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  • Mi suegra M, mi fantasía

    Mi suegra M, mi fantasía

    Soy divorciado desde hace 3 años, sin embargo, me llevo muy bien con mi exmujer, quien es una hermosa y sexi mujer, muchos tenemos la fantasía de coger con la ex, no soy la excepción, pero eso es otra historia, hoy el personaje de mi fantasía es mi exsuegra M.

    M es una mujer de 61 años, y dicen las leyendas que en sus buenos tiempos era la mujer más deseada de la pequeña ciudad donde vivimos, aún a su edad es una mujer muy atractiva, bajita, 1.50 m, acinturada, piernudita, con nalgas pequeñas y redonditas y muuuy buenos pechos, morena clara y una señora muy bonita, que se viste muy elegante.

    Mi exmujer, se llama Daisy y ella vive en otra ciudad, que queda a 80 kilómetros de donde vivimos M y yo, llevamos una buena relación y no tiene pareja, a veces necesita alguien que la acompañe y, como en esta ocasión, me pidió acompañarla a una boda.

    Era sábado y llegué por ella para ir a la fiesta, guapísima ella siempre, la sorpresa es que también nos acompañaría M, fuimos a la fiesta, tomamos, comimos bailamos y nos divertimos, aproveché para cortejar a mi ex, bailamos pegadito varias canciones y Yo le hice varias insinuaciones, ella solo me coqueteaba y me decía, puede ser, quizá, estaría muy bien, y cosas así.

    También bailé con M, ella dijo que no sabía bailar suelta, así que la tomé de la cintura y noté que se me pagaba mucho, era muy excitante sentir sus piernas, y sus pechos junto a mí.

    Total que dejé volar mi imaginación con ambas mujeres y fue un momento agradable.

    Al regresar, íbamos en mi camioneta, se sentó junto a mi M y Daisy en la puerta, platicamos mucho, sobre temas picantes que Yo introducía a la conversación, el alcohol y el momento lo favorecían.

    Llegamos a dejar a mi ex, me bajé a acompañarla hasta la puerta de su casa, le dije que me la había pasado muy bien y ojalá hubiera más cosas, me besó en la boca, de manera muy ardiente y me dijo al oído, hoy tienes cosas que hacer, pero hablamos mañana.

    Me subí a la camioneta, M se quedó en su lugar, pegada a mí, lo cual se me hizo raro, pero me gustó, en el camino platicamos que hacía frío y de pronto empezó a tocarme la pierna, me quedé callado, disfrutando la caricia, de pronto me preguntó, “¿Es cierto que antes tenías ganas de acostarte conmigo?”.

    Me quedé callado y siguió, “me dijo mi hija que era tu fantasía cuando estabas con ella”, “siii”, le respondí “es cierto, era y aún es mi fantasía”.

    No dijo nada, pero se voltea y me abraza y me da un beso muy cerca de la boca, después me dice, “si quieres hoy se te puede hacer realidad”.

    Subió más su mano y tocó mi pene, Yo ya estaba caliente y ella lo sintió, me bajó el cierre y metió su mano para tocarme mejor y tomó con su mano pequeña mi miembro, que ya estaba erecto, tengo 46 años, mido 1.80 m y me conservo en buena condición física, ella me estaba masturbando riquísimo y Yo tratando de gozar y concentrarme en la carretera, solo de repente, le subía el vestido y le tocaba sus piernas deliciosas, se notaba que hacía ejercicio.

    De pronto, se agacha y me la empieza a besar, era la gloria, y más cuando se la mete en la boca, chupando toda mi verga, era increíble que en esa boquita cupiera una verga de 20 cm. Era difícil seguir manejando pero haciendo un esfuerzo llegamos a su casa, ella no paró y ya al poder gozar al 100 tuve un gran orgasmo, me encanta que la mujer se tome el semen, cosa que sucedió.

    Nos pasamos a su casa, sin dejar de besarnos, me llevó a su cuarto y allí me empujó hacia la cama, después se empezó a desvestir en un striptease sensacional, quedó en su ropa interior, un conjunto negro de encaje, muy sensual.

    Luego me quitó los zapatos y toda la ropa, Yo me senté en la orilla de la cama, la tomé en mis brazos, le quité el brasier y disfruté esos pechos suaves, grandes y redondos, para entonces yo estaba muy erecto otra vez, la subí sobre mí, hice a un lado su calzón y cumplí mi fantasía, le metí la verga a esa deseada mujer, cogimos en todas posiciones, la puse de perrito, le subí las piernas a mis hombros y mi favorita, la acosté boca abajo y me subí sobre ella, metiendo toda mi verga dentro de esa pequeña mujer, la besaba en el cuello y las orejas, la sentía muy caliente, “¿Le gusta?” le pregunté, “si, si, siiii, ¡Cógeme! méteme le verga, quiero sentirla toda”, así lo hice y la sentí como se estremecía en un orgasmo, no soporté más y exploté dentro de ella.

    Nos quedamos dormidos abrazados, en la mañana, me despertó una sensación deliciosa, la mejor manera de despertar, con una mamada de verga, decía, “¿Todo esto es para mí?” y seguía, me besaba los testículos y me acariciaba la entrepierna, “¡Que rica verga!”, decía, “hace mucho no tenía una y menos así de grande, le voy a dar las gracias a mi hija por todo esto, fue su idea, pero ahora te lo voy a agradecer a ti, me dijo mi hija que esto te encanta”, se acostó boca abajo y me dijo “¡Hazme lo que quieras!, Todo, soy tuya”.

    Recordé que así me premiaba mi ex, así que sin pensarlo mucho, empecé a besar y a acariciar sus nalgas, se las abrí y le chupé el ano, esto me encantaba y parece que a ella también le gustó, se retorcía de placer, ya húmeda por la saliva, le acerqué la punta de la verga a su ano, que tantas veces penetré en mis fantasías, que recordé en ese momento, parte de los juegos sexuales en las fantasías con Daisy, era que yo la penetraba y ella me decía “¿Quieres cogerte a la sirvienta?” “si”, decía yo, “¿Quieres cogerte a mi amiga Adriana?” “Siii”, “¿Quieres cogerte a la comadre Esme?” “Siii”, “¿Quieres cogerte a mi prima Sandra?” “Siii”, “¿Quieres cogerte a mi hermana?” “siii”, “¿Quieres cogerte a mi mamá?” “SIII” y en ese momento terminaba en un orgasmo delicioso.

    Hoy estaba cumpliendo eso, es una delicia tener a una mujer así chiquita a disposición, como una muñeca, total que con cuidado empecé a empujar, no quería lastimar y perder esa oportunidad, poco a poco se relajó y empezó a empujar hacia arriba, esto me prendió más, le pregunté “¿Quieres que siga?” “Siiii”, me dijo, “me gusta, y desde mi esposo nadie ha tenido esto”, o sea que si se la han cogido, si me dijo, “a veces me dan ganas y busco a quien me lo haga, pero esto es para ti”, de pronto, se empujó más fuerte y entro la puntita, “ahhh! dijo, duele”, me quedé quieto, pero ella no, siguió empujando hasta que entró la cabeza, me excitaba ver eso, un culito pequeño penetrado por una gran verga, ya pasado esto, no me detuve, la penetré toda y gocé una cogida excelente, ella me decía, “sigue, sigue, me vas a terminar!!”. Con un orgasmo de lo mejor terminamos ambos.

    Descansamos, nos bañamos, desayunamos y nos despedimos con la promesa de regresar, todo el domingo estuve soñando eso, por la noche me comuniqué con Daisy y le conté todo, me dijo “gracias, luego pasas por tu premio conmigo…”.

  • Caperucita y el hombre lobo (Capítulo I)

    Caperucita y el hombre lobo (Capítulo I)

    Han pasado ya 23 años desde aquel primer encuentro, hasta entonces nadie en el pueblo sabe ni se imagina de los gustos y deseos oscuros que esconde Caperucita. En un abrir y cerrar de ojos pasó el tiempo y vaya que pasó rápido, aunque muchos de ustedes no lo crean Caperucita ya creció, su cuerpo cambió, sus senos se hicieron grandes, redondos, esponjosos y pezones rosados, su cadera, su cintura, su cuerpo ya tiene forma de guitarra, en su entrepierna creció el vello púbico, en resumen se convirtió en mujer y con ella un deseo y apetito sexual reprimido desde hace ya varios años, deseos y emociones que solo Caperucita libera en sus sueños húmedos durante las noches frías, su almohada es su fiel confidente y compañera sexual…

    Su mente esconde un ardiente y terrible deseo, ella sabe lo peligroso de ir al bosque, ella sabe que si entra al bosque la puede ver el hombre lobo. Comentan en el pueblo que en el bosque hay un hombre lobo que agarra a las mujeres indefensas, este hace uso de su gran fuerza, las toma por la fuerza a sus víctimas y las lleva a su cabaña en lo alto de la montaña, un lugar retirado del pueblo bastante solitario. En ese lugar las encierra, las amarra, desnuda a sus víctimas y abusa físicamente y sexualmente de sus víctimas.

    Estas historias que se comentan en el pueblo asustan mucho a Caperucita, pero por alguna extraña razón le llama mucho la atención y parte de su cuerpo también atraen mucho a Caperucita (se comenta que el hombre lobo tiene un pene grande de plástico el cual introduce todo a sus víctimas en la vagina hasta desmayarlas de dolor y de placer)…

    Caperucita está consiente de todas estas historias que se comentan en el pueblo sin embargo, en su interior escucha una voz que le dice que debe ir al bosque, que debe conocer al lobo, que debe saber que se siente. Ella tiene en su interior una pelea entre la razón la cordura y los deseos de su cuerpo, y está dispuesta a correr los riesgos.

    Siempre se imagina como sería conocer al hombre lobo, como será su cara, como serán sus manos, como será su abdomen, imaginándose y dándole forma de su cuerpo al lobo termina siempre con la vagina húmeda y los dedos dentro de ella…

    Continuará.

    PD: quiero saber sus comentarios estoy realizando un cuento producto de mi imaginación mezclado con anécdotas personas mías vivencias propias.

  • Viaje de congreso

    Viaje de congreso

    Mi hermoso profesor y yo ya teníamos cerca de 5 meses saliendo, y la verdad teníamos una relación oculta, puesto que me llevaba varios años de edad.

    En la universidad se gestionó un viaje de congreso a San Luis Potosí, mi querido profesor y mi facultad gestionaron el viaje para aquellas personas que quisieran asistir, era un momento perfecto para disfrutar con él, ya que tenía familia y solo así podíamos estar juntos sin ningún pesar.

    Tendríamos que salir un día jueves y mi querido profesor tenía que ir con nosotros en el autobús, para disimular un poco nos sentamos en lugares separados, pero íbamos mandándonos mensajes y fotos, durante el camino, calentando lo que sería esos 5 días de congreso en fin de semana.

    Al llegar a nuestro destino, todas nuestras habitaciones se encontraban en el mismo piso, mi profesor compartía cuarto con otro profe, en total eran 8 profesores, para 20 alumnos, yo compartí habitación con 3 de mis compañeras, iba a estar algo complicado el tener intimidad con mi profesor, pero los 5 días tuvimos acción.

    Al llegar contraté una habitación en el mismo hotel, en otro piso eso era algo que él no imaginaba.

    Dos horas después fui a mi habitación contratada, me puse cómoda, me di una ducha, y le envié un mensaje que fuera a la habitación, mi plan era esperarlo completamente desnuda y así fue, 20 minutos después tocaron a mi puerta, abrí y ahí estaba, con su cara de asombro al verme totalmente desnuda, obvio me miró de arriba abajo, caminando hacia a mi y yo hacía atrás, me senté en el sofá y abrí mis piernas frotando mi sexo, mientras él se despojaba de su camisa y zapatos me hinqué en el sillón y él frente a mí, me dispuse a desabrochar su pantalón y sacar su exquisito pene, comiéndomelo muy rico, devorándolo, de arriba para abajo, y metiéndomelo todo y haciendo que mi profesor vaciara todo su semen en mi boca.

    Llevé a mi profesor a la cama de mi habitación, nos recostamos y estuvimos conversando, me dijo que quería que hiciera algo, que tenía una fantasía y quería que yo la cumpliera, me quedé callada y después de unos minutos le pregunté qué era lo que deseaba.

    Mientras me decía empezó a besarme recorriendo con su boca todo mi cuerpo, mi cuello, mis pechos, mi abdomen, mis piernas, mis nalgas y mi espalda que fue el punto dónde me prendí, mordiendo mis labios vaginales.

    Me dijo que quería compartirme con otro hombre, que quería cogerme junto a alguien más, que era una fantasía que solo yo podía cumplir, sin pensarlo mientras me calentaba, le dije que sí, y se dispuso a cogerme por el culo, muy fuerte, la verdad era una perra en celo, me retorcía al momento que me penetraba, no quería que se saliera, finalmente hizo que chorreara mis jugos por mis piernas, me tambaleé y un escalofrío recorrió mi cuerpo, era el volver a pensar estar con 2 vergas dentro de mi cuerpo, que ya quería sentir ese momento, así que mi profesor volvió a llenar de semen en mi cara y mi boca.

    Más tarde entramos a la ducha y le pregunté a quien tenía en mente, si a algún compañero de la universidad u otro profesor? Me dijo que yo lo escogería, que fuera alguien que no conociéramos, alguien de la ciudad, que en la noche del último día saldríamos a buscar a alguien…

  • Una paja en el ciber

    Una paja en el ciber

    Hola a todos. Después de algunos meses de ausencia, les presento un nuevo relato que sucedió años antes de conocer a Andrea, más específicamente en mis años de estudiante de técnico universitario.

    Tendría unos veinte años, cursaba el primer año de Diseño Gráfico y me habían dejado una asignatura para presentar la siguiente semana, en ese entonces no contaba con una computadora y tenía que alquilarla en una cabina de internet o cibercafé, que en esos años estaban de moda.

    Por cosas de la vida no hice la asignatura durante la semana y recién empecé a hacerla un día antes de entregarla. Recuerdo que, saliendo del instituto me dirigí a una de esas cabinas de internet que eran como cubículos cerrados y te avisaban mediante el monitor el tiempo que te quedaba o si deseaba ampliar el tiempo de alquiler, tomé un par de horas en los que redacté toda la asignatura e investigando en la red los temas afines.

    Tras terminar la asignatura, veo que me quedaba casi veinte minutos de sobra por lo que los aproveché a ver algunas páginas web de fotografías variadas hasta que encuentro la foto de una chica en bikini y que la tanga se marcaban levemente los labios de su vagina. Empezó nuevamente ese hormigueo el cuerpo y se me metió la idea de buscar fotos de chicas desnudas, en bikini o lencería, pero especialmente en tanga. Busco algo desesperado en páginas web porno o de sexys playmates, hasta que al fin encuentro lo que buscaba, encuentro la galería de una modelo que en dos o tres fotos enfocaban su tanga. La chica en cuestión era una modelo en lencería roja y su tanga era transparente que dejaba ver los vellos de su vulva, tuve una incontrolable erección.

    En mi cabeza rondaban el cómo buscar nuevas formas de masturbarme, pues para ese momento estaba algo aburrido con la monotonía de masturbarme y eyacular sobre revista u afiches de chicas desnudas, así que aproveché ese momento excitante como una nueva forma de encontrar placer, saqué mi pene y empecé a masturbarme mirando fijamente la foto en el monitor. Cuando ya estaba al límite y a punto de eyacular, me detuve al darme cuenta del desastre en que iba a terminar, tanto el interior de la cabina como mis pantalones iban a quedar manchados de semen, así que tuve que contenerme, quedándome con las ganas de hacer esa experiencia fuera de mi casa y ahora teniendo como estímulo principal las fotos de un sitio web porno.

    Tras terminar las horas de alquiler y abandonar el local, me puse a pensar en cómo masturbarme sin ocasionar un desastre consecuente y se me ocurre la idea de comprar condones en una farmacia cercana. Es así que compro una cajita de condones en esa farmacia y con la morbosa idea de masturbarme, regreso al local de las cabinas de internet y alquilo una hora.

    La encargada del local estaba por darme una cabina sin cubículo y yo apresuradamente le digo si me puede dar una cabina privada, a lo que ella accede. Ya dentro de la cabina privada y ni bien inicia en cronómetro de tiempo de alquiler, empiezo a buscar las páginas web con las sexys playmates en tangas.

    Escribo en el buscador “Chicas playboy en tanga transparente” y me arroja varias páginas como resultado, buscando una por una y ya algo excitado, encuentro la galería de una modelo desnuda con una tanga blanca de encaje que como en los anteriores casos, se veía los vellos de su vulva. Descargué la foto y al abrir la foto, hice zoom en la foto de modo que la zona de la tanga abarcaba toda la pantalla del monitor, me bajé la bragueta del pantalón y saqué mi pene que estaba totalmente erecto y goteaba pre semen a montones.

    Empecé a estimular mi pene de forma pausada, luego de forma rápida, otra vez pausada y así repetí el ciclo por varios minutos hasta que sentí la sensación de eyacular, así que abrí la pequeña caja de condones, saqué uno de los sobres el cual rompí, extrayendo el condón de su interior y lo coloco en mi pene, desenrollándolo desde el glande hasta la base.

    Acto seguido empiezo a masturbarme con más fuerza. Sentí la necesidad de buscar más fotos similares, así que seguí buscando como loco en otras páginas web hasta encontrar una que satisfacía mi morbo, era la de una playmate de cabellos rizados sentada, con las piernas abiertas y enseñando en todo su esplendor su tanguita celeste transparente, dejando ver los labios de su vagina. Al igual que la anterior foto, la descargué, abrí la foto e hice zoom hacia su tanga, dejando que abarque toda la pantalla.

    Estaba nuevamente a punto de eyacular cuando se me ocurre buscar videos similares. Tras una breve búsqueda, encuentro al fin el tan deseado video que, para variar, era el de una rubia con una tanguita blanca de encaje masturbándose con sus dedos, amplié el video a pantalla completa y continué masturbándome de forma frenética sin quitar la mirada por un segundo de esa hermosa y sensual rubia, oír sus gemidos y cómo sus dedos frotaban sobre la tanga hasta mojarla, dejando ver su vagina depilada, yo fantaseaba con eyacular sobre esa tanga y que ella limpiara mi pene con su lengua. El detonante final fue cuando la cámara enfoca totalmente la vulva de la rubia, quien aparta la tanga a un lado dejando expuesta su vagina mojada, esa sola toma bastó para eyacular como loco hasta dejar el condón casi lleno.

    Tras terminar de eyacular y relajarme de tan mórbido acto, empiezo a pisar suelo y preguntarme ¿Ahora qué hago? ¿Dónde demonios voy a botar el condón lleno de semen?

    Retiro el condón de mi pene muy despacio para evitar que mi semen se vierta en los pantalones ni en la silla ni en el suelo, lo envuelvo entre algunas hojas y todo ese bollo de papel lo meto dentro de una bolsa de plástico. Estaba ya metiéndolo ese bollo de papel en la bolsa cuando me avisan por el monitor que me faltaban 5 minutos para terminar ¡Había pasado casi una hora pajeándome y no me había percatado!

    Cerré todas las páginas porno, borré el historial y salí de la cabina algo avergonzado, le pagué a la encargada de la cabina el monto respectivo. Pasando por una calle, vi un tacho municipal de basura y ahí arrojé la bolsa con el bollo de papel.

    Hice esto muchas veces durante años, desde la cabina hasta la hacerlo en mi cuarto con mi computadora que me compré un par de años después para los trabajos profesionales. Esto además fue el salto de masturbarme con revistas o póster a ver fotos y videos de chicas desnudas en tanga en la computadora, tan solo me bastaba hacer zoom o que la cámara enfoque la tanga transparente de la chica para eyacular, fantaseando como siempre dejar esa tanga empapada con mi semen.

    Y así continué con mi fetiche morboso hasta que conocí a Andrea, pero esa historia ya la conté anteriormente. Espero les haya gustado mi relato, pronto les contaré algunos relatos que tuve con Andrea, siempre relacionados de alguna u otra manera a mi fantasía sexual.

  • Sentí que un hombre me hizo el amor

    Sentí que un hombre me hizo el amor

    Meses después de mi relación más o menos continua con Marcelo, me sentí solo y empecé a convivir con una mujer, en muy poco tiempo ella demostró perder interés por el sexo y eso me impulsó a buscar nuevamente un hombre.

    En una página de contactos conocí a Mario, luego de algunos mensajes, me invito a ir a su casa, por supuesto accedí y fui a visitarlo.

    Al llamar a su puerta, era una casa antigua con un par de departamentos, abrió él y me encontré con un señor de unos 60 años, alto como de 1.90, totalmente calvo, de buen físico, con una linda sonrisa, de aspecto muy agradable, me encantó de entrada, me recibió con un dulce beso en los labios y caminamos por un largo pasillo hasta el fondo de la propiedad, me hizo pasar a un living pequeño y le pedí pasar al baño porque era bastante lejos de mi casa y necesitaba pasar.

    Me dijo por supuesto que pase y me indicó donde estaba el baño, me dijo sonriendo que podía ponerme más «cómodo», entendí que quería que me desnude porqué dijo que él iba a hacer lo mismo.

    Dentro del baño lo pensé un instante, el tipo me parecía muy atractivo y no dude en higienizarme bien y salir desnudo, él estaba esperándome también sin nada de ropa, parado al otro lado del living con su gran sonrisa.

    Al verlo quedé extasiado por su porte, tan alto, tan bello que parecía un Dios, una deidad, con esa hermosura colgando entre sus piernas, que todavía estaba medio dormida, inclinada levemente hacia abajo, era una verga enorme y hermosa, que medía 19 x 6 y que me parece una medida ideal para hacerme gozar, no podía quitar mi vista de esa belleza y al notarlo me preguntó…

    -¿te gusta puti, querés chuparla bebé?

    -si amor, me encantaría

    Sin mediar palabras, pero ambos reflejando en nuestros rostros que estábamos entusiasmados con el encuentro, dimos los dos un par de pasos hasta estar bien pegados, frente a frente en el centro de la habitación, nos miramos, él se pasó un poco la lengua por sus labios acercándola a la mía, me puse en puntas de pie para llegar a su boca y saqué también mi lengua, para rozar la suya, dulcemente nos lamimos y enseguida estábamos besándonos con pasión, mientras me acariciaba delicadamente un pezón con una mano y con la otra me tocó la cola.

    -qué lindo hombre sos -le dije

    -Vos también me gustas mucho, me vas a dar ésta colita

    -si mi amor, lo que quieras

    Entonces tomé en mis manos esa hermosura que tenía entre las piernas, la acaricié y lo mismo hice con sus huevos, que placer por Dios, disfrute mucho tocar esa belleza, que estaba ya bien dura, mientras nos besábamos imaginaba como iba a gozar esa pija en mi boca y en mi cola y disfrutaba sus caricias en mis pezones que como saben, me enloquecen.

    Entonces deje de besar su boca, acaricié su pecho y se lo lamí, bajé pasándole la lengua por su torso, me fui inclinando despacio sin dejar de lamer su piel, pasando por su pancita llegué a su pubis depilado y descendí un poco más, me puse de rodillas, levanté esa belleza y lamí sus testículos increíblemente tiernos y sabrosos, enseguida busqué meterme esa verga en mi boca y comérmela toda, la disfruté bien como una perra, casi no me entraba, fui tragándola de a poquito muy lentamente me la puse entera hasta que llego a mi garganta, todo la escena se desarrollaba como en cámara lenta, y lo sentí gemir y gozar, en un momento dejé de hacerlo y mirándolo desde abajo le pregunté:

    -¿te gusta cómo te la chupo mi amor?

    -si bebé me encanta

    Entonces se inclinó y me ayudó a levantarme, me hizo darle la espalda y me llevó muy despacito hacia una pared y me hizo poner mis manos sobre ella, se puso de rodillas detrás de mí, tomó mis nalgas con sus enormes manos y las separó bien, mi hoyito quedó ante sus ojos y dijo…

    -Que culo hermoso tenés bebé, quiero hacerte el amor

    -¿te gusta mi vida, qué vas a hacerme papi?

    -Te voy a chupar bien la cola puti

    Entonces comencé a sentir como su lengua lamía mi agujerito, me hizo volar de placer, me enloquece sentir la lengua de un hombre en mi cola, es uno de mis mayores placeres.

    -Ay mi vida que lindo, que dulce sos, me volves loco, por favor amor, que placerrr me das papito, que divino sos

    -¿te gusta mi amor? Me calentas mucho, sos un lindo putito

    -y vos me gustas mucho papi, sos un hombre hermoso

    Me tenía prácticamente desgarrando con mis manos la pared en la que me estaba apoyando, disfrutando como me comía la cola, hasta pude sentir su lengua entrar en mi ano.

    -por Dios mi vida, ¿qué me estás haciendo? Ay mi amor, me haces ser muy puto, oohh mmm, esa lengua por favor, que divino, me volves loco papi

    Casi me hace acabar, pero antes que eso suceda dejó de hacerlo, se levantó, me tomó de una mano en un gesto, yo diría hasta paternal y protector, me llevó a otra habitación donde había una cama matrimonial, lo seguí como una hembra que sigue a su macho, allí me hizo poner en cuatro en el medio de la cama, subió detrás mío y volvió a chuparme la colita, me mojó bien el hoyito con su saliva y delicadamente se acercó, tenía ya un condón en su mano y se lo colocó, mientras yo esperaba ansioso, puso la punta de su glande que maravillosamente era un poco más delgado que su tronco lo que facilitaba la penetración.

    Apenas la apoyó en mi agujerito abrí bien la cola, empezó a empujar y lenta y suavemente fue introduciéndola en mi culo que la deseaba con locura,

    -Ay por favor que grande la tenés, que pija hermosa mi amor

    -si putito la vas a gozar bien, vas a ser todo mío, abrí bien la cola

    -ahh si mi amor, me duele mi vida, por favor despacito papi, hacemelo despacio querido

    -si bebé ya tenés más de la mitad adentro, un poquito más y te entra toda puti, ya está mi amor ya está ya está

    -ay si amor, ahhmm si corazón, haceme tuyo mi amor, te deseo tanto

    Debe haber tardado más de un minuto en llegar a meterla toda, centímetro a centímetro y lentamente me la puso hasta los huevos, me volvió loco, me sentí muy marica.

    -ya sos todo mío putito

    -Ahhmm mi amor, que belleza, como me haces gozar, me voy a querer casar con vos, me das mucho placer, que lindo sos, como me coges, que bien me lo haces

    -Gozala bebé, es toda tuya putito ¿dónde querés la lechita mi amor?

    -Que rico me coges amor, quiero sentirte acabar adentro mío papi, dame toda tu leche

    Un minuto después empezó a pegar unos gritos casi desgarradores, mientras tenia espasmos en todo el cuerpo que terminaban dentro de mi culo, fue hermoso sentirlo largar toda la leche aunque fuera en el condón, sentí latir su pija cada vez que soltaba su semen, y lo gocé muchísimo.

    Quedamos tirados en la cama abrazados y mientras descansábamos y seguramente reflexionábamos sobre el momento vivido, por lo menos yo lo estaba haciendo, me llenó de besos en la boca y caricias amorosas cosa que no era habitual en mis amantes fortuitos, interiormente ya deseaba que no sea tan fortuito y se convierta en algo más fijo.

    Pasados varios minutos, se acomodó detrás mío en la cama y me abrazó haciéndome cucharita, con sus manos tocaba dulcemente mis pezones y apoyó su pene en la rayita de mi cola, pronto empecé a sentir que se le estaba poniendo duro nuevamente, mientras me besaba el cuello y la oreja, al sentir su glande tocando mi hoyito, comencé a mover mis caderas sensualmente entonces increíblemente empezó a penetrarme otra vez muy despacio.

    -ay ¿otra vez papito? que rico mi amor

    -si bebé, me calentas mucho, me encanta tu culito

    -que lindo sos papi, pero no tenés nada puesto mi vida, así no por favor

    -Por favor chiquito, te prometo que no te acabo adentro

    Estaba tan caliente que cerré los ojos y me dejé coger así sin nada, y confié en que me iba a cuidar, me fascinó sentir su miembro libre, me hizo gozar mucho sentir su piel dentro de mí.

    Por ser el segundo polvo, después de muy poco descanso, me resultó maravilloso que se reponga tan rápido, pero además supongo que esa fue la razón por la que me estuvo garchando casi una hora sin acabar, hasta que sentí que se venía y le rogué que no se olvide que no tenía condón, me volvió a preguntar…

    -¿dónde querés la leche papito?

    -tirámela encima sobre la cintura y las nalgas

    Y así lo hizo, cuando estuvo al límite, la sacó rápidamente y derramó un montón de leche tibiecita encima de mis nalgas, y con sus manos la esparció y masajeó bien por mi cola y mis caderas, me quedé disfrutando y yo también acabé muchísimo mientras pensaba que ése hombre hermoso me había cogido dos veces en un ratito y me había llamado «papito», creo que fue la primera vez que tuve sexo como dos hombres, estando bien claro quién era el macho que daba y quién el que recibía sin dejar de ser un hombre.

    Repetimos nuestros encuentros varias veces en las siguientes semanas, yo estaba muy entusiasmado con él y lamentaba estar metido en una relación con una mujer que no me permitía tener mayor libertad, deseaba, como él me propuso varias veces pasar una noche entera o inclusive quedarme todo un fin de semana en su cama, pero circunstancias económicas no me daban opción y no podía dejar la casa en la que vivía con mi pareja, aunque no fuera feliz allí.

    Por supuesto tener sexo sin protección, se hizo costumbre, siempre con la condición de derramar su orgasmo fuera de mi cola, y me sentía tan bien con él, al punto de parecer estar enamorado, que se lo permití, lo hicimos varias veces de esa manera y la relación ya apuntaba a algo más serio, hasta llegamos a decirnos que nos amábamos, un día haciendo el amor, porque lo nuestro no era solo coger, había sentimientos muy fuertes, me rogó casi al momento de acabar poder hacerlo adentro mío, moría literalmente por darme la leche y sentir que yo era totalmente suyo, de nada sirvió decirle que yo era todo suyo igual, aunque no me deje su esperma adentro, pero no le alcanzaba.

    Tuve mucho miedo que lo haga y eso derivó en algunas discusiones que terminaron por acabar con la relación, un día me dijo que si no accedía era porque no lo amaba de verdad y entonces debíamos dejar de vernos, fue muy duro, y esa tarde me fui llorando.

    Tiempo después me arrepentí muchísimo y quise retomar la pareja con la promesa de hacer lo que me pedía, y no solo porque me lo pedía, empecé a desear sentir su leche entrando en mi cola y también sentí muchos deseos de tragar su esperma, solo lo había sentido correr por mi espalda y nalgas pero ahora necesitaba saborearlo, pero era tarde, me dijo que estaba en pareja con un chico jovencito y ya no era posible recomponer lo nuestro.

    Me dio mucha pena porque ese hombre me gustaba de verdad y quizás no lo conocí en el momento adecuado, en otras circunstancias no hubiera cometido el error que cometí y no lo hubiera perdido.

    Espero que les haya gustado y pueden dejar un comentario aquí o escribirme a mi correo [email protected].

    Besos a todos mis lectores.

  • La sesión de transformismo

    La sesión de transformismo

    Ya eran casi las tres de la tarde de un domingo y yo, algo nerviosa, me encontraba bajándome del metro para asistir a una sesión de transformismo. No era la primera vez que asistía a una de estas sesiones, pero esta vez era diferente ya que la que me iba a transformar era una chica transexual. A las 15:30 tenía la cita, todavía me quedaban 15 minutos y me encontraba fumando (algo que hago solamente cuando me encuentro ansiosa y nerviosa) sentada en una banca cerca de la dirección que la chica me había dado.

    Pese a que todavía me encontraba como chico ya me podía sentir como casi una mujer. Sentada en la banca me encontraba fantaseando con la idea de cómo me iba a vestir, como iba a maquillar y que peluca me iba a colocar. Ya me hacía la idea de que me iba a ver y sentir como toda una diva y fantaseaba mucho con eso. Ya de vuelta a la realidad me di cuenta que me quedaban solo 5 minutos y que una leve erección ya se podía sentir en mi entrepierna por lo que decidí levantarme y, con un sentimiento entre nerviosismo y de ansiedad, dirigirme al piso de la chica.

    Ya en la puerta del edificio toqué el citófono, esperé unos cuantos segundos hasta que una voz muy femenina pero con esa tonalidad característica, aunque leve, que tienen las transexuales y travestis pregunta:

    -¿Quién es? -por lo que yo respondo sin dudar pero con voz nerviosa, pero femenina:

    -Silvana.

    Finalmente se abre el portal y me dirijo al piso indicado que se ubicaba en la primera planta. Cuando llego a la puerta esta se abre y se asoma una chica de unos 32 años aproximadamente de casi mi misma estatura (1,70), pelo largo y oscuro, tez y ojos claros y un poco más delgada que yo (yo peso 60 kg). Nos saludamos de besos, me dijo que se llamaba Antonella y me hizo pasar a la habitación en la cual me iba a maquillar y en donde tenía todos los artículos necesarios para producirme (ropa, pelucas, taconazos, etc.).

    Me sorprendió lo guapa que era Antonella en persona, tenía una belleza natural, de cuerpo bien proporcionada y para nada exagerada, era toda una mujer, lo único que podría delatarla era su voz que a pesar de ser muy femenina tenía esa tonalidad característica y también ciertos rastros de depilación facial hecha con láser pero que en realidad podría pasar perfectamente como rastros de una acné levemente agresiva en la adolescencia.

    Ella estaba vestida con un vestido/minifalda de manga larga, ceñido a su cuerpo de color gris oscuro con detalles de piel en los costados, esto lo acompañaba con unas medias negras y unos tacones tipo botín. Toda esta combinación le quedaba muy, se veía muy sexy y elegante pero sin exagerar.

    Conversamos unos cuantos minutos, me pregunto qué tono de peluca quería usar, que tipo de ropa me gusta y otras cosas más personales como desde hace cuánto tiempo me vestía y mis preferencias sexuales, para esto último le respondí con voz muy amanerada y algo fingida:

    -“A mí me gusta la gente guapa, me da igual su sexo”, definitivamente ya era Silvana a pesar de que la sesión en sí no había comenzado aún.

    Antonella comienza a sacar ropa, pelucas, y comienza a buscar tacones de talla 40 que es la talla que uso. Me pregunta si tengo bragas y yo les muestro mis bragas trucadoras. Ella me muestra unas medias grises, una malla para el pelo y una bata de chiflón tipo kimono, me dice que me desnude y que me las coloque. Yo me desnudo, me coloco la malla en el pelo y comienzo a colocarme las bragas. Antonella nota que me cuesta un poco acomodar mi pene y mis testículo en las bragas por lo que decide ayudarme. Al tocar y acomodar mi pene con sus manos ella nota mi casi instantánea erección por lo que me dice:

    -“Tranquila cariño, es normal, siempre pasa”, por lo que yo pienso para mí mismo:

    -“¿Y cómo no va a pasar? ¡Con lo guapa que eres!”.

    Antonella comienza a maquillarme, yo me encuentro sentada en una silla que le da la espalda al espejo de la habitación, así de esta forma no se pueden ver los resultados sino hasta que ella termine de maquillarme. Mientras me maquilla comenzamos a conversar, ella me confiesa que cuando me vio se emocionó mucho porque no está acostumbrada a recibir personas jóvenes y más encima con una contextura delgada y rasgos finos como los míos, por lo general sus clientes es gente mayor por lo que al verme de inmediato pensó que yo tenía mucho potencial y que podría dejarme realmente guapa. Al decirme esto se notaba que Antonella amaba lo que hacía y que se emocionaba al ver a una posible “diamante en bruto”.

    Me cuenta que en la actualidad tiene un novio con el cual sale hace un año y que ella que desde niño siempre se sintió más femenina que los demás chicos. Comenzó a vestirse a escondidas probándose la ropa y maquillaje de su hermana y su mamá cuando ella se quedaba sola; luego sumó a un compañero de su escuela que también se vestía de chica y que al poco tiempo comenzaron a jugar y a tener sus primeras relaciones sexuales entre ellas y siempre vestidas como chicas. A los 18 todavía no se atrevía a salir a la calle como chica y que su familia tampoco lo sabía (aunque si me conto que ya lo asumían como el típico chico gay) pero ya tenía un grupo de amigas y amigos que ya la conocían como Antonella y ya la aceptaban como tal. Ya en la universidad comenzó a tomar hormonas y Antonella empezó definitivamente a relucir.

    La hora que se demoró en maquillarme se pasó volando, una vez que terminó me pidió que todavía no me viera en el espejo y que me pusiera un sostén y relleno, y un vestido minifalda color beige por la parte superior y que era de imitación piel de color negro de la cintura para abajo, el vestido era de manga larga y me quedaba ceñido y se ajustaba muy bien a mi cuerpo.

    Antonella me colocó algunos accesorios como un reloj, una pulsera y unos aros hasta que llegó el momento de ponerme la peluca. La escogida fue una de pelo largo, negro y lisa. Me la puse y Antonella me dijo:

    -“Cariño, ¡Te ves preciosa! Silvana se ve como toda una diosa”.

    Cuando me miré al espejo quede impresionada con lo bella y guapa que estaba, era una diva, una diosa, me veía como toda una mujer. Al verme en el espejo mi erección fue instantánea, mi lado masculino reaccionando al verme. Verdaderamente me sentía increíble.

    Estuve unos cuantos segundos posando frente al espejo, me encantaba verme, hasta que Antonella me agarra suavemente por la cintura apoya su cabeza en mi hombro, nos quedamos mirando al espejo y entonces me dice:

    -“Te ves muy bella Silvana, ya es hora de tu sesión de fotos”.

    Antonella sacó su iPhone y yo me puse a posar frente a ella. Pose de casi todas las formas posibles, me sentía una modelo, una orgullosa modelo-travesti, estaba disfrutando mucho el hecho de posar y modelar, incluso pose en la cama en muchas posturas con actitud de “Por favor fóllenme, ¡AHORA!”.

    Después de la sesión Antonella me convenció de salir a fumar afuera y dar una vuelta por la manzana, yo ya estaba muy envalentonada y además el barrio era muy tranquilo por lo decidí decirle que sí. Antonella me pasó unas gafas de sol con cristales rojizos anaranjados y marcos dorados y un abrigo peludo de color negro que me llegaba hasta la cintura, ambos muy a la moda, me vi el espejo y me veía más diva aún con el abrigo y las gafas puestas. Salimos del piso y un tipo estaba esperando el ascensor, al vernos nos digo: -“Hola” y yo con aires de diva e indiferente le respondí también con un hola, en el fondo estaba muy nerviosa pero siento que reaccione como toda una mujer que se sabe atractiva y deseada, debo reconocer que siempre quedaré con la duda si el tipo notó que yo era un travesti o si de verdad pensó que yo era una mujer biológica.

    Salimos del portal y yo encendí un cigarrillo, Antonella saca su iPhone y comienza a sacarme fotos y me dijo:

    -“Wow Silvana, eres una diva total, toda una bitch.”, yo solo reía complacida.

    Llegamos a la esquina y me senté en una banca y de nuevo me empieza a fotografiar. Después Antonella se sienta al lado mío y empezamos a conversar y a mirar a la poca gente que pasaba, me dijo que:

    -“Silvana, me alegra que hayas venido, aquí tienes una amiga”, yo le respondí:

    -“Gracias cariño, tú también puedes contar conmigo”

    Nuestro paseo habrá durado unos 30 minutos los cuales disfrute muchísimo, era la primera vez que yo como Silvana salía a la calle a la luz del día.

    Regresamos al piso y ya para casi finalizar la sesión nos comenzamos a sacar fotos juntas. Nos sacamos fotos muy juntas, con nuestras caras ya casi besándose. Después nos dimos un cariñoso abrazo y le dije que lo pase genial hoy, ella me respondió que se alegraba mucho con que yo haya venido y que tenía que regresar para visitarla.

    El abrazo se fue prolongando más de la cuenta y se fue poniendo más y más intenso. En un momento nos miramos detenidamente y aún abrazadas comenzamos a besarnos delicadamente y después de manera más apasionada. Antonella comenzó a acariciar y agarrar mi culo, yo hago lo mismo con el suyo, yo estaba muy pegada a ella, podía sentir su excitación y ella la mía.

    Amé tocar y manosear su cuerpo y que ella hiciese lo mismo con el mío. Entonces Antonella me sube un poco el vestido y empieza a meter su mano en mi entrepierna y a tocar y a agarrar mi pene, yo también subo un poco su vestido y meto mi mano en su entrepierna, ella podía palpar mi erección y yo la suya. Sentí que su pene estaba tan duro como el mío y casi de forma sincronizada ella saco mi pene y yo el de ella y nos empezamos a masturbar mutuamente, suavemente y después más intensamente al mismo tiempo que seguíamos besándonos.

    En un momento nos pusimos a mirar cómo nos masturbábamos. Ver su pene erecto en mi mano me excitaba más y más, era de buen tamaño pero normal, era muy parecido al mío pero solo con la diferencia de que el de Antonella estaba circuncidado.

    En un momento Antonella pareció acordarse de algo y me dijo:

    -“Cariño, en poco rato más va a llegar mi novio”.

    -“Sigamos, corrámonos juntas” le respondí.

    Antonella empezó a masturbarme de manera más intensa, y yo empecé a hacerlo de la misma forma a ella. El clímax ya estaba por llegar. Cuando yo ya me sentía a punto de estallar veo como Antonella intentaba apretar y contornear su cuerpo en un último intento de aguantar un poco más pero ella comienza a gemir y a eyacular y a salpicar mi vestido con su semen, al ver esto yo también comencé a eyacular y a salpicar el vestido de Antonella con mi leche.

    Agitadas, las dos nos mirábamos satisfechas, nos sentamos en un sillón y cada una encendió un cigarrillo.

    -“Esto no estaba incluido en el servicio cariño” me decía Antonella riéndose.

    -“Ojalá corazón que no hagas esto con todas” le respondí de forma burlona pero cariñosa mientras jugaba con las puntas de su cabello.

    Nos besamos una vez más a modo de despedida de yo como Silvana y cada una se fue a cambiar de ropa, Antonella se fue a su habitación y yo al baño.

    Todavía como Silvana me quede mirando en el espejo y comencé a sacarme mis últimas fotos como chica. Al verme me sentía muy guapa y puta al ver mí vestido manchado y goteando un poco por el semen de Antonella. Me quedé mirando unos segundos el semen que quedaba en la parte de imitación piel de mi vestido y decidí agarrar un poco con mi mano y meterlo y saborearlo con mi boca, al probarlo cerré mis ojos, no tenía ningún sabor en especial pero el solo hecho de pensar que era de Antonella me deleitaba, solo pensaba que increíble hubiese sido que Antonella hubiese eyaculado en mi boca.

    Al terminar de cambiarme salí del baño y vi Antonella ya lista vestida con una camiseta de color fucsia y unas leggings negras imitación piel que solo hacían resaltar mucho más su linda figura (no sé cómo hacía ella para esconder su pene en esas leggings), y una zapatillas blancas.

    Me entrega una bolsa con el vestido que use y me dice:

    -“Para que me recuerdes, aparte te queda igual o mejor que a mí”.

    La abracé y le pagué lo acordado por la sesión y Antonella me acompaña hasta la puerta y nos dimos un último beso y me dice:

    -“Cariño ojala que vuelvas a visitarme, llámame o escríbeme cuando quieras, pero quería decirte que ojala te atrevas a ser lo que realmente eres y a vivir como se te dé la gana, como chico eres muy lindo, pero como mujer eres una diosa y te sale muy natural, se nota que Silvana es tu verdadero tú, y yo tengo un sexto sentido para esas cosas”.

    Yo le asentí y le respondí:

    -“Lo sé, ojala hubiese tenido la valentía que tú tienes para atreverte a ser tu misma, a veces trato de reprimirlo, pero sé que tarde o temprano voy vivir como Silvana”.

    Nos besamos una vez más y me fui.

    Ya caminando hacia el metro me quede pensando, fue una tarde increíble, me hubiese quedado allí para siempre como Silvana. No era la primera vez que asistía a una sesión de transformismo, además yo tengo mi ropa, mi maquillaje y mi peluca entre otras cosas, por lo muchas veces me visto y voy a fiestas o juntas como Silvana, pero esta vez me quedo dando vueltas en la cabeza, conecté mucho con Antonella y me refleje también en ella.

    Antonella es la persona que me hubiese gustado y atrevido a ser, pero todavía estoy a tiempo, no todo está perdido. Silvana todavía puede salir y relucir.

  • Viaje de congreso (Parte 2)

    Viaje de congreso (Parte 2)

    Durante el fin de semana del congreso por las tardes y noches mi profesor y yo no paramos de hacer maldades, un rapidín, una mamadita en el ascensor, una escapadita a la azotea y cosas así, hasta que por fin llegó la noche del día de su fantasía.

    Eran las 11 de la noche, cuando nos quedamos de ver a unas cuadras del hotel, yo me había vestido de jeans dentro de la habitación con las chicas, después me fui a la habitación que había contratado, y me cambié el atuendo, vestí una minifalda súper corta que no dejaba nada a la imaginación, una tanguita, zapatillas negras y blusa blanca, al verlo a unas cuadras del hotel se sorprendió de la belleza de mujer que se estaba comiendo, una mujer mucho más joven que él, subimos a un taxi y nos dirigimos a un bar.

    Después de dar vueltas llegamos a un establecimiento donde servían cerveza artesanal, ahí estuvimos una hora hasta que vi a un hombre que no me quitaba la mirada, estaba a tres mesas de nuestro lugar y yo ya lo había elegido, era guapo pero no sabía si estaría dispuesto a la fantasía de mi profe, pase tres ocasiones al sanitario, y sin quitarle la vista la tercera fue la vencida porque fue tras de mi, así que me paró en la salida del baño y me dijo su nombre, sonreí y le dije el mío, le pregunté si quería salir del lugar y me dijo que si, así que salimos a tomar aire, dejé solo al profe, yo podría dejarlo e irme con él, pero yo tenía un papel de sumisa, quería satisfacer a todo hombre que fuera mi macho.

    Al salir conversamos un poco y le dije que mi novio y yo queríamos un trío, le dije que él quería compartirme en una cogida con otro, le dije que no era homosexual, que solo cogeríamos y que si accedía pues yo les daría una excelente noche, le dije que me había gustado mucho y que me gustaría tenerlo entre mis piernas, me dio un rotundo no, así que solo agache la cabeza y le dije que había sido un gusto conocerlo, estuvimos un rato más en el lugar y nos dispusimos a irnos al hotel y coger solos, al estar esperando el taxi, nos alcanzó y me dijo que si iría con nosotros pero quería una garantía porque sentía desconfianza, él le comentó que era profesor mío y que veníamos de congreso, pero que yo era su puta, que si quería iríamos al hotel del congreso, yo entraría primero y ellos después. Y así fue.

    Al llegar a la habitación sentí nervios, no sabría lo que iban a hacer y que tan dotado estaría ese chico, decidí esperarlos totalmente desnuda solo con las zapatillas colocadas, deje abierta la puerta, y ellos llegaron, ahí estaba yo, totalmente expuesta a dos hombres, un chico apenas más grande que yo y ese profe que hacía que yo hiciera lo que fuera.

    Él le dijo que se relajara y le sirvió un trago, me arrodille frente a los dos y empecé a mojar mis labios con mi lengua, mi profe se excito muy rápido y el chico estaba muy nervioso, así que empecé a ayudarlo a desabrochar su pantalón, su pene estaba, flácido, así que empecé a motivarlo metiéndolo en mi boca, de pronto se puso duro, mientras yo se la mamaba al chico mi profe se masturbaba, así que decidí hacerlo yo, después metiendo a mi boca el pene de mi profe y masturbando al chico.

    El profe tenía el control sobre mi, coloque el chico recostado en el sillón, me monte sobre él y el profe metía su verga en mi boca así durante varios minutos, le dije al chico que no se viniera en mi, el profesor me coloco de a perrita, y el chico metió su pene en mi boca y el profe en mi culo, así otros cuantos minutos, yo disfrutaba demasiado, pero ese chico estaba muy nervioso yo chupaba todo su pene sus bolas y con una mano me apoyaba mientras que con otra lo agarraba de sus nalgas, yo estaba gimiendo por la verga de mi profe en mi culo, mi profe le dijo al chico que si quería terminar podría vaciar su semen en mi cara y así fue, vacío todo semen en mi cara mientras yo chupaba sus bolas, termino sorprendido y mirando como mi profe me cogía por el culo y yo gimiendo, minutos después, vacío todo su semen en mi culo y yo terminé adolorida y bien cogida.

    Le dimos las gracias al chico, y horas más tarde se marchó, me metí a dar una ducha, junto con mi profe y a volver a coger juntos en la tina, a las 3 de la mañana salí a la habitación con las chicas y el a su habitación.

    Yo sin pensar que había sido usada, fue la última vez que cogí con él, porque después de ese momento viví una experiencia no muy agradable, que deje de coger por unos años, una historia que más adelante les contaré.

  • Magaly una madura de Valera

    Magaly una madura de Valera

    Hola soy un profesional del área de la salud específicamente me dedico a la radiología convencional, tomografía, radiología intervencionista, quirófano, entre otras funciones más.

    Lo que contaré me pasó hace algún tiempo, como en el año 2013 yo tenía 28 años, trabajaba para eso entonces en un hospital en Caracas, y estaba en el área de tomografía, era mucho trabajo en esa época y teníamos que dedicar horas sentado en una computadora reconstruyendo los estudios, había una acumulación de los estudios normalmente, por esa razón comenzó la siguiente historia.

    En uno de esos días se dirige a mi persona una enfermera que estaba asignada al servicio, y me pide el favor que le colabore en darle prioridad a un estudio, de una supuesta colega de ella que era de otra ciudad lejana y que estaba sola que era amiga suya etc.

    Como buen compañero le dije que sí pero después que terminara el trabajo que estaba haciendo en ese momento, minutos más tarde me dispongo a copiar el estudio y me encuentro con que el estudio no había quedado muy bien así que mando a llamar a la paciente, su nombre era Magaly Salas, en lo que se presente frente a mí la observo sin imaginar nada de lo que sucedería posteriormente, era una mujer de 50 años que no lo aparentaba, su cabello semi-corto tipo peinado de los años 70, sus ojos son claros como un marroncito lanzando a amarrillos, su rostro es linda sus labios su dentadura en pocas palabras es una mujer hermosa, su cuerpo espectacular llevaba una blusa muy sexy y descotada con los hombros al descubierto en el cual se podían ver unas pecas y un a piel que atrae, sus senos eran riquísimos grandes redondos y no eran operados, lo más rico de esa señora era su culos llevaba una licra que le torneaba su figura unas caderas bien definidas unas nalgas pomposas, sumado con todos sus atributos, era sin duda un buen polvo.

    Le informe de la irregularidad que había en el estudio y que había que repetirlo, fueron unos poco minutos de interacción los que tuvimos en ese primer encuentro pero si note algo extraño y es que hablamos como si no conociéramos desde hace tiempo, ósea con confianza y algo de risa y ella hasta me dijo que era viuda y que vivía en otra ciudad, que se estaba quedando en casa de una hermana.

    Yo para ese punto vi una posibilidad de conocer a esa mujer un poco más se despidió y hasta un beso en la mejilla me dio, algo que no es común en nuestra cultura y que sin duda fue otra señal que me dio algo de confianza, para ser más lanzado en la próxima ocasión, yo le dije que viniera al siguiente día para explicarle a los médicos de guardia y repetir el estudio, me pase el resto del día pensando en esa mujer y lamentándome porque no le pedí el número de teléfono, pero al día siguiente se acerca la enfermera y me dice que afuera del servicio está la paciente le dije que ok que en lo que me desocupara le atendería, al rato salí a donde se encuentran los pacientes en espera.

    Allí se encontraba en una silla me le acerque la salude muy naturalmente con un beso en la mejilla, ya que habían varios pacientes y personal que labora en el hospital como enfermeras y camilleros, le pregunte que como estaba y le informe que estaba esperando que los médicos se desocuparan para comentarle su caso, aproveche y saque mi teléfono y de forma algo disimulada le pedí su número de teléfono, por supuesto yo tenía que enviarle señales de que me interesaba, se le dibujo una sonrisa y me dio su número.

    Luego me devolví a la estación de trabajo para continuar en mis labores, posteriormente se le hizo pasar y se le presento al médico de guardia el cual también estuvo de acuerdo en repetir el estudio pero no para ese dia por lo cual la cito para el día siguiente, ese día en la noche le escribí y comencé a ser algo atrevido le dije que era muy atractiva, y sus respuestas eran muy receptivas y ella también me dijo que le gustaba como yo era, así que después de unas cuantas horas de chat por mensajes de textos le dije que le quería dar un beso y ella me dijo que estaba bien, fue muy excitante lo que conversamos aquel día, las ganas de tomar a esa mujer y hacerla mía me tenían empalmado.

    Llego el día de repetir el estudio y había mucha gente en el servicio entre compañeros y pacientes por lo cual tuve que esperar para poder darle ese beso en la boca lo cual hice en varias ocasiones mientras estuvo ahí, después de realizarse el estudio le informe delante de los otros colegas que para el siguiente día tendría su resultado, y a ella aparte le dije que me esperara afuera del servicio para acompañarla a la salida del hospital, así que en lo que ella ya estaba afuera le dije a una compañera que ya venía que estuviera pendiente.

    Salimos del servicio y en vez de caminar por el pasillo de planta baja donde hay mucha gente le hice bajar al sótano para caminar por un sitio menos frecuentado, luego la metí por unas escaleras de emergencia que son poco frecuentadas y ahí la agarre por primera vez como es, nos abrazamos y comenzamos a besarnos apasionadamente, le metí mi lengua ella la recibió, me dio la suya y nos tocábamos yo apreté sus nalgas era increíble lo que se sentía primero por fuera del mono que llevaba y luego introduje mis manos tocando cada nalgas y masajeándolas mientras le apoyaba mi miembro en su totona y besaba su cuello sus tetas ella gemía lo estaba disfrutando con sus ojos exaltados y la boca abierta tenía esa expresión lasciva que me llevo a tocarle su cuquita estaba calientica y algo humedad.

    Ella también tomo con sus manos mi miembro, guaaao fueron unos pocos minutos pero demasiado excitante, estaba a mil pero la cordura me llamo y es que si seguía así se iba a salir todo de control, y el sitio no era el más adecuado para que eso pasara, por lo cual la despedí y nos fuimos cada quien a lo suyo.

    Quedamos en vernos al siguiente día para entregarle el resultado, esa noche también tuvimos una conversa por medio de textos donde cada uno compartió lo rico que fue esa experiencia, también le dije que me esperara al siguiente día a mi hora de salida para entregarle el resultado y aprovechar de vernos, y así fue minutos antes de que me tocara salir ella me aviso por mensaje de texto que ya estaba en el hospital, y para evitar que la vieran por ahí las compañeras y levantar sospechas me esperaba en un punto clave, así que nos encontramos minutos más tardes como se había planeado.

    Le entregue el resultado y salimos juntos por el sótano donde el día anterior la había llevado pero para mala suerte habían varias personas por ahí, así que disimulamos como quienes iban de salida, yo en realidad no me lo esperaba había estado fantaseando un montón de cosas que le quería hacer, pero ya en el hospital no había posibilidad alguna de ni siquiera darle un beso, así que le ofrecí acercarla en mi moto, al sitio más cercano a su destino, es decir la vivienda de su hermana, así salí del hospital con Magaly.

    En el camino le pregunte que si podía llevarle a un sitio más discreto para despedirnos con unos besos, a lo que ella acepto, así que sin ir muy lejos me dirijo a un lugar que se prestaba para la ocasión, llegamos y empezó de nuevo lo que el día anterior había sucedido, besos agarradera caricias y aunque no era un lugar lejos de las miradas ya que al rededor habían algunos edificios me sentía más tranquilo ya que era de noche, entre besos y la excitación que me producía esa mujer procedí a liberar sus senos se los empecé a mamar rico, ella gemía y se notaba bien excitada yo a mil no me quedaba atrás, le estaba tocando su labios vaginales jugando con mis dedos sintiendo su húmeda y su temperatura, ella mostraba que estaba dispuesta a todo, yo estaba muy excitado y me olvide por momento que estaba en un sitio al aire libre.

    La baje el pantalón y me baje el mío a la altura media de los muslos y puse mi glande en la entrada de su coñito mojado ella gemía los quería sentir dentro de ella, yo intente penetrarla así pero era muy complicado con sus piernas cerradas, así que le quite el pantalón de unas de sus piernas dejándole libre para abrirla, pose mi pene en la entrada y ella misma se impulsó con fuerza dejando entrar aquel aparato venoso y tieso dentro de su vientre, los dos gemíamos incontrolablemente, la sensación que yo sentía era indescriptible.

    Mi cuerpo no respondía a mi señal solo daba remetidas que en poco tiempo sentí mi descargar no solo de semen dentro de ella si no mi energía mi corriente interna todo se paralizo por unos segundo hasta que volví en si, por su parte ella tenía cara de querer mas pero a mí me entro temor de ser descubierto.

    Así que solo paso eso lo cual fue real y muy excitante, debo de mencionar que no he vuelto a ver a Magaly pero no pierdo las esperanzas de volverla a ver y esta vez hacerle de todo lo que no pude en aquella ocasión.

    Espero que le allá gustado este relato real, hagan sus comentarios…

  • Me las da en el baño

    Me las da en el baño

    Ocurrió en el año del 2010, en México celebrábamos el Bicentenario de la independencia, había celebraciones por todos lados y yo ya llevaba tres años trabajando en el taller, mis aventuras con Karina habían pasado, tenía una novia que trabajaba en una fonda y la verdad era una época tranquila. 

    Para ese entonces yo tenía 21 años y a pesar de ser joven me había vuelto un don juan o tal vez alguien con suerte, porque admito, no soy muy agraciado ni la tengo enorme, pero creo que se estar en el lugar adecuado en el momento indicado.

    Laura, era la secretaria que en aquel entonces tenía 19 años, era lata, casi 1.80 cm, de buena pierna, flaca, pero de nalga ancha, la verdad se veía bien, ella ya era madre, pero en aquel entonces se separó del susodicho y andaba dándole entrada a rodos.

    Yo siempre me mantuve al margen, sobre todo porque un auxiliar le tiraba mucho la onda y ella lo retribuía, una ocasión los encontré besándose y supe que él ya era su macho o eso pensé hasta aquel día.

    Era un viernes de diciembre, todo estaba muy tranquilo, algunos compañeros se fueron de vacaciones y nosotros esperábamos la hora de salida, fue entonces que comencé charlar con Laura, yo llevaba una buena relación con ella, para esto el auxiliar fue uno de tantos que no estaba, ese día ella no llevo el uniforme, llevaba una falda de mezclilla y sus tenis, una blusa pegada, la verdad se veía muy sabrosa.

    L: ¡Ya quiero que sea navidad!

    T: ¿Así? ¿Por qué?

    L: Para que me traigan a mi muñeco, ¡jajá!

    T: Jajá, tremenda, ¡pues no estaría mal que me trajeran una muñeca!

    No sé si ella me estaba vacilando o no, pero esa charla comenzó a desatarme, ambos hablábamos ay en doble sentido y lanzándonos indirectas.

    T: Laurita, si no anduvieras con aquel, ¡te invitaba a salir!

    L: ¡Invítame!! ¡Yo no soy de nadie!

    T: ¡Pero no que andas con el!

    L: ¡Y que! eso te detiene?

    T: ¡A mí no me detiene anda!

    L: ¡¿Entonces?!!

    Sin decir más me acerqué a ella y la comencé a besar, su lengua entro en la mía y sus manos agarraron mi cara, sin perder el tiempo comencé a acariciar sus ricas piernas.

    Baje a su cuello, ambos estábamos en la oficina, los demás andaban en su rollo, la jefa y el dueño ni sus luces, mis manos recorrían esas piernas largas y blancas y mi verga comenzó a reaccionar erectándose poco a poco.

    T: ¡Laurita!! ¡Cómo me gustas!

    L: Me gustaría andar contigo, ¡pero no se puede!

    T: Exacto, ¡no se puede! ¡Pero igual otra cosa sí!

    L: ¿Cómo qué?

    Seguí besándola y metí mi mano debajo de su falda, ella abrió los ojos y trato de sacármela, pero mi fuerza era ms, comencé a rosar con mis yemas sus labios vaginales, ella lanzo un suspiro y un ligero salto.

    Le besaba el cuello mientras hacía a un lado su calzón para sentir una cuca peluda, de esas de los años setenta, pero que saben a gloria.

    L: ¡Espérate, uhm!

    T: ¡Nadie nos ve!

    L: ¡Pero, uhm, ya basta!

    T: ¡Que rica la tienes, uhm!

    Laura puso su mano en mi verga que ya estaba dura y comenzó a sobármela con suavidad por encima del pantalón, yo le metía dos dedos con suavidad, apretando el clítoris, sintiendo cada vez más su humedad, ella me apretaba la verga y me la sobaba rápido, la verdad yo también sacaba liquido pre seminal!

    Finalmente, su orgasmo detuvo la acción, sus espasmos los podía sentir con mis dedos, me mordía el labio, ¡yo la tena a reventar!

    Laura se puso de pie y tomo aire, yo me acomodaba la verga, me miro moviendo la cabeza con una sonrisa, se asomó por la ventana y después se dirigió al baño.

    Yo estaba súper caliente, así que sin decir más me pare y al seguí, mire que los chicos jugaban un juego de mesa típico de las fábricas, fue entonces que entre al baño donde Laura tenía la ¡falda arriba!

    L: ¿Qué haces?

    T: ¡Laurita, no me dejes así!

    Como bestia me lance a besarle las piernas, ella no daba crédito a lo que pasaba, se quedó quieta e ida, no sabía si gozar o aventarme, mientras mis manos acariciaban sus nalgas que se sentían tan bien.

    Me levanté y le di un beso cerrando la puerta del baño y bajándome los pantalones ante su mirada atónita.

    T: ¡Perdón! ¡Pero necesito entrar en ti!

    Laura miro mi verga gorda, parada y mojada, se acarició el cuello y se arrodillo para darme una rica mamada.

    T: ¡No maches, que rico chupas!

    L: ¡Que grosor! ¡Me encanta una verga así!

    Laura me la mamaba riquísimo, yo me retorcía, la joven sabía mamar muy bien la verga, de la punta a los huevos, no dejaba ni un cm sin probar.

    L: ¡Que dureza, no pudo creerlo!

    T: ¡Ponte, para que te monte!

    L: Pero ¿dónde?

    T: ¡Aquí! ¡Mira, agáchate!

    Apoyándose en el lavabo, se empino, yo baje su calzón completamente y le subí la falda, sus nalgas se veían riquísimas, Laura ya escurría, ¡así que la tome de la cintura y la comencé a penetrar!

    L: ¡Ay!!! ¡Uhm!!

    T: ¡Que rico aprietas uhm!

    La tome de las nalgas y la embestía, Laura es 10 cm más alta así que se empino de tal forma que yo no me tuviera que alzar, ¡eso la hacía verse amos deliciosa!

    L: ¡Hay!!! ¡Qué rico uhm que rico!

    T: ¡Laurita!!! ¡Mamacita, que rico aprietas!

    L: ¡Me encanta tu grosor, ah!!

    T: ¡Pues tómalo, cómetela toda!

    Laura comenzó a moverse sola, yo miraba la acción mientras jugaba sus tetas, ella se empujaba y se hacía para adelante, luego se movía en círculos haciéndome gemir!

    L: ¡Nos van a escuchar, agh!!

    T: ¡No me importa, uhm!!!

    L: ¡Y si nos corren? ah!!

    T: ¡Habrá valido la pena!

    En ese lapso ella comenzó a venirse y tener otro orgasmo, ¡la adrenalina y la velocidad de mis embestidas la tenían tan caliente que me pidió algo muy excitante para mí!

    L: Cuando te vengas, ¡me los das en la cara!

    Su pedido me puso más salvaje, jamás había hecho eso, venirme en la cara de una mujer, comencé a embestirla rápido, dándole de nalgadas y estrujándola contra el lavabo.

    T: ¿Quieres tu leche?

    L: ¡Si!!

    T: ¡Sácamela, uhm, sácala!

    L: ¡La quiero, si, así, uhm, ya dámela papi, dámela!

    Sentí como mis bolas se inflaron y se la saque, ¡Laura se agacho tan rápido como pudo y mi semen comenzó a salir!

    T: ¡Si!! Trágatela uhm, aquí está tu leche!

    L: ¡Que rica!!! ¡Su olor, uhm, mira cuanta es, no deja de salir!

    Y mientras yo estaba orgasmeando, Laura se ponía su mascarilla de semen, que mujer tan caliente.

    Una vez terminada la acción, nos limpiamos y primero salí yo y después ella, nos volvimos a sentar y charlamos un poco de lo sucedido, después me fui a mi lugar ya que llego la jefa.

    Laura se fue antes de la fiesta de fin de año, pero yo aún tenía más aventaras por vivir.

    Tyson.

  • Sexo entre amigas (Parte 2): Viernes

    Sexo entre amigas (Parte 2): Viernes

    Sofía se levantó con las bragas húmedas. Había soñado con su compañera de piso otra vez. Sus hormonas no le paraban de recodar lo excitante que había sido ese encuentro en la ducha. Era la primera vez que tenía un rollo lésbico y la primera vez que le metían los dedos en su coño virginal. Deseaba repetir, pero tenía miedo de no saber cómo abordar el tema con Rei. Quizás para ella solo era un juego, una forma de matar su ansia de sexo, para Sofía en cambio, había sido una experiencia muy placentera.

    Rei estaba en el salón haciendo sus estiramientos en la colchoneta. Su hermoso culo, ahora desnudo y cubierto por el hilo fino del tanga, se elevaba varios centímetros del suelo. Estaba hermosa y ella lo sabía. Rei era capaz de tener un orgasmo solo con el pensamiento. El control sobre su cuerpo era absoluto. Después de estirar sintió la necesidad de tocarse. Le quemaba la entrepierna. El roce con la colchoneta la puso cachonda. Caminó hasta su habitación y dejó la puerta entre abierta. Se tumbó en la cama y se desnudó por completo. En en cajón de la mesilla de noche tenía un vibrador pequeño.

    Rei comenzó a tocarse las tetas, se lamió el dedo y lo pasó por sus pezones. Enseguida se erizaron y se pusieron duros. Tenía muchas ganas de correrse. Escupió un poco de saliva sobre la punta del vibrador y lo presionó contra su clítoris. El aparato le impulsó un cosquilleo profundo en los labios y Rei suspiró. En su mente estaba cualquier hombre con el que se había acostado. Sus pollas, pero la que más deseaba era la del monitor del gimnasio. Era un tío reservado, tranquilo, de buen cuerpo y de aspecto algo pasivo. Eso le daba morbo a Rei. No le gustaban demasiado los musculados de gimnasio, los bebedores de batidos y gritones de pesas. Ella prefería los callados. Los que la miraban y sonreían cada vez que pasaba al lado de ellos, pero no forzaban nada. No acosaban. No iban de estrellas del gimnasio. Su monitor era así. Le sorprendió lo poco que necesitó para envolverle con sus brazos y llevarlo a la zona de las duchas. Un buen beso en la boca y su lengua se removió como una serpiente intentando atrapar su presa.

    Rei acercó el vibrador a su vagina y lo introdujo un poco para que se mojara con su flujo. Eso le excitó mucho más. Recordó cómo le bajó el pantalón del chándal al monitor y cómo él le ofreció su polla. Estaba ya dura, fuerte y voluminosa. ¡Cómo engañaba!. Rei, sin pensarlo dos veces, precipitó su boca para lamer la punta rosada. El glande era hermoso y sabroso. El sabor dulce de su flujo ya empezaba a fluir desde dentro. Rei se metió la polla despacio para sentirla en su boca. Succionó con la lengua varias veces para absorber la saliva que se salía por la comisura de los labios. Su polla crecía por segundo dentro de su garganta.

    Rei se escupió el dedo de nuevo y lo bajó hasta su coño. Ahora el vibrador estaba sobre su vulva y su dedo dentro. Quería sentir la polla llenándola. Sus pezones se oscurecieron y se endurecieron aún más. Recordar el olor de la polla y el semen, hizo que Rei se corriera varias veces mientras se masturbaba. Sofía la observó desde el umbral de la puerta. Se mordía el labio pensando en las ganas que tenía de comerle en ese momento el coño. Su dulce néctar del orgasmo. Meter su lengua entre sus piernas y chapotear en saliva su culo. No pudo reprimirse y se tocó las tetas mientras la miraba. El vibrador se detuvo y Sofía tuvo que apartarse de la puerta para que no la viese Rei que se lamía los dedos para saborear su corrida. Sofía tragó saliva al verla y corrió hasta su habitación

    Pasadas las seis de la tarde Sofía seguía pegada al libro de Microbiología. El examen era el lunes. Escuchaba como en el cuarto de al lado Rei gemía, pero esta vez para poder entrar en unos pantalones vaqueros de pitillo. Sofía fue a curiosear.

    -¿Crees que me hacen gorda? – Rei se miraba al espejo. Sofía le miró el culo perfecto.

    -Estás muy bien.

    Sobre la cama había una maleta de viaje. Rei estaba eligiendo ropa. Dentro tenía guardado un bikini y varios picardías de color negro y rojo.

    -¿Te vas de finde? – Sofía no dejaba de mirarle el culo.

    -A la sierra. Un amigo tiene una casa allí. Estaré hasta el domingo.

    -Ah…. – Sofía no supo que más decir.

    -¿Tú que harás?

    Rei se quitó la camiseta, no tenía sujetador debajo y sus pequeñas tetas estaban al aire. Sus pezones estaban duros.

    -Tengo que seguir estudiando, debo repasar…

    -No entiendo porqué no sales, o mejor, tráete a alguien a casa. La tienes para ti sola. Puedes hacer lo que quieras, menos en mi habitación. Aquí solo follo yo – Rei le guiñó un ojo y se quitó el pantalón pitillo y lo tiró en una esquina de la habitación.

    -No conozco a nadie…

    -Sabes qué, me llevo un short, total, seguro que no estaré mucho tiempo con ropa – Rei se inclinó para buscar en el cajón. Su culo en pompa era precioso.

    El hilo del tanga estaba algo rodado y se podía ver parte de su coño. Su delicioso coño afeitado y sus labios cerrados. Sofía quiso meter la mano y acariciarlo despacio. Meter su nariz entre sus nalgas y dejar que ella se moviera sobre su boca hasta sentir su corrida húmeda.

    -Deberías salir. Conocer un tío, ya sabes, pero enrollado. Nada de gilipollas. Mejor uno tranquilito pero con una buena polla – le dijo Rei. Sofía sonrió, le gustaba cuando Rei le hablaba tan cerda y suelta.

    -Mejor me quedo estudiando – Sofía se ajustó las gafas, el sudor nervioso de ver a Rei vistiéndose la tenía tensa.

    -¿Tienes bikini?

    -No.

    -Umm bueno, Con un buen sujetador bonito dará el pego, no quiero que vayas haciendo topless que con esas tetas grandes y preciosas, me haces la competencia – Rei le miró el escote y Sofía se ruborizó – Haz la maleta, te vienes conmigo a la sierra.

    Sofía corrió hasta su habitación. No sabía que ropa elegir, pero tenía clara una cosa. El conjunto de ropa interior que se iba a poner para bañarse. El único tanga y sujetador de encaje blanco que tenía. Le gustaba y eran pocas las veces que podía lucirlo. Quería impresionar a Rei.

    Rei condujo su Ford Fiesta azul por la comarcal, intentando eludir las autopistas. Tardarían más, pero ahorrarían dinero. Las chicas iban cantando en el coche, sonriendo y saludando a los chicos guapos que pasaban con sus deportivos junto a ellas. Era un estado de ánimo muy excitante. Un viaje solas hacia la montaña, donde Rei se encontraría con un amante seguramente y Sofía, una oportunidad de estar más cerca de ella.

    Se detuvieron en una zona de servicio. Rei quería repostar de gasolina y tomarse un café bien cargado. El trayecto y el sueño le estaban pasando factura. Era una estación mediana, con bar-cafetería y aseos en el exterior. Las chicas se sentaron en una mesa al final de la cafetería. Un camarero joven se acercó a ellas. No tendría más de 18 años. Tenía una sonrisa bonita, pelo corto y un tatuaje en el brazo izquierdo que le subía hasta el codo. Era simpático y despierto, su actitud era positiva y eso despertó interés en las chicas que estaban algo distraídas de tanto coche. El camarero les tomó nota. Café, sándwich vegetal para Rei. Un té helado para Sofía. Antes de marcharse el camarero miró de forma fija al escote de Sofía. Se le podían ver casi los pezones. Un bulto creció en la entrepierna del joven camarero, que luego apartó la vista y se fue a por el pedido.

    -¿Te fijaste cómo te miró el camarero? – Rei sacó tema de conversación para hacer tiempo.

    -No – Sofía sacó el libro de Microbiología.

    -¿En serio sigues con eso? – Rei le cerró el libro – Te miró las tetas. Creo que le gustas.

    -¿yo? – Sofía se giró para mirar.

    -No mires. Deja que él venga a ti. Creo que tiene que tener una polla enorme – Rei comenzaba a fantasear.

    -Es muy joven. Me gustan más maduros. Seguro la tiene pequeña – Sofía intentó disimular. Ella lo que quería era comerle el coño sobre aquella mesa de la cafetería.

    El camarero les trajo el pedido. Sonrió a Sofía pero ella no le devolvió la mirada. El joven entonces miró a Rei y le guiñó el ojo.

    -Su comida. Que aproveches preciosa – El bulto de su entrepierna era evidente.

    -Gracias – Rei se metió una patata frita del plato en su boca.

    -Cuidado que están calientes – el camarero soltó una advertencia jocosa antes de irse.

    -Me gusta lo caliente – Rei se tragó la patata hasta el fondo de su garganta.

    El camarero se tropezó con una silla y disimuló hasta la cocina. Estaba nervioso. Ese gesto de Rei le acababa de empalmar la polla. Suspiró por dentro y pensó en cómo tendría las tetas. Rei se terminó las patatas, su lengua estaba caliente y salada. Miró de reojo al camarero como trabajaba y su sonrisa le gustaba cada vez más. Sentía la curiosidad por saber cómo tenía la polla. Él le respondió con un guiño de ojos de nuevo. Rei se mojó al ver ese gesto.

    Sofía seguía estudiando mientras se tomaba el té helado. Rei se levantó y se acercó al camarero.

    -¿Todo bien? – dijo él. Su sonrisa fue amplia.

    -Sí. ¿Dónde está el baño?

    El camarero le indicó con la mano y le dio la llave.

    -¿Me acompañas? Es que soy muy torpe con las cerraduras – Rei le puso cara triste, estaba jugando con él. El camarero aceptó. Dejó la bandeja sobre la barra y salió con ella hacia los aseos que estaba tras la cafetería.

    El joven metió la llave y abrió.

    -Es sencillo, ¿Necesitas algo más? – el camarero intuyó que Rei quería algo, su mirada la delató.

    Rei tiró de su brazo y lo metió en el aseo de mujeres y cerró con llave. El joven estaba nervioso. Rei le desabrochó la camisa de botones. Efectivamente el tatuaje llegaba hasta su hombro. Eso le puso cachonda. Tenía un cuerpo normal, pero firme, de trabajar muchas horas. Le bajó la bragueta y metió su mano dentro. Palpó su polla, estaba dura, pero no era tan grande como ella hubiera querido. El joven la intentó besar y tocar las tetas, pero Rei se lo impidió.

    -Aquí solo juego yo – Rei se puso de rodillas y sacó la polla fuera del pantalón.

    Lo que le gustaba es que estaba muy erecta, nada de flacidez. La juventud era un don y seguramente tenía mucho semen acumulado. Eso era lo que buscaba Rei. Comenzó a chuparle el miembro por los lados, su lengua se movía despacio y pudo notar la piel caliente de la polla. Olía a semen nuevo y fresco. Rei sintió como su coño se humedeció al oler la polla. Le bajó la piel de la polla para dejar al descubierto el glande. Le gustaba chuparlo lento y mirar a los ojos del tío al que se lo hacía. Le ponía muy cachonda ver la cara de salidos de los tíos antes una buena mamada. Rei adoraba eso. El joven gimió y se contuvo de nuevo para no tocarle las tetas. Rei soltó saliva sobre la polla y la acarició con su mano, rodeándola hasta bajar a los huevos. Era un tamaño normal, probablemente no la satisfaciera dentro de ella, pero en su boca sería una fiesta.

    Lamió toda la polla desde la punta hasta los huevos. La estaba preparando para una mamada profunda. Estaba segura que le entraría entera de sobra. Así lo hizo. Rei se la tragó cual serpiente. Entera. El camarero se agarró a las paredes del baño al sentir la lengua de Rei rozarle los huevos. La polla había entrado hasta su garganta. Ella tenía capacidad para mucho más. Rei apretó su cabeza contra el abdomen del chico y siguió tragando sin respirar. Se la metía y sacaba rápido y profunda. La saliva comenzó a gotear de forma abrupta de su boca. Rei se detuvo, se sacó la polla y escupió un gran chorro de saliva mezclado con el flujo del joven. Los pantalones se mojaron y la cremallera estaba empapada. Rei volvió al ataque.

    Se la metió hasta notar el glande en su campanilla. Una fuerte arcada le subió por su garganta. El sabor salado de las patatas y el dulzor del semen se mezclaron con la saliva. Tenía ganas de vomitar, pero eso le ponía más cachonda aún. Se volvió a meter la polla hasta el fondo y jugó con su lengua que le llegaba hasta casi los huevos. La polla desapareció dentro de su boca. El joven camarero no daba crédito a lo que estaba viendo y escuchando. El sonido de otra arcada profunda hizo que Rei se sacara la polla mojada y cogiera aire. Sus pulmones estaban cerrados de tanto tragar y su estómago se revolvía, pero Rei siguió chupando. Quería su postre y estaba a punto de conseguirlo.

    -Me voy a correr – el joven casi no pudo hablar.

    -Me la voy a tragar toda – Rei le miró a los ojos mientras se lo dijo.

    El camarero jadeó y se agarró los huevos, su polla estaba a punto de explotar. En unos segundos, Rei sintió como se hinchaba en su boca. El semen salió a borbotones y le llenó la boca. Rei pensó que ya no le quedaba más por tragar, pero otra oleada de semen caliente salió disparado del glande. Rei desesperada como una perra sedienta, no quiso desperdiciarlo. Se metió la polla en la boca hasta lo más profundo de su garganta. Sintió una fuerte arcada en su glotis, pero hizo el esfuerzo de aguantarse. La corrida se deslizó por su garganta y notó como le bajaba hasta el estómago. Las ganas de vomitar ahora se convirtieron en un flujo intenso en su coño y llegó al orgasmo. Rei acababa de correrse comiéndole la polla al joven camarero. Le subió la bragueta y se pasó la mano por la boca. Tenía algunas gotas de semen en sus labios. Rei las absorbió y sonrió.

    -Estás muy rico – Rei abrió la puerta del aseo y se fue.

    El joven se quedó unos segundos mirándose al espejo, dudando si era real lo que le acababa de ocurrir.

    Rei entró de nuevo en la cafetería. Sofía ahora estaba jugando con el móvil.

    -¿Dónde estabas? – dijo la joven pelirroja.

    -La puerta del baño que tardaba en abrirse – Rei le dio un sorbo al té helado de Sofía. Quería pasar el semen de su boca a su garganta – Por cierto, tenías razón.

    -¿En qué?

    -Nada déjalo – Rei sacó la cartera y se acercó a la barra. El camarero llegó con la cara roja, su sangre había vuelto al sitio.

    Las chicas pagaron la cuenta y salieron de nuevo a la carretera. Les quedaba 1 hora de camino…