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  • Cuando la calentura aprieta (10)

    Cuando la calentura aprieta (10)

    El verano volvió a llegar. Yo seguía manteniendo el contacto con Sandra, nos motivábamos mutuamente, por así decir. Todos nuestros secretos y fantasías nos los contábamos.

    En esos días volví a interesarme por el sexo anal. Hablando con Sandra me dijo que ella lo había probado. Yo no me imaginaba a ella siendo penetrada por su agujerito, ya que su culo era pequeñísimo, debía de ser algo doloroso. Ella me comentó que si lo probaba, que fuera con alguien con experiencia, ya que si lo hacía con alguien joven, lo más probable era que acabara con el culo destrozado.

    Decidí que volvería a probar con el consolador, cada vez que me quedaba sola, me lubricaba bien y lo intentaba, tras varios días, conseguí que el consolador entrara entero, era un placer distinto, una sensación nueva. No fue hasta que lo hice 4 o 5 veces cuando por fin tuve un orgasmo anal. Me convencí que era algo que tenía que probar con una polla real.

    Pero claro está en esa época del año, mi esparcimiento como esposa infiel, era algo difícil, por no decir imposible.

    Mi hermana mayor, alquilo ese año un chalecito en la costa, nos invitó a pasar un fin de semana con ellos. Se lo comenté a mi marido, pero me dijo que iba a ser imposible ya que acababa de firmar un contrato con una empresa para la revisión y reparación de toda su flota y ese fin de semana le entraban varios de los vehículos de ella, por lo cual, el junto con su plantilla tendrían que estar trabajando sin descanso, para que el lunes siguieran en su faena. Le dije a mi hermana que no podíamos ir, pero ella insistió y me pidió que dejara por lo menos a los niños ir. Así lo hice, el viernes por la mañana me dispuse a bajarlos a la costa, pero la noche antes mi esposo, me dijo que ya que me daba el viaje, podía quedarme allí con ellos y por lo menos yo desconectaba de estar siempre en el mismo sitio.

    Al llegar no tardamos mucho en cambiarnos y dirigirnos a la playa. No dudé en darme un baño y tumbarme a relajarme. Pasado un buen rato llegó un matrimonio que iba acompañado de su hijo adolescente, entablaron conversación con mi hermana y mi cuñado, al poco me presentaron, resulta que tenían alquilado el chalet de al lado, dando la casualidad que siempre lo hacían el mismo tiempo que mi hermana y se conocían desde hacía unos pocos veranos.

    Clavaron su sombrilla junto la nuestra y entablamos entre todos conversación. Eran una pareja muy simpática, por lo que pude deducir de la edad de mi hermana más o menos. Llego la hora de comer y cuando fuimos a despedirnos, nos dijeron de quedar por la tarde a eso de las 7 que no hacia tanta calor, para bajarnos con las neveras y tomarnos unas copas tranquilos viendo anochecer en la playa, nos pareció un plan estupendo, concretemos una hora y nos fuimos a comer.

    Tras almorzar y echar su respectiva siesta, nos volvimos a la playa. Cuando llegamos nuestros vecinos ya se encontraban allí. Nada más llegar nos sirvieron una copa, estar allí oyendo el mar y a esa hora que no hacía mucho calor, era relajante a no poder más. Tras tomarme una, decidí darme un baño, antes de que hiciera más frío. Estando en el agua, me fijé que el hijo de ellos no dejaba de mirarme, no lo hacía directamente, intentaba disimular, pero se lo notaba muchísimo. Me dije a mi misma que podía ser mi mente sucia la que me engañara, ya que ese chico era muy joven para fijarse en mi. Pero cuando salí del agua me fijé que no apartaba su mirada de mi.

    No voy a negar que él se fijara en mí, me daba mucho morbo. Aunque sabía que lo que mi cuerpo pedía iba a ser imposible, debido a los acompañamientos.

    No tardé en tomar otra copa, mientras seguíamos teniendo entre todos una conversación agradable, estaba siendo un anochecer fantástico. Cuando apenas quedaba algo de luz, el joven hijo de nuestros vecinos, se metió en el agua a darse un último chapuzón. Al salir fui yo la que no le apartaba vista. El bañador mojado lo llevaba pegado y pude ver debido a ello, que el chico estaba muy bien dotado o que la tenía ya morcillona. Debido a mi mente calenturienta no pude dejar de mirar, cuando quise darme cuenta, me fijé que él me estaba mirando y antes de que yo apartara la mirada pude intuir una pequeña sonrisa en sus labios.

    Ya anochecido, dijimos de tomarnos la última copa antes de irnos. El joven se levantó y dijo que se iba ya que había quedado con unos amigos. Yo aproveche su ausencia para casualmente preguntar por él. Migue, que era como lo llamaban, acababa de cumplir los 18 años aquella misma semana. Según sus padres era un chico muy buen estudiante y que nunca les había dado ningún problema.

    Aquella noche no pude sacar de mi cabeza a Migue. Gracias a que el chalet tenía cuatro habitaciones, yo contaba con una para mi sola. Cosa que aproveché para masturbarme pensando en Migue y en ese gran pene que pude intuir mientras salía del agua.

    A la mañana siguiente, decidimos no ir a la playa y quedarnos en una piscina comunitaria que se compartía entre los residentes en la urbanización.

    Estando allí, llegó Migue, pero esta vez sin sus padres. Tras saludarnos, nos pidió que si podía sentarse junto con nosotros. Claro está le dijimos que sí. Mi hermana le preguntó por sus padres y él dijo que habían bajado a la playa, pero que él prefirió quedarse en la piscina.

    Yo intentando romper el hielo con él, le pregunté que si era por la resaca. El riéndose me dijo que era una de las razones. En un momento en el que todos estaban en la piscina, menos Migue y yo, aproveché para hablar con él para ver por dónde podía salirme la jugada. Hablando entre nosotros, me enteré de que eran de otra provincia, pero que él empezaba la universidad en la mía ese mismo año.

    Aquello me nubló, nuevamente ya volvía a hacer una locura. Le dije que si quería le daba mi número de teléfono, por si estando allí necesitaba cualquier cosa. Él no dudo en decir que sí. A partir de ahí el empezó a preguntar cosas sobre mí. Mi edad, si estaba cerca de la universidad. Y no dudó en preguntar si era divorciada, yo riéndome le dije que no, que estaba casada, pero que mi marido no había podido estar con nosotros por trabajo. Tras decirle esto, él se quedó muy callado.

    Yo pensé que si había habido alguna posibilidad, se había ido al traste. Intente apañar la situación. Le dije que aunque estuviera casada no había problema en ser amigos. Que una cosa no quitaba la otra. Volvió a sonreír y me dijo que le gustaba lo que había oído. Le pregunté que si tenía novia. Él me contestó que no, que solamente algún rollete. Pero que prefería no salir con ninguna hasta que no estuviera con los estudios más adelantados, cosa que me hizo ver que ese chico tenía una madurez inusual para su edad.

    Tras varios minutos charlando me dijo que cuando estuviera ya instalado en la universidad, el día que yo pudiera me llamaba y nos tomábamos unas cervecitas. Yo riéndome le dije que iba a parecer que iba con su madre y se iban a reír de él. Él cortándome me dijo que lo que iba a provocar serian envidias al ir con una madurita tan atractiva como yo. Debo decir que al escuchar aquello, empecé a lubricar, solo de pensar que ya tenía plan para el otoño e invierno de aquel año. Antes de que pudiéramos avanzar más en ese tema, mi hermana y mi cuñado salieron de la piscina, lo que hizo que cambiáramos de tema. Ya no pudimos retomar la conversación, ya que al poco rato nos fuimos a comer.

    Por la tarde fuimos a la playa, yo iba como una adolescente esperando verlo a él. Pero me llevé un chasco, sus padres si estaban, pero nos dijeron que él se había ido con unos amigos a otra playa cercana. Aunque no estuve malamente, me quedé un poco fría al no poder verlo. Mi lado cuerdo, me decía a mí misma, que estaba como una puta cabra, al estar pendiente de querer ver a un chaval de 18 años.

    Por la noche nuevamente volví a tocarme pensando en él.

    A la mañana siguiente, mi hermana dijo que fuéramos a dar una vuelta por el pueblo y así ver un mercadillo que ponían y hacer un poco de shopping. No me apetecía irme, ya que lo que yo quería era ver de nuevo a Migue, ya que por la tarde me marchaba a mi casa. Tras decirle que estaba desganada, me dijeron que se irían ellos con los niños y que yo descansara. Quedemos a las 2 en un restaurante cercano para comer. Mire la hora y era las 10 ya pasadas. Me fui a la piscina, ya que creía que encontraría allí a Migue.

    Pero él no estaba allí. Al haber poca gente estuve nadando un buen rato, tras salirme me tumbé en la hamaca y no paraba de mirar la hora en el móvil. Llegaron las 12 y ya había perdido toda la esperanza de que el viniera. De pronto lo vi aparecer, él al verme se dirigió hacia donde me encontraba. Me saludó y se sentó junto a mí. Me pregunto que como es que estaba sola, le dije donde se encontraba mi familia, él me dijo que sus padres habían hecho igual que se habían ido al pueblo a pasear. Le dije que si no hubiera llegado, me habría ya marchado ya que me estaba aburriendo. Sonriendo pícaramente me contestó que si quería me fuera y él me acompañaba. Nuevamente la locura volvió a mí. No me lo pensé siquiera, le dije que se viniera conmigo y nos fuimos al chalet rápidamente.

    Al llegar sin decir nada apenas, me abalance sobre él y besándonos apasionadamente, nos dirigimos a mi dormitorio. Bruscamente me empujó en la cama y me quitó la braga del bikini, yo medio tumbada con mi lengua jugando con la suya, él mientras con su mano pajeando mi coño que ya estaba húmedo por la situación. Bajó a mis pechos y empezó a mamarlos fuertemente, de ahí se dirigió hacia mi coño y con un ansia voraz empezó a comerlo.

    El placer que me estaba dando era inmenso. Volvió a subir y nuevamente me chupaba mis senos a la vez que mordía los pezones. Su boca se juntó otra vez con la mía, mientras me besaba me penetró de repente, debido a lo rápido de la situación, yo no había visto su polla, pero según pude sentir era bastante grande. Me levantó las piernas con sus manos y siguió follándome duramente. No tardó en conseguir que me corriera. Pese a su juventud sabia follar muy bien. Pese a haberme yo corrido él siguió con su ritmo, no se cansaba, seguía y seguía sin parar ni a respirar.

    De repente igual de brusco que había empezado, paró y me dio la vuelta poniéndome a cuatro patas y nuevamente empezó a follarme muy fuerte, me volvía a sentir nuevamente llena de polla, mi segundo orgasmo no tardó en llegar. Justo cuando estaba teniéndolo, su mano cogió mi cuello y empezó a apretarme, eso hizo que mi placer se intensificara. Me levantó y me dio la vuelta y volvió a meter la lengua en mi boca, mientras me follaba de pie.

    Luego se sentó en la cama y yo me subí de espaldas a él y comencé a cabalgar, mientras no paraba de subir y bajar él con su mano estimulaba mi clítoris. Me paré, me giré hacia él, me subí y mis piernas le rodearon, me penetró y pude sentir su polla llegando hasta lo más hondo de mi, mis cabalgadas hicieron que volviera correrme. Mis piernas temblaban, yo ya estaba agotada y él seguía como si apenas hubiéramos empezado.

    Sin sacar su polla de mí, me levantó en el aire y me tumbó en la cama y el encima siguió con sus fuertes embestidas, yo era una muñeca en sus manos ya que no podía ni moverme, tras un buen rato intuí otro orgasmo que no tardó en llegar, mi mente estaba totalmente nublada, era como una droga de placer. De pronto sus gemidos aumentaron, sacó su polla y pude sentir su leche caliente caer encima de mi coño, llegando incluso a mi vientre. Pese a que no se le notaba durante el acto cansado, cayó encima mío rendido.

    Tras quedarnos un pequeño rato en esa postura, sintiendo como su polla se relajaba, miré el reloj y eran más de las una y media. Por lo cual apresurándole, entramos al baño y mientras yo me duchaba, él se limpiaba un poco. Me vestí con la intención de dirigirme al restaurante, no sin antes aclarar que una vez estuviera en la universidad, tendríamos más de un encuentro.

    Ni que decir hay que mientras viajaba de regreso, no hacía más que pensar las ganas de que acabara el verano y empezara el curso universitario.

  • Nuestro sofá

    Nuestro sofá

    Hoy os traigo un pequeño relato del día que quedé con una amiga por primera vez, ya llevábamos mucho tiempo hablando por chat, pero nunca habíamos podido por diferentes motivos, quedar.

    Llegado el día fui a recogerla a la estación de tren aquí en mi pueblo. Se presentó con unos vaqueros negros, botines, una camisa negra ajustada que llevaba desabrochada dos botones y dejaba ver su canalillo y una chaqueta ya que hacía algo de frío. La camisa parecía que iba a estallar con esas perfectas tetas redondas desafiando la gravedad. Su culo era como había soñado, redondo y respingón.

    Nos fuimos a dar un pequeño paseo por el pueblo, aunque la verdadera intención era llevarla a mi casa. Cerca de las 12:00, cuando pasamos al lado de un bar, me dijo que era hora de tomar una cerveza.

    -En mi casa tengo y estamos al lado, si quieres subimos -la dije con una risa picarona y ella me respondió con otra.

    Según subíamos por la escalera yo iba detrás y aquel culo me iba hipnotizando. Al entrar, y para que no sospechara (aun que estaban claras las intenciones) la enseñé la casa, que si el salón, que si la cocina, que si el dormitorio y nos sentamos en el sofá de una pequeña salita. Yo fui a la nevera a por unos botes de cerveza mientras ella se quedó en el sofá.

    Empezamos a beber y hablar, de repente no pude más y me acerqué a sus labios los cuales son carnosos y tuve que besarlos a lo que ella abrió su boca también y nuestras lenguas se hicieron una. Cuando nos separamos, toda nerviosa, me dijo:

    -Dime algo.

    En realidad, no sé a qué se refería, pero dije que me había sabido a poco y que quería más. Nuestras bocas se fundieron en otro beso, jugando con nuestras lenguas mientras nos acariciábamos el uno al otro. A mí me gusta dominar, pero me dejé llevar, porque vi como dejaba un cojín en el suelo y se puso de rodillas entre mis piernas, desabrochándome el pantalón, esa sensación de cómo me los bajó y empezó a comérsela entera no creo que se me olvide nunca, como dejaba caer su saliva por mi miembro volviéndoselo a introducir.

    No pude más, la levanté, se estiró en el sofá y la desnudé por completo. Dejándola con un sujetador negro de encaje del que pugnaban por salir dos tetas preciosas. Me dediqué a acariciárselas, metiendo mis dedos entre la tela y rozándola sus pezones, cosa que le hizo empezar a gemir de una manera brutal, los tenía muy sensibles, gordos como una avellana y durísimos.

    Mientras jugaba con sus tetas le iba besando el cuello, las orejas, los labios… excitándola.

    Luego con mis labios bajé a sus tetas, desabroché su sujetador, mis labios atraparon sus pezones, haciéndola gemir más fuerte, mientras acariciaba su culo, sus piernas y un tanga que estaba calado. Me encanta que una mujer esté húmeda por mi culpa…

    Ahora venía lo mejor, si hay algo que me gusta es comer un coño, depilado o con muy poco pelo, lo que me encanta es comerlo y se me da muy bien.

    Así que le quité el tanga y descubrí que no había nada de pelo.

    Empecé a pasarle la lengua por los bordes de su sexo, por su culo recogiendo los jugos que caían con la lengua, le separé los labios y sorbí sus jugos, sin tocar su clítoris. Ella arqueaba las caderas para acércamelo más a la cara, pero quería hacerlo a mi ritmo, disfrutando de su sabor. Cuando estuvo bien empapada y abierta me apliqué a su clítoris y a los pocos minutos se estaba corriendo.

    La dejé descansar para empezar de nuevo esa comida de coño, ahora metiendo uno dedo en su coño, presionando su punto G y jugando con otro dedo en su culo, empapado por sus propios jugos y mi saliva. Sus gemidos ya eran gritos pidiendo más, pero quería seguir probando su agujero… mi lengua en su clítoris y dos dedos penetrándola, que mayor deleite puede existir??

    Se había corrido unas dos veces y ahora me pedía mi polla, quería montarme, follarme decía… Me puso un preservativo con la boca, así que me tumbé y la dejé que se fuese sentando sobre mi polla controlando que lo hiciese despacio para sentirla penetrar cada centímetro de su coño húmedo. Subida encima de mí, enseguida empezó a gemir y decir cómo le llenaba, mientras ella subía y bajaba mis dedos jugaban con sus pezones, su culo y nos besábamos como loco. Cambiamos de postura muchas veces, en una, hasta me di con la cabeza en la pared de tanto entusiasmo, ya que me gusta correrme una o dos veces y alargo muchos los polvos, controlando mi eyaculación.

    Cuando ella ya no podía más, me pidió que me corriese, pero le dije que no, que era ella la que tenía que hacerme correr, así que me cogió la polla, me quitó el preservativo, se la metió en su preciosa boca y se puso a chupármela a lo largo, jugando en mi capullo con su lengua, chupándome los huevos, me encanta que me acaricien el culo mientras me la chupan. Lo adivinó porque enseguida se puso a jugar con un dedo en mi culo y a chupármela como una experta, hasta que me corrí sobre mi vientre.

    Lo mejor de este primer encuentro es que me confesó que con su chico se corría como mucho una vez y a dormir.

    Ya era tarde, hora de irnos, las cervezas se quedaron calientes, así que nos fuimos de camino otra vez a la estación y nos despedimos con un gran beso.

    Desde aquel día, cada vez que hablamos y me pregunta que hago le digo que sentado en “nuestro” sofá.

    Sé que es un relato corto, pero tampoco tenía mucho tiempo hoy para escribirlo y esto es lo que me vino en la cabeza. Espero que os haya gustado y lo disfruten.

  • Mamada en el estacionamiento de la facultad de derecho

    Mamada en el estacionamiento de la facultad de derecho

    Eran como las 11 am, acababa de terminar mi clase de derecho administrativo, le pregunté a mi amiga Ely si quería ir por un café a la cafetería, pero me dijo “no tengo ganas” ya que estaba tomándose una coca cola, me dijo “mejor acompáñame a mi carro tengo que ir por un libro y sirve que platicamos”.

    Nos dirigimos a su carro en el estacionamiento y ella abrió la cajuela, sacó su libro y después me dijo “vamos a subirnos que quiero contarte algo”, nos subimos a su carro y yo me senté del lado del piloto, empezamos a platicar de cosas de la escuela y chismes como normalmente lo hacíamos, en eso ella sin decirme nada empieza a sobar poco mi pierna derecha.

    Poco a poco empecé a ponerme duro y ella solo sonrió y siguió sobándome la pierna poco a poco acercándose a mi verga, yo ya sabía lo que ella quería porque le encantaba mamarla, a pesar de que era de día y el estacionamiento estaba lleno de carros ella acostumbraba estacionarse pegado a una banqueta donde ya no habían más carros y los que pasaban eran por la parte de atrás del carro donde está la cajuela.

    En eso desabotona mi pantalón y procede a bajármelo, empecé a besarla muy fuerte sin importarme que alguien nos pudiera ver ya que sabíamos que los estudiantes estaban en clase y no era muy común a esa hora ir al estacionamiento.

    Ella contestaba mis besos mordiéndome el labio de abajo mientras comenzó a masturbarme apretándome la verga muy duro, cosa que me prendía más y más, le jalé un poco el cabello de atrás de su cabeza y le susurré al oído «me encanta como aprietas mi verga, síguelo haciendo», en cuanto le dije eso como que se prendió mucho y sin decir nada empezó a chuparme la verga, jugando su lengua por toda mi verga tratando de llegar a mis bolas, eran unos lengüetazos deliciosos los que me daba y seguía masturbándome, cuando de pronto se la metía lo más que podía dentro de su boca y yo seguía jalándole el cabello y arqueando mis piernas para que se le metiera toda completa en la boca, por unos momentos volteé al estacionamiento para ver si alguien se acercaba y solo podía ver a lo lejos a un jardinero podar el césped, yo estaba disfrutando al igual que ella ya que gemía un poco y hacia ese sonido de vació al sacarse mi verga de la boca y volvía a metérsela ella sola de inmediato.

    Al cabo de unos 10 minutos yo ya no aguantaba con tan rica mamada, sus labios no se separaban de la cabeza de mi pene, se la metía de lado en un cachete y yo aprovechaba para pegarle cachetadas pequeñas con mi mano mientras ella jugaba con mi verga en su cachete.

    En eso empiezo a sentir las ganas de venirme y le digo lo que iba a pasar y ella empezó a succionar con mucha fuerza y apretándome la verga aún más hasta que dejé ir un gran chorro de mi leche dentro de su boca, ella se lo pasó y solo se rio un rato mientras me dejó con las piernas temblando, el pantalón y bóxer abajo sonriendo y volteando a ver al jardinero que se miraba a lo lejos…

  • Enterré mi pene en el culo de mi nuera

    Enterré mi pene en el culo de mi nuera

    De por sí ya ando con la polla caliente, imagínense entonces como estaba cuando empecé a ver el culito de mi nuera todo los días.

    Mi hijo me hizo un regalo de Navidad, trajo a vivir a mi casa a su chica y fue el mejor regalo que tuve en mucho tiempo. Me levantaba de dormir y lo primero que veía en la cocina aparte de mi mujer era ese hermoso culito de esa preciosa señorita de cabello largo y rubio. Para explicarlo mejor ella tenía una manzanita como culo que estaba para devorarlo a mordiscones y comprobar si era tan dulce como aparentaba serlo así que hice todo lo que estaba a mi alcance para lograr mi objetivo.

    Como soy taxista a veces trabajo de noche y descanso por las mañanas, así que a veces solía pasar que me quedaba solo con esta joven ya que mi hijo al igual que mi esposa trabajan por la mañana. Entonces yo aprovechaba esos momentos para acercarme a ella y cuando sentí que había cierta confianza entré los dos me tiré de cabeza sin pensarlo dos veces.

    -Che porque no aprovechamos que estamos solos y hacemos algo más divertido que ver la televisión -le dije yo.

    -Cómo qué?

    -Yo estaba pensando en hacer algo placentero, que tal si te llevo a mi cuarto y cogemos un buen rato -le dije yo en tono de broma.

    -Jajajaja

    -En serio te lo digo.

    -Eres muy divertido Jorge (mi nombre).

    -No te gustaría que te chupe la concha un buen rato?

    -En serio me lo decís?

    -Sí, no tenés ganas de coger? Estamos solos, mi hijo y mi mujer vienen dentro de unas horas, aprovechemos que estamos solos.

    -Si pero no, soy la pareja de tu hijo y no puedo hacerle esto.

    -Es mi hijo también y que tiene? Yo no le voy a contar nada y vos tampoco, va a ser un secreto entre los dos.

    -Pero no estaría bien.

    -No pienses en eso, pensá en que vos sos una mujer y yo un hombre y nos podemos dar placer mutuamente.

    -Pero no es eso.

    -Vení, vamos a mi cuarto entonces -le dije yo levantándome de la silla.

    -No sé.

    -Dale vení no seas tímida.

    Entré a mi habitación y segundos más tarde entró ella. Le dije que deje abierta la puerta y que se siente al lado mío en la cama.

    -No sabes cuánto te deseo, tengo ganas de hacerte de todo -dije yo estando a lado de ella.

    Entonces me lancé sobre su cuello y se lo empecé a lamer y a tocarle las tetas también. Ella todavía estaba media estática y no hacía mucho, todo el trabajo lo estaba haciendo yo hasta que desenfunde mi poronga y se puso bastante activa.

    Estando sentados todavía en la cama me baje el short, agarré su mano e hice que la envuelva alrededor de mi poronga erecta. Entonces agarrando todavía su mano hice que me empezará a pajear para luego soltarla y dejarla que ella siga sola.

    -Como te gusta no?

    -Me vas a prometer que no vas a contar nada de esto?

    -No voy a decir nada a nadie, quedate tranquila y chupame la pija que me estoy muriendo.

    Ella se bajó de la cama y sabiendo de lo que iba a hacer abrí las piernas para que se coloque entré ellas y no saben el placer que me dio cuando tuve mis manos apoyadas sobre su cabeza y mi poronga dentro de su boca, era la trola que necesitaba tener en mi casa.

    -Hmmm que rico putita -dije yo en reiteradas ocasiones.

    Debe haber sido la mejor chupada de pija que me hicieron hasta ese momento, era de un nivel VIP bien pago. Pero lo mejor de todo fue cuando se empezó a sacar la ropa y me dejó ver por primera vez su cuerpo y era un caramelito sin ningún defecto, cinturita de avispa, pechos firmes y un culito blanco que era una delicia.

    Ya desnuda se subió arriba de la cama, acomodo mi poronga en la entrada de su concha y empezó a cabalgar y a gemir despacio con una voz muy dulce.

    -ahhh ahhh ahhh -decía ella dulcemente.

    Para que ella disfrutase mejor de la cabalgata la agarre de la cintura y la ayudaba a impulsarse hacia arriba lo que provocó que durante unos segundos ella levantase un poco la voz al gemir. Luego se dio vuelta y empezó a cabalgar de espalda y yo aproveché para observar como mi pija desaparecía dentro de ella y para cachetear esas nalgas que quedaron marcadas con mis manos.

    ¡¡Plap plap plap!!

    -Te gusta puta.

    -Ahí me encanta.

    ¡¡Plap plap plap!!

    -Ahh ahh.

    A la muy puta le gustaba ser cacheteada en las nalgas y yo con gusto se las daba.

    Luego de eso llegó el momento que deseaba hace bastante tiempo, de romperle el culo a pijazos y no estoy hablando de sexo anal sino de la mejor postura para tener sexo de verdad. Ella se puso en cuatro patas y me entregó el culo, yo me bajé de la cama y agarrándola de la cintura se la mandé de una por la vagina y no saben el grito que pego la muy putita.

    -Ahhh, me dolió eso.

    -No sabes cómo te va a doler ahora putita de mierda.

    Llevé mis brazos a sus hombros y la empecé a martillar con toda la fuerza que tenía y con la que no también, quería que ella disfrutara de una buena cogida y sus gemidos me daban a entender que lo estaba gozando.

    -Ahh ahh así así así ahh ahh así me gusta.

    -Te gusta puta de mierda?

    -Si si si Ahhhh.

    Por ser la primera la vez que me la cogia de esa manera no me detuve un segundo debido a la excitación que tenía así que no aguante demasiado pero creo que fueron suficiente para que lo haya disfrutado.

    Cuando sentí que iba a acabar retire mi pija de su vagina, me saqué el preservativo y me subí arriba de la cama. Entonces me hice una paja y le eche toda la leche en la cara.

    -Ahhh que delicia -dije yo al haber explotado en su cara y arrojado toda la leche que me había hecho acumular.

    Aun teniendo la cara bañada en semen agarró mi pija y usando su boca me la dejó limpita.

    -Viste que no era para tanto, no sé porque hacen escándalos algunas chicas cuando se las invita a tener sexo.

    -La verdad que tenés razón, pero no digas nada a nadie no quiero tener problemas con tu hijo o con tu señora.

    -Con tal de cogerte no voy a decir nada, pero te gusto?

    -Me encantó, su hijo no me hace estas cosas.

    -No aprendió nada de mí. Cambiando de tema, que te parece si nos damos una ducha y luego comemos algo.

    -Bueno, está bien.

    Continuará…

  • El sereno de la fábrica

    El sereno de la fábrica

    Unas pocas semanas después del encuentro donde Alberto, aquel hombre que me desvirgó, me traicionó entregándome a un amigo para que se aproveche de mí, empecé de a poco a sentir la necesidad y el deseo de volver a tener un macho a mi lado, comencé a salir en el auto de mi papá a dar vueltas solo, en esa época se acostumbraba que los homosexuales anduvieran caminando en las noches por los alrededores de Avenida Santa Fe y Pueyrredón, los que tenían auto iban y venían varias cuadras mirando si podían levantar a alguno, unos más arriesgados se paraban en las esquinas y miraban a los que pasaban en coche, otros caminaban ida y vuelta y había que seguirlos y parar a ver si acercaban al auto y otros hacían que esperaban el colectivo para disimular.

    Empecé a dar vueltas por ahí con el auto, pero las primeras veces me daba miedo subir a un desconocido, lo tenía que mirar 100 veces para ver si me parecía confiable, una de esas noches que lo intente, di vueltas por horas hasta que decidí volver a mi casa cansado de no dar con nadie que me caiga bien, no recuerdo por donde fue, pero en la parada de un colectivo vi un morocho muy lindo, tez mate y labios gruesos, alto como de 1.85 o más, yo soy bajito y menudo, solo mido 1.60, pase por donde él estaba y lo miré y él también me miró y se dio vuelta para ver que hacia cuando pasé.

    Me gustó su aspecto y a pesar de tener rasgos no muy lindos, me inspiró confianza, creo que sus rasgos también me resultaban muy atractivos, porque lo percibí muy varonil, me animé y di la vuelta y volví a pasar por delante de él, ahora bastante más despacio para poder vernos mejor, al pasar nuevamente no me quitó la vista de encima todo el tiempo que me fui acercando y pasé por delante suyo, pare unos 30 o 40 metros más adelante y me quede estacionado con el motor en marcha y las luces prendidas, entonces hizo los que yo esperaba, empezó a caminar hacia donde estaba mi auto y al pasar a la altura de mi coche, miro sin disimulo, le hice un gesto de aprobación con la cabeza y se acercó a la puerta del acompañante. En esos años no era bien visto que dos hombres se comporten de esa forma y entonces para no despertar sospechas lo mejor era que suba inmediatamente al auto como si se tratara de un encuentro de dos amigos.

    Así que subió, ese momento para mí era terrible, sentía mucho miedo cada vez que hacía una cosa así, pero ahora voy a contar ésta que fue la primera vez que levantaba un chongo, como se dice ahora, por la calle, la charla habitual en estos casos empezaba con “¿qué hacías?” y ahí los dos confesamos que estábamos paseando un poco para no aburrirnos, algunos más osados preguntaban que estás buscando, refiriéndose a tu papel en la cama y en este caso Mario, que así se llamaba me lo preguntó, para no perder tiempo y evitar confusiones le contesté claramente que yo era solo pasivo con hombres.

    De inmediato me tomó una mano y la llevó a su bulto, que era interesante por cierto, lo toqué un poco y me dijo “si querés podemos ir a un lugar que tengo”. Pregunté si era su casa y me dijo que no, me explicó que era sereno nocturno en una fábrica y que tenía ahí una habitación solo para él, que hasta las 8 de la mañana que llegaba el primer obrero, no nos molestaría nadie, acepté ir con él y me indicó la dirección y como llegar.

    Luego de algunos minutos, llegamos. El lugar era en un barrio alejado del centro, tardamos un ratito, en el camino hizo que manosee su bulto mientras manejaba y claramente se le había puesto bastante grande, al notar mi expresión me preguntó si me gustaba lo que tenía para mí. Al fin llegamos y estacioné frente al lugar, no puedo negar que sentí algo de miedo, no saber con qué me iba a encontrar adentro.

    Por fin bajamos del auto y entramos por una puerta lateral y encendió una lámpara de la entrada, era un galpón enorme lleno de máquinas, era una tornería muy grande, caminamos como unos 50 o 60 metros entre la maquinaria hasta llegar a la puerta de su habitación, allí el descansaba mientras cumplía su labor de cuidar el lugar.

    Entramos al pequeño cuarto, solo había una camita de una plaza para una persona, una mesita de luz y un pequeño armario, entramos y los nervios me consumían, mi falta de experiencia no ayudaba mucho, se acercó a mi y me besó en la boca, al sentir su lengua buscando la mía, cerré los ojos y respondí su beso moviendo mi lengua para que se toquen dentro de nuestras bocas, fue muy dulce y me sentí mucho más tranquilo, mientras nos besamos, empezó a desprender los botones de mi camisa, la abrió toda y mientras rozaba dulcemente mis pezones me besó el cuello.

    Quede inmóvil ante la dulzura de sus besos y caricias, pronto me quitó la camisa que ya había desprendido completa y siguió besando mi cuello y bajó con su lengua a chupar mis pezones que estaban bien duritos por la calentura. Me pidió que me siente en la cama y recostó mi torso, me desprendió el pantalón y me lo sacó en segundos, me quitó los zapatos y luego hizo lo mismo con mi ropa interior y quedé completamente desnudo ante él.

    Se tiró mi lado y me llenó de besos, en el cuello, la boca, los pezones y luego empezó a bajar con su lengua y parecía que iba hacia mi pene, le rogué que no me bese allí y me hizo girar quedando mi cola a su merced, siguió pasando su lengua por mi espalda y no sé en qué momento se sacó toda la ropa, de pronto abrió mis cachetes, separó mis nalgas y sentí su lengua jugando en mi hoyito, me apretó bien las nalgas mientras chupaba dulcemente mi agujerito que ya parecía pedir a gritos ser penetrado, sentí como nunca que mi ano se abría solo deseando ser poseído por ese macho grandote y hermoso.

    Yo estaba como flotando en una nube, me dejé llevar en todo momento, él mandaba, yo solo dejé que el maneje toda la situación, después de chupar mi cola un buen rato y hacerme ver las estrellas, me acomodó en la cama a su antojo, me acostó boca arriba, se subió y montó sobre mi pecho, poniendo su verga hermosa, divina, oscura, el glande no tenía casi diferencia de grosor con el tronco, era como un tubo de desodorante, todo igual, un diámetro enorme, me la puso en la boca sentándose sobre mi pecho y devoré su polla con pasión.

    -Cometela toda putito -me dijo y me la comí entera.

    Se la chupé fascinado, me la puse todo lo que pude en la boca, no quería dejar de sentir esa belleza bien adentro, me encantó chuparla, lamer esa poronga divina y sentirla llegar a mi garganta. De pronto se bajó yéndose para atrás, levantó mis piernas separándolas como las de una mujer, las puso sobre sus hombros y apuntó la cabezota de su pija al borde de mi ano, que a esa altura y empapada con la saliva que me había dejado al chuparla, parecía una concha, apenas la apoyó estaba tan lubricada que prácticamente se deslizó sola hasta adentro de mi culo.

    -Ay mi amor, que bien me coges, que divino sos, me volvés loca papi.

    Ya no pude ocultar mi lado femenino y empecé a hablar como mujer, la excitación me pone muy puta y él respondió:

    -Que puta sos, me encanta que seas tan puta y que te sientas mujer.

    Al escuchar eso me sentí más libre para expresar lo que estaba sintiendo y me puse putisima, baje mis piernas rodeando su cintura, crucé mis pies en su espalda y mirándonos fijamente a los ojos me recogió, me ensartó hasta que sus huevos golpearon mis nalgas al entrar y salir su verga de mi culo.

    -Ay por favor como me coges mi vida, que pija hermosa tenés papi, mmm, por Dios papi, dámela toda mi amor, soy tuya querido mmmm dame pija papi, por favor, llename toda, me rompes la cola mi vida.

    -Como te gusta la pija puta.

    -Dame la leche papi, lléname toda de leche.

    En ese momento me tenía toda ensartada, acercó su boca a la mía y nos besamos con amantes, me chuponeó toda y me preguntó:

    -Donde querés la leche putita?

    -Quiero sentir como te desarmas adentro de mí papá.

    Entonces me la sacó, me hizo poner como un perrito con mi cabeza casi pegando a la pared y mi cola hacia el borde de la cama.

    Cuando me estaba por volver a penetrar en esa posición, escuché que la puerta se abría, me di vuelta hacia la entrada de la habitación y vi un chico más joven que Mario, más bajo, bastante parecido a él, enseguida escuché que mi hombre le pegaba un grito:

    -Qué haces acá boludo, andate y cerrá la puerta!

    Yo me asusté y pregunté quién es, me dijo que era su hermano menor que a veces venía a dormir en unos sillones que había adelante y que seguro nos escuchó y vino a ver qué pasaba.

    -Nos vio desnudos, me muero de vergüenza.

    -No pasa nada, no te preocupes no va a volver a entrar, sentate en la cama y chupamela un poco así te cojo un poco más.

    Me senté, la cama era bien bajita y él se paró frente a mí, le acaricié con dulzura los huevos y me deleité con el sabor de esa verga maravillosa, dulce, de piel suave y tersa, me agarré de sus nalgas redondas, las apreté fuerte y me tragueé esa verga hermosa que me hacía sentir bien mujer, y que me fascinaba sentir en mi boca, enseguida volvió a estar reduro y me hizo volver a mi posición de perrito con el culito hacia afuera, parado al borde de la cama me volvió a penetrar y me recontra cogió esta vez con fuerza, me hizo sentir bien quien era el macho, antes de terminar y dejar toda su leche adentro de mi vagina de puto, me volvió a decir:

    -Vas a ser mía muchas veces putita.

    Y yo le respondí que todas las veces que él quiera iba a ser su mujer.

    Nos quedamos un buen rato abrazados y mientras descansamos un poco, le dije que no quería cruzarme al salir con el hermano, me dijo que él iba a procurar que no salga de donde estaba y que me iba a poder ir tranquilo, me preguntó si quería visitarlo al menos una vez por semana y pasar la noche con él, si me venía bien podíamos hacerlo todos los lunes que él llegaba más temprano así teníamos tiempo de coger tranquilos.

    Me pareció excelente, me había hecho disfrutar mucho y me parecía una situación ideal el hecho de que tenga que estar toda la noche allí, prácticamente sin nada más que hacer que cuidar el lugar, lo único que me preocupaba era el hermano que nos había visto desnudos en la cama y que me daba vergüenza que me vea sabiendo que era puto, me dijo que le iba a aclarar que yo solo era su puto y que no podía ni cruzarse conmigo.

    En los siguientes dos meses fui a verlo y acostarme con él como si fuéramos amantes una vez por semana hasta que un día sucedió algo inesperado y me encontré una sorpresa, pero eso lo contaré en otro relato.

    Espero que les haya gustado, cualquier pregunta que quieran hacerme pueden escribir a mi correo [email protected].

    Besos a todos.

  • Es bueno estar con una mujer mayor

    Es bueno estar con una mujer mayor

    Buenas!! Es una anécdota de cómo empezó un amorío a ciegas y completamente prohibido. Es basado en hechos reales y su autor está aquí presente.

    Un día normal con una compañera de trabajo, la cual incluso me llevaba más o menos 10 años, yo apenas 23, me hizo el favor de prestarme su auto para comprar algo de comer y aparte que estaba lloviendo muchísimo, a la hora que se lo fui a devolver ella me dio un aventón hasta el final de la calle donde tomaría mi transporte a casa, sin pensar le di un beso ella solo dijo:

    Ella: tengo marido y tengo hijos.

    Algo que me dejó algo intrigado pues no me golpeó ni se sintió ofendida a lo que yo solamente pude responder.

    Yo: no me importa, no es con ellos que quiero ni deseo estar…

    La verdad no sé por qué, pero esto fue lo único que me salió.

    Días después tan solo cruzando saludos, en un momento repentino a la hora de la salida un día perfecto, nublado y fresco casi listo para llover.

    Ella: te llevó? -Con esa mirada penetrante y sincera.

    Yo: pues si…

    Pues al final de la calle donde ya se suponía que hasta ahí era el aventón para tomar mi transporte a casa antes de desmontarme de su vehículo ella me dijo “quieres acompañarme a hacer algunas cosas” a lo que respondí rápidamente sí, porque no tenía nada que hacer. Realmente hicimos varias cosas las cuales eran de su necesidad, pero al caer la noche ella me llevó directo a mi casa como agradecimiento por acompañarla.

    A lo que tuvimos una leve conversación en su auto donde hubo mucha picardía y elevaciones sexuales y sin mediar palabras la volví a besar, pero esta vez me correspondió el beso y entre el asombro y el no creer que ese momento estaba pasando, rápidamente nos sumimos en pasión, mordidas, lujuria, caricias fuertes, me daba su lengua como si fuera su dueño.

    Ella: pasemos al asiento de atrás, quiero que me hagas tuya y lo necesito ahora

    Yo: por supuesto, es algo que ya deseaba, tus ojos y tu color de piel me traen loco quiero meterme en tus entrañas

    Ya detrás acomodados lo único que me suplicó fue que lo hiciera lentamente para así disfrutar y tener conciencia de sentimetro de mi dentro de ella.

    Ella: hazlo despacio pero fuerte, así y sin piedad, pero lentamente quiero que me destroces.

    Yo la besaba ardientemente y me metía completamente dentro de ella sin dejar ni un solo centímetro de mi fuera y sentir su voz vibrante en mis oídos pidiendo más y diciéndome que la llene por completo de mí.

    Ella: dame más perro, dame más, me gusta quiero me reboses de tu leche.

    Yo: y lo haré mi ama -así decía yo.

    Tomaba sus senos y me los comía fuertemente, los mordía y succionaba como si no los fuera a tener nunca más, como si fuesen los únicos en el mundo algo que al parecer le encantaba y admiraba de mi ver cómo me comía sus tetas y la penetraba fuertemente a un ritmo único, unos segundos de silencio.

    Ella: gracias, gracias, gracias -y luego pufff gemidos, fuertes temblores de parte de ella- si, si papi si, no cambies que ya viene.

    Cosa que provocó en mi acelerar el ritmo y ser más profundo en mis envestidas hasta llegar juntos al éxtasis, una experiencia única y terriblemente excitante, hermosa, sentir como apretaba su vagina con mi pene dentro una sensación de mucho placer y escuchar cómo me pedía que no la sacara.

    Una confianza exquisita para ser la primera vez sin conocernos del todo y algo que volvería a repetir sin miedo alguno y sin remordimientos.

  • Odio y amor (Final)

    Odio y amor (Final)

    Tras todas las llamadas de Alejandro que Sofía no contestó, un sentimiento de odio despojó el sentimiento de amor que tuvo por ella.

    Durante los días siguientes, Alejandro se pasó día y noche maquinado como le haría pagar el dolor tan grande que Sofía le había causado con su infidelidad.

    Acostado boca arriba con su mirada perdida, traía en su mente la imagen de ella metiéndose hasta el fondo de su garganta una y otra vez la verga de Pablo y la frase del tatuaje en su espalda baja qué decía (es todo tuyo) señalando con una flecha su culo, esto sin lugar a dudas presionaba su corazón causándole un enorme dolor que para él sólo se le quitaría, si tomara venganza.

    El dolor para Alejandro aumentó, cuando al parecer toda su familia estaba a favor de su relación con Pablo, como si él no hubiera existido nunca en sus caminos.

    Hasta que el destino o simplemente por casualidades de la vida, Alejandro y Sofía se encontraron en una cabina de Internet, la mirada tímida con un cierto punto de vergüenza con la que ella lo miró, le dieron rueda suelta para que él la saludara, saludo qué de inmediato recibió contestación.

    Alej: Hola, que es de tu vida.

    Sofi: Ahí, más o menos.

    Alej: Y porque más o menos, acaso no eres feliz con tu gran amor?

    Sofi: La verdad, pues no. Todo se ha vuelto una rutina donde el sexo es lo único que le importa.

    Alej: Pues por cómo te encontré en tu ducha comiéndosela, diría que eso es lo que buscabas.

    Sofi: Claro que disfruto del sexo con él. Pero, no es lo único que nosotras necesitamos. Contigo tuve igual sexo, pero también tu buen trato me hacía sentir amada. En cambio Pablo desde hace unos meses solo me busca para cachar y nada más.

    Alej: Quisiera poder decirte que lo siento, pero la verdad es que por dentro solo estoy pensando que te lo mereces.

    Sofi: Si, lo sé. Sé que me merezco todo esto por no haberte respetado y en lugar de eso te fallé y aunque no merezco tu perdón. Por favor, trata de perdonarme.

    Después de un rato Alejandro invito a Sofía a pasear y ella aceptó, la llevó a un parque que por la noche era oscuro. Y allí mientras conversaban de repente la besó y ella contestó el beso. Acarició sus caderas suavemente y ella, mientras era besada le acariciaba sus cabellos y poco a poco el fuego de la pasión se encendió.

    Las manos de Alejandro dejaron las caderas de Sofía y se deleitaban entre sus tetas, y las manos de Sofía dejaron los cabellos de Alejandro para deleitarse con su verga.

    Y no muchos minutos después la verga de Alejandro estaba entrando y saliendo de la boca de Sofía, quien se la metía tan profundo, que las bolas rebotaba en su mentón.

    Luego la puso de rodillas con el culo hacia él y se la metió con tanta fuerza, debido a que a pesar que por la oscuridad no veía el tatuaje que Sofía llevaba en su espalda baja, él recordaba muy bien lo que decía. Y esto le llenó de rabia y empezó hasta cierto modo a hacerle de todo sin que ella lo estuviera disfrutando.

    Las horas pasaban y Alejandro tenía a Sofía tendida sobre el suelo en un rincón del parque y ella empezó a decirle que la dejara ir. Que ya era tarde y de seguro su madre estaría buscando. Pero como el que su familia aprobará su relación con Pablo le había causado también dolor, este siguió metiéndole verga por el culo diciéndole: te enviaré bien cachada para que tu madre vea la puta que tiene por hija.

    Luego de una hora más, Sofía ya no tenía fuerza ni para seguir llorando y mientras Alejandro le metía verga con sus piernas sobre sus hombros, ella solo lo miraba fijamente a los ojos y esta mirada hizo que la soltara y le dijo que se vistiera y se vaya a su casa. Sofía logró ponerse en pie haciendo un gran esfuerzo al momento de vestirse.

    Y esa noche los caminos de Alejandro y Sofía adoptaron el título de (odio y amor) y esto a pesar que después de esta noche nunca volvieron a verse.

    Sofía se casaría unos meses después con Pablo. Debido a que ella salió embarazada. Dicen que el niño que nació se parese a Pablo. Pero el niño tiene sobre el lado izquierdo de su pecho una mancha roja en forma de luna, igual a la que solo Sofía sabía que Alejandro tiene sobre el lado izquierdo de su pecho.

  • Una salida con mi primo y su amiga que terminó en trío

    Una salida con mi primo y su amiga que terminó en trío

    Recuerdo muy bien ese momento, en la oficina había tenido un día pesado, algunas cosas no me habían salido como lo esperaba. Mi día se empezó a alegrar cuando recibí la llamada de mi primo, ya habíamos tenido varios encuentros sexuales, tanto en mi dormitorio, como en el de él, habíamos tenido el debido cuidado para que ninguna de mis primas ni mucho menos mi tía sospechara de nuestros encuentros.

    Después de saludarnos y platicar de cómo iba nuestro día, me comentó que iríamos al cine y que aprovecharía a presentarme a una amiga suya, “Amiga”; pero de que iba todo esto, no tenía intenciones de conocer a ninguna de sus amigas, pronto empecé a sentir celos y pasaron por mi mente muchas cosas en torno a esa tal “amiga». Acaso, se vería con una de sus amigas-novias y me la presentaría para darme celos o restregarme en la cara que no solo me coge a mí.

    En fin, llegué a casa de mi tía, descansé y en mi mente solo tenía la intención de mostrarle a mi primo que yo era suficiente mujer para él, que no necesitaría a ninguna otra para su placer, con esto en mente, elegí un buen atuendo: vestido negro ceñido a mi cuerpo que me llegaba a medio muslo y dejaba ver mis piernas, que mucho le gustaba a mi primo admirar. Debajo un conjunto del mismo color con una pequeña tanga de hilo que llevaba encaje al frente, quería lucir hermosa para mi hombre (mi primo) y que me deseara más, unas zapatillas complementaron mi atuendo, me vi al espejo y me sentía muy sexy, solo en pensar que más tarde mi primo me quitaría ese vestido para cogerme me hacía mojar la diminuta tanga que llevaba, me pinte los labios con un rojo mate y maquillándome discretamente para que realzaran mis facciones.

    Salimos de casa, en el auto, mi primo no paraba de piropearme:

    —¡PRIMA! Que escondido tenías todo ese cuerpazo, te ves hermosa, ya quiero quitarte todo eso para disfrutarte.

    En el camino no parábamos de tocarnos y besarnos, aprovechamos cada semáforo para tocarnos y besarnos, los cristales del auto de mi primo son de un polarizado bajo y sin ningún esfuerzo se podría ver los cariños que ambos nos dábamos desde la calle.

    Llegamos al cine, dentro de las instalaciones ya nos esperaba una mujer joven, casi de mi edad, alta, clara de color fundada en un vestido color negro con un escote pronunciado que dejaba ver unas tetas de buen tamaño, era la mujer más hermosa que había visto, parecía modelo de pasarela, tenía una sonrisa que te hipnotizaba si te le quedabas mirando por algunos segundos.

    Su nombre era Susana, era agradable, al vernos se acercó y saludo a mi primo con un beso en la mejilla y cruzando algunas palabras, enseguida mi primo nos presentó, eso dio pie a que Susi se acercara hacía mí, poniendo una mano sobre mi cintura nos saludamos con un beso en la mejilla, me sentí confundida por un instante, ese saludo fue algo cachondo, o al menos para mí lo fue, nunca había sentido atracción por las chicas, no sé si fuera porque nunca había intentado tener algo con ninguna chica o porque eso hubiera sido peor para mi familia, el hecho de intimar con una chica era muy mal visto en mi familia.

    De pronto caminamos hacía la sala, seguía confundida, por más que no lo quisiera pensar, me había excitado con un simple saludo de esa chica, pero es que lo cierto es que, esta chica estaba que desbordaba sensualidad en todo su cuerpo, con su caminar, con su porte, en sí, toda ella. Era hermosa y sensual en toda la extensión de la palabra. La película que proyectaban era una de la saga de transformers, dentro de la sala, por el orden en el que entramos así nos sentamos, mi primo al lado de Susi y yo en la butaca de junto de Susi, yo me sentía nerviosa, no sé qué me pasaba, sentía que me sudaban las manos y por más que lo analizaba no había otra explicación más que el deseo que sentía por esta chica.

    Dentro del cine, de vez en vez rozaban nuestros piernas o nuestras manos y cuando esto pasaba Susi solo volteaba hacía mi riendo coquetamente. Susi fue cortes conmigo en todo momento incluso me lanzo algunos piropos de lo bien que me veía en ese vestido o incluso de mi cabello, cuando esto paso, llevo su mano hacía mi melena que caía sobre mejilla y con sus dedos las hecho hacía detrás de mi oreja, rozándome el lóbulo de la oreja con una delicadeza que hacía confundirme más, ya no tenía dudas, estaba coqueteando conmigo, dijo:

    —así se ve mejor, no escondas lo guapa que eres.

    Al salir, Susi sugirió ir a un bar, Elías se dirigió hacía uno que según ellos, habían frecuentado hace días, no pude evitarlo y pregunte:

    —¿Ustedes dos están saliendo? —dije, y de pronto rieron los dos.

    Susana se dispuso a contestar.

    —No, linda. Elias, tu primo, es mi amigo. Yo recién acaba de cortar con mi novia y solo salimos a divertirnos.

    Espera… Dijo «mi novia”, “divertirnos”, no podía creer lo que estaba escuchando.

    —¿Dijiste novia? —tuve que preguntar de nuevo, para corroborar, enseguida y con tono dulce Susi respondió:

    —Si, nena. Soy bi, me gustan los niños, pero últimamente solo he tenido novias.

    Mi primo solo dijo:

    —Susana es bien buena onda, ya la conocerás bien, estoy seguro que también te caerá bien a ti, prima.

    Llegamos al bar, había un poco de gente, la luz era de un azul tenue, escogimos una mesa en un rincón al final del lugar, me senté en medio de mi primo y de Susi. Pedimos unas cervezas y platicábamos de todo un poco. Las rondas de cervezas empezaron a crecer en la mesa, la plática era muy amena entre nosotros, noté que cuando Susi se refería a mi, llevaba su mano a mi cintura o a mi pierna, lejos de molestarme me gustaba sentir la calidez de su mano en mi pierna, no podía creerlo pero sentía atraída por esta chica, Susana es de esas mujeres que saben muy bien lo que tiene y créanme que todo lo que tenía, se veía muy bien, por ello sabía que me tenía entre sus manos y usaba cada pretexto para acercarse a mi y ponerme nerviosa con cada caricia que me daba, por más mínima que esta fuera.

    En eso mi primo se fue al baño dejándonos solas, Susi pregunto que si a mi también me gustan las chicas, respondí que no lo sabía pues nunca había estado con una, ni mucho menos lo había intentado.

    —Solo hay una manera de comprobarlo —me dijo, se acercó mucho más a mi y mirándome fijamente acercó sus labios a los míos, lo hizo con una lentitud y sensualidad que no necesito tocarme más que con sus labios para calentarme, cerré los ojos mientras correspondía a sus besos— no cierres los ojos, mira y disfruta cariño —me dijo, abrí los ojos y podía ver la cara de Susana pegada a la mía, besaba tan rico y sensual de una manera que jamás me habían besado, ¡Caray! como lo había disfrutado, después de eso solo tome un sorbo de la botella— Y entonces, ¿Te gustó? —me preguntó, claro que me había gustado, jamás había sentido atracción hacia una chica, pero con Susi me había atraído desde que la vi en la sala del cine, no podía exagerar diciendo que era amor a primera vista, pero lo que si es cierto es que Susi me atraía sexualmente, sus labios sabían a licor y a lujuria, moría por disfrutarlos de nuevo.

    En eso llegó mi primo, el vio el espectáculo de nuestro beso que duró pocos segundos, pero para mí fue como toda una eternidad, tenía que ir al tocador, me sentía excitada y el sorbo de cerveza que tome no podía ni siquiera abanicar la calentura que sentía en mi entrepierna por el beso que me había provocado. A mi primo solo le dio gusto el habernos visto, no había ni más mínima sorpresa en su expresión, como si todo aquello hubiera sido planeado por ambos. No pude evitar ruborizarme, entonces me puse de pie y me dirigí al baño.

    Casi detrás de mí, entro Susi, se acomodó el escote mirando al gran espejo del tocador y enseguida me tomó de las manos llevándome a un cubículo del baño y puso el cerrojo.

    — Por Dios Urania, me encantas, eres muy guapa.

    Solo dejo de decir eso y volvió a besarme, ella era un poco más alta y tuvo que inclinarse un poco, llevo sus manos a mi cuello tocándome con las yemas de sus dedos sin ninguna prisa, bajo con sus dedos hasta mis senos y puso su mano ahí acariciando mis senos con una delicadeza que solo ella sabía hacer, seguimos besándonos, yo me estaba excitando más con cada caricia que me daba, cruzo sus manos sobre mi cuello.

    —Ven conmigo, vamos a mi casa, muero por hacerte mía ¿Que dices, vamos? —Solo asentí con la cabeza— Te esperamos afuera, ya pagamos la cuenta, no tardes, ¡mi amor!

    Susi salió, dejándome toda alborotada, había sido mucho para mi, ni siquiera hacía analizado el beso en la mesa del bar y Susana ya me había fajado dentro del baño, me acomode el vestido, respire hondo y decidí dejarme llevar por lo que pasara.

    Al salir del bar, ya me esperaban dentro del auto, con una señal Susi me pidió subirme en la parte trasera del auto dejando solo a mi primo manejando en la parte de adelante. Las cervezas habían sido suficientes para que me desinhibiera, en cuanto mi primo dio marcha al auto Susi se acercó a mi cruzando sus piernas con las mías, me acerque a ella y volvimos a besarnos, no había prisa alguna entre nosotras, los besos eran suaves y dulces, estuvimos besándonos así varios minutos mientras mi primo manejaba, hasta que la vos de mi primo nos interrumpió.

    —¿Es por esta calle, Susi? —recobramos el aliento y ambas nos acomodamos en el asiento.

    —Da vuelta a la derecha, justo en la casa de ahí —apuntando Susi, señalo su casa, voltee a ver a mi primo, el solo dijo:

    —Ve mi amor, aquí las espero —me estire para alcanzar a mi primo, le bese en las boca y junto con Susi, bajamos del auto.

    Susana me tomo de las manos y me guio hasta la entrada de su casa, en cuanto entramos Susi se quitó de inmediato las zapatillas, bajo el cierre de su vestido y lo dejó caer la piso. Susana llevaba un conjunto color rojo, se veía hermosa, tenía el cuerpo delineado como si fuera una modelo, se podían apreciar unos senos redondos de buen tamaño, con unas piernas bonitas. Se soltó el cabello y se acercó hacía mi, solo podía admirarla, estaba inmóvil, solo mirando su belleza.

    Al acercarse, llevó su mano a uno de mis senos y por encima de mi vestido, usando uno de sus dedos dibujó círculos, me miró a los ojos, tomo mis manos y las llevo a su cintura, me beso el cuello dándome un mordisco con sus labios, eso me saco de mi área de confort poniéndome más cachonda, agarro mi vestido y me lo saco por completo, mientras nos besábamos hizo a un lado los tirantes de mi sujetador y los retiro dejando al aire mis bubis, llevo su lengua a uno de mis pezones y empezó a lamer uno por uno, la tenía tomada del cabello mientras de mi boca salían gemidos, sentí como su mano entro por debajo de mi tanga y empezó a estimular mi vulva de una forma que solo ella sabía hacer.

    En un instante se agacho bajándome la tanga, instintivamente abrí un poco las piernas y su cara se sumergió en mi entrepierna no sin antes llevar su mano hacía mi coño y con la ayuda de sus dedos abrió los labios de mi vagina con una delicadeza que no anteponía el tiempo ni el lugar donde ella me tenía, fue la primera vez que la mano de una chica llegaba hasta mi entrepierna y me estaba gustando la sensación que esas manos me provocaban, su lengua se hizo presente mezclando su saliva con mis jugos, estaba empapada, no podía evitarlo, no controlaba las reacciones de mi cuerpo, cada movimiento que hacía no estaba premeditado, solo correspondía a las caricias y los besos de esa hermosa mujer.

    Me sujeté de la perilla de la puerta, parecía que no bastaba porque en cuanto su lengua y sus labios empezaron a devorar mi coño vinieron un sin fin de espasmos musculares, no eran de tensión al contrario, mi cuerpo se había relajado completamente, la piel se me erizaba con cada lamida que me daba, sin esfuerzo sus dedos entraron en mi vagina, estaba mojadisima y mi vagina lubricada como nunca antes. No podría describir la manera con la que esta mujer me estaba comiendo el coño, pero la excitación era tan intensa que empecé a tener orgasmo tras orgasmo, antes de eso no sabía cómo era disfrutar un multi-orgasmo, ¡POR DIOS! esta mujer, era una maestra en dar sexo oral a una chica, por mi mente no pasaba otra cosa que el momento que estábamos viviendo.

    Después de tantos gritos de excitación y unos cuantos orgasmos, mi amante se levantó me beso llevando sus manos a mi trasero y como si fuera suya, me apretó hacia ella, yo le correspondía, no podía hacer menos, ella me había dado el mejor orgasmo de mi vida, en otras ocasiones hubiera preferido terminar ahí, pero no era el caso de esa noche, quería agradecerle dándole el mismo placer a ella, aun besándonos.

    —Quiero probarte a ti —le dije, llevando mi mano derecha hacía su entrepierna, debajo de su tanga una vulva depilada agradecía a mi mano el que estuviera ahí.

    —Tengo una idea, te va a encantar, espera… —abría la cortina que estaba a un lado de nosotras y vio hacia la calle, tomo su celular e hizo una llamada— Eli, ven… te tenemos una sorpresa… —colgó y abrió la puerta, enseguida apareció mi primo, no se había ido, todo el tiempo se había quedado esperando afuera.

    Mi primo entró, nos vio y al entrar Susi lo tomo de la mano y dijo:

    —Vengan, vamos a mi habitación.

    Subimos unas escaleras y la imagen que tenía era muy ardiente, después de haber tenido un orgasmo con la lengua de Susi, quería sentir la verga de mi primo. Al entrar a la habitación y después de darnos un beso entre los tres, entre Susi y yo nos dispusimos a desvestir a mi primo, ambas aprovechamos a disfrutar el cuerpo de mi primo, mi primo nos acariciaba, yo me puse detrás de él dándole besos en la espalda mientras acariciaba su pecho, Susi le besaba mientras lo masturbaba.

    Pronto nos acercamos a la cama, mi primo se sentó mientras nosotras nos hincamos una de cada lado, empezamos a mamar la verga de mi primo, lamíamos el tronco, su glande y cuando nuestros labios se encontraban aprovechamos para besarnos, una de mis manos agarraba la verga de mi primo mientras con la otra aprovechaba para acariciar el cuerpo de mi nueva amante, tenía unas tetas de buen tamaño, no me cansaba de acariciarlas.

    Susi se acostó en la cama boca arriba, moría por disfrutar su coño, me agache postrando mis labios a la altura de su vagina y me dispuse a disfrutarla mientras que por detrás y estando empinada, mi primo me tomo de las caderas, abrió de par en par mis piernas y me metió su verga que ya ardía de lo caliente que estaba.

    Las embestidas que me daba mi primo, servían como movimientos para recorrer todo el coño de Susi, era la primera vez que disfrutaba de una vagina pero aun así lo estaba disfrutando tanto como ella, los gritos inundaban la habitación, ninguno de los tres paraba de disfrutarnos, se le notaba en su expresión que Susi no paraba de disfrutar de la mamada que le estaba dando, podría estar sumergida en la entrepierna de Susi todo el tiempo que ella me dejase, me encantaba el olor y el sabor de su coño, un coño rosa que estaba disfrutando, mis dedos entraron en su interior mientras mis labios recorrían desde su ano hasta el botoncito de su clítoris, me esmere por dedicarle el tiempo necesario a ese botoncito pues es lo que había hecho Susi hace un momento, con la verga de mi primo en mi coño seguía disfrutando del botoncito de mi nueva amante, pronto el cuerpo de Susi se contrajo y supe que estaba teniendo un orgasmo, mis movimientos no cesaron en lo más mínimo hasta que el cuerpo de Susi se relajó después del orgasmo.

    Susi se paró, me beso y me comió las tetas, enseguida me separe de mi primo, que aún no se corría, en eso Susi se llevó la verga de Elías a su boca y empezó a mamársela, mi primo gozaba con la mamada que Susi que le estaba dando, mi primo la tomo y la giro poniéndola de perrito sobre la cama y le metió la verga, me puse debajo de Susi juntando nuestras vulvas y con las embestidas de mi primo se estimulaban nuestros coños, dándonos a las dos un placer fenomenal, nuestros labios se encontraban y nos besábamos, ambas gemíamos como perras en celo, esa noche ni siquiera me imagine terminar así, mi primo pronto se corrió llenando el interior de Susi con su semen, mi primo enseguida se tumbó a lado de nosotras y nuestros cuerpos siguieron pegados, solo bastó cruzarnos de piernas para tener una buena posición para estimular nuestras vulvas, había tenido varios orgasmos esa noche, tenía hinchado mi coño de tanto placer que nos habíamos dado, después de unos minutos más así, besándonos y restregándonos nuestras vulvas tuvimos un orgasmo más pero esta vez en simultáneo, fue mucho el tiempo que pasamos así que cuando nos dimos cuenta empezaba a amanecer.

    Después de estar descansando un rato sobre la cama, nos vestimos y nos retiramos de la casa de Susi.

    Nos despedimos de Susi, dejándola en su cama y por suerte al llegar a casa de mi tía aún no despertaban, pudimos entrar con sigilo y cada quien se metió a su habitación, mis manos y todo mi cuerpo olían a sexo, por la desvelada y los orgasmos que había tenido caí rendida en mi cama.

    Ese fue mi primer trio con mi primo y su amiga Susi. Ella, toda una diosa en la cama…

  • Luismi y Silvia: Fin de semana

    Luismi y Silvia: Fin de semana

    -Nos vamos de finde.

    -¿Eh?

    Este fue el recibimiento de Silvia a Luismi nada más llegar a casa después del trabajo.

    -Sí, ha llamado Genia y me ha comentado que nos pasemos este fin de semana por su casa.

    -Pero, ¿no estaba de viaje?

    -Sí, pero ya ha vuelto. Dice que va a estar sola porque su chico no está. No volverá hasta mediados de mes.

    -Ah, vale perfecto.

    A Luismi le pareció una buena idea hacer algo diferente y un viaje a Valencia era perfecto. Saldrían de marcha por la playa y lo pasarían bien. Genia era una tía muy divertida.

    Prepararon el viaje para el viernes por la tarde. Nada más llegar él de la oficina. Pediría salir un poco antes, sobre las seis de la tarde. Al fin y al cabo ahora no había mucho movimiento los viernes.

    A las siete de la tarde del viernes pusieron en el maletero dos pequeños equipajes en mochilas, llenaron el depósito para no tener que parar y salieron.

    El viaje les llevó unas tres horas sin apenas atascos. Tan solo a la entrada de Valencia. Una vez empezaron a callejear, Silvia llamó a Genia para confirmar la dirección y a las diez y media estaban subiendo por el ascensor a la quinta planta de un edificio alto cerca de la playa.

    Genia estaba en la puerta esperando para recibirles. Al abrirse las puertas del ascensor las chicas se vieron y se abrazaron. Pese a no perder el contacto, no se veían desde hacía muchos meses.

    Silvia y Genia eran íntimas amigas desde la infancia. Y siempre habían estado en contacto aunque cada una había llevado una vida diferente.

    Las dos eran universitarias, pero mientras Silvia llevaba años trabajando en un puesto de dirección de una gran empresa a Genia le había llevado más tiempo consolidar un buen puesto como el que tenía ahora.

    Era la jefa de personal en la oficina central de una cadena hotelera pero tenía que viajar a menudo a las distintas delegaciones.

    En lo personal también habían llevado caminos diferentes. Silvia y Luismi llevaban algunos años juntos. Genia en cambio llevaba un año tan solo con su actual pareja, periodo que en su caso ya era un éxito.

    Ambas amigas compartían un pasado común. Habían pertenecido a la misma pandilla de amigos y habían reído, salido y bebido mucho juntas. E incluso habían compartido amantes.

    Una vez instalados en la casa y acomodados en las habitaciones (Genia decidió que ella dormiría en la habitación de invitados mientras ellos ocuparían la suya), pasaron al salón.

    Éste era bastante amplio con un gran ventanal que daba acceso a la terraza y vistas a la playa.

    Se sentaron en los sofás y se pusieron unas copas. Las chicas empezaron a contar historias de ellas y las bebidas seguían corriendo. Fue así como se enteró Luismi de algunos secretos de Silvia, como que una vez lo había hecho con dos tíos en un camping en Benidorm. O que otra vez, en una fiesta de la facultad, había triunfado con uno de los mitos del centro y después descubrió que además de estar buenísimo tenía una polla descomunal. Al parecer Genia posteriormente también se lo tiró y daba fe del tamaño del miembro del chico.

    Las dos seguían recordando y riéndose de las aventuras de la juventud y Luismi empezaba a estar muy excitado.

    Decidieron irse a la cama cuando el alcohol les empezaba a afectar.

    Una vez en la cama y a oscuras, Silvia empezó a besar a Luismi. Se puso sobre él y con la mano le empezó a acariciar la polla:

    -Umm… que caliente estoy Luismi -le susurraba ella al oído.

    -¿Qué? ¿Te han puesto cachonda los recuerdos?

    -Cállate y déjame que te la chupe… anda.

    Silvia fue descendiendo por el cuerpo de su novio hasta colocar la boca en su pubis y comenzar a besarle. Para luego comenzar a chupársela. El sonido de la polla saliendo de la boca era muy excitante:

    -Ahhh, que bien la chupas, Silvia -decía Luismi en voz baja.

    -Es que me encanta chupar una polla -y siguió con su movimiento de cabeza mientras él la masturbaba.

    De repente la chica se paró encendió una lámpara pequeña y bajó de la cama para buscar algo en su mochila:

    -Genia se va a despertar y nos va a oír -decía el hombre.

    -Pues que se haga una paja -apuntó Silvia en un tono de voz alto y con claros síntomas de embriaguez.

    Se puso de pie y con cara de viciosa le mostró un bote de vaselina:

    -Quiero que me des por culo.

    La cara de Luismi se iluminó al ver el maravilloso cuerpo de su novia.

    Silvia era una mujer de estatura media, pelo castaño, ojos claros, blanca de piel. Tenía unas tetas más bien pequeñas pero con unos pezones gordos y oscuros. Llevaba el coño rasurado y tenía un culito respingón espectacular. Ella fue hacia él gateando, se comieron la boca y él le acarició el coño:

    -Venga dame fuerte que no puedo más con la calentura. -Le propuso ella muy excitada.

    La mujer se puso a cuatro patas mientras el hombre detrás dejaba caer la vaselina en su agujero y le iba introduciendo un par de dedos para dilatárselo. Silvia empezaba a jadear. Luismi se colocó lo más cerca que pudo y se untó toda la polla, que sin ser muy grande si era gruesa:

    -Te voy a reventar -anunció el hombre.

    -Métemela ya, joder -se impacientaba la mujer.

    Colocó la cabeza de su pene en el ano de ella y comenzó a empujar:

    -Ay, ay, ay,… me duele, me duele -se quejaba.

    -Aguanta que ya te entra.

    -Ah, ah, ah, si, si, si, despacio.

    -Umm… ya entra el capullo… -decía su novio con satisfacción.

    -Para, para, despacio…

    Una vez metió la cabeza le dio un empujón hasta dentro. Él gritó de placer y ella de dolor:

    -Me duele mucho -gimoteaba Silvia.

    -¿No querías que te diera por culo? -le reprochaba Luismi -pues toma -y se la volvió a clavar fuerte.

    El hombre comenzó un mete-saca incesante. Ambos gritaban sin importarle que Genia pudiera oírles. Silvia jadeaba como una loca mientras su novio respiraba fuerte por el esfuerzo:

    -Sí, sí, párteme el culo, cabrón.

    -Ah, ah, toma, perra viciosa -Luismi la insultaba en estado de excitación cosa a que ella le ponía mucho.

    -Dame más fuerte, cabrón.

    Él la tenía sujeta por las caderas, fuertemente, y ella se agarraba con sus uñas a las sabanas y aguantaba las embestidas con la cabeza en la almohada:

    -Me voy a correr -anunciaba a gritos el hombre.

    -Dame fuerte, así, así, cabrón, párteme el culo -le animaba su novia.

    Cuando estaba a punto de correrse dentro de aquél culo increíble, apareció por la puerta de la habitación Genia totalmente desnuda y con un dildo rosa en la mano.

    Era una morenaza de mediana estatura y pelo largo. Ojos negros y con cara de viciosa. Morena de piel con unas tetas impresionantes y preciosas. Un coño grande y gordo sin rasurar aunque bien recortado y con un culo redondito de escándalo:

    ¿Qué? ¿Puedo unirme a la fiesta? -preguntó con voz sensual

    Ante esta situación Luismi no pudo más. Agarró fuerte del pelo a su novia y se corrió con un grito. Mantuvo la polla dentro unos segundos haciendo fuerza:

    -Me la vas a sacar por la boca -decía Silvia entre jadeos.

    Con cuidado, Luismi sacó la polla y se tumbó en la cama:

    -¿Me dejas que te la limpie? -preguntó lasciva Genia.

    Pasando con cuidado por encima de su amiga que reposaba boca abajo junto al hombre, se inclinó para meterse la polla de Luismi en la boca y comenzar una mamada muy lenta.

    Silvia tomó el dildo que había traído Genia y comenzó a introducírselo en su coño. La otra punta la dirigió a la entrada de su culo donde, aprovechando el semen que se le salía, lo lubricó y comenzó a metérselo. Suspiraba de placer mientras veía como su mejor amiga le comía la polla a su novio:

    -Fóllatelo, Genia. Cabálgalo -le ordenó.

    El hombre se sentó en la cama apoyado en el cabecero y Genia se puso a horcajadas sobre él para empezar a descender sobre su miembro. La mujer suspiró cuando la tuvo toda dentro. Él le comía las tetas, mucho más grandes que les de su novia, al tiempo que ella comenzaba a cabalgarlo. Silvia seguía con sus dos agujeros ocupados y ahora se acariciaba el clítoris.

    Cuando ya no pudo más se puso de pie en la cama y se metió entre los dos. Dejando el culo a la altura de la boca de su novio y el coño en la de su amiga:

    -Vamos cómeme el culo -ordenó a Luismi.

    Tomó a Genia por los pelos y la acercó a su entrepierna:

    -Y tú cómeme el coño.

    Genia dejó de botar sobre la verga del novio de Silvia y se entretenía en chupar, comer y morder la pipa a su amiga mientras le introducía tres dedos. Se lo comía sin prisas, sabiendo donde tocar y con que presión.

    Silvia sintió los dedos recorriendo todo el interior de su coño. Su lengua era caliente y húmeda. Miraba a su amiga y se excitaba cada vez más.

    Su hombre le comía el culo que antes le había reventado a pollazos y su mejor amiga le comía el coño como ningún hombre se lo había hecho nunca:

    -Ahora quiero ver como te da por culo mientras me sigues comiendo el coño -Silvia había tomado las riendas y ordenaba lo que tenían que hacer.

    Se tumbó con las piernas abiertas, Genia metió la cabeza entre éstas y Luismi volvió a repetir la operación de la vaselina.

    Tomó a Genia por las caderas y miró a Silvia con lujuria. Ésta le sonreía con los ojos entornados mientras con una mano se cogía una teta y con la otra aguantaba la cabeza de su amiga contra su sexo.

    Su novio comenzó a empujar dentro de aquel culo moreno y sin casi esfuerzo el capullo atravesó el agujero. No era la primera vez que sodomizaban a Genia:

    -Ahh, que bien joder -decía Genia.

    -No pares de comer, puta -le ordenaba su amiga.

    -Que culo más caliente tienes Genia. -Apuntaba encantado Luismi.

    -Dale cabrón, quiero ver como le partes el culo a esta perra.

    Silvia estaba desatada:

    -Muérdeme la pipa. Vamos que me corro.

    Miró a su novio que con cara de esfuerzo seguía bombeando sobre el pobre agujero de Genia.

    -Me voy, me voy, ahhh -tirando del pelo de Genia Silvia llegó al orgasmo.

    -Para, Luismi, que me duele mucho el culo -Genia sentía los desgarros en su ano.

    Ésta se giró y acercando su cabeza a la polla del novio de su amiga comenzó a mamar. Era una auténtica bestia en la cama. La mamaba como una actriz porno. Silvia volvía a excitarse por la visión y tumbada metió la cabeza entre las piernas de su amiga. Genia miró hacia abajo y vio como la cara de su íntima amiga se perdía en su peludo coño. Suspiró y siguió con su mamada. Luismi en un último esfuerzo descargó abundante semen en la boca de Genia que tragó la gran mayoría mientras el resto se salía por la comisura de sus labios.

    El hombre se retiró exhausto a un lado para seguir disfrutando del espectáculo que le proporcionaban su novia y su amiga.

    Silvia tumbó a Genia sobre la cama y comenzó a lamerle desde el coño hasta sus hermosas tetas. Su amiga se dejaba hacer mientras le masturbaba.

    Ahora se abrazaban, se tocaban todo el cuerpo al tiempo se morreaban apasionadamente. Sus tetas se rozaban, se mordían los pezones, se los pellizcaban.

    Con sus manos se buscaron sus sexos. Entrecruzaron las piernas para que sus coños se tocasen. Silvia sintió los rizos negros de Genia rozando sus rasurados labios vaginales.

    Buscaron la forma en que sus sexos estuvieran en contacto y sus clítoris se rozaran el uno con el otro. Así empezaron a moverse de manera que se masturbaban mutuamente al tiempo que seguían los besos y caricias por todo el cuerpo. De vez en cuando hacían pasar sus clítoris por la raja de la otra para lubricarse con los flujos vaginales.

    Se notaban que estaban más calientes y excitadas que nunca, sentían un placer inmenso. No dejaban de jadear cada vez más fuerte al mismo tiempo intensificaban los movimientos. Oyeron un grito de Luismi que con la imagen de las dos amigas echando aquel polvazo se había hecho una paja y se había corrido sobre su abdomen, derramando así la poca leche que le quedaba.

    En ese instante y sintiendo una explosión de placer indescriptible las dos mujeres acabaron en un tremendo orgasmo. Gritaron, se besaron, se abrazaron. Fue el mejor y más intenso orgasmo que habían tenido en sus vidas.

    Acabaron durmiendo los tres en la misma cama.

    Por la mañana, al despertarse Luismi vio que Silvia estaba profundamente dormida. Oyó un ruido y se dio cuenta que Genia no estaba.

    Se levantó desnudo y con la polla semi erecta. Paseó por el piso para ver donde estaba Genia.

    Al pasar por el baño, estaba la puerta abierta y no pudo dejar de entrar. Allí estaba ella bajo la ducha totalmente mojada con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados.

    Sus impresionantes tetas morenas se veían más deseables estando mojadas. Su barriguita plana y su coño peludo parecían desafiarle.

    El hombre en silencio se acercó un poco más a la bañera. Ella notó su presencia y abrió los ojos. Le miró de arriba a abajo y vio que tenía una tremenda erección. Se le veía una polla realmente bonita, no era demasiado grande. Si era gorda y tenía el capullo al rojo vivo, más aún después de la noche anterior.

    Luismi se metió en la ducha con ella. Se tocaron todo el cuerpo y se besaron. La cogió en peso y apoyada en la pared se la iba metiendo, penetrándola lentamente. Genia suspiró junto a su oído. Le tenía abrazado por el cuello y rodeaba su cintura con las piernas:

    -Siempre te he deseado -dijo ella en voz baja -siempre he querido follar contigo a solas.

    -Quiero que me lo hagas muy fuerte.

    La mujer seguía aumentando el nivel de excitación del novio de su amiga:

    -Aaahhh, quiero notarla muy dentro.

    -Siempre me has gustado Genia.

    -Dame más fuerte, dame más.

    Los movimientos pasaron a ser embestidas que la empotraban contra la pared:

    -Sí.

    -¿Quieres más fuerte? ¿Eh?

    -Sii, así joder… que polvazo.

    -Me voy a correr dentro.

    -Sí, me voy, me voy, mátame ahhh…

    Y se corrieron los dos al mismo tiempo con un magnifico orgasmo.

    Tras unos segundos abrazados en los que él no le sacó la polla del coño. Pasado unos segundos ella salió del baño y se quedó él duchándose.

    Al entrar en la cocina vio a Silvia que acababa de levantarse y buscaba un zumo en la nevera:

    -Buenos días, Silvia, ¿Y Genia?

    -Ahí hablando por teléfono con su novio.

    -¿Qué tal has dormido? -preguntó él guiñándole un ojo.

    -Fenomenal. Lo de anoche hay que repetirlo… -dijo ella con media sonrisa.

    La relación entre ellos era un tanto especial. Llevaban saliendo cuatro años y aunque nunca habían acordado nada, nunca se habían pedido explicaciones. Preferían tener libertad para hacer lo que cada uno quisiera. Se querían, se respetaban pero preferían no ser monógamos.

    Silvia tenía un hermano mayor con quién se llevaba de maravilla, además de no haber perdido nunca el contacto con sus amigos de la juventud. Entre la que se encontraba Genia como la mejor.

    Solo había tenido un novio durante tres años Félix con quién no acabó del todo bien. Luego se negó a atarse a nadie y prefirió disfrutar su plenitud sexual disfrutando con quién se le antojó. De manera que cuando comenzó a salir con Luismi no quiso perder la libertad que había tenido hasta entonces.

    Por su parte, él tampoco quería ninguna relación convencional. Al parecer la relación con su padre tenía mucho que ver con éste comportamiento.

    Contesto preguntas y sugerencias en el correo electrónico [email protected].

  • La heladera pecosa

    La heladera pecosa

    Era verano y superábamos los 40°. Como un oasis en plena Gran vía, que estaba desierta, me topé con una heladería salvadora.

    La chica tras el mostrador captó mi atención de inmediato. Tenía mostrador propio también pese a estar delgadita; sus enormes pechos estaban totalmente desproporcionados del resto del cuerpo, dando mucha impresión. Era puro morbo, pelirroja con pecas y muy graciosa. No tendría aún los veinte años.

    -Hola… Ingrid -la saludé tras leer su nombre en el uniforme.- Quería un helado muy grande y del sabor más refrescante que tengas.

    Mis ojos trataban de no desviarse al increíble escotazo, pero no lo conseguían.

    Ella viendo que no pestañeaba y que no había nadie, empezó a jugar conmigo.

    -Pues el cucurucho XXL entonces, es mi preferido también. Es este -comentó mientras lo agarraba como si fuera otra cosa, con sus uñas rojas.- Casi ni me cabe en la boca y eso que la tengo enorme. Mira: Ahhh. Mi madre dice que sólo tengo boca y tetas.

    -Si es grande sí -contesté sonriendo, y el pecho también la verdad-. A mí me pareces muy atractiva, no hagas caso a tu madre. (No pude evitar imaginármela de paso, tendría 45 años y otro melonar de órdago, seguro)

    -Gracias, qué gusto que te diga eso un tío tan interesante como tú.

    Él hormigueo en la entrepierna y el bermudas finito eran mala combinación para estar en público.

    -Me voy a sonrojar… ¿Qué sabor me recomiendas?

    Me miró con cara de niña buena y soltó:

    -A mí me encantan el de dulce de leche y el de plátano, y no por ese orden…

    Ya parecía que llevaba un fluorescente en el pantalón y a ella no se la escapó el detalle.

    -Mira son estos -dijo echándose para adelante y mostrándome el sujetador blanco que a duras penas contenía aquellas dos montañas de carne.

    -¿Y el de al lado cuál es? -No quería que se levantara nunca.

    -Este es de melón, que combina muy bien con el de leche condensada.

    Joder con la niña, me tenía a mil.

    -Tengo más sabores en el almacén. ¿Quieres probar el de higo pelado? Te va a encantar…

    Salió a poner el cartel de “Cerrado” y me llevó atrás de la mano. Se quitó el uniforme y en ropa interior se pegó a mí, fundiéndonos en un beso lascivo.

    Mi polla se restregaba contra sus bragas completamente empalmada y sentía sus brevas pegadas a mi pecho.

    Se puso de rodillas y me bajó el pantalón bruscamente. Me miró desde abajo con cara de aprobación y mi herramienta desapareció en aquella bocaza por completo.

    ¡Qué barbaridad, qué forma de succionar la muy golfa!  En una de esas me la arranca, llegué a pensar, segundos antes de eyacular como un caballo…

    Cuando reapareció mi rabo colgando, pringoso y satisfecho, ya no quedaba ni rastro de la descarga. Todo para dentro…

    Me levanté y la tumbé en la encimera metálica, rompiendo las bragas antes de meter mi cabeza entre sus piernas y saborear su increíble sexo veinteañero.

    Estaba depilado y muy húmedo. Mi lengua jugueteaba con el clítoris arrancando sus gemidos y sus exabruptos, que acabaron con los últimos vestigios de la niña buena.

    -Así, cabronazo, cómeme el coño hasta que te chorree la cara, mmmm, no pares joder!

    Me agarraba del pelo con las dos manos y yo a su vez la sobaba las tetas con mi mano derecha, sin dejar de chupar. Eran inmensas.

    -Me corrooo ahhh!!!

    De repente sentí un chorrazo caliente en mi cara; salió de su coño con una fuerza increíble acompañando el clímax. Pedazo de squirt, como en las pelis…

    Y yo que entré para quitarme el calor, y me he abrasado vivo…