Autor: admin

  • Un encuentro con una amiga

    Un encuentro con una amiga

    Mi nombre es Julio, tengo 20 años, a decir verdad creo que soy algo joven en comparación con ustedes amado público, pero creo que las ganas que tengo y los deseos hacen que mi edad no importe.

    Bueno pues este es mi relato espera les agrade…

    Mi primera vez con una mujer mayor que yo, tenía 18 años cuando una mujer mayor que yo me comenzó a tratar por las redes sociales al principio, pero nunca me imaginé que llegaría a suceder tiempo después ya que siempre ella la que me comenzaba las pláticas por chats y pues nunca me negué ya que me parecía muy atractiva.

    Obviamente soy demasiado cachondo para eso del sexo me encanta!!

    Un día me dije a mi mismo que tendría que llegar a pasar algo entre nosotros y vaya que me costó hacerlo porque no le convencía que alguien como yo le podría dar un buen rato juntos por mi físico, ya que en ocasiones me lo recalcó ya que soy delgado y ella es gordita pero hice todo lo que estuvo en mis manos por ganarme ese grande y excitante cuerpo.

    Así que un día me dijo que le gustaría conocernos más y fui a su departamento y desde que llegué me sentí algo raro por qué no sabía que iba a pasar, pero desde el principio le hice saber mis intenciones y la fui tocando como si ya la conociera y me dijo que era muy caliente y de verdad que estaba en mi mejor momento de erección.

    Llegando a su puerta cerré y me abalancé sobre ella y le empecé a dar unos besos de esos tan apasionados que mencionó que se empezó a mojar de su vagina, y tan rápido como pude la desvestí tenía un cuerpo gordito, pero eso no me importó le di un oral sin pena y escurría en su jugo, de ahí terminando el oral fui directo a meterle mi miembro aunque no duró mucho como lo esperaba.

    Al final me dijo que me veo niño aún, pero que nada más me veía porque le encantó como se lo hice aquel día.

    No soy de calibre grande la verdad, pero intento siempre hacer bien mi trabajo y es algo que tengo desde siempre, desde que tengo uso de razón tener ese buen gusto por las maduras…

    Por si gustas escribirme adelante madura o joven me encantaría conocerte.

  • Mi primer anal con mi amigo de la universidad (Parte 2)

    Mi primer anal con mi amigo de la universidad (Parte 2)

    Mientras estaba entrando su verga, me sentí la máxima reina de todo, saboreando ese exquisito pedazo de carne hirviendo… Rápidamente para hacerlo disfrutar me salí, siendo la la mejor y complaciente puta de todas. Me gire y viéndolo a los ojos me agache para poder mamarle su verga. Estaba tan excitada que solo pensaba en su gran miembro.

    Me dirigí a cerrar la puerta, claro con botón aun sabiendo que nadie llegaría. Me baje al suelo, como la puta y perra que era, caminando como tal me deslice hasta él, le tomé su gran verga con mis dos manos, ya que note que esa gran verga estaba gigante lo masturbé un poco, sin importar me lo metí a la boca, le empecé a mamar es gran trozo de carne, sinceramente estaba muy excitada, se lo empecé a chupar sin parar mientras lo observaba, sin manos se lo chupaba de arriba abajo rápidamente, lo deje salir un poco de mi boca, tome su verga tan grande como era, comencé a chuparle los huevos, que por cierto los tenía muy duros.

    Después de una buena mamada me levante, me gire y le mostré mi culo, lleno de deseo por sentirlo dentro, golpee mis nalgas con mis manos, volví a girarme para verle fijamente a los ojos, quería ver su reacción ante mis nalgas que eran suyas, note lo caliente que estaba así que decidí volverme a hincar mamándole su verga nuevamente, el gemía de placer, ese placer que como mujer le podía dar. Recuerdo bien que jugaba con mis manos y escupía su verga que sinceramente yo disfrutaba solo para mí. Me pare en ese instante, disfrutando de ese éxtasis que solo ese momento me podía dar. Lo miré a los ojos y le pregunté:

    -Te gusta que me siente sobre ti?

    Tímidamente, con un jadeo entrecortado él me respondió:

    -Eres mi puta, y quiero que te sientes aquí, esta verga te espera putita.

    Esas palabras fueron como una sinfonía para mi, excitada por el momento tan grandioso empecé a masturbarme rápidamente, sin pena le dije que lo haría venir. Me senté lentamente sobre su verga. El jadeaba de placer mientras yo me sentí la mejor puta complaciente de todas. Me metió su verga hasta el fondo mientras yo gemía como una loca, una loca sedienta por su calentura, comencé a subir de arriba a abajo pretendiendo hacerlo gozar esa noche. Sentía como él tomaba mi culo haciéndolo moverse al compás de él. De pronto él salió, se levantó de la orilla de la cama donde estaba, me levanto, me orillo a la puerta y me besó. Sus besos apasionados me daban a entender que lo estaba satisfaciendo.

    Poco a poco me invito a bajarme para mamarle su verga a punto de reventar de esa leche que tanto había soñado. Sin usar mis manos tomé su verga tan dura y la busque con mis labios, se la chupe rápidamente, mientras tomaba mi cabeza continúe chupando, de pronto exitada por el momento solo escuché su voz diciendo:

    -Me voy a venir, me voy a venir.

    Puse mi rostro y saqué mi lengua esperando ese dulce momento en el cual sintiera su leche caliente recorrer toda mi cara y lengua. De pronto sentí un calor inminente en mi rostro, era su leche caliente sobre mi cara, no paraba de gemir mientras lo masturbaba para sacársela toda…

    De momento el cayo a la cama mientras yo disfrutaba llena mi carita de su blanco líquido, jugueteando con mis dedos y mi boca saboreándola me levante… lo mire me mordí los labios y me acosté junto a él. En ese momento no terminé pero me daba satisfacción el saber que había complacido a mi hombre.

  • Performance

    Performance

    Desde el lunes empezamos a crear un juego de expectativa sexual que al viernes ya me había obligado al autoplacer. No recuerdo haberme humedecido tantos días sólo pensando en que un man me comiera. Él es la definición perfecta de amante. No hay compromiso, no hay daños a terceros, me gusta, le gusto, le encanta follar y yo quiero que invada mi mundo de su sexo. Es el tipo que sin rodeos expresa lo que quiere, pero lo materializa con sutileza. Con él me gustaría que hubiese un botón de calificación que señale “me excita”.

    La noche oficial del encuentro, no sabía ni qué ponerme, ¡él quería una blusa transparente sin sostén y no soy tan segura para tomarme esas libertades! Así que me incliné por un vestido rojo relativamente corto con escote lateral sin sostén. El peinado simple y el maquillaje suave. Los nervios y la ansiedad me mataban, pero me sentía linda así que lo saludé lo más natural que pude. Hizo gala de un derroche de encanto.

    Conversamos de temas generales y explicó que para mi comodidad había elegido un lugar lindo pero apartado. Atiné a responder ¡súper! cuando en realidad quería decir “¡ya me convenciste! haré lo que pidas la próxima vez”. El trayecto estuvo sereno, hablamos durante un par de horas, comimos y mientras tanto la idea de -ya casi – me alegraba. Bailamos y sin reparo tomo una de mis tetas del vestido y la sostuvo en su mano mientras bailábamos a plena vista, al sentarnos me penetro por el ano con uno de sus dedos y el cuerpo lo apreció.

    Esa noche debía terminar bien, había leído no menos de 20 artículos sobre el beso negro y ahora me hallaba impaciente por dárselo; ¡moría por hacerlo! Con ningún otro hombre se hablaba si quiera de esa opción, pero con él se hacía sin riesgos y sin juicios.

    La luz de la noche y un viento fresco hacían el clima perfecto de regreso. Introdujo su mano en mi interior y comenzó a darme placer -sabe hacerlo-pregunto si lo quería besar -me agaché se lo mame sin prisa- y me levanté sin terminar para que él retornara a su ejercicio. ¡Ojalá tuviera ahora esas manos o esa verga o ese cuerpo! Me aviso que estábamos próximos a la llegada a su apartamento y como pude me organicé. En su apartamento me abrazó y me besó de manera dulce, me tomó por la cintura y con las puntas de sus dedos termino de retirar el vestido, me miró fijamente y señalando el trípode con la cámara dijo “hoy hay vídeo”, me reí y afirmé con la cabeza.

    Tiene una verga perfecta fue solo verlo desnudo y todos mis labios se humedecieron de placer, baje y devore cada milímetro de esa verga, de rodillas pedí permiso y bese su ano con profundo placer. Él correspondió con una penetración exquisita, mi piel se erizaba con cada toque, cada gemido era natural, cada arqueada, cada movimiento, cada beso. De repente, saco un anillo vibrador y se lo puso. Lo metió en mi vagina primero y paso al culo sin pedir permiso, le rogué que se devolviera tanto placer me inmoviliza. Se vino y tuvo la gentileza de dejármelo tragar. Esa verga le viene bien a todos mis órganos. En la mañana repetimos y me vine como puta.

    Han sido pocas veces las que me lo he comido en realidad, pero puedo tachar de la lista la creatividad, su comedor, la ducha, la cama y el sofá. Al día siguiente vi el vídeo, mi performance debe mejorar, pero él, tiene experiencia frente a la cámara. Sólo verlo me excito de nuevo, pero no pronuncié palabra.

  • Carolina, carita de ángel, puta en la cama

    Carolina, carita de ángel, puta en la cama

    Conocí por Facebook a Camila, ya sabes, amiga de amigos; platicamos un par de semanas y coincidimos en varias fiestas, siempre la llevaba a su casa en mi coche. Un día en una borrachera en la casa de Felipe, mis amigos me preguntaron:

    -Ya te la cogiste?

    -No, pero ya casi. -Respondí yo riendo con ellos y disimulando un poco mi enojo; porque en el fondo yo pensaba o quería creer que ella no era de ese tipo de chicas que después de salir con ellas un par de veces ya te dan las nalgas.

    Marcos es uno de mis mejores amigos, compañero de borracheras y peleas en que a menudo nos veíamos envueltos, el me conocía bien, al grado de llegar a tener las mismas novias y coger entre los dos a la misma chica un par de veces; él me dijo:

    -que estas esperando amigo? esa chica se va a aburrir, este asunto ya está más que caliente, es hora de llegar al siguiente nivel.

    -Estoy planeando proponerle que sea mi novia este viernes, le dije

    -jajaja no hablarás en serio! jaja, o sí?… -me dijo Marcos riendo, noté un brillo en su mirar;

    -Es en serio!! la sonrisa de Marcos se borró

    -Mira hermano voy a ser bien honesto contigo porque te aprecio y porque te conozco de mucho, mucho tiempo; esa chica… quiero decir, Camila, no es del tipo de chica que presentas a tus papás en una reunión familiar o la que llevas contigo a todos lados o presentas a tus amigos, no quiero que te enojes pero…

    -Que pasa bro dime! no hay problema; tome un trago grande de mi cerveza.

    -Camila ya ha estado en la cama con algunos de nosotros, dijo Marcos bajando la voz, bebió también de su trago y continúo; de hecho hace como un mes, recuerdas la fiesta de Sofía?

    -Sí me acuerdo, recuerdo que no fui porque estaba en la casa de Emma (cogiendo de lo lindo)

    -Bueno pues esa vez estuvo ella ahí y bueno, pues paso, estaba ella, estaba Joaquín, Felipe y bueno… yo también estaba ahí, dijo Marcos esperando mi reacción para saber si podía proseguir o mejor se quedaba callado,

    -Cómo? Ellos fueron a la fiesta o entre ustedes se cogieron a Camila?

    -Fuimos casi todos los cabrones que ves en este momento y entre nosotros tres nos cogimos a Camila y a su amiga Sofía. No sabía si era verdad o si era solo por molestar pero tenía que salir de dudas, así que lo incite a decirme más.

    -Jajaja no jodas es enserio? reí a carcajadas, el también rio y dijo

    -Si mi hermano nos la cogimos entre los tres, y la verdad lo hace bastante bien. Dijo Marcos, la sonrisa le volvió al rostro y volvió a tomar un trago grande, yo no sabía que pensar o decir así que también bebí un poco,

    -Y cómo estuvo? digo, Camila, como lo hace? Marcos se acercó más a mí y me dijo:

    -oye amigo las quieres ver? me refiero ver a Sofía y a Camila cogiendo?

    -jaja cómo? Pregunté algo confundido

    -Sí, las grabamos, si quieres te puedo pasar los videos; Marcos comenzó a enviarme varios archivos al celular mientras seguíamos platicando y tomando.

    -Amigo no sabes de lo que te pierdes, Camila es una chica especial es muy cachonda aunque no tanto como Sofía, la verdad la pasamos muy bien ese día; si hubieras ido a esa fiesta también las habrías probado jaja

    -jajaja pues ahora tendré que esperar al viernes, dije riendo, pero por dentro aun no sabía que pensar, por ahora solo debía mostrar mi orgullo de macho;

    -El miércoles hay una fiesta en la casa de Joaquín y ellas dos están invitadas también, vamos y veremos qué es lo que pasa, dijo Marcos mientras sonreía;

    -Vamos entonces a coger a esas perritas, dije riéndome; Marcos asintió riéndose también y se levantó al baño dejándome su celular para terminar de pasar los archivos, esperé a que marcos entrará al baño y comencé a revisar su celular, sus whatsapp, sus llamadas, su galería, el que busca encuentra siempre dice la gente; en sus whatsapp varios nombres saltaron a la vista, Sofía, Camila, Julia y Emma mi ex novia, sentí como el corazón me empezaba a latir más rápido; abrí la conversación de Emma:

    Emma: Gracias por este día, la pase muy bien.

    Marcos: Yo también la pase muy bien, espero no hayas quedado muy adolorida jaja

    F: Eres una bestia jajaj

    M: Tú también te luciste con esa mamada que me diste al final, nunca me habían hecho algo así

    F: jaja seguro eso le dices a todas…

    Yo no podía creerlo! Marcos se estaba follando a mi ex, seguí subiendo el chat había fotos que ella le había enviado, fotos normales, fotos modelando trajes de baño y fotos sin nada de ropa, posando de perrito, mostrando el tatuaje de sus tetas, otras donde chupaba y jugaba con un dildo con la leyenda «ven y juega conmigo». Me mande por whatsapp algunas de las fotos de Emma, después les daría un buen uso. Después tome un trago grande y revise la conversación de Julia la novia de Felipe.

    Julia: Te falta mucho por llegar?

    Marcos: Ya casi llego, cuanto tiempo tenemos?

    J: No mucho, apúrate, me compre algo especial para ti…, adjuntó una imagen de ella con un conjunto de color negro que resaltaba sus ricas y enormes tetas.

    M: «visto»

    J: Te vas con cuidado, crees que este viernes podamos repetir? No veré a Joaquín hasta el sábado

    M: Deja revisar unos asuntos y te aviso en la semana, oye nena que sexy te veías hoy, me gustó mucho lo que hacías con las tetas

    J: que bueno que te gusto y oye lo que grabaste solo para ti hee!

    M: Claro, no te preocupes, oye me mandas otro video hoy?

    J: Si amor te lo mando en la noche, hoy también te lo ganaste!

    Me mande las fotos y videos de Julia por whatsapp, después note un whatsapp en particular, el de Camila de apenas hace algunas horas

    Camila: Hola, te veré hoy?

    Marcos: No sé hoy iré con unos amigos a la casa de Felipe a tomar

    C: Son unos borrachos meel, porque no me invitaron?

    M: Hoy había partido no quería aburrirte, te aviso en la tarde si puedo ir a verte

    C: Es que no te gustó lo que te hice la vez pasada?

    M: Me dejaste con muchas ganas muchacha! eres una cachonda de lo peor!

    C: Tomaré eso como un cumplido! jaja te espero…

    Demonios… Fui por otra cerveza, la destape con calma, di un trago graaande, borre todos los mensajes que me envié desde el celular de Marcos y entre en su galería; ahí estaban, ordenadas por nombre, cerca de entre 50 y 100 archivos por carpeta, fotos y videos de muchas chicas; en verdad había cogido con todas y a todas las tenía en video y fotos? había una carpeta para Camila, Sofía, Emma, Julia, María, Daniela…; CARAJO!! Yo solo venia por Camila y termine encontrando algo mejor. Marcos salió del baño; cerré todo y deje su celular en la mesa; di un trago grande de mi cerveza.

    -Como estas bro?, pregunto Marcos algo borracho; ya estas borracho? jaja yo creo que ya no voy a tomar más, estoy muuuy borracho y al rato para manejar no quiero imaginarme

    -A qué hora te vas bro? crees que puedas dejarme en mi casa también ando algo mal.

    -No creo bro voy a pasar a otro lado primero. Dijo Marcos desconfiando, pero si quieres te pido un Uber

    -Aun no me voy; así que puedo a bajarle el ritmo y más al rato veremos

    -Ok, Y bueno, ya se pasaron los archivos?

    -no lo sé bro, yo creo ya, respondí algo mareado

    -Ya estás muy borracho jaja, ya se pasaron!, iré por la ultima cerveza ya vengo. Maldito marcos se estaba chingando a mi Camila y a la mitad de nuestras mujeres esto no puede seguir así pensé.

    -Que paso men? ya estas borracho? jaja, dijo Felipe quien a diferencia de Marcos es más extrovertido

    -jaja solo estoy divagando un poco, Oye viejo hay una fiesta este miércoles, irás?

    -Por supuesto amigo!! Ahí estará Sofía y tu novia Camilita, además yo llevaré a unas amigas también!

    -De lujo! oye, Sofía también esta uff, con esas piernas y esas nalgas que se carga, y esa carita de «niña bien»; me imagino lo que haría con esa chica en la cama, debe ser una diabla; le dije tratando de sacar algo de información.

    -Amigo… se acercó Felipe más a mi como para contarme un secreto, recuerdas la fiesta de Sofía? creo que esa vez dijiste que saldrías con Emma, ese día me cogí a Sofía y a una de sus amigas junto con Joaquín y Marcos, estuvo de lujo bro! todo fue improvisado bro! las chicas y nosotros tomamos mucho! Y pues ya vez lo que pasa… jajaja

    -Vaya no vuelvo a faltar a ninguna borrachera! jaja

    -jaja de acuerdo; y cómo vas con tu novia Camila? si tu no la quieres entonces voy yo! jaja

    -jaja todo va bien, voy con calma, la verdad no tengo prisa; bebí de mi trago, y Marcos regreso con nosotros, platicamos un rato más, yo me moría por ver los videos que me había mandado pero traté de no parecer un desesperado, continuamos platicando un rato más y después fui al baño. Oriné y revise los videos.

    Video 1

    Estaba Joaquín sentado en el filo de una cama mientras Sofía estaba de rodillas completamente desnuda comiéndole la polla, su piel blanca y su silueta apenas iluminadas por la luz que entraba de la calle me la empalmaron de una, su enorme culo levantado, sus piernas bien torneadas por el ejercicio y su cintura pequeña, era una putita suculenta por donde la vieras, ella tomaba la verga de Joaquín con sus dos manos desde la base, al mismo tiempo succionaba con su boca la verga erecta, poniendo sus labios rosas sobre la cabeza del pene una y otra vez, Joaquín termino por acostarse en la cama, no podía aguantar el placer que le provocaba la putita de Sofía con la boca, en verdad ella era una diosa de las mamadas, comenzó a masturbar con una mano a Joaquín mientras que con la otra le acariciaba las bolas colocando cada una en su lengua, él parecía que iba a venirse; ella succiono las dos bolas y las mantuvo en su boca por unos segundos mientras que con la mano masturbaba con fuerza la verga parada de Joaquín.

    Marcos, quien estaba grabando, acerco su verga a la boca de Sofía quien no dudo en sacarse las bolas de Joaquín para meter el palo de Marcos a su boca y succionarlo, ella miro a la cámara se rio y comenzó a jalarle la verga más fuerte a Joaquín con sus dos manos mientras que con la boca daba placer al pene de Marcos; él tomo a Sofía por la nuca con la mano que tenía libre y empujándola contra su verga, metiéndola con fuerza hasta el fondo de su garganta, ella comenzó a hacer unos ruidos con la boca mientras que con sus dos manos masturbaba más rápido la verga de Joaquín, después de unos segundos Marcos le saco la verga para volver a penetrarla de forma violenta por la boca varias veces; el video se acaba cuando Camila aparece en escena arrodillándose junto a Sofía; Sofía succiona por última vez la verga de Marcos besa en la boca a Camila y regresa a chupar el palo de Joaquín quien parecía que iba a correrse; Camila mira directamente a la cámara sacando la lengua para recibir el miembro erecto de Marcos.

    Video 2

    Marcos enfoca a Joaquín que estaba sentado en un sillón individual junto a la cama.

    Marcos: que paso bro? ya estuvo? jajaja

    Joaquín: estoy recuperando fuerzas; dio un trago de su vaso y la cámara enfocó súbitamente a Camila quien tenía toda la verga de Marcos dentro de su boca.

    Marcos: Espera… espera… le decía al mismo tiempo que se notaban lágrimas en la cara de Camila, 5, 10, 15 segundos con la verga así, totalmente dentro de ella, saboreando la verga erecta de Marcos, sintiendo su sabor, su textura, su calor, ella comenzó a subir y bajar rápido, la saliva cubría toda la verga negra de Marcos; la mano libre de Marcos se posó sobre su nuca para empujarla nuevamente hacia abajo contra su miembro, ella hizo un ruido con su saliva, la verga estaba totalmente dentro de la boca de Camila otra vez, 5, 10 segundos; Sofía apareció en escena empujando la cabeza de Camila contra la verga dura y grande que tenía dentro su boca, 20 segundos, Camila se levanto.

    Camila: no seas tonta casi me ahogo!

    Sofía: jaja si se ve que está bien rica; dijo la putita mientras se colocaba de perrito en la cama acercando su cara a la verga parada de Marcos.

    Camila: No!!! es mía; grito Camila metiéndose de una la verga completa dentro de su boca, comenzando a moverse rápidamente de arriba hacia abajo, haciendo unos ruidos con la boca, miraba fijamente a la cámara; Marcos con su mano libre comenzó a subir y bajar la cabeza de Camila rápidamente, ella solo cerro los ojos y hacia un ruido con su saliva cuando tenía la verga hasta adentro de su boca; Marcos enfocó a Sofía quien comenzó a ser penetrada de perrito por Felipe, sus gemidos me excitaron al punto de casi venirme, Felipe con las dos manos comenzó a nalguearla al mismo tiempo que se la hundía toda sin piedad

    Sofía: Por el culo no! aaay! por el culo no!; gritaba la zorra, quien al poco tiempo comenzó a gemir con mayor intensidad debido a las embestidas de Joaquín.

    Video 3

    Las tetas jugosas de Carolina se balancean enfrente de la cámara, sus gemidos deliciosos sonaban cada vez que ella solita se dejaba caer sobre la verga dura de marcos, la cámara enfoco su boca grabando de cerca sus gemidos, su mirada, su lengua, que sacaba a propósito de manera sugerente, Carolina se llevó uno de los dedos de Marcos a su boca y comenzó a succionarlo; de pronto se enfocó la cámara a la parte de la vagina donde ella se estaba matando solita, levantaba el trasero al punto en que la verga quedaba casi por salirse de su vagina y se dejaba caer con todo su peso soltando un gemido cerca de la cámara, volvía a subir y caer en la verga de tal manera que sus gemidos llenaban la habitación, sentí que casi me venía por segunda vez; mantuvo este ritmo así por un buen rato en el video; sus gemidos eran tan excitantes que sentí venirme a chorros, de pronto llego Sofía y comenzó a besar a Marcos mientras que Camila seguía dándose placer a sentones.

    Sofía: apaga eso!!

    Marcos: a cambio de qué? respondió él de manera altanera mientras veía como Carolina le metía mano a la vagina de Sofía y comenzaba a besarla.

    Sofía: apágalo ya!! Mandando un beso a la cámara.

    Termine de limpiarme y salí del baño. Aún tenía que pensar que hacer con Camila.

  • Mi primer hombre (Parte 1)

    Mi primer hombre (Parte 1)

    Esto sucedió hace muchos años, recién había cumplido 18, me gustaban las chicas pero era muy tímido y me costaba mucho acercarme a ellas, por la imposibilidad de tener relaciones hetero, empecé a masturbarme imaginando que tocaba una mujer, me acariciaba la cola y jugaba con mis pezones pensando que se lo hacía a una chica pero a mi mismo, la cola que acariciaba era la mía, hasta que comencé a jugar metiendo mis dedos en el ano, y esto me daba placer, aunque lo hacía simulando que alguien me obligaba, era mi manera de limpiar la culpa que me producía sentir que me comportaba como una hembra, eso me atormentaba y cada vez que tenía un orgasmo de esa forma, mi angustia era terrible.

    Una noche luego de salir con un grupo de chicos y chicas del club al que iba, tratando de tener lo que yo pensaba, tenía que ser una vida normal, se me hizo algo tarde y llegué a tomar el último micro de la noche que iba para mi casa.

    Cuando logre tomarlo era ya más de la una de la madrugada (1 a.m.) a medida que iba llegando al final del recorrido, que era donde yo bajaba, iba quedando menos gente, llegó un momento en que quedó solo un hombre y yo.

    Al quedar solos este hombre empezó a mirarme insistente, se notaba que estaba buscando conocerme o levantarme como se dice comúnmente, me miraba y me hacía gestos inequívocos de cuales eran sus intenciones.

    Empecé a ponerme nervioso, porque si bien hacía rato que rondaba en mi cabeza, la idea de tener sexo con un hombre, no estaba seguro ni decidido a hacerlo, me daba miedo, sentía que no estaba bien.

    Cuando el hombre me miraba, trate de mantener la vista en él como para que note que me interesaba, pero no quería ser demasiado evidente, no quería que el chófer se diera cuenta, estaba aterrorizado pero igual pensé que podía ser la oportunidad que estaba esperando, en algún lugar pensé que si lo dejaba pasar, jamás iba a poder concretar mi fantasía de estar con un hombre.

    Era un tipo de apariencia agradable, después supe que tenía 39 años, o sea que doblaba mi edad y además tenía casi la de mi padre, cosa que me asustaba más. Tenía labios gruesos, y un poco de cara de morboso, bueno, yo lo veía así, estaba tratando de convencerme de que no debía entablar una charla con él, en realidad sentía una lucha entre mi deseo y mi temor.

    En un momento me guiñó un ojo e hizo un movimiento con la cabeza indicándome que vamos, y de pronto se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta trasera del micro, al hacerlo se acercó casi a mi lado y en voz baja me dijo «DALE BAJÁ» en ese instante, no pude razonar y tuve el impulso de obedecer su pedido, y sin pensarlo más, me baje con él, aunque faltaban unas cuadras para llegar a mi destino, creo que pensé, es ahora o nunca, unos segundos después estaba en la calle con él.

    Me baje temblando, me saludó, me preguntó mi nombre y dando todo por sobreentendido me propuso que lo acompañe hasta la casa que quedaba a unos 400 metros de allí, acepte y en el camino yo iba petrificado, y casi mudo, la calle era muy oscura y por la hora, no había nadie más que nosotros dos andando por ahí.

    En el camino me tomó de una mano como si fuéramos una pareja, anduvimos unos metros así pero apareció un auto de pronto y lo solté por vergüenza.

    Llegamos a su casa y me dijo si quería pasar un rato, le pregunté tímidamente si no había nadie y me contestó que vivía con su madre, pero podíamos quedarnos en el pasillo de entrada y jugar un poco, ¿no puede venir nadie? pregunté y me respondió que a esa hora no entraba ni salia nadie, era una casa antigua, el pasillo conducía a la entrada de tres apartamentos, y los vecinos y su madre a esa hora dormían.

    Pasamos, hizo que nos paremos a un par de metros de la entrada, el lugar estaba bastante oscuro, solo entraba un poco de luz de la calle por un vidrio opaco que tenía la puerta, si pasaba alguien por la calle no nos podían ver.

    Se apoyó contra una de las paredes, me hizo poner frente a él, empezó a desprenderse el pantalón sin decir agua va y me ordenó que me levante bien la remera, yo me quedé mirándolo atónito, me miró y me dijo imperativamente “vamos levantate bien la remera”, al hacerlo mire lo que él hacía y quedó ante mis ojos su pene ya medio duro, no tenía ropa interior así que su pedazo apareció inmediatamente, «ay Dios mío» dije, “¿qué pasa nene, te gusta?”, «es enorme» respondí, sentí que mis ojos se ponían vidriosos, sería por el miedo, los nervios me paralizaron.

    En ese instante comenzó a jugar con mis pezones, apretándolos suavemente y retorciéndolos un poco, cerré los ojos, la respiración se me aceleró, me preguntó si estaba nervioso porque vio que me temblaba todo el cuerpo, le dije que nunca había estado con un hombre, se sonrió y preguntó “¿sos virgen putito?”, intenté decir «no soy puto», pero me replicó “¿y que estás haciendo acá conmigo?”.

    De inmediato tomo una de mis manos y la llevo a su pene, me ordeno que lo toque, lo toqué, me ordeno que acaricie sus huevos, lo hice y volvió a apretar mis pezones, ahora con más fuerza, solté un gemido de dolor y enojado me dijo que no haga ruido «callate marica, vas a despertar a todos».

    Le pedí perdón y le dije que me dolió, me dijo que era para que aprenda quién es el macho, entonces preguntó “¿quién es el macho?”, «usted» conteste “¿y quién es el putito?” y bajando la mirada por la vergüenza, contesté «yo».

    Pensando que me iba a coger, le dije que tenía miedo que me duela, entonces me dijo que si quería que me penetre, tenía que conseguir un lugar donde pudiéramos hacerlo en una cama, eso me decepciono un poco pero a la vez me tranquilizó, realmente tenía mucho miedo que me lastime, su pija era enorme para mí culito virgen.

    Entonces acercó su boca a la mía, sus labios carnosos se juntaron con los míos, los entreabrió y me besó, sentí su lengua buscando la mía y al fin se rozaron dentro de nuestras bocas, respondí moviendo la mía y correspondiendo su beso, por supuesto era la primera vez que le daba un beso de lengua a un tipo, de verdad sentí un placer que no creí que iba a experimentar, me chuponeo un buen rato muy dulcemente y de pronto…

    “Ponete de rodillas”, me dijo. Fue tan firme al decirlo que no pude negarme, me arrodillé, su pene enorme y goteando líquido preseminal quedo a la altura de mi boca, “besala putito”, me dijo, «no sé» contesté, “vas a aprender puto, empezá ya”.

    Entonces comencé a darle besitos y él me ordenó que se la lamiera toda, le pase la lengua por el glande y luego por todo el tronco hasta llegar a su base, allí se levantó la bolsa de los testículos y me los hizo lamer y luego de un rato me tomó de la cara, me dijo que abra bien la boca e introdujo su miembro, primero su glande y luego empezó a penetrarme hasta la garganta, haciendo que me den arcadas y casi vomitar, los ojos se me llenaron de lágrimas por el ahogo, ya que al introducir toda esa verga casi no me dejaba respirar, de pronto un torrente de semen espeso y áspero invadió mi boca, al hacerlo me tomó de la nuca para que no me la saque de la boca, me apretó contra su pelvis y su leche pasó directo por mi garganta, al tiempo que me ordenó con firmeza “tragatela toda putito”, no tuve más remedio que hacerlo, no había forma de que pudiera resistirme, en parte era mi fantasía, ser obligado a satisfacer un hombre y no poder evitar hacerlo, en mis fantasías, yo no tenía la culpa de lo que había hecho.

    Entonces terminó de descargar hasta la última gota sin importarle si yo quería acabar, me dijo que me arregle la ropa y que me vaya, mientras él se subía los pantalones. Antes de irme apunto su teléfono en un papel y me dijo que lo llame cuando consiga un lugar donde cogerme.

    Me fui caminando por esas calles oscuras, llorando por lo que había hecho, me sentí humillado y ultrajado por la forma que había cogido mi boca y obligado a tragar su semen, pero luego empecé a sentir que esa era mi obligación, si quería sentirme una hembra, debía satisfacer al hombre que quisiera tomarme y proporcionarle el placer que él requería. Comprendí que esa era mi manera de sentir placer sexual y que no podía luchar ni resistirme a eso. Así comenzó mi despertar homosexual, que un par de semanas después, lo fue por completo con la pérdida de mi virginidad anal.

    Eso sucedió unos días después, pero lo contaré en una segunda parte, espero que les haya gustado… continuará

  • Terminé follando con mi madre luego de unas copas (Parte I)

    Terminé follando con mi madre luego de unas copas (Parte I)

    Todo inició una tarde de sábado. Era invierno, impetuosas lluvias solían azotar nuestra región del país. Ese día el clima parecía estar distinto y la familia decidió reunirse para hacer un almuerzo. Mis hermanos Julieth, Jorge y sus familias viajaron desde la ciudad a casa de nuestros padres. Yo, que vivo más cerca, ya me encontraba en casa de mis padres ayudando con los preparativos de aquel festín.

    La comida estuvo fabulosa, disfrutamos de la amena compañía familiar, los niños jugando y correteando por toda la casa mientras los adultos reíamos de cada ocurrencia entre la charla. Disfrutamos del banquete y las bebidas. Las horas pasaban entre risas y copas. Sin darnos cuenta, mamá se había embriagado. Ella no tenía la costumbre de beber y mucho menos beber tanto como lo hizo ese día, pero nos alegraba con sus ocurrencias.

    Alrededor de las 5:30 pm el cielo se nubló advirtiendo a mis hermanos del mal clima y decidieron emprender camino. Mi hermano Jorge no bebió ya que debía conducir, pero mi cuñado, el esposo de Julieth, había bebido un par de copas demás. Mi padre se ofreció conducir y llevarlos hasta su casa. Yo decidí quedarme en casa con mamá mientras papá regresaba. Partieron sin demora. Una fuerte tempestad comenzó a azotar el lugar después de que partieron.

    Me quedé recogiendo la mesa y limpiando el desorden. Mi madre, tambaleante y somnolienta trataba de ayudarme.

    -Esto estará listo en un instante, ya verás –decía mamá tambaleante, mientras casi tiraba los vasos.

    -No, tranquila, yo me hago cargo. ¿Por qué no vas a recostarte un rato?, descansa mientras yo termino acá. –le dije, mientras la llevaba al sofá de la sala, recostándola en él.

    -Oh, está bien… pero solo un momento. Yo me encargaré de limpiar allí luego, solo recoge los platos –me decía su dulce voz balbuceante con aroma etílico.

    Mi madre ronda alrededor de sus 40, es una mujer de 1.65 m, cabello oscuro y sedoso. Es de complexión robusta pero el hábito de ejercitarse le ha permitido tener una figura sensual. Unos pechos generosos, unos glúteos anchos, firmes y redondos, unas piernas robustas pero bien definidas y una cintura estrecha que hace realzar más sus sensuales curvas. Es una mujer muy atractiva. Aquella tarde llevaba una falda a las rodillas y una blusa con un sutil escote pero lo suficiente para ver esos enormes pechos enfundados en su sostén. La recosté en el sofá y la cubrí con una manta.

    Eran casi las 8 pm. Ya había oscurecido por completo. Luego de limpiar y ordenar aquel desastre sonó el teléfono en la sala. Era mi padre. Al parecer las fuertes lluvias habían provocado derrumbes en la carretera y le imposibilitaban el retorno a casa.

    -Tendré que pasar la noche en casa de Julieth, regresaré mañana cuando despejen la carretera. ¿Podrías quedarte y hacerle compañía a tu madre? No me gustaría que se quedase sola con una tormenta así.

    -Claro no te preocupes, yo me quedó acá hasta que puedas volver –respondí.

    Aliviado de que lograron llegar a casa de Julieth a salvo, colgué la llamada.

    -mamá, llamó papá, dice que no podrá… –volteé diciéndole a mi madre, pero no estaba.

    El sofá se encontraba vacío y sobre él, de manera desordenada, la manta, la blusa y la falda de mi madre. La ropa estaba sucia, al parecer estaba tan ebria que se había vomitado encima.

    ¡Pero qué carajos!, pensé. Tomé la ropa de mi madre y comencé a buscarla por todas las habitaciones de la casa.

    -¡Mamá! ¿Dónde estás?… –decía mientras abría cada puerta hasta que la encontré en su habitación.

    Las luces estaban apagadas, solamente la luz del pasillo iluminaba la habitación al abrir la puerta para entrar. Estaba tumbada en su cama, tratando de arroparse torpemente con las sabanas mientras balbuceaba quien sabe qué.

    -Mamá, ¿estás bien, te sientes mal?

    -No… tranquilo… estoy… estoy bien, ya se me… ya… ya se me pasará. –decía mientras arrullaba su almohada, ensuciándola.

    -¡Oh mamá!, mírate, estás ensuciando todo, no puedes dormirte así, hay que limpiarte, ven. –la levanté delicadamente. Las sabanas se deslizaron suavemente abandonando su excitante figura.

    ¡Carajo! Mi madre estaba buenísima, llevaba un sostén de encaje que apretaba sus enormes pechos. Un calzón de tipo bikini cubría su pubis y sus glúteos. Su piel era tan suave y tan cálida. Me deleité viendo su sensual figura por unos minutos luego de encender la luz. Inevitablemente una erección comenzó a levantar mi pantalón.

    -Vamos mamá, te llevaré a la regadera para que te limpies.

    Me senté a su lado colocando su brazo sobre mis hombros y sujetando su cintura para levantarla, la puse de pie. Avanzamos tres pasos y mi madre se derrumbó impotente al suelo. No podía ni mantenerse en pie.

    En mi esfuerzo por no dejarla caer la tomé rápidamente por enfrente abrazando su cintura tratando de levantarla pero se me resbalaba, la sujeté de su ropa interior impulsándola hacia arriba. Ese tirón provocó que su calzón se introdujera entre sus voluminosos glúteos hasta quedar como una tanga. Tuve que sujetarla de la cadera. Mis manos apretaron fuertemente esos glúteos. Sus brazos me abrazaron por encima de los hombros. Y cual si fuese un infante alzó sus piernas abriéndolas y abrazando mi cintura para que la cargase.

    Podía sentir la suavidad de su vulva restregándose sobre mi abdomen a cada paso. Su vulva estaba ardiendo. Apretujaba sus pechos en mi tórax aferrándose a mí. Aproveché para acariciar sus excitantes glúteos y recorrer suavemente sus piernas mientras me encaminaba hasta la regadera. Mi madre continuaba con los ojos cerrados, somnolienta casi inconsciente de sus actos.

    La senté en la bañera, ella se reclinó hacia atrás de manera relajada apoyando su cabeza en el borde mientras mantenía sus ojos cerrados. Comencé a mojar el cuerpo de mi madre con el agua tibia de la manguerilla.

    -Oh! Si! Que delicia, el agua está perfecta –decía mamá, mientras yo empapaba su delicada piel y la acariciaba suavemente para limpiarla.

    Estaba muy excitado, las copas hacían que pensara en mi madre de forma lasciva. Desabroché el sostén de mi madre liberando aquellos enormes y redondos senos. Esos maravillosos pechos que una vez fueron la fuente de mi sustento me provocaban para que los devorara nuevamente. Sus pezones se habían endurecido y erectos me incitaban a lamerlos.

    Los masajeaba de manera erótica mientras leves gemidos placenteros emanaban de la etílica boca de mi madre. Acaricié su abdomen, bajé mi mano por su pubis hasta su monte de venus y allí comencé acariciar sus labios. Mi madre se estremecía disfrutando el agua caliente correr por todo su cuerpo.

    Como pude, sujetándola, la puse de pie. Apoyé sus manos en la pared para quitarle el bikini. ¡Mierda! Esos glúteos escurrían el agua de la manera más excitante que hubiese visto jamás. Saqué esas bragas de entre sus nalgas lentamente. Por sus muslos se derramaron una mezcla de agua tibia y fluidos vaginales.

    -Anda, hay que limpiarte muy bien –le decía, excitado por completo, mientras sumergía mi mano por entre sus nalgas acariciando su ano y alcanzando hurgar desde allí su vulva y su clítoris.

    -Ah! Uf! Si así, límpiame muy bien –decía mi madre, ya ahora ebria de lujuria.

    Terminé de limpiarla y la tomé entre mis brazos llevándola hasta la cama. Allí la recosté sobre su toalla y la envolví secando delicadamente cada rincón de su cuerpo. Disfruté cada segundo y cada centímetro de su cuerpo acariciándolo y saboreándolo con besos cuanto podía.

    Mi ropa había quedado empapada tras el baño, así que me la quité quedando completamente desnudo, con un pene grueso hinchado hasta su máxima longitud, tan caliente como una braza, brotando gotas de excitación sobre cada parte de la piel de mi madre que tocaba cuando me acercaba.

    Terminé de secarla y la dejé desnuda, la arropé tiernamente y por un segundo pensé en dejar allí aquella extraña experiencia. Pero no pude. El deseo de tomar a mi madre como si fuera mi mujer me tenían la cabeza y el pene a punto de estallar.

    Rondé por toda la casa, completamente desnudo con una enorme erección tambaleándose con cada paso que daba mientras me aseguraba de apagar todas las luces de la casa, cerrando puertas y ventanas. Me excitaba el hecho de estar desnudo por toda la casa, que los vecinos pudieran verme por las ventanas en cualquier momento, pero me excitaba aún más el hecho de pensar en mi madre desnuda.

    Una vez había terminado, regresé a la habitación de mamá. Me encerré con ella en la habitación y cual si fuera mi mujer, me escabullí entre las sabanas a su lado. No aguanté más. Me lancé sobre ella devorando sus hermosos y carnosos labios. Metía mi lengua saboreando la suya mientras ella somnolienta me correspondía el beso.

    Sus manos comenzaron a acariciar mis pectorales deslizándose por mi abdomen hasta mi pene. Cuando lo sintió lo sujetó con fuerza y comenzó a masturbarlo de arriba abajo con gran habilidad. Ocasionalmente frotaba mi glande con sus dedos para luego descender hasta mis testículos con su mano entera. ¡Carajo! Mi madre era una experta.

    Yo acariciaba su clítoris. Mi madre se estremecía de placer derramando enormes cantidades de fluido desde su depilada y ardiente vulva. Introduje mi dedo medio y anular juntos en su vagina, los encogía suavemente hacía arriba estimulando su punto G desde adentro. Los sacaba y los introducía nuevamente para repetir la maniobra una y otra vez. Mis dedos chapoteaban en sus flujos mientras mi madre gemía incesantemente mientras desgarraba las sabanas del colchón con sus manos.

    -¡Ay! ¡Ayayay! ¡Por Dios! ¡Francisco! ¡Qué delicia! Así, así, no pares –gemía mi madre, quien al parecer, en su embriaguez, creía que estaba con mí padre.

    -¿Así? ¿Te gusta? Te voy a follar como nunca Helen. –le respondía siguiéndole la corriente a la suposición de mi madre.

    Pude sentir las paredes vaginales de mi madre apretar mis dedos dentro de ella con rítmicos y jugosos espasmos. Ella se estremeció tensando su abdomen, sus piernas temblaron y un gemido desgarrador salió de su garganta. Un orgasmo bestial había sacudido a mi progenitora por completa.

    Luego de unos segundos, tras recuperar su cordura, se montó sobré mi a horcajadas. Bajó hasta colocar su cabeza frente a mi pene. Lo sujetó del tronco con fuerza y comenzó a engullirlo enérgicamente como una hambrienta desesperada. Trataba de engullirlo completo hasta el tronco pero mi glande se hundía en su garganta provocándole arcadas sin lograr su objetivo.

    -¡Santo Cielo! Nunca había visto que te pusieras tan enorme Francisco, ni si quiera me cabe toda en la boca. –decía mi madre sorprendida, al parecer superaba en gran medida el tamaño de mi padre. Y ella lo notaba.

    -Uf! Tu continua así Helen, solo sigue –le decía extasiado de placer.

    Cada arcada de mi madre destilaba grandes flujos viscosos de su saliva en toda mi verga y escurrían por mis testículos.

    De repente, una eyaculación de semen ardiente estalló a borbollones dentro de la boca de mi madre. Tragó más de la mitad mientras succionaba tratando de no dejar escapar ni una gota de mi manjar. Un poco escurrió por mi pene entre sus manos, ella lo recolectó en sus dedos y los introdujo en su vagina estimulándose placenteramente.

    Aquello era sucio y excitante, estábamos ebrios de placer más que de alcohol. Tumbé a mi madre boca arriba y me acomodé entre sus piernas. Ella me abrazó por la cintura mientras yo restregaba mi glande untándole los restos de semen en toda su vulva. Mi madre se estremecía gimiendo, pidiéndome que la penetrara. No tardé más de 2 minutos y mi verga se había endurecido nuevamente.

    Abrí sus piernas sujetándola por atrás de sus rodillas y coloqué la punta de mi glande en su vagina.

    -Oh vamos! ¡Ya métemela! Quiero que me partas con esa verga, hazme tuya, date prisa, te quiero dentro de mí –me rogaba como toda una puta.

    Comencé a introducir mi verga lentamente, podía sentir como estiraba sus paredes ensanchándola al máximo. Sus gemidos se mezclaban con suaves alaridos de placer. Deslicé lentamente cada centímetro de mi verga dentro de ella hasta meterla toda.

    -¡Oh santo cielo! ¡Francisco! ¡Jamás te había sentido de semejante tamaño! ¡Estás enorme! Tu verga está muchísimo más gruesa, larga y venosa. Tu glande es enorme, me está partiendo delicioso. ¡Qué delicia! Ah! Ah! Así! Soy tuya mi amor, hazme tuya ¡qué delicia! Ah! Ah!

    Yo la embestía de manera salvaje, como un animal, una y otra vez, la penetraba con todas mis fuerzas rápidamente mientras sentía su apretado coño destilar de placer. Golpeaba mí pubis en su clítoris con cada penetración. Sus pechos danzaban al ritmo de mis movimientos pélvicos.

    Sentí su coño calentarse más que antes y comenzó a contraerse fuertemente apretando mi verga dentro de ella. Que delicia, su vagina exprimía mis jugos dentro, un intenso orgasmo estremeció a mi madre nuevamente y con ello, un intenso chorro de fluidos estalló de su vulva llenándome de su caldo. Una nueva bocanada de semen llenó por completo su sexo haciéndola gemir de la manera más excitante y lujuriosa que jamás había escuchado.

    La follé… y la follé hasta dejar su vulva inflamada, enrojecida y adolorida. La hice mía. Y luego de aquellas bestiales escenas, nos recostamos abrazando nuestros cuerpos sudorosos dejándonos caer en el sueño más placentero y profundo que jamás hubiésemos tenido.

    A la mañana siguiente me desperté, estaba desnudo en la cama de mi habitación, no recordaba cómo había llegado allí. Pude escuchar a mi madre en la cocina, preparando el desayuno seguramente…

    Continuará en la segunda parte…

  • Trasnochando

    Trasnochando

    Hoy os traigo un pequeño relato de como imagino que es una de mis lectoras cuando se desvela en la noche, para ello me inventaré su nombre.

    Raquel despertó espontáneamente, todavía era de noche y estaba tendida sobre la cama, sentía su cara caliente y tenía un calor que no era propio del fresco que entraba por su ventana esa noche, bajó las manos por sus pechos, que cerca de estar desnudos estaban cubiertos por su largo y hermoso cabello negro, siguió bajando pasando por su abdomen y su vientre, pasando por sus caderas y bajó hasta llegar a la parte interna de sus muslos, sintió como estos estaban húmedos de sudor, y al subir un poco las manos descubrió la causa.

    Con su tanga mojado y caliente sintió una excitación muy grande. Subió las manos un poco más, tomó la ropa interior y haciendo un leve movimiento de caderas hacia abajo la deslizó suavemente por sus piernas hasta retirarlo. Raquel volvió a subir colocando sus manos en el lugar de origen de aquel intenso placer y sentía como una gota tibia se deslizaba por sus muslos. Recogió las piernas apoyando en la cama la planta de sus pies y luego las dejó caer a los lados; subió su mano izquierda hacia su pecho derecho acariciando lentamente el pezón ya duro, su mano derecha seguía en el mismo sitio y su dedo medio corazón comenzó a acariciar el clítoris en forma circular, su respiración comenzó a incrementar al igual que los latidos de su corazón, aumentó la velocidad con la que se acariciaba y ya acariciaba su pecho completo con la mano, en el clítoris ya no estaba solo el dedo medio, también el índice y el anular, tratando de acariciarse todo lo que podía, sus labios estaban mojados y abiertos, era inevitable que sus dedos se introdujeran de vez en cuando dentro de ella.

    Esta sensación le gustó mucho así que bajó su mano izquierda que tenía en el pecho y con sus dedos índice y medio penetraban dentro de ella y con la derecha seguía acariciándose el clítoris cada vez más rápido. Ya era imposible contenerse, ya no eran sus manos sino todo su cuerpo en movimiento. Se contuvo un momento, bajó las piernas y se colocó boca abajo en la cama, se arrodilló con las piernas abiertas manteniendo la cara recostada a la almohada, bajó la mano por su abdomen hasta llegar al clítoris y siguió acariciándolo rápidamente, su otra mano esta vez fue por detrás de ella, pasando por sus nalgas y llegando a sus labios humedecidos en los cuales penetró una y otra vez, todo su cuerpo se mecía de adelante hacia atrás y cada vez que iba para atrás sus dedos la penetraban profundamente.

    Con sus dedos húmedos, Raquel, acarició la entrada de su ano que poco a poco se fue dilatando permitiendo la entrada de la yema de uno de sus dedos, su otra mano continuaba su jugando con su clítoris.

    Luego bajó las piernas y se acostó, agarró una almohada y la colocó entre sus piernas, todo su cuerpo se contoneaba buscando el máximo placer del contacto de la almohada la cual correspondía todos sus movimientos. Sus dedos seguían dentro de ella, frotando con desesperación su clítoris, llegando al punto máximo de excitación.

    Ya era demasiado, estaba muy excitada y sentía que iba a explotar. Se colocó en la posición en la que comenzó, tumbada en la cama y siguió acariciando el clítoris, todo su cuerpo se movía, estaba a punto de llegar, su corazón latía muy rápido, aceleró el movimiento de su mano, sus caderas se arquearon y su espalda se levantaba, sintió un espasmo que le recorrió todo el cuerpo y un gemido de placer salió de su boca, luego sus dedos penetraron dentro de ella por última vez en su vagina provocando la salida gradual de un cálido líquido el cual mojo sus dedos y se deslizó por sus nalgas. Finalmente, sus piernas se relajaron, su cuerpo descansó, cerró los ojos y quedó profundamente dormida.

    Espero que les haya gustado y que les haya transmitido cosas.

  • Menuda vecina

    Menuda vecina

    Era menudita, resuelta, con unos ojos muy bonitos y con un cuerpazo para haber superado los 50. Una bombita.

    Alguna vez nos habíamos cruzado alguna mirada traviesa, pero sin ir más allá.

    Un día llamó al telefonillo y me dijo que como presidente de la comunidad, debía ver las humedades que la habían salido.

    Bajé de inmediato a examinar las paredes para llamar rápido al seguro. Cuando me abrió con una minifalda que parecía un cinturón y un top ajustado marcando pezones como garbanzos, me di cuenta donde estaban las humedades. Me sentó en el sofá y me ofreció un whisky.

    Luego se situó delante de mi y se levantó la falda. Llevaba unas braguitas blancas transparentes, que estaban empapadas y dejaban ver perfectamente una generosa mata de vello púbico.

    Mira lo que te decía, me dijo poniéndose un dedo en la boca con aspecto travieso.

    -Necesito algo urgente para dejar de chorrear por aquí. ¿Me puedes ayudar?

    Me levante y metí la mano en la braga pasando dos dedos por la rajita y recogiendo una muestra. Me llevé los dedos a la boca saboreando el jugo.

    -Algo hay que hacer urgentemente.

    Ella ya me había bajado los pantalones y metió mi rabo entre sus piernas justo debajo de su sexo. Se movía adelante y atrás masturbándome con sus muslos.

    La metí la lengua en la boca y nos besamos con lujuria hasta que se me puso como una piedra. Podía sentarse encima y no caerse.

    La voltee con fuerza, la arranqué las bragas destrozándolas y me agaché para meter mi lengua en su coñito. Mi nariz se restregaba en su ojete proporcionándole doble placer, a juzgar por sus gemidos.

    Fóllame ya, no aguanto más sin que me atravieses, semental.

    Dicho y hecho, se la clavé con todas mis fuerzas. Hacía tope, la llenaba completamente su vagina estrecha y deliciosa.

    El vaivén provocaba sonidos parecidos a bofetadas al chocar con su culazo.

    Al correrse sentí como se me humedecía la polla. Qué forma de chorrear tenía la tía… Esa sensación precipitó mi orgasmo y la regué toda la espalda vaciando mi surtidor de amor. Los primeros disparos llegaron hasta su pelo.

    Después pasé mis manos para extender el líquido blanco por todo su cuerpecito, como si fuera leche solar. Deteniéndome más tiempo en sus tetitas, que no eran muy grandes, del tamaño justo de mi mano.

    -Bueno vecina. Creo que ahora tienes todavía más humedad, no he solucionado nada.

    -Habrá que seguir probando cosas hasta dar con la tecla me contestó inocente. La próxima vez te enseño la bajante trasera por si viene de allí el problema.

    Tras escuchar eso y en vista de que me empezaba a empalmar otra vez, salí corriendo de allí.

  • Mi primer hombre (Parte 2)

    Mi primer hombre (Parte 2)

    Al salir de la casa de Alberto, el hombre que conocí en el micro volviendo a mi hogar, caminé como les dije llorando por lo que había hecho, tenía un buen trayecto para hacerlo, así que tuve tiempo de reflexionar sobre lo que había pasado, a medida que me acercaba a mi casa iba teniendo cada vez más ganas de llegar y estar en mi cama, no había tenido orgasmo, por lo que estaba súper excitado, y ni bien llegué me encerré en mi habitación.

    Mis padres dormían y no me escucharon entrar, así que pasé a mi cuarto y me desnude completamente, estaba muy caliente y acelerado por lo que había hecho con Alberto o mejor dicho, lo que él me hizo, después de soñar durante mucho tiempo con tener sexo con un macho de verdad, al fin había tenido mi primer experiencia, no había sido completa porque no me había penetrado, cosa que por el momento me alegraba, estaba aterrado con eso, y más sabiendo lo grande que era para mí la verga de Alberto, pero a su vez, lo deseaba intensamente.

    Como dije antes, me desnude y me metí en mi cama para tocarme y masturbarme pensando en él, reviviendo sus besos de lengua, y sus caricias y apretones en mis pezones, estaba encendido, siempre había fantaseado con hombres, pero ahora tenía en mi mente y en mi piel la verdadera sensación de haber tocado un macho, y haber disfrutado sentirme hembra por un ratito, y solo por haberle hecho sexo oral, ay por Dios, estaba en la cama sintiéndome una puta, caliente como una perra, no podía dejar de pensar en cuando llegaría el día de entregarme y perder mi virginidad completa.

    Acariciaba mis pezones como el lo había hecho, relamia mis labios mojandolos con mi lengua imaginando sus besos y ese instante supremo en que me sentí mujer por primera vez en mi vida, teniendo su verga en mi boca, enseguida comencé a jugar con mis dedos en mi ano, imaginando como sería cuando mi macho me tuviera en una cama a su disposición y me penetrara.

    Enseguida empecé a planear como podía hacer para concretar ese segundo encuentro y al fin cumplir mi sueño de ser cogido, (follado para los españoles), de a poco y con el correr de los días, esa idea se fue transformando en una obsesión y ya no podía admitir echarme atras, sabía que de tanto en tanto, mis padres hacían una escapada de fin de semana a la costa y yo podía quedarme solo en casa y tener el lugar que necesitaba para acostarme con mi hombre.

    A los pocos días mi padre me dijo que iban a salir el finde y si queria ir con ellos, inventé una excusa y le dije que prefería quedarme esta vez, en alguna ocasión me había quedado y no era inusual que lo haga, así que la oportunidad que deseaba, imprevistamente se me presentó antes de lo esperado, ese mismo día llamé a Alberto y le conté lo que ocurria, esperando que acepte venir a mi casa ese sábado siguiente. Por teléfono me pregunto si estaba seguro y si estaba decidido a ser su putito, sin dudarlo le dije que si y quedamos en que el viernes le confirmaría que la casa estaría libre para que venga el sábado.

    Ese viernes a la tarde, mis padres se marcharon y un rato después llamé a Alberto para confirmar nuestro encuentro, me puso algo nervioso porque por teléfono me advirtió que no le haga perder su tiempo y luego le salga con arrepentimientos o nada por el estilo, me dijo que tenía que tener bien claro que iba a suceder, me dio miedo la forma en que lo dijo, pero le aseguré que estaba dispuesto a hacerlo, volvió a reiterar que esperaba que me entregue completamente y no salga con caprichitos, me volvió a decir que esperaba que me comporte como una putita sumisa y obediente y le aseguré que ese era mi sueño, y por último me dijo que me prepare bien la cola, que la tenga bien limpita y depilada porque me iba dar la chupada de orto de mi vida. Colgué el teléfono temblando pero ya el paso estaba dado y no había lugar para volver atrás.

    Al fin llegó el día y pocos minutos después de la hora acordada, sono el timbre de mi casa, yo me había dado un buen baño y preparado como me ordenó mi hombre, lo esperé envuelto en el toallon con el que me habla secado, ni bien llego lo hice pasar y se sorprendió de que este casi desnudo, “veo que estas apurado putito”, me sonroje e intente disculparme, “no esta bien, llevame al cuarto de tus padres, me da morbo cogerte en la cama de tus viejos”.

    A mi también me excitaba la idea de hacerlo ahí, así que luego de que me besó en la boca, caminamos al cuarto, al entrar a el, se empezó a quitar la ropa y me ordenó que me desnude, entonces totalmente avergonzado le dije, «espero que no te moleste que tenga puesta una bombacha de mi mamá» se sonrió y me dijo que no le molestaba, entonces me dijo que me quite el toallon y me deje la bombacha a ver como me quedaba, cuando terminó de decir todo eso, ya estaba desnudo y quedó ante mis ojos esa hermosa y enorme verga, ahora a la luz del día, la vi aún más grande y exclamé «Dios mío, que grande la tenes», “ya la tuviste en la boca putita, ya sentiste como es» dijo, «si, pero ahora me parece más grande, me va a doler» dije entre preguntando y afirmándolo, “un poco les duele a todos los putos la primera vez, pero enseguida te vas a acostumbrar, y agregó yo voy a hacer que te guste, vas a ver que lindo es que te garche un macho de verdad, te la vas a comer toda con ese culito divino”.

    Me temblaban las piernas, la respiración se me había acelerado a mil, entonces me dijo que se la chupe un poco, me acerque a él, me arrodille a sus pies y lami sus testículos, mientras el estiró mis pezones, “chupala toda putita, ponemela bien dura, asi te hago bien la colita”, «por favor papi, despacito» “si puta, tragatela toda”, de pronto se le puso redura y más grande, me ordenó que me suba al borde de la cama y me ponga en cuatro con la cola expuesta hacia afuera, lo hice y casi llorando le supliqué que no me lastime, sin quitarme la bombacha, la corrió a un costado y dejo mi pequeño agujerito a la vista, entonces sentí algo muy suave y húmedo pasar por mi ano.

    Me estaba lamiendo mi hoyito, de pronto me quitó la bombachita, había tomado con sus manos y separaba mis nalgas, su lengua se deslizaba desde la línea donde colgaban mis testículos hasta bien el borde de arriba, mis piernas temblaban y sentía que se acalambraban, su lengua iba de abajo a arriba ida y vuelta empapandome con su saliva, gocé como una perra y comencé a gemir cada vez más fuerte hasta casi gritar, mientras me decía cosas sucias “goza perra, que puta sos, ya pronto te la vas a comer toda, te voy a llenar ese culito”.

    De la calentura empece a contornear mi cuerpo, previendo que ya me iba a penetrar, de pronto metio un dedo que se deslizó por la saliva, me sobresalté al sentirlo y y enseguida metió otro para ayudarme a dilatar mi pequeño agujero, enseguida quitó los dedos y entonces sentí que apoyo la cabeza de la pija o polla, como prefieran decirle, en el borde de mi ano, en ese momento me acobarde y comencé a suplicar que no lo haga, «por favor papi, no lo hagas» él respondió con un lapidario “ya es tarde para arrepentirte puto, te dije que no juegues conmigo”, pareció enojarse y empezó a penetrarme lenta pero firmemente, enseguida su glande venció la leve resistencia de mi agujerito y pasó completo por mi orificio, grité de dolor, apreté las sábanas por la desesperación.

    Eso lo excitó aún más y siguió empujando despacio pero casi sin detenerse, enseguida exclamó, “deja de lloriquear marica, ya tenes la mitad adentro», » no basta por favor no sigas» le rogué, “ya no te tiene que doler tanto, portate como un hombre”, se me hizo un nudo en la garganta, estaba a punto de llorar porque comprendí que no iba a detenerse.

    Entonces dio el embate final metio todo su tronco y me la clavó entera, sentí que me desgarraba, pero una vez que la tuve toda adentro hasta los huevos, se quedo inmóvil unos segundos y dijo, “relajate marica, si no te aflojas no va a dejar de dolerte”, entonces trate de relajarme y tal como él había dicho, pareció que mi ano se había dilatado un poco y de a poco dejo de dolerme, comencé a sentir una extraña sensación de placer, empezó a moverse de adentro hacia afuera sacándola casi entera y volviendo a meterla toda, empecé a gozar como perra y a gritar, pero esta vez de placer.

    A medida que yo iba demostrando que disfrutaba cada vez más , él iba aumentando la intensidad de sus embestidas, pronto estaba follandome como un animal sin miramientos y sin piedad metia y sacaba, penetraba y penetraba, hasta que después de un buen rato de tenerme sometido o sometida totalmente empezó a gritar que se iba a correr, yo ya no podia más del dolor en mi ano, no me pregunto si yo quería acabar, tampoco pareció importarle, la verdad es que fue muy egoísta y solo se preocupó por su propia satisfacción, en realidad a mi me hizo un favor al no pedirme que acabe, porque yo prefería mantenerme caliente para que no baje la excitación, tenia miedo que al enfriarme me invada la culpa y no soporte ni su presencia.

    Entonces gritando como un desaforado, empezó a largar toda la leche dentro de mi ano, y con cada embestida hasta el fondo más semen le salía, sentí como su leche recorría mi interior y la verdad que me sentí toda una hembra en ese momento, “ya sos mia puta”, me dijo, mientras se levantó fue al baño y comenzó a vestirse, la verdad es que me quedé con ganas de chuparsela un poco más, tenía la idea de que me de esa lechita bien blanca, espesa y dulce en la boca, y me la haga tragar toda otra vez, pero me dijo que estaba muy cansado y que él no era una vaca lechera para satisfacer una puta como yo, entonces me dijo que si me había quedado con ganas, en unos días me iba a llamar cuando le presten la casa de un amigo y me iba a llevar ahí para cogerme bien cogida otra vez.

    Eso se los contaré en la próxima parte de mi relato sobre mi despertar homosexual.

    Debo aclarar que esto sucedía hace muchos años cuando todavía no se sabía mucho sobre la peste rosa, hoy llamado HIV, por eso en esa época tenía sexo sin protección y disfrutaba tragar semen, me fascinaba hacerlo y me hacía sentir muy mujer tragarlo, lamentablemente con la aparición del virus y su difusión, deje de hacerlo completamente y por suerte parece que la decisión fue acertada y a tiempo porque logré mantenerme sano a pesar de no haberme cuidado en los primeros años. Espero que les haya gustado y pronto les contaré la tercera parte con Alberto en casa de su amigo.

    Continuará…

  • La rubia Jane: Rómpeme el culo

    La rubia Jane: Rómpeme el culo

    Mi primer trabajo fue el de modelar ropa para esas tiendas de departamento. Asistí a una feria del trabajo que era auspiciada por la universidad y me encontré con esta señora quien me insistió que debería considerar el modelaje e, incluso me sugirió intentar incurrir en el arte de la cinematografía.

    En ese momento me tomó algunas fotos con mi consentimiento y dos semanas después me estaba llamando y proponiendo un contrato para aparecer por tres meses en las revistas que en ese tiempo enviaban muchas tiendas departamentales a sus clientes.

    En ese tiempo hice tres sesiones, las cuales se llevaron a cabo en la residencia de esta señora y donde modelé algunos trajes, como también modelé algo que me hacía sentir incómodo: modelar en ropa interior. Definitivamente, modelar no lo era lo mío… nunca me sentí confortable ante una cámara.

    En ese mismo tiempo conocí a la bella y sensual Jane, una rubia de cabello corto y ondulado quien era la fotógrafa y quien a la vez parecía fungir como asistente de la señora quien me involucró en estos menesteres. Jane parecía tener mi edad, pero definitivamente no pasaba de los 28 años. Cuerpo petit, cintura bien formada y tenía un bonito trasero el cual sobresalía cuando usaba esos apretados pantalones vaqueros y sus zapatos de tacón.

    En una de esas sesiones me invitó a comer y tuvimos una plática muy amena y descubrí que era una mujer soltera y que era sobrina de la mujer que originalmente me contrató. Al igual que su tía, Jane me animaba en considerar el modelaje o algo que ver con la actuación, pues creía que tenía un talento natural para ello, pero realmente para mí, nunca le encontré sentido en ganarme la vida de esta manera.

    En la última sesión que fue en la que modelé ropa interior, Jane llevaba puesta una minifalda de color blanco y siempre que se acurrucaba para tomar fotos al azar, miraba como se le veían sus pantis blancos los cuales me provocaban una enorme erección. Imagino que mi paquete era obvio, pues hubo un punto en el que me sentí incómodo, especialmente que Jane hubo momentos que no disimulaba en nada concentrando su vista en mi paquete. Tomamos un receso, pues creo que las fotos no eran lo que ella buscaba y deberíamos intentarlo de nuevo, pues intuía que esas fotos con mi paquete muy obvio no eran apropiadas para una revista cuya audiencia era el típico ambiente familiar. Me puse un pantalón corto y Jane me invitó a un refresco y nos fuimos cerca de la piscina. Ella me hizo la siguiente observación:

    -¡Tienes un atlético cuerpo y muy apropiado para esta sesión! Déjame preguntarte y no quiero que te sientas incómodo, pero me siento obligada a hacerte esta pregunta: ¿Siempre tienes tu miembro varonil en esa condición?

    -¿A qué te refieres?

    -Sin la intención de que te sientas incómodo, pero parece que siempre está erecto y lo puedo ver a través de la cámara.

    -¡Lo siento! No es mi intención… tal parece que esto es lo normal para mí.

    La verdad que no estaba totalmente erecta, pero cuando uno tiene un miembro de 22 centímetros, inclusive cuando está pasiva no se deja de notar el bulto. Finalmente, no sé qué hizo, tomó algunas otras fotos en diferentes posiciones y me extendió un cheque por lo que ellos llamaban trabajo y me fui de aquel lugar con la convicción de no volver. Pasó un mes y recibo una llamada de Jane, quien me habla de otro proyecto el cual rechazo y le hago saber que me incomodan las cámaras y fue cuando ella salió en forma de broma pero que a la vez me hizo reaccionar mi miembro:

    -¡Y yo que pensaba ofrecerte hacer una película porno! -se sonreía a través del teléfono.

    -¡Si fueras tú la actriz te aseguro que ni te cobraría! -le dije también en forma de broma.

    -¿Entonces tenemos un acuerdo? ¿Cuándo tienes tiempo?

    -¿Estás hablando en serio?

    -Tony… ¿Cuándo he bromeado contigo? ¿Tienes tiempo mañana por la tarde?

    -¿Dónde te veo?

    -Mi apartamento –y me dio su domicilio.

    Llegué a su condominio aquel viernes a eso de las dos de la tarde. Jane, vestía un pantalón de licra de color blanco y una blusa de color negro. Definitivamente quería provocarme, pues era una delicia ver esa silueta sensual de su bello cuerpo. Entré algo nervioso y no sé por qué siempre me pongo en ese estado… hasta el día de hoy me pongo nervioso cuando me voy a follar a una chica por primera vez. Su condominio estaba en una zona exclusiva y para vivir allí se requería de buen billete, así que eso de ser fotógrafo por ese tiempo generaba lo suficiente para darse la buena vida.

    Con Jane no hubo grandes protocolos y para esta chica estaba definido, ese día estaba dispuesta a follar y follar con toda su imaginación. Su primer beso fue uno profundo que hizo que sintiera su provocativa lengua con un aroma artificialmente mentolado. Se había maquillado para la ocasión y en sus labios denotaba un rubí ficticio, pero profundamente provocativos. Me había servido una cerveza la cual se entibio, pues después del primer sorbo, Jane se lanzó por sobre mí y a penas me dio tiempo de respirar. En el sillón de su sala me bajó los pantalones, me sacó la verga y se puso a mamarla como si esto fuese lo último que hacer en esta vida. La boca de Jane era pequeña y de labios gruesos, pero esta era la primera vez que una chica me mamaba el falo y se atorzonaba en el proceso. Literalmente veía como mantenía mi falo de 22 centímetros, que estaba seguro de que mi verga literalmente invadía su esófago. Parecía que se ahogaba y minuto después repetía el proceso.

    Hicimos una pausa y Jane me invitó a pasar a su habitación. Era un espacio amplio y donde tenía un par de cámaras apuntando hacia la cama. Pensé que se lo había tomado en serio, pero se sonreía al decirme que tampoco ella se atrevería a posar desnuda ante ninguna cámara. Le asistí a remover sus pantalones de licra y llevaba como ropa interior una pantimedia corta y en cuya zona de la parte íntima, era la única parte que tenía una superficie más gruesa y de tela blanca. Además de eso no llevaba nada más. Removí su blusa y su sostén de una copa C, la cual sostenía unos pechos redondos y muy sólidos que inclusive cuando esta mujer me montó, apenas se miraba que se movían cuando me cabalgaba.

    Jane parecía de esas chicas delicadas, pero en el sexo es liberal y muy atrevida. No sé si fue la primera o una de las primeras que después de penetrarle su exquisita vagina hacía pausas para volver a mamarme la verga. Mamar verga le excita a Jane al punto que cuando me pidió que se la metiera no tardó ni tres minutos en haber acabado. Gime como una loca y se puede sentir como sus jugos vaginales se incrementan cada vez que Jane se corre. Es casi parecido como cuando uno de hombre eyacula, pues cuando le hacía sexo oral y se corrió, pude sentir en mi boca una corriente caliente de sus jugos vaginales saliendo por su pequeña conchita depilada.

    Cuando le hacía sexo oral en su conchita también tuve la oportunidad de hacerle sexo oral en el culo. Creo que eso la calentó mucho más y no recuerdo muy bien si sus palabras sonaban a una pregunta o solo fue una frase lanzada por la calentura: Quieres follarme el culo. – Jane tiene un culo redondo y muy sólido. En él se puede observar esa marca más clara en una piel de por sí clara de sus reducidas pantis. Tenerla en posición de perrito es una delicia y en esa posición comencé a ver como cada centímetro de mi verga se hundía en el precioso culo de Jane. Era un culo apretado, pero no tuve ningún problema en penetrarlo pues creo que Jane conocía este proceso de la relajación. Le gusta el sexo anal y de embestidas violentas, pero creo que le encanta mucho más cuando es ella quien te monta y así en esa posición lograba tener orgasmos más rápidos ya sea en el sexo vaginal o anal. Este día cogimos por tres horas seguidas donde le dejé ir cuatro palos y ella se corrió una media docena de veces.

    Cogimos por un par de meses, pero luego Jane se volvió un tanto posesiva y controladora. Un día tuve que cambiar mi número de teléfono y me había movido a un apartamento sin darle mi nuevo domicilio, pues llegaba a buscarme a todas horas a los dormitorios de la universidad. Jane era un suculento palo para disfrutar en toda la extensión del sexo, pero a esa edad era muy difícil para mí pensar en solo follarme a una mujer y Jane parecía que quería limitar esa libertad que en ese momento vivía. Definitivamente, era un rico culo para disfrutar y siempre llevo en la memoria esas escenas de cómo lo contraía cuando le sacaba la verga y ella me pedía más diciendo: Tony, dame más verga, métemela toda… rómpeme el culo, quiero sentir cuando te corres en él.