Autor: admin

  • Un regalo para José

    Un regalo para José

    Un tiempo atrás fuimos a merendar con Cele (leer cumple de Cele) y Rocío una de sus amigas que estuvo en su fiesta de cumple, que se acuerda de cada detalle de lo que paso esa noche, porque Cele le conto cada uno de ellos. Ella comparte cama con Esteban y Cele, me cuenta que le encantan los tríos, que no tiene pareja fija. Tras la sorpresa inicial de hallarme ante un bombón de raza negra y después de haber observado la complicidad existente entre esas dos mujeres, algo en mí me avisó que esa belleza iba a trastocar mi cabeza. Juro que pensé que iba a ser yo quien cayera ante semejante hembra si seguía tratándola asiduamente. Ignorando lo que se me avecinaba.

    Con los ojos fijos en su culo, fantaseé con la idea de apropiarme de ese trasero y que José con su verga tomara posesión de él. También merece que cuente que además de un espléndido culo carnoso, Rocío tenía un par de pechos inmensos que llamaban a sumergir la cara de uno entre ellos. No solo eran enormes, sino que aún sin sujetador se mantenían tiesos sin necesitar ayuda. Y para colmo su cara era de una dulzura tal que te veías hipnotizado por ella.

    “¡Menuda hembra!” exclamé a Cele, al despedirme de ella con un beso en la mejilla.

    Lo cierto es que esa noche al llegar a casa, le hice el amor a José mientras mi mente soñaba con un trío con la morena. Me imaginaba a ese pedazo de negra gimiendo cada vez que José le ponía su pene en su concha y a mí agarrado a sus pechos, mamando de ellos como una niña. Desconozco si mi esposo se percató de ello, aunque creo que no, algo si debió de olerse porque al terminar y mientras yacía abrazado a mí, me preguntó que me había pasado que estaba como ida.

    Ahí confesé sin darle mucha importancia que conocí a Rocío, se la trate de recordar para que la ubique en la noche del cumple de Cele.

    -Verdad que es impresionante la negra, recordándola enseguida contestó.

    Lo cierto es que desde ese día empezamos a ver a la susodicha hasta en la sopa. En cada juntada con Cele, hasta empezó a venir a casa, como estaba sola y las charlas eran cada vez más explicitas sobre sus encuentros sexuales. Con José no se encontraba mucho, no porque la evitaba sino porque los horarios en que ella venía a casa casi nunca José estaba. Pero cuando se cruzaban a él cada vez le parecía más atractiva. Una mañana que fui a comprar en el supermercado, Rocío vio la ocasión para encontrarlo.

    Preguntando porque la esquivaba, si le tenía miedo. jajaja. Sin saber que contestar, trato de escapar sin contestarle a semejante mujer.

    Aunque estaba equivocada, debía explicarle los motivos por los que él no estaba cuando ella venía a casa y con voz temblorosa le intentaba explicar, que yo le he contado sus aventuras sexuales.

    -¿Y eso que tiene que ver? -protestó.

    -¡Mucho! Eres una mujer bellísima, sueño con vos y cada vez que te miro, deseo hundirme entre tus pechos- fue su confesión que la tomó desprevenida.

    Durante las siguientes semanas, todo siguió casi igual. Y digo casi porque, aunque José no cambió en su actitud, Rocío sí lo hizo. Si de por sí esa mujer vestía de forma provocativa, a partir de ese día incrementó la sensualidad de su vestimenta disminuyendo el tamaño de la tela. Desde entonces, no fue raro verla con escuetas minifaldas y profundos escotes mientras nos visitaba y cada vez más cariñosa conmigo.

    Era un viernes y cuando llega del trabajo le informo a José que nuestra amiga iba a venir a cenar a casa esa noche.

    Nos metimos en el baño a ducharnos, comentando que quizás esta noche se cumpla el sueño de estar con una carnosa negra ambos. José se recuesta un rato mientras yo voy a la cocina a preparar la cena. Al despertar, me encuentra con Rocío hablando conmigo, fue hasta el bar y se sirvió una copa.

    Se acercó la saludo con un beso, preguntándonos que nos apetecía tomar, y a mi pegó su cuerpo mientras rozaba con su mano mi entrepierna. No sé a quién le sorprendió más su actitud, si a mí o a nuestra amiga.

    Después de un par de tragos que nos preparó, con unas cositas que picamos antes de la cena, al sentarnos a la mesa obligue a Rocío a que se acomode al lado de José, mientras con un beso, lo abrace dejando que sus manos pasaran por mi culo sin descaro. Si ya eso era raro, más lo fue cuando mi mano bajaba a su entrepierna y bajara la bragueta.

    -Sé que lo estás deseando, ¡Así que te aguantas! – le dije, sacando su miembro de su encierro.

    Con cara de no poder creer lo que estaba haciendo, José mira a Rocío descubriendo que se estaba mordiendo los labios mientras miraba de reojo su pene. Ni que decir cuando le empiezo a pajear en presencia de la morena, ese ya erecto miembro. Tratando de calmarse, sin emitir palabra pasó sus brazos por detrás de nosotras posándolos sobre el respaldar de las sillas.

    -Ayúdame, me consta que te mueres por probar la pija de mi marido- le digo a Rocío que inmediatamente llevo su mano a su verga.

    Fue entonces cuando José se percató que esa noche estaba planificada de antemano entre nosotras. Cómo tantas otras veces, íbamos a tener una linda velada con una morenaza infernal. Más excitado que nunca, le guiñé un ojo. Al ver mi gesto, sonrió a tiempo que Rocío bajaba con su boca a introducirse la pija en ella.

    La negra con esos labios carnosos se comía la pija enfrente mía, excitada embutiéndose su miembro hasta el fondo de la garganta. La lentitud con la que absorbió toda la extensión permitió a José, ya sumido en la lujuria, aprovechar para tocar esos pechos que lo habían vuelto loco desde que la conociera. Tal y como me había imaginado, las tetas de Rocío eran duras como piedras, metí mi mano bajo su escote y recogí entre mis yemas uno de sus pezones. Nada más sentir mi caricia, la mujer gimió de deseo y ya convencida de desear hacerlo, reinició su mamada con mayor énfasis.

    Aprovechando que estaban ocupados, me desnudó con rapidez y ya en pelotas, me acercó a ella por detrás y sin esperar una aceptación por su parte, le empiezo a desabrochar la camisa mientras le decía:

    -Esta noche serás nuestra puta, y para dar mayor determinación a mis palabras, pellizcó sus pechos con dureza.

    Pobre victima chilló al sentir el duro trato, pero siguió mamando el pene con dulzura. Ya me había hecho saber que gozaba con el sexo salvaje además de que era bisexual. Demostrando su maestría siguió con esmero chupando, mientras yo le despojaba de la minifalda. Comprendí que no iba a tardar en acabar José, así que le arranque el tanga con rudeza, tras lo cual con un sonoro azote, le digo:

    -Tienes un culo cojonudo. Estoy segura de que José hará buen uso de él.

    Previendo que llegaba la leche, me tumbó en el suelo para que la derramara en toda mi piel. Conociendo sus gustos, José sacó su pija de la boca de la negra y usándolo como si de una manguera se tratase, esparció su semen por mi cuerpo, para acto seguido, Rocío agachándose, usando su lengua fue retirando sobre mi piel gota por gota. No les tengo que contar como estaba excitada al sentir la boca de ella recogiendo cada gota de mi cuerpo, presa de la excitación. siguió con besos que recorrían mis entrepiernas hasta mis senos, que provocaban electricidad.

    Sus brazos fuertes me abrazaban, lo que le daba a José una semejante visión, que ayudo a reanimar su alicaído miembro de manera que en un par de minutos ya estaba listo para la acción otra vez.

    Para entonces, la morena se estaba comiendo mi concha y su postura dejaba su culo a su entera disposición. Por eso, se termina de desnudar y poniéndome detrás de ella, tantea su glande y su jugosa vagina para acto seguido incrustarle de un solo golpe. Al sentir que llenaba su conducto de un modo tan abrupto, gritó, pero no hizo intento alguno por evitarlo.

    Ella seguía entre mis piernas y comenzó a dilatar mi esfínter con su lengua. José con una mano en su enorme pecho mientras usaba la otra para más azotes. La combinación de su pene retozando en su interior y la mano castigando sus nalgas, la llevó a un estado tal que sin poderlo evitar llego un orgasmo mientras con su boca cumplía en chupar mis jugos. Cayendo agotada sobre el piso.

    José seguía con el pene tieso, me acerqué a ella y dando un beso, le pregunté si estaba preparada – claro contestó tocando mi sexo y mis tetas.

    Se incorporó poniendo sus rodillas sobre la alfombra al cabo que José apuntaba contra ese culo carnoso y con una suave presión, introdujo su glande unos centímetros en su interior. Esa penetración a medias, la dejó insatisfecha y con un rápido movimiento, presionó su cuerpo contra él metiendo por completo toda su extensión.

    Grito como cierva en celo y sin esperar a que su miembro se hubiese acostumbrado, comenzó a moverse imprimiendo a sus movimientos de un ritmo brutal.

    La urgencia con la que se movía lo convence de dejar de ser cuidadoso y cogiéndola de sus hombros, inicio un mete saca tan rápido que, al cabo de poco tiempo, elevó su excitación a niveles impensables.

    -¡Acabo! -la escuché decir con voz entrecortada– ¡No pares! ¡Por favor!

    Pero por mucho que intentó retrasar su orgasmo, no pudo y uniéndose a ella exploto bañando con su esperma su pulposo culo. Para dejarse caer y convulsionada de placer, consiguió su nuevo clímax antes de derrumbarse. Su caída fue junto con José abrazándose a ella.

    Al dejarlos fui a asearme sin que ellos se dieran cuenta dejándolos tumbados sobre la alfombra. Al cabo de unos minutos vestida solo con un delantal y con una bandeja en las manos. Les digo:

    -¿Los señores van a cenar en el comedor? o ¿Prefieren seguir cogiendo en la cama mientras cenan?

    Solté una carcajada adivinando los deseos de ellos, que cenaríamos pero que la noche no había terminado.

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  • Terminé de criado de mi jefa (2): El semental

    Terminé de criado de mi jefa (2): El semental

    Un semental es básicamente un animal macho seleccionado para la reproducción debido a su genética, con el objetivo de mejorar la raza. En este contexto, el término “semental” se utiliza para describir a alguien que es visto como un medio para lograr un fin mayor. Mientras caminaba por los pasillos de la empresa, reflexionaba sobre cómo mi vida había cambiado drásticamente.

    Que había pasado, básicamente que me drogaron, secuestraron, y abusaron de mí. Bueno eso es un punto de vista, si me hago la víctima, lo cierto es que me dieron una opción y yo elegí un camino.

    Bueno es que todo es confuso, hasta ahora tengo un lio en mi cabeza. Y es que despertarse desnudo, todavía atontado, acostado boca arriba, y con los pies y manos atados al costado de tu cabeza, con todas tus partes nobles totalmente expuestas, confunde a cualquiera.

    Cuando pude enfocar bien mi vista vi a una mujer vestida de cuero, como si fuera gatubela, se acercaba a mi como una pantera, piel trigueña, sobre el metro setenta, con unas caderas anchas y una cintura bastante chica, pechos de medianos a grandes perfectos, demasiados perfectos para ser naturales, un corset de cuero, con gran escote que apenas tapaba los pezones, una tanga de encaje negro, y botas con tacones que llegaban a las rodillas, sus muslos eran perfectos, gruesos y trabajados. La mire a la cara y la vi a través del antifaz, sus ojos color miel.

    Alberto: ¿Doña Susana?.-Tartamudeé.

    Susana: Hola Alberto, bienvenido a tu fiesta de premiación.- tomo mi pene y lo sacudió, este parecía que iba a explotar, estaba atado en la base, todo hinchado, con la venas marcadas.- Queremos compensarte por tu lealtad.- me acariciaba suavemente las bolas, mientras me miraba de forma hipnótica.- Quieres pertenecer a nuestro grupo.

    Mire a mi alrededor y puede ver bien, era un salón con muchos sillones, y algunas mesas, casi toda la iluminación estaba en la zona que yo estaba. Pude distinguir a cuatro personas más en la sala, un hombre y tres mujeres más. Dos de las mujeres las conocí inmediatamente, una era Clara que estaba desnuda, solo con un antifaz, me miraba y se reía.

    La otra era Valentina, quien me había drogado, recordaba sus palabras, tranquilo yo te ayudare, no sabia porque pero confiaba en ella, al igual que Clara ella estaba desnuda, pero cuando la mire a los ojos bajo su mirada, y se puso colorada, Clara y la otra mujer que no conocía se rieron y dijeron algo a Vale por lo bajo que no escuche, pero hizo que se pusiera más incomoda.

    Mientras pasaba esto mi jefa bajaba y subía mi prepucio, un masaje muy suave y lento, que compensaba el dolor que sentía ahí. Yo miraba preocupado al hombre del fondo, estaba sentado con una copa de vino mirando todo, no quería terminar con el culo roto.

    Susana: Que dice señor Rodríguez, quiere entrar en nuestro círculo.- yo seguía mirando al hombre.- Tranquilo no eres su tipo.

    Alberto: No entiendo mucho, huu.- ella intento enderezar mi pene, lo que provoco un dolor placentero.

    Susana: Fácil señor Rodríguez, si eliges servirme y aceptarme como tu señora, nunca más estarás solo, nunca más tendrás problemas económicos, tendrás al grupo atrás tuyo respaldándote.- Seguía sin soltar mi pene, sus movimientos eran tan lentos que eran desesperantes.- tus premios y castigos dependerán de tus aportes al grupo. Así que te lo pregunto por última vez. ¿Quieres pertenecer al grupo Alberto Rodríguez?

    Solamente asentí con la cabeza, tal vez acepte para ser parte de un grupo, que me aceptaran, tener sentido de pertenecía. Susana sonrió, dio vueltas alrededor del sillón, como dije estaba desnudo boca arriba, a centímetros de mi cabeza pasaba un caño, en donde estaban atados mis pies y manos. Ella coloco un pequeño almohadón en el caño, se saco su tanga y sentó en él, cuando se estaba sentando pude ver las dos moles de carne que eran sus nalgas, eran redondas, grandes y perfectas, mi pene intento crecer un poco más y no pudo.

    Su vulva y ano quedaron a centímetros de mi cara. Podía sentir el aroma de toda su zona, era raro porque estaba mesclado con cremas corporales, el aroma era indescriptible, realmente embriagador, unas pequeñas gotitas de flujo recorrían sus labios mayores.

    Susana: A ver si eres tan bueno como dicen.

    Entendí perfectamente cual era mi función, puse mi lengua lo más plana y grande posible, la apoye en su ano y la deslice en todo lo largo de su vulva, un escalofrió recorrió a la señora, volví a repetir el procedimiento, note que su ano estaba bastante cerrado, o no tenia uso o había sido usado muy poco, convertí en una rutina ese recorrido, no podía ver nada, solamente la vulva de mi jefa. Mientras tanto mi pene era objeto de un extenuante estudio. Lo tocaban, masajeaban, pesaban mis bolas, incluso escuchaba como hablaban de él.

    Clara: Mira Juli, pruébalo, vas a ver lo rico y calentito que es.- mi pene fue absorbido por una boca en ese momento.- esta lleno de liquido pre seminal, es muy sabroso.- escuche un sonido gutural, de ahogamiento, y mi pene se enterró entero en la garganta de esa chica, Clara la había tomada por la nuca y la obligo a tragárselo todo.

    Juli: La verdad que es muy gorda y grande, quiero probarla de otra forma.

    Note que alguien tomaba firmemente mi pene, mi glande se apoyo contra unos labrios carnosos, y como si fuera un pincel lo pasaban y dividían esos labios una y otra vez, estaban bastante cálidos y húmedos, hasta que esa persona se dejo caer sobre mi pene, enterrándoselo por completo.

    Juli: Ha que bueno, tiene el tamaño ideal.

    Clara: Mira Vale, lo mojada que esta está puta, se nota que le ha gustado.

    Juli: Despacio que estoy muy sensible.-Una mano palpo su vulva.

    De repente mi jefa se levanto, se saco las botas y se coloco nuevamente, pero ahora mirando hacia las chicas. Lo que alcance a ver es que esta tal Juli, se había sentado sobre mí y movía sus caderas en forma circular, mientras se besaba con Vale y esta le pellizcaba los pezones, Clara estaba masajeando su clítoris. Eso pude apreciar antes que mi jefa se sentara en mi cara de nuevo.

    Susana: Continua perrito, lo estas haciendo bien.

    Continúe con mi tratamiento en su vagina, dado el cambio de postura puede trabajar mejor el clítoris de mi jefa. En mi pene sentía mucha humedad y calor, también sentí una lengua recorriendo mis huevos, esta subía y terminaba en el clítoris de Juli, a la segunda vez esta empezó a convulsionar, y a presión empezó a despedir flujo y liquido de su vagina. Fue increíble y solamente había estado arriba mío entre tres y cuatro minutos. La ayudaron a bajarse y otra ocupo su lugar, su cueva también estaba bastante lubricada y apretada, pude sentir leves diferencias en calidez y textura. Mientras mi jefa emitía pequeños y suaves jadeos, su vagina estaba empapada de mi baba y sus flujos.

    Clara: Déjame ayudarte Vale.

    Ahí me di cuenta que quien estaba sobre mi era Valentina. Esta lo hacia diferente a la otra chica, se levantaba y se sentaba sobre mi miembro. Entendí que Clara iba a utilizar el mismo tratamiento oral que con la otra chica, me di cuenta cuando mis bolas cada tanto recibían una caricia con su lengua. Mientras Juli cuando se recupero fue a ayudar a mi jefa, se besaban, lamia sus pechos, los saco a fuera de su corset. Tenia a cuatro féminas dándose placer sobre mi, y utilizándome a mi para eso.

    Yo tenía la lengua adormecida, pero no podía defraudar a la jefa, así que no quedo otra que esforzarme a fondo, aprisioné su clítoris con mis labios y mi lengua empezó a lengüetearlo sin darle tregua, ambas mujeres acabaron fuertemente, mi jefa emitiendo muchos flujos de su vagina y Vale desvaneciéndose, tuvo que ser sostenida por Clara.

    Yo estaba acalambrado, llevaba cerca de cuarenta minutos que me habían despertado y ya la posición me había adormecido parte del cuerpo. A parte de eso llevaba una erección dolorosa, y no podía acabar. La señora Susana ya recuperada se dirigió a mi, se posiciono a mi costado.

    Susana: Llego la hora de recompensarte perrito. -Puso su pie en mi boca.- Chúpalo, lámelo.

    Esto era nuevo para mi, era la primera vez que me ponían un pie para esto. Empecé con mi lengua a jugar entre sus dedos, ella se inclino en dirección hacia mi pene, lo sujeto con fuerza y se lo metió hasta la mitad en la boca, empezó una mamada furiosa, y acompañaba todo esto con la mano, cuando se lo metía ella bajaba mi prepucio y cuando lo sacaba lo subía. La verdad era el sexo oral más extremo que me habían practicado.

    Por detrás de mi jefa se ubico Clara, puso su mano en la vagina y empezó a masturbarla, intentaba imitar el ritmo de mi mamada, mientras que con la otra mano apretaba las tetas de Susana. Ella prácticamente estaba queriendo ordeñar mi pene, más tarde me di cuenta que no estaba muy errado. En un momento no aguante más la presión.

    Alberto: Señora me vengo.

    Ella soltó las ligaduras que tenia en la base del pene y comenzó una masturbación violenta, de un costado vino Juli con un frasco, como los que usan los laboratorios médicos, se lo dio a Vale que lo puso cerca de mi glande, mientras Juli se agacho abrió mis nalgas y metió su lengua en mi ano, empezó un lamida que me llevo a una verdadera erupción de semen, todo fue a parar al frasco, mientras mi jefa me exprimía como si fuera un sache de leche, buscando hasta lo ultimo que me quedaba, yo no podía para de gemir y bufar aquello fue una placentera tortura.

    Mi semen salió blanco y muy espeso, nunca había acabado tanto. Por un par de segundos seguí teniendo contracciones en mi cuerpo, y más todavía una vez liberada toda mi leche mi jefa se metió mi pene en su boca, parecía querer degustarlo.

    Susana: Muy bien hecho perrito, la verdad que si eres sabroso.- Dijo relamiéndose.- depende de cómo salga esto.- señalando el frasco que se llevaba Juli.- te cambiare el nombre a semental, sino te quedara el apodo de perrito.

    Valentina me empezó a desatar, estaba adormecido y era muy torpe para moverme. Pero cuando me quise dar cuenta mi pene seguía todavía erguido.

    Vale: la droga que te dimos, tenía también una pastilla parecida al viagra, pero más potente.

    La verdad que ya no me importaba había tenido tal vez el mejor sexo de mi vida y no pensaba parar ahí, en un sillón a un costado Susana había tirado a Clara sobre él, levanto su pierna y apoyo su vagina sobre la de su amante, estaban haciendo una tijera. Yo me acerque, la verdad quería penetrar a mi jefa, era la única que estaba ahí a le que no había penetrado. Al estar arriba y haciendo presión mi jefa mostraba todo su cuerpo muy marcado, sus abdominales eran perfectos, era un cuerpo muy fitness. Ella me vio venir.

    Susana: Tranquilo perrito, vete para otro lado, que yo aquí estoy castigando a una mala gata.

    Valentina me tomo del pene, como si una chica tomara de la mano a un chico, me jalo de él y me llevo a un sillón, me miraba a los ojos como si esperara que yo actuara primero y lo hice, la bese, cosa que ella respondió. La verdad que me estaba pareciendo rara la actitud de Vale, pero no me queje, el beso era realmente muy bueno, nuestras lenguas estaban en un combate sin igual, yo mientras apretaba sus nalgas con ambas manos.

    Ella se alejo de mí jadeando y entre nuestras bocas quedo un hilo de saliva. Se sentó en el sillón que estaba atrás, subió sus pies y los separo bien, dejando su vagina bien expuesta, el sillón era alto lo que facilitaba mi trabajo, apoye mi pene en su vagina, lo frote hasta que abrí sus labios mayores, seguí frotándolo, viendo como se abrían al paso de mi pene, una y otra vez, era como masturbarla pero con el pene, Vale tenia los ojos cerrados y se mordía los labios, tenia muy húmeda y caliente su vagina.

    Vale: por favor clávame, métemela.

    No me hice rogar tome sus tobillos y los puse en mis hombros y me deje caer, con todo mi peso la clave, se le puso la piel de gallina y emitió un largo suspiro, estábamos muy caliente los dos. Mire a un costado y vi al hombre que estaba en la esquina recibiendo una mamada de Juli, que estaba de rodillas entre sus piernas, parecía no tener una erección completa, pero Juli se esforzaba al máximo. Al otro lado Susana y Clara seguían con su tijera, aunque ambas lanzaban miraditas hacia nuestra posición. Yo no iba a aguantar mucho, por eso moje mi dedo pulgar y lo baje al clítoris de Vale, y empecé a masajearlo en forma circular mientras la seguía penetrando con sus piernas sobre mis hombros.

    Vale: Voy a acabar, hazlo conmigo, vente dentro de mi.- dijo entrecortado y buscando tomar aire.

    Ella inmediatamente empezó a acabar, las contracciones de su vagina hicieron que yo me fuera con ella, inunde su vagina con mi esperma y caí pesadamente sobre ella, sin retirar mi miembro que estaba dentro de ella, yo sostenía todo mi peso con mis brazos para no aplastarla, ambos respirábamos con la boca abierta buscando aire.

    Sin pensarlo y como acto reflejo empecé a darle suaves besos en su cara, ella se quedo estática mirándome fijamente, y yo pensé que esa muestra de cariño había hecho que traspase algún limite, sin embargo ella busco mi boca y me devolvió los besos, eran besos tiernos, y muy babosos pero me confundían. Ella cruzo sus piernas a la altura de mis cadera y me di cuenta que mi pene estaba firme de nuevo. Volvimos a tener sexo, aunque más suave y tranquilos, igual que el orgasmo que nos alcanzo, fue lindo pero no tan intenso. Cuando acabamos estábamos solos en la sala.

    Valentina después de recuperarnos me llevo a un baño contiguo donde nos higienizamos, y yo por fin pude orinar. Nos dirigimos a un comedor que había, ahí estaban todos juntos, el clima era más relajado, estaban picando algo, ya era muy tarde, había pizzas, bocaditos, embutidos, pancitos, y de todo para tomar. Estaban riéndose y festejándole algo al hermano de la Señora Susana, el era el hombre misterioso que no había podido identificar. Todos seguían desnudos como nosotros.

    Juli: por fin la parejita apareció, ya se sacaron todas las ganas.- Vale se puso roja en acto.

    Clara: Por favor tomen asiento y acompáñennos.

    Susana: Alberto que te parece, estas satisfecho de pertenecer a nuestro circulo.

    Alberto: todavía estoy confundido, este circulo es para tener sexo con gente de la empresa.

    Hernán largo una carcajada, a la que todos siguieron, menos a Susana, a ella no le pareció tan gracioso, aunque hizo una mueca de sonrisa en su cara.

    Susana: Si también, nosotros en nuestra posición cuando entramos a una relación exponemos más que nuestro corazón, nuestros patrimonios, nuestra reputación o estamos a merced de chantajes y otras cosas. Yo se que es una persona leal y buena, mi querido marido me lo decía, Vale me lo dice, ahora Clara también me lo dice y cuando apareciste con este informe yo también lo supe. También hemos visto que eres muy eficaz, por eso viajaste con las chicas, aunque acostarte con ellas fue un extra.

    Hernán: Mira Alberto tienes que firmar este documento es un acuerdo de confidencialidad.- y me lo paso.

    Lo leí y no decía nada malo, y firme sin problemas.

    Hernán: Este documento que nos entregaste esta muy completo, por que no tan solo expone los Robos de Martín en la Dirección de compras, sino que nos dolió muchísimo por que expone malas decisiones que tomamos nosotros y abrieron la puerta a que alguien nos pueda robar.

    Susana: Por eso Alberto quiero que formes un equipo, de tu confianza y expongas todos los casos que hay en la Gerencia Financiera, que creemos que no son pocos. Tras la muerte de Miguel Ángel y pasar bajo la orbita de la Gerencia General cometimos un error que aprovecharon varios crápulas.

    Vale: Fue tan repentina la muerte de papá que no pudimos preparar a nadie para que cumpliera esa función.

    La comida siguió y cada quien me daba consejos o su visión de lo que debía hacer, también hablamos de todo un poco. También ahí me entere que los cinco presentes eran dueños del 100% de la empresa, la única que no conocía, era Julieta, Juli para los amigos, ella se encargaba de ciertas inversiones de la empresa, era hija de Juan Carlos el primo de Miguel Ángel, tenia veintiséis años al igual que Valentina, también era experta en su área y muy capaz.

    Yo cada tanto pegaba unas miradas a las féminas que habían, ya que estábamos todos como Dios nos trajo al mundo, ellas se daban cuenta y no decían nada, veía como Juli cada tanto me miraba el miembro y se reía. Ella es de piel blanca, pelo castaño oscuro, y ojos de color verdes, mide un metro sesenta, tiene unos pechos medianos con unos pezones pequeños y rosas, lo más destacable es su trasero, pequeño pero redondito y parado. Vale nos interrumpió.

    Vale: Si quieres nos cambiamos y te dejo en tu casa.

    Juli se rio y lanzo una ultima mirada a mi pene, yo lo mire y ya estaba en toda forma, erecto, mi cara estaba roja de vergüenza, y la de Vale también. Ya en el auto había un silencio tenso, no hablábamos, era todo muy raro, habíamos tenido sexo y tuvimos nuestro momento, cual era no se tendría que averiguarlo.

    Vale: No te preocupes no somos una secta suicida o un culto, ni vamos a cometer un delito. Simplemente nuestros abuelos idearon esta forma para mantenernos unidos y poder crecer en un circulo de confianza. Tú eres el único hombre ahora del grupo.- justo pensé en Hernán.- Hernán es gay y esta casado, con nosotras solo juegas. A parte eres el primer hombre que no es de la familia que entra en él círculo.

    Alberto: ¿Y Susana?

    Vale: Ella no es mala, aunque le gusta tener el control de todo, y le cuesta confiar en la gente. Aunque te parezca raro no nos obligan a casar por conveniencia. Antes tenemos nuestra oportunidad, y debemos presentar un candidato digno. Mi papá se caso con mamá, cuando ella murió, mi papá se caso con la sobrina de mi mamá. Susana realmente quería a mi papá y se llevaban muy bien juntos.- yo hacia cuentas mentales.- Si, ya se lo que me vas a decir, Susana es mi prima, mi madrasta, y mi amante. Pero para mi es alguien muy importante, como una hermana mayor que siempre me protege.

    Llegamos, y ya era hora de despedirnos, ella me había dicho que tenia que volver, por que debía viajar por la mañana. Me había contado que tenía una maratón que correr y viajaba el sábado por la mañana y corría el domingo. Nos despedimos con un beso en la mejilla, yo me gire abrí la puerta y me quede un segundo, tenia que ser valiente, me volví ante su asombro y le di un beso en los labios, no fue grande, fue un pequeño beso robado. Y me baje del auto sin mirar, pude observar la cara de asombro de Vale por un instante.

    El lunes mismo me puse manos a la obra para armar mi equipo, me recomendaron un hombre que estaba a punto de jubilarse, era encargado de deposito, y recibía muchas de las cosas que se compraban, aparte de eso elegí una chica de Recursos Humanos, y mis dos amigos de informática. Cada uno recibió la orden de juntarse conmigo, de parte de la señora Susana Aritmendia, por eso nadie puso pega. Nos juntamos en mi casa y les fue informada toda la situación. Diagramamos un plan para realizar nuestra investigación, y por supuesto el sigilo iba a tener que ser total, debíamos movernos e investigar sin levantar sospechas.

    En el día no había parado de escribirme con Valentina, incluso me conto como le había ido en la maratón, me pregunto como iba la investigación. Incluso me conto que tuvo una pelea grande con Martín su ex en el comedor de la empresa, fue tal el escándalo que yo ya me había enterado. Para rematarlo y dañarle el ego le llego a decir que se iba a buscar uno que la satisfaga en la cama, no como él.

    Trabajamos sin parar diez días, incluso juntándonos los sábados y domingos. La investigación dio sus frutos, conseguimos recabar información de malversación de fondos, robos, incluso habían alquilados galpones pertenecientes a la empresa a otras empresas y se quedaban con él dinero, el área de Recursos humanos estaba podrida, figuraban empleados que nunca habían trabajado en la empresa, incluso se le asignaban viáticos y horas extras. Cuatro de los cinco Directivos de la Gerencia Financiera estaban comprometidos, más siete empleados eran cómplices de todo. Calculamos un perjuicio para la empresa de diez millones de dólares en los últimos dos años.

    En este tiempo me había escrito mucho con Vale, también me escribieron Clara y Susana, ambas para ver como iba la investigación. Pero con Vale era todo diferente, creía que con ella podía hablar de todo, y mis problemas de timidez, mi autismo todo estaban superados. Pero yo sabia que todo aquello era una ilusión, no podía tener esperanzas con ella.

    El miércoles me presente en la empresa con toda la información recabada, pedí cita con la Sra. Susana y me la dio para después del almuerzo. Concurrí al comedor, quería que el tiempo pasara rápido, me senté en una mesa y pocos minutos después Vale entro a mismo, ni bien me vio se fue a mi encuentro se sentó conmigo y empezamos a almorzar, hablamos de todo un poco, principalmente de la próxima maratón que estaba preparando.

    Algunos miraban, era raro que una Gerente se juntara a almorzar con un empleado, y menos de mi nivel. En eso entro su ex, Martín ni bien nos vio se fue a nuestro encuentro, él era un enfermo de los celos. La tomo de un brazo y la llevo a un rincón, yo me había parado y los seguí de cerca, todo el mundo estaba viendo a escena. Martín estaba rojo de la ira, y podía ver que su temperamento no lo podía controlar.

    Vale: Suéltame, ve ha celar a tus amigas, a mi me dejas en paz, ya no somos nada.- el fue a hablar, y ella lo corto.- yo me voy a juntar con quien quiera y me voy a revolcar con quien me satisfaga.

    Martín: Puta, eres una frígida.

    Un golpe de derecha mío lo mando a callar, y también a dormir. Quedo desparramado en el piso del comedor, no se paro. Varios fueron a levantar al caído, no podían despertarlo y cuando lo hizo, no podía mantenerse en pie. Mi jefe que estaba ahí, y también era uno de los principales ladrones a la empresa, me reprocho muy enojado.

    Director Administrativo: Sabes lo que has hecho, y quien se lo has hecho. Ve a Recursos Humanos a buscar tu hoja de despido.

    Yo simplemente me marche, con Vale en el ascensor ella se pego a mi brazo, lo agarraba y lo apretó. Yo sabía que todo estaría bien.

    Vale: Nada te pasara, yo te protegeré como tu lo has hecho conmigo.

    Nos despedimos me fui a mi lugar de trabajo y tome mi maletín y fui a la reunión.

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  • La visita de José

    La visita de José

    Una tarde llego de visita José un amigo con el que solíamos juntarnos con otras chicas y hacer tríos, pero a esta altura yo ya estaba en pareja con Mónica, una belleza de mujer, con lindo cuerpo, deslumbran sus pechos y su cola cuando uno la ve.

    Al entrar a casa mi esposa estaba bañándose y no nos vio llegar.

    Justo nos dirigimos a la pieza a dejar la mochila, José que no es una persona de pedir permiso se recostó en la cama cuando vemos salir del baño envuelta en un toallón a Mónica, con su pelo ondulado mojado.

    Medio como que nos sorprendió a ambos, algo que también le paso a ella, cuando me acerco a saludarla la beso y le explicó que José es un amigo, cuando veo a José que me pregunta con gestos si ella hace tríos, a lo que digo que no.

    Mónica que no entendía, me pregunto qué pasa, y José apresurado le dice que solíamos hacer fiestas, a lo que repito ella no, cabe aclarar que Mónica no lo había saludado, y es cuando lo hace que se agacha para darle un beso y el mira como degenerado, justamente cuando ella le da la espalda, y deja caer su toallón como si fuera un accidente, a lo que José exclama que linda puta, lo que hace encender a Mónica y agradece dándole un beso en la boca.

    A todo esto asombrado, pero caliente veo la escena, cuando José pregunto si la chupaba bien a lo que ella dice, querés probar acariciando su entrepierna”, a todo esto ya con la pija en la boca de José me hace seña qué me uniera, fue así que empecé a cogerla primero por su linda conchita, y luego por el culito, José que no perdía tiempo le tocaba las tetas, lo que hacía qué ella se retuerza, fue así que después intercambiamos lugar y el la cogía por delante, luego le hizo la colita, Mónica ya había llegado dos veces al orgasmo, besaba a José como su puta a la que se había convertido.

    Yo aprovecho que él estaba abajo de ella para entrar por detrás de Mónica, y llenar su culo de leche, pero José tenía otra idea, cuando estuvo a punto de terminar se pagó, metiendo la pija en la boca de ella, e hizo que recibiera toda la crema, lo que Mónica no desprecio ni una gota, y a pesar de que ya había acabado seguía chupándole, lo que daba entender que le gustó la pija de José, y que no iba ser la única vez que le va chupar, algo que nos quedó claro a los tres, lo que no sabíamos era que José grabo todo con su celular sobre todo cuando ella tenía toda la boca llena de leche. Así que seguramente esto se repetirá.

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  • Una mañana caliente

    Una mañana caliente

    Después de saludarnos y desearnos buenos días, como lo hemos venido haciendo por un tiempo, surgió la idea de vernos, ¿por qué no? Después de acordar el lugar y la hora, una extraña combinación de emociones invadió mi mente, mi cuerpo. Wow, vernos en otro espacio, en otro horario, la idea fue genial. Me preparé para el encuentro, linda lencería, condones, gel, entre otras cosas, siempre pensando en pasarla bien.

    Al llegar al punto de reunión y ver que aún no habías llegado mi corazón latía más rápido, empecé a percibir que sentía un poco de humedad entre mis piernas, el simple hecho de saber que pronto te vería, provocó que mi cuerpo reaccionara.

    Al entrar a la habitación me sorprendiste con unos deliciosos y cachondos besos, sentí un deseo desesperado de tu parte, todo pasó tan rápido en un momento ya me habías quitado la ropa, me fascino estar a tu lado, pediste me recostara e inmediatamente comenzaste a mamar mis tetas de una forma tan cachonda que comencé a mojarme, de mi vagina salían pequeños chorros de agüita, wow.

    Al girar la cara me encontré con tu deliciosa verga, gigante, gruesa, deliciosa como siempre; inmediatamente la introduje en mi boca, la mame por un rato sintiendo cómo te estremecías, como lo disfrutabas.

    Entretanto tú estimulabas mi clítoris con esos dedotes deliciosos que saben como hacerme disfrutar, hoy salió de mi vagina más agua que nunca. Ohhh los introdujiste a la vagina haciéndome gritar, gemir del intenso placer que sentía, quisiera haber gritado más, pero sé que no es de tu agrado.

    Lo verdaderamente sorprendente fue que por primera vez usamos un dildo, pediste cambiara de posición e introdujiste en mi ano, un pequeño dildo que estaba decorado por un hermoso diamante rojo, wow, genial, se sintió muy bien.

    Después de un momento lo sacaste y sin decir nada introdujiste en mi ano tu enorme verga, wow, genial al principio dolió un poco después lo disfrute al máximo, se siente genial, enorme, gruesa y deliciosa como siempre. Hiciste que me mojara más.

    Eres un cabrón. Me haces disfrutar al máximo. Siii quiero más, quiero seguir disfrutando a tu lado.

    Llegó el momento más triste del día, despedirme de ti me es tan difícil. Gracias, fue un encuentro sorprendente y maravilloso.

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  • Descubriendo cuernos (2)

    Descubriendo cuernos (2)

    Este es mi segundo relato de como fui descubriendo mis cuernos con mi ex.

    Cuando yo empecé a sospechar de la infidelidad de mi esposa caí en un dolor muy profundo, pero guardé silencio por mucho tiempo, nadie lo supo, ni siquiera ella. Ella trataba de disimular para no levantar sospechas, yo también hacia lo mismo para que no se diera cuenta que la había descubierto y así poder recoger las pruebas para que llegado el momento no pudiera negar nada.

    Yo seguí durmiendo en la habitación de al lado, y casi siempre en las noches escuchaba conversaciones en baja voz por celular, la luz del móvil nuevamente la ponía al descubierto, pero no volví a ver nada más allá de movimientos normales de un cuerpo cansado en comparación con esa noche que no he podido olvidar donde la vi masturbándose por ese cura y el cual ya relaté en el anterior escrito.

    Un día vi en el tendero de ropa tres tangas nuevas que nunca se las había visto, una negra, otra roja y una blanca, todas muy diminutas y sexis, las otras ya se las conocía, la mayoría se las había comprado yo hace un tiempo. Estuve pendiente de ese detalle, usaba ropa interior nueva y muy sexi para su nuevo enamorado, sin duda eran para él.

    Como no podía dejar de pensar en toda esa traición esa noche me levante cuando ya todos dormían y fui directo a la lavadora, busqué dentro la ropa que se había quitado cuando llegó, un jean ajustado que le marcaba muy bien su cuerpo una blusa blanca con un escote no muy profundo pero que tenía una tela muy suave.

    Había sido un regalo del cumpleaños pasado que le di en nombre de mis hijos y vi su brasier y las tangas de color negro, un hilo que solo le tapaba su parte de sus vulva, alumbré con el móvil y se veía con rastros de fluidos pero ya estaba seco, olí muchas veces para saber si era semen, tenían un olor combinado entre su loción, sudor y algún fluido corporal, no olía a semen, ya estaba seco pero se podía observar que fue abundante, tanto para dejar esa parte triangular pequeña de la tela con textura más gruesa y tostada que el resto de su diminuto hilo.

    De nuevo sentí que el pecho me ardía, me estaba quemando de celos pero a la vez la adrenalina me daba vueltas por todo el cuerpo y fue inevitable que tuviera una erección fuerte, el pene me palpitaba pidiendo que sacara de adentro la rabia y la pasión que contenía para no llorar, me masturbe tan rico oliendo sus tangas, ese hilo lo pode oler mil veces y mil ces me gustó su olor, olor a puta, olor a esposa infiel, olor a feromonas y quien sabe que más, fue tan delicioso que lo hice tres veces hasta que me dolió la base del pene y no pude seguir, el cansancio me mandó a la cama a dormir.

    Al día siguiente ella se levantó hizo el desayuno y me preguntó si quería comer, en mi mente solo pensaba en sus manos sucias el día anterior acariciando otro cuerpo, otro pene y ahora ofreciéndome desayuno, eran sentimientos muy raros los que pude sentir, pero en algún momento quise besarla ahí toda, sin bañarse aun oliendo a puta infiel, pero solo fueron pensamientos ligeros, callé y desayuné.

    Era domingo, antes de medio día se arregló bonita, se pintó los labios y dijo que iba a misa con mis hijos. Yo me quedé solo en casa divagando y tratando de dar claridad a mi mente envuelta en adrenalina y dolor. En otro relato continuaré mi historia que no quiero que se pierda en la nada y que alguien la lea hasta que le llegue a ella.

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  • ¿Qué hago? (2)

    ¿Qué hago? (2)

    Me desplomé en el sillón, la cabeza no paraba de darme vueltas, fui a la cocina a prepararme unos mates, con todo listo, volví al sillón para analizar la situación.

    En eso, una luz en mis pensamientos caí en la cuenta que, el del taller, no tiene mis datos, de hecho, ni se cómo se llama jaja, ni yo tengo sus datos, pero sé dónde queda, bien me dije, si quisiera volver a probar esa linda pija voy y listo, una bien.

    Con Gus es algo más complicado, sabe donde vivo, tiene mi número y trabajo en el mismo lugar que él, y además es mi superior, joder, estás jodida Andrea dije.

    Seguí tomando mates mirando a la nada, y volví a mis pensamientos, con Gus, no somos ni pareja, ni novios, ni amantes ni nada, o sea no tenemos compromiso, una voz del más allá me dijo, “¿tú Andrea estás enamorada de Gus?”, no dije, nooo y lo grité sin darme en cuenta. A ver el día de la fiesta de la empresa, me dejé llevar como una estúpida, y tuve sexo con Gus, y ya. Me pregunté, que tiene que ver haber tenido sexo, con que me regale un auto, nada me dije, si los informes que hago me salen bien, pues forman parte de mi trabajo, y por eso recibo un sueldo, y si quiere quedar bien, no me gusta, me hace sentir una prostituta, así que no me tiene que regalar nada.

    Pasó el sábado, me quedé más tranquila con el panorama planteado, al día siguiente domingo, me daba vueltas lo del auto, así que busqué el WhatsApp que me escribió y le puse, “Buen día Gus, pensé lo de tu propuesta, y no me tienes que regalar ningún auto, gracias pero no corresponde”. El mensaje lo envié, pero no le llega, maldición, mire el mensaje el resto del domingo y no le llegaba, qué diablos.

    Al día siguiente me preparaba para ir a trabajar, voy a ver el mensaje, y tenía el visto, “eyyy, no me claves el visto”, ya empecé mal la semana. Llegué a la oficina, mi amiga Gabriela me vio y me dijo, “que cara está la cebolla” jajaja.

    “Si, no hables”, fuimos a tomar un café las dos, y le conté, ella me miraba y cuando terminó el discurso me respondió.

    “A ver, lo que me contaste del auto, está bien lo que dices, él es un presumido, por otro lado, tranquilizate, el visto es porque viajó a un congreso a Europa, o sea si le vas a escribir no te va a responder, viene en dos semanas”. Yo abrí los ojos como dos platos, “y esa cogida que te diste con el del taller, se llama Miguel por si te interesa”, “queee, le digo, ¿tú lo conoces?”, “si, pero no me acosté con él, Miguel le consigue autos o le hace reparaciones, además está saliendo con una de acá de la empresa, la rubia de la oficina de personal”. Mi respuesta fue automática, “me estás jodiendo”, ella negó con la cabeza.

    Luego de la charla con Gaby, me dijo, “tranquilízate no es nada tan grave”. Así fueron pasando los días, un poco más tranquila, llegó el sábado, sabiendo ya todo y teniendo el panorama más claro, por la tarde me fui a lo de Miguel, si un poco suicida lo mío. Me puse una pollera, y una remera de tirantes, llegué al taller, no se escuchaba ningún ruido, golpee las manos, y por detrás sin hacer ruido apareció Miguel, “ay me asustaste idiota” y él reía, y comencé con el discurso, “mira no voy a venir a trabajar contigo, yo tengo mi trabajo, además, me enteré que tienes una novia en la empresa donde yo estoy, así que nada, fue un placer adiós”.

    Di un paso y me toma del brazo, me dice, “y así te vas a ir”, me toma por la cintura me atrae hacia él y me besa, “déjame, le digo, a ver si llega tu novia, y me metes en líos”, me responde “ella no va a venir”, y me sigue besando, me recuesta sobre el capot de un auto y me besa introduciendo su lengua, lo beso también, me susurra “me calientas mucho putita”, me levanta las piernas, las acaricia, hace a un lado mi húmeda tanga, y me besa la concha, le pasa la lengua por los pliegues y mis labios vaginales, yo estoy en un grito, le tomo la cabeza y se la hundo, pasa la lengua por el clítoris y me vuelvo loca.

    Se incorpora baja su pantalón saca su pene, como un cuchillo, me ensarta, me hace dar un quejido, y arquear la espalda, “así hijo de puta, cogeme toda le digo”, “te gusta putita”, me dice, “si, le digo, me encanta”, acelera el ritmo de las embestidas, y le digo, “acabame en la boca”, me avisa que se va a venir, me bajo del capot, me arrodillo y se la comienzo a mamar, en eso escucho su gemido y se viene en mi boca, me descarga toda la leche caliente, trago todo, le limpio la pija con la lengua, y me incorporo, agitada, exhausta, y satisfecha.

    A Miguel le digo, “será mejor qué no nos veamos más, no quiero líos, tampoco quiero que tú los tengas, coges muy rico adiós”, nos besamos y me voy. Subo a mi auto y voy rumbo a mi casa, me acordé que no me arreglé la tanga, traté de acomodarla, mientras reflexionaba, como coge el desgraciado.

    Llegué al departamento, y solamente quería una cosa, ducharme, me desnudé, y deje que el agua caiga sobre mi cuerpo, después de un polvo. Me envolví en una toalla, le mandé un mensaje de voz a Gaby, su respuesta fue reírse.

    Pasaron los días, pasaron las dos semanas, se suponía que Gustavo ya estaría de regreso, quizás tendría una respuesta al audio que le envié diciendo que no quiero un auto, por el contrario, sin respuesta. No voy a forzar más una situación, ya di mi opinión, no le daré más vueltas al asunto, y a disfrutar la vida.

    Espero que les haya gustado.

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  • Ella me estrenó

    Ella me estrenó

    Queridos lectores, ahora les narraré mi primera experiencia sexual. Han pasado tantos años, pero lo recuerdo como si hubiera sido hace poco tiempo; ocurrió cuando cumplí los 18. Fue un año realmente loco, pasaron tantas cosas que diría que fue uno de los mejores de mi vida.

    En esos años, como tenía barba, aparentaba ser algo mayor. Poco después de mi cumpleaños conocí a quien llamaremos Johana. Nos conocimos por pura suerte, ambos esperábamos el autobús para ir a nuestras casas. Yo salía de estudiar era un lunes, yo llevaba traje, ella es blanca y más baja que yo, su estatura es 1.60. Tenía el cabello pintado de color cobrizo, jeans azules pegados a su cuerpo, una blusa blanca de mangas largas y cuello en v, que mostraba un escote que permitía ver sus hermosos y grandes senos. En esa época me enamoré de esa mujer, su figura, sus ojos café claro, su sonrisa, su cuerpo, era magnífica a la vista, y hasta la fecha se sigue cuidando muy bien, pero eso lo diré después.

    Como les decía, fue suerte, esperábamos en una banca sentados, yo estaba a su derecha así que podía admirarla mientras ella miraba a su izquierda esperando el autobús, cuando vimos que estaba a una cuadra nos levantamos, quería ver su trasero, y cuando lo vi noté que ella se había manchado, pues tenía el periodo, enseguida me acerqué un poco a ella y le mencioné:

    Yo: Señorita buenas tardes, disculpe que la moleste…

    Ella me miró y sin permitirme hablar más me contesto.

    Johana: Mira, no me interesa ser tu amiga, ni tu novia, solo quiero ir tranquila a mi casa

    No sabía que Johana había tenido un mal día y que yo pagaría los platos rotos, pero igual seguí:

    Yo: Señora solo quería ser amigable contigo es que te ha ocurrido un accidente

    Su rostro, que era de furia, cambió de forma instantánea, abrió sus ojos de tal forma que ella sabía a que me refería, no sabía cómo taparse, porque el bolso que ella cargaba no le llegaba a cubrir su trasero, entonces me quité el saco, le dije úsalo para taparte y la acompañé hasta su casa, conversamos como amigos de toda la vida, ella era algo mayor que yo, ya tenía 25 años.

    Ambos nos ocultamos cosas ese día, yo evité mi edad, ella que tenía esposo. Intercambiamos números y todos los días nos escribíamos, lo que yo no supe hasta tiempo después, era que algunas veces que mientras hablamos por llamada, y la escuchaba trotando y ejercitándose, era en realidad que tenía sexo con su esposo y ambos fantaseaban conmigo.

    Nos veíamos todos los lunes, viernes y sábados, nos gustaba salir a caminar, al cine, comer, un día después de besarnos ella notó mi excitación, ya no podía ocultarla, había pasado un par de meses fantaseando con verla desnuda y besar cada parte de su cuerpo, en ese momento ella fue clara conmigo, podíamos ser amigos con derechos, pero no podíamos ser pareja (en mi mente celebré el momento, pensé claro que sí, dime dónde firmo, sexo sin ser pareja, al fin sexo; nunca se me ocurrió porque pareja no), esa noche acabó así temprano con beso y la promesa de que la siguiente semana pasaría algo más.

    Fue una semana brutal, cada día que la llamaba ella “estaba ejercitándose”, pensaba que era para mantenerme excitado, no nos vimos hasta el sábado, fue temprano, después del mediodía, estaba muy nervioso, había comprado los condones y la señora que me los vendió se sonrió, era claro que yo era un inexperto y nervioso muchacho.

    Nos vimos en un parque principal cerca de un hotel muy agradable, cuando llegó fue increíble su cabello suelto a la altura de sus hombros, una blusa negra de mangas cortas, cuello sin escote ocultando sus atributos aunque la blusa pegada mostraba que sus senos eran grandes, un jean azul pegado al cuerpo y unas botas negras de cuero, que mujerón y en poco tiempo iba a estar conmigo, cuando me saludo y nos besamos el mundo se detuvo.

    Caminamos al hotel que estaba cerca, me sentía extraño, sentía que todo el mundo nos miraba, cuando al fin estuvimos en el cuarto ella pasó primero, cerré y la abrace por la espalda, sentía su cintura, besaba su cuello, escuchaba su respiración agitarse, ella se giró y me beso, avanzamos y caímos en la cama estaba todo iluminado por una luz roja muy tenue. Todo era tan sensual, ella se sentó y me hizo poner de pie frente a ella, yo en ese momento me puse nervioso y le dije, es mi primera vez; ella me respondió, lo sé amor, era más que obvio que ella tenía mucha más experiencia que yo.

    Ella se quitó la blusa mientras yo me arrodille y besaba su abdomen, y tocaba sus senos encima de su brasier, uno de color negro que apenas cubría sus pezones y parte de sus rosadas areolas, ella olía delicioso, le quite las botas, le desabroche el jean y ella se levantó para poder bajárselo, tenía un cachetero negro, al fin se me estaba dando, iba a estar con ese monumento de mujer, bese y olí su vagina por encima de su cachetero, fue un éxtasis masajeaba sus nalgas, metía uno que otro dedo bajo su cachetero y rosaba la entrada de su vagina y de su ano, no pude contenerme e introduje uno de los dedos en mi boca, sentía su sabor, ella estaba tan húmeda, yo estaba en las nubes.

    Ella gemía y se sonreía mientras me tomaba del cabello, me detuvo y se sentó, me quito la camiseta azul que cargaba, me acaricio el pecho, apretaba mis pezones, mientras se mordía el labio inferior, paso sus uñas por mi abdomen mientras me miraba a los ojos y sonreía, desabrocho mi cinturón, mi jean y me dijo que me los quite, ya me había quitado mis botas me quede solo en bóxer, uno negro que tenía el logo de una empresa y decía masturbar crédito ilimitado, ambos nos reímos fuerte y me beso por encima del bóxer, sentía mi pene cada vez más y más grande, me lo chupaba, lo mordía suavemente, yo no sabía que era su primera vez con otro que no fuera su esposo.

    Cuando quiso dejar de torturarme me bajo el bóxer, con su mano derecha me lo sostuvo de la base del tronco, me miró a los ojos se acercó a la punta de mi pene que estaba con líquido preseminal, saco la punta de su lengua y me lamio el glande, solo pude enviar la cabeza para atrás y gemir, empezó a hacerme mi primera mamada.

    Bajaba y subía por mi pene, lo lamía como si fuera un helado que se derrite y quisiera saborearlo todo sin que se derrame, con su mano izquierda apretaba mis pectorales, me aruñaba suavemente y apretaba mis pezones, soltó la base de mi pene y empezó a masajear mis bolas, yo la miraba por un espejo lateral, la miraba directamente, sujetaba su cabello, sentía que me desesperaba, le dije que se detenga que me haría terminar, la aleje y le saque mi pene de su boca, cuando la aleje y vi su rostro fue increíble, su agitación, su sonrisa, saliva corría por la comisura de sus labios, sus ojos algo rojos y brillosos.

    Yo: Johana mi amor no quiero acabar todavía (le decía mientras apenas podía respirar)

    Johana: Dani, bebito tu solo disfruta, dame tu leche, tenemos muchas horas para estar aquí (lo decía con total agitación)

    Me deje llevar por ella, me tomo de la cintura y se lo metió todo en su boca mientras la miraba a los ojos, en pocos minutos más no pude contenerme, la tome de su cabeza y empuje cuanto pude, me apretó las nalgas, sentí que clavaba sus uñas y así acabe en su garganta, solté un gran gemido con gruñidos, se me contraían las nalgas, mis piernas, mis brazos, todo se tensó en mí, le deje toda mi leche, se tomó gran parte, saque lentamente mi pene y la veía mientras ambos sonreíamos, abrió su boquita que me había dado el placer de mi vida, y me mostro que aun tenia algo de mi semen, cerro su boquita y trago hasta la última gota.

    Después de eso era mi turno y yo no podía esperar, le saque su brasier, el cual tenía parte de su saliva, nos besamos mientras se levantó un poco mientras le quitaba su cachetero, estaba empapado, lo vi, y lo acerque a mi rostro, lo olí, luego lo lamí dejándolo limpio de sus fluidos, ella me miraba extasiada, se acostó en la cama y me guio a que me acueste entre sus piernas, lamí toda su vagina, sentí su sabor lo más que pude, pasaba mi lengua metiéndola poco a poco por sus labios, ella me iba indicando como hacerlo, la veía apretar sus pezones y la ayude con eso para que pueda sostenerme del cabello y restregar su conchita con mi cara.

    Jugaba con mi lengua en su clítoris, lo hacía con movimientos en círculos, de arriba hacia abajo, ella apretaba mi cabeza con sus muslos, gemía fuerte, apretaba las sábanas, le gustaba que le apretara fuerte los pezones, me pedía más, cuando de repente sentí que arqueo la espalda y lo había logrado, ella alcanzo un delicioso orgasmo que inundó mi boca, mi cara, quede lleno de sus fluidos, solo quería seguir lamiendo y dejarla limpia, así que seguí y ahora algo nuevo le lamía desde su culito, su rico ano, hasta su clítoris, empecé a introducir dos dedos por su conchita y mi lengua por su colita, esta vez fue más rápido, volvió a tener otro orgasmo, ella reía fuerte y gritaba que rico hijueputa.

    Se sentó y me besaba, ambos sentados en la cama besándonos, sintiendo sus fluidos en mi boca.

    Johana: no pensé que me meterías la lengua por el culo, pero fue riquísimo

    Yo: es que te veías tan rica, así gimiendo, gritando, cuando pase la lengua por encima, sentí tu piel como se puso chinita, y me deje llevar

    Johana: acuéstate papacito que hoy eres mi hombre y yo tu mujer

    En eso me acosté boca arriba y ella encima mío, hicimos mi primer 69, era todo al máximo de sensaciones sentir como me chupaba el pene, apretaba mis bolas, aruñaba mis piernas, como lamia y se metía una de mis bolas en su boca, mientras yo podía disfrutar de su conchita, cada que lamia su clítoris se volvía más y más ardiente, y le empecé a meter dos dedos por su conchita y uno por su ano, sentía como apretaba mi dedo y volvió a acabar en mi cara, que rico sabia ella, aún amo su conchita y sus orgasmos.

    Se levanto, sentándose de forma que podía restregar su conchita en mi cara, mientras me masturbaba rápidamente.

    Se detuvo, y cambio la posición, se subió en mi y pude sentir su caliente vagina mientras ella se introducía mi pene, aún recuerdo su sonrisa mirándome fijamente.

    Johana: papacito hoy me preñas

    Empezó a moverse de una forma sensual, sus cadenas las movía lentamente de adelante hacia atrás yo estaba hipnotizado, sus tetas blancas ahora eran rosadas de tanto que las aprete, nuestro sudor hacía que brillemos bajo la tenue luz roja, cerca de mi estaba un interruptor, lo aplaste y la luz cambio ahora todo el cuarto estaba iluminado.

    La veía con toda la claridad posible, su piel estaba roja y se notaba las marcas de mis manos y de sus uñas, yo estaba con pecho marcado, empezó a acelerar el paso, gemía más y más, nos tomamos de las manos y la sentí, su primer orgasmo con mi pene dentro suyo, sentía como me apretaba, como se mojaba más sus manos me apretaban pero yo la solté y la acerque a mí, la abrace y la bese mientras empecé a penetrarla en esa posición, se escuchaban mis huevos chocando con sus nalgas, gemíamos boca con boca.

    Cambiamos la acosté boca arriba, puse sus piernas en mis hombros y entré en ella, como me enloquecía escucharla gemir pedirme más, en un momento se le salió decir, mira como me revientan la concha, no le di importancia y seguí, le mordí las piernas, le chupe los pies.

    Le abrí las piernas y empezó a masajear con furia su clítoris mientras me veía a los ojos

    Johana: eso Daniel cógeme, cógeme con fuerza, hazme sentir mujer, como con fuerza hijueputa

    Solté sus tobillos y me apoye en sus tetas, para darle con más fuerza, aprete sus pezones, sentía que no iba a aguantar mas y con la mano derecha la sostuve del cuello, fue todo, acabamos al mismo tiempo sentía que me caía sobre ella, su concha apretaba mi verga, mientras soltaba hasta la última gota de mi semen dentro suyo, ambos gemíamos con fuerza con el aliento entre cortado, me acosté sobre ella, boca con boca sentíamos nuestro aliento, el olor a sexo era fuerte, sudados, empezamos a sonreír, me fue bajando la erección, salí de ella.

    Cuando me acosté a su lado ella se acostó sobre mi pecho, con una pierna cruzando sobre mi, sentía mi semen escurrir de su vagina bajando por nuestras piernas.

    Nos quedamos dormidos, cuando me desperté ella estaba ahí junto a mi, hermosa, radiante, una diosa del sexo, se empezó a despertar y nos besamos:

    Yo: corazón disculpa si fui algo agresivo, en algún momento, pensé que mi primera vez sería algo más romántico, pero después de tanto porno pensé en hacerlo como lo he visto

    Johana: (empezó a reírse) no seas tontito, así me gusta que seas, aunque eso de lo romántico me lo debes para la próxima

    Nunca usamos los condones que compre, al final los use, pero con otras personas, fue fantástico, desde ese entonces yo soy amigo de Johana y Francisco (el esposo), a quien conocería un mes después. Hasta ahora somos amigos, de vez en cuando me veo con ella sola y otras estamos los tres.

    Lamento si no he sido descriptivo de la mejor forma, pero aún estoy aprendiendo a escribir mis relatos, espero les guste y gracias por leer, es extraño contar esto por primera vez, no pensé que al final lo contaría, gracias por leer.

    Besos y abrazos, tu amigo Daniel.

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  • Nuestro primer intercambio de parejas: Segundo round

    Nuestro primer intercambio de parejas: Segundo round

    Hola a todos: para entender este relato, es necesario que lean «Nuestro primer intercambio de parejas», ya que esta es la segunda vez que lo hacemos en la misma noche. Y cabe mencionar que este fue aún más intenso y placentero, al menos para mi novia.

    Después de terminar los cuatro y de descansar unos minutos, yo ya estaba erecto de nuevo porque Luci me estaba haciendo una mamada mientras terminaban de coger, Karina y Luci empezaron a hacerle una mamada entre las dos a Luis, y al cabo de unos segundos también estaba listo para la segunda ronda.

    Cada uno se puso de un lado de la cama y nuestras novias se pusieron a cuatro patas, con el rostro apuntando al pene de cada uno. Karina lo hacía conmigo y mi novia con Luis. Empezaron a hacernos sexo oral; yo acariciaba las perfectas nalgas de Karina, pero no podía dejar de mirar cómo mi novia se volvía loca con la enorme verga de Luis. Ya viéndola de frente y comparada con la cara de mi novia, era más grande que la de muchos actores porno conocidos de internet.

    Karina no era la mejor haciendo sexo oral, pero sus labios carnosos se sentían muy bien alrededor de mi verga. A eso hay que sumarle el morbo de ver a mi mujer con otro. En ese momento yo no existía para ella; ella era 100 % esclava de ese pene de 23 centímetros. Mi novia se giró para que Luis pudiera penetrarla de nuevo en posición de perrito y quedó de frente a mí. Entonces me hizo señas para que me acercara más y poder ponerle mi pene en la boca. Entonces, ella y Karina me hacían una mamada al mismo tiempo mientras Luis la penetraba.

    Karina también quería que la cogiera, así que me acosté en la cama y ella se montó sobre mi verga para empezar a cabalgarme. Mientras me la cogía, Luci me acariciaba los huevos y, de vez en cuando, se agachaba para chupármelos, todo esto mientras seguía siendo penetrada con fuerza. Mi novia es de esas mujeres que, una vez que llega a un nivel de excitación, ya no hay quien la pare. Se acostó boca arriba y le pidió a Luis que se la cogiera con todas sus fuerzas y que la penetrara lo más profundo posible.

    Mientras Karina seguía montándome, solo escuchaba cómo los huevos de Luis pegaban en las nalgas de mi novia mientras ella gritaba de placer sin parar. En un momento dado, solo veía cómo se la sacaba y dejaba salir un chorro de squirt.

    Puse a Karina de lado y empecé a cogérmela así; mis huevos rebotaban en ese culo perfecto y ella solo gemía pidiendo que no parara. Entre los empujones de mi verga, Karina terminó acostada justo al lado de Luci y empezaron a besarse mientras ambas eran folladas: Karina, por la verga más gruesa que había probado, y mi novia, por la verga más larga que había visto en su vida. Karina empezó a tener un orgasmo y sus piernas temblaban. Dijo que necesitaba un descanso, pero le dije que yo aún no había terminado.

    Entonces, mi novia me miró y me dijo: «Tengo una idea, quiero probar algo». Se levantó, fue a por el bote de lubricante, me tumbó y se montó sobre mi pene. Tengo que mencionar que era extraño penetrarla y sentirla tan caliente por dentro. Entonces le dijo a Luis: «Métemela por detrás despacio y con cuidado».

    Nunca antes habíamos probado la penetración anal, más que meterle mi dedo, ya que tengo el pene muy grueso y nunca se había animado a que se lo metiera. Cabe mencionar que, cuando empezamos a mantener relaciones sexuales, tardé varios meses en poder penetrarla hasta el fondo debido al grosor de mi pene.

    Luis tomó lubricante, se posicionó y empezó a penetrarla lentamente. La excitación de Luci era tanta que ni siquiera hacía cara de dolor o molestia; su cara era de asombro: acababa de abrir una puerta a otro nivel de placer, los dos penetrándola al mismo tiempo. Era una sensación extraña porque podía sentir el pene de Luis dentro de mi novia, pero en ese momento no me resultó incómodo; estaba centrado en darle placer a mi novia.

    Después de varios orgasmos, me pidió que cambiáramos, que quería que la penetrara por el ano, pero me dijo que yo me pusiera abajo para que no fuera tan duro. Se puso a espaldas de mí y se la fui metiendo poco a poco. Mi función era la de un plug anal: solo se la metí por el ano, pero casi no tenía movimiento; era Luis el que la estaba penetrando con todas sus fuerzas, la ahorcaba, le besaba las tetas. Mi novia empezó a gemir con más fuerza, sentí cómo me enterraba las uñas en los brazos y con dificultad podía decirnos: «No paren, más duro, por favor». Me acomodé y ambos empezamos a penetrarla de manera rápida y profunda.

    Estábamos sincronizados: entraba una y salía la otra. En eso, lanzó un gemido que estoy seguro de que todos en el motel escucharon. Solo sentí cómo temblaban sus piernas y cómo una de sus manos se dirigía directamente a su vagina. Se levantó rápido y le reclamó a Luis: «Terminaste dentro de mí». Mi novia se cuida, toma anticonceptivos, pero le tomó por sorpresa, ya que es algo que muy rara vez hacemos; casi siempre eyaculo en sus nalgas o en su boca.

    Había escuchado hablar de los famosos sloppy seconds, que consisten en penetrar a tu pareja justo después de que alguien más haya eyaculado dentro de ella. Ya estábamos en ambiente, estábamos muy calientes todos, así que no me importó. Tiré a Luci boca arriba, me puse sus piernas en los hombros y, justo antes de penetrarla, pude ver el semen escurriendo de su vagina. No me importó y la penetré. Tengo que confesar que, con razón, es una práctica muy conocida en el mundo swinger o de hotwifing.

    El morbo hizo que me excitara demasiado, sin mencionar que resbalaba más que el lubricante. Empecé a penetrarla con fuerza; ella a duras penas podía mantener las piernas rectas. Entonces terminé también dentro de ella; se sentía más caliente de lo habitual.

    Karina dijo que estaba agotada y que ya no podía más. Encendimos el jacuzzi, nos metimos los cuatro y yo tenía a Karina recostada frente a mí. Acariciaba sus nalgas y, de vez en cuando, nos besábamos. Luis se sentó al borde del jacuzzi, solo metiendo las piernas; era team carne, porque su pene no se encogió en ningún momento.

    Mi novia estaba sentada entre sus piernas y le acariciaba la verga durante todo el tiempo que estuvimos en el jacuzzi. La miraba de vez en cuando, como si le tuviera que rendir tributo; de vez en cuando, se la metía en la boca. Durante ese tiempo, le hizo sexo oral y vi cómo terminaba en su cara. Sorprendentemente, aún tenía mucho semen en los testículos, porque llenó toda la cara de mi novia.

    Mientras estábamos en el jacuzzi, jugamos a confesarnos qué nos había parecido sin que nadie se enfadara ni se pusiera triste. Karina dijo que le encantó sentir cómo mi pene la abría en dos por su grosor y que, cuando se lo sacaba, notaba cómo su vagina se quedaba muy abierta unos segundos. Yo confesé que me encantó sentir las nalgas de Karina rebotar en mis piernas, tiene una nalgas perfecta.

    Luis confesó que el sexo oral que hace mi novia es el mejor que ha recibido en su vida y que debería enseñarle algunos trucos a Karina. Y mi novia confesó que Luis le había dado uno de los mejores orgasmos que había tenido, que le había encantado que, a pesar de que notaba que se la metía y sacaba muy rápido, era enorme y nunca se salía.

    Los cuatro nos arreglamos, volvimos al apartamento para dormir y ellos se quedaron en la habitación de invitados. A la mañana siguiente, hablamos de cómo volver a organizarlo para que se repitiera y fue entonces cuando Karina dijo: «¿Sabés a quién tengo ganas de que invitemos?».

    En el siguiente relato les contaré nuestra primera orgía, en la que invitamos a otras dos parejas, aparte de Karina y Luis.

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  • Mi madre, mi mujer (2)

    Mi madre, mi mujer (2)

    Estuve pensando casi por dos horas en mi cuarto, ¡Mamá me iba a hacer una paja! El solo de pensarlo, me ponía a mil, me dirigí al dormitorio, sentí la ducha del baño ¿Mamá se duchaba, para hacerme una paja? Bueno, allá ella.

    Entre en su dormitorio, olía a ella, su perfume estaba en el aire me senté a esperar en la cama, a los pocos minutos entro ella, quede con la boca abierta, nunca había visto la diosa que era mi mamá. Vestía un babydoll color verde trasparente, se podían adivinar sus pezones oscuros, no llevaba sostén debajo un culote blanco, entro sonriendo y pregunto, con voz sensual:

    —¿Te gusta?

    —Nunca pensé en verte tan hermosa, mamá.

    —No me llames mamá, hoy soy Natalia y te voy ayudar para que comiences a ser un hombre.

    Me empujo hasta que quede acostado boca arriba en la cama, desprendió el cinturón y me saco los pantalones, que en calzoncillos y remera. Metió la mano por el elástico del slip y saco mi pija que ya estaba semidura, bajo y subió su mano suavemente por el largo de la pija, me miro a los ojos diciendo.

    —tenía razón Naty, tienes una pija hermosa. Sin dejar de mirarme a los ojos, la llevo despacio a la boca y se la fue tragando toda, cuando la sacaba se entretuvo para lamber mi cabeza sin prepucio. Sonreía.

    —¿Te gusta? Pregunto y se pasaba la lengua por los labios.

    —Sí, si ma… Natalia, sigue, sigue por favor, por favor.

    Se la engullo de nuevo, justo cuando mis huevos inflamados despedían a través de mi pija, chorros de leche, Natalia no se retiró y a cada chorro se lo tomaba, mamó hasta la última gota.

    Se subió arriba mío y me beso metiendo la lengua buscando la mía, nunca había besado así pero me salió natural chuparle la lengua y enroscarla con la mía. Me zafe del beso para respirar.

    —Gracias Natalia, por ayudarme, no sabía que se podía gozar tanto.

    —Esto no termino Ricardo, hoy salís de acá hecho un hombre, yo te voy a enseñar todo lo que debe saber un hombre, vas aprender cómo se coge a una mujer para que quede satisfecha.

    Por un segundo quede petrificado. ¡Iba a coger con mi madre! Pero enseguida me recupere y me di cuenta que tenía que poner en práctica todo lo visto en los videos porno.

    —Yo te hice acabar con mi boca, ahora te toca a vos.

    —Si mami, dejame que te diga mami, me calienta mucho más que Natalia, te voy a chupar hasta que acabes mamita, pero te tienes que poner estilo perrito.

    —¡Ya estás aprendiendo!

    Se puso como le indique. Le sujeté el trasero con ambas manos y con mis pulgares le separé las nalgas, estaba totalmente depilada, contemplé sus carnosos labios y un poco más arriba el agujerito marrón de su culo, al que también iba a chupar, como lo había visto en la página porno. Comencé a pasar la lengua lentamente, de abajo hacia arriba pasando por la zona del periné, hasta casi llegar al culo. Eso hice hasta ir aumentando la velocidad, ella comenzó a gemir suavemente, retiré mi lengua por segundos y le pregunté:

    —¿Te gusta mami? ¿Te gusta lo que te hace tu hijo, mamita?

    —¡Siii hijo, siii! Nadie lo había hecho en esta posición.

    Le metí la lengua en la concha todo lo que más pude, al sacarla chupaba sus gruesos labios y busque el clítoris, por lo que había visto era un punto primordial, al principio no lo encontraba, busque con mi lengua y lo descubrí, comenzó a crecer con cada chupón que le daba ahora los gemidos ya eran pequeños gritos de placer, era hermosa estar chupando esa cavidad rosada y el morbo que me daba al pensar que yo salí por ahí, ahora ya se estremecía, fui en busca de su culo y puse la lengua en punta y la metí en el agujerito de una. Pego un pequeño brinco y entre los grititos escuche.

    —¡Ahhhyy! ¿Qué haces?

    —¿No te gusta?

    —¡Si, si, si seguí! ¡Meteme los dedos en la concha!

    Así lo hice mi lengua en su culo y los dedos jugando en su concha, gruñendo se convulsiono y se acabó, al principio creí que se orinaba, pero no, era liquido cristalino abundante. Se tiro en la cama de lado, yo hice lo propio y mezclamos nuestras salivas con jugo de concha que me sabia agridulce.

    —ay hijo, hacía tiempo que no llegaba a un orgasmo tan pleno, tan hermoso, gracias hijo por hacer gozar a tu madre así.

    —Me pone muy contento haberte hecho gozar, hasta hoy no sabía que se podía gozar tanto y que haya hecho gozar a una mujer como voz, que debes tener propuestas a montones.

    —Ahora falta el capítulo final, vamos a ver si te sigues portando como hasta ahora.

    —¡Pero…! ¿No me dijiste que te chupe la concha para quedar iguales?

    —Anteriormente te dije que hoy salías hecho un hombre, por eso ahora mamita te va a desvirgar.

    Nos besamos con pasión, pero tiernamente bajo con sus besos por mi pecho, por mi vientre y beso mi miembro que ya estaba cabeceando de contento. Me chupaba la cabeza y su lengua lambia la parte del frenillo. Ya mi pija parecía una estaca una vez que estuvo bien parada, pasando un pierna, se montó dejándose caer lentamente tomo mi pija y la sacudió varias veces por la concha, se mezclaban los jugos de ella y el líquido preseminal mío. Se la introdujo despacio, cuando la tuvo toda adentro, me dijo:

    —Estas a punto de ser hombre, pide un deseo, (pausa) ¿Ya lo hiciste? Bueno, ¡Aquí vamos!

    Comenzó a cogerme despacio y fue aumentando la velocidad sus tetas brincaban frente de mi cara estire las manos y las atraje a mi boca, me prendí a sus pezones alternativamente y los mame como cuando era bebe.

    —¡Siiii, me bebe, chúpame las tetas! ¡Hay, como la quería adentro! ¡Tengo tu pedazo de carne adentro y me gusta, hijo! (Mirándome a los ojos, dijo) ¡Te voy a acabar, dame tu rica leche la quiero sentir, Aaahh!

    Su concha parecía una caldera, cuando sentí que empezaba a acabar, yo también lo hice, sentí nacer un gruñido en mis entrañas y se hizo grito en mi garganta y apretando con mis manos sus caderas, grite.

    —¡Toma, toma mami, es toda tuya!

    Ella cayó sobre mí, su cuerpo se estremecía. Así nos dormimos, anochecía cuando nos despertamos, yo quede entre dormido cuando ella se fue a duchar, al volver me dijo:

    —Dúchate, así me ayudas en la cocina ¿Qué quieres comer?

    —Un bife de chorizo con papas fritas. Dije entusiasmado.

    —Bife de chorizo no hay, churrasco o pollo.

    Me decidí por el pollo al horno con papas fritas y fui a bañarme. Estaba en la cocina ayudando a hacer la comida, ella estaba sonriente y me abrazo y medio un beso, está altura ya sabía lo que debía hacer, le comí la boca. Ya cenando le comente:

    —tengo algunas preguntas y dudas.

    —¿Cómo cuáles? Si se puede saber.

    —¿Van a seguir ayudándome Naty y vos?

    —Faltan dos semanas para que Naty vuelva y estás dos semanas voy estar yo, pero vos también me vas ayudar. Hasta que Naty llegue vas a dormir conmigo ¿Te parece bien? ¿Otras preguntas?

    —¡Yo encantadísimo! Pregunta: ¿Vamos seguir haciéndolo, como lo hicimos está tarde?

    —vos querés saber si vamos a seguir cogiendo, no tengas vergüenza conmigo ¡Me encanta la palabra coger! Y si, vamos a seguir cogiendo porque yo te desvirgue y por ahora sos mío. ¿Puedo preguntar yo? Cuando te dije que pidieras un deseo ¿Puedo saber que pediste?

    —Los deseos no se dicen, pero te lo digo está noche en la cama. Estuvimos un rato mirando la tele en el sillón, pero lo que menos hicimos es mirar la tele, nos estuvimos manoseando de lindo y llego el momento que se mojaba con mis dedos dentro de su concha, de pronto se levantó me agarro y dijo:

    —¡Vamos a la cama!

    Nos desnudamos rápido y nos tiramos en la cama, le abrí las piernas y fui a chuparle esos labios que chorreaban néctar, para mí, pero no me dejo, estaba desesperada.

    —No, no métemela, la quiero adentro, métela por favor. ¡Cógeme, cógeme!

    Levante sus piernas hasta mi cintura y le enterré mi pija de un golpe, ella gritaba guasadas.

    —Hayyy, te estás cogiendo a tu madre, ¡Tu madre es una puta!

    Logramos una sincronización en los movimientos, mi bombea era cada vez más rápido, cuando grito supe que llegaba el orgasmo y liquido caliente mojo mi pija y ya no pude aguantar y largue toda mi leche. Abatido me tiré a su lado.

    —Mami me quedo una pregunta para hacer, tú eres joven ¿No tenemos que cuidarnos?

    —No mi bebe, me ligue las trompas, cuando tu padre se fue, ya los tenía a ustedes y no quería quedar embarazada de cualquiera. Ahora ¿me decís el deseo que pediste?

    —Sí, te lo digo, pero decime, cuando te metí la lengua en el culito, note que te gusto, ¿Te gusta coger por el culo?

    —¡Uyy! Me estoy dando cuenta por donde va tu deseo, tu padre me lo hizo por ahí, pero fue muy bruto y no lo deje que me lo hiciera más ¿Es ese tu deseo, le querés romper el culo a tu madre?

    —Es que lo veo cuando miro porno y me calienta mucho y vos tenés un culo hermoso, pero no quiero hacerte daño, dejame chuparlo y jugar un retito con él y si vos querés podemos probar. Vos me desvirgaste yo quiero desvirgarte el culo.

    —Bueno, te voy a dejar probar por ser vos, trae del baño la crema humectante, puede servir como lubricante.

    Fui corriendo a buscar la crema

    —Ahora chupa y después me pones crema y dilátalo con tus dedos creo que habrás visto como se hace.

    Hice todo como lo indicó le chupe todo como lo había hecho antes. El culo de mi madre es un culo exquisito, no es grande, pero tampoco es pequeño, es perfecto y lo tenía frente a mi listo para gozar de él y hacerla gozar a ella también, pocas veces se le presenta a uno la oportunidad de cumplir todas sus fantasías y frente a mi tenía lo que deseaba, iba a poseer el culo de mi madre, mi miembro palpitaba más que mi propio corazón.

    Tomé el envase de la crema y lo esparcí por mi mano y luego pase mis dedos entre sus nalgas, lo unté con delicadeza sobre las estrías de ese pequeño agujero de su culo y le hundí apenas la punta de un dedo, luego un par de dedos, no se quejó y le comencé a dar besos en las nalgas. Ya no podía aguantar las ganas sujeté mi miembro erecto. La tenía en cuatro patas y volteó hacia atrás para mirarme.

    —Mamá… voy a probar de desvirgarle el culo, pide un deseo. Voy a tratar de meterla, yo te la pongo en la puerta y vos empujas para meterla, yo te ayudo despacio.

    Le puse la cabeza de mi pija en la puerta del culo, ella hecho el culo para atrás y empuje despacio, por un momento creí que no iba entrar, pero de golpe resbalo la cabeza hacia dentro.

    —Mamita, tenés la cabeza adentro. Espera que se acomode y empuja despacito, si te duele mucho no saques tu culo de golpe, Avisame y te voy a sacar despacito.

    —Déjala adentro, me duele un poco pero me gusta, dame un poco más, despacio.

    Me costaba meterla, pero con paciencia y un poco más de crema que le echaba en la puerta del culo, donde se alojaba mi pija, de a poco, suavemente, toda mi verga terminó gratamente adentro de su culo. Si fue un problema meterla, otro era sacarla, no tanto por lo apretado de su culo, sino por el placer que a mí me proporcionaba la presión que su esfínter ejercía sobre mi pija y también el placentero dolor que esta modalidad sexual le suministraba a ella.

    Por momentos me dieron ganas de embestirla con la misma fiereza con la que lo hacía por su concha, pero no lo hice. Fui clemente con su culo para que este estuviese dispuesto a recibirme otras noches también, porque esta gloria había que repetirla, el goce y el placer era demasiado como para que quedase en cosa de una sola vez, mi madre tenía que obsequiarme su culo para siempre, sí era posible incluso pedírmelo por gusto. Después de bombear unas cuantas veces, pidió.

    —Ya acaba, dame tu leche por el culo.

    Así que al final le proporcioné una suave, pero profunda y larga embestida y abrazándola le dejé mi firma en semen en el interior de su culo. Luego la besé en la mejilla y me dejé caer sobre la cama.

    —Me hiciste tuya por todos los agujeros, pero también eres mío y desde ahora en adelante, vas a coger conmigo y nadie más.

    —Mamita, soy tu hijo, tu hombre y mi pija es tuya también.

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  • Una de la historias que le he contado a José y ahora a ustedes

    Una de la historias que le he contado a José y ahora a ustedes

    Ya les conté que a José (mi marido) le encanta que le cuente mis historias sexuales antes de alguna maratónica cogida entre nosotros, estas historias todas fueron todas antes de conocerlo y lo pone muy caliente. Todos saben que siempre fui muy liberal, que he tenido muchos hombres y mujeres que han pasado por mi cuerpo.

    Esta historia aludía a mi sesión habitual de fisioterapia…

    Ese día me vestí como siempre, prestando atención a los detalles, mi exposición y mi imagen necesitan que dedique buena parte del tiempo a esos matices y como me siento bien conmigo misma. Pero a veces las cosas salen peor de lo que uno había planificado y el agotamiento al final del día era mayúsculo.

    Por eso, después de tanto trajín en una jornada donde coseché más penas que glorias, tenía ganas de regresar a casa y no desviarme hasta la sala de mi masajista, pero finalmente y por eso de aprovechar un momento en el que puedo dedicarme a mí misma, decidí acudir.

    Llegué puntual a mi cita, me gusta llegar a tiempo y que me atienda de igual manera. Ese día necesitaba particularmente un buen trato porque tenía contracturas hasta en el último pelo de la cabeza. Afortunadamente, Susana, la masajista que me trataba desde hacía un par de años, era estupenda y muy profesional. Siempre detectaba los puntos más comprometidos de mi cuerpo, sus manos los revitalizaban y me dejaba como nueva.

    Toqué el timbre y el sonido del portero eléctrico respondió de inmediato, permitiéndome el paso al interior. Entré a la sala de espera, cálida y acogedora; agradecí el calor apenas pasé la puerta, porque afuera la temperatura había descendido considerablemente y es algo que no lo llevo muy bien.

    Para mi sorpresa no era Susana quien acudió a recibirme.

    -¡Buenas tardes! -dijo con una voz suave y una sonrisa amplia aquel hombre que veía por primera vez.

    -Buenas tardes, tenía cita con Susana para una sesión-

    -Sí, tú eres Lau ¿verdad?… encantado, mi nombre es David -dijo extendiendo su mano firme.

    -Veras, Susana tuvo un compromiso y me llamó para que la reemplace, dado que fue un imprevisto de último momento no llegaba con tiempo suficiente de avisarte y le pareció mejor que no perdieras el servicio.

    Ciertamente estaba tan conforme con el trato de Susana que no estaba del todo convencida. Debió notar mi cara de desconcierto momentáneo.

    -Si prefieres dejarlo para otro día te puedo dar cita con ella sin problemas.

    -No… no, está bien, aprovecho que he venido hasta aquí, y la verdad es que necesito el masaje -Dije después de vacilar un instante.

    -Perfecto, intentaré dejarte una buena impresión y que no eches de menos a Susana, aunque ella es excelente.

    La verdad es que era atento y cordial en el trato, inspiraba confianza y eso es importante para sentirse a gusto.

    Pasé al cuarto de tratamiento, con esa agradable luz tenue blanco-azulada y la música suave de fondo, mezcla de armonías y sonidos ligeros de agua… provocaba una inmediata atmósfera confortable y hacia olvidar todo el estrés que uno trae consigo.

    -Bueno, puedes cambiarte allí mismo, ya sabes… – La tranquila voz de David me indicaba el camino siguiente.

    Tendría unos treinta y pocos años, era alto, corpulento y se notaba el marcado físico debajo del conjunto de pantalón y camisa blancos que vestía. Pelo corto, sonrisa fresca y un encantador brillo en los ojos.

    -No sé cómo trabaja Susana, cada profesional tiene su técnica, yo necesito que te quites toda la ropa y te pongas la bata.

    -Ah, normalmente me dejo la ropa interior, pero como tú lo veas- dije.

    -Ya, por eso lo aclaro, es que necesito que nada de lo que traes de fuera se quede durante la sesión, es importante que este espacio se conserve para el cuerpo de la persona sin más ataduras.

    La verdad es que me hacía sentir a gusto y no había razones para que cambiara su forma de trabajar, aparte a mi me encanta andar en bolas y mas delante de un hermoso chongo como David.

    Una cortina interior conducía a un pequeño cuarto, similar a los probadores de ropa de las tiendas, donde se dejaba la ropa para ponerse la bata de costumbre. Me desnudé frente al pequeño espejo, me puse la única prenda que tenía disponible, enlazando el cinturón al frente y antes de salir acomodé el pelo en un gesto natural de coquetería.

    Salí con ganas de empezar la sesión, aunque con alguna incertidumbre del resultado que tendría.

    David estaba extendiendo una fina tela color blanco sobre la camilla; la colocaba cuidadosamente alisando la superficie hasta dejarla de manera prolija.

    -Acércate por favor, ponte de frente a la camilla y desabróchate la bata-.

    Solté el cinturón mientras David se colocaba detrás de mí. Sujetó la bata de los hombros y suavemente me libró de ella. En un instante estaba de pie, completamente desnuda.

    -Acuéstate boca abajo y extiende los brazos a cada lado.

    Me coloqué como lo hacía de costumbre apoyando mi cara en el soporte acolchado que estaba en el extremo de la camilla. Aun no me sentía del todo relajada, principalmente porque no estaba con mi masajista de costumbre, la desnudez no me molestaba en absoluto, hasta me agradaba en cierto modo.

    David colocó una ligera tela sobre mis glúteos, tan suave como pequeña, que no alcanzaba a cubrir esa parte de mi anatomía.

    -Quisiera que te pudieras aflojarte… -Comenzó a decirme mientras sus manos se frotaban en aceite.-… Dejarte llevar y permitir que fluyan los sentidos naturalmente, llenando el espacio que te rodea. El silencio es una buena compañía para el masaje y ayuda a que los músculos y la piel se distiendan… cierra los ojos y que los pensamientos sean tenues… lejanos…

    Me llegaba un agradable perfume fresco y ligero; no sé si del mismo ambiente o propio de David. Su voz era dulce, medida, casi terapéutica, y de algún modo preparaba la disposición de mi mente y mi cuerpo.

    Sus dedos tibios, tomaron contacto con la piel de mi espalda, al principio con suavidad y poco a poco fueron tomando posesión sin perder sutileza.

    Las manos recorrieron desde mi cintura hasta los hombros, cambiando la presión, los movimientos, la intensidad… y así comenzó desatando mis nudos, mis contracturas, para luego dejar solo una sensación placentera.

    Mis brazos se relajaron en sus manos y mis palmas se perdieron en las suyas cuando las alcanzó lubricadas y cálidas.

    Fui entregando mi cuerpo a los estímulos que generaban aquellas manos completamente dedicadas a mí y para aquel momento ya me parecía una sesión tan buena como la de Susana.

    Mis piernas sintieron como las recorrían aquellas manos sin duda expertas; sentí el masaje en la planta de mis pies, los tobillos y lentamente ascendiendo a la parte interna de mis muslos, apretando los músculos, resbalando en la superficie ya cubierta de aceite.

    Casi sin darme cuenta por la embriaguez que sentía con tanto masaje, las manos de David subieron hasta mis glúteos, se aferraron a ellos, haciendo círculos sin pausa, apretando con la misma dedicación que lo había hecho en otras partes. Lejos de sentir perturbación alguna, era absolutamente placentero ser recorrida de aquella forma. A veces ambas manos separaban ligeramente mis hemisferios traseros, y parecían ir más lejos aún…

    Yo me sentía muy a gusto y no pensaba renunciar a tanto placer.

    El movimiento se interrumpió solo para decirme que me diera la vuelta lentamente. Me giré con cuidado y observé a David concentrado en mi cuerpo.

    Volvió a colocar la tela, ahora sobre mi pelvis que ya se notaba húmeda y se colocó detrás de mi cabeza. Desde allí comenzó a tocar mi cuello y mis hombros. El aroma, el sonido, la luz tenue resultaban fantásticos.

    Las manos acudieron a mis pechos, los masajearon con sabios movimientos y no pude evitar cierta erección en los pezones, pero quien habría podido en aquellas circunstancias. Nada me preocupaba solo deseaba sentirme a gusto. Sus dedos, la palma de sus manos, estaban allí una y otra vez, ¡¡¡mi vientre, mi pecho, mis senos… era tan intenso!!!

    Luego fueron mis piernas otra vez, las que se vieron favorecidas por el trabajo de David. Yo le miraba de vez en cuando, me agradaba ver como trabajaba y también su mirada se cruzaba de vez en cuando, sin decir una palabra.

    Mis muslos estaban lubricados, sus manos ascendían y se movían a prisa, casi rozando la zona más erógena de mi cuerpo. El calor comenzó a invadirme… cerré los ojos… mi respiración se aceleró… quizás lo estaba deseando… creo que mis piernas se abrieron… no fui demasiado consciente de ello.

    Entonces, lo que en un principio me pareció un roce casual… lo que de algún modo estaba deseando… de pronto se hizo evidente…

    Los dedos de David alcanzaron los pliegues de mi sexo… inspiré profundo dejando que mis pulmones se llenaran de aquel aire aromático…

    El placer dejaba paso al deseo… mi cuerpo casi temblaba solo con imaginarlo. Sus manos volvieron a mi sexo, tocando, masajeando… acariciando… se movían sabiamente, una y otra vez… arriba y abajo. A veces estirando mis pliegues, a veces apretando las zonas cercanas. De pronto, los dedos de David se introdujeron en mi vulva…

    -¡Ohhh… hummm…! -Mi gemido suave y contenido fue la respuesta.

    David sabía cómo tratar el exterior de la piel y las articulaciones, pero también era un experto acariciando el interior de mi sexo.

    ¡Una mano se dedicaba a mis pezones, mientras la otra daba placer… y mucho!… dentro de mi vulva mojada por completo. Sus caricias no cesaban y no hacían más que alimentar mi deseo. Yo contraía mi cadera y tenía las piernas abiertas librando mi sexo a sus movimientos y deseando que no terminara.

    Entonces mi mano se dirigió al bulto que resaltaba en su pantalón. Acaricié su miembro endurecido por encima de la tela, pero a esas alturas quería tener más que eso.

    David se desabrochó el pantalón, que cayó de inmediato… no tenía ropa interior y su pene se soltó como un resorte.

    ¡Madre mía que pedazo de pija! Pensé al verla. Mi mano bañada de aceite corporal, comenzó a acariciarla, desde los testículos hasta la punta del pene que estaba muy mojado… igual que mi coño. No dejaba de mirarla mientras hacía brillar su potente erección.

    Él se acercó hacia mi rostro con la evidente intención de que se la chupara… y cómo podía rehusarme con el placer que me estaba dando. Me puse de costado y metí aquel pene en mi boca… comencé a hacerle una mamada con toda dedicación. Sentí el calor del miembro duro que apenas me cabía… mi lengua se prodigó a lamerlo una y otra vez… Realmente disfrutaba chupándosela, su polla era tremenda y yo estaba más que chorreando…

    David me apartó con suavidad, se quitó la camisa dejando al descubierto su buen físico, depilado y musculoso.

    Me hizo sentar en la camilla, con las piernas hacia afuera y allí mismo comenzó a jugar con su pija en las puertas de mi sexo.

    Era como si quisiera seguir masajeándome, pero utilizando nada menos que su pene y justo en ese sitio. Me besó profundamente, su lengua caliente inundó mi boca… Yo tenía desesperación por sentir más… sentirlo dentro de mi…

    Me recostó nuevamente y se subió a la camilla… mis piernas abiertas y preparada para recibirlo… me sujetó los muslos y sentí aquel miembro poderoso que se introducía en un solo movimiento hasta el fondo de mi coño caliente.

    -¡Ahhhh! -Exclamé extasiada.

    ¡Su pene era colosal y sentirlo de aquella manera! ¡Ufff!

    Comenzó a embestirme levantando mis piernas hasta sus hombros, me clavaba una y otra vez con fuerza… tanto que sentía sus testículos golpeando contra mi cuerpo. Nuestros sexos lubricados de aceite y fluidos corporales se entendían a la perfección.

    Así me estuvo follando un buen rato… yo quería aguantar sin acabar pero no pude resistir y solté un largo grito de orgasmo.

    David no se detuvo, seguía taladrándome con su verga durísima, cada vez más rápido…

    -Sigue… sigue… sigue… -Le suplicaba con desesperación mientras mis manos se aferraban a su culo.

    Sin dejar un instante de pausa, me hizo dar vuelta y ponerme a cuatro patas. Separó mis piernas y metió su lengua dentro de mi vulva.

    Alternaba dedos y lengua, variando las caricias, la intensidad, el juego sexual… hasta que volvió a montarme… ¡como si supiera cuanto deseaba volver a tener ese pijón dentro!

    Me sujeté al extremo de la camilla, que se movía ante cada empuje de su pene en mi coño que seguía por demás mojado.

    Me dio duro, me sometió con fuerza mientras sus manos asían mis caderas para hacerme suya con cada una de sus embestidas.

    ¡No podía sentir su enorme pija más adentro, parecía que me saldría por la garganta! ¡¡¡Madre mía que placer tan intenso!!! ¡Qué manera de coger!

    David me soltó y se puso a un costado donde apenas con unos masajes en su pija, logró eyacular copiosamente sobre la camilla; la verdad es que hasta verlo fue un placer.

    Yo estaba exhausta, pero desde luego me sentía como una rosa.

    Después de recuperar el aliento, me alcanzó la bata, me la puse y regresé al cuarto para vestirme.

    Al salir, me esperaba una la misma sonrisa cálida con la que me había recibido. Me saludó cortésmente y fue entonces cuando me di cuenta de que apenas había hablado en toda la sesión de masaje… había hecho un culto del silencio que solo se rompió por mis exclamaciones.

    Salí a la calle renovada en más de un sentido. Casi sin pensar cómo había sucedido lo que pasó en la última hora, aquel día que no había sido de los mejores, había terminado como si lo fuera.

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