Autor: admin

  • Masaje maternal

    Masaje maternal

    El hijo de mi prima que vivía en Monterrey acababa de llegar a la ciudad para hacer su examen de admisión en la universidad que había escogido para estudiar derecho, cuando me preguntaron si podía quedarse unos días en casa acepté curiosa.

    No lo había visto desde hacía varios años y ahora que recién cumplía los 18 años quería ver cómo había cambiado…

    Mi esposo fue a recogerlo al aeropuerto y yo me quedé cuidando al bebé con Regina, calientes como éramos, decidimos tener una sesión de sexo antes de que llegaran los hombres.

    Estábamos en pleno 69 cuando escuchamos el garaje de la casa y rápidamente nos pusimos unas batas cortitas que nos llegaban al inicio de las nalgas y bajamos a recibirlos.

    Wow… mi sobrino estaba enorme! Debía medir más de 1.85 m! (Un poco más que mi Balam), sorprendida de su figura me acerqué a saludarlo y presentarle a Regina… (Seguro ella ya estaba pensando en cogérselo también).

    Después de las presentaciones, nos sentamos en la sala a platicar dándome cuenta que la mirada de mi sobrino recorría mi cuerpo apenas cubierto por la bata y el cuerpo de Regina también…

    Mi hijo empezó a llorar y Miguelito sorprendido al escucharlo me preguntó si ya era mamá…

    Sí, dije feliz, se paró rápidamente para felicitarme y me dio un abrazo intenso que prolongué a propósito para que me sintiera desnuda bajo la bata…

    Tomándolo de la mano lo jale hacia las escaleras diciéndole: ven, te voy a enseñar al bebé.

    Mientras Regina y mi esposo se iban a la cocina a preparar botanas, me llevé a mi sobrino a la recámara del bebé.

    Entramos y al cargarlo se me desató la bata dejando mi velluda raja expuesta y mis pezones a su mirada caliente.

    ¡Ay! ¡Voltéate! Grité tratando de cerrar mi bata de nuevo mientras Miguelito, mi sobrino, se ponía todo rojo diciendo: lo siento! Lo siento!

    Casi me carcajeo mientras dejaba de nuevo al bebé en la cuna y veía la cara de mi invitado mirando fijamente al piso…

    Ash! Fingí estar apenada, ya me viste desnuda…

    ¡Qué pena de verdad contigo! Que vas a pensar!?

    Sin levantar la vista, mi joven sobrino volvió a disculparse…

    -en ese momento decidí jugar el papel de esposa recatada y decente con él.

    Ya le diría a Regina y mi esposo después mi plan, jejeje, lo iba a seducir sin que se diera cuenta!

    Regresamos a la sala y Regina y yo nos disculpamos para ir a darnos una ducha mientras los hombres platicaban de fútbol

    Nos unimos de nuevo a ellos poco después, yo me había puesto un vestido corto dejando moldear mis pantorrillas con zapatillas altas y Regina se puso una blusa muy escotada con una minifalda…

    El contraste era tremendo, yo me veía como una señora joven guapa y ella como una morena sensual dejando ver gran parte de sus senos…

    Me senté junto a él y Regina se sentó del otro lado con mi marido frente a nosotros, reíamos y comentábamos lo grande y guapo que estaba migue ya cuando Regina sugirió le mostrara unas fotos de mi embarazo a Migue, al abrir mis fotos en el celular, le mostré una donde estaba con Israel…

    Era parte de esa sesión de fotos que me tomé con el papá de mi hijo cuando nos enteramos que estaba embarazada, estaba parada junto a él que estaba sentado en ese sillón y yo me mostraba orgullosa con ese mini vestido color mamey.

    La mirada de Migue encontró la mía, quién es él? preguntó curioso

    Es un muy buen amigo íntimo de la familia… Respondí feliz y satisfecha de mostrarle la foto, en eso Regina me pidió le ayudará a servir una copa para celebrar su llegada y lo dejamos un momento mientras lo hacíamos.

    Cuando regresamos a sentarnos con él me di cuenta que migue había seguido viendo las fotos del álbum y vio todo el set…

    Al acercarme de nuevo, estaba viendo las fotos donde estaba yo desnuda en actitud francamente sumisa junto a mi macho Israel…

    Rápidamente Regina se acomodó junto a él quitándole el teléfono para buscar más fotos de esa sesión y mostrándole una donde estaba desnuda hincada mamándole su vergota; le dijo a Migue:

    Tienes una tía muy caliente y descarada! ¡Soltando la carcajada!

    Fingiendo ruborizarme tomé el teléfono y bajando la vista le dije: que pena contigo, ya viste esas fotos íntimas!

    Miguel se movió inquieto en su lugar devorando mis piernas con su mirada y solo atinó a decirme:

    Pues saliste muy bien, se ve que lo disfrutaste mucho… Tienes un cuerpo precioso tía, yo respeto tu intimidad.

    Bajando la vista dije: gracias…es mi debilidad: dar sexo oral!

    Tomándolo de las manos y poniéndolas en mis piernas sin soltarlo le dije:

    No le vayas a decir a tus papás de esto! Ellos tienen una imagen de mi de una señora tranquila y decente!

    Sin quitar sus manos de mis piernas contestó: no tía, quedará en mi tu secreto, no diré nada!

    Sonriéndole tímidamente le acaricié su cara, si eres discreto igual y luego mientras Regina reía divertida y nos interrumpió diciendo:

    Un brindis por el sobrino y su visita!

    Nos pusimos de pie y brindamos, la mirada de mi sobrino cambio ya partir de ese momento sus ojos recorrían sin cesar mi cuerpo desnudándome con la mirada…

    Al llevarlo a lo que iba a ser su habitación para darle ropa limpia para la cama, le pedí me ayudara a hacer su cama y mientras lo hacíamos, me subí a la cama fingiendo estirar las sabanas quedando en posición de perrito subiéndome el vestido…

    Sonriéndole cachondamente le pregunté: que!? Me veo rara? Moviendo mis caderas fingiendo el acto sexual.

    Rápidamente, migue se fue a poner detrás de mí tomándome de las caderas y sobando su vergota entre mis nalgas, justo sentí su vergota entre mis nalgas cuando Regina entró a la habitación y nos encontró en esa posición y casi gritando dijo:

    Pero que hacen?

    Rápidamente migue se deshizo en excusas dejándome en esa posición mientras Regina se reía y decía al dejarnos solos de nuevo… Por lo menos inviten!!

    Poniéndome de pie iba a salir de la habitación cuando Migue me jalo de la cintura sentándome en su regazo, sentí de inmediato su verga erecta en les nalgas y divertida le dije mientras le frotaba mis nalgas en su tolete…

    Pero qué haces? Volteando a verlo quedamos a centímetros de nuestras bocas y sin dejar de movernos me dijo:

    ¡Me gustas mucho tía! Bajando lentamente su rostro hasta que nos besamos…

    Le di mi lengua un momento y me puse de pie rápidamente…

    Apretando su verga con mi mano le dije: -Tu también me gustas, pero no, no está bien, eres mi sobrino y eres muy joven!

    Salí corriendo de la habitación dejándolo seguramente muy excitado…

    Al día siguiente, Migue se levantó temprano y se puso a estudiar en el cuarto de visitas que era donde se estaba quedando, Regina se vino a dormir con nosotros mientras él estuviera aquí.

    Mi esposo salió rumbo a su trabajo y Regina poco tiempo después salió también dejándome sola con el.

    Ideando un plan, me desnudé y me cubrí solamente con una toalla pequeña que dejaba ver mis piernas y el inicio de mis nalgas, pase frente a su habitación rumbo al baño y deteniéndome un momento frente a él le di los buenos días y le comenté que me daría un baño…

    Terminando de ducharme, regresé de nuevo con la toalla cubriéndome sensualmente el cuerpo aunque me puse zapatillas altas para tornear mis piernas y al pasar frente a él lo vi concertado en sus libros…

    Sin hacer ruido me metí en la recámara y poniéndome detrás de él tomé sus hombros y fingiendo inocencia le pregunté cómo iba con su preparación…

    Al sentir mis manos en sus hombros acariciando y masajeando el inicio de su cuello, respingo sorprendido y excitado de saberme detrás de él desnuda de nuevo cubierta solo por mi toalla.

    Acercándome al lado de su cara pretendiendo estar interesada en su lectura le susurré: estoy segura que vas a pasar tu examen mientras recargaba mi cuerpo en su espalda dejándolo sentir mis pezones erectos.

    Mi cara estaba justo al lado de la suya y girando un poco le di un beso tierno en su mejilla casi rozando la orilla de sus labios…

    Bueno, voy a vestirme, te veo al rato a desayunar… Salí sonriéndole meneando las nalgas segura que su mirada estaba fija en ellas

    Decidí ponerme solamente un suéter largo tipo gabardina color negro sin nada debajo y mis zapatillas altas haciendo juego con él, el efecto era cachondo pero con cierto aire casual…

    Baje a la cocina donde estaba el desayunador y me senté frente a las escaleras cruzando las piernas para que la apertura quedará apuntando hacia mi velluda raja…

    Fingí estar leyendo el periódico cuando escuché a mi sobrino bajar a desayunar, al ver la imagen que le ofrecía de mis piernas desnudas se detuvo un momento admirándome mientras yo le sonreía y lo invitaba a sentarse junto a mi.

    Distraídamente descruce las piernas lentamente dejándole verme todo de nuevo… Su mirada inmediatamente recorrió mis piernas deteniéndose en mi velluda vagina.

    Tía Mariela: ¡estás guapísima! La maternidad te sentó muy bien dijo migue sin dejar de recorrerme las piernas, de verdad!

    Gracias! Respondí genuinamente encantada, ¡tú también estás guapísimo! Le dije, seguro tu novia es muy feliz contigo!

    Pues… Eso creía, pero sabes? Si entro a la universidad aquí ya no voy a poder verla y seguramente terminaremos… Dijo todo triste.

    Ahhh… No te preocupes, seguro aquí encuentras muchas más, mientras eso pasa yo puedo darte lo que necesites! Dije poniéndome de pie frente a él meneando mis caderas sensualmente mientras lo tomaba del rostro y acercándome sin dejar de mover las caderas lentamente le dije:

    Yo voy a darte todo lo que necesites para que no extrañes a tu novia cuando te quedes aquí, eres bienvenido a quedarte mientras estudias la carrera… Con mi boca a milímetros de sus labios, sus brazos se movieron para abrazarme mientras le daba un beso en las mejillas dejando que las orillas de nuestros labios se tocaran…

    Dándole un beso en la frente, me senté de nuevo frente a él dejándole verme todo esta vez sin pudor…

    Tía Mariela, estás muy bien… Dijo mi sobrino apenado pero visiblemente excitado

    ¿De verdad lo crees? Tomándole las manos mientras veía su erección catapultarse bajo sus pantalones…

    Mira que me la voy a creer!! Dije riendo y poniéndome de pie frente a él dejándole mi raja a centímetros de su cara mientras le acariciaba la cabeza…

    Mi raja estaba ya empapada de excitación, así que migue seguramente pudo oler claramente el aroma de mujer cachonda que emana de mi velluda vagina cuando estoy caliente…

    Empecé a masajearle los hombros de nuevo y lo sentí tenso…

    ¿Estás bien? Te noto tenso… Dije tomando su barbilla con una mano subiendo su mirada hacia mis ojos mientras mi otra mano seguía acariciando su cara y me acercaba más a él…

    ¡Es el examen! Dijo balbuceando mientras sus manos se posaban en mis nalgas…

    Acariciándome ya sin pudor las nalgas le puse mi raja a milímetros diciéndole:

    Creo que es lo que necesitas!

    Separándome rápidamente lo tomé de una mano mientras le llevaba a la recámara de nuevo, te voy a dar un masaje para que te relajes!

    Subimos rápidamente, lo iba a llevar a su recámara pero al pasar frente a mi recamara cambie de opinión y lo metí en ella.

    Cerrando rápidamente la puerta, le dije: ok, te voy a dar un masaje especial para que te relajes, regreso en un momento, desnúdate y ponte una toalla en las nalguitas para que no me vayas a alborotar! Dije riendo saliendo de la recámara rumbo al baño.

    Me quite el suéter y me puse una toalla negra, me deje las zapatillas creando un efecto muy cachondo…

    Regresé a la recámara y lo encontré ya acostado boca abajo con la toalla Cubriéndole las nalgas y parte de las piernas…

    Tomé una loción que tengo en el tocador y me acerqué a él diciéndole:

    Tu relájate y deja que las sensaciones se apoderen de tu cuerpo, no te cohíbas y verás que lo disfrutarás mucho!

    Levantó su cara un poco para decirme: tía Mariela, pero no sé molestara mi tío por esto?

    Nooo… Tu tranquilo, no van a regresar hasta la tarde, tenemos toda la mañana para nosotros…

    Empecé a masajearle la espalda con la loción mientras me acercaba a él a su lado dejándole sentir mis piernas.

    Poco a poco fui bajando mis manos y al llegar a sus nalgas, le bajé la toalla completamente dejándole descubierto su hermoso trasero casi virgen, acariciándole las nalgas intensamente deje escapar un gemido al alcanzar a ver su verga enorme asomar debajo de él…

    Seguí masajeando sus piernas sin moverme de lugar y al estar casi recostando mi cara en sus nalgas le dije cachondamente dejando de lado ya todo pudor:

    ¡Voltéate!

    Al voltearse rápidamente su tremenda vergota salto completamente erecta y me dio un golpe en la mejilla debido a la posición que tenía yo.

    Ayyy…!! Grite sorprendida… Que grandota la tienes!! Estaba muy gruesa, muuuy gruesa!! Sonriéndole feliz la tomé en muy labios mientras me soltaba la toalla para quedar desnuda también y sin soltarlo de los labios me subí a la cama…

    Migue solo atinó a gemir mientras me tomaba la cabeza y empujaba intensamente su pene en mi boca

    Lo mamé con lujuria por un rato y masturbándolo me enderece sin dejar de ver ese enorme tronco que palpitaba entre mi mano…

    ¡Qué rico estás! ¡Te voy a hacer mi macho mientras estés aquí!

    Ohhh… tía Mariela!! mmmm eres bien caliente! Desde que te vi me gustaste mucho! Ohhh, mmmm sigue mamando!!

    Mmmm… Seguí mamando con lujuria ese enorme pene de mi sobrino, lentamente me puse sobre él y le dije:

    Ni una palabra de esto a tu madre y mi esposo! Será nuestro secreto, ok!?

    Sí Marie, no diré nada a nadie! Dijo Migue emocionado de tener a su tía desnuda dispuesta a dejarse ensartar por su verga…

    Llevándole sus manos a mis senos me acomode sobre él y le dije cachondamente:

    Métela despacio…

    Ahhh… gemí al sentir su pene entrar en mi velluda raja, lentamente me dejé penetrar hasta el fondo de mi vagina y cuando me la metió toda empecé a subir y bajar sin dejar de verlo fijamente…

    Sus manos empezaron a recorrer mis muslos acariciando y tocando con ansiedad mientras íbamos aumentando la intensidad de los movimientos de nuestras caderas…

    Mmmmm… sí Métemela! ¡Duro! más!

    Movía mis caderas como loca rápidamente deseando prolongar el placer que me daba mi sobrino.

    En un movimiento que lo dejó sorprendido me acosté totalmente sobre él besándolo con mi lengua sin dejar de mover mis caderas.

    Sus manos apretaron mis nalgas mientras seguíamos besándonos cachondamente y lo dejaba cogerme intensamente.

    Sin dejar de abrazarme giramos dejándome boca arriba con él encima y teniéndome así con las piernas abiertas a tope y su vergota dentro de mi, tomo control de la situación.

    Ahhh… Sigue! Muéveteee le rogaba entre gemidos agarrando sus nalgas y empujando salvajemente, empezando a sentir el orgasmo llegarme… Muéveteee…!!

    Mmmmm…!! Me vengo!, me vengo!! Sentí un orgasmo sacudirme desde adentro mientras migue seguía moviéndose dentro de mi vagina velluda.

    Migue siguió moviéndose como un péndulo intensamente, sentí otro orgasmo empezar a llegarme y mi vagina empezó a contraerse de nuevo!

    ¡Adoraba a los jóvenes! Tan calientes y con energía de sobra para satisfacer a una mujer caliente como yo…

    Parecía no tener límite moviéndose profundo en mi raja cuando por la intensidad de los movimientos de ambos se salió un momento y al intentar penetrarme de nuevo lo detuve con una mano en su pecho mientras con la otra llevaba su verga a mi ano…

    Poniendo su glande en la entrada de mi culo sin dejar de mirarlo con ojos de señora cachonda le dije:

    «Métela por aquí»… Te va a gustar!!

    Su pene estaba empapado de mi crema coital; al meter el glande gemí como hembra caliente que soy recibiéndolo feliz.

    Entró con mucho trabajo porque estaba muy grueso, al llegar al fondo me miró con ojos de enamorado y me dijo que nunca se imaginó tenerme así tan rápido…

    ¿Tan rápido? Repetí sorprendida… Pero es que ya venías pensando en cogerme?

    Sonriendo como niño travieso me dijo:

    Balam ya me había platicado de ti desde que fueron a su fiesta de graduación, y yo venía ilusionado de cogerte también, dijo sin dejar de metérmela duro por el ano…

    Ahhh…. Ese Balam! Ya platicaría con él después, sonriéndole satisfecha seguí moviéndome ofreciéndole mi parte más íntima a este sobrino que estaba tan rico y joven.

    Al sentirlo empezar a venirse lo jalé para besarlo intensamente y darle mayor placer al saberse bien recibido por su tía…

    Ahhh…. Grito Migue al venirse y darme su semen, el solo sentir su semen llenándome el ano me hizo venirme también de nuevo y ambos disfrutamos del momento sintiéndonos felices…

    Solo fue en ese momento que me di cuenta que Regina estaba desnuda recargada en la puerta viéndonos…

    Continuará

  • Esclavo de ti mismo (C. 6) Kaligari 2ª fase: Esclavo capataz

    Esclavo de ti mismo (C. 6) Kaligari 2ª fase: Esclavo capataz

    Alfonso se puso de pie y avanzó hacia su Amo. Marcus notó las gotas de sudor que bañaban el torso de su esclavo y eso le excitó sobremanera. Verlo luchar con su mejor amigo, pelear como un alfa para someter a la siguiente presa, obedecer sus órdenes al pie de la letra y continuar completamente sonámbulo, casi hizo que lo cogiera en ese mismo momento, pero volvió a contenerse.

    -Listo, mi Amo. Cacé a Sam para ti. Soy tu predilecto, tu esclavo capataz. Y te ayudaré a someter a los hombres que desees. Dime ahora, ¿cómo más puedo complacerte?

    Pronunció Alfonso con voz normal, aunque cargada de devoción.

    Marcus se aproximó y devoró la boca de su esclavo, a lo que Alfonso contestó solícito. Comenzó a mover expertamente los labios, a la vez que disfrutaba el contacto de la lengua de su Amo al saborearla con su propia lengua.

    Marcus decidió concluir entonces aquel apasionado beso. Alejó con los brazos al castaño y fijó la mirada en sus ojos abiertos y completamente rojos.

    -¿Te complace ser mi predilecto? ¿Te complace ser mi esclavo capataz? ¿te complace cazar a otros hombres para mí? ¿te complace ser mi esclavo sexual? ¿te complace ser mi amante sonámbulo?

    Inquirió Marcus con voz sugerente.

    -Ssi. Yo soy tu predilecto. Me complace ser tu esclavo capataz. Me complace cazar a otros hombres para ti. Me complace ser tu esclavo sexual. Me complace ser tu amante sonámbulo. ¡Sabes que sólo vivo para cumplir todos tus deseos y servirte, mi Amo!

    Respondió Alfonso sumiso y cargado de devoción.

    -Muy bien esclavo. Estoy muy orgulloso de tu labor. Ahora vamos a someter a Sam. Él será un esclavo sumamente fogoso por lo que vi en la pelea. Ayúdame a cargarlo hasta la habitación que te indiqué.

    Ordenó Marcus.

    El sonámbulo se acercó al cuerpo inconsciente de Sam, con gran facilidad lo cargó y comenzó a llevarlo hacia dentro de la mansión. Subieron las escaleras y avanzaron rumbo del salón Kaligari. Marcus se adelantó unos pasos y presionó el interruptor para abrir la puerta metálica, misma que se corrió con su usual chirrido.

    Alfonso ingresó con el cuerpo de Sam en los brazos. Marcus cruzó la habitación para presionar un nuevo botón en la pared izquierda, la cual se corrió hacia un lado y rebeló una extraña sala.

    Empotrada en el muro del fondo yacía una enorme pantalla tridimensional que en ese instante trasmitía barras de color azul. De un sistema de audio emanaba un sonido de estática, al tiempo que cuatro poderosos reflectores ubicados a los extremos de la sala, derramaban una enceguecedora luz blanca.

    Justo al centro y fuera del alcance de la luz, se localizaban un grupo de tres sofás reclinables, todos iguales al del salón Kaligari. Alfonso avanzó hasta el sofá de en medio, situó a Sam encima y lo recostó con cuidado.

    -Bien esclavo, ahora quítale y rómpele la ropa

    Indicó Marcus con expectación.

    -Ssi, mi Amo, lo que más te complazca.

    Contestó Alfonso con voz sumisa, aunque bastante lúcida.

    De inmediato el castaño le sacó la americana a Sam. Rasgó la camisa, desabrochó el cinturón, rompió los pantalones y quitó los zapatos y calcetines. De un fuerte tirón desgarró el bóxer y Marcus pudo apreciar el largo miembro de su segunda presa.

    -Esclavo, llévate la ropa destruida y deséchala en el jardín de atrás. La americana, zapatos y cinturón, guárdalos en el salón de trofeos, en la vitrina junto a la tuya. Después, espérame al lado del cuarto de control.

    Ordenó Marcus.

    -Si, mi Amo, lo que más te complazca.

    Respondió Alfonso fervoroso.

    El sonámbulo tomó las ropas y se retiró fuera de la sala. Marcus presionó un botón en el respaldo del sofá donde Sam se encontraba inconsciente, tras lo que poderosas amarras aprisionaron sus brazos, piernas y torso. Después tiró de una palanca y el sofá se colocó en posición semirrecta, con lo que al despertar, lo primero que Sam vería sería la enorme pantalla.

    Marcus se permitió examinar el cuerpo de su segunda presa. Palpó el fuerte abdomen, tan o más duro que el de Alfonso. Recorrió sus duros bíceps y apretó con firmeza el miembro de su futuro esclavo. Sam al sentir el contacto, se removió y emitió un leve gemido, aunque sin recuperar el sentido.

    Marcus se inclinó, chupó el cuello de su presa y deslizó a través de aquella blanca piel su lengua. Probó un gusto a madera, jugoso y viril, distinto al de su esclavo sonámbulo. Se refrenó para no poseer a Sam en ese mismo momento, pues la suculencia de su piel lo alteró sobremanera. Le propinó un apasionado beso en los labios, exploró su boca y se deleitó con el enjuague bucal del ojiazul, un sabor entre menta y naranja.

    -Estoy seguro que disfrutarás de tu nueva vida, mi futuro zombi sin voluntad. En unos momentos vas a despertar por última vez. Y después de eso, me volveré tu Amo para siempre. Serás un zombi sin voluntad. Vaya que vas a complacerme, no pensé que tu piel fuera a excitarme tanto.-

    Dijo Marcus en un murmullo, al tiempo que lamía el oído de Sam.

    Enseguida se alejó del cuerpo desnudo del ojiazul, se encaminó hacia la salida y presionó el botón que sellaba la pared falsa. Atravesó el Salón Kaligari y bloqueó esa puerta también.

    Alfonso ya lo esperaba con el rostro cargado de devoción, sus ojos totalmente rojos y el torso descubierto a un costado del cuarto de control, tal como se lo ordenó.

    -Mi Amo, Indícame ahora cómo puedo complacerte.

    Pronunció Alfonso con pasión, a la vez que efectuaba una reverencia hacia su Amo.

    -Dime esclavo, ¿no sentiste nada al dejar noqueado a tu amigo? ¿no te preocupa que pronto lo convertiré en un esclavo más de mi harem? ¿no te importa que pronto lo someteré igual que a ti?

    Inquirió Marcus con tono sarcástico.

    -No, mi Amo. No me importa Sam. Él no es mi amigo, no es nada para mí. Sabes que sólo vivo para complacerte, para brindarte placer. A ti te complace esclavizarlo. Y yo sólo puedo disfrutar, porque te complazco al obedecer tus órdenes. Soy tu predilecto, tu capataz. Y haré cualquier cosa que quieras.

    Contestó Alfonso, mientras bajaba la cabeza en un gesto de total docilidad.

    Marcus lo contempló con fijeza por varios segundos antes de hablar. -¡Kaligari!

    Al escuchar la palabra, Alfonso cerró los ojos, alzó sus brazos y dejó caer la cabeza hacia atrás. Te escucho… Soy un miserable esclavo sonámbulo del Kaligari… Tus deseos son órdenes… Sólo vivo para complacerte y obedecerte… Mi Amo

    Declaró el sonámbulo, al tiempo que se quitaba rápidamente el pantalón, los zapatos y el bóxer.

    Marcus quedó encantado por la facilidad de inducir en aquel macho esos estados tan profundos de sonambulismo. La segunda fase del Kaligari resultó un éxito y Alfonso convertido en su esclavo capataz, en su amante sonámbulo, sometió a Sam de una manera formidable. Se felicitó mentalmente por sus grandes dotes, pues tan sólo en 24 horas logró destruir cualquier posibilidad de que tratara de liberarse del sonambulismo, además de incitarlo a participar en la cacería y tarea de esclavizar a su mejor amigo. Pese a ello, no deseaba cometer ningún error. Por lo cual resultaba mejor regresarlo a la primera fase del Kaligari, donde el sonambulismo se hallaba falto de cualquier conciencia.

    Durante aquella mañana lo había colocado en la segunda fase, en la que continuaba en un profundo estado de sonambulismo, pero conseguía adquirir una consciencia distante de las cosas que lo rodeaban, de sus acciones e incluso un control instintivo de reacción a ciertas situaciones, como la pelea contra Sam.

    Al interior de la segunda fase, Alfonso vivía todo como un sueño, un sueño donde él era su amante, su esclavo sexual, su esclavo capataz, su predilecto. En ese sueño el éxtasis de complacerlo y servirlo era superior y lo mantenían sonámbulo, pero si la parte racional del cerebro se esforzaba por analizar, Alfonso podría crear algún tipo de oposición al sonambulismo y hasta despertar.

    Afortunadamente, el día y noche de sexo, acondicionamiento dentro de la primera fase y la constante implantación de comandos y órdenes a su subconsciente, lograron que no solamente disfrutase el sueño, sino que cayera en un sonambulismo todavía más profundo.

    El color carmesí en la pupila de los ojos era un indicador inequívoco de un nivel máximo de sonambulismo, además la devoción con la que cumplió sus instrucciones y la nula preocupación por el futuro de su mejor amigo, señalaban que la resistencia ya no existía. Alfonso era completamente suyo. Un sonámbulo. Un esclavo que jamás volvería a despertar.

    -Bien, así me agrada, que recuerdes que debes permanecer desnudo. Hoy te permití utilizar ropa. Pero eso únicamente será cuando te encomiende una misión. El resto del tiempo tienes prohibido usar cualquier prenda.

    Señaló Marcus con voz lasciva.

    -Ssi, mi Amo… Me complace estar desnudo para ti… Debo permanecer así, sonámbulo y desnudo… Estar siempre listo para que utilices mi cuerpo… Disfruto estar desnudo y sonámbulo… Sólo vivo para complacerte… Y nada más

    Respondió Alfonso con la voz nuevamente perdida.

    -Muy bien. ¿Recuerdas cuál es tu tarea especial como mi esclavo sonámbulo?-

    Preguntó Marcus con deseo.

    -Ssi, mi Amo. Debo recorrer la casona con los brazos extendidos por delante, la cabeza caída hacia atrás y los ojos cerrados. Debo andar así, desnudo, descalzo, una y otra vez… Una y otra vez… Sin parar… Sin cansarme… Debo recorrer cada una de las habitaciones… Debo lucir mi cuerpo desnudo para que tu puedas disfrutarlo… Una y otra vez… Una y otra vez… Hasta que tú ordenes detenerme…

    Contestó Alfonso con voz apagada.

    -Si, exacto. Ahora quiero que vayas a hacer eso. Que hagas tu tarea especial. Quiero que recorras tres veces cada habitación de la casa. Excepto el cuarto de control y el salón Kaligari. Todas las demás habitaciones debes recorrerlas, enteramente desnudo. Y mientras lo haces, quiero que repitas que estás desnudo, sonámbulo y profundamente dormido. Y que yo, Marcus, soy tu Amo. Comienza desde el recibidor. Ahora.-

    Indicó Marcus.

    -Ssi, mi Amo, Disfruto complacerte… Haré lo que digas…

    Alfonso se alejó a través del corredor y Marcus pudo contemplar la magnífica espalda y el poderoso trasero de su esclavo. Una vez que el sonámbulo se perdió por las escaleras, Marcus ingresó al cuarto de control y activó el sistema de video.

    Enlazó las cámaras a la pantalla de la sala donde Sam yacía inconsciente y a su propio ordenador, para enseguida activar en este el comando que permitía visualizar la doble pantalla.

    Del lado izquierdo del monitor Observó a Alfonso desnudo con sus pasos de sonámbulo llegar hasta el recibidor y comenzar a realizar su “tarea especial”. Encendió el audio y escuchó la voz pausada de su esclavo repetir lo que le había mandado.

    El calor que sintió al escuchar la voz de su predilecto, por poco lo hace correr a su encuentro y tener sexo desenfrenado con él encima de la mesa del comedor. Aunque, tras pensarlo bien, concluyó en que ese sería un buen espectáculo y la mejor forma de destruir cualquier resistencia mental de Sam.

    Marcus tecleó nuevamente en el ordenador y enlazó el sistema de audio de la sala al de las cámaras. Enseguida programó la secuencia de luces y ondas bineurálgicas, calibró la secuencia de supresión hipnótica, subió el volumen y apretó el comando para iniciar. Se fijó en la parte derecha del monitor, mas notó que Sam todavía permanecía inconsciente.

    Chasqueó la boca con desaprobación y pulsó un interruptor azul en el teclado, el cual activó un mecanismo que arrojó un potente chorro de agua fría sobre el cuerpo desnudo de su presa. Luego se levantó de la silla y se encaminó hacia el comedor, dispuesto a comenzar con el espectáculo que destruiría la voluntad de Sam para siempre.

  • Mi sensual vecina madura, promotora de productos: El adiós

    Mi sensual vecina madura, promotora de productos: El adiós

    Después de uno de nuestros últimos encuentros, Vi una noche que la dejaron de un carro negro en la puerta del edificio eran como las 10 pm y le dije por mensaje de texto.

    “Vaya que tienes un galán tan preocupado por ti, que hasta en la puerta de la casa te dejan”

    C: “Que en serio, me viste, bueno niño no tienes por qué reclamarme nada, sino somos nada si lo recuerdas o no”.

    D: “No ya lo sé, solo decía, no es ningún reclamo, nada que ver… te deseo lo mejor con tu señor novio”.

    C: “jajaja, Ok no estoy con ganas de discutir y menos con un niño, byeee”

    No le respondí, y ya en mi cama como a la medianoche recibí nuevamente un mensaje de ella

    C: “¿Sigues molesto mi niño?”

    Tampoco le respondí el mensaje, así me dormí, a los 2 días nuevamente se pone en contacto conmigo, dejándome una nota bajo mi puerta.

    C: “Niño, seguro sigues molesto, extraño tu frescura, extraño que me hagas el amor…quisiera salir contigo de viaje a algún lugar cerca, dime tu si podrías, me llamas o escribes. Un beso”

    Me contacte con ella, otra vez cediendo a sus placeres, y fuimos a un paseo de fin de semana por Cieneguiila (Sierra de Lima), era un lugar que habitualmente buenos líderes, la casa era de tipo cabaña con una pequeña piscina, jardines y habitaciones amplias. Ya se imaginarán lo que paso, follamos en la piscina, en la sala, en la cocina, subiéndola sobre la isla de granito disfrutando de su delicioso coño… fue la penúltima vez que estuvimos juntos, lo sentí como una despedida, nos tomábamos fotos en todo el lugar… dormimos desnudos tan plácidamente y felices.

    Luego ya en Lima, me decía que estaba en sus reuniones y trabajos por las promociones de del trabajo para ocupada, Así no supe de ella por varios días, en los cuales, una vez que llegue del trabajo vi el mismo carro estacionado fuera del edificio, le pregunte al portero

    D: y ese carro que está ahí, de quien es… no vayan a después estar tocando los timbres que cada departamento para que lo muevan

    Portero: No no, es de un amigo de la Sra. Clara

    D: A ya, ok ok – replique mientras me dirigía a mi departamento

    Escuchaba algo de bulla dentro de su departamento, ingrese rápidamente y me dirigí al cuarto donde podía visualizar su sala, y me lleve una grata sorpresa… estaba con el mismo señor que alguna vez la cele, notaba que conversaban en los sillones. Para mí fue como un baldazo de agua fría, pero sabía en lo que estaba metido, se me cayeron unas lágrimas, pero así con todo y el dolor deje de observarlos y llame a alguna amiga para conversar y distraerme, pude asomarme a la hora por la calle y el carro seguía ahí, estaba molesto, pero sabíamos que no había reclamos de por medio

    A los dos días, escribí una nota colocándola dentro de un sobre, y deslizándola por debajo de su puerta.

    “Me imagino, estarás feliz y bien acompañada en estos días que han pasado, descuida no te estoy reclamando, solo espero que siempre te vaya bien, y si estas feliz, yo soy feliz… en mí siempre tendrás un amigo y tendrás todo mi apoyo, te quiero mucho y cuídate mucho”

    Seguí con mi vida, aun teniéndola cerca, no respondió más mis mensajes, y trataba de evitarla, incluso un fin de semana, cuando sabía que estaba en su departamento, salía a la tienda y veía el carro del tipo y pues ya imaginaba lo que pasaba dentro de esa habitación, provecho decía al viento molesto y triste a la vez… así pasaron semanas yo trataba de no estar en mi departamento los fines de semana para olvidarme, saliendo a reuniones y quedándome dormir en casa de amigos u amigas de confianza, y una noche en medio de mi borrachera me atreví a escribirle a Clara.

    D: “Hola Clara que, de ti, espero que estés bien, oye me gustaría verte en otro momento, aún puedo contar con tu amistad” – No respondió nada

    Pasaron así varios meses, incluso me cruzaba con ella y su amigo (el señor del carro) y saludaba normal, tragándome el dolor y orgullo, poco a poco fui aceptando que ya jamás volvería a pasar más nada, seguí con mi vida, salía con una obstetra que conocí y con la que tuve un intento de relación pero que tampoco funciono, al ser ambos aún jóvenes, pues no fuimos tan sincero el uno al otro, pero fueron buenos días también de mucho sexo, alguna vez Clara me vio llegar con ella cuando regresaba de la calle de pasear a su mascota y me saludaba algo sorprendida pero jovialmente.

    Una de las siguientes noches me mensajeo a mi móvil

    S: “Hola mi niño espero estés bien, veo que ya tienes dulce compañía, que bueno por ti, me alegra… y bueno no tuvimos tiempo de hablar y despedirnos bien, como se debería… pero bueno mi niño, lo importante es que te veo bien, te envió un beso, cuídate mi niño”

    Bueno tampoco le respondí, y así empezó una nueva semana, pero grata fue mi sorpresa cuando me contaron que Clara se estaba mudando, y pensé en porque no me despedí de ella de alguna manera. Lo lamente.

    Llego así el fin de semana, tocaron mi puerta el domingo por la mañana, abrí sin pensar quien fuera, quedando sorprendido, era Clara, estaba de buzo y zapatillas, cabello amarrado con un bolso, tipo como quien fuera al gym.

    C: Hola niño pasaba por aquí a despedirme, vine hacer el último pago del manteamiento – con tono de voz triste

    D: ¿Ahhh?, bueno gracias por despedirte, que te vaya bien – todo frio y digno

    C: ¿En serio, te vas a despedir así de mí? – como decepcionada

    D: Y cómo quieres que me despida, no sé, arribiderchi, bye bye, sayonara – todo sarcástico

    C: Diciéndome que me quieres, como en tu carta y que siempre me desearás lo mejor

    Me quede frio, baje la cabeza y mis ojos se pusieron lagrimosos que se me escaparon unas lágrimas, ella al verme así entro y me abrazo tiernamente consolándome, ingresando y cerrando la puerta

    C: Ya mi niño, lo sé, lo sé, no tienes que darme ninguna explicación te entiendo, pero sabes que estamos en dos momentos diferentes de nuestras vidas, tu aun estas joven, tienes que buscar a una buena chica y yo tengo que tirar ancla, ya no soy una niña, discúlpame si fui tan fría y no fui delicada contigo sabía en el fondo que te ibas a encariñar así de mí.

    D: Ya que importa, siempre te desearé lo mejor… sabía lo que hacíamos, pero me toco a mi perder

    C: No mi niño, aquí nadie perdió, aquí ambos ganamos, nos dimos mucho amor y placer, y no digas que no te gusto, porque sé que lo disfrutaste, mejor dicho, lo disfrutamos, y vaya que la mujer que tengas pensar de que seas así de apasionado con ella, tendré celos, pero a la vez envidiaré a esa mujer.

    Me agarraba de las mejillas, me secaba las lágrimas, y me ínsito a follar una vez más.

    C: Vamos a despedirnos de buena manera, dándonos cariño como lo sabemos hacer.

    D: Sabes que te quiero, y será difícil ya no saber de ti.

    Era la última vez que iba a estar con ella, así que la bese apasionadamente, nos desnudamos inmediatamente, ella se desamarro el cabello, saco lubricante de su bolso, nos dimos sexo oral mutuamente; la folle con tanta vehemencia al igual que ella, ambos dábamos lo mejor de sí al hacer el amor, haciendo muchas poses, por un instante fuimos nuevamente salvajes, ofreciéndome su delicioso culo y mamándome la verga por ratos, viniéndose encima mío mientras me cabalgaba, y por última vez la llene mi semen dentro de su jugosa vagina, tan caliente, tan húmeda, y nos abrazamos en un tierno beso.

    Y por última vez le pedí una mamada, fue espectacular, gozo tanto de mi verga y yo gocé de tu hambrienta boca, tragándose mi caliente semen en la 2da eyaculación, fue maravilloso.

    C: Bien mi niño, bien, ya me tengo que ir… y yo también te quiero mucho

    D: Clara nunca te olvidaré – abrazándonos nuevamente.

    Nos limpiamos y nos arreglamos, le marco al taxista que siempre la recogía, esperamos un rato mientras la contemplaba por última vez, no quería olvidarme de sus detalles, sus ojos, cabellos, piel y la tomaba de la mano.

    C: Ya viene mi taxi que pedí, voy a esperarla en la puerta del edificio – ya vestidos y hundiéndonos en un último abrazo, vi que sus ojitos también estaban algo lagrimosos

    D: Cuídate mucho mi niño, se muy feliz… te lo mereces – dándonos un último beso.

    Abrí mi puerta, saliendo con cuidado, salió sigilosamente, aunque escuche por afuera que se despidió del portero, viéndola por la ventana salió a la calle llego su taxi y antes de subir, giro hacia mi ventana buscándome y me dio una tierna sonrisa acompañado de un adiós con su mano, le respondí con una sonrisa y agite mi mano en el triste adiós, Subió en el taxi y así la vi alejarse sobre la calle.

    Y como lo conté en mi primer relato, con los años (+ de 7 años) cuando salía con otra mujer y utilizaba los mismos productos naturales de aquella dama madura que conocí, vi que tenía folletos de la empresa, y me percaté de una foto estaba ella, si mi sensual vecina madura siendo premiada (además de otras damas) y siendo mencionada como una de las mejores consultoras de los productos naturales de esa empresa internacional; me alegre por ella; y la busque por Facebook, fijándome que en sus fotos que había tenido varios viajes al exterior con amigas, que creo premian así a sus mejores consultoras ,además otras con el mismo señor mayor de este relato, al parecer encontró donde soltar ancla.

    Estaba feliz por ella, pero recordé esa primera vez y las varias veces que follamos, incluso con aquel trio que tuvimos, que por cierto nunca más supe de esa amiga que era casada… hasta ese momento, ya que, buscando dentro de sus redes, pude dar con ella también… si con Sonia!, tome nota su nombre buscándola en las distintas plataformas de redes sociales, y ya habiendo pasado 7 años, tenía la misma edad de Clara (43 años), se le veía más madura, tenía un hijo más, también había escalado como una de las mejores consultoras, y me di a con la tarea de escribirle en una de sus plataformas, solo diré que se me hizo difícil verla pero finalmente tuvimos un reencuentro fugaz después de tanto de insistir con ella.

    Respecto a Clara… no sé si sea feliz, pero siempre pediré por ella… y le desearé lo mejor siempre.

  • Los deseos morbosos de Verónica

    Los deseos morbosos de Verónica

    A través de este medio he conocido a tres chicas que después de algunos correos electrónicos hemos llegado a la cama. Me sorprendió que la primera fuera una chica que apenas había cumplido sus 18 años. Pensé que al igual a otras chicas jóvenes que me follé antes, Verónica tenía una fantasía en particular de follar con un hombre maduro, pero me equivocaba; lo de ella era curiosidad por mis relatos y pensé que solo se quedaría con esos cuestionamientos a través de nuestro chat electrónico. Al principio fue hablar de mis relatos y mi sexualidad, pero cuando ya me tuvo confianza, ella me comenzó hablar de su vida íntima.

    En el momento me decía que no tenía novio y que solo había tenido uno y lo que ella describió como algo breve e irrelevante. Me contó que había crecido con padres muy estrictos y religiosos y que apenas le dejaban salir a solas y era por eso por lo que miraba con gran entusiasmo ese futuro cercano para comenzar la universidad. Por esos días me había contado de cómo descubría su sexualidad y como había encontrado su primer orgasmo por puro accidente.

    Recuerdo que Verónica me contó que miraba una película cuyo título no recuerdo ahora y en la cual tenía un contenido sexual y miraba esta escena que le enloqueció las hormonas. Decía que estaba a solas en el sillón de casa y que estaba un poco frío y se arropaba con una cobija y tenía un cojín entre sus piernas. Ella solo vestía una falda que le permitía acomodarse abriendo sus piernas y la combinación de la escena y el roce de la pelusa del cojín cerca de su conchita le enviaron un choque eléctrico exquisito y que siguió repitiendo porque después ella misma se empujaba el cojín hasta que en unos minutos la llevaron a la explosión de su primer orgasmo. Me contaba que no podía comprenderlo, pero no era cuestión de entender, para ella era cuestión de volver a experimentarlo. Y fue ese cojín el compañero sexual de Verónica por esos días.

    Luego me contó que aprendió a encontrar los orgasmos a través de masajear su clítoris y me hacía saber que le daba pavor introducirse algún dedo en la vagina. También tenía en su mente algunos mitos populares entre las chicas que hablaban de que un médico ginecólogo podría descubrir cuando una chica se masturbaba o había perdido la virginidad. Y aquello le producía miedo a Verónica, pues su madre hablaba de llevarla a esa revisión obligada a estas alturas de su vida. Y era por eso por lo que solo se masajeaba el clítoris para lograr un orgasmo.

    Con los días y con más confianza me habló de que ella deseaba que yo fuera ese primer hombre que la penetrara. Me pareció que solo era una plática para quemar el tiempo entre el fuego de la excitación, pero su plática con el tema era constante y ya nos habíamos enviado fotografías para que supiera que yo era ya un hombre mayor de 49 y ella una chica joven y muy bella que podría encontrar una pareja fácilmente. Ella insistió que deseaba que esa primera vez deseaba que fuese yo quien me la cogiera y estaba dispuesta a viajar las cinco horas en vehículo para llegar a mi ciudad. Eventualmente tuvimos ese encuentro, en el cual vivimos un maratón sexual que creo que fueron tres días consecutivos de puro sexo y en el cual Verónica involucró a su amiga de nombre Lizbeth, y fue la primera vez que hice un trío y quizá lo hice porque eran dos chicas jóvenes deseosas de tener una aventura sexual con un hombre de experiencia y mayor como yo.

    Verónica aún se ríe porque literalmente al encontrarme con ella en el restaurante del hotel, le he pedido su identificación y corroborar que era mayor de edad. Apenas los había cumplido, pero si han leído mi relato titulado: Verónica, una lectora que se convierte en uno de mis relatos, la describo como una chica petit, de rostro infantil que realmente parece que fuese más joven. Inclusive, ahora que ya cumplió los 21, tiene ese rostro infantil, aunque puedo observar que tiene un poco más grandes los senos. Tiene un rostro divino, dos meloncitos redondos bien acorde a su cuerpo y un trasero sólido, redondo y precioso. En esa ocasión le rompí cuidadosamente su conchita, también le desvirgamos el culo y le enseñé como se debe mamar una verga. Creo que disfrutó todo lo que hicimos a pesar de que por unos días vivimos esa incertidumbre que no le bajaba la regla, pero al bajarle me estaba pidiendo que llegase otra vez para otro maratón sexual. Realmente quería volverlo a vivir que un día me llamó diciendo que estaba en la ciudad y que quería verme.

    La vi un tanto obsesionada con vivir el sexo conmigo nuevamente y en esa ocasión me dijo que deseaba venirse a vivir conmigo. Le hablé de nuestras edades y que ahora pensaba eso, pero conforme pasaran los años y viviera otras experiencia, su mentalidad cambiaría. Cogimos un par de días cuando vino a mi ciudad y desde entonces solo nos escribimos. Este próximo diciembre se va a graduar de la universidad con una licenciatura en biología y me ha invitado a su graduación. Me sigue diciendo que no tiene novio y que desea que yo llegue, aunque sea por última vez. Que ya entendió lo que yo le hablaba de nuestras edades pero que por lo menos desea estar conmigo una vez más. Ayer le pregunté que me dijera el por qué quiere que haya otra y última vez y esto fue lo que me contestó:

    – Tony, a pesar de nuestra diferencia de edades, me siento más identificada contigo que con los hombres de mi época. Contigo siento esa libertad que no encuentro con nadie más en la cama. Me dijiste que tuviera otras experiencias y que poco a poco mi mentalidad cambiaría y la verdad que ha cambiado, entiendo que tú eres un hombre que disfruta de su libertad y eso lo he descubierto a través de tus relatos y créeme, es respetable. Quiero verte otra vez porque simplemente me gustas, eres un caballero, sabes escucharme y creo que hasta intuyes mis debilidades. Quiero que haya una última vez porque me gusta tu seguridad, de cómo hablas y todos esos ademanes cuando te comunicas, me gusta verte hasta como tomas los alimentos. Me gusta tu olor, me gustan tus canas… me gusta ver ese rostro lindo cuando acabas y me llenas de ti. Te das cuenta… soy libre ante ti y decirte esto, algo que no podría decirle a nadie. Quizá nunca te lo hubiera dicho, pero porque me lo has preguntado te lo hago saber: ¿Por qué quiero verte otra vez, aunque sea la última vez? Porque me gusta cómo me besas y como tu lengua acaricia mi cuello, porque me gusta sentir tus manos que fácilmente se apoderan de mis pechos, porque es una delicia sentir y ver con la delicadeza que mamas mis pezones que me vuelves loca. Quiero verte otra vez porque tú fuiste el primero en hacerme acabar con las caricias de tu boca, porque me vuelves loca cuando te comes mi conchita, me encanta sentir tu respiración y sentir como tu lengua se hunde en mi vagina. Quiero verte otra vez y aunque sea la última, porque quiero sentir tu verga en mi boca una vez más, quiero ver cómo tu hermosa verga se hunde en mi conchita y sentir esa invasión otra vez que, aunque me causa cierto dolor, pero es más grande el placer el sentir tu verga en mi trasero. Tony, quizá no hablo mucho cuando estamos juntos, pero quiero que sepas y solo te lo digo porque siento la libertad de decírtelo: Quiero que haya otra vez, aunque sea la última vez, porque me encanta y me vuelves loca cuando me comes el culo… de solo recordarme se me eriza la piel, de solo escribir esto para ti, mi conchita está vibrando y se ha mojado de imaginar que lo volveríamos hacer. Quiero sentir esas corridas dentro de mí, quiero que me hagas sentir esa mujer deseada. Por eso Tony, quiero que haya otra vez, aunque sea la última vez, pero quiero que lo sepas… siempre te pediré otra vez y dejaré de hacerlo hasta como tú dices; te hayas convertido en un viejito indeseable.

    No sé si Verónica continúa leyendo mis relatos a través de este medio, pero definitivamente estaré ahí para su graduación. Realmente es una chica muy linda y hermosa y, aunque como ella lo dice que es muy callada cuando está conmigo, realmente también me gustan sus gestos, sus gemidos, verdaderamente me gusta toda ella.

  • Primer encuentro con su negro: Así se inició mi hotwife

    Primer encuentro con su negro: Así se inició mi hotwife

    Estaba leyendo la conversación anterior y comentando con mi bella y amada esposita su comportamiento tan puto, y feliz de ver que su libido iba subiendo como espuma. En esas Jr le escribe a mi perra y le propone pasar un momento por el estacionamiento, Pues tiene break de 30 minutos.

    Ella me lo cuenta, y me dice que le está sonando la idea. Me dijo: “Amor estoy muy arrecha y rico una buena manoseada”. Me pidió la opinión. Por supuesto amor… Respondí… Y cuál es tu expectativa pregunte?

    Amor sexo no se puede pues esta volado. Quiero que me manosee, me chupe las tetas me dé dedito y veremos que más.

    Quieres mamar su verga bebe? Y respondió: No amor, está trabajando y sabes me gusta mamar recién bañada.

    Me bañare y saldré solo usando la chaqueta que me regalaste, botas y gorro.

    Se bañó, se aplicó perfume y salió a las 11 pm al encuentro con este afortunado.

    Una hora más tarde me escribió y esto me conto.

    Subí a su carro y me quiso besar, cosa que no permite; Pues estábamos aun en el estacionamiento del conjunto. Le dije que arrancara y buscara un lugar solo y tranquilo. Pues sabes que acá la policía es muy estricta. Mientras conducía le pregunte si quería saber que tenía debajo de la chaqueta. A lo que me pregunto si podía ver o tocar….Y respondí las dos.

    Empezó a tocar mis piernas con delicadeza y suavidad y rápidamente llego a mi vagina, estaba empapada y lo noto al introducir dos de sus dedos, los metía y sacaba, se chupa los dedos y me decía que estaba muy mojada (ya sabía eso). Falto muy poco para alcanzar mi primer orgasmo cuando me dijo “te tengo un regalo” y saco su verga del pantalón, la toque, acaricie y empecé a masturbarlo. Sentí muchos deseos de mamarla y era algo que no pensaba hacer; pues sabes me gusta mamarlo limpio. Me agache, le pase la lengua por su glande, saboree y me pareció bien. Chupe su cabeza estaba bastante mojado, me gusto su sabor y me la trague toda, me lo metí toda en la boca y le di varias mamadas en garganta profunda, me decía cosas en ingles que no entendí, y otras en portuñol, que si entendía. El no tardo mucho y me aviso que se vendría; Por lo que me retire y vi como salía de esa verga abundante semen blanco y espeso.

    Se disculpó por lo rápido y justifico diciendo que nunca se la habían mamado tan rico, Lo lamente por él, pues se vino muy rápido, jejeje.

    Aun conducía y le pedí que se detuviera ya; Pues no me iría sin un orgasmo. Se detuvo en un estacionamiento cercano, me abrí la chaqueta y quede desnuda, se acercó y chupo mis senos, lo hizo suave y no era lo que quería, me estaba decepcionando; pero rápidamente bajo a mi vagina y la experiencia empezó a mejorar, me penetro con sus dedos y chupaba mi clítoris como tú lo haces amor… rápidamente llegue a mi primer orgasmo, y no fue uno ni fueron dos… fueron 3 orgasmos que alcancé de esta manera, fue muy rápido amor. Le pregunte si tenía condones y me dijo que no. Por lo que le dije. “Bueno ahora si vámonos.”

    Amor, me sentí muy puta, muy ofrecida, si hubieras visto como me abrí de piernas, totalmente entregada y ofrecida y gemí bastante, que puta me porte. Me excito mucho esta aventura amor y quiero cabalgarlo, deseo que me clave duro, me hale el cabello estando en cuatro y me dé por mi culito. Sigo con ganas amor, espero poder comerlo pronto.

    La felicite y le hice una video-llamada para que me viera masturbar en su honor… Entenderán lo excitado que estaba. Fue una masturbada de menos de 1 minuto y termine en una abundante muy abundante descarga de semen.

    Así termino su semana anterior y ahora estamos pendientes si el siguiente lunes, día en que mi esposa se queda totalmente sola en el apartamento, puede por fin penetrarse hasta el éxtasis.

  • Mi mujer, yo y alguien que conocimos

    Mi mujer, yo y alguien que conocimos

    Todo empezó cuando mi mujer Marcela se entera que la engañé. Para vengarse ella también me engañó y después de un tiempo me lo contó. Yo siempre tuve la fantasía de verla a ella con otro hombre así que empezamos a hablar del tema y nos decidimos.

    Nos hicimos un Facebook juntos y comenzamos a buscar. Estuvimos hablando con varios hasta que nos decidimos por un hombre que vivía en otra localidad, pero bastante cerca y que viajaba seguido a Mar del Plata. Esteban era su nombre.

    Después de hablar bastante y mandarnos fotos íntimas de Marcela y Esteban, suyas más que nada su pene, la apariencia física no importaba demasiado, pero si que tenga un pene relativamente grande para que Marcela quede contenta jeje. Justo Esteban venía a Mardel y decidimos conocernos. La idea era charlar un rato ir a la laguna, pero solo una escapadita y que Marcela nos haga un pete a cada uno y otro día organizar un lugar para el encuentro.

    Mientras íbamos en el auto, nosotros atrás, Marcela me empezó a chupar la pija y Esteban se volvía loco para mirar. Cuando llegamos a la laguna nos metimos en un lugar medio inaccesible para que nadie nos vea igual era día de semana y no andaba casi gente.

    Apenas llegamos tiramos un acolchado que habíamos llevado y mi Marcela se arrodilló nosotros sacamos nuestras pijas y comenzó a chuparnos un poco a cada uno. Hice un videito del momento y varias fotos.

    Luego Marcela se puso en cuatro y mientras me chupaba la pija Esteban le chupaba la concha y el culo.

    Luego Esteban se arrodilló detrás de Marcela y comenzó a cogerla por la concha así en cuatro. Yo me salí y comencé a sacarles fotos. Marcela me miraba con una cara de puta que me encantaba.

    Luego me acosté y Marcela me cabalgo mientras le chupaba la pija a esteban. Yo estaba justo debajo de la pija larga aunque no muy gruesa de Esteban y veía como Marcela se atragantaba y los huevos de Esteban rebotaban contra su pera. Entonces les dije hacemos una doble penetración. Marcela dijo que si y Esteban se fue atrás y comenzó a cogerle el culo. Mientras yo de daba por la concha.

    A Marcela le encantaba dado que yo tengo una pija muy gruesa y le hago doler mucho. Esta le venía perfecta. No duro mucho esta posición porque Esteban no aguanto y la saco y acabo fuera. Entonces nos quedamos Marcela y yo cogiendo de perrito Hasta que acabamos los dos. Yo ya estaba por vestirme y Marcela dice no me van a coger más. Entonces Esteban la pone en cuatro nuevamente y le empieza a coger la concha. Luego la dio vuelta y en posición misionero la seguía cogiendo. Yo solo miraba. Esteban no podía acabar y yo estaba teniendo una erección nuevamente. Entonces Marcela le dice a Esteban “haceme de nuevo la cola que me quedé con ganas de gozar más esa pija por el culo”. Ahí se puso en cuatro y Esteban la empezó a coger de nuevo por la cola y yo aproveché para que me la chupe.

    En un momento Marcela me dice “amor haceme vos la cola y llenarme la de leche”. Entonces le di el celular a Esteban para que filme y la cogí por el culo mientras a Esteban le chupaba la pija. Estuvimos un rato largo así. Marcela gemía de placer y dolor, pero quería que yo acabe.

    De repente siento los gemidos de Esteban que estaba acabando y Marcela se tomaba toda la leche. Yo estaba con la pija tan dura que no daba más y cuando vi eso yo también acabé en el culo de Marcela. Nunca había gozado tanto y a Marcela nunca le habían dado tanto por el culo.

    Luego nos fuimos y quedamos en que lo visitaríamos en un complejo de cabañas que él administraba en Cariló. Pero esa será otra historia que contaré otro día.

  • Humedad

    Humedad

    Rosita se sentó en la playa un día de noviembre. El sol, a mediodía, lucía vigoroso: Rosita sintió calor. Se quitó el jersey, la camisa, la falda: se quedó en ropa interior. Conservó las zapatillas deportivas, por si había que correr: no podía saber con seguridad si algún pervertido vendría a molestarla. La pálida piel de Rosita se calentó. Pensó en quedarse en top less, pero no quiso: sus tetas eran grandes, de anchas y morenas areolas: daría mucho la nota. Rosita cerró los ojos y se acostó en la arena. Le vinieron a la mente alegres recuerdos de su juventud: las acampadas con amigos, tan llenas de juegos amorosos, la noche aquella en la que folló con tres chicos a la misma vez. Rosita pensó que eso no le volvería a suceder más, tampoco es que ahora, en esta etapa de su vida, lo deseara, digamos, habitualmente, aunque de vez en cuando…, ¿por qué no? Rosita pensó que ya cuadragenaria no debería ni plantearse algo así. A Rosita se le humedeció el chocho.

    «Mira, ¿has visto a la vieja esa?», dijo admirado Ricar a sus amigos, señalando la playa; «Vaya…, sí», dijo Cristo; «Está para hacerle un favor», dijo Benja. Los tres, con los ojos como platos, observaban a la mujer. «¿Habéis visto, qué muslos, qué tetas…, habéis visto?»; «Y debe tener buen culo»; «Para ser una vieja no está nada mal», dijeron los tres. «Vamos», decidieron.

    Rosita abrió los ojos cuando notó un salpicón de arena en su vientre. Rosita se vio rodeada: tres jóvenes muchachos, dos a sus costados, uno a sus pies, erguidos, la miraban. Rosita se incorporó; se quedó sentada. «Oye, vieja, estás buena», empezó Ricar; «Para mojar el churro», continuó Cristo; «Te follaremos», finalizó Benja. «¿Aquí?», preguntó Rosita, «¿en público?». «Oye, vieja, aquí no viene nadie a esta hora, ¿o no sabes lo del toque de queda?». A Rosita se le había pasado: se había quedado medio dormida, y eran más de las cinco. «La poli», arguyó. «Bah, la poli», dijeron. Entonces Rosita hizo amago de correr: se levantó, dio un salto… Pero un empujón acabó con sus huesos sobre la arena. Ricar se subió sobre Rosita, se sacó la polla de sus pantalones y, apartando la breve tela de las bragas de Rosita, la penetró. «Uff, vieja, me pones…, uff», gruñía. Cuatro secos golpes de cintura y se corrió. Llegó el turno de Cristo. Éste llegó con la polla sacada, muy dura; le bajó las bragas a Rosita hasta las rodillas, se subió y la penetró. Veloz. Gritó de alegría cuando se corrió. El último, Benja, necesitó verle las tetas, necesitó ver cómo éstas vibraban, por eso le quitó el sujetador a Rosita, para correrse tras diez sacudidas. «Vieja, qué felices nos has hecho, no nos denuncies, diremos que ha sido consentido», dijeron entre los tres. Rosita se levantó, se puso de rodillas y comenzó a vestirse sin mirarlos siquiera.

    En cierta manera, sí, había sido consentido, ya que Rosita no opuso resistencia, incluso, dado el aburrimiento en el que vivía, le fascinó: verse como un reclamo sexual ante unos chavales no le había sucedido nunca. Como mucho, era atractiva para sus compañeros profesores, pero para sus alumnos… La última aventura, con un catedrático mayor que ella, la culminó con una mamada, ya que él fue incapaz de correrse en su chocho, por más que la estuvo follando durante media hora, lo que a Rosita le procuró varios orgasmos. Sin embargo, estos chicos… estos chicos acababan pronto, y sin ayudas.

    Por la noche, en cuanto llegó, corrió a acostarse, sin ducharse siquiera. Amaneció. La luz atravesó los estores. «Buenos días», saludó Micaela, «anda, Rosita, dúchate, que quiero hacer el amor». Micaela había vuelto. «Ha vuelto mi amor», pensó Rosita. Ella que creyó que la perdería para siempre, ella que creyó que no le perdonaría jamás sus infidelidades. «Micaela, has vuelto», susurró Rosita, desnuda, recién duchada y perfumada sobre las sábanas; «Sí, Rosita, he recapacitado, eres el amor de mi vida», dijo Micaela junto a ella desabotonándose la camisa, de la cual surgieron sus dos tetas morenas, «chúpame las tetas, Rosita, como antes, mámame la leche»; «Micaela, ayer, en la playa, me violaron…»; «¡Qué me importa!», interrumpió impulsiva pero amorosa Micaela, «mama hasta que me derrita». Y Rosita aplicó sus labios a un pezón, al otro mientras acariciaba cada seno de ébano con sus dedos; oyó los dulces gemidos de Micaela, y su chocho se humedeció.

  • Mi sobrino de 21 y yo su tía de 44

    Mi sobrino de 21 y yo su tía de 44

    Me estaba volviendo a correr, soltando pequeños chorros de mi vagina sobre mi sobrino, líquido que luego lamía y depositaba entre mis labios empapándolos aún más al pasar su legua sobre ellos y volviendo a meter en su boca mi clítoris succionándolo.

    Nunca nadie me dio tanto placer, este último orgasmo había hecho que mi pelvis se levantara de la horizontalidad de la cama, arqueando tanto mi espalda que mi cabeza me sujetaba con la almohada dibujando un puente perfecto con mi cuerpo sobre la cama, apretando fuertemente las sabanas con mis manos casi rompiéndolas mientras chillaba de placer como una loba.

    Así terminaba aquella mañana en la que permití que mi sobrino me follara y no una ni dos ni tres veces, no digo que esté bien y no quiero justificarme ni excusarme, pero después de meses de no tener sexo, de no tener un hombre en mi cama, después de meses de llorar por el amor de mi vida que un día decidió irse con una mujer 18 años más joven que yo, se me fue la cabeza.

    La historia comenzó el primer día de vacaciones a comienzos de agosto, cuando mi sobrino vino a pasar unos días a mi casa en la playa como era habitual en él, ese día decidimos levantarnos pronto e irnos a la playa, otro día iríamos al campo, habíamos planeado toda la semana hasta que llegaran sus amigos.

    Aquel primer día, me levanté y después de ducharme y arreglarme entre por quinta vez en la leonera de mi sobrino, subiéndole la persiana y sentándome al borde de su cama dándole pequeños empujones para que se levantara, salvo por el eslip negro que llevaba el cuerpo desnudo de mi sobrino estaba tirado a lo largo de la cama sin arropar, le empecé hacer cosquillas y él a refunfuñar para que le dejara dormir más.

    Al no conseguirlo por las buenas iba a ser por las malas, así que me senté encima del haciéndole cosquillas por todo el cuerpo, riéndome y diciéndole que se levantara de una vez, mi sobrino se movía de un lado a otro levantando mi cuerpo con su pelvis, fue cuando note por primera vez su erección, cuando note que su pene se había empalmado sintiéndolo por debajo de su eslip, me sentía avergonzada al estar botando encima de su pene y que además aquello me gustase, me bajé de la cama enseguida dándole un ultimátum para que se levantara.

    Tardo, pero al final salimos y ni él ni yo hablamos de aquel episodio en la cama hasta que al día siguiente la misma historia, los mismos errores por mi parte, pero con una particularidad añadida, esa noche algo cambio en mí, ya que me encontraba excitada en la cama, me desperté con las bragas mojadas y pasando mis manos sobre mis pechos apretándolos con suavidad al igual que por mi sexo, en mi cabeza había una imagen que quería borrar y no podía, el volver a ponerme encima de mi sobrino y sentir su pene golpeándome.

    Esa mañana estaba tan excitada que mi atuendo cambio, digamos que libere un poco más mi cuerpo, llevaba un pantalón corto de deporte bien ceñido a mi figura y una camiseta ajustada, al entrar misma rutina, persiana, coquillas al borde de la cama, sentarme encima de él a horcajadas haciéndole más cosquillas y por parte de mi sobrino los mismos gruñidos, pero sentía que algo había cambiado en él, sus movimientos ahora eran diferentes.

    El día anterior eran movimientos rápidos y sin control, los de ese día eran controlados y dirigidos, su pene nuevamente empalmado buscaba y rozaba mi vulva, aquello me descoloco hasta tal punto que empecé a sentir calor por todo el cuerpo y una excitación me subía hasta la cabeza, sentía como mi vagina se humedecía y notaba mis pezones endurecerse e intentar traspasar la camiseta.

    Tuve que saltar repentinamente de la cama, estaba ruborizada y le balbuceaba que se levantara de una vez mientras entraba en el baño para darme agua fría y quitarme el sofoco que me había causado mi sobrino con esos roces de su pene sobre mi vulva, roces que por otra parte los había buscado yo también.

    El día volvió a transcurrir como los anteriores, ni una palabra de lo sucedido y por la noche más sueños húmedos pensando y soñando con él, esperando y deseando que amaneciera.

    El tercer día me levante dispuesta a parar aquella locura, cuando entre en la habitación de mi sobrino parecía como si me estuviera esperando, su eslip ya no era tal, era un bóxer amplio y abotonado, no sé por qué volvía a cometer los mismos errores, quizás porque casi podía ver su enorme polla al tener los botones abiertos del bóxer, y misma rutina que en días anteriores, pero esta vez su pene golpeaba mis nalgas por detrás, ya que mi ropa también iba cambiando y menguando.

    Una vez más estaba subida encima de mi sobrino con tan solo un tanga blanco de encajes y una camiseta igual de ajustada que la del día anterior, pero más corta, enseñando mi ombligo y ese día, permití que su polla que había salido de su cárcel de tela golpease mis nalgas y se rozase continuamente con mi tanga.

    Seguía haciéndole cosquillas moviendo mis caderas para sentir su polla desnuda, notando el roce de su piel con la mía, era demasiada excitación, pero en un momento de lucidez al final me levanté cuando le vi con la intención de tocarme y apretarme los pechos.

    Sabía que estaba mal, pero algo me impulsaba a seguir y a la mañana siguiente mi vestuario se componía tan solo de una camisa blanca a medio abotonar, sin sujetador, enseñándole pero sin enseñar mis pechos y el tanga lo había sustituido… por nada, nada que pudiera hacer tope entre su polla y mi coño, me había vuelto loca, no razonaba con claridad, se me había ido la cabeza totalmente por un deseo carnal, no pensaba las consecuencias de lo que buscaba y deseaba, solo quería averiguar que pasaría si…

    Al entrar la persiana ya estaba subida, la ventana abierta y mi sobrino me esperaba desnudo encima de la cama con su polla empalmada, no hubo la preparatoria de otras veces, no había nada que preparar, tan siquiera nada de que hablar y sin decir ni una palabra me dirigí hacia su cama a la vez que nos mirábamos, directamente me senté encima de él para empezar hacerle cosquillas, pero además esta vez mirándole a los ojos movía mis caderas adelante y atrás, haciendo que su polla se frotara con cuerpo, sintiendo mi vulva desnuda, él estaba esperándome, pero lo que no sabía mi sobrino que yo a él, también.

    Aparte de fingir los dos las cosquillas, nuestras caderas se movían al unísono, buscándonos, rozando él mis nalgas con su polla y yo mi vulva contra su vientre, fue entonces cuando el noto algo extraño, notaba como le humedecía su piel al roce con mis labios vaginales, sus ojos se clavaron en mí y yo simplemente le sonreí.

    Mis manos pararon de hacerle cosquillas, ya no hacía falta, me fue a decir algo y antes de que dijera nada le tape sus labios con un dedo, al verse en esa situación volvió a intentar tocarme los pechos y esta vez nada se lo impidió, me tumbé para besarle en los labios y mi vulva quedo al descubierto ante su polla que seguía buscándome, nuestros labios se unieron por primera vez, dejándole entrar en mi boca y besándonos apasionadamente.

    Tuve que parar sus movimientos bruscos lanzando su pene al aire sin que hubiera premio alguno, fueron las únicas palabras que pronuncie haciéndole que se detuviera, sentía su polla dura como una roca golpeándome, lo busque con los movimientos lentos de mi cadera, ahora mis labios vaginales subían y bajaban por esa polla tan deliciosa que tenía mi sobrino, empapándosela de mis fluidos a la vez que yo le decía.

    – Espera, no tan rápido.

    – Déjame a mí, tranquilo ya verás cómo al final se mete.

    – Sshhh tranquilo así, despacio, ves, así.

    Mi clítoris rozaba por toda la extensión de su polla causando que pequeños gemidos salieran de mi interior, estaba tan excitada que mi vagina ya rezumaba flujo en abundancia e iba buscando la manera que su polla entrara en mi coño, pequeños movimientos que hacían que poco a poco se acercara más hasta sentirla en centro de mi vagina y poco a poco fui bajando por ella.

    – Ves ¡aahh!, así, ves como vaaa entrando ¡aahh!

    – La notas como entra ya mmmm.

    La polla de mi sobrino se iba metiendo y yo empezaba a subir y bajar con suavidad, mi sobrino apretaba con fuerza mis senos dibujando mis pezones, me rompió los botones de la camisa quitándomela y tirándola al suelo a la vez que me empezaba a comer mis pechos, mordiendo mis pezones, notaba como su polla me llenaba entera, como se deslizaba por mi coño y como me hacía sentir, empecé a mirar a mi sobrino, mordiéndome del placer los labios, cerrando mis ojos a la vez que galopaba sobre su polla haciéndola entrar y salir de mi coño mientras me sujetaba con mis manos sobre su pecho, mi querido sobrino me estaba follando, lo tenía muy dentro de mí hasta que exploto en un orgasmo que previamente me aviso para que me pudiera retirar.

    – Tita, tita me corro, me corro.

    Un movimiento más alto y su polla salió de mi vagina y como un volcán exploto saliendo su leche disparada a mi espalda, no contentos me volvió a follar, esta vez con un preservativo y esta vez si llegue a experimentar un orgasmo provocado por las penetraciones profundas de la polla de mi sobrino.

    Después de los dos polvos estaba tumbada mirando la ventana y junto a mí, mi sobrino acariciando y besando mi cuerpo a la vez que recuperaba sus fuerzas, la verdad que había aguantado bastante tiempo a pesar de la excitación que tenía, pocas veces llegaba yo a un orgasmo y con él lo había conseguido.

    Mi sobrino acariciaba mis pechos y le sentía moverse por detrás rozando su cuerpo sobre el mío, me levanto una de mis piernas y volvió a metérmela, yo estaba en shock por lo que había permitido ó más bien por lo que había buscado, cuando sus penetraciones me sacaron del ensimismamiento y empecé a gemir nuevamente.

    Sentía su polla nuevamente rozar contra mis paredes, llenando mi coño, entrando y saliendo con suavidad debido a que estaba realmente mojada en mi interior, esta vez me gire para mirarle, para que viera mi cara de placer nuevamente y yo la suya, busque sus besos, me la metía y me besaba, me la sacaba y acariciaba mis pechos.

    Me tumbo boca abajo y como si fuera un experto me follo haciendo que gritara del placer, le sentía jadear en mi nuca, estábamos los dos totalmente tumbados en la cama y él sobre mi espalda, metiéndome su polla, mis manos buscaban sus muñecas apoyadas sobre la cama y se las apretaba con fuerza cada vez que me penetraba.

    Me subió poniéndome de rodillas y me empezó a follarme como a una perra, los golpes secos contra mi vagina y profundos hacían que mis gemidos salieran volando por la ventana abierta, los sonidos de su pelvis golpeando contra mis nalgas, sus gemidos y mis gritos hacían el coro perfecto a la vez que mis pechos bailaban.

    Mi sobrino paso una mano por debajo de mi estómago buscando con sus dedos mi clítoris, lo empezó a masajear circularmente mientras me seguía penetrando, una combinación perfecta para que un segundo orgasmo me hiciera temblar y que mi sobrino esta vez sin avisar y sin preservativo se corriera dentro de mí.

    – Tita perdóname, me corrí dentro de tu coño.

    – No pasa nada sobrino, paso y ya está.

    – Te ha gustado tita.

    – Me ha encantado, tienes una polla realmente deliciosa.

    – Entonces te ha gustado de verdad, te has corrido.

    Me hacían gracia las preguntas de mi sobrino, interesándose por si me había gustado o por si me había corrido.

    – Si quieres te la puedo meter otra vez

    – ¡Ya!

    – Si tita, ven que esto te va a gustar.

    Me dejé llevar, y de nuevo mi sobrino me puso como a una perra a cuatro patas, sabía lo que me iba a hacer, pero no lo tenía claro hasta que empezó a lamer el anillo exterior de mi ano, metiendo un dedo dentro de él, nunca nadie me había follado mi culo en eso era virgen y estaba nerviosa pero a la vez muy excitada y caliente, estaba pasando su mano por mi culo, salivándolo continuamente, metía sus dedos en mi vagina todavía mojada y los volvía a pasar por mi culo, empecé a sentir su glande en la entrada de mi agujero, golpeando y presionando para entrar.

    – ¿Qué vas a hacer? Mmm

    – Nada tita, tú disfruta que ya verás cómo te gusta.

    – Pero la tienes muy gorda, me vas a hacer daño.

    – No tita, ya verás cómo te entra bien.

    – ¡Aahh!

    Poco a poco su polla se introducía en mi culo, la metía despacio, la sacaba despacio, sentía como mi ano se agrandaba, como su polla se metía cada vez más en mi interior y como después de un breve dolor me empezó a gustar aquella sensación, ahora más rápido y más fuerte, mi sobrino parecía estar poseído me estaba partiendo en dos, sus dedos empezaron acariciar mi clítoris y aquello me remato por completo, mi culo abriéndose para él, mi clítoris súper estimulado y yo gritándole como una histérica.

    – ¡Sigue sobrino!, sigue, no pares.

    – Mmm fóllame, folla mi culito así, así.

    – Por favooor, siii, siii.

    – ¡Aaahh!

    En ese momento mi sobrino con un gemido enorme soltó toda la leche que tenía preparada, llenándome de semen el interior de mi culo, en esos momentos estaba chillando como una verdadera puta rogándole que no parara, estaba a nada de sentir otro orgasmo, que al final llego mojándole los dedos y cayendo chorros de mi flujo sobre las sábanas blancas, los dos caímos desplomados en aquellas sabanas húmedas como si nos hubiéramos meado en ellas.

    No me dio tiempo a descansar, no pude ni reaccionar porque enseguida me tumbo boca arriba y todavía con una erección envidiable volvía a metérmela en el coño esta vez, volvía a follarme, volvía a darme placer y volvía a gritar, mi vagina volvía a inundarse de mis flujos y de su semen, la cama empapada mi cuerpo rebozado de nuestros fluidos, pero todavía mi sobrino no había terminado conmigo.

    El cómo terminó esa mañana ya lo conté al principio, el cómo terminó toda esta locura está por ver, porque mi sobrino y yo nos hemos aficionado a follar juntos cada vez más, el 21 años y yo 44, él mi sobrino y yo su tía, no sé qué pasara en un futuro, pero de momento lo voy a disfrutar.

  • Mi amigo me llevó a mi primera vez

    Mi amigo me llevó a mi primera vez

    Voy a dedicarle este relato a un contacto con quien estuvimos intercambiando mensajes, me dijo que le gustaban mis relatos y esperaba que contara mi primera vez.  De eso se trata esta historia, puedo decir que fue muy especial porque tuve mi primera relación con un chico del cual me enamore y eso lo transformo en un hermoso recuerdo.

    Era hermoso físicamente, eso me había atraído desde que lo vi, aun cuando nunca pensé que podría pasar algo o que yo podría animarme, y hermoso como persona. Los dos jóvenes, yo con 18, él dos años mayor que yo. Era vecino de la casa de mi abuela, algo retirada de la mía, una casa rodeada de arboledas y viñedos, con una ruta cercana.

    Él estaba prácticamente todo el día solo, hijo único que vivía con sus padres, pero ellos estaban trabajando en la ciudad y se aburría, así que salía a recorrer los alrededores. Así fue como lo conocí, un día que había ido a visitar a mi abuela. Charlamos, anduvimos en bicicleta y nos entendimos rápidamente. Desde ese momento, visite a mi abuela casi todos los días de ese verano.

    Pasábamos juntos todas las tardes. Escuchábamos música y jugábamos al fútbol. Tenía pileta en su casa, nos bañábamos y tomábamos sol. En algunas ocasiones, él se acercaba y buscaba el contacto físico. Pensaba que eran los juegos típicos entre machos de esa edad, pero igual a mi eso me excitaba. Lo deseaba y quería ocultarlo, tenía miedo. En una de esas tardes, me enseñó una revista porno que trajo un tío que vivía en Miami y se la había olvidado. Nos metimos entre los viñedos a verla.

    Primero, nos reímos de las publicidades sobre distintos objetos de pornoshop, pero la mayoría de la revista eran fotos de sexo hetero explícito. Pronto nos excitamos, mirando mi bulto, me pregunto si no tenía ganas de que nos claváramos una paja. Sentados en el piso, para no ser vistos, sacamos nuestras pijas y comenzamos a pajearnos, mirando la revista y comentando las fotos. Con la mano libre, alguno de los dos iba dando vuelta las páginas.

    Al rato nos dimos cuenta que los dos nos mirábamos de reojo. Veía por primera vez su pija y él la mía. Estaba recaliente, dejamos de ver la revista y nos observábamos mutuamente como nos pajeábamos. Acabamos casi juntos. Fue fascinante para mí que nunca había estado en una situación parecida.

    No podía sacármelo de la cabeza y esa noche y la mañana siguiente le dediqué tremendas pajas, reviviendo ese momento en mi mente. Un día, en la pileta, jugando me bajó el short de baño, para vengarme como parte del juego, le hice lo mismo. Reíamos y nos perseguíamos en el agua, se acercó y me abrazó, nuestros cuerpos estuvieron juntos por primera vez desnudos. Nuestras pijas se rozaron. Intenté alejarme, no sabía qué hacer y él me tomó más fuerte.

    Sus brazos eran fuertes, su aspecto muy masculino, pelo corto negro, piel blanca, peludito en todo el cuerpo (recuerdo que muchas veces me había excitado viendo los pelitos de su pecho que escapaban de la camisa o remera), ojos verdosos muy grandes. Me besó. Comenzó a recorrer mi cuerpo con sus manos.

    No recuerdo que hubiéramos dicho palabra alguna, menos yo que estaba paralizado. Era imposible ocultar nuestros deseos, ambas pijas estaban al palo. Viendo que lo dejaba hacer, me alzó y me sentó en la orilla de la pileta. Volvió a besarme en la boca, bajo por mi pecho, succionó mis tetillas, besó mi vientre todo mojado y se metió mi verga en la boca. Me invitó a su habitación.

    Fuimos con nuestros cuerpos mojados y nos tiramos en la cama. Siguió chupando mi pija. Luego se tendió al lado mío y me preguntó si estaba bien. Le dije que sí. Sigo entonces? me dijo. Accedí. Seguramente él tenía experiencia, se daba cuenta que yo no. Me abrazó, sentí el calor de su cuerpo, Nos besamos y acariciamos. Un poco más liberado, toqué su pecho, sus muslos y por primera vez en mi vida, tuve en mis manos la pija y el culo de un hombre. Que maravilloso sentir su piel, sus vellos, el calor de sus huevos…

    No dejábamos de manosearnos. Me preguntó si me gustaría apoyarle mi pija. Se dio vuelta y me ofreció su hermoso culo peludito. Tengo en mi memoria esa sensación del contacto entre mi pija y su culo, sobre todo del calor que sentía y de la misma manera, cuando él hizo lo mismo y me apoyó.

    Obviamente, los días siguientes fue difícil vernos por el campo, estábamos encerrados en su habitación amándonos. Me enamoré de él. Lo amé intensamente. Avanzamos de a poco, no recuerdo cuantos días pasaron, hasta que me presentó un forro que había comprado y me propuso que lo penetrara. Él me guio, yo lo deseaba con locura, pero estaba temeroso. Luego la excitación nos fue llevando.

    Descubrí la maravilla de sentirse un solo cuerpo, de estar adentro suyo, de gozar así. Recuerdo que la primera vez, él se puso en cuatro y yo arrodillado detrás de él en la cama. No tengo presente más detalles, si las sensaciones y todo lo que lo deseaba. Enloquecimos de deseo y placer. Más de una vez lo hicimos al aire libre, entre las arboledas, de tarde o de noche.

    De allí debe venir mi gusto por experiencias de ese tipo, como les he contado. Espero que les haya gustado, lo que para mí es hermoso y hasta ahora era algo muy íntimo que no había compartido.

  • Con dos en mi cola por primera vez

    Con dos en mi cola por primera vez

    En la zona de Avenida Santa Fe conocí muchos hombres, algunos no tuvieron importancia y no dejaron detalles dignos de contar, pero Roberto fue uno de los que más recuerdo, era unos 15 años mayor que yo, lindo, bien pintón, más alto que yo, bueno cualquiera es más alto que yo, lo levanté con el auto, estaba parado en una esquina, paré al verlo y después de unas miraditas, se acercó a la ventanilla del lado del acompañante y después de una breve charla, subió al coche, fuimos a una oficina en el barrio del Once, él trabajaba allí y tenía la llave, me dijo que a esa hora de la madrugada, no había nadie en todo el edificio, ni entrar nos iban a ver.

    Entramos en un edificio antiguo, subimos por un ascensor de esos de rejas, bien viejito, estaba todo en absoluto silencio, como él había dicho, no había nadie en ningún piso.

    Entramos a una oficina, era un salón amplio y me llevó a su oficina privada en el fondo, allí había un escritorio, un par de sillas y un sillón bien amplio. Se paró frente a mi y comenzó a desprender los botones de mi camisa, me gustaba usar camisas para que me desnuden lentamente. Me quitó la camisa y busco mis pezones que ya resaltaban ya que se me ponían duritos enseguida, y me los acarició suavemente, me besó en la boca, mientras yo llevé una mano a su bulto, que ya mostraba un prominente pedazo, al sentir que ya estaba duro, empecé a bajarle el cierre del Jean y él me ayudó sacándoselo por completo.

    Me arrodillé para sacarle el calzón y quedó ante mi vista, una hermosa pija, no era demasiado grande, pero se la veía divina, bien firme y erecta, al tocarla sentí que estaba durísima, siempre me apasionó chupar una verga bien dura, no disfruto mucho una pija dormida y tener que despertarla yo.

    Lamí primero sus huevos, que colgaban llenitos de leche, se notaban bien cargados, ya dije en otra ocasión lo que me apasiona sentir la dulzura y fragilidad de los huevos de un macho en mi lengua, y sentir su olor a hombre en mis labios, después de saborearlos un buen rato y notar el goce que le producía a mi nuevo y eventual amante, dediqué varios minutos a sentir ese pedazo hermoso y bien duro adentro mío, era como pajearlo con los labios, hice que entre y salga casi entero de mi boca de maricón, mientras disfrutaba tocando sus testículos y él apretaba fuerte mis pezones haciéndome sentir goce y algo de dolor al mismo tiempo, una combinación perfecta para mi.

    Roberto estaba muy excitado, y yo también lo deseaba muchísimo después de ese largo rato de previa, no aguantamos más, y él se quitó la remera y yo mi pantalón, quedando ambos totalmente desnudos, nos mirábamos comiéndonos con los ojos, me llevó frente al sillón y parado detrás mío, me hizo sentir su pene duro apoyándolo en mis nalgas, y apretando mis pezones, me dijo al oído…

    – me vas a entregar esta cola, sabes que te voy a coger ¿no?

    – si, lo sé papi – contesté dando vuelta mi cabeza, poniendo mi mejor cara de putito entregado.

    Me hizo poner en cuatro en el borde del sillón, con la colita para afuera, al ver mi orto expuesto y a su disposición por primera vez, exclamó…

    – que culo hermoso tenés, como te voy a coger nene

    Cerré los ojos, me mordí los labios, paré bien la colita, separé mis nalgas con mis manos, le pedí que se ponga algo y esperé unos segundos, que parecieron eternos, que apoye esa divinura y me la ponga bien adentro, sentí como su glande se abría paso dentro de mi hoyito, y vencía rápidamente la escasa resistencia que le ofreció mi ano, sentí y gocé como entraba cada uno de sus 18 centímetros de largo.

    – ya está putito, ya sos mío nene, ya la tenés toda adentro marica

    Decía dejando bien claro, que él era el macho, y yo su puto maricón.

    -Ahh papi, por favor como me coges, que lindo sos, mmm por Dios que placer me das mi amor.

    Repetía yo mientras gemía y jadeaba demostrando el placer que me estaba dando.

    Ya era muy tarde, nos habíamos visto en esa esquina casi de madrugada, la noche se había hecho larga buscando un encuentro.

    Así que lo alcancé hasta su casa, en la que vivía con sus padres.

    Nos pasamos los teléfonos, y quedamos en volver a encontrarnos para coger, porque la habíamos pasado muy bien.

    Un par de veces nos encontramos cerca de su oficina, después de las 10 de la noche porque sabía que hasta el portero desaparecía a esa hora.

    En esos encuentros me volvió a coger muy bien y dándonos mutuamente muchísimo placer.

    Lamentablemente dejo de trabajar en ese lugar y ya no teníamos donde encamarnos, como ambos nos teníamos muchas ganas, buscamos de todas formas la manera de hacerlo, en una ocasión, habían pasado varias semanas y no podíamos esperar más.

    Nos encontramos bien tarde, tipo 12 de la noche, me llevó al edificio donde vivía con sus padres, era una torre como de 20 pisos subimos hasta el último, allí en la escalera que llevaba a la terraza, había un espacio donde no había departamentos, a esa hora era imposible que alguien suba a la terraza, la puerta estaba cerrada con llave, y él no la tenía, y además hacía algo de frío, por eso no salimos a hacerlo en ella.

    Así que me garchó en silencio en los fríos escalones, una cagada, no la pasamos muy bien, para la siguiente desistimos de volver allí, y decidimos dar una vuelta en mi auto por la zona donde nos conocimos, buscando encontrar algún amigo de alguno de los dos, o en su defecto levantarnos un tipo cualquiera que tuviera lugar y que quiera hacer un trío con un activo y un pasivo.

    Sería algo impensado en esta época por el tema de la inseguridad, nadie en su sano juicio hoy día, llevaría a dos desconocidos a su casa.

    Pero en esos años, se vivía de otra manera, si bien no había mucha libertad para los homosexuales, se podía caminar por la calle a la madrugada, sin tener miedo a ser asaltado.

    Lo hicimos un par de veces, en la primera no encontramos a nadie y terminamos estacionando bien tarde, cerca de su casa en un lugar oscuro y solo le hice una mamada rápida.

    Pero la segunda vez que lo intentamos, tuvimos suerte, a Roberto le pareció ver a un tipo de alrededor de 40 años, que lo tenía visto de estar otras veces dando vueltas, se bajó del auto y fue a hablar con él, le explicó nuestra situación y que era lo que buscábamos, le aclaró que él solo era activo y que buscaban otro activo para darme a mí entre los dos.

    Increíblemente se dio todo perfecto, era activo, le entusiasmaba la idea de cogerse un puto, con alguien como él en un trío, vivía solo y no tuvo reparos en hacernos subir a su departamento, ¿qué tal si éramos dos delincuentes que le desvalijaban la casa? Pero no lo pensó o le inspiramos confianza. Antes de llevarnos a la casa quiso ver cómo era yo, tampoco era cuestión de tener que cogerse a Cuasimodo. Vino con Roberto al auto, se subió atrás, y después de conversar un par de minutos, me indicó donde vivía y fuimos a encamarnos.

    Estacionamos cerca del edificio donde vivía y subimos a su departamento, sin mucho preámbulo nos desnudamos los tres, Roberto me agarró de la cintura se pegó a mi y me besó en la boca, el chico dueño de casa, se acercó por detrás mío, me empezó a acariciar la cola, me apoyó la verga y me besó el cuello, cerré los ojos y me dejé llevar, Robert me agarró los pezones y me los tironeo sabiendo bien el efecto que tiene eso sobre mí, nuestro anfitrión se puso de rodillas siempre detrás mío y lamio y besó mis nalgas, Roberto me chupo un pezón y luego el otro, me estaban volviendo loco, en eso Lucas que era el nombre de nuestro salvador le dijo a mi macho que se acueste en la cama con la verga hacia arriba, y me indicó que me monte sobre la pija de Roberto.

    Me subí a caballito de frente sobre mi hombre, calzando su poronga que ya estaba enfundada en un condón, dentro de mi cola casi de inmediato, pegué un grito casi desgarrador porque fue muy de golpe, me entró toda de una, Lucas se puso un forro y se puso de rodillas en la cama, a mis espaldas, pronto sentí que junto con la pija de mi machote, estaba intentando metérmela también, Roberto me apretó fuerte los pezones para llevar mi atención a ellos, sentí la cabeza de la pija de Lucas que había logrado entrar un poco, el dolor era muy intenso a pesar de que la pija de este chico no era muy grande, pero igualmente dos pijas juntas por más que una no sea muy grande es difícil de soportar, y yo nunca lo había hecho, solo una vez uno de los serenos de la fábrica que les conté una vez, lo había intentado con un amigo, pero nunca habían estado las dos al mismo tiempo, al sentir la cabeza de la de Lucas junto con toda la pija de Roberto, cerré fuerte los ojos y exclamé…

    – Aahh, diablos por favor, ahhh Dios mío, que hacen, por favor nooo, ay querido no, papi por favor, ahhh mi cola por favor no, déjenme, se los suplico –

    Jadeaba enloquecido, estaba casi llorando, parecía que el corazón se me salía del pecho, Roberto la sacó un poquito sin hacerlo del todo para darle un poco de espacio a la pija de Lucas, y éste logró meterla toda a pesar de mis gritos y quejas, sentía mi culo abierto como cuando el odontólogo me había dilatado con el especulo vaginal, me dolía la panza como si me fuera a hacer encima, perdón pero es la verdad, afortunadamente era solo una sensación, luego de un par de minutos que parecieron eternos, lograron estar los dos adentro mío, el dolor aminoró al conseguir dilatarme forzosamente, por un instante se quedaron los dos quietos con las dos vergas clavadas adentro mío.

    Luego de esos segundos de calma, Lucas que parecía tener experiencia en hacer dobles, me pidió que me empiece a mover despacito yo solo, ellos se quedarían quietos y quería que yo prácticamente me cogiera solito, se me hizo un nudo en la garganta, estaba aterrorizado sintiendo las dos pijas, tenía miedo de moverme, Dios mío pensé, esto va a doler muchísimo, sin embargo comencé a moverme muy despacio, como si lo hiciera en cámara lenta, mi movimiento era casi imperceptible, ellos cumplieron su palabra y se quedaron inmóviles muy de a poquito fui acostumbrándome a que esos dos pedazos de carne dura estén dentro mío y logré empezar a moverme, finalmente y con ayuda de los dos que comenzaron a alternarse en los movimientos, (era físicamente imposible que entraran y salieran juntos a la vez).

    Terminaron acabando los dos dentro de mi culo, obvio en los forros, yo no pude evitar mearme encima y lo mojé a Roberto todo con mi pis y claro, también la cama de Lucas, bien merecido se lo tenían los dos, jaja.

    Esa fue mi primer, única y auténtica doble penetración, la anterior con el sereno y otra que tuve con dos tipos amigos tiempo después, que algún día les contaré, fue con los dos alternando la penetración, nunca juntos al mismo tiempo, bah, creo que nunca lograron meterlas juntos, quizás no me di cuenta.

    No sé porque nunca más vi a Lucas, las relaciones homosexuales suelen ser así, esporádicas y muy informales, no es normal en muchos casos establecer amistades o parejas, por lo menos, para mi siempre fue así, nunca mantuve demasiado tiempo una pareja homosexual, muchas veces porque yo evitaba comprometerme y mucho más en forma sentimental y algunas otras porque lo mismo le sucedía a los demás.

    No recuerdo haber visto alguna vez más a Roberto, él, no sé porque razón desapareció para siempre.

    Espero que les haya gustado esta historia, que es verdadera en esencia, quizás difiera en algún detalle como todos mis relatos, pero hay que tener en cuenta que sucedieron hace más de 40 años y algunas cosas se escapan de mi memoria. Pueden dejar un comentario aquí o escribirme a mí correo [email protected].

    Gracias por leerme y besos a todos.