro grito. Intentaba incorporarse para ver su entrepierna, pero la esteticista que la tenía agarrada no se lo permitía.

    -Ya queda menos. Tranquila, solo tienes que aguantar un poquito más.

    Notó las manos de Marta en su vagina. Parecía que había terminado. Suspiró. Estaba exhausta.

    -Lo has hecho muy bien Alicia.

    Alicia empezó a relajarse y respirar. Las manos de la otra chica se despegaron y pudo incorporarse para verse. Tenía toda la zona roja, pero sin rastro de vello…

    -Está un poquito rojo, no te preocupes, ahora te daré un masaje con crema para que la piel se relaje. Y tú también. –Le dedicó Marta con un guiño de ojo mientras veía los ojos llorosos de la pobre chica. – Pero antes tenemos que terminar… Date la vuelta y ponte a cuatro patas, por favor.

    -¿Cómo? –Balbuceó Alicia.

    -Sí, necesitamos ahora depilar la parte del ano. No podemos dejarlo así. Será solo un minuto, ya verás.

    La chica ya no era capaz ni de oponerse. Muy despacio se incorporó en la camilla y se dio la vuelta. Sumisa, se puso a cuatro patas sobre la camilla, con su precioso culo en las manos de la esteticista. Marta no podía apartar su mirada de ese precioso cuerpo. Sus pechos caían perfectos. No podía dejar de pensar en el masaje que le iba a dar.

    -Ya no es necesario que nos ayudes Rocío. – Le comentó a su compañera. Quería quedarse a solas… -Alicia ya está mucho más tranquila, ¿verdad?

    -Sí… -contestó con un hilo de voz.

    Alicia ahora no podía ver nada, notaba como las manos enguatadas recorrían su trasero. Notó cómo la banda de cera se pegaba justo a su ano y unos segundos después… No pudo evitar el grito ahogado. Arqueó su espalda. Escuchó lo que más deseaba escuchar…

    -Hemos terminado.

    Alicia se dejó caer, bocabajo, en la camilla. Ya no le importaba estar desnuda, no le importaba la sensación de humillación y vergüenza que había sentido. Solo quería que aquello terminara y marcharse a casa, nunca más volvería a depilarse su zona íntima. Empezó a llorar, sus lágrimas empaparon la sábana de la camilla.

    Marta la dejó desahogarse, sabía el mal rato que había pasado. Poco a poco se fue tranquilizando y fue consciente otra vez de como estaba y donde, desnuda a los ojos de una desconocida. Empezó a notar mucho escozor en la zona de su vagina. Instintivamente, bajó sus manos para tocarla. Estaba totalmente depilada, no había rastro de pelo, pero la irritación le ardía, por más que intentara tocar esa zona con sus manos.

    La esteticista se agachó y se acercó a su cara, empezó a acariciarle las mejillas y limpiar sus lágrimas mientras le hablaba prácticamente en susurros.

    -Siento el mal rato que has pasado. Ya ha terminado, ¿me dejas que te dé un masaje con crema hidratante? Verás cómo te calma el picor.

    Alicia asintió.

    -Date la vuelta por favor.

    Marta se quitó los guantes y se acercó a una mesa donde tenía un bote de crema. La echó directamente sobre las piernas de la chica y empezó a masajearlas. Lo hizo despacio, sin prisa. Poco a poco fue subiendo por las piernas, mientras no podía evitar quitar la vista sobre el cuerpo desnudo de Alicia.

    Esta vez la sensación era diferente, a Alicia le subieron las pulsaciones, pero no por miedo, sino por placer. Era algo nuevo para ella, la primera vez que le pasaba esto, pero estaba empezando a excitarse con el masaje.

    -Abre las piernas.

    Volvió a coger la crema y la empezó a repartir por la entrepierna de la chica, que ya gemía sin control. Notó como se humedecía su entrepierna, mientras las manos no se detenían. Muy despacio, empezó a deslizar sus dedos en la abertura de la chica, pero ésta se incorporó y le sujetó la mano.

    -No por favor, soy virgen.

    -Pues así no te puedes quedar, vuelve a ponerte a cuatro patas.

    Alicia ofreció su culo a Marta, que repitió el masaje con la crema en los alrededores de su ano. Esta vez sí, muy despacio introdujo su dedo en el ano de Alicia que pedía más. La penetró, primero con un dedo lubricado y poco después con dos. Esta vez los gritos eran de placer. Alicia estaba experimentando algo totalmente desconocido para ella, pero no podía disfrutarlo más. Se pellizcaba los pezones, totalmente excitados. Mientras introducía los dedos, Marta estimulaba con la otra mano el clítoris de Alicia, que temblaba, ahora de placer.

    No hizo falta mucho más, Alicia alcanzó un brutal orgasmo. Su primer orgasmo. Los gemidos debieron de llegar hasta la calle, pero le daba igual. Volvió a rendirse, bocabajo en la camilla, pero muy diferente a como lo fue antes. Le costó varios minutos reponerse y recuperar el aliento. Cuando lo consiguió, se dio la vuelta y miró a Marta, que le sonreía. Ambas habían pasado la mejor tarde de sus vidas.

    -Gracias por esta depilación tan profesional, Marta.

    -Gracias a ti Alicia, espero que se haya pasado el dolor…

    -Por supuesto, ¿nos vemos pronto?

    -Claro, pero la próxima te toca a ti darme el masaje…

  • Fiesta termina en mi primera orgía

    Fiesta termina en mi primera orgía

    Nuevamente estaba soltera, había terminado mi última relación con un chico. Mi historial amoroso ya era de tres personas, dos hombres y una mujer. No había durado mucho con ninguno de ellos, pero sexualmente ya había probado y experimentado varias cosas, en especial con este último pololo (novio), cosas como: disfraz de policía, sexo en un parque y oral en el transporte público.

    Era noviembre de aquel año, estaba en la universidad y durante todo ese tiempo, me había dedicado a estudiar y conocer gente del entorno universitario, pero nada de sexo.

    Esos amigos que mencioné en un relato, ya no mantenía mucho contacto con ellos, seguían siendo mis amigos más cercanos pero con el tema universitario, todos estábamos ocupados en otras cosas.

    Conocí un grupo de gente que consideré amigos, pero eran más bien “amigos de carrete” (fiesta), de esos que te comunicas con ellos para ir a fiestas. En este grupo había una chica… para esta ocasión la llamaré Emilia. Ella era bien alegre, le gustaba la fiesta, siempre tenía algún lugar donde ir.

    Un fin de semana, Emilia me llama y me dice que la habían invitado a un carrete, ninguno de los demás del grupo podía asistir, por lo que fuimos las dos. Supuestamente era un carrete en donde habría mucha gente, pero no fue de esa forma, no llegó nadie, solo habían asistido dos personas más y el dueño de casa. En total éramos cinco personas, el dueño de casa que lo llamaremos Carlos, los invitados, Felipe, Sofía, Emilia y yo.

    Al ser pocos en ese carrete, estuvimos en el living escuchando música, conversando, bebiendo y fumando marihuana durante toda la noche, la estaba pasando muy bien. En un momento de la noche, ya madrugada, Carlos nos propone un juego… En mi país se le llama la cultura chupistica, en resumen, es como una trivia, alguien pone un tema central y los demás sin repetir ni equivocarse deben seguir. Ej. Equipos de futbol como Barcelona… El resto debe seguir el tema. Bueno, al principio fueron temas divertidos, cosas científicas, marcas de auto, nombres de actores, etc.

    Ya con varias rondas en el cuerpo, Emilia cambia las reglas del juego, el que perdía la siguiente, debía cumplir un reto… Todos aceptamos la nueva regla. Recuerdo que el primero en perder fue Carlos y Emilia lo reta a besar a Sofía. Nos reímos, pero con algo de tensión, era una risa nerviosa. Sofía al comienzo no acepto y se negaba, pero luego cedió ante nuestra presión y Carlos tuvo que besarla.

    Besos para acá y para allá estuvimos un tiempo hasta que nuevamente, Emilia dice ahora empecemos con prendas… La verdad es que después de tanto alcohol y besos, el ambiente estaba algo prendido por decirlo de alguna manera.

    Podría contar cada detalle de cómo nos íbamos quitando la ropa, pero lo más interesante viene cuando ya estábamos todos desnudos. Al estar en el living podíamos taparnos con la mesa de centro que era bastante grande. Yo estaba algo avergonzada por la situación, pero no voy a negar que, con el alcohol y la situación, estaba algo caliente.

    Volviendo a la situación, estábamos todos desnudos y seguimos jugando, ya no teniendo prendas que sacarnos, ahora el perdedor o perdedora debía hacer algo… Felipe, por ejemplo, tuvo que ponerse de pie y contar 10 segundos antes de sentarse, sin taparse claro. Cuando lo hizo, entre lo avergonzaba que me sentía en ese momento, igual lo miré… No tenía su pene erecto del todo, también miré al resto como reaccionaba, Sofía le miraba su pene al igual que lo hacía Emilia.

    A mi me tocó hacer lo mismo, me tuve que poner de pie 10 segundos, sin tapar ninguna parte de mi cuerpo, pero tuve tanta vergüenza en ese momento que tapé mi rostro, conté hasta 10 y me volví a sentar, estaba con el rostro enrojecido de la vergüenza.

    Cuando ya todos nos habíamos puesto de pie una cantidad de segundos, el reto aumentó de nivel. La primera en perder en este nivel fue Emilia, que tuvo que tocarle el pene a Carlos. Ella no dudó y tomó el pene de Carlos con su mano derecha y luego la soltó a los pocos segundos. Carlos por supuesto ya estaba erecto y a nosotros a esas alturas, no nos importaba, ya poco y nada nos tapábamos.

    Los retos en este nivel, implicaban tocar o besar partes del cuerpo. Una ronda en donde perdí, tuve que besarle los pechos a Sofía, luego a Emilia, y en la misma línea, ellas a mí. Tuve que tocar los penes erectos de Carlos y de Felipe, incluso tuve que hacerlo al mismo tiempo, jamás había sostenido dos penes al mismo tiempo.

    Emilia siempre proponía retos de mayor nivel y ahora sin siquiera jugar, nos retó a Sofía y a mí, a chuparles el pene a Carlos o Felipe. Sofía se negó al igual que yo, pero le dijimos que, si lo hacía ella, nosotras lo haríamos después… Emilia se acerca a Carlos y Felipe, y nos dice “apuesto que no se atreven a esto…” y comienza a chuparle el pene a Carlos mientras sostenía con la otra mano masturbaba a Felipe, luego cambio de lugar, ahora le chupaba el pene a Felipe y masturbaba a Carlos. Yo miraba la cara de placer de ambos y me calentaba, miraba la cara de Sofía que estaba al lado mío y también tenía una mirada de placer.

    Una vez que Emilia terminó de hacerle sexo oral a Felipe y Carlos, nos dice “ya les toca”. Nos reímos, miré a Sofía y le dije que lo hiciera ella primero, pero el resto comenzó a decir mi nombre. Los dos chicos se acercaron a mí, yo de rodillas junto a dos penes, Emilia y Sofía comenzaron a decir mi nombre, animándome a que lo hiciera, yo me reía, estaba avergonzada, pero acepté, tomé los dos penes… Las chicas gritaban, yo riendo miré a Carlos que estaba a mi derecha y metí su pene en mi boca, lo chupé un segundo, no más que eso, giré e hice lo mismo con el pene de Felipe. Me levanté y señalé a Sofía, era su turno. Ella con una vergüenza similar a la mía, también lo hizo, habíamos cumplido el reto de Emilia.

    Carlos reta a Emilia que me la chupara a mí, yo acepté, me senté en el sofá, abrí mis piernas, ella se acerca de rodillas y comienza a chupar mi vagina. Extrañaba mucho la sensación de que una chica me hiciera sexo oral, debo admitir que sentir la lengua de Emilia en mi vagina, hacía que me calentara mucho, tanto que comencé a gemir, pero tapaba mi boca por vergüenza. Mientras Emilia me practicaba sexo oral, miraba en donde estaban los demás… Carlos y Felipe estaban a los extremos del sofá, se estaban masturbando, o más bien, tocándose. En tanto Emilia y yo seguíamos en lo nuestro, ya no había vergüenza, ya no importaba quien estaba mirando o qué estuviera haciendo.

    Emilia se detiene y se acerca a mi cara, con una mirada cómplice nos besamos y nos sentamos una al lado de la otra, siempre tocándonos, mientras Sofía de rodillas le estaba chupando el pene Felipe. Era todo increíble, no podía creer que eso estuviera pasando. Esto no terminó ahí, ya que Carlos había traído preservativos. Lo veo ponerse uno y se sienta a un lado de Emilia, ella se sube arriba de él y comienzan a cabalgarle. Yo sorprendida y caliente miraba sus caras de placer, los pechos de Emilia moverse. Me gustó tanto la escena que comencé a tocar sus pechos y al mismo tiempo la besaba, era difícil hacerlo al ritmo en que ellos se movían. Emilia gemía mucho, parecía una actriz porno con sus gemidos. Por otro lado, cerca de la mesa de centro, estaba Sofía a cuatro patas y Felipe dándole. Me apoyé en uno de los brazos del sofá, en donde tenía vista de las dos parejas, oírlos gemir a los cuatro, verlos tener sexo, me tenían muy caliente en ese momento.

    Miro que Emilia se acerca a mí, abre mis piernas y comienza a hacerme sexo oral, ella en cuatro y Carlos metiéndoselo. Emilia lo hacía tan bien que me hizo acabar.

    Después de ese orgasmo que Emilia me hizo tener, tenía apoyada mi cabeza en el brazo del sofá y veo a Felipe acercase a mí, toma su pene e intenta meterlo en mi boca, yo no lo negué, comencé a chuparle el pene, esta vez sin la vergüenza de antes, ahora lo estaba haciendo bien. Chupaba la cabeza, pasaba la lengua por el tronco y miraba su cara de placer.

    Era tanta escena diferente de sexo grupal, que mientras yo le hacía sexo oral a Felipe, Sofía y Emilia por otro lado estaban besándose y Carlos observaba toda la situación. Felipe quita su pene de mi boca y toma un condón de la mesa, lo abre y comienza a ponérselo… Yo me levanto y apoyo parte de mi cuerpo en el respaldo del sofá dando la espalda. Siento como Felipe toma mi cintura e introduce su pene en mi vagina y comienza a darme. Poco a poco me va dando más duro, siento como su pene entra y sale, como mi vagina se expande cada vez que el mete su pene. En eso, frente mío, aparece Emilia y Carlos… Ella toma el pene de Carlos y lo introduce en mi boca. Era primera vez que chupaba un pene mientras otro hombre estuviera dándome.

    Felipe toma mi cintura fuerte y me da muy fuerte, pero disminuyendo la velocidad, había acabado dentro mío, en el condón… Saca su pene y se sienta exhausto en el suelo. Giro para sentarme en el sofá y Carlos se dirige donde Sofía. Miro a Emilia, ya éramos cómplices, con una mirada, sabía que tocaba en ese momento. Cruzamos nuestras piernas y comenzamos a rozar nuestras vaginas. El sentir su vagina junto con la mía, su clítoris rozando el mío era demasiado excitante, me gusta el pene y que me lo metan, pero el roce de la vagina era el doble de placentero. No pasó más de un minuto y ya había acabado de nuevo. Ahora era Emilia y yo exhaustas junto a Felipe, los tres sudados y desnudos. En tanto Carlos seguía teniendo sexo con Sofía, mientras nosotros los mirábamos, sin decir nada. Pasaron unos minutos y Carlos acabó dentro de ella, también en el condón. Me levanté del sofá, tomé mi ropa y me dirigí a la habitación de los padres de Carlos, me tumbé y aún sin creer lo que había pasado en esa casa, me dormí.

    Al día siguiente, al despertar, al lado mío estaba Emilia y Felipe desnudos durmiendo, Carlos y Sofía durmieron en otra habitación. Después de una ducha rápida, comimos algo en la mañana, nadie dijo nada acerca de lo que había pasado, yo me despedí de todos y me fui a mi casa, aún no podía creer que había participado en una orgía.

  • Los juegos pervertidos de mi jefe

    Los juegos pervertidos de mi jefe

    Como les conté en relatos anteriores, soy una mujer casada de 30 años hace poco de la mano de esposo nos sumergimos en el mundo del cuckold, no somos expertos en el tema pero estamos aprendiendo a disfrutar de nuestra sexualidad, ambos disfrutamos el que yo me acueste con otros hombres, claro con el consentimiento de mi esposo.

    Para los que no han leído mis relatos anteriores, les cuento rápido: me acosté con mi jefe, el señor Arturo 20 años mayor que yo y fue una experiencia gratificante pues me hizo disfrutar mucho.

    Algunos días después de nuestro primer encuentro en puerto progreso, estando en la oficina el conmutador sonó y era mi jefe, me pedía que le llevara las facturas de un contrato que había pedido poner en orden. Contenta me dirigí hasta su oficina, al tocar, el me esperaba en la puerta, la abrió y al verme en seguida me invito a entrar, era fin de semana un viernes que recuerdo muy bien, yo llevaba puesto un vestido holgado por abajo pero ceñido por la parte del busto que hacía que el vestido se me pegara al cuerpo desde mi ombligo hasta mis pechos, debajo un brazzier y una tanga de hilo de color negro.

    En seguida que pase a su oficina, mi jefe tomo la carpeta de facturas que le llevaba y los puso sobre una mesa, me saludo como siempre, con un abrazo llevando sus manos a mi trasero los cuales apretó fuerte, dirigió su boca hacía mi cuello y me dio un pequeño mordisco, se separó regresando a la puerta asegurándose haberla cerrado con llave, me tomo de la mano y me llevo hasta su escritorio – “Te tengo una sorpresa, mi amor, no digas nada solo déjate llevar” – me puse roja de la excitación y me recorrió un escalofrío por todo mi cuerpo, mi jefe provocaba esa sensación en mi, sabía en el fondo que lo que pasaría en seguida sería una más de sus locuras y de algo estaba segura, lo disfrutaría mucho.

    Mi jefe, a pesar de ser una persona mayor tiene la mente abierta en cuanto a temas del sexo se refiere, es un hombre muy caliente y pervertido, este último lado de él me ponía hot haciendo que deseara estar más con él. Me llevo al sillón de su escritorio, se sentó y dejándome de pie abrió su cajón y tomo algo de ahí, me pidió inclinarme hacía el escritorio, lo hice postrando las palmas de mis manos sobre el cristal frio de su escritorio que adornaba su oficina, me alzo el vestido poniendo sus manos sobre mi par de nalgas, mismas que apretaba marcando sus manos en cada una de ellas. Afuera podían escucharse los sonidos de las conversaciones de los demás trabajadores con los pasos del pasillo, yo me estaba calentando que mi vagina se empezó a lubricar con mis jugos.

    Mi jefe tomo mi tanga negra y la hizo a un lado, ahogó su cara en mi trasero estimulando mi ano con su lengua, movía su lengua de arriba hacia abajo sobre la comisura de mi ano, podía sentir sus labios mordiendo muy cerca de mi puerta trasera, todo mi cuerpo respondía a tal suculenta mamada de mi jefe, lo estaba disfrutando tanto que mi cuerpo cayó sobre el escritorio con mi cara sobre el frío cristal del escritorio, mi jefe estuvo así unos minutos haciendo que mi ano se dilatara cada vez más, con los dedos en mi coño metiéndolos y sacándolos tuve que llevar mi mano hacía mi boca para ahogar los gemidos que salían de mi boca, de pronto sentí algo frio recorriendo el botoncito de mi clítoris hasta la cavidad de mi ano, eso me hizo estremecer, de repente sentí que eso mismo que sentía frío entraba por mi ano, esa sensación friolenta entrando por mi ano me hizo estremecer una vez más sacando un pequeño grito de mi boca que no pude ahogar.

    Mi jefe me estaba metiendo un dildo anal (plug) de esos que tienen una base circular, fue metiéndolo poco a poco para eso mi ano ya estaba estimulado y dilatado, mi jefe recorrió con la punta del dildo la comisura de mi ano y luego me la metió dejándola ahí, se sentía frio ese pedazo de metal. Mi jefe acomodo mi tanga dejando el pedazo de metal entre mi ano, bajó mi vestido y me ayudo a incorporarme.

    Con el dildo en mi ano, mi jefe me levanto poniéndome de pie, me tomo entre sus brazos y me pidió que no me lo sacara, que la diversión aún no terminaba, se me olvido por completo que estábamos en su privado, estaba tan extasiada que solo quería seguir gozando con las perversiones de mi jefe. Me tomo entre sus brazos, rodee con mis brazos su cuello y nos besamos, mi jefe movió la cabeza para comerme el cuello al tiempo que separaba el escote de mi vestido para tomar mis senos con sus manos.

    Me apretaba mis senos y jugaba con mis pezones por encima de mi ropa. Eso me prendió más, con cada movimiento que hacia sentía que dentro de mi ano se movía el pedazo de metal provocando más placer, estaba cachondísima, sentía hervir mi vagina la cual ya había empapado mi tanga con mis jugos. En seguida me arrodille a sus pies y baje su pantalón al igual que su bóxer para meterme su verga a la boca, ya estaba bien erecta, mi jefe se postro de espaldas al escritorio y con sus manos en mi cabeza me penetraba la boca con su verga, metía y sacaba su verga de mi boca dando lamidas a la punta de su verga gruesa, con mi mano masturbaba a mi amante mientras metía sus huevos a mi boca para succionarlos, me gustaba chupar su verga y a mi amante le encantaba que lo hiciera, pues con la mamada que le estaba dando veía su expresión de gozo intenso al sujetarme fuerte de la cabeza mientras me la metía hasta el fondo de mi garganta.

    De repente y pensando que alguien pudiera tocar a la puerta, seguí mamando la verga de mi jefe de forma descontrolada, empecé a masturbar su verga y con mis boca succionaba la cabeza de esa verga gruesa a un ritmo frenético que no tardo en que sentí salir una carga de semen caliente de su verga que fue a dar directo a mi garganta, se sentía espesa y no era desagradable, ya estaba acostumbrada a que mi jefe eyaculara en mi boca o en mis pechos, antes de levantarme me cerciore de limpiar muy bien la verga de mi hombre, acomode su bóxer y le asegure su pantalón, mi jefecito estaba tan feliz que al ponerme de pie volvió a ponerme contra la mesa levanto nuevamente mi falda, corrió mi tango hacía un lado y con el dildo aún en mi ano, me metió su verga en mi vagina.

    Empezó a embestirme provocándome una doble penetración su verga en mi vagina y el dildo en mi culo, fue tan intenso lo excitada que estaba que no pude evitar moverme a mi propio ritmo para comerme esa verga, no me di cuenta en que momento empecé a gemir que mi jefe me tuvo que poner su mano tapándome la boca para ahogar mis gemidos, no tarde más que unos minutos que me corrí en un rico orgasmo, fue tanto el líquido que expulse que la verga de mi hombre quedo como si luciera salido de una batidora por la mezcla de nuestros fluidos.

    Quedé acostada boca abajo sobre el escritorio, mi jefe saco el dildo de mi culo y enseguida lo metió a su estuche, sentía tanto mi ano como vagina aún dilatados, acomode mi ropa como pude y salí de su oficina a hacer mis deberes.

  • El vecino tiene calor de mujer

    El vecino tiene calor de mujer

    Cuando mis vecinos se divorciaron se mudaron dejando la casa a dos de sus hijos Adriana de 23 años y Luis de 19 años. Adriana era más extrovertida le gustaba salir a tomar con sus amigos Luis era más tímido algo más reservado.

    Después del divorcio de sus padres y a ver quedado solos al menos de vigilancia de sus padres noté cambios en ambos Adriana se volvió más fiestera constantes salidas no llegaba a casa, mientras Luis empezó un poco a salir por las noches.

    Note que el empezó a cambiar un poco

    En ocasiones Adriana salía después que él y cerraba la puerta para cuando Luis regresaba no podía entrar Luis iba a la casa tocaba pidiendo permiso de pasar a mi patio brincar la barda y entrar a su casa por la puerta de atrás le pregunté a Luis el porque su hermana hacia eso y dijo algo triste que solo lo hacía por molestarlo y no le daba llave de la casa,

    Pasamos a mi patio y lo ayudé a cruzar improvisando con algunas cosas. Y así me tomo un poco de confianza en ocasiones se detenían momento a platicar y cada que podía lo ayudaba a cruzar a su patio.

    Una noche como acostumbramos me pidió pasar, después yo me quedé en mi patio un poco más ya que a veces acostumbraba fumar y escuché algunos ruidos en el patio de Luis pensé que tal vez había tenido problemas para entrar

    Decidí asomarme por la barda cuando miré alguien en el patio entre la oscuridad no ese ruido y seguí mirando cual va siendo mi sorpresa que había una mujer caminando de un lado a otro igualmente fumando, la curiosidad me gano seguí observando y era mi vecino Luis vestido de mujer, la verdad no podía creer lo que estaba viendo inmediatamente se me paró la verga, me éxito ver a mi vecino vestido de mujer.

    De pronto creo que sintió que lo miraba me escondí y regresé a mi casa, yo la verdad pensaba en Luis con su ropa de mujer y me excitaba cada vez más.

    Hasta que una noche se apareció una vez más en la casa intentando cruzar hacia su patio al verlo no deje de imaginarlo vestido de mujer y eso empezó a calentarme lo hice pasar por mi patio y en cuanto intento subir pronto me acerque a él por detrás pegándole mi verga bien parada sobre mi pantalón, sintió y no dijo nada me calenté mucho que aproveche rápidamente para decirle lo que avía visto la otra noche se quedó serio sin decir nada por un momento – que vergüenza (me dijo)

    -de hecho me gustó verte me excitó, me mostraría más.

    Sonrió y dijo -si ¿te gustaría seguirme? -si vamos

    Inmediatamente brincamos a su patio me paso a su cuarto, y sacó algunas bolsas debajo de su cama y entro a el baño.

    Yo ansiosamente esperaba sentado en su cama cuando salió completamente transformado como toda una mujer usaba peluca, maquillaje asta ropa interior. Yo estaba impresionado y excitado con su cambio.

    Le dije que si le gustaba sentirse mujer – me encanta (contesto)

    Tome su mano y la puse en mi verga ya dura a lo que empecé a tocarle el culo y él se agitó lo desvestí quedando en ropa interior que le quedaba muy bien ya que tiene un pene pequeño, saque mi verga tome a Luis por la cabeza y lo puse a mamarme la verga enseguida lo puse a el borde de la cama, la verdad es que tiene un buen culo nomas le eche saliva en su rico pocito y con la cabeza de mi verga jugaba un poco con su ano para después penetrarlo al primer empujón grito queriendo quitarse así que lo tome por la cintura aplique más saliva ya con mi verga dentro de su culo y empecé a cogerlo suavemente, en cada empujón que le dé daba sentido como mis huevos rebotaban en los suyos,

    Después lo puse boca arriba y quedó al descubierto su pequeña verga que al estarlo cogiendo termino por venirse en un gran chorro

    Escurriendo hasta su culo, su semen me sirvió de lubricante en ese momento no pude dejar de cogerlo fuertemente que termine por venirme dentro derramando mi semen en su interior.

    Después de ese día mi vecino Luis se convirtió en mi mujercita mostrándome sus atuendos y terminando en ricas cogidas.

  • Me sorprendió

    Me sorprendió

    Tenía tiempo de disfrutar el travestismo. Me considero un «Sissy CD» y aunque no tengo una pareja estable, tengo amigos con derechos con los que tengo sexo y disfruto de noches de diversión. Soy muy discreto en este aspecto hasta que Álvaro (el encargado del edificio) descubrió mi secreto…

    Era común que Álvaro entrara a mi departamento ocasionalmente a arreglar cosas en mi ausencia. Desconocía que además hacer su trabajo, husmeaba en mi casa. Álvaro es un señor de 57 años, de cuerpo un poco fornido, no es muy excedido de peso, muy velludo y simpático. La relación con él siempre ha sido muy amigable. Hace unas semanas note que me veía diferente y con un poco de lujuria.

    Se aproximaba el fin de semana y me preparaba con lencería sexy, perfume y maquillaje para disfrutar con unos amigos travestis las noches del fin de semana, solo eran unos cuantos, tal vez 6 o 7 y unos 2 de ellos traían a su pareja. No compartíamos parejas. Era jueves y salí del trabajo con rumbo a mi casa, estaba cansado y deseaba darme una ducha. Yo tenía 32 años cuando tuve esta experiencia y me mantengo en forma, hago ejercicio para moldear mis nalgas, consumo hormonas, me depilo, y uso el pelo un poco largo. Me encontraba saliendo de la regadera y me disponía a probarme mi nuevo juego de ropa interior y a tener una sesión de travestismo a solas. Una vez que estaba casi listo, escuche que tocaban la puerta de mi departamento y me acercaba a la puerta para ver por el ojo de la puerta quien era. A medio camino escuche que metían la llave en la chapa y estaban abriendo la puerta, en ese momento me vino a la mente que el único con llave para entrar además de mi era Álvaro. Trate de correr a mi cuarto y encerrarme para que no me viera vestido así. Fue un poco tarde pues sentía que mientras entraba a mi cuarto Álvaro había alcanzado a verme travestido. Enseguida, Álvaro se disculpaba y mostraba nerviosismo. Yo le di instrucciones de que hiciera su trabajo si no era muy tardado. El me contesto que no, que tardaría menos de 15 minutos, yo le dije que estaba bien. Me quede en cuarto tocándome tratando de no hacer mucho ruido.

    Después de los 15 minutos, Álvaro me informa que había terminado y me pidió que saliera para revisar su trabajo. Yo le tenía confianza a su buen trabajo y le contesto que no era necesario. Álvaro insistió, entonces yo me puse una bata encima y salí, Álvaro me pidió permiso de entrar al baño mientras revisaba yo. Durante mi revisión de su trabajo, me incline un poco y solté mi bata. Fue entonces que Álvaro estaba cerca de mí y me jalo la bata para quitármela y verme en lencería. Yo estaba súper apenado y al mismo tiempo excitado. Álvaro se me acerco más y me admiraba. Me empezó a manosear mi cuerpo, pasando sus manos rudas por mis hombros, caderas, nalgas y piernas. Desvestí a Álvaro, y al quitarle su pantalón vi que traía una trusa tipo bikini ajustado que hacía notar su enorme bulto. Pase mis dedos delineando la silueta de sus bolas y pene. Procedí a quitárselos y a manosearlos, después me hinque y contemplaba su enorme pene, grueso, perfumado, velludo, circundado, su glande era muy brilloso y me lo metí en la boca. Le chupe el miembro a Álvaro durante varios minutos, sin dejar que se viniera. Nos besamos, me desnudo y me lamio los pechos. Después me llevo al cuarto, me puse un poco nervioso porque tenía tiempo de no ser penetrado por el ano. Álvaro me arrojo a la cama boca abajo y me separo las piernas. Se acostó encima de mí y me dijo: «Ya te traía ganas, sabía que te gusta vestirte de nena y me moría de ganas por hacerte mía». Al llegar la noche, Álvaro tuvo la oportunidad que tanto ansiaba, me hizo suya y pasamos casi toda la noche juntos. La penetración no se concretó por completo debido al tamaño de su pene. Después de esta noche, yo recibía a Álvaro frecuentemente para acostumbrar mi ano a su vergota gruesa y sabrosa.

    Continuará…