Autor: admin

  • Disfrutando a mi cuñada por un año mas

    Disfrutando a mi cuñada por un año mas

    Después de aquellas dos semanas memorables que pasé haciendo el amor con Zandra mi cuñada, no solo en Guadalajara, sino en Colima, ya que Javier su esposo se encontraba fuera de la ciudad, a los pocos meses el destino hizo que volviéramos a tener relaciones a nuestro antojo.

    Resulta que mi esposa me comenta que Javier y Zandra, querían poner una tienda de accesorios para bebe y mujeres embarazadas en Colima, y que mi concuño me proponía que si estaba interesado en entrarle al asunto, que Zandra lo atendería y se vendría a vivir a casa de mis suegros, por mi parte si yo estaba de acuerdo en poner un local que está a un lado de mi oficina como parte de mi participación en el negocio, y que cada fin de semana que viniera Javier, él se encargaría de traer la mercancía que hiciera falta, lo cual acepté con gusto.

    Así las cosas Zandra con Javier llegaron un sábado con una camioneta cargada de mercancía, la cual mi esposa y yo les ayudamos a descargar, aprovechando el fin de semana para pintar el local y acondicionarlo con tabla roca, en el calor de la plática Javier me pidió que cualquier cosa que ocupara Zandra ella me llamaría a mi oficina para yo ir de inmediato al local para ayudarla, lo que no me implicaba trabajo alguno, por el contrario yo estaba ansioso que llegara el lunes para poder tenerla cerca de mí.

    Ya siendo el lunes por la mañana y estando en mi oficina, me comenta mi secretaria que mi cuñada me buscaba que si podía ir al local porque ocupaba mover unos muebles, a lo que ni tardo ni perezoso, fui al local en el cual ya estaba esperándome Zandra, la cual traía un vestido beige pegadito al cuerpo, el cual le llegaba a media pierna, el cual le hacía resaltar un calzón tipo bikini e iba muy bien peinada con un chongo que le hacía relucir su cara de ángel y su lindo cuello.

    ¿Cómo estas cuñada? Le saludé y le di un beso en la mejilla, ¿Tú cómo me vez? Me contestó con otra pregunta, a lo cual yo le dije “estás bien sabrosa”, lo que hizo que se sonrojara y pidiera que me pasara, ya dentro cerré el local, puesto que aún no estaba todo acomodado para poder abrirlo al público, y nos pasamos hasta dentro del mismo, pidiéndole a Zandra que entrara primero, porque quería ver esas lindas piernas y culo al caminar con ese vestido, y ver cómo le resaltaba ese lindo calzón.

    Cada paso que daba hacia latir mi corazón al máximo, pues me mostraba como sus lindas nalgas todas duras se movían y pegaban una con otra, así que le dije “Qué rico caminas cuñada”, a lo cual ella de inmediato me respondió con un acto de molestia, “Te tardaste más de 6 seis meses en buscarme, después de lo que pasamos juntos”, a lo cual yo aproveché para abrazarla por atrás de su espalda y empecé a besar su cuello, mientras mis manos empezaban a manosear sus ricas tetas, empezando a sentir como su respiración se entrecortaba, mientras me decía “Cabrón bien sabes cómo calentarme”, ya para ese momento volteé su cuerpo y la empecé a besar su boca, a lo que ella respondió metiendo su lengua en la mía, ya con mis manos le estrujaba sus ricas nalgas y pegaba mi verga bien dura contra su sexo.

    Así que entre el agasaje que nos estábamos dando, baje el cierre de su vestido que iba por la espalda y le quité rápidamente el mismo, el cual cayó a sus pies, quedando ante mí, sola con su bikini color perla y su brassiere del mismo color, mientras yo seguía manoseando sus duras nalgas y sus tetas con mis manos, de un movimiento rápido quité su brassiere y con mi boca empecé a besar sus pezones, los cuales se pusieron duros.

    Ella ya en acto de calentura, exclamaba “Paco, que rico me haces, te extrañaba, hazme tuya, que rico me estrujas, uff, ohh…”, así que aproveché para quitarle su bikini y sentir esa rica almejita recién depilada y le dije, “Que rica chocha tienes, estas recién depilada, quiero mamártela”, “me depile para ti Paco, cómeme soy tuya”, me respondió.

    Así que la senté en un escritorio y abrí sus piernas, y empecé a probar esa rica almeja, mi boca y mis labios succionaban su paredes vaginales y su clítoris, y sentía como se estremecía y me decía “Paco, que rico me lambes, ya ocupaba de ti, cógeme no seas malo, dame lo que solo tú sabes dar”, de inmediato mi boca y mi cara se llenaron de su néctar delicioso, el cual yo probaba a mi antojo, así que después de estar unos 10 diez minutos, yo sentía mi verga a reventar, a lo cual me paré y le dije “Zandra, quiero que me mames mi falo, te voy a disfrutar como la mamacita que eres”, a lo cual ella ya repuesta de la mamada de pucha que le di, se puso de rodillas y me bajó el pantalón.

    De rodillas ella de inmediato agarró mi verga y empezó a chuparla, empezó por lamer mi glande, ya lleno de líquido pre seminal, lo absorbía y me decía, “Paco tu verga es la única que ha conocido mi boca y mi culo, que rico, quiero tenerte dentro de mí”, así que después de unos 5 cinco minutos dándome una larga mamada de verga, la puse boca abajo sobre el escritorio y con sus nalgas hacia mi, la acomodé y mi verga se la empecé a meter, sintiendo como seguía su estrechez de su puchita, y como sus paredes vaginales cedían ante cada envestida mía, así duraríamos unos 20 minutos, mientras ella, exclamaba “uff, ayy, me atraviesas, tus huevos pegan con mi chocha”, y efectivamente se estaba comiendo alrededor de 17 centímetros de verga.

    Después de otros 10 diez minutos más, le dije “Que sabrosa estas Zandra, me voy a ir dentro de Ti”, así que empecé a sentir como salían brotes y brotes de semen de mi verga, “Están muy calientes, tu leche me encanta” ella me contestó, así que después de acabar dentro de ella, vestirnos, le ayude a acomodar algunas cosas en la tienda, y durante un año aproximado, de lunes a viernes esta era nuestra rutina, a veces cogíamos una o dos veces diarias por la mañana, pero lo que sucedió ese largo año, será objeto de otros dos o tres relatos que con posterioridad les contaré.

  • Una casada en apuros

    Una casada en apuros

    Hola como están, hoy vengo a contarles una muy buena anécdota de hace unos meses, antes de la cuarentena.

    Tengo una amiga que se llama Rocío y se volvió mi amiga después de que contrato en varias ocasiones mis servicios, una gordita caliente que le encanta el sexo, casada pero insaciable, la verdad me cae muy bien.

    A mediados de febrero me mandó un mensaje solicitándome que le ayudara con una amiga, lo primero que s eme vino a la cabeza fue una treta, pero ella quería ayudar a su amiga Mónica a salir de la depresión en que andaba.

    “Yo no necesito tu servicio para mí, lo quiero para mi amiga Mónica, es casada con hijos y anda con la idea de divorciarse, ha caído en una monotonía que la deprime y la hace pensar en caliente, por eso quiero que te la ejecutes y si después de eso aun quiere separarse, ni hablar”.

    Al principio creí que era broma, ¡pero conforme platicamos más del tema me di cuenta que Rocío en verdad quería que me cogiera a su amiga!

    CA: ¿Pero, por qué yo? si esta tan buena como dices hay miles que ni les cobrarían!

    R: Por eso mismo, ella los batea muy rápido, pero tal vez un tipo así tan rico como tú, ¡la haga caer en sus instintos y la haga olvidarse de sus broncas!

    Se me hizo coherente lo que decía, después de unos mensajes más termine aceptando el “trabajo”, además cogerme mujeres casadas es mi estilo y mi marca.

    Me dijo que ella la llevaría a un abr cerca del centro, que yo llegaría como su amigo sorpresivo para que así ella no se negara, lo cual me pareció muy bien.

    El día llego, me arregle y salí a la cita, cuando llegue pregunte por ella y una mesera me las señalo, mi amiga andaba como siempre, sonriendo y tomando así que me acerque y cuando vi a Mónica, ¡honestamente me encanto!

    R: ¡Hola! ¡Mira amiga es mi amigo!

    CA: Mucho gusto, ¡qué guapa eres!

    M: ¡Hola! ¡Gracias!

    Mónica estaba buenísima, tenía una boca carnosa, piel blanca, tetas pequeñas, pero mordibles, unas piernas de ensueño que se marcaban en aquel mallón color negro y unas nalgas de campeonato, grandes, paradas, tenía cintura y una espalda hermosa, la verdad ni de loco crees que era madre y casada y que ya casi tenía 35 años, todo un manjar.

    Rocío me invito a quedarme y Mónica no tuvo ningún problema, saqué mis mejores dotes y comencé a hacerlas reír y comencé a platicar mucho con Mónica, ella al principio fue distante, pero conforme pasaba el tiempo me permitió acerca a ella, brindábamos y bailábamos muy pegaditos, notaba como me miraba la entrepierna y yo respondía acribándomela haciéndome el disimulado.

    Ya en la batucada, Rocío me dejo solo con ella, que ya más abierta me comenzó a contar que no la andaba pasando bien con su esposo, que tenía dudas, que ya ni sabía lo que quería, esa fue la señal para lanzarme a ella.

    CA: ¡Pues eres muy hermosa y lo que daría por tenerte diario!

    M: Que lindo, ¡pero no sabes lo que dices!

    CA: Tal vez, ¡pero de que eres una mujer que hay que disfrutar el tiempo que la tengas, eso sí!

    M: ¡Me estas proponiendo algo!

    CA: ¡Pensaba que yo te podría ayudar a distraerte un poco!

    M: ¿Así? ¿Y cómo? ¡Jajá!

    CA: Que te parece si nos escapamos, dejamos a tu amiga aquí y te llevo aun hotel, ¡para tratarte como mereces!

    Mónica me miro seria, yo confiado y sonriendo le agarre la mano y sin decirle más le robe un beso, al principio me rechazo, pero después ella se lanzó a besarme, besaba riquísimo, sus carnosos labios se sentían tan bien, puse mis manos en sus muslos que estaban riquísimos y luego agarre una de sus nalgas, de re ojo mire como Rocío se iba y nos dejaba haciéndome la señal de aprobación.

    M: ¡Dios mío! Yo no hago esto, ¡pero es que tú me pones así!

    C: ¡No sabes cómo quisiera ponerte aparte de así!

    M: ¡Pero soy casada esto no está bien!

    CA: Nadie lo sabrá, ven vamos, ¡no te arrepentirás!

    La tomé de la cintura y comenzamos a besarnos apasionadamente, de la, me abrazaba aferrando sea mi cuello, yo le acariciaba las nalgas, las piernas la verdad esa mujer me tenía excitadísimo, le susurre al oído que ya nos fuéramos y ella acento con su cabeza y así nos subimos a un taxi y la lleva a un hotel muy cercano.

    Apenas entramos a la habitación el intercambio de besos y caricias estaban a tope, su lengua y la mía estaban entrelazadas, me arrimaba su concha y yo con la verga parada le daba tremendos arrimones.

    Comenzamos a desnudarnos, no queríamos perder más el tiempo, ella deseaba tenerme dentro y la verdad yo también quería cogerme a esa riquísima casada.

    Mónica se quitó todo menos el cachetero rojo de encaje, las nalgas y sus muslos se le veían magníficos, la acosté en la cama y comencé a recorrer con mi lengua de sus pies a su cuello, el color de su piel me encanastaba, su suavidad me al ponían más dura, ella cerraba los ojos y solo salían gemidos de su boca.

    CA: Esta buenísima, ¡que rico cuerpo!

    M: ¿De verdad? ¡Uhm!

    CA: Que hermoso coño, ¡seguro que no lo comen como se debe!

    Le quite su hermoso cachetero y me lance a lamerle su conchita, era peluda pero deliciosa, sus labios, me encantaba besarle y lamerle de los muslos a su vagina, ella comenzó a sacar muchos fluidos con sabor a limón y mientras me comía su panocha, sus etas eran apretadas pro mis manos.

    Mi lengua en taco entraba y salía con fuerza, ella se retorcía cual, si fuese un gusano, sus fluidos me empapaban la cara, le daba ligeras mordidas a su clítoris, que magnifico orla le daba a esta casada.

    M: ¡Agh!! ¡Ya, uhm, que rico!

    CA: ¡Uhm! ¡Te hacía falta mantenimiento mami!

    Una vez que sacié mi sed con sus fluidos me puse de rodillas y me acerque a su cara, ella abrió los ojos y miro mis 24 cm parados a mas no poder, la tome de la cabeza y la guie a mi verga, Mónica abrió la boca y comenzó a mamármela rico.

    Su lengua recorría todo mi mástil y luego me daba unos lengüetazos de ensueño, abrió su boca y la metía hasta casi ahogarse, yo acariciaba sus tetas y sus piernas, era una mujer tan sexy que mi verga se paraba más y más.

    CA: ¡Que rico chupas Mónica, uhm!

    M: ¡Uhm!! ¿Te gusta?

    CA: Me encanta, ¡qué suerte tiene tu marido!

    M: El no aguanta que se la chupe mucho, ¡no me deja estar ahí!

    CA: ¡Pues que idiota, con razón estás conmigo!

    Deje que se diera gusto con mi verga, la mordía, la lamía como desesperada, me mordía el abdomen y luego me pido me diera la vuelta, me lamia las nalgas, me mordía los testículos e incluso me dio unas ricas chupadas en mi culo, ¡qué mujer!

    Ya estaba tan excitado que quería partirla, la acosté en la cama y le abrí las piernas, ella me tomo del cuerpo y me empujo y empecé a metérsela suave, su vagina estaba mojadísima que mi verga resbalaba riquísimo, Mónica gemía fuerte rico, ¡de eso gemidos que te incitan a coger más y más!

    M: ¡Que dura, uhm!

    CA: ¡Mamacita, tómala, uhm!!

    Una y otra vez me aventaba metiéndosela rico, me hacía para arriba un poco y me movía a máxima velocidad, luego solo con la pura puntita le daba placer.

    M: ¡Dios, que rico!

    CA: ¿Estas gozando mamacita? ¡uhm!

    M: ¡Si, que rico me coges, uhm!

    CA: ¡Ponte en cuatro, uhm!

    Mónica se puso en cuatro a orillas de la cama, s ele veía enorme y riquísimo sus nalgas, le di un par de nalgadas mientras coloqué mi verga en medio de su rico par de glúteos y comencé a masajearme, ella solo lanzaba pequeños suspiros acompañados de gemidos.

    Tomándola de su cintura comencé a meterle mi verga, la metía despacio mientras sobaba su rica espalda.

    M: ¡Que rico uhm!

    CA: ¡Que ricas nalgas tienes, uhm!

    Comencé a embestirla rápido, subía un pie a la cama para metérsela hasta el fondo, la sensual casada solo gemía, en un momento la solté y ella solita se meneaba ensartándose delicioso, la imagen de sus nalgas rebotando en mi era gloriosa.

    CA: Así muévete chiquita, uhm, que nalguitas más ricas, ¡uhm!

    M: ¡Oh! que duro, así, cógeme, ah, ¡ah!!!

    La tomaba de las manos levantándola y moviéndola a mi ritmo, luego la abrazaba moviéndome rápido y metiendo mis dedos en su coño para apretar su clítoris, Mónica estaba sudada, gemía y me pedía más.

    Se quedó boca abajo en la cama y yo arriba de ella masajeando sus nalgas y metiéndosela suave y hasta el fondo, sentía que tocaba algo, la tenía hasta dentro, la casada solo gemía y se retorcía, ¡qué momento!

    M: ¡Agh! ¡Qué rico, uhm!

    CA: ¡Uhm! ¿Te gusta nena?

    M: ¡Me encanta, agh, me vengo, uhm, me vengo!!

    Mónica empezó a mojarse teniendo un segundo orgasmo, yo se lo alargue penetrándola con fuerza, aplastando su cabeza en la almohada y empujándole mi verga hasta empalarla por completo, mis 24 cm estaban dentro de ella.

    La tomé de la mano y la levante besándola apasionadamente, ambos estábamos de pie y me fui a morder sus tetas, ella tomo mi verga con su mano y comenzó a metérsela solita, estaba tan hambreada, ¡quería mi verga sin cesar!

    Ahí parado se la metía mirándonos fijamente, ella se mordía el labio, me arañaba a la espalda, me mordía el cuello y se empujaba al máximo, miraba abajo y se veía magnifico como mi verga se perdía en medio de sus piernas, me senté en la cama y ella subió de frente, comenzó a dejarse caer deliciosamente dándose ¡tremendos sentones!

    CA: ¡Uhm, que rico!

    M: Que verga más grande y rica, ¡jamás me había metido una así!

    CA: ¡Y yo jamás había cogido con una diosa como tú!

    Ahí la tenía moviéndose majestuosamente, besándonos riquísimo, el acariciaba sus nalgas, sus rodillas sus muslos, ¡esa mujer me tenía en el éxtasis!

    Me acote y ella subió a cabalgar majestuosamente, movía su cadera deliciosa, de adelante para atrás y de arriba abajo, rápido y lento y luego en círculos, mi verga estaba bien adentro de ella.

    CA: Que rico te mueves, ¡uhm!

    M: ¿Me volteo? quieres que te lo haga al revés!

    CA: Como quieras nena, ¡soy tuyo!

    Mónica se dio vuelta y comenzó a moverse riquísimo, yo acariciaba su deliciosa espalda y también me empujaba a ella, se agachaba a acariciarme los pies y se dejaba hacer riquísimo sobre mi verga, yo jadeaba, que rico sentía.

    CA: ¡Que rico, uhm, no pares!

    M: Agh, te siento duro, ¡te siento al fondo!

    CA: ¡Oh!! ¡Qué rico las meneas!

    M: ¡Uhm, agh, uf!

    Mónica se movía rápido y fuerte, yo estaba en el éxtasis, jamás una mujer me había tenido gimiendo como loco y ella lo había logrado, esa mujer era una diosa sexual limitada y yo creo que eso la deprimía y más porque su marido era muy limitado, pero yo estaba decidido a hacerla venir por tercera vez, así que abrazándola de su cintura me moví a su velocidad dándonos un tremendo placer.

    M: ¡Agh!, ¡papi, que rico, agh!

    CA: ¡Me voy a venir, uhm!

    M: Vente, lléname de ti, no la saques, agh, ¡que rico se siente!

    CA: Eres la mejor, uhm, me vengo, ¡me vengo!!!

    Mi verga se endureció como una piedra, mis huevos se inflaron como globos con agua y finalmente comencé a eyacular con mucha presión dentro de ella, Mónica disfrutaba sentir mi semen, se movía en círculos y también ella se corrió riquísimo, ¡el orgasmo era fenomenal!

    CA: ¡Mónica!!! uhm, ¡me dejas seco!

    M: ¡Que rico, uhm, agh!

    Terminamos acostados besándonos, todos sudados y llenos de fluidos, Mónica callada pero satisfecha se sentía culpable, yo trate de hacerle ver que no pasaba nada y que solo fue un delicioso momento de placer.

    Una vez recuperado me la volví a coger más normal, ahora con patitas al hombro lamiendo sus pies y luego de cuchara acariciando sus piernas y besándonos llenándola nuevamente de semen.

    Salimos al amanecer del hotel y ella decidió que se iría sola, yo la deje ya que no tenía por qué hacer más ya que mi trabajo fue cumplido, pero honestamente esa mujer me había impactado, me dio su número y quedamos de vernos otra vez, ¡lo cual les contare después!

    CORNEADOR ANÓNIMO.

  • Una salida para quitarme las ganas

    Una salida para quitarme las ganas

    Conocer a alguien nuevo y empezar de cero a los 30 no suponía un problema. Acababa de terminar una relación de poco más de 1 año y estaba en mi mejor momento, soltera, sin hijos ni compromisos. Tampoco me apuraba conocer alguien tan pronto, quería disfrutar un poco mi soledad, pasear, divertirme, ir con amigas por unos tragos, y por qué no, cumplir algunas de mis fantasías con algún hombre guapo.

    Un viernes ya tarde en la noche me preparaba para ir con las chicas a un bar de moda en ese entonces. Salí más por embullo de ellas que por ganas reales de ir. Aunque para no tener tantos deseos reconozco que me arregle como nunca.

    Vestido rojo ceñido al cuerpo, escote bien pronunciado, no llevaba brasier, lo que hacía que se me notaran mis pezones cuando se erizaban con la brisa de la noche, tanguita roja de encaje, pelo negro como azabache suelto hasta la cintura, tacones altos y una pequeña cartera a juego para guardar mi labial y el teléfono, iba impecable por si la acción aparecía, nunca se sabe.

    Llegamos al bar y el ambiente espectacular, buena música para bailar, no tan lleno; pedimos unos cócteles y elegimos una mesa. Antes de entrar, casi en la puerta tropiezo con un chico que cuando me di cuenta no estaba nada mal, con unos brazos musculosos y un perfume exquisito, lo sé porque caí sobre él y me agarré de sus brazos, luego de las respectivas disculpas, cada uno siguió su camino.

    Tres tragos después el alcohol empezaba a hacer efecto, bailábamos sin parar en el medio de la pista cuando siento una mirada que me llegaba a incomodar, al otro lado del salón, sentado junto a la barra había un hombre bien parecido, de unos treinta tantos, alto, trigueño, con ojos color miel y no me quitaba los ojos de encima como invitándome a acercarme.

    Aprovecho para sentarme un rato a la mesa y descansar los pies de tanto baile, agarro mi trago, lo llevo a mi boca de manera sensual, mientras lo miro fijo; se muerde los labios y eso me encanta. Me siento provocada y me suelto un poco, subo un tín mi vestido y abro mis piernas sutilmente. Logro la reacción deseada, lo veo que se acerca a mi mesa. Me pregunta si se puede unir y conversar un rato para conocernos y acepto sin dudar.

    Se presenta y tras decir su nombre me besa la mejilla, bien cerca de mi boca, mientras apoya su mano tibia sobre mi muslo apretándome. Es bien atrevido y rápido el muchacho, me gusta que los hombres tomen la iniciativa y yo mostrarme más tímida.

    Charlamos de varios temas y surge una afinidad y una atracción. Me invita a bailar y me toma de la mano. La música era bien sensual, de las que se bailan pegaditos, casi erótica, perfecta para la ocasión.

    Me roza el cuello con sus labios, mientras siento su respiración agitada, sus manos que empezaron en mi cintura ya están sobre mis nalgas, y sus movimientos me tienen enloquecida. Su erección no se hace esperar, se marca el bulto en su pantalón y lo frota contra mí como calentándolo. Mis manos lo recorren completo, tocando ese pedazo de hombre que tenía enfrente, y me doy cuenta que me resultaba familiar. Era el mismo chico de la entrada con el que tuve el tropiezo.

    Definitivamente había chispas entre nosotros, pero ya el sitio no parecía el adecuado para la temperatura que teníamos. Salimos a su coche y me invita a un hotel cercano pero de buena fama. De más está decir que acepto encantada. Todo el camino me iba tocando, me palpaba cada centímetro de mi cuerpo, sentía como se empezaba a mojar mi braga, yo tampoco pierdo el tiempo, le bajo el cierre del pantalón y dejo al descubierto su verga erecta y carnosa.

    La mojo con mi saliva y la masajeo con mis manos, le acerco mi boca y se la empiezo a chupar mientras el intenta no perder el control del auto, le recorro la punta con mi lengua y escucho sus gemidos, no quiero parar de chupársela, la tiene exquisita y está a punto de venirse, sin avisarme me llena la boca de leche y pone los ojos en blanco.

    Al fin en el hotel, entramos y sin más preámbulos me toma en sus brazos y me tira sobre la cama, casi me arranca la ropa y me acaricia a la vez. Desnudos los dos me susurra cuanto me desea, me confiesa que desde que entró al bar y me vio no dejaba de pensar en este momento, y en todo lo que tenía deseos de hacerme. Éramos dos desconocidos hace solo unas horas y aquí estamos deseándonos el uno al otro.

    Empieza a besarme apasionadamente, mientras con sus dedos húmedos me frota el clítoris, me toca los senos y los aprieta chupando mis pezones duros del deseo. Siento su miembro hirviendo como lo pega contra mí y me roza. Con un camino de besos llega a mis piernas y las abre de par en par, deja caer su saliva directo en mi clítoris y lo lame con dulzura, empieza a chuparlo y me mira a los ojos buscando mi aprobación, empiezo a gemir para dejarle saber que me encanta y que lo hace excelente. Su lengua no para, me recorre completa.

    Se detiene y me pone boca abajo, me muerde las nalgas y las aprieta como si se las fuera a comer, me lubrica el ano con su boca mientras me penetra con sus 2 dedos la vagina, me tiene excitada al máximo. Saca su pene de unos 20 cm y me penetra despacio, aumenta el ritmo y me hace venirme mientras me agarra del pelo y me tiene gimiendo.

    Se prepara para otra ronda, aún no se viene, está empeñado en darme todo el placer a mi. Me lleva hasta el baño y me sube a la encimera de mármol, su miembro me llega exacto a donde tiene que llegar, me mete su verga otra vez, pero en esta ocasión con desespero, le pido que no pare, que me tiene a mil, me agarra duro de la cintura y me menea a su antojo, me aferro a su espalda y le marco mis uñas, me muerde los senos delicadamente y no para de metérmela, ya no aguanta más y me avisa que me va a dar toda su leche, como una perra en celo le digo que la quiero toda para mi, que me encaje completa.

    Nos duchamos juntos, riéndonos y tocándonos, le froto la espalda y le agarro sus nalgas, se excita de nuevo, me pone contra la pared tomando el control, me agarra las manos y me mete la verga, dura otra vez y no me deja moverme, me hace suya con rabia, con fuerza, me dice que soy su perra mientras mis senos se aprietan contra el azulejo. No para de penetrarme con unos deseos violentos, me tiene gimiendo y casi sin aire. Le pido más, que me gusta, que me coja bien rico, que nadie me lo había hecho así. Se emociona tanto que siento algo caliente dentro de mí. Me corre por las piernas su semen ardiendo.

    Termino de bañarme, esta vez sin contratiempos, me envuelvo en la toalla y salgo a vestirme, él está tirado sobre la cama recuperando el aliento. Termino de arreglarme y me acerco a su lado. Lo miro de frente y le beso la boca, le hago saber que ha sido el mejor polvo de mi vida, que me ha encantado. Me dirijo a la puerta mientras me mira extrañado. Ya te vas? Me pregunta.

    Sí, ya me distes lo que quería. Por cierto, un gusto conocerte Leo.

  • Mi primera vez en la calle

    Mi primera vez en la calle

    Primero quiero contar como es que empecé en esto, crecí en una familia donde vivía con mis dos tías y mis abuelos, ellas siempre tenían ropa sexy en sus armarios, tangas, encaje etcétera y comencé a tomar su ropa cuando llegaba de la escuela y estaba sola en casa.

    Mi apariencia física, morena color canela, cuerpo estilizado y unas nalgas muuuy redondas desde que tengo memoria.

    Pues ahora sí mi historia comienza de la siguiente manera, ya cuando era más independiente me fui a vivir con un amigo de la infancia, él me rentó un cuarto que tenía solo donde vivía, pero pues el por trabajo casi nunca estaba, así que aprovechaba casi todos los días para llegar a casa y vestirme con mis mejores tangas, cacheteros y vestidos realmente sexys obviamente sin faltar mi peluca negra que le cambié a una amiga travesti.

    Siempre lo hacía solo en la casa y salía únicamente al porche de la casa, pero en esa ocasión ya quería salir a qué alguien me viera así que decidí ponerme un cachetero color blanco a media nalga, un brasier de encaje también color blanco y un vestido pegadito de esos tipo tubo color rosa, con mi peluca rizada color negro y tacones negros de 13 cm y me puse perfume de ese de Katy Perry el can-can, ya estaba lista para que me vieran y percibiera mi olor.

    Tome un mini bolso y salí a la calle a caminar a unas 6 cuadras de mi casa a una avenida medio concurrida, a pesar de que ya salí a la 1:00 am por el miedo a que me viera más gente jeje.

    Pues total, regresé a casa solo con unos cuantos chiflidos y piropos y para mí sorpresa había una persona ahí a 3 casas y no me había dado cuenta que desde que había dado la vuelta me estaba observando con un morbo tan excitante.

    Este caballero se me acercó y me tomo por la espalda antes de que pudiera abrir la puerta y yo simplemente me deje querer cuando me dijo que era una puta muy sexy.

    Pude sentir como su pene iba creciendo y lo invite a entrar a casa, ya cuando tenía la ve va afuera y solamente lo jale de ahí y aún ni llegábamos a la sala y me empujó y me puso a mamar sin piedad, era mi primera vez y sentí como abusaba tan brutal y tan sexy al mismo tiempo hasta terminar completamente en mi cara.

    Por el momento es todo lo que puedo contar, pero de ahí comenzó mi vida en este mundo y esperen más historias sexys y ricas. Besos.

  • Placenteramente infiel

    Placenteramente infiel

    Durante mi jornada de trabajo estuviste ausente, me preocupé, porque siempre me preguntas como va mi día, como me tratan los clientes, si estoy pudiendo organizarme en mis gestiones.

    Al llegar a casa, hago mi rutina de siempre, dejo el auto en la cochera, la cierro, entro a la casa, me quito mi campera, dejo las llaves del auto sobre el mueble de entrada. Todo parece ser como siempre, salvo por una cosa, falto tu beso de bienvenida.

    Me acerco al cuarto, deseo cambiarme y ponerme cómodo. Extrañamente la puerta está cerrada y al abrirla… Vaya sorpresa, vos, con toda tu sensualidad a flor de piel, con tus tacos negros, medias, tu vestido de vinilo y el antifaz. Solo de verte la piel se me erizo, tu rostro, que aun escondido en tu antifaz, podía ver esa excitación que tenías.

    Ahí entendí tu ausencia, tu vestimenta, la luz, toda la puesta en escena para esperarme, querías que sea perfecto, te me acercas con sensualidad brutal, agarras la hebilla de mi cinturón y con violencia me tiras hacia vos.

    Tu boca, por dios tu boca, esa humedad que me embriaga de placer, esa lengua que viola mi boca y sin poner resistencia me dejo, tus labios carnosos, tu dulce perfume, ese aroma que me enciende, el calor sube por mi cuerpo cada vez más.

    Tus manos no pierden el tiempo, vas directo al asunto, por encima del pantalón querés saber cuánto me gusto tu recibimiento, y no, no parece sorprenderte lo mucho que me gusto, solo el pantalón evita que mi erección sea más grande y firme.

    Tus labios, otra vez tus labios, son ese oasis de lujuria y perversión, dulce, lento, profundo, con arrebatos mordiendo mis labios, me vas hipnotizando, seduciendo, como un marinero que caía en el canto de las sirenas, me vas atrapando. Pero vos, vos… Vos me vas a devorar de la forma más exquisita que un hombre puede ser devorado.

    Me desprendo la camisa, dejo mi torso desnudo. Por alguna razón no me dejas que me la quite. Volvés a tomarme de la hebilla del cinturón, pero esta vez para soltar y desprender los botones de mi jean.

    Con fuerza y autoridad, me llevas hasta la silla que había en el cuarto, la cual, embellecido por tu sensualidad, nunca la había notado. Me obligas a sentarme. Te paras tan cerca de mí que casi puedo besar vientre. Mis piernas permanecen cerradas, las tuyas abiertas para poder pararte cerca, me miras desde tu elevada altura, ayudada por los tacos, yo, desde abajo te devoro con la mirada. Tomo tus glúteos con mis manos con devoción, y automáticamente me sacas las manos

    -No tan rápido señor!  me detenés con astucia.- No se apure, la noche recién empieza y hoy tengo muchas sorpresas para usted.

    Te apartas hasta el mueble a nuestro lado, y del cajón sacas una cuerda. Inevitable tragar saliva “esto viene serio” pienso para mis adentros.

    -Voy a ser generosa, porque me siento buena –Me decís con una sonrisa pícara y en tu voz se nota un tono de sarcasmo que me pone en jaque.

    Sorpresivamente, me atas mis piernas a las patas de la silla, y mis brazos, bien pegados a mi cuerpo, pero dejando libertad en mi ante brazos y manos. Volvés a pararte delante mío, te levantas levemente tu corto vestido, flexionas sutilmente tus rodillas al mismo tiempo que corres tu tanga. Te lames con abundante saliva los dedos de tu mano y te frotas tu entrepierna para humedecerla más aun. Estoy plasmado por la sensualidad de tus juegos… mis deseos me invaden, solo pienso en poseerte. Amo cuando jugamos con fuego

    Lentamente vas bajando hasta sentir tu calor en la cabeza de mi erecto miembro. Pero llegas hasta ahí, apenas si rozas tus labios en la punta, te meneas lentamente. Mientras con una mano sostenes el hilo de tu tanga, con la otra te sostenes de mi hombro para no perder el equilibrio. Tu forma en como mordés tu labio inferior, tus sutiles gemidos, tus movimientos, cerras los ojos, lo disfrutas, lo saboreas, me estas desesperando y aprovechando que mis manos no están atadas, te tomo de tus caderas y te empujo hacías abajo.

    Sin llegar a penetrarte en su totalidad, te recuperas rápidamente, con la mano que corrías tu tanga, tomas de mi quijada y después de lamer mi mejilla con un erotismo brutal susurras en mi oído

    -Que caro va a salirte esto, y yo que pensaba ser buena para vos, pero creo que voy a dejarte fuera de mi regalo -Me decís con voz «regañona», y agregas- Me hace sentir muy bien esto…

    “Fuera de tu regalo” tus palabras me desconciertan, no te comprendo. Claramente notas mi expresión y con una sonrisa tan perversa como tu erotismo te vas del dormitorio. A lo lejos te escucho hablar, pero no distingo que decís, en pocos segundos apareces… Vaya sorpresa… No estábamos solos…

    Alto, moreno, con barba, tal como te gusta a vos… Con soberbia me observa mientras se deja guiar por vos tomados de la mano.

    -Mira, ya que te encanta ver vídeos porno de como engañan a sus parejas… hoy te voy a meter unos cuernos que te van a explotar la… no… las cabezas… -Toda tu ironía es erotismo en su estado puro.

    La morbosa y caliente forma que te mira tu moreno, es aterradora, se puede ver en el bulto de su pantalón, que lo que oculta ahí no es para cualquiera. Te das cuenta lo que estoy mirando y mordiendo tu labio inferior y haciendo sonidos, como imitando un gemido, agregas

    -Mmmm, viste todo lo que hay acá?, parece que esta noche me van a destrozar… es colosal… y eso que solo lo conozco en fotos –decís con una voz absolutamente excitada mientras lo acaricias por encima de su pantalón y con la otra mano acaricias tu rostro mirándolo fija a los ojos.

    Yo estoy atontado, viendo todo el cuadro, me corren miles de sensaciones, celos, morbo, bronca, excitación… Mi rostro lo debe decir todo, mi silencio también…

    -Que pasa amor? No tenés ganas de verme gozar? no vas a darme “amor” mientras me miras… mira… mira lo que es esto! -Me decís completamente entusiasmada mientras desprendes lentamente el pantalón de nuestro desconocido, o al menos desconocido para mí.

    Sin más, desnudas la erección de tu moreno, tu rostro es absoluta sorpresa. A pesar de haber dicho que la conocías por fotos, claramente no esperabas algo así. Te arrodillas delante de el para poder apreciar de cerca toda su excitación.

    Desde el piso elevas tu rostro para mirarlo a los ojos, yo aún no logro comprender que sucede, pero con mi mano comienzo a buscar, tímidamente, a querer estimularme, no lo entiendo, estas a punto de regalar placer con tu boca y yo me estoy excitando cada vez más…

    Tus ojos lo miran fijo, él te mira desde su altura con deseo absoluto, su mano en tu nuca empieza a empujarte. Me ves de reojo y sin sacar tu mirada de mi, abrís la boca y con delicadeza compensas a chupar su cabeza, suave, besando, lamiendo, saboreando, con total goce. Los sonidos de tu boca me hipnotizan, su circunferencia es tal que tu boca no retiene tu saliva y esta comienza a salir por los espacios que quedan en los pliegues de tus labios.

    De estar arrodillada, te pones en cuclillas y separando bien tus piernas, liberas una de tus ocupadas manos, para comenzar a tocarte… te acaricias tu cuerpo, y tu mirada de reojo es brutal. Aun con tu boca completamente llena, se puede ver cierta sonrisa dibujarse en ella. Tu mano acaricia tu cuerpo, masajeando con erotismo tus pechos, tus gemidos por el placer que reglas, a tu desconocido con tu boca, y a mi, por la morbosa imagen de ver como mi mujer le da un exquisito sexo oral a una persona que jamás en mi vida había visto antes.

    Me masturbo con goce, mi erección se vuelve cada vez más pronunciada y ahora entiendo porque me ataste de esta forma, querías que mis manos quedaran disponibles para poder masturbarme para vos, para ustedes.

    -Viste que bien que lo hago amor? viste como uso mi boquita y los pongo locos a los dos… no esperaste nada para toquetearte. No veo la hora de sentir este poder adentro mío!! -Comentas sin dejar de masturbarlo y sin dejar de masturbarte, tu mano comenzó a estimularte y tu cara es preciosa, tu belleza, erotismo y perversión se fusionan a la perfección. El miembro de nuestro (si, nuestro, es mi regalo verte gozar) moreno completamente mojado por tu saliva es una postal perfecta en tu mano. Lo estimulas suave, disfrutando toda su longitud, desde el glande, hasta su cabeza, con pequeños momentos de tu lengua en su frenillo.

    El con los pantalones en el tobillo, tomando con sus dos manos tu cabeza, disfruta absolutamente tu boca, y vaya boca! cada tanto observo que me mira de reojo, parece que tener un espectador atado a una silla masturbándose para ellos no parece disgustarlo, al contrario, su sonrisa humillante delata que claramente hacerme un cornudo le da un placer infinito.

    Vos, seguís con tu boca traviesa, cada vez más profunda dentro tuyo, se puede escuchar cómo te genera pequeñas arcadas y te llena más aun de saliva, tus ojos llorosos, no deja de mirar a nuestro moreno a su placentera cara. El, simplemente goza, gime, se muerde sus labios, te toma de la cabeza, te presiona, te acaricia, te guía… me doy cuenta que mis celos, son por no poder ser el, por no poder tener tu boca tan viciosa conmigo…

    Agotada por la posición, te reincorporas, tu vestido quedo por encima de tus glúteos. Con total erotismo, te das la vuelta y te apoyas sobre la erección de nuestro moreno, quien mirando para abajo, parece no creer lo que ve. Tus curvas lo sacan, te toma de la cintura y realiza movimientos continuos, tal como su ya te estuviese penetrando. Te dejas caer contra la cama, apoyando tus manos sobre el colchón y quebrando tu espalda para levantar más tus caderas y pronunciar más sus curvas. En los movimientos que generan, se puede ver como la longitud de su excitación frota entre tus glúteos, apretando de ellos para masturbarse… Él toma un poco de distancia de vos… te observa, te estudia… se toma de su pera y pensativo te examina… Parece que es el turno de él, para disfrutar la fluidez de tu sexo

    Mientras el aprecia tu exposición, yo sigo inmovilizado. Solo con la libertad de estimular mi erección, tratando de engañar mi deseo mi mano, pero sos vos quien deseo, tu humedad y tu piel.

    Nuestro moreno, te sigue contemplando, y claro, si lo sabré bien, tenerte en esa posición tan entregada, tan vulnerable a todo lo que la imaginación permita hacerte.

    Se frota las palmas de las manos, suspira profundo y se muerde los labios.

    -Esta nena quiere que juegues con ella… estas listo bombón? -Le preguntas a nuestro invitado que sin pronunciar palabra y casi viendo como se le hace agua la boca, se acerca a tu placer y arrodillándose ante él, comienza a devorarte con tal devoción, que al instante tus gemidos hacen eco en toda la habitación. De labios carnosos y ágil lengua, no necesito saber qué hacer para darme cuenta que lo que hace lo hace a la perfección… te come, te chupa, te muerde, lame…

    Con sus grandes manos, abre tus cantos, es tal su invasión que vos no aguantas y tu cuerpo se desploma en el colchón. Tu nueva posición, incomoda a nuestro moreno, ya que quedas muy baja, y con brutal dominio, te toma de las piernas y te eleva para que quedes arrodillada sobre la cama y la altura sea propicia para degustar su lujurioso platillo. No te da piedad, se ve como su lengua te penetra y con sus labios te besa, vos no paras de gemir con una mano agarras con fuerzas el cubrecama y con la otra querés tomarlo de la nuca, lo querés empujar para que no se detenga. Pero parece que a él no le gusta que le digan cómo hacer las cosas y quita tu mano.

    Tu locura es tal que comenzás a masturbarte, te frotas con intensidad tu clítoris, claramente estas muy excitada y el orgasmo está al caer. El, sin darte piedad con su boca, intuye tu excitación y en un rápido movimiento chupa dos de sus grandes e intimidantes dedos y te penetra con tal profundidad que del placer te volvés a desplomar, el, incomodo por tu postura, repite la maniobra para acomodarte de rodillas y que quedes en altura para su boca. Con rostro molesto te da una nalgada con su pesada mano y con voz gruesa te advierte:

    -No me la hagas difícil! Y se buena niña, no quieres despertar mi lado impaciente! -Sus palabras no parecen asustarte, al contrario, te conozco tanto que vas a jugar con su genio y vas a querer exigirlo para que te deje extasiada.

    Interrumpido por tu desobediencia, nuevamente te penetra con sus dedos, aun húmedos por tu excitación, y nuevamente te masturba para que le regales su orgasmo.

    Yo, atónito, me masturbo como un adolescente, transpirado por el calor que genera lo que veo, trato de soltarme, pero los nudos no me lo permiten. Quiero saltar a la cama, quiero tomarte el pelo y darte mi parte también para disfrutar tu boca al mismo tiempo que nuestro amante te estimula con sus dedos.

    Tus gritos hacen que mi erección sea más firme, imagino que tan húmeda estas y como la sentiría en mi sexo y hace que me venga también, pero no, detengo mi marcha y mientras veo cómo te retorcés de placer, como tus gritos delatan tu orgasmo, lentamente me estimulo para controlar el mío, pero dejando escapar unas gotas de semen. Mi chorreante liquido blanco cae por mis dedos, y vos, exhausta, me ves de reojo desde la cama y sonreís picara y siniestra… No sé qué te excita más, verme caliente y excitado o el moreno en su brutalidad.

    Mi semen lubrica mis movimientos, y el placer se hace más intenso, pero sigo controlando mis impulsos, pues, ellos recién empiezan y no quiero acabar todo aun.

    Habiendo cumplido su cometido, o al menos uno de ellos, nuestro moreno se incorpora, lame su mano y usando su saliva para lubricarse, comienza a rozar la punta de su miembro erecto por tus labios internos.

    Vos, aun mojada por su saliva y tu reciente orgasmo, empezar a sentir como te va abriendo con su imponente sexo, en tus ojos veo como sentís su penetración. Poco a poco empieza a estar cada vez más dentro tuyo y tus gemidos se mezclan con pequeños quejidos, que parece no molestarte porque lo tomas de la parte posterior de sus piernas y querés más profundidad, lo querés más adentro, viciosa, sedienta, no querés nada a medias tintas.

    El tomando tu cintura, disfruta el paisaje de tus curvas desde su altura, puede ver perfectamente cómo te penetra y comienza esa danza de embestidas… Primero suave, ambos se muerden los labios, puedo escucharlos respirar. El, con gemidos suaves, al ritmo de sus movimientos, lentos y profundos. Vos, un poco más acelerada, estas tan mojada que la penetración es total y sin generar resistencia. Pero claro, su tamaño es tal, que sin importar la suavidad de sus embestidas, sentís cada milímetro de su extensión, de su longitud. Y cada vez que entra por completo, bien profundo, tus gemidos y respiración me hacen saber lo mucho que lo sentís.

    Sus movimientos comienzan a acelerarse, consciente de su tamaño te cuida, pero también sintiendo como cada vez te mojas más y más con sus penetraciones, empieza a moverse con más vigor. Ya no solamente llega hasta el fondo y retrae rápido… No… Ahora quiere que los sientas de verdad, ni bien entra en su totalidad, con sus fuertes manos y brazos también tira de tu cintura para dar, en cada embestida, una estocada aún más extrema. Tus gemidos ya son imponentes, no podes hablar, estas perdida, ya hasta olvidaste que estoy ahí masturbándome para vos y para él.

    Nuestro moreno, advirtiendo tu estado, me mira sonriendo, desafiante, queriendo enseñarme como se hace, como se logra que una mujer se sienta entregada a un placer inolvidable. Y de la nada, sus movimientos son más rápidos, continuos, incesantes, no te da piedad, gritas de un placer descomunal. Mordés la almohada, tomas con fuerza el cubrecama y completamente extasiada volvés a acabar con delirio.

    Él te observa como quedas exhausta de tal brutal momento. Te toma de tus tobillos y con fuerza y cuidado te gira para que quedes boca arroba. Vos, aun exhausta, no podes poner voluntad, estas bajo su dominio y sin dejar que te recuperes, se recuesta encima de ti y otra vez vuelve a penetrarte de manera incesante. Tus gemidos vuelven a llenar la habitación, extendés tu cuello querés estirar el cuerpo y él te toma de la cabeza, toma tu pelo de la nuca y hace que me mires, quiere que me veas como sigo inmóvil para ustedes solo en mi placer, él acerca su boca a la tuya y lo detengo.

    -Su boca no!… su boca es solo mía, todo está permitido, pero no besarla… -Le impongo la regla, la cual el asiente con la cabeza y en vez de besarte en la zona prohibida, empieza a besarte en el cuello.

    Sus movimientos pasaron a ser más profundos que solo embestidas, con su pelvis estimula tu clítoris y con su fuerte erección no solo domina tu punto G, te tiene completamente sumergida en su pacer.

    Con tus manos lo tomas por su ancha espalda, clavas las uñas, tu placer es absoluto y tus gemidos son una dulce melodía para mi estimulación, como disfruto cada uno de ellos.

    Miras como yo sigo en mi acto de soledad, tu espectador de lujo, sediento de deseo por poseerte. Me miras, observas como me toco, observas mi ostro de placer, y como si no me conocieras, elevas tus piernas y las abrís completamente para que tu amante entre más profundo, no tenés limites, sabes lo mucho que eso a mi me gusta y me excita. Pero son tan cruel que te pones así para él, querés volverme loco… vuelvo a forcejear con las cuerdas, y en tu estado de trance de excitación, lo mismo te queda voluntad para sonreír de mi con malicia de no poder soltarme.

    Nuestro moreno, ante tu total entrega con la apertura de piernas, eleva su cuerpo extendiendo los brazos sobre el colchón y vos, sin perder el tiempo, te lames la mano (como si necesitaras más lubricación!) y te estimulas el clítoris, te masturbas mientras te penetran, pero me miras a mi, parecería que soy yo quien te inspira tocarte… será que me estas deseando?… vaya vuelta que tiene este juego…

    Con toda su presencia y su cuerpo, con toda su potencia, nuestro moreno pasó a ser el “tercero”, y claro, como siempre te lo dije, él solo sería un “accesorio”. Pero ahí estas, abierta de piernas, completamente extendidas en el aire sintiendo el placer de ser penetrada con tanta vigorosidad. Tu mirada es inquietante, tu deseo se puede sentir en el aire, no dejas de verme, de ver mi mano aun sucia por esas gotas que me cayeron hace minutos.

    Quiero soltarme, forcejeo, me muevo, me sacudo y siento como las cuerdas ceden y me libero… Tu risa siniestra que me estuvo excitando todo este tiempo, sabe, que mi hora llego.

    Nuestro moreno sigue concentrado en sus movimientos, pero nosotros, nos concentramos en nosotros, como si todo fuese en cámara lenta, me voy quitando la camisa al mismo tiempo que camino alrededor de la cama. Mis ojos nunca dejan de verte, tu mirada jamás se aparta de mi.

    Una a una me voy despojando de mis prendas, hasta quedar desnudo. Me acerco a tu rostro, acaricio suavemente tus mejillas y te beso con amor, con pasión, con deseo y cariño… tu boca que es mía… tus labios. Amo verte así, excitada, llena de placer, donde el sexo es un complemento, porque en la habitación, actuamos como si solamente estuviésemos nosotros.

    Quiero que vuelvas a acabar, quiero acariciar tu piel y ver como se te eriza por mi tacto. Quiero besar todos tus gemidos y beber de ellos para alimentar más mi pasión.

    Te lo pido, te lo ruego, quiero más de vos, y como saliendo de nuestro trance, volvés a concentrarte en nuestro moreno que también está sumamente excitado por vos. La piel de ambos transpirada, tus manos presionan sus hombros, el gruñe, sus movimientos son colosales, puedo ver cómo te penetra y como tu rostro refleja el placer que te da.

    Jadeos… Gemidos… gruñidos… tu espalda se arquea y él se tensa, tus gritos otra vez me dicen que llegaste al clímax… El, al verte acabar nuevamente, se excita mas y acelera el ritmo. Su boca abierta, respirando por ella, necesita liberar su excitación… Aprieta el cubrecamas y antes de llegar, retira su virilidad y con ayuda de su mano derrama toda su contención, embarrando tu cuerpo con su semen, espeso y tibio, chorreando en tu piel… Tu vientre… Tus pechos… Fue tal que te dejo completamente llena de él.

    Tomo la toalla que estaba al costado de la cama, y con cariño te limpio, suave, despacio, y con cuidado… Ya tuviste mucho de nuestro moreno, ahora quiero complacer nuestro deseo.

    Ahora resulta que el espectador es nuestro desconocido invitado sentado en la misma silla que yo los observaba. Pero no me quiero concentrar en él, vos y siempre vos, fue lo que mis ojos buscaron y mi cuerpo reclamaba.

    Me acomodo boca arriba y con total decisión te montas arriba mío para cabalgarme con delirio… uuufff tus movimientos, tu humedad, cuanto deseo de tenerte así, tomándote de la cintura y que te frotes en mi pelvis. Que me incorpore y a mitad de camino nos encontramos en un beso de amor, un beso de pasión, ese beso que nos une para siempre… quiero ser tuyo sin pertenecerte, y que seas mía sin pertenecerme… nos tenemos, nos amamos, nos llenamos de placer.

    Te tomo de la nuca y vos de la mía, caigo de espaldas y sin despegar nuestros labios tus movimientos se intensifican, te viene otra vez y con tu excitación también me viene.

    Escondidos entre tus cabellos, respiramos los gemidos del otro y tomando con fuerza tus glúteos, acompaño tus movimientos junto a los de mis caderas, la intensidad aumenta,

    Mi erección es más firme, puedo sentir como se me hincha. Me tomas con fuerza de la nuca y bajas más tu cara donde tu boca queda a la altura de mi oído “te amo” susurras entre gemido y gemido. Tu dulzura me excita aún más y deseo llenarte de mi placer. La tensión de nuestro cuerpos ya no lo soporta, y como en coro gritamos, gemimos, y liberamos toda nuestra tensión sexual buscando el placer absoluto para quedar totalmente exhaustos… agitados… un intentando recuperarnos de nuestro agitado momento, elevas sutilmente tu cabeza y quedando cara a cara, después de un sutil beso, respondo a tus palabras “también te amo”. Peinando el pelo que cubre tu rostro, escondiéndolo detrás de tu oreja, tus ojos se pierden en los míos, y mi mirada en tu verde e infinita mirada.

    Observamos hacia la silla y nuestro moreno ya no estaba, nunca supimos cuando se fue, nos volvemos a ver, miramos el desorden de la habitación y como adolescentes nos reímos a carcajadas de la aventura inimaginable que acabamos de vivir… Te abrazo con fuerzas, te beso con ternura y acurrucados en la cama, con suaves caricias, buscamos nuevamente prender el fuego… parece que lo vivido no fue suficiente y en nuestros cuerpos aún tienen hambre…

    FIN

  • Lo que hacen por encontrar trabajo

    Lo que hacen por encontrar trabajo

    Hace un par de semanas estuve ofertando empleos para una distinguida empresa de la localidad, para los que la mayor parte de los postulantes, eran chicas. Ahí vi de todo tipo, muchas chicas muy hermosas que desfilaban por los pasillos, me hacían pasar unos días de trabajo extraordinarios. Entre ellas Viri, una muchacha que llamó mi atención desde el inicio. No tan sofisticada en su vestir, pero con un cuerpo muy bello. Usaba jeans ajustados, una blusa que hacía notar su esbelto abdomen y por supuesto, un trasero bellísimo.

    Al principio hicimos click en la entrevista, finalmente le quise dar un trato especial, yo personalmente la acompañe en todo su proceso, pero lamentablemente por cosas ajenas, no pudimos concluir su contratación. Sin embargo no perdí su contacto y le dije que la tendría muy en cuenta en futuras ofertas. Ocasionalmente nos escribíamos por whatsapp, pero yo trataba de ser cortante y profesional, puesto que no quería que se viera involucrado mi trabajo. Un día en la noche, por error elimine un mensaje que le mandé a ella. Viri rápido me dijo que porque había hecho eso, preguntó si alguien me estaba revisando el celular y lo tomo un poco en burla. Yo me disculpe y continuamos con la plática, que por cierto se convirtió en una llamada de más de dos horas.

    Durante la plática nos conocimos más y encontré en ella, una chica que seguro cumpliría mis fantasías sexuales, una chica muy abierta en su forma de pensar, diría yo, que también una buena candidata para ser una buena amiga. Le pedí que nos viéramos al día siguiente para ver que otras opciones encontraba para ella y me dijo que sí. Me preguntó que si podía irse «cómoda» o si necesitaba llevar algún cambio, cosa que yo entendí perfectamente, y le dije solamente: Ve preparada.

    Al día siguiente nos vimos temprano en mi oficina, yo llevaba un cambio de ropa en mi coche, pero iba con ropa adecuada para trabajar. La atendí formalmente y revisamos lo que habíamos quedado. Al terminar la plática, nos quedamos callados y nos reímos los dos, me dijo ella que pensaba que yo la invitaría a «algo», almorzar o algo así. Le dije que con gusto. La llevé a almorzar y convivimos un rato más. Ya después en el coche, ella tomo la iniciativa y me robó un gran beso apasionado. Llevé mis manos a su piernas y como pude, a su hermoso trasero. Viri me dijo que si ahí iba a terminar nuestra mañana, por lo que le dije que si quería ir a algún lugar privado, me dijo que sí.

    Conduje algunos minutos para irnos a un hotel que está en la salida de la ciudad, íbamos callados, pero tomados de la mano. En un momento le dije lo mucho que me gustaba, pero que no quería que se confundiera con lo profesional, y de ser así, podríamos dejarlo por la paz. Su respuesta fue «Ya me dejaste bien caliente, ahora a ver cómo le haces». Mensaje que fue totalmente recibido y procesado.

    Llegamos al hotel, saque mi maleta y me fui a cambiar al baño, mientras ella cuando entró, solo se quitó los jeans y se quedó con su blusa color gris. Al salir del baño, la encontré sentada en la cama, con sus piernas desnudas y esperándome. Me senté a un lado de ella y nos besamos un buen rato. Mi pene estaba tan duro, que sentía que explotaría de tan solo tocarlo. Ella llevó su mano hacia mi entrepierna y se percató de mi gran erección. Viri dejó de besarme y me dijo, «Está bien, si quiero que esto influya, dime que tengo que hacer para poder tener tu ayuda con el trabajo». Yo sabía que podía hacer algunas llamadas, así que aproveché la oferta. Le dije abiertamente «Desde que te vi, no he pensado otra cosa más que, cogerte de perrito»… Ella soltó una gran carcajada y me dijo «ok, lo quieres hacer por el culo?» Para lo que yo respondí con un gran salto jajaja…

    Viri se veía que era una experta en el arte del sexo. Así que tomó de mi mano, me llevó hacia uno de los muebles del cuarto, puso sus rodillas sobre él y se puso en 4. Me pidió que lubricara mi verga, por lo que me puse rápido el condón y con una crema para manos que había en el cuarto, lo llené todo. Ya con el pene duro y lleno de crema, le bajé la tanga, que por cierto, le resaltaba sus grandes nalgas. Me bajé mi pants hasta el suelo y comencé a acercarme a ella. Viri con sus manos separó sus nalgas, para dejarme ver su ano. Una escena que me calentó, pues sentía que estaba con una verdadera pornstar.

    Aproveché esa «apertura» y de un solo «disparo» entré. Ella soltó un gemido que encendió más mi temperatura. Decía mi nombre y me decía «soy tu puta, cógeme con tu gran verga». En verdad esta mujer conocía diálogos muy interesantes jaja.

    Ahí estábamos, Viri entregándome sus nalgas, y yo, tomándola de su cadera y sus nalgas, metiéndole fuertemente mi verga, lo hacia una y otra y otra vez, primero despacio y luego, conforme ella gemía más fuerte, yo aceleraba mis movimiento. Viri se comenzaba a masturbar y gemía más fuerte «Cógeme, dámela todo por el culo» me decía una y otra vez «cógeme con fuerza, dame toda tu verga» repetía. Incluso algunas veces me llegó a insultar, jajaja pero eso me prendía y me prendía. Se notaba que a Viri de verdad le gustaba ser sodomizada.

    Después de estar cogiendo en el mueble, nos movimos a la cama. Se volvió a poner de perrito y por el mismo orificio, seguí follandola. Me pidió que me acostara, ella se sentó sobre mi, pero dándome la espalda y nuevamente introdujo mi verga en su culo. Daba unos sentones impresionantes. He de confesar que yo estuve por correrme un par de veces, pero le pedía que se detuviera, para poder disfrutar tan buena experiencia.

    Le pedí que nos pusiéramos a la orilla de la cama, me senté y ella se sentó sobre mi. Comenzaba a rosar su trasero sobre mi verga, como haciéndome un «assjob» pero poco duraba mi pene afuera de ella, pues era una experta con «el tiro al blanco». En esa posición, Viri seguía dándome unos buenos sentones, combinándolos con movimientos circulares muy sensuales, que ayudaban a frenar mi venida, pero a fortalecerla.

    Pasados los minutos, ella comenzó a gritar, se avecinaba un orgasmo, así que cuando se comenzó a correr, apretó su culo y eso hacía que mi experiencia mejorara. Aprovechando ese espasmo de su ano, la levanté y la empiné sobre la cama. La volví a penetrar por atrás y comencé a hacerle el amor lo más intenso posible. Le lancé algunas nalgadas, y la tomaba fuerte de su cadera. Llegué a dejarle las manos marcadas, pero eso era algo que ni a ella ni a mi nos molestaba.

    Ella anunció otro orgasmo y me preparé también para el mío. Conforme se acercaba su llegada, sus gritos eran más fuertes «ahh si, me vengo, sígueme cogiendo por el culo»…»dame mas fuerte, aahh, cógeme, cógeme»… Lo que fue para mí como un mensaje de guerra, así que mientras ella se venía y apretaba su culo en mi verga, yo también estaba a punto de correrme. Sus gemidos me prendieron tanto, que mis testículos se llenaron de tanta leche, que sentía que ahí se dispararía toda. Saqué mi verga, me quité el condón y comencé a masturbarme, le pedí que se quedara en esa posición. Ella hacia movimientos circulares para seguirme instigando al orgasmo.

    Después de unos segundos, le avisé que estaba a punto de venirme. Así que sin avisarme, ella se volteó y puso su rostro bajo mi verga, cerró los ojos y comenzó a masturbarme tan intenso, que comencé a correrme con un estallido de leche. Su cara, su cabello, su blusa, todo se llenó de mi leche caliente. Yo gemía de gozo, me sentía débil y cansado, aturdido por aquel orgasmo tan bello que Viri me había regalado.

    Viri se fue a bañar y yo lo hice después. Como mi verga seguía muy dura, mientras nos recostábamos a descansar de aquella proeza, Viri me regaló unos minutos de un delicioso sexo oral. Donde con su lengua quitaba todos los excesos de semen que haya quedado y me hacía sentir un gran placer. Así duro un buen rato, pero tuvimos que concluir para que mi erección disminuyera y poder irnos.

    Ahora Viri es una buena empleada y me saluda con gusto cuando nos vemos.

  • Pretexto perfecto

    Pretexto perfecto

    ¿Cómo empezar esto?…

    Un lunes común y corriente, día de universidad normal por la mañana, estaba en clase de Diseño Arquitectónico. La Arquitecta nos pidió que trabajáramos en binas para realizar un trabajo de entrega parcial. Siempre he sido un chico tímido para hablar con las personas, y más aún cuando cabe la posibilidad de charlar con una mujer.

    Yo estaba esperando a que alguien me eligiera para trabajar juntos, o en el mejor de los casos quedarme hasta el último y poder hacerlo yo sólo. Vaya mi sorpresa, cuando todos empezaron a formar sus equipos y moverse de un lado a otro por el aula: una chica se acercó a mi. La chica más imponente que había conocido en la Facu, alta, piel morena, suave, delicada, con una mirada tan provocadora y un cuerpo como sacado de película… Tenía un enorme trasero, completamente perfecto, piernas y muslos exageradamente grandes, pero todo muy bien puesto en su lugar. Me preguntó, si yo tenía pareja para realizar el trabajo, por lo que contesté muy nervioso, que no.

    A ella le dio mucha risa, el cómo conteste y sólo me dijo -Bien, ya somos equipo. Dentro de mí, como todo joven de mi edad, se vino a mi mente todo lo relacionado a sexo con ella! No me podía creer que esto fuera posible. Terminando la clase, nos fuimos a la cafetería para ponernos de acuerdo y repartirnos el trabajo. Estando ahí, charlamos más sobre nosotros que sobre el trabajo de la materia.

    Se nos fue el tiempo, y no pudimos concluir algo, intercambiamos nuestros números para poder estar en comunicación. Los dos partimos por diferentes rumbos al término del día en la Universidad.

    Por la noche, estando en mi casa, recibí un mensaje de texto de ella, diciendo que si podíamos trabar sobre el pendiente después de la Uni. Por lo que yo, muy emocionado dije- SI Quedamos en vernos el día viernes de esa misma semana, saliendo de la Uni, nos iríamos a mi casa. Así fue, terminando las clases nos quedamos de ver en el frente del edificio de la Facu para poder partir. Al ir caminando a tomar el transporte, se nos ocurrió pasar a Chedraui a comprar cosas para hacer más amena la elaboración de la tarea.

    Estando entre los pasillos de comida, vimos que había paquetes para hacer cupcakes, ella me propuso hacer unos, y me agradó la idea. Compramos todo lo necesario y nos dirigimos hacia mi casa.

    Llegando a casa, aventamos nuestras mochilas y nos pusimos cómodos en los sofás, le aclaré que podía sentirse como en su casa, que no tenía porque sentirse incómoda o en desconfianza.

    Empezamos a trabajar sobre la tarea mientras se cocinaban los cupcakes; nos tomamos algunas cervezas mientras seguíamos charlando, cada vez un poco más cerca.

    Llegó el punto en el que decidimos ir al sofá y descansar un poco. Yo me tiré en el sofá más grande y enseguida ella se lanzó sobre mí, lo cual me puso muy nervioso… poder sentir su cuerpo sobre el mío… sin duda alguna tuve una erección al instante!

    Ella se dio cuenta y empezó el cachondeo.

    Al transcurrir la tarde el viento se ponía cada vez más frío, por lo que bajé una cobija para poder taparnos. Al ser solo una cobija, nos vimos obligados a compartirla, estuvimos acostados un buen tiempo, ella sobre mi pecho.

    Tuve el placer y el deleite, de acariciar su piel, sus mejillas, de recorrer sus brazos con mis manos, mientras ella simplemente cerraba sus ojos y se dejaba llevar por las caricias. El temperamento empezó a incrementar, su respiración ya no era normal, ya era más acelerada y notable. Después de varios minutos, se levantó del sofá bruscamente, y se paró frente a mi, y me dijo -Tú también quieres esto, no es cierto?

    Y cayó al suelo su primer prenda… quedé en shock! pude ver sus pequeños senos frente a mi cara, siguió para quitarse el pantalón súper ajustado que llevaba, y enseguida su tanga… En ese momento yo no podía creer lo que estaba pasando, una fantasía se estaba haciendo realidad, así como pudo ver mi reacción al ver todo esto, se lanzó sobre mi, abrió sus piernas y se sentó sobre mi, en mis piernas.

    Mi pene estaba lo más duro que se podía estar, yo podía recorrer su enorme trasero con mis manos y llegar hasta su pequeña cintura… Wow!! Lo relato y me estremezco de sólo recordarlo…

    Me levanté y quité toda la ropa que llevaba puesta ese día… (No exagero) Mi cuerpo temblaba por el gran Oral que me hizo, corrí con suerte de no venirme en segundos… Después de estar en el famoso faje, y calentando motores, subimos a mi habitación, donde al tenerla en mi cama… entré en un modo muy extraño, yo la veía como una muñeca a la cual podía hacerle todo lo que yo quisiera, hicimos el amor, tuvimos sexo, follamos duro, hicimos de todo en esa noche. Terminó durmiendo en mi cama, y con mi semen dentro de ella.

    Sin duda ha sido la experiencia más loca en mi corta vida. El despertar con una mujer de ese calibre en mi cama, es algo que jamás olvidaré y siempre querré que vuelva a suceder…

  • Para pagar el alquiler tuve que mamarla y entregar la cola

    Para pagar el alquiler tuve que mamarla y entregar la cola

    Hola me llamo Raúl, tengo 34 años y vivo en Argentina, soy casado, jamás pensé siquiera en estar con un hombre, pero la situación era difícil y tuve que aceptar. Esto pasó hace 3 años, cuestiones laborales tuve que ir al interior a trabajar en un pueblo bastante aburrido y solitario, una vez allí conocí a José era un hombre robusto y canoso, algo panzón, alquilaba habitaciones y arreglamos que le pagaba una vez terminado mi trabajo y acepto.

    Al pasar los meses iba todo normal, según los rumores a José le gustaba cogerse a hombres y ofrecía plata para ello. La cuestión es que termine mi tiempo de trabajo en ese pueblo y me pagaron la jornada como se debe, pero en el transcurso del recorrido hasta mi alquiler se me cayó el sobre con el dinero, cuando voy a pagar la renta me doy cuenta y José se molestó al principio. Regrese por el camino donde venía y no pude encontrarlo.

    Vuelvo a lo de José y trato de solucionar ofreciéndole mi celular en parte de pago y mi notebook para que se cubra la deuda y pueda darme dinero a cambio para regresar a mi provincia. Este dijo que lo pensaría, fui a mi habitación y no sabía que hacer estaba desesperado, ahí fue que recibo un mensaje a mi wathsapp y era José.

    J: Hola Raúl soy José, mira estuve pensando en tu proposición y creo que no voy aceptar, pero hay solución

    Yo: Señor, mil perdón, lo que paso me tiene mal acepte esos aparatos y así puedo irme

    J: Te dije que hay solución, si vos aceptas.

    Yo sabía por dónde iba el tema, entonces le pregunte cual era la solución y me dijo…

    J: Tenés linda boquita, especial para chupar pija y esa colita me llama la atención, que decís?

    Yo: Pero, no puede aceptar lo que le ofrezco?

    J: No, vos sabrás que hacer. Pensalo tenés tiempo hasta la 22:00

    Quede pensando, eran las 20:30 y salí a tratar de vender mi celular y la notebook y no hubo caso, volví a mi habitación alrededor de las 21:40. No sabía que hacer sin dinero no podía escaparme. Y a las 22:00 en punto siento que tocan mi puerta, sabía que era José. Abrí y ahí estaba el…

    J: Vine por el dinero de la renta

    Yo: Salí a vender mis cosas pero no pude, acéptelas por favor

    J: No las quiero que haría yo con eso, dale quiero el dinero o ya sabes.

    Yo: Porque tiene que ser así. Soy hombre y jamás he estado con otro hombre.

    José sale y al rato vuelve con unas cervezas y una caja y solo con un short, sin remera, y me dice que tomemos unos tragos y miremos porno. No me quedo de otra que aceptar. Nos sentamos en el sofá y puso los videos que llevaba en la caja, era porno gay. Mientras mirábamos tomábamos cerveza y sin darme cuenta tenía mi pija dura y no podía creerlo y José se dio cuenta.

    J: Ja viste que te gusta, putito.

    Yo solo reí y seguí mirando, en eso el saca su verga y se empieza a tocar, la mire y no era tan grande 17 cm o 18 cm como máximo y el vio que se la mire y me dijo…

    J: Te gusta mi pija?… parate quiero ver la tuya

    Yo: Bueno dale… saco mi pija que es de unos 20 cm…

    J: Tenés linda pija putito, dala tocatela… date la vuelta

    Me di la vuelta y sentí como se paró de golpe y se pegó a mí por mi espalda, sentí su pija caliente a la altura de mi cola, paso su mano por frente mío y agarro mi pija y me hizo una paja hasta que casi acabo, me dejo caliente. Me volteo y me agarro de los hombros e hizo que me arrodillara quedando su pija dura frente a mi cara.

    J: Mira el video como chupa pija el vago ese, así quiero dale…

    Mire el video y copiaba lo mismo que hacía, ya que más daba la calentura me gano. Empecé a lamer sus bolas, el tronco y la cabecita suavemente. No sabía tan mal, la agarre y empecé a chupar más rápido y la metía toda, no podía creer lo que estaba haciendo, tenía una pija y la chupaba como si me gustara.

    J: Oh sí que rico putita, sabía que esa boca iba a ser maravillosa, dale chupa putito dale, no pares

    Se la chupaba y chupaba hasta que me dice ponete en cuatro en el sofá, me dio un poco de miedo pero el casi me obligo a ponerme en esa posición, veo que saca de una caja un pote de vaselina y se la embarra en sus dedos y pija, pensé, llego la hora. Se arrodilló y me sorprendió porque me empezó a chupar mi agujero, la verdad que fue una sensación única, luego de un rato de estar chupando mi agujero empezó a meter los dedos, dolió un poco pero me dijo que no haga fuerza que la tenga relajado, y así lo hice, sentía como con su otra mano rozaba mis pezones y eso sí que me puso más caliente y le dije:

    Yo: Uhm dale ya no aguanto, quiero que me cojas dame esa pija

    J: Viste putito, sabía que te iba a gustar preparate que te voy a coger bien rico te va a gustar

    Yo: Si dale cogeme que no doy más…

    J: Bien putito pero decime papi que me gusta…

    Sentí la cabecita en mi agujero y no la metía, la rozaba y rozaba y eso me calentó a mil.

    Yo: Dale papi, cogeme no aguanto, dame esa pija dura

    Cuando le digo eso empieza a meterla lentamente, primero la cabecita y se queda quieto, luego la va metiendo hasta la mitad y se vuelve a quedar quieto para que se adapte mi agujero. De golpe me la ensarta toda y pego un grito que él tapa mi boca con sus manos diciéndome…

    J: Ahí tenés toda mi pija adentro putito, que rico culito bien cerradito, pero te voy a romper la colita a pijasos.

    Yo: Duele papi, ya no quiero

    J: Nada de ya no quiero, te voy a coger putito, te la voy a romper bien

    Dicho eso agarro mi cintura y empezó a cogerme lento, sacaba y metía su pija suavemente, luego más rápido y más rápido…

    J: Que rico culito putito, oh sí que rico se siente

    Yo: Uhm ya papi no, para, no pares cogeme dale que rica pija, que rico se siente

    J: Te gusta putito, dale decime te gusta puto de mierda

    Yo: Si papi me gusta, me encanta como se siente tu pija

    J: Oh si putito como me encanta esta colita, que es mía ahora…

    Yo: Si papi es tu colita, soy tu putito enterrame esa pija dale papi cogeme duro

    Así estuvo cogiéndome por interminables 15 minutos cuando me dice.

    J: Date la vuelta que vas a tragar mi leche

    Me doy la vuelta, me siento y agarra mi cabeza metiendo su pija en mi boca cogiéndome por ella, hasta sentir se está por acabar.

    J: Ahí viene tu lechita putito, te la voy hacer tragar toda, ahí sale putooo.

    Siento un gran chorro que llega a mi garganta que casi me ahoga, no me suelta y toda su leche acabo ahí, saliendo algunos chorros por mi nariz. La trague toda y el cae rendido al sofá, su pija seguía algo dura y se la chupo de nuevo.

    Miro y el video seguía y yo me masturbe y largue mucha leche, él lo ve y me dice que limpie esa leche del piso con mi lengua y así lo hice. En ese momento siento que él se para y así como estaba agachado me la volvió a ensartar me cogía y cogía sin parar hasta que me lleno el culo de leche… me dio una nalgada y me dijo que la deuda estaba saldada y que esto no terminaría.

    Y en efecto no termino, José era el primo de mi jefe. Después les cuento lo que ellos y otros más me hicieron… su putito a placer y gusto.

  • Infidelidad secreta: La monotonía es mala para la pareja

    Infidelidad secreta: La monotonía es mala para la pareja

    Hola, tengo una semana leyendo sus relatos, y me animé a hacer una confesión.

    Hace exactamente 6 años le fui infiel a mi esposo, y solo lo sabemos mi amante, su familia y yo (eso supongo).

    Pasó en un momento que mi vida amorosa estaba en decadencia, mi esposo no me atendía, hacer el amor con él ya no tenía gracia, yo quería más, y quería cosas diferentes.

    Me aburrí, y pasando los días entré a un grupo en una red social donde conocí a alguien, un hombre mayor que yo 5 años, casado, con hijos…

    Comenzamos a chatear, y sí, no lo voy a negar, comenzamos a insinuarnos, al punto de que sus mensajes me excitaban, tanto, que al hacer el amor con mi esposo me lo imaginaba a él, fue tanto el deseo de estar con ese hombre, que ya me estaba mentalizando en decirle que sí el día que me pidiera vernos, y llegó ese día.

    Yo trabajaba, y un viernes salí temprano y me conseguí con él, fuimos a un hotel, e hicimos el amor por primera vez, pero para ser sincera no fue como lo imaginé, me cohibí, porque era la primera vez que le hacía eso a mi esposo.

    Yo no disfruté ese momento, pero el sí. Ahhh, pero no me iba a quedar con esa, y acepté una segunda invitación, esa segunda vez hicimos el amor como locos (confieso que les cuento, y me entran unas ganas de estar con él) esta vez tomé yo la iniciativa, no terminamos de entrar al cuarto del hotel cuando la le estaba quitando la ropa, nos hacíamos sexo oral rico y luego nos amábamos cada parte de nuestro cuerpo, dándonos mutuamente lo que nuestras parejas no nos daban.

    Pasamos así 6 meses, una vez a la semana me escapaba de mi trabajo temprano, y teníamos nuestro encuentro fantástico.

    Su familia se enteró de mí, y me aceptaron como la amante del hombre que me hacía gritar cuando me hacía el amor.

    Como a los 4 meses de tener esa relación fascinante, tuve un problema con mi esposo, y decidí irme donde mi madre unos días, días que se convirtieron en 2 meses, yo donde mi madre, y él en casa (No tenemos hijos).

    Tiempo que aproveché en dejarme llevar por toda la pasión que me hacía sentir ese hombre… Incluso llegué a quedarme en su casa, un día que su familia salió de paseo un fin de semana, y él se quedó «por cuestiones de trabajo» para mi fue tremenda satisfacción hacer el amor en su propia cama, donde dormía con su mujer, y en otras ocasiones llegué a quedarme con su familia y con él, momentos que no desaprovechábamos para hacer el amor.

    Pero como todo cuento llega a su final nos pasó… Mi esposo dejó el orgullo y me buscó, empezó a quedarse conmigo buscando reconciliación, y el día que accedí, que le dije que sí que íbamos a volver, me hizo el amor como nunca, como si fuera la primera vez, y eso señores, me volvió loca, y fue cuando analicé, mi esposo hace el amor rico, y la separación de 2 meses como que lo hizo pensar y para no perderme aprendió nuevos trucos, ¿quién le enseñó? No sé, ni voy a averiguar.

    Fue entonces que decidí romper con mi amante, y es que también, su esposa se enteró de mi existencia, y se imaginaran el gran problema. Y la verdad no estaba dispuesta a perder 8 años de relación con mi esposo, mi casa y mis cosas. Nadie, ni mi mejor amiga supieron de esa relación que tuve de infidelidad.

    Ya pasaron 6 años de eso, 6 años que he estado tranquila con mi esposo con una relación bonita donde nacieron nuestros gemelos que ya tienen 4 años.

    Esa es mi historia pasada. Porque actualmente tengo otra historia, y ya que estoy en una de confesión les voy a decir.

    Mi esposo viajó a Colombia en febrero por cuestiones de trabajo, y por la cuarentena y el mentado virus no ha podido regresar. Ya son 7 meses que estoy sola, sola y urgida, y no sé si será el encierro o las ganas locas que tengo de hacer el amor, y no puedo sacar de mi mente el nombre de mi amante, quisiera llamarlo para que me haga esas cosas ricas que llegó a hacerme hace 6 años.

    Pero mi posición de esposa y madre abnegada no me deja. No quiero portarme mal, pero no tengo la culpa de sentirme tan caliente.

  • Incestos en cadena

    Incestos en cadena

    Hacía diez años que se casaran Roque y Clara llevando al matrimonio de antiguas relaciones un hijo él y una hija ella.

    Un mal día, Sara, la madre de Clara, se rompiera una cadera y Benito llevaba a su madre a un pueblo del Principado de Asturias en el Kia Río de su padre. Se hiciera de noche y estaba lloviendo. Un auto le puso las luces largas y Benito casi se sale de la carretera. Clara, que era una mujer de 36 años, de ojos marrones, morena, de estatura mediana y con un cuerpo diez, le dijo a su hijo:

    -Para en el primer motel que encuentres, es mejor llegar mañana que no llegar nunca.

    -Cómo digas, madre.

    Algo después estaban en una habitación de un motel. Benito llevaba la maleta de su madre en su mano derecha. La habitación tenía dos camas con cobertores marrones, una mesita de noche entre las camas, dos lámpara de pie al lado de cada cama, un tresillo de color marrón y del mimo color eran la cortina que hacía de puerta del aseo y la de la ventana. La habitación estaba pintada de blanco, blancas eran las alfombras que tenían las camas a los lados y en la pared había una televisión de plasma. Clara le dijo a Benito:

    -Será mejor echarnos a dormir ya y levantarnos a primera hora.

    Clara cogió en la maleta la bata de casa y se iba a ir a cambiar al baño. Benito, le dijo:

    -Puedes cambiarte aquí. Eres mi madre y verte desnuda no me excitaría.

    -¿Por qué mientes, hijo?

    -No miento, madre.

    Benito tenía a su madre desconcertada. Los últimos meses le había echado unas miradas que la devoraba. Al saber lo de la abuela pugnó con el padre para ser él quien la llevara junto a la vieja. Incluso un día se chocara con ella al salir del aseo y sintiera su polla empalmada entre sus piernas, por eso no entendía su actitud.

    -¡¿Tan vulgar me ves?!

    -No, pero además de ser mi madre eres una persona mayor. Me cambio yo en el baño.

    -¿Es qué me ves cómo a una vieja?

    -A ver, mamá, si te digo la verdad pides otra habitación.

    La seriedad de Clara tornó en una leve sonrisa.

    -Ya me parecía a mí muy raro lo que estabas diciendo. Vete a cambiar y no vuelvas hasta que yo no te lo diga.

    -Vale.

    Benito volvió antes de que su madre lo llamara y al verla se quedó boquiabierto, y no era para menos, Clara, con su largo cabello suelto, llevaba puesta una lencería blanca con encajes en el sujetador y en las bragas, en la que salían por los lados pelos negros, un liguero y unas medias blancas.

    A Benito, que tenía 19 años, medía un metro setenta, era moreno, de complexión fuerte, y que estaba solo vestido con sus boxers se le puso la polla tiesa. Clara viendo el bulto, le dijo:

    -Te dije que no volvieras hasta que no te llamara.

    Benito no escuchó a su madre. Estaba embobado mirando para ella.

    -¡Jesús!

    Clara rompió a reír.

    -Dime la verdad. ¿Que ves?

    -Un sueño erótico.

    Clara, sonriendo, le habló cómo si fuera un niño.

    -Anda, anda, métete en cama y échate a dormir.

    Benito se metió en la cama, pero de tonto no tenía un pelo. Sabía que si su madre llevaba esa ropa interior no era para cuidar a su abuela. Lo de las luces largas fueran la excusa perfecta para dormir juntos en un motel. Era cuestión de esperar.

    Clara se metió en la cama, se tapó, le dio la espalda a Benito, apagó la luz de la lámpara de su lado, y le dijo:

    -Buenas noches, hijo.

    -Buenas noches, madre.

    A los cinco o seis minutos de estar con las luces apagadas sintieron gemidos en la habitación de al lado, primero en bajo, pero poco a poco fueron subiendo de intensidad y acabaron siendo gritos que no cesaron hasta que oyeron los inconfundibles jadeos de una chica al correrse.

    Clara le preguntó a su hijo.

    -¿Duermes, hijo?

    -Así no hay quien duerma, madre.

    Clara encendió la luz de la lámpara de su lado.

    -A ver si se calla esa maldita.

    La maldita comenzó a gemir de nuevo. Al ratito le dijo:

    -Ya que no vamos a dormir voy a poner algo en la tele.

    Le dio al uno en el mando a distancia que tenía encima de la mesita de noche y sintieron los mismos gemidos de antes. En la habitación de al lado estaba mirando porno. Clara, sonriendo, dijo:

    -Ups.

    -Déjala, madre.

    -No es apropiado que una madre y un hijo vean una peli porno juntos.

    -¿Qué podría pasar?

    -Lo sabes bien. ¿Sigues con la erección?

    -Sí, madre.

    -Entonces la dejo. Bájala que no es bueno guardar esas cosas dentro.

    En la tele un negro corpulento con una tremenda verga estaba follando a una rubia con un cuerpazo. Pasados unos minutos la mano de Clara se metió dentro de sus bragas y la colcha comenzó a moverse. Pilló a Benito mirando cómo la colcha se movía, quitó la mano y le dijo:

    -Hace calor aquí.

    -Mucho, madre, mucho.

    Benito se destapó y su madre viendo cómo la mano de su hijo subía y bajaba por aquello 18 centímetros con la uretra y las venas marcadas en ellos, dijo:

    -Sabía que esto iba a pasar.

    -Tócate otra vez madre. Deja que vea cómo te tocas.

    -Si lo hiciera sería una guarra.

    -Sé guarra por una noche.

    -Solo masturbarnos. ¿De acuerdo?

    -De acuerdo, madre.

    Clara se destapó y magreó las tetas por encima del sujetador y se tocó el coño por encima de las bragas. Cuando ya el dedo hacia que las bragas mojadas se metieran entre la raja quitó el sujetador, el liguero, las medias y las bragas y se siguió masturbando mirando cómo follaban el negro y la rubia. Benito, le preguntó:

    -¿Puedo verte de cerca, madre?

    -Ven y mira, cariño.

    Benito fue a su lado y de pie al lado de la cama se masturbó mirando cómo se masturbaba su madre… Vio como sus dedos entraban y salían del coño pringados de jugos, cómo acariciaba el clítoris con ellos, de abajo a arriba, hacia los lados y haciendo círculos sobre él, cómo los sacaba del coño y los chupaba, cómo, magreaba sus tetas y cómo apretaba los pezones, vio una masturbación en toda regla. Clara, le dijo:

    -Tienes una buena polla, cariño.

    -La tiene mejor el negro, mamá.

    -A mi me gustan más tuya, es más manejable.

    -¿Se la chuparías al negro?

    -En este momento, sí.

    -Eres una cochina.

    -Viciosa hijo, soy una viciosa

    -¿Me la chupas, madre?

    Clara ya se dejó ir.

    -No debía, pero un día es un día.

    Benito le pasó la cabeza de la polla por los labios. Clara le lamió el glande mojado, después se la metió en la boca y se la mamó. Chupaba el glande y lamía la corona, el meato y el frenillo… Benito de cuando en vez empujaba y se la metía hasta la campanilla.

    Al rato el negro de la televisión se corrió en la cara de la rubia y Clara se fue con él. Quitó la polla de la boca y dijo:

    -Me corro, hijo, me corro!

    Benito le saltó encima, le levantó el culo y se la metió hasta la trancas. La folló a lo bestia mientras se corría. Clara, segundos después de correrse se volvió a correr, en ese momento le llenó el coño de leche.

    Nada más acabar y con la polla dentro de su coño, le dio:

    -Eso no estuvo bien. Aprovechaste que me estaba corriendo para penetrarme.

    -Era una de las fantasías que tenía.

    A Clara se le iluminó la cara al oír las palabras de su hijo.

    -¡¿Tienes fantasías conmigo?!

    -Sí.

    -¿Qué más fantasías tienes?

    Benito le dio un par de picos a su madrastra.

    -Comerte las tetas y comerte el coño.

    Le devolvió los picos.

    -Si no es más que eso…

    -También fantaseo con penetrarte analmente.

    -Todos los hombres quieren hacer eso. Ahora fóllame, me gusta sentirme sucia.

    Benito la folló hasta que Clara se puso encima y lo folló a su aire… Agarrando las manos de su hijo con las suyas, de un golpe seco metía la polla hasta los cojones, lo besaba con lengua, le daba las tetas a mamar, la metía y sacaba diez o doce veces, se paraba y de otro golpe seco la volvía a clavar hasta los cojones… La leche y los jugos salían del coño con cada uno de estos golpes secos, que tiempo después valieron para que Benito le volviera a llenar el coño de leche.

    Al acabar de correrse, se echó boca arriba al lado de su hijo. Benito le comió el coño, un coño rosado y asqueroso, pero eso sí, jugoso, jugoso, jugoso. Después de hartarse de coño y de poner su clítoris mirando al techo, le comió las tetas, unas tetas grandes, con areolas rosadas y pezones cómo dedales y le folló el coño con dos dedos. Clara era puta y guarra. Se dio la vuelta, se puso a cuatro patas y le dijo:

    -¿No me querías penetrar analmente?

    Benito, que a estas alturas tenía otra vez un empalme bestial, lamió su ojete se lo folló media doces de veces con la punta de la lengua y acto seguido, tirando de sus pelos hacia atrás y calentando su culo con las palmas de las manos se le clavó hasta el fondo de su culo.

    -Eres cómo tu padre, lleváis los dos un marica dentro.

    -Y tú una perrita.

    Le folló el culo sin miramientos. Cuanto más le daba y cuanto más los huevos chocaban con su coño empapado, más le gustaba.

    -¡Dale más fuerte a tu perra!

    Benito se vino arriba.

    -¡Te voy a romper el culo!

    -¡Revienta, cariño, revienta.

    Le giro la cabeza, le comió la boca, le dio caña brava y le calentó las nalgas con las palmas de las manos. Clara se vino con un tremendo temblor de piernas.

    -Ah, ah, aah. ¡Ay qué me corro, ay que me corro. ¡¡Coñooo!!

    Clara descargó cantidad de jugos espesos que dejaron perdida la cama. Benito le llenó el culo de leche.

    Al acabar, echados uno al lado de la otra. Le dijo Clara a su hijastro:

    -¿Qué estarán haciendo mi hija y tu padre?

    Rosa, la hija de Clara, le estaba diciendo a su padre:

    -Papá. ¿Sabes que me dijo mi amiga Merchí?

    -¿Que te dijo, cielo?

    -Que si a una chica le comen bien el chochito y se corre después casi no le duele al desvirgarla.

    Mañana más.

    Quique.