Autor: admin

  • Cuando la calentura aprieta (08)

    Cuando la calentura aprieta (08)

    Nuevamente volvió la rutina.

    Pese a que seguía conectada a chats, no encontraba nada que me llamara la atención. Por lo cual decidí descubrir cosas nuevas en mi soledad. Me decanté por el sexo anal.

    Claro está, primero le pregunté a mi marido que si porque no probaba a metérmela por el culo. No me sorprendió su reacción, me dijo que eso era una guarrada, que de donde había sacado esa estupidez y cosas de esas. Menos mal que conociéndolo ya se sortearlo y que todo quedó como si hubiera sido una broma. Pero me quedó claro que tendría que probarlo yo sola.

    La primera vez que lo intenté fue en el salón, yo desnuda, me lubriqué mi ano con bastante gel y fui introduciendo poco a poco los dedos, primero uno y luego dos. Aquella vez no llegué a probar el consolador, ya que el sentir ese orificio abierto por mis dedos, tuve una sensación nueva de placer, que junto con la destreza de la otra mano con mi clítoris, no tardé mucho en correrme.

    Pasado un par de días, volvía a hacerlo, todo igual que la anterior, esta vez los dedos notaron menos resistencia. Me situé para sentarme en una silla, sujeté el consolador, previamente bien lubricado, me senté encima de él y poco a poco fui penetrándome con él. Sentía algo de resistencia pero no paré, sin pensarlo me senté de golpe. Error mío, vi hasta estrellas, nunca había sentido un dolor igual. Me levanté rápidamente y me lo saqué, seguidamente caí al suelo, retorciéndome de dolor, mientras mi mano apretaba mi culo. Como si con eso parara el dolor. Al ver mi mano vi que incluso me había hecho un poco de sangre, seguramente debido a algún desgarro. Pasé unos días fatal, no podía ni sentarme, ir al baño era una tortura también.

    Me mentalicé que el sexo anal no era lo mío.

    Pasaron los meses y no había intentado volver a probar.

    Empezado el nuevo año y con mis 43 años ya cumplidos, no había manera de volver a sentir la excitación y el morbo de una nueva infidelidad.

    Casi acabando las fiestas de navidad, un día mientras limpiaba mi jardín, mi vecina salió y entablemos conversación, como cualquier día. Ya que eran muchos años de vecinas y le tenía mucho cariño.

    Leonor era una mujer ya mayor, enviudó muy joven y se quedó sola con su hijo. Cuando nos mudamos a nuestra casa él tendría unos 14 años, yo tenía 26 cuando llegué recién casada. Leonor nos ayudó siempre que nos hacía falta. Mis hijos incluso la llamaban Tata Leonor. Su hijo se fue con 20 años a trabajar a Suiza y desde entonces no lo había vuelto a ver, había venido varias veces a ver a su madre, pero siempre era en verano y coincidía cuando nosotros estábamos de vacaciones.

    Leonor me dijo que estaba esperándoles, que le habían llamado del aeropuerto que venían a pasar unos días con ella, ya que tenían unos días libres en su trabajo. Ella estaba ilusionadísima. Me quedé a esperar con ella, pese a haber terminado de limpiar y que hacia un frio de cojones. Ella me preguntó por mis hijos, le dije que se habían ido con mi marido y así pasar el día con mi suegros, ya que ellos viven donde mi marido tiene el taller.

    Me invitó a comer con ellos, ya que estaba preparando una paella riquísima, algo que era cierto, no hay nadie que haga la paella como Leonor. Pasado un rato llegó su hijo con su esposa, cuál fue mi sorpresa, al ver que ella era muchísimo más mayor que él. Era incluso más vieja que yo. Por más que los miraba no me cuadraba esa pareja. Él se había convertido en un morenazo de treinta y tantos años, guapísimo. Y ella morena, pequeña y bastante arrugada.

    Los saludé y tras un pequeño rato de charla, me fui a mi casa, no sin antes quedar con ellos para la comida.

    Al llegar la hora de la comida, me fui para la casa de mi vecina. Al entrar Pablo, que era su nombre y su esposa ya estaban sentados a la mesa, dando cuenta de una buena botella de vino tinto. Me dirigí a la cocina por si podía ayudar a Leonor y así chismorrear también de su nuera. No pude evitar preguntarle por la diferencia de edad. Me dijo que se llevaban más de 20 años, lo que la situaba cerca de los 60. Leonor se había resignado, aunque no le hacía mucha gracia, la felicidad de su hijo y el evitar discutir con él, era lo primero.

    Nos sentamos todos a la mesa, tras unos entremeses, comimos y charlamos. Me fijé que la esposa de Pablo no paraba de beber. Al acabar de comer me fijé que sobre la mesa se encontraban 3 botellas de vino vacías. Yo solo me había tomado un par de copas, Leonor más o menos igual y Pablo un poco más. Por lo cual calculo que la suiza se había soplado 2 botellas.

    Leonor y yo recogimos la mesa. Les invité a mi casa a tomarnos el café, pero resulta que su nuera se había quedado totalmente dormida. Algo muy normal, pues llevaba una borrachera del quince. Leonor rehusó mi invitación, ya que se disponía a ver una telenovela, le dijo a su hijo que fuera a tomárselo él y ella cuidaría de su esposa.

    Al llegar a mi casa, le invité a que se sentara y mientras fui a preparar el café.

    Hablamos de todo lo ocurrido en nuestra vida, yo le puse al día de la mía y él de la suya. No tenía hijos, tenía un buen trabajo y ganaba mucho dinero. No pude resistirme y le pregunté por la diferencia de edad con su esposa. Él comenzó a reírse, me dijo que me decía la verdad si le prometía no decírselo a su madre. Tras prometérselo me contó que cuando empezó con ella era porque le ponía bastante. Era divorciada, con la edad que yo tengo actualmente más o menos, estaba buena y empezó a tener relaciones sexuales con ella.

    Él solo quería tener diversión con una madura de buen ver, pero resultaba que la tía estaba forrada. Era de familia adinerada, además de que con el divorcio de su marido, había conseguido también más dinero aun. No me dijo la cantidad que disponía ella, pero me insinuó que hablábamos en millones de euros. Él se había casado con ella por dinero, vivía como un rey. Inviernos en estaciones de esquí, veranos en playas paradisiacas, además de venir a ver a su madre. Según me contó, desde que estaba con ella, él no pagaba nada. Todo lo que ganaba lo tenía ahorrado, lo mantenían de todo. Coches de lujo, relojes, teléfonos, todo lo que quería lo tenía.

    A cambio de todo eso, él solo tenía que estar con ella. Me dijo que la quería, pero que casi como amiga. El sexo ya era una cosa apenas fugaz. Al referirse al sexo, le pregunté entonces como hacía para aliviarse. Él me contestó que aunque vivían en una ciudad, era bastante pequeña, por lo que las infidelidades eran un deporte de alto riesgo. Aprovechaba que viajaba a unos congresos de algo relacionado con su empresa, para contratar los servicios de prostitutas y así apagar su fuego interno. Eso sí prostitutas de lujo, me recalcó.

    Casi sin darnos cuenta, casi pasó la tarde, me sentía muy a gusto hablando con él y según me dio a entender él conmigo. De pronto sonó el timbre, era su esposa junto con Leonor, les invité a pasar y les propuse que si querían tomar algo. Leonor me pidió un café y su nuera me dijo que nada, que se encontraba un poco indispuesta. Lógico después de tener 2 botellas de vino aun en su interior. Pasado el rato nos despedimos y se fueron a su casa. Pablo me dijo que había estado muy bien la charla y me invitó a repetirla algún día. Le dije que ahí tenía su casa para lo que quisiera.

    Al quedarme nuevamente sola en mi casa, pensé en si habría alguna posibilidad de acostarme con Pablo. Lo veía difícil, lo primero porque según me había dicho, estarían solo cinco días y durante ese tiempo, yo estaría con mis hijos o mi esposo. Por lo cual lo descarté totalmente.

    Así fue, los días pasaban, solamente me crucé con él un par de ocasiones mientras entrabamos o salíamos. Una mañana Leonor llamó a mi puerta. Me dijo que su nuera había dicho de ir a visitar un centro comercial que habían inaugurado no hace mucho y que era prácticamente una ciudad de tiendas. Decliné la invitación ya que en esos días aquello sería agobiante y no me gustaban las aglomeraciones. Leonor me dijo que si mis hijos podían acompañarles ya que quería comprarles algo, como regalo de navidad. Ella me los tenía muy consentidos, siempre les compraba lo que ellos querían. Pero no podía decirle nada, ya que los cuidaba como si fueran hijos suyos. Mis hijos aceptaron encantados y se fueron con ella.

    Pasaron apenas unos poco minutos cuando sentí nuevamente el timbre, abrí y allí estaba Pablo. Le pregunté qué hacia allí. Me dijo que él pasaba de ir al centro comercial y había dejado a su madre y a su mujer irse solas con mis hijos. Me dijo que si le invitaba a café, le acompañé al salón y nos pusimos sendas tazas de café. Mientras nos lo tomábamos, veíamos la tele casi sin hablar, solo comentábamos alguna cosa de las noticias que salían.

    Me chocaba esa situación, si la comparábamos con la charla tan amena que tuvimos la tarde del día de su llegada. Él estaba como si su mente estuviera a kilómetros de distancia. Me levanté, recogí las tazas y me dirigí a la cocina. Aquella mañana me había vestido con un vestido de punto de manga larga y que me llegaba a medio muslo. El pelo me lo había recogido en un moño un poco estrafalario, pero es que no tenía muchas ganas de peinarme aquel día. Deposité las tazas en el fregadero y me dispuse a lavarlas ya que para tan poca cosa no me gustaba dejarlas allí sucias.

    Mientras las fregaba, me asusté al sentir unas manos en la cintura, giré la cabeza y era Pablo, sin mediar palabra comenzó a besarme por el cuello mientras notaba como se pegaba a mi espalda y me apretaba contra él. Otra mujer, en su sano juicio, hubiera rehusado de primeras aquellas intenciones, pero algo dentro de mi me paralizaba.

    Sentía sus manos recorrer todo mi cuerpo, mis pechos, mi cintura, mi entrepierna, todo por encima del vestido, mientras me excitaba con sus beso. Yo no me quede quieta y empecé a acariciar su bulto, donde ya se notaba una gran erección. Me giré y comenzamos a besarnos apasionadamente, él subió mi vestido, apartó las bragas y empezó a pajearme, mientras yo le quitaba la camisa.

    Le dejé solo con los pantalones, él en cambio me subió el vestido y me lo quitó, dejándome solamente con las bragas ya que no llevaba sujetador, seguimos magreándonos un buen rato. Le desabroché el pantalón y se lo bajé, de dentro salió su polla en todo su esplendor, tenía una erección tremenda. Sin pensarlo me bajé y empecé a chupar su polla que estaba pidiendo a gritos mi atención.

    Me sentía muy excitada y muy sucia, yo de rodillas chupando esa polla mientras le miraba y veía su cara de placer. Él me paró, me ayudó a levantarme y acompañándome me subió en la mesa mirando hacia él, me quitó las bragas y empezó a comer mi coño, debido a la excitación cada lamida que me daba era como una corriente inmensa de placer, era la primera vez que estaba siendo infiel sin yo buscarlo. No tardé en correrme y él se levantó me atrajo un poco hacia él y sin preámbulo me ensartó de un pollazo, mi coño recibió su polla sin dolor y yo sintiendo mucho placer.

    Caí en que no llevaba puesto preservativo, inconscientemente me callé y volví a centrarme en el placer de sus embestidas. Sacó su polla y me levantó de la mesa, de pie me dio la vuelta, me agachó y volvió a penetrarme por detrás, así estuvo un buen rato, yo volví a correrme y el poco tiempo después sacó su polla y pude sentir su semen cayendo en mi culo y espalda.

    Se dejó caer encima de mí un rato hasta que ambos recuperamos el aliento. Como comencemos sin apenas hablar, así acabamos. Él cogió un poco de papel de cocina y me limpió.

    Tras vestirnos él me pidió perdón, a lo que le contesté que porque me tenía que pedir perdón. Él dijo que había sido una encerrona y que desde el primer día que vino de vacaciones y me vio, se había obsesionado en follarme. Yo le dije que no se preocupara, pero que no lo tomara por costumbre. Aunque dentro de mi pedía que se repitiera todos los días.

    Pocos días más tarde Pablo y su esposa se marcharon, desde entonces solo se de él lo que me cuenta su madre. Pero aquel día no se me borrará de mi mente.

  • La obesa hermana de mi amigo

    La obesa hermana de mi amigo

    Conocí a Daniela en un viaje a Cozumel, una isla en la Riviera Maya mexicana, un amigo realizó un viaje familiar con su esposa, hijos, hermanos y sus padres, yo llevo más de 10 años de amistad con mi amigo por lo que prácticamente ya soy de la familia, Daniela no vive en otra ciudad muy lejos de nosotros por lo que precisamente el viaje fue porque toda su familia iba a estar reunida, el viaje pintaba para ser bastante tranquilo, por mi parte, al hacer los planes del viaje la idea original era que yo iría acompañado con en ese entonces mi novia, semanas antes de la fecha terminamos la relación por diferentes motivos, estaba triste pero el cuarto del hotel ya estaba pagado así que decidí ir también para distraerme.

    Tengo que mencionar que yo ya conocía un poco la historia de Daniela, puesto que mi amigo y su esposa me habían platicado varias veces, se casó muy joven y se fue a vivir en otro estado con su marido, ahí formaron un negocio que les alcanzaba para vivir sin pasar necesidad, hasta con ciertos lujos podríamos decirlo, tenían 3 hijos juntos sin embargo, su esposo era un hombre apático en todo sentido de la palabra en cuanto a su familia se refiere, no estaba pendiente de sus hijo y mucho menos de su esposa en la parte afectiva, esto por lo tanto también incluye la parte sexual en la que Daniela estaba muy mal atendida.

    Inicio el viaje y toda la familia me preguntaba que porque había ido solo y que en donde estaba mi novia, yo apenado y hasta cierto punto con el rostro dibujado de tristeza les explicaba lo más concreto posible y sin entrar en detalles.

    Con Daniela mi primera impresión fue que era una señora amable, siendo sinceros lo que más me llamo la atención fueron el tamaño enorme de sus senos, a ella se le veía de buen humor desde que la vi, producto de romper la rutina, estar cerca de su familia, de viaje y lejos de su esposo, ella parecía conocerme más de lo que yo pensaba, pero a fin de cuentas era mejor amigo de su hermano por lo que no me pareció nada raro.

    Daniela es una mujer de 38 años que físicamente sus mejores épocas habían pasado hacía ya mucho tiempo, producto de 3 hijos y años de descuido de su parte, altura de 1.50 m, 80 kg, morena, de boca grande, no es lo que se dice una mujer guapa precisamente, sin embargo, fea tampoco era, en cuanto a su cuerpo es una mujer obesa, un trasero enorme, pero sin duda lo que más me llamo la atención fue el tamaño enorme de sus pechos.

    El viaje seria de 3 días y 2 noches en un hotel, tendría un cuarto para mí solo, mis expectativas de conseguir un acoston con alguna otra huésped del hotel eran bajas puesto que no era realmente a lo que fui, yo quería ocupar mi mente en la playa de día y en la noche llenarme de alcohol y poder dormir bien sin pensar en nada, la llegada al hotel fue un sábado por la mañana, las habitaciones estaban juntas, eran 5 en total y nos las entregarían hasta después del mediodía, por lo que fuimos toda la familia a desayunar a uno de los restaurantes, éramos como 20 personas en total contando a los hijos de Daniela y mi amigo, por lo que los meseros pegaron varias sillas para que nos acomodemos, entre todo el desorden de acomodarnos yo quede sentado en uno de los extremos de la mesa y Daniela junto a mí, puesto que no había muchas más opciones la plática del desayuno recayó todo en ella, yo repito, hasta ese punto no tenía ningún tipo de interés mas que el de platicar con alguien en ese momento, platicando me decía que estaba feliz porque pudo reunirse la familia, que sus hijos igual hayan podido realizar el viaje con ella, me dijo que su esposo no pudo ir por el trabajo, también me pregunto que como había conocido a su hermano, hablamos sobre mi relación recién terminada y otras cosas hasta cierto punto de índole personal pero sin llegar a ser tan íntimas.

    Después del desayuno yo me separe del grupo y me fui directo a la playa para sentir un poco más el sol y ver que tal estaba el agua, el clima era perfecto, el agua de mar era cristalina como es característico de esta zona de México, era como dije, perfecto, me acerque a una de las barras de bebidas que estaban cerca de ahí y me pedí una cerveza, me quede ahí solo con mis pensamientos mientras la consumía, minutos después pasaron varios niños junto a mi corriendo directo a la playa, yo contemplaba como gritaban de felicidad cuando alguien me toca el hombro, era Daniela preguntándome que me estaba tomando, y me pidió que ordenara una para ella, los dos junto a la barra continuamos platicando de cualquier cosa mientras sus hijos jugaban en la playa, un vaso de cerveza y una margarita después llego toda la familia a la playa, mi amigo y su esposa se me acercaron y estuvimos bebiendo un tiempo más hasta que nos entregaron las habitaciones y de ahí nos trasladamos a una de las piscinas del hotel, durante dos o tres horas no hable con Daniela puesto que estaba ocupada vigilando a los niños en la piscina, hubo un momento en que ella los llamo para que salgan y suban los 4 al cuarto para cambiarse y puedan asistir a una de las actividades que el hotel prepara para niños, pasaron como 20 minutos y yo también fui a mi habitación a cambiarme y tomar un baño, no soy muy fan de asolearme tanto, quería vestirme e ir al sportbar a tomar algo y ver algún partido en la televisión, cuando llegue a mi habitación con un short y una toalla en el hombro justo cuando estaba insertando la llave para abrir mi puerta Daniela salió de su habitación que estaba a lado de la mía, se podía escuchar algo de escándalo en su cuarto proveniente de la televisión con volumen alto, y sus hijos nuevamente, para variar, gritando y jugando.

    Nos quedamos viendo con una sonrisa por la situación y me dijo- nunca tengas hijos si quieres vivir tranquilo. A lo que yo le respondí con una carcajada leve. Me pregunto si me iba a dormir y le dije que no que me iba a cambiar y bajar de vuelta al bar, para ese momento ya había algo de confianza entre nosotros.

    Me pregunto que si no abusaba mucho de la confianza si se podía esconder dos minutos en el cuarto que necesitaba recostarse antes de volver a entrar al suyo, yo le dije que sí que pase no tenía ningún problema, entramos juntos a mi habitación y cerramos la puerta, ella se sentó en la cama y luego se recostó, yo fui puse mi toalla en la silla y me fui directo a mi maleta a sacar mi ropa, en ese momento fue cuando empecé a sentir un morbo o algo de esa situación por primera vez, ahí me di cuenta que se sentía cómoda hablando conmigo, y en general por estar fuera de su aburrida rutina, ahí me di cuenta del traje de baño completo color rojo que ella estaba usando, ahí me di cuenta que el aire acondicionado del cuarto habían hecho q sus enormes pezones se marquen, se estaba absorto en mis pensamientos cuando me pregunto si me iba a bañar primero a lo que le conteste que sí, deje mi ropa sobre el otro borde de la cama y salí al balcón a ver la vista, yo usaba esto de pretexto para pasearme en la habitación, no tengo el cuerpo más marcado pero si soy más de 20 cm más alto que ella y delgado, yo intuí que ella me estaba siguiendo con la vista de manera muy disimulada, ya afuera en el balcón le hice una pregunta respecto al paisaje con el pretexto de que salga también, le pregunte que si ya había visto el faro que se veía desde ahí y salió a verlo, el balcón no era muy grande así que estábamos relativamente cerca, ahí estuvimos hablando del paisaje y me dijo que le había mandado un mensaje su hermano (mi amigo) y le dijo que todos iban a seguir abajo en la piscina por lo que solo estábamos ella y yo en mi habitación y sus hijos en la otra. Entre a la habitación y le dije que iba a tomar mi baño y que si quería se podía quedar, me dijo que no me preocupara que tenía que regresar al caos del cuarto continuo.

    Si bien ese breve tiempo a solas no culmino en nada si me sirvió para darme cuenta de que Daniela me miraba, que hasta cierto punto le gustaba estar conmigo, el resto de la tarde paso relativamente rápido, yo me encontré con mis amigos y sus papas en el bar, Daniela estaba con sus hijos y las demás personas en otras actividades, ahí estuvimos hasta la hora de la cena, donde se juntó nuevamente toda la familia, la idea era cenar e ir a otro de los bares del hotel con música, sin embargo yo me encontraba realmente cansado, y no entre, había ingerido cantidades importantes de alcohol durante gran parte del día, por lo que después de la cena yo regrese a mi cuarto y les dije a los demás que los alcanzaba en un rato, la verdad no tenía intención de regresar puesto que estaba cansado, llegue a mi cuarto, prendí el televisor a ver que seguían pasando cuando en el pasillo escucho y ya habitual escándalo de los hijos de Daniela, ella les decía que no hagan ruido y que se metan al cuarto, escuchando con atención también identifique que los papas de ella, también se dirigían su cuarto, yo dejándome llevar por la esperanza lejana de alguna oportunidad de hablar a solas con ella, le mande mensaje a mis amigos diciendo que me quedaría en el cuarto, que estaba cansado, a fin de cuentas ellos son pareja y necesitaban también tiempo a solas.

    Salí al balcón a encender un cigarro y a tomarme una copa de vino blanco que me serví y viene de cortesía en las habitaciones de estos hoteles, yo sabía que Daniela fumaba porque la vi durante el día escaparse a fumar un cigarro ella sola, yo estaba tratando de dejarlo pero tenía una cajetilla en mi mochila así que pensé en usarlo a mi favor, esperaba que el olor del humo entrara por su balcón y saliera e increíblemente así fue, al ser un hotel de muchas habitaciones los balcones estaban muy cerca ella asomó la cabeza y al verme abrió la puerta corrediza y salió, me pregunto que si no iba a volver a bajar al bar y yo le dije que si (aunque en realidad no) y le pregunte a ella que si ella iba a bajar y me dijo que quería pero no podía dejar a los niños solos y estaba pensando en decirle a sus padres que los vigilen un par de horas, yo animándola a esto comente que sería una buena idea, me dijo que eso haría y que si le podía invitar un cigarro, lo cual acepte y la invite a pasar al cuarto para fumar el cigarro y supuestamente después, bajar al bar, ella fue con sus padres para decirles que quería des estresarse un rato y que si había problema de dejarle a los niños y ellos aceptaron con gusto puesto que no tenían mucha oportunidad de estar con sus nietos.

    En eso yo deje abierta la puerta mi cuarto para que ella entrara y regrese al balcón a esperarla, en mi mente no sabía hasta donde quería o podía llegar, solo sentía esa emoción previa cuando hay posibilidades de que algo pase.

    Daniela entro a la habitación, cerró la puerta, dejo una pequeña bolsa que cargaba junto al televisor y fue directo al pequeño balcón donde yo me encontraba, cuando salió le encendí su cigarro y estábamos nuevamente los dos muy cerca y platicando

    Daniela: muchas gracias Javi, hace rato que tenía ganas de fumar uno pero no tenía conmigo, no sabía que fumabas

    Javier: la verdad lo estoy dejando, pero creo que no voy muy bien con eso, no he estado del mejor humor últimamente y eso ha influido

    Daniela: ¿Por tu novia? ¿Por qué terminaron? perdón no quiero ser chismosa pero todos pensamos que ella iba a venir

    Javier: no no te preocupes, terminamos porque las cosas ya no estaban bien entre nosotros, queríamos cosas diferentes y aunque no terminamos en buenos términos al final fue lo mejor

    Daniela: Si, la verdad si, y mira al final si no te dabas cuenta desde ahorita después iba a ser peor, porque luego ya hay hijos o matrimonio de por medio, yo por ejemplo, te lo voy a decir, mi marido es un cero a la izquierda, todo le da flojera en relación a su familia, aplica la ley del mínimo esfuerzo, no está pendiente de ellos, ni de mí no me da ningún detalle no me coge

    Y al decir eso inmódicamente soltó una leve carcajada, y me pidió disculpas por contarle esas cosas

    Javier: si, te entiendo y no te preocupes, que bueno que tú y tus hijos pudieron venir y distraerse. Para ese momento ambos habíamos terminado de fumar los cigarros

    Daniela: ¿Quieres bajar al bar o ya vas a dormir?

    Javier: La verdad creo que me voy a quedar aquí ya no tengo muchas ganas de bajar y tú?

    Daniela: La verdad me da igual tampoco soy de tomar mucho, un vinito de vez en cuando está bien

    Javier: Pues si quieres podemos terminar la botella que ya abrí y listo

    Daniela: A esta bien solo si te molesto con un cigarrito más, ya es el último lo prometo

    Javier: si no te preocupes, le encendí el suyo y yo prendí uno para mi también

    Continuamos platicando de varias cosas, yo me encontré realmente sorprendido de lo bien que me la estaba pasando, Daniela tenía muchas anécdotas divertidas de su juventud, historias con sus amigas, con sus hermanos, poco a poco llegamos a contarnos experiencias sexuales del pasado de cada uno, ya la confianza a pesar de ser extraña era considerable.

    Daniela: La verdad solo por mis hijos si no ya me hubiera buscando uno o dos hombres que me atiendan porque de verdad con mi marido nada de nada, y sé que buscarme una aventura podría poner en peligro mi matrimonio y te repito no es tanto por el sino por los niños

    Javier: si es como dices ya hablando de niños las cosas son diferentes pero igual deberías pensar por ti, no te estoy diciendo que vayas a y te busques una aventura pero si se te da la oportunidad no te la niegues, a fin de cuentas a lo mejor en el futuro te decidas y de plano ya no puedas. Nunca se sabe igual y mañana tienes suerte con alguien de aquí del hotel (le dije en broma)

    Daniela: si, como no, con mis hijos aquí y el resto de la familia pero… Tienes razón Javi, la verdad si he sufrido bastante por eso, y de nuevo una disculpa me da mucha pena, es este vino que me está haciendo hablar de más

    Javier: de verdad no te preocupes, nada de lo que se diga aquí será repetido al menos de mi boca

    Daniela: Bueno Javi, muchas gracias por la plática, ya debo regresar al cuarto y no quiero que te desveles mas

    Javier: si de verdad te repito no es ningún problema para mí, descansa buenas noches

    En ese momento Daniela salió de mi habitación, nos despedimos con un beso en la mejilla como se acostumbra a hacer aquí en México mas por cortesía que por otra cosa pero yo si aproveche en pegar bien mis dos labios en su mejilla. Cuando ella salió yo me di media vuelta y lo primero que hice fue retirarme la playera y me quede solamente con la bermuda puesta, en eso que toca la puerta y era Daniela nuevamente.

    Daniela: Javi hay discúlpame deje mi bolsa

    Corrí a abrirle la puerta

    Javier: si no te preocupes pasa y agárrala

    Daniela: De verdad una disculpa que pena

    Cuando agarro la bolsa se me quedo viendo y me dijo que mi espalda estaba muy roja por el sol a lo que le conteste que sí que la verdad me había quemado la piel en la piscina y que me ardía bastante

    Daniela: Tengo un gel para quemaduras de sol aquí en la bolsa quieres un poco?

    Javier: si si tienes te agradecería mucho un poco

    Daniela: Te lo pones tú o te lo pongo yo. (Al decir esto se empezó a reír creo que ni ella se esperó realizar esta pregunta)

    Javier: Bueno ya que te ofreces si te lo acepto para que puedas colocarlo mejor

    Me pidió que me siento en una de los bancos que están en el cuarto y ella se paró detrás de mí, empezó a colocar el gel en mis hombros, me incline hacia adelante para colocarlo en mi espalda y me pregunto que si en el pecho y cuello también me ardía a lo que le conteste que sí y empezó a colocarlo también en esa zona. El factor del alcohol, el sentir unas manos sobre mi piel desnuda de la cintura para arriba, el gel que al tacto con la piel es una sensación muy fresca y agradable, fueron motivos suficientes para que yo me relaje de mas, cerré los ojos y lo empecé a disfrutar bastante, en ese momento no me importo ocultarlo, yo mismo me di cuenta que una erección se empezaba a formar debajo de mi bermuda.

    Daniela: Se siente rico ¿verdad? (sentí que lo decía también por ella y no solo por mi)

    Javier: Si la verdad si, voy a conseguirme un gel así para mañana

    Daniela: Cuando quieras yo te presto el mío, ya ¿listo?

    Javier: Esta bien, gracias, si ya con eso muchas gracias Daniela

    Daniela: Bueno ahora si me voy para que descanses

    Javier: muchas gracias de verdad

    Me pare para acompañarla a la puerta y se quedó parada junto a la manija de la puerta esperando que me acerque, cuando estire mi mano y la coloque en la manija para abrirle la puerta ella coloco su mano sobre la mía y me detuve, en ese instante estábamos muy muy cerca, yo seguía sin camisa, con una erección a medias escondida con mi ropa interior y a Diamela la mujer obesa con senos descomunales frente a mí, ella con la mirada puso su otra mano sobre mi nuca y me jalo para darme un beso, que yo respondí mas dejándome llevar por la situación que por otra cosa, los primeros besos fueron pequeños repetidos y rápidos, luego acerque todo mi cuerpo hacia ella hasta pegarla contra la pared, nuestros besos eran más largos, nuestras lenguas se encontraban a medio camino masajeándose una con la otra, su respiración era profunda, no sé cómo describirlo mejor pero era un sonido delicioso, sus dos manos las tenía sobre mi espalda y me apretaba más contra ella, una mana de mis manos la rodeaba por la cintura y mi otra mano la coloque en una de sus mejillas para controlar mejor el ritmo de mis besos.

    Nos continuamos besando de manera frenética, yo en ese momento no pensaba en nada, estaba vuelto un animal y ella también, con sus manos bajo mi bermuda y mi bóxer así sin más, mi pene completamente erecto salto de manera violenta, ahora yo estaba completamente desnudo y ella aun vestida, se inclinó y yo pegue mi cuerpo contra la puerta, ahí mismo tomo mi pene y lo primero que hizo fue lamer mi glande solo con la lengua, luego lo cubrió con ambos labios y finalmente lo introdujo todo en su boca y empezó a realizar movimientos hacia adelanta y hacia atrás, intercalando con algunas lamidas, no fue la mamada más rítmica que me han dado pero la situación, el morbo y el deseo que ella sentía la hicieron digna de recordar.

    Se puso de pie para continuar besándonos, con apuro por la excitación del momento le retire la blusa y el sostén, junto a nosotros estaba la puerta del baño así que la empuje para que entremos, ahí mismo le arranque con violencia el resto de la ropa, las repisas del lavamanos de estos hoteles suelen ser de piedra y muy resistentes así que le indique que se siente y por primera vez pude observarla bien, como les había mencionado Daniela es una mujer obesa, sus enormes pechos eran descomunales, tenía unos pezones gigantes y negros, en ese momento eso me excito demasiado, al estar sentada sobre la repisa sus lonjas se marcaban aún más en se momento quería apretar cada una de ellas y besarle absolutamente todo el cuerpo, desnuda y sentada frente a mi pegue mi cuerpo a ella lo más que pude, le lamia el cuello mientras acariciaba su espalda, ella tomo mi pene y lo empezó a masturbar, en el espejo del baño me observaba a mi besando a esta mujer mayor que yo, descuidada pero con mucho deseo acumulado, ver esta imagen me volvió aún más animal, sin más le abrí la piernas e introduje mi pene en un solo movimiento.

    Daniela estaba empapada por lo que la entrada fue muy fácil, al entrar mi pene ella soltó un gemido leve de placer, empecé a cogérmela como loco, con movimientos violentos y rápidos, sabía que si seguía así no iba a tardar en venirme pero no me detuve, no paraba de penetrarla y ella no paraba de gemir y apretarme contra ella, mis brazos igual la tenían bien apretaba de la espalda mientras me movía como loco de la cadera. Nos besamos, nos lamimos toda la cara y el cuello, nuestra saliva y aliento estaban por todo el lugar. finalmente ella se bajó de la repisa y se puso de espaldas a mí y se inclinó, me pidió que me la coja en esa posición así que la tome de las caderas y coloque mi pene en la entrada de su vagina solo que esta vez la penetración fue lenta, ella solo bajo la cabeza y soltó un suspiro muy lento, poco a poco fui elevando el ritmo de penetración, cada vez más rápido, ahora éramos los dos que nos veíamos directo a los ojos a través del espejo, me pidió que le jale el cabello por lo que la tome y jale su cabeza hacia atrás, le di dos nalgadas que ella recibió con mucho gusto, en un momento le pedí que vayamos a la cama, quería disfrutar y mamar esas tetas, me moría de ganas, así que fuimos al cuarto y me recosté boca arriba ella se trepo sobre mí, nos continuamos besando y enseguida mis manos buscaron sus enormes pechos, los unte en toda mi cara, abrí mi boca con la lengua para afuera y ella pasaba sus pezones para que los lamiera, con mis manos junte lo más que pude sus senos y chupaba un pezón y luego el otro, de repente me prendía de uno y empezaba a succionar sus tetas esto le gustó mucho, con una mano tomo mi pene y se lo introdujo, me empezó a cabalgar, tenía un movimiento de cadera muy rico, se veía que aún conservaba su experiencia, yo estaba deleitado por ver como sus carnes, sus lonjas y sus pechos se movían al ritmo de sus movimientos, ella solo gemía y en un momento me dijo YA CASI! YA CASI!

    En ese momento sin sacar mi pena giramos para yo ahora quedar sobre ella, la empecé a coger lo más duro que pude, ella tratada de ahogar sus gemidos por miedo a que alguien en otro cuarto nos vaya a escuchar, alzo los brazos para hacer fuerza contra la cabecera de la cama y continua penetrándola sin parar hasta que ella dio signos de tener un orgasmo, todo su cuerpo se empezó a retorcer, me clavo sus uñas en los hombros y para no gritar giro la cabeza y mordió uno de sus brazos que aun los tenia levantados, al ver y sentir todo eso solo me hizo acelerar mas mis movimientos y unos segundos más bastaron para que yo me viniera, en el último momento saque mi pene y eyacule sobre su panza, sus lonjas y sus tetas, ella tenía una sonrisa en la cara y las mejillas rojas por el orgasmo, quede rendido por el esfuerzo y deje mi cuerpo caer sobre el de ella, nos besamos y nos preguntamos que acababa de pasar, fue todo muy repentino aunque delicioso.

    Daniela se paró de la cama, y para no levantar sospechas no se bañó, simplemente con una toalla se secó el sudor y se limpió el semen que traía sobre el cuerpo, me dijo que se bañaría en su cuarto, yo me quede desnudo en la cama viéndola, después de todo, no era una mujer fea, sabiendo cuanto deseo tenía guardado, la manera en que ella besaba y cogia me hicieron sentir que aun quería más, aún quedaban dos días de viaje y habría que ingeniárselas para que eso se repita…

    Muchas gracias por leer hasta aquí, déjenme saber por favor si les gustaría una continuación o simplemente que opinan del relato, muchas gracias.

  • La hija de mi maestro (2): La amiga de Vanessa

    La hija de mi maestro (2): La amiga de Vanessa

    Después de salir de casa de mi maestro, me dirigí a mi casa ya era algo tarde y por fortuna aún no estaba oscuro el cielo. Cuando llegue a casa, les dije a mis padres que estaba muy cansada y que no iba a merendar.

    En eso, los recuerdos se me vinieron de golpe, mis tetas estaban duras y paradas y mi clítoris estaba palpitando. Cuando pase mi mano por mis pezones, una sensación electrizante invadía mi cerebro.

    Me empecé a quitar mi falda y mis bragas, y metí mis dedos en mi clítoris para volver a sentir esa sensación electrizante cuando Vanessa me lo hacía con sus dedos. Sentía dolor y ardor a medida que los metía más hasta llegar a mi vagina, pero el placer hacia que lo disfrutará.

    Dios mío, me estaba masturbando y nunca en mi vida lo había hecho. Follarse a uno mismo, es delicioso y algo indescriptible.

    Cuando termine de masturbarme, me fui a dar un baño de burbujas en la tina de mi baño, una vez más recordé a Vanessa haciéndome su mujer. Es inevitable no pensar en esa chica, era una verdadera maestra del sexo y sus manos en mi cuerpo uff es una delicia y un arte su piel.

    Al día siguiente me levanté tarde y lo bueno que era sábado y no iba a clases, me bañe y me vestí para desayunar con mi madre. Me preguntó cómo me había ido con el maestro y que si aclaré mis dudas, y le respondí que si entendí todo y todo quedó claro.

    Me fui a mi cuarto a ver una película, en eso mi celular suena y veo que Vanessa me estaba llamando y contesté. Me invitó a su casa a ver una película, mmm eso suena a pretexto para follar con ella y por supuesto que acepté.

    Le avisé a mi madre que iba a salir y me fui directo a la casa de mi maestro, cuando llegue me abrió Vanessa y me dio un beso con un suave mordisco en la mejilla y le di un apretón de nalga. Cuando entramos a su casa, estaba otra chica sentada en el sillón y Vanessa nos presentó. Ella es Katia, mi pareja. Mucho gusto yo soy Karen y en verdad que eres muy guapa.

    Me dijo Vanessa que pasemos a subir, me extraño ya que su habitación no estaba arriba, entramos las tres a la habitación y sorpresa era la de sus padres, cama muy grande para pasarla a todo dar. Karen empezó a bajar mi falda, y en seguida mis bragas. Vanessa desabotonaba mi blusa y desabrochó mi sostén. Comenzó a mamar mis senos y Karen se fue al baño a ponerse la mejor lencería para modelar.

    No traía sostén y se veía aún más exquisita, sus bragas eran negras y sensuales. Empezó a caminar por la habitación muy sexy y eso a Vanessa y a mí, nos hacía jadear como perras.

    Esa chica era una diosa, su cuerpo tan perfecto y sus nalguitas tan apetecibles.

    Vanessa comenzó a masturbarse mientras Karen modelaba con sus sexys bragas negras.

    Y yo solo estaba extasiada de que se desnudara por completo y me aviente sus bragas. Moría porque se metiera el dedo a su vagina y me diera a probar.

    Y así lo hizo, se quitó las bragas y se metió el dedo a si vagina y me lo dio a probar. Eran sabrosos sus flujos vaginales.

    No dudamos Vanessa y yo en hacer un trío sexual. Las tres desnudas, mi mano en la vagina de Karen y la suya en mi vagina. Vanessa mordiendo mis tetas, y pasando su lengua por mi ombligo.

    Esas chicas, son una delicia. Ahora entiendo porque Vanessa es una maestra del sexo. Karen le enseño todos los trucos para follar bien rico a las mujeres.

    Y vaya que los aprendió muy bien, esas manos y las de Karen son un arte y lo mejor amasando tu cuerpo, uff.

    Quedamos cansadas y nos quedamos dormidas, yo en medio de Karen y de Vanessa.

    Al despertar, nos vestimos y yo me fui a casa ya que era muy tarde.

    Era obvio que esto no acaba aún. Llegué a casa y me fui a dormir ya que estaba muy cansada y adolorida de tanta actividad sexual.

    Continuará…

    – Andy Pau

  • Finge estar dormida mientras deja que la folle

    Finge estar dormida mientras deja que la folle

    Mi amiga de infancia y de toda la vida Julieth para esta época rondaba sus 19 años, se había convertido en toda una señorita, un busto prominente, nada exagerado, pero su delgada figura y su tallada cintura hacia que sus pechos y caderas sobresalieran más y lograba captar la atención por la calle. Más aun cuando campaneaba su cadera usando esas talladas y cortas faldas de uniforme.

    Como toda joven tenía un novio, el cual la superaba por un par de años. Ese chico no era bien visto por sus padres así que, como toda señorita rebelde, insistía en mantener a escondidas la relación con ese muchacho. Esta situación les dejaba poco tiempo para verse, por lo que su relación consistía, la mayor parte, en llamadas y chats. Mi familia aunque no ha sido de bajos recursos, tampoco podía ostentar grandes lujos, por lo que la primera y única computadora, en ese entonces, lograba utilizar era la de mi amiga Julieth. De vez en cuando me dejaba usarla para hacer tareas y ponerme al corriente de mis oficios.

    En una ocasión, Julieth llegó a mi casa para que hiciéramos tarea juntos, ella salió y me dejó usando su computadora, la cual aproveché, sin perder tiempo, para ver porno y poder hacerme unas buenas pajas antes de dormir esa noche. Me senté en la cama, puse la laptop sobre mis piernas y comencé revisar su computadora. Pero… ¡Vaya sorpresa la que me llevé!, en la carpeta de Descargas había una carpeta con el nombre “Amor”. La cual obviamente, no dude en revisar. Lo que vi me dejó sin palabras. El primer archivo que vi, fue una fotografía, eran los pechos de Julieth, grandes, redondos, muy bien formados, su piel blanca y sus pezones colores marrón claro, erectos y excitados. No lo podía creer, no podía ver su rostro, pues la fotografía enmarcaba solo sus pechos, pero supe que era ella, la reconocí por un diminuto pero visible lunar que tiene cerca del ombligo.

    Esa foto me prendió más que las imágenes que había descargado, el morbo de ver los pechos de amiga me excitaba tanto, que casi volteo la laptop de la tremenda erección que me causó. Guardé esa imagen en mi mente. Pasé toda la tarde pensando en los pechos de Julieth, no podía sacarla de mi mente y no podía evitar mi erección al pensar en lo deliciosos que se veían.

    Cuando cayó la noche, y ya todos íbamos a dormir, mi amiga Julieth le dijo a sus padres que se quedaría a dormir en mi casa, ya que tenía que hacer mucha tarea. Esa era una excusa usual que en más de una ocasión Julieth ya había utilizado para poder hablar por teléfono con su novio toda la noche. Así que no me sorprendió.

    Esa noche pasó hablando por teléfono hasta la madrugada, cerca de la 1 am. Terminó. Ya era demasiado tarde así que apago las luces y se recostó en el sillón de la sala. Yo estaba aún despierto, en parte por las conversaciones de ella y otra parte por lo prendido que estaba al recordar sus pechos. Me levanté, sin prender la luz, caminé hacia la cocina, tomé un vaso de agua y al regresar a mi habitación pasé por la sala

    -¿Por qué no te quedas en la cama? -le dije, como probando mi suerte-Podríamos compartir la cama como cuando éramos pequeños, ¿recuerdas?

    -No te preocupes Donni, aquí estoy bien -me respondió.

    -Mmm, bueno, como quieras -me di la vuelta y me metí en mi cama.

    Casi 15 minutos después, un ruido muy fuerte se escuchó en la cocina, de seguro había sido el vaso que intencionalmente dejé en la orilla del dispensador de agua, el cual goteaba por defecto y tras llenar el vaso, desequilibrándolo, cayó al suelo. Mi hermana que era toda una asustadiza, corrió de inmediato a mi habitación, entró y casi de un brinco, se metió en las sabanas de mi cama.

    -¿Qué pasó? -pregunté, haciéndome el sorprendido.

    -¿No escuchaste ese ruido? -respondió temblorosa y asustada

    -Claro que sí, pero ¿Qué pasó?

    -No sé, pero me dio miedo, mejor me voy a quedar aquí, hazte para allá y dame más chamarra.

    -Que jodes, ya! Ya estuvo! -le di lo que me había pedido.

    No tardó más de 15 minutos y Julieth roncaba como camionero. Ahora no podía dormir por sus ronquidos. Metí mi cabeza bajo las sabanas para intentar tapar mis oídos de sus sonoros ronquidos y… ¡Mierda! Julieth llevaba puesta una fina blusa de tirantes, con un escote tremendo, sus pechos resaltaban de su sostén y los tenía prácticamente frente a mi cara.

    Bajé mí mirada hacia sus piernas y… ¡MIERDA! Traía unos shorts cortos, tan cortos que casi parecía cachetero, podía notar como se marcaba su zona púbica incluso con la poca luz que entraba por la ventana al lado de la cama. Yo, como les he contado, acostumbro a dormir nada más en ropa interior, así que mi pene no tardó en escabullirse por debajo de mi bóxer al ver el cuerpo de Julieth. Estaba tan excitado y tan nervioso, me sentía tan cerca y a la vez tan lejos. No sabía si tendría el valor de…

    No había terminado de pensarlo y mi mano ya estaba acariciando los pechos de Julieth por encima de su ropa. No podía evitarlo, comencé a acariciarla mientras con la otra mano me masturbaba. Joder que delicia, por fin tenía frente a mí lo que había visto en fotos.

    Luego de un rato, no soporte el deseo, comencé a acariciar parte de los pechos que salían de su blusa, su piel estaba tan tibia y suave. Me arriesgué y deslicé mi mano dentro de su sostén, aunque apretaban fuertemente sus pechos, logre escabullir mi mano hasta que toqué su pezón, era tan suave, tan caliente y excitante, comencé a frotarlo con mis dedos, no duró ni 10 segundos y su pezón se había endurecido. Mi pene casi estalla de excitación. Mi corazón latía a mil por hora, estaba sudando y temblando, me ponía tan nervioso y eso me excitaba más aún.

    Lenta y delicadamente comencé a bajar los tirantes de su blusa y su sostén, eso liberó un poco de tensión de sus pechos permitiéndome meter mi mano más libremente en esos enormes y perfectos pechos, eran más grandes de lo que parecían. Logré bajar la blusa casi a su abdomen y baje las copas de su sostén dejando al descubierto ese par de tetas, grandes, pero muy firmes, eran perfectas. No pude soportar la tentación y me lancé sobre ellas, comencé a lamer sus pezones, seguido de chupetones en ambos, mi pene estaba chorreando de líquido pre seminal en cantidad, y tenía empapado mi bóxer.

    Llevé mi mano hasta la vagina de Julieth y comencé a frotarla por encima de la ropa. Ocasionalmente miraba el rostro de Julieth, para asegurarme de que siguiese dormida, parecía estarlo, no abría los ojos, no hacía nada, pero ya no estaba roncando, me pareció extraño pero no le di importancia y seguí con mi festín de lujuria.

    Luego de frotar su vagina comencé a sentir la humedad en su short, un leve y casi imperceptible gemido se escapó de la boca de Julieth mientras se estiraba en la cama y se acomodaba boca arriba extendiendo sus brazos y abriendo las piernas, pero sin abrir los ojos. Seguía “dormida” al parecer. Pinche putita, ella sabía que la estaba manoseando toda y le gustaba.

    Metí mi mano por debajo de su ropa interior sin quitársela, y comencé a acariciar su clítoris, no puedo describir la cantidad de fluidos que escurrían de su vagina, podía sentir la sabana mojada debajo de ella. Estábamos muy calientes. Yo mientras tanto, seguía devorando esos pechos uno por uno, alternaba entre lamidas y chupetones, entre el pezón y el pecho entero, estaban tan deliciosos.

    Mi pene había crecido tanto que comenzó a rozar en su abdomen, mojándola de semen. Con un movimiento “disimulado” que resultó ser muy obvio, bajó su mano para limpiarse el abdomen, acto seguido llevó sus manos a su boca y se saboreó los dedos, mientras seguía “dormida”. ¡Joder! No iba a dejar pasar tal oportunidad, me levanté y me arrodillé al lado de su cabeza, bajé mi pelvis acercando mi pene a su boca, y en un disimulado bostezo que dio, metí mi verga en su boca. Julieth comenzó a chupar mi verga de manera impresionante, su lengua recorría todo mi glande para luego juguetear en el orificio que escurría semen. Mientras tanto con mi mano alcanzaba como podía su entre pierna y continuaba manoseando su vagina.

    Estábamos en éxtasis, hasta que cometí un error. Metí dos dedos hasta el fondo de la vagina de Julieth. Esto le causo dolor, un gemido doloroso escapó de la boca de Julieth, pues aún era virgen, y yo no lo sabía. De inmediato sacó mi mano de su entre pierna y mi pene de su boca, se dio la vuelta y se acurrucó entre las sabanas. Era un claro aviso de “alto”. Yo seguía muy caliente, y estuve cerca de terminar en la boca de Julieth, pero mi fantasía, esa sí que había terminado. Me recosté de nuevo al lado de ella y terminé masturbándome sobre sus nalgas. La eyaculación mojó su ropa y ella solamente se la acomodó y se durmió de nuevo.

    El siguiente día al despertarme, Julieth ya se había levantado y ayudaba a mi madre a preparar el desayuno. No volvimos a tocar el tema, o al menos no por el momento. Pero eso es algo para otro capítulo.

  • Con mi jefa de carrera (Parte 2)

    Con mi jefa de carrera (Parte 2)

    Hola nuevamente, mi nombre es Alex y como les prometí, les traigo la segunda parte de mi relato con mi jefa de carrera. Les conté que ella me estaba ayudando a estudiar para pasar el tramo más difícil de mi carrera y que yo estaba deprimido por la infidelidad y embarazo de mi novia. Un jueves, estudiando en la casa de Daniela, sin querer vi como ella se masturbaba en la ducha y terminamos teniendo sexo desenfrenado en su cama. Al finalizar, ella no podía más de la vergüenza, yo prometí que esto quedaría entre nosotros; de pronto, ella se repuso y como si nada pasara, mencionó que prepararía café pues no me iría de ahí sin estudiar.

    Ordenamos un poco el departamento, corrimos las bolsas plásticas que cubrían mesa y sillas (recuerden que estaban pintando su casa) y nos sentamos a la mesa, no sin antes ponerse un vestido de casa, con tirantes, medio ceñido y más largo que corto. Vi en su rostro la misma amabilidad y profesionalismo que antes así que me ajusté a eso y traté de poner toda la atención necesaria. Me agradaba la situación: Acababa de tener sexo descomunal con aquella mujer. Primero lo dio todo en la cama y ahora, lo daba todo para que yo aprendiera. Dieron las 22:45 horas y recién habíamos terminado de estudiar.

    -Bien Alex, objetivo logrado ¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa?

    -No profe, tranquila. Tengo como irme

    -¿Seguro? Tengo el auto afuera

    -Seguro. También ando en auto, no se preocupe. Nos vemos mañana, o sea, si es que es necesario. Digo, siempre tiene mucho trabajo y nunca nos vemos así que no tendríamos necesidad de vernos, digo…

    No sabía que mierda decir. Si bien, estaba cómodo, la despedida era muy extraña y, realmente, no habría necesidad de verla… más que una necesidad biológica jaja

    -Jajaja ¿qué fue todo eso? ¿Estás nervioso? ¿Incómodo?

    -Nunca me gustaron las despedidas jaja Profe Daniela, nos vemos el próximo jueves. Muchas gracias por si tiempo. ¿Ahí sí? Jaja

    Esto se estaba tornando divertido. Ella me miraba con cara de no entender nada. Me encantaba su sentido del humor y me preguntaba una y otra vez dónde quedó esa diosa salvaje que me acababa de hacer perder los sentidos.

    -Jajaja ahí sí. ¿Sabes? Cancelé una obra de teatro. Iba a llegar cerca de las 02:00 a mi casa y de seguro, media ebria. ¿Te tinca si, por lo menos, intentamos lo de “ebria”?

    -Igual se actuar, por si prefiere la parte de la obra jaja Está como para tomar algo. ¿Hay alguna botillería por aquí?

    -Sí, justo en ese mueble.

    Apunta un estante y cuando lo abro me doy cuenta que no mentía. Tenía colecciones de whiskies por sobre todo. Ella trae vasos, hielos. Quitamos ahora el plástico de los sillones y nos pusimos a conversar, de todo un poco. Me contó del trabajo, de su carrera, de su familia. Era fascinante y entretenida. Muy formal. Muy elegante. Impenetrable… Ah, pero hace un rato jaja ¡Es que no podía entender cómo es que tuvimos esa clase de sexo! Yo, 26 años, un desastre. En fin. Le di detalles de mi relación, del embarazo y del real padre. Ella me comentó que estaba soltera 8 meses, que no quería una relación pues necesitaba estar sola. Ya íbamos por el tercer vaso.

    -Coges bien -Dijo mirándome a los ojos mientras yo tomaba whisky que, por cierto, casi se me sale por la nariz al escuchar esas palabras. Por la cresta, no sé si me dio más vergüenza eso o mi verga parada al instante.

    -Ehh jaja, gracias profe. Digo, Daniela. En este caso ¿debo llamarte Daniela, verdad?

    -Jajaja estamos hablando de sexo y tomando alcohol. ¿Quieres llamarme “profe”, en serio? jaja Nunca había tenido sexo con alguien tan chico. Siempre me gustaron los hombres mayores, no sé, desde 35 o 38 años en adelante. Me sorprendiste.

    -O sea, no soy chico. Tengo 26 años.

    -Súper chico. Pensé que tenías 28… Por la cresta.

    -Soy súper maduro, ¿eso sirve? Jaja Creo que la edad da lo mismo, mientras uno lo pase bien. Bueno, tú lo hiciste increíble. Nunca había estado con una mujer de 33 años.

    No me quitaba la mirada de los ojos. Me llegó a poner nervioso. Se paró y fue a la cocina por más hielo. Volvió, puso música suave y se sentó.

    -Cuéntame que es lo más rico que has hecho en el sexo. Qué te gusta. Qué te vuelve loco. Cuéntame alguna fantasía.

    Se me apretó el estómago. Esa mujer sabía cómo excitar a un hombre. Hablaba con una voz suave y calentona. Estaba sentada cruzada de piernas en un sillón de un cuerpo pero amplio, frente a mí. Nos separaba una pequeña mesa. Tenía aires de una verdadera reina.

    -Eh, me gustan hartas cosas (¡Estúpido, di una!) como jugar antes del sexo (¿en serio dije esa hueá?).

    -¡Qué rico es jugar! Tengo ganas de jugar –me dice cerrando un ojo y mordiendo un poco su labio inferior.

    -¿Sí? Eh… podemos jugar, si quiere. Digo, si quieres.

    Verdaderamente no sabía que decir. Estaba nervioso, caliente, ¡por la cresta! No es que no tenga experiencia o arrastre, de hecho, siempre supe conquistar y he estado con varias mujeres pero era ella quién me cohibía, me hacía sentir que no sabía nada.

    Tomó un hielo grande. Separó lentamente las piernas o comenzó a deslizar el hielo desde las rodillas hasta la casi la entrada de su vulva mientras su cabeza iba hacía atrás, sus ojos cerrados y su boca entre abierta. Suelta un gemido. Yo me deleitaba con esa excitante imagen. Comenzó a masturbarse con el mismo hielo, sobre su prenda íntima dando pequeños gemidos y cuando ya estaba todo su calzón húmedo, abrió la boca y se echó el hielo de la forma más sexy posible. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, tenía mi boca seca.

    Se puso de pie y caminó hacia mí de una forma tremendamente sensual, de paso, tomó la botella de whisky de la mesa de centro. Se sacó el vestido quedando solo en calzón, abrió la botella y comenzó a verterla desde su cuello. Veía como ese líquido oscuro caía por sobre sus pezones y me tire a chuparlos. Mientras me dedicaba a uno, ella vertía sobre el otro. Y así, intercambiábamos. La apretaba entera y me llenaba del fuerte líquido. Lo que le faltaba a esa hembra, saber a whisky…

    Se recostó en el sillón poniendo unas almohadas bajo la cabeza

    -Quítame el calzón.

    Esa prenda no podía estar más mojada. La tomé y me la llevé directo a mi cara. Quería sentir su aroma en mis fosas nasales. Mientras hago esto, ella comienza a verter el líquido desde su ombligo hasta su vulva… ¡Mierda, está loca! Y me encanta. Me tiro como si fuese un osáis en el desierto y comienzo a lamer cada gota de whisky como desesperado. Ella se toma sus pechos y los presiona tanto que se arrancan por entre sus dedos.

    Se repite la escena. Mi Jefa de Carrera, desnuda, caliente, entregada a lo que pueda ocurrir. Tomo un hielo de la mesa de centro y comienzo a pasarlo por sus pezones. Ella no se lo esperaba así que gime fuerte y se contorsiona. Ese mismo hielo lo bajo por entre sus pechos y lo llevo a su cintura. Ella respira agitadamente y lleva una mano a su vulva pero la alcanzo a afirmar. Quiero jugar yo. Ella sonríe con los ojos cerrados y solita sube sus manos a su cabeza. Paso el hielo por su estómago y baja por sus caderas hasta los muslos. Con la otra mano, busco su boca. Quiero meter mis dedos en su boca y que me chupe, quiero rozar sus labios. Quiero distraerla y lo logro. En ese momento, meto el hielo a su vagina y pongo la palma de mi mano para que no se escape y a la vez, presiono su clítoris. Ella grita y gime y entre tanto movimiento, sale ahora un pequeño hielo. Respira agitada y puedo ver su excitación en sus mejillas. Paso mi lengua caliente por su vulva para quitar un poco del frío. La paso desde su ano hasta su clítoris. Escupo, y vuelvo a recorrer cada zona. Le pregunto si quiere ir a la cama.

    -Si, paremos un poco… Uf. Necesito ir al baño. Mientras, revisa el último cajón de la cómoda y saca lo que llame la atención.

    Dice mientras camina desnuda hasta el baño… Oh dios. No puedo con ella.

    Entro a la habitación, abro el último cajón y ante mis ojos se despliega un mundo nuevo. Consoladores, vibradores, anillos, aceites… Nunca antes utilicé uno así que saque el primero que se me cruzó. Por si acaso, tomé un anillo y otro consolador. Nunca se sabe… Ella sale del baño con una bata de seda ceñida al cuerpo y me mira las manos:

    -¡Ah! No quieres nada jajaja

    -Te confieso que soy nuevo en esto jaja

    -Bueno, este es un vibrador, se pasa por sobre el clítoris, pezones, testículos… Ven, vamos a probar.

    Nos tiramos a la cama. Antes de continuar, debo decir que me tenía loco; era hermosa, sexy, simpática, divertida, inteligente… Prendió el vibrador y comenzó a pasarlo por mis pezones. La sensación era deliciosa. Bajó por mi pecho y vientre y lo pasó por el rededor de mi pene hasta que llegó a mis testículos, rozando incluso mi ano. Sentí un escalofrío y una erección mayor.

    -Tu turno, juega conmigo, Alex. –dijo mientras abría su bata y quedaba toda expuesta ante mis ojos.

    Seguí un poco sus pasos pero me detuve en su clítoris. Si bien nunca los había usado, algo de porno había visto. Lo movía en círculos, presionaba, lo quitaba. Ella gemía y se movía. Que delicia verla así. Podía ver sus fluidos salir de su vagina

    -Basta, basta… por favor. Vamos con el otro. Uf… ¿Sabes para qué es?

    -Realmente no. O sea, imagino que se introduce.

    -Sí, pero ¿sabes dónde?

    -¿En la vagina?

    -No. Para este se necesita lubricante. Dame el rojo que está en el cajón.

    Mientras yo buscaba, se dio vuelta, se puso en cuatro. Bajó su cabeza hasta poner la cara en el colchón y levanto el culo dejando una hermosa imagen de su vulva y su ano. Instintivamente, me quería tirar de cabeza a comer todo ese culo delicioso que me tenía hechizado. Me hizo entrega del consolador anal. Ahí estaba yo, mirando como imbécil con una mano agarrando el consolador y la otra el aceite, en vez de tirarme sobre ella y comérmela entera. Abrí el frasco y vertí unas gotas directamente en su culo. Tomé el consolador y rocé su ano para esparcir el líquido. Estaba tan nervioso como excitado. Ella respiraba profundo y se le escapaba uno que otro quejido.

    Pase mis dedos por la zona e intenté meter uno. Entró con tanta facilidad que me asombró. Tomé el consolador y comencé a ver cómo, lentamente, iba desapareciendo dentro de su culo mientras ella gemía suavemente. Comencé a sacar el aparato de forma lenta. Su cara me traía loco. Lo metí con fuerza, pero hasta la mitad. Ella soltaba largos quejidos que me sobreexcitaban. Lo saqué lento. Podía ver su ano dilatado. No me resistí y pasé mi lengua. Eso la sorprendió y calentó, pues veía como corrían sus fluidos desde su vagina. Volví a meter el consolador pero está vez, con fuerza lo metí hasta el final dejándolo ahí y moviéndolo en círculos. Dio un grito que me dejó loco. Comencé a meter y a sacar con fuerza y rapidez el consolador. Ella gritaba como loca. Comenzó a tocar su clítoris mientras yo la penetraba cada vez más fuerte. Quería que ese aparato se perdiera en su culo.

    -¡Para! ¡Para porfa!

    -¿Te lastimé?

    -No… ah… ah…

    Hablábamos entre jadeos. Se incorporó, me besó desesperadamente y me dijo:

    -Necesito… Uf… Necesito que seas tú el que me penetra por el culo.

    Mierda, nunca antes lo hice. O sea, claro que lo intentaba pero casi siempre me decían que no. Con la única que lo intenté fue con mi ex pero le dolió y no continuamos. Necesitaba saber si era verdad todo esto que estaba pasando. Me acomodé detrás de ella, tomé sus deliciosas caderas y acomodé mi pene. Comencé a meterlo despacio, lento. Ella gemía suave y largo. Lo saqué despacio. Estaba disfrutando de esa vista maravillosa que era ver mi pene desaparecer dentro de su culo. De a poco fui acelerando el ritmo. No se imaginan cuanto disfrute de esa maravilla. La agarré del pelo y comencé a penetrar rápido, fuerte. Ella gritaba y agarraba las sábanas aferrándose.

    Yo le daba nalgadas que resonaban en la habitación. Mi mano quedaba marcada en su tratero. Yo estaba en éxtasis. Le pedí que llamada a alguien y que se comportara como lo había hecho en la tarde. Ella rio y tomó su teléfono. No pensé que lo haría, solo estaba probando. Marcó un número mientras yo seguía penetrándola pero más lento. Me dijo que me comportara, que llamaría a su ex preguntando por el dinero que le debía. ¡Esa idea me calentó tanto! Saqué mi pene y metí el consolador. El tipo contestó:

    -Dani, dime. Para que soy bueno

    -Para nada, en realidad jaja

    Yo metía el consolador hasta el fondo y no me perdía de las expresiones que ponía. Respiraba profundo y con la otra mano se tocaba el clítoris.

    -Pero mira, me estoy organizando con las cuentas y me debes mucho dinero. ¿Te parece si nos juntamos mañana para que lo pagues? Como siempre tienes problemas con el… ¡¡¡AY!!! Con el banco… -ese grito le salió del alma.

    -¿Estás bien? Dani, ¿te pasó algo?

    -No, nada. Estoy bien.

    Dijo mientras me miraba con una sonrisa maravillosa. Había cambiado el consolador por mi pene. Ella intentaba respirar profundo mientras el tipo hablaba. Me movía con fuerza dentro de ella. Sacaba y metía mi pene de su ano. Otro grito y le pego un nalgazo. Le susurro en el oído:

    -Daniela, compórtate. Responde esa llamada.

    -Ya, Jorge, disculpa. Estoy distraía… oh!.. –Decí-a… Te espero mañana en mi oficina.

    Yo no podía más. Toda esa escena me tenía al borde de la locura. Cortó el teléfono y me sacó de encima. Ambos jadeábamos como perros. Ella sonreía. Le pregunté:

    -¿Necesitas un descanso?

    -No. Necesito tus manos penetrando mi vagina

    Tomo mi mano y la posó entre sus piernas.

    -¿Conoces el fisting?

    -¡¿En serio?!

    -A mí me gusta. ¿A ti?

    -Yo… sí, obvio. Ehhh…

    -Bueno, parte por masturbarme hasta que acabe

    Y dicho esto, se entregó a mí. Me sentía un poco su juguete sexual, pero no me molestaba en lo absoluto. Quería complacerla en todo así que dando mi mayor esfuerzo, comencé a penetrarla con 2 dedos. Ella gritaba mientras yo metía y sacaba mis dedos de su vagina. Lo estaba entregando todo. Necesitaba otro squirting como el de la tarde así que buscaba que eyaculara.

    Suena su teléfono y me pide que pare. Que es importante. Respira intentando relajarse y se va al baño a conversar mientras estoy tirado en la cama, agotado pensando que en cualquier momento puedo despertar de este sueño. Vuelve a la habitación y me dice que tiene que hacer pues algo le ocurrió a la amiga y que se viene al departamento.

    -Lo siento Alex. Tenía muchas ganas de seguir, pero…

    -¡No te excuses, Daniela! Comprendo.

    Decía mientras pensaba… “como no iba a correrme después de todo lo vivido”.

    -Hey, pero tenemos unos minutos así que ven, quiero que acabes en mi cuerpo.

    Mierda que delicia. Quiero acabar en todo su cuerpo. Ella se arrodillo y comenzó a lamer mi pene como si fuera un juguete. Lo metía y lo sacaba hasta que tomé el control. Con mis manos, movía su cabeza a mi gusto. Tenía aguante, era una maestra. Estaba a punto de terminar y la saqué para seguir masturbándome mientras ella sacaba la lengua. Era demasiado excitante. 3 chorros saliendo eyectados de mi pene cayendo cerca de su boca y en sus tetas. Se mete mi pene en su boca una vez más como para limpiar hasta la última gota de semen. Sentada en el suelo, pasa un dedo por el semen que cayó en su cara y se lo lleva a la boca. Me dejó loco esa imagen y tuve una erección inmediata (Aún me masturbo pensando en eso).

    Lo mismo hizo con un poco que cayó en el cuello. Se sobó las tetas esparciendo todo mi fluido y gimiendo con sus ojos cerrados. No me pude aguantar, la tomé, tiré a la cama y la comencé a penetrar con todas mis fuerzas. Me quité y me tiré a comer si clítoris hasta que siento como grita, se mueve y tiembla había llegado su orgasmo. Nos vestimos rápidamente, ordenamos un poco y nos pusimos algo más presentables.

    -Ok, te llamas Alejandro. Eres un viejo amigo de artes marciales.

    -¿En serio? ¿Practicas artes marciales? Era un dato importante que debía saber antes de…

    -Jajaja es cierto. Te quedarás aquí esta noche porque no encontraste hotel.

    -Dale. Si quieres me puedo ir. Vivo a 10 minutos por autopista y a esta hora…

    -No. Tú te quedas.

    Y bueno, ante esa imposición, no hay mucho que hacer. Me hubiese quedado la vida entera si me preguntan. Llegó la amiga, nos presentó, conversamos para animarla y la noche trascurrió más tranquila. Daniela, seguía siendo un misterio. Se comportaba tal como la conocía, impecable, imponente, elegante y firme delante de su amiga pero aprovechaba cada ocasión que podía para rozar mi pierna, mi pene o para besarme cuando su amiga no estaba presente. Yo aprovechaba para penetrarla con mis dedos o chupar sus pezones. No era casualidad que yo llenara el vaso de su amiga con cerveza a cada rato jaja.

    Llegó la hora de dormir, eran como las 4:00 horas y tanto ella como yo, debíamos estar a las 9:00 en la universidad. Así que acostamos a la amiga en la pieza de invitados y nos fuimos a su dormitorio. No, no hubo trío si eso esperaban. La amiga estaba borracha y nosotros nos dedicamos a dormir de verdad. Cuando sonó el despertador (a las 7:00 horas, me quería morir) me dice que me esperará en la ducha, mientras se va desnudando en el pasillo del walking closet. De un salto desperté y la seguí.

    Si quieren saber lo que pasó, los espero en la parte 3.

    *************

    “Con mi jefa de carrera”

  • Paula y su amante Nayeli

    Paula y su amante Nayeli

    Mi nombre es Paula, soy una mujer casada, tengo 36 años, no me considero una persona muy atractiva, pero tengo lo mío, además que me gusta arreglarme bien y ser coqueta.

    Nunca pensé en engañar a mi esposo con otro hombre, mucho menos con una mujer, aunque en algún momento tuve curiosidad e incluso tuve una novia, pero de ahí no pasó.

    Nayeli, mi actual amante, llegó a mi vida cuando no la esperaba, yo ya estaba establecida con mi esposo, las ideas de estar con una mujer se habían alejado hacía ya tiempo de mi mente, más de pronto ella se cruzó en mi camino, fue verla y sentirme atraída por ella.

    Compañera de trabajo durante 1 mes, cruzábamos miradas a cada instante, eran miradas que decían algo más… había algo oculto.

    Ella joven y vigorosa, con un ángel enorme, una sonrisa divina y un cuerpo que a más de uno hipnotizaba.

    N: ¡Hola Pau, que linda te ves!

    P: ¡Gracias hermosa, tu igual!

    Casi a diario esa era nuestra charla, sentía un poco de coquetería cada vez que nos veíamos, pero no quise hacerle caso de mas, así que continúe con mi día a día.

    En una ocasión tuvimos que salir fuera juntas, por camión, a pesar de ir solas en todo el camión nos sentamos una junto a la otra, llevábamos como 15 minutos de camino, cuando ella estiró sus brazos y los pegó a mis tetas, yo sentí correr electricidad por mi cuerpo, me miró, ¡se sonrió y fue cuando yo supe que ella me deseaba tanto como yo!

    N: ¡Perdón! ¡Jajá!

    P: ¡No pasa nada, uhm!

    Más tarde después de ir platicando ella recargó su cabeza en mi hombro, yo comencé a acariciar su pelo, siempre rozando sus tetas con mi brazo, podía sentir su pezón erecto, su respiración caliente, entonces zafé mi brazo para rodearla con él, y ella se pegó a mi pecho, puso su mano entre mis tetas y su cara y comenzó a jugar con ellas, el chofer nos veía por su espejo retrovisor, a mí no me importaba, yo quería sentirla.

    Pero de ahí no pasamos, creo que ambas no estábamos listas para más, yo me sentía mal, sentía que traicionaba mi marido, peor ella tenía algo que me llamaba, algo que me hacía desearla y no era el físico, algo que por alguna razón u otra me hacía pensar en ella.

    Ese viaje fue solo eso, mas al volver, como a las dos semanas salimos juntas a comer, después la invité a casa a tomar unas cervezas, mi esposo andaba fuera de pesca con sus amigos.

    Nos fuimos a casa y ahí estuvimos platicando, bebiendo, nos sentamos en diferente sillón, al final terminé sentándome junto a ella, demasiado cerca, entonces, ella me quiso enseñar unos aretes nuevos que había comprado, me acerqué todo lo que pude a ella, y la besé en el cuello, ella se hizo para atrás, como muestra de rechazo, pero yo me acerqué de nuevo, esta vez a sus labios, puse mis labios en sus labios, comencé a besarlos, suave, tiernamente, hasta sentir que ella cedía.

    N: ¿Qué pasa?

    P: ¡Que ricos labios!

    N: ¡Pero eres casada!

    P: ¡No importa mi deseo por ti es más grande!

    Comencé a meter mi lengua y ella soltó la suya y comenzó a besarme apasionadamente, sin pensarlo más empezó a meterme mano por donde podía, nos sacamos la blusa, el pantalón, y nos quedamos en calzón y brasear, nos fuimos a mi recámara, ¡besándonos por el camino y nos tiramos en la cama!

    P: ¡Que cuerpo más hermoso tienes!

    N: Sabía que te gustaba, ¡lo sé por cómo me miras en el trabajo!

    P: ¡De pies a cabeza me fascinas!

    N: ¡Algo me decía que te gustaban las mujeres!

    Fue entonces que yo le saqué el brasear, y el calzón, hice lo mismo con los míos y comencé a besarla toda, sus tetas eran grandes, lindas, pasaba la punta de mi lengua por su pezón erecto y ella se revolvía en la cama, fui bajando, comencé a besar su vientre, y ella me ponía sus manos en mi cabeza, ¡empujándola hacia abajo!

    P: ¡Me moría por tenerte así!

    N: Que rico, continua, ¡uhm!

    Abrió sus piernas, y prácticamente metió mi cabeza entre ellas, yo comencé a chupar a chupar a chupar, ella gemía y gemía, ¡metía mi lengua en su vagina y sentía viscoso!

    Pasaba mi lengua por su clítoris y sentía como se estremecía, comencé a meter un dedo en su vagina, la exploré, busqué sus puntos de placer, ¡comencé a jalar humedad hacia su ano comencé a jugar ahí!

    P: ¡Uhm, que rico, uhm!

    N: Dios mío, oh, ¡no pares!

    Le metí tres dedos en la vagina y comencé con el mete saca, sin cansarme, resbalaba completamente, estaba empapada, comencé a sentir como se contraía su vagina y teniendo los tres dedos adentro, los abrí, entonces ella pegó un grito de placer, se ve que le encantó.

    N: ¡Así, agh, que rico, ah!!

    P: ¿Te gusta mi cielo? ¿Te gusta?

    M: ¡Me encanta, uhm, me voy a venir, agh!

    Se corrió riquísimo verla estremecida retorciéndose como gusano me excitaba ms, ¡le mordía los pezones y le besaba su hermosa boca mientras la sobaba el vientre para que gozara su orgasmo!

    Me acosté en la cama y ella subió besándome de pies a cabeza, su lengua recorría cada pedazo de carne mío, me dio vuelta y me dio una tremenda chupada de nalgas, ¡ni mi esposo me las había chupado así!

    N: Que rica espalda y que nalgas tienes Paula, con esos pantalones siempre me dan gens de morderlas.

    P: Muérdelas ahora bebe, ¡vamos!

    Ella tenía mucha más experiencia, sabía dónde y cómo tocar, me mordía los pezones tan ricos como nunca nadie lo hizo, me besaba el abdomen y los muslos me los mordía tan rico que me tenía jadeando y gimiendo.

    Me abrió las piernas y lentamente bajo ahí, ¡dándome beso en las ingles y comenzó a succionar mis fluidos que ya salían por mi excitación!

    N: ¡Pero que rico sabes nena!

    P: Ah, ¡no pares por favor!

    N: Me encanta este coño. ¡Que rico sabe!

    Su lengua entraba y salía con fuerza, luego lamia desde mi clítoris a mi ano, utilizaba sus dedos para sobarme el ano y su lengua para follarme el coño, ¡me tenía en el cielo!

    P: ¡Que rico mi amor, agh!

    N: ¡Me encanta tu culo, uhm!

    P: ¡Mas! no pares nena, ¡no pares!

    N: Me encantan las mujeres como tú, ¡con solo tocarlas se retuercen riquísimo!

    Estaba en mi cama, en la que, hacia el amor con mi esposo, gimiendo en cuatro recibiendo los dedos de mi compañera del trabajo.

    Me mordía las nalgas, me metía tres dedos con fuerza y me lamía el ano, yo me sentía morir, era una sensación grandiosa, ella se pegó a mí de tal forma que mi pierna rosaba su clítoris, y ambas disfrutábamos del momento.

    P: ¡Ah, me voy a venir, uhm!

    N: Si, vamos nena mójate y mójame toda, saca tu néctar, si, que rico, ¡uhm!

    P: ¡Me encantas, uhm, ah!!

    N: Quiero que siempre seas mi amante, ¡ah!!

    P: ¡Lo seré con gusto, agh, uf, ah!!!

    El orgasmo fue de lo mejor, quizá el mejor que había tenido en mi vida en aquel entonces, ella tenía más experiencia que yo, me hizo llegar al orgasmo 5 veces más.

    P: ¡Nena, uhm, eres la mejor!

    N: ¡Aún tengo más!

    Desde entonces, siempre buscamos momentos para estar juntas, como pareja funcionamos muy bien, no hay celos, ella me tiene solo a mí, yo tengo a mi esposo y a ella, le cuento de mis aventuras con él y eso a ella le encanta.

  • Disputándonos a papá: El primer trío

    Disputándonos a papá: El primer trío

    En esta ocasión quisiera contarles como fue la primera vez que tuvimos un trio con papá.

    Yo tenía 19 y Jazmín 23, aunque sabía que mi hermana tenía relaciones con él desde antes y me masturbaba escuchando como se la follaba en las noches, nunca intervine, pero jamás se me quitaron los celos. Cierto día regresaba de hacer unas compras, abrí la puerta y entre. Papá estaba desnudo listo para entrar a la regadera, tenía una toalla alrededor de la cintura tapando sus partes íntimas y se notaba ese bulto tan rico a través de la toalla. No hice ruido hasta que papá entrara a la regadera, dejo la puerta abierta, sin cerrojo. Me puse muy cachonda.

    Deje las cosas que traía en la mano y me dispuse a encontrar un buen lugar para poder espiarlo, me acomode en la orilla de la puerta y pude verlo desnudo, veía como le escurría el agua sobre el cuerpo, aunque no tiene un cuerpo muy músculos, tiene unos brazos fuertes y llenos de venas, además de sus piernas torneadas resultado de practicar mucho deporte desde su juventud.

    Su verga reposaba hacia abajo, dormida, eso me puso demasiado y me comencé a frotar la entrepierna, yo tenía puesta una minifalda y metí la mano entre mis piernas. Imagine a papa chupando mis pechos, restregándose contra mí, follándome muy duro y jalándome del cabello. ¡aah!, ¡aah!, ¡aah! Escuchaba la caída del agua mientras me comenzaba a ensalivar el clítoris, sobaba mi vulva haciendo círculos humedeciendo con los dedos mis labios vaginales.

    -¿Qué estás haciendo Lucia?

    -Nada Jazmín, no te oí entrar -Dije sonrojada y enfurecida por haberme sacado del trance en el que me encontraba.

    -¿Es verdad que te estas masturbando, viendo a papá? -Dijo Jazmín con una sonrisa burlona.

    -Pues no puedo ocultar que me excita, creo que a ti también, ¿o no?, no lo voy a negar. Pero en ese sentido tú ya me llevas mucho camino recorrido.

    -Lucia, creo que no es necesario exaltarse, mira, si gustas puedo arreglar un encuentro con papá que parezca casual, ¿Qué dices? -No respondí.

    Le di la espalda a Jazmín y pensativa caminé hacia mi habitación. Llego la media noche y me puse ansiosa. No podía borrar de mi mente la imagen de papá en la regadera, me levanté y me dirigí a la habitación de Jazmín. Desperté a mi hermana y le dije que sí deseaba lo que me propuso. Platicamos y planeamos la estrategia.

    Jazmín se dirigió a la habitación de papá como habitualmente lo hacía, entro y dejo la puerta entreabierta. Comenzó a seducirlo y me quede afuera de la habitación esperando la señal. Comenzaron a besarse, se escuchaba como mi hermana succionaba la verga de papá, se la mamaba y lamia muy rico, ¡aghhg!, ¡aghhg! Creo que se le había olvidado el plan. Yo los observaba en la oscuridad mientras me enjugaba los labios de mi vulva. Jazmín se subió encima de la cara de papá, papi succionaba los labios vaginales de mi querida hermana, mamaba su panocha con empeño. Papá no podía ver hacia la puerta, el cuerpo de Jazmín encima de la cara de papá le tapaba toda la visión a pesar de estar oscuro.

    -¡Siii papi! -Grito Jazmín. Esa era la señal.

    Entre a la habitación gateando sobre la alfombra, despacio, contoneando de lado a lado mi rico trasero como gatita en celo, recuerdo que tenía puesta una tanga negra y un brasier de encaje del mismo color. Mis pechos colgaban en todo su esplendor tambaleándose de deseo. Caminé en cuatro patas hacia la cama de papá y quedé frente a la escultural verga, ahí estaba, frondosa y exuberante, erecta frente a mí. Con el brillo de los vestigios de saliva de Jazmín. Sin pensarlo abrí mi boca en toda su extensión y metí ese falo completo en mi boca, así pude saborear ese rico trozo de carne.

    Lamia lentamente su tronco y cabecita, jugaba con la lengua con la puntita. Mi padre gemía. No se sorprendió como nosotras pensábamos, solo bajo una mano y comenzó a acariciarme el cabello suavemente, guiándome en el ritmo de la mamada. Con su mano dirigía mi cabeza para que la metiera hasta mi garganta. ¡aghhg!. Jazmín bajo y se unió a la doble mamada, chupaba la polla de papa por la punta y yo lamia el tronco, cuando ella soltaba la verga yo la tomaba por la punta con los labios mamando fuerte mientras ella lamia sus huevos y viceversa.

    Jazmín hizo un movimiento hacia arriba y monto a papá mirando hacia el exterior, poco a poco fue penetrándola hasta meter toda la extensión de la polla en su panocha. Se la metió toda. ¡aah!, ¡aah!, si papi, asiii. ¡aah!, ¡aah!. Montaba salvajemente el pene de papa, entraba y salía de su vagina mientras el cuerpo de Jazmín subía y bajaba convulsionado de placer. ¡aah!. Mientras ellos disfrutaban yo me masturbaba, entonces Jazmín me dio otra señal, me beso, enseguida supe que era lo que tenía que hacer. Papa ya me había follado antes pero nunca en un trio con mi hermana. Jazmín se bajó y comenzó a chuparle la polla mientras yo me ponía de pie, me puse en la misma posición en la que estaba mi hermana.

    Me fui metiendo esa gran polla rica y suave en mi panocha, ¡uff!, entro hasta el fondo y comencé a moverme, pero como soy más delgada que mi hermana mi papa hábilmente me comenzó a follar el mismo, yo me sentía flipar. ¡aaah!, papi, ¡aah!. Follame así, siiii, hooo siii ¡aah! Tuve un orgasmo increíble. Yo me dejaba penetrar por mi papi rítmicamente. Entraba y salía su verga, en un par de ocasiones la sacaba y Jazmín la chupaba.

    Nos puso en posición de perrito a las dos y comenzó cogiéndome a mí, imagino que satisfacción fue para mi papá tener los dos culos juntos desnudos de sus hijas, listos para penetrar y follar. Me penetraba tan rico que me excito demasiado poder besar a Jazmín, sacaba su verga de mí y penetraba a Jazmín, nos estaba cogiendo tan rico, mientras me follaba sobaba el clítoris de mi hermana, follaba a mi hermana y sobaba mi vulva, ¡aah!, ¡aah! Nos jalo a las dos y nos puso de rodillas a mamarle la polla, abríamos una a una la boca y le chupábamos la verga las dos juntas a veces. Mi papa gimió un poco y supimos que vendría su leche tan deliciosa sobre nosotras.

    Comenzaron a llover varios chorros de leche sobre nuestras bocas, sus jugos bañaron nuestras caras y pechos. Jazmín tomo su verga y comenzó a succionar extrayendo lo que quedaba de semen después me tomo de las mejillas y me beso, pasando esa rica leche a mi boca, jugábamos con nuestras lenguas con la leche de papá.

    Escriban al correo y díganme que desean saber de nosotras…

    [email protected].

  • Maduras anónimas (Cap. 11)

    Maduras anónimas (Cap. 11)

    Esa mañana desperté solo en mi cama, algo que ahora era extraño para mi acostumbrado a despertar con mi madre a mi lado.

    Me levanté completamente desnudo y salí de mi habitación. El ruido de voces y risas proveniente de la cocina me indicó adonde debía dirigirme. Al entrar me encontré a mi madre y doña Rosy conversando muy animadamente. Ambas llevaban batas para cubrir sus cuerpos desnudos.

    -Pero mira nada más, hasta que por fin te dignas a levantarte. -dijo mi madre.

    -Y no es el único que se ha levantado. -agregó doña Rosy señalando mi erección mañanera.

    -Ten un poco más de decencia, condenado. No ves que hay visitas en casa.- dijo mi madre al arrojarme unos calzoncillos.

    -A mi no me molesta para nada, Margarita.- respondió doña Rosy.

    -No se trata de eso, Rosy, primero hay ciertos asuntos que discutir y no podemos hacerlo si nos está apuntando con tremendo pistolón.- respondió mi madre.

    De repente junto a mi apareció Alex aun soñoliento e igualmente desnudo y erecto que como yo estaba.

    -Y aquí llega el otro espadachín con el arma desenfundada. No te digo bien, estos jóvenes de ahora parece que tienen viagra en la sangre.- dijo mi madre y también le arrojo unos calzoncillos a mi amigo.

    Mi madre podía ser sumisa y complaciente en la cama pero para todo lo demás era firme y estoica.

    -No veo que se quejaran mucho anoche de nuestras armas desenfundadas.- respondí un tanto atrevido.

    Mi madre me dio un golpe con la cuchara de madera que usaba para cocinar por mi atrevimiento.

    Rosy y Alex se rieron.

    -Eso fue en la alcoba, ahora estamos en la mesa. Ahora donde están sus modales, ¿no van a darnos un beso de buenos días? -espeto mi madre.

    Alex y yo nos dirigimos a nuestras progenitoras y les plantamos un par de apasionados besos a cada una y luego cambiamos para luego cambiar de madre.

    -¿Quiere alguien decirme que rayos fue lo que ocurrió anoche?- dijo Alex quien aún seguía sin comprender todo lo ocurrido.

    -Antes que nada sentémonos a desayunar, les hemos preparado un rico desayuno que sería una lástima que se desperdiciara. Luego discutiremos asuntos más placenteros pero por ahora comamos.- dijo mi madre poniendo orden en la mesa.

    El desayuno fue de lo más normal, hablamos de asuntos triviales sin tocar nada sexual y por esos momentos nos comportamos como madres e hijos normales.

    Una vez que terminamos la deliciosa comida, nuestras madres nos mandaron a lavar los trastes mientras ellas conversaban en la sala. Sin importar cuanta verga les diéramos seguían siendo nuestras madres al fin y al cabo.

    Mientras lavábamos los platos sucios le fui contando brevemente a Alex todo lo sucedido.

    -Vaya, te juro que nunca hubiera imaginado que tú y yo terminaríamos con nuestras madres.- dijo mi amigo.

    -Perdón por haberte engañado, hombre pero no sabía que tan dispuesto estabas a follarte a tu madre.- le respondí.

    -Pues como dije antes era algo que ya me había pasado por la cabeza pero no me atrevía a realizar. Además que tu sabes que la relación entre ella y yo nunca ha sido muy buena.- dijo el chico.

    -Ya. Pero seguramente después de esto mejorara enormemente.- conteste riendo.

    -Hablamos un poco anoche antes de dormir y acordamos mantener esta nueva relación pero dijimos que no sería algo exclusivo, si alguno llegara a conocer a otra persona que le interesara estaría en todo su derecho de estar con ella.- continuo Alex.

    -Algo así llegamos a un acuerdo mi madre y yo pero honestamente no creo hartarme de ella nunca.-conteste.

    -Jajaja, eso no lo dudo, perdona que lo diga, pero tu madre es una fiera en la cama.- contesto el chico.

    -Si lo sabré yo y pues la tuya tampoco se queda atrás.- le dije riendo.

    -Oye, ¿crees que nos dejen volver a follarlas hoy?- me pregunto esperanzado.

    -No lo dudes, esas mujeres son muy fogosas y ten por seguro que hoy querrán su buena ración de polla, doble si es posible. A decir verdad tengo muchas ganas de que las follemos juntos.- conteste.

    -Ufff, también yo. De solo imaginarlo ya tengo la polla dura.- respondió Alex emocionado.

    Una vez terminada la faena nos dirigimos a la sala donde nuestras madres nos hicieron sentar.

    -Primero, creo que hablo por todos al decir que lo de anoche fue algo único e increíble y nos gustaría que se repitiera entre nosotros. Pues bien ante todo seguimos siendo sus madres y mujeres mayores por lo que lo más importante siempre será el respeto. Ni Rosy ni yo objetamos el follar con el hijo de la otra pero como siempre todo con respeto y consentimiento.- inicio mi madre.

    -Segundo, esto es algo que cada una ya ha hablado con ustedes por separado pero sentimos que es necesario repetirlo. Dada la naturaleza de nuestra relación no es algo que pudiéramos llamar normal y estamos seguras que tarde o temprano se hartaran de nosotras y encontraran a otras mujeres que esperamos los hagan felices. Como sus madres nos importa su bienestar y no deseamos atarlos a 2 viejas señoras que ya han vivido su vida. La honestidad es algo muy importante, por ello les pedimos que si alguna vez desean terminar nuestra relación nos lo digan sin tapujos.- continuo Rosy.

    Alex y yo nos miramos uno al otro, ambos sabíamos que esta relación estaba lejos de ser correcta y no sabíamos que nos deparaba el futuro. Así podríamos durar con ellas meses, años o toda la vida era algo que nadie sabía con certeza. Pero si de algo ambos estábamos seguros era que las amábamos con locura y por el tiempo que durara lo seguiríamos haciendo.

    -Pues creo que hablo por Alex y por mí al decir que entendemos sus puntos y ambos estamos de acuerdo con ellos. Sin duda todo esto es algo irreal pero muy placentero y deseamos que siga sucediendo.- dije yo primero.

    -Sí y si ustedes alguna vez desean follar con alguien más están en todo su derecho de hacerlo, no habrá objeciones ni reclamos, tratemos de mantener estas relaciones lo más abiertas posibles en caso que algún día, y en verdad espero que no, estas lleguen a su fin.- añadió Alex.

    Todos estuvimos de acuerdo con aquellos puntos aunque yo particularmente en el fondo deseaba con todo mi corazón que mi madre nunca se apartara de mi lado.

    -Bueno, pues ya que hemos asentado las bases es hora de pasar a lo que todos deseamos.- dijo mi madre y acto seguido ella y Rosy se despojaron de sus batas dejando sus hermosos cuerpos desnudos al aire.

    Ellas permanecieron sentadas en el sofá y nos llamaron para que nos acercáramos, yo me puse frente a mi madre y Alex frente a Rosy. Nuestras pollas erectas se levantaban marcándose contra nuestros calzoncillos y ambas mujeres se rieron divertidas antes de despojarnos de nuestras prendas y dejar los penes al aire.

    -Sé que acabamos de desayunar pero siempre hay espacio para el postre.- dijo Rosy

    -Así es, y este es el mejor que puede haber.- añadió mi madre.

    Ambas mujeres comenzaron a trabajar en la verga de su hijo, lamiendo y chupando con gusto. Ellas trabajaban con ahínco estimulando y comiéndose nuestros penes. Nosotros solo gozábamos de aquello tan espectacular animándolas mientras lo hacían.

    -Que rico mama, que delicia, mmmm, ahora es mi turno de darte mi leche.- le dije a mi madre.

    -Ayy, mami, no pares, lo chupas muy rico, uffff, eres la mejor.- decía Alex a su madre.

    Ellas solo miraban hacia arriba sonriendo complacidas para luego continuar enfrascadas en su labor.

    De manera improvisa mi madre se sacó mi pene de la boca y se lo ofreció a Rosy quien sacándose el de su hijo lo engullo con gozo. Mi madre ocupó el lugar dejado por Rosy y se tragó la polla de Alex por completo.

    Mi amigo y yo estábamos excitadísimos con todo lo que pasaba. Era increíble ver a nuestras madres chupando nuestras pollas, cambiando de una a la otra sin inmutarse. Cada una tenía su estilo de mamar pero ambas eran increíbles al hacerlo. Mientras mi madre optaba por lamer el tronco y chupar la cabeza, Rosy prefería meterse la polla por completo hasta donde pudiera y luego sacarla y meterla. Luego de varios minutos, Alex y yo nos corrimos casi al mismo tiempo vaciando nuestro semen en la boca de la madre del otro.

    Rosy se tomó toda mi leche mientras mi madre bebió el de mi amigo. Ninguna dejo escapar ni una sola gota de esperma.

    Mientras ellas se deleitaban con nuestra corrida yo le hice una seña a Alex y rápidamente nos lanzamos a sus coños tomándolas por sorpresa. Las abrimos de piernas y hundimos la cara en sus mojados y deliciosos coños. Ellas se sorprendieron pero en pocos minutos comenzaron a gemir de gusto.

    -Ayyy, mi vida, que rico, mmm, no pares, corazón, que delicia, masss, méteme la lengua hasta el fondo.- gemía Margarita.

    -Ufff, que gozo, que bien lo haces, cariño, ayyy que gusto, méteme los dedos también, si, asiii.- pedía Rosy con ganas.

    Las maduras se tocaban sus senos con lujuria mientras disfrutaban de nuestras bocas en sus rajas y también acariciaban nuestras cabezas con dulzura. Yo lamia y chupaba los jugos de la concha de mi madre y también me concentraba en su culo que sabía le encantaba, metiendo mi lengua dentro de ella. Por los gemidos de Rosy parecía que Alex también hacia un buen trabajo.

    Tras unos minutos de aquella acción, decidimos seguir el ejemplo de las mujeres y realizamos un cambio de coño. Ahora me encontraba frente a Rosy mientras mi amigo se hundía entre las piernas de mi madre.

    Ellas se rieron de la ocurrencia y siguieron gozando de nuestras atenciones. Nos cambiamos un par de veces más hasta que finalmente las hicimos estallar en unos deliciosos orgasmos solo que esta vez cada hijo estuvo frente a la panocha de su madre para recibir sus jugos con deleite.

    Luego de beber aquel néctar de diosas, nos pusimos de pie con las pollas nuevamente listas para la acción pero fuimos detenidos por mi madre.

    -Aunque me encantaría continuar con esta sesión, pienso que es mejor tener una pequeña celebración primero. ¿Qué les parece si salimos los 4 a cenar y bailar y después pasamos a la acción?- propuso mi madre.

    -Me parece estupendo. Sera una como una cita doble. Ha pasado tanto tiempo desde que salí a bailar.- respondió Rosy emocionada.

    La verdad era que Alex y yo queríamos continuar y follarlas pero no pudimos negarnos a su petición así que aceptamos.

    Nuestras madres se bañaron y vistieron y salieron de compras mientras nosotros nos quedamos a arreglar la casa y preparar la comida. Mientras lo hacíamos, Alex y yo conversábamos acerca de lo que deseábamos hacer con ellas. Obviamente les haríamos a ambas una doble penetración, Alex se moría por probar el culo de mi madre. Yo tenía ganas de ver a Rosy comiéndole el coño a mi madre.

    Luego de varias horas las dos mujeres regresaron, venían riendo animadamente y cargaban bolsas de compras. Rosy le entrego una mochila a su hijo.

    -Pasamos a la casa antes de venir y te traje ropa para la noche.- le dijo la mujer.

    -También compramos un par de sorpresas para antes y después de la velada que estamos seguras los volverán locos.- añadió mi madre mostrando las bolsas.

    Nuevamente nos sentamos en la mesa para almorzar, riendo y charlando con alegría. Al terminar ellas dos de metieron al cuarto de mi madre para prepararse mientras nosotros nos quedamos nuevamente limpiando. Luego de terminar nos bañamos y nos vestimos listos para salir de paseo.

    Estábamos sentados en el sofá de la salsa viendo la televisión cuando a nuestra izquierda hicieron su triunfante aparición 2 de las más sensuales y hermosas maduras que habíamos visto, quienes no eran otras que nuestras madres.

    Alex y yo abrimos los ojos como platos y nuestras mandíbulas casi se caen al piso al verlas. Mi madre iba vestida con un vestido negro que tenía un escote de tela en forma de V por donde se podían ver sus grandiosas tetas, el vestido no era muy largo lo que permitía apreciar sus piernas de ensueño, cubiertas con medias negras y marcaba su apetitoso culo; mientras que Rosy llevaba un vestido azul similar al de mi madre, solo que el de ella era sin mangas pero igual tenía un escote para apreciar sus magníficos senos y llevaba medias cafés en sus espectaculares piernas.

    Ambos estábamos anonadados y sumamente excitados al verlas con semejantes y sensuales atuendos mientras ellas solo reían al ver nuestra reacción.

    -¿Se van a quedar ahí toda la noche o acompañaran a este par de hermosas mujeres a pasar la mejor noche de sus vidas?- pregunto mi madre.

    Rápidamente nos pusimos de pie y cada uno tomo a su respectiva madre y salimos de la casa para empezar la diversión. Abordamos un taxi hasta el restaurante y el conductor no dejaba de ver a nuestras madres a la menor oportunidad. Llegamos hasta el lugar y al entrar varios de los comensales voltearon a vernos. Obviamente la diferencia de edad entre ellas y nosotros era evidente y seguro pensaron que eran un par de cougars aprovechándose de 2 jóvenes ingenuos pero nada de eso nos importaba.

    Cenamos animadamente, comportándonos como dos parejas que habían salido juntas. De vez en cuanto las besábamos o acariciábamos haciéndolas sonreír complacidas.

    Una vez terminada la cena nos dirigimos a un club cercano a bailar un rato. Nuevamente fuimos el centro de las miradas al entrar pero en esta ocasión nuestras madres fueron la causa por sus sensuales atuendos. Nos sentamos en una mesa a beber un rato.

    -dios mío, no puedo creer como nos miran.- exclamó Rosy sorprendida.

    -Eso es porque son ustedes muy hermosas y sensuales.- le respondí.

    -Eres todo un caballero y solo por eso me vas a sacar a bailar. Hace años que no venía a un club de estos y estoy algo nerviosa.- me respondió y tomándola de la mano la lleve hasta la pista de baile.

    Mientras bailábamos observe a mi madre y Alex en la mesa conversando animadamente y vi como este comenzaba a meterle mano. Lejos de molestarme, solo me excito aún más al imaginar lo que nos deparaba la noche. Rosy y yo continuamos bailando y por momentos ella se restregaba contra mi entrepierna sintiendo mi erección. Rosy solo volteaba a verme y sonrío restregándose con más fuerza. Nos comenzamos a besar y yo acariciaba su cuerpo. Sintiéndome aventurero metí mi mano fugazmente bajo su vestido y me sorprendió que no llevara ropa interior.

    -Fue idea de tu madre. Ella tampoco lleva nada debajo.- me susurro al oído.

    Voltea hacia ella y la vi en una ardiente sesión de morreo con Alex quien también tenía su mano bajo su vestido.

    -¿También a ti te excita verlos juntos?- me pregunto Rosy sin dejar de restregarse contra mi cada vez mas fuerte erección.

    -Claro que sí. Es algo increíble. No puedo esperar a cuando estemos los cuatro juntos.- le respondí.

    -Yo tampoco. Ansió volver a sentir como me folla y quiero verte follar con tu madre mientras mi hijo me penetra.- respondió acariciando mi miembro por encima del pantalón.

    La bese nuevamente y seguimos bailando. Luego de unos minutos, Alex y mi madre se nos unieron en la pista de baile.

    -Vaya, pensamos que terminarían teniendo sexo ahí mismo por la forma en que iban las cosas.- le dijo Rosy a mi madre.

    -Pues ustedes tampoco son tan santos. Un poco mas y casi lo dejas que te penetre restregándote contra el.- respondió mi madre y ambas maduras se rieron.

    Seguimos bailando un rato mas cambiando de parejas por momentos. Mi madre se pegaba a mí, abrazándome y besándome.

    -Estoy muy caliente y mojada.- me dijo y tomando mi mano la metió debajo de su vestido donde comprobé que tampoco llevaba ropa interior y que efectivamente estaba sumamente húmeda. Le metí dos dedos dentro de su raja haciéndola gemir y luego los saque y los chupe degustando su sabor.

    -Creo que todos estamos calientes. Sera mejor que nos vayamos antes que nos corran.- le dije señalando a Rosy y Alex, quien ya le había sacado una teta a su madre y la estaba chupando.

    Les hicimos una seña y luego de recomponer sus ropas salimos a prisa del lugar.

    Me disponía a parar un taxi cuando mi madre me detuvo.

    -¿Acaso no iremos a la casa?- le pregunte a mi madre.

    -Oh no. Como dijimos esta es una noche especial y hay que terminarla como se debe. Iremos a un motel cercano que Rosy y yo vimos cuando salimos de compras.- respondió mi madre.

    -Además las camas de nuestras casas son muy pequeñas para los 4 y necesitamos mucho espacio para lo que tenemos planeado.- añadió Rosy.

    Llegamos hasta el lugar que no estaba tan lejos del club, el cual se trataba de un Love Motel y se veía bastante agradable.

    Entramos a la recepción donde nuestras madres ya habían hecho la reservación con anterioridad. La recepcionista les entrego un par de bolsas de compra.

    -Las dejamos aquí cuando hicimos la reserva. Son la segunda sorpresa de la noche.- explico mi madre.

    -Que se diviertan.- nos dijo la recepcionista madura mientras salíamos y nos dirigíamos a la habitación.

    Al llegar a esta nos llevamos una grata sorpresa, era bastante amplia con una enorme cama circular en la que cabríamos los 4 sin problemas.

    -Tenemos 12 horas para pasarla bien. Pónganse cómodos mientras nosotras hacemos lo mismo.- dijo mi madre y tomando las bolsas que les habían entregado en recepción entraron al baño.

    Alex y yo no perdimos el tiempo y nos desnudamos con rapidez quedando únicamente en calzoncillos.

    -Espero que estén listos porque nosotras si.- dijo la voz de Rosy desde el baño y acto seguido nuestras madres entraron en la habitación.

    Por segunda vez en aquella noche nuestras bocas de abrieron totalmente sorprendidos.

    Ante nosotros estaban mi madre vestida con un sensual corset negro con encaje rojo (mis colores favoritos), además de medias negras con liguero sujetas al corset. Sus jugosas tetas apenas podían ser contenidas por el corset y amenazaban con escapar en cualquier momento.

    Rosy llevaba un corset de encaje negro y sus pezones rosados podían verse a través de la tela transparente. Usaba un par de medias con liguero y una tanga del mismo color por donde asomaban algunos pelos de su vello púbico.

    Nuestras pollas se endurecieron al instante y estaba seguro que romperían la tela de nuestra ropa interior a la menor provocación.

    Las maduras rieron al ver nuestra reacción.

    -Dos de dos, yo diría que escogimos bien nuestros atuendos, Margarita.- dijo Rosy sonriendo.

    -Opino lo mismo. Por el tamaño de esas casas de campaña creo que están tan ansiosos como nosotras. Vengan aquí chicos.- dijo mi madre llamándonos.

    Ambos nos levantamos rápidamente y luego de deshacernos de nuestros calzoncillos, cada uno se acercó a su propia madre y le dio un apasionado y ardiente beso. Nos acariciamos uno al otro, disfrutando cada centímetro de nuestra piel. Sentí las manos de mi madre posarse sobre mi erecta verga que palpitaba ansiosa y comenzó a masajearla.

    Yo libere sus pechos del corset y comencé a mamarlos como me gustaba, ella gemía de gusto mientras continuaba estimulando mi miembro.

    Voltee un momento para ver a nuestros compañeros y vi a Rosy de rodillas, comiéndole el pene a Alex.

    Esto solo duro unos instantes pues todos deseábamos pasar a la acción. Nos dirigimos a la cama listos para todo.

    Sin perder el tiempo y calientes como estábamos comenzamos a follar sin reparo. Yo me acosté en un extremo con la polla apuntando al aire mientras mi madre se colocó encima de mí y de una sola sentada se clavó mi verga en su ansioso coño.

    Rosy por su parte se colocó en cuatro en el otro extremo y acto seguido fue penetrada por su hijo, de una sola estocada Alex hundió su pene dentro de la húmeda raja de su madre.

    En pocos segundos aquel par de incestuosas mujeres ya estaban gimiendo y gozando de los penes que años atrás habían traído al mundo.

    Mi madre subí y bajaba por mi miembro con sus tetas rebotando alocadamente, las tome entre mis manos y comencé a apretarlas y sobarlas mientras ella gemía de placer.

    A nuestro lado, Rosy recibía los embates de su hijo quien había escogido empezar por su culo y la penetraba con lujuria y deseo haciéndola gritar y pedir más.

    -que rico mama, que rico. Tenía ganas de volver a follarte, mmmm, que bien se siente tu culo, uummm, que rico.- decía Alex.

    -Ayy, hijo, que gusto, ufff, asiii, cariño, métemela hasta el fondo, que gusto volver a sentirte dentro de mi, más, siiii.- pedía la mujer con deseo.

    -¿te gusta, mama? ¿Te gusta cómo te la meto? Adoro tus tetas mama, me encanta verlas rebotar mientras montas mi verga, mmmm, siiii, aggg.- le dije a mi madre.

    -mmmm, me encanta tu polla, hijo. Asiii, querido, follame con ganas, ayyy, apriétame mis tetas, ayyy, masss, asiiii, que rico, corazón.- gemía Margarita.

    Yo usaba mis manos para amasar las tetas de mi madre quien con sus manos sobre las mías me incitaba a apretarlos con más fuerza.

    Volteé hacia la otra pareja y vi como Alex apretaba con fuerza las caderas de su madre para tratar de meterle la verga hasta el fondo haciendo que esta gimiera y gritara al recibir los embates.

    Mi madre se inclinó hacia adelante para darme un beso y yo la apreté con fuerza abrazándola con ganas mientras nuestras lenguas jugaban una con otra y nos decíamos palabras sucias y llenas de amor.

    -Ayyy, cariño, me hace tan feliz tenerte dentro de mi. Mmmm, como me encanta como me follas, ayyy, siii, te amo hijo, dame mas, masss.- pedía Margarita.

    -Yo también te amo mama, mmmmm, que gusto poder darte tanto placer, ufff, me encanta tu coño, tus tetas, tu culo, me encanta todo de ti.- le respondía mientras ella seguía cabalgándome.

    A nuestro lado Alex también se había inclinado sobre su madre y le mordía el cuello con lujuria sin dejar de embstirla como un animal.

    -Ayyy, ayyy, me vuelves loca, hijo, ayyyy, que gusto, que rico me coges el culo, no te detengas, ayyy, siii.- pedía la madura a gritos.

    -Tómalo mama, toma toda mi verga, que rico coño tienes, mmmm, gózalo mama, mmmm.- decía el chico y luego Rosy volteo su rostro para besarlo con cierta dificultad.

    Estábamos tan excitados y ansiosos que no paso mucho para que nos corriéramos dentro de nuestras madres quienes gritaron al sentir la leche de sus retoños llenar sus húmedos agujeros. Aun así nuestras vergas no bajaron su excitación y seguían erectas listas para más batalla.

    Llego la hora de cambiar y yo le di un beso a mi madre antes de retirar mi polla de su coño y me dirigí hacia donde Rosy estaba. Alex también salió de su madre y fue hasta donde yo había dejado a la mía.

    -Hola, guapo. Me preguntaba cuando me dejarías volver a probar de tu rica verga. Me dejaste bien caliente desde la pista de baile.- me saludo al verme acercarme a ella.

    -Pues ya estoy aquí listo para hacerte gozar.- le dije mostrándole mi pene.

    Ella no lo dudo y se lanzó a comerlo con gusto, yo la hice colocarse en posición de 69 y comencé a comerle el coño también.

    Por momentos volteaba hacia la otra pareja y vi a mi madre acostada mientras Alex estaba encima de ella pero a la altura de su pecho. Mi amigo tenía su verga metida dentro de las tetas de mi madre y estaba disfrutando una paja rusa con esos enormes melones.

    Yo continúe con mi labor comiéndole la raja a Rosy quien seguía devorando mi verga. Unos minutos después decidimos pasar a la acción y ella se colocó acostada de lado para poder ver que hacían Alex y Margarita quienes también habían cambiado de posición. Ahora Alex era quien estaba acostado en la cama con la polla apuntando hacia arriba. Margarita se colocó encima de él, pero en lugar de montarlo de frente lo haría de espaldas y mientras comenzaba a bajar para clavarse su verga, me di cuenta que se la metería por el culo. Vaya que a mi amigo le fascinaba el sexo anal.

    Mientras los veíamos yo levante una pierna de Rosy y me coloque en posición para penetrarla por el coño, estaba tan mojada y ansiosa que mi polla entro con suma facilidad. Coloque su pierna sobre mi hombre y comencé a embestirla. Mi madre por su parte ya se había metido toda la verga de Alex en su trasero y como la vaquera experta que era dio inicio a la cabalgata.

    Nuevamente las mujeres gimieron contentas al sentirse llenas por nuestras pollas jóvenes y duras.

    -Aggghh, siiii, mas, que gusto, ayyyy, que rico, no te detengas, David, no dejes de follarme mientras vemos este ardiente espectáculo. ¿Qué tal la polla de mi hijo, Margarita?- pregunto Rosy

    -Ufff, es de lo mejor, mmmm, que gusto, que delicia, aghhh, siiii, veo que tu estas disfrutando mucho la de mi hijo. Follatela con ganas, hazla gozar y llénale el coño de leche, cariño.- me pidió mi madre.

    -Claro que si, mama. Pienso dejarlo chorreando hasta que no pueda más. ¿Qué tal el culo de mi madre, Alex?- le pregunte a mi amigo.

    -Es increíble, uffff, creo que no voy a durar mucho con ella. Mmmm, que rico Margarita, que rico.- dijo el chico mientras sujetaba las caderas de mi madre.

    La mujeres gemían y gritaban gozando con cada mete y saca en sus agujeros. Yo me abrace de la pierna de Rosy y la folle con todas mis fuerzas. Mi madre coloco sus manos hacia atrás como apoyo y dejo que Alex continuara follandola empujando sus caderas contra ella. En la posición en la que se encontraba podía ver con lujo de detalles como la verga del chico entraba y salía de su ojete y ella también podía admirar como mi polla follaba a su amiga.

    Seguimos unos minutos más gozando de nuestras madres cuando Rosy y yo fuimos los primeros en corrernos. Solté un gruñido y empuje mi verga todo lo que pude dentro de ella quien grito de placer mientras mi semen llenaba su raja. Me saque la polla chorreante pero aun erecta y un lujurioso pensamiento me vino a la cabeza. Me levante y me acerque hasta mi madre hasta quedar frente a ella quien adivino mis intenciones e hizo que Alex dejara de follarla. Mirándola fijamente a los ojos comencé a penetrarla lentamente mientras ella disfrutaba la sensación de tener 2 vergas en su interior al mismo tiempo por vez primera.

    Una vez que la penetre por completo le hice una seña a Alex y comenzamos a movernos lentamente mientras encontrábamos nuestro ritmo. A nuestro lado Rosy estaba incrédula ante lo que veía y miraba con mucho interés como su amiga recibía dos vergas a la vez.

    Yo veía a mi madre de frente mientras comenzaba a gemir como nunca antes, sonreía de manera increíble mientras recibía nuestras pollas.

    -¿Qué te pareció tu primera penetración doble, mama?- le pregunte mientras se reponía.

    -Fue algo increíble, creo que tuve como 3 orgasmos mientras me follaban, ufff, nunca había gozado así.

    -¿pero no te dolió? Digo una cosa es tener una dentro pero que te metan 2… No lo sé.- inquirió Rosy con desconfianza.

    -Para nada, se siente algo incómodo al principio pero luego es algo que la verdad tienes que probar.- le respondió Margarita.

    -¿Qué dices, mama? ¿Quieres intentarlo?- pregunto Alex a su madre.

    Rosy dudo en responder.

    -Anímate, Rosy. Es algo increíble. Nuestros hijos son muy buenos en ello.- dijo mi madre.

    -Bueno, pero tengan cuidado.- pidió la mujer aun temerosa.

    -No te preocupes, seremos gentiles hasta que nos pidas que te taladremos con fuerza.- le dije.

    Alex permaneció acostado en la cama, acto seguido Rosy se sentó sobre su verga. Luego de metérsela toda se inclinó hacia adelante, me coloque en posición y comencé a introducir mi pene en el culo de la madre de mi amigo. Alex la abrazaba para tranquilizarla en caso que sintiera alguna molestia y la besaba con ternura. Antes que Rosy se diera cuenta ya estaba ensartada por 2 vergas.

    -¿Qué tal se siente, mama?- le pregunto Alex.

    -Ufff, es extraño pero increíble a la vez. No duele para nada y se siente rico.- respondió la madura.

    -Pues ahora se sentirá más rico.- le dije y comencé a bombear dentro y fuera de ella. Alex siguió mi ejemplo y también inicio la penetración. En pocos segundos encontramos el ritmo y Rosy comenzó a gemir de placer.

    -Mmmm, siiii, dioosss mío, que gusto, ayyyy, que rico, masss, massss por favor, háganlo con fuerza, ayyyy, ayyyy no paren. Mmm, con ganas, follenme con ganas.- pedía la mujer a gritos.

    Mi madre mientras tanto se colocó en posición en la parte superior de la cama hasta quedar frente a la boca de Rosy y le ofreció su coño aun chorreante con restos de semen de nuestras corridas.

    Rosy estaba tan absorta en el placer que no lo pensó dos veces y pego su boca al coño de Margarita, probando por primera vez en su vida una raja femenina.

    Yo tenía asiento de primera fila para ver aquel glorioso espectáculo y pude notar que al ser inexperta, Rosy se dejaba llevar por su instinto y hundía su lengua con fuerza dentro de la raja de mi madre. Por los gemidos de Margarita parecía que lo estaba haciendo bien.

    Alex y yo seguimos bombeando al unísono dentro de ella hasta que al cabo de varios minutos yo sentí que estaba a punto de correrme otra vez. Sentí como mi verga no aguantaría mucho y en pocos segundos estalle por última vez esa noche, llenando el ojete de Rosy con mi leche. Escuche a Alex gruñir con fuerza mientras empujaba con fuerza sus caderas contra el coño de su madre abrazándola y supuse que se había vaciado dentro de la mujer. Rosy seguía prendida al coño de mi madre hasta que finalmente un gemido de Margarita me indico que ella también llego al clímax.

    Ella se tomó los jugos de mi madre y luego Margarita se arrodillo junto a ella para besarla y compartir su corrida.

    Yo me retire de su culo dejando que mi semen escurriera de su agujero y me senté a recuperar el aliento mientras las veía como seguían morreándose. Se separaron luego de un rato y finalmente Rosy se desmonto de la polla de su hijo con el coño también lleno de semen.

    -Bueno, eso sin duda fue algo que nunca pensé realizar y menos a esta edad pero sin duda no me arrepiento.- dijo Rosy.

    -Creo que me corrí como nunca en la vida, hasta perdí la cuenta de mis orgasmos.- dijo Margarita.

    -Uff, yo estoy deshecho, ya no me queda nada de semen.- dijo Alex.

    -Pues será mejor que lo recuperes porque a partir de hoy quiero mi ración diaria de leche sin falta.- dijo bromeando Rosy.

    -Claro que si, mama, eso nunca te faltara pero por hoy creo que ya di todo lo que tenía.- respondió el chico.

    -¿Qué hay de ti hijo?- me pregunto Margarita.

    -También estoy seco por hoy. Además no creo que ustedes también tengas muchas ganas de seguir follando.- les dije a ambas mujeres.

    -La verdad es que yo estoy sumamente cansada y creo que Rosy también, entonces supongo que esto será todo por hoy.-dijo mi madre.

    -Por hoy pero mañana será otro día.- respondió riendo Rosy.

    -Por dios, esta mujer me va a matar, vas a tener que ayudarme, David.- dijo Alex.

    -Seguro que si pero tampoco hay que descuidar a mi madre, a ella tengo que complacer primero.- dije abrazando a Margarita y ella me beso.

    -Ay que tierno eres, cariño. Pero si fueron lo bastante hombres para despertar la lujuria en nosotras ahora se atienen a las consecuencias.- dijo mi madre.

    Todos reímos divertidos por las ocurrencias pero en verdad ya no podíamos más.

    Nos acostamos los 4 completamente exhaustos y sumamente complacidos. Abrazamos a nuestras madres y pronto caímos dormidos en el más placentero de los sueños.

    Luego de aquel magnifico fin de semana, mi madre y yo teníamos 2 nuevos compañeros sexuales.

    Obviamente Alex también terminó abandonando el grupo. Para que necesitábamos buscar maduras fuera cuando teníamos dos muy hambrientas y necesitadas de polla en casa.

    Doña Elide se lamentó que perdiera a 2 de sus mejores chicos, pero le pregunto a nuestras madres si alguna vez nos dejarían salir a jugar con ella. Por supuesto que a Alex y a mi nos emocionó la idea.

    Debido a la universidad y el trabajo entre semana, había muy pocas ocasiones para estar juntos los cuatro. Pero en los fines de semana nos juntábamos para dar rienda suelta a nuestras pasiones y perversiones.

    Los sábados salíamos de citas a diversos lugares. Tratábamos de actuar de manera normal en lugares concurridos por si nos topábamos con algún conocido, pero apenas lográbamos tener intimidad como en el cine o algún club nos dedicábamos a besarlas y tocarlas con pasión desenfrenada.

    Ambos buscamos trabajos de medio tiempo para poder costear las citas y darles regalos a nuestras madres. Las tratábamos como si fueran nuestras novias y ellas estaban encantadas con toda la atención y el cariño que recibían.

    En ocasiones cuando terminaba la velada hacíamos un intercambio de madres y yo me iba con Rosy mientras Alex se iba con Margarita.

    Margarita y Rosy cada vez eran más insaciables. El parque cercano al complejo era usado por varias parejas para tener sexo y también por nosotros.

    En una ocasión mi madre y Rosy entraron a los baños públicos donde había un par de glory holes. Nosotros permanecimos afuera mientras veíamos como varios jóvenes y hombres entraban y salían bastante complacidos. Sin saberlo, aquel par de zorras habían apostado quien chuparía más vergas y la ganadora término siendo Rosy. Su premio fue follar con nosotros toda la noche mientras mi madre se conformaba con masturbarse viéndonos.

    Para la próxima parte dejaré que mi madre les cuente como sucedió todo:

    Un día David y Alex tuvieron que asistir a un retiro obligatorio de la universidad, lo que significaba que estarían fuera el fin de semana.

    Mi hijo me informó al respecto de su ausencia y me dijo que si queríamos hablar con Doña Elide para que nos enviara un par de chicos para complacernos no habría problema alguno pero yo le respondí que tenía una idea mucho mejor.

    El domingo por la tarde regresaron a casa y al llegar, Rosy y yo ya los esperábamos con una sorpresa.

    Hicimos que se sentaran en el sofá de la sala y yo coloqué una película. Acto seguido nos sentamos junto a ellos ansiosas por ver sus reacciones.

    Antes de revelar el contenido de la película creo que es debido contar lo que transcurrió antes de ese momento.

    Cuando mi hijo me dijo acerca de su ausencia justamente pensé en volver a utilizar los servicios de Maduras Anónimas, pero tuve una mejor idea. Luego de que nuestros hijos partieran, le propuse a Rosy salir juntas a pasear el sábado por la noche, ella acepto sin sospechar nada.

    Nos vestimos de manera sensual y fuimos a un bar a tomar unos tragos donde estuvimos conversando alegremente toda la noche.

    -Aun no puedo creer todo lo que ha sucedido. Jamás pensé que acabaría teniendo sexo con mi propio hijo.- me dijo ella.

    -Tampoco yo, pero ya ves como acabamos.- le respondí.

    -Si, ensartadas por dos grandiosas vergas.- contestó riendo y un poco afectada por el alcohol. Yo me reí por su ocurrencia la cual era muy cierta.

    -Oye, Margarita y aquí entre nos, ¿has pensado que harás el día cuando tu hijo se fastidie de ti?- me pregunto con interés.

    Yo me quede callada unos minutos. La verdad era que si lo había pensado, sabía que tal vez esto era algo pasajero y mi hijo no tardaría en encontrar otra mujer y se marcharía de mi lado. Por una parte eso me ponía triste pero por otra también contenta pues como su madre nada me importaba más que su felicidad. Pero había algo en la forma como me besaba, algo en sus caricias, en sus halagos, en el modo en que hacíamos el amor, algo que me decía que me amaba de verdad, no solo como madre sino como mujer y lo cierto es que yo también lo amaba, primero como hombre y luego como hijo y eso me daba esperanza que estaríamos juntos por mucho tiempo. No quise expresar todo esto a Rosy pues no sabía como iban las cosas entre ella y Alex.

    -Sí, bueno, no sería la primera vez que un hombre me abandona y salí adelante. Tú también pasaste por lo mismo.- respondí.

    -Tienes razón, que pase lo que tenga que pasar. Si nos dejan mañana o dentro de un mes o en un año, al menos los habremos disfrutado ese tiempo. Malditos sean los hombres.- contesto achispada mi amiga.

    Al ver la situación, decidí poner en marcha mi plan original.

    -Así es, Rosy. Malditos los hombres, por eso a veces es mejor tener a una amiga cerca. Porque si necesitas consuelo, que mejor que una mano femenina para brindarlo.- le dije mientras posaba mi mano sobre su pierna y comenzaba a acariciarla. Ella me miro un poco desconcertada al principio pero comenzó a sonreírme con timidez.

    Fuimos interrumpidas por un mesero quien deposito un par de tragos en la mesa.

    -Cortesía de aquellos caballeros.- nos dijo señalando a un par de chicos que nos saludaron desde otra mesa. Eran apenas unos años mayores que nuestros hijos.

    Yo mire a Rosy esperando ver que hacía y ella me miro también. Lo pensamos unos instantes y decidimos rechazar aquella tentadora oferta.

    Seguimos conversando un rato más y por momentos yo la acariciaba por debajo de la mesa y ella solo sonreía. Finalmente pagamos la cuenta y le dije si quería ir a mi casa un rato para que se le bajara un poco el alcohol que llevaba y ella acepto.

    Llegamos al departamento y mientras buscaba las llaves en mi bolso, saque un pequeño control de la cámara y esta comenzó a grabar. Tengo que decir que antes de mostrarles esta cinta a nuestros hijos se la revele a Rosy y le pedí permiso, cosa que ella accedió.

    De regreso al momento actual, en la pantalla se veía el mismo sofá donde estábamos sentados. De repente entramos nosotras aun riendo.

    -¿Viste como esos chicos no dejaban de mirarnos incluso cuando rechazamos sus tragos? No puedo creer cuantos jovencitos hay como nuestros hijos que gustan las viejas maduras como nosotras.- dijo Rosy sentándose en el sofá.

    -También me tomo por sorpresa la primera vez pero que lo descubrí pero ahora lo veo como algo normal. Además te dije que si querías nos hubiéramos ido con ellos. Los chicos no se molestaran si lo hacemos.- le respondí sentándome junto a ella.

    -Ya lo sé pero la verdad es que… la verdad es que… tenía ganas de hacer aquello que me propusiste hace rato. Ya sabes, justo ahora que no están los chicos.- respondió Rosy con cierta vergüenza.

    -¿Y de qué propuesta hablas?- pregunte haciéndome a la desentendida.

    -Tu sabes… acerca de buscar consuelo en una amiga.- respondió sonrojándose y bajando la mirada.

    -¿Qué clase de consuelo es el que buscas? ¿Qué es lo que necesitas? ¿Dime que es lo que deseas?- le dije mientras le levantaba la cara con mi mano y acercaba mi rostro al de ella. Me detuve a escasos centímetros de ella pues deseaba que ella diera el paso inicial.

    Ella dudo por unos segundos y armándose de valor acorto la poca distancia que nos separaba y me planto un ardiente beso en los labios. Yo le correspondí con la misma pasión y nuestras lenguas se enlazaron una con otra.

    Fuera de la pantalla nuestros hijos se sorprendieron al vernos besarnos y voltearon a vernos. Yo sonreí con picardía mientras Rosy se apeno un poco pero también sonrió.

    -Sigan mirando, lo mejor está por venir.- les dije señalando el televisor.

    Ahí, Rosy y yo comenzamos a acariciarnos mientras continuábamos besándonos. Sentí sus manos sobre mi cuerpo, algo torpes pero ansiosas. Yo recorría el suyo con firmeza, acariciando su trasero y apretando su amplio trasero. Me separe del beso y dirigí mi boca hacia su cuello para besarlo y la hice gemir al hacerlo. Ella se derretía entre mis manos mientras poco a poco iba despojándola de su vestimenta hasta dejarla con su ropa interior, todo esto sin dejar de besar su cuerpo.

    -Adelante, es tu turno de desnudarme.- le dije.

    Aun con cierta vergüenza comenzó a quitarme las prendas de mi anatomía poco a poco hasta que yo también quede solo con mi ropa interior.

    -Continua.- le pedí.

    Ella asintió y con sumo cuidado retiro mi sostén y mis bragas hasta dejarme al natural frente a ella. Rosy admiro mi cuero desnudo por unos instantes y luego nos dimos otro beso. Después fue mi turno y yo también la despoje de lo que quedaba de su vestimenta hasta tenerla desnuda y me maraville con su cuerpo maduro.

    Aunque no era la primera vez que nos veíamos desnudas, si era la primera vez que estaríamos solas sin nuestros hijos y era algo sumamente erótico y excitante.

    Y hablando de nuestros hijos, en esos momentos ambos no perdían detalle de lo que sucedía en la pantalla y mostraban tremendas tiendas de campaña entre sus pantalones. Le hice una seña a Rosy y ambas dejamos libres aquellas hermosas vergas que tanto placer nos habían dado. Estaban duras como piedras y comenzamos a hacerles una paja mientras ellos seguían absortos en lo que sucedía en el video.

    De regreso a la acción, Rosy y yo seguíamos besándonos y una vez más me separe para besar su cuello pero esta vez, luego de unos instantes, comencé a bajar mis labios hasta llegar a sus grandes pechos. Ahí me los lleve a la boca y los chupe con delito, haciéndola gemir al sentir mis labios en sus pezones. Estos estaban duros y erectos, y mi lengua jugo con ellos mientras mis dedos los pellizcaban y mis manos amasaban esos globos de carne. Rosy se estremecía ante mis caricias pero yo deseaba más y dejando esas tetas divinas seguí con mi recorrido hasta llegar a su entrepierna. Ella abrió sus piernas invitándome a entrar y observe su coño peludo, el cual resplandecía a causa de los jugos que comenzaban a emanar de su interior.

    Acerque mi rostro hasta su raja y aspire su delicado aroma para luego sacar mi lengua y posarla suavemente en su hendidura. La mujer gimió y se retorció al sentir mi lengua. El sabor de su néctar invadió mi boca y comencé a lamer gustosamente.

    Usando mis dedos encontré su clítoris y también lo ataque con mi lengua, aumentando la intensidad de los gemidos que salían de su boca. Mis dedos penetraron en su raja y quedaron empapados al instante.

    -Mmmm, que rico, ufff, no pares, ayyy, masss, masss, cómeme el coño, Margarita. Ahhh.- gemía la mujer.

    Yo continúe estimulando su entrepierna y usando mis dedos llenos de sus jugos, los lleve hasta su entrada posterior donde los introduje con facilidad. Rosy gimió y grito con más fuerza al sentir mis dedos penetrando su ojete mientras mi lengua continuaba lamiendo su coño y chupando su clítoris. No paso mucho tiempo cuando la sentí estremecerse y escuche como gritaba como salvaje para luego sentir su corrida vaciarse sobre mi rostro. Usando mí boca succione lo más que pude de sus jugos y cuando se hubo calmado, me levante y la bese dándole a probar del dulce néctar que había emanado de sus entrañas. Ella no se opuso para nada y recibió sus jugos con deleite de mi boca.

    Fuera de la pantalla, ahora estábamos chupando y mamando las vergas de nuestros hijos animadamente mientras su atención se centraba en el par de zorras lesbianas de la pantalla. De vez en cuando volteaban hacia abajo y nosotras solo sonreíamos sin sacarnos sus pollas de la boca.

    Rosy había disfrutado enormemente su primera experiencia lésbica pero esta apenas estaba comenzando y ella quería más.

    -Es mi turno. Quiero probarte pero no sé si lo haga bien.- me dijo haciendo que me sentara a su lado en el sofá.

    -No tienes nada de qué preocuparte. Solo haz lo que a ti te gusta que te hagan. Déjate llevar y ya verás cómo te saldrá bien.- la anime antes de comenzar.

    Mi amiga asintió, estaba muy ansiosa y sin perder un instante se abalanzo sobre mis tetas. Las chupo con algo de torpeza pero con mucho ahínco, tratando de imitar lo que yo había hecho.

    -Así, lo haces bien, mmm, chupa con fuerza, uffff, muy bien, lame los pezones que eso me gusta, uyyyy, siiii, puedes usar tus manos también.- dije animándola y guiándola.

    Rosy poco a poco fue dejándose llevar y siguiendo mis instrucciones se dedicó a darle placer a mis tetas.

    Lo hacía bastante bien, de vez en cuando se le iba la mano con la boca y me daba pequeños mordiscos pero se sentían muy placenteros.

    Al cabo de unos minutos, Rosy decidió pasar al plato fuerte y comenzó a bajar hasta llegar a mi coño. Abrí mis piernas lo más que pude para que tuviera fácil acceso. Ella se quedó quieta observando mi panocha húmeda y peluda pero note que aún había cierta duda e inseguridad en ella.

    -Adelante, solo déjate llevar.- le animé.

    Rosy dirigió su boca hasta mi raja, que ya palpitaba de ansiedad y cuyos jugos comenzaban a brotar. Con lentitud se acercó hasta ahí y aspiro el intenso aroma que escapaba de ella. Saco la lengua y la fue acercando hasta que finalmente toco con ella mi raja. Su lengua se empapo con los deliciosos sabores de mis jugos y comenzó a lamer delicadamente los labios menores de mi panocha.

    Aunque en nuestra primera orgia con nuestros hijos ya me había comido el coño, esa vez lo hizo con torpeza y con algo de salvajina, producto de la lujuria que sentía en esos momentos. Ahora en cambio, la lujuria seguía presente pero no era tan intensa como en esa ocasión. Era un deseo de brindar el mismo placer que ella había sentido, de devolver el favor, de hacer que yo me corriera.

    La mujer comenzó a usar sus dedos como yo los había usado antes con ella. Estimulo el clítoris frotándolo suavemente con su pulgar a la vez que metía sus dedos en mi interior.

    -Ummm, si, vas bien, sigue así, uyyy, usaste tus dedos, ya vas aprendiendo, mmmm, así, continua.- gemía dándole ánimos.

    Rosy pronto perdió el nerviosismo y puso todo su ahínco y empeño en hacer que yo me corriera. Su lengua recorría mi coño de arriba hacia abajo y en varias ocasiones la sentí acercarse a mi ojete hasta que finalmente se decidió a meter su lengua en mi oscuro agujero. Eso me tomo por sorpresa y grite de placer mientras me estremecía al sentir su lengua dentro de mi culo.

    -Ay, condenada, que bien lo haces, mmmm, siii, asiii, cómeme el culo, ufff, méteme la lengua, ayyym que rico.- gemía disfrutando de sus atenciones.

    Rosy dejo mi culo para regresar a mi coño pero iba alternando con su lengua de un agujero al otro hasta que yo sentí como el clímax llegaba a mi cuerpo y me corrí lanzando mis jugos hacia Rosy. Ella no se despegó de mi coño ni un instante hasta que no termine de correrme y luego, haciendo lo mismo que yo, se levantó para besarme con mis jugos almacenados en su boca y los compartió conmigo. Yo la recibí con gusto y la bese con pasión mientras degustaba el sabor de mi corrida en sus labios.

    -Lo hiciste muy bien para tu primera vez. Pero te falta algo de practica.- le dije sonriéndole.

    -Bueno entonces tengo que seguir practicando si quiero ser tan buena como tú.- respondió Rosy mientras se disponía a regresar a mi coño pero la detuve y me puse de pie.

    -Espérame aquí. Tengo algo que te gustara mucho.- le dijo y me dirigí hacia mi alcoba.

    Entre en ella muy emocionada y fui en busca de la sorpresa.

    -La verdad es que tenía la esperanza que aceptaras mi propuesta y por eso compre esto por adelantado.- le dije desde mi habitación mientras me colocaba el juguete y regrese a la sala donde hice mi triunfal aparición con un dildo arnés en la cintura.

    Era algo que tenía ganas de experimentar desde tiempo atrás, desde aquellos encuentros con Vicky en nuestra juventud pero jamás me había animado a comprar uno. Cuando David me comento acerca de su viaje se me ocurrió la idea de estar a solas con Rosy y nuevamente recordé aquel juguete así que una tarde me dirigí a una sex shop y lo compre con ilusión.

    Era de color rosado, de 17 cm y traía un dildo más pequeño para que yo me introdujera al usarlo y sintiera placer.

    Rosy abrió los ojos sorprendida mientras me acercaba hasta donde estaba sentada. Me detuve frente a ella con el juguete a la altura de su rostro. Ella no lo dudo y comenzó a chuparlo como si fuera de verdad. Yo la observaba desde arriba excitada al verla mamando ese pene falso.

    Lo chupaba de la misma forma en la que en esos momentos fuera de la pantalla se comía la verga de mi hijo porque minutos atrás le hice una seña y cambiamos de pollas. Los muchachos tardaron un poco en darse cuenta pero parecía que ya habían aprendido a diferenciar nuestras técnicas de mamar verga porque a los pocos segundos del cambio ambos miraron hacia abajo casi al mismo tiempo. Ellos solo se rieron pues aquello ya era algo común entre nosotros y luego continuaron viendo la acción de aquella porno casera protagonizada por sus madres.

    Luego de que Rosy dejo mi “pene” bien cubierto de saliva, hice que se levantara del sofá y se sentara en un sillón colocado a un lado. Esto fue porque sabía que así estaría más cerca de la cámara y en posición lateral para poder apreciar mejor como estaba a punto de follarla.

    Ella se sentó y rápidamente separo las piernas ansiosas por sentirme en su interior. Me posiciones frente a ella y comencé a darle golpecitos con el dildo a su coño.

    -Vamos, Margarita, no me hagas esperar más.- me pidió ansiosa.

    -¿Qué es lo que deseas que haga? ¡Pídemelo!- le dije mientras seguía pasando el juguete por los bordes de su coño excitándola.

    -Quiero que me folles, quiero que me la metas como lo hace tu hijo, hasta el fondo, vamos, métemela, por piedad. Penétrame con ese gordo miembro.- suplico la mujer.

    Yo obedecí y de una sola estocada introducir el miembro falso dentro de ella, Rosy gimió al recibirme en su interior. Rápidamente comencé a empujar mis caderas para follarla con toda la fuerza que tenía.

    El juguete nos otorgaba placer a las dos y nuestros gemidos comenzaron a escucharse por todo el lugar. Me incline hacia adelante para besarla y ella me recibió con deseo y pasión. Sentía nuestras tetas aplastarse unas contra otras y nuestros pezones chocando, todo eso solo aumento nuestro placer.

    -mas, Margarita, mas. Follame con fuerza como lo hacen nuestros hijos. Ayyy, que rico, métemela toda, mmmm, bésame, ufff, siii, asiii, dámelo todo.- pedía Rosy a gritos.

    -Sí, gózalo, cabrona, imagina que es mi hijo el que te folla, se lo bien que te gusta su verga. Mmm, la tiene grande y gorda como este juguete, yo lo sé muy bien, mmmm, que gusto.- respondí sin dejar de metérsela con todas mis fuerzas.

    Yo me incorpore y la sujete por las piernas, manteniéndolas en alto para hacer más efectiva la penetración como mi hijo me había hecho tantas veces antes. Ella dirigió sus manos hacia mis tetas y las amaso con fuerza mientras yo la embestía con más ahínco. Sentía como el pequeño dildo se incrustaba dentro de mi coño mientras el dildo grande era enterrado dentro de la panocha de Rosy.

    Finalmente el orgasmo llego hasta nosotras y nos corrimos una vez mas mientras gritábamos de placer.

    Caí rendida sobre mi amiga y ella me abrazo y me beso mientras me recuperaba. Pero la cosa aun no terminaba

    Me levante y regrese hasta el sofá donde me senté con la verga de silicón apuntando al cielo. El juguete se veía resplandeciente a causa de los jugos de Rosy que lo bañaron momentos atrás.

    -Ven aquí, condenada. Ahora quiero que me montes como te he visto hacerlo con mi hijo. Clávatela en el culo por donde tanto te gusta que te la meta. Quiero escucharte gemir así como yo gimo cuando me penetra con su enorme pene.- dije llamándola.

    Esta no lo dudó ni un instante y se colocó en posición de vaquera invertida mirando hacia al frente y comenzó a sentarse sobre el juguete hasta hacerlo desaparecer dentro de su ojete.

    La sujete por las caderas para ayudarla y en pocos minutos ya estaba rebotando de gusto sobre mi.

    -Así, cabrona, métetela toda hasta el fondo, ufff, así, móntame como sabes hacerlo, como si fuera tu hijo.- le decía.

    -Ayyy, siii, que rico, no pares, mmmm, que gusto, lo haces muy bien, Margarita. Ufff.- gemía Rosy mientras cabalgaba con bríos.

    Yo lleve mis manos hasta sus tetas desde atrás y comencé a amasarlos como pude, apretándolos con fuerza y haciendo que gritara más.

    Rosy siguió clavándose en mi “polla” hasta que hizo algo que me sorprendió. Se levantó de ella sacándosela del culo y se volteó quedando frente a mí, luego se la volvió a incrustar en el culo y siguió cabalgando solo que ahora nos mirábamos a los ojos mientras lo hacía.

    Esta vez la sujete por las nalgas y las apreté con fuerza mientras la follaba. Ella se inclinó hacia adelante y se agarró del respaldo del sofá para poder montarse con facilidad, al hacerlo sus tetas me quedaron en el rostro y yo aproveche para chuparlas.

    -mmmm, que ricas tetas, que delicia, mmmm.- le dije.

    -Ufff, si, chúpamelas, ayyy, siiii, con ganas, que rico, que rico.- gemía Rosy.

    No paso mucho para que ambas llegáramos otra vez al clímax y de nueva cuenta gemimos y gritamos anunciando nuestro orgasmo.

    Ahora fue ella la que cayó rendida sobre mí y nos besamos de nueva cuenta mientras recuperábamos el aliento, pero aunque estábamos exhaustas aun queríamos más.

    -Eso estuvo increíble.- dijo Rosy contenta.

    -Y apenas estamos comenzando. Tenemos toda la noche para nosotras. Ven, vamos a un lugar más cómodo.- respondí y tomándola de la mano nos dirigimos hacia mi alcoba saliendo del rango de la cámara.

    Mientras el filme terminaba también lo hicieron nuestros hijos. Llevábamos ya varios minutos usando nuestras tetas para masturbarlos, apretando sus penes duros entre ellas y poco antes que nosotras nos corriéramos en la película, ellos estallaron bañando nuestros rostros con su semen.

    Yo recibí la dulce y deliciosa leche de mi hijo y Rosy atrapo toda la de Alex en su rostro y tetas. Cuando sus penes dejaron de lanzar chorros nos acercamos una a la otra y nos besamos para compartir aquel delicioso semen de nuestros hijos, chupándonos las tetas y las bocas para no dejar escapar ni una sola gota.

    -¿Qué dicen chicos? ¿Les gustaría ver la segunda parte en vivo?- les pregunte.

    -Y esta vez a mi me toca follarme a Margarita primero.- dijo Rosy sonriendo.

    Ellos asintieron emocionados y nos dirigimos los cuatro a la alcoba.

    Antes que nos diéramos cuenta ya había pasado un año desde nuestra llegada al complejo. Las vacaciones de verano nuevamente estaban por llegar y los cuatro decidimos que sería una excelente idea ir todos juntos a veranear.

    Por fortuna, yo tenía el lugar exacto para ello…

    CONTINUARA…

  • Miradas

    Miradas

    Todo empezó con un cruce de miradas unas noches antes durante una guardia bastante movida; al parecer teníamos una médico nueva en el servicio que además de capaz e inteligente era exuberantemente hermosa, tanto como para ser la envidia de cualquiera que tomará simplemente su mano.

    Al cabo de unos días empecé a profundizar en conversaciones médicas en pos de tener un poco de su atención y a pesar de ser casada y yo en contra de todos mis principios morales y crianza no me aguanté la tentación y empecé a seducirla, todo empezó con chocolates tipo brownie y cosas así…

    Pero lo más sorprendente fue que un par de noches después y pese a todas mis posibilidades de ser rechazado apareció ahí, en mi cuarto de descanso médico más hermosa que nunca su piel blanca a media luz hacia juego con su cabello lacio que llegaba a media espalda, ese uniforme pegado a su cuerpo permitiéndome ver hasta lo que no era evidente esos senos majestuosos con esos peones amenazantes apuntado a todo lado queriéndose salir de su ser, al bajar mirada tal vez por timidez o por morboso aluciné en sus piernas imaginándolas desnudas, besándolas desde la punta de sus pies hasta la punta de su cérvix.

    Con una frase paralizó mi mundo y sin pensarlo mucho expresó «está ocupado tu otro lado de la cama?» casi sin titubear le dije “es tuyo” y a pesar de que esa noche no pasó nada creo que nunca había estado tantas horas tan erecto sin querer concretar nada; toda esa noche fue pláticas y coqueteos que iban y venían jugando a no querer queriéndolo todo.

    A partir de esa noche todo cambió, todo se transformó hasta llegarme al hoy, a esta noche donde estoy saltando a través de una ventana de consultorio y escuchando que al otro lado de la puerta alguien levanta la voz llamándonos porque hay una emergencia.

    Nunca me imaginé que al entrar a aquel consultorio todo se saldría de control de esa manera, pero como no hacerlo si después de jugar al coqueteo de robarnos un beso, tú me diste la espalda como queriéndome ignorar y fue en ese momento en el que atrevida entre y sin decir una sola palabra apreté tu cuerpo contra el mío y fue ese gemido de placer de éxtasis de locura que me permitió seguir…

    Seguir besando tu cuello, seguir besando tu espalda seguir girando y deleitando con esos senos hermosos con los que tanto había soñado antes, no parabas de gemir como no queriendo hacer mucho ruido por no ser escuchada pero sin poder evitarlo.

    No podía creerlo por fin bajé tu pantalón y antes que fueras a arrepentirte ya estaba dentro de ti, todo se selló con un ufff tuyo que me volvía loco y no me permitía parar, es alucinante hacerte el amor, pero es aún mejor ver tus expresiones faciales y disfrutar de cada uno de tus gemidos el entrar y salir no tiene tanta gracia sino tiene ese ummm uffff con el que logras hacerme volar y sentirme en la mejor película erótica jamás filmada.

    Si no es por ese ruido de la gente que camina, corre y pide ayuda creo que jamás hubiésemos querido terminar esa noche… Entre más te movías yo más me aguantaba las ganas para no acabar, ese movimiento de cadera, esas piernas deliciosas y grandotas temblando de tanto furor y esa fusión que se generó aquella noche en el lugar más inesperado todo eso permitió que termináramos juntos en una explosión de sensaciones que hasta el nublado de mis días me podría hacer sonreír con solo recordarlo.

    Es por eso que hoy saltando desde esta ventana puedo decir «no tengo idea que es el amor, la verdad poco me importa”.

  • ¿Y si me volviera prostituta ocasional?

    ¿Y si me volviera prostituta ocasional?

    Sábado por la tarde, tocan a la reja de la casa y salgo a recibir a Regina, la morena tetona que conocí en aquella aventura de un día en la Merced.

    Hacía un mes ya que había vivido esa locura y no resistí la tentación de llamar a esta morena tetona y platicar con ella, la verdad, reconozco que el haber sido puta por un día me dejó muy excitada y quería repetir la experiencia.

    Los colores vibrantes de su ropa y su manera de ser no dejaban duda de su origen humilde… Pero su cuerpo, ese cuerpo estaba hecho para el placer y no pude evitar fijar mi vista en ese par de tetas excitantes que había probado ya y me tenían caliente.

    -¡Hola!, ¡pásate! -Le dije amigablemente y entró un poco inhibida a la sala, ahí estaba mi esposo con mi hijo y al vernos saludo y se llevó al bebé a la recámara dejándonos solas en la sala.

    Nos sentamos en el sofá de la sala y nuestras miradas recorrieron el cuerpo de la otra con lujuria… su cara era bella, facciones bonitas en una mujer morena… ufff, eso me encantaba!

    -No sabía que ya eras mamá.

    -Sí, de ese hermoso bebé que viste! Es mi adoración!, te imaginabas que fuera casada también? Mira! Le señalé mi pulsera en el tobillo, ¿sabes qué es?

    -No -contestó curiosa- que es?

    -Es un símbolo que representa mi disponibilidad para tener relaciones sexuales con otros además de mi marido…

    -Ahhh cabrona! Con razón no te costó mucho trabajo entrarle el otro día! -dijo riendo escandalosamente Regina.

    Sonrojándome le contesté:

    -no, y la verdad… Me gustó mucho!!

    Nuestras miradas se encontraron de nuevo y ella me tomó de las manos diciendo: 

    -quieres hacerlo de nuevo? -Acercándose a mi cara

    -Sí -respondí acercándome hasta rozar sus labios con los míos- pero quiero que tú me aconsejes…

    Nos besamos cachondamente mientras ella llevaba mis manos a sus tetas morenas y contestó:

    -Ok, pero, ¿qué hay para mí? ¿Me dejas cogerte? La verdad me gustaste desde que te vi en el callejón y cuando te vi la raja me encantaste más aún!!

    -Ven -poniéndome de pie la tomé de la mano y la llevé hacia la recámara diciéndole:- tú también me gustaste mucho, por eso te llamé…

    Pasamos frente a la recámara del niño y le dije a mi esposo:

    -¡Voy a seducir a esta morena! -Guiñándole el ojo y sonriendo satisfecha.

    Entramos a la recámara y nos sentamos, comenzamos a besarnos con lujuria mientras nos desnudamos, al quedar ambas desnudas nos paramos un momento para admiramos…

    Volteando un momento hacia la puerta, Regina preguntó:

    -¿no hay problema con tu esposo?

    -Jajaja… Al rato viene, le gusta verme con otros, ¿te molesta?

    Sonriendo cachondamente dijo:

    -no, si Uds. están de acuerdo, por mi no hay problema!…

    Tomándose las tetas entre sus manos se fue acostando en la cama invitándome a unirme…

    Sin duda, estas eran las tetas más cachondas que había visto, las de mi amiga del trabajo eran grandes, pero estas estaban más cachondas con esas areolas grandes y esos pezones morenos grandes y erectos que me tenían hipnotizada!

    Lentamente me subí encima de ella y empecé a mamar y acariciar esas tetas enormes y deliciosas de Regina.

    Subí un poco y nos besamos con pasión mientras ella acariciaba mi cuerpo y buscaba con su dedo medio mi velluda raja…

    -¿Te gusta mi raja? -Le pregunté caliente…

    -Sí, desde que te vi acabando de coger con tu primer cliente me calentó mucho, por eso me atreví a ofrecerte venirte a vivir conmigo, aunque ya veo que tú vida está resuelta en ese sentido… Más bien debería venirme a vivir yo a tu casa con ustedes!! -Dijo riendo escandalosamente

    -Mmmm… -Entre besos mi mente empezó a calibrar las posibilidades- Pues no estaría mal -le respondí- no estaría nada mal….

    -¿En serio? -Dijo Regina poniéndose seria por un momento- de verdad te gustaría? Y tú esposo!? Crees que aceptaría?

    -Él hace lo que yo le diga, y seguro no se opondría a tener dos mujeres calientes viviendo bajo el mismo techo…

    -¡Te daría la mitad de lo que gano! -Dijo ella emocionada…

    -No, ese dinero es tuyo, tú lo ganas con el sudor de tu cuerpo -dije sonriéndole- con que nos des placer a los dos sería suficiente…

    -Te recomendaré con los mejores clientes! -Dijo ella emocionada- tengo varios que están bien vergudos!!

    -¡Gracias, acepto! -Dije divertida- aunque también quiero ofrecerme a los que me pidan, la emoción de ver qué me toca en esos momentos me excita mucho también!

    -Te entiendo muy bien, lo mismo siento cuando salgo a ofrecerme a los hombres, me gusta verlos excitados -dijo Regina.

    Éramos muy parecidas en la intimidad, dos putas calientes y exhibicionistas… Solo que ella cobraba y yo lo hacía por caliente!

    -Ahhh… -gemí al sentir sus dedos penetrarme la vagina profundamente, la besé de nuevo en señal de cerrar nuestro pacto y tomando aire me dijo:

    -¡Qué bárbara! ¡Estás bien apretadita! Como si no hubieras tenido al bebé!!

    -¿Te parece de verdad? -Pregunté caliente sintiendo sus dedos penetrarme profundo mientras movía mis caderas a su ritmo…

    -¡En serio Mariela! ¡Estás bien apretada!! Que rica!!

    Regresamos a besarnos mientras yo seguía acariciando sus tetas.

    -¡Tus piernas están preciosas! Y con esa raja velluda se complementan muy bien…

    WOw… Está mujer tenía algo que no había encontrado antes en otra hembra… Era una prostituta humilde, pero sincera y caliente como yo! Teníamos mucho en común y me caía muy bien, además de sentirme tremendamente atraída por ella

    -Ahhh… -ahora era ella quien gemía sintiendo mis labios mamar sus pezones…- ¡Muérdelos! Muérdelos fuerte!! ¡Anda perrita! Muérdelos…!! Chúpalos! Lámelos!!

    -Ahhhh… mmmm sí! (No me molestaba convertirme en la perrita de Regina, al contrario)

    -Ohhh… -Ambas gemíamos por el placer recibido, yo sintiendo sus dedos en mi vagina y ella sintiendo mis labios mamarle las tetas con desesperación.

    Quería que disfrutara mucho, quería darle el placer que solo una mujer puede darle a otra hembra igual de pervertida…

    Busqué entre sus nalgas y metí mi dedo medio en su ano mientras metía mis dedos en su raja así mismo tiempo y seguí mamando esas tetas que me tenían tan caliente!

    Lo había decidido, después de esto, le pediría que viniera a vivir con nosotros, tener una hembra como ella en casa sería cachondisimo! 

    Saber que ella está prostituyéndose mientras yo estoy en el trabajo me tendría caliente todos el día esperando regresar a casa para estar con ella…

    De repente nos detuvimos… 

    ¡Ambas sabíamos lo que queríamos hacerle a la otra! Fue un momento como si lo hubiéramos estado esperando toda la vida…

    Sin dejar de vernos a los ojos, nos pusimos en posición de 69 con ella arriba de mí, abrí mis piernas a tope esperando con ansias sentir su lengua en mi vagina mientras ella se acomodaba entre mis piernas y bajaba su oscura vagina depilada hacia mis labios.

    No pude evitar cerrar los ojos para concentrar mis demás sentidos en el momento.

    Primero pude oler la vagina más caliente que había tenido conmigo, luego, al sentir sus labios vaginales chocar con mi lengua estuve a punto de gritar de placer…

    Mmmm…!! Su lengua encontró mi raja abierta esperando sus caricias, sus manos se aferraron a mis nalgas y metió su boca y lengua en mi velluda vagina mientras yo hacía lo mismo con su vagina morena…

    Ahhhh… ohhhh gemíamos calientes a tope disfrutando este momento de éxtasis femenino, mi raja empezó a oler mucho ya destilar jugos previos a mi venida.

    Todo este tiempo mantuve mis ojos cerrados disfrutando como nunca a otra mujer y la sensación me encantó!

    Mi lengua se movía como nunca lamiendo las paredes y labios de esa vagina caliente recibiendo la venida de Regina intensamente mientras empezaba a sentir mi venida llegar gritando:

    -¡Me vengo! ¡Me vengooo!!

    Mi orgasmo llegó justo después del suyo y me derrame con un squirt tremendo empapando su bonita cara y la cama.

    -Wow -dijo ella disfrutando conmigo el momento- ¡me encantas Mariela! Te quiero coger a diario!!!

    -¡Yo también! -Contesté más caliente aún, está mujer me estaba haciendo sentir cosas que antes solo había sentido con Israel o Tony…

    Definitivamente estaba encantada de ser bisexual! 

    Mi forma de agradecer a la vida el placer que recibía mi cuerpo fue el decidirme a ser prostituta de medio tiempo; no estaría ahí diario, pero cuando fuera, me ofrecería descaradamente a los hombres para dejarlos cogerme a manera de agradecimiento por ser tan afortunada…

    Tal vez no sería prostituta para siempre, pero mientras me excitara y pudiera hacerlo, ¡sería mi pasatiempo favorito!

    Acurrucándose conmigo, Regina me abrazo mirándome a los ojos y fijando mi mirada en ella también le dije:

    -Quiero que te vengas a vivir con nosotros y me ayudes a convencer a la encargada del prostíbulo de que me deje ir solo algunos días, no puedo ir a diario por mi trabajo, lo harás?

    -Pero claro Mariela!, cuenta con ello! Yo me encargo de convencer a doña Tere de que te deje ir cuando quieras! Es en serio lo de que me venga con ustedes a vivir? Yo encantada de tener una familia! Y tú esposo puede cogerme cuando quiera también!

    -Pues está hecho entonces! Mañana te podemos ayudar a traer tus cosas y a partir de la semana entrante, después de que hables con doña Tere, iré un par de días por allá a «trabajar» contigo!

    -Sí!! -Dijo Regina feliz y besándome de nuevo- te conseguiré ropa más adecuada para que te ofrezcas a los machos de una manera muy explícita, te late?

    -Sí, sabes bien que me excitará mucho ofrecerme vestida como toda una puta para ellos!!

    Continuará.