Autor: admin

  • En la oficina con Leona

    En la oficina con Leona

    Como les conté en mi relato anterior con Leona nos convertimos en amantes lésbicas ocultas de nuestro entorno. Con Leona nos conocemos desde época escolar, incluso fuimos juntas a la Universidad por lo que siempre nos hemos contado todo, incluso después de tener sexo con nuestras parejas nos contábamos de cómo había sido la experiencia, por lo que ella sabía que una de mis fantasías era hacerlo en el baño de una oficina o en la sala de conferencias.

    Como siempre hemos sido muy unidas hace 5 años la traje a trabajar a la empresa donde trabajo así que también somos colegas y yo estoy a cargo del departamento donde trabajamos, somos un grupo pequeño, esta Leona, una chica en práctica y 2 hombres por lo que siempre hay momentos de relajo y buenas relaciones personales.

    Leona siempre se ha destacado por ser preguntona por lo que no es de extrañarse que vaya a cada momento a mi oficina a preguntar algo una y otra vez, pero ese día lunes por la mañana no lo hizo, incluso pensaba que estaba avergonzada por lo que habíamos hecho el sábado anterior, quería verla pero también no sabía que decirle, no sabía si solo paso por una calentura o realmente quería que volviera a pasar, pero necesita que fuera a mi oficina, pero no lo hacía por un vidrio que separa mi oficina con los módulos de los chicos la veía pasar creo que iba cada 10 minutos al baño, quizás estaba enferma así que cuando pasó frente a mi oficina la llamé.

    Ella se volteó sonrojada y algo nerviosa, le pregunté si estaba bien, y ella solo dijo si, pero debía ir al baño urgente, le dije no creo que sea tan urgente acabas de volver así que le dije que pasara a mi oficina y cerramos la puerta, ella se sentó frente a mí escritorio y yo comencé hablarle mientras ella me miraba y tiritaba, a ratos mordía sus labios de forma sensual, sus manos estaban enlazadas sobre su falta y podía notar que apretaba sus piernas, de repente tiritó entera como un gran escalofrío, y fue el mismos tiritón cuando la sentí venirse cuando le di sexo oral, a lo que me levante y puse mi mano sobre su hombre y volví a preguntar, estas bien??? Y me dijo no lo sé, pero necesito que me ayudes y se puso a llorar y me pidió que la acompañara al baño, el resto de los colegas la vieron llorar así que les dije que la acompañaría y volvería enseguida.

    Entramos al baño, el cual es solo para el personal de nuestra oficina así que solo tiene un lavado y 1 wc pero amplio, ella me pidió que me sentará en el wc así que baje la tapa y me senté, me dijo siento vergüenza de lo que te voy a decir y lo que veras pero no he dejado de pensar en ti, su marido hace unos años le había comprado un pequeño vibrador el cual ocupaban en sus noches de lujuria, por lo que ella me dijo que lo había encontrado y lo guardo para que no se perdiera, se sentó sobre el mesón de lavado subió su falta y corrió su tanga negra de encaje, y note que estaba su pequeño vibrado encendido dentro de su concha, y sus jugos escaparon como aceite entre sus piernas, y me dijo no he dejado de pensarte solo me incline y comencé a succionar sus jugos.

    Luego me dirigí a su clítoris se lo succione casi queriendo extraer algo de él por lo que ella cubrió su boca y se aguantó un gran gemido, me detuve y observe que se le hincho tanto que salía como una lengua entre sus labios vaginales, tomé su vibrador y utilizando sus líquidos se lo lubrique y lo comencé a introducir en su ano mientras mi lengua dentro de su concha lamia las paredes internas de su conchita, subí su blusa y me dirigí a sus senos sus peones estaban erectos, los tomé con mis manos y los junte en el centro y compense a lamerlos ella solo mantenía sus manos en su boca para no dejar escapar algún grito de placer, como ambas somos muy jugosas en nuestras conchas nos quitamos las tantas y las faldas, me senté nuevamente el wc abrí mis piernas y se señale que se subiera, pero ella esta vez se sentó de espalda juntando su concha con la mía, se inclinó por lo que podía ver como su concha se sobaba con la mía, sus nalgas se abrían y su vibrador seguía dentro ella hacía movimientos circulares con sus caderas y mi concha a punto de explotar de placer sintiendo la presión de su concha comencé la meter y sacar su vibrar muy rápido del ojete de su culo por lo que de un momentos ambas explotamos de un orgasmo y ambas sentimos chorros de líquido saliendo de nuestras conchas y descubrimos que podías tener orgasmo con squirt.

    Fue el orgasmo más rico que nos habíamos dado, nos limpiamos, nos vertimos y salimos como si nada del baño y todos comentaron, que bueno verte mejor Leona!!! Y obvio que estaba mejor si conseguimos lo que queríamos y le pedí que no retirara el vibrador de su ojete hasta un nuevo encuentro ese mismo día.

  • Una historia de sexo (III): Sexo frente a la chimenea

    Una historia de sexo (III): Sexo frente a la chimenea

    Había ganado le gustase a Virginia o no, me había ganado una noche con Antonio y aquella apuesta tonta volvió a dar un giro a mi vida, Virginia estaba enfadada decía que jugué sucio, que lo retuve para poder ganar, será entupida, como si yo hubiera podido hacer tal cosa, Virginia cogió un berrinche como una adolescente a la que su novio la deja plantada así que se vistió y se marchó, Antonio se habían ido hacía ya un buen rato y aquella noche dormí en mi casa sola contra todo pronóstico según empezó la tarde, serían las dos de la mañana y estaba sentada en la terraza bebiéndome un té que me acababa de preparar, no dejaba de pensar en él, de cómo me miraba, como me tocaba, los ojos se me iban cerrando del agotamiento que tenía y termine al poco con mis huesos en la cama durmiendo profundamente.

    Habían pasado ya un mes y no sabía nada de Virginia, aunque la llamaba no contestaba, la dejaba mensajes y nada, tendría que estar muy enfadada pero tampoco entendía muy bien el motivo, de hecho la idea de todo fue suya pero estaba empezando a preocupar por ella, yo por regla general yo iba a correr todas las tarde al retiro estuviera Virginia o no, allí me encontraba con Antonio y durante ese mes quedábamos y no solo para hacer deporte, entablamos una muy buena amistad, hablábamos por teléfono continuamente, salíamos a comer, para ir al teatro o cenar, pero aunque no me creáis salíamos como amigos, en ningún momento nos volvimos acostar, los dos disfrutábamos mucho de nuestra compañía y aunque yo lo deseaba ardientemente y sé que él a mí también no hubo sexo entre nosotros durante ese tiempo.

    Un viernes a finales de octubre me vino a buscar a mi trabajo sin previo aviso, me dio una hora para que hiciera una pequeña maleta, me estaba invitando a pasar un fin de semana con él, la idea me pareció genial y corrí ilusionada a casa y mientras él tomaba una cerveza metí cuatro cositas en una bolsa de viaje y nos fuimos corriendo, hora y media más tarde llegamos a una pequeña aldea, a un pequeño hotel precioso con bungalows en medio de una zona boscosa.

    Hacía frío ya y lo primero que hicimos fue encender la chimenea y salimos a cenar, una cena romántica, donde abundaron las caricias entre nuestras manos, besos y miradas que me derretían el corazón, sentía, sabía que esa noche iba a ser especial, sabía que esa noche me entregaría a él, que iba a ser suya, al llegar a casa después de un paseo en que vinimos abrazados los dos entramos en el apartamento, nos deshicimos de la ropa de abrigo que llevábamos y me senté en el sofá esperándole, había una alfombra de pelo muy suave en medio del salón, Antonio saco una botella de vino bastante cara y sirvió dos copas, me invito a sentarme con él en el suelo, en aquella alfombra blanca y me empezó a explicar las virtudes de un buen vino, de cómo tenía que reposar en la copa antes de catarlo, como movía su copa con giros de su muñeca, yo le miraba embobada, me encantaba todo de aquel hombre, aunque era muy tímido al principio luego se soltaba y era divertido, guapo, culto, con una gran conversación, no te aburrías nunca con él, siempre tenía una historia que contar y su olor, su olor me volvía loca.

    Hora y media más tarde y una botella ya vacía, no parábamos de reír, Antonio me quitaba continuamente los pelos que caían por mi cara, los retiraba con cuidado y me decía lo guapa que estaba, sería el vino, el roce de sus dedos sobre mi cara, el calor de la chimenea, pero todo se aceleró, mi corazón parecía salirse de mi pecho, notaba como la humedad hacia presa de mis bragas y por un momento todo se quedó en silencio, mirándonos fijamente, solo el chasquido de la lumbre al quemarse y el viento que soplaba con fuerza en el exterior golpeando contra las ventanas rompía el silencio que se hizo en el salón, su mirada me penetraba, sus ojos fijos en los míos, en mis labios que poco a poco se iban acercando a los suyos, hasta que llegaron a escasos milímetros el uno del otro, sentía su aliento, me acariciaba el pelo, puso su mano en mi mejilla y por fin nuestros labios se juntaron después de decirme «eres realmente preciosa».

    Un beso tras otro, nuestras leguas bailando juntas en mi interior, me fue tumbando en aquella alfombra tan suave, sus labios seguían a los míos sin apartarse, mi copa vacía cayó al suelo cuando le empecé abrazar. Lo quería cerca muy cerca de mí, no soportaba que hubiera aire entre nosotros, mis pechos se aplastaban con su cuerpo, ya habíamos estado juntos, ya habíamos follado pero aquello, aquello era especial, la sensación era diferente, no había lujuria era otra cosa, notaba mi cuerpo temblar como una colegiala en su primera vez, sentía mis bragas humedecerse por momentos, sentía que lo necesitaba junto a mí, dentro de mí.

    Sus manos que recorrían mi cuerpo, iban desabrochando botón a botón mi vestido, dejando mi cuerpo desnudo para él, quitándome el sujetador acariciando mis pechos, mis areolas habían crecido ya de tamaño y cambiado de color, mis pezones duros pero sensibles a sus besos, estaba disfrutando de cada caricia de cada beso, su mano derecha bajo y se metió por debajo de mis medias, de mis bragas, recorriendo mis labios húmedos, rozando mi clítoris una y otra vez.

    Se levantó un momento y empezó a quitarse la camisa, yo le observaba sin perderme un solo movimiento, quitándose el resto de la ropa, tenía una erección enorme, nunca le había visto tan excitado, ni cuando estuvo con las dos, aquel trío que todo lo cambio y en donde empezó todo, me deshice de mi vestido apartándolo a un lado y me baje las medias con cuidado, las bragas fueron cosa suya, besándome desde mis pechos fue bajando por mí estómago con cariño descubriendo el monte de venus, me bajaba las bragas muy despacio con las dos manos mientras su boca empezaba a beber de mis labios y su lengua se metía en mi vagina saboreándola, estuvo un buen rato detenido allí dándome placer, mis gemidos hacían la competencia al ruido de la chimenea, los jadeos, la respiración entrecortada.

    Cuando Antonio empezó a subir, lamiendo y besando mi cuerpo yo estaba como loca por tenerlo dentro, me beso en la boca y sus labios sabían a mí, estaba tan excitada tan mojada en mi interior que su pene simplemente resbalo por mis labios entrando suavemente en mi vagina, poco a poco se metía dentro, llenando mi vagina que se expandía a su paso, nuestra carne rozaba una y otra vez, la sentía tan suave, tan grande y tan dura que me causaba gran placer, los gemidos de los dos ahora no cesaban, ya no se oían los gritos de la leña al quemarse, ahora éramos nosotros los que rompíamos el silencio.

    Me giré rápido y me puse encima de él, mis rodillas en la alfombra y él entre mis piernas, mis caderas empezaron a subir y bajar, adelante y atrás, me movía de un lado a otro causándole gran placer, su pene entregado a mis deseos, entraba en mi vagina y salía empapando con mis flujos, le acariciaba el pecho una y otra vez, él había cogido mis senos, apretándolos con cuidado pero con fuerza, pasando su dedo por mis pezones y dándome pequeños pellizcos, miraba su cara y sentía como disfrutaba de mí, él me miraba y ve veía disfrutar de él, me cogió por mis caderas y empezó a moverse rápidamente y con fuerza, ahora la sentía meterse tan fuerte tan profunda, la sensación de aquellos movimientos de aquellas penetraciones hicieron que me desplomase sobre su cuerpo besándolo, el placer era tan intenso que notaba como un orgasmo me acechaba, Antonio levanto su pelvis y dejándola inmóvil muy dentro, tan dentro como le fue posible empezó a gritar de placer, su pene exploto lanzando su semen a mi interior, golpeando mis paredes, fue cuando me vino un maravilloso orgasmo, tan placentero como duradero, Antonio se empezó a mover rápidamente otra vez para darme el mayor placer posible, mis labios sobre los suyos, gritaba una y otra vez hasta que deje de temblar.

    La noche no se acabó, una vez descansados me cogió en brazos y me llevo a la cama donde me volvió hacer el amor, algo muy especial nació aquella noche, aquel fin de semana fue maravilloso, por la mañana recorríamos de la mano, abrazados aquellos parajes, reíamos, comíamos y bebíamos, los dos sentíamos una gran compenetración, por la noche nos resguardábamos del frío otoñal dándonos calor bajo las sabanas disfrutando de las caricias y besos, haciendo el amor sin parar.

    Pero todo lo bueno se acaba, y aquello acabo volviendo el domingo de tarde a Madrid, a la rutina, durante un fin de semana Antonio había hecho que me olvidara de Virginia, me había hecho olvidarme de todo, me había hecho feliz, nos tomamos la última cerveza al lado de mi casa cuando apareció Virginia con otro chico, parecía muy jovencito era su hermano pequeño, se sentaron con nosotros y hablamos como si nada, como si no hubiera estado desaparecida durante ese mes, Antonio al poco se disculpó y se marchó dándome un beso en la boca y diciéndome “te llamo mañana”.

    Seguimos allí un buen rato, Virginia era tremendamente buena manipulando a la gente, haciendo lo que ella quería y yo no era una excepción, aparte la verdad que la había echado de menos, era mi amiga, más que eso en realidad, seguimos bebimos y riendo de las historias locas que contaba, me intentaba sonsacar que había ocurrido con Antonio porque se nos veía muy acaramelados, yo intentaba evitar aquellas preguntas, pero al final como siempre cedí, le conté lo ocurrido en su ausencia y de que algo estaba empezando entre los dos, Virginia me miraba atentamente y empezó a reírse a carcajada limpia, empecé a reírme con ella pegándola en la pierna por reírse de mí, en qué hora se lo conté, a partir de ese momento bromeaba con todo lo que decía, me intento besar una y otra vez, hasta que lo consiguió, no sabía cómo escapar de ella, era tan, tan, me tenía totalmente atrapada entre sus redes, al final con un beso profundo me dijo “ves, tú eres mía y de nadie más”, en parte tenía razón, me había anulado y una vez más estaba comiendo de su mano, nos fuimos a casa y ese día se quedó a dormir.

    Podría seguir contando lo que sucedió al día siguiente pero como a veces soy una chica mala prefiero haceros esperar.

  • Mi maestra, mi compañera y yo

    Mi maestra, mi compañera y yo

    Un jueves más y como es de costumbre disfrutaba de mis clases de música, estaba muy emocionada porque en el semestre la clase tendría énfasis en técnica vocal lo cual resultaba espectacular pues el canto es uno de mis talentos, además de tocar el piano y la guitarra.  En las clases de música formamos un coro, donde la mayoría de estudiantes cantábamos bajo la supervisión de la nueva maestra, su nombre era Carla, una mujer de piel clara, alta, delgada de cabello largo y rubio, ojos color miel, en general muy atractiva, la maestra rondaba perfectamente los 29 o 30 años.

    La maestra llamó tanto mi atención que no pude evitar mirar su estilo de vestir, se notaba que cuidaba mucho cada prenda, era demasiado culta y recatada; lucía un jean clásico, una camisa blanca y encima llevaba un suéter gris oscuro. Mientras ella daba la clase mi mente solo estaba centrada en Carla, en un momento dado noté como ella miraba más de lo normal a mi compañera Dayana quién ya por naturaleza era llamativa, pues era una chica realmente guapa, piel clara, cabello oscuro y corto, delgada con una proporción de cadera y pecho perfecta, Dayana era la típica muchacha con look de chica ruda, solía vestir chaquetas negras de cuero y botas, el resto de sus prendas por lo general eran negras, ella resultaba agresiva a la vista, pero en realidad era una mujer bastante femenina, más de lo que parece.

    La clase transcurrió y traté de no darle mucha importancia al asunto, al fin y al cabo es normal cruzarnos miradas de vez en cuando.

    Al día siguiente comenzamos nuevamente las clases, la maestra Carla nos organizó en grupos de tres, quedábamos solo Dayana y yo sin grupo, así que Carla decidió realizar la actividad con nosotras dos. Hicimos ejercicios de respiración y calentamiento de voz, cuando esto sucedía otra vez volví a notar que la maestra miraba mucho a Dayana y esta vez mi compañera le correspondía disimuladamente, de inmediato sospeché que algo extraño sucedía entre ellas dos.

    La clase culminó, todos salieron, solo quedábamos la maestra, Dayana y yo, así que recogí mis pertenencias del salón y me retiré, minutos más tarde me percaté que había olvidado mi libreta en el aula de clase, me devolví por ella, en el instante que iba abrir la puerta escuché unos ruidos que venían del interior del salón, me detuve a detallar hasta que claramente identifiqué gemidos; la curiosidad me ganó y muy sigilosamente abrí un poco la puerta y lo que observé por una pequeña abertura me dejó sin aliento.

    Carla estaba sentada sobre su escritorio sin ropa interior, tenía sus piernas abiertas y entre ellas se encontraba Dayana que besaba con gran deseo toda la entrepierna de la maestra. Mi corazón latía descontroladamente de la impresión que me causó tal escena y de la excitación que provocaba en mi, sencillamente no podía dejar de mirar ese acto tan maravilloso.

    Dayana parecía ser una experta en lo que hacía, lamía y besaba el clítoris de Carla con tan habilidad que la maestra no paraba de jadear y gemir, a su vez Dayana metió dos dedos en la vagina de la sexy maestra y lentamente comenzó a masturbarla, al cabo de minutos aumentó la velocidad y Carla se retorcía como loca.

    Yo solamente me tenía que conformar con verlas disfrutar y escuchar como la palma de la mano de mi compañera golpeaba la vagina de mi maestra al igual que el sonido de los dedos de Dayana entrando y saliendo del sexo húmedo de Carla. Me encontraba tan excitada que mi respiración aumentó y de manera discreta comencé masajear mi entrepierna encima de mi ropa interior, sentía que me iba a estallar, de repente y sin querer se me escapó un gemido, lo cual alertó a Carla y a Dayana, ellas se dirigieron a la puerta, se quedaron mirándome unos segundos, me hicieron entrar al aula y me dijeron que no debía divulgar nada de lo que vi, ya que si decía algo no me iban a creer, dicho esto Dayana me agarra violentamente, me pone contra la pared y me besa en el cuello.

    -Disfrutabas viendo, ahora disfruta con nosotras! -Susurro Dayana en mi oído.

    Sin decir nada más, dejé que sucedieran las cosas, Dayana no paraba de besarme, lentamente me quitó la blusa y me dejó en brassier para disponerse a tocar mis pechos sobre mi ropa interior, los masajeaba, los apretaba hasta el punto en que me hacía desear más, en cuestión de minutos sentí sus dedos apretándome suavemente los pezones, en un golpe de agresividad me descubrió los pechos y comenzó a besarme los senos, con la punta de su lengua rozaba rápidamente mis pezones, sentía mi entrepierna cada vez más mojada.

    Estando sumida en placer pude notar a Carla que se encontraba en el fondo sentada con las piernas extendidas masturbándose mientras nos miraba, eso me excitaba aún más. En un arrebato puse contra la pared a Dayana para quedar libre y sin pensarlo me dirigí hacía Carla, me arrodillé y empecé a saborear su deliciosa vagina húmeda, sentía su clítoris duro de tal excitación, lo lamía suavemente con la punta de lengua, lo besaba con gran deseo, al mismo tiempo que le daba placer a Carla, sentía las manos de Dayana acariciándome el trasero, instintivamente me bajé el pantalón y mi panty, desde atrás Dayana comenzó a darme palmadas, me calentaba demasiado la situación, con más deseo me comía todo el sexo de Carla, en cuestión de minutos tenía los dedos de Dayana dentro de mi, Carla me besó y dejó que siguiera disfrutando con mi compañera de clase, la cual me penetraba con sus dedos, no me dejaba voltear, me dominaba, se notaba que a Dayana le encantaba dominar, así que me dejé llevar, ella me agarró del cuello me hizo bajar la cabeza me insistió que me quedará de esa manera hasta que sorpresivamente sentí su lengua caliente jugando alrededor de mi vagina deslizándose cada vez más hacía mi zona anal, seguía disfrutando hasta que no pude aguantar tal estimulación y llegó a mí un orgasmo incontrolable.

    Ahora era el turno de dominar a la chica ruda, con ayuda de Carla la tendimos en el piso, Carla la tenía sujeta de los brazos, cuando le quitaba la ropa, pude observar los múltiples tatuajes que tenía en sus piernas y en su abdomen, se veía realmente sexy. Carla y Dayana se besaban, las miraba besarse, hasta que bajé el panty de Dayana, abrí sus piernas, empecé a masajear su clítoris, pegué mis labios a él, lo besaba, lo chupaba como si de un caramelo se tratara, mi boca estaba cubierta de la humedad de aquella sexy mujer, introduje mis dos dedos a su vagina, sin parar de besar su clítoris, ella solo podía gemir de placer. A su vez, Carla le estaba chupando y mordiendo los pezones. Dayana estaba dominada en su totalidad por el deseo y la excitación, en cuestión de minutos dio un gemido tan placentero, acompañado de un chorro de sus fluidos.

    De lo sucedido jamás se habló, fue la experiencia más extraña de mi vida, pero la más satisfactoria hasta el momento, el probar a dos mujeres tan atractivas.

  • Desahogando al primo de mi primo

    Desahogando al primo de mi primo

    Teníamos casi 30 minutos de habernos acostado, yo estaba fantaseando en la colchoneta con una gran erección mientras Manuel en ropa interior dormía en la cama justo a mi lado. Sentía fuego recorrer todo mi cuerpo y una enorme necesidad de olerlo, de verlo. El contorno de su cuerpo me tenía alucinado.

    Habíamos salido de rumba aquella noche 4 parejas; mi primo, dos de sus primos y yo (Ángel) con nuestras respectivas novias. Mi primo Daniel y su primo Víctor con sus chicas en su carro y Manuel su novia, mi novia y yo en el mío.

    Quedamos después de salir del Coffe Bar que luego de dejar a las mujeres en sus casas nosotros nos quedaríamos en la casa de Daniel, mi primo.

    Después de dejar a mi novia estábamos rumbo a la casa de María la chica de Manuel.

    Manuel había bebido mucho y estaba muy alegre y al parecer caliente, él y su novia se estaban besando y metiendo mano sin importarle que yo estuviera adelante conduciendo. Los podía ver por el retrovisor casi comiéndose, creo que en algún momento Manuel le metió los dedos en la vagina porque entre la música pude escuchar un leve gemido de ella.

    Me tenían muy caliente ambos son muy sexys, Manuel se dio cuenta que los veía y me hace una señal para que no diga nada.

    Al llegar a casa de María, Manuel le pregunto si podía quedarse y ella le dijo que no, su casa era pequeña y compartía el cuarto con su hermana menor. Se despiden y seguimos rumbo a casa de Daniel.

    Manuel y yo nos llevamos muy bien, el tiempo vuela cuando hablamos y la verdad él me encanta, me parece muy atractivo pero obviamente es un secreto que trato de ocultar.

    Ya en casa de Daniel me toca dormir en un cuarto solo con Manuel. Manuel estaba bastante mareado dando tumbos por las paredes, le digo que se quede con la cama para que esté más cómodo, se quita la ropa sin titubeos y se lanza a dormir únicamente en ropa interior.

    Manuel tiene 18 años es un moreno claro de 1.70 de alto, cuerpo atlético natural quiero decir que no se mata en el gym para mantener esa gran espalda y su pequeña cintura, un gran trasero redondo y firme, con poco vello corporal, cabello corto muy varonil, ojos oscuros y mirada profunda, sonrisa de galán y una actitud al caminar seguro de sí mismo que enamora.

    Yo tengo 20 años, de alto 1.78, piel blanca y cuerpo robusto y fuerte, cabello castaño medio largo y ojos café. Hasta ahora nunca había tenido nada con un hombre, pero tengo fantasías que me han llevado a masturbarme pensando en esa posibilidad. Y Manuel es uno de esos hombres que me calientan.

    Pasando unos 30 minutos de pensar y pensar con una gran erección, me ciento para poder apreciar con detalle el cuerpo de Manuel dormido boca arriba con un brazo detrás de su cabeza y el otro sobre su abdomen.

    Yo sabía que estaba cargado de leche, su novia no le cumplió y yo quería saborear su paquete que aún en reposo prometía ser delicioso.

    Mi corazón latía muy rápido, estaba muy nervioso, me acerque a la cama y su perfume me embriago, su piel brillaba y me invitaba a acariciarlo. Pero no quería despertarlo.

    Sin embargo levante mi mano y fui directo a su gran bulto y muy despacio comencé a frotarlo y acariciarlo. Al pasar unos segundos pude sentir un cambio estaba más duro pero Manuel se movió, quite mi mano rápidamente y él llevó su mano a su pene y se apretó, lo soltó y nuevamente se quedó quieto.

    Quería verlo y aunque estaba muy asustado, mi pene era el que me dirigía. Y me dispuse a bajarle el interior, lo tome de cada lado y se lo comencé a bajar, estaba depilado y pude apreciar por primera vez su hermoso miembro.

    Manuel se movió y aproveché ese momento para terminar de bajar su ropa interior, dejándolo servido a mis oscuros deseos.

    Me ubique nuevamente al lado de la cama y tome su miembro entre mis dedos y comencé a mover suavemente de arriba abajo aquel trozo de carne que estaba respondiendo rápidamente a mis intenciones.

    La cara de Manuel reflejaba placer y sus piernas se abrían un poco. Su pene alcanzó su máximo tamaño, unos 20 cm ligeramente inclinado hacia arriba, estaba muy duro y caliente. Mi boca se hacía agua.

    Lo masturbaba despacio pero con un movimiento constante, yo estaba muy excitado y tenía que liberar mi pene, solté a Manuel y me quite el pantalón y mi bóxer para masturbarme a la misma vez, pero mientras hacía esto Manuel se giró boca abajo y pude apreciar su gran trasero desnudo.

    Me asuste y me quede inmóvil por unos segundos y de pronto veo que Manuel mueve su cintura recostando su erección contra la cama en varias oportunidades, al pacer estaba soñando que cogia.

    Esto me calentó más y me decidí es todo o nada! me pare al lado de la cama nuevamente y tomándolo de un brazo y su cintura lo puse boca arriba nuevamente. Y allí estaba su erección intacta y él al parecer seguía dormido.

    Me incliné sobre él y lleve su pene a mi boca, era la primera vez que le hacía sexo oral a un hombre y me encantaba su sabor sentía como latía su miembro y cómo se contraía con cada succión. Ya no me importaba si despertaba me urgía sacar toda su leche.

    Lo lamía por toda la curvatura hasta llegar al glande como si fuera un helado apunto de derretirse. Trataba de hacerlo sin movimientos bruscos, mientras con mi mano me masturbo y con la otra me sostenía de la cama, era muy incómodo para mi.

    Cuando de pronto siento que Manuel pone su mano sobre mi cabeza y dice “sigue María” y comienza a mover rápidamente su cintura contra mi boca casi sin dejarme respirar, su respiración se acelera y puedo ver su cara de éxtasis con los ojos cerrados mientras con su otra mano se pellizca el pezón.

    En cuestión de minutos su abdomen se contrae y empieza a bombear disparos de semen en mi boca, era muchísimo! estaba muy cargado, yo trataba de tragarlo pero no podía con todo, el cuarto se impregnó de ese olor masculino y el vapor de nuestros cuerpos.

    Manuel quedó casi inconsciente pero antes se giró nuevamente dejándome su culo a la vista. Yo estaba poseído y no me importaba nada y me acosté junto a él para luego recostarle mi erección en su rico trasero.

    A pesar de mis movimientos Manuel no se movía, pero me lo quería coger así que me arriesgué y me puse en posición y me empecé a abrir camino!

    Inmediatamente Manuel reaccionó y trató de levantarse pero se lo impedí y le dije al oído “disfruta” y el balbucea “qué haces?»

    Y le respondí “me encantas y vas hacer mi primer macho”.

    Para mi sorpresa Manuel se acomoda completamente boca abajo con los brazos debajo de su cabeza y levanta el culo y me dice “dale duro”… wow no lo podía creer!

    Me lo estaba cogiendo con fuerza, su culo era muy caliente y él casi no hacía ruido, No era su primera vez! Era muy excitante, el me gustaba mucho, estábamos en una casa ajena y era mi primera vez con un hombre! La adrenalina me hacía imparable y por momentos casi acababa pero lograba aguantarme por casi 25 minutos

    Manuel Me dijo “acaba… acaba adentro ya no aguanto” y yo no me aguante más Y le llene ese culo de toda mi leche hirviendo, y él dio un suspiro de alivio.

    Nos dormimos juntos hasta la madrugada cuando por un movimiento desperté y lo vi a mi lado desnudó y supe que no era un sueño y comenzó la diversión por un rato más! Iniciando así una gran “amistad” entre el primo de mi primo y yo que duraría por mucho tiempo.

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    Espero que estés caliente! No dudes en calificar y comentar!

  • Mi primer novio (3): De princesa de papá a pequeña puta

    Mi primer novio (3): De princesa de papá a pequeña puta

    Durante la semana nuestra conversación fue sobre su cumpleaños y el día viernes después de que Alonso y yo tuvimos nuestro encuentro, al llegar a mi casa le mandé mensaje preguntándole la hora de salida y que quería que llevará puesto…

    Me dijo que llevara por la mañana algo cómodo para desayunar sobre el camino, me pidió que llevará un vestido sexi y provocativo algo escotado que no llevara ropa interior porque quería meterme mano en todo momento, y un pequeño bikini, así que empaqué mis cosas…

    Oscar llegó por mí por la mañana, traía puesto un pants y tenis, él y yo íbamos solos en su coche, pregunté por su familia, me dijo que ellos regresarían a la ciudad después de la comida así que ellos irían en otros autos y que por la tarde llegarían sus amigos…

    Me preguntó si traía ropa interior y le dije que él corroborara, así que metió su mano, bajó mi pants y sintió mi rajita toda depilada, me prendí de momento, y como él también traía pants observé su inmediata erección, yo sonreía y lo miraba a los ojos mordiéndome el labio, así que le bajé el pants y me dispuse a mamarle su rico pene, su primer regalito, quería que se viniera en mi boca, pero me dijo que no porque pronto llegaríamos al lugar donde desayunaríamos, así que me dejó muy excitada y prendida.

    Al llegar todos miraron a la nueva novia de Óscar, las tres hermanas, el hermano y su esposa y dos de sus cuñados, ya que su hermana menor no estaba casada, al presentarme tuve un poco de pena, pero todos me hacían preguntas. Al terminar el almuerzo todos subimos a los autos y nos dirigimos a su casa de provincia, era una casa muy grande, estuvimos un rato caminando y platicando.

    Dieron las 3 de la tarde y me dio una habitación para mí sola, me dijo que me bañara y le pregunté que si quería que termináramos lo de la mañana, a lo que respondió que sí, que rápido y de un solo salto me despojé de mi pants y mi chamarra, al cabo no traía nada de ropa interior, me dispuse a mamársela hasta terminar vaciando sus fluidos en mis pechos, me dijo que me pusiera sexi, le dije que me daba pena con sus papás y me dijo que iba a ver a sus hermanas y a su mamá que era joven como se vestían..

    Mi atuendo fue una minifalda blanca, corta, no era ajustada, sin tanga ni ropa interior, blusa negra y zapatillas rojas, bajé a la sala y todos miraron mis exquisitas piernas, su mamá con jeans muy ajustados, sus hermanas también con mini falda.

    En la comida Oscar metía su mano bajo mi falda, tocaba mis piernas y algo más, la comida fue muy amena, pero por fin terminamos de comer y nos quedamos solos, los demás se regresaron a la ciudad, solo se quedó su hermana menor…

    Cómo a eso de las 8 de la noche empezaron a llegar sus amigos, todos con pareja llegó un chico solo y era el novio de su hermana, estuvimos bebiendo, bailando y cantando, yo me colgaba de su cuello él me tomaba de la cintura, y me repegaba todo hasta que dieron las 12 de la noche y subimos a mi habitación, al entrar había pétalos de rosa sobre la cama con un corazón, me sorprendí mucho y me llené de felicidad, al besarlo le dije que esa noche dejaría que me hiciera de todo, todo lo que él quisiera, mientras nos besábamos me dijo:

    Él: quiero cogerte por el culo

    Yo: lo que quieras.

    Él: venirme en tu boca y que te tragues mi semen

    Yo: lo que pidas

    Él: quiero filmar y grabar todo con el celular.

    Yo: es tu cumpleaños y haré lo que quieras… que es lo primero que quieres que haga? Con una voy ya cachonda…

    Caminó hacia un sillón y se sentó, me despojé de mi blusa y caminé a gatas hacia él, ya a sus pies me dispuse a desabrochar el cinturón de sus jeans, a quitarle el pantalón y zapatos, subí lentamente a desabotonar su camisa lentamente tocando su muslos baje con ricos besos probando cada centímetro de su piel, resbalando mi lengua hasta sus muslos, su entrepierna, hasta llegar a sus tobillos y detenerme en su vientre, bajé a sus ingles, con mi boca, baje poco a poco su bóxer hasta descubrir su rico y depilado pene, coloqué mis manos en sus muslos y lo masturbé con mis senos, coloqué mi mano derecha en su pene, mi lengua y mi boca en sus bolas y mi mano izquierda de apoyo con su pierna.

    Así durante varios minutos mientras yo hacía que mi hombre disfrutara, continúe besando todo su tronco de lado a lado hasta llegar a al glande haciendo juego y círculos con mi lengua, chupando su líquido preseminal y meterlo en mi boca, metiéndolo todo, rápido y lento a la vez, acto seguido, se levantó del sillón.

    Yo: hazme lo que quieras esta noche puedes hacerme lo que desees, al cumpleañero lo que pida…

    Toda la semana estuve comiendo cosas nutritivas puesto que sabía que quería meterlo por mi lado obscuro.

    Me levantó del suelo y me colocó en el sillón en cuatro patas, comenzó a bombearme muy rico y brutal, ahora era la perra de Óscar, Alonso se me había borrado de la mente.

    Colocó mi cara en el sillón y levantó mis nalgas, de pronto sentí un líquido frío, frío que estremeció todo mi cuerpo, me puso lubricante, comenzó a jugar con mi ano y yo estaba muy excitada, tanto que estaba por chorrear todo mis jugos por mis piernas. De pronto sentí una embestida que corrió por todo mi cuerpo, acto seguido, un tremendo grito que hasta los amigos de Óscar pienso habían escuchado, el que me hiciera gritar me ponía más cachonda, me dolía mucho, pero era cuestión de minutos que empezara a sentir una sensación deliciosa, al cabo era más pequeña que la de aquel negro cubano, pero Óscar sabía cómo tratarme.

    Primero fue lento, después rápido y después más rápido y más rico estuvo cogiéndome por mi culo alrededor de 15 a 20 minutos, le dije que no lo sacara si no después dolería mucho más, yo disfrutaba, le movía mis nalgas cuál experta, hasta que él ya no podía más y yo opté por vaciar mis jugos.

    De repente me levanté y me arrodillé bajo el sillón, mientras que Óscar con su celular grababa el momento exacto en que vaciaba todo su semen dentro de mi boca y yo limpiaba todo su rico pene y a la cámara del celular y muy excitada yo decía:

    “que rico pene delicioso y muy exquisito”

    “que rica verga”

    “me encanta tenerla en la boca”

    Oscar estaba anonadado de mi forma de coger y mi forma de hablar, me preguntó que si ya había hecho esas cosas antes a lo que respondí que lo hice solo por ser su cumple… Cumplir sus fantasías…

    Más tarde regresamos a la fiesta con todos sus amigos, estuvimos hasta noche, yo me puse un poco ebria, a lo que entre pláticas escuché a uno de sus amigos que le decía que me había cogido muy bien que todo se había escuchado, a lo que me intimidé un poco y le dije a Óscar que iría a dormir. Subí a eso de las 5 de la mañana, y una hora más tarde entró Óscar para dormir conmigo, venía muy caliente, pero yo solo quería descansar…

    Más tarde a eso de las 11 de la mañana despertamos, y yo muy loca lo desperté con una rica mamada, hasta que vació su semen en mi boca, le dije que iría a bañarme…

    Una vez lista me dijo que me colocara mi bikini, que me quería presumir con sus amigos ya que se habían quedado impresionados con su hembra, era un bikini que no dejaba nada a la imaginación, era súper pequeño…

    Bajamos al almuerzo y todos me miraron, todos los hombres me miraron de arriba para abajo, era una tremenda hembra, todos miraron mi cuerpazo y apuesto que más de uno quería tenerme en su cama, después del almuerzo fuimos a la alberca donde pude lucir aún más mi cuerpo, dentro de la alberca todos estaban con sus parejas.

    Él me metía los dedos mientras besaba mi cuello, le dije que casi se terminaba el fin y que llegaría la hora de irnos, que si no quería hacer algo más, por lo que salimos de la alberca y nos volvimos a dirigir a la habitación, me dijo que quería volverme a coger cómo la noche anterior, así que lo volvimos a repetir… Y a mi hombre le volví a entregar todo mi cuerpo… Dejé que me hiciera todo a su placer…

    Al llegar a la ciudad tenía un tremendo dolor en el trasero, ya que todo el tiempo me cogió de esa manera, me dejó en mi casa a eso de las 9 de la noche, solo entré y subí a mi habitación a darme una ducha y a descansar que no desperté hasta el siguiente día…

  • Madura tímida pero ardiente

    Madura tímida pero ardiente

    Hola, esta vez les platico de una mujer que conocí en Internet, ya llevábamos algunos meses fantaseando respecto al sexo, pasado cierto tiempo decidimos tener un encuentro, antes ella me había platicado que en su matrimonio no disfrutaba del sexo ya que su ex esposo no la complacía o que sólo él disfrutaba.

    Me referiré a ella con otro nombre por obvias razones, Úrsula. Llegamos a la cita en un café pues acordamos que primero conversáramos y ahí tomaríamos la decisión de tener intimidad. Después de una hora decidimos hacerlo, nos dirigimos a un hotel discreto en el centro de la ciudad.

    La primera impresión que me llevé fue buena ya que Úrsula es una mujer de 45 años, llenita, pero con unas nalgas grandes y piernas enormes, por lo que imaginé tener ese trasero disponible para mí, los senos los tiene de buen tamaño, acariciables y bonitos.

    Después de instalarnos en el hotel prendimos la TV y veíamos cualquier cosa mientras, conversábamos cosas irrelevantes y ninguno tenía iniciativa para hacer la faena íntima. Me decidí a quitarme la camisa y a abrazarla para que se sintiera en confianza ella comenzó a ceder mientras nos besábamos y la empecé a desnudar mientras le acariciaba y besaba todo su cuerpo.

    Decidí acostarme y ella me quitó el resto de la ropa, ella se posicionó a la altura de mi vientre y tomó mi miembro jugándolo mientras sentía como crecía, a ella le gustaba tenerlo cerca de su cara, después de un momento me dijo «no te lo voy a mamar», yo le dije que no había problema, pero después de unos minutos lo empezó a saborear se lo metió en la boca, realmente ella lo deseaba y yo más; no era una experta mamando, pero me había disfrutar y dejé que ella disfrutara a su manera, después de un buen rato mamando, nos besábamos y ella volvía a ocuparse de mi instrumento.

    Llegó el momento en que me dijo que ya se lo metiera pues ya lo deseaba y era verdad pues pude meter mis dedos en su entrepierna y estaba húmeda y caliente. La primera posición que usamos fue de perrito pues quería admirar su enorme culo de piel blanca, un gran espectáculo mientras la embestía poco a poco.

    Después cambiamos al misionero, pero lo que ella quería era montarse y moverse a su gusto y yo podía masajearte sus senos y acariciar sus piernas y nalgas. La volví a acostar poniendo sus piernas en mis hombros y le empecé a estimular el clítoris, eso fue algo que disfrutó más.

    Después de casi una hora haciendo lo anterior, me dijo que ya quería que terminara y que quería hacerlo montada en mí, así fue y los dos terminamos de manera muy excitante, los dos calientes.

    Al terminar, ella se acostó en mi pecho mientras sentíamos los dos como nos escurría la leche. Finalmente nos bañamos y cada quien se fue a su casa.

    Me gustó que es una mujer tímida, que le falta experimentar más en el sexo así que acordamos un nuevo encuentro en algunas semanas.

    Me quedo con una buena expectativa y estoy seguro que la próxima vez será más placentero mientras tanto tengo en mi mente su hermoso trasero moviéndose contra mí y con su forma penosa de mamarme.

    Saludos y pronto habrá más experiencias.

  • Una ex e hijastra me reciben en su casa

    Una ex e hijastra me reciben en su casa

    En este viaje a Bogotá a llevar a mi patrona me quedé en casa de mi xx pareja y su hija.

    Anoche nos sentamos a comer, tipo 8, mientras llenábamos el estómago en la cabecera de la mesa mi ex, la que el día anterior me dejo seco me hacía guiños… mientras su hija mi ex hijastra, comía. La cual como te conté hace meses, me la papeé varias veces, incluso ya después de casada, me miraba sin decir mucho que digamos.

    Terminamos de comer, charlamos un rato y como tenía que levantarme temprano me fui a la alcoba donde me estoy quedando, la que queda al lado de Marcela la hija, con la que comparto el baño entre su alcoba y esta. Su madre mi ex, Elizabeth, Eli, está en la alcoba de al frente. Me doy una ducha rápida con agua súper caliente. Me meto desnudo debajo de las cobijas y mientras mamo gallo con el celular, espero a ver cuándo aparecerá Eli, quien se insinuó durante la cena.

    Pasaron 20 minutos y se abre despacio la puerta del cuarto, entra Eli en su bata de baño y sonriendo, deja caer la bata y su cuerpo de ya casi 60 años, se ha mantenido bien, no hay carnes colgando, algo de estrías, pero todavía se ve apetecible. Se mete en la cama y me dice me quede callado, que no hagamos ruido, que su hijita de 35-37 años está al lado.

    Me coge sin preámbulos por los huevos y se mete mi flácida verga en su boca, su lengua juega con mi glande y succiona fuertemente, mientras mi mediana verga siento como va creciendo en esa cavidad tibia y húmeda. Le toco su panocha y siento que está súper mojada, está caliente y temblorosa.

    La noche anterior me dijo que llevaba años sin sexo. Le metí un par de dedos y roce su clítoris excitándola aún más. Se montó encima de mí y cogiendo mi ya dura verga se la fue metiendo y empezó a cabalgar suavemente y así fue subiendo el ritmo, mientras yo le apretaba y tocaba los senos. Uno que otro gemido salía de los dos. Eli se estaba desquitando de su sequía.

    Eli se acostó sobre mi pecho y al oído me dijo “métemela en el culo”, se levantó y cogiendo mi verga la puso a la entrada de su culo, y sentándose se la fue metiendo hasta estar toda adentro, empezó a cabalgar, a gemir, mientras la nalgueaba y pellizcaba sus pezones.

    Por el rabillo del ojo vi como la puerta del baño entre las alcobas se abría un poco y note qué Marcela nos estaba observando.

    Marcela no sabe que me di cuenta que nos está mirando seguí dándole por el chiquito a su mamá, ella podía escuchar los gemidos de placer de su madre y podía ver como mi verga entraba y salía por entre las nalgas de su progenitora.

    Marcela abrió la puerta un poco más y entró al cuarto por detrás de la espalda de su madre yo me asusté un poco y abracé a Eli, así evitaba que se volteara y se diera cuenta que Marcela estaba allí. Marcela muy atrevida se acercó y extendiendo su brazo desde atrás muy cuidadosamente me acarició las pelotas Esto me excitó mucho ya le metí en el culo de su madre. Su madre estaba ya casi que se llegaba y a mí no me quedó otra alternativa que venirme también entre altos gemidos y suspiros quedamos los dos exhaustos sobre la cama. Marcela se retiró, cerró la puerta del baño y se fue a su alcoba.

    Pasó un rato y me di cuenta que ya eran las 11:30 de la noche y habíamos dormido unos minutos. Eli me dio un beso en la mejilla, me acarició la verga y se fue a su alcoba.

    Apagué la lámpara de la mesita de noche y me acosté a dormir.

    A eso de las 2 o 3 de la mañana no puedo estar seguro, sentí como se metía en la cama, era Marcela, se me acercó al oído y me dijo que ella quería lo que le había dado a la mamá. Yo estaba cansado, pero estas oportunidades no se pueden dejar pasar, sabía que me tenía que levantar temprano, pero ni eso me permitió que me negara. La abracé, nos besamos, le acaricié todo el cuerpo como lo hacía cuando tenía 20-21 años, su depilado pubis la hacía parecer a sus 35-36 años todavía una chiquilla con sus manos acariciaba mi verga y rascaba los huevos con sus uñas tenía unas ganas de comerme esos labios vaginales que hacia tanto tiempo no disfrutaba.

    Marcela al contrario de su mamá es un poco más flaca con un culito redondito, unas piernas largas y una cabellera también larga.

    Mientras Marcela me mamaba la fui volteando hasta quedar en 69 y me empecé a comer esa deliciosa panocha que ya casi no recordaba esos dulces fluidos embadurnado en mi cara y me iba atrás en el tiempo recordaba todos esas veces que la pasamos juntos en eso estuvimos por ahí 15-20 minutos y después me acosté boca arriba y la penetré dulcemente. Marcela me miraba, no decía nada, cerraba los ojos y sólo gemía, los dos estábamos como un paraíso. Así estuve como 5 a 6 minutos, ya yo no estoy para los trotes de Marcela así que tocó voltearse y así estuvimos un rato más.

    Disfrutamos un rato más, hablamos de cosas inconsecuentes, recordamos y luego me dio un beso en la mejilla y se fue a su alcoba. Ya al fin pude dormir un rato y me levanté un poco tarde esta mañana, pero bueno vamos a ver qué pasa yo creo que me va a tocar mudarme porque a este ritmo me van a acabar y no voy a poder volver de vuelta a Barranquilla.

    Al fin hoy viernes también me voy a quedar en la casa de Elizabeth y su hija Marcela. Antes de regresar a la casa compré una cenas para poder ofrecerles a mis ex mujeres y llegué a eso de las 7:30 ni Elizabeth ni Marcela habían llegado todavía, arreglé la mesa, puse las viandas en la cocina y me fui a bañar.

    Hacia las 8 o 8:10 de la noche ya yo estaba vestido, escuché que en el baño de Elizabeth alguien se estaba bañando y Marcela todavía no llegaba, me recosté 20 minutos y para ese entonces ya Elizabeth estaba vestida y Marcela se estaba bañando. Salí al pasillo y les pregunté a qué horas querían cenar ya que yo había traído la cena y me gritaron cada una desde su cuarto que en 20 minutos saldrían.

    Ya eran aproximadamente las 9 de la noche, fui a la cocina serví la mesa me senté en la cabecera y esperé a que llegaran a sentarse. Las dos llegaron al tiempo a la mesa, ambas están arregladas como si fueran a salir después de cenar. Elizabeth se sentó a mi derecha y Marcela al frente de ella a mí izquierda. Cada uno se sirvió un poco de comida, empezamos a cenar, a charlar, nos reímos un rato recordamos viejos tiempos, en fin un rato agradable.

    Cómo a los 10 minutos de estar cenando y charlando siento que me están sudando la pierna derecha debía ser quien estaba a mi derecha y 23 minutos después mi pierna izquierda. Marcela estaba haciendo lo mismo qué iba a hacer yo. Ambas sin saberlo estaban tocando mis piernas con sus pies, me imagino que ninguna de las dos sabía que la otra estaba haciendo lo mismo. Como si nada. Terminamos de cenar recogimos y ya recogieron la mesa y llevaron toda la cocina, salí a la sala, encendí el televisor. Me senté a ver lo que estaban dando.

    Habíamos terminado de cenar, ya eran las 10 de la noche, los tres veíamos televisión y 30 minutos después decidimos irnos a descansar a dormir. Agradecieron la cena, yo les agradecí por tenerme en la casa, nos decimos buenas noches.

    Yo entré a mi cuarto, me quité la ropa, quedé en boxers, me metí a la cama y me dispuse a dormir. No había pasado ni media hora cuando la puerta se abrió sigilosamente y entró Marcela, ya no llevaba puesto el vestido con el que cenó, tenía solo una tanguita blanca que le cubría su rasurado coño, y dejaba ver sus hermosas nalgas.

    Me sonrió y se acercó al borde de la cama puse mi libro en la mesita de noche, le agarré las manos y la atraje hacia mí, nos besamos suavemente y nos acostamos el uno junto al otro. Mis manos recorrían su cuerpo, su delicada piel se llenaba de pequeños montículos erizándose mientras sentía que su tanguita se mojaba sobre mi muslo. Le fui quitando la tanguita y fui bajando mientras le besaba los senos su estómago llegando a su cuquita, La encontré perfumada, metí mi lengua entre sus labios acaricie su clítoris con mi falo bucal, con una mano le acariciaba un seno, y con la otra el ojete del culo.

    Marcela y yo en la arrechera del momento seguimos magreándonos, comiéndonos por todos lados, no quedó presa sin mordiscos. Saboreamos nuestros sabores en cada centímetro de nuestros cuerpos, penetramos todos los orificios de ambos. Ya casi dos horas y estaba Marce siendo empalada en su hermoso culo, cuando, se abre la puerta y entra su madre, mi ex, Eli, quedé quieto mientras Marcela que le daba la espalda seguía con su sube y baja.

    Eli se acercó y Marce al verla quedó de piedra, se tensionó y no dijo nada, mi verga dentro de ella empezó a desinflarse. Elizabeth la miró diciéndole como se le ocurría estar en estas, que como se comportaba como una zorra y encima con su ex marido. Marcela rápida y furiosa, le contestó “usted lo ha dicho, su ex y yo tenía la necesidad de calmar esta sequía con alguien de confianza y su ex me dio la oportunidad y no se venga aquí como mosquita muerta si hace unas noches yo vi como Daniel la enculaba a usted también. 1 2 3 más bien abra su mente mami querida y únase a nosotros ya usted la vi culeando con él y pues usted también ya me vio con su verga en mi culo venga y disfrute que éste se nos va mañana o pasado mañana venga sobe sus huevos como hice yo sin que usted se diera cuenta mientras la enculaban hace unas noches.”

    Elizabeth Lo pensó un par de segundos y con una sonrisa cogió mis huevos y los apretó se subió en mi cara bajó su coño y lo único que me tocó hacer fue sacar mi lengua y meterla entre sus labios que bien mojados estaban ya. Elizabeth y su hija se tocaron más nunca, se besaron ni se comieron. Pero entre las dos terminamos madrugados y bien cansados, una noche inolvidable, madre hija y yo su ex marido y ex padrastro.

    Ya hoy estoy de vuelta en mi casa y esa noche sólo es una memoria de unos días de disfrute.

  • Mi primera vez y mi primer trío

    Mi primera vez y mi primer trío

    Era diciembre, durante las festividades navideñas. Esa noche estaba mi familia completa en casa, mi abuela, mis tías y algunos amigos llenaban la casa con el vaivén de los preparativos de la cena. Todos los adultos ocupados y entretenidos entre conversaciones y risas. De la cocina al patio y viceversa, todos ocupados con alguna cosa. Mi amigo Jorge y yo, estábamos en la sala viendo televisión. Eran cerca de las 12:00 de la noche y Jorge se encontraba tirado en el sofá, yo en la alfombra frente al televisor, teníamos una regla, aquel que tomase primero el control remoto de la televisión tenía el derecho irrevocable de sintonizar el canal que quisiera. En fin, esa noche Jorge había tomado el control antes que yo, por lo que sumiso y sin protestar tenía que ser un espectador de lo que él quisiera ver.

    Tras terminar una serie, comenzó a cambiar de canal, uno tras otro, buscaba algo entretenido para ver. De repente, en uno de esos canales que iban pasando, vimos una escena porno, la recuerdo con detalle, el sujeto era un hombre fornido, musculoso y bien dotado, con un pene que parecía descomunal, tomando a su hembra sobre sus brazos, la levantaba por los aires abriéndola de piernas mientras la dejaba caer sobre su pelvis penetrándola vorazmente con su enorme sexo. La mujer gemía, sus alaridos alertaron a mi hermano el cual velozmente bajó el volumen, sin cambiar de canal. Yo estaba atónito, la bestialidad de aquel enorme miembro penetrando el cuerpo estrecho de una mujer, sus nalgas rebotando y los fluidos escurriendo por las piernas de aquel hombre, era morboso, sucio y prohibido, lo cual lo hacía excitante. A mi hermano no le importó el riesgo de que alguien más nos viera, él al igual que yo, estaba extasiado con aquellas escenas.

    La cena estaba lista, todos nos reunimos en la mesa para comer, otro de mis amigos llamado Seth había llegado, él es 1 año menor que yo, por lo que junto a Jorge solíamos divertirnos y beber cerveza en las reuniones. Terminó la cena, alrededor de las 2:30 de la mañana el bullicio y la algarabía nos mantenía despiertos en la habitación en donde Seth, Jorge y yo nos habíamos preparado para pasar la noche. Solo había dos camas así que decidimos unir ambas para dormir los 3 juntos.

    En la habitación había una televisión pequeña, la encendimos para entretenernos un rato, y mientras Jorge buscaba una película, volvió a pasar por ese canal de adultos. Esta vez Seth también vio aquellas escenas, nos sentíamos nerviosos pero a la vez hipnotizados, aquella sensación de adrenalina liberada tras hacer algo prohibido nos atrapaba. Mi corazón latía a mil por hora. De repente Jorge, sin pudor alguno, se quitó el pantalón, luego su ropa interior, casi instantáneamente un enorme e hinchado pene salió rebotando de su calzoncillo. Seth y yo nos quedamos petrificados, Jorge estaba más desarrollado que nosotros, jamás nos imaginamos que aquella noche veríamos en persona una verga similar a la que veíamos por televisión.

    Su verga era enorme, muy levemente curvada hacia abajo, muy venosa y gruesa. Jorge tomó su verga con una mano y con ella solo abarcaba la mitad de la longitud de su pene. Comenzó a bajar su mano bajando el prepucio, vimos como ese enorme glande emergía de entre su piel, era una cabeza enorme, hinchada y brillante por los fluidos que goteaban lubricándolo. Se paró de la cama y caminó hacia la puerta para asegurar el pestillo. Sus glúteos redondos y bien formados rebotaban tras cada paso que daba, se volteó y vimos ese pene completamente erecto tambalearse con cada paso, se recostó en la cama y comenzó a masturbarse mientras disfrutaba de las escenas porno que veía en la televisión. Seth y yo, nos quedamos viendo cómo se masturbaba, sin hacer nada, sin decir nada, solo veíamos la película y ocasionalmente a aquella verga.

    Un momento después, escuchamos la algarabía cesar. Entonces nos acomodamos en la cama, Jorge se acostó en el extremo izquierdo de la cama, Seth al medio y yo en el extremo derecho. Era época navideña, sin embargo ese año hacía mucho calor, y como costumbre, solíamos dormir solo en ropa interior. Los tres nos acostamos, sin embargo ninguno podía dormir, en parte por la adrenalina de todo y en parte porque no podíamos sacarnos de la cabeza aquellas escenas y la imagen del pene de Jorge. En ese momento éramos 3 ebrios de lujuria buscando mitigar el deseo que enardecía en nuestro interior.

    Yo estaba recostado viendo hacia el lado derecho, dándole la espalda a Seth y mientras pensaba en todo aquello, y en cómo mitigar mi deseo, comencé a sentir un ligero tambaleo en la cama, luego escuche un pequeño pujido, seguido por un leve gemido. Era la voz de Seth, quien se encontraba en la misma posición que yo, como observando a mi espalda, justo cuando iba a voltearme para ver que sucedía, sentí la mano de Seth en mis nalgas, las apretaba y abría, como masajeándolas, me sujetó de la cintura y arrastro mis glúteos hacia su pelvis, pude sentir el bulto de su pene erecto, aunque más pequeño que el de mi hermano, restregarse sobre mis nalgas, su mano, luego de soltar mi cintura, se deslizó hacia el frente y la introdujo en mi ropa interior, sujetó mi pene con fuerza y comenzó a masajearlo.

    Yo estaba en shock, no sabía que se suponía que debía hacer o decir, simplemente me deje llevar por la sensación placentera de su mano en mi pene erecto y su bulto en mi trasero. Luego de un rato, Seth bajó mis calzoncillos dejando mis glúteos al aire libre, yo temblando de lujuria y miedo me lo quité por completo quedando totalmente desnudo, Seth también estaba desnudo, se acercó a mí por detrás, y tras mojar con su saliva sus dedos, comenzó a lubricar todo mí culo, comenzó a frotar su pene en mi zanja hasta que sentí su punta en la entrada de mi ano. Esa sensación estremeció mi cuerpo, Seth seguía masturbando mi pene mientras jugueteaba con el suyo en mi culo, lo cual hacia que la sensación de su verga en mi culo se mezclara con la sensación de placer que sentía mi pene.

    Escuchaba la respiración agitada de Seth, quien estaba siendo penetrado por Jorge, ocasionalmente lo escuchaba gemir con cada embestida que de seguro hacia que el pene de Jorge entrara en su apretado culo. La excitación me estaba matando, aquellas sensaciones mezcladas con las escenas mentales que tenía de la película porno hacía que perdiera el control, comencé a mover mis caderas como había visto que lo hacia la mujer del video, abría mis nalgas para que el pene de Seth me penetrara, y lo hizo. En una de sus embestidas, la cabeza de su pene abrió mi ano y lo estiró abriéndose paso dentro de mí, no me dolió mucho ya que su pene no era tan grande pero me causaba mucho placer.

    El placer que sentía era algo que nunca antes había sentido, pero quería más. Ya me había penetrado, y ahora quería saber lo que se sentía coger. Así que saque la verga de Seth de mi culo y le dije que se volteara, Seth lo hizo y también Jorge. Comencé a abrir el culo de Seth, él aunque casi teníamos la misma edad, tenía más cuerpo que yo, por lo que sus nalgas eran más grandes y carnosas. La calidez de Seth era excitante, mojé mi pene con mi saliva y comencé a penetrarlo, al principio no lograba hacerlo con precisión, pero luego entré con facilidad, su culo era tan apretadito.

    Quizá los fluidos de Jorge le habían dejado tan lubricado o su enorme pene había dejado su culo tan abierto, que mi pene entraba sin dificultad. Y así penetré a Seth mientras el penetraba a Jorge hasta que vertí una tremenda corrida de semen dentro del culo de Seth, fue lo más placentero y excitante que jamás había sentido. Cuando Seth lo sintió, se volteó, y volvimos a invertirnos de posición. La eyaculación que había dejado dentro del culo de Seth lo había dejado tan lubricado, que en la primera embestida que le dio Jorge, su enorme verga entró hasta el fondo de Seth.

    -Aaaah!! Jorge!! Espera! Me estas abriendo el culo, siento como si estuviese cagando, espera!! -decía Seth mientras Jorge, ebrio de placer, lo embestía una y otra vez.

    -Aguanta, ya casi  le decía Jorge.

    -Es que ya no aguanto, en serio, tu verga es enorme, me arde y siento que me hurga entre los intestinos -replicaba Seth quien adolorido, se había puesto flácido.

    Me sentía un poco asustado y apenado por Seth, pensé que quizá podría hacerle menos difícil ese momento si le hacia lo que vi en la película. Así que me di la vuelta, lo miré al rostro, su expresión de dolor placentero era muy tierna, le besé la boca poniendo en práctica lo que había aprendido con mi hermana Julieth, me comí su lengua en un beso apasionado y él, sin dudarlo, me correspondió. Pude sentir como su pene se iba endureciendo nuevamente, así que me arrastré hacia abajo, sujeté su pene y lo metí en mi boca. No se cómo ni por qué, pero mi boca se movía de manera hábil, casi de manera instintiva comencé a tragarme esa verga caliente y dura. Al principio el sabor no me agradó, pero luego de un rato terminé acostumbrándome. Jorge continuaba penetrando el culo de Seth de manera rítmica y potente, cada embestida sumergía su enorme verga en el culo de Seth y el movimiento hacía que Seth empujara su pene en mi boca, casi llegaba a mi garganta.

    -¿Quieres que pare? -me preguntó Jorge a Seth, quien gemía casi en silencio para no ser descubiertos

    -No, ya me abriste el culo, ya no duele tanto… Ah! Ah! Uff! Auch! ah! solo date prisa, no creo aguantar mucho tiempo más -Seth respondía con frases cortas, interrumpido por sus propios gemidos que casi no le dejaban hablar.

    Continuamos así por unos minutos. Luego, Jorge estaba a punto de terminar, sujetó a Seth por la cintura y con una fuerza brutal, jaló el culo de Seth hacia su verga, la cual ahora sí, introdujo por completa. El culo de Seth engullo esa verga hasta los huevos. Seth soltó un gemido inevitable, la excitación fue tanta, que su pene, el cual estaba en mi boca, se hinchó de manera que hasta ese momento jamás lo había sentido. Jorge suspiró tras semejante orgasmo, Seth soltó una bocanada de semen caliente y dulzoso en mi boca, jamás había probado el semen, ni si quiera me había imaginado que sabor podría tener. Saboree ese delicioso néctar directo del pene de Seth, y luego cayó rendido. Los tres estábamos exhaustos de tanta lujuria y pecado. Nos acomodamos recostándonos mientras mirábamos al techo, preguntándonos hacia dentro de nosotros mismos ¿Qué carajos había pasado?, ¿Qué habíamos hecho? Decidimos dejar el tema allí. Nos dimos la vuelta y cada quien concilió el sueño.

    A la mañana siguiente nos levantamos, tomamos una ducha, bajamos a desayunar y salimos de compras al comercial del barrio. Nunca volvimos a hablar de lo que pasó aquella noche, seguimos con nuestras vidas como si nada hubiese pasado. Aunque tampoco fue la última vez, pero eso será para otro capítulo.

    Espero os haya gustado.

  • La hija de mi maestro (1): El comienzo

    La hija de mi maestro (1): El comienzo

    Me llamo Katia, soy estudiante de universidad. Hasta hace apenas entré a la universidad a estudiar la carrera de mis sueños.

    Soy de las mejores de mi salón de clases, pus la verdad todo se me ha facilitado, no he tenido dudas en ninguna tarea. Apenas hoy me acerqué a mi maestro ya que tengo unas dudas sobre un tema que hoy se vio en la clase.

    Mi maestro me dijo que no podía explicarme ya que tenía un compromiso en su casa y entonces me dijo que mejor acudiera a su casa el fin de semana que él está libre. Y yo acepté y le dije que nos veíamos el sábado.

    Estaba nerviosa, yo sola en la casa de mi maestro explicándome pensé. Y luego recordé que necesitaba aclarar las dudas sobre el tema de la clase.

    Que podría pasar, besarme no creo y faltarme al respeto menos. Bueno eso creo yo, espero y este equivocada.

    Pasaron los días y llegó el sábado, acudí a la dirección de la casa de mi maestro, solo llevaba mi mochila con un cuaderno y una pluma para tomar apuntes de lo necesario. Iba vestida con una falda de mezclilla, unos zapatos cómodos y una blusa blanca. Toque la puerta y me abrió una chica de mi misma edad, de seguro es su hija pensé, su novia no creo es bastante joven para serlo.

    Se quedó muda al verme y me pasó a la casa, me dijo que se llama Vanessa. Y yo le dije soy Katia espero nos llevemos muy bien.

    Salió de su despacho mi maestro y me indico que pasara y le dije a Vanessa luego nos vemos. Ella asintió y me sonrió como gustándole.

    El maestro me explico y me invitó a comer y yo acepté agradecida por haber aclarado mis dudas del tema de la clase que no había entendido. Se fue al jardín a hacer una llamada, y yo me quedé sentada en el sillón de la sala y de repente salió Vanessa de su cuarto y se sentó a mi lado.

    Me dijo que le gustaba mucho, que mi belleza la dejó impactada y que le gustaba mucho mis senos. Ya sabía yo, porque tanta amabilidad de su parte y porque me miraba mucho, Vanessa es lesbiana y yo también.

    Me dijo que nos fuéramos a su cuarto mientras su papá terminaba de hablar, y yo acepté. Cerro la puerta con seguro y me besó apasionadamente, no sé cómo que se me elevó la temperatura de mi cuerpo. Estaba jadeando y sudando, cuando bajo mi falda y mis bragas, metió su lengua en mi clítoris. Era una delicia su saliva, sentirla tan mojada. Me desabotonó la blusa, empezó a mamar mis senos, mordía mis pezones. Me jalo del pelo y beso mi espalda.

    Sus dedos en mis clítoris, era una delicia. Su lengua en la división de mis pompas era fascinante. Esa chiquilla era deliciosa, ahí fue donde perdí mi virginidad con ella.

    Era una maestra del sexo, supo cómo hacerme jadear. Me puso en cuatro en su cama y se comió mi coño, sus tetas las tenía muy grandes y voluminosas. Su clítoris estaba depilado y húmedo, lo supe cuando se lo bese y me lo metí a la boca.

    Era una exquisitez esa chica, la hice mía a mi antojo y ella también me hizo suya como quiso. Gracias, por satisfacer mi cuerpo.

    Ahora hay que vestirnos, ya que mi padre no tarda en terminar su llamada. Nos vestimos y me volvió a besar, era obvio que está historia no se acababa.

    Me recordó que le gustaría pasar una noche entera conmigo y yo le dije que también me gustaría. Y que va hacer mucho mejor que este momento.

    Es claro que va a hacer mucho mejor coger con esa chica, y toda la noche uff. La piel solo se me erizaba de pensarlo.

    El maestro termino su llamada, pasamos al comedor y comimos muy rico. Arregle mis cosas y me despedí de mi maestro y obvio de Vanessa.

    De pronto al despedirse de mi, me agarró una nalga y me dijo muy pronto nos vemos corazón.

    Llegué a casa y no pude dejar de pensar en Vanessa, ame entregarle mi virginidad.

    Ame coger con ella y de una manera tan apasionada.

    Continuará…

    – Andy Pau

  • Un desconocido llega encontrándola con poca ropa y excitada

    Un desconocido llega encontrándola con poca ropa y excitada

    Otro día más habitual en la vida de ella, afuera se sentía el viento que golpeaba la ventana, pero ella se rehusaba a vestirse más abrigada. Le encantaba andar descalza y vestir ropa cómoda como un pijama y remera de mangas cortas.

    A media mañana el timbre sonó, ella no esperaba a nadie, pero la curiosidad le hizo abrir la puerta.

    Un desconocido la encontró después de tanto tiempo de buscarla y su instinto no pudo aguantarse las ganas de abalanzarse sobre ella, en dos segundos ambos estaban enredados en un beso desenfrenado. Ninguno de los dos se negó a los impulsos del momento.

    Él la acorraló sobre una columna y eso a ella la calentaba muchísimo, comenzó a quitarle la remera encontrando que debajo de esa tela no había nada más que unos suaves pezones endurecidos por el frio.

    Ella metió su mano por dentro de su pantalón, frotando su pene con suavidad, pero sin perder el ritmo necesario, su mano se humedeció a causa de ello.

    El libido de ambos ya los hacía sentir incómodos con sus propias prendas así que se quitaron lo más grueso, ella solo quedo en tanga.

    El contacto de las pieles era todo el calor que necesitaban, besos en el cuello y suspiros al oído generaban un cosquilleo general en ella, la boca de él no dejaba de bajar hasta llegar a su pelvis. Su ropa interior estaba mojada y él comenzó a buscar su clítoris con la punta de la lengua a través de ese trozo de tela. ¿Cómo negarse a esa sensación de placer?

    Impulsivamente ella se paró, se quitó la prenda que quedaba y se colocó arriba de él. Estaba lo suficientemente lubricada para quedar penetrada al instante. El movimiento de sus caderas arriba de él lo hacía enloquecer de placer, el roce lo hacía subir cada vez más y de pronto todo se paró por un instante, hasta que sintió su boca caliente cubriendo su pene.

    Ella disfrutaba de chupar su miembro, sentir cómo se pone rígido y mojado, lamer sus bolas con la punta de la lengua subiendo hasta la punta, mientras con las yemas de los dedos acariciaba su panza para generarle cosquillas tiernas.

    Él estaba por explotar, no quería aguantar más, entonces la agarró para tomar el control de la situación y nuevamente prisionera en la pared, la alzó para penetrarla tan violentamente como pudo.

    Ambos se vinieron a la vez cayendo desplomados al piso.

    Se miraron fijamente y tácitamente acordaron que no necesitaban palabras para ese momento, solo relax.